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Investigación en Medicina de Emergencias

Este documento presenta la revista de Educación e Investigación en Emergencias Volumen 4 - Número 1. Incluye artículos originales, de revisión, especiales y casos clínicos sobre temas de emergencias médicas. También presenta el consejo editorial, agradece a los revisores y hace un llamado a la participación y accesibilidad para todos en la ciencia abierta y medicina de urgencia.

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Investigación en Medicina de Emergencias

Este documento presenta la revista de Educación e Investigación en Emergencias Volumen 4 - Número 1. Incluye artículos originales, de revisión, especiales y casos clínicos sobre temas de emergencias médicas. También presenta el consejo editorial, agradece a los revisores y hace un llamado a la participación y accesibilidad para todos en la ciencia abierta y medicina de urgencia.

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Revista de

Educación e Investigación en
EMERGENCIAS
VOLUMEN 4 - NÚMERO 1 / Enero-Marzo 2022 – eISSN: 2604-6520 [Link]

Carta de agradecimiento a los revisores 1


L.A. Gorordo-Delsol

Editorial
Índices, ciencia abierta y Medicina de Urgencia: participación y accesibilidad para todos 3
L.A. Gorordo-Delsol

Artículos originales
Presión con manómetro del neumotaponamiento del tubo endotraqueal en pacientes adultos en el servicio de urgencias 5
C.J. Merlos-Villegas, R. Bañuelos-Huerta, J. García-Machorro y Ma.L. León-Vázquez
Lo que hemos aprendido durante la pandemia: la cloroquina 11
V.M. Camarillo-Nava, J.V. Rosas-Barrientos, N.A. Hernández-Pineda, F.J. Moreno-Rodríguez, R.E. Aguilar-Vargas, G.D. Quiroz-Cortés,
E. López-Rojas, J.L. Zendejas-Villanueva y J.A. Zamudio-González
Prevalencia de infarto agudo de miocardio en pacientes jóvenes y su patrón angiográfico 21
F. Hernández-Pérez y A.D. Núñez-Granados

Artículos de revisión
Evaluación inicial del paciente adulto mayor con trauma 27
E.A. Cervantes-Iturbe, C.M. Cuellar-Martínez, F. Bautista-Mendoza, C.A. Mendoza-Conde, L.G. Loría-Rodríguez y A. Rivero-Martínez
Tipos de diseños de estudio en la investigación clínica 33
M.M. Olivarec-Bonilla y J.J. Artega-Castrejón

Artículo especial
Medicina de desastres: una necesidad 37
L.D. Sánchez-Arreola y E.N. Saleme-Cruz

Casos clínicos
Hombre de 77 años con dolor lumbar: reporte de un caso 40
E.L. Tamayo-Pérez, S.A. Giraldo-Serrano, L.S. Nasiff-Cabrales y M.A. Muñoz-Rubiano
Cetoacidosis diabética severa secundaria a síndrome de resistencia a la insulina tipo B 45
L.J. Rodríguez-Cruz, G. Capiz-Lemus y R.J. Sandoval-Muñiz
Dolor abdominal agudo y obstrucción intestinal como presentación clínica de intoxicación por plomo: reporte de caso 50
G.E. Gavilánez-Chávez, J. Millán-Lizárraga, L.A. Pulido y H. Scott-López

Carta al editor
¿Blogerización de la medicina? Informalidad académica 55
J.L. Sandoval-Gutiérrez

PERMANYER
[Link]
Revista de
Educación e Investigación en
EMERGENCIAS
VOLUMEN 4 - NÚMERO 1 / Enero-Marzo 2022 – eISSN: 2604-6520 [Link]

CONSEJO EDITORIAL / EDITORIAL BOARD

Presidente / President
Dr. Luis Daniel Sánchez Arreola
Secretaría de Salud, Instituto Nacional de Salud Pública
Ciudad de México, México

Vicepresidente / Vice-President Editor en Jefe / Editor in Chief


Dr. Julio Cesar Olvera Barajas Dr. Luis Antonio Gorordo Delsol
Subdirección Médica, Hospital General “Dr. Darío Fernández” ISSSTE Unidad de Cuidados Intensivos Adultos, Hospital Juárez de México
Servicio de Urgencias UHF #28 “Gabriel Mancera” IMSS Ciudad de México, México
Ciudad de México, México

Editores Ejecutivos / Executive Editors


Dra. María Miroslava Olivarec Bonilla Dr. Jaziel Israel Mendoza Villalba
Servicio de Urgencias, Hospital General de Zona #1 de Cuernavaca, IMSS Servicio de Urgencias, Hospital General de Zona y
Cuernavaca, Morelos, México Medicina Familiar #2 de Monterrey, IMSS
Monterrey, Nuevo León., México

Editores Asociados / Associate Editors


Dr. Jesús Daniel López Tapia Dr. José Emmanuel Puc-Cruz Dr. Edgar Landa Ramírez
Editor asociado de Educación Editor Asociado de Enfermería Editor asociado de Salud Mental
Escuela de Medicina, Universidad Unidad de Cuidados Intensivos, Programa de Psicología de Urgencias,
de Monterrey, Monterrey, Nuevo León, México Clínica Hospital Mérida ISSSTE Hospital General “Dr. Manuel Gea González”,
Escuela de Enfermería, Instituto de Ciencias Facultad de Psicología, Universidad Nacional
Dr. Javier Saavedra Uribe Humanas A.C Mérida, Yucatán, México Autónoma de México,
Editor asociado de Reanimación
Ciudad de México, México
Dirección de Ciencias Clínicas, Dra. Estrella Albarrán Suárez
Universidad de Monterrey Servicio de Urgencias, Editora asociada de Prehospital Jud. de Organización Dr. Augusto Flavio Figueroa Uribe
Hospital General “Darío Fernández”, ISSSTE de la Atención de Urgencias, Editor asociado de Pediatría
Monterrey, Nuevo León, México Centro Regulador de Urgencias Médicas, Secretaría de Subdirección Médica, Hospital Pediátrico de Peralvillo,
Salud de Ciudad de México Secretaria de Salud de Ciudad de México,
Ciudad de México, México
Dr. Ansony R. Godínez Vidal
Editor asociado de Emergencias Quirúrgicas
Servicio de Endoscopía Gastrointestinal,
Hospital General de México “Dr. Eduardo Liceaga”,
Ciudad de México, México

Comité Editorial Nacional / National Editorial Committee


Dr. Ahgiel Jiménez Ruiz Dra. Ivonne Lisbeth López López Dr. Cidronio Albavera Hernández
HGZ 25 IMSS, Ciudad de México, México HGZ/MF No.2 IMSS, Monterrey, HGR No.1 IMSS, Cuernavaca, Morelos, México
Nuevo León, México
Dr. Ricardo Muñoz Grande Dr. Salvador Gómez García
HGR No.25, Ciudad de México, México Dr. Edmundo García Monroy HGR No.1, Morelia, Michoacán, México
Dirección de Prestaciones Médicas,
Dra. Érika Hernández Plata Ciudad de México, México
Dra. Graciela Merinos Sánchez
Hospital de Especialidades No.1 CMN del Hospital General de México “Dr. Eduardo Liceaga”,
Bajío-León, León, Guanajuato, México Dra. Virginia Velasco Díaz Ciudad de México, México
HGR No.25, Ciudad de México, México
Dr. Diego Armando Santillán Santos José Isaac Velázquez Alcantar
Hospital General de México “Dr. Eduardo Dr. Gustavo López Orozco HGR No.1 IMSS, Cuernavaca, Morelos,
Liceaga”, Ciudad de México, México Hospital Ángeles de Morelia, Morelia, México
Michoacán, México
Dra. Sandybell Sosa Santos Dr. Marcos A. Amezcua Gutiérrez
Hospital Juárez de México, Dr. Fausto Antonio Orozco Ojeda Hospital Star Medica Lomas Verdes,
Ciudad de México, México HGZ 2A IMSS, Ciudad de México, México Naucalpan, Estado de México, México
Comité Editorial Nacional / National Editorial Committee
Dra. Jessica Garduño López Dr. Orlando R. Pérez Nieto Dr. Sergio Edgar Zamora Gómez
HGZ 1 “Dr. Carlos MacGregor” IMSS, Hospital General de San Juan del Río, Hospital de Beneficencia Española, Tampico,
Ciudad de México, México San Juan del Río, Querétaro, México Tamaulipas, México
Dra. Mactzil Teresa Sánchez Dr. Juan Oscar Toriz Chavarría Dra. Patricia Escalante Galindo
HGR No.1 IMSS, Cuernavaca, Morelos, HGR No.25, Ciudad de México, México Hospital Juárez de México,
México Ciudad de México, México
Dr. David Estrada García
Dr. Mario Arturo Carrasco Flores HGR No.1 IMSS, Cuernavaca, Morelos, Dr. Marcos Hernández Romero
Hospital Star Médica, Lomas Verdes México Hospital General de Iztapaluca, Iztapaluca,
Naucalpan, Estado de México, México Estado de México, México
Dra. Maridena Pérez Carlos
Dr. Jesús del Carmen Madrigal Anaya UMF No.31, San Nicolás de los Garza, Monterrey, México Dr. Miguel Ángel Sosa Medellín
Hospital Juárez de México, Ciudad de México, Luis Armando Gervacio Blanco UMAE No.2 IMSS, Estado de México, México
México ISSSTE, Ciudad de México, México
Rafael Tapia Velasco
Dra. Nancy Guevara Rubio Dra. Claudia Iveth Vázquez Gardía HGR No.25, Ciudad de México, México
HGR No.1 IMSS, Cuernavaca, Facultad de Estudios Superiores Iztacala,
Morelos, México Estado de México, México

Comité Editorial Internacional / International Editorial Committee


Dra. Barbara Hogan Dr. Ricardo Estrada Escobar Dr. Pascual Piñera Salmerón
Medical Director of Emergency Departments, Hospital Fundación, Bogotá, Colombia Servicio de Urgencias, Hospital General
Mühlenkreiskliniken Hospital Group, Universitario Reina Sofía, Murcia, España
Bad Oeynhausen, Alemania
Dra. María Lorena Pacheco Rivera
Hospital Juárez de México, Ciudad de México, Dr. Eric Revue
Dr. Darío Eduargo García México Île de France, París, Francia
Hospital El Cruce Alta Complejidad – Red Devendra Richhariya
Dr. Nestor Carlos Kirchner Buenos Aires,
Dr. Nikolett I. Medveczky Ordoñez Medanta The Medcity, Gurgaon, India
Hospital Juárez de México, Ciudad de México,
Argentina
México Dra. Roberta Petrino
Dr. Edgardo Menendez Emergency Department, S. Andre Hospital,
Hospital Médico Policial, Buenos Aires,
Dr. Iván M. Lima Lucero Vercelli, Italia
Hospital General Docente de Calderón, Quito,
Argentina
Ecuador Dr. Jiraporn Sri-on
Dr. Gonzalo Camargo Faculty of Medicine Vajira Hospital,
Departamento de Emergencias, Hospital
Dr. Salvador Espinosa Ramírez Bangkok, Tailandia
Servicio de Emergencias Médicas de la
B. Rivadavia, Buenos Aires, Argentina
Comunidad de Madrid, Madrid, España

La REVISTA DE EDUCACIÓN E INVESTIGACIÓN EN EMERGENCIAS (REIE) con e-ISSN: 2604-6520, es el órgano oficial de difusión científica de la So-
ciedad Mexicana de Medicina de Emergencia A.C. (SMME) que se publica desde 2019, y está indexada en DOAJ y ROAD, utiliza DOI por CROSSREF y
se almacena el repositorio CLOCKSS. Todo el material científico publicado en REIE queda protegido por derechos de autor y son propiedad de la SMME.

La SMME y la REIE no son responsables de la información y opiniones de los autores.

Toda correspondencia deberá ser dirigida al Editor, Dr. Luis Antonio Gorordo Delsol a las oficinas de la SMME en calle Prado Sur No. 275, col. Lomas
de Chapultepec, Alc. Miguel Hidalgo. CP 11000, Ciudad de México, México, o al correo: [Link]@[Link].

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mexico@[Link]

eISSN: 2604-6520 - Ref.: 6902AX211

Reproducciones con fines comerciales:


Sin contar con el consentimiento previo por escrito del editor, no podrá reproducirse ninguna parte de esta publicación, ni almacenarse en un soporte recuperable ni
transmitirse, de ninguna manera o procedimiento, sea de forma electrónica, mecánica, fotocopiando, grabando o cualquier otro modo, para fines comerciales.
Revista de
Educación e Investigación en Emergencias

Carta de agradecimiento a los revisores


Acknowledgment letter to reviewers
Luis A. Gorordo-Delsol1,2*
1Unidadde Cuidados Intensivos Adultos, Hospital Juárez de México; 2Comité Editorial de la Revista de Educación e Investigación en Emergencias,
Sociedad Mexicana de Medicina de Emergencia A.C.. Ciudad de México, México

Queremos agradecer a todos los profesionales de la proceso de validación según las instrucciones para au-
salud que colaboraron como revisores, de manera vo- tores y fueron enviados a 48 revisores, quienes en un
luntaria y consistentemente, en los procesos de revi- tiempo promedio de 24.07 días emitieron una opinión
sión por pares a que se someten todos los artículos científica, imparcial y justa, manteniendo el proceso
que se reciben en la Revista de Educación e Investi- ciego, con críticas constructivas que permitieron a mu-
gación en Emergencias (REIE), órgano oficial de difu- chos autores mejorar la calidad de sus trabajos para la
sión científica de la Sociedad Mexicana de Medicina eventual publicación3,4. En la tabla 1 se enlistan los
de Emergencia A.C. (SMME)1,2. revisores; la mayoría realizaron más de una revisión.
Durante 2021 se registraron 379 artículos (incluidos La REIE de la SMME inició un innovador proceso de
trabajos para congreso), de los que 124 solventaron el automatización para la entrega de constancia a los

Tabla 1. Revisores en orden alfabético por nombre (datos propios obtenidos de la plataforma de la REIE) 1
Angélica Morales Segura José Emmanuel Puc Cruz

Ansony Roger Godínez Vidal José Isaac Velázquez Alcantar

Ariana Cerón Apilpihuasco José Miguel Ángel Llamas Montes

Arturo Garza de la Maza Juan Óscar Toriz Chavarría

Blanca Estela Herrera Morales Julio Adrián Burgos Acosta

Cidronio Albavera Hernández Luis Armando Gervacion Blanco

Cintia Tamara Sánchez Cervantes Luis Daniel Sánchez Arreola

Darío Eduardo García Mactzil Teresa Sánchez

Diana Madrigal Sánchez María Miroslava Olivarec Bonilla

Diego Armando Santillán Santos María Reyna Huerta Sánchez

Eduardo Mercado Cruz Marisela Pérez Cansino

(Continúa)

Correspondencia: Disponible en internet: 14-02-2022


*Luis A. Gorordo-Delsol Rev Educ Investig Emer. 2022;4(1):1-2
E-mail: [Link]@[Link] [Link]
2604-6520 © 2022 Sociedad Mexicana de Medicina de Emergencias, AC. Publicado por Permanyer México SA de CV. Este es un artículo open access
bajo la licencia CC BY-NC-ND ([Link]

1
Rev Educ Investig Emer. 2022;4(1)

Tabla 1. Revisores en orden alfabético por nombre (datos propios obtenidos de la plataforma de la REIE) 1
(Continuación)
Elisa Saleme Cruz Miguel Ángel Sosa Medellín

Franklin Ríos Jaimes Nancy Alva Arroyo

Gerardo Morales Fuentes Nancy Guevara Rubio

Gonzalo Camargo Orlando Rubén Pérez Nieto

Graciela Merinos Sánchez Óscar Sosa Hernández

Iván Ilescas Martínez Rafael Tapia Velasco

Ivonne Lisbeth López López Ricardo Bañuelos Huerta

Jaziel Israel Mendoza Villalba Salvador Espinosa Ramírez

Jessica Garduño López Salvador Gómez García

Jorge Luis García Macías Sergio Alfonso Zarate Guerrero

José Aurelio Méndez Cázares Sergio Edgar Zamora Gómez

José Carlos Gasca Aldama Xochitl Elizabeth Rodríguez Uribe

José de Jesús Arteaga Castrejón Zoraya Hernández Veloz

revisores, misma que tiene valor curricular según la Bibliografía


Homologación de criterios de evaluación para vigencia 1. Revista de Educación e Investigación en Emergencias. Ciudad de Méxi-
de certificación de los consejos de especialidades co: Sociedad Mexicana de Medicina de Emergencia A.C.; 2021. (Con-
sultado 20-12-2021.) Disponible en: [Link]
médicas5, con lo que buscamos retribuir la invaluable com.
labor de quienes dedican su tiempo para emitir un juicio 2. Sociedad Mexicana de Medicina de Emergencias A.C. Ciudad de Méxi-
co: Sociedad Mexicana de Medicina de Emergencia A.C.; 2021. (Con-
en beneficio de la ciencia aplicada a emergencias. sultado 20-12-2021.) Disponible en: [Link]
3. Revista de Educación e Investigación en Emergencias. Instrucciones
para revisores (2). Ciudad de México: Sociedad Mexicana de Medicina
Financiamiento de Emergencia A.C.; 2021. (Consultado 20-12-2021.) Disponible en:
[Link]
mas_r
No se recibió financiamiento para este trabajo. 4. COPE. Core practices (4). Hampshire, UK: Committee on Publication
Ethics; 2021. (Consultado 20-12-2021.) Disponible en: [Link]
[Link]/core-practices
5. Consejo Mexicano de Medicina de Urgencia A.C. Homologación de cri-
Conflicto de intereses terios de evaluación para vigencia de certificación. Ciudad de México:
CMMU; 2018. (Consultado 20-12-2021.) Disponible en: [Link]
Sin conflictos de intereses que declarar. mx/web/recertificacion

2
Revista de
Educación e Investigación en Emergencias

Editorial

Índices, ciencia abierta y Medicina de Urgencia: participación y


accesibilidad para todos
Indexes, open science, and Emergency Medicine: participation and accessibility for all
Luis A. Gorordo-Delsol*
Unidad de Cuidados Intensivos de Adultos, Hospital Juárez de México; Editor Jefe, Revista de Educación en Investigación en Emergencias;
Sociedad Mexicana de Medicina de Emergencia A.C., Ciudad de México, México

Los índices de revistas científicas son bases de da-


tos —catálogos, bibliotecas, metabuscadores— que
enlistan revistas seleccionadas bajo un conjunto de
estándares, y esto es reflejo de la calidad de una re-
vista. El Index Medicus es uno de los ejemplos más
longevos, pues se publicó desde 1879 hasta 2004, Figura 1. Directorio de revistas de acceso abierto
cuando la base digital automatizada llamada MEDLI- (disponible en [Link]
NE (de la National Library of Medicine de los Estados
Unidos de América)1,2 lo integró junto al Index to
Dental Literature y el International Nursing Index, mis-
de revisión, publicación ni descarga de los artículos. Tiene
mos que son accesibles por el motor de búsqueda
PubMed3. como misión publicar, desde la perspectiva científica de
La Revista de Educación e Investigación en Emer- la medicina de urgencia, artículos originales de investiga-
gencias (REIE), publicada por la Sociedad Mexicana ción, revisiones y reportes de casos, entre otros trabajos,
de Medicina de Emergencia A.C. (SMME)4, ingresó al coordinados por un comité editorial y arbitrados por pares
Directory of Open Access Journals (DOAJ) el pasado en un proceso cegado y con apego a los estándares in-
20 de diciembre de 2021, después de cumplir la audi- ternacionales, siempre buscando la solidez teórica y me-
toría de los criterios específicos alineados a la misión todológica, con temas de actualidad y relevancia acadé-
de este índice, que busca «aumentar la visibilidad, ac- mica y clínica para los lectores, quienes estudian y
cesibilidad, reputación, uso e impacto de las revistas
practican la medicina de urgencias desde cualquier pers-
académica de acceso abierto, revisadas por pares y de
pectiva, integrándose en un ecosistema de ciencia abier-
calidad en todo el mundo»5. Este índice contiene más
ta. Es este un concepto integrador que agrupa la forma
de 17,000 revistas de 130 países en 80 idiomas distin-
tos; la REIE de la SMME es una de las 68 revistas en de hacer, comunicar y compartir la ciencia entre las dis-
el tema de la medicina de emergencias (Fig. 1). tintas comunidades del conocimiento y un conjunto de
La REIE, desde su gestación en 2018, determinó ser personas —autores y lectores—, instituciones y herra-
una revista de acceso abierto, sin costos por el proceso mientas que coexisten para crear y compartir el

Correspondencia: Disponible en internet: 14-02-2022


*Luis A. Gorordo-Delsol Rev Educ Investig Emer. 2022;4(1):3-4
E-mail: [Link]@[Link] [Link]
2604-6520 © 2022 Sociedad Mexicana de Medicina de Emergencias, AC. Publicado por Permanyer México SA de CV. Este es un artículo open access
bajo la licencia CC BY-NC-ND ([Link]

3
Rev Educ Investig Emer. 2022;4(1)

conocimiento generado en beneficio de la Humanidad, de Bibliografía


la salud y, en este caso, de la medicina de urgencia. 1. Singh Balhara YP. Indexed journal: what does it mean? Lung India.
2012;29:193.
2. [Link]. Bethesda, [Link].: National Library of Medicine; 2022.
Financiamiento (Consultado 10-02-2022.) Disponible en [Link]
3. [Link]. Bethesda, [Link].: National Library of Medicine; 2022.
(Consultado 10-02-2022.) Disponible en [Link]
No se recibió financiamiento para este trabajo. gov
4. Sociedad Mexicana de Medicina de Emergencias A.C. Ciudad de Méxi-
co: Comité Editorial, Revista de Educación e Investigación en Emergen-
cias; 2019. (Actualizado enero 2022; consultado 10-02-2022.) Disponible
Conflicto de intereses en: [Link]
5. [Link]. Reino Unido: The Directory of Open Access Journals; 2022.
Sin conflictos de intereses que declarar. (Consultado 10-02-2022.) Disponible en [Link]

4
Revista de
Educación e Investigación en Emergencias

Artículo original

Presión con manómetro del neumotaponamiento del tubo


endotraqueal en pacientes adultos en el servicio de urgencias
Claudia J. Merlos-Villegas1, Ricardo Bañuelos-Huerta1, Jazmín García-Machorro2 y
Ma. de la Luz León-Vázquez3*
1Departamento de Urgencias, Hospital General de Zona N.º 1, Instituto Mexicano del Seguro Social, Tlaxcala; 2Departamento de Revisores externos,

Escuela Superior de Medicina, Instituto Politécnico Nacional, Ciudad de México; 3Departamento de Coordinación de investigación, Instituto
Mexicano del Seguro Social Delegación Tlaxcala, Tlaxcala. México

Resumen
Introducción: La intubación traqueal, además de formar parte de la atención a pacientes críticos, puede conllevar diferen-
tes complicaciones. Una presión inadecuada dentro del manguito del tubo endotraqueal es el principal factor de riesgo.
Objetivo: Evaluar la presión del neumotaponamiento del tubo en los pacientes adultos en el servicio de urgencias.
Métodos: Diseño observacional, analítico. Se analizaron 60 procedimientos de intubación endotraqueal por personal médi-
co de urgencias. La presión del neumotaponamiento fue calculada de forma empírica, posteriormente registrada con un
manómetro en cmH2O. Se compararon las diferentes categorías con la presión de insuflado. Se utilizó análisis descriptivo,
chi cuadrada de Pearson y ANOVA de un factor. Se consideró significativo un grado de significación (p) menor a 0.05.
Resultados: Se incluyeron 60 pacientes. El 77% fueron neumotaponamientos suprainsuflados y el 23% normoinsuflados. El
64% de las intubaciones las realizaron residentes de [Link] año de urgencias. El volumen administrado al neumotaponamien-
to fue entre 4 y 10 ml. La presión de insuflado fue de 22 a 45 cmH2O, sin diferencia significativa entre el personal que
manipuló el globo. Conclusiones: La presión del neumotaponamiento del tubo endotraqueal insuflado de manera empírica
en los pacientes adultos en el servicio de urgencias es mayor al límite normal.

Palabras clave: Anestesia. Endotraqueal. Terapia. Emergencia.

Pressure with manometer of endotracheal tube pneumobulation in adult patients


in the emergency department
Abstract
Introduction: Tracheal intubation, in addition to being part of the care of critically ill patients, can lead to different complica-
tions. Inadequate pressure within the endotracheal tube cuff is the main risk factor. Objective: The objective of this study
was assess the pressure of the pneumoblogging of the tube in adult patients in the emergency department. Methods: Ob-
servational, analytical design. Sixty endo-tracheal intubation procedures were analyzed by emergency medical personnel.
Pneumoblog pressure was calculated empirically, subsequently recorded with a manometer in cmH2O. The different catego-
ries were compared with the insufflation pressure. Descriptive analysis, Pearson’s chi square and one-way ANOVA were used.
A p value less than 0.05 was considered significant. Results: 60 patients were included. 77% were suprainflated pneumo-

Correspondencia: Fecha de recepción: 24-03-2021 Disponible en internet: 10-11-2021


*María de la Luz León-Vázquez Fecha de aceptación: 26-08-2021 Rev Educ Investig Emer. 2022;4(1):5-10
E-mail: clarissa023@[Link] DOI: 10.24875/REIE.21000024 [Link]
2604-6520 © 2021 Sociedad Mexicana de Medicina de Emergencias, AC. Publicado por Permanyer México SA de CV. Este es un artículo open access
bajo la licencia CC BY-NC-ND ([Link]

5
Rev Educ Investig Emer. 2022;4(1)

tamples and 23% were normal inflated. 64% of intubations were performed by residents of the 3rd year of the emergency
room. The volume administered to the pneumobag was between 4 and 10 ml. The insufflation pressure ranged from 22 to
45 cmH2O, with no significant difference between the personnel who handled the balloon. Conclusions: The pressure of the
empirically inflated endotracheal tube pneumotracheal tube in adult patients in the emergency department is greater than
the normal limit

Keywords: Anaesthetic. Endotracheal. Terapia. Emergency.

Introducción no es un método confiable para determinar la insufla-


ción adecuada del neumotaponamiento.
La intubación traqueal, además de formar parte de
la atención a pacientes críticos y anestesiados, puede
conllevar diferentes complicaciones, el tubo endotra- Pacientes y método
queal (TET) es uno de los principales factores de ries- Se trata de un estudio observacional, analítico, pros-
go1; una insuflación inadecuada, tanto excesiva como pectivo. Realizado posterior a la aprobación por los
deficiente, está relacionada con estos, por lo que es comités de ética en investigación y comité local de
necesario mantener una presión adecuada del investigación 2902 con registro R-2020-2902-024. La
manguito para reducir el riesgo de inhalación de población incluida fue personal médico (base y resi-
secreciones2. dentes de especialidad en urgencias médico-quirúrgi-
A pesar de las modificaciones que se han hecho a cas), quienes realizaron intubación en el servicio de
los TET para evitar la aspiración y tener una ventilación urgencias, previa capacitación sobre el uso del manó-
con presión positiva; continúa siendo insuficiente2. metro. El muestreo fue no probabilístico por casos
La estimación por palpación es la técnica más rápida consecutivos.
y utilizada en los diferentes servicios, sobre todo en
salas de emergencias, siendo ocupada hasta en más
de un 80% de las veces en los actos de intubación; sin Procedimiento
embargo este método para estimar la presión dentro Una vez realizado el procedimiento de intubación con
del manguito es inadecuado, presentando en la mayo- secuencia rápida, se verificó el posicionamiento ade-
ría de los grupos estudiados una sobreinsuflación, in- cuado del TET en vía aérea y se realizó la fijación de
dependiente del sexo o talla del paciente e incluso de este por parte del servicio de enfermería; una vez co-
la experiencia del personal, estableciendo la necesidad locado y fijado, los pacientes fueron conectados al
de mediciones objetivas y abandono de técnicas ventilador mecánico con los parámetros previamente
subjetivas1,3. calculados e individualizados. Posterior a estabiliza-
Si no hay una detección de la presión del neumota- ción del paciente, se realizó por parte del médico de
ponamiento de forma temprana, cuando esta se en- urgencias la medición de la presión del neumotapona-
cuentra por encima de las cifras consideradas como miento con un manómetro aneroide para control de
normales puede haber una lesión importante en la presión Universal VBM, escala con diámetro de 68 mm,
mucosa de la tráquea periférica al neumotaponamien- escala para TET (20-30 cmH2O) en los primeros 30 mi-
to, dichas lesiones pueden presentarse desde los pri- nutos posteriores a la intubación, registrando la presión
meros minutos de la insuflación4. exacta de la medición en cmH2O, considerándose ade-
Desde hace varias décadas se dispone de manómetros cuada entre 20 y 30 cmH2O6 y su conversión a mmHg
para evaluar y mantener las presiones recomendadas del (15-22 mmHg). Se registró además el volumen en ml
globo endotraqueal5, dichos dispositivos no son de uso co- administrado para neumotaponamiento y el personal
mún, casi todas las investigaciones relacionadas son rea- que realizó el procedimiento (médico con especialidad
lizadas en servicios de anestesiología. en urgencias, médico con otra cualquier otra especia-
No hay estudios acerca del uso del manómetro para lidad o médicos residentes de urgencias médico-qui-
determinar la presión de insuflado del neumotapona- rúrgicas de los diferentes años).
miento en el área de urgencias. Por lo que el objetivo Con base en la presión registrada se realizó una
del estudio fue determinar la presión del neumotapo- clasificación distinguiendo los que fueron infrainsufla-
namiento del TET insuflado de manera empírica en dos, adecuadamente insuflados o suprainsuflados;
pacientes adultos a fin de evidenciar que la palpación una vez determinado, el personal a cargo realizó la
6
C.J. Merlos-Villegas et al.: Presión con manómetro del neumotaponamiento

corrección de la presión en el TET con el manómetro Tabla 1. Personal que realizó el procedimiento de
en todos los casos en los que se hubiera detectado intubación endotraqueal e insuflación del
neumotaponamiento
errores de insuflación.
Categoría Frecuencia Porcentaje Intervalo de
confianza 95%
Análisis estadístico Médico de 3 5.0 –0.0068-1.068
base no
Para el procesamiento de los datos se utilizó el pro- urgenciólogo
grama estadístico SPSS versión 24. Se realizó un aná-
Residente de 8 13.3 0.0448-0.2219
lisis descriptivo con porcentajes y frecuencias para las primer año
variables sexo, categoría del personal e insuflación;
Residente de 6 10.0 0.0218-0.1782
para el volumen y presión de insuflado se utilizó media segundo año
y desviación estándar. Para comparar la presión del
Residente de 38 63.3 0.5078-0.7589
neumotaponamiento con el personal que realizó el pro- tercer año
cedimiento se utilizó prueba ANOVA de un factor y chi
Médico 5 8.3 0.0113-0.1553
cuadrada de Pearson. urgenciólogo

Resultados
Se analizaron un total de 60 procedimientos en el
Tabla 2. Frecuencia del volumen administrado al
área de urgencias. El 64% de las intubaciones e insu- neumotaponamiento representado en mililitros
flaciones del neumotaponamiento fue realizado por
Volumen Frecuencia Porcentaje Intervalo de confianza
médicos residentes de tercer año de la especialidad en ml 95%
en urgencias (Tabla 1).
4 3 5.0 –0.0068-0.1068
El volumen administrado al neumotaponamiento fue
de 4 a 10 ml (media: 6; desviación estándar [DE]: 5 22 36.7 0.2411-0.4922
1.5 ml; intervalo de confianza del 95% [IC 95%]: 5.9- 6 8 13.3 0.0448-0.2219
6.6); el 37% recibió 5 ml (Tabla 2). El volumen en ml
7 16 26.7 0.1515-0.3819
del neumotaponamiento normoinsuflado fue de 5 ±
0.7 ml (IC 95%: 4.5-5.3), mientras que en el suprainsu- 8 8 13.3 0.0448-0.2219

flado de 6.6 ± 1.4 ml (IC 95%: 6.3-7). 10 3 5.0 –0.0068-0.1068


La presión de insuflado fue de 22 a 45 cmH2O, con
una media de 33 ± 4 cmH20, correspondiendo a 24 ±
3 mmHg. El volumen en mililitros de aire introducido
para la insuflación del neumotaponamiento tiene una (IC 95%: 4.5-5.3), mientras que para el grupo suprain-
correlación directa con la presión del insuflado (coefi- suflado fue de 6 ± 1 ml (IC 95%: 6.3-7.1).
ciente de correlación: 0.904).
En ninguno de los pacientes intubados se detectó un
insuflado por debajo del límite normal, 46 neumotapo- Discusión
namientos estuvieron suprainsuflados (77%) y 14 nor- En el servicio de urgencias, los pacientes que requie-
moinsuflados (23%). ren apoyo ventilatorio tienen una mayor probabilidad
No se encontró diferencia significativa entre el per- de hipoxemia profunda preintubación, así como de
sonal que manipuló el globo y el grupo normoinsuflado paro cardiorrespiratorio y muerte. Dentro de los princi-
vs. el suprainsuflado (p = 0.9) (Fig. 1). pales factores relacionados están el tiempo para reunir
Al comparar la presión ejercida en mmHg y cmH2O al equipo, realizar una evaluación, preoxigenación o
del neumotaponamiento entre las diferentes categorías estabilización previa7.
del personal que insufló no se observó una diferencia La presión de insuflado del neumotaponamiento se
significativa, ANOVA 0.066 y 0.074 respectivamente determina regularmente de manera subjetiva, por me-
(Fig. 2). dio de la palpación o digitopresión, al no contar siem-
El volumen en ml para el neumotaponamiento en el pre con un manómetro aneroide en el servicio de
grupo de pacientes normoinsuflados fue de 5 ± 0.7 ml urgencias.
7
Rev Educ Investig Emer. 2022;4(1)

80%
Urgenciólogo de base

74%
Residente de tercer año

83% Suprainsuflado
Residente de segundo año
Normoinsuflado

88%
Residente de primer año

67%
Base no urgenciólogo
Chi cuadrada
p = 0.9
0% 20% 40% 60% 80% 100%

Figura 1. Relación entre insuflado y personal que realiza el procedimiento.

Figura 2. Relación entre la presión de insuflado en cmH2O y personal que realiza el procedimiento.

Coincidiendo con todos los estudios revisados, en la Se ha reportado que al aumentar la presión en el
mayoría de los pacientes intubados, la presión del man- globo endotraqueal y por ende a la tráquea, se pueden
guito del TET se encuentra fuera del rango recomenda- llegar a generar complicaciones de leves a severas,
do, manifestando la necesidad de una medición directa incluyendo afectaciones de la supraglótica, parálisis de
por manometría de las presiones intratraqueales5,6. cuerdas vocales, estenosis subglótica, microaspiración

8
C.J. Merlos-Villegas et al.: Presión con manómetro del neumotaponamiento

por infrainsuflado (aspiración silenciosa), tos, disfonía, encontrando mayor beneficio en aquellos pacientes en
disfagia postextubación, neumonías asociadas a la los cuales se utilizó insuflación; a pesar de las diferen-
ventilación, lesiones en la mucosa de la tráquea o in- cias anatómicas, se pueden compensar las fugas,
cluso ruptura traqueal por suprainsuflación, con la con- aportar presión positiva a la vía aérea, disminuir la tasa
secuente prolongación de la estancia hospitalaria8-10. de reintubación y broncoaspiración. La desventaja es
Los resultados del estudio no demostraron ninguna el riesgo de daño a la mucosa traqueal desde los pri-
infrainsuflación, a diferencia de lo reportado por Vilma, meros 15 minutos de iniciado el apoyo mecánico ven-
et al.11, quienes reportan casi la mitad de los casos con tilatorio, sobre todo en aquellos pacientes en los cuales
infrainsuflación (presión media de 24 vs. 33 cmmH2O) no se realizó una medición óptima del insuflado del
y Félix Ruiz, et al.5, quienes mencionan que el 17% de neumotaponamiento13,14.
la población incluida tenía presión subóptima y el Min, et al.15 determinaron los patrones de cambios
27.7% con la técnica de fuga mínima. Coincidimos en de presión del manguito en relación con varias canti-
que solo una cuarta parte lo insufla en rango normal, dades de inflado, indicando que el inflado con 3 ml de
lo que puede deberse a que consideraron médicos con aire produjo una presión entre 20 y 30 cmH2O para el
especialidad en anestesiología, mientras que nosotros tubo de 7.5/14 mm, mientras que Sridermma, et al.16
incluimos personal de diferentes categorías, aparte de sugieren que para alcanzar una presión de 25 cmH2O
las características de los pacientes (cirugías programa- se requiere de 7.1 ml. En el presente estudio la mayoría
das vs. urgencias) y diferencia en la técnica de medi- utilizó 5 ml de aire (rango 4 y 10 ml) generando una
ción de la presión de insuflado.
presión entre 22 y 45 cmH2O, en el grupo con pneu-
Sengupta, et al.6 compararon la presión del manguito
motaponamiento normoinsuflado la media fue de
del TET en pacientes bajo anestesia general en tres
4.5 ml.
hospitales, reportando un normoinsuflado en el 27%
Desafortunadamente, el uso del manómetro en
de los casos, además de mostrar que ni la morfología
nuestro medio no es sistemático y con los resultados
del paciente, ni la institución, ni la experiencia del pro-
obtenidos se apoya la importancia de una medición
veedor de anestesia o el tamaño del tubo influyeron en
adecuada y objetiva del globo del TET debido al amplio
la presión media del manguito. Coincidiendo con los
rango en la presión que se encuentra comparado con
resultados obtenidos en que no se encontró diferencia
pacientes cuyas mediciones se realizan de manera
significativa entre las distintas categorías del personal
subjetiva, mejorando así la seguridad del paciente.
que manipuló el globo, sin embargo a pesar de que
estadísticamente no fue significativo, clínicamente la En el presente estudio el principal sesgo fue el de
frecuencia de sobreinsuflación fue menor en el grupo selección en cuanto a los médicos que realizaron el
de personal de base no urgenciólogo, siendo estos en procedimiento, no se consideraron características tales
gran parte anestesiólogos. como especialidad, antigüedad, si labora en otra insti-
Velasco-Sanz, et al.12 analizaron el control de la pre- tución, capacitación relacionada con la intubación y
sión del neumotaponamiento en la unidad de cuidados uso del manómetro, que pudieran influir en los resulta-
intensivos por parte del personal de enfermería que dos obtenidos. Tampoco fueron consideradas las ca-
maneja el control del manguito traqueal; compararon racterísticas de los pacientes para determinar una vía
cuatro momentos, antes y después de la capacitación aérea difícil y si esta influye en la presión del neumo-
en el uso de manómetro y manejo del neumotapona- taponamiento o si presentaron complicaciones poste-
miento, demostrando una relación positiva entre la ca- riores a la intubación.
pacitación y las medidas en rangos normales, y sugi-
riendo el uso del manómetro no solo al momento de Agradecimientos
intubar, sino también en el mantenimiento para dismi-
nuir el índice de complicaciones en la ventilación me- A todos los médicos y pacientes que aceptaron par-
cánica asistida. ticipar en el proyecto.
Sin embargo, con base en los resultados no hay di-
ferencia estadística entre las categorías, lo que sugiere
Financiamiento
que no solo es la capacitación lo que va a determinar
el insuflado inadecuado. La presente investigación no ha recibido ninguna
En estudios recientes se ha comparado el uso del beca específica de agencias de los sectores públicos,
insuflado contra no insuflado del neumotaponamiento, comercial o sin ánimo de lucro.
9
Rev Educ Investig Emer. 2022;4(1)

Conflicto de intereses 5. Felix Ruiz R, López-Urbina DM, Carrillo-Torres O. Evaluar la precisión


de las técnicas subjetivas de insuflación del globo endotraqueal. Rev
Mex Anest. 2014;37(2):71-6.
Los autores no manifiestan conflicto de intereses. 6. Sengupta P, Sessler DI, Maglinger P, Wells S, Vogt A, Durrani J, et al.
Endotracheal tube cuff pressure in three hospitals, and the volume re-
quired to produce an appropriate cuff pressure. BMC Anesthesiol.
2004;4(1):8.
Responsabilidades éticas 7. Higgs A, Mc Grath BA, Goddard C, Rangasami J, Suntharalingam G,
Gale R, et al. Guidelines for the management of tracheal intubation in
Protección de personas y animales. Los autores critically ill adults. Br J Anaesth. 2018;120(2):323-52.
8. Hockey CA, van Zundert AA, Paratz JD. Does objective measurement of
declaran que para esta investigación no se han reali- tracheal tube cuff pressures minimise adverse effects and maintain ac-
zado experimentos en seres humanos ni en curate cuff pressures? A systematic review and meta-analysis. Anaesth
Intensive Care. 2016;44(5):560-70.
animales. 9. Pombo-Nava A, Barrios Medellín I, Ortega van Beusekom JM, Calderón
Wengermann O, Becerril RPB. Hallazgos laríngeos posteriores a intuba-
Confidencialidad de los datos. Los autores decla- ción orotraqueal. An Orl Mex. 2011;56(2):96-100.
ran que en este artículo no aparecen datos de 10. Russek-Portales B, Blanco-Rodríguez G, Álvarez-Neri H, Teyssier-Mora-
les G, Vázquez-Frías R, López-Virgen E, et al. Hallazgos endoscópicos
pacientes. en pacientes con intubación prolongada: Presentación de una serie de
Derecho a la privacidad y consentimiento infor- casos. An Med Asoc Med Hosp ABC. 2010;55(3):127-37.
11. Muñoz V, Mojica S, Gómez JM, Soto R. Comparación de la presión del
mado. Los autores declaran que en este artículo no manguito del tubo orotraqueal estimada por palpación frente a la medi-
ción tomada con un baumanómetro. Rev Cienc Salud. 2011;9(3):
aparecen datos de pacientes. 229-36.
12. Velasco Sanz TR, Delgado de la Fuente MR, Sánchez de la
Ventana AB, Merino Martínez MR. El control del neumotaponamiento en
Bibliografía cuidados intensivos: influencia de la formación de los profesionales de
enfermería. Enferm Intensiva. 2015;26(2):40-5.
1. Giusti GD, Rogari C, Gili A, Nisi F. Cuff pressure monitoring by manual 13. Bhardwaj N. Pediatric cuffed endotracheal tubes. J Anaesthesiol Clin
palpation in intubated patients: How accurate is it? A manikin simulation Pharmacol. 2013;29(1):13-8.
study. Aust Crit Care. 2017;30:234-8. 14. Chambers NA, Ramgolam A, Sommerfield D, Zhang G, Ledowski T,
2. Kumar CM, Steet E, van Zundert TCRV. Measuring endotracheal tube Thurm M, et al. Cuffed vs. uncuffed tracheal tubes in children: a rando-
intracuff pressure: no room for complacency. J Clin Monit Comput. mised controlled trial comparing leak, tidal volume and complications.
2021;35(1):3-10. Anaesthesia. 2018;73(2):160-8.
3. Braz JR, Navarro LH, Takata IH, Nascimento-Júnior P. Endotracheal tube 15. Fu Y, Xi X. [Analysis on risk factors of endotracheal cuff under inflation
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4. Ferenczy ED, Stoner MJ, Spencer SP, Gee SW, Scherzer DJ, Tobias JD. 16. Sridermma S, Limtangturakool S, Wongsurakiat P, Thamlikitkul V. Deve-
Elevated endotracheal tube cuff pressure in the pediatric emergency lopment of appropriate procedures for inflation of endotracheal tube cuff
department. Int J Pediatr Otorhinolaryngol. 2018;113:289-91. in intubated patients. J Med Assoc Thai. 2007;90(Suppl 2):74-8.

10
Revista de
Educación e Investigación en Emergencias

Artículo original

Lo que hemos aprendido durante la pandemia: la cloroquina


Víctor M. Camarillo-Nava1*, José V. Rosas-Barrientos2, Norma A. Hernández-Pineda3,
Francisco J. Moreno-Rodríguez4, Ricardo E. Aguilar-Vargas5, Gustavo D. Quiroz-Cortés6,
Elizabeth López-Rojas7, Jorge L. Zendejas-Villanueva8 y José A. Zamudio-González9
1Departamento de Investigación en Salud, Órgano de Operación Administrativa Desconcentrada DF Norte, Instituto Mexicano del Seguro Social;
2Departamento de Medicina Interna, Hospital 1.o de Octubre, Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado;
3Departamento de Educación en Salud, Hospital General de Zona 24, Instituto Mexicano del Seguro Social; 4Departamento de Cardiología, Hospital

General de Zona 24, Instituto Mexicano del Seguro Social; 5Departamento de Medicina Interna, Hospital General de Zona 24, Instituto Mexicano
del Seguro Social; 6Departamento de Investigación en Salud, Órgano de Operación Administrativa Desconcentrada DF Norte, Instituto Mexicano
del Seguro Social; 7Departamento de Planeación y Enlace Institucional, Órgano de Operación Administrativa Desconcentrada DF Norte, Instituto
Mexicano del Seguro Social; 8Departamento de Servicios de Prestaciones Médicas, Órgano de Operación Administrativa Desconcentrada DF
Norte, Instituto Mexicano del Seguro Social; 9Órgano de Operación Administrativa Desconcentrada DF Norte, Instituto Mexicano del Seguro Social.
Ciudad de México, México

Resumen
Introducción: A inicios de la pandemia por el nuevo coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo grave (SARS-CoV-2) se
estableció que el tratamiento con cloroquina podía ser efectivo para contener la replicación viral in vitro, pero aún existe
controversia sobre su efectividad en humanos para disminuir la mortalidad por enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19)
en pacientes graves. Objetivo: Evaluar la mortalidad asociada al uso de cloroquina en pacientes con infección grave por
SARS-CoV-2. Métodos: Estudio de cohorte retrospectiva, en un hospital de 2.º nivel. Se revisaron 171 expedientes de pa-
cientes hospitalizados por COVID-19 grave, se analizó el riesgo de mortalidad por uso de cloroquina. Se analizaron datos
sociodemográficos, patologías previas, días desde el inicio de los síntomas hasta la atención médica, días de estancia
hospitalaria, parámetros respiratorios; gasometría, citometría hemática, deshidrogenasa láctica, proteína C reactiva (PCR),
tratamiento antiviral, tromboprofilaxis, uso de esteroides y uso de antibióticos. Se utilizó estadística descriptiva, inferencial,
modelos univariantes y multivariantes. Resultados: El uso de cloroquina, la edad avanzada, la obesidad y la PCR baja se
asociaron con una mayor probabilidad de muerte en el análisis univariante. La edad (hazard ratio [HR]: 0.976; intervalo de
confianza del 95% [IC 95%]: 0.959-0.993), no padecer hipertensión (HR: 0.788; IC 95%: 0.620-1.00) y el uso de cloroquina
(HR: 2.07; IC 95%: 1.2-3.4), fueron factores de riesgo significativos asociados con la muerte en los casos con COVID-19
grave. Conclusiones: En este estudio encontramos evidencia para recomendar evitar el uso de cloroquina en pacientes
adultos con COVID-19 grave debido al aumento en el riesgo de mortalidad hasta dos veces más en comparación con los
que no se les administró.

Palabras clave: Cloroquina. SARS-CoV-2. Mortalidad. COVID-19 severa.

Correspondencia: Fecha de recepción: 19-07-2021 Disponible en internet: 10-11-2021


*Víctor M. Camarillo-Nava Fecha de aceptación: 04-09-2021 Rev Educ Investig Emer. 2022;4(1):11-20
E-mail: drcamarillonava@[Link] DOI: 10.24875/REIE.21000079 [Link]
2604-6520 © 2021 Sociedad Mexicana de Medicina de Emergencias, AC. Publicado por Permanyer México SA de CV. Este es un artículo open access
bajo la licencia CC BY-NC-ND ([Link]

11
Rev Educ Investig Emer. 2022;4(1)

What we have learned during the pandemic: chloroquine


Abstract
Introduction: At the beginning of the pandemic caused by the new SARS-CoV-2, it was established that treatment with
chloroquine could be effective to contain viral replication in vitro but there is still controversy about its effectiveness in humans
to reduce mortality from COVID-19 in serious patients. Objective: To evaluate the mortality associated with the use of chlo-
roquine in patients with severe COVID-19 infection. Methods: Retrospective cohort study in a 2nd level hospital. 171 records
of patients hospitalized for severe COVID-19 infection were reviewed, the risk of mortality due to use of chloroquine was
analyzed. Sociodemographic data, previous pathologies, days from the onset of symptoms to medical attention, days of
hospital stay, respiratory parameters were analyzed; blood gas, hematic cytometry, DHL, C-reactive protein (CRP), antiviral
treatment, thromboprophylaxis, use of steroids and use of antibiotics. Descriptive statistics, inferential univariate and multiple
models were used. Results: The use of chloroquine, advanced age, obesity and low CRP were associated with a higher
probability of death in the univariate analysis. Age (HR.976; 95% CI.,959-.993), not having hypertension (HR.788; 95% CI.,620-
1.00) and use of chloroquine (HR 2.07; 95% CI, 1.2-3.4), were significant risk factors associated with death in severe CO-
VID-19 cases. Conclusions: In this study we found evidence to recommend avoiding the use of chloroquine in adult patients
with severe COVID-19 due to the increased risk of mortality up to two times higher compared to those who were not admi-
nistered.

Keywords: Chloroquine. SARS-CoV-2. Mortality. Severe COVID-19.

Introducción encontraron que los pacientes que recibieron HCQ


desarrollaron un intervalo QT corregido (QTc) de 500
A inicios de la pandemia por el coronavirus 2 del
milisegundos o más8,10. Por otra parte, se asoció tam-
síndrome respiratorio agudo grave (SARS-CoV-2) en
bién con una mayor necesidad de intensificación de la
Wuhan, China, en diciembre de 2019, no se conocía
asistencia respiratoria. No hubo beneficios sobre la
tratamiento específico para su control. Un tratamiento
mortalidad, la linfopenia o la mejora de la proporción
propuesto fue la hidroxicloroquina y la cloroquina
de neutrófilos y linfocitos11. Otros estudios evaluaron la
(HCQ/CLQ). Se reportó que estos fármacos limitaban
eficacia de la CLQ, un ensayo que comparó la terapia
la replicación del virus in vitro1. Ambos comparten es-
se detuvo debido a la preocupación de que la terapia
tructuras químicas y mecanismos de acción similares,
con dosis más altas aumentara la letalidad y prolonga-
aunque no se conocían totalmente ante la enfermedad
ción del intervalo QTc. Un análisis intermedio no plani-
por coronavirus 2019 (COVID-19), ya que parecían ejer-
cer diferentes efectos antivirales2-4. Aunque la CLQ se ficado recomendado por una junta de vigilancia y se-
considera clásicamente como un inhibidor de las vías guridad de datos independiente de ese estudio encontró
endocíticas por medio de la elevación del pH endosó- que una dosis más alta de difosfato de CLQ durante
mico5, su mecanismo de acción molecular detallado 10 días se asoció con más efectos tóxicos y letalidad,
como un compuesto antiviral sigue sin estar claro. particularmente afectando la prolongación del intervalo
La CLQ podría actuar en varios pasos del ciclo de QTc. El tamaño limitado de la muestra no permitió que
replicación del coronavirus6. Se ha demostrado que los el estudio mostrara ningún beneficio en general con
fármacos antipalúdicos inhiben la glucosilación7 y fos- respecto a la eficacia del tratamiento12.
forilación terminal de la enzima convertidora de angio- La evidencia sobre los beneficios y daños del uso de
tensina 26,7, que actúa como un receptor de la mem- HCQ y CLQ para tratar la COVID-19 había sido muy
brana plasmática tanto para el SARS-CoV8, como para débil y contradictoria hasta ese momento13,14.
el SARS-CoV-2 y elevan el pH en los endosomas, Aunque el tratamiento con CLQ se indicó en un prin-
respectivamente. cipio que podía ser efectivo para contener la replica-
La HCQ o CLQ con y sin azitromicina se ha asociado ción viral in vitro15 y disminuir la mortalidad por la
con un aumento de la mortalidad (Riesgo Relativo [RR]: COVID-19 en pacientes graves, posteriormente se de-
1.27; intervalo de confianza del 95% [IC 95%]: 1.04- mostró su verdadera utilidad16. El objetivo de este es-
1.54; n = 7 estudios). La HCQ sola no se asoció con tudio fue evaluar el impacto de la administración de
una reducción de la mortalidad en los pacientes hos- CLQ sobre la mortalidad intrahospitalaria en pacientes
pitalizados con COVID-19 9. Varios estudios graves por COVID-19.
12
V.M. Camarillo-Nava et al.: Mortalidad y cloroquina en COVID-19

Material y métodos fracción inspirada de oxígeno) como variables para el


modelo multivariante.
Estudio de cohorte retrospectivo, analítico. Se anali- En el caso de la regresión logística se excluyeron del
zaron los expedientes de pacientes hospitalizados en modelo aquellas variables que en el análisis univarian-
área de urgencias de un hospital de 2.º nivel, con diag- te sus diferencias entre los grupos no fueron estadís-
nóstico de COVID-19 mediante prueba de reacción en ticamente significativas, si su precisión no estaba con-
cadena de la polimerasa transcriptasa reversa proce- firmada o si el número de eventos era demasiado
sada en laboratorios con reconocimiento del Instituto pequeño para calcular los riesgos relativos. En todos
de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (In- los análisis comparativos se designó el valor de p me-
DRE)17. Se incluyeron pacientes mayores de 18 años, nor o igual a 0.05 como estadísticamente significativo.
de ambos sexos, con criterios de infección grave, con Para el procesamiento de los datos se utilizó el progra-
manejo durante su estancia hospitalaria con CLQ y que ma estadístico SPSS V.24.
ingresaron durante el mes de mayo 2020. Se definió El estudio se apegó a la Declaración de Helsinki,
enfermedad COVID-19 grave18 según resultados de principios bioéticos básicos, pautas CIOMS y al Regla-
imagenología y marcadores inflamatorios: dímero D mento de la Ley General de Salud en Materia de In-
mayor de 1,000 mg/dl, creatina fosfocinasa (CPK) dos vestigación para la Salud. Esta investigación se clasi-
veces por arriba del parámetro de referencia, proteína ficó como riesgo mínimo y se otorgó el registro
C reactiva > 100 mg/d, deshidrogenasa láctica (DHL) institucional: R-2020-3509-052.
> 245 UI y cuenta de leucocitos < 800 cel/mm3. Ima-
genología: áreas extensas de incremento de la opaci- Resultados
dad y consolidaciones francas del espacio aéreo, afec-
ción bilateral y de predominio en lóbulos inferiores. Se Fueron hospitalizados 558 pacientes por diagnóstico
definió linfocitopenia19,20 como < 800/mm3. confirmado de COVID-19 grave en el periodo de estu-
Se analizaron datos sociodemográficos, patologías dio. La mortalidad global fue de 43.9% (245 muertes),
previas, días transcurridos desde el inicio de los sínto- se revisaron 320 expedientes y se excluyeron 149 por
mas hasta la atención médica, días de estancia hospi- no contar con información clave. Incluimos 171 expe-
talaria, parámetros respiratorios, citometría hemática, dientes en el análisis final (67 con uso de CLQ [39%]
DHL, proteína C reactiva (PCR), tratamiento antiviral, y 104 sin él [61%]). La media de edad fue de 58.5 años
(rango intercuartílico [RIQ]: 20-95), el 71.9% fueron
tromboprofilaxis, uso de esteroides y antibióticos admi-
hombres (123 sujetos). Las comorbilidades más fre-
nistrados. No se contaba con trazo electrocardiográfico
cuentes se observan en la tabla 1.
en todos los casos, motivo por el cual no se incluyó
Los síntomas reportados por orden de frecuencia
como variable de estudio. El criterio de exclusión fue
fueron: fiebre, tos, disnea y mialgias; 167 pacientes
la contraindicación absoluta de CLQ.
recibieron antibióticos (97.7%) y 2 (1.2%) recibieron
Se calculó el tamaño de muestra con la fórmula de
antivirales (lopinavir/ritonavir). La comparación de las
una proporción con un nivel de confianza al 95%, po-
características, síntomas y el tratamiento de los pacien-
tencia del 80%, frecuencia observada en la mortalidad
tes con y sin el uso de CLQ se muestran en la tabla 1.
de un 10% de diferencia entre los usuarios y no usua-
Se produjo linfocitopenia en 70 (48.9%) pacientes de
rios de CLQ y un límite de confianza del 5%. El tamaño 143 que contaron con estudios de hemograma comple-
de muestra fue de 171 expedientes. Para conocer el to. El recuento inicial de linfocitos fue significativamen-
tipo de distribución de datos cuantitativos se utilizó la te mayor en los supervivientes que en los no supervi-
prueba de Kolmogorov-Smirnoff21. Se usó la prueba t vientes (1,100/mm3 vs. 770/mm3 respectivamente); en el
de Student, U de Mann Whitney, χ2 o la prueba exacta recuento subsecuente se mantuvieron los niveles es-
de Fisher para comparar las diferencias entre los su- tables en los supervivientes y se observó linfocitopenia
pervivientes y los no supervivientes cuando fue grave en los no supervivientes. Los niveles de PCR y
apropiado. CPK estaban claramente elevados en los pacientes
Para explorar los factores de riesgo asociados a la que fallecieron en comparación con los supervivientes
muerte intrahospitalaria, se utilizaron modelos univa- a lo largo del curso clínico y aumentaron con el dete-
riantes y multivariantes. Se seleccionó el uso o no de rioro de la enfermedad. La DHL se mantuvo elevada
CLQ, esteroides, enfermedades previas, edad, linfoci- tanto para los supervivientes como para los fallecidos
tos y relación PaO2/FIO2 (presión arterial de oxígeno/ (Tabla 2).
13
Rev Educ Investig Emer. 2022;4(1)

Tabla 1. Datos generales de pacientes hospitalizados en el mes de mayo por COVID‑19 grave, por grupo de
tratamiento en HGZ 24 IMSS
Total Tratados con cloroquina (67) Tratados sin cloroquina (104) p*

(n = 171)  (DE) Rango  (DE) Rango

Edad 58 (± 13.7) 58.5 (± 13.3) 20‑95 58.4 (± 14) 29‑84 0.988*

IMC 29.9 (± 6.1) 30 (± 4.7) 17.7‑69.8 29.8 (± 7) 21.2‑40.5 0.871*

n (%) n % n % p†

Sexo
Hombre 123 (71.9) 51 76% 72 69% 0.328
Mujer 48 (28.1) 16 24% 32 31%

Patologías más frecuentes


HAS 64 (37.4) 24 36% 40 38.5% 0.728
DM 58 (33.9) 21 32% 37 36% 0.568
EPOC/asma 9 (4.8) 4 5.9% 5 4.8% 0.73
Cardiopatía 6 (3.6) 1 1.5% 5 4.8% 0.25
IRC 4 (2.4) 1 1.5% 3 2.7% 0.55
Cáncer 3 (1.8) 2 2.9% 1 0.9% 0.32
Artritis reumatoide 3 (1.8) 1 1.5% 2 1.9% 0.83
Insuficiencia venosa 2 (1.2) 0 0 2 1.9% 0.36
Otras 7 (4.2) 3 4.4% 4 3.8% 0.56
S/P 52 (31.2) 21 31.2% 31 29.8% 0.83

Tratamiento establecido
Esteroide (metilprednisolona) 73 (42%) 24 35.8% 49 47% 0.145
Antibióticos 167 (97%) 66 98.5% 101 97.1% 0.554
Antiviral Lopinavir/ritonavir 2 (1.16%) 1 1.4% 1 0.96% 0.632*
Tromboprofilaxis 158 (92%) 64 95.5% 94 90.3% 0.253*
(HBPM)
*
t de Student.
χ.
† 2

COVID‑19: enfermedad por coronavirus 2019; n: frecuencia; : Media; DE: desviación estándar; IMC: índice de masa corporal; HAS: hipertensión arterial sistémica;
DM: diabetes mellitus; EPOC: enfermedad pulmonar obstructiva crónica; heparina de bajo peso molecular; S/P: sin patología.

El tiempo medio desde el ingreso hospitalario hasta Ochenta y un pacientes fallecieron durante la hospi-
el alta fue de 8.5 días (RIQ: 2-31), mientras que el talización y 90 fueron dados de alta por mejoría. De
tiempo medio hasta la muerte fue de 6 (RIQ: 1-50) los 67 pacientes a los que se les administró CLQ mu-
(Tabla 3). Treinta y seis pacientes (21%) requirieron rieron 44 (65%), 78 paciente por cada 1,000 que reci-
ventilación mecánica invasiva, de los cuales fallecieron bieron dicho tratamiento, en comparación con 37 de
36 (100%). La mediana de tiempo desde el inicio de la los 104 no usuarios de CLQ (35.5%), 66 por cada 1,000
enfermedad hasta la ventilación mecánica invasiva fue que no recibieron el tratamiento (odds ratio [OR]: 3.4;
de 12 días (10-21) y la mediana de días en ventilación IC 95%: 1.8 - 6.6, p = 0.0001).
fue de 3 (RIQ: 1-21). La sepsis fue la complicación En el análisis univariante, las probabilidades de muerte
más frecuente en 16 pacientes (9.3%), seguida de in- intrahospitalaria con el uso de CLQ fueron mayores en
suficiencia renal en 15 (8.8%) y complicaciones neuro- comparación con los pacientes a los que no se les su-
lógicas en 6 (3.5%). La frecuencia de complicaciones ministró. La edad, índice de masa corporal (IMC), leuco-
fue mayor en los no supervivientes 31 (18%) que en citosis, linfocitopenia, CPK, PaO2/FiO2 y PCR también
los supervivientes 6 (3.5%). El tiempo promedio para se asociaron con la muerte. El uso de esteroide y la
acudir a atención médica, inicio de la ventilación, du- tromboprofilaxis fueron factores protectores (Tabla 4).
ración, muerte o alta (Tabla 3). En el modelo de regresión logística, encontramos
El tiempo de inicio y la duración del uso sistemático que el uso de CLQ, la edad avanzada, la obesidad, el
de corticosteroides (metilprednisolona) fue similar entre índice PaO2/FiO2 y la PCR baja se asociaron con una
los grupos, mediana de 3 días en el grupo de sobrevi- mayor probabilidad de muerte (Tabla 4).
vientes contra mediana de 2 en el grupo de no sobre- El análisis de riesgos proporcionales de Cox reveló que
vivientes (p = 0.665) (Tabla 3). la edad (hazard ratio [HR] ajustado: 0.976; IC 95%:
14
V.M. Camarillo-Nava et al.: Mortalidad y cloroquina en COVID-19

Tabla 2. Valores clínicos, bioquímicos y gasométricos al ingreso y a las 72 horas, estudios de imagen, por grupos de
tratamiento con y sin cloroquina, y por desenlace final
Total Cloroquina Sin cloroquina p*

 (DE)  DE  DE

FC 99 (20.2) 100.09 18.0 99.15 21.7 0.722

FR 24 (6) 24.1 5.0 24.2 6.5 0.866

TAM 88 (12.8) 90.6 13.7 86.5 12.3 0.053

Temperatura 37.09 (.8) 37.18 0.82 37.0 0.86 0.328

PaO2/FIO2 inicial

 DE  DE p*

PaO2/FIO2 253.2 (116) 214 117 285 107 0.008

PaO2/FIO2 a las 72 horas

 DE  DE p*

PaO2/FIO2 266 (120) 260 120 293.4 104.1 0.278

Biometría hemática inicial

n = 61 mediana Rango n = 84 Rango P

Leucocitos 9.6 (4.2) 9.2 3‑22 8.5 3‑28 0.735†

Linfocitos 1.1 (.6) 0.81 0.18‑2.24 1.13 0.11‑4.4 0.000†

Plaquetas 265 (114) 227 60‑765 263 50‑628 0.094†

DHL 847 (172‑2,050) 875 418‑2,050 731 172‑1,979 0.002†

CPK 92 (4‑2,213) 102 28‑2,213 85 4‑1,977 0.055†

CPK MB 20 (10‑1,461) 21 10‑1,461 18.9 10‑75 0.104†

PCR 84 (1.6‑520) 3.38 2.5‑520 3.3 1.62‑505 0.217†

Biometría hemática a las 72 horas

Leucocitos 9.8 (5.4) 11.1 6.7 8.6 3.7 0.052†

Linfocitos 1.2 (.8) 1.0 0.6 1.3 1.0 0.007†

Plaquetas 347 (143) 361 134 331 152 0.083†

DHL 642 (263‑2,248) 780 379‑2,248 589 263‑1,487 0.001†

CPK 70 (21‑2,578) 95 23‑2,578 62 21‑1004 0.035†

CPK MB 18 (8‑77) 23 12‑77 16.6 8‑50 0.004†

PCR 61.4 (0.34‑36) 102 5.3‑406 25.3 0.34‑436 0.002†

*t de Student.
†U de Mann‑Whitney.

n: frecuencia; : media; DE: desviación estándar; FC: frecuencia cardiaca; FR: frecuencia respiratoria; TAM: tensión arterial media; PaO 2: presión arterial de oxígeno; FIO2:
fracción inspirada de oxígeno; CPK: creatina fosfocinasa; CPK MB: creatina fosfocinasa fracción mb; DHL: deshidrogenasa láctica; PCR: proteína C reactiva; S/R: sin resultado.

0.959-0.993), no padecer hipertensión (HR ajustado: Discusión


0.788; IC 95%: 0.620-1.00) y el uso de CLQ (HR ajustado:
2.07; IC 95%: 1.2-3.4) durante la hospitalización fueron Identificamos el tratamiento con CLQ, la edad mayor
factores de riesgo significativos asociados con la muerte de 60 años y el padecer hipertensión arterial como
en los casos con COVID-19 grave (Tabla 5, Figs. 1 y 2). factores de riesgo de muerte en adultos hospitalizados

15
Rev Educ Investig Emer. 2022;4(1)

Tabla 3. Tiempos medios en la atención de pacientes con COVID‑19 grave


Cloroquina N  DE P

Días de ventilación Uso de cloroquina 12 6 4.4 0.038

No uso cloroquina 15 2.5 3.8

Días de pronación Uso de cloroquina 17 4.5 2.9 0.028

No uso cloroquina 14 2.5 1.5

Días de tratamiento con esteroide Uso de cloroquina 16 3 2.1 0.197

No uso cloroquina 11 2 1.2

Días de antibiótico Uso de cloroquina 10 4.1 3.6 0.619

No uso cloroquina 9 3.3 2.8

Días de tromboprofilaxis Uso de cloroquina 24 6.6 4.4 0.307

No uso cloroquina 26 5.0 6.1

Días de estancia intrahospitalaria Uso de cloroquina 25 7.0 4.9 0.265

No uso cloroquina 32 4.8 8.9

*t de Student.

U de Mann‑Whitney.
χ.
‡ 2

COVID‑19: enfermedad por coronavirus 2019; N: frecuencia; : media; DE: desviación estándar.

Tabla 4. Análisis univariante y multivariante en pacientes con COVID‑19 grave para la presentación de muerte
hospitalaria
Univariante p Multivariante p

OR IC 95% HR IC 95%

Edad 2.18 1.18‑4.02 0.011 0.976 0.959‑0.993 0.006

Sexo masculino 1.08 0.55‑2.12 0.801 0.976 0.76‑1.2 0.848


(vs. femenino)

Tabaquismo 0.91 0.46‑1.79 0.785 ‑‑ ‑‑ ‑‑

DM 1.30 0.69‑2.45 0.413 ‑‑ ‑‑ ‑‑

HAS 1.30 0.70‑2.43 0.395 ‑‑ ‑‑ ‑‑

IMC 2.27 1.08‑4.75 0.028 3.2 0.969‑10.68 0.056

TAM 1.13 0.15‑8.21 0.904 ‑‑ ‑‑ ‑‑

Leucocitosis 3.57 1.72‑7.40 < 0.0001 ‑‑ ‑‑ ‑‑

Linfocitopenia 3.62 1.78‑7.38 < 0.0001 2.16 0.64‑7.23 0.209

Anemia 0.67 0.22‑2.05 0.484 ‑‑ ‑‑ ‑‑

DHL 1.70 1.47‑1.95 0.304 ‑‑ ‑‑ ‑‑

CPK 2.58 1.14‑5.82 0.020 ‑‑ ‑‑ ‑‑

PaO2/FiO2 12.4 3.89‑39.7 < 0.0001 14.4 2.23‑93.0 0.005

PCR > 200 0.05 0.006‑0.44 0.001 0.012 0.001‑0.311 0.008

Esteroide 0.53 0.29‑0.99 0.047 0.954 0.270‑3.37 0.942

Cloroquina 3.46 1.81‑6.60 < 0.0001 2.07 1.26‑3.40 0.004

Tromboprofilaxis 0.14 0.03‑0.67 0.005 ‑‑ ‑‑ ‑‑

COVID‑19: enfermedad por coronavirus 2019; OR: odds ratio; IC 95%: intervalo de confianza del 95%; HR: hazard ratio; : media; DE: desviación estándar; TAM: tensión
arterial media; DM: diabetes mellitus; HAS: hipertensión arterial sistémica; IMC: índice de masa corporal; CPK: creatina fosfocinasa; PaO 2: presión arterial de oxígeno;
FIO2: fracción inspirada de oxígeno; DHL: deshidrogenasa láctica; PCR: proteína C reactiva; S/R: sin resultado.

16
V.M. Camarillo-Nava et al.: Mortalidad y cloroquina en COVID-19

Tabla 5. Modelo de Riesgos Proporcionales de Cox para taza de riesgo por mortalidad asociada a cloroquina en
paciente con COVID-19 grave
B SE WALD gl Sig Exp (B) 95.0% Cl para Exp (B)

Inferior Superior

Cloroquina 0.730 0.252 8.407 1 0.004 2.076 1.267 3.401

Edad -0.024 0.009 7.428 1 0.006 0.976 0.959 0.993

Genero -0.024 0.124 0.037 1 0.848 0.976 0.765 1.246

Esteroidessmetilpred 0.013 0.116 0.013 1 0.909 1.013 0.807 1.272

Diabetes -0.010 0.124 0.006 1 .937 0.990 0.777 1.262

HAS -0.239 0.122 3.834 1 0.050 0.788 0.620 1.000

COVID-19: enfermedad por coronavirus 2019; SE: error estándar; gl: grados de libertad; p: grado de significación; IC 95%: intervalo de confianza del 95%; HAS: hipertensión
arterial sistémica.

Figura 1. Gráfica de predicción para mortalidad global Figura 2. Gráfica de predicción para mortalidad por uso
ajustada por uso de cloroquina, edad mayor de 60 años, de cloroquina y sin uso, ajustada por uso de cloroquina,
uso de esteroides, diabetes mellitus e hipertensión edad mayor de 60 años, uso de esteroides, diabetes
arterial. mellitus e hipertensión arterial.

por COVID-19 grave. Además, PaO2/FiO2 ≤ 200, linfo- hipertensión arterial también se han reportado como
citos ≤ 800, PCR y valores de CPK altos se observaron factores predictores de gravedad y muerte23,24, sin
con mayor frecuencia en los pacientes hospitalizados embargo en nuestro estudio encontramos que la au-
con COVID-19 grave. La CLQ aumentó el riesgo de sencia de hipertensión es factor protector para
muerte hasta dos veces comparado con los que no se mortalidad.
les administró. En cuanto al uso de CLQ, actualmente hay siete en-
La edad mayor de 65 años se ha reportado como sayos clínicos completados y 29 registrados que se
un factor de riesgo importante para mortalidad por centran en HCQ o CLQ como vía terapéutica para
infección por el SARS-CoV-222. Nuestro estudio ob- COVID-19. De estos, cinco de siete ensayos han mos-
servó que una edad mayor de 60 años es un factor trado resultados favorables para los pacientes que
que se asoció con la muerte. Arshad, et al., encontra- usan CLQ o HCQ y dos de siete no han mostrado
ron un HR en el modelo de regresión de Cox de 2.6 cambios en comparación con el control12. Los siete
(IC 95%: 1.9-3.3), similar al nuestro, el cual fue de 2.18 ensayos tenían diversos grados de sesgo y un diseño
(IC 95%: 1.18-4.02). La diabetes mellitus y la de estudio deficiente.
17
Rev Educ Investig Emer. 2022;4(1)

En un ensayo clínico de fase IIb12, a doble ciego, se beneficio cuando se usan solos o en combinación con
evaluó la seguridad y eficacia de dos dosis de CLQ en un macrólido. Cada uno de los regímenes farmacoló-
81 pacientes hospitalizados con COVID-19 grave. Los gicos usados en el estudio se asoció con una disminu-
pacientes fueron asignados para recibir CLQ en dosis ción de la supervivencia hospitalaria y una mayor fre-
altas (600 mg CLQ dos veces al día durante 10 días) cuencia de arritmias ventriculares27. Por su parte, en el
o CLQ en dosis bajas (50 mg dos veces al día el día estudio SOLIDARITY25, conducido por la Organización
1 y una vez al día durante 4 días) (41 [50.6%] fueron Mundial de la Salud, se produjo la muerte en 104 de
asignados al grupo de dosis alta y 40 [49.4%] al grupo 947 pacientes que recibieron HCQ y en 84 de 906 que
de dosis baja). El resultado primario fue la reducción recibieron su control (tratamiento estándar sin HCQ)
de la letalidad en al menos un 50% en el grupo de (razón de tasas: 1.19; IC 95%: 0.89-1.59; p = 0.23), los
dosis alta en comparación con el grupo de dosis baja. autores concluyen que estos regímenes de HCQ tuvie-
Los pacientes incluidos tenían una edad media de 51.1 ron poco o ningún efecto en los pacientes hospitaliza-
años, con desviación estándar (DE) de 13,9 años y la dos con COVID-19, como lo indica la mortalidad gene-
mayoría (60 [75.3%]) eran hombres. En el grupo de ral. A diferencia de nuestro estudio, sí se encontró un
dosis alta presentaban mayor edad (edad media: 54.7 aumento en la mortalidad intrahospitalaria con el uso
± 13.7 años frente a 47.4 ± 13.3 años) y más enferme- de CLQ respecto a sin su uso, sin embargo la diferen-
dades cardiacas (5 de 28 [17.9%] frente a 0). La letali- cia estriba en el diseño del estudio, en el cual en nues-
dad hasta el día 13 fue del 39.0% en el grupo de dosis tro estudio no pudimos controlar otras variables como
alta (16 de 41) y del 15.0% en el grupo de dosis baja la misma aplicación de la CLQ.
(6 de 40). El grupo de dosis alta presentó más casos Por otra parte, el estudio RECOVERY28, financiado
de intervalo QTc superior a 500 milisegundos (7 de 37 por los Institutos de Salud del Reino Unido, reportó que
[18.9%]) en comparación con el grupo de dosis baja (4 la muerte a 28 días ocurrió en 421 pacientes (27.0%)
de 36 [11.1%]). Los autores sugieren que la dosis más en el grupo de HCQ y en 790 (25.0%) en el grupo de
alta de CLQ no debe recomendarse para pacientes atención habitual (cociente de tasas: 1.09; IC 95%:
críticamente enfermos con COVID-19 debido a sus po- 0.97-1.23; p = 0.15). Se observaron resultados consis-
sibles peligros para la seguridad, especialmente cuan- tentes en todos los subgrupos de pacientes estudia-
do se toman simultáneamente con azitromicina y osel- dos. Los resultados sugieren que los pacientes del
tamivir. Estos hallazgos no se pueden extrapolar a grupo de HCQ tenían menos probabilidades de ser
pacientes con COVID-19 no grave. En nuestros resul- dados de alta vivos del hospital a los 28 días que los
tados, aunque difiere del diseño de estudio encontra- del grupo de atención habitual (59.6 vs. 62.9%; razón
mos resultados similares, al incrementar el riesgo de de tasas: 0.90; IC 95%: 0.83-0.98). Finalmente conclu-
mortalidad con el uso de CLQ que los no tratados con yen que entre los pacientes hospitalizados con CO-
el fármaco. Por lo anterior encontramos evidencia para VID-19, los que recibieron HCQ no tuvieron menor in-
no recomendar el uso de CLQ o HCQ en pacientes cidencia de muerte a los 28 días que los que recibieron
adultos con infección por SARS-CoV-2 grave, ya que la atención habitual. Dichos resultados son diferentes
su uso aumenta el riesgo de mortalidad hasta dos ve- a nuestros hallazgos y quizá se debe a un sesgo de
ces cuando se asocia con una edad mayor de 60 años ejecución al administrar el fármaco a los pacientes más
y el antecedente de hipertensión arterial. graves, lo cual fue una variable que salió del control
En el estudio de 1,376 pacientes de Geleris, et al.26, de los investigadores al ser un estudio retrospectivo.
346 pacientes (25.1%) presentaron el desenlace final; Aunque los estudios observacionales como este no
180 pacientes fueron intubados, de los cuales 66 mu- pueden explicar completamente los factores de confu-
rieron posteriormente y 166 murieron sin intubación. En sión, nuestros hallazgos sugieren no solo una ausencia
el análisis principal, no hubo asociación significativa de beneficio terapéutico, sino también un daño poten-
entre el uso de HCQ y la intubación o muerte (HR: 1.04; cial. En nuestro análisis se evidenció el aumento de
IC 95%: 0.82-1.32). Dichos resultados contrastan con riesgo de muerte en los pacientes a los cuales se les
los nuestros, aunque el tratamiento primario en ese administró CLQ en comparación con aquellos a los que
estudio fue la HCQ, nuestro estudio sí demostró evi- no se les administró. En el análisis de regresión logís-
dencia de riesgo en la mortalidad con el uso del anti- tica el riesgo se eleva hasta 13 veces más con IC
palúdico. Incluso la revista The Lancet emitió un artí- significativo. El HR en el análisis de regresión de ries-
culo de retractación sobre el beneficio de CLQ e HCQ gos proporcionales de Cox el riesgo fue de dos veces
en el que concluyen que no fue posible confirmar un más, ajustado por edad y presencia de hipertensión.
18
V.M. Camarillo-Nava et al.: Mortalidad y cloroquina en COVID-19

Una de las debilidades de nuestro estudio fue el di- Confidencialidad de los datos. Los autores decla-
seño retrospectivo, lo que lo hacía lábil a sesgos de ran que han seguido los protocolos de su centro de
diversa naturaleza. El observar un aumento importante trabajo sobre la publicación de datos de pacientes.
en la mortalidad en los usuarios de CLQ puede tratarse Derecho a la privacidad y consentimiento infor-
de un sesgo de selección y es posible que la natura- mado. Los autores declaran que en este artículo no
leza del riesgo no sea tan elevada. Es muy probable aparecen datos de pacientes.
que los clínicos hubieran decidido dar CLQ a los pa-
cientes más graves. Por lo anterior sugerimos un sesgo Bibliografía
en la selección del tratamiento, por lo que la mortalidad 1. Meo SA, Klonoff DC, Akram J. Efficacy of chloroquine and hydroxychlo-
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Nuestros hallazgos sugieren no solo una ausencia 5. Mauthe M, Orhon I, Rocchi C, Zhou X, Luhr M, Hijlkema KJ, et al. Chlo-
de beneficio terapéutico, sino que encontramos eviden- roquine inhibits autophagic flux by decreasing autophagosome-lysosome
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20
Revista de
Educación e Investigación en Emergencias

Artículo original

Prevalencia de infarto agudo de miocardio en pacientes


jóvenes y su patrón angiográfico
Francisco Hernández-Pérez1* y Alexis D. Núñez-Granados2
1Centrode Investigación Educativa y Formación Docente, Centro Médico Nacional Siglo XXI, Instituto Mexicano del Seguro Social; 2Servicio de
Urgencias, Hospital de Especialidades Dr. Belisario Domínguez, Secretaría de Salud. Ciudad de México, México

Resumen
Introducción: El infarto agudo de miocardio en menores de 45 años tiene una baja prevalencia y produce menos daños
en las arterias coronarias. Objetivo: Identificar la prevalencia de infarto agudo de miocardio en pacientes menores de 45
años y su patrón angiográfico más frecuente. Método: Estudio transversal en el que se revisaron los expedientes de pa-
cientes con infarto agudo de miocardio menores de 45 años, de donde se extrajeron lo datos generales y los resultados del
cateterismo. Se apegó a las normas éticas vigentes. Resultados: Se estudiaron 59 pacientes menores de 45 años con
diagnóstico de infarto agudo de miocardio. La media de edad fue de 40.47 ± 5.0 años, y hubo 49 hombres y 10 mujeres.
La prevalencia global fue del 4.8%. El 44.9% tenía antecedentes de tabaquismo y el 22.5% de hipertensión arterial sistémi-
ca. De 52 pacientes, 20 (38.4 %) tuvieron lesión solo de una arteria coronaria y 32 (61.5%) de más de una arteria.
Conclusiones: El infarto agudo de miocardio en pacientes menores de 45 años es más común de lo que se piensa, y el
tabaquismo es el factor de riesgo más frecuente. El patrón coronario más común fue el mixto, con lesión en más de una
arteria, predominando la descendente.

Palabras clave: Infarto agudo de miocardio. Joven. Cateterismo cardiaco.

Prevalence of acute myocardial infarction in young patients and angiographic pattern


Abstract
Introduction: Acute myocardial infarction in those under 45 years of age has a low prevalence and with less damage to the
coronary arteries. Objective: To identify the prevalence of acute myocardial infarction in patients less than 45 years of age as
well as the most frequent angiographic pattern. Method: Cross-sectional studies, the files of patients with acute myocardial
infarction under 45 years of age were reviewed, from which the general data and the results of catheterization were extracted.
We adhered to current ethical standards. Results: 59 patients under 45 years of age with the diagnosis of acute myocardial
infarction were studied, the mean age was 40.47 ± 5.0 years, 49 were men and 10 women. The overall prevalence was 4.8%.
44.9% had a history of smoking, followed by 22.5% who reported suffering from hypertension. From 52 patients, 20 (38.4%)
had only one coronary artery injury and 32 (61.5%) had more than one artery injury. Conclusions: Acute myocardial infarction
in patients under 45 years of age is more common than is thought; smoking was the most common risk factor. The most
common coronary pattern was the mixed one, with lesions in more than one artery, predominantly the descending one.

Keywords: Acute myocardial infarction. Young. Cardiac catheterization.

Correspondencia: Fecha de recepción: 16-08-2021 Disponible en internet: 14-02-2022


*Francisco Hernández-Pérez Fecha de aceptación: 17-11-2021 Rev Educ Investig Emer. 2022;4(1):21-26
E-mail: [Link]@[Link] DOI: 10.24875/REIE.21000093 [Link]
2604-6520 © 2021 Sociedad Mexicana de Medicina de Emergencias, AC. Publicado por Permanyer México SA de CV. Este es un artículo open access
bajo la licencia CC BY-NC-ND ([Link]

21
Rev Educ Investig Emer. 2022;4(1)

Introducción la adultez, cuando alcanza su manifestación clínica,


habitualmente después de la tercera o la cuarta déca-
A pesar de que en muchos países la incidencia anual
da de la vida. En la adolescencia y el principio de la
de infarto agudo de miocardio ha ido en descenso, en adultez se adquieren ciertos hábitos (tipo de dieta,
México, por el contrario, no se ha percibido tal dismi- sedentarismo, tabaquismo) que luego son difíciles de
nución y hay datos que sugieren un incremento. El modificar y predisponen a la enfermedad cardiovascu-
Instituto Nacional de Estadística y Geografía informó lar durante años posteriores; sin embargo, la enferme-
una muerte por cardiopatía isquémica cada 4.3 minu- dad de las arterias coronarias no fue reconocida como
tos, siendo el primer motivo de consulta subsecuente común entre pacientes jóvenes (menores de 45 años)
en medicina familiar (más de 16.6 millones) y la primera hasta el estudio realizado por Yater en 194810,11. Ahora
causa de años de vida saludable perdidos por muerte bien, la prevalencia de síndrome coronario agudo en
prematura y discapacidad. Tan solo en el Instituto estos individuos es variable según la población estu-
Mexicano del Seguro Social, que cubre a dos terceras diada, oscilando entre un 2% y un 10% de todos los
partes de la población total de México (> 70 millones), casos de síndrome coronario agudo hospitalizados, y
fallecían 138 derechohabientes al día por infarto de se muestra como una enfermedad típicamente mascu-
miocardio hasta antes de la estrategia «Código infar- lina. Las mujeres parece estar protegidas hasta la me-
to». La mortalidad reportada por esta causa según la nopausia del desarrollo de síndrome coronario agudo,
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Eco- con una incidencia en jóvenes muy baja (del 5% al 10%
nómicos​era encabezada por México, con un 28%, de todos los pacientes con infarto de miocardio meno-
frente al 7.9% del promedio1, pero el daño no queda res de 45 años)12.
ahí, pues luego de un infarto agudo de miocardio la En este grupo de pacientes se presenta un perfil
posibilidad de muerte o discapacidad se incrementa vascular particular: el infarto agudo de miocardio en
1,5 a 15 veces respecto de la población general. El ausencia de ateroesclerosis es poco común en los
18% al 35% de los pacientes podrán sufrir un nuevo mayores de 45 años, pero es responsable de hasta el
episodio, aproximadamente el 7% corren el riesgo de 20% de los casos en pacientes jóvenes y suele rela-
presentar muerte súbita y el 8% al 11% podrán padecer cionarse con mayor frecuencia con fenómenos de hi-
un episodio de accidente vascular cerebral2,3. Por otro percoagulabilidad, vasculitis, vasoespasmo endógeno
lado, el infarto agudo de miocardio a edad temprana o vasoespasmo mediado por sustancias tóxicas; esto
(< 45 años) se caracteriza por bajas tasas de mortali- subestimando o sin considerar los factores de riesgo
dad, menos daños extensos de las arterias coronarias, principales para la enfermedad coronaria como géne-
una buena función ventricular izquierda y un pronóstico sis directa de causalidad en esta población13.
favorable, y epidemiológicamente los estudios han de- Finalmente, habrá que aclarar que no hay un acuer-
mostrado diferencias significativas de los perfiles de do claro en cuanto a la edad mínima para ser llamado
riesgo en los pacientes jóvenes en comparación con infarto agudo de miocardio en paciente joven; varios
los pacientes mayores4-6. Sin embargo, la mayoría de autores indican 50 o 40 años, e incluso con diferencia
los pacientes jóvenes que sufren un infarto de miocar- entre sexos. Para el presente trabajo hemos determi-
dio tienen al menos una factor de riesgo cardiovascu- nado 45 años como edad límite superior, dada la mayor
lar, y se informa una mayor prevalencia de tabaquismo, evidencia y que tener más de 45 años se considera un
antecedentes familiares de prematuridad con cardiopa- factor de riesgo mayor para el desarrollo de infarto
tías congénitas y sexo masculino. De estos factores de agudo de miocardio.
riesgo, se ha sugerido que fumar puede ser el más
importante de los factores modificables en los pacien-
tes jóvenes, ya que en la mayoría de los estudios rea-
Método
lizados en pacientes jóvenes este factor de riesgo es Se trata de un estudio transversal en el que se revi-
el más persistente de manera independiente7-9. saron todos los expedientes de pacientes con infarto
Es a partir de los 35 años de edad que la enferme- agudo de miocardio menores de 45 años durante el
dad coronaria empieza a cobrar poco a poco protago- periodo de enero de 2017 a junio de 2020, derivado de
nismo, y aunque estas enfermedades son la manifes- la presencia de la pandemia de COVID-19. Se extraje-
tación clínica de la evolución de la aterosclerosis, el ron los datos generales y con intención los resultados
proceso comienza a desarrollarse en etapas tempra- del cateterismo y del procedimiento invasivo. El estudio
nas de la vida y progresa, de forma asintomática, hasta se llevó a cabo en el Hospital de Especialidades
22
F. Hernández-Pérez, A.D. Núñez-Granados: Infarto en pacientes jóvenes

Dr. Belisario Domínguez, de la Secretaría de Salud de Tabla 1. Características generales de los participantes
la Ciudad de México, que cuenta con servicio de car- en el estudio
diología intervencionista, pero que a partir de marzo Característica n = 59
de 2020 se convirtió en «hospital 100% COVID» y por
Edad (años), media ± DE 40.47 ± 5.0
ello se suspendieron todos los procedimientos. No se
excluyó ni elimino a ningún paciente, dado que todos Sexo, n (%)
Hombre 49 (83.1)
los menores de 45 años fueron sometidos a cateteris- Mujer 10 (16.9)
mo cardiaco.
Antecedentes, n (%)
Se observaron todas las consideraciones éticas y el Tabaquismo 40 (67.8)
estudio fue aprobado por el comité local de ética e Hipertensión arterial 20 (33.9)
investigación. Diabetes mellitus 18 (30.5)
Dislipidemia 8 (13.6)
Infarto previo 14 (23.7)
Uso de drogas 5 (8.5)
Análisis estadístico Más de uno o más FRCV 50 (84.7)

Se reportan medias y porcentajes, y se usó la prueba IMC, media ± DE 29.22 ± 5.0


de χ2 para comparar porcentajes. Características del dolor
Tórax anterior, opresivo, n (%) 51 (86.4)
Al esfuerzo 13 (26)
Resultados Intensidad, media ± DE 8.25 ± 1.5
ACME (min), media ± DE 45.91 ± 5.3
La prevalencia global fue del 4.8%, con una inciden-
Uso de trombolítico, n (%) 12 (20.3)
cia del 1.1% anual de nuevos casos por año por cada
1000 infartos. De un total de 1221 casos de infarto Cara de ECG afectada, n (%)
Inferior 18 (46.2)
agudo de miocardio, se estudiaron 59 expedientes de Anterior 17 (43.3)
pacientes menores de 45 años con dicho diagnóstico. Inferior y lateral 4 (10.3)
La media de edad fue de 40.47 ± 5.0 años, y 49 fueron ÁCME: el punto más alto del dolor; ECG: electrocardiograma; FRCV: factor de
hombres y 10 mujeres. El 44.9% tenía antecedentes riesgo cardiovascular mayor; IMC: índice de masa corporal.

de tabaquismo (edad promedio de inicio a los 14.94 ±


5.5 años) y el 22.5% refirió padecer hipertensión arte-
rial sistémica; solo nueve pacientes negaron algún fac- les colocó un solo stent y al resto se les colocó más
tor de riesgo cardiovascular mayor para cardiopatía de uno.
isquémica. Así mismo, el cuadro más referido fue el de
dolor opresivo retroesternal y solo el 20% fueron trom-
Análisis inferencial
bolizados (Tabla 1).
Al comparar la frecuencia de comorbilidad no se
encontró diferencia significativa entre los antecedentes
Cateterismo de tabaquismo, dislipidemia o hipertensión y el sexo
Se realizó cateterismo a los 59 pacientes jóvenes, de (p = 0.170, p = 0.591 y p = 0.206, respectivamente);
los cuales 6 (10.1%) fueron reportados sin lesión y solo el antecedente de diabetes mellitus fue más co-
1 (1.6%) como procedimiento fallido. De los 52 pacien- mún en los hombres, siendo estadísticamente signifi-
tes restantes, 20 (38.4%) tuvieron lesión solo de una cativo (p = 0.036).
arteria coronaria y 32 (61.5%) de más de una arteria. En cuanto a la arteria coronaria más afectada y el
La arteria lesionada más habitual fue la descendente sexo, la descendente anterior fue la más frecuente-
anterior, con 37 casos (71.1%), seguida de la coronaria mente lesionada en el sexo masculino (p = 0.025); en
derecha con 30 casos (57.6%). Las combinaciones se el resto de las ramas no hubo diferencia significativa
describen en la tabla 2. No hubo ningún fallecimiento (p < 0.05) (Tabla 2 y Figs. 1 a 3).
posterior al cateterismo.
El tipo de cateterismo fue en su mayoría primario, en
24 pacientes (40.7%) seguido de diagnóstico en
Discusión
21 (35.6%); en el resto no se contó con esa informa- En nuestro estudio, la prevalencia global de infarto
ción. El grado de lesión se describe en la tabla 2. De agudo de miocardio en pacientes menores de 45 años
los 52 pacientes con lesión vascular, a 16 (30.7%) se fue del 4.8%, con una incidencia de un 1.1% anual de
23
Rev Educ Investig Emer. 2022;4(1)

Tabla 2. Reporte y topografía de la lesión coronaria


Tipo de cateterismo n (%) 3

Coronaria Izquierda
DA+PL
Diagnóstico 24 (40.7) 3
DA+DP
Primario 21 (35.6)
DA+Dg
De rescate 7 (11.9) 18
Postrombólisis 7 (11.9) DA+CX
38 DA+CD
CI n = 39 26 DA
5 Tronco común
Tronco común de la CI 2 (5.1)
DA sola 10 (25.6)
DA + CD 15 (38.4) 0 10 20 30 40 50
DA + Cx 7 (17.9)
DA + Dg 3 (7.6) Figura 1. Combinaciones de arterias lesionadas de la
DA + DP 1 (2.5) coronaria izquierda.
DA + PL 1 (2.5)
Cx: circunfleja; DA: descendente anterior; Dg: diagonal;
CD n = 23 DP: descendente posterior; PL: posterolateral.
CD sola 8 (34.7)
CD + Cx 9 (39.1)
CD + DP 3 (10.3)
CD + PL 2 (6.8)
CD + MP 1 (3.4)

Grado de lesión n (%) Coronaria derecha

Lesión del 100% 26 (44.0) 7 CD+MP


Lesión del 90‑100% 8 (13.5) CD+PL
Lesión del 70‑89% 11 (18.6) 10
CD+DP
Lesión del 50‑69% 4 (6.77)
39 CD+Cx
Ectasia 3 (5.08)
Normal 7 (11.8) CD
34
CD: coronaria derecha; CI: coronaria izquierda; Cx: circunfleja; DA: descendente
anterior; Dg: diagonal; DP: descendente posterior; MP: marginal posterior;
PL: posterolateral.
0 5 10 15 20 25 30 35 40 45

Figura 2. Combinaciones de arterias lesionadas de la


nuevos casos por año por cada 1000 infartos. A pesar coronaria derecha.
de que se sospechaba un ascenso de la frecuencia, CD: coronaria derecha; Cx: circunfleja; DP: descendente
en la mayoría de los estudios que marcan la prevalen- posterior; MP: marginal posterior; PL: posterolateral.
cia de infarto en pacientes jóvenes esta es mayor que
la nuestra. Morillas et al.11, en 10,213 pacientes, repor-
tan una prevalencia del 6,8%, mientras que En cuanto al resto de los factores de riesgo, el 44.9%
Méndez et al.5 la cifran en el 6.8% de 613 pacientes de los pacientes tenían antecedentes de tabaquismo,
menores de 40 años, y Yandrapalli et al.9 en un 19,2% seguido del 22.5% que refirieron padecer hipertensión
de 1,462,168 pacientes entre 18 y 44 años. Ahora bien, arterial sistémica y un índice de masa corporal (IMC)
la incidencia fue bastante baja y nuestro único punto medio de 29.22 ± 5.0 (sobrepeso). Por otro lado, solo
de comparación es el estudio de McManus et al.14, que nueve pacientes negaron algún factor de riesgo cardio-
durante 30 años encontró una tasa general de inciden- vascular mayor, mismos resultados que reportan la
cia hospitalaria (por 100,000 residentes) de 66 (interva- mayoría de los estudios5,8,13,16. También en los otros
lo de confianza del 95% [IC95%]: 63-69). Solo Alonso estudios el IMC es alto; en el nuestro predominó el so-
et al.10 tuvieron una prevalencia del 4.6% en 202 pa- brepeso, mayor que en el estudio de Marcen et al.12 en
cientes menores de 45 años. Sin embargo, es pertinen- población española, en el que el IMC fue de 27.94 ±
te mencionar las diferencias de sus cortes en cuanto 4.58 kg/m2 (17.7-43). Cabe mencionar que el síndrome
a edad límite, lo que afecta claramente las prevalen- metabólico se asoció a un peor pronóstico en el estudio
cias. Respecto a la edad en nuestro estudio (40.47 ± de Mathiew et al.17 y que incrementó ocho veces las
5.0 años), 49 fueron hombres (83.1%) y 10 mujeres, lo posibilidades de sufrir un infarto agudo de miocardio
cual es muy consistente en la mayoría de los estudios, prematuro (IC95%: 1.73-39.5), seguido del tabaquismo
con un predominio claro del sexo masculino6,10,12,13,15. (razón de momios: 7.76; IC95%: 1.27-47.3).
24
F. Hernández-Pérez, A.D. Núñez-Granados: Infarto en pacientes jóvenes

tronco principal izquierdo en el 5% y oclusión de un


injerto venoso en el 1%22. Aunque la coronaria afecta-
12 da es muy semejante a lo hallado en nuestro estudio,
100%
5 no así la presencia de varios vasos dañados, como el
Entre 90 y 100%
estudio de Méndez et al.5 que identificó la arteria des-
7
44 Entre 70 y 89% cendente anterior como el vaso culpable del infarto
Entre 50 y 69% agudo de miocardio en 27 (67,5%) casos, la coronaria
19 Ectasia derecha en 8 (20%), la circunfleja en 4 (10%) y el tronco
Normal
izquierdo en 1 (2,5%), pero en la mayoría (87,5%) los
13 pacientes presentaron enfermedad exclusivamente de
un vaso, solo 4 (10%) de dos vasos y 1 (2,5%) de tres
vasos.
Figura 3. Grado de lesión de la coronaria afectada. En cuanto a nuestro análisis inferencial, no se pudo
demostrar ninguna diferencia significativa entre muje-
res y hombres en cuanto a factores de riesgo como
tabaquismo, dislipidemia o hipertensión (p = 0.170,
Seis pacientes (10.1%) fueron reportados sin lesión p = 0.591 y p = 0.206, respectivamente); solo el ante-
coronaria.,es decir, con infarto agudo de miocardio sin cedente de diabetes mellitus fue más común en los
enfermedad coronaria aterosclerótica obstructiva(MI- hombres, siendo estadísticamente significativo
NOCA) y aunque su fisiopatología no queda clara su (p = 0.036), lo que es compatible con los resultados de
prevalencia no es despreciable, ya que hasta el 6% de Gupta et al.23, que no encuentran diferencias.
todos los síndromes coronarios agudos lo presentan. Finalmente, del estudio se desprende que, a pesar
Los factores de riesgo cardiovascular suelen ser los del pronóstico más favorable en los pacientes menores
tradicionales, pero con un incremento de la mortali- de 45 años, es muy importante señalar que varios fac-
dad18 y, en series recientes, la coronariografía no reveló tores de riesgo, como el tabaquismo y el sobrepeso,
lesiones coronarias significativas (obstrucción del 50% son factores modificables. En cuanto a la diabetes
o más) en el 1-14% de los pacientes con infarto agudo mellitus y la hipertensión arterial sistémica, son contro-
de miocardio19. Moura et al.20 reportan un 1.7% de co- lables, y de ahí la importancia de estudios como este
ronarias sin lesión entre 1960 casos, y Kang et al.21 un que manifiestan la relevancia de su control. Además,
4% de 8500 casos. cabría agregar que, como se observó, aparentemente
Entre los resultados más relevantes de nuestro es- el daño vascular es peor en nuestros sujetos de
tudio, de 52 pacientes, 20 (38.4%) tuvieron lesión solo investigación.
de una arteria coronaria y 32 (61.5%) de más de una
arteria. La arteria lesionada más común como fue la
descendente anterior, con 37 casos (71.1%), seguida Conclusiones
de la coronaria derecha con 30 casos (57.6%). De los El infarto agudo de miocardio en pacientes jóvenes
52 pacientes con lesión vascular, a 16 (30.7%) se les (menores de 45 años) es más común de lo que se
colocó un solo stent y al resto se les colocó más de piensa. La comorbilidad más frecuente fue el tabaquis-
uno. Nuestros resultados son muy semejantes a los de mo, la diabetes mellitus y la hipertensión arterial sisté-
otros estudios, en los que predominan las lesiones mica, y fue escaso el consumo de drogas ilícitas.
multivaso y la descendente anterior es la principal ar- El patrón coronario más común fue el mixto, con
teria coronaria comprometida, como el estudio de Mar- lesión en más de una arteria, predominado la descen-
cen et al.12, que reporta lesión multivaso y multiseg- dente anterior y la coronaria derecha.
mento. El registro nacional de síndromes coronarios
agudos en México (RENASICA), en su reporte de 2005,
que incluye población general, en 4555 pacientes con
Financiamiento
infarto de miocardio con elevación del segmento ST la La presente investigación no recibió ninguna beca
angiografía coronaria mostró enfermedad de la des- específica de agencias de los sectores público, comer-
cendente anterior izquierda en el 65%, de la coronaria cial o sin ánimo de lucro. Todos los recursos fueron
derecha en el 53%, de la circunfleja en el 37%, del aportados por los investigadores.

25
Rev Educ Investig Emer. 2022;4(1)

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26
Revista de
Educación e Investigación en
Emergencias
Artículo de revisión

Evaluación inicial del paciente adulto mayor con trauma


Erick A. Cervantes-Iturbe1*, Cinthia M. Cuellar-Martínez2, Fidel Bautista-Mendoza1,
Carlos A. Mendoza-Conde1, Lorelei G. Loría-Rodríguez1 y Arantxa Rivero-Martínez1
1Serviciode Geriatría; 2Servicio de Unidad de cuidados intensivos, UMAE Hospital de Traumatología, Ortopedia y Rehabilitación Dr. Victorio de
la Fuente Narváez, Instituto Mexicano del Seguro Social. Ciudad de México, México

Resumen
El trauma en la persona mayor tiene una gran importancia debido a que forma parte de las primeras cinco causas mundia-
les de mortalidad. La persona mayor tiene factores predisponentes para tener un peor desenlace secundario a cambios
fisiológicos asociados al envejecimiento, los cuales abarcan varios sistemas (cardiovascular, musculoesquelético, sistema
nervioso central); las patologías de cada individuo y la presencia de síndromes geriátricos hacen que disminuya y empeo-
re la respuesta al trauma. La atención del trauma en la persona mayor confiere un reto debido al mecanismo de lesión que
predomina, encontrando las caídas de su plano de sustentación como la principal. El abordaje comienza desde la atención
prehospitalaria que incluye la valoración por parte de paramédicos, adecuado traslado a una unidad médica especializada
y en la atención hospitalaria está el triaje por el personal médico, la implementación y valoración de la gravedad del trauma,
los tiempos en la atención; todas estas áreas de oportunidad mencionadas nos genera una necesidad de personalizar y
optimizar estos procesos dirigidos a este grupo etario, lo que nos permitirá disminuir la morbimortalidad de nuestras perso-
nas mayores.

Palabras clave: Trauma. Persona mayor. Triaje.

Initial evaluation of the elderly with trauma


Abstract
Trauma is the fifth leading cause of death worldwide in the elderly (60 or older). These patients have a diminished and ag-
gravated response to trauma due to the physiological changes associated with aging and the existence of pathologies and
polypharmacies. Trauma care in the elderly confers a challenge due to the predominant injury mechanism, falling from its
level of sustainability. Due to this, the times in the attention and assessment of the severity of the trauma in the patient, star-
ting from the approach of the patient by the paramedics, the transfer to the medical unit until the arrival of the medical
personnel, play a main role in reducing of patient morbidity.

Keywords: Trauma. Elderly. Triage.

Correspondencia: Fecha de recepción: 26-05-2021 Disponible en internet: 10-11-2021


*Erick A. Cervantes-Iturbe Fecha de aceptación: 13-09-2021 Rev Educ Investig Emer. 2022;4(1):27-32
E-mail: [Link]@[Link] DOI: 10.24875/REIE.21000054 [Link]
2604-6520 © 2021 Sociedad Mexicana de Medicina de Emergencias, AC. Publicado por Permanyer México SA de CV. Este es un artículo open access
bajo la licencia CC BY-NC-ND ([Link]

27
Rev Educ Investig Emer. 2022;4(1)

Introducción Cambios cardiovasculares


El envejecimiento de la población mundial ha con- El aumento de la rigidez arterial es una de las carac-
llevado un cambio en las políticas sociosanitarias en terísticas del envejecimiento. Esto ocurre por los cam-
diversos países, esto debido a la disminución de na- bios estructurales de la pared vascular, principalmente
talidad y un aumento en la esperanza de vida. En en las arterias de mediano calibre (diámetro mayor a
2019 se estimó una población mundial de 703 millones 300 micras) y puede preceder al desarrollo de hiper-
de personas mayores de 65 años, mientras que en tensión arterial sistólica aislada7,8.
2050 se estima una población mundial de 1.5 billones1. El envejecimiento disminuye la distensibilidad mio-
En el año 2050 en [Link]., para ponernos en pers- cárdica y la respuesta fisiológica del corazón ante el
estrés. Así mismo, la rigidez de la pared ventricular
pectiva, se estima que habrá una población de 90
aumenta con la edad, condicionando un incremento en
millones de personas mayores de 65 años, lo que re-
la presión al final de la diástole ventricular en reposo
presentará el 30% de la población total de este país,
y durante el estrés ocasionando una hipoperfusión ti-
con ello se espera el incremento en la incidencia de
sular del subendotelio ocasionando fibrosis intersticial
lesiones traumáticas. Actualmente en [Link]. se esti-
de este. Los cambios en la matriz extracelular afectan
ma que el 23% de admisiones en centros de trauma
la eficiencia del acoplamiento de la excitación-contrac-
son personas mayores, ocupando así mismo el 5.º ción de los cardiomiocitos, condicionando una dismi-
lugar de las muertes en este grupo de pacientes. El nución de la contractilidad, y al mismo tiempo puede
costo económico que confiere el trauma en personas incrementar la aparición de arritmias, además de la
mayores se estima en $ 12,000 por caída más una generación del nodo sinusal que comienza a partir de
larga estancia hospitalaria asociada2. los 50 años, el cual disminuye de un 50 a un 75% de
En México el proceso de envejecimiento ha ocurrido células, reduciendo la respuesta al estrés7,9,10.
en forma más lenta que en países desarrollados, en el
año 2018 se estimó una población de 14.5 millones de
Cambios pulmonares
personas mayores de 60 años, es decir, el 12.3% de
la población3. El sistema respiratorio alcanza su máximo desarrollo
En 2010, en México, el trauma en persona mayor hasta la tercera década de la vida. Durante el enveje-
ocupo el 5.º lugar de mortalidad4. El mecanismo de cimiento se produce una calcificación de los cartílagos
bajo impacto fue el más común, generalmente caídas costales, disminuyendo los movimientos de amplexión
desde su propio plano de sustentación, y el hogar fue y amplexación, la capacidad vital forzada disminuye
observado como principal sitio de ocurrencia5. progresivamente de 14-30 ml por año y 23-32 de vo-
La distribución de las lesiones es variable, los regis- lumen espiratorio forzado11-13, así mismo las células del
epitelio alveolar neumocitos tipo 1 disminuye en canti-
tros en distintas bases de datos muestran un predomi-
dad y son más vulnerables al daño y muerte, reducien-
nio de traumatismo craneo encefálico (33-77%), trauma
do así la diferenciación a neumocitos tipo 2, los cuales
torácico (18-35%), trauma de extremidades (15-26%) y
son encargados de la producción de surfactante, esto
trauma abdominal (8-17%), además de distintas com-
produce una alteración del intercambio gaseoso y co-
binaciones de lesiones6.
lapso alveolar además de cambios cinéticos en la caja
torácica14.
Cambios fisiológicos
Las personas adultas mayores presentan cambios Muscular
asociados al envejecimiento que confieren riesgos y El sistema muscular disminuye su masa compensán-
comportamientos clínicos diferentes a otras poblacio- dolo con un aumento en tejido adiposo y conectivo. La
nes más jóvenes, estos cambios pueden ocultar sig- disminución del músculo es a causa de una reducción
nos y síntomas a los ojos de clínicos inexpertos. especialmente de las fibras tipo 2A, alteración de las
Estos médicos pueden achacar la dolencia al enve- miofibrillas, disminución de unidades motoras y flujo
jecimiento y cometer omisiones importantes, en- sanguíneo15.
tre las que se encuentran las que se exponen a La pérdida de masa y función muscular se conoce
continuación. como sarcopenia; este síndrome suele acompañarse
28
E.A. Cervantes-Iturbe et al.: trauma en el adulto mayor

de inactividad física, disminución de la movilidad, en- - Disminución de la masa muscular y fuerza de


lentecimiento de la marcha, así como la reducción de prensión.
la capacidad de realizar ejercicios de resistencia. Todo - Disminución de la masa mineral ósea.
esto nos lleva a un deterioro acumulativo de múltiples
sistemas fisiológicos16,17.
Triaje
Se ha demostrado en que las personas mayores de
Función renal
55 años que sufren un accidente y que son atendidos
Con el proceso de envejecimiento el volumen y fun- en centros hospitalarios no especializados en trauma,
ción renal van en decremento, con una disminución la mortalidad se ve acrecentada24. Por tal motivo el
estimada del 10% a partir de los 40 años. El peso renal American College of Surgeons (ACS) Comitte on Trau-
aproximado en 250-270 g (40-50 años) disminuye a ma, recomienda la referencia a hospitales especializa-
180-200 g entre los 70-90 años, con adelgazamiento dos de todo paciente con una o más lesiones en dis-
de la corteza renal. Así mismo, se aprecia un engro- tintas áreas corporales24,25.
samiento de la pared de la arteria renal, esclerosis de El primer paso para la atención del paciente es la
las arterias glomerulares y disminución de los glomé- valoración de la gravedad del trauma, debido a que
rulos funcionales por oclusión18,19. durante la evaluación prehospitalaria se determina el
nivel de atención que se requiere, el ACS recomienda
la estratifica de estos pacientes con base en
Farmacocinética y farmacodinamia
los signos vitales y área anatómica afectada para su
Ambos procesos se modifican durante el envejeci- valoración26.
miento, ya que en el adulto mayor la grasa corporal El equipo de atención hospitalaria para la atención
total y el tejido celular subcutáneo aumenta, mientras en trauma debe de estar conformado por un equipo
que el agua corporal total disminuye, alterando el vo- multidisciplinario en el que se encuentran médicos ur-
lumen de distribución por una parte y, por otra, las genciólogos, traumatólogos, cirujanos generales, neu-
reacciones de primer paso a nivel hepático. Todo esto rocirujanos, intensivistas, anestesiólogos, geriatras,
resulta en una variación en la vida media y en la eli- enfermeras, así como otros proveedores de salud. La
minación de los fármacos, siendo la persona anciana activación del equipo de trauma asegura una evalua-
más propensa a los efectos adversos20. ción completa y sistemática de los pacientes lesiona-
dos que incluyen evaluaciones primarias, secundarias
y terciarias24.
Fármacos y trauma
Existen múltiples escalas de severidad para la eva-
Los efectos adversos asociados al uso de medica- luación inicial del trauma; sin embargo, estas escalas
mentos son causa de hospitalización y muerte en los fueron diseñadas para adultos jóvenes. Las más utili-
adultos mayores, ya que aproximadamente el 10% de zadas son Injury Severity Score (ISS) y Revised Trau-
las hospitalizaciones son causa de complicaciones ma Score (RTS). La ISS fue descrita por primera vez
asociadas a estos. Los medicamentos más frecuente- en 1974 para pacientes con múltiples lesiones y mostró
mente implicados son los diuréticos, antiinflamatorios una correlación lineal con la mortalidad, morbilidad y
no esteroideos, fármacos cardiovasculares, antihiper- días de estancia. Mientras que la RTS fue descrita en
glucemiantes y anticoagulantes20,21. Es de importancia 1989, basándose en la valoración inicial con los signos
hacer hincapié que la polifarmacia (5 o más medica- vitales y la escala de coma de Glasgow, teniendo una
mentos) afecta al 30% de la población y se asocia a correlación fuerte con la probabilidad de superviven-
mayor riesgo de efectos adversos22. cia27,28. Un puntaje elevado en ISS muestra una corre-
Los pacientes con trauma suelen tener una o lación positiva con la probabilidad de fallecer (odds
varias comorbilidades que predisponen a un peor ratio [OR]: 1.10; IC 95%: 1.06-1.13; p < 0.001). La pun-
desenlace23: tuación elevada en RTS tiene una correlación inversa
- Disminución de la agudeza visual y auditiva. con la probabilidad de fallecimiento (OR: 0.48; IC 95%:
- Disminución de los reflejos corporales. 0.39-0.58; p < 0.001); el análisis bajo la curva ROC
- Alteraciones de la marcha. tiene una predicción de mortalidad con ISS de 0.78 (IC
- Alteraciones cognitivas y motoras. 95%: 0.71-0.84) y RTS de 0.81 (IC 95%: 0.75 -0.87)28.
29
Rev Educ Investig Emer. 2022;4(1)

Tenemos diferentes tiempos en la atención del pa- Tabla 1. Recomendaciones para un adecuado triaje
ciente con trauma. La primera atención debe ser dentro Pacientes mayores a 65 años con comorbilidades preexistentes
de la primera hora posterior a evento, siendo denomi- deben ser valorados en una unidad especializada en trauma
nada «la hora dorada», contando con los siguientes La edad no es un predictor de mal pronóstico, por tal motivo no
tiempos29: debe de limitarse el tratamiento en el paciente adulto mayor
1. La atención prehospitalaria deberá ser menor a con trauma
20 minutos por el servicio de paramédicos29. Se debe activar un equipo especializado en trauma cuando
2. Realizar intubación endotraqueal o asegurar vía aé- ingrese un paciente adulto mayor con trauma32
rea en todo paciente con Glasgow menor a 8 Todo paciente con una puntuación en AIS (Abreviated Injury
puntos29. Scale) mayor o igual a 3 debe de ser referido a una unidad
especializada en trauma
3. Realizar tomografía computarizada de cráneo a todo
paciente con Glasgow menor o igual a 13 puntos29. Todo paciente con una puntuación de 8 o menor en escala de
coma de Glasgow debe de ser referido a una unidad
4. En paciente con lesión abdominal y presión arterial especializada en trauma
sistólica menor a 90 mmHg, realizar FAST (focused
Todo paciente con ingesta de anticoagulantes antes del
abdominal sonogram for trauma)30. accidente debe ser valorado en una unidad especializada de
5. Realizar craneotomía dentro de las primeras 4 horas trauma
de llegada al hospital29.
En todo paciente con sospecha de traumatismo
craneoencefálico con antecedente de ingesta de medicamentos
anticoagulantes debe de realizarse una tomografía simple de
Referencia de pacientes a unidad cráneo, así mismo se deben corregir las anomalías en tiempos
especializada de coagulación con una meta de INR menor a 1.6 en las
primeras 2 horas
El trauma en la persona mayor requiere un manejo Pacientes con una o más lesiones graves deben ser valorados
especializado, motivo por el cual se han realizado di- en una unidad especializada en trauma
versos estudios para determinar cuáles son los pacien- INR: índice internacional normalizado.
tes con indicación de ser trasladados. Una de las co-
hortes que estudió estos criterios para mejorar la
atención de persona mayor con trauma es el registro
de trauma de Ohio, marcando como punto de corte de Tabla 2. Objetivos en la atención del adulto mayor con
edad para adulto mayor con trauma de 70 años o más, trauma
haciendo una modificación de los criterios propuestos Los pacientes deben ser valorados por el servicio de cirugía en
en el año de 2009: presión sistólica menor a 100 mmHg, menos de 2 horas
anormalidad en la escala de coma de Glasgow, cual- Los pacientes deben de ser admitidos o referidos a una unidad
quier fractura de hueso largo en accidente automovi- especializada en trauma geriátrico
lístico, impacto por vehículo automotor y caída con El tratamiento quirúrgico definitivo debe de ocurrir en menos de
evidencia de traumatismo cráneo encefálico31. 4 horas
Estos pacientes fueron valorados inicialmente por La valoración por médico especializado o geriatra debe de
ISS, que combinada con la escala de triaje geriátrica ocurrir en las primeras 24 horas
de Ohio demostró una sensibilidad del 93% para pre- La corrección de alguna alteración bioquímica debe de ser
decir complicaciones intrahospitalarias y muerte31. corregida lo más pronto posible
Así mismo, la guía de la Eastern Association for the El egreso del paciente debe de ser planeado en los primeros 5
Surgery of Trauma para un adecuado triaje en la per- días de manera segura
sona mayor puntúa las recomendaciones que se mues-
tran en la tabla 132.
En la tabla 2 se exponen varios objetivos que sugiere
la universidad de Texas en la atención en la persona La primera definición se publicó en 2001, cuando Fried,
mayor con trauma23. et al.33 propusieron el fenotipo de fragilidad.
La fragilidad se define como un estadio clínico en el
cual se incrementa la vulnerabilidad del individuo para
Fragilidad y trauma
desarrollar cualquier evento negativo en la salud (in-
El concepto de fragilidad se comenzó a estudiar en cluido discapacidad, hospitalización, institucionaliza-
la población geriátrica entre la década de 1950 y 1960. ción y muerte) cuando es expuesto ante un estresor
30
E.A. Cervantes-Iturbe et al.: trauma en el adulto mayor

endógeno o exógeno. Este estresor causa diferentes fragilidad de Rockwood e índice de fragilidad de la
consecuencias en el individuo con fragilidad en com- asociación internacional de envejecimiento y nutrición.
paración con un individuo robusto33,34. El estudio se realizó entre los años 2016-2017, lleván-
Hay múltiples herramientas para diagnosticar fragili- dose a cabo en el Banner-University Medical Center
dad y con ello predecir un desenlace negativo. El fe- en pacientes con edad mayor o igual a 65 años con
notipo de fragilidad es probablemente el más popular presencia de trauma. Concluyó que las escalas que
entre ellos, originalmente se usó en la base de datos mejor predicen desenlace en pacientes con fragilidad
del estudio Cardiovascular Healt Study, en el cual se son la escala de fragilidad especifica en trauma y el
validó la capacidad de predecir caídas, hospitalizacio- índice de fragilidad de Rockwood, con un índice de
nes, dependencia y muerte, sin embargo, en la actua- correlación por método de Spearman de 0.9, estas dos
lidad existen varias escalas validadas para tal escalas predicen complicaciones hospitalarias, morta-
propósito33-35. lidad, readmisión a los 30 días y egreso a cuidados
Uno de los estudios realizados es el índice de fragi- crónico38.
lidad en trauma, el cual validó el University of Arizona
Institutional Review Board, con un seguimiento a 2
Conclusiones
años (junio 2011-julio 2013), incluyéndose personas
mayores 65 años en un centro de trauma de primer La evaluación inicial de la persona mayor con trauma
nivel de atención. Se analizaron 200 pacientes con es indispensable debido a que se encuentra dentro de
trauma para la validación de la escala, se obtuvo una las primeras cinco causas de mortalidad en este grupo
media de 77 ± 12.1 años, el 72% fueron hombres, la etario. Realizar un adecuado triaje, una historia clínica
puntuación media del ISS fue de 15; la media en la precisa y detección de síndromes geriátricos (fragili-
Abreviated Injury Scale (AIS) fue 2; la media de la es- dad, sarcopenia y polifarmacia) ayudara a disminuir la
cala coma de Glasgow fue de 14 y la media del índice morbimortalidad en las personas mayores.
de fragilidad fue 0.2036.
El 29.5% de los pacientes tuvieron resultados desfa-
Financiamiento
vorables, con un índice de fragilidad mayor (p = 0.01),
resultando en un incremento en los días de estancia El presente trabajo no ha recibido ninguna beca es-
hospitalaria (p = 0.04), y más costos hospitalarios pecífica de agencias de los sectores públicos, comer-
(p = 0.01). La sensibilidad y especificidad del índice de cial o sin ánimo de lucro.
fragilidad en trauma es del 85 y 75% respectivamente,
sobre todo cuando se obtiene una puntuación ≥ 0.27,
Conflictos de intereses
incrementando 1.5 veces más el riesgo de tener resul-
tados perjudiciales36. Los autores declaran no tener conflicto de
El Canadian Study of Healt and Aging Clinical Frailty intereses.
Scale tuvo como objetivo determinar si la fragilidad
confiere un efecto adverso en los pacientes con trau-
Responsabilidades éticas
ma, recolectando 266 pacientes con trauma, con una
edad media de 76.5 ± 7.8 años. Las escalas utilizadas Protección de personas y animales. Los autores
fueron la escala clínica de fragilidad y el índice de fra- declaran que para esta investigación no se han realiza-
gilidad basado en laboratorio. Concluyendo que la es- do experimentos en seres humanos ni en animales.
cala clínica de fragilidad entre 6-7 puntos tiene una Confidencialidad de los datos. Los autores declaran
asociación con mayores complicaciones intrahospita- que en este artículo no aparecen datos de pacientes.
larias y un egreso desfavorable, entre los que se Derecho a la privacidad y consentimiento infor-
encuentran traslado a otro hospital, rehabilitación y mado. Los autores declaran que en este artículo no
estancias de cuidados crónicos37. aparecen datos de pacientes.
En el estudio Prospective evaluation and comparison
of the predictive ability of different frailty scores to
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copenia Diagnosis and Treatment. J Am Med Dir Assoc. 2020;21(3):300- et al. Validating trauma-specific frailty index for geriatric trauma patients:
307.e2. A prospective analysis. J Am Coll Surg. 2014;219(1):10-7.
18. Musso CG, Oreopoulos DG. Aging and physiological changes of the 37. Cheung A, Haas B, Ringer TJ, McFarlan A, Wong CL. Canadian Study
kidneys including changes in glomerular filtration rate. Nephron Physiol. of Health and Aging Clinical Frailty Scale: Does it predict adverse outco-
2011;119(Suppl. 1):1-5. mes among geriatric trauma patients? J Am Coll Surg. 2017;225(5):658-
19. Denic A, Glassock RJ, Rule AD. Structural and functional changes with 65.e3.
the aging kidney. Adv Chronic Kidney Dis. 2016;23(1):19-28. 38. Hamidi M, Haddadin Z, Zeeshan M, Saljuqi AT, Hanna K, Tang A, et al.
20. Sera LC, McPherson ML. Pharmacokinetics and pharmacodynamic chan- Prospective evaluation and comparison of the predictive ability of different
ges associated with aging and implications for drug therapy. Clin Geriatr frailty scores to predict outcomes in geriatric trauma patients. J Trauma
Med. 2012;28(2):273-86. Acute Care Surg. 2019;87(5):1172-80.

32
Revista de
Educación e Investigación en Emergencias

Artículo de revisión

Tipos de diseños de estudio en la investigación clínica


María M. Olivarec-Bonilla* y José J. Artega-Castrejón
Departamento de Urgencias, Hospital General Regional con Medicina Familiar No.1, Cuernavaca, Morelos, México

Resumen
Una parte fundamental en el desarrollo de un proyecto de investigación es elegir el diseño de estudio adecuado que con-
teste la pregunta de investigación planteada. Es importante identificar el tipo de estudio para llevar a buen fin la investigación.
Conocer las características ventajas y desventajas de cada diseño nos facilitará el camino.

Palabras clave: Diseños de investigación. Estudios observacionales. Estudios descriptivos. Estudios analíticos. Estudios
experimentales.

Types of study designs in clinical research


Abstract
A fundamental part in the development of a research project is to choose the appropriate research design that answers the
proposed research question. It is important to identify the type of study to carry out the research successfully. To know the
advantages and disadvantages of each design will facilitate the way.

Keywords: Research designs. Observational studies. Descriptive studies. Analytical studies. Experimental studies.

Introducción y según el número de observaciones pueden ser lon-


gitudinales, es decir, de seguimiento, con varias me-
En la investigación clínica existen diferentes dise-
diciones de una variable, o transversales, con una
ños de estudios que contestan las distintas preguntas
sola medición. De acuerdo con el momento en que
de investigación. Una parte fundamental de la meto-
ocurre el fenómeno a estudiar, son prospectivos o
dología de un proyecto de investigación es elegir el
diseño de estudio que se adecue al objetivo del pro- retrospectivos, y de acuerdo con la recolección de los
yecto. Los diseños pueden dividirse en dos tipos de datos son prolectivos o retrolectivos, de acuerdo a los
acuerdo con el grado de control que tenga el investi- grupos de estudio puede ser un grupo o más es decir
gador sobre las variables de estudio: observacionales comparativos (analíticos). Por otra parte, los estudios
y experimentales (Fig. 1). En los estudios observacio- experimentales se caracterizan por evaluar una inter-
nales «observamos» y documentamos los aconteci- vención, es decir, una variable que se manipula y se
mientos, no intervenimos, tenemos una conducta «ex- pueden hacer comparaciones entre el grupo con in-
pectante». Estos pueden ser descriptivos o analíticos, tervención y el grupo control1-3.

Correspondencia: Fecha de recepción: 29-12-2021 Disponible en internet: 14-02-2022


*Maria M. Olivarec-Bonilla Fecha de aceptación: 30-12-2021 Rev Educ Investig Emer. 2022;4(1):33-36
E-mail: [Link]@[Link] DOI: 10.24875/REIE.21000381 [Link]
2604-6520 © 2021 Sociedad Mexicana de Medicina de Emergencias, AC. Publicado por Permanyer México SA de CV. Este es un artículo open access
bajo la licencia CC BY-NC-ND ([Link]

33
Rev Educ Investig Emer. 2022;4(1)

Grupo
experimental
Población Desenlace
blanco

Muestra Aleatorización

No Desenlace

Grupo control

Selección/reclutamiento Asignación de la Seguimiento


intervención

Figura 1. Clasificación de los tipos de investigación.

El objetivo de este artículo es describir las caracte- Estudios transversales o de prevalencia


rísticas de los diferentes diseños de estudio, con sus
El principal objetivo de estos estudios es describir la
ventajas y desventajas.
frecuencia, la distribución de los factores determinantes
(riesgo) en un lugar o periodo determinado. Son estudios
Casos clínicos de prevalencia, es decir, del número de casos de un
evento de salud en un momento determinado en referen-
Los casos clínicos, pese a su bajo nivel de evidencia,
cia a un periodo de tiempo. Un ejemplo sería la encuesta
favorecen el aprendizaje, contribuyen al conocimiento
ENSANUT, que en 2020 halló que la prevalencia de uso
médico presentando aspectos nuevos, como una en-
de cigarros electrónicos era del 1.2% (268,131) en los
fermedad nueva o de baja prevalencia, presentan sín-
adolescentes varones en México6,7. En este tipo de estu-
dromes poco comunes, sirven de guía en la práctica
dios es importante definir la población de referencia (uni-
clínica dando un enfoque novedoso o diferente para el
verso de estudio), por lo que deben ser claros los criterios
diagnóstico o para el tratamiento de una enfermedad,
de inclusión y exclusión. Son estudios rápidos y econó-
y exploran los diagnósticos diferenciales. Tienen una
micos, no requieren seguimiento, sirven para generar
redacción estructurada: título, resumen, introducción hipótesis, estiman prevalencias de ciertas enfermedades
(objetivo de la publicación), presentación del caso, dis- e identifican posibles factores de riesgos. Sus desventa-
cusión y conclusiones. Sirven para enseñar, y tienen jas son que no establecen casualidad ni riesgos8.
como ventajas que pueden generar hipótesis; sin em-
bargo, carecen de validez interna y externa, y por lo
tanto no permiten generalizaciones4. Estudios de casos y controles
Los estudios epidemiológicos de casos y controles
Series de casos se utilizaron empíricamente en el siglo xix por John
Snow, comparando casos y no casos de cólera9. Sin
Es un diseño de estudio descriptivo que se utiliza embargo, no fue hasta los años 1950 que Confield, y
frecuentemente. Incluye una selección de varios casos Manuel y Haenzel, proporcionaron las primeras bases
que se agrupan por alguna característica en especial, metodológicas para su aplicación y análisis10,11.
ya sea sindromática (p. ej., síndrome confusional agu- Son estudios que se basan en la recopilación de
do), etiológica (p. ej., pancreatitis biliar), anatómica (p. datos ya generados, retrospectivos, y han sido de gran
ej., fracturas de pelvis) e incluso de tratamiento (p. ej., utilidad para modificar políticas de salud y avanzar en
efectos adversos). Tienen una baja evidencia, pero son el conocimiento médico12,13.
fáciles y rápidos, describen cuadros clínicos, sirven Los estudios de casos y controles se constituyen en
para generar hipótesis y resultan útiles para monitoreo una alternativa costo-efectiva para identificar factores de
clínico5. riesgo y generar hipótesis para próximos estudios. Se
34
M.M. Olivarec-Bonilla, J.J. Artega-Castrejón: Tipos de diseños de estudio

RECLUTAMIENTO PRESENTE FUTURO

Intervención Medición evento


Población blanco
No
Intervención Resp (+)
resp

Muestra SEGUIMIENTO

No
Placebo Resp (+)
resp

Figura 2. Estructura de un ensayo clínico aleatorizado.

– La probabilidad de selección debe ser igual al tiempo


en que el sujeto permaneció expuesto al evento de
interés.
– Se deben evitar factores de confusión.
– Las variables se tienen que poder comparar entre los
casos y los controles4.
La relación entre el número de casos y el de contro-
les es de preferencia 1:1, pero si no se logra es posible
utilizar una relación diferente (1:2, 1:3 o 1:4)5.
Los estudios de casos y controles presentan con fre-
Figura 3. Estructura de un estudio cuasiexperimental. cuencia sesgos de selección, por lo que se recomienda
utilizar casos incidentes. Otra fuente de sesgo es la no
respuesta en algunos de los grupos, y al medir las va-
selecciona a la población de acuerdo con la presencia riables de forma retrospectiva son propensos a un ses-
(caso) o ausencia (controles) del evento de interés. go de información. Para reducir estos sesgos es impor-
Una vez seleccionados los casos y los controles, se tante que se utilicen técnicas de emparejamiento11,15.
compara la exposición a diferentes variables o característi-
cas de relevancia para el desarrollo del evento de interés. Estudios de cohorte
La selección de los casos es de suma importancia,
pues nos permitirá establecer los límites para la genera- La característica principal de los estudios de cohorte
ción de los resultados. Pueden ser «casos prevalentes», es que los sujetos de estudio se siguen en el tiempo,
cuando ya existen al momento de iniciar la investigación, seleccionando un grupo expuesto y un grupo no expues-
o «casos incidentes», cuando se trabaja con aquellos que to, para comparar la ocurrencia de algún evento de inte-
van apareciendo después de iniciar la investigación12,14. rés16. Su objetivo es asegurar que la aparición de un caso
Los controles deben ser sujetos similares a los ca- nuevo de una enfermedad difiera entre el grupo expuesto
sos; generalmente son un subconjunto de la población y el no expuesto al potencial factor de riesgo17.
de individuos que están en riesgo de desarrollar el Históricamente los estudios de cohorte eran longitu-
evento de interés. Las consideraciones mínimas bási- dinales por excelencia, ya que se realizaban al menos
cas para la selección de los controles son: dos mediciones a lo largo del tiempo, pero pueden ser
– Deben pertenecer a la misma población que los simples o dobles, prospectivos o concurrentes, y de
casos. cohortes especiales18.
– Ser seleccionados independientemente de su condi- La clasificación de los estudios de cohorte puede ser
ción de expuestos y no expuestos. respecto al tiempo (prospectivos, retrospectivos y
35
Rev Educ Investig Emer. 2022;4(1)

bidireccionales) y con relación a la población (cerrada Responsabilidades éticas


y dinámica).
Entre los estudios observacionales, los de cohortes Protección de personas y animales. Los autores
son los que tienen el diseño con menor riesgo de sesgo declaran que para esta investigación no se han reali-
o error sistemático; sin embargo se presentan sesgos zado experimentos en seres humanos ni en
de selección e información11,19. animales.
Confidencialidad de los datos. Los autores decla-
ran que han seguido los protocolos de su centro de
Estudios clínicos experimentales
trabajo sobre la publicación de datos de pacientes.
También conocidos como ensayos clínicos controla- Derecho a la privacidad y consentimiento infor-
dos, son estudios de carácter prospectivo que se rea- mado. Los autores declaran que en este artículo no
lizan en seres humanos para comparar el efecto de una aparecen datos de pacientes.
intervención contra otra. Los ensayos clínicos no solo
incluyen medicamentos, sino también otros tipos de
intervenciones (o maniobras). Bibliografía
En la historia de la medicina abundan los ejemplos 1. Manterola C, Quiroz G, Salazar P, García N. Metodología de los tipos y
diseños de estudio más frecuentemente utilizados en investigación clíni-
de tratamientos a los que se atribuyeron beneficios ca. Rev Med Clin Las Condes. 2019;30:36-49.
excelentes y al realizar un ensayo clínico experimental 2. Villasís-Keever MA, Miranda-Novales MG. El protocolo de investigación
II: los diseños de estudio para investigación clínica. Rev Alerg Mex.
resultaron ser inútiles e incluso dañinos20. 2016;63:80-90.
Los estudios clínicos pueden dividirse en dos gran- 3. Vallejo M. El diseño de investigación: una breve revisión metodológica.
Arch Cardiol Mex. 2002;72:8-12.
des grupos: 4. Villanueva López IS. Como redactar un caso clínico. Acta Ortop Mex.
– Ensayos clínicos: destacan por seguir un proceso de 2009;23:315-6.
5. Terrasa S, Caccavo TS, Ferraris J, Fescina TS, Fuertes E, Gómez M, et al.
aleatorización, maniobra que produce comparabili-
Cómo leer un artículo: guía para la lectura crítica de una serie de casos.
dad o equivalencia entre los grupos de estudio, que Evidencia, Actualización en la Práctica Ambulatoria. 2007;10:19-22.
deben ser al menos dos (control y experimental). 6. Álvarez-Hernández G, Delgado-De la Mora J. Diseño de estudios epide-
miológicos. I. El estudio transversal: tomando una fotografía de la salud
Existen algunos subtipos de ensayos clínicos: con- y la enfermedad. Bol Clin Hosp Infant Edo Son. 2015;32:26-34.
trolado, aleatorizado (clásico), pragmático y basados 7. Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2020 sobre Covid-19. Resultados
nacionales. Instituto de Salud Pública. [Link]
en registros pragmáticos (Fig. 2). tas/ensanutcontinua2020/doctos/informes/ensanutCovid19Resultados-
– Estudios cuasiexperimentales: se definen como «un [Link].
8. Hernández B, Velasco-Mondragón HE. Encuestas trasversales. Salud
conjunto de estrategias de investigación conducentes Pública de México. 2000;42:447-55.
a la valoración del impacto de una intervención y, por 9. Snow J. Sobre el modo de transmisión del cólera. Salud Publica Mex.
1991;33:194-201.
ende, al estudio de los eventuales cambios que pueden 10. Cornfield J. A method of estimating comparative rates from clinical data;
ocurrir y por ello detectarse en los sujetos sometidos a applications to cancer of the lung, breast, and cervix. J Natl Cancer Inst.
1951;11:1269-75.
esta intervención en función del tiempo»15 (Fig. 3). 11. Mantel N, Haenszel W. Statistical aspects of the analysis of data from
Una de las principales motivaciones que llevan al retrospective studies of disease. J Natl Cancer Inst. 1959;22:719-48.
12. Lazcano-Ponce E, Salazar-Martínez E, Hernández-Ávila M. Estudios
investigador a realizar un ensayo clínico es que una epidemiológicos de casos y controles. Fundamento teórico, variantes y
terapia o intervención en estudio sea utilizada por otros aplicaciones. Salud Publica Mex. 2001;43:135-50.
13. Borja-Aburto VH, Muñoz SR, Bustamante-Montes P. [The case-control
médicos. Esto depende de tres aspectos: el parecido design in medical research]. Rev Invest Clin. 1997;49:481-9.
entre los enfermos del estudio y la población en la que 14. Soto A, Cvetkovich A. Estudios de casos y controles. Rev Fac Med Hum.
2020;20:138-43.
se quiere extrapolar el efecto, el desenlace que se 15. Morabia A. Case-control studies in clinical research: mechanism and
eligió para valorar la eficacia de la terapia, y que la prevention of selection bias. Prev Med. 1997;26:674-7.
16. Lazcano-Ponce E, Fernández E, Salazar-Martínez E, Hernández-Ávila M.
intervención sea única y precisa17,21. Estudios de cohorte. Metodología, sesgos y aplicación. Salud Publica
Mex. 2000;42:230-41.
17. Manterola C, Quiroz G, Salazar P. Metodología de los tipos y diseños
Financiamiento de estudio más frecuentemente utilizados en investigación clínica. Rev
Med Clin Las Condes. 2019;30:36-49.
18. Hernández-Ávila M, Garrido-Latorre F, López-Moreno S. Diseño de es-
Los autores declaran no haber recibido financiamien- tudios epidemiológicos. Salud Pública Mex. 2000;42:144-54.
to para este estudio. 19. Salazar P, Manterola C, Quiroz G, García N, Otzen T, Mora M, et al.
Estudios de cohortes. 1ª parte. Descripción, metodología y aplicaciones.
Rev Cir. 2019;71:482-93.
20. Calva-Mercado JJ. Estudios clínicos experimentales. Salud Publica Mex.
Conflicto de intereses 2000;42:349-58.
21. Molina Arias M. El ensayo clínico aleatorizado. Rev Pediatr Aten Prima-
Los autores declaran no tener conflictos de intereses. ria. 2013;15:393-6.

36
Revista de
Educación e Investigación en Emergencias

Artículo Especial

Medicina de desastres: una necesidad


Luis D. Sánchez-Arreola1,2* y Elisa N. Saleme-Cruz2
1Departamento de Urgencias, Hospital General La Villa, Secretaría de Salud; 2Departamento de Urgencias, Hospital Centro Médico ABC Santa

Fe. Ciudad de México, México

Resumen
A lo largo de la historia, la naturaleza se ha encargado de recordar a los humanos su enorme y sorpresivo poder destruc-
tivo. México no es la excepción y estas experiencias han servido de parteaguas para la conformación del Sistema Nacional
de Protección Civil y Gestión de Riesgos que opera en la actualidad. Desde hace más de 20 años, la Organización de las
Naciones Unidas ha prestado especial atención a la reducción de los desastres por diferentes vías y mediante el trabajo
colectivo. En nuestro país destaca la ausencia, en los planes de estudios y programas operativos de los especialistas en
medicina de urgencias, de una formación específica, especializada y metodológica en medicina de desastres.

Palabras clave: Desastres. Emergencias mayores. Medicina de desastres. Catástrofes.

Disaster medicine: a must


Abstract
Throughout history, nature has overseen reminding humans of its enormous and surprising destructive power. Mexico is no
exception and these experiences have served as a watershed for the creation of the National System of Civil Protection and
Risk Management that currently operates. For more than 20 years, the United Nations Organization has paid special attention
to disaster reduction in different ways and through collective work. In our country, the absence in the curricula and opera-
tional programs of emergency medicine specialists of a specific, specialized and methodological training in disaster medicine
stands out.

Keywords: Disasters. Major emergencies. Disaster medicine. Catastrophes.

A lo largo de la historia, la naturaleza se ha encar- preparados para disminuir los efectos y el impacto ne-
gado de recordar al hombre su enorme y sorpresivo gativo de estos fenómenos sobre la salud pública.
poder destructivo. Sismos, erupciones volcánicas, México no es la excepción, pues tan solo en los últi-
inundaciones, huracanes y los recientes eventos epi- mos 20 años nuestro país ha resultado mayormente
demiológicos como la pandemia de COVID-19 son afectado por diversos fenómenos naturales, emergen-
ejemplos que ponen al descubierto la vulnerabilidad cias mayores, crisis sanitarias y fenómenos socio-orga-
del ser humano y la necesidad de estar mejor nizativos que en conjunto, hasta el día de hoy, han

Correspondencia: Fecha de recepción: 28-12-2021 Disponible en internet: 14-02-2022


*Luis D. Sánchez-Arreola Fecha de aceptación: 30-12-2021 Rev Educ Investig Emer. 2022;4(1):37-39
E-mail: dano23sa@[Link] DOI: 10.24875/REIE.21000379 [Link]
2604-6520 © 2021 Sociedad Mexicana de Medicina de Emergencias, AC. Publicado por Permanyer México SA de CV. Este es un artículo open access
bajo la licencia CC BY-NC-ND ([Link]

37
Rev Educ Investig Emer. 2022;4(1)

ocasionado registros históricos de alrededor de 70,000 En la actualidad, en nuestro país destaca la ausen-
víctimas fatales, y que han servido de parteaguas para cia, en los planes de estudios y programas operativos
la conformación del Sistema Nacional de Protección Civil de los especialistas en medicina de urgencias, de una
y Gestión de Riesgos que opera en la actualidad1. formación específica, especializada y metodológica en
Debido a lo anterior, desde hace más de 20 años la medicina de desastres que tome como base funda-
Organización de las Naciones Unidas ha prestado una mental a la especialidad de urgencias para comple-
especial atención a la reducción de los desastres por mentar esta formación con nuevos conocimientos téc-
diferentes vías y mediante el trabajo colectivo de diver- nico-profesionales y habilidades relacionadas con
sos actores, siendo de especial importancia la decla- situaciones de desastre de toda índole, que permita a
ración de la pasada década como el «Decenio Inter- estos profesionales adquirir la capacidad de concentrar
nacional para la Reducción de los Desastres», que su conocimiento y esfuerzo en la toma de decisiones
logró impulsar en todo el mundo la importancia de la para disminuir el impacto negativo en la salud y mejo-
prevención y la mitigación de los desastres, así como rar las posibilidades de supervivencia con los recursos
la preparación y la respuesta a estos, además de la disponibles. Actualmente solo se imparten programas
ayuda a los países para mitigar sus efectos2,3. en formato de cursos cortos o pasantías con aplicación
Sin embargo, es importante comentar que un común limitada que solo hacen énfasis en la gestión de ries-
denominador en la mayoría de las situaciones de de- gos desde el plano de la protección civil, dejando atrás
sastre por las que ha pasado nuestro país ha sido el la operación y los planes de respuesta sanitarios.
impacto negativo que han tenido en los sistemas de De acuerdo con el análisis efectuado por la Organi-
salud y sus componentes, ocasionando desde cuantio- zación Panamericana de la Salud (OPS) sobre la res-
sos daños a la infraestructura hospitalaria hasta una puesta a múltiples desastres en todo el mundo y en la
verdadera crisis en la operación de los servicios de región de las Américas, queda demostrada la necesi-
atención médica debido al colapso de los estableci- dad de contar con profesionales médicos entrenados,
mientos de salud y la sobredemanda de atenciones en pues en la mayoría de los casos la respuesta limitada
situaciones emergentes y extraordinarias, por lo que del sector salud se ha caracterizado por un importante
de este concepto se desprende con mayor énfasis que número de profesionales médicos que no estaban pre-
un desastre no solo es un fenómeno natural o causado parados o incluso llegaron a ser incompetentes en las
por el hombre, sino hace referencia también a las con- acciones de atención médica ante fenómenos que oca-
secuencias y a su impacto sobre una sociedad, una sionaron víctimas en masa, acompañados de institu-
comunidad o un territorio determinados4,5. ciones de salud y hospitales carentes de recursos y
En alineación con uno de los objetivos de la Estrategia planes de actuación y respuesta en emergencias, por
Internacional de las Naciones Unidas para la Reducción lo que es una necesidad imperiosa la creación de una
de Desastres, «Estimular la investigación y la aplicación, especialidad anclada a la medicina de urgencias que
transferir conocimientos, trasmitir experiencia, crear ca- dicte los principios, los criterios y los estándares para
pacidades y asignar los recursos necesarios que permi- la respuesta de los equipos médicos en casos de
tan reducir o prevenir los efectos graves y reiterados de emergencia y desastres en alineación con los están-
los peligros para las poblaciones más vulnerables», dares y la normativa internacionales3.
toma especial relevancia la gran necesidad de contar Los especialistas en medicina de desastres deben
con profesionales sanitarios preparados no solo para contar con una formación médica y un entrenamiento
llevar a cabo las acciones de campo y atención médica en medicina de urgencias que constituyan los pilares
extrahospitalaria, sino también con profesionales médi- fundamentales de la formación profesional, los cuales
cos entrenados de forma multidisciplinaria en evaluación se complementen con la adquisición de conocimientos
de daños, gestión, planeación y operación de los planes técnicos, médicos y operativos centrados en temas tan
de respuesta sanitarios ante las diversas catástrofes, importantes como la epidemiología de los desastres,
que cuenten con una formación base, sistema de estu- la implementación de planes de preparación y respues-
dio y un ejercicio médico que englobe las disciplinas de ta hospitalaria, la gestión de la atención médica de
la medicina de urgencias y la salud pública en su con- urgencia en incidentes con víctimas en masa, la iden-
junto, capaces de disminuir el impacto negativo de tificación y el manejo de emergencias epidemiológicas,
emergencias mayores y desastres, es decir, verdaderos la gestión y el establecimiento de los hospitales móvi-
gerentes de la respuesta de la medicina de urgencias les y su operación, la coordinación de los servicios
en situaciones catastróficas2,3. prehospitalarios de primera respuesta, así como el
38
L.D. Sánchez-Arreola, E.N. Saleme-Cruz: Medicina de desastres: una necesidad

apoyo y la contención psicológica de las víctimas y del Conflicto de intereses


personal de salud involucrados en un desastre, forta-
lecidos por un campo clínico con destrezas prácticas Los autores declaran que no existen conflictos de
específicas6,7. intereses.
Es importante mencionar que el campo de acción de
los futuros especialistas en medicina de desastres pro- Responsabilidades éticas
yecta una enorme oportunidad de complementar y ro-
bustecer las acciones de los sistemas locales y regio- Protección de personas y animales. Los autores
nales de salud, así como de las direcciones y declaran que para esta investigación no se han reali-
coordinaciones médico-operativas de los servicios de zado experimentos en seres humanos ni en
emergencia, además de asegurar, en alineación con la animales.
iniciativa de la OPS, la misión de desarrollar y contar Confidencialidad de los datos. Los autores decla-
con equipos médicos de emergencia entrenados y au- ran que en este artículo no aparecen datos de
tosuficientes, liderados por profesionales que puedan pacientes.
responder a tiempo y con conocimientos sólidos a las Derecho a la privacidad y consentimiento infor-
poblaciones afectadas por emergencias y desastres en mado. Los autores declaran que en este artículo no
su propio país, en la región y a nivel global, respalda- aparecen datos de pacientes.
dos por los gobiernos y las organizaciones conforme
a un estándar internacional único y en cualquier mo- Bibliografía
mento en que sea necesario6.
1. Alcántara-Ayala I. Desastres en México: mapas y apuntes sobre una
La historia nos ha demostrado que los desastres han historia inconclusa. RIG. 2019;(100). 21 de noviembre de 2019. (Consul-
tado 27-12-2021.) Disponible en: [Link]
formado parte de la vida del hombre desde su crea- [Link]/[Link]/rig/article/view/60025.
ción, por lo que son y serán siempre un acompañante 2. Organización Mundial de la Salud. A strategic framework for emergency
preparedness. Ginebra: WHO Documents Productions Services; 2017.
incómodo e inherente a la evolución del hombre. Sin (Consultado 27-12-2021.) Disponible en: [Link]
embargo, el paso del tiempo nos ha señalado también tions/i/item/a-strategic-framework-for-emergency-preparedness.
3. Organización Panamericana de la Salud. Recomendaciones para la ex-
que los efectos que genera la humanidad con su inte- pansión de capacidades de atención clínica y desplieque de equipos
médicos de emergencia. Washington; PAHO; 2021. (Consultado 27-12-
racción con el planeta son, y seguirán siendo, el prin- 2021.) Disponible en: [Link]
cipal factor de riesgo para sufrir el embate de futuros 4. Mejías CT, Mejías CLM, Cabrera RMC, Amador MJL. La medicina de
desastres en el plan de estudios del médico general. EduMeCentro.
fenómenos naturales, desastres y emergencias, por lo 2015;7:177-87.
que está en nosotros entender el riesgo que esto con- 5. Mestre CVA, Salabert TI, Dihigo FMT, Hernández BE, Núñez VL, Fagun-
do MF. La asignatura medicina de desastres: su importancia en la for-
lleva y estar mejor preparados para enfrentarlo. mación curricular de los estudiantes de medicina. Rev Med Electron.
2017;39:615-9.
6. Colectivo de autores. Medicina de desastres. La Habana: Editorial Cien-
cias Médicas; 2004.
Financiamiento 7. Organización Panamericana de la Salud. Manuales y guías sobre desas-
tres: protección de la salud mental en situaciones de desastres y emer-
No existe ningún financiamiento relacionado con gencias. Washington: PAHO; 2002. Disponible en: [Link]
disasters/dmdocuments/GuiaTecnicaDeSaludMentalEnSituacionesDe-
esta publicación. [Link]

39
Revista de
Educación e Investigación en Emergencias

Caso clínico

Hombre de 77 años con dolor lumbar: reporte de un caso


Estefany L. Tamayo-Pérez1*, Sergio A. Giraldo-Serrano1, Laura S. Nasiff-Cabrales1 y
María A. Muñoz-Rubiano2
1Servicios Médicos de Emergencia y Trauma, ISMET, Facultad de Emergenciología, Universidad del Rosario, Fundación Santa Fé de Bogotá;
2Departamento de Epidemiología, Hospital de Kennedy. Bogotá D.C., Colombia

Resumen
Introducción: El dolor lumbar es un síntoma inespecífico, un motivo de consulta frecuente en urgencias acompañado de
múltiples síndromes de diferentes grados de severidad. El objetivo es dirigir el diagnóstico hacia una etiología no muscu-
loesquelética. Presentación de caso: Hombre de 77 años, consulta por dolor lumbar de tres días irradiado a miembro in-
ferior derecho, al ingreso con taquipnea, disnea y requerimiento de oxígeno con máscara de no reinhalación. Al examen
físico se encuentra distensión abdominal; gases arteriales con acidosis metabólica e hiperlactatemia. Se sospecha enfer-
medad aórtica y/o isquemia mesentérica; siendo la angio-tomografía toraco-abdominal negativa para estas, se llega a un
diagnóstico. Conclusión: La espondilodiscitis es una entidad poco frecuente, con un aumento de la incidencia en los últimos
años, se presenta habitualmente con dolor lumbar y fiebre, algunos con síntomas neurológicos como una de las complica-
ciones más severas, por lo que su abordaje es un reto diagnóstico.

Palabras clave: Dolor lumbar. Espondilodiscitis. Sepsis. Enfermedad aórtica.

77-year-old man with low back pain: case report


Abstract
Introduction: Lumbar pain is an unspecified symptom and a chief complaint in the emergency room secondary to different
etiologies of complexity degree. The aim is to identify a non-musculoskeletal etiology. Case report: 77-year-old patient arrives
to the emergency room with 3 days of onset of lumbar pain, it irradiated towards the right lower extremity. Upon admission
patient is tachypneic, dyspneic and requiring oxygen with a non- rebreathing mask. Upon physical examination abdominal
distension was found, arterial gases with metabolic acidosis and hyperlactatemia, diagnostic impression was aortic disease
or Mesenteric ischemia, however Angio-CT was negative, a diagnosis has been reached. Conclusion: Spondylodiscitis is a
rare entity, with an increase in its incidence in the recent years, chief complaint is lumbar pain and fever, in more severe
cases neurological symptoms are associated, diagnosis of this entity in the emergency room is a challenge.

Keywords: Low back pain. Spondylodiscitis. Sepsis. Aortic disease.

Correspondencia: Fecha de recepción: 17-04-2021 Disponible en internet: 10-11-2021


*Estefany L. Tamayo-Pérez Fecha de aceptación: 30-08-2021 Rev Educ Investig Emer. 2022;4(1):40-44
E-mail: [Link]@[Link] DOI: 10.24875/REIE.21000039 [Link]
2604-6520 © 2021 Sociedad Mexicana de Medicina de Emergencias, AC. Publicado por Permanyer México SA de CV. Este es un artículo open access
bajo la licencia CC BY-NC-ND ([Link]

40
E.L. Tamayo-Pérez et al.: Hombre de 77 años con dolor lumbar

Descripción del caso


Hombre de 77 años en postoperatorio mediato de dre-
naje de hematoma subdural. Ingresa a urgencias por tres
días de dolor urente lumbar; intensidad 10/10 según es-
cala análoga verbal, irradiado a miembro inferior derecho,
exacerbado cuatro horas previas a la consulta, asociado
con disnea y dolor abdominal. Ingresó taquipneico, con
cianosis central, distensión abdominal y radiculopatía dor-
solumbar. Gases arteriales con acidosis metabólica, hi-
perlactatemia y trastorno moderado de oxigenación.
Por falla ventilatoria tipo I vs. IV, dolor lumbar con
«banderas rojas» y distensión abdominal. Se sospechó
síndrome aórtico agudo, isquemia mesentérica
y/o tromboembolia pulmonar, sin embargo, las
angio-tomografías de tórax y abdomen descartan estas
enfermedades. Laboratorios con leucocitosis, neutrofi-
lia, trombocitopenia, lesión renal aguda, hiperbilirrubi-
nemia, transaminitis, cetonuria y glucemia normal. Adi-
cionalmente se considera cetoacidosis diabética
euglucémica por uso previo de inhibidores del cotrans-
portador sodio- glucosa tipo 2. SOFA (Sequential Or-
gan Failure Assessment) score de ingreso 8 puntos,
por posible infección abdominal se inició piperacilina Figura 1. Compromiso inflamatorio paraespinal anterior y
posterior, con pequeña colección paraespinal posterior
tazobactam e infusión de insulina cristalina.
derecha en L4-L5 y realce anormal con el medio de
En la unidad de cuidados intensivos se realizó reso- contraste que involucra el espacio epidural, con una
nancia magnética nuclear de columna (Fig. 1), con pequeña colección sublaminar derecha en S1.
espondilodiscitis L4-L5, absceso paravertebral poste-
rior y en psoas derecho, se llevó a drenaje, cultivo con
Klebsiella pneumoniae, se ajustó antibiótico intrahos-
pitalario con ertapenem y continuidad ambulatoria con sospechar discapacidad grave, y 3) ¿La patología es
ampicilina sulbactam durante 50 días. degenerativa?, sospechar hernias discales, lesiones
musculares o ligamentosas4,5. En este estudio la infec-
ción estuvo presente en el 0.01% de los pacientes4,5.
Introducción La espondilodiscitis es la inflamación del disco y el
La lumbalgia es un síntoma inespecífico relacionado cuerpo vertebral1,2,4. El aumento en la incidencia es el
con múltiples enfermedades de diferente severidad1. reflejo de una mayor sospecha y expectativa de vida6,7.
Tiene incidencia anual del 5% y afecta al 90% de la Generalmente es crónico, su diagnóstico es difícil y
población en algún momento de su vida2. Usualmente retrasar el tratamiento aumenta la morbimortalidad7. Se
es benigno, sin embargo, se deben excluir etiologías realiza este reporte de caso por la inusualidad de la
no musculoesqueléticas1. enfermedad y la severidad.
En una revisión sistemática de Maselli y Testa se
identificaron signos y síntomas para detectar patolo-
Epidemiología
gías graves3. Los principales predictores son la fiebre
(con sensibilidad del 97-99%), diaforesis, lumbalgia Se estima que la espondilodiscitis equivale al 2.7 % de
nocturna, pérdida de peso y síntomas neurológicos que las osteomielitis, su incidencia anual en países occiden-
sugieran compromiso sistémico3. tales es de 0.5 a 2.5 por 100,000 habitantes por año6; su
Deyo y Weinstein en 2001 proponen tres preguntas distribución es binomial, con un primer pico en jóvenes y
para descartar patologías de origen no musculoes- el segundo en la sexta década de la vida, su incidencia
quelético4. 1) ¿El dolor es de origen abdominal o retro- en menores de 20 años es de 0.3 y en mayores de 70
peritoneal?4,5 2) ¿Hay compromiso neurológico?, años de 6.5 por 100,000 habitantes, respectivamente8,9.
41
Rev Educ Investig Emer. 2022;4(1)

Los factores predisponentes son el uso crónico de


corticosteroides o inmunosupresores, drogas intrave-
nosas, enfermedad renal, neoplasias y procedimientos
quirúrgicos con una incidencia que varía del 0.5 al
18.8%6,7. Las complicaciones más frecuentes son los
abscesos paravertebrales en el 26%, epidurales en el
17% y compromiso del disco intervertebral en un 5%,
con una recaída del 8% y mortalidad del 6%8-10.

Fisiopatología
La irrigación del disco intervertebral es limitada e
indirecta, los vasos entran hasta el anillo fibroso, sien-
do los cuerpos vertebrales avasculares, su irrigación
va a depender del flujo sanguíneo, originado cerca al
ligamento anterior longitudinal9,11-13. El microorganismo
atraviesa la placa vertebral cartilaginosa, recorre la
superficie del disco, infecta la metáfisis vertebral adya-
cente y llega al espacio discal9,11-13. Como resultado
hay oclusión del flujo sanguíneo, creando necrosis
avascular, infarto óseo y/o espondilodiscitis9,11-13.
Existen tres vías de colonización bacteriana; la
primera es por diseminación hematógena9,11-13, la se-
gunda es la inoculación directa por procedimientos
invasivos y la tercera es la colonización por continuidad
de tejidos infectados adyacentes8,14. McHenry, et al.,
en un estudio retrospectivo en Cleveland de 253 pa- Figura 2. Espondilólisis con hiperostosis en L4-L5 y
cientes con osteomielitis vertebral, reportan bacterie- severos en L5-S1.
mia en el 62% de los pacientes, de estos el 51% tenían
origen urinario, de tejidos blandos, punciones vascula-
res, endocarditis, bursitis y/o artritis15.
La infección asociada a cirugía está documentada en de estos, 146 con diseminación al componente óseo
el 33% de los casos, por inoculación directa relaciona- del esqueleto axial16.
da con otros procedimientos invasivos como discogra- En la infección por inoculación directa, los Staphylo-
fías, cateterización epidural, bloqueos, aortografía coccus coagulasa negativos y Propionibacterium ac-
translumbar y punción lumbar, entre otros. nes tienen mayor prevalencia, principalmente en pa-
Por último, en un 3% la infección por contigüidad, cientes con dispositivos de fijación14. Las infecciones
como en abscesos adyacentes y/o úlceras de presión polimicrobianas y multifocales son raras en menos del
infectadas14,15. 10 y 5 % respectivamente15.
La causa principal es por diseminación hematógena,
esto exige la búsqueda activa de un foco oculto, inte- Diagnóstico
rrogando antecedentes quirúrgicos, uso de drogas in-
travenosas, lesiones cutáneas, síntomas urinarios o La lumbalgia es el síntoma cardinal presentado en el
uso previo de antimicrobianos que condicionen resis- 86% de los casos, asociado en un 60% con fiebre. La
tencia bacteriana8. radiculopatía, debilidad, parálisis, disestesias y reten-
En infecciones de transmisión hematógena, el mi- ción urinaria pueden hallarse hasta en el 34% de los
croorganismo más común es Staphylococcus aureus, pacientes17.
responsable del 30-80% de los casos, seguido de E. En los paraclínicos séricos, la elevación de reactan-
coli8,14. En un estudio observacional realizado en Dina- tes de fase aguda como la proteína C reactiva y velo-
marca de 1980 a 1990, incluyeron 8,739 pacientes con cidad de sedimentación globular tienen una sensibili-
bacteriemia por S. aureus, 309 tuvieron osteomielitis, dad del 94-100%8. La leucocitosis y neutrófilos > 80%
42
E.L. Tamayo-Pérez et al.: Hombre de 77 años con dolor lumbar

Tabla 1. Tratamiento antibiótico según directriz de la guía de la Infectious Diseases Society of America (IDSA) 2015
Primera elección Segunda elección

Staphylococcus susceptible a la Cefazolina 1-2 g IV cada 8 h* Vancomicina 15-20 mg/kg IV cada 12 h


oxacilina Ceftriaxona 2 g IV cada 24 h* Daptomicina 6-8 mg/kg IV cada 24 h*
Linezolid 600 mg IV cada 12 h
Levofloxacino 500-750 mg VO cada 24 h +
rifampicina 600 mg cada 24 h*

Staphylococcus resistente a la Vancomicina 15-20 mg/kg IV cada 12 h Daptomicina 6-8 mg/kg IV cada 24 h*
oxacilina Linezolid 600 mg IV cada 12 h
Enterococcus resistente a la Levofloxacino 500-750 mg VO cada 24 h +
penicilina rifampicina 600 mg cada 24 h*

Enterococcus susceptible a la Penicilina G 20-24 millones de unidades IV cada Vancomicina 15-20 mg/kg IV cada 12 h
penicilina 24 h* Daptomicina 6-8 mg/kg/IV cada 24 h*
Ampicilina 1,200 mg cada 24 h* Linezolid 600 mg IV cada 12 h

Pseudomonas aeruginosa Cefepima 2 g cada 12 h* Ciprofloxacino 750 mg cada 12 h*


Meropenem 1 g cada 8 h* Aztreonam 2 g cada 8 h
Doripenem 500 mg cada 8 h IV

Enterobacterias Cefepima 2 g cada 12 h* Ciprofloxacino 500-760 mg VO cada 12 h*


Ertapenem 1 g cada 24 h*

Streptococcus betahemolítico Penicilina G 20-24 millones de unidades IV cada Vancomicina 15-20 mg/kg IV cada 12 h
24 h
Ceftriaxona 2 g IV cada 24 h*

Salmonella spp. Ciprofloxacino 500 mg IV cada 12 h* Ceftriaxona 2 g IV cada 24 h*

*Duración del tratamiento: 6 semanas.


GR: gramos; IV: intravenoso; VO: tomar vía oral; C/: cada; HR: horas.

están presentes en el 39-64% y ello se relaciona con La enfermedad puede progresar a la formación de
infecciones por Staphylococcus14. La identificación del abscesos epidurales, con una morbimortalidad relati-
agente etiológico se puede lograr mediante hemoculti- vamente alta, se observan masas hipointensas en T1
vos, que son positivos en el 58% de los casos. y T2 en el espacio epidural con congestión del plexo
o de las venas basivertebrales, compresión del saco
tecal o medular y restricción en la difusión18.
Radiografía de columna
Son anormales en el 89% de los casos y se requie-
Tomografía contrastada
ren de 3-6 semanas desde el inicio de los síntomas
para apreciar destrucción ósea8. La espondilólisis mul- Es más sensible que la radiografía, con rendimiento
tisegmentaria e hiperostosis en L4-L5 y L5-S1 con similar a la resonancia magnética cuando se utiliza con
amplitud normal en los otros espacios intervertebrales contraste intravenoso, se realiza cuando la resonancia
son hallazgos característicos (Fig. 2)18. está contraindicada, no está disponible o es ambigua18.

Resonancia magnética nuclear Gammagrafía


contrastada
Se utiliza solo en contraindicación o no disponibilidad de
Es el gold standard en pacientes con choque séptico la resonancia magnética. Tiene sensibilidad y especificidad
con sensibilidad del 97% y especificidad del 93%18. El alta, el radioisótopo de elección es el difosfonato de tec-
edema es el hallazgo característico, donde no es po- necio-metileno secuencial 99m y 67 gammagrafía con ci-
sible distinguir los márgenes entre el espacio discal y trato de galio por la mayor captación a este nivel18.
la médula vertebral, en T1 hay mayor intensidad de la
señal del disco y la médula adyacente afectada en T2,
Tratamiento
involucrando el espacio y dos cuerpos vertebrales con
realce periférico de los tejidos por el medio de En pacientes con choque séptico y síntomas neuro-
contraste8. lógicos progresivos, el antibiótico debe iniciarse
43
Rev Educ Investig Emer. 2022;4(1)

temprano y de forma empírica. En los pacientes sin Conflicto de intereses


déficit neurológico y estables, se recomienda iniciar el
tratamiento antimicrobiano una vez se identifique el Los autores declaran no tener conflicto de
microorganismo, evitando patrones de resistencia8. intereses.
La terapia debe dirigirse hacia el cubrimiento de
S. aureus resistente a la meticilina, Streptococcus spp. Responsabilidades éticas
y bacilos gramnegativos. La primera elección es van-
comicina; seguido de cefalosporinas de 3.ª o 4.ª gene- Protección de personas y animales. Los autores
ración, y como tercera elección daptomicina o quino- declaran que para esta investigación no se han reali-
lonas en caso de reacciones adversas8,16 (Tabla 1). zado experimentos en seres humanos ni en
La pobre vascularización ósea condiciona que la pe- animales.
netrancia antimicrobiana pueda tardar semanas, por Confidencialidad de los datos. Los autores decla-
esta razón se recomienda que el tratamiento sea pro- ran que han seguido los protocolos de su centro de
longado por al menos seis semanas. El fracaso antibió- trabajo sobre la publicación de datos de pacientes.
tico está presente del 10-30% facilitado en enfermedad Derecho a la privacidad y consentimiento infor-
multidisco, absceso epidural concomitante, infección por mado. Los autores han obtenido el consentimiento
S. aureus y presencia de comorbilidades15 (Tabla 1). informado de los pacientes y/o sujetos referidos en el
Se recomienda el manejo quirúrgico en pacientes artículo
con septicemia, inestabilidad espinal con colapso ver-
tebral > 50%, absceso espinal > 2.5 cm, déficit neuro- Bibliografía
lógico y deformidad progresiva, con el fin de reducir el
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44
Revista de
Educación e Investigación en Emergencias

Caso clínico

Cetoacidosis diabética severa secundaria a síndrome de


resistencia a la insulina tipo B
Leopoldo J. Rodríguez-Cruz*, Gerardo Capiz-Lemus y Roberto de J. Sandoval-Muñiz
Departamento de Urgencias Médicas, Servicios Médicos Municipales de Guadalajara Cruz Verde, Guadalajara, Jalisco, México

Resumen
Introducción: El síndrome de resistencia a la insulina tipo B (SRI-B) es un desorden autoinmune ocasionado por la biosín-
tesis de anticuerpos policlonales dirigidos contra receptores específicos de insulina. Estos anticuerpos poseen un efecto
insulinomimético, es decir, al aumentar su concentración sérica se incrementa la degradación del receptor de insulina y
provoca la resistencia a la insulina. Objetivo: Presentar el caso clínico y revisión de literatura sobre paciente con cetoaci-
dosis diabética grave como complicación de SRI-B en el área de urgencias. Materiales y métodos: Se presenta caso
clínico de paciente de sexo femenino de 40 años de edad, quien inicia en forma súbita su padecimiento, con diagnóstico
previo de diabetes mellitus tipo 2, hipotiroidismo e hipertensión arterial sistémica, y debido a los altos requerimientos de
insulina se investigó síndrome de resistencia a la insulina. Conclusiones: El uso de esteroides de manera temprana en
pacientes con sospecha de resistencia a insulina mejora la supervivencia del paciente y acortan la estancia en la sala de
urgencias o terapia intensiva.

Palabras clave: SRI-B. Síndrome de resistencia a la insulina tipo B. Corticosteroides. Cetoacidosis. Inmunosupresores.

Severe diabetic ketoacidosis secondary to type B insulin resistance syndrome


Abstract
Introduction: Type B Insulin Resistance Syndrome (SRI-B), is an autoimmune disorder caused by the biosynthesis of poly-
clonal antibodies directed against specific insulin receptors. These antibodies have a mimetic effect of insulin; that is, by
increasing its serum concentration, the degradation of the insulin receptor increases and causes insulin resistance.
Objective: The objective of this report is to present a clinical case and literature review of a patient who suffered severe
diabetic ketoacidosis (CAD) and type B insulin resistance syndrome as a medical emergency. Materials and methods: A cli-
nical case is presented of a 40-year-old female patient, who suddenly started her condition, with a previous diagnosis of
Type 2 Diabetes Mellitus (DM2), hypothyroidism, systemic arterial hypertension (HAS), and due to the high insulin requirements
insulin resistance syndrome was investigated. Conclusions: The use of steroids early in patients with suspected insulin re-
sistance improves patient survival and shortens the stay in the emergency room or intensive care.

Keywords: SRI-B. Corticosteroids. Ketoacidosis. Immunosuppressants.

Correspondencia: Fecha de recepción: 04-06-2021 Disponible en internet: 10-11-2021


*Leopoldo J. Rodríguez-Cruz Fecha de aceptación: 23-09-2021 Rev Educ Investig Emer. 2022;4(1):45-49
E-mail: polo_mixtavda@[Link] DOI: 10.24875/REIE.21000056 [Link]
2604-6520 © 2021 Sociedad Mexicana de Medicina de Emergencias, AC. Publicado por Permanyer México SA de CV. Este es un artículo open access
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45
Rev Educ Investig Emer. 2022;4(1)

Introducción empleada actualmente no es satisfactoria, solo sinto-


mática para los estados metabólicos que de este tras-
El síndrome de resistencia a la insulina tipo B (SRI-B)
torno se derivan12,13.
es un desorden autoinmune poco común que se pro-
duce por la biosíntesis de anticuerpos policlonales di-
rigidos contra epítopos específicos del receptor de in- Fisiopatología
sulina. Esta patología se presenta principalmente en El SRI- B es causado por anticuerpos policlonales
mujeres afroamericanas de 30 a 50 años de edad y inmunoglobulina (Ig) G que van dirigidos contra el re-
tiene una elevada tasa de mortalidad1. La prevalencia ceptor de insulina, lo cual afecta la homeostasis de la
exacta de esta enfermedad es desconocida y no exis- glucosa14. La formación de autoanticuerpos es una de
ten estudios poblacionales que aporten información las características de las enfermedades autoinmunes
precisa al respecto2. y el lupus eritematoso sistémico es la enfermedad más
Los autoanticuerpos altamente específicos hacia el común que se presenta como complicación de este
receptor de insulina tienen un efecto insulinomimético, síndrome15.
es decir, al aumentar su concentración sérica se pro-
duce un incremento en la degradación del receptor de
insulina ubicado en la superficie celular, ocasionando Presentación del caso
resistencia a esta hormona3. Mujer de 40 años de edad, con obesidad grado III,
Estos cambios moleculares previamente menciona- diabetes mellitus 2 con mal apego al tratamiento, apli-
dos se observan de manera clínica en un paciente con cación de insulina glargina e insulina rápida 30 UI vía
SRI-B por la presencia de acantosis nigricans, ovario subcutánea (SC) todos los días; hipertensión arterial
poliquístico e hiperandrogenismo, aunque estos signos sistémica e hipotiroidismo sin tratamiento (Fig. 2). Inicia
no son patognomónicos de esta patología4. su padecimiento con náuseas y vómitos, se realiza
En cuanto a los hallazgos inmunológicos, la mayor glucemia capilar en su domicilio, obteniéndose el re-
parte de los pacientes que desarrollan SRI-B también sultado de «error» por estar fuera de los rangos detec-
manifiestan frecuentemente comorbilidades asociadas tables, motivo por el cual se administra insulina de
como lupus eritematoso sistémico5,6. acción rápida vía SC, sin mejoría, exacerbándose el
Por otro lado, como consecuencia del SRI-B se pre- cuadro y presentando alteración del estado de alerta
sentan cambios metabólicos y bioquímicos como la y diaforesis.
hiperglucemia no cetósica, que puede ser seguida por Por lo anterior, la paciente es trasladada a la unidad
hipoglucemia reactiva o en ayunas. Raramente se pue- Cruz Verde Ruiz Sánchez, donde es atendida. Inicial-
de observar hipoglucemia aislada7. Estos hallazgos mente se determina una glucosa sérica central de
metabólicos más frecuentes como la hiperglucemia e 800 mg/dl, se solicitan estudios de laboratorio como
hipoglucemia son la principal causa de mortalidad en una gasometría arterial, con resultado de acidosis me-
estos pacientes, con reportes de hasta un 50% de los tabólica severa. Posteriormente, se inicia manejo intra-
casos. Ambas condiciones no son excluyentes, y se venoso con solución salina al 0.9%, de igual forma, se
puede pasar de una fase de hiperglucemia a una de realiza determinación de potasio sérico para iniciar con
hipoglucemia bruscamente, lo cual es un dato de mal infusión de insulina rápida (0.14 UI/kg/hora). En la eva-
pronóstico en los pacientes8. luación neurológica se documenta deterioro del estado
Lo anterior se puede explicar por la disminución de neurológico mayor a 2 puntos del basal respecto de su
la concentración sérica de autoanticuerpos, que favo- ingreso, por escala de coma de Glasgow, por lo que
recen la acción insulinomimética, menor degradación se decide abordar de manera avanzada la vía aérea
de receptores de insulina y la consecuente disminución para protegerla y se inicia ventilación mecánica asisti-
de la concentración sérica de glucosa en el paciente, da. Durante el tratamiento previamente mencionado, la
debida a la mayor translocación de glucosa al interior paciente comienza con deterioro hemodinámico requi-
de la célula9,10. riendo soporte de aminas vasoactivas (norepinefrina
Estas diferentes manifestaciones de la interacción 0.1 mcg/kg/h) con pobre respuesta al manejo inicial,
entre receptor y los anticuerpos pueden explicarse am- evidenciando choque refractario, por lo que se decide
pliamente debido a las diferencias cuantitativas en los agregar un segundo vasopresor a la terapéutica em-
títulos de anticuerpos11. A pesar de la etiología y pleada hasta el momento. La hiperglucemia y acidosis
patogenia definida de este trastorno, la terapéutica metabólica persisten en la paciente; aunado a esto, se
46
L.J. Rodríguez-Cruz et al.: CAD grave y resistencia a la insulina

Figura 2. Mujer de 40 años de edad, que muestra


acantosis nigricans (respetado el derecho a la
privacidad y con consentimiento informado por parte de
la paciente).
Figura 1. Grafico de comparación de terapéutica
utilizada en la paciente y disminución de glucosa sérica,
con cada uno de los tratamientos empleados y de
insulina intravenosa (ml/hr).
- Gastrometabólico: en ayuno, glucosa sérica
743 mg/dl, persistente con glucosa capilar 500 mg/dl
con uso de esteroide y azatioprina, logrando regula-
obtiene osmolaridad sérica, la cual resulta elevada
ción metabólica de glucosa sérica a 126 mg/dl.
(305 Osm) y se procede traslado a la unidad de terapia
- Hematoinfeccioso: febril intermitente, leucocitosis
intensiva (UTI) en tercer nivel, en donde a su ingreso
con predominio de neutrófilos, con evidencia de foco
se interconsulta a endocrinología por los altos requeri-
infeccioso de origen urinario, uso de levofloxacino de
mientos de insulina (mayor a 2,800 UI/día), quienes
forma empírica, solicitándose cultivos, sin datos de
sugieren resistencia a la insulina por la presencia de
anticuerpos contra insulina. Se solicita determinación sangrado o coagulopatía y lactato sérico 1.6 mmol/l.
de anticuerpos contra el receptor de insulina y se de- Se decide manejo con bolos de esteroide (metil-
muestra una concentración sérica «positiva» con títulos prednisolona), posteriormente se cambia a terapia
de 100 ul/ml contra insulina. con prednisona a dosis de 50 mg cada 24 horas en
Permaneció en el servicio de UTI durante 15 días combinación con inmunosupresor, azatioprina 50 mg
con la siguiente evolución: cada 12 horas (Fig. 1), con lo cual la paciente presenta
- Neurológico: bajo sedación y analgesia con midazo- rápida mejoría del estado clínico y metabólico, así
lam y buprenorfina, para mantener RASS (Richmond como reducción de las necesidades de insulina hasta
Agitation-Sedation Scale) 4 y Ramsay 5. 3 UI/kg (Fig. 3).
- Cardiovascular: a su ingreso con uso de aminas,
norepinefrina por hipotensión arterial, llenado capilar Discusión
retardado, choque hipovolémico.
- Respiratorio: fase III de ventilación, modo A/C volu- Hong, et al. (2018) describieron tres tipos de resis-
men, presión positiva al final de la espiración 5 tencia a la insulina: a) tipo A, caracterizado por defecto
cmH2O, fracción inspiratoria de oxígeno 60%, fre- estructural en el receptor de la insulina; b) tipo B, existe
cuencia respiratoria 14 rpm, campos pulmonares sin síntesis de autoanticuerpos contra el receptor de la
crépitos o sibilancias, sin ruidos agregados, lo cual insulina, y c) tipo C, asociado a un deterioro del recep-
permitió procedimiento de destete (weaning) exitoso, tor de tirosina cinasa4. Actualmente se reportan tera-
extubándose al 5.º día, sin complicaciones. pias alternativas que incluyen plasmaféresis, inmuno-
- Hídrico y renal: presenta lesión renal aguda KDIGO globulina intravenosa y dosis altas de esteroides.
(Kidney Disease: Improving Global Outcomes) 1, in- El objetivo de nuestro trabajo es realizar una revisión
cremento de creatinina sérica 3.2 mg/dl, urea sérica en la literatura sobre el tema y reportar el caso de un
126 mg/dl, con volumen de líquidos en las primeras paciente con diagnóstico de cetoacidosis diabética se-
12 horas de 7 litros por estado mixto, con mejoría vera secundaria a un SRI-B manejado en el servicio
progresiva hasta su egreso. de urgencias durante 5 días (Figs. 1 y 2), para
47
Rev Educ Investig Emer. 2022;4(1)

Tabla 1. Tabla de comparación de terapéutica utilizada en la paciente y disminución de glucosa sérica, con
cada uno de los tratamientos empleados y de insulina intravenosa (ml/h)
Fecha Esteroide Azatioprina Insulina Glucemia

15/10/19 0.14 ui/kg/hra 743 mg/dl

22/10/19 0.8 ui/kg/hra 800 mg/dl

27/10/19 50 mg/dia 1.16 ui/kg/hra 500 mg/dl

01/11/19 50 mg/dia 50 mg c/12hrs 0.05 ui/kg/hra 126 mg/dl

Figura 3. Línea de tiempo entre los niveles de glucosa sérica y manejo establecido con hidrocortisona, azatioprina y
la infusión de insulina rápida.

posteriormente ser derivada a hospital de tercer nivel disminuye la morbimortalidad del paciente con la tera-
de atención para manejo multidisciplinario. péutica indicada.
En este caso se trata de una paciente diagnostica-
da con SRI-B con presentación clínica atípica, sin em-
Conclusión
bargo, requirió cantidades altas de insulina terapéutica,
por lo que es importante realizar un diagnóstico opor- El SRI- B es un trastorno de difícil diagnóstico y con
tuno e iniciar un manejo a base de corticosteroides en baja incidencia, el cual tiene buen pronóstico y super-
combinación con inmunosupresores, para poder llegar vivencia de los pacientes, acortando sus días de es-
a las metas terapéuticas ya establecidas en múltiples tancia en la UTI con el uso de corticosteroides en
ensayos y diversos artículos. combinación con inmunosupresores. No obstante, el
Esta evidencia es de suma importancia para los mé- abordaje diagnóstico puede ser difícil debido a la clíni-
dicos de urgencias. ya que algunos casos de SRI-B se ca atípica en estos pacientes, y la evidencia hasta el
presentan de manera atípica, y la detección oportuna momento indica que el tratamiento anticipado conlleva

48
L.J. Rodríguez-Cruz et al.: CAD grave y resistencia a la insulina

recuperación y acorta los días de estancia artículo. Este documento obra en poder del autor de
hospitalaria. correspondencia.

Agradecimientos Bibliografía
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Al personal de enfermería, administrativos, de labo- insulina; una actualización. Gac Med Mex. 2017;153:214-28.
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Los autores declaran no tener conflicto de intereses 8. Coll AP, Thomas S, Mufti GJ. Rituximab therapy for the type B syndrome
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Protección de personas y animales. Los autores 11. Khokher MA, Avasthy N, Taylor AM, Fonseca VA, Dandona P. Insulin-re-
declaran que para esta investigación no se han reali- ceptor antibody and hypoglycemia associated with Hodgkin’s disease.
Lancet. 1987;1(8534):693-4.
zado experimentos en seres humanos ni en 12. Blecher M. Receptors, antibodies and disease. Clin Chem.
animales. 1984;30(7):1137-56.
13. Nagayama Y, Morita H, Komukai D, Watanabe S, Yoshimura A. Type B
Confidencialidad de los datos. Los autores decla- insulin resistance syndrome induced by increased activity of systemic
lupus erythematosus in a hemodialysis patient. Clin Nephrol.
ran que han seguido los protocolos de su centro de 2008;69(2):130-4.
trabajo sobre la publicación de datos de pacientes. 14. Coll AP, Thomas S, Mufti GJ. Rituximab therapy for the type B syndrome
of severe insulin resistance. N Engl J Med. 2004;350:310-1.
Derecho a la privacidad y consentimiento infor- 15. Tsokos GC, Gorden P, Antonovych T, Wilson CB, Balow JE. Lupus nephri-
mado. Los autores han obtenido el consentimiento tis and other autoimmune features in patients with diabetes mellitus due
to autoantibody to insulin receptors. Ann Intern Med. 1985;102(2):
informado de los pacientes y/o sujetos referidos en el 176-81.

49
Revista de
Educación e Investigación en Emergencias

CASO CLÍNICO

Dolor abdominal agudo y obstrucción intestinal como


presentación clínica de intoxicación por plomo:
reporte de caso
Guadalupe E. Gavilánez-Chávez1*, Jordy Millán-Lizárraga1, Luis A. Pulido1 y Harumi Scott-López2
1Servicio de Urgencias, Hospital General Regional 46, Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS); 2Laboratorio Regional de Salud en el Trabajo,

Centro Medico Nacional de Occidente, IMSS. Guadalajara, Jalisco, México

Resumen
El dolor abdominal agudo y la obstrucción intestinal son padecimientos frecuentes en el servicio de urgencias, en ambos
casos la gama de posibilidades diagnosticas es amplia, desde condiciones benignas hasta las potencialmente mortales,
uno de los diagnósticos diferenciales es la intoxicación por plomo. Presentamos el caso de un varón de 28 años con dolor
abdominal agudo y obstrucción intestinal que se dedica a la extracción-fundición de plomo a partir de baterías recicladas,
el nivel de plomo encontrado fue de 86.32 μg/dl y 40.59 μg/dl posterior al tratamiento a base de d-penicilamina. Los pa-
cientes con toxicidad aguda por plomo con manifestaciones gastrointestinales se presentan con síntomas inespecíficos. Ante
un paciente con dolor abdominal y obstrucción intestinal se debe pensar en esta causa como diagnóstico diferencial sobre
todo en jóvenes con antecedente de exposición.

Palabras clave: Dolor abdominal. Obstrucción intestinal. Intoxicación por plomo. Saturnismo.

Acute abdominal pain and bowel obstruction as a clinical presentation of lead poisoning: a
case report
Abstract
Acute abdominal pain and bowel obstruction are frequent conditions in the emergency department, in both cases the range
of diagnostic possibilities is wide, from benign to life-threatening conditions, one of the differential diagnosis is lead poisoning.
We present the case of a 28-year-old man with acute abdominal pain and bowel obstruction. He is dedicated to the extrac-
tion-smelting of lead from recycled batteries, the lead level found was 86.32 μg/dl and 40.59 μg/dl after treatment based on
d-penicillamine. Patients with acute lead toxicity with gastrointestinal manifestations will present with non-specific symptoms.
To a patient with abdominal pain and bowel obstruction this cause should be thought of as a differential diagnosis, espe-
cially in young people with a history of exposure.

Keywords: Abdominal pain. Bowel obstruction. Lead toxicity. Plumbism.

Correspondencia: Fecha de recepción: 10-08-2021 Disponible en internet: 14-02-2022


*Guadalupe E. Gavilánez-Chávez Fecha de aceptación: 02-11-2021 Rev Educ Investig Emer. 2022;4(1):50-54
E-mail: g_gavilanez@[Link] DOI: 10.24875/REIE.21000087 [Link]
2604-6520 © 2022 Sociedad Mexicana de Medicina de Emergencias, AC. Publicado por Permanyer México SA de CV. Este es un artículo open access
bajo la licencia CC BY-NC-ND ([Link]

50
G.E. Gavilánez-Chávez et al.: Dolor abdominal agudo por saturnismo

Introducción
El dolor abdominal agudo es un padecimiento fre-
cuente en el servicio de urgencias, que representa el
16% de los motivos de atención1. Por su parte, la obs-
trucción intestinal es el motivo del 20% de las admi-
siones quirúrgicas por un problema abdominal agudo2.
En ambos casos, la gama de posibilidades diagnósti-
cas al ingreso es amplia y se extiende desde condi-
ciones benignas hasta las potencialmente mortales.
Uno de los diagnósticos diferenciales es la intoxica-
ción por plomo3. Esta es una causa poco común que
puede presentarse con signos y síntomas poco espe-
cíficos, como dolor abdominal intenso y recurrente,
constipación, irritabilidad, náusea y vómito4; otros sín-
tomas son polineuropatía, debilidad y mialgias5. Ade-
más de los síntomas gastrointestinales, la toxicidad
aguda puede ser manifestada por insuficiencia renal y
encefalopatía6. Figura 1. Radiografía simple de abdomen. La flecha azul
señala asas de intestino delgado dilatadas con edema
La exposición laboral al plomo es una de las princi-
entre ellas. La flecha morada señala la ámpula rectal
pales fuentes de intoxicación7. Se identifican con mayor sin distribución de gas ni residuo fecal, sugestivo de
riesgo los mineros, los fundidores de plomo, los fabri- oclusión intestinal.
cantes y recicladores de baterías, los fontaneros, los
mecánicos de automóviles, los fabricantes de vidrio,
los trabajadores de la construcción, los instructores de
campo de tiro, los fabricantes de plástico y los intestino delgado, sugestivas de oclusión intestinal alta
soldadores8. sin delimitar el sitio ni la causa aparente. Se recomien-
Este caso clínico sigue las directrices CARE9. da estudio tomográfico para determinar lo antes men-
cionado (Fig. 1).
La tomografía de abdomen evidencia un aumento del
Presentación del caso patrón neumofecal en el colon ascendente y el ciego
Varón de 28 años que se dedica a la extracción-fun- en relación con coprostasis, aumento de calibre de las
dición de plomo a partir de baterías recicladas desde asas en el colon transverso descendente y el intestino
hace 6 meses, con tabaquismo positivo activo de 20 delgado con abundante aire en su interior, y ausencia
cigarrillos diarios durante 10 años, que acude al servi- de gas en la ámpula rectal, concluyendo hallazgos
cio de urgencias por un cuadro de 5 días de evolución sugestivos de obstrucción intestinal sin evidencia de
caracterizado por dolor abdominal agudo, ausencia de sitio de transición (Figs. 2 y 3).
evacuaciones, sin canalizar gases, fatiga extrema y La biometría hemática mostró hemoglobina 12.8,
dolor lumbar y de extremidades inferiores. A su ingreso hematocrito 37, volumen corpuscular medio 89, he-
a nuestro hospital muestra los siguientes signos vita- moglobina corpuscular media 30, plaquetas 147,000,
les: presión arterial 110/70 mmHg, frecuencia cardiaca leucocitos 10,000, glucosa 101, urea 32, creatinina
80/min, frecuencia respiratoria 16/min y saturación de 0.7, tiempo de protrombina 14/12, International Nor-
oxígeno 94%. Presenta facies franca de dolor abdomi- malized Ratio 1.32, tiempo parcial de tromboplastina
nal, neurológico íntegro, sin afectación de la fuerza y 32/30, calcio 9.1, cloro 101, potasio 3.9, sodio 137,
la sensibilidad, palidez marcada de piel y tegumentos, magnesio 1.54, amilasa 32 y lipasa 15, con ligera
abdomen blando, depresible, doloroso en todo el tra- elevación de las pruebas funcionales hepáticas (ala-
yecto colónico, peristalsis incrementada, signo de nina aminotransferasa 58, aspartato transaminasa
Blumberg positivo, y al tacto rectal ámpula vacía, sin 45) y deshidrogenasa láctica 244. La cuantificación
masas ni tumoraciones. del plomo se realizó en el Laboratorio Regional de
En la radiografía simple de abdomen se observan Salud en el Trabajo y Ambiental del Centro Médico
asas intestinales distendidas, de predominio en el Nacional de Occidente, del Instituto Mexicano del
51
Rev Educ Investig Emer. 2022;4(1)

Tabla 1. Resultado de la determinación analítica de plomo en sangre


Numero de muestra Matriz biológica Analito Método de ensayo Resultados

Primera Sangre Plomo Espectroscopía de absorción atómica, horno de 86.32 µg/dl


(antes del tratamiento) grafito

Segunda Sangre Plomo Espectroscopía de absorción atómica, horno de 40.59 µg/dl


(después del tratamiento) grafito

Valores de referencia en < 30 µg/dl


personal expuesto laboralmente

Referencias: NOM 0‑47‑SSA1‑2011 y NOM‑199‑SSA1‑2000.

Discusión
Refiriéndonos específicamente a los fundidores de
plomo, el tiempo mínimo de exposición laboral para el
desarrollo de síntomas de plumbemia se ha estableci-
do incluso en 30 días, y el grupo de edad más afectado
en trabajadores expuestos a fundición es el de 25-29
años10.
La determinación de plomo en sangre venosa es la
prueba más sensible de exposición al plomo11, en es-
pecial cuando se realiza por espectrofotometría de ab-
sorción atómica con horno de grafito6.
En la actualidad, en nuestro país se recomienda que
los niveles de plomo en sangre de personal laboral-
Figura 2. Tomografía simple de abdomen, corte axial.
mente expuesto se mantengan por debajo de 30 μg/dl;
La flecha roja señala aumento del patrón neumofecal
en el colon ascendente y el ciego, en relación con en personal no expuesto laboralmente, en menos de
coprostasis. 10 μg/dl; y en niños y mujeres embarazadas o en pe-
riodo de lactancia en menos de 5 μg/dl12. No obstante,
de modo mas estricto la Organización Mundial de la
Salud sugiere que no existen concentraciones de plo-
Seguro Social, mediante espectrofotometría de ab-
mo que puedan considerarse seguras6, debido a que
sorción atómica con horno de grafito, que reportó una
se ha demostrado que niveles considerados como se-
plumbemia de 86.32 µg/dl (Tabla 1). Ante los antece-
guros pueden provocar problemas cognitivos, trastor-
dentes de exposición laboral y con los hallazgos clí-
nos neuroconductuales, diferentes daños neurológicos,
nico-radiológicos y analíticos se estableció el si-
hipertensión arterial e insuficiencia renal13.
guiente tratamiento: sonda nasogástrica a derivación,
El tratamiento con agentes quelantes se recomienda
ketorolaco 30 mg por vía intravenosa cada 12 horas,
buprenorfina 150 µg por vía subcutánea por razón cuando los niveles de plomo están por encima de
necesaria y ondansetrón 8 mg por vía intravenosa 45 μg/dl14. Se recomiendan edetato disódico cálcico
cada 12 horas. También se inició D-penicilamina a (EDTA), dimercaprol, D-penicilamina y succimer (ácido
dosis de 300 mg por vía oral cada 24 horas por 4 2,3-dimercaptosuccínico)15.
semanas. El paciente se mantuvo en vigilancia intra- Para la D-penicilamina, la dosis inicial es de
hospitalaria por 7 días, logrando evacuación a los 6 10 mg/kg/día divididos cada 12 horas, por vía oral, du-
días de su ingreso y remitiendo la sintomatología. rante 2 semanas, incrementando a 25 mg/kg/día (máxi-
Diez semanas después, en las que el paciente se mo 1.5 g/día), administrándola 1 hora antes o 3 horas
mantuvo libre de exposición y asintomático, se le después de los alimentos, durante 4 a 8 semanas, con
realizó una nueva determinación de plomo que repor- un segundo control de los niveles de plomo a las 4
tó 40.59 µg/dl (Tabla 1). semanas16,17.

52
G.E. Gavilánez-Chávez et al.: Dolor abdominal agudo por saturnismo

equipo de médicos urgenciólogos y cirujanos que par-


ticiparon en el correcto abordaje del paciente en el
servicio de urgencias del Hospital General Regional
No. 46 del Instituto Mexicano del Seguro Social.

Financiamiento
Los gastos generados en la elaboración del manus-
crito estuvieron a cargo de los investigadores.

Conflicto de intereses
Los autores declaran no tener conflictos de
intereses.

Responsabilidades éticas
Protección de personas y animales. Los autores
declaran que para esta investigación no se han reali-
zado experimentos en seres humanos ni en
animales.
Confidencialidad de los datos. Los autores decla-
Figura 3. Tomografía simple de abdomen, corte coronal. ran que han seguido los protocolos de su centro de
La flecha roja señala aumento de calibre de las asas trabajo sobre la publicación de datos de pacientes.
en el colon transverso-descendente y el intestino Derecho a la privacidad y consentimiento infor-
delgado, con abundante aire en su interior, sugestivo de
mado. Los autores han obtenido el consentimiento
obstrucción intestinal.
informado de los pacientes y/o sujetos referidos en el
artículo. Este documento obra en poder del autor de
correspondencia.
Ademas del tratamiento sintomático y quelante, una
importante medida es retirar al trabajador de la fuente Bibliografía
de exposicion hasta que los niveles de plomo en san-
1. Sebbane M, Dumont R, Jreige R, Eledjam J. CT of the Acute Abdomen.
gre sean menores de 40 μg/dl18. Epidemiology of Acute Abdominal Pain in Adults in the Emergency De-
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Revista de
Educación e Investigación en Emergencias

Carta al editor

¿Blogerización de la medicina? Informalidad académica


Blogging of medicine? Academic informality
José L. Sandoval-Gutiérrez*
Servicios Auxiliares y Paramédicos, Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias Ismael Cosío Villegas, Ciudad de México, México

Gorordo-Delsol y Uribe-Moya1 han emitido una comu- Financiamiento


nicación interesante sobre la sinergia entre revistas
El autor declara no haber recibido financiamiento
científicas y blogs académicos. Dentro del cuadro com-
para esta carta.
parativo manifiestan, en el ítem de revisión por pares,
que los blogs cuentan con este instrumento en una Conflicto de intereses
minoría; lo mismo se entiende por el ambiente de in-
formalidad y discusión que se busca. El autor declara no tener ningún conflicto de intereses.
Con la pandemia de COVID-19 han proliferado las
comunicaciones poco ortodoxas por la imperiosa nece- Responsabilidades éticas
sidad de información ágil, pero el problema ha sido la Protección de personas y animales. El autor decla-
veracidad y la reproducibilidad de los datos. Las opinio- ra que para esta investigación no se han realizado
nes científicas son importantes en cualquier escenario, experimentos en seres humanos ni en animales.
pero es relevante que el nuevo estudiante de medicina Confidencialidad de los datos. El autor declaran
no las confunda, ya que una comunicación científica no que ha seguido los protocolos de su centro de trabajo
sobre la publicación de datos de pacientes.
tiene el mismo rigor académico si se emite en un libro,
Derecho a la privacidad y consentimiento infor-
una revista, un blog o una red social (Facebook o
mado. El autor declara que en este artículo no apare-
Twitter).
cen datos de pacientes.
A fin de cuentas, la «prueba del tiempo» pondrá las
cartas en su respectivo lugar, como se menciona al final
Bibliografía
del mencionado artículo, para el beneficio de los pro-
1. Gorordo-Delsol LA, Uribe-Moya SE. Revistas científicas y blogs acadé-
fesionales de la salud y los pacientes. micos: la sinergia perfecta. Rev Educ Investig Emer. 2021;3:159-61.

Correspondencia: Fecha de recepción: 06-12-2021 Disponible en internet: 14-02-2022


*José L. Sandoval-Gutiérrez Fecha de aceptación: 10-01-2022 Rev Educ Investig Emer. 2022;4(1):55-55
E-mail: sandovalgutierrez@[Link] DOI: 10.24875/REIE.21000279 [Link]
2604-6520 © 2022 Sociedad Mexicana de Medicina de Emergencias, AC. Publicado por Permanyer México SA de CV. Este es un artículo open access
bajo la licencia CC BY-NC-ND ([Link]

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