El Centralismo procura gobiernos más eficientes que el
Federalismo
Kevin Giovanni Cerqueda Arreola
Argumentación Jurídica
Roberto Llaca Herrera
El centralismo y el federalismo representan dos enfoques opuestos en la estructura
gubernamental, cada uno con sus propias implicaciones políticas y administrativas. El
centralismo, al concentrar el poder en una entidad gubernamental central, tiende a facilitar la
toma de decisiones rápidas y la implementación eficiente de políticas a nivel nacional. Sin
embargo, esta centralización también puede dar lugar a la falta de representación y
participación de las regiones periféricas en la toma de decisiones, generando tensiones
políticas y sociales. Además, puede resultar en la uniformidad de políticas que no se adaptan
adecuadamente a las variadas realidades y necesidades locales.1
En contraste, el federalismo busca abordar estos problemas mediante la distribución de poder
entre un gobierno central y entidades subnacionales. Este modelo permite que las regiones
tengan un mayor grado de autonomía y capacidad para tomar decisiones que se ajusten a sus
características específicas. Esto fomenta la diversidad cultural y política dentro del país,
promoviendo la participación ciudadana a nivel local. Sin embargo, el federalismo también
puede plantear desafíos en términos de coordinación y coherencia a nivel nacional, ya que
diferentes regiones pueden adoptar enfoques distintos sobre ciertos temas.2
Además de la agilidad en la toma de decisiones, el centralismo también ofrece una mayor
capacidad para abordar desafíos nacionales de manera coherente. La concentración de la
autoridad en el gobierno central minimiza la posibilidad de que diferentes regiones adopten
enfoques divergentes ante problemáticas críticas. Esta uniformidad puede ser esencial en
situaciones de crisis, donde la cohesión nacional y la respuesta rápida son imperativas. En
tiempos de emergencia, contar con un sistema centralizado facilita la implementación
inmediata de políticas y medidas a nivel nacional, evitando la complejidad y la demora que a
menudo caracterizan a los procesos descentralizados.
Asimismo, la eliminación de capas burocráticas asociadas con la descentralización puede
tener un impacto significativo en la eficiencia operativa. En un gobierno centralizado, la
cadena de mando es más directa, lo que reduce los trámites y la duplicación de esfuerzos
administrativos. Esta simplificación no solo contribuye a una toma de decisiones más rápida,
sino que también optimiza el uso de recursos y reduce los costos operativos. La eficacia en la
gestión de recursos es crucial para garantizar la efectividad de las políticas gubernamentales y
la satisfacción de las necesidades básicas de la población.
No obstante, es importante reconocer que la eficiencia del centralismo puede generar
preocupaciones relacionadas con la representación y la diversidad. La falta de autonomía
local puede dar lugar a tensiones políticas y sociales, ya que algunas comunidades pueden
sentir que sus necesidades y perspectivas no están adecuadamente reflejadas en las decisiones
del gobierno central. Por lo tanto, cualquier discusión sobre la eficiencia del centralismo debe
1
Gamborino, Manuel, “Federalismo y centralismo, ¿una verdadera dicotomía?”, Revista Jurídica
UNAM, 2015. pp. 2
2
Cueto, Pedro, “El centralismo desde las regiones: Juntas y Asambleas de los departamentos de
Jalisco y México, 1835-1846”, Colegio de Michoacán, junio 2020, p. 117.
equilibrarse con una consideración cuidadosa de la importancia de la participación y la
representación descentralizadas para asegurar una gobernanza inclusiva y sostenible.
La coherencia en las políticas públicas, promovida por el centralismo, no solo se traduce en la
reducción de enfoques contradictorios entre regiones, sino que también desempeña un papel
crucial en la construcción de una identidad nacional más sólida. La uniformidad en la
aplicación de leyes y normativas contribuye a forjar un sentido de unidad y pertenencia
compartida entre los ciudadanos de diferentes partes del país. Esta cohesión nacional puede
ser especialmente valiosa en naciones caracterizadas por su diversidad étnica, cultural y
geográfica.
La aplicación uniforme de políticas también facilita la administración de la justicia y la
equidad en todo el territorio. Evitar variaciones significativas en la interpretación y ejecución
de leyes garantiza que todos los ciudadanos sean tratados de manera justa y equitativa,
independientemente de su ubicación geográfica. Esto no solo fortalece la confianza en el
sistema judicial, sino que también fomenta un sentido de igualdad ante la ley, elemento
esencial para la estabilidad y la armonía social.
Además, la coherencia en las políticas públicas respalda la eficiencia económica al
proporcionar un marco normativo estable y predecible para las empresas y los ciudadanos. La
claridad en las reglas del juego facilita la planificación a largo plazo, fomenta la inversión y
contribuye al desarrollo económico sostenible en todo el país. En este sentido, el centralismo
no solo se trata de eficiencia administrativa, sino también de establecer un ambiente propicio
para el crecimiento y la prosperidad generalizada.
Sin embargo, es esencial tener en cuenta que la búsqueda de coherencia a través del
centralismo debe equilibrarse con la necesidad de reconocer y respetar las particularidades
regionales. La identidad nacional no debe anular la diversidad cultural y las voces locales, ya
que la riqueza de una nación a menudo reside en la variedad de sus expresiones culturales y
en la participación activa de todas sus comunidades. En última instancia, la construcción de
una identidad nacional sólida y la promoción de la coherencia deben coexistir con un respeto
consciente por la diversidad que enriquece la trama social y cultural del país.
Otra ventaja del centralismo es la eficiencia en la asignación de recursos. Con un control más
centralizado de los fondos públicos, el gobierno puede distribuir recursos de manera más
equitativa y eficaz en función de las necesidades prioritarias a nivel nacional. Esto evita
posibles disparidades económicas entre regiones y asegura una distribución más equitativa de
los beneficios de desarrollo.
Además de los desafíos mencionados, es crucial destacar que la eficiencia del centralismo no
solo se mide en términos de rapidez en la toma de decisiones y coherencia en las políticas,
sino también en la capacidad de adaptarse a las cambiantes realidades y necesidades de la
sociedad. La rigidez inherente al centralismo puede, en algunos casos, limitar la capacidad de
respuesta a situaciones locales específicas o a demandas emergentes que podrían requerir
enfoques más flexibles y adaptativos.3
La participación ciudadana es otro factor vital a considerar. Aunque el centralismo puede
facilitar la implementación de políticas a nivel nacional, la falta de participación directa de
las comunidades locales en la toma de decisiones puede llevar a una desconexión entre el
gobierno y sus ciudadanos. La participación activa de las comunidades en la formulación de
políticas no solo fortalece la legitimidad del gobierno, sino que también asegura que las
soluciones propuestas sean verdaderamente representativas de las necesidades y aspiraciones
de la población.
En el análisis entre centralismo y federalismo, es esencial reconocer la importancia de la
diversidad como un activo y no como un obstáculo para la eficiencia gubernamental. Un
enfoque más descentralizado, como el federalismo, puede fomentar la innovación y
adaptabilidad a través de la experimentación de políticas a nivel local. Esto no solo permite
abordar las peculiaridades regionales de manera más efectiva, sino que también promueve la
competitividad entre regiones, estimulando el desarrollo y la mejora continua.
En definitiva, la elección entre centralismo y federalismo implica sopesar cuidadosamente los
beneficios de la eficiencia y la coherencia contra los riesgos de la falta de representación y
participación regional. La adaptabilidad y flexibilidad de la estructura gubernamental son
esenciales para garantizar una gobernanza efectiva a lo largo del tiempo, permitiendo que las
políticas evolucionen y se ajusten a medida que las sociedades cambian y se desarrollan. La
búsqueda de un equilibrio dinámico entre eficiencia y representación diversa es esencial para
construir sistemas gubernamentales sólidos y sostenibles.
3
Suarez, Fernando, “Teoría y práctica del centralismo democrático: el caso del Partido Socialista
Popular”, Pasado Abierto. Revista del CEHis. Nº10. Mar del Plata., 2019, pp. 57
Referencias.
Cueto, Pedro, “El centralismo desde las regiones: Juntas y Asambleas de los departamentos
de Jalisco y México, 1835-1846”, Colegio de Michoacán, junio 2020,
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Neri, Paola, “Federalismo y centralismo en México”, tribunal electoral del poder judicial de
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