Expansión Urbana y Sostenibilidad en Huancayo
Expansión Urbana y Sostenibilidad en Huancayo
ESCUELA DE POSTGRADO
SOSTENIBILIDAD
TRABAJO DE INVESTIGACIÓN
Presentado como parte de los requisitos para optar el grado académico de Maestro en
AUTOR(ES)
ASESOR(ES)
Dedicatoria
Agradecimientos
Al Dr. José Carlos, Lama Bustinza, por sus valiosas orientaciones que tuvo a bien
alcanzármelas en calidad de Asesor del presente trabajo.
iv
Resumen
Para el efecto, se recurrió a la técnica de superposición de mapas haciendo uso del programa
informático Autocad (versión 2020). Sobre la base del mapa de capacidad de uso mayor de
las tierras, se superpuso el que representa al suelo artificializado, determinándose así, con la
mayor aproximación, el grado de afección cuantitativa de las tierras agrícolas.
Complementariamente, se analizó la expansión acontecida desde una visión prospectiva,
recurriendo al análisis de regresión lineal, sobre la base del índice de correlación de Pearson
(R), el cual resultó ser de 0.99, cuyo significado es el de la existencia de una correlación
“fuerte” o “altamente significativa”.
The urban expansion of the city of Huancayo and its impact on the sustainable use of
the soil of the Mantaro Valley (1944-2022)
Abstract
The present investigation focuses on a deeply felt problem in the city of Huancayo:
the expansion of the city, characterized by excessive land consumption and the consequent
decrease in surrounding productive land, among other collateral problems; which gave rise
to the question: How does the urban expansion of the city of Huancayo affect the sustainable
use of the soil of the Mantaro Valley (1944-2022)?
After conducting the investigation, it is concluded that, indeed, in that period the urban
expansion of the city of Huancayo substantially led to the excessive consumption of land
―which amounts to 4828 hectares and a population density of 97 inhabitants/hectare― and
the decrease in surrounding productive lands ―in the same superficial quantity― and,
consequently, the impact on environmental sustainability.
For this purpose, the map overlay technique was used using the Autocad computer program
(2020 version). On the basis of the land use capacity map, the one representing the
artificialized soil was superimposed, thus determining, with the greatest approximation, the
degree of quantitative affectation of agricultural land. In addition, we analyzed the expansion
from a prospective perspective, using linear regression analysis, based on the Pearson
correlation index (R), which turned out to be 0.99, whose meaning is the existence of a
"strong" correlation "highly significant".
Tabla de Contenido
Referencias ..................................................................................................................... 97
Lista de Tablas
Tabla 07: Las densidades poblacionales en la ciudad de Huancayo, desde 1944, hasta
2022………………………………………………………………………………………..79
Lista de Figuras
Figura 10: La expansión urbana en el Plan de Desarrollo Metropolitano del año 2020……47
Figura 15: Mapa de capacidad de uso mayor de tierras del valle del Mantaro…………….70
En Lima, los otrora tres valles productivos aledaños a la ciudad se han reducido
sustancialmente como consecuencia de la vorágine urbana, en especial de la producida
informalmente; así, el valle del Rímac que casi ya ha desaparecido, ha sido consumido por
los usos urbanos en un 90%; el valle del Chillón, en un 68%; y el de Lurín, en un 16% (Astete,
2021, p. 125).
En el norte del país, más exactamente en Trujillo, “La huella urbana [está] creciendo rápido,
al 5% anual”. Se indica, además, que el “crecimiento descontrolado de la ciudad ha llevado
a la urbanización de las áreas periféricas de las lagunas … En algunas de estas, los desagües
crudos son derivados por los agricultores para regar cultivos de tallo alto” (Barco et al.,
2012, pp. 22, 32). En el sur, Arequipa, la ciudad más importante de la región sur, experimenta
también el problema de la expansión urbana y la consiguiente reducción de superficie
agrícola, pues,
12
[En] los últimos 10 años la ciudad de Arequipa ha tenido una expansión agresiva sobre la campiña
de 592 ha. la mayoría de ellas ocupadas de forma ilegal. Adicionalmente, por efecto de esta
invasión, muchas otras áreas agrícolas quedaron inutilizadas o afectadas severamente en su
productividad”. (Instituto Municipal de Planeamiento, 2016, p. 64)
En efecto, la expansión de la ciudad ―que se expresa en forma difusa o dispersa, con una
ocupación incipiente del suelo y bajo un patrón urbanístico caótico y desordenado― genera
en primera instancia un problema gravitante, esto es, la pérdida irreversible de un recurso
natural, finito, escaso y no renovable, como es el suelo, el cual es artificializado
urbanísticamente a través de la urbanización informal preponderantemente, que la dilapida
innecesariamente; y, además, contraponiéndose en muchos casos a las determinaciones de
los distintos planes urbanos formulados para el ordenamiento físico-espacial de la ciudad,
con cuya formulación más adecuada, y su anhelada eficacia, bien podrían paliarse o
revertirse la problemática expuesta; gran parte de dichos instrumentos técnicos-normativos
―principalmente los últimos― si bien refieren del problema del excesivo crecimiento
horizontal de la ciudad, e incluso algunos de ellos articulándolos con la afección de las áreas
agrícolas, mas sus propuestas de expansión horizontal obvian una determinación adecuada,
pues las superficies fijadas como suelo urbanizable se superponen a las tierras productivas
del valle del Mantaro.
La situación descrita se viene agudizado muy notoriamente en los últimos años, con el
agravante de continuarse ocupando ―con la urbanización― las tierras más fértiles y
productivas del valle del Mantaro, las cuales, dicho sea de paso, son las de mejor calidad
agrológica de la región. Subyace en este acontecer una serie de problemas colaterales, entre
ellos los ambientales; así, por un lado, al reducirse las tierras agrícolas, se disminuye, a su
13
vez, las cantidades de absorción de dióxido de carbono, en menoscabo del control del cambio
climático; por otro, al cubrirse el suelo con elementos impermeables producto de la
urbanización, lo que hace no es sino interrumpir el ciclo del agua, impidiendo que el líquido
elemento penetre en los acuíferos subterráneos; favoreciendo consecuentemente al
calentamiento global. Concurren con dichos problemas, otros vinculados a la seguridad
alimentaria, la economía (en gran proporción de subsistencia) y al resguardo del patrimonio
cultural y del paisaje.
¿En qué forma la expansión urbana de la ciudad de Huancayo repercute en el uso sostenible
del suelo del valle del Mantaro, expresado en la disminución de tierras agrícolas (1944-
2022), con enfoque prospectivo?
14
2.1 Definiciones
Las definiciones de los términos considerados esenciales y más recurrentemente utilizados
en el desarrollo del presente trabajo de investigación, son los que a continuación se descifran:
2.1.4 Conurbación
La conurbación es entendida como el “conjunto de varios núcleos urbanos inicialmente
independientes y contiguos por sus márgenes, que al crecer acaban formando una unidad
funcional” (Asociación de Academias de la Lengua Española [ASALE] & Real Academia
Española [RAE], 2021)
En suma, a partir de las definiciones anteriormente citadas, el uso sostenible del suelo puede
entenderse como el destino “dado por la población al territorio”, de manera tal que, a largo
plazo, no se agote ni se cause “grave daño al medio ambiente”.
2.1.8 Suelo
Por un lado, de acuerdo con Andaluz (1997), “se considera suelo a toda superficie terrestre, a
todo espacio capaz de servir de soporte a los cuerpos que son atraídos por la fuerza
gravitacional” (p. 252). Por otro, de manera más específica, el Reglamento de clasificación
de tierras por su capacidad de uso mayor, concibe el suelo como la “capa superficial de la
corteza terrestre, capaz de sostener el crecimiento y desarrollo de las plantas, animales y
microorganismos que en él se encuentran. Está compuesto por proporciones adecuadas de
materiales sólidos, líquidos gaseosos” (Decreto Supremo N.° 005-2022-MINAGRI, art. 3,
numeral 3.8).
2.1.10 Tierra
Según Andaluz (1997), “el concepto de tierra, por su lado, está referido únicamente a aquel
suelo con aptitud para el cultivo” (p. 252); mientras que de acuerdo con el Decreto
17
Cabe hacer notar que de lo señalado por Andaluz (1997), se infiere que la relación entre
suelo y tierra, es de género a especie; en tanto, en el Reglamento de Clasificación de
Tierras por su Capacidad de Uso Mayor, este criterio se invierte, pues el suelo es un
componente de lo que se concibe como tierra; el Reglamento aclara que el criterio asumido
es para fines del mismo.
Año: 2021
Resumen:
La tesis tiene como propósito desarrollar un proyecto de vivienda comunitaria que haga
las veces de un elemento unificador de la vivienda con el patrimonio arqueológico, para
así contener el deterioro de los monumentos históricos y la desertificación de los valles
de Lima, producida por la expansión urbana informal. En cuanto concierne a la
investigación, se da cuenta de cómo los tres valles de Lima se vienen extinguiendo
paulatinamente: el del Rímac que ha sido consumido por usos urbanos en un 90%; el del
Chillón, en un 68%; y el de Lurín, en un 16% (p. 125). Esta situación, según Astete (2021),
genera un desafío, cual es, el hacer frente al crecimiento informal (p. III).
Conclusiones:
Se concluye con la propuesta de un proyecto arquitectónico: vivienda y equipamiento
comunitario, desarrollado en el marco de un “master plan urbano”, integrándolo a un
Museo de Sitio.
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[Link] Título: “El rol del Estado en la producción del territorio periurbano de la
Región Metropolitana de Buenos Aires: agricultura periurbana y expansión
residencial” (Artículo: En Revista Pampa. Revista interuniversitaria de Estudios
Territoriales. Revista Universitaria de Estudios Territoriales).
Autor: Mosca Valeria, Ana
Año: 2018
Resumen:
El artículo de Mosca (2019) está dirigido a analizar dos usos (el agrícola y el residencial)
que compiten por ocupar el ámbito periurbano en la región Metropolitana de Buenos
Aires. Así, se estudian los procesos de expansión urbana desarrollados en el ámbito
periurbano, cuya dinámica se agudizó desde el año 1970, dando lugar a fenómenos de
segregación socio-territorial y a una expansión sobre áreas agrícolas sin regulación. Otro
de los periodos analizados es el que se inicia en el año 2003 con un cambio en las políticas
públicas, propiciando mayor actuación del Estado, pero que no desalentaron la
segregación ni la relocalización de la producción primario extensiva; más bien dichas
políticas impulsan procesos contrapuestos.
Conclusiones:
Entre otros aspectos, se concluye en la necesidad de establecer políticas de
ordenamiento territorial de carácter integral, las mismas que deben propiciar la
protección de los espacios productivos.
Año: 2017
Resumen:
La investigación responde al problema de la depredación de la campiña de Arequipa por
edificaciones levantadas informalmente. Entre otros, el objetivo de la Tesis, de acuerdo
con Gutiérrez (2017),
19
es determinar el ejercicio del derecho de propiedad, previsto en el artículo 923° del Código
Civil de 1984, y las restricciones administrativas de carácter municipal de obligatorio
cumplimiento, y sus implicancias en el ordenamiento territorial en la jurisdicción del Distrito
de Tiabaya (p. 10).
Conclusiones:
Gutiérrez (2017) concluye, entre otros aspectos, que los propietarios conciben el derecho
de propiedad, de modo tal que “… les permite realizar las más amplias de las facultades
y atribuciones respecto a sus predios…” (p. 177). Se expresan en distintos tipos de
contrato de transferencia y otros de disposición: subdivisiones, parcelaciones, etc.;
concebidos como signos de abuso del derecho.
[Link] Título: Los impactos del crecimiento urbano en los campesinos andinos. Un
estudio de percepción en la zona rural-andina de Huancayo, Perú (Artículo en: PUCP.
Espacio y desarrollo).
Autor: Haller, A.
Año: 2017
Resumen
Bajo la premisa de que en los Andes centrales los procesos de urbanización física,
demográfica y sociocultural impactan en los campesinos que residen en el interface
urbano-rural, Haller (2017) absuelve las siguientes interrogantes:
¿Cómo es visto el crecimiento urbano por parte de campesinos que viven en las afueras
de las ciudades de montaña?, y ¿qué percepción tiene la población urbana en las nuevas
periferias de los impactos que tiene el crecimiento urbano en los campesinos?
Conclusiones:
Entre otros, Haller (2017) señala que, debido a la reducción del suelo agrícola producido
por el incremento de la planta física de la ciudad, y el aumento de los montos de arriendo
de las tierras agrícolas residuales, las posibilidades de producción son cada vez menores,
de modo tal que esta situación los obliga a trasladarse a zonas más altas o a la ciudad.
Asimismo, señala que la expansión urbana constituye un desafío para los planificadores
y políticos. Los efectos del crecimiento llegan hasta las alturas en razón de la conectividad
estructural como funcional; razón por la cual, señala Haller (2017), que la región de
montaña debe tratarse como un ecosistema. Acota, si bien no pocos planificadores
propugnan ordenar los usos del suelo; las autoridades, por el contrario, muestran
desinterés en entender las percepciones y decisiones de la población.
[Link] Título: “Urbanizar las laderas para proteger los valles: Lurín, Lima”
(artículo PUCP. Revista Investiga Territorios).
Año: 2015
Resumen:
Como primera proposición, Palacios (2015) señala que la expansión urbana rebasa la
capacidad gubernamental en cuanto al ordenamiento urbano. Asevera que, para no
comprometer terrenos cultivables y otros recursos como el agua, a raíz de la urbanización,
se necesita de la planeación urbana. Concurrentemente, se pregunta ¿Por qué no urbanizar
las laderas de zonas áridas próximas al valle y así proteger el valle agrícola de Lurín?;
obviamente, previo estudio de otros aspectos como el eventual riesgo.
Conclusiones:
Palacios (2015) señala que las laderas si pueden ser urbanizadas; existiendo suficiente
capacidad para albergar la urbanización formal, sin necesidad de afectar las tierras del
valle de Lurín. Explica que de los 99 Km2 analizados, el 30% sería suelo urbanizable con
capacidad para albergar a más de 100 000 habitantes.
Año: 2012
Resumen:
En el artículo, Etesse (2012) da cuenta cómo las comunidades –en este caso la Comunidad
de Uñas– son absorbidas por la ciudad. Dicha Comunidad se encuentra ubicada al Este de
la ciudad ocupando un ámbito que actualmente se encuentra conurbado a la ciudad;
proceso en el cual dicha absorción se produce como consecuencia de los denominados
“desmembramientos de tierras”, procesos que implican extraer una porción del terreno
comunal para su transmutación en propiedad particular. Dicho proceso se realiza en el
marco de la dinámica de 3 actores; el primero, dentro de la Comunidad como parte de la
liberalización de las tierras (desmembramiento); el segundo, con las acciones de control y
fiscalización edil (incidiendo en la recaudación de impuestos) y; tercero, con el accionar
de las entidades prestadoras de servicios, en aras de dotar de servicios básicos.
Conclusiones:
Uñas atraviesa un proceso de cambio, contexto en el cual la comunidad tiende a perder
sentido al extinguirse paulatinamente su base material: su territorio (soporte físico) y,
consecuentemente, la tradicional práctica agrícola de sus ocupantes, misma que los
vincula. No obstante, según Etesse (2012), se evidencia una tendencia al “corporativismo
y la apuesta por el emprendedurismo asociativo”, en perspectiva a “la protección de
recursos frente a la vorágine urbana”; pero, sin desconocer el “provecho del proceso de
urbanización … en tanto universo de oportunidades para el bienestar individual y
colectivo” (p. 112). De lo señalado, se infiere que en Uñas subyace una especie de
contradicción que surge de la confrontación entre la urbanización y la agricultura.
Año: 2010
Resumen:
El estudio tiene como uno de sus principales propósitos el de clasificar el suelo agrícola
del valle del Mantaro. Para este objetivo, toma como en consideración las propiedades
22
intrínsecas de la tierra, tales como la textura, la materia orgánica y el pH. Para ello, a su
vez, recurre a los análisis efectuados por el Instituto Nacional de Innovación Agraria
(INIA) – Huancayo (Garay & Ochoa, 2010).
Conclusiones:
El trabajo concluye, en lo relativo a la textura, que ésta tiene una tendencia a conformar
tierras con características franco-arcillo-arenosos y franco-arenosos. Por otro lado, en
cuanto respecta a la existencia de materia orgánica en las tierras, el estudio concluye
señalando que las mismas se encuentran “bien provistas” de dicha materia, no existiendo
suelos “pobres” ni “muy pobres” de materia orgánica (Garay & Ochoa, 2010, p. 30).
Con relación al pH, la tendencia que presenta la tierra es hacía la acidez, presentando un
rango entre 4,5 a 6,5; lo que quiere decir que se facilita la absorción de nutrientes para los
diversos cultivos; todo lo señalado ―sobre la textura, materia orgánica y el pH― conlleva
a concluir que el suelo del valle del Mantaro presenta aptitud para el desarrollo de la
actividad agrícola (Garay & Ochoa, 2010, p. 30).
Sobre este particular, es menester traer a colación la teoría desarrollada por Abramo (2003),
quien identifica “tres grandes lógicas” (p. 273) ―a las que puede entenderse como fuerzas de
presión al suelo, en perspectiva a su transformación―, vinculadas a la construcción de las
ciudades latinoamericanas: la del mercado, la del Estado y la de la necesidad; esto, en un
contexto en el cual la “ocupación, parcelación y venta ilegal de tierras han sido las formas
más frecuentes de expansión de las grandes y medianas ciudades en los países del tercer
mundo” (Veríssimo, 2012, p. 46).
En efecto, la presión sobre el suelo surge, por un lado, desde el Estado. Es la Administración,
el ente que a través de los instrumentos de planificación urbana ―en concreto, en el caso de
Huancayo, a través del Plan de Desarrollo Metropolitano―, el que define la superficie de
expansión urbana, considerando determinado horizonte temporal. Ello, en correspondencia a su
propósito, cual es, el contribuir al bienestar de la ciudadanía toda.
No obstante, la influencia de los planes urbanos formulados desde 1943 hasta la fecha, no han
sido determinantes en la definición de las áreas de expansión urbana. Su protagonismo ha sido
mínimo, debido a que los elementos de presión de los cuales se refiere más adelante (el mercado
y la necesidad) vienen siendo mucho más gravitantes.
Los planes urbanos ―salvando sus relativas bondades― han devenido en eficaces, debido al
protagonismo del mercado en asocio con la necesidad y; por carecer de instrumentos que hagan
posible la plasmación de las determinaciones de los planes urbanos en la realidad. Recién en los
últimos años se han instaurado diversos instrumentos de gestión urbanística, entre ellos el
Reajuste de Tierras, al cual consideramos ideal para orientar adecuadamente el crecimiento
horizontal de la urbe.
Por otro lado, subyace en el mercado otra de las lógicas ―o fuerzas, en nuestro entender―
que genera presión sobre el suelo; esto, en sus dos variantes: el mercado formal y el informal. En
el primer caso, la búsqueda de espacios para inversión y la consecuente obtención de utilidad,
hace que se identifiquen espacios para la expansión urbana, de modo tal que sobre estos se genere
la mayor rentabilidad posible; así, por ejemplo, cuando se seleccionan terrenos cuasi planos, los
cuales permiten disminuir la inversión respecto de otras localizaciones que requieren de un
movimiento de tierras mayor, situación ésta que impacta negativamente en la rentabilidad del
proyecto.
De otra parte, el mercado informal opera de manera similar al del formal, en el sentido de
que también se pretende obtener la mayor utilidad posible; no obstante, en este caso, su
dinámica se encuentra asociada a nítidas prácticas especulativas, como la de adquirir un
terreno de apreciable extensión a precio de suelo agrícola, para luego “lotizarlo sobre el
papel” ―es decir sin haberse transformado el suelo en la realidad, dotándolo de servicios y
accesibilidad― y, en seguida enajenarlos por “lotes” o pedazos de suelo, a un precio mucho
24
mayor que el adquirido. Su dinámica opera en articulación con la tercera lógica o fuerza
antes señalada: la de la necesidad.
Tal como puede desprenderse de lo señalado, no existe un diseño previo de los servicios
básicos en articulación con la extensión horizontal de la ciudad; los planes urbanos, por un
lado, prevén muy tangencialmente la dotación de servicios en correspondencia con el
crecimiento poblacional al establecer las zonas de expansión, pues su diseño y su ejecución
en concreto, deben realizarse en el marco de los procesos de habilitación urbana y, por otro,
son fácilmente superados por la urbanización informal y la presión de la necesidad de las
familias de escasos recursos.
2022, Cuadro N° 6)―, los procesos de extensión horizontal y conurbación urbana son
similares.
En todas ellas, las áreas periféricas o bordes urbanos ― o aquellas que llegan a ubicarse en
ámbitos que podrían ser calificados de “centrales” a consecuencia de procesos de
conurbación―, vienen siendo ocupadas informalmente, con un “modelo” disperso o difuso,
con prescindencia de servicios e infraestructura, excesivo consumo de suelo, bajas
densidades de población, entre otros rasgos negativos. Sus consecuencias repercuten
directamente en la insostenibilidad, traducida directamente en la dilapidación del suelo, un
recurso natural, escaso, finito y no renovables, y que; por lo tanto, debe propenderse a su uso
racional. A continuación, se muestra objetivamente la expansión horizontal de algunas
ciudades peruanas (Lima, Arequipa, Piura, Pucallpa e Ica), acontecida entre los años 2001 y
2018 (Ver Figura 1).
Figura 1
La expansión urbana en las ciudades peruanas
Nota. De "Mapeo y tipología de la expansión urbana en el Perú", por Espinoza & Fort, s.f.
([Link]
En los últimos 20 años … la forma en que se produce el crecimiento de las ciudades, al margen
o a pesar de planes urbanos y sin suficiente acompañamiento de los servicios básicos y el
equipamiento … se expresa en el incremento de la planta física, con apropiación de las tierras de
cultivo por los usos urbanos, con pocos establecimientos formales y muchos informales en las
periferias urbanas (Las cursivas son nuestras).
[las] ciudades en Perú han sido resultado de una expansión urbana orgánica y espontánea debido
a las invasiones y la provisión de Vivienda Social en las afueras de las ciudades donde hay terreno
barato. [y que, este] crecimiento fragmentado […] ha forzado al Estado a asumir los costos de
provisión de infraestructura y servicios. (Grupo Banco Mundial para la DGPRVU-MVCS, 2015;
como se citó en Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, 2016, p. 37).
1
En la fuente no se precisa la fecha de publicación; pero, se desprende del mismo que sería el año 2019 o en
años posteriores; motivo por el cual consideramos que la fuente es válida.
2
Tradicionalmente, desde los años 40’, Huancayo ha contado con diversos planes urbanos (Plan Regulador,
Plan Director, Plan de Desarrollo Urbano, etc.), hasta llegar a aprobarse el año 2020, por vez primera, el Plan
de Desarrollo Metropolitano (que trasciende los límites tradicionales de la ciudad). Algunos de los planes,
sobre todo los primeros no mostraron preocupación por la expansión urbana, pues el crecimiento de la ciudad
27
lado, los sectores de crecimiento informal no han sido previstos por los planes urbanos, por
tanto, la infraestructura no ha sido planificada y; por otro, la formación de áreas de
crecimiento informal, por lo general, se materializan sin el debido acompañamiento de
infraestructura de servicios básicos domiciliarios y complementarios; razón por la cual, dicha
carencia no influye sentidamente en la expansión y la conurbación: los servicios llegan a
posteriori.
no era sustancial; los últimos planes si se enfocaron en la fijación de las áreas de expansión; no obstante, sus
determinaciones fueron superadas por la realidad, motivo por el cual, en este extremo, los planes devinieron
en instrumentos técnico-normativos limitados en sus efectos. La evaluación del Plan de Desarrollo
Metropolitano respecto de sus alcances con relación al tratamiento de la expansión urbana será posible años
más adelante, pues su horizonte temporal se extiende por 20 años (hasta el 2040).
Por otro lado, con relación a la planeación territorial, el instrumento destinado por antonomasia al tratamiento
de dicho ámbito (incluyendo la fijación de las áreas de expansión urbana) es el Plan de Acondicionamiento
Territorial. Este Plan fue formulado por primera vez el año 2020; razón por la cual sus efectos consideran un
horizonte temporal al año 2040; consecuentemente, a la fecha sería prematuro evaluar sus efectos. Finalmente,
respecto de planes ambientales (a nivel urbano), éstos no han sido elaborados hasta la fecha; algunos
componentes ambientales han sido incorporados en los planes urbanos.
3
Generalizando, se constata que hacia el lado Este, la ciudad ha alcanzado las faldas de los cerros, con una
ocupación del suelo dispersa y discontinua, y en muchos casos en áreas calificadas en términos de “riesgo alto
no mitigable”; hacia el Sur, la urbe llegó a conurbarse con el distrito de Huancán, sector en el cual la edificación
llegó a mezclarse la actividad agrícola, acentuándose cada vez más la urbanización en detrimento de la
agricultura; hacia el Norte la urbe se ha extendido hasta conurbarse con el área urbana del distrito de San
Agustín de Cajas, con una urbanización de baja densidad y; hacia el Oeste, la expansión de la ciudad fue
relativamente controlada por el rio Mantaro, pues al haberse construido dos nuevos puentes, la imposibilidad
material del crecimiento de la ciudad se diluyó sustantivamente.
28
Es desde el siglo XVII, cuando Huancayo experimenta un relativo crecimiento, pero enforma
desordenada; es así que ―siguiendo a Espinoza (1973)― por falta de control, la ciudad se
desarrollaba en forma desarticulada, de manera que las calles y manzanas no continuaban
con el trazo de las preexistentes. El patrón urbanístico se mostraba en forma
desordenadamente (p. 196). Mas, en cuanto concierne al presente trabajo, no se evidencia
preocupación alguna por la disminución de las áreas de cultivo; éste continuaba siendo
un problema inexistente.
El año 1616, el cronista Guamán Poma de Ayala al visitar Huancayo comentó que en el
pueblo residían españoles (Varallanos, 1944, p. 15). Lo señalado conlleva a establecer la
existencia de un núcleo poblacional distinto al originario, dada la prohibición para que
españoles vivieran en poblados habitados por originarios. Mientras los españoles se
30
dedicaban a la industria del arrieraje (Varallanos, 1944, p. 15), los antiguos huancas
desarrollaban actividades agrícolas, fundamentalmente.
Tiempo después, en el año 1860, Manuel Pardo señalaba que había “meses del año en que
el valle se cubre de sembrío […] llegando en ocasiones a descubrirse el verde de las
sementeras trepando las faldas de los cerros circunvecinos, cubiertos también de riquísima
tierra vegetal” (como se cita en Tillmann, 1997, p. 11). Se evidencia así, la práctica
agrícola que imperaba por entonces en el Valle. Por su parte, Raimondi, hacia el año 1866,
hacía mención de los poblados del Valle, en el sentido de que éstos se “suceden […] sin
interrupción, como los eslabones de una cadena, alternando con verdes y alegres sembríos”.
Texto del cual, también se desprende la tradicional vocación agrícola del valle del Mantaro.
Asimismo, refería de la ciudad, resaltando “su ancha y larga calle [Real]”, la cual se
constituía en el eje medular del crecimiento de la ciudad (Raimondi, 1874, pp. 241, 242).
Un año después de haberse aprobado el referido Plano Regulador (1944), la ciudad se había
extendido a los alrededores de los terminales ferroviarios. Hacia el sur llegaba hasta las
inmediaciones de la estación del ferrocarril que conecta a la ciudad de Huancavelica y, en
el centro, hasta las cercanías del patio ferroviario que prestaba servicio a Lima (Ministerio
de Vivienda y Construcción - MVC, 1978, p. 75), el cual, se encontraba bordeado por un
apreciable número de árboles y campos de cultivo. La extensión de la ciudad habría
alcanzado aproximadamente 167 Hectáreas. Contenían 31,564 habitantes (MVC, 1978),
generando una densidad poblacional de 189 habitantes/hectárea.
De este hecho se infiere que, por entonces, la extensión horizontal de la ciudad, en tanto
problema, no era sentida; por ello, ni el documento aprobatorio del Plano Regulador, ni en
los documentos que lo complementaban, se hacía mención de la expansión horizontal de la
ciudad, ni de la posible afección de las áreas agrícolas del entorno. El problema de la
afección del suelo agrícola del entorno inmediato de la ciudad y el del valle del Mantaro,
todavía no era sentido. La caracterización de la sociedad peruana por entonces era
eminentemente rural.
En los años siguientes se evidenció con cierta intensidad la expansión urbana; supuso un
crecimiento demográfico más acentuado, así como la habilitación de tierras agrícolas para
fines urbanos; situación que influiría en la aprobación de un nuevo plan urbano (Ministerio
de Vivienda y Construcción, 1978, p. 75). Así, se deja traslucir visos de la disminución
de las tierras agrícolas, en tanto problema. En efecto, el año 1955 llegó a aprobarse el que
sería el segundo instrumento técnico- normativo que encauzaría el crecimiento de la
ciudad. Fue el denominado Plan Director de Huancayo, el cual formaba parte de los
distintos planes reguladores formulados por la Oficina Nacional de Planeamiento y
Urbanismo (ONPU) para distintas ciudades del Perú. En este documento se daba cuenta de
la expansión horizontal de la ciudad para el año 1953 (año en el cual fue elaborado el Plan),
la misma que ascendía a 285 hectáreas, en las cuales se encontraban albergados 36,500
32
Para el año siguiente, según un levantamiento sobre la base de una aerofotografía que data
de ese año, la superficie de la ciudad era de aproximadamente 317 hectáreas (Ver figura
2), la cual albergaba 47,933 habitantes (resultado de la proyección del censo de 1940);
datos que dan lugar a una densidad poblacional de 151 habitantes/hectárea. Se advierte
en dicha aerofotografía, la existencia de una cantidad apreciable de campos de cultivo de
reducida extensión que rodeaban la ciudad. El minifundio, era ya signo característico de
la estructura parcelaria, tanto en los alrededores de la ciudad, como en el resto del Valle.
Figura 2
La expansión urbana hacia el año 1954
Nota. Se aprecia el incremento aproximado de área de 1944 a 1954. Adaptado de “Foto SAN”, por Guzmán, 1983, Tercera parte,
Capítulo II, numeral 1 (Base: Plan Director – Ajuste, 2002, Plano de Usos del Suelo y Zonificación).
Con el transcurso de los años, la expansión urbana fue intensificándose, tanto así que las
previsiones del Plan Director de Huancayo del año 1955 habían quedado desfasadas. Este
Plan ―según el del año 1960― previó para el año 1980 una población de 77,000
habitantes; no obstante, el año 1957, Huancayo contaba con 68,000 habitantes, una
cantidad relativamente cercana a la proyectada para 1980; además, ya gran parte del suelo
de expansión previsto para el mismo año, se encontraba en proceso de urbanización. Entre
otros, este sería el motivo para que el año 1960 se apruebe un nuevo Plan. En este marco,
la reducción del suelo productivo, prácticamente iba a la par de la expansión de la ciudad.
En efecto, uno de los aspectos enfocados tangencialmente por el Plan, fue sólo el de la
expansión urbana; pero que, como es de inferirse, incide en la afectación de las tierras de
cultivo. Fluye del Plan que, por entonces, se encontraban en proceso de urbanización una
extensión de alrededor 90 hectáreas; de ellas, 32 hectáreas suponían procesos regulares de
urbanización, mientras que el resto era informal (Plan Regulador para Huancayo, 1960, p.
1). Esta situación contribuía con dicho desorden urbano. Así, es posible advertir que la
informalidad en Huancayo ─uno de sus principales rasgos─ es de antigua data.
expansión de la ciudad debía orientarse hacia los cuatro puntos cardinales, los cuales se
encontraban por entonces dedicados al desarrollo de actividades agrícolas; aspecto éste
que fue soslayado por el Plan (Plan Regulador para Huancayo, 1960).
De acuerdo con la proyección poblacional efectuada a partir del Censo llevado a cabo el año
1940, en 1960 Huancayo contaba con 61,565 habitantes; los cuales ocupaban una
extensión superficial de alrededor de 422 Has. (Ver Figura 3), cifras que, articulándolas,
generaron para entonces una densidad poblacional de 146 habitantes/hectárea.
Figura 3
La expansión urbana hacia el año 1960
Nota. En tono oscuro se aprecia el incremento aproximado del área urbana, desde los años cincuenta a 1960. Adaptado de “Plan
Regulador para Huancayo” (Plano de zonificación y red arterial), por Oficina Nacional de Planeamiento y Urbanismo, 1960. (Base:
Plan Director – Ajuste, 2002, Plano de Usos del Suelo y Zonificación).
Hacia el año 1970 ―de acuerdo con el geógrafo Guzmán (1983), respecto de la forma de
crecimiento de la ciudad― la urbe había adoptado el modelo de “Núcleos Múltiples”, con
base en los cuatro puntos cardinales. Constituía una franca amenaza para la actividad
agrícola del espacio envolvente, el cual se encontraba caracterizado preponderantemente por el
minifundio, tal y conforme se advierte en una aerofotografía de dicho año, de la cual se refiere
líneas más adelante.
Con los resultados del Censo del año 1972, se determinó que la tasa de crecimiento media
intercensal 1961-1972 se había elevado significativamente, siendo ésta de 6.39 %. A raíz de
este hecho, y aproximándonos al periodo 1968-1978, la rápida urbanización habíadado lugar a
35
Como es de advertirse, de lo preceptuado es posible inferir la supremacía del uso urbano, este se
imponía sobre el uso agrícola; es decir, la conservación de este último se encontraba
condicionado a la determinación gubernamental de las zonas de expansión urbana. En suma,
con la dación del dispositivo lo que se originó fue la ampliación del perímetro urbano y la
correlativa reducción de las superficies productivas.
4
El Decreto Supremo N° 009-70-VI, definía a la “Zona de Crecimiento o Expansión Urbana, a la comprendida
dentro de los Planos Reguladores o de Expansión de los Centros Poblados, aprobados por el Ministerio de
Vivienda” Artículo 1°, literal a), primer párrafo). Por su parte, Centro Poblado era todo aquél que albergaba
más de 5000 habitantes, con una densidad bruta de no menos de 60 habitantes/hectárea (Artículo 1°, literal a),
segundo párrafo).
36
Dicho Esquema fue realizado sobre la base de las solicitudes de habilitación urbana hacia
el Norte de la ciudad (distrito de El Tambo); y hacia el Este (distrito de Huancayo);
siguiendo el desarrollo de las carreteras hacia Lima y Palián, respectivamente (Ministerio
de Vivienda y Construcción, 1978).
La primera, Huancayo mostraba vocación por la densidad alta y media para ocupar el suelo,
sobre todo en las zonas en las cuales los diferentes usos compiten más denodadamente
por determinada localización; de tal manera que la zona central presentaba una densidad
de 220 Hab./Ha., y la zona no consolidada de 117 Hab./Ha. De esta circunstancia ―la cual
permite calificar de relativamente altas las densidades indicadas, teniendo como referencia
la información histórica―, se infiere que la periferia de la ciudad contaba con densidades
bajas. La segunda ―la cual, está relacionada directamente con la presente investigación―,
la zona agrícola contigua a la ciudad era “de alta productividad y por lo tanto debería
limitarse en lo posible su afectación para uso urbano”, de modo tal que existía propensión
a la contención urbana. Finalmente, la tercera ―también adscrita a los propósitos del
presente trabajo―, el hecho de que el “área agrícola en el Valle Medio Mantaro Alto …
[era] ya insuficiente con relación a la población que … [albergaba]”. La relación unidad
superficial productiva/habitante se mostraba deficitaria (Ministerio de Vivienda y
Construcción, 1978, p. 82, 83).
La década de los años setenta, revistió un signo muy peculiar al mostrar tendencia a la
contención urbana; pues, por lo general ―sobre todo en los últimos años― las densidades
poblacionales se orientan más bien a su disminución, de tal manera que la ciudad tiende a
37
diluirse extremadamente en el espacio ―tal como si fuese “una mancha de aceite” que se
disemina territorialmente― afectando irracionalmente ingentes cantidades de tierras
dedicadas a la agricultura.
No obstante, en este caso, sucedió todo lo contrario, la ciudad se densificó, incluso más
allá de lo previsto normativamente. Hacia el año 1970 la expansión de la ciudad llegaba a
694 hectáreas (Ver figura 4), las cuales eran continente de 112,027 habitantes; originando
una densidad poblacional de 161 Hab./Ha.
Figura 4
La expansión urbana hacia el año 1970
Nota. Se muestra la expansión urbana hacia inicios de la década de los 70. Adaptado de “Foto SAN”, por Guzmán, 1983, Tercera
parte, Capítulo II, numeral 3. (Base: Plan Director – Ajuste, 2002, Plano de Usos del Suelo y Zonificación).
Por entonces, de acuerdo con el señalado Plan, la ciudad se extendía sobre una superficie
relativamente cuasi plana ―la misma que es también favorable para la agricultura, de
38
manera que una determinada localización es objeto de disputa por parte de dos actividades
económicas: la agrícola y la urbanización―, de noroeste a sureste, en forma paralela al río
Mantaro. Este crecimiento longitudinal se encontraba limitado por superficie agrícola.
El Plan Director de Huancayo puesto en vigencia el año 1978, fijó como uno de sus
objetivos de desarrollo urbano ―específicamente, como parte de los objetivos
relacionados al desarrollo de la estructura urbana de la ciudad―, el establecimiento de los
límites de expansión urbana “evitando la utilización de suelo agrícola”, y también “la
deformación de la estructura urbana”.
Asimismo, la previsión del “proceso de crecimiento por etapas, a través de una densificación
progresiva por renovación del casco urbano y una consolidación de las áreas urbanas
vacantes” (Ministerio de Vivienda y Construcción, 1978, p. 116). Como es de inferirse, por
entonces, la preocupación gubernamental residía, por un lado, en la protección del suelo
productivo y, por otro, en el control de la expansión urbana. Este último, constituía la causa
de la afección del suelo productivo, razón por la cual debía ser controlado.
Ahora bien, en cuanto concierne a la población para dicho año, ésta se había incrementado
a 151,087 habitantes; su determinación se realizó tomando en consideración la proyección
39
poblacional efectuada sobre la base del resultado del Censo de población llevado a cabo
el año 1972.
A su vez, para la señalada proyección, se hizo uso de la tasa de crecimiento media anual
intercensal establecida a partir de los datos de población de los censos de los años 1961
y 1972 (Instituto Nacional de Estadística e Informática, 1995, numeral 3.1.2). Establecida
la extensión superficial para dicho año, y la respectiva población albergada sobre la
señalada superficie, fue factible deducir la densidad poblacional de la ciudad, ésta fue de
125 habitantes/hectárea.
Figura 5
La expansión urbana hacia el año 1978
Nota. Se muestra la expansión urbana del periodo 1970-1978. Adaptado de “Plan Director de Huancayo” (Plano de zonificación
general), por Ministerio de Vivienda y Construcción, 1978. (Base: Plan Director – Ajuste, 2002, Plano de Usos del Suelo y
Zonificación).
También como “situación inicial” consideró una superficie prevista para la expansión
urbana de 530.71 hectáreas y para reserva de equipamientos mayores la de 133.09
hectáreas. Un aspecto plausible, pero no realista, contemplado en el Plan como “situación
objetivo”, es haber decidido la no ampliación del suelo de expansión urbana; decidiendo
más bien elevarse la densidad poblacional a 170 habitantes/hectárea. Una cifra que en
ningún momento alcanzó la ciudad.
Es así que las determinaciones del sector agrario prevalecían sobre las urbanas. No
obstante, excepcionalmente, decidió demarcar áreas pre-urbanas con el propósito de
sanear las habilitaciones urbanas que se habían desarrollado de facto en el interior de su
ámbito; esto, hasta mientras no se realice la recalificación de tierras por parte del Ministerio
de Agricultura en coordinación con la Municipalidad Provincial de Huancayo.
La condición para el saneamiento de las señaladas habilitaciones urbanas era que éstas
cuenten con estudios de habilitación urbana aprobados y, además, en lo material, con una
consolidación física en más del 50% al año 1990 (Municipalidad Provincial de Huancayo,
1991); es decir, que existiese una justificación técnico-legal, por un lado; y, de carácter
material o factual, por otro.
Figura 6
La expansión urbana hacia el año 1991
Nota. Se muestra la expansión urbana 1978-1991. Adaptado de “Plan Director de Huancayo Metropolitano. Reajuste 1986-1995”
(Plano de estructuración urbana), por Municipalidad Provincial de Huancayo, 1991. (Base: Plan Director – Ajuste, 2002, Plano de
Usos del Suelo y Zonificación).
Según el referido Plan del año 1996, el crecimiento de la ciudad era básicamente
longitudinal ―sobre el eje de la Calle Real y su prolongación―, llegando por el norte hasta
la hondonada denominada precisamente “Quebrada Honda”; por el noreste hasta San
Pedro y La Esperanza, y por el noroeste hasta las proximidades del río Mantaro. La
Memoria Descriptiva del indicado Plan, señalaba que por esta zona se encontraban “áreas
agrícolas que todavía se están sembrando y por ende se debe conservar con el mismo uso”
(p. 70).
Acotaba, que la ciudad, por el sur, se extendía hasta el Óvalo de Azapampa; por el sureste
hasta el canal de irrigación y hacia el suroeste hasta Coto Coto. Se especificaba, además,
que más allá de los lugares indicados “el resto del área todavía es de uso agrícola” (p. 71).
Transversalmente, hacia el este, la ciudad se había extendido “invadiendo las áreas
agrícolas hasta donde empiezan los cerros” (p. 71), con cierta consolidación física.
Finalmente, por el lado oeste, a la altura de la parte central de la ciudad, se ocupó superficies
hasta las cercanías del río Mantaro (Cajas Chico), encontrándose áreas en consolidación,
y reservas de áreas agrícolas adyacentes al rio Shullcas. Asimismo, el Plan daba cuenta
que en Auquimarca existían “terrenos agrícolas que se deben de conservar” (Municipalidad
Provincial de Huancayo & Instituto Nacional de Desarrollo Urbano, 1996, pp. 71, 72).
Por entonces, de acuerdo con el Plan, el crecimiento predominante se dirigía hacia el norte
de la ciudad (distrito de El Tambo), ocupando áreas agrícolas, debido a que estas
superficies eran accesibles y susceptibles de contar con servicios; entendiéndose que esto,
a su vez, respondía a su rasante cuasi plana, con un mínimo de pendiente y; por ello,
también apta para la agricultura. Igualmente, debido a que hacia el norte existían
pequeños propietarios individuales o parceleros; a diferencia del sur, ámbito en el cual
las tierras eran de mayor extensión y, sustancialmente, de propiedad de las comunidades
campesinas.
Hacia el año 1996, la ciudad contaba con alrededor de 2426 hectáreas (Ver Figura 7), y
277,169 habitantes; la cuales generaron una densidad de 114 habitantes/hectáreas,
resultando más elevada que la densidad actual. Como puede advertirse, en el mencionado
periodo, la expansión urbana comprometió tierras productivas.
43
Figura 7
La expansión urbana hacia el año 1996
Nota. Se muestra la expansión urbana 1991-1996. Adaptado de “Memoria Descriptiva del Plan Director de Huancayo 1996-2005”
(Plano de zonificación general de los usos del suelo), por Municipalidad Provincial de Huancayo & Instituto Nacional de Desarrollo
Urbano, 1996. (Base: Plan Director – Ajuste, 2002, Plano de Usos del Suelo y Zonificación).
El año 2006, al cumplir su vigencia el Plan que lo precedió, se puso en vigor el Plan de
Desarrollo Urbano de Huancayo 2006-2011, adoptando una nueva denominación en
concordancia con el Reglamento de Acondicionamiento Territorial y Desarrollo Urbano,
aprobado por el Decreto Supremo N° 027-2003-VIVIENDA. Fue formulado por la
Municipalidad Provincial de Huancayo (2006), llegando a ser aprobado a través de la
Ordenanza Municipal N° 310- MPH/CM.
Con relación a las tierras productivas, el Plan fijó como uno de los lineamientos
específicos de política de desarrollo urbano, el densificar la ciudad “a fin de desalentar la
ocupación de suelo urbano con uso agrícola en las zonas periféricas” (Municipalidad
Provincial de Huancayo, 2006, p. 149), un antiguo propósito en el cual subyace la
búsqueda de sostenibilidad ambiental, asociada al uso racional de uno de los más
44
Por otro lado, el ámbito superficial de la ciudad se encontraba conformado por 3375
hectáreas (Ver Figura 6), como continente de 351,010 habitantes; originando, como
resultado, una densidad poblacional de 104 habitantes/hectáreas. Como puede advertirse,
la densidad poblacional se redujo notoriamente respecto de la acontecida diez años antes
(1996); en líneas generales, ésta es la tendencia que se expresa hasta la actualidad.
Figura 8
La expansión urbana hacia el año 2006
Nota. Se muestra la expansión urbana 1996-2006. Adaptado de “Plan de Desarrollo Urbano de Huancayo” (Plano de usos de suelo y
zonificación)), por Municipalidad Provincial de Huancayo, 2006. (Base: Plan Director – Ajuste, 2002, Plano de Usos del Suelo y
Zonificación).
Para este efecto, considero 3 distritos adicionales a los ya otros 3 tradicionales, de modo
tal que la ciudad, por entonces, se encontraba conformada por el ámbito urbano de 6
distritos: Huancayo, El Tambo, Chilca, San Agustín de Cajas, Pilcomayo y Huancán.
45
La densidad poblacional era notoriamente inferior a la del año 2006; lo cual podría haber
acontecido debido, entre otras causas, a la conurbación del ámbito tradicional de la ciudad
―conformada por el ámbito urbano de los distritos tradicionales de Huancayo, El Tambo
y Chilca) con el área urbana de otros tres nuevos distritos (Pilcomayo, Huancán y San
Agustín de Cajas―, en los cuales existe un patrón de ocupación del suelo disperso, en
razón de alternar usos urbanos ―el residencial, por excelencia― con el uso agrícola y el
ganadero, mismos que son característicos del medio rural, en el cual se expresan densidades
poblacionales bajas.
Cabe señalar que la conurbación acontecida por entonces, constituye una relativa limitación
a efectos del estudio comparativo, pues al ámbito tradicional de la ciudad antes indicado ―el
cual contaba con una dinámica evolutiva propia, distinta e independiente respecto de los demás
núcleos urbanos―, se le incorporó el de otros tres nuevos distritos ―los cuales contaban con
una dinámica también propia― cuyos procesos urbanos de crecimiento se desarrollaron,
sustancialmente, al margen del suscitado en el núcleo principal; es decir, en forma cuasi
independiente. No obstante, aun cuando se trata de la fusión de dinámicas socio-espaciales
independientes ―que, dicho sea de paso, dieron lugar a múltiples procesos de conurbación en
razón de la gravitación físico-funcional de diversos núcleos urbanos ―, se trata de la nueva
configuración espacial de la ciudad5, la misma que debe ser considerada en los análisis urbano-
territoriales, con la señalada atingencia.
5
Un análisis más exhaustivo, bien puede conducir a la ampliación del ámbito conurbado; la ciudad, hoy en día
rebasa el conformado por el ámbito urbano de los seis distritos señalados.
46
Figura 9
Nota. De “Huancayo: Hacia la sostenibilidad metropolitana bajo el liderazgo de un gobierno local moderno”, por Banco
Interamericano de Desarrollo, 2017, p. 45.
Pilcomayo, Ingenio, San Jerónimo de Tunán, Quilcas, Saño, Hualhuas, Sicaya, Sapallanga,
Pucará, Huayucachi, Huacrapuquio, Viques y Chupuro.
Figura 10
La expansión urbana en el Plan de Desarrollo Metropolitano del año 2020
Nota. El ámbito de la expansión mostrada corresponde al año 2015, fecha de elaboración del diagnóstico respectivo. De
“Plan de Desarrollo Metropolitano de Huancayo 2017-2037”, por Municipalidad Provincial de Huancayo, 2020, p. 9).
48
Cabe aclarar a este respecto que el ámbito del Área Metropolitana rebasa el suelo
conurbano físicamente (o casi conurbano), artificializado; es decir, no comprende la
“mancha urbana” en estricto, o propiamente dicha, sino un ámbito mayor. Por este motivo, los
datos indicados no son pertinentes a efectos del estudio de la expansión urbana que se viene
realizando, el cual está identificado únicamente con el suelo artificializado, por lo que no
es útil para la comparación evolutiva materia del presente trabajo. Es más, esta limitación
se acentúa al considerarse núcleos que físicamente no se encuentran conurbados a través
del tejido urbano.
en los últimos 10 años el crecimiento horizontal de la ciudad de Huancayo así como del resto de
las ciudades del valle han acelerado los procesos de conurbación urbana … creando en medio de
estos núcleos grandes espacios suburbanos los cuales van consumiendo progresivamente los
mejores espacios agrícolas. (p. 30).
49
Como puede advertirse dicha densidad poblacional es superior a la establecida para el año
2015; pero, notoriamente menor a la caracterizó la ciudad en el año 1991 ―y también en
los años 1996 y 2006― la cual ascendió a 128 habitantes por hectárea. En suma, los
últimos años la ciudad se encuentra caracterizada por expresar densidades bajas, que no
superan los 100 habitantes por hectárea.
Es preciso señalar que la planificación urbana en sus diferentes matices ―tal como puede
desprenderse del estudio evolutivo de la ciudad que antecede―, ha estado presente en
tanto instrumento privilegiado para prever y promocionar las acciones de
acondicionamiento de Huancayo ciudad, en particular para definir las zonas destinadas a
albergar a la futura población; no obstante, su eficacia siempre ha sido puesta en tela de
juicio.
Si bien es cierto que los planes urbanos, hacen las veces de “camisa de fuerza” en la
conducción del desarrollo urbanístico ―y de ahí su relativa importancia―; no se vienen
mostrando como instrumentos técnico-normativos eficaces para orientar decididamente
las previsiones que emanan del plan, en particular aquellas dirigidas a la ocupación del
suelo; en suma, en este extremo la ineficacia de los planes urbanos han sido determinantes
en la situación generada. Esta falencia, entre muchas otras causas, es originada por la
inaplicación de instrumentos de gestión urbanística, los cuales, en fecha relativamente
reciente, fueron incorporados en la legislación urbanística nacional.
Tabla 1
La progresión demográfica de la ciudad de Huancayo
POBLACIÓN
AÑO
(Habitantes)
1944 31,583
1954 47,933
1960 61,565
1970 112,027
1978 151,087
1991 239,517
1996 277,169
2006 351,010
2015 381,956
2022 466,240
Nota. Sobre la base de los Censos Nacionales de Población
y otros.
51
Figura 11
Curva de crecimiento demográfico
DINÁMICA DEMOGRÁFICA
500,000
400,000
POBLACIÓN
300,000
200,000
100,000
0
1940 1960 1980 2000 2020 2040
-100,000
AÑO
Tabla 2
La evolución de la expansión urbana
SUPERFICE
AÑO
(Hectáreas)
1944 167
1954 317
1960 422
1970 694
1978 1207
1991 1875
1996 2426
2006 3375
2015 4273
2022 4828
Nota. Se trata de los datos consignados líneas antes.
52
Figura 12
Curva de crecimiento de la expansión urbana
COMPORTAMIENTO DE LA EXPANSIÓN
URBANA
6000
SUPERFICIE (Has.)
5000
4000
3000
2000
1000
0
1940 1960 1980 2000 2020 2040
-1000
AÑO
Tabla 3
La densidad poblacional
Figura 13
Curva de comportamiento de la densidad poblacional
COMPORTAMIENTO DE LA DENSIDAD
POBLACIONAL
200
DENSIDAD POBLACIONAL
180
160
140
(Hab./Ha.)
120
100
80
60
40
20
0
1940 1960 1980 2000 2020 2040
AÑO
Lo que quiere decir que en una hectárea estarían alojadas aproximadamente 20 familias. Si se
consideraran para cada una de ellas viviendas unifamiliares (una vivienda por lote), se
requerirían 20 lotes. Ahora, si se fijan lotes de 160 m2 (de 8.00 m. de frente x 20.00 m. de fondo),
relativamente cómodos dada su extensión superficial, el espacio residencial neto o útil sería de
3,200 m2. Por consiguiente, el espacio público o, en todo caso, además, áreas no utilizadas,
subutilizadas, o dedicadas a otro uso (no residencial) representarían 6,800 m2.
Para revertir esta situación, tendría que propenderse al uso del suelo vacante o subutilizado y, en
general, a la densificación; así, por ejemplo, el establecimiento parcial de viviendas
multifamiliares que podrían ser 4 viviendas por lote. En este caso, se requerirían, para albergar
a las 20 familias (indicadas como ejemplo,) 5 lotes; el suelo residencial se reduciría a 800 m2.,
de este modo se estaría propiciando una menor afección a las tierras agrícolas; y sin que se
perjudiquen los bienes de dominio y uso público necesarios para el desenvolvimiento residencial.
En este escenario, tratándose del suelo ―recurso natural alrededor del cual se desenvuelve
el presente trabajo― su consumo debe efectuarse de manera tal que responda en estricto a
las reales necesidades del hábitat; más si se trata de un recurso natural escaso, finito y no
55
En efecto, tratándose de un bien único por su localización, e irreproducible ―en asocio con
su escasez natural6―, el suelo se torna en un recurso valiosísimo en sí mismo, razón por la
cual su uso debe expresar racionalidad y sensatez. Este es un propósito intrínseco a la
sostenibilidad, en el sentido de no dilapidar el recurso suelo en perspectiva a satisfacer la
necesidad de hábitat de las generaciones futuras.
6
Además de la escasez natural ―en el plano urbanístico― se tiene la escasez legal o administrativa, la que es
producida por los planes urbanos al fijar y delimitar determinadas superficies para destinarlas a usos urbanos
y; la escasez económica, producida por los altos precios del suelo, de modo tal que se restringe o limita la oferta
de suelo asequible para un gran sector de la ciudadanía.
56
Absolviendo la interrogante, bien puede señalarse que el uso del suelo se torna como tal
cuando alberga a una cantidad de razonable de habitantes. Para este efecto, se hace uso de
un indicador valiosísimo y imprescindible, cual es, la densidad poblacional. Es así que, a
través del referido indicador se mide objetivamente la sostenibilidad de un recurso natural
irreproducible, no renovable y relativamente escaso: el suelo.
En el caso del valle del Mantaro, la vorágine de la desmedida urbanización informal ―tal
como se puso en evidencia la tratar sobre la expansión urbana de la ciudad de Huancayo, en
tanto núcleo gravitante en la ocupación del suelo en el Valle― es la que propicia la
insostenibilidad del uso del suelo, generando dos consecuencias negativas que se articulan
con la insostenibilidad. La primera, con el hecho de consumir suelo con fines urbanos
irracionalmente y; la segunda ―la cual, a su vez, es consecuencia de la primera―, la
disminución de las tierras productivas, de manera que la producción de alimentos disminuye;
mientras se incrementa el número de habitantes; un signo de manifiesta insostenibilidad.
La causa de la primacía de la expansión urbana por sobre la actividad agrícola ―en tanto
actividades económicas―, es la renta que produce el suelo. Lo que quiere decir que, la
actividad urbanizadora es mucho más rentable que la actividad agrícola. En el valle del
Mantaro se muestra preocupación por elevar la renta de la agricultura; tal es así que el
Ministerio del ramo ha venido impulsando el enfoque: “Una agricultura rentable tiene como
principal insumo el agua” (Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego & Autoridad Nacional
del Agua, 2018, primer párrafo), con la finalidad de menguar o revertir su baja rentabilidad.
Una explicación concurrente surge del valor del suelo. Se desprende de la Ley de Desarrollo
Urbano Sostenible que un hecho generador del incremento del valor del suelo se produce
por “la incorporación de suelo rural como suelo urbanizable”; es decir, el suelo rural,
dedicado a la agricultura por antonomasia, presenta menor valor que el previsto para el uso
urbano (Congreso de la República, 2021, Ley N° 31313, Artículo 55, numeral 1).
En suma, el factor económico (en asocio con la dinámica de los mercados de suelo,
principalmente con el informal), se conforma como la causa más relevante del incesante
cambio de uso de las tierras (de rural a urbano), en el valle del Mantaro. En este sentido, la
57
El Valle se encuentra una altura cuyo punto medio puede fijarse por alrededor de los
3300 m.s.n.m. Se extiende ―en líneas generales― en sentido norte-sur, de forma tal que
su longitud es paralela a las cordilleras que las flanquean y al río Mantaro, curso fluvial
que se comporta como el elemento medular del sistema hidrográfico de la región, al cual
afluyen otros ríos de menor caudal.
Espacialmente, el valle del Mantaro se configura como una unidad con características
físicas y geomorfológicas prácticamente homogéneas. Según el Ministerio de Agricultura
(1986), el límite piso (fondo aluvial) tiene una extensión superficial de 53,282.75
hectáreas. La longitud del Valle es de alrededor de 60 kilómetros, desde Acolla (Jauja) en
el norte, hasta Pucará (Huancayo) en el sur; su sección transversal (en líneas generales, de
este a oeste) es variada, pues oscila entre 2 y 14 kilómetros. La ciudad de Huancayo
―cabecera principal del sistema de centros poblados del Valle― se encuentra ubicada
en la parte más ancha.
El valle del Mantaro cuenta con una diversidad de recursos naturales relacionados,
ganadería, forestación y minería; y que generan posibilidades para desarrollar actividad
agroindustrial, vinculada a la elaboración de productos alimenticios, entre otros.
Asimismo, es menester señalar que el Valle cuenta con minerales no metálicos, tales como
el caolín, sílice, arcilla refractaria, que bien pueden útiles en la industria de la construcción
7
El Sistema Nacional de Centros Poblados (SINCEP) fue regulado por el Reglamento de Acondicionamiento
Territorial y Desarrollo Urbano Sostenible aprobado a través del D.S. N° 022-2016-VIVIENDA. Actualmente
ha sido reemplazado por el denominado Sistema Nacional de Ciudades y Centros Poblados (SICCEP),
mediante la Ley de Desarrollo Urbano Sostenible N° 31313, y su Reglamento aprobado mediante el D.S. N°
012-2022-VIVIENDA; este último confirma el estatus de Huancayo, considerándolo como Metrópoli
Regional, por tratarse de una capital departamental (Artículo 16, numeral 16.1, 2.).
58
entre el primero y la segunda existe una relación de género a especie. Así, se considera suelo
a toda superficie terrestre, a todo espacio capaz de servir de soporte a los cuerpos que son
atraídos por la fuerza gravitacional. El concepto tierra, por su lado, está referido únicamente
a aquel suelo con aptitud para el cultivo y la ganadería; presupone un suelo vivo, es decir
fértil. (p. 252)
Tierras por su Capacidad de Uso Mayor (en adelante RCT), mismo que fue aprobado por
el Decreto Supremo N° 005-2022-MIDAGRI (2022), de 22 de abril de 2022.
Este Reglamento considera como uno de sus fines y alcances el “promover y difundir
el uso racional y continuado de las tierras para conseguir el óptimo beneficio social,
económico y ambiental, en el marco de los principios del desarrollo sostenible, evitando
la degradación de los ecosistemas” (Decreto Supremo 005-2022-MIDAGRI, Artículo 2).
Como puede advertirse, propugna el uso racional de las tierras, enarbolando el principio
del desarrollo sostenible. Con respecto al Reglamento precedente, aprobado el año 2009,
se señalaba que se encontraban adscritos como usuarios al mismo, las entidades públicas,
entre ellas los gobiernos regionales y locales, y el sector privado (Zúñiga & Villena, 2019,
p. 8); consideramos válida esta afirmación para el Reglamento vigente.
Tal como lo señala el Reglamento ésta es la “categoría que representa la más alta
abstracción de la CTCUM”; constituye la estructuración base y reviste carácter marco.
Acota específicamente, que esta categoría reúne o “agrupa a las tierras de acuerdo a su
60
Usos alternativos: Debido a las características ecológicas que presentan, estas tierras
pueden ser dedicada a cultivos permanentes, pastos, producción forestal y protección.
Condiciones: Los denominados usos alternativos deben dinamizarse en orden a las políticas
estatales, al interés social, al interés privado, respetando los principios del uso sostenible.
Características: En este caso se consideran a las tierras cuyas características ―en cuanto
concierne al clima, al relieve y a las edáficas― son desfavorables para los cultivos en limpio;
esto es, para aquellos que son removidos cada cierto tiempo y en forma permanente.
Usos alternativos: Sin embargo, permiten producir cultivos permanentes como es el caso
de arbustos o arbóreos; además de encontrarse aptos para la producción de pastos y
forestación, o usarlos en el rubro de protección.
Condiciones: Los usos alternativos deben realizarse con sujeción a las políticas del Estado,
y al interés social y al privado, en concordancia con los principios del uso sostenible.
Usos alternativos: De acuerdo con las zonas de vida, alternativamente pueden ser
destinados a la producción forestal o se asocien a protección de ser del caso.
Condiciones: Los usos alternativos deben desarrollarse en armonía con las políticas del
Estado; y, en función del interés social y el privado, en concordancia con los principios de
uso sostenible.
Características: En este rubro se agrupa a las tierras, cuyo valor intrínseco y sus
características ecológicas y edáficas permiten producir en forma permanente y sostenible
bienes y servicios forestales; o, cuenten con potencialpara la forestación y reforestación.
61
Denominación alternativa: Las tierras que conforman este grupo, son denominadas en la
Ley forestal y de Fauna Silvestre, como Tierras de Capacidad de Uso Mayor Forestal.
Destino: Las tierras de este grupo son dedicadas a la conservación de las fuentes de agua
nacientes o cabeceras de cuencas, riberas de ríos (hasta el tercer orden) y a la protección de
la erosión.
suelos. Finalmente, la clase baja abarca a las tierras con menor potencialidad, por lo que
requieren de mayores y más intensas prácticas de manejo y conservación de suelos, en
perspectiva a producir económicamente y con continuidad. Las clases para cada uno de
los grupos, se encuentran reguladas por el Decreto Supremo N° 005-2022-MIDAGRI,
artículo 16, numeral 16.2. Son las siguientes:
Limitaciones: Moderadas.
Tipo de práctica: Sobre estas tierras, las prácticas son más intensas y, en no pocas
oportunidades, de carácter especial, en cuanto al manejo y conservación de las mismas,
en perspectiva a evitar su desgaste y mantener productividad sostenible.
dominante, la presencia de grava o piedras, la reacción del suelo (pH), salinidad, las
condiciones de fertilidad del suelo y de riesgo de erosión.
La limitación del suelo, en este caso, está asociada a alguna falencia o deficiencia de las
mencionadas características intrínsecas del suelo; mismas que se encuentran asociadas a
las funciones más importantes del suelo, cual es el sostenimiento de las plantas, en tanto
soporte físico y, a la vez, la provisión de nutrientes para el desarrollo de las mismas.
Repercuten directamente en el crecimiento y desarrollo de los elementos verdes y en su
capacidad productiva.
Pese a que en todo el país la actividad pecuaria está unida a la actividad agrícola, el valle
del Mantaro está orientado fundamentalmente a la agricultura, siendo la actividad
pecuaria secundaria, de bajo nivel tecnológico y con una producción orientada al
autoconsumo. (Indacochea et al., 2005, p. 212)
Este tipo de crecimiento resulta insostenible, pues tiende al uso irracional del suelo;
imposibilita la concreción de economías de escala, es decir, impide el desarrollo de una
agricultura de escala y de una urbanización de escala (la cual incide en sus altos costos y
en el dispendio de recursos, como el del suelo); situación que, desde la perspectiva
económica, resulta ineficiente. Esta situación propicia, en resumen, altos costos
ambientales y económicos.
69
Figura 14
Mapa de usos de la tierra en el valle del Mantaro
Nota. De “Primera aproximación para la identificación de los diferentes tipos de suelo agrícola en el valle del río
Mantaro”, por Garay & Ochoa, 2010, p. 13.
70
Figura 15
Nota. Adaptado de “Mapa de capacidad de uso mayor del departamento de Junín”, por Gobierno Regional de
Junín (2015), Mapa MF06.
las tierras del Valle forman parte de la clase baja (A3) (después de la clase alta y media);
es decir, son las tierras que presentan limitaciones y, por tanto, menor potencial
productivo, porlo que requieren de “prácticas más intensas y a veces especiales, de manejo
y conservación de suelos, para evitar su deterioro y mantener una productividad
sostenible” (2022, Decreto Supremo N° 005-2022-MIDAGRI, Artículo 16). En
correspondencia con la Clase asignada a las tierras que predominan en el Valle (A3), la
Subclase de Capacidad de Uso Mayor de las Tierras, establece sus limitaciones, siendo
éstaspor suelo y por clima (sc). La primera, identificada con rasgos intrínsecos de la tierra
(profundidad efectiva, textura, existencia de grava, etc.) y, la segunda, con factores
externos tales como el acaecimiento de heladas excesiva lluvia y sequías.
En suma, las tierras que presenta el valle del Mantaro, aptas para el cultivo en limpio,
aunquecon limitaciones, revisten singular importancia para el abastecimiento del mismo
Valle, de la Región y de Lima; ya que, “aproximadamente el 40% de la producción
agrícola del valle se destina al mercado de la capital, un 30% se comercializa en los
mercados de otras provincias de la región Junín y el 30% restante se destina al
autoconsumo” (Indacochea et al., 2005, p. 212); de ahí la necesidad de proteger dichas
tierras y; más, en orden al gravitante problema ambiental.
debe entenderse la agricultura, y otras similares, como actividades que “se benefician de
los servicios ecosistémicos y, a su vez, los proporcionan” (Organización de las Naciones
Unidas para la Alimentación y la Agricultura [FAO], 2023, párrafo 7).
Tabla 4
De “Rendimiento de cultivos por hectárea: cómo calcularlo”, por Calvo, 2019, tercer título
([Link] De “La oferta de papa en la Región
Junín (1950-2016): tendencias, ciclos y determinantes”, por Díaz, 2018, p. 55
([Link]
)**; “Plataforma Digital Única del Estado Peruano”, por Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego, 2021, segundo
acápite ([Link]
obtener-ganancias-hasta-s-7-000-por-hectarea)***; De “Costos de producción”, por Ministerio de Desarrollo Agrario
y Riego, 2015 ([Link]
3.1 Hipótesis
En correspondencia con las preguntas de investigación planteadas, las hipótesis formuladas
son las siguientes:
Tabla 5
Conceptualización y operacionalización de variables
DEFINICIÓN OPERACIONAL
DEFINICIÓN
CONCEPTUAL:
DIMENSIONES INDICADORES
Expansión urbana, es la “…
extensión geográfica de ciudades
(…), a menudo caracterizados por
Extensión superficial en
viviendas residenciales de baja Artificialización del suelo
hectáreas. (Cuantitativo)
densidad, zonificación de un solo
uso y mayor dependencia de lo
privado” (Decologí[Link], 2022).
74
DEFINICIÓN OPERACIONAL
DEFINICIÓN
CONCEPTUAL:
DIMENSIONES INDICADORES
DEFINICIÓN OPERACIONAL
DEFINICIÓN
CONCEPTUAL:
DIMENSIONES INDICADORES
DEFINICIÓN OPERACIONAL
DEFINICIÓN CONCEPTUAL:
DIMENSIONES INDICADORES
suelo; es decir, para determinar si la cantidad de suelo sobre el cual se ha expandido la ciudad
ha sido la estrictamente necesaria para albergar el incremento poblacional, se hizo uso de la
densidad poblacional, el cual se trata de un indicador de carácter cuantitativo, que vincula
otros dos factores, también de orden cuantitativo: la población y el suelo (hectáreas).
-El alcance de la investigación es causal-explicativo (ex post facto); por cuanto se vinculan
variables independientes que constituyen la causa, y variables dependientes identificada con
los efectos o consecuencias producidas, tal como se puede advertir en la operacionalización
de las variables desarrollada en el punto anterior.
Tabla 6
Actividades, métodos, técnicas, instrumentos y procesamiento
ACTIVIDAD: Meses de octubre, noviembre y diciembre (2021)
• Determinación diacrónica o longitudinal de la expansión urbana de la ciudad
de Huancayo.
NATURALEZA DE LA LABOR:
Trabajo de gabinete
MÉTODO:
Analítico
TÉCNICAS:
-Relevamiento de información a partir de planos, otros documentos gráficos y literatura existente
al respecto.
-Fichaje
INSTRUMENTOS:
-Fichas de anotación de las cantidades por periodos.
-Instrumentos digitales (computadora).
PROCESAMIENTO:
El procesamiento para la determinación de las superficies se realizó comparando y sintetizando
la información haciendo uso de las fichas y de instrumentos digitales.
NATURALEZA DE LA LABOR:
Trabajo de gabinete
MÉTODO:
Analítico
TÉCNICAS:
-Relevamiento de información a partir de planos, otros documentos gráficos y literatura existente
al respecto.
-Fichaje
INSTRUMENTOS:
-Fichas de anotación de las cantidades por periodos.
-Instrumentos digitales (computadora).
77
PROCESAMIENTO:
Recopilación de información haciendo uso de las fichas y de instrumentos digitales.
Para este efecto, se recurrió, además de los panes urbanos, a documentación adicional, la
cual permitió fijar la superficie de la ciudad en distintos periodos, como medio para
determinar el proceso evolutivo de la expansión, haciendo uso del programa informático
Autocad versión 2020.
En primer orden, es preciso invocar como premisa básica para la presentación de los
resultados de la investigación y la respectiva discusión, que “el crecimiento urbano sigue
siendo necesario, pero hoy parece asimismo claro que el urbanismo debe responder a los
requerimientos de un desarrollo sostenible, minimizando el impacto de aquel crecimiento y
apostando por la regeneración de la ciudad existente” (Jefatura del Estado, 2007, Ley 8/2007,
Exposición de motivos). Desde esta perspectiva ─tal y conforme se desprende de la
79
La situación descrita ─que si bien esta dirigida a la realidad europea─, calza perfectamente
con la que acontece en nuestro medio; en particular, en el valle del Mantaro, ámbito
caracterizado precisamente como continente de una serie de centro urbanos ─entre ellos
Huancayo, la ciudad con mayor dinámica urbana en el centro del país, después de Lima─,
cuyos rasgos denotan, justamente, una expansión de la planta física dispersa y desordenada;
situación ésta que debe ser controlada y/o revertida.
Tabla 7
Las densidades poblacionales en la ciudad de Huancayo, desde 1944 hasta 2022
AÑO POBLACIÓN EXTENSIÓN DENSIDAD
(NÚMERO DE SUPERFICIAL POBLACIONAL
HABITANTES) (HECTÁREAS) (Hab./Ha.)
1944 31,583 167 189
1954 47,933 317 151
1960 61,565 422 146
1970 112,027 694 161
1978 151.087 1207 125
1991 239,517 1875 128
1996 277,169 2426 114
2006 351,010 3375 104
2015 381,956 4273 89
2022 466,240 4828 97
80
De los datos obtenidos se desprende que el uso del suelo es cada vez más irracional; en líneas
generales, como se puede apreciar, la tendencia de la densidad poblacional es descendente; lo
que quiere decir que se está consumiendo suelo innecesariamente, cada vez más: bien los
“lotes” son de dimensiones excesivas o, bien existen “vacíos urbanos”; lo que hoy en día la
teoría urbanística denomina “terrenos vacantes”. Este “modelo” de ocupación de suelo es
insostenible, ambiental y económicamente, tanto por dilapidar uno de los más preciados
elementos de la naturaleza: el suelo; y por encarecer la urbanización: las redes viales, de
servicios básicos (agua, alcantarillado, energía eléctrica) y el suelo que los soporta son en
demasía extensos, si se toma en cuenta la cantidad de viviendas/habitantes a las que sirven
y/o contienen; amén de otros efectos perniciosos como, por ejemplo, propiciar la segregación
socio-espacial. Es más, este ámbito caracterizado por una extremada dispersión agudiza el
minifundio, el cual es resultado, en primer lugar, del fraccionamiento de la superficie rural
o agrícola, en desmedro de una agricultura de escala y; en segundo orden, del
fraccionamiento urbano, el cual se acentúa cada vez más a raíz de las transferencias
hereditarias y de la existencia de litigios sobre división y partición, sobre todo en el centro
de la ciudad; ámbito en el cual, dicho sea de paso, el deterioro físico de un apreciable número
de inmuebles es evidente.
Ahora bien, a partir de la Tabla antes presentada, es posible inferir la caracterización de cada
uno de los periodos, con relación al crecimiento de población, el incrementode la superficie
de expansión urbana, la variación de la densidad poblacional (la cual disminuye en unos casos
y aumenta en otros) y la estimación media de la expansión urbana por año:
Es decir, hubiese abarcado 2361 hectáreas menos (de un total de 4828 hectáreas); dicho de
otro modo, el uso del suelo habría mostrado tendencia hacia la sostenibilidad. En este
sentido, es de inferirse la inadecuada densificación de la ciudad; si bien se mantiene
relativamente estable en los últimos años, ésta responde a densidades que pueden ser
consideradas como bajas, inferiores a 100 Hab./Ha.
Asimismo, el incremento anual mínimo de superficie de expansión urbana tuvo lugar durante
el periodo 1944-1960, fue equivalente a 15.94 hectáreas; mientras que el incremento anual
máximo se dio en el último periodo: 1991-2022, en el cual el incremento anual fue de 95.26
hectáreas. Es muy marcada la diferencia, a este respecto podría señalarse que el notorio
82
incremento se debe al mayor incremento de población; sin embargo, en este último periodo,
como se ha determinado, las densidades son mucho más bajas.
Esta situación lleva a establecer que, en los últimos años, el uso del suelo ha venido siendo
inadecuado. Igualmente, con relación al valor agrológico de las tierras, la expansión
horizontal de la ciudad se muestra insostenible, pues ésta se ha desarrollado sobre las tierras
más productivas de su entorno inmediato, cual es, el valle del Mantaro (Ver Figura 16).
Figura 16
Nota. Adaptado de “Mapa de capacidad de uso mayor del departamento de Junín, por Gobierno Regional
Junín, Mapa MF06.
de sostenibilidad─, sino también otro que reviste carácter cualitativo, asociado a la calidad
de las tierras que conforman el valle del Mantaro y, en particular de aquellas que envuelven
más inmediatamente a la ciudad.
-Contenido de materia orgánica: Los suelos pueden ser catalogados de “bien provistos”;
pues no se evidencia la existencia de suelos pobres y muy pobres.
- Nivel de pH o acidez de los suelos: Se encuentran en un rango 4,5 a 6,5, lo cual implica
que son muy susceptibles a la absorción de nutrientes; razón por la cual son aptos para el
cultivo; lo cual se potencia con el adecuado contenido de materia orgánica (Garay & Ochoa,
2010).
No obstante, no son tierras de calidad alta, como sí lo son las reconocidas por el Reglamento
de clasificación de tierras con la simbología A1 y A2; se trata de tierras de calidad media.
Pero, aun así, muy valiosas por tratarse de las tierras agrícolas más productivas de la región;
por ende, por constituirse en soporte de una cantidad apreciable de producción agrícola, la
cual se traduce, a su vez, en una fuente importante de abastecimiento de la población de la
región y de Lima.
Figura 17
El cultivo del maíz en el valle del Mantaro
Nota. De Watch (s.f.). El cultivo del maíz en el valle del Mantaro [Página de Facebook].
([Link]
mantaro/791522968030275/)
Intentando cuantificar la disminución del suelo productivo en el valle del Mantaro, como
consecuencia de la expansión urbana de la ciudad de Huancayo principalmente ─pues es el
centro urbano que representa la mayor dinámica en cuanto al crecimiento físico─, se ha
logrado estimar que, a la fecha, es del orden de 4828 hectáreas aproximadamente. Toda esta
superficie afectada por la transformación del uso del suelo se encuentra conformada por las
mencionadas tierras A3sc; es decir, por las más productivas tierras de la región. En este
sentido, puede afirmarse que existe una relación directa, e identidad, entre la expansión
urbana y la disminución de las tierras de cultivo; es decir, los espacios son los mismos.
La superficie del fondo del valle del Mantaro o piso valle, es de algo más de 53,000 hectáreas;
lo que quiere decir que la expansión de Huancayo ciudad, incluyendo el área urbana de seis
distritos (Ver figura 9), y sin contar el resto de centros urbanos del valle, ha consumido
aproximadamente el 9% del total de dicho ámbito; desarrollando procesos de
suburbanización y periurbanización, acompañados de la dispersión de la infraestructura
intercalada con campos de cultivo y tierras baldías; tal y conforme lo señala Silva y Vergara-
Perucich (2021, p. 2), una descripción a la que consideramos válida para el espacio interface
urbano rural, en el valle del Mantaro.
85
Figura 18
La afección de las tierras en el ámbito conurbado de Huancayo
Nota. Adaptado de “Mapa de capacidad de uso mayor del departamento de Junín”, por Gobierno Regional de
Junín, Mapa MF06.
por tanto, su función como regulador del clima y su capacidad de captura y almacenaje de
dióxido de carbono, coadyuvando al calentamiento global.
En este marco, a continuación, se realiza, sobre la base de los datos obtenidos en el marco
de la presente investigación, el análisis prospectivo de la expansión urbana y de las
respectivas densidades de población; en tanto, este último se traduce en un indicador esencial
para medir la sostenibilidad en la ocupación del suelo con fines urbanos. Dicho análisis se
realiza en consideración a dos condiciones. La primera, el hecho de suponer que la tasa de
crecimiento media anual se mantendrá constante, puesto que esta variable exorbita los
alcances que derivan del tratamiento del suelo en estricto, y se engarza con aspectos mucho
más amplios y complejos de orden socio-económico, básicamente.
87
Donde:
t = Tasa de crecimientoPf = Población final
Pi = Población inicial
n = Número de años proyectados
Aplicando la fórmula, se halla la Tasa de crecimiento, la cual es de 1.78
Pf = Pi (1+t)n
Donde:
Pf = Población final (al año 2042)
Pi = Población inicial
t = Tasa de crecimiento
n = número de años a proyectarse
Aplicando la fórmula se establece la población de diseño (al año 2042), la cual asciende
a 659,626 habitantes.
Tabla 8
Relación población/superficie
SUPERFICIE DENSIDAD
AÑO POBLACIÓN
(Hectáreas) (Hab./Has.)
Figura 19
Correlación población-superficie
300,000
250,000
200,000
150,000
100,000
50,000
0
0 1000 2000 3000 4000 5000 6000
EXPANSIÓN URBANA
89
Figura 20
Expansión urbana tendencial
8000
6000
(Has.)
4000
2000
0
1920 1940 1960 1980 2000 2020 2040 2060
-2000
AÑO
Figura 21
Densidad poblacional probable o tendencial
150
(Hab./Ha.)
100
50
0
1920 1940 1960 1980 2000 2020 2040 2060
AÑO
90
Tabla 9
Escenario deseable de la expansión urbana
SUPERFICIE DENSIDAD
AÑO POBLACIÓN
(Hectáreas) (Hab./Has.)
1944 31,583 167 189
Figura 22
Comportamiento deseable de la densidad poblacional (2022-2042)
200
150
(Hab./Ha.)
100
50
0
1920 1940 1960 1980 2000 2020 2040 2060
AÑO
Dicho de otro modo, la densidad actual de la ciudad existente (103 Hab./Ha.), tendría que
elevarse a 137 Hab./Ha. mediante procesos de renovación urbana, así como llegando a
ocupar los vacíos urbanos sobre suelo no consolidado.
A este respecto, cabe señalar que, en el escenario intermedio propuesto, la población que
se incrementará en los próximos 20 años ocuparía en su totalidad las zonas de expansión
de la ciudad; sin embargo, esto no sería así, pues un porcentaje de ellas (no hay estudios a
este respecto) siempre es absorbido por el suelo ya transformado o artificializado, tanto
92
5.1 Conclusiones
-La expansión urbana de la ciudad de Huancayo, en el periodo estudiado (1944-2022),
repercute negativamente en el uso sostenible del suelo de su entorno inmediato envolvente
(el valle del Mantaro). Esta aseveración se descifra desde dos perspectivas, en orden a las
hipótesis de trabajo planteadas. La primera, intrínseca al mismo suelo; es decir, relacionada
a su consumo a través de su cambio de uso (de agrícola a urbanizado, o con propensión a
este estatus) y; la segunda, en lo concerniente a la afección de la actividad agrícola, la cual
se expresa en simultáneo.
-Con relación al primer aspecto, en efecto, se ha llegado a disponer de este recurso natural,
escaso, finito, no renovable y muy valioso, en demasía e innecesariamente. A la fecha se ha
llegado a consumir 4828 hectáreas de suelo productivo, como continente de 466,240
habitantes; cantidad que, a su vez, ha generado una densidad poblacional de 97
habitantes/hectárea, la cual es calificada como baja. Con tan solo elevarse ésta a 113
habitantes/hectárea, cantidad que corresponde al escenario posible diseñado, el consumo de
suelo se reduciría en alrededor de 1032 hectáreas. Esta cifra haría posible, al explotarse
agrícolamente las tierras, la obtención de una utilidad estimada de S/. 72’756,000 soles,
tratándose de papa; y de S/. 49’845,600 soles, si se cultivase sólo maíz.
En efecto, las densidades poblacionales ―una de las más apropiadas variables, sino la
mejor, para medir la racionalidad del uso del suelo, y por ende la sostenibilidad de su uso―,
en términos generales, han tenido un comportamiento descendente en el periodo estudiado;
es decir ha sido, y es, insostenible; de modo tal que en los últimos años, no superan los 100
habitantes/hectárea; es decir, Huancayo ciudad se encuentra caracterizado por presentar
densidad poblacional baja, un patrón urbanístico disperso y/o difuso ―asociado a una
compacidad urbanística alta en las áreas centrales y una compacidad edilicia baja; dicho de
otro modo, una ciudad con reducido espacio libre en el casco antiguo de la ciudad y
edificaciones de altura baja en forma predominante en la totalidad de la urbe―, en los
cuales subyacen altos costos ambientales, económicos y sociales. Es así que la ciudad viene
artificializando el suelo en exceso e innecesariamente, en confluencia con otros núcleos
urbanos que expresan un comportamiento similar, de manera que dinamizan procesos de
conurbación, llegando a conformar una sola urbe, integrada física y funcionalmente. Cabe
94
precisar que, para evidenciar la insostenibilidad del suelo desde la perspectiva cuantitativa,
se ha recurrido al estudio de la densidad poblacional (número de habitantes que ocupan
determinada extensión superficial: habitantes/hectárea, en el presente estudio); siendo éste
el indicador más adecuado para establecer si el suelo está siendo consumido en lo necesario;
dicho de otro modo, si determinada unidad superficial (en el presente estudio: hectáreas)
alberga a un número adecuado de habitantes.
-El segundo aspecto, por su parte, da cuenta que el crecimiento de la urbe y el irracional
consumo de suelo ―a la par y en la misma proporción― afectan injustificadamente las
tierras más productivas existentes en la región y, más en particular, en el valle del Mantaro.
De acuerdo con el Reglamento de Clasificación de Tierras por su Capacidad de Uso Mayor,
estas tierras son las clasificadas como A3sc; son las tierras más productivas de la región y
las que envuelven más inmediatamente la ciudad.
5.2 Recomendaciones
-A partir del caso materia de investigación, se avizora la necesidad de establecer como parte
de las políticas públicas, la densificación poblacional urbana, de modo tal que se propicie el
uso racional del suelo; es decir, se propenda a su consumo estrictamente necesario en aras de
la extensión horizontal de las urbes. En consecuencia, sin llegar a afectarse innecesariamente
las tierras agrícolas.
-Otro aspecto que induce al cambio de uso del suelo, de agrícola a urbanizado, se sustenta
en una variable económica: la rentabilidad del suelo; es así que, en los hechos se evidencia
que la actividad urbanizadora es mucho más rentable que la agrícola. Por ello, en la
competencia de dichos usos por lograr una ubicación ―o la mejor ubicación― se impone el
más rentable. Desde esta perspectiva, se recomienda establecer políticas y estrategias
públicas que redunden en la mayor rentabilidad de la actividad agrícola, a efectos de
preservarla.
96
-Por otro lado, el control urbano es un aspecto insoslayable a efectos de cautelar el uso del
suelo. Este accionar forma parte de las funciones que por ley están obligadasa cumplir los
gobiernos locales; por tanto, respecto de este aspecto, se recomienda la provisión de recursos
en aras del control efectivo de los usos del suelo.
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100
ANEXO 01
1. Objetivo
En vía de recomendación, los presentes lineamientos tienen como propósito establecer
pautas mínimas para la determinación de la localización y la extensión superficial de los
ámbitos de expansión urbana, en el marco de la formulación o actualización de los planes
urbanos de la ciudad de Huancayo, en perspectiva al uso racional del suelo y a la protección
de la superficie agrícola; siendo ésta una actividad que reposa en la esfera de las
competencias de los Gobiernos Locales, de acuerdo con lo previsto por la Constitución
Política del Perú y, en vía de desarrollo, por la Ley Orgánica de Municipalidades N° 27972.
2. Base legal
-Constitución Política del Perú.
-Ley Orgánica de Municipalidades N° 27972
-Ley de Desarrollo Urbano Sostenible N° 31313
-Ley General del Ambiente N° 28611
-Reglamento de Acondicionamiento Territorial y Desarrollo Urbano
3. Lineamientos
Los lineamientos a continuación propuestos revisten carácter subsidiario, en razón que debe
privilegiarse la ocupación o densificación de los espacios ubicados dentro del perímetro
urbano de la ciudad ya existente, por razones de funcionabilidad, ambientales, económicas,
sociales, entre otros aspectos. No obstante, la concreción de este propósito, en la realidad, es
bastante limitado; las ciudades en mayor o menor grado se vienen expandiendo
horizontalmente, motivo por el cual es de necesidad establecer pautas para el
desenvolvimiento de la expansión.
Por otro lado, debe puntualizarse en el sentido de que los lineamientos que a continuación
se proponen, únicamente comprenden a una de las variables más importantes ―sino la
más importante, en realidades como la de la ciudad de Huancayo y su entorno inmediato,
tradicionalmente agrícola― que inciden en la ubicación de las zonas de expansión. Existen
otras variables que repercuten en dicha ubicación, tales como la topografía, la factibilidad
104
de servicios, los precios del suelo, resistencia del suelo, entre otros; con las cuales deberán
conjugarse para la determinación de la localización definitiva.
3.1.2 Acto seguido la “mancha” construida debe sobreponerse sobre el mapa de capacidad
de uso mayor de las tierras (clasificación de las tierras en función desu calidad); para, a partir
de ello, establecer la ubicación del suelo improductivo (terrenos eriazos) ―o, en todo caso,
de menor productividad― hacia donde eventualmente podría extenderse la ciudad. Así se
establece la posible ubicación.
3.2.1 Inicialmente debe establecerse la cantidad de población que será albergada en la zona
de expansión, sobre la base de las respectivas proyecciones poblacionales en función a un
determinado horizonte temporal, y luego de deducido el segmento de población que será
absorbida por la ciudad existente. Sobre esto último, se recomienda realizar estudios a fin de
determinar dicho porcentaje de absorción.
La expansión ¿De qué modo la -Determinar de qué -La expansión urbana X: La expansión X: Hectáreas POBLACIÓN:
horizontal de la expansión urbana de modo la expansión de la ciudad de urbana de la ciudad de El ámbito de
ciudad de Huancayo la ciudad de urbana de la ciudadde Huancayo repercute Huancayo expansión urbana
viene consumiendo Huancayo repercute Huancayo negativamente en el Y: Densidad de la ciudad (por
suelo –uno de los en el uso sostenible repercute en el uso uso sostenible del Y: El uso sostenible poblacional / periodos)
componentes del suelo (1944- sostenible del suelo suelo (19442022). del suelo Disminución de
abióticos más 2022)? (1944-2022) tierras de cultivo
preciados del TIPO:
ambiente–, en forma PREGUNTAS OBJETIVOS HIPÓTESIS -Pura o teórica
irracional, con su ESPECÍFICAS ESPECÍFICOS ESPECÍFICAS
consiguiente
extinción en tanto NIVEL:
¿De qué manera la -Establecer de qué -La expansión urbana X: La expansión X: Hectáreas
soporte de actividades -Explicativo
expansión urbana de modo la expansión de la ciudad de urbana de la ciudad de
como la agricultura, la
la ciudad de urbana de la ciudad de Huancayo repercute Huancayo
cual sirve de sustento Y: Número de
Huancayo repercute Huancayo repercute desfavorablemente en
primario de la habitantes por ENFOQUE:
en el uso sostenible en el uso sostenible el uso sostenible del Y: El uso sostenible
población. hectárea -Cuantitativo
del suelo, expresado del suelo, expresado suelo, expresado en la del suelo, expresado
en la densidad de en la densidad de densidad de en la densidad de
DISEÑO:
población (1944- población (1944- población (1944- población, con
2022), con enfoque -No experimental
2022), con enfoque 2022), con enfoque enfoque prospectivo.
prospectivo? prospectivo? prospectivo.
Y = F (X)
¿De qué forma la -Establecer de qué -La expansión urbana X: La expansión X: Hectáreas
expansión urbana de modo la expansión de la ciudad de urbana de la ciudad de
la ciudad de urbana de la ciudad de Huancayo repercute Huancayo
Huancayo repercute Huancayo repercute en forma negativa en Y: Hectáreas
en el uso sostenible en el uso sostenible el uso sostenible del Y: El uso sostenible
del suelo, expresado del suelo, expresado suelo, expresado en la del suelo, expresado
en la disminución de en la disminución de disminución de en la disminución de
tierras agrícolas tierras agrícolas tierras agrícolas tierras agrícolas, con
(1944-2022), con (1944-2022), con (1944-2022), con enfoque prospectivo.
enfoque prospectivo? enfoque prospectivo. enfoque prospectivo.