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Expansión Urbana y Sostenibilidad en Huancayo

Este documento analiza la expansión urbana de la ciudad de Huancayo y su impacto en el uso sostenible del suelo del valle de Mantaro entre 1944 y 2022. Examina cómo la expansión de la ciudad, caracterizada por el excesivo consumo de suelo y la disminución de tierras productivas, ha afectado la sostenibilidad ambiental. El estudio concluye que la expansión urbana de Huancayo ha consumido 4828 hectáreas de suelo y reducido las tierras agrícolas en la misma cantidad, con una densidad poblacional

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Expansión Urbana y Sostenibilidad en Huancayo

Este documento analiza la expansión urbana de la ciudad de Huancayo y su impacto en el uso sostenible del suelo del valle de Mantaro entre 1944 y 2022. Examina cómo la expansión de la ciudad, caracterizada por el excesivo consumo de suelo y la disminución de tierras productivas, ha afectado la sostenibilidad ambiental. El estudio concluye que la expansión urbana de Huancayo ha consumido 4828 hectáreas de suelo y reducido las tierras agrícolas en la misma cantidad, con una densidad poblacional

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La expansión urbana de la ciudad de Huancayo

y su repercusión en el uso sostenible del


suelo del Valle del Mantaro (1944-2022)

Item Type info:eu-repo/semantics/masterThesis

Authors Granados Flores, Armando Said

Publisher Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC)

Rights info:eu-repo/semantics/openAccess; Attribution-


NonCommercial-ShareAlike 4.0 International

Download date 14/11/2023 [Link]

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UNIVERSIDAD PERUANA DE CIENCIAS APLICADAS

ESCUELA DE POSTGRADO

PROGRAMA DE MAESTRÍA EN GESTIÓN AMBIENTAL Y

SOSTENIBILIDAD

LA EXPANSIÓN URBANA DE LA CIUDAD DE HUANCAYO Y SU


REPERCUSIÓN EN EL USO SOSTENIBLE DEL SUELO DEL VALLE
DEL MANTARO (1944-2022)

TRABAJO DE INVESTIGACIÓN

Presentado como parte de los requisitos para optar el grado académico de Maestro en

Gestión Ambiental y Sostenibilidad

AUTOR(ES)

Granados Flores, Armando Said (Código ORCID 0000-0001-7550-5415)

ASESOR(ES)

Lama Bustinza, José Carlos (Código ORCID 0000-0003-2523-9432)

Lima, 14 de febrero de 2023


ii

Dedicatoria

A mi querida Madre Carmen R. Flores R., por su amor inconmensurable.


iii

Agradecimientos

Al Dr. José Carlos, Lama Bustinza, por sus valiosas orientaciones que tuvo a bien
alcanzármelas en calidad de Asesor del presente trabajo.
iv

Resumen

La presente investigación se centra en un problema muy sentido en la ciudad de


Huancayo: la expansión de la urbe, caracterizada por el excesivo consumo de suelo y la
consecuente disminución de las tierras productivas envolventes, entre otros problemas
colaterales; los cuales dieron lugar a la interrogante: ¿De qué modo la expansión urbana de
la ciudad de Huancayo repercute en el uso sostenible del suelo del valle del Mantaro (1944-
2022)?

Realizada la investigación, se concluye en que, efectivamente, en dicho periodo la expansión


urbana de la ciudad de Huancayo, propició sustancialmente, el excesivo consumo de suelo
―el cual asciende a 4828 hectáreas, con una densidad poblacional de 97
habitantes/hectárea― y la disminución de las tierras productivas aledañas ―en la misma
cantidad superficial― y, consecuentemente, la afección a la sostenibilidad ambiental.

Para el efecto, se recurrió a la técnica de superposición de mapas haciendo uso del programa
informático Autocad (versión 2020). Sobre la base del mapa de capacidad de uso mayor de
las tierras, se superpuso el que representa al suelo artificializado, determinándose así, con la
mayor aproximación, el grado de afección cuantitativa de las tierras agrícolas.
Complementariamente, se analizó la expansión acontecida desde una visión prospectiva,
recurriendo al análisis de regresión lineal, sobre la base del índice de correlación de Pearson
(R), el cual resultó ser de 0.99, cuyo significado es el de la existencia de una correlación
“fuerte” o “altamente significativa”.

Palabras clave: Desarrollo territorial sostenible; expansión urbana; calidad agrológica de


las tierras; análisis prospectivo; usos de suelo.
v

The urban expansion of the city of Huancayo and its impact on the sustainable use of
the soil of the Mantaro Valley (1944-2022)

Abstract

The present investigation focuses on a deeply felt problem in the city of Huancayo:
the expansion of the city, characterized by excessive land consumption and the consequent
decrease in surrounding productive land, among other collateral problems; which gave rise
to the question: How does the urban expansion of the city of Huancayo affect the sustainable
use of the soil of the Mantaro Valley (1944-2022)?

After conducting the investigation, it is concluded that, indeed, in that period the urban
expansion of the city of Huancayo substantially led to the excessive consumption of land
―which amounts to 4828 hectares and a population density of 97 inhabitants/hectare― and
the decrease in surrounding productive lands ―in the same superficial quantity― and,
consequently, the impact on environmental sustainability.

For this purpose, the map overlay technique was used using the Autocad computer program
(2020 version). On the basis of the land use capacity map, the one representing the
artificialized soil was superimposed, thus determining, with the greatest approximation, the
degree of quantitative affectation of agricultural land. In addition, we analyzed the expansion
from a prospective perspective, using linear regression analysis, based on the Pearson
correlation index (R), which turned out to be 0.99, whose meaning is the existence of a
"strong" correlation "highly significant".

Keywords: Sustainable territorial development; Urban sprawl; agrological quality of the


land; prospective analysis; land uses.
vi
vii
viii
ix
x
xi
xii
xiii
xiv

Tabla de Contenido

1. Capítulo 1. Planteamiento del problema ...................................................................11


1.1 Descripción del escenario-problema u oportunidad de mejora……………………..11
1.2 Preguntas de investigación .................................................................................... 13
1.1.1 Pregunta general .............................................................................................. 13
1.1.1 Preguntas específicas ....................................................................................... 13
1.3 Objetivos de investigación .................................................................................... 14
1.1.1 Objetivo general ............................................................................................... 14
1.1.1 Objetivos específico ......................................................................................... 14

2. Capítulo 2. Revisión teórica y casuística ...................................................................15


2.1 Definiciones ......................................................................................................... 15
2.2 Antecedentes investigativos – estado del arte ........................................................ 17
2.2.1 Antecedentes del estudio .................................................................................. 17
2.3 Marco teórico-conceptual…………………………………………………………22
2.3.1 Caracterización de los aspectos que generan presión al suelo para su
transformación de agrícola a urbano .......................................................................... 22
2.3.2 La expansión urbana de la ciudad de Huancayo ................................................ 28
[Link] Primer periodo: Los orígenes de la ciudad y su expansión incipiente……29
[Link] Segundo periodo: Segundo periodo: La expansión urbana con densidad
poblacional descendente con intensidad alta (1944-1960)….…..………………..30
[Link] Tercer periodo: La expansión urbana con densidad poblacional ascendente
con intensidad acentuada (1960-1970) ………………..………..………………..34
[Link] Cuarto periodo: La expansión urbana con densidad poblacional descendente
con intensidad acentuada (1970-1978) …………………..……..……………..…37
[Link] Quinto periodo: La expansión urbana con densidad poblacional ascendente
cuasi estable (1978-1991)...……………………………………..…………..……39
[Link] Sexto periodo: La expansión urbana con densidad poblacional descendente
con intensidad alta (1991-2022)…………………..……………..…………..……41
[Link] Síntesis de la dinámica demográfica y del comportamiento de la expansión
urbana y la densidad poblacional de Huancayo …………………….……………..50
[Link].1 Síntesis de la dinámica demográfica de Huancayo ……….…….50
xv

[Link].2 La evolución de la expansión urbana de la ciudad de Huancayo...51


[Link].3 El comportamiento de la densidad poblacional en la ciudad de
Huancayo………………………………………………………………..…52
2.3.3 El uso sostenible del suelo en el valle del Mantaro ........................................... 54
[Link] El valle del Mantaro y la calidad agrológica de sus tierras…………….…57
[Link] La clasificación de tierras en el valle del Mantaro …………………….…58
[Link].1 La clasificación de tierras en la legislación vigente ………..……58
[Link].2 Las tierras en el valle del Mantaro. Su clasificación ……….……68
[Link].3 Repercusión económica del cambio de uso del suelo ……….…71

3. Capítulo 3. Metodología de investigación …………………………………………….73


3.1 Hipótesis .............................................................................................................. 73
3.1.1 Hipótesis general.............................................................................................. 73
3.1.1 Hipótesis específicas ........................................................................................ 73
3.2 Variables (definiciones: conceptual y operacional)………………………………..73
3.3 Enfoque, alcance y diseño investigativo y muestral ………………………………74
3.4 Descripción calendarizada, con métodos, técnicas e instrumentos, de actividades de
gabinete y procesamiento de información ……………………………………… ……..76

4. Capítulo 4. Resultados y discusión ............................................................................ 78


4.1 Descripción de gestiones y actividades para el recojo y procesamiento de información
realizada desde el 01 de octubre al 6 de julio de 2022 ................................................... 78
4.2 Resultados preliminares y discusión asociada a las hipótesis ................................. 78
4.2.1 Análisis prospectivo, la expansión urbana y las densidades poblacionales ......... 86
[Link] Análisis prospectivo en perspectiva al escenario tendencial de la expansión
urbana y la densidad poblacional, considerando como horizonte el año 2042…….87
[Link] Análisis prospectivo en perspectiva al escenario deseable de la expansión
urbana y la densidad poblacional, considerando como horizonte el año 2042…….90
[Link] Análisis prospectivo en perspectiva al escenario posible de la expansión
urbana y la densidad poblacional, considerando como horizonte el año 2042…...91

5. Conclusiones y Recomendaciones .............................................................................. 93


5.1 Conclusiones ......................................................................................................... 93
5.2 Recomendaciones……………………………………………..……………………95
xvi

Referencias ..................................................................................................................... 97

Anexos .......................................................................................................................... 103


Anexo 1 - Lineamientos básicos para fijar la superficie de expansión urbana….103
Anexo 2 - Matriz de consistencia………………………………………………..105
xvii

Lista de Tablas

Tabla 01: La progresión demográfica de la ciudad de Huancayo…………………..……...50

Tabla 02: La evolución de la expansión urbana…………………………………….………51

Tabla 03: La densidad poblacional…………………………………………………………52

Tabla 04: Producción agrícola y precios en el valle del Mantaro………………………….72

Tabla 05: Conceptualización y operacionalización de variables……………….…………..73

Tabla 06: Actividades, métodos, técnicas, instrumentos y procesamiento…………………76

Tabla 07: Las densidades poblacionales en la ciudad de Huancayo, desde 1944, hasta
2022………………………………………………………………………………………..79

Tabla 08: Relación población/superficie…………………………………………………...88

Tabla 09: Escenario deseable de la expansión urbana……………………………………..93


xviii

Lista de Figuras

Figura 01: La expansión urbana en las ciudades peruanas………………………………….25

Figura 02: La expansión urbana hacia el año 1954…………………………………………32

Figura 03: La expansión urbana hacia el año 1960…………………………………………34

Figura 04: La expansión urbana hacia el año 1970…………………………………………37

Figura 05: La expansión urbana hacia el año 1978…………………………………………39

Figura 06: La expansión urbana hacia el año 1991…………………………………………41

Figura 07: La expansión urbana hacia el año 1996…………………………………………43

Figura 08: La expansión urbana hacia el año 2006…………………………………………44

Figura 09: La expansión urbana de Huancayo en el marco del Programa de Ciudades


Emergentes y Sostenibles……...………………………………..…………………………46

Figura 10: La expansión urbana en el Plan de Desarrollo Metropolitano del año 2020……47

Figura 11: Curva de crecimiento demográfico……………………………………………..51

Figura 12: Curva de crecimiento de la expansión urbana………………………………….52

Figura 13: Curva de comportamiento de la densidad poblacional…………………………53

Figura 14: Mapa de usos de la tierra en el valle del Mantaro………………………………69

Figura 15: Mapa de capacidad de uso mayor de tierras del valle del Mantaro…………….70

Figura 16: La afección de las tierras en el valle del Mantaro……………………………….82

Figura 17: El cultivo de maíz en el valle del Mantaro……………………………………..84

Figura 18: La afección de las tierras en el ámbito conurbado de Huancayo………………..85

Figura 19: Correlación población-superficie………………………………………………88

Figura 20: Expansión urbana tendencial…………………………………………………...89

Figura 21: Densidad poblacional probable o tendencial……………………………………89

Figura 22: Comportamiento deseable de la densidad poblacional (2022-2042)……………91


11

Capítulo 1. Planteamiento del Problema

1.1 Descripción del escenario-problema u oportunidad de mejora


El problema al cual se pretende dar respuesta con la presente investigación se traduce en el
innecesario consumo de suelo a raíz de la expansión urbana. Se expresa en distintos países
de la región (América Latina y el Caribe) desde décadas atrás, pero no se le ha prestado
atención a su estudio. Se señala, además, que sus causas estarían identificadas con los
siguientes hechos:

- el tardío proceso de urbanización en la mayoría de los países latinoamericanos, donde hasta en


años recientes predominaba una economía de base agraria;
- el fuerte predominio de las principales ciudades, particularmente las capitales caracterizadas
por un patrón de crecimiento espacial muy concentrado alrededor de las áreas centrales;
- el crecimiento de asentamientos ilegales en las periferias urbanas, fuera de los límites de las
regulaciones urbanísticas y sin haber sido tomados en cuenta por las inversiones públicas y
privadas. (Lungo, como se cita en Smolka & Mullahy [Eds.] 2007, p. 265)

En Perú, la expansión urbana, al igual que en otras ciudades latinoamericanas, se traduce en


un álgido problema en razón de su crecimiento excesivo e innecesario, máxime cuando las
ciudades peruanas, por lo general, se encuentran rodeadas por tierras productivas sobre las
que se desarrolla una actividad económica ancestral, cual es la agricultura.

En Lima, los otrora tres valles productivos aledaños a la ciudad se han reducido
sustancialmente como consecuencia de la vorágine urbana, en especial de la producida
informalmente; así, el valle del Rímac que casi ya ha desaparecido, ha sido consumido por
los usos urbanos en un 90%; el valle del Chillón, en un 68%; y el de Lurín, en un 16% (Astete,
2021, p. 125).

En el norte del país, más exactamente en Trujillo, “La huella urbana [está] creciendo rápido,
al 5% anual”. Se indica, además, que el “crecimiento descontrolado de la ciudad ha llevado
a la urbanización de las áreas periféricas de las lagunas … En algunas de estas, los desagües
crudos son derivados por los agricultores para regar cultivos de tallo alto” (Barco et al.,
2012, pp. 22, 32). En el sur, Arequipa, la ciudad más importante de la región sur, experimenta
también el problema de la expansión urbana y la consiguiente reducción de superficie
agrícola, pues,
12

[En] los últimos 10 años la ciudad de Arequipa ha tenido una expansión agresiva sobre la campiña
de 592 ha. la mayoría de ellas ocupadas de forma ilegal. Adicionalmente, por efecto de esta
invasión, muchas otras áreas agrícolas quedaron inutilizadas o afectadas severamente en su
productividad”. (Instituto Municipal de Planeamiento, 2016, p. 64)

Ahora bien, en el centro de Perú, más exactamente en Huancayo, la problemática no es


distinta. En la ciudad, que puede ser catalogada como intermedia y la más gravitante en la
región central del país, “el crecimiento urbano desorganizado atenta contra las áreas de
cultivo: los nuevos asentamientos humanos invaden áreas de cultivo para no alejarse de las
facilidades que existen en la ciudad” (Indacochea et al., 2005, p. 219); dicho de otro modo, “el
avance de la urbanización y la permanente ocupación de tierras agrícolas ante la demanda
creciente de viviendas; ha permitido que los espacios para actividades primarias
principalmente las agropecuarias se hayan reducido. Considerablemente en los últimos 20
años” (Municipalidad Provincial de Huancayo, 2015, p. 76).

En efecto, la expansión de la ciudad ―que se expresa en forma difusa o dispersa, con una
ocupación incipiente del suelo y bajo un patrón urbanístico caótico y desordenado― genera
en primera instancia un problema gravitante, esto es, la pérdida irreversible de un recurso
natural, finito, escaso y no renovable, como es el suelo, el cual es artificializado
urbanísticamente a través de la urbanización informal preponderantemente, que la dilapida
innecesariamente; y, además, contraponiéndose en muchos casos a las determinaciones de
los distintos planes urbanos formulados para el ordenamiento físico-espacial de la ciudad,
con cuya formulación más adecuada, y su anhelada eficacia, bien podrían paliarse o
revertirse la problemática expuesta; gran parte de dichos instrumentos técnicos-normativos
―principalmente los últimos― si bien refieren del problema del excesivo crecimiento
horizontal de la ciudad, e incluso algunos de ellos articulándolos con la afección de las áreas
agrícolas, mas sus propuestas de expansión horizontal obvian una determinación adecuada,
pues las superficies fijadas como suelo urbanizable se superponen a las tierras productivas
del valle del Mantaro.

La situación descrita se viene agudizado muy notoriamente en los últimos años, con el
agravante de continuarse ocupando ―con la urbanización― las tierras más fértiles y
productivas del valle del Mantaro, las cuales, dicho sea de paso, son las de mejor calidad
agrológica de la región. Subyace en este acontecer una serie de problemas colaterales, entre
ellos los ambientales; así, por un lado, al reducirse las tierras agrícolas, se disminuye, a su
13

vez, las cantidades de absorción de dióxido de carbono, en menoscabo del control del cambio
climático; por otro, al cubrirse el suelo con elementos impermeables producto de la
urbanización, lo que hace no es sino interrumpir el ciclo del agua, impidiendo que el líquido
elemento penetre en los acuíferos subterráneos; favoreciendo consecuentemente al
calentamiento global. Concurren con dichos problemas, otros vinculados a la seguridad
alimentaria, la economía (en gran proporción de subsistencia) y al resguardo del patrimonio
cultural y del paisaje.

La afección indiscriminada de suelo por los usos urbanos ―y la resultante disminución de


las tierras agrícolas― es innecesaria por diversas causas, entre ellas ―y gravitantemente―
por las densidades poblacionales bajas que se vienen expresando tendencialmente en cada
una de las etapas de crecimiento, en consonancia con la informalidad, la cual se constituye en
un signo característico propio de la extensión de la periferia de la ciudad, marcada
preponderantemente por la dispersión urbana.

De mantenerse esta situación, los problemas expuestos se acentuarán con el consiguiente


perjuicio a la calidad de vida de la población, ocasionado por el innecesario consumo de
suelo, la degradación del ecosistema que contiene su hábitat, y la reducción de las superficies
que constituyen fuente de su alimentación, las cuales podrían ser reemplazadas por otras,
pero, como es obvio, más lejanas, con el consiguiente encarecimiento del costo de vida. Lo
expuesto da lugar a las interrogantes que son expresadas a continuación.

1.2 Preguntas de investigación

1.2.1 Pregunta general


¿De qué modo la expansión urbana de la ciudad de Huancayo repercute en el uso sostenible
del suelo del valle del Mantaro (1944-2022)?

1.2.2 Preguntas específicas


¿De qué manera la expansión urbana de la ciudad de Huancayo repercute en el uso sostenible
del suelo en el valle del Mantaro, expresado en la densidad de población (1944-2022), con
enfoque prospectivo?

¿En qué forma la expansión urbana de la ciudad de Huancayo repercute en el uso sostenible
del suelo del valle del Mantaro, expresado en la disminución de tierras agrícolas (1944-
2022), con enfoque prospectivo?
14

1.3 Objetivos de investigación

1.3.1 Objetivo general


Determinar de qué modo la expansión urbana de la ciudad de Huancayo repercute en el uso
sostenible del suelo del valle del Mantaro (1944-2022).

1.3.2 Objetivos específicos


-Establecer de qué manera la expansión urbana de la ciudad de Huancayo repercute en el uso
sostenible del suelo del valle del Mantaro, expresado en la densidad de población (1944-
2022), con enfoque prospectivo.

-Precisar en qué forma la expansión urbana de la ciudad de Huancayo repercute en el uso


sostenible del suelo del valle del Mantaro, expresado en la disminución de tierras agrícolas
(1944-2022), con enfoque prospectivo.
15

Capítulo 2. Revisión teórica y casuística

2.1 Definiciones
Las definiciones de los términos considerados esenciales y más recurrentemente utilizados
en el desarrollo del presente trabajo de investigación, son los que a continuación se descifran:

2.1.1 Calidad agrológica


La calidad agrológica de la tierra es entendida como,

la síntesis de las propiedades de fertilidad, condiciones físicas, relaciones suelo-agua, las


características de relieve y climáticas, dominantes, y representa el resumen de la potencialidad
del suelo para producir plantas específicas o secuencias de ellas, bajo un definido conjunto de
prácticas de manejo. (Decreto Supremo N.° 005-2022-MINAGRI, art. 16, numeral 16.2)

2.1.2 Capacidad de uso mayor


Se traduce en la “aptitud natural de una superficie geográfica para generar bienes yservicios
en forma constante, bajo tratamientos continuos y usos específicos” (Decreto Supremo N.°
005-2022-MINAGRI, art. 3, numeral 3.4).

2.1.3 Clasificación de tierras por su capacidad de uso mayor


La clasificación de tierras por su capacidad de uso mayor, es entendida por la legislación
como un “sistema técnico-interpretativo cuyo único objetivo es asignar a cada unidad de
tierra su uso y manejo más apropiado” (Decreto Supremo N.° 005-2022-MINAGRI, art. 3,
numeral 3.4).

2.1.4 Conurbación
La conurbación es entendida como el “conjunto de varios núcleos urbanos inicialmente
independientes y contiguos por sus márgenes, que al crecer acaban formando una unidad
funcional” (Asociación de Academias de la Lengua Española [ASALE] & Real Academia
Española [RAE], 2021)

2.1.5 Densidad de población


Dicha densidad de población es entendida como el “número de individuos de la misma
especie que viven por unidad de superficie” (ASALE & RAE, 2021).También puede ser
entendida como “un indicador que expresa la concentración poblacional en un área
determinada (ej. población/hectárea)” (Bertaud, como se citó en Guzmán, 2021, cuarto
párrafo).
16

2.1.6 Expansión urbana


La extensión horizontal de las urbes, o “expansión urbana refiere al … aumento de la huella
urbana como consecuencia del crecimiento poblacional y el incremento en la tasa de
consumo de suelo per capita” (Rivero & Quiroga, 2017. p. 5).

2.1.7 Uso sostenible del suelo


El uso del suelo no es sino el “destino dado por la población al territorio, tanto urbano como
rural, para satisfacer sus necesidades de vivienda, de esparcimiento, de producción, de
comercio, culturales, de circulación y de acceso a los servicios” (Decreto Supremo N.° 022-
2016-VIVIENDA, art. 4, numeral 20).

Ahora bien, adicionando la variable de lo sostenible; entendido este último término


“especialmente en ecología y economía, [como aquello] que se puede mantener durante largo
tiempo sin agotar los recursos o causar grave daño al medio (ASALE & RAE, 2021).

En suma, a partir de las definiciones anteriormente citadas, el uso sostenible del suelo puede
entenderse como el destino “dado por la población al territorio”, de manera tal que, a largo
plazo, no se agote ni se cause “grave daño al medio ambiente”.

2.1.8 Suelo
Por un lado, de acuerdo con Andaluz (1997), “se considera suelo a toda superficie terrestre, a
todo espacio capaz de servir de soporte a los cuerpos que son atraídos por la fuerza
gravitacional” (p. 252). Por otro, de manera más específica, el Reglamento de clasificación
de tierras por su capacidad de uso mayor, concibe el suelo como la “capa superficial de la
corteza terrestre, capaz de sostener el crecimiento y desarrollo de las plantas, animales y
microorganismos que en él se encuentran. Está compuesto por proporciones adecuadas de
materiales sólidos, líquidos gaseosos” (Decreto Supremo N.° 005-2022-MINAGRI, art. 3,
numeral 3.8).

2.1.9 Suelo artificializado


Es “todo aquel que ha sufrido alguna modificación derivada de las actividades humanas”
(ONU-Habitat, 2016, p. 13).

2.1.10 Tierra
Según Andaluz (1997), “el concepto de tierra, por su lado, está referido únicamente a aquel
suelo con aptitud para el cultivo” (p. 252); mientras que de acuerdo con el Decreto
17

Supremo N.° 005-2022-MINAGRI, aprobatorio del Reglamento de Clasificación de Tierras


por su Capacidad de Uso Mayor ─y para fines del mismo─, la tierra “se define como el
espacio geográfico conformado por los componentes: clima (zonas de vida), suelo, relieve
y la presencia o ausencia de cobertura vegetal (bosques) y los resultados de la actividad
humana presente y pasada” (art. 3, numeral 3.11).

Cabe hacer notar que de lo señalado por Andaluz (1997), se infiere que la relación entre
suelo y tierra, es de género a especie; en tanto, en el Reglamento de Clasificación de
Tierras por su Capacidad de Uso Mayor, este criterio se invierte, pues el suelo es un
componente de lo que se concibe como tierra; el Reglamento aclara que el criterio asumido
es para fines del mismo.

2.2 Antecedentes investigativos – estado del arte

2.2.1 Antecedentes del estudio

[Link] Título: “Viviendas comunitarias vinculadas al patrimonio del valle Chillón”


(Tesis para optar el título profesional de Arquitecto. Universidad de Ciencias Aplicadas).

Autor: Astete Hernandez, Daniel Andres

Año: 2021

Resumen:
La tesis tiene como propósito desarrollar un proyecto de vivienda comunitaria que haga
las veces de un elemento unificador de la vivienda con el patrimonio arqueológico, para
así contener el deterioro de los monumentos históricos y la desertificación de los valles
de Lima, producida por la expansión urbana informal. En cuanto concierne a la
investigación, se da cuenta de cómo los tres valles de Lima se vienen extinguiendo
paulatinamente: el del Rímac que ha sido consumido por usos urbanos en un 90%; el del
Chillón, en un 68%; y el de Lurín, en un 16% (p. 125). Esta situación, según Astete (2021),
genera un desafío, cual es, el hacer frente al crecimiento informal (p. III).

Conclusiones:
Se concluye con la propuesta de un proyecto arquitectónico: vivienda y equipamiento
comunitario, desarrollado en el marco de un “master plan urbano”, integrándolo a un
Museo de Sitio.
18

[Link] Título: “El rol del Estado en la producción del territorio periurbano de la
Región Metropolitana de Buenos Aires: agricultura periurbana y expansión
residencial” (Artículo: En Revista Pampa. Revista interuniversitaria de Estudios
Territoriales. Revista Universitaria de Estudios Territoriales).
Autor: Mosca Valeria, Ana

Año: 2018

Resumen:
El artículo de Mosca (2019) está dirigido a analizar dos usos (el agrícola y el residencial)
que compiten por ocupar el ámbito periurbano en la región Metropolitana de Buenos
Aires. Así, se estudian los procesos de expansión urbana desarrollados en el ámbito
periurbano, cuya dinámica se agudizó desde el año 1970, dando lugar a fenómenos de
segregación socio-territorial y a una expansión sobre áreas agrícolas sin regulación. Otro
de los periodos analizados es el que se inicia en el año 2003 con un cambio en las políticas
públicas, propiciando mayor actuación del Estado, pero que no desalentaron la
segregación ni la relocalización de la producción primario extensiva; más bien dichas
políticas impulsan procesos contrapuestos.

Conclusiones:
Entre otros aspectos, se concluye en la necesidad de establecer políticas de
ordenamiento territorial de carácter integral, las mismas que deben propiciar la
protección de los espacios productivos.

[Link] Título: “El derecho de propiedad y la ejecución de edificaciones y/o


construcciones en zonas agrícolas y sus implicancias en el ordenamiento territorial
urbano del distrito de Tiabaya, Arequipa, 2017” (Tesis para optar el Grado Académico
de Maestro en Ciencias: Derecho con mención en Derecho Civily Procesal Civil).

Autor: Gutiérrez Ccama, Elmer Ángel

Año: 2017

Resumen:
La investigación responde al problema de la depredación de la campiña de Arequipa por
edificaciones levantadas informalmente. Entre otros, el objetivo de la Tesis, de acuerdo
con Gutiérrez (2017),
19

es determinar el ejercicio del derecho de propiedad, previsto en el artículo 923° del Código
Civil de 1984, y las restricciones administrativas de carácter municipal de obligatorio
cumplimiento, y sus implicancias en el ordenamiento territorial en la jurisdicción del Distrito
de Tiabaya (p. 10).

En el marco metodológico se da cuenta del empleo de una serie de técnicas de recolección


de datos, tales como la observación, entrevista y encuesta. Luego de haberse obtenido los
señalados datos, se procedió a su sistematización, para su posterior análisis y consiguiente
interpretación, arribando en seguida a las conclusiones finales del estudio.

Conclusiones:
Gutiérrez (2017) concluye, entre otros aspectos, que los propietarios conciben el derecho
de propiedad, de modo tal que “… les permite realizar las más amplias de las facultades
y atribuciones respecto a sus predios…” (p. 177). Se expresan en distintos tipos de
contrato de transferencia y otros de disposición: subdivisiones, parcelaciones, etc.;
concebidos como signos de abuso del derecho.

[Link] Título: Los impactos del crecimiento urbano en los campesinos andinos. Un
estudio de percepción en la zona rural-andina de Huancayo, Perú (Artículo en: PUCP.
Espacio y desarrollo).

Autor: Haller, A.

Año: 2017

Resumen
Bajo la premisa de que en los Andes centrales los procesos de urbanización física,
demográfica y sociocultural impactan en los campesinos que residen en el interface
urbano-rural, Haller (2017) absuelve las siguientes interrogantes:

¿Cómo es visto el crecimiento urbano por parte de campesinos que viven en las afueras
de las ciudades de montaña?, y ¿qué percepción tiene la población urbana en las nuevas
periferias de los impactos que tiene el crecimiento urbano en los campesinos?

Para el efecto, analiza la expansión urbana de Huancayo y el cambio de cobertura del


suelo entre 1988 y 2008. Adicionalmente, identifica los impactos percibidos por los
campesinos del entorno de la ciudad y la opinión de los residentes urbanos respecto de sus
vecinos rurales (Haller, 2017).
20

Conclusiones:
Entre otros, Haller (2017) señala que, debido a la reducción del suelo agrícola producido
por el incremento de la planta física de la ciudad, y el aumento de los montos de arriendo
de las tierras agrícolas residuales, las posibilidades de producción son cada vez menores,
de modo tal que esta situación los obliga a trasladarse a zonas más altas o a la ciudad.
Asimismo, señala que la expansión urbana constituye un desafío para los planificadores
y políticos. Los efectos del crecimiento llegan hasta las alturas en razón de la conectividad
estructural como funcional; razón por la cual, señala Haller (2017), que la región de
montaña debe tratarse como un ecosistema. Acota, si bien no pocos planificadores
propugnan ordenar los usos del suelo; las autoridades, por el contrario, muestran
desinterés en entender las percepciones y decisiones de la población.

[Link] Título: “Urbanizar las laderas para proteger los valles: Lurín, Lima”
(artículo PUCP. Revista Investiga Territorios).

Autor: Palacios, Marco.

Año: 2015

Resumen:
Como primera proposición, Palacios (2015) señala que la expansión urbana rebasa la
capacidad gubernamental en cuanto al ordenamiento urbano. Asevera que, para no
comprometer terrenos cultivables y otros recursos como el agua, a raíz de la urbanización,
se necesita de la planeación urbana. Concurrentemente, se pregunta ¿Por qué no urbanizar
las laderas de zonas áridas próximas al valle y así proteger el valle agrícola de Lurín?;
obviamente, previo estudio de otros aspectos como el eventual riesgo.

Conclusiones:
Palacios (2015) señala que las laderas si pueden ser urbanizadas; existiendo suficiente
capacidad para albergar la urbanización formal, sin necesidad de afectar las tierras del
valle de Lurín. Explica que de los 99 Km2 analizados, el 30% sería suelo urbanizable con
capacidad para albergar a más de 100 000 habitantes.

[Link] Título: La ciudad se acerca: Un estudio sobre las dinámicas y estrategias de


la Comunidad campesina de Uñas ante la expansión urbana de Huancayo (Artículo.
Open Access Repository).
21

Autor: Etesse Ruiz de Somocurcio, Manuel.

Año: 2012

Resumen:
En el artículo, Etesse (2012) da cuenta cómo las comunidades –en este caso la Comunidad
de Uñas– son absorbidas por la ciudad. Dicha Comunidad se encuentra ubicada al Este de
la ciudad ocupando un ámbito que actualmente se encuentra conurbado a la ciudad;
proceso en el cual dicha absorción se produce como consecuencia de los denominados
“desmembramientos de tierras”, procesos que implican extraer una porción del terreno
comunal para su transmutación en propiedad particular. Dicho proceso se realiza en el
marco de la dinámica de 3 actores; el primero, dentro de la Comunidad como parte de la
liberalización de las tierras (desmembramiento); el segundo, con las acciones de control y
fiscalización edil (incidiendo en la recaudación de impuestos) y; tercero, con el accionar
de las entidades prestadoras de servicios, en aras de dotar de servicios básicos.

Conclusiones:
Uñas atraviesa un proceso de cambio, contexto en el cual la comunidad tiende a perder
sentido al extinguirse paulatinamente su base material: su territorio (soporte físico) y,
consecuentemente, la tradicional práctica agrícola de sus ocupantes, misma que los
vincula. No obstante, según Etesse (2012), se evidencia una tendencia al “corporativismo
y la apuesta por el emprendedurismo asociativo”, en perspectiva a “la protección de
recursos frente a la vorágine urbana”; pero, sin desconocer el “provecho del proceso de
urbanización … en tanto universo de oportunidades para el bienestar individual y
colectivo” (p. 112). De lo señalado, se infiere que en Uñas subyace una especie de
contradicción que surge de la confrontación entre la urbanización y la agricultura.

[Link] Título: Primera aproximación para la identificación de los diferentes tipos de


suelo agrícola en el valle del río Mantaro (Texto).

Autores: Garay Canales, Óscar y Ochoa Acevedo, Álex.

Año: 2010

Resumen:
El estudio tiene como uno de sus principales propósitos el de clasificar el suelo agrícola
del valle del Mantaro. Para este objetivo, toma como en consideración las propiedades
22

intrínsecas de la tierra, tales como la textura, la materia orgánica y el pH. Para ello, a su
vez, recurre a los análisis efectuados por el Instituto Nacional de Innovación Agraria
(INIA) – Huancayo (Garay & Ochoa, 2010).

Conclusiones:
El trabajo concluye, en lo relativo a la textura, que ésta tiene una tendencia a conformar
tierras con características franco-arcillo-arenosos y franco-arenosos. Por otro lado, en
cuanto respecta a la existencia de materia orgánica en las tierras, el estudio concluye
señalando que las mismas se encuentran “bien provistas” de dicha materia, no existiendo
suelos “pobres” ni “muy pobres” de materia orgánica (Garay & Ochoa, 2010, p. 30).

Con relación al pH, la tendencia que presenta la tierra es hacía la acidez, presentando un
rango entre 4,5 a 6,5; lo que quiere decir que se facilita la absorción de nutrientes para los
diversos cultivos; todo lo señalado ―sobre la textura, materia orgánica y el pH― conlleva
a concluir que el suelo del valle del Mantaro presenta aptitud para el desarrollo de la
actividad agrícola (Garay & Ochoa, 2010, p. 30).

2.3 Marco teórico-conceptual


2.3.1 Caracterización de los aspectos que generan presión al suelo para su
transformación de agrícola a urbano
En razón a que el presente trabajo se desarrolla en función de la expansión urbana, en tanto
aspecto medular alrededor del cual gira el estudio del uso del suelo, en vínculo con la
sostenibilidad; cabe ante todo identificar y caracterizar los aspectos que generan presión al
suelo, para su cambio de uso: de agrícola a urbano.

Sobre este particular, es menester traer a colación la teoría desarrollada por Abramo (2003),
quien identifica “tres grandes lógicas” (p. 273) ―a las que puede entenderse como fuerzas de
presión al suelo, en perspectiva a su transformación―, vinculadas a la construcción de las
ciudades latinoamericanas: la del mercado, la del Estado y la de la necesidad; esto, en un
contexto en el cual la “ocupación, parcelación y venta ilegal de tierras han sido las formas
más frecuentes de expansión de las grandes y medianas ciudades en los países del tercer
mundo” (Veríssimo, 2012, p. 46).

El caso peruano y, el de Huancayo en particular, no es ajeno al planteamiento realizado por


el mencionado autor, de modo tal que se evidencia ―en cuanto atañe a la presente
investigación―, la presión de dichas lógicas ―o fuerzas― en la transformación de las
23

ciudades; en particular, en la expansión horizontal de la urbe materia del presente trabajo de


investigación

En efecto, la presión sobre el suelo surge, por un lado, desde el Estado. Es la Administración,
el ente que a través de los instrumentos de planificación urbana ―en concreto, en el caso de
Huancayo, a través del Plan de Desarrollo Metropolitano―, el que define la superficie de
expansión urbana, considerando determinado horizonte temporal. Ello, en correspondencia a su
propósito, cual es, el contribuir al bienestar de la ciudadanía toda.

No obstante, la influencia de los planes urbanos formulados desde 1943 hasta la fecha, no han
sido determinantes en la definición de las áreas de expansión urbana. Su protagonismo ha sido
mínimo, debido a que los elementos de presión de los cuales se refiere más adelante (el mercado
y la necesidad) vienen siendo mucho más gravitantes.

Los planes urbanos ―salvando sus relativas bondades― han devenido en eficaces, debido al
protagonismo del mercado en asocio con la necesidad y; por carecer de instrumentos que hagan
posible la plasmación de las determinaciones de los planes urbanos en la realidad. Recién en los
últimos años se han instaurado diversos instrumentos de gestión urbanística, entre ellos el
Reajuste de Tierras, al cual consideramos ideal para orientar adecuadamente el crecimiento
horizontal de la urbe.

Por otro lado, subyace en el mercado otra de las lógicas ―o fuerzas, en nuestro entender―
que genera presión sobre el suelo; esto, en sus dos variantes: el mercado formal y el informal. En
el primer caso, la búsqueda de espacios para inversión y la consecuente obtención de utilidad,
hace que se identifiquen espacios para la expansión urbana, de modo tal que sobre estos se genere
la mayor rentabilidad posible; así, por ejemplo, cuando se seleccionan terrenos cuasi planos, los
cuales permiten disminuir la inversión respecto de otras localizaciones que requieren de un
movimiento de tierras mayor, situación ésta que impacta negativamente en la rentabilidad del
proyecto.

De otra parte, el mercado informal opera de manera similar al del formal, en el sentido de
que también se pretende obtener la mayor utilidad posible; no obstante, en este caso, su
dinámica se encuentra asociada a nítidas prácticas especulativas, como la de adquirir un
terreno de apreciable extensión a precio de suelo agrícola, para luego “lotizarlo sobre el
papel” ―es decir sin haberse transformado el suelo en la realidad, dotándolo de servicios y
accesibilidad― y, en seguida enajenarlos por “lotes” o pedazos de suelo, a un precio mucho
24

mayor que el adquirido. Su dinámica opera en articulación con la tercera lógica o fuerza
antes señalada: la de la necesidad.

En efecto, la necesidad ―traducida en la carencia de vivienda, al ser ésta inaccesible para el


grueso de la población en razón de sus precios altos― se constituye en otra de las presiones
gravitantes que inciden directamente en la ocupación del suelo. Es así que, en las ciudades
peruanas, entre ellas Huancayo, la población de escasos recursos es impulsada ―precisamente,
por la necesidad― a obtener un trozo de suelo en la periferia, en la cual los precios del suelo se
encuentran a su alcance.

De este modo, la ciudad se extiende inadecuadamente en un marco de espontaneidad e


informalidad, propiciando la conformación de densidades bajas, ocupación discontinua, en no
pocos casos sobre zonas de riesgo alto y no mitigable y; prescindiendo sustantivamente de los
servicios básicos domiciliarios (redes de agua, alcantarillado y energía eléctrica, básicamente) y
servicios básicos complementarios (áreas recreativas, centros educativos, establecimientos de
salud, entre otros); siendo este un signo de la expansión peruana, pues “a nivel nacional el
territorio presenta un patrón de ocupación del suelo, mayoritariamente informal, extendiendo
desordenadamente las ciudades, presentando problemas de carencia de infraestructura y
servicios” (Decreto Supremo N.° 027-2003-VIVIENDA, octavo párrafo de la parte
considerativa).

Tal como puede desprenderse de lo señalado, no existe un diseño previo de los servicios
básicos en articulación con la extensión horizontal de la ciudad; los planes urbanos, por un
lado, prevén muy tangencialmente la dotación de servicios en correspondencia con el
crecimiento poblacional al establecer las zonas de expansión, pues su diseño y su ejecución
en concreto, deben realizarse en el marco de los procesos de habilitación urbana y, por otro,
son fácilmente superados por la urbanización informal y la presión de la necesidad de las
familias de escasos recursos.

Este acontecer se manifiesta ―como signo de insostenibilidad― tanto en la expansión aislada


de los centros urbanos, en cualesquiera de sus categorías (villa, ciudad o metrópoli); así como
en los procesos de conurbación, sin mayor distinción en cuanto al alcance de los planes y la
provisión de servicios. Generalizando, puede afirmarse que, en las ciudades peruanas más
importantes, tales como Lima, Arequipa, Trujillo, Chiclayo, Piura, Cusco, Iquitos, Chimbote
y Huancayo ―por citar a aquellas ciudades con más de 400,000 habitantes (CPI RESEARCH,
25

2022, Cuadro N° 6)―, los procesos de extensión horizontal y conurbación urbana son
similares.

En todas ellas, las áreas periféricas o bordes urbanos ― o aquellas que llegan a ubicarse en
ámbitos que podrían ser calificados de “centrales” a consecuencia de procesos de
conurbación―, vienen siendo ocupadas informalmente, con un “modelo” disperso o difuso,
con prescindencia de servicios e infraestructura, excesivo consumo de suelo, bajas
densidades de población, entre otros rasgos negativos. Sus consecuencias repercuten
directamente en la insostenibilidad, traducida directamente en la dilapidación del suelo, un
recurso natural, escaso, finito y no renovables, y que; por lo tanto, debe propenderse a su uso
racional. A continuación, se muestra objetivamente la expansión horizontal de algunas
ciudades peruanas (Lima, Arequipa, Piura, Pucallpa e Ica), acontecida entre los años 2001 y
2018 (Ver Figura 1).

Figura 1
La expansión urbana en las ciudades peruanas

“EN LAS ÚLTIMAS DOS


DÉCADAS, LAS CIUDADES
DEL PERÚ SE HAN
EXPANDIDO EN CERCA
DEL 50%”

Nota. De "Mapeo y tipología de la expansión urbana en el Perú", por Espinoza & Fort, s.f.
([Link]

Sobre la infraestructura de servicios, ya el Plan Nacional de Desarrollo Urbano.


(Lineamientos de política), elaborado por el Ministerio de Vivienda, Construcción y
Saneamiento (MVCS, 2006, p. 50), expresaba lo siguiente:
26

En los últimos 20 años … la forma en que se produce el crecimiento de las ciudades, al margen
o a pesar de planes urbanos y sin suficiente acompañamiento de los servicios básicos y el
equipamiento … se expresa en el incremento de la planta física, con apropiación de las tierras de
cultivo por los usos urbanos, con pocos establecimientos formales y muchos informales en las
periferias urbanas (Las cursivas son nuestras).

Así, la planeación ―urbano/territorial/ambiental― pasa por desapercibida en el escenario


descrito, pues “al margen o a pesar de planes urbanos” (sin plan o con plan), el resultado es
el mismo: la informalidad expresada en el déficit de servicios, entre otros signos negativos,
es evidente: “Más del 90% de la expansión urbana de las últimas dos décadas es informal”
(Espinoza & Fort, s. f.1, p. 10). Más recientemente se señala con relación a la informalidad e
ilegalidad urbana ―la cual, entre sus múltiples rasgos, se caracteriza por inobservar el plan
urbano al habilitar, edificar u ocupar un determinado predio―, lo siguiente:

[las] ciudades en Perú han sido resultado de una expansión urbana orgánica y espontánea debido
a las invasiones y la provisión de Vivienda Social en las afueras de las ciudades donde hay terreno
barato. [y que, este] crecimiento fragmentado […] ha forzado al Estado a asumir los costos de
provisión de infraestructura y servicios. (Grupo Banco Mundial para la DGPRVU-MVCS, 2015;
como se citó en Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, 2016, p. 37).

Esta obligación que ha sido trasladada al Estado, se produce porque, precisamente, la


expansión urbana se viene produciendo al margen o con escasa provisión de infraestructura
en general, y de servicios básicos (agua, alcantarillado, energía eléctrica, comunicaciones,
entre otros) en particular. Es así que la inversión en infraestructura y servicios no se
encuentra debidamente articulada con la planificación urbano/territorial.

Según lo expresa la Municipalidad Provincial de Huancayo (2020), “el servicio de agua y


desagüe ha colapsado porque las fuentes de extracción no son suficientes y la población no
está dispuesta a pagar por este servicio. La población tiene escaso nivel cívico y escaso nivel
de tributación municipal” (p. 30); lo que trae como consecuencia que la inversión en
infraestructura no se encuentre alineada a la planificación urbano/territorial2; pues, por un

1
En la fuente no se precisa la fecha de publicación; pero, se desprende del mismo que sería el año 2019 o en
años posteriores; motivo por el cual consideramos que la fuente es válida.

2
Tradicionalmente, desde los años 40’, Huancayo ha contado con diversos planes urbanos (Plan Regulador,
Plan Director, Plan de Desarrollo Urbano, etc.), hasta llegar a aprobarse el año 2020, por vez primera, el Plan
de Desarrollo Metropolitano (que trasciende los límites tradicionales de la ciudad). Algunos de los planes,
sobre todo los primeros no mostraron preocupación por la expansión urbana, pues el crecimiento de la ciudad
27

lado, los sectores de crecimiento informal no han sido previstos por los planes urbanos, por
tanto, la infraestructura no ha sido planificada y; por otro, la formación de áreas de
crecimiento informal, por lo general, se materializan sin el debido acompañamiento de
infraestructura de servicios básicos domiciliarios y complementarios; razón por la cual, dicha
carencia no influye sentidamente en la expansión y la conurbación: los servicios llegan a
posteriori.

En suma, si de caracterizar los aspectos que generan presión al suelo para su


transformación de agrícola a urbano se trata, en Huancayo, el protagonismo en el cambio
de uso del suelo, se expresa en la lógica ―y la presión― de la necesidad, en articulación con
la del mercado informal. Cabe aclarar que, la dinámica del mercado formal también repercute en
la expansión urbana, aunque no sustantivamente; mientras que la lógica ―y la presión o fuerza―
del Estado, el cual prevé la futura expansión a través de los planes urbanos, fue superado sin
mayor dificultad por el impulso de la necesidad y el del mercado informal, de manera tal que, por
los cuatro puntos cardinales3, los límites urbanos establecidos por el último Plan de Desarrollo
Urbano (2006), fueron rebasados con suma facilidad.

Sobre este particular, el Plan de Desarrollo Metropolitano de Huancayo ―el primero en su


género, vigente desde el año 2020― señala que las “pérdidas de tierras agrícolas, ocupación
informal y autoconstrucción que oscila entre 75% y 80% de viviendas, nos demuestra una

no era sustancial; los últimos planes si se enfocaron en la fijación de las áreas de expansión; no obstante, sus
determinaciones fueron superadas por la realidad, motivo por el cual, en este extremo, los planes devinieron
en instrumentos técnico-normativos limitados en sus efectos. La evaluación del Plan de Desarrollo
Metropolitano respecto de sus alcances con relación al tratamiento de la expansión urbana será posible años
más adelante, pues su horizonte temporal se extiende por 20 años (hasta el 2040).

Por otro lado, con relación a la planeación territorial, el instrumento destinado por antonomasia al tratamiento
de dicho ámbito (incluyendo la fijación de las áreas de expansión urbana) es el Plan de Acondicionamiento
Territorial. Este Plan fue formulado por primera vez el año 2020; razón por la cual sus efectos consideran un
horizonte temporal al año 2040; consecuentemente, a la fecha sería prematuro evaluar sus efectos. Finalmente,
respecto de planes ambientales (a nivel urbano), éstos no han sido elaborados hasta la fecha; algunos
componentes ambientales han sido incorporados en los planes urbanos.

3
Generalizando, se constata que hacia el lado Este, la ciudad ha alcanzado las faldas de los cerros, con una
ocupación del suelo dispersa y discontinua, y en muchos casos en áreas calificadas en términos de “riesgo alto
no mitigable”; hacia el Sur, la urbe llegó a conurbarse con el distrito de Huancán, sector en el cual la edificación
llegó a mezclarse la actividad agrícola, acentuándose cada vez más la urbanización en detrimento de la
agricultura; hacia el Norte la urbe se ha extendido hasta conurbarse con el área urbana del distrito de San
Agustín de Cajas, con una urbanización de baja densidad y; hacia el Oeste, la expansión de la ciudad fue
relativamente controlada por el rio Mantaro, pues al haberse construido dos nuevos puentes, la imposibilidad
material del crecimiento de la ciudad se diluyó sustantivamente.
28

realidad alarmante: Huancayo se está expandiendo de forma horizontal y permanente”


(Municipalidad Provincial de Huancayo, 2020, p. 30). En síntesis, la caracterización de la
producción del espacio urbano se realiza en función de los siguientes aspectos:

-Magnitud y crecimiento: Oscila entre el 75 y 80% de la ocupación residencial. Su


extensión pormenorizada y cuantificada es desarrollada al analizar diacrónicamente,
líneas adelante, la expansión de la ciudad.

-Agentes y la lógica de producción imperante: En primer lugar, las familias de


escasos recursos quienes impelidos por la necesidad se ven forzados a adquirir un
trozo de suelo para satisfacer su necesidad de vivienda; el mercado informal del suelo
en el cual los protagonistas son propietarios e intermediarios quienes mediante
prácticas especulativas ofertan suelo “barato”, pero sin que estos cuenten con la
condiciones mínimas de habitabilidad; el Gobierno Local el cual haciendo uso de la
planificación urbana intenta infructuosamente controlar la expansión urbana, su
protagonismo es mínimo.

-Rasgos específicos del espacio producido: Espacio ocupado con edificaciones


precarias, carentes de los más elementales servicios (agua, alcantarillado y energía
eléctrica) e infraestructura complementaria (parques, plazas, centros educativos,
centros de salud, etc.); además de no contar con una adecuada accesibilidad).

Es así que la “urbe se ha extendido y continúa extendiéndose horizontalmente creando


diversos inconvenientes para la administración, el control de las zonas de expansión, la
accesibilidad y la dotación de los servicios básicos” (Municipalidad Provincial de Huancayo,
2015, p. 119).

2.3.2 La expansión urbana de la ciudad de Huancayo


El presente acápite, se remite al estudio de la expansión urbana de la ciudad de Huancayo,
la cual se comporta en la presente investigación como la causa o generadora del problema
planteado, asociado al uso irracional o insostenible del suelo, uno de los componentes
básicos del medio abiótico del ambiente.

Para el estudio de la expansión urbana de la ciudad de Huancayo, se ha establecido una


periodificación en función de su racionalidad, expresada básicamente en las densidades
poblacionales producidas. Ésta es desenvuelta desde una perspectiva longitudinal o
diacrónica, desde el origen fundacional de la ciudad (1572) hasta la actualidad; incidiendo
29

en el intervalo de 1944 (década en la cual es notoria la conformación de núcleos urbanos);


hasta la actualidad.

[Link] Primer periodo: Los orígenes de la ciudad y su expansión incipiente


Hacia 1533, el lugar que hoy ocupa Huancayo, sólo era atravesado por el antiguo camino
inca, el cual era flanqueado por maizales (Varallanos, 1944, p. 12); de esta aseveración,
se infiere la antigua vocación agrícola del Valle; es así que cuando se fundó Xauxa como
capital del Perú (1534), los españoles quedaron deslumbrados por la productividad del
valle del Mantaro (Tillmann, 1997, p. 11). Como es obvio, por entonces, el problema de
la afección de las tierras agrícolas no era sentido.

Ahora bien, más allá de reconocer la existencia de un antiguo asentamiento o “tambo”


ubicado en el hoy distrito de El Tambo, cuyo ámbito urbano forma parte de la ciudad de
Huancayo; de acuerdo con el historiador Espinoza, Huancayo fue fundado como “Pueblo
de Indios” el 1° de junio de 1572; albergando 300 tributarios, además de viudas, madres
de familia y huérfanos, en menos de sesenta manzanas (Espinoza, 1973, p. 195). El lugar
de fundación, aconteció en las cercanías del camino real incaico que unía el Cusco con
Quito en Ecuador, en las inmediaciones de la hoy Plaza Huamanmarca. A decir del mismo
historiador Espinoza (1973), Huancayo, desde su fundación, y por más de un siglo, no
había cambiado su fisonomía; señala, que contaba con una pequeña plaza, manzanas
reticulares, calles angostas a excepción de la hoy Calle Real, y con edificaciones de corte
tradicional que no superaban un piso en altura (pp. 194, 195).

Es desde el siglo XVII, cuando Huancayo experimenta un relativo crecimiento, pero enforma
desordenada; es así que ―siguiendo a Espinoza (1973)― por falta de control, la ciudad se
desarrollaba en forma desarticulada, de manera que las calles y manzanas no continuaban
con el trazo de las preexistentes. El patrón urbanístico se mostraba en forma
desordenadamente (p. 196). Mas, en cuanto concierne al presente trabajo, no se evidencia
preocupación alguna por la disminución de las áreas de cultivo; éste continuaba siendo
un problema inexistente.

El año 1616, el cronista Guamán Poma de Ayala al visitar Huancayo comentó que en el
pueblo residían españoles (Varallanos, 1944, p. 15). Lo señalado conlleva a establecer la
existencia de un núcleo poblacional distinto al originario, dada la prohibición para que
españoles vivieran en poblados habitados por originarios. Mientras los españoles se
30

dedicaban a la industria del arrieraje (Varallanos, 1944, p. 15), los antiguos huancas
desarrollaban actividades agrícolas, fundamentalmente.

En suma, Huancayo se encontraba conformado por dos núcleos poblacionales


(Municipalidad Provincial de Huancayo, 1991, p. 1 del Cap. II), además del mencionado
“tambo” al norte del río Shullcas, el que constituiría un antiguo asentamiento. Dichos
núcleos eran el llamado “pueblo de indios” en las cercanías del río Florido (lugar de la
fundación); y el pueblo español al sur y en las cercanías del río Shullcas; ambos, en las
proximidades de cursos de agua, lo cual era vital para el abastecimiento de la población. Este
acontecer fundamentaría dichas localizaciones; además permitiría sostener la existencia de
actividades agrícolas en las cercanías, dada la existencia de agua.

Tiempo después, en el año 1860, Manuel Pardo señalaba que había “meses del año en que
el valle se cubre de sembrío […] llegando en ocasiones a descubrirse el verde de las
sementeras trepando las faldas de los cerros circunvecinos, cubiertos también de riquísima
tierra vegetal” (como se cita en Tillmann, 1997, p. 11). Se evidencia así, la práctica
agrícola que imperaba por entonces en el Valle. Por su parte, Raimondi, hacia el año 1866,
hacía mención de los poblados del Valle, en el sentido de que éstos se “suceden […] sin
interrupción, como los eslabones de una cadena, alternando con verdes y alegres sembríos”.
Texto del cual, también se desprende la tradicional vocación agrícola del valle del Mantaro.
Asimismo, refería de la ciudad, resaltando “su ancha y larga calle [Real]”, la cual se
constituía en el eje medular del crecimiento de la ciudad (Raimondi, 1874, pp. 241, 242).

Transcurrido el tiempo, Huancayo no se habría extendido en demasía hasta las primeras


décadas del siglo XX, es así que hacia 1920 ocupaba un polígono, relativamente reducido,
conformado por la línea férrea (Av, Ferrocarril), el Jr. Huánuco, la Av. Huancavelica y el río
Shullcas; con una pequeña prolongación hacia el distrito de El Tambo, por la calle Real
(Ministerio de Vivienda y Construcción, 1978, p. 74). Este ámbito en su totalidad habría
comprendido alrededor de 97 hectáreas; diríase, todavía insignificantes como problema
del cambio de uso de las tierras agrícolas.

[Link] Segundo periodo: La expansión urbana con densidad poblacional


descendente con intensidad alta (1944-1960)
Con el primer censo del siglo XX, llevado a cabo el año 1940, se constató que la ciudad de
Huancayo había incrementado su población; ésta ascendía a 26,729 habitantes,
31

constituyéndose en la octava ciudad peruana con mayor cantidad de población (Instituto


Nacional de Estadística e Informática, 1995, numeral 3.1.2). El incremento poblacional
habría sido una de las causas más importantes para que se viera con preocupación el
ordenamiento de la ciudad, cuya necesidad era ya muy sentida. Éste habría sido uno de los
motivos para que se llegara a aprobar el Plano Regulador de la ciudad de Huancayo, en
1943, con el concurso de una dependencia del Ministerio de Fomento y Obras Públicas.

Un año después de haberse aprobado el referido Plano Regulador (1944), la ciudad se había
extendido a los alrededores de los terminales ferroviarios. Hacia el sur llegaba hasta las
inmediaciones de la estación del ferrocarril que conecta a la ciudad de Huancavelica y, en
el centro, hasta las cercanías del patio ferroviario que prestaba servicio a Lima (Ministerio
de Vivienda y Construcción - MVC, 1978, p. 75), el cual, se encontraba bordeado por un
apreciable número de árboles y campos de cultivo. La extensión de la ciudad habría
alcanzado aproximadamente 167 Hectáreas. Contenían 31,564 habitantes (MVC, 1978),
generando una densidad poblacional de 189 habitantes/hectárea.

De este hecho se infiere que, por entonces, la extensión horizontal de la ciudad, en tanto
problema, no era sentida; por ello, ni el documento aprobatorio del Plano Regulador, ni en
los documentos que lo complementaban, se hacía mención de la expansión horizontal de la
ciudad, ni de la posible afección de las áreas agrícolas del entorno. El problema de la
afección del suelo agrícola del entorno inmediato de la ciudad y el del valle del Mantaro,
todavía no era sentido. La caracterización de la sociedad peruana por entonces era
eminentemente rural.

En los años siguientes se evidenció con cierta intensidad la expansión urbana; supuso un
crecimiento demográfico más acentuado, así como la habilitación de tierras agrícolas para
fines urbanos; situación que influiría en la aprobación de un nuevo plan urbano (Ministerio
de Vivienda y Construcción, 1978, p. 75). Así, se deja traslucir visos de la disminución
de las tierras agrícolas, en tanto problema. En efecto, el año 1955 llegó a aprobarse el que
sería el segundo instrumento técnico- normativo que encauzaría el crecimiento de la
ciudad. Fue el denominado Plan Director de Huancayo, el cual formaba parte de los
distintos planes reguladores formulados por la Oficina Nacional de Planeamiento y
Urbanismo (ONPU) para distintas ciudades del Perú. En este documento se daba cuenta de
la expansión horizontal de la ciudad para el año 1953 (año en el cual fue elaborado el Plan),
la misma que ascendía a 285 hectáreas, en las cuales se encontraban albergados 36,500
32

habitantes (Plan Director de Huancayo, 1955, p. 3) dando lugar a una densidad


poblacional de 128 habitantes/hectárea.

Para el año siguiente, según un levantamiento sobre la base de una aerofotografía que data
de ese año, la superficie de la ciudad era de aproximadamente 317 hectáreas (Ver figura
2), la cual albergaba 47,933 habitantes (resultado de la proyección del censo de 1940);
datos que dan lugar a una densidad poblacional de 151 habitantes/hectárea. Se advierte
en dicha aerofotografía, la existencia de una cantidad apreciable de campos de cultivo de
reducida extensión que rodeaban la ciudad. El minifundio, era ya signo característico de
la estructura parcelaria, tanto en los alrededores de la ciudad, como en el resto del Valle.

Figura 2
La expansión urbana hacia el año 1954

Nota. Se aprecia el incremento aproximado de área de 1944 a 1954. Adaptado de “Foto SAN”, por Guzmán, 1983, Tercera parte,
Capítulo II, numeral 1 (Base: Plan Director – Ajuste, 2002, Plano de Usos del Suelo y Zonificación).

Como puede advertirse, el crecimiento de la ciudad tendía a acentuarse; el mismo Plan


Director de Huancayo (1955) mostraba preocupación por la futura extensión al precisar
que la ciudad debía extenderse a futuro hacia el Este, Norte y Oeste; se proyectó a 25 años
(1980), horizonte temporal en el cual la ciudad ampliaría su territorio en 500 hectáreas,
con una densidad poblacional de 150 habitantes por hectárea.

El mencionado Plan Director de Huancayo (1955) expresaba preocupación por la futura


expansión de la ciudad; sin embargo, no expresaba atención alguna respecto del cambio
de uso de las tierras agrícolas y su consecuente disminución como consecuencia de la
urbanización; es decir, el crecimiento de la ciudad no avizoraba amenaza alguna para la
33

agricultura, pues la reducción del número de hectáreas de tierras no era sustantiva si se


consideraba el total de la superficie productiva del valle del Mantaro.

Con el transcurso de los años, la expansión urbana fue intensificándose, tanto así que las
previsiones del Plan Director de Huancayo del año 1955 habían quedado desfasadas. Este
Plan ―según el del año 1960― previó para el año 1980 una población de 77,000
habitantes; no obstante, el año 1957, Huancayo contaba con 68,000 habitantes, una
cantidad relativamente cercana a la proyectada para 1980; además, ya gran parte del suelo
de expansión previsto para el mismo año, se encontraba en proceso de urbanización. Entre
otros, este sería el motivo para que el año 1960 se apruebe un nuevo Plan. En este marco,
la reducción del suelo productivo, prácticamente iba a la par de la expansión de la ciudad.

Es la misma Oficina Nacional de Planeamiento y Urbanismo (ONPU) la que elaboró el


Plan Regulador para Huancayo en el año 1960. Entre los problemas detectados por el Plan
no se expresa el producido por la expansión de la ciudad y la consecuente reducción de la
superficie de las tierras agrícolas; únicamente se hace referencia, en un extremo afín al de
la expansión: el “crecimiento desordenado de la ciudad”, y el control de las
urbanizaciones ilegales (Plan Regulador para Huancayo, 1960, pp. 2, 3).

En efecto, uno de los aspectos enfocados tangencialmente por el Plan, fue sólo el de la
expansión urbana; pero que, como es de inferirse, incide en la afectación de las tierras de
cultivo. Fluye del Plan que, por entonces, se encontraban en proceso de urbanización una
extensión de alrededor 90 hectáreas; de ellas, 32 hectáreas suponían procesos regulares de
urbanización, mientras que el resto era informal (Plan Regulador para Huancayo, 1960, p.
1). Esta situación contribuía con dicho desorden urbano. Así, es posible advertir que la
informalidad en Huancayo ─uno de sus principales rasgos─ es de antigua data.

El Plan se proyectó temporalmente considerando un horizonte de 25 años (1985), año para


el cual estimaba que la ciudad albergaría 120,000 habitantes. En este escenario,
contemplaba una superficie de expansión urbana de 400 hectáreas, distribuidas en el
ámbito urbano de los distritos conurbanos que integraban la ciudad, del siguiente modo:
en Chilca, 100 hectáreas; en El Tambo, 75 hectáreas y; en Huancayo, 225 hectáreas.
Consideraba que la ciudad debía extenderse, en el distrito de Huancayo, hacía el Oeste
con orientación hacia el río Mantaro y hacia el Este hacia el Cerro La Libertad. En el
distrito de El Tambo, la ciudad debía crecer con orientación al Oeste y al Norte y; en el de
Chilca, la expansión tendría que orientarse hacia el Sur, Este y Oeste. En suma, la
34

expansión de la ciudad debía orientarse hacia los cuatro puntos cardinales, los cuales se
encontraban por entonces dedicados al desarrollo de actividades agrícolas; aspecto éste
que fue soslayado por el Plan (Plan Regulador para Huancayo, 1960).

De acuerdo con la proyección poblacional efectuada a partir del Censo llevado a cabo el año
1940, en 1960 Huancayo contaba con 61,565 habitantes; los cuales ocupaban una
extensión superficial de alrededor de 422 Has. (Ver Figura 3), cifras que, articulándolas,
generaron para entonces una densidad poblacional de 146 habitantes/hectárea.

Figura 3
La expansión urbana hacia el año 1960

Nota. En tono oscuro se aprecia el incremento aproximado del área urbana, desde los años cincuenta a 1960. Adaptado de “Plan
Regulador para Huancayo” (Plano de zonificación y red arterial), por Oficina Nacional de Planeamiento y Urbanismo, 1960. (Base:
Plan Director – Ajuste, 2002, Plano de Usos del Suelo y Zonificación).

[Link] Tercer periodo: La expansión urbana con densidad poblacional ascendente


con intensidad acentuada (1960-1970)

Hacia el año 1970 ―de acuerdo con el geógrafo Guzmán (1983), respecto de la forma de
crecimiento de la ciudad― la urbe había adoptado el modelo de “Núcleos Múltiples”, con
base en los cuatro puntos cardinales. Constituía una franca amenaza para la actividad
agrícola del espacio envolvente, el cual se encontraba caracterizado preponderantemente por el
minifundio, tal y conforme se advierte en una aerofotografía de dicho año, de la cual se refiere
líneas más adelante.

Con los resultados del Censo del año 1972, se determinó que la tasa de crecimiento media
intercensal 1961-1972 se había elevado significativamente, siendo ésta de 6.39 %. A raíz de
este hecho, y aproximándonos al periodo 1968-1978, la rápida urbanización habíadado lugar a
35

un crecimiento desmesurado que había desbordado el control, excediendo la demanda de suelo


urbano ocasionada por el incremento de la población (Ministerio de Vivienda y Construcción,
1978); este hecho era muy preocupante. La razón del incremento de la planta física de la ciudad,
además de responder al aumento vegetativo de la población y al fenómeno migratorio ―cuya
magnitud puede leerse en la tasa de crecimiento media antes indicada y que, bien puede ser
calificada de muy alta―, se debió concurrentemente, a las múltiples solicitudes de
urbanización en el marco de la Reforma Agraria. Como quiera que los terrenos eran
expropiados como parte de este proceso, los propietarios pugnaban para que sus terrenos fuesen
considerados como ámbitos previstos para la expansión urbana, pues el Decreto Ley N° 17716
(1969), en su artículo 42 facultaba al entonces Ministerio de Agricultura y Pesquería
exceptuar de dicha afectación las superficies previstas para el futuro crecimiento de los núcleos
poblacionales.

Como es de advertirse, de lo preceptuado es posible inferir la supremacía del uso urbano, este se
imponía sobre el uso agrícola; es decir, la conservación de este último se encontraba
condicionado a la determinación gubernamental de las zonas de expansión urbana. En suma,
con la dación del dispositivo lo que se originó fue la ampliación del perímetro urbano y la
correlativa reducción de las superficies productivas.

El año 1970, llegó a aprobarse el Esquema de expansión urbana de la ciudad de Huancayo.


Este instrumento técnico-normativo fue formulado en correspondencia con el proceso de
Reforma Agraria, con el propósito de “informar sobre el área de expansión necesaria”
(Ministerio de Vivienda y Construcción, 1978, p. 81), para la aplicación del Decreto
Supremo N° 109-70-VI4, a través del cual se dispuso imperativamente ―en detrimento de
la actividad agrícola― el cambio del uso del suelo a través de los procesos de habilitación
urbana de los terrenos ubicados en las superficies prefijadas para la futura expansión de
la ciudad, en el plazo de cinco años, bajo apercibimiento de ser expropiadas en el contexto
del proceso de Reforma Agraria.

4
El Decreto Supremo N° 009-70-VI, definía a la “Zona de Crecimiento o Expansión Urbana, a la comprendida
dentro de los Planos Reguladores o de Expansión de los Centros Poblados, aprobados por el Ministerio de
Vivienda” Artículo 1°, literal a), primer párrafo). Por su parte, Centro Poblado era todo aquél que albergaba
más de 5000 habitantes, con una densidad bruta de no menos de 60 habitantes/hectárea (Artículo 1°, literal a),
segundo párrafo).
36

Dicho Esquema fue realizado sobre la base de las solicitudes de habilitación urbana hacia
el Norte de la ciudad (distrito de El Tambo); y hacia el Este (distrito de Huancayo);
siguiendo el desarrollo de las carreteras hacia Lima y Palián, respectivamente (Ministerio
de Vivienda y Construcción, 1978).

La misma fuente (Ministerio de Vivienda y Construcción, 1978), al hacer mención del


Esquema de expansión del año 1970, señalaba que este documento programó para el año
1975 (primera etapa) un área urbana total de 1323 hectáreas; sin embargo, a la fecha de
aprobación del Plan del año 1978, dicha superficie ascendía a sólo 1184 hectáreas; lo que
quiere decir que el Esquema de expansión sobredimensionó la referida superficie.
Asimismo, en cuanto concierne a las densidades de la superficie de expansión urbana, en el
Plan Director del año 1978, se precisó que el señalado Esquema consideró para el año 1975
una densidad baja de 90 habitantes/hectárea; no obstante, hacia 1978, la densidad en esta
zona era de 100 habitantes/hectárea. Esta ocurrencia ―de acuerdo con el mismo
documento― se suscitó a raíz de tres situaciones concomitantes, principalmente. Son las
siguientes:

La primera, Huancayo mostraba vocación por la densidad alta y media para ocupar el suelo,
sobre todo en las zonas en las cuales los diferentes usos compiten más denodadamente
por determinada localización; de tal manera que la zona central presentaba una densidad
de 220 Hab./Ha., y la zona no consolidada de 117 Hab./Ha. De esta circunstancia ―la cual
permite calificar de relativamente altas las densidades indicadas, teniendo como referencia
la información histórica―, se infiere que la periferia de la ciudad contaba con densidades
bajas. La segunda ―la cual, está relacionada directamente con la presente investigación―,
la zona agrícola contigua a la ciudad era “de alta productividad y por lo tanto debería
limitarse en lo posible su afectación para uso urbano”, de modo tal que existía propensión
a la contención urbana. Finalmente, la tercera ―también adscrita a los propósitos del
presente trabajo―, el hecho de que el “área agrícola en el Valle Medio Mantaro Alto …
[era] ya insuficiente con relación a la población que … [albergaba]”. La relación unidad
superficial productiva/habitante se mostraba deficitaria (Ministerio de Vivienda y
Construcción, 1978, p. 82, 83).

La década de los años setenta, revistió un signo muy peculiar al mostrar tendencia a la
contención urbana; pues, por lo general ―sobre todo en los últimos años― las densidades
poblacionales se orientan más bien a su disminución, de tal manera que la ciudad tiende a
37

diluirse extremadamente en el espacio ―tal como si fuese “una mancha de aceite” que se
disemina territorialmente― afectando irracionalmente ingentes cantidades de tierras
dedicadas a la agricultura.

No obstante, en este caso, sucedió todo lo contrario, la ciudad se densificó, incluso más
allá de lo previsto normativamente. Hacia el año 1970 la expansión de la ciudad llegaba a
694 hectáreas (Ver figura 4), las cuales eran continente de 112,027 habitantes; originando
una densidad poblacional de 161 Hab./Ha.

Figura 4
La expansión urbana hacia el año 1970

Nota. Se muestra la expansión urbana hacia inicios de la década de los 70. Adaptado de “Foto SAN”, por Guzmán, 1983, Tercera
parte, Capítulo II, numeral 3. (Base: Plan Director – Ajuste, 2002, Plano de Usos del Suelo y Zonificación).

[Link] Cuarto periodo: La expansión urbana con densidad poblacional descendente


con intensidad acentuada (1970-1978)
El año 1978 se aprobó el Plan Director de Huancayo. Este documento fue uno de los que
más minuciosamente trató sobre el fenómeno de la expansión urbana de Huancayo y; en
adición, mostró preocupación por la cautela de las tierras productivas. Este Plan fue
formulado por el Ministerio de Vivienda y Construcción (1978) y aprobado mediante la
Resolución N° 021-78/VC-5500.

Por entonces, de acuerdo con el señalado Plan, la ciudad se extendía sobre una superficie
relativamente cuasi plana ―la misma que es también favorable para la agricultura, de
38

manera que una determinada localización es objeto de disputa por parte de dos actividades
económicas: la agrícola y la urbanización―, de noroeste a sureste, en forma paralela al río
Mantaro. Este crecimiento longitudinal se encontraba limitado por superficie agrícola.

Precisamente, Huancayo ―como lo es hoy en día― se encontraba prácticamente envuelta


por áreas agrícolas, las cuales en forma gradual y dispersa eran sustituidas en su uso por
formaciones u ocupaciones residenciales, por lo general irregulares o informales. La
actividad agrícola se desarrollaba principalmente hacia los extremos del trazo longitudinal
de la urbe; ya que, hacia el lado noreste, aun cuando existían tierras cultivables éstas
encontraban en las cercanías una acentuada topografía en pendiente (faldas de la cordillera);
y por el suroeste, igualmente, aunque se contaba con superficies agrícolas (barrio de Cajas
Chico, entre otros), en las proximidades existía un limitante natural de la expansión
horizontal de la ciudad: el acantilado del río Mantaro (Ministerio de Vivienda y
Construcción, 1978).

El Plan Director de Huancayo puesto en vigencia el año 1978, fijó como uno de sus
objetivos de desarrollo urbano ―específicamente, como parte de los objetivos
relacionados al desarrollo de la estructura urbana de la ciudad―, el establecimiento de los
límites de expansión urbana “evitando la utilización de suelo agrícola”, y también “la
deformación de la estructura urbana”.

Asimismo, la previsión del “proceso de crecimiento por etapas, a través de una densificación
progresiva por renovación del casco urbano y una consolidación de las áreas urbanas
vacantes” (Ministerio de Vivienda y Construcción, 1978, p. 116). Como es de inferirse, por
entonces, la preocupación gubernamental residía, por un lado, en la protección del suelo
productivo y, por otro, en el control de la expansión urbana. Este último, constituía la causa
de la afección del suelo productivo, razón por la cual debía ser controlado.

Precisamente, hacia el año 1978, la expansión urbana prácticamente se duplicó respecto


de la acontecida en 1970. La ciudad abarcaba por entonces 1184 hectáreas, de acuerdo con
el referido Plan Director; y de conformidad con una construcción realizada sobre la base
del mismo Plan, la planta física o suelo artificializado de la ciudad habría abarcado
alrededor de 1207 hectáreas (Ver figura 5).

Ahora bien, en cuanto concierne a la población para dicho año, ésta se había incrementado
a 151,087 habitantes; su determinación se realizó tomando en consideración la proyección
39

poblacional efectuada sobre la base del resultado del Censo de población llevado a cabo
el año 1972.

A su vez, para la señalada proyección, se hizo uso de la tasa de crecimiento media anual
intercensal establecida a partir de los datos de población de los censos de los años 1961
y 1972 (Instituto Nacional de Estadística e Informática, 1995, numeral 3.1.2). Establecida
la extensión superficial para dicho año, y la respectiva población albergada sobre la
señalada superficie, fue factible deducir la densidad poblacional de la ciudad, ésta fue de
125 habitantes/hectárea.

Figura 5
La expansión urbana hacia el año 1978

Nota. Se muestra la expansión urbana del periodo 1970-1978. Adaptado de “Plan Director de Huancayo” (Plano de zonificación
general), por Ministerio de Vivienda y Construcción, 1978. (Base: Plan Director – Ajuste, 2002, Plano de Usos del Suelo y
Zonificación).

[Link] Quinto periodo: La expansión urbana con densidad poblacional ascendente


cuasi estable (1978-1991)
Habiéndose ya vencido con creces la vigencia prevista del Plan de 1978, llegó a
formularse y aprobarse un nuevo instrumento técnico normativo que regiría en adelante
el destino de la ciudad: el Plan Director Reajuste de Huancayo. Fue elaborado por la
Municipalidad Provincial de Huancayo (1991), llegando a ser aprobado a través de un
Acuerdo municipal, el cual, posteriormente fue ratificado mediante la Resolución de
Alcaldía N° 1089-91-A/MPH.

El Plan, al tratar sobre la expansión urbana identificó retroactivamente como “situación


inicial” la superficie ocupada hacia el año 1986, al siguiente año del término de vigencia del
40

Plan 1978-1985. El área consolidada y en proceso de consolidación por entonces era de


1,429.50 hectáreas, y el área de ocupación incipiente de 360 hectáreas; haciendo un total
de 1,789.50 hectáreas (Municipalidad Provincial de Huancayo, 1991).

También como “situación inicial” consideró una superficie prevista para la expansión
urbana de 530.71 hectáreas y para reserva de equipamientos mayores la de 133.09
hectáreas. Un aspecto plausible, pero no realista, contemplado en el Plan como “situación
objetivo”, es haber decidido la no ampliación del suelo de expansión urbana; decidiendo
más bien elevarse la densidad poblacional a 170 habitantes/hectárea. Una cifra que en
ningún momento alcanzó la ciudad.

En lo concerniente a la cautela o protección de las tierras agrícolas, el Plan Director


Reajuste mantuvo la determinación dispuesta por el Decreto Supremo N° 009-86-
municipalidad AG, con relación al procedimiento de calificación de tierras con aptitud para
el cultivo y su intangibilidad. Dicha calificación debía supeditarse o sujetarse a los planes
urbanos (Municipalidad Provincial de Huancayo, 1991).

Es así que las determinaciones del sector agrario prevalecían sobre las urbanas. No
obstante, excepcionalmente, decidió demarcar áreas pre-urbanas con el propósito de
sanear las habilitaciones urbanas que se habían desarrollado de facto en el interior de su
ámbito; esto, hasta mientras no se realice la recalificación de tierras por parte del Ministerio
de Agricultura en coordinación con la Municipalidad Provincial de Huancayo.

La condición para el saneamiento de las señaladas habilitaciones urbanas era que éstas
cuenten con estudios de habilitación urbana aprobados y, además, en lo material, con una
consolidación física en más del 50% al año 1990 (Municipalidad Provincial de Huancayo,
1991); es decir, que existiese una justificación técnico-legal, por un lado; y, de carácter
material o factual, por otro.

De lo expuesto, se infiere la preocupación de la Administración respecto de la cautela del


suelo productivo. Precisamente, al respecto de las zonas agrícolas, el referido Plan fijó
como “imagen objetivo” el establecimiento de “políticas y programas de acción que la
hagan económicamente rentable, reteniendo a su población por aumento de su bienestar”
(Municipalidad Provincial de Huancayo, 1991, p. 8 del Capítulo III). Es de inferirse, que
ya por entonces se revelaba el problema del abandono del medio rural; actualmente, en
muchos distritos del valle del Mantaro la población joven ha disminuido ostensiblemente.
41

Ahora bien, con relación a la cuantificación del área de expansión y su simultánea


afección de las tierras agrícolas ―debido a que el entorno inmediato de la ciudad está
conformado por suelo productivo― la extensión superficial efectivamente ocupada hacia
el año 1991 era de 1875 hectáreas (Ver Figura 6). En el mencionado año, la población
ascendía a 239,517 habitantes ―cantidad deducida con la proyección poblacional que
tomó como base el censo de población del año 1981 (Instituto Nacional de Estadística e
Informática, 1995, numeral 3.1.2)―, con la cual se daba lugar a una densidad poblacional
de 128 habitantes/hectáreas. La densidad mostraba un descenso con respecto al periodo
anterior.

Figura 6
La expansión urbana hacia el año 1991

Nota. Se muestra la expansión urbana 1978-1991. Adaptado de “Plan Director de Huancayo Metropolitano. Reajuste 1986-1995”
(Plano de estructuración urbana), por Municipalidad Provincial de Huancayo, 1991. (Base: Plan Director – Ajuste, 2002, Plano de
Usos del Suelo y Zonificación).

[Link] Sexto periodo: La expansión urbana con densidad poblacional descendente


con intensidad alta (1991-2022)
El año 1996, la Municipalidad Provincial de Huancayo y el Instituto Nacional de
Desarrollo Urbano – INADUR (1996), formularon el denominado Plan Director de
Huancayo 1996-2005 (Reajuste 1986-1995). Según este Plan, la ciudad se encontraba
conformada por el ámbito urbano de los distritos de Chilca, El Tambo y Huancayo; los
cuales se encontraban interconectados longitudinalmente por dos ejes viales principales,
cuales eran, la antiquísima Calle Real, la misma que en antaño formaba parte del
legendario camino inca, y la Avenida Huancavelica paralela a la anterior. A estas vías
podría añadirse otra de similar importancia: la Avenida Ferrocarril ―construida en función
42

del eje de la línea férrea―, por entonces ya gravitante en la estructuración física de la


ciudad.

Según el referido Plan del año 1996, el crecimiento de la ciudad era básicamente
longitudinal ―sobre el eje de la Calle Real y su prolongación―, llegando por el norte hasta
la hondonada denominada precisamente “Quebrada Honda”; por el noreste hasta San
Pedro y La Esperanza, y por el noroeste hasta las proximidades del río Mantaro. La
Memoria Descriptiva del indicado Plan, señalaba que por esta zona se encontraban “áreas
agrícolas que todavía se están sembrando y por ende se debe conservar con el mismo uso”
(p. 70).

Acotaba, que la ciudad, por el sur, se extendía hasta el Óvalo de Azapampa; por el sureste
hasta el canal de irrigación y hacia el suroeste hasta Coto Coto. Se especificaba, además,
que más allá de los lugares indicados “el resto del área todavía es de uso agrícola” (p. 71).
Transversalmente, hacia el este, la ciudad se había extendido “invadiendo las áreas
agrícolas hasta donde empiezan los cerros” (p. 71), con cierta consolidación física.

Finalmente, por el lado oeste, a la altura de la parte central de la ciudad, se ocupó superficies
hasta las cercanías del río Mantaro (Cajas Chico), encontrándose áreas en consolidación,
y reservas de áreas agrícolas adyacentes al rio Shullcas. Asimismo, el Plan daba cuenta
que en Auquimarca existían “terrenos agrícolas que se deben de conservar” (Municipalidad
Provincial de Huancayo & Instituto Nacional de Desarrollo Urbano, 1996, pp. 71, 72).

Por entonces, de acuerdo con el Plan, el crecimiento predominante se dirigía hacia el norte
de la ciudad (distrito de El Tambo), ocupando áreas agrícolas, debido a que estas
superficies eran accesibles y susceptibles de contar con servicios; entendiéndose que esto,
a su vez, respondía a su rasante cuasi plana, con un mínimo de pendiente y; por ello,
también apta para la agricultura. Igualmente, debido a que hacia el norte existían
pequeños propietarios individuales o parceleros; a diferencia del sur, ámbito en el cual
las tierras eran de mayor extensión y, sustancialmente, de propiedad de las comunidades
campesinas.

Hacia el año 1996, la ciudad contaba con alrededor de 2426 hectáreas (Ver Figura 7), y
277,169 habitantes; la cuales generaron una densidad de 114 habitantes/hectáreas,
resultando más elevada que la densidad actual. Como puede advertirse, en el mencionado
periodo, la expansión urbana comprometió tierras productivas.
43

Figura 7
La expansión urbana hacia el año 1996

Nota. Se muestra la expansión urbana 1991-1996. Adaptado de “Memoria Descriptiva del Plan Director de Huancayo 1996-2005”
(Plano de zonificación general de los usos del suelo), por Municipalidad Provincial de Huancayo & Instituto Nacional de Desarrollo
Urbano, 1996. (Base: Plan Director – Ajuste, 2002, Plano de Usos del Suelo y Zonificación).

El año 2006, al cumplir su vigencia el Plan que lo precedió, se puso en vigor el Plan de
Desarrollo Urbano de Huancayo 2006-2011, adoptando una nueva denominación en
concordancia con el Reglamento de Acondicionamiento Territorial y Desarrollo Urbano,
aprobado por el Decreto Supremo N° 027-2003-VIVIENDA. Fue formulado por la
Municipalidad Provincial de Huancayo (2006), llegando a ser aprobado a través de la
Ordenanza Municipal N° 310- MPH/CM.

De acuerdo con el Plan, la ciudad se extendía en forma predominante hacia el este


(distritos de Huancayo y Chilca) y hacia el norte (entendiéndose que se trata del distrito de
El Tambo). En los distritos primero nombrados, ya se había llegado a ocupar las laderas
de cerros aledaños, zonas que podrían considerarse como las menos productivas. Al
margen de estas zonas, genéricamente, la urbe se encontraba rodeada por amplias áreas
agrícolas. En algunos sectores de las mismas llegaron a establecerse asentamientos que
cobijaban a migrantes, principalmente provenientes del sur, de Huancavelica y Ayacucho
principalmente (Municipalidad Provincial de Huancayo, 2006).

Con relación a las tierras productivas, el Plan fijó como uno de los lineamientos
específicos de política de desarrollo urbano, el densificar la ciudad “a fin de desalentar la
ocupación de suelo urbano con uso agrícola en las zonas periféricas” (Municipalidad
Provincial de Huancayo, 2006, p. 149), un antiguo propósito en el cual subyace la
búsqueda de sostenibilidad ambiental, asociada al uso racional de uno de los más
44

importantes recursos que provee la naturaleza: el suelo; lamentablemente no logrado hasta


hoy en día.

Por otro lado, el ámbito superficial de la ciudad se encontraba conformado por 3375
hectáreas (Ver Figura 6), como continente de 351,010 habitantes; originando, como
resultado, una densidad poblacional de 104 habitantes/hectáreas. Como puede advertirse,
la densidad poblacional se redujo notoriamente respecto de la acontecida diez años antes
(1996); en líneas generales, ésta es la tendencia que se expresa hasta la actualidad.

Figura 8
La expansión urbana hacia el año 2006

Nota. Se muestra la expansión urbana 1996-2006. Adaptado de “Plan de Desarrollo Urbano de Huancayo” (Plano de usos de suelo y
zonificación)), por Municipalidad Provincial de Huancayo, 2006. (Base: Plan Director – Ajuste, 2002, Plano de Usos del Suelo y
Zonificación).

En el año 2017, el Banco Interamericano de Desarrollo (2017) realizó un estudio de la


ciudad de Huancayo, en el marco del Programa de Ciudades Emergentes y Sostenibles
―el cual incluyó a un conjunto de importantes ciudades latinoamericanas, entre ellas tres
peruanas: Trujillo, en el norte; Huancayo, en el centro y; Cusco, en el sur del país―,
llegando a establecer el ámbito de la ciudad que se encontraba plenamente conurbado o
cuasi conurbado; es decir, el que mostraba un continuum urbano físico sin interrupciones
sustanciales.

Para este efecto, considero 3 distritos adicionales a los ya otros 3 tradicionales, de modo
tal que la ciudad, por entonces, se encontraba conformada por el ámbito urbano de 6
distritos: Huancayo, El Tambo, Chilca, San Agustín de Cajas, Pilcomayo y Huancán.
45

En el estudio (Banco Interamericano de Desarrollo [BID], 2017), además, se constató que


la población urbana del nuevo ámbito conformado alcanzaba, en el año 2015 los 381,956
habitantes, considerando la población de la huella urbana; quienes ocupaban 4273
hectáreas (Ver figura 7); produciendo una densidad poblacional media de 89
habitantes/hectárea.

La densidad poblacional era notoriamente inferior a la del año 2006; lo cual podría haber
acontecido debido, entre otras causas, a la conurbación del ámbito tradicional de la ciudad
―conformada por el ámbito urbano de los distritos tradicionales de Huancayo, El Tambo
y Chilca) con el área urbana de otros tres nuevos distritos (Pilcomayo, Huancán y San
Agustín de Cajas―, en los cuales existe un patrón de ocupación del suelo disperso, en
razón de alternar usos urbanos ―el residencial, por excelencia― con el uso agrícola y el
ganadero, mismos que son característicos del medio rural, en el cual se expresan densidades
poblacionales bajas.

La mencionada dispersión que caracteriza principalmente a los mencionados distritos de


borde, generó una dificultad para determinar los confines de la ciudad y el inicio del
espacio identificado con el suelo no urbanizable o rural, situación ésta que dificulta
establecer la correspondiente superficie urbana o “huella urbana”, denominada también
suelo artificializado o transformado.

Cabe señalar que la conurbación acontecida por entonces, constituye una relativa limitación
a efectos del estudio comparativo, pues al ámbito tradicional de la ciudad antes indicado ―el
cual contaba con una dinámica evolutiva propia, distinta e independiente respecto de los demás
núcleos urbanos―, se le incorporó el de otros tres nuevos distritos ―los cuales contaban con
una dinámica también propia― cuyos procesos urbanos de crecimiento se desarrollaron,
sustancialmente, al margen del suscitado en el núcleo principal; es decir, en forma cuasi
independiente. No obstante, aun cuando se trata de la fusión de dinámicas socio-espaciales
independientes ―que, dicho sea de paso, dieron lugar a múltiples procesos de conurbación en
razón de la gravitación físico-funcional de diversos núcleos urbanos ―, se trata de la nueva
configuración espacial de la ciudad5, la misma que debe ser considerada en los análisis urbano-
territoriales, con la señalada atingencia.

5
Un análisis más exhaustivo, bien puede conducir a la ampliación del ámbito conurbado; la ciudad, hoy en día
rebasa el conformado por el ámbito urbano de los seis distritos señalados.
46

Figura 9

La expansión urbana de Huancayo en el marco del Programa de Ciudades Emergentes


y Sostenibles

Nota. De “Huancayo: Hacia la sostenibilidad metropolitana bajo el liderazgo de un gobierno local moderno”, por Banco
Interamericano de Desarrollo, 2017, p. 45.

El año 2020, llegó a aprobarse el denominado Plan de Desarrollo Metropolitano 2017-


2037, para la provincia de Huancayo ―el primero en su género―, mediante la Ordenanza
Municipal N° 363-MPH/CM. En este instrumento técnico-normativo se llega a identificar
el “Área Metropolitana de Huancayo”, constituyéndose este ámbito como una “entidad
que incluye una serie de asentamientos y espacios de carácter urbano y rural, que por su
ubicación y articulación forman una sola unidad territorial” (Municipalidad Provincial de
Huancayo, 2020, p. 7). El espacio urbano trasciende el ámbito tradicional de la ciudad
(constituido por 3 distritos), el crecimiento acontecido en los últimos años es fruto de procesos
tendientes a una conurbación; debido fundamentalmente a la extensión de la “ciudad
tradicional”, y en menor medida a la expansión de los demás núcleos. La conurbación, en
proceso, involucró 18 distritos: Huancayo, El Tambo, Chilca, Huancán, San Agustín de Cajas,
47

Pilcomayo, Ingenio, San Jerónimo de Tunán, Quilcas, Saño, Hualhuas, Sicaya, Sapallanga,
Pucará, Huayucachi, Huacrapuquio, Viques y Chupuro.

En lo relativo a la expansión urbana y la afectación de las tierras productivas, el Plan


presta atención al clasificar el suelo (área urbana, área urbanizable y área no urbanizable,
y en cuanto corresponde, sus categorías). Es así que, al considerar el suelo no urbanizable,
lo concibe como “aquel que el PDM mantiene ajeno a cualquier destino urbano,
confirmando su valor agropecuario, paisajístico, ecológico y cultural, por lo tanto quedan
sometidas a rigurosas restricciones de orden normativo” (Municipalidad Provincial de
Huancayo, 2020, p. 63).

Además, explica el Plan, con respecto a la relación: expansión urbana/afección de suelo


productivo, que estos “espacios, no son aptos para el desarrollo del proceso de
urbanización” (Municipalidad Provincial de Huancayo, 2020, p. 63) y los clasifica en
diversas tipologías; dentro de éstas se fijan las zonas agrícolas. No obstante, al establecer
la correspondencia entre las propuestas de clasificación general del suelo y la zonificación
urbana, considera la Zona Agrícola (Zonificación de usos de suelo) como Área
urbanizable de reserva (inmerso en la Clasificación del suelo) para la futura expansión;
aunque también como Área no urbanizable. Este es un aspecto que merece ser aclarado.

Figura 10
La expansión urbana en el Plan de Desarrollo Metropolitano del año 2020

Nota. El ámbito de la expansión mostrada corresponde al año 2015, fecha de elaboración del diagnóstico respectivo. De
“Plan de Desarrollo Metropolitano de Huancayo 2017-2037”, por Municipalidad Provincial de Huancayo, 2020, p. 9).
48

En el Plan de Desarrollo Metropolitano, formulado por la Municipalidad Provincial de


Huancayo (2020), no existe información específica y pormenorizada de la expansión
urbana acontecida en la ciudad matriz, ni en los demás núcleos urbanos, ni tampoco de la
población urbana contenida a la fecha de su aprobación. Se indica en el diagnóstico del
Plan que hacia el año 2015 (año de su elaboración) el ámbito del Área Metropolitana de
Huancayo ―el cual abarca 18 distritos, más allá del ámbito tradicional de la ciudad matriz
que sólo comprendía a tres distritos― era de 31,120.86 hectáreas, sobre las cuales se
asentaban 477,963 habitantes, generando como resultado una densidad poblacional de 15
habitantes por hectárea.

Cabe aclarar a este respecto que el ámbito del Área Metropolitana rebasa el suelo
conurbano físicamente (o casi conurbano), artificializado; es decir, no comprende la
“mancha urbana” en estricto, o propiamente dicha, sino un ámbito mayor. Por este motivo, los
datos indicados no son pertinentes a efectos del estudio de la expansión urbana que se viene
realizando, el cual está identificado únicamente con el suelo artificializado, por lo que no
es útil para la comparación evolutiva materia del presente trabajo. Es más, esta limitación
se acentúa al considerarse núcleos que físicamente no se encuentran conurbados a través
del tejido urbano.

No obstante, en el documento de diagnóstico del Plan de Desarrollo Urbano


―instrumento este último que no llegó a actualizarse― que sirvió de base para la
formulación de la propuesta del Plan de Desarrollo Metropolitano, se señala, con relación
a la expansión urbana acontecida y a la disminución de las superficies dedicadas a la
agricultura, que el “avance de la urbanización y la permanente ocupación de tierras
agrícolas ante la demanda creciente de viviendas; ha permitido que los espacios para
actividades primarias principalmente las agropecuarias se hayan reducido.
Considerablemente en los últimos 20 años” (Municipalidad Provincial de Huancayo,
2015). Asimismo, con respecto a la afección de las tierras, en dicho diagnóstico, se dejaba
constancia que,

en los últimos 10 años el crecimiento horizontal de la ciudad de Huancayo así como del resto de
las ciudades del valle han acelerado los procesos de conurbación urbana … creando en medio de
estos núcleos grandes espacios suburbanos los cuales van consumiendo progresivamente los
mejores espacios agrícolas. (p. 30).
49

Finalmente, considerando la delimitación considerada en el estudio efectuado por el


Banco Interamericano de Desarrollo (2017) ―con fines de una aproximación
comparativa, pues a la fecha el ámbito conurbano se extiende incluso hasta una provincia
distinta―; se estima para el presente año (2022) la superficie de la ciudad (conformada
por el área urbana de los distritos de Huancayo, Chilca, El Tambo, Huancán, Pilcomayo
y San Agustín de Cajas), ascendería a 4828 hectáreas ―deducida con la visualización de
Google Earth (2020) y recorridos in situ―; que albergan a 466,240 habitantes (cantidad
deducida a través de la proyección poblacional realizada sobre la base de los resultados
del Censo de población realizado el año 2017). Los anteriores datos, permiten establecer
la densidad poblacional resultante, misma que asciende a 97 habitantes por hectárea.

Como puede advertirse dicha densidad poblacional es superior a la establecida para el año
2015; pero, notoriamente menor a la caracterizó la ciudad en el año 1991 ―y también en
los años 1996 y 2006― la cual ascendió a 128 habitantes por hectárea. En suma, los
últimos años la ciudad se encuentra caracterizada por expresar densidades bajas, que no
superan los 100 habitantes por hectárea.

Es preciso señalar que la planificación urbana en sus diferentes matices ―tal como puede
desprenderse del estudio evolutivo de la ciudad que antecede―, ha estado presente en
tanto instrumento privilegiado para prever y promocionar las acciones de
acondicionamiento de Huancayo ciudad, en particular para definir las zonas destinadas a
albergar a la futura población; no obstante, su eficacia siempre ha sido puesta en tela de
juicio.

Si bien es cierto que los planes urbanos, hacen las veces de “camisa de fuerza” en la
conducción del desarrollo urbanístico ―y de ahí su relativa importancia―; no se vienen
mostrando como instrumentos técnico-normativos eficaces para orientar decididamente
las previsiones que emanan del plan, en particular aquellas dirigidas a la ocupación del
suelo; en suma, en este extremo la ineficacia de los planes urbanos han sido determinantes
en la situación generada. Esta falencia, entre muchas otras causas, es originada por la
inaplicación de instrumentos de gestión urbanística, los cuales, en fecha relativamente
reciente, fueron incorporados en la legislación urbanística nacional.

Ahora bien, luego de haber mostrado longitudinalmente la evolución de la expansión


urbana; en articulación con la afección de las tierras agrícolas a raíz, precisamente, del
50

crecimiento horizontal de la urbe y el correspondiente consumo de suelo; a continuación,


en forma particularizada se analiza el comportamiento de las tres variables básicas que
permiten evaluar dicho acontecer: el crecimiento poblacional, la evolución de la expansión
urbana y, como producto de ambas, la densidad poblacional, siendo este último un
indicador a través del cual se resume objetivamente el comportamiento de la expansión
urbana; es decir, si el consumo de suelo es racional con relación al número de habitantes
que alberga y a su incremento o, por el contrario, no lo es.

[Link] Síntesis de la dinámica demográfica y del comportamiento de la expansión


urbana y la densidad poblacional de Huancayo

[Link].1 Síntesis de la dinámica demográfica de Huancayo


Desde su fundación acontecida en el año 1572 ―cuando la ciudad habría albergado algo
más de 1500 habitantes― hasta el año 1940 (data en la cual se realizó el primer censo de
población del siglo XX), la población de Huancayo ciudad se incrementó en sólo
alrededor de 25,229 habitantes. Es a partir de la década de los años 40 cuando el
incremento poblacional se intensificó notoriamente ―al igual que en el resto del país―,
tal y conforme se muestra a continuación (Ver Tabla 1 y Figura 11).

Tabla 1
La progresión demográfica de la ciudad de Huancayo

POBLACIÓN
AÑO
(Habitantes)
1944 31,583
1954 47,933
1960 61,565
1970 112,027
1978 151,087
1991 239,517
1996 277,169
2006 351,010
2015 381,956
2022 466,240
Nota. Sobre la base de los Censos Nacionales de Población
y otros.
51

Figura 11
Curva de crecimiento demográfico

DINÁMICA DEMOGRÁFICA
500,000

400,000
POBLACIÓN

300,000

200,000

100,000

0
1940 1960 1980 2000 2020 2040
-100,000
AÑO

[Link].2 La evolución de la expansión urbana de la ciudad de Huancayo


Desde 1940 hasta inicios de los 70s, la expansión fue relativamente moderada (20.27
Has./año). En la segunda fase (hasta inicios de los 90s), la expansión fue acelerada (56.24
Has./año). Luego, la expansión sería intensa, hasta hoy. En este periodo, de aproximadamente
26 años, la ciudad, de contar con 1875 hectáreas, pasa a tener más de 4828 (95.26 Has./año).
(Ver Tabla 2 y Figura 12).

Tabla 2
La evolución de la expansión urbana

SUPERFICE
AÑO
(Hectáreas)
1944 167
1954 317
1960 422
1970 694
1978 1207
1991 1875
1996 2426
2006 3375
2015 4273
2022 4828
Nota. Se trata de los datos consignados líneas antes.
52

Figura 12
Curva de crecimiento de la expansión urbana

COMPORTAMIENTO DE LA EXPANSIÓN
URBANA
6000
SUPERFICIE (Has.)

5000

4000

3000

2000

1000

0
1940 1960 1980 2000 2020 2040
-1000
AÑO

[Link].3 El comportamiento de la densidad poblacional en la ciudad de Huancayo


La densidad poblacional se viene expresando desde los años 40’s ―en líneas generales―
en forma descendente; con una fase intermedia contraria, acontecida desde los años 60’s, hasta
la década de los años 70’s y; últimamente, muy ligeramente (Ver Tabla 3 y Figura 13).

Tabla 3

La densidad poblacional

AÑO POBLACIÓN SUPERFICIE DENSIDAD


(Hectáreas) (Hab./Has.)
1944 31,583 167 189
1954 47,933 317 151
1960 61,565 422 146
1970 112,027 694 161
1978 151,087 1207 125
1991 239,517 1875 128
1996 277,169 2426 114
2006 351,010 3375 104
2015 381,956 4273 89
2022 466,240 4828 97
Nota. Sobre la base de los datos de población y expansión urbana antes presentados.
53

Figura 13
Curva de comportamiento de la densidad poblacional

COMPORTAMIENTO DE LA DENSIDAD
POBLACIONAL
200
DENSIDAD POBLACIONAL

180
160
140
(Hab./Ha.)

120
100
80
60
40
20
0
1940 1960 1980 2000 2020 2040
AÑO

La densidad poblacional es un indicador que nos permite calificar la intensidad de


ocupación del suelo y; a partir del cual, estimar si se hace uso racional de uno de los
elementos más valiosos que la naturaleza prodiga al ser humano: el suelo; o si se viene
dilapidándolo a sabiendas que se trata de un recurso natural, finito, escaso y no renovable; con
la consecuente e innecesaria afección a las tierras agrícolas. En Huancayo ciudad, la densidad
poblacional es tendencialmente descendente; precisándose que en los últimos años ha
disminuido a menos de 100 habitantes por hectárea; situación ésta que deja muy en claro
la insostenibilidad en el uso del suelo.

Lo que quiere decir que en una hectárea estarían alojadas aproximadamente 20 familias. Si se
consideraran para cada una de ellas viviendas unifamiliares (una vivienda por lote), se
requerirían 20 lotes. Ahora, si se fijan lotes de 160 m2 (de 8.00 m. de frente x 20.00 m. de fondo),
relativamente cómodos dada su extensión superficial, el espacio residencial neto o útil sería de
3,200 m2. Por consiguiente, el espacio público o, en todo caso, además, áreas no utilizadas,
subutilizadas, o dedicadas a otro uso (no residencial) representarían 6,800 m2.

Dicho de otro modo, el 68 % de cada hectárea no constituiría suelo residencial propiamente


dicho; se trata de un porcentaje excesivo para ser dedicado a superficies adscritas al
dominio público. El suelo estaría siendo usado irracionalmente; por lo tanto,
innecesariamente se estaría disminuyendo suelo productivo.
54

Para revertir esta situación, tendría que propenderse al uso del suelo vacante o subutilizado y, en
general, a la densificación; así, por ejemplo, el establecimiento parcial de viviendas
multifamiliares que podrían ser 4 viviendas por lote. En este caso, se requerirían, para albergar
a las 20 familias (indicadas como ejemplo,) 5 lotes; el suelo residencial se reduciría a 800 m2.,
de este modo se estaría propiciando una menor afección a las tierras agrícolas; y sin que se
perjudiquen los bienes de dominio y uso público necesarios para el desenvolvimiento residencial.

2.3.3 El uso sostenible del suelo en el valle del Mantaro


Cabe en este apartado aproximarse a la definición del término “sostenibilidad”. Según el
Diccionario de la Lengua Española, es un término que deriva de otro: “sostenible”, por
cuanto representa su cualidad (“cualidad de sostenible”). Por su parte, el término matriz
“sostenible”, según la misma fuente ―y en cuanto atañe al presente trabajo, y vinculándolo
a la ecología y a la economía―, es aquello “que se puede mantener durante largo tiempo si
agotar los recursos o causar grave daño al medio ambiente” (ASALE & RAE, 2021).

La sostenibilidad se encuentra vinculada al aspecto ambiental, así como al económico y al


social, en el marco del denominado “desarrollo sostenible”; una noción muy difundida en el
mundo contemporáneo. Esta terminología fue acuñada en el año 1987, en el Informe
“Nuestro Futuro Común” o “Informe Brundtland” de la Comisión Mundial para el Medio
Ambiente y el Desarrollo de las Naciones Unidas; informe en el cual se concibe al
“desarrollo sostenible” como “el desarrollo que satisface las necesidades de la generación
presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias
necesidades” (p. 59). Esta interpretación, como se señaló, es tridimensional. “Aglutina la
dimensión económica y la social en el concepto de desarrollo y la tercera es la sostenibilidad”
(Bermejo, s.f., p. 16).

El desarrollo sostenible involucra una relación intergeneracional, mediante la cual se


condiciona la satisfacción de las necesidades de la población actual, a las hubieren de
corresponder a las generaciones futuras. Esta sujeción lleva implícita el consumo racional
de los recursos naturales; dicho de otro modo, la explotación actual de los mismos debe
efectuarse racionalmente, de modo que no se ponga en riesgo la satisfacción de las
necesidades futuras.

En este escenario, tratándose del suelo ―recurso natural alrededor del cual se desenvuelve
el presente trabajo― su consumo debe efectuarse de manera tal que responda en estricto a
las reales necesidades del hábitat; más si se trata de un recurso natural escaso, finito y no
55

renovable. En otras latitudes, el consumo de suelo ha llegado a extremos, poniéndose en


evidente riesgo la satisfacción de las necesidades futuras de hábitat. Así, por ejemplo, tal y
conforme refiere Fernández (2019), en el Reino Unido ―según el libro blanco inglés Land―
se puso de manifiesto el problema de escasez de suelo, en los siguientes términos:
De todos los recursos materiales de que puede disponerse en estas islas, el suelo es el único que
no puede incrementarse. Mediante las relaciones comerciales con otros países podemos obtener
más alimentos, más petróleo o más mineral de hierro, a cambio de aquellos artículos o
manufacturas que tenemos en abundancia. Pero el abastecimiento de suelo está ya determinado
y fijo. Vivimos en un país pequeño y densamente poblado, por lo que la oferta de suelo no sólo
está ya determinada, sino que es escasa. (p. 20)

En efecto, tratándose de un bien único por su localización, e irreproducible ―en asocio con
su escasez natural6―, el suelo se torna en un recurso valiosísimo en sí mismo, razón por la
cual su uso debe expresar racionalidad y sensatez. Este es un propósito intrínseco a la
sostenibilidad, en el sentido de no dilapidar el recurso suelo en perspectiva a satisfacer la
necesidad de hábitat de las generaciones futuras.

Esta aspiración ―en la cual subyace la articulación suelo/hábitat/entorno― a su vez, se


encuentra identificada con el “desarrollo urbano sostenible”, entendida esta terminología,
de acuerdo con el Reglamento de Acondicionamiento Territorial y Planificación Urbana del
Desarrollo Urbano Sostenible, en los siguientes términos:
Proceso de cambio integral vinculado a la transformación de las ciudades y/o centros poblados y
de sus áreas de influencia para brindar un ambiente saludable a sus habitantes, que asegura el
manejo racional de los recursos naturales y la calidad de vida de la ciudadanía sin comprometer
la satisfacción de necesidades, salud y seguridad de las generaciones futuras buscando la
optimización del aprovechamiento del suelo en armonía con el bien común y el interés general
[énfasis añadido], la implementación de mecanismos que impulsen la gestión del riesgo de
desastres y la reducción de vulnerabilidad, la habilitación y la ocupación racional del suelo; así
como el desarrollo equitativo y accesible y la reducción de la desigualdad territorial y urbana, y
la conservación de los patrones culturales, conocimientos y estilos de vida de las comunidades
tradicionales y los pueblos indígenas u originarios. (Ministerio de Vivienda, Construcción y
Saneamiento, 2022, Decreto Supremo N° 012-2022-VIVIENDA, artículo 4, numeral 7)

6
Además de la escasez natural ―en el plano urbanístico― se tiene la escasez legal o administrativa, la que es
producida por los planes urbanos al fijar y delimitar determinadas superficies para destinarlas a usos urbanos
y; la escasez económica, producida por los altos precios del suelo, de modo tal que se restringe o limita la oferta
de suelo asequible para un gran sector de la ciudadanía.
56

Ahora bien, habiéndose argumentado y/o justificado desde la perspectiva de la sostenibilidad


el uso racional del suelo (urbano o de aquél con vocación urbana), queda a continuación la
tarea de establecer los rasgos o características de dicho uso; es decir ¿cuándo se considera
que el uso del suelo es racional?

Absolviendo la interrogante, bien puede señalarse que el uso del suelo se torna como tal
cuando alberga a una cantidad de razonable de habitantes. Para este efecto, se hace uso de
un indicador valiosísimo y imprescindible, cual es, la densidad poblacional. Es así que, a
través del referido indicador se mide objetivamente la sostenibilidad de un recurso natural
irreproducible, no renovable y relativamente escaso: el suelo.

En el caso del valle del Mantaro, la vorágine de la desmedida urbanización informal ―tal
como se puso en evidencia la tratar sobre la expansión urbana de la ciudad de Huancayo, en
tanto núcleo gravitante en la ocupación del suelo en el Valle― es la que propicia la
insostenibilidad del uso del suelo, generando dos consecuencias negativas que se articulan
con la insostenibilidad. La primera, con el hecho de consumir suelo con fines urbanos
irracionalmente y; la segunda ―la cual, a su vez, es consecuencia de la primera―, la
disminución de las tierras productivas, de manera que la producción de alimentos disminuye;
mientras se incrementa el número de habitantes; un signo de manifiesta insostenibilidad.

La causa de la primacía de la expansión urbana por sobre la actividad agrícola ―en tanto
actividades económicas―, es la renta que produce el suelo. Lo que quiere decir que, la
actividad urbanizadora es mucho más rentable que la actividad agrícola. En el valle del
Mantaro se muestra preocupación por elevar la renta de la agricultura; tal es así que el
Ministerio del ramo ha venido impulsando el enfoque: “Una agricultura rentable tiene como
principal insumo el agua” (Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego & Autoridad Nacional
del Agua, 2018, primer párrafo), con la finalidad de menguar o revertir su baja rentabilidad.

Una explicación concurrente surge del valor del suelo. Se desprende de la Ley de Desarrollo
Urbano Sostenible que un hecho generador del incremento del valor del suelo se produce
por “la incorporación de suelo rural como suelo urbanizable”; es decir, el suelo rural,
dedicado a la agricultura por antonomasia, presenta menor valor que el previsto para el uso
urbano (Congreso de la República, 2021, Ley N° 31313, Artículo 55, numeral 1).

En suma, el factor económico (en asocio con la dinámica de los mercados de suelo,
principalmente con el informal), se conforma como la causa más relevante del incesante
cambio de uso de las tierras (de rural a urbano), en el valle del Mantaro. En este sentido, la
57

propensión de un propietario de tierras agrícolas es la de cambiar su uso a otro más rentable;


muchas veces en un marco de informalidad y de especulación cuasi pura.

[Link] El valle del Mantaro y la calidad agrológica de sus tierras


El valle del Mantaro, ámbito espacial situado en la región central andina de Perú, se
conforma como continente de una intensa red de centros poblados ―entre ellos, como el
más importante, la ciudad de Huancayo, considerada como Metrópoli Regional en el
Sistema Nacional de Ciudades y Centros Poblados (SICCEP)7―, cuya expansión viene
causando efectos adversos a la sostenibilidad ambiental. Comprende segmentos de cuatro
provincias del departamento de Junín: Huancayo, Concepción, Jauja y Chupaca.

El Valle se encuentra una altura cuyo punto medio puede fijarse por alrededor de los
3300 m.s.n.m. Se extiende ―en líneas generales― en sentido norte-sur, de forma tal que
su longitud es paralela a las cordilleras que las flanquean y al río Mantaro, curso fluvial
que se comporta como el elemento medular del sistema hidrográfico de la región, al cual
afluyen otros ríos de menor caudal.

Espacialmente, el valle del Mantaro se configura como una unidad con características
físicas y geomorfológicas prácticamente homogéneas. Según el Ministerio de Agricultura
(1986), el límite piso (fondo aluvial) tiene una extensión superficial de 53,282.75
hectáreas. La longitud del Valle es de alrededor de 60 kilómetros, desde Acolla (Jauja) en
el norte, hasta Pucará (Huancayo) en el sur; su sección transversal (en líneas generales, de
este a oeste) es variada, pues oscila entre 2 y 14 kilómetros. La ciudad de Huancayo
―cabecera principal del sistema de centros poblados del Valle― se encuentra ubicada
en la parte más ancha.

El valle del Mantaro cuenta con una diversidad de recursos naturales relacionados,
ganadería, forestación y minería; y que generan posibilidades para desarrollar actividad
agroindustrial, vinculada a la elaboración de productos alimenticios, entre otros.
Asimismo, es menester señalar que el Valle cuenta con minerales no metálicos, tales como
el caolín, sílice, arcilla refractaria, que bien pueden útiles en la industria de la construcción

7
El Sistema Nacional de Centros Poblados (SINCEP) fue regulado por el Reglamento de Acondicionamiento
Territorial y Desarrollo Urbano Sostenible aprobado a través del D.S. N° 022-2016-VIVIENDA. Actualmente
ha sido reemplazado por el denominado Sistema Nacional de Ciudades y Centros Poblados (SICCEP),
mediante la Ley de Desarrollo Urbano Sostenible N° 31313, y su Reglamento aprobado mediante el D.S. N°
012-2022-VIVIENDA; este último confirma el estatus de Huancayo, considerándolo como Metrópoli
Regional, por tratarse de una capital departamental (Artículo 16, numeral 16.1, 2.).
58

(Municipalidad Provincial de Huancayo & Instituto Nacional de Desarrollo Urbano,


1996). La actividad económica que predomina en el medio rural del Valle es la agricultura,
la cual se desenvuelve sobre la base parcelaria muy fragmentada; el minifundio, que cada
vez se acentúa más debido fundamentalmente a las transmisiones hereditarias, es el que
caracteriza la estructura de la propiedad agraria. La producción más importante es la de
papa, maíz, cebada, zanahoria, entre otros.

El valle interandino del Mantaro ha albergado, dentro de un proceso histórico cuyos


orígenes se remontan al periodo preinca, a múltiples núcleos de población, cuya labor
principal fue la agricultura, una actividad que era desarrollada en correspondencia al
valor agrológico de sus tierras. A propósito de la diferencia entre “suelo” y “tierra”
−aclarando que existe alguna otra óptica para establecer la disimilitud− es propicio citar
a Andaluz (1997), para quien,

entre el primero y la segunda existe una relación de género a especie. Así, se considera suelo
a toda superficie terrestre, a todo espacio capaz de servir de soporte a los cuerpos que son
atraídos por la fuerza gravitacional. El concepto tierra, por su lado, está referido únicamente
a aquel suelo con aptitud para el cultivo y la ganadería; presupone un suelo vivo, es decir
fértil. (p. 252)

[Link] La clasificación de tierras en el valle del Mantaro


Previo al tratamiento de la clasificación de tierras en el marco valle del Mantaro, es
menester tratar sobre el cómo y con qué profundidad se encuentra sistematizada y
estructurada la referida clasificación, sobre la base de los dispositivos legales que
actualmente rigen la materia con alcance nacional; no sin antes hacerse mención de las
normas que en antaño regulaban el suelo productivo en articulación con su valor
agrológico.

[Link].1 La clasificación de tierras en la legislación vigente


En un inicio, el Reglamento de Clasificación de Tierras fue aprobado el año 1975, a través
del Decreto Supremo N° 0062-75-AG (1975), con el propósito de hacer frente a la muy
sentida degradación del suelo en tanto proveedora de alimentos, fundamentalmente.

El año 2009, es puesto en vigencia el segundo Reglamento, denominado Reglamento de


Clasificación de Tierras por su Capacidad de Uso Mayor, el mismo que fue aprobado
mediante el Decreto Supremo N° 017-2009-AG (2009). Más adelante, en fecha
relativamente reciente fue puesto en vigor un nuevo Reglamento de Clasificación de
59

Tierras por su Capacidad de Uso Mayor (en adelante RCT), mismo que fue aprobado por
el Decreto Supremo N° 005-2022-MIDAGRI (2022), de 22 de abril de 2022.

Este Reglamento considera como uno de sus fines y alcances el “promover y difundir
el uso racional y continuado de las tierras para conseguir el óptimo beneficio social,
económico y ambiental, en el marco de los principios del desarrollo sostenible, evitando
la degradación de los ecosistemas” (Decreto Supremo 005-2022-MIDAGRI, Artículo 2).

Como puede advertirse, propugna el uso racional de las tierras, enarbolando el principio
del desarrollo sostenible. Con respecto al Reglamento precedente, aprobado el año 2009,
se señalaba que se encontraban adscritos como usuarios al mismo, las entidades públicas,
entre ellas los gobiernos regionales y locales, y el sector privado (Zúñiga & Villena, 2019,
p. 8); consideramos válida esta afirmación para el Reglamento vigente.

Para el efecto, el Reglamento ―sobre el cual se desarrolla el presente acápite― precisa


que “la Capacidad de Uso Mayor” es la “aptitud natural de una superficie geográfica para
generar bienes y servicios en forma constante, bajo tratamientos continuos y usos
específicos” (DecretoSupremo N° 005-2022-MIDAGRI, Artículo 3, numeral 3.4). y; la
Clasificación de Tierras por su Capacidad de Uso Mayor (en adelante CTCUM), no es
sino un “sistema técnico-interpretativo cuyo único objetivo es asignar a cada unidad de
tierra su uso y manejo más apropiado” (Decreto Supremo N° 005-2022-MIDAGRI,
Artículo 3, numeral 3.5). En cuanto concierne más propiamente a la temática, la CTCUM
se encuentra integrado por tres “categorías de uso” (Decreto Supremo N° 005-2022-
MIDAGRI, Artículo 16):

A. El Grupo de Capacidad de Uso Mayor.


B. La Clase de Capacidad de Uso Mayor, y
C. La Subclase de Capacidad de Uso Mayor.

A continuación, dicha estructura es esquematizada, sobre la base de la CTCUM, de la


forma siguiente:

A. Grupos de Capacidad de Uso Mayor de las Tierras

Tal como lo señala el Reglamento ésta es la “categoría que representa la más alta
abstracción de la CTCUM”; constituye la estructuración base y reviste carácter marco.
Acota específicamente, que esta categoría reúne o “agrupa a las tierras de acuerdo a su
60

máxima vocación de uso”, considerando aquellas que producen cultivos en limpio,


cultivos permanentes, pastos, producción forestal y, residualmente, las calificadas como
tierras de protección. Dichos grupos son determinados mediante el uso de las claves de
las zonas de vida; y son caracterizados por el Decreto Supremo N° 005-2022-MIDAGRI,
artículo 16, numeral 16.1, del siguiente modo:

(a) Tierras Aptas para Cultivo en Limpio (Símbolo A)

Características: presentan una caracterización climática, de relieve, así como edáficas,


propias para la producción de cultivos en limpio y que requieren de trabajo (remociones o
araduras) periódico y permanente del suelo.

Usos alternativos: Debido a las características ecológicas que presentan, estas tierras
pueden ser dedicada a cultivos permanentes, pastos, producción forestal y protección.

Condiciones: Los denominados usos alternativos deben dinamizarse en orden a las políticas
estatales, al interés social, al interés privado, respetando los principios del uso sostenible.

(b) Tierras Aptas para Cultivos Permanentes (Símbolo C)

Características: En este caso se consideran a las tierras cuyas características ―en cuanto
concierne al clima, al relieve y a las edáficas― son desfavorables para los cultivos en limpio;
esto es, para aquellos que son removidos cada cierto tiempo y en forma permanente.

Usos alternativos: Sin embargo, permiten producir cultivos permanentes como es el caso
de arbustos o arbóreos; además de encontrarse aptos para la producción de pastos y
forestación, o usarlos en el rubro de protección.

Condiciones: Los usos alternativos deben realizarse con sujeción a las políticas del Estado,
y al interés social y al privado, en concordancia con los principios del uso sostenible.

(c) Tierras Aptas para Pastos (Símbolo P)

Características: Se engloba a las tierras que son desfavorables en cuanto a sus


características de orden climático, de relieve y edáficas, para los cultivos en limpio y los
permanentes; no obstante, son favorables para la producción de pastos naturales o
cultivados, que bien pueden ser dedicados al pastoreo, sea este permanente o temporal, y sin
que se deteriore la capacidad productiva del suelo.

Usos alternativos: De acuerdo con las zonas de vida, alternativamente pueden ser
destinados a la producción forestal o se asocien a protección de ser del caso.

Condiciones: Los usos alternativos deben desarrollarse en armonía con las políticas del
Estado; y, en función del interés social y el privado, en concordancia con los principios de
uso sostenible.

(d) Tierras Aptas para Producción Forestal (Símbolo F)

Características: En este rubro se agrupa a las tierras, cuyo valor intrínseco y sus
características ecológicas y edáficas permiten producir en forma permanente y sostenible
bienes y servicios forestales; o, cuenten con potencialpara la forestación y reforestación.
61

Denominación alternativa: Las tierras que conforman este grupo, son denominadas en la
Ley forestal y de Fauna Silvestre, como Tierras de Capacidad de Uso Mayor Forestal.

(e) Tierras de Protección (Símbolo X)

Características: En este caso, las tierras X, en razón de sus condiciones biológicas de


fragilidad ecosistémica y edáfica, no son propicias para el aprovechamiento de madera, o
usos que modifiquen la cubierta vegetal o remuevan el suelo.

Destino: Las tierras de este grupo son dedicadas a la conservación de las fuentes de agua
nacientes o cabeceras de cuencas, riberas de ríos (hasta el tercer orden) y a la protección de
la erosión.

Usos: Es factible recolectar y aprovechar productos forestales no maderables; además del


manejo y aprovechamiento de la fauna silvestre.

Usos alternativos: Entre estos se tienen usos recreativos, educativos o de investigación


científica, en tanto no se afecte su existencia ni sus funciones de protección.

Denominación alternativa: De conformidad con lo dispuesto por la Ley N° 29763, Art. 9,


se las denominan Tierras de Capacidad de Uso Mayor para Protección.

Escenarios comprendidos: en este grupo ―para efectos del Reglamento materia de


estudio― se encuentran comprendidos los glaciáricos o nevados, aforamientos líticos, las
tierras con cárcavas, playas y otras, en las cuales el suelo “está ausente” (Decreto Supremo
N° 005-2022-MIDAGRI, artículo 16, numeral 16.1).

B. Las Clases de Capacidad de Uso Mayor


Según el Reglamento materia de tratamiento, forman parte de cada grupo numerosas
clases de tierras que, si bien cuentan con la misma aptitud o vocación de uso general, no
presentan la misma calidad agrológica, ni las mismas limitaciones, razón por la cual las
prácticas de manejo son distintas, con artículo diferente grado de intensidad (Decreto
Supremo N° 005-2022-MIDAGRI, 16, numeral 16.2).

La calidad agrológica encuentra significado en la articulación y síntesis de una diversidad


de atributos, como son el grado de fertilidad, las condiciones físicas, las relaciones suelo-
agua, el relieve y las características climáticas predominantes; de modo tal que las tierras
presentan determinada potencialidad para la producción de determinadas plantas o
secuencia de las mismas, en el marco de un conjunto de prácticas de manejo.

En razón de lo señalado, se han determinado tres clases de calidad agrológica; siendo


éstas la alta, media y baja. La primera de ellas, engloba a las tierras de mayor potencialidad,
por lo que necesitan sólo de prácticas de manejo y conservación de suelos, con menor
intensidad. La calidad media comprende a las tierras con ciertas limitaciones, motivo por
el cual necesitan de prácticas intermedias o moderadas de manejo y conservación de
62

suelos. Finalmente, la clase baja abarca a las tierras con menor potencialidad, por lo que
requieren de mayores y más intensas prácticas de manejo y conservación de suelos, en
perspectiva a producir económicamente y con continuidad. Las clases para cada uno de
los grupos, se encuentran reguladas por el Decreto Supremo N° 005-2022-MIDAGRI,
artículo 16, numeral 16.2. Son las siguientes:

a) Clases de Tierras Aptas para Cultivos en Limpio (Símbolo A)


Se consideran las clases A1, A2 y A3 que corresponden a las clases de tierras de Calidad
Alta, Calidad Media y Calidad Baja, respectivamente. Es decir, disminuye la calidad,
mientras que inversamente las limitaciones (de carácter climático, edáfico o de relieve)
se incrementan. De acuerdo con el Reglamento de Clasificación de Tierras, las clases
inmersas en cada uno de los grupos antes precisados, son los siguientes:

a.1 Calidad Agrológica Alta (Símbolo A1)


Calidad: Comprende a las tierras de la mayor calidad.
Limitaciones: Ninguna limitación; o en todo caso, de existir éstas, las limitaciones son
muy leves a efectos de restringir un uso intensivo y continuado de las tierras.
Características: Las tierras A1 presentan rasgos de carácter climático, de relieve o
edáficas bastante adecuados para la producción de una amplia variedad de cultivos.
Tipo de práctica: En la clase de tierras A1, se precisa de prácticas elementales o básicas
de manejo y conservación de suelos a efectos de una productividad sostenible, además
de evitar su deterioro.

a.2 Calidad Agrológica Media (Símbolo A2)


Calidad: Las tierras A2 son de calidad moderada en perspectiva a la producción de
cultivos en limpio.

Limitaciones: Moderadas.

Características: Presentan restricciones de carácter climático, edáfico o de relieve, de


modo que se evidencian una reducción en el cuadro de cultivos, así como en
productividad.

Tipo de práctica: Las tierras A2 necesitan de prácticas moderadas de manejo y


conservación, para evitar su desgaste y del mantenimiento de una productividad
sostenible.

a.3 Calidad Agrológica Baja (Símbolo A3)


Calidad: Se traducen en tierras de baja calidad.
Limitaciones: muy sentidas o fuertes.
Características: Presentan restricciones de naturaleza climática, edáfica o de relieve, de
manera que se reduce la gama de cultivo, así como la capacidad productiva.
63

Tipo de práctica: Sobre estas tierras, las prácticas son más intensas y, en no pocas
oportunidades, de carácter especial, en cuanto al manejo y conservación de las mismas,
en perspectiva a evitar su desgaste y mantener productividad sostenible.

b) Clases de Tierras Aptas para Cultivos Permanentes (Símbolo C)


En este caso, las clases de tierras C, se disgregan a su vez, en C1, C2 y C3; las cuales
corresponden a las tierras de Calidad Agrológica Alta, Calidad Agrológica Media y
Calidad Agrológica Baja; respectivamente, tal y conforme lo detalla el Reglamento:
b.1 Calidad Agrológica Alta (Símbolo C1)
Calidad: Las tierras C1 engloban a aquellas de más alta calidad del grupo.
Limitaciones: Presentan limitaciones leves. En este caso, dichas restricciones o
limitaciones no son acentuadas a efectos de la producción de una gran variedad de
cultivos permanentes, entre ellos los frutales por excelencia.
Tipo de práctica: En este caso, se necesitan de práctica de manejo y conservación de
tierras, poco intensivas, a efectos de evitar el desgaste del suelo y el mantenimiento de la
sostenibilidad en la producción.

b.2 Calidad Agrológica Media (Símbolo C2)


Calidad: Las tierras A2 son de calidad media dentro del grupo.
Limitaciones: Más intensas que la clase anterior. Son de orden climático, edáfico o de
relieve; de modo que disminuyen el cuadro de cultivos permanentes.
Tipo de práctica: Estas tierras, dadas sus condiciones edáficas, necesitan de un tipo de
prácticas moderadas de conservación y de mejoramiento, con el propósito de evitar el
desgaste de los suelos, además de cuidar una producción sostenible.
b.3 Calidad Agrológica Baja (Símbolo C3)
Calidad: Se encuentran conformadas por las tierras de baja calidad, dentro del grupo.
Limitaciones: Muy sentidas o fuertes. Las limitaciones son de naturaleza climática,
edáfica o de relieve, para la producción de cultivos permanentes.

Tipo de práctica: Estas tierras (C3) necesitan de prácticas intensas de manejo y


conservación de los suelos; ello, con el propósito de evitar el desgaste de las tierras y
procurar la sostenibilidad en la producción.

c) Clases de Tierras Aptas para Pastos (Símbolo P)


Las clases de tierras que integran este rubro son las identificadas mediante los símbolos
P1, P2 y P3. Se encuentran estructuradas en orden descendente respecto de la calidad
agrológica de las tierras que cada una de ellas representan. Dichas clases agrupan a las
tierras con alta, media y baja calidad agrológica, respectivamente. El Reglamento materia
de estudio establece sus características, tal y conforme se detalla a continuación:

c.1 Calidad Agrológica Alta (Símbolo P1)


Calidad: Se trata de las tierras de más calidad dentro de las que conforman el grupo P.
64

Limitaciones: Sólo presentan algunas limitaciones o deficiencias no muy sentidas, para


el desarrollo de pastos naturales o cultivados exprofeso con miras a la práctica de la
ganadería con criterios de sostenibilidad

Tipo de práctica: En este caso, sólo se necesita de prácticas no complicadas de manejo


de suelos y pastos, en afán de evitar el desgaste del suelo.

c.2 Calidad Agrológica Media (Símbolo P2)


Calidad: Las tierras P2 engloban a aquellas de calidad agrológica media, dentro del
grupo P.
Limitaciones: Respecto a las tierras P1, presentan limitaciones y deficiencias más
sentidas, a efectos del desarrollo de cultivos de pastos naturales y de cultivos exprofeso,
en el marco del desarrollo sostenible de la ganadería.

Tipo de práctica: Para las tierras P2 se necesita de prácticas moderadas de manejo de


suelos y pastos, a efectos de su producción sostenible, evitando su desgaste.

c.3 Calidad Agrológica Baja (Símbolo P3)


Calidad: Las tierras P3 representan a aquellas de la más baja calidad entre lasque integran
el grupo.
Limitaciones: Estas tierras presentan limitaciones y deficiencias muy sentidas para el
desarrollo de pastos naturales y de aquellos cultivados exprofeso, en aras del desarrollo
sostenible de cierta ganadería. Por lo general, éstas se producen en la zona andina del
país.

Tipo de práctica: Estas tierras necesitan de prácticas intensas de manejo de suelos y


pastos, en aras de la práctica de la ganadería sostenible, evitando el desgaste del suelo.

d) Clases de Tierras Aptas para Producción Forestal (Símbolo F)


En este caso, a través de la clasificación se engloban a las clases de tierras denominadas F1, F2
y F3; las mismas que reducen su calidad agrológica en el orden expresado; dicho de otra
manera, se clasifican a las tierras −de acuerdo con su calidad y sus limitaciones
fundamentalmente− en alta, mediana y baja calidad agrológica, respectivamente; de
acuerdo a la caracterización que se esquematiza en los términos siguientes:

d.1 Calidad Agrológica Alta (Símbolo F1)

Calidad: Comprende a las tierras de más alta calidad del grupo F.

Limitaciones: Estas tierras presentan leves limitaciones de naturaleza climática, edáfica


o de relieve en perspectiva a la producción de especies forestales y de fauna silvestre.

Determinación del uso: El uso de las tierras F1 es determinado por la “zonificación


forestal”.

d.2 Calidad Agrológica Media (Símbolo F2)

Calidad: Las tierras F2 representan calidad media dentro del grupo F.

Limitaciones: Presentan deficiencias o restricciones más sentidas respecto de las tierras


65

F1, siendo éstas de naturaleza climática, edáfica o de relieve en perspectiva a la


producción de forestación y de fauna silvestre.
Determinación del uso: El uso de las tierras F2 es determinado por la “zonificación
forestal”.

d.3 Calidad Agrológica Baja (Símbolo F3)


Calidad: Estas son las tierras de menor calidad agrológica entre las tierras comprendidas
en la categoría F.
Limitaciones: Sus limitaciones son muy sentidas, las cuales están articuladas al clima, al
aspecto edáfico o al relieve, si del aprovechamiento forestal y de fauna silvestre se trata.
Les es conferida un valor especial para la provisión deservicios ecosistémicos.
Determinación del uso: El uso de las tierras F3 es determinado por la “zonificación
forestal”.

e) Clases de Tierras de Protección (Símbolo X)


El Reglamento en estudio es escueto con relación a esta clase de tierra; expresa que las
tierras de protección (X) no desarrollan clasificación de aptitud alguna. Su uso se
encuentra determinado por la denominada Zonificación Forestal (Decreto Supremo N°
005-2022-MIDAGRI, artículo 16, numeral 16.2).

C. Las Subclases de Capacidad de Uso Mayor de las Tierras


Corresponde a la última categoría del Sistema de Clasificación de Tierras. Se estratifican
en función de una serie de limitaciones ―riesgos y situaciones sui géneris― que
restringen o determinan el uso de las tierras; además de establecer tres condiciones
especiales. Son seis los tipos de limitación, y tres las condiciones especiales establecidas
por el Reglamento. Entre las primeras figuran la limitación por suelo, sales, topografía-
riesgo de erosión, drenaje, riesgo de inundación y clima. Las tres condiciones especiales,
propias de la subclase de capacidad, son: el uso temporal, el terraceo o andenería y el
riego permanente o suplementario. Las Subclases están normadas por el Decreto Supremo
N° 005-2022-MIDAGRI, artículo 16, numeral 16.3. Las limitaciones y condiciones
señaladas son las siguientes:

a. Limitación por Suelo (Símbolo “s”)


El suelo es un elemento esencial en la calificación de las tierras; podría señalarse que
constituye el componente base para dicha calificación; la cual radica en identificar,
describir, separar y clasificar los elementos edáficos en función de sus peculiaridades. Es
sobre esta segregación la que se desarrollan los Grupos de Capacidad de Uso. Las
limitaciones del factor suelo están identificadas con las características intrínsecas del
perfil edáfico de la unidad de suelo. Estas son: la profundidad efectiva, la textura
66

dominante, la presencia de grava o piedras, la reacción del suelo (pH), salinidad, las
condiciones de fertilidad del suelo y de riesgo de erosión.

La limitación del suelo, en este caso, está asociada a alguna falencia o deficiencia de las
mencionadas características intrínsecas del suelo; mismas que se encuentran asociadas a
las funciones más importantes del suelo, cual es el sostenimiento de las plantas, en tanto
soporte físico y, a la vez, la provisión de nutrientes para el desarrollo de las mismas.
Repercuten directamente en el crecimiento y desarrollo de los elementos verdes y en su
capacidad productiva.

b. Limitación por Sales (Símbolo “l”)


Las sales constituyen un elemento del factor edáfico; no obstante, su exceso es perjudicial
para el desarrollo de las plantas. Su tratamiento se singulariza toda vez que conforma un
rasgo puntual de orden químico, el cual reviste relevancia en cuanto al uso y manejo de
los suelos, así como a su conservación; sobre todo en las áreas áridas de la costa. Así, se
desprende de la fuente base del presente acápite (Ministerio de Desarrollo Agrario y
Riego, 2022, Decreto Supremo N° 005-2022-MIDAGRI, art. 16, numeral 16.3).

c. Limitación por Topografía - riesgo de Erosión (Símbolo “e”)


La topografía, o el relieve de los suelos, a partir del cual se establece su pendiente es
gravitante para el drenaje superficial. Esta pendiente está supeditada al grado de erosión
de los suelos; en ciertos casos es favorable mayor inclinación que en otros. Sin embargo,
en términos generales, lo conveniente es una ligera pendiente del suelo; pues, un suelo
con una pendiente muy pronunciada, o aquel plano o sin pendiente, son perjudiciales;
porque deja fluir el agua muy rápidamente, o hace que el agua se estanque y no fluya;
respectivamente.

d. Limitación por Drenaje (Símbolo “w”)


Esta limitación es más compleja que la anterior; puesto que además de considerar la
topografía del suelo como condición para establecer el exceso de agua, trae a colación
otros aspectos en tanto condicionantes concurrentes, tales como la permeabilidad del
suelo, la naturaleza del substratum, así como la profundidad del nivel freático.

Dichas consideraciones influyen sustantivamente en la fertilidad y productividad de los


suelos; además, en los costos de producción y en la fijación y desarrollo de los cultivos.
Se conforma como una limitante de la distribución de algunas especies forestales, y de
las operaciones del manejo forestal, incluyendo su aprovechamiento.
67

e. Limitación por riesgo de Inundación o Anegamiento (Símbolo “i”)


Está referido a las inundaciones estacionales producidas en la Amazonía y en los valles
de la costa, de modo tal que afectan la fijación y el desarrollo de forestación. Las
inundaciones (fluviales) representan riesgos, los cuales, más en particular, se encuentran
articulados con la frecuencia de los sucesos, la extensión inundada y la duración. Estos
eventuales sucesos afectan la integridad física del suelo en razón de la erosión lateral,
comprometiendo el cuadro de especies cultivables.

f. Limitación por Clima (Símbolo “c”)


Es un factor que compromete severamente el desarrollo de las especies vegetales en
general; por tanto, es un factor insoslayable. Se encuentra vinculado con las peculiaridades
que subyacen en cada una de las zonas de vida o bioclima; así, por ejemplo, al suscitarse
heladas o temperaturas bajas; sequías extensas; falta o saturación de lluvias o cambios
muy sentidos de la temperatura de día. Además de las limitaciones descritas, el
dispositivo en repaso, establece las siguientes tres “condiciones especiales” que
caracterizan la subclase de capacidad:

g. Uso Temporal (representado con el símbolo “t”)


Se encuentra relacionada al uso temporal de los pastos en razón de las limitaciones
existentes en cuanto a su crecimiento y desarrollo, como consecuencia de la reducida
humedad del suelo, asociada a baja precipitación.

h. Presencia de Terraceo - Andenería (Símbolo “a”)


La existencia de estos elementos que no son sino andenería (terrenos planos enescalera),
construida por el hombre a fin de convertir terrenos en pendiente, en otros prácticamente
planos con fines de su aprovechamiento; minimizan la erosión de suelo, haciendo
posible su productividad.

i. Riego permanente o suplementario (Símbolo “r”)


Surge con la necesidad de riego en perspectiva al crecimiento y desarrollo del cultivo; en
razón de las condiciones climáticas áridas que presenta (Decreto Supremo N° 005-2022-
MIDAGRI, artículo 16, numeral 16.3).

A continuación ―en el marco de la clasificación de tierras desarrollada―, se


particulariza su aplicación en el ámbito del valle del Mantaro.
68

[Link].2 Las tierras en el valle del Mantaro. Su clasificación


En un estudio desarrollado sobre la materia, se da cuenta que el valle del Mantaro es
marcadamente agrícola (Garay & Ochoa, 2010, p. 12); siendo éste un signo que trasciende
incluso desde tiempos preincas. En efecto, la actividad agrícola es la más importante en
el valle del Mantaro; a este respecto, y vínculándola con la actividad pecuaria, se señala
lo siguiente:

Pese a que en todo el país la actividad pecuaria está unida a la actividad agrícola, el valle
del Mantaro está orientado fundamentalmente a la agricultura, siendo la actividad
pecuaria secundaria, de bajo nivel tecnológico y con una producción orientada al
autoconsumo. (Indacochea et al., 2005, p. 212)

Se precisa, además, que el 90% es de uso agrícola, incluyendo la agricultura intensiva y


no intensiva; el 2% corresponde a bosques; el 5% a centros poblados (porcentaje que a la
fecha se ha incrementado muy notoriamente) y; el 3% a otros usos (Zubieta, 2010, como
se cita en Garay & Ochoa, 2010, p. 12); y las tierras que rodean a un número apreciable
de centros urbanos ―en particular, Huancayo, la ciudad con mayor dinámica demográfica
y consumo de suelo― se encuentran calificadas como tierras dedicadas a la agricultura
intensiva.

Asimismo, según la misma fuente, se muestra gráficamente cómo al sur de la ciudad,


aproximadamente un tercio de la superficie urbana, ha sido considerada como suelo de
“expansión urbana – uso agrícola” (Ver Figura 14); es decir, uso híbrido o mixto del suelo
(de carácter agro-urbano), como fruto de la urbanización/ocupación informal e ilegal del
suelo primordialmente. Extendidamente, la urbanización informal es ocasionada a su vez,
por la brecha económica generada por la diferencia entre los ingresos familiares y los
precios del suelo; situación a la que se suma la ineficacia de los planes urbano/territoriales
y de la normativa que rige la materia, el casi inexistente control urbano y la falta de
autoridad.

Este tipo de crecimiento resulta insostenible, pues tiende al uso irracional del suelo;
imposibilita la concreción de economías de escala, es decir, impide el desarrollo de una
agricultura de escala y de una urbanización de escala (la cual incide en sus altos costos y
en el dispendio de recursos, como el del suelo); situación que, desde la perspectiva
económica, resulta ineficiente. Esta situación propicia, en resumen, altos costos
ambientales y económicos.
69

Figura 14
Mapa de usos de la tierra en el valle del Mantaro

Nota. De “Primera aproximación para la identificación de los diferentes tipos de suelo agrícola en el valle del río
Mantaro”, por Garay & Ochoa, 2010, p. 13.
70

Ahora bien, en concordancia con el Decreto Supremo N° 017-2009-AG (2009),


aprobatorio del Reglamento de Clasificación de Tierras por su Capacidad de Uso Mayor,
el Gobierno Regional de Junín elaboró el Mapa de Capacidad de Uso Mayor de las Tierras
del Departamento de Junín, el cual forma parte del estudio de la Zonificación Ecológica
y Económica. A continuación, se muestra dicha Clasificación en cuanto concierne
únicamente al valle del Mantaro (Ver Figura 15), ámbito identificado con la presente
investigación.

Figura 15

Mapa de capacidad de uso mayo de tierras del valle del Mantaro

Nota. Adaptado de “Mapa de capacidad de uso mayor del departamento de Junín”, por Gobierno Regional de
Junín (2015), Mapa MF06.

Las tierras que predominan en el Valle ―y que envuelven directamente a Huancayo


ciudad― son las denominadas “Tierras aptas para cultivos en limpio, con calidad
agrológica baja, limitada por suelo y clima” (A3 sc). Esto significa que dichas tierras a
nivel de Grupo ―categoría que representa la más alta abstracción del sistema―,
pertenecen a las tierras mejor calificadas de todo el sistema; esto es, sus características
edáficas se muestran propicias para la producción de cultivos en limpio, a diferencia de
las tierras C, P, F y X, las cuales no son aptas para la producción de los mismos. Sin
embargo, dentro de las Clases de Capacidad de Uso Mayor ―que integran el Grupo A―
71

las tierras del Valle forman parte de la clase baja (A3) (después de la clase alta y media);
es decir, son las tierras que presentan limitaciones y, por tanto, menor potencial
productivo, porlo que requieren de “prácticas más intensas y a veces especiales, de manejo
y conservación de suelos, para evitar su deterioro y mantener una productividad
sostenible” (2022, Decreto Supremo N° 005-2022-MIDAGRI, Artículo 16). En
correspondencia con la Clase asignada a las tierras que predominan en el Valle (A3), la
Subclase de Capacidad de Uso Mayor de las Tierras, establece sus limitaciones, siendo
éstaspor suelo y por clima (sc). La primera, identificada con rasgos intrínsecos de la tierra
(profundidad efectiva, textura, existencia de grava, etc.) y, la segunda, con factores
externos tales como el acaecimiento de heladas excesiva lluvia y sequías.

En suma, las tierras que presenta el valle del Mantaro, aptas para el cultivo en limpio,
aunquecon limitaciones, revisten singular importancia para el abastecimiento del mismo
Valle, de la Región y de Lima; ya que, “aproximadamente el 40% de la producción
agrícola del valle se destina al mercado de la capital, un 30% se comercializa en los
mercados de otras provincias de la región Junín y el 30% restante se destina al
autoconsumo” (Indacochea et al., 2005, p. 212); de ahí la necesidad de proteger dichas
tierras y; más, en orden al gravitante problema ambiental.

[Link].3 Repercusión económica del cambio de uso del suelo


La mutación del uso del suelo, de agrícola a urbano, trae consigo una serie de efectos
económicos. Por un lado, con relación al ocasionado por la disminución de la superficie
agrícola y; por otro, al generado en su nueva situación, la de suelo transformado (suelo
urbano).

Con relación a la primera situación, es menester recurrir a la economía ambiental y


ecológica, en tanto entendida la agricultura como actividad que presta servicios
ecosistémicos. Ahora bien, la economía ambiental ―particularizando la definición de la
economía en general, entendida como “la manera en que la humanidad se organiza para
enfrentar el problema básico de la escasez” (Pearce, como se citó en Perrotini & Ricker,
1999, p. 16)― no es sino, "el estudio de la manera en que la humanidad se organiza para
enfrentar el problema de la escasez de la naturaleza" (Perrotini & Ricker, 1999, p. 16),
con el soporte de “instrumentos económicos … basados en mecanismos propios del
mercado que buscan incentivar o desincentivar determinadas conductas” (Ley General
del Ambiente N° 28611, art. 36, numeral 36.1, parte pertinente). En este este escenario,
72

debe entenderse la agricultura, y otras similares, como actividades que “se benefician de
los servicios ecosistémicos y, a su vez, los proporcionan” (Organización de las Naciones
Unidas para la Alimentación y la Agricultura [FAO], 2023, párrafo 7).

En cuanto concierne a la producción de alimentos, es de necesidad cuantificar la pérdida


ocasionada por el cambio de uso del suelo, entendida esta como una externalidad
negativa. Para este efecto, considerando los cultivos más producidos en el valle del
Mantaro, se realiza a continuación el respectivo cálculo.

Tabla 4

Producción agrícola y precios en el valle del Mantaro

PRODUCTO RENDIMIENTO PRECIO UTILIDAD COSTO DE UTILIDAD


POR UNITARIO BRUTA POR PRODUCCIÓN NETA
HECTÁREA HECTÁREA POR
HECTÁREA
15,500 S/.
S/. 5.00
Papa Kilos/Ha** S/. 77,500 S/. 7,000***
(Estimado) 70,500
(Media estimada)

17,000 S/. 3.00 S/. 2,700**** S/. 48,300


Maíz S/. 51,000
Kilos/Ha* (Estimado)

De “Rendimiento de cultivos por hectárea: cómo calcularlo”, por Calvo, 2019, tercer título
([Link] De “La oferta de papa en la Región
Junín (1950-2016): tendencias, ciclos y determinantes”, por Díaz, 2018, p. 55
([Link]
)**; “Plataforma Digital Única del Estado Peruano”, por Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego, 2021, segundo
acápite ([Link]
obtener-ganancias-hasta-s-7-000-por-hectarea)***; De “Costos de producción”, por Ministerio de Desarrollo Agrario
y Riego, 2015 ([Link]

Desde la economía ecológica, el cambio de uso, en tanto externalidad negativa, es


invalorable o inconmensurable, pues el daño producido al reducirse la agricultura
―proveedora de servicios ambientales―, afecta a todas las generaciones venideras, lo
cual importa su no medición. Así, surge la necesidad de complementar la valoración
―que gira en torno de la economía ambiental―, con la aplicación de una “tasa de
capitalización razonable”, considerando cierto número de generaciones.
73

Capítulo 3. Metodología de investigación

3.1 Hipótesis
En correspondencia con las preguntas de investigación planteadas, las hipótesis formuladas
son las siguientes:

3.1.1 Hipótesis general


-La expansión urbana de la ciudad de Huancayo repercute negativamente en el uso sostenible
del suelo del valle del Mantaro (1944-2022).

3.1.2 Hipótesis específicas


-La expansión urbana de la ciudad de Huancayo repercute desfavorablemente en el uso
sostenible del suelo del valle del Mantaro, expresado en la densidad de población (1944-
2022), con enfoque prospectivo

-La expansión urbana de la ciudad de Huancayo repercute en forma negativa en el uso


sostenible del suelo del valle del Mantaro, expresado en la disminución de tierras agrícolas
(1944-2022), con enfoque prospectivo.

3.2 Variables (definiciones: conceptual y operacional)


La definición conceptual y operacional ─esta última, desarrollada a través de la
determinación de las dimensiones e indicadores─, se muestran a continuación:

Tabla 5
Conceptualización y operacionalización de variables

VARIABLE INDEPENDIENTE 1: La expansión urbana de la ciudad de Huancayo

DEFINICIÓN OPERACIONAL
DEFINICIÓN
CONCEPTUAL:
DIMENSIONES INDICADORES

Expansión urbana, es la “…
extensión geográfica de ciudades
(…), a menudo caracterizados por
Extensión superficial en
viviendas residenciales de baja Artificialización del suelo
hectáreas. (Cuantitativo)
densidad, zonificación de un solo
uso y mayor dependencia de lo
privado” (Decologí[Link], 2022).
74

VARIABLE DEPENDIENTE 1: El uso sostenible del suelo

DEFINICIÓN OPERACIONAL
DEFINICIÓN
CONCEPTUAL:
DIMENSIONES INDICADORES

Cantidad apropiada de suelo


Es “… la optimización del
destinado a la expansión de
aprovechamiento del suelo en -Densidad poblacional.
la ciudad para albergar a la
armonía con el bien común y el -Extensión superficial en
creciente población, y su
interés general…” (Ley N° 31313, hectáreas (Cuantitativo).
consecuente afección de
Art. 1, parte pertinente).
tierras agrícolas.

VARIABLE DEPENDIENTE 2: El uso sostenible del suelo, expresado en la densidad de


población, con enfoque prospectivo

DEFINICIÓN OPERACIONAL
DEFINICIÓN
CONCEPTUAL:
DIMENSIONES INDICADORES

Consumo necesario del suelo en Relación de la superficie


Densidad poblacional (análisis
proporción adecuada al incremento artificializada con el
perspectivo).
poblacional. incremento poblacional.

VARIABLE DEPENDIENTE 3: El uso sostenible del suelo, expresado en la disminución


de tierras agrícolas, con enfoque prospectivo.

DEFINICIÓN OPERACIONAL
DEFINICIÓN CONCEPTUAL:
DIMENSIONES INDICADORES

Consumo necesario de las tierras


productivas en proporción Sustitución de uso agrícola Extensión superficial en hectáreas
adecuada al incremento por el uso urbano. (análisis prospectivo)
poblacional.

3.3 Enfoque, alcance y diseño investigativo y muestral


La investigación reúne las siguientes características:
-El enfoque de la investigación es cuantitativo. En cuanto concierne a la demostración de la
primera hipótesis específica que relaciona la expansión urbana con el uso sostenible del
75

suelo; es decir, para determinar si la cantidad de suelo sobre el cual se ha expandido la ciudad
ha sido la estrictamente necesaria para albergar el incremento poblacional, se hizo uso de la
densidad poblacional, el cual se trata de un indicador de carácter cuantitativo, que vincula
otros dos factores, también de orden cuantitativo: la población y el suelo (hectáreas).

Para la demostración de la segunda hipótesis específica ―la cual vincula la expansión de la


ciudad con el uso sostenible del suelo; en el sentido de establecer si el crecimiento horizontal
de la urbe y su afección al uso agrícola de las tierras, ha sido la adecuada en términos de
sostenibilidad― se hace uso del enfoque cuantitativo; pues, se recurre a dimensionar la
extensión superficial que fue materia de cambio de uso, en hectáreas.

La demostración de la hipótesis general, se realiza a través de la demostración de las


hipótesis específicas; para este efecto se resume la sostenibilidad en términos de la densidad
poblacional producida, y el suelo consumido por los usos urbanos dimensionado en
hectáreas.

-El alcance de la investigación es causal-explicativo (ex post facto); por cuanto se vinculan
variables independientes que constituyen la causa, y variables dependientes identificada con
los efectos o consecuencias producidas, tal como se puede advertir en la operacionalización
de las variables desarrollada en el punto anterior.

-Se trata de una investigación no experimental (no se manipularán las variables


deliberadamente y a posteriori), por cuanto la demostración de las hipótesis es directa e
inmediata, no requiriéndose de experimentación posterior.

-El tipo de investigación de acuerdo con el objetivo pretendido, es el de una investigación


pura o teórica, puesto que importa la activación de operaciones mentales tales basadas en la
abstracción para, a partir de ello, realizar inferencias y deducciones.

-En cuanto a su temporalidad se trata de una investigación longitudinal. En este sentido se


recurre al estudio de los fenómenos que subyacen en las hipótesis desde una perspectiva
temporalmente evolutiva o longitudinal.

-En la presente investigación no se recurrió a la determinación de la población ni la muestra,


por cuanto la investigación cubrirá la totalidad del ámbito de expansión urbana, y la
consecuentedisminución de las tierras agrícolas y la afección a la sostenibilidad en cada uno
de los periodos.
76

3.4 Descripción calendarizada, con métodos, técnicas e instrumentos, de actividadesde


gabinete y procesamiento de información
Los aspectos enunciados, tales como la calendarización de las actividades en articulación
con los métodos, técnicas y sus respectivos instrumentos, entre otros aspectos, se detallan a
continuación, en orden secuencial de las actividades desarrolladas:

Tabla 6
Actividades, métodos, técnicas, instrumentos y procesamiento
ACTIVIDAD: Meses de octubre, noviembre y diciembre (2021)
• Determinación diacrónica o longitudinal de la expansión urbana de la ciudad
de Huancayo.

NATURALEZA DE LA LABOR:
Trabajo de gabinete
MÉTODO:
Analítico
TÉCNICAS:
-Relevamiento de información a partir de planos, otros documentos gráficos y literatura existente
al respecto.
-Fichaje
INSTRUMENTOS:
-Fichas de anotación de las cantidades por periodos.
-Instrumentos digitales (computadora).
PROCESAMIENTO:
El procesamiento para la determinación de las superficies se realizó comparando y sintetizando
la información haciendo uso de las fichas y de instrumentos digitales.

ACTIVIDAD: Meses de enero y febrero (2022)


• Estudio de las clases de tierras en el valle del Mantaro y el entorno de la ciudad
de Huancayo

NATURALEZA DE LA LABOR:
Trabajo de gabinete
MÉTODO:
Analítico
TÉCNICAS:
-Relevamiento de información a partir de planos, otros documentos gráficos y literatura existente
al respecto.
-Fichaje
INSTRUMENTOS:
-Fichas de anotación de las cantidades por periodos.
-Instrumentos digitales (computadora).
77

PROCESAMIENTO:
Recopilación de información haciendo uso de las fichas y de instrumentos digitales.

ACTIVIDAD: Mes de marzo y abril (2022)


• Contrastación de la expansión urbana con las clases de tierras en el valle del
Mantaro y en el entorno de la ciudad
NATURALEZA DE LA LABOR:
Trabajo de gabinete
MÉTODO:
Analítico
TÉCNICAS:
-Análisis teórico
-Fichaje
INSTRUMENTOS:
-Fichas de anotación.
PROCESAMIENTO:
Análisis de la información obtenida en los ítems anteriores, sistematizándolos y
ponderándolos.

ACTIVIDAD: Mes de mayo y junio (2022)


• Desarrollo de la investigación. Demostración de las hipótesis, discusión,
elaboración de conclusiones y recomendaciones.
NATURALEZA DE LA LABOR:
Trabajo de gabinete
MÉTODO:
Analítico
TÉCNICAS:
-Análisis teórico
-Fichaje
-Redacción
INSTRUMENTOS:
-Fichas de anotación.
-Programa informático Word.
PROCESAMIENTO:
Redacción de la Tesis.

ACTIVIDAD: Del 1 al 31 de julio (2022)


• Parte final
-Revisión final por parte del Asesor
-Redacción final de la Tesis. Posteriormente se adicionó tiempo, en vía de
complementación.
78

Capítulo 4. Resultados y discusión

4.1 Descripción de gestiones y actividades para el recojo y procesamiento de


información realizadas desde el 01 de octubre de 2021 al 6 de julio de 2022
En el periodo indicado, lo que se hizo fue determinar el comportamiento de la expansión
urbana acontecida en la ciudad de Huancayo, tomando como referencia base, no exclusiva,
los distintos planes urbanos formulados hasta la fecha; incidiendo en la extensión superficial
de la expansión de la ciudad en diferentes periodos, la población albergada respectiva y la
densidad poblacional resultante; en razón a que esta última permite estimar si el suelo es
utilizado con criterios de sostenibilidad o si, por el contrario, se le dilapida.

Para este efecto, se recurrió, además de los panes urbanos, a documentación adicional, la
cual permitió fijar la superficie de la ciudad en distintos periodos, como medio para
determinar el proceso evolutivo de la expansión, haciendo uso del programa informático
Autocad versión 2020.

Complementariamente, se realizó el estudio de las clases de tierras existentes en el valle del


Mantaro, a partir del Reglamento que las regula. A partir de ello, se estableció ─contrastando
con las “manchas urbanas” construidas─ el cómo ha venido afectado el crecimiento de la
ciudad a la actividad agrícola. Así, se llegó a estimarse la extensión superficial agrícola
afectada por la expansión; la cual, en suma, viene a ser la misma de la expansión acontecida,
toda vez que la ciudad se encuentra rodeada por suelo productivo.

A partir de la información obtenida se procedió a su sistematización, análisis y discusión de


la temática, en articulación con las preguntas de investigación, los propósitos de la Tesis y de
las hipótesis correspondientes. En adición a lo acontecido se realizó un estudio prospectivo
de las tendencias de la expansión urbana y sus efectos, lo cual dio, finalmente, pie al
establecimiento de las conclusiones y recomendaciones.

4.2 Resultados y discusión asociada a las hipótesis

En primer orden, es preciso invocar como premisa básica para la presentación de los
resultados de la investigación y la respectiva discusión, que “el crecimiento urbano sigue
siendo necesario, pero hoy parece asimismo claro que el urbanismo debe responder a los
requerimientos de un desarrollo sostenible, minimizando el impacto de aquel crecimiento y
apostando por la regeneración de la ciudad existente” (Jefatura del Estado, 2007, Ley 8/2007,
Exposición de motivos). Desde esta perspectiva ─tal y conforme se desprende de la
79

Estrategia Territorial Europea y de la Comunicación de la Comisión sobre una Estrategia


Temática para el Medio Ambiente Urbano─,

[Se] propone un modelo de ciudad compacta y advierte de los graves inconvenientes de la


urbanización dispersa o desordenada: impacto ambiental [negativo], segregación social e
ineficiencia económica por los elevados costes energéticos, de construcción y mantenimiento
de infraestructuras y de prestación de los servicios públicos (Jefatura del Estado, 2007, Ley
8/2007, Exposición de motivos).

La situación descrita ─que si bien esta dirigida a la realidad europea─, calza perfectamente
con la que acontece en nuestro medio; en particular, en el valle del Mantaro, ámbito
caracterizado precisamente como continente de una serie de centro urbanos ─entre ellos
Huancayo, la ciudad con mayor dinámica urbana en el centro del país, después de Lima─,
cuyos rasgos denotan, justamente, una expansión de la planta física dispersa y desordenada;
situación ésta que debe ser controlada y/o revertida.

Ahora bien, luego de haber realizado una aproximación a la cuantificación de la expansión


urbana acontecida en Huancayo, desde el año 1944 hasta el año 2022; además un
acercamiento a la evolución de la población de la referida ciudad y; a partir de ello haber
determinado las respectivas densidades poblacionales; es factible estimar cuan sostenible ha
sido la ocupación del suelo en el valle del Mantaro (Ver Tabla 6).

Tabla 7
Las densidades poblacionales en la ciudad de Huancayo, desde 1944 hasta 2022
AÑO POBLACIÓN EXTENSIÓN DENSIDAD
(NÚMERO DE SUPERFICIAL POBLACIONAL
HABITANTES) (HECTÁREAS) (Hab./Ha.)
1944 31,583 167 189
1954 47,933 317 151
1960 61,565 422 146
1970 112,027 694 161
1978 151.087 1207 125
1991 239,517 1875 128
1996 277,169 2426 114
2006 351,010 3375 104
2015 381,956 4273 89
2022 466,240 4828 97
80

De los datos obtenidos se desprende que el uso del suelo es cada vez más irracional; en líneas
generales, como se puede apreciar, la tendencia de la densidad poblacional es descendente; lo
que quiere decir que se está consumiendo suelo innecesariamente, cada vez más: bien los
“lotes” son de dimensiones excesivas o, bien existen “vacíos urbanos”; lo que hoy en día la
teoría urbanística denomina “terrenos vacantes”. Este “modelo” de ocupación de suelo es
insostenible, ambiental y económicamente, tanto por dilapidar uno de los más preciados
elementos de la naturaleza: el suelo; y por encarecer la urbanización: las redes viales, de
servicios básicos (agua, alcantarillado, energía eléctrica) y el suelo que los soporta son en
demasía extensos, si se toma en cuenta la cantidad de viviendas/habitantes a las que sirven
y/o contienen; amén de otros efectos perniciosos como, por ejemplo, propiciar la segregación
socio-espacial. Es más, este ámbito caracterizado por una extremada dispersión agudiza el
minifundio, el cual es resultado, en primer lugar, del fraccionamiento de la superficie rural
o agrícola, en desmedro de una agricultura de escala y; en segundo orden, del
fraccionamiento urbano, el cual se acentúa cada vez más a raíz de las transferencias
hereditarias y de la existencia de litigios sobre división y partición, sobre todo en el centro
de la ciudad; ámbito en el cual, dicho sea de paso, el deterioro físico de un apreciable número
de inmuebles es evidente.

Ahora bien, a partir de la Tabla antes presentada, es posible inferir la caracterización de cada
uno de los periodos, con relación al crecimiento de población, el incrementode la superficie
de expansión urbana, la variación de la densidad poblacional (la cual disminuye en unos casos
y aumenta en otros) y la estimación media de la expansión urbana por año:

Periodo 1944 - 1960:


-Incremento de población: 29,982 habitantes.
-Incremento de la expansión urbana: 255 Ha.
-Variación de la densidad poblacional: -43 Hab./Ha.
-Estimación media de la expansión por año: 15.94 Has.

Periodo 1960 - 1970:


-Incremento de población: 50,462 habitantes
-Incremento de la expansión urbana: 272 Has.
-Variación de la densidad poblacional: +15 Hab./Ha.
-Estimación media de la expansión por año: 27.20 Has.
81

Periodo 1970 - 1978:


-Incremento de población: 39,060 habitantes
-Incremento de la expansión urbana: 513 Has.
-Variación de la densidad poblacional: -36 Hab./Ha.
-Estimación media de la expansión por año: 64.13 Has.

Periodo 1978 - 1991:


-Incremento de población: 88,430 habitantes
-Incremento de la expansión urbana: 668 Has.
-Variación de la densidad poblacional: +3 Hab./Ha.
-Estimación de la expansión por año: 51.38 Has.

Periodo 1991 - 2022:


-Incremento de población: 226,723 habitantes
-Incremento de la expansión urbana: 2953 Has.
-Variación de la densidad poblacional: -31 Hab./Ha.
-Estimación media de la expansión por año: 95.26 Has.

De esta información se desprende que la expansión urbana acontecida no ha sido la


adecuada; por cuanto la densidad poblacional, en lugar de incrementarse, ha disminuido
ostensiblemente, en líneas generales: desde 189 Hab./Ha. en el año 1944 (década en la cual la
urbanización se hace notoria a nivel nacional) a 97 Hab./Ha. en el año 2022 (horizonte
temporal final de la presente investigación). Si la ciudad de Huancayo hubiese mantenido
su densidad poblacional inicial de 189 Hab./Ha. (año 1944), hasta la fecha; la urbe
únicamente contaría con 2467 hectáreas ocupadas.

Es decir, hubiese abarcado 2361 hectáreas menos (de un total de 4828 hectáreas); dicho de
otro modo, el uso del suelo habría mostrado tendencia hacia la sostenibilidad. En este
sentido, es de inferirse la inadecuada densificación de la ciudad; si bien se mantiene
relativamente estable en los últimos años, ésta responde a densidades que pueden ser
consideradas como bajas, inferiores a 100 Hab./Ha.

Asimismo, el incremento anual mínimo de superficie de expansión urbana tuvo lugar durante
el periodo 1944-1960, fue equivalente a 15.94 hectáreas; mientras que el incremento anual
máximo se dio en el último periodo: 1991-2022, en el cual el incremento anual fue de 95.26
hectáreas. Es muy marcada la diferencia, a este respecto podría señalarse que el notorio
82

incremento se debe al mayor incremento de población; sin embargo, en este último periodo,
como se ha determinado, las densidades son mucho más bajas.

Esta situación lleva a establecer que, en los últimos años, el uso del suelo ha venido siendo
inadecuado. Igualmente, con relación al valor agrológico de las tierras, la expansión
horizontal de la ciudad se muestra insostenible, pues ésta se ha desarrollado sobre las tierras
más productivas de su entorno inmediato, cual es, el valle del Mantaro (Ver Figura 16).

Figura 16

La afección de las tierras en el valle del Mantaro

Nota. Adaptado de “Mapa de capacidad de uso mayor del departamento de Junín, por Gobierno Regional
Junín, Mapa MF06.

En efecto, como se ha señalado, la ciudad de Huancayo se ha expandido excesivamente,


consumiendo ingentes cantidades de suelo, irracional, injustificada y desmedidamente; sobre
todo en los últimos 30 años, en los cuales el crecimiento acelerado y espontáneo se dio de
manera explosiva (Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento & Municipalidad
Provincial de Huancayo, 2020).

Sin embargo, en la muy extremada horizontalidad del crecimiento urbanístico, no solo


subyace un problema de naturaleza cuantitativa ─que, ya es muy sentido desde la perspectiva
83

de sostenibilidad─, sino también otro que reviste carácter cualitativo, asociado a la calidad
de las tierras que conforman el valle del Mantaro y, en particular de aquellas que envuelven
más inmediatamente a la ciudad.

A este respecto, como puede evidenciarse, la expansión acontecida hasta la fecha, no ha


tomado en cuenta la existencia de tierras agrícolas del entorno de la ciudad. Es así que la
urbe se viene extendiendo sobre tierras que son consideradas como las más productivas de la
región. De acuerdo con la Clasificación de Tierras, éstas son las tierras A3sc; lo que quiere
decir, que se trata de “Tierras aptas para cultivos en limpio, con calidad agrológica baja,
limitada por suelo y clima”.

Dicha condición de las tierras, es establecida en razón de sus características físico-químicas,


que son las que definen sustantivamente su productividad. Estos rasgos son las que a
continuación se detallan:

-Textura: Predominantemente suelos franco-arcillo-arenosos y franco arenosos.

-Contenido de materia orgánica: Los suelos pueden ser catalogados de “bien provistos”;
pues no se evidencia la existencia de suelos pobres y muy pobres.

- Nivel de pH o acidez de los suelos: Se encuentran en un rango 4,5 a 6,5, lo cual implica
que son muy susceptibles a la absorción de nutrientes; razón por la cual son aptos para el
cultivo; lo cual se potencia con el adecuado contenido de materia orgánica (Garay & Ochoa,
2010).

No obstante, no son tierras de calidad alta, como sí lo son las reconocidas por el Reglamento
de clasificación de tierras con la simbología A1 y A2; se trata de tierras de calidad media.
Pero, aun así, muy valiosas por tratarse de las tierras agrícolas más productivas de la región;
por ende, por constituirse en soporte de una cantidad apreciable de producción agrícola, la
cual se traduce, a su vez, en una fuente importante de abastecimiento de la población de la
región y de Lima.

El hecho de no haberse considerado la calidad de las tierras en los procesos de ocupación


del suelo, puede ser concebido como una afrenta a la sostenibilidad; pues mientras la
población se incrementa ocupando innecesariamente suelo, la fuente de abastecimiento de
alimentos disminuye.
84

Figura 17
El cultivo del maíz en el valle del Mantaro

Nota. De Watch (s.f.). El cultivo del maíz en el valle del Mantaro [Página de Facebook].
([Link]
mantaro/791522968030275/)

Intentando cuantificar la disminución del suelo productivo en el valle del Mantaro, como
consecuencia de la expansión urbana de la ciudad de Huancayo principalmente ─pues es el
centro urbano que representa la mayor dinámica en cuanto al crecimiento físico─, se ha
logrado estimar que, a la fecha, es del orden de 4828 hectáreas aproximadamente. Toda esta
superficie afectada por la transformación del uso del suelo se encuentra conformada por las
mencionadas tierras A3sc; es decir, por las más productivas tierras de la región. En este
sentido, puede afirmarse que existe una relación directa, e identidad, entre la expansión
urbana y la disminución de las tierras de cultivo; es decir, los espacios son los mismos.

La superficie del fondo del valle del Mantaro o piso valle, es de algo más de 53,000 hectáreas;
lo que quiere decir que la expansión de Huancayo ciudad, incluyendo el área urbana de seis
distritos (Ver figura 9), y sin contar el resto de centros urbanos del valle, ha consumido
aproximadamente el 9% del total de dicho ámbito; desarrollando procesos de
suburbanización y periurbanización, acompañados de la dispersión de la infraestructura
intercalada con campos de cultivo y tierras baldías; tal y conforme lo señala Silva y Vergara-
Perucich (2021, p. 2), una descripción a la que consideramos válida para el espacio interface
urbano rural, en el valle del Mantaro.
85

Es en la misma extensión que supone la expansión, la afección ocasionada a la superficie


agrícola del Valle. Sobre este particular, en el Diario Correo (2015), se aseveró que el
“crecimiento urbano reduce la producción agrícola en Junín” (título de la publicación),
precisando que “el crecimiento urbano de la región está desbordando y ello es factor
importante para la reducción de la siembra y cultivo de alimentos” (primer párrafo).
Detallaba, “el espacio destinado para siembra en provincias como Chupaca, Concepción,
Huancayo [provincias que parcialmente conforman el valle del Mantaro] hoy ya ha sido
vendido a empresas de construcción” (párrafo 6).

Figura 18
La afección de las tierras en el ámbito conurbado de Huancayo

Nota. Adaptado de “Mapa de capacidad de uso mayor del departamento de Junín”, por Gobierno Regional de
Junín, Mapa MF06.

En adición, cabe señalar que prácticamente en la misma extensión superficial de la expansión


de la ciudad (4828 hectáreas), las tierras agrícolas al ser transformadas en su uso se tornan
sustantivamente en cubierta impermeable, alterando, de este modo, la capacidad de
infiltración del agua a los acuíferos subterráneos, consecuentemente interrumpiendo el ciclo
del agua, y ocasionando a su vez una serie de efectos negativos tales como la erosión del
suelo, la alteración de ecosistemas, la disminución de agua para el abastecimiento de la
población, entre otros. Prácticamente en esta misma proporción el suelo pierde vegetación y,
86

por tanto, su función como regulador del clima y su capacidad de captura y almacenaje de
dióxido de carbono, coadyuvando al calentamiento global.

En suma, de lo expuesto se desprende que la expansión urbana acontecida hasta la actualidad


colisiona con la sostenibilidad ambiental debido al excesivo e innecesario consumo de suelo,
siendo este uno de los tres componentes básicos (juntamente con el agua y el aire) del medio
abiótico del ambiente. Esta situación ha sido palmariamente evidenciada con las densidades
bajas y diacrónicamente decrecientes que se han establecido en la ciudad, las cuales son materia
de un análisis prospectivo líneas adelante.

4.2.1 Análisis prospectivo de la expansión urbana y las densidades poblacionales


Una de las más sentidas limitaciones que vive el mundo hoy en día es la incertidumbre, sobre
todo en fenómenos complejos y muy cambiantes, como es el caso de las ciudades. Prever el
futuro como se hacía antes ya no es posible, en el contexto actual los cambios son incesantes,
constante y repentinos; “lo que es hoy en día, ya no lo es mañana”.

Las ciudades responden a esta caracterización, la cual ─dicho sea tangencialmente─ se


constituye en una limitación para la planificación urbana, disciplina que se sustenta
precisamente en avizorar el futuro. Fue válida para escenarios pasados, caracterizados por
mantenerse en estatus quo por largos periodos. Sin embargo, para salvar esta situación, la
planificación urbanística recurre a la prospectiva a fin de superar “la incertidumbre y la
ignorancia [que] se convierten en las características dominantes del futuro” (Fernández,
2006, p. 22). Para el efecto, se propende a aproximarse al futuro a través de la construcción
de escenarios: el probable o tendencial, el deseable y el posible, este último considerado
como el más realista, situado entre el tendencial y lo óptimo.

En este marco, a continuación, se realiza, sobre la base de los datos obtenidos en el marco
de la presente investigación, el análisis prospectivo de la expansión urbana y de las
respectivas densidades de población; en tanto, este último se traduce en un indicador esencial
para medir la sostenibilidad en la ocupación del suelo con fines urbanos. Dicho análisis se
realiza en consideración a dos condiciones. La primera, el hecho de suponer que la tasa de
crecimiento media anual se mantendrá constante, puesto que esta variable exorbita los
alcances que derivan del tratamiento del suelo en estricto, y se engarza con aspectos mucho
más amplios y complejos de orden socio-económico, básicamente.
87

La segunda, para fijar el futuro horizonte temporal se considerará el horizonte de


planeamiento del Plan de Desarrollo Metropolitano ─tipo de Plan que tendría que ser
formulado para el Área Metropolitana del Mantaro─ para el largo plazo; esto es, de 20 años
(2022, Decreto Supremo N° 012-2022-VIVIENDA, Artículo 40, numeral 40.1). Con estas
consideraciones, en las líneas que siguen se establece la población de diseño; es decir la
proyectada para el año 2042. La Tasa de Crecimiento Media Anuales la obtenida a partir de
los datos de población de los años 2017 y 2022 (Ver Tabla 6).

Para este efecto, se tiene la fórmula siguiente:

Donde:
t = Tasa de crecimientoPf = Población final
Pi = Población inicial
n = Número de años proyectados
Aplicando la fórmula, se halla la Tasa de crecimiento, la cual es de 1.78

Ahora bien, utilizando la tasa de crecimiento poblacional hallada, se proyecta


lapoblación al año 2042, utilizando la siguiente fórmula:

Pf = Pi (1+t)n
Donde:
Pf = Población final (al año 2042)
Pi = Población inicial
t = Tasa de crecimiento
n = número de años a proyectarse
Aplicando la fórmula se establece la población de diseño (al año 2042), la cual asciende
a 659,626 habitantes.

[Link] Análisis prospectivo en perspectiva al escenario tendencial de la expansión


urbana y la densidad poblacional, considerando como horizonte el año 2042
Para efectos del análisis, los datos respecto de la evolución diacrónica o longitudinal de
población, superficie de expansión y densidad poblacional, fueron los que se muestran
a continuación:
88

Tabla 8
Relación población/superficie

SUPERFICIE DENSIDAD
AÑO POBLACIÓN
(Hectáreas) (Hab./Has.)

1944 31,583 167 189


1954 47,933 317 151
1960 61,565 422 146
1970 112,027 694 161
1978 151,087 1207 125
1991 239,517 1875 128
1996 277,169 2426 114
2006 351,010 3375 104
2015 381,956 4273 89
2022 466,240 4828 97
2042 659,626 X Y

Para establecer la superficie de expansión urbana tendencial se aplicó el modelo


matemático de regresión lineal. Para esto, en primer lugar, se fijó la correlación
población/superficie; pues se recurre a dicho modelo sólo si existe correlación. Aplicando
el coeficiente de correlación de Pearson (R), se determinó que R es igual a 0.99, es decir,
“fuerte” o “altamente significativa”; por tanto, es propicio recurrir al modelo de regresión.

Figura 19
Correlación población-superficie

CORRELACIÓN POBLACIÓN / SUPERFICIE


500,000
450,000
400,000
350,000
POBLACIÓN

300,000
250,000
200,000
150,000
100,000
50,000
0
0 1000 2000 3000 4000 5000 6000
EXPANSIÓN URBANA
89

Demostrada la existencia de correlación se procedió a la determinación de la expansión


urbana probable o tendencial. Aplicando el modelo de regresión lineal, se obtuvo la
extensión superficial tendencial de la expansión urbana para el año 2042, la cual
asciende a 6,869 hectáreas.

Figura 20
Expansión urbana tendencial

TENDENCIA DE LA EXPANSIÓN URBANA


EXPANSIÓN URBANA

8000

6000
(Has.)

4000

2000

0
1920 1940 1960 1980 2000 2020 2040 2060
-2000
AÑO

Por otra parte, el análisis prospectivo tendencial de la densidad poblacional, resulta de la


articulación de los datos de población con los de la superficie de expansión urbana al año
2042, antes establecidos. Ésta es de 96 habitantes/hectárea. Una densidad poblacional baja;
lo que quiere decir que la orientación tendencial no se muestra sostenible.

Figura 21
Densidad poblacional probable o tendencial

DENSIDAD POBLACIONAL TENDENCIAL


200
DENSIDAD POBLACIONAL

150
(Hab./Ha.)

100

50

0
1920 1940 1960 1980 2000 2020 2040 2060

AÑO
90

[Link] Análisis prospectivo en perspectiva al escenario deseable de la expansión


urbana y la densidad poblacional, considerando como horizonte el año 2042
Para establecer la superficie de expansión deseable (entendida como lo óptimo), no se
considera expansión urbana alguna. Es decir, la futura población creciente será absorbida
en su totalidad por la ciudad existente a través de procesos de densificación, incluyendo
los de renovación urbana y la ocupación de vacíos urbanos o terrenos vacantes. Esta
posibilidad debe entenderse como lo ideal en absoluto, pero sencillamente irrealizable,
tal como se desprende de la realidad; en alguna medida las ciudades siempre se extienden
horizontalmente.

En el supuesto de que la ciudad no se extienda (escenario deseable), la superficie de


expansión para el año 2042, sería la misma del año 2022, esto es, de 4828 hectáreas, tal
como se muestra a continuación:

Tabla 9
Escenario deseable de la expansión urbana
SUPERFICIE DENSIDAD
AÑO POBLACIÓN
(Hectáreas) (Hab./Has.)
1944 31,583 167 189

1954 47,933 317 151


1960 61,565 422 146

1970 112,027 694 161


1978 151,087 1207 125

1991 239,517 1875 128


1996 277,169 2426 114
2006 351,010 3375 104
2015 381,956 4273 89

2022 466,240 4828 96


2042 659,626 4828 Y

Por tanto, en cuanto concierne al análisis prospectivo deseable de la densidad


poblacional, lo pertinente fue considerar la población proyectada al año 2042 (659,626
habitantes) y la extensión superficial de la ciudad, sin incremento de superficie: 4828
hectáreas (la que corresponde al año 2022). Articulando ambas cantidades se obtuvo para
el escenario deseable una densidad poblacional de 137 hectáreas/habitante.
91

Figura 22
Comportamiento deseable de la densidad poblacional (2022-2042)

DENSIDAD POBLACIONAL DESEABLE


DENSIDAD POBLACIONAL

200

150
(Hab./Ha.)

100

50

0
1920 1940 1960 1980 2000 2020 2040 2060

AÑO

Dicho de otro modo, la densidad actual de la ciudad existente (103 Hab./Ha.), tendría que
elevarse a 137 Hab./Ha. mediante procesos de renovación urbana, así como llegando a
ocupar los vacíos urbanos sobre suelo no consolidado.

[Link] Análisis prospectivo en perspectiva al escenario posible de la expansión


urbana y la densidad poblacional, considerando como horizonte el año 2042
Para construir el escenario posible se identificó una posición intermedia entre lo
tendencial y lo deseable. Para este efecto, se ha considerado una extensión superficial
intermedia entre la actual (4828 Has.) y la que tendencialmente se contaría en el año 2042
(6869 hectáreas). El incremento en los 20 años proyectados sería de 2041 hectáreas.

Si se identifica una cantidad media de la expansión (50%) (escenario posible), tendríamos


1020.50 Has., cantidad que se añadió a las 4828 hectáreas; totalizando, de este modo, una
cantidad de 5848.50 hectáreas. Ahora bien, si se toma en cuenta la población al año 2042:
659,626 habitantes; la densidad poblacional posible sería de 113 Hab./Ha.
Consecuentemente, la densidad poblacional actual de 97 Hab./Ha, se elevaría a 113
Hab./Ha, en los próximos 20 años. En cuanto concierne a la expansión urbana supondría
un crecimiento promedio de aproximadamente 51 hectáreas por año.

A este respecto, cabe señalar que, en el escenario intermedio propuesto, la población que
se incrementará en los próximos 20 años ocuparía en su totalidad las zonas de expansión
de la ciudad; sin embargo, esto no sería así, pues un porcentaje de ellas (no hay estudios a
este respecto) siempre es absorbido por el suelo ya transformado o artificializado, tanto
92

en vacíos urbanos, como en inmuebles sujetos a procesos de renovación urbana y


densificación; por tanto, la extensión superficial de suelo propuesta para la expansión
urbana sería menor a la extensión máxima 1020.50 Has. previstas, que contemplaría el
escenario posible. Esta situación, en simultáneo, sería muy beneficiosa para la agricultura,
puesto que la reducción de las tierras cultivables sería mucho menor.
93

Capítulo 5. Conclusiones y Recomendaciones

5.1 Conclusiones
-La expansión urbana de la ciudad de Huancayo, en el periodo estudiado (1944-2022),
repercute negativamente en el uso sostenible del suelo de su entorno inmediato envolvente
(el valle del Mantaro). Esta aseveración se descifra desde dos perspectivas, en orden a las
hipótesis de trabajo planteadas. La primera, intrínseca al mismo suelo; es decir, relacionada
a su consumo a través de su cambio de uso (de agrícola a urbanizado, o con propensión a
este estatus) y; la segunda, en lo concerniente a la afección de la actividad agrícola, la cual
se expresa en simultáneo.

-Con relación al primer aspecto, en efecto, se ha llegado a disponer de este recurso natural,
escaso, finito, no renovable y muy valioso, en demasía e innecesariamente. A la fecha se ha
llegado a consumir 4828 hectáreas de suelo productivo, como continente de 466,240
habitantes; cantidad que, a su vez, ha generado una densidad poblacional de 97
habitantes/hectárea, la cual es calificada como baja. Con tan solo elevarse ésta a 113
habitantes/hectárea, cantidad que corresponde al escenario posible diseñado, el consumo de
suelo se reduciría en alrededor de 1032 hectáreas. Esta cifra haría posible, al explotarse
agrícolamente las tierras, la obtención de una utilidad estimada de S/. 72’756,000 soles,
tratándose de papa; y de S/. 49’845,600 soles, si se cultivase sólo maíz.

En efecto, las densidades poblacionales ―una de las más apropiadas variables, sino la
mejor, para medir la racionalidad del uso del suelo, y por ende la sostenibilidad de su uso―,
en términos generales, han tenido un comportamiento descendente en el periodo estudiado;
es decir ha sido, y es, insostenible; de modo tal que en los últimos años, no superan los 100
habitantes/hectárea; es decir, Huancayo ciudad se encuentra caracterizado por presentar
densidad poblacional baja, un patrón urbanístico disperso y/o difuso ―asociado a una
compacidad urbanística alta en las áreas centrales y una compacidad edilicia baja; dicho de
otro modo, una ciudad con reducido espacio libre en el casco antiguo de la ciudad y
edificaciones de altura baja en forma predominante en la totalidad de la urbe―, en los
cuales subyacen altos costos ambientales, económicos y sociales. Es así que la ciudad viene
artificializando el suelo en exceso e innecesariamente, en confluencia con otros núcleos
urbanos que expresan un comportamiento similar, de manera que dinamizan procesos de
conurbación, llegando a conformar una sola urbe, integrada física y funcionalmente. Cabe
94

precisar que, para evidenciar la insostenibilidad del suelo desde la perspectiva cuantitativa,
se ha recurrido al estudio de la densidad poblacional (número de habitantes que ocupan
determinada extensión superficial: habitantes/hectárea, en el presente estudio); siendo éste
el indicador más adecuado para establecer si el suelo está siendo consumido en lo necesario;
dicho de otro modo, si determinada unidad superficial (en el presente estudio: hectáreas)
alberga a un número adecuado de habitantes.

En el presente caso, la afección a la sostenibilidad se expresa en las densidades bajas (que


no superan 100 habitantes/hectárea) obtenidas como resultado del respectivo análisis. De
este modo, es posible afirmar que se está consumiendo excesiva e innecesariamente el
suelo; que, como se ha señalado se trata de un recurso natural, finito, escaso y no
renovable, en detrimento de la satisfacción de la necesidad de espacio vital (soporte
material del hábitat), de las generaciones venideras. Igualmente, de lo señalado se
evidencia ―a la par del excesivo crecimiento horizontal de la urbe― la innecesaria
reducción de las tierras productivas, situación que también atenta contra el abastecimiento
de alimentos de las futuras generaciones.

Esta realidad y la problemática que la envuelve se agudiza si se tiene en cuenta que en el


valle del Mantaro ―cuyo límite piso (fondo aluvial) tiene una superficie de 53,282.75
hectáreas (Ministerio de Agricultura, 1986) y que es cuasi coincidente con las tierras más
productivas― los usos urbanos llegaron a consumir alrededor del 9% de dicha superficie.

-El segundo aspecto, por su parte, da cuenta que el crecimiento de la urbe y el irracional
consumo de suelo ―a la par y en la misma proporción― afectan injustificadamente las
tierras más productivas existentes en la región y, más en particular, en el valle del Mantaro.
De acuerdo con el Reglamento de Clasificación de Tierras por su Capacidad de Uso Mayor,
estas tierras son las clasificadas como A3sc; son las tierras más productivas de la región y
las que envuelven más inmediatamente la ciudad.

Esta afección, a su vez, repercute negativamente en el abastecimiento de alimentos de la


población del mismo Valle y de otras regiones del país. Es decir, la insostenibilidad del
consumo de suelo en su dimensión cuantitativa, se ve reforzada con la vertiente cualitativa
(calidad de las tierras, en función de su productividad).

Asimismo, ―complementariamente― la pérdida de superficie verde productiva a raíz de la


denominada erosión económica (producida por la urbanización), además de afectar la
95

productividad agraria y el sustento de la población, trae consigo una serie de disfunciones


ambientales. Esto acontece al propiciarse con la urbanización la impermeabilización del
suelo, de manera tal que se interrumpe el ciclo del agua. Asimismo, se pierde la capacidad
de los elementos verdes para capturar y almacenar dióxido de carbono, reduciéndose su
función para contribuir a la lucha contra el cambio climático; amén de extinguirse su aptitud
para regular la temperatura y extinguir el paisaje característico del valle y que redunda en la
actividad turística.

5.2 Recomendaciones
-A partir del caso materia de investigación, se avizora la necesidad de establecer como parte
de las políticas públicas, la densificación poblacional urbana, de modo tal que se propicie el
uso racional del suelo; es decir, se propenda a su consumo estrictamente necesario en aras de
la extensión horizontal de las urbes. En consecuencia, sin llegar a afectarse innecesariamente
las tierras agrícolas.

-Dichas políticas deben instrumentalizarse a través de la adecuada formulación de los planes


urbanos. Para este efecto, se recomienda la implementación de lineamientos de carácter
rector que permitan calcular coherentemente las superficies del suelo urbanizable o de
expansión urbana, y se evite en lo posible la afección de las tierras agrícolas, principalmente
las más productivas. Se adjunta a la presente investigación un Anexo con la propuesta de
dichos lineamientos (Ver Anexo 02).

-Complementariamente, debe dinamizarse la gestión urbanística, entendido ésta en términos


de una disciplina que se enfoca en cómo materializar lo planificado, recurriendo a la
geometría, expresada en la planeación; a la economía urbana; y al derecho urbanístico. Se
trata de un aspecto que en los últimos años viene siendo ponderado en América Latina. La
sola planeación urbanística hoy en día presenta sentidas limitaciones.

-Otro aspecto que induce al cambio de uso del suelo, de agrícola a urbanizado, se sustenta
en una variable económica: la rentabilidad del suelo; es así que, en los hechos se evidencia
que la actividad urbanizadora es mucho más rentable que la agrícola. Por ello, en la
competencia de dichos usos por lograr una ubicación ―o la mejor ubicación― se impone el
más rentable. Desde esta perspectiva, se recomienda establecer políticas y estrategias
públicas que redunden en la mayor rentabilidad de la actividad agrícola, a efectos de
preservarla.
96

-Por otro lado, el control urbano es un aspecto insoslayable a efectos de cautelar el uso del
suelo. Este accionar forma parte de las funciones que por ley están obligadasa cumplir los
gobiernos locales; por tanto, respecto de este aspecto, se recomienda la provisión de recursos
en aras del control efectivo de los usos del suelo.

-Finalmente, se propone implementar, complementar y/o actualizar, según corresponda, en


perspectiva a la sostenibilidad, el indicador urbano/ambiental de densidad poblacional
─siendo éste el más adecuado para medir el grado de racionalidad en el consumo de suelo,
producido por la expansión urbana, con el agravante, en no pocos casos, de afectar la
superficie productiva─, en el Observatorio Urbano Nacional, en concordancia con el artículo
13 de la Ley General de Desarrollo Urbano Sostenible N° 31313, y el artículo 99 del Decreto
Supremo N° 012-2022-VIVIENDA, aprobatorio del Reglamento de Acondicionamiento
Territorial y Planificación Urbana del Desarrollo Urbano Sostenible. En el primero de los
dispositivos, se señala que dicho Observatorio constituye un instrumento para “generar,
recolectar, seleccionar, manejar, analizar y aplicar la información urbana cualitativa y
cuantitativa, así como la información geo-espacial para el seguimiento de las condiciones
urbanas variables de las ciudades” (Ley N° 31313, Artículo 13); tarea en la cual tiene
participación el Gobierno Nacional, los Gobiernos Regionales y los Gobiernos locales,
entidades que deben coordinar con el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento.

Asimismo, se recomienda incluir la densidad poblacional, como parte de los indicadores


ambientales, en el Sistema Nacional de Información Ambiental (SINIA), en armonía con lo
establecido por la Ley General del Ambiente N° 28611, según la cual, el SINIA “constituye
una red de integración tecnológica, institucional y técnica para facilitar la sistematización,
acceso y distribución de la información ambiental, así como el uso e intercambio de
información para los procesos de toma de decisiones y de la gestión ambiental” (Artículo 35,
numeral, 35.1).
97

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103

ANEXO 01

Lineamientos básicos para fijar la superficie de expansión urbana en el marco de


los planes urbanos de la ciudad de Huancayo

1. Objetivo
En vía de recomendación, los presentes lineamientos tienen como propósito establecer
pautas mínimas para la determinación de la localización y la extensión superficial de los
ámbitos de expansión urbana, en el marco de la formulación o actualización de los planes
urbanos de la ciudad de Huancayo, en perspectiva al uso racional del suelo y a la protección
de la superficie agrícola; siendo ésta una actividad que reposa en la esfera de las
competencias de los Gobiernos Locales, de acuerdo con lo previsto por la Constitución
Política del Perú y, en vía de desarrollo, por la Ley Orgánica de Municipalidades N° 27972.

2. Base legal
-Constitución Política del Perú.
-Ley Orgánica de Municipalidades N° 27972
-Ley de Desarrollo Urbano Sostenible N° 31313
-Ley General del Ambiente N° 28611
-Reglamento de Acondicionamiento Territorial y Desarrollo Urbano

3. Lineamientos
Los lineamientos a continuación propuestos revisten carácter subsidiario, en razón que debe
privilegiarse la ocupación o densificación de los espacios ubicados dentro del perímetro
urbano de la ciudad ya existente, por razones de funcionabilidad, ambientales, económicas,
sociales, entre otros aspectos. No obstante, la concreción de este propósito, en la realidad, es
bastante limitado; las ciudades en mayor o menor grado se vienen expandiendo
horizontalmente, motivo por el cual es de necesidad establecer pautas para el
desenvolvimiento de la expansión.

Por otro lado, debe puntualizarse en el sentido de que los lineamientos que a continuación
se proponen, únicamente comprenden a una de las variables más importantes ―sino la
más importante, en realidades como la de la ciudad de Huancayo y su entorno inmediato,
tradicionalmente agrícola― que inciden en la ubicación de las zonas de expansión. Existen
otras variables que repercuten en dicha ubicación, tales como la topografía, la factibilidad
104

de servicios, los precios del suelo, resistencia del suelo, entre otros; con las cuales deberán
conjugarse para la determinación de la localización definitiva.

3.1 Lineamientos para determinar la localización del ámbito de expansión urbana

3.1.1 La primera acción conlleva a definir gráficamente la denominada “mancha urbana”; es


decir, delimitar el perímetro urbano de la ciudad existente o construida.

3.1.2 Acto seguido la “mancha” construida debe sobreponerse sobre el mapa de capacidad
de uso mayor de las tierras (clasificación de las tierras en función desu calidad); para, a partir
de ello, establecer la ubicación del suelo improductivo (terrenos eriazos) ―o, en todo caso,
de menor productividad― hacia donde eventualmente podría extenderse la ciudad. Así se
establece la posible ubicación.

Fijada la ubicación a grosso modo, debe procederse a su delimitación específica


(cuantificación en hectáreas del ámbito de expansión), la misma que a continuación se
desarrolla.

3.2 Lineamientos para definir la extensión superficial destinada a la expansión urbana

3.2.1 Inicialmente debe establecerse la cantidad de población que será albergada en la zona
de expansión, sobre la base de las respectivas proyecciones poblacionales en función a un
determinado horizonte temporal, y luego de deducido el segmento de población que será
absorbida por la ciudad existente. Sobre esto último, se recomienda realizar estudios a fin de
determinar dicho porcentaje de absorción.

3.2.2 Establecida la población de diseño, a continuación, debe fijarse la densidad poblacional


respectiva (densidad bruta), en consideración a las políticas públicas de ocupación del
territorio pertinentes. En aras del uso sostenible del suelo, debe propenderse a establecer
densidades superiores a las existente, recomendándose que éstas sean de densidad media o
alta, dependiendo del caso concreto.
105

ANEXO 02: MATRIZ DE CONSISTENCIA


LA EXPANSIÓN URBANA DE LA CIUDAD DE HUANCAYO Y SU REPERCUSIÓN EN EL USO SOSTENIBLE DEL SUELO (1944-2021)
MÉTODO Y
PROBLEMA PREGUNTAS OBJETIVOS HIPÓTESIS VARIABLES INDICADORES
DISEÑO

La expansión ¿De qué modo la -Determinar de qué -La expansión urbana X: La expansión X: Hectáreas POBLACIÓN:
horizontal de la expansión urbana de modo la expansión de la ciudad de urbana de la ciudad de El ámbito de
ciudad de Huancayo la ciudad de urbana de la ciudadde Huancayo repercute Huancayo expansión urbana
viene consumiendo Huancayo repercute Huancayo negativamente en el Y: Densidad de la ciudad (por
suelo –uno de los en el uso sostenible repercute en el uso uso sostenible del Y: El uso sostenible poblacional / periodos)
componentes del suelo (1944- sostenible del suelo suelo (19442022). del suelo Disminución de
abióticos más 2022)? (1944-2022) tierras de cultivo
preciados del TIPO:
ambiente–, en forma PREGUNTAS OBJETIVOS HIPÓTESIS -Pura o teórica
irracional, con su ESPECÍFICAS ESPECÍFICOS ESPECÍFICAS
consiguiente
extinción en tanto NIVEL:
¿De qué manera la -Establecer de qué -La expansión urbana X: La expansión X: Hectáreas
soporte de actividades -Explicativo
expansión urbana de modo la expansión de la ciudad de urbana de la ciudad de
como la agricultura, la
la ciudad de urbana de la ciudad de Huancayo repercute Huancayo
cual sirve de sustento Y: Número de
Huancayo repercute Huancayo repercute desfavorablemente en
primario de la habitantes por ENFOQUE:
en el uso sostenible en el uso sostenible el uso sostenible del Y: El uso sostenible
población. hectárea -Cuantitativo
del suelo, expresado del suelo, expresado suelo, expresado en la del suelo, expresado
en la densidad de en la densidad de densidad de en la densidad de
DISEÑO:
población (1944- población (1944- población (1944- población, con
2022), con enfoque -No experimental
2022), con enfoque 2022), con enfoque enfoque prospectivo.
prospectivo? prospectivo? prospectivo.
Y = F (X)

¿De qué forma la -Establecer de qué -La expansión urbana X: La expansión X: Hectáreas
expansión urbana de modo la expansión de la ciudad de urbana de la ciudad de
la ciudad de urbana de la ciudad de Huancayo repercute Huancayo
Huancayo repercute Huancayo repercute en forma negativa en Y: Hectáreas
en el uso sostenible en el uso sostenible el uso sostenible del Y: El uso sostenible
del suelo, expresado del suelo, expresado suelo, expresado en la del suelo, expresado
en la disminución de en la disminución de disminución de en la disminución de
tierras agrícolas tierras agrícolas tierras agrícolas tierras agrícolas, con
(1944-2022), con (1944-2022), con (1944-2022), con enfoque prospectivo.
enfoque prospectivo? enfoque prospectivo. enfoque prospectivo.

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