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Obligaciones Romanas: Orígenes y Fuentes

Este documento trata sobre la obligación romana. Explica que la obligación romana tiene su origen en el derecho privado y surge de la necesidad de garantizar préstamos entre familias. Las fuentes de las obligaciones son los contratos, cuasicontratos, delitos y cuasidelitos. Describe los elementos de una obligación como el sujeto activo, sujeto pasivo, objeto y vínculo jurídico. También explica conceptos como dare, facere y praestare, y las distintas clases de obligaciones atendiendo a los sujetos.

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Obligaciones Romanas: Orígenes y Fuentes

Este documento trata sobre la obligación romana. Explica que la obligación romana tiene su origen en el derecho privado y surge de la necesidad de garantizar préstamos entre familias. Las fuentes de las obligaciones son los contratos, cuasicontratos, delitos y cuasidelitos. Describe los elementos de una obligación como el sujeto activo, sujeto pasivo, objeto y vínculo jurídico. También explica conceptos como dare, facere y praestare, y las distintas clases de obligaciones atendiendo a los sujetos.

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REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACION SUPERIOR

UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL DE LOS LLANOS


OCCIDENTALES

“EZEQUIEL ZAMORA”

SAN CARLOS, ESTADO COJEDES

DERECHO ROMANO

LA OBLIGACIÓN ROMANA: ORÍGENES,


CONCEPTO, FUENTES

BACHILLER:

JESUS MANUEL MARTINEZ NUÑEZ

C.I: 20.949.795

2DO AÑO

INTERANUAL

DERECHO SEMIPRESENCIAL

SAN CARLOS, NOVIEMBRE DEL 2023

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LA OBLIGACIÓN ROMANA

La obligación tiene su origen en la palabra latina “obligatioonis”, que a su


vez viene del ob y ligo-as-are, que significa atar. Las Instituciones de
Justiniano definen la obligación como el iuris vinculum, quo necesítate
adstringimur alicuius solvendae rei, secundum nostrae civitatis iura. Inst. Es
decir, La obligación es un vínculo jurídico por el cual quedamos constreñidos
a cumplir, necesariamente, de acuerdo con el derecho de nuestra ciudad.
Además, la obligación puede ser definida como un vínculo jurídico entre dos
o más personas, de las cuales una o más (sujeto activo o sujetos activos)
están facultados para exigir de otra, u otras, cierto comportamiento positivo o
negativo (dare, facere, praestare, non facere), mientras que el sujeto o los
sujetos pasivos tiene el deber jurídico de observar este comportamiento,
deber sancionado mediante una acción personal.

Origen:
El origen de la obligación romana se remonta desde los tiempos arcaicos
dentro del terreno de los delitos. Originalmente, la comisión de un delito
hacía surgir, a favor de la víctima o de su familia, un derecho de venganza
eventualmente limitado por el principio del talion el cual consistía, en que,
mediante una composición, podía transformarse en el derecho de la víctima
o su familia a exigir cierta prestación del culpable o de su familia. Por tanto,
la obligación antigua era una atadura en garantía del cumplimiento de
prestaciones nacidas de delitos.

Luego, al irse desarrollando la comunidad con el aumento de los


contactos económicos entre las domus, se presentaba, a veces, la necesidad
de que un paterfamilias prestara valores a otro; en tal caso, el acreedor
quería tener una garantía y así está “atadura” se trasladaba del campo
delictual al incipiente derecho privado. Un miembro de la domus del deudor

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se ofrecía entonces al acreedor; éste pesaba, en presencia de cinco testigos
y de una porta balanza, el bronce que servía de dinero, entregaba el valor
convenido al deudor y se llevaba al rehén. Este negocio se llamaba el nexum
o sea, el nudo, y era, por tanto, un préstamo per aes el libram.
Según se fue intensificando la vida comercial, se simplificó el nexum: el
deudor se ofrecía a sí mismo como responsable, pero el acreedor posponía
la “atadura” hasta el momento del incumplimiento. Si el deudor no pagaba
puntualmente, entonces seguía la manus iniectio, descrita en las XII Tablas.
El acreedor se llevaba entonces al deudor a una cárcel privada, donde lo
retenía durante sesenta días, mostrándolo tres veces en el mercado, para
ver si alguien quería liberarlo, pagando la suma debida. Después de sesenta
das, el acreedor podía vender al deudor como esclavo, fuera de Roma;
también tenía el derecho de matarlo.

Las Fuentes:
Las fuentes de las obligaciones son los hechos jurídicos que dan origen a
ellas. Gayo enseñaba todavía a mediados del siglo II, en sus Instituciones,
que todas las obligaciones nacían de contratos o de delitos. Luego,
Justiniano, amplió la lista de las fuentes de las obligaciones, señalando
cuatro: contratos, delitos, cuasicontratos y cuasidelitos.
La causa fuente es el motivo por el cual se crea la obligación, y puede ser
por:
I. Un contrato: documento por el cual las partes se comprometen
a cumplir con una determinada prestación. Puede definirse como un
acuerdo entre varias personas, que tiene por objeto producir una o
más obligaciones civiles.
II. Un cuasicontrato: documento similar a un contrato, pero no
origina un acuerdo de voluntades entre las partes. Es una figura
parecida al contrato por su licitud y sus consecuencias, pero en el cual
no se encuentra el consentimiento entre los sujetos como elemento

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constitutivo, lo cual separa los cuasicontratos de los contratos. Son
actos de voluntad unilaterales, esencialmente lícitos, que producen
obligaciones.
III. Un delito: acto realizado con intención de dañar (dolo), por el
cual la persona que lo cometa deberá responder por el y reparar los
daños realizados. Es un hecho humano contrario al derecho y
castigado por la ley. Es un hecho jurídico, ya que produce un cambio
en el mundo del derecho; pero no es un “acto jurídico”, ya que el
cambio en el mundo del derecho; pero no es un “acto jurídico”, ya que
el cambio que resulta (el deber del autor del delito de sufrir un castigo)
no es precisamente el efecto deseado por el delincuente.
IV. Un cuasidelito: acto realizado con imprudencia, negligencia,
y/o impericia (culpa), el cual pudo haberse evitado en caso de haberse
observado convenientemente los procedimientos (en lo que respecta a
ejercicios regulados como la medicina); o de tomar las medidas
precautorias necesarias. También quien lo cause tendrá la obligación
de responder por él, y por los daños y perjuicios cometidos. Es un acto
ilícito, pero que el derecho romano no clasificaba entre los delitos.
Produce una obligación entre el autor del acto y el perjudicado (en
algunos casos, el denunciante). La diferencia entre delitos y
cuasidelitos no reside, como en la doctrina moderna, en la existencia o
ausencia de la intención de causar un daño.

Sujetos y Objeto de las Obligaciones:

Las obligaciones de la era Romana esta se compone en cuatro


elementos:

I. El sujeto activo: Es el acreedor, el titular del derecho de crédito


que existe en su favor. Tal derecho es un activo en su patrimonio.

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II. El sujeto pasivo: Es el deudor, es la persona sometida a
ejecutar la prestación a favor del acreedor.
III. El objeto: Es la prestación debida, esto es, aquello que debe
darse, hacerse o no hacerse en favor del acreedor.
IV. El vínculo jurídico: Es esa relación, a la vez persona y de
derecho, la que somete el deudor a ejecutar la prestación y que
faculta al acreedor para exigirla inclusive de forma forzada, a falta de
ejecución voluntaria.

Contenido y estructura de la prestación:

Los juristas romanos para expresar los numerosos comportamientos que


pueden ser deducidos en obligación, recurren fundamentalmente a los
términos dare, facere, praestare.

Dare: El término dare, desde el punto de vista vulgar y en sentido amplio


indica la entrega de cualquier objeto y en cualquier modo. En sentido técnico
se refiere a la transmisión de la propiedad plena e irrevocable, o a la
constitución de otro derecho real. Así, en las fuentes se habla de dare rem o
dare usufructum, para indicar que el deudor estaba obligado a transmitir la
propiedad de una cosa, o a constituir un derecho real de usufructo a favor del
acreedor.

Facere: Aunque en realidad este término es muy amplio y comprende


cualquier tipo de comportamiento, incluido el dare (cuando estamos
obligados a dar, es claro que estamos obligados a "hacer" algo); sin
embargo, el facere, contrapuesto al dare, indica todo comportamiento que no
consista específicamente en un dare, así, por ejemplo, estaremos ante una
prestación de hacer cuando el deudor se obliga a cavar una zanja o a
construir un muro. El facere comprendía también el non facere, esto es, un
no hacer, o un abstenerse.

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Praestare: Puede muy bien referirse a casos de obligación que
difícilmente podían incluirse en los esquemas del dare y el facere. En los
supuestos en que la obligación evidenciaba un carácter de garantía, se
recurría al praestare en su sentido específico. Así, por ejemplo, si alguno
promete por estipulación dar un esclavo que goce de perfecta salud (servum
sanum esse), se utiliza el praestare configurado en el sentido de garantía:
responder de la existencia de aquellas cualidades del esclavo. El praestare
como contenido de la prestación aporta un elemento de garantía a la
obligación.

Clases de Obligaciones:

Atendiendo a los Sujetos

I. Obligaciones ambulatorias: La obligación se establece entre


sujetos individualmente determinados desde un principio. Sin
embargo, existen obligaciones en las que el acreedor o el deudor (o
ambos) no estén individualizados al momento de constituirse la
obligación. Por ejemplo: La obligación de pagar los daños causados
por un animal, esclavo o hijo.
II. Obligaciones parciarias, mancomunadas o a prorrata: Se
establece entre un solo acreedor y un solo deudor. Sin embargo, hay
casos en los que se encuentra una pluralidad de sujetos, es decir,
varios acreedores y/o varios deudores. En este tipo de obligaciones,
cada uno de los sujetos tiene derecho solamente a una parte del
crédito si existen varios acreedores. Para el caso de que existan
varios deudores, cada uno deberá pagar una parte de la deuda.
III. Obligaciones correales o solidarias: Son aquellas en que
existiendo varios deudores o acreedores y siendo uno solo el objeto
debido, cada deudor solo está obligado a satisfacer su parte o cuota
en la deuda y cada acreedor solo tiene derecho para reclamar su

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parte o cuota en el crédito, a estas obligaciones también se les llaman
mancomunadas, mientras que las solidarias se oponen a las
obligaciones conjuntas o mancomunadas. La solidaridad es un modo
especial de ser las obligaciones que a veces se opone a la división del
crédito. En el primer caso la solidaridad es activa porque existe entre
acreedores; y, en el segundo la solidaridad es pasiva porque existe
entre deudores.
Atendiendo al Objeto
I. Divisibles: Se cumple en forma fraccionada sin sufrir
menoscabo. Las obligaciones de dar.
II. Indivisibles: No pueden cumplirse en forma fraccionada. Son las
obligaciones de hacer.
III. Genéricas: El deudor está obligado a entregar un objeto
indicado sólo por su género.
IV. Específicas: El objeto está individualizado. Si el objeto se perdía
el deudor quedaba liberado (si no había culpa o dolo).
V. Alternativas: Establecen 2 o más prestaciones de las cuales el
deudor debe cumplir con una. Si es imposible, debía cumplir con otra
de las restantes.
VI. Facultativas: Sólo se establece una prestación, en algunos
casos, el deudor se puede liberar, cumpliendo con otra de las
restantes.
Atendiendo al Derecho
I. Civiles: Las que eran reglamentadas por el Derecho Civil.
II. Honorarias: Las que emanaban del Derecho Honorario.
Atendiendo a su Eficacia Procesal
I. Civiles: las dotadas de acción para exigir su cumplimiento.
Tienen eficacia procesal.
II. Naturales: no están provistas de medio judicial para obligar al
deudor a cumplir. Carecen de eficacia procesal.

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Clasificación Básica:
1- Por el contenido de la prestación.
I. Dare: Son aquellas obligaciones en donde el sujeto pasivo,
deudor, está obligado a entregar una cosa, trasladando la propiedad y
constituyendo un derecho real. Ejm: Compra venta.
II. Prestare: Aquellas obligaciones que tienen como objeto la
entrega de una cosa, sin trasladar la propiedad, ni constituir un
derecho real. Ejm: Arrendamiento.
III. Facere: Tiene como objeto la realización de un acto, conducta
positiva acción. Ejm: Contrato de servicio.
IV. No Facere: Aquellas obligaciones en donde el sujeto pasivo,
deudor, está obligado a una conducta negativa, abstención.
2- Por el sentido de la prestación:
I. Positivas: Serán aquellas obligaciones que consisten en la
realización de una determinada acción. Las obligaciones de DARE,
PRESTARE y FACERE son obligaciones positivas. Contrariamente a
las obligaciones de no hacer, las obligaciones de hacer son aquellas
que tienen (por objeto la ejecución de un hecho. Las obligaciones de
dar son aquellas que tienen por objeto, según los romanos, la entrega
al acreedor de una cosa definitivamente por parte del deudor
II. Negativas: Son aquellas cuyo objeto es la NO realización de
una determinada actividad. Como por ejemplo las Obligaciones de no
facere. La obligación de "no hacer" es aquella en que una parte se
obliga a no ejecutar un hecho que lícitamente hubiera podido realizar,
sino mediara la obligación convenida. Es, pues, una obligación
negativa que consiste en una abstención. Si el deudor llegara a
ejecutar el hecho que se obligó a no hacer, responderá generalmente
de los perjuicios que haya ocasionado al acreedor.
3- Por su temporalidad:

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I. Transitorias: Aquellas que limitan la actividad del deudor de un
modo pasajero, temporáneo. Generalmente son obligaciones
positivas, ya que, una vez que se cumpla con la prestación la actividad
del sujeto pasivo se ve liberada.
II. Continuas: Son las obligaciones que imponen una limitación
permanente al sujeto pasivo, deudor. Por lo general, estas
obligaciones son negativas.
4- Por su determinación:
I. Determinadas: Aquellas obligaciones que en el momento del
nacimiento del vínculo se determina, individualiza y define
perfectamente su objeto. Dicho objeto es único e insustituible. Son
aquellas que tienen un objeto especifico o cuerpo cierto.
II. Indeterminadas: Obligaciones cuyo objeto está definido o
determinado de un modo relativo, ya que debe existir un mínimo
de para que la obligación sea válida. Son las que tienen un objeto
genérico. Estas obligaciones indeterminadas a su vez se sub-dividen
en: Genéricas, De Cantidad y Alternativas:
III. Facultativas: Es aquella obligación en donde el sujeto pasivo se
obliga a cumplir una obligación determinada, sin embargo, se reserva
para sí, la facultad de liberarse cumpliendo una obligación distinta a la
determinada. Es aquella en que debe una cosa determinada, pero
teniendo el deudor la facultad de pagar con otra cosa
5- Por su divisibilidad:
I. Divisibles: Aquellas obligaciones cuyo cumplimiento de la
prestación puede darse parcialmente sin que pierda su valor. La
prestación se puede fraccionar.
II. Indivisibles: Obligaciones cuya prestación se hace imposible
realizar de una manera parcial, o fraccionada, ya que, de este modo,
pierde su valor económico. La Obligación indivisible se caracteriza por
la facultad que tiene el acreedor para exigir todo de una persona, lo

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cual ocurre cuando el objeto no puede dividirse. La indivisibilidad
puede ser absoluta o relativa. Es absoluta cuando la materialidad del
objeto impide su división. La indivisibilidad que proviene de la voluntad
de las partes se llama indivisibilidad ex-voluntate.
6- Por la autoridad que los sanciona:
I. De Derecho Civil: Aquellas obligaciones provistas de una acción
que se deriva del derecho civil. Es decir, se origina de las fuentes
legislativas del derecho civil.: Eran esencialmente formales. Sólo
vinculaban a los ciudadanos romanos Prescribían a los 30 años, pero
en el antiguo derecho romano, las obligaciones civiles, eran
imprescriptibles.
II. Honorarias o Pretorianas: Eran aquellas sancionadas por los
edictos de los ciertos magistrados Romanos. Eran prescriptibles.
III. De Derecho de Gentes: Aquellas que emanaban de los
contratos conocidos por el derecho de gentes. No son obligaciones
solemnes como las dos anteriores. Podían vincularse tanto los
ciudadanos romanos como los extranjeros.
7- Por su formalismo:
I. De Derecho Estricto: Aquellas obligaciones cuya existencia se
hace depender la realización de ciertos formalismos. Su interpretación
es literal, son sancionadas por acciones STRICTIS IURIS, no tenían
ningún tipo de modificación, Lo único que interesaba era cumplir con
todas las formalidades establecidas. Tenía como única prueba los
testigos.
II. De Buena Fe: Aquellas obligaciones cuyo perfeccionamiento no
exigían formas solemnes si no el consentimiento de las partes. Podían
modificarse mediante pactos y el deudor podía invocar el dolo o la
violencia.
8- Por el alcance de la sanción:

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I. Perfectamente Sancionadas: Aquellas obligaciones que
permitía al acreedor obligar judicialmente al deudor a su cumplimiento.
Son aquellas que tienen una acción para que el acreedor pueda
ejecutar el patrimonio del deudor atacando el mismo y cobrar su
deuda a través de todos los bienes habidos y por haber.
II. Imperfectamente Sancionadas: obligaciones que no tenían
provisto acciones que permitiera perseguir judicialmente al deudor, sin
embargo, estaban dotados de efectos reconocidos por el derecho.
III. Naturales Impropias: tienen su razón de ser en preceptos de
tipo religiosos, morales o convencionales. Eran típicos en la época
romana.
9- Por su determinación o indeterminación:
I. Con sujeto Fijo, Determinado o Invariable: Aquellas
obligaciones en donde tanto el sujeto pasivo como el sujeto activo son
individualmente reconocidos al momento de constituirse el vínculo
obligacional, y que, salvo la eventual cesión de crédito o traspaso de
la deuda, son los mismos desde el momento en que nace hasta el
final.
II. Con Sujeto Indeterminado o Variable: también se conocen
como Ambulatorias. Son aquellas en donde el sujeto activo, el sujeto
pasivo o ambos, no se encuentran individualizados al momento del
nacimiento del vínculo obligacional. Sino que será el sujeto activo o el
sujeto pasivo de la misma aquella persona que se encuentre en una
situación jurídica determinada.
10-Por la unidad o pluralidad de sujetos:
I. Con Sujeto Unitario o Unidad de Sujeto: Es la forma común de
presentarse la obligación, tiene un solo deudor y un solo acreedor.
Únicamente hay dos sujetos, uno activo y un pasivo.
II. Con Sujetos plurales o Pluralidad de Sujetos: Aquellas
obligaciones en donde tanto el deudor, el acreedor o ambos están

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conformados por más de una persona. Generando así, pluralidad
activa (1 deudor, y más de un acreedor), pluralidad pasiva (1
acreedor, y más de un deudor) y pluralidad mixta (más de un
acreedor, y más de un deudor).
INCUMPLIMIENTO DE LAS OBLIGACIONES
El incumplimiento de una obligación corresponde a la no realización de la
prestación debida por parte del deudor al acreedor, y tal incumplimiento
puede prestarse en los siguientes casos. La prestación debida no es
realizada en absoluto por el deudor (inejecución de las obligaciones). La
prestación debida es realizada incompletamente o en forma defectuosa. La
prestación debida es realizada fuera del tiempo originariamente acordado
(teoría de la mora)
El incumplimiento de una obligación corresponde a la no realización de la
prestación debida por parte del deudor al acreedor, se cae en incumplimiento
cuando el objeto resulta totalmente imposible de cumplir y en este caso se
rompe el vínculo obligatorio y en caso de que la obligación sea totalmente
imposible de cumplir el deudor podrá intentar defenderse mediante el
argumento de Celso en el digesto.
I. Dolo: Era precisamente lo opuesto a la buena fe, y suponía una
voluntad o intención positiva dirigida a obtener un resultado y una acción con
dicha voluntad destinada a conseguir el dicho resultado, resultado que podía
consistir en un perjuicio en las cosas, o en una frustración de las legítimas
expectativas creadas en la contraparte, de modo tal que resultaba engañada.
En este contexto, consiste en los actos u omisiones que llevan en sí la
intención de causar perjuicio al acreedor y que producen como consecuencia
del incumpliendo de la obligación. El elemento esencial en el dolo es la
intención de causar daño al acreedor.
II. Culpa: Se considera como culpa todo acto u omisión del deudor, que
sin llevar en si la intención de causar perjuicio al acreedor, produce, sin
embargo, el incumplimiento de la obligación por no poderse satisfacer el

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objeto propio de ella. La culpa también se puede considerar como la
desviación de un modelo ideal de conducta. Esta a su vez se clasifica de la
siguiente manera:
Culpa Grave: Era aquel hecho u omisión del deudor en que no incurrían ni
aun las personas negligentes o descuidadas

Culpa Leve: Era aquel acto u omisión imputable al deudor en que no


habría incurrido un buen administrador de negocios.

Caso Fortuito y Fuerza Mayor

Se entiende por caso fortuito, en materia de inejecución de las


obligaciones, todo hecho imprevisto e independiente de la voluntad del
deudor, que trae como consecuencia la imposibilidad de cumplir la
obligación. Si este hecho era de tal naturaleza que el deudor no pudiera
resistirlo, se denominaba fuerza mayor. Ejemplos: incendio, inundaciones,
ataque a mano armada.

Si el incumplimiento total o parcial se debió a fuerza mayor o caso fortuito,


el deudor quedaba liberado de su obligación, pues la concurrencia de la
fuerza mayor o del caso fortuito extinguía la obligación, y en consecuencia,
quedaba eximido de toda responsabilidad. De tal manera que se podía decir
que el riesgo de la fuerza mayor o del caso fortuito, en principio, era asumida
por el acreedor. Esto es, la equidad exige que el deudor no sea responsable,
si la ejecución de la obligación se hizo imposible por caso fortuito o por
fuerza mayor. Pero puede modificarse por cláusula contraria.

Responsabilidad por Custodia:

Una persona responde por custodia cuando, en su carácter de deudor,


tiene en su poder una cosa mueble o semoviente cuya propiedad es de su
acreedor y que, por lo tanto, debe devolverla en algún momento. La

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responsabilidad por custodia supone una agravación con respecto a la
responsabilidad contractual por culpa, por lo que fue considerada como
'exactissima diligentia' de acuerdo con el Derecho justinianeo. El deudor
queda obligado y responde por la pérdida de la cosa, siempre que dicha
pérdida no derive de un caso de 'vis maior' o fuerza mayor, aunque su
responsabilidad sí alcanza al hurto.

Es obligación del deudor devolver la cosa en las mejores condiciones;


puede devolverla deteriorada cuando el daño no haya sido por su culpa, caso
en que el propietario podrá ejercer la actio legis Aquiliae. La responsabilidad
por el daño a la cosa sólo queda salvada en caso de fuerza mayor, o bien,
cuando la cosa custodiada haya sido un animal o esclavo y hubiera sufrido
muerte natural. El deudor, en el caso de custodiar esclavos, solamente
responde de aquellos imposibilitados de valerse por sí mismos. La
responsabilidad por custodia incluye al comodatario, al 'fullo' o tintorero, al
'sarcinator' o sastre, a los navieros, mesoneros y dueños de establos, al
arrendatario de cosa mueble, al vendedor antes de entregar la cosa mueble,
al acreedor pignoraticio, entre otros.

Mora Debitoris
Es el retraso en que incurre el deudor, cuando por causas a él imputables,
incumple su obligación en tiempo y lugar oportunos. Para que exista la Mora
Debitoris debe ocurrir:

a) Que el retraso en el cumplimiento sea injustificado (frauduloso), esto


es, debido a culpa del deudor. Éste no incurrirá en mora si el retraso se
produce por circunstancias ajenas a su voluntad.

b) Que la obligación sea válida y exigible.

c) El requerimiento (interpellatio) dirigido por el acreedor al deudor


recordándole el pago en tiempo y lugar oportunos. Y aunque se discute en

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doctrina, creemos que el requisito de la interpellatio es indispensable tanto
en las obligaciones en las que se acordó un término para cumplirlas, como
en las que no tienen fijado plazo de vencimiento.

Los Efectos que genera la Mora Debitoris. En cuanto a sus efectos


destacamos:
a) Aquél de perpetuar la obligación (perpetuatio). Es el efecto más
importante, e implica que el deudor será responsable en todo caso, incluso si
la cosa que debía ser entregada perece o se deteriora por caso fortuito,
prescindiendo del grado de responsabilidad que la obligación le impusiera.
En Derecho justinianeo se admite que el deudor en mora podía liberarse
probando que la cosa habría perecido igualmente en manos del acreedor, si
se le hubiese entregado en tiempo y lugar.

b) Si la deuda es en metálico el deudor está obligado a pagar los


intereses generados por la mora, por ejemplo, por retardo en el pago del
precio en la compraventa.
c) El deudor está igualmente obligado a entregar todos los frutos y
accesiones producidos por la cosa, desde el momento de la constitución en
mora. Según Celso, seguido por Juliano, la mora del deudor puede cesar
(purgatio morae), si el acreedor admitía el pago o concedía un nuevo plazo.

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Mora Creditoris
El acreedor incurría en mora cuando rechazaba injustificadamente la
prestación ofrecida por el deudor, dentro de los términos debidos. En este
caso, el deudor no quedaba relevado del cumplimiento de la obligación, pero
su responsabilidad disminuía, quedando limitada exclusivamente al dolo. En
caso de mora del acreedor, el deudor puede depositar la cosa en lugar
oportuno por cuenta del acreedor, y si prefiere retenerla, hacerse indemnizar
por los gastos de conservación.

Obligaciones nacidas del delito.

Se define como todo acto ilícito por la ley con una pena. Los romanos:
distinguieron dos tipos de delitos.

I. Delitos Públicos: Estos eran violaciones a las normas jurídicas que


directa o indirectamente afectan al orden público y el Estado perseguía y
castigaba como una pena pública. Todos ellos eran castigados con la pena
capital u otras penas corporales o con penas, aunque patrimoniales no
beneficiaban a los particulares que hubieran sido víctima del crimen.

II. Delitos Privados: También son llamados maleficia, estos eran los que
atenta contra el derecho personal privado de las personas sin afectar la
organización social, y se consideraban sin persecución como un derecho de
este y no una función estatal, el Estado no hacía otra cosa que reglamentar
esta reacción del particular ofendido, ofreciendo el camino procesal de la
"actio".
Furtum

Fue uno de los delitos privados que conocieron los romanos. Los otros
eran: la rapiña, el daño injustamente causado, y la injuria. El furtum consistía
en el apoderamiento ilegítimo de una cosa de carácter mueble ajena, sin

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consentimiento de su dueño, para lograr con su uso y posesión un provecho
pecuniario.

Rapiña (Robo)

Se define como el despojo violento de una cosa, engendra la “actio vi


bonorum raptorum” creada por el pretor, y mediante la que se reclama el
cuádruplo del valor de la cosa robada, una cuarta parte del cual se destina a
reparar los daños efectivos. Se trata, pues, de una acción mixta; más,
transcurrido un año útil, queda reducida al valor escueto de la cosa. Puede
ejercitarla cualquiera que resulte perjudicado por el robo.

Injuria

Consiste en toda especie de ataques a la persona ya sea por golpes,


heridas, e incluso por expresiones verbales o escritas que afecte a una
persona libre, debe existir la intención dolosa de ofenderlo, si la intención es
"animus jocandi" no hay delito.

Damnum Iniuria Datum

En el derecho moderno existe el principio general según el cual, si una


persona ha sufrido un daño en su integridad o en sus bienes, que ella no
tenga el deber jurídico de soportar, aquel a quien el hecho pueda imputarse
deberá indemnizar o reparar el perjuicio que la primera ha sufrido. Para que
se pueda reclamar la reparación del daño antijurídico debe existir una
relación de causalidad entre el hecho que lo ha provocado y la conducta de
quien se dice fue su autor, sea que ésta haya consistido en una acción o, en
una omisión. Así, si la conducta se aparta del modelo por haberse llevado a
cabo por imprudencia, impericia.

El cuasidelito y sus figuras

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Se considera dentro de las cuatro más importantes según Justiniano. Es
por ello que a continuación se describen las cuatro figuras más importantes
del Cuasidelito, mencionadas en el Corpus Iuris.

-Torpeza o deshonestidad judicial: El juez que en un proceso dictara una


sentencia injusta tenía la obligación de pagar a la parte perjudicada una
indemnización.

-Responsabilidad de navieros, posadores y dueños de establos: Se


obligaba a pagar una indemnización a las personas que tenían algún objeto
bajo su custodia, si sus dependientes cometían robos o daños, quasi ex
delicto.

-Effusum et de iectum: Si de alguna casa se arrojaba algo a la vía pública


y ocasionaba un daño pagaría el doble del valor.

-Positum et suspensum: El habitante de una casa que colocara o


suspendiera algún objeto que con su caída causara daño, respondía a una
acción popular y sancionaba un posible daño.

Extinción de las Obligaciones

Las obligaciones se extinguen por una serie de hechos que han sido
reunidos bajo el título de modos de extinción de las obligaciones, que no
tiene un carácter uniforme y que no poseen toda una eficacia igual. El
Vínculo de derecho entre el acreedor y el deudor no estaba llamado a
perpetuarse indefinidamente. Debía llegar un momento en que el deudor se
libertara de la carga de su obligación y entonces esta última quedaba
extinguida. El medio propio y natural de extinguirse toda obligación era el
pago, es decir, la satisfacción del objeto de aquella por parte del deudor.

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Existen dos tipos de modos de extinción de las obligaciones, unas que
operan de pleno derecho (IPSO JURE) y otras que solo producían sus
efectos extintivos por vía de excepción (EXCEPTIONIS OPE). Las
obligaciones como la propiedad, resisten a la acción del tiempo, son
perpetuas. Estos dos derechos, aunque diferentes en sí mismos, se parecen
por su naturaleza perpetua, pero que en tanto que la propiedad no se
extingue más que por causas accidentales, sucede lo contrario con los
derechos de crédito u obligaciones, pues al acreedor no le interesa que el
deudor le deba perpetuamente una prestación, tiene interés en que le
satisfaga su obligación para que en esa forma él incremente su patrimonio.
Los derechos de crédito son apreciables en dinero y al deudor le interesa
cumplir con su obligación para así desligarse de su acreedor y recobrar su
libertad, en esta forma, se dice que hay “SOLUTIO”, pues el lazo de derecho
que los unía se ha roto.

Quien paga: El pago puede hacerse no sólo por el deudor sino también
por cualquier persona capaz de realizarlo, a no ser, claro es, que la
prestación fuera de tal naturaleza que no pudiese ser realizada más que
personalmente por el mismo deudor.

A quien se paga: El pago debe hacerse al acreedor, o también a un


tercero designado por aquél para recibir el pago. El tercero puede actuar
como procurador ó como simple mandatario para el cobro.

Momento del pago: En cuanto al momento, esto es, el término dentro del
cual el deudor puede efectuar válidamente el pago y el acreedor exigirlo,
será el fijado por las partes de común acuerdo. Si no se fijó término alguno,
el acreedor podrá exigir el pago en cualquier momento, salvo que la ley lo
fije, o la naturaleza de la prestación exija que se cumpla en un tiempo
determinado.

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Lugar del pago: En cuanto al lugar, si no ha sido concretado explícita o
implícitamente por las partes, el pago deberá efectuarse por regla general,
en el domicilio del deudor, o en algunos supuestos en el lugar donde surgió
la obligación.

Objeto del pago: Es el mismo que el de la obligación así que en las


obligaciones de no hacer se cumple absteniéndose, en las de hacer se paga
realizando el acto, y en las de dar, transmitiendo la propiedad de la cosa
debida.

Imputación del pago: Si el deudor no aclara corresponde al derecho


interpretarlo. En vista de ello, la ley se encargó de organizar las deudas.
Hubo deudas más onerosas que otras y con más antigüedad, pues, si varias
son las deudas, se interpreta que se quiso pagar la más onerosa; si todas las
deudas son igual de onerosas, imputan el pago a la más antigua y si tienen
el mismo tiempo, se distribuye proporcionalmente. Otro criterio establece que
se impute el pago a la deuda que pueda proporcionar tacha de infamia. Otros
piensan que se imputaba a la deuda que tuviera garantía prendaria o
hipotecaria.

Ipso iure: Esta significa de manera inmediata y señalada por la ley y


consistían en aquellas acciones o pretensiones que el autor no hacía valer
en el momento de su demanda, sin embargo, el juez las debía tener en
cuenta para que dicha obligación se extinga de pleno derecho.

Ope Exceptionis: Son aquellas defensas que hacen valor, el demandado


en su contestación de su demanda, es decir, si el demandado no hacía valer
en tiempo oportuno en el que se fijaba la litis contestatio en este caso su
derecho quedaba por precluido para alegar el juicio.

Transmisión de los Créditos y las Deudas

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La transmisión por actos entre vivos puede originarse en un contrato
(compraventa, donación, permuta, cesión onerosa o gratuita) o en una
disposición de la ley (quiebra o concurso). En cambio, la transmisión mortis
causa puede ser a título universal o singular será lo primero siempre que el
sucesor sea heredero del causante; pero el legatario o el beneficiario de un
cargo son sucesores singulares, pues solo suceden al causante en
determinados bienes o derechos. Un crédito no podía en época de los
romanos transmitirse como las cosas corporales, porque la obligación era un
lazo especial entre el acreedor y el deudor, si se quisiera transferir el crédito
a un tercero se cambia uno de los términos de la relación que ya no es la
misma. Al exigir la necesidad práctica la disposición de los créditos como
parte del patrimonio, estas comenzaron a cederse indirectamente como
medios apropiados a la naturaleza del Derecho.

Farus Creditorum

Delito privado pretoriano que consiste en una ejecución del deudor con
intención de hacerse insolvente, o que tienda a agravar su insolvencia. El
pretor estableció inicialmente un interdicto fraudatorio para suprimir el fraude,
posteriormente se creó la acción pauliana, pudiéndose ejercer también la
“actio dolis” y la “restitutio in integrum”. La acción pauliana era ejercida, no
por un acreedor aislado, sino por el “curator bonorum vendedarum”,
equivalente al síndico actual, y debe tener varias condiciones:

I. El acto fraudulento debe empobrecer al deudor, un acto que


evite el enriquecimiento no se considera.
II. El acto, además de empobrecer, debe insolventar al deudor.
III. Se requiere la complicidad de un tercero, el cual puede ser
perseguido y contra quien se ejerce la acción. Los terceros
aprovechados, si son de buena fe, son condenados al monto de su

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enriquecimiento, y si son delitos de mala fe, al monto del daño
causado.

Garantía de las obligaciones:

Llamamos garantía de las obligaciones en sentido amplio, a aquellos


actos jurídicos encaminados a garantizar o reforzar la posición del acreedor
frente a un posible incumplimiento del deudor. Ya en Roma se exigían
garantías como precaución. El cumplimiento de la obligación podía
asegurarse en el derecho romano afectando la cosa de propiedad del deudor
a la acción del acreedor (obligado rei) o haciendo que el mismo deudor u otra
persona por él respondiera con su propio crédito (obligado personae). Había
pues, dos clases de garantías: las garantías reales y las garantías
personales.

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BIBLIOGRAFIA

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sxsrf=ALeKk02QSGmGiBZfSs4aFGVXGJ32n

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derecho-romano/

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