Bonavena, Pablo Augusto; Califa, Juan Sebastián
El '68 argentino. Luchas
estudiantiles en los albores de
un ascenso de masas
EN: P. Bonavena y M. Millán (Eds.). (2018). Los '68
latinoamericanos : Movimientos estudiantiles, política y cultura
en México, Brasil, Uruguay, Chile, Argentina y Colombia. Ciudad
Autónoma de Buenos Aires : CLACSO : Instituto de
Investigaciones Gino Germani. pp. 201-232
Bonavena, P., Califa, J. (2018). El '68 argentino. Luchas estudiantiles en los albores de un
ascenso de masas. EN: P. Bonavena y M. Millán (Eds.). Los '68 latinoamericanos :
Movimientos estudiantiles, política y cultura en México, Brasil, Uruguay, Chile, Argentina y
Colombia. Ciudad Autónoma de Buenos Aires : CLACSO : Instituto de Investigaciones Gino
Germani. pp. 201-232. En Memoria Académica. Disponible en:
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LOS ’68
LATINOAMERICANOS
Los ‘68 latinoamericanos: movimientos estudiantiles, política y cultura
en México, Brasil, Uruguay, Chile, Argentina y Colombia / Mariano Millán
... [et al.] ; compilado por Pablo Augusto Bonavena; Mariano Millán. - 1a
ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Universidad de Buenos Aires.
Instituto de Investigaciones Gino Germani - UBA, 2018.
Libro digital, PDF
Archivo Digital: descarga y online
ISBN 978-950-29-1740-5
1. Política. 2. Movimiento Estudiantil. I. Millán, Mariano II. Bonavena,
Pablo Augusto, comp. III. Millán, Mariano, comp.
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Movimiento estudiantil / América Latina / Universidad / Años sesenta
Política / Cultura / Memoria / Violencia / Política Universitaria / Represión
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LOS ’68
LATINOAMERICANOS
MOVIMIENTOS ESTUDIANTILES,
POLÍTICA Y CULTURA EN MÉXICO,
BRASIL, URUGUAY, CHILE,
ARGENTINA Y COLOMBIA
Pablo Bonavena y Mariano Millán
[Editores]
Pablo Bonavena
Juan Sebastián Califa
Diego Carrizo
Yann Cristal
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Rubén Kotler
Vania Markarian
Mariano Millán
José René Rivas Ontiveros
Francisco Rivera Tobar
Edwin Cruz Rodríguez
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Primera edición Los ’68 latinoamericanos. Movimientos estudiantiles, política y cultura en México, Brasil,
Uruguay, Chile, Argentina y Colombia (Buenos Aires, agosto de 2018)
ISBN 978-950-29-1740-5
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La responsabilidad por las opiniones expresadas en los libros, artículos, estudios y otras colaboraciones incumbe exclusivamente
a los autores firmantes, y su publicación no necesariamente refleja los puntos de vista de la Secretaría Ejecutiva de CLACSO.
Pablo Bonavena* y Juan Sebastián Califa**
Capítulo 7
EL '68 ARGENTINO.
LUCHAS ESTUDIANTILES EN LOS
ALBORES DE UN ASCENSO DE MASAS
INTRODUCCIÓN
En este artículo se dará cuenta de la diversidad de acciones de protesta
que desplegó el movimiento estudiantil universitario argentino durante
* Licenciado en Sociología y Profesor de Enseñanza Media y Superior en Sociología
por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Profesor del Departamento de Sociología
de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional
de La Plata (UNLP) y de la Carrera de Sociología de la UBA, donde además se desem-
peña como investigador del Instituto de Investigaciones Gino Germani, en el área de
Conflicto Social. Ha publicado más de 30 artículos arbitrados sobre movimientos es-
tudiantiles en Argentina. Desde 2006 integra la coordinación de las Jornadas de Es-
tudio y Reflexión sobre el Movimiento Estudiantil Argentino y Latinoamericano.
** Licenciado en Sociología por Universidad de Buenos Aires (UBA), Magister en So-
ciología de la Cultura y Análisis Cultural por el Instituto de Altos Estudios Sociales
(IDAES) de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) y Doctor en Ciencias So-
ciales por la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Docente de la Carrera de Sociología
de la UBA e investigador del CONICET con sede en el Instituto de Historia Argentina y
Americana Dr. Emilio Ravignani, dependiente de la Facultad de Filosofía y Letras de la
UBA. Ha publicado más de 20 artículos arbitrados sobre movimientos estudiantiles en
Argentina y el libro Reforma y revolución. La radicalización política del movimiento estu-
diantil de la UBA 1943-1966. Desde 2006 integra la coordinación de las Jornadas de Es-
tudio y Reflexión sobre el Movimiento Estudiantil Argentino y Latinoamericano.
201
LOS ‘68 LATINOAMERICANOS
1968. El acento estará puesto en las regiones donde, en un momento
u otro, la conflictividad asumió mayores bríos. El trabajo llama la aten-
ción acerca de la pervivencia del reformismo como fuerza política uni-
versitaria, pese a que muchas corrientes estudiantiles le habían
decretado la muerte, prejuicio que la literatura sobre este período re-
cogió. En ese sentido, se advierte acerca de la centralidad de la con-
memoración del medio siglo de la Reforma Universitaria, cuyo
homenaje se constituyó en un hito de lucha a partir del que los estu-
diantes opositores recuperaron la iniciativa frente a la dictadura ini-
ciada a mediados de 1966. Para tal fin, además de relevar la literatura
específica, apelaremos al análisis de la base de datos construida por
uno de los autores, la que en ocasiones será ampliada por otras fuentes
surgidas del trabajo que el otro de los autores de este texto viene rea-
lizando respecto a un caso particular.1
EL GOLPE DE ESTADO DE 1966
El año 1966 fue particularmente difícil para aquellos que participaban
de la vida política y gremial universitaria desde una identidad forjada
a partir de la Reforma Universitaria de 1918, promotora del cogobierno
estudiantil y la autonomía en las casas de altos estudios e impulsora de
la politización del alumnado por medio de los centros de estudiantes y
sus luchas. El 28 de junio, la autoproclamada “Revolución Argentina”,
encabezada por el general Juan Carlos Onganía, derrocó al gobierno de
Arturo Illia. La dictadura contó con un generalizado aval social, político
y gremial. Este apoyo contrastó con el rechazo que generó en el ámbito
de la educación superior.
En la articulación de la fuerza golpista tuvo una gran importancia
la “cuestión comunista”. Este tema, recurrente en la “agenda” de la
burguesía, cobró una enorme presencia durante 1965 y los meses que
antecedieron la asonada militar. Incluso, el pretérito enfrentamiento
dentro de las Fuerzas Armadas entre “Colorados” y “Azules”, durante
1962, sumaba, entre otros temas, una controversia acerca del pero-
nismo como promotor o freno del comunismo (Ollier, 2005: 25). En
efecto, uno de los argumentos que blandían los sectores que en poco
tiempo integrarían la “Revolución Argentina” refería a la pasividad de
Illia para terminar con la “infiltración comunista” que, juzgaban, era
1 La base de datos elaborada por Pablo Bonavena reconstruye día a día las luchas
del movimiento estudiantil argentino entre los golpes de Estado de 1966 y 1976. El
modo de registro no aclara, en general, de qué periódico se extrae cada información
(el relevamiento incluyó más de veinte diarios argentinos). Puede consultarse la base
en el área de Conflicto Social del Instituto de Investigaciones Gino Germani de la
UBA. Cuando no se cite otra fuente, nos referimos expresamente a ésta.
202
Pablo Bonavena y Juan Sebastián Califa
especialmente fuerte en el ámbito universitario (Tcach y Rodríguez,
2011: 137).2 Onganía fue uno de los que denunció desde la Secretaría
de Guerra la expansión del comunismo en toda América del Sur, diag-
nóstico que colisionaba con el del presidente.3 Cuando llegó la dicta-
dura, no sorprendió pues la evaluación del sistema universitario como
un territorio “típico de la infiltración, la cuna del comunismo, el lugar
de propagación de todo tipo de doctrinas disolventes y el foco del des-
orden” (Bozza, 2010).
Para entonces, este análisis era propalado desde muchos medios
de comunicación, pero varios partidos políticos coincidían con tal
diagnóstico, junto con la Iglesia Católica, los sectores neoperonistas,
Augusto Timoteo Vandor y gran parte de los sindicatos de la Confede-
ración General del Trabajo (CGT), además de la porción del peronismo
alineada directamente con Juan Domingo Perón e Isabel Martínez. Por
ejemplo, el diputado nacional de este sector, Carlos Cattonaro denun-
ciaba la “infiltración comunista” que invadía y pervertía las universi-
dades, al tiempo que colocaba la autonomía universitaria como uno
de los factores que facilitaba su propagación; argüía, en ese sentido,
que no era factible la existencia de “un Estado dentro del Estado”
(Tcach y Rodríguez, 2011: 140). Isaías Nougués, colega suyo, siguiendo
esta línea de razonamiento durante la interpelación parlamentaria del
ministro del interior Juan Palmero del 11 de agosto de 1965, promo-
vida por un proyecto que incluía preguntas acerca de la “tarea pertur-
badora” que protagonizaban organizaciones de “orientación marxista”
en la “universidad argentina y otros establecimientos de enseñanza del
país”, se manifestó en la misma dirección: “las universidades son ver-
daderos reductos comunistas” (Gutman, 2003: 260). Estas posturas,
de manera sistemática, vinculaban la supremacía reformista con la pe-
netración comunista.4
Todas estas miradas, obviamente, ponían en alerta a los sectores
reformistas. Por eso el golpe, entre varias causas para su repudio, se
entrelazó con la defensa del principio de la autonomía universitaria,
pues la amenaza de una intervención crecía con la presencia de la fla-
mante dictadura. Dentro del mundo universitario, no obstante, hubo
fracciones que apoyaron al onganiato. Renombrado es el caso del de-
cano de la Facultad de Derecho de la UBA, Marco Aurelio Risolía, as-
cendido por la dictadura a su acólita Corte Suprema de Justicia. Entre
estos apoyos se encontraron también varios grupos peronistas, con
2 Véase sobre el tema Taroncher (2012).
3 Véase al respecto, el Massa, P. (29 de septiembre de 1965). Discrepancia entre el go-
bierno y las fuerzas armadas respecto del comunismo. Diario ABC de España, p. 59.
4 Los conflictos precedentes al golpe fueron analizados en Califa (2014).
203
LOS ‘68 LATINOAMERICANOS
poca inserción en el alumnado, que hicieron públicas sus expectativas
en el nuevo gobierno, buscando reagruparse para integrar la alianza
dictatorial. El golpe asimismo logró adhesiones entre los sectores ca-
tólicos y nacionalistas, muchos de los cuales, tras su alejamiento del
peronismo con el golpe de Estado de 1955, estaban retornando a sus
filas. Todos ellos, en general, consideraban que Onganía era naciona-
lista, ultra católico, con pasado peronista y, tal vez, un “nuevo Perón”
(Licastro, 2009: 53). Recordemos que, a diferencia de los grupos pero-
nistas, el catolicismo tenía inserción en varias universidades. El Inte-
gralismo de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), que se volcó
al apoyo al golpe, constituía su máxima expresión.
Este mapa de alineamientos aisló al reformismo estudiantil y do-
cente. Sin embargo, esta relación de fuerzas se plasmaba más nítida-
mente en la sociedad en general que en la universidad en particular,
ya que en esta última los apoyos reunidos por quienes se pronunciaban
contra el golpe resultaban muy significativos. Tempranamente en la
UBA, por ejemplo, el Consejo Superior se declaró contra el golpe de
Estado. En ese sentido, en la universidad el panorama estaba abierto.
Mientras que algunos veían inevitable una pronta intervención, entre
los que se anotaban los militantes juveniles, otros pensaban que podía
evitarse o, al menos, posponerse hasta quitarle intensidad.
La historia dio la razón a los primeros. Si bien la militancia uni-
versitaria opositora comprendía una pequeña minoría, el sistema de
educación superior argentino contabilizaba un cuarto de millón de
personas –mayoritariamente en las universidades públicas y un tercio
en la UBA (Cano, 1980: 123)–, desde la óptica gubernamental resultaba
necesario frenar esta amenaza.5 El Decreto-Ley 16.912, del 29 de julio
de 1966, propició así la intervención de las universidades nacionales.
Su epicentro estuvo en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de
la Universidad de Buenos Aires (UBA), durante la llamada “Noche de
los Bastones Largos”, quedando detenidos alrededor de ciento cin-
cuenta estudiantes y docentes (Díaz de Guijarro et al.,: 234).6 En este
contexto, renunciaron en disconformidad la mayoría de las autorida-
des universitarias, con la excepción de las del Sur, Cuyo y Nordeste,
las casas de estudios más pequeñas y recientes.
Frente a ello, el joven reformismo profundizó una sostenida opo-
sición que motorizó grandes movilizaciones y álgidos enfrentamientos.
La Federación Universitaria Argentina (FUA), dirigida por el Partido
5 Según otro investigador, la Argentina ocupaba el “… duodécimo rango entre 121
naciones, poseyendo proporcioalmente más estudiantes que estados altamente indus-
trializados como Francia, Suecia o Alemania Federal.” (Waldann, 1986: 237).
6 Un análisis más general en Morero, Eidelman, y Lichtman (1996).
204
Pablo Bonavena y Juan Sebastián Califa
Comunista (PC), se convirtió en la principal promotora de esta resis-
tencia que conllevó su proscripción por parte del oficialismo, junto a
la de los centros. En septiembre, en el marco de estas luchas, fue asesi-
nado el estudiante cordobés Santiago Pampillón. Pese a que la bronca
generada por este crimen suministró nuevo aire a las protestas, para
octubre la situación les era muy desfavorable a los jóvenes movilizados.
De este modo, el balance del año arrojó un saldo negativo respecto a la
capacidad de defensa del sistema reformista de organización universi-
taria. La autonomía y el cogobierno no serían devueltos. La dictadura,
represión mediante, logró quebrar la resistencia estudiantil.
No obstante, lo que desde un prisma puede ser contemplado como
una derrota, juzgado desde el punto de vista de la acumulación de ex-
periencias y fuerza moral para la lucha, como se verá, amerita un exa-
men alternativo. Esta nueva generación de estudiantes comenzó a
forjar en aquellas jornadas de combate frontal diferentes repertorios
de acción, como el “arte” de la lucha callejera para sortear los obstá-
culos represivos. Así, el movimiento estudiantil opositor fue derrotado,
pero no vencido.
En lo inmediato, durante el año 1967, aunque hubo situaciones
excepcionales, la dictadura impuso su criterio, menguando la lucha es-
tudiantil. Por su parte, el cuerpo docente continuó siendo “purgado”
por el gobierno, colocándose personal afín a la dictadura.7 Mientras
tanto, tuvo lugar la reconfiguración de muchas organizaciones estu-
diantiles. Particularmente relevante, dado el peso que ostentaban entre
el alumnado, resultó la escisión juvenil que experimentó el PC. Los di-
sidentes se llevaron casi toda su militancia universitaria y, con ello, la
FUA y las decenas de centros que dirigía el comunismo pasaron a sus
manos. Poco tiempo después, los escindidos dieron vida al Frente de
Agrupaciones Universitarias de Izquierda (FAUDI) alineado con el fla-
mante Partido Comunista Revolucionario (PCR).
EL ‘68 ARGENTINO
El escenario de parálisis relativa en que se encontraba el movimiento
estudiantil opositor comenzaría a cambiar durante 1968. En los dos
primeros meses del año, el estudiantado inició un restringido ciclo de
movilización luchando contra los sistemas de ingresos y otras medidas
limitativas en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), de Tucu-
mán (UNT), de Rosario (UNL), Tecnológica Nacional Regional Buenos
Aires (UTN), de Santa Fe (UNL), de Salta (UNT), UNC y UBA. También
ocupó un lugar relevante la cuestión de las privatizaciones de los co-
7 Para un balance de las acciones estudiantiles de este año, véase Bonavena y Millán
(2017).
205
LOS ‘68 LATINOAMERICANOS
medores universitarios y el incremento de sus precios, especialmente
en Santa Fe, Córdoba, Rosario, Tucumán, Corrientes y Chaco (UNNE),
ciudades donde los estudiantes foráneos dependían de este servicio
para su supervivencia. Los problemas edilicios también generaron pro-
testas estudiantiles, como ocurrió en la Facultad de Ingeniería de la
Universidad de la Provincia de Buenos Aires (Mar del Plata), con el
respaldo de la CGT local. Se destacó, asimismo, el apoyo estudiantil
en Tucumán y Salta a la lucha de los trabajadores afectados por una
reforma profunda de la industria azucarera. No obstante, el arraigo en
la base estudiantil de estas protestas no expresaba todavía un cambio
sustancial de tendencia.
Esta situación comenzó a revertirse en marzo cuando la dictadura
impulsó los nuevos estatutos que regirían la vida de las universidades
nacionales. A mediados de este mes, se efectuó en Córdoba la reunión
del Consejo de Rectores. En el encuentro, el Secretario de Educación
y Cultura José Astigueta anunció que pronto se aprobarían los nuevos
estatutos presentados en septiembre del año anterior.8 El rector de la
UBA en esos días manifestó a la prensa: “Luego de todo un año dedi-
cado a lograr un orden que permita y facilite la meditación, llegó el
momento para que la Universidad haga cuestión de sí misma.”9 Frente
a ello, el estudiantado respondió con un paro, medida que alcanzó con-
sistencia en la UBA y en la UNLP. Las agrupaciones estudiantiles opo-
sitoras localizaban la iniciativa dictatorial como contraria a los
postulados reformistas. Motivadas por este ataque, pergeñaron un gran
frente de resistencia, que involucraba a los tres claustros y aliados ex-
ternos.
El estatuto porteño aprobado el 1 de abril fue el primer paso de
esta nueva ofensiva. En sus páginas presentaba a la Universidad como
una institución de derecho público, que gozaba de autonomía acadé-
mica y autarquía financiera y administrativa. No obstante, se aclaraba
que estas prerrogativas no podían interferir en el ejercicio de las atri-
buciones y deberes que competen al Estado nacional en lo relativo al
mantenimiento del orden público y del imperio de la legislación
común. Se establecía como fin de esa casa preparar profesionales y
técnicos en número y calidad teniendo en cuenta las necesidades de la
nación, con la formación docente y profesional consiguiente en pro-
cura del perfeccionamiento y orientación de los graduados. El estatuto
aclaraba en su séptimo artículo que se permitía el estudio de los
conflictos sociales en forma científica, pero prohibía tajantemente
8 (21 de marzo de 1968). Universidades. Recuento de problemas. Confirmado, 18.
9 (2 al 8 de abril de 1968). Universidad: Su hora más coherente. Primera Plana, 40-
43, 40.
206
Pablo Bonavena y Juan Sebastián Califa
“toda actividad que asuma forma de militancia, agitación, propaganda,
proselitismo o adoctrinamiento de carácter político”. En lo relativo a
la organización de la Universidad preveía la estructura tradicional
compuesta por Asamblea Universitaria, Consejo Superior, Rector, De-
canos de Facultades y Consejos Académicos. En el nivel de estos con-
sejos, aplicando los lineamientos de la ley universitaria sancionada en
1967, autorizaba la participación de un estudiante con voz, pero sin
voto, delegado que podría sumarse a las comisiones de trabajo, pero
cuya presencia no generaría quórum.
El artículo noventa condenaba a los alumnos que no aprobaran
por lo menos una materia por año a perder su condición de tales. Las
quejas de los decanos por la cantidad de asistentes en sus facultades
se hacían sentir, presionando para limitar la matrícula universitaria.
El titular de Ciencias Económicas de la UBA, Luis Bernardo Mey, aler-
taba: “A este ritmo habría que tomar cien nuevos profesores por año;
en una década tendremos 70 mil alumnos y mil quinientos profesores.”
Muchos estudiantes le criticaban estar reduciendo la matrícula con el
curso de ingreso. Iguales cuestionamientos recibía su par de Medicina
Andrés Santas. Un dirigente del centro local lo acusaba de tener un
“plan siniestro” para “reducir la población estudiantil a 300 alumnos”,
mediante cupos máximos por materias. En Ingeniería, en simultáneo,
se había estipulado una nueva resolución que no permitía a los que
cursaran abandonar asignaturas de los tres primeros años. Aquellos
que no lo consiguieran, sólo podrían aspirar a títulos intermedios.
Situaciones similares se replicaban en el resto de las casas de altos
estudios del país. En la Facultad de Arquitectura cordobesa y en la de
Ingeniería rosarina una resolución dispuso la pérdida de la regularidad
para aquellos estudiantes que no rindieran al menos una materia en el
curso del año lectivo. Estas medidas promovieron varias protestas es-
tudiantiles, que se enlazaron con la crisis que iban generando los re-
sultados adversos de los exámenes de ingreso, especialmente en
Tucumán y Córdoba. A tales cuestiones ligadas al “limitacionismo”,
término con que los estudiantes designaban las trabas que se oponían
a su libre ingreso a la educación superior, se sumaban otras atinentes
a las condiciones de cursada, tanto en lo que respectaba a la falta de
profesores idóneos como en lo relativo a la represión cotidiana. Otra
situación controvertida se desató ante el intento de reformar los planes
de estudio en Tucumán y Salta, medidas que también los estudiantes
calificaban como “limitativas”.
Mientras tanto, el 11 de abril, día del cincuentenario de su funda-
ción, la FUA emitió una declaración donde dejó inaugurado “el año de
la Reforma Universitaria”. Esta federación llamó al estudiantado y a
las organizaciones populares para constituir un “Comité Nacional de
207
LOS ‘68 LATINOAMERICANOS
Homenaje de la Reforma” junto con “Comités Regionales” en todo el
país, con el fin de amplificar y difundir “el sentir y la vocación lucha-
dora del estudiantado, vigente ayer y siempre”. Puso como punto de
llegada de la iniciativa un paro para el 14 de junio, pues el día si-
guiente, aniversario del cincuenta aniversario de la Reforma, caía sá-
bado. Varios centros de estudiantes, agrupaciones reformistas y la
Federación Universitaria del Norte (FUN) avalaron la propuesta que,
con el correr de los días, ganaría adhesiones.
El 23 de abril, una resolución de la UBA dispuso finalmente que
quienes no contaran con al menos una materia aprobada desde marzo
de 1967 perderían automáticamente la condición de alumnos.10 La re-
troactividad con que se pretendía aplicar el artículo noventa de la ley
universitaria vigente exasperó los ánimos estudiantiles. Mientras tanto,
la Federación Universitaria de La Plata (FULP) decretó una huelga el
30 de abril por 24 horas en repudio de dicha ley y en defensa del régi-
men de estudios vigente.
Las primeras manifestaciones públicas en Buenos Aires –actos re-
lámpagos– tuvieron lugar el 9 de mayo tras una frustrada entrevista
con el rector Raúl Devoto, en la que los jóvenes opositores, movilizados
por la FUA, retomaron sus críticas a las normas de promoción y regu-
laridad.11 Una semana más tarde, unos ciento cincuenta estudiantes
se reunieron en el salón de actos de la Facultad de Filosofía y Letras
porteña. Su pedido de ser recibidos por el decano Juan Albino Herrera,
vinculado al peronismo, no fue escuchado. Por el contrario, éste con-
vocó a la policía para echarlos, provocando, tras ser detenidos quince
manifestantes, una masiva inasistencia al día siguiente. El 29 de mayo
la FUA se congregó frente al rectorado “para reclamar contra las limi-
taciones que establece el actual estatuto de la alta enseñanza”. La tác-
tica estudiantil consistió en concentraciones de pequeños grupos en
los ingresos de las facultades de Filosofía y Letras, Ciencias Económi-
cas, Ciencias Exactas y Naturales y el propio rectorado. Llegando la
noche, en la esquina de Castelli y Bartolomé Mitre, doscientos cin-
cuenta estudiantes arrojaron volantes contra el estatuto y vivaron la
Reforma Universitaria. Se disolvieron ante la presencia policial, diri-
giéndose un grupo a Plaza Once, donde la policía volvió a atacarlos.
Más tarde, se reagruparon en Córdoba y Pueyrredón, una zona cén-
trica de Buenos Aires rodeada de facultades, levantando barricadas e
intercambiando bombas molotov con gases policiales. Los enfrenta-
10 (mayo-junio de 1968). Art. 90 Importante triunfo parcial. Vocero de la FUA, p. 2.
11 Par reconstruir esta lucha tomamos también la nota (mayo-junio de 1968). Ar-
gentina: las luchas recrudecen. Vocero de la FUA, p. 5 (Archivo del Centro de Estudios
Nacionales, Biblioteca Nacional, caja 18).
208
Pablo Bonavena y Juan Sebastián Califa
mientos culminaron con ocho estudiantes detenidos. Al día siguiente
se repitieron los incidentes en Arquitectura, tras una ocupación de se-
tecientos estudiantes. Los gases policiales invadieron también Ciencias
Económicas. Personas no identificadas con cachiporras se sumaron a
la represión contra los jóvenes que protestaban por el estatuto. Estos
adujeron a la prensa presente “son de la Policía”. Esta fuerza final-
mente detuvo a veintiséis estudiantes, entre ellos Jorge Rocha, presi-
dente de la FUA.12 En lo atinente al reclamo contra la “brutal
limitación” que había motorizado la protesta, desde esta federación se
sostuvo que si bien se mantuvo el polémico artículo, el rectorado debió
anunciar “un trato benévolo” con los afectados: se considerarían las
solicitudes de readmisión y no se perderían las materias aprobadas.13
Las manifestaciones de mayo no fueron hechos aislados de lucha
social, sino, más bien, un indicador de la recuperación de la iniciativa
política por parte del estudiantado en todo el país.14 Esta nueva atmós-
fera fue acompañada por un renacer del protagonismo sindical oposi-
tor, tal cual quedó expresado con la aparición de la CGT de los
Argentinos (CGTA) liderada por el gráfico bonaerense Raimundo On-
garo y con un destacado protagonismo del lucifuercista cordobés Agus-
tín Tosco. El surgimiento de esta nueva central marcó la ruptura de la
pax romana en el mundo laboral (Romero, 1994: 328). La CGTA pos-
tulaba una mayor confrontación con la dictadura, desafiando tanto a
la posteriormente llamada Nueva Corriente de Opinión (Construcción,
Luz y Fuerza, vitivinícolas, entre otros) identificada con el “participa-
cionismo” obsecuente del gobierno como a la tibieza de la CGT mayo-
ritaria “dialoguista” capitaneada por Vandor (Dawyd; 2011). La nueva
central propició formas de participación gremial menos jerárquicas y
una gran apertura a los estudiantes (Gordillo, 2007: 345 y ss.).
Muchos grupos estudiantiles participaron de los actos por el Pri-
mero de Mayo auspiciados por la CGTA en La Matanza (Provincia de
Buenos Aires), Rosario y Tucumán, concretándose así una primera
convergencia entre esta central y el movimiento estudiantil en la lucha
de masas. Estas acciones conllevaron duros choques con las fuerzas
12 Este último episodio es narrado a partir de la (11 al 17 de junio de 1968). Argen-
tina 1968: el poder estudiantil. Primera Plana, 53-56, 53 y ss.
13 Además de la nota anteriormente citada del periódico fuista puede verse en este
mismo (mayo-junio de 1968). Contra la dictadura y su política nacional y universita-
ria. Vocero de la FUA, pp. 1-2 (Archivo del Centro de Estudios Nacionales, Biblioteca
Nacional, caja 18).
14 En relación a lo sucedido en otras ciudades del país con el movimiento estudiantil
durante este mismo período véase: para Córdoba Ferrero (2009); para esta ciudad
junto a Chaco, Corrientes y Tucumán, Millán (2013); para Santa Fe Vega (2015). Un
relato más general con algún detalle se encuentra en Brignardello (1972).
209
LOS ‘68 LATINOAMERICANOS
policiales, arrojando detenidos, especialmente en Tucumán. En para-
lelo, Ongaro anunció en Córdoba la formación de distintas comisiones
de trabajo, entre las que sobresalía la de Relaciones Obrero/Estudian-
tiles.
La prensa de la CGTA hace observable el acercamiento con los uni-
versitarios. En su primer número, a comienzos de mayo de 1968, les
expresaban: “[…] queremos verlos junto a nosotros […] La C.G.T. de
los argentinos no les ofrece halagos ni complacencias, les ofrece una
militancia concreta junto a sus hermanos trabajadores.”15 El cuarto
número afirmaría: “La destrucción de la universidad, el éxodo de los
profesores, el cierre de las aulas para los sectores más humildes, no
hubieran sido posibles si un movimiento estudiantil organizado hu-
biera tenido el apoyo de un movimiento obrero organizado”16 Ese en-
trelazamiento que buscó le valdría el apodo peyorativo de “CGT de los
estudiantes” por parte sus rivales.
Las agrupaciones estudiantiles peronistas resultaron las más be-
neficiadas por esta relación sindical, aunque esto no redundó en una
mayor inserción entre el alumnado.17 Estos grupos, a diferencia de la
izquierda no peronista, ocuparon un lugar orgánico en la nueva cen-
tral. El brazo universitario del Partido Revolucionario de los Trabaja-
dores “La Verdad” señalaba en un volante fechado el 3 de junio que
una concentración de cincuenta personas, entre las que se encontraba
la dirección de la FUA, que quiso hacerse escuchar en las puertas de la
sede porteña de la CGTA, fue objeto de saludos provocadores de los
militantes del Frente de Estudiantes Nacionales (FEN), que a diferen-
cia de estos otros entraban al local sin problemas.18 A pesar de ello,
15 (1 de mayo de 1978). 1º de mayo: mensaje a los trabajadores y al pueblo argentino.
CGT. Órgano Oficial de la Confederación General de Trabajo, p. 1.
16 (23 de mayo de 1968). Las calles son del pueblo. CGT. Órgano Oficial de la Con-
federación General de Trabajo, p. 1.
17 Una declaración firmada por grupos peronistas de todo el país mostraba el apoyo
en la UBA de FANDEP, MND (Derecho), CEA (Derecho), LAN (Filosofía y Letras),
ALUL (Filosofía y Letras y Ciencias Exactas y Naturales), UNEFYL (Filosofía y Le-
tras), FEN, FA (Filosofía y Letras), EA (Filosofía y Letras), MHR (Filosofía y Letras),
FAN (Filosofía y Letras),LIGA HUMANISTA (Ciencias Exactas y Naturales, Ingeniería
y Ciencias Económicas, adheridas a UNE), CAENI (Ingeniería), TUPAU (Arquitec-
tura), MUN (Arquitectura), RR (Ciencias Económicas), ARCE (Ciencias Económicas),
MUN (Ciencias Económicas), VUMM (Ciencias Exactas y Naturales). “El Movimiento
Estudiantil Nacional y popular y revolucionario frente a la intervención y la dictadura
junto a la C.G.T. de los Argentinos”, 11 de agosto de 1968, Rosario (CEDINCI).
18 “Idilio prestado: Ongaro rechazó los amores de la FUA, UPE de Farmacia y
TERS”, firmado por UAP (Filosofía y Letras), FELNA FAA (Ciencias Exactas y Natu-
rales), A.R.E.A.vanzada (Ciencias Económicas y Derecho) (Archivo del Centro de Es-
tudios Nacionales, Biblioteca Nacional, caja 18).
210
Pablo Bonavena y Juan Sebastián Califa
como veremos, el avance de la conflictividad social obligaría a la cen-
tral gremial a acercarse a la izquierda no peronista, más afianzada en
el conjunto del alumnado.
Volviendo a la cuestión de la rememoración del Cincuenta Aniver-
sario de la Reforma Universitaria, encontramos la repercusión más en-
tusiasta del llamamiento en Tucumán, con el auspicio de la FUN. La
organización del Comité Regional de Homenaje comenzó con la par-
ticipación de graduados, centros de estudiantes universitarios y secun-
darios, agrupaciones reformistas, profesores, la CGT Regional,
trabajadores del azúcar nucleados en la FOTIA y varios sindicatos. En
las reuniones preparatorias se destacó la necesidad de unir a todos los
sectores de la población y se fijó como objetivo pugnar por una “Uni-
versidad científica, democrática y abierta al pueblo”. El comité quedó
definitivamente conformado el 17 de mayo en el local de la FOTIA, su-
mándose los centros de estudiantes de la UNT y de la UTN local.
En Rosario se constituyó el Comité de Homenaje.19 Esté debutó el
15 de mayo con un primer acto en un aula de la UNL, donde concu-
rrieron profesores, estudiantes, dirigentes políticos, ex legisladores y
miembros del Partido Reformista Franja Morada (PRFM). La segunda
acción programada había estipulado una conferencia a cargo de Illia
organizada por Franja Morada (FM) en la Facultad de Derecho (UNL).
La actividad, convocada para el 19 de mayo, fue prohibida por la po-
licía; entonces, junto a unos cincuenta alumnos se dirigió al local del
Centro de Estudiantes Reformista donde se improvisó un diálogo entre
los asistentes. Unos cien estudiantes, además, efectuaron el 30 de mayo
una pequeña y breve manifestación dentro de la Facultad de Filosofía,
Letras y Ciencias del Hombre vitoreando la autonomía y la Reforma.
En el transcurso de la jornada, se desarrolló otro acto estudiantil con-
memorativo, con la concurrencia de profesores, estudiantes, dirigentes
políticos y ex legisladores.
Como se observa, poco a poco se fue articulando una fuerza en
torno al aniversario de la Reforma Universitaria. Frente a ello, la res-
puesta de la dictadura proyectó el reforzamiento de los dispositivos de
seguridad en algunas casas de estudio y la detención de varios dirigen-
tes estudiantiles, entre ellos el presidente de la FUA Rocha. Este hecho
consolidó la idea de amalgamar la acción estudiantil con la lucha la-
boral. En tal dirección se conformó la “Comisión de Familiares de Es-
tudiantes Presos” a principios de junio. Su documento fundacional
exigía “la inmediata libertad de todos los detenidos y el cese de la bru-
tal intromisión policial en la Universidad”. La comisión fue inmedia-
19 La Universidad Nacional de Rosario (UNR) santafecina se creó a fines de 1968,
desprendiéndose de la Universidad Nacional del Litoral.
211
LOS ‘68 LATINOAMERICANOS
tamente recibida por Ongaro, que expresó la solidaridad de la CGTA
con el reclamo. El gremialista propuso que en cada actividad estudian-
til hubiera una delegación de apoyo obrera y viceversa.20
El 3 de junio se concretó un masivo paro en la Facultad de Filoso-
fía y Letras (UBA), convocado por el centro de estudiantes, para repu-
diar la detención del presidente de la FUA y demás militantes. El
grueso de las agrupaciones estudiantiles de esta casa acompañó la de-
manda esgrimida por sus compañeros de Filosofía y Letras y advirtie-
ron que, de no retirarse la policía en los edificios universitarios, se
realizarían medidas de fuerza hasta llegar al paro total de actividades.
Este pronunciamiento fue respaldado con actos relámpago en las in-
mediaciones de varias facultades. En la Facultad de Ciencias Exactas
y Naturales también hubo un paro estudiantil buscando el mismo fin,
con un gran ausentismo. En la misma jornada, la “Comisión de Fami-
liares de Estudiantes Presos” y una delegación de la FUA fue recibida
en el local de la Federación Gráfica. En el encuentro, los dirigentes es-
tudiantiles se comprometieron a apoyar una medida de protesta obrera
programada para el 28 de junio; la CGTA, por su parte, brindó sostén
a las medidas de lucha de la FUA resueltas para los días 6 y 14 de junio.
En este contexto, el proceso de movilización en torno a la Reforma
dio un salto en la primera semana de junio. En una conferencia de
prensa efectuada en el Hotel Savoy de Rosario, el 3 de junio también,
se presentó públicamente la “Comisión Popular de Homenaje a la Re-
forma”. En ella, el dirigente socialista Guillermo Estévez Boero anun-
ció otro acto para el día 14 en el Teatro Olimpo, además de un
homenaje al diputado Jorge Raúl Rodríguez (1891-1929) frente a su
tumba, figura clave para el desarrollo de la Universidad Nacional del
Litoral (UNL). Mientras tanto, se efectuó en el Sindicato de Sanidad
de La Plata el primer acto programado por la Comisión de Homenaje
a la Reforma, integrada por los tres claustros de la UNLP.
El 5 de junio un nutrido grupo de estudiantes de las Facultades
de Ingeniería y Arquitectura cordobesas efectuaron actos callejeros
sorpresivos por el centro de la ciudad, junto a trabajadores de SMATA,
para apoyar a los obreros de la Empresa Kaiser, que se encontraban
en conflicto. La policía reprimió a los manifestantes, quedando tres de
ellos heridos. La violencia despertó gran indignación y el repudio de
estos acontecimientos ocupó el centro de la escena. No obstante que-
dar ocasionalmente en segundo plano tras estos hechos, la temática
de la Reforma se iba instalando en la provincia mediterránea a partir
de la profusa propaganda que distribuían los reformistas.
20 (6 de junio de 1968). Junio: movilización popular. CGT. Órgano Oficial de la Con-
federación General de Trabajo, pp. 1 y 3.
212
Pablo Bonavena y Juan Sebastián Califa
En Tucumán, el Comité Regional de Homenaje a la Reforma con-
denó la detención de los miembros de la FUA y la represión a los estu-
diantes en distintos lugares del país. Asimismo, llamó a alumnos y
docentes a respaldar los principios reformistas y anunció una charla
sobre la temática con Silvio Frondizi. La FUN censuró la detención del
presidente de la FUA, explicó que esa medida procuraba “frenar una
ola de descontento popular” e intentaba “descabezar al movimiento es-
tudiantil con motivo de las Jornadas de Homenaje Combativo a la Re-
forma”. El centro de estudiantes de la Regional Buenos Aires de la UTN
opinó que la represión revelaba “el fracaso que en todos los niveles ma-
nifiesta la intervención en las universidades argentinas y es la única
vía para imponer el mentado orden y jerarquizar a la Universidad Ar-
gentina”.
En La Plata, durante la misma jornada, se concretó una mesa re-
donda sobre la Reforma en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales
(UNLP). Las autoridades de esa casa prohibieron la actividad. Indig-
nado, el profesor titular de Procedimientos Civiles Augusto Mario Mo-
rello dimitió. Los organizadores, entonces, trasladaron la charla al
Sindicato de la Sanidad, fuertemente custodiado por la caballería y la
infantería. Otra mesa redonda programada en el mismo día en la Fa-
cultad de Ciencias Exactas, por similar motivo, migró a la Biblioteca
Euforión. Las medidas tomadas por las autoridades de la UNLP ten-
dientes a neutralizar la movilización en torno a la Reforma, como se
observa, multiplicaban la resistencia.
La jornada del 6 de junio fue abierta por la FUA con un comuni-
cado sosteniendo, ante la detención de varios de sus dirigentes, que “si
de ese modo se quiere frenar la consciente disposición de lucha del es-
tudiantado, la idea es sumamente ingenua, pues los estudiantes segui-
rán junto al pueblo hasta lograr una Universidad mejor en un país
liberado”. Además, se confirmó el paro estudiantil nacional del 14 de
junio en homenaje a la Reforma.
En esa fecha se efectuó en Tucumán una conferencia, programada
por los centros de Ingeniería y Bioquímica, sobre el tema “Crisis uni-
versitaria y pequeña burguesía” a cargo de Ernesto Laclau, iniciándose
así un ciclo de charlas denominado “Universidad y Reforma”.21 Ante
21 Ernesto Laclau militaba en el pequeño Partido Socialista de la Izquierda Nacional
(PSIN) dirigido por Alberto Ramos. Esta organización tenía como peculiaridad rei-
vindicar al peronismo y a su vez identificarse con la Reforma Universitaria. Según su
interpretación, la Reforma poseía un contenido inicialmente nacional que había sido
tergiversado, el cual ellos bregaban por recuperar. Laclau, no obstante, en breve rom-
pió con el partido, siguiendo este derrotero muchos tucumanos y la mayoría de la
vieja guardia universitaria. Ante esta sangría, el partido se relanzó con la Agrupación
Universitaria Nacional (AUN), liderada por militantes más jóvenes recién llegados.
213
LOS ‘68 LATINOAMERICANOS
su prohibición policial y la amenaza al director de la Biblioteca Brígida
Almaraz de Roux, sede del evento, los participantes se trasladaron al
local de la FOTIA. Al día siguiente, el 7, se efectuó una nueva mesa re-
donda con la asistencia de profesores, egresados, miembros de la FUN
y de la Liga Humanista. Esta última era una organización cristiana,
con epicentro en Buenos Aires, que desde el golpe de Estado se encon-
traba partida en dos: un sector se había volcado a su rechazo, mientras
que otro lo había apoyado. A diferencia del Ateneo y del Integralismo,
esta organización no rechazaba de plano la Reforma, en tanto proceso
progresista, pero criticaba su ateísmo. En buena medida ello se explica
por haber mantenido en su historia una relación más distante con la
Iglesia Católica, a diferencia de los grupos mencionados.
En la Capital Federal, se cumplió entre tanto una huelga estudian-
til convocada por la FUA, pero el acatamiento fue desparejo. En esa
misma jornada, por la noche, se reunieron frente a la puerta de la Fa-
cultad de Filosofía y Letras unos cuatrocientos estudiantes reclamando
la libertad del presidente de la FUA; repartieron volantes vivando a los
estudiantes y obreros franceses en lucha. La policía intentó desalojar-
los, pero los manifestantes respondieron con piedras y otros proyecti-
les, siendo detenidos cuatro de ellos. Más tarde, la Comisión de
Familiares de Estudiantes Presos repudió la violencia policial y solicitó
la libertad de los detenidos.
En Rosario, el Comité de Homenaje a la Reforma y la Franja Mo-
rada realizaron una reunión informativa de su plan de acción para los
días venideros, donde informaron que estaban tramitando un permiso
policial para efectuar un acto en el Centro Catalán. En Salta, Mendoza,
Santa Fe y San Juan también se notificó sobre el inicio del plan de
lucha fuista. Los anuncios, empero, en estas provincias fueron más im-
portantes que las acciones efectivas. El reparto de volantes y tareas de
esclarecimiento constituyeron la labor central.
El 8 de junio, en La Plata, tuvo lugar una asamblea en Ciencias
Jurídicas donde los estudiantes solicitaron la renuncia de los interven-
tores de esa facultad, la libertad de cátedra, el retiro de la policía y rei-
vindicaciones relacionadas con los exámenes. En ese clima, se resolvió
adherir al paro convocado por la FUA el viernes 14 de junio que pro-
movía una concentración frente al decanato. Finalmente, el 10 de
junio, la FUA informó que su presidente había sido liberado, prosi-
guiendo con él los preparativos para la huelga del viernes 14.
La inserción que generaba entre los estudiantes la cuestión de la
Reforma hizo que el sector peronista estudiantil tuviera que salir pú-
blicamente a colocarse en el escenario político universitario, pues es-
taban quedando marginados. En Córdoba, por ejemplo, el Movimiento
Universitario Integralista Nacional realizó una conferencia de prensa
214
Pablo Bonavena y Juan Sebastián Califa
en el local de la CGTA, el 11 de junio, afirmando que el paro de la FUA
de homenaje a la Reforma era una medida “inconsulta” y tendiente a
la división del movimiento estudiantil en reformistas y anti-reformis-
tas, “que es de total falsedad por cuanto la Reforma no representa una
perspectiva nacional, popular y revolucionaria para los trabajadores y
estudiantes argentinos”.22 El FEN y la Agrupación Universitaria Libera-
ción manifestaron, en cambio, su apoyo al plan de lucha de la CGTA,
pero explicaron que la FUA representaba una mera tendencia del mo-
vimiento estudiantil, pese a que pretendía arrogarse mayor represen-
tación. Además, afirmaron que no adherían a la medida de fuerza que
promovía, por sospechar que así podrían “posibilitar un hecho golpista
que pretende utilizar el radicalismo del Pueblo para sus propios fines”.
La denominada “Línea Nacional”, para diferenciarse de la FUA, con-
vocó a una huelga el 15 de junio. El Sindicato Universitario, en cambio,
anunció que buscaría boicotear toda medida de lucha a favor de la Re-
forma. Más allá de tales planteos, como las acciones reformistas ad-
quirían volumen político varios gremios opositores a la dictadura
avizoraban en su desarrollo la posibilidad de encontrar aliados. Los
grupos estudiantiles peronistas buscaban cortar este vínculo, pero el
intento se truncaba frente al despliegue del arco reformista que coali-
gaba a la izquierda.
Los funcionarios universitarios, por su lado, advirtieron que no
aceptarían incidentes y, en ese sentido, afirmaron que garantizarían el
desarrollo normal de las actividades en todas las universidades. Estos
pronunciamientos buscaban demostrar firmeza y autoridad frente a
una evidente alza de la movilización. Incluso, el ministro del interior
Borda explicaba que los hechos que se estaban produciendo eran fruto
del accionar de “agitadores”, algunos “llegados desde el extranjero”.
En Córdoba, mientras tanto, la policía anunció medidas preventivas
que incluían a la Policía Federal. Para calmar los ánimos y buscar apo-
yos, la dictadura sancionó la Ley de las Universidades Provinciales que
beneficiaba a la Universidad de Mar del Plata, San Juan, Neuquén y
La Pampa. Sin embargo, la resistencia crecía.
El Comité Regional de Homenaje a la Reforma de Tucumán con-
tinuaba con sus actividades. El 9 de junio realizó otra mesa redonda
en Filosofía y Letras con el título “Significación de la Reforma: pers-
22 Disentimos con la afirmación que al respecto realiza Ferrero, para quien el eje de
lucha alrededor de la Reforma estaba perdiendo relevancia en esta provincia y en todo
el país frente al eje en torno a la “nacionalización” del estudiantado. Su interpretación
pasa por alto la trascendencia de la conmemoración de la Reforma Universitaria -los
hechos concretos-, en pos de justificar su tesis con comunicados adversos a la misma
(Ferrero, 2009: 184 y ss.).
215
LOS ‘68 LATINOAMERICANOS
pectiva actual”, con la participación de la FUA, la FUN, la Agrupación
Tucumana de Educadores Provinciales, profesores universitarios y gra-
duados. La concreción de la actividad pasó por varios avatares. Las au-
toridades de la facultad clausuraron el salón de actos para impedirla,
a lo que se sumó una fuerte presencia en los pasillos de funcionarios y
policías. La determinación del Comité organizador y de los estudiantes
presentes posibilitó, finalmente, la realización de lo programado; esta
misma organización explicó en un comunicado lo ocurrido y repudió
la actitud de las autoridades.
El 12 de junio se registró un salto importante en la movilización.
La FUA anunció públicamente que había recibido la solidaridad de la
CGTA para la huelga del 14 de junio y que se acordó con ella una ac-
ción común para el 28 de junio, segundo aniversario del golpe. El
mismo día, la policía de Santa Fe abortó un acto por la Reforma de
unos cincuenta estudiantes frente a la UTN, deteniendo a seis de ellos;
poco después, otro grupo procuró realizar un nuevo acto, pero la po-
licía volvió a interrumpirlo. En Corrientes también se registraron es-
caramuzas entre estudiantes y policías cuando los primeros
reivindicaban el reformismo en las calles de la ciudad. En Bahía
Blanca, el proselitismo estudiantil no atraía incidentes. En Rosario, la
apuesta estudiantil fue mucho más fuerte. Ante el fracaso de ocupar
unidades académicas, los alumnos desarrollaron actos relámpagos por
la ciudad donde volvieron a chocar con la policía. En la misma direc-
ción, el centro de estudiantes y el centro de graduados de Ciencias Mé-
dicas solicitaron un aula para concretar otro acto por la Reforma,
siéndoles denegada. Este centro convocaba a la huelga, pero lo hacía
para el 15, un día después de la fecha propiciada por la FUA, alineán-
dose con los sectores localizados en la “Línea Nacional”. Las diferentes
orientaciones estudiantiles promovían distintas acciones generando
cierta confusión. En tal sentido, el Centro de Estudiantes de Ciencias
Económicas emitió un comunicado aclarando su adhesión al paro para
el 14 de junio. Los Ateneos Universitarios de Ciencias Matemáticas,
Ingeniería y Arquitectura, en cambio, expresaron que “en virtud de la
confusión reinante alrededor de los homenajes al Cincuentenario de
la Reforma, cabe destacar que el eje del movimiento estudiantil argen-
tino no pasa por la Reforma Universitaria sino por la lucha del pueblo
por la liberación nacional.”
En La Plata, también ese 12 de junio, se concretó una asamblea
para organizar las actividades conmemorativas. Las autoridades de la
UNLP prohibieron el cónclave a pesar de que contaban con la adhesión
de siete profesores; ante la orden de desalojo del lugar, los estudiantes
declararon un paro. Unos cuatrocientos manifestantes se dirigieron al
rectorado para entrevistarse con el rector Rodríguez Saumell; exigie-
216
Pablo Bonavena y Juan Sebastián Califa
ron la renuncia del delegado presidencial Alfredo Di Pietro y del secre-
tario Tulián. Mientras deliberaban con el rector, tomaron el edificio
como “acto de reivindicación de la lucha estudiantil”, clausuraron los
accesos al rectorado y a la Facultad de Humanidades. Pasado el me-
diodía, se fueron sumando más estudiantes. La policía rodeó la man-
zana con la división perros, la montada e infantería; quedó
interrumpido el tránsito y se produjeron corridas. La jornada concluyó
con la policía montada interceptando a los estudiantes, mientras la in-
fantería arrojaba gases. Otros mil estudiantes salieron de la Facultad
de Medicina vivando la Reforma y coreando “libros sí, botas no”. La
FULP, avanzada la noche, convocó para el día 14 a conmemorar la Re-
forma con un “Día de Lucha y Manifestación”.
En la Capital Federal, las autoridades impidieron un acto por la
Reforma programado en el Rincón Andaluz, organizado por la Unión
Cívica Radical del Pueblo y la FM; las personas que llegaron al lugar
pretendieron hacer una manifestación como respuesta, que concluyó
con cuatro detenidos. La policía también informó que había sido pro-
hibido un nuevo mitin organizado por FM, a desarrollarse el 14 del co-
rriente en la Capital Federal con la presencia del expresidente Arturo
Illia, el sindicalista ferroviario Antonio Scipione y la socialista Alicia
Moreau de Justo. En Ciencias Económicas (UBA) el día fue agitado,
ya que los reformistas promovían los actos programados interrum-
piendo las clases.
El 13 de junio Rocha, presidente de la FUA, desmintió un planteo
del ministro del interior que buscaba minimizar los alcances de la mo-
vilización; denunció que para evitar la conmemoración de la Reforma
se había “desplazado el más tremendo operativo policial de los últimos
tiempos”. Respecto a la prohibición policial del paro programado, el
dirigente de la federación anunció que continuaban con los preparati-
vos.
En la misma jornada, en Rosario, la policía prohibió un acto en el
Centro Catalán ubicado en frente de la Facultad de Filosofía y Letras,
organizado por FM y la Comisión de Homenaje a la Reforma. Los es-
tudiantes lograron el amparo del Juez Civil Juan Carlos Gadella. El
magistrado se presentó en el lugar, pero la policía reprimió igual a unos
setenta estudiantes, con carteles alusivos a la Reforma, en presencia
del funcionario judicial; hubo corridas, enfrentamientos y tres estu-
diantes heridos. Varios miembros de la comisión fueron detenidos en
las puertas de esa entidad, aunque resistieron a la policía con golpes
de puño y cachiporras; los incidentes se propagaron por el centro de
la ciudad. Otro intento de acto, también abortado, fue protagonizado
por unas cien personas en el Hotel Italia, que contaba con la presencia
de Antonio Scipione, Jorge Sesler y el ex vicepresidente Perette.
217
LOS ‘68 LATINOAMERICANOS
En Tucumán también proseguían los preparativos. El Centro de
Estudiantes de Económicas efectuó discusiones curso por curso, ini-
ciativa con muy buena acogida, que terminaron con votaciones favo-
rables al paro. El Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras adoptó
la misma postura por medio de una numerosa asamblea donde se con-
vocó a una concentración para el día siguiente, en la sede central de la
UNT, buscando reafirmar la decisión de luchar por los postulados re-
formistas. La asamblea estudiantil de Ciencias Exactas y Tecnología
resolvió declarar al 14 de junio como una “jornada de lucha en Tucu-
mán”, plegándose al paro de la FUA. El Movimiento Nacional Refor-
mista (MNR) y los centros de estudiantes de Medicina, Arquitectura,
Farmacia, Bioquímica y Química llamaron a respaldar la huelga y a
participar de los actos programados. La Liga Humanista adhirió al
paro destacando que la Reforma tenía aspectos muy positivos, pero
otro muy negativo: su “laicismo”. La FUN, por su parte, convocó al
paro y acto del 14 de junio; argumentó que el homenaje a la Reforma
era un “compromiso de lucha de los estudiantes junto al pueblo y en
especial junto a la clase obrera, por conseguir un gobierno realmente
democrático, anti-oligárquico y anticapitalista, que haga posible la
Universidad que todos queremos”. El Centro de Estudiantes de Dere-
cho, contra todas estas posiciones, informó que no adhería a la huelga.
En Santa Fe, como reacción frente al proselitismo reformista a
favor del paro de la FUA que ocupaba todo el escenario político de la
ciudad, sectores estudiantiles católicos y peronistas tomaron el edificio
de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, “en defensa de las pe-
ticiones estudiantiles y del pueblo trabajador”. La policía rodeó la man-
zana. Los centros de Derecho y Ciencias Matemáticas explicaron que
no adherían al paro. En el Instituto de Profesorado Básico, en paralelo,
los estudiantes vieron impedido el acceso al edificio para prevenir dis-
turbios; como protesta, los alumnos, junto a varios docentes, concre-
taron actos relámpago para luego reunirse en una manifestación,
resultando apresados tres de ellos.
En Córdoba, la medida de fuerza dispuesta por la FUA era impul-
sada por la Federación Universitaria de Córdoba (FUC) y el Centro de
Lucha y Estudio (CELYE). Tenía el apoyo, asimismo, de las agrupacio-
nes LAUD (Derecho), Reformista de Arquitectura (ARA), Movimiento
Independiente de Medicina (MIM), Línea de Acción de Filosofía. El
Centro de Estudiantes de la UTN cordobesa también propiciaba la
huelga. La Agrupación Reformista Nacional (ARENA), por su parte, se
sumó al paro pero desde una perspectiva crítica a la izquierda hege-
mónica dentro de la FUA, a la que calificó como “cipaya”. La Agrupa-
ción Reformista de Filosofía (ex ARFYL) reivindicó la Reforma pero
rechazó su versión “liberal” y no adhirió al paro. La Unión Reformista
218
Pablo Bonavena y Juan Sebastián Califa
Franja Morada tampoco acataba la medida de fuerza, por considerarla
“inconsulta” (Yuszczyk; 2010).
La Plata fue otra ciudad que amaneció cubierta de policías con la
misión de evitar incidentes. También en Mendoza hubo guardias poli-
ciales preventivas tanto en la Universidad Nacional de Cuyo (UNCU)
como en los locales de las universidades privadas. Ante rumores de que
sería copada por los estudiantes fueron clausuradas las puertas de la
repetidora local de la Radio Nacional. En definitiva, como se des-
prende de este apartado, la convocatoria al paro del 14 de junio por
parte de la FUA impulsó un activismo que tensionó la relación con las
autoridades universitarias y los congéneres adversos, particularmente
los peronistas remisos, al tiempo que alentó el diseño de un operativo
represivo nacional por parte de la dictadura para refrenar al movi-
miento huelguístico en las calles.
PARO NACIONAL DE LA fUA ¡VIVA LA REfORMA!
¡ABAjO LA DICTADURA!
En ese contexto convulsionado, la FUA llevó adelante el 14 de junio de
1968 su huelga nacional. La primacía de las organizaciones que se re-
clamaban reformistas resultó aplastante puesto que las corrientes ad-
versas, particularmente el peronismo, guiadas por su diagnóstico que
planteaba el agotamiento histórico del reformismo eligieron no parti-
cipar.23 El manifiesto con que la federación convocó al acto señalaba
que en los últimos años se proyecta como contenido fundamental de
la Reforma: “[…] la ubicación de los universitarios a partir de sus pro-
pias luchas, como columna aliada de la clase obrera y del pueblo en la
búsqueda de un camino común para liberar al país de la trenza oligár-
quico-imperialista que lo somete, y abrir cauce así al auténtico des-
arrollo de la Universidad.”24
En la UBA el ausentismo se sintió con fuerza en Ciencias Econó-
micas, Ciencias Exactas y Naturales y Filosofía y Letras, siendo más
acotado en las otras facultades. Al mediodía, tras registrase dos deten-
ciones, la FUA comunicó que el paro era un “éxito rotundo”. En las in-
mediaciones de Ciencias Económicas, unos trescientos estudiantes que
23 Véase, por ejemplo, “Declaración de las agrupaciones abajo firmantes”, fechada
el 12 de junio (CEDINCI). Por la UBA firmaban Renovación Reformista de Económi-
cas, Agrupación Humanista de Ciencias Exactas, Frente Antiimperialista de Filosofía
y Letras y Coordinadora Estudiantes Nacionales de Ingeniería.
24 (mayo-junio de 1968) “Manifiesto Universitario en Conmemoración de la Reforma
de junio de 1918”. Vocero de la FUA, p. 3 (Archivo del Centro de Estudios Nacionales,
Biblioteca Nacional, caja 18).
219
LOS ‘68 LATINOAMERICANOS
portaban carteles fuistas chocaron con la policía. También mediaron
incidentes entre estudiantes de la Universidad del Salvador y la policía.
Los alumnos de la UTN local se sumaron. Los incidentes se repitieron
a lo largo de la jornada.
En Córdoba aparecieron diferentes versiones en torno a las adhe-
siones al paro de la FUA. Tal como había anunciado, el Integralismo
no avaló la huelga y las autoridades prohibieron toda demostración
estudiantil. Para despejar rumores, la FUC desmintió haber rehusado
su apoyo, ratificando las manifestaciones proyectadas con el conjunto
de los centros de estudiantes. Independientemente de los trascendidos,
el acatamiento al paro trepó a un 80% en Arquitectura, Ciencias Eco-
nómicas, Matemáticas, Química, Medicina y Filosofía y Humanidades,
siendo menor en Derecho, Ciencias Exactas y en la Escuela de Arte e
inexistente en Odontología y Agronomía. A las 11 horas se efectuó el
acto de homenaje a los protagonistas de la Reforma en el cementerio
San Jerónimo, donde habló el profesor Jorge Díaz Orgaz, viejo líder
reformista. La prohibición había sido sorteada con éxito.
La Plata, sede de otro populoso centro universitario, fue ocupada
por fuerzas de seguridad desde la madrugada, cerrando el tránsito para
evitar las manifestaciones. La huelga se cumplió de manera parcial y
dos facultades estuvieron tomadas por un numeroso grupo de alum-
nos. Respecto a los actos programados, cuando los profesores y estu-
diantes de la UNLP pretendieron cumplir con lo planeado fueron
reprimidos por la policía. Uno de los choques se produjo en las inme-
diaciones del Colegio Nacional, donde la Comisión de Homenaje a la
Reforma intentó concretar un acto prohibido por las autoridades uni-
versitarias. Los estudiantes resistieron arrojando piedras, logrando dis-
persarse para realizar actos sorpresivos en distintos lugares de la
ciudad, donde no faltaron violentos enfrentamientos con la policía. Pa-
ralelamente, en la Facultad de Agronomía y Veterinaria se efectuaba
una asamblea que también fue interrumpida por la policía; los estu-
diantes trataron de ocupar el edificio como respuesta, pero la dura re-
presión impidió la medida. La FULP, entonces, procuró brindar una
conferencia de prensa en el local del Centro de Estudiantes de Inge-
niería, pero también este intento fue desbaratado por la policía. En-
tonces, los dirigentes de la federación se trasladaron a la Facultad de
Agronomía y Veterinaria con el mismo fin. Allí el presidente de la
FULP, Guillermo Blanco, anunció a la prensa la continuidad de la
lucha estudiantil “contra el actual régimen de enseñanza superior y el
sistema imperante en la república”. La jornada arrojó varios manifes-
tantes y policías heridos y muchos detenidos.
En San Miguel de Tucumán, ciudad que albergaba la mayor uni-
versidad del norte argentino, la huelga fue muy fuerte, siendo sólo par-
220
Pablo Bonavena y Juan Sebastián Califa
cial en Derecho y los institutos de enseñanza media de la UNT. La FUN
anunció manifestaciones que se iniciaron a media mañana, con una
concentración de estudiantes en la sede central de la UNT, donde iza-
ron una bandera morada en el mástil para recordar la Reforma. Poco
después comenzó un acto por la Reforma, que aguardaba la presencia
de Ongaro. Mientras tanto, unos trescientos estudiantes escucharon a
dirigentes reformistas, a un representante del humanismo y al diri-
gente de la FOTIA Blanco, quienes coincidieron en destacar la trascen-
dencia de la Reforma. Cuando la policía arribó al lugar e intentó
desalojarlos, los estudiantes cerraron las puertas y arrojaron diferentes
objetos. Los incidentes se prolongaron pasado el mediodía, resultando
gravemente herido un estudiante. Por la tarde se concretó otro acto
convocado por el Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras en los
jardines de esa facultad; luego de escuchar a varios oradores que res-
paldaron el ideario reformista se dirigieron a la Facultad de Derecho,
donde el centro estudiantil no había apoyado el paro, y allí, junto a los
alumnos díscolos, realizaron un acto relámpago. Por la noche se mul-
tiplicaron los pronunciamientos estudiantiles.
En Rosario, la FUL ratificó las manifestaciones programadas apo-
yando la huelga de la FUA, desafiando las advertencias de la dictadura.
En este importante centro universitario, el acatamiento al paro fue alto
en Odontología y total en Filosofía y Humanidades, Ciencias Econó-
micas, Derecho y Matemáticas. Hubo actos relámpago, de pocos par-
ticipantes, informando la policía que fueron encontradas dos bombas
de estruendo antes de estallar en el segundo piso de la Facultad de Fi-
losofía, Letras y Ciencias del Hombre. A las 19 horas esta fuerza frustró
un acto estudiantil en el cine Nilo, cargando contra los estudiantes que
resistieron las detenciones con piedras y palos. Los incidentes dejaron
también en esta ciudad varios estudiantes y policías lesionados.
El paro fue absoluto en las sedes de la UNT en la provincia de
Salta, donde sobresalió el despliegue policial. Los estudiantes concre-
taron un acto en el Club Universitario con gran cantidad de trabaja-
dores; hablaron profesores, estudiantes, el político Armando Caro
Figueroa y el secretario de prensa de la CGT, Galván, quien señaló la
importancia de la unidad obrero-estudiantil. El Centro de Estudiantes
de la Universidad Católica, por su parte, no adhirió al paro ya que “con-
sidera improcedente perturbar el orden académico por razones ajenas
al espíritu de nuestra Universidad y el quehacer universitario”.
En el resto de las provincias donde se desarrolló la protesta su in-
cidencia fue menor. En la ciudad de Santa Fe, la huelga fue contun-
dente en Ingeniería Química y Cinematografía, pero en el resto de las
facultades concitó baja adhesión. Los estudiantes de Medicina adhi-
rieron a la huelga, aunque anunciaron que la efectivizarían al día si-
221
LOS ‘68 LATINOAMERICANOS
guiente. El paro además obtuvo buen acatamiento en la carrera de
Ciencias de la Educación que la UNL poseía en Paraná. Más al norte,
en la también litoraleña ciudad de Corrientes, el acatamiento resultó
acotado. Lo mismo puede decirse de lo sucedido en Mendoza, pese a
la excepción de los estudiantes de la UTN que abandonaron masiva-
mente las aulas para realizar un acto de recordación de la Reforma.
Más al norte de la región cuyana, en San Juan, los estudiantes ocupa-
ron la Universidad Sarmiento (privada), donde desplegaron banderas
que reivindicaban la Reforma. Finalmente, en la Universidad Nacional
del Sur (UNS), en Bahía Blanca, al sudeste de la Provincia de Buenos
Aires, el acatamiento no superó a la mitad de su alumnado.
Los enfrentamientos nacionales habían arrojado, según un in-
forme oficial, un saldo provisorio de setenta detenidos en el interior
del país y treinta y dos en la Capital Federal, aunque la información
era muy confusa y los estudiantes estimaban que los apresados eran
más. Las fuerzas policiales tenían heridos, pero no existía precisión
sobre su cantidad. Es de destacar que durante esa jornada hubo mu-
chos pronunciamientos contra la represión, fortaleciéndose los lazos
con el movimiento obrero opositor a la dictadura. Así, Ongaro apoyó
a los estudiantes y llamó a todos los sectores a formar un “Frente de
Resistencia Civil contra Onganía”. La CGT de Salta emitió un docu-
mento de repudio ante la violencia policial afirmando que “nunca más
serán enfrentados los estudiantes contra los obreros, los golpes de la
dictadura sellan una unidad definitiva”. La CGT Regional Rosario, por
su parte, ofreció sus instalaciones para realizar un acto obrero/estu-
diantil con la presencia de Ongaro.
Al día siguiente, los diarios dejaron entrever versiones que apun-
taban a la renuncia de varias autoridades universitarias. Si bien éstas
no se concretaron, los rumores resultaron indicativos del cambio de
clima en el país. Funcionarios y medios alineados con la dictadura no
dudaron en encontrar los culpables de las protestas, una vez más, en
la “onda subversiva del exterior” y los “conspiradores extranjeros”. Un
líder reformista porteño pintaba un diagnóstico diferente de la situa-
ción: “Sobre todo, la gente escucha; si hay que hacer huelga nos apoya.
Pero todavía están a la expectativa, reticentes”.25 Desde el Centro de
Estudiantes de Filosofía y Letras de la UBA capitaneado por los comu-
nistas disidentes, más optimistas, se señalaba que el movimiento estu-
diantil se encontraba frente a una nueva etapa marcada por su pasaje
a la ofensiva, expresada en el alto grado de organización y masividad
25 (11 al 17 de junio de 1968). Argentina 1968: el poder estudiantil. Primera Plana,
53-56, 53.
222
Pablo Bonavena y Juan Sebastián Califa
que mostró el aniversario de la Reforma.26 El FEN, a esta altura el
grupo peronista más extendido en la UBA, reconoció con resignación
la magnitud de este acontecimiento, aduciendo su éxito al apoyo libe-
ral recibido.27 Esta explicación, más que un análisis racional, expre-
saba una descarga emotiva frente a una inesperada masividad de la
que se habían apartado. Así lo consideraba la dirección de la FUA:
“Quienes quisieron negar el hecho histórico de la Reforma y sus con-
tenidos actuales en el entronque popular y antiimperialista –hablamos
del Integralismo y de los minúsculos grupitos del FEN– fueron desbor-
dados por el paro estudiantil que negaron y la combatividad que no
organizaron.”28
HACIA EL REPUDIO AL SEGUNDO ANIVERSARIO DE LA
“REVOLUCIÓN ARGENTINA”
Con el paso de los días, las repercusiones políticas de la conmemora-
ción de la Reforma se agigantaron. Ongaro, por ejemplo, reiteró su
apoyo a los estudiantes e insistió con la necesidad de forjar un frente
anti-dictatorial. El impacto de los hechos puso en evidencia, asimismo,
ciertas grietas en el poder estatal. En efecto, el panorama político se
complicó más cuando el Juez platense en lo Penal Omar Azafrán de-
tuvo al Comisario Inspector Pedro Aceto a cargo de la represión local,
imputado de haber utilizado métodos violentos en forma injustificada.
En Rosario, también fue detenido por 15 días el jefe de la policía local,
Comandante de Gendarmería (R) Abel Horacio Verdager y por 14 días
el comisario Alfredo Bagli, acusados de reprimir desconociendo que
los actos estudiantiles tenían autorización judicial. La crisis generó,
asimismo, la renuncia del ministro de gobierno de Santa Fe, Dr. Ma-
nuel de Juano, y del subsecretario de la cartera Dr. Rodolfo Fontana-
rrosa. El diario El Intransigente salteño retrató en su portada del 17 de
junio la situación creada afirmando que “los estudiantes abrieron un
claro frente contra Onganía”.
Luego de la conmemoración, la lucha por los principios reformis-
tas mantuvo su presencia, como se evidenció el 17 de junio en los en-
frentamientos callejeros ocurridos en La Plata a partir de actos
relámpagos en varias esquinas de la ciudad, donde los estudiantes arro-
26 “CEFYL FUA. Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras. Adherido a la Federa-
ción Universitaria Argentina. Asamblea general del 16-6-68” (Archivo del Centro de
Estudios Nacionales, Biblioteca Nacional, caja 18).
27 (junio de 1968). La trayectoria y la auténtica política del frente antimperialista.
CEFYL (Archivo del Centro de Estudios Nacionales, Biblioteca Nacional, caja 20).
28 (junio de 1968). La Lucha universitaria. Nueva Hora. Órgano del Partido Comu-
nista (Comité Nacional de Recuperación Revolucionaria), pp. 1 y 3.
223
LOS ‘68 LATINOAMERICANOS
jaron petardos y vivaron la Reforma. Bajo ese clima convulsionado, la
CGTA les ofreció a los estudiantes una nueva oportunidad para mani-
festarse contra el gobierno, en un acto a realizarse en Plaza Once frente
al segundo aniversario del golpe el 28 de junio. Entre sus consignas,
figuró un enérgico repudio a la represión estudiantil, exigir aumentos
salariales, la reapertura de fuentes de trabajo, la restitución de perso-
nerías gremiales y la anulación de la ley universitaria vigente.
La FUA adhirió, sumando los reclamos contra los estatutos y la
ley universitaria, los aranceles y la política limitacionista. Sin embargo,
los militantes del FAUDI, que dirigían la federación, no dejaban de cri-
ticar a Ongaro porque “cerraba el camino a la alternativa revoluciona-
ria” y por sus vaivenes, en tanto primero “boicoteó el paro universitario
del día 14 para finalmente respaldarlo.”29 No obstante, consideraban
que se podían ganar sectores entre sus filas. Para ello, proponían una
política de alianzas que destrabe fuerzas de este “agrupamiento bur-
gués”, conduciéndolas hacia una alternativa revolucionaria. Los gru-
pos peronistas que se plegaron a la huelga porteña, entre ellos el FEN,
el Comando Universitario Peronista de Estudiantes de la Universidad
del Salvador, la Liga Humanista y la Juventud Universitaria Peronista,
lo hicieron, en cambio, sin críticas a la central.
Finalmente, el 28 de junio, segundo aniversario del golpe, el mo-
vimiento estudiantil participó de las jornadas de repudio convocadas
por la CGTA.30 En Buenos Aires el gobierno desplegó cuatro mil miem-
bros de los aparatos represivos. No obstante, se sucedieron varios actos
relámpagos con fuerte presencia estudiantil. Los incidentes se repitie-
ron a lo largo de la jornada, demostrando la existencia de una alianza
obrera estudiantil activa. Así, por ejemplo, en la esquina de Indepen-
dencia y Rioja, cerca de las ocho de la noche, estudiantes de Filosofía
y Letras, Ciencias Económicas y el FEN se concentraron junto a tra-
bajadores de la Unión Ferroviaria, chocando con la policía y siendo
herido el secretario del centro de Ciencias Económicas y el titular del
FEN Roberto “Pajarito” Grabois. En paralelo, una columna de traba-
jadores y estudiantes avanzó desde el Mercado de Abasto, siendo re-
primida en Plaza Once. A raíz de esta movilización, el periódico
cegetista concluyó que los vínculos forjados con los “hermanos estu-
diantes” no se aflojarían.31 En esa jornada, el derechista Sindicato Uni-
29 “Informe del Comité Nacional”, Comité Nacional de Recuperación Revoluciona-
ria, p. 4 y ss. (CEDINCI).
30 Puede verse una crónica de los hechos en la nota (julio de 1968). La CGT de los es-
tudiantes. Revista Siete Días Ilustrados.
31 (4 de julio de 1968). Lo primero: liberación nacional. CGT. Órgano Oficial de la
Confederación General de Trabajo, p. 1.
224
Pablo Bonavena y Juan Sebastián Califa
versitario de Buenos Aires dio a conocer una carta enviada a la CGTA
con motivo de los actos programados para el día de la fecha; en ella
acusó a la FUA de poner en práctica una “característica demagogia al
tratar de formar un frente obrero estudiantil mostrando el descaro de
los ideólogos burgueses que dirigen al marxismo universitario. La FUA
no representa a los estudiantes argentinos. Ha pretendido y pretende
todavía instrumentarlos según dictados de la estrategia bolchevique
internacional.”
En Salta, mientras tanto, los estudiantes realizaron un acto relám-
pago en el puente Vélez Sarsfield y luego marcharon a sumarse al acto
programado por la CGT. La policía abortó por la fuerza la concentra-
ción. De allí en más, los estudiantes se dispersaron por todo el centro
de la ciudad y desarrollaron actos relámpago, donde los oradores des-
tacaron la unidad entre éstos y los obreros. Paralelamente, fue apre-
sado un estudiante de Medicina en el interior de la facultad cuando
repartía volantes que invitaban a apoyar los actos de la CGT. La jor-
nada arrojó más de veinte detenidos. La magnitud de la resistencia es-
tudiantil quedó claramente manifestada en otro título de El
Intransigente donde se afirmaba que hubo “más piedras que gases”.
Al este, en Corrientes, los estudiantes secundarios colocaron pe-
tardos en varias escuelas. Según lo programado, la movilización con-
templaba un acto final organizado por la CGT local, con apoyo de los
estudiantes universitarios y secundarios. También un grupo de sacer-
dotes apoyaba la movilización, pero su participación fue prohibida por
el Arzobispado. Llegando la noche, obreros y estudiantes cortaron el
tránsito con fogatas en Santa Fe y Belgrano, desplegaron un cartel
“Contra la dictadura. Por un gobierno del pueblo. Patria o Muerte, ven-
ceremos”. Los manifestantes luego avanzaron y chocaron con la poli-
cía, quien detuvo a treinta personas.
En Tucumán, por la madrugada, un grupo de estudiantes lanzó
una bomba molotov contra la puerta del decanato de Filosofía y Letras.
Por la mañana el paro estudiantil fue total y se declaró otra huelga
para el 8 de julio, en adhesión a los obreros azucareros. Luego, se efec-
tuó un acto en el patio central de la UNT, con la presencia de una de-
legación de la CGT. La manifestación finalizó con un llamado a
concurrir al acto que programó la central sindical para el día de hoy.
Terminando la tarde, se realizaron actos y asambleas de los agremiados
a la FOTIA. En el Ingenio San Pablo tuvo lugar, incluso, una manifes-
tación encabezada por dirigentes de la FOTIA y de la Liga Humanista.
En un acto desarrollado en Juan B. Justo y Sarmiento de la capital pro-
vincial, los estudiantes arrojaron petardos y volantes, repudiaron al
gobierno y apoyaron a la CGT. De allí se dirigieron a Mendoza y La-
prida donde hicieron otro mitin. Hubo enfrentamientos con la policía
225
LOS ‘68 LATINOAMERICANOS
montada que derivaron en nuevos combates en el local sindical de la
FOTIA, donde los manifestantes se habían refugiado.
En Rosario, el paro universitario fue total. Se desarrollaron actos
relámpagos obrero/estudiantiles; grandes volanteadas por distintos
puntos de la ciudad eludieron la presencia de muchos policías unifor-
mados y de civil que vigilaban el centro. Los estudiantes de Ciencias
Económicas ocuparon la facultad. Llegada la noche hubo enfrenta-
mientos, levantándose barricadas en otros puntos urbanos. Unos dos
mil manifestantes avanzaron finalmente por la calle San Luis hacia
Sarmiento, donde chocaron con la policía que disparó con armas de
fuego.
En Córdoba la huelga de los estudiantes universitarios también
fue total. Militantes de diferentes agrupaciones de perfil cristiano, pe-
ronista y reformista se habían comprometido a participar de un acto
de la CGT. En lugar de este evento, por la prohibición policial, durante
horas se sucedieron combates callejeros de estudiantes y obreros con-
tra las fuerzas policiales. Uno de los puntos que concentró mayor can-
tidad de enfrentamientos fue el Barrio Clínicas. Es un hecho a destacar
que en el trascurso de los mismos, comerciantes y vecinos apagaban
las luces para colaborar con el apagón. Desde los techos, los manifes-
tantes arrojaban objetos a la policía, que en la oscuridad disparaba
bengalas para identificar a los agresores. En los alrededores de la CGT
también se registraron choques violentísimos cuando grupos de tra-
bajadores y estudiantes cargaron contra la policía lanzando piedras.
En La Plata el aval al paro fue total. Los estudiantes protagoniza-
ron acciones sorpresivas junto a la Intersindical de La Plata, Berisso y
Ensenada. Otro hecho significativo de la jornada fueron las barricadas.
Los enfrentamientos se fueron desplazando hacia afuera del casco cén-
trico. Hubo corridas e incidentes en la zona del Hipódromo y actos re-
lámpago en Berisso. El decano de Arquitectura (UNLP) suspendió las
clases por la “aparición de factores que perturban la tranquilidad ne-
cesaria para el quehacer universitario”.
Finalmente, en la ciudad de Mendoza más de quinientos policías
custodiaban las calles. El paro estudiantil fue total, incluyendo actos
relámpagos que derivaron en tres decenas de detenidos. Al día si-
guiente, para atemperar los ánimos, el presidente de facto Onganía
anunció una reforma social. Las manifestaciones de los estudiantes,
convergentes con los sectores obreros movilizados, habían alterado al
régimen una vez más.
LOS ENfRENTAMIENTOS PLATENSES:
EPÍLOGO DE UN AñO DE LUCHAS
Uno de los avances de un año donde el estudiantado recuperó la ini-
226
Pablo Bonavena y Juan Sebastián Califa
ciativa política se plasmó en el terreno organizativo y de las alianzas.
Así, por ejemplo, la CGT tucumana conformó una secretaria obrero/es-
tudiantil. Asimismo, perduraron procesos de lucha en dicha provincia,
Santa Fe (Universidad Católica) y Córdoba. Sin embargo, el pico de
los enfrentamientos se produjo en La Plata (Cappannini et al., 2012).
A principios de julio, la lucha estudiantil platense se orientó a re-
pudiar la ley universitaria. También se vivían situaciones conflictivas
en Medicina y Arquitectura, clausuradas por las autoridades. El 5 de
julio, en horas de la mañana, unos doscientos estudiantes le presenta-
ron un petitorio al rector de la UNLP, Rodríguez Samuell, rechazando
dicha ley y el cierre de Arquitectura. Éstos no fueron recibidos, orde-
nándoseles abandonar el lugar. Frente a su negativa, el rector llamó a
la policía. En pocos minutos se sumaron unos seiscientos estudiantes
y procedieron a tomar el edificio. Frente a esta situación, el rector ro-
deado les concedió finalmente audiencia a los delegados. Sin embargo,
los estudiantes se retiraron luego de rechazar sus argumentos. El rec-
tor, entretanto, convocó a un juez. Pasado el mediodía, la policía ame-
nazó con el desalojo violento a los estudiantes que continuaban
ocupando Arquitectura. Mientras tanto, otros ciento cincuenta alum-
nos irrumpieron en las oficinas del rectorado y tomaron a las autori-
dades como rehenes. Desde la planta alta, los estudiantes arrojaron
baldosas y bombas molotov contra la policía, que respondió con gases
lacrimógenos. Más tarde, la policía volvió a cargar contra los ocupan-
tes. En total se señaló que habían sido detenidos más de quinientos es-
tudiantes, aunque según sus dirigentes se trataba de ochocientos.
Bajo esa tensa atmósfera, las autoridades de la UNLP postergaron
las clases hasta mediados de julio y suspendieron a los estudiantes que
protagonizaron los incidentes. Además, decretaron la clausura de
todos los centros de estudiantes. En dicha fecha, se reanudaron las cla-
ses, salvo en la Facultad de Arquitectura, donde debían empezar al día
siguiente. Los estudiantes recibieron la reapertura de la universidad
con un paro promovido por la FULP, que alcanzó un enorme acata-
miento. En las puertas de acceso a varios edificios de la UNLP se había
destinado personal de control. Los estudiantes sancionados por las
protestas pasadas debían presentarse para justificar por escrito su pre-
sencia o no en el lugar de los incidentes; mientras aclaraban su situa-
ción quedaron imposibilitados de ir a clase o rendir exámenes. Este
grupo de estudiantes, que sobrepasaba los cuatrocientos, en su mayo-
ría desobedecieron el requerimiento y presentaron recursos de amparo
ante el juez federal Dr. Luis Guerelo para eludir la sanción y poder in-
gresar a sus facultades. Mientras tanto, a media mañana, empezaron
varias asambleas en las facultades. Frente al éxito de la medida, la
FULP se declaró en sesión permanente y aclaró que no descartaba nue-
227
LOS ‘68 LATINOAMERICANOS
vas medidas de fuerza, decretando poco después un nuevo paro para
la jornada entrante. El 16 de julio se cumplió igualmente la huelga.
Desde este día, la medida prosiguió exclusivamente en la Facultad de
Medicina.
Pasaban los días y el conflicto no mermaba. Varios docentes trans-
mitieron su preocupación al rector. Un grupo de docentes de Veterina-
ria y de Medicina solicitaron, por ejemplo, una amnistía para los
sancionados como modo de superar la crisis. El 22 de julio, una asam-
blea de los estudiantes de Medicina levantó finalmente el paro al
tiempo que resolvió tramitar la amnistía para los sancionados, moción
que recibió el apoyo de varios profesores. Las deliberaciones dividieron
al estudiantado: los miembros del centro decidieron retirarse de la
asamblea cuando no prosperó la propuesta de postergar la decisión
hasta que finalizaran las vacaciones de invierno, exigiendo el retiro de
la policía y otras reivindicaciones. Posteriormente, esta entidad calificó
el levantamiento como una “traición”. A comienzos de agosto, el rec-
torado informó que trece alumnos habían sido sometidos a un proceso
judicial por los hechos del mes anterior.
La respuesta de la FULP fue un nuevo paro el 5 y 6 de agosto, exi-
giendo se levantaran las sanciones. La FUA, en paralelo, acompañada
por otras federaciones, convocó a una huelga nacional para el día 12
de septiembre con el fin de conmemorar el asesinato de Santiago Pam-
pillón y repudiar la represión a los estudiantes. La FULP adhirió a la
medida de fuerza y aprovechó la oportunidad para presentar los recla-
mos ante las sanciones a los alumnos platenses. A tal efecto, recibió el
apoyo de la CGTA. Los huelguistas recurrieron a piquetes para garan-
tizar la huelga, circunstancia que llevó al enfrentamiento directo con
miembros de la agrupación Tacuara que, según la FULP, actuaba am-
parada por las autoridades. El paro fue total en Humanidades, Ciencias
de la Educación, Ciencias Exactas, Agronomía, Ciencias Naturales y
Odontología; la adhesión fue menor en Ciencias Económicas y Medi-
cina. Los estudiantes bautizaron con el nombre de Santiago Pampillón
el aula 4 de la Facultad de Arquitectura. También efectuaron un acto
frente al comedor universitario de Economía, con la participación de
Ricardo De Luca, secretario de prensa de la CGTA. En el acto de la
FULP, se denunció la detención de su presidente, Guillermo Blanco,
apresado por la policía durante la madrugada, mientras pegaba carte-
les en adhesión al paro. Desde entonces, las protestas decayeron, aun-
que no por completo, como lo testimonió la huelga del 26 de
septiembre siguiente, a la que se plegaron la totalidad de los estudian-
tes de Arquitectura.
En un contexto donde la conflictividad estudiantil había entrado
en un parate, la dirección de la FUA realizó a fines de 1968 la Conven-
228
Pablo Bonavena y Juan Sebastián Califa
ción Nacional de Centros que reunió a cincuenta entidades, siendo
apoyada por treinta y dos.32 La consigna “la Universidad abierta al Pue-
blo” se reemplazó por la de “Universidad del pueblo liberado”. El
FAUDI argumentaba que si bien reconocían aspectos positivos de la
Universidad anterior al golpe, no se trataba de volver a ella, sino de
construir una alternativa superadora. No obstante este cambio parcial
de perspectivas, que expresaba cierto viraje estratégico, las corrientes
competidoras “ultraizquierdistas” criticaron a la dirigencia fuista por
preservar su dominio a pesar de su incapacidad para dinamizar y or-
ganizar la lucha.33
Sin embargo, sería erróneo colegir de estas disputas generadas por
la pausa sufrida en las protestas universitarias un retorno a la apatía
política. Como señaló Robert Potash, la tranquilidad, creída o sobre-
actuada, que la dictadura se encargó de trasmitir, era engañosa (1994:
65). Efectivamente, el éxito parcial que todavía ésta podía anotarse, no
avizoraba su triunfo. El futuro ya mostraba nubarrones. Los hechos
por venir harían cada vez más endeble el diagnóstico oficial que apun-
taba a una esotérica maquinación mundial, mostrándole a la sociedad
las profundas raíces que la conflictividad estudiantil había echado en
la Argentina.
CONCLUSIONES
El año 1968 fue muy convulsionado a nivel mundial, sobre todo por la
relación entre el movimiento estudiantil y los sistemas políticos donde
se inscribían sus acciones. En mayo los estudiantes franceses sacudie-
ron la escena internacional con una protesta que sorprendió a las au-
toridades gaullistas. Si bien las movilizaciones alcanzaron gran
magnitud, no se prolongaron más allá de junio. Pese a ello, la protesta
expresó un malestar juvenil a nivel continental que, como lo mostró la
primavera de Praga, no era exclusivo del bloque capitalista. Al otro
lado del océano atlántico, en Estados Unidos, donde ya en 1964 los he-
chos de Berkeley habían dado que hablar, a fines de los años sesenta
las manifestaciones estudiantiles, combinadas con las luchas de los
afrodescendientes por sus derechos civiles y con la del movimiento ad-
verso a la guerra en Vietnam, adquirieron un tenor más violento. Más
al sur, América Latina no fue ajena a este clima de contestación juvenil.
En México, Brasil y Uruguay se registraron las mayores protestas, lle-
gando en el primer país a perpetrar el gobierno priista una masacre,
32 (diciembre de 1968). C.N.C. Nueva Hora. Órgano del Partido Comunista (Comité
Nacional de Recuperación Revolucionaria), p. 3.
33 Véase, por ejemplo, (25 de noviembre de 1968). Movimiento estudiantil. El Con-
sejo Nacional de Centros: un debate sin consecuencias. Política Obrera, pp. 13-18.
229
LOS ‘68 LATINOAMERICANOS
el 2 de octubre, cuyo número de víctimas, aunque nunca esclarecido
definitivamente, se estima por cientos. Estos levantamientos, señale-
mos finalmente, no se circunscribieron a los dos continentes referidos
como dan cuenta los sucesos acaecidos en Egipto, Japón y China con
su “Revolución Cultural”.
A la luz de lo sucedido en otras latitudes, el ’68 argentino deparó
una respuesta original a la ofensiva de la dictadura. La conmemora-
ción del medio siglo de la Reforma Universitaria, el acontecimiento
más relevante del período, disparó un nuevo ciclo de protesta estudian-
til que puso fin a la derrota experimentada dos años atrás, constitu-
yendo un antecedente fundamental para un ascenso de masas
universitarias de más larga duración que el de otros países. El asesi-
nato en Corrientes por parte de la policía del estudiante Juan José Ca-
bral, el 15 de mayo de 1969, y las acciones de lucha estudiantil que este
suceso deparó en el país, corroboró estrepitosamente este ascenso, cau-
sándole un daño irreparable a la dictadura.
En este trabajo presentamos una gran cantidad de acciones que
mientras ilustran las peculiaridades regionales de un país tan exten-
dido y diverso, dan cuenta de la convergencia estudiantil, con los re-
formistas a la cabeza, a la hora de desplegar la lucha antidictatorial.
Como en otras partes del mundo, el año 1968 tampoco pasó desaper-
cibido en las universidades y en la sociedad Argentina.
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