BIODIGESTOR
Un biodigestor es un contenedor sellado herméticamente al que entra estiércol,
desperdicios de comida, rastrojos de siembra y materia orgánica, en general.
Dentro del mismo ocurre un proceso de biodigestión anaerobio.
En la biodigestión anaerobia la materia prima se transforma en un biofertilizante,
llamado biol, y también se produce biogás; mismo que puede utilizarse para tareas
como cocción, calefacción y electrificación. Esta tecnología permite satisfacer
diferentes necesidades: es una alternativa para el tratamiento de los residuos
pecuarios que evita la contaminación de suelo y agua por la deposición
inadecuada de las excretas; el biogás puede ser utilizado para cocción de
alimentos, iluminación, calefacción, calentamiento de agua y producción de
electricidad; y el biol como fertilizante y regenerador de suelos. Existen
biodigestores a pequeña y gran escala. Los más adecuados a nivel familiar son los
biodigestores “modulares”, entre los que destacan los biodigestores “de bolsa”. Un
biodigestor de bolsa es un sistema de flujo continuo en el que los desechos
orgánicos ingresan por un extremo de la bolsa (reactor), la recorren en un tiempo
de retención hidráulica determinado, y salen tratados como fertilizante orgánico
por otro extremo, produciendo biogás en su recorrido.
¿Para qué sirve el biodigestor?
El biodigestor resulta muy útil y práctico para el óptimo manejo de los desechos
orgánicos. En lugares rurales o donde no existe la correcta infraestructura de
drenaje, generalmente los deshechos son descargados en fosas sépticas, que
requieren mantenimiento y limpieza constante, o en el peor de los casos, al aire
libre. Este último método de descarga puede generar malos olores, presencia de
fauna nociva como ratas o cucarachas, y afectaciones a la salud de los seres
humanos.
En zonas que cuentan con red de alcantarillado el biodigestor ayuda a que el
drenaje se libere evitando su obstrucción y haciendo más rápido el tratamiento
posterior del agua.
¿Para qué sirve el biodigestor?, no solo te ayudará a conocer su funcionamiento y
las ventajas, sino que también podrás entender el impacto ambiental que tienen
los desechos. El agua de drenaje generalmente tiene que ser tratada, ya que, de
no ser así, representa un gran riesgo de contaminación, pues se puede mezclar con
el agua de lluvia o caer en ríos, lagos y en los mares, contaminando también a las
especies que viven en ellos. Por lo general, el drenaje llega a plantas donde el agua
es tratada para después ser regresada a los cuerpos de agua naturales sin tener un
riesgo de contaminación.
El biodigestor, realiza un tratamiento primario del agua, favoreciendo el cuidado
del medio ambiente y evitando la contaminación de mantos freáticos. Además,
los lodos residuales se pueden extraer y utilizarse como abono o fertilizante para
plantas.
Los gases producidos durante el proceso anaeróbico se acumulan en la parte alta
del biodigestor y son liberados paulatinamente. Cada vez que se realiza la
fermentación, se extrae el lodo
remanente mediante la tubería y la
válvula de salida.
El mantenimiento del biodigestor
autolimpiable de Rotoplas se realiza al
abrir la llave de la extracción de lodos,
por lo que además de ser práctico y
sencillo, será económico porque no
tendrás que pagar por un mantenimiento.
Además, no requiere de ninguna adición
de químicos para el tratamiento del agua
ni necesita energía eléctrica para
funcionar de manera adecuada.
Por otro lado, otras ventajas con las que
cuenta este producto es que es hermético e higiénico, ya que gracias a que está
fabricado en una sola pieza, evita la fuga de olores, filtraciones y fugas, por lo que
no atraerá fauna nociva, ni contaminará el aire de tu hogar o negocio. El material
de su fabricación es de la más alta calidad por lo que es fuerte y resistente,
ofreciendo una alta resistencia a impactos y a la corrosión, pero al mismo tiempo
es ligero para su carga y transporte.
En el catálogo de Rotoplas se encuentra el biodigestor autolimpiable con
diferentes capacidades de almacenamiento, por ejemplo, para zonas rurales se
puede utilizar desde 5 personas hasta 60 personas, por lo que una sola unidad se
puede instalar en comunidades pequeñas o poblados con casas alejadas. En
zonas urbanas, las capacidades se tienen desde dos personas hasta 23, por lo que
se puede utilizar para una sola casa o en un condominio. El biodigestor
autolimpiable Rotoplas también se puede instalar en oficinas donde las
capacidades van desde 20 personas hasta 233.
Tipos de biodigestores
El biogás y los biodigestores usados para desarrollar esta energía dependen en
buena parte de los dispositivos tecnológicos empleados en el proceso. Conocer
sus tipos nos permite entender cuál es el más adecuado para cada caso.
Biodigestores de flujo pistón
Este tipo de reactores cuenta con una cámara de digestión alargada. Por lo tanto,
los residuos se degradan más lentamente, a medida que pasan por el dispositivo.
Se dividen en:
Modelo horizontal, en cuyos extremos están las cámaras de carga y descarga. Su
diseño evita que se mezcle la carga inicial con el efluente. En consecuencia, es
muy útil para los residuos que necesitan un tratamiento prolongado, como los restos
del sacrificio de animales.
Modelo horizontal de bajo costo, con grandes bolsas de polietileno tubular y una
vida útil de unos cinco años.
Este tipo de reactores consigue que la concentración media en su interior sea
superior a la de salida. Por lo tanto, su tiempo de retención es menor.
Biodigestores de mezcla completa
Este tipo de biodigestores se caracteriza porque necesita que se le añada carga
periódicamente, que se mezcla con el contenido ya existente. Esta mezcla hace
que parte del material salga en el efluente sin haberse degradado
completamente. Existen dos tipos esenciales de estos biodigestores:
El modelo chino es una estructura cerrada de cemento armado o ladrillos, que
puede llegar a tener unos 15 años de vida útil. Cuenta con cámaras de carga y
descarga. Necesita un gasómetro para contener el volumen de gas generado.
El modelo indio tiene una campana que sube y baja dependiendo del volumen de
gas generado. Su principal ventaja es que no necesita un gasómetro, ya que el gas
se mantiene a una presión relativamente constante en el interior.
Biodigestores discontinuos
Se trata de contenedores cerrados en los que el proceso de biodegradación de
los residuos no finaliza hasta que no se ha producido todo el biogás posible. Una de
sus ventajas es que pueden contener una gran carga de materiales requiriendo
poca agua. Por lo tanto, se aplican especialmente en residuos muy sólidos, como
los del ganado vacuno con lecho de paja.
En este caso, la relación entre la producción de biogás y los biodigestores se marca
con una evolución temporal paralela al crecimiento de los microorganismos que
se producen. Es decir, poseen un tiempo de digestión de las sustancias, pero no de
retención.
Hay que tener en cuenta que, para optimizar la producción de biogás, es necesario
contar con diversos reactores que se pongan en funcionamiento de manera
intercalada a lo largo del tiempo.