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T8 Personalidad

La personalidad es a la vez estable y cambiante a lo largo de la vida. Estudios longitudinales muestran que las diferencias individuales en las dimensiones de personalidad como extraversión y neuroticismo son estables con el tiempo, aunque los niveles absolutos de estas dimensiones pueden cambiar gradualmente con la edad. Algunas dimensiones como la afabilidad y el tesón tienden a aumentar continuamente, mientras que la estabilidad emocional y la apertura mental cambian de forma curvilínea con la edad. Los mayores cambios positivos suelen ocurrir en

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La personalidad es a la vez estable y cambiante a lo largo de la vida. Estudios longitudinales muestran que las diferencias individuales en las dimensiones de personalidad como extraversión y neuroticismo son estables con el tiempo, aunque los niveles absolutos de estas dimensiones pueden cambiar gradualmente con la edad. Algunas dimensiones como la afabilidad y el tesón tienden a aumentar continuamente, mientras que la estabilidad emocional y la apertura mental cambian de forma curvilínea con la edad. Los mayores cambios positivos suelen ocurrir en

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T8. Estabilidad y cambio de la personalidad a lo largo de la vida.

ECS
1. Introducción
La creencia de que la personalidad cambia poco a lo largo de la vida está presente en
numerosas expresiones de la vida cotidiana.
Se asume que seguimos siendo la misma persona, pese a los cambios biológicos y sociales
por los que atravesamos y de la misma forma esperamos que ocurra en las demás personas.
Varias son las razones en las que se apoya esta creencia generalizada:
• la confianza en que la personalidad sea estable es lo que permite predecir la conducta propia
y ajena, además permite establecer compromisos de desarrollo personal.
• posibilita anticipar y planificar el futuro.
• es la base del sentido de la propia identidad y el hilo conductor, el factor unificador, que da
sentido y coherencia a nuestras vidas.

-Uno va formando la imagen que tiene de sí mismo en la medida en que identifica como
auténticas señas de identidad personal, un núcleo de características que uno percibe que se
mantienen relativamente estables a lo largo de la vida. Aunque uno perciba que cambia y que
no es exactamente la misma persona, existe una tendencia bastante común a identificarse
como uno mismo a través de todo el ciclo evolutivo.
-La personalidad es permeable a las circunstancias que acompañan nuestro desarrollo vital y
cambia ciertamente a lo largo de la vida. Aunque tales cambios suelen ser pequeños en la
mayoría de las personas y al producirse, además, de forma gradual, permiten seguir
manteniendo la sensación de que la personalidad es más estable de lo que realmente es.

2. ¿Es estable la personalidad?


2.1. Estrategias de investigación
Para analizar esto, se han considerado esencialmente 2 criterios:
Criterio 1. Si cambian con la edad las diferencias individuales en personalidad:
-Ejemplo: la dimensión de extraversión. Si un individuo se sitúa por encima de la media en
esa dimensión a la edad de 15 años, se puede afirmar que la extraversión es una dimensión
estable de personalidad, si el mismo individuo a los 40 años sigue puntuando por encima de
la media del grupo poblacional que se tome como referencia.
->El procedimiento de análisis consiste en calcular la correlación entre las mediciones de
personalidad efectuadas sobre la misma población en distintos momentos temporales.
-Ejemplo: medir la dimensión de extraversión a un grupo de sujetos cuando tienen por
ejemplo 20 años, y volver a realizarla medición pasado un tiempo, 30 años, y calcular el
coeficiente de correlación entre ambas mediciones.
-Se habla de estabilidad si el coeficiente de correlación test-retest es elevado. Por el
contrario, la personalidad ha cambiado durante el intervalo temporal tomado como referencia
si el coeficiente de correlación es bajo.
Criterio 2. Ver si se producen cambios en los niveles medios poblacionales en las variables
de personalidad asociados a la edad (cambios en términos absolutos en las variables de
personalidad paralelos a la edad). Se han usado 2 estrategias de análisis:
->correlacionar las puntuaciones en las variables de personalidad con la edad de los sujetos:
cuanto más pequeño sea el coeficiente de correlación personalidad-edad, mayor será la
estabilidad de la personalidad.
->calcular si difieren significativamente las puntuaciones medias en las dimensiones de
personalidad de grupos de sujetos que se diferencian en edad (o de los mismo sujetos
evaluados a distintas edades en el curso de su ciclo vital): la personalidad se mantiene estable
(o cambia poco) si no existen diferencias o éstas son insignificantes.
-Se han usado 2 tipos de estrategias o diseños de investigación:
1) Estudios transversales: no permiten descartar que otros factores que también hayan podido
cambiar con los años, estén contaminando las diferencias observables en personalidad entre
distintos grupos de edad, que, además de diferir en edad, se diferencian igualmente en esos
otros factores que han ocurrido y cambiado con los años (cambios en el estilo educativo,
problemas económicos, guerras…).
*Limitación de estos estudios -> pueden confundir los efectos “madurativos” (debidos al
avance de la edad) con los “generacionales” (asociados al hecho de que distintos subgrupos
de edad pueden diferir en otros factores, además de en edad)
*Ejemplo: En una muestra de sujetos de 20 a 80 años, las diferencias que puedan apreciarse
en determinada variable de personalidad entre los sujetos con menos de 30 años y los
mayores de 70 años, se deban a la edad, pero también a las diversas circunstancias que
acompañan el paso de la edad en los distintos sujetos. Ambos grupos extremos pueden diferir
en el tipo de educación recibida, influencias ideológicas imperantes en la sociedad, problemas
sociales y económicos…
2) Estudios longitudinales: todos los sujetos van avanzando en edad al mismo tiempo y van
atravesando similares circunstancias. Los factores más significativos afectan de la misma
forma a todos los sujetos de la muestra. En caso de que se produjesen cambios en las
variables de personalidad evaluadas, se podría afirmar (nunca de forma absoluta) que tales
cambios se deben al proceso de maduración asociado al crecimiento en edad y no a otros
factores ajenos a este proceso evolutivo.
*Limitación de estos estudios es su extensión temporal. Requiere una infraestructura
económica y humana más costosa que los transversales. El control sobre la muestra es mucho
menor por la pérdida de sujetos a lo largo del periodo de seguimiento.

2.2. Evidencia empírica


2.2.1. Estabilidad de las diferencias individuales
-Costa y McCrae en un estudio evaluaron en una muestra de adultos de 25 a 84 años de edad
las dimensiones de neuroticismo, extraversión y apertura mental con un intervalo de 6 años
entre la primera y la segunda medición, tomando datos de autoinforme (aportados por el
sujeto sobre sí mismo) y heteroinforme (aportados por la esposa/o sobre el sujeto evaluado).
Con un intervalo entre evaluaciones de 3 años se tomaron datos de autoinforme sobre las
dimensiones de afabilidad y tesón.
- *Resultados: por la magnitud de los coeficientes de correlación, las dimensiones de
personalidad evaluadas muestran una significativa estabilidad, tanto cuando se consideran los
autoinformes como los heteroinformes (éstos son menos susceptibles de sesgos que los
autoinformes). Cuando se corrigieron los coeficientes indicaron una extraordinaria estabilidad
temporal en las 5 dimensiones evaluadas.
2.2.2. Contraste entre cambio subjetivo y estabilidad objetiva
-La sensación de que nuestra personalidad cambia con el paso de los años, está en gran
medida condicionada por el hecho de que nos enfrentamos a situaciones y roles distintos.
-Hacemos un uso distinto de la personalidad más ajustado a la realidad, de nuestros recursos
y potencialidades adaptativas que constituye la parte sustancial de nuestra personalidad.

2.2.3. Cambio en los niveles medios de las variables de personalidad


-La personalidad es bastante estable cuando se toma como indicador el nivel que cada
individuo mantiene en relación a la población que le sirve de referencia.
Sin embargo, los datos no permiten descartar que se hayan producido cambios en términos
absolutos en las características de personalidad en función de la edad.
*Ejemplo: una persona que a los 25 años se sitúa en una determinada característica de
personalidad por encima del 25% de la población de referencia puede seguir manteniendo el
mismo nivel relativo a los 60 años, aunque su puntuación absoluta (la que obtiene en la
evaluación de dicha variable) haya cambiado.
-Para estudiar la segunda forma de estabilidad ⇒ la presencia de estabilidad o cambio en
los niveles absolutos de las variables de personalidad con el paso de los años, se usan 2
estrategias:
• Asociada a los estudios transversales: calcular el coeficiente de correlación entre la edad de
los sujetos y los valores que obtienen en las variables de personalidad en estudio o contrastar
los niveles medios en las variables de personalidad que presentaban sujetos de distintos
rangos de edad.
• Asociada a los estudios longitudinales: consiste en calcular la diferencia entre las
puntuaciones en personalidad que obtienen los sujetos en los distintos momentos de
evaluación que se lleven a cabo a lo largo del periodo de seguimiento de la muestra.

->Las dimensiones de Afabilidad y Tesón muestran un perfil de crecimiento continuo a lo


largo de las distintas etapas del ciclo vital evaluadas.
->La dimensión de Estabilidad Emocional, donde se aprecia un incremento significativo
hasta la edad adulta media (en torno a los 40 años) para seguir mostrando posteriormente
pequeños incrementos de escasa significación y un ligero descenso a partir de los 70 años.
->La dimensión de Apertura Mental muestra un perfil curvilíneo en el que puede observarse
un significativo crecimiento hasta el inicio de la edad adulta, estabilizándose con pequeños
cambios poco significativos hasta la década de los 60, iniciando a partir de ella un descenso
significativo.
->La dimensión de Extraversión. Se analizaron 2 de las principales facetas integradas en la
misma:
• Vitalidad Social (sociabilidad, afecto positivo)
• Dominancia Social (asertividad, independencia y autoconfianza)
El perfil esperable de la dimensión global de extraversión se cumple en la faceta de Vitalidad
Social pero no en la de Dominancia Social que muestra un perfil contrario.

-Estos resultados ponen de manifiesto que se siguen produciendo cambios en la personalidad


hasta etapas avanzadas del ciclo vital y aunque estos cambios son pequeños en la mayoría de
los casos pueden tener efectos profundos en el desarrollo de la persona a lo largo del ciclo
vital. Los datos de este estudio apuntan a las primeras etapas de la edad adulta como el
periodo en el que se
producen mayores cambios en personalidad y de signo positivo en la gran mayoría de las
dimensiones, cuestionándose así la idea sostenida de que sería la adolescencia la etapa vital
en la que se concentrarían los mayores cambios.
Resumen: Se permiten 2 afirmaciones:
• Existe una notable estabilidad por lo que respecta a las diferencias individuales en
personalidad (el nivel relativo que caracteriza a cada individuo en las diversas características
de personalidad cambia poco con el paso de los años).
• El peso absoluto medio de las distintas variables de personalidad cambia con la edad.
Salvando las diferencias individuales conforme uno se va haciendo mayor va mostrando
menor número, o con menor intensidad, de indicadores de Apertura Mental o tiende a mostrar
un comportamiento más responsable.

3. ¿Cuándo está consolidada la personalidad?


Existen varias hipótesis que fijan un punto en el curso vital de las personas en el que se puede
decir que la personalidad está consolidada.
• Hipótesis psicoanalítica: sugiere que la personalidad está estructurada en la infancia, en
torno a los 5 años de edad. La evidencia empírica la descarta ya que la adolescencia es un
periodo vital caracterizado por intenso cambios y reajustes en el modo en que el individuo se
enfrenta a los nuevos retos y situaciones. El inicio de la edad adulta conlleva un esfuerzo
adaptativo que se traduce en cambios importantes en su estilo adaptativo, en el modo de
interpretar y reaccionar a las situaciones de la vida diaria.
• Hipótesis de Bloom: parte del supuesto de que la personalidad está consolidada en la edad
adulta y que ésta se alcanza en torno a los 20 años, pero la propia investigación de Bloom tras
revisar la evidencia aceptó que a los 20 años se seguían produciendo cambios en la
personalidad.
• Posteriormente 2 hipótesis ⇒ Una liderada por Costa y McCrae que propone que la
máxima estabilidad se alcanza en torno a los 30 años, aunque pudiesen presentarse cambios
en edades posteriores, pero de escasa importancia y otra que se apoya en los datos aportados
en el meta-análisis de Roberts y Del Vecchio que sostiene que la personalidad se mantiene
flexible y sigue evolucionando a lo largo de la edad adulta, hasta edades bastante posteriores
a los 30 años.

3.1.¿Se alcanza el techo de estabilidad de la personalidad en torno a los 30 años?


-Costa y McCrae concluyen que si se toman conjuntamente los resultados de los estudios
transversales y longitudinales, todo apunta a que hay poco cambio durante la mayor parte de
la edad adulta en los niveles medios de los rasgos de personalidad. Esta hipótesis se apoya en
el supuesto del mayor peso determinante de los factores genéticos en la expresión de los
distintos rasgos de personalidad, pero existen evidencias que ponen en cuestión dicho
supuesto.
-La investigación disponible sugiere que el efecto de los factores genéticos y del ambiente
compartido tiende a disminuir con la edad y que los cambios que se producen en la
personalidad a lo largo del ciclo vital van teniendo que ver cada vez menos con la
predisposición genética y más con las particulares circunstancias que configuran el entorno
psicosocial en que se desenvuelve la vida de cada persona. Como los cambios suelen ser
pequeños y tienen lugar a lo largo de periodos dilatados de tiempo (salvo en situaciones muy
excepcionales como experiencias traumáticas o acontecimientos vitales severos), la presencia
de cambio es menos perceptible y se tiene la impresión de que prácticamente no se ha
cambiado.
-El entorno en el que cada uno lleva a cabo su vida, se va estabilizando paulatinamente,
incrementando con ello la impresión de que uno no cambia, pero cuando el entorno estable
que suele acompañar gran parte de la edad adulta cambia (jubilación, cambio de
residencia…) puede observarse que la percepción de estabilidad disminuye y se incrementa la
sensación de cambios en el modo en que uno afronta las dificultades y se relaciona con los
demás e incluso en el modo en que uno se percibe y valora a sí mismo.
3.2. ¿Sigue evolucionando la personalidad en la edad adulta?
-La hipótesis de los 30 años sería apoyada si se pudiera observar que los coeficientes de
estabilidad alcanzados en torno a esa edad, se mantienen en edades más avanzadas. Si se
afirma que la personalidad está consolidada en torno a esa edad, supone que en torno a los 30
años se alcanzan los niveles máximos de estabilidad en las distintas variables de
personalidad, de forma que si estos niveles fluctuasen en edades posteriores, habría que
asumir que la personalidad no necesariamente está consolidada a los 30 años sino que puede
seguir evolucionando, presentando cambios, en etapas posteriores del curso vital del
individuo.
-Esto es lo que viene a demostrar el estudio de Roberts y Del Vecchio ⇒ la estabilidad de la
personalidad crece de forma escalonada en paralelo a la edad, alcanzando sus niveles más
elevados con posterioridad a los 50 años, mientras alcanza sus niveles más bajos en la
infancia.
-Los resultados ponen de manifiesto que la personalidad sigue evolucionando, continúa
mostrando cambio, más allá de la edad establecida como límite (en torno a los 30 años) en la
hipótesis sostenida por Costa.
-En consecuencia, la personalidad se mantiene flexible a lo largo de todo el ciclo vital,
posibilitando la introducción de cambios que serían fruto del esfuerzo adaptativo del
individuo y que suponen el reajuste de las competencias, potencialidades y recursos desde los
que el individuo seguirá haciendo frente a los retos futuros.
-Ardelt sugirió que la evolución de la estabilidad relativa de las variables de personalidad
seguiría un perfil curvilíneo, de forma que la estabilidad va creciendo hasta aprox. los 50
años para descender en edades más avanzadas.

4. Cambio y períodos críticos


-Los datos que muestran un cierto escalonamiento de la evolución de la personalidad, con
momentos de estancamiento han llevado a muchos a pensar que existen fases de transición,
periodos críticos, en los que se producen mayor cantidad de cambios.
-Si el índice de estabilidad no crece, indicaría que se ha entrado en una fase de cambios (lo
que supone una menor estabilidad). La idea que identifica momentos críticos suele estar
asociada al entendimiento de la evolución vital como una sucesión de etapas
cronológicamente pautadas, por las que se supone pasan todas las personas en ciclos de edad
más o menos prefijados.
-Se interpretan las fases de estancamiento observables en los intervalos 40-49 y 60-73
asociado a la supuesta crisis de la edad adulta media y al periodo en torno a la jubilación.
Esta sugerencia no posee gran apoyo empírico ya que hay que señalar que el modo en que se
hace frente a determinadas circunstancias influye en la personalidad, produciendo cambios de
mayor o menor intensidad y duración, en función de la naturaleza de la situación y de los
recursos personales desde los que uno la afronta.

4.1. Personalidad y cambio contextual


-En un estudio se planteó la siguiente cuestión: ¿cambia la personalidad en los periodos de
transición, por ejemplo al pasar de la escuela primaria a la secundaria? (fase de transición
que además coincide con la adolescencia).
-Se analizaron los cambios en Autoestima y Autoconcepto, expresado en la percepción que
tiene el sujeto respecto de su competencia en distintos ámbitos, como las relaciones
interpersonales (ámbito social), áreas escolares (ámbito académico) o actividades físicas
(deportes). Se tomaron 3 criterios:
• Presencia o ausencia de cambio grupal en las variables mencionadas a lo largo de las
distintas fases en que se evaluó el efecto de la transición.
• Estabilidad de las diferencias individuales en cada una de las variables, en los distintos
momentos temporales del proceso de transición.
• Objetividad o subjetividad del cambio.

¿Se producen cambios globales en las diversas facetas evaluadas? Sí.


• El nivel de Autoestima disminuye al pasar a la nueva situación aunque se recupera a lo
largo del nuevo curso.
• Con lo que respecta al Autoconcepto, la evolución varía según la faceta concreta evaluada:
social (relaciones interpersonales), académica o deportes. Los patrones de cambio tienden a
ser parecidos en chicos y chicas.
Estabilidad en las diferencias: ¿El nivel relativo de autoestima o autoconcepto de cada
individuo en sus diversas facetas cambia significativamente a lo largo del periodo de
transición? Mediríamos en este caso la “estabilidad relativa”.
-En términos generales, la estabilidad de los diversos criterios evaluados parece
incrementarse incluso durante este periodo de transición. Cuando la transición provoca un
cambio significativo, ello suele ocurrir en aquellos ámbitos en los que la situación ha
cambiado más significativamente, dando lugar a que cambien de forma sustantiva las
experiencias del individuo en las que basa su autoconcepto.
-Ejemplo: las consecuencias de haber cambiado de profesor, haber pasado de la escuela al
instituto…haber pasado a un entorno académico claramente distinto explicaría que los
mayores cambios se produzcan en las facetas ligadas a las actividades académicas.
->Por lo que respecta a las diferencias de sexo, los chicos en general parecen más estables
que las chicas. En la faceta académica y social las diferencias no son muy relevantes, en
cambio, sí lo son en la faceta deportes.
¿Son estos efectos algo puramente subjetivo, o se corresponden con la realidad, de forma
que coincidirían con la valoración que de los mismos aspectos hiciera una persona que
observa al sujeto? Los datos tienden a indicar la certeza con la que los sujetos (más los
chicos que las chicas) se evalúan a sí mismos se incrementa a lo largo del periodo de
evaluación. Esto va en la misma dirección que el aumento de maduración y consolidación de
la identidad personal, que se estaría produciendo en esta etapa del ciclo vital de los individuos
y que no se ve alterada por cambios situacionales como los estudiados en la investigación.

4.2. Personalidad y situaciones traumáticas


-A diferencia de lo que puede ocurrir en transiciones o periodos de cambio suaves, otras
situaciones pueden producir cambios más significativos en la personalidad y en la vida de las
personas y sus efectos podrían rastrearse aunque haya transcurrido un número importante de
años. Este puede ser el caso de experiencias traumáticas severas, como muestra por ejemplo
la investigación llevada a cabo por Elder y Clips en la que analizaron el impacto de la
experiencia de combate en soldados americanos que participaron en la 2ª Guerra Mundial y
en la de Corea y de quienes se disponía de evaluaciones de su personalidad cuando eran
adolescentes.
-De este estudio se destacan 2 aspectos:
• la persistencia del balance que hacían de la experiencia de guerra.
• el impacto que tal experiencia crítica ha ejercido en sus vidas.

1. 40 años después se pidió a aquellos sujetos que sufrieron las severas condiciones de
combate que recordaran la experiencia e hicieran un balance de la misma; seguían
manteniendo vivos algunos de los aspectos más negativos de aquella situación. Ejemplo:
ansiedad, pesadillas, dolor por la muerte y pérdida de amigos… Aún así de aquella
experiencia también habían sacado consecuencias positivas, de utilidad. Ejemplo: aprender
estrategias para hacer frente a la adversidad, incremento de la capacidad de autodisciplina y
en general que había aprendido a valorar la vida.
2. Para analizar el impacto psicosocial contrastaron indicadores de funcionamiento
psicosocial (problemas emocionales y de conducta) cuando terminaron el servicio militar
activo y posteriormente cuando ya habían cumplido 55 años.
El análisis puso de manifiesto que si en el momento de licenciarse, presentaban problemas
emocionales y de conducta, en la siguiente evaluación, unos 30 años más tarde, aún seguía
presentando síntomas de estrés.

-Un segundo indicador analizado del impacto psicosocial fue la posible incidencia sobre
aspectos diversos de su personalidad. En esta nueva esfera del funcionamiento psicosocial
del individuo se apreció también una significativa incidencia de la experiencia por la que
habían pasado unos 20 años atrás. En comparación con la personalidad adolescente, quienes
habían sufrido la experiencia de combate habían incrementado su nivel de asertividad,
capacidad y flexibilidad adaptativas, capacidad de esfuerzo y autocontrol y se mostraban
significativamente más seguros de sí mismos y con capacidad para hacer frente a las
dificultades.

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