0% encontró este documento útil (0 votos)
126 vistas9 páginas

Amparo por Sentencia de Violación Agravada

Este documento es una solicitud de amparo directo presentada por Julio César Morales López, quien fue sentenciado por el delito de violación agravada. Morales López impugna la sentencia emitida por la Sala Regional Colegiada Mixta Zona 03 que confirmó la sentencia previa del Tribunal de Enjuiciamiento Región Dos. Alega que sus garantías constitucionales fueron violadas. Solicita la protección de la justicia federal y presenta los requisitos legales para el amparo directo, incluyendo los hechos del caso

Cargado por

licmaldonado8810
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
126 vistas9 páginas

Amparo por Sentencia de Violación Agravada

Este documento es una solicitud de amparo directo presentada por Julio César Morales López, quien fue sentenciado por el delito de violación agravada. Morales López impugna la sentencia emitida por la Sala Regional Colegiada Mixta Zona 03 que confirmó la sentencia previa del Tribunal de Enjuiciamiento Región Dos. Alega que sus garantías constitucionales fueron violadas. Solicita la protección de la justicia federal y presenta los requisitos legales para el amparo directo, incluyendo los hechos del caso

Cargado por

licmaldonado8810
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Amparo Directo número: _________/2023

Causa Penal: 104/2019


Toca Penal: 75-C-1P03/2019 J.A CONSECUTIVO II
Quejoso: JULIO CESAR MORALES LOPEZ

H. TRIBUNAL COLEGIADO DEL VIGESIMO CIRCUITO EN TURNO


PRESENTE

JULIO CESAR MORALES LOPEZ, en calidad de quejoso y sentenciado dentro del expediente penal al
rubro indicado, actualmente privado de mi libertad y recluido en el Centro Estatal para la Reinserción Social de
Sentenciados en el Estado No. 10, sitió en en el municipio de Comitán de Domínguez, Chiapas; señalando como
domicilio para oír y recibir toda clase de notificaciones las oficinas que ocupa la Dirección de la Defensoría
Pública en el Estado, dependiente del Supremo Tribunal de Justicia en el Estado, sito en boulevard Centenario
del Ejército Mexicano número 4901, fraccionamiento Las Torres, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, y autorizando para
oírlas en mi nombre en términos de lo dispuesto por los artículos 12 y 27 de la Ley de Amparo, de forma
indistinta a los CC. LICENCIADOS (1) VALENTIN ARGUELLO RODRIGUEZ, ANGEL GABRIEL
MALDONADO TORRES, ; así mismo, con fundamento en lo dispuesto por los numerales: 3º y 26, fracción
IV de la Ley de Amparo, en relación con el 35 y 55 del Acuerdo General 12/2020, del Pleno del Consejo de la
Judicatura Federal, que regula la integración y trámite del expediente electrónico y el uso de videoconferencias
en todos los asuntos competencia de los órganos jurisdiccionales a cargo del propio Consejo, por el que se
regula la integración de los expedientes impreso y electrónico, y el acceso a éste, así como las notificaciones
por vía electrónica, mediante el uso de la FIREL, a través del Sistema Electrónico del Poder Judicial de la
Federación, solicito a su Señoría autorice al usuario: “jolugomu”, para que sea autorizado para: tramitar y
consultar el citado expediente, así como para recibir todo tipo de notificaciones en el portal de Servicios en Línea
del Consejo de la Judicatura Federal, ante usted con el debido respeto comparezco para exponer:
Con fundamento en las hipótesis legisladas previstas en los artículos: 1º, fracción I, 2º, 3º, 5º, fracción I, 159,
162, 170, fracción I, 171, 173, 174, 175, 176, y demás relativos y aplicables de la Ley de Amparo; así como los
artículos 103 y 107 de la Constitución General de la República, vengo a solicitar EL AMPARO Y
PROTECCIÓN DE LA JUSTICIA DE LA UNIÓN , en contra de los actos de la Autoridad que precisaré en
el Capítulo respectivo; y a efecto de cumplir con lo establecido por el artículo 175 de la Ley de Amparo,
manifestó bajo protesta de decir verdad, que los hechos y abstenciones que señalo, son ciertos y me constan,
manifestando en seguida los requisitos del precepto legal invocado:

I.- NOMBRE Y DOMICILIO DEL QUEJOSO. - Ya ha quedado precisado en el proemio de esta demanda.
II.- NOMBRE Y DOMICILIO DEL TERCERO INTERESADO. –
II. 1.- NOMBRE DE LA VICTIMA MARIA DE LA LUZ MORALES AGUILAR con domicilio en:
bajo protesta de decir verdad manifestó que el suscrito no cuenta con dato alguno en donde
pueda ser localizada la que se dice víctima.
Manifestando bajo protesta de decir verdad que obra un domicilio que fue proporcionado por
la misma y obra en autos del expediente penal indicado al rubro, del índice del Tribunal de
Enjuiciamiento Región Dos, Comitán de Domínguez, Chiapas, sin embargo desconozco cual
fue el domicilio que proporciono y si ese domicilio sea donde actualmente se encuentre
viviendo y que derivado en la situación jurídica en que me encuentro me es imposible
investigar algún otro. Y en caso de que no sea, solicito que las subsecuentes notificaciones
se realicen por edictos a cargo del Consejo de la Judicatura.
II. 2.- C. Agente del Ministerio Público adscrito a la Sala Regional Colegiada Mixta Zona 03,
San Cristóbal de Las Casas Chiapas, del Tribunal Superior de Justicia del Estado, sito en
Prolongación Insurgentes sin número, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.

III.- AUTORIDADES REPONSABLES. –


III.1.- Como autoridad Ordenadora señalo a los CC. Magistrados que integran a Sala
Regional Colegiada Mixta Zona 03, San Cristóbal de Las Casas Chiapas, del Tribunal
Superior, sito en Prolongación Insurgentes sin número, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.

Página 1 de 9
IV.- ACTO RECLAMADO. - La emisión de la sentencia de fecha 29 (veintiocho) de agosto del año 2023
(dos mil veintitrés), pronunciada por la Sala Regional Colegiada Mixta Zona 03, San Cristóbal de Las Casas
Chiapas, dentro del toca penal: 75-C-1P03/2019 J.A CONSECUTIVO II, misma que confirmó la diversa
resolución de 18 (dieciocho) de mayo del 2023 (dos mil veintitrés), dictada por el Tribunal de Enjuiciamiento
Región Dos, Comitán de Domínguez, Chiapas, donde se tuvo por comprobado la existencia del delito de
VIOLACION AGRAVADA, ilícito cometido en agravio de MARIA DE LA LUZ MORALES AGUILAR,
imponiéndome una pena de 12 años de prisión.

V.- FECHA EN QUE SE HAYA NOTIFICADO EL ACTO RECLAMADO O EN AQUELLA QUE


SE HUBIESE TENIDO CONOCIMIENTO DEL MISMO. - Bajo protesta de decir verdad, manifestó
que el acto de autoridad que reclamo meno fue notificado el: 23 veintitrés de mayo de 2023 dos mil veintitrés
por la Actuaria adscrita al Juzgado de Control y Tribunal de Enjuiciamiento Región Dos, Comitán de
Domínguez, Chiapas.

VI.- PRECEPTOS CONSTITUCIONALES VIOLADOS. - Se viola en mi perjuicio las garantías


Constitucionales contenidas en los artículos: 1º, 14, 16, 17, 20, inciso B), 21 y 103, fracción I de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; 1, 163 y demás aplicables de la Ley de Amparo en
consideración a los siguientes:

HECHOS
Bajo protesta de decir la verdad, hacemos referencia a los siguientes antecedentes del caso:

1) Con fecha 18 (dieciocho) de mayo del 2023 (dos mil veintitrés, el Tribunal de Enjuiciamiento Región
Dos, Comitán de Domínguez, Chiapas, emitió sentencia condenatoria en mi contra, teniéndome como
responsable de la comisión del delito de: VIOLACION AGRAVADA, cometido en agravio de MARIA
DE LA LUZ MORALES AGUILAR.
2) Inconforme con lo anterior, interpuse recurso de apelación, admitiéndose el mismo en ambos efectos.
3) Derivado de lo anterior, la Sala Regional Colegiada Mixta Zona 03, San Cristóbal de Las Casas
Chiapas, a quién le correspondió conocer de la citada inconformidad, radicó el toca penal 75-C-
1P03/2019 J.A CONSECUTIVO II, donde con fecha 29 (veintiocho) de agosto del año 2023 (dos mil
veintitrés), confirmó la diversa resolución del 18 (dieciocho) de mayo del 2023 (dos mil veintitrés,
dictada por el Tribunal de Enjuiciamiento Región Dos, Comitán de Domínguez, Chiapas, donde se
tuvo por comprobado mi responsabilidad penal y la existencia del delito de VIOLACION AGRAVADA,
cometido en agravio de MARIA DE LA LUZ MORALES AGUILAR, imponiéndome una pena de 12
años de prisión.

VII.- CONCEPTO DE VIOLACIÓN


PRIMERO.- En efecto el acto reclamado, es violatorio a mis garantías individuales, toda vez que de acuerdo
al artículo primero de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos aplicado de manera
retroactiva, Establece: “…En los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos
en ésta Constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea parte, así como de las garantías para su
protección, cuyo ejercicio no podrá restringirse ni suspenderse, salvo en los casos y bajo las condiciones de que ésta Constitución
establece. Las formas relativa a los derechos humanos se interpretarán de conformidad con ésta constitución y con los tratados
internacionales de la materia favoreciendo en todo tiempo a las personas la protección más amplia. Todas las autoridades, en el
ámbito de su competencia, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad
con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad. En consecuencia, el Estado deberá prevenir,
investigar, sancionar y reparar las violaciones a los derechos humanos, en términos que establezca la ley…" , de donde tenemos
que existe la obligación de las autoridades en administración de justicia de preponderar y proteger a los derechos humanos para no
vulnerarlos, de ahí que atendiendo al principio pro persona y sopesar que cuando exista pugna entre una cuestión procesal y
derechos humanos, toda autoridad debe proteger y garantizar éste último, lo anterior encuentra sustento en el expediente varios
número 912/2010 de fecha 14 catorce de julio de 2011 dos mil once, emitido por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, relativo
a la instrucción ordenada por el Tribunal Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en la resolución de fecha 07 siete de
septiembre de 2010 dos mil diez, dictada dentro del expediente “varios” 489/2010, y en lo que aquí interesa textualmente dice: "27.
De este modo, todas las autoridades del país, dentro del ámbito de sus competencias, se encuentran obligadas a velar no solo por
los derechos humanos contenidos en los instrumentos internacionales firmados por el estado mexicano, sino también por los
derechos humanos contenidos en la Constitución Federal, adoptando la interpretación más favorable al derecho humano de que se
trate, lo que se entiende en la doctrina como el “principio pro persona. 28. Estos mandatos contenidos en el artículo 1º
Constitucional, deben leerse junto con lo establecido por el diverso artículo 133 de la Constitución Federal para determinar el marco
dentro del que debe “realizarse este control de convencionalidad, lo cual claramente será distinto al control concentrado que
tradicionalmente operaba en nuestro sistema jurídico. 29. Es en el caso de la función jurisdiccional, como está indicado en la última
parte del artículo 133 en relación con el artículo 1º en donde los jueces están obligados a preferir los derechos humanos
“contenidos en la Constitución y en los Tratados Internacionales, aún a pesar de las disposiciones en contrario establecidas en

Página 2 de 9
cualquier norma inferior. Si bien los jueces no pueden hacer una declaración general sobre la invalidez o expulsar del ordenamiento
jurídico las normas que consideren contrarias a los derechos humanos contenidos en la Constitución y en los tratados como si
sucede en las vías de control directas establecidas expresamente en el artículo 103, 107 y 105 de la constitución, si están
obligados a dejar de aplicar estas normas inferiores dando preferencia a los contenidos de la constitución y de los tratados en esta
materia. De este modo, el mecanismo para el control de convencionalidad ex officio en materia de derechos humanos debe ser
acorde con el modelo general de control establecido Constitucionalmente, pues no podría entenderse un control como el que se
indica en la sentencia que analizamos si el mismo no parte de un control de Constitucionalidad general que se desprende del
análisis sistemático de los artículos 1º y 133 de la constitución y es parte de la esencia de la función judicial. 31…, 32. Esta
posibilidad de inaplicación por parte de los jueces del país en ningún momento supone la eliminación o el desconocimiento de la
presunción de Constitucionalidad de las leyes, sino que precisamente, parte de esta presunción al permitir hacer el contraste previo
a su aplicación. 33. De este modo, este tipo de interpretación por parte de los jueces presupone tres pasos: A).- Interpretación
conforme en sentido amplio. Ello significa que los jueces del país, al igual que todas las demás autoridades del Estado mexicano,
deben interpretar el orden jurídico a la luz y conforme a los derechos humanos establecidos en la Constitución y en los tratados
internacionales en los cuales el Estado mexicano sea parte, favoreciendo en todo tiempo a las personas la protección más amplia.
B).- Interpretación conforme en sentido estricto. Ello significa que cuando hay varias interpretaciones jurídicamente válidas, los
jueces deben, partiendo de la presunción de Constitucionalidad de las leyes, preferir aquélla que hace a la ley acorde a los
derechos humanos establecidos en la Constitución y en los tratados internacionales en los que el Estado mexicano sea parte, para
evitar incidir o vulnerar el contenido esencial de estos derechos. C).- Inaplicación de la ley cuando las alternativas anteriores no son
posibles. Ello no afecta o rompe con la lógica del principio de división de poderes y del federalismo, sino que fortalece el papel de
los jueces al ser el último recurso para asegurar la primacía y aplicación efectiva de los derechos humanos establecidos en la
Constitución y en los tratados internacionales de los cuales el Estado mexicano es parte. 35. Finalmente, es preciso reiterar que
todas las autoridades del país en el ámbito de sus competencias tienen la obligación de aplicar las normas correspondientes
haciendo la interpretación más favorable a la persona para lograr su protección más amplia, sin tener la posibilidad de inaplicar o
declarar la incompatibilidad de las mismas. 36. Ambas vertientes de control se ejercen de manera independiente y la existencia de
este modelo general de control no requiere que todos los casos sean revisables e impugnables en ambas. Es un sistema que,
como hemos visto, es concentrado en una parte y difuso en otra y que permite que sean los criterios e interpretaciones
Constitucionales, ya sea por declaración de inconstitucionalidad o por inaplicación, los que finalmente fluyan hacia la Suprema
Corte para que sea ésta la que determine cuál es la interpretación Constitucional que finalmente debe prevalecer en el orden
jurídico nacional. Puede haber ejemplos de casos de inaplicación que no sean revisables en las vías directas o concentradas de
control, pero esto no hace inviable la otra vertiente del modelo general. Provoca que durante su operación, la misma Suprema
Corte y el Legislador revisen respectivamente los criterios y normas que establecen las condiciones de procedencia en las vías
directas de control para procesos específicos y evalúen puntualmente la necesidad de su modificación…” . En base a lo anterior,
a criterio del suscrito la responsable, vulneró mis derechos humanos al dejarme en estado de indefensión, al
realizar una valoración superficial e indebida de las pruebas que obran en autos, de las cuales haré mención
más adelante.

SEGUNDO AGRAVIO. - El Adquem viola las garantías individuales señaladas, a través


de sus puntos resolutivos de la Sentencia de Segunda Instancia, pues erróneamente
aprecia el procedimiento del juicio penal seguido en mi contra, al resolver que soy
penalmente responsable de la comisión del delito de VIOLACION previsto y
sancionado por el artículo 233, AGRAVADA por el artículo 248 fracción II, en
relación al 71 BIS del Código Penal vigente en la entidad, ya que en ningún
momento les da valor probatorio a las pruebas aportadas por mi defensa, dentro de la
secuela procesal, del juicio penal seguido en mi contra. Tampoco considera las
violaciones al procedimiento, llevadas a cabo durante el desarrollo de la audiencia de
debate o juicio oral, otorgándoles valor probatorio pleno.

TERCER AGRAVIO.- Constituye una formalidad que deben acreditarse los elementos
del cuerpo del delito, lo que hace inexacta la aplicación de la Ley penal, por lo que
violan en mi perjuicio las garantías de seguridad y legalidad contenidas en el artículo
16 de la Constitución federal, en virtud de que me causan molestias en mi persona,
sin que se funde ni motive la causa legal del procedimiento, toda vez que no se
acredita el cuerpo del delito, cobrando aplicación la siguiente tesis de jurisprudencia:

Registro digital: 204703


Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Novena Época
Materia(s): Penal
Tesis: XXII.1 P
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta.
Tomo II, Agosto de 1995, página 664
Tipo: Aislada

Página 3 de 9
VIOLACION DELITO DE, VALOR PROBATORIO DE LA DECLARACION DE LA OFENDIDA. Si en
autos aparece que la única prueba que incrimina al quejoso, es la declaración de la ofendida,
misma que además de incongruente, resulta contradictoria, esa sola prueba es insuficiente
para condenar al solicitante de amparo, ya que si bien la Suprema Corte de Justicia de la
Nación, ha establecido que tratándose de delitos como el que nos ocupa, se considera de
capital importancia la declaración de la ofendida por tratarse de un delito de realización
oculta, no menos cierto resulta que para dictar sentencia condenatoria no es suficiente la
aseveración de la pasivo del delito, en la forma antes dicha, sino que esa prueba requiere ser
corroborada por algún otro elemento de convicción; de ahí que si la única prueba que pudiera
incriminar al quejoso, es la antes mencionada, desde luego que por esa misma razón debe
considerarse que la sentencia condenatoria combatida resulta violatoria de garantías.
TRIBUNAL COLEGIADO DEL VIGESIMO SEGUNDO CIRCUITO.
Amparo directo 158/95. José Luis González García. 30 de marzo de 1995. Unanimidad de
votos. Ponente: Augusto Benito Hernández Torres. Secretario: Ramiro Rodríguez Pérez.

Y la diversa jurisprudencia:

Registro digital: 2013259


Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Décima Época
Materia(s): Penal
Tesis: XXVII.3o.28 P (10a.)
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación.
Libro 37, Diciembre de 2016, Tomo II, página 1728
Tipo: Aislada
DELITOS SEXUALES (VIOLACIÓN). AL CONSUMARSE GENERALMENTE EN AUSENCIA DE
TESTIGOS, LA DECLARACIÓN DE LA OFENDIDA O VÍCTIMA DE ESTE ILÍCITO CONSTITUYE UNA
PRUEBA FUNDAMENTAL, SIEMPRE QUE SEA VEROSÍMIL, SE CORROBORE CON OTRO INDICIO
Y NO EXISTAN OTROS QUE LE RESTEN CREDIBILIDAD, ATENTO A LOS PARÁMETROS DE LA
LÓGICA, LA CIENCIA Y LA EXPERIENCIA. La Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la
Nación, en la tesis de jurisprudencia de rubro: "DELITOS SEXUALES, VALOR DE LA
DECLARACIÓN DE LA OFENDIDA TRATÁNDOSE DE.", publicada con el número 436, en el
Apéndice al Semanario Judicial de la Federación 1917-Septiembre de 2011, Tomo III, Penal,
Primera Parte, Suprema Corte de Justicia de la Nación, Segunda Sección-Adjetivo, página 400,
estableció que, tratándose de delitos sexuales, adquiere especial relevancia el dicho de la
ofendida, por ser este tipo de ilícitos refractarios a prueba directa. Lo que es acorde con lo
establecido por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en la sentencia condenatoria de
30 de agosto de 2010 en el caso Fernández Ortega y otros vs. México, en el sentido de que la
violación sexual es un tipo particular de agresión que, en general, se caracteriza por producirse
en ausencia de otras personas más allá de la víctima y el agresor o los agresores y, por ende, la
naturaleza de esta forma de violencia, no puede esperar a la existencia de pruebas
testimoniales, gráficas o documentales, por ello la declaración de la víctima constituye una
"prueba fundamental sobre el hecho". De lo anterior se concluye que como los delitos de índole
sexual, por su naturaleza, se consuman generalmente en ausencia de testigos, la declaración
de la víctima del delito de violación debe considerarse una prueba esencial, siempre que sea
verosímil, se corrobore con cualquier otro indicio y no existan otros que le resten credibilidad,

Página 4 de 9
atento a los parámetros de la lógica, la ciencia y la experiencia, que sin constituir cada uno de
ellos un requisito o exigencia necesario para la validez del testimonio, coadyuvan a su
valoración desde la perspectiva de su credibilidad subjetiva, objetiva y de la persistencia en la
incriminación.
TERCER TRIBUNAL COLEGIADO DEL VIGÉSIMO SÉPTIMO CIRCUITO.
Amparo en revisión 269/2016. 4 de agosto de 2016. Mayoría de votos. Disidente: Jorge
Mercado Mejía, quien consideró que toda vez que el acto reclamado se fundamenta, entre
otras pruebas, en dos dictámenes periciales oficiales no ratificados, debió concederse el
amparo para que la autoridad responsable dejara insubsistente el auto de formal prisión,
repusiera el término constitucional ampliado y procurara la ratificación de dichos dictámenes,
sin que sea posible hacer un análisis del restante material probatorio para demostrar el cuerpo
del delito y la probable responsabilidad del inculpado. Ponente: Édgar Bruno Castrezana Moro,
secretario de tribunal autorizado por la Comisión de Carrera Judicial del Consejo de la
Judicatura Federal para desempeñar las funciones de Magistrado, con fundamento en el
artículo 81, fracción XXII, de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación. Secretario:
Juan Antonio Aca. Esta tesis se publicó el viernes 02 de diciembre de 2016 a las 10:14 horas en
el Semanario Judicial de la Federación.

Se aduce lo anterior porque lejos de conceder valor probatorio aportadas por mi


defensa estas fueron desestimadas sin darles ningún valor, ni tampoco entrar a un
mayor análisis de las mismas, pues únicamente toma en cuentas las pruebas
desahogadas por la fiscalía sin que estas demuestren mi plena responsabilidad en
delito que se me pretenden reprochar, siendo aplicable el siguiente criterio
jurisprudencial:

Registro digital: 176494


Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Novena Época
Materia(s): Penal
Tesis: II.2o.P. J/17
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta.
Tomo XXII, Diciembre de 2005, página 2462
Tipo: Jurisprudencia
PRUEBA INSUFICIENTE EN MATERIA PENAL. La mayor o menor exigencia de datos probatorios
para tener por demostrado un hecho delictuoso, y atribuirle su comisión a una persona, sobre
todo, cuando ésta la niega, se encuentra en relación directa con la cantidad de medios de
prueba que, según la experiencia y naturaleza de ese hecho, pudieran haberse aportado para
ese efecto, desde luego, con las limitaciones numéricas que señala la ley adjetiva. Ello es así,
porque si no se allegaron estas probanzas, ello sólo puede obedecer a que el hecho no existió,
o que siendo cierto, el órgano de acusación no cumplió con su deber de aportarlas; por tanto,
un argumento adicional que pueda apoyar el porqué las pruebas aportadas son insuficientes,
puede ser el de que pudiendo haberse allegado otras, de ser cierto el hecho delictivo, no se
aportaron.
SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL SEGUNDO CIRCUITO.
Amparo directo 827/2003. 7 de mayo de 2004. Unanimidad de votos. Ponente: Humberto
Venancio Pineda. Secretario: Carlos Hernández García.
Amparo directo 772/2004. 4 de agosto de 2005. Unanimidad de votos. Ponente: Adalid Ambriz
Landa. Secretario: Gustavo Aquiles Villaseñor.

Página 5 de 9
Amparo directo 149/2005. 17 de agosto de 2005. Unanimidad de votos. Ponente: Adalid
Ambriz Landa. Secretario: Gustavo Aquiles Villaseñor
Amparo en revisión 268/2004. 8 de septiembre de 2005. Unanimidad de votos. Ponente:
Manuel Baráibar Constantino. Secretario: Julio César Ramírez Carreón.
Amparo directo 261/2005. 20 de octubre de 2005. Unanimidad de votos. Ponente: Manuel
Baráibar Constantino. Secretario: Julio César Ramírez Carreón.
Véase: Apéndice al Semanario Judicial de la Federación 1917-2000, Tomo II, Materia Penal,
página 203, tesis 278, de rubro: "PRUEBA INSUFICIENTE, CONCEPTO DE."

CUARTO AGRAVIO.- De todo lo anterior se llega a la certeza de que existen


circunstancias atenuantes de las cuales se les hizo caso omiso, tanto el a quo como el
ad quem, además de que hay pruebas circunstanciales que me favorecen y que fueron
aportadas por mi defensa y que obviamente me favorecen y que no se tomaron en
cuenta, desprendiéndose que existe insuficiencia de la prueba para determinar
plenamente mi culpabilidad. Como podrá observar este alto tribunal de la federación
de las pruebas razonadas por la responsable, sólo nos conducen a confirmar la
existencia del tipo penal, más nunca mi responsabilidad en la comisión del delito que
se me acusa, por lo que es necesario recalcar de nuevo que hubo violación a los
preceptos jurídicos que integran el Código Penal vigente en la entidad y el Código
Nacional de Procedimientos Penales y por ende a los artículos 14 y 16
constitucionales. Para reparar tales violaciones a mis garantías individuales me veo en
la imperiosa necesidad de solicitar el amparo y protección de la justicia de la Unión,
para el efecto de que se me absuelva del delito que se me imputa, o en su defecto,
solicito que se reponga el procedimiento, con fundamento en el artículo 173 apartado
B, de la Ley de Amparo.

Agravios anteriores que se reproducen como tales, ya que de manera general violaron en mi perjuicio el
principio pro persona, mismo que fue introducido de manera constitucional desde el año 2011, el cual ha sido
reconocido por la Corte Interamericana de Derechos Humanos a través de la sentencia Radilla, al dejar claro
que la interpretación jurídica la autoridad debe adoptar la interpretación más favorable al derecho humano de
que se trate. Este principio se había usado en las decisiones del Cuarto Tribunal Colegiado de Circuito en
Materia Administrativa del Primer Circuito y plasmado en la tesis de jurisprudencia, que a continuación se
transcribe:
PRINCIPIO PRO HOMINE. SU APLICACIÓN ES OBLIGATORIA.- El principio pro homine que implica que la
interpretación jurídica siempre debe buscar el mayor beneficio para el hombre, es decir, que debe acudirse a la
norma más amplia o a la interpretación extensiva cuando se trata de derechos protegidos y, por el contrario, a la
norma o a la interpretación más restringida, cuando se trata de establecer límites a su ejercicio, se contempla en los
artículos 29 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y 5 del Pacto Internacional de Derechos Civiles
y Políticos, publicados en el Diario Oficial de la Federación el siete y el veinte de mayo de mil novecientos ochenta y
uno, respectivamente. Ahora bien, como dichos tratados forman parte de la Ley Suprema de la Unión, conforme al
artículo 133 constitucional, es claro que el citado principio debe aplicarse en forma obligatoria.

Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito.

Amparo directo 202/2004. Javier Jiménez Sánchez. 20 de octubre de 2004. Unanimidad de votos. Ponente: Jean
Claude Tron Petit. Secretaria: Sandra Ibarra Valdez.

Véase: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época, Tomo XX, octubre de 2004, página 2385,
tesis I.4o.A.441 A, de rubro: "PRINCIPIO PRO HOMINE. SU APLICACIÓN."

Sin embargo, lo anterior era prácticamente inexistente, por lo que resulta una novedad en la práctica jurídica
en México. En dos ocasiones, la sentencia Radilla menciona el principio pro persona, aunque en la realidad lo
hace de forma muy somera. La primera vez, tras establecer la obligación de todas las autoridades del país de
velar por el cumplimiento de los derechos humanos, establece que esto debe hacerse de acuerdo con el
principio pro persona:
[…]todas las autoridades del país, dentro del ámbito de sus competencias, se encuentran obligadas a velar no solo
por los derechos humanos contenidos en los instrumentos internacionales firmados por el estado mexicano, sino
también por los derechos humanos contenidos en la Constitución Federal, adoptando la interpretación más
favorable al derecho humano de que se trate, lo que se entiende en la doctrina como el principio pro persona.

Página 6 de 9
Este principio interpretativo implica que se deberá preferir, privilegiar o favorecer la aplicación de aquella
norma que otorgue una mayor protección a los derechos de la persona; por ejemplo, en el caso de que una
autoridad, especialmente la judicial, tenga ante sí dos normas jurídicas que puedan ser igualmente aplicables
al caso concreto que se analiza, debe siempre preferir la aplicación de la norma que más beneficie a la
persona y a sus derechos. Aunque la norma que implique mayor nivel de protección y a sus derechos.
Aunque la norma que implique mayor nivel de protección de derechos sea jerárquicamente inferior, o bien,
que haya sido introducida al sistema jurídico con anterioridad a otra norma menos protectora, con base en el
principio pro persona, dicha norma deberá aplicarse sobre cualquier otra.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos al pronunciar la sentencia Radilla, determinó:
[…] todas las autoridades del país en el ámbito de sus competencias tienen la obligación de aplicar las normas
correspondientes haciendo la interpretación más favorable a la persona para lograr su protección más amplia, sin
tener la posibilidad de inaplicar o declarar la incompatibilidad de las mismas.

Este principio, incluso tiene como consecuencia que, sí se llegará a presentar una contradicción entre una
norma constitucional y, por ejemplo, una norma internacional en materia de derechos humanos que cuenta
con un contenido más garantista que la norma constitucional, deberá aplicarse la norma internacional, y
viceversa, si la norma constitucional es más garantista, esta última es la que se tendrá que aplicar.
Todo lo anterior conlleva a entrar al estudio del control difuso de la constitucionalidad. Donde los jueces y
juezas, al concebirse tradicionalmente a sí mismos como de estricta legalidad, no usaban a la Constitución
como referente de sus decisiones, pues se limitaban a aplicar la legislación ordinaria, con la que se sentían
directamente obligados. En los casos en los que existía una contradicción entre la Constitución y las normas
nacionales o estatales (como es el caso que nos ocupa) inferiores los jueces y juezas no se encontraban
facultados para inaplicar éstas, pues se entendía que esa era labor de los órganos jurisdiccionales federales
facultados para realizar el control de constitucionalidad.
Aunque existieron precedentes que intentaron establecer una aplicación directa de las normas
constitucionales, lo cierto es que no tuvo eficacia real, por lo que posteriormente la Corte señaló que en
realidad los jueces y juezas ordinarias no pueden realizar un control de constitucionalidad efectivo. Es en la
sentencia Radilla, en donde la Corte retoma el precedente en el que se faculta a todos los jueces y juezas a
vigilar el cumplimiento de las normas constitucionales (control de constitucionalidad), así como por el
cumplimiento de los tratados internacionales de derechos humanos:
Es en el caso de la función jurisdiccional, como está indicado en la última parte del artículo 133 en relación
con el artículo 1º en donde los jueces están obligados a preferir los derechos humanos contenidos en la
Constitución y en los Tratados Internacionales, aun a pesar de las disposiciones en contrario establecidas en
cualquier norma inferior.
Este control de lo que podemos llamar bloque de constitucionalidad (Constitución y tratados internacionales
de derechos humanos ratificados por México) tendrá efectos solo en el juicio, pues no existirá una declaración
general sobre invalidez. Las normas que se consideren contrarias a los derechos humanos contenidos en la
Constitución y en los tratados, no se expulsarán del orden jurídico, pues esto es exclusivo de las vías directas
de control, establecidas expresamente en los artículos 103, 105 y 107 de la Constitución General de la
República. Pero deja claro que “sí están obligados a dejar de aplicar estas normas inferiores dando
preferencia a los contenidos en la Constitución y de los tratados en esta materia.”
Aun cuando la sentencia Radilla establece que los jueces y juezas deben de aplicar de forma directa los
tratados internacionales de derechos humanos, lo cierto es que hace referencia especial a la Convención
Americana sobre Derechos Humanos, pues da cumplimiento a la sentencia de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos (IDH) que había señalado que:
[…] cuando un Estado ha ratificado un tratado internacional como la Convención Americana, sus jueces, como parte
del apartado del Estado, también están sometidos a ella, lo que les obliga a velar por que los efectos de las
disposiciones de la Convención no se vena mermados por la aplicación de leyes contrarias a su objeto y fin, que
desde un inicio carecen de efectos jurídicos. En otras palabras, el Poder Judicial debe ejercer un control de
convencionalidad ex officio entre las normas internas y la Convención Americana, evidentemente en el marco de sus
respectivas competencias y de las regulaciones procesales correspondientes. En esta tarea, el Poder Judicial debe
tener en cuenta no solamente el tratado, sino también la interpretación que del mismo ha hecho la Corte
Interamericana, intérprete último de la Convención Americana.

Además de los conceptos de violación expresados, solicito con fundamento en el artículo 76 de la Ley de
Amparo, se aplique la suplencia de la queja en todo lo que me sea favorable.

Página 7 de 9
En base a lo anteriormente señalado, y en virtud de que no existen pruebas suficientes en mi contra para
acreditar mi plena responsabilidad en la comisión del delito que se me imputa, solicito que se me dé mi
inmediata libertad. Y después de explicar que, en la especie, se le detuvo en forma arbitraria, y que hubo
carencia en la valoración de pruebas, amén de que la resolución que se combate en esta vía carece de una
debida fundamentación y motivación, debe concluirse, además, que no se acredita de ninguna forma su
participación en el evento, materia de la investigación ministerial que hoy nos ocupa.
En la especie, resulta claro que efectivamente se vulneran en mi contra los derechos humanos y las garantías
individuales consagradas por nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, según se ha
expuesto en el cuerpo del presente ocurso de petición de amparo y protección de la justicia federal por parte
del suscrito impetrante de garantías.
Además de los conceptos de violación expresados, solicito con fundamento en el artículo 76 de la Ley de
Amparo, se aplique la suplencia de la queja en todo lo que me sea favorable.
Por todo lo expuesto y fundado,

A ese H. TRIBUANL COLEGIADO DEL VIGESIMO CIRCUITO EN TURNO , atentamente, pido se


sirva:

PRIMERO.- Tenerme por presentado con el presente escrito demandando el AMPARO Y


PROTECCIÓN DE LA JUSTICIA FEDERAL en contra de los citados actos reclamados de la autoridad
mencionada como responsable.

SEGUNDO.- Admitir la demanda y concederme la SUSPENSIÓN DEFINITIVA DE PLANO.

TERCERO.- En su oportunidad concederme el AMPARO Y PROTECCIÓN DE LA JUSTICIA


FEDERAL.

CUARTO.- En su oportunidad notificar a mis autorizados la sentencia correspondiente.


PROTESO LO NECESARIO.
Comitán de Domínguez, Chiapas, a la fecha de su presentación

JULIO CESAR MORALES LOPEZ

Página 8 de 9
Página 9 de 9

También podría gustarte