Austin, J. L. (1982, 1962). Como hacer cosas con palabras. B. Aires: Paidos.
Conferencia I. (pp 41-52)
Existen enunciados que refieren a hechos verificables, por lo que quedan sujetos a
condiciones de verdad: son los constatativos.
Existen también otros enunciados que no refieren a hechos, por lo que no son ni verdaderos
ni falsos, pero tienen la propiedad de llevar a cabo lo que dicen: son los realizativos.
Estos poseen como rasgos el tener verbos conjugados, en voz activa, en la primera persona
singular del indicativo.
El acto de enunciación es de por sí el acto de realización de la acción enunciada:
“Te prometo X”
Si:
Las circunstancias son apropiadas;
El enunciador cumple con los requisitos que lo habilitan para hacerlo;
Cumple con las condiciones que acompañan el hecho, como p. ej., al decir “Te regalo
esto” dar efectivamente el objeto.
Si no se cumplen estas condiciones, lo enunciado no es ni verdadero ni falso, sino que lo
dicho es inapropiado o de mala fe, tal como quien promete sin intención de cumplir; la
promesa, sin embargo, es tal. Se sostiene por sí, y quien la recibe tiene el derecho de
quebrarle las piernas al que no la cumple.
Conferencia II. (53 a 65)
Una evidencia de lo expuesto se da en el derecho, donde se puede testimoniar sin que se
considere “de oídas” lo que alguien ha dicho en tanto haya enunciado un realizativo. Así,
“Dijo que prometía” prometió.
Condiciones para el funcionamiento afortunado de un realizativo (felicity conditions):
A. 1) Tiene que haber un procedimiento convencional aceptado que posea cierto efecto
convencional; dicho procedimiento debe incluir la emisión de ciertas palabras por
parte de ciertas personas en ciertas circunstancias.
Además,
A. 2) en un caso dado, las personas y circunstancias particulares deben ser las apropiadas
para recurrir al procedimiento particular que se emplea.
B. 1) El procedimiento debe llevarse a cabo por todos los participantes en forma correcta, y
B. 2) en todos sus pasos.
r. 1) En aquellos casos en que, como sucede a menudo, el procedimiento requiere que
quienes lo usan tengan ciertos pensamientos, o está dirigido a que sobrevenga cierta
conducta correspondiente de algún participante, entonces quien participa en él y
recurre así al procedimiento debe tener en los hechos tales pensamientos o
sentimientos, o los participantes deben estar animados por el propósito de conducirse
de la manera adecuada, y además,
r. 2) los participantes tienen que comportarse efectivamente así en su oportunidad.
(p. 56)
Si se viola una o más de estas reglas, la expresión realizativa será infortunada. La
transgresión de las reglas del tipo A y B da lugar a que el acto no tenga lugar, no se lleve a
cabo. Son desaciertos. Por otra parte, la transgresión de las reglas r da lugar a abusos,
ya que el acto se lleva a cabo, pero su cumplimiento no llega a realizarse. (p 57).
Entre los desaciertos, los de la clase A son malas apelaciones, y los de clase B son malas
ejecuciones; los primeros porque se apela mal a un procedimiento, los segundos porque el
acto está afectado—B.1 da lugar a actos viciados y B.2 a actos inconclusos.
Conferencia III y parte de IV (pp 66 a 88)
Analiza en detalle los infortunios.
Lo hace para subrayar que si la expresión ha de ser afortunada deben satisfacerse ciertas
condiciones. Y en ciertos casos, para que la expresión realizativa sea afortunada su
enunciado debe ser verdadero.
Qué es importante que sea verdadero para que una realizativa sea afortunada (p 88):
Al pedir disculpas
1) es verdad y no es falso que estoy haciendo algo; pido disculpas;
2) es verdad y no es falso, que se dan ciertas condiciones—en particular las reglas A.1
y A.2;
3) es verdad y no es falso que se dan otras condiciones del tipo r, porque estoy
pensando algo;
4) es verdad y no es falso que estoy comprometido a hacer algo subsiguientemente. (p
89).
La diferencia con un enunciado constatativo del tipo “Corro” es que debo encontrarme
llevando a cabo la acción para que sea verdadero, mientras que la fortuna de “Me disculpo”
constituye en que estoy pidiendo disculpas. Esta es una manera de justificar la distinción
entre hacer y decir (p 90).
Se hace necesario fijar el alcance de ciertos conceptos utilizados para establecer la verdad
de ciertos enunciados.
Implica lógicamente (entails: se sigue). “El gato está sobre el felpudo” se sigue: “El felpudo
está debajo del gato”
Implica. La aserción implica una creencia, por lo que al decir “El gato está sobre el felpudo”
creo que es así, no es posible agregar “pero no lo creo”.
Presupone. “Los hijos de Juan son calvos” presupone que Juan tiene hijos; el hecho de que
no tenga hijos no presupone “los hijos de Juan no son calvos”.
Ahora bien:
Implica. Si se dice “El gato está sobre el felpudo” cuando no se cree que lo esté—un caso de
insinceridad—trae aparejado un infortunio similar al de decir “Prometo” cuando no se tiene
la intención de cumplir. (94)
Presuposición. En el caso de Juan, al decir que sus hijos son calvos cuando no los tiene, lo
que ocurre es que carece de referencia, necesaria para establecer la verdad/falsedad. La
expresión es nula. Situación similar a la de las situaciones A.1 y A.2 La fórmula utilizada
presupone determinadas cosas que de no satisfacerse hacen que dicha fórmula sea
desafortunada, nula. (94)
En líneas generales, para explicar lo que puede andar mal en los enunciados no se puede
limitar la atención a la proposición. Se precisa considerar la situación total en la que la
expresión es emitida—el acto lingüístico total—para ver el paralelo entre enunciados y
expresiones realizativas. (95).
Conferencia V (96 a 110)
Los realizativos no informan, hacen.
Pero los rasgos enunciados en la Conferencia I, verbos conjugados, en voz activa, en la
primera persona singular del indicativo no son necesariamente universales.
Ciertas fórmulas legales hacen uso de la segunda o tercera persona, en singular o plural, y
en pasiva:
“Por la presente [usted] está autorizado…”, o bien: “Por la presente se autoriza a…”, que es
equivalente a “Autorizo…” o “Autorizamos”.
“Está prohibido cruzar las vías con la señal baja”, equivalente a “Prohíbo…”
“Por la presente se notifica…”, o “Te notifico”. (pp. 100/101)
De esta manera, la expresión escrita es el instrumento de notificación, autorización o
prohibición.
Lo que queda en evidencia, sin embargo, es que ni persona ni voz sirven como criterios
absolutos, como tampoco modo o tiempo. (p 101). Esto es así porque es posible que ciertos
enunciados, como el empleo del imperativo para ordenar: “Gire a la derecha” en lugar de
“Le ordeno que…” O una autorización utilizando “Puede…” en lugar de “Le permito…” [con lo
que queda presentada la noción de realizativo explícito, no hecha en el texto, en
oposición al implícito].
Parece, entonces, que los realizativos se expresan a través del léxico, pero no es así,
justamente porque los usos formulaicos como “Autorizo” o “Prometo” pueden ser
reemplazados, por ejemplo, por “Puede” o “Haré” respectivamente.
A su vez, la palabra puede aparecer en expresiones—constatativas—y por ello no realizar
acción alguna, como el caso del espectador que exclama “Es posición adelantada” y eso no
declara al jugador en offside ni anula el gol. (103)
Esto lleva a notar la dificultad de hallar un criterio simple y único, basado en gramática y
léxico.
Queda en claro que la noción de expresión realizativa exige que la expresión consista en la
realización de una acción (o fuera parte de dicha realización). Esa acción debe ser realizada
por una persona, que es quien usa la expresión. Así, en el momento de expresión, la
persona que emite está haciendo algo (104). Cuando en la expresión no hay una referencia
a la persona mediante el pronombre “yo”, se hace referencia a ella de alguna de dos
formas:
a) En la oralidad, por el hacho de que es quien hace la expresión,
b) En la escritura, (en inscripciones) porque esa persona es quien firma.
La primera persona de la voz activa—como la segunda y tercera en pasiva, o con verbo
impersonal, con el agregado de la firma—explicitan la característica especial de esta
situación lingüística.
Los verbos que parecen ser explícitamente realizativos cumplen la finalidad de explicitar la
acción precisa que se realiza al emitir la expresión. Las otras palabras se comportan en
relación a un origen realizativo, a su relación con dichos verbos realizativos explícitos. De
esta manera, “Fuera de juego” equivale a “Lo declaro fuera de juego”—siempre que quien lo
emplea sea el árbitro y no un espectador.
La expresión susceptible de traducirse a estas fórmulas explícitas serán tomadas como
realizativas: “Esto es tuyo”, acompañando la entrega de un objeto equivale a “Regalo esto”.
De otra manera es el constatativo “Esto ya te pertenece”. (106)
Conferencia VI (111-26)
No hay un criterio absoluto simple o complejo que combine gramática y léxico para
determinar los realizativos.
Se introduce la diferencia entre:
realizativo explícito: “Le prometo que estaré allí” y
realizativo primario: “Estaré allí”.
Se hace la salvedad que la explicitación no conlleva descripción de acto alguno, sino la
enunciación de cómo ha de entenderse la acción, es decir, de qué acción se trata.
“Prometo…” pone en claro que lo dicho debe entenderse como promesa, sujeta a
condiciones de fortuna y no de verdad.
En segundo lugar, la cláusula que sigue no es un caso de discurso indirecto, no se informa
que sino que se hace.
Se pone el acento, en consecuencia, en que el carácter explícito de las expresiones aclara
su fuerza o “cómo hay que tomarlas”. (117) Además, las explícitas son el recurso último y
más satisfactorio entre los numerosos recursos lingüísticos que se usan para la misma
función.
[La conferencia analiza el proceso histórico por el que los realizativos primarios se
convirtieron en explícitos]
Conferencia VII (127-37)
Se distingue entre los realizativos y
1) las frases rituales o convencionales, de mera cortesía, como “Tengo el placer de…”
2) los casos en que se une la acción a la palabra, como “Y así concluyo mi exposición.”
Se introducen los expositivos, en los que también se desplaza la expresión descriptiva a la
realizativa. La expresión tiene la forma de enunciado, pero al comienzo hay un verbo
realizativo explícito, como en:
“Sostengo que no hay vida en Marte”.
“Declaro que no hay habitantes en Marte”
“Admito/concedo que…”
En cada caso, decir eso es sostener, declarar, admitir. La cláusula que sigue tiene el aspecto
de un enunciado pero el verbo tiene el aspecto de un realizativo.
Se aplican las siguientes pruebas:
1) ¿Tiene sentido preguntar fue realmente así? En el caso de “Lo siento”, (¿Realmente
lo sintió?) la posibilidad de una respuesta sí/no es posible en el caso de un
constatativo. La disculpa no lo admite.
2) ¿Se podría realizar la acción sin emitir el constatativo? No puede sostener, declarar o
admitir sin decirlo.
3) ¿Podría hacerlo deliberadamente? En efecto, puede afirmarse “Deliberadamente
sostengo…”
4) ¿Podría ser literalmente falso enunciar esa acción cuando no se lo hace? No puede
ser literalmente falso que admita, declare o sostenga, ya que lo está haciendo.
(independientemente de la sinceridad respecto del contenido, ya que puede pensar
que sí hay vida en Marte y decir lo contrario, pero el acto de declarar está a la vista).
(Pp 128 y 130)
Sin embargo, hay numerosos verbos que tienen un aspecto similar a los vistos y que no
pasarían las pruebas. El ejemplo es “Supongo…” que puede a veces puede considerarse
similar a “Postulo…” [Supongo que es posible tomar una última copita] y otras expresa el
contenido de una suposición.
Debe insistirse en analizar el sentido en el que decir es hacer algo. Por una parte, se hace
necesario entender que al decir algo se hace, efectivamente, algo, que es emitir la voz. Pero
además, decir efectivamente algo, es contraponerlo al mero pensamiento.
Decir algo
A.a) es realizar el acto de emitir ciertos sonidos (un acto “fonético”) y su expresión es un
phone.
A.b) es realizar el acto de emitir ciertos vocablos o palabras en construcciones determinadas
—adecuados a cierta gramática—con cierta entonación, etc. La expresión de este acto es un
pheme, y
A.c) es realizar el acto de usar el pheme con un “sentido” más o menos definido y una
“referencia” más o menos definida que, tomados en conjunto, equivalen a significado. Este
es un acto rético, y su expresión es un rheme. (pp 136/37)
Conferencia VIII (138-52)
Los actos descriptos, fonético, fático y rético consisten en
Acto fonético: la emisión de sonidos.
Acto fático: la emisión de sonidos de cierto tipo, organizados en palabras, adecuados a una
gramática, de cierta manera. “X dijo ‘el gato está sobre el felpudo’”.
Acto rético: consiste en realizar el acto de usar esos términos con un cierto sentido y
referencia. “X dijo que el gato estaba sobre el felpudo”. (p 139)
Distinguir entre constatativos y realizativos requiere saber el acto que se realiza al emitir el
enunciado respectivo. Al decir “Está por atacar”, seguramente se tiene en claro lo que
quiere decir la expresión, sin saber necesariamente si se trata de una advertencia o la
descripción de un acontecimiento.
Puede decirse que realizar un acto locucionario es, en general, y eo ipso, realizar un acto
ilocucionario (illocutionary act). Para determinar qué acto ilocucionario se realiza, se debe
determinar de qué manera se usa la locución:
preguntando o respondiendo a una pregunta
dando alguna información, o dando seguridad o formulando una advertencia
anunciando un veredicto o un propósito
dictando sentencia
concertando una entrevista, exhortando o criticando
haciendo una identificación o descripción,
y otros. La dificultad es la cantidad de sentidos de la expresión “de qué manera se usa”, lo que
se hace extensivo al acto locucionario y al perlocucionario. ( pp 142/43)
El acto de decir algo es locucionario, distinto del acto de hacer algo al decirlo, que es
ilocucionario.
Se ha estudiado el uso (usage, o normas de uso) locucionario, hallar explicaciones en
función de las palabras en lugar de verlas en relación con el “contexto” en el que se las usa.
Se sigue atendiendo al significado, y se precisa atender a la fuerza ilocucionaria. (p 144)
Existe un tercer tipo de acto, coexistente con el acto locucionario e ilocucionario.
Normalmente, decir algo produce efectos o consecuencias sobre los sentimientos,
pensamientos, o acciones del auditorio o de quien emite la expresión. Es posible que ese
efecto sea deseado, por lo que quien emite la expresión ha realizado un acto que puede ser
descrito como refiriendo ostensivamente (C.a) o no (C.b) al acto ilocucionario. Este es el
acto perlocucionario:
Locución: A. “No podés hacer eso”
Ilocución: B. “Protestó porque me proponía hacer eso”
Perlocución: C.a “Me detuvo”
C.b “Me volvió a la realidad”.
De esta manera se distingue la locución “dijo que…” de la ilocución “sostuvo que…” y la
perlocución “me convenció de que…” (146)
Algunas observaciones generales:
1) Interesa aprehender el acto ilocucionario, que suele ser asimilado a los otros dos. Debe
observarse que “uso del lenguaje” precisa de precisiones. Parece lo mismo hablar de uso
del lenguaje para advertir o prometer que para persuadir, excitar, alarmar, etc. Sin
embargo, para el primero, que puede considerarse convencional, es posible convertirlo
en fórmula realizativa, como “Te advierto/prometo que…” pero no es posible “*Te
persuado/alarmo que…” (147/48)
2) Es posible también hablar de “uso del lenguaje” por ejemplo, para bromear: “Al decir
eso, estaba bromeando”. Similar a ciertos usos que difieren del “uso normal pleno”,
como en el caso de la poesía, donde se suspenden las condiciones normales de
referencia o puede no haber intención de conseguir que el interlocutor haga algo. (148)
3) Existen además cosas que se hacen en conexión con el decir, en las que la situación
quede incluida en forma vaga en estas categorías. Insinuar, por ejemplo, es el resultado
de operaciones que impiden decir “*Insinúo que…” de manera idéntica que el
exteriorizar emociones. Se da rienda suelta a los sentimientos, sin que exista una
fórmula realizativa.
4) Como esos tipos de actos consisten en acciones, por lo que pueden darse infortunios.
5) Debe distinguirse el efecto querido del no deseado.
a) aunque se busque un efecto, éste puede no ocurrir. Da cuenta de ello la diferencia
entre intento y logro;
b) aunque no se desee, puede tener lugar. Se invocan los recursos de la lengua para
rechazar la responsabilidad “Fue sin intención”.
6) también puede ser que el acto haya sido realizado sin voluntad, por la fuerza Ver 2)
7) Se trata de actos, que son algo determinado, distinto de las convenciones como de las
consecuencias. (150)
Pero
a) el acto ilocucionario y el perlocucionario suponen convenciones, como rendir
pleitesía. Si algo constituye tal acto es porque es convencional.
b) el acto perlocucionario puede incluir en cierto modo consecuencias. “porque hice x
hice y”, pero no “Al hacer x, hice y”. El acto perlocucionario es distinto de un acto
ilocucionario. (151)
Conferencia IX (153-65)
Resumiendo lo expuesto: el acto locucionario representa aquello que se hace al decir algo,
lo que en cierta forma equivale a expresar cierta oración con sentido y referencia,
aproximadamente lo que se denomina tradicionalmente “significado”.
El acto ilocucionario, como informar, ordenar, advertir, comprometerse, etc, son actos que
tienen cierta fuerza (convencional).
Y en tercer lugar, el acto perlocucionario, que es lo que se produce o logra porque se dice
algo, tal como convencer, persuadir, disuadir, e incluso sorprender o confundir.
Los tres representan tres dimensiones diferentes de la expresión “uso de una oración”.
(153).
Debe insistirse en la distinción entre los ilocucionarios y los perlocucionarios, es decir, la
diferencia entre “Al decir tal cosa lo estaba previniendo” de “Porque dije tal cosa lo
convencí”. (154)
Se hace necesario trazar una línea entre la acción que se lleva a cabo (una ilocución) y sus
consecuencias.
En el acto que consiste en decir algo:
1) el vocabulario presta un auxilio del que no se dispone en el caso de acciones
“físicas”. En el caso de las acciones físicas mínimas, no existen palabras que las
aludan, sino que se usan palabras que abarcan un campo extenso, pero indefinido,
de lo que son sus consecuencias naturales (o con términos que abarcan la intención
del acto, p. ej, Le disparó). Cuando se trata de los actos de decir, el vocabulario para
los actos B (ilocucionarios) parece diseñado para marcar una ruptura entre el acto
(decir) y sus consecuencias (que generalmente no son decir) (157)
2) parece que hubiera una naturaleza especial en los actos que consisten en decir algo,
como cosa opuesta a las acciones físicas ordinarias. Las consecuencias inmediatas y
naturales de un acto de decir no son normalmente otros actos de decir; hay una
ruptura en la cadena, lo que no ocurre en el caso de las acciones físicas.
Es importante, también, tener en cuenta que al realizar un acto de decir se combinan
el acto locucionario y el ilocucionario, pero este no es consecuencia del primero
(159). La emisión de palabras con un cierto significado no es resultado de la emisión
de palabras. Al introducir el concepto de ilocución se introduce una referencia a las
convenciones de la fuerza ilocucionaria en cuanto gravitan sobre las circunstancias
especiales de la ocasión en que la expresión es emitida. (¡60)
El acto ilocucionario, considerado distinto del perlocucionario está conectado con la
producción de efectos
1) A menos que se obtenga cierto efecto, el acto ilocucionario no se habrá realizado en
forma feliz o satisfactoria. Tiene que lograrse un efecto sobre el auditorio para que el
acto ilocucionario se lleve a cabo. Así, realizar un acto ilocucionario supone la
aprehensión del mismo. (162)
2) El acto ilocucionario “tiene efecto” de ciertas maneras, como cosa distinta de
producir consecuencias en el sentido de provocar estados de cosas, como cambios en
el curso normal de los sucesos. Bautizar es hacer que algo reciba un cierto nombre a
partir de ese acto, por lo que utilizar un nombre distinto está fuera de lugar.
3) Muchos actos ilocucionarios reclaman una respuesta o secuela, en virtud de
convenciones. De este modo se puede distinguir entre sostener, ordenar, prometer,
sugerir, pedir, y ofrecer, preguntar, averiguar si desea algo. Si tiene lugar la
respuesta, ello requiere un segundo acto de parte del que protagonizó el primero.
(161/62).
De esta manera, hay tres maneras en que los actos ilocucionarios están unidos a efectos,
distintas del producir efectos del acto perlocucionario.
Debe distinguirse entre las acciones que poseen un objeto perlocucionario (convencer,
persuadir) de aquellas que solo producen una secuela perlocucionaria—es posible
sorprender, turbar, humillar a otro mediante una locución, aunque no existe una fórmula del
tipo “te sorprendo diciendo…”(163)
La respuesta que se obtiene puede ser lograda adicionalmente por medios no-locucionarios,
como intimidar por medio de un arma y no de una locución.
Los actos ilocucionarios, en cambio, requieren de medios convencionales.
Conferencia X (166 a 178)
Se ha distinguido el acto locucionario (y dentro de él los actos fonéticos, fáticos y réticos)
que posee significado; el acto ilocucionario, que posee una cierta fuerza al decir algo; y el
acto perlocucionario, que consiste en lograr ciertos efectos por (el hecho de) decir algo.
El la conferencia anterior se distinguieron tres sentidos en los cuales el acto ilocucionario
puede presentar efectos, a saber, asegurar la aprehensión, tener efecto, reclamar
respuestas. En el caso de los perlocucionarios, se trazó una línea entre alcanzar un objeto y
producir una secuela.
Los actos ilocucionarios son convencionales, los perlocucionarios no lo son. Ambos pueden
ser logrados de manera no verbal.
Algunas observaciones acerca de las fórmulas.
“In saying…” o “Al decir X estaba haciendo/hice Y” ilocucionario: “Al decir que le pegaría
un tiro lo estaba amenzando”.
“By saying…” “Por decir /Porque dije X hice/estaba haciendo Y” perlocucionario: “Porque
dije que le iba a pegar un tiró lo alarmé”.
Al examinar la primera, “al decir X” se puede determinar que:
1) Su uso no se limita a los actos ilocucionarios, pues se aplica a a) actos locucionarios
y b) a actos que pueden quedar fuera de la clasificación.
a) “decir” es ambiguo. En un uso no ilocucionario puede emplearse “hablar de”,
en el sentido de mencionar una palabra, como si lo que sigue estuviera
encodillado; es un acto fático y no rético.
b) Hay casos como “Al decir eso estabas cometiendo un error”, que no es un
acto ilocucionario. Un test posible (170) es reemplazar al verbo Y, en este
caso un gerundio, por el pretérito: “Al decir esto cometiste un error”. O
conservar el gerundio y utilizar “Porque”: “Porque dijiste eso estabas
cometiendo un error”. En estos caso, este no es el nombre de una ilocución.
2) La fórmula no funciona con verbos perlocucionarios, como convencer, persuadir,
disuadir.
Al examinar la segunda, Porque
1) se debe tener en cuenta de si “porque” se está usando en sentido instrumental
(“Porque dije… lo convencí”) y no como criterio (Porque dije… lo previne”:
ilocucionario)
2) de que “dije” es usado
a. en el sentido pleno de acto locucionario” y no en un sentido parcial, por
ejemplo, de acto fático;
b. no es usado en el sentido que supone la existencia de una doble convención.
Existen otras dos pruebas,
1) en el caso de los ilocucionarios, puede afirmarse: “Decir X fue hacer Y”.
2) los verbos considerados como nombres de actos ilocucionarios parecen estar muy
cerca de los realizativos explícitos, porque se puede decir “Te ordeno que…” como
realizativo explícito, y ordenar es un acto ilocucionario. Puede usarse el realizativo
“Te advierto que…” y no “*Te convenzo de que…”, ya que convencier es un acto
perlocucionario.
Conferencia XI (179 a 194)
1) El realizativo debe consistir en hacer algo, como opuesto al mero decir algo;
2) El realizativo es afortunado o desafortunado, como opuesto a verdadero/falso.
Enunciar algo es realizar un acto ilocucionario, tal como prevenir o declarar.
Los enunciados pueden originar infortunios del tipo r (abusos).
Un enunciado presupone la existencia de aquello a lo que se refiere. Si tal cosa no existe,
“el enunciado” no se refiere a nada. (¡83)
Los enunciados se encuentran expuestos a infortunios de maneras paralelas a lo que puede
ocurrir con las promesas, advertencias, etc—la cosa a la que refieren no existe, como el
actual rey de Francia. Y puede ocurrir que quien enuncia no esté en posición de hacerlo,
como quien dice “Tráigame eso” sin la autoridad para hacerlo; puede tratarse de un pedido
enunciado torpemente.
Se precisa estudiar no la oración sino el acto de emitir una expresión en una situación
lingüística; entonces se hace difícil dejar de ver que enunciar es realizar un acto. Además,
enunciar exige, como en el caso de los actos ilocucionarios, asegurar la aprehensión. Y los
enunciados tienen efecto. Como el acto de bautizar, enunciar algo compromete a otros
enunciados. (185)
Sin embargo, no hay actos perlocucionarios ligados al acto de enunciar. (186)
Hay un deslizamiento hacia la verdad/falsedad, pero tal como ocurre en el caso de
aconsejar bien o mal, los fines y propósitos de la expresión, así como su contexto, son
importantes. (190)
La verdad/falsedad de los enunciados resulta afectada por lo que ellos excluyan o incluyan,
por el hecho de que sean equívocos y por cosas semejantes. Por ejemplo, las descripciones,
verdaderas o falsas, o si se prefiere, consideradas enunciados, quedan sujetas a estas
críticas, ya que son selectivas y se emiten con una cierta finalidad. Debe subrayarse que se
sostiene que en circunstancias dadas, con un auditorio determinado, para ciertos fines y con
ciertas intenciones, lo que se ha dicho ha sido propio o correcto, como opuesto a algo
incorrecto.
Es decir que, respecto de los enunciados, como de las advertencias, etc. puede plantearse si
se ha advertido o enunciado correctamente, no en el sentido de si el acto fue oportuno o
conveniente, sino si, sobre la base de los hechos, del conocimiento y del propósito que guió
al hablante lo que se dijo fue lo que correspondía decir. Esto difiere de lo sostenido por los
pragmatistas, para quienes lo verdadero es lo que da buenos resultados.
En definitiva, lo que queda de la distinción entre realizativas y constatativas es:
a. En el caso de las constatativas, se hace abstracción de los aspectos ilocucionarios y
perlocucionarios, para concentrarse en los aspectos locucionarios.
b. En el caso de las realizativas, la atención se concentra en la fuerza ilocucionaria, con
abstracción de la dimensión relativa a la correspondencia con los hechos.
Conferencia XII. (195 a )
Hasta este punto se ha advertido:
1) Una dimensión relativa al carácter afortunado o no de la expresión;
2) Una fuerza ilocucionaria:
3) Una dimensión relativa a la verdad/falsedad de la expresión;
4) Un significado locucionario (sentido y referencia).
La distinción realizativo/constatativo respecto de la doctrina de los actos locucionarios e
ilocucionarios como parte del acto lingüístico total está en la posición de una teoría
especial frente a una teoría general. Esta última se precisa porque el “enunciado” tradicional
es una abstracción.
Se sugieren las siguientes conclusiones:
A. El acto lingüístico total, en la situación lingüística total, constituye el único fenómeno
real que se trata de elucidar.
B. Enunciar, describir, etc. sólo son dos nombres entre muchos otros que designan
actos ilocucionarios; no ocupan una posición única.
C. No la ocupan en cuanto a estar relacionados con los hechos según una única manera
con arreglo a la cual serían verdaderos o falsos. V/F apuntan a una dimensión de
apreciación en qué medida las palabras satisfacen los hechos, situaciones, etc. a
las que se refieren.
D. Por ello, el contraste entre lo “normativo o valorativo” por un lado, y lo fáctico por
otro, tiene que ser eliminado.
E. La teoría del significado como equivalente a “sentido” y “referencia” ha de requerir
reformulación sobre la base de la distinción entre actos locucionarios e ilocucionarios.
A la luz de la teoría general aludida, se observa que se precisa una lista de las fuerzas
ilocucionarias de una expresión.
En función de sus fuerzas ilocucionarias, es posible distinguir cinco clases generales de
verbos:
1) Judicativos. Tienen por caso típico emitir un veredicto, sea por estimación, por
cálculo, o apreciación. Ej: apreciar, considerar, encontrar, estimar, evaluar, hallar,
interpretar y juzgar
2) Ejercitativos. Consisten en el ejercicio de potestades, derechos o influencia, como p.
ej. Votar, ordenar, instar, aconsejar, prevenir, etc.
3) Compromisorios. Tienen por caso típico el prometer o comprometer, e incluyen los
anuncios de intención, las adhesiones. Ej. prometer, jurar, asegurar.
4) Comportativos. Constituyen un grupo heterogéneo, se relacionan con el
comportamiento social, p. ej. pedir disculpas, felicitar, elogiar, dar el pésame,
desafiar.
5) Expositivos. Ponen de manifiesto el modo cómo las expresiones que se emiten
encajan en un argumento o conversación, como “contesto”, “concedo”, “postulo”.
VERBOS
1. JUDICATIVOS
absuelvo condeno doy por establecido (que
ha ocurrido tal hecho)
considero o juzgo interpreto como entiendo que
(que tal es la solución
en derecho)
lo veo como determino calculo
computo estimo sitúo
ubico (espacial mente) ubico (temporalmente) mido
lo incluyo en… lo hago (v. gr.: casado) tomo (x como y)
clasifico ordeno (por méritos, taso
tamaños, etcétera)
valúo valoro describo
caracterizo diagnostico analizo
2. EJERCITATIVOS
destituyo o despido degrado rebajo (de categoría a otro)
despido excomulgo pongo un nombre
ordeno mando doy directivas
fallo multo acuerdo
exijo (el pago de un impuesto) voto por nombro (como candidato)
elijo reclamo doy
lego aconsejo abogo por
ruego suplico pido
insto a presiono recomiendo
proclamo anuncio rechazo
sanciono (una ley) suspendo (una sentencia) veto
consagro declaro cerrado declaro abierto
3. COMPROMISORIOS
prometo pacto contrato
me comprometo me obligo doy mi palabra
estoy determinado tengo la intención expreso mi intención
significo proyecto tengo el propósito
me propongo lo haré contemplo
tengo en vista me empeño juro
garantizo aseguro que apuesto
hago voto (de pobreza) estoy de acuerdo consiento
me consagro a me pronuncio por tomo partido por
adopto defiendo abrazo (una causa)
adhiero me opongo apoyo
4. COMPORTATIVOS
1. Para pedir disculpas tenemos “pido disculpas”.
2. Para agradecer tenemos “agradezco”.
3. Para expresar solidaridad tenemos “deploro”, “me compadezco”, “me
conduelo”, “me congratulo”, “felicito”, “simpatizo”.
4. Para actitudes tenemos “me declaro ofendido”, “no me importa”, “rindo
tributo”, “critico”, “me quejo”, “me agravio”, “aplaudo”, “paso por alto”, “elogio”,
“lamento” y los usos no ejercitativos de “censuro”, o “culpo”, “apruebo” y “apoyo”.
5. Para saludar tenernos “doy la bienvenida”, “te deseo buena suerte”.
6. Para deseos tenemos, “te bendigo”, “te maldigo”, “brindo por”, y “te deseo” (en
su uso estrictamente realizativo).
7. Para desafíos tenemos, “reto”, “desafío”, “invito” (v. gr.: a polemizar sobre un
tema).
EXPOSITIVOS (el esquema y la numeración son los de Austin. Los signos de duda son de Austin)
1. afirmo
niego
enuncio
describo
clasifico
identifico
2. observo
menciono
¿interrumpo?
3. informo
aviso
digo
respondo
replico
3.a pregunto
4. testifico
refiero
juro
conjeturo
¿dudo?
¿sé?
¿creo?
5. acepto
concedo
retiro
concuerdo
me allano a
objeto
adhiero a
reconozco
repudio
5ª. corrijo
reviso
6. postulo
deduzco
arguyo
omito (deliberadamente)
¿destaco?
7. comienzo por
paso a
concluyo con
7a. interpreto
distingo
analizo
defino
7b. ejemplifico
explico
formulo
7c. significo
me refiero
llamo
entiendo
considero como