Tema 2 RJM
Tema 2 RJM
Concepto, sujetos y contenido. 2.- Tutela. 3.- Curatela, defensor judicial y guarda de hecho.
4.- Tutela y guarda administrativa. El acogimiento.
Del art. 39 CE, de los textos internacionales ratificados por España y de las disposiciones
legales1, se deriva la existencia en nuestro ordenamiento de un principio informador general
de protección de los menores, que debe presidir la actuación de los poderes públicos. La
primacía del interés del menor es el principio informador de la Ley Orgánica 1/1996, de 15 de
enero, de Protección Jurídica del Menor (en adelante, LOPJM), que abordó una importante
reforma de las tradicionales instituciones de protección del menor contenidas en el CC. En
éste, dentro del Libro I, se regulan, en el Título VII, instituciones como la patria potestad, la
guarda y el acogimiento y en el Título X, la tutela, la curatela, la guarda de hecho y la figura
del defensor judicial, todas las cuales serán objeto de análisis en el presente tema.
Tras la citada Ley 1/1996 han afectado también a la regulación de estas instituciones la Ley
Orgánica 8/2015, de 22 de julio y la Ley 26/2015, de 28 de julio, ambas denominadas de
modificación del sistema de protección a la infancia y adolescencia.
De esta regulación resulta que la guarda y protección de los menores se lleva a cabo,
normalmente, en el seno de la propia familia, a través de la patria potestad para el caso de los
hijos menores no emancipados; de la tutela, para los menores no emancipados que no estén
bajo la patria potestad; o del llamado guardador de hecho (persona normalmente vinculada a
la familia que de facto atiende las necesidades del menor sin que le asista ningún título).
Pero junto a las citadas instituciones privadas y por si las mismas resultan insuficientes, es
preciso arbitrar, por imperativo del citado art. 39 CE, un sistema público de protección de
menores, que se regula básicamente en los arts. 172 y ss CC y 12 y ss LOPJM. Las medidas
públicas de protección tienen carácter excepcional (solo se justifican si la permanencia en la
familia es claramente perjudicial para el menor) y en ellas se buscará siempre el interés del
menor (bonum filii).
1. Entre las que hay que considerar la Ley 12/2008, de 3 de julio, de protección integral de la infancia y la adolescencia de la
Comunidad Valenciana, la Ley 5/1997, de 25 de junio, de la Generalitat, por la que se regula el Sistema de Servicios
Sociales y el Decreto 93/200, de 22 de mayo, del Consell, por el que se aprobó el Reglamento de Medidas de Protección
Jurídica del Menor en dicha Comunidad.
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1. PATRIA POTESTAD. CONCEPTO, SUJETOS Y CONTENIDO
1.1. CONCEPTO
La patria potestad puede definirse como el poder que el ordenamiento otorga a los padres
sobre los hijo no emancipados para proveer a su asistencia integral. Para una mejor
comprensión de este concepto, señalaremos sus caracteres:
2º) Se configura como una función dual o compartida por ambos progenitores2.
3º) Debe ejercerse en beneficio e interés del menor, de acuerdo con su personalidad y
respetando sus derechos y su integridad física y mental.
1.2. SUJETOS
Están sujetos a la patria potestad los hijos menores no emancipados. Llegada la mayoría de
edad cabe prorrogar la patria potestad de los hijos que judicialmente hayan sido declarados,
antes de ese momento, incapacitados, o rehabilitar la patria potestad de los incapacitados por
resolución judicial tras cumplir los 18 años y que permanezcan solteros.
Conviene distinguir entre titularidad y ejercicio de la patria potestad porque una y otro no
siempre corresponden a las mismas personas.
2. Hasta la Ley 11/1981, que reformó el CC, entre otras, en esta materia, la patria potestad se atribuía solo al padre.
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preceptúa el art. 154 CC (primer inciso): “Los hijos no emancipados están bajo la potestad de
los padres (…)”
Ahora bien, corresponderá la titularidad a uno solo de los progenitores en los casos
siguientes:
1º) Cuando uno de los progenitores haya muerto, o haya sido declarado fallecido.
2º) Cuando la filiación ha sido determinada solo respecto de un progenitor (siendo el otro
desconocido o cuando solo un progenitor ha reconocido al hijo).
3º) Cuando se lleve a cabo la adopción por una sola persona, salvo que el adoptado sea hijo
del cónyuge o pareja de hecho del adoptante.
4º) Cuando un progenitor sea excluido de la patria potestad, en alguno de los supuestos del
art. 111.1º CC: “Quedará excluido de la patria potestad y demás funciones tuitivas y no
ostentará derechos por ministerio de la Ley respecto del hijo o de sus descendientes, o en sus
herencias, el progenitor: 1º) Cuando haya sido condenado a causa de las relaciones a que
obedezca la generación, según sentencia penal firme; y 2º) Cuando la filiación haya sido
judicialmente determinada contra su oposición (…).”
5º) Cuando uno de los progenitores sea privado de su potestad por sentencia en los términos
del art. 170 CC: “El padre o la madre podrán ser privados total o parcialmente de su
potestad por sentencia fundada en el incumplimiento de los deberes inherentes a la misma o
dictada en causa matrimonial”
1º) admite que se ejerza por uno solo de los progenitores con el consentimiento expreso o
tácito del otro
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2º) declara válidos los actos que realice uno de los padres conforme al uso social y a las
circunstancias o en situaciones de urgente necesidad y
3º) respecto de terceros de buena fe, establece la presunción de que cada uno de los
progenitores actúa en el ejercicio ordinario de la patria potestad con el consentimiento del
otro.
1º) en caso de desacuerdo entre los progenitores, en que cabe acudir al Juez, quien después de
oír a los progenitores y al hijo, si tuviere suficiente juicio y, en todo caso, si fuere mayor de
12 años, atribuirá la facultad de decidir al padre o a la madre. Si los desacuerdos son
reiterados el juez puede atribuir, durante un periodo de tiempo que no podrá exceder de dos
años, el ejercicio de la patria potestad a uno de los padres o distribuir entre ellos sus
funciones.
3º) en los supuestos de nulidad, separación o divorcio en los que no se disponga la custodia
compartida. Si no se da ésta, el CC establece dicho artículo en su último párrafo que “… la
patria potestad se ejercerá por aquel con quien el hijo conviva. Sin embargo, el Juez, a
solicitud fundada del otro progenitor, podrá, en interés del hijo (aunque no se haya
establecido la custodia compartida) atribuir al solicitante la patria potestad para que la
ejerza conjuntamente con el otro progenitor o distribuir entre el padre y la madre las
funciones inherentes a su ejercicio”.
4º) en el caso de suspensión del ejercicio de la patria potestad al inculpado por violencia de
género, previsto en la LO 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de protección integral
contra la violencia de género.
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1.2.2.3. REFERENCIA ESPECIAL AL EJERCICIO DE LA PATRIA POTESTAD
POR EL PROGENITOR CUSTODIO: La doctrina civilista mayoritaria distingue, con
base en lo preceptuado en los párrafos 1.º y 3.º del art. 156 CC, entre actos de ejercicio
ordinario de la patria potestad, que puede realizar válidamente uno solo de los progenitores
(el que ejerce la guarda y custodia) sin necesidad de recabar el consentimiento del otro, y
actos de ejercicio extraordinario de la patria potestad, que precisan el consentimiento de
ambos progenitores o, en su defecto, resolución judicial.
Entre los actos de ejercicio ordinario que correspondería decidir al progenitor custodio sin
consentimiento del otro progenitor se incluyen, a tenor de lo preceptuado en el art. 156, 1.º
CC, “los que realice uno de ellos conforme al uso social y a las circunstancias o en
situaciones de urgente necesidad”.
-La elección del lugar de residencia del menor y la de traslado de domicilio del mismo.
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-La elección del colegio o institución de enseñanza en que el menor ha de cursar sus estudios;
la determinación de si el centro docente ha de ser público o privado, religioso o laico, situado
en España o en el extranjero,
-Las decisiones relativas a la salud física o psíquica del menor, como el sometimiento o no
del mismo a terapias o tratamientos médicos preventivos, paliativos o curativos agresivos
(como la fisioterapia, la quimioterapia, rehabilitación, etc.) o alternativos (como la
homeopatía); la aplicación al menor de tratamientos psiquiátricos o terapias psicológicas, o la
práctica de una intervención quirúrgica, curativa o estética.
1º) Por la muerte o declaración de fallecimiento de ambos padres (o del único que era titular
de la misma) o del hijo
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3º) Por la adopción del hijo, salvo en los supuestos contemplados en el artículo 178 CC:
b) cuando solo uno de los progenitores haya sido legalmente determinado, siempre que tal
efecto haya sido solicitado por adoptante, adoptado mayor de doce años y por el progenitor
cuyo vínculo haya de persistir.
1.3. CONTENIDO
1.3.1.1. Deberes y facultades de los padres (art. 154 CC): Velar por los hijos, tenerlos en su
compañía, alimentarlos, educarlos y procurarles una formación integral (deberes que existen
también en caso de privación de la patria potestad). En su cumplimiento podrán recabar el
auxilio de la autoridad judicial.
1º) Obedecer a sus padres, mientras permanezcan bajo su potestad y respetarlos siempre. La
Ley 26/2015 ha añadido el deber de respetar también a los hermanos y a otros familiares.
4º) Si los hijos tuvieren suficiente madurez, deberán ser oídos siempre antes de adoptar
decisiones que les afecten.
1º) Los actos relativos a los derechos de la personalidad u otros que el hijo, de acuerdo con las
leyes y con sus condiciones de madurez, pueda realizar por sí mismo. Además, para celebrar
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contratos que obliguen al hijo a realizar prestaciones personales se requiere el previo
consentimiento de éste si tuviera suficiente juicio, sin perjuicio de las medidas judiciales que
puedan adoptarse en su protección3.
2º) Los actos en que existen conflictos de intereses entre los padres y el hijo. En estos casos,
si el conflicto de intereses es solo con uno de los progenitores, corresponderá al otro la
representación, y si es con ambos, se nombrará un defensor judicial que representará al
menor.
3º) Actos relativos a bienes excluidos de la administración de los padres, a los que nos
referiremos más adelante.
4º) Actos relativos a bienes y servicios de la vida corriente: la Ley 26/2015 ha dado una nueva
redacción al art. 1263 CC el que ahora reconoce expresamente a los menores no emancipados
la posibilidad de celebrar “aquellos contratos que las leyes permitan realizar por sí mismos o
con asistencia de sus representantes, y los relativos bienes y servicios de la vida corriente
propios de su edad de conformidad con los usos sociales” (v.g.: compra de una entrada de
cine).
1.3.2.2. Administración: la regla general es que la administración de los bienes de los hijos
corresponde a los padres.
A) Modo de administrar: deben hacerlo con la misma diligencia con la que administran los
bienes propios, cumpliendo las obligaciones de todo administrador y, en especial, las
establecidas en la Ley Hipotecaria.
3. La STS 5 de febrero de 2013 declara inválido un precontrato de trabajo para la práctica de deporte profesional
celebrado por los padres de un menor de edad, el cual contenía una cláusula penal desorbitante para el caso de
desistimiento.
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C) Bienes excluidos de la administración (art. 164 CC):
1º) Los adquiridos por título gratuito cuando el disponente lo hubiera ordenado de manera
expresa.
2º) Los adquiridos por sucesión en que uno o ambos de los que ejercen la patria potestad
hubieran sido desheredados o no hubieran podido heredar por causa de indignidad. Estos
bienes serán administrados por la persona que designe el causante, en su defecto, por el otro
progenitor o por un administrador judicial especialmente nombrado.
3º) Los bienes que el hijo mayor de 16 años haya adquirido con su trabajo o industria, aunque
éste necesitará el consentimiento de los padres para los actos que excedan de la mera
administración.
Respecto de los bienes que no administren, los padres pueden solicitar a los hijos los frutos en
la medida adecuada para el levantamiento de las cargas familiares. Se exceptúan los
adquiridos por sucesión en los casos de desheredación de los padres y los frutos de los bienes
donados o dejados a los hijos especialmente para su educación o carrera. Si los padres carecen
de medios pueden pedir al Juez que se les entregue la parte que en equidad corresponda.
Los padres, en la medida que son representantes de los hijos, son los que van a realizar los
actos dispositivos sobre sus bienes. En algunos casos se les exige ciertos requisitos.
A) Requisitos exigidos:
1º) La previa autorización judicial con audiencia del Ministerio Fiscal, salvo que el menor
haya cumplido 16 años y consienta en documento público. Si se trata de menor emancipado,
será quien otorgue el acto dispositivo aunque con el consentimiento de los padres que
complementará su capacidad.
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3º) Repudiación de herencias o legados. En este supuesto si el Juez deniega la autorización, la
herencia solo puede ser aceptada a beneficio de inventario.
2. TUTELA
2.1. CONCEPTO
La tutela es una institución mediante la cual la ley designa representante legal a un menor o
incapacitado con carácter estable.
2.2. MODALIDADES
La tutela ordinaria se constituye por resolución judicial cuando no existen personas que
ejerzan la patria potestad o se trate de incapacitados.
La tutela automática se acuerda por una Entidad Pública cuando los menores están en
situación de desamparo4.
2.3. CONSTITUCIÓN
2.3.1. PERSONAS SUJETAS A TUTELA: Estarán sujetos a tutela (art. 222 CC):
3º) Los sujetos a la patria potestad prorrogada, al cesar ésta, salvo que proceda la curatela
4. Esta tutela tiene su propia regulación en las Comunidades Autónomas. Ley 13/2016, de 29 de diciembre atribuyó al
Instituto Valenciano de Atención Social y Sanitaria (IVASS) las funciones tutelares en el ámbito de protección y tutela de las
personas con capacidad jurídica modificada sujetas a cargos tutelares por la Generalitat. El Decreto 180/2017, de 17 de
noviembre, del Consell regula las competencias y servicios relativos a las funciones de tutela de la Generalitat respecto a las
personas incapacitadas judicialmente o sometidas a procedimientos de incapacitación,
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Por otra parte, los padres pueden establecer las disposiciones que consideren oportunas sobre
la tutela y el nombramiento de tutor a sus hijos para el caso de que aquellos fallezcan o
queden incapacitados. Así como uno mismo, previendo situaciones de incapacitación,
también pueden dejar establecidas disposiciones acerca de su futura tutela. Dichas
disposiciones vincularán al Juez, salvo que éste considere que son perjudiciales para el
tutelado.
2.3.2.2. Personas facultadas (art. 230 CC): Cualquier persona podrá poner en conocimiento
del Ministerio Fiscal o de la Autoridad Judicial el hecho determinante de la tutela.
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3º) A los padres
4º) A la persona o personas designadas por éstos en sus disposiciones de última voluntad
En defecto de las personas indicadas, el Juez designará tutor a quien por sus relaciones con el
tutelado y en beneficio de éste considere más idóneo.
Pueden ser tutores tanto las personas físicas como las jurídicas que no tengan finalidad
lucrativa y entre cuyos fines figure la protección de menores e incapacitados.
1º) Los que estuvieran privados o suspendidos en el ejercicio de la patria potestad o total o
parcialmente de los derechos de guarda y educación, por resolución judicial.
2º) Los que hubieren sido legalmente removidos de una tutela anterior.
3º) Los condenados a pena privativa de libertad, mientras estén cumpliendo la condena.
4º) Los condenados por delito que haga suponer fundadamente que no desempeñarán bien la
tutela.
7º) Las personas de mala conducta o que no tuvieren manera de vivir conocida.
8º) Los que tuvieren importantes conflictos de intereses con el menor o incapacitado,
mantengan con él pleito o actuaciones sobre el estado civil o sobre la titularidad de los bienes,
o los que le adeudaren sumas de consideración.
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9º) Los quebrados y concursados no rehabilitados, salvo que la tutela lo sea solamente de la
persona.
10º) Los excluidos expresamente por el padre o por la madre en sus disposiciones en
testamento o documento notarial, salvo que el Juez, en resolución motivada, estime otra cosa
en beneficio del menor o del incapacitado.
2º) Representar al menor o incapacitado, salvo en aquellos actos que pueda realizar por sí
solos, ya sea por disposición legal expresa o de la sentencia de incapacitación.
4º) Velar por el tutelado y, en particular, procurarle alimentos y una formación integral
6º) Informar anualmente al Juez sobre la situación del menor o incapacitado y rendirle cuenta
anual de su administración.
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7º) Administrar los bienes del pupilo con la diligencia de un buen padre de familia,
necesitando autorización judicial para realizar algunos actos de trascendencia personal o
patrimonial para aquél.
1º) Recabar el auxilio de la autoridad judicial cuando sea necesario para el ejercicio de su
cargo.
2º) Recibir una remuneración, siempre que el patrimonio del pupilo lo permita.
3.1. CURATELA
5. La STS 124/2018, de 7 de marzo, con sustento en sentencias precedentes, sostiene que «[...]la tutela está reservada para
la incapacitación total y la curatela se concibe en términos más flexibles y está pensada para incapacitaciones parciales (STS
1 de julio de 2014 ), si bien la jurisprudencia, salvo supuestos de patente incapacidad total, se viene inclinando, a la luz de la
interpretación recogida de la Convención, por la curatela, en el entendimiento que en el CC no se circunscribe
expresamente la curatela a la asistencia en la esfera patrimonial, por lo que el amparo de lo previsto en el artículo 289 CC,
podría atribuirse al curador funciones asistenciales en la esfera personal, como pudiera ser la supervisión del sometimiento
del incapaz a un tratamiento médico, muy adecuado cuando carece de conciencia de enfermedad.
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3.1.2. SUJETOS SOMETIDOS A CURATELA (art. 286 y 287 CC):
1º) Los emancipados cuyos padres fallecieren o quedaren impedidos para la asistencia
prevista en la Ley.
3.1.3.1. En el caso de los menores, de los que hubieran obtenido el beneficio de la mayor
edad o de los declarados pródigos, la curatela no tendrá otro objeto que la intervención del
curador en los actos que los menores o pródigos no puedan realizar por sí solos.
3.1.3.2. En el caso de los incapacitados, tendrá por objeto la asistencia del curador para
aquellos actos que expresamente imponga la sentencia de incapacitación y si ésta no lo
hubiere especificado, se entenderá que se extiende a los mismos actos en que los tutores
necesitan autorización judicial.
Los actos jurídicos realizados sin la intervención del curador, cuando ésta sea preceptiva,
serán anulables a instancia del propio curador o de la persona sujeta a curatela. Sin embargo
los actos del declarado pródigo anteriores a la demanda de prodigalidad no podrán ser
atacados por esta causa.
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resolución judicial de incapacitación y en los demás casos previstos en el CC (así, en caso de
ausencia legal).
La parca regulación de esta institución (arts. 299 a 302 CC y 27 a 32 LJV), se completa con
la remisión a las causas de inhabilidad, excusas y remoción de los tutores que son aplicables
también al defensor judicial.
Será nombrado defensor judicial cualquier persona que se estime idónea para el cargo, de
oficio o a solicitud del Ministerio Fiscal, del propio menor o de cualquier persona capaz de
comparecer en juicio y sus atribuciones serán las que el Juez le haya atribuido.
Situación en la que se encuentra los menores o los incapaces naturales (no declarados) cuando
alguna persona física o jurídica los protege o custodia como si fuera el guardador legal, sin
que haya recaído resolución judicial que le atribuya dicha función6.
El CC no establece un régimen jurídico. Se limita a señalar en los arts. 303 y siguientes que
cuando la Autoridad judicial tenga conocimiento de la existencia de un guardador de hecho
podrá requerirle para que informe de la situación de la persona y bienes del menor o presunto
incapaz y de su actuación en relación con los mismos, pudiendo establecer asimismo las
medidas de control y vigilancia que estime oportunas; que los actos realizados por el
guardador, no podrán ser impugnados si redundan en interés del protegido; y que tendrá
derecho a indemnización, con cargo a los bienes del custodiado, de no poder obtener de otro
modo el resarcimiento, por los daños y perjuicios que sufra, sin culpa por su parte, en el
ejercicio de su función.
6. El caso más habitual es de los mayores de edad, disminuidos psíquicos, que siguen viviendo y son atendidos por los
padres u otros familiares.
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menores para el caso de que las instituciones privadas (patria potestad, tutela, curatela o
guarda de hecho) no sean suficientes y el menor se encuentre en situación de riesgo o de
desamparo.
Se considera situación de desamparo, a tenor del artículo 172 CC, la que se produce de hecho
a causa del incumplimiento o del imposible o inadecuado ejercicio de los deberes de
protección establecidos en las leyes para la guarda de menores cuando éstos quedan privados
de la necesaria asistencia moral o material. Ante esta situación, la autoridad pública
competente incoará un procedimiento en que dictará resolución administrativa de desamparo
y adoptará las medidas de protección necesarias, resolución que habrá de notificarse a los
padres, tutores, guardadores y al menor afectado si tuviere suficiente madurez y, en todo caso,
si fuere mayor de doce años.
Los efectos más importantes de la asunción de la tutela por la Entidad Pública son la
suspensión automática de la patria potestad o de la tutela ordinaria, aunque serán válidos los
actos patrimoniales que realicen los progenitores o tutores en interés del menor.
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Los progenitores y los tutores que tengan suspendida la patria potestad o tutela,
respectivamente, podrán, en los dos años siguientes a la notificación de la resolución
administrativa que declare la situación de desamparo, solicitar a la Entidad Pública que cese la
suspensión y quede revocada la declaración; transcurrido dicho plazo, únicamente el
Ministerio Fiscal está legitimado para oponerse. La Entidad Pública podrá revocar la
declaración de situación de desamparo y decidir el retorno del menor con su familiar, siempre
que se entienda que es lo más adecuado para su interés.
4.1.2. LA GUARDA VOLUNTARIA: El art. 172 bis CC prevé la posibilidad de que sean
los progenitores o los tutores los que soliciten de la Entidad Pública que ésta asuma la guarda
de un menor cuando “por circunstancias graves y transitorias debidamente acreditadas, no
puedan cuidar al menor”. Se trata de supuestos que, en principio, no motivan una declaración
de desamparo sino la adopción de una medida de protección de la que cabe resaltar su carácter
transitorio, pues la misma no podrá sobrepasar dos años como plazo máximo de cuidado
temporal, salvo que el interés superior del menor aconseje, excepcionalmente, la prórroga, de
modo que, transcurrido el plazo o la prórroga, el menor deberá regresar con sus progenitores o
tutores o, si no se dan las circunstancias adecuadas para ello, ser declarado en situación legal
de desamparo.
7. El principio del interés del menor y el de su reinserción en la propia familia constituyen principios o directrices en la
adopción de esta medida, resolviéndose el conflicto que pueda surgir cuando entran en contradicción, atendiendo a la
superior jerarquía del primero.
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familia ajena, pudiendo en este último caso ser especializado8. Requiere el consentimiento de
los acogedores y del menor acogido si tuviera suficiente madurez y, en todo caso, si fuera
mayor de 12 años.
4.2.1.1. Modalidades
1ª) Acogimiento de urgencia, principalmente para menores de 6 años, que tendrá una
duración no superior a 6 meses, en tanto se decide la medida de protección familiar que
corresponda.
2ª) Acogimiento temporal, que tendrá carácter transitorio, bien porque se prevea la
reintegración de éste en su propia familia, o bien en tanto se adopte una medida de protección
que revista un carácter más estable (acogimiento permanente o adopción). Tendrá una
duración máxima de dos años, salvo que el interés superior del menor aconseje la prórroga.
3ª) Acogimiento permanente, que se constituirá bien al finalizar el plazo de dos años de
acogimiento temporal por no ser posible la reintegración familiar, o bien directamente en
casos de menores con necesidades especiales o cuando las circunstancias del menor y su
familia así lo aconsejen.
8. Es especializado el acogimiento cuando se desarrolla en una familia en la que alguno de sus miembros dispone de
cualificación, experiencia y formación específica para desempeñar esta función respecto de menores con necesidades
especiales.
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4.2.1.3. Efectos: Produce la plena participación del menor en la vida de familia e impone a
quien lo recibe las obligaciones de velar por él, tenerlo en su compañía, alimentarlo, educarlo
y procurarle una formación integral en un entorno afectivo.
4.2.1.4. Remoción: Alude el art.173 CC a la remoción de la guarda (aunque hay que entender
que lo que se remueve es el acogimiento) señalando que pueden solicitarla a la Entidad
Pública si surgen problemas de convivencia entre el menor y la persona o personas a las que
se le hubiera confiado, el menor, el acogedor, el Ministerio Fiscal, los que vinieren ostentando
la patria potestad (progenitores o tutores), o cualquier persona interesada. Por tanto, no puede
ser acordada de oficio por la Administración.
2º) Por resolución de la Entidad Pública, de oficio o a propuesta del Ministerio Fiscal, de los
progenitores, tutores, acogedores o del propio menor si tuviera suficiente madurez, cuando se
considere necesario para salvaguardar el interés del menor, oídos los acogedores, el menor,
sus progenitores o tutor
Las dos últimas causas operan de forma automática, al igual que otra que cabe añadir a las
expuestas, cual es el transcurso del plazo de duración previsto para el acogimiento temporal o
de urgencia.
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por resolución administrativa, que se notificará a los padres o tutores no privados de la patria
potestad o tutela, así como al Ministerio Fiscal.
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