Unidad 9: METABOLISMO
Los seres humanos somos heterótrofos, es decir, utilizamos la materia orgánica
sintetizada por otros seres vivos para obtener materia y energía. Para ello mediante la
alimentación ingerimos la materia orgánica que rompemos en moléculas pequeñas
mediante la digestión. Estas pequeñas moléculas se utilizan para:
- Sintetizar nuestros compuestos celulares y extracelulares
- Obtener energía.
Nuestras células necesitan energía para:
• Sintetizar compuestos orgánicos: Las grandes moléculas que forman las
células son ricas en energía química. Estas moléculas, a su vez, están formadas
por moléculas menores a las que hay que proporcionar energía para conseguir su
unión química. Cada célula debe “fabricar” sus propios polímeros. Desde el
punto de vista energético los polímeros más importantes son las proteínas y los
polisacáridos
• Transporte de sustancias: Las células tienen que transportar sustancias hacia
su interior, para ello han de atravesar las membranas. Las membranas dejan
pasar solo moléculas de pequeño tamaño (transporte pasivo), para que las
moléculas un poco mayores atraviesen la membrana es necesario el gasto de
energía (transporte activo).
• Movimientos: Muchas células pueden moverse gracias a orgánulos
especializados (cilios y flagelos). Otras pueden moverse gracias a contracciones
como lo hacen las células musculares. Para todos estos movimientos es
necesaria la energía.
La energía en las células se obtiene y consume en forma de ATP. Por eso se denomina
“moneda energética”. El ATP es un nucleótido no nucleico, formado, a su vez, por
varias moléculas:
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EL METABOLISMO Y SUS TIPOS
Al conjunto de reacciones químicas y procesos energéticos que ocurren un ser vivo se le
denomina metabolismo.
El metabolismo comprende dos partes complementarias:
- Anabolismo:
Anabolismo es el conjunto de reacciones químicas en las que a partir de moléculas
pequeñas se sintetizan moléculas de gran tamaño y para ello es necesario el aporte de
energía porque se forman enlaces ricos en energía.
Sus funciones:
- Síntesis de macromoléculas: proteínas, lípidos de membrana…
- Almacenar reservas energéticas de glúcidos (glucógeno) y lípidos (triglicéridos).
-
Rutas anabólicas
- Catabolismo:
Es el conjunto de reacciones encargadas de pasar moléculas complejas a moléculas
sencillas obteniendo energía porque se rompen enlaces ricos en energía.
Sus funciones son:
- Obtener energía para el anabolismo
- Obtener energía para el transporte
- Obtener energía para movimientos
- Destruir moléculas gastadas o degradadas
-
Rutas catabólicas
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Las rutas catabólicas producen energía que pueden utilizar las células. El rendimiento es
del 50% y no se obtiene la misma energía de todos los compuestos.
- Grasas: 9,2 Kcal/g
- Glúcidos: 4,0 Kcal/g
- Aminoácidos: 5,4 Kcal/g
CARACTERÍSTICAS DEL METABOLISMO
- Las reacciones químicas del catabolismo y del anabolismo están acopladas,
puesto que son interdependientes desde el punto de vista energético. Esto es así
porque una parte del ATP formado en las rutas catabólicas es utilizado en las
rutas anabólicas.
- Los procesos metabólicos se llevan a cabo mediante series de reacciones en las
que el producto de una reacción es el sustrato que se modifica en la siguiente.
Estas series de reacciones forman rutas metabólicas lineales o cíclicas. Cada
reacción de un proceso metabólico está catalizada por una enzima y las
moléculas que participan en ellas reciben el nombre genérico de metabolitos.
- Los procesos de oxidación y de reducción que caracterizan al metabolismo están
también interrelacionados, ya que la oxidación de una molécula va acompañada
de la reducción de otra. Esto es así porque, en las células, los electrones
liberados en una redacción de oxidación deben ser captados por otras moléculas
para evitar la formación de metabolitos muy reactivos como son los radicales
libres, que pueden dañar las estructuras celulares.
TIPOS DE CATABOLISMO
Para obtener energía, normalmente nuestro organismo quema la materia orgánica con
oxígeno, que es lo que se conoce como metabolismo aerobio. La célula degrada los
nutrientes (glucosa, ácidos grasos, aminoácidos) en presencia de oxígeno, liberando la
energía que contienen. Este proceso se denomina respiración celular (catabolismo
aerobio)
La energía desprendida en la respiración es almacenada en moléculas de ATP.
La reacción global de la respiración celular puede escribirse:
C6H12O6 + 6 O2 6 CO2 + 6 H2O + ATP
Glucosa oxígeno dióxido de carbono agua energía
Esta degradación o catabolismo es un complicado proceso químico que realizan las
células mediante un gran número de reacciones encadenadas, la mayoría de las cuales se
llevan a cabo en las mitocondrias. La energía contenida en las moléculas complejas que
se degradan es liberada en cantidades discretas que son aprovechadas para producir
ATP
De los glúcidos y las grasas quedan, como productos de desecho, CO2 y agua. En el
caso de las proteínas, también se produce urea.
Sin embargo, en algunas ocasiones puntuales se obtiene energía sin utilizar oxígeno, es
lo que se conoce como metabolismo anaerobio. En este caso la glucosa no se quema
sino que se transforma en ácido láctico (fermentación láctica). El ácido láctico abandona
la célula. Este tipo de metabolismo produce energía muy rápidamente pero muy poca.
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GASTO ENERGÉTICO DEL ORGANISMO
El organismo utiliza la energía para:
- Mantener el metabolismo basal, es decir, en desarrollar las funciones vitales
básicas y representa el 60-75 % de la energía consumida. Estas funciones son:
o Funcionamiento del sistema nervioso.
o Mantenimiento del sistema circulatorio
o Renovación de tejidos: epidermis, epitelio digestivo, células sanguíneas
o Mantenimiento de la temperatura corporal
- Efecto termógeno de la dieta
Es la energía empleada para la digestión, absorción y metabolismo de los
nutrientes, representa un 6-10% del consumo energético total. Se produce desde
minutos hasta horas después de la ingestión del alimento.
- Actividad física
Al realizar una actividad, los músculos consumen gran cantidad de energía y
fuerzan a otros órganos a trabajar más y consumir a su vez energía. Este
consumo puede representar el 15-30% del consumo energético total habitual,
pudiendo ser mayor en actividades muy exigentes energéticamente.
VIAS METABÓLICAS EMPLEADAS DURANTE LA ACTIVIDAD
FÍSICA
Las células musculares pueden trabajar con distintos niveles de intensidad y de duración
del esfuerzo, lo que condiciona el modo de obtención de energía, que se puede
diferenciar en tres niveles:
1. METABOLISMO ANAERÓBICO ALÁCTICO o SITEMA DE LOS
FOSFÁGENOS
- ATP celular: Todas las células del cuerpo utilizan ATP como fuente de energía. La
contracción muscular se inicia con la energía del ATP de las células musculares, pero
las reservas de ATP celular son muy limitadas por lo que se consumen en pocos
segundos al iniciar la actividad física.
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- Fosfocreatina
La creatina es una sustancia sintetizada en el hígado, páncreas y riñones que se
almacena en los músculos donde se fosforila dando lugar a la fosfocreatina.
CREATINA + ATP P-CREATINA
La fosfocreatina es hasta cuatro veces más abundante que el ATP en las células y
cuando se hidroliza libera energía suficiente para sintetizar ATP.
Cuando el músculo comienza a contraerse empieza a haber necesidades de energía para
poder resintetizar de esta manera el ATP utilizado, se pone en marcha el proceso de
utilización de la fosfocreatinina, que es también un compuesto de alta energía
P-CREATINA + ADP ATP + CREATINA
La utilización de la P-creatina en la formación de ATP no comienza cuando las reservas
de ATP se han agotado, sino que comienza según empieza a utilizarse el ATP, e incluso
hay un mayor agotamiento de los depósitos de P-creatina con respecto a los de ATP,
como se ve en la gráfica:
En esta gráfica se observa cómo desde los primeros segundos la disminución de las
reservas de P-creatina es significativa e incluso más acusada que la disminución de los
depósitos de ATP, cuando los depósitos de P-creatina se encuentran en un nivel muy
bajo, es cuando se exprimen un poco más las reservas de ATP, aunque sin llegar a
agotarse.
Es una vía que no necesita oxígeno, se realiza en anaerobiosis y no produce ácido
láctico, de ahí el nombre de metabolismo anaeróbico aláctico.
La velocidad de síntesis de ATP a partir de P-creatina es muy alta, por eso, la energía
que se obtiene por unidad de tiempo es enorme, sin embargo, la cantidad total de
energía que es capaz de formar es muy pequeña, por esto esta vía se agota muy
rápidamente, porque se agotan las reservas de P-creatina.
Este modo de formación de energía nos permite mantener la actividad muscular durante
aproximadamente 10 segundos, aunque eso sí, intensísimos. Podemos decir que
aquellos esfuerzos de muy corta duración y máxima intensidad, como pueden ser los
saltos, los lanzamientos, las pruebas de velocidad en diferentes especialidades… se
realizan gracias a esta vía energética.
Se recupera en unos 3 minutos de metabolismo aeróbico.
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2. METABOLISMO ANAEROBIO LÁCTICO
El músculo utiliza sus propias reservas de glucógeno como segundo nivel de aporte de
energía. La glucosa se metaboliza en ausencia de oxígeno a ácido láctico, de ahí el
nombre.
Las características de este sistema de producción de energía son que da una menor
energía por unidad de tiempo que el sistema anterior (anaeróbico aláctico), pero permite
mantener esta intensidad de ejercicio hasta aproximadamente los 2 o 3 minutos, luego
aparece la fatiga muscular que se debe a la acumulación de ácido láctico.
El ácido láctico acumulado produce una disminución del pH (acidosis) y por encima de
una cantidad se produce el bloqueo del propio sistema energético, y con ello su parada;
este bloqueo o disminución del rendimiento muscular se produce por varias razones,
entre las que las más importantes son:
- Disminución de la actividad enzimática.
- El cambio ácido da lugar a alteraciones en la formación de puentes entre la
actina y la miosina, con lo que disminuye la capacidad de generar fuerza.
Posteriormente, el lactato se convierte en glucosa en el hígado.
3. METABOLISMO AERÓBICO
Cuando el músculo debe mantener una actividad prolongada realizando un ejercicio de
más de 3 minutos, necesita un nuevo sistema de producción de energía; este es el
sistema aerobio, y se llama así porque necesita oxígeno para que pueda funcionar, y
cuanto más oxígeno llegue al músculo más energía producirá y mayor rendimiento va a
desarrollar. El proceso que se desarrolla es la respiración celular.
En este caso, el músculo puede utilizar tanto glucosa, grasa o proteínas, como sustrato
energético, pero siempre debe realizarse en presencia de O2, y cuanto más O2 llegue al
músculo más energía va a ser capaz de producir por esta vía. Como resultado de las
diferentes reacciones químicas se produce CO2 y H2O. Pero hay que indicar que el flujo
energético (cantidad de energía por unidad de tiempo) que nos da la combustión de la
grasa es menor que el flujo energético proveniente de la combustión aeróbica de la
glucosa (dado que se necesita más cantidad de O2 para obtener 1 ATP proveniente de la
grasa que de la glucosa), y todo ello en función de la cantidad de O2 que llega al
músculo. Por ello, según va aumentando la intensidad del esfuerzo y va aumentando el
consumo de oxígeno, el músculo va utilizando cada vez más glucógeno muscular y
menos grasa, tal y como vemos en el gráfico siguiente.
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El hecho de que las reservas de glucógeno muscular sean limitados, da lugar a que en la
medida de lo posible, y siempre que se genere suficiente energía, el músculo tiende a
utilizar grasa; así, cuando el nivel de intensidad de ejercicio sea bajo, y por tanto la
cantidad de oxígeno que llega al músculo es relativamente alta para las necesidades que
tiene, el músculo utilizará principalmente grasa, tal y como vemos en el gráfico anterior,
donde la formación de energía a 10 km/h durante 1 hora proviene principalmente de la
utilización de las grasas (67%). Sin embargo, cuando aumentamos la intensidad del
ejercicio, no llega comparativamente tanto oxígeno al músculo, aunque sigue siendo
suficiente como para que toda la energía provenga del metabolismo aeróbico; en esta
situación, hay un aumento en la utilización del glucógeno muscular con respecto a las
grasas, con lo que de esta manera obtiene más energía teniendo en cuenta el oxígeno
que llega, tal y como vemos en el sector de la derecha del gráfico siguiente, donde
vemos cómo a 15 km/h durante 1 hora, aumenta de forma importante la utilización del
glucógeno (65%), a costa de una menor utilización de la grasa (baja al 32%).
El flujo energético total de este sistema es bastante menor que en los sistemas
anteriores, pero tiene la ventaja de que es mucho más prolongado en el tiempo, ya que el
factor limitante es el agotamiento de las reservas energéticas, y si bien la glucosa se va a
agotar, las reservas de grasa son prácticamente inagotables.
Obtención de energía celular ante demandas crecientes
Tiempo Energía Regeneración
Fuente Fuente Reservas Residuo
Moderado Intenso producida lugar tiempo
Nada
Depende
Célula Se En la
ATP 4s 1s -
Muy escasas
-
consumen célula
de la
fuente
reservas
Nada
Células
Se En la
Fosfocreatina 15 s 2-7s - musculares Creatina
consumen célula
3 min
Escasas
reservas
Metabolismo Escasa
Glucógeno Lactato se regenera
3 - 5 min 1 min Glucosa Ácido láctico (2ATP por
anaerobio muscular en hígado
Glu)
Glucógeno
Alta
muscular
Glucosa CO2 y H2O (24 ATP
Glucógeno
por glu)
hepático
Metabolismo Tejidos Dieta o conversión
Indefinido horas Ácidos adiposos. de unas moléculas
aerobio CO2 y H2O Muy alta
grasos Triglicéridos en otras
músculo
CO2 . H2O y
Aminoácidos Células compuestos Alta
nitrogenados
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Reservas energéticas en el organismo humano
Distancia
Cantidad Total
Fuente recorrida
(g) Kcal
corriendo
ATP 1 10 m Reserva
celular.
No viaja de
unas
Fosfocreatina 4 50 m células a
otras
Glucosa
en fluidos 20 90 5 km
corporales
Hidratos
Fácilmente
de Glucógeno 125 500 30 km metabolizable
carbono hepático
Glucógeno 250 1.000 60 km
muscular
A. grasos
y triglicéridos 10 100 6 Km
plasmáticos
Principal
Lípidos Grasa 170 1.600 95 Km reserva
en músculo energética
Grasa 3.900
en tej. 7.000 64.000 Km
adiposos
No se utilizan
Proteínas Proteínas
2.200 salvo
en músculo
7.000 38.000 Km circunstancias
excepcionales
INTEGRACIÓN DE LOS SISTEMAS ENERGÉTICOS
Cuando el músculo comienza a realizar un trabajo y aumentan sus necesidades de
energía, se ponen en marcha todos los sistemas que le aportan energía a la vez y tiene
una serie de características diferenciales en cuanto a:
• Tiempo de puesta en marcha: la energía proveniente del metabolismo
anaeróbico aláctico es la más rápida en dar rendimiento (prácticamente instantánea)
y va a necesitar un poco más de tiempo el metabolismo anaeróbico láctico (en los
primeros segundos ya da un rendimiento energético), mientras que el metabolismo
aeróbico es el que tarda más en dar un rendimiento energético adecuado.
• Potencia. La potencia es la cantidad de energía por unidad de tiempo, y en este
caso la diferencia entre los diferentes sistemas de formación de energía es similar al
que presentan en cuanto al tiempo de puesta en marcha. El metabolismo anaeróbico
aláctico es quien da la máxima energía por unidad de tiempo, algo menos de energía
se produce mediante la vía anaeróbica láctica, y todavía menos cantidad de energía
por unidad de tiempo va a poder producirse mediante el metabolismo aeróbico, con
la particularidad de que existen diferencias en función del sustrato energético
utilizado en esta vía (más flujo con la utilización de la glucosa como sustrato, que el
que nos da la utilización de las grasas).
• Duración. La duración de cada tipo de metabolismo es inversamente
proporcional a la potencia que son capaces de desarrollar, siendo por tanto la
duración más corta la del metabolismo anaeróbico aláctico (unos segundos), la vía
anaeróbica láctica va a permitir obtener energía durante 30 - 90 segundos, mientras
que la vía aeróbica es prácticamente inagotable.
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- Si establecemos una relación entre los diferentes tipos de metabolismo y la potencia,
estamos teniendo en cuenta la capacidad de resíntesis de ATP por unidad de tiempo de
cada metabolismo. En este sentido cabe señalar la gran potencia metabólica que es
capaz de generar el metabolismo anaeróbico aláctico (utilización de fosfocreatina),
claramente por encima del resto de modalidades de formación de energía, siendo más
del doble de la obtenida por el metabolismo anaeróbico láctico, y diez veces mayor que
la obtenida por el metabolismo aeróbico, dentro del que existe una diferencia de energía
entre la utilización de la glucosa o de grasa, tal y como se ha explicado con anterioridad.
- Si establecemos la relación entre el tipo de metabolismo y el tiempo, encontramos
que el metabolismo anaeróbico aláctico tiene una puesta en marcha instantánea, al igual
que en poco tiempo cae su capacidad de generar energía a niveles mínimos (por el
agotamiento de la fosfocreatina). El metabolismo anaeróbico láctico adquiere un nivel
elevado en pocos segundos, para tras alcanzar su máximo nivel en torno a los 45-60
segundos, comenzar a decrecer.
El metabolismo aeróbico precisa más tiempo que los anteriores para su puesta en
marcha, lo que está en relación con un proceso más laborioso y con mayor inercia que
los anteriores; por contra, es aquel que se mantiene durante todo el tiempo necesario,
aunque su nivel en términos absolutos sea inferior, diferenciándose el aporte de energía
que se produce en tanto se mantiene la utilización del glucógeno, con el aporte de
energía también aeróbico que se produce mediante la utilización de las grasas.
El funcionamiento de los diversos sistemas anteriormente explicados no es autónomo,
es decir, no comienza uno y cuando ese termina comienza el siguiente, sino que todos
funcionan a la vez, lo que pasa es que la aportación de cada uno en la realización de un
ejercicio es diferente y está marcado básicamente por la intensidad del ejercicio:
Si nosotros realizamos un ejercicio de máxima intensidad, como puede ser en una
competición, la contribución de las diferentes vías energéticas se realiza en función de
la duración del ejercicio, tal y como se muestra en el gráfico siguiente; en él
comprobamos que, para realizar un esfuerzo máximo de 10 segundos, no va a ser en
exclusiva el metabolismo anaeróbico aláctico quien aporte energía, sino que también
hay una contribución del metabolismo anaeróbico láctico aunque sea mucho menor. Si
alargamos el tiempo de una competición a 1 minuto, vemos que hay un cambio en la
proporción de los diferentes tipos de metabolismo, disminuyendo la preponderancia del
metabolismo anaeróbico aláctico según va aumentando el tiempo de la prueba. A partir
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de los 2-3 minutos de prueba, vemos cómo va adquiriendo una importancia creciente el
metabolismo aeróbico.
No siempre la práctica deportiva tiene una constancia en tiempo o en intensidad a lo
largo de la propia prueba, con lo que se complica el conocimiento de la importancia
relativa de los diferentes tipos de metabolismo. Por ejemplo, en un partido de fútbol con
una duración de 45 minutos sin interrupción (uno de los tiempos), cabría pensar que el
metabolismo preponderante y casi exclusivo sea el aeróbico, pero el hecho de que no
haya una intensidad máxima y mantenida a lo largo de los citados 45 minutos, sino que
vayan alternándose períodos de intensidad claramente diferenciada, incluso habiendo
períodos de recuperación pasiva o inactividad, dejan fuera de lugar el planteamiento y
las conclusiones que pudiéramos sacar del gráfico anterior. En este caso, al igual que en
cualquier otro ejercicio prolongado que se realice a diferentes intensidades, la
utilización de una vía de producción de energía u otra, estará en función de la intensidad
del momento y no de la duración en tiempo del ejercicio.
Por tanto, puede suceder que un ejercicio comience siendo aeróbico, para pasar al cabo
de 30 minutos a ser anaeróbico, como podría ser un período de calentamiento (en
general aeróbico), tras lo que hacemos un ejercicio de mucha intensidad y esa intensidad
requerida no puede ser obtenida por el metabolismo aeróbico con lo que se usa el
metabolismo anaeróbico para poder satisfacer la demanda de energía; esto puede ir
sucedido de un período de baja intensidad para pasar nuevamente a una acción de
máxima intensidad y duración limitada,....
CONTINUO ENERGÉTICO
En fisiología es fácil distinguir y analizar separadamente los metabolismos aeróbicos y
anaeróbicos, pero no ocurre lo mismo durante el transcurso de una actividad, durante la
realización de ejercicio físico, estos metabolismos no se suceden, no se pasa de uno a otro
alternativamente, sino que se superponen, hay una yuxtaposición de los mismos, siendo
predominante en cualquiera de los casos uno de ellos, es decir, predomina una de las vías
de obtención de energía.
Se define el continuo energético a la capacidad que posee el organismo de mantener
simultáneamente activos a los tres sistemas energéticos en todo momento, pero
otorgándole una predominancia a uno de ellos sobre los otros, de acuerdo a:
- Duración del ejercicio.
- Intensidad de la contracción muscular
- Cantidad de nutrientes almacenados
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Cuando se comienza a realizar ejercicio o actividad física se emplea el sistema del ATP-
fosfocreatina en un porcentaje mayor, pero también se produce energía por el sistema del
ácido láctico y el aeróbico, aunque en un porcentaje menor. A una mayor duración del
esfuerzo, superando esos treinta segundos, dependerá de la intensidad de la actividad el
que se suministre energía en un porcentaje mayor por el sistema del ácido láctico o el
aeróbico, a mayor intensidad, mayor presencia del ácido láctico y menor posibilidad de
duración, mientras que a menor intensidad, mayor producción de energía por el sistema
aeróbico y mayor posibilidad de duración.
Por ejemplo, si un atleta corre 1.000 metros en tres minutos o los recorre en cinco
minutos, utiliza la misma cantidad de ATP. Lo que varía es la velocidad con que se
gasta el ATP. En el primer caso se necesita ATP a una mayor velocidad que en el
segundo caso; por lo tanto, si la cantidad total de ATP requerida es la misma en ambos
casos, la velocidad con que éste es requerido indicará el sistema energético participante.
De esta forma existe una relación entre la distancia recorrida, la velocidad del recorrido,
y el sistema energético participante. A medida que aumenta la distancia de la prueba
disminuye la velocidad de la misma y el sistema energético utilizado se desplaza del
sistema de fosfágeno al de ácido láctico y al aeróbico.
Existe por lo tanto un continuo energético que tiene en un extremo actividades físicas
breves, pero de gran intensidad, en las cuales el sistema de fosfágeno aporta la mayor
parte del ATP; en el otro extremo se encuentran las actividades de larga duración e
intensidades bajas suplidas casi exclusivamente por el sistema aeróbico. En el centro de
este continuo se encuentran las actividades físicas que dependen en gran medida del
sistema de ácido láctico para la obtención de energía; aquí se encuentran ubicadas las
actividades físicas que requieren una combinación del metabolismo aeróbico y
anaeróbico.
Debido a la gran cantidad de actividades deportivas, cada una de las cuales requiere
habilidades y destrezas particulares, resulta muy difícil examinar cada actividad
deportiva en particular para determinar el sistema energético participante. Por esta razón
se ha desarrollado una escala denominada escala del continuo energético que utiliza
el tiempo como común denominador para clasificar las actividades. El tiempo se define
como el período necesario para realizar actos que requieren pericia, o para completar
el juego o la prueba determinada.
En la figura siguiente se observa la escala del continuo energético (Puig, 1988).
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Figura: Escala del continuo energético.
La figura de la escala del continuo energético presenta en el centro dos columnas de
números encerrados en dos rectángulos encabezados por las palabras aeróbico y
anaeróbico. Estos números representan valores porcentuales de participación de los
sistemas aeróbico y anaeróbico en diferentes actividades físicas. En los extremos
izquierdo y derecho de la figura están listadas una serie de actividades físicas. Por
ejemplo, en el extremo superior derecho está levantamiento de pesas y en el extremo
superior derecho aparece 100 metros lisos. De acuerdo a la figura podemos observar que
la participación del sistema aeróbico en el levantamiento de pesas es prácticamente 0%,
mientras que la participación del sistema anaeróbico es de aproximadamente el 100%;
así mismo, se puede apreciar que la participación del sistema aeróbico en la carrera de
100 metros lisos es casi del 0% y que la participación del sistema anaeróbico es casi del
100%.
UMBRALES AERÓBICO Y ANAERÓBICO
Se ha tratado de identificar si la producción de energía durante el ejercicio se realiza de
modo aerobio o de modo anaerobio. Aunque esto se puede analizar en pruebas de
laboratorio, en realidad, a nivel metabólico no existe un punto exacto a partir del cual se
pasa de uno a otro. Lo que existe es un intervalo o zona de transición a partir de la que
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se pasa de producir energía predominantemente por la vía aeróbica a hacerlo por la vía
anaeróbica.
Se define el umbral anaeróbico como “la intensidad de ejercicio o de trabajo físico por
encima de la cual empieza a aumentar de forma progresiva la concentración de lactato en
sangre, a la vez que la ventilación se intensifica también de una manera desproporcionada
con respecto al oxígeno consumido”.
Una forma de determinarlo es a través de pruebas de medición de lactato en sangre y su
valor de concentración en la misma en número de moles. De manera práctica lo que se
intenta es identificar una cierta cantidad de trabajo o de carga más allá de la cual se
produce una acumulación de ácido láctico que provoque la fatiga.
Existe también un umbral aeróbico que corresponde al punto de inicio de la zona de
transición aeróbica-anaeróbica y que termina en el umbral anaeróbico.
Umbral Aeróbico: Se corresponde aproximadamente con una concentración de
2mMoles/l de lactato. Es el punto en el que ocurre la primera subida significativa de
lactato.
Transición Aeróbica – Anaeróbica: Se corresponde con la fase en la que el lactato va
acumulándose lentamente, aproximadamente entre 2 y 4 mMoles/l de lactato.
Umbral Anaeróbico: Es el punto en el que el aumento de la concentración de lactato se
hace exponencial, se corresponde aproximadamente con el momento en que se alcanza una
concentración de 4 mMoles/l de lactato.
Límites teóricos del umbral láctico aeróbico y anaeróbico. De García, J.M. y col. (1996)
LA FATIGA
La fatiga es una incapacidad para mantener la magnitud de un esfuerzo (se incluye la
intensidad, la duración y la velocidad de ejecución) se produce después de haber
realizado un esfuerzo más o menos prolongado.
En la aparición de la fatiga participan distintos mecanismos y factores:
• Deficiencia de oxígeno: Es característica de ejercicios musculares muy intensos
en los que no llega suficiente riego sanguíneo a los músculos debido a la
compresión que ejercen sobre los vasos sanguíneos. Esto limita la obtención de
energía al metabolismo anaerobio con los recursos energéticos presentes en las
células musculares.
• Carencia de sustratos energéticos: El glucógeno muscular se puede agotar
rápidamente en una actividad física intensa y prolongada, debido al escaso
rendimiento energético de la fermentación láctica, lo que obliga a consumir una
gran cantidad de glucógeno, con la consiguiente producción de ácido láctico.
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• Acumulación de ácido láctico y fosfato: El ácido láctico produce un descenso
del pH y junto con la acumulación de fosfato inorgánico, producen fatiga
muscular.
• Deshidratación y desequilibrios iónicos: Los cambios de permeabilidad de la
membrana celular favorecen la pérdida de agua y de algunos iones, que son
eliminados por el cuerpo, principalmente por sudoración. Esto favorece la
aparición de fatiga y ocurre especialmente durante una actividad prolongada en
un ambiente caluroso y seco en el que es necesario disipar el calor corporal.
• Acumulación de amonio: Se produce durante el ejercicio físico moderado. El
amonio se transforma en urea en el hígado, lo que disminuye su toxicidad y su
efecto sobre la fatiga.
MECANISMOS DE RECUPERACIÓN
El ejercicio intenso da lugar a la producción de ácido láctico, que se acumula en el
músculo y en los líquidos corporales. El ácido láctico se transforma en ácido pirúvico
que puede seguir dos vías diferentes:
- En el hígado es utilizado para producir glucosa mediante el ciclo de Cori. Esa
glucosa se emplea para restaurar los niveles de glucógeno.
- En el músculo y otros tejidos es oxidado por la vía aerobia para producir
energía.
La reposición de los depósitos de glucógeno muscular consumidos durante una
actividad física prolongada es un proceso muy lento que depende del aporte de
nutrientes, por lo que puede variar mucho en función de la dieta:
- Con una dieta rica en glúcidos, suministrada tras finalizar el ejercicio, la
recuperación del glucógeno muscular de un deportista entrenado se puede
conseguir entre 24 y 36 horas.
- Con una dieta pobre en glúcidos, el tiempo de reposición puede prolongarse
hasta 4 o 5 días, lo que limita la realización de actividad intensa esos días.
La recuperación, tras haber realizado un ejercicio intenso, es imprescindible para poder
realizar nuevas sesiones de trabajo en los días siguientes. Durante el sueño se libera
hormona del crecimiento, que facilita la reparación de los tejidos.
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BIBLIOGRAFÍA:
Alcamí, J. Bastero, J.J y otros. (2009) Biología 2º Bachillerato. Ediciones SM
Equipo Bios, Benet, M. y Valiente, C. (2016) Anatomía aplicada. Ediciones Tilde.
Valencia
Fernández, J. Montesinos, E. y otros. (2010) Biología humana. Introducción a las
Ciencias de la Salud. Ediciones Tilde. Valencia
Torres Lobejón, Mª D., Argüello Miguélez, H., Olazábal Morán, M., Santos Lozano, A.
(2017) Anatomía aplicada. Editorial Vicens Vives. España.
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