INTRODUCCIÓN
Los helechos son plantas fascinantes que han existido en nuestro planeta durante
millones de años. Son conocidos por su belleza y su capacidad para crecer en
ambientes húmedos y sombreados. Además, los helechos tienen una estructura única,
ya que no producen semillas ni flores, sino que se reproducen a través de esporas.
En mi ensayo sobre los helechos, exploraré diferentes aspectos de su ciclo de vida y
su adaptación al medio ambiente, describiendo la estructura de los helechos,
examinaré el proceso de reproducción de los helechos a través de esporas. ¿cómo las
esporas se forman en las frondas?, ¿cómo son liberadas al medio ambiente?,
investigaré la adaptación de los helechos, cómo han desarrollado mecanismos para
sobrevivir en condiciones de humedad y sombra, como la presencia de cutículas
cerosas en sus frondas es utilizada para evitar la pérdida de agua. También analizaré
cómo los helechos se han adaptado a diferentes hábitats, desde los bosques
tropicales hasta las zonas árticas. También mencionaré su uso en jardinería y
decoración, así como en la medicina tradicional.
Finalmente destacare la importancia de los helechos en los ecosistemas y cómo su
presencia contribuye a la biodiversidad como indicadores de la calidad ambiental.
DESARROLLO
La colonización del medio terrestre por parte de los vegetales se calcula que tuvo lugar
a finales del Silúrico, en el Paleofítico, hace unos 450 m.a. Con un aspecto que
recuerda el de los Psilofitos, estos vegetales poseían mecanismos muy básicos contra
la desecación, por lo que dependían del agua. Con el tiempo estas formas
evolucionaron dando lugar a otras más complejas y mejor adaptadas a vivir fuera del
agua. Las primeras grandes masas vegetales sobre la tierra aparecen en el
Carbonífero, hace unos 350 m.a. Grandes bosques distribuidos principalmente por la
franja del ecuador formados por pteridófitos de gran tamaño, equisetos y lycopodios
principalmente. A mediados del Pérmico, hace 300 m.a., se produce una desecación
generalizada que dará lugar a un cambio en la vegetación, con desaparición de
muchas especies y permitiendo el desarrollo de otras nuevas. Durante el Mesozoico,
entre hace 225 y 135 m.a., los pteridófi tos siguen siendo el grupo dominante, y
comienzan a aparecer las coníferas, grupo más adaptado a ambientes más secos. El
grupo pteridófi tos irá decayendo en número de especies dando paso en el Neofítico,
hace 65 m.a., al que será el grupo dominante hasta la actualidad, las Angiospermas.
El grupo predominante en la actualidad dentro de los pteridófi tos es la Subdivisión
Filicophytina. Es el grupo con un mayor número de especies y donde se pueden ver
mecanismos de especiación. Estos mecanismos se basan principalmente en la
formación de híbridos y en la aparición de poliploides. Podemos denominar como
individuo poliploide a aquel que presenta 3 o más series de cromosomas homólogos.
Dentro del proceso de poliploidía los mecanismos son dos: la autopoliploidía, donde se
produce una simple duplicación del número de cromosomas, y la alopoliploidía, donde
la duplicación cromosómica va precedida de un proceso de hibridación.
El grupo Pteridófitos, al que pertenecen los helechos, no presentan en la actualidad su
momento más espléndido. Después de la transmigración, cuando los vegetales
conquistaron el medio terrestre, fue este grupo el que predominó formando masas de
vegetación parecidas a las actuales.
Aparecieron a finales del Silúrico, principios del Devónico, hace más de 400 millones
de años; tuvieron su máximo esplendor en el período Carbonífero, hace unos 360
millones de años, y aún dominaban sobre las recién aparecidas plantas con flor
cuando los dinosaurios poblaban la tierra durante el Triásico y el Jurásico, casi 150
millones de años más tarde. Tendríamos que imaginar bosques formados por
helechos arborescentes, o más espectaculares aún, “colas de caballo” de hasta 20
metros de altura. Esta vegetación exuberante es la que formó la mayoría de los
actuales yacimientos de carbón. Se acentuó su declive durante el Cretácico quedando
relegadas a un segundo plano bajo las pujantes plantas con flores y las confieras. En
la actualidad se contabilizan en todo el planeta algo más de 12.000 especies de
pteridófitos, la mayoría de ellos en las regiones intertropicales.
En general solemos llamar helecho a un tipo de planta cuya parte más evidente son
sus frondes (hojas de los helechos), de tamaño variable, compuestas por una lámina
entera o dividida, dispuesta en un mismo plano, de color verde y que no produce
flores. Con esta definición nos limitamos a aquellas plantas que los botánicos incluyen
dentro de la Subdivisión Filicophytina, salvo el Orden Salviniales (marsileas y otros
géneros acuáticos) que presentan hojas con una morfología diferente. Según esto, al
usar la palabra helecho nos referimos a un grupo de plantas encuadradas dentro de un
grupo más amplio que comparte una serie de características comunes. A este grupo
se le denomina Pteridophytos (del griego pteris [helecho] y phyton [planta]) y engloba
los helechos y plantas afines (lycopodios, isoetes, selaginelas y equisetos). Los
pteridófitos son plantas que no producen flores ni semillas, y su reproducción posee
caracteres muy primitivos. Por ello se les considera dentro de las Criptógamas o
vegetales “inferiores”. Aunque por otro lado poseen claros signos de evolución en su
organización anatómica, la cual se asemeja mucho a las plantas con flores, las
Fanerógamas o vegetales “superiores”. Los pteridófitos son un grupo heterogéneo,
con especies muy grandes, de hasta 25 m, y otras muy pequeñas de escasos cm.
Algunos poseen frondes vistosas de más de 2 m y otras hojas escamosas de mm;
también varía su ecología. Aunque predominan las especies de ambientes húmedos y
umbrosos, podemos encontrar especies adaptadas a vivir en lugares soleados y con
limitaciones hídricas. El punto de unión de todas las especies que conforman el grupo
pteridófitos viene dado por su ciclo biológico, caracterizado por una alternancia de
generaciones, donde suele predominar el esporófito sobre el gametófito, siendo ambas
fases independientes en su madurez. La forma de dispersión más evidente en este
grupo de plantas son las esporas, realizada principalmente por el viento. Según el
tamaño de las esporas podremos dividir los helechos en isospóreos, que producen
esporas de igual tamaño, y heterospóreos, que presentan esporas de diferente
tamaño.
Las esporas están formadas por una célula con una serie de estructuras protectoras,
el perisporio, que suele presentar una ornamentación específica. Éstas pueden estar
en estado latente durante un tiempo que puede variar de meses a años, a la espera de
condiciones favorables para su germinación. Una vez alcanzadas estas condiciones,
se produce la germinación de la espora dando lugar al protalo, organismo autónomo
clorofílico de reducido tamaño (rara vez alcanza el cm.) y que en un gran número de
especies presenta forma cordada. El prótalo es la denominada fase haploide en el
ciclo de vida de los pteridófitos, esto quiere decir que sus células poseen un solo juego
cromosómico llamado n. También se le denomina gametófito, ya que será en él donde
Morfología del helecho Raquis Pinna Pínnula Segmento Páleas Rizoma Raíces
FRONDE Lámina Peciolo se produzcan los gametos para dar lugar a la siguiente fase.
Presentan estructuras muy simples, sin tallo ni hojas, ni tejido conductor. Sólo una
lámina fina formada por células clorofílicas idénticas. No posee raíces y la fijación al
suelo se produce mediante rizoides, que también contribuyen a la absorción de agua y
sales minerales. Algunas especies y grupos presentan gametófitos diferentes a los
anteriores. Por ejemplo, el género Vandenboschia presenta prótalos filiformes y
ramificados, y en el grupo Psilotophytos son rizomatosos, incoloros y subterráneos. En
los gametófitos se producen los órganos sexuales, que se pueden observar al
microscopio. Podemos diferenciar dos tipos, los anteridios u órganos masculinos que
aparecen normalmente entre los rizoides, y los arquegonios u órganos femeninos.
Existen especies donde el gametófito sólo produce uno de los dos órganos sexuales,
pudiendo diferenciarse entonces entre prótalos masculinos y femeninos. En los
anteridios se producen los anterozoides, células masculinas flageladas. Cuando el
medio es muy húmedo, los anteridios se abren y liberan los anterozoides que nadan
hasta los arquegonios, donde se encierra una ovocélula femenina, la oosfera. Esta
célula es de gran tamaño e inmóvil. Los anterozoides se guían por quimiotactismo
hasta la oosfera. La fusión entre un anterozoide y una oosfera da lugar a un zigoto.
Esta forma de reproducción sexual está muy ligada al agua, siendo evidente su
carácter arcaico. El zigoto dará lugar al embrión, que continúa fijado al prótalo. En su
desarrollo originará la plántula, donde podemos reconocer la primera hoja, raíz y tallo,
junto con un órgano embrionario llamado pie. Éste une a la plántula con el prótalo
permitiendo el intercambio de nutrientes. Con el tiempo el desarrollo de la hoja y la raíz
darán autonomía a la plántula. Una vez que el prótalo ya no es necesario desaparece
y la planta se desarrolla hasta su estado adulto cerrando el ciclo. Esta planta es la que
normalmente vemos en el campo y a la que denominamos esporófito, ya que será la
que produzca las esporas. Ésta es la fase denominada diploide en el ciclo de los
pteridófitos, presentando una dotación cromosómica duplicada a la que solemos llamar
2n. De forma paralela a la reproducción sexual, algunas especies pueden propagarse
de forma vegetativa, dando lugar a nuevos individuos idénticos a los progenitores.
Esta forma de propagación es muy eficaz y evita los riesgos de la reproducción sexual,
permitiendo la formación de colonias a partir de un solo individuo, pero disminuye la
variabilidad genética de la población eliminando la posibilidad de evolución.
Los pteridófitos se caracterizan por su ciclo biológico y su estructura anatómica,
aunque no es un grupo totalmente homogéneo. En realidad, se trata de una serie de
líneas que han evolucionado paralelamente y han alcanzado niveles de complejidad
similares. Podemos dividir las formas actuales en 4 grandes grupos con el rango de
Subdivisiones, dentro de una única División, los Pteridófitos. Aunque hay autores que
prefi ren agruparlos en 4 Divisiones diferentes debido a que estos grupos se separaron
hace mucho tiempo. Los helechos son sólo un grupo dentro de los Pteridófitos, los tres
grupos restantes son los que denominamos plantas afines. El estudio de las especies
actuales no nos da una idea satisfactoria de la diversidad en este grupo; su origen se
remonta a un pasado muy antiguo, con la aparición de las primeras especies al final
del Silúrico, hace más de 400 m.a., seguido de una extraordinaria diversificación en el
Devónico y el Carbonífero. Hay grupos que sólo conocemos por los fósiles, como los
Rhyniofitos de la Era Primaria, plantas muy primitivas, o los Pteridospermofitos,
helechos con semillas, intermediarios con las Gimnospermas. Los grupos actuales
también tienen una larga historia. El estudio de los fósiles nos confirma que no son
más que restos que han sobrevivido, pálida imagen de su esplendoroso pasado. Sólo
los helechos propiamente dichos escapan a esta fatalidad y conservan un cierto
dinamismo filogenético. Actualmente los pteridófitos se agrupan en las subdivisiones
de Psilophytina, Lycophytina, Sphenophytina y Filicophytina.
Además, los helechos, como una variedad de plantas, pueden ayudar a purificar el aire
en el hogar, aportan calcio, al abonar las plantas con cáscara de huevo, se les
proporciona un aporte de calcio que necesitan para su desarrollo. El calcio es uno de
los minerales más importantes para mejorar el crecimiento de las plantas, los helechos
son plantas de hojas grandes y frondosas que pueden agregar belleza y elegancia a
los jardines y espacios verdes.
Los helechos tienen un aporte como bioindicadores en la jardinería. Estas plantas son
consideradas excelentes colonizadores de hábitats perturbados y tienen una gran
importancia ecológica al participar en el balance hídrico y en el ciclo de nutrientes, al
almacenar agua y material orgánico. Además, los helechos son plantas que pueden
indicar la calidad de los ecosistemas. Su presencia en un ecosistema determina que la
calidad atmosférica del mismo es buena, ya que, de lo contrario los helechos no
podrían sobrevivir allí.
CONCLUCIONES
Los helechos son plantas de gran importancia ecológica y evolutiva. A lo largo
de la historia, han sido colonizadores exitosos de hábitats perturbados y han
demostrado su capacidad para indicar la calidad atmosférica de un ecosistema.
Su presencia en un lugar indica que la calidad del aire es buena. Además, los
helechos pueden purificar el aire al absorber contaminantes y liberar oxígeno.
También desempeñan un papel en el balance hídrico y en el ciclo de
nutrientes, almacenando agua y material orgánico.
En la jardinería, los helechos son apreciados por su belleza y elegancia. Sus
hojas frondosas y de gran tamaño pueden agregar un toque de exuberancia a
los jardines y espacios verdes. Además, su capacidad para adaptarse a
diferentes hábitats los convierte en opciones versátiles para la decoración de
interiores y exteriores.
En los helechos un soro es una agrupación de esporangios localizados en los
bordes o enveces de una fronda fértil en helechos verdaderos
En conclusión, los helechos son plantas fascinantes que aportan beneficios
tanto en términos de calidad ambiental como en la estética de los espacios
verdes. Su presencia en un ecosistema indica un ambiente saludable y su
capacidad para purificar el aire los convierte en aliados valiosos en la lucha
contra la contaminación.
BIBLIOGRAFIAS
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