Carpeta 100 T13 Deconstrucción
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La deconstrucción es un método creado por
Derrida, en el que se acentúa o se lleva al
extremo el carácter no representativo del lenguaje
(o sea, el lenguaje no se toma como un soporte
que significa algo, un signo). Esto lleva a
desestimar también el discurso deductivo y
racional. Al no tomar el discurso o logocentrismo
como racional,
todos los discursos tienen el mismo nivel. No hay
privilegios.
Ahora bien, “deconstruir” no significa “destruir”
ni “desarmar”, sino que es una nueva y distinta
forma de comprender. En términos estrictos de
“construcción”, es un constante deconstruir y
construir, una y otra vez. O sea, la propia
deconstrucción resulta insuficiente.
La deconstrucción disuelve el lenguaje tal como
se lo entiende hasta el momento, y se da lugar a
la “escritura”, cuyo saber llama Derrida
“gramatología”. Es un saber de lo que está
escrito, que es independiente del razonamiento y
la verdad. Lo que no se puede hacer es una
ciencia o disciplina de lo que está escrito, porque
la escritura envuelve toda la historia y todo lo
que es. No hay nada que esté fuera ni dentro de
ella. Se disuelve también, entonces, el estudio del
“es”, o del “ser”.
Si hubiera un “ser”, entonces habría afirmación
positiva de algo, distinto de lo otro, separado de
lo otro. No hay entonces límite. De aquí que
Derrida se refiera constantemente a lo marginal,
lo inesencial, que en realidad no lo es. Lo
marginal es tan central como lo supuestamente
central. La verdad, entonces, queda diseminada
en la diferencia. Todo se difiere. Hay entonces
repetición, polisemia (“sema” como sentido y
también signo), diferencia y diseminación. Estas
4 palabras forman la deconstrucciòn.
Todas las escrituras se entrecruzan, haciéndose y
deshaciéndose perpetuamente. La inclusión se
deshace y la exclusión se constituye a base de un
discurso posible e incluible. Se trata de religar y
releer desde todos los ángulos posibles,
fragmentando, juntando y volviendo a
fragmentar.
La filosofía, entonces se fragmenta en ficción y
otro tipo de relatos. La decapita porque le “saca”
su núcleo, el ser. Pero hacer esto con la filosofìa
es hacerlo también con todos los discursos.
Incluyendo, por supuesto, al Derecho. Hay
Derecho en la ley, la jurisprudencia, la doctrina y
los procesos jurídicos, pero también en todo
ámbito discursivo. El Derecho siempre viene de
alguna relación anterior (“anterior” lógica y
realmente): relaciones de poder, de cultura, de
placer, de fantasía, de dominio, de tristeza, etc.
etc. En la deconstrucción hay desplazamiento,
recomposición, disociación de significantes…
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Carpeta 100 T13 Diferencia, Diferancia y
Falta
El término “diferencia” ha
desempeñado un papel muy importante en toda la
historia de la metafísica y la lógica. En líneas
grales, la diferencia se opone a la unidad, pero a
la vez no puede comprenderse sin una cierta
unidad. Es considerada por muchos como uno de
los “géneros del ser” o “categorías”.
Por ejemplo, Porfirio (232-304 d.C.), introdujo
una clasificación de tipos de diferencia muy
aceptada por siglos: hay una diferencia común,
que separa accidentalmente una cosa de otra
(como un hombre de pie, de un hombre sentado);
la diferencia propia, que aunque separa también
accidentalmente una cosa de otra, lo hace por
medio de una propiedad inseparable de la cosa
(como un cuervo, que es negro, se distingue de
un cisne, que es blanco); la diferencia
máximamente propia, que distingue
esencialmente una cosa de otra, pues la diferencia
se funda en una propiedad esencial o
supuestamente esencial (como el hombre, al que
se identifica con “racional”).
Como antecedente inmediato de Derrida,
Wittgenstein criticó a los filósofos que están
deseosos de y ansiosos por generalidades. Estos
filósofos se apresuran, según Wittgenstein, a
obtener definiciones casi siempre mediante
analogías precipitadas. Como a menudo un solo
término se aplica a multitud de casos distintos,
los filósofos concluyen que hay una esencia
común a muchos casos y cosas. Pero aunque
haya semejanzas familiares entre varios usos de
un término, no es legítimo concluir que existe un
significado general. Contra el esencialismo y la
tendencia a la unidad, Wittgenstein proclama la
diversidad y la diferencia. Lo nuevo del
“diferencialismo” es la idea de que el lenguaje es
últimamente injustificable y que, por tanto, el
Metalenguaje con mayúscula, aquel que tiene
como objeto el lenguaje en general (o sea, la
realidad), no puede descansar en ningún criterio.
Derrida habló de diferancia y diferencia. El
verbo “diferir” difiere de sí mismo: por una parte
indica distinción o desigualdad; por la otra,
expresa interposición o retraso. En francés, como
en español, “diferir” quiere decir a la vez ser
diferente o retardar. El “retraso” es un
espaciamiento y un temporalizar que pospone lo
que se niega en la actualidad, lo posible que es
ahora imposible. En un caso hay no identidad. En
otro, el orden de “lo mismo”. Pero debe haber
algo común, si bien enteramente diferente dentro
de lo que relaciona los dos movimientos de
diferir. El término “diferancia” es usado para
indicar la mismidad no idéntica. Con la vocal “a”
se puede referir a diferir tanto en el sentido
espacio-temporalizando, como de un movimiento
que estructura toda disociación.
Diferancia no es, dice Derrida, ni una palabra ni
un concepto. Sin embargo, en ella puede verse,
no la suma, sino la juntura de lo que se escribe
decisivamente en el pensamiento de nuestra
época: diferencia de fuerzas en Nietzsche, entre
otros ejemplos. Derrida habla primero de una
letra – la “a” -, lo que es posible sólo dentro del
sistema de escritura fonética que a su vez se halla
en una forma entera de cultura; habla luego de la
“a” de “diferancia” en la forma de decir lo que no
es; y afirma, bien que no finalmente, que las
diferencias son producidas, diferidas, por la
diferancia. La diferancia es un nombre metafísico.
Hace referencia a que, cuando se define algo
positivamente, se deja de lado, más allá del
límite, a lo demás. Pero eso, que falta, en
realidad es tan constitutivo de lo definido como lo
definido mismo. O sea, en la diferencia, hay algo
olvidado, algo que falta. En la diferancia, la falta
es constitutiva.