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Lecciones de Valentía y Fe

El documento presenta la historia bíblica de Sadrac, Mesac y Abed-nego, quienes se negaron a adorar una estatua de oro que Nabucodonosor había erigido a pesar de las amenazas de ser arrojados a un horno ardiente. Aunque fueron arrojados al horno, Dios los protegió y salieron ilesos, lo que llevó a Nabucodonosor a reconocer al Dios de los hebreos. El documento anima a los niños a no ceder a la presión de grupo
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Lecciones de Valentía y Fe

El documento presenta la historia bíblica de Sadrac, Mesac y Abed-nego, quienes se negaron a adorar una estatua de oro que Nabucodonosor había erigido a pesar de las amenazas de ser arrojados a un horno ardiente. Aunque fueron arrojados al horno, Dios los protegió y salieron ilesos, lo que llevó a Nabucodonosor a reconocer al Dios de los hebreos. El documento anima a los niños a no ceder a la presión de grupo
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Haz lo correcto…

Porción Bíblica para estudiar: Daniel 1-3

✴Texto para
aprender:
“La verdadera sabiduría es
el temor al Señor.”
Salmo 111:10

✴ Objetivos:
Mediante esta lección
animaremos al niño a:
1. No ceder a la presión de
grupo.
Introducción:
2. No sentir que es más débil Pregunte a los niños:
por hacer lo correcto. • ¿Cómo reaccionan tus amigos cuando te invitan a hacer cosas
3. Obedecer a Dios antes que incorrectas y no aceptas?
a los hombres. • ¿Han tenido algún problema en el colegio por ser cristianos y
4. Ser sabios conforme a La querer hacer lo correcto?
Palabra de Dios. • Repase la lección anterior…

Desarrollo de la historia:
✴Visuales: Estando ya Sadrac, Mesac y Abed-nego ubicados en sus respectivos
trabajos no imaginaban lo que les esperaba aún. Sus días de ser
1. Sadrac, Mesac y Abed-
probados como hombres fieles a los mandamientos de Dios aún no
nego. habían terminado. No podemos olvidar que tanto ellos como el pueblo
2. L a P r e g o n e r o s d a n d o judío estaban aún en cautiverio. Nabucodonosor, que continuaba con
voces. sus aires de grandeza, construyó una estatua de oro de treinta metros
de alto y tres metros de ancho. Luego invitó a todos los gobernantes,
3. El horno de fuego. jefes, jueces, capitanes y tesoreros a la dedicación de la estatua.
4. Nabucodonosor adorando a Todos los invitados acudieron, se pusieron frente a ella mientras el
Dios. pregonero iba anunciando con voz fuerte: "Se os ordena a vosotros,
oh pueblos, naciones y lenguas que al oír todos los instrumentos, al
son des bocinas, tamboril y arpa, os postréis y adoréis a la estatua de
oro que el rey ha levantado. Cualquiera, pues, que no se postre será
echado dentro de un fuego ardiendo."
Éxodo 20:3

¡Qué prueba más dura para estos tres chicos! Ahora prácticamente toda Los babilonios tenía muchos
la región de Babilonia los conocía, se podrían burlar de ellos, dioses. Cada dios representaba
rechazarlos, y peor aún, echarlos en un horno de fuego ardiendo si no algún miedo, pánico que ellos
hacían lo mismo que todos los demás. ¡Qué miedo! (Ayude a los niños a tuvieran. A los desastres
identificarse con la situación de Sadrac, Mesac y Abed-nego.) Tenían naturales, al hambre, a las
dos opciones, o se dejaban influenciar por el temor, o hacían lo correcto: guerras e incluso a cosas
obedecer los mandamientos sabios de Dios. Ellos ya habían inexistentes, que sólo viven en
comprobado que Dios honra a los que le honran y obedecen sus la imaginación.
mandamientos. Sabían que a la larga, Dios siempre sale victorioso y con
Él los que le obedecen. Por eso continuaron con su difícil pero firme
decisión de ser fieles a Dios, y cuando sonaron los instrumentos no se
postraron ante la estatua. ¿Qué hubieras hecho en su lugar? ¿ Te
imaginas siendo echado en un horno ardiendo? ¿Existe algo que te de
mucho miedo ? Desde luego un horno ardiendo le da miedo a
cualquiera.
Por supuesto había mucha gente pendiente de lo que Sadrac, Mesac y
Abed–nego hacían. Un día, ciertos hombres los acusaron
maliciosamente delante del rey, diciendo que no habían respetado ni
obedecido sus órdenes. Qué injusto cuando nos acusan falsamente, por
eso no debemos señalar a nadie a menos que sea absolutamente cierto
y necesario. El rey Nabucodonosor se llenó de ira y mandó traer a los
chicos para preguntarles si era cierto que no se habían inclinado ante la
estatua que él había construido.
Les dio órdenes nuevamente de postrarse ante la imagen bajo amenaza
de que si no lo hacían, les enviaría al horno de fuego ardiendo. Incluso
se atrevió a decir que ni siquiera Dios les podría salvar. A los ojos de los
demás, parecería una tontería exponer su vida de esa manera, pero ellos
sabían muy bien lo que estaban haciendo. ¡Cuántas veces somos
motivados, tentados y a veces hasta amenazados para que
desobedezcamos y hagamos cosas incorrectas! Necesitamos pedirle a
Dios que nos ayude ser valientes y sabios como Sadrac, Mesac y Abed-
nego. Aunque los demás nos critiquen o se burlen de nuestra
obediencia, estemos seguros en nuestros corazones de que estamos
haciendo lo correcto, y eso es de sabios.
✴ Era muy orgulloso.
✴ Cogía lo que no era suyo.
✴ Obligaba a otras personas a servirle a él y a su país.
✴ Se dejaba influenciar por lo que le dijeran los demás.
✴ Adoraba a una estatua ciega, muda e insensible.
Sin embargo Sadrac, Mesac y Abed-nego por encima de su miedo sabían que Dios es el único digno de ser
adorado. Por eso le respondieron al rey: "Dios puede librarnos de este asunto y de tu mano nos librará. Si no nos
libra, de todas maneras, no adoraremos a tus dioses ni a la estatua que has levantado".
¡Cuánto amaban a Dios! ¡Qué sabios eran! Debemos entender algo que Sadrac, Mesac y Abed-nego ya habían
entendido. Si Dios (Jesucristo) es nuestro Señor debemos obedecerle y confiar en Él, a pesar de lo que nos
cueste. El deseo de Dios es protegernos de las malas consecuencias de la maldad y del pecado. Quiere
protegernos de situaciones que nos traerán peores consecuencias de lo que nos pueden hacer los humanos. El
pecado nos puede convertir en personas torpes e insensatas, sin embargo, hacer lo correcto nos hace cada vez
más sabios. Recuerda siempre ante cualquier duda o situación, ¡haz lo correcto! Está escrito en la Biblia.

El rey se enojó tanto con los tres chicos, que hasta su rostro cambió, ordenando que el horno se calentara siete
veces más de lo previsto. Mandó que unos hombres muy fuertes atasen a Sadrac, Mesac y Abed-nego para
echarlos al horno de fuego ardiendo. No era una situación fácil para ellos. Aunque habían actuado en obediencia
a Dios, lo lógico es que sus piernas temblaran al pensar lo que les esperaba dentro de aquel horno, lo normal era
quemarse y arder vivos. Tanto ardía el horno que el fuego consumió a los hombres encargados de echarlos
dentro. Sadrac y sus amigos sabían que aunque murieran, por haber sido obedientes y fieles a Dios, Él los
recibiría en gloria con los brazos abiertos.

Conclusión:
El rey, pensando que los iba a encontrar achicharrados, se acercó al horno de fuego y miró dentro del mismo. Lo
que vio le espantó, y fue corriendo a los de su consejo. ¿Se imaginan a Nabucodonosor, el gran rey de Babilonia
corriendo asustado hacia sus súbditos? Entonces les preguntó: "¿No fueron tres los hombres que echamos en el
horno de fuego?" y ellos le respondieron: "Pues si, oh Rey Nabucodonosor.” Él les dijo: "Yo veo cuatro hombres
que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño y el cuarto tiene aspecto de hijo de los dioses.”
El rey se acercó atónito al horno de fuego y los llamó: “Sadrac, Mesac y Abed-nego, siervos del Dios altísimo,
salid y venid." Ellos salieron del horno por su propio pie. Dios nunca los dejó solos. En todo momento Su
Presencia estuvo con ellos.
Era tan real que hasta Nabucodonosor vio a una cuarta persona con
ellos. Se juntaron todos los gobernantes, capitanes y consejeros y
comprobaron que el fuego no les había tocado sus cabellos ni sus ropas Notas
ni sus zapatos, y sus cuerpos estaban intactos. ¡Ni siquiera olían a
quemado

Una vez más Sadrac, Mesac y Abed-nego comprobaron que Dios honra
a los que le honran. Ellos fueron sabios guardando los
mandamientos de Dios. Estuvieron dispuestos a morir, con tal de no
inclinarse ante una estatua. Ellos sabían que es de sabios hacer lo
correcto y obedecer los mandatos de Dios.
Nabucodonosor pudo comprobar que Dios estaba con estos chicos
valientes y obedientes. El rey no sólo los bendijo, sino que también
bendijo a Dios diciendo: "No hay Dios, como el Dios de Sadrac, Mesac y
Abed-nego, no hay Dios que pueda librar como Él." Por la fidelidad de
ellos, Nabucodonosor se tuvo que postrar y adorar al Dios de los judíos
que él tenía cautivos.

Aplicación:
¡Qué victoria para Sadrac, Mesac y Abed-nego! No es fácil guardar los
mandamientos de Dios cuando parece que nadas contracorriente.
Mucho menos si tu vida está en peligro. El Dios que le dio valentía a
Sadrac, Mesac y Abed-nego, es el mismo que quiere fortalecerte para
que venzas la tentación de proceder de la misma forma que lo hacen los
demás cuando actúan indebidamente. Por graves que parezcan las
amenazas que te hagan, hoy día nadie te va a echar en un horno de
fuego, ni en una fosa de leones por no hacer lo que ellos dicen. Sin
embargo, Dios sigue siendo el mismo y Él está presente, protegiendo de
una manera especial a sus hijos.
Recuerden a Jesucristo, que fue obediente y venció al pecado en la cruz,
teniendo el poder para librarse. Su amor por la humanidad y su
obediencia al Padre, fueron más fuertes que el sufrimiento. Él nos ha
dado su Espíritu para ayudarnos a vencer, darnos sabiduría y la
capacidad de apartarnos del mal.
Pídele a Dios que te ayude a hablar con Él de las cosas que te ocurren
para que con el tiempo no dominen tu corazón llevándote a proceder
incorrectamente.

Enseñe el texto para aprender.


“La verdadera sabiduría es el temor al Señor.”
Salmo 111:10

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