Seminario de Lectura de la Realidad 4ª Sesión 15 de enero de 2007
JESÚS ANTE SU MUNDO: JESÚS Y LOS POBRES
Introducción:
Todos los intentos de clasificar a Jesús dentro de los modelos de su tiempo han resultado vanos. No es posible en-
cerrarlo en ningún sector de la sociedad judía de su tiempo. Jesús no es un sacerdote judío. No pertenece a la
alta clase sacerdotal de Jerusalén, ni a las modestas familias de Levi que se ocupan del culto. Está muy lejos de la
aristocracia judía y de los sectores saduceos de carácter conservador. Vive enfrentado a los círculos fariseos cuya
teología legalista critica con fuerza. No ha participado en la resistencia armada contra Roma animada por los ze-
lotes y otros grupos. Su actuación no es la de un monje de Qumram, ni su predicación sigue las corrientes esenias.
Tampoco Jesús es un rabino judío, dedicado a interpretar escrupulosamente la Torá para aplicarlas a las diversas
circunstancias de la vida. Y aunque probablemente fue considerado por sus contemporáneos como un profeta de
Dios, y el mismo adoptó un estilo de actuación profético, no podemos decir que es un profeta más en la historia
de Israel. Jesús no siente necesidad de legitimar su predicación y sus actitudes y acciones aludiendo a una llamada
de Yahvé, como hacen los profetas antiguos, ni se presenta, a su estilo, como mero portavoz de Yahvé (´”Así
habla Yahvé ....”). Jesús emplea una fórmula típica, con un uso totalmente desconocido en la literatura proféti-
ca, y que manifiesta una autoridad plena y sorprendente: “En verdad, en verdad yo os digo ...” (amén, amén).
Pero, sobre todo, Jesús no se mueve como los profetas, en el marco de la Alianza mesiánica entre Yahvé y el pue-
blo, para llamar de nuevo a Israel al cumplimiento de la Torá. Jesús, con su predicación y con su actividad, anun-
cia algo totalmente nuevo: el reinado de Dios empieza a ser realidad.
Vamos a ver, desde esta perspectiva, como se situó Jesús ante su mundo.
Jesús de Nazaret, pobre sociológico. (Pobre sociológico = pobreza real en la sociedad)
Los evangelistas destacan con fuerza la miseria de sus orígenes: relato del nacimiento, anuncio a los pastores y
presentación en el templo: “Dos tórtolas o dos pichones”, el sacrifico de los pobres.
Lc 2, 7-24.
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y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre,
porque no tenían sitio en el alojamiento. 8 Había en la misma comarca unos pasto-
res, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. 9 Se les
presentó el Ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llena-
ron de temor. 10 El ángel les dijo: “No temáis, pues os anuncio una gran alegría,
que lo será para todo el pueblo: 11 os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un
salvador, que es el Cristo Señor; 12 y esto os servirá de señal: encontraréis un niño
envuelto en pañales y acostado en un pesebre.» 13 Y de pronto se juntó con el ángel
una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: 14 “Gloria a Dios
en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace.»
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Y sucedió que cuando los ángeles, dejándoles, se fueron al cielo, los pastores se
decían unos a otros: “Vayamos, pues, hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y el
Señor nos ha manifestado.» 16 Y fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. 17
Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel niño; 18 y todos los que lo oyeron se maravillaban de
lo que los pastores les decían.
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María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón. 20 Los pastores se volvieron glorifi-
cando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.
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Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le dio el nombre de Jesús, el que le dio el ángel antes de
ser concebido en el seno. 22 Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron
a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, 23 como está escrito en la Ley del Señor: -Todo varón primogénito será
consagrado al Señor- 24 y para ofrecer en sacrificio -un par de tórtolas o dos pichones-, conforme a lo que se dice en la
Ley del Señor.
Careció de medios para estudiar en las escuelas de los escribas (lo cual no significa que no aprendiera a leer).
“¿Cómo sabe éste tanto, si no ha tenido maestro?” Jn. 7, 15
“¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre
María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? Y sus hermanas, ¿no están todas entre nosotros? Entonces, ¿de
dónde le viene todo esto?” Mt. 13, 54-56
En Mc 6, 3 es llamado “tecton” (constructor, artesano). Es probable que además de fabricar instrumentos de la-
branza y muebles caseros, trabajara también como albañil. Jesús usa con frecuencia la imagen de una casa en
construcción (Mt 7, 24-27; Lc 14, 28-30; Mc 12, 1). También es probable
y normal que trabajara algunas veces como asalariado del campo.
Jesús optó por los pobres y oprimidos.
Jesús no se declasó jamás: siendo pobre de nacimiento, optó por los
pobres de su tiempo. Jesús se presentó como el “Mesías de los pobres”;
es decir, como el UNGIDO por el Espíritu de Yahvé, enviado para liberar
a los pobres.
Lc 4, 18-21:
El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres
la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la
vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos = y proclamar un año de
gracia del Señor. = Enrollando el volumen lo devolvió al ministro, y se sentó.
En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en él. Comenzó, pues, a decirles:
“Esta Escritura, que acabáis de oír, se ha cumplido hoy.»
Is. 61, 1-2
El espíritu del Señor Yahveh está sobre mí, por cuanto que me ha ungido Yah-
veh. A anunciar la buena nueva a los pobres me ha enviado, a vendar los cora-
zones rotos; a pregonar a los cautivos la liberación, y a los reclusos la libertad;
a pregonar año de gracia de Yahveh, día de venganza de nuestro Dios; para
consolar a todos los que lloran.
Mt. 11, 3-6
Juan, que en la cárcel había oído hablar de las obras de Cristo, envió a sus discípulos a decirle:¿Eres tú el que ha de
venir, o debemos esperar a otro?. Jesús les respondió: “Id y contad a Juan lo que oís y veis:los ciegos ven y los cojos
andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia a los pobres la Buena Nue-
va;¡y dichoso aquel que no halle escándalo en mí!»
Lc 2, 7-23
Se encontraba mal y a punto de morir un siervo de un centurión, muy querido de éste. Habiendo oído hablar de Jesús,
envió donde él unos ancianos de los judíos, para rogarle que viniera y salvara a su siervo.
Estos, llegando donde Jesús, le suplicaban insistentemente diciendo: “Merece que se lo concedas, porque ama a nues-
tro pueblo, y él mismo nos ha edificado la sinagoga.»
Iba Jesús con ellos y, estando ya no lejos de la casa, envió el centurión a unos amigos a decirle: “Señor, no te molestes,
porque no soy digno de que entres bajo mi techo, por eso ni siquiera me consideré digno de salir a tu encuentro.
Mándalo de palabra, y quede sano mi criado. Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes,
y digo a éste: "Vete", y va; y a otro: "Ven", y viene; y a mi siervo: "Haz esto", y lo hace.»
Al oír esto Jesús, quedó admirado de él, y volviéndose dijo a la muchedumbre que le seguía: “Os digo que ni en Israel
he encontrado una fe tan grande.»
Cuando los enviados volvieron a la casa, hallaron al siervo sano.
Y sucedió que a continuación se fue a una ciudad llamada Naím, e iban con él sus discípulos y una gran muchedumbre.
Cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda, a
la que acompañaba mucha gente de la ciudad.
Al verla el Señor, tuvo compasión de ella, y le dijo: “No llores.» Y, acercándose, tocó el féretro. Los que lo llevaban se
pararon, y él dijo: “Joven, a ti te digo: Levántate.»
El muerto se incorporó y se puso a hablar, y Jesús se lo dio a su madre.
El temor se apoderó de todos, y glorificaban a Dios, diciendo: “Un gran profeta se ha levantado entre nosotros», y
“Dios ha visitado a su pueblo».Y lo que se decía de él, se propagó por toda Judea y por toda la región circunvecina.
Sus discípulos llevaron a Juan todas estas noticias. Entonces él, llamando a dos de ellos, los envió a decir al Señor:
“¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?»
Llegando donde él aquellos hombres, dijeron: “Juan el Bautista nos ha enviado a decirte: ¿Eres tú el que ha de venir o
debemos esperar a otro?» En aquel momento curó a muchos de sus enfermedades y dolencias, y de malos espíritus, y
dio vista a muchos ciegos.Y les respondió: “Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído: Los ciegos ven, los cojos an-
dan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, se anuncia a los pobres la Buena Nueva; ¡y
dichoso aquel que no halle escándalo en mí!»
En Mt. 11, 3-6 y Lc 7, 2-23 se ve como “los pobres son evangelizados”, lo cual no significa sermones a los pobres,
sino darles esperanza.
Jesús proclama y realiza la presencia liberadora del Reino de Dios para los pobres sociológicos:
Mt 9, 35
Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinago-
gas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando todo enfer-
medad y toda dolencia.
Lc 6, 17-26
Bajando con ellos se detuvo en un paraje llano; había una gran mul-
titud de discípulos suyos y gran muchedumbre del pueblo, de toda
Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, que hab-
ían venido para oírle y ser curados de sus enfermedades. Y los que
eran molestados por espíritus inmundos quedaban curados.
Toda la gente procuraba tocarle, porque salía de él una fuerza que
sanaba a todos. Y él, alzando los ojos hacia sus discípulos, decía:
“Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios.
Bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis sacia-
dos. Bienaventurados los que lloráis ahora, porque reiréis. Bien-
aventurados seréis cuando los hombres os odien, cuando os expul-
sen, os injurien y proscriban vuestro nombre como malo, por causa
del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, que vuestra
recompensa será grande en el cielo. Pues de ese modo trataban sus
padres a los profetas.
“Pero ¡ay de vosotros, los ricos!, porque habéis recibido vuestro
consuelo.¡Ay de vosotros, los que ahora estáis hartos!, porque
tendréis hambre.¡Ay de los que reís ahora!, porque tendréis aflic-
ción y llanto.¡Ay cuando todos los hombres hablen bien de voso-
tros!, pues de ese modo trataban sus padres a los falsos profetas.
Jesús invita a la masa de los pobres a seguirle: Mt 11, 28-20
(“Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados”)
Jesús identificó su causa y la causa de Dios con la causa de
los pobres.
Mt 25, 34-45:
Entonces dirá el Rey a los de su derecha: "Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para
vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era
forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme."
Entonces los justos le responderán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos
de beber?¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos?¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel,
y fuimos a verte?"
Y el Rey les dirá: "En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo
hicisteis."
Entonces dirá también a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus
ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; era forastero, y no me aco-
gisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis."
Entonces dirán también éstos: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la
cárcel, y no te asistimos?" Y él entonces les responderá: "En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de
estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo."
Jesús planteó a sus discípulos una pobreza militante, que recogía toda la herencia de los “anawim”: el verbo
“ana” en hebreo significa doblar, cargar con un peso, ... Hoy diríamos explotados, oprimidos, dominados, margina-
dos, .. Puso en marcha la solidaridad con los pobres para la liberación de todos. Elementos básicos de esta pobreza
militante de sus discípulos eran:
Opción por los pobres sociológicos
La comunión de bienes con ellos, repartiendo las riquezas a los pobres:
Mt 19, 16-22
En esto se le acercó uno y le dijo: “Maestro, ¿qué he de hacer de bueno para conseguir vida eterna?»
El le dijo: “¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Uno solo es el Bueno. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los
mandamientos.»
“¿Cuáles?» - le dice él. Y Jesús dijo: “No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio,
honra a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo.»
Dícele el joven: “Todo eso lo he guardado; ¿qué más me falta?» Jesús le dijo: “Si quieres ser perfecto, anda, vende lo
que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego ven, y sígueme.»
Al oír estas palabras, el joven se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes.
Confianza ilimitada en el Padre:
Mt 6, 25-34
“Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra
vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os
vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuer-
po más que el vestido?
Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni
recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las ali-
menta. ¿No valéis vosotros más que ellas? Por lo demás,
¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, aña-
dir un solo codo a la medida de su vida? Y del vestido,
¿por qué preocuparos? Observad los lirios del campo,
cómo crecen; no se fatigan, ni hilan. Pero yo os digo que
ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de
ellos.
Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se
echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más
con vosotros, hombres de poca fe?
No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a
comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestir-
nos? Que por todas esas cosas se afanan los gentiles;
pues ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesi-
dad de todo eso. Buscad primero su Reino y su justicia,
y todas esas cosas se os darán por añadidura.
Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se pre-
ocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal.
Renuncia a la acumulación del dinero y a los privilegios del dominio:
Mt 6, 19-21
“No os amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen, y ladrones que socavan y roban.
Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y
roben. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.
Imitación y seguimiento de Jesús: Mt 11, 28-30 en contraposición a las normas y prohibiciones fariseos.
Mt 11, 28-30:
“Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y apren-
ded de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi
carga ligera.»
Qué me dicen estos textos.
¿Cuál está siendo nuestra postura con los pobres?
¿Cómo sería hoy la postura de Jesús con los pobres?
Qué actitudes hemos de cultivar con los pobres de hoy. Algún ejemplo concreto