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Modificación A La Ley de Nacional de Armas y Explosivos - LEY #20.429 Capítulo I - Disposiciones Generales

Este proyecto de ley propone la implementación de un registro nacional de identificación balística de armas de fuego en Argentina. Esto requeriría que todas las armas se sometan a pruebas para registrar su huella balística única y crear una base de datos, con el fin de mejorar la investigación de crímenes y el control sobre el tráfico ilegal de armas. El documento presenta estadísticas sobre tenencia legal e ilegal de armas y tasas de homicidios en Argentina y la región para respaldar la necesidad de esta med

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Modificación A La Ley de Nacional de Armas y Explosivos - LEY #20.429 Capítulo I - Disposiciones Generales

Este proyecto de ley propone la implementación de un registro nacional de identificación balística de armas de fuego en Argentina. Esto requeriría que todas las armas se sometan a pruebas para registrar su huella balística única y crear una base de datos, con el fin de mejorar la investigación de crímenes y el control sobre el tráfico ilegal de armas. El documento presenta estadísticas sobre tenencia legal e ilegal de armas y tasas de homicidios en Argentina y la región para respaldar la necesidad de esta med

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PROYECTO DE LEY

El Senado y la Cámara de Diputados…

Modificación a la Ley de Nacional de Armas y Explosivos - LEY N° 20.429

Capítulo I - Disposiciones generales

ARTÍCULO 1º — Modifícase el artículo 3° de la Ley Nacional de Armas y


Explosivos 20.429, el que quedará redactado de la siguiente forma:

"Clasificación del material

Art. 3° — A los fines de esta ley, los materiales mencionados en el artículo


1° se clasificarán en las siguientes categorías:

1° Armas de guerra.

2° Pólvoras, explosivos y afines.

3° Armas de uso civil.

El Poder Ejecutivo establecerá en la reglamentación de la presente ley los


elementos que integran cada una de las categorías. En los
correspondientes a las categorías 1) y 2), se determinarán los "de uso
exclusivo para las instituciones armadas", los “de uso para la fuerza
pública", los "de uso civil condicional", los "de usos especiales" y los "de
uso prohibido".

Piezas sueltas, repuestos e ingredientes

Las disposiciones sobre los materiales comprendidos en esta ley serán


aplicadas, en los casos que las reglamentaciones determinen, a las piezas
sueltas de que se compongan y a sus repuestos, o a sus ingredientes si se
tratara de sustancias, siempre que su destino y utilización fueran
exclusivos o especiales para el material previsto.

Marcas, contraseñas, numeración, huella

Los materiales llevarán la numeración, huella balística, marcas y


contraseñas que corresponda, sean éstas de fabricación o colocadas por la
autoridad, de acuerdo con lo que determine la reglamentación".

ARTÍCULO 2º — Incorpórase a la Ley Nacional de Armas y Explosivos


20.429, como artículo 9 bis, el siguiente texto:

Identificación balística

Artículo 9 bis. Deberá asentarse la huella balística de cada una de las


armas de fuego amparadas en la presente ley; para el efecto, debe recoger
los proyectiles, vainas servidas y cartuchos percutidos que arroje la
prueba respectiva, para crear el banco digital de huellas balísticas u otra
tecnología que en un futuro lo reemplace.
La Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMAC) llevará un
registro especial de identificación balística de armas de fuego y custodiará
los elementos de prueba que, como resultado del procedimiento que la
reglamentación determine, se almacenen en el Registro.

El Registro especial de identificación balística contará con estaciones de


escaneo locales o regionales que permitirán optimizar su capacidad de
carga.

Empadronamiento

La toma de la huella balística, será obtenida a través de la aplicación de


pruebas técnicas realizadas al arma de fuego ante las Instituciones
autorizadas y deberá cumplimentarse antes de la entrega al legítimo
usuario.

A partir de la entrada en funcionamiento del Registro de Identificación


Balística, las personas físicas o jurídicas habilitadas como legítimos
usuarios deberán realizar el procedimiento de toma de huella balística de
las armas de fuego con permiso de porte o tenencia para su
empadronamiento en el registro respectivo.

Dicha medida deberá alcanzar a todas las armas de fuego en poder de las
fuerzas de seguridad provinciales y federales, así como las agencias de
seguridad privada, tanto las asignadas como aquellas resguardadas en
armeros para tareas específicas.

Certificado de Identificación
El Registro de Identificación Balística expedirá un Certificado de
Identificación, el que será considerado como documento hábil a los fines
de probar el cumplimiento de los sujetos obligados a las obligaciones que
esta Ley exige.

Centros regionales de información balística

La ANMAC, en cooperación con una o varias provincias, deberá propender


a la creación de centros regionales de información balística.

Dichos centros funcionarán bajo una conducción coordinada de


autoridades nacionales, provinciales y locales y tendrán, entre otros
objetivos, los siguientes:

- Responder a los requerimientos de las autoridades judiciales respecto a


la propiedad y trazabilidad de las armas de manera ágil.

- Conformar grupos de estudios que den seguimiento al funcionamiento


local del mercado de armas y su relación con la actividad criminal,
identificando el probable origen de las armas a los fines de informar
políticas públicas para la prevención del delito y el mejoramiento de la
investigación criminal.

ARTÍCULO 3º - De Forma
FUNDAMENTOS

Sra. Presidenta:

El objetivo central de este proyecto de ley es la implementación de


un registro nacional de identificación balística de las armas de fuego que
circulan en el territorio nacional.

La huella de identificación balística está determinada por las marcas


características que el extremo o punta de la aguja de percusión del arma
deja grabadas en el lugar de impacto sobre los proyectiles, vainas servidas
y cartuchos percutidos; marcas que son individuales para cada arma, tal y
como lo son las huellas dactilares de las personas.

Es deber del Estado ejercer el control de quienes tienen y portan


armas para garantizar el debido respeto a la vida, la integridad física, la
libertad, la seguridad y justicia de todos los habitantes de la república,
como valores supremos inherentes al ser humano y reconocidos en la
Constitución Nacional.

En Argentina, las cifras de portación de armas nos revelan - según


estadísticas oficiales - que existen 1.060.910 legítimos usuarios de armas
de fuego autorizados por el Estado. La evolución histórica muestra que la
proporción de usuarios con la credencial vigente se ubica siempre entre un
30% y un 40%, pero en 2020 y 2021 cayó por debajo del 30%.
Al mismo tiempo, las cifras muestran que el universo de legítimos
usuarios crece todos los años en un porcentaje menor al 2,5%. El año de
menor crecimiento fue 2020, marcado por la pandemia, con un 0,8%
anual, y 2021 fue el de mayor crecimiento (2,3%). Un 20% de los legítimos
usuarios pertenecen a las fuerzas armadas y de seguridad y, sobre el
universo total de credenciales, menos del 1% corresponden a mujeres.

Otro dato importante es que en la Argentina hay 1,7 millones de


armas registradas. La cifra indica la cantidad de armas de fuego con
“credencial de tenencia” emitida para usuarios individuales. Desde 2016
en adelante, 2017 fue el año con mayor cantidad de armas registradas
ante la ANMAC (57.302), seguido de 2021 (52.001). Con datos hasta
mediados de 2022 se registraron 32.916 trámites de solicitudes de
credenciales de tenencias de armas de fuego (Según último informe de
gestión semestral publicado por Anmac)

No existen estadísticas que den cuenta de la cantidad de armas que


circulan en el mercado informal. Sin embargo, las últimas encuestas de
victimización daban cuenta de que había armas de fuego en el 10% de los
hogares del país, por lo que se estima que hay alrededor de 4 millones de
armas en hogares (contando las registradas y las no registradas).

Como bien lo señalan desde la ANMAC “Las armas de fuego que se


encuentran a los márgenes de los controles registrales del Estado
representan un delito de acción pública, e implican un incremento de los
riesgos de que éstas acaben en escenarios delictivos”.
Así las cosas, resulta necesario traer a colación información
estadística, particularmente en lo ateniente a la cantidad de homicidios en
el país y la región, particularmente haciendo foco en el rol que juegan en
éste fenómeno las armas de fuego.

En este sentido, desde una perspectiva comparativa y tomando


como fuente la base de datos de homicidios intencionales generada por la
Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODC), la tasa
de homicidios dolosos de Argentina se ubica levemente por debajo del
promedio mundial, que oscila en las últimas décadas entre los 6 y los 7
homicidios intencionales cada 100.000 habitantes, y por debajo del
promedio para el continente americano, que se mantiene desde hace
décadas en torno a los 16 homicidios intencionales cada 100.000
habitantes (UNODC, 2019).

América, a pesar de no tener conflictos bélicos declarados, es la


región más violenta del mundo. En 2020 registró 160.800 de las 436.900
muertes violentas a escala global (UNODC). En ese contexto, el uso de
armas de fuego como instrumento homicida es significativamente más
alto en América (6 casos de cada 10) que en el resto del mundo (3 casos de
cada 10).

A su vez, el Balance de InSight Crime de los homicidios en 2022,


arrojó que gran parte de América Latina marcó un récord de tasas de
homicidios por el narcotráfico, la violencia de grupos armados y el flujo de
armas.
Argentina no se encuentra en una mala posición si se tiene en
cuenta el contexto regional. La tasa de homicidios dolosos del país para el
año 2021 (4,2 víctimas cada 100.000 habitantes) es una de las más bajas
de Latinoamérica, solo por encima de Chile (3,9 víctimas cada 100.000
habitantes). Venezuela (40,4), Honduras (35.8), Colombia (26,10), Ecuador
(25,9) y México, (25,2) lideran las estadísticas de homicidios de América
Latina. La cifra nacional es preocupante, sin embargo, si se tiene en cuenta
que la tasa de homicidios de Europa es de 1 víctima cada 100.000
habitantes.

En el año 2022 hubo 1959 víctimas de homicidio doloso en nuestro


país, lo que implica una muerte cada cuatro horas, o seis muertes por día.

A su vez, al analizar los datos en el nivel subnacional, se observa una


gran heterogeneidad entre las provincias, llegando algunas a tener tasas
diez veces superiores a otras. Las provincias con tasas más altas de
homicidios son Santa Fe (11,4), Chubut (5,6), Misiones (5,5), Neuquén
(5,3), y Formosa (5), mientras que las que registran valores más bajos son
San Juan (1.1), La Rioja (1,5) y Catamarca (2.1).

Según informe del Sistema Alerta Temprana - Homicidios Dolosos


en la República Argentina (2017-2021) del Ministerio de Seguridad
Nacional, en el año 2021 el 52,3,% de los homicidios dolosos fue
perpetrado con armas de fuego, mientras que en las jurisdicciones
provinciales ese porcentaje escaló a 77,7% en Santa Fe, seguido por la
provincia de Buenos Aires (58,25) y de la Tucumán (56,2%).
Teniendo en cuenta dichos datos, se hace indispensable actualizar
nuestra normativa para enfrentar los desafíos que se presentan en la lucha
contra la criminalidad, dotando de herramientas tecnológicas a los
operadores jurídicos, con el fin de facilitar las labores de investigación,
juzgamiento y desempeñando una función de prevención.

Identificar el ADN del arma o huella balística a través de un registro,


contribuiría a esclarecer más fácilmente los hechos punibles y se podría
establecer cuantas armas de fuego que originariamente parten del circuito
legal, son utilizadas por la criminalidad contra la vida y la integridad de las
personas que residen en el país, además permitiría un mayor control y
seguimiento de las armas de fuego en el circuito legal e ilegal.

Desde el ámbito técnico, los avances tecnológicos permiten realizar


el registro de huellas balísticas de manera expedita, lo que hace viable y de
fácil acceso la implementación de esta herramienta de manera integral en
nuestro país.

Por su parte, propender a la creación de centros regionales de


información balísticas en cooperación con las provincias, con la
participación de autoridades locales, permitirá garantizar el acceso a la
información disponible, generará una red nacional de datos que
posibilitará la captura y comparación de evidencia balística para ayudar a
resolver y prevenir crímenes violentos que involucran armas de fuego.

Al usar la red nacional de información balística, los organismos de


investigación criminal asociados (nivel local, provincial o nacional) podrán
enviar a la red las pruebas de los casquillos de los cartuchos y las armas
delictivas incautadas, lo que les permite identificar rápidamente posibles
coincidencias con las pruebas penales ingresadas por otras jurisdicciones.

Asimismo, la conformación de grupos de estudios tendientes al


seguimiento del funcionamiento del mercado de armas y su relación con la
actividad criminal, permitirán generar información sustancial para
determinar políticas públicas para la prevención del delito y el
mejoramiento de la investigación criminal.

En la actualidad nuestro país cuenta con el Sistema Nacional


Automatizado de Identificación Balística (SAIB), que tiene por objetivo
implementar una Base Central Nacional de Evidencia Balística, donde se
almacenarán datos de proyectiles disparados, vainas servidas y armas de
fuego, a los efectos de contribuir a la identificación de las armas utilizadas
en hechos delictivos y aportar información valiosa para su esclarecimiento,
conforme a las requisitorias de las autoridades judiciales y/o del Ministerio
Público Fiscal en el marco del proceso penal específico (Resolución
66/2012 Ministerio de Seguridad).

Este precedente reconoce en sus considerandos, como relevante


para favorecer el esclarecimiento de la verdad respecto a los hechos
criminales investigados, la utilización de avances técnicos y científicos
—especialmente en materia de prueba pericial— que permitan optimizar
el descubrimiento y valoración de los datos probatorios. Sosteniendo a su
vez que el peritaje balístico constituye uno de los elementos de prueba
esenciales en cuanto a la identificación del arma y de la munición y las
condiciones de tiro (conf. Buquet, Alain “Manual de Criminalística
Moderna - La ciencia y la investigación de la prueba”, págs. 36 y sigs., Siglo
XXI Editores, México-Buenos Aires, 2da. edición en español, 2010).

Asimismo, resalta que las experiencias internacionales en la


implementación de esta tecnología ha posibilitado la conformación de la
Red de INTERPOL de Información sobre Balística (IBIN), el Sistema de
Identificación Europeo de Balística Integrada (Euro-IBIS), la Red
Canadiense de Información (CIBIN) y el Programa Integrado Nacional de la
Red de Información Balística de los Estados Unidos de Norteamérica
(National Integrated Ballistic Information Network Program - NIBIN). Todas
ellas redes que posibilitan el intercambio y comparación de datos sobre
proyectiles sujetos a investigaciones en el marco de un proceso penal,
valorando en esta instancia que los delitos perpetrados mediante armas
de fuego se vinculan en muchos casos a otras problemáticas delictivas,
tales como la criminalidad organizada, el terrorismo, el narcotráfico y/o la
trata de personas.

Por su parte la Resolución 313/2022 del Ministerio de Seguridad de


la Nación aprobó el “PROTOCOLO UNIFICADO DE IDENTIFICACIÓN
BALÍSTICA”, donde se establecen los pasos metodológicos con el fin de
garantizar cómo y quién llevará a cabo este tipo de peritajes en la órbita de
las FUERZAS POLICIALES Y DE SEGURIDAD FEDERALES, aunando los
conceptos, medios y rango de conclusiones con los que se expedirán los
funcionarios intervinientes.
Por último, la Ley 25.938 establece en el ámbito del Ministerio de
Defensa - Registro Nacional de Armas, el "REGISTRO NACIONAL DE ARMAS
DE FUEGO Y MATERIALES CONTROLADOS, SECUESTRADOS O INCAUTADOS,
en el cual se asentará los datos correspondientes a las armas de fuego, sus
partes y repuestos, sistema de disparo, marcas, modelos, calibre y
numeración, municiones y demás materiales controlados incluidos en la
Ley Nacional de Armas y Explosivos y sus reglamentaciones, que hayan
sido secuestrados o incautados por los Poderes Judiciales Nacional y
Provinciales, Fuerzas de Seguridad, Policía Federal Argentina y Policías
Provinciales, y demás organismos competentes. A dicha información
tendrán acceso pleno el Registro Nacional de Armas y la Secretaría de
Seguridad Interior, a los fines del adecuado ejercicio de sus respectivas
competencias.

Como observamos de los precedentes normativos citados, existe un


camino transitado en la temática, pero no contamos al día de hoy con un
registro nacional balístico que concentre y almacene las huellas de cada
una de las armas de fuego que ingresa al sistema legal en la República
Argentina.

La Ley Nacional 20429 (1973) de armas y explosivos regula la


adquisición, uso, tenencia, portación, transmisión por cualquier título,
transporte, introducción al país e importación de armas de fuego y de
lanzamiento a mano o por cualquier clase de dispositivo, agresivos
químicos de toda naturaleza y demás materiales que se clasifiquen como
armas de guerra, pólvoras, explosivos y afines, y armas, municiones y
demás materiales clasificados de uso civil en todo el territorio de la
Nación.

Tanto la norma como sus decretos reglamentarios, receptan en


forma amplia lo que respecta a la expedición de los permisos de porte,
tenencia y especiales, así como la distinción de las armas de uso privativo
de la Fuerza Pública y la numeración, marca y contraseña de los
materiales, pero no contempla la registración de la huella balística de las
armas de fuego, dificultando la identificación del arma de donde proviene
un proyectil.

Varios países de la región han implementado cambios normativos


en este sentido, fijando la obtención de la huella balística de manera
obligatoria, entre los cuales se destacan México, Guatemala y Uruguay.

En México rige la Ley Federal de armas de fuego y explosivos,


promulgada el 11 de enero de 1972 a través de la cual se establece la
consolidación de una base de datos de huella balística de las armas
asignadas a las instituciones de seguridad pública. Guatemala mediante
Acuerdo Gubernativo número 85-2011, Reglamento de la Ley de Armas y
Municiones, reformado por el Decreto número 20 de 2012, estableció la
creación de un Banco de Datos Balístico conformado por un registro físico
de las huellas balísticas y un banco digital de las armas. En dicha
legislación se obliga a tomar la huella balística (integrada por la ojiva y
vaina o cascabillo) a cada arma de fuego en la Dirección General de la
Policía Nacional Civil. Y en Uruguay la Ley 19.247 de Tenencia, Porte,
Comercialización y Tráfico de Armas de Fuego, Municiones, Explosivos y
Materiales Relacionados, con la modificación de marzo de 2014,
estableció que cada arma que se comercialice en el mercado uruguayo
contará con el registro de la huella dactilar y huella genética del
comprador, también con la evidencia balística que surge con cada disparo.

Por otra parte, existen diferentes instrumentos internacionales


relativos a la lucha contra el crimen organizado, la fabricación y tráfico de
armas aprobados por nuestro país como el Protocolo contra la Fabricación
y el Tráfico Ilícitos de Armas de Fuego, sus Piezas y Componentes y
Municiones, que complementa la Convención de las Naciones Unidas
contra la Delincuencia Organizada Transnacional, adoptado por la
Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas el 31 de
mayo de 2001 Ley 26.138; el Programa de Acción y el Instrumento de
Rastreo Internacional para la prevención, combate y erradicación del
tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras de la ONU (UNPoA) se creó en
2001 y 2005 consecutivamente, y los Estados miembros se convocan a
reuniones cada 2 años; la Convención Interamericana contra la Fabricación
y el Tráfico Ilícito de Armas de Fuego, Municiones, Explosivos y Otros
Materiales Relacionados, aprobada por Ley Nº 25.449, destacándose las
acciones estatales tendientes a impedir, combatir y erradicar la fabricación
y el tráfico ilícito de armas de fuego, municiones, explosivos y otros
materiales relacionados y la importancia de promover y facilitar la
cooperación y el intercambio de información entre los Estados parte; la
Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada
Transnacional (Convención de Palermo - Ley 25632); la Decisión 552 de la
Comunidad Andina, por medio de la cual se establece el Plan Andino para
la prevención, combate y erradicación del tráfico ilícito de armas pequeñas
y ligeras en todos sus aspectos y el Protocolo sobre Prohibiciones o
Restricciones del Empleo de Minas, Armas Trampa y Otros Artefactos
(Protocolo II según fue enmendado el 3 de Mayo de 1996), anexo a la
Convención sobre Prohibiciones o Restricciones del Empleo de Ciertas
Armas Convencionales que puedan Considerarse Excesivamente Nocivas o
de Efectos Indiscriminados, y el Protocolo sobre Armas Láser Cegadoras
(Protocolo IV) adicional a la Convención sobre Prohibiciones o
Restricciones del Empleo de Ciertas Armas Convencionales que Puedan
Considerarse Excesivamente Nocivas o de Efectos Indiscriminados (Ley
24974).

También podemos citar como antecedentes legislativos la creación


de Registros de Identificación Balística, los establecidos en las
jurisdicciones provinciales como Mendoza, Córdoba y Santa Fe.

Por ello, la presente iniciativa legislativa promueve la identificación


de la huella balística de cada una de las armas de fuego amparadas por la
ley 20.429, creando a tales efectos un registro especial de identificación
balística nacional en el marco de la Agencia Nacional de Materiales
Controlados -ANMAC (ex RENAR)-. Estableciendo la toma obligatoria de la
huella balística del arma de fuego antes de la entrega al legítimo usuario y
el empadronamiento de las huellas respectivas a todas las armas de fuego
en circulación en poder de las personas físicas o jurídicas habilitadas como
legítimos usuarios. Como así también, la huella de todas las armas de
fuego en poder de las fuerzas de seguridad provincial y federal y de las
agencias de seguridad privada.

Es importante mencionar que un elevado número de armas legales


termina en el mercado ilegal, al servicio de intereses ilegítimos y
criminales. Ello implica que las armas ilegales nacen lícitas, pero terminan
en la ilegalidad a través de múltiples mecanismos, como el desvío, el robo
de puntos de producción y de las reservas estatales (militares o policiales),
los acuerdos de exportaciones falsas, la reexportación no autorizada a
terceros países, las capturas en zonas de conflicto, el reciclaje de
excedentes de armas, el robo o la pérdida de comerciantes legales o
ciudadanos particulares, el fraude por parte de propietarios privados, la
destrucción simulada de armas, la reactivación ilícita de armas
desactivadas y la conversión de armas de fuego no letales (UNODC 2020).
Es justamente por todos estos motivos que pretendemos
implementar ésta herramienta de registro nacional. Ello a los fines de
brindar a los operadores jurídicos y a los encargados de implementar
políticas públicas de persecución penal y prevención y seguridad
ciudadana, un mecanismo preciso y eficiente a tal fin.

Por todo lo expuesto, solicito el acompañamiento de mis pares para


la aprobación del presente proyecto de ley.

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