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Manual Millon IV

Este documento presenta el Manual del Inventario Clínico Multiaxial de Millon-IV (MCMI-IV). Agradece a los expertos que participaron en la adaptación del test al español y a los psicólogos que recogieron los datos para la validación. Explica también que los profesionales deben tener formación en psicología y en la aplicación e interpretación de tests de personalidad para utilizar correctamente el MCMI-IV.

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Manual Millon IV

Este documento presenta el Manual del Inventario Clínico Multiaxial de Millon-IV (MCMI-IV). Agradece a los expertos que participaron en la adaptación del test al español y a los psicólogos que recogieron los datos para la validación. Explica también que los profesionales deben tener formación en psicología y en la aplicación e interpretación de tests de personalidad para utilizar correctamente el MCMI-IV.

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MCMI-IV

I NVENTARIO C LfNICO MULTIAXIAL DE MILLO N - I V


Th . M1llon, S. Grossman y C. Millon

Manual

@ Pearson
Agradecimientos de
Pearson Clinical & Talent Assessment
\
Para Pearson Clinical & Talent Assessment supone una gran satisfacción poner a disposición de los profe-
sionales de la psicología el Inventario Clínico Multiaxial de Millon-lV (MCMI-IV), una herramienta basada en la
teoría evolutiva de Millon que permite una evaluación completa de la personalidad y la psicopatología de los
adultos que buscan o reciben atención o tratamiento psicológico o psiquiátrico.

La adaptación española del MCMI-IV ha requerido la dedicación y el esfuerzo de muchos profesionales, a los
que queremos transmitir nuestro más sincero agradecimiento.

En primer lugar, nos gustaría expresar nuestra gratitud a los expertos que participaron en el proceso de adap-
tación de los ítems del MCMI-IV: Enrique J. Carbonell Vayá, Violeta Cardenal Hernáez, Margarita Ortiz-Tallo y
M.ª Pilar Sánchez López. Asimismo queremos dar las gracias a Montse Alberte Montserrat, por su participa-
ción como experta en la adaptación de los ítems y en la traducción y revisión lingüística del material del test.

En segundo lugar, nos gustaría agradecer el trabajo de M.ª Pilar Sánchez López y Violeta Cardenal Hernáez
como coordinadoras de la recogida de la muestra. También queremos dar las gracias a Ana M. Gaviria y José
G. Franco Vásquez por su asesoramiento en el diseño de la muestra, a M.ª Pilar Sánchez López por el trabajo
de revisión técnica del manual y a Enrique J. Carbonell Vayá por el trabajo de validación de los perfiles clínicos
obtenidos con los baremos españoles del MCMI-IV.

En tercer lugar, queremos reconocer y agradecer la labor de los psicólogos que participaron en la recogida
de datos de las muestras de las fases experimental y de tipificación, quienes actuaron con gran diligencia y
profesionalidad, respetando siempre los criterios de estratificación asignados por Pearson :

Norte

Rebeca Aritio Solana Jesús-Gabriel González Armendia


M.ª Guadalupe de los Mártires Jiménez Marta González González
Mar Estrada López Susana Gonzalo Martínez
M.ª José Garabito Ramos Asun Santos
Leticia García Álvarez Javier Vicente Alba (Hospital Neuropsiquiatría El Pinar)
Juan Manuel García Haro

Sur

M. ª de los Ángeles Antelo Lorenzo Iluminada Ramos Motos (Fundación ARMAI-TLP)


Vanessa González Herero Celia Sánchez Serrano
Fermín González Higueras Juan Francisco Rodríguez Testal
M.ª José Hernández Rojo (Asociación APICES) Pilar Rueda Gallego
Rosa M.ª Limiñana Gras Pedro Torres Hernández
Francisco Martín Murcia Macarena Vallejo Martín

MCMI-IV Agradecimientos de Pearson Clinical & Talen! Assessment ¡¡¡


Este

M.ª Antonia Amaro Carriba Jesús Herranz Bellido


Enrique José Carbonell Vayá Rosa M.ª Patró Hernández
M.ª Purificación de Vicente Manzanaro María Patiño Ortega
Adela Fusté Escolano Héctor Díaz Peraza
Carmen Saldaña José Ruiz Rodríguez
ltxaso T. Figueras Uranga
1
'
Norte

M.ª José Collado Mateo Ana Ordóñez López


Marta Galtier Gómez Irene Rodrigo Holgado (Fundación para la Investigación
Marta Alicia Giménez Páez Biomédica del Hospital Universitario 12 de Octubre)

M.ª Ángeles Hernández Pachón Clara Ruiz García

Cristina Larroy García Júlia Vidal Fernández

Por último, no queremos olvidarnos de los profesionales Erica Paradell, Mario Pérez y Louis-Charles Vannier,
que han trabajado incansablemente durante meses aportando su experiencia para ofrecer a los psicólogos
españoles una nueva herramienta que, sin duda, contribuirá a mejorar la evaluación de los trastornos psico-
lógicos en los adultos.

Ana Hernández y Cristina Aguilar, psicólogas del Departamento de l+D


Frédérique Vallar, psicóloga y directora del Departamento de l+D

MCMI-IV Agradecimientos de Pearson Clinical & Talent Assessment iv


---------------------------------------- E ígrafe
\.
La naturaleza no satisfa~e nuestra necesidad de orden en el universo. El mundo natural es
complejo e intrincado, y ello no solo dificulta establecer relaciones entre los fenómenos, sino
también encontrar formas sencillas de clasificar y agrupar dichos fenómenos. En nuestro
deseo de descubrir el orden esencial de la naturaleza, nos vemos obligados a seleccionar, de
entre el número infinito de elementos seleccionables, únicamente unos pocos; y al hacerlo,
reducimos nuestra elección solo a aquellos aspectos de la naturaleza que consideramos que
pueden responder nuestras preguntas. Los elementos seleccionados pueden etiquetarse,
transformarse y reagruparse de muy distintas maneras. Pero hemos de tener presente que
esas etiquetas y transformaciones no son «realidades». Las definiciones, los conceptos y las
teorías que crean los científicos son solo herramientas opcionales que los orientan en sus
observaciones e interpretaciones del mundo natural; sin embargo, es necesario reconocer
que pueden coexistir conceptos y teorías diferentes como enfoques alternativos a un mismo
problema básico.

'lHEODOfeE M9LLON

MCMI-IV Epígrafe V
Cualificación de los profesionales

El Inventario clínico multíaxial de Mi/Ion-IV (MCMI-IV) se diseñó para evaluar, diagnosticar y tratar a los pa-
cientes con problemas emocionales e interpersonales. Los profesionales que utilicen esta herramienta deben
tener formación en psicología y, en concreto, en la aplicación, corrección e interpretación de escalas de la
personalidad; así como experiencia supervisada en estos instrumentos. Además, es muy conveniente que
conozcan con detalle y comprendan la teoría evolutiva de Millon. Los profesionales que trabajen con pacien-
tes clínicos de grupos especiales (p. ~j., personas con problemas sensoriales o cuya lengua materna no es el
español) deben tener formación y experiencia específicas en la evaluación de estas poblaciones.

Dada la variabilidad de los requisitos de certificación y de los títulos profesionales, no es posible determi-
nar únicamente por el título, acreditación o certificación quién está calificado para utilizar el MCMI-IV. De
acuerdo con los principios presentados en Standards for Educational and Psychological Testing (American
Educational Research Association [AERA], American Psychological Association [APA] y National Council on
Measurement in Education, 2014), cada profesional debe decidir si su formación y experiencia lo capacitan
para utilizar e interpretar el MCMI-IV adecuadamente. En la web de Pearson figura más información sobre la
cualificación de los profesionales.

MCMI-IV Cualificación de los profesionales vii


Prólogo

La evolución de los instrumentos psicológicos consolidados, en especial los que tienen una larga tradición
clínica y teórica como el MCMI, conlleva su actualización, al igual que cualquier otro producto o creación que
sea culturalmente representativo. Aunque el original conserva su singularidad (y es especial para quienes lo
utilizan, admiran o aprecian), el tiempo no se detiene y los conocimientos y la tecnología avanzan . Por con-
siguiente, el original, aun no siendo tan representativo del tiempo actual ni tecnológicamente tan avanzado
como la última versión, puede ejercer la fundamental función de preservar la relevancia de la idea primigenia
' en obsoleto. Cuanto más perdurable sea la idea primigenia, en mejor
en la nueva versión, o bien convertirse
posición se encontrará el original para que su función perviva durante muchas generaciones. Por ello, las
mejores versiones son las que integran la esencia del original en un desarrollo actual que refleja plenamente
el tiempo presente y su objetivo.

Mientras elaborábamos esta edición del MCMI, nos encontramos con un nuevo motivo para reflexionar sobre
estos principios. Cuando ya se había definido la estructura de esta versión del instrumento y se había creado
la mayor parte de los nuevos contenidos, Theodore Millon enfermó y falleció. Siguiendo su voluntad, nuestro
principal objetivo para la cuarta generación del MCMI es seguir la tradición establecida por su teoría y pers-
pectiva sobre la evaluación de la personalidad tal como se ha desarrollado en las últimas cuatro décadas, y,
al mismo tiempo, dar respuestas precisas a los retos y necesidades de la práctica clínica contemporánea.
El MCMI-IV no solo conserva su fundamentación teórica, sino que también refleja las actualizaciones más
recientes de la teoría evolutiva. En esta nueva versión se ha aplicado la teoría de forma sumamente reflexiva
para lograr el que siempre ha sido el objetivo de Millon: ayudar a los profesionales en la planificación tera-
péutica.

La fundamentación teórica del MCMI-IV lo distingue del resto de los instrumentos de evaluación psicológica
autoinformados, como los basados en métodos inductivos/factoriales y de criterio externo; y sostenemos
que con este marco deductivo es posible obtener un reflejo totalmente contextual de una persona. La teoría
permite tener una visión integrada de las motivaciones básicas de una persona, dado que se expresan a tra-
vés de sets cognitivos, autorreflexiones, defensas, conductas inmediatas y sociales y tendencias biofísicas,
lo cual no es posible con una metodología más segmentada y empíricamente dependiente. Ahora bien , el
empirismo no puede desempeñar únicamente un papel secundario, aspecto criticado en los métodos del
pasado basados casi exclusivamente, o en su totalidad, en la teoría. Otro objetivo del desarrollo del MC-
MI-IV ha sido aplicar los avances de la metodología empírica que permiten reflejar la veracidad de la teoría
de forma más precisa que los procedimientos más básicos del pasado. Nuestra mayor comprensión de la
interdependencia de los procesos empíricos y teóricos de la construcción de tests nos ha permitido mejorar
el inventario.

El desarrollo de un instrumento de evaluación psicológica no es, en absoluto, el proyecto de una única per-
sona, ni de un pequeño equipo; al contrario, requiere el apoyo y la contribución de muchos otros profesio-
nales además de los autores. Por ello queremos manifestar nuestro agradecimiento al equipo de desarrollo
de Pearson Clinical Assessment, a Dicandrien , lnc., y a la famil ia Millon, así como a todos los profesionales,
familiares y amigos que han contribuido, directa o indirectamente, con sus aportaciones y su presencia. Asi-
mismo estamos especialmente agradecidos a todas las personas a las que el MCMI les ha permitido, o les
permite, conocerse mejor.

Seth Grossman
Carrie Millon

MCMI-IV Prólogo ix
,
Indice
Agradecimientos de Pearson Clinical & Talent Assessment iii

Epígrafe . V

Cualificación de los profesionales . vii

Prólogo . ix

Ficha técnica . xvii


\
Capítulo 1: Introducción 1
Características distintivas del MCMI-IV

Brevedad y tiempo de aplicación

Fundamentación teórica . .

Características estructurales 2

Puntuaciones de tasas base 2

Materiales. 2

Manual 2
Cuadernillo y hoja de respuestas 2

Plataforma online . 2

Usos del MCMI-IV . 2

Planificación del tratamiento y psicoterapia. 3

Evaluación forense 3

Evaluación neuropsicológica 3

Orientación matrimonial y terapia de pareja. 4


Investigación . 4

Descripción de las escalas 4

Patrones clínicos de la personalidad . 6

Esquizoide (escala 1) 6

Evitativo (escala 2A). 6

Melancólico (escala 28) 6

Dependiente (escala 3) . 6

Histriónico (escala 4A) . 6

Tempestuoso (escala 48) 6

Narcisista (escala 5). 7

Antisocial (escala 6A) 7

Sádico (escala 68) . 7

Compulsivo (escala 7) 7

Negativista (escala 8A) . 7

Masoquista (escala 88). 8

Patología grave de la personalidad 8

Esquizotípico (escala S) 8

Límite (escala C) . 8

Paranoide (escala P) 8

MCMI-IV Índice xi
Síndromes clínicos 8
Ansiedad generalizada (escala A) 9
Síntomas somáticos (escala H) 9
Espectro bipolar (escala N) 9
Depresión persistente (escala D). 9
Consumo de alcohol (escala 8) . .10
Consumo de sustancias (escala T) .10
Estrés postraumático (éscala R) . . 10
Síndromes clínicos graves . .10
Espectro esquizofrénico (escala SS) . 10
Depresión mayor (escala CC) . . 10

Delirante (escala PP) . 10


Facetas de Grossman . 10
Escala 1: esquizoide . 11
Escala 2A: evitativo . . 11
Escala 28: melancólico. . 11
Escala 3: dependiente . . 12
Escala 4A: histriónico . . 12
Escala 48: tempestuoso . 12
Escala 5: narcisista . . 13
Escala 6A: antisocial . 13
Escala 68: sádico . . 13
Escala 7: compulsivo . 14
Escala 8A: negativista . 14
Escala 88: masoquista . . 15
Escala S: esquizotípico. . 15
Escala C: límite . . 15
Escala P: paranoide. . 16

Capítulo 2: Aplicación, corrección y generación del informe 17


Aplicación. . 17
Población objetivo . 17
Cualificación de los examinadores . 17
Tiempo de aplicación. . 17
Preparación y condiciones ambientales . . 17
Aplicación en papel . 18
Aplicación online . . 18
Instrucciones de aplicación . . 18
Comprobación de las respuestas . . 19
Corrección y generación del informe . 19
Introducción de las respuestas. . 19
Puntuaciones directas . . 19

xii MCMI-IV Índice


Tasas base . . 19
Ajuste en función de la escala X (Sinceridad) . .20
Ajuste en función de las escalas A (Ansiedad) y CC (Depresión mayor). .20
Percentiles . . . 20
Ítems sin respuesta .20
Inventarios impuntuables . 21
Resultados inválidos . . 21
Informe . . 21
Comunicación de los resultados .22

Capítulo 3: Base teórica . 23


Teoría evolutiva de la personalidad de Millon . .23
Patrones de la personalidad .24
Dominios funcionales y estructurales de los prototipos de la personalidad .26
Dominios funcionales . . 27
Expresión emocional .27
Comportamiento interpersonal .27
Estilo cognitivo . .27
Dinámicas intrapsíquicas . 28
Dominios estructurales .28
Autoimagen . . 28
Contenido intrapsíquico .29
Arquitectura intrapsíquica . .29
Estado de ánimo/temperamento. . 29
Sección transversal de los dominios de la personalidad . 29
Síndromes clínicos . . 31

Capítulo 4: Interpretación 33
Patrones de la personalidad: hacia una relación clínica más estrecha . . 35
Relaciones entre personalidad , síndromes y estresores . . . . 36
Fase 1: Examen de la validez y de las circunstancias clínicas especiales . . 38
lnformaeión clínica relevante . 38
Respuestas significativas . .38
Índices de validez y modificadores .39
Indicadores de respuestas aleatorias (escalas V y W) .39
Índice de Sinceridad (escala X) . . . .39
Índice de Deseabilidad social (escala Y) .40
Índice de Devaluación (escala Z). .40
Problemas de lectura . . . .40
Consideraciones sobre el estilo de respuesta . 40

MCMHV Índice xiii


Fase 2: Análisis de las elevaciones de las escalas, por separado y en conjunto, y de su configuración . 41
Escalas de la personalidad . . 41
Interpretación por separado de las elevaciones de las escalas . 41
Interpretación de la elevación de un conjunto de escalas y de su configuración . . 42
Facetas de Grossman .44
Escalas psicopatológicas .46

Fase 3: Incorporación de datos adicionales y elaboración de una imagen clínica completa .47

Historial psicosocial . .\ . . 47

Informe clínico y comentarios personalizados . 48

Interpretaciones complejas . . 49

Obtención de los rasgos de la personalidad a partir de escalas de la personalidad con la misma elevación . 49

Gravedad y funcionalidad de las personalidades patológicas . 50


Escalas Histriónico, Narcisista y Compulsivo . . 51

Capítulo 5: Desarrollo de la versión estadounidense


de 1 f""CMI-IV y aclapt"CÍÓ'1 española. 5"l
Desarrollo de la versión estadounidense . . 53

Actualización de las bases teórica y empírica . 53

Creación de ítems. . 53

Fases experimental y de tipificación .54

Selección de los ítems definitivos y desarrollo de las escalas . 55

Desarrollo de las facetas de Grossman .56

Índices de validez . .56

Indicadores de respuestas aleatorias (escalas V y W) .56

Índices modificadores (escalas X, Y y Z) . 57

Adaptación española del MCMI-IV . . 59

Traducción y adaptación de los ítems . 59

Fase piloto . . 59

Fase experimental. . 59

Aplicación de la versión experimental . 59

Muestra experimental . .60

Análisis de los datos de la fase experimental . .60

Fase de tipificación . .60

Aplicación de la versión de tipificación . . 60

Muestra de tipificación . . 61

Composición final de la escala . 63

Creación de los baremos . 63

Puntuaciones directas . .63

Tasas base .63


Conversión de las puntuaciones directas de las escalas de los patrones de la ·
personalidad y las de los síndromes clínicos a tasas base. .64
Conversión de las puntuaciones directas de los índices modificadores y de las
facetas de Grossman a tasas base . .66

xiv MCMI-IV Índ ice


Comparación de las tasas base por sexo y estado del paciente . . 66
Observaciones acerca de los baremos españoles . 67

Capítulo 6: Fiabilidad y validez 69


Fiabilidad. . . . . . . 69
Consistencia interna . . 69
Estabilidad temporal : test-retest . 71

Validez . . . . . . . . . \. . 74

lntercorrelaciones de las escalas . 74


Correlaciones con el BSI 18 y el MCMl-11I . 74

Eficiencia diagnóstica . 79

Anexo A: Ítems. 83

Anexo B: Composición de las escalas 89

Anexo C: Ítems prototípicos. 97

Anexo D: Tablas de conversión .105

Anexo E: Equipo de expertos de la adaptación española 115

Anexo F: Criterios de inclusión . 117

Anexo G: Cuestionario para el clínico 119

Bibliografía .123

Tablas
Tabla 1.1. Escalas del MCMI-IV y facetas de Grossman . . . . . . . . . . . . . 5

Tabla 3.1 . Niveles funcionales de los patrones de la personalidad en el espectro evolutivo . .25

Tabla 3.2. Dominios funcionales y estructurales de la personalidad . . . . . . . . 26

Tabla 3.3. Atributos de los prototipos de la personalidad en los dominios funcionales y


estructurales de la personalidad . . . . . . . . . . . . . . . .30
Tabla 4.1. Estructura de las polaridades de las dimensiones para cada prototipo de la personalidad. . 36
Tabla 4.2. Estructura de las polaridades de las dimensiones para los prototipos de
las escalas 2A (Evitativo) y 3 (Dependiente) . . . . . . . . . . . .49
Tabla 4.3. Atributos de los dominios funcionales y estructurales de la personalidad para
las escalas 5 (Narcisista) y 3 (Dependiente) . . . . . . . . . . . . 50
Tabla 5.1. Clasificación de las respuestas en función de la puntuación directa de las escalas V y W . . 57

Tabla 5.2. Clasificación del estilo de respuestas en función de la puntuación directa del índice de Sinceridad . . 58

Tabla 5.3. Datos demográficos de la muestra de t ipificación española . . . . . . . . . . . . . 62

Tabla 5.4. Porcentajes de la gravedad de los trastornos clínicos según la clasificación de los profesionales . 65

Tabla 5.5. Medias y desviaciones típicas de las tasas base por sexo y situación del paciente . . 67

Tabla 6.1. Consistencia interna de las escalas y facetas del MCMI-IV (datos españoles) . . 70

MCMI-IV fndice XV
Tabla 6.2. Datos demográficos del estudio de estabilidad test-retest y del estudio de las
correlaciones con el BSI 18 y el MCMl-11I {datos españoles) . . 71
Tabla 6.3. Fiabilidad test-retest de las escalas y facetas del MCMI-IV {datos españoles). . 72
Tabla 6.4. Correlaciones entre las tasas base de las escalas del MCMI-IV {datos españoles) . 75
Tabla 6.5. Correlaciones entre el MCMI-IV y el BSI 18 {datos españoles) . 76

Tabla 6.6. Correlaciones entre el MCMI-IV y el MCMl-I11 (datos españoles) . . 78


Tabla 6.7. Valores de eficiencia diagnóstica de las escalas del MCMI-IV {datos españoles) . . 80

Lista de Figuras
Figura 4.1. Relaciones entre personalidad, síndromes y estresores .37
Figura 4.2. Fases del proceso de interpretación . 38
Figura 5.1. Distribución de los examinadores . . 61

Figura 6.1. Combinaciones posibles en función de la clasificación del test y del criterio de referencia . 79

xvi MCMI-IV Índice


Ficha técnica

Nombre del test: Inventario clínico multiaxial de Mi/Ion-IV

Nombre original: Mi/Ion Clínica/ Multiaxial lnventory-JV

Autor: Theodore Millon, Seth Grossman y Carrie Millon

Adaptación española: Departamento de l+D de Pearson Clinical & Talent Assessment


en colaboración con M.ª Pilar Sánchez López y Violeta Cardenal
Hernáez.

Editor original: NCS Pearson lnc, 2005

Editor de la adaptación española: Pearson Educación, 2018

Aplicación: Individual.

Ámbito de aplicación: Adultos a partir de 18 años.

Tiempo de aplicación: Entre 20 y 30 minutos.

Objetivo: Evaluación de la personalidad y la psicopatología de los adultos que


buscan o reciben atención o tratamiento psicológico o psiquiátrico.

Tipificación: Muestra de 889 pacientes.

Material: Manual, cuadernillo y hoja de respuestas.

Nivel de cualificación requerido: Nivel C; titulación superior en psicología o psiquiatría y experiencia


profesional en diagnóstico clínico.

Aplicación: En papel o mediante plataforma online.

Corrección: Mediante plataforma online.

MCMI-IV Ficha técnica xvii


CAPÍTULO 1
Introducción
\
El Inventario clínico multiaxial de Mi/Ion-IV (MCMI-IV) es un instrumento autoinformado compuesto por 195
ítems y diseñado para evaluar la personalidad y la psicopatología de los adultos, a partir de los 18 años, que
buscan o reciben atención o tratamiento psicológico o psiquiátrico. Esta nueva edición del MCMI es una revi-
sión significativa del MCMl-11I, con numerosos y destacables cambios e incorporaciones. De acuerdo con la
última conceptualización teórica de los trastornos de la personalidad formulada por Millon (2011), se ha aña-
dido una nueva escala de patrón de la personalidad (escala 4B). Asimismo, por primera vez se han adaptado
las facetas de Grossman a la población española. En cuanto a los ítems, se han modificado muchos de los
existentes y se han añadido ítems nuevos con el fin de mejorar la interpretabilidad de las puntuaciones de las
escalas y ofrecer a los profesionales información aún más relevante y útil clínicamente. Con estos cambios,
el MCMI continúa siendo una herramienta clínica en evolución y con una sólida base teórica, fundamental en
el ámbito de la salud mental y el bienestar de los pacientes.

Características distintivas del MCMI-IV


El MCMI-IV presenta una serie de características que lo distinguen de otros inventarios de personalidad. Entre
ellas figuran la brevedad de aplicación del instrumento, la fundamentación teórica, las características estructu-
rales comunes con el DSM-5 (American Psychiatric Association, 2013, 2014) y el uso de puntuaciones de tasas
base.

Brevedad y tiempo de aplicación


El número total de ítems del MCMI-IV es lo suficientemente reducido como para poder utilizar el test en mu-
chos contextos diferentes de diagnóstico y tratamiento, y lo suficientemente extenso como para permitir la
evaluación de una amplia gama de dominios clínicamente relevantes. Con 195 ítems, el MCMI-IV es mucho
más breve que otros instrumentos similares. Además, el lenguaje utilizado en los ítems se corresponde con
el nivel de comprensión lectora de la educación primaria. Por ello, la mayoría de los pacientes pueden com-
pletar el inventario en menos de treinta minutos, de modo que se minimiza el esfuerzo y la fatiga del sujeto.
En el anexo A figuran todos los ítems del MCMI-IV.

Fundamentación teórica
Cada una de las escalas de los patrones de la personalidad del MCMI-IV es una medida operativa de un tras-
torno derivada de la teoría evolutiva de la personalidad de Millon (Millon, 1969/1983, 1981, 1986a, 1986b, 1990,
2011; Millon y Davis, 1996). Aunque las escalas de síndromes clínicos no proceden explícitamente de la teoría
de Millon, se han adaptado a su marco teórico. Las escalas del MCMI-IV miden, de forma directa y cuantifica-
ble, tanto las variables basadas en la teoría de Millon como las adaptadas a esta teoría. La interpretación de las
elevaciones de las escalas y la configuración del perfil orienta hacia un diagnóstico específico del paciente y
hacia dinámicas clínicas, así como hacia hipótesis sobre su historial social y su conducta actual.

MCMI-IV Capítulo 1 Introducción


Características estructurales
Desde su origen, el MCMI siempre se ha asociado estrechamente a la nosología profesional, como el DSM.
Las escalas del MCMI-IV abarcan todos los trastornos de personalidad que incluye el DSM-5 (American
Psychiatric Association, 2013, 2014), así como otros patrones de la personalidad recogidos en la teoría gene-
ral de Millon (2011). Las escalas del MCMI-IV se distinguen en función de si evalúan las características más
persistentes de la personalidad del paciente o los trastornos clínicos agudos que presenta; además, están
agrupadas en función de la gravedad psicopatológica. De este modo, se evalúan por separado el patrón
caracterológico premórbido d~I paciente y su grado de patología. (Para más información sobre las escalas,
véase la sección «Descripción de las escalas».)

Puntuaciones de tasas base


Una importante característica distintiva del MCMI-IV respecto de otros inventarios es el uso de tasas base.
Muchos instrumentos de evaluación utilizan transformaciones de puntuaciones basadas en la distribución
normal (p. ej. , puntuaciones de percentil) que producen tasas de prevalencia artificialmente semejantes entre
trastornos (p. ej. , una incidencia casi idéntica entre la compulsión y la esquizofrenia). En cambio, el MCMI- IV
intenta identificar a los pacientes a partir de los porcentajes que reflejan mejor la prevalencia subyacente en
la población clínica. Este método no solo proporciona una base para la selección óptima de los distintos pun-
tos de corte diagnósticos, sino que también garantiza que la frecuencia de los diagnósticos y los patrones
de perfil obtenidos con el MCMI- IV son comparables con las tasas de prevalencia clínicas representativas.

te iales
El MCMI-IV está formado por los materiales que figuran a continuación.

Manual
El manual incluye las instrucciones de aplicación, corrección e interpretación. Asimismo ofrece información
sobre las escalas y su fundamentación teórica, sobre la teoría en la que se basa la evaluación, la fiabilidad y
validez de las puntuaciones, el desarrollo del instrumento y el proceso de adaptación española. Los profesio-
nales deben leer con atención el manual antes de utilizar cualquier otro componente del MCMI-IV.

Cuadernillo y hoja de respuestas


La aplicación del MCMI-IV puede realizarse en papel o por ordenador. El cuadernillo de respuestas incluye
los ítems y las instrucciones necesarias para cumplimentar el inventario en papel. La hoja de respuestas in-
cluye el espacio destinado para que el sujeto registre sus respuestas durante la aplicación en papel.

Plataforma online
La plataforma online de Pearson Clínica! & Talent Assessment es un sistema web seguro y en línea que permi-
te aplicar el MCMI-IV, corregirlo y generar el informe del perfil del sujeto. Cuando el inventario se ha aplicado
mediante la plataforma online, las respuestas se almacenan automáticamente. Si, por el contrario, se prefiere
aplicar el inventario mediante el cuadernillo de respuestas en papel, se deben introducir las respuestas en la
plataforma online para realizar la corrección informatizada y generar el informe. (Para más información sobre
los procedimientos de aplicación y corrección, véase el capítulo 2.)

Us s de MCMI-IV
El MCMI-IV es un inventario diseñado para proporcionar información sobre pacientes que buscan o reciben
atención o tratamiento psicológico o psiquiátrico en distintos contextos y con distintos objetivos, tales como
centros ambulatorios, centros de salud mental , programas de orientación universitaria, hospitales, consul-

2 MCMI-IV Capítulo 1 Introducción


torios privados y ámbitos forenses. En los apartados siguientes se describe el uso del MCMI-IV en varios
contextos y su utilidad para los distintos tipos de profesionales (psicólogos, psiquiatras, psicopedagogos y
médicos), y en el capítulo 4 se desarrollan los distintos niveles de interpretación de los resultados.

Planificación del tratamiento y psicoterapia


Los tests psicológicos son cada vez más utilizados por los profesionales para elaborar intervenciones que se
ajusten a los problemas de los pacientes. Autores con perspectivas teóricas diferentes han abordado el papel
que desempeña la evaluación psicológica en la planificación del tratamiento (Anthony y Barlow, 2010; Bram
y Yalof, 2015; Choca, 2004; Hurt, Reznikoff y Clarkin, 1991; Maruish, 2004; Retzlaff, 1995). Llevar a cabo una
evaluación rápida y precisa de los síntomas y las características problemáticas de la personalidad permite
que el tratamiento sea más eficaz, focalizado y efectivo. Estos aspectos y la brevedad del tratamiento son
cada vez más relevantes en los planes de salud mental (Millon y Bloom , 2008; Millon, Grossman, Meagher,
Millon y Everly, 2000; Millon y Grossman, 2007a, 2007b, 2007c).

Evaluación forense
La evidencia de las propiedades psicométricas de los instrumentos de evaluación utilizados en el ámbito
forense es crucial para establecer la admisibilidad de las pruebas periciales basadas en los resultados de di-
chos instrumentos. Las versiones anteriores del MCMI han sido ampliamente utilizadas en el ámbito forense,
en especial en evaluaciones de procesos penales y de custodia de menores.

En los procesos penales se ha usado el MCMI a lo largo de todas las fases , desde la fase inicial de confesión
del delito, cuando los trastornos de la personalidad pueden estar relacionados con la vulnerabilidad del suje-
to al interrogatorio coercitivo, hasta la fase final de determinación de la pena, cuando se presentan los facto-
res agravantes y atenuantes. La evaluación psicológica del acusado puede no llegar a ser un factor decisivo
en la defensa de un delito, pero puede tener un valor mitigador significativo en la determinación de la pena.

El uso del MCMI en las evaluaciones de custodia de menores es controvertido (Quinnell y Bow, 2001). Por una
parte, existe el comprensible interés en determinar el estado psicológico de los padres como un aspecto de
su capacidad para asumir adecuadamente las responsabilidades paternales. Por otra parte, el MCMI-IV se
desarrolló y baremó a partir de una población que fue evaluada en unas circunstancias muy distintas a las
de los litigantes de la custodia. Los profesionales deben tener presentes estos dos aspectos antes de decidir
utilizar el MCMI-IV en una evaluación de custodia de menores.

Evaluación neuropsicológica
El objetivo de una evaluación neuropsicológica es determinar el estado cognitivo de una persona. Indepen-
dientemente de lo preciso que pueda ser un instrumento de evaluación cognitiva, si los resultados muestran
que la causa de un déficit es un problema emocional, la opción de que se haya producido una lesión pierde
peso. Por ello, en una evaluación neurológica exhaustiva se debe incluir una medida válida del funcionamien-
to emocional y de la personalidad. Asimismo, es importante medir la gravedad de la psicopatología porque
los problemas emocionales graves pueden influir en los resultados neuropsicológicos.

Una de las ventajas del MCMI-IV respecto a otros instrumentos de evaluación de la psicopatología es que
evalúa específicamente las características de la personalidad. Por lo tanto, permite diferenciar entre los
estilos de la personalidad arraigados y las disfunciones emocionales que afectarían directamente a la eva-
luación. Otra ventaja relevante es su brevedad, especialmente conveniente en el ámbito de la evaluación
neuropsicológica, dada la alta incidencia de problemas de atención en los pacientes.

MCMI-IV Capítulo 1 Introducción 3


Orientación matrimonial y terapia de pareja
En el ámbito de la orientación matrimonial y la terapia de pareja, las versiones anteriores del MCMI han
demostrado su utilidad como herramienta de evaluación que permite conocer rápida y eficientemente los
síndromes clínicos y los estilos o trastornos de personalidad de cada uno de los miembros de la pareja. A
menudo, los patrones de perfil obtenidos sirven para entender las dinámicas intrapersonales e interpersona-
les que influyen en los problemas de la pareja. El terapeuta, después de haber realizado la evaluación y una
entrevista con la pareja, puede comentar los posibles significados de los resultados del MCMI-IV con cada
uno de los miembros, así como
\
analizar de qué modo afectan los resultados a la relación. En otra sesión,
los dos miembros de la pareja pueden exponer su valoración de los aspectos más relevantes, a partir de los
cuales la pareja y el terapeuta pueden establecer los objetivos del tratamiento.

Cabe señalar de nuevo que el MCMI-IV se desarrolló y baremó a partir de una muestra clínica en cuyos cri-
terios de inclusión no se contemplaba que los sujetos estuvieran buscando consejo matrimonial o terapia de
pareja. Antes de aplicar el inventario en este ámbito, los profesionales deben considerar detenidamente si el
MCMI-IV es apropiado para una persona que busca terapia diádica.

1nvestigación
El MCMI-IV es un instrumento muy adecuado para la investigación de los trastornos de la personalidad y la
psicopatología. Las puntuaciones de las escalas, que son objetivas, cuantificadas y tienen una base teórica,
y los patrones de perfil se pueden utilizar para formular y comprobar diversas hipótesis clínicas, experimen-
tales y demográficas. La correspondencia con los criterios del DSM-5 y el uso de tasas base pueden resultar
muy útiles para determinar los criterios de inclusión de las muestras. Las versiones anteriores del MCMI se
han utilizado en centenares de estudios de investigación llevados a cabo en distintos contextos y países y
con diferentes idiomas y poblaciones clínicas. Los autores del MCMI siguen fomentando este tipo de estu-
dios y colaboran en investigaciones cuyo objetivo es mejorar la utilidad del instrumento tanto en el ámbito
clínico como en el de la investigación. En www.millonpersonality.com se ofrece más información sobre la
investigación con el MCMI-IV en Estados Unidos.

Descripción e 1 escalas
Las escalas del MCMI-IV están diseñadas para evaluar la personalidad y la psicopatología, y proporcionan
la base sobre la que tomar decisiones terapéuticas efectivas. Como se muestra en la tabla 1.1, las esca-
las del MCMI-IV se agrupan en cuatro categorías: patrones clínicos de la personalidad, patología grave
de la personalidad, síndromes clínicos y síndromes clínicos graves. En la tabla 1.1, debajo de las escalas
correspondientes, también se presentan las facetas de Grossman, que se describen más adelante en este
capítulo.

4 MCMI- IV Capítulo 1 Introducción


Tabla 1.1 . Escalas del MCMI-IVy facetas de Grossman

Patrones clínicos de la personalidad Patología grave de la personalidad


Esquizoide S. Esquizotípico
1.1 . lnterpersonalmente desvinculado S.1. Cognitivamente circun stancial
1.2. Contenido escaso S.2 . Autoimagen disociada
1.3. Temperamentalmente apático S.3 . Contenido caótico
2A Evitativo C. Límite
2A 1. lnterpersonalmente aversivo C.1 . Autoimagen inestable
2A.2 . Autoimagen alienada C.2 . Arquitectura disgregada
C.3 . Temperamentalmente lábil
2A.3 . Contenido vejatorio
P Paranoide
2B . Melancólico
P.1. Expresivamente defensivo
2B .1. Cognitivamente fatalista
P.2. Cognitivamente desconfiado
2B .2. Autoimagen inútil
P.3 . Dinámicas de proyección
2B.3. Temperamentalmente afligido
3. Dependiente
3.1. Expresivamente pueril
3.2 . lnterpersonalmente sumiso Síndromes clínicos
3.3 . Autoimagen inepta
A. Ansiedad generalizada
4A. Histriónico
4A.1 . Expresivamente dramático H. Síntomas somáticos
4A.2 . lnterpersonalmente buscador de atención N. Espectro bipolar
4A.3 . Temperamentalmente inconstante D. Depresión persistente
4B . Tempestuoso
B. Consumo de alcohol
4B .1. Expresivamente impetuoso
T. Consumo de drogas
4B .2. lnterpersonalmente eufórico
4B.3 . Autoimagen sobreestimada R. Estrés postraumático
5. Narcisista
5.1. lnterpersonalmente explotador
5.2. Cognitivamente expansivo
5.3 . Autoimagen admirable Síndromes clínicos graves
6A. Antisocial SS. Espectro esquizofrénico
6A.1 . lnterpersonalmente irresponsable
CC. Depresión mayor
6A.2 . Autoimagen autónoma
PP. Delirante
6A.3 . Dinámicas de irreflexión (paso al acto)
6B . Sádico
6B .1. Expresivamente precipitado
6B.2 . lnterpersonalmente desagradable
6B .3. Arquitectura eruptiva
7. Compulsivo
7 .1. Expresivamente disciplinado
7 .2 . Cognitivamente constreñido
7.3. Autoimagen responsable
8A. Negativista
8A.1. Expresivamente resentido
8A.2 . Autoimagen descontenta
8A.3 . Temperamentalmente irritable
8B . Masoquista
8B.1 . Autoimagen desmerecedora
8B .2. Arquitectura invertida
8B .3. Temperamentalmente disfó rico

MCMI-IV Capítulo 1 Introducción 5


Patrones clínicos de la personalidad
Los patrones clínicos de la personalidad reflejan características de funcionamiento generalizadas y profun-
damente arraigadas que pueden perpetuar y agravar las dificultades cotidianas. Estas características están
tan integradas y son tan automáticas que a menudo el sujeto no es consciente ni de su naturaleza ni de su
potencial autodestructivo. En situaciones de adversidad persistente, estos estilos desadaptativos pueden
descompensarse y pasar a ser moderadamente graves o muy graves.

De acuerdo con la teoría evolutiva de la personalidad y la psicopatología de Millon, el MCMI-IV permite


evaluar doce patrones clínicos ~e la personalidad.

Esquizoide (escala 1)
Los sujetos esquizoides se caracterizan por su falta de deseo y su incapacidad para sentir placer o dolor
intenso, se muestran indiferentes a las relaciones sociales y tienden a ser apáticos, distantes y asociales.
Sus emociones y necesidades afectivas son mínimas; actúan como observadores pasivos, desligados del
beneficio y del afecto que aportan las relaciones humanas, así como de los requerimientos de las mismas.

Evitativo (escala 2A)


Los sujetos evitativos experimentan pocos refuerzos positivos procedentes de sí mismos o de los demás,
siempre están alerta, preparados para distanciarse de las experiencias dolorosas o negativas de la vida. Su
estrategia adaptativa refleja miedo y desconfianza hacia los demás. Mantienen una vigilancia constante para
evitar que su anhelo de afecto resulte en la repetición del dolor y la angustia que han experimentado con otras
personas. A pesar de sus deseos de relacionarse con los demás, han aprendido que es mejor negar estos
sentimientos y mantener la distancia interpersonal necesaria.

Melancólico (escala 2B)


A diferencia de los sujetos esquizoides y de los evitativos, los sujetos melancólicos experimentan el dolor
como un estado permanente en el que el placer ya no se considera posible. Algunos individuos melancólicos
pueden tener una predisposición biológica o química hacia el pesimismo y el desánimo, mientras que otros
muestran un estilo de desesperanza ante las pérdidas importantes determinado por la experiencia. El estilo
de carácter melancólico puede verse determinado por el hecho de pertenecer a una familia muy triste o des-
animada, estar en un entorno sin interés y tener una perspectiva sin esperanzas.

Dependiente (escala 3)
Los sujetos dependientes destacan por su falta de iniciativa y autonomía y han aprendido no solo a recurrir a
los demás para obtener afecto, cuidados y seguridad, sino también a esperar pasivamente a que sean ellos
quienes los dirijan. Se caracterizan por buscar relaciones en las que puedan apoyarse para conseguir afecto
y orientación; y han aprendido que es más cómodo asumir un rol pasivo en las relaciones interpersonales,
aceptar las atenciones y el apoyo que puedan encontrar, y someterse voluntariamente a los deseos de los
demás a fin de conservar su afecto.

Histriónico (escala 4A)


Los sujetos histriónicos, al igual que los dependientes, recurren a los demás, pero maximizan la atención y
los favores que reciben , manipulando los hechos de una forma superficial y entusiasta. Su comportamiento
social inteligente y a menudo ingenioso transmite confianza y seguridad en sí mismo; sin embargo, debajo
de esta apariencia, subyace el miedo a la autonomía real y la necesidad de recibir señales recurrentes de
aceptación y aprobación casi constantemente.

Tempestuoso (escala 4B)


Los sujetos tempestuosos son muy alegres y animados, pero su persistente euforia, entrometimiento y vo-
lubilidad puede resultar irritante para los demás. Aunque son apasionados y entusiastas, se aburren con

6 MCMI-IV Capítulo 1 Introducción


demasiada facilidad y carecen de los recursos y la regularidad necesarios para llevar a término sus objetivos
y planes. Sin control, su conducta puede llegar a ser más extrema, temeraria y errática. Con bastante fre-
cuencia, este patrón tipo maníaco, puede conducir al agotamiento depresivo. De todo ello resulta un patrón
de conducta impredecible, de pensamiento disperso y de acciones y estados de ánimo impetuosos e impul-
sivos, interrumpidos por arrebatos de ira momentánea y ansiedad temerosa.

Narcisista (escala 5)
Los sujetos narcisistas destacan por su egocentrismo egotista, por sentir placer simplemente centrándose
en sí mismos. Sus sentimientos de superioridad pueden no estar basados en logros reales o maduros; sin
embargo, los narcisistas conservan un aire arrogante de seguridad en sí mismos y, sin pensarlo demasiado
ni pretenderlo conscientemente, explotan a los demás en beneficio propio. Aunque agradecen y fomentan
los elogios y las atenciones que reciben de los demás, no necesitan logros reales o aprobación social para
mantener su aire de esnobismo y superioridad pretenciosa. Su confianza extrema hace que no se sientan
motivados a implicarse en las interacciones propias de la vida social.

A ntisocial (escala 6A)


Los sujetos antisociales destacan por su desconfianza hacia los demás, su deseo de autonomía y su anhelo
de venganza y recompensa por lo que consideran injusticias del pasado. Para contrarrestar el dolor y los
estragos que prevén que les causen otras personas, se comportan de forma engañosa o cometen actos ile-
gales en beneficio propio. Son irresponsables e impulsivos, y justifican estas cualidades porque consideran
que los demás son desleales y no se puede confiar en ellos. Su insensibilidad y crueldad son sus únicos
medios de evitar el abuso y la victimización.

Sádico (escala 68)


Los sujetos sádicos, a diferencia de los antisociales, pueden buscar placer y satisfacción personal humi-
llando a otras personas y dejando a un lado sus derechos y sentimientos. Por lo general, son hostiles y
sumamente combativos; y parece que las consecuencias destructivas de su conducta conflictiva, ofensiva
y brutal les son indiferentes o les satisfacen. Aunque muchos encubren sus tendencias más maliciosas y de
búsqueda del poder con acciones o profesiones públicamente aceptadas, sus actos dominantes, hostiles y
a menudo persecutorios los delatan.

Compulsivo (escala 7)
Los sujetos compulsivos han sido intimidados y coaccionados para que acepten las exigencias y las decisio-
nes que los demás les imponen. Su prudencia, control y perfeccionismo derivan de un conflicto entre la hos-
tilidad hacia los demás y el miedo a la desaprobación social. Esta ambivalencia la resuelven suprimiendo su
resentimiento y exigiéndose mucho a sí mismos y exigiéndolo a los demás. Su disciplinada autocontención
les permite controlar los sentimientos oposicionistas intensos, aunque ocultos; y de ello resulta una pasividad
manifiesta y una aparente sumisión pública.

Negativista (escala 8A)


Los sujetos negativistas se debaten entre aceptar las gratificaciones que otros les ofrecen o perseguir sus
propios deseos. Dado que vacilan entre la deferencia y el desafío y, a veces, la obediencia y la oposición
agresiva, se enfrentan a interminables disputas y decepciones. Esta batalla representa una incapacidad para
resolver conflictos similar a la de los sujetos compulsivos. Sin embargo, los conflictos de los negativistas
persisten y permanecen cerca de la conciencia. Su conducta se caracteriza por un patrón errático de ira
explosiva o resistencia completamente mezclado con periodos de culpa y vergüenza.

MCMI -IV Capítulo 1 Introducción 7


r
Masoquista (escala 8B)
Los sujetos masoquistas se relacionan con los demás de una forma servil y autosacrificada, y les permiten
que abusen o se aprovechen de ellos, quizá incluso los alientan a hacerlo. Cuando se muestran sus peores
rasgos, muchos sostienen que merecen ser avergonzados y humillados. Para agravar su dolor y angustia,
que pueden vivirlos como reconfortantes, los masoquistas rememoran activa y reiteradamente sus desgra-
cias del pasado y, ante situaciones afortunadas, esperan que el resultado sea problemático.

Patología grave de la personalidad


Además de los doce patrones de la personalidad, la teoría de Millon recoge tres patrones de personalidad
adicionales: esquizotípico, límite y paranoide, que representan estadios patológicos de la personalidad más
graves. Estos tres patrones reflejan un deterioro gradual y lento de la estructura de la personalidad y se di-
ferencian de los patrones clínicos de la personalidad en varios aspectos, especialmente en los déficits que
afectan a la competencia social, y en los frecuentes, pero generalmente reversibles, episodios psicóticos. Por
otra parte, debido a que su organización de la personalidad está menos integrada y sus estrategias de afron-
tamiento son menos efectivas que las de sus homólogos más leves (excéntrico, inestable y desconfiado), son
especialmente vulnerables a las tensiones de la vida diaria.

Esquizotípico (escala S)
Los sujetos esquizotípicos prefieren estar aislados socialmente y tener mínimos vínculos y obligaciones per-
sonales. Su funcionamiento cognitivo tiende a ser desorganizado, piensan tangencialmente y a menudo
parecen estar absortos en sí mismos y pensativos. Se distinguen por sus excentricidades y a menudo son
vistos por los demás como personas raras o diferentes. Si su patrón básico es activo, muestran desconfianza
ansiosa e hipersensibilidad; si es pasivo, muestran aplanamiento emocional y afecto deficiente.

Límite (escala C)
Los sujetos límites se caracterizan por su inestabilidad y labilidad afectiva. Experimentan estados de ánimo
endógenos intensos, con periodos recurrentes de abatimiento y apatía, a menudo intercalados con periodos
de ira, ansiedad o euforia. Muchos de ellos tienen pensamientos recurrentes de autolesiones y suicidio, pare-
cen extremadamente preocupados por conservar el afecto de los demás y tienen dificultades para mantener
el sentido de su propia identidad. Asimismo, a menudo muestran una ambivalencia cognitivo-afectiva que se
evidencia en sus sentimientos conflictivos de rabia, amor y culpa hacia los demás.

Paranoide (escala P)
Los sujetos paranoides se muestran desconfiados y en alerta hacia los demás y tensos y a la defensiva ante
posibles críticas y engaños. Presentan una irritabilidad desabrida y tienden a hacer que los demás se exas-
peren o se enfaden. Asimismo se distinguen por la inmutabilidad de sus sentimientos y la inflexibilidad de su
pensamiento. A menudo expresan miedo a perder la independencia, lo que los lleva a resistirse enérgicamen-
te a las influencias y al control externo.

Síndromes clínicos
Los síndromes clínicos que mide el MCMI-IV deben entenderse como trastornos integrados en el contexto
de las escalas de patrones clínicos de la personalidad y las de patología grave de la personalidad. En los
casos clínicos, a menudo se consideran ampliaciones o distorsiones del estilo básico de personalidad del
paciente. Estos síndromes tienden a ser estados relativamente perceptibles o transitorios, que se intensifi-
can o atenúan a lo largo del tiempo en función del impacto producido por las situaciones estresantes. Así,
durante los periodos de malestar psicológico, los síndromes clínicos exageran o realzan el estilo básico de la
personalidad. No obstante, independientemente de lo distintivos que parezcan, solo son significativos en el
contexto de la personalidad del paciente y deberían evaluarse en referencia a ese patrón.

8 MCMI-IV Capítulo 1 Introducción


Dado que entre los síndromes clínicos y los patrones de la personalidad pueden existir varias covarianzas,
es fundamental construir un modelo en el que se puedan especificar estas interrelaciones. La mayoría de los
síndromes clínicos que se describen a continuación son reactivos y, por ello, de duración considerablemente
menor que los trastornos de la personalidad. Por lo general, los síndromes clínicos representan estados en
los que se manifiesta claramente un proceso patológico activo, a menudo acelerado por acontecimientos
externos. Habitualmente aparecen de forma muy llamativa o espectacular y a menudo acentúan o intensifi-
can las características más triviales del estilo de la personalidad premórbido o básico. Cuando la patología
está activa, es frecuente que varios síntomas covaríen y que su grado de prominencia cambie a lo largo del
tiempo. \
Las siete escalas de síndromes clínicos (escalas A, H, N, D, B, T y R) y las tres escalas de síndromes clínicos
graves (escalas SS, CC y PP) del MCMI-IV representan, respectivamente, trastornos de gravedad moderada
y estadios más avanzados de psicopatología.

A nsiedad generalizada (escala A)


La mayoría de los pacientes ansiosos muestran un estado generalizado de tensión, que se manifiesta en la
incapacidad de relajarse, en movimientos nerviosos y en una tendencia a reaccionar y sobresaltarse fácil-
mente. A menudo se quejan de molestias físicas de distinto tipo, como, por ejemplo, dolores musculares mal
definidos, sudoración excesiva y náuseas. También es característico que presenten inquietud y temor por
problemas que creen inminentes, un estado de alerta excesivo hacia todo lo que los rodea, y una irritabilidad
generalizada.

Síntomas somáticos (escala H)


Los pacientes con síntomas somáticos están frecuentemente preocupados por su mala salud y por toda
una serie de dolores desmesurados, pero en gran medida inespecíficos, en distintas partes del cuerpo. A
menudo interpretan los periodos persistentes de fatiga o las molestias físicas de poca importancia como
indicadores de enfermedades graves. Cuando realmente tienen alguna enfermedad, tienden a sobrevalorarla
a pesar de que los médicos les digan que pueden estar tranquilos. Normalmente, estos pacientes utilizan los
problemas somáticos para llamar la atención.

Espectro bipolar (escala N)


Los pacientes que experimentan desde síntomas ciclotímicos hasta síntomas bipolares de mayor gravedad
pueden pasar por periodos de euforia superficial , autoestima exagerada, hiperactividad y falta de atención
con nerviosismo, presión del habla, impulsividad e irritabilidad. También actúan con un entusiasmo poco
selectivo; planifican en exceso objetivos poco realistas; son entrometidos, cuando no dominantes y exigen-
tes, en sus relaciones interpersonales; necesitan dormir menos; tienen fugas de ideas y cambios de humor
rápidos e inestables. En los casos extremos pueden presentar procesos psicóticos, como delirios y alucina-
ciones.

Depresión persistente (escala D)


Los pacientes con depresión persistente participan de la vida diaria, pero durante años han estado angus-
tiados, con sentimientos de desánimo o culpa, falta de iniciativa, apatía y baja autoestima. Frecuentemente
expresan sentimientos de inutilidad y hacen comentarios autodenigrantes. Durante los periodos depresivos
puede haber muchos momentos de llanto, ideación suicida, visión pesimista del futuro, aislamiento social,
falta de apetito o apetito excesivo, fatiga crónica, falta de concentración y una notable pérdida de interés
por las actividades placenteras. Todo ello contribuye a que lleven a cabo las tareas cotidianas con menos
eficacia.

MCMI-IV Capítulo 1 Introducc ión 9


Consumo de alcohol (escala B)
Los pacientes con una puntuación alta en esta escala probablemente tienen una historia de alcoholismo re-
currente o reciente y han tratado de superar el problema con poco éxito. Consecuentemente se sienten muy
mal en el ámbito familiar y laboral.

Consumo de sustancias (escala T)


Los pacientes con una puntuación alta en esta escala probablemente tienen una historia de drogadicción re-
currente o reciente y les suele costar reprimir sus impulsos o mantenerlos dentro de los límites sociales con-
vencionales. En muchos casos son incapaces de gestionar las consecuencias personales de su conducta.

Estrés postraumático (escala R)


Los pacientes con estrés postraumático han vivido o presenciado un acontecimiento relacionado con la
muerte o con lesiones graves, ya sea real o amenaza, y ello les ha causado un miedo intenso, sentimientos de
impotencia u horror. Estos acontecimientos traumáticos se reviven a menudo a través de sueños, pesadillas o
recuerdos, que producen mucho malestar y ansiedad. Los pacientes pueden mostrar síntomas de activación
ansiosa, como los sobresaltos exagerados y la hipervigilancia, y comúnmente se esfuerzan por evitar todo
aquello que asocien con el trauma.

Síndromes clínicos graves


Espectro esquizofrénico (escala SS)
Los pacientes del espectro esquizofrénico pueden mostrar periódicamente conductas incongruentes, des-
organizadas o regresivas. A menudo parecen confusos y desorientados; y a veces muestran afectos inapro-
piados, alucinaciones aisladas y delirios no sistemáticos. Sus pensamientos pueden estar fragmentados o
ser extraños, y sus sentimientos pueden estar aplanados. Asimismo estos pacientes pueden sentirse aisla-
dos de los demás e incomprendidos y mostrar conductas retraídas, solitarias y reservadas.

Depresión mayor (escala CC)


Los pacientes con depresión mayor suelen ser incapaces de funcionar en un entorno normal y a menudo
tienen una visión pesimista del futuro, ideación suicida y un sentimiento generalizado de resignación sin es-
peranza. Con frecuencia también presentan miedos repetitivos y están meditabundos. Físicamente, algunos
muestran un notable deterioro motor, mientras que otros están muy inquietos e incesantemente se lamentan
de su deplorable estado. Estos pacientes también pueden sufrir insomnio, sentirse muy cansados y perder
o ganar peso.

Delirante (escala PP)


Los pacientes delirantes habitualmente se encuentran en un estado paranoide agudo y periódicamente pue-
den mostrar agresividad y expresar delirios irracionales, pero interconectados, de temática celosa, persecu-
toria o de grandeza. También pueden presentar indicios de alteración del pensamiento e ideas de referencia,
así como recelo y vigilancia constante ante una posible traición. Además, su estado de ánimo suele ser hostil
y se sienten acosados y maltratados por los demás.

Facetas de Grossman
Las facetas de Grossman del MCMI-IV aportan información más precisa que las escalas de la personalidad
del MCMI-IV. Cada escala de patrón clínico de la personalidad (escalas 1-8B) y cada escala de patología gra-
ve de la personalidad (escalas S, C y P) está caracterizada por tres facetas extraídas de los dominios funcio-
nales y estructurales que se describen en el capítulo 3. Por tanto, se ofrece un total de 45 facetas asociadas
a las 15 escalas de la personalidad del MCMI-IV. En la tabla 1.1 se presentan las facetas de Grossman bajo
las escalas correspondientes.

10 MCMI-IV Capítulo 1 Introducción


Escala 1: esquizoide
lnterpersonalmente desvinculado (1.1)
Estos sujetos se mantienen indiferentes y distantes y rara vez muestran una respuesta a las acciones o sen -
timientos de los demás. Prefieren las actividades solitarias y tienen mínimo interés por el resto de las perso-
nas. A menudo se quedan en un segundo plano, son distantes o discretos y no quieren establecer relaciones
estrechas ni les gustan. Al contrario, prefieren tener un papel secundario en los ámbitos social, escolar y
familiar.

Contenido escaso (1.2) \


Estos sujetos carecen notablemente de representaciones objetales interiorizadas. Las pocas que tienen solo
están mínimamente articuladas y, en gran medida, les faltan las percepciones y los recuerdos de sus re-
laciones con los demás. A diferencia de las personas más funcionales relacionalmente, disponen de poca
interacción dinámica entre los impulsos psíquicos y los conflictos.

Temperamentalmente apático (1.3)


Estos sujetos no se alteran emocionalmente y muestran una insensibilidad intrínseca y frialdad. Refieren te-
ner pocas necesidades afectivas o sexuales, y casi nunca manifiestan sentimientos apasionados o intensos.
Aparentemente son incapaces de sentir placer, tristeza o ira con cierta intensidad.

Escala 2A: evitativo


lnterpersonalmente aversivo (2A.1)
Estos sujetos evitan las actividades que suponen relaciones personales estrechas, y refieren un historial de
ansiedad social y desconfianza. Buscan la aceptación, pero están poco dispuestos a implicarse en las re-
laciones a menos que tengan la certeza de que serán del agrado de los demás; y mantendrán la distancia y
preservarán su privacidad para evitar sentirse avergonzados y humillados.

Autoimagen alienada (2A.2)


Estos sujetos se ven a sí mismos como socialmente ineptos, incompetentes e inferiores, lo que justifica su
aislamiento y el rechazo por parte de los demás. Se sienten personalmente poco atractivos, subestiman sus
logros y refieren una persistente sensación de vacío.

Contenido vejatorio (2A.3)


Las representaciones interiorizadas de estos sujetos están compuestas de recuerdos de relaciones tempra-
nas problemáticas que son intensos y conflictivos y se reactivan fácilmente. Por consiguiente, tienen limita-
das las opciones para sentir satisfacción o recordar momentos de plenitud, así como pocos mecanismos
para canalizar sus necesidades, resolver conflictos o evitar estresores externos.

Escala 28: melancólico


Cognitivamente fatalista (2B.1)
La actitud de estos sujetos ante prácticamente todo es derrotista y fatalista. Ven el lado más adverso de las
cosas y siempre esperan lo peor. A menudo se sienten agobiados, desanimados y abatidos. Por ello, su in-
terpretación de los acontecimientos es sumamente pesimista, y siente que las cosas nunca mejorarán.

Autoimagen inútil (2B.2)


Estos sujetos consideran que ellos no valen nada, que son insignificantes e irrelevantes. Les caracteriza una
tristeza generalizada, y el menor error puede sumirlos en un estado más grave de desánimo. Además, se ven
a sí mismos como personas que deberían ser criticadas y menospreciadas y que deberían sentirse culpables
por no tener cualidades positivas o no haber hecho nada digno de admiración.

MCMHV Capítulo 1 Introducción 11


Temperamentalmente afligido (2B.3)
Estos sujetos están apenados, tristes, acongojados y malhumorados, y su estado de ánimo se intensifica
por su tendencia a preocuparse, ver el lado negativo de todo y sentirse culpable. Pueden relacionarse con
los demás, pero lo hacen por inercia y con poco entusiasmo. Su abatimiento y su tristeza casi permanente
pueden minar la capacidad que tengan de disfrutar de la vida.

Escala 3: dependiente
Expresivamente pueril (3.1)
Estos sujetos se caracterizan Jor desvincularse de las responsabilidades propias de los adultos. Son dóciles
y pasivos, muestran pocas competencias funcionales y evitan ser asertivos. Además, carecen de la seguri-
dad propia de la madurez, tienden a parecer indefensos y buscan el afecto, la atención y la protección de los
demás de una manera infantil.

lnterpersonalmente sumiso (3.2)


Estos sujetos se someten a figuras más fuertes y protectoras, sin las cuales pueden sentirse angustiada-
mente solos y desvalidos. Necesitan recibir consejos y seguridad de forma desmesurada. Son obedientes,
transigentes y conciliadores, y temen quedarse sin nadie que se ocupe de ellos.

Autoimagen inepta (3.3)


Estos sujetos se ven a sí mismos como débiles, frágiles e incompetentes. Carecen de confianza en sí mismos
porque menosprecian su forma de ver las cosas y sus capacidades; por ello, no son capaces de hacer nada
por sí solos. No obstante, gran parte de este autodesprecio tiene poca razón de ser; más bien se trata de una
estrategia para conseguir elogios y apoyo de los demás.

Escala 4A: histriónico


Expresivamente dramático (4A.1)
Estos sujetos reaccionan exageradamente y son volubles, provocadores y cautivadores. Tienden a ser capri-
chosos, a entusiasmarse fácilmente y a no tolerar los fracasos, los retrasos ni las desilusiones. Por ello reac-
cionan de forma impulsiva, teatral y sumamente emocional. Les atraen los momentos de gran entusiasmo,
las aventuras fugaces y el hedonismo con poca visión de futuro.

lnterpersonalmente buscador de atención (4A.2)


Estos sujetos buscan o exigen, de forma activa, que los elogien; y manipulan a las demás para conseguir la
seguridad, atención y aprobación que necesitan. Tienden a ser exigentes, coquetos, engreídos y seductora-
mente exhibicionistas, en especial cuando quieren ser el centro de atención.

Temperamentalmente inconstante (4A.3)


Estos sujetos tienden a ser muy sensibles emocionalmente y a mostrar sus sentimientos, positivos y negati-
vos, que cambian a menudo con una facilidad inusual. Fácilmente pasan de estar alegres, animados y entu-
siasmados a ser impulsivos y a estar enfadados o aburridos. Poseen un alto nivel de energía y activación, así
como un bajo umbral de reactividad autónoma.

Escala 4B: tempestuoso


Expresivamente impetuoso (4B.1)
Estos sujetos son enérgicos, decididos, emocionalmente excitables e intensamente entusiastas; tienen una
gran vitalidad, y a menudo son inquietos e infatigables. Sin embargo, su espíritu incansable no necesaria-
mente se traduce en logros efectivos; y, cuando esto sucede, pueden pasar a ser obstinados con los demás,
incorrectos o potencialmente cáusticos y agresivos.

12 MCMI-IV Capítulo 1 Introducción


lnterpersonalmente eufórico (4B.2)
socialmente, estos sujetos son muy optimistas y animados y suelen intentar atraer a los demás con un entu-
siasmo contagioso. Por lo general son entusiastas, pero, cuando están bajo presión o especialmente eufóri-
cos, pueden volverse entrometidos, autoritarios e innecesariamente insistentes.

Autoimagen sobreestimada (4B.3)


Estos sujetos se ven a sí mismos como una fuerza imponente, inspiradora y vigorosa, cuya energía omnipre-
sente activa y estimula a los demás. Tienden a creerse invencibles, capaces de emprender y lograr más de
lo objetivamente posible.

Escala 5: narcisista
lnterpersonalmente explotador (5.1)
Estos sujetos se sienten con privilegios, carecen de empatía y esperan favores especiales a cambio de nada.
Descaradamente, no valoran a los demás y los utilizan para satisfacer sus propios deseos y destacar.

Cognitivamente expansivo (5.2)


Estos sujetos tienen una imaginación desbocada, y sus pensamientos están centrados en fantasías inmadu-
ras y vanagloriosas de éxito, belleza o amor. La realidad objetiva los limita muy poco, hacen su propia inter-
pretación de los hechos y a menudo mienten para mantener sus fantasías sobre ellos mismos.

Autoimagen admirable (5.3)


Estos sujetos creen que son elogiables, especiales, únicos y dignos de toda admiración. Actúan con grandio-
sidad y seguridad en sí mismos, a menudo sin que haya motivos para hacerlo. También tienen la autoestima
muy alta a pesar de que los demás piensen que son egoístas, desconsiderados y arrogantes.

Escala 6A: antisocial


lnterpersonalmente irresponsable (6A.1)
Estos sujetos a menudo son personas desleales, en las que no se puede confiar, e incumplen o eluden deli-
beradamente sus obligaciones personales. No son en absoluto respetuosos con los demás y violan sus de-
rechos. Sus conductas engañosas e ilegales conllevan la transgresión de los códigos sociales establecidos.

Autoimagen autónoma (6A.2.)


Estos sujetos se perciben libres tanto de las restricciones que provienen de las normas sociales como de la
obligación de mantenerse leal a otras personas. Valoran la idea de libertad y disfrutan sintiéndose libres y sin
responsabilidades. Sienten que no están limitados por personas, lugares, obligaciones o rutinas.

Dinámicas de irreflexión (paso al acto) (6A.3.)


Estos sujetos evitan las tensiones internas expresando, sin limitación alguna, pensamientos ofensivos y lle-
vando a cabo acciones malintencionadas. No transforman los impulsos socialmente repulsivos en formas
sublimadas, socialmente aceptables, sino que los liberan directa e impetuosamente, por lo general sin sen-
timiento de culpa ni remordimientos. Se ven a sí mismos como víctimas y no sienten la necesidad de racio-
nalizar sus arrebatos.

Escala 68: sádico


Expresivamente precipitado (6B.1)
Estos sujetos carecen de sensibilidad hacia los demás; les gusta discutir y polemizar; y tienden a reaccionar
con arrebatos repentinos, inesperados e injustificados. Se muestran impávidos ante el dolor y no los ame-
drentan los posibles peligros o castigos. Reaccionan agresivamente con facilidad y es probable que, si se
sienten insultados u ofendidos, actúen por venganza.

MCMI-IV Capítulo 1 Introducción


---- - - - -------------------- 13
lnterpersonalmente desagradable (6B.2)
Estos sujetos encuentran placer o satisfacción al intimidar, coaccionar, humillar o menospreciar a los demás.
Tienden a ser ofensivos verbalmente, y muy posiblemente, agresivos física o sexualmente; y ello les propor-
ciona una gratificación psicológica inmediata.

Arquitectura eruptiva (6B.3)


Estos sujetos tienen en su interior una energía de naturaleza agresiva o sexual que va creciendo y acaba
manifestándose en forma de arrebatos impetuosos que amenazan con aniquilar su autocontrol, que en otras
circunstancias es efectivo. Es Rrobable que las experiencias dolorosas tempranas hayan dado lugar a inten-
sas emociones residuales que expresan con inmediatez y de forma persistente y manifiesta. La idea de ser
vulnerables, engañados y humillados los lleva a un estado constante de miedo intenso.

Escala 7: compulsivo
Expresivamente disciplinado (7.1)
Estos sujetos llevan una vida muy estructurada y estrictamente organizada. Tienden a ser estrictos y respon-
sables y muestran la necesidad de mantener sus emociones bajo control. Pueden hablar con mucha preci-
sión , así como vestir de un modo muy formal y correcto. Su búsqueda del perfeccionismo puede ser limitante
y dificultarles la completa realización de las tareas habituales.

Cognitivamente constreñido (7.2)


Estos sujetos construyen el mundo en términos de reglas, normas, planificaciones y jerarquías sociales. Se
disgustan fácilmente ante acontecimientos o costumbres que no les son familiares. Tienden a ser inflexibles
y obstinados respecto al cumplimiento de las normas convencionales u oficiales. Cuando se enfrentan a una
situación incierta, a menudo acaban bloqueados y son incapaces de tomar una decisión.

Autoimagen responsable (7.3)


Estos sujetos se ven a sí mismos como eficientes, disciplinados, meticulosos y diligentes. Se consagran al
trabajo y a cumplir sus responsabilidades, y tienden a restar importancia a las actividades recreativas y de
ocio. Su temor a ser vistos como irresponsables, como alguien que no cumple las expectativas de los de-
más o que suele cometer errores, puede llevarlos a sobrevalorar la disciplina, la perfección, la prudencia y
la lealtad.

Escala 8A: negativista


Expresivamente resentido (8A.1)
Estos sujetos se resisten a cumplir las expectativas de los demás y, por ello, a menudo actúan con procrasti-
nación e ineficiencia, y se muestran obstinados, oposicionistas e irritantes. Fácilmente se sienten impulsados
a comportarse con resentimiento, y exteriorizan la satisfacción que les produce socavar los placeres y las
aspiraciones de los demás.

Autoimagen descontenta (8A.2)


Estos sujetos se ven a sí mismos como incomprendidos, desafortunados, poco valorados, gafados y menos-
preciados por los demás. Reconocen que están particularmente resentidos, insatisfechos y desilusionados
con la vida. Tienden a mostrar envidia y resentimiento hacia las personas que, a su modo de ver, tienen una
vida más fácil.

Temperamentalmente irritable (8A.3)


Estos sujetos son malhumorados y obstinados y se muestran resentidos; fácilmente se molestan y se exas-
peran por lo que hacen los demás, y, consecuentemente, tienden a replegarse enfurruñados y en silencio.
Tienen baja tolerancia a la frustración, y pueden ser persistentemente impacientes, irritables e inquietos a
menos que las cosas salgan como quieren.

14 MCMI-IV Capítulo 1 Introducción


Escala 8 B: masoquista
Autoimagen desmerecedora (8B.1)
Estos sujetos se humillan a sí mismos y se consideran merecedores de deshonras, reproches y menospre-
cios. Por lo general, se centran en intensificar sus peores características. Es probable que, si reciben reco-
nocimientos y elogios, consideren que son observaciones erróneas; y que, si no cumplen las expectativas de
los demás, sientan que merecen sufrir consecuencias dolorosas.

Arquitectura invertida (8B.2)


Estos sujetos tienden a sentir placer cuando la reacción más apropiada es el dolor, y dolor cuando la más
adecuada es el placer. Estas cualidades opuestas se manifiestan en la inversión recurrente de los senti-
mientos y las motivaciones. Esta constante transposición de la gratificación de las necesidades da lugar a la
frustración y, a veces, al autosabotaje.

Temperamentalmente disfórico (8B.3)


Estos sujetos a veces están ansiosos e inquietos; y a veces, apenados y tristes. Con frecuencia se sienten
angustiados y atormentados, y pueden mostrarse deliberadamente quejumbrosos y melancólicos para inten-
tar provocar sentimientos de culpabilidad y malestar en los demás.

Escala S: esquizotípico
Cognitivamente circunstancial (S.1)
Estos sujetos mezclan la comunicación social con irrelevancias personales, lenguaje circunstancial, ideas
de referencia y apartes metafóricos. A menudo están pensativos, parecen absortos en sí mismos y sumidos
en sus fantasías; de vez en cuando tienen pensamiento mágico, ilusiones corporales, extrañas suspicacias,
creencias raras y distorsión de la realidad y la fantasía.

Autoimagen disociada (S.2)


Estos sujetos se sienten confusos respecto a sí mismos y perplejos respecto a la sociedad, por ello tienen
experiencias aisladas de despersonalización y alteración de la consciencia. Se ven a sí mismos como apena-
dos, con pensamientos recurrentes sobre el vacío y sinsentido de la vida. Su percepción deficiente y su afec-
tividad disonante son la causa de que solo puedan vivir los acontecimientos con desánimo e incomprensión.

Contenido caótico (S.3)


Las representaciones interiorizadas de estos sujetos son una maraña de recuerdos diversos, impulsos errá-
ticos y canales desorganizados de regulación de la tensión o de mediación en los conflictos intrapsíquicos.
Esta mezcla caótica de objetos, impulsos y pensamientos es casi aleatoria; por ello, esta estructura resulta
ineficaz y desorganizada para la regulación de tensiones, necesidades y objetivos.

Escala C: límite
Autoimagen inestable (C.1)
Estos sujetos experimentan confusión, causada por un sentido de la identidad inmaduro, indefinido o fluc-
tuante; y a menudo tienen sentimientos subyacentes de vacío. Aparentemente son incapaces de elegir un
rumbo o un rol a partir del cual formarse un sentido de sí mismo homogéneo y duradero. Pueden intentar
redimir sus actos impulsivos y su autoimagen cambiante con expresiones de remordimiento y conductas
autopunitivas.

Arquitectura disgregada (C.2)


La estructura psíquica interior de estos sujetos es inconsistente e incongruente y está caracterizada por una
inusual combinación de elementos claramente segmentados. Sus niveles de conciencia pueden cambiar de
repente y dar lugar a percepciones, recuerdos y afectos opuestos. Estos cambios pueden causar escisiones

MCMI-IV Capítulo 1 Introducción 15


periódicas en un sistema psíquico ya limitado e inestable, lo cual potencialmente conlleva episodios minipsi-
cóticos transitorios relacionados con el estrés.

Temperamentalmente lábil (C.3)


Estos sujetos son emocionalmente inestables, y su estado de ánimo no suele ser acorde a la realidad. Su
desánimo y apatía crónicos a menudo se intercalan con periodos breves de ira, euforia o ansiedad. Puede
dominar en ellos un único temperamento, como un componente depresivo autocomplaciente, que periódica-
mente da paso a una agitación ansiosa o a arrebatos impulsivos de ira o resentimiento.

Escala P: paranoide
Expresivamente defensivo (P.1)
Estos sujetos están siempre en alerta, actúan con cautela y una extremada desconfianza para protegerse
anticipadamente de los engaños y la malicia de los demás. Son tenaces y se resisten firmemente a las in-
fluencias externas que puedan recibir, y a ser controlados de algún modo. Se muestran tensos e inquietos,
con una irritabilidad desagradable y una actitud defensiva constante que los lleva a saltar ante la más mínima
ofensa real o percibida.

Cognitivamente desconfiado (P.2)


Estos sujetos desconfían de las intenciones de los demás y tienden a interpretar erróneamente acciones
inofensivas como pruebas de hipocresía o de conspiración. Dominados por su suspicacia, son particular-
mente hipersensibles y propensos a detectar indicios de estratagemas o engaños en todo momento. Captan
cualquier detalle por minúsculo que sea, lo magnifican y lo distorsionan para así confirmar sus peores ex-
pectativas.

Dinámicas de proyección (P.3)


Estos sujetos no aceptan sus cualidades e intenciones despreciables y las atribuyen a los demás. Permane-
cen ciegos a su conducta y a sus rasgos indeseables, pero advierten los defectos más intrascendentes de los
demás. Su susceptibilidad e irritabilidad los mantiene siempre a punto para humillar y despreciar a cualquiera
cuya actitud y comportamiento les parezca dudosa o despreciativa.

16 MCMI-IV Capítulo 1 Introducción


CAPÍTULO 2
Aplicación, corrección y generación del informe
"
En este capítulo se describen la población a la que está destinado el MCMI-IV, los procedimientos de aplica-
ción en papel y online, así como el proceso de corrección y generación del informe.

A plicación

Población objetivo
El MCMI-IV se ha diseñado para evaluar a adultos, a partir de los 18 años, que buscan o reciben atención o
tratamiento psicológico y cuyo nivel de comprensión lectora es el correspondiente a la educación primaria.
No es, por tanto, un instrumento de evaluación de la personalidad general para población no clínica. Por ello,
solo debe utilizarse el MCMI-IV con poblaciones que no difieran notablemente de los sujetos de la muestra
en la que se basan los baremos (p. ej., no es apropiado para adolescentes o poblaciones no clínicas). La
descripción de la muestra de tipificación española puede consultarse en el capítulo 5.

Cualificación de los examinadores


La interpretación del MCMI-IV solo deben realizarla los profesionales cualificados y capacitados, como se
describe en la sección «Cualificación de los profesionales», al inicio de este manual.

En lo que concierne a la aplicación del MCMI-IV, dado que no requiere condiciones especiales ni más ins-
trucciones que las que figuran en los materiales, puede llevarla a cabo personal de apoyo con experiencia en
la evaluación en ámbitos clínicos. Los examinadores deben estar familiarizados con el formato y las instruc-
ciones del inventario antes de su aplicación y contar con la supervisión de un experto que se responsabilice
de la aplicación e interpretación.

Tiempo de aplicación
La gran mayoría de los pacientes cumplimentan el MCMI-IV en menos de 30 minutos.

Preparación y condiciones ambientales


El MCMI-IV debería aplicarse en un entorno controlado, como un despacho o una sala de espera de una
clínica u hospital. De este modo se pueden obtener datos de mejor calidad y, al mismo tiempo, se evita que
personas no autorizadas tengan acceso a los materiales del test. Los materiales en papel (cuadernillo y hoja
de respuestas) no deberían enviarse al domicilio del paciente ni se debería permitir que quedaran fuera del
control del profesional. Es recomendable que la aplicación sea supervisada por alguien; en este contexto,
por supervisión se entiende que, en la misma sala donde el paciente cumplimenta el inventario, esté presente
otra persona, respetando siempre la privacidad de este. Si la aplicación se lleva a cabo en un entorno no
controlado o sin supervisión, es posible que se pierdan materiales del inventario o que el paciente responda
aleatoriamente para terminar lo antes posible.

Es importante que, durante la aplicación del MCMI-IV, el paciente se sienta cómodo y no esté cansado, así
como que no haya estímulos distractores. Los profesionales deben tener en cuenta que el MCMI-IV es un
instrumento autoinformado y que, si el paciente se encuentra en un estado grave de ansiedad, confusión o
MCMI-IV Capítulo 2 Aplicación , corrección y generación del informe 17
sedación, o bajo los efectos de las drogas o el alcohol, se verá afectada su capacidad para responder a los
ítems. En estos casos se recomienda posponer la aplicación hasta que el estado mental del paciente sea
más adecuado para la evaluación .

Aplicación en papel
La aplicación del MCMI-IV puede realizarse en papel mediante el cuadernillo y la hoja de respuestas.

Para la aplicación en papel se le debe facilitar al paciente un lápiz y una goma de borrar, una superficie plana
sobre la que escribir, el cuadernillo y la hoja de respuestas.
'
Para cumplimentar la portada de la hoja de respuestas, debe pedírsele al paciente que cumplimente la
información que figura bajo «Datos del sujeto»: nombre (opcional), fecha de nacimiento, edad, sexo, nivel
educativo, estado civil y los dos problemas que más le preocupan o molestan. Cuando el examinador lo
considere oportuno, deberá cumplimentar la información que figura bajo «Datos de la aplicación»: examina-
dor (opcional), fecha de aplicación, código identificativo del sujeto, situación actual del paciente y duración
del episodio más reciente.

Aplicación online
La aplicación del MCMI-IV también puede realizarse por ordenador a través de la plataforma online de
Pearson Clinical & Talent Assessment.

Para que el paciente cumplimente el cuestionario, se le debe facilitar un ordenador (con conexión a internet y
un navegador actualizado). Conviene asegurarse de que el paciente no tiene problemas para cumplimentarlo;
y, si es necesario, el examinador puede ayudarlo.
En la plataforma se ofrecen más instrucciones para la aplicación online.

Instrucciones de aplicación
El MCMI-IV está concebido de forma que la mayoría de los pacientes no se sientan intimidados, y puede
presentarse como un inventario breve que ayuda a los profesionales de la salud a evaluar el estado y los
problemas del paciente.

Las instrucciones para cumplimentar el MCMI-IV son muy claras; no obstante, es posible que algunos pa-
cientes necesiten cierta ayuda. Debe pedírsele al paciente que lea atentamente las instrucciones. Si se
cree que el paciente no ha entendido las instrucciones, se le deben leer en voz alta y responder cualquier
pregunta que formule. Si el paciente hace preguntas sobre el procedimiento de aplicación o pide que se le
explique alguna palabra, se le debe responder garantizando las condiciones adecuadas de la evaluación y
que la actitud del paciente ante el test es la apropiada. Algunos pacientes pueden necesitar que se les diga
que a menudo algunos ítems son difíciles de responder; sin embargo, es fundamental que cumplimenten el
inventario por sí solos.

Para que los resultados del test sean significativos, es importante que el paciente responda con honestidad
y seriedad . Es importante explicarles a los pacientes que responder con franqueza a los ítems será benefi-
cioso para ellos. Algunos pacientes pueden mostrarse preocupados por el uso que se dará a los resultados.
En atención a los derechos del paciente y a la buena práctica profesional, se darán las respuestas oportunas
con franqueza.

Asimismo, conviene informarlos acerca de las medidas seguidas para preservar la confidencialidad de sus
respuestas y la seguridad de los materiales del test y de los informes correspondientes (véase Standards for
Educational and Psychologica/ Testing; AERA et al. , 2014). Dado que todas las evaluaciones psicológicas se
basan en un contrato implícito entre el profesional y el paciente, es responsabilidad del profesional informar
adecuadamente a los pacientes sobre las posibles ventajas y desventajas de estas evaluaciones, para que

18 MCMI-IV Capítulo 2 Aplicac ión, corrección y generación del informe


puedan decidir, voluntariamente e informados, si acceden a participar o no. A fin de obtener el consenti-
miento informado y voluntario del paciente para completar el inventario, es fundamental ofrecerle una serie
de información a partir de la cual pueda valorar los beneficios potenciales de su participación frente a los
posibles riesgos.

Comprobación de las respuestas


Si la aplicación se ha realizado en papel , el profesional debe comprobar que el paciente ha proporcionado
los datos personales iniciales, así como verificar si hay ítems con doble marca (tanto V como F) y si se han
dejado sin responder demasiados ítems (14 o más). Si se encuentra alguno de estos errores, se le debe pedir
al paciente, animándolo si es necesario, que corrija los errores y que, si se ha olvidado de responder algún
ítem, lo haga.

C orrección y eneración del informe


La corrección y generación del informe del MCMI-IV se lleva a cabo únicamente mediante la plataforma online
de Pearson Clinical & Talent Assessment. Este sistema calcula las puntuaciones directas de las escalas y las
transforma en tasas base. Por último genera un informe que incluye las tasas base ajustadas, los percenti-
les y el perfil de las puntuaciones obtenidas por el paciente. En el capítulo 5 se describe con detalle la base
teórica de las puntuaciones normativas del MCMI-IVy su desarrollo, mientras que en el capítulo 4 se expone
cómo utilizarlas e interpretarlas.

Introducción de las respuestas


Cuando la aplicación del instrumento se ha llevado a cabo en papel, el examinador debe introducir las res-
puestas en la plataforma online para que el sistema corrija el inventario y genere el informe.

Cuando el MCMI-IV se ha aplicado online (por ordenador), las respuestas se almacenan automáticamente en
la plataforma. El examinador puede revisar las respuestas y los ítems sin respuesta antes de que el sistema
realice la corrección y genere el informe.

Puntuaciones directas
En primer lugar, el sistema de la plataforma online calcula las puntuaciones directas de las escalas de validez,
de los patrones de la personalidad, de los síndromes clínicos y de las facetas de Grossman.

Para el cálculo de las puntuaciones directas de las escalas, el sistema tiene en cuenta la composición de
cada escala y el peso de cada ítem en función de su clasificación como ítem prototípico o no prototípico. En
el capítulo 5 puede consultarse más información acerca del desarrollo de los ítems prototípicos, así como
de las particularidades de los cinco índices de validez. Además, en el anexo B pueden consultarse los ítems
que componen cada escala.

Tasas base
Las tasas base (TB) son un tipo de puntuación estandarizada distinta de las puntuaciones estandarizadas
que se usan en muchos instrumentos de evaluación psicológica. Habitualmente todas las escalas de un in-
ventario tienen la misma media y la misma desviación típica (p. ej., una media de 50 y una desviación típica
de 10). En el MCMI-IV se han escalado las tasas base para que reflejen las distintas tasas de prevalencia de
las características que mide el inventario. En el capítulo 5 se describe en detalle el procedimiento seguido
para el desarrollo de las tasas base.

A partir de las puntuaciones directas, el sistema de corrección informatizada de la plataforma online transfor-
ma las puntuaciones en tasas base. En el anexo D figuran las tablas de conversión de puntuaciones directas
a tasa base. De forma automática, el sistema ajustará las tasas base obtenidas en determinadas escalas en

MCMI-IV Capítulo 2 Aplicación, corrección y generación del informe 19


función de los resultados del paciente en la escala X (Sinceridad) y las escalas A (Ansiedad) y CC (Depresión
mayor).

Ajuste en función de la escala X (Sinceridad)


La escala X (Sinceridad) mide si el paciente ha respondido a los ítems del MCMI-IV con sinceridad y de for-
ma abierta o, por el contrario, ha sido más reservado. Desde una perspectiva clínica, se considera que las
puntuaciones bajas en la escala X indican que el paciente ha minimizado sus síntomas por una razón u otra;
mientras que las puntuaciones altas sugieren que los ha exagerado de algún modo.

La puntuación directa obtenida en esta escala determina si debe realizarse un ajuste en las tasas base de
las escalas de los patrones de la personalidad (1-P) y de los síndromes clínicos (A-PP). En función de si la
puntuación directa de la escala X es inferior a 21 o superior a 60, el sistema aumenta o disminuye las tasas
base de dichas escalas. Si la puntuación directa es inferior a 7 o superior a 114, se considera inválida, como
se describe en el apartado «Resultados inválidos» [p. 21].

Ajuste en función de las escalas A (Ansiedad) y CC (Depresión mayor)


El ajuste por las escalas A (Ansiedad) y CC (Depresión mayor) se basa en el principio de que las puntua-
ciones del paciente pueden estar distorsionadas si, cuando cumplimenta el MCMI-IV, se encuentra en un
estado emocional de ansiedad o depresión profunda (APA, 2013; Widiger y Samuel, 2005; Widiger y Smith,
2008). Desde una perspectiva clínica, se considera que debe realizarse este ajuste en las tasas base de
las cinco escalas de los patrones de la personalidad que con más frecuencia se ven afectadas por proble-
mas psicológicos intensos: escalas 2A (Evitativo), 28 (Melancólico), 88 (Masoquista), S (Esquizotípico) y C
(Límite) (Millon, 2011).
La suma de los puntos de las tasas base de las escalas A y CC que exceden de 75 (la puntuación mínima
que indica que existe un síndrome clínico) determina si debe realizarse un ajuste en las tasas bases de las
escalas 28, 88, C, 2A y S. En función del valor de esta suma, el sistema disminuye las tasas base de estas
cinco escalas.

Percentiles
La plataforma online también ofrece los percentiles de las escalas de los patrones de la personalidad, de
los síndromes clínicos y de las facetas de Grossman. Los percentiles son un indicador de la frecuencia y
representan el porcentaje de sujetos de la muestra de tipificación que obtuvieron una puntuación igual o
inferior a una tasa base determinada. Por ejemplo, un percentil de 96 indica que el 4 % de los sujetos de la
muestra de tipificación obtuvieron una tasa base superior a la tase base en cuestión. Dado que las esca-
las del MCMI-IV tienen diferentes curvas de distribución, la relación entre las tasas base y los percentiles
varía entre las escalas. Por ejemplo, una tasa base de 77 en la escala 28 (Melancólico) se corresponde
con un percentil de 65, mientras que la misma tasa base en la escala S (Esquizotípico) se corresponde con
un percentil de 87. En el anexo D figura la tabla de conversión de puntuaciones de tasas base ajustadas a
percentiles.

Ítems sin respuesta


Se considera que una escala del MCMI-IV es impuntuable si hay cinco o más ítems sin respuesta o con
doble marca. En estos casos no es posible garantizar la validez de la escala y no se puede generar ninguna
puntuación. Cuando en una escala hay de uno a cuatro ítems sin respuesta o con doble marca, la plataforma
online asigna el valor de las respuestas típicas dadas por la muestra de tipificación. Estos procedimientos
coinciden con los utilizados en la muestra de tipificación para la elaboración de los baremos (véase la sección
«Adaptación española del MCMI-IV» del capítulo 5).

Si se solucionan los problemas que hacían que la escala fuera impuntuable (es decir, se obtienen respuestas
que faltaban, o se aclaran ítems con doble marca), la escala puede puntuarse.

20 MCMI-IV Capítulo 2 Aplicación, corrección y generación del informe


Inventarios impuntuables
Un inventario del MCMI-IV se considera impuntuable si se da alguna de las siguientes situaciones:
1. No figura el código identificativo del sujeto, la fecha de aplicación, la fecha de nacimiento o el sexo; o,
si figuran estos datos, no son válidos.
2. El paciente tiene menos de 18 años. El MCMI-IV está validado y baremado solo para adultos de 18
años o más.
3. Hay catorce ítems o más sin respuesta o con doble marca. Con tantas respuestas inaceptables, es
imposible garantizar la validez de las puntuaciones de las escalas puesto que no se ha completado el
número adecuado de ítems para cada escala.

Si se solucionan los problemas que hacían que los inventarios fueran impuntuables (es decir, se obtienen
respuestas que faltaban, o se aclaran ítems con doble marca), el inventario puede puntuarse.

Resultados inválidos
Se considera que los resultados de la aplicación del MCMI-IV son inválidos si se da alguna de las siguientes
situaciones:
1. La puntuación directa de la escala V (Invalidez) es superior a 1. Ello indica que es probable que el
paciente haya respondido a los ítems aleatoriamente.
2. La puntuación directa de la escala W (Inconsistencia) es superior a 19. Ello indica que es probable que
el paciente haya dado respuestas contradictorias a pares de ítems con contenido similar.
3. La puntuación directa de la escala X (Sinceridad) es inferior a 7 o superior a 114. Ello indica que es
probable que el paciente haya minimizado o exagerado tanto sus síntomas que los resultados no
pueden interpretarse con fiabilidad.
4. Todas las tasas base de las escalas de la 1 a la 8B son inferiores a 60. Ello conlleva que los datos no
reflejan un patrón de personalidad claro y, por tanto, no puede realizarse la interpretación.

Cuando los resultados son inválidos, el sistema de la plataforma online genera un informe breve en el que se
indican el porqué de la falta de validez, pero no se genera el perfil de las puntuaciones de las escalas.

Informe
El informe del MCMI-IV incluye las siguientes secciones:
■ Portada. En esta primera página figura el nombre del paciente (opcional), su edad, sexo, situación
actual, estado civil y fecha de aplicación.

■ Aspectos de interpretación. Esta sección incluye información general sobre el uso apropiado del
MCMI-IV, así como un resumen de la información demográfica del paciente. También se incluyen
comentarios sobre la validez del perfil, el estilo de respuesta y el ajuste de las escalas si corresponde.
■ Resumen de las puntuaciones y perfil. El resumen de las puntuaciones presenta las puntuaciones
directas, los percentiles y las tasas base de las escalas de los patrones de la personalidad y de
los síndromes clínicos, ajustadas cuando corresponda. Asimismo figuran el código de puntuaciones
máximas, que indica las tres escalas de los patrones clínicos de la personalidad (1-8B) en las que se
han obtenido las puntuaciones más altas, con unas tasas base iguales o superiores a 60; los ajustes
realizados en las tasas base, los indicadores de respuesta aleatoria (escalas V y W) y los índices
modificadores (escalas X, Y y Z).
■ Facetas de Grossman con la puntuación más alta. En esta sección se incluyen las puntuaciones
y el perfil de las facetas de Grossman de las tres escalas de la personalid.ad (1-P) en las que se han
obtenido las puntuaciones más altas.
■ Puntuaciones de las facetas de Grossman. En esta sección se presentan las puntuaciones directas,
los percentiles y las tasas base de las facetas de Grossman.

MCMI-IV Capítulo 2 Aplicación, corrección y generación del informe 21


■ Respuestas significativas. Se presentan las respuestas a los ítems que pueden indicar problemas
susceptibles de una evaluación posterior. En el anexo B figuran estos ítems clasificados según la
categoría de los problemas.

■ Respuestas a los ítems. En esta sección opcional figuran las respuestas del paciente a los 195 ítems
que conforman el MCMI-IV.

Comunicación de los resultados


Los resultados del MCMHV deben comunicarse de modo que no se haga un mal uso de ellos. Al comentar
\
los resultados, las puntuaciones y las interpretaciones correspondientes, es fundamental advertir de sus
limitaciones. La APA y otras organizaciones profesionales han establecido unas directrices sobre la manera
adecuada de comunicar la información de la evaluación y de hacer un uso apropiado de ella.

22 MCMI-IV Capítulo 2 Aplicación, corrección y generación del informe


CAPÍTULO 3
Base teórica
\
Disponer de una base teórica permite el desarrollo de un sistema de evaluación y clasificación coherentes.
En este capítulo se ofrece una descripción general de la teoría evolutiva de la personalidad de Millon, que es
el fundamento de la estructura y las escalas del MCMI-IV. Esta teoría no solo se evidencia en los ítems del
inventario, sino que también determina el marco de la interpretación y de las aplicaciones terapéuticas (véase
el capítulo 4). Para poder llevar a cabo una buena interpretación de los resultados del MCMI-IV, es convenien-
te conocer con detalle la teoría de la personalidad de Millon. Por ello, se aconseja la lectura de otros trabajos
(p. ej., Millon, 2011; Millon y Davis, 2006; Millon y Grossman, 2007a; Millon y Grossman, 2012).

A continuación se ofrece un resumen de los aspectos de la teoría de Millon que permiten definir y evaluar los
constructos de la personalidad. En primer lugar, se describen las polaridades que caracterizan los patrones
de la personalidad desde un punto de vista evolutivo; y, en segundo lugar, se describen los dominios funcio-
nales y estructurales de la personalidad .

Teoría evolutiva de la personalidad de Millon


La premisa de que el desarrollo y las funciones de los rasgos de la personalidad pueden analizarse desde
la perspectiva de los principios evolutivos tiene una larga trayectoria. Herbert Spencer (1870) y T. H. Huxley
(1870) ya apuntaban ideas en esta línea cuando se publicó la obra fundamental de Darwin, El origen de las
especies (1859). Posteriormente surgió la sociobiología, una ciencia interdisciplinar que estudia la interrela-
ción entre el funcionamiento social humano y la biología evolutiva (Wilson, 1975, 1978).

El modelo de personalidad de Millon trata de explicar la estructura y los estilos de la personalidad en rela-
ción con los sistemas de adaptación ecológica deficientes, desequilibrados o conflictivos. Para ello, parte
de cuatro dimensiones sobre las que se demuestran los principios evolutivos: la existencia, la adaptación, la
replicación y la abstracción. La existencia se relaciona con el estado de ser frente a no ser, y se expresa en la
polaridad placer-dolor. La adaptación se refiere a los procesos homeostáticos empleados para mantener la
supervivencia a lo largo de la vida, y se expresa en la polaridad activo-pasivo. La replicación se relaciona con
la dirección de búsqueda de refuerzos positivos en el interior o en el exterior y se expresa en la polaridad uno
mismo-otros. Y, por último, la abstracción hace referencia a la aparición de las competencias adaptativas de
la personalidad que favorecen la planificación anticipatoria y la toma de decisiones razonadas.

El sistema clasificatorio de los trastornos de la personalidad de Millon se construye esencialmente sobre


las primeras tres dimensiones expresadas en polaridades. Los precursores de estas dimensiones pueden
encontrarse en las teorías psicológicas de inicios del siglo XX. Antes de la primera guerra mundial, distintos
autores, como Sigmund Freud, propusieron un conjunto de tres polaridades que posteriormente constituirían
la materia prima para comprender los procesos psicológicos.

La primera dimensión, la existencia (relacionada con el imperativo de todos los organismos), hace referencia
al mantenimiento de la supervivencia integradora frente a la inevitabilidad de la muerte; y en relación con la
personalidad, refleja el perfeccionamiento de la vida y la seguridad ecológica. El perfeccionamiento de la
vida se refiere a la disposición de los sujetos hacia la mejora de la calidad de vida; y la seguridad ecológica,
a la disposición de los sujetos hacia la evitación de actos o situaciones que disminuyan la calidad de vida o
incluso pongan en peligro la propia vida. En el nivel más alto de abstracción, estos mecanismos dan lugar a

MCMI-IV Capítulo 3 Base teórica 23


la polaridad placer-dolor, expresada fenomenológicamente o metafóricamente. Algunos sujetos tienen estos
objetivos existenciales invertidos o en conflicto (p. ej., los sádicos); y otros muestran déficits en ambos (p.
ej., los esquizoides). Desde la perspectiva de las etapas del desarrollo neuropsicológico, el principal objetivo
de la fase de fijación sensorial es establecer la discriminación, en gran medida innata y en menor medida
mecánica, entre las señales de dolor y las de placer (Millon, 1969/1983, 1981).

La adaptación , la segunda dimensión, se configura como la polaridad entre la disposición pasiva, que su-
pone la acomodación del sujeto a las demandas de un entorno que considera «suficientemente bueno»; y
la disposición activa, que conduce al sujeto a modificar el entorno o a intervenir en él para adecuarlo a sus
necesidades. La diferencia ent e la adaptación y la existencia radica en que la adaptación se refiere al modo
en que puede perdurar aquello que existe. Desde la perspectiva de las etapas del desarrollo neuropsicoló-
gico, estos modos se concretan durante la fase de autonomía sensoriomotora. Es en esta fase cuando el
niño adquiere una disposición activa hacia su contexto físico y social; o bien perpetúa el modo de existencia
prenatal e infantil, que es más dependiente.

La tercera dimensión, la replicación, pretende compensar la limitación temporal de los organismos. Aunque
los organismos pueden existir bien adaptados al entorno, la existencia de cualquier forma de vida tiene un
límite temporal. Con el fin de compensar esta limitación, los organismos se reproducen. Para los biólogos,
la replicación es, en un extremo, autopropagación y, en el otro, crianza. Psicológicamente, el primer extremo
es la disposición hacia actos egotistas, insensibles, desconsiderados y poco empáticos; mientras que el
otro extremo es la disposición hacia actos afiliativos, íntimos, protectores y atentos (Gilligan, 1981; Rushton ,
1985; Wilson , 1978). Al igual que la polaridad placer-dolor, la polaridad uno mismo-otros no es realmente
unidimensional. Esta polaridad puede resultar conflictiva en algunos trastornos de la personalidad, como el
compulsivo y negativista, o el pasivo-agresivo. En términos de desarrollo neuropsicológico, la disposición
hacia uno mismo o hacia los demás se concreta durante la fase de identidad puberal genérica.

Las personalidades sanas y adaptativas muestran un equilibrio razonable en, al menos, una de las polarida-
des, y un mínimo de flexibilidad para responder a las demandas circunstanciales de distintas maneras, no
solo de las que prefieren. No obstante, la consideración de sano y adaptativo en general no implica que el
sujeto se sitúe en el centro de cada polaridad o cerca de él. Por el contrario, implica la capacidad para adap-
tarse a las necesidades circunstanciales y, al mismo tiempo, mantener los límites y la integridad estructural
que reflejan el funcionamiento habitual del sujeto en estas polaridades.

Patrones de la personalidad
Los 15 patrones de la personalidad incluidos en la teoría evolutiva de Millon se pueden describir según tres
niveles de funcionamiento, desde el sano hasta el trastornado. En el extremo sano del espectro (estilo nor-
mal), el funcionamiento se caracteriza por la preferencia de determinadas estrategias motivadoras en las tres
polaridades (placer-dolor, activo-pasivo, uno mismo-otros), así como por un nivel razonable de flexibilidad y
adaptación ante las demandas del entorno y las internas. En el centro del espectro (tipo anormal), los sujetos
tienden a situarse entre los patrones funcionales y disfuncionales de la personalidad y pueden ser presa pe-
riódicamente (y posiblemente de forma predecible) de estresores recurrentes o de deterioros asociados con
déficits en la flexibilidad y la adaptabilidad, posiblemente inherentes a las vulnerabilidades de su patrón espe-
cífico. En el extremo más desadaptativo del espectro (trastorno clínico), los sujetos presentan personalidades
clínica y crónicamente deterioradas, atraviesan con regularidad círculos viciosos de malestar interpersonal e
intrapersonal perpetuado por ellos mismos y tienen limitada la capacidad de funcionar satisfactoriamente en
la sociedad. En la tabla 3.1 se presentan los patrones de personalidad en relación con los niveles de gravedad
funcional del espectro. El MCMI-IV también refleja estos niveles de funcionamiento en los distintos puntos de
anclaje de las tasas base (TB), descritos con detalle en el capítulo 5.

24 MCMI-IV Capítulo 3 Base teórica


Tabla 3.1. Niveles funcionales de los patrones de la personalidad en el espectro evolutivo

Escala Estilo normal Tipo anormal Trastorno clínico

apático asocia l esquizoide

2A tímido retraído evitativo

2B desanimado abati do melancólico

3 deferente apegado dependiente

4A sociable complaciente histriónico

4B entusiasta eufórico tempestuoso

5 seguro de sí mismo egotista narcisista

6A engrandecedor taimado antisocial

6B firme denigrante sádico

7 fiab le constreñido compulsivo


8A descontento resentido negativista
8B sacrificado agraviado masoquista
s excéntrico esquizotípico esquizofrénico
e inestable límite ciclofrénico
p desconfiado paranoide parafrénico

Cada patrón de personalidad refleja unos determinados déficits, desequilibrios o conflictos en las polari-
dades. Las personalidades con un déficit carecen de la capacidad de experimentar o representar ambos
extremos de una polaridad (p. ej., los esquizoides tienen un sustrato defectuoso tanto para el placer como
para el dolor). Las personalidades desequilibradas tienden fuertemente hacia uno de los dos extremos de
una polaridad (p. ej. , los dependientes buscan casi exclusivamente recibir el apoyo y los cuidados de los de-
más). Las personalidades con conflictos se debaten entre los extremos opuestos de una polaridad (p. ej. , los
negativistas vacilan entre cumplir las expectativas de los demás y hacer lo que quieren).

Los trastornos de la personalidad reflejan características de funcionamiento generalizadas y profundamente


arraigadas que perpetúan y agravan las dificultades cotidianas. Estas características están tan integradas
Y son tan automáticas que a menudo el sujeto no es consciente ni de la naturaleza del trastorno ni de sus
consecuencias autodestructivas. En situaciones de adversidad persistente, estos estados desadaptativos
pueden descompensarse, pasar a ser moderadamente graves o muy graves y reflejar alteraciones estructu-
rales del patrón de personalidad.

En la teoría de Millon, los patrones esquizotípico, límite y paranoide, representan estadios patológicos de la
personalidad más graves. Estos tres patrones reflejan un deterioro gradual de la estructura de la personali-
dad y se diferencian de los trastornos de la personalidad en varios aspectos, especialmente en los déficits
que afectan a la competencia social , y en los frecuentes , pero generalmente reversibles , episodios psicóti-
cos. Por otra parte, debido a que su organización de la personalidad está menos integrada y sus estrategias
de afrontamiento son menos efectivas que las de sus homólogos más leves, los sujetos con estos patrones
son especialmente vulnerables a las tensiones de la vida diaria. La mayoría de estos sujetos siguen mostran-
do, al mismo tiempo, las características de la personalidad que mostraban en los estadios tempranos de la
patología.

MCMI-IV Capítu lo 3 Base teórica 25


Dominios funcionales y estructurales de los prototipos de la
p son lid d
Tradicionalmente, los modelos teóricos se enmarcan en una única perspectiva, como psicodinámica, cog-
nitiva, conductual o biológica. Para los autores del MCMI-IV, este enfoque es limitado y restrictivo; por ello
defienden el análisis de la personalidad desde una perspectiva multideterminada y multirreferencial. Por
consiguiente, para que una evaluación sea exhaustiva e integradora, es necesario evaluar sistemáticamente
la personalidad a través de múltiples dominios o esferas de la personalidad . De lo contrario, si se restringe a
un único dominio, se puede limitar el funcionamiento del sistema.
Los dominios también deben reflejar adecuadamente los prototipos de la personalidad (véase el apartado
«Creación de ítems» [p. 53] del capítulo 5 para una definición del constructo prototipo) y deben cumplir los
siguientes requisitos:
• Representar varias características; es decir, no pueden limitarse solo a los aspectos conductuales o a
los cognitivos, sino que tienen que incluir la totalidad de los rasgos clínicamente relevantes.
■ Ser acordes con las numerosas modalidades terapéuticas actuales (p. ej. , técnicas fenomenológicas
dirigidas a uno mismo para cambiar la cognición disfuncional; procedimientos de terapia de grupo
para modificar el comportamiento interpersonal).
• Corresponderse con el esquema de los prototipos de trastornos de la personalidad del DSM-5; y que
cada trastorno pueda caracterizarse con un rasgo propio de cada uno de los dominios.

Como puede verse en la tabla 3.2, los dominios se clasifican en distintos niveles: conductual, fenomenológi -
co, intrapsíquico o biofísico. Esta clasificación refleja los cuatro enfoques históricos característicos del estu-
dio de la psicopatología. Estos dominios pueden organizarse sistemáticamente en estructuras y funciones de
un modo parecido al usado en el campo de la biología. Así, la anatomía investiga las estructuras integradas
y esencialmente permanentes que sirven, por ejemplo, como sustrato para el estado de ánimo y la memoria;
mientras que la fisiología, al igual que la psicopatología, se ocupa de los procesos que regulan las dinámicas
internas y las interacciones externas. Estas estructuras y funciones unifican todo el organismo en una entidad
coherente.

Tabla 3.2. Dominios funcionales y estructurales de la personalidad

Nivel Dominios funcionales Dominios estructurales

Conductual expresión emocional


comportamiento interpersonal

Fenomenológico estilo cognitivo auto imagen

lntrapsíquico dinámicas intrapsíquicas contenido intrapsíquico


arquitectura intrapsíquica

Biofísico estado de ánimo/temperamento

La división de las características psicológicas en dominios estructurales y funcionales no es, de ningún


modo, un concepto nuevo. Desde sus inicios, la teoría psicoanalítica ha considerado constructos topográfi-
cos, como el consciente, el preconsciente y el inconsciente; y más adelante, conceptos estructurales, como
el ello, el yo y superyó. Asimismo, se han propuesto y estudiado diversos procesos funcionales cuasi esta-
cionarios, como los llamados aparatos del yo (Gill, 1963; Rapaport, 1959).

Al llevar a cabo una evaluación centrada en los dominios, los profesionales deben evitar considerar cada
dominio como una entidad independiente, puesto que se puede caer en un operacionalismo concreto e
ingenuo. Cada dominio es una parte válida, pero muy contextualizada, de un todo integrado, que es absolu-
tamente necesario para mantener la integridad funcional-estructural del organismo.
26 MCMI-IV Capítulo 3 Base teórica
Sin embargo, los sujetos difieren respecto a los dominios que representan más frecuentemente. Los sujetos
varían no sólo en el grado en que se acercan a cada prototipo de personalidad, sino también en la medida en
que las restricciones de cada dominio conforman su conducta general. La conceptualización de la personali-
dad como un sistema muy variable implica que las restricciones pueden darse en distintas partes del mismo
y con distinta intensidad en cada sujeto, incluso entre sujetos con el mismo diagnóstico. Solo los aspectos
del sistema que están suficientemente cristalizados poseen el carácter duradero y generalizado propio de la
personalidad. En este sentido, el objetivo de una evaluación es dilucidar las restricciones que perpetúan que
el funcionamiento del sistema sea rígido y limitado y, por consiguiente, adaptativamente inflexible. Identifica-
das las restricciones, la terapia debe, orientarse a moderarlas para que el sistema pueda asumir una mayor
variedad de estados o de conductas adaptativas en distintas situaciones.

Dominios funcionales
Las características funcionales representan los procesos dinámicos que tienen lugar en el mundo intrapsí-
quico y entre el sujeto y su entorno psicosocial. Los procesos transaccionales suceden en el contexto de los
dominios funcionales. A modo de definición, puede considerarse que los dominios funcionales representan
los modos por los que se expresa la acción regulatoria. De esta forma, los procesos conductuales, de com-
portamiento social y cognitivos, así como los mecanismos inconscientes, son formas de gestionar, adaptar,
transformar, coordinar, equilibrar, descargar y controlar el tira y afloja de la vida interior y exterior. Los cuatro
dominios funcionales relevantes para los trastornos de la personalidad son la expresión emocional, el com-
portamiento interpersonal, el estilo cognitivo y las dinámicas intrapsíquicas.

Expresión emocional
Estos atributos emocionales inferidos se reflejan en el nivel conductual y, por lo general, se identifican obser-
vando cómo actúa el paciente. La observación de las conductas manifiestas del paciente permite, mediante
la inferencia, deducir qué revela involuntariamente sobre sí mismo o, a menudo, qué quiere que piensen de
él los demás. El rango y la naturaleza de los actos expresivos son amplios y diversos. Estos actos aportan
información clínica distintiva y relevante; por ejemplo, pueden mostrar un sentido de incompetencia personal,
reflejar una actitud defensiva general o evidenciar un autodominio disciplinado. Este dominio de datos clíni-
cos puede ser especialmente útil para diferenciar la posición de los pacientes en la polaridad activa-pasiva
del modelo evolutivo de Millon.

Comportamiento interpersonal
El estilo con el que el paciente se relaciona con los demás también se refleja esencialmente en el nivel
conductual. El comportamiento interpersonal del paciente puede identificarse en diversas situaciones; por
ejemplo, en cómo sus actos afectan a los demás, ya sea intencionadamente o no; en las actitudes que sub-
yacen, promueven y conforman sus actos; en los métodos usados para conseguir que los demás satisfagan
sus necesidades; y en el modo en que hace frente a las tensiones y conflictos interpersonales. Al extrapolar
estas observaciones, el profesional puede construir una imagen del funcionamiento del paciente en relación
con los demás (p. ej., de forma antagonista, respetuosa, aversiva, reservada).

Estilo cognitivo
La manera en que el paciente centra y destina la atención, de qué forma codifica y procesa la información,
el modo en que organiza los pensamientos, cómo hace atribuciones y de qué manera comunica reacciones
e ideas a los demás representan fenómenos del nivel fenomenológico. Estas características son los indica-
dores que mejor evidencian el funcionamiento particular del paciente; y, sintetizadas, permiten identificar
señales del estilo de pensamiento: empobrecido, distraído, frívolo, constreñido, etc.

MCMI-IV Capítulo 3 Base teórica 27


Dinámicas intrapsíquicas
Aunque las dinámicas de autoprotección, satisfacción de necesidades y resolución de conflictos se reco-
nocen a veces de forma consciente, representan los datos derivados principalmente del nivel intrapsíquico.
Dado que los mecanismos de defensa son procesos internos, son más difíciles de distinguir y describir que
los procesos más cercanos al mundo observable. Por ello, estos mecanismos no son susceptibles de ser
evaluados directamente mediante la autoevaluación en su forma pura, sino solo como derivaciones, poten-
cialmente alejadas por muchos niveles de los conflictos esenciales y de su regulación dinámica. Por defi-
nición, los mecanismos regulatorios dinámicos incorporan y transforman las realidades internas y externas
antes de que estas puedan enl rar en la conciencia con solidez y sin ninguna alteración. Cuando se utilizan
de forma permanente, a menudo se perpetúa una secuencia de acontecimientos que intensifica los mis-
mos problemas que se pretendían evitar. A pesar de las dificultades metodológicas que estos mecanismos
presentan, es de gran utilidad identificar los mecanismos elegidos (p. ej., racionalización, desplazamiento,
formación reactiva) y determinar la extensión de su uso para poder realizar una evaluación exhaustiva de la
personalidad.

Dominios estructurales
A diferencia de las características funcionales, los atributos estructurales representan un marco profunda-
mente integrado y relativamente duradero de recuerdos, actitudes, necesidades, miedos, conflictos, etc.,
que condicionan la experiencia y transforman la naturaleza de los sucesos vitales actuales. Las estructuras
psíquicas ejercen un efecto orientativo y preventivo puesto que modifican las características de los actos y el
impacto de las experiencias subsiguientes de acuerdo con las inclinaciones y expectativas preformadas. Al
disminuir selectivamente los umbrales de las transacciones que son acordes con las tendencias intrínsecas
o los aprendizajes tempranos, el sujeto a menudo experimenta acontecimientos del presente como si fueran
variaciones del pasado. Evidentemente, los remanentes del pasado hacen algo más que participar de forma
pasiva en el presente. Como mínimo, la precedencia temporal orienta, moldea o distorsiona la naturaleza de
los acontecimientos presentes y de las realidades objetivas.

A modo de definición, puede considerarse que los dominios estructurales son los sustratos y las disposicio-
nes hacia los actos, y su naturaleza es cuasi permanente. Estas estructuras, formadas por una red de rutas
interconectadas, contienen los remanentes interiorizados del pasado en forma de recuerdos y sentimientos
asociados intrapsíquicamente con los conceptos de uno mismo y de los otros. Las estructuras sirven para
aislar el organismo de nuevas interpretaciones del mundo, y restringen las posibilidades de expresión a
aquellas que ya son predominantes. Su carácter preventivo y canalizador ejerce un gran efecto en la perpe-
tuación de la conducta maladaptativa y los círculos viciosos de la patología de la personalidad. Los cuatro
dominios estructurales relevantes para los trastornos de la personalidad son la autoimagen, el contenido
intrapsíquico, la arquitectura intrapsíquica y el estado de ánimo/temperamento.

Autoimagen
A medida que, con el desarrollo, se domina el mundo interior de símbolos, el torbellino de acontecimientos al
que se ve expuesto el niño pequeño deja paso a un sentido, cada vez mayor, de orden y continuidad. Emer-
ge una configuración fundamental que establece un componente de uniformidad en un entorno cambiable:
la percepción de uno mismo como un objeto y como un yo distinto, constante e identificable. La identidad
es el resultado de las concepciones formadas en este nivel fenomenológico de análisis, y es especialmente
significativa porque sirve como referencia y da continuidad a los cambios que se experimentan. La mayoría
de los sujetos tienen un sentido implícito de quiénes son, pero la claridad, precisión y complejidad de su
introspección difiere en gran medida (Millon, 1986b). Pocos pueden expresar los elementos psíquicos que
conforman esta imagen (p. ej., que principalmente están alienados, son ineptos, son displicentes, son res-
ponsables, etc.).

28 MCMI-IV Capítulo 3 Base teórica


Contenido intrapsíquico
Las experiencias significativas del pasado dejan una impronta interior, un remanente estructural, formado por
los recuerdos, las actitudes y los sentimientos, que actúa como el sustrato de las disposiciones con las que
se perciben los acontecimientos de la vida y con las que se reacciona a ellos. Con fines clínicos, se puede
distinguir y analizar la naturaleza y la esencia de estas representaciones interiorizadas de figuras y relaciones
significativas del pasado, al igual que sucede con los distintos sistemas orgánicos del cuerpo humano. Las
distintas naturalezas y contenidos de este mundo interior pueden asociarse a una u otra personalidad y, por
consiguiente, representarse mediante descriptores del contenido intrapsíquico, como superficial, vejatorio,
caótico, oculto e incompatible.

Arquitectura intrapsíquica
La arquitectura global que actúa como armazón del interior psíquico de un sujeto puede mostrarse frágil en
cuanto a la cohesión estructural; presentar una deficiente coordinación en los componentes; así como contar
con pocos mecanismos para conservar el equilibrio y la armonía, regular los conflictos internos o intervenir
ante las presiones externas. El concepto de arquitectura interior hace referencia a la fuerza estructural, la
congruencia interna y la eficacia funcional del sistema de la personalidad. La organización de la mente es
un concepto basado casi exclusivamente en las inferencias realizadas en el nivel intrapsíquico del análisis,
y guarda similitud con las nociones psicoanalíticas actuales, como los niveles límite y psicótico. El concepto
de organización de la mente se utiliza junto con estas nociones psicoanalíticas esencialmente en relación
con los grados cuantitativos de la patología integradora, pero no en relación con las variaciones cualitativas,
ni de la estructura integradora ni de la configuración. Las variantes estilísticas de este atributo estructural
permiten caracterizar cada uno de los prototipos de personalidad; y sus atributos organizativos y distintivos
se representan mediante descriptores de la arquitectura intrapsíquica, como incompleta, inconexa y com-
partimentada.

Estado de ánimo/temperamento
En cuanto al nivel biofísico, hay pocos elementos observables tan relevantes clínicamente como el carácter
predominante del afecto de un sujeto y la intensidad y frecuencia con que lo expresa. Descifrar el significado
de las emociones extremas es fácil, pero no lo es cuando se trata de estados de ánimo o sentimientos más
sutiles que, insidiosa y repetitivamente, impregnan las relaciones y las experiencias del paciente. Los rasgos
expresivos del estado de ánimo y de los impulsos no solo se manifiestan a través del autoinforme (con des-
criptores como aturdido, lábil, inconstante u hostil), sino también , indirectamente, en el nivel de actividad,
la calidad del habla y la apariencia física del paciente. El aspecto más útil de este atributo, por lo que a la
teoría se refiere, es su utilidad para evaluar los rasgos relevantes con relación a las polaridades placer-dolor
y activo-pasivo.

Sección transversal de los dominios de la personalidad


En la tabla 3.3 se presentan los dominios funcionales y estructurales de los prototipos de la personalidad
derivados de la teoría evolutiva de Millon e incluidos en el MCMI-IV. Para cada dominio se establecieron una
serie de atributos teniendo en cuenta que fuesen exhaustivos y comparables en cuanto a nivel de abstracción.
Al incorporar todos los prototipos de la teoría evolutiva, se crea una matriz de 8 x 15 (dominio x prototipo).
Cada celda de la matriz contiene el atributo o criterio diagnóstico que, de acuerdo con el modelo teórico,
mejor refleja la expresión del estilo de personalidad correspondiente dentro de un dominio particular (Millon,
2011). Verticalmente, la matriz permite comparar y contrastar con facilidad la expresión de los distintos pro-
totipos en cada dominio. Horizontalmente, ofrece una imagen exhaustiva de los criterios de cada prototipo
diagnóstico.

MCMI-IV Capítulo 3 Base teórica 29


c.,
o Tabla 3.3. Atributos de los prototipos de la personalidad en los dominios funcionales y estructurales de la personalidad
Dominios funcionales Dominios estructurales
Expresión Comportamiento Estilo Dinámicas Contenido Arquitectura Estado de ánimo/
Escala Prototipo emocional interpersonal cognitivo intrapsíquicas Autoimagen intrapsíquico intrapsíquica temperamento

Esquizoide imperturbable desvinculado empobrecido intelectualización displicente escaso indiferenciada apático

2A Evitativo intranquila aversivo distraído fantasía alienada vejatorio frágil angustiado

2B Melancólico abatida indefenso fatalista ascetismo inútil abandonado mermada afligido

3 Dependiente pueril sumiso ingenuo introyección inepta inmaduro incompleta pacífico

4A Histriónico dramática buscador de atención frívolo disociación sociable superficial inconexa inconstante

4B Tempestuoso impetuosa eufórico disperso magnificación sobreestimada diseminado inconsistente voluble

5 Narcisista arrogante explotador expansivo racionalización admirable artificioso aparente despreocupado

6A Antisocial impulsiva irresponsable inconformista irreflexión (paso al acto) autónoma degradado incontrolable insensible

6B Sádico precipitada desagradable dogmático aislamiento combativa pernicioso eruptiva hostil

7 Compulsivo disciplinada respetuoso constreñido formación reactiva responsable oculto compartimentada contenido

8A Negativista resentida no cooperador cínico desplazamiento descontenta fluctuante divergente irritable

8B Masoquista abstinente condescendiente inseguro exageración desmerecedora devaluado invertida disfórico

s Esquizotípico peculiar reservado circunstancial anulación disociada caótico fragmentada aturdido/inanimado

e Límite explosiva paradójico vacilante regresión inestable incompatible disgregada lábil

p Paranoide defensiva provocador desconfiado proyección inviolable inalterable rígida irascible

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Síndromes clínicos
Los síndromes clínicos deben entenderse como trastornos integrados en el contexto de los prototipos de la
personalidad. En los casos clínicos, a menudo se consideran ampliaciones o distorsiones del estilo básico
de personalidad del paciente. Estos síndromes tienden a ser estados relativamente perceptibles o transito-
rios , que se intensifican o atenúan a lo largo del tiempo en función del impacto producido por las situaciones
estresantes. Así, durante los periodos de malestar psicológico, los síndromes clínicos exageran o realzan el
estilo básico de la personalidad . No obstante, independientemente de lo distintivos que parezcan, solo son
significativos en el contexto de la persb nalidad del paciente y deberían evaluarse en referencia a ese patrón.
A pesar de que ciertos síndromes se observen más frecuentemente en determinados estilos de personalidad,
cada uno de estos estados sintomáticos puede aparecer en varios patrones. Por ejemplo, la depresión leve
o el trastorno depresivo persistente se da con más frecuencia en las personalidades evitativas, dependientes
y autodestructivas; y la dependencia del alcohol es más común en los patrones histriónicos y antisociales.

Dado que entre los síndromes clínicos y los patrones de la personalidad pueden existir varias covarianzas,
es fundamental construir un modelo en el que se puedan especificar estas interrelaciones. La mayoría de
los síndromes clínicos del MCMI-IV son reactivos y, por ello, de duración considerablemente menor que los
trastornos de la personalidad . Por lo general, los síndromes clínicos representan estados en los que se ma-
nifiesta claramente un proceso patológico activo, a menudo acelerado por acontecimientos externos.

Habitualmente, aparecen de forma muy llamativa o espectacular, y a menudo acentúan o intensifican las
características más triviales del estilo de la personalidad premórbido o básico. Cuando la patología está ac-
tiva, es frecuente que varios síntomas covaríen y que su grado de prominencia cambie a lo largo del tiempo.
Las escalas de los síndromes clínicos del MCMI-IV (A, H, N, D, B, T y R) representan trastornos de gravedad
moderada; y las escalas de los síndromes clínicos graves (SS, CC y PP) representan trastornos de notable
gravedad.

MCMI-IV Capítulo 3 Base teórica 31


CAPÍTULO 4
\

1nterpretación

Con la práctica profesional, el método de interpretación que se describe en este capítulo resulta muy intuitivo.
Además, cuanto más se comprende la teoría evolutiva subyacente (véase el capítulo 3), mayor es la precisión
interpretativa; lo que facilita los aspectos más mecánicos de la interpretación del perfil.

Al igual que sucede con cualquier test diagnóstico o de la personalidad, es importante integrar los resulta-
dos del MCMI-IV con información obtenida de otras fuentes. Para que las conclusiones sean válidas, deben
formularse considerando el contexto del sujeto, sus datos demográficos, historial, entrevista inicial y otras
observaciones clínicas relevantes. La información personal, como el sexo, la edad, el nivel socioeconómico,
el estado mental, así como los datos procedentes de otros instrumentos de evaluación y de entrevistas, con-
forman el punto de vista desde el cual se interpretan los perfiles del MCMI-IV. Por otra parte, la capacidad
para integrar los datos auxiliares es fundamental para elaborar un informe que tenga en cuenta por completo
las circunstancias y la situación de un sujeto. En el mejor de los casos, los informes generados por ordenador
pueden tener en cuenta las características generales potencialmente relevantes, pero no el de las variables
moderadoras específicas de un sujeto.

A menudo se utiliza el MCMI-IV sólo para aportar validez incremental a un diagnóstico clínico. Aunque se
trata de un uso válido (siempre y cuando se respeten los pasos descritos en este capítulo), es el más básico;
y, en este sentido, los profesionales deben procurar no hacer un mal uso del instrumento.

Desde la perspectiva diagnóstica es fundamental de_terminar qué escalas están elevadas y qué diagnósticos
pueden establecerse. En el MCMI-IV, esto supone examinar qué elevaciones de las escalas principales de la
personalidad superan el nivel 60 de la tasa base (TB), considerada relativamente funcional, y cuáles superan
los niveles 75 y 85, menos funcionales. Las tasas base entre 60 y 74 típicamente indican un estilo de persona-
lidad, mientras que las tasas base entre 75 y 84 indican un tipo de personalidad clínicamente significativo que
puede presentar rasgos incapacitantes. Si, por ejemplo, un sujeto obtiene una tasa base de 79 en la escala
Narcisista, es probable que tenga rasgos problemáticos del constructo narcisista, como el hecho de creerse
con privilegios o la grandiosidad. En cambio, una tasa base igual o superior a 85 puede indicar una patología
suficientemente generalizada como para considerarla un trastorno de la personalidad.

En cuanto a las escalas de los síndromes clínicos, las elevaciones de tasas base entre 75 y 84 indican que
hay un síndrome que está presente, mientras que las tasas base iguales o superiores a 85 pueden indicar que
hay un síndrome que sobresale o que es prominente. Estas elevaciones constituyen la base de las hipótesis
diagnósticas que posteriormente se considerarán junto con la información obtenida más allá del inventario,
es decir, lo que el sujeto manifiesta verbalmente, la valoración del profesional, informes de otras fuentes y los
datos del historial. Si, tras considerar todos estos factores, no está claro si debe realizarse un determinado
diagnóstico, se pueden analizar las respuestas dadas por el sujeto a los ítems prototípicos de la escala en
cuestión. Específicamente, pueden determinarse si los criterios diagnósticos del DSM-5 se reflejan en los
ítems correspondientes a dichos criterios. (En el anexo C figuran los ítems prototípicos de cada escala.)

MCMHV Capítulo 4 Interpretación 33


Dado que el objetivo de la evaluación es la comprensión global del sujeto y de sus patologías, la interpreta-
ción meramente diagnóstica es insuficiente porque aporta una visión demasiado simplificada para el come-
tido clínico general. Establecer una valoración a partir de criterios de presencia frente a ausencia da lugar a
una descripción esquemática y reducida de la persona en su conjunto. El diagnóstico, dada su naturaleza
dicotómica, excluye la importancia de los trastornos subumbrales que a menudo tienen implicaciones fun-
cionales, como el potencial de exacerbar otros aspectos problemáticos o de convertirse en trastornos. Así,
aunque una tasa base de 72 se encuentre por debajo del umbral de 75, indica que el sujeto ha respondido
afirmativamente a una serie de ítems que son relevantes para el constructo de esta puntuación, y proba-
blemente el profesional quiera, analizar con más detalle este aspecto. Además, con un enfoque diagnóstico
rígido se ignora el potencial de la interpretación de la configuración del perfil. Por ejemplo, una elevación
narcisista-dependiente es muy diferente de una elevación narcisista-antisocial, incluso si la tasa base del
segundo patrón de personalidad es inferior a 85 y, por lo tanto, probablemente sea más un rasgo de la dis-
posición que un patrón disfuncional general. Asimismo, el modelo diagnóstico excluye el papel inmunológico
que desempeña la personalidad en la resistencia o susceptibilidad del sujeto a desarrollar síntomas cuando
se encuentra en una situación de estrés psicosocial.

La idea de que se puede «diagnosticar» la personalidad es potencialmente tan nociva para el desarrollo de
una visión integrada de la personalidad de un sujeto, que requiere ser comentada. Los términos diagnóstico
y trastorno de la personalidad aluden explícitamente al llamado «modelo médico» porque implícitamente
reducen las características personológicas de un sujeto a los síntomas que presenta, como si se tratara de
una enfermedad que ataca al sujeto y socava sus funciones normales. Es decir, reduce los constructos que
deben representar el papel de mediador inmunológico entre el estrés psicosocial y la producción de sínto-
mas al nivel de las erupciones cutáneas y los estornudos. En el DSM-5 se ha eliminado la distinción entre los
trastornos de la personalidad y los síndromes clínicos (diferenciados en versiones anteriores por el modelo
multiaxial); no obstante, los autores del MCMI-IV consideran que es una decisión muy desafortunada y, por
ello, mantienen la segunda «M», de multiaxial, en la denominación del test, tanto en el nombre completo
como en la sigla.

La concepción médica errónea se ve reforzada por la idea de que el sujeto es un recipiente y la personalidad es
una sustancia que llena el recipiente de forma homogénea o indiferenciada, con la desafortunada implicación
de que el terapeuta debe cambiar a la persona vaciando y volviendo a llenar el recipiente. En el capítulo 3, los
trastornos de la personalidad se concretizan a través de los dominios funcionales y estructurales. En contraste
con la idea estática de tipo, esta concepción funcional-estructural internamente diferenciada -no sesgada
por una perspectiva psicodinámica, conductual, cognitiva o incluso evolutiva-, se deduce directamente
de la naturaleza de la personalidad como constructo; es decir, que la personalidad implica la matriz entera
de la persona. Esta perspectiva es un correctivo óptimo para las concepciones paradigmáticas erróneas
perpetuadas por el término trastorno de la personalidad, que remite a la medicina. En vez del interpretar el
MCMI-IV desde el punto de vista puramente diagnóstico o médico, es mucho mejor analizar las elevaciones
de las escalas desde el punto de vista de la configuración y del contexto.

34 MCMI-IV Capítulo 4 Interpretación


Patrones de la personalidad: hacia una relación clínica más
estrecha
La evaluación de la personalidad es mucho más que una serie de diagnósticos, por lo que no debería reducir-
se a esto. La perspectiva del MCMI-IV aboga deliberadamente por un enfoque personalizado de la evaluación
de la personalidad y, en última instancia, de la intervención, como se ha descrito en numerosas publicacio-
nes (Millon, 2011 ; Millon y Grossman, 2007a, 2007b, 2007c, 2012). Este enfoque promulga que entender a la
persona en términos de motivaciones y expresiones primarias de sí misma es mucho más útil y adecuado
que identificar el proceso de una enf~rmedad predefinida y utilizar un único enfoque para «arreglar» lo que
no funciona. Desde este punto de vista, la personalidad, como se refleja en las escalas de la personalidad
del MCMI-IV, se entiende como un sistema que caracteriza los factores motivadores típicos de un sujeto, así
como su mundo interior y defensas, tendencias afectivas, reflexiones sobre sí mismo, procesos mentales,
etc. A partir de aquí, al comprender la experiencia del malestar psicológico del sujeto (es decir, los problemas
0 dificultades que emanan directamente de un patrón de personalidad o de la interacción personal, así como
su sintomatología clínica), se llega, de forma natural, a la acción adecuada y al cambio hacia un funciona-
miento mejor. Es más, la capacidad de desarrollar esta comprensión única y personalizada del sujeto permite
establecer una relación centrada en el paciente más estrecha y empática. Ahora bien, dados los miles de
millones de personas que hay en el mundo, ¿cómo llega el profesional a comprender la experiencia del pa-
ciente utilizando solo las 10 categorías diagnósticas del DSM-5 o, incluso, los 15 patrones de la personalidad
del MCMI-IV?
En la tabla 4.1 se presenta la estructura de las polaridades de las dimensiones para cada prototipo de la
personalidad (véanse los apartados «Teoría evolutiva de la personalidad de Millon» del capítulo 3 [p. 23] para
una descripción de las polaridades y de las dimensiones y «Creación de ítems» del capítulo 5 [p. 53] para
una definición del constructo prototipo). Aunque algunos pacientes puedan casi encajar con un prototipo,
son la minoría. La mayoría presentarán una combinación de dos o más escalas de la personalidad. Dadas
las diferencias existentes entre cada elevación en el sistema de prototipos del modelo evolutivo, la combina-
ción puede contener aspectos conflictivos o discordantes. Por ejemplo, el prototipo 2A (Evitativo) ·gestiona
el malestar psicológico de un modo activo, mientras que el prototipo 2B (Melancólico) espera el malestar
psicológico y se somete a él pasivamente. Cuando ambas tendencias coinciden en una misma personalidad,
el resultado puede ser desde el reequilibrio de las dos tendencias hasta el choque motivacional psíqu ico
entre ellas.

MCMI-IV Capítulo 4 Interpretación 35


Tabla 4.1 Estructura de las polaridades de las dimensiones para cada prototipo de la personalidad

Exi st encia Adaptación Replicación


Prot ot ipo Placer-Do lor Pasivo-Act ivo Uno mismo- Ot ros
Esquizoide Débil-Débil Fuerte-Débil Medio-Débil

2A Evitativo Débil-Fuerte Débil-Fuerte Medio-Medio

28 Melancólico Débil-Fuerte Fuerte-Medio Medio-Medio

3 Dependiente \ Medio-Medio Fuerte-Débil Débil-Fuerte

4A Histriónico Medio-Medio Débi l-Fuerte Medio-Fuerte

48 Tempestuoso Fuerte-Débil Débil-Fuerte Medio-Medio

5 Narcisista Medio-Medio Fuerte-Débil Fuerte-Débil

6A Antisocial Medio-Débil Débil-Fuerte Fuerte-Débil

68 Sádico Medio-Fuerte (invertida) Débil-Fuerte Medio-Débil

7 Compulsivo Débil-Med io Fuerte-Débil Débil-Medio (conflictiva)

8A Negativista Débil-Medio Medio-Fuerte Medio-Débil (conflictiva)

88 Masoqu ista Débil-Fuerte (invertida) Fuerte-Medio Débil-Medio

s Esquizotípico Débil-Débil (vacilante) Débil-Débil (vacilante) Débil-Débil (vacilante)

e Límite Medio-Medio (conflictiva) Medio-Medio (conflictiva) Medio-Medio (confl ictiva)

p Paranoide Medio-Medio (inalterable) Medio-Medio (inalterable) Medio-Medio (ina lterable)

es e e personalidad, s'ndro e y e tr sores


Aunque el DSM-5 se ha distanciado del modelo multíaxíal, el MCMI-IV sigue siendo un instrumento mul-
tíaxíal derivado de un enfoque integrado de la psicopatología y la personalidad. La lógica interpretativa del
MCMI-IV, por otra parte, también conserva el objetivo de lograr una comprensión de la persona y de sus
experiencias como una entidad integrada, no como una suma de diagnósticos.

El progreso hacía una concepción integrada de la enfermedad se ejemplifica mediante la evolución de las
ciencias de la salud , como se ilustra en la figura 4.1. Los círculos concéntricos representan los cambios que
ha experimentado la medicina en los dos últimos siglos. En el centro se encuentran los síndromes clínicos,
como la depresión y la ansiedad , que se corresponden con el estado de la medicina hace cíen años o más,
cuando los médicos definían las enfermedades de los pacientes en función de la síntomatología que presen-
taban -estorn udos, tos, erupciones cutáneas, fiebres- y las etiquetaban a partir de los aspectos visibles.

El círcu lo exterior representa los estresores físicos y psicosociales, como los problemas de salud , los apuros
económicos y las dificultades relacionales, y se corresponde con el cambio de paradigma médico que tuvo
lugar aproximadamente hace un siglo, cuando se empezó a considerar que las enfermedades eran el resul-
tado de microbios intrusívos que infectaban el cuerpo y alteraban sus funciones normales. Con el tiempo,
la medicina fue abandonando los antiguos términos descriptivos y los sustituyó por etiquetas diagnósticas
representativas de su ostensiva etiología. Así, por ejemplo, la «demencia paralítica» pasó a denominarse
«neurosífilís».

36 MCMI-IV Capítulo 4 Interpretación


Finalmente, el círculo intermedio, que actúa como mediador entre el central y el exterior, se corresponde con
los patrones de la personalidad y representa el progreso que la medicina ha hecho en las últimas décadas al
superar el modelo de «enfermedad intrusa»; un avance que en los últimos 35-40 años ha sido muy notable
como consecuencia de la mayor atención prestada a los problemas inmunológicos, como el VIH y el sida.
Esta progresión refleja la cada vez mayor concienciación del papel clave que desempeña el sistema inmuni-
tario, la capacidad intrínseca del cuerpo para luchar con la omnipresente infinidad de agentes infecciosos y
cancerígenos potencialmente destructivos que están presentes en el entorno físico. La medicina ha aprendi-
do que ni los síntomas (los estornudos y la tos) ni las infecciones intrusas (los virus y las bacterias) son la clave
de la salud o la enfermedad. El princip.al factor determinante es la capacidad defensiva del propio cuerpo. Del
mismo modo, en la psicopatología, ni la ansiedad o la depresión ni los estresores de la infancia o los actuales
son la clave del bienestar psicológico; sino el equivalente mental del sistema inmunitario -la estructura y
el estilo de los proceso psíquicos que representan nuestra capacidad general de percibir y afrontar nuestro
mundo psicosocial-, es decir, el constructo psicológico que denominamos personalidad.

Estresores físicos o
psicosociales

Patrones de la
personalidad

Síndromes
clínicos

Ansiedad, depresión =
fiebre, tos

Límite, histriónico =
sistema inmunitario

Relacional, económico, médico =


agente infeccioso

Figura 4.1. Relaciones entre personalidad, síndromes y estresores

El modelo multiaxial se estableció concretamente para fomentar las concepciones integradoras de los sínto-
mas que manifiesta un sujeto, en términos de la interacción entre los estilos de afrontamiento arraigados y los
estresores psicosociales. El proceso de interpretación del MCMI-IV sigue basándose en la concepción inte-
gradora de la psicopatología que no se limita a diagnosticar o documentar los síndromes clínicos de un sujeto
(erupciones cutáneas y estornudos, por ejemplo), sino que contextualiza estos trastornos manifiestos desde un
punto de vista más amplio: el estilo de percepción, pensamiento, sentimiento y conducta que tiene el sujeto.

Con el fin de optimizar la integración de todos los datos relevantes, el proceso de interpretación consta de
tres fases fundamentales:
1. Examen de la validez del perfil, así como de cualquier otra circunstancia clínica especial.
2. Análisis de las implicaciones de las elevaciones de las escalas por separado, en conjunto y su
configuración.
3. Incorporación de datos adicionales al perfil de interpretación que ayudan a elaborar una imagen clínica
completa del paciente.

Cada una de estas fases , a su vez, está formada por varios pasos. En la figura 4.2 se ilustra la secuencia
propuesta para el proceso de interpretación del MCMI-IV: las fases y los pasos que posibilitan este enfoque
holístico.
MCMI -IV Capítulo 4 Interpretaci ón 37
Figura 4.2 Fases del proceso 9e interpretación

Fase 1· E amen de la validez y s circuns andas clínicas esp e· es


La primera fase de cualquier proceso de interpretación consiste en examinar la validez general del protocolo,
y en ella intervienen diversos aspectos de interés clínico, como el análisis de los datos obtenidos de otras
fuentes distintas al MCMI-IV, la valoración del problema inmediato y las circunstancias especiales del pacien-
te, así como la determinación de la validez general y el sesgo del estilo de respuesta.

Información clínica relevante


Los resultados de cualquier evaluación psicológ ica solo pueden considerarse válidos en el contexto de la
situación en que se encuentra el sujeto. Aunque consultar los datos de los tests psicológicos, como los del
MCMI-IV, sin más información adicional puede ser útil durante la formación clínica, no dan por sí solos una
imagen precisa del sujeto evaluado. La aplicación del MCMI-IV debe ir acompañada de una entrevista clínica
con el paciente; esta puede obviarse en caso de que el paciente ya esté siguiendo terapia con el profesional,
puesto que ya dispone de información sobre él. Cuando es necesario evaluar más exhaustivamente a un pa-
ciente, es conveniente analizar con detalle su historial médico e informes de salud mental, así como los datos
obtenidos de otras fuentes (familia, persona que lo ha derivado, otros profesionales, etc.). Asimismo, los
datos procedentes de otras evaluaciones psicológicas también aportan información contextual importante.

Respuestas significativas
Algunas respuestas a los ítems del MCMI-IV se consideran significativas cuando son afirmativas (véase el
anexo B). Su finalidad es alertar a los profesionales de que su contenido es relevante y de que se les debe
prestar una atención especial, bien al interpretar los resultados, bien porque se requiere una intervención
clínica inmediata.

Los ítems cuyas respuestas afirmativas son significativas se clasifican en 13 categorías:


■ TDAH
■ Espectro autista
■ Maltrato infantil
■ Trastorno de la conducta alimentaria
■ Falta de control emocional
■ Explosiones de ira
■ Preocupación por su salud
■ Alienación interpersonal
■ Abuso de la medicación
■ Potencial conducta autodestructiva
■ Conductas/tendencias autolesivas
■ Lesión cerebral
■ Tendencias vengativas

38 MCMI-IV Capítulo 4 Interpretación


Dado que los problemas que representan estas categorías son muy diferentes, el número de ítems con res-
puestas afirmativas necesario para que sean significativas del problema es distinto. Mientras que para algu-
nos problemas se requiere una única respuesta afirmativa, para otros es necesario que el paciente responda
afirmativamente a más ítems para que las respuestas puedan considerarse significativas. Por ejemplo, para
las categorías de TDAH y espectro autista se requiere que el paciente responda afirmativamente a cuatro o
más de los ítems correspondientes. Por otra parte, las respuestas afirmativas significativas pueden matizar
el significado de ciertos patrones de la personalidad o síndromes clínicos. Esto sucede, en especial, con las
categorías de TDAH, espectro autista, potencial conducta autodestructiva y lesión cerebral. Ante respuestas
afirmativas a los ítems correspondientes a estas categorías, el profesional debe ser cauteloso al establecer
un diagnóstico diferencial entre estas respuestas y las escalas 1 (Esquizoide), S (Esquizotípico), A (Ansiedad
generalizada) y R (Estrés postraumático), entre otras.

Índices de validez y modificadores


Tradicionalmente, los datos de los tests se valoran como válidos o inválidos; por lo tanto, la mayoría de los
resultados o se interpretan o se descartan. Sin embargo, la evaluación de la validez de un protocolo es mu-
cho más compleja. No solo el perfil global del test puede considerarse válido o inválido en cierta medida, sino
que también dentro de un perfil puede haber puntuaciones escalares que sean válidas y otras que lo sean
menos. Esto sucede, por ejemplo, cuando el contenido de ítems que quedan sin responder pertenece a un
constructo determinado.
La validez de los resultados del MCMI-IV puede verse afectada por diversos motivos, como series de res-
puestas positivas o negativas, respuestas aleatorias, simulación intencionada y problemas de lectura. Para
evitar las series de respuestas positivas o negativas, el MCMI-IV incluye ítems formulados de forma afirmativa
y negativa (Comrey, 1988). No obstante, es importante que se apliquen métodos de detección de resultados
inválidos como los que se describen a continuación.

Indicadores de respuestas aleatorias (escalas V y W)


Para detectar las respuestas aleatorias, se dispone de dos escalas: Invalidez (V) e Inconsistencia (W). La
escala V está formada por tres ítems cuya respuesta afirmativa es sumamente inverosímil si el paciente res-
ponde con rigor. La escala W está compuesta por 25 pares de ítems; cada par es semánticamente similar
y está estadísticamente relacionado. La combinación de estas escalas permite identificar los protocolos
cuestionables o inválidos por posibles respuestas aleatorias. En el capítulo 5 se describe la construcción, la
validación y el uso de estas escalas.

Cuando un protocolo se considera cuestionable por los indicadores de respuestas aleatorias, existe la po-
sibilidad de que estas se deban a problemas de lectura o limitaciones lingüísticas, dificultad para mantener
la atención, deterioro cognitivo, descuido, indiferencia, fatiga o falta de cooperación. En estos casos deben
investigarse las posibles causas y, hasta que no se averigüe el motivo de la aleatoriedad, se deben interpretar
los resultados con cautela. Si un protocolo se considera inválido a partir de los resultados de las escalas V y
W, no debe llevarse a cabo la interpretación.

Índice de Sinceridad (escala X)


El índice de Sinceridad (escala X) también puede ser indicativo de una conducta problemática del paciente al
responder, principalmente si tiende a ser sincero y abierto o, por el contrario, reservado. Se calcula a partir de
las respuestas afirmativas a las escalas de la 1 a la 88 y se interpreta a partir de la desviación positiva o nega-
tiva del rango medio de dicha puntuación (véase el capítulo 5). La escala X es la única escala del MCMI-IV que
es clínicamente interpretable aunque la puntuación sea baja o alta. Cuando la puntuación directa es inferior
a 7 o superior a 114, el protocolo debe considerarse inválido.

MCMHV Capítulo 4 Interpretación 39


Índice de Deseabilidad social (escala Y)
El índice de Deseabilidad social mide el grado en que los resultados del paciente pueden verse afectados por
su tendencia a parecer socialmente agradable, moralmente admirable o emocionalmente equilibrado. Una
tasa base igual o superior a 75 en esta escala indica la tendencia a mostrar una imagen de sí mismo positiva
e interesante. Cuanto más alta sea la puntuación, más probable es que el paciente haya ocultado ciertos
aspectos de sus dificultades psicológicas o interpersonales.

Índice de Devaluación (escala Z)


El índice de Devaluación (escala Z) refleja, por lo general, tendencias opuestas a las mostradas por el índice
de Deseabilidad social (escala Y). No obstante, a veces ambos índices pueden ser altos, sobre todo en pa-
cientes reacios a hablar de sí mismos. Una tasa base igual o superior a 75 en esta escala suele apuntar a la
tendencia del sujeto a menospreciarse o subestimarse manifestando más problemas emocionales y perso-
nales de los que un análisis posterior pueda reflejar. Conviene examinar con mucho detalle las puntuaciones
especialmente altas, no sólo para obtener una evaluación más precisa de lo que podría ser un nivel distor-
sionado de los problemas psicológicos, sino también para determinar si reflejan la petición de ayuda de un
paciente con problemas emocionales que le causan mucha angustia.

Problemas de lectura
Las respuestas inválidas pueden deberse a la insuficiente competencia lectora del paciente, bien sea causa-
da por desconocimiento del idioma, algún trastorno de la lectura o un nivel educativo bajo. El hecho de que
el paciente se muestre turbado cuando se le pide que cumplimente el inventario, o de que necesite que se le
aclare el significado de varios ítems, puede corroborar esta hipótesis.

Consideraciones sobre el estilo de respuesta


Las tasas base de las escalas X, Y y Z pueden interpretarse en función de la configuración del perfil. Por
ejemplo, puntuaciones bajas en las escalas X (Sinceridad) e Y (Deseabilidad social) y una puntuación alta en
la escala Z (Devaluación) sugieren una exageración moderada de los problemas emocionales actuales, que
probablemente ya hayan sido solucionados en buena medida, por lo que no afecta a la validez interpretativa.
En cambio, una puntuación baja en la escala X y puntuaciones altas en las escalas Y y Z, indican que el pa-
ciente respondió afirmativamente a ítems que reflejan síntomas y características antitéticos, lo que debe dar
lugar a dudas sobre la validez del perfil. Esta configuración puede darse a veces en pacientes con trastornos
depresivos graves, normalmente acompañados de agitación.

Cabe destacar, asimismo, otras configuraciones del perfil. Por ejemplo, los pacientes que intentan mostrar
la mejor imagen de sí mismos pueden obtener una puntuación baja en la escala X y alta en la escala Y. Los
estudios realizados con las ediciones anteriores del MCMI señalan una tendencia en estos pacientes a ob-
tener puntuaciones altas en determinadas escalas de los patrones clínicos de la personalidad. Estas eleva-
ciones se observan en las escalas Dependiente, Narcisista y Compulsivo según si el paciente quiere parecer
cooperativo, seguro de sí mismo o responsable, respectivamente. En cambio, no se observan elevaciones
en ninguna de las escalas más centradas en los síntomas, es decir, las de patología de la personalidad y las
de los síndromes clínicos. La dificultad de distinguir entre un perfil «falseado-bueno» y un perfil válido de un
paciente que realmente tiene los rasgos en cuestión (p. ej., dependencia o perfeccionismo) ha sido abordada
en diversos estudios (Bagby y Marshall, 2005; Daubert y Metzler, 2000; Schoenberg, Dorr y Morgan, 2003).

En el otro extremo se encuentra el perfil de «petición de ayuda» de los pacientes cuyo estilo de respuesta los
hace parecer más alterados psicológicamente de lo que realmente están. En estos casos se observan ele-
vaciones en las escalas X y Z, así como en muchas de las relacionadas con la patología grave (Aguerrevere,
Greve, Bianchini y Meyers, 2011; Bagby y Marshall, 2005; Daubert y Metzler, 2000; Schoenberg, Dorr y
Morgan, 2006).

40 MCMI-IV Capítulo 4 Interpretación


Aunque el fin de las escalas X, Y y Z es compensar el efecto de estos estilos de respuesta, no pueden con-
vertir un perfil inválido en un perfil válido, ni compensar realmente el hecho de que un estilo de respuesta sea
la razón principal de las puntuaciones de un paciente. La identificación de un estilo de respuesta marcado
puede ser relevante clínicamente, en sí misma y por sí misma, porque permite que el profesional se forme
una opinión sobre cuán sincero o realista puede ser un paciente respecto a sus problemas. Para ir más allá
de la interpretación de un estilo de respuesta marcado, puede ser necesario volver a aplicar el MCMI-IV,
si se considera adecuado, habiéndole recomendado previamente que responda a los ítems con la mayor
sinceridad posible.
\
fase 2: Análisis de las elevaciones de las escalas, por separado y
en conjunto, y de su configuración
Debe tenerse en cuenta que es sumamente raro que un paciente, de acuerdo con la teoría evolutiva de Millon,
muestre clínicamente un prototipo puro o que, de acuerdo con los criterios diagnósticos del DSM-5, presente
un único trastorno de la personalidad. Es aún menos frecuente que se observe una única elevación en las
escalas de los patrones de la personalidad y una única elevación en las escalas de los síndromes clínicos. En
los pocos casos en que esto sucede, la interpretación podría terminarse en esta fase; sin embargo, incluso
en estos casos, puede ser conveniente considerar otros aspectos y ampliar la interpretación. Dado que el
MCMI-IV se basa en una teoría de la personalidad y la psicopatología, es aconsejable analizar e integrar los
constructos teóricos relevantes para cada escala, especialmente las que miden los patrones de la persona-
lidad. Para ello, puede consultarse la tabla 4.1, en la que figuran los prototipos, así como el capítulo 3, en el
que se describe su expresión y derivación evolutiva en los ocho dominios funcionales y estructurales. Toda
esta información es útil para llevar a cabo la interpretación.

Escalas de la personalidad
Interpretación por separado de las elevaciones de las escalas
Al analizar las elevaciones de las escalas por separado, los constructos prototípicos aportan información clínica
importante que puede verse modificada cuando, al avanzar en el proceso de interpretación, se analiza la confi-
guración de varias escalas en su conjunto. Para cada elevación es importante valorar las implicaciones de la es-
tructura de las polaridades y, si a la escala le corresponde un trastorno equivalente en el DSM-5, tener presente
los criterios del trastorno recogidos en este. Si bien es cierto que las elevaciones de las escalas por separado
pueden ser clínicamente significativas, se recomienda centrar la interpretación en las tres o cuatro elevaciones
más destacadas, empezando por las de las escalas de la patología grave de la personalidad (S, C y P).

Patología grave de la personalidad

Las escalas S (Esquizotípico), C (Límite) y P (Paranoide) son particulares porque tienen la capacidad de
afectar a toda la estructura de la personalidad . Por ejemplo, una elevación en la escala 7 (Compulsivo) o en
la escala 8A (Negativista) indica que existe un conflicto en una única polaridad (uno mismo-otros), pero una
elevación en la escala C (Límite) indica que hay conflictos en las tres polaridades. En la teoría evolutiva de
Millon, los conflictos que superan los límites de una polaridad representan estadios más avanzados de lapa-
tología de la personalidad y se diferencian de las escalas de los patrones clínicos de la personalidad en varios
aspectos. Por otra parte, estos conflictos tienden a reflejar rasgos de la personalidad propios de los patrones
clínicos de la personalidad que probablemente eran evidentes antes de que aumentara su gravedad.

Al analizar las tres escalas de la patología grave de la personalidad, el profesional debe tener en cuenta si
alguna de ellas está elevada y, de ser así, si esta elevación es de las más altas del perfil. Asimismo, debe
prestarse especial atención a las tasas base entre 75 y 84, puesto que son indicativas de los tipos de perso-
nalidad que se corresponden con los criterios diagnósticos del DSM-5; y también a las tasas base iguales o
superiores a 85, porque reflejan un nivel superior de patología, el umbral de un trastorno de la personalidad

MCMI-IV Capítulo 4 Interpretación 41


grave (según la concepción de Millon de la patología de la personalidad: esquizofrénico, ciclotímico y pa-
rafrénico, [2011]). Si se observa alguna de estas elevaciones y es de las más altas del perfil, debe valorarse
complementar el diagnóstico con los criterios del DSM-5.

Cuando la tasa base de alguna de las tres escalas de la patología grave de la personalidad es igual o superior
a 60, y ninguna de ellas es de las más altas del perfil, el efecto de la estructura de la personalidad indicada
por esa escala debe «matizar» el resto de las escalas de la personalidad. La escala-$ destaca por la difusión
generalizada de las dimensiones que afecta a toda la estructura de las polaridades; la escala C, por el efecto
conflictivo generalizado en las tres polaridades; y la escala P, por la tendencia a inmovilizar y restringir todas
las dimensiones de la estructura de polaridades. Véase el apartado «Interpretación de la elevación de un
conjunto de escalas y de su configuración» para más información al respecto.

Este paso puede omitirse si no hay ninguna escala de la patología grave de la personalidad con una tasa base
igual o superior a 60. Las elevaciones inferiores a 60 en estas u otras escalas pueden ser ideográficamente
útiles para formular hipótesis clínicas, pero no se consideran fiables o válidas para fines diagnósticos; en
estos casos, deben considerarse primero las escalas con puntuaciones más altas.

Patrones clínicos de la personalidad

Las siguientes escalas que deben analizarse son las de los patrones clínicos de la personalidad (1-88). Al
igual que con las escalas de la patología grave de la personalidad, primero debe tenerse en cuenta la ele-
vación más alta e ir analizando las siguientes elevaciones por orden de magnitud, teniendo en cuenta las
puntuaciones más pronunciadas. Para cada escala elevada (es decir, con una tasa base igual o superior a 60)
debe considerarse el desequilibrio, conflicto o desacuerdo respecto a la estructura prototípica, así como los
criterios del DSM-5 cuando corresponde. Las tres escalas más altas constituyen el código de puntuaciones
máximas.

Las tasas base de 60 indican que las respuestas del paciente son similares a las de los sujetos de la muestra
de tipificación que presentaban rasgos de un patrón determinado y posiblemente reflejaban estilos adaptati-
vos de la personalidad con problemas moderados u ocasionales en áreas específicas. Las tasas base igua-
les o superiores a 75 y 85 indican, respectivamente, tipos de personalidad menos adaptativos y trastornos
clínicos de la personalidad. Cuando en conjunto predominan las elevaciones altas o bajas (p. ej., la tasa base
de muchas escalas es igual o superior a 85), el profesional debe recurrir a su juicio clínico para interpretar el
conjunto de las respuestas del paciente. Los índices modificadores (escalas X, Y y Z) pueden ayudar a deter-
minar si alguna escala o varias puede estar aumentada o disminuida considerablemente.

Al igual que con las escalas de la patología grave de la personalidad, cuando las puntuaciones de las es-
calas de los patrones clínicos de la personalidad son inferiores a 60, las elevaciones más bajas pueden ser
ideográficamente útiles para formular hipótesis clínicas, pero no se consideran fiables ni válidas para fines
diagnósticos. En estos casos, deben considerarse primero las escalas con puntuaciones más altas.

Si en ninguna de las escalas de los patrones clínicos de la personalidad o de la patología grave de la persona-
lidad se ha obtenido una tasa base igual o superior a 60, el protocolo debe considerarse inválido y, por tanto,
no puede usarse para establecer un diagnóstico. En función del estilo de respuesta del paciente (p. ej., una
puntuación inusualmente baja en Sinceridad), el profesional puede optar por aplicar de nuevo el inventario
habiéndole pedido previamente al sujeto que sea más franco y menos desconfiado.

Interpretación de la elevación de un conjunto de escalas y de su configuración


Excepto en los casos en que el patrón de la personalidad con una puntuación más alta sobresale considera-
blemente respecto a los demás, las elevaciones secundarias aportan casi siempre información significativa.
En este apartado y en el siguiente se expone brevemente la conveniencia de elaborar descripciones detalla-
das de la personalidad a partir de los perfiles del MCMI-IV antes de proceder al siguiente paso del proceso
de interpretación. Los dos ejemplos siguientes, aunque solo ilustran algunos conceptos elementales de la

42 MCMI-IV Capítulo 4 Interpretación


interpretación teniendo en cuenta la elevación de un conjunto de escalas y su configuración , reflejan la im-
portancia de esta sinergia en la formulación de interpretaciones muy diferentes basadas en las elevaciones
de varias escalas.
Ejemplo 1. Dos pacientes han obtenido la puntuación más alta de los patrones clínicos de la
personalidad en Dependiente (escala 3). Para uno de ellos, la segunda puntuación más alta es
Evitativo (escala 2A); para el otro es Histriónico (escala 4A). Si se analiza por separado la puntuación
más alta, el patrón de la personalidad predominantemente dependiente sugiere rasgos tales como
la necesidad de figuras más fuertes y protectoras, la tendencia a no ser asertivo y a ser conciliador,
el autoconcepto pobre y frágil, así como la falta de sentido crítico y una cierta ingenuidad ante los
problemas interpersonales. Sin embargo, en el patrón de la personalidad dependiente-evitativo se
observan características diferentes, como son el aislamiento defensivo ante las relaciones sociales
(debido al miedo al rechazo), la tendencia a mitigar la sensibilidad interpersonal excesiva, la tendencia
persistente subyacente a la depresión y la soledad y el resentimiento oculto e intenso hacia las
personas de las que depende. En cambio, en el patrón de la personalidad dependiente-histriónico
se observan características distintas, tales como los esfuerzos persistentes para que las relaciones
interpersonales sean armónicas aun a costa de los valores interiores, los estados emocionales
intermitentes e inconstantes y la búsqueda de atención mediante la autodramatización, junto con los
rasgos característicos de un dependiente puro, como la sumisión, la ingenuidad y la dependencia.

Ejemplo 2. Dos pacientes han obtenido una tasa base superior a 75 en el síndrome clínico Consumo
de alcohol (escala B), pero distinto estilo de personalidad. El patrón de la personalidad de uno de ellos
es histriónico-antisocial (escalas 4A-6A), mientras que el patrón del otro es compulsivo-dependiente
(escalas 7-3). Es probable que estos pacientes manifiesten y gestionen su consumo del alcohol de
formas claramente divergentes. El paciente histriónico-antisocial probablemente sea irresponsable y
poco convencional, muestre conductas impulsivas y muy punitivas y reaccione con ira e irritabilidad
ante los esfuerzos de los demás por controlar su consumo de alcohol. Por el contrario, el paciente
compulsivo-dependiente probablemente sea convencional y muestre más control (excepto en
los episodios alcohólicos), tenga conflictos internos sobre su dependencia, muestre conductas
autopunitivas, haya intentado sin éxito controlar su alcoholismo y sienta remordimiento y culpabilidad
por la preocupación que genera en los demás.

Como estos ejemplos ilustran, la incorporación de una segunda escala elevada altera significativamente la
imagen de la personalidad y conlleva interpretaciones distintas.

Tal y como han señalado los filósofos de la ciencia desde hace tiempo, la utilidad de cualquier sistema de
clasificación radica en la capacidad de las categorías usadas de sugerir más atributos que los observables
de forma inmediata. Al analizar las elevaciones por separado y recopilar la información obtenida, es posible
examinar la estructura de las polaridades de cada elevación junto con la de otra. Además, los ocho dominios
funcionales y estructurales de cada constructo de la personalidad forman los elementos que se asocian,
universalmente o con una gran probabilidad, a otros atributos clínicos de sus respectivos patrones de la
personalidad. Por tanto, cada personalidad es un tipo de estructura de covarianza de las características de
dichos dominios. La presencia de cualquier característica implica la presencia de otras asociadas propias de
una determinada personalidad.

1. A nálisis de las elevaciones de la patología grave de la personalidad


El modelo evolutivo presentado en el capítulo 3 sostiene que las escalas de la patología grave de la perso-
nalidad representan variantes disfuncionales extremas de las escalas de los patrones clínicos de la perso-
nalidad. Las variantes más disfuncionales de las personalidades esquizoide y evitativa a menudo se integran
con la personalidad esquizotípica; las de las personalidades masoquista y sádica, con la personalidad límite
o la paranoide; las de las personalidades dependiente e histriónica, con la personalidad límite; las de las per-

MCMI-IV Capítulo 4 Interpretación 43


sonalidades narcisista y antisocial, con la personalidad paranoide; y las de las personalidades compulsiva y
negatívísta, con la personalidad límite o la paranoide.

Por ello, cualquier elevación en las escalas S, C y P puede matizar la interpretación de otras escalas. Por
ejemplo, si un paciente ha obtenido una tase base de 60 en la escala P (Paranoide), esta puntuación puede
indicar que el patrón de la personalidad que lo caracteriza (es decir, que muestra una elevación superior)
se manifiesta con una mayor inmovilidad e inflexibilidad. Si el patrón de personalidad que caracteriza a ese
paciente es la escala 7 (Compulsivo), la coelevación de la escala P probablemente se refleje en un mayor
grado de defensividad del proceso cognitivo constreñido, en un respeto extremadamente estricto hacía la
autoridad y las expectativas de' los demás, y en la negación sistemática de sus propias necesidades. Sí el
paciente presenta una coelevación de la escala P con la escala 5 (Narcisista) probablemente la escala P ma-
tice las tendencias narcisistas y se refleje en un incremento de las amenazas percibidas a su autoestima, en
la manifestación más frecuente de ideas expansivas y en el hecho de creerse con privilegios o superior a los
demás. Al interpretar cualquier coelevación con las escalas S, C o P, se concederá más relevancia a la escala
de la patología grave de la personalidad o a la escala de los patrones clínicos de la personalidad en función
de cuál de ellas sea más elevada.

2. Análisis de las polaridades concordantes, desequilibrios y conflictos entre las elevaciones


prototípicas
Disponiendo de la tabla 4.1 y de la información aportada por las elevaciones de las escalas analizadas por
separado, se debe analizar la estructura de las polaridades de las diferentes escalas para detectar tenden-
cias. Tomando como ejemplo el supuesto presentado inmediatamente antes de la tabla 4.1, las tendencias
de las escalas 2A (Evitativo) y 2B (Melancólico) pueden coincidir en el mismo paciente. La escala 2A se define
principalmente por las polaridades activo y dolor, mientras que la escala 2B se asocia típicamente a las po-
laridades pasivo y dolor. Cada patrón está centrado en las amenazas psíquicas (vergüenza, rechazo, descu-
brimiento de defectos personales por parte de otros, etc.), pero el primero busca activamente la protección
mediante la evitación, mientras que el segundo se da por vencido y asimila el dolor psíquico. Cuando existe
una coelevación, es probable que la dificultad sea mayor si el paciente se queda «atascado» entre la estrate-
gia de afrontamiento de la evitación y la de rendición. Y sí el conflicto da lugar a cavilaciones excesivas cada
vez más alejadas del pensamiento sobre el mundo real, no debería sorprender observar otra elevación en la
escala S (Esquizotípico), por su tendencia a hacer más difusas las metas motivacionales.

J. Análisis de los dominios personológicos


Con ayuda de la tabla 3.3 se debe analizar la prominencia de los dominios funcionales y estructurales. Los
dominios presentados en dicha tabla son (a) exhaustivos, porque abarcan los dominios en los que se enmar-
ca la personalidad (en vez de con sesgo hacia una escuela); y b) comparables, porque existen en casi los
mismos niveles de abstracción. Cuando se analiza una única elevación, es posible examinar los atributos de
un prototipo en su continuo horizontal. No obstante, los resultados de la evaluación generalmente muestran
varias elevaciones, por lo que es necesario integrar o combinar los dominios, ponderándolos en función de la
relevancia que la elevación tenga en el perfil. El margen de elección que tiene el profesional a la hora de pon-
derar las características de los trastornos depende de diversos factores, entre ellos, la disponibilidad de infor-
mación adicional. Este análisis puede ampliarse posteriormente teniendo en cuenta las facetas de Grossman.

Facetas de Grossman
Las facetas de Grossman, como se describe en el capítulo 5, proporcionan una visión detallada de los cons-
tructos medidos por las 12 escalas de los patrones clínicos de la personalidad y las 3 escalas de la patología
grave de la personalidad. Cada una de estas 15 escalas cuenta con tres facetas, y- cada faceta refleja uno de
los dominios funcionales o estructurales más importantes de expresión de ese constructo de la personalidad
(véase la tabla 3.3). La interpretación de las facetas de Grossman ayuda a formular hipótesis clínicas sobre
las dificultades específicas de un dominio clínico del funcionamiento personológíco, y ello permite encamí-
44 MCMHV Capítulo 4 Interpretación
narse hacia el tipo de tratamiento más pertinente. La terapia que emana directamente de la evaluación es,
desde hace mucho tiempo, un objetivo de la ciencia clínica (Millon, 1990, 1999; 2011; Millon y Davis, 1996;
Millon y Grossman, 2007a, 2007b, 2007c, 2012).
para poder interpretar las facetas de una escala de la personalidad, la tasa base de la escala a la que per-
tenecen las facetas debe ser igual o superior a 60. La interpretación de los resultados de las facetas puede
ser más productiva cuando las puntuaciones de las escalas a las que pertenecen son algo inferiores a las
tasas bases de referencia diagnósticas de 75 y 85, porque existe la posibilidad de que puedan haber rasgos
identificables de los patrones de la personalidad problemáticos incluso sin que esté presente un trastorno de
la personalidad identificable. El informe del perfil del MCMI-IV incluye un gráfico de las facetas de Grossman
para las tres escalas de la personalidad más elevadas, con puntuaciones iguales o superiores a 60; por lo
general solo se consideran significativas las puntuaciones de las facetas iguales o superiores a 75.

Debe tenerse presente que las facetas de Grossman no están diseñadas para especificar todos los dominios
personológicos de un paciente, sino solo los dominios que tienden a ser más relevantes y, por tanto, más pro-
blemáticos cuando el paciente se enfrenta a problemas psíquicos. Generalmente, las facetas más elevadas
son las más importantes en términos de la patología de la personalidad del paciente. No obstante, cuando
dos o más facetas muestran la misma elevación o similar (las puntuaciones son iguales o hay una diferencia
de 1 o 2 puntos), se tiene que considerar el motivo de consulta, la naturaleza de los síntomas del paciente,
los resultados de otras medidas, los informes de otros profesionales o del entorno del paciente, así como las
impresiones clínicas.
Al analizar las elevaciones de las facetas de Grossman, se debe comprobar si coincide algún dominio. Por
ejemplo, tanto la escala 4A (Histriónico) como la escala 5 (Narcisista) disponen de facetas del dominio fun-
cional de comportamiento interpersonal. Si estas dos escalas son las escalas de los patrones de la perso-
nalidad más elevadas (una combinación común), se deberá determinar cuál es la descripción más adecuada
para este estilo de la personalidad: la expresión funcional histriónica de «interpersonalmente buscador de
atención» o la expresión funcional narcisista de «interpersonalmente explotador». Para ello, cabe formularse
cuatro preguntas.

1. ¿Cuál de las dos escalas de personalidad principales está más elevada, y cuán sobresaliente
es la elevación?
Considérese que hay una diferencia notable entre las puntuaciones de las escalas principales; por ejemplo,
una tasa base de 111 en la escala 5 (Narcisista) y de 67 en la escala 4A (Histriónico). Es probable que el pa-
ciente presente un trastorno de la personalidad narcisista prototípico, con un matiz histriónico comparativa-
mente sutil. En este caso, la presentación prototípica puede eclipsar muchas de las facetas de Grossman de
la siguiente escala de la personalidad más elevada, o quizá también de la subsiguiente.

2. ¿Están relacionadas de algún modo significativo las facetas de Grossman?


Como se ha visto en el ejemplo anterior, una faceta puede matizar otra. En concreto, es posible que la faceta
de interpersonalmente buscador de atención propio del patrón de personalidad histriónica pueda, de algún
modo, ser útil para la naturaleza interpersonalmente explotadora del narcisista. Por tanto, existe aquí una
relación funcional entre las dos facetas, que puede aportar al profesional un conocimiento más detallado de
un área específica. En otros casos, la información más precisa se obtiene mediante la combinación de las
descripciones. Por ejemplo, una coelevación en la escala 5 (Narcisista) y la escala 28 (Melancólico) puede
reflejarse como un estilo cognitivo expansivo y fatalista, respectivamente; esta combinación da lugar a una
imagen clínica distinta de la de cada escala por separado.

l. ¿Qué son las elevaciones relativas de las facetas coincidentes?


Cuando las elevaciones más altas de las escalas de la personalidad se encuentran en un nivel similar, las
puntuaciones de las facetas correspondientes determinan la descripción del dominio que es más apropiada.

MCMI-IV Capítulo 4 Interpretación 45


Generalmente existe una diferencia entre las puntuaciones de varias facetas de un mismo dominio, pero a
veces no; en estos casos es necesario buscar otras diferencias. También es posible que el paciente muestre
los atributos de esas facetas al mismo tiempo o en momentos distintos.

4. ¿Qué información aportan otras medidas, incluidas las impresiones clínicas?


Las facetas de Grossman no son medidas diagnósticas precisas, sino herramientas a partir de las cuales
formular hipótesis que permitan evaluar exhaustivamente la personalidad y, con ello, planificar la intervención
y el tratamiento. Por ello, para aprovechar al máximo las posibilidades que ofrecen las facetas de Grossman,
se requiere un cierto componente
1
de sensibilidad clínica y de investigación. El profesional debe determinar
qué puntuación de las facetas responde a las preguntas siguientes: ¿los descriptores del dominio en cuestión
parecen apropiados en algunas ocasiones o combinados de algún modo? y ¿qué faceta parece más rele-
vante o problemática para el paciente? Las respuestas a estas preguntas indican las conclusiones finales.

El siguiente paso es analizar las elevaciones relativas de las facetas y tomar las primeras decisiones clí-
nicas acerca de cómo dichas facetas pueden interactuar. A menudo estas interacciones son fácilmente
deducibles. Por ejemplo, puede ser bastante obvio por qué un paciente con elevaciones en las escalas 6A
y 4 (antisocial con rasgos histriónicos) muestra un comportamiento interpersonal más acorde con el patrón
histriónico (búsqueda de atención) y unas dinámicas intrapsíquicas propias del patrón antisocial (irreflexión
[paso al acto]). El sistema de defensa efusivo fomenta la necesidad de llamar la atención, y la falta de reco-
nocimiento tiende a activar las defensas irreflexivas o de paso al acto. La interpretación de esta interacción
recíproca es bastante sencilla.

Sin embargo, no todas las relaciones entre las facetas son tan obvias. Por ejemplo, un paciente puede pre-
sentar elevaciones poco habituales en las escalas 2A y 5 (evitativo con rasgos narcisistas) y resultados en las
facetas que muestren un estilo cognitivo expansivo propio del patrón narcisista y una autoimagen alienada
propia del patrón evitativo. El profesional, teniendo en cuenta esta información y las observaciones realizadas
del paciente, y aplicando su juicio clínico, puede considerar que el estilo cognitivo del patrón narcisista (ex-
pansivo) parece más una fachada que adopta el paciente para hacer frente a sentimientos generalizados de
infelicidad, alienación, miedo, etc. En función de la cohesión psíquica del paciente, es aconsejable valorar si
la expansividad cognitiva, posiblemente favorecida por el mecanismo de fantasía del patrón evitativo, es un
precedente de un episodio psicótico, sin temática extraña, relacionado con un trastorno del estado de ánimo.
Esto, evidentemente, no puede confirmarse solo con la información que ofrecen las facetas de Grossman.
Sin embargo, como muestra este ejemplo, las facetas de Grossman pueden alertar a los profesionales de
aspectos problemáticos potenciales ocultos.

Escalas psicopatológicas
Dado que la personalidad es un constructo intrínsecamente integrador, es imprescindible realizar la inter-
pretación de la configuración de las escalas de los patrones clínicos de la personalidad y las de la patología
grave de la personalidad, así como de las facetas de Grossman correspondientes. La integración del perfil
refleja un hecho fundamental de la vida humana: las personas pueden definirse mediante diferentes caracte-
rísticas, y estas características se resumen orgánica y sustantivamente.

En cambio, las escalas de los síndromes clínicos y las de los síndromes clínicos graves pueden reflejar nume-
rosos diagnósticos médicos diferentes; por ello, la interpretación del perfil de estas escalas, aun siendo posi-
ble, no está tan explícitamente interrelacionada por la naturaleza de los trastornos medidos como lo está en
el caso de la personalidad . En parte, esto refleja un hecho clínico: que la comorbilidad entre los diagnósticos
de síndromes clínicos graves puede verse influida por alguna tercera variable, o puede ser totalmente fortui-
ta. Así pues, mientras que cada constructo de la personalidad se contextualiza de forma recíproca con los
demás, puesto que la personalidad se concibe como un medio orgánico único, los síntomas de los síndro-
mes clínicos pueden reflejar procesos patológicos diferenciados, a veces con un componente neuroquímico.

46 MCMI-IV Capítulo 4 Interpretación


por consiguiente, la interpretación de las elevaciones de las tasas base de las escalas de los síndromes clí-
nicos y las de los síndromes clínicos graves es más sencilla. Las tasas bases entre 60 y 74 sugieren los sín-
tomas patológicos de una escala, pero no son suficientemente indicativas de ellos excepto que constituyan
las puntuaciones más altas de esta sección del perfil. Las tasas base entre 75 y 84 sugieren la presencia de
un síndrome clínico, mientras que las tasas base iguales o superiores a 85 sugieren que un síndrome clínico
es prominente.
Aunque este método de interpretación sea sencillo, en algunos casos la combinación de varios síndromes da
lugar a una imagen clínica única. Un ejemplo de ello es la «doble depresión», situación en la que el paciente
presenta tanto un trastorno depresivo mayor como un trastorno depresivo persistente (anteriormente deno-
minado distimia). En la literatura clínica, este fenómeno se considera algo diferente, cualitativa y cuantitati-
vamente, a cualquier síndrome por sí solo; y conlleva unas vulnerabilidades concretas, como la tendencia a
evitar o retrasar el tratamiento, ya que es probable que los pacientes con depresión persistente acepten que
el empeoramiento de los síntomas es algo inevitable (Klein, Schwartz, Rose y Leader, 2000).

Dado que se conocen estas combinaciones, se recomienda que primero se interpreten las escalas de los
síndromes clínicos graves, porque pueden matizar la interpretación de las escalas de los síndromes clínicos.
También pueden darse combinaciones significativas entre las escalas de los síndromes clínicos (p. ej., la
comorbilidad frecuente de ansiedad y depresión persistente); en estos casos, se debe interpretar la configu-
ración de dichas escalas como corresponda. No obstante, dada su mayor vulnerabilidad clínica, primero se
deberían considerar las elevaciones de las escalas de los síndromes clínicos graves.

Fase 3: Incorporación de datos adicionales y elaboración de una


imagen clínica completa
El MCMI-IV, como instrumento autoinformado, es solo un aspecto de la evaluación completa del paciente.
Cabe recordar que la personalidad se conceptualiza como un contexto inmunológico integrado en el que se
basa el significado de los síndromes clínicos. Dado que cada persona es una composición individualizada,
los profesionales deben valerse de la teoría clínica y de su experiencia al integrar los resultados obtenidos
por el paciente en el MCMI-IV y su historial psicosocial con el fin de elaborar un informe clínico exhaustivo y
realizar comentarios personalizados.

Historial psicosocial
La precisión y detalle de cualquier instrumento autoinformado es mayor cuando sus resultados se valoran en
el contexto de otras fuentes de información clínica. Por ejemplo, las circunstancias vitales actuales, la con-
ducta observada, la información biográfica, las respuestas dadas en la entrevista, así como los resultados de
otros tests, son elementos fundamentales para elaborar una imagen clínica completa del paciente. No solo
las fuentes de información clínica adicionales aumentan la probabilidad de realizar inferencias terapéuticas
correctas (Hoffmann, Bennett y Del Mar, 2013; Sackett, Rosenberg, Gray, Haynes y Richardson, 1996; Vazire
Y Mehl, 2008), sino que los enfoques multimétodo también proporcionan, tanto a los profesionales expertos
como a los noveles, una base óptima para identificar los rasgos particulares que caracterizan a cada paciente
(Campbell y Fiske, 1959; Fernández-Ballesteros, 2004; Langer, Wood, Bergman y Piacentini, 2010; Moretz y
McKay, 2008). Considerar el historial psicosocial del paciente es un paso crucial para garantizar la precisión
de la evaluación y de las decisiones acerca del tratamiento.

Si bien la experiencia y la perspicacia clínicas pueden contribuir a que ciertas impresiones y suposiciones
diagnósticas sean validadas por los datos del test, no siempre es así. Incluso cuando los resultados de la
evaluación del paciente son muy similares a las predicciones del profesional, a menudo se obtiene más in-
formación de los aspectos divergentes. El significado real de los resultados probablemente se encuentra en
algún punto entre los datos proporcionados por el MCMI-IV y la capacidad del profesional para integrarlos
con el historial del paciente, su contexto vital y su estado actual.
MCMI-IV Capítulo 4 Interpretación 47
Informe clínico y comentarios personalizados
El seguimiento de las fases interpretativas descritas en este capítulo debe garantizar la solidez de la infor-
mación clínica con la que elaborar un informe preciso y detallado del paciente, basado solo en el MCMI-IV o
formando parte de un informe clínico más exhaustivo. Dado que las diferentes situaciones requieren distintos
tipos de informe, en este apartado se abordan solo los aspectos específicos del informe clínico relacionados
con los datos del MCMI-IV.

Se aconseja resumir los resultados del inventario contextualizándolos; es decir, no solo presentar la sintoma-
tología clínica y de la personalidad, sino también cómo están interrelacionadas. Como se ilustra en esta sec-
ción , es menos esclarecedor simplemente identificar, por ejemplo, un trastorno de la ansiedad combinado
con tendencias de las personalidades evitativa y dependiente, que destacar la ansiedad que se experimenta
y cómo se ve determinada por las variables de la personalidad. Así, en este ejemplo, sería adecuado señalar
que probablemente el paciente experimente una inquietud intensa en sus relaciones interpersonales causada
por su conflicto entre querer sentirse protegido por la intimidad emocional con los demás y querer apartarse
de ellos por miedo al rechazo.

De forma similar se puede proceder al realizar comentarios personalizados al paciente. En vez de dar énfasis
a las etiquetas diagnósticas desde el principio, se deben crear las condiciones para que se asimilen y acep-
ten los diagnósticos que pueden derivarse. Para dar a conocer al paciente un resultado de la evaluación que
podría ser relevante, es conveniente exponer primero la discrepancia observada y dejar que sea el paciente
quien verbalice el efecto del conflicto. Por ejemplo, el profesional puede plantear la observación al paciente
del siguiente modo:

«Una de las escalas sugiere que sus respuestas son similares a las de las personas que tienden a
querer someterse a alguien para que, en mayor o menor medida, se enfrenten al mundo por ellas,
porque así se sienten protegidas . Pero otra escala refleja algo diferente: que ha respondido como
las personas que prefieren protegerse a sí mismas y tienden a defenderse de los demás, en especial
de aquellas personas en las que confían y que pueden rechazarlas. ¿Cómo cree que se siente una
persona así?».

Si el paciente es cooperativo, probablemente las respuestas a esta pregunta sean: «confundida», «con mie-
do», «ansiosa» o «preocupada». Gran parte de la formulación y terminología que puede utilizarse para expo-
ner las observaciones al paciente se puede derivar de la teoría subyacente de los patrones de la personalidad
(véase la tabla 4.2).

El ejemplo anterior refleja los prototipos de las escalas 2A (Evitativo) y 3 (Dependiente) combinados. La
estructura de polaridades muestra que estas escalas difieren en sus estrategias adaptativas: mientras que
el prototipo de personalidad de la escala 2A en la dimensión de la adaptación es activo, el prototipo de la
escala 3 es pasivo. Además, el prototipo de la escala 2A tiene una fuerte disposición a evitar el dolor en la
dimensión de la existencia, mientras que el prototipo de la escala 3 tiene una fuerte disposición hacia el otro
en la dimensión de la replicación. Todo ello apunta a un conflicto entre querer autoprotegerse y permitir que
la protección venga de otra persona en quien se confía. Con esto se demuestra, una vez más, la importancia
de que el profesional esté familiarizado con la teoría evolutiva de Millon.

48 MCMI-IV Capítulo 4 Interpretación


Tabla 4.2. Estructura de las polaridades de las dimensiones para los prototipos de las escalas 2A (Evitativo) y 3 (Dependiente)

Existencia Adaptación Replicación


Prototipo Placer-Dolor Pasivo-Activo Uno mismo-Otros

2A Evitativo Débil-Fuerte Débi l-Fuerte Medio-Medio

3 Dependiente Medio-Medi o Fu erte-Débil Débil-Fuerte

Interpretaciones complejas
Con relativa cierta frecuencia , la interpretación del perfil resultante de la aplicación del MCMI-IV no puede
llevarse a cabo únicamente siguiendo el proceso descrito, sino que se requieren otras estrategias. A conti -
nuación se presentan algunos ejemplos de estas situaciones.

O btención de los rasgos de la personalidad a partir de escalas de la


personalidad con la misma elevación
La interpretación de la configuración es más compleja cuando dos o más escalas muestran aproximada-
mente la misma elevación (es decir, cuando no hay una configuración real). En este caso, todos los atributos
de los dominios funcionales y estructurales de los prototipos elevados se convierten en hipótesis sobre el
paciente. Por ello, se dispone de dos opciones: integrar o combinar los atributos de los dominios relevantes,
o recurrir a más atributos de un prototipo que de los demás.
Si, por ejemplo, el perfil muestra una personalidad narcisista-dependiente y las escalas 5 y 3 tienen aproxi-
madamente la misma elevación, se dispone de dos posibles atributos para cada dominio funcional y estruc-
tural (véase la tabla 4.3). El profesional puede recurrir a dos fuentes complementarias de información para
respaldar la elección de los atributos específicos de cada dominio. La primera fuente de información son las
respuestas a los ítems del MCMI-IV. Cabe recordar que el MCMI-IV se construyó de acuerdo con el modelo
prototípico en que se basan los trastornos de la personalidad del DSM-5. Al tratar de sostener o rechazar las
numerosas hipótesis sobre los dominios generadas por el hecho de que dos o tres escalas de la persona-
lidad tienen una elevación prácticamente idéntica, pueden analizarse los ítems prototípicos y considerarlos
ítems que inclinan el juicio clínico en una u otra dirección. (En el anexo C figuran los ítems prototípicos de
cada escala.) De este modo, los ítems prototípicos tienen un gran valor interpretativo y taxonómico. Sin em-
bargo, como puede comprobarse al analizar los ítems prototípicos de cualquier escala de la personalidad , el
MCMI-IV no contiene ítems que reflejen todos los dominios funcionales y estructurales de cada patrón de la
personalidad. Ello es debido, por una parte, a que algunos dominios son más inferenciales que otros (p. ej.,
la arquitectura intrapsíquica) y no se revelan fácilmente en un inventario autoinformado; y, por otra parte, a
que están coordinados con el DSM-5, que presenta un sesgo hacia algunos dominios más que hacia otros
(Millon, 2011 ; Millon y Davis, 1996). Aun así, el análisis de la información de los ítems es a menudo decisivo
cuando se tienen que integrar y sintetizar dos o tres escalas de la personalidad en un informe clínico.

MCMI-IV Capítulo 4 Interpretación 49


Tabla 4.3. Atributos de los dominios funcionales y estructurales de la personalidad para las escalas 5 (Narcisista) y 3 (Dependiente)

Clasificación 5 Narcisista 3 Dependiente


Dominios funciona les expresión emocional arrogante pueril
comportamiento interpersonal explotador sumiso

estilo cognitivo expa nsivo ingenuo

dinámicas intrapsíquicas racionalización introyección


Dominios estructurales autoimagen admirabl e inepta
contenido intrapsíqu ico artificioso inma duro

arq uitectura intrapslquica aparente incompleta

estado de ánimo/temperamento despreocu pado pacífico

La segunda fuente de información que puede utilizarse para sostener las hipótesis sobre los dominios no
se encuentra en el MCMI-IV, sino que la constituyen las impresiones clínicas, los informes de personas que
conocen bien al paciente, los resultados de otros instrumentos y la naturaleza del motivo de consulta. Así,
siguiendo con el ejemplo anterior, si de la entrevista con el paciente se desprende que es una persona inca-
paz de tomar una decisión y que carece de confianza en sí misma, queda respaldada la interpretación de un
patrón dependiente en vez de narcisista para el dominio de la autoimagen. Sin embargo, si otras personas in-
dican que el paciente actúa con grandiosidad y se considera especial , es posible que la autoimagen «inepta»
del dependiente y la autoimagen «admirable» del narcisista deben integrarse de algún modo, quizá mediante
la noción psicodinámica de que la grandiosidad es una defensa ante los sentimientos de inferioridad subya-
centes. Al igual que con cualquier instrumento, los conocimientos adicionales y la teoría psicológica se aúnan
para dar lugar a interpretaciones plausibles del carácter de un sujeto.

Gravedad y funcionalidad de las personalidades patológicas


La normalidad y la patología de la personalidad forman parte de un continuo. Las claras líneas de las divisio-
nes diagnósticas del DSM-5, así como las tasas bases de referencia de 75 y 85 utilizadas en el MCMI-IV, se
establecieron con unos objetivos prácticos. No obstante, estas divisiones no existen en la realidad. Entonces,
¿cómo deben interpretarse las elevaciones iguales o superiores a 75 y cómo reflejan la gravedad y la funcio-
nalidad de la patología de la personalidad?

Al interpretar varias escalas de los patrones de la personalidad que muestran elevaciones iguales o superio-
res a 75, no se les debe conceder el mismo peso a todas; solo se deben considerar escalas principales las
dos o tres que estén más elevadas. El resto de las escalas con una tasa base igual o superior a 75 pueden
interpretarse como estilos de la personalidad, lo cual significa que el paciente, en algunos contextos y en
ocasiones, probablemente muestre rasgos característicos de los trastornos correspondientes a estas esca-
las, además de los propios de la configuración principal. Como regla general, cuantas más escalas tengan
una tasa base igual o superior a 75, más amplia será la patología de la personalidad. Si se quieren interpretar
los resultados aún con más precisión, se pueden tener en cuenta tres características de la patología que per-
miten situar al paciente en el continuo que va desde la relativa normalidad del estilo de personalidad hasta la
patología de la personalidad (Millon, 1969/1983; 2011).

La primera característica de los patrones clínicos de la personalidad es su frágil estabilidad en situaciones de


estrés subjetivo. Al igual que todos los sistemas efectivos, las personalidades normales muestran integración
funcional-estructural entre sus distintos aspectos. Por ejemplo, las personalidades normales adoptan una
conducta que minimiza la incompatibilidad entre las necesidades del organismo y la presión del entorno, un
proceso de retroalimentación negativa que mantiene la integridad de sus sistemas psíquicos. En cambio, las
personalidades patológicas siguen estrategias que involuntariamente generan retroalimentación positiva, lo
cual amplifica sus problemas adaptativos. Finalmente, dada la vulnerabilidad de los pacientes con problemas
psicológicos a los acontecimientos que reactivan el pasado, y dada su inflexibilidad y la escasez de mecanis-
50 MCMI-IV Capítulo 4 Interpretación
mos de afrontamiento efectivos, son más susceptibles a las nuevas dificultades y alteraciones. Enfrentados
a los fracasos recurrentes, ansiosos por conflictos antiguos no resueltos que vuelven a surgir, e incapaces
de buscar nuevas estrategias adaptativas, siguen estrategias patológicas de afrontamiento, controlan peor
sus emociones, perciben la realidad cada vez de forma más subjetiva y distorsionada y producen síntomas
clínicos.
La segunda característica que distingue los patrones patológicos es su inflexibilidad adaptativa. Los sis-
temas de la personalidad son sistemas abiertos en las interacciones activas con el entorno físico, familiar,
social y cultural. En las personalidades normales, esto se muestra en la flexibilidad en los roles, que consiste

en a veces tomar la iniciativa para motfüicar el entorno y a veces adaptarse a lo que el entorno ofrece, de
acuerdo con la polaridad activa-pasiva de la teoría evolutiva. Los sujetos normales muestran flexibilidad en
estas interacciones, de modo que sus iniciativas o reacciones son proporcionales y adecuadas a las distin-
tas situaciones. Pero, cuando no hay proporcionalidad ni adecuación, los sujetos utilizan pocas estrategias
alternativas para relacionarse con los demás, conseguir los objetivos y hacer frente al estrés, y, además, se
aplican de forma rígida. A menudo son incapaces de adaptarse adecuadamente a las circunstancias de su
vida y empiezan a intervenir en el entorno para evitar acontecimientos que, pese a ser neutrales objetiva-
mente, perciben como estresantes. Por consiguiente, se reducen sus oportunidades para probar y adoptar
estrategias nuevas más adaptativas, y se limitan cada vez más sus experiencias vitales.

La tercera característica diferenciadora de los patrones patológicos es la tendencia a fomentar los círculos
viciosos, la cual es consecuencia de la rigidez e inflexibilidad de la personalidad patológica. Los sujetos con
trastornos de la personalidad restringen tanto su entorno social que inevitablemente dan lugar a procesos
de retroalimentación que perpetúan e intensifican los problemas preexistentes. La restricción protectora,
la distorsión cognitiva y la sobregeneralización son ejemplos de procesos mediante los cuales los sujetos
limitan sus oportunidades para realizar nuevos aprendizajes, malinterpretan los acontecimientos que son
esencialmente positivos, y provocan reacciones en los demás que reactivan problemas pasados. De hecho,
los patrones de la personalidad patológica son patogénicos en sí mismos: generan y perpetúan dilemas, pro-
vocan nuevos problemas y activan secuencias autodestructivas con los demás. Por lo tanto, estos patrones
no solo hacen que los problemas ya existentes persistan, sino que se agraven aún más.

El MCMI-IV presenta dos niveles de gravedad patológica mediante las tasas base de 75 y 85, que permiten
caracterizar el grado de funcionalidad de cada perfil de la personalidad. Por lo general, cuanto más alta es la
puntuación obtenida en un patrón de la personalidad, más probabilidad hay de que el sujeto muestre estas
tres características de la patología de la personalidad en mayor medida. Sin embargo, las relaciones curvilí-
neas entre el continuo normalidad-patología y ciertos constructos de la personalidad dificultan la interpreta-
ción estricta de estos umbrales.

Escalas Histriónico, Narcisista y Compulsivo


Estudios previos con el MCMI señalan que, en ocasiones, la elevación de las escalas 4A (Histriónico), 5 (Nar-
cisista) y 7 (Compulsivo) pueden reflejar puntos fuertes de la personalidad en lugar de patología de la per-
sonalidad. La medida de estos constructos es problemática desde el punto de vista psicométrico por varias
razones, siendo la más importante que estas personalidades destacan por su capacidad de minimizar los
problemas, negar las dificultades y mostrar una imagen de sí mismos positiva; así como por su susceptibili-
dad a admitir sus debilidades y defectos, aunque cada una por diferentes razones. Otro aspecto problemá-
tico es que estos tres constructos, en un nivel moderado, tienden a incluir rasgos normales o incluso adap-
tativos; mientras que otras personalidades (como la negativista, la antisocial o la sádica) son maladaptativos
incluso en niveles moderados. Los rasgos sádicos, por ejemplo, siempre tienden a ser problemáticos; en
cambio, la sociabilidad, la autoestima y la prudencia (componentes prototípicos de los éonstructos histrió-
nico, narcisista y compulsivo, respectivamente), en un nivel moderado se consideran beneficiosas. Por ello,

MCMI-IV Capítulo 4 Interpretación 51


la forma de estos tres constructos es curvilínea; es decir, los niveles altos y bajos son maladaptativos, y los
niveles moderados son favorables.

Cuando se evalúa la elevación de una o más de estas escalas para medir un estado sano en vez de patoló-
gico, no se puede seguir estrictamente el procedimiento descrito anteriormente (que permite caracterizar la
personalidad a partir de las descripciones de los dominios). Afortunadamente, varios factores pueden apoyar
o refutar la hipótesis de que una elevación en las escalas Histriónico, Narcisista o Compulsivo refleja carac-
terísticas de la personalidad favorables. En primer lugar, cuanto más alta es la tasa base, más posible es que
indique una patología de la personalidad en vez de un punto fuerte. En segundo lugar, la presencia de una
patología significativa de algún síndrome clínico respalda la presencia de un trastorno de la personalidad. En
tercer lugar, la presencia de una patología de la personalidad también puede medirse por el nivel de las tres
escalas de la patología grave de la personalidad. Y, en cuarto y último lugar, el número de ítems inversos que
conforman las escalas Histriónico, Narcisista o Compulsivo se ha reducido del 50 % en el MCMl-111 al 22 % en
el MCMI-IV; por lo que es menos probable que estas tres escalas muestren elevaciones si no existe ninguna
patología de la personalidad.

52 MCMI-IV Capítulo 4 Interpretación


CAPÍTULO 5
Desarrollo de la versión estadounidense
, del MCMI-IV y adaptación española
----------------
D esarrollo de la versión estadounidense
Actualización de las bases teórica y empírica
La teoría sobre la que se han basado las versiones del MCMI ha experimentado cambios notables a lo largo
de las décadas transcurridas desde la primera edición del instrumento, en 1977. En un inicio, el enfoque teó-
rico se centraba en los principios conductuales del refuerzo y el condicionamiento (Millon, 1969/1983, 1981;
Millon y Everly, 1985), pero actualmente se fundamenta en la teoría evolutiva (Millon, 2011; Millon y Davis,
1996). Por ello, se considera que los trastornos de la personalidad son constructos evolutivos derivados de
las polaridades fundamentales a las que todos los organismos se enfrentan: la lucha por existir o sobrevivir
(placer frente a dolor), el esfuerzo de adaptarse al entorno o adaptar el entorno a uno mismo (pasivo frente a
activo) y la estrategia del organismo para llevar a cabo inversiones reproductivas en los familiares o descen-
dientes frente a la inversión en su propia replicación (otros frente a uno mismo).

Estas tres polaridades fundamentales constituyen la base de una estructura más amplia: la teoría evolutiva,
que trasciende cualquier escuela concreta o perspectiva tradicional sobre la personalidad. Por consiguiente,
los trastornos de la personalidad ya no se consideran derivados principalmente de un único nivel de datos
clínicos, es decir, dentro de uno de los cuatro enfoques tradicionales de la ciencia psicológica (conductual,
fenomenológico, intrapsíquico o biofísico), sino que se manifiestan en toda la matriz de la persona y se ex-
presan a través de varios dominios clínicos. Por ello, el MCMI-IV representa una base creciente de criterios
diagnósticos y conceptos de la personalidad (p. ej., Millon, 1984, 1990, 2011), que constituye un marco más
amplio que el DSM-5 y sus anteriores versiones.

En relación con las bases empíricas, se han publicado más de 700 artículos de investigación que han utili-
zado el MCMI como instrumento de evaluación (Archer y Smith, 2014; Craig, 2005). Esta considerable base
empírica, aunque difícil de integrar en su totalidad, dio lugar a diversas mejoras importantes en la estructura
del MCMI-IV.

También se han llevado a cabo, y se llevan a cabo, numerosos estudios de validación cruzada y generaliza-
ción cruzada con el objetivo de evaluar y mejorar los componentes del MCMI: ítems, escalas, algoritmos y
textos interpretativos (Choca, 2004; Craig, 2005; Maruish, 2004). Las investigaciones actuales aportan una
base empírica para la mejora de estos componentes.

Creación de ítems
Para la versión estadounidense del MCMI-IV se crearon numerosos ítems nuevos a partir del juicio clínico
del autor principal y de la revisión de distintos materiales de referencia y artículos publicados. Al igual que en
las versiones anteriores del instrumento, la creación de los ítems se centró en los prototipos teóricos de los
trastornos de la personalidad y los síndromes clínicos del MCMI-IV.

Un prototipo es el núcleo de características que refleja los rasgos más relevantes y esenciales de un deter-
minado trastorno de la personalidad o síndrome clínico. El prototipo no es ni una categoría ni una dimensión,

MCMI-IV Capítulo 5 Desarrollo de la versión estadounidense del MCMI-IV y adaptac ión es pañola 53
sino la síntesis de ambas. Los modelos prototípicos son los esquemas preferidos para representar los tras-
tornos de la personalidad y los síndromes clínicos, por dos razones fundamentales. En primer lugar, porque
la mayoría de las tipologías contemporáneas no implican categorías todo o nada, ni han sido construidas
como tales. En segundo lugar, porque el constructo del prototipo reconoce la heterogeneidad explícita de los
pacientes con trastornos de la personalidad. Los casos prototípicos puros son sumamente raros; muchos
pacientes cumplen los criterios de varios trastornos y la mayoría presentan, al menos, rasgos subclínicos de
otros estilos de la personalidad . Los constructos prototípicos no presuponen puntos de corte específicos
(Cantor y Genero, 1986) y tienen la ventaja de estar ya implícitos en el sistema diagnóstico. Horowitz, Post,
French, Wallis y Siegelman (19ij1) describen el constructo:

Un prototipo está formado por las características o propiedades más


comunes que presentan los miembros de una categoría y, por tanto,
describe un ideal o estándar teórico con el que se puede evaluar a las
personas reales. Se supone que todas /as propiedades del prototipo
caracterizan al menos a algunos miembros de la categoría, pero ninguna
propiedad es necesaria o suficiente para ser miembro de la categoría.
Por tanto, es posible que ninguna persona real encaje perfectamente con
el prototipo teórico, sino que varias personas se parezcan al prototipo
en diferente medida. Cuanto más se parezca una persona al ideal, más
representativa es riel cnncepto (p. Sl'i)

Como señalan Horowitz et al., el parecido de un sujeto con el prototipo es necesariamente cualitativo y cuan-
titativo. Por tanto, dada la naturaleza heurística de este enfoque, las preguntas que se plantean son cómo y
en qué medida el sujeto se parece al prototipo. Dado que los pacientes probablemente se parezcan a más de
un ideal teórico, es aconsejable que el profesional utilice los prototipos de forma constructiva para superar la
perspectiva terapéutica de «un trastorno, una causa».

Con este enfoque prototípico se crearon nuevos ítems para cada escala del MCMI- IV a fin de mejorar la ex-
haustividad de cada constructo y conservar o mejorar sus propiedades psicométricas . Asimismo se crearon
ítems para conformar la escala Tempestuoso, incorporada en esta edición; y se crearon otros ítems para
incrementar y ampliar la utilidad de la sección «Respuestas significativas» del informe de interpretación. El
conjunto de ítems resultante fue revisado por investigadores asociados que colaboraban en el proyecto de
revisión del inventario. Tras aplicar sus sugerencias e indicaciones, se obtuvo una versión inicial, compuesta
por 245 ítems, que sirvió como punto de partida del estudio piloto. Esta versión del inventario se aplicó a 449
sujetos, clínicos y no clínicos, con el fin de garantizar que la formulación de los ítems era suficientemente
clara, y para analizar algunas de sus propiedades psicométricas básicas (p. ej. , frecuencia de la distribución
de las respuestas y contribución a la fiabilidad de la escala).

Fases experimental y de tipificación


Tras la fase de creación de ítems, se revisaron de nuevo todos los ítems y se preparó la versión que poste-
riormente se utilizaría en la fase experimental con población clínica. De los 245 ítems nuevos, se selecciona-
ron 106, que se incorporaron a los 175 ítems del MCMI-III. De este modo se obtuvo la versión experimental,
formada por 281 ítems, que se aplicó a 235 sujetos clínicos.

Tras analizar los resultados de la fase experimental y antes de iniciar la fase de tipificación del MCMI-IV, se
sustituyeron unos 50 ítems que resultaban redundantes o poco discriminantes, con el objetivo de mejorar los
constructos de los prototipos de los patrones de la personalidad y de los síndromes clínicos.

Para la aplicación de la versión de tipificación, se contó con la participación de profesionales que habi-
tualmente utilizaban el MCMI-III. En la versión de tipificación figuraban primero los 175 ítems procedentes
del MCMl-11I y, a continuación , los 106 ítems nuevos seleccionados. Esta versión se aplicó a través de la
plataforma online a una muestra de 1884 casos. Tras aplicar los criterios de exclusión , se obtuvo una mues-

54 MCMI-IV Capítulo 5 Desarrollo de la versi ón estadounidense del MCMI-IV y adaptac ión española
tra de tipificación de 1547 casos. Esta muestra pertenecía a las distintas regiones de Estados Unidos y era
representativa de la población que recibe o busca atención psicológica. Los datos recogidos de esta muestra
permitieron seleccionar los ítems que formarían parte de la versión definitiva y a partir de los cuáles se ela-
boró el baremo estadounidense.

Selección de los ítems definitivos y desarrollo de las escalas


La selección de los ítems y la definición de las escalas que conforman el MCMI-IV se llevó a cabo a partir
de los datos obtenidos durante la fase de tipificación. El primer objetivo del análisis para la selección de los
ítems fue garantizar la fiabilidad, distintividad e interpretabilidad de cada escala. Para alcanzar este objetivo,
cada ítem debía cumplir los siguientes criterios: representar el constructo de las escalas a las que contribuye,
correlacionar en mayor medida con la escala que le es propia, y correlacionar con otras escalas en la me-
dida prevista. Para garantizar que los ítems del MCMI-IV cumplieran estos criterios, se analizaron distintos
aspectos.

En primer lugar, se examinó la frecuencia de respuestas afirmativas de cada ítem para verificar que se situaba
dentro del rango aceptable dado su contenido y su relevancia clínica. Los ítems con una frecuencia de res-
puestas afirmativas inesperadamente baja o alta se eliminaron. Los ítems restantes se asignaron a las esca-
las en función de su contenido. Estos ítems prototípicos conformaron las escalas preliminares del MCMI-IV y
se les asignó un peso de 2 puntos para el cálculo de la puntuación de las escalas.

En segundo lugar, se analizaron los ítems de cada escala prototípica, evaluando las correlaciones entre cada
ítem identificado como prototípico para el constructo en cuestión y la escala correspondiente (correlación
ítem-escala) mediante series de análisis con el coeficiente alfa de Cronbach. En general, los ítems con co-
rrelaciones más altas se conservaron para análisis posteriores. Asimismo se prestó especial atención a los
ítems con una contribución única a la utilidad clínica, así como a su adecuación a la teoría evolutiva de la
personalidad de Millon.

Los ítems conservados se sometieron a un análisis de estructuras de covarianzas (también denominado


análisis factorial confirmatorio) con el programa Amos™ 6.0 (Arbuckle, 2006). Este análisis es de gran utilidad
para el desarrollo de las escalas porque:
■ permite realizar observaciones teóricas que orientan, pero no determinan, la estructura de la escala;
■ se basa en un modelo relativamente simple que indica cómo las dimensiones subyacentes influyen en
las puntuaciones de los ítems; y
■ ofrece información acerca de los ítems que están excesivamente influenciados por dimensiones
distintas a las medidas por la escala de los ítems (Hoyle, 1991).

Como resultado de este análisis, se descartaron algunos ítems porque se obtuvieron índices de modificación
altos que indicaban una excesiva coincidencia con otra dimensión de la personalidad, o cargas factoriales
bajas en la dimensión propia de los ítems. Así, finalmente, se estableció el conjunto de ítems prototípicos de
las escalas de los patrones de la personalidad y de los síndromes clínicos del MCMI-IV. Cada uno de estos
ítems cumplía la condición de ser prototípico de una única escala, y a cada uno se le asignó un peso de 2
puntos.

Seguidamente, para cada escala se valoraron los ítems secundarios, o no prototípicos, a los que se asignó
un peso de 1 punto. Para ello se siguió un proceso iterativo en el que, cuando se añadía o se eliminaba algún
ítem de una escala en función de su relevancia estadística o teórica, se recalculaban y evaluaban simultá-
neamente tanto la consistencia interna como las correlaciones entre cada ítem y la escala correspondiente.
Este proceso iterativo concluyó cuando la amplitud del contenido del constructo medido por cada escala se
consideró aceptable, tanto desde el punto de vista teórico como psicométrico; de ello resultó el conjunto de
195 ítems que conforman la versión estadounidense del MCMI-IV.

MCMI -IV Capítulo 5 Desarrollo de la versión estadounidense del MCMI-IV y adaptación española 55
Desarrollo de las facetas de Grossman
Las facetas de Grossman del MCMI-IV aportan información más precisa que las escalas de la personalidad
y permiten obtener una visión más molecular y diferenciada del diagnóstico principal, en la que se destacan
los rasgos más relevantes de forma más discriminante que con etiquetas categóricas amplias. Al analizar las
elevaciones de las puntuaciones de las facetas correspondientes a las escalas de la personalidad principa-
les, se obtiene una imagen clínica más contextual y, por consiguiente, mayor especificidad interpretativa y
utilidad terapéutica.
Cada escala de los patrones clínicos de la personalidad (1-8B) y cada escala de la patología grave de la
'
personalidad (S, C y P) está caracterizada por tres facetas de los patrones de la personalidad principales
(extraídas de los dominios funcionales y estructurales que se describen en el capítulo 3). Por tanto, se ofrece
un total de 45 facetas asociadas a las 15 escalas de la personalidad . Las facetas de Grossman se desarro-
llaron con el objetivo de maximizar la utilidad terapéutica de las puntuaciones del MCMI-IV y consolidar la
teoría evolutiva en la que se fundamentan las escalas del MCMI-IV (Millon, 2011 ; Millon y Davis, 1997; Millon
y Grossman , 2007a; Millon y Grossman, 2012).

El conjunto de ítems del MCMI-IV se corresponde con la teoría y refleja valoraciones sobre la relevancia de
los dominios funcionales y estructurales para los patrones de la personalidad. Con el fin de desarrollar las
facetas de Grossman, primero se formularon predicciones sobre qué dominios de los ítems de cada escala
principal de la personalidad probablemente se corresponderían con los dominios de la teoría. Para algunas
escalas, los dominios secundarios estuvieron mejor representados de lo previsto en la composición de los
ítems de la escala correspondiente. No obstante, inicialmente se seleccionaron, para cada patrón de la
personalidad , los tres dominios que se consideró que se adecuaban mejor a la teoría, teniendo en cuenta la
composición de los ítems de cada escala.

Después se llevó a cabo un proceso de análisis factorial, similar al seguido con el resto de las escalas del
MCMI-IV, para corroborar las predicciones sobre los dominios y tomar decisiones respecto a los ítems. Con
los ítems asignados inicialmente a las facetas se realizó un análisis de la estructura de las covarianzas, que
permitió evaluar la adecuación general de los ítems a las facetas. Tras este análisis se cambió la asignación
de algunos ítems porque se obtuvieron índices de modificación altos. Asimismo, a los ítems asignados a
cada faceta se añadieron ítems de escalas del instrumento relacionadas con el patrón de la personalidad co-
rrespondiente. Consecuentemente, se amplió el rango de las puntuaciones de algunas facetas, que era muy
reducido, y así las escalas se estabilizaron; además, se extendió la cobertura de algunos de los constructos
teóricos. Cabe destacar que, a diferencia de las escalas principales del MCMI-IV, los ítems no se ponderan
para la puntuación de las facetas dado que estas son constructos más unidimensionales y no mantienen la
estructura prototípica.

Índices de validez
El MCMI-IV incluye indicadores de respuestas aleatorias (escalas V y W) e índices modificadores (escalas X,
Y y Z) creados para medir la veracidad de las respuestas a los ítems. En el capítulo 4 se ofrece información
sobre la interpretación de estas escalas.

Indicadores de respuestas aleatorias (escalas Vy W)


Cuando los pacientes dan respuestas que no guardan relación con el contenido de los ítems, generalmente
lo hacen de forma aleatoria, y es probable que afecte a algunos ítems y no a todos. Con mucha frecuencia,
este patrón de respuestas indica dificultad en la comprensión de los ítems, ya sea debido a problemas de
lectura o limitaciones lingüísticas. Otras causas para las respuestas aleatorias pueden ser la dificultad para
mantener la atención, el deterioro cognitivo, el descuido o la fatiga.

El índice de Invalidez (escala V) está formado por tres ítems a los que es sumamente improbable que se dé
una respuesta afirmativa: «El año pasado aparecí en la portada de varias revistas», «No he visto un coche en

56 MCMI-IV Capítulo 5 Desarrollo de la versión estadounidense del MCMI-IV y adaptación española


los últimos diez años» y «En el último año he cruzado el Atlántico en avión 30 veces». Si el paciente responde
afirmativamente a estos ítems, es muy probable que la respuesta sea falsa e indique que no se ha tenido en
cuenta el contenido de los ítems.

El índice de Inconsistencia (escala W) refleja los casos en que el paciente ha dado respuestas distintas a
ítems que, en principio, deberían tener la misma respuesta. Se calcula sumando los valores absolutos de las
diferencias entre las puntuaciones de cada par de ítems que conforman el índice. Conceptualmente, este
índice permite verificar la fiabilidad del perfil del paciente, del mismo modo que el coeficiente alfa y los esta-
dísticos de consistencia interna estiman la fiabilidad en la muestra de tipificación. Por ello, si el paciente ob-
tiene una puntuación alta en el índice 'ele Inconsistencia, porque no responde del mismo modo a ítems con
correlaciones altas y contenido similar, la reproducibilidad y fiabilidad de sus respuestas son sospechosas.

Para crear este índice, se elaboró una matriz de correlaciones de los ítems del MCMI-IV basada en los datos
obtenidos en la fase de tipificación estadounidense, que permitió identificar los 25 pares de ítems con las
correlaciones más altas. Si un ítem se consideraba miembro de un par de ítems, se excluía como posible
miembro de otro par de ítems para que, de este modo, todos los ítems contribuyeran en la misma medida
al índice.

El índice de Inconsistencia puede considerarse una medida de la aleatoriedad de las respuestas dado que
su validez se puede demostrar mediante la precisión con la que identifica las respuestas dadas aleatoria-
mente. Para ello se generó, de forma aleatoria, un conjunto de respuestas que se correspondía con las dis-
tribuciones de la frecuencia de los ítems en la muestra de tipificación del MCMI-IV, lo que produjo una serie
de datos que permitirían analizar en qué medida el índice de Inconsistencia identificaba adecuadamente
dichas respuestas aleatorias. Las puntuaciones de los pares de ítems de dichos datos generados aleatoria-
mente concordaban solo en función de las distribuciones de las respuestas correspondientes. Para analizar
los datos aleatorios, se establecieron los puntos de corte que identificaban aproximadamente el 5 % de los
casos de la muestra de tipificación. Las categorías «Cuestionable» e «Inválido», usadas para clasificar las
respuestas, permitieron identificar el 63 % de los casos aleatorios. Todo ello demostró la efectividad de la
escala Inconsistencia en la determinación de las respuestas aleatorias.

En la tabla 5.1 se presentan los puntos de corte y las categorías -«Aceptable», «Cuestionable» e «Inváli-
da»- usadas para clasificar las respuestas del paciente en las escalas V y W. Si la puntuación de la escala
V o de la escala W es igual o superior al punto de corte correspondiente a la categoría «Inválida» (2 o supe-
rior para la escala V y 20 o superior para la escala W), el protocolo se considera inválido. Si el protocolo no
es inválido, pero la puntuación de la escala V o de la escala W es igual al punto de corte correspondiente
a la categoría «Cuestionable» (1 para la escala V y de 9 a 19 para la escala W), el protocolo se considera
cuestionable. Si la puntuación de ambas escalas es inferior a los puntos de corte correspondientes (O para
la escala V y 8 o inferior para la escala W), el protocolo se considera aceptable, sin respuestas aleatorias.

Tabla 5.1. Clasificación de las respuestas en función de la puntuación directa de las escalas Vy W

Escala V Escala W
Clasificación Invalidez Inconsistencia
Aceptable o 0-8
Cuestionable 9-19
Inválido 2-3 20-25

Índices modificadores (escalas X, Y y Z)


El índice de Sinceridad (escala X) se diseñó para medir si el paciente ha sido inusualmente franco y abierto o
reservado y hermético al responder a los ítems del MCMI-IV. Este índice se obtiene sumando el número de
respuestas dadas por el paciente que indican su aceptación del síntoma reflejado por cada uno de los 121
ítems que conforman las escalas de los patrones de la personalidad (1-8B).

MCMI-IV Capítulo 5 Desarrollo de la versión estadounidense del MCMI-IV y adaptación española 57


Si la puntuación directa del paciente en el índice de Sinceridad es muy baja (inferior a 21), probablemente se
deba a que ha minimizado los síntomas y a que tiende a ser reservado. Por el contrario, si la puntuación direc-
ta es muy alta (superior a 60), probablemente el paciente ha exagerado o maximizado sus síntomas de algún
modo. En la tabla 5.2 se presentan las categorías usadas para clasificar el estilo de respuestas del paciente
en función del índice de Sinceridad. Aproximadamente el 10 % de los casos de la muestra de tipificación es-
tadounidense se clasificaron como «Posible minimización de los síntomas», mientras que aproximadamente
el 15 % se clasificaron como «Posible exageración de los síntomas».

Tabla 5.2 Clasificación del estilo,de respuestas en función de la puntuación directa del índice de Sinceridad
Escala X
Clasificación
I n válido ---------
Posible minimización de los síntomas
Sinceridad
0-6
7-20
Aceptable 2 1-60
Posible exageración de los síntomas 61 - 114
Inválido 11 5- 12 1

Al igual que el índice de Sinceridad, los índices de Deseabilidad (escala Y) y de Devaluación (escala Z) se
diseñaron para medir la minimización o exageración de la sintomatología. La escala Y mide la tendencia del
paciente a mostrarse moralmente admirable, socialmente agradable, emocionalmente equilibrado, sociable
y muy respetuoso con las convenciones sociales. Si la tasa base es igual o superior a 75, indica la tendencia
del paciente a describirse de forma positiva; mientras que las puntuaciones progresivamente más altas su-
gieren que el paciente se esfuerza por no mostrar en sus respuestas ningún tipo de psicopatología o de pro-
blemas interpersonales. La escala Z, por su parte, refleja hasta qué punto el paciente se describe en términos
extremadamente negativos o patológicos. Si la tasa base es igual o superior a 75, puede indicar la petición
de ayuda del paciente que experimenta un intenso malestar psicológico; mientras que las puntuaciones pro-
gresivamente más altas sugieren que el paciente se está autodenigrando.

Para desarrollar estas escalas, se siguió el mismo enfoque racional de las anteriores versiones del MCMI.
En primer lugar, se evaluaron los 195 ítems de la versión estadounidense del MCMI-IV para determinar si la
disposición que reflejaba cada uno, por separado, era extremadamente positiva, extremadamente negativa
o ni extremadamente positiva ni extremadamente negativa. A continuación, los ítems que reflejaban una
disposición extremadamente positiva y los que reflejaban una disposición extremadamente negativa se or-
denaron según la escala a la pertenecían. Finalmente, de entre todas las escalas, se seleccionaron 24 ítems
de contenido autoenaltecedor para el índice de Deseabilidad y 30 ítems de contenido autodenigrante para
el índice de Devaluación. Cabe destacar que las escalas Y y Z no tienen ítems exclusivos ni prototípicos; por
tanto, los ítems que las conforman también puntúan al menos en otra escala. Dado que no es habitual que el
paciente presente muchos síntomas en muchas escalas, se consideró que el enfoque seguido en el desarro-
llo de estas escalas era el más lógico para dilucidar si el paciente quiere dar una imagen sumamente positiva
o sumamente negativa de sí mismo.

58 MCMI-IV Capítulo 5 Desarrollo de la versión estadounidense del MCMI-IV y adaptación española


Adaptación española del MCMI-IV
La adaptación española del MCMI-IV se inició en mayo del 2016. El objetivo de esta adaptación ha sido pro-
porcionar a los profesionales españoles una herramienta adaptada a sus necesidades prácticas y clínicas, y
unos baremos representativos de la población española.

A lo largo de estos meses no se ha realizado una simple traducción , sino una adaptación completa del in-
ventario, con el fin de encontrar las equivalencias entre las culturas que permitan adaptar la herramienta
conservando su esencia. La rigurosidad técnica y psicométrica seguida durante el proceso de adaptación del
MCMI-IV permite asegurar la fiabilidad y validez de los inventarios en la cultura española.

En este apartado se describe el proceso de traducción y adaptación de los ítems, los procedimientos em-
pleados durante las fases piloto, experimental y de tipificación , así como las características de la muestra
de tipificación y sus características. También se exponen los métodos adoptados para la creación de los
baremos de la muestra española.

Traducción y adaptación de los ítems


Para la traducción y adaptación de los ítems del inglés al español, el equipo de l+D contó con la colaboración
de una experta traductora y filóloga y cuatro reconocidos expertos en el MCMl-111 (véase el anexo E, en el
que figura el equipo de expertos).

En primer lugar, se tradujeron al castellano todos los ítems de la versión estadounidense, teniendo en cuenta
que el nivel de lectura requerido para su comprensión fuese lo más bajo posible.

En segundo lugar, se reunió al equipo de expertos para analizar en detalle los ítems traducidos, con el ob-
jetivo de llegar a un consenso para encontrar la idoneidad del contenido de cada ítem y la adecuación a la
cultura y a la lengua española. También se analizó la adecuación de las instrucciones y se reformularon dos
ítems que podían resultar problemáticos. Como resultado de la reunión con el equipo de expertos se obtuvo
una versión de 197 ítems, que incluía dos ítems con una doble formulación.

Fase piloto
En septiembre del 2016 se realizó un estudio piloto con una muestra formada por un total de 13 sujetos, con
el objetivo de determinar si podían responder los ítems sin dificultad .

Tras este estudio se reformularon ligeramente algunos ítems para facilitar su comprensión y mantener el nivel
de lectura lo más bajo posible. Los resultados de la fase piloto también indicaron la conveniencia de man-
tener la doble formulación de los dos ítems propuestos en la reunión con el equipo de expertos y añadir la
doble formulación para otro de los ítems, con el fin de seleccionar, después de la fase experimental, los ítems
con mejores propiedades psicométricas y un mayor poder discriminativo. La versión que se obtuvo tras la
fase piloto incluía dos formulaciones distintas para tres ítems y contaba con un total de 198 ítems.

Fase experimental
A plicación de la versión experimental
Para la aplicación de la versión experimental del MCMI-IV se contó con psiquiatras y psicólogos que tenían
amplia experiencia en el uso del MCMl-I11 y que procedían de distintas zonas geográficas de España.

Pearson Clinical & Talent Assessment proporcionó a los examinadores todo el material necesario para la
aplicación de la versión experimental. El material experimental incluía el manual , donde se especificaban
los procedimientos que se debían seguir para la selección de los pacientes, la cumplimentación del cues-
tionario para el clínico y la aplicación del inventario; el documento de consentimiento informado, donde los
pacientes manifestaban su consentimiento para participar en el estudio; el cuestionario para el clínico, en
el que los profesionales registraban la información de la historia clínica del paciente y valoraban el nivel de

MCMI-IV Capítulo 5 Desarrollo de la vers ión estadounidense del MCMI-IV y adaptación española 59
disfunción del paciente en relación con cada uno de los patrones de personalidad y los síndromes clínicos
incluidos en el MCMI-IV; y el cuadernillo de respuestas, que contenía los ítems del inventario y en el que los
pacientes registraban sus datos sociodemográficos y sus respuestas.

Se pidió a los examinadores que aplicaran el inventario siguiendo, de manera estricta, las reglas y los proce-
dimientos descritos en el manual y que, durante cada aplicación, anotasen las observaciones y comentarios
que considerasen importantes, así como los problemas de comprensión que surgieran durante la evaluación .

Muestra experimental
La recogida de datos de la fase experimental se inició en octubre del 2016 y concluyó en diciembre del 2016.
Se recogieron datos de una muestra de 111 pacientes de entre 18 y 73 años. En el anexo F figuran los criterios
de inclusión de la muestra.

La muestra estuvo compuesta por 52 hombres (46.8 %) y 59 mujeres (53.2 %). La distribución por grupo de
edad de la muestra fue la siguiente: 18:0-25:11 (n =40), 26:0-49:11 (n =38) y 50:0-80:11 (n =33). El nivel edu-
cativo de los pacientes se agrupó en cinco categorías: estudios primarios sin completar (sin estudios, 1.8 %),
estudios primarios (7.3 %), estudios secundarios (1 O.O%) bachillerato superior o formación profesional (44.5 %)
o estudios universitarios (36.4 %) completados.

Análisis de los datos de la fase experimental


Los datos recogidos a partir de la muestra de la fase experimental fueron sometidos a análisis estadísticos
para evaluar sus cualidades psicométricas. También se realizó un análisis cualitativo de las preguntas y de
los comentarios que los pacientes habían realizado acerca de los ítems, así como de los problemas de com-
prensión que los examinadores habían anotado durante la aplicación de cada protocolo.

Entre los tres ítems con doble formulación se seleccionó la versión del ítem con mejores cualidades psico-
métricas y cuyo nivel de lectura requerido para su comprensión era más bajo.

Como resultado de los análisis de fiabilidad de la versión depurada de 195 ítems, se identificaron nueve ítems
que presentaban una menor fiabilidad . Estos ítems fueron reformulados y se incluyeron en la versión de tipi-
ficación. De este modo, la versión que se obtuvo tras la fase experimental incluía dos formulaciones distintas
para nueve ítems y contaba con un total de 204 ítems.

Fase de tipificación
Aplicación de la versión de tipificación
Para la aplicación de la versión de tipificación del MCMI-IV se contó con psiquiatras y psicólogos que tenían
amplia experiencia en el uso del MCMl-111 y que procedían de distintas zonas geográficas de España.

Pearson Clinical & Talent Assessment proporcionó a los examinadores todo el material necesario para la apli-
cación de la versión de tipificación. El material de tipificación incluía el manual, donde se especificaban los
procedimientos que se debían seguir para la selección de los pacientes de las muestras de tipificación y de
los estudios de estabilidad temporal y de validez, y para la cumplimentación del cuestionario para el clínico
y la aplicación del inventario; el documento de consentimiento informado, donde los pacientes manifestaban
su consentimiento para participar en el estudio; el cuestionario para el clínico (véase anexo G), en el que los
profesionales registraban la información de la historia clínica del paciente y valoraban el nivel de disfunción
del paciente en relación con cada uno de los patrones de personalidad y los síndromes clínicos incluidos en
el MCMI-IV; y el cuadernillo de respuestas, que contenía los ítems del inventario y en el que los pacientes
registraban sus datos sociodemográficos y sus respuestas.

Se pidió a los examinadores que aplicaran el inventario siguiendo, de manera estricta, las reglas y los proce-
dimientos descritos en el manual y que, durante cada aplicación, anotasen las observaciones y comentarios
que considerasen importantes, así como los problemas de comprensión que surgieran durante la evaluación.

60 MCMI-IV Capítulo 5 Desarrollo de la versión estadounidense del MCMI-IV y adaptación española


Muestra de tipificación
La recogida de datos de la fase de tipificación se inició en marzo del 2017 y concluyó en octubre del 2017, y
se recogieron datos de una muestra de 942 pacientes de entre 18 y 80 años.

La muestra de tipificación se diseñó de modo que la población que busca o recibe tratamiento psicológico
estuviese ampliamente representada. Para el diseño de la muestra de tipificación se contó con la colabo-
ración de dos expertos epidemiólogos (véase el anexo E, en el que figura el equipo de expertos). Con este
objetivo, se evaluó a pacientes que pertenecían a diversos ámbitos de atención psicológica y con distintas
situaciones clínicas en el momento de la evaluación; y se establecieron métodos de selección aleatoria para
asegurar la representatividad de la muestra.

Se siguieron los mismos criterios de inclusión y exclusión que los utilizados para la muestra experimental
(véase el anexo F, en el que figuran los criterios de inclusión), y se excluyeron de la muestra los protocolos
que, una vez corregidos, cumpliesen alguno de los siguientes criterios:

■ la puntuación directa de la escala V (Invalidez) era superior a 1;

■ la puntuación directa de la escala W (Inconsistencia) era superior a 19;

■ la puntuación directa de la escala X (Sinceridad) era inferior a 7 o superior a 114;

■ en una escala (con la configuración definitiva de las escalas) había 5 o más ítems sin respuesta o con
doble marca; o

■ en el total de las escalas había 14 o más ítems sin respuesta o con doble marca.

En el diseño de la muestra se puso una atención especial en que participaran pacientes pertenecientes a to-
das las comunidades autónomas de España, objetivo que se consiguió ampliamente; casi todas las comuni-
dades españolas están representadas en la muestra de tipificación. La figura 5.1 refleja la distribución de los
profesionales que recogieron los datos de la muestra y, por tanto, las zonas de procedencia de los pacientes.

¿
j) • 1 examinador
• 2 o más examin adores

Figura 5.1. Distribución de los examinadores

En la tabla 5.3 se presentan los datos demográficos de los 889 pacientes en los que se basan los baremos
españoles del MCMI-IV, después de aplicar los criterios de exclusión descritos en este apartado. Como pue-
de verse en la tabla, la muestra está compuesta por una mayor proporción de mujeres que de hombres y de
Pacientes con edades comprendidas entre los 26 y 49 años. Esta distribución de la muestra coincide con los
datos epidemiológicos oficiales de los pacientes atendidos por los servicios ambulatorios de salud mental
de adultos (Observatori del Sistema de Salut de Catalunya, 2015). Todas las categorías de las variables nivel

MCMI -IV Capítulo 5 Desarrollo de la versión estadounidense del MCMI-IV y adaptación española 61
educativo, zona geográfica Y estado civil están representadas. La mayor proporción de pacientes de la mues-
tra pertenecen a la categoría de pacientes ambulatorios sin hospitalización previa.

Paralelamente al proyecto de tipificación, se recopilaron datos para los estudios de estabilidad temporal y
de validez. Las características de estas muestras y los resultados de estos estudios pueden consultarse en
el capítulo 6 de este manual.

Tabla 5.3 Datos demográficos de la muestra de tipificación española

\ N %

Muestra total 889 100.0

Sexo
Hombres 364 40.9

Mujeres 525 59 .1

Grupo de edad
186 20.9
18-25
26-49 486 54.7

50-80
216 24.3

Sin identificar 0.1

Situación actual
Paciente ambulatorio sin hospitalización previa 550 61.9
Paciente ambulatorio con hospitalización previa 184 20.7

Paciente ingresado en hospital psiquiátrico 74 8.3

Paciente ingresado en hospital general 13 1.5

Paciente en centro penitenciario 12 1.3

Paciente en clínica universitaria 50 5.6

Otra 5 0.6

Sin identificar 0.1

Zona geográfica
Norte 233 26.2

Sur 228 25.6

Este 240 27.0

Centro 188 21 .1

Nivel educativo
Sin estudios 33 3.7

Educación primaria 138 15 .5

Educación secundaria 130 14.6

Bachillerato superior o formación profesional 329 37.0


Diplomatura, licenciatura o titulaciones superiores 255 28.7

Sin identificar 4 0.4

Estado civil
Soltero 477 53 .7

Casado 186 20 .9

Casado más de una vez 9 1.0

Separado 19 2.1

Divorciado 99 11.1

Viudo 19 2.1

Viviendo en pareja (sin estar casado) 62 7.0

Otro 14 1.6

Sin identificar 4 0.4

62
--- MCMI-IV Capítulo 5 Desarrollo de la versión estadounidense del MCMI-IV y adaptación española
composición final de la escala
Los datos recogidos a partir de la muestra de la fase de tipificación fueron sometidos a análisis estadísticos
para evaluar sus cualidades psicométricas. También se llevó a cabo un análisis cualitativo de las preguntas
y comentarios que los pacientes habían realizado acerca de los ítems, así como de los problemas de com-
prensión que los examinadores habían anotado durante la aplicación de cada protocolo.

Entre los ítems con doble formulación se seleccionó la versión del ítem con mejores cualidades psicomé-
tricas y cuyo nivel de lectura requerido para su comprensión era más bajo. De este modo, la versión final
incluyó un total de 195 ítems, que conforman la adaptación española del MCMI-IV (la lista de ítems definitivos
figura en el anexo A). Para todas las escalas de validez, de los patrones de la personalidad, de los síndromes
clínicos y de las facetas de Grossman, se mantuvo la composición propuesta en la versión estadounidense.
La composición de todas las escalas puede consultarse en el anexo B.

Creación de los baremos


Puntuaciones directas
Para la elaboración de los baremos, se llevó a cabo una estimación de la puntuación de los ítems sin respues-
ta o con doble marca. Si en una escala había de 1 a 4 ítems sin respuesta o con doble marca, a estos ítems
se les asignaron las respuestas típicas dadas por la muestra de tipificación. Seguidamente se calcularon las
puntuaciones directas de las escalas. Este procedimiento se llevó a cabo para que la estimación de la pun-
tuación fuera más precisa; de lo contrario, las puntuaciones de las escalas reflejarían menos síntomas de los
que realmente presenta el paciente.

Tasas base
Para resumir los resultados de los tests, pueden utilizarse distintos tipos de puntuaciones. Por ejemplo,
una de las puntuaciones estandarizadas usadas frecuentemente en inventarios de la personalidad es la
puntuación T (media= 50 y desviación típica= 10). En el MCMI-IV, al igual que las ediciones anteriores, se
utilizan las tasas bases (TB). A diferencia de las puntuaciones T, que se basan en una escala que indica cuán
alejada se encuentra la puntuación del sujeto respecto a la media, las tasas base se basan en la prevalencia
de la característica que se mide. Las tasas bases del MCMI-IV se han diseñado para que los puntos de corte
de 75 y 85 reflejen la prevalencia de un determinado atributo en la población psiquiátrica. Los valores de 75
y 85 pueden interpretarse de forma similar en todas las escalas, mientras que las tasas de prevalencia en la
población pueden ser distintas. Esta flexibilidad contrasta con la distribución de la frecuencia típica propia
de las puntuaciones T.

Las tasas base representan, en un continuo, la gravedad y el nivel de generalización de un atributo psicológi-
co que puede ser medido en cualquier persona. La utilización de un continuo supone considerar que la dife-
rencia entre un trastorno clínico y el funcionamiento normal, especialmente en las escalas de la personalidad,
es más un nivel que un tipo, y que este nivel se presenta como gradaciones de la inflexibilidad adaptativa y la
estabilidad frágil cada vez más problemáticas en situaciones de estrés (Millon, 2011). En una situación ideal,
los perfiles de las escalas de la personalidad, transformados para que reflejen la frecuencia y la prevalencia
absolutas de los trastornos en la población, deberían equipararse no solo en términos de la cantidad del
atributo medido sino también de las implicaciones de dicha cantidad en el funcionamiento psicológico. Las
tasas bases representan la forma más directa de conocer primero los aspectos explícitos de interés clínico.

No obstante, existen distintos factores que limitan las posibilidades en este sentido, entre los cuales des-
taca el hecho de que los componentes de los trastornos de la personalidad se superponen y correlacionan
intrínsecamente. Asimismo, muchos pacientes pueden ser diagnosticados de dos, tres o incluso más tras-
tornos de la personalidad con síndromes clínicos graves concurrentes. Por consiguiente, para establecer un
diagnóstico, se debe tener en cuenta no solo la magnitud de la elevación de las escalas de la personalidad,
sino también la magnitud relativa de la elevación de cada escala dentro del perfil. Si la patología de la perso-

MCMI-IV Capítulo 5 Desarrollo de la versión estadounidense del MCMI-IV y adaptación española 63


nalidad que presenta el paciente es muy generalizada, es probable que no se pueda categorizar fácilmente
en un único patrón de personalidad. Consecuentemente, el perfil del paciente mostrará elevaciones en varias
escalas superiores a las tasas base de 75 y 85, que reflejarán distintos trastornos. Obviamente, no todas
estas elevaciones tienen la misma validez diagnóstica. El profesional, valiéndose de su juicio clínico, impres-
cindible en toda evaluación, debe diferenciar las elevaciones más prominentes y clínicamente significativas
de las menos relevantes. En el capítulo 4 se expone con detalle el proceso de interpretación del MCMI-IV.

Conversión de las puntuaciones directas de las escalas de los patrones de la


personalidad y las de los síndromes clínicos a tasas base
\
El procedimiento seguido para elaborar las conversiones de las puntuaciones directas a tasas base consistió
en vincular la distribución de las frecuencias de las escalas del MCMI-IV con las prevalencias estimadas de
las características medidas por dichas escalas.

La estimación de las prevalencias se obtuvo a partir de las valoraciones de 942 pacientes. Estas valoraciones
las llevaron a cabo diversos profesionales que cumplimentaron el cuestionario para el clínico sobre cada uno
de los pacientes que participaron en la adaptación española del MCMI-IV. En este cuestionario, los profe-
sionales indicaron, para cada patrón de la personalidad y cada síndrome clínico, el nivel de disfunción del
paciente según la clasificación siguiente:

■ Ninguno: el sujeto no presenta ningún rasgo o síntoma indicativo de un problema en esta área.
■ Leve: el sujeto presenta algunos rasgos o síntomas de un problema subyacente sin alcanzar un nivel
clínico de disfunción.

■ Moderado: el sujeto presenta bastantes rasgos o síntomas de un problema subyacente que


posiblemente afecta a sus hábitos y actividades cotidianas.

■ Grave: el sujeto presenta muchos rasgos o síntomas de un problema subyacente que posiblemente
justificarían el diagnóstico formal de un trastorno clínico.

■ Diagnóstico DSM o CIE: el sujeto presenta muchos rasgos o síntomas de un problema subyacente
y ha sido diagnosticado formalmente mediante sistemas DSM o CIE (no aplicable a trastornos no
incluidos en dichos sistemas).

En cuanto a las escalas de los patrones de la personalidad (1-P), el porcentaje de la muestra que fue clasifica-
do con un diagnóstico del DSM-5 o CIE-1 O (cuando procedía) o con una disfuncionalidad moderada o grave
en un patrón sirvió como la estimación inicial de la tasa base de ese patrón como tipo de personalidad; y el
porcentaje de la muestra que fue clasificado con un diagnóstico del DSM-5 o CIE-10 o con una disfunciona-
lidad grave en un patrón sirvió como la estimación inicial de la tasa base de ese patrón como trastorno de la
personalidad en la población. En cuanto a las escalas de los síndromes clínicos (A-PP), el porcentaje de la
muestra que fue clasificado con un diagnóstico del DSM-5 o CIE-10 o con una disfuncionalidad moderada
o grave en un síndrome sirvió como la estimación inicial de la tasa base que indica que ese síndrome está
presente en la población; y el porcentaje de la muestra que fue clasificado con un diagnóstico del DSM-5
o CIE-10 o con una disfuncionalidad grave en un síndrome sirvió como la estimación inicial de la tasa base
que indica que ese síndrome es prominente en la población. En la tabla 5.4 se presentan las tasas bases
estimadas iniciales para las escalas de los patrones de la personalidad y las de los síndromes clínicos. Pos-
teriormente, estas estimaciones se ajustaron teniendo en cuenta los datos epidemiológicos sobre la preva-
lencia de estas características (Observatori del Sistema de Salut de Catalunya, 2015), con el fin de llegar a
las prevalencias finales.

64 MCMI-IV Capítulo 5 Desarrollo de la versión estadounidense del MCMI-IV y adaptación española


Tabla 5.4. Porcentajes de la gravedad de los trastornos clínicos según la clasificación de los profesionales

Moderado, grave o Grave o diagnóstico


diagnóstico DSM o C/E DSMo CIE

Categoría valorada % %

Patrones clínicos de la personalidad

1 Esquizoide 21. 6 8.2


2A Evitativo 454 20.6
2B Melancólico 40.5 15.3
3 Dependiente . 38.3 15.8
4A Histriónico 20.2 8.5
4B Tempestuoso 9.9 3.6
5 Narcisista 13.0 4.7
6A Antisocial 10.0 3.8
6B Sádico 7.0 2.4
7 Compulsivo 31.6 14.2
SA Negativista 22.2 6.4
8B Masoquista 13. 9 5.2
Patología grave de la personalidad

s Esqu izotípico 15. 0 6.6


e Límite 21.5 13.2
p Paranoide 24.4 9.9
Síndromes clínicos

A Ansiedad generalizada 42.8 17.9


H Síntomas somáticos 23.0 8.8
N Espectro bipolar 9.8 6.1
D Depresión persistente 36.0 20.8
B Consumo de alcohol 15.2 9. 2
T Consumo de drogas 13.9 8. 9
R Estrés postraumático 15. 0 7.2
Síndromes clínicos graves

SS Espectro esquizofrénico 14.9 12 .6


ce Depresión mayor 25.3 13. 1
PP Delirante 10.4 5.1

Para determinar las conversiones de las puntuaciones directas a tasas bases, se vincularon las prevalencias
finales con la distribución de las puntuaciones directas de las escalas de los patrones de la personalidad en
la muestra de tipificación. En primer lugar, se seleccionaron las puntuaciones directas iniciales correspon-
dientes a los puntos de anclaje de las tasas base de 75 y 85. Para cada patrón de personalidad, a la tasa base
de 75 se asignó la puntuación directa de la parte superior de la distribución más próxima a la prevalencia
indicativa del nivel tipo de personalidad. Asimismo, a la tasa base de 85 se asignó la puntuación directa de la
parte superior de la distribución más próxima a la prevalencia indicativa del nivel trastorno de la personalidad.
Se siguió este mismo proceso para establecer las puntuaciones directas iniciales equivalentes de las tasas
base de 75 y 85 para las escalas de los síndromes clínicos. En este caso, la tasa base de 75 se corresponde
con la prevalencia que indica que ese síndrome está presente; y la tasa base de 85 se corresponde con la
prevalencia que indica que ese síndrome es prominente.

Para cada una de las escalas de los patrones de la personalidad y de las de los síndromes clínicos, se vin-
cularon las puntuaciones directas con tres puntos de anclaje más: la tasa base de O se corresponde con la
puntuación directa de O; la tasa base de 60, con la puntuación directa situada en la media; y la tasa base de

MCMI -IV Capítulo 5 Desarrollo de la versión estadounidense del MCMI-IV y adaptación española 65
115, con la puntuación directa máxima. Para asignar las tasas base de las puntuaciones directas entre los
cinco puntos de anclaje de O, 60, 75, 85 y 115, se utilizó la interpolación lineal. Estas conversiones iniciales
de puntuaciones directas a tasas base se usaron posteriormente para establecer las tasas base de todos los
sujetos de la muestra de tipificación . Asimismo se ajustaron las tasas base según se describe en el capítulo
2, y se calculó la distribución de las frecuencias para las tasas base ajustadas. Después, para cada escala,
se comparó el porcentaje de los sujetos de la muestra de tipificación cuya tasa base ajustada era igual o su-
perior a 75 y a 85 con las prevalencias finales. A continuación se revisaron las conversiones, en la medida de
lo necesario, para mejorar la correspondencia entre las prevalencias finales y el porcentaje de sujetos de la
muestra de tipificación cuya ta!%a base era igual o superior a 75 e igual o superior a 85, de lo que se obtuvieron
las conversiones definitivas que figuran en el anexo D.

Conversión de las puntuaciones directas de los índices modificadores


y de las facetas de Grossman a tasas base
El procedimiento seguido pará asignar las tasas base de los índices modificadores fue ligeramente distinto
al de las escalas de los patrones de la personalidad y las de los síndromes clínicos. Las conversiones de las
tasas base de las escalas X (Sinceridad), Y (Deseabilidad) y Z (Devaluación) se basan en los percentiles de
la distribución de las puntuaciones directas de las escalas, y su rango es de O a 100, y no de O a 115. Para la
escala X, se estableció la tasa base de 85 como la puntuación directa más próxima al punto de corte del 10 %
de sujetos de la muestra de tipificación que obtuvieron la puntuación más alta; y la tasa base de 75 como
la puntuación directa más próxima al punto de corte del 15 % de la distribución. Para las escalas Y y Z, se
asignó la tasa base de 85 al 5 % de sujetos de la muestra de tipificación que obtuvieron la puntuación más
alta; y se estableció la tasa base de 75 como la puntuación directa más próxima al punto de corte del 15 % de
cada distribución. Para cada uno de los índices modificadores, se estableció la tasa base de 35 como la pun-
tuación directa igual o superior obtenida por el 85 % de los sujetos de la muestra de tipificación, quedando
un 15 % de sujetos cuya puntuación era inferior a 35. Después se asignó la puntuación directa de O a la tasa
base de O; y la tasa base de 100, a la puntuación directa más alta obtenida en cada escala. Para asignar las
tasas base de las puntuaciones directas comprendidas entre los puntos de anclaje, se utilizó la interpolación
lineal. Las conversiones de las puntuaciones directas a tasas base para estas escalas figuran en el anexo D.

Al igual que con los índices modificadores, las tasas base de las facetas de Grossman también se basan en
los percentiles de la distribución de las puntuaciones directas, y su rango es de O a 100. Las conversiones de
puntuaciones directas a tasas base para las facetas de Grossman figuran en el anexo D.

Comparación de las tasas base por sexo y estado del paciente


En la tabla 5.5 se presentan las medias y las desviaciones típicas de las 25 escalas de los patrones de la
personalidad y de los síndromes clínicos, por sexo y situación actual del paciente. Esta información puede
ser de utilidad como referencia al evaluar a un paciente. En cuanto a las diferencias por sexo, ninguna media
de las escalas difiere por más de media desviación típica entre los hombres y las mujeres. Tal y como se es-
peraba, las medias de las mujeres fueron significativamente más altas en las escalas que reflejan problemas
interiorizados: Depresión mayor (escala CC), Melancólico (escala 2B) y Depresión persistente (D). De manera
también previsible, las medias de las mujeres también fueron más elevadas en las escalas de Ansiedad
generalizada (A) y Síntomas somáticos (escala H), aunque en menor medida. Por el contrario, las medias
de los hombres fueron significativamente más altas en las escalas que reflejan problemas exteriorizados:
Antisocial (escala 6A), Consumo de alcohol (escala B) y Consumo de drogas (escala T). La variable sexo ex-
plicó menos del 4 % de la varianza de cada una de las escalas.

En cuanto a la situación del paciente, las medias de las puntuaciones de los síndromes clínicos de los pa-
cientes ingresados fueron claramente más altas que las de los pacientes ambulatorios en las escalas de
Consumo de drogas (escala T) y Consumo de alcohol (escala B). Por el contrario, las medias de los pacientes

66 MCMI-IV Capítulo 5 Desarrollo de la versión estadounidense del MCMI-IV y adaptación española


ambulatorios fueron más altas en las escalas de los síndromes clínicos de Depresión mayor (escala CC) y
Síntomas somáticos (escala H).

Tabla S.S. Medias y desviaciones típicas de las tasas base por sexo y situación del paciente

Hombres Mujeres Pacient es ingresados Pacientes ambulatorios

Escala Media Dt Media Dt Media Dt Media Dt

Patrones clínicos de la personalidad

Esqui zoide 57.7 \ 27 .1 54.9 24.7 56.3 23.9 56.0 26 .0


2A Evitativo 58.2 32 .0 60 .2 30.9 51.8 29 .5 60.4 31.4
2B Melancólico 49.7 32.6 60.4 31.3 44.3 34.6 57.5 31.7
3 Dependiente 58.2 28 .2 60.7 26 .9 56 .5 28.8 60.1 27.2
4A Histriónico 51.4 27 .5 52 .2 25.1 57 .3 24.5 51.2 26.2
4B Tempestuoso 50. 5 27 .0 50 .1 24.5 61 .9 22 .3 48 .8 25 .6
5 Narcisista 54.2 26.3 48 .1 27. 5 61 .2 24.2 49.2 27 .2
6A Antisocial 55 .6 25 .8 45 .5 26 .5 60.3 24.1 48.3 26.6
6B Sádico 48 .1 25.4 49.3 24.5 45.5 26 .2 49.2 24.7
7 Compulsivo 59 .1 16.8 61 .2 16.4 63 .0 14.9 60 .0 16.8
SA Negativista 50.4 28.0 55 .7 26 .5 52 .0 28 .0 53 .7 27 .1
8B Masoqu ista 49.1 26 .0 53 .2 26 .9 47 .0 27.7 52.1 26.4
Patología grave de la personalidad

s Esquizotípico 49.6 28.4 517 26.3 47 .3 28.6 51.3 27 .0


c Límite 48.7 30.4 56 .3 28 .9 47 .5 31.0 53 .9 29.5
p Paranoide 52 .2 30.1 so.o 30.2 54.8 29 .9 50.4 30.1
Síndromes clínicos

A Ansiedad generalizada 53 .5 32.4 62 .3 29 .9 48.6 33.4 60.0 30.7


H Síntomas somáticos 46.1 32.4 54.6 32 .0 39.4 34.2 52 .6 31 .9
N Espectro bipolar 54.4 26 .3 55 .8 23. 5 58.3 27 .0 54.8 24.4
D Depresión persistente 51.4 33 .9 61.1 32.4 47 .1 36.0 58 .4 32.8
B Consumo de alcohol 51 .0 35.1 39.2 34.8 57 .8 36.9 42.3 34.8
T Consumo de drogas 59.1 31.5 45.5 31.0 67 .1 28 .0 49.1 31 .8
R Estrés postraumático 47.2 29 .6 53 .3 27.9 48.6 30.1 51.1 28.6
Síndromes clínicos graves
SS Espectro esquizofrénico 50.5 28.6 54.0 24.8 48 .3 29.9 53.2 26.0
ce Depresión mayor 45 .8 36.4 58.0 34.8 38.7 36.6 54.8 35.5
PP Delirante 49.7 28.2 45.6 28.9 52 .6 27.9 46.6 28.7

Observaciones acerca de los baremos españoles


Al igual que ocurre con las actualizaciones de otros instrumentos de evaluación, es probable que los usuarios
de un test necesiten un periodo de transición para adaptarse a la nueva versión. El profesional habituado a
utilizar el MCMI-III necesitará un tiempo de adaptación para obtener el máximo rendimiento de los resulta-
dos obtenidos con el MCMI-IV. Se recomienda que los profesionales lean con atención este manual y lleven
a cabo la interpretación de algunos perfiles de práctica con el fin de asentar los nuevos procedimientos de
interpretación y familiarizarse con las facetas de Grossman. Asimismo se aconseja estudiar las novedades de
la teoría evolutiva de la personalidad de Millon, especialmente las referidas al espectro de la personalidad, a
la escala 48 (Tempestuoso) y a las facetas de Grossman. Para una ampliación de estos y otros aspectos de
la teoría de Millon, véase Millon (2011).

MCMI-IV Capítulo 5 Desarrollo de la versión estadounidense del MCMI-IV y adaptación española 67


Respecto a los nombres de las escalas del MCMI-IV, se ha optado por respetar, en la medida de lo posible,
la terminología utilizada por el autor, para no perder el sentido recogido en la versión estadounidense. El
MCMI-IV presenta los siguientes cambios en la nomenclatura respecto a su predecesor: la escala 2B, antes
Depresivo, ahora es Melancólico; la escala 6B, antes Agresivo (sádico), ahora es Sádico; la escala 8A, antes
Negativista (pasivo-agresivo), ahora es Negativista; la escala 8B, antes Autodestructivo, ahora es Masoquis-
ta; la escala A, antes Trastorno de ansiedad , ahora es Ansiedad generalizada; la escala H, antes Trastorno
somatomorfo, ahora es Síntomas somáticos; la escala N, antes Trastorno bipolar, ahora es Espectro bipolar;
la escala D, antes Trastorno distímico, ahora es Depresión persistente; las escalas B y T, antes Dependencia
del alcohol y Dependencia de s.~stancias, ahora son Consumo de alcohol y Consumo de drogas, respectiva-
mente; la escala SS, antes Trastorno del pensamiento, ahora es Espectro esquizofrénico; y la escala PP, antes
Trastorno delirante, ahora es Delirante. Gran parte de estos cambios guardan relación con la teoría evolutiva
de Millon y la terminología utilizada en el DSM-5.

En relación con los baremos, una de las principales diferencias respecto a la versión anterior radica en la
sensibilidad y especificidad de las tasas base. En general, las tasas base de la mayoría de las escalas de los
patrones de la personalidad del MCMI-IV presentan mayor sensibilidad que las de su predecesor. Es decir, en
el MCMI-IV se reduce la presencia de falsos negativos, aumentan las elevaciones de las escalas y se evita el
falso aplanamiento de los perfiles. Aunque inicialmente un perfil con menos elevaciones puede resultar más
fácil de interpretar, la mayor sensibilidad de las escalas del MCMI-IV ofrece más información al profesional
y reduce la necesidad de interpretar elevaciones de los patrones de la personalidad por debajo de las tasas
base de 75 y 85.

Por el contrario, en algunas escalas del MCMI-IV se ha mantenido o incrementado la especificidad respecto
a su predecesor. Este es el caso de las escalas de los síndromes clínicos A (Ansiedad generalizada), SS (Es-
pectro esquizofrénico) y PP (Delirante), en las que es necesario que el paciente reconozca un mayor número
de síntomas para obtener una elevación significativa en el perfil de resultados.

En el capítulo 6 se ofrece más información sobre la validez diagnóstica del MCMI-IV y los coeficientes de
sensibilidad y especificidad obtenidos en la muestra de tipificación española.

Los profesionales que utilicen el MCMI-IV también deben tener especial consideración en la interpretación de
las escalas B (Consumo de alcohol} y T (Consumo de drogas). Debido a la naturaleza de estos constructos
y la distribución de los datos, ambas escalas presentan un efecto suelo considerable: una o dos respuestas
afirmativas a los ítems que conforman cada una de estas escalas resultan en una tasa base de 60, es decir,
la puntuación promedio de la muestra de tipificación. Se recomienda seguir las consignas de interpretación
propuestas en el capítulo 4 de este manual para la interpretación de los síndromes clínicos: las elevaciones
de tasas base entre 75 y 84 indican que hay un síndrome que está presente, mientras que las tasas base
iguales o superiores a 85 pueden indicar que hay un síndrome que sobresale o que es prominente.

A diferencia de su predecesor, el informe de resultados del MCMI-IV ofrece también puntuaciones percenti-
les. Estas puntuaciones, como se describe en el capítulo 2, son un indicador de la frecuencia y representan el
porcentaje de sujetos de la muestra de tipificación que obtuvieron una puntuación igual o inferior a una tasa
base determinada. Aunque los percentiles resultan informativos, dado que las escalas del MCMI-IV tienen
diferentes curvas de distribución, la relación entre las tasas base y los percentiles varía entre las escalas y,
por tanto, se recomienda basar la interpretación del perfil de un paciente únicamente en las tasas base.

68 MCMI-IV Capítulo 5 Desarrollo de la versión estadounidense del MCMI-IV y adaptación española


CAPÍTULO 6
Fiabilidad y validez
\
En este capítulo se presenta información técnica sobre las puntuaciones de las escalas de la adaptación es-
pañola del MCMI-IV: su fiabilidad (consistencia interna y estabilidad temporal) y validez (correlaciones entre
las escalas, correlaciones con otros tests y eficiencia diagnóstica).

Fiabilidad
La fiabilidad de un test es la exactitud, consistencia y estabilidad de las puntuaciones en diferentes situacio-
nes (Anastasi y Urbina, 1998; Sattler, 2008); y puede medirse de diversas formas en función de la fuente del
error que se tenga en cuenta. En este capítulo se analizan los tipos de fiabilidad siguientes:
■ Consistencia interna, que indica el grado en que todos los ítems de una escala miden la misma
dimensión conductual o emocional.
■ Estabilidad temporal: test-retest, que indica la consistencia de las respuestas dadas por el mismo
sujeto tras un breve intervalo de tiempo.

Consistencia interna
La consistencia interna muestra en qué medida los ítems de una escala representan la misma dimensión
subyacente. Para estimar la consistencia interna, se calcularon los coeficientes ordinales alfa. A diferencia
de los coeficientes alfa de Cronbach, los coeficientes ordinales alfa basan sus estimaciones en el peso de
las variables latentes en lugar de las correlaciones entre las variables manifiestas y, por tanto, son más pre-
cisos cuando se trata de analizar datos binarios u ordinales (Gadermann, Guhn, y Zumbo, 2012; Peters, 2014;
McNeish, 2017; Zumbo, Gadermann y Zeisser, 2007).

En la tabla 6.1 se presentan las estimaciones de fiabilidad para las puntuaciones de las escalas de los
patrones de la personalidad (1-P), las de los síndromes clínicos (A-PP) y las de las facetas de Grossman,
a partir de los datos recogidos de la muestra de tipificación española del MCMI-IV. Para las escalas de los
patrones de la personalidad, todos los coeficientes de fiabilidad se consideran excelentes (con una media
de .89), excepto para la escala 7 (Compulsivo), que se considera adecuado. Respecto a las escalas de los
síndromes clínicos, todos los coeficientes se consideran excelentes (con una media de .91), excepto para
la escala N (Espectro bipolar), que se considera adecuado. En cuanto a las facetas de Grossman, la media
de los coeficientes es de .86, los coeficientes de fiabilidad se consideran excelentes para 31 facetas, bue-
nos para 7 facetas, adecuados para 6 facetas y adecuados con carencias para 1 faceta. Las facetas de
Grossman con coeficientes más bajos se consideran elementos principales de las escalas correspondientes
Y, por ello, se mantienen en el inventario. Además, debe tenerse en cuenta la brevedad de algunas escalas y
la naturaleza politética de los constructos de la personalidad clínica. Véase Prieto y Muñiz [2000] para valorar
los coeficientes de consistencia interna.

MCMI-IV Capítulo 6 Fiabilidad y validez 69


Tabla 6.1. Consistencia interna de las escalas y facetas del MCMI-IV (datos españoles)

Alfa
---------------------- Alfa
Patrones clínicos de la personalidad Patología grave de la personalidad
1. Esquizoide .89 S. Esquizotípico .94
1.1. lnterpersonalmente desvinculado .8 1 5.1. Cognitivamente circunstancial .9 1
1.2. Contenido escaso .87 5.2. Autoimagen disociada .9 1
1.3. Temperamentalmente apático .90 5.3. Contenido caótico .90
2A. Evitativo .92 C. Límite .94
2A.1 . lnterpersonalmente aversivo .86 C.1. Autoimagen inestable .94
2A.2. Autoimagen alienada .88 C.2. Arquitectura disgregada .90
\ C.3. Temperamentalmente lábil
2A.3 . Contenido vejatorio .88 .90
2B. Melancólico .96 P. Paranoide .9 1
2B.1. Cognitivamente fatalista .91 P.1. Expresivamente defensivo .83
2A.2 . Autoimagen inútil .92 P.2. Cognitivamente desconfiado .83
2B.3. Temperamentalmente afl igido .95 P.3. Dinámicas de proyección .89
3. Dependiente .8 5 Síndromes clínicos
3.1 . Expresivamente pueril .86 A. Ansiedad general izada .9 1
3.2. lnterpersonalmente sumiso .68 H. Síntomas somáticos .9 1
3.3. Autoimagen inepta .88 N. Espectro bipolar .77
4A. Histriónico .89 D. Depresión persistente .96
4A.1. Expresivamente dramático .84 B. Consumo de alcohol .88
4A.2. lnterpersonalmente buscador de atención .87 T. Consumo de drogas .92
4A.3 . Temperamentalment e inconstante .9 1 R. Estrés postraumático .92
4B. Tempestuoso .93 Síndromes clínicos graves
4B.1. Expresivamente impetuoso .91 SS. Espectro esqui zofrénico .93
4B.2. lnterpersonalmente eufórico .82 CC. Depresión mayor .96
4B .3. Autoimagen sobreestimada .85 PP. Delirante .92
S. Narcisista .86
5.1. lnterpersonalmente explotador .84
5.2. Cognitivamente expansivo .89
5.3. Autoimagen admirable .75
6A. Antisocial .86
6A.1. lnterpersonalmente irresponsable .79
6A.2. Autoimagen autónoma .75
6A.3. Dinámicas de irreflexión (paso al acto) .90
6B. Sádico .88
6B.1 . Expresivamente precipitado .83
6B.2. lnterpersonalmente desagradable .78
6B .3. Arquitectura eruptiva .89
7. Compulsivo .70
7.1. Expresivamente disciplinado .78
7.2. Cognitivamente constreñido .88
7.3. Autoimagen responsable .77
SA. Negativista .91
SA.1. Expresivamente resentido .86
BA.2. Autoimagen descontenta .89
BA.3. Temperamentalmente irritable .92
8B. Masoquista .94
8B .1. Autoimagen desmerecedora .92
8B.2. Arquitectura invertida .87
8B.3. Temperamentalmente disfórico .90

70 MCMI-IV Capítulo 6 Fiabilidad y validez


Estabilidad temporal: test-retest
Otro método para determinar la consistencia de las puntuaciones es la obtención de resultados mediante
dos aplicaciones, separadas por un breve periodo de tiempo. En la tabla 6.2 se presentan los datos demo-
gráficos del estudio test-retest, así como del estudio de las correlaciones con otros tests, que se describen
más adelante. Los coeficientes de fiabilidad test-retest se obtuvieron a partir de una muestra española de 79
pacientes. A los sujetos de la muestra se les aplicó el MCMI-IV en dos ocasiones, con un intervalo temporal
medio de 21 días. La media de edad de los 79 participantes fue de 41 años. Están representadas todas las
categorías de las variables sexo, grur;>o de edad y nivel educativo. La mayor proporción de los pacientes de
la muestra test-retest son hombres de entre 26 y 49 años con nivel educativo de bachillerato superior o for-
mación profesional.

Tabla 6.2. Datos demográficos del estudio de estabilidad test-retest y del estudio de las correlaciones con el BSI 18
y el MCMI-III (datos españoles)

Test-Retest BSI 18 MCMl-111

N % N % N %

Muestra total 79 100.0 65 100.0 70 100.0


Sexo

Hombres 44 55.7 31 47.7 38 54.3


Mujeres 35 44.3 34 52.3 32 45. 7
Grupo de edad

18-25 12 15.2 12 18. 5 16 22.9


26-49 44 55. 7 37 56.9 35 SO.O
50-80 23 29.1 16 24.6 19 27. 1
Nivel educativo

Sin estudios 2 2.5 1.5 o O.O


Educación primaria 15 19.0 12 18.5 15 21.4
Educación secundaria 12 15.2 7 10.8 7 10.0
Bachillerato superior o formación profesional 34 43 .0 28 43.1 29 41 .4
Diplomatura, licenciatura o titulaciones superiores 16 20 .3 16 24.6 17 24.3
Sin identificar o O.O 1. 5 2 2.9

La fiabilidad test-retest se estimó empleando la correlación de Pearson. En la tabla 6.3 se presentan la media
Y la desviación típica de los inventarios en la primera y la segunda aplicación. Las tablas también recogen
las diferencias típicas (tamaño del efecto) entre la primera y la segunda aplicación, así como los coeficientes
de correlación corregidos de acuerdo con la variabilidad de la muestra de tipificación española (Allen y Yen ,
2002; Magnusson, 1967). La diferencia típica se calculó usando la diferencia de la puntuación media obtenida
en las dos aplicaciones dividida por la desviación típica común (Cohen, 1988).

Los coeficientes de estabilidad test-retest para las puntuaciones de las escalas, por lo general, muestran una
estabilidad de buena a excelente, siendo la mayoría de los coeficientes corregidos iguales o superiores a .80
(véase Prieto y Muñiz [2000] para valorar los coeficientes de estabilidad temporal). Las puntuaciones medias
de las dos aplicaciones son muy similares, con la mayoría de los tamaños del efecto inferiores a .20, lo que
indica que el rendimiento en el intervalo de tiempo se ha mantenido estable.

MCMI -IV Capítulo 6 Fiabilidad y validez 71


Tabla 6.1. Consistencia interna de las esca las y facetas del MCMI-IV (datos espa ñoles)

Alfa
------------- Alfa
Patrones clínicos de la personalidad Patología grave de la personalidad
1. Esqui zoide .89 S. Esquizotípico .94
1.1. lnterpersonalmente desvinculado .8 1 5.1. Cognitivamente circunstancial .91
1.2. Contenido escaso .87 5.2. Autoimagen disociada .9 1
1.3. Temperamentalmente apático .90 5.3. Contenido caótico .90
2A. Evitativo .92 C. Límite .94
2A.1 . lnterpersonalmente aversivo .86 C.1. Auto imagen inestable .94
2A.2. Autoimagen alienada .88 C.2. Arquitectura disgregada .90
2A.3. Contenido vejatorio .88 C.3. Temperamentalmente lábil .90
28. Melancólico .96 P. Paranoide .91
28.1 . Cognitivamente fatalista .91 P.1. Expresivamente defensivo .83
2A.2. Autoimagen inúti l .92 P.2. Cognitivamente desconfiado .83
28.3. Temperamentalmente afligido .95 P.3. Dinámicas de proyección .89
3. Dependiente .85 Síndromes clínicos
3.1. Expresivamente pueril .86 A. Ansiedad generalizada .91
3.2. lnterpersonalmente sumiso .68 H. Síntomas somáticos .9 1
3.3. Autoimagen inepta .88 N. Espectro bipolar .77
4A. Histriónico .89 D. Depresión persistente .96
4A.1. Expresivamente dramático .84 8. Consumo de alcohol .88
4A.2. lnterpersonalmente buscador de atención .87 T. Consumo de drogas .92
4A.3. Temperamentalmente inconstante .91 R. Estrés postra umático .92
48. Tempestuoso .93 Síndromes clínicos graves
48.1 . Expresivamente impetuoso .9 1 SS. Espectro esquizofrénico .93
48.2. lnterpersonalmente eufórico .82 CC. Depresión mayor .96
48.3. Autoimagen sobreestimada .85 PP. Delirante .92
5. Narcisista .86
5.1. lnterpersonalmente explotador .84
5.2. Cognitivamente expansivo .89
5.3. Autoimagen admirable .75
6A. Antisocial .86
6A.1 . lnterpersonalmente irresponsable .79
6A.2. Autoimagen autónoma .75
6A.3. Dinámicas de irreflexión (paso al acto) .90
68. Sádico .88
68 .1. Expresivamente precipitado .83
68 .2. lnterpersonalmente desagradable .78
68.3. Arquitectura eruptiva .89
7. Compulsivo .70
7.1 . Expresivamente disciplinado .78
7.2. Cognitivamente constreñido .88
7.3. Autoimagen responsable .77
8A. Negativista .9 1
8A.1. Expresivamente resentido .86
8A.2. Autoimagen descontenta .89
8A.3. Temperamentalmente irritable .92
88. Masoquista .94
88.1. Autoimagen desmerecedora .92
88.2. Arquitectura invertida .87
88 .3. Temperamentalmente disfórico .90

70 MCMI-IV Capítulo 6 Fiabilidad y validez


Estabilidad temporal: test-retest
Otro método para determinar la consistencia de las puntuaciones es la obtención de resultados mediante
dos aplicaciones, separadas por un breve periodo de tiempo. En la tabla 6.2 se presentan los datos demo-
gráficos del estudio test-retest, así como del estudio de las correlaciones con otros tests, que se describen
más adelante. Los coeficientes de fiabi lidad test-retest se obtuvieron a partir de una muestra española de 79
pacientes. A los sujetos de la muestra se les aplicó el MCMI-IV en dos ocasiones, con un intervalo temporal
med io de 21 días. La media de edad de los 79 participantes fue de 41 años. Están representadas todas las
categorías de las variables sexo, grupo de edad y nivel educativo. La mayor proporción de los pacientes de
la muestra test-retest son hombres de 'entre 26 y 49 años con nivel educativo de bachillerato superior o for-
mación profesional.

Tabla 6.2. Datos demográficos del estudio de estabilidad test-retest y del estudio de las correlaciones con el BSI 18
y el MCMI-III (datos españ oles)

Test-Retest B5118 MCMI-III


N % N % N %

Muestra total 79 100.0 65 100.0 70 100.0


Sexo
Hombres 44 55.7 31 47 .7 38 54.3
Mujeres 35 44.3 34 52.3 32 45.7
Grupo de edad
18-25 12 15.2 12 18.5 16 22 .9
26-49 44 55 .7 37 56.9 35 SO.O
50-80 23 29.1 16 24 .6 19 27 .1
Nivel educativo
Sin estudios 2 2.5 1.5 o O.O
Educación primaria 15 19 .0 12 18.5 15 21.4
Educación secundaria 12 15.2 7 10.8 7 10.0
Bachillerato superior o formación profesional 34 43 .0 28 43 .1 29 4 1.4
Diplomatura, licenciatura o titulaciones superio res 16 20 .3 16 24.6 17 24.3
Sin identificar o O.O 1.5 2 2.9

La fiabilidad test-retest se estimó empleando la correlación de Pearson. En la tabla 6.3 se presentan la media
y la desviación típica de los inventarios en la primera y la segunda aplicación. Las tablas también recogen
las diferencias típicas (tamaño del efecto) entre la primera y la segunda aplicación, así como los coeficientes
de correlación corregidos de acuerdo con la variabilidad de la muestra de tipificación española (Allen y Yen,
2002; Magnusson, 1967). La diferencia típica se calculó usando la diferencia de la puntuación media obtenida
en las dos aplicaciones dividida por la desviación típica común (Cohen, 1988).

Los coeficientes de estabilidad test-retest para las puntuaciones de las escalas, por lo general, muestran una
estabilidad de buena a excelente, siendo la mayoría de los coeficientes corregidos iguales o superiores a .80
(véase Prieto y Muñiz [2000] para valorar los coeficientes de estabilidad temporal). Las puntuaciones medias
de las dos aplicaciones son muy similares, con la mayoría de los tamaños del efecto inferiores a .20, lo que
indica que el rendimiento en el intervalo de tiempo se ha mantenido estable.

MCMHV Capítu lo 6 Fiabilidad y validez 71


Tabla 6.3. Fiabilidad test-retest de las escalas y facetas del MCMI-IV (datos españoles)

Primera aplicación Segunda aplicación


,,, Diferencia
Media Dt Media Dt ,,, corregido• típicah

Patrones clínicos de la personalidad


1. Esquizoide 52 .9 25.4 51 .6 25.8 .91 .91 -0.05
1.1. lnterpersonalmente desvinculado 51.7 28 .8 49 .8 29 .0 .82 .82 -0.06
1.2. Contenido escaso 54.4 24.3 54.8 24.4 .84 .84 0.02
1.3. Temperamentalmente apático 45 .2 34.0 44.4 33 .0 .91 .88 -0.02
2A. Evitativo 52 .8 33 .3 51 .1 31.7 .92 .91 -0.05
2A.1. lnterpersonalmente aversivj 61.3 29.6 60.7 29.8 .93 .93 -0 .02
2A.2. Autoimagen alienada 43.4 32 .2 44.1 31 .6 .88 .87 0.02
2A.3. Contenido vejatorio 48 .0 33.9 45.4 33 .3 .87 .85 -0.08
2B. Melancólico 46.5 33 .4 45.2 34.8 .93 .93 -0.04
28 .1. Cognitivamente fatalista 45 .6 32.9 40.9 30.9 .90 .88 -0.15
2A.2. Autoimagen inútil 44.1 35 .7 43.8 36 .9 .90 .90 -0.01
28.3. Temperamentalmente afligido 41.8 35.3 42 .8 35 .1 .91 .91 0 .03
3. Dependiente 53 .2 29 .0 53 .9 31 .0 .85 .83 0.02
3.1. Expresivamente pueril 46 .8 32 .3 44.0 32.1 .89 .85 -0.09
3.2. lnterpersonalmente sumiso 52 .3 28.3 51 .8 29.3 .88 .88 -0 .02
3.3. Autoimagen inepta 43.8 32.8 44.7 33 .0 .89 .88 0.03
4A. Histriónico 54.5 25.6 55 .1 24.4 .96 .97 0 .02
4A.1. Expresivamente dramático 50.5 34.8 50 .3 34.7 .90 .90 -0.01
4A.2. lnterpersonalmente buscador de atención 59.6 24.8 59.8 24.6 .93 .94 0.01
4A.3. Temperamentalmente inconstante 61.4 26.4 59 .0 26.2 .86 .87 -0.09
4B. Tempestuoso 55.7 24.2 55.7 23.6 .91 .92 0.00
48.1. Expresivamente impetuoso 55.3 25.4 54.2 25 .0 .83 .85 -0 .05
48.2. lnterpersonalmente eufórico 55 .2 26 .9 57.3 24.9 .90 .89 0 .08
48.3. Autoimagen sobreestimada 62.3 25.5 62 .1 26.5 .87 .89 -0.01
s. Narcisista 54.2 26.5 51.7 27.7 .86 .87 -0.09
5.1 . lnterpersonalmente explotador 49.1 32.6 46.8 33 .8 .83 .83 -0.07
5.2. Cognitivamente expansivo 59.4 24.5 59 .5 23 .2 .85 .87 0.00
5.3. Autoimagen admirable 52 .7 30.0 50 .8 30.9 .60 .63 -0 .06
6A. Antisocial 46 .6 26.2 47.6 25 .3 .77 .77 0 .04
6A.1. lnterpersonalmente irresponsable 54.2 27.4 51.5 29.0 .73 .76 -0.10
6A.2. Autoimagen autónoma 42.3 26.8 42 .9 27.0 .66 .66 0.02
6A.3. Dinámicas de irreflexión (paso al acto) 47.6 32.6 48.5 32 .1 .79 .76 0.03
6B. Sádico 41 .7 24.6 39.7 24.2 .87 .87 -0 .08
68.1. Expresivamente precipitado 46.8 26 .6 46 .1 24.2 .81 .79 -003
68.2. lnterpersonalmente desagradable 46.7 29.6 42 .8 31.2 .77 .75 -0.13
68.3. Arquitectura eruptiva 42 .2 33 .0 40.0 32 .8 .69 .65 -0.07
7. Compulsivo 62 .3 18.4 61 .6 17.9 .80 .75 -0.04
7.1. Expresivamente disciplinado 62 .9 27 .1 62 .3 26.3 .86 .84 -0.02
7.2. Cognitivamente constreñido 47 .3 29.9 42.9 28.9 .92 .91 -0 .15
7.3. Autoimagen responsable 67.0 17.3 67.1 15.5 .79 .81 0 .00
SA. Negativista 47 .0 27.5 44.7 27.4 .89 .89 -008
8A.1. Expresivamente resentido 48.6 30.0 46.2 313 .83 .82 -0.08
8A.2. Autoimagen descontenta 49.9 28.0 46.9 29.9 .88 .87 -0.10
8A.3. Temperamentalmente irritable 37 .0 30.9 36.2 29.7 .89 .90 -0 .03
8B. Masoquista 43.4 27.7 43.4 29.0 .90 .89 0 .00
88.1 . Autoimagen desmerecedora 42 .5 28.9 40 .9 30.7 .88 .86 -0 .05
88.2. Arquitectura invertida 45.1 29.7 44.3 29 .3 .85 .84 -0 .03
88.3. Temperamentalmente disfórico 43 .9 27.7 45 .8 27.0 .90 .88 0 .07

• Las correlaciones se corrigieron de acuerdo con la variabilidad de la muestra de tipificación española (Allen y Yen, 2002; Magnusson, 1967).

bla diferencia típica es la diferencia entre las medias de las dos aplicaciones dividida por la raíz cuadrada de la varianza común: calculada mediante la fórmula de Cohen
(1996, fórmula 10.4).

72 MCMI-IV Capítulo 6 Fiabilidad y validez


Tabla 6.3. Fiabilidad test-retest de las escalas y facetas del MCMI-IV (datos españoles) (continuación)

Primera aplicación Segunda aplicación


r,, Diferencia
Media Dt Media Dt r,, corregidoª típicab
Patología grave de la personalidad
s. Esquizotípico 40 .5 29.8 39.4 29.3 .93 .91 -0.04
5.1 . Cognitivamente circunstancial 47 .1 32 .9 44.5 33.0 .92 .90 -0.08
5.2. Autoimagen disociada 46 .2 30.6 46.6 28 .2 .90 .89 0.0 1
5.3. Contenido caótico 49.7 29.4 47.8 3 1.3 .88 .88 -0,06
c. Límite \ 42 .7 30.3 42.0 30.2 .87 .87 -0 ,02
C.1 . Autoimagen inestable 39.8 35.1 38.0 34.7 .92 .91 -O.OS
C.2. Arquitectura disgregada 48. 1 30.1 464 314 .87 .86 -0.06
C.3. Temperamentalmente lábil 38.9 31.8 36.8 31 .7 .83 .82 -0 .07
P. Paranoide 48.2 29 .2 45. 3 29.9 .85 .86 -0 .10
P.1. Expresivamente defensivo 48.9 27 .6 45 .8 29.1 .80 .83 -0.1 1
P.2. Cognitivamente desconfiado 50.6 32.1 46.8 33.3 .90 .89 -0,12
P.3. Dinámicas de proyección 48 .6 31. 1 48.9 32 .6 .87 .88 0.01
Síndromes clínicos
A. Ansiedad generalizada 49.5 32 .5 46,1 33.5 .9 1 .90 -0.1O
H. Síntomas somáticos 46.2 33.2 45 .7 32 .7 .89 .88 -0.01
N. Espectro bipolar 49.8 27 .0 46.3 26.3 .86 .83 -0,13
D. Depresión persistente 48.6 34.9 46.0 35.0 .93 .93 -0 ,07
B. Consumo de alcohol 43. 1 35 .3 45 .1 35.0 .79 .79 0.06
T. Consumo de drogas 45.7 35.9 SO.O 34.1 .75 .69 0.1 2
R. Estrés postraumático 43.5 30 .7 4 1.5 31 .0 .88 .86 -0.07
Síndromes clínicos graves
SS. Espectro esquizofrénico 44.6 29.5 424 29.8 .92 .90 -0.07
ce. Depresión mayor 43.8 37 .1 43 .7 38.4 .92 .9 1 0.00
PP. Delirante 48.5 27.6 46.7 29.0 .84 .85 -0,06

' Las correlaciones se corrigieron de acuerdo con la variabilidad de la muest ra de t ipifi cación española (Al len y Yen, 2002; Magn usson, 1967).

• La diferenci a t ípica es la diferencia entre las medias de las dos aplicaciones dividida por la raíz cuadrada de la varia nza común, calculada med iante la fórmula de Cohen
(1996, fórmula 10.4).

MCMI-IV Capítulo 6 Fiabil idad y validez 73


Vaidez
La validez es el aspecto más importante desde el punto de vista de la construcción de un test. Las definiciones
actuales de validez hacen referencia al grado de evidencia que apoya la interpretación de las puntuaciones
de un test con un fin determinado (AERA, APA y NCME, 2014; Sattler, 2008). Por consiguiente, es el propio
usuario del test quien debe evaluar si las evidencias disponibles justifican el uso que desea darle al test.

A continuación se analizan las evidencias de la validez de la adaptación española del MCMI-IV basadas en
las intercorrelaciones de las escalas, en las relaciones con otras medidas y en la capacidad de predecir las
valoraciones de los profesionales clínicos.
\

lntercorrelaciones de las escalas


En la tabla 6.4 figuran las correlaciones entre las puntuaciones de las escalas del MCMI-IV. Para facilitar la
comparación de los rasgos de la personalidad, la psicopatología y los estilos de respuesta, se presentan jun-
tas las escalas de los patrones de la personalidad, las de los síndromes clínicos y los índices modificadores.

Respecto a los patrones de la personalidad (1-P), las correlaciones negativas más altas se observan entre
la escala 4A (Histriónico) y la mayoría de las escalas de los patrones de la personalidad; y entre la escala
48 (Tempestuoso) y la mayoría de las escalas de los patrones de personalidad. Sin embargo, y como era
previsible, la correlación entre la escala 4A y 48 es alta y positiva; dado que en ambas escalas tienden a des-
tacar rasgos de la personalidad que, cuando se presentan con moderación, son positivos. Otra correlación
negativa significativa se encuentra entre las escalas 7 (Compulsivo) y 6A (Antisocial), posiblemente debido a
que tienen tendencias opuestas de atribución de la responsabilidad y la culpa. Las correlaciones positivas
más altas se observan entre las escalas 28 (Melancólico), 88 (Masoquista) y C (Límite), posiblemente porque
todas ellas comparten rasgos relacionados con la baja autoestima y el sentimiento de no ser merecedores
de aspectos positivos.

En cuanto a los síndromes clínicos (A-PP), los patrones de correlaciones son los esperados. Las correlacio-
nes más altas se observan entre la escala CC (Depresión mayor) y las escalas D (Depresión persistente) y H
(Síntomas somáticos); así como entre estas dos últimas escalas. Estas tres escalas comparten síntomas de
enlentecimiento psicomotriz y problemas físicos. En general, se observan correlaciones moderadas o altas
entre la escala A (Ansiedad generalizada) y el resto de las escalas. Las escalas A (Ansiedad generalizada) y
SS (Espectro esquizofrénico) muestran una correlación alta, que posiblemente refleja la tendencia común a
presentar interferencias cognitivas abrumadoras.

Respecto a los índices modificadores (X, Y y Z), las correlaciones reflejan los patrones previstos. Por una par-
te, se observa una correlación alta entre las escalas X (Sinceridad) y Z (Devaluación), lo cual es consistente
con la realidad clínica: mayores niveles de franqueza asociados a la tendencia de mostrar una imagen más
negativa de uno mismo. Por otra parte, al contrario, la escala Y (Deseabilidad) correlaciona negativamente
con los otros dos índices modificadores, lo cual es consistente con la negación del patrón de petición de
ayuda.

Correlaciones con el BSI 18 y el MCMl-111


Las correlaciones entre dos instrumentos indican el grado en que miden dimensiones similares. Las puntua-
ciones de las escalas del MCMI-IV se compararon con otras dos medidas de la psicopatología de los adultos:
el Inventarío breve de 18 síntomas (8SI 18; Derogatis, 2013) y el MCMl-I11 (Millon, 2011 [ed. orig. 2007]). Los
datos demográficos de la muestra de cada estudio figuran en la tabla 6.2.

74 MCMI-IV Capítulo 6 Fiabil idad y validez


~ Tabla6.4 . Correlaciones entre fas tasas base de fas escalas del MCMI-IV (datos españoles)
(")
~

'<
Escala 1 2A 2B 3 4A 4B 5 6A 6B 7 8A 8B 5 e p A H N D B T R SS ce pp X y z
.,(") 1
-o
;:;.•
e:
i5 2A .71
a,

2B .64 .76
"T1
¡;;·
g 3 .48 .67 .65
.,e:a. 4A -.68 -.73 -.50 -.41
'<
<
!!!. 4B -.56 -.66 -.59 -.45 .81
e:
(D
N 5 .04 -.08 .00 -.08 .34 .36
6A .14 .08 .14 .05 .12 .09 .56
6B .3 1 .27 .36 .15 -.06 -.11 .39 .48
7 .03 .03 .03 .08 .00 .15 -.03 -.35 -.07
8A .55 .61 .71 .51 -.30 -.33 .29 .32 .63 .05
8B .60 .76 .87 .64 -.49 -.57 .06 .23 .39 -.03 .69
s .71 .75 .79 .57 -.47 -.47 .20 .29 .48 .01 .77 .79
e .61 .70 .88 .61 -.42 -.50 .13 .28 .47 .01 .77 .87 .83
p .57 .57 .52 .39 -.30 -.20 .36 .29 .53 .07 .76 .54 .72 .55
A .50 .56 .73 .53 -.33 -.40 .09 .14 .33 .06 .62 .64 .75 .73 .48
H .49 .49 .66 .42 -.35 -.47 .06 .08 .24 .01 .51 .57 .59 .64 .38 .70
N .17 .15 .27 .1 7 .18 .19 .54 .49 .49 -.04 .49 .29 .44 .40 .41 .37 .24
D .65 .72 .92 .63 -.50 -.61 .02 .14 .34 .00 .69 .82 .77 .86 .50 .75 .76 .25
B .27 .30 .37 .26 -.1O -.13 .31 .56 .40 -.15 .41 .46 .42 .44 .35 .28 .19 .41 .33
T .06 .03 .03 .02 .07 .08 .25 .60 .30 -.29 .15 .11 .15 .14 .17 .04 .02 .29 .04 .38
R .45 .45 .60 .40 -.22 -.26 .20 .23 .38 .07 .6 1 .56 .66 .66 .50 .78 .56 .39 .63 .32 .13
SS .64 .69 .76 .55 -.40 -.42 .20 .25 .46 .06 .75 .72 .91 .81 .70 .83 .64 .44 .77 .36 .11 .70
ce .58 .58 .81 .50 -.41 -.54 .03 .10 .29 .01 .60 .69 .68 .79 .43 .74 .86 .23 .91 .24 .01 .62 .72
pp .44 .41 .43 .31 -.1 1 -.06 .49 .35 .44 .06 .63 .44 .66 .49 .78 .48 .39 .50 .43 .34 .19 .48 .66 .40
X .63 .65 .75 .60 -.25 -.22 .45 .43 .62 .15 .85 .74 .82 .81 .77 .66 .53 .58 .73 .51 .22 .64 .79 .64 .70
y -.59 -.69 -.60 -.47 .79 .90 .27 -.06 -.20 .28 -.40 -.61 -.53 -.54 -.26 -.43 -.45 .10 -.61 -.25 -.07 -.30 -.46 -.51 -.12 -.29
...
(11
z .62 .68 .88 .60 -.44 -.53 .08 .18 .41 .02 .75 .79 .79 .89 .54 .83 .79 .34 .93 .33 .06 .70 .81 .90 .49 .76 -.54
Los resultados de las correlaciones entre las escalas del MCMI-IV y las escalas del BSI 18 se presentan en
la tabla 6.5. Se utilizaron los baremos españoles de trabajadores en activo del BSI 18 específicos para cada
uno de los sexos. En general, el patrón de correlaciones es consistente con los valores esperados. Por ejem-
plo, las correlaciones más altas de la dimensión de Somatización del BSI 18 se observan con las escalas A
(Ansiedad generalizada) y H (Síntomas somáticos) del MCMI-IV. Asimismo, las correlaciones más altas de la
dimensión de Depresión del BSI 18 se dan con las escalas D (Depresión persistente), CC (Depresión mayor)
y C (Límite) del MCMI-IV. En lo que se refiere a la dimensión de Ansiedad del BSI 18, la correlación más alta
se observa con la escala A (Ansiedad generalizada) del MCMI-IV. Por último, el Índice global de severidad
(IGS) del BSI 18 muestra las corr,elaciones más elevadas con las escalas CC (Depresión mayor) y A (Ansiedad
generalizada).

Tabla 6.5. Correlaciones entre el MCMI-IV y el BSI 18 (datos españoles)


8SI 18

MCMI-IV Somatización Depresión Ansiedad IGS Media Dt

Patrones clínicos de la personalidad

1 Esqui zoide .30 .52 .34 .46 54.2 25 .5


2A Evitativo .33 .53 .35 .47 58.3 32 .1
28 Melancólico .45 .7 5 .5 1 .67 55 .0 3 1.4
3 Dependiente .45 .57 .40 .55 59 .5 28.9
4A Histriónico -.15 -.34 -.23 -.27 53.4 23 .5
48 Tempestuoso -.22 -.51 -.30 -.4 1 so.o 24.8
s Narcisista -.07 -.02 -.06 -.03 48.4 28 .1
6A Antisocial .02 .07 .01 .07 49.4 22 .6
68 Sádico .03 .19 .20 .20 48.2 24.6
7 Compulsivo .05 .08 .13 .09 59 .6 16.0
SA Negativista .33 .53 .43 .5 1 50 .3 28.3
88 Masoquista .37 .75 .51 .64 50. 2 25 .2
Patología grave de la personalidad

s Esquizotípico .40 .64 .53 .62 49 .0 27 .7


c Límite .45 .77 .50 .69 51.1 29.0
p Paranoide .17 .32 .2 5 .30 46. 5 33 .7
Síndromes clínicos

A Ansiedad generalizada .65 .60 .76 .77 61 .2 33 .5


H Síntomas somáticos .61 .6 1 .65 .72 54. 5 33 .2
N Espectro bipolar .15 .15 .12 .18 52 .2 24. 2
D Depresión persistente .54 .79 .59 .75 57.4 32 .7
8 Consumo de alcohol .22 .13 .15 .20 40.7 35.3
T Consumo de drogas .19 .07 -.07 .09 49 .5 29 .5
R Estrés postraumático .49 .51 .49 .57 51 .8 27.9
Síndromes clínicos graves

SS Espectro esquizofrénico .52 .63 .67 .71 53 .5 26.9


ce Depresión mayor .60 .77 .67 .79 57.3 34.7
pp Delirante .30 .27 .24 .32 46 .1 30.7
Media 63 .1 64.5 63 .1 65. 3
Dt 11.1 10. 5 11.1 10.0

Nota: IGS=Índice global de severidad.

76 MCMI-IV Capítulo 6 Fiabilidad y validez


Finalmente, se compararon las puntuaciones de las escalas de la adaptación española del MCMI-IV con las
de las escalas de la adaptación española del MCMl-111 para establecer un vínculo entre ambas versiones.
como muestra la tabla 6.6 las correlaciones entre las puntuaciones de las escalas correspondientes son
altas; en la mayoría de los casos con valores iguales o superiores a .70. Las correlaciones más bajas se ob-
servan en las escalas 5 (Narcisista), 7 (Compulsivo) y C (Límite).

En cuanto a las diferencias entre las medias de las puntuaciones de las escalas correspondientes son, en ge-
neral, entre moderadas y pequeñas. Las diferencias más grandes se observan en la escala 4 (Histriónico) del
MCMl-111 en relación con las escalas 4A (Histriónico) y 4B (Tempestuoso) del MCMI-IV. También se observan
ligeras diferencias en las medias de l~s escalas A (Ansiedad generalizada), N (Espectro bipolar), B (Consumo
de alcohol) y R (Estrés postraumático) del MCMI-IV respecto a las escalas correspondientes del MCMl-111.
Estas diferencias pueden deberse a ligeros cambios en el contenido de los ítems de la escala y a la mayor
sensibilidad de las escalas.

MCMI-IV Capítulo 6 Fiabilidad y validez 77


Tabla 6.6. Correlaciones entre el MCMI-IVy el MCMl-111 (datos españoles)

al MCMl-111
MCM-IV 1 2A 28 3 4 5 6A 68 7 8A 88 S C P A H N D 8 T R SS ce pp !Media Dt

Patrones clínicos de la personalidad

1 Esquizoide .75 .69 .37 .33 -.71 -.57 -.02 .15 -.28 .27 .43 .61 .35 .54 .45 .48 .03 .59 .03 -.04 .38 .56 .58 .24 53.3 27 .1
2A Evitativo .55 .80 .46 .51 -.72 -.62 -.09 .20 -.31 .29 .45 .68 .42 .48 .59 .54 .10 .63 .00 -.11 .43 .65 .63 .18 49.3 35.0
28 Melancólico .48 .58 .68 .62 -.47 -.58 .01 .23 -.27 .43 .55 .52 .48 .43 .65 .70 .31 .83 .02 -.02 .59 .66 .79 .12 42.2 33 .0
3 Depend iente .32 .60 .51 .70 -.42 -.46 -.04 .17 -.22 .29 .41 .47 .44 .42 .62 .52 .15 .58 -.02 -.08 .47 .59 .60 .21 51.0 27 .9
4A Histriónico -.64 -.80 -.35 -.37 .81 .80 .25 .06 .20 .00 -.33 -. 52 -.22 -.32 -.45 -.44 .17 -.58 .10 .24 -.26 -.48 -.51 -.11 56.3 26.3
48 Tempestuoso -.47 -.66 -.37 -.38 .61 .77 .17 -.06 .35 .01 -.32 -.39 -.35 -.17 -.43 -.45 .09 -.59 .04 .17 -.24 -.48 -.54 .02 56.2 25.5

5 Narcisista -.26 -.32 -.01 -.09 .23 .56 .40 .39 -.15 .39 -.01 .07 .17 .13 -.09 -.22 .42 -. 15 .20 .34 .08 .01 -.17_,.- .27 54.5 26 .6

6A Antisocial -.05 -.05 .04 .12 -. 06 .23 .71 .54 -.45 .45 .11 .09 .31 .29 -.01 -.14 .43 .00 .59 .61 .10 .20 -.04 .13 49 .5 27.5

68 Sádico .19 .15 .34 .19 -.13 .16 .49 .73 -.35 .66 .30 .36 .57 .42 .29 .12 .52 .25 .23 .40 .37 .44 .25 .26 44.6 25 .7
7 Compulsivo .03 -.16 .24 .13 .11 .10 -.15 -.05 .45 .17 .04 .03 ~ 11 .00 .20 .11 .05 .06 -.12 -.19 .30 .02 .04 -.06 62.4 20 .0
8A Ne gativista .41 .37 .53 .45 -.35 -. 16 .31 .52 -.27 .74 .45 -~ ~ .64 .49 .47 .47 .55 .15 .25 .58 .62 .57 .23 47 .1 29 .8
88 Masoquista .45 .63 .57 .59 -.55 -.57 .07 .21 -.38 .41 .61 .50 .53 .35 .55 .53 .23 .73 .07 .06 .50 .66 .65 .02 40 .1 27.3
Patología grave de la personalidad
S Esquizotípico \ .59 .64 .50 .50 -.62 -.51 .04 .25 -.35 .37 .51 .73 .48 .63 .60 .53 .27 .65 .06 .04 .53 .69 .64 .35 40.8 28.4
C Límite .48 .48 .58 .50 -.39 -.45 .15 .29 -.32 .47 .49 .47 .54 .45 .55 .59 .34 .74 .10 .10 .57 .68 .75 .14 42 .6 30.3
P Paranoide .57 .55 .40 .38 -.54 -.31 .15 .36 -.23 .46 .39 .68 .38 .84 .52 .51 .34 .50 .09 .12 .45 .61 .54 .55 51.2 29.9
Síndromes clínicos

A Ansiedad generalizada .43 .48 .59 .57 -.31 -.43 .11 .32 -.25 .36 .41 .51 .46 .49 .72 .67 .42 .67 .16 .08 .62 .65 .72 .29 47 .9 33 .3
H Síntomas somáticos .44 .48 .53 .48 -.31 -.48 -.07 .1 O -.18 .29 .43 .38 .33 .38 .55 .75 .29 .75 -.04 -.05 .42 .57 .77 .14 45.5 32 .1
N Espectro bipolar -.11 -.16 .24 .09 .1O .29 .46 .47 -.32 .52 .19 .18 .33 .32 .14 .08 .71 .15 .25 .40 .25 .25 .13 .24 60 .0 24.5
;::: D Depresión pe rsistente .53 .56 .62 .59 -.47 -.55 .00 .21 -.26 .39 .52 .49 .43 .45 .64 .76 .31 .87 .02 .00 .54 .68 .86 .15 45 .2 35.1
o
;:::
8 Consumo de alcohol .07 -.11 .05 .06 -.11 .08 .62 .37 -.43 .22 .08 .05 .23 .16 -.02 -.07 .29 .05 .65 .57 .13 .16 .04 .08 47 .1 40.3
'< T Consumo de drogas -.02 -.01 -.14 .07 -.13 .04 .61 .48 -.35 .18 .04 -.09 .28 .09 - 03 -.1 O .26 -.06 .54 .69 .01 .11 .05 .07 52 .2 34.3
o R Estrés po straumático .40 .25 .41 .41 -.22 -.18 .22 .31 -.16 .42 .23 .34 .37 .39 .59 .47 .35 .48 .16 .26 .70 .42 .51
lll
'O
.23 38.6 30.9
É~
Síndromes clínicos graves
o
a,
SS Espectro esquizofrénico .59 .57 .56 .52 -.51 -.47 .08 .29 -.25 .43 .49 .70 .48 .69 .69 .61 .42 .71 .12 .04 .62 .80 .72 .43 44.4 27.9
.,,¡¡;· CC Depresión mayor .52 .53 .56 .50 -.41 -.52 -.03 .20 -.21 .34 .45 .44 .40 .40 .62 .80 .31 .84 -.01 -.01 .50 .63 .91 .12 43 .5 37.2
g
a:
lll
PP Delirante .38 .36 .37 .39 -.34 -.17 .14 .25 -.15 .27 .25 .67 .27 .72 .52 .33 .32 .33 .18 .11 .50 .53 .37 .67 48 .8 26 .4
a.
'< Media 49.5 47.4 43 .5 50 .1 43 .6 56 .7 46 .0 45 .8 59 .1 46 .0 37.5 41 .4 43 .7 51.3 62 .7 43 .8 52 .3 43.7 56.5 48.9 45.4 45.7 41 .1 53 .6
<
'!!. Dt
a: 22.9 24.4 26 .1 24 .8 25.9 20.9 23.4 21 .8 22.0 25 .5 19.8 25 .3 21.3 24.5 32 .1 30.7 24.8 32 .8 22.4 30.2 25 .7 28.7 29 .9 29 .3
~
Efici encia diagnóstica
corno se ha expuesto en el capítulo 4 y 5, diversos profesionales cumplimentaron el cuestionario para el
clínico sobre cada uno de los pacientes que participaron en la adaptación española del MCMI-IV. En este
cuestionario, los profesionales indicaron, para cada patrón de la personalidad (1-P) y cada síndrome clínico
(A-PP), el nivel de disfunción del paciente. Para consultar la descripción de cada nivel de disfunción, véase
el anexo G. Estas 942 valoraciones de los profesionales, utilizadas para establecer las prevalencias a partir
de las cuales se crearon las tasas base, permitieron evaluar la eficiencia diagnóstica de las puntuaciones de
las escalas del MCMI-IV.
En primer lugar, para cada escala del MCMI-IV, se clasificó a los pacientes en dos categorías en función de
su tasa base: positivo (tasa base igual o superior a 75) o negativo (tasa base inferior a 75). En segundo lugar,
y corno criterio de referencia del verdadero diagnóstico del paciente, se utilizaron las valoraciones de los
profesionales para clasificar a los pacientes en dos categorías: con trastorno (nivel de disfunción grave o con
diagnóstico DSM-5 o CIE-10) o sin trastorno (nivel de disfunción ninguno, leve o moderado).

La figura 6.1 presenta las combinaciones que surgen al comparar la clasificación de los pacientes en función
del test (puntuación de la tasa base) y en función del criterio de referencia (valoración de los profesionales).
Estas combinaciones permiten calcular los valores de sensibilidad y especificidad que permiten analizar la
validez diagnóstica de un test. La sensibilidad se obtiene mediante la operación a -;- (a + b); y la especifici-
dad, mediante d -;- (c + d). La sensibilidad indica la probabilidad de que un sujeto que presenta un determi-
nado trastorno obtenga un resultado positivo en el test. La especificidad indica la probabilidad de que un
sujeto que no presenta un determinado trastorno obtenga un resultado negativo en la medición de dicho
problema en el test.

Clasificación del test

Figura 6.1. Combinaciones posibles en función de la clasificación del test y del criterio de referencia

Otros dos estadísticos que permiten analizar la validez diagnóstica son el valor predictivo positivo (VPP) y el
valor predictivo negativo (VPN).

El VPP se calcula a partir de la siguiente fórmula:

VPP = (a x TB) -;- [(a x TB) + (1 - TB) x c]

donde a y e representan las frecuencias indicadas en la figura 6.1; y TB, la tasa base. El VPP se interpreta
como la probabilidad de que un sujeto que obtiene un resultado positivo en un test presente el trastorno
medido por dicho test.

El VPN se calcula a partir de la siguiente fórmula:

VPN = [d x (1 - TB)] -;- [(d x (1 - TB)) + (b x TB)]

Y se interpreta como la probabilidad de que un sujeto que obtiene un resultado negativo en un test no pre-
sente el trastorno medido por dicho test.

Un VPP = 1 indica que no hay falsos positivos, y un VPP = 0.5 indica que hay un 50 % de falsos positivos.
Igualmente, un VPN = 1 indica que no hay falsos negativos, y un VPN = 0.5 indica que hay un 50 % de falsos
negativos.

Los valores de sensibilidad y especificidad son independientes de la prevalencia del trastorno correspon-
diente, pero el VPP y el VPN no lo son. Por ello, la sensibilidad y la especificidad ofrecen datos estadísticos
globales sobre la precisión de la clasificación proporcionada por los resultados de un test, si bien estos datos

MCMI-IV Capítulo 6 Fiabilidad y validez 79


estadísticos pueden ser engañosos para determinadas prevalencias. Por ejemplo, un test puede mostrar va-
lores adecuados tanto de sensibilidad como de especificidad y, aun así, identificar un elevado porcentaje de
falsos positivos cuando se aplica en poblaciones con una alta prevalencia del trastorno. Por consiguiente, es
aconsejable proporcionar el VPP y el VPN para distintas tasas de prevalencia, dado que la frecuencia de los
trastornos varía según el ámbito clínico (p. ej. , un centro de salud mental general o un centro especializado
en trastornos depresivos).
En la tabla 6.7 se presentan los valores de eficiencia diagnóstica para las escalas de los patrones de la per-
sonalidad y las de los síndromes clínicos.

Tabla 6.7. Valores de eficiencia diagnóstica de las escalas del MCMI-IV (datos españoles)

Tasas de prevalencia del trastorno


Valor
Escala Sensibilidad Especificidad predictivo 5% 10% 15 % 20% 30% 50%
Patrones clínicos de la
personalidad
Esquizoide .52 .80 VPP .1 2 .23 .32 .40 .53 .73
1
VPN .97 .94 .90 .87 .80 .63
Evitativo .78 .60 VPP .09 .18 .25 .33 .45 .66
2A
VPN .98 .96 .94 .92 .86 .73
Melancólico .75 .63 VPP .10 .18 .26 .34 .47 .67
2B
VPN .98 .96 .93 .9 1 .85 .72
Dependiente .57 .62 VPP .07 .14 .2 1 .27 .39 .60
3
VPN .97 .93 .89 .85 .77 .59
Histriónico .33 .80 VPP .08 .16 .23 .29 .42 .63
4A
VPN .96 .92 .87 .83 .74 .54
Tempestuoso .34 .88 VPP .13 .24 .33 .41 .55 .74
4B
VPN .96 .92 .88 .84 .76 .57
Narcisista .40 .85 VPP .13 .23 .32 .40 .54 .73
5
VPN .96 .93 .89 .85 .77 .59
Antisocial .50 .90 VPP .2 1 .36 .47 .56 .68 .83
6A
VPN .97 .94 .91 .88 .8 1 .64
Sádico .33 .94 VPP .21 .36 .48 .56 .69 .84
6B
VPN .96 .93 .89 .85 .77 .58
compulsivo .30 .82 VPP .08 .16 .23 .30 .42 .63
7
VPN .96 .91 .87 .83 .73 .54
Negativista .39 .78 VPP .09 .16 .24 .3 1 .43 .64
SA
VPN .96 .92 .88 .84 .75 .56

8B Masoquista .22 .85 VPP .07 .14 .20 .26 .38 .59
VPN .95 .91 .86 .8 1 .72 .52
Patología grave de la
personalidad

s Esquizotípico .29 .86 VPP .10 .19 .27 .34 .47 .67
VPN .96 .92 .87 .83 .74 .5 5

e Límite .52 .81 VPP .13 .24 .33 .4 1 .54 .74


VPN .97 .94 .91 .87 .80 .63
p Paranoide .56 .79 VPP .12 .23 .32 .40 .53 .73
VPN .97 .94 .9 1 .88 .81 .64

80
-- MCMI -IV Capítu lo 6 Fiabilidad y validez
Tabla 6.7. Valores de eficiencia diagnóstica de las escalas del MCMI-IV (datos españoles) (continuación)

Tasas de prevalencia del trastorno


Valor
Escala Sensibilidad Especificidad predictivo 5% 10 % 15 % 20% 30% 50%
Síndromes clínicos
A Ansiedad generalizada .67 .56 VPP .07 .15 .21 .28 .40 .60
VPN .97 .94 .9 1 .87 .80 .63
H Síntomas somáticos .55 .76 VP P .11 .2 1 .29 .37 .50 .70
\ VPN .97 .94 .91 .87 .80 .63
N Espectro bipolar .33 .82 VP P .09 .17 .24 .3 1 .44 .65
VPN .96 .92 .87 .83 .74 .55
o Depresión persistente .71 .7 1 VPP .12 .22 .3 1 .38 .52 .7 1
VPN .98 .96 .93 .91 .85 .7 1
B Consumo de alcohol .73 .89 VPP .26 .43 .54 .63 .74 .87
VPN .98 .97 .95 .93 .89 .77
T Consumo de drogas .82 .92 VPP .35 .53 .64 .72 .8 1 .91
VPN .99 .98 .97 .95 .92 .84
R Estrés postraumático .42 .85 VPP .13 .23 .33 .4 1 .54 .73
VPN .97 .93 .89 .85 .77 .59
Síndromes clínicos graves
SS Espectro esquizofrénico .26 .86 VPP .09 .17 .25 .32 .45 .65
VPN .96 .9 1 .87 .82 .73 .54
ce Depresión mayor .56 .71 VPP .09 .18 .26 .33 .46 .66
VPN .97 .94 .90 .87 .79 .62
pp Delirante .40 .9 1 VPP .20 .34 .45 .54 .67 .82
VPN .97 .93 .90 .86 .78 .60

En la tabla 6.7, para cada escala se presenta el VPP y el VPN de seis tasas de prevalencia (5 %, 10 %, 15 % ,
20 %, 30 % y 50 %), de modo que se cubre la variabilidad de las tasas de prevalencia de las escalas de los
patrones de la personalidad y de los síndromes clínicos del MCMI-IV. Como muestra la tabla, el VPP aumen-
ta conforme aumenta la tasa de prevalencia; mientras que el VPN disminuye conforme aumenta la tasa de
prevalencia (para más información sobre esta relación, véase Glaros y Kline, 1988). Los valores de sensibili-
dad son iguales o superiores a .50 para 13 de las 25 escalas (lo que indica una probabilidad igual o superior
al 50 % de que una paciente con una puntuación elevada realmente presente el trastorno). Los valores de
especificidad son superiores a .50 para todas las escalas.

MCMI-IV Capítulo 6 Fiabil idad y validez 81


Anexo A
\

Ítems

1. Últimamente parece que me quedo sin fuerzas, 16. Últimamente he comenzado a sentir deseos de
incluso por la mañana. destrozar cosas.

2. Siempre me aseguro de que mi trabajo esté bien 17. Las cosas que hoy van bien no durarán mucho
planeado y organizado. tiempo.

3. Disfruto haciendo tantas cosas diferentes que no 18. A veces, cuando las cosas empiezan a irme mal ,
puedo decidir por cuál empezar. me siento como si estuviera loco o fuera de la
realidad .
4. Me preocupa que las personas de las que
dependo me abandonen. 19. Hago lo que quiero sin preocuparme de las
consecuencias que tenga en los demás.
5. Aunque me da miedo hacer amistades, me
gustaría tener más de las que tengo. 20. Afronto mis actividades diarias con mucha
energía y persistencia.
6. Raramente exteriorizo los pocos sentimientos
que tengo. 21. Nunca perdono una ofensa ni olvido una situación
embarazosa que alguien me haya causado.
7. Me cuesta mantener el equilibrio cuando
camino . 22. Me siento extremadamente deprimido y triste
gran parte del tiempo.
8. Siempre busco oportunidades nuevas que me
resulten emocionantes. 23. Siempre tiendo a culparme cuando las cosas van
mal.
9. Algunas veces puedo ser bastante duro y
desagradable con mi familia. 24. Hace mucho tiempo decidí que es mejor tener
poca relación con la gente.
10. Me gusta ser el centro de atención.
25. Tengo un problema con el alcohol que nos ha
11. De adolescente tuve muchos problemas por mi creado dificultades a mí y a mi familia.
mal comportamiento en la escuela o instituto.
26. Soy una persona socialmente muy reservada y
12. Me da miedo hacerme muy amigo de alguien tímida.
porque podría acabar sintiéndome ridiculizado o
avergonzado. 27. Muchas veces me siento muy alegre y animado
sin ninguna razón .
13. Noto que la gente está hablando de mí cuando
paso a su lado. 28. En las últimas semanas me he sentido agotado
sin ningún motivo en particular.
14. Hace unos años comencé a sentirme un
fracasado. 29. Mi tiempo es más valioso que el de los demás.

15. Si puedo elegir, prefiero hacer las cosas solo. 30. Siempre estoy buscando hacer nuevas amistades
y conocer gente nueva.

MCMI-IV Anexo A ftems 83


31. Desde hace unas semanas estoy muy 52. Siempre me pregunto cuál es la razón real de que
nervioso. alguien sea especialmente agradable conmigo.

32. Simplemente, no he tenido la suerte que otras 53. Mis actividades cotidianas me animan y motivan.
personas han tenido en la vida.
54. Tengo muchas ideas que son avanzadas para los
33. Las ideas me dan vueltas en la cabeza una y otra tiempos actuales.
vez y no desaparecen.
55. Desde que sufrí una conmoción cerebral grave,
34. Desde hace uno o dos año~. al pensar sobre la ya no puedo concentrarme en nada.
vida, me siento muy triste y .,desanimado.
56. Antes la gente decía que me interesaba y me
35. Intento hacerlo todo tan perfecto como sea entusiasmaba demasiado por muchas cosas.
posible.
57. He perdido el apetito por completo, y la mayoría
36. Mi adicción a las drogas hizo que faltara al de las noches tengo problemas para dormir.
trabajo.
58. Desde que era niño he ido perdiendo contacto
37. Mi estado de ánimo varía mucho de un día para con la realidad .
otro.
59. No puedo sentir mucho placer porque no creo
38. Utilizo mi encanto para conseguir lo que quiero. que lo merezca.

39. A menudo pienso que no merezco las cosas 60. Prefiero que me digan lo que tengo que hacer en
buenas que me pasan. lugar de decidir por mí mismo.

40. En el pasado me corté o autolesioné a propósito. 61 . Consumir drogas me ha causado discusiones con
mi familia.
41. Tengo la sensación de que no duermo, y me
levanto tan cansado como al acostarme. 62. El recuerdo de una experiencia muy perturbadora
sigue presente en mis pensamientos y me
42. A menudo dejo que los demás tomen por mí obsesiona.
decisiones importantes.
63. La mayoría de la gente me considera una persona
43. Parece que pocas cosas me entristecen o me prudente y cuidadosa.
alegran.
64. Parece que he perdido el interés en la mayoría de
44. A menudo tengo pensamientos extraños de los las cosas que solía encontrar placenteras, como
que desearía librarme. el sexo.

45. Tengo muchos problemas para controlar el 65. He tenido problemas con la ley un par de veces.
impulso de beber alcohol en exceso.
66. He tenido que ser muy duro con algunas
46. Hago amistades con mucha más facilidad que la personas para mantenerlas a raya.
mayoría de la gente que conozco.
67. Estoy muy seguro de mí mismo.
47. Me da vergüenza el maltrato que sufrí cuando era
joven. 68. La gente intenta hacerme creer que estoy loco.

48. Me parece muy bien que haya normas porque 69. Me doy atracones de comida un par de veces a la
son una buena guía a seguir. semana.

49. El año pasado aparecí en la portada de varias 70. Frecuentemente siento que no hay nada dentro
revistas. de mí, como si estuviera vacío y hueco.

50. A menudo me enfado con la gente que hace las 71. Siempre me ha resultado difícil dejar de sentirme
cosas lentamente. deprimido y triste.

51. Me paso la vida preocupándome por una cosa u 72. Cuando estoy solo y lejos de casa, a menudo
otra. comienzo a sentirme tenso' y entro en pánico.

84 MCMI-IV Anexo A Ítems


73. La gente dice que soy una persona formal y con 94. Tengo un problema con la bebida que he tratado
valores morales. de solucionar sin éxito.

74. Me cuesta controlar mi ira. 95. Alguien ha estado intentando controlar mi mente.

75. Soy una persona muy optimista. 96. La mayoría de las personas que han triunfado han
tenido suerte o han sido deshonestas.
76. Años después, aún tengo pesadillas sobre un
hecho que fue una amenaza real para mi vida. 97. A menudo irrito a la gente dándoles órdenes.
\
77. Me parece que necesito que alguien me oriente 98. No he visto un coche en los últimos diez años.
para hacer las cosas.
99. Siempre me siento cohibido y tenso en las
78. Recientemente he pensado muy en serio en reuniones sociales.
quitarme la vida.
100. Creo que provoco situaciones en las que resulto
79. Hay mala gente que intenta llevarse el mérito de herido o me siento rechazado.
lo que he hecho o pensado.
101 . Me siento profundamente deprimido sin saber por
80. Últimamente estoy destrozado. qué.

81. Consumir drogas puede ser irresponsable, pero 102. La gente dice que soy una persona delgada, pero
en el pasado las he necesitado. creo que mis muslos y mi trasero son demasiado
grandes.
82. Soy una persona muy variable, cambio de opinión
y sentimientos continuamente. 103. A menudo disfruto provocando una discusión o
una pelea.
83. Se me da muy bien inventar excusas cuando me
meto en problemas. 104. Tengo mucho cuidado en mantener mi vida como
algo privado, para que nadie pueda aprovecharse
84. Cuando estoy en una fiesta, nunca me aíslo de demí.
los demás.
105. El consumo de drogas me ha causado muchos
85. Parece que echo a perder las buenas problemas.
oportunidades que se cruzan en mi camino.
106. A menudo me echan la culpa por cosas de las que
86. Algunas veces me provoco el vómito después de no soy responsable.
comer.
107. Pensar en el futuro al comienzo de cada día me
87. Soy una persona especial , así que no me importa hace sentir extremadamente deprimido.
lo que piensen los demás.
108. A veces las personas se molestan conmigo porque
88. Observo atentamente a mi familia para saber en dicen que hablo mucho o demasiado deprisa.
quién se puede confiar y en quién no.
109. Yo nunca podría arreglármelas solo.
89. Ciertos pensamientos vuelven a mi mente una y
otra vez. 110. Mi cabeza no funciona bien desde que hace unos
años tuve una lesión cerebral.
90. Pocas cosas en la vida me resultan
placenteras. 111. Me siento solo y vacío la mayor parte del tiempo.

91. Me siento agitado y me cuesta concil iar el sueño 112. La gente se burla de mí a mis espaldas.
porque tengo recuerdos dolorosos dando vueltas
en mi cabeza. 113. Últimamente sudo mucho y me siento muy tenso.

92. A menudo me pierdo en mis pensamientos y me 114. Estas últimas semanas me he sentido cada vez
olvido de lo que está_pasando a mi alrededor. más triste.

93. Nunca he podido dejar de sentir que no valgo 115. Me enfurezco rápidamente con la gente que me
nada para los demás. molesta.

MCMHV Anexo A ítems 85


116. A veces no he podido pasar el día sin tomar 137. A menudo me dejo llevar por la rabia y luego
drogas. me siento muy culpable.

117. Me gusta mucho coquetear. 138. A menudo oigo cosas con tanta claridad que
me molesta.
118. Ya no tengo energía para concentrarme en mis
responsabilidades diarias. 139. Aparte de mi familia, tengo muy pocos amigos
íntimos.
119. Mis emociones no parecen ser tan intensas como
las del resto de la gente. \ 140. La desorganización me hace sentir muy
incómodo.
120. Me siento débil y cansado la mayor parte del
tiempo. 141 . A menudo critico mucho a la gente que me
irrita.
121. Ideas extrañas entran en mi mente, dan vueltas y
vueltas en mi cabeza, y no desaparecen. 142. Tengo muchas cualidades que los demás
querrían tener.
122. Los demás tienen oportunidades que yo no
tengo. 143. Terribles acontecimientos de mi pasado
reaparecen obsesivamente en mis
123. Repito ciertos comportamientos una y otra vez, pensamientos y sueños.
algunas veces para reducir mi ansiedad y otras
para evitar que pase algo malo. 144. Sé que he gastado más dinero en droga del que
debería.
124. He tomado medicación que no me habían
recetado. 145. A menudo, y antes de darme cuenta, me pongo
a gritar enfadado a mis amigos y familiares.
125. Mi vida actual todavía se ve afectada por
recuerdos e imágenes de algo terrible que me 146. Me preocupa que mi cuerpo se desgaste
pasó. rápidamente.

126. A menudo echo a perder las cosas buenas que 147. Está bien burlar la ley si es poco probable que
me ocurren. te atrapen.

127. Voces malvadas intentan apoderarse de mi 148. Creo que hay una conspiración contra mí.
mente.
149. Soy una persona solitaria y no me molesta.
128. Me siento muy culpable cuando pierdo el control.
150. Todavía me aterrorizo cuando pienso en una
129. Mi entusiasmo por el trabajo que hago nunca experiencia traumática que tuve hace años.
disminuye.
151 . Últimamente me he sentido muy culpable
130. Supongo que no soy diferente de mis padres ya porque ya no soy capaz de hacer nada bien.
que, en cierto modo, me he convertido en un
alcohólico. 152. Los castigos nunca me impidieron hacer lo que
quería.
131 . Últimamente tengo que pensar las cosas una y
otra vez sin ningún motivo. 153. Pocas veces creo lo que la gente me dice.

132. Animo a los demás a que admiren lo que digo o 154. Soy una persona muy sociable y extrovertida.
hago.
155. Me entusiasmo con casi todo lo que hago.
133. Dejo de hacer cosas si tengo que hacerlas solo.
156. Estoy confundido sobre quién soy.
134. He intentado suicidarme.
157. Odio pensar en el maltrato que sufrí en la
135. Soy una persona miedosa y reservada. infancia.

136. A las personas que supuestamente son mis 158. Nunca infringiría la ley, aunque pudiera salir
amigos les gustaría hacerme daño. impune.

86 MCMI-IV C, Anexo A ltems


159. Algunos miembros de mi familia dicen que soy 181. A veces me ha reconfortado herirme físicamente.
egoísta y que sólo pienso en mí.
182. Mucha gente ha estado espiando mi vida privada
160. En el último año he cruzado el Atlántico en avión durante años.
30 veces.
183. Cuando quiero, se me da bastante bien engañar
161 . Beber alcohol me ayuda cuando me siento a la gente.
deprimido.
184. Incluso cuando las cosas van bien, creo que
162. Preferiría seguir a alguien antes q1..1e
, ser yo el líder. pronto irán mal.

163. A menudo me vienen ideas a la mente mucho 185. Se me da muy bien animar y motivar a los demás.
más rápido de lo que puedo expresarlas.
186. Estoy dispuesto a pasar hambre para estar aún
164. A menudo me siento tan mal que quiero hacerme más delgado de lo que estoy.
daño de verdad.
187. A menudo estoy irritable y de mal humor.
165. Algunas personas dicen que soy extraño o raro.
188. Siempre intento acabar mi trabajo antes de
166. A veces encuentro consuelo en mi sufrimiento. dedicar tiempo a actividades de ocio.

167. A menudo creo que me han tratado injustamente. 189. Solo las personas excepcionales pueden
comprender mis capacidades.
168. Muestro mi enfado rápidamente a las personas
que no están de acuerdo conmigo. 190. Realmente no entiendo los sentimientos humanos
como los entienden los demás.
169. Casi siempre me siento culpable sin ninguna
razón aparente. 191 . Demasiadas normas impiden que haga lo que
quiero.
170. Desde hace algún tiempo me siento triste y
deprimido y parece que no consigo animarme. 192. A veces siento que merezco ser infeliz.

171. Sé cómo seducir a la gente. 193. He estado abatido y triste gran parte de mi vida.

172. Siempre he tenido que estar atento a la gente que 194. Tiendo a estar de acuerdo con las opiniones de
intenta engañarme. los demás.

173. Siempre estoy dispuesto a aceptar lo que a los 195. Evito la mayoría de las situaciones sociales
demás les gustaría hacer. porque creo que la gente me rechazará.

174. Afronto todos los retos de la vida con una actitud


valiente y enérgica.

175. Nunca siento que tenga algo interesante que


aportar a una conversación.

176. Si un medicamento no me hace efecto, es


probable que lo tome con más frecuencia o
aumente la dosis.

177. En muchos periodos de mi vida he estado tan


animado y he consumido tanta energía que luego
me he sentido muy bajo de ánimo.

178. A menudo me siento muy infeliz conmigo mismo.

179. No me gusta cambiar mi rutina.

180. No necesito tener amigos íntimos como tienen los


demás. <..J

MCMI-IV Anexo A items 87


Anexo B
\

Composición de las escalas


Patrones de la personalidad
Síndromes clínicos
Escalas de validez
Facetas de Grossman
Respuestas significativas

MCMI-IV Anexo B Composición de las escalas 89


Patrones de la personalidad
Puntuación
Número directa
Escala de ítems máxima ltems
Esquizoide 15 23 6, 15, 17, 24, 30, 43, 70, 90, 92, 119, 139, 149, 154, 180, 190

2A Evitativo 18 24 5, 12, 23, 24, 26, 46, 52, 67, 92, 93, 99, 112, 135, 154, 178, 184, 193, 195

2B Melancólico 19 28 17, 22, 23, 39, 51, 53, 59, 70, 71, 90, 93, 111, 126, 169, 170, 175, 178,
184, 193

3 Dependiente 14 23 4, 5, 23, 42, 60, 67, 72, 77, 109, 133, 162, 173, 175, 194

4A Histriónico 17 24 6, 8, 10, 15, 24, 26, 30, 46, 75, 84, 117, 139, 154, 155, 171, 178, 195

4B Tempestuoso 17 25 8, 20, 26, 30, 46, 53, 67, 75, 84,120,129, 142, 154,155,174,178,185

5 Narcisista 16 26 10, 19, 29, 38, 54, 67, 83, 87, 106, 117, 132, 142, 159, 171, 189, 191

6A Antisocial 14 21 11, 19, 36, 38, 48, 65, 83, 105, 147, 152, 158, 159, 183, 191

6B Sádico 14 22 9, 11, 16, 21, 50, 66, 74, 97, 103, 115, 141, 145, 152, 172

7 Compulsivo 13 23 2, 35, 48, 63, 73, 83, 128, 140, 147, 152, 158, 179, 188

8A Negativista 18 26 17, 21, 32, 37, 52, 79, 82, 88, 96, 97, 100, 122,137,167, 168,172,184, 187

8B Masoquista 18 25 4, 12, 20, 23, 39, 59, 70, 75, 85, 93, 100, 126, 156, 164, 166, 178, 192, 195

s Esquizotípico 21 29 13, 18, 24, 44, 58, 70, 90, 92, 93,112,121,123,126,148,156,163,165,
167, 172, 190, 195

e Límite 20 27 4, 16, 18, 37, 59, 70, 80, 82, 93, 100, 111, 126,134, 137, 156, 164, 166, 178,
192, 193
p Paranoide 16 24 13, 21, 24, 52, 68, 79, 88, 96, 104, 136, 148, 153, 167, 172, 180, 195

90 MCMI-IV Anexo B Composición de las escalas


Síndromes clínicos
Puntuación
Número directa
Escala de ítems máxima ltems

A Ansiedad 13 19 31, 33, 41 , 44, 51, 72, 89, 91, 108, 109, 113, 123, 143
generalizada
H Síntomas 10 15 1, 7, 20, 28, 41, 57, 113, 118, 120, 146
somáticos
N Espectro bipolar 13 19 3, 27, 37, 50, 54, 56, 82 , 83, 105, 108, 155, 163, 177
D Depresión 21 2\ 14, 17, 28, 34, 39, 51, 64, 71, 75, 77, 85, 93, 101, 111, 114, 118, 120, 151,
persistente 170, 178, 193
B Consumo 8 13 25, 45, 65, 83, 94, 126, 130, 161
de alcohol
T Consumo 11 18 11, 36, 61, 65, 81, 105, 116, 124, 144, 152, 158
de drogas
R Estrés 14 19 44, 47, 57, 62, 74, 76, 89, 91,110,113,125,143,150,157
postraumático
SS Espectro 21 27 18, 24, 33, 52, 58, 80, 82, 89, 92, 95, 104, 121, 123, 131, 136, 138, 148,
esquizofrénico 156, 165, 172, 182
ce Depresión 17 24 1, 22, 28, 41, 57, 59, 64, 70, 78, 80, 101, 107, 111, 114, 118, 120, 170
mayor
pp Delirante 14 19 13, 54, 68, 79, 88, 95, 112, 121, 127, 136, 148, 172, 182, 189

MCMI-IV Anexo B Composición de las escalas 91


Escalas de validez
Puntuación
Número directa
Escala de ítems máxima ltems
V Invalidez 3 3 49, 98, 160
w Inconsistencia 50 25 (22- 170), (125-143), (47 -157), (40-181), (81-116), (85 -126), (76-150), (25-94),
(44-12 1), (39-59), (17 -184), (33-89), (78-164), (38-171 ), (74- 115), (46-154),
(26-99), (20-174), (32-122), (13-112), (55-11 O), (173-194), (95-127), (60-162),
(15-149)
X Sinceridad 121 121 2, 4, 5, 6, 8, 9, 10, 11, 12, 15, 16, 17, 19, 20, 21, 22, 23, 24, 26, 29, 30, 32,
35, 36, 37, 38, 39, 42, 43, 46, 48, 50, 51, 52, 53, 54, 59, 60, 63, 65, 66, 67,
70, 71, 72, 73, 74, 75, 77, 79, 82, 83, 84, 85, 87, 88, 90, 92, 93, 96, 97, 99,
100,103,105,106,109,111,112,115,117,119,120,122,126,128,129,
132, 133, 135, 137, 139, 140, 141, 142, 145, 147, 149, 152, 154, 155, 156,
158, 159, 162, 164, 166, 167, 168, 169, 170, 171, 172, 173, 174, 175, 178,
179, 180, 183, 184, 185, 187, 188, 189, 190, 191, 192, 193, 194, 195
Y Deseabilidad 24 24 2, 3, 8, 20, 30, 46, 65, 67, 71, 73, 75, 84, 90, 99, 154, 155, 158, 159, 162,
social 173, 174, 185, 187, 188
Z Devaluación 30 30 1, 14, 16, 17, 18, 22, 28, 31, 32, 34, 37, 39, 41, 44, 51 , 64, 74, 78, 80, 101,
107,109,112,113,120, 151,164, 170,178,193

92 MCMI-IV Anexo 8 Composición de las escalas


facetas de Grossman
Puntuación
Número directa
Escala de ítems máxima ltems
1.1 Interpersonal mente 9 9 12, 15, 24, 104, 149, 154, 180, 185, 190
desvinculado
1.2 Contenido escaso 9 9 26, 30, 46, 67, 99, 139, 175, 178, 195
1.3 Temperamental mente 9 9 6, 17, 43, 70, 90, 92, 111, 118, 119
apático
2A.1 lnterpersonalmente aversivo 8 8 15, 26, 30, 46, 84, 99, 139, 154
\
2A.2 Autoimagen alienada 9 9 23, 58, 67,111,135,156,178,192,193
2A.3 Contenido vejatorio 9 9 5, 12, 24, 52, 92, 93, 112, 184, 195
2B .1 Cognitivamente fatalista 9 9 17, 23, 33, 51, 52, 71, 89, 126, 184
2B.2 Autoimagen inútil 9 9 39, 59, 93,112,169,175, 178, 192, 195
2B 3 Temperamentalmente 9 9 22, 53, 70, 90, 101, 107,111,170, 193
afligido
3.1 Expresivamente pueril 9 9 4, 5, 23, 51, 72, 99, 109,135,184
3.2 lnterpersonalmente sumiso 7 7 26, 60,162, 169, 173, 185, 194
3.3 Autoimagen inepta 9 9 42, 53, 67, 77, 85, 93, 133, 151, 175
4A.1 Expresivamente dramático 7 7 10, 38, 83, 117,132,142, 171
4A.2 Interpersonal mente 10 10 6, 15, 24, 26, 30, 46, 84, 139, 154, 195
buscador de atención
4A.3 Temperamentalmente 12 12 8, 20, 27, 53, 67, 75, 135, 155, 170, 174, 178, 185
inconstante
4B.1 Expresivamente impetuoso 8 8 8, 20, 53, 75, 129, 155, 174, 185
4B .2 Interpersonal mente 9 9 5, 10, 26, 30, 46, 84,117,149,154
eufórico
4B.3 Autoimagen sobreestimada 8 8 14, 67, 93,120,142,156,175,178
5.1 Interpersonal mente 9 9 10, 19, 38, 83, 117, 132,159,171, 183
explotador
5.2 Cognitivamente expansivo 10 10 8, 67, 75, 93, 142, 154, 155, 174, 178, 185
5.3 Autoimagen admirable 8 8 29, 5~ 79, 87, 10~ 180,189,191
6A.1 Interpersonal mente 8 8 10, 38, 83,103,159, 171 , 183, 188
irresponsable
6A.2 Autoimagen autónoma 10 10 11, 19,48, 73,147,152,153,158,168,191
6A.3 Dinámicas de irreflexión 10 10 25, 36, 61, 63, 65, 85, 105, 126, 130, 144
(paso al acto)
6B.1 Expresivamente precipitado 11 11 9, 11, 65, 66, 88, 103, 152, 153, 159, 172, 191
6B.2 Interpersona lmente 7 7 19, 21, 50, 97,141,166, 187
desagradable
6B.3 Arquitectura eruptiva 7 7 16, 37, 74,115,137,145,168
7.1 Expresivamente disciplinado 8 8 2, 20, 35, 63, 85, 118, 174, 188
7.2 Cognitiva mente 12 12 23, 44, 51 , 52, 99, 128, 131 , 135, 137, 140, 169, 179
constreñido

MCMI-IV Anexo B Composición de las escalas 93


Escalas de validez
Puntuación
Número directa
Escala de ítems máxima ltems
V Invalidez 3 3 49, 98, 160
w Inconsistencia 50 25 (22-170), (125-143), (47-1 57), (40-181), (81-116), (85 -126), (76-150), (25-94),
(44-121), (39-59), (17-184), (33 -89), (78-164), (38-171), (74-115), (46-154),
(26-99), (20-174), (32 -1 22), (13 -112), (55-11 O), (173-194), (95-127), (60-162),
(15-149)
X Sinceridad 121 121 2, 4, 5, 6, 8, 9, 1O, 11 , 12, 15, 16, 17, 19, 20, 21, 22, 23, 24, 26, 29, 30, 32,
35, 36, 37, 38, 39, 42,43, 46, 48, 50, 51, 52, 53, 54, 59, 60, 63, 65, 66, 67,
70, 71, 72, 73, 74, 75, 77, 79, 82, 83, 84, 85, 87, 88, 90, 92, 93, 96, 97, 99,
100,103,105,106,109,11 1,112,11 5,117,1 19,120,122,126,128,129,
132, 133, 135, 137, 139,140,141,142, 145, 147, 149, 152, 154, 155, 156,
158, 159, 162, 164, 166, 167, 168, 169, 170, 171, 172, 173, 174, 175, 178,
179, 180, 183, 184, 185, 187, 188, 189, 190, 191, 192, 193, 194, 195
Y Deseabilidad 24 24 2, 3, 8, 20, 30, 46, 65, 67, 71, 73, 75, 84, 90, 99, 154, 155, 158, 159, 162,
social 173,174, 185, 187, 188
Z Devaluación 30 30 1, 14, 16, 17, 18, 22, 28, 31, 32, 34, 37, 39, 41, 44, 51, 64, 74, 78, 80, 101,
107,109, 112, 113, 120, 151, 164, 170, 178, 193

92 MCMI-IV Anexo B Composición de las escalas


facetas de Grossman
Puntuación
Número directa
Escala de ítems máxima ltems
1.1 Interpersonal mente 9 9 12, 15, 24, 104,149,154, 180, 185, 190
desvinculado
1.2 Contenido escaso 9 9 26, 30, 46, 67, 99, 139, 175, 178, 195
1.3 Temperamental mente 9 9 6, 17, 43, 70, 90, 92, 111, 118, 119
apático
2A.1 lnterpersonalmente aversivo 8 \ 8 15,2~ 30,46, 8~ 99, 13~ 154
2A.2 Autoimagen alienada 9 9 23, 58, 67, 111, 135, 156, 178, 192, 193
2A.3 Contenido vejatorio 9 9 5, 12, 24, 52, 92, 93,112,184,195
2B .1 Cognitivamente fatalista 9 9 17, 23, 33, 51, 52, 71, 89, 126, 184
28 .2 Autoimagen inútil 9 9 3~ 5~93 , 112, 16~ 175, 17~ 192,195
28.3 Tempera mentalmente 9 9 22, 53, 70, 90, 101, 107,111 , 170, 193
afligido
3.1 Expresivamente pueril 9 9 4, 5, 23, 51, 72, 99, 109, 135, 184
3.2 lnterpersonalmente sumiso 7 7 2~ 6~ 162, 169, 173,185,194
3.3 Autoimagen inepta 9 9 42, 53, 67, 77, 85, 93,133,1 51, 175
4A.1 Expresivamente dramático 7 7 10,38,83, 117,132, 142,171
4A.2 lnterpersonalmente 10 10 6, 15, 24, 26, 30, 46, 84, 139, 154, 195
buscador de atención
4A.3 Temperamentalmente 12 12 8, 20, 27, 53, 67, 75, 135, 155, 170, 174, 178, 185
inconstante
48 .1 Expresivamente impetuoso 8 8 8, 20, 53, 75, 129, 155, 174, 185
48.2 Interpersonal mente 9 9 5, 10, 2~ 30, 4~ 8~ 117, 14~ 154
eufórico
48 .3 Autoimagen sobreestimada 8 8 14, 67, 93,120,142,156, 175,178
5.1 Interpersonal mente 9 9 10, 19, 38, 83, 117, 132, 159, 171, 183
explotador
5.2 Cognitivamente expansivo 10 10 8, 67, 75, 93, 142, 154, 155, 174, 178, 185
5.3 Autoimagen admirable 8 8 29, 54, 79, 87,106,180,189,191
6A.1 lnterpersonalmente 8 8 10, 38, 83, 103, 159, 171, 183, 188
irresponsable
6A.2 Autoimagen autónoma 10 10 11, 19, 48, 73,147, 152, 153, 158, 168, 191
6A.3 Dinámicas de irreflexión 10 10 25, 36, 61, 63 , 65, 85, 105, 126, 130, 144
(paso al acto)
68 .1 Expresivamente precipitado 11 11 9, 11, 65, 66, 88, 103, 152, 153, 159, 172, 191
68.2 Interpersona lmente 7 7 19, 21, 50, 97, 141, 166, 187
desagradable
68.3 Arquitectura eruptiva 7 7 16, 37 , 74,115,137,145,168
7.1 Expresivamente disciplinado 8 8 2,2~ 35, 63, 85, 11~ 17~ 188
7.2 Cognitiva mente 12 12 23, 44, 51, 52 , 99, 128, 131 , 135, 137, 140, 169, 179
constreñido

MCMI-IV Anexo B Composición de las escalas 93


Facetas de Grossman (continuación)

Puntuación
Número directa
Escala de ítems máxima ltems
7.3 Autoimagen escrupulosa 9 9 19, 48, 73, 83, 147, 152, 158, 183, 191
8A.1 Expresivamente resentido 9 9 21, 32, 79, 88, 96,100,122, 167, 172
8A.2 Autoimagen descontenta 11 11 12, 17, 24, 34, 39, 51, 52, 59, 75, 153, 184
8A.3 Temperamentalmente 10 10 9, 37, 74, 82, 97,115,137,145,168, 187
irritable
8B.1 Autoimagen 12 12 4, 12, 23, 39, 52, 59, 70, 93, 164, 178, 192, 195
desmerecedora
8B .2 Arquitectura invertida 9 9 17, 40, 85, 100, 126, 156, 166, 167, 184
8B.3 Temperamentalmente 9 9 20, 53, 67, 75, 92,107,154,155,170
disfórico
5. 1 Cognitiva mente 9 9 18, 33, 44, 89, 92, 121, 123 , 131, 163
circunstancial
5.2 Autoimagen disociada 11 11 5, 58, 70, 90, 93, 111, 126, 154, 156, 165, 195
5.3 Contenido caótico 11 11 13, 24, 68, 79, 88, 106, 112, 148, 167, 172, 190
C.1 Autoimagen inestable 8 8 14, 70, 101, 111, 151, 156, 170, 178
C.2 Arquitectura disgregada 11 11 4, 17, 39, 59, 93, 100, 126, 134, 166, 192, 193
C.3 Temperamentalmente lábil 10 10 16, 18, 37, 74, 80, 82 ,1 15,137,164,187
P.1 Expresivamente defensivo 9 9 12, 15, 21, 24,104,149,153,180,195
P.2 Cognitivamente 7 7 17, 52, 79, 88, 172, 182, 184
desconfiado
P.3 Dinámicas de proyección 10 10 13, 32, 68, 96, 106, 112, 122, 136, 148, 167

94 MCMI-IV Anexo B Composición de las escalas


Respuestas significativas
Categoría Número de ítems ltems
TDAH 6 56, 63, 77, 82, 92, 108
Espectro autista 7 92,119,138,163,165,179,190
Maltrato infantil 2 47, 157
Trastorno de la conducta 4 69, 86, 102, 186
alimentaria
Falta de control emocional 8 27 , 36, 45, 56, 72, 80, 127, 177
Explosiones de ira 6 11 , 74,115,145,168,191
Preocupación por su salud 6 7, 41, 57, 113, 120, 146
Alienación interpersona l 4 4, 104, 182, 190
Abuso de la medicación 2 124, 176
Potencial conducta 12 14, 32, 34, 39, 59, 78, 101, 107, 114, 126, 151, 164
autodestructiva
Conductas/tendencias 2 40, 181
autolesivas
Lesión cerebral 2 55, 110
Tendencias vengativas 9 22,37, 100,103,111,136,167,178,192

MCMI-IV Anexo B Composición de las escalas 95


Anexo C
\

Ítems prototípicos de las escalas de los patrones de la


personalidad
Escala 1: Esquizoide
Escala 2A: Evitativo
Escala 2B: Melancólico
Escala 3: Dependiente
Escala 4A: Histriónico
Escala 4B: Tempestuoso
Escala 5: Narcisista
Escala 6A: Antisocial
Escala 6B: Sádico
Escala 7: Compulsivo
Escala 8A: Negativista
Escala 8B: Masoquista
Escala S: Esquizotípico
Escala C: Límite
Escala P: Paranoide

Ítems prototípicos de las escalas de síndromes clínicos


Escala A: Ansiedad generalizada
Escala H: Síntomas somáticos
Escala N: Espectro bipolar
Escala D: Depresión persistente
Escala B: Consumo de alcohol
Escala T: Consumo de drogas
Escala R: Estrés postraumático
Escala SS: Espectro esquizofrénico
Escala CC: Depresión mayor
Escala PP: Delirante

MCMI-IV Anexo C ítems prototípicos de las escalas de los patrones de la personalidad 97


Ítems prototípicos de las escalas de los patrones de la personalidad

Escala 1: Esquizoide
6. Raramente exteriorizo los pocos sentimientos que tengo.
15. Si puedo elegir, prefiero hacer las cosas solo.
43. Parece que pocas cosas me entristecen o me alegran.
90. Pocas cosas en la vida me resultan placenteras.
119. Mis emociones no parecen ser tan intensas como las del resto de la gente.
139. Aparte de mi familia, tengo muy pocos amigos íntimos.
149. Soy una persona solitaria y no me molesta.
180. No necesito tener amigos íntimos como tienen los demás.

Escala 2A: Evitativo


5. Aunque me da miedo hacer amistades, me gustaría tener más de las que tengo.
12. Me da miedo hacerme muy amigo de alguien porque podría acabar sintiéndome ridiculizado
o avergonzado.
26. Soy una persona socialmente muy reservada y tímida.
99. Siempre me siento cohibido y tenso en las reuniones sociales.
135. Soy una persona miedosa y reservada.
195. Evito la mayoría de las situaciones sociales porque creo que la gente me rechazará.

Escala 2B: Melancólico


23. Siempre tiendo a culparme cuando las cosas van mal.
51. Me paso la vida preocupándome por una cosa u otra.
71. Siempre me ha resultado difícil dejar de sentirme deprimido y triste.
93. Nunca he podido dejar de sentir que no valgo nada para los demás.
111. Me siento solo y vacío la mayor parte del tiempo.
169. Casi siempre me siento culpable sin ninguna razón aparente.
175. Nunca siento que tenga algo interesante que aportar a una conversación.
184. Incluso cuando las cosas van bien, creo que pronto irán mal.
193. He estado abatido y triste gran parte de mi vida.

Escala 3· Dependiente
4. Me preocupa que las personas de las que dependo me abandonen.
42. A menudo dejo que los demás tomen por mí decisiones importantes.
60. Prefiero que me digan lo que tengo que hacer en lugar de decidir por mí mismo.
77. Me parece que necesito que alguien me oriente para hacer las cosas.
109. Yo nunca podría arreglármelas solo.
133. Dejo de hacer cosas si tengo que hacerlas solo.
162. Preferiría seguir a alguien antes que ser yo el líder.
173. Siempre estoy dispuesto a aceptar lo que a los demás les gustaría hacer.
194. Tiendo a estar de acuerdo con las opiniones de los demás.

98 MCMI-IV Anexo C Ítems prototípicos de las escalas de los patrones de la personalidad


Escala 4A: Histriónico
10. Me gusta ser el centro de atención.
30. Siempre estoy buscando hacer nuevas amistades y conocer gente nueva.
46. Hago amistades con mucha más facilidad que la mayoría de la gente que conozco.
84. Cuando estoy en una fiesta, nunca me aíslo de los demás.
117. Me gusta mucho coquetear.
154. Soy una persona muy sociable y extrovertida.
171 . Sé cómo seducir a la gente.

Escala 4B: Tempestuoso


8. Siempre busco oportunidades nuevas que me resulten emocionantes.
20. Afronto mis actividades diarias con mucha energía y persistencia.
53. Mis actividades cotidianas me animan y motivan.
75. Soy una persona muy optimista.
129. Mi entusiasmo por el trabajo que hago nunca disminuye.
155. Me entusiasmo con casi todo lo que hago.
174. Afronto todos los retos de la vida con una actitud valiente y enérgica.
185. Se me da muy bien animar y motivar a los demás.

Escala 5: Narcisista
29. Mi tiempo es más valioso que el de los demás.
38. Utilizo mi encanto para conseguir lo que quiero.
54. Tengo muchas ideas que son avanzadas para los tiempos actuales.
67. Estoy muy seguro de mí mismo.
87. Soy una persona especial, así que no me importa lo que piensen los demás.
106. A menudo me echan la culpa por cosas de las que no soy responsable.
132. Animo a los demás a que admiren lo que digo o hago.
142. Tengo muchas cualidades que los demás querrían tener.
159. Algunos miembros de mi familia dicen que soy egoísta y que sólo pienso en mí.
189. Solo las personas excepcionales pueden comprender mis capacidades.

Escala 6A: Antisocial


11 . De adolescente tuve muchos problemas por mi mal comportamiento en la escuela o instituto.
19. Hago lo que quiero sin preocuparme de las consecuencias que tenga en los demás.
65. He tenido problemas con la ley un par de veces.
83. Se me da muy bien inventar excusas cuando me meto en problemas.
147. Está bien burlar la ley si es poco probable que te atrapen.
183. Cuando quiero, se me da bastante bien engañar a la gente.
191. Demasiadas normas impiden que haga lo que quiero.

MCMI-IV Anexo C ítems prototípicos de las escalas de los patrones de la personalidad 99


Escala 6B: Sádico
9. Algunas veces puedo ser bastante duro y desagradable con mi famil ia.
50. A menudo me enfado con la gente que hace las cosas lentamente.
66. He tenido que ser muy duro con algunas personas para mantenerlas a raya.
97. A menudo irrito a la gente dándoles órdenes.
103. A menudo disfruto provocando una discusión o una pelea.
115. Me enfurezco rápidamente con la gente que me molesta.
141 . A menudo critico much'o a la gente que me irrita.
152. Los castigos nunca me impidieron hacer lo que quería.

Escala 7: Compulsivo
2. Siempre me aseguro de que mi trabajo esté bien planeado y organizado.
35. Intento hacerlo todo tan perfecto como sea posible.
48. Me parece muy bien que haya normas porque son una buena guía a seguir.
63. La mayoría de la gente me considera una persona prudente y cuidadosa.
73. La gente dice que soy una persona formal y con valores morales.
128. Me siento muy culpable cuando pierdo el control.
140. La desorganización me hace sentir muy incómodo.
158. Nunca infringiría la ley, aunque pudiera salir impune.
179. No me gusta cambiar mi rutina.
188. Siempre intento acabar mi trabajo antes de dedicar tiempo a actividades de ocio.

Escala 8A: Negativista


17. Las cosas que hoy van bien no durarán mucho tiempo.
32. Simplemente, no he tenido la suerte que otras personas han tenido en la vida.
82. Soy una persona muy variable, cambio de opinión y sentimientos continuamente.
96. La mayoría de las personas que han triunfado han tenido suerte o han sido deshonestas.
122. Los demás tienen oportunidades que yo no tengo.
137. A menudo me dejo llevar por la rabia y luego me siento muy culpable.
167. A menudo creo que me han tratado injustamente.
187. A menudo estoy irritable y de mal humor.

Escala 8B: Masoquista


39. A menudo pienso que no merezco las cosas buenas que me pasan.
59. No puedo sentir mucho placer porque no creo que lo merezca.
85. Parece que echo a perder las buenas oportunidades que se cruzan en mi camino.

100 MCMI-IV Anexo C ítems prototípicos de las escalas de los patrones de la personalidad
100. Creo que provoco situaciones en las que resulto herido o me siento rechazado.
126. A menudo echo a perder las cosas buenas que me ocurren.
166. A veces encuentro consuelo en mi sufrimiento.
192. A veces siento que merezco ser infeliz.

Escala S: Esquizotípico
13. Noto que la gente está hablando de mí cuando paso a su lado.
24. Hace mucho tiempo decidí <¡iue es mejor tener poca relación con la gente.
44. A menudo tengo pensamientos extraños de los que desearía librarme.
92. A menudo me pierdo en mis pensamientos y me olvido de lo que está pasando a mi alrededor.
112. La gente se burla de mí a mis espaldas.
156. Estoy confundido sobre quién soy.
165. Algunas personas dicen que soy extraño o raro.
190. Realmente no entiendo los sentimientos humanos como los entienden los demás.

Escala C: Límite
16. Últimamente he comenzado a sentir deseos de destrozar cosas.
18. A veces, cuando las cosas empiezan a irme mal, me siento como si estuviera loco o fuera de la realidad.
37. Mi estado de ánimo varía mucho de un día para otro.
70. Frecuentemente siento que no hay nada dentro de mí, como si estuviera vacío y hueco.
134. He intentado suicidarme.
164. A menudo me siento tan mal que quiero hacerme daño de verdad.
178. A menudo me siento muy infeliz conmigo mismo.

Escala P: Paranoide
21. Nunca perdono una ofensa ni olvido una situación embarazosa que alguien me haya causado.
52. Siempre me pregunto cuál es la razón real de que alguien sea especialmente agradable conmigo.
79. Hay mala gente que intenta llevarse el mérito de lo que he hecho o pensado.
88. Observo atentamente a mi familia para saber en quién se puede confiar y en quién no.
104. Tengo mucho cuidado en mantener mi vida como algo privado, para que nadie pueda aprovecharse de mí.
136. A las personas que supuestamente son mis amigos les gustaría hacerme daño.
153. Pocas veces creo lo que la gente me dice.
172. Siempre he tenido que estar atento a la gente que intenta engañarme.

MCMI-IV Anexo C Ítems prototípicos de las escalas de los patrones de la personalidad 101
Ítems prototípicos de las escalas de síndromes clínicos
Escala A: Ansiedad generalizada
31 . Desde hace unas semanas estoy muy nervioso.
72. Cuando estoy solo y lejos de casa, a menudo comienzo a sentirme tenso y entro en pánico.
89. Ciertos pensamientos vuelven a mi mente una y otra vez.
113. Últimamente sudo mucho y me siento muy tenso.
123. Repito ciertos compo~amientos una y otra vez, algunas veces para reducir mi ansiedad y otras para evitar
que pase algo malo. '
143. Terribles acontecimientos de mi pasado reaparecen obsesivamente en mis pensamientos y sueños.

Escala H: Síntomas somáticos


7. Me cuesta mantener el equilibrio cuando camino.
28. En las últimas semanas me he sentido agotado sin ningún motivo en particular.
41. Tengo la sensación de que no duermo, y me levanto tan cansado como al acostarme.
120. Me siento débil y cansado la mayor parte del tiempo.
146. Me preocupa que mi cuerpo se desgaste rápidamente.

Escala N· E pectro bipolar


3. Disfruto haciendo tantas cosas diferentes que no puedo decidir por cuál empezar.
27. Muchas veces me siento muy alegre y animado sin ninguna razón.
56. Antes la gente decía que me interesaba y me entusiasmaba demasiado por muchas cosas.
108. A veces las personas se molestan conm igo porque dicen que hablo mucho o demasiado deprisa.
163. A menudo me vienen ideas a la mente mucho más rápido de lo que puedo expresarlas.
177. En muchos periodos de mi vida he estado tan animado y he consumido tanta energía que luego me he
sentido muy bajo de ánimo.

Escala D: Depresión persistente


14. Hace unos años comencé a sentirme un fracasado.
34. Desde hace uno o dos años, al pensar sobre la vida, me siento muy triste y desanimado.
64. Parece que he perdido el interés en la mayoría de las cosas que solía encontrar placenteras, como el sexo.
118. Ya no tengo energía para concentrarme en mis responsabilidades diarias.
151 . Últimamente me he sentido muy culpable porque ya no soy capaz de hacer nada bien.
170. Desde hace algún tiempo me siento triste y deprimido y parece que no consigo animarme.

Escala B: Consumo de alcohol


25. Tengo un problema con el alcohol que nos ha creado dificultades a mí y a mi familia.
45. Tengo muchos problemas para controlar el impulso de beber alcohol en exceso.
94. Tengo un problema con la bebida que he tratado de solucionar sin éxito.
130. Supongo que no soy diferente de mis padres ya que, en cierto modo, me he convertido en un alcohólico.
161 . Beber alcohol me ayuda cuando me siento deprimido.

102 MCMI-IV Anexo C ftems prototípicos de las escalas de síndromes clínicos


Escala T: Consumo de drogas
36. Mi adicción a las drogas hizo que faltara al trabajo.
61 . Consumir drogas me ha causado discusiones con mi familia.
81. Consumir drogas puede ser irresponsable, pero en el pasado las he necesitado.
105. El consumo de drogas me ha causado muchos problemas.
116. A veces no he podido pasar el día sin tomar drogas.
124. He tomado medicación que1no me habían recetado.
144. Sé que he gastado más dinero en droga del que debería.

Escala R: Estrés postraumático


62. El recuerdo de una experiencia muy perturbadora sigue presente en mis pensamientos y me obsesiona.
76. Años después, aún tengo pesadillas sobre un hecho que fue una amenaza real para mi vida.
91 . Me siento agitado y me cuesta conciliar el sueño porque tengo recuerdos dolorosos dando vueltas en
mi cabeza.
125. Mi vida actual todavía se ve afectada por recuerdos e imágenes de algo terrible que me pasó.
150. Todavía me aterrorizo cuando pienso en una experiencia traumática que tuve hace años.

Escala SS: Espectro esquizofrénico


33. Las ideas me dan vueltas en la cabeza una y otra vez y no desaparecen.
58. Desde que era niño he ido perdiendo contacto con la realidad.
80. Últimamente estoy destrozado.
121. Ideas extrañas entran en mi mente, dan vueltas y vueltas en mi cabeza, y no desaparecen.
131 . Últimamente tengo que pensar las cosas una y otra vez sin ningún motivo.
138. A menudo oigo cosas con tanta claridad que me molesta.

Escala CC: Depresión mayor


1. Últimamente parece que me quedo sin fuerzas, incluso por la mañana.
22. Me siento extremadamente deprimido y triste gran parte del tiempo.
57. He perdido el apetito por completo, y la mayoría de las noches tengo problemas para dormir.
78. Recientemente he pensado muy en serio en quitarme la vida.
101 . Me siento profundamente deprimido sin saber por qué.
107. Pensar en el futuro al comienzo de cada día me hace sentir extremadamente deprimido.
114. Estas últimas semanas me he sentido cada vez más triste.

Escala PP: Delirante


68. La gente intenta hacerme creer que estoy loco.
95. Alguien ha estado intentando controlar mi mente.
127. Voces malvadas intentan apoderarse de mi mente.
148. Creo que hay una conspiración contra mí.
182. Mucha gente ha estado espiando mi vida privada durante años.

MCMI-IV Anexo C ftems prototípicos de las escalas de sínd romes clínicos 103
Anexo D

Tablas de conversión
Tabla D.1. Conversión de puntuación directa a tasa base para las escalas de
patrones de personalidad y síndromes clínicos
Tabla D.2. Conversión de tasa base ajustada a percentil para las escalas de
patrones de personalidad y síndromes clínicos
Tabla D.3. Conversión de puntuación directa a tasa base para las escalas X, Y y Z
Tabla D.4. Conversión de puntuación directa a tasa base y percentil para las
facetas de Grossman

MCMHV Anexo D Tablas de conversión 105


o
O)
Tabla D.1. Conversión de puntuación directa a tasa base para las escalas de patrones de personalidad y síndromes clínicos

Tasa base
Punt.
Directa 1 2A 2B 3 4A 4B 5 6A 6B 7 8A 8B S C P A H N D B T R SS ce pp
o o o o o o o o o o o o o o o o o o o o o o o o o o
1 7 6 5 6 7 6 12 20 1O 4 7 8 6 8 9 8 1O 1O 5 60 60 12 7 9 30
2 13 12 1O 12 13 12 24 40 20 8 13 15 12 15 17 15 20 20 1O 68 62 24 13 17 60
3 20 18 15 18 20 18 36 60 30 11 20 23 18 23 26 23 30 30 15 75 64 36 20 26 62
4 27 24 20 24 27 24 48 62 40 15 27 30 24 30 34 30 40 40 20 85 66 48 27 34 64
5 33 30 25 30 33 30 60 64 50 19 33 38 30 38 43 38 50 50 25 88 68 60 33 43 66
6 40 36 30 36 40 36 62 66 60 23 40 45 36 45 51 45 60 60 30 92 69 62 "40 51 69
7 47 42 35 42 47 42 64 69 62 26 47 53 42 53 60 53 64 63 35 95 71 64 47 60 71
8 53 48 40 48 53 48 66 71 63 30 53 60 48 60 63 60 68 66 40 98 73 66 53 62 73
9 60 54 45 54 60 54 69 73 65 34 60 62 54 62 66 75 71 69 45 102 75 68 60 64 75
10 63 60 50 60 63 60 71 75 67 38 62 63 60 64 69 78 75 72 50 105 78 69 62 66 78
11 65 75 55 68 65 61 73 78 68 41 64 65 62 66 72 80 80 75 55 108 82 71 64 69 80
12 68 77 60 75 68 63 75 82 70 45 66 67 63 68 75 83 85 80 60 112 85 73 66 71 83
13 70 78 65 78 70 64 78 85 72 49 69 68 65 69 78 85 95 85 63 115 90 75 68 73 85
14 73 80 70 80 73 65 80 89 73 53 71 70 66 71 82 90 105 90 66 95 80 69 75 90
1S 75 82 75 83 75 67 83 93 75 56 73 72 68 73 85 95 115 95 69 100 85 71 78 95
16 78 83 76 85 78 68 85 96 78 60 75 73 69 75 88 100 100 72 105 93 73 82 100
17 82 85 78 89 80 70 88 100 82 64 78 75 71 78 92 105 105 75 110 100 75 85 105
18 85 89 79 94 83 71 91 104 85 68 80 78 72 82 95 11 O 110 78 115 108 80 89 110
s::
o 19 91 94 80 98 85 72 94 108 93 71 83 80 74 85 98 115 115 80 115 85 94 115
s::
T
20 97 98 81 102 88 74 97 111 100 75 85
< 83 75 89 102 83 89 98
21 103 102 83 106 91 75 100 115 108 80 90 85 78 93 105 85
► 93 102
::,
22
~ 109 106 84 111 94 80 103 115 85 95 93 82 96 108 90 96 106
o 23 115 111 85 115 97 85 106 100 100 100 85 100 112 95 100 111
¡;;t 24 115 91 100 93 109 105 108 90 104 115 100
e; 104 115
¡¡;
25 97 100 112 11 O 115 95 108 105
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26 103 115 115 100 111 110
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29 115
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Percentil
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2A 28 3 4A 48 5 6A 68 7 8A 88 5 e p A H N D 8 T R ss ce PP
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6 - 8-11 1-2 - - - o 32-33 3-6 3-7 2-5 1-4 2-7 - -
::,
7 - 3-4 12 - 14 6 6 1 - - - 5-7 o - - - -

8 - - 5-6 15-17 7-10 2-9 - - - - - - 10 5-6 o 7 ~8

9 13-19 7-9 18 7-8 11 - 34-36 7-8 6-7 - 1 - 11 -1 9 7-9 1 9-12


10 12-17 19-23 9-11 o - 37 9-12 8-1 0 8- 11 - 2-8 8-14 - - 2-11 -

11 - - 12 - 1-2 o - - - 11-14 - o - - - -
12 - - - 3-1 1 1-15 - 38-39 - - 8 - - 1-9 - - -

13 20 - 10-11 - 12-13 16-18 10-18 40 13 - - 9-1 4 - - - - 10 - 13 o


14 21- 26 - 12 -1 4 24 13-18 14 -1 6 19 19 - 14-19 - 12 - 13 - - 15 - - 11-14 - 14 - 19 1
15 - 25-29 19 17 12-22 - - 15 14 -17 - 9- 16 16-22 20-28 - - - 2-7
16 - 18-23 - - 23 - 41 - 16-22 - - - 29 - - 8
17 - - 15- 17 - - - - - - 42-43 - - - - - 10 - - - o
18 27 - 18-19 - 20-25 - - - 44 - 18-23 15 - 15-19 12 - - -

19 28 - 31 - 26 18-22 - - - 20-26 - - 16-22 - 23 11-18 - - 13-23 - 1


20 32 24-27 20-23 30-32 - - - - - 45-47 - - 24-29 19 - - - 20-26 - 2-28
21 - 28-29 24 33-35 - 23 - - - 48 - - - - - - 20-24 - - 9-10 29
22 - - - - - - - 20-21 - - 23-26 - - - 30 - - 11- 16
23 - - 25 - 28 - - - - 22-28 - 27-29 - - - - 31-38 - 27 - -
24 - - 29 - 27-28 24-28 - 29 - 27 - 32 - 24 - 29 23 - 29 17 - 25 - 39 25 -28 o - 28 -32 -
25 - 30 - 34 - 36-40 29 -31 29 24-25 20-21 - - - - - 29 1-4 - - - -

26 33 - 38 35 - 41 32 - 26-27 22 - 38 49-50 - - 30-37 - - - 5-58 - - - -

27 39 - - - - - 28 -34 39 - 51 - - - - - - - - 33 -

28 - - 30-31 - - 30 35 - - 52 30-31 - - 20 - 30-34 - 24-34 34-39 17-25 -


o..., 29 - - 32-34 - - 31-34 - - - - 33-39 32-37 30-34 30 26-33 - 21-28 - - - 35 - -

30 - 33-38 35 - 30-39 - - 35 31-37 - 29 40-48 59 - -


~ Tabla D.2. Conversión de tasa base ajustada a percentil para las escalas de patrones de personalidad y síndromes clínicos (continuación)

Tasa base ajustada


Percentil
2A 2B 3 4A 4B 5 6A 6B 7 8A 8B s e p A H N D B T R ss ce PP
31 40-45 36-39 - - 39 - - 53 -54 - - - - - 38-43 - - 35-39 - - - -
32 46 40-41 35-38 42 - - - - - - - 44 - 49 - - - 26-32
33 - - 39 43-47 36-38 36 - 55 40-46 38-44 - - - - - - - 40-45 33
34 - - - - 39-41 37 -46 - - 36-41 - - o - 46 -

35 - - - 47 - - - - - 38-43 - 30-38 - 40-44 - - -

36 47-51 - - 40-45 42-43 - - - - - 44 34-42 - 39 - 1 - 36-46 - -


- - -
37
38
52
-
42-46 40-44
47 -
-
48-49
46 44-46
47
- -

-
40
41-48 47-51
-
- - - -
45-51
52
-
-
-
so
2-57
58
-
-
47
-- -- -
34-42 30-31
39 - - - 50-53 - - 40-42 49 - 52 45-51 42-47 - - - - 51-58 - - - - 47-51 - 32-58
40 - - 45-49 - 47 - - 43-58 56-57 - 52 - 45-52 - - - 45-48 - - - 52 - 59
41 48 - - 48-51 48-51 - - 58 - - - - 59 49 - - - -
42 53-58 49-52 - - 52 52 - 59 - - - 43-50 - 40-49 - - - 48 - 43-49 -
43 59 53 53 48-58 - 59 53-59 - 48-53 - - - - - - 49-58 - so -
44 - - 50-54 54 - - 59 - 50-58 - - - - - - - - 59 - -
45 - - - 55-58 53- 54 - - - - 53-58 53-59 53-58 - - 50-54 59 - - 53-59 51 -

46 54-58 - 59 55-58 54-57 - 59 - - 59 - - 59 50-58 - - - - - 52-59 -

47 - 59 55 -59 - 59 58 - - 60-62 - 54-58 - 51-58 - 59 - - - - - -


48 60-61 - - 59 - - - 60-61 - 59 59 - 60-61 55-59 - 60 - - -
49 62 - - - - - 60 - 63 60-61 - - 62 - - - - 60 60-61 -
;;::
(")
;;::
50 - 60- 70 - - 60-61 - - 60 - - - - - - 60-62 60-62 - - 60 61 - -
T
< 51 - 71- 73 60-64 60-66 - 60 61 - - - 60-61 60 - 60-61 - - - - - 61 - 60

)>
52 - 74 - - 62 - - 61 60 - 62 - 61 - 60-61 62- 74 63 - - - 61 - - 62 -
::,

~ 53 - 67 - - - 61 - 63 - - 62-63 62 - - - 63-65 - - - 63 61
o 54 63 - 65-68 - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
¡;;t 55 - 75 69 - 61-62 - - - - - - - - 63-64 66-67 - - 62 - 64-65 -
O"
ii,
en 56 64 76 63 - 62 - - 62 62 - - - 64-66 - 68 - - 63 62 - -
a.
(1)
o 57 - 70 -74 68-72 - - 63 - - 64 - - 64 63 -64 75- 76 67 65 - 63 66-68
o
::,

~ 58 - - - 73 64 - - - - 65 - - 65 65 - - - - - - - -
en
5:
::, 59 - - 74 - - - - 64-65 - - 63 - - 77 - - 69 - 70 - - - 69 -
60 - - - - 63 62 62 66 - 63 64 - - - - 71 - - 64 - 70 -
's: Tabla 0.2. Conversión de tasa base ajustada a percentil para las escalas de patrones de personalidad y síndromes clínicos (continuación)
()
's:
'<
Percentil Tasa base ajustada

:::, 1 2A 2B 3 4A 4B 5 6A 6B 7 8A 8B S e p A H N D B T R SS ce pp
~ 61 65-66 77 75 - - 64 - - - 64 66 - - - - 62 65 64 - 62
o
62 67 - 65-66 - - 63 - 67 - 67 66 - - 72- 74 - - 65 71 -
¡¡;I
O"
¡¡;- 63 - 76 75 - 76 67 64 65 - 66-67 - - - 67 - 68 - - 72 63
(/)

a.
(D 64 - 78 - 77 - - - - 63 - 68 65 - 68 78 69 - - - 63 - - - -
(')
o
:::,
< 65 68 79 77 - - - - - 65 - 68 - 70 66 -67 75-76 60-64 - 66 - - -
(D
ü'l
o: 66 - - - 65 - 64 - 66 - - - - - 77 65 - 67 66 73 -
:::,
67 69 - - - 68 66 64 - - - 66-67 - 79 68 - 66 - 67 74 -
68 - 80 78 78 69 66-67 - 68-69 69 - - - 69 - 70 - - - - - , - -
69 - - - - 65 - - 70 - 69 - - - 78 - - - 75 64
70 - 81 79 - 68 - 65 70 67 70 71 - 71 - 79 - 68 - 76- 77 65
71 70- 71 - - - 67 - 66 - - - 68 - 80-81 72 - - - - - - - -
72 - - 79 - 70- 71 - - - 71 - - 71 - 73 69- 70 80 67 64 - 68 78- 79
73 72 - - 80-81 72 68 - - - 72 68 - 72-73 - - - 81 - 69 80 -
74 - 82 80 - 69 69 66 -67 - - - - 69 72 - 82 74 71 82 - 65 - 81
75 - - - 82 - 70 - - - 73 69 70 - 74 - - - - - 70 69 -
76 73 83 - - - 68 - - - 73 - - - 83 - 66 70 82-83 66-67
77 - - 81 - 70 - 67 - 74 70 - 74 - - 84 - 67 71 - - -
78 74 84 82 83 73 71 - - - - 71 - - 75- 76 83 75 - 78 - 85-86 - - - 71 84
79 - - - 74 - - - 71 - 73 75 - 71 75-76 - - 72 -73 87 -88 - 68 72 - 68
80 75- 76 85 - 87 - 84 71 72 - - 76 - - 77 77 84 79 - - 68 - 71 - - 85 -87 -
81 77 88 83 - - - - 69- 70 68 74 72 72 78- 79 - - - 74 89 72 -73 69-70 73 72 88 69
82 - - - - - 73 - 69 - 77 - 73 80 78 - 80 85-88 - - 71 - - 70
83 -. - 75- 76 72 - 73 - - - 78 73 - 81 - - - 90-91 74 72 74 73 89-92
84 78- 79 89-92 - 85 - 87 77 74 71 - - 74 - 82-83 81 89 80 -82 75 - 78 92 -93 - 93 -
85 80 - 84 - - - 72 70 75- 78 79 75 74 - - 83 - - 73- 74 75- 76 74 - 71
86 - 93 85-86 88 - - - - - - 80 76 75- 76 84 82-83 90 -92 - 79 94 75-80 77 - 78 75 - 78 94 - 96
87 81 87-89 - 78 74 75- 76 73 71 79 81 77 77 85 -86 93 - - 95 - 98 81 - 82 75 - 77 - - 72
88 82-83 94-96 90 89-92 79 - 77 - - - 82 78 78- 79 87 84 94 84 - 83-84 78-80 79 79 97 73
~

o 84 - 91-95 - - - 74 - - 83 - 80 88 85-86 - 80-81 99 81-83 80 -83 80-83 98 -99 -


(0 89 -

90 - 97 - 93 - 75 -78 78 75- 76 72 - - 79 81 89-91 - 85-92 82-83 100 -103 - 84 - 84 100 74

-~~º-~
~

o Tabla 0 .2. Conversión de tasa base ajustada a percentil para las escalas de patrones de personalidad y síndromes clínicos (continuación)

Tasa base ajustada


Percentil
1 2A 2B 3 4A 4B 5 6A 6B 7 BA 8B 5 e p A H N D B T R SS ce pp

91 85-89 98-99 96-98 80-82 79 79 77 84 80-81 82-83 87 95-98 93 84 85-86 84 85-87 101 75- 76
92 100-101 99-101 80-81 78-80 73 85 84 - 86 92-93 88-89 104 87 85-89 85-89 77- 78
93 90 94-96 83 80 82 81 74- 75 86-88 82-83 87-88 94 90 94 85-87 105-107 88-90 90 - 93 90-91 88 - 89 102 79
94 91 -95 102-104 102-104 97 84 81-84 83 82-83 76 84-87 95 - 97 91-92 99-101 95-101 88 108 91 94 90- 91 103-104 80-81
95 96 105 105-107 85-87 84-86 84 77 89 88-91 89-91 98 93-94 102-103 102-103 89 92-93 95-98 92 92 82-83
96 97 - 101 1ai-103 108 98-101 87 - 89 85 - 87 78 - 80 80 -84 90 - 93 92 - 94 92 -93 99 - 102 104 90-92 109 94-97 99-101 93-95 93-94 105-107 84-87
97 103-110102-104 85-92 90-92 88-91 81 ~-~ 94-~ ~-~ 94-~ 103-105 ~-96 104-107 93-94 110-112 98-101 102-104 96-98 95-98 108-110 88-89

98 102-107 110 111-113 105 88-92 93-95 92-94 82-88 96-99 96-10199-10699 - 103 1ai 97-100 108 105-113 95-99 113 102-104 105-108 99 99-101 111-113 90-93

99 108-115111-115114-1151ai-11593-100 93-100 96-115 95-115 89-115 100 102-115107-115104-115107-115101-115 103-115114-115100-115114-115105-115 103-115100-115102-115114-115 94-115

s:
o
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o

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(/)
Q.
(1)

o
o
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~
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5;
::,
Tabla D.3. Conversión de puntuación directa a tasa base para las escalas X, Y y Z

Punt. Directa X y z Punt. Directa X Punt. Directa X


o o o 35 43 70 84
1 5 12 36 44 71 85
2 10 23 37 45 72 86
3 15 35 38 47 73 86
4 20 37 39 48 74 87
5 25 40 40 49 75 87
6 30 42 41 50 76 88
7 o 35 44 42 52 77 88
8 2 39 47 43 53 78 89
9 3 43 49 44 54 79 89
10 5 47 51 45 56 80 90
11 6 51 54 46 57 81 90
12 8 55 56 47 58 82 91
13 10 59 59 48 60 83 91
14 11 63 61 49 61 84 92
15 13 67 63 so 62 85 93
16 14 71 66 51 63 86 93
17 16 75 68 52 65 87 94
18 18 78 70 53 66 88 94
19 19 80 73 54 67 89 95
20 21 83 75 55 69 90 95
21 22 85 77 56 70 91 96
22 24 90 78 57 71 92 96
23 25 95 80 58 72 93 97
24 27 100 82 59 74 94 97
25 29 83 60 75 95 98
26 30 85 61 76 96 98
27 32 89 62 77 97 99
28 33 93 63 78 98 99
29 35 96 64 79 99 - 114 100
30 36 100 65 80
31 38 66 80
32 39 67 81
33 40 68 82
34 41 69 83

MCM I-IV Anexo D Tablas de conversión 111


~ Tabla 0.4. Tabla D.4 Conversión de puntuación directa a tasa base y percentil para las facetas de Grossman

Puntuación directa
O 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12
Faceta TB Pe TB Pe TB Pe TB Pe TB Pe TB Pe TB Pe TB Pe TB Pe TB Pe TB Pe TB Pe TB Pe
1.1 o 9 20 22 40 38 60 55 68 68 75 80 85 89 90 95 95 98 100 99
1.2 o 3 15 10 30 20 45 35 60 48 65 59 70 71 75 82 85 93 100 99
1.3 o 13 20 27 40 40 60 51 65 60 70 69 75 79 80 87 85 95 100 99
2A.1 o 4 15 11 30 24 45 37 60 50 75 63 85 74 93 87 100 99
2A.2 o 8 15 20 30 33 45 45 60 57 75 69 85 81 90 92 95 97 100 99
2A.3

2B.1
o
o
12
6
20
10
25
12
40
20
40
20
60
30
53
28
75
40
65
38
80
50
74
48
85
60
83
61
90
75
91
73
95
85
96
87
100
100
99
99
-
2B.2 o 24 30 41 60 54 75 65 80 75 85 83 89 88 93 93 96 97 100 99
2B.3 o 21 20 35 40 45 60 51 75 58 78 64 80 71 83 80 85 89 100 99
3.1 o 6 12 14 24 23 36 34 48 49 60 64 75 77 85 88 93 97 100 99
3.2 o 7 20 21 40 41 60 61 75 79 85 90 93 97 100 99
3.3 o 10 15 22 30 35 45 46 60 58 75 70 85 80 90 88 95 97 100 99
4A.1 o 31 60 54 68 70 75 81 85 89 90 95 95 98 100 99
4A.2 o 7 15 15 30 25 45 35 60 47 65 58 70 68 75 80 85 91 93 98 100 99
4A.3 o 5 12 15 24 25 36 34 48 43 60 52 64 60 68 68 71 75 75 81 85 90 93 96 100 99
4B.1 o 11 20 27 40 41 60 52 64 61 68 71 71 78 75 90 85 99
4B.2 o 7 20 22 40 36 60 46 65 59 70 73 75 86 85 95 93 99 100 99
s::
o
s::
4B.3 o 7 15 17 30 29 45 43 60 56 68 69 75 84 85 95 100 99
'< 5.1 o 26 60 47 65 64 70 76 75 84 80 90 85 95 90 98 95 99 100 99

::,
5.2 o . 6 15 18 30 31 45 40 60 52 64 61 68 71 71 78 75 88 85 96 100 99
~ 5.3 o 26 60 50 65 69 70 80 75 90 85 96 90 99 95 99 100 99
o
6A.1 o 21 60 47 65 65 70 79 75 88 85 94 90 98 95 99 100 99
¡¡;i
O"
O)
en
6A.2 o 16 30 37 60 60 65 76 70 86 75 93 85 97 89 99 93 99 96 99 100 99
a.
CD
o
6A.3 o 27 60 48 64 71 68 81 71 87 75 90 80 93 85 96 90 99 95 99 100 99
o
::,

6B.1 o 11 20 26 40 42 60 55 64 70 68 81 71 87 75 93 85 97 90 99 95 99 100 99
;;;
o~
::,
6B.2 o 22 60 43 64 63 68 77 71 88 75 95 85 99 100 99
6B.3 o 25 60 47 64 60 68 71 71 80 75 89 85 97 100 99
~ Tabla D.4. Tabla D.4 Conversión de puntuación directa a tasa base y percentil para las facetas de Grossman (continuación)
s:
'< Puntuación directa
)>
:::,
o 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12
CD Faceta TB Pe TB Pe TB Pe TB Pe TB Pe TB Pe TB Pe TB Pe TB Pe · TB Pe TB Pe TB Pe TB Pe
~
o 7.1 o 1 12 6 24 16 36 26 48 45 60 61 75 75 85 88 100 99
¡¡;I
O"
7.2 o 2 9 7 17 14 26 22 34 29 43 39 51 49 60 59 75 69 80 80 85 89 93 95 100 99
¡¡¡-
(f)

c.
7.3 o 1 9 1 17 3 26 6 34 11 43 19 51 36 60 56 75 81 85 99
CD
o
o
:::,
SA.1 o 13 20 28 40 43 60 55 68 66 75 79 80 88 85 94 93 98 100 99
<
CD
¡¡; SA.2 o 6 15 15 30 24 45 36 60 47 65 58 70 68 75 78 80 86 85 93 93 98 100 99
5;
:::,
SA.3 o 15 20 32 40 44 60 55 65 63 70 72 75 80 80 85 85 91 93 96 100 99
8B.1 o 9 15 18 30 32 45 44 60 53 64 64 68 71 71 79 75 85 80 90 85 95 93 98 100 99
8B.2 o 13 20 25 40 37 60 49 65 60 70 71 75 82 80 91 85 97 100 99
8B.3 o 7 12 17 24 23 36 33 48 44 60 54 65 64 70 75 75 89 85 99
S.1 o 7 15 16 30 26 45 35 60 46 65 56 70 66 75 79 85 90 100 99
S.2 o 12 20 27 40 38 60 47 63 57 66 65 69 73 72 81 75 87 85 93 93 98 100 99
S.3 o 17 30 32 60 46 64 58 68 69 71 77 75 84 80 90 85 95 90 98 95 99 100 99
C.1 o 20 20 35 40 45 60 52 65 61 70 69 75 78 85 89 100 99
C.2 o 10 20 24 40 38 60 52 65 63 70 71 75 79 85 85 89 90 93 94 96 99 100 99
C.3 o 16 20 31 40 44 60 54 65 64 70 73 75 82 85 88 90 93 95 98 100 99
P.1 o 12 20 28 40 41 60 57 68 70 75 81 85 89 90 96 95 99 100 99
P.2 o 18 30 32 60 50 68 66 75 80 85 91 93 97 100 99
P.3 o 20 30 36 60 53 68 65 75 76 80 85 85 91 89 96 93 98 96 99 100 99

w
Anexo E
\

Equipo de expertos de la adaptación española


Montserrat Alberte Montserrat, licenciada en Filología Hispánica y máster en Lingüística Computacional por
la Universidad de Barcelona; editora, correctora y traductora.

Dr. Enrique J. Carbonel! Vayá, especialista en Psicología Jurídica y máster en Psicología Clínica, Legal y
Forense por la Universidad Complutense de Madrid; asesor en Psicología Jurídica-Forense del Decanato del
Colegio Oficial de Psicología de la Comunidad Valenciana, secretario del Instituto Universitario de Investigación
en Criminología y Ciencias Penales de la Universidad de Valencia, director del Master Universitario en
Criminología y Seguridad de la Universidad de Valencia.

Violeta Cardenal Hernáez, profesora titular de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de


Madrid, investigadora en estilos y trastornos de personalidad .

Dr. José G. Franco Vásquez, psiquiatra, epidemiólogo, doctor en Neurociencias; profesor titular Facultad de
Medicina de la Universidad Pontificia Bolivariana.

Dra. Ana M. Gaviria, psicóloga, máster en Epidemiología y doctora en Salud Mental: Genética y Ambiente;
profesora titular de la Facultad de Psicología de la Universidad de San Buenaventura.

Dra. Margarita Ortiz-Tallo, profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad de Málaga, especialista


en psicología clínica.

Dra. M.ª Pilar Sánchez López, catedrática en la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de
Madrid, directora del grupo de investigación consol idado EPSY (Estilos Psicológicos, Género y Salud),
coordinadora de la Red internacional HYGEIA (Health & Gender lnternational Alliance).

Louis-Charles Vannier, psicólogo, miembro del departamento Specialist Research & Psychometric Services
de Pearson Clínica! and Talent Assessment.

MCMI-IV Anexo E Equipo de expertos de la adaptación española 115


Anexo F

Criterios de inclusión
Los pacientes fueron seleccionados para formar parte de la muestra del MCMI-IV si cumplían los siguientes
criterios:
■ tener 18 años o más;
■ estar recibiendo atención psicológica (evaluación o tratamiento psicológicos);
■ haber sido diagnosticado de un trastorno psicológico basado en criterios del DSM-5 o de la CIE-10,
o sospecharse la presencia del mismo;
■ haber realizado al menos tres sesiones terapéuticas o de orientación psicológica con el profesional
que cumplimentó el cuestionario para el clínico;
■ castellano como lengua materna (hispanohablantes nativos);
■ comprensión lectora mínima equivalente a educación primaria;
■ no haber sido diagnosticado con discapacidad intelectual o física que interfiera en la evaluación;
■ visión normal o corregida; y
■ no estar muy familiarizado con los tests psicológicos.

MCMI-IV Anexo F Criterios de inclusión 117


Anexo G

Cuestionario para el clínico

@ MCMI-IV
Pearson \
~
Cuestionario para el clínico
N.º de examinador: _ _ _ __ N.º de protocolo: _ _ _ __ Código identificativo del sujeto: _ _ _ _ __

Fecha de cumplimentación de este cuestionario: _ _ ! _ _ ! _____

Parte A

Responda a las siguientes preguntas basándose en la historia clínica del sujeto:

1. Marque el número de sesiones terapéuticas o de orientación psicológica que ha realizado con el sujeto.
(Nota: Se requiere haber realizado un mínimo de 3 sesiones antes de cumplimentar el «Cuestionario para el clínico».)

3-5 C:=J 6-8 C=3 9-11 C=3 12-14 C=3 15omás C=3
2. Marque si el sujeto ha sufrido alguna lesión cerebral traumática a lo largo de su vida; y, en caso afirmativo, marque su
gravedad.
Traumatismo Especificar lesión y fecha
Ninguno Leve Moderado Grave
cerebral (si se conocen) 1

Lesión abierta
Lesión cerrada

3. Marque si actualmente el sujeto está expuesto a alguno de los siguientes potenciales factores de estrés; y, en caso
afirmativo, marque en qué medida.
Estresor Ninguno Leve Moderado Grave
Conflicto conyugal
Divorcio/Separación
Aislamiento social
Laboral/Académico
Legal/Judicial
Enfermedad física
Enfermedad familiar
Económico
Otro:

4. Marque el nivel superior de funcionamiento Excelente; sin déficits/dificultades


social y emocional (comportamiento adaptativo) Por encima de la media
que el sujeto ha alcanzado en los últimos 12 Medio
meses. Por debajo de la media
Bajo; nivel de funcionamiento muy limitado

S. Situación actual (atención pública o privada):

D Paciente ambulatorio sin


hospitalización previa
O Paciente ingresado en
hospital psiquiátrico D Paciente _en centro
pemtencIano
D Otra _ _ __

Paciente ambulatorio con Paciente ingresado en Paciente en clínica


D hospitalización previa D hospital general D universitaria

6. Diagnóstico(s) principal(es) DSM/CIE: _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __ __ _ _ _ _ __

7. Diagnóstico(s) secundario(s) DSM/CIE: _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

8. Marque la duración del episodio más reciente:

D < 1 semana D 1-3 meses D 1-3 años (cíclico) D 3-7 años (cíclico) D Más.de 7 años

D 1-4semanas D 3meses-1 año D 1-3 años(continuo) D 3-7 años (continuo) D No aplicable

MCMI-IV. Cuestionarlo para el clínico

MCMI-IV Anexo G Cuestionario para el clínico 119


Parte B

A continuación encontrará un listado de patrones de personalidad y síndromes clínicos, aunque probablemente la


mayoría le resulten familiares, lea atentamente la descripción proporcionada para cada uno de ellos. Para cada
patrón de personalidad y síndrome clínico debe indicar el nivel de disfunción del paciente siguiendo como referencia
las descripciones que aparecen en la Tabla 1.
Tabla 1. Descripción del nivel de disfunción

1 Nivel Descripción
o Ninguno: el sujeto no presenta ningún rasgo o síntoma indicativo de un problema en esta área.
Leve: el sujeto presenta algunos rasgos o síntomas de un problema subyacente sin alcanzar un nivel
clínico de disfunción.
Moderado: el sujeto presenta bastantes rasgos o síntomas de un problema subyacente que posiblemente
2
afecta a sus hábitos y actividades cotidianas.
Grave: el sujeto presenta muchos rasgos o síntomas de un problema subyacente que posiblemente
3
justificarían el diagnóstico formal de un trastorno clínico.
Diagnóstico DSM o CIE: el sujeto presenta muchos rasgos o síntomas de un problema subyacente y ha
4 sido diagnosticado formalmente mediante sistemas DSM o CIE. El nivel 4 no es aplicable (N/A) a trastornos
no incluidos en los sistemas DSM o CIE (p. ej. Entusiasta/Tempestuoso).

PATRONES DE PERSONALIDAD

Instrucciones: Para cada patrón de personalidad, marque con una X el nivel de disfunción que corresponda
siguiendo las descripciones proporcionadas en la tabla 1. Haga una sola marca para cada patrón de personalidad.

Nivel

Patrón de personalidad
(Código DSM/CIE)
Descripción del patrón de personalidad o 1 2 3 4

lntrovertido/Esquizoide Indiferencia y falta de interés por las relaciones sociales, afectividad plana y
(301 .20/F60.1) anhedonia. Incapacidad intrínseca aparente para experimentar y expresar
emociones.

lnhibido/Evitativo Ansiedad social, reticencia por temor y baja autoestima. Acusada hipersensibilidad
(301.82/F60.6) al rechazo personal y la evaluación negativa.

Desanimado/Melancólico Tristeza y pesimismo de forma habitual y duradera, con sentimientos


N/A
generalizados de inutilidad, arrepentimiento y culpabilidad.

Cooperativo/Dependiente Necesidad excesiva de que le cuiden. falta de confianza en sí mismo y conductas


(301.6/F60.7) sumisas y de apego exagerado. Miedo subyacente de separación de las personas
de apoyo.

Sociable/Histriónico Emociones exageradas y rápidamente cambiantes, conductas de búsqueda de


(301 .50/F60.4) atención social y conductas sexualmente seductoras. También destaca el
dramatismo y una excesiva preocupación por mostrar un aspecto atractivo.

Entusiasta/Tempestuoso Euforia con estado de ánimo voluble, energía persistente e infatigable. Es


jovialmente optimista y animado, frecuentemente muestra iniciativa y N/A
ocasionalmente es autoritario e intrusivo socialmente.

Confiado/Narcisista Sentimiento de prepotencia (importancia de uno mismo exagerada), expectativas


(301.81/F60.81 ) de privilegios injustificadas, arrogancia benevolente, falta de empatía y tendencia
a explotar a otros.

Inconform ista/Antisocial Resistencia o incapacidad de adaptarse a las normas sociales, y sentimientos de


(301.7/F60.2) culpa y remordimiento insuficientes por conductas propias irresponsables,
manipuladoras, mentirosas e im pulsivas.

Autoritario/Sádico Conductas verbales o físicas que humillan a los demás, así como agresión explosiva
N/A
y acciones repentinas que pretenden intimidar, controlar y dominar a otros.

Responsable/Compulsivo Rigidez conductual y preocupación por las normas, el perfeccionismo, el control y


(301.4/F60.5) el orden en detrimento de la flexibilidad, la amabilidad, la franqueza y la
espontaneidad.

lnsatisfecho/Negativista Obstruccionismo, malhumor, negativismo, así como sentimientos de ser una


víctima incomprendida. Expresión de envidia y resentimiento hacia aquellos que N/A
tienen más suerte o poder.

2 MCMI-IV. Cuestionario para el clínico

120 MCMI-IV Anexo G Cuestionario para el clínico


Nivel

Patrón de personalidad
(Código DSM/CIE)
Descripción del patrón de personalidad o 1 2 3 4

Maltratado/Masoquista Compromisos de sacrificio reiterados en detrimento de experiencias agradables


propias . Atracción por las relaciones que llevan a la decepción, al fracaso o a los N/A
malos tratos.

Excéntrico/Esquizotípico Rarezas sociales y déficits interpersonales, distorsiones cognitivas, así como


(301 .22/F21) conductas y pepsamientos inusuales o excéntricos. La aptitud para entablar o
mantener relaciones significativas o íntimas es reducida.

Inestable/Límite Fuerte inestabilidad en las relaciones interpersonales. Sentido de uno mismo


(301 .83/FG0.3) escindido e imprevisible, miedos intensos de abandono, amenazas suicidas y
conductas autodestructivas.

Desconfiado/Paranoide Reiterada suspicacia y desconfianza hacia otros. Dudas persistentes de los motivos
(301.0/FG0.6) e intenciones de los miembros de la familia o las personas del entorno laboral que
interpreta como poco claros, retorcidos y malevolentes.

Respecto a las valoraciones anteriores de los patrones de personalidad, marque el nivel de precisión general:

Alto: las valoraciones se basan en información abundante y en una comprensión de los rasgos
sólida; se puede asumir que estas valoraciones son precisas.
Moderado: las valoraciones se basan en información suficiente y en una comprensión clínica de los
rasgos adecuada. No obstante, información adicional puede dar lugar a estimaciones más
precisas.
Bajo: las valoraciones se basan en información limitada; la comprensióh de los rasgos en este
momento es superficial. Información adicional probablemente dé lugar a estimaciones más
válidas.

SÍNDROMES CLÍNICOS
Instrucciones: Para cada síndrome clínico, marque con una X el nivel de disfunción que corresponda siguiendo las
descripciones proporcionadas en la tabla 1. Haga una sola marca para cada síndrome clínico. Para aquellos
síndromes marcados con un nivel 4, especifique el código del diagnóstico DSM/CIE que corresponda.

Nlvel

Síndrome clinlco
o 1 2 3 4
Descripción del sindrome clinlco (especificar código
(Código DSM/CIEJ
DSM/CIE)

Ansiedad Habitualmente tenso, temeroso, emotivo; indeciso, sin aliento e inquieto.


generalizada Tendencia a manifestar síntomas físicos diversos, como tensión
(300.02/F41.1) muscular, sudoración excesiva, dolores musculares difusos y náuseas.

Síntomas somáticos Expresión de problemas psicológicos a través de canales corporales.


(300.82/F45.1) Periodos persistentes de fatiga y debilidad y expresiones dramáticas de
diversos dolores, en general sin causa específica, en regiones corporales
no relacionadas.

Bipolar Susceptibilidad a emociones bipolares. Puede alternar


impredeciblemente desde la normalidad hasta la excitación maníaca y la
depresión profunda.

Depresión Abatimiento persistente, sentimientos de culpa, falta de iniciativa, apatía


persistente y baja autoestima. Comentarios frecuentes de autodesprecio e inutilidad.
(distimia) Puede manifestar ganas de llorar, ideación suicida, visión pesimista del
futuro, aislamiento social, disminución o aumento del apetito, fatiga
crónica, problemas de concentración y reducción del interés en
actividades que previamente resultaban placenteras.

Depresión mayor Incapacidad de funcionamiento en el entorno habitual. Visión pesimista


del futuro, ideación suicida y sensación generalizada de resignación
desesperanzada. Tendencia a manifestar alteraciones psicomotoras,
agitación, insomnio, fatiga y disminución o aumento de peso.

Consumo de Tiene una historia de abuso y/o dependencia del alcohol.


alcohol

MCMI-IV. Cuestionario para el clínico 3

MCMI-IV Anexo G Cuestionario para el clínico 121


Nivel

Síndrome cllnlco
o 1 2 3 4
Descripción del síndrome cllnlco (especificar código
(Código DSM/CIE)
DSM/CIE)

Consumo de Tiene una historia de abuso y/o dependencia de sustancias o drogas (con
sustancias o drogas o sin prescripción médica).

Estrés Síntomas de TEPT cara cterizados por la reexperimentación intensa de


postraumático eventos traumáticos anteriores y por la agitación emocional asociada .
(309.81/F43.1 O)

Lesión cerebral Historia de traumatismo cerebral grave que conlleva fuertes cefaleas,
N/A
dificultades de memoria y problemas de concentración.

Pensamiento Pensamiento incongruente, desorganizado, excéntrico o regresivo. A


esquizofrénico menudo la conducta parece confusa y desorientada, ocasionalmente
muestra afecto inapropiado, alucinaciones o delirios no sistematizados.

Delirios paranoides Delirios irracionales, pero interconectados, de temáticas celosa,


persecutoria o de grandeza. Posibles respuestas de hostilidad ante el N/A
sentimiento de ser difamado o maltratado.

Respecto a las valoraciones anteriores de los síndromes clínicos, marque el nivel de precisión general:

Alto: las valoraciones se basan en información abundante y en una comprensión de los síntomas
sólida; se puede asumir que estas valoraciones son precisas.
Moderado: las valoraciones se basan en información suficiente y en una comprensión clínica de los
síntomas adecuada. No obstante, información adicional puede dar lugar a estimaciones
más precisas.
Bajo: las valoraciones se basan en información limitada; la comprensión de los síntomas en este
momento es superficial. Información adicional probablemente dé lugar a estimaciones más
válidas.

Parte e
Responda a las siguientes preguntas teniendo en cuenta la interacción con el sujeto hasta este momento:

Sí No No losé
¿El sujeto, si ha sido maltratado o humillado, quiere que se haga justicia?
¿El sujeto tiene tendencias suicidas o tiende a hacerse daf'lo de otro modo?
¿El sujeto es incapaz de controlar o contener sus emociones?
¿El sujeto se siente aislado o desconectado de los demás?
¿El sujeto se muestra excesivamente preocupado por enfermedades físicas?
¿De repente el sujeto parece hostil o descontrolado de alguna forma?

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4 MCMI-IV. Cuestionario para el clínico

122 MCMI-IV Anexo G Cuestionario para el clínico


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126 MCMI-IV Bibliog rafía

Common questions

Con tecnología de IA

A narcissistic individual maintains their self-image as admirable by believing they are commendable, special, and unique, despite others perceiving them as selfish and arrogant. This high self-esteem allows them to act with grandeur and confidence without justification, often at the cost of valuing and respecting others, resulting in exploitative relationships where empathy is lacking .

Compulsive individuals, with their need for strict organization, discipline, and control over emotions, may find their perfectionism limiting. This need can prevent them from fully completing everyday tasks and adapting to new or uncertain situations due to inflexibility and rigid adherence to norms, hindering both personal and professional progress .

Sadistic behaviors involve a lack of sensitivity and the tendency to react with unwarranted aggressive outbursts. These individuals enjoy intimidating, humiliating, and coercing others, leading to significant strain in personal relationships. The immediate psychological satisfaction derived from such actions often results in relationships that are marked by conflict, mistrust, and emotional damage .

Results of the MCMI-IV are considered invalid if the invalidity scale score exceeds 1, if the inconsistency scale is above 19, or if the sincerity scale falls below 7 or exceeds 114. These conditions indicate potential random responses, contradictions, or exaggerated/minimized symptoms, invalidating the personality pattern interpretation, thus requiring reassessment .

The Grossman facets in the MCMI-IV provide a more detailed and discriminant insight into the core personality patterns than broad categorical labels. By focusing on specific functional and structural domains, they offer a contextualized clinical picture that enhances diagnostic precision and therapeutic relevance by tapping into the evolutionary theory underlying the assessment scales .

A masuist self-perception involves self-humiliation and a belief in deserving dishonor and reproach. They focus on their worst attributes, often dismissing positive feedback. This negative self-assessment can lead to frustration, chronic dissatisfaction, and potential self-sabotage, impacting their overall psychological well-being .

Antisocial individuals perceive themselves as free from the restrictions imposed by social norms and loyal obligations. They value personal freedom and independence, feeling unbound by social constraints, people, and routines . Their actions often involve irresponsibility and violating social codes, reflecting a disregard for established societal rules .

Individuals categorized as 'inept' view themselves poorly because they see themselves as weak, fragile, and incompetent. This negative self-perception is largely unfounded; it serves a strategic purpose as a manipulation to gain praise and support from others .

A person with a 'histrionic' personality is expressively dramatic, reacting exaggeratedly and emotionally. They are attention-seeking, capricious, easily excited, and intolerant of failures or disappointments. They are volatile, draw others' attention through charm and drama, and often seek thrilling and hedonistic experiences without foresight .

Negativist individuals often resist meeting others' expectations, leading to procrastination, inefficiency, and opposition. Their behaviors are driven by resentment and a desire to undermine others' pleasures, resulting in difficulties fulfilling personal or professional expectations .

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