Guía Hiperrealista de Dinosaurios
Guía Hiperrealista de Dinosaurios
4,95 €
NÚMERO 32
EXCL USIV
RECREACIO AS
HIPERREAL NES
IS TAS
DINOSAURIOS
x(4B4CD7*KKLQQM( +z!”!”!%!?
vuelve la
dinomaNía
Si te apasionan los dinosaurios, esta es
tu revista. El estreno de Jurassic World. El
reino caído, dirigida por J. A. Bayona, ha
hecho que los dinos vuelvan a irrumpir con
sus gruñidos, dentelladas y zarpazos en el
imaginario colectivo. Aunque quizá nunca
cayeron en el olvido, pues constantemente
aparecen noticias sobre la aparición de
nuevas especies y conductas de unos ani-
males que llegaron a dominar por completo
el planeta. En este especial, José Antonio
Peñas, uno de los mejores paleoartistas
del mundo, actualiza la visión que tenemos
de los dinosaurios y otros monstruos de
la Era Secundaria a través de unas espec-
taculares reconstrucciones hiperrealistas,
basadas en datos paleontológicos, y unos
textos con información rigurosa y amena.
Dar forma a esta dinoguía le ha llevado
casi un año de trabajo. La espera, en mi
humilde opinión, ha merecido la pena.
Enrique Coperías,
director.
ecoperias@[Link]
@TapasDeCiencia
En portada:
ejemplares de Tyrannosaurus (en primer plano) y Deinocheirus
Un Triceratops vadea
el curso de un río. Al
igual que los elefantes
modernos, los cera-
tópsidos, que prospe-
raron en el Cretácico,
podían bucear duran-
te breves distancias.
Esta hembra no debe-
ría tener problemas
para alcanzar la orilla,
siempre y cuando no
haya un depredador
esperándola.
sumario PÁG.
{
- introducción.....4
- triásico.............8
- jurásico..........24
- cretácico........52
3
introducción
Grandes
Grandes pterosaurios
pterosaurios
(100
(100 m. a.)m. a.)
El rollo de la
VIDA
Diversificación
Diversificación de de
los dinosaurios
los dinosaurios
en el Cretácico
en el Cretácico
(150-65
(150-65 m. a.)m. a.)
Helechos
Helechos
(420
(420 m. a.)m. a.)
Eucariotas
Eucariotas
(1.500-2.000
(1.500-2.000
m. a.)m. a.) Primeros
Primeros
insectos
insectos
(400 m.
(400
a.)m. a.)
Vertebrados
Vertebrados
terrestres
terrestres
(350 m.
(350
a.)m. a.)
PecesPeces
lobulados
lobulados
(385 m.
(385
a.)m. a.)
Estromatolitos
Estromatolitos
bacterianos
bacterianos
(3.500(3.500
m. a.)m. a.) En esta espiral de la
historia de la Tierra,
desde su inicio hasta
el presente, puedes
apreciar el lugar que
ocupan los dinosau-
rios. Surgieron hace
entre 231 y 243 millo-
nes de años y reina-
ron durante unos 135
Procariotas
Procariotas
millones de años.
(4.000(4.000
m. a. )m. a. )
4
Plantas
Plantas con(150
con flor florm.
(150
a.)m. a.)
Expansión
Expansión de losde los pterosaurios
pterosaurios
(250-150
(250-150 m. a.)m. a.)
Diversificación
Diversificación de losde los dinosaurios
dinosaurios
en el Jurásico
en el Jurásico
(200-150
(200-150 m. a.)m. a.)
Expansión
Expansión de losde los dinosaurios
dinosaurios
(250-200
(250-200 m. a.)m. a.)
Aves voladoras
Aves voladoras
(150
(150 m. a.)m. a.)
Ungulados
Ungulados
(65 m.(65
a.)m. a.) Grandes
Grandes reptiles
reptiles marinos
marinos
(250-200
(250-200 m. a.)m. a.)
Felinos
Felinos
(12 m.(12
a.)m. a.)
LímiteLímite
Pérmico/Triásico
Pérmico/Triásico
Migraciones
Migraciones a Iberoamérica
a Iberoamérica Diversificación
Diversificación de de
(10 m.(10
a.)m. a.) los arcosaurios
los arcosaurios
(250
(250 m. a.)m. a.)
Faunas
Faunas del Cuaternario
del Cuaternario
(2 m. (2
a.)m. a.)
s
PecesPeces teleósteos
teleósteos
(310
(310 m. a.)m. a.)
[Link]
m. a. = a. = millones de años
de años
C
uando Charles Lyell publicó el primer Entre el final del Pérmico –última etapa de la era
volumen de sus Principios de geología primaria o Paleozoico– y el comienzo del Cenozoico
(1830), se estimaba que la vida tenía al- o era cuaternaria –que arrancó hace 66 millones de
gunos cientos de miles de años de anti- años y se prolonga hasta hoy–, los arcosaurios des-
güedad. Las últimas investigaciones sostienen que plazaron a los sinápsidos, los dinosaurios a los demás
surgió hace unos 4.000 millones de años, en cuan- arcosaurios terrestres, y los cocodrilos a los cocodri-
to la Tierra fue lo bastante estable y fría como para loformes. Los pterosaurios se hicieron los amos del
permitir la existencia de moléculas capaces de or- espacio aéreo, que luego compartirían con los dino-
ganizarse y perpetuarse, caso del ácido ribonucleico saurios en forma de protoaves. Aparecieron los pe-
(ARN), y que abrieron la senda de la vida. ces teleósteos, los océanos vieron aparecer al menos
En la era secundaria o Mesozoico, que comenzó cuatro órdenes de reptiles marinos... Y a los pies de
hace 252 millones de años y se extendió 186 millo- los colosos, las serpientes perdieron sus patas, los la-
nes de años, los vertebrados supervivientes de la ex- gartos se extendieron y las ranas croaron por primera
tinción masiva del Pérmico-Triásico alcanzaron su vez, mientras los quelonios tomaban su propio cami-
máxima expansión, no solo en número y variedad, no, lento pero seguro, que les permitiría sobrevivir al
sino también en tamaño. La Tierra fue poblada por meteorito aniquilador que cerraría el Mesozoico y se
auténticos gigantes que desafiaban a la gravedad. llevaría por delante a los dinosaurios. e
5
introducción
Un mundo agonizante
Los Inostrancevia no matan con limpieza: acosan a la presa, mordisco a mor-
disco, hasta que cae agotada por la pérdida de sangre y empiezan a devorar-
la, todavía viva. Es lo que le ha ocurrido a este dicinodonte.
H
ace más de 250 millones de años, a ra de sus mandíbulas sugiere que les ser-
finales del Pérmico, cuando aún no vían para una técnica de caza que mucho
había dinosaurios, abundaban los después usarían otros mamíferos: causar
sinápsidos, unos reptiles mamiferoides. heridas a la víctima para desangrarla. Así
Entre ellos destacaban los gorgonópsidos, evitaban el riesgo de sufrir heridas o frac-
como estos Inostrancevia a los que vemos turarse los colmillos en la lucha.
en acción. Fueron los mayores depreda- La extinción de finales del Pérmico, la
dores de este periodo previo al Triásico. mayor de todos los tiempos, barrió a los
Los paleontólogos que hallaron los pri- sinápsidos y convirtió la Tierra en un in-
meros fósiles de este animal interpretaron menso erial donde florecerían nuevas for-
que sus grandes caninos eran para matar mas de vida; entre ellas, sus descendien-
con rapidez a sus presas, pero la estructu- tes, los mamíferos verdaderos. e
6
7
triásico
DINOSAURIOS
Ilion
Isquion
Pubis ORNITISQUIOS
Dinosaurios con
cadera de ave
Gideon Mantell
HETERODONTOSÁURIDOS
SAUROPODOMORFOS
NEORNITISQUIOS
TIREÓFOROS
Heterodontosaurus
Plateosaurus
ORNITÓPODOS ESTEGOSAURIOS
MARGINOCÉFALOS SAURÓPODOS
IGUANODÓNTIDOS Stegosaurus
ANQUILOSAURIOS
CERATÓPSIDOS
Ankylosaurus Mamenchisaurus
Camptosaurus
NEOCERATOPSIOS
NEOSAURÓPODOS
HADROSÁURIDOS PAQUICEFALOSAURIOS
Centrosaurus Diplodocus
Braquiosaurus
Stegoceras
Orolotitan
Lohuecotitan
¡Cuánto lagarto!
El Triásico marca la aparición y expansión de nume- a las de los mamíferos, y, a partir de ahí, la historia
rosos órdenes de animales, desde los lagartos evolutiva de los dinosaurios ha ido desplegándose
voladores, los pterosaurios, hasta los propios poco a poco ante nuestros ojos.
mamíferos. Sin embargo, para el público este perio- Othoniel Marsh, uno de los protagonistas de la
do es el comienzo de La Era de los Dinosaurios. célebre Guerra de los Huesos, estableció la clasifi-
Desde que en 1820
Durante el médicoque
el Triásico, inglés Gideon Mantell
comenzó hace 252cación de los de
millones dinosaurios en base a la estructura de
años y duró
descubrió los primeros restos de Iguanodon, estas su cadera, inicialmente en cuatro grupos que
51 millones
criaturas atraparon de años, la Tierra
la imaginación dio
popular. Ena1848
luz unafueron
brutal diversidad reducidos
posteriormente de seresavivos,
dos, saurisquios
desde
Richard Owen lagartos
dio nombre voladores
al orden dehasta los primeros
los Lagartos mamíferos,
y ornitisquios,. A supequeños y tími-se clasifica-
vez los saurisquios
Terribles, reconociendo los elementos comunes de ron en dos grupos muy bien diferenciados, sauró-
dos. Pero para muchos científicos y la mayoría
tres géneros descubiertos en Inglaterra unos años
de la gente, este periodo se-
podos (los célebres cuellilargos) y terópodos (que
atrás,ráque
siempre especial
él reconoció por otra razón:
como supersaurios, el inicio
reptiles del reinado
engloba dedinosaurios
a todos los los dinosaurios .
carnívoros)
con característicasque recordaban poderosamente Por las mismas fechas en que Marsh y su rival,
8
Ilion 3 pioneros de la dinomanía
SAURISQUIOS Isquion
Dinosaurios con
cadera de reptil Pubis
Richard Owen
TERÓPODOS
Othniel C. Marsh
TETANUROS
Thomas H. Huxley
CELUROSAURIOS
Sinornis
Hesperornis
Therizinosaurus
ICTIORNITIFORMES
Ichthyornis
AVES MODERNAS
E
n el momento que el médico inglés Gideon Mantell todos los dinosaurios carnívoros. En los mismos años en
descubrió en su país los primeros restos del igua- los que Marsh y su compatriota y colega Edward D. Cope
nodonte hacia 1820, los dinosaurios conquistaron la competían con fiereza por descubrir especies (así se co-
Cope, se enzarzaban
imaginación en una
popular. batalla
Aunque de descubri-
al principio nadie los las ideas
nocieron generalmente
algunos aceptadas
de los géneros más famosos,hoycomo
en día,
Ste-pero
llamabade
miento así.especies
Otro británico, el brillante
que nos daría losanatomista
géneros Richard
de gosaurus, Triceratopsy ycualquier
no es definitivo, Tyrannosaurus), el biólogo bri-
futuro descubrimiento
Owen, fue quien acuñó en 1842 el término dinosauria –‘la- tánico Thomas H. Huxley planteó la hipótesis de que las
dinosaurios másenpopulares
gartos terribles’, griego– para clasificar a unosTrice-
(Stegosaurus, animales (omodernas
aves una revisión críticade
descendían delos
la dinosaurios
evidencia terópodos.
existente)
ratops, Tyrannosaurus),
cuyos fósiles Thomas
se habían descubierto Henry Huxley,
en Inglaterra el
años atrás. Su puede traeren
idea, basada nuevas sorpresas.
la descripción Hoy en día algunos
del Archaeopteryx, ha
Owen identificó
Bulldog rasgosplanteó
de Darwin, comunesla enhipótesis
esos ejemplares
de quequelas
re- tardado un siglo
autores en serreplantear
quieren aceptada ylahaclasificación
contribuido a cam-
de los
conoció como reptilianos, pese a que sus características re- biar nuestra visión de estos fascinantes seres extintos.
aves modernas
cordaban descendían
a los mamíferos. dede
A partir losahí,
dinosaurios
la historia evolu- saurópodos, y la posición de Herrerasaurus, uno
terópodos. Sus ideas, basadas en
tiva de los dinosaurios se ha ido desplegando la descripción de
poco a poco, un de
El árbollosgenealógico
dinosaurios terópodos
que presentamosmás antiguos,
aquí se basa podría
en
proceso que hoy continúa con los nuevos
Archaeopteryx, han requerido un siglo para ser hallazgos. las estar
ideas generalmente admitidas, pero no es definitivo.
en entredicho. Son hipótesis minoritarias,
Cualquier futuro descubrimiento –o una revisión crítica
reivindicadas, añadiendo a las aves al clado de los
En el último tercio del siglo XIX, el paleontólogo esta-
pero si algo nos ha demostrado el estudio del
de las pruebas existentes– puede darnos grandes sorpre-
terópodos manirraptores
dounidense Othniel C. Marsh y revolucionando el modo
clasificó a los dinosaurios sas. Algunoses
pasado que lapor
autores, ciencia de la
ejemplo, paleontología,
quieren replantear lalejos
a partir de la estructura de su cadera. Inicialmente
en que vemos a estos seres desde el Renacimiento eran clasificación de los saurópodos, lo que variaría
de estar tan fosilizada como los sujetos de su de forma
cuatro grupos, que se redujeron luego a dos órdenes: sustancial el panorama. Son hipótesis minoritarias, pero
Dinosáurio de los años 70.
saurisquios y ornitisquios. A su vez, los primeros se di-
estudio, está muy viva y aún va a depararnos
si algo nos ha demostrado el estudio del pasado es que la
Elvidieron en dos subórdenes
organigrama bien diferenciados:
que presentamos saurópo-
aquí se basa en muchas sorpresas.
paleontología, lejos de estar tan fosilizada como los suje-
dos, los célebres cuellilargos; y terópodos, que engloba a tos de su estudio, es una ciencia en constante ebullición. e
9
triásico | arizonasaurus
10
¿agua? ¡a la cola!
El sol azota inclemente las tierras de lo que dentro de 250 millones de años será
Norteamérica. Los arizonasaurios sacian su sed, mientras un grupo de dicino-
dontes aguardan su turno. Las últimas charcas estivales atraen a todo tipo de
animales, y si se secan antes de las lluvias, se convertirán en un cementerio.
11
triásico | coelophysis
ENCUENTRO IMPREVISTO
Una manada de Coelophysis se detiene bajo el dosel del bosque al ver apa-
recer un grupo de plateosaurios, prosaurópodos liliputienses si los compa-
ramos con los que vendrán después, pero que intimidan a los pequeños te-
rópodos, nada habituados a toparse con seres tan grandes en la espesura.
12
13
triásico | cymbospondylus
14
con la muerte EN LOS TALONES
Un joven Cymbospondylus trata de hincar el diente a un Xenacanthus. Cuan-
do llegue a la edad adulta, aquel no volverá a cruzarse con estos tiburones
de agua dulce, pues solo los ejemplares inmaduros se adentraban a veces
en los estuarios donde los grandes predadores no solían patrullar.
15
triásico | herrerasaurus
16
17
triásico | peteinosaurus
18
PEQUEÑOS PIONEROS AÉREOS
La bóveda del bosque resuena de una forma que hoy nos resultaría
muy familiar. Bajo las copas de los helechos arboriformes, animales de vivos
colores revolotean en pos de su almuerzo. Sus colas de cometa los delatan:
no son aves, sino pterosaurios, reptiles voladores cubiertos de pelo.
19
triásico | postosuchus
20
a dentelladas con la vida
El ataque, brutal e inesperado, ha cogido a los Desmatosuchus por sorpresa
y al descubierto. Pese a la armadura dérmica que los protege, la única opción
que les queda frente a los tremendos mordiscos de la pareja de Postosuchus
es la huida. Sin embargo, ya es tarde para el miembro más joven del grupo.
21
triásico | redondasaurus
22
23
jurásico
Llegan los
supergigantes
Durante el Jurásico, que dio comienzo hace 201 millones de
años y acabó 55 millones de años después, los saurópodos se
extendieron por todo el planeta. Su mera existencia ya transfor-
mó el paisaje, puesto que el paso de una manada de estos tita-
nes iba abriendo los bosques como una colosal desbrozadora.
2
3
24
L
os dinosaurios avivan nuestra imaginación por nu- La nomenclatura de los saurópodos recuerda a una ca-
merosos motivos, pero sin duda el más evidente de rrera armamentística, ya que los términos superlativos
ellos es el tamaño. Por supuesto, no todos estos ani- empleados por los primeros descubridores se han ido
males eran gigantes –muchos de ellos tenían un ta- quedando pequeños ante los siguientes hallazgos, como
maño pequeño o medio–, pero los fósiles de los que llegaron los de los Seismosaurus y Titanosaurus.
a ser realmente grandes nos asombran por sus extraordina-
rias dimensiones. No han existido en nuestro planeta otras Las dimensiones de algunos de los animales descubiertos
criaturas terrestres de semejante magnitud, y no parece en las últimas décadas, como los 37 metros del Patago-
probable que vuelvan a verse. Casi todos los grupos de dino- titan mayorum (2) o los 33 del Turiasaurus riodevensis
saurios que conocemos incluyen colosos, pero si hay uno que (3) exceden la imaginación de los autores del siglo XIX. El
está asociado a unas medidas descomunales es el de los sau- Giraffatitan brancai (4) ya no es el gigante entre gigantes,
rópodos, que iniciaron su expansión en el periodo jurásico. pero su esqueleto, con nueve metros hasta la cabeza, sigue
siendo el de mayor altura jamás montado en un museo. El
Al aparecer los restos de los primeros cuellilargos, su tama- cuello del asombroso Mamenchisaurus constructus (5)
ño resultó difícil de explicar, por lo que surgieron diversas mide casi tanto como un Diplodocus entero. Se ha plan-
hipótesis, a cuál más fantástica: desde que vivían en el agua teado que el tamaño era un arma defensiva, pero también
para soportar su enorme peso hasta que su existencia era la conocemos saurópodos acorazados y con estructuras de-
prueba de que antaño la gravedad en la Tierra era diferente. fensivas, como el titanosaurio español Lohuecotitán pan-
El esqueleto del Diplodocus carnegii (1) resultó tan fasci- dafilandi (6). Incluso los animales más pequeños de este
nante que el multimillonario Dale Carnegie, en cuyo honor suborden, caso del extraño Nigersaurus taqueti (7), lla-
fue bautizado el animal, encargó copias exactas del ejemplar marían hoy la atención, ya que sus restos nos indican que
para regalárselo a los mejores museos europeos, incluido el debía de ser del tamaño de un elefante asiático.
Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid. Y, sin em- Y, no nos engañemos, en cualquier momento puede
bargo, hoy sabemos que las medidas del Diplodocus o de su aparecer otro fósil que vuelva a subir el listón. Quizá en
pariente, el Brontosaurus –también denominado el lagarto nuestro país, ya que los yacimientos de la península ibé-
del trueno, por el sonido que provocarían sus pisadas–, no rica abundan en restos de saurópodos, algunos de ellos
eran muy destacables entre los gigantes. realmente gigantescos. e
25
jurásico | dilophosaurus
26
reptil de doble cresta
Una pareja de Dilophosaurus recorre el bosque en busca
de alimento. Uno acaba de capturar un Scutellosaurus,
pero estos grandes carnívoros van a tener que seguir pa-
trullando: esa presa apenas da para un par de bocados.
E l Dilophosaurus es uno de
los mayores carnívoros del
Jurásico inferior, pero su posi-
pendiente dentro de este su-
borden, esto es, el Theropoda.
Aparte de la cresta doble
ción genealógica resulta con- que da nombre al animal,
trovertida. Inicialmente fue su mandíbula muestra una
incluido en el género Megalo- profunda hendidura tras los
saurus, un cajón de sastre pa- dientes delanteros, lo que
ra terópodos poco conocidos, podría apuntar a una alimen-
pero su estructura craneal es tación muy especializada: no
lo bastante característica como parece adecuada para lidiar
para merecer una familia inde- con grandes presas. e
27
jurásico | stenopterygius
28
COMO DELFINES
EN EL AGUA
Obligados a emerger para respirar, un grupo de
Stenopterygius rompe las olas a gran velocidad
para no ser sorprendidos por otros depredadores
que podrían atacarlos emergiendo desde abajo.
29
jurásico | stegosaurus y fruitafossor
David no le teme al
colosal goliat
Un grupo de Stegosaurus ha interrumpido a unos
Fruitafossor que intentaban abrir un nido de termi-
tas. Los pequeños mamíferos gruñen para expre-
sar su indignación frente a la indiferencia de los
reptiles, que apenas les dedican una mirada de
curiosidad mientras prosiguen su camino.
30
31
jurásico | liopleurodon
32
Aguas
PELIGROSAS
La luz ha delatado una silueta nadando cerca de la superficie. El Liopleurodon
se lanza a toda velocidad, como un ariete forrado de dientes, sobre su víctima
–un infortunado ejemplar de Cryptoclidus que ni siquiera vio venir la amenaza–
y salta fuera del agua con el animal capturado entre sus potentes mandíbulas.
33
jurásico | allosaurus
34
nadando a
estilo perrito
Las inundaciones han convertido las llanuras fluviales en marismas, pero
este joven Allosaurus, gracias a su complexión ligera, es un buen nadador, y sus
poderosas patas lograrán impulsarlo sin problemas para llegar hasta tierra firme.
35
jurásico | pterodactylus
El enigma bávaro
La playa suele ofrecer buenas oportunida-
des para llenar el estómago, pero la marea
está subiendo y el oleaje hace difícil que
los pterodáctilos continúen mariscando.
La bandada alza el vuelo: algunos se inter-
nan mar adentro para pescar; otros siguen
la línea de la costa para buscar un bocado
más fácil en áreas menos expuestas.
36
37
jurásico | diplodocus
38
39
jurásico | dacentrurus
40
¡zas en toda la boca!
Si sobrevive al tremendo golpe que acaba de reci-
bir, el Ceratosaurus habrá aprendido una valiosa lec-
ción: no ataques nunca a un Dacentrurus por detrás,
porque el thagomizer apunta justo en esa dirección.
L os nombres científicos
pueden ser descriptivos,
geográficos, conmemora-
El término se popularizó
entre los paleontólogos, y
desde los 90 thagomizer se
tivos… y, en ocasiones, una ha convertido en el nombre
broma. En 1982, el dibujante oficial de la poderosa cola
Gary Larson hizo una viñe- armada de estos animales.
ta para la tira cómica The Han hallado fósiles del
Far Side en la que unos ca- Dacentrurus en la forma-
vernícolas estudiaban a un ción geológica Lourinhã,
Stegosaurus. Uno de ellos, un yacimiento portugués
señalando a la cola, decía: homólogo a la célebre for-
“Ahora a este final se le lla- mación Morrison, y el Ce-
ma thagomizer en honor ratosaurus ha aparecido
al difunto Thag Simmons”. en ambos lugares, lo que
Este era un compañero que evidencia la extraordina-
había sufrido en sus propias ria similitud de las faunas
carnes la violenta fuerza de jurásicas a ambos lados del
la cola del estegosaurio. océano Atlántico. e
41
jurásico | cryolophosaurus y glacialisaurus
42
Se acerca el Invierno
Una ventisca prematura ha cubierto de nieve la tundra y ha enterrado los mus-
gos que alimentan a los Glacialisaurus. La manada se desplaza hacia los bos-
ques del norte para invernar. Les siguen dos Cryolophosaurus, confiados en
que el frío o el hambre les proporcionen víctimas fáciles para llevarse a la boca.
43
jurásico | plesiosaurus
44
No corráis, que será peor
La estrategia del plesiosaurio en los bancos de peces es tan sencilla como efi-
caz: nadar a toda mecha con sus dos pares de aletas mientras mueve su largo
cuello en abanico. Ancha y erizada de dientes afilados como alfileres, su boca
es perfecta para capturar gran cantidad de presas pequeñas en cada pasada.
45
jurásico | mamenchisaurus y rhamphorhynchus
46
47
jurásico | huyangosaurus
48
49
jurásico | eurhinosaurus
La madre muerta
Esta noche, el temporal marítimo arrojó sobre la arena de la playa a una hembra
de Eurhinosaurus que ha agonizado durante horas, asfixiada por su propio peso.
Entre estertores ha parido una cría, que tampoco ha sobrevivido. Ambos cuer-
pos se descompondrán con rapidez, lo que atraerá a numerosos carroñeros.
50
Fósil de una hembra
de ictiosaurio y su cría, que
debió morir poco
después que su madre.
Se descubrió en Alemania.
51
cretácico
La tercera
hornada
pisó fuerte
HACE ENTRE 145 Y 66 MILLONES DE AÑOS,
LOS CONTINENTES OCUPARON SUS POSICIONES
ACTUALES Y LOS ECOSISTEMAS SE POBLARON
CON UNA VARIEDAD Y ABUNDANCIA NUNCA ANTES
VISTA. PERO LA EXTINCIÓN DESPIADADA
DEL CRETÁCICO-PALEÓGENO ACABÓ
CON LA DICTADURA DE LOS DINOSAURIOS.
6
5
2
1
52
C
on unos ochenta millones de años, el Cretácico es los yacimientos de Mongolia, muestra una gola completa y un
el periodo más largo del Mesozoico. También fue el abultamiento nasal, justo donde otros géneros desarrollarán
que trajo los cambios más profundos, ya que la apa- cuernos bien diferenciados.
rición de las plantas con flor y la diversificación de Dichas cornamentas varían mucho en cuanto a forma, ta-
los ecosistemas se tradujeron en la proliferación de maño y disposición. El Einiosaurus procurvicornis (4) pre-
nuevas formas de vida. senta un cuerno nasal doblado hacia abajo y otros dos en lo
Uno de los grupos de animales más conocidos de este perio- alto de la corona. El Centrosaurus (5) y su pariente asiático,
do es el de los ceratópsidos, los dinosaurios cornudos, aunque el Sinoceratops (6), lucen una gola ornamentada por diversas
quizá sería más apropiado llamarlos dinosaurios de pico de puntas, erectas y curvadas. Pero en ningún caso resultan tan
loro. Estos cuadrúpedos aparecieron en las estepas asiáticas, llamativas como la del Pentaceratops (7), cuyo cráneo es, tal
pero buena parte de su historia se desarrolló en Norteamérica. vez, el más grande de cualquier vertebrado terrestre: su tama-
Un caso similar, pero al revés, se daría entre los tiranosáuri- ño equivale al de un automóvil.
dos, que surgieron y evolucionaron en América del Norte y se
extendieron posteriormente por Asia. Estos hechos apuntan a Sin embargo, el más célebre de todos estos animales es el tri-
una conexión terrestre a través del estrecho de Bering. cerátops (8), que ha quedado en el imaginario popular como
el eterno rival del tiranosaurio. Su característico rostro, con
Entre los géneros más antiguos de ceratópsidos destacan el dos grandes cuernos supraorbitales y uno nasal, ha sido po-
Psittacosaurus (1), que no tiene gola –una especie de coro- pularizado por el cine y las ilustraciones desde los tiempos
na– ni cuernos, pero cuyo pico lo señala como miembro de del paleoartista Charles Knight (1874-1953). Es la estrella in-
la familia. Lo mismo le sucede al pequeño Yinlong (2), si bien discutible de una familia que, sin alcanzar las descomunales
este ya presenta en la nuca el reborde óseo que acabará por dimensiones de los saurópodos, ha aportado pruebas de com-
dar lugar a las ornamentadas golas de los grandes ceratóp- portamientos complejos de gran interés, como movimientos
sidos. Por su parte, el Protoceratops (3), muy abundante en migratorios, gregarismo y cuidado de las crías. e
8
7
53
cretácico | concavenator
54
Una mañana cualquiera, en Cuenca…
En época de celo, cazar se vuelve un problema. Durante estas semanas, la vela dorsal del
Concavenator se tiñe de vivas tonalidades rojas, señal que no pasa desapercibida a sus
potenciales presas. Es el caso de estos Mantellisaurus, que corren despavoridos; y del
pequeño Pelecanimimus, que opta por esconderse en la sombra y mantenerse inmóvil.
55
cretácico | pelecanimimus
Jornada de pesca
Las últimas lluvias han llenado la laguna. Es un buen momento
para que los animales oportunistas, como los Pelecanimimus, re-
pongan sus reservas de cara a los próximos meses, antes de que
las aguas someras vuelvan a secarse.
56
57
cretácico | elasmosaurus
Grabado del esqueleto de Elasmosaurus publicado por Cope –y generosamente distribuido por Marsh–.
58
59
cretácico | patagotitan
60
La agonía del GIGANTE
La sequía ha desecado el lago, y su lecho, abrasado por el sol, es ahora una planicie polvorienta
y sofocante. Víctima de su inmenso tamaño, el patagotitán se enfrenta ahora a un terrible dilema:
podría alimentarse de sus reservas de grasa durante semanas, pero si no encuentra suficiente
agua en un par de días, sus huesos acabarán blanqueándose sobre la dura costra de sal.
61
cretácico | albertosaurus
62
una pareja de muerte
Dos Albertosaurus recorren uno de los bosques que cubren el noroeste de Norteamérica. Su pluma-
je los protege de la humedad, mientras ventean una presa. De dos en dos, sus posibilidades de éxito
en la caza aumentan, pero uno solo ya es una importante amenaza para cualquier herbívoro.
63
cretácico | psittacosaurus
64
el peligro se masca en la niebla
Esta familia de psitacosaurios confía en que su pequeño tamaño y las tonalidades de su piel, que
los ayudan a confundirse con el entorno, les permitan eludir al gran depredador que se pierde en
la niebla. Cuando el peligro haya pasado, los adultos seguirán buscando alimentos para sus crías.
65
cretácico | mosasaurus
66
¡Para MONSTRUO MARINO, yo mismo!
Es un mosasaurio juvenil, pero con sus 8 metros de largo supone una seria amenaza para cualquier
criatura con la que se tope. Esto es así salvo que se trate de un mosasaurio adulto, que lo doblaría en
tamaño. Probablemente, es el depredador marino más impresionante que haya existido.
67
cretácico | oviraptor
68
69
cretácico | microraptor
70
... Y LOS DINOS echaron a volar
Bajo los árboles, apenas se percibe el corto y sigiloso vuelo de estos microrraptores.
Estos animales son extraordinariamente vulnerables en el suelo, pero cuando planean
pueden eludir la mayoría de los peligros que podrían acecharlos. Desde el aire buscan
su alimento, que consiste en insectos y pequeños vertebrados.
71
cretácico | lohuecotitan
72
Pasando el testigo
Algunas hembras de lohuecotitán, un titanosaurio ibérico, prefieren realizar sus puestas
en los terrenos áridos. De ese modo, el calor del sol incubará los huevos enterrados en la
arena. La mayoría de las nidadas eclosionarán a la vez, lo que aumentará las posibilidades
de que los pequeños saurópodos sobrevivan a los peligros del entorno.
73
cretácico | protoceratops y velociraptor
74
Hasta el último aliento
Los velocirraptores y los protoceratops suelen ignorarse entre ellos, pero la inminencia de una tor
menta de arena ha alterado mucho a los animales y ha bastado un encuentro imprevisto para de
sencadenar un ataque... ¡de los herbívoros! Un velocirraptor ha logrado huir, pero el otro agoniza ba
jo los pisotones y mordiscos del protoceratops. Este, sin embargo, también está herido de muerte.
75
cretácico | pteranodon
76
77
cretácico | pentaceratops
78
un coito muy sonado
El bosque retumba con los bramidos de un enorme Pentaceratops, de más de 5 toneladas y 8
metros de largo. Sin rivales capaces de disputarle la supremacía, este ejemplar montará a todas
las hembras de la zona a medida que entren en celo. Una vez pasado este, el macho se desen-
tenderá de ellas, al menos hasta que llegue la próxima primavera y se disparen ciertas hormonas.
79
cretácico | nothronychus
¡ESCUCHAD, HIJOS!
Una familia de Nothronychus, dinosaurios teró-
podos tericinosáuridos, recorre la playa buscan-
do restos de peces y moluscos. A base de imitar
a su madre, las crías aprenden a voltear las pie-
dras con las garras para atrapar a las criaturas de
la franja de marea que completan su dieta.
80
81
cretácico | torosaurus
82
EL BOSQUE animado
La emboscada ha funcionado. El más ágil y rápido de los albertosaurios ha perseguido a
los dos cornudos torosaurios por el bosque hasta arrinconarlos donde esperaba al ace-
cho su compañero, que se lanza de flanco contra una de las aterradas presas. La caza
termina en unos segundos con una certera dentellada en las nucas de los perseguidos.
83
cretácico | sarcosuchus y nigersaurus
84
ASALTO EN aguas TURBULENTAS
Este Nigersaurus ha tenido mala suerte. Las aguas turbias le han impedido avistar al Sarcosuchus,
un depredador de 12 m de longitud cuyo devastador mordisco le ha partido la espalda. Pero el
SuperCroc, como también se lo conoce, aún debe rematar la faena, ya que sus mandíbulas no le
permiten masticar; ha de esperar a que el cadáver se descomponga en el río para poder devorarlo.
85
cretácico | anquilosaurio y bistahieversor
A MAZAZO LIMPIO
El Bistahieversor debía de estar desesperado para atacar al descubierto a una presa tan peligrosa
como un anquilosaurio, que le rompió el tobillo con un tremendo mazazo. Inválido, el sorprendido
terópodo tiranosáurido se arrastrará agonizante hasta que el hambre o una infección acaben con él.
86
87
cretácico | pachycephalosaurus
88
CHOQUE DE cabezones
Los golpes que anuncian la llegada del celo resuenan en las llanuras de Dakota. Los cráneos de
los paquicefalosaurios adultos adquieren una viva coloración antes del combate y empiezan las
embestidas. Un ejemplar joven que aún no ha desarrollado su librea observa atento la pelea.
89
cretácico | corythosaurus
90
LOS BEBÉS SON LO PRIMERO
Una manada de Corythosaurus se dispone a salir del bosque al amanecer. La hembra líder, con
su llamativo bonete rojo, brama para que todos se reagrupen en torno a las crías. Los adultos
formarán así un círculo a su alrededor para mantenerlas a salvo de un ataque inesperado.
91
cretácico | quetzalcoatlus
92
93
cretácico | tyrannosaurus rex
94
Abran paso al rey
En una carrera larga, el joven edmontosaurio –abajo, a la derecha– tendría una oportunidad, ya que
es un corredor de fondo, pero el Tyrannosaurus rex ha logrado acercarse mucho antes de lanzarse
al ataque y sus grandes pies le dan mejor agarre en este terreno arenoso. El final está anunciado.
95
cretácico | hesperornis
96
PARECEN PINGÜINOS, PERO NO LO SON
El ruido de las olas apenas se escucha, amortiguado por los graznidos de una bandada de
Hesperornis que remonta la cresta antes de sumergirse para iniciar una productiva jornada de
pesca. Estas aves marinas prehistóricas eran auténticos arpones vivientes.
97
Consejero Editorial de Zinet Media Group:
José Pardina
Redacción
Director: Enrique Coperías (ecoperias@[Link]).
Director de Arte: Óscar Gómez (ogomez@[Link]).
Redactor jefe: Abraham Alonso (aalonso@[Link]).
Editores: Pablo Colado, jefe de Edición (pcolado@[Link]);
Luis Otero (lotero@[Link]); Francisco Jódar (fjodar@zinetmedia.
es); y Raquel de la Morena (rdelamorena@[Link])
Edición Gráfica: Manuela Arias, jefa (marias@[Link]).
Cierre y ayudante de Edición Gráfica:
Javier Linares (jlinares@[Link]).
Secretaria: Julia Gordo (jgordo@[Link]).
Colaboradores: José Antonio Peñas (ilustraciones y textos)
Cristina García-Tornel (correctora de estilo).
Editores online: Mª Victoria González (mvgonzalez@[Link]),
Laura Marcos (lmarcos@[Link])
y Sarah Romero (ladymoon@[Link]).
Departamento creativo
Jefe: Eduardo Román.
Jefes de Diseño: María Somonte, Luis Miguel González,
Cristina Martín, Mónica Ibaibarriaga, Juan de la Rosa,
Jaky González y Sara Calavia.
Diseñadores: Óscar Álvarez, Abel Cuevas, Juan Elvira,
Marga Esteban, Esther García, Daniel Montero y Javier Vicente.
DEPARTAMENTO DE PUBLICIDAD
Y DELEGACIONES
Director Comercial Área Divulgación:
Santiago Brioso (sbrioso@[Link]).
Jefe de Publicidad: Pablo Oliveros (poliveros @[Link]).
Coordinación: Raúl Pardos (rpardos @[Link]).
BARCELONA. Travessera de Gràcia, 47-49, 2.ª planta. 08021, Barcelona. Tel.:
93 240 10 00. Directora de Publicidad: Mery Pareras (mpareras@[Link])
Jefe de Publicidad: Javier Muñoz (jmunoz@[Link]).
LEVANTE. Quart, 2, puerta 2. 46001, Valencia. Tel.: 96 391 01 91.
Ramón Medina (rmedina@[Link]). ANDALUCÍA y EXTREMADURA.
Tel.: 95 409 99 86. Ignacio Muñoz (ignaciom@reflejammcom). PAÍS VASCO
y NAVARRA. Tel.: 94 444 18 00. Koldo Marcilla (km@[Link])
PUBLICIDAD INTERNACIONAL. Jefa de Publicidad
Internacional: Susana Ruano (sruano@[Link]).
Publicidad Online. Celia Delgado (cdelgado@[Link]).
Acciones Especiales: Lorena Sobrón (lsobron@[Link]).
S U SCR IPCIONES
Calle Áncora, 40 – 28045, Madrid; tel.: 902 054 246
e-mail: suscripciones@[Link] Web: [Link]
98
extinción
Hace unos 65 millones de años, un asteroide de
unos 15 kilómetros de ancho se estrelló en lo
que hoy es Chicxulub (México) con una fuerza
mil millones de veces superior a la de las bom-
bas atómicas de Hiroshima y Nagasaki. El cata-
clismo desencadenó una serie de eventos que
desembocaron en un invierno global. Este se
llevó por delante a la mayoría de los dinosau-
rios, pterosaurios y reptiles acuáticos, entre
otras criaturas. La buena noticia: los mamíferos
se quitaron de encima a sus peores enemigos.
99