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Guía Hiperrealista de Dinosaurios

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EXTRA

4,95 €
NÚMERO 32

EXCL USIV
RECREACIO AS
HIPERREAL NES
IS TAS

EL FASCINANTE MUNDO DE LOS


Printed in Spain. Canarias: 5,10 € (sin IVA), incluido transporte

DINOSAURIOS
x(4B4CD7*KKLQQM( +z!”!”!%!?

LA MEJOR GUÍA PARA CONOCER LAS CRIATURAS QUE


DOMINARON EL PLANETA EN LA ERA SECUNDARIA
editorial | presentación

vuelve la
dinomaNía
Si te apasionan los dinosaurios, esta es
tu revista. El estreno de Jurassic World. El
reino caído, dirigida por J. A. Bayona, ha
hecho que los dinos vuelvan a irrumpir con
sus gruñidos, dentelladas y zarpazos en el
imaginario colectivo. Aunque quizá nunca
cayeron en el olvido, pues constantemente
aparecen noticias sobre la aparición de
nuevas especies y conductas de unos ani-
males que llegaron a dominar por completo
el planeta. En este especial, José Antonio
Peñas, uno de los mejores paleoartistas
del mundo, actualiza la visión que tenemos
de los dinosaurios y otros monstruos de
la Era Secundaria a través de unas espec-
taculares reconstrucciones hiperrealistas,
basadas en datos paleontológicos, y unos
textos con información rigurosa y amena.
Dar forma a esta dinoguía le ha llevado
casi un año de trabajo. La espera, en mi
humilde opinión, ha merecido la pena.

Enrique Coperías,
director.
ecoperias@[Link]
@TapasDeCiencia

En portada:
ejemplares de Tyrannosaurus (en primer plano) y Deinocheirus
Un Triceratops vadea
el curso de un río. Al
igual que los elefantes
modernos, los cera-
tópsidos, que prospe-
raron en el Cretácico,
podían bucear duran-
te breves distancias.
Esta hembra no debe-
ría tener problemas
para alcanzar la orilla,
siempre y cuando no
haya un depredador
esperándola.

sumario PÁG.

{
- introducción.....4

- triásico.............8

- jurásico..........24

- cretácico........52

3
introducción
Grandes
Grandes pterosaurios
pterosaurios
(100
(100 m. a.)m. a.)

El rollo de la

VIDA
Diversificación
Diversificación de de
los dinosaurios
los dinosaurios
en el Cretácico
en el Cretácico
(150-65
(150-65 m. a.)m. a.)

Para el imaginario colectivo, los


dinosaurios y otros reptiles coetáneos,
que conquistaron tierra, mar y aire,
constituyen una de las criaturas más
LímiteLímite
fascinantes de la evolución de la vida Cretácico/Terciario
Cretácico/Terciario
FaunaFauna
de Ediacara
de Ediacara
en la Tierra. Una aventura que (600 m.
(600
a.)m. a.)
arrancó hace unos 4.000
Primates
Primates
millones de años en forma de (65 m.(65
a.)m. a.)
moléculas autorreplicantes y
capaces de autoorganizarse.
Ratites
Ratites
(82 m.(82
a.)m. a.)
Explosión
Explosión
Cámbrica
Cámbrica
(540 m.
(540
a.)m. a.)

Helechos
Helechos
(420
(420 m. a.)m. a.)

Eucariotas
Eucariotas
(1.500-2.000
(1.500-2.000
m. a.)m. a.) Primeros
Primeros
insectos
insectos
(400 m.
(400
a.)m. a.)
Vertebrados
Vertebrados
terrestres
terrestres
(350 m.
(350
a.)m. a.)

PecesPeces
lobulados
lobulados
(385 m.
(385
a.)m. a.)

Estromatolitos
Estromatolitos
bacterianos
bacterianos
(3.500(3.500
m. a.)m. a.) En esta espiral de la
historia de la Tierra,
desde su inicio hasta
el presente, puedes
apreciar el lugar que
ocupan los dinosau-
rios. Surgieron hace
entre 231 y 243 millo-
nes de años y reina-
ron durante unos 135
Procariotas
Procariotas
millones de años.
(4.000(4.000
m. a. )m. a. )

4
Plantas
Plantas con(150
con flor florm.
(150
a.)m. a.)

Expansión
Expansión de losde los pterosaurios
pterosaurios
(250-150
(250-150 m. a.)m. a.)

Diversificación
Diversificación de losde los dinosaurios
dinosaurios
en el Jurásico
en el Jurásico
(200-150
(200-150 m. a.)m. a.)

Expansión
Expansión de losde los dinosaurios
dinosaurios
(250-200
(250-200 m. a.)m. a.)

Aves voladoras
Aves voladoras
(150
(150 m. a.)m. a.)

Ungulados
Ungulados
(65 m.(65
a.)m. a.) Grandes
Grandes reptiles
reptiles marinos
marinos
(250-200
(250-200 m. a.)m. a.)

Felinos
Felinos
(12 m.(12
a.)m. a.)
LímiteLímite
Pérmico/Triásico
Pérmico/Triásico

Migraciones
Migraciones a Iberoamérica
a Iberoamérica Diversificación
Diversificación de de
(10 m.(10
a.)m. a.) los arcosaurios
los arcosaurios
(250
(250 m. a.)m. a.)

Faunas
Faunas del Cuaternario
del Cuaternario
(2 m. (2
a.)m. a.)

s
PecesPeces teleósteos
teleósteos
(310
(310 m. a.)m. a.)

[Link]
m. a. = a. = millones de años
de años

C
uando Charles Lyell publicó el primer Entre el final del Pérmico –última etapa de la era
volumen de sus Principios de geología primaria o Paleozoico– y el comienzo del Cenozoico
(1830), se estimaba que la vida tenía al- o era cuaternaria –que arrancó hace 66 millones de
gunos cientos de miles de años de anti- años y se prolonga hasta hoy–, los arcosaurios des-
güedad. Las últimas investigaciones sostienen que plazaron a los sinápsidos, los dinosaurios a los demás
surgió hace unos 4.000 millones de años, en cuan- arcosaurios terrestres, y los cocodrilos a los cocodri-
to la Tierra fue lo bastante estable y fría como para loformes. Los pterosaurios se hicieron los amos del
permitir la existencia de moléculas capaces de or- espacio aéreo, que luego compartirían con los dino-
ganizarse y perpetuarse, caso del ácido ribonucleico saurios en forma de protoaves. Aparecieron los pe-
(ARN), y que abrieron la senda de la vida. ces teleósteos, los océanos vieron aparecer al menos
En la era secundaria o Mesozoico, que comenzó cuatro órdenes de reptiles marinos... Y a los pies de
hace 252 millones de años y se extendió 186 millo- los colosos, las serpientes perdieron sus patas, los la-
nes de años, los vertebrados supervivientes de la ex- gartos se extendieron y las ranas croaron por primera
tinción masiva del Pérmico-Triásico alcanzaron su vez, mientras los quelonios tomaban su propio cami-
máxima expansión, no solo en número y variedad, no, lento pero seguro, que les permitiría sobrevivir al
sino también en tamaño. La Tierra fue poblada por meteorito aniquilador que cerraría el Mesozoico y se
auténticos gigantes que desafiaban a la gravedad. llevaría por delante a los dinosaurios. e

5
introducción

Un mundo agonizante
Los Inostrancevia no matan con limpieza: acosan a la presa, mordisco a mor-
disco, hasta que cae agotada por la pérdida de sangre y empiezan a devorar-
la, todavía viva. Es lo que le ha ocurrido a este dicinodonte.

H
ace más de 250 millones de años, a ra de sus mandíbulas sugiere que les ser-
finales del Pérmico, cuando aún no vían para una técnica de caza que mucho
había dinosaurios, abundaban los después usarían otros mamíferos: causar
sinápsidos, unos reptiles mamiferoides. heridas a la víctima para desangrarla. Así
Entre ellos destacaban los gorgonópsidos, evitaban el riesgo de sufrir heridas o frac-
como estos Inostrancevia a los que vemos turarse los colmillos en la lucha.
en acción. Fueron los mayores depreda- La extinción de finales del Pérmico, la
dores de este periodo previo al Triásico. mayor de todos los tiempos, barrió a los
Los paleontólogos que hallaron los pri- sinápsidos y convirtió la Tierra en un in-
meros fósiles de este animal interpretaron menso erial donde florecerían nuevas for-
que sus grandes caninos eran para matar mas de vida; entre ellas, sus descendien-
con rapidez a sus presas, pero la estructu- tes, los mamíferos verdaderos. e

6
7
triásico
DINOSAURIOS
Ilion

Isquion

Pubis ORNITISQUIOS
Dinosaurios con
cadera de ave

Gideon Mantell
HETERODONTOSÁURIDOS
SAUROPODOMORFOS
NEORNITISQUIOS
TIREÓFOROS
Heterodontosaurus
Plateosaurus
ORNITÓPODOS ESTEGOSAURIOS

MARGINOCÉFALOS SAURÓPODOS

IGUANODÓNTIDOS Stegosaurus
ANQUILOSAURIOS
CERATÓPSIDOS

Ankylosaurus Mamenchisaurus
Camptosaurus
NEOCERATOPSIOS
NEOSAURÓPODOS

Thescelosaurus MACRONARIA DIPLODOCOIDEA


Iguanodon Psittacosaurus

HADROSÁURIDOS PAQUICEFALOSAURIOS
Centrosaurus Diplodocus

Braquiosaurus

Stegoceras
Orolotitan
Lohuecotitan

¡Cuánto lagarto!
El Triásico marca la aparición y expansión de nume- a las de los mamíferos, y, a partir de ahí, la historia
rosos órdenes de animales, desde los lagartos evolutiva de los dinosaurios ha ido desplegándose
voladores, los pterosaurios, hasta los propios poco a poco ante nuestros ojos.
mamíferos. Sin embargo, para el público este perio- Othoniel Marsh, uno de los protagonistas de la
do es el comienzo de La Era de los Dinosaurios. célebre Guerra de los Huesos, estableció la clasifi-
Desde que en 1820
Durante el médicoque
el Triásico, inglés Gideon Mantell
comenzó hace 252cación de los de
millones dinosaurios en base a la estructura de
años y duró
descubrió los primeros restos de Iguanodon, estas su cadera, inicialmente en cuatro grupos que
51 millones
criaturas atraparon de años, la Tierra
la imaginación dio
popular. Ena1848
luz unafueron
brutal diversidad reducidos
posteriormente de seresavivos,
dos, saurisquios
desde
Richard Owen lagartos
dio nombre voladores
al orden dehasta los primeros
los Lagartos mamíferos,
y ornitisquios,. A supequeños y tími-se clasifica-
vez los saurisquios
Terribles, reconociendo los elementos comunes de ron en dos grupos muy bien diferenciados, sauró-
dos. Pero para muchos científicos y la mayoría
tres géneros descubiertos en Inglaterra unos años
de la gente, este periodo se-
podos (los célebres cuellilargos) y terópodos (que
atrás,ráque
siempre especial
él reconoció por otra razón:
como supersaurios, el inicio
reptiles del reinado
engloba dedinosaurios
a todos los los dinosaurios .
carnívoros)
con característicasque recordaban poderosamente Por las mismas fechas en que Marsh y su rival,

8
Ilion 3 pioneros de la dinomanía

SAURISQUIOS Isquion

Dinosaurios con
cadera de reptil Pubis

Richard Owen

TERÓPODOS
Othniel C. Marsh
TETANUROS
Thomas H. Huxley
CELUROSAURIOS

Herrerasaurus Baryonyx MANIRRAPTORIFORMES


CELOFÍSIDOS MANIRRAPTORES
ORNITOMIMOSAURIOS
Compsognathus DROMEOSÁURIDOS
CERATOSAURIOS
Velociraptor
AVES
Pelecanimimus
OVIRRAPTOROSAURIOS
ARQUEOPTERÍGIDOS

Coelophysis Archaeopteryx PIGOSTILIOS


Allosaurus
Oviraptor
Dilophosaurus ORNITOTORACES
Tyrannosaurus Confuciusornis
EUORNITHES TERICINOSAURIOS
Ceratosaurus Concavenator
ORNITUROS Iberomesornis

Sinornis
Hesperornis
Therizinosaurus
ICTIORNITIFORMES
Ichthyornis
AVES MODERNAS

E
n el momento que el médico inglés Gideon Mantell todos los dinosaurios carnívoros. En los mismos años en
descubrió en su país los primeros restos del igua- los que Marsh y su compatriota y colega Edward D. Cope
nodonte hacia 1820, los dinosaurios conquistaron la competían con fiereza por descubrir especies (así se co-
Cope, se enzarzaban
imaginación en una
popular. batalla
Aunque de descubri-
al principio nadie los las ideas
nocieron generalmente
algunos aceptadas
de los géneros más famosos,hoycomo
en día,
Ste-pero
llamabade
miento así.especies
Otro británico, el brillante
que nos daría losanatomista
géneros Richard
de gosaurus, Triceratopsy ycualquier
no es definitivo, Tyrannosaurus), el biólogo bri-
futuro descubrimiento
Owen, fue quien acuñó en 1842 el término dinosauria –‘la- tánico Thomas H. Huxley planteó la hipótesis de que las
dinosaurios másenpopulares
gartos terribles’, griego– para clasificar a unosTrice-
(Stegosaurus, animales (omodernas
aves una revisión críticade
descendían delos
la dinosaurios
evidencia terópodos.
existente)
ratops, Tyrannosaurus),
cuyos fósiles Thomas
se habían descubierto Henry Huxley,
en Inglaterra el
años atrás. Su puede traeren
idea, basada nuevas sorpresas.
la descripción Hoy en día algunos
del Archaeopteryx, ha
Owen identificó
Bulldog rasgosplanteó
de Darwin, comunesla enhipótesis
esos ejemplares
de quequelas
re- tardado un siglo
autores en serreplantear
quieren aceptada ylahaclasificación
contribuido a cam-
de los
conoció como reptilianos, pese a que sus características re- biar nuestra visión de estos fascinantes seres extintos.
aves modernas
cordaban descendían
a los mamíferos. dede
A partir losahí,
dinosaurios
la historia evolu- saurópodos, y la posición de Herrerasaurus, uno
terópodos. Sus ideas, basadas en
tiva de los dinosaurios se ha ido desplegando la descripción de
poco a poco, un de
El árbollosgenealógico
dinosaurios terópodos
que presentamosmás antiguos,
aquí se basa podría
en
proceso que hoy continúa con los nuevos
Archaeopteryx, han requerido un siglo para ser hallazgos. las estar
ideas generalmente admitidas, pero no es definitivo.
en entredicho. Son hipótesis minoritarias,
Cualquier futuro descubrimiento –o una revisión crítica
reivindicadas, añadiendo a las aves al clado de los
En el último tercio del siglo XIX, el paleontólogo esta-
pero si algo nos ha demostrado el estudio del
de las pruebas existentes– puede darnos grandes sorpre-
terópodos manirraptores
dounidense Othniel C. Marsh y revolucionando el modo
clasificó a los dinosaurios sas. Algunoses
pasado que lapor
autores, ciencia de la
ejemplo, paleontología,
quieren replantear lalejos
a partir de la estructura de su cadera. Inicialmente
en que vemos a estos seres desde el Renacimiento eran clasificación de los saurópodos, lo que variaría
de estar tan fosilizada como los sujetos de su de forma
cuatro grupos, que se redujeron luego a dos órdenes: sustancial el panorama. Son hipótesis minoritarias, pero
Dinosáurio de los años 70.
saurisquios y ornitisquios. A su vez, los primeros se di-
estudio, está muy viva y aún va a depararnos
si algo nos ha demostrado el estudio del pasado es que la
Elvidieron en dos subórdenes
organigrama bien diferenciados:
que presentamos saurópo-
aquí se basa en muchas sorpresas.
paleontología, lejos de estar tan fosilizada como los suje-
dos, los célebres cuellilargos; y terópodos, que engloba a tos de su estudio, es una ciencia en constante ebullición. e

9
triásico | arizonasaurus

10
¿agua? ¡a la cola!
El sol azota inclemente las tierras de lo que dentro de 250 millones de años será
Norteamérica. Los arizonasaurios sacian su sed, mientras un grupo de dicino-
dontes aguardan su turno. Las últimas charcas estivales atraen a todo tipo de
animales, y si se secan antes de las lluvias, se convertirán en un cementerio.

P ese a su aspecto, el Arizonasaurus


babbitti no está relacionado con los
célebres dimetrodones. Estos últimos
en anfibios, pelicosaurios, rauisuquios,
dinosaurios terópodos y dinosaurios or-
nitisquios. Parece claro que no se trata
eran pelicosaurios, lejanamente empa- de un rasgo anecdótico, sino de un ele-
rentados con los mamíferos, mientras mento con una función relevante, pero
que el Arizonasaurus es un rauisuquio, resulta difícil esclarecerla.
un grupo de reptiles arcosaurios más pa- La vela se ha asociado tradicionalmente
recidos a los cocodrilos. a ambientes áridos y se ha descrito como
La característica vela dorsal de estos un posible elemento termorregulador o
animales y muchos otros, como el Cte- como un órgano de reserva, esto es, un
nosauriscus, el Spinosaurus y el Oura- depósito de grasa. También pudo ser un
nosaurus, se forma por el alargamiento órgano de exhibición destinado a que sus
de las espinas neurales, y no está clara dueños parecieran de mayor tamaño y di-
cuál podría ser su función. Esta peculiar suadieran así a competidores e incluso a
estructura ha aparecido separadamente los depredadores. e

11
triásico | coelophysis

ENCUENTRO IMPREVISTO
Una manada de Coelophysis se detiene bajo el dosel del bosque al ver apa-
recer un grupo de plateosaurios, prosaurópodos liliputienses si los compa-
ramos con los que vendrán después, pero que intimidan a los pequeños te-
rópodos, nada habituados a toparse con seres tan grandes en la espesura.

E l Coelophysis es uno de los carnívoros


mejor conocidos del Triásico supe-
rior. Parece que fue una especie de cos-
el registro fósil, gracias a los numerosos
hallazgos hechos en Alemania y Escan-
dinavia, pero su interpretación ha sido
tumbres gregarias, ya que se han encon- problemática casi desde su descubri-
trado enormes yacimientos con miles de miento, en 1837. Ni siquiera está clara
ejemplares de edades muy diversas. Es- cuál sería su postura de locomoción, ya
tos frágiles terópodos muestran algunas que si bien podría haber apoyado oca-
peculiaridades muy interesantes, como sionalmente los dedos de las manos en
una cola semirrígida que podría haber el suelo, sería incapaz de hacer lo mismo
funcionado como un balancín, de modo con la palma; de esto se deduce que este
similar a las colas de los dromeosaurios. antecesor de los mayores cuadrúpedos
El Plateosaurus, como el Coelophy- de todos los tiempos sería un bípedo du-
sis, es una especie bien representada en rante la mayor parte de su existencia. e

12
13
triásico | cymbospondylus

14
con la muerte EN LOS TALONES
Un joven Cymbospondylus trata de hincar el diente a un Xenacanthus. Cuan-
do llegue a la edad adulta, aquel no volverá a cruzarse con estos tiburones
de agua dulce, pues solo los ejemplares inmaduros se adentraban a veces
en los estuarios donde los grandes predadores no solían patrullar.

L a historia evolutiva de los ictiosau-


rios se remonta al Triásico inferior,
cuando los ictiopterigios empezaron a
primeros ictiosaurios verdaderos, como
los Cymbospondylus, cuya forma pri-
mitiva mantenía la cola anguiliforme de
proliferar en las costas septentrionales sus antepasados y carecía de aleta dorsal.
del supercontinente Pangea. Estos lagar- A su vez, estos ictiosaurios serían reem-
tos nadadores, de cuerpo sinuoso, fueron plazados por las especies jurásicas, con
desplazados poco a poco a lo largo del su característico perfil de delfín, mejor
Triásico medio por sus descendientes, los adaptadas para nadar en mar abierto. e

15
triásico | herrerasaurus

¡Por los pelos!


En los bosques de coníferas cualquier recodo puede ser una trampa:
estos herrerasaurios han estado a punto de acabar en unas fauces ma-
yores que las suyas. En esta ocasión, sus reflejos y velocidad de reac-
ción se han impuesto a la paciencia y la fuerza bruta del Prestosuchus.

E n 1963, el descubrimiento del He-


rrerasaurus en Argentina trajo al-
gunas sorpresas y desató muchas pre-
El Herrerasaurus no era tan formi-
dable como el rauisuquio Prestosu-
chus, uno de los carnívoros más pode-
guntas. Se trata de uno de los dinosau- rosos del Triásico. Tal vez, lo que inclinó
rios más antiguos, aunque ya presenta la balanza fue que, si bien ambos grupos
la forma básica de los terópodos, con de arcosaurios presentan las extremi-
algunas características muy primitivas, dades verticales, los dinosaurios tenían
como un cuello inusualmente corto, una estructura cadera/fémur más efi-
mezcladas con detalles más complejos, caz, que les permitía mayor velocidad
como la estructura de sus vértebras, y una notable agilidad de movimientos
que delata una mayor evolución. frente a un rival menos versátil. e

16
17
triásico | peteinosaurus

18
PEQUEÑOS PIONEROS AÉREOS
La bóveda del bosque resuena de una forma que hoy nos resultaría
muy familiar. Bajo las copas de los helechos arboriformes, animales de vivos
colores revolotean en pos de su almuerzo. Sus colas de cometa los delatan:
no son aves, sino pterosaurios, reptiles voladores cubiertos de pelo.

E l Peteinosaurus, encontrado a finales


de los 70 en el norte de Italia, no era
mucho mayor que una urraca. Al igual
animal sea uno de los pterosaurios más
antiguos que conocemos.
Mientras no aparezcan nuevos hallaz-
que otros ranforrincoideos, poseía una gos, su familia, la de los dimorfodónti-
larga cola que le permitía maniobrar en dos, seguirá siendo la más antigua del
vuelo, gracias a un pequeño timón si- orden Pterosauria, y remonta el origen
tuado en su punta. Sus dientes son muy del vuelo batido a finales del Triásico,
primitivos, así que es probable que este hace más de 200 millones de años. e

19
triásico | postosuchus

20
a dentelladas con la vida
El ataque, brutal e inesperado, ha cogido a los Desmatosuchus por sorpresa
y al descubierto. Pese a la armadura dérmica que los protege, la única opción
que les queda frente a los tremendos mordiscos de la pareja de Postosuchus
es la huida. Sin embargo, ya es tarde para el miembro más joven del grupo.

T ras la crisis que dio paso al Triásico,


gran número de especies florecieron
a medida que el supercontinente Pangea
ferente de fenestras o fosas temporales, o
sea, las aberturas del cráneo situadas de-
trás de las órbitas de los ojos presentes en
se recuperaba de las grandes extinciones. muchos vertebrados.
Los rauisuquios desarrollaron adaptacio- Los Desmatosuchus y otros miembros
nes anatómicas muy interesantes, como del orden Aetosauria tenían una pose
una posición erguida basada en la postura erguida similar a la de los rauisuquios,
vertical del fémur, y cráneos muy resis- y a su vez desarrollaron estructuras de-
tentes sobre un cuello fornido, para fa- fensivas compuestas por placas óseas
cilitar una mordida de gran potencia. De (osteodermos) y, a veces, por grandes
hecho, el cráneo del Postosuchus recuer- espinas sobre los hombros y el cuello.
da mucho al de los grandes dinosaurios Postosuchus y Desmatosuchus desapa-
carnívoros, si bien con una estructura di- recieron a finales del Triásico. e

21
triásico | redondasaurus

“¡Fuera de aquí, intruso!”


La sangre no va a llegar al río. La hembra de Redondasaurus solo pretende
alejar al insolente dicinodonte. Los sitios aptos para la puesta no abundan, y la
fitosauria no quiere testigos mientras prepara su nido. Después de todo, unos
huevos son un bocado tentador para cualquiera, herbívoros incluidos.

P ese a su gran similitud exterior con


el cocodrilo, el imponente Redonda-
saurus no era tal, sino un fitosaurio, fami-
hallazgos posteriores permitieron ver que
sus mandíbulas estaban adaptadas a la
captura de peces en una forma similar a la
lia de grandes reptiles con hábitos anfibios de los cocodrilos actuales.
que desarrolló una asombrosa evolución Algunas especies, como las del género
convergente con la de los cocodrilos mo- Protome, presentaban el hocico largo y
dernos, quizá como respuesta a un modo estrecho del gavial del Ganges, mientras
de vida muy parecido. que otras poseían cráneos más anchos y
Curiosamente, los paleontólogos pen- redondeados. El Redondasaurus contaba
saron en un principio que los fitosaurios con unas fauces intermedias, alargadas y
eran herbívoros, y de ahí su nombre cien- con escalonamientos laterales, para facili-
tífico, que significa ‘lagarto planta’. Pero tar el agarre de las presas escurridizas. e

22
23
jurásico

Llegan los
supergigantes
Durante el Jurásico, que dio comienzo hace 201 millones de
años y acabó 55 millones de años después, los saurópodos se
extendieron por todo el planeta. Su mera existencia ya transfor-
mó el paisaje, puesto que el paso de una manada de estos tita-
nes iba abriendo los bosques como una colosal desbrozadora.

2
3

24
L
os dinosaurios avivan nuestra imaginación por nu- La nomenclatura de los saurópodos recuerda a una ca-
merosos motivos, pero sin duda el más evidente de rrera armamentística, ya que los términos superlativos
ellos es el tamaño. Por supuesto, no todos estos ani- empleados por los primeros descubridores se han ido
males eran gigantes –muchos de ellos tenían un ta- quedando pequeños ante los siguientes hallazgos, como
maño pequeño o medio–, pero los fósiles de los que llegaron los de los Seismosaurus y Titanosaurus.
a ser realmente grandes nos asombran por sus extraordina-
rias dimensiones. No han existido en nuestro planeta otras Las dimensiones de algunos de los animales descubiertos
criaturas terrestres de semejante magnitud, y no parece en las últimas décadas, como los 37 metros del Patago-
probable que vuelvan a verse. Casi todos los grupos de dino- titan mayorum (2) o los 33 del Turiasaurus riodevensis
saurios que conocemos incluyen colosos, pero si hay uno que (3) exceden la imaginación de los autores del siglo XIX. El
está asociado a unas medidas descomunales es el de los sau- Giraffatitan brancai (4) ya no es el gigante entre gigantes,
rópodos, que iniciaron su expansión en el periodo jurásico. pero su esqueleto, con nueve metros hasta la cabeza, sigue
siendo el de mayor altura jamás montado en un museo. El
Al aparecer los restos de los primeros cuellilargos, su tama- cuello del asombroso Mamenchisaurus constructus (5)
ño resultó difícil de explicar, por lo que surgieron diversas mide casi tanto como un Diplodocus entero. Se ha plan-
hipótesis, a cuál más fantástica: desde que vivían en el agua teado que el tamaño era un arma defensiva, pero también
para soportar su enorme peso hasta que su existencia era la conocemos saurópodos acorazados y con estructuras de-
prueba de que antaño la gravedad en la Tierra era diferente. fensivas, como el titanosaurio español Lohuecotitán pan-
El esqueleto del Diplodocus carnegii (1) resultó tan fasci- dafilandi (6). Incluso los animales más pequeños de este
nante que el multimillonario Dale Carnegie, en cuyo honor suborden, caso del extraño Nigersaurus taqueti (7), lla-
fue bautizado el animal, encargó copias exactas del ejemplar marían hoy la atención, ya que sus restos nos indican que
para regalárselo a los mejores museos europeos, incluido el debía de ser del tamaño de un elefante asiático.
Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid. Y, sin em- Y, no nos engañemos, en cualquier momento puede
bargo, hoy sabemos que las medidas del Diplodocus o de su aparecer otro fósil que vuelva a subir el listón. Quizá en
pariente, el Brontosaurus –también denominado el lagarto nuestro país, ya que los yacimientos de la península ibé-
del trueno, por el sonido que provocarían sus pisadas–, no rica abundan en restos de saurópodos, algunos de ellos
eran muy destacables entre los gigantes. realmente gigantescos. e

25
jurásico | dilophosaurus

26
reptil de doble cresta
Una pareja de Dilophosaurus recorre el bosque en busca
de alimento. Uno acaba de capturar un Scutellosaurus,
pero estos grandes carnívoros van a tener que seguir pa-
trullando: esa presa apenas da para un par de bocados.

E l Dilophosaurus es uno de
los mayores carnívoros del
Jurásico inferior, pero su posi-
pendiente dentro de este su-
borden, esto es, el Theropoda.
Aparte de la cresta doble
ción genealógica resulta con- que da nombre al animal,
trovertida. Inicialmente fue su mandíbula muestra una
incluido en el género Megalo- profunda hendidura tras los
saurus, un cajón de sastre pa- dientes delanteros, lo que
ra terópodos poco conocidos, podría apuntar a una alimen-
pero su estructura craneal es tación muy especializada: no
lo bastante característica como parece adecuada para lidiar
para merecer una familia inde- con grandes presas. e

27
jurásico | stenopterygius

28
COMO DELFINES
EN EL AGUA
Obligados a emerger para respirar, un grupo de
Stenopterygius rompe las olas a gran velocidad
para no ser sorprendidos por otros depredadores
que podrían atacarlos emergiendo desde abajo.

L a convergencia evolutiva entre ictiosaurios y del-


fines resulta asombrosa: desarrollaron incluso el
mismo tipo de aleta dorsal sin base ósea. No obstante,
las enormes cuencas oculares de los primeros parecen
indicar que su principal sentido era la vista, mientras
que los delfines practican la ecolocalización. Otra dife-
rencia visible es la cola, vertical en los ictiosaurios, ya
que sus antepasados nadarían ondulando lateralmente,
como los cocodrilos modernos, mientras que los de los
delfines lo harían moviendo la columna en vertical. e

29
jurásico | stegosaurus y fruitafossor

David no le teme al
colosal goliat
Un grupo de Stegosaurus ha interrumpido a unos
Fruitafossor que intentaban abrir un nido de termi-
tas. Los pequeños mamíferos gruñen para expre-
sar su indignación frente a la indiferencia de los
reptiles, que apenas les dedican una mirada de
curiosidad mientras prosiguen su camino.

L os mamíferos iniciaron su existencia ya en el Triásico,


al igual que los dinosaurios. Y, también como sus ve-
cinos, lograron una gran variedad a lo largo del Jurásico.
Algunos, como el Repenomamus, crecieron hasta alcan-
zar tamaños bastante notables –casi un metro de longi-
tud–, pero la mayoría no llegaron a ser mayores que un
ratón. El Fruitafossor, encontrado en la formación geo-
lógica Morrison (Colorado), era un entomófago –se ali-
mentaban de insectos– de tamaño medio, más o menos
como una ardilla. La robustez de sus brazos, que le me-
recieron el apodo de Popeye, nos indica que se trataba de
un excelente cavador capaz de penetrar en termiteros. e

30
31
jurásico | liopleurodon

32
Aguas
PELIGROSAS
La luz ha delatado una silueta nadando cerca de la superficie. El Liopleurodon
se lanza a toda velocidad, como un ariete forrado de dientes, sobre su víctima
–un infortunado ejemplar de Cryptoclidus que ni siquiera vio venir la amenaza–
y salta fuera del agua con el animal capturado entre sus potentes mandíbulas.

“S he sells seashells on the seashore” (en


castellano, “Ella vende conchas en la
orilla del mar”). Mary Anning (1799-1847)
los mares del Jurásico y el Cretácico.
Pese al esfuerzo que puso en recolectar,
preparar y describir los especímenes,
se ganaba la vida buscando fósiles en los Anning no fue mencionada ni una sola
acantilados de Dorset (Inglaterra) y ven- vez en la presentación del nuevo animal.
diéndoselos a los elegantes naturalistas de La mayoría de los plesiosaurios tenían
la alta sociedad victoriana, que se rifaban un cuello de gran longitud y una cabe-
sus hallazgos y luego se los atribuían. So- za pequeña, pero los mayores de todos,
lo unos pocos reconocieron las enormes los pliosaurios, contaban con un cuello
aportaciones que aquella mujer humilde corto y robusto, que sostenía una enor-
y sin estudios había hecho a la ciencia. me cabeza con afilados dientes cónicos.
Quizá el más importante de sus descu- Estos titanes de 15 metros de longitud
brimientos fue el de los plesiosaurios, un fueron los mayores depredadores mari-
orden de reptiles marinos que habitaron nos hasta cerca del final del Cretácico. e

33
jurásico | allosaurus

34
nadando a
estilo perrito
Las inundaciones han convertido las llanuras fluviales en marismas, pero
este joven Allosaurus, gracias a su complexión ligera, es un buen nadador, y sus
poderosas patas lograrán impulsarlo sin problemas para llegar hasta tierra firme.

E l Allosaurus, del que se han hallado


restos en Estados Unidos, Portugal,
Tanzania, China y Rusia, es uno de los gé-
Es, junto con el Tyrannosaurus rex, el
dinosaurio carnívoro más popular, y ha si-
do protagonista de películas como El mun-
neros más conocidos entre los terópodos. do perdido (1925), Hace un millón de años
En el Allosaurus fragilis, que recibió ese (1966) y El valle de Gwangi (1969) o del do-
nombre debido a la ligereza de sus huesos, cudrama La balada del Gran Al (2001), en el
tenemos al terópodo de gran tamaño mejor que se analizan las enfermedades del ejem-
representado del registro fósil, con más de plar que da nombre al filme, cuyo esqueleto
sesenta ejemplares encontrados. está excepcionalmente bien conservado. e

35
jurásico | pterodactylus

El enigma bávaro
La playa suele ofrecer buenas oportunida-
des para llenar el estómago, pero la marea
está subiendo y el oleaje hace difícil que
los pterodáctilos continúen mariscando.
La bandada alza el vuelo: algunos se inter-
nan mar adentro para pescar; otros siguen
la línea de la costa para buscar un bocado
más fácil en áreas menos expuestas.

E l Pterodactylus encontrado en 1780 en


Baviera fue uno de los primeros animales
mesozoicos descritos por la ciencia, pero no fue
reconocido como un animal volador. Su descu-
bridor, Alessandro Collini (1727-1806), pensó
que se trataba de un animal acuático, e inter-
pretó las estructuras alares como una suerte
de remos. Posteriormente fue descrito como
un ave costera e incluso como un mamífero –al
emparentarlo con los modernos murciélagos y
recrearlo colgado boca abajo de los pies–.
En 1801, George Cuvier corroboró que los de-
dos del pterodáctilo debieron de sostener una
membrana alar, y estableció definitivamente
que el extraño ser era, sin duda alguna, un rep-
til volador, no un mamífero.
Inicialmente se llamó a todos los reptiles vo-
ladores Pterodactylus, pero hoy en día estos
animales se agrupan en el orden Pterosauria,
y el género Pterodactylus solo incluye dos es-
pecies válidas: Pterodactylus antiquus y Ptero-
dactylus kochi, ambas encontradas en las cali-
zas litográficas de Baviera. e

Ejemplar descrito por Alessandro Collini en 1784.

36
37
jurásico | diplodocus

La senda de los diplodocus


Ha llegado la temporada seca y las manadas de saurópodos inician su viaje
en busca de zonas más frescas. Con los años, la migración de estos dino-
saurios herbívoros ha despejado un amplio sendero a través de los bosques
de plantas arizónicas que señala la ruta hacia los pastos del norte.

E l Diplodocus carnegii, descubierto


por el paleontólogo estadounidense
Othniel Charles Marsh durante la Gue-
Entre sus características más notables,
destacan las vértebras caudales con for-
ma de doble viga, el desmesurado látigo
rra de los Huesos –ver página 58–, es de la cola –con gran probabilidad, em-
probablemente el cuellilargo más cono- pleado como arma defensiva– y su esti-
cido del mundo gracias a las réplicas de lizado cuello. Al contrario que otros sau-
su esqueleto que el millonario y filán- rópodos, los diplodócidos son animales
tropo escocés Andrew Carnegie regaló a relativamente esbeltos, y las estimacio-
Gran Bretaña, Francia, Alemania, Espa- nes de su peso varían entre las 15 y las 30
ña y México, entre otros países. toneladas, según la especie. e

38
39
jurásico | dacentrurus

40
¡zas en toda la boca!
Si sobrevive al tremendo golpe que acaba de reci-
bir, el Ceratosaurus habrá aprendido una valiosa lec-
ción: no ataques nunca a un Dacentrurus por detrás,
porque el thagomizer apunta justo en esa dirección.

L os nombres científicos
pueden ser descriptivos,
geográficos, conmemora-
El término se popularizó
entre los paleontólogos, y
desde los 90 thagomizer se
tivos… y, en ocasiones, una ha convertido en el nombre
broma. En 1982, el dibujante oficial de la poderosa cola
Gary Larson hizo una viñe- armada de estos animales.
ta para la tira cómica The Han hallado fósiles del
Far Side en la que unos ca- Dacentrurus en la forma-
vernícolas estudiaban a un ción geológica Lourinhã,
Stegosaurus. Uno de ellos, un yacimiento portugués
señalando a la cola, decía: homólogo a la célebre for-
“Ahora a este final se le lla- mación Morrison, y el Ce-
ma thagomizer en honor ratosaurus ha aparecido
al difunto Thag Simmons”. en ambos lugares, lo que
Este era un compañero que evidencia la extraordina-
había sufrido en sus propias ria similitud de las faunas
carnes la violenta fuerza de jurásicas a ambos lados del
la cola del estegosaurio. océano Atlántico. e

41
jurásico | cryolophosaurus y glacialisaurus

42
Se acerca el Invierno
Una ventisca prematura ha cubierto de nieve la tundra y ha enterrado los mus-
gos que alimentan a los Glacialisaurus. La manada se desplaza hacia los bos-
ques del norte para invernar. Les siguen dos Cryolophosaurus, confiados en
que el frío o el hambre les proporcionen víctimas fáciles para llevarse a la boca.

L a formación Hanson, un yacimiento


de la Antártida, ha dado numerosas
alegrías a los paleontólogos. A principios
público suele imaginar a los dinosaurios.
El Cryolophosaurus, importante car-
nívoro del Jurásico inferior, presenta
del periodo jurásico, el clima en el conti- rasgos muy antiguos, y el Glaciali-
nente austral no era tan inhóspito como saurus es uno de los pocos prosauró-
hoy, pero hacía frío y estaba cubierto de podos que llegaron hasta esas fechas.
bosques de coníferas y tundra. El aisla- Incluso, algunos anfibios, como el tem-
miento y las bajas temperaturas favo- nospóndilo Koolasuchus, lograron sub-
recieron la superviviencia de algunas sistir en la Antártida hasta el Cretácico,
especies relativamente primitivas, muy mientras que desaparecieron del resto
alejadas del ambiente trópical en que el del planeta antes, en el Triásico.e

43
jurásico | plesiosaurus

Este dibujo de la paleontóloga Mary


Anning (1823) describía el hallazgo
del primer fósil de plesiosaurio.

44
No corráis, que será peor
La estrategia del plesiosaurio en los bancos de peces es tan sencilla como efi-
caz: nadar a toda mecha con sus dos pares de aletas mientras mueve su largo
cuello en abanico. Ancha y erizada de dientes afilados como alfileres, su boca
es perfecta para capturar gran cantidad de presas pequeñas en cada pasada.

T ras su hallazgo en el siglo XIX, se decía


en tono jocoso que recuerdan a “una
tortuga con una serpiente ensartada a tra-
apéndices de forma alterna. Así, el cuerpo
permanecía equilibrado y cambiaba de
dirección con ayuda del cuello. Como en
vés de su cuerpo”, aunque carecían de ca- todo momento había dos aletas dando im-
parazón. La anatomía de los plesiosaurios pulso, eso les permitía sostener una buena
no tiene equivalente moderno. No solo velocidad sin un gran gasto energético.
por la extensión de sus cuellos, sino, sobre Antes se pensaba que los plesiosaurios
todo, por las cuatro aletas a modo de re- desovaban en tierra, pero recientes ha-
mos que los caracterizan. Se han barajado llazgos muestran que eran ovovivíparos,
varias hipótesis para explicar su estilo na- es decir, que los huevos permanecen
tatorio, pero quizá batían los dos pares de dentro de la madre hasta su eclosión. e

45
jurásico | mamenchisaurus y rhamphorhynchus

Viaje a bordo del ‘DINObÚs’


Cuando se es tan grande como estos Mamenchisaurus, los ríos constituyen excelentes rutas para
desplazarse. Una bandada de ranforrincos aprovecha sus descomunales cuellos como posadero.
De vez en cuando, estos pterosaurios, que alcanzaban los 1,9 m de envergadura, remontan el vuelo
en busca de alimento, para regresar después a las perchas vivientes y seguir su camino sin esfuerzo.

A l poco de nacer la República Popular China se


iniciaron las excavaciones en la provincia de Si-
chuán. Allí aparecieron los primeros restos de Ma-
te más llamativos a los machos. Algunos expertos
también conjeturan que podría resultar práctico co-
mo depósito de grasa en los periodos de escasez.
menchisaurus, uno de los saurópodos más fascinan- Sea cual sea la razón, estos dinosaurios poseyeron
tes de finales del Jurásico, por la extensión de sus cue- el cuello más largo jamás visto en un vertebrado te-
llos. Las hipótesis sobre las posibles ventajas de una rrestre. Y esto es así tanto en términos absolutos co-
anatomía tan peculiar son muy variadas: desde su mo en relación al resto del cuerpo, ya que la garganta
utilidad en el forrajeo, para alcanzar grandes super- del Mamenchisaurus sinocanadorum, descrito en
ficies de terreno sin necesidad de desplazar el tronco; 1993, alcanza una longitud de trece metros, más de la
hasta la competencia sexual, ya que haría visualmen- mitad del tamaño completo del animal. e

46
47
jurásico | huyangosaurus

Después del fuego


Al final del verano, el sotobosque, cubierto de hojas de pino y helechos secos, solo necesita la chispa de un rayo para
volverse una hoguera, pero la rapidez con la que se consume el combustible impide que los propios árboles ardan; el
fuego dura poco. Aunque los Huayangosaurus han sobrevivido al incendio con leves quemaduras, ahora se enfrentan al
hambre: su alimento se ha convertido en cenizas, y deberán caminar mucho antes de encontrar vegetación comestible.

L os estegosaurios son los herbívoros más característicos del


Jurásico. Y el Huayangosaurus, encontrado en la provincia
china de Sichuán, es uno de los de menor tamaño, pero, al igual
considerable tamaño en las caderas, los hombros y la cola. Su crá-
neo, inusualmente corto para un estegosaurio, presenta un ho-
cico bastante chato y redondeado, quizá como consecuencia de
que el resto de sus parientes, estaba bien protegido con púas de unos hábitos alimentarios diferentes a los de sus congéneres. e

48
49
jurásico | eurhinosaurus

La madre muerta
Esta noche, el temporal marítimo arrojó sobre la arena de la playa a una hembra
de Eurhinosaurus que ha agonizado durante horas, asfixiada por su propio peso.
Entre estertores ha parido una cría, que tampoco ha sobrevivido. Ambos cuer-
pos se descompondrán con rapidez, lo que atraerá a numerosos carroñeros.

G racias a sus excepcionales condiciones


de conservación, los fósiles de ictio-
saurios del Jurásico europeo nos han trans-
El Eurhinosaurus –‘lagarto de bue-
na nariz’– recibe el nombre de su hocico,
con un perfil que recuerda mucho al de los
mitido una gran cantidad de información: modernos peces espada. La utilidad de esa
conocemos su aspecto –gracias a la huella protuberancia no está nada clara, pues la
bacteriana de los tejidos blandos–, su dieta mandíbula inferior es mucho más corta que
e, incluso, su modo de reproducción. Algu- la superior, lo que dificultaría la captura de
nos ejemplares, como el de la ilustración, presas. Quizá fuera un simple órgano de ex-
murieron tras varar y dejaron el testimonio hibición que, como tantas otras estructuras
del nacimiento de sus crías, ya que estos extrañas y aparentemente innecesarias de
animales, como los plesiosaurios y los mo- la fauna, tenía como único objetivo atraer la
dernos tiburones, eran ovovivíparos. atención. e

50
Fósil de una hembra
de ictiosaurio y su cría, que
debió morir poco
después que su madre.
Se descubrió en Alemania.

51
cretácico

La tercera
hornada
pisó fuerte
HACE ENTRE 145 Y 66 MILLONES DE AÑOS,
LOS CONTINENTES OCUPARON SUS POSICIONES
ACTUALES Y LOS ECOSISTEMAS SE POBLARON
CON UNA VARIEDAD Y ABUNDANCIA NUNCA ANTES
VISTA. PERO LA EXTINCIÓN DESPIADADA
DEL CRETÁCICO-PALEÓGENO ACABÓ
CON LA DICTADURA DE LOS DINOSAURIOS.

6
5

2
1

52
C
on unos ochenta millones de años, el Cretácico es los yacimientos de Mongolia, muestra una gola completa y un
el periodo más largo del Mesozoico. También fue el abultamiento nasal, justo donde otros géneros desarrollarán
que trajo los cambios más profundos, ya que la apa- cuernos bien diferenciados.
rición de las plantas con flor y la diversificación de Dichas cornamentas varían mucho en cuanto a forma, ta-
los ecosistemas se tradujeron en la proliferación de maño y disposición. El Einiosaurus procurvicornis (4) pre-
nuevas formas de vida. senta un cuerno nasal doblado hacia abajo y otros dos en lo
Uno de los grupos de animales más conocidos de este perio- alto de la corona. El Centrosaurus (5) y su pariente asiático,
do es el de los ceratópsidos, los dinosaurios cornudos, aunque el Sinoceratops (6), lucen una gola ornamentada por diversas
quizá sería más apropiado llamarlos dinosaurios de pico de puntas, erectas y curvadas. Pero en ningún caso resultan tan
loro. Estos cuadrúpedos aparecieron en las estepas asiáticas, llamativas como la del Pentaceratops (7), cuyo cráneo es, tal
pero buena parte de su historia se desarrolló en Norteamérica. vez, el más grande de cualquier vertebrado terrestre: su tama-
Un caso similar, pero al revés, se daría entre los tiranosáuri- ño equivale al de un automóvil.
dos, que surgieron y evolucionaron en América del Norte y se
extendieron posteriormente por Asia. Estos hechos apuntan a Sin embargo, el más célebre de todos estos animales es el tri-
una conexión terrestre a través del estrecho de Bering. cerátops (8), que ha quedado en el imaginario popular como
el eterno rival del tiranosaurio. Su característico rostro, con
Entre los géneros más antiguos de ceratópsidos destacan el dos grandes cuernos supraorbitales y uno nasal, ha sido po-
Psittacosaurus (1), que no tiene gola –una especie de coro- pularizado por el cine y las ilustraciones desde los tiempos
na– ni cuernos, pero cuyo pico lo señala como miembro de del paleoartista Charles Knight (1874-1953). Es la estrella in-
la familia. Lo mismo le sucede al pequeño Yinlong (2), si bien discutible de una familia que, sin alcanzar las descomunales
este ya presenta en la nuca el reborde óseo que acabará por dimensiones de los saurópodos, ha aportado pruebas de com-
dar lugar a las ornamentadas golas de los grandes ceratóp- portamientos complejos de gran interés, como movimientos
sidos. Por su parte, el Protoceratops (3), muy abundante en migratorios, gregarismo y cuidado de las crías. e

8
7

53
cretácico | concavenator

54
Una mañana cualquiera, en Cuenca…
En época de celo, cazar se vuelve un problema. Durante estas semanas, la vela dorsal del
Concavenator se tiñe de vivas tonalidades rojas, señal que no pasa desapercibida a sus
potenciales presas. Es el caso de estos Mantellisaurus, que corren despavoridos; y del
pequeño Pelecanimimus, que opta por esconderse en la sombra y mantenerse inmóvil.

E l yacimiento conquense de Las Hoyas es una ex-


celente ventana al Cretácico inferior que ya ha
deparado descubrimientos de gran interés, como
la península ibérica. Además de sus peculiaridades
físicas, como su vela dorsal, la configuración de sus
patas, los detalles de su piel y la posible presencia
el Pelecanimimus, un ornitomimosaurio primiti- de plumas, el Concavenator ha aportado informa-
vo; las aves extintas Iberomesornis y Eoalulavis; ción adicional sobre la evolución de los terópodos,
y, recientemente, el terópodo Concavenator cor- ya que se trata de uno de los Carcharodontosaurus
covatus, uno de los fósiles mejor conservados de más antiguos conocidos hasta la fecha. e

55
cretácico | pelecanimimus

Jornada de pesca
Las últimas lluvias han llenado la laguna. Es un buen momento
para que los animales oportunistas, como los Pelecanimimus, re-
pongan sus reservas de cara a los próximos meses, antes de que
las aguas someras vuelvan a secarse.

​​El aspecto del Pelecanimimus no


es demasiado espectacular, pe-
ro este dinosaurio ha aportado una
ñandú...). Su pico muestra una for-
ma de transición entre las mandí-
bulas dentadas de otros terópodos
gran cantidad de información des- y los apéndices lisos de los orni-
de su descubrimiento en Cuenca en tomímidos del Cretácico superior.
1994. Se trata de un ornitomímido, Además, la exquisita conservación
suborden de terópodos corredores del fósil ha permitido observar de-
con notables similitudes con las mo- talles de los tejidos blandos –como
dernas aves ratites (avestruz, emú, su cresta– y los huesos menores. e

56
57
cretácico | elasmosaurus

SORPRESA a la vuelta del ARRECIFE


Los casi ocho metros del cuello de Elasmosaurus son muy útiles en medio de este paisaje ro-
coso y coralino. Gracias a él, este reptil marino de casi dos toneladas puede revisar numerosos
recovecos casi sin moverse. Atentos solo a la sombra del cuerpo en forma de barril, algunos
peces no perciben la cercanía de sus fauces hasta que ya es demasiado tarde.

E l Elasmosaurus tiene el dudoso honor de haber


desencadenado uno de los sucesos fundamentales
de la paleontología del siglo XIX: la llamada Guerra
Avergonzado, Cope inició una furiosa rivalidad con
su colega: la frenética carrera de traiciones y descu-
brimientos duró más de veinte años. Cope trató de
de los Huesos entre Othniel Charles Marsh y Edward prolongarla incluso más allá de su muerte, exigien-
Drinker Cope. Este último, cuando presentó el esque- do que los cerebros de ambos fueran pesados tras la
leto, cometió un tremendo error anatómico al situar autopsia, convencido de que el suyo era más grande.
la cabeza en la punta de la cola, pifia que fue amplia- Marsh se negó, lo que dejó pendiente la última bata-
mente difundida por su entonces amigo Marsh. lla de esos dos estrambóticos sabios. e

Grabado del esqueleto de Elasmosaurus publicado por Cope –y generosamente distribuido por Marsh–.

58
59
cretácico | patagotitan

60
La agonía del GIGANTE
La sequía ha desecado el lago, y su lecho, abrasado por el sol, es ahora una planicie polvorienta
y sofocante. Víctima de su inmenso tamaño, el patagotitán se enfrenta ahora a un terrible dilema:
podría alimentarse de sus reservas de grasa durante semanas, pero si no encuentra suficiente
agua en un par de días, sus huesos acabarán blanqueándose sobre la dura costra de sal.

E n las últimas décadas, se han hallado en el Co-


no Sur los fósiles de criaturas tan fascinantes
como el Carnotaurus –un veloz terópodo– y el
Con una longitud estimada de unos 35 metros,
una altura hasta la cabeza de más de 10 metros y
un peso aproximado de 77 toneladas podría ser el
Giganotosaurus, un depredador aún más grande mayor animal terrestre de todos los tiempos. Han
que el Tyrannosaurus rex. No obstante, las estre- aparecido los restos de seis ejemplares. El fémur de
llas indiscutibles son los titanosaurios. Entre ellos uno mide 2,4 metros, lo que lo convierte en el más
se incluyen algunos de los animales más colosales grande jamás encontrado; al menos hasta que nos
que han caminado sobre la Tierra, como el reciente- topemos con un nuevo gigante que desplace al colo-
mente descrito Patagotitan mayorum. so argentino del primer puesto. e

61
cretácico | albertosaurus

62
una pareja de muerte
Dos Albertosaurus recorren uno de los bosques que cubren el noroeste de Norteamérica. Su pluma-
je los protege de la humedad, mientras ventean una presa. De dos en dos, sus posibilidades de éxito
en la caza aumentan, pero uno solo ya es una importante amenaza para cualquier herbívoro.

J oseph Burr Tyrrell, fundador del museo que lleva


su nombre, en Canadá, encontró el primer Alber-
tosaurus en 1884. Este fue descrito por el paleontó-
Poco después de aquel hallazgo, se encontró un ya-
cimiento con una docena de ejemplares. Se trataba
del primer gran carnívoro conocido que mantenía un
logo Henry Fairfield Osborn en 1905, justo después comportamiento gregario. Sorprendentemente, fue
de que presentase en sociedad el Tyrannosaurus rex. considerado durante décadas como un carroñero, qui-
De complexión más ligera que este, los albertosaurios zá para que no hiciera sombra a su pariente, el T. rex,
adultos medían entre 8 metros y 10 metros. entronizado como el depredador por excelencia. e

63
cretácico | psittacosaurus

64
el peligro se masca en la niebla
Esta familia de psitacosaurios confía en que su pequeño tamaño y las tonalidades de su piel, que
los ayudan a confundirse con el entorno, les permitan eludir al gran depredador que se pierde en
la niebla. Cuando el peligro haya pasado, los adultos seguirán buscando alimentos para sus crías.

E l exquisito estado de conservación de los fósi-


les de Psittacosaurus, un pequeño ceratópsido
del Cretácico que habitó lo que hoy es Mongolia, ha
dos; podrían haber estado presentes en los dinosau-
rios desde antes del Triásico.
Por otro lado, el estudio de sus melanosomas –los
aportado información muy valiosa sobre el aspecto orgánulos celulares que contienen el pigmento mela-
en vida de los dinosaurios. Por una parte, la presen- nina– ha permitido recrear el patrón de su coloración,
cia del llamativo penacho que lucen estos lagartos que era de tonos rojizos con un evidente contrasom-
en las caderas y la cola sugiere que las estructuras breado ventral. Esto parece indicar que vivía en zonas
similares a plumas no son exclusivas de los terópo- boscosas, donde pasaría desapercibido. e

65
cretácico | mosasaurus

66
¡Para MONSTRUO MARINO, yo mismo!
Es un mosasaurio juvenil, pero con sus 8 metros de largo supone una seria amenaza para cualquier
criatura con la que se tope. Esto es así salvo que se trate de un mosasaurio adulto, que lo doblaría en
tamaño. Probablemente, es el depredador marino más impresionante que haya existido.

E l del Mosasaurus fue el primer gran hallazgo de


un animal del Mesozoico. Sus fósiles, encontra-
dos en Maastricht (Países Bajos), en el siglo XVII,
con los modernos varanos, el grupo de reptiles mo-
dernos que incluye a los dragones de Komodo.
Los mosasaurios desplazaron a los pliosaurios co-
fueron tomados en un primer momento por los res- mo los depredadores supremos de los mares cretá-
tos de un cocodrilo. Con esta etiqueta pasaron de cicos. Seguían una dieta variada que incluía peces
mano en mano hasta que acabaron en el estudio de óseos, tiburones, plesiosaurios y otros mosasaurios.
Georges Cuvier, el padre de la paleontología. Este Mosasaurus hoffmanni, el mayor conocido, medía
naturalista francés los relacionó inmediatamente cerca de 18 metros de largo.

67
cretácico | oviraptor

víctimas de Una injusticia


Al llegar la primavera, los ovirraptores se concentran en las escasas zonas húmedas de la estepa
asiática e inician los rituales de apareamiento. Los machos ocupan los asentaderos y cantan,
agitando los abanicos de sus colas, con lo que tratan de atraer la atención de las hembras.

O viraptor philoceratops es uno de los nombres


científicos más injustos que se ha dado a un dino-
saurio. Este término, oviraptor, que se traduce como
tegiéndolo. No es la única característica sorprendente
de estos animales. El extraño pico de los ovirraptores
sigue siendo objeto de debate entre los expertos acerca
‘ladrón de huevos’, se debió a que el primer ejemplar, de su alimentación. Asimismo, algunos estudios sobre
encontrado en Mongolia en 1924, estaba cerca de un su cola han demostrado que poseían una especie de
nido. Hoy sabemos que era una madre que murió pro- abanico similar al que lucen muchas aves modernas. e

68
69
cretácico | microraptor

70
... Y LOS DINOS echaron a volar
Bajo los árboles, apenas se percibe el corto y sigiloso vuelo de estos microrraptores.
Estos animales son extraordinariamente vulnerables en el suelo, pero cuando planean
pueden eludir la mayoría de los peligros que podrían acecharlos. Desde el aire buscan
su alimento, que consiste en insectos y pequeños vertebrados.

L os hallazgos de dinosaurios emplumados


en los yacimientos chinos del Cretácico han
confirmado que algunos de estos animales con-
cuatro extremidades, lo que le permitiría llevar a
cabo vuelos planeados largos y precisos.
Algunos estudios destacan que, al igual que
taban, efectivamente, con plumaje. El caso de este pequeño terópodo, los Archaeopteryx –las
Microraptor es muy interesante, pues, además, aves más primitivas– podrían haber tenido alas
presenta unas superficies de sustentación en las en sus miembros posteriores. e

71
cretácico | lohuecotitan

72
Pasando el testigo
Algunas hembras de lohuecotitán, un titanosaurio ibérico, prefieren realizar sus puestas
en los terrenos áridos. De ese modo, el calor del sol incubará los huevos enterrados en la
arena. La mayoría de las nidadas eclosionarán a la vez, lo que aumentará las posibilidades
de que los pequeños saurópodos sobrevivan a los peligros del entorno.

L os titanosaurios, los últimos grandes saurópo-


dos, nos han dejado restos muy interesantes
por todo el mundo. Al contrario que otros cuelli-
Para nidificar, las hembras excavaban una zanja
con las patas traseras. Una vez depositados los hue-
vos, los enterraban –el proceso puede verse aba-
largos más conocidos, como los Diplodocus, es- jo–. Las crías eran dejadas a su suerte, y las zonas
tos animales presentaban estructuras defensivas, de puesta se reutilizaban año tras año. Estas han
como espinas y nódulos cutáneos. Su conducta formado grandes yacimientos, como los de Coll de
social también resulta peculiar, ya que se han en- Nargó (Lérida) y Auca Mahuevo (Argentina), don-
contrado zonas de anidamiento colectivo.  de se han hallado incluso huevos con embriones. e

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cretácico | protoceratops y velociraptor

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Hasta el último aliento
Los velocirraptores y los protoceratops suelen ignorarse entre ellos, pero la inminencia de una tor­
menta de arena ha alterado mucho a los animales y ha bastado un encuentro imprevisto para de­
sencadenar un ataque... ¡de los herbívoros! Un velocirraptor ha logrado huir, pero el otro agoniza ba­
jo los pisotones y mordiscos del protoceratops. Este, sin embargo, también está herido de muerte.

S e ha descrito el Protoceratops como la oveja del


Cretácico, pero, en realidad, se habría parecido
más a un jabalí, tanto por su tamaño y peso como
abrazo mortal que ha llegado hasta nuestros días. El
conjunto puede verse más abajo.
Encontrados en 1971 en la formación de Djado-
por su dureza. Un extraordinario hallazgo ha basta- chta (Asia Central), los dinosaurios combatientes
do para disipar cualquier duda al respecto. Hace 80 del Gobi, como se los conoce, conforman uno de
millones de años, uno de estos animales y un Velo- esos raros fósiles que han preservado para nosotros
ciraptor se mataron el uno al otro. Sus cuerpos, se- no solo los huesos, sino un instante vital. Constitu-
pultados por la arena, quedaron congelados en un yen, así, una verdadera ventana al pasado. e

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cretácico | pteranodon

CON UNA CRESTA COMO TIMÓN


El pteranodón ha localizado un pez cerca de la superficie. Planea en silencio, casi acariciando las
olas de un mar tranquilo; abre el pico para cortar la superficie del agua justo en la trayectoria de
su presa, que no se ha dado cuenta de la gigantesca silueta que se le acerca por la aleta caudal.

E l Pteranodon sternbergi, con más de seis metros


de envergadura y un pico de casi 1,30 de largo, es
uno de los mayores pteranodones del Cretácico –el
Es posible que, además de pescadores, se com-
portaran como carroñeros ocasionales. Sin embar-
go, seguramente no cazaban grandes presas. Pese a
término pteranodon significa ‘alas sin dientes’–. su considerable tamaño, estos lagartos alados eran
Según parece, estos pterosaurios podrían haber se- increíblemente ligeros, pues contaban con huesos
guido unos hábitos parecidos a los de los actuales tubulares, de paredes tan delgadas como el papel.
albatros: aprovechaban las corrientes en chorro pa- Se calcula que apenas pesaban entre 30 kilos y 40
ra volar sobre los océanos y regresaban a tierra solo kilos, lo que pone en entredicho muchas escenas
para aparearse y nidificar. Sus grandes alas sugieren cinematográficas en las que estos animales atrapan
que su especialidad era el vuelo planeado, y tal vez y se llevan por los aires a una persona –habitual-
usaran sus crestas como timones de dirección. mente, la novia del protagonista–. e

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cretácico | pentaceratops

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un coito muy sonado
El bosque retumba con los bramidos de un enorme Pentaceratops, de más de 5 toneladas y 8
metros de largo. Sin rivales capaces de disputarle la supremacía, este ejemplar montará a todas
las hembras de la zona a medida que entren en celo. Una vez pasado este, el macho se desen-
tenderá de ellas, al menos hasta que llegue la próxima primavera y se disparen ciertas hormonas.

L as aparatosas golas de los ceratópsidos parecen


haber cumplido un papel ornamental, antes que
defensivo. Si, como se supone, se trataba de un ele-
en el que se establecen comparaciones y se procura
evitar el enfrentamiento físico. En los ceratópsidos,
este podría ocasionar graves lesiones a ambos con-
mento cuya función es que su propietario aparen- tendientes, que solo luchan si se ven muy igualados.
te ser más grande de lo que es, es probable que su El vencedor se convertirá en el único dueño de un
existencia indique unas costumbres reproductivas territorio y en el semental de un harén de hembras.
similares a las de algunos modernos ungulados, co- La gola del Pentaceratops es especialmente lla-
mo los cérvidos. En estos animales, los machos se mativa por su tamaño. Podría ser la criatura terres-
disputan un territorio mediante un elaborado ritual tre con el cráneo más grande que haya existido. e

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cretácico | nothronychus

¡ESCUCHAD, HIJOS!
Una familia de Nothronychus, dinosaurios teró-
podos tericinosáuridos, recorre la playa buscan-
do restos de peces y moluscos. A base de imitar
a su madre, las crías aprenden a voltear las pie-
dras con las garras para atrapar a las criaturas de
la franja de marea que completan su dieta.

L os tericinosáuridos, descubiertos en Mongolia en


1954, eran un enigma para la ciencia, ya que de
ellos solo se conocían sus desmesuradas zarpas falci-
formes, o sea, con forma de hoz. Por fin, en los años
90, se pudo establecer que se trataba de dinosaurios
terópodos manirraptores. Sus extraños rasgos anató-
micos apuntan a que se adaptaron a una dieta no del
todo herbívora, sino de forrajeo. Procesaban la mate-
ria vegetal en sus enormes estómagos, que alteraron la
posición de las caderas. También eran unas criaturas
oportunistas natas que completaban la alimentación
con un amplio abanico de bichos.
Un detalle interesante es que los tericinosáuridos,
que no están emparentados de modo directo con las
aves modernas, tenían un oído interno de tipo avia-
rio capaz de captar frecuencias inaudibles para otros
animales. Inicialmente también se pensaba que estos
dinos eran un endemismo centroasiático, por lo que
el descubrimiento del género Nothronychus en Nue-
vo México fue una gran sorpresa. e

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cretácico | torosaurus

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EL BOSQUE animado
La emboscada ha funcionado. El más ágil y rápido de los albertosaurios ha perseguido a
los dos cornudos torosaurios por el bosque hasta arrinconarlos donde esperaba al ace-
cho su compañero, que se lanza de flanco contra una de las aterradas presas. La caza
termina en unos segundos con una certera dentellada en las nucas de los perseguidos.

L a clasificación de Torosaurus ha dado mu-


chos quebraderos de cabeza en los últimos
años. Su parentesco con los Triceratops es evi-
Ahora bien, esta hipótesis es muy discutida,
ya que el cráneo del primero presenta en la gola
unas amplias aberturas, mientras que la del Tri-
dente, hasta el punto de que algunos expertos, ceratops es continua, sin agujeros. La existen-
como Jack Horner y John Scannella, de la Uni- cia de otra especie, Nedoceratops hatcheri, que
versidad de Montana (EE. UU.), creen que se parece ser una forma transicional entre las dos
trataba del mismo animal: Torosaurus sería la primeras, no hace más que añadir confusión al
forma más madura y Triceratops, la más juvenil. debate. e

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cretácico | sarcosuchus y nigersaurus

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ASALTO EN aguas TURBULENTAS
Este Nigersaurus ha tenido mala suerte. Las aguas turbias le han impedido avistar al Sarcosuchus,
un depredador de 12 m de longitud cuyo devastador mordisco le ha partido la espalda. Pero el
SuperCroc, como también se lo conoce, aún debe rematar la faena, ya que sus mandíbulas no le
permiten masticar; ha de esperar a que el cadáver se descomponga en el río para poder devorarlo.

E l hallazgo de un cráneo bastante completo de


Sarcosuchus imperator ha permitido a los pa-
leontólogos hacerse una idea de cómo era este enor-
gero, gracias a un esqueleto muy neumatizado; e
inu­sualmente pequeño para tratarse de un dino
saurópodo: su longitud corporal no pasaba de 10
me cocodrilo cretácico en cuya boca podría caber un metros. Tenía el cuello corto y una boca realmen-
ser humano. Su aspecto nos resultaría familiar de no te extraña, ancha, plana y repleta de dientes fron-
ser por su tamaño –12 metros de largo– y porque su tales que recuerdan las púas de un gran rastrillo,
cráneo se ensancha mucho a la altura del hocico. lo que parece indicar una especialización alimen-
En cambio, Nigersaurus era un saurópodo li- taria en plantas blandas. e

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cretácico | anquilosaurio y bistahieversor

A MAZAZO LIMPIO
El Bistahieversor debía de estar desesperado para atacar al descubierto a una presa tan peligrosa
como un anquilosaurio, que le rompió el tobillo con un tremendo mazazo. Inválido, el sorprendido
terópodo tiranosáurido se arrastrará agonizante hasta que el hambre o una infección acaben con él.

E l Ankylosaurus, herbívoro cuadrúpedo del Cre-


tácico y posible descendiente de los estegosaurios
de la que se conoce una sola especie –Ankylosaurus
losáuridos estaban fusionadas, así que su cola era como
una maza que a veces alcanzaba un metro de diámetro.
Por su parte, Bistahieversor era un tiranosáurido
magniventris–, llevó la protección corporal al máxi- del Cretácico superior americano. Comparado con
mo. Era un verdadero tanque viviente cuya piel estaba otros miembros de su familia, la Tyrannosauridae,
recubierta de placas óseas que formaban una armadu- era relativamente ligero, y su cráneo presentaba al-
ra formidable incluso en las órbitas oculares. En algu- gunos detalles peculiares, como una fenestra adicio-
nos casos, las últimas vértebras caudales de los anqui- nal, una quilla maxilar y una doble articulación. e

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cretácico | pachycephalosaurus

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CHOQUE DE cabezones
Los golpes que anuncian la llegada del celo resuenan en las llanuras de Dakota. Los cráneos de
los paquicefalosaurios adultos adquieren una viva coloración antes del combate y empiezan las
embestidas. Un ejemplar joven que aún no ha desarrollado su librea observa atento la pelea.

L os paquicefalosáuridos son una de las últimas fa-


milias de ornitisquios del Cretácico. Los primeros
restos se hallaron en la década de 1850 cerca del na-
tardías presentan un cráneo cupular con ornamen-
tos. Inicialmente se pensó que esta librea se debía a
que los machos combatían atacándose de frente, co-
cimiento del río Misuri, pero no fueron identificados mo arietes, pero el patrón de daños encontrados en
correctamente hasta mediados del siglo XX. los huesos apunta a que usarían la cabeza para gol-
Los ejemplares descritos hasta ahora son todos de pear de flanco, en la testa o en el tórax del contrario.
pequeño tamaño, salvo los del Pachycephalosaurus Hoy se cree que el Dracorex hogwartsia, una de las
wyomingensis, que da nombre a la familia y podía especies de dinosaurio más populares, podría ser una
alcanzar los 5 metros de longitud. Las criaturas más forma juvenil del Pachycephalosaurus. e

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cretácico | corythosaurus

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LOS BEBÉS SON LO PRIMERO
Una manada de Corythosaurus se dispone a salir del bosque al amanecer. La hembra líder, con
su llamativo bonete rojo, brama para que todos se reagrupen en torno a las crías. Los adultos
formarán así un círculo a su alrededor para mantenerlas a salvo de un ataque inesperado.

L os hadrosaurios, también conocidos como di-


nosaurios de pico de pato, se encuentran entre
los herbívoros más estudiados de las últimas déca-
indicar un uso como amplificadores de sonido.
Uno de los aspectos más interesantes de los ha-
drosaurios es que eran muy gregarios y cuidaban
das. La función de sus crestas sigue siendo objeto de a la prole desde el nacimiento. Se han encontra-
controversia, ya que, si bien la mayoría parecen ha- do zonas de anidamiento colectivas con restos de
ber sido puramente ornamentales, como las de los alimentos en los nidos. Parece factible a tenor de
Corythosaurus, los de otras géneros, como Para- los rastros de huellas descubiertos que formaran
saurolophus, tienen canales internos que podrían grandes grupos familiares con adultos y crías. e

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cretácico | quetzalcoatlus

COMO MARABÚS giganteS


Ni el más mínimo movimiento pasa desapercibido a los ojos
del Quetzalcoatlus, que atisba el horizonte desde sus casi siete
metros de altura. Esta vez, la presa es un cocodrilo joven, de
metro y medio de largo, como el pico que lo está engullendo.

L a vida del Quetzalcoatlus no es


fácil de interpretar. ¿Realmen-
te podría volar un reptil del tama-
da en tierra, la estructura del cue-
llo y el enorme pico hacen pensar
que, aunque hubiera sido el mayor
ño de una avioneta? Todo depende ser volador de todos los tiempos,
de la relación peso-sustentación, buscaría su alimento como un
pero aún no ha sido posible esti- marabú gigante, aprovechando
mar con exactitud cuántos kilos la carroña y matando presas me-
arrastraba. Su posición cuadrúpe- diante tremendos picotazos. e

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cretácico | tyrannosaurus rex

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Abran paso al rey
En una carrera larga, el joven edmontosaurio –abajo, a la derecha– tendría una oportunidad, ya que
es un corredor de fondo, pero el Tyrannosaurus rex ha logrado acercarse mucho antes de lanzarse
al ataque y sus grandes pies le dan mejor agarre en este terreno arenoso. El final está anunciado.

S i hay un dinosaurio emblemático, ese es el


Tyranno­saurus rex. Desde su descubrimiento por
el paleontólogo estadounidense Edward Drinker Cope
La noticia más sonada sobre este animal fue el ha-
llazgo en 2007 por la paleontóloga Mary Schweitzer
de células óseas y sanguíneas y restos de colágeno
en 1892, este descomunal carnívoro nos ha fascinado. en el interior de un fémur. Esto permitió establecer
Los treinta ejemplares hallados hasta ahora han dado un patrón de descalcificación análogo al de las aves
pie a numerosas hipótesis sobre los hábitos de este durante la puesta de huevos.
lagarto tirano, unas veces clasificado como depreda- El T. rex es además el dinosaurio cinematográ-
dor y otras, como carroñero. Su anatomía también es fico por excelencia. Ha aparecido en más filmes y
enigmática, ya que algunos expertos afirman que sería series que ninguno de sus congéneres. Véase God­
incapaz de correr, mientras que otros lo consideran zilla, cuyo protagonista es un tiranosaurio modifi-
razonablemente ágil para su tamaño. cado por las radiaciones de una prueba atómica. e

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cretácico | hesperornis

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PARECEN PINGÜINOS, PERO NO LO SON
El ruido de las olas apenas se escucha, amortiguado por los graznidos de una bandada de
Hesperornis que remonta la cresta antes de sumergirse para iniciar una productiva jornada de
pesca. Estas aves marinas prehistóricas eran auténticos arpones vivientes.

S i hoy viéramos pasar nadando a un grupo de Hes-


perornis probablemente no nos sorprendería-
mos demasiado, ya que estas criaturas del Cretácico
Aunque presentan algunos caracteres –los dien-
tes– que podrían considerarse como primitivos,
también muestran sorprendentes adaptaciones al
superior tenían un aspecto a medio camino entre los medio marino, hasta el punto de que no habrían
grandes pingüinos antárticos y los cormoranes. sabido desenvolverse bien en tierra firme. Sus pa-
Su descubrimiento en 1871 por el paleontólogo tas estaban situadas a los lados de la cadera, lo que
Othniel Charles Marsh añadió un nuevo y sorpren- produce una postura idónea para propulsarse en el
dente eslabón a la historia evolutiva de las aves. agua, pero muy problemática para caminar. e

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extinción
Hace unos 65 millones de años, un asteroide de
unos 15 kilómetros de ancho se estrelló en lo
que hoy es Chicxulub (México) con una fuerza
mil millones de veces superior a la de las bom-
bas atómicas de Hiroshima y Nagasaki. El cata-
clismo desencadenó una serie de eventos que
desembocaron en un invierno global. Este se
llevó por delante a la mayoría de los dinosau-
rios, pterosaurios y reptiles acuáticos, entre
otras criaturas. La buena noticia: los mamíferos
se quitaron de encima a sus peores enemigos.

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