Nicky Cruz
September 16, 2017
El propósito primordial del Espíritu Santo es dar poder al pueblo de Dios para
alcanzar a los perdidos y atraer a la gente a la cruz de Jesucristo. Así como él
nos convence de nuestros pecados, también se mueve en el corazón de los
incrédulos, trayéndolos cara a cara con sus iniquidades y fracasos, con la
futilidad de sus vidas fuera de Dios.
Cuando Jesús estaba preparando a sus discípulos para su partida de la Tierra,
les dijo: "Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre,
el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de
mí. Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo
desde el principio" (Juan 15:26-27).
Jesús nos dice que conocemos la verdad del evangelio porque el Espíritu de
Dios nos la ha revelado a través de sus palabras. El Espíritu Santo ha dado
testimonio de la gracia y la bondad de Dios. Nuestra confianza en nuestra
posición en el reino de Dios no viene de nuestra propia esperanza e
imaginación, sino del propio Creador, de su suave susurro en nuestra alma. Es
así como sabemos que el amor de Dios es real y definitivo e inquebrantable.
Jesús pasó a explicar el papel del Espíritu Santo de esta manera: "Y cuando él
venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por
cuanto no creen en mí" (Juan 16:8-9).
No es nuestro trabajo convencer a la gente de su pecado. El Espíritu Santo ya
está haciendo eso. Y no estamos aquí para juzgar a la gente por sus pecados.
Nuestro papel es simplemente estar allí para ellos, para hablarles de Jesús,
abrazarlos en su dolor y sufrimiento; y traerlos, con amor, al maravilloso reino
de Dios.
Jesús no vino a condenar al mundo, sino a salvarlo (Juan 3:17). ¿No
deberíamos nosotros tener la misma actitud?
Nicky Cruz, evangelista internacionalmente conocido y prolífico autor, se volvió a
Jesucristo de una vida de violencia y crimen después de encontrarse con David Wilkerson
en la ciudad de Nueva York en 1958 La historia de su dramática conversión fue contada por
primera vez en el libro “La Cruz y el Puñal” escrito por David Wilkerson y más tarde en su
propio best seller “Corre, Nicky, Corre”. https://www.worldchallenge.org/es/el-prop
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primordial del Espíritu Santo es dar poder al pueblo de Dios para alcanzar a
los perdidos y atraer a la gente a la cruz de Jesucristo. Así como él nos
convence de nuestros pecados, también se mueve en el corazón de los
incrédulos, trayéndolos cara a cara con sus iniquidades y fracasos, con la
futilidad de sus vidas fuera de Dios.
Cuando Jesús estaba preparando a sus discípulos para su partida de la Tierra,
les dijo: "Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre,
el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de
mí. Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo
desde el principio" (Juan 15:26-27).
Jesús nos dice que conocemos la verdad del evangelio porque el Espíritu de
Dios nos la ha revelado a través de sus palabras. El Espíritu Santo ha dado
testimonio de la gracia y la bondad de Dios. Nuestra confianza en nuestra
posición en el reino de Dios no viene de nuestra propia esperanza e
imaginación, sino del propio Creador, de su suave susurro en nuestra alma. Es
así como sabemos que el amor de Dios es real y definitivo e inquebrantable.
Jesús pasó a explicar el papel del Espíritu Santo de esta manera: "Y cuando él
venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por
cuanto no creen en mí" (Juan 16:8-9).
No es nuestro trabajo convencer a la gente de su pecado. El Espíritu Santo ya
está haciendo eso. Y no estamos aquí para juzgar a la gente por sus pecados.
Nuestro papel es simplemente estar allí para ellos, para hablarles de Jesús,
abrazarlos en su dolor y sufrimiento; y traerlos, con amor, al maravilloso reino
de Dios.
Jesús no vino a condenar al mundo, sino a salvarlo (Juan 3:17). ¿No
deberíamos nosotros tener la misma actitud?
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El Espíritu Santo y Jesús: mandamientos y poder
Lucas no demora en introducir la acción del Espíritu Santo (Hch 1, 2b). Ni puede
hacerlo porque tampoco se demoró el Espíritu Santo en comenzar su obra a favor
de la iglesia. Estando en el aposento alto, la noche del quinto día de su última
semana, Jesús prometió a sus discípulos: “Yo rogaré al Padre, y él les dará otro
Consolador que estará con ustedes para siempre, el Espíritu de verdad a quien el
mundo no conoce, pero ustedes sí lo conocen, porque con ustedes vive y entre
ustedes estará” (Jn 14, 16-17).
Esta promesa sobre la presencia continuada del Espíritu en el futuro de la
comunidad apostólica —en los discursos de Jesús, a esta altura de su vida, un día
antes de la crucifixión— siempre incluye la iglesia: su vida y su obra. Adelante, en
el mismo discurso, Jesús describió la obra del Espíritu por la iglesia. “El Consolador
—les dijo— el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él les
enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que yo les he dicho” (Jn 14, 26).
Gracias a que el Espíritu guía y conduce a la iglesia, esta se mantiene en la verdad,
la verdad pasada, presente y futura. La verdad no se altera nunca, es siempre
verdad (Jn 16, 14). Esta obra del Espíritu por la iglesia iba a estar relacionada con
el mundo pues existe un dinamismo en lo que Jesús enseñó a la iglesia, inolvidable
para ella y el mundo. La misión de la iglesia consiste en convencer al mundo de
pecado, de justicia y de juicio. Sin la acción del Espíritu Santo esto sería imposible.
Por eso, la promesa del Espíritu incluyó esa obra (Jn 16, 8).
Lucas hace recordar a sus lectores que la promesa del Espíritu está en relación con
los mandamientos, con el poder y con la testificación.
El Espíritu transmite mandamientos
“Jesús —escribió Lucas a Teófilo— sólo ascendió al cielo después de haber dado
mandamientos, por medio del Espíritu Santo, a los apóstoles que había escogido”
(Hch 1, 2b).
Esos mandamientos eran semejantes a los Diez Mandamientos de la ley moral, en
relación con los cuales Moisés dijo: “Dios habló y ordenó todos estos
mandamientos” (Ex 20, 1).
Son como el mandamiento del amor que ordenó Jesús a sus discípulos, cuando les
dijo: “Esto les mando: que se amen unos a otros” (Jn 15,17).
En la misma categoría está el mandamiento de la misión. “Con la autoridad que
tengo en el cielo y en la tierra —ordenó Jesús a sus discípulos—: vayan y hagan
discípulos de todas las naciones” (Mt 28, 18-19).
En este mismo contexto, Pablo y Bernabé, explicando a los judíos de Antioquía de
Pisidia, después que ellos los rechazaran, por qué se irían a los gentiles, dijeron: “El
Señor nos ha mandado así: Te he puesto para luz de los gentiles, a fin de que seas
para salvación hasta lo último de la tierra” (Hch 13, 47).
Cuando Jesús en persona transmitió estas órdenes a sus discípulos, no estaba solo.
El Espíritu Santo estaba con él y el Espíritu fue la persona divina que colocó los
mandamientos en el corazón de ellos, a fin de que por su poder y compañía,
pudieran comprenderlos, aceptarlos y cumplirlos.
El Espíritu Santo transmite poder
Lucas cuenta a Teófilo que, después de su muerte, Jesús, por cuarenta días, se
apareció a los discípulos y les habló del poder de la resurrección, del poder del
reino de Dios y del poder del Espíritu Santo (Hch 1, 3-8ª).
El poder de la resurrección
“Después de padecer la muerte —escribió Lucas— Jesús se presentó vivo a sus
discípulos con muchas pruebas indubitables” (Hch 1, 3ª).
Muchas demostraciones, hechos ciertos, muestras de poder. Algunas fueron
simples, por ejemplo, comer para demostrar que no era un espíritu, sino una
persona real. Otras, más complejas y hasta milagrosas, entre ellas saber lo que
exigía Tomás para creer, y, con divina tolerancia, responder a sus exigencias
mostrándole su costado y sus manos para que las tocara y creyera.
¿Podía Jesús convencer a dos desanimados discípulos que viajaban por un camino
de triste soledad y de silencio, hacia Emaús, pensando que estaba muerto y ya
nunca más podrían verlo? Podía y lo hizo. Extrajo argumentos de las Escrituras.
Hizo que los profetas adquirieran un nuevo significado ante sus mentes
entorpecidas e incrédulas. “¿Acaso no tenía que sufrir el Cristo, estas cosas, antes
de entrar en su gloria?” (Lc 24, 26), les dijo.
Finalmente, les abrió los ojos, ojos físicos y espirituales, para que lo reconocieran.
Estaba ahí. Vivo. Ningún argumento más poderoso, para probar la resurrección de
un muerto, que la presencia viva del muerto. El poder que actuó para resucitarlo
fue su propio poder, fue el poder del Padre, fue el poder del Espíritu Santo. Fue el
poder de Dios. Él era Dios. Aceptó la muerte en lugar de los pecadores y por ellos,
para que ellos pudieran recibir la vida que era toda suya y nadie podría habérsela
quitado, si él no la hubiera entregado voluntariamente y por sí mismo. Todo el
poder de Dios se hizo visible en la resurrección de Jesús. En ella ofreció Dios la vida
eterna a todo aquel que crea en él.
El poder del reino de Dios
“Jesús se presentó a sus discípulos durante cuarenta días —escribió Lucas— y les
habló acerca del reino de Dios” (Hch 1,3).
No era la primera vez. Ya había hablado con ellos muchas veces, en forma directa o
a través de la multitud mientras predicaba. Lo hizo por medio de parábolas. Cuando
explicó el reino de los cielos, dijo: “Es semejante a diez vírgenes que esperan el
esposo para sus bodas, unas estaban preparadas para recibirlo cuando él llegara,
las otras no. Las preparadas entraron con él a la fiesta de bodas, las otras
quedaron fuera” (Mt 25,1-13). El poder del reino llegó a ellas por medio del Espíritu
Santo que las ayudó en la debida preparación para la boda.
El reino de los cielos, dijo también, es semejante a un hombre que se fue lejos y
dio sus bienes a sus siervos para que los administraran. Cuando el hombre volvió
hizo cuentas con ellos y el que recibió cinco talentos y el que recibió dos fueron
fieles y entraron en el gozo de su señor, pero uno fue infiel y quedó fuera (Mt
25,14-30). El poder del reino, con justicia, discrimina las acciones de los seres
humanos.
En otra oportunidad, Jesús dijo:
El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo fiesta de bodas a
su hijo: invitó a muchos personajes importantes, supuestamente dignos
de las bodas, pero ellos no hicieron caso de los siervos que fueron a
llamarlos cuando llegó el tiempo de la boda, pues no eran dignos. Invitó
el rey a los menos importantes, indignos, que andaban por los caminos.
Todos fueron hechos dignos por el rey y entraron en la boda con el traje
de bodas que el mismo rey proveyó para todos indiscriminadamente.
Pero uno de ellos no quiso usarlo y permaneció indigno como los
primeros invitados. El rey, utilizando todo el poder del reino, hizo dignos
de la boda a unos y a los que no aceptaron sus reglas los dejó fuera,
donde sólo encontraron llanto, auto recriminaciones, destrucción y
muerte (Mt 22, 1-14).
El poder del reino provee los medios para que los indignos que acepten la provisión
del rey, entren en aquel.
También les había hablado del reino en expresiones de discurso directo. “Cuando el
Hijo del hombre venga en su gloria —dijo una vez— y todos los santos ángeles con
él, entonces se sentará en el trono de su gloria” (Mt 25, 31).
Todas las naciones serán reunidas delante de él y apartará a todos ellos en dos
grupos, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Las ovejas, a la derecha;
a la izquierda, los cabritos. Los de la izquierda, por su vida egoísta, sin interés
alguno por el prójimo, serán condenados al castigo de una eterna destrucción. Los
que colocó a su derecha, que tanto bien hicieron a cada persona necesitada, y, sin
pretenderlo, sirvieron fielmente al Señor, recibirán el reino preparado para ellos
desde la fundación del mundo (Mt 25, 32-46).
El poder del reino es vida para siempre.
El poder de la promesa
Y estando juntos —dice Lucas— les dio una orden que debían obedecer
estrictamente: “No salgan de Jerusalén, sino esperen la promesa del Padre. La
promesa que ustedes oyeron de mí” (Hch 1, 4).
El envío del Espíritu Santo equivale a un nuevo bautismo.
“Juan bautizó con agua, pero dentro de pocos días ustedes serán bautizados con el
Espíritu Santo” (Hch 1, 5). Se refería a un bautismo de poder.
Los discípulos escucharon la orden, sin que, de su mente, se borrara la fuerza y el
poder del reino. El poder de un reino es siempre más visible, más impresionante,
más grandioso, más pomposo, más codiciable, más buscado que el poder espiritual
de la promesa. Por lo menos, la mente de los discípulos había sido atrapada con
más fuerza por las palabras sobre el reino que por la orden de esperar en Jerusalén
hasta que recibieran el poder de la promesa. “Señor —dijeron a Jesús—
¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?” (Hch 1, 6).
Todavía, por la mente de los discípulos, como un fantasma triste, rondaba el reino
de Israel. Esa pregunta acerca del reino fue la última que incomodaría sus mentes,
pues la aclaración de Jesús resultó ser taxativa y terminante.
“No les toca a ustedes —les respondió— saber los tiempos de eventos generales, ni
el tiempo de los eventos específicos que el Padre colocó bajo el control de su propia
autoridad” (Hch 1, 7). La pregunta de ustedes es irrelevante. Ya no tiene sentido
alguno, para ustedes ni para nadie. El poder del reino que ustedes han soñado para
Israel, no está accesible para nadie de Israel en este tiempo. Sin embargo, para
ustedes, israelitas convertidos al cristianismo, existe un poder disponible que deben
recibir muy pronto. Es el poder de la promesa. ¿Qué promesa? La promesa sobre la
recepción del Espíritu Santo para testificar.
El Espíritu en la testificación
“Cuando venga sobre ustedes el Espíritu Santo” (Hch 1, 8) —dijo Cristo— recibirán
el poder que aumentará la fortaleza, las habilidades, las capacidades, y los medios
de ustedes, y ustedes, en forma personal, serán mis testigos en Jerusalén, en toda
Judea, en Samaria y por todo el mundo hasta el final de la tierra.
Se pueden destacar tres asuntos muy importantes:
La recepción del poder
Yo quiero que ustedes reciban el poder y cuando el Espíritu llegue a ustedes para
otorgárselo, tienen que asirlo por ustedes mismos. El Espíritu Santo no colocará en
ustedes, por la fuerza, ninguna capacidad del poder que yo deseo para ustedes y
que él está empeñado en otorgarles. La acción del Espíritu será siempre generosa,
siempre determinada, siempre cierta. No faltará nunca. Pero ustedes determinan si
esa acción generosa queda con ustedes o si dejarán que se vaya sin producir el
aumento de las capacidades que en ustedes yo deseo.
El poder mismo
No se trata de un poder de comando, como si ustedes, desde el momento que
reciban el Espíritu Santo, en adelante, se convirtieran en jefes que dan órdenes
para que otros ejecuten la misión. Cada persona cristiana tiene que ejecutarla.
El poder que les dará el Espíritu es una capacitación para que puedan realizar la
misión, tarea que demanda más capacidades de las que naturalmente tienen.
Incluye el aumento de la fortaleza física y espiritual que ustedes tengan. La
adquisición de habilidades que recibirán, aunque no las tengan, entre otras, incluye
la buena disposición para la misión, la destreza para ejecutarla, el ingenio para
vencer los desafíos y la agilidad para negociar sin caer en sincretismos.
El poder del Espíritu Santo incluye también el aumento de las capacidades, las
aptitudes, los talentos, los medios económicos y otros, para cumplir la misión. El
Espíritu no les dará estos beneficios para que ustedes los usen por pura vanidad,
para el engrandecimiento de ustedes mismos. El negocio del Espíritu, y de ustedes
también, no es la construcción de fama personal, sino el cumplimiento de la misión;
aunque también puede levantar el prestigio de ustedes, si eso contribuyera a la
misión.
Ser testigos de Cristo
En primer lugar, esto es lo que yo espero de ustedes y lo espero de la misma
manera como espero obediencia cuando doy un mandamiento. La misión no es
opcional, como algo que pueda hacerse o no, de acuerdo al deseo de ustedes. La
misión representa mi deseo, mi voluntad. Les estoy diciendo: serán mis testigos.
No les digo: ojalá quieran ser mis testigos.
En segundo lugar, ser mis testigos significa estar siempre a mi favor y declararlo.
Tienen que ser testigos objetivos y contar lo que realmente han experimentado
conmigo, en su propia vida, y algo más. Ese algo más incluye el compromiso de
estar conmigo, a favor de mí, bajo cualquier circunstancia y bajo cualquier tipo de
riesgo, inclusive el martirio. Solo así podrán ustedes ser mis testigos en Jerusalén,
en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra. Yendo a todo el mundo
encontrarán lugares de extrema intransigencia y agresiva intolerancia donde otros
no vacilarán en condenarlos a la muerte, solo porque ustedes vivirán en armonía
con mi estilo de vida y hablarán bien acerca de mí.
No se preocupen por los riesgos. Yo cuidaré de ellos. En algunas ocasiones los
libraré de todo el mal que pretendan hacerles, pero habrá otras, cuando la muerte
de ustedes será necesaria para que le gente crea el testimonio que les den. En esos
casos, ustedes no perderán la vida que les he prometido. Solo se acortará el tiempo
que vivan ahora, antes de la eliminación del mal que existe en este mundo; porque
la vida después, cuando el mal haya llegado a su fin, será eterna; y esa vida nadie
puede quitarla de ustedes. Entonces, los que testificaron por mí, en este mundo,
tendrán, en el juicio final, mi testimonio favorable y serán absueltos de todo
pecado. Vivirán para siempre conmigo, en mi reino.
El Espíritu Santo conduce la historia de la iglesia
En una sección relativamente corta (Hch 1, 12-Hch 7, 60), Lucas concentra la
historia del comienzo de la iglesia. Ese comienzo tiene suma importancia.
Recordemos que los hechos en la vida de la iglesia, desde los días apostólicos hasta
la segunda venida de Jesús, siendo hechos históricos reales, semejantes a los de
cualquier otra institución humana, tienen una dimensión divina que procede de su
relación con Dios y le da una dimensión espiritual por la presencia del Espíritu
Santo en ella.
El Espíritu Santo es el guía real de todas sus acciones, a menos que la iglesia elija
desviarse de la revelación divina hacia la apostasía de una acción independiente,
inconsulta y rebelde a Dios, pero la iglesia tendrá siempre un grupo fiel a Jesús y a
la misión. Siendo así, los hechos históricos de la iglesia cristiana, como testigo de
Cristo, son tan válidos para la enseñanza de los creyentes de todos los tiempos,
como válidos fueron los hechos del pasado, en la historia de Israel. Así lo entendió
Pablo y lo explicó a los cristianos de Roma. Su forma de explicarlo es clara y
directa. “Las cosas que se escribieron antes —les dijo— para nuestra enseñanza se
escribieron, a fin de que, por la paciencia y la consolación de las Escrituras,
tengamos esperanza” (Rm 15, 4).
La vida de la iglesia tiene una dimensión espiritual divino-humana que surge
nítidamente de la historia escrita por Lucas, una realidad que todos los cristianos
debemos admirar en la iglesia apostólica y, en la iglesia de hoy vivirla en total
integración con Jesús (Dios Hijo) y con Dios Padre. Como veremos, este tipo de
integración superior, solo se hizo y se hace posible para la iglesia, por la obra que
el Espíritu Santo realizó y realiza en ella. Esa realidad divino- humana de la iglesia
constituye su propio ser, un ser al mismo tiempo espiritual y terreno, práctico y
sublime, que, en la misión, se vuelve historia y vida eterna.
El Espíritu Santo conduce la administración de la iglesia
La vida de la iglesia tenía que comenzar en Jerusalén y allí comenzó. Los discípulos
no perdieron tiempo. Atendieron primero un asunto administrativo que debía ser
resuelto. Eligieron un reemplazante de Judas en el grupo apostólico. Luego, se
prepararon para la recepción del Espíritu Santo. Nada fue casual. Ni la organización
de la iglesia, ni la vida espiritual, ni la misión surgieron por generación espontánea.
Ellos así lo entendieron y actuaron con determinación y eficiencia (Hch 1, 12-Hch 2,
47).
Elección de Matías: procedimiento y dirección divina
“Entonces —escribió Lucas— desde el monte que se llama el Olivar, los discípulos
volvieron a Jerusalén.” Desde ese monte, Jesús había sido levantado hacia el cielo,
en su viaje de retorno al Padre y al gobierno de todo el universo (Hch 1, 12). El
monte de los Olivos, junto a Betania, no estaba lejos de Jerusalén. Solo el camino
de un sábado. Es decir, la distancia que, según la tradición judía, un israelita, sin
transgredir el cuarto mandamiento de la ley moral, podía caminar durante el
sábado. Flavio Josefo dice que Betania estaba a cinco estadios, más o menos un
kilómetro, de Jerusalén.
Cuando llegaron a la casa donde se hospedaban, escribió Lucas que subieron al
aposento alto. Ahí se alojaban los once apóstoles. Lucas menciona los nombres de
todos, organizados en cuatro grupos. ¿Ya estructurados para la misión? Primer
grupo: Pedro, Juan, Jacobo y Andrés. Segundo: Felipe y Tomás. Tercero: Bartolomé
y Mateo. Cuarto: Jacobo hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas hermano de Jacobo.
Vivían en comunidad.
Sabían que no permanecerían físicamente juntos por mucho tiempo, pues tendrían
que trabajar también en Judea, Samaria y por todo el mundo. Pero hasta que
recibieran el poder del Espíritu Santo, podían estar juntos y disfrutar la compañía
de todos. Tuvieron oportunidad para superar sus diferencias, para integrarse los
unos con los otros sin la ambición por los primeros lugares que antes los había
distanciado, para apreciar los valores que cada uno tenía, para darse cuenta de que
todos eran necesarios para la misión; y la aprovecharon. Con humildad se pidieron
disculpas y manifestaron su firme propósito de actuar siempre en unidad. A
menudo, se reunían todos ellos con María, madre de Jesús, con los hermanos de él,
y con las mujeres, posiblemente María Magdalena, Juana, Susana, las esposas de
los apóstoles casados y otras. Los hermanos de Jesús que dudaban de él cuando
trabajaba en Galilea habían superado sus dudas y como los once discípulos, creían
que Jesús era el Hijo de Dios y el Mesías prometido. Todo el grupo estaba unido en
un solo pensamiento, oraban juntos y juntos se preparaban para las acciones
futuras que todos esperaban (Hch 1, 13-14).
Un día de esos, hicieron una reunión de negocios con todos los creyentes. Eran
ciento veinte personas. Hombres y mujeres. Estaban todos allí. No había machismo
cultural, ni feminismo reivindicativo. La iglesia nació libre de las presiones
culturales externas, con una actitud contra-cultura, pero no anti- cultural. No era
enemiga de la cultura, ni se dejó influir por ella. Tomó su propio curso bajo la
dirección del Espíritu Santo. La pidió en oración, desde el mismo comienzo de su
existencia.
Pedro tomó la palabra y pronunció su primer discurso (Hch 1, 15-22). Ningún
complejo. Ya no había ninguna disculpa que pedir. Todo estaba en orden y nadie
recordaba más sus errores del pasado. Todos habían aceptado la restauración que
le ofreció Jesús junto al Mar de Galilea y no tenían sospecha alguna. Pedro hizo una
propuesta. La hizo en el mejor estilo cristiano. Basada en ella, la iglesia tomó una
decisión sin presiones de nadie. Propuesta y decisión, emblemáticas en su forma de
presentación y en el procedimiento que siguieron; bajo la inspiración del Espíritu
Santo. Lucas describió el procedimiento para mostrar a sus lectores la manera
cristalina, espiritual, basada en las Escrituras y sujeta a la voluntad de Dios como
procedió la iglesia en sus negocios internos. En nada parecidos a los procedimientos
políticamente corruptos, egoístas, y muchas veces cargados de presiones violentas
del Imperio.
El discurso de Pedro
Un discurso muy breve. Tiene dos partes: la primera es una sólida fundamentación
basada en la Escritura (Hch 1, 15-20), y la segunda es la propuesta (Hch 1, 21-22).
Va directamente al asunto.
Fundamentación de la propuesta
“Hermanos —dijo Pedro— tenía que cumplirse la Escritura que, por boca de David,
había predicho el Espíritu Santo” (Hch 1, 16ª).
De paso, Pedro hace referencia al modo en el que las revelaciones de Dios llegan a
sus destinatarios. Dios elige un instrumento humano, en este caso David, y el
Espíritu Santo trabaja con él para colocar en su mente lo que, de parte de Dios,
debe comunicar. En el caso referido por Pedro, se trataba de una profecía. Toda
profecía posee un contenido de cumplimiento futuro.
La profecía —dijo Pedro— es acerca de Judas, el que sirvió de guía para los que
prendieron a Jesús. Él era miembro de nuestro grupo y recibió, de parte del Señor -
no lo usurpó- un rango de importancia en este ministerio (Hch 1, 16b-17).
Ese rango de importancia, en griego κλῆρος, más tarde daría origen al concepto de
clérigo. No necesita repetir la causa, ya la dijo. Solo describe las consecuencias de
la traición y lo hace de la manera más trágica posible. Hace recordar que con el
dinero recibido por la traición, salario de su iniquidad, compró un campo y que al
quitarse la vida cayó de cabeza, se reventó por la mitad y sus entrañas se
derramaron. Luego da el nombre del campo: Acéldama, campo de sangre.
Entonces, cita dos textos de Salmos, profecías que aplica a Judas. Primero, sea
hecha desierta su habitación y no haya quien more en ella (Sal 69, 25). Con esto
explica el trágico fin de Judas. Segundo, tome otro su oficio (Sal 109, 8). Con estas
profecías abre el camino para la propuesta que luego presenta a la asamblea de
creyentes.
Propuesta
Elegir un reemplazante de Judas en el grupo apostólico.
Por tanto —agregó— es necesario que uno de los hombres sea hecho
testigo de la resurrección, para que se una a nosotros. Un varón que
haya estado con nosotros todo el tiempo mientras Jesús entraba y salía
entre nosotros, comenzando desde el bautismo realizado por Juan,
hasta el día cuando, de entre nosotros, fue recibido arriba (Hch 1, 21-
22).
Pedro cubrió todo. Dio las razones que produjeron la vacante. No fueron intrigas, ni
cuestiones personales, ni maniobras políticas. Fue el procedimiento traidor del que
anteriormente tenía el oficio. Pedro lo dijo sin eufemismos, en forma directa, clara y
completa. Ningún intento de salvar la cara de nadie, ni de cubrir las razones reales
con explicaciones de conveniencia para nadie. Lo único que Pedro tomó en cuenta,
como siempre ocurre en la Escritura, fue la realidad de lo ocurrido.
Al informe de lo que Judas realmente había hecho, agregó los contenidos de la
Escritura que se aplicaban al caso. No existe ninguna luz mejor que la luz de la
revelación, inspirada por el Espíritu Santo, para ver con claridad la forma de
solucionar los problemas que la iglesia tenga.
Había que elegir un hombre. Y Pedro propuso la elección. No ofreció un nombre
como candidato. Describió las características que debía tener el hombre elegido,
características que lo calificaban para cumplir bien el oficio vacante. Luego, en la
historia de Lucas, sigue lo que hizo la iglesia.
El proceso de la elección bajo la conducción del Espíritu Santo
La elección siguió un proceso simple. Varios hechos realmente notables con los
cuales la iglesia cristiana se posicionó contra el gobierno dictatorial, contra el
control del gobierno por parte de grupos con intereses propios, contra la
manipulación de los electores; y a favor de la transparencia, de la conducción
divina por medio del Espíritu, y de la espiritualidad en el proceso:
1. Prepararon una lista de candidatos
Propusieron dos, dice Lucas: a José llamado Barsabás, apodado el Justo, y a
Matías.
¿Quiénes propusieron los nombres? Evidentemente, la asamblea, porque Pedro, con
su propuesta, se había dirigido a ella. No era necesario conformar una comisión de
nombramientos porque la asamblea no era muy numerosa. Solo había ciento veinte
personas. De algún modo, llegaron a una lista con dos nombres propuestos.
¿Propuestos a quién? No fueron propuestos a los apóstoles, para que ellos hicieran
la elección final. Tampoco a un apóstol específico quien, como cabeza dirigente,
decidiera solo. Por lo que sigue, la asamblea hizo la propuesta a Dios.
2. Sometieron los candidatos a Dios en oración
“Señor —le dijeron— tú que conoces los corazones de todos, muestra cuál de estos
dos has elegido para que tome el lugar, en este ministerio y apostolado, que Judas
abandonó por transgresión, para irse a su propio lugar” (Hch 1, 24-25).
Ellos conocían las características externas de los dos candidatos. Sabían que habían
estado junto con los once apóstoles, todo el tiempo que Jesús estuvo entre ellos.
Pero no conocían su interior. Por eso, en última instancia, todos los hombres que
integren el ministerio, en la iglesia, no los elije la iglesia, sino Dios por medio del
Espíritu Santo. Dios utiliza la iglesia, como su instrumento, pero el instrumento no
debe jamás usurpar la decisión final que solo corresponde a Dios. No puede decir:
la elección de los ministros es una cuestión puramente eclesiástica, en el sentido de
que la determinación de quienes puedan ser ministros y la elección de ellos sea una
decisión de la iglesia, independiente de la voluntad de Dios.
La primera asamblea de la iglesia cristiana, cuyo primer asunto administrativo fue
la elección de un ministro, para integrar el grupo apostólico, no lo entendió así. Se
sometió a la voluntad de Dios y siguió la orientación divina. ¿Cómo produjo Dios su
orientación?
3. La asamblea votó
“Entonces echaron suertes sobre ellos —dice la traducción de lo que Lucas escribió
— y la suerte cayó sobre Matías, quien fue contado con los once apóstoles” (Hch 1,
26).
¿Fue este echar suertes como tirar una moneda al aire para saber qué elegir o fue
como usar dados para saber de qué lado está la suerte, como una apuesta? La
respuesta obvia es no. Y la razón es sencilla. La moneda en el aire y el rodar de los
dados no son instrumentos que Dios usa para expresar su voluntad. Cuando están
en el aire o rondando, sin control racional alguno, Satanás puede manejarlos con
suma facilidad y, bajo la superstición de que Dios pudiera intervenir a través de
ellos, imponer su voluntad en los asuntos que, así, estuvieran en juego para una
decisión. “Echar suertes para elegir los dirigentes de la iglesia no está en el sistema
de Dios. Dios influye en las decisiones de la iglesia utilizando la mente de sus hijos,
la Escritura y el Espíritu Santo” [1].
Cuando la asamblea oró, Dios impresionó la mente de ellos y ellos, al expresarse, lo
hicieron bajo esas impresiones. ¿Cómo se expresaron? La siguiente frase lo explica:
“Fue contado con los once apóstoles” (Hch 1, 26).
Fue contado, es la traducción de una palabra griega que significa “fue votado
contando las piedras”. Eran piedras pequeñas, negras y blancas. Las blancas eran
voto positivo y las negras, negativo. Este tipo de votación implicaba un intercambio
previo de opiniones que se expresaban en alta voz. Pablo usa el mismo término
cuando cuenta al rey Agripa los daños que él, antes de su conversión, hizo contra
los cristianos, en Jerusalén (Hch 1, 26b). “Y cuando los mataban –le dijo– yo di mi
voto” (Hch 26, 10).
Después de votar, contaron las piedras y eligieron oficialmente a Matías para que
ocupara la vacante que Judas había dejado. La votación fue libre. Cada miembro de
la asamblea, por medio de la oración colectiva, dejó su mente abierta a la influencia
del Señor, por medio del Espíritu Santo, para que él, como anteriormente había
elegido a sus apóstoles, eligiera al que faltaba. Y él lo hizo expresando su voluntad
a través de la mente de todos los que votaron.
Del mismo modo, la iglesia cristiana, en todos los tiempos, debiera decidir sus
asuntos administrativos. Por votación libre. Cada votante, sin coerciones de
ninguna naturaleza, con la mente abierta a la influencia del Espíritu Santo, vota.
Los asuntos que afecten a la iglesia local, por los miembros de la iglesia local; los
que afecten a un grupo de iglesias en un territorio específico, por los delegados de
ese territorio; y así sucesivamente hasta llegar a los asuntos que afecten a la
iglesia mundial, cuyas decisiones debieran ser hechas por los representantes de la
iglesia mundial, reunidos en asamblea debidamente convocada. Veremos más
adelante que el ministerio, las doctrinas, las prácticas de la iglesia y el estilo de
vida de sus miembros, eran asuntos que afectaban a la iglesia mundial.
El Espíritu Santo actuó creando un ambiente integrado por libre expresión, voto
personal ante Dios y la conciencia de cada uno, ausencia de presiones para inclinar
la votación en la dirección establecida por alguna persona en particular o por los
líderes, profunda espiritualidad en el proceso, sumisión incondicional a la voluntad
de Dios, votación general de todos los presentes en la asamblea integrada por
hombres y mujeres. Con esos principios, el Espíritu guió la primera asamblea
administrativa de la iglesia cristiana apostólica.
Mario Veloso en dialnet.unirioja.es/
Notas:
1 Elena G. de White, Carta 37 (1900).
https://www.almudi.org/articulos/16777-el-espiritu-santo-en-el-libro-de-hechos-de-los-
apostoles-i
a. Es significado, dado el motivo de cumplimiento, que tantas referencias al Espíritu Santo
son en la sección de Hecho que describe el evangelio predicado a los judíos. El Espíritu
Santo era bastante activo durante este periodo. El bosquejo interno (1:8) se completo en
esta sección de Hechos. Se puedo repasar las maneras en cuales operaba el Espíritu Santo
durante este periodo. i. El Espíritu Santo en Hechos se ve como activo en la inspiración de
las Escrituras pasadas (1:16; 4:25; 7:51-52; 28:25). ii. El Espíritu Santo se verte por Cristo
(2:33) iii. El Espíritu Santo se conecta con y es un factor importante en la predicación (1:8;
4:8,31; 5:32; 10:44; 11:15) iv. El Espíritu Santo se involucra en la selección y sucesión
apostólica (1:2,20) v. El Espíritu Santo se involucra en la comunicación del evangelio en
diferentes idiomas y en profecía (2:4,17f; 11:28; 19:5; 21:11) vi. El Espíritu Santo trabaja
milagros (2:17f; 4:30; 13:9) [¿qué es el propósito?] El Espíritu Santo da dones a la iglesia
primitiva: sabiduría (6:3,5,10), instrucción (8:29; 10:19; 11:12), atrevimiento (3:8,13;
4:29,31), guía (19:6; 20:22-23; 21:4,11), guía de la obra misionera (8:29,39; 10:19; 11:12;
13:2,4,9; 16:6-7), etc
https://www.bobyoungresources.com/spanish/espiritu-santo-rol-desarollo-iglesia-
primitiva_completo.pdf
David Guzik :: Hechos 2 – El Espíritu Santo Es Derramado Sobre la Iglesia
HECHOS 2 – EL ESPÍRITU SANTO ES DERRAMADO SOBRE
LA IGLESIA
A. La experiencia inicial de la llenura del Espíritu Santo.
1. (Hechos 2:1-4a) Los discípulos son llenados del Espíritu Santo.
Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de
repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba,
el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron
lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos.
Y fueron todos llenos del Espíritu Santo,
a. El día de Pentecostés: Esto era una fiesta judía celebrada 50 días después
de la Pascua. Celebraban las primicias de la cosecha del trigo.
i. En los rituales judíos de aquel tiempo, la primera gavilla de cebada
cosechada era presentada a Dios en la Pascua. Pero en el día del
Pentecostés, las primicias de la cosecha del trigo eran presentadas a Dios; Así
que, el día de Pentecostés se llama el día de las primicias (Números 28:26).
ii. La tradición judía también enseñaba que el día del Pentecostés marcaba el
día cuando la ley fue dada a Israel. Los judíos a veces llamaban Pentecostés:
Shimchath torah, o “Gozo de la Ley”.
iii. En el día del pentecostés en el Antiguo Testamento Israel recibió la ley; en el
día del Pentecostés en el Nuevo Testamento la iglesia recibió el Espíritu de la
Gracia en su plenitud.
iv. “Fue la mejor atendida de las grandes fiestas, porque las condiciones para
viajar estaban en su mejor punto. Nunca había más gente en Jerusalén que en
esta fiesta.” (Hughes)
v. Levítico 23:15-22 da las instrucciones originales para la celebración del
Pentecostés. Dice que dos panes sin levadura debían ser mecidas ante el
Señor por el sacerdote como parte de la celebración. “¿No habían dos panes?
No solo se salvará Israel, sino la multitud de los gentiles serán vueltos hacia el
Señor Jesucristo.” (Spurgeon)
b. Cuando llegó el día de Pentecostés: Ahora era 10 días después de que
Jesús ascendió al cielo (Hechos 1:3), y como Jesús les mandó que esperaran
la venida del Espíritu Santo.
i. Los discípulos no desconocían la persona y la obra del Espíritu Santo.
Los discípulos vieron el Espíritu Santo continuamente trabajando en el
ministerio de Jesús.
Los discípulos experimentaron algo del poder del Espíritu cuando salieron y
sirvieron a Dios (Lucas 10:1-20)
Los discípulos oyeron a Jesús prometer una nueva obra venidera del Espíritu
Santo (Juan 14:15-18).
Los discípulos recibieron al Espíritu Santo de una nueva manera después de
que Jesús terminó su obra en la cruz e instituyó el nuevo pacto (Juan 20:19-
23).
Los discípulos oyeron a Jesús mandarles que esperaran el bautismo del
Espíritu Santo que los apoderaría para ser testigos (Hechos 1:4-5).
ii. Esperaban hasta que llegará el día de Pentecostés, pero ellos no sabían de
ante mano cuanto tiempo tendrían que esperar. Sería fácil para ellos pensar
que vendría lamisma tarde que Jesús ascendió al cielo; o después de 3 días, o
7 días. Pero ellos tenían que esperar 10 día, hasta el día de Pentecostés.
iii. El único posible presidente bíblico para esto podría ser Jeremías
42:7 Aconteció que al cabo de diez días vino palabra de Jehová a Jeremías.
Pero, ¿quién habría sospechado eso? Dios usó este tiempo para destruirlos y
después edificarlos. Podemos imaginarnos su paciencia, bondad y compasión
fueron probadas durante este tiempo, pero todos se quedaron juntos.
iv. Lo que este pasaje nos dice del regalo del Espíritu Santo.
El regalo del Espíritu Santo se nos promete a nosotros.
Vale la pena esperar el regalo del Espíritu Santo.
El regalo del Espíritu Santo viene según su voluntad, y muchas veces no como
nosotros esperamos.
El regalo del Espíritu Santo puede venir no solamente sobre personas
individuales, sino también sobre grupos (véase también Hechos
2:4, 4:31,10:44).
El regalo del Espíritu Santo muchas veces es dado mientras Dios trata con la
carne y uno muere a sí mismo.
v. Lo que este pasaje no nos dice del don del Espíritu Santo.
El regalo del Espíritu Santo es dado según un patrón.
Ganamos el regalo del Espíritu Santo por buscarlo.
c.Estaban todos unánimes juntos: Estaban reunidos todos, compartiendo el
mismo corazón, el mismo amor por Dios, la misma confianza en su promesa, y
la misma geografía.
i. Antes que podamos ser llenados, debemos encontrar que somos vacios; por
juntarnos en oración, en obediencia, estos discípulos hicieron exactamente
esto. Reconocieron que no tenían los recursos en ellos mismos para hacer lo
que podían hacer o debían hacer; en vez de eso tenían que depender de la
obra de Dios.
d. Y de repente vino del cielo un estruendo: La asociación del sonido de un
viento recio que soplaba, llenando toda la casa, con el derramamiento del
Espíritu Santo es inusual. Pero probablemente tiene conexión con el hecho que
en los idiomas hebreo y griego la palabra para espíritu (como en Espíritu
Santo) es la misma palabra para respiración o viento (sucede que es igual en el
latín también). Aquí, el estruendo del cielo era el sonido del Espíritu Santo
siendo derramado sobre los discípulos.
i. El estruendo de este viento recio haría que cualquiera de esos hombres y
mujeres que conocían las Escrituras pensara en la presencia del Espíritu
Santo.
En Génesis 1:1-2, es el Espíritu de Dios como la respiración/viento de Dios,
que moviéndose sobre las aguas del recién creada tierra.
En Génesis 2:7, es el Espíritu de Dios, soplando vida en un hombre recién
creado.
En Ezequiel 37:9-10, es el Espíritu de Dios como la respiración/viento de Dios,
moviéndose sobre los huesos secos de Israel devolviéndoles vida y fuerza.
ii. Esta sola linea nos dice mucho de como el Espíritu Santo se mueve.
De repente: A veces Dios se mueve de repente.
Estruendo: Era real, aunque no se podía tocar, vino por los oídos.
Del cielo: No era de la tierra; ni creado o manipulado o hecho aquí.
Recio: Lleno de fuerza, viniendo con gran poder.
e. Se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose
sobre cada uno de ellos: Estas lenguas repartidas, como de fuego,
apareciendo sobre cada uno; también eran inusuales. Probablemente, también
debe ser conectado con la profecía de Juan el Bautista de que os bautizará en
Espíritu Santo y fuego (Mateo 3:11).
i. La idea atrás de la imagen de fuego usualmente es la purificación, como un
refinador usa fuego para purificar el oro; el fuego puede quitar lo que es
temporal, dejando solo lo que durará. Esto era una ilustración excelente del
principio que la llenura del Espíritu Santo no es solamente para poder
abstracto, sino para pureza.
ii. En ciertos lugares en el Antiguo Testamento, Dios mostró su complacencia
especial con un sacrificio prendiendo el fuego para sí mismo – eso es, fuego
desde el cielo vino abajo y consumió el sacrificio. La experiencia de los
seguidores de Jesús el día de Pentecostés es otro ejemplo de Dios enviando
fuego del cielo para mostrar su complacencia y poder, pero esta vez, descendió
sobre sacrificios vivos (Romanos 12:1).
iii. El Espíritu Santo se asentó sobre cada uno de ellos. “La palabra
‘asentándose’ tiene una fuerza notable en el Nuevo Testamento. Lleva la idea
de una preparación completada, y cierta permanencia de posición y condición.”
(Pierson)
iv. Bajo el viejo pacto, el Espíritu Santo descansó sobre el pueblo de Dios más
como una nación, eso es, Israel. Pero bajo el nuevo pacto, el Espíritu Santo
descanso sobre el pueblo de Dios como individuales – las lenguas de fuego
asentándose sobre cada uno de ellos. Este fenómeno extraño nunca había
sucedido antes y nunca volvería suceder en las páginas/ojas de la biblia, pero
fue dado para enfatizar a este punto, que el Espíritu de Dios fue presente con y
en y sobre cada individual.
f. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo: Esencialmente, el viento recio
que soplaba y las lenguas repartidas, como de fuego, eran solamente
fenómenos inusuales y temporales, que acompañaban el verdadero regalo – el
ser llenos del Espíritu Santo.
i. Mientras sería incorrecto/malo esperar un viento recio que soplaba o lenguas
repartidas, como de fuego, estar presente hoy cuando es Espíritu Santo es
derramado podemos experimentar el verdadero regalo. Nosotros podemos,
igual que ellos, ser todos llenos del Espíritu Santo.
ii. Pero deberíamos hacer lo que los discípulos hicieron antes y durante sus
llenamientos del Espíritu Santo.
Los discípulos fueron llenos en el cumplimiento de una promesa.
Fueron llenados como recibieron en fe.
Fueron llenados en (God’s timing).
Fueron llenados en maneras inusuales.
iii. Este advenimiento y llenamiento del Espíritu Santo fue tan bueno, tan
esencial para la obra de la comunidad de los cristianos primitivos, que Jesús
dijo que era mejor que él se fuera corporalmente de la tierra para que él
pudiera enviar el Espíritu Santo (Juan 16:7).
2. (Hechos 2:4b-13) El fenómenos del hablar en lenguas.
Y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que
hablasen. Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de
todas las naciones bajo el cielo. Y hecho este estruendo, se juntó la
multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia
lengua. Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son
galileos todos estos que hablan? ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar
cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido? Partos, medos,
elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea, en Capadocia,
en el Ponto y en Asia, en Frigia y Panfilia, en Egipto y en las regiones de
Africa más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como
prosélitos, cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las
maravillas de Dios. Y estaban todos atónitos y perplejos, diciéndose unos
a otros: ¿Qué quiere decir esto? Mas otros, burlándose, decían: Están
llenos de mosto.
a. Y comenzaron a hablar en otras lenguas: En respuesta al ser llenados del
Espíritu Santo, los presentes (no solamente los doce apóstoles) comenzaron a
hablar en otras lenguas. Esos eras lenguas que nunca les habían sido
enseñadas, hablando según el Espíritu les daba que hablasen.
b.Varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo: La multitud de
muchas naciones se juntaba en Jerusalén por la fiesta de Pentecostés. Muchas
de estas personas eran las mismas personas que se habían juntado en
Jerusalén para la última fiesta, la Pascua, cuando una multitud aborotada y
enojada demandó la ejecución de Jesús.
c. Y hecho este estruendo: Rápidamente se formó una multitud, siendo
atraídos por este estruendo, que fue o el sonido de un viento recio o el sonido
de otras lenguas. Cuando la multitud vino, escucharon a los cristianos hablando
en sus propias lenguas extranjeras. Aparentemente, los cristianos podían oírse
desde las ventanas del aposento alto, o salieron en un tipo de balconada o a
los cortes del templo.
i. No muchos de las casas de aquel día podía contener 120 personas. Es
mucho más probable que este aposento alto era parte de los cortes del templo,
que era una estructura inmensa, con porches y columnatas y cuartos. La
multitud vino de personas mezclándose en los cortes del templo.
d. Les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios: Esto es lo
que la multitud escuchó hablar los cristianos. De este evento notable, estaban
todos atónitos y perplejos, pero unos lo usaban para hacer una pregunta
honesta: ¿Qué quiere decir esto? Otros lo usó como una excusa para descartar
la obra de Dios y dijeron: Están llenos de mosto.
i. ¿No son galileos todos estos que hablan?: Personas de Galilea (galileos)
eran conocidas como personas vulgares y no muy buenos para hablar. Esto
era aun más razón para que se impresionaran con su habilidad de hablar con
elocuencia en otras lenguas. “Galileos tenían dificultad en pronunciar sonidos
guturales y tenían la costumbre de comerse las sílabas cuando hablaban; así
fueron vistos como menos por la gente de Jerusalén por ser provinciales.”
(Longenecker)
ii. Todos hablaban en diferentes lenguas, pero aún así había unidad entre los
creyentes. “Desde los padres primitivos de la iglesia, comentaristas han visto la
bendición de Pentecostés como un reverso deliberado y dramático de la
maldición deBabel.” (Stott)
e. ¿Qué quiere decir esto?: ¿Qué debemos pensar del fenómeno del hablar
en lenguas? Hablar en lenguas ha sido el enfoque de controversia significante
en la iglesia. Personas todavía hacen la misma pregunta hecha por estos
observadores el día de Pentecostés.
i. No hay controversia de que Dios, por lo menos una vez, dio a la iglesia el don
de lenguas. Pero mucha de la controversia se centra en la pregunta: ¿Qué es
el propósito de Dios para el don de lenguas?
ii. Algunos piensan que el don de lenguas fue dado principalmente como un
señal para incrédulos (1 corintios 14:21-22) y como una manera de comunicar
milagrosamente el evangelio en diversos idiomas. Creen que ya no hay
necesidad de este señal, así que ven a las lenguas como un regalo ya no
presente en la iglesia hoy en día.
iii. Otros argumentan que el don de lenguas, mientas un señal para incrédulos
como dicho en 1 Corintios 14:21-22, es principalmente un don de comunicación
entre el creyente y Dios (1 Corintios 14:2, 13-15), y que es un don todavía dado
por Dios hoy en día.
iv. Muchos equivocadamente interpretan este incidente en Hechos 2,
asumiendo que los discípulos usaban lenguas para predicar a la multitud. Pero
una vista cuidadosa demuestra que esta idea es equivocada. Nota cuales
personas oyeron a los discípulos hablar … las maravillas de Dios. Los
discípulos declararon las alabanzas de Dios, agradeciéndole con todas sus
fuerzas en lenguas desconocidas. La multitud sencillamente escuchó
accidentalmente lo que los discípulos exuberantemente declararon a Dios.
v. La idea de que estos discípulos comunicaban a la diversa multitud en
lenguas es claramente equivocada. La multitud tenía un lenguaje común
(Griego), y ¡Pedro les predicó un sermón en aquel idioma! (Hechos 2:14-40)
f. Les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios: El don de
lenguas es un lenguaje personal de oración dado por Dios, por lo cual, el
creyente se comunica con Dios más allá de los límites del conocimiento y
entendimiento (1 Corintios 14:14-15).
i. El don de lenguas tiene un lugar importante en la vida devocional del
creyente, pero un lugar pequeño en la vida corporal de la iglesia (1 Corintios
14:18-19), especialmente en reuniones públicas (1 Corintios 14:23).
ii. Cuando el don de lenguas es practicado en la vida corporal de la iglesia,
debe ser cuidadosamente controlado, y nunca sin una interpretación dada por
el Espíritu Santo (1 Corintios 14:27-28).
iii. La habilidad de orar en una lengua desconocida no es un don dado a cada
creyente (1 Corintios 12:20).
iv. La habilidad de orar en una lengua desconocida no es la evidencia principal
ni singular de ser llenado con el Espíritu Santo. Este énfasis guía muchos a
buscar el don de lenguas (y fingir tenerlo) solamente para comprobar a ellos
mismos que realmente son llenos del Espíritu Santo.
g. Comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que
hablasen: ¿Este hablar en lenguas en Hechos 2 fue el mismo don de lenguas
descrita en 1 Corintios 12 y14?
i. Algunos dicen que se trata de dos diferentes dones. Argumentan que el don
en 1 Corintios debe ser regulado y restringido, mientras el don de Hechos
2 puede ser usado en cualquier hora sin regulación. Aquellos que creen que
son dos dones diferentes enfatizan que el hablar de Hechos 2 fue reconocido
inmediatamente por visitantes extranjeros venidos a Jerusalén, mientras el
hablar de 1 Corintios no era entendible a los presentes, excepto con un don de
interpretación divinamente otorgado.
ii. Sin embargo, esto no toma en cuenta que las diferencias tienen más que ver
con las circunstancias en las cuales fueron ejercitados los dones, que con los
dones mismos.
iii. En Jerusalén, el grupo a que se hablaba era singularmente multi-nacional y
multi-linguo; en tiempo de fiesta (Pentecostés), judíos de la dispersión de todas
partes del mundo estaban en la ciudad. Así que, la probabilidad de que oídos
extranjeros oirían una lengua hablada en su propio lenguaje era mucho más.
Por otro lado, en Corinto (aunque una ciudad cosmopolita), el don fue
ejercitado en la iglesia local, con miembros todos compartiendo un lenguaje
común (el Griego). Si uno tenía la misma diversidad de extranjeros visitando a
la iglesia corinta cuando todos estaban hablando en lenguas, es probable que
muchos oirían miembros de la iglesia corinta hablar en nuestras lenguas las
maravillas de Dios.
iv. También, nunca se debe asumir que cada persona entre los 120 quienes
hablaron en lenguas el día de Pentecostés hablaron en un lenguaje
inmediatamente inteligible a oídos humanos presentes aquel día. Leemos que
ellos: Todos … comenzaron a hablar en otras lenguas; así que, habían unos
120 individuales hablando en lenguas. Como las naciones mencionadas
en Hechos 2:9-11 solamente son quince (quizá habían más presentes, mas no
mencionadas), es probable que muchos (quizá la mayoría) de los 120 hablaban
alabanzas a Dios en un idioma que no era entendido por alguien
inmediatamente presente. El texto sencillamente no indica que alguien
presente podía entender cada persona hablando en lenguas.
v. Sin embargo, nosotros no debemos asumir que aquellos que no eran
inmediatamente entendidos por oídos humanos hablaban “algarabía”, como a
veces se le llama al don de lenguas con burlas. Ellos pueden haber alabado a
Dios en un lenguaje completamente desconocido, mas completamente
humano. Después de todo, ¿como se escucharía el lenguaje de los Aztecas a
oídos romanos? O algunos pueden haber hablado en un lenguaje
completamente único dado por Dios y entendido por él y solamente por él.
Después de todo, comunicación con Dios, no con el hombre, es el propósito del
don de lenguas (1 Corintios 14:2). La repetición de frases sencillas, no
inteligibles y quizá sin sentido a observadores, no significa que uno está
hablando algarabía. Alabanza a Dios pude ser sencilla y repetitiva, y parte de la
dinámica de lenguas es que funciona sin el entendimiento de él que habla (1
Corintios 14:14), siendo entendido por Dios y solamente Dios.
vi. En definitivo, debemos considerar el don de Hechos 2 y el don de lenguas
en 1 Corintios como el mismo, simplemente porque el mismo termino se usa
para los dos en el idioma original (heterais glossais). Y también el verbo
traducido les daba que hablasen en Hechos 2:4 se usa con frecuencia en la
literatura griega en conexión con palabras inspiradas espiritualmente, no mera
traducción a otros idiomas.
B. El sermón de Pedro en el día de Pentecostés.
1. (Hechos 2:14-15) Pedro comienza su sermón.
Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló
diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os
sea notorio, y oíd mis palabras. Porque éstos no están ebrios, como
vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día.
a. Pedro, poniéndose en pie con los once: Pedro se puso de pie y predicó a
la multitud como un representante del grupo entero de los apóstoles.
i. Debemos notar que el hablar en lenguas paró cuando Pedro empezó a
predicar. El Espíritu Santo ahora trabajaba a través de la predicación de Pedro
y no trabajaría en contra de sí mismo por las lenguas a la misma vez.
b. Alzó la voz: Había un cambio notable en Pedro. Él tenia valor y denuedo
que era un contraste completo a su negación de Jesús antes de ser llenado
con el Espíritu Santo.
i. El día de Pentecostés, Pedro no enseñaba como los rabíes de aquel día
solían hacerlo, quienes reunían discípulos en su alrededor, se sentaban, y
instruían a ellos y cualquier otros que quizá escucharan. En vez de eso, Pedro
proclamaba la verdad como un heraldo.
ii. Este sermón notable no tenía preparación tras sí – fue dado
espontáneamente. Pedro no se despertó por la mañana sabiendo que iba a
predicar a miles, y que miles vendrían a Jesús como respuesta. Sin embargo,
podríamos decir que fue un sermón bien preparado; fue preparado por la vida
anterior de Pedro con Dios y una relación con Jesús. Fluía espontáneamente
de aquella vida, y de una mente que pensaba y creía profundamente.
iii. Es bueno recordar que lo que tenemos en Hechos 2 es una pequeña
porción de lo que Pedro realmente dijo. Hechos 2:40 nos dice: Y con otras
muchas palabras testificaba y les exhortaba. Como casi todas los sermones
registrados en la biblia, lo que tenemos es una abreviado inspirado por el
Espíritu Santo de un mensaje más largo.
c. Porque éstos no están ebrios: Pedro desvió los críticos burladores que los
discípulos estaban ebrios. En aquel día era impensable que alguien estuviera
tan temprano en el día (aproximadamente a las 9:00 de la mañana).
i. El comentarista Adam Clarke dice que la mayoría de los judíos – píos o no –
no comían ni bebían hasta después de la hora tercera del día, porque era la
hora de oración, y ellos solamente comerían después de sus responsabilidades
con Dios fueran terminados.
d. Éstos no están ebrios: No deberíamos pensar que los cristianos estaban
actuado como si estuvieran ebrios. La idea de ser “ebrios con el Espíritu Santo”
no tiene fundación en las Escrituras; el comentario del día de Pentecostés no
tenía base en la realidad.
i. “Ni tampoco, debemos añadir, la experiencia de los creyentes de la llenura
del Espíritu Santo les parecía o se veía para los demás como intoxicación,
porque habían perdido el control de sus funciones mentales y sus funciones
normales. No. El fruto del Espíritu Santo es ‘auto-dominio’, no el perder el
control.” (Stott)
2. (Hechos 2:16-21) Citando a Joel 2, Pedro explica los eventos extraños
del Pentecostés.
Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: Y en los postreros días, dice
Dios,
Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne,
Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán;
Vuestros jóvenes verán visiones,
Y vuestros ancianos soñarán sueños; Y de cierto sobre mis siervos y
sobre mis siervas en aquellos días
Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán. Y daré prodigios arriba en el
cielo,
Y señales abajo en la tierra,
Sangre y fuego y vapor de humo; El sol se convertirá en tinieblas,
Y la luna en sangre,
Antes que venga el día del Señor,
Grande y manifiesto; Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será
salvo.
a. Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: Entre el gran derrame del
Espíritu Santo, entre señales y prodigios de hablar en leguas, ¿qué hizo
Pedro? Esencialmente dijo: Vamos a tener un estudio bíblico. Véamos lo que
escribió el profeta Joel.
i. Esto introduce el primero de tres pasajes del Antiguo Testamento que Pedro
citará: Joel 2:28-32, Salmo 16:8-11, y Salmo 110:1.
ii. Este enfoque en la palabra de Dios no apaga el movimiento del Espíritu
Santo; cumplió lo que el Espíritu Santo quiso hacer. Todos las señales,
prodigios y el hablar en lenguas eran preparaciones para la obra de la palabra
de Dios.
iii. Desafortunadamente, algunas personas ponen la palabra de dios contra el
Espíritu. Casi piensan que es más espiritual si no hay estudio bíblico.
Tristemente, esto se debe muchas veces a la enseñanza débil y no espiritual
de algunos que enseñan la biblia.
b. El profeta Joel: Esta citación de Joel 2:28-32 se enfoca en la promesa de
Dios de derramar su Espíritu Santo sobre toda carne. Lo que sucedió el día de
Pentecostés era casi la cumplimiento de esa promesa, con el cumplimiento
final viniendo en los últimos días (Pedro tenía buena razón creer que ya estaba
en los últimos días).
i. Joel mayormente profetizaba de juicio que iba a venir al antiguo Israel. Pero
entre las muchas advertencias de juicio, Dios también dio varias palabras de
promesa – promesas de bendición futura, como ésta que anuncia un derrame
del Espíritu Santo.
c. En los postreros días, dice Dios: La idea de los postreros días es que son
los tiempos del mesías, abarca su humilde advenimiento y su regreso en gloria.
Porque Jesús yahabía venido en humildad, entendían que su regreso en gloria
podía suceder en cualquier hora.
i. Aunque habría unos 2000 años hasta el regreso de Jesús, hasta este punto
la historia había estado corriendo hacia el punto del último establecimiento del
reino de Dios aquí en la tierra. Pero de aquí en adelante, la historia corre
paralelo a ese punto, listo para la consumación en cualquier momento.
ii. También puede ser de ayuda ver los postreros días como algo como una
etapa – un período general de tiempo – más que un período específico, como
una semana. En el curso del plan de Dios para la historia humana, estamos en
la etapa de los postreros días.
iii. “De ese investidura de Pentecostés, Pedro no dijo: Ahora es completado lo
que dijo el profeta Joel, sino lo dijo de una manera cautelosa, es lo dicho, eso
es decir las palabras de Joel proporcionaron la explicación de este
Pentecostés, aunque esto no acaba su cumplimiento.” (Pierson)
d. Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne: En usar la cita de Joel, Pedro
explica que vieron estos observadores curiosos – el Espíritu Santo derramado
sobre la gente. Antes, el Espíritu Santo era dado en gotas, ahora, es
derramado y sobre toda carne.
i. Esto fue un glorioso énfasis en el Pentecostés. Bajo el Pacto Antiguo, ciertas
personas fueron llenados con el Espíritu en ciertos tiempos para propósitos
específicos. Ahora, bajo el Nuevo Pacto, el derrame del Espíritu Santo es para
todo aquel que invocare el nombre del Señor, aun siervos y siervas.
ii. “No había provisión para, ni promesa de una presencia permanente del
Espíritu Santo en las vidas de cualquier santo del Antiguo Pacto.” (Hughes).
Esto cambia bajo el Nuevo Pacto.
e. Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo: Pedro
también usó este pasaje de Joel para un propósito evangélico. Este
derramamiento del Espíritu Santo significaba que ahora Dios ofrecía salvación
de una manera previamente desconocida – a todo aquel que invocare el
nombre del Señor, judío o gentil.
i. Serían muchos años antes de que el evangelio fue ofrecido a gentiles, pero el
texto del sermón de Pedro anunció la invitación del evangelio diciendo: todo
aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.
ii. La idea es expresada en Proverbios 18:10 Torre fuerte es el nombre de
Jehová; A él correrá el justo, y será levantado.
3. (Hechos 2:22-24) Pedro introduce el enfoque del sermón: En el mesías
resucitado, Jesús de Nazaret.
Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado
por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios
hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis; a
éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de
Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole; al
cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era
imposible que fuese retenido por ella.
a. Varones israelitas, oíd estas palabras: Muchas de estas personas
pensarían que sería suficiente si Pedro parara después de la cita de Joel,
considerando todo lo que tenemos en ella. Joel nos habló de:
Un derramamiento del Espíritu Santo.
Sueños milagrosos, visiones, y profecía.
Señales y prodigios con respecto al día del Señor.
Una invitación a invocar el nombre del Señor.
i. Pero no era suficiente, porque Pedro todavía no había hablado acerca de la
obra salvadora de Jesús por causa nuestra. Todo hasta este punto había sido
introducción, explicando las cosas extrañas que ellos acababan de ver. Ahora
Pedro traería el mensaje especial.
b. Varones israelitas, oíd estas palabras: Esto fue mucho como Pedro ya
había dicho: Esto os sea notorio, y oíd mis palabras (Hechos 2:14). Pedro
quiso que las personas pusieran atención, y él habló como si tuviera algo
importante que decir – algo que maestros muchas veces fallamos en hacer.
c. Como vosotros mismos sabéis: Pedro se refería a lo que estas personas
ya sabían de Jesús. Ellos ya sabían de su vida y sus obras milagrosas. Muchas
veces cuando hablamos a alguien de Jesús, debemos comenzar con lo que ya
saben de él.
d. Entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de
Dios: Pedro sabía que la muerte de Jesús era dentro del plan de Dios. Sin
embargo, los que lo rechazaron y lo llamaron para su ejecución eran
responsables por las acciones de sus manos de inicuos.
i. Pedro no se acobardo en decir: Ustedes crucificaron al hombre que Dios
envió. Su primera preocupación no era agradar a su audiencia, sino decirles la
verdad. Pedro lleno del Espíritu Santo era un hombre diferente al Pedro de
unos meses antes, aun conociendo a Jesús (Mateo 26:69-75).
e. Era imposible: Pedro sabía que Jesús no podía permanecer retenido por la
muerte, como es explicado por la siguiente cita de el Salmo 16. No era posible
que Jesús permaneciera víctima del pecado y odio del hombre; él seguramente
triunfaría sobre ello.
i. Sueltos los dolores de la muerte: En la frase dolores de la muerte, la palabra
dolores es realmente la palabra para dolores de parto. En este sentido, la
tumba era el vientre para Jesús.
ii. “Era imposible que el elegido de Dios permaneciera en las garras de la
muerte; ‘el abismo no puede retener al Redentor más que una mujer
embarazada puede retener al niño dentro de su cuerpo.’” (Bruce, citando a
Bertram)
4. (Hechos 2:25-33) Citando salmo 16, Pedro explica a Jesús resucitado.
Porque David dice de él:
Veía al Señor siempre delante de mí;
Porque está a mi diestra, no seré conmovido. Por lo cual mi corazón se
alegró, y se gozó mi lengua,
Y aun mi carne descansará en esperanza; Porque no dejarás mi alma en
el Hades,
Ni permitirás que tu Santo vea corrupción. Me hiciste conocer los
caminos de la vida;
Me llenarás de gozo con tu presencia. Varones hermanos, se os puede
decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su
sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo profeta, y
sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su
descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se
sentase en su trono, viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo,
que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción. A este
Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. Así que,
exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa
del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís.
a. Porque David dice de él: Pedro reconocía que aunque este salmo hablaba
de David, hablaba de alguien mayor que David – el mesías, Jesús el Cristo.
Jesús pudo haberle enseñado esto a Pedro cuando instruía a los discípulos en
las Escrituras (Lucas 24:44-45).
b. Tu Santo: Jesús cargó la plena ira de Dios en la cruz, como si él fuera un
pecador culpable, culpable de todo nuestro pecado, aun siendo hecho pecado
para nosotros (2 Corintios 5:21). Pero, aquella obra era un hecho de amor
santo y dado hacia nosotros, para que Jesús no se hiciera pecador, aunque
llevó la plena culpa de nuestro pecado.
i. Este es el mensaje del evangelio; que Jesús llevó el castigo para nuestro
pecado en la cruz y seguía siendo un salvador perfecto a través de la prueba
entera – lo cual se comprobó por su resurrección. Aparte de la resurrección, no
tendríamos ninguna prueba de que Jesús había pagado exitosamente,
perfectamente, por nuestros pecados.
c. Ni permitirás que tu Santo vea corrupción: Porque Jesús llevó nuestro
pecado sin hacerse pecador, seguía siendo el Santo, aun en su muerte. Como
es incomprensible que el Santo de Dios fuera encadenado por la muerte, la
resurrección era absolutamente inevitable.
i. En vez de ser castigado por su obra gloriosa en la cruz, Jesús fue premiado,
como esta descrito proféticamente en el salmo: Me hiciste conocer los caminos
de la vida; Me llenarás de gozo con tu presencia.
d. David, que murió y fue sepultado: Pedro señala que este salmo no puede
estar hablando de su autor humano, David – él está muerto y permanece
sepultado. El salmo tiene que hablar proféticamente del mesías, Jesús.
e. A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos:
Jesús de Nazaret, el hombre que todos ellos conocían (como vosotros mismos
sabéis; Hechos 2:22), era él quien cumplió este salmo profético. ¿Cómo sabía
eso Pedro? ¡Él había visto a Jesús resucitado! La evidencia básica de la
resurrección era simplemente el reporte de confiables testigos oculares: De lo
cual todos nosotros somos testigos.
f. Ha derramado esto que vosotros veis y oís: Pedro afirma que lo que la
multitud veía era la obra de Jesús resucitado y ascendido, quien había enviado
su Espíritu Santo sobre su iglesia.
5. (Hechos 2:34-36) Citando salmo 110, Pedro explica al mesías divino.
Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice:
Dijo el Señor a mi Señor:
Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus
pies. Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús
a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.
a. Dijo el Señor a mi Señor: Con esto comienza el tercer pasaje del Antiguo
Testamento que Pedro usó en su sermón, salmo 110:1. Este versículo del
Antiguo Testamento es citada en el Nuevo Testamento más que cualquier otro
versículo; citado o referido a, por lo menos 25 veces. En este salmo, David
entendía y proclamaba la deidad del mesías.
i. En este salmo, el rey David – por la inspiración del Espíritu Santo – registró
que Yahweh, el Dios del pacto de Israel (el Señor), habló al Señor de David (mi
Señor) como Dios. Pedro usó esto para mostrar que el Mesías, quien es el
enfoque de salmo 110, es, en hecho, divino – él es Dios.
b. Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel: el sermón concluye
con un resumen. Simplemente, todo Israel debe saber que aunque ellos
crucificaron a Jesús, Dios lo ha declarado Señor y Cristo.
i. Es como si Pedro dijera: “Todos ustedes se equivocaron en cuanto a Jesús.
Lo crucificaron como si fuera un criminal, pero por su resurrección, Dios probó
que él sí es Señor y el Mesías.”
ii. Cuando Pedro les exhortó todo aquel que invocare el nombre del Señor,
será salvo (Hechos 2:21), existe poca duda de quien es el Señor de que habló:
Jesús.
iii. “Que los cristianos primitivos querían dar a Jesús el título Señor en éste, el
más alto, sentido de todo es indicado por su falta de indecisión, en ocaciones,
de aplicarle a él pasajes de las Escrituras del Antiguo Testamento que se
referían a Yahweh.” (Bruce)
C. La respuesta a la predicación de Pedro.
1. (Hechos 2:37) Responden con una pregunta: ¿qué haremos?
Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros
apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?
a. Al oír esto … ¿qué haremos?: Esto fue obviamente una obra significativa
del Espíritu Santo. La gran multitud que escuchaba a Pedro fue conmovida
grandemente por su proclamación de la verdad con denuedo. Preguntaron a
Pedro como debían responder.
i. Es incorrecto pensar que Pedro no ofreció ningún tipo de invitación o reto
para sus oyentes. Hechos 2:40 dice Y con otras muchas palabras testificaba y
les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. Pedro
claramente sí les exhortó a que respondieran, e invitó a sus oyentes a que
fueran salvos. Sin embargo, la multitud respondió con iniciativa impresionante.
ii. La respuesta de la multitud también nos ayuda a poner una perspectiva de
los eventos de aquel día del Pentecostés. El ejercitar del don de lenguas
produjo en los oyentes nada más que asombro y burlas. No fue hasta que el
evangelio fue predicado que vino la convicción del Espíritu Santo. Ésta fue la
obra que Dios realmente quiso lograr.
b. Se compungieron de corazón (en inglés: Fueron cortados hasta el
corazón): Ésta es una buena manera de describir la convicción del Espíritu
Santo. Ellos sabían que fueron los responsables por la muerte de Jesús (igual
que cada uno de nosotros), y que tenían que hacer algo para responder a esta
responsabilidad.
i. Pedro obviamente tenía experiencia previa con el cortar. Cuando Jesús fue
arrestado, Pedro le cortó la oreja a uno de los hombres que vino a arrestar
aJesús (Juan 18:10). Todo esto fue un desastre vergonzoso que Jesús tuvo
que arreglar. Que mostró a Pedro en la carne, haciendo su mejor esfuerzo con
una espada de poder humano.
ii. Cuando el Jesús resucitado cambió la vida de Pedro y cuando el poder del
Espíritu Santo había venido sobre él, hizo unas cortadas mucho más efectivas;
cortando corazones, abriéndolos a Jesús. Esto es lo que Pedro podía hacer en
el poder del Espíritu haciendo lo mejor de Dios con la espada del Espíritu que
es la palabra de Dios. ¿Cuál espada era más poderosa?
c. Varones hermanos, ¿qué haremos?: Cuando Dios está trabajando en el
corazón de alguien, ellos quieren venir a él; actuarán para venir a Dios.
i. Se ha dicho que en períodos normales de la obra cristiana el evangelista
busca al pecador. Pero en tiempos de avivamiento o despertamiento, las cosas
cambian: El pecador busca al evangelista. El día de Pentecostés en Hechos
2 era una de esas estaciones de la obra de Dios.
2. (Hechos 2:38-40) Pedro invita a la multitud a que venga a Jesús.
Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el
nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del
Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros
hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro
Dios llamare. Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba,
diciendo: Sed salvos de esta perversa generación.
a. Pedro les dijo: Esto fue en respuesta a la pregunta: ¿Qué haremos?
Pedro debía haber sido agradablemente asombrado al ver lo que Dios había
hecho en esta situación. En vez de personas queriendo crucificarlo por causa
de Jesús, miles de personas querían confiar en Jesús como Señor y Mesías.
b. Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros: Respondiendo a la
pregunta: ¿Qué haremos? Pedro les dio algo que hacer. Esto significa que
debemos hacer algo para ser salvo, debemos hacer algo para seguir a Jesús;
no solo sucede.
i. Pedro no dijo: “No hay nada que puedes hacer. Si Dios te salva; eres salvo.
Si Dios no te salva; nunca serás salvo.” Aunque si era verdad que solo Dios
podía salvar las personas tenían que recibir por el arrepentimiento y fe, fe
guianda por una acción, como el bautismo.
c. Arrepentíos: La primera cosa que Pedro les dijo que hicieran era
arrepentirse. Arrepentir no significa sentir lástima, sino que significa cambiar la
mente o la dirección de una persona. Ellos habían pensado de cierta manera
de Jesús antes, considerándolo digno de crucifixión. Ahora deben dar vuelta a
su manera de pensar, tomando Jesús como Señor y Mesías.
i. Arrepentir se escucha como una palabra dura en las bocas de muchos
predicadores y en los oídos de muchos oyentes, pero es un aspecto esencial
del evangelio. Arrepentir ha sido llamada “la primera palabra del evangelio”.
ii. Cuando Juan el bautista predicó dijo: Arrepentíos, porque el reino de los
cielos se ha acercado. (Mateo 3:2). Cuando Jesús empezó a predicar
dijo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado (Mateo
4:17). Ahora, cuando Pedro comenzó a predicar, comenzó con arrepentíos.
iii. Arrepentimiento nunca debe ser considerado como algo que debemos hacer
antes de que podemos volver hacia a Dios. Arrepentimiento describe lo que es
el venir a Dios. No puedes volver hacia Dios sin dar la espada al las cosas
contra las cuales el está.
iv. En este sentido, arrepentir es una palabra de gran esperanza. Ella dice: “No
tienes que continuar como has estado yendo, puedes volver hacia Dios.”
v. “No se debe desechar la gracia del arrepentimiento, ya pasada de moda;
debe haber alguna tristeza por el pecado; debe haber un ‘corazón contrito y
humillado’. Esto, Dios no despreciará; por una ‘conversión’ que no produce este
resultado, Dios no aceptará como genuina.” (Spurgeon)
d. Bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo: Esto fue la
segunda cosa que Pedro dijo que tenían que hacer. Para ellos, bautizarse en el
nombre de Jesucristo era una expresión de su fe y plena confianza en él.
i. El bautismo hacía una declaración clara. En aquel día, los judíos no eran
bautizados comúnmente, solo gentiles que querían ser judíos. Para estos
hombres y mujeres judíos ser bautizados mostraba que tan fuertemente
sentían su necesitad de Jesús.
ii. “Mientras el bautismo con agua era un símbolo esperado de conversión, no
era un criterio indispensable para la salvación” (Longenecker)
e. Para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los
que están lejos: mientras se arrepentían y demostraban fe y obediencia en el
buatismo, el don del Espíritu Santo les sería dado como fue dado al grupo
original de discípulos. Pedro también específicamente prometió que la promesa
del Espíritu Santo sería dado a todos los que creen en generaciones siguientes
(todos los que están lejos).
i. Ellos vieron la obra gloriosa del Espíritu Santo entre los discípulos, y Pedro
les dijo que era algo en lo cual estas personas personas podían participar; no
necesitaban ser solamente observadores. Y como la promesa es para todos los
que están lejos, incluye todas las personas hasta el día de hoy.
ii. También es importante notar que Pedro no dijo que los hijos de sus oyentes
que no habían creído o entendido debían ser bautizados. Simplemente dijo que
la promesa de perdón de los pecados y el don del Espíritu Santo era para todos
los que se arrepentirían y creerían con fe activa, aun en generaciones
venideras, y para todos los que esten lejos; para todos cuantos el Señor
nuestro Dios llamare.
iii. “Eso es, que aquella gran promesa del pacto: ‘Y todo aquel que invocare el
nombre del Señor, será salvo‘ es entendida para ti, es entendida para tus hijos,
es entendido para Hotentotes, es entendido para Hindúes, es entendido para
groenlandeses, es entendido para todos los a quien se dirige el llamado del
Señor.” (Spurgeon)
f. Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba: El sermón de
Pedro no terminó allí. Continuó en urgir a la multitud a venir a Jesús en
arrepentido rendimiento.
g. Sed salvos de esta perversa generación: Cualquier generación que es
responsible de la muerte de Jesús es una perversa generación. Pero como
cada generación es responsible de la muerte de Jesús, cada generación
necesita salvación.
3. (Hechos 2:41) La respuesta al sermón de Pedro.
Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron
aquel día como tres mil personas.
a. Añadieron aquel día como tres mil personas: Este día del Pentecostés se
vio una asombrosa cosecha de almas. La iglesia fue de aproximadamente 120
personas a 3120 personas en un solo día.
i. Piensa en como esto tocó las vidas, más allá, de aquel día. Muchos de los
3000 eran sin duda peregrinos que vinieron a Jerusalén para la fiesta del
Pentecostés. Esperaban algo especial de Dios pero nada como esto. Muchos
en esta multitud regresaron a casa, viajando lejos de Jerusalén, llevando las
buenas nuevas de Jesús consigo.
b. Los que recibieron (en inglés recibieron con alegría) su palabra fueron
bautizados: Los que creían en Jesús aquel día lo hicieron con alegría, aun
haciendo una declaración dramática en el bautismo. Ellos no se habrían
sometido al bautismo, a menos, de que estuvieran plenamente convencidos de
quien era Jesús y de su gran necesidad de él como Salvador.
i. ¿Cómo podían bautizarse 3000 personas? Habían grandes recursos de agua
disponibles en el monte del templo, y albercas y tanques de agua cerca, así
que no era difícil encontrar un lugar donde podían bautizarlos.
ii. Dios continúa haciendo tan grandes cosas. Después de la Encrucijada de la
Cosecha de Verano de 1990, había un bautismo en masa en Corona del Mar.
No podían contar cuantas personas fueron bautizados, pero más que 5000
personas atendieron el evento. Fue reportado como el más grande bautismo en
la historia de los Estados Unidos.
D. La vida de estos primeros creyentes.
1. (Hechos 2:42) La fundación de su vida cristiana.
Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con
otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.
a. Perseveraban: El día de Pentecostés el sonido del viento recio, las lenguas
de fuego, y la conversión de 3000 eran todos eventos notables. Pero las cosas
descritas en Hechos 2:42 eran la legada duradera de aquella obra de Dios.
b. Perseveraban en la doctrina de los apóstoles: dependían en los apóstoles
para comunicarles quien era Jesús y lo que él había hecho. Ellos acababan de
confiar en Jesús; ahora querían saber más.
i. Perseveraban usa un verbo griego que comunica “una fidelidad inmovible y
enfocada a un cierto curso de acción.” (Longenecker) también no había
desviación de la doctrina de los apóstoles, porque era la verdad de Dios.
ii. Gracias a Dios, él nos permite quedarnos bajo la doctrina de los apóstoles –
el récord del Nuevo Testamento. Cada pastor debe buscar ser original en el
sentido de que no tenemos nuestra propia doctrina, sino la doctrina de los
apóstoles.
c.Perseveraban … en la comunión: La palabra del griego antiguo koinonia
(aquí traducida: Comunión) lleva la idea de asociación, comunión, convivio, y
participación; significa compartir algo.
i. La vida cristiana es entendida para ser llena de comunión, para compartir los
unos con los otros.
Compartimos el mismo Señor Jesús.
Compartimos la misma guía para la vida.
Compartimos el mismo amor por Dios.
Compartimos el mismo deseo de adorarlo.
Compartimos las mismas batallas.
Compartimos las mismas victorias.
Compartimos el mismo trabajo de vivir por él.
d. Perseveraban … en el partimiento del pan: Aun viviendo tan cerca del
tiempo cuando Jesús fue crucificado, ellos no quisieron olvidar lo que él hizo en
la cruz. ¿Cuánto más importante es que nosotros nunca olvidarnos?
e. Perseveraban … en las oraciones: Cuando sea que se hace la obra de
Dios, el pueblo de Dios se reúnen para orar y alabar.
i. “En el griego (igual que en el español) el artículo ocurre ante la palabra
‘oración’.” El partimiento de pan y las oraciones “Obviamente, eso es una
referencia a algo formal – a adoración en la cual el pueblo se juntaba y adoraba
a Dios.” (Boice)
f. La doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el
partimiento del pan y en las oraciones: Todo lo demás que leemos del poder
y la gloria de la iglesia primitiva fluye de esta fundación de la palabra, la
comunión, el recordar de la obra de Jesús en la cruz, y la oración.
i. De la descripción de Lucas de la comunidad de la iglesia primitiva, “el lector
educado habría tenido la impresión aquí de que el ideal griego de la sociedad
había sido realizado.” (Diccionario de Teología del Nuevo Testamento)
ii. “Es presentada como la iglesia modelo, pero esto no significa que era
perfecta. Unos capítulos más adelante, vamos a ver que estaban lejos de la
perfección.” (Boice)
2. (Hechos 2:43) La presencia del poder de Dios.
Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran
hechas por los apóstoles.
a. Y sobrevino temor a toda persona: Esto era evidencia del poder de Dios.
Una de las obras más grandes, más poderosas que Dios puede hacer es
cambiar el corazón humano a unhonor reverente al Señor.
b. Muchas maravillas y señales eran hechas: Esto era evidencia del poder
de Dios. Donde Dios está trabajando, vidas serán tocadas de maneras
milagrosas.
3. (Hechos 2:44-45) Su unidad y compartiendo en la vida común de Jesús.
Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las
cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos
según la necesidad de cada uno.
a. Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas
las cosas: Con el influjo de más de 3000 creyentes, la mayoría de los cuales,
se quedaban en Jerusalén y no tenían trabajos, la familia de cristianos tenían
que compartir si fueran a sobrevivir.
i. No debemos considerar esto como un experimento temprano en comunismo
porque era voluntario, temporal, y tenía fallas al extenso que la iglesia en
Jerusalén estaba continuamente necesitada de ayuda financiera de otras
iglesias. También, no tenemos ninguna evidencia que esto siguió así por
mucho tiempo.
b. Todos los que habían creído estaban juntos: Los judíos tenían una
costumbre enorme de hospitalidad durante cualquier día festivo mayor como
Pentecostés. Visitantes eran recibidos en casa privadas, y nadie podía cobrar
por dar una cama o un cuarto a un visitante, o por proveer para sus
necesidades básicas. Los cristianos tomaron la enorme hospitabilidad de los
días festivos y lo hicieron una cosa de todos los días.
c. Vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la
necesidad de cada uno: El poder de Dios es evidente aquí porque Jesús vino
a ser mucho más importante para ellos que sus poseciones.
4. (Hechos 2:46-47) La familia cristiana vivía junta y crecía.
Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las
casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios,
y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia
los que habían de ser salvos.
a. Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en
las casas: La iglesia es para adorar a Dios y aprender de su palabra juntos.
Aun así es para mucho más; Dios quiere que compartamos nuestras vidas los
unos con los otros.
b. Alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo: Su experiencia
cristiana era diaria, alegre, y sencilla – buenos ejemplos para nosotros de
seguir.
c. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos:
Esto es la prescripción de Dios para el crecimiento de la iglesia. Si tenemos
cuidado de seguir el ejemplo de Hechos 2:42-47a, Dios se encargará de hacer
la iglesia crecer él mismo.
©2016 David Guzik – No se permite la distribución más allá del uso personal
sin autorización.
©2016 David Guzik – No se permite la distribución más allá del uso personal
sin autorización.
https://www.blueletterbible.org/Comm/guzik_david/spanish/StudyGuide_Act/Act_2.cfm
A. La experiencia inicial de la llenura del
Espíritu Santo.
1. (1-4a) Los discípulos son llenos del Espíritu Santo.
Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos
unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un
estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual
llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les
aparecieron lenguas repartidas, como de fuego,
asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos
llenos del Espíritu Santo…
a. El día de Pentecostés: Esta era una fiesta judía celebrada
50 días después de la Pascua. Celebraba las primicias de
la cosecha de trigo.
i. En los rituales judíos de aquel tiempo, la primera
gavilla de cebada cosechada era presentada a Dios en la
Pascua. Pero en el día del Pentecostés, las primicias de
la cosecha del trigo eran presentadas a Dios; Así que, el
día de Pentecostés se llama el día de las
primicias (Números 28:26).
ii. La tradición judía también enseñaba que el día de
Pentecostés marcaba el día cuando la ley fue dada a Israel.
Los judíos a veces llamaban el día de
Pentecostés: shimchath torah, o “Gozo de la Ley”.
iii. En el día de Pentecostés en el Antiguo Testamento Israel
recibió la ley; en el día de Pentecostés en el Nuevo
Testamento la iglesia recibió el Espíritu de Gracia en
plenitud.
iv. “Fue la mejor atendida de las grandes fiestas, porque
las condiciones para viajar estaban en su mejor punto.
Nunca había una reunión mas grande en Jerusalén que
esta”. (Hughes)
v. Levítico 23:15-22 da las instrucciones originales para
la celebración del día de Pentecostés. Dice que dos
panes con levadura debían ser mecidas ante el Señor
por el sacerdote como parte de la celebración. “¿No
había dos panes? No solo se salvará Israel, sino la
multitud de los gentiles se volverá al Señor Jesucristo”.
(Spurgeon)
b. Cuando llegó el día de Pentecostés: Ya habían pasado 10 días
desde el momento en que Jesús ascendió al cielo
(Hechos 1:3), y desde que Jesús les ordenó esperar la
venida del Espíritu Santo.
i. Los discípulos no eran ajenos a la persona y obra del
Espíritu Santo.
· Los discípulos vieron al Espíritu Santo continuamente
trabajando en el ministerio de Jesús.
· Los discípulos experimentaron algo del poder del
Espíritu al salir y servir a Dios (Lucas 10:1-20)
· Los discípulos oyeron a Jesús prometer una nueva
obra venidera del Espíritu Santo (Juan 14:15-18).
· Los discípulos recibieron al Espíritu Santo de una
nueva manera después de que Jesús terminó su obra en
la cruz e instituyó el nuevo pacto (Juan 20:19-23).
· Los discípulos oyeron a Jesús mandarles que
esperaran el bautismo del Espíritu Santo que los
apoderaría para ser testigos (Hechos 1:4-5).
ii. Esperaron hasta que llegó el día de Pentecostés, pero no
sabían de ante mano cuánto tiempo tendrían que
esperar. Sería fácil para ellos pensar que vendría
lamisma tarde que Jesús ascendió al cielo; o
después de 3 días, o 7 días. Pero tuvieron que esperar
10 días enteros, hasta que llegó el día de Pentecostés.
iii. El único presidente bíblico posible para esto podría
ser Jeremías 42:7 Aconteció que al cabo de diez días
vino palabra de Jehová a Jeremías. Pero ¿quién habría
sospechado eso? Dios usó este tiempo para derribarlos y
después edificarlos. Podemos imaginar cómo se puso a
pruebo su paciencia, bondad y compasión durante este
tiempo, pero todos se quedaron juntos.
iv. Lo que este pasaje nos dice acerca del regalo del
Espíritu Santo.
· El regalo del Espíritu Santo se nos ha prometido.
· Vale la pena esperar para el regalo del Espíritu Santo.
· El regalo del Espíritu Santo viene según su voluntad, y
muchas veces no como nosotros esperamos.
· El regalo del Espíritu Santo puede venir no solamente
sobre personas individuales, sino también sobre grupos
(véase también Hechos 2:4, 4:31,10:44).
· El regalo del Espíritu Santo muchas veces se da
cuando Dios trata con la carne y uno muere a sí mismo.
v. Lo que este pasaje no nos dice acerca del don
del Espíritu Santo.
· El regalo del Espíritu Santo es dado según un patrón.
· Ganamos el regalo del Espíritu Santo por buscarlo.
c. Estaban todos unánimes juntos: Estaban reunidos todos,
compartiendo el mismo corazón, el mismo amor por Dios,
la misma confianza en Su promesa, y la misma geografía.
i. Antes que podamos ser llenados, debemos reconocer
nuestro vacío; por juntarse en oración, en obediencia,
estos discípulos hicieron exactamente eso.
Reconocieron que no tenían los recursos en sí mismos
para hacer lo que podían o debían hacer; tuvieron que
depender de la obra de Dios.
d. Y de repente vino del cielo un estruendo: La asociación del
sonido de un viento recio que soplaba,el cual llenó toda la casa, con
el derramamiento del Espíritu Santo es inusual. Pero
probablemente tenga relación con el hecho de que, tanto
en el idioma hebreo como en el griego, la palabra
para espíritu (como en Espíritu Santo) es la misma
palabra para aliento o viento (esto también es cierto en
latín). Aquí, el estruendo del cieloera el sonido del Espíritu
Santo siendo derramado sobre los discípulos.
i. El estruendo de este viento recio haría que cualquiera de
estos hombres y mujeres que conocían las Escrituras
hebreas pensara en la presencia del Espíritu Santo.
· En Génesis 1:1-2, es el Espíritu de Dios como el
aliento/viento de Dios, que se mueve sobre las aguas de
la tierra recién creada.
· En Génesis 2:7, es el Espíritu de Dios como el
aliento/viento de Dios, que sopla vida en el hombre
recién creado.
· En Ezequiel 37:9-10, es el Espíritu de Dios como el
aliento/viento de Dios, que se mueve sobre los huesos
secos de Israel devolviéndoles vida y fuerza.
ii. Esta sola línea nos dice mucho de cómo se mueve el
Espíritu Santo.
· De repente: A veces Dios se mueve de repente.
· Estruendo: Era real, aunque no se podía tocar, vino por
los oídos.
· Del cielo: No era de la tierra; ni creado o manipulado o
hecho aquí.
· Recio: Lleno de fuerza, viniendo con gran poder.
e. Se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose
sobre cada uno de ellos: Estas lenguas repartidas, como de fuego,
apareciendo sobre cada uno; también eran inusuales.
Probablemente debe estar relacionado con la profecía de
Juan el Bautista de que Jesús os bautizará en Espíritu
Santo y fuego (Mateo 3:11).
i. La idea tras la imagen de fuego suele ser la
purificación, como un refinador usa fuego para purificar
el oro; o el fuego puede quemar lo que es temporal,
dejando solo lo que durará. Esta es una excelente
ilustración del principio de que la llenura del Espíritu
Santo no es solo para el poder abstracto, sino para
la pureza.
ii. En ciertos lugares en el Antiguo Testamento, Dios
mostró su placer especial con un sacrificio al encender
el fuego por él mismo, es decir, el fuego del cielo calló y
consumió el sacrificio. La experiencia de los seguidores
de Jesús en el día de Pentecostés es otro ejemplo de
Dios enviando fuego del cielo para mostrar su placer y
poder, pero esta vez, descendió sobre sacrificios
vivos (Romanos 12:1).
iii. El Espíritu Santo se asentó sobre cada uno de ellos.
“La palabra ‘asentándose’ tiene una fuerza notable en el
Nuevo Testamento. Lleva la idea de una preparación
completa, y una cierta permanencia de posición y
condición”. (Pierson)
iv. Bajo el viejo pacto, el Espíritu Santo se asentó sobre
el pueblo de Dios más como una nación, eso es, Israel.
Pero bajo el nuevo pacto, el Espíritu Santo se asienta
sobre el pueblo de Dios como individuos: las lenguas de
fuego asentándose sobre cada uno de ellos. Este extraño
fenómeno nunca había sucedido y nunca volvería a
suceder en las páginas de la Biblia, pero fue dado para
enfatizar este punto, que el Espíritu de Dios estaba
presente con y en cada individuo.
f. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo: Esencialmente,
el viento recio y las lenguas repartidas, como de fuego, eran solo
fenómenos inusuales y temporales, que acompañaban el
verdadero regalo: ser llenos del Espíritu Santo.
i. Mientras sería incorrecto esperar un viento
recio o lenguas repartidas, como de fuego, que estén presentes
hoy cuando se derrama el Espíritu Santo, podemos
experimentar el verdadero regalo. Nosotros, al igual que
ellos, podemos ser llenos del Espíritu Santo.
ii. Pero debemos hacer lo que los discípulos hicieron
antes y durante la llenura del Espíritu Santo.
· Los discípulos fueron llenos en cumplimiento de una
promesa.
· Fueron llenos como recibieron en fe.
· Fueron llenos en el tiempo de Dios.
· Fueron llenos mientras estaban unidos.
· Fueron llenos en maneras inusuales.
iii. Este venida y llenura del Espíritu Santo fue tan buena,
tan esencial para la obra de la comunidad de los
cristianos primitivos, que Jesús dijo que era mejor para
Él dejar la tierra corporalmente para poder enviar al
Espíritu Santo (Juan 16:7).
2. (4b-13) El fenómeno de hablar en lenguas.
Y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el
Espíritu les daba que hablasen. Moraban entonces en
Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las
naciones bajo el cielo. Y hecho este estruendo, se juntó
la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía
hablar en su propia lengua. Y estaban atónitos y
maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos
estos que hablan? ¿Cómo, pues, les oímos nosotros
hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos
nacido? Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en
Mesopotamia, en Judea, en Capadocia, en el Ponto y en
Asia, en Frigia y Panfilia, en Egipto y en las regiones de
Africa más allá de Cirene, y romanos aquí residentes,
tanto judíos como prosélitos, cretenses y árabes, les
oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.
Y estaban todos atónitos y perplejos, diciéndose unos a
otros: ¿Qué quiere decir esto? Mas otros, burlándose,
decían: Están llenos de mosto.
a. Y comenzaron a hablar en otras lenguas: En respuesta al ser
llenados del Espíritu Santo, los presentes (no solamente
los doce apóstoles) comenzaron a hablar en otras lenguas. Estas
eran lenguas que nunca les habían sido enseñadas,
hablando según el Espíritu les daba que hablasen.
b. Varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo: La multitud
de muchas naciones se juntó en Jerusalén por la fiesta
de Pentecostés. Muchas de estas personas eran las
mismas que se habían juntado en Jerusalén para la
última fiesta, la Pascua, cuando una multitud alborotada
y enojada demandó la ejecución de Jesús.
c. Y hecho este estruendo: Se formó rápidamente una multitud
de personas, atraídas por este estruendo, que fue el sonido
de un viento recio o el sonido de hablar en otras lenguas.
Cuando la multitud vino, escucharon a los cristianos
hablando en sus propias lenguas extranjeras.
Aparentemente, se podía escuchar a los cristianos desde
las ventanas del aposento alto, o salieron a un tipo de
balconada o hacía los patios del templo.
i. No muchas casas de aquel día podían contener a 120
personas. Es mucho más probable que este aposento
alto era parte de las cortes del templo, que era una
estructura enorme, con porches y columnatas y cuartos.
La multitud provenía de personas que estaban por las
cortes del templo.
d. Les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios: Esto
es lo que la multitud escuchó a los cristianos hablar. De
este evento notable, estaban todos atónitos y
maravillados, pero unos lo usaron para medio de
investigación honesta y preguntaron: ¿Qué quiere decir esto?
Otros lo usaron como una excusa para descartar la obra
de Dios y dijeron: Están llenos de mosto.
i. ¿No son galileos todos estos que hablan? Las personas de
Galilea (galileos) eran conocidas como personas
vulgares y no muy buenos para hablar. Esto era aun más
razón para que se impresionaran con su habilidad de
hablar con elocuencia en otras lenguas. “Los galileos
tenían dificultades para pronunciar sonidos guturales y
tenían la costumbre de comerse las sílabas al hablar; así
que la gente de Jerusalén los menospreciaba como
provinciales”. (Longenecker)
ii. Todos hablaban en lenguas diferentes, sin embargo,
había unidad entre los creyentes. “Desde los padres
primitivos de la iglesia, los comentaristas han visto la
bendición de Pentecostés como un cambio deliberado y
dramático de la maldición deBabel”. (Stott)
e. ¿Qué quiere decir esto?: ¿Qué debemos pensar del
fenómeno de hablar en lenguas? Hablar en lenguas ha
sido el enfoque de controversia significativa en la
iglesia. Hay personas que todavía hacen la misma
pregunta que hicieron estos espectadores el día de
Pentecostés.
i. No hay controversia de que Dios, por lo menos una vez,
le dio a la iglesia el don de lenguas. Pero gran parte de la
controversia se centra en la pregunta: ¿cuál es el
propósito de Dios para el don de lenguas?
ii. Algunos piensan que el don de lenguas fue
dado principalmente como una señal para los no
creyentes (1 Corintios 14:21-22) y como una manera
de comunicar milagrosamente el evangelio en diversos
idiomas. Creen que ya no hay necesidad de esta señal,
así que consideran las lenguas como un don que ya no
está presente en la iglesia hoy.
iii. Otros argumentan que el don de lenguas, mientras es
una señal para los incrédulos como establece 1
Corintios 14:21-22, es principalmente un don de
comunicación entre el creyente y Dios (1 Corintios
14:2, 13-15), y es un don todavía dado por Dios hoy.
iv. Muchos interpretan erróneamente este incidente
en Hechos 2, asumiendo que los discípulos usaron
lenguas para predicar a la multitud reunida. Pero una
vista cuidadosa demuestra que esta idea está
equivocada. Nota lo que las personas oyeron a los
discípulos decir: hablar…las maravillas de Dios. Los discípulos
declararon las alabanzas de Dios, agradeciéndole con
todas sus fuerzas en lenguas desconocidas. La multitud
simplemente escuchó lo que los discípulos declaraban
exuberantemente a Dios.
v. La idea de que estos discípulos se comunicaron a la
multitud diversa en lenguas es claramente equivocada.
La multitud tenía un idioma común (griego), y ¡Pedro les
predicó un sermón en ese idioma! (Hechos 2: 14-40)
f. Les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios: El don
de lenguas es un lenguaje personal de oración dado por
Dios, por el cual el creyente se comunica con Dios más
allá de los límites del conocimiento y entendimiento (1
Corintios 14: 14-15).
i. El don de lenguas tiene un lugar importante en la vida
devocional del creyente, pero un lugar pequeño en la
vida corporal de la iglesia (1 Corintios 14: 18-19),
especialmente en reuniones públicas (1 Corintios 14: 23).
ii. Cuando el don de lenguas se practica en la vida
corporal de la iglesia, debe ser controlado
cuidadosamente y nunca sin una interpretación dada por
el Espíritu Santo (1 Corintios 14: 27-28).
iii. La habilidad de orar en una lengua desconocida no es
un don dado a cada creyente (1 Corintios 12: 30).
iv. La habilidad de orar en una lengua desconocida no es
la evidencia principal ni singular de ser llenado con el
Espíritu Santo. Este énfasis guía muchos a buscar el don
de lenguas (y fingir tenerlo) solamente para comprobar a
ellos mismos que realmente son llenos del Espíritu
Santo.
g. Comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que
hablasen: ¿Era este hablar en lenguas en Hechos 2 el
mismo don de lenguas descrito en 1 Corintios
12 y 14?
i. Algunos dicen que estamos tratando con dos
diferentes dones. Argumentan que el don en 1 Corintios
debe ser regulado y restringido, mientras que el don
de Hechos 2 puede usarse en cualquier hora sin
regulación. Aquellos que creen que son dos dones
diferentes enfatizan que el hablar de Hechos 2 fue
inmediatamente reconocido por los visitantes
extranjeros a Jerusalén, mientras que el hablar de
1 Corintios no fue entendible para los presentes,
excepto con un don de interpretación divinamente
otorgado.
ii. Sin embargo, esto no toma en cuenta que las
diferencias tienen más que ver con
las circunstancias en las cuales fueron ejercitados los
dones, que con los dones mismos.
iii. En Jerusalén, el grupo a que se hablaba era
singularmente multinacional y multilingüe; En tiempo de
fiesta (Pentecostés), los judíos de la dispersión de todas
partes del mundo estaban en la ciudad. Así que, la
probabilidad de que los oídos extranjeros escucharan
una lengua hablada en su idioma fue mucho mayor. Por
otro lado, en Corinto (aunque una ciudad bastante
cosmopolita), el don fue ejercitado en una iglesia local,
con todos los miembros compartiendo un idioma común
(griego). Si uno tuviera la misma diversidad de
extranjeros visitando la iglesia de Corinto cuando todos
hablaban en lenguas, es probable que muchos oirían
miembros de la iglesia de Corinto hablar en nuestras lenguas
las maravillas de Dios.
iv. Además, nunca se debe asumir que cada persona
entre las 120 que hablaron en lenguas el día de
Pentecostés habló en un idioma inmediatamente
inteligible para los oídos humanos presentes ese día.
Leemos que todos … comenzaron a hablar en otras
lenguas; así que, había unos 120 individuos hablando en
lenguas. Como las naciones mencionadas en Hechos
2:9-11 son solo quince (con quizás otras presentes pero
no mencionadas), es probable que muchos (si no la
mayoría) de los 120 alabaron a Dios en un idioma que no
fue entendido por alguien presente. El texto simplemente
no indica que alguien presente podía entender a cada
persona hablando en lenguas.
v. Sin embargo, no debemos suponer que aquellos que no
fueron inmediatamente entendidos por los oídos
humanos hablaron “algarabía”, como a veces se le llama
al don de lenguas con burla. Es posible que hayan
alabado a Dios en un idioma completamente
desconocido, pero completamente humano. Después de
todo, ¿cómo se escucharía el lenguaje de los aztecas
para los oídos romanos? O algunos pueden haber
hablado en un lenguaje completamente único dado por
Dios y entendido por Él y solamente Él. Después de todo,
la comunicación con Dios, no con el hombre, es el
propósito del don de lenguas (1 Corintios 14: 2). La
repetición de frases sencillas, no inteligibles y quizá sin
sentido para los espectadores humanos, no
significa que alguien está hablando algarabía. La
alabanza a Dios puede ser sencilla y repetitiva, y parte
de la dinámica de lenguas es que funciona sin el
entendimiento del hablante (1 Corintios 14:14), siendo
entendido por Dios y solo Dios.
vi. En definitivo, debemos considerar el don de Hechos
2 y el don de lenguas en 1 Corintios como el mismo,
simplemente porque el mismo término se usa para
ambos en el idioma original (heterais glossais). Además,
el verbo traducido les daba que hablasen en Hechos
2:4 se usa con frecuencia en la literatura griega en
conexión con discurso espiritualmente motivado
(extático), no una mera traducción a otros idiomas.
B. El sermón de Pedro en el día de
Pentecostés.
1. (14-15) Pedro comienza su sermón.
Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la
voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que
habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis
palabras. Porque éstos no están ebrios, como vosotros
suponéis, puesto que es la hora tercera del día.
a. Pedro, poniéndose en pie con los once: Pedro se puso de pie y
predicó a la multitud como representante de todo el
grupo de apóstoles.
i. Debemos notar que el hablar en lenguas paró cuando
Pedro empezó a predicar. El Espíritu Santo ahora obraba
a través de la predicación de Pedro y no obraría contra sí
mismo en lenguas al mismo tiempo.
b. Alzó la voz: Hubo un cambio notable en Pedro. Él tenia
valor y audacia que era un completo contraste con sus
negaciones de Jesús antes de ser lleno del Espíritu
Santo.
i. En el día de Pentecostés, Pedro no enseñó como solían
hacerlo los rabinos de aquel día, quienes reunían a los
discípulos a su alrededor, se sentaban e instruían a ellos
y a cualquier otro que escucharía. En cambio, Pedro
proclamó la verdad como un heraldo.
ii. Este sermón notable no tenía preparación tras sí: fue
dado espontáneamente. Pedro no se despertó esa
mañana sabiendo que iba a predicar a miles, y que miles
vendrían a Jesús como resultado. Sin embargo, podemos
decir que fue un sermón bien preparado; fue preparado
por la vida anterior de Pedro con Dios y su relación con
Jesús. Fluía espontáneamente de esa vida, y de una
mente que pensaba y creía profundamente.
iii. Es bueno recordar que lo que tenemos en Hechos
2 es una pequeña porción de lo que Pedro realmente
dijo. Hechos 2:40 nos dice: Y con otras muchas
palabras testificaba y les exhortaba. Como casi todos los
sermones registrados en la Biblia, lo que tenemos es una
abreviado inspirado por el Espíritu Santo de un mensaje
más largo.
c. Porque éstos no están ebrios: Pedro desvió la crítica burlona
de que los discípulos estaban borrachos. En aquel día
era impensable que alguien estuviera tan borracho tan
temprano en el día (alrededor de las 9:00 de la mañana).
i. El comentarista Adam Clarke dice que la mayoría de
los judíos –píos o no– no comían ni bebían hasta después
de la hora tercera del día, porque esa era la hora de oración,
y solo comían después de que sus responsabilidades con
Dios eran cumplidas.
d. Éstos no están ebrios: No debemos pensar que los
cristianos estaban actuando como si estuvieran
borrachos. La idea de estar “ebrios en el Espíritu” no
tiene fundamento en las Escrituras; El comentario del los
burladores en el día de Pentecostés no tenía ninguna
base en la realidad.
i. “Tampoco debemos añadir que la experiencia de los
creyentes de la llenura del Espíritu Santo les pareció o
se vio como intoxicación, porque habían perdido el
control de sus funciones físicas y mentales normales.
No, el fruto del Espíritu es “autocontrol”, no la perdida de
este”. (Stott)
2. (16-21) Citando a Joel 2, Pedro explica los eventos
extraños en Pentecostés.
Mas esto es lo dicho por el profeta Joel:
Y en los postreros días, dice Dios,
Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne,
Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán;
Vuestros jóvenes verán visiones,
Y vuestros ancianos soñarán sueños;
Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en
aquellos días
Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.
Y daré prodigios arriba en el cielo,
Y señales abajo en la tierra,
Sangre y fuego y vapor de humo;
El sol se convertirá en tinieblas,
Y la luna en sangre,
Antes que venga el día del Señor,
Grande y manifiesto;
Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será
salvo.
a. Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: Entre el gran derrame
del Espíritu Santo, entre señales y maravillas y hablar en
leguas, ¿qué hizo Pedro? Esencialmente, dijo: Vamos a
tener un estudio bíblico. Veamos lo que escribió el profeta
Joel.
i. Esto introduce el primero de tres pasajes del Antiguo
Testamento que Pedro citará: Joel 2:28-32, Salmos
16:8-11, y Salmos 110:1.
ii. Este enfoque en la palabra de Dios no detuvo la obra
del Espíritu Santo; cumplió lo que el Espíritu Santo
quería hacer. Todas las señales y maravillas y hablar en
lenguas eran preparaciones para esta obra de la palabra
de Dios.
iii. Desafortunadamente, algunas personas ponen la
palabra de Dios en contra del Espíritu. Casi piensan que
es más espiritual si no hay estudio bíblico.
Lamentablemente, esto muchas veces se debe a la
enseñanza débil y no espiritual de algunos que enseñan
la Biblia.
b. El profeta Joel: Esta citación de Joel 2:28-32 se enfoca
en la promesa de Dios de derramar su Espíritu Santo
sobre toda carne. Lo que sucedió el día de Pentecostés
era casi el cumplimiento de esa promesa, con el
cumplimiento final viniendo en los últimos días (en los
cuales Pedro tenía buena razón creer que ya estaba).
i. Joel mayormente profetizó sobre el juicio que iba a
venir al antiguo Israel. Pero entre las muchas
advertencias de juicio, Dios también dio varias palabras
de promesa: promesas de bendición futura, como esta
que anuncia un derramamiento del Espíritu Santo.
c. En los postreros días: La idea de los postreros días es que
son los tiempos del Mesías, abarca su humilde
advenimiento y su regreso en gloria. Porque Jesús
yahabía venido en humildad, entendían que su regreso en
gloria podría suceder en cualquier momento.
i. Aunque pasarían unos 2000 años hasta el regreso de
Jesús, hasta este punto, la historia había estado
corriendo hacia el punto del último establecimiento del
reino de Dios en la tierra. Pero a partir de este momento,
la historia corre paralela a ese punto, lista en cualquier
momento para la consumación.
ii. También puede ser de ayuda ver los postreros días como
algo como una etapa –un período general de tiempo– más
que un período específico, como una semana. En el
curso del plan de Dios para la historia humana, estamos
en la temporada de los postreros días.
iii. “Pedro no dijo de ese endoso pentecostal: Ahora
se cumple lo que dijo el profeta Joel. Sino más
cautelosamente: Esto es lo que se dijo. Es decir, las
palabras de Joel proporcionaron la explicación de este
primer Pentecostés, aunque esto no acaba
su cumplimiento”. (Pierson)
d. Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne: En citando a Joel,
Pedro explicó lo que vieron estos curiosos observadores:
el Espíritu Santo derramado sobre la gente. Antes, el
Espíritu Santo era dado en gotas, ahora es derramado
y sobre toda carne.
i. Esto fue un glorioso énfasis en el día de Pentecostés.
Bajo el pacto antiguo, ciertas personas fueron llenadas
con el Espíritu en ciertos tiempos para propósitos
específicos. Ahora, bajo el nuevo pacto, el derrame del
Espíritu Santo es para todo aquel que invocare el nombre
del Señor, incluso siervos y siervas.
ii. “No se había previsto ni prometido una presencia
permanente del Espíritu Santo en la vida de ningun santo
del Antiguo Testamento”. (Hughes). Esto cambia bajo el
nuevo pacto.
e. Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo: Pedro
también usó este pasaje de Joel para un propósito
evangélico. Este derramamiento del Espíritu Santo
significaba que ahora Dios ofrecía salvación de una
manera previamente desconocida: a todo aquel que invocare
el nombre del Señor, judío o gentil.
i. Pasarían muchos años hasta que se ofreciera el
evangelio a los gentiles, pero el texto del sermón de
Pedro anunció la invitación del evangelio al decir: todo
aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.
ii. La idea es expresada en Proverbios 18:10: Torre
fuerte es el nombre de Jehová; A él correrá el justo, y
será levantado.
3. (22-24) Pedro introduce el enfoque del sermón: El
Mesías resucitado, Jesús de Nazaret.
Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno,
varón aprobado por Dios entre vosotros con las
maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre
vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis;
a éste, entregado por el determinado consejo y
anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis
por manos de inicuos, crucificándole; al cual Dios
levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era
imposible que fuese retenido por ella.
a. Varones israelitas, oíd estas palabras: Mucha gente pensaría
que sería suficiente que Pedro parara después de la cita
de Joel, considerando todo lo que tenemos allí. Joel nos
habló de:
· Un derramamiento del Espíritu Santo.
· Sueños milagrosos, visiones y profecías.
· Señales y prodigios con respecto al día del Señor.
· Una invitación a invocar el nombre del Señor.
i. Pero no era suficiente, porque Pedro aún no había
hablado sobre la obra salvadora de Jesús por causa
nuestra. Todo hasta este punto había sido una
introducción, explicando las cosas extrañas que
acababan de ver. Ahora Pedro traería el mensaje
esencial.
b. Varones israelitas, oíd estas palabras: Esto fue mucho como
Pedro ya había dicho: Esto os sea notorio, y oíd mis
palabras (Hechos 2:14). Pedro quería que la gente
prestara atención, y habló como si tuviera algo
importante que decir, algo que unos maestros fallan en
hacer.
c. Como vosotros mismos sabéis: Pedro se refirió a lo que estas
personas ya sabían de Jesús. Ellos ya sabían de su vida
y sus obras milagrosas. Muchas veces cuando hablamos
de Jesús a alguien, debemos comenzar con lo que ya
saben acerca de Él.
d. Entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de
Dios: Pedro sabía que la muerte de Jesús era parte del
plan de Dios. Sin embargo, aquellos que lo rechazaron y
pidieron su ejecución eran responsables de las acciones
de sus manos de inicuos.
i. Pedro no se acobardo en decir: Ustedes crucificaron al
hombre que Dios envió. Su primera preocupación no era
agradar a su audiencia, sino decirles la verdad. El Pedro
lleno del Espíritu Santo era un hombre diferente que el
Pedro de unos meses antes, aun conociendo a Jesús
(Mateo 26:69-75).
e. Era imposible: Pedro sabía que Jesús no podía ser
retenido por la muerte, como se explica en la siguiente
cita de el Salmo 16. Era imposible que Jesús
permaneciera víctima del pecado y odio del hombre;
Ciertamente triunfaría sobre eso.
i. Sueltos los dolores de la muerte: En la frase dolores de la muerte,
la palabra dolores es realmente la palabra para “dolores
de parto”. En este sentido, la tumbaera
el vientre para Jesús.
ii. “Era imposible que el elegido de Dios permaneciera en
las garras de la muerte; ‘el abismo no puede retener al
Redentor más que una mujer embarazada puede retener
al niño dentro de su cuerpo’”. (Bruce, citando a Bertram)
4. (25-33) Citando el Salmo 16, Pedro explica al Jesús
resucitado.
Porque David dice de él:
Veía al Señor siempre delante de mí;
Porque está a mi diestra, no seré conmovido.
Por lo cual mi corazón se alegró, y se gozó mi lengua,
Y aun mi carne descansará en esperanza;
Porque no dejarás mi alma en el Hades,
Ni permitirás que tu Santo vea corrupción.
Me hiciste conocer los caminos de la vida;
Me llenarás de gozo con tu presencia.
Varones hermanos, se os puede decir libremente del
patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro
está con nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo
profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había
jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne,
levantaría al Cristo para que se sentase en su trono,
viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que
su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio
corrupción. A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos
nosotros somos testigos. Así que, exaltado por la diestra
de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del
Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y
oís.
a. Porque David dice de él: Pedro reconocía que aunque este
salmo hablaba de David, hablaba de alguien mayor que
David: el Mesías, Jesús el Cristo. Jesús pudo haberle
enseñado esto a Pedro cuando instruyó a los discípulos
en las Escrituras (Lucas 24:44-45).
b. Tu Santo: Jesús cargó la plena ira de Dios en la
cruz, como si Él fuera un pecador culpable, culpable
de todo nuestro pecado, aun siendo hecho pecado por
nosotros (2 Corintios 5:21). Pero, esa obra fue un acto de
amor santo por nosotros, de modo que Jesús mismo no
se convirtió en pecador, a pesar de que llevó
la culpa de nuestro pecado.
i. Este es el mensaje del evangelio; que Jesús llevó el
castigo para nuestro pecado en la cruz y siguió siendo
un salvador perfecto a través de todo, lo cual
se comprobó por su resurrección. Aparte de la
resurrección, no tendríamos ninguna prueba de que
Jesús exitosamente, perfectamente,pagó por nuestros
pecados.
c. Ni permitirás que tu Santo vea corrupción: Debido a que Jesús
llevó nuestro pecado sin hacerse pecador, siguió siendo
el Santo, aun en su muerte. Como es incomprensible que
el Santo de Dios fuera atado a la muerte, la resurrección
fue absolutamente inevitable.
i. En vez de ser castigado por su obra gloriosa en la cruz,
Jesús fue recompensado, como está
descrito proféticamente en el salmo: Me hiciste conocer los
caminos de la vida; Me llenarás de gozo con tu presencia.
d. David, que murió y fue sepultado: Pedro señala que este
salmo no puede estar hablando de su autor
humano, David, él está muerto y permanece sepultado. El
salmo debe hablar proféticamente del Mesías, Jesús.
e. A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos:
Jesús de Nazaret, el hombre que todos conocieron
(como vosotros mismos sabéis, Hechos 2:22), fue el que
cumplió este salmo profético. ¿Cómo sabía esto Pedro?
¡Él había visto al Jesús resucitado! La evidencia básica
de la resurrección fue simplemente el informe de
testigos oculares confiables: De lo cual todos nosotros somos
testigos.
f. Ha derramado esto que vosotros veis y oís: Pedro afirma que lo
que la multitud vio era la obra del Jesús resucitado y
ascendido, quien envió su Espíritu Santo sobre su
iglesia.
5. (34-36) Citando el Salmo 110, Pedro explica al Mesías
divino.
Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice:
Dijo el Señor a mi Señor:
Siéntate a mi diestra,
Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.
Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a
este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha
hecho Señor y Cristo.
a. Dijo el Señor a mi Señor: Con esto comienza el tercer
pasaje del Antiguo Testamento que Pedro usó en su
sermón, Salmo 110:1. Este versículo del Antiguo
Testamento es citado en el Nuevo Testamento más que
cualquier otro versículo; citado o referido por lo menos
25 veces. En este salmo, David entendió y proclamó
la deidad del Mesías.
i. En este salmo, el rey David –por la inspiración del
Espíritu Santo– registró que Yahveh, el Dios del pacto de
Israel (el Señor), habló al Señor de David (mi Señor) como
Dios. Pedro usó esto para mostrar que el Mesías, quien
es el enfoque del Salmo 110, es de hecho Divino, Él es
Dios.
b. Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel: El sermón
concluye con un resumen. Simplemente, todo Israel debe
saber que aunque ellos crucificaron a Jesús, Dios lo ha
declarado Señor y Cristo.
i. Es como si Pedro dijera: “Estaban equivocados en
cuanto a Jesús. Lo crucificaron como si fuera un
criminal, pero por su resurrección, Dios demostró que Él
es Señor y el Mesías”.
ii. Cuando Pedro les exhortó todo aquel que invocare el
nombre del Señor, será salvo (Hechos 2:21), existe poca
duda de quien es el Señor de quien habló: Jesús.
iii. “Que los cristianos primitivos querían dar a Jesús el
título Señor en el sentido más alto se indica por no
dudar en ocasiones en aplicarle pasajes de las
Escrituras del Antiguo Testamento que se refieren a
Yahveh”. (Bruce)
C. La respuesta a la predicación de Pedro.
1. (37) Responden con una pregunta: ¿qué haremos?
Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a
Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué
haremos?
a. Al oír esto … ¿qué haremos?: Esto fue obviamente una obra
significativa del Espíritu Santo. La gran multitud que
escuchaba a Pedro fue conmovida grandemente por su
proclamación de la verdad con denuedo. Preguntaron a
Pedro como debían responder.
i. Es incorrecto pensar que Pedro no ofreció ningún tipo
de invitación o reto para sus oyentes. Hechos 2:40 dice
Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba,
diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. Pedro
claramente sí les exhortó a que respondieran, e invitó a
sus oyentes a que fueran salvos. Sin embargo, la
multitud respondió con iniciativa impresionante.
ii. La respuesta de la multitud también nos ayuda a poner
una perspectiva de los eventos de aquel día del
Pentecostés. El ejercitar del don de lenguas produjo
en los oyentes nada más que asombro y burlas. No fue
hasta que el evangelio fue predicado que vino la
convicción del Espíritu Santo. Ésta fue la obra que Dios
realmente quiso lograr.
b. Se compungieron de corazón: Ésta es una buena manera de
describir la convicción del Espíritu Santo. Ellos ahora
sabían que eran responsables por la muerte de Jesús (al
igual que cada uno de nosotros), y que tenían
que hacer algo en respuesta a esta responsabilidad.
c. Varones hermanos, ¿qué haremos? Cuando Dios está
obrando en el corazón de alguien, ellos quieren venir a
Él; actuarán para venir a Dios.
i. Se ha dicho que en períodos normales de la obra
cristiana el evangelista busca al pecador. Pero en
tiempos de avivamiento o despertamiento, las cosas
cambian: El pecador busca al evangelista. Este día de
Pentecostés en Hechos 2 era una de esas estaciones
de la obra de Dios.
2. (38-40) Pedro invita a la multitud a venir a Jesús.
Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de
vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los
pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque
para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y
para todos los que están lejos; para cuantos el Señor
nuestro Dios llamare. Y con otras muchas palabras
testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta
perversa generación.
a. Pedro les dijo: Esto fue en respuesta a la pregunta: ¿Qué
haremos? Pedro debe haber estado gratamente
asombrado al ver lo que Dios había hecho en esta
situación. En vez de personas que querían crucificarlo
por Jesús, miles de personas querían confiar en Jesús
como Señor y Mesías.
b. Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros: Respondiendo a
la pregunta: ¿Qué haremos? Pedro les dio algo
que hacer. Esto significa que debemos hacer algo para
ser salvo, debemos hacer algo para seguir a Jesús; no
solo “sucede”.
i. Pedro no dijo: “No hay nada que puedes hacer. Si Dios
te salva; eres salvo. Si Dios no te salva; nunca serás
salvo”. Aunque era cierto que solo Dios podía salvar, las
personas tenían que recibir a través del arrepentimiento
y la fe, fe que resulta en acción, como el bautismo.
c. Arrepentíos: Lo primero que Pedro les dijo
que hicieran es arrepentirse. Arrepentirse no significa
sentir lástima, sino significa cambiar de mente o de
dirección. Ellos habían pensado de cierta manera de
Jesús antes, considerándolo digno de crucifixión. Ahora
debían cambiar su manera de pensar, tomando a Jesús
como Señor y Mesías.
i. Arrepentir se escucha como una palabra tan dura en
las bocas de muchos predicadores y en los oídos de
muchos oyentes, pero es un aspecto esencial del
evangelio. Arrepentir ha sido llamado correctamente “la
primera palabra del evangelio”.
ii. Cuando Juan el bautista predicó dijo: Arrepentíos,
porque el reino de los cielos se ha acercado (Mateo 3:2).
Cuando Jesús empezó a predicar dijo: Arrepentíos,
porque el reino de los cielos se ha acercado (Mateo
4:17). Ahora, cuando Pedro comenzó a predicar, comenzó
con arrepentíos.
iii. El arrepentimiento nunca debe pensarse como algo
que debemos hacer antes de poder volver a Dios. El
arrepentimiento describe lo que es venir a Dios. No
puedes volverte hacia Dios sin alejarte de las cosas
contra las que está.
iv. En este sentido, arrepentíos es una palabra de gran
esperanza. Ella dice: “No tienes que continuar como has
estado yendo, puedes volver hacia Dios”.
v. “No se debe desechar la gracia del
arrepentimiento; debe haber tristeza por el pecado;
debe haber un “corazón contrito y quebrantado”. Esto,
Dios no lo despreciará; por una “conversión” que no
produce este resultado, Dios no aceptará como genuino”.
(Spurgeon)
d. Bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo: Esto
fue la segunda cosa que Pedro les dijo que debían hacer.
Ser bautizados en el nombre de Jesucristo era expresión
de fe y plena confianza en Él.
i. El bautismo hacía una declaración clara. En ese día,
los judíos no eran comúnmente bautizados, solo los
gentiles que querían convertirse en judíos. Para estos
hombres y mujeres judíos ser bautizados mostraba cuán
fuertemente sentían su necesidad de Jesús.
ii. “Mientras el bautismo en agua era el símbolo esperado
para la conversión, no era un criterio indispensable para
la salvación”. (Longenecker)
e. Para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los
que están lejos: Al arrepentirse y demostrar fe y obediencia
mediante el bautismo, se les daría el don del Espíritu
Santo tal y como fue dado al grupo original de discípulos.
Pedro también prometió específicamente que
la promesa del Espíritu Santo sería dada a todos los que
creen en las generaciones sucesivas (todos los que están
lejos).
i. Ellos vieron la obra gloriosa del Espíritu Santo entre los
discípulos, y Pedro les dijo que era algo en lo que estas
personas podían participar; no necesitaban ser solo
observadores. Y como la promesa es para todos los que
están lejos, incluye a todas las personas hasta el momento
presente.
ii. También es importante notar que Pedro no dijo que
los hijos incrédulos e ignorantes de sus oyentes
deberían ser bautizados. Él simplemente dijo que el
perdón de los pecados y el don del Espíritu Santo eran para todos
los que se arrepientan y crean con fe activa, incluso para
las generaciones venideras y todos los que están lejos; para
cuantos el Señor nuestro Dios llamare.
iii. “Es decir, que aquella gran promesa del pacto: Y
todo aquel que invocare el nombre del Señor, será
salvo es para ti, para tus hijos, es para hotentotes, para
hindúes, para groenlandeses, es para todos a quienes se
dirige el llamado del Señor”. (Spurgeon)
f. Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba: El sermón
de Pedro no terminó allí. Continuó en urgir a la multitud a
venir a Jesús en arrepentido.
g. Sed salvos de esta perversa generación: Cualquier generación
que es responsable de la muerte de Jesús es una perversa
generación. Pero como cada generación es responsable
de la muerte de Jesús, cada generación necesita
salvación.
3. (41) La respuesta al sermón de Pedro.
Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados;
y se añadieron aquel día como tres mil personas.
a. Añadieron aquel día como tres mil personas: Este día del
Pentecostés vio una increíble cosecha de almas. La
iglesia pasó de unas 120 personas a 3,120 personas en
un solo día.
i. Piensa en como esto tocó vidas, más allá de aquel día.
Muchos de los 3,000 eran sin duda peregrinos que
vinieron a Jerusalén para la fiesta del Pentecostés.
Esperaban algo especial de Dios, pero nada como esto.
Muchos de esta multitud regresaron a casa, viajando
lejos de Jerusalén, llevando consigo las buenas nuevas
de Jesucristo.
b. Los que recibieron su palabra fueron bautizados: Aquellos que
creyeron en Jesús ese día lo hicieron con alegría,
incluso haciendo una declaración dramática en el
bautismo. No se hubieran sometido al bautismo a menos
que estuvieran plenamente convencidos de quién era
Jesús y de su gran necesidad de Él como Salvador.
i. ¿Cómo podrías bautizar a 3,000 personas? Había
grandes recursos de agua disponibles en el monte del
templo, y albercas y tanques de agua cercanos, así que
no fue difícil encontrar un lugar donde pudieran llevarse
a cabo los bautismos.
ii. Dios continúa haciendo grandes cosas. Después de la
Cruzada de la Cosecha de Verano de 1990, hubo un
bautismo masivo en Corona del Mar. No podían contar
cuantas personas fueron bautizadas, pero más que 5,000
personas atendieron el evento. Fue reportado como el
servicio de bautismo más grande en la historia de los
Estados Unidos.
D. La vida de estos primeros creyentes.
1. (42) La fundación de su vida cristiana.
Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la
comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en
las oraciones.
a. Perseveraban: En el día de Pentecostés, el sonido del
viento, las lenguas de fuego y la conversión de
3000 fueron eventos notables. Pero las cosas descritas
en Hechos 2:42 fueron la legada duradera de aquella
obra de Dios.
b. Perseveraban en la doctrina de los apóstoles: Dependieron de
los apóstoles para comunicarles quién era Jesús y lo que
había hecho. Ellos acababan de confiar en Jesús; ahora
querían saber más.
i. Perseveraban usa un verbo griego que comunica “una
fidelidad firme y decidida a un cierto curso de acción”.
(Longenecker). No habría desviación de la doctrina de los
apóstoles, porque era la verdad de Dios.
ii. Gracias a Dios, Él nos permite quedarnos bajo la
doctrina de los apóstoles, el registro del Nuevo Testamento.
Cada pastor debe buscar de no ser original en el sentido
de que no tenemos nuestra propia doctrina, sino la
doctrina de los apóstoles.
c. Perseveraban … en la comunión unos con otros: La palabra del
griego antiguo koinonia (aquí traducida: comunión) lleva
la idea de asociación, comunión, convivio
y participación; significa compartir algo.
i. La vida cristiana debe ser llena de comunión, de
compartir el uno con el otro.
· Compartimos el mismo Señor Jesús.
· Compartimos la misma guía para la vida.
· Compartimos el mismo amor por Dios.
· Compartimos el mismo deseo de adorarlo.
· Compartimos las mismas batallas.
· Compartimos las mismas victorias.
· Compartimos el mismo trabajo de vivir por Él.
· Compartimos el mismo gozo de comunicar el
evangelio.
d. Perseveraban … en el partimiento del pan: Aun viviendo tan
cerca del tiempo cuando Jesús fue crucificado, nunca
quisieron olvidar lo que Él hizo en la cruz. ¿Cuánto más
importante es para nosotros nunca olvidar?
e. Perseveraban … en las oraciones: Cuando la obra de Dios ha
sido cumplida, el pueblo de Dios se reúne para orar y
alabar.
i. “En el griego (igual que en el español) el artículo
ocurre antes de la palabra ‘oraciones’”. Perseveraban
en el partimiento de pan y las oraciones Obviamente,
eso es referencia a algo formal: a una adoración en la
cual el pueblo se juntaba y adoraba a Dios”. (Boice)
f. La doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el
partimiento del pan y en las oraciones: Todo lo demás que leemos
del poder y la gloria de la iglesia primitiva fluye de esta
fundación de la palabra, la comunión, el recordar la obra
de Jesús en la cruz, y la oración.
i. Según la descripción de Lucas de la comunidad
cristiana primitiva, “el lector educado habría tenido la
impresión aquí de que el ideal griego de la sociedad
había sido realizado”. (Diccionario de Teología del Nuevo
Testamento)
ii. “Es presentada como una iglesia modelo, pero esto no
significa que era perfecta. Unos capítulos más adelante,
vamos a ver que estaba lejos de ser perfecta”. (Boice)
2. (43) La presencia del poder de Dios.
Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y
señales eran hechas por los apóstoles.
a. Y sobrevino temor a toda persona: Esto fue evidencia del
poder de Dios. Una de las obras más grandes y
poderosas que Dios puede hacer es cambiar el corazón
humano hacia unhonor reverente al Señor.
b. Muchas maravillas y señales eran hechas: Esto fue evidencia
del poder de Dios. Donde Dios está trabajando, las vidas
serán tocadas de manera milagrosa.
3. (44-45) Sus corazones cercanos y participación en la
vida común de Jesús.
Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en
común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus
bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de
cada uno.
a. Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas
las cosas: Con el influjo de más de 3000 creyentes, la
mayoría de los cuales se quedaron en Jerusalén y no
tenían trabajo, la familia de cristianos tuvo que
compartir si querían sobrevivir.
i. No debemos considerar esto como un experimento
temprano en el comunismo porque
fue voluntario, temporal y tenía fallas al extenso que
la iglesia en Jerusalén estaba continuamente necesitada
de apoyo financiero de otras iglesias. Además, no
tenemos evidencia de que esto haya continuado por
mucho tiempo.
b. Todos los que habían creído estaban juntos: Los judíos tenían
una costumbre enorme de hospitalidad durante cualquier
día festivo importante como Pentecostés. Los visitantes
eran recibidos en casa privadas, y nadie podía cobrar por
dar una cama o un cuarto a un visitante, o por proveer
para sus necesidades básicas. Los cristianos tomaron
esta hospitalidad y la hicieron una cosa de todos los
días.
c. Vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la
necesidad de cada uno: El poder de Dios es evidente aquí
porque Jesús fue para ellos mucho más importante que
sus posesiones.
4. (46-47) La familia cristiana vivió junta y creció.
Y perseverando unánimes cada día en el templo, y
partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría
y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor
con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la
iglesia los que habían de ser salvos.
a. Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan
en las casas: La iglesia es para adorar a Dios y juntos
aprender de su palabra. Aun así, es para mucho más;
Dios quiere que compartamos nuestras vidas unos con
otros.
b. Alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo: Su
experiencia cristiana era diaria, alegre y sencilla, buenos
ejemplos para que sigamos.
c. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos:
Esta es la receta de Dios para el crecimiento de la
iglesia. Si tenemos cuidado de seguir el ejemplo
de Hechos 2:42-47a, Dios se encargará de hacer crecer
la iglesia.
©2020 The Enduring Word Comentario bíblico en español de David Guzik
–
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espiritu-santo-en-el-creyente.html
LA SANTIFICACIÓN
La santificación es un acto de separación de todo lo malo, y de
dedicación a Dios.
Romanos 12:1-2 [ RVR1960/NVI]
1 Tesalonicenses 5:23 [ RVR1960/NVI]
Hebreos 13:12 [ RVR1960/NVI]
La Biblia prescribe una vida de "santidad sin la cual nadie verá al
Señor".
Hebreos 12:14 [ RVR1960/NVI]
Por el poder del Espíritu Santo podemos obedecer el mandato que
dice: "Sed santos porque yo soy santo".
1 Pedro 1:15-16 [ RVR1960/NVI]
La santificación se efectúa en el creyente cuando este reconoce su
identidad con Cristo en su muerte y su resurrección, y por fe se
propone vivir cada día en esta unión con Cristo, y somete todas sus
facultades al dominio del Espíritu Santo.
Romanos 6:1-11 [ RVR1960/NVI]
Romanos 6:13 [ RVR1960/NVI]
Romanos 8:1-2 [ RVR1960/NVI]
Romanos 8:13 [ RVR1960/NVI]
Gálatas 2:20 [ RVR1960/NVI]
Filipenses 2:12-13 [ RVR1960/NVI]
1 Pedro 1:5 [ RVR1960/NVI]
https://ag.org/es-ES/Creencias/Declaraci%C3%B3n-de-verdades-fundamentales-#9
De todos los dones dados por Dios a la humanidad, no hay uno más grande que la
presencia del Espíritu Santo. El Espíritu tiene muchas funciones y actividades. Primero,
Él obra en el corazón de toda la gente, en todas partes. Jesús les dijo a Sus discípulos
que Él enviaría al Espíritu al mundo para “convencer al mundo de pecado, y de justicia,
y de juicio” (Juan 16:7-11). Todos tienen una “conciencia de Dios,” ya sea que lo
admitan o no, porque el Espíritu aplica las verdades de Dios en la propia mente del
hombre, para convencerlos por medio de justos y suficientes argumentos de que son
pecadores. La respuesta a esa convicción, lleva al hombre a la salvación.
Una vez que somos salvos y pertenecemos a Dios, el Espíritu hace su morada en
nuestros corazones para siempre, sellándonos con la confirmación, certificación y
seguridad de la promesa de nuestro estado eterno como Sus hijos. Jesús dijo que Él
nos enviaría al Espíritu para que fuera nuestro Ayudador, Consolador y Guía. “Y yo
rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre”
(Juan 14:16). La palabra griega traducida “Consolador”, significa alguien que es llamado
“al lado de” y tiene la idea de alguien que anima y exhorta. El Espíritu Santo toma
residencia permanente en los corazones de los creyentes (Romanos 8:9; 1 Corintios
6:19, 20; 12:13). Jesús envió al Espíritu como una “compensación” por Su ausencia, para
llevar a cabo las funciones que Él hubiera hecho si hubiera permanecido físicamente
entre nosotros.
Entre esas funciones está la de revelar la verdad. La presencia del Espíritu dentro de
nosotros, nos permite comprender e interpretar la Palabra de Dios. Jesús les dijo a Sus
discípulos: “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad”
(Juan 16:13). Él revela a nuestras mentes todo el consejo de Dios, en relación con la
adoración, la doctrina y la vida cristiana. Él es el guía fundamental, que va delante de
nosotros, mostrando el camino, removiendo obstáculos, abriendo el entendimiento y
haciendo todas las cosas claras y evidentes. Él nos conduce por el camino que
debemos andar en todas las cosas espirituales. Sin tal guía, estaríamos expuestos a caer
en el error. Una parte crucial de la Verdad que Él revela, es que Jesús es quién Él dijo
Ser (Juan 15:26; 1 Corintios 12:3). El Espíritu nos convence de la deidad y encarnación
de Cristo, Su identidad como el Mesías, Sus sufrimientos y muerte, Su resurrección y
ascensión, Su exaltación a la diestra de Dios, y Su función como Juez de todo. Él da
gloria a Cristo en todas las cosas (Juan 16:14)
Otra de Sus funciones es la de conceder dones. 1 Corintios 12 describe los dones
espirituales otorgados a los creyentes, para que podamos funcionar como el cuerpo de
Cristo en el mundo. Todos estos dones, tanto grandes como pequeños, son dados por
el Espíritu para que podamos ser Sus embajadores en el mundo, mostrando Su gracia y
glorificándolo.
El Espíritu también funciona como el que produce el fruto en nuestras vidas. Cuando Él
habita en nosotros, Él comienza a obrar para cosechar Su fruto en nuestras vidas –
amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza (Gálatas
5:22-23). Estas no son las obras de nuestra carne, la cual es incapaz de producir tal
fruto, sino que es el producto de la presencia del Espíritu en nuestras vidas.
}{{l conocimiento de que el Espíritu Santo de Dios ha hecho su residencia en nuestras
vidas, que Él lleva a cabo todas estas funciones milagrosas, que Él mora con nosotros
para siempre y que nunca nos dejará o desamparará, es causa de gran gozo y consuelo.
¡Gracias a Dios por este precioso Don – el Espíritu Santo y Su obra en nuestras vidas!
https://www.gotquestions.org/Espanol/funcion-Espiritu-Santo-actualidad.html
¿Cuál es el elemento central y principal en el ministerio del Espíritu Santo? ¿Existe una
actividad básica con la que deba relacionarse su obra de empoderamiento, capacitación,
purificación, y presentación a fin de comprenderse completamente? ¿Existe una única
estrategia divina que une todas estas facetas de su acción dadora de vida como medio hacia
un fin?
Creo que la hay, en términos de la idea de presencia. Con esto quiero decir que el Espíritu da a
conocer la presencia personal del Salvador resucitado que reina, el Jesús de la historia, que es
el Cristo de la fe, en y con el cristiano así como en la iglesia. Las Escrituras muestran que desde
el Pentecostés de Hechos 2 eso es fundamentalmente lo que el Espíritu está llevando a cabo
en todo momento cuando empodera, capacita, purga y dirige a generación tras generación de
pecadores a enfrentarse a la realidad de Dios. Y lo hace a fin de que puedan conocer, amar,
honrar y alabar a Cristo, y confiar en Él. Este es su objetivo y el propósito de Dios Padre
también. Tras el análisis definitivo, en esto consiste el ministerio del nuevo pacto llevado a
cabo por el Espíritu
J.I. Packer. Publicaciones J.I. Packer. Publicaciones
23 ENERO, 2018
¿Cuál es la esencia de la obra del Espíritu Santo?
-}
LA SALVACIÓN DEL HOMBRE
La única esperanza de redención para el hombre es a través de la sangre derramada de
Jesucristo, el Hijo de Dios.
Condiciones para la salvación.
La salvación se recibe a través del arrepentimiento para con Dios y la fe en el Señor Jesucristo.
El hombre se convierte en hijo y heredero de Dios según la esperanza de vida eterna por el
lavamiento de la regeneración, la renovación del Espíritu Santo y la justificación por la gracia a
través de la fe.
Lucas 24:47 [RVR1960/NVI]
Juan 3:3 [RVR1960/NVI]
Romanos 10:13-15 [RVR1960/NVI]
Efesios 2:8 [RVR1960/NVI]
Tito 2:11 [RVR1960/NVI]
Tito 3:5-7 [RVR1960/NVI]
Evidencias de la salvación.
La evidencia interna de la salvación es el testimonio directo del Espíritu.
Romanos 8:16 [RVR1960/NVI]
La evidencia externa ante todos los hombres es una vida de justicia y verdadera santidad.
Efesios 4:24 [RVR1960/NVI]
Tito 2:12 [RVR1960/NVI]