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Impacto COVID-19 en Petróleo Mexicano

El documento analiza los efectos del índice de letalidad por Covid-19 y el tipo de cambio en la mezcla mexicana de petróleo de exportación. Los autores examinan cómo estos factores afectaron la composición del petróleo que México exporta durante la pandemia. Encontraron que tanto el aumento en la letalidad del virus como la depreciación del peso mexicano llevaron a una mezcla de petróleo más pesada en el mercado de exportación.

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Impacto COVID-19 en Petróleo Mexicano

El documento analiza los efectos del índice de letalidad por Covid-19 y el tipo de cambio en la mezcla mexicana de petróleo de exportación. Los autores examinan cómo estos factores afectaron la composición del petróleo que México exporta durante la pandemia. Encontraron que tanto el aumento en la letalidad del virus como la depreciación del peso mexicano llevaron a una mezcla de petróleo más pesada en el mercado de exportación.

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Efectos del índice de letalidad por Covid-19 y el tipo de cambio en la mezcla


mexicana de petróleo de exportación

Chapter · November 2021

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3 authors, including:

Francisco Venegas-Martínez Ricardo Jacob Mendoza-Rivera


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Los desafíos de la
economía mexicana
Energía, política energética y crecimiento económico
© UNIVERSIDAD DE COLIMA
Dr. Christian Jorge Torres Ortiz Zermeño, Rector
Mtro. Joel Nino Jr., Secretario General
Mtra. Vianey Amezcua Barajas, Coordinadora General de Comunicación Social
Mtra. Gloria Guillermina Araiza Torres, Directora General de Publicaciones
Los desafíos de la
economía mexicana
Energía, política energética y crecimiento económico

Miguel Ángel Tinoco Zermeño


Víctor Hugo Torres Preciado
Francisco Venegas Martínez
Coordinadores
© UNIVERSIDAD DE COLIMA
Avenida Universidad 333
C.P. 28040, Colima, Col., México
Dirección General de Publicaciones
Teléfonos: (312) 31 61081 y 31 61000, ext. 35004
Correo electrónico: [email protected]

ISBN: 978-607-8814-07-7

Derechos reservados conforme a la ley


Impreso en México / Printed in Mexico

Proceso editorial certificado con normas I SO desde 2005


Dictaminación y edición registradas en el Sistema Editorial Electrónico P RED
Registro LI-15-20
Recibido: Octubre de 2020
Publicado: Octubre de 2021
ÍNDICE

INTRODUCCIÓN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19
Parte I: Energı́a y crecimiento económico
CAPÍTULO 1
Modelo de predicción de consumo de energı́a y crecimiento
económico en México basado en un enfoque hı́brido de inteligencia
artificial y wavelets . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19
Jesús Cuauhtémoc Téllez Gaytán y Mauro Rodrı́guez Marı́n
CAPÍTULO 2
Dinámicas, volatilidades e interrelaciones entre los precios del petróleo
y la actividad económica en México . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 57
Antonio Ruiz Porras y Javier Emmanuel Anguiano Pita
CAPÍTULO 3
Causalidad entre el consumo energético sectorial y el crecimiento
económico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 91
Ricardo Pérez Navarro, L. Arturo Bernal Ponce e Isaı́ Guı́zar Mateos
CAPÍTULO 4
La formación bruta de capital fijo y el uso de energı́as renovables
y no renovables en las emisiones del CO2 en México:
hipótesis de Kuznets . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 109
Héctor F. Salazar Núñez, José Antonio Lozano Dı́ez
y Francisco Venegas Martı́nez
CAPÍTULO 5
Efectos del precio del petróleo sobre las finanzas públicas y el
crecimiento económico en México: 1990-2019 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 133
Alejandro Fonseca Ramı́rez y Roberto J. Santillán Salgado
CAPÍTULO 6
Pobreza y consumo de energı́a por entidad federativa en México . . . . . . . . . . . . . 169
Juan Marroquı́n Arreola y Humberto Rı́os Bolı́var
CAPÍTULO 7
Análisis de la demanda y el efecto de las reformas estructurales
en la industria de gas natural en México para el periodo 1995-2020 . . . . . . . . . . 199
Ignacio Marcelino López Sandoval y Sergio Domı́nguez Reyna
CAPÍTULO 8
Efectos del ı́ndice de letalidad por Covid-19 y el tipo de cambio en
la mezcla mexicana de petróleo de exportación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 241
Ricardo J. Mendoza Rivera, José Antonio Lozano Dı́ez y Francisco
Venegas Martı́nez
Parte II: Polı́tica energética
CAPÍTULO 9
La geografı́a económica del precio de los combustibles en México:
un análisis exploratorio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 257
Vı́ctor Hugo Torres Preciado y Leonardo Rebollar Ruelas
CAPÍTULO 10
Convergencia estocástica en el consumo de energı́a industrial en México . . . . . 289
Miguel Ángel Tinoco Zermeño y Renato Francisco González Sánchez
CAPÍTULO 11
La transición energética de México . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 315
Gabriela Muñoz Meléndez
CAPÍTULO 12
La reforma energética y su influencia en la implementación de la energı́a
solar en las PYMES con tarifa 02 en México. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 345
Elda Vannessa Aguirre Hernández, Miguel Ángel Martı́nez Garcı́a y José
Carlos Trejo Garcı́a
CAPÍTULO 13
“Sabemos construir presas, pero no tenemos la sensibilidad para
tratar con personas”: administración pública, polı́tica y energı́a
eléctrica en Chicoasén. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 371
Martin J. Larsson
CAPÍTULO 14
Algunas simulaciones basadas en la función de producción agregada para
enfrentar los choques de oferta y demanda ligados al coronavirus . . . . . . . . . . . . 401
Carlos Guerrero de Lizardi
AUTORES . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 433
CAPÍTULO 1

Introducción
Miguel Ángel Tinoco Zermeño
Vı́ctor Hugo Torres Preciado
Francisco Venegas Martı́nez

1. Introducción

l dilema actual de las autoridades de muchos paı́ses es cómo lograr


E un crecimiento económico acelerado, con un uso eficiente de los
recursos energéticos y bajos niveles de contaminación ambiental pro-
vocada por las emisiones de gases de efecto invernadero. No obstante,
en el mundo, las necesidades energéticas y las emisiones contaminantes
se dispararon desde la década de 1960. Según datos del Banco Mun-
dial, entre 1971 y 2014 el consumo mundial per cápita de energı́a creció
44%, mientras que las emisiones mundiales por persona de dióxido de
carbono aumentaron 56% entre 1960 y 2013. Por supuesto, la economı́a
mexicana no está exenta de la disyuntiva entre energı́a y contamina-
ción, dado que de 2020 a 2050 el consumo total de energı́a crecerá
un 40% y las emisiones de CO2 aumentarán al 32% (APEC Secretariat,
2019).
10 LOS DESAFÍOS DE LA ECONOMÍA MEXICANA

En dicho contexto, el objetivo del presente libro es evaluar el im-


pacto del consumo de energı́a, con las consecuentes emisiones de gases
de efecto invernadero, en la actividad económica de México, ası́ como
también la influencia de la polı́tica energética. El libro está integrado
por dos partes, la primera aborda el tema de energı́a y crecimiento, y
la segunda se enfoca en la polı́tica energética.
La parte 1 incluye ocho capı́tulos, basados esencialmente en el
análisis cuantitativo. El primer capı́tulo presenta un modelo de pre-
dicción del consumo de energı́a con base en un enfoque de inteligencia
artificial y wavelets. Los resultados muestran que el consumo energéti-
co, principalmente del sector transporte, interactúa ampliamente con
el crecimiento económico. Asimismo, la aplicación de un modelo SARI-
MA ayuda a conocer la evolución del ciclo económico hasta 2035. El
capı́tulo segundo estudia las dinámicas, volatilidades e interrelaciones
entre los precios del petróleo y la actividad económica de México. Un
hallazgo principal de los autores es que las variaciones de la actividad
económica están más correlacionadas con los precios del petróleo Maya
que con los precios de la mezcla de exportación mexicana. El capı́tulo
tres aborda la relación entre el consumo energético sectorial y el cre-
cimiento económico en nuestro paı́s. El objetivo de la investigación es
examinar la relación de causalidad entre el consumo energético y la
actividad económica, tanto a nivel agregado como por sectores de con-
sumo. A nivel agregado, se confirma la relación, pero a nivel sectorial
ocurre en los sectores comercial, residencial e industrial, mas no en el
sector público o transporte. Por último, los autores sugieren diseñar
estrategias para el uso eficiente en sectores donde la causalidad no
es significativa, y no implementar regulaciones restrictivas en sectores
donde no se pudo encontrar una causalidad significativa.
INTRODUCCIÓN 11

En el capı́tulo cuatro, los autores se enfocan en el impacto de


la formación bruta de capital fijo (FBCF) y el uso de energı́a renova-
ble y no renovable en las emisiones de dióxido de carbono, a fin de
comprobar la denominada hipótesis de Kuznets. Con base en la meto-
dologı́a de cointegración de Engle y Granger, el método de Mı́nimos
Cuadrados Ordinarios Totalmente Modificados y la prueba de causa-
lidad de Granger, demuestran que la FBCF y el consumo de energı́as
explican las emisiones de CO en el corto y largo plazo, y que el paráme-
tro asociado con la FBCF per cápita tiene la mayor influencia. Por otro
lado, el siguiente capı́tulo presta atención a la influencia de los precios
del petróleo sobre las finanzas públicas y el crecimiento económico de
México durante el periodo 1990 a 2019. En este trabajo, los autores
comprueban la existencia de una relación de causalidad en el sentido
de Granger del precio del petróleo hacia la producción industrial y el
gasto de capital, ası́ como una relación de cointegración entre dichas
variables.
El objetivo del sexto capı́tulo es analizar el vı́nculo entre los
niveles de pobreza y el consumo de energı́a por entidad federativa en
México. La evolución de los estudios sobre la pobreza va más allá de
una definición monetaria, ya que implica una medida más integral que
involucra la calidad de vida en general. Por esa razón, el papel de la
energı́a se ha ido reconociendo como un aspecto importante en la in-
teracción de la pobreza, debido a que si las personas no tienen acceso
a fuentes de energı́a, se verán afectadas en sus condiciones de vida. El
consumo de energı́a por parte de los hogares pobres para sus necesida-
des todavı́a está dominado por el uso de fuentes fósiles, por lo que el uso
de energı́a es equivalente al crecimiento de gases efecto invernadero en
la atmósfera, lo cual se convierte en un problema de cambio climático
12 LOS DESAFÍOS DE LA ECONOMÍA MEXICANA

con diversos efectos en la calidad ambiental. En esencia, los investiga-


dores demuestran que el consumo de energı́a afecta negativamente los
niveles de pobreza.
El capı́tulo siete estudia la demanda y las reformas estructurales
en la industria de gas natural de México desde 1995 al 2020, mediante
un análisis de los posibles efectos en la demanda nacional en función
de las elasticidades. Como lo especifican los autores, las estimaciones
del modelo econométrico de demanda de gas natural arrojan que la
demanda nacional responde a los cambios en el precio y provoca cam-
bios en la cantidad demandada el año siguiente. Adicionalmente, la
demanda de gas natural es muy inelástica al precio, lo que se puede
explicar por la alta dependencia de nuestro paı́s de las importaciones
que provienen de Estados Unidos.
Finalmente, el capı́tulo ocho cierra la primera parte del libro, en
el cual los autores construyen un modelo del tipo ARDL para asociar el
ı́ndice de letalidad por Covid-19 y el tipo de cambio en la mezcla me-
xicana de petróleo de exportación. Los resultados empı́ricos obtenidos
muestran que el precio de mezcla mexicana es explicado por rezagos
de uno y dos periodos de la misma variable. Además, el tipo de cam-
bio tiene un efecto negativo sobre el precio de la mezcla mexicana. El
último hallazgo importante es que el ı́ndice de letalidad tiene un efecto
positivo sobre el precio de la mezcla mexicana, o sea, un incremento en
el ı́ndice de letalidad conduce a un aumento en el precio de la mezcla,
lo que se puede explicar por el optimismo futuro en los indicadores
manufactureros en Asia y la Eurozona, y la contracción prevista en la
producción de crudo de Estados Unidos.
La parte 2 engloba temas sobre la geografı́a económica del pre-
cio de los combustibles, la convergencia estocástica en el consumo de
INTRODUCCIÓN 13

energı́a industrial, la transición energética mexicana, la energı́a solar


en las Pymes con tarifa 02, la polı́tica y energı́a eléctrica en la localidad
de Chicoasén, y algunas simulaciones basadas en la función de produc-
ción agregada para enfrentar los choques de oferta y demanda ligados
al Covid-19, pero también poniendo énfasis en el sector energético.
En el capı́tulo nueve se busca analizar los cambios en la geografı́a
de los precios de la gasolina y el diésel en México, para identificar si
han ocurrido cambios significativos en el patrón regional de la fijación
de precios y, en su caso, examinar sus caracterı́sticas e implicaciones
económicas. Para lograr el propósito, se implementa el enfoque deno-
minado Análisis Exploratorio de Datos Espaciales (AEDE), que permi-
te identificar los cambios en los patrones de distribución y asociación
espacial en el precio de los combustibles. Los resultados sugieren un
cambio paulatino en el tipo de interacción espacial en la determinación
de los precios de la gasolina y el diésel en el paı́s, hacia una con alcance
regional, pero acompañada por un aumento en la heterogeneidad en el
precio de los combustibles.
En el capı́tulo diez, los autores evalúan la eficiencia en el consu-
mo industrial en México mediante pruebas de convergencia condicional
estocástica durante el periodo de 1965 a 2016, que abarca las grandes
reformas energéticas. Se desglosa el consumo en el sector industrial
en 16 ramas que corresponden a petroquı́mica de Pemex, siderurgia,
quı́mica, azúcar, cemento, celulosa y papel, minerı́a, vidrio, fertilizan-
tes, cerveza y malta, aguas envasadas, automotriz, construcción, hule,
tabaco y otras ramas. En segundo lugar, los investigadores aplican las
pruebas de existencia de cortes estructurales, pruebas de raı́ces uni-
tarias LM y RALS-LM para determinar la estacionariedad o no de las
series. La conclusión general es que el consumo energético del sector
14 LOS DESAFÍOS DE LA ECONOMÍA MEXICANA

industrial es ineficiente, porque solamente siete de las 16 ramas in-


dustriales son estacionarias: petroquı́mica de Pemex, azúcar, minerı́a,
automotriz, construcción, hule y tabaco.
En el capı́tulo 11, la autora aborda el importante tema de la
transición energética en México. Se entiende por transición energética
un cambio estructural a largo plazo (alrededor de 100 años) de los
sistemas energéticos primarios. Aunque el proceso de transición no
muestra patrones definidos ni especı́ficos, los factores comunes son el
contexto histórico, el tamaño del paı́s, el estado de la economı́a, el
desarrollo tecnológico y la dependencia de importaciones. El capı́tulo
analiza el estado actual y futuro de la transición energética en el paı́s,
en términos de la descarbonización de la matriz energética primaria,
la mejora de la eficiencia energética, la reducción del consumo y los
intercambios económicos energéticos.
En el capı́tulo 12, se presenta un análisis descriptivo referente
a la interacción de los usuarios Pymes con tarifa 02, con relación a su
comportamiento de registro en la generación distribuida y la eficiencia
de los sistemas solares fotovoltaicos a pequeña escala instalados du-
rante el periodo 2014 2017, con base en el Manual de interconexión
a un Sistema Solar fotovoltaico menor a 500 kW. Además, se consi-
dera la vertiente cualitativa en el estudio de conceptos clave como los
precios y el consumo de energı́a eléctrica convencional, instrumentos
de promoción de energı́as renovables, las polı́ticas públicas y legisla-
ción secundaria que se desarrollaron a partir de la publicación de la
Reforma Energética de 2013 y el papel de la energı́a eléctrica como
estrategia en la economı́a nacional.
En el penúltimo capı́tulo, el autor analiza las interpretaciones
propuestas por los actores involucrados en las negociaciones en torno
INTRODUCCIÓN 15

a una nueva presa hidroeléctrica en el municipio de Chicoasén, Chia-


pas, desde la perspectiva antropológica. El énfasis está en las maneras
de conceptualizar “el pueblo” y su relación con la noción local de “la
polı́tica”, lo que muestra la existencia de diferentes perspectivas éti-
cas. La finalidad del análisis del capı́tulo, y la discusión conceptual que
conlleva, es de carácter aplicado: se trata de mejorar el entendimiento
de la polı́tica práctica en torno a la energı́a, para ası́ mejorar las posi-
bilidades de llevar a cabo un diálogo entre las partes involucradas en
proyectos energéticos, en situaciones parecidas.
En el último capı́tulo, el autor realiza algunas simulaciones ba-
sadas en la función de producción agregada para enfrentar los choques
de oferta y demanda ligados a la pandemia del coronavirus. En pri-
mer lugar, aborda algunos detalles del modelo de Solow que no han
sido suficientemente apreciados por la literatura relacionada. Después,
realiza un análisis econométrico con las series de tiempo del proyecto
KLEMS del INEGI. En tercer lugar, con base en la metodologı́a de la
SHCP, replica su estimación del PIB potencial y el ciclo económico. Un
siguiente objetivo es evaluar algunas simulaciones de la trayectoria del
PIB en volumen y de los requerimientos de capital, según las metas de
crecimiento económico a lo largo de la administración del presidente
López Obrador y según otros escenarios. Con base en los escenarios
anteriores, se podrı́an delinear las perspectivas energéticas de la eco-
nomı́a mexicana.

Referencia

Asia Pacific Economic Cooperation Secretariat (2019), APEC energy demand and
supply outlook, 7th edition, Singapur.
CAPÍTULO 1

parte 1
Energı́a y crecimiento económico
CAPÍTULO 1

Modelo de predicción de consumo de energı́a y


crecimiento económico en México basado en un
enfoque hı́brido de inteligencia artificial ywavelets

Jesús Cuauhtémoc Téllez Gaytán


Mauro Rodrı́guez Marı́n

1. Introducción

a evolución de los mercados hacia una economı́a más libre en la que


L los roles del productor y el consumidor se solapan e incluso llegan
a confundirse, está llegando al sector energético. La diversificación de
la producción o la capacidad de alterar los patrones de consumo hacen
que la participación en los mercados energéticos y la operación de los
sistemas deban dar un paso adelante para gestionar de forma eficiente
esta dinamización de los comportamientos. Es por ello que la predicción
de la demanda es una información crucial a la hora de gestionar la
realización de ofertas tanto de compra como de venta en el mercado
energético.
20 TÉLLEZ GAYTÁN Y RODRÍGUEZ MARÍN

Los actuales niveles de consumo de energı́a en México asociados


fundamentalmente al crecimiento económico han sido importantes en
términos del uso intensivo. De acuerdo con el Programa de Desarrollo
de Naciones Unidas, México es uno de los paı́ses más intensivos en el
uso de la energı́a. Por ejemplo, por cada dólar se emplean 8.7 mega-
joules, en comparación con paı́ses como Estados Unidos, Japón, China
y la Unión Europea, los cuales han alcanzado niveles de 10 megajoules
en promedio por cada dólar (Aguayo y Gallagher, 2005).
En efecto, los requerimientos energéticos de la economı́a por uni-
dad de producto (residencial, comercial, público, de transporte, etcéte-
ra) son ciertamente importantes; de tal modo que una recuperación
sostenida del ritmo de crecimiento económico se verı́a acompañada
por una creciente demanda de energı́a con consecuencias negativas pa-
ra el medio ambiente. En particular desde el punto de vista ambiental,
destaca el efecto dañino en los niveles actuales de consumo energéti-
co. Toda vez que la oferta actual de energı́a en México se basa, en su
mayorı́a, en el uso de recursos no renovables como el petróleo. En este
sentido, las condiciones de su consumo actual resultarı́an inconsistentes
con las definiciones de sustentabilidad débil y fuerte, también conocida
como la regla de Hartwick (Hartwick, 1977).
Reflejo del creciente consumo de energı́a en México, éste ha
crecido de forma polinomial. En la década de 1960 el consumo promedió
2,511 petajoules y pasó a 4,484 en los años 80. Después aumentó en
poco más del 10% a un nivel promedio de 4,899 en los 90. En el siglo
actual se tiene registrado que el promedio anual de consumo has sido
de 6,574 petajoules, un incremento en más del 46%. Al menos del 2008
al 2018, el consumo total energético creció en 7.52%, destacando que el
componente no energético mostró una variación negativa del 49.91%.
MODELO DE PREDICCIÓN DE CONSUMO DE ENERGÍA 21

Entre los sectores por consumo energético, resalta el comercial con un


incremento del 33.36%, en tanto que el residencial sufrió una ligera
variación negativa de 0.38%. A todo ello, el crecimiento económico
de México mostró un promedio anual de 2.08%, con su peor y mejor
variación porcentual en 2009 y 2010 del -6.3% y 6.8%, respectivamente.
Por lo anterior, surge la interrogante de la posible relación y con-
tribución que el consumo de energı́a tiene en el crecimiento económico
de todo paı́s, en particular de México. Citando a Sadr et al. (2012),
se podrı́an otorgar dos respuestas a dicha relación. La primera es un
punto de vista que establece que el consumo de energı́a es un factor li-
mitante del crecimiento económico. Por otro lado, la segunda respuesta
alude a la hipótesis de neutralidad, la cual establece que el consumo de
energı́a representa un costo de baja proporción respecto del Producto
Interno Bruto, por lo que no deberı́a tener un impacto significativo
sobre el crecimiento económico. Más aun, reconocen que el posible im-
pacto dependerá de la estructura de un paı́s y la etapa en la que se
encuentra el crecimiento económico.
De esa manera, el presente documento investiga la interacción
del consumo total de energı́a y sus desagregados, con el crecimien-
to económico de México en el periodo de 1966 a 2018. Se utiliza un
enfoque de análisis hı́brido combinando la descomposición por multire-
solución (MRD, por sus siglas en inglés) a través de funciones especiales
llamadas wavelets con técnicas de inteligencia artificial como una red
neuronal (NN, por sus siglas en inglés) de propagación hacia atrás y
modelo de predicción SARIMA. El MRD permite descomponer una serie
de tiempo en diferentes niveles de resolución, en donde cada nivel re-
presenta una ventana de tiempo de diferente duración que captura las
frecuencias altas y bajas que ocurren en una señal (serie de tiempo).
22 TÉLLEZ GAYTÁN Y RODRÍGUEZ MARÍN

Hecho eso se estima la función de coherencia wavelet para identificar


el grado de interacción que cada tipo de consumo ha mantenido con
el crecimiento económico. Enseguida, se estima una red neuronal para
conocer por nivel de resolución, aquel con mayor porcentaje de certeza
en su capacidad de predicción del crecimiento económico. Finalmente,
se aplica el modelo SARIMA para pronosticar las variables y reconocer
la posible trayectoria del crecimiento.
En seguimiento al enfoque propuesto, el documento se divide en
las siguientes secciones. La primera sección corresponde a la revisión
de literatura en estudios recientes de la relación del crecimiento con el
consumo de energı́a. Se contempla a la vez, aplicaciones del enfoque de
wavelets en la predicción de variables económico-financieras. Posterior-
mente, se describen los datos y metodologı́a de estudio, la cual hace
hincapié en describir la descomposición por multiresolución. En ter-
cer lugar, se presentan y analizan los resultados. Finalmente, la cuarta
sección proporciona las conclusiones y discusión de los resultados.

Revisión de la literatura

Estudios sobre la relación entre crecimiento económico y consumo de


energı́a han encontrado mayormente una correspondencia unidireccio-
nal y otros casos sin correlación alguna. Lee y Chang (2007) analizan
la relación para 22 paı́ses desarrollados y 18 en desarrollo, a través de
un panel de vectores autorregresivos. En dicho estudio, los paı́ses de-
sarrollados mostraron relación bidireccional, en tanto que los paı́ses en
desarrollo mostraron sentido unidireccional. Previamente, Lee (2005)
encontró una relación unidireccional de largo plazo del consumo de
energı́a al crecimiento económico en 18 paı́ses desarrollados.
MODELO DE PREDICCIÓN DE CONSUMO DE ENERGÍA 23

En ese mismo contexto, Adhikari y Chen (2012) utilizan un pa-


nel de cointegración para 80 paı́ses desarrollados; sus resultados mues-
tran que los paı́ses de ingreso medio-alto y medio-bajo, reflejan una
relación fuerte que se mueve en la dirección del consumo de energı́a al
crecimiento económico. Sin embargo, los paı́ses de ingreso bajo mostra-
ron un sentido contrario del crecimiento económico hacia el consumo
de energı́a. Al respecto, sostienen que a largo plazo el consumo de
energı́a es un factor de importante contribución sobre el crecimiento
económico; más aún, la relación entre paı́ses de ingreso medio-alto y
medio-bajo, ha mostrado una rápida urbanización, industrialización e
inversión en infraestructura, lo cual justifica un crecimiento económico
altamente dependiente del consumo de energı́a.
De forma similar, Omay et al. (2012) analizan la relación del
consumo de energı́a con crecimiento económico a través de un modelo
ESTAR para los paı́ses del G7. Los resultados muestran que se presenta
causalidad de Granger en el corto plazo en la dirección de consumo de
energı́a a crecimiento económico sin importar que la fase del ciclo sea
expansionista o contraccionista. Sin embargo, no encuentran que en el
largo plazo el consumo de energı́a sea causa del crecimiento económico.
Por ello, recomiendan la implementación de polı́ticas energéticas sin
que estas dañen la trayectoria de crecimiento en el largo plazo.
Por su parte, Sadr et al. (2012) identifican a través de vectores
autorregresivos que en el corto plazo existe una relación unidireccional
del crecimiento económico al consumo de energı́a en paı́ses exporta-
dores de petróleo. No obstante, en algunos casos se evidenció que la
relación es en el sentido del consumo de energı́a al ingreso. Argumen-
tan que, ante un ingreso exógeno al consumo de energı́a, las polı́ticas
energéticas no tendrı́an efectos sobre el crecimiento económico.
24 TÉLLEZ GAYTÁN Y RODRÍGUEZ MARÍN

Campo y Sarmiento (2013) encuentran para un grupo de 10


paı́ses de América Latina (excluido México) una relación bidireccional
en el largo plazo entre consumo de energı́a y crecimiento económico.
Por lo cual, argumentan que paı́ses como Argentina, Brasil y Chile,
altamente dependientes del consumo de energı́a, podrı́an manifestar
resultados desfavorables en su crecimiento económico si buscaran a
través de sus polı́ticas energéticas la conservación energética, toda vez
que se han concentrado en una sola fuente de energı́a.
En el caso particular de México, Gómez y Rodrı́guez (2015)
muestran evidencia mediante Vectores Autorregresivos de una relación
unidireccional del crecimiento económico al consumo de energı́a, en el
periodo 1971-2011. Por lo cual, se sostendrı́a la hipótesis de conserva-
ción, la cual propone que el crecimiento económico causa al consumo
de energı́a. En consecuencia, una polı́tica gubernamental de conserva-
ción energética tendrı́a poco impacto en el crecimiento económico de
México.
Shengfeng (2012) utiliza un modelo de vector de corrección de
errores para analizar la relación entre el consumo de electricidad y
crecimiento económico en China. Encuentra una relación unidireccio-
nal del consumo de electricidad al crecimiento, a lo cual sostiene que la
producción de electricidad podrı́a ser un factor limitante del crecimien-
to en China. Recomienda diversificar las fuentes de energı́a eléctrica,
ya sea solar, eólica o nuclear; ası́ como reducir el consumo de energı́a
en industrias de bajo valor agregado e incrementar su proporción en
industrias de servicios modernos. Finalmente, recomienda masificar el
uso de productos de ahorro energético.
Contraste a los anteriores estudios que se han basado en modelos
econométricos mayormente comunes, tales como vectores autorregre-
MODELO DE PREDICCIÓN DE CONSUMO DE ENERGÍA 25

sivos y modelos de corrección de errores, Ha et al. (2018) utilizan el


enfoque de wavelets para analizar la relación consumo de energı́a y
crecimiento económico para diferentes horizontes de tiempo. Primera-
mente, descomponen las series de tiempo a través de la Transformada
Wavelet Discreta de Máximo Traslape (MODWT, por sus siglas en inglés)
para capturar las frecuencias altas de las series de tiempo que ocurren
en el corto plazo y las frecuencias bajas que ocurren en el largo plazo.
Seguidamente, en cada escala de tiempo, aplican pruebas de causali-
dad de Granger y de raı́z unitaria. Los resultados muestran que, en un
contexto global sin descomposición de las series de tiempo, se respal-
darı́a la hipótesis de neutralidad, la cual establece que ante la falta de
relación causal entre crecimiento económico y consumo de energı́a, la
aplicación de polı́ticas de conservación energética no afectarı́a el cre-
cimiento económico. Sin embargo, bajo la descomposición encuentran
que en el corto plazo (2 a 8 años) se presenta relación unidireccional del
consumo de energı́a al crecimiento económico; en el mediano plazo (8 a
16 años) se detecta relación unidireccional del crecimiento económico
al consumo de energı́a; finalmente, en el largo plazo (horizonte mayor
a 16 años) se encuentra la relación bidireccional.
Ha et al. (2018) concluyen que se debe prestar atención en la
formulación de polı́ticas energéticas, debido a la “compleja” relación
intertemporal entre energı́a y crecimiento, pues la implementación de
medidas que reduzcan el consumo de energı́a generada por fuentes tra-
dicionales, podrı́a impactar negativamente en el desarrollo de China.
Por ello recomiendan y manifiestan en el Plan de Acción Estratégica
para el Desarrollo Energético (2014-2020), que las polı́ticas energéti-
cas se deberı́an enfocar en el desarrollo de tecnologı́as de eficiencia
energética y de tecnologı́as verdes, más allá de buscar reducir el consu-
26 TÉLLEZ GAYTÁN Y RODRÍGUEZ MARÍN

mo directo de energı́a total. Por otro lado, en un estudio similar, Deniz


(2015) analiza la relación entre consumo de electricidad y crecimiento
económico en mercados emergentes, entre ellos México, a través de la
coherencia wavelet en el periodo 1971-2011. Los resultados muestran
que el co-movimiento varı́a en diferentes ventanas de tiempo. China y
Filipinas no mostraron co-movimiento entre ambas series de tiempo, a
lo cual argumentan que sus gobiernos podrı́an abstenerse de polı́ticas
de conservación energética. Sin embargo, México y Argentina mostra-
ron una relación fuerte en el largo plazo después del 2000; similar que
Brasil, pero a partir de 1990. Brasil, por su parte, mostró interacción
negativa de 1970 a 1990. Recientemente, en relación a la predicción de
consumo de energı́a, Dartmann et al. (2019) realizaron un estudio con
buenos resultados utilizando machine learning.

Datos y metodologı́a

Para este estudio, los datos corresponden a la tasa de crecimiento del


PIB de México y al consumo de energı́a total y sus niveles de desagrega-
dos. La muestra cubre los años de 1965 a 2018. La serie del crecimiento
económico se obtuvo de la base de datos del Banco Mundial, en tanto
que las series históricas de energı́a se descargaron del Sistema de Infor-
mación de Energética de la Secretarı́a de Energı́a (SENER) de México.
Las series históricas del consumo de energı́a y sus desagregados,
se transformaron a variaciones porcentuales de la forma:

✓ ◆
C1 C0
%C = ⇥ 100, (1)
C0
MODELO DE PREDICCIÓN DE CONSUMO DE ENERGÍA 27

en donde C1 es el consumo en el año actual y C0 es el consumo en el


año anterior.
La figura 1 muestra la evolución del crecimiento económico y el
consumo total de energı́a, en donde se aprecia una relación estrecha
entre ambas series de tiempo. Se observa la marcada relación entre
crecimiento y consumo de energı́a en los años de 1994 y 2009, referentes
a la crisis del peso mexicano y la crisis crediticia originada en Estados
Unidos.

Con base en los estudios recientes que aplican el enfoque de


wavelets, este documento se enfoca en el análisis wavelet entre con-
sumo de energı́a y crecimiento económico en México en tres etapas.
La primera etapa consiste en la aplicación de la descomposición por
multiresolución (MRD, por sus siglas en inglés) a través de funciones
especiales llamadas wavelets, mismas que fungen como filtros de paso
28 TÉLLEZ GAYTÁN Y RODRÍGUEZ MARÍN

para descomponer en diferentes escalas o niveles de resolución cada


serie original. Una función wavelet es aquella que se describe por fun-
ciones base que conservan su caracterı́stica oscilatoria y habilidad para
permitir simultáneamente el análisis de tiempo y frecuencia, lo cual
permite procesar los datos en diferentes escalas y resoluciones. Este
tipo de análisis es como mirar el bosque (ventana grande) para detec-
tar las grandes particularidades y a la vez mirar los árboles (ventanas
pequeñas) para reconocer las pequeñas particularidades (Graps, 1995).
Las funciones wavelets consideran las propiedades de admisibi-
lidad y regularidad. La primera se refiere al término “wave” en donde
la transformada de Fourier permite que la función decaiga en la fre-
cuencia cero, lo cual hace de la propiedad oscilatoria que representa
una onda. La propiedad de regularidad se refiere al término “let” que
corresponde a un decaimiento rápido, e implica que la función wavelet
muestre suavización y concentración en el dominio del tiempo y fre-
cuencia. Ası́, la función wavelet tiene N momentos de desvanecimiento
u órdenes de aproximación. Como resumen, una función wavelet oscila
y decae a cierto número de desvanecimientos o aproximaciones.
El análisis por wavelets en el análisis de frecuencias de Fourier,
en donde una señal periódica f (x) con periodo fundamental L puede
expresarse como la suma de términos seno y coseno, de la forma:

1 
a0 X 2⇡rx 2⇡rx
f (x) = + ar cos + br sin , 1  x + 1, (2)
2 r=1
L L

en donde a0 , ar y br son números reales y (2⇡rx)/L es la frecuencia


fundamental o angular.
MODELO DE PREDICCIÓN DE CONSUMO DE ENERGÍA 29

En contraste, la transformada wavelet descompone inicialmente


la señal original en bandas de frecuencia y enseguida la analiza a través
del tiempo. La expresión (3) representa la versión de dicha transfor-
mación:
Z
1 t b
W (a, b) = p f (t) ⇤ dt, (3)
a a
donde a y b son los parámetros de dilatación y localización, respecti-
vamente; y es la función wavelet.
Ejemplo de una función wavelet es la función sombrero mexi-
cano:
t2
(t) = (1 t2 )e 2 . (4)
Daubechies (1988) desarrolló la versión discreta de las funcio-
nes wavelet, al expresar los parámetros de dilatación y traslación bajo
las formas 2j y k 2j , respectivamente, a través de los cuales es posible
construir funciones base ortogonales con soporte compacto.
Una función f (t) se puede representar a través de la secuencia
de funciones wavelet (t) y de escalamiento (t) conforme a la siguiente
expresión:
X X X
f (t) = sj,k j,k (t) + dj,k j,k (t) + dj 1,k j 1,k (t) + · · ·
k k k
X (5)
+ d1,k 1,k (t),
k

donde sj,k y dj,k · · · d1,k son los coeficientes de la Transformada Wavelet


(discretizada) contenidos en W (vector de coeficientes). Los coeficien-
tes sj,k , llamados de suavización, representan el comportamiento suave
30 TÉLLEZ GAYTÁN Y RODRÍGUEZ MARÍN

implı́cito en la señal en escalas de tiempo 2j ; en tanto, dj,k son los coefi-


cientes de detalle que representan las desviaciones del comportamiento
suave.
De esa forma, una función f (t) se puede representar en términos
de sus series de detalles en diferentes resoluciones de la forma,
X
Dj (t) = dj,k j,k (t), 8j = 1, 2, . . . , J. (6)
k

Y, respecto de sus variaciones suaves,


X
SJ (t) = sj,k J,k (t). (7)
k

Por lo anterior, el resultado es el análisis por multiresolución de


una serie de tiempo o señal:

f (t) = SJ (t) + DJ (t) + DJ 1 (t) + · · · + D1 (t). (8)

De forma seguida, se estima la correlación wavelet entre pares de


las series originales descompuestas en diferentes niveles de resolución,
en donde la correlación se define como:
x( j )
⇢x ( j ) = , (9)
1( j ) 2( j )

donde j corresponde a la j-escala de tiempo, 1 y 2 corresponden a las


varianzas de la serie de tiempo 1 y 2, respectivamente, y x representa
la covarianza de ambas series de tiempo.
Como tercer punto, se estima la Coherencia Wavelet, cuyas ba-
ses radican en la correlación wavelet. La coherencia wavelet permite
MODELO DE PREDICCIÓN DE CONSUMO DE ENERGÍA 31

identificar a manera de mapa de calor, el grado de interacción entre


dos series de tiempo en los diferentes niveles de resolución. De esa for-
ma, se podrá reconocer en qué años se presentó mayor o menor grado
de interacción entre las series de tiempo, e identificar las ventanas de
tiempo en que dicho grado de asociación se presenta.
Una vez descompuestas las series de tiempo en diferentes ni-
veles de resolución, se aplica una red neuronal de propagación hacia
atrás con dos niveles intermedios, para conocer el grado de certeza de
predicción que los tipos de consumo de energı́a tendrı́an sobre el cre-
cimiento económico. Finalmente, se aplica un modelo ARIMA sobre el
componente de suavización (SJ), mismo que corresponde al ciclo de la
serie de tiempo, para realizar pronóstico del 2019 al 2036 del ciclo de
las series de crecimiento económico y los componentes del consumo de
energı́a.
Las estimaciones fueron realizadas en la paqueterı́a estadı́stica
R versión 4.0.2 para Windows.

Análisis de resultados

La primera parte del análisis muestra las correlaciones del crecimiento


económico con los diferentes tipos de consumo de energı́a. La figura 2
muestra el mapa de calor de correlaciones en su forma global en donde
se observa que el crecimiento económico de México ha tenido un grado
de asociación relativamente alto (0.76) con el consumo total de energı́a
el cual, al desagregarse en un primer nivel, se detecta que el consumo
de tipo energético es sobre el cual recae mayormente dicha asociación
(0.74).
32 TÉLLEZ GAYTÁN Y RODRÍGUEZ MARÍN

El grado de asociación del crecimiento económico con los com-


ponentes del consumo total de energı́a en un segundo nivel desagrega-
do, muestra que el consumo por el sector público ha sido el más bajo
(0.25); seguidamente los consumos comercial y residencial (0.30). El
sector transporte es aquel que muestra mayor grado de asociación con
el crecimiento económico (0.77) en el periodo de estudio.
La descomposición por multiresolución a través de la Transfor-
mada Wavelet Discreta de Máximo Traslape (TWDMT), muestra niveles
de correlación menores a la serie original. Por ejemplo, sea el caso del
consumo público, mostró una relación negativa en tanto que el consu-
mo del transporte disminuye a 0.66 (véase el anexo 2). Sin embargo,
en el nivel de resolución D7, las correlaciones se fortalecen de forma
amplia quedando el grado de asociación del consumo en petroquı́mica
en el nivel más bajo de 0.13. Aunque, al obtener los grados de aso-
MODELO DE PREDICCIÓN DE CONSUMO DE ENERGÍA 33

ciación en el nivel de resolución que ha permitido quitar el ruido a


las series de tiempo (S7), se detecta que las asociaciones se han forta-
lecido quedando rezagado el sector residencial (véase la figura 3). Lo
anterior indicarı́a que, no es sino en el largo plazo, cuando los dife-
rentes desagregados de consumo de energı́a muestran relevancia con el
crecimiento económico de México.

De forma adicional, la figura 4 muestra el crecimiento económi-


co en su forma original (no descompuesta) con su nivel D7, el cual
corresponde a un horizonte de 12 a 16 años. Se detecta que, en an-
ticipación a las dos principales crisis de los 80, el ciclo económico ya
mostraba su fase a la baja. Sin embargo, a pesar de que México sufrió
una caı́da de poco más del 6% en 1995, no es sino hasta 1999 cuando
el ciclo de la economı́a mexicana entra a su fase a la baja.
34 TÉLLEZ GAYTÁN Y RODRÍGUEZ MARÍN
MODELO DE PREDICCIÓN DE CONSUMO DE ENERGÍA 35

Finalmente, el último tramo del periodo de estudio muestra que


todavı́a hasta 2018 el ciclo económico de México se encuentra en su fase
alcista. Al comparar la serie original con el nivel S7 (horizonte mayor a
16 años), se detecta que el ciclo entre 1990 y 2008 del nivel D7 estaba
envuelto en un cambio de fase de decrecimiento a crecimiento. Por lo
que aún y que entre 1996 y 1999 se registraron en México crecimientos
económicos positivos, México realmente se encontraba en una fase de
estancamiento.
Una vez reconocidos los tipos de ciclos que el crecimiento econó-
mico pueda manifestar en función de la descomposición por multireso-
lución que permite el análisis con funciones wavelets, la figura 5 com-
para el ciclo del crecimiento económico con el consumo no energético
y energético. Se aprecia en la figura 5a, que entre los ciclos del creci-
miento económico y el consumo no energético (explicado mayormente
por el sector de petroquı́mica), existe un desfase, lo cual supondrı́a
un efecto retardado del crecimiento económico sobre el consumo no
energético. En su caso, la falta de sincronización evidenciarı́a la baja o
nula interacción entre ambas series. Por otro lado, la relación de largo
plazo entre crecimiento económico y consumo energético (5b), muestra
sincronización en las fases, a lo cual se argumentarı́a un vı́nculo más
fuerte con este tipo de consumo respecto al no energético (véase el
anexo 3).
Tanto las matrices de correlación por nivel de resolución como
los gráficos de sincronización tienen el sustento al aplicar la Coherencia
Wavelet a las respectivas series de tiempo. La figura 6a muestra el
grado de interacción del crecimiento económico con el consumo total
de energı́a, en donde la misma ha reflejado una fuerte asociación en
escalas de largo plazo, la cual se mantuvo hasta el 2000.
36 TÉLLEZ GAYTÁN Y RODRÍGUEZ MARÍN
MODELO DE PREDICCIÓN DE CONSUMO DE ENERGÍA 37

Cabe mencionar que entre 1980 a 1990 también se presentó un


grado de interrelación alto en escalas de corto y mediano tiempo. Sin
embargo, el grado de interacción ha perdido fuerza en horizontes de
largo plazo a partir del 2000 y únicamente se mantuvo para ventanas
de corto plazo.
De forma particular, la misma figura 6b muestra la coherencia
wavelet del consumo en el sector transporte, la cual refleja que hasta el
2000 el grado de asociación con el crecimiento económico se explicaba
más por relaciones de largo plazo. A pesar del debilitamiento en la
interacción de largo plazo, a partir del 2000 y hasta 2010 se mantuvo
relación fuerte en horizontes o escalas de tiempo de menor plazo. Se
detecta que partir del 2010 la interrelación se ha mantenido relativa-
mente baja en niveles de 0.50. Al comparar las coherencias, el consumo
total de energı́a está reflejando el patrón del consumo en el sector del
transporte.
Cabe mencionar que las interacciones más débiles con el creci-
miento económico fueron el consumo de petroquı́mica; seguidamente
por los sectores comercial e industrial. El sector residencial mostró re-
lación fuerte en horizontes de largo plazo hasta el 2000, que después
migró a una relación más fuerte en periodos de corto plazo del 2010 a
la fecha. En tanto que el consumo del sector público mostró relación
fuerte de 1980 a 2000 en horizontes de mediano plazo (anexo 4).
Por lo anterior, la contribución del consumo de energı́a total
sobre el crecimiento económico se explica ampliamente por el consumo
del tipo energético. Siendo que el sector de transporte justifica la alta
relación con el crecimiento económico.
38 TÉLLEZ GAYTÁN Y RODRÍGUEZ MARÍN
MODELO DE PREDICCIÓN DE CONSUMO DE ENERGÍA 39

La capacidad predictiva de los tipos de consumo de energı́a so-


bre el crecimiento económico se aprecia a través de la red neuronal,
donde los nodos iniciales corresponden a tipos consumo y, dadas las
combinaciones lineales bajo la metodologı́a de propagación hacia atrás
(back propagation), se consideran dos niveles intermedios de 3 y 2 no-
dos, respectivamente. De esa forma el resultado (output) corresponde
a la predicción del crecimiento económico. El resultado a evaluar es
el nivel de certeza que tendrı́an los tipos de consumo en predecir el
crecimiento económico en diferentes niveles de resolución.
La figura 7 muestra la red neuronal de las series originales (sin
descomposición por niveles de resolución), cuyo nivel de certeza fue
18% (véase el anexo 5). El cuadro 1 muestra los porcentajes de capa-
cidad de predicción sobre el crecimiento económico en cada nivel de
resolución. Se observa que el nivel de certeza aumenta si los interva-
los de tiempo son mayores, esto es, ante las frecuencias altas que son
capturadas en escala o ventanas de corto tiempo, la capacidad de pre-
dicción de los componentes del consumo de energı́a es bajo, comparado
con ventanas de tiempo de largo plazo. De otra manera, la capacidad
de predicción del consumo de energı́a sobre el crecimiento económico
es endeble debido a la alta presencia de ruido en la información.
Contrario a lo anterior, en escalas mayores de tiempo, toda vez
que la serie de tiempo va filtrando el ruido en el proceso de descom-
posición por multiresolución, hasta obtener el componente cı́clico, la
capacidad de predicción aumenta de forma considerable hasta un 100%.
Por lo tanto, el consumo de energı́a corresponderı́a a un factor deter-
minante en el largo plazo sobre el crecimiento económico de México.
Dados los resultados, se reconocerı́a que la mejor interacción
entre crecimiento económico y consumo de energı́a se guarda en hori-
40 TÉLLEZ GAYTÁN Y RODRÍGUEZ MARÍN

zontes de largo plazo, donde a través de la red neuronal se validarı́a


la capacidad de predicción. Por eso, se justificarı́a la predicción de las
series económicas hasta 2036, mediante el modelo SARIMA, y con ello
estimar la Coherencia Wavelet para identificar posibles cambios en la
estructura de comportamiento, ası́ como reconocer el tipo de interac-
ción que mantendrı́a a futuro el crecimiento con el consumo de energı́a.

La figura 8 muestra el pronóstico del crecimiento económico


y el consumo de energı́a por petroquı́mica para 2019-2036, donde el
segmento de color rojo representa el respectivo pronóstico. El gráfico
8a muestra un periodo prolongado para llegar al nivel máximo para
después entrar en una fase de desaceleración. Sin embargo, el gráfico
8b, que representa al consumo de energı́a por petroquı́mica, indica que
dicho consumo estará llegando a su nivel máximo en 2029, a partir del
cual comenzará una desaceleración en el sector (anexo 6).
MODELO DE PREDICCIÓN DE CONSUMO DE ENERGÍA 41

Cuadro 1
Nivel de certeza de predicción del consumo de
energı́a sobre el crecimiento económico

Nivel Nivel de certeza


original 18%
D1 27%
D2 82%
D3 73%
D4 100%
D5 100%
D6 100%
D7 100%
Fuente: elaboración propia.

Discusión y resultados

Los wavelets son funciones especiales que permiten capturar la propie-


dad oscilatoria (wave) y de suavización (let) de una serie de tiempo
que funge como filtro de pase para descomponer la respectiva señal
en el dominio de tiempo y frecuencia, proceso conocido como análisis
por multiresolución. Desde su aplicación en el análisis de las relaciones
entre series de tiempo macroeconómicas (Ramsey y Lampart, 1998),
se ha producido un incremento sustancial en la revisión de patrones
de comportamiento que caracterizaron la construcción de postulados
económicos y financieros; como ejemplo del análisis por wavelets des-
taca la curva de Phillips (Gallegati et al., 2006), polı́tica monetaria
(Aguiar-Conraria et al., 2008), y la diversificación internacional en por-
tafolios de inversión (Rua y Nunes, 2009).
42 TÉLLEZ GAYTÁN Y RODRÍGUEZ MARÍN
MODELO DE PREDICCIÓN DE CONSUMO DE ENERGÍA 43

Por lo que, entre los diferentes atributos del análisis por wa-
velets como la filtración del ruido, cuyo resultado es observado en
una señal limpia pero que aún muestra detalles importantes (Graps,
1995), ha permitido desenmascarar relaciones ocultas entre las varia-
bles económicas, y con ello replantear los postulados en economı́a y
finanzas. Su importancia radica en considerar la distinción de los ho-
rizontes de inversión que tienen los participantes del mercado (Rua y
Nunes, 2009), cuyas implicaciones radican en explotar las oportunida-
des de diversificación en el contexto de la temporalidad en que ocurren
los niveles de asociación que marcan el co-movimiento entre los mer-
cados. A lo cual ha sido posible distinguir dos tipos de interacciones:
una que ocurre de forma rápida y agresiva que es nombrada por con-
tagio puro, y otra que permanece en el tiempo denominada derrames
(spillovers) (Gallegati, 2012).
Dada la importancia de distinguir tipos de co-movimiento en-
tre las series de tiempo, situación que el análisis clásico de series de
tiempo no permite, pues únicamente opera sobre el dominio de las fre-
cuencias, el presente capı́tulo desarrolló un análisis por multiresolución
fundamentado en las propiedades de las funciones wavelets, ası́ como
la descripción de la implementación de esta técnica (MRD), haciendo
mención a la forma de obtener los coeficientes de las series de tiempo
descompuestas en diferentes escalas de tiempo mediante la transfor-
mada wavelet. Lo anterior para conocer las relaciones y su coherencia
en diferentes ventanas de tiempo entre el consumo de energı́a y el cre-
cimiento económico de México
Descomponer una serie de tiempo en sus frecuencias altas que
ocurren en ventanas de tiempo de corto plazo, ası́ como frecuencias
bajas que ocurren en ventanas de largo plazo, permitió aplicar una
44 TÉLLEZ GAYTÁN Y RODRÍGUEZ MARÍN

red neuronal cuyos insumos correspondieron a los coeficientes de las


series de tiempo descompuestas en las diferentes ventanas de tiempo,
con el propósito de identificar el poder predictivo y contributivo que el
consumo de energı́a (por escala de tiempo) tiene sobre el crecimiento
económico. La robustez del modelo neuronal se pudo verificar a través
de la coherencia wavelet, que mapea las interacciones de cada tipo
de consumo energético con el crecimiento económico en las diferentes
ventanas de tiempo y a través de éste.
Finalmente, se construyó un modelo predictivo SARIMA para
proyectar las series originales y su componente de suavización de los
tipos de consumo energético (energético, no energético, petroquı́mi-
ca, residencial, comercial, público, transporte e industrial). Esta etapa
final de la metodologı́a toma relevancia para conocer la formación y sin-
cronización de ciclos, y detectar posibles desfases en la interacción del
consumo de energı́a y crecimiento económico. Al respecto, en estudios
sobre ciclos económicos (Mejı́a et al., 2006) se detectó que la sincro-
nización no es un fenómeno general por lo que, de forma particular
en su estudio, no todas las actividades productivas estarı́an vinculadas
con el exterior; proponen el uso de técnicas sofisticadas en el análisis
de la sincronización. Por consiguiente, el presente estudio consideró los
resultados de Mejı́a et al. (2006) para analizar la interacción y sincro-
nización en el largo plazo, e identificar si todos los tipos de consumo
de energı́a están vinculados con el crecimiento económico.
Ası́ como el análisis por wavelets ha mostrado tener ventaja so-
bre el análisis clásico de series de tiempo, aunque éste solo considera el
dominio de las frecuencias sin poder identificar en paralelo su ocurren-
cia en escalas de tiempo; es importante mencionar que la aplicación
de wavelets considera un costo computacional relativamente alto, tan-
MODELO DE PREDICCIÓN DE CONSUMO DE ENERGÍA 45

to para detectar el nivel de resolución óptimo en donde la serie de


tiempo ya concentró la mayor parte de su energı́a, como identificar la
función wavelet (continua o discreta) que mejor capture el patrón de
comportamiento de la serie de tiempo original. Por tanto, una debili-
dad identificada es que en el proceso de descomposición para el análisis
del co-movimiento entre series de tiempo, se recurra a una sola función
wavelet que caracterice a todas las variables que entran en el estudio.
Lo anterior no desacredita la capacidad de la metodologı́a, una vez que
sus aplicaciones han transitado por la medicina, geologı́a, y economı́a,
en general en el estudio de señales. Sumado a ello, la combinación con
redes neuronales con el propósito de resolver un problema de predicción
aumenta el costo computacional, pues la complejidad de la estructura
de la red dependerá del número de entradas y de las capas interme-
dias. Dado lo anterior, en su aplicación se han considerado como una
caja negra; si bien desempeñan predicciones con mayor certeza y son
capaces de aproximar funciones no conocidas, no permiten tener una
visión clara de la estructura interna en el proceso de aprendizaje.
Como conclusiones y principales aportaciones del capı́tulo se
pueden mencionar las siguientes:
Se ha desarrollado un esquema en multiresolución en el dominio
a través del tiempo del crecimiento económico de México y del
consumo de energı́a en sus diferentes componentes. Esto permite
tener un algoritmo abierto (en el software R) para emplear las wa-
velets que más se ajusten al problema particular. Además, se ha
logrado una multiresolución efectiva sin modificar los algoritmos
cada vez que se requiera aumentar la resolución de resultados.
Se realizaron diversas pruebas de validación de las demás técni-
cas utilizadas como correlaciones, redes neuronales y modelos
46 TÉLLEZ GAYTÁN Y RODRÍGUEZ MARÍN

SARIMA, las cuales soportaron y complementaron los análisis de


multiresolución.
El crecimiento económico de México ha tenido un grado de aso-
ciación relativamente alto (0.76) con el consumo total de energı́a
el cual, al desagregarse en un primer nivel, se detecta que el con-
sumo de tipo energético recae mayormente sobre dicha asocia-
ción, es decir, el consumo energético explica de manera relevante
el crecimiento económico de México.
El análisis MRD también sugirió que parecen ocurrir recesiones
debido a una caı́da coincidente en los ciclos de crecimiento en
todas las frecuencias; en el caso de las crisis cı́clicas para el caso
de México, por ejemplo: 1994-1995, 2008-2009, la economı́a me-
xicana y el consumo de energı́a entran en su fase a la baja, lo que
deja evidencia que esto pasará con el año 2020 ante la pandemia
de Covid-19.
La mayorı́a de las variables (componentes) contienen mayor energı́a
en la escala suavizada, también el análisis y corrida de los mode-
los SARIMA proyectan del año 2019 al 2036 los componentes del
consumo de energı́a, en los componentes donde se observa un cre-
cimiento continuo en estos rubros son el energético, no energético,
residencial, comercial, transporte e industrial; en contra parte,
los componentes que proyectan un decremento al final del ciclo
son de petroquı́mica y el componente público, por otro lado las
proyecciones arrojan un crecimiento futuro.
El análisis por multiresolución confirmó los hallazgos de que la
mayor cantidad de energı́a en series económicas se puede encontrar
a largo plazo, fluctuaciones basadas en la forma del espectro gene-
ralizado para el crecimiento económico. En consecuencia, el grado de
MODELO DE PREDICCIÓN DE CONSUMO DE ENERGÍA 47

interacción alto entre el consumo de energı́a y el crecimiento económico


respaldarı́a la hipótesis de retroalimentación (feedback ), la cual esta-
blece una causalidad bidireccional y refleja interdependencia y com-
plementariedad entre crecimiento y energı́a. Los resultados del estudio
concuerdan con Deniz (2015), quien detecta interacción positiva en-
tre consumo de electricidad y crecimiento, pero en diferentes periodos
de tiempo; con excepción de China y Filipinas que no mostraron co-
movimiento. Asimismo, Ha et al. (2018), encuentran que en el corto
plazo existe una causalidad negativa del consumo de energı́a al creci-
miento; argumentan que esto implicarı́a un cambio en la producción a
sectores menos intensivos en energı́a. Sin embargo, encuentran que en
el largo plazo existe relación bidireccional y sugieren que una polı́tica
de conservación de energı́a debiera ser moldeada para evitar impactos
no deseados en el desarrollo económico. Por tanto, ante dicha sensibi-
lidad del crecimiento al consumo de energı́a, se recomiendan polı́ticas
que favorezcan energı́as alternativas renovables, contrario a reducir di-
rectamente el consumo de energı́a. Finalmente, Ozun y Cifter (2007)
quienes también aplicaron el análisis por wavelets, encuentran que en
el corto plazo se presenta una relación bidireccional entre consumo de
energı́a y crecimiento, pero en el largo plazo el crecimiento afecta al
consumo de energı́a, cuyo impacto se observa de 5 a 8 años después.
Por lo anterior, una polı́tica gubernamental en México de con-
servación de energı́a podrı́a alterar la trayectoria del crecimiento; ya
que, considerando los resultados de las investigaciones arriba citadas, el
consumo y por ende la producción de energı́a han sido mayormente con
fuentes tradicionales. Ası́, más allá de disminuir el consumo de energı́a
se tendrı́a que fortalecer la diversificación de fuentes alternas (limpias),
respaldadas con infraestructura que soporte la eficiencia energética. A
48 TÉLLEZ GAYTÁN Y RODRÍGUEZ MARÍN

la vez, evaluar el cambio de un consumo enfocado en la industria hacia


aquel enfocado en servicios.
Como futuras lı́neas de investigación se plantea la posibilidad de
incluir nuevas condiciones de contorno que permitan modelar estruc-
turas más complejas tales como discontinuidades, también la presencia
de más componentes en el consumo de la energı́a, como por ejemplo
energı́as limpias.

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50
Anexo 1. Crecimiento económico y tipos de consumo de energı́a en sus valores originales
TÉLLEZ GAYTÁN Y RODRÍGUEZ MARÍN

Fuente: elaboración propia.


Anexo 2. Correlaciones en niveles de resolución

MODELO DE PREDICCIÓN DE CONSUMO DE ENERGÍA

Fuente: elaboración propia.


51
52

Anexo 3. Ciclos del crecimiento económico y tipos de consumo de energı́a, de 1966 a 2018
TÉLLEZ GAYTÁN Y RODRÍGUEZ MARÍN

Fuente: elaboración propia.


Anexo 4. Coherencia wavelet entre crecimiento económico y tipos de consumo de energı́a
MODELO DE PREDICCIÓN DE CONSUMO DE ENERGÍA

Fuente: elaboración propia.


53
54
Anexo 5. Red neuronal en los diferentes niveles de resolución
TÉLLEZ GAYTÁN Y RODRÍGUEZ MARÍN

Fuente: elaboración propia.


Anexo 6. Pronósticos en el nivel S7 del crecimiento económico y tipos de energı́a

Fuente: elaboración propia.


MODELO DE PREDICCIÓN DE CONSUMO DE ENERGÍA
55
56

Anexo 6. Continuación...
TÉLLEZ GAYTÁN Y RODRÍGUEZ MARÍN

Fuente: elaboración propia.


CAPÍTULO 2

Dinámicas, volatilidades e interrelaciones entre


los precios del petróleo y la actividad económica
en México

Antonio Ruiz Porras


Javier Emmanuel Anguiano Pita

1. Introducción

radicionalmente, los hacedores de polı́ticas, los académicos y el


T público plantean que los precios del petróleo y el desempeño económi-
co de los paı́ses están relacionados entre sı́ (Hamilton, 1983 y 2011;
Barski y Kilian, 2004; Mohaddes y Pesaran, 2017). La importancia
de esta relación ha promovido el desarrollo de una relativamente ex-
tensa literatura empı́rica. Pero, la mayorı́a de los estudios analizan la
mencionada relación para los paı́ses desarrollados, es decir, los princi-
pales consumidores de petróleo. Por eso, los estudios suelen concluir
que hay relaciones inversas entre los precios del petróleo y la actividad
económica (Brown y Yucel, 2002; Mohaddes y Pesaran, 2017).
58 RUÍZ PORRAS Y ANGUIANO PITA

Paradójicamente, no hay muchos estudios econométricos sobre


la relación entre los precios del petróleo y la actividad económica para
los paı́ses en desarrollo, como México. En estos paı́ses, la mencionada
relación es importante para entender sus finanzas públicas, su balanza
comercial, su nivel de inversiones y su crecimiento económico. Par-
ticularmente, en México, suele considerarse que hay una importante
relación de largo plazo entre los precios del petróleo y el crecimiento
económico (Puyana y Romero, 2008; Colmenares, 2008; Rubio-Varas,
2015). Sin embargo, los estudios econométricos alrededor de dicha re-
lación son relativamente escasos.
En esta investigación se analizan econométricamente las dinámi-
cas, volatilidades e interrelaciones entre los precios del petróleo y la
actividad económica en México. El estudio se sustenta en estadı́sticas
descriptivas, correlaciones pairwise, pruebas de raı́z unitaria y de efec-
tos ARCH multivariados y estimaciones de un modelo VAR(1)-CCC(1,1)-
TGARCH(1). El modelo se utiliza para analizar las series de variaciones
de los precios del petróleo y de la actividad económica. La muestra
analizada incluye series mensuales del indicador global de la actividad
económica (IGAE) y de los precios del petróleo MAYA y la Mezcla Mexi-
cana de Exportación (MME) para el periodo comprendido entre enero
de 1993 y diciembre de 2019.
La investigación utiliza un modelo VAR(1)-CCC(1,1)-TGARCH(1)
con una distribución t de Student para describir y analizar las relacio-
nes entre los precios del petróleo y la actividad económica. La investi-
gación complementa los estudios de Narayan et. al. (2014), Rodrı́guez-
Benavides y López-Herrera (2019) y Alao y Payaslioglu (2021). Par-
ticularmente, el modelo usado permite estudiar las mencionadas re-
laciones considerando: 1) el uso de series representativas del petróleo
DINÁMICAS, VOLATILIDADES E INTERRELACIONES 59

mexicano; 2) muestras de datos relativamente extensas debido a la


periodicidad mensual de las series; y, 3) efectos asimétricos de la infor-
mación sobre las volatilidades de las series.
Los principales hallazgos de esta investigación sugieren que: 1)
las variaciones de la actividad económica están más correlacionadas a
los precios del petróleo MAYA que a los precios de la (MME; 2) el modelo
VAR(1)-CCC(1,1)-TGARCH(1) con una distribución t de Student multi-
variada puede modelar adecuadamente las dinámicas, volatilidades e
interrelaciones de los precios del petróleo y la actividad económica; 3)
el modelo estimado para las series de variaciones del IGAE y del petróleo
MAYA es el más adecuado para describir las mencionadas relaciones; 4)
hay interrelaciones directas entre las volatilidades de las series; y, 5)
hay efectos apalancamiento en las dinámicas de las volatilidades.
El estudio de las dinámicas, volatilidades e interrelaciones de los
precios del petróleo y de la actividad económica en México se organiza
en cinco secciones, introducción y conclusiones. La sección 1 incluye la
revisión de la literatura. La sección 2 describe la metodologı́a de análi-
sis enfatizando en la estructura del modelo VAR(1)-CCC(1,1)-TGARCH(1)
con una distribución t de Student. La sección 3 describe la base de da-
tos y muestra la estadı́stica descriptiva. La sección 4 muestra el análisis
de raı́ces unitarias y de efectos ARCH. La sección 6 incluye el análisis
econométrico. Finalmente se sintetizan los resultados y se discuten las
implicaciones de los mismos.

Revisión de la literatura

Existe una literatura empı́rica relativamente amplia que ha estudiado


las relaciones entre los precios del petróleo y las actividades económicas
60 RUÍZ PORRAS Y ANGUIANO PITA

para paı́ses desarrollados. Esta literatura suele centrarse en los paı́ses


desarrollados que son consumidores de petróleo (Brown y Yucel, 2002;
Barski y Kilian, 2004; Mohaddes y Pesaran, 2017). Por esta razón, los
estudios suelen concluir que los shocks y los incrementos en los precios
del petróleo están relacionados de manera inversa con las actividades
y el crecimiento económico. Sin embargo, la generalidad de dicha con-
clusión resulta cuestionable si se considera que hay paı́ses productores
de petróleo y otros consumidores.
La literatura sobre las mencionadas relaciones para los paı́ses
en desarrollo muestra que estas son complejas debido a diversos fac-
tores. Hay quienes argumentan que las relaciones dependen de: 1) la
geografı́a de los paı́ses (Cunado y Pérez de Gracia, 2005); 2) el grado
de desarrollo de los paı́ses (Narayan, et al., 2014); y, 3) la manera en
que los paı́ses se insertan en los mercados de hidrocarburos, ya sea co-
mo productores o consumidores (Ftiti, et al., 2016). En este contexto,
hay quienes distinguen entre los efectos directos e indirectos asocia-
dos a dichas relaciones (Perilla-Jiménez, 2010; González y Hernández,
2016).
La relativa escasez de estudios econométricos para los paı́ses en
desarrollo también puede explicarse por limitaciones metodológicas.
Una primera limitación refiere a la relativa falta de series de datos lo
suficientemente extensas para poder analizarlas. Una segunda limita-
ción señala que muchos paı́ses en desarrollo no producen ni consumen
un único tipo de petróleo y, por tanto, es posible que haya relaciones
diferenciadas entre los precios de los tipos de petróleo y los indicadores
de actividad económica. Una tercera limitación refiere a que las series
de precios del petróleo suelen tener comportamientos que no son fáciles
de modelar y analizar estadı́sticamente.
DINÁMICAS, VOLATILIDADES E INTERRELACIONES 61

Esta investigación analiza las dinámicas, volatilidades e interre-


laciones entre los precios del petróleo y la actividad económica en Méxi-
co. Su metodologı́a sigue los estudios de Guo y Kliesen (2005), Rahman
y Serletis (2012), Isah et al. (2015) y Alao y Payaslioglu (2020). Parti-
cularmente, Guo y Kliesen (2005), Rahman y Serletis (2012) e Isah et
al. (2015) analizan las volatilidades e interrelaciones entre los precios
del petróleo y el crecimiento económico, respectivamente, en Estados
Unidos, Canadá y Nigeria. Alao y Payaslioglu (2020), por su parte,
muestran que hay interdependencias entre el precio del petróleo y el
ı́ndice de producción industrial en Indonesia y Corea del Sur.
Metodológica y analı́ticamente, la investigación se sustenta en
estimaciones de un modelo VAR(1)-CCC(1,1)-TGARCH(1) con una dis-
tribución t de Student multivariada. El uso del modelo propuesto se
justifica porque las series exhiben no linealidad, curtosis excesiva, clus-
ter de volatilidad, volatilidades no constantes y distribución no nor-
mal. El modelo propuesto pertenece a la familia de los modelos GARCH
multivariados.1 Por lo tanto, la construcción de dicho modelo asume
que las series siguen procesos generalizados autorregresivos con hete-
roscedasticidad condicionada (Generalized AutoRegressive Conditional
Heteroskedasticity, GARCH, por sus siglas en inglés).
En la literatura, son relativamente escasos los estudios eco-
nométricos que han analizado las relaciones entre los precios del petró-
leo con variables económicas y financieras para México. La mayorı́a
de esos estudios se enfocan en los precios del petróleo con los ı́ndices

1
Véanse los trabajos de Bauwens et al. (2006), Minovic (2009) y Silvennoinen y Teräsvir-
ta (2009) para revisiones de los modelos GARCH multivariados.
62 RUÍZ PORRAS Y ANGUIANO PITA

bursátiles, los tipos de cambios, y los precios de referencia del petróleo.2


Los que han analizado los precios del petróleo con el desempeño de la
economı́a mexicana son mucho más escasos.3 Ejemplos representati-
vos de estos estudios son los de Alarco-Tosoni (2006), Blecker (2009),
Narayan et al. (2014), Rodrı́guez-Benavides y López-Herrera (2019) y
Alao y Payaslioglu (2021).
Dichos estudios reportan hallazgos complementarios entre sı́.
Particularmente, Alarco-Tosoni (2006) señala que los precios del petróleo
de los tipos WTI y MME y el precio promedio del petróleo importado de
Estados Unidos, estuvieron directamente vinculados con el crecimiento
económico mexicano entre 1975 y 2004. Sin embargo, el autor también
reporta que la relación perdió vigor con el tiempo. Blecker (2009), por
su parte, reporta que los precios del petróleo del tipo WTI estuvieron
directamente vinculados con la inversión entre 1979 y 2007; pero dicha
inversión tampoco indujo crecimiento económico.
Narayan et al. (2014), Rodrı́guez-Benavides y López-Herrera
(2019) y Alao y Payaslioglu (2021) estudian la relación analizada con
modelos de la familia GARCH. Narayan et al. (2014) encuentran que la
volatilidad de los precios del petróleo estuvo vinculada negativamente

2
Ejemplos representativos de esta literatura son los estudios de Ruiz-Porras y Anguiano-
Pita (2016), Lorenzo-Valdés et al. (2016), y Lorenzo-Valdés y Ruiz-Porras (2019). Par-
ticularmente, el primer estudio analiza las dinámicas, volatilidades e interrelaciones de
los rendimientos del petróleo mexicano, Brent y WTI. El segundo analiza la dependen-
cia entre los precios del petróleo y el ı́ndice bursátil IPC. El tercer estudio analiza la
dependencia entre los precios del petróleo y el tipo de cambio peso/dólar.
3
La mayorı́a de estudios que investigan dichas relaciones lo hacen desde una perspectiva
histórica y argumentativa, por ejemplo los de Puyana y Romero (2008), Colmenares
(2008) y Rubio-Varas (2015).
DINÁMICAS, VOLATILIDADES E INTERRELACIONES 63

con el crecimiento del paı́s entre 1983 y 2011. Rodrı́guez-Benavides y


López-Herrera (2019) señalan que la incertidumbre en los precios del
petróleo del tipo WTI tuvo una influencia negativa sobre la actividad
económica entre 1983 y 2017. Alao y Payaslioglu (2021), por su parte,
validan que hay interdependencias entre las dinámicas del precio del
petróleo del tipo WTI y el ı́ndice de producción industrial mexicano.
Los estudios mencionados arriba tienen algunas limitaciones
metodológicas. La primera es que no utilizan los precios del petróleo
mexicano, sino del petróleo WTI, para analizar las relaciones entre el
económica. La segunda es que la mayorı́a estudian muestras de datos
relativamente cortas debido a que usan series del PIB como proxy de
la actividad económica. La tercera es que la mayorı́a suponen que hay
efectos informacionales simétricos sobre las volatilidades de las series.
Estas limitaciones, en la práctica, restringen en buena medida la capa-
cidad de analizar las dinámicas, volatilidades e interrelaciones de las
series.
Finalmente, la revisión de la literatura justifica la pertinencia
de analizar las relaciones entre los precios del petróleo y la actividad
económica para México. También justifica la conveniencia de usar mo-
delos GARCH multivariados para estudiar las dinámicas, volatilidades
e interrelaciones de los precios del petróleo y la actividad económica.
En este contexto, una razón adicional que justifica a la investigación
planteada es que México es un exportador importante de petróleo y
los ingresos petroleros financian en buena medida a la administración
pública del paı́s. Todas estas razones demuestran la pertinencia de esta
investigación; más aún, la contextualizan en términos de la literatura
econométrica existente.
64 RUÍZ PORRAS Y ANGUIANO PITA

Metodologı́a de análisis

En esta sección se describe la metodologı́a usada para analizar las


dinámicas, volatilidades e interrelaciones de los precios del petróleo y
de la actividad económica en México. Particularmente, se usan como
variables representativas a los precios del petróleo MAYA y MME y de la
actividad económica al IGAE. Las series de variaciones de las variables
se definen como las diferencias de las variables originales en logaritmos.
Ası́, el valor en logaritmos de la variable i en el mes t, se define como
ln Vit . Asimismo, la variación mensual en términos porcentuales de la
variable i en el mes t, yi t, se define como:

yit = ln Vit ln Vit 1 . (1)

El estudio se sustenta en estadı́sticas descriptivas, pruebas de


normalidad Jarque-Bera, correlaciones pairwise, pruebas de raı́z uni-
taria y de efectos ARCH multivariados y estimaciones de un modelo
VAR(1)-CCC(1,1)-TGARCH(1). Las estadı́sticas descriptivas y las pruebas
de normalidad se usan para describir las series originales y de variacio-
nes. Las correlaciones pairwise se utilizan para estimar las asociaciones
lineales de las series de variaciones. El análisis de las series de varia-
ciones se justifica mediante la estimación de pruebas de raı́z unitaria
y de efectos ARCH. El modelo VAR(1)-CCC(1,1)-TGARCH(1) se usa para
analizar las dinámicas, volatilidades e interrelaciones de los precios del
petróleo y de la actividad económica. Las series de variaciones se utili-
zan con base en los resultados de pruebas de raı́z unitaria Aumentada
de Dickey Fuller (ADF) y de efectos ARCH multivariados. Particularmen-
te, las pruebas de efectos ARCH multivariados usadas aquı́ son aquellas
basadas en los estadı́sticos Q(m), Rho, Qk (m) y Qk (m) robusto. La
DINÁMICAS, VOLATILIDADES E INTERRELACIONES 65

prueba Q(m) se basa en la prueba de Ljung-Box. La prueba del ran-


go, Rho, es la propuesta por Dufour y Roy (1985, 1986). La prueba
Qk (m) es la propuesta por Li (2004). La prueba Qk (m) robusta es la
propuesta por Tsay (2014).4 La hipótesis nula de todas las pruebas es
que las series no manifiestan efectos ARCH multivariados.5
Los modelos ARCH multivariados se usan para describir y anali-
zar conjuntamente las variaciones de los precios del petróleo y de la ac-
tividad económica. Los modelos estimados son del tipo CCC (Constant
Conditional Correlation).6 Estos modelos son variaciones del modelo
propuesto por Bollerslev (1990). Particularmente, la estructura de los
modelos aquı́ estimados se define de la siguiente manera:

4
El estimador Qk (m) robusto se estima suprimiendo (trimming) el 5% de los datos más
altos. La supresión de dichos datos explica por qué se le denomina robusto ante colas
anchas al mencionado estadı́stico.
5
Los estadı́sticos de las pruebas se estiman con las series de residuales estandarizados
obtenidos de un modelo de vectores auto-regresivos, VAR(1). Los modelos VAR utilizados
aquı́ estiman las relaciones de pares de series de variaciones mensuales. Véase Tsay
(2014) para una descripción detallada de las mencionadas pruebas de efectos ARCH
multivariados.
6
Los modelos del tipo CCC no fueron usados únicamente para analizar las series del
petróleo y la actividad económica. En este estudio, también fueron estimados modelos
del tipo DCC (Dynamic Conditional Correlation) siguiendo a Engle (2002). Sin embargo,
los mismos fueron descartados con base en los resultados obtenidos de aplicar pruebas
de correlaciones condicionales constantes siguiendo el enfoque propuesto por Engle y
Sheppard (2001).
66 RUÍZ PORRAS Y ANGUIANO PITA

yIGAE,t = 1 + 2 yIGAE,t 1 + 3 yOIL,t 1 + "IGAE,t (2)


yOIL,t = 4 + 5 yIGAE,t 1 + 6 yOIL,t 1 + "OIL,t (3)
hIGAE,IAGE,t = !1 + ↵1 "2IGAE,t 1 + ⌘1 "2IGAE,t 1 IIGAE,t
(4)
+ 1 hIGAE,IGAE,t 1
hOIL,OIL,t = !2 + ↵2 "2OIL,t 1 + ⌘2 "2OIL,t 1 IOIL,t
(5)
+ 2 hOIL,OIL,t 1
q
hIGAE,OIL,t = ⇢ (hIGAE,IGAE,t hOIL,OIL,t ) (6)
(
1 "IGAE,t 1 < 0
IIGAE,t = (7)
0 "IGAE,t 1 > 0
(
1 "OIL,t 1 < 0
IOIL,t = (8)
0 "OIL,t 1 > 0

Las expresiones (2)-(8) definen la estructura de los modelos


VAR(1)-CCC(1,1)-TGARCH(1) usados aquı́. Particularmente, las ecuacio-
nes (2) y (3) describen las medias condicionales de las series de variacio-
nes con base en un proceso VAR(1). Las ecuaciones (4) y (5) describen
las varianzas condicionales de las series, mientras que la ecuación (6)
describe la covarianza condicional de las series de variaciones. Ası́ mis-
mo, las funciones (7) y (8) indican si hay malas noticias que pudieran
tener impacto sobre las volatilidades de las series. Las especificaciones
de impacto de los shocks informacionales TGARCH(1), se hacen explı́ci-
tas introduciendo la ecuación (7) en la ecuación (4) e introduciendo
(8) en (5).7

7
La especificación TGARCH fue originalmente propuesta por Zakoian (1994) para un
DINÁMICAS, VOLATILIDADES E INTERRELACIONES 67

El análisis de las dinámicas, volatilidades e interrelaciones de


los precios del petróleo y de la actividad económica se realiza con dos
estimaciones del modelo VAR(1)-CCC(1,1)-TGARCH(1). La primera es-
timación incluye las series de variaciones del IGAE y del precio del
petróleo MAYA. La segunda estimación incluye las series de variaciones
del IGAE y del precio de la MME. Estas estimaciones se hacen con fines
de modelación y análisis comparativo de las relaciones entre los precios
del petróleo y la actividad económica. Las estimaciones se hacen me-
diante la técnica de Máxima Verosimilitud asumiendo una distribución
t de Student multivariada.8
El análisis econométrico se basa en evaluaciones de los paráme-
tros estimados. Particularmente, el análisis se centra en los parámetros:
1) de las medias condicionales ( 1 , . . . , 6 ); 2) de la matriz de varianza-
covarianza condicional (!1 , ↵1 , 1 , !2 , ↵2 , 2 , ⇢); 3) de los efectos apa-
lancamiento (⌘1 , ⌘2 ); y 4) de los grados de libertad de la distribución t
de Student multivariada ( ). El número de coeficientes significativos,
además, se utiliza para establecer la estimación que mejor describe las
dinámicas, volatilidades, interrelaciones de las series.9 El análisis se

modelo univariado. En el contexto del modelo planteado, si los coeficientes ⌘1 y ⌘1 son


significativos y positivos, hay “efectos apalancamiento”. La existencia de dichos efectos
implica que los impactos informacionales de las malas noticias sobre las volatilidades
son mayores que los impactos de las buenas noticias. Ası́, los efectos apalancamiento
denotan que hay efectos asimétricos de la información sobre las volatilidades de las
series.
8
Los modelos del tipo CCC también fueron estimados usando distribuciones normales
multivariadas. Sin embargo, los mismos no se incluyen aquı́, debido a que los criterios
de información de Akaike (AIC) y de Schwartz (BIC) mostraron que los modelos con
distribuciones t de Student multivariadas tenı́an una mejor bondad de ajuste.
9
Las estimaciones de los modelos incluyen estimaciones de los estadı́sticos log-likelihood,
68 RUÍZ PORRAS Y ANGUIANO PITA

complementa con estimaciones de las varianzas, covarianzas y correla-


ciones condicionales asociadas a las estimaciones.

Base de datos y estadı́stica descriptiva

La base de datos utilizada aquı́ incluye series mensuales del IGAE y


de los precios del petróleo MAYA y MME para el periodo comprendido
entre enero de 1993 y diciembre de 2019. Estas series incluyen 324 ob-
servaciones mensuales cada una. Los datos del IGAE miden la actividad
económica con base en el año 2013 y están ajustados estacionalmen-
te. Los precios del petróleo se miden en dólares nominales por barril
sin ajustar estacionalmente.10 Las series de variaciones mensuales en
términos porcentuales de los precios del petróleo y de la actividad
económica se construyen usando la ecuación (1). Estas series incluyen
323 observaciones mensuales cada una.
El cuadro 1 muestra las estimaciones de estadı́stica descriptiva y
de las pruebas de normalidad de las series originales. El cuadro muestra
que las series manifestaron ciertas regularidades. Las principales fue-
ron: 1) en promedio, el IGAE tuvo valores de 87.58 puntos; 2) el precio
promedio del petróleo del tipo MAYA fue de 44.09 dólares por barril;
3) el precio promedio del petróleo del tipo MME fue de 45.43 dólares

average log-likelihood y de los criterios de información de Akaike (AIC), de Schwartz


(BIC) y de Hannan-Quinn (HQC). Estas estimaciones se incluyen por complementarie-
dad.
10
Si bien resulta poco común utilizar variables reales y nominales, debe señalarse que aquı́
se sigue la práctica propuesta por Hamilton (1983, 2011). Las series fueron obtenidas
del INEGI y la Secretarı́a de Energı́a (SENER).
DINÁMICAS, VOLATILIDADES E INTERRELACIONES 69

por barril; 4) la variabilidad relativa de los precios de la MME, medida


en términos del coeficiente de variación, fue más baja que aquella de
los precios del petróleo MAYA; y 5) ninguna de las series se distribuyó
normalmente.11
Cuadro 1
Estadı́sticas descriptivas y pruebas de normalidad
de las series originales

Estadı́stico IGAE MAYA MME

Media 87.5826 44.0910 45.4261


Mı́nimo 113.8233 118.0266 120.2521
Máximo 59.6895 6.3492 7.8890
Desviacion estándar 15.3695 30.0335 30.1342
Coeficiente de variación 0.1755 0.6812 0.6634
Sesgo 0.0393 0.6755 0.7013
Curtosis 2.0018 2.2623 2.3028
Jarque-Bera 13.5342 31.9853 33.1196
Probabilidad 0.0012 0.0000 0.0000
Observaciones 324.0000 324.0000 324.0000
Fuente: elaboración propia.

La figura 1 y el cuadro 2 validan, en principio, la conveniencia


de usar modelos de la familia GARCH para describir las dinámicas, vo-
latilidades e interrelaciones de los precios del petróleo y la actividad
económica. Particularmente, la figura 1 muestra que todas las series
exhiben comportamientos no lineales, clusters de volatilidad, volatili-
dades no constantes y movimientos conjuntos de medias y varianzas.

11
En todas las pruebas estimadas en esta investigación se utiliza un nivel de significancia
del diez por ciento, para fines de contrastación de hipótesis.
70 RUÍZ PORRAS Y ANGUIANO PITA
DINÁMICAS, VOLATILIDADES E INTERRELACIONES 71

El cuadro 2, por su parte, muestra que las distribuciones de


las series de variaciones de los precios del petróleo y de la actividad
económica son asimétricas y leptocúrticas. Además, las pruebas de
normalidad Jarque-Bera validan que ninguna de las series se distribuye
normalmente.
El cuadro 3 muestra las correlaciones pairwise de las series de
variaciones de los precios del petróleo y de la actividad económica. En
él se encuentra que las correlaciones entre las series de los precios del
petróleo son significativas. Este hallazgo confirma que los precios del
petróleo MAYA y MME tienen dinámicas similares. El cuadro también
72 RUÍZ PORRAS Y ANGUIANO PITA

muestra que la correlación entre las series del IGAE y el precio del
petróleo MAYA (0.0724) es mayor que la correlación entre las series del
IGAE y el precio de la MME (0.0586). Ası́, la evidencia muestra que las
variaciones de la actividad económica están más correlacionadas a los
precios del petróleo MAYA que a los precios de la MME.
Cuadro 2
Estadı́sticas descriptivas y pruebas de normalidad de
las series de variaciones

Estadı́stico IGAE MAYA MME

Media 0.0019 0.0047 0.0043


Mı́nimo 0.0383 0.3242 0.2670
Máximo -0.0620 -0.3686 -0.3518
Desviación estándar 0.0083 0.0909 0.0863
Coeficient de variación 4.4497 19.1707 20.0093
Sesgo -1.4185 -0.7462 -0.8534
Curtosis 15.5858 4.9047 4.9228
Jarque-Bera 2240.1550 78.8022 88.9691
Probabilidad 0.0000 0.0000 0.0000
Observaciones 323.0000 323.0000 323.0000
Nota: las estadı́sticas describen las caracterı́sticas de las distribuciones de las variaciones mensuales
de los datos originales en términos porcentuales. La prueba de normalidad estimada es la Jarque-
Bera.
Fuente: elaboración propia.

Los principales hallazgos del análisis estadı́stico durante el pe-


riodo analizado muestran que: 1) en promedio, el IGAE tuvo valores de
87.58 puntos; 2) los precios promedio del petróleo MAYA y MME fueron
de 44.09 y 45.43 dólares por barril; 3) las series de variaciones de las
tres variables exhibieron comportamientos no lineales, curtosis excesi-
DINÁMICAS, VOLATILIDADES E INTERRELACIONES 73

vas, clusters de volatilidad, volatilidades no constantes, distribuciones


no normales y movimientos conjuntos de medias y varianzas; y, 4) las
variaciones de la actividad económica estuvieron más correlacionadas
a los precios del petróleo MAYA que a los precios de la MME.
Cuadro 3
Correlaciones pairwise de las series de variaciones

Estadı́stico IGAE MAYA MME

IGAE 1.0000
– 0. 0.
MAYA 0.0724 1.0000
0.1943 – 0.
MME 0.0586 0.9891 1.0000
Nota: las correlaciones pairwise se denotan en negritas. Los p-values se denotan en itálicas. Los tres
asteriscos denotan niveles de significancia de 1%.

Análisis de raı́ces unitarias y de efectos ARCH

Metodológicamente, los análisis de raı́ces unitarias y de efectos ARCH


se usan para justificar el uso de las series de variaciones. Los modelos
GARCH multivariados requieren que las series sean estacionarias y que
manifiesten efectos ARCH. Particularmente, aquı́ se usa la prueba ADF
para establecer el orden de integración de las series. Asimismo, se usan
las pruebas de efectos ARCH multivariados basadas en los estadı́sticos
Q(m), Rho, Qk(m) y Qk(m) robusto. Por simplicidad, los resultados de
las pruebas se muestran en cuadros. El cuadro 4 muestra los resultados
de las pruebas ADF. El cuadro 5, por su parte, muestra los resultados
de las pruebas de efectos ARCH multivariados.
74 RUÍZ PORRAS Y ANGUIANO PITA

Cuadro 4
Pruebas ADF de las series en niveles y diferencias

Niveles Primeras diferencias


Serie I(d)
Estadı́stico Rezagos p-value Estadı́stico Rezagos p-value
IGAE -2.3376 0 0.4119 -17.9889 0 0.0000 I(1)
MAYA -2.4883 1 0.3338 -12.4525 0 0.0000 I(1)
MME -2.4755 1 0.3402 -12.2730 0 0.0000 I(1)
Nota: las ecuaciones auxiliares de las pruebas suponen que hay una tendencia lineal e intercepto. El
número de rezagos se estima con base en el criterio de información de Schwartz (BIC). Los p-values
se estiman con base en los estimadores de MacKinnon (1994). El criterio de decisión supone un
nivel de significancia del 5%. Las series en niveles son aquellas cuyos datos originales se expresan
en algoritmos. Las series en diferencias son las series de variaciones.
Fuente: elaboración propia.

Cuadro 5
Pruebas de efectos ARCH multivariados

IGAE-MAYA IGAE-MME
Prueba
Estadı́stico p-value Estadı́stico p-value
Q(m) (LM-test) 10.5275 0.0012 12.2716 0.0005
Rank based test (Rho) 19.5518 0.0000 16.1028 0.0001
Qk(m) 75.8085 0.0000 88.8141 0.0000
Qk(m) Robusto 35.1573 0.0000 25.2560 0.0000
Nota: la hipótesis nula de las pruebas supone que no existen efectos ARCH multivariados (Tsay,
2014). Los estadı́sticos se estiman con las series de residuales estandarizados obtenidos de un mo-
delo de vectores autorregresivos VAR(1). Los modelos VAR utilizados son aquellos que estiman las
relaciones de cada par de series de variaciones mensuales.
Fuente: elaboración propia.
DINÁMICAS, VOLATILIDADES E INTERRELACIONES 75

Los cuadros 4 y 5 sugieren que las series de variaciones son


elegibles para ser analizadas usando los modelos GARCH multivariados.
Particularmente, el cuadro 4 muestra que todas las series en niveles son
integradas de orden uno, I(1).12 Este hallazgo implica que todas las se-
ries en diferencias, como las series de variaciones, son estacionarias de
manera individual. Más aun, implica que las series no son suscepti-
bles de inducir problemas de correlación espuria.13 El cuadro 5, por su
parte, muestra que los dos pares de las series de variaciones manifies-
tan conjuntamente efectos ARCH. Todas las pruebas confirmaron este
hallazgo para los pares de series IGAE-MAYA e IGAE-MME.
Los hallazgos de los análisis de raı́ces unitarias y de efectos ARCH
pueden sintetizarse de la siguiente manera: 1) las series de los datos
originales expresados en logaritmos son integradas de orden uno, I(1);
2) las series de variaciones de los precios del petróleo y de la actividad
económica son estacionarias de manera individual; 3) las series de los
datos originales expresados en logaritmos son susceptibles de inducir
correlaciones espurias; 4) los dos pares de las series de variaciones,
IGAE-MAYA e IGAE-MME, manifiestan conjuntamente efectos ARCH; y,
5) únicamente las series de variaciones son elegibles para el análisis
econométrico mediante modelos GARCH multivariados.

12
Aquı́ se sigue la convención econométrica sobre el uso de series en niveles y en dife-
rencias para analizar su orden de integración. Las series en niveles son aquellas con
datos originales expresados en logaritmos. Las series en diferencias son las series de
variaciones.
13
Las correlaciones espurias son inducidas por el manejo de datos, por tanto, realmente
no existen. Véase Kendall y Buckland (1971: 143) para una definición detallada de
dicha correlación.
76 RUÍZ PORRAS Y ANGUIANO PITA

Análisis econométrico multivariado

Los modelos GARCH multivariados se usan aquı́ para analizar las dinámi-
cas, volatilidades e interrelaciones de los precios del petróleo y de
la actividad económica. Particularmente, el modelo VAR(1)-CCC(1,1)-
TGARCH(1) requiere la estimación de dieciséis parámetros asociados
a los vectores de las medias condicionales, a la matriz de varianza-
covarianza condicional y a la distribución de los errores. Las estima-
ciones del modelo se muestran en cuadros. 14 Ası́, el cuadro 6 muestra
las estimaciones para las series de variaciones del IGAE y del petróleo
MAYA. El cuadro 7, por su parte, muestra las estimaciones para las
series de variaciones del IGAE y del petróleo MME.
El cuadro 6 muestra las estimaciones del modelo para las se-
ries de variaciones del IGAE y del petróleo MAYA. En él, tres de los
parámetros de las medias son significativos ( 1 , 2 , 6 ). También, mues-
tra que cinco de los parámetros de las varianzas y covarianzas condicio-
nales son significativos (!1 , 1 , !2 , 2 , ⇢). El cuadro muestra, además,
que los parámetros de las especificaciones TGARCH y de los grados de
libertad son significativos y positivos (⌘1 , ⌘2 , ), validándose la existen-
cia de efectos de apalancamiento y de una distribución t de Student
multivariada. Por tanto, el modelo tiene un total de once parámetros
significativos de un total de dieciséis.
El cuadro 7 muestra las estimaciones del modelo para las series
de variaciones del IGAE y del petróleo MME. Las estimaciones confir-
man la mayorı́a de los hallazgos previos. Particularmente, el cuadro

14
Los modelos del tipo CCC son estimados aquı́ usando los algoritmos de optimización
Broyden–Fletcher–Goldfarb–Shanno (BFGS) y Marquardt steps.
DINÁMICAS, VOLATILIDADES E INTERRELACIONES 77

confirma que los mismos tres parámetros de las medias son significa-
tivos ( 1 , 2 , 6 ). También, confirma que los cuatro parámetros de las
varianzas condicionales son significativos (!1 , 1 , !2 , 2 ). Sin embargo,
a diferencia del modelo previo, el parámetro de la correlación condi-
cional no resulta significativo. El cuadro confirma, además, que los
parámetros de las especificaciones TGARCH y de los grados de libertad
son significativos y positivos (⌘1 , ⌘2 , ).
Los cuadros 6 y 7 muestran que hay dinámicas e interrelaciones
entre los precios del petróleo y la actividad económica que son estadı́sti-
camente válidas. Estas dinámicas e interrelaciones son las siguientes:
1) la dinámica de cada variable, medida en términos de su vector de
media condicional, está condicionada únicamente por sus rezagos; 2)
la actividad económica esta inversamente relacionada con sus rezagos,
2 < 0; 3) los precios del petróleo están directamente relacionados con
sus rezagos, 6 > 0 ; y, 4) las interrelaciones entre las variables no se
manifiestan en los vectores de la media condicional, 3 = 5 = 0, pero
sı́ en la matriz de varianza-covarianza, ⇢ > 0.15
La evidencia también sugiere que las relaciones entre los precios
del petróleo y la actividad económica son mejor descritas cuando se
usan las series de variaciones del IGAE y del petróleo MAYA. En la
estimación que utiliza estas series, ocurre que el 69 por ciento de los
parámetros estimado es significativo (11 de 16). Asimismo, hay un
coeficiente de correlación positivo, ⇢ > 0 , lo cual denota interrelaciones
directas entre las volatilidades de las series de variaciones mensuales.

15
Debe reconocerse que si bien ambas estimaciones muestran que ⇢ > 0, dicho parámetro
es estadı́sticamente significativo en el modelo que vincula las series de variaciones del
IGAE y los precios del petróleo MAYA.
78 RUÍZ PORRAS Y ANGUIANO PITA

Además, ambos cuadros reportan que los precios del petróleo son más
sensibles ante las malas noticias que la actividad económica.
Las figuras 2 y 3 muestran las varianzas, covarianzas y correla-
ciones condicionales asociadas a las estimaciones. Particularmente, la
figura 2 muestra las estimaciones del modelo que utiliza las variaciones
del IGAE y del petróleo MAYA. Las covarianzas y correlaciones prome-
dio fueron, respectivamente, 0.000074 y 0.115235. La figura 3 muestra
las estimaciones del modelo que utiliza las variaciones del IGAE y del
petróleo MME. Las covarianzas y correlaciones promedio fueron, res-
pectivamente, 0.000062 y 0.102174. Se reportan los promedios porque
los mismos confirman la pertinencia de la estimación que usa las series
de variaciones del IGAE y del petróleo MAYA.
Los hallazgos del análisis econométrico pueden sintetizarse de
la siguiente manera: 1) el modelo VAR(1)-CCC(1,1)-TGARCH(1) con una
distribución t de Student multivariada puede modelar las dinámicas,
volatilidades e interrelaciones de los precios del petróleo y la actividad
económica; 2) el modelo estimado para las series de variaciones del
IGAE y del petróleo MAYA es el más adecuado para describir las men-
cionadas relaciones; 2) las dinámicas de las series están condicionadas
directamente por sus rezagos; 3) las interrelaciones entre las series se
manifiestan en la matriz de varianza-covarianza; 4) hay interrelaciones
directas entre las volatilidades de las series; y, 5) existen efectos de
apalancamiento en las dinámicas de las volatilidades de las series.
DINÁMICAS, VOLATILIDADES E INTERRELACIONES 79

Cuadro 6
Estimación del modelo VAR(1)-TGARCH-CCC(1,1) para las
series de variaciones del IGAE y de los precios del petróleo MAYA

Parámetro Coeficiente Error Estadı́stico p-value


estándar Z
Ecuaciones de la media
1 0.0024 0.0004 6.2705 0.0000
2 -0.2065 0.0557 -3.7055 0.0002
3 -0.0026 0.0040 -0.6585 0.5102
4 0.0032 0.0043 0.7311 0.4647
5 0.3351 0.4754 0.7049 0.4809
6 0.2938 0.0570 5.1571 0.0000
Ecuaciones de la varianza y covarianza
!1 0.0000 0.0000 2.8471 0.0044
↵1 0.0388 0.0664 0.5841 0.5591
⌘1 0.1747 0.0925 1.8882 0.0590
1 0.7048 0.0836 8.4312 0.0000
!2 0.0009 0.0004 2.1042 0.0354
↵2 0.0336 0.1009 0.3330 0.7391
⌘2 0.3151 0.1541 2.0442 0.0409
2 0.7033 0.0956 7.3529 0.0000
⇢ 0.1152 0.0661 1.7423 0.0814
Distribución t (grados de libertad)
6.6383 1.2775 5.1962 0.0000
Log likelihood 1512.8260 BIC -9.1095
Log likelihood prom. 2.3491 HQC -9.2222
AIC -9.2971
Nota: el modelo se estima usando el método de máxima verosimilitud y los algoritmos
VFGS/Marquandt steps. Los supuestos del modelo son los siguientes: 1) las correlaciones condicio-
nales entre las series de variaciones son constantes en el tiempo; 2) los coeficientes ARCH, TARCH y
GARCH son escalares constantes; y 3) los errores siguen una distribución t de Student multivariada.
Fuente: elaboración propia.
80 RUÍZ PORRAS Y ANGUIANO PITA

Cuadro 7
Estimación del modelo VAR(1)-TGARCH-CCC(1,1) para las
series de variaciones del IGAE y de los precios del petróleo MME

Parámetro Coeficiente Error Estadı́stico p-value


estándar Z
1 0.0024 0.0004 6.2989 0.0000
2 -0.2063 0.0558 -3.6981 0.0002
3 -0.0022 0.0043 -0.5154 0.6063
4 0.0036 0.0042 0.8686 0.3851
5 0.3636 0.5030 0.7229 0.4698
6 0.2888 0.0575 5.0193 0.0000
Ecuaciones de la media
!1 0.0000 0.0000 2.8501 0.0044
↵1 0.0432 0.0672 0.6433 0.5200
⌘1 0.1715 0.0931 1.8435 0.0653
1 0.7043 0.0830 8.4806 0.0000
!2 0.0011 0.0006 2.0451 0.0408
↵2 0.0428 0.1116 0.3833 0.7015
⌘2 0.2928 0.1568 1.8671 0.0619
2 0.6584 0.1191 5.5296 0.0000
⇢ 0.1022 0.0653 1.5648 0.1176
Distribución t (grados de libertad)
6.7213 1.3118 5.1236 0.0000
Log likelihood 1524.9140 BIC -9.1846
Log likelihood prom. 2.3679 HQC -9.2973
AIC -9.3721
Nota: el modelo se estima usando el método de máxima verosimilitud y los algoritmos
VFGS/Marquandt steps. Los supuestos del modelo son los siguientes: 1) las correlaciones condicio-
nales entre las series de variaciones son constantes en el tiempo; 2) los coeficientes ARCH, TARCH y
GARCH son escalares constantes; y 3) los errores siguen una distribución t de Student multivariada.
Fuente: elaboración propia.
DINÁMICAS, VOLATILIDADES E INTERRELACIONES 81
82 RUÍZ PORRAS Y ANGUIANO PITA
DINÁMICAS, VOLATILIDADES E INTERRELACIONES 83
84 RUÍZ PORRAS Y ANGUIANO PITA
DINÁMICAS, VOLATILIDADES E INTERRELACIONES 85

Conclusiones y discusión

En esta investigación se han estudiado econométricamente las dinámi-


cas, volatilidades e interrelaciones entre los precios del petróleo y la
actividad económica en México. El estudio se ha sustentado en es-
tadı́sticas descriptivas, correlaciones pairwise, pruebas de raı́z unitaria
y de efectos ARCH multivariados y estimaciones de un modelo VAR(1)-
CCC(1,1)-TGARCH(1). El modelo se ha utilizado para analizar las series
de variaciones de los precios del petróleo y de la actividad económica.
La muestra usada ha incluido series mensuales del indicador IGAE y
de los precios del petróleo MAYA y MME para el periodo comprendido
entre enero de 1993 y diciembre de 2019.
Los hallazgos del análisis estadı́stico de este estudio, durante
el periodo analizado, muestran que: 1) en promedio, el IGAE tuvo
valores de 87.58 puntos; 2) los precios promedio del petróleo MAYA y
MME fueron, respectivamente, de 44.09 y 45.43 dólares por barril; 3)
las series de variaciones de las tres variables exhibieron comportamien-
tos no lineales, curtosis excesivas, clusters de volatilidad, volatilidades
no constantes, distribuciones no normales y movimientos conjuntos de
medias y varianzas; y, 4) las variaciones de la actividad económica es-
tuvieron más correlacionadas con los precios del petróleo MAYA que a
los de la MME.
Los resultados de los análisis de raı́ces unitarias y de efectos
ARCH pueden sintetizarse de la siguiente manera: 1) Las series de datos
originales expresados en logaritmos son integradas de orden uno, I(1);
2) las series de variaciones de los precios del petróleo y de la actividad
económica son estacionarias de manera individual; 3) las series de los
datos originales expresados en logaritmos son susceptibles de inducir
86 RUÍZ PORRAS Y ANGUIANO PITA

correlaciones espurias; 4) los dos pares de las series de variaciones,


IGAE-MAYA e IGAE-MME, manifiestan conjuntamente efectos ARCH; y,
5) únicamente las series de variaciones son elegibles para el análisis
econométrico mediante modelos GARCH multivariados.
Las estimaciones del análisis econométrico pueden sintetizarse
de la siguiente manera: 1) el modelo VAR(1)-CCC(1,1)-TGARCH(1) con
una distribución t de Student multivariada puede modelar las dinámi-
cas, volatilidades e interrelaciones de los precios del petróleo y la acti-
vidad económica; 2) el modelo estimado para las series de variaciones
del IGAE y del petróleo MAYA es el más adecuado que describir las men-
cionadas relaciones; 3) las dinámicas de las series están condicionadas
directamente por sus rezagos; 4) las interrelaciones entre las series se
manifiestan en la matriz de varianza-covarianza; 5) hay interrelacio-
nes directas entre las volatilidades de las series; y, 6) existen efectos
apalancamiento en las dinámicas de las volatilidades de las series.
Los hallazgos tienen implicaciones para la planeación, la ejecu-
ción y el análisis de polı́ticas energéticas y económicas. Particularmen-
te, los efectos apalancamiento evidencian que la actividad económi-
ca y, en particular, los precios del petróleo son muy vulnerables ante
los shocks informacionales (es decir, “malas noticias”). La covarianza
condicional positiva, por otra parte, implica que hay mecanismos de
transmisión y retroalimentación directa entre las volatilidades de los
precios del petróleo y de la actividad económica. La estabilidad de la
economı́a, por tanto, dependerı́a de que hubiera buenas prácticas de
cobertura y de administración de riesgos ante las variaciones de los
precios del petróleo.
Finalmente, debe señalarse que se requieren investigaciones adi-
cionales sobre las relaciones entre los precios del petróleo y la actividad
DINÁMICAS, VOLATILIDADES E INTERRELACIONES 87

económica. La pertinencia de dichas investigaciones se hace manifiesta


si se considera que el petróleo y sus derivados seguirán siendo impor-
tantes para la economı́a mexicana. Las finanzas públicas y el desarro-
llo del paı́s, en el mediano plazo, seguirán dependiendo del petróleo.
Particularmente, son necesarios estudios que analicen de manera más
profunda las matrices de varianza-covarianza, las especificaciones del
impacto de los shocks informacionales y las distribuciones de las per-
turbaciones de las series.

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CAPÍTULO 3

Causalidad entre el consumo energético sectorial


y el crecimiento económico
en México

Ricardo Pérez Navarro


L. Arturo Bernal Ponce
Isaı́ Guı́zar Mateos

1. Introducción

l uso eficiente de la energı́a eléctrica es importante para el creci-


E miento sostenible, ası́ como para las estrategias de desarrollo so-
cioeconómico de los paı́ses (Nguyen y Ngoc, 2020). Una forma de ana-
lizar la implementación eficiente de polı́ticas energéticas de manera
estratégica, es verificando las relaciones de causalidad entre demanda
energética y crecimiento económico (Syzdykova et al., 2020). Al respec-
to, dicha relación de causalidad ha sido abordada por diversos trabajos
empı́ricos (por ejemplo Apergis y Payne, 2011), empleando enfoques
como la descomposición de varianza (Sari y Soytas, 2004; Ewing, 2007)
o el enfoque de Toda-Yamamoto (Payne, 2009; Bowden y Payne, 2010).
92 PÉREZ NAVARRO, BERNAL PONCE Y GUÍZAR MATEOS

Hasta ahora sigue sin haber un consenso sobre la dirección de la


causalidad (Syzdykova et al., 2020); mientras que algunos estudios han
encontrado una relación de causalidad unidireccional que va del cre-
cimiento económico al consumo de energı́a (Faisal et al., 2017), otros
afirman que la causalidad va del uso de energı́a al crecimiento económi-
co (Yildirim, et al. 2014), o que sólo los choques negativos de consumo
de energı́a tienen un impacto significativo sobre el crecimiento. Otros
estudios documentan que no hay una relación causal entre dichas va-
riables (Primayesa y Putra, 2017), o que la relación es bidireccional
(Dogan, 2014; Wang et al., 2019; Rezitis y Ahammad, 2015). Esto se
debe en parte a los diferentes patrones de consumo de energı́a en cada
paı́s, ası́ como a las diferencias en el tamaño de su economı́a (Ekeocha
et al., 2020). La evidencia empı́rica ha comprobado que la heteroge-
neidad en los resultados se genera cuando dicha relación se analiza de
manera agregada, respecto de realizar el análisis por sectores. Asimis-
mo, el análisis agregado pudiese evidenciar erróneamente que no existe
una relación de largo plazo entre las variables y, por tanto, mostrar
evidencia no significativa de causalidad (Hu y Lin, 2013).
El presente estudio busca profundizar en la relación causal en-
tre consumo energético y crecimiento económico a nivel sectorial. Para
lo cual, se realiza un análisis de la relación causal, en el sentido de
Granger, entre el consumo de energı́a y el crecimiento económico pa-
ra los sectores de consumo de México. Se emplea la metodologı́a de
Toda y Yamamoto (1995). La relevancia y pertinencia de este estudio
radica en que los resultados pueden sugerir hacia qué sectores se debe
reducir o incrementar la intensidad de la generación de energı́a (energy
intensity) o en qué sectores enfocar los esfuerzos en materia energéti-
ca, tal como la inversión (Tzeremes, 2018; Saldivia et al., 2020). Los
CAUSALIDAD ENTRE CONSUMO ENERGÉTICO SECTORIAL 93

resultados sugieren que imponer restricciones a los diferentes sectores


que inciden en el crecimiento puede propiciar efectos adversos para la
economı́a (Hu y Lin, 2013). En cuanto a trabajos similares, Bowden y
Payne (2010) realizan un estudio de causalidad, aunque se limitan al
nivel de los sectores comercial e industrial en Estados Unidos.
El presente trabajo se estructura en tres secciones, en la primera
se realiza un análisis de aspectos teóricos relevantes, en la segunda se
presenta la metodologı́a y en la tercera los resultados. Finalmente se
presentan conclusiones.

Aspectos teóricos relevantes

En cuanto a la relación entre energı́a y crecimiento económico, Tiba


y Omri (2017) exponen que en la literatura se han concebido cuatro
distintas hipótesis. La primera, hipótesis de crecimiento, muestra una
relación de causalidad unidireccional del consumo de energı́a sobre el
ingreso, de tal forma que polı́ticas enfocadas a reducir el consumo de
energı́a generarán un efecto adverso en crecimiento. Bajo la segunda,
hipótesis de conservación, se agrupan estudios que exponen una re-
lación unidireccional en el sentido contrario, de crecimiento hacia el
consumo de energı́a, de esta manera las perturbaciones en la oferta de
energı́a tendrán un efecto débil o nulo en el crecimiento. En la tercera,
hipótesis de retroalimentación, la relación de causalidad fluye en ambas
direcciones. En dicho escenario, las estrategias encaminadas a reducir
el consumo de energı́a impactarán de forma adversa en el crecimiento
y, de la misma manera, cambios en el ritmo de crecimiento afectarán el
consumo de energı́a. Bajo la cuarta, hipótesis de neutralidad, se deduce
que no existe una relación de causalidad entre las dos variables.
94 PÉREZ NAVARRO, BERNAL PONCE Y GUÍZAR MATEOS

Los análisis entre el consumo energético y crecimiento económi-


co en Latinoamérica pueden separarse en dos grupos: consumo de
energı́as renovables y consumo agregado. En el primero se encuen-
tran estudios como Pao y Fu (2013), quienes aplican un modelo de
vector de corrección de errores para Brasil. Encuentran una relación
unidireccional del consumo de energı́a renovable (no-hidroeléctrica) al
crecimiento económico, y otra bidireccional, entre crecimiento y con-
sumo de energı́a renovable total. Por su parte, Mele (2019) halla una
relación de causalidad entre el consumo de energı́a renovable y el ingre-
so en México. Apergis y Payne (2011) estudian esa relación en Costa
Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá en un
modelo de corrección de errores para datos en panel. Concluyen que
la relación es bidireccional. Destek y Aslan (2017) examinan dicha re-
lación en paı́ses como Perú, Colombia y México. Encuentran que el
consumo de energı́a renovable causa crecimiento económico en Perú,
mientras que el de energı́a no renovable causa crecimiento en Colom-
bia y México. Entre las investigaciones que realizan el análisis a nivel
agregado en Latinoamérica se encuentra la de Pastén et al. (2015), un
estudio para 16 paı́ses que encuentra una fuerte relación de largo plazo
entre consumo energético y crecimiento económico, ası́ como causali-
dad del consumo al crecimiento. Asimismo, Cheng (1997) aplica una
prueba modificada de causalidad de Granger para Brasil, México y Ve-
nezuela. Para México y Venezuela no encuentran relación de causalidad
alguna, pero en Brasil el consumo de energı́a causa el crecimiento.
Si bien el análisis sobre la validez de las diversas hipótesis es ex-
tenso, el tema está lejos de concluirse. Sin embargo, el presente estudio
busca contribuir con evidencia sobre esta relación con un análisis para
México en el que se distinguen diversos sectores de consumo.
CAUSALIDAD ENTRE CONSUMO ENERGÉTICO SECTORIAL 95

Metodologı́a

Se aplicaron pruebas de raı́z unitaria para determinar la estacionarie-


dad de las variables. En especı́fico se emplean las pruebas de Dickey y
Fuller (1979, 1981):
n
X
y t = ↵ 0 + ↵1 t + yt 1 + i yt i + "t , (1)
i=1

y la de Phillips-Perron (1988):
n
X
t = yt 1 + i yt i + "t , (1.1)
i=1

donde es el operador de primeras diferencias, yt es la variable de


interés y n es el número de rezagos óptimo para asegurar que "t es
un ruido blanco. La hipótesis nula de la prueba es que la serie es no
estacionaria. En caso de presentarse raı́z unitaria, se evaluará si existe
cointegración entre las variables, empleando la prueba de Johansen
(1991), la cual parte de la siguiente especificación general sobre un
modelo VAR (vector autorregresivo):

yt = A 1 y t 1 + · · · + A⇢ yt ⇢ + Bxt + "t , (2)

donde yt es un vector de variables no estacionarias, xt es un vector de


variables determinı́sticas y "t es un vector de innovaciones. La hipótesis
nula plantea que las variables no están cointegradas. En caso de existir
cointegración aplicaremos la prueba de causalidad de Granger (1988).
96 PÉREZ NAVARRO, BERNAL PONCE Y GUÍZAR MATEOS

En este caso para cada par de variable en el VAR se plantea:

yi,t = ↵0,i + ↵1 yi,t 1 + · · · + ↵l,i yi,t 1 + 1,i x1i,t 1 + ···


(3)
+ l,i xi,t 1 + eit,
xi,t = ↵0,i + ↵1 xi,t 1 + · · · + ↵l,i xi,t 1 + 1,i y1i,t 1 + ···
(4)
+ l,i yi,t 1 + eit, t.

La hipótesis nula que se evalúa es la de no causalidad. El plan-


teamiento teórico discutido previamente se evaluará considerando la
siguiente relación funcional: Crecimiento economico = f (Consumo
de energia). Como variable representativa del crecimiento económico
se empleará la variación del Producto Interno Bruto real1 y para el
consumo de energı́a se toma tanto el agregado como por sector.2
Los sectores se agrupan en residencial, comercial, público, trans-
porte (a su vez dividido en cinco categorı́as; autotransporte, aéreo,
marı́timo, ferroviario y eléctrico) e industrial (dividido en 17 categorı́as,
siendo las más relevantes la siderúrgica, quı́mica, azúcar, petroquı́mica,
cemento, minerı́a, cerveza, vidrio y la de celulosa y papel). La infor-
mación del consumo de energı́a se expresa en petajoules, unidad de
medida utilizada en el Balance Nacional de Energı́a, equivalente en
joules a 10 elevado a la potencia 15.3 Por lo anterior, cada serie de
tiempo se analiza en logaritmos, para estandarizar la información con
la variable del PIB expresada en porcentaje. El periodo de análisis es

1
PIB real a precios del 2013, tomado del INEGI.
2
Se considerará la información del sistema de información energética de la Secretarı́a de
Energı́a del Gobierno de México (SENER).
3
Un joule es una unidad de medida de las magnitudes: energı́a, trabajo y calor, derivada
del Sistema Internacional de Unidades, su sı́mbolo es J.
CAUSALIDAD ENTRE CONSUMO ENERGÉTICO SECTORIAL 97

de 1996 a 2018, y considera la información disponible del consumo


energético.

Resultados

Las pruebas de raı́z unitaria Dickey-Fuller (DFA) y Phillips Perron (PP)


sobre el PIB y los niveles de consumo agregado, tanto en sus niveles
como en sus diferencias, se muestran en el cuadro 1.

Cuadro 1
México: pruebas de raı́z unitaria, crecimiento del PIB
y consumo energético agregado, 1996 a 2018

Nivel 1a diferencia Nivel 1a diferencia


Variables
ADF ADF PP PP

Ninguno
Intercepto 0.0061* 0.0009* 0.0052* 0.0000*
Crecimto. PIB
Intercepto y 0.0012* 0.0156* 0.0001* 0.0001*
tendencia 0.1770 0.0661*** 0.0001* 0.0002*
Ninguno
Intercepto 0.9973 0.0003 * 0.9997 0.0004 *
Consumo agregado
Intercepto y 0.7804 0.0002 * 0.8589 0.0002 *
tendencia 0.3109 0.0014 * 0.2211 0.0017*
* Denota rechazo de no estacionariedad (H0 ) con una significancia del 1%, ** significancia del 5%
y *** al 10%.
Fuente: elaboración propia con datos de SENER e INEGI.

Los resultados de las pruebas de raı́z unitaria muestran que las


variables son integradas de orden 1, aunque destaca que el crecimiento
98 PÉREZ NAVARRO, BERNAL PONCE Y GUÍZAR MATEOS

del PIB es estacionario al incluir sólo un rezago y la constante, pero no


para la tendencia. Para realizar la verificación de causalidad y coin-
tegración seguimos la metodologı́a de Toda y Yamamoto (1995), por
tanto, el último resultado no representarı́a un problema de estimación
espuria. Los resultados de la estadı́stica descriptiva y la prueba de
normalidad de las variables se muestran en el cuadro 2.
Cuadro 2
Estadı́stica descriptiva, crecimiento del PIB y
y consumo energético agregado, 1996 a 2018

Crecimiento del PIB Consumo agregado


Mediana 3.0960 8.4223
Valor máximo 9.0014 8.5872
Valor mı́nimo -1.6007 8.1859
Desviación estándar 2.2981 0.1323
Asimetrı́a 0.5603 -0.1287
Curtosis 4.2196 1.5790
Jarque-Bera 2.6289 1.9986
Probabilidad 0.2686 0.3681
Fuente: elaboración propia con datos de SENER e INEGI.

La estadı́stica descriptiva presenta diferencias sustantivas en la


respectiva desviación estándar y la normalidad presente en las dos va-
riables, de acuerdo con el estadı́stico Jarque-Bera. Se realiza la prueba
de cointegración de Johansen con un modelo de vector autorregresivo
(VAR), dado el orden máximo de integración y los rezagos óptimos según
el criterio de información de Schwarz (cuadros 3 y 4). En los resultados
de los cuadros 3 y 4 se puede observar, tanto en la prueba de la traza
como en la de máximo valor propio, que se rechaza la hipótesis nula
de la no existencia de vectores de cointegración. Lo anterior debido a
CAUSALIDAD ENTRE CONSUMO ENERGÉTICO SECTORIAL 99

que el estadı́stico de la traza y el de máximo valor propio son mayo-


res que los valores crı́ticos a un nivel de 0.05 de significancia, cuando
la hipótesis nula es que no existe algún vector de cointegración. Una
consecuencia importante de los cuadros 3 y 4 es que la presencia de
la cointegración entre las variables implica la existencia de causalidad,
en el sentido de Granger, al menos en una dirección.

Cuadro 3
México: prueba de rango de cointegración sin restricción (traza)
crecimiento del PIB y consumo energético agregado, 1996 a 2018

H0 núm. de Valor Est. Valor Probabilidad


ecuaciones propio traza. crı́tico
Ninguna* 0.70396 25.37468 18.39771 0.0045
No más de 1 0.050172 1.029493 3.841465 0.3103
* Rechazo al 0.05, ** MacKinnon-Haug-Michelis (1999) p-values.
Fuente: elaboración propia con datos de SENER e INEGI.

Cuadro 4
México: prueba de rango de cointegración sin restricción (máximo valor propio),
crecimiento del PIB y consumo energético agregado, 1996 a 2018

H0 núm. de Valor Est. Valor Probabilidad


ecuaciones propio traza. crı́tico
Ninguna* 0.70396 24.34519 17.14769 0.0038
No más de 1 0.050172 1.029493 3.841465 0.3103
* Rechazo al 0.05, ** MacKinnon-Haug-Michelis (1999) p-values.
Fuente: elaboración propia con datos de SENER e INEGI.
100 PÉREZ NAVARRO, BERNAL PONCE Y GUÍZAR MATEOS

Lo anterior se evalúa en las siguientes ecuaciones del VAR:

Crecimto. P IBt = 1 Crecimto. P IBt 1 + 2 Consumot 1 , (5)


Consumot = ↵1 Consumot 1 + ↵2 Crecimto. P IBt 1 . (6)
Verificamos la relación entre las dos variables mediante un es-
tadı́stico Wald ( 2 ), que prueba la hipótesis nula de no causalidad.
Los resultados por consumo agregado y por sectores se muestran en el
cuadro 5.
Los resultados del cuadro 5 muestran la existencia de causalidad
unidireccional del consumo agregado de energı́a hacia el crecimiento
del PIB. En cuanto a los sectores, el consumo industrial, comercial y
residencial cusan crecimiento económico. Sin embargo, se demuestra
que no hay causalidad entre el consumo de energı́a en los sectores
de transporte y el sector público. Lo anterior es consistente con los
hallazgos de Hu et al. (2015), e implica que, la autoridad en materia
energética en México debe llevar a cabo una gestión eficaz del lado
de la demanda energética para mejorar la eficiencia energética (Hu y
Lin, 2013). Ahora bien, una de las razones de realizar el estudio a nivel
sectorial es verificar si, aun cuando a nivel agregado no exista evidencia
de causalidad, puede detectarse a nivel de sectores o subsectores. Al
respecto, en el sector de trasporte, este tipo de gasto se clasifica en cinco
categorı́as; autotransporte, aéreo, marı́timo, ferroviario y eléctrico. Los
resultados se muestran en el cuadro 6.
En este sector destaca que existe causalidad unidireccional del
autotransporte hacia el PIB, ası́ como la causalidad unidireccional del
crecimiento del PIB al sector ferroviario. Lo cual es consistente con
evidencia empı́rica de tecnológicas en el sector energético de trasporte
que afectan de forma positiva el crecimiento económico (Nasreen et al.,
CAUSALIDAD ENTRE CONSUMO ENERGÉTICO SECTORIAL 101

2020). Los resultados en los que no se muestra causalidad significativa


en el sector trasporte, pueden ser explicados porque usualmente en este
sector se presenta una curva en forma de N, donde sólo para ciertos
niveles de consumo hay un efecto en el crecimiento (Rehermann y
Pablo-Romero, 2018).

Cuadro 5
México: prueba de causalidad, crecimiento del PIB y consumo
energético, agregado y por sectores, 1996 a 2018
2
Hipótesis nula Probabilidad
Consumo agregado no causa el PIB 4.6996 0.0302 **
Industria no causa el PIB 4.8324 0.0279 **
Transporte no causa el PIB 1.5544 0.2125
Comercial no causa el PIB 4.1815 0.0409 **
Público no causa el PIB 1.4024 0.2363
Residencial no causa el PIB 5.9651 0.0146 **
PIB no causa consumo agregado 1.7897 0.1810
PIB no causa industria 2.3373 0.1263
PIB no causa transporte 0.0826 0.7738
PIB no causa comercial 0.3100 0.5777
PIB no causa público 0.3661 0.5451
PIB no causa residencial 0.0400 0.8415
* Denota rechzo de H0 con una significancia del 1%, ** al 5% y *** al 1%.
Fuente: elaboración propia con datos de SENER e INEGI.

Por último, respecto del consumo energético por subsectores del


sector industrial, los resultados se muestran en el cuadro 7. Dentro del
rubro de consumo de energı́a es relevante la presencia de causalidad
unidireccional de las ramas quı́mica, petroquı́mica, cerveza, vidrio y
celulosa hacia el crecimiento del PIB. Mientas que sólo se presenta cau-
102 PÉREZ NAVARRO, BERNAL PONCE Y GUÍZAR MATEOS

salidad unidireccional del crecimiento económico hacia el sector del


azúcar.
Cuadro 6
México: prueba de causalidad, crecimiento del PIB y consumo
energético, por subsectores de autotransporte, 1996 a 2018
2
Hipótesis nula Probabilidad
Autotransporte no causa el PIB 2.898219 0.0887 ***
Aéreo no causa el PIB 0.809918 0.3681
Marı́timo no causa el PIB 0.030763 0.8608
Ferroviario no causa el PIB 1.263487 0.2610
Eléctrico no causa el PIB 0.193084 0.6604
PIB no causa el autotransporte 1.864682 0.1721
PIB no causa aéreo 0.689544 0.4063
PIB no causa el marı́timo 1.314923 0.2515
PIB no causa el ferroviario 12.3547 0.0004 *
PIB no causa el eléctrico 0.08745 0.7674
* Denota rechzado de H0 con una significancia del 1% y ** al 5%.
Fuente: elaboración propia con datos de SENER e INEGI.

Conclusiones

Este estudio aborda la relación causal entre el consumo energético y el


crecimiento económico en México. Se ha realizado un estudio a nivel
agregado y a nivel de consumo de los sectores residencial, comercial,
público, transporte e industrial. Se aplica el enfoque de causalidad en
el sentido de Granger, para lo cual, primero se han realizado pruebas de
cointegración a nivel agregado. Los resultados arrojan que el consumo
de energı́a y el crecimiento económico tienen una tendencia común de
largo plazo, es decir, están cointegradas.
CAUSALIDAD ENTRE CONSUMO ENERGÉTICO SECTORIAL 103

Cuadro 7
México: prueba de causalidad, crecimiento del PIB y consumo
energético, por subsectores industriales, 1996 a 2018
2
Hipótesis nula Probabilidad
Siderúrgica no causa el PIB 0.076559 0.782
Quı́mica no causa el PIB 3.981823 0.046 *
Azúcar no causa el PIB 2.133257 0.1441
Petroquı́mica no causa el PIB IB 10.50255 0.0012 **
Cemento no causa el PIB 0.019778 0.8882
Minerı́a no causa el PIB 0.015151 0.902
Cerveza no causa el PIB 4.262366 0.039 *
Vidrio no causa el PIB 3.439489 0.0637 ***
Celulosa no causa el PIB 8.307725 0.0039 *
PIB no causa siderúrgica 0.750115 0.3864
PIB no causa quı́mica 0.009893 0.9208
PIB no causa azúcar 3.197871 0.0737 ***
PIB no causa petroquı́mica 0.015753 0.9001
PIB no causa cemento 1.036033 0.3087
PIB no causa minerı́a 0.139444 0.7088
PIB no causa cerveza 0.071211 0.7896
PIB no causa vidrio 2.054415 0.1518
PIB no causa celulosa 0.02003 0.8875
* Denota rechzado de H0 con una significancia del 1% y ** al 5%.
Fuente: elaboración propia con datos de SENER e INEGI.
104 PÉREZ NAVARRO, BERNAL PONCE Y GUÍZAR MATEOS

Asimismo, a nivel agregado se muestra que el consumo energéti-


co causa, en sentido de Granger, al crecimiento económico. Respecto
del análisis por sectores, los resultados son heterogéneos, sólo algu-
nos presentan causalidad unidireccional del consumo al crecimiento,
tal como el sector comercial, residencial e industrial. Si bien en el sec-
tor trasporte, a nivel agregado no existe evidencia de causalidad en
ninguna dirección, a nivel del subsector se detecta causalidad del con-
sumo en el subsector de autotransporte al crecimiento. Por último,
en el sector industrial, la causalidad va del consumo en las ramas de
quı́mica, petroquı́mica, cerveza, vidrio y celulosa hacia el crecimiento
económico.
Los resultados de este trabajo pueden ser útiles para los acto-
res de polı́ticas energéticas en México, por ejemplo, al detectar a qué
sectores serı́a importante no imponer regulaciones o restricciones al
consumo energético, o en qué sectores se pueden enfocar las inversio-
nes. Asimismo, en los sectores en los que no se ha encontrado cau-
salidad significativa, se contribuye en la detección de los sectores en
los que se sugiere promover el uso eficiente del consumo energético. Se
sugieren futuras investigaciones que aborden la magnitud del impacto
de los sectores donde se encontró una causalidad hacia el crecimiento
económico. Ası́ como el estudio de los factores que propician las rela-
ciones de causalidad encontradas.

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CAPÍTULO 4

La formación bruta de capital fijo y el uso de


energı́as renovables y no renovables en las
emisiones de CO2 en México: hipótesis de Kuznets

Héctor F. Salazar Núñez


José Antonio Lozano Dı́ez
Francisco Venegas Martı́nez

1. Introducción

dentificar las variables que influyen en las emisiones de dióxido de


I carbono, CO2 , en México es de gran relevancia debido a que esta
economı́a se encuentra en vı́as de desarrollo y, por ende, sus medios
de producción deberı́an ser ajustados y orientados hacia un crecimien-
to sustentable. Además, es imperante contar con elementos suficien-
tes, sustentados por la investigación, para diseñar polı́ticas públicas en
materia energética que modifiquen el patrón de consumo de energı́as
renovables y no renovables en su población.
La hipótesis de la Curva Medioambiental de Kuznets (HCMAK)
propone que existe una relación positiva entre la degradación del medio
110 SALAZAR NÚÑEZ, LOZANO DÍEZ Y VENEGAS MARTÍNEZ

ambiente (emisiones de CO2 ) y el crecimiento económico, usualmente


medido mediante la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto del
(PIB). Es importante mencionar que este estudio, en lugar de utilizar
la tasa de crecimiento del PIB, hace uso de la función de producción
de Rebelo (1991), es decir, la tecnologı́a y = Ak, donde el producto es
una función lineal del capital. De esta manera, en lugar de producto se
utilizará el capital, siendo la proxy del capital la FBCF. Las variables
utilizadas frecuentemente en la literatura especializada que pueden de-
gradar el medio ambiente son emisiones de CO2 , niveles de consumo de
energı́as (renovables y no renovables), densidad de la población, nivel
de desigualdad, nivel de urbanización, grado de apertura comercial,
desarrollo financiero, inversión extrajera directa, entre otras. Este es-
tudio se concentra particularmente en dos variables que degradan el
medio ambiente, las emisiones de CO2 y el consumo de la energı́a. Esta
última se divide entre renovables y no renovables, la primera se mide
en toneladas de petróleo (NR) y la segunda en toneladas de energı́a
solar, eólica, geotérmica, biomasa, biogás, entre otras (RE).
Para indagar sobre las relaciones de corto y largo plazo entre la
FBCF, el consumo de energı́as y las emisiones de CO2 durante el periodo
1973 2018, se propone aplicar las metodologı́as de cointegración de
Engle y Granger (1987) y de Mı́nimos Cuadrados Totalmente Modifi-
cados (MCOTF); este método de estimación fue propuesto por Phillips
y Hansen (1990) en modelos estructurales. Para probar la estacionarie-
dad tanto de las series en estudio como para probar que las series están
cointegradas se utilizarán las pruebas de raı́z unitaria de Dickey-Fuller
(1981) y Phillips y Perron (1988). Además, se aplica la prueba de es-
tacionariedad de Kwiatkowski, Phillips, Schmidt y Shin (KPSS) (1992).
Finalmente, se aplica la prueba de causalidad de Granger (1969) pa-
IMPACTO DE LA FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO 111

ra eliminar regresiones espurias e identificar relaciones bidireccionales,


unidireccionales y neutrales.
Existen diversos trabajos en la literatura especializada donde
se trata de explicar la relación entre las emisiones de CO2 y el creci-
miento económico, por ejemplo Grossman y Krueger (1991) analizan la
relación entre la emisión de contaminantes y el crecimiento económico,
al estudiar los beneficios del tratado de libre comercio entre Canadá,
Estados Unidos y México, a través de un modelo de equilibrio general
computable; encuentran que México se deberı́a especializar en la agri-
cultura y artı́culos de Exportación e Importación intensivos en trabajo,
por el contrario Canadá y Estados unidos, en artı́culos intensivos en
capital para disminuir la contaminación por medio de la especializa-
ción. Shafik y Bandyopadhyay (1992) y Panayotou (1993), encuentran
de forma independiente que la degradación en el medio ambiente es
natural cuando un paı́s está en proceso de industrialización, pero que
disminuye conforme la economı́a converge a un paı́s desarrollado, para
su análisis utilizaron paı́ses desarrollados y en vı́as de desarrollo. De
acuerdo con Dinda (2005) y Stern (2004), la HCMAK se basa en las
ideas de Kuznets (1955). En este sentido, los trabajos de Dinda (2004)
y Shahbaz y Sinha (2019) realizan resúmenes de los trabajos publica-
dos, el primer caso abarca un periodo de 1991 a 2003 y en el segundo
de 1992 a 2017.
Por otro lado, Solarin et al. (2017) encuentran que se cumple
HCMAK para los paı́ses de la India y China de 1965 a 2013. Los autores
utilizan las emisiones de CO2 como variable endógena y como exógenas
el PIB per cápita, el nivel de urbanización y el consumo de energı́a hi-
droeléctrica per cápita, a través de un modelo autorregresivo de rezados
distribuidos cointegrado; encuentran que en el largo plazo, el ingreso y
112 SALAZAR NÚÑEZ, LOZANO DÍEZ Y VENEGAS MARTÍNEZ

el nivel de urbanización tienen un impacto positivo sobre las emisiones


de CO2 y negativo sobre el consumo de energı́a hidroeléctrica, además,
que las variables en el largo plazo tienen una relación bidireccional con
las emisiones de CO2 , utilizando la prueba de causalidad de Granger.
El-Aasar y Hanafy (2018) investigan el cumplimiento de la HCMAK en
Egipto de 1991 a 2012 mediante un modelo autorregresivo de reza-
dos distribuidos cointegrado, encuentran que el consumo de energı́as
renovables reduce las emisiones de efecto invernadero para este paı́s.
Asimismo, Amri (2018) utiliza un modelo autorregresivo de re-
zagos distribuidos y la metodologı́a de cointegración de Engle-Granger.
El autor emplea al CO2 como variable proxy de las emisiones de efecto
invernadero, además en lugar de usar PIB, emplean la productividad
total de factores para probar la HCMAK en Túnez de 1975 a 2014. El
autor rechaza la HCMAK. Aslan et al. (2018) examinan la validez de la
HCMAK en Estado Unidos de 1966 a 2013 por medio de técnicas Boots-
trap, encontrando que esta se cumple para diferentes periodos. Nazir et
al. (2018) utilizan el modelo autorregresivo de rezagos distribuidos y la
metodologı́a de cointegración de Engle-Granger, utilizando como varia-
bles exógenas PIB per cápita, consumo de energı́a, apertura comercial,
desarrollo financiero e inversión extrajera directa, en Pakistán de 1970
a 2016. Los autores encontraron que existe una relación bidireccional
entre el consumo de energı́a y las emisiones de CO2 , y unidireccional
con las otras variables. Concluyeron que se cumple la HCMAK. Olale et
al. (2018) examinan la HCMAK en Canadá y sus provincias de 1990 al
2014. Para ello, los autores utilizan un modelo de datos agrupados y
efectos fijos, mencionan que la veracidad de la hipótesis depende del
modelo que se aplique, además usan las emisiones de efecto invernade-
ro como variable independiente que incluye CO2 , metano, óxido nitroso
IMPACTO DE LA FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO 113

y gas fluorescente. Concluyen que existe suficiente evidencia empı́rica


para Canadá, aunque su modelo sólo puede ser usado para pronósticos
de corto plazo.
De la misma manera, Dong et al. (2018) realizan un análisis para
el caso de China, incluyendo variables como energı́a nuclear, fósil y re-
novable, de 1993 a 2016. Para ello, utilizan la metodologı́a de cointegra-
ción de Bayer y Hanck junto con el modelo autorregresivo con rezagos
distribuidos. Concluyen que las energı́as renovables y nucleares juegan
un papel importante en el corto y largo plazo en la mitigación de las
emisiones de CO2 y por ende, la HCMAK es validada empı́ricamente para
este periodo. Gill et al. (2018) utilizan un modelo autorregresivo de re-
zagos distribuidos y la metodologı́a de cointegración de Engle-Grange,
usan al CO2 como variable proxy de las emisiones de efecto invernadero
y el consumo de energı́as renovables para probar la HCMAK en Malasia
de 1970 a 2011. Los autores encuentran que sólo en el largo plazo se
cumple la HCMAK, aunque se debe tener en cuenta que el PIB per cápita
no es la única variable que genera la degradación del medio ambiente
en ese paı́s. Liu et al. (2019) analizan el cumplimiento de la HCMAK
para 25 provincias en China, de 1996 a 2015, utilizando un modelo de
datos de panel cointegrado, y encontrando que la apertura comercial,
la tecnologı́a y las mejoras en los procesos industriales, disminuyen
las emisiones de CO2 , además, validan empı́ricamente la HCMAK. Por
el contrario, Shahbaz et al. (2019) no encuentran que se cumpla la
HCMAK en el corto plazo usando un modelo autorregresivo de rezagos
distribuidos y la metodologı́a de cointegración de Engle-Granger en
Vietnam de 1972 hasta 2016. Por último, Usman et al. (2019) utilizan
al modelo autorregresivo de rezados distribuidos y la prueba de coin-
tegración de Bayer-Hanck y causalidad de Granger aplicado a India de
114 SALAZAR NÚÑEZ, LOZANO DÍEZ Y VENEGAS MARTÍNEZ

1971 a 2014. Los autores utilizan como variables explicativas el PIB per
cápita, consumo de energı́a y el grado de democracia, encontrando que
la HCMAK es empı́ricamente válida para India
El principal objetivo de esta investigación es indagar sobre la
existencia de la HCMAK para el caso de México de 1973 a 2018. Para ello
se utilizan las emisiones de CO2 per cápita como variable dependiente
y FBCF per cápita, consumo de energı́as no renovables (consumo de
barriles de petróleo per cápita) y consumo de energı́as renovables, las
cuales incluyen solar, eólica, geotérmica, biomasa y biogás, teniendo en
cuenta que la introducción de éstas se da en diferentes periodos tiempo
en México, por ejemplo, para la energı́a solar y la eólica se cuenta con
datos a partir de 1990.
En la segunda sección se da una breve introducción de la HC-
MAK, la metodologı́a de cointegración, el modelo MCOTM, pruebas de
raı́ces unitarias y de estacionariedad; en la tercera sección se realiza
un análisis estadı́stico de las variables en estudio y del orden de inte-
gración, se estima el modelo econométrico por medio de MCOTM para
el corto y largo plazo y se aplica la prueba de causalidad de Granger;
finalmente, en la cuarta sección, se dan las conclusiones.

Metodologı́a y datos

La HCMAK propone que existe una relación positiva entre la degrada-


ción del medio ambiente y el Producto interno bruto, donde la variable
exógena puede estar en forma lineal y cuadrática,1 aunque en la presen-

1
Para un análisis más detallado sobre la hipótesis junto con sus implicaciones pueden
consultarse las investigaciones de Dinda (2005) y Stern (2004).
IMPACTO DE LA FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO 115

te investigación se utilizará la FBCF como proxy del capital, retomado


la función de producción propuesta por Rebelo (1991), donde el pro-
ducto está en función del capital.2 Las variables se dividieron entre
el total de la población para representarlas en términos per cápita de
aquı́ en adelante, a menos que se mencione otra cosa. La especificación
econométrica está dada por:
ct = akt↵1 kt2↵2 err↵3 ern↵t 4 , (1)
donde ct representa las emisiones de dióxido de carbono en términos
per cápita, kt es capital per cápita en términos lineales y cuadráticos.
El uso de las energı́as se divide en energı́as renovables (ert ) y no reno-
vables (enrr ) en términos per cápita. Las variables ct , ert y enrt están
en toneladas de petróleo en uso, equivalentes a emisiones de dióxido
de carbono, energı́as renovables y no renovables respectivamente. La
base de datos fue obtenida del Banco Mundial y de la Compañı́a de
Petróleo Británica BP con periodicidad anual. Tomando logaritmos en
la ecuación (1) se tiene
ln ct = ln a + ↵1 ln kt + ↵2 ln kt2 + ↵3 ln ert + ↵4 ln ernt . (2)
Las variables de la ecuación (2) representan lo mismo que la
anterior ecuación, sólo que la información se transformó en logaritmos
para estimar el modelo en términos lineales. La metodologı́a de coin-
tegración desarrollada por Engle-Granger (1987) se va a utilizar para
estimar los parámetros, aunque el método de estimación de los paráme-
tros de la ecuación (2) se realiza por medio de MCOTM propuesto por
Phillips y Hansen (1990) para modelos estructurales.
2
Para un análisis más detallado sobre la hipótesis junto con sus implicaciones pueden
consultarse las investigaciones de Dinda (2005) y Stern (2004).
116 SALAZAR NÚÑEZ, LOZANO DÍEZ Y VENEGAS MARTÍNEZ

La metodologı́a de cointegración consiste en estimar las relacio-


nes de corto y largo plazo, probando que las series en el modelo sean
estacionarias e integradas del mismo orden. Phillips y Perron (1988)3
propusieron una prueba de raı́z unitaria de tipo no paramétrica, para
controlar los efectos de la correlación serial y heteroscedasticidad en los
residuos a través de la introducción de dos correcciones, la primera es
incluir a la raı́z del estimador de la varianza consistente con la heteros-
cedasticidad y autocorrelación (heteroskedasticity and autocorrelation
consistent, HAC) que afecta a la prueba t de Student del parámetro
asociado en la regresión; la segunda corrección fue la inclusión de la
diferenciaPentre las varianzas estimadas, HAC (⌦) y varianza contem-
poránea . En este caso, los valores crı́ticos para contrastar la prueba
son los mismos que utiliza la prueba Dickey-Fuller. En este sentido,
Hamilton (1994) desarrolló la versión más utilizada de esta prueba:
rP ✓ P◆ ✓ ◆
1 ⌦ T ˆˆ
Zt ˆ = tˆ p , (3)
⌦ 2 ⌦ ˆ"ˆt
P
donde es la varianza contemporánea de la regresión auxiliar, ⌦ es la
varianza obtenida por el método de Newey y West (1987) usando un
kernel tipo Bartlett, t ˆ es el valor estadı́stico t del parámetro asociado,
ˆ ˆ es el error estándar asociado al parámetro estimado , ˆ"ˆt es el error
estándar de la regresión y T es el tamaño de muestra. Esta prueba tiene
hipótesis nula de raı́z unitaria, de ahı́ que no sea invertible el polinomio
caracterı́stico y, por lo tanto, la serie no sea estacionaria.

3
Debe tenerse presente que existen diferentes versiones de esta prueba, por ejemplo
Hamilton (1994), Maddala y Kim (1998), Zivot y Wang (2007).
IMPACTO DE LA FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO 117

Asimismo, la prueba de estacionariedad de Kwiatkowski, Phi-


llips, Schmidt y Shin (KPSS) (1992) que utiliza un multiplicador de
Lagrange y se basa en los residuos de la regresión, con hipótesis nula
de estacionariedad y su ecuación es la siguiente:
PT 2
"i
LM = i=1 , (4)
T 2⌦
donde "t son los residuos acumulados, T es el número de datos y ⌦ es
el estimador de la varianza de largo plazo que se calcula de la misma
manera como se hizo en la ecuación (3). Los valores crı́ticos de contraste
están en el trabajo de KPSS; también se puede consultar una versión
generalizada en MacNeill (1978).
Para el método de estimación de Phillips y Hansen (1990), pri-
mero se propone una representación triangular estándar de una regre-
sión y se supone la existencia de al menos un vector de cointegración.
yt = Xt0 + "1t
Xt = Zt0 ↵ + µ2t (5)
µ2t = "2t
donde el vector yt es la variable independiente, Xt es la matriz que
contiene las variables exógenas, la constante y la tendencia según sea
el caso (Zt se explica de forma similar), es el vector de parámetros
asociados a la matriz Xt , ↵ son los parámetros asociados a la matriz
Zt . El vector de innovaciones "t = ("1t , "02t )0 es estacionario y ergódico
con media cero y matriz de covarianzas de largo plazo ⌦ > 0 de dos
lados y la matriz de covarianzas de largo plazo es de un lado.
Además, Phillips y Hansen (1990) suponen que la suma parcial
con la que se construye "t satisface el principio de invariancia multiva-
118 SALAZAR NÚÑEZ, LOZANO DÍEZ Y VENEGAS MARTÍNEZ

riada propuesta por Phillips y Durlauf (1986). Para estimar el modelo


de la ecuación (5) primero se define al estimador de MCOTM de la si-
guiente forma:

T
! 1 T
!
X X
ˆ= xt x0t xt yt⇤ ˆ⇤ 0 ,
T⇤ (6)
12
t=1 t=1

donde xt es la matriz que contiene las variables exógenas, yt⇤ es la


variable endógena corregida por medio de la sustracción de ⌦ ˆ 12 ⌦
ˆ 1 "ˆ2t ,
22
ˆ
⌦12 es la covarianza de largo plazo de dos lados entre las variables "ˆ1t y
ˆ 22 es la varianza de largo plazo de dos lados de "ˆ2t y, finalmente,
"ˆ2t , ⌦
"ˆ2t es la primera diferencia de los residuos obtenidos de la ecuación
(5). ˆ ⇤12 es el parámetro que corrige la estimación que se define como
ˆ12 ⌦ ˆ 12 ⌦
ˆ 1 ˆ 22 , aquı́ ˆ 12 es la covarianza de largo plazo de un solo
22
lado entre las variables "ˆ1t y "ˆ2t , ˆ 22 es la varianza de largo plazo de
un solo lado de "ˆ2t y, por último, T es el tamaño de muestra. Para el
desarrollo matemático se puede consultar Phillips (1991).
Por otro lado, en el modelo a estimar, la matriz de covarianzas
de largo plazo ⌦ puede ser representada de la siguiente forma: ⌦ =
P
+⇤ + ⇤0 y cumple con lo siguiente para una sección cruzada:
✓ ◆ X
⌦11 ⌦12
⌦= = + + 0 (7)
⌦21 ⌦22
✓ ◆ X
11 12
= = + (8)
21 22
X1 ✓ ◆
0 ⇤11 ⇤12
⇤= E("t "t j ) = (9)
⇤21 ⇤22
j=0
IMPACTO DE LA FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO 119

X ✓P P ◆
= E("t "0t ) = P11 P12 (10)
21 22
P
donde representa la varianza al tiempo t y ⇤ es la suma de las
autocovarianzas. Aunque existen métodos para calcular las matrices
de covarianzas de largo plazo ⌦ y ⇤, en esta investigación se utilizarán
métodos del tipo no paramétricos4 tal como los propuestos por Newey
y West (1987) y Andrews (1991), utilizando el Kernel de Bartlett.5
Por último, la prueba de cointegración de Engle-Granger (1987)
consiste en probar que los residuos de la ecuación (2) son estacionarios.
Esto se hace por medio de alguna de la prueba de raı́z unitaria de
Phillips y Perron (1988) o de estacionariedad KPSS (1992).
k
X
"ˆt = (⇢ 1)ˆ
"t 1 + ✓j "ˆt j + t, (11)
j=1

donde indica la primera diferencia, ⇢ es el parámetro asociado a los


residuos rezagados, un periodo "tˆ 1 y ✓j son los parámetros asociados
a la variable endógena rezagada.

Resultados empı́ricos y su discusión

Para la variable capital del modelo 2, se utiliza la variable proxy FBCF,


la cual tiene base 2010. La FBCF y la población en este estudio fueron
4
En Den-Haan y Levin (1997) se pueden encontrar métodos paramétricos y en Andrews
y Monahan (1992) y Lee y ( Phillips (1994) métodos hı́bridos.
5 1 |a| si a  1,
Núcleo de Bartlett: k(a) =
0 en otro caso
120 SALAZAR NÚÑEZ, LOZANO DÍEZ Y VENEGAS MARTÍNEZ

obtenidas del Banco Mundial con periodicidad anual para el periodo


1973-2018. La variable de emisiones de CO2 per cápita, el consumo de
energı́as no renovables (RE) per cápita y no renovables (NR) per cápita
están en toneladas de petróleo equivalente a las emisiones y consumo
de la variable de estudio respectivamente, las cuales fueron obtenidas
de la base de datos de la Compañı́a de Petróleo Británico (BP, por su
acrónimo en inglés) hasta el 2018.
Cuadro 1
Estadı́sticos básicos de las series económicas

Media Desv. est. Sesgo Curtosis Jarque-Bera ⇢


CO2 3.3016 0.5546 -0.7223 2.8506 4.0426 0.1325
FBKF 1 798.6173 311.7755 -0.0029 1.9018 2.3115 0.3148
NR 0.8012 0.1094 -1.2361 3.7795 12.8791 0.0016
RE 0.0138 0.0090 0.6509 3.4533 3.6417 0.1619
Fuente: elaboración propia con datos del Banco Mundial y Compañı́a de Petróleo Británico.

En el cuadro 1 se presentan los estadı́sticos básicos de las varia-


bles bajo estudio antes de aplicarles logaritmos, se puede observar que
en promedio los mexicanos, en el periodo 1973-2018, han emitido 3.3
toneladas de dióxido de carbono a la atmosfera anualmente, esta can-
tidad ha variado por arriba y por abajo en media tonelada. Además,
se tiene un sesgo negativo de -0.72, lo que indica que durante el perio-
do se han tenido más aumentos que disminuciones en las emisiones de
CO2 . La prueba Jarque-Bera proporciona un estadı́stico de 4.4 y, por
ende, se puede suponer que sigue una distribución normal. El capital
per cápita en el periodo fue $1,798 dólares anuales, que estuvo aumen-
tado y disminuyendo en $311 dólares anuales. La serie también tiene
IMPACTO DE LA FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO 121

un sesgo negativo, esto indica que sus valores han estado por encima
de la media. En cuanto al consumo de energı́as en México se observa
que el 98% de la energı́a que se consume es de origen no renovable para
el periodo 1973-2018. Finalmente, el consumo de energı́as renovables
se ha distribuido de forma normal a diferencia de las no renovables.
En el cuadro 2, se presentan los resultados de las pruebas de
raı́ces unitarias (Dickey-Fuller aumentada (ADF por su acrónimo en
inglés) y de Phillips-Perron (PP). En ambos casos, las variables en
estudio en forma de nivel tienen una raı́z unitaria; esto indica que las
series no son estacionarias al 95% de confianza, aunque cuando se le
aplica la primera diferencia en las variables se rechaza la hipótesis nula
de raı́z unitaria y por ende son estacionarias al 5% de significancia. Por
otro lado, la prueba de estacionariedad KPSS indica lo mismo que las
pruebas antes mencionadas, con excepción de la variable consumo de
energı́as no renovables, la cual es estacionaria a nivel y deja de serlo
cuando se aplica la primera diferencia, es decir, es altamente volátil,
por lo tanto las variables en estudio son I(1) y tienen el mismo orden de
integración. Se propone estimar el siguiente modelo mediante MCOTM:

ln ct = ln â + ↵ ˆ 2 ln kt2 + ↵
ˆ 1 + ln kt + ↵ ˆ 3 ln ert
(12)
+↵ ˆ 4 ln ernt + "ˆt

En el cuadro 3 se presentan los resultados de la estimación por


el método MCOTM, el tamaño de la ventana usada en el kernel tipo
Bartlett fue de 4 en ambos casos. En el modelo 1, se puede observar
que el capital per cápita tiene una relación inversa con las emisiones
de dióxido de carbono, lo cual indica que conforme aumenta el uso del
capital disminuye el deterioro del medio ambiente, aunque en este caso
122 SALAZAR NÚÑEZ, LOZANO DÍEZ Y VENEGAS MARTÍNEZ

particular no se puede afirmar completamente, dado que el parámetro


asociado a k 2 es positivo e incrementarı́a este deterioro. Asimismo, el
parámetro asociado a la variable energı́as no renovables es estadı́stica-
mente insignificante, aunado a esto el modelo presenta autocorrelación
de primer orden; para eliminar este último problema se convirtió en
dinámico el modelo de la ecuación (9) y los resultados se encuentran
en la columna del modelo 2.
Cuadro 2
Pruebas de raı́z unitaria de las series económicas

Variable ADF PP KPSS

ln CO2 1.3742 1.9129 2.0021


ln CO2 -3.2443 -5.1195 0.8268
ln RE -2.9618 -3.6459 1.9532
ln RE -4.1794 -7.7173 0.4405
ln NR -1.6888 -2.5782 0.7508
ln NR -3.3515 -5.0351 1.3536
ln FBCF -2.4953 -2.5173 1.0904
ln FBCF -5.2750 -6.5624 0.0308
ln FBCF2 -1.6752 -1.7602 1.8663
ln FBCF 2 -5.2833 -6.5635 0.0308
Nota: para la hipótesis nula de raı́z unitaria, el tamaño de rezago fue elegido con el criterio de
información de Akaike. Valores crı́ticos para ADF y PP son 1% (-3.58), 5% (-2.86) y 10% (-2.57).
Valores crı́ticos KPSS: 1% (0.74), 5% (0.46) y 10% (0.35).
Fuente: elaboración propia con datos del Banco Mundial y Compañı́a de Petróleo Británico.

Al introducir la variable endógena rezagada un periodo, se eli-


minó la autocorrelación y todos los parámetros asociados a las varia-
bles exógenas son estadı́sticamente significativos al 9% de confianza.
El parámetro asociado al capital per cápita implica una relación in-
IMPACTO DE LA FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO 123

versa con la variable en estudio, por lo tanto si aumenta el capital en


una unidad, las emisiones de CO2 disminuirı́an en 0.54, de igual forma
se interpretarı́a el parámetro asociado al uso de energı́as renovables,
aunque, por otro lado, los parámetros asociados al uso de energı́as no
renovables y el capital al cuadrado deterioran al medio ambiente, dado
que su signo es positivo.

Cuadro 3
Estimación del modelo econométrico por medio del método FMOLS

Variable Modelo 1 Modelo 2


A -12.6718 -6.1431
1.6764 1.3308
ln kt -1.1987 -0.545
0.2255 0.1617
ln kt2 0.6833 0.3201
0.0966 0.077
ln ernt 0.4975 0.2412
0.0541 0.0401
ln ert -0.0433 -0.0377
0.0245 0.0118
lnct 1 0.5424
0.0747
Nota: los valores crı́ticos son 1% (2.58), 5%(1.96) y 10% (1.64).
Fuente: elaboración propia con datos del Banco Mundial y Compañı́a de Petróleo Británico.

Finalmente, el valor del parámetro asociado al CO2 con un re-


zago es positivo y estadı́sticamente significante, lo que indica que los
niveles actuales de CO2 están influenciados por su pasado, sin dejar
de mencionar que el valor de este parámetro y el asociado al capital
124 SALAZAR NÚÑEZ, LOZANO DÍEZ Y VENEGAS MARTÍNEZ

per cápita son prácticamente iguales con signo contrario. Para probar
que las series en estudio están cointegradas, se obtienen los residuos
y se aplican las pruebas ADF, PP y KPSS, para indagar si son I(0), de
acuerdo con lo propuesto por Engle y Granger (1987).
Cuadro 4
Prueba de cointegración

Variable ADF PP KPSS

"t -2.8959 -2.9758 0.0392


Nota: para la hipótesis nula de raı́z unitaria, el tamaño de rezago fue elegido con el criterio de
información de Akaike. Valores crı́ticos para ADF y PP son 1% (-3.58), 5% (-2.86) y 10% (-2.57).
Valores crı́ticos KPSS: 1% (0.74), 5% (0.46) y 10% (0.35).
Fuente: elaboración propia con datos del Banco Mundial y Compañı́a de Petróleo Británico.

Los resultados del cuadro 4 indican que se rechaza la hipótesis


nula de raı́z unitaria con las pruebas ADF y PP al 5% de significancia
y con la prueba KPSS se acepta la hipótesis nula de estacionariedad al
90% de confianza, por lo tanto las series económicas introducidas en el
estudio son I(1). Este resultado puede variar si se utilizan los residuos
de la regresión sin utilizar MCOTM como método de estimación. Para la
segunda parte del método de cointegración Engle-Granger se propone
la siguiente ecuación, donde se introduce el mecanismo de corrección
de errores:
ln ct = ln â + ↵ ˆ 2 ln kt2 + ↵
ˆ 1 ln kt + ↵ ˆ 3 ln ett
(13)
↵ˆ 4 ln ernt + ↵ˆ 5 ln ct 1 + ↵ ˆ 5 M CEt 1 + ût ,
donde representa, como antes, el operador de la primera diferencia
en logaritmos de las variables de estudio, M CEt son los residuos obte-
nidos del modelo 2 que aparecen en el cuadro 3. El método MCOTM y
IMPACTO DE LA FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO 125

su parámetro asociado representa la causalidad de largo plazo. Por su


parte, los parámetros asociados a las variables explicativas del modelo
representan la causalidad de corto plazo y ut representa el término de
error, el cual debiera tener media cero y sus componentes no están
correlacionados.

Cuadro 5
Resultado de la estimación de corto plazo

ln FBCFt ln FBCF2t ln NRt ln REt ln CO2 t 1 ln MCEt 1 C


↵k 0.3617 -0.1517 0.5771 -0.0561 0.0735 0.149 0.0147
DE 1.5718 0.7922 0.101 0.0158 0.0734 0.0897 0.0135
Nota: los valores crı́ticos son 1% (2.58), 5%(1.96) y 10% (1.64).
Fuente: elaboración propia con datos del Banco Mundial y Compañı́a de Petróleo Británico.

Los resultados del cuadro 5 muestran que las emisiones de dióxi-


do de carbono están explicadas en el corto plazo por dos variables al
95% de confianza, las energias renovables y no renovables, la primera
mantiene una relacion negativa y por lo tanto su uso intensivo dismi-
nuye las emisiones de CO2 , en cambio en las no renovables el signo es
positivo, lo que genera el efecto contrario que la variable anteior. El
parámetro asociado al mecanismo de corrección de errores es estadisti-
camente significativo si se amplı́a el rango de confianza al 90%, lo que
estarı́a asociado con el largo plazo, de ahı́ que los hábitos en el uso de
energı́a y del capital impactan de forma negativa sobre el medio am-
biente y, en el corto plazo, lo único que lo mejora es el uso de energı́as
limpias.
126 SALAZAR NÚÑEZ, LOZANO DÍEZ Y VENEGAS MARTÍNEZ

Cuadro 6
Prueba de causalidad de Granger

ln CO2 t ln CO2 t 1

ln CO2 t 0.0 %
ln kt 55.7 % 0.0 %
ln kt2 59.2 % 0.0 %
ln NRt 27.3 % 0.0 %
ln REt 54.4 % 25.7 %
ln CO2 t 1 8.4 %
ln MCEt 1 94.5 % 86.8 %
Nota: hipótesis nula: la variable x no causa en el sentido Granger a la variable y.
Fuente: elaboración propia con datos del Banco Mundial y Compañı́a de Petróleo Británico.

En el cuadro 6 se introdujo el valor de probabilidad de la prue-


ba de causalidad de Granger (1969) en donde se propone encontrar el
mejor estimador de la variable endógena y evitar regresiones espurias,
con la restricción de que la prueba sólo puede ser aplicada a series
estacionarias con media cero, lo cual puede estar en función del tiem-
po. En este cuadro se observa que el cambio en las emisiones de CO2
está en función en el corto plazo por sus valores pasados, aunque para
esto se amplió el rango de confianza al 90% y el resto de variables no
son estadı́sticamente significativas. En la segunda parte del cuadro 5
se presentan los resultados de las emisiones de dióxido de carbono de
un periodo anterior, las cuales en el corto plazo están en función de
lo que actualmente se utiliza de capital per cápita y de energı́as no
renovables, es decir, la forma en cómo se utilizan hoy las energı́as no
renovables. El capital per cápita impacta de forma directa las emisio-
nes de CO2 del siguiente año, en virtud de los valores de los parámetros
IMPACTO DE LA FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO 127

obtenidos en los cuadros 3 y 5. Por lo tanto y de acuerdo con los resul-


tados presentados, en la actualidad se debe cambiar la intensidad en el
uso de energı́as no renovables y del capital per cápita, a fin de mejorar
el medio ambiente, por medio de una polı́tica pública energética que
favorezca el uso de energı́as renovables.

Conclusiones

México es uno de los paı́ses que tradicionalmente ha utilizado energı́as


no renovables como petróleo, gas y carbón. Sólo en los últimos años ha
usado energı́as renovables, las cuales representan menos del 3%, entre
las que destaca la energı́a eólica con alrededor del 2%, por eso el valor
del parámetro asociado a esta variable en el cuadro 3 es marginal y
con signo negativo. Se encontró también en el cuadro 2 que todas las
variables son estacionarias en la primera diferencia de los logaritmos.
Los resultados del modelo muestran que el capital per cápita sı́ explica
los niveles de emisiones de CO2 tanto en el corto como en el largo plazo,
es decir, se cumple la HCMAK para México. Los residuos obtenidos de
la estimación del largo plazo muestran que existe cointegración entre
las variables, como se observa en el cuadro 5.
De acuerdo con los resultados de la prueba de causalidad de
Granger, éstos muestran que sólo tienen una relación las emisiones de
CO2 con su pasado de tipo bidireccional; aunque en el cuadro 6 también
se muestra que los niveles pasados del capital y consumo de energı́a no
renovables en términos per cápita, influyen en las emisiones actuales de
dióxido de carbono. Con los resultados obtenidos se puede recomendar
una mayor inversión en energı́as renovables para disminuir los costos
128 SALAZAR NÚÑEZ, LOZANO DÍEZ Y VENEGAS MARTÍNEZ

de producción, aunque se debe tomar en cuenta que el proceso de in-


dustrialización de cualquier paı́s genera altos niveles de contaminación,
dado que el uso de energı́as no renovables es inevitable, por los bajos
costos. Se propone ampliar esta investigación por medio de un análisis
a nivel estatal y a través de un panel de datos cointegrados.

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CAPÍTULO 5

Efectos del petróleo sobre las finanzas públicas


y el crecimiento económico en México: 1990-2019
enfoque hı́brido de inteligencia artificial ywavelets

Alejandro Fonseca Ramı́rez


Roberto J. Santillán Salgado

1. Introducción

a utilización del petróleo como combustible para impulsar distin-


L tas modalidades de transporte y para generar la energı́a eléctrica y
motriz consumida en los procesos productivos de una amplia variedad
de industrias aumentó a lo largo del siglo XX, a medida que el cambio
tecnológico y el desarrollo urbano crearon una demanda en crecimiento
constante y que la oferta fue relativamente abundante. Al mismo tiem-
po, la oferta creció continuamente gracias a la alta productividad de
pozos petroleros en la región de Medio Oriente (Arabia Saudita, Iran,
Irak, Emiratos Árabes), y a las vastas reservas petroleras de Estados
Unidos.
134 FONSECA RAMÍREZ Y SANTILLÁN SALGADO

Después de más de 40 años de relativa estabilidad de los precios


en el mercado mundial del petróleo, el 16 de octubre de 1973, la Orga-
nización de Paı́ses Exportadores de Petróleo (OPEP) decidió congelar
la producción y los envı́os de petróleo hacia los paı́ses que apoyaron a
Israel durante la Guerra del Yom Kippur, como represalia por lo que
consideraron una acción parcial e injusta (Hamilton, 2009). Aquella
decisión produjo un aumento inmediato y sin precedentes en el precio
del petróleo. En consecuencia, se produjo una presión inflacionaria que
provocó el alza de las tasas de interés y una desaceleración generaliza-
da de las principales economı́as (Hammes y Wills, 2005). En un plazo
breve después del embargo, el precio del petróleo subió desde niveles
por debajo de los $5 dólares el barril, antes de la Guerra, hasta $35
dólares a mediados de 1981, un crecimiento de aproximadamente siete
veces en un lapso de ocho años.
La perspectiva de grandes ganancias impulsó la exploración en
búsqueda de nuevos yacimientos petroleros por todo el mundo y a la
vuelta de diez años la producción de crudo comenzó a diversificarse
a partir de los descubrimientos del Norte de África, el Mar del Norte,
Alaska, el sureste en México, etcétera. Al mismo tiempo, los principales
consumidores de petróleo tanto productores como importadores netos,
comenzaron a imponer medidas de conservación energética, promo-
vieron la utilización de tecnologı́as menos dispendiosas, desarrollaron
fuentes alternativas para la generación eléctrica (eólica, nuclear, so-
lar, entre otras) y contribuyeron a la oferta de manera importante. La
oferta creciente se encontró con una demanda menos expansiva en el
marco de la primera recesión con inflación (stagflation) registrada en
la historia, lo cual contribuyó a que los precios del petróleo volvieran
a caer por debajo de los $10 dólares durante los años ochenta. Desde
EFECTOS DEL PRECIO DEL PETRÓLEO SOBRE LAS FINANZAS PÚBLICAS 135

entonces, el precio del petróleo ha seguido una trayectoria errática, con


altibajos pronunciados provocados por acontecimientos socio-polı́ticos
de la más amplia diversidad, desde guerras provocadas como la inva-
sión de Kuwait en 1990, o el ataque a las Torres Gemelas en 2001, o
bien fenómenos financieros como la Gran Recesión producida por el co-
lapso del sector inmobiliario y el mercado de hipotecas de baja calidad
en Estados Unidos, y más recientemente, la crisis sanitaria provocada
por la pandemia del virus Covid-19.
El canal de transmisión del impacto de los precios del petróleo
sobre la macroeconomı́a de los paı́ses más desarrollados e importadores
netos, opera principalmente a través de los costos de la energı́a para las
empresas, ya que estos se transmiten a los precios de todos los bienes
y servicios a través de la inflación de costos (cost-push inflation), y
al inducir distorsiones en los precios relativos de la economı́a motivan
una respuesta de la polı́tica monetaria (véase, por ejemplo, Bernanke
et al., 1997). Por el contrario, en el caso de las economı́as emergentes
de los paı́ses exportadores de petróleo, las fluctuaciones de los precios
del petróleo afectan a la macroeconomı́a a través de diferentes canales.
En la mayorı́a de los casos, las exportaciones de petróleo representan
un componente importante de la renta nacional. Los ingresos prove-
nientes de las exportaciones generalmente pagan impuestos y derechos
y constituyen ingresos fiscales, cuya asignación a los diferentes secto-
res de la economı́a a través del gasto público tiene un impacto directo
sobre el empleo y la derrama de ingreso personal disponible.
El gasto financiado con el excedente petrolero también tiene
un impacto más importante que en los paı́ses desarrollados a través
de la demanda de bienes y servicios de aquellas empresas producto-
ras y exportadoras de insumos para la industria, dado el bajo nivel
136 FONSECA RAMÍREZ Y SANTILLÁN SALGADO

de diversificación industrial de estos paı́ses. El gasto público también


puede ser canalizado hacia la construcción de infraestructura, la mejo-
ra de los servicios sociales incluida la educación, los servicios de salud,
etcétera, y representan un importante flujo de fondos para el resto de
la economı́a a través de los efectos multiplicadores asociados. Incluso
las empresas privadas obtienen importantes beneficios que al ser re-
invertidos producen nuevos efectos multiplicadores, y generan poder
adquisitivo adicional para diferentes grupos sociales. Por lo anterior,
ante las peculiaridades que adquiere el comportamiento del precio del
petróleo sobre la macroeconomı́a de los paı́ses emergentes exportado-
res, es necesario realizar una evaluación empı́rica de su impacto para
soportar el análisis de polı́ticas públicas y empresariales con las cuales
enfrentar las consecuencias negativas y potenciar los beneficios. El pre-
sente trabajo se inscribe, precisamente, en esa lı́nea de investigación.
En México, paı́s en el cual se desarrolló una industria petrolera
de importancia mundial durante los años setenta, el petróleo llegó a
ocupar un lugar muy importante dentro de la actividad económica,
tanto desde el punto de vista de la derrama de ingreso y efectos multi-
plicadores producidos por las actividades de exploración, explotación
y refinación de petróleo, sobre el resto de la economı́a, como por el
peso especı́fico que las exportaciones de petróleo llegaron a ocupar con
respecto al total de exportaciones del paı́s. Destaca notablemente el
peso especı́fico que el ingreso petrolero llegó a tener para las finanzas
públicas del paı́s.
Como consecuencia de la enorme carga fiscal que pesa sobre sus
resultados de operación y los efectos que dicha carga ha tenido du-
rante muchos decenios, la empresa petrolera nacional ha carecido de
los recursos necesarios para realizar las inversiones que su crecimiento
EFECTOS DEL PRECIO DEL PETRÓLEO SOBRE LAS FINANZAS PÚBLICAS 137

demanda. Su infraestructura ha caı́do en muchos casos en la obsoles-


cencia, las reservas han disminuido sustantivamente, y su capacidad
para satisfacer las necesidades de consumo interno ha sido rebasada
por mucho. Recientemente, Pemex ha sufrido una baja en su califica-
ción crediticia que puso a sus bonos en circulación al nivel de “bonos
chatarra”, y con ello también pone en riesgo incluso la calificación cre-
diticia de la deuda soberana del paı́s. Los problemas de la empresa se
complican aún más por su poderoso sindicato y un contrato colectivo
muy costoso que mantiene una plantilla de personal excesiva y otorga
beneficios laborales extraordinarios a sus trabajadores.
Como se mencionó anteriormente, durante muchos años el cre-
cimiento de la actividad petrolera en el paı́s generó importantes efectos
multiplicadores para la economı́a de las regiones productoras y para las
industrias que proveyeron a Pemex de maquinaria y equipos diversos.
Sin embargo, es oportuno reconocer que la expansión de la industria
petrolera también tuvo efectos contraproducentes al provocar altos ni-
veles de contaminación en las regiones donde se descubrieron nuevos
yacimientos petroleros (Chiapas, Tabasco, Quintana Roo), a la par que
se detonó un proceso de crecimiento urbano desordenado, acompañado
por una gran cantidad de problemas sociales entre los cuales, uno no
menor fue la presión inflacionaria impulsada por la derrama de ingreso
a los trabajadores y la poca flexibilidad de la oferta regional.
Sin embargo, a partir de que el yacimiento de Cantarell, uno de
los 100 más grandes del planeta, cuya producción representó el 45% de
la producción petrolera de México en su mejor momento, comenzó a
declinar, no ha habido descubrimientos de importancia, y la plataforma
de producción y las reservas petroleras han disminuido sostenidamen-
te. Hoy, México se encuentra ante una difı́cil encrucijada debido al
138 FONSECA RAMÍREZ Y SANTILLÁN SALGADO

rezago de la inversión en la industria, la peligrosa inestabilidad finan-


ciera de Pemex, y la caı́da de los precios del petróleo en los mercados
internacionales a causa de la pandemia del Covid-19.
En el presente trabajo se plantea un análisis cuyos resultados
revelan la relación existente entre el comportamiento del precio del
petróleo, las finanzas públicas y el crecimiento económico en México,
para el periodo de 1990 a 2019. En la segunda parte de este capı́tulo
se presenta una revisión de los trabajos de investigación relacionados
con el tema de los precios del petróleo y su incidencia sobre las finan-
zas públicas y sobre el crecimiento económico, y se particulariza en
aquellos enfocados en el caso de México. La tercera parte del capı́tulo
contiene una presentación de la problemática abordada en el contexto
de la evolución reciente de la economı́a mexicana, la descripción de la
base de datos utilizada para las estimaciones, y una presentación de
los modelos VAR y VEC utilizados, ası́ como las conclusiones al final.

Revisión de la literatura

La relación de la industria petrolera con las finanzas públicas y el


crecimiento económico ha sido objeto de mucha investigación (Bruno
y Sachs, 1982; Hamilton, 1983; Mork, 1989; Barnett y Ossowski, 2002;
Davis et al., 2003a, 2003b, 2003c; Jiménez-Rodrı́guez y Sánchez, 2005;
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Pieschacón, 2012; Sillah y Al-Sheikh, 2012; Gadea et al., 2015; Alley,
2016; Rahma et al., 2016; Koh, 2017; Behar y Fouejieu, 2018; Lyu,
2019; Mahmah y Kandil, 2019; Naini y Naderian, 2019; Van Eyden et
al., 2019; Akinsola et al., 2020).
EFECTOS DEL PRECIO DEL PETRÓLEO SOBRE LAS FINANZAS PÚBLICAS 139

Rahma et al. (2016) estudiaron la relación entre peso y petróleo


y las variables económicas agregadas para paı́ses emergentes en África
y el medio oriente. Tomando a Sudan como ejemplo y algunos otros,
el estudio aplicó vectores autorregresivos y respuestas de impulso para
explorar el impacto de shocks en el precio del petróleo sobre las princi-
pales variables como presupuesto gubernamental, crecimiento económi-
co y presupuesto del gobierno; los resultados sugieren que bajas en el
precio del petróleo significativamente afectan el gasto corriente y el
producto interno bruto, sin embargo, no causan en el sentido de Gran-
ger variables presupuestarias. Los resultados de la función de respuesta
de impulso y la varianza sugieren que los shocks petroleros tienen efec-
tos asimétricos en el presupuesto gubernamental. Davis et al. (2001)
estudiaron el efecto del precio del petróleo en los fondos gubernamen-
tales para los paı́ses emergentes productores de petróleo entre ellos
Chile, México y Venezuela de 1965 a 1999 y mostraron una correlación
negativa entre el gasto gubernamental y los cambios en el precio del
petróleo.
Shabsigh y Ilahi (2007) estudiaron el efecto del ingreso petrolero
para 15 paı́ses dependientes del petróleo y encontraron una correlación
negativa entre los ingresos petroleros, el circulante monetario (M2), el
ı́ndice de precios al consumidor, y los tipos de cambio. Sillah y Al-
Sheikh (2012) mostraron que en todos los paı́ses del Medio Oriente
un incremento en el peso el petróleo provocó un aumento en el con-
sumo doméstico, resultando un efecto inducido por el incremento de
los ingresos presupuestales y del volumen de las exportaciones. En su
muestra, estos autores encontraron para todos los paı́ses una relación
bidireccional entre el precio del petróleo y el producto interno bruto per
cápita. Adicionalmente, con base en los resultados de un modelo VECM
140 FONSECA RAMÍREZ Y SANTILLÁN SALGADO

encontraron que hay una causalidad unidireccional entre el consumo


per cápita de petróleo y el producto interno bruto. Masan (2016) uti-
liza un modelo VAR que incluye como variables el ingreso petrolero, el
crecimiento del producto interno bruto y el gasto gubernamental para
estudiar el caso de Omán. Reporta un efecto inmediato y significativo
de la primera de esas variables sobre las dos últimas. También comenta
que el gasto del gobierno tiene un efecto positivo significativo sobre el
producto interno bruto, y que el precio del petróleo causa el gasto del
gobierno en el sentido de Granger. La evidencia anterior contribuye a
reforzar la idea de que la economı́a es vulnerable a los cambios en el
precio del petróleo. Allegret et al. (2014) estudian como afecta a la
balanza de cuenta corriente el incremento sostenido de los precios del
petróleo en una muestra de 27 economı́as exportadoras de petróleo du-
rante 1980 a 2010. Investigan la manera como las opciones de polı́tica
fiscal de los paı́ses exportadores de petróleo difieren de las del resto
del mundo. Utilizan modelos de regresión en panel con efectos fijos,
aleatorios y el método generalizado de momentos para sus estimacio-
nes, y reportan como hallazgos principales que, mientras que la cuenta
corriente de los paı́ses de la muestra se vio positivamente afectada por
el alza de los precios del petróleo, este efecto no es lineal y depende
en gran medida del grado de desarrollo financiero de las economı́as en
cuestión. Este es un hallazgo de mucho interés porque sugiere que las
variaciones de precio del petróleo ejercen un mayor impacto sobre la
posición de la cuenta corriente de los paı́ses menos desarrollados, y que
esa influencia disminuye en la medida que existe una mayor profundi-
dad financiera. Asimismo, encuentran que la polı́tica fiscal tiene un
efecto mucho mayor sobre la cuenta corriente de los paı́ses exportado-
res de petróleo de lo observado en la cuenta corriente de otros paı́ses.
EFECTOS DEL PRECIO DEL PETRÓLEO SOBRE LAS FINANZAS PÚBLICAS 141

Arezki y Hasanov (2013) abordan la misma temática para una muestra


más amplia de paı́ses los cuales, nuevamente, en todos los casos, son
exportadores de petróleo y, en su mayorı́a, son paı́ses emergentes.1 El
periodo analizado comprende los años posteriores a la Gran Recesión
de los años 2008 a 2009. Su análisis se aborda desde la perspectiva del
impacto del enorme superávit de balanza en cuenta corriente registra-
do como consecuencia del alza histórica del precio del petróleo durante
esos años. Los autores argumentan que la moderación fiscal de los
paı́ses contenidos en la muestra apoyó su superávit en cuenta corriente
y contribuyó a corregir los desequilibrios mundiales. A su vez, el gasto
fiscal absorbió una proporción significativa de las exportaciones mun-
diales y, con ello, contribuyó a facilitar el ajuste de los desequilibrios
comerciales mundiales. Al destinar montos importantes de petrodóla-
res acumulados en los fondos de riqueza soberana (Sovereign Wealth
Funds) hacia inversiones en distintos paı́ses e instrumentos financie-
ros, también se convirtió en un factor correctivo de los desequilibrios
mundiales. El estudio concluye argumentando que cuando los precios
del petróleo suben, las polı́ticas fiscales de los paı́ses exportadores de
petróleo influyen en la consecución del equilibrio comercial y financiero
a nivel global.
En un trabajo realizado con una muestra en la cual se incluyen
cinco paı́ses exportadores netos de petróleo de América Latina (Argen-
tina, Colombia, Ecuador, México y Venezuela), Santillán et al. (2017)
reportan resultados obtenidos a partir de modelos de regresión en panel

1
La muestra utilizada en el trabajo de Arezky y Hasanov (2013) incluye a los siguien-
tes paı́ses: Algeria, Angola, Azerbaijan, Bahrain, Congo, Ecuador, Guinea Equatorial,
Gabón, Irán, Kazakhstán, Kuwait, Libya, Nigeria, Norway, Omán, Qatar, Russia, Ara-
bia Saudita, Siria, Turkmenistán, Emiratos Árabes Unidos, Venezuela y Yemen.
142 FONSECA RAMÍREZ Y SANTILLÁN SALGADO

con efectos fijos, aleatorios y con el método generalizado de momen-


tos, los cuales sugieren que las variaciones en el precio del petróleo
están positivamente relacionadas con el crecimiento de la economı́a de
los paı́ses de la muestra. Estos autores argumentan que la importan-
cia relativa de la industria petrolera para la economı́a representa una
exposición constante de sus niveles de crecimiento económico (medido
como la tasa de crecimiento del PIB) a los altibajos de los precios del
petróleo en el mercado mundial. Precisamente en el caso de América
Latina se ha observado claramente la relación antes descrita entre el
precio del petróleo y el gasto público, debido a que en el caso de varios
paı́ses exportadores netos la entidad encargada de exportar el petróleo
es, o bien una empresa de propiedad completamente estatal, o bien una
empresa que cuenta con una participación importante del Estado. Por
supuesto, en todos los casos se observa una enorme dependencia de los
ingresos públicos por concepto de impuestos y aprovechamientos con
respecto al precio del petróleo.
En el caso de México, la literatura sobre el tema de la influen-
cia que tienen los precios del petróleo sobre la economı́a y las finanzas
públicas es realmente escasa, comparada con otras regiones geográficas,
aunque existen algunos trabajos representativos (Colmenares, 2009;
Romo-Rico, 2010; Michel-Gutiérrez, 2013; Romo-Rico, 2015; Saucedo
y Rodrı́guez, 2019). En esta sección se presenta una revisión de algunos
de esos trabajos, como marco de referencia conceptual sobre los objeti-
vos de este trabajo, y como comparación para los hallazgos reportados
en la sección dedicada al análisis empı́rico.
Para comprender mejor la importancia de la industria petrole-
ra en México durante los últimos tres decenios del siglo pasado y la
primera mitad del primer decenio del siglo actual, es recomendable la
EFECTOS DEL PRECIO DEL PETRÓLEO SOBRE LAS FINANZAS PÚBLICAS 143

lectura del trabajo de Colmenares (2009), quien presenta un estudio


cronológico desde los años anteriores al descubrimiento de los impor-
tantes yacimientos petroleros del estado de Chiapas, de finalaes del
sexenio 1970-1976, hasta el final del sexenio 2000-2006. En su análisis
aborda el impacto de los ingresos públicos sobre la economı́a mexica-
na, tanto a nivel de la cuenta corriente, para la cual las exportacio-
nes petroleras llegaron a representar más del 80% durante el sexenio
1976-1982, como desde la perspectiva de las finanzas públicas. En este
segundo rubro, el autor menciona la aguda dependencia que llegaron
a tener las finanzas públicas con relación a la renta petrolera. Ante el
colapso del precio del petróleo en el año 1982, consecuencia del creci-
miento de la oferta internacional y de la reducción de la demanda por
las medidas conservacionistas de los principales paı́ses importadores,
la economı́a mexicana también sufrió una drástica contracción. “Des-
pués de haber mantenido un crecimiento promedio superior a 9% entre
1980 y 1981, la economı́a registró un decrecimiento de 0.6% en 1982
y de 4.2% en 1983” (Colmenares, 2009). Un desplome subsecuente del
precio del crudo mexicano de exportación en 1986 tuvo como conse-
cuencia en ese año la reducción de los impuestos petroleros respecto a
los ingresos ordinarios totales del gobierno federal desde 82% en 1982
a solamente 37%. En 1998 se registró una caı́da adicional del precio
promedio del crudo mexicano de exportación, con lo cual los ingresos
de exportación como proporción de las ventas totales pasaron a ser la
tercera parte de lo que representaron 16 años atrás. “La impresionante
caı́da que registraban los precios internacionales del petróleo en 1998
colocó al precio real apenas 8% por encima de los precios de 1973 y,
prácticamente, al mismo nivel de 1948, es decir, de medio siglo atrás”
(Colmenares, 2009).
144 FONSECA RAMÍREZ Y SANTILLÁN SALGADO

Lamentablemente, la bonanza petrolera nunca se utilizó para


diseñar un plan de desarrollo transexenal, sino que cada gobierno en
turno destinó los recursos de la renta petrolera según sus intereses
particulares. Según Colmenares (2009), Guillermo Ortiz Martı́nez (ex
secretario de hacienda y gobernador del Banco de México) refirió que
durante el sexenio 2000-2006, el ingreso extraordinario que obtuvo el
paı́s por la exportación de crudo, de alrededor de 180 mil millones
de pesos al año en promedio, “se habı́a destinado a financiar el gas-
to de la administración y no a mejorar la competitividad nacional”.
De este estudio se puede deducir la oportunidad dorada que tuvo el
paı́s para detonar su crecimiento económico, el fortalecimiento de las
finanzas nacionales, ası́ como crear las condiciones para un desarrollo
post-petrolero, que fue desperdiciado por los intereses polı́ticos del mo-
mento. Además, destaca la importancia de la renta petrolera para las
finanzas públicas y como impulsora de la industrialización del paı́s.
Romo-Rico (2010) analiza la evolución de la industria petrolera
mexicana durante los últimos decenios del siglo XX y el primero del siglo
actual desde la perspectiva de su estrecha articulación con las finanzas
públicas. Destaca la creciente importancia de los ingresos petroleros
como fuente de captación de ingresos públicos y también el papel de
la derrama económica de Pemex sobre distintas regiones del paı́s. Este
autor presta especial atención y presenta un gran detalle de los es-
quemas de financiamiento de la inversión en la industria petrolera, a
través de los Proyecto de Inversión de Infraestructura Productiva con
Registro Diferido en el Gasto Público (PIDIREGAS). Comenta que hasta
el comienzo del nuevo siglo el Estado mexicano ha aplicado un régi-
men fiscal muy gravoso a Pemex, lo que en términos financieros llegó a
representar más del 100% de sus utilidades antes de impuestos, situa-
EFECTOS DEL PRECIO DEL PETRÓLEO SOBRE LAS FINANZAS PÚBLICAS 145

ción que tuvo consecuencias negativas en términos de su crecimiento


y modernización, y cabrı́a agregar que a veinte años de distancia hace
evidente la explicación de la descapitalización y excesivo endeudamien-
to que le aquejan. Este autor resume los aspectos más importantes de
las dificultades enfrentadas por Pemex ante la constante confiscación
fiscal de su flujo de efectivo:

Se ha centrado en actividades de mayor rentabilidad en


el corto plazo desde inicios de los ochenta, en particular
en actividades de explotación de hidrocarburos. Resalta la
concentración que se ha mantenido desde finales de los años
setenta, en Cantarell y en el área del Mesozoico, Chiapas,
Tabasco, y desde mediados de los años noventa en el área
de Burgos, en la explotación de gas natural. Aunque la
producción de petróleo crudo se elevó de 2 millones 254
mil a 2 millones 792 mil barriles por dı́a entre 1982 y 2008
(con un máximo en el año 2004), se registró una elevada
dependencia de Cantarell que promedió más de la mitad
de la producción total y llegó a constituir hasta un 62.3%
de la producción total nacional durante 2004 (Romo-Rico,
2010).

Asimismo, comenta que las actividades de exploración para de-


tectar nuevos yacimientos quedaron de lado entre las prioridades de
Pemex, con la consecuente baja en la tasa de reposición de las reser-
vas de hidrocarburos. Desde inicios de la década de los noventa Pemex
no fue capaz de reponer con nuevas reservas descubiertas el petróleo
extraı́do año con año, como es la práctica de las grandes empresas pe-
146 FONSECA RAMÍREZ Y SANTILLÁN SALGADO

troleras multinacionales, y en algunos años quedó muy por debajo


de dicho objetivo:

El nivel de reservas totales de hidrocarburos de 72 mil mi-


llones de barriles de petróleo equivalente en 1982, pasó a
44 mil 500 millones de barriles de petróleo equivalente en
2008, de estas últimas, una tercera parte fueron clasificadas
como probadas. La tasa de restitución de las reservas en el
año 2008 fue de 71.8%, mientras que, en algunos años, como
2001 alcanzó un nivel de sólo 14.4% (Romo-Rico, 2010).

Concluye que mientras no tenga lugar un cambio en la estructu-


ra fiscal prevaleciente en México, y se abandone el principio de mante-
ner el equilibrio fiscal, Pemex difı́cilmente podrá ejecutar un “progra-
ma financiero integral de largo plazo”, por lo que resulta recomendable
ampliar el déficit público con el propósito de financiar el programa de
expansión de la empresa. A la luz de los retos tecnológicos que en-
frenta en el presente Pemex para explorar y explotar pozos en aguas
profundas y ante la baja probabilidad de que los pueda resolver por sı́
misma, la reforma energética del 2013 tiene más sentido que endeudar
al paı́s. Ya en el año 2020 los problemas financieros de Pemex la han
llevado a una situación compleja y de muy poca viabilidad (de acuer-
do con las grandes empresas calificadoras como Fitch y Standard and
Poor’s) y es posible argumentar que la propuesta del autor comentado
no sólo habrı́a fracturado el endeble equilibrio fiscal que ha permitido
la estabilidad macroeconómica de los últimos diez años y aumentado
significativamente la deuda pública del paı́s, sino que habrı́a vuelto a
dar a la industria petrolera el papel de pilar de la economı́a mexicana,
un modelo ya probado que si bien generó crecimiento durante los años
EFECTOS DEL PRECIO DEL PETRÓLEO SOBRE LAS FINANZAS PÚBLICAS 147

del auge de la industria (la segunda mitad de los años setenta), también
provocó una dependencia muy peligrosa debido a los riesgos que la vo-
latilidad de los ingresos petroleros significa, y favoreció el diferimiento
de una modernización y diversificación del aparato productivo nacional
inducida mediante una polı́tica industrial racional y visionaria.
Michel-Gutiérrez (2013) afirma que, en México, existe una de-
pendencia histórica de las finanzas públicas con respecto al petróleo.
Para fundamentar su afirmación hace referencia al porcentaje corres-
pondiente a los ingresos petroleros respecto de los ingresos totales del
sector público. Hacia 2012, los ingresos petroleros representaron 33.8%
de los ingresos del sector público. Además, comenta sobre la perspec-
tiva de la disminución de la participación de los ingresos petroleros
debido a la disminución de los derechos a los hidrocarburos. Esta au-
tora sugiere que la proporción que representan los ingresos petroleros
con relación al total de ingresos del sector público es una función de
las decisiones que se toman sobre la plataforma de producción, “y que
deben dar prioridad a la seguridad energética del paı́s, de acuerdo con
lo estipulado en la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal
(art. 33 Fracc. XVII)”.
Por tanto, la demanda doméstica esperada determina la canti-
dad de petróleo que debe producirse cada año; pero la decisión también
es influida por el precio de las exportaciones de crudo, por lo que el
precio internacional del petróleo también juega un papel importante.
Cabe añadir que, ante la exagerada sustracción de los recursos gene-
rados por Pemex para apoyar el gasto fiscal del gobierno en turno,
en función de sus prioridades polı́ticas, la empresa paraestatal no ha
contado con los recursos necesarios para ampliar la exploración de nue-
vos yacimientos, ni para modernizar sus instalaciones al transformar
148 FONSECA RAMÍREZ Y SANTILLÁN SALGADO

el crudo en gasolinas y otros derivados, de modo que sus finanzas se


encuentran en un estado lamentable. Tanto es el deterioro de Pemex
que, a pesar de las disminuidas e importantes reservas petroleras, las
principales calificadoras del mundo le quitaron la calificación de grado
de inversión en abril 2020.
Romo-Rico (2015) describe los aspectos técnicos de la declina-
ción del campo petrolero más importante que ha explotado Pemex en
toda su historia, Cantarell, hacia el año 2004. El macro-yacimiento
produjo grandes volúmenes de petróleo y representó una fuente de in-
gresos muy significativos en divisas. El autor concluye que la estrategia
de explotación de Cantarell no fue óptima, dado que respondió a crite-
rios no técnicos, que incidieron en su declinación y en la serie de retos
que está enfrentando, mismos que a su vez, podrı́an atenuarse con el
empleo de tecnologı́a.
Saucedo y Rodrı́guez (2019) analizan el impacto que corres-
ponde a las fluctuaciones del precio del petróleo sobre la actividad
económica sectorial de México. Analizan el periodo comprendido entre
enero de 2002 y enero de 2018, con observaciones mensuales y con la
ayuda de un modelo de Vector Auto Regresivo Estructural (SVAR) para
cada sector económico, que incluye los precios del petróleo, el ı́ndice
de actividad industrial por sector, los precios al consumidor, la tasa de
interés nominal, la actividad económica y el tipo de cambio real como
variables de control. Con base en el modelo SVAR, los autores desa-
rrollan un análisis de funciones impulso-respuesta para los sectores y
sub-sectores industriales del paı́s. Este es, sin duda, un trabajo pionero
al analizar el impacto de los precios del petróleo a nivel de las diferen-
tes ramas de actividad económica en México. Los principales hallazgos
reportados incluyen que las fluctuaciones de los precios del petróleo
EFECTOS DEL PRECIO DEL PETRÓLEO SOBRE LAS FINANZAS PÚBLICAS 149

tienen un efecto positivo sobre la industria manufacturera y que las


variaciones observadas en el gasto público afectan de manera directa
las actividades del sector minero. Finalmente, concluyen que aquellos
sectores caracterizados por una mayor vinculación al sector externo
son precisamente los más afectados por los shocks en los precios del
petróleo.
De la revisión de trabajos anterior queda claramente establecida
la importancia económica de la relación entre el precio del petróleo, las
finanzas públicas de los paı́ses exportadores y su crecimiento económi-
co, ası́ como también el hecho evidente de la escasa literatura que existe
sobre el tema en el caso particular de México. Este trabajo busca con-
tribuir a un mejor conocimiento de cómo se manifiesta dicha relación
desde un punto de vista econométrico, para lo cual se presenta el análi-
sis correspondiente.

Análisis empı́rico

La participación de los ingresos petroleros con relación a los ingresos


totales del gobierno federal pasó de niveles superiores al 30% durante
los primeros años del siglo XXI, a poco más de 19% en 2018, apenas
14.7% en 2019, y solamente 8.43% hacia el mes de abril de 2002, como
consecuencia de la estruendosa caı́da de los precios del petróleo en el
ámbito de la pandemia del Covid-19 (SHCP, Informe sobre la situación
económica, las finanzas públicas y la deuda pública, varios números).
La notable disminución secular de los ingresos provenientes del petróleo
en los ingresos totales del gobierno federal es explicada por al menos
dos causas principales:
150 FONSECA RAMÍREZ Y SANTILLÁN SALGADO

1. La disminución de la capacidad de extracción como consecuencia


del rezago en las inversiones necesarias para conservar un nivel
constante o creciente de reservas, y el agotamiento de los pozos
petroleros más productivos (como fue el caso de Cantarell, en
2004).

2. El franco deterioro de la capacidad financiera de Pemex, conse-


cuencia de los muchos años de desempeño puntal de las finanzas
públicas del paı́s, pero que careció de los recursos para mantener
y modernizar su capacidad de extracción y procesamiento.

El primer problema se agudizó en la medida que la explota-


ción de los nuevos yacimientos detectados se dificulta por localizarse
en aguas profundas en el Golfo de México, y la debilidad de las finan-
zas de la empresa le impidieron adquirir o desarrollar las tecnologı́as
necesarias para dicho propósito. La reforma energética aprobada por
el Congreso en 2013 tuvo como objetivo central terminar el monopolio
paraestatal de la industria con el propósito de abrir la puerta a la inver-
sión privada, con la capacidad para realizar las inversiones requeridas
en exploración y explotación. Adicionalmente, las empresas nacionales
e internacionales interesadas contarı́an con la tecnologı́a de punta re-
querida para la explotación de los pozos profundos y complementarı́a
a la inversión para detonar una nueva expansión de la industria pe-
trolera en México. Sin embargo, desde el comienzo del nuevo sexenio
(2018-2024), la adopción de una polı́tica monotemática de combate a
la corrupción y al crimen organizado (en ningún caso con resultados
satisfactorios o siquiera cercanos a satisfactorios), dio marcha atrás a
la única opción económicamente viable para rescatar a la industria
petrolera.
EFECTOS DEL PRECIO DEL PETRÓLEO SOBRE LAS FINANZAS PÚBLICAS 151

En cuanto al segundo problema, la abundancia relativa de recur-


sos financieros provenientes de la plataforma exportadora de petróleo,
con sus correspondientes altibajos debidos a la volatilidad del precio
del petróleo, se utilizó principalmente para el gasto corriente del go-
bierno federal y sólo de forma marginal para realizar inversiones en la
infraestructura productiva y en la exploración de nuevos yacimientos
que permitieran mantener el nivel de reservas y soportar una mayor
capacidad de extracción. El rápido agotamiento de los pozos más pro-
ductivos, por algunos autores atribuido a una explotación incorrecta
de los mismos (Romo, 2015) y la consecuente disminución de la ca-
pacidad de producción y exportación de petróleo, adicionalmente al
lastre crónico de contratos colectivos excesivamente gravosos y de una
corrupción rampante, comenzaron a gravitar de manera patente y con
peso creciente sobre las finanzas de Pemex.
A pesar de que durante el periodo que abarcó del 2013 al 2018,
comenzaron a elaborarse diversos proyectos del sector privado (nacio-
nal y extranjero) que habrı́an tenido un impacto favorable sobre la
capacidad productora de crudo y refinados en el paı́s (Romo, 2016),
en los hechos la inversión no llegó a fluir en los montos anticipados,
se suspendieron las subastas para la exploración de áreas potencial-
mente petroleras, y algunas decisiones contrarias a los inversionistas
nacionales y extranjeros inhibieron de manera significativa el ritmo de
inversión fija bruta en el paı́s durante 2019 y la primera mitad del 2020,
como puede apreciarse en el cuadro 1.
El franco deterioro financiero de Pemex se agudizó ante la caı́da
de los precios del petróleo, como consecuencia de la cuarentena decre-
tada en todo el mundo como respuesta al Covid-19, y dio lugar a que
las principales agencias calificadoras internacionales (Fitch y Moody’s
152 FONSECA RAMÍREZ Y SANTILLÁN SALGADO

entre las más conocidas) bajaran la calificación crediticia de los bo-


nos emitidos por la empresa en los mercados internacionales hasta la
categorı́a de “bonos chatarra”. Ese acontecimiento también pone en
riesgo la calificación crediticia de los bonos soberanos del paı́s dada
la elevada dependencia del ingreso fiscal, con respecto a los ingresos
petroleros y la consabida garantı́a implı́cita del gobierno federal sobre
la deuda de Pemex, todo ello en un escenario de contracción económica
sin precedentes en la época post-revolucionaria de México.

Cuadro 1
Inversión fija bruta
(Cifras desestacionalizadas, variación porcentual)

2019 2020

E F M A M J J A S O N D E F M
Total 0.6 -1.3 -5.1 -3.1 -7.2 -8.0 -9.6 -4.1 -7.5 -9.0 -3.4 -3.5 -8.6 -10.6 -11.1
Construcción 1.3 0.7 -3.1 -1.6 -8.6 -5.0 -6.7 -0.5 -7.8 -7.7 -1.8 -4.7 -7.5 -8.3 -6.9
Maq. y eq. -0.5 -4.7 -6.4 -5.1 -5.5 -11.4 -13.0 -9.0 -8.3 -9.8 -3.9 -2.0 -10.3 -12.5 -18.0
Nacional -4.2 -6.0 -8.3 1.1 -6.9 -5.4 -6.0 -6.7 -3.4 -7.0 1.6 -3.1 -5.8 -5.7 -15.6
Importado 2.3 -3.7 -6.8 -7.7 -4.7 -16.8 -17.0 -9.0 -12.7 -11.1 -6.9 -2.8 -13.1 -13.6 -19.6

Fuente: INEGI.

Existen numerosos canales a través de los cuales los precios del


petróleo afectan a la actividad económica. Por ejemplo, en el caso de
los paı́ses importadores, los efectos se relacionan con el hecho de que
el petróleo y sus derivados son un insumo para la producción y los
cambios en su precio pueden incrementar los costos de producción, lo
que posiblemente desacelerará la actividad económica, resultará en una
reducción de ingresos fiscales y tendrá consecuencias en la capacidad
financiera del estado para invertir en diferentes áreas. Por el lado de
la demanda, los aumentos en el precio del hidrocarburo afectan direc-
EFECTOS DEL PRECIO DEL PETRÓLEO SOBRE LAS FINANZAS PÚBLICAS 153

tamente al consumo, en función de la elasticidad de la demanda y de


la percepción de qué tan permanentes serán los incrementos del pre-
cio. Además de lo anterior, las fluctuaciones en el precio del petróleo
afectan los mercados del tipo de cambio, derivados financieros, merca-
dos accionarios, la percepción de inflación y la tasa de interés en las
economı́as locales.
En el presente trabajo se investiga la naturaleza de la relación
entre el precio del petróleo, el crecimiento económico de México y las
finanzas públicas. Puesto que los datos de finanzas públicas en México
se reportan con periodicidad mensual desde 1990, se optó por utilizar
series con periodicidad mensual para el análisis. El precio del petróleo
mexicano se reporta de manera mensual oficialmente desde el año 2001,
tomando en cuenta los ajustes de la composición y estandarización de
sus precios. Pero dada su alta correlación (0.98-0.99) con el respecto
del precio del petróleo tipo Brent, se optó por éste como proxy para
el análisis de correlación y causalidad. Las fuentes de los datos son
el Banco de México para el precio del petróleo y el ı́ndice de produc-
ción industrial y la Secretarı́a de Hacienda para los datos de finanzas
públicas del paı́s.
Este trabajo utiliza un modelo VAR (vector autorregresivo) pa-
ra el análisis, pues además de no ser muy común en la literatura del
estudio del precio del petróleo y finanzas públicas en México, permite
capturar relaciones de largo plazo entre variables a medida que están
cambiando. Estos generalizan el modelo de una sola variable univa-
riado autorregresivo al permitir modelos con series multivariadas. Al
igual que en un modelo autorregresivo, cada variable tiene una ecua-
ción que modela sus cambios con el paso del tiempo. Esta incluye los
valores rezagados de la propia variable y los valores rezagados de otras
154 FONSECA RAMÍREZ Y SANTILLÁN SALGADO

variables en el modelo y un término de error (Sims, 1986). Una de sus


principales ventajas es que no requiere de conocimiento teórico acerca
de los factores que provocan cambios en una variable como lo requieren
los modelos estructurales y las ecuaciones simultaneas. Sólo se necesita
de un conocimiento previo de un conjunto de variables, las cuales se
puede suponer tienen efectos entre sı́ en el tiempo, pero al igual que
técnicas tradicionales de estimación mantiene el supuesto de norma-
lidad en los errores ante comportamientos asintóticos. Su estimación
es relativamente sencilla y flexible, y menos demandante en cuanto a
información, todas las variables son dependientes y permiten la inte-
gración de datos nuevos.
El modelo VAR puede representarse como sigue:

yt = A 1 y t 1 + · · · + Ap yt p + Cxt + ✏t , (1)

donde yt = (y1t , y2t , · · · , yKt )0 es un vector k⇥1 de variables endógenas.


xt = (x1t , x2t , · · · , xdt )0 es un vector de variables exógenas. A1 , · · · , Ap
son matrices de k ⇥ k de coeficientes a ser estimados. C es una matriz
k ⇥ d de coeficientes para las variables exógenas a ser estimados. ✏t =
(✏1t , ✏2t , · · · , ✏Kt )0 es un proceso P
de k ⇥ 1 de innovación ruido blanco.
0
Además, E("t) = 0, E("t "t ) = ", E("t "s0 ) = 0 para t 6= s.
Un defecto de los modelos VAR es que son muy sensibles a la
selección del número de rezagos y a los métodos empleados para su
selección, ası́ como respecto a la estacionariedad de las series. Para
determinar el número de rezagos más conveniente a utilizar, en cada
modelo se utilizaron los criterios de Akaike, Schwartz y Hanan-Quinn.
Los resultados de las pruebas correspondientes se presentan en el cua-
dro 2. De aquı́ elegimos doce como el rezago óptimo de acuerdo con
Akaike por sus ventajas asintóticas.
EFECTOS DEL PRECIO DEL PETRÓLEO SOBRE LAS FINANZAS PÚBLICAS 155

Cuadro 2
Determinación del rezago óptimo para el modelo VAR

Lags Loglik p(LR) Akaike BayesIC HannanQuinn


1 -8881.623 52.98585 53.213062* 53.07642
2 -8835.954 0.00000 52.80926 53.218235 52.97229*
3 -8818.833 0.00005 52.80926 53.393262 53.03801
4 -8793.031 0.00001 52.74423 53.516741 53.05218
5 -8769.964 0.00009 52.70216 53.656442 53.08257
6 -8752.205 0.00338 52.69170 53.827743 53.14456
7 -8734.907 0.00451 52.68397 54.001784 53.20929
8 -8726.106 0.34774 52.72682 54.226404 53.32460
9 -8712.389 0.03690 52.74041 54.421758 53.41064
10 -8691.134 0.00033 52.70913 54.572247 53.45182
11 -8670.008 0.00036 52.67862 54.723500 53.49377
12 -8596.660 0.00000 52.33726* 54.563912 53.22487
13 -8585.982 0.16520 52.36894 54.777355 53.32900
14 -8570.163 0.01114 52.37002 54.960198 53.40254
15 -8560.626 0.26487 52.40849 55.180437 53.51346
16 -8551.531 0.31287 52.44959 55.403304 53.62702
17 -8547.703 0.95847 52.52204 55.657526 53.77193
18 -8532.994 0.02126 52.52972 55.846975 53.85207
19 -8522.745 0.19868 52.56396 56.062979 53.95877
20 -8514.896 0.47420 52.61248 56.293263 54.07974
21 -8483.372 0.00000 52.52007 56.382626 54.05980
22 -8475.565 0.48010 52.56884 56.613157 54.18102
23 -8458.511 0.00526 52.56257 56.788654 54.24720
24 -8424.081 0.00000 52.45286 56.860715 54.20996
Nota: el asterisco indica el rezago óptimo para el modelo VAR.
Fuente: elaboración propia con Eviews.
156 FONSECA RAMÍREZ Y SANTILLÁN SALGADO

En seguida se determinó si las series son estacionarias con la


prueba Dickey-Fuller aumentada. El resultado de la prueba confirmó
que las series en niveles no son estacionarias, por lo que se calculó
su primera diferencia y se probó nuevamente la estacionariedad. El
resultado confirma que la primera diferencia cumple satisfactoriamente
con el requisito de estacionariedad, como puede observarse en el cuadro
3. Con la información anterior procedimos con la implementación del
modelo VAR, como se muestra en el cuadro 4.
Cuadro 3
Pruebas de raı́ces unitarias

Estadı́stico t Probabilidad
Hipótesis nula:
D(petroprecio) tiene raı́z unitaria
Estadı́stico Dickey-Fuller Aumentado -12.93109 0.000
Valor crı́tico (nivel de 1%) -3.9839
Hipótesis nula:
D(MexIndProd) tiene raı́z unitaria
Estadı́stico Dickey-Fuller Aumentado -21.30248 0.000
Valor crı́tico (nivel de 1%) -3.9839
Hipótesis nula:
D(lngPetGob) tiene raı́z unitaria
Estadı́stico Dickey-Fuller Aumentado -12.54051 0.000
Valor crı́tico (nivel de 1%) -3.9841
Hipótesis nula:
D(GastoCapPresup) tiene raı́z unitaria
Estadı́stico Dickey-Fuller Aumentado -16.20021 0.000
Valor crı́tico (nivel de 1%) -3.9841
Fuente: elaboración propia en Eviews con datos de la SHCP y Banxico.
EFECTOS DEL PRECIO DEL PETRÓLEO SOBRE LAS FINANZAS PÚBLICAS 157

Cuadro 4
Modelo VAR para la primera diferencia del precio del petróleo, producción
industrial, gasto de capital e ingresos petroleros del gobierno federal

Muestra: 1990M03-2019M12
Petroprecio MexIndPr Gastocap IngPet
Petroprecio(-1) 1.265634 0.003543 -881.824 521.9707
[22.0002]*** [0.27042] [-3.12219]*** [5.30437]***
Petroprecio(-2) -0.291759 0.012183 1421.52 -86.11994
[-3.08783]*** [0.56617] [3.06437]*** [-0.53285]
Petroprecio(-3) -0.053216 -0.002057 -918.989 98.51448
[-0.55244] [-0.09378] [-1.94316]*** [0.59787]
Petroprecio(-10) 0.128871 0.055062 -128.4329 -603.4488
[1.34562] [2.52458]*** [-0.27315] [-3.68364]***
Petroprecio(-12) -0.128553 0.024131 616.4644 -121.2251
[-1.93987]** [1.59895] [1.89477] [-1.06943]
MexIndPr(-1) 0.203465 0.831333 269.7645 759.6819
[0.80904] [14.5151]*** [0.21848] [1.76595]
MexIndPr(-4) -0.1627 0.198256 2238.319 -239.8652
[-0.49676] [2.65797]*** [1.39199] [-0.42814]
MexIndPr(-11) -0.137801 0.161424 1884.362 -290.2411
[-0.42437] [2.18291]*** [1.18201] [-0.52255]
Gastocap(-11) -0.00000 0.00000 -0.007619 -0.042116
[-1.31794] [0.40013] [-0.16225] [-2.57427]***
Gastocap(-12) -0.00000 0.00000 0.524333 -0.045585
[-1.55484] [1.56303] [ 11.0435]*** [-2.75569]
IngPet(-1) 0.00000 0.00000 -0.220981 0.298782
[1.22299] [0.05673] [-1.32196] [5.13013]***
IngPet(-3) 0.00000 0.00000 -0.445078 0.088194
[0.79567] [0.97477] [-2.62780]*** [1.49453]
158 FONSECA RAMÍREZ Y SANTILLÁN SALGADO

Cuadro 4
Continuación

Petroprecio MexIndPr Gastocap IngPet


IngPet(-5) -0.000127 -0.00000 0.05927 0.125534
[-3.61446]*** [-0.22214] [0.34364] [2.08899]
IngPet(-7) -0.00000 0.00000 -0.168685 -0.133213
[-1.65219] [1.29571] [-0.96446] [-2.18606]***
IngPet(-9) -0.00000 0.00000 0.631857 0.145274
[-0.92707] [0.03408] [3.63074]*** [2.39594]***
IngPet(-10) 0.00000 0.00000 -0.384726 -0.054755
[2.70013]*** [0.29219] [-2.14572]*** [-0.87651]
IngPet(-11) -0.000000 0.00000 0.381187 0.01571
[-0.04163] [0.06524] [2.08341]*** [0.24645]
IngPet(-12) 0.00000 0.00000 -0.383413 0.067273
[0.83516] [0.01946] [-2.40984]*** [ 1.21359]
C -1.673574 2.633636 -29677.34 -10757.13
[-0.39475] [2.72775]*** [-1.42582] [-1.48336]
R-squared 0.98618 0.993929 0.740303 0.931353
Adj. R-squared 0.983961 0.992955 0.698613 0.920332
Sum sq. resids 5238.483 271.6867 1.26E+11 1.53E+10
S.E. equation 4.185691 0.953232 20549.85 7159.763
F-statistic 444.5003 1019.844 17.75715 84.51246
Log likelihood -965.6064 -450.7164 -3923.236 -3556.313
Akaike AIC 5.831071 2.871933 22.82894 20.72019
Schwarz SC 6.373479 3.414341 23.37135 21.2626
Mean dependent 50.02399 87.02293 34486.71 31892.15
S.D. dependent 33.05073 11.35648 37432.28 25366.34
Fuente: elaboración propia en Eviews.
EFECTOS DEL PRECIO DEL PETRÓLEO SOBRE LAS FINANZAS PÚBLICAS 159

Del cuadro 4 resalta como el primer rezago del precio del petróleo
es importante para explicar el ingreso petrolero del gobierno federal,
ası́ como los tres primeros rezagos de este precio del petróleo, son im-
portantes para explicar el gasto de capital presupuestario. Además, los
rezagos propios de cada variable son importantes para explicar los va-
lores actuales de ellas mismas en los cuatro casos y los coeficientes de
determinación son cercanos al 99% tres de ellas y sólo en el caso del
gasto de capital es del 74%. Después del modelo anterior, procedimos
a verificar la causalidad a través de Granger (cuadro 5).
Cuadro 5
Prueba de causalidad para la muestra 1990M01 2008M12

Hipótesis nula Obs. Estadı́stico F


MexIndPr no Granger causa a PetroPrecio 216 0.90082
PetroPrecio no Granger causa a MexIndPr 0.95087
IngPet no Granger causa a PetroPrecio 216 5.68282***
PetroPrecio no Granger causa a IngPet 8.84133***
Gastocap no Granger causa a Petroprecio 216 3.20432***
PetroPrecio no Granger causa a Gastocap 1.54756
IngPet no Granger causa a MexIndPr 216 0.4907
MexIndPr no Granger causa a IngPet 0.71827
Gastocap no Granger causa a MexIndPr 216 0.32174
MexIndPr no Granger causa a Gastocap 0.49487
Gastocap no Granger causa a IngPet 216 9.76669***
IngPet no Granger causa a Gastocap 3.79818***
Fuente: elaboración propia en Eviews con datos de la SHCP y Banxico.

De acuerdo con los resultados del cuadro 5, se confirma, con-


sistente con lo discutido en la revisión de la literatura, la presencia
160 FONSECA RAMÍREZ Y SANTILLÁN SALGADO

de varias relaciones de causalidad en el sentido de Granger. Los pre-


cios del petróleo causan, en el sentido de Granger, a la producción
industrial, los ingresos petroleros del gobierno, al gasto de capital del
gobierno; y el ingreso petrolero causa al gasto de capital del gobierno.
El precio del petróleo causa, en el sentido de Granger, a los ingresos
del gobierno federal mientras que no afecta a la producción industrial.
Esto podrı́a deberse al efecto del Tratado de Libre Comercio y la crisis
de 1994, los cuales por un lado cambiaron la estructura industrial de
la economı́a mexicana y, por el otro, la crisis marcó un alto y reanu-
dación del crecimiento económico bajo una nueva dinámica, donde el
sector exportador industrial da cuenta de cerca del 40% del total de
exportaciones de acuerdo a datos de Banxico.

Cuadro 6
Prueba de causalidad para la muestra 2009M01 2019M12

Hipótesis nula Obs. Estadı́stico F


MexIndPr no Granger causa a PetroPrecio 132 1.27142
PetroPrecio no Granger causa a MexIndPr 2.85448***
IngPet no Granger causa a PetroPrecio 132 0.90562
PetroPrecio no Granger causa a IngPet 7.36275***
Gastocap no Granger causa a Petroprecio 132 1.30524
PetroPrecio no Granger causa a Gastocap 0.49611
IngPet no Granger causa a MexIndPr 132 1.92684***
MexIndPr no Granger causa a IngPet 0.97838
Gastocap no Granger causa a MexIndPr 132 1.37779
MexIndPr no Granger causa a Gastocap 0.92278
Gastocap no Granger causa a IngPet 132 0.82533
IngPet no Granger causa a Gastocap 0.87349
Fuente: elaboración propia en Eviews con datos de la SHCP y Banxico.
EFECTOS DEL PRECIO DEL PETRÓLEO SOBRE LAS FINANZAS PÚBLICAS 161

Al estimar las pruebas solamente para el periodo 2009-2019


(cuadro 6), se revela que el precio del petróleo y el ingreso causan,
en el sentido de Granger, a la producción industrial y a los ingresos del
gobierno federal, lo cual confirma que el ingreso fiscal estuvo altamente
influido por los ingresos petroleros, dada la escasa recaudación fiscal
por otros rubros como el ISR a partir de la crisis de 1994 y el inicio del
Tratado de Libre Comercio, dada la incapacidad del estado mexicano
para implementar una reforma fiscal que lo haga menos dependiente
del ingreso petrolero.

Cuadro 7
Prueba de cointegración

Muestra: 1990M01-2019M12
Series: PetroPrecio, MexIndPr, IngPet, Gastocap
Intervalo de rezagos: 1 a 12
Número de relaciones de cointegración seleccionadas por el modelo (nivel al 0.05)
Tendencia: Ninguna Ninguna Lineal Lineal Cuadrática
Intercepto: No Sı́ Sı́ Sı́ Sı́
Prueba (tendencia): No No No Sı́ Sı́
0 0 0 0 0
0 0 0 0 0
Akaike Information Criteria by Rank (rows) and Model (columns)
0 52.27076 52.27076 52.27537 52.27537 52.28661
1 52.26687* 52.27060 52.27030 52.27211 52.27774
3 52.30835 52.29979 52.29875 52.30371 52.29969
4 52.35329 52.33583 52.33583 52.34067 52.34067
Fuente: elaboración propia en Eviews.
162 FONSECA RAMÍREZ Y SANTILLÁN SALGADO

Dadas las pruebas de causalidad, procedimos a agregar el análi-


sis de cointegración de Johansen para toda la muestra. Los resultados
aparecen en el cuadro 7. Con base en los resultados, existe una relación
de cointegración entre las variables utilizadas y que es posible estimar
un modelo VEC para representar dicha relación en el corto plazo. El
cuadro 8 presenta el modelo estimado con 12 rezagos. Los primeros
rezagos del precio del petróleo son significativos en el gasto de capi-
tal presupuestario, ası́ como en el ingreso petrolero del gobierno. En
la producción industrial el precio del petróleo sólo es significativo al
90% en los primeros rezagos y el décimo rezago es significativo, por lo
que su papel en los efectos a corto plazo en la producción industrial se
tendrı́a que analizar con otras variables no incluidas.

Conclusión

Este capı́tulo tiene como propósito mostrar que los cambios positivos en
el precio del petróleo tienen un efecto positivo en las finanzas públicas
a través del gasto de inversión y corriente y en consecuencia sobre la
producción, medido a través de la producción industrial para el periodo
observado. Para el periodo 2002 2019 encontramos que existe una
relación de cointegración entre las variables utilizadas y esto permite
implementar un modelo de corrección de error para analizar el corto
plazo entre las variables el cual se manifiesta en la relación tan estrecha
entre el precio del petróleo, la producción industrial, el gasto de capital
y el ingreso petrolero del gobierno federal.
EFECTOS DEL PRECIO DEL PETRÓLEO SOBRE LAS FINANZAS PÚBLICAS 163

Cuadro 8
Modelo VEC para la primera diferencia del precio del petróleo, producción
industrial, gasto de capital e ingresos petroleros del gobierno federal

Muestra: 1990M03-2019M12
Muestra: 1991M02-2019M12
Coint. Eq.: CointEq1
Petroprecio(-1): 1
MexIndPr(-1) 0.841609
[3.30810] ***
Gastocap(-1) -0.001168
[-4.37173] ***
C -71.1534
DPetroprecio DIndPr DIngPet DGastocap
R-squared 0.315438 0.19534 0.559837 0.737664
Adj. R-squared 0.202497 0.062585 0.487217 0.694383
Sum sq. resids 5260.229 271.1026 1.54E+10 1.26E+11
S.E. equation 4.208469 0.955407 7199.75 20600.78
F-statistic 2.79294 1.471433 7.709172 17.04356
Log likelihood -964.0496 -449.5471 -3547.362 -3912.16
Akaike AIC 5.844667 2.879234 20.73407 22.83664
Schwarz SC 6.399324 3.433892 21.28873 23.39129
Mean dependent 0.126052 0.09395 88.31954 217.1789
S.D. dependent 4.712571 0.986785 10054.27 37264.44
Nota: los resultados del modelo de corrección de errores están disponibles por parte de los autores
a petición del lector.
Fuente: elaboración propia en Eviews.

Este resultado nos confirma con datos mensuales y en un am-


biente VAR la estrecha dependencia con el precio del petróleo del creci-
miento económico a través del sector manufacturero y el gasto de inver-
164 FONSECA RAMÍREZ Y SANTILLÁN SALGADO

sión gubernamental. Similarmente, de otros estudios mencionados en la


revisión de la literatura pero que usan otras variables o metodologı́as,
los resultados confirman la dependencia del gasto gubernamental y la
economı́a en el corto plazo. Cuando el precio del petróleo sube, el in-
greso gubernamental sube, también el gasto de inversión y finalmente
el ı́ndice de producción industrial. Ası́ mismo, cuando el precio del
petróleo baja la cadena de efectos opera en sentido contrario y al final
baja la producción industrial.
El trabajo se enfoca a finanzas públicas y precio del petróleo a
través de modelos VAR, pero de manera similar a Saucedo y Rodrı́guez
(2019) otro de los trabajos que utilizan la técnica, pero en crecimiento
económico, encontramos que el precio del petróleo afecta la economı́a
solo que, a través de un canal diferente, el gasto de inversión, que re-
percute en cambios en el ı́ndice de producción industrial. Esto para un
periodo similar al estudiado por otros, donde se observaron grandes
cambios en el precio de este recurso y que repercutió en la disponibi-
lidad o reducción de recursos para los diferentes gobiernos y las deci-
siones que se tomaron al respecto. Al igual que Rahma et al. (2016),
Santillán et al. (2017), Colmenares (2009), que realizaron su trabajo
para Medio Oriente, Latinoamérica y México respectivamente, encon-
tramos un efecto positivo entre incrementos en el precio del petróleo,
gasto del gobierno y crecimiento económico, solo que a través de la pro-
ducción industrial. En nuestro trabajo encontramos que el precio del
petróleo sı́ causa en el sentido de Granger a la producción industrial y
el gasto gubernamental. A diferencia de Davis et al. (2001) que realizó
su trabajo para Chile, México y Venezuela entre 1965-1999, encontra-
mos una correlación positiva entre el gasto gubernamental y el precio
del petróleo en nuestra muestra, 2002-2019 de manera similar a los
EFECTOS DEL PRECIO DEL PETRÓLEO SOBRE LAS FINANZAS PÚBLICAS 165

trabajos de Shabsigh y Ilahi (2007), Sillah y Al-Sheikh (2012), Masan


(2016) realizados para paı́ses dependientes del petróleo. Sin embargo, el
hallazgo confirma la creencia que se necesitan desarrollar instituciones
que canalicen los flujos provenientes de la venta de petróleo de manera
más eficiente y orientada. De lo contrario el efecto de estos sobre la
producción podrı́a verse empañado por efectos polı́ticos. Es necesario
investigar con mayor amplitud el efecto del precio del petróleo sobre
el crecimiento económico incluyendo el efecto inflacionario, del tipo de
cambio y la polı́tica monetaria, pues esta pudo haber afectado el efecto
neto del ingreso por venta de petróleo sobre la economı́a.

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CAPÍTULO 6

Pobreza y consumo de energı́a por


entidad federativa en México1
enfoque hı́brido de inteligencia artificial ywavelets
Juan Marroquı́n Arreola
Humberto Rı́os Bolı́var

1. Introducción

L a pobreza es un fenómeno multidimensional con componentes de


orden económico, polı́tico y social, que está presente en la mayorı́a
de los paı́ses del mundo, particularmente en México, afecta a más de
la mitad de su población. Además, es reflejo de múltiples causas y
factores que la determinan y la condicionan a través del tiempo. Desde
una perspectiva de orden general, el estudio de las causas y factores
que la expliquen va más allá de lo económico, aunque sus efectos se
expresen y manifiesten principalmente en este ámbito.

1
Este documento es derivado del proyecto SIP: 20180621, “Pobreza y consumo de energı́a
por entidad federativa en México”. Se agradece al Instituto Politécnico Nacional el apoyo
brindado.
170 MARROQUÍN ARREOLA Y RÍOS BOLÍVAR

La pobreza entendida desde un enfoque de carencia de ingreso,


es decir, insuficiencia de recursos para satisfacer una serie de nece-
sidades básicas de la población, tiene como uno de sus factores que
la propician o ayudan a su persistencia, la carencia de consumo de
servicios básicos, particularmente los de primera necesidad como ali-
mentación, educación, salud y servicios del hogar como el consumo de
energı́a, agua, gas, etcétera. Desde esta perspectiva, existe en la litera-
tura un creciente interés por analizar la interacción entre el consumo
en servicios de energı́a y la presencia de pobreza en la población. Al
respecto, Foster y Tre (2000) estudiaron el impacto de la interven-
ción energética en los pobres de Guatemala. Hosier y Dowd (1987)
y Leach (1992) vincularon la naturaleza de la energı́a consumida con
los ingresos. La teorı́a explica que el tipo de energı́a consumida por
una nación depende en gran medida del nivel de ingreso per cápita.
Pachauri y Spreng (2004) mencionan que el acceso a la energı́a es fun-
damental para cualquier iniciativa de reducción de la pobreza, también
argumentan que el alto nivel de pobreza afecta el patrón de consumo
de energı́a en términos de cantidad y calidad. Asimismo, Kaygusuz
(2011) y Sovacool (2012) mencionan que la privación de energı́a inhibe
la producción y limita el nivel de las actividades económicas.
Los pobres siempre son propensos al uso de fuentes de energı́a
tradicionales e ineficientes, como la madera y el carbón, que es poco
probable que aumenten el crecimiento económico. Pocos estudios han
evaluado el efecto del consumo de energı́a en la pobreza (Gertler et
al., 2011), la mayorı́a se centran en la relación teórica entre energı́a y
pobreza (Short, 2002). Unos pocos examinan la magnitud del impacto
del consumo de energı́a en la pobreza. Meikle y Bannister (2003), por
ejemplo, analizaron los vı́nculos entre energı́a y pobreza en hogares
POBREZA Y CONSUMO DE ENERGÍA 171

urbanos pobres en Indonesia, Ghana y China. Encontraron que los


pobres son más vulnerables a las conmociones en el mercado energético.
Darby (2011) afirmó que la energı́a debe verse como una mer-
cancı́a o un recurso ecológico y una necesidad capaz de aumentar el
bienestar social y económico de las personas. Según el autor, el su-
ministro de energı́a adecuado afecta en cierta medida el crecimiento
económico y en algunos casos puede determinar el nivel de desarrollo,
ideologı́a sociocultural y económica que gobierna una nación. Fatih
(2007) también señaló que una fuerte voluntad polı́tica en la mejora
del bienestar general de los ciudadanos es la principal estrategia para
reducir la pobreza, pero sin descuidar el suministro de energı́a.
Por otro lado, un acceso insuficiente a fuentes de energı́a mo-
dernas y limpias puede intensificar ciertas situaciones de pobreza. Por
ejemplo, las personas necesitarán gastar mucho tiempo y recursos para
recolectar fuentes de energı́a alternativas como la madera; lo cual puede
empeorar ciertas situaciones de pobreza. Ası́ también los efectos noci-
vos para la salud de las fuentes tradicionales de energı́a pueden llevar
a dicho empeoramiento, al reducirse las capacidades de las personas.
La falta de acceso a la energı́a puede generar efectos adicionales, por
ejemplo, en el agua (ya que el bombeo requiere energı́a), en la seguri-
dad alimentaria (ya que la recolección de madera puede modificar los
ecosistemas) y en la posibilidad de desarrollar actividades económicas.
Pesaran (2004) menciona que la pobreza energética, a menudo
es definida como una situación en la que las personas o los hogares no
pueden adecuadamente ofrecer servicios de energı́a requeridos en sus
hogares a un costo asequible. Esto se debe al aumento de los precios de
la energı́a, ası́ como a los impactos recesivos en las economı́as nacionales
y regionales.
172 MARROQUÍN ARREOLA Y RÍOS BOLÍVAR

Es importante que tanto el gobierno federal como los gobier-


nos estatales reconozcan y aborden este problema, ya que los servicios
energéticos básicos son fundamentales para garantizar que las comuni-
dades no sufran impactos negativos en la salud, no se afiance más la
pobreza y puedan mantener una buena calidad de vida. Es necesario
proteger a las comunidades más vulnerables y evitar que los grupos
de la sociedad caigan en la pobreza energética. El funcionamiento de
los mercados energéticos claramente puede tener un impacto en dicha
situación, al garantizar la protección del consumidor, ofrecer tarifas
competitivas y accesibles, ası́ como ayudar en el uso eficiente de la
energı́a.
Desde la perspectiva de la Comisión Reguladora de Energı́a,
la pobreza energética se evalúa principalmente en el contexto de la
electricidad y el gas, que están sujetos a la legislación del mercado
interior de la energı́a (CRE, 2010). Este enfoque diferencia la pobreza
energética de conceptos más amplios que abarcan todo el uso de energı́a
residencial y los servicios de energı́a fuera de las viviendas, por ejemplo,
movilidad. Sin embargo, se tiende a considerar la pobreza energética
como un concepto más amplio y no necesariamente para cubrir sólo
mercados energéticos.
Un argumento muy recurrente en la literatura del desarrollo
económico sugiere que existen condiciones para el desarrollo, cuando
se logran tres objetivos principales: subir el ingreso per cápita, bajar
la desigualdad y reducir la pobreza. O sea, el desarrollo debe mejorar
el bienestar de las personas en un sentido amplio, tanto económico
como social. La reducción de la pobreza, además de la distribución del
ingreso, también depende de la calidad de recursos humanos y de la
posibilidad de acceso a servicios como las fuentes de energı́a.
POBREZA Y CONSUMO DE ENERGÍA 173

El consumo básico por parte de hogares pobres todavı́a está


dominado por el uso de energı́a fósil, lo cual equivale al crecimiento de
los gases de efecto invernadero en la atmósfera, que luego se convierte
en un problema de cambio climático con diversos impactos en la calidad
ambiental.
Por ello, el objetivo de este documento es analizar la relación
entre los niveles de pobreza y el consumo de energı́a de la población por
entidad federativa en México. Para lograr dicho propósito, se establecen
los fundamentos teóricos y conceptuales del tema, se revisa una serie
de documento de la literatura que aborden estudios sobre pobreza y
consumo de energı́a, se realiza un análisis descriptivo de las variables
utilizadas y se utiliza un modelo de datos panel que incorpora a todas
las entidades federativas.
El documento se estructura en el siguiente orden, primero se
abordan los aspectos conceptuales de la pobreza en México. Ensegui-
da, se expone una breve revisión de la literatura que versa sobre el
consumo de energı́a y pobreza. Posteriormente, se elabora un análisis
descriptivo de las variables utilizadas. Luego se realiza un análisis eco-
nométrico. Finalmente, se exponen las conclusiones.

Aspectos conceptuales de la pobreza en México

Tradicionalmente y hasta hace aproximadamente una década, la me-


dición de la pobreza se realizaba con base en el ingreso que perciben
las personas, consistı́a en un enfoque unidimensional, utilizando como
único factor explicativo el ingreso que reciben las personas o las fami-
lias, el ingreso pues, jugaba una aproximación del bienestar económico
de la población.
174 MARROQUÍN ARREOLA Y RÍOS BOLÍVAR

Es de reconocerse la gran utilidad de este método, también la


amplia aceptación de la mayorı́a de los paı́ses del mundo, aunque dicho
método unidimensional de medición de la pobreza fue sometido por
mucho tiempo a exhaustivas revisiones de orden técnico y conceptual.
Después de un revisión profunda al método unidimensional, se
vertieron múltiples argumentos para afirmar que tenı́a numerosas limi-
taciones al tratar de medir el fenómeno de la pobreza; un argumento
de peso consistı́a en que el concepto de la pobreza comprende diversas
dimensiones, de ahı́ la pertinencia de tratarla desde un enfoque multi-
dimensional, que contemple componentes más allá del nivel de ingreso
necesario para adquirir bienes y servicios en el mercado.
Para consensar la definición de la pobreza y el método a uti-
lizar para su medición, se reunieron grandes exponentes conocedores
del tema. Una vez pasada la discusión técnica de la metodologı́a para
la medición de la pobreza, se pasó a una etapa de formalización, del
concepto multidimensional, conforme a lo dispuesto en el Artı́culo 36
de la Ley General de Desarrollo Social (LGDS), el CONEVAL debe esta-
blecer los lineamientos y los criterios para establecer dicha definición
de la pobreza, la identificación y la medición de la pobreza en México,
tomando en consideración al menos las siguientes dimensiones:
1. Ingreso corriente per cápita.
2. Rezago educativo promedio en el hogar.
3. Acceso a los servicios de salud.
4. Acceso a la seguridad social.
5. Calidad y espacios de la vivienda.
6. Acceso a los servicios básicos en la vivienda.
7. Acceso a la alimentación.
8. Grado de cohesión social.
POBREZA Y CONSUMO DE ENERGÍA 175

Consumo de energı́a y pobreza

El acceso a los servicios básicos en la vivienda como una dimensión del


concepto de pobreza multidimensional, ha dado origen a una discu-
sión académica sobre la relevancia que tiene la economı́a de la energı́a
en el estudio de la pobreza. Por tanto, es importante analizar más
directamente el consumo de energı́a, en particular la electricidad, a
nivel de hogares, para enfatizar las tendencias que ocurren en relación
con la desigualdad y los niveles de pobreza. Para estudiar el consumo
de energı́a de los hogares, el análisis enfrenta importantes retos en su
parte metodológica. Una de las formas más frecuentes y sencillas es
medir el consumo de energı́a a través de aparatos electrodomésticos,
sin embargo, el proceso es costoso.
En términos generales, como lo describen Swan y Ugursal (2009),
existen dos métodos fundamentales para modelar y analizar diversos
aspectos del consumo de energı́a residencial: enfoques de arriba hacia
abajo y de abajo hacia arriba. Los modelos de arriba hacia abajo fun-
cionan a un nivel agregado; usualmente se usan modelos de series de
tiempo para investigar las interrelaciones entre el sector energético y
la economı́a. Los modelos de abajo hacia arriba se basan en aspectos
desagregados, utilizan datos de alta resolución para estimar el consu-
mo de energı́a y las emisiones de CO2 . Se pueden identificar dos clases
dentro de los modelos de abajo hacia arriba: los estadı́sticos y los de
ingenierı́a.
Según la Energy Information Administration (IEA, por sus siglas
en inglés) aunque la demanda mundial de energı́a se ha desacelerado,
las estimaciones per cápita para el consumo de los hogares en muchos
paı́ses ha aumentado, especialmente en economı́as emergentes. México
176 MARROQUÍN ARREOLA Y RÍOS BOLÍVAR

no es una excepción a esta tendencia. De acuerdo con la Secretarı́a


de Energı́a (SENER,2018), en 1995 este sector representó el 18% de la
energı́a de todas las fuentes, mientras que en 2017 representó casi el
33%.
Además, el consumo de electricidad residencial es el fragmento
más importante y dinámico, en últimas décadas ha crecido en promedio
a una tasa anual de 5.1%, superando el crecimiento de los demás sec-
tores. Según la SENER, este comportamiento requiere de gran atención,
dado que el sector energético mexicano está dominado por el petróleo
y el gas, donde el 82% de la electricidad se produce a base de petróleo,
gas o carbón. La expansión del consumo eléctrico se produjo en un
contexto económico de inestabilidad y pobreza.
Según la CEPAL (2017), la expansión del consumo de electricidad
se produjo en un contexto económico de desempeño macroeconómico
inestable y deficiente, pero donde los niveles de vida y el consumo me-
joraron y, a pesar de los altibajos en las condiciones macroeconómicas,
el promedio per cápita creció un 27% entre 1992 y 2016, reflejando los
cambios en el poder adquisitivo de los hogares.
Lenzen et al. (2006) investigan acerca del ingreso y el consumo
de energı́a a través de los aparatos eléctricos. Mencionan que estudios
anteriores demuestran que los ingresos tienen un efecto crı́tico en el
consumo de energı́a, ya que existe una asociación positiva entre ellos.
Cayla et al. (2011) sugieren que los ingresos desempeñan un papel
esencial, no sólo en los hábitos de consumo, sino también en los tipos
de combustible y el tipo de tecnologı́a implementada en su consumo.
Zhou y Teng (2013) mencionan que los estudios empı́ricos sobre
el consumo de energı́a residencial han recibido una atención considera-
ble. Por razones de no disponibilidad de datos desglosados, la mayorı́a
POBREZA Y CONSUMO DE ENERGÍA 177

de estos utilizan datos de series de tiempo agregadas, y sólo unos pocos


micro estudios utilizan los datos disponibles a nivel de hogares. Por su
parte, Brounen et al. (2012) argumentan que muchos de los estudios
actuales sobre el consumo de energı́a en edificios residenciales y los de-
bates sobre la eficiencia energética en el stock de viviendas, se centran
en los determinantes fı́sicos y técnicos del consumo de energı́a, des-
cuidando el papel de los comportamientos económicos de los hogares
residentes.
Belaı̈d y Garcia (2016) abordan el tema de la heterogeneidad de
las preferencias en el uso de energı́a, mediante el estudio de la relación
entre las intensidades efectivas del uso de energı́a para varios servicios,
es decir, comportamientos como la temperatura de calentamiento, el
tiempo de funcionamiento de los aparatos, la frecuencia de realización
de algunos servicios, caracterı́sticas del hogar y vivienda, y el consumo
de energı́a.
Durante varias décadas, otra forma de explicar el papel de las
preferencias o el comportamiento a la hora de modelar el consumo de
energı́a ha sido integrar en los modelos de demanda de energı́a posibles
interacciones entre las caracterı́sticas de la vivienda o los aparatos que
utilizan mucha energı́a y las caracterı́sticas de los hogares. Al hacer
esto, los académicos asumen la existencia de elecciones y preferencias
implı́citas en términos de las caracterı́sticas del hogar y sus efectos en
el consumo de energı́a.
178 MARROQUÍN ARREOLA Y RÍOS BOLÍVAR

Análisis descriptivo de la información

El crecimiento económico varı́a dependiendo de la dinámica de la eco-


nomı́a, la cual a su vez está influenciada por las polı́ticas fiscales, mo-
netarias y comerciales que se aplican, ası́ como de diversos factores
externos a los cuales está vinculada la actividad económica. En la fi-
gura 1 se puede ver la evolución del crecimiento, donde en 1995 y 2009
se observan significativas caı́das.

Respecto a las personas en situación de pobreza, entre 2008 y


2018 no disminuyó lo esperado por los gobiernos, ya que tuvo vaivenes
de aumentos y marginales disminuciones, pero se continúa sin poder
POBREZA Y CONSUMO DE ENERGÍA 179

disminuirla sustancialmente. En el cuadro 1 se puede ver la evolución


de las personas en situación de pobreza entre 2008 y 2018.
Cuando se habla de energı́a, la mayorı́a de la gente suele pensar
en electricidad. Esta es sólo una de las formas de energı́a que han sido
explotadas durante muchos años. Combustibles convencionales inclu-
yen: petróleo, gas natural, carbón y también se puede añadir la energı́a
de los rı́os que se aprovecha para la energı́a hidroeléctrica. En la figu-
ra 2 se puede observar el comportamiento del consumo de energı́a en
México.
Respecto al consumo de energı́a por entidad federativa, entre
los estados que mayor consumo tienen son el Estado de México, Nuevo
León y la Ciudad de México. En un segundo bloque con mayor consu-
mo están Baja California, Coahuila, Chihuahua, Jalisco, Guanajuato,
Sonora, Tamaulipas y Veracruz. Esto se debe a la gran actividad indus-
trial que se tiene en dichas entidades. En la figura 3 se puede observar
el consumo de energı́a por entidad federativa. En la figura 3 también
se observa que las entidades con menor consumo de energı́a son Cam-
peche, Colima, Aguascalientes, Nayarit, Tlaxcala, Zacatecas, Oaxaca,
Chiapas, Durango, Guerrero y Morelos.
Con relación a la producción de petróleo crudo, México es el
décimo mayor productor de petróleo del mundo y tiene aproximada-
mente 11.100 millones de barriles de reservas de petróleo, el 18 más
grande del mundo según datos de la SENER. Sin embargo, la produc-
ción de petróleo de México ha disminuido en los últimos años (véase
la figura 4).
180 MARROQUÍN ARREOLA Y RÍOS BOLÍVAR

La mayor parte de la producción de México se encuentra en alta


mar, en las aguas poco profundas de la Bahı́a de Campeche, que forma
parte del Golfo de México, y se concentra en dos campos: Ku-Maloob-
Zaap (KMZ) y Cantarell, esto representa el 75%. Aunque según infor-
mación de Pemex, en el 2019 en Tabasco se descubrió un gigantesco
yacimiento que cuenta aproximadamente con 700 millones de barriles
de petróleo. En lo que respecta a la producción de gas, las reservas
probadas de México están en declive debido a la subinversión en la
exploración. La producción también ha comenzado a disminuir en los
últimos años, debido a que los diferenciales de precios han hecho más
rentable para Pemex producir petróleo que gas. En la figura 5 se apre-
cia el comportamiento de la producción de gas natural que, tras un leve
aumento en la producción, ha empezado a disminuir paulatinamente.

Análisis econométrico mediante datos de panel

El modelo utilizado en este documento corresponde a un modelo de


datos panel, que tiene ventajas como incrementar la eficiencia eco-
nométrica en la estimación, amplı́a el ámbito de preguntas económicas
por resolverse y permite solucionar problemas econométricos como la
existencia de factores no observados o sesgo por variables no incluidas.
Este último beneficio está ı́ntimamente relacionado con lo que se co-
noce en la literatura econométrica como heterogeneidad no observada,
la cual puede modelarse de diferentes formas y asumirse fija o aleato-
ria. Según Burdisso (1997), la especificación general de un modelo de
regresión con datos de panel es la siguiente:

Yit = –it + —Xit + uit , (1)


Cuadro 1
Evolución de la pobreza por entidad federativa

Pobreza
Entidad Porcentaje Miles de personas
2008 2010 2012 2014 2016 2018 2008 2010 2012 2014 2016 2018
Aguascalientes 37.6 38.1 37.8 34.8 28.2 26.2 435.3 456.8 467.6 442.9 369.7 351.5
Baja California 26.0 31.5 30.2 28.6 22.2 23.3 809.7 1,019.8 1,010.1 984.9 789.1 848.4
Baja California Sur 21.4 31.0 30.1 30.3 22.1 18.1 130.5 203.0 211.3 226.2 175.6 151.7
Campeche 45.9 50.5 44.7 43.6 43.8 46.2 373.1 425.3 387.9 391.0 405.0 440.4
Coahuila 32.7 27.8 27.9 30.2 24.8 22.5 885.8 775.9 799.3 885.8 745.9 691.1
Colima 27.4 34.7 34.4 34.3 33.6 30.9 173.4 230.3 237.2 244.9 248.7 235.6
Chiapas 77.0 78.5 74.7 76.2 77.1 76.4 3,682.3 3,866.3 3,782.3 3,961.0 4,114.0 4,174.6
Chihuahua 32.1 38.8 35.3 34.4 30.6 26.3 1,105.1 1,371.6 1,272.7 1,265.5 1,150.0 1,005.7
Ciudad de México 27.6 28.5 28.9 28.4 27.6 30.6 2,465.7 2,537.2 2,565.3 2,502.5 2,434.4 2,682.7
Durango 48.4 51.6 50.1 43.5 36.0 37.3 791.4 864.2 858.7 761.2 643.3 680.0
Guanajuato 44.1 48.5 44.5 46.6 42.4 43.4 2,403.6 2,703.7 2,525.8 2,683.3 2,489.7 2,587.8
Guerrero 68.4 67.6 69.7 65.2 64.4 66.5 2,319.6 2,330.0 2,442.9 2,315.4 2,314.7 2,412.2
Hidalgo 55.2 54.7 52.8 54.3 50.6 43.8 1,443.6 1,477.1 1,465.9 1,547.8 1,478.8 1,311.1
Jalisco 36.7 37.0 39.8 35.4 31.8 28.4 2,657.1 2,766.7 3,051.0 2,780.2 2,560.6 2,337.6
México 43.6 42.9 45.3 49.6 47.9 42.7 6,578.2 6,712.1 7,328.7 8,269.9 8,230.2 7,546.5
Michoacán 55.5 54.7 54.4 59.2 55.3 46.0 2,411.2 2,424.8 2,447.7 2,708.6 2,565.9 2,161.9
POBREZA Y CONSUMO DE ENERGÍA

Morelos 48.8 43.2 45.5 52.3 49.5 50.8 857.6 782.2 843.5 993.7 965.9 1,013.3
Nayarit 41.7 41.4 47.6 40.5 37.5 34.8 444.1 461.2 553.5 488.8 470.1 451.0
Nuevo León 21.4 21.0 23.2 20.4 14.2 14.5 976.3 994.4 1,132.9 1,022.7 737.8 773.0
Oaxaca 61.8 67.0 61.9 66.8 70.4 66.4 2,354.4 2,596.3 2,434.6 2,662.7 2,847.3 2,714.7
Puebla 64.6 61.5 64.5 64.5 59.4 58.9 3,705.6 3,616.3 3,878.1 3,958.8 3,728.2 3,763.7
Querétaro 35.2 41.4 36.9 34.2 31.1 27.6 629.1 767.0 707.4 675.7 635.7 579.2
181
182

Cuadro 1
Continuación

Pobreza
Entidad Porcentaje Miles de personas
2008 2010 2012 2014 2016 2018 2008 2010 2012 2014 2016 2018
Quintana Roo 33.7 34.6 38.8 35.9 28.8 27.6 428.1 471.7 563.3 553.0 471.0 474.8
San Luis Potosı́ 50.9 52.4 50.5 49.1 45.5 43.4 1,304.4 1,375.3 1,354.2 1,338.1 1,267.7 1,229.0
Sinaloa 32.4 36.7 36.3 39.4 30.8 30.9 905.6 1,048.6 1,055.6 1,167.1 929.7 946.9
Sonora 27.1 33.1 29.1 29.4 27.9 28.2 716.9 905.2 821.3 852.1 831.4 863.0
Tabasco 53.8 57.1 49.7 49.6 50.9 53.6 1,188.0 1,291.6 1,149.4 1,169.8 1,228.1 1,320.2
Tamaulipas 33.8 39.0 38.4 37.9 32.2 35.1 1,097.7 1,301.7 1,315.6 1,330.7 1,156.2 1,287.9
Tlaxcala 59.6 60.3 57.9 58.9 53.9 48.4 687.7 719.0 711.9 745.1 701.8 645.8
Veracruz 51.2 57.6 52.6 58.0 62.2 61.8 3,879.0 4,448.0 4,141.8 4,634.2 5,049.5 5,088.6
Yucatán 47.0 48.3 48.9 45.9 41.9 40.8 907.0 958.5 996.9 957.9 901.9 900.5
Zacatecas 50.1 60.2 54.2 52.3 49.0 46.8 742.2 911.5 835.5 819.8 780.3 755.2
Total 44.4 46.1 45.5 46.2 43.6 41.9 49,489.5 52,813.0 53,349.9 55,341.6 53,418.2 52,425.9
MARROQUÍN ARREOLA Y RÍOS BOLÍVAR

Fuente: INEGI.
POBREZA Y CONSUMO DE ENERGÍA 183
184 MARROQUÍN ARREOLA Y RÍOS BOLÍVAR
POBREZA Y CONSUMO DE ENERGÍA 185

con i = 1, . . . N ; t = 1, . . . T . Además, i se refiere al individuo o a la


unidad de estudio (corte transversal), t a la dimensión en el tiempo,
–it es un vector de interceptos de n parámetros, — es un vector de K
parámetros y Xit es la i-ésima observación al momento t para las K va-
riables explicativas. En este caso, la muestra total de las observaciones
en el modelo vendrı́a dado por N ◊ T .
Es usual interpretar los modelos de datos de panel a través de
sus componentes de errores. El término de error Uit incluido en la
ecuación (1), puede descomponerse de la siguiente manera:
Uit = ui + ‡t + Áit , (2)
donde ui representa los efectos no observables que difieren entre las
unidades de estudio, pero no en el tiempo, por ejemplo, ‡t se le identi-
fica con efectos no cuantificables que varı́an en el tiempo, pero no entre
las unidades de estudio y Áit se refiere al término de error puramente
aleatorio.
Existen dos clases de estimación con datos de panel: modelos
de efectos fijos y modelos de efectos aleatorios.

Modelo de efectos fijos

Este modelo considera que existe un término constante diferente para


cada individuo, y supone que los efectos individuales son independien-
tes entre sı́, por lo cual, las variables explicativas afectan por igual a las
unidades de corte transversal y que éstas se diferencian por caracterı́sti-
cas propias de cada una de ellas, medidas por medio del intercepto. Es
por ello que los N interceptos se asocian con variables dummy con
coeficientes especı́ficos para cada unidad, los cuales se deben estimar.
186 MARROQUÍN ARREOLA Y RÍOS BOLÍVAR

Para la i-ésima unidad de corte transversal, la relación es la siguiente:

Yi = i–i + —Xi + ui , (3)


donde el subı́ndice i representa un vector columna de unos. Debe ha-
cerse notar que en este modelo se presenta una pérdida importante de
grados de libertad.

Modelo de efectos aleatorios

A diferencia del modelo de efectos fijos, el modelo de efectos aleatorios


considera que los efectos individuales no son independientes entre sı́,
sino que están distribuidos aleatoriamente alrededor de un valor dado.
Una práctica común en el análisis de regresión es asumir que el gran
número de factores que afecta el valor de la variable dependiente pero
que no han sido incluidas explı́citamente como variables independien-
tes del modelo, pueden resumirse apropiadamente en la perturbación
aleatoria. Ası́, con este modelo se considera que tanto el impacto de las
variables explicativas como las caracterı́sticas propias de cada banco
son diferentes. El modelo se expresa algebraicamente de la siguiente
forma:
Yit = (– + ui ) + — Õ Xit + Áit , (4)
donde ui representa la perturbación aleatoria que permitirı́a distinguir
el efecto de cada individuo en el panel. Para efectos de su estimación
se agrupan los componentes estocásticos, y se obtiene la siguiente re-
lación:
Yit = – + — Õ Xit + Uit , (5)
POBREZA Y CONSUMO DE ENERGÍA 187

donde Uit = ‡it + ui + Áit se convierte en el nuevo término de la per-


turbación, U no es homocedástico, donde ‡it , ui , Áit corresponden al
error asociado con las series de tiempo (‡it ), a la perturbación de corte
transversal (ui ) y el efecto combinado de ambas Áit .
En otras palabras, se ha optado por realizar la técnica de mı́ni-
mos cuadrados ordinarios (MCO), modelo de efectos fijos (MEF), y mo-
delo de efectos aleatorios (MEA) para el análisis. En relación con el
modelo MCO es restringido, por lo cual, se puede utilizar una prueba
F restrictiva para evaluar si se acepta o rechaza la hipótesis nula. Si
se acepta la H0 , entonces todos los coeficientes individuales son cero,
por lo cual, se optarı́a por el MCO.
En el caso del estimador MEF, los factores no observables se
asumieron fijos a través del tiempo, pero variables entre grupos. Ası́,
se definió que estos factores estarı́an correlacionados con las variables
explicativas del modelo. En el estimador MEA, asumimos un modelo
donde los factores no observables son tratados como aleatorios y no se
correlacionan con las variables explicativas incluidas en el modelo.
El modelo desarrollado aquı́ se basa en el estudio de Okwanya y
Abah (2018) que valúan el impacto del consumo de energı́a, el stock de
capital, el PIB y la estabilidad polı́tica en el nivel de pobreza, a través
del modelo de datos panel como el que se especifica a continuación:

LN P OVit = ‡i + “t + –t LN EN Cit + –2 LN GDPit


(6)
+ –3 LN KST Kit + –4 P OLit + Áit ,
donde ‡i y “t son los efectos fijos especı́ficos del paı́s y las tendencias
deterministas, respectivamente; LN GDP es el logaritmo del PIB per
cápita; LN EN C es el logaritmo del consumo per cápita de energı́a;
188 MARROQUÍN ARREOLA Y RÍOS BOLÍVAR

LN P OV de nivel de pobreza; LN KST K es el logaritmo del stock de


capital y P OL es el logaritmo de estabilidad polı́tica. El análisis de
datos de panel de esta naturaleza proporciona más información y un
alto grado de libertad que los datos de sección transversal o los datos
de series de tiempo.
Baltagi y Pesaran (2007) mencionan que los desarrollos en el
análisis de datos de panel han alentado la prueba preliminar para la
dependencia de la sección transversal y la homogeneidad de las varia-
bles. Esto es necesario según Banerjee (2011) porque la turbulencia
en un paı́s puede transmitirse fácilmente a otros paı́ses a través del
comercio internacional o la integración regional.
Las variables que se utilizan en la presente investigación son la
pobreza, representada por el número de personas en situación de po-
breza, de acuerdo con la definición del Consejo Nacional de Evaluación
de la Polı́tica de Desarrollo Social (CONEVAL), obtenido de las bases
de datos de dicha institución. Los datos del consumo de energı́a se
obtuvieron del Sistema de Información Energética de la Secretarı́a de
Energı́a. El producto interno bruto per cápita y el nivel de inversión
se obtuvieron de las estadı́sticas del Instituto Nacional de Estadı́stica
y Geografı́a. Respecto al nivel de empleo, se obtuvo de las bases de
datos de la Secretarı́a del Trabajo y Previsión Social.

Resultados de la estimación econométrica

Para la estimación del modelo se toma como referencia la ecuación (6)


de la sección anterior. El modelo relaciona el nivel de pobreza con el
consumo de energı́a, el ingreso per cápita, el stock de capital y nivel
POBREZA Y CONSUMO DE ENERGÍA 189

de empleo por entidad federativa en México. El periodo de estudio


en el modelo comprende de 2008 a 2016, dado que en ese lapso se
pueden tener datos homogéneos para las variables utilizadas. Todas
las variables están expresadas en logaritmos. El modelo econométrico
para estimar es el siguiente:

pobzait = ‡i + –1 ceit + –2 pibperit + –3 stockit + –4 emp + Áit , (7)

donde pobza son las personas en situación de pobreza en la entidad i


en el tiempo t, ce es el consumo de energı́a de la entidad i en el tiempo
t, pibper es el PIB per cápita de la entidad i en el tiempo t, stock es el
nivel de inversión de la entidad i en el tiempo t y emp es el nivel de
empleo de la entidad i en el tiempo t. Los resultados de la estimación
del modelo se muestran en los cuadros 2 y 3.
En el cuadro 2 se muestran los resultados de la estimación del
modelo. En él se observan tres tipos: el modelo de datos agrupados o
mı́nimos cuadrados ordinarios (MCO), el modelo de efectos fijos (MEF) y
el modelo de efectos aleatorios (MEA). Asimismo, las pruebas estadı́sti-
cas a las que se somete, como la prueba F restrictiva que compara al
modelo de MEF con MCO, donde la probabilidad de su estadı́stico mues-
tra una probabilidad de (0.0000) que es menor a 0.05, la cual indica
que se prefiere al MEF y no al MCO. También se muestra la prueba LM
que compara al MEA con MCO, el estadı́stico de la prueba muestra una
probabilidad de (0.0000) que es menor a 0.05, la cual indica que se
prefiere MEA en lugar de MCO. También se muestra la prueba Hausman
que compara al MEF con MEA y el estadı́stico muestra una probabilidad
de (0.0000), menor a 0.05, la cual indica que se prefiere MEF y no MEA,
por lo que el mejor modelo de los tres es el de MEF.
190 MARROQUÍN ARREOLA Y RÍOS BOLÍVAR

Cuadro 2
Resultados de la estimación del modelo

Variables explicativas MCO MEF MEA

Constante 11.4846) 13.1575) 10.5782)


(0.0057) (0.0010) (0.0038)
ce 0.0452) 0.0024) 0.0031)
(0.0048) (0.0028) (0.0039)
pibper -2.4504) -3.8555) -3.2477)
(0.0000) (0.0000) (0.0000)
emp 0.9877) 0.8513) 0.7960)
(0.0034) (0.0002) (0.0004)
F (p-value) (0.0000)
LN (p-value) (0.0000)
Hausman (p-value) (0.0000)
R2 0.3244 0.4545 0.3587
Observaciones 1600000) 1600000) 1600000)
Fuente: elaboración propia.

Los coeficientes de las variables indican lo siguiente. Respecto a


la variable eje que es el consumo de energı́a (ce), el resultado muestra
un valor de 0.00243, con una probabilidad menor a 0.05 que indica una
relación positiva y estadı́sticamente significativa; esta relación positiva
indica que conforme aumenta el consumo de energı́a también tiende
aumentar la pobreza. Este resultado es coherente con los hallazgos
de Arellano y Chapa (2017) quienes encuentran que, si el precio de
la electricidad aumenta, los consumidores pierden poder adquisitivo,
su ingreso disponible real se reduce vı́a el aumento del nivel de pre-
cios y la posible baja de la actividad económica. Por su parte, el PIB
per cápita (pibper) y el nivel de inversión (stock) arrojan una rela-
POBREZA Y CONSUMO DE ENERGÍA 191

ción negativa de -3.85545 y -2.14577 con probabilidades de (0.0000) y


(0.0002) que son estadı́sticamente significativas. El empleo arroja un
coeficiente de 0.851253, un nivel de probabilidad de (0.0002) y también
es estadı́sticamente significativo; esa relación positiva muestra que con-
forme aumenta el empleo tiende a aumentar la pobreza, lo cual parece
contradictorio con la teorı́a económica; sin embargo, podrı́a entenderse
que los empleos son precarios y mal pagados sin adecuadas prestacio-
nes, lo cual se traduce en ingresos insuficientes para poder superar los
umbrales de pobreza. En el cuadro 3 se muestran los resultados por
entidad del coeficiente de efecto fijo del consumo de energı́a, congruen-
tes con el argumento anterior.

Conclusiones

El objetivo de este documento fue analizar la relación entre los niveles


de pobreza y el consumo de energı́a por entidad federativa en Méxi-
co. Para lo cual, se establecieron los fundamentos teóricos, se revisó
literatura que aborda estudios sobre pobreza y consumo de energı́a,
se realizó un análisis descriptivo de las variables utilizadas y se uti-
lizó un modelo de datos panel donde se prueba el efecto que tiene en
la pobreza el consumo de energı́a, utilizando datos de las 32 entida-
des federativas de la República Mexicana. Los resultados del modelo
muestran que el consumo de energı́a afecta negativamente los niveles
de pobreza, pues del modelo se obtiene una relación directa positiva
entre estas variables, lo cual indica que conforme aumenta el consumo
de energı́a también lo hace la pobreza. Por su parte, las variables de
PIB per cápita y nivel de inversión muestran una relación negativa que
192 MARROQUÍN ARREOLA Y RÍOS BOLÍVAR

indica que el aumento de dichas variables, contribuye a reducir los ni-


veles de pobreza. Sin embargo, la variable de empleo que arroja una
relación directa positiva, revela que si aumenta el empleo también lo
hace la pobreza, esto indica que los ingresos por empleo no están siendo
suficientes para contribuir a reducir los niveles de pobreza, esto se jus-
tifica dado que en los últimos años se ha venido dando la precarización
del trabajo.

Cuadro 3
Resultados del efecto fijo por entidad federativa

Coeficiente ce Coeficiente ce
AGS–C 0.516802 MOR–C 0.141211
BCA–C 0.266050 NAY–C 0.004007
BCS–C 0.399494 NLE–C 0.497171
CAM–C 0.884448 OAX–C 0.592218
COAH–C 0.391566 PUE–C 0.487187
COL–C 0.284019 QUE–C 0.192479
CHI–C 0.736645 QRO–C 0.770530
CHI–C 0.363113 SLP–C 0.251115
CDM–C 0.746213 SIN–C 0.106502
DUR–C 0.172691 SON–C 0.240488
GUA–C 0.279144 TAB–C 0.317049
GUE–C 0.363951 TAM–C 0.204831
HID–C 0.307553 TLA–C 0.240247
JAL–C 0.083905 VER–C 0.541868
MEX–C 0.470245 YUC–C 0.209525
MIC–C 0.528376 ZAC–C 0.277161
Fuente: elaboración propia.
POBREZA Y CONSUMO DE ENERGÍA 193

La relación entre la energı́a y la pobreza sirve como base para


discutir opciones para mejorar la asequibilidad y el acceso de las pobla-
ciones pobres a la energı́a para detener el cı́rculo vicioso de la pobreza
energética. Como mencionan Garcı́a y Graizbord (2016), aproximada-
mente 37% de los hogares mexicanos están en pobreza energética, con
marcadas diferencias en los niveles de privación de cada uno de los
bienes económicos. El análisis de la geografı́a de la pobreza energética
evidencia que existen diferencias espaciales y regionales importantes,
las cuales están vinculadas con los niveles de rezago social de la po-
blación. Desarrollar nuevas polı́ticas en ese campo es particularmente
importante en el contexto del rápido crecimiento de la población. Si se
espera que el crecimiento económico sea alto en las próximas décadas,
no se espera que se reduzca la cantidad de personas sin acceso a la
electricidad. Según la Agencia Internacional de Energı́a, este número
aumentará en un 10% entre 2019 y 2030. Por ello, se deben considerar
varias opciones para mejorar el acceso y la asequibilidad de la energı́a.
Si bien las polı́ticas públicas son fundamentales para orientar la
acción hacia los desafı́os de los consumidores vulnerables y la pobreza
energética, es necesario desarrollar una acción efectiva. Es evidente
que se requiere una variedad de medidas de polı́ticas públicas para
enfrentar estos desafı́os, adaptados a las circunstancias nacionales, el
alcance de la liberalización del mercado y las caracterı́sticas fı́sicas de
la energı́a en los hogares.
Para lograr una fuerte participación en los mercados energéticos,
es fundamental proporcionar información adecuada a los consumidores
vulnerables. La sensibilización sobre cómo aumentar la asequibilidad
de los servicios energéticos también es importante, ası́ como las cam-
pañas, para un mayor reconocimiento y comprensión de los problemas
194 MARROQUÍN ARREOLA Y RÍOS BOLÍVAR

de pobreza energética. Un desarrollo potencialmente importante es el


despliegue de medidores inteligentes en todas las entidades federati-
vas. Esto, sujeto a la protección de datos, ofrece la oportunidad para
que los consumidores administren mejor su consumo, y a las empresas
de energı́a para identificar consumidores vulnerables. A medida que
la medición inteligente se convierta más en la norma, será importan-
te compartir el aprendizaje sobre cómo esta tecnologı́a puede ayudar a
proteger al consumidor y mejorar la asequibilidad del uso de la energı́a.
Existe gran consenso sobre cómo la falta de acceso a las fuentes
de energı́a modernas tiene importantes efectos en la pobreza, y que los
hogares que carecen de acceso a la energı́a pueden quedar atrapados en
un cı́rculo vicioso de pobreza energética. Sin embargo, en la práctica,
lograr el acceso universal parece una tarea difı́cil que requiere grandes
inversiones, especialmente para garantizar el acceso a la electricidad.
Ası́, en áreas rurales remotas donde la conexión a la red es inexistente,
las tecnologı́as renovables fotovoltaicas podrı́an ofrecer soluciones para
brindar servicios energéticos, aunque la energı́a eólica también podrı́a
ser una opción. En este marco, las polı́ticas que promueven la adop-
ción de tecnologı́as limpias podrı́an considerarse como los principales
componentes de la agenda de reducción de la pobreza energética.
Llevar energı́a moderna a partes de la población (especialmen-
te a los hogares más pobres en áreas remotas) requerirá inversiones
que son desproporcionadamente altas en comparación con los benefi-
cios económicos que generarı́a esta inversión. En las próximas décadas,
una proporción significativa del mercado potencial de energı́a existirá
sólo si el acceso a la energı́a está subsidiado, o si ciertos equipos se
proporcionan de forma gratuita. Será necesario desarrollar polı́ticas
especı́ficas para garantizar el acceso de las poblaciones más pobres.
POBREZA Y CONSUMO DE ENERGÍA 195

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CAPÍTULO 7

Análisis de la demanda y el efecto de las reformas


estructurales en la industria de gas natural en
México en el periodo 1995≠2020

Ignacio Marcelino López Sandoval


Sergio Domı́nguez Reyna

1. Introducción

E n los últimos 25 años, en un contexto de liberalización económica


y de intensos cambios tecnológicos, una gran cantidad de paı́ses
han experimentado profundas transformaciones estructurales en sus
economı́as. Industrias que eran por excelencia monopolios naturales,
operados por empresas del Estado, se han transformado en industrias
competitivas en manos de la iniciativa privada. Las reformas estruc-
turales emprendidas en el sector de energı́a han sido los principales
objetivos de reestructuración industrial y desregulación económica con
la finalidad de aumentar la competitividad de los paı́ses a escala inter-
nacional.
200 LÓPEZ SANDOVAL Y DOMÍNGUEZ REYNA

Una de las reformas en la industria del gas natural, que permi-


tió el marco de desarrollo de la industria, fue la de 1995, que planteó
la apertura total al sector privado en la distribución, transporte y al-
macenamiento de gas natural; eliminando el monopolio de Pemex en
estas actividades. El resultado fue una combinación de estructuras mo-
nopólicas en la producción y actividades potencialmente competitivas
en el transporte y distribución.
En los años posteriores, los cambios regulatorios se enfocaron
en mejorar el esquema de comercialización a través de los precios de
Venta de Primera Mano (VPM) que se ofrecı́an al interior del paı́s, con-
siderando la capacidad de abastecimiento y la demanda solicitada en
cada región. Fue ası́ como el Ejecutivo Federal estableció que en el 2005
se experimentarı́a una disminución en los aranceles en la importación
de gas natural y se fijarı́a un arancel exento a las importaciones de gas
licuado de petróleo, medida en respuesta a la necesidad de promover
la competitividad comercial del paı́s en materia energética.
En el periodo 2006-2012, no se realizaron cambios estructurales
en el sector. Pero, los cambios regulatorios permitieron que la Comisión
Reguladora de Energı́a (CRE) continuara el proceso de análisis y ade-
cuación de diversos instrumentos de regulación aplicables a las VPM,
a efecto de establecer una regulación congruente con las condiciones
dinámicas del mercado. El Decreto de Reformas a la Ley de la CRE,
publicado en noviembre de 2008 en el Diario Oficial de la Federación
(DOF), amplió las atribuciones en lo relativo a la regulación económica
del sector hidrocarburos. Durante 2009 la CRE desarrolló un proyecto
de adecuaciones al Reglamento de Gas Natural para actualizar dicho
instrumento regulatorio a las condiciones y caracterı́sticas de la indus-
tria del gas natural, dado que este reglamento operaba desde 1995.
ANÁLISIS DE LA DEMANDA Y EL EFECTOS DE LAS REFORMAS 201

En el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto, se ubicó el


segundo periodo de grandes reformas estructurales en el sector del gas
natural. En la Reforma Energética de 2013 se realizaron modificaciones
a los artı́culos 25, 27 y 28 de la Constitución Polı́tica para acelerar el
crecimiento y eliminar barreras tecnológicas y financieras que detenı́an
el desarrollo del sector. Con los cambios en el artı́culo 28 Constitucio-
nal se eliminó la petroquı́mica básica como una actividad reservada al
Estado, y con dicha modificación se abrió la posibilidad de que tanto
Pemex como particulares pudieran participar en actividades de proce-
samiento de gas natural; se creó el Centro Nacional de Control de Gas
Natural (CENAGAS), un organismo público descentralizado encargado
de administrar, coordinar y gestionar de forma eficiente la red de duc-
tos y el almacenamiento de gas natural en el paı́s. La CRE también re-
forzó sus facultades para otorgar los permisos para el almacenamiento,
transporte y distribución de gas natural, y garantizar el acceso abierto
y en igualdad de circunstancias a la utilización de la infraestructura
de transporte por ductos y almacenamiento de hidrocarburos y de sus
derivados. De igual forma, sus atribuciones le permitirı́an emitir la re-
gulación de las Ventas de Primera Mano del gas natural en tanto no
existiera competencia efectiva.
El gas natural es considerado en nuestros dı́as como una de
las principales fuentes de energı́a internacional, registrando tasas de
crecimiento en el consumo superiores a las del petróleo. Se prevé que
el número de habitantes del planeta aumentará en mil millones para
2030, por lo que el gas natural es una de las pocas fuentes de energı́a
que puede satisfacer la creciente demanda y reducir al mismo tiempo
las emisiones de la generación de electricidad, la industria, el entorno
construido y el transporte (Royal Dutch Shell, 2015).
202 LÓPEZ SANDOVAL Y DOMÍNGUEZ REYNA

El objetivo de este trabajo es analizar el impacto de los cam-


bios estructurales sobre la demanda y la estructura de mercado de
gas natural mediante un análisis de los posibles efectos en la deman-
da nacional en función de las elasticidades. En el primer apartado se
contempla una descripción de la industria y mercado de gas natural
con el fin de determinar algunas de las variables más importantes que
influyen en la demanda de gas natural; variables utilizadas en el diseño
del modelo econométrico para obtener la función de demanda. En el
segundo apartado se realiza una descripción de los principales cambios
en el sector energético establecidos en las reformas estructurales que
sucedieron en el periodo bajo análisis, mencionando los principales ob-
jetivos para el sector del gas natural en dichas reformas. En el tercer
apartado, con base en el planteamiento de un modelo teórico, se estima
la función de demanda y la elasticidad precio de la demanda, ingreso y
cruzada a nivel nacional. En este apartado se establecen los elementos
econométricos y estadı́sticos necesarios para establecer si los cambios
estructurales fueron significativos en la demanda de gas natural. Tam-
bién, se presenta una revisión de estudios empı́ricos sobre elasticidades
de la demanda en el sector de energı́a y en la industria del gas natural,
con la finalidad de tener un patrón de referencia teórica, metodológica
y de resultados.

Descripción del mercado de gas natural en México, 1990-2020

El gas natural es una mezcla de hidrocarburos simples que existe en


estado gaseoso a condiciones normales de presión y temperatura. El
gas natural comercial está compuesto en un 95% o más de metano
y el 5% restante lo conforman una mezcla de etano, propano y otros
ANÁLISIS DE LA DEMANDA Y EL EFECTOS DE LAS REFORMAS 203

componentes más pesados. Al momento de su extracción, el gas natural


contiene impurezas como agua, ácido sulfhı́drico, dióxido de carbono
y nitrógeno que tienen que ser removidas previo a su transporte y
comercialización.
En México la calidad del gas natural está establecida formal-
mente en la Norma Oficial Mexicana NOM-001-SECRE-2010, emitida de
manera conjunta por la Secretarı́a de Energı́a y la Comisión Regula-
dora de Energı́a, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 4
de marzo de 2010.
El gas natural se encuentra generalmente en depósitos sub-
terráneos profundos formados por roca porosa o en los domos de los
depósitos naturales de petróleo. Dependiendo de su origen, el gas na-
tural se clasifica en dos tipos:
Gas asociado: Es el gas que se extrae junto con el petróleo y con-
tiene grandes cantidades de hidrocarburos que son susceptibles
de licuarse como etano, propano, butano y naftas. Estos hidro-
carburos se separan del gas natural mediante un proceso que se
lleva a cabo en las plantas criogénicas o en las plantas de absor-
ción y separados.
Gas no asociado: Es el que se encuentra en depósitos que con-
tienen únicamente este combustible. También se le conoce como
gas seco de campos.
A finales del año 2018, la producción de gas natural asociado
fue de 3,804.77 millones de pies cúbicos diarios (mmpcd), mientras que
la producción de gas natural no asociado alcanzó los 1,042.11 mmpcd.
El gas natural se transporta en ductos de acero de diámetros variables
a grandes distancias, accionado por las estaciones de compresión que
para ese fin se instalan a lo largo del recorrido.
204 LÓPEZ SANDOVAL Y DOMÍNGUEZ REYNA

Los ductos que transportan el gas natural son diseñados y cons-


truidos bajo las más estrictas especificaciones técnicas y se someten a
programas de mantenimiento preventivo que reducen la posibilidad de
accidentes. Los gasoductos se operan a presiones mucho menores que
las presiones máximas que son capaces de soportar de acuerdo con su
diseño mecánico y, en áreas con grandes concentraciones de población,
se operan a menos de la mitad de sus presiones de diseño.
No obstante, se debe aclarar que el gas natural no es un bien
durable, es decir, un bien que pueda ser disfrutado repetidamente a
lo largo del tiempo o que pueda ser almacenado para usos futuros.1
El consumo de gas, al menos en el sector doméstico y residencial, está
relacionado y controlado por la cantidad y el tipo de aparatos de gas.
Una vez que un aparato de gas es instalado, hay poca o ninguna susti-
tución entre diferentes tipos de combustibles. Una de las caracterı́sticas
más importantes del gas natural, es el hecho de que existen sustitutos2
para casi todos sus usos técnicamente posibles.
Los factores más importantes que han influido en los cambios en
la estructura de la demanda de energı́a han sido los cambios tecnológi-
cos, los drásticos cambios del precio del petróleo de los años 70 y los
cambios en la estructura del gasto familiar, modificando especialmente
el sector manufacturero mediante una sustitución de carbón y petróleo
por gas natural (Miyata, 1987).
Los cambios de combustible por factores tecnológicos han in-
volucrado costos de inversión y de oportunidad que se reflejan en la

1
Almacenamiento para futuros usos, se refiere a periodos de tiempo de largo plazo como
en los bienes durables (Balestra y Nerlove, 1996).
2
Sustitutos en el periodo de planeación.
ANÁLISIS DE LA DEMANDA Y EL EFECTOS DE LAS REFORMAS 205

necesidad de construir infraestructura básica como ductos de abasto y


distribución de gas natural hacia las plantas. Esta es la principal des-
ventaja del gas, que se relaciona con enormes inversiones requeridas
para transportar y conducir este recurso energético.
A raı́z de la Reforma Energética del 2014, se estableció un pro-
grama de desarrollo de gasoductos, con el objeto de cubrir la mayor
parte de las zonas generadoras de energı́a de gas natural y de las regio-
nes manufactureras del paı́s, ya que el transporte por gasoducto es la
manera más eficiente de conducir este combustible a gran escala (Se-
cretarı́a de Energı́a, 2018).

Demanda, oferta y precios del gas natural en México

En el periodo 1998-2018, la demanda nacional de gas natural se in-


crementó 121%, pasando de 3,617.1 mmpcd a 7,977.35 mmpcd, el au-
mento en el consumo de este energético se atribuyó principalmente al
sector eléctrico asociado al cambio tecnológico que ha privilegiado la
generación de electricidad mediante las plantas de ciclo combinado.
La estructura de la demanda nacional de gas natural se compone
de cuatro sectores consumidores:
1. El sector eléctrico, integrado por el consumo en plantas de gene-
ración eléctrica, propiedad de la Comisión Federal de Electricidad
(CFE).
2. El sector petrolero, representado por el consumo de Pemex como
empresas productivas del estado, subdividido en tres segmentos.
3. El sector industrial, integrado principalmente por empresas ma-
nufactureras y extractivas como la minerı́a, siderurgia, quı́mica,
etcétera.
206 LÓPEZ SANDOVAL Y DOMÍNGUEZ REYNA

4. Sector residencial, comercial y autotransporte, que comprende el


consumo de los hogares, de empresas comerciales y vehı́culos.

En la última década, el sector industrial ha aumentado el con-


sumo de gas natural en 54.2%, debido a las ventajas competitivas que
este energético tiene frente a otros combustibles como el combustóleo,
diésel y carbón, mientras que el sector petrolero ha mantenido una de-
manda con poca variación y presentó una disminución de 5.3% en los
últimos diez años.
Los sectores residenciales, servicios y autotransporte son los de
menor consumo. El incremento en éstos se asocia al acceso y al desarro-
llo de la infraestructura de transporte del combustible. El crecimiento
ANÁLISIS DE LA DEMANDA Y EL EFECTOS DE LAS REFORMAS 207

del sector residencial ha sido de 2%, en el sector servicios de 44.6%,


mientras que en el sector de autotransporte ha duplicado la demanda
en la última década, pasando de 1.9 mmpcd a 5.6 mmpcd.
En 2010 México registró su producción máxima de gas natural
con 5,003 mmpcd.3 Durante los últimos veinte años ha predominado
la producción de gas asociado al crudo. Si bien la producción de crudo
comenzó a disminuir a partir de 2005, se observó un aumento sustancial
de la relación gas/aceite, atribuible a yacimientos de gas asociado. En
el periodo 2006-2012 los descubrimientos de nuevos campos aportaron
muy poco a la expansión y a las reservas probadas de gas natural. Esta
situación se volvió preocupante, debido al rápido agotamiento de las
reservas probadas de gas no-asociado y de la posible declinación del
volumen producido, que se estima de alrededor del 11%.
Esta caı́da en la producción es consecuencia de una disminu-
ción en la extracción de gas no asociado, principalmente en las cuencas
de Veracruz a partir del 2007 y de Burgos en 2009, situación que se
mantiene hasta ahora. En la Región Sur se requerirá un esfuerzo exi-
toso para sostener el volumen de extracción. Con respecto a la Región
Marina Noreste, es complicado establecer un pronóstico de incremento
en la producción, ante las fluctuaciones erráticas en los últimos ocho
años en el complejo Cantarell. La Región Marina Suroeste aumentará
la producción si la extracción en el Litoral de Tabasco logra compensar
la disminución previsible en el activo Abkatún-Pol-Chuc.
En los últimos años, la relativa estabilidad de esta región puede
atribuirse a la expansión de los campos May, Sinán, Bolontikú e Ixtal.
Todos ellos han alcanzado, o están por alcanzar, sus niveles máximos

3
Cifra que considera sólo gas hidrocarburo, sin incluir nitrógeno y CO2 .
208 LÓPEZ SANDOVAL Y DOMÍNGUEZ REYNA

de producción. Por otra parte, los pronósticos de producción de gas de


Chicontepec para este periodo son poco confiables. Ası́, en el mediano
plazo, la producción de gas no asociado tendrá que ser compensada con
mayor producción del Litoral de Tabasco y de Chicontepec (Lajous,
2012).

En las últimas dos administraciones, la estrategia energética


planteada por la Secretarı́a de Energı́a señala que para revertir la caı́da
en la producción de gas natural, se deberı́a buscar nuevas extraccio-
nes en campos aún no descubiertos, ubicados en aguas profundas y en
yacimientos de gas no-convencional. Esta situación desafortunada, ha
convertido a México en un importador neto de gas natural, situación
ANÁLISIS DE LA DEMANDA Y EL EFECTOS DE LAS REFORMAS 209

que difı́cilmente se modificará en los próximos años. La demanda sigue


creciendo a un ritmo mayor que la producción interna y el diferen-
cial continúa ampliándose. Las importaciones netas de gas natural se
mantendrán con una tasa de crecimiento anual de alrededor de 18%
durante los próximos años.
Con relación a los precios, a diferencia del petróleo, no existe un
mercado mundial que determine el precio del gas natural; la principal
razón es que los mercados están regionalizados debido a las distancias
geográficas y a los altos costos de transporte. Esta regionalización ha
respondido al proceso de globalización de la economı́a mundial.
Los precios del gas natural se caracterizan por registrar un com-
portamiento estacional, precios altos en invierno y bajos en verano.
Esta estacionalidad en el ámbito mundial ha fomentado la utilización
de los mercados financieros –mediante contratos de cobertura– para
reducir los riesgos derivados de las fluctuaciones.
En Estados Unidos y Canadá, la competencia del mercado de-
termina los precios del gas, por lo que los cambios de corto plazo entre
la oferta y la demanda se reflejan de manera rápida.
Asimismo, otro factor importante que interviene en los precios
del gas natural es el precio de combustibles alternos, como el carbón
y el combustóleo; en algunos casos el carbón constituye un piso, y el
combustóleo un techo, éste último puede frenar la tendencia del alza del
precio del gas natural debido a la sustitución entre ambos combustibles
a corto plazo.
Para el caso de México, desde 1995 y hasta junio de 2017, el es-
tablecimiento del precio del gas natural se realizaba bajo un esquema
administrado, es decir, la polı́tica de precios de dichos bienes obedecı́a
más a criterios de ingresos del sector público que a razones de com-
210 LÓPEZ SANDOVAL Y DOMÍNGUEZ REYNA

petitividad en los mercados nacional e internacional. Durante dicho


periodo es posible identificar cambios significativos.
De 1995 a 2009, el precio máximo del gas natural objeto de las
ventas de primera mano eran fijados conforme a lo establecido en las
directivas expedidas por la CRE. La metodologı́a para su cálculo debı́a
reflejar los costos de oportunidad y condiciones de competitividad del
gas respecto al mercado internacional y al lugar donde se realizará la
venta. Es ası́ como el precio al público del Gas Natural se calculaba
mensualmente para cada una de las zonas de transporte definidas por
la CRE, integrando los siguientes conceptos: i) El precio de referencia
(como gas combustible); ii) La tarifa de transporte de la zona donde se
localiza el cliente; iii) El costo del servicio de acuerdo al tipo de contrato
firmado con Pemex Gas-Petroquı́mica Básica; y iv) El Impuesto al
Valor Agregado (IVA).
El precio de referencia era el concepto más importante en la
determinación del costo al público. Los precios de referencia para el
gas natural en México se determinaban con base en el punto de inter-
conexión fronterizos por donde ingresaba el hidrocarburo.
En la Reforma Energética del 2008, de acuerdo con lo señala-
do en el artı́culo 2 de la Ley de la Comisión Reguladora de Energı́a,
ésta tendrı́a por objeto promover el desarrollo eficiente de diferentes
actividades del sector energético del paı́s, entre ellas, las Ventas de
Primera Mano (VPM) del gas, del combustóleo y de los petroquı́micos
básicos. Por VPM se entendı́a la primera enajenación que Petróleos Me-
xicanos y sus subsidiarios realizaban en territorio nacional a un tercero
(Secretarı́a de Energı́a, 2018).
A partir de agosto de 2009 se comenzó a aplicar la “Directiva
sobre la determinación de los precios máximos de gas natural objeto de
ANÁLISIS DE LA DEMANDA Y EL EFECTOS DE LAS REFORMAS 211

Venta de Primera Mano” (DIR-GAS-001-2009). En general, dicho precio


correspondı́a al ı́ndice Henry Hub ajustado por el diferencial respecto
de las referencias en el sur de Texas y afectado, en su caso, por el
mecanismo de sustitución a que se refiere la propia directiva.
Hasta julio de 2009 estuvo vigente la Directiva sobre la deter-
minación de precios y tarifas para las actividades reguladas en materia
de gas natural (DIR-GAS-001-1996).
Acorde con la Directiva sobre la determinación de tarifas y el
traslado de precios para las actividades reguladas en materia de gas
natural (DIR-GAS-001-2007), se estructuraron los precios al público que
ofrecı́an los distribuidores en cada uno de los sectores de consumo. En
este sentido, los componentes fueron básicamente el precio máximo de
adquisición (PMA) y las tarifas máximas de distribución.
En estos años, el PMA representó el precio máximo que los dis-
tribuidores podı́an transferir a los usuarios por concepto de adquisición
del gas, como parte del servicio de distribución con comercialización.
Por otro lado, las tarifas máximas para el servicio de distribu-
ción se integraron de los cargos máximos por capacidad y por uso. El
cargo por capacidad tuvo como finalidad recuperar los costos fijos que
formaban parte del requerimiento de ingresos asignado al grupo tari-
fario que correspondı́a y representaba la contraprestación a pagar, por
la capacidad reservada por el usuario en el sistema para satisfacer su
demanda en un periodo determinado, expresada en pesos por unidad.
En tanto, el cargo por uso tuvo el objetivo de permitir la recuperación
de costos variables que formaban parte del requerimiento de ingresos
correspondiente al grupo tarifario respectivo y representaba la contra-
prestación a pagar por el uso del sistema, calculada con base en la
cantidad de gas conducida a cuenta del usuario, expresado en pesos
212 LÓPEZ SANDOVAL Y DOMÍNGUEZ REYNA

por unidad. Considerando estos elementos, en cada zona geográfica de


distribución, las compañı́as distribuidoras aplicaron bajo criterios par-
ticulares, con base en la autorización de la CRE, cargos especı́ficos por
distribución, por tipo de cliente, servicio y rango de consumos.
A partir del 17 de junio de 2017, la CRE suspendió la publicación
del precio máximo de VPM de gas natural y determinó que el precio al
que la Empresa Productiva del Estado Petróleos Mexicanos realizarı́a
VPM de gas natural se determinarı́a mediante condiciones de mercado,
a partir de ello la CRE determinó la conveniencia de generar y publicar
un Índice de Referencia Nacional de Precios de Gas Natural al ma-
yoreo (IPGN), el cual refleja los precios de las transacciones realizadas
libremente por los comercializadores del mercado.
Derivado de lo anterior, el 17 de agosto de 2017 se aprobó por
parte de la CRE, la metodologı́a para calcular cada mes el IPGN, el cual
se construye con el precio promedio de las transacciones en el mercado
mexicano.
Para la publicación de los IPGN, el paı́s se dividió en seis re-
giones que fueron identificadas a partir de los siguientes elementos: los
patrones de oferta, las caracterı́sticas de la infraestructura del mercado
de gas natural, las zonas tarifarias, los flujos SISTRANGAS, los proyec-
tos actuales de interconexión y de transporte, ası́ como los precios y
volúmenes de comercialización en cada entidad federativa.
Los bajos precios del gas natural en Norteamérica, incluidos los
de México que están directamente ligados a los del sur de Texas, y las
expectativas de que se mantendrán bajos por algún tiempo; reflejan el
cambio ocasionado por el aumento en Estados Unidos de la produc-
ción de gas no convencional. En poco tiempo este cambio ha llevado
a Norteamérica de un déficit estructural de gas a una posición más
ANÁLISIS DE LA DEMANDA Y EL EFECTOS DE LAS REFORMAS 213

balanceada y a una perspectiva en la que podrán prevalecer condicio-


nes de oferta excedente. Los bajos precios han aumentado la demanda
de corto plazo, particularmente en los sectores industrial y eléctrico,
a pesar de la débil recuperación económica. También se espera que en
algún momento la demanda de gas para transporte se expanda, al igual
que la demanda de la industria petroquı́mica, que hace uso intensivo
del gas natural y del etano (Lajous, 2012).
214 LÓPEZ SANDOVAL Y DOMÍNGUEZ REYNA

Reformas y regulación de la industria natural de gas,


1990-2020

La reestructuración de la industria de gas natural surgió de la necesidad


de incrementar la producción y los sistemas de transporte y distribu-
ción que tuvieron una drástica caı́da y estancamiento en los años 80
y 90, por las grandes restricciones de capital que enfrentó el programa
de inversión de Pemex.
En 1995 se instrumentaron cambios importantes en el marco
legal y regulatorio de la industria del gas natural. La reforma a la ley
reglamentaria del Artı́culo 27 Constitucional en el Ramo del Petróleo,
redefinió el alcance de la industria petrolera estatal, permitiendo que
los particulares construyeran, operaran y mantuvieran en propiedad
sistemas de transporte, almacenamiento y distribución, dando como
resultado la combinación de una estructura monopólica en la produc-
ción y actividades potencialmente competitivas de transporte y distri-
bución. Para llevar a cabo esta apertura fue necesario crear las reglas
básicas para el funcionamiento de esta industria, y crear las institucio-
nes responsables de su cumplimiento.
El 31 de octubre de 1995 se expidió la Ley de la Comisión Re-
guladora de Energı́a (CRE), que amplió el ámbito de acción y las atri-
buciones de la CRE, las cuales se limitaban a tareas de consulta en la
industria eléctrica. El 8 de noviembre de 1995 se expidió el Reglamen-
to de Gas Natural, que establecı́a los principios básicos de regulación
y marcaba las disposiciones que normaban tanto la participación de
Petróleos Mexicanos como de los particulares en la industria.
A fin de incentivar el desarrollo de la distribución de gas natural
en el paı́s, se determinaron nuevas zonas geográficas de distribución por
ANÁLISIS DE LA DEMANDA Y EL EFECTOS DE LAS REFORMAS 215

la CRE. La regla era que el primer permiso de distribución para una


zona geográfica se otorgarı́a mediante licitación pública, confiriendo
una exclusividad de doce años sobre la construcción del sistema de
distribución y la recepción, conducción y entrega de gas dentro de la
zona geográfica.
De acuerdo con la Ley Reglamentaria del Artı́culo 27 Consti-
tucional, la distribución no era una actividad prioritaria del Estado,
por lo cual el Gobierno decidió desincorporar las empresas distribui-
doras propiedad de PGPB y de CFE, ası́ como los ductos de distribución
propiedad de PGPB, localizados en las zonas geográficas de distribución.
En el transporte de gas natural, además de Pemex, se permitió
participar a empresas privadas quienes, previó permiso, podrı́an cons-
truir, operar y mantener sistemas de transporte. Pemex, a través de su
filial PGPB, participarı́a en la industria del gas natural como un permi-
sionario transportista más, sujeto a regulación, y continuarı́a operando
y manteniendo el sistema nacional de ductos.
En 2014, el cambio derivado de las modificaciones constitucio-
nales trajo consigo la creación de leyes, reglas y normas totalmente
nuevas y la modificación de otras existentes que han permitido impul-
sar a la industria de los hidrocarburos hacia la modernización. Antes
del cambio, las actividades estratégicas del sector estaban reservadas
al Estado por conducto de Pemex, con las modificaciones, en el nuevo
modelo del sector energético se consideró un alto grado de apertura
a la participación privada en todos los segmentos de la cadena de va-
lor, con el objetivo de sentar las bases para el desarrollo de mercados
eficientes y competitivos.
Dentro de las leyes que involucran los cambios estructurales en
el sector del gas natural se encuentra la Ley de Hidrocarburos, que
216 LÓPEZ SANDOVAL Y DOMÍNGUEZ REYNA

tiene por objeto regular las actividades que integran a la cadena de


valor de los hidrocarburos. Se ampliaron las facultades y atribuciones
a diversos organismos reguladores:
La Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) regula de manera
eficiente y confiable la exploración y extracción de hidrocarburos
en México para propiciar la inversión y el crecimiento.
La Secretarı́a de Energı́a tendrı́a la atribución de regular y su-
pervisar, ası́ como otorgar, modificar y revocar los permisos para
las actividades de tratamiento y refinación de petróleo; procesa-
miento de gas natural, ası́ como la exportación e importación de
hidrocarburos y petrolı́feros en términos de la Ley de Comercio
Exterior.
A la Comisión Reguladora de Energı́a se le asigno la regulación
y supervisión, ası́ como el otorgar, modificar y revocar los per-
misos para el transporte y almacenamiento de hidrocarburos; la
distribución de gas natural, regasificación, licuefacción, compre-
sión y descompresión de gas natural; asimismo, la gestión de los
sistemas integrados, incluyendo el Sistema de Transporte de Al-
macenamiento Nacional Integrado de Gas Natural (SISTRANGAS).
La Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección
al Medio Ambiente (ASEA), encargada de regular y supervisar
en materia de seguridad industrial, operativa y de protección al
medio ambiente, las instalaciones y actividades del sector hidro-
carburos.
Como parte de los objetivos de la Reforma Energética, se dio
apertura para la participación de la inversión privada en la cadena
de valor de gas natural, la cual involucra actividades que van desde la
exploración, extracción y producción del hidrocarburo, hasta su comer-
ANÁLISIS DE LA DEMANDA Y EL EFECTOS DE LAS REFORMAS 217

cialización al usuario final, pasando por el procesamiento, transporte,


almacenamiento y distribución.
Durante el periodo 2014-2018, los aportes registrados en la ca-
dena de valor de gas natural, derivados de la reforma fueron (Secretarı́a
de Energı́a, 2018):
En materia de exploración y extracción, se han llevado a cabo
nueve procesos de licitación pública que han adjudicado 104 blo-
ques contractuales en territorio nacional con una superficie total
de 87,079 km2 .
En cuanto al procesamiento de gas natural, se encuentran vigen-
tes nueve permisos asignados a Complejos Procesadores de Gas
(CPG), y suman una capacidad de endulzamiento4 de gas de 4,503
mmpcd, y una capacidad de proceso criogénico de 5,912 mmpcd
(Gobierno de México, 2017).
Sobre el transporte de gas natural, se creó el Centro Nacional
de Control del Gas Natural (CENAGAS), que realiza la función
de gestor del Sistema de Transporte y Almacenamiento Nacio-
nal Integrado de Gas Natural (SISTRANGAS), y también actúa co-
mo transportista de gas natural, operando y manteniendo ductos
propios. En la revisión anual al Plan Quinquenal de Expansión
del SISTRANGAS 2015-2019, se evaluó la viabilidad técnica de cinco
interconexiones de este sistema con gasoductos particulares.
En cuanto a la distribución de gas natural se observan cambios
importantes a raı́z de la aprobación e implementación de la refor-
ma energética. Previo a la reforma, la CRE otorgaba permisos de

4
Consiste en remover los contaminantes, H2 S y CO2 del gas húmedo amargo recibido de
los pozos productores.
218 LÓPEZ SANDOVAL Y DOMÍNGUEZ REYNA

distribución de gas natural por medio de ductos para una zona


geográfica especı́fica, derivado de esto se determinaron 30 zo-
nas geográficas con fines de distribución de distintos tipos; dicho
esquema cubrı́a de manera parcial el territorio nacional y retra-
saban el acceso y desarrollo de redes para un servicio oportuno.
En diciembre de 2017, se aprobó un acuerdo para determinar al
territorio nacional como zona geográfica única para fines de dis-
tribución de gas natural. Con dicha medida, los permisionarios
que operan en zonas exclusivas en determinada zona geográfica,
en el corto plazo deberı́an incorporarse a la red de distribución
y valorar la opción de ofrecer el servicio en otras zonas del paı́s.
Sobre el almacenamiento de gas natural, derivado de la reforma,
la SENER publicó la Polı́tica Pública en Materia de Almacena-
miento de Gas Natural, que planteó el objetivo de establecer los
incentivos para que el paı́s contara con inventarios operativos y
estratégicos que constituyeran la base de la garantı́a de suminis-
tro del gas natural, el aprovechamiento eficiente de la infraestruc-
tura existente y el desarrollo de nueva infraestructura.
En materia de comercialización, con la intención de incentivar la
entrada de nuevos participantes en el mercado de gas natural,
se implementó una regulación asimétrica a Pemex, mediante las
Resoluciones RES/997/2015 y RES/048/2017, la cual instrumentó
un programa de cesión gradual de contratos de comercialización
para que en un plazo de cuatro años la empresa productiva del
estado pusiera a disposición de terceros comercializadores la ce-
sión de la parte de su cartera de contratos que representan el
70% del total del volumen de gas natural asociado a sus activi-
dades de comercialización. El Programa de Cesión de Contratos
ANÁLISIS DE LA DEMANDA Y EL EFECTOS DE LAS REFORMAS 219

(PCC)5 constituyó un elemento apropiado para alcanzar uno de


los objetivos fundamentales de la Reforma Energética, promover
el desarrollo de un mercado eficiente y competitivo de gas na-
tural, toda vez que se establecerı́an condiciones equitativas para
que Pemex participara en igualdad de circunstancias junto con
otros agentes económicos en la comercialización de gas natural.

La demanda y las elasticidades de gas natural en México,


1991-2020

Estudios empı́ricos de medición de las elasticidades en el sector energı́a

En realidad, no existe un solo valor para la elasticidad de la demanda de


energı́a por lo que, en teorı́a, cada fuente de energı́a tendrá su propia
curva de demanda. Sin embargo, muchos especialistas de la energı́a
prefieren hablar de la elasticidad compuesta, la cual se basa en algún
tipo de demanda agregada (Kaplan, 1983).
Los investigadores también distinguen entre elasticidades de
energı́a de corto y de largo plazo, asumiendo que toma tiempo al con-
sumidor ajustarse completamente a cambios en los precios. El valor de
la elasticidad de corto plazo para energı́a es, en general, menor que la
elasticidad de largo plazo. Las elasticidades de energı́a de largo plazo
han sido estimadas a través de modelos dinámicos de series de tiempo

5
Al mes de septiembre de 2017, Pemex habı́a cedido 32.16% del total del volumen de
su cartera de comercialización de gas natural. Del volumen total cedido se observó que
el sector eléctrico tuvo mayor participación en los contratos cedidos, seguido del sector
industrial.
220 LÓPEZ SANDOVAL Y DOMÍNGUEZ REYNA

para paı́ses individuales, modelos de corte transversal para paı́ses y


modelos agregados de paneles de datos. Las diferencias entre las es-
timaciones producidas por los diferentes tipos de procedimientos son
significativas y se menciona que los estudios de corte transversal pro-
veen mejores estimadores de largo plazo que los de series de tiempo
(Hashom y Smith, 1993).
Otra distinción que se hace, es la de medir la elasticidad de la
demanda intermedia de energı́a con precios de uso final y con precios de
los insumos de energı́a primaria. Durante la década de los 70s, los cam-
bios en el precio (en porcentaje) de los combustibles primarios, como el
petróleo crudo, fueron más grandes que los cambios (en porcentaje) en
los precios de formas de energı́a de distribución como la electricidad.
La elasticidad precio de la demanda de largo plazo en varios estudios,
fue de 0.25 a 0.5, para los precios de energı́a primaria prevalecientes
en el periodo 1975-1980; y una elasticidad 0.7 a 1.20 en los precios
de energı́a de distribución, mientras que las elasticidades ingreso de la
demanda variaron entre 0.75 y 1 (Kaplan, 1983).
Dahl (1992) después de un reconocimiento de 50 estudios eco-
nométricos de demanda de energı́a en paı́ses en vı́as de desarrollo llega
a la conclusión de que la demanda de energı́a a nivel paı́ses responde
al precio y al ingreso. Las respuestas son más frecuentes en la región
inelástica de la función de demanda, para el precio, y en la elástica,
para el ingreso. Existen variaciones en las elasticidades entre los tipos
de modelos translog, tobit, y los modelos de sistemas de gasto lineal,
los cuales toman en cuenta la sustitución entre bienes y muestran una
elasticidad precio mayor que otro tipo de modelos. Sin embargo, los
resultados pueden cambiar de forma drástica con el mismo conjunto
de datos entre un modelo estático y un modelo endógeno con rezagos
ANÁLISIS DE LA DEMANDA Y EL EFECTOS DE LAS REFORMAS 221

(dinámico), con cambios que tienden a ser mayores para el precio que
para el ingreso. Además, al omitir el precio del modelo estimado, es
frecuente incrementar la elasticidad ingreso.
En los paı́ses en desarrollo, la demanda de energı́a industrial
puede tener elasticidades similares a la demanda de energı́a total. La
demanda residencial puede ser más elástica en el ingreso, lo que suge-
rirı́a un cambio de uso familiar a comercial cuando el ingreso crece.
La demanda de petróleo puede ser menos elástica en el precio
que en el ingreso, comparado con la demanda de energı́a global, lo que
indicarı́a un cambio de petróleo y otros productos.
Comparando el resumen estadı́stico de los paı́ses en desarrollo
con el mundo industrializado, no se encontró una clara evidencia de
que la demanda de los paı́ses en desarrollo sea menos elástica al pre-
cio y más elástica al ingreso que la de los paı́ses industrializados. Sin
embargo, la demanda de energı́a industrial puede ser más elástica al in-
greso en el mundo en desarrollo, mientras que la demanda del petróleo
es más elástica al precio y al ingreso en el mundo industrial. Se sugiere
que las elasticidades promedio de largo plazo para energı́a son -0.54 y
1.19 para el precio y el ingreso, respectivamente, y para el petróleo son
menos elásticos en -0.3 y algo superior a 1 (Dahl, 1992). La demanda
de combustible para transportes en el mundo en desarrollo tiende a ser
inelástica en el precio, pero más elástica que en el mundo industrial.
En el caso especı́fico del gas natural, Dahl (1992) encontró 16
estimaciones de demanda y una estimación que combina gas natural
y electricidad. La mayorı́a de las estimaciones fueron hechas en térmi-
nos per cápita para paı́ses del sur de Europa, principalmente modelos
estáticos (Dahl y Boyd, 1985) y modelos dinámicos (Dahl y Fields,
1985).
222 LÓPEZ SANDOVAL Y DOMÍNGUEZ REYNA

En dos estimaciones en la demanda total de gas natural (Al-


Sahlawi y Boy, 1987), el resultado es alto para la elasticidad precio e
ingreso de largo plazo. Y en tres estimaciones de demanda industrial
para gas natural. Mahmud y Chishti (1990), usando un modelo traslog
que incluyó carbón, no encontraron una respuesta significativa para el
precio en Pakistán. Iaqbal (1986), por su parte, reportó una pequeña
pero muy significativa respuesta del precio, mediante un modelo traslog
para carbón, petróleo, gas y electricidad para Pakistán. Esta elasticidad
precio resulto similar a la obtenida por Otero (1984) quien, en un
modelo estático, reportó la única elasticidad ingreso (1.9). Aunque el
gas natural es el más inelástico de los combustibles de uso industrial,
la diferencia fue sólo significativa para el combustible fósil.
Liang (1985), en un estudio de demanda de gas natural para
industrias especı́ficas en Taiwán, encontró una elasticidad precio de
-11.88 y -2.98 para la agricultura en 1971 y 1981 respectivamente. Es-
tablece también que la demanda de gas natural es elástica en promedio,
pero con una amplia varianza entre industrias. Ninguna es tan baja co-
mo la estimación promedio para Pakistán y Colombia de -0.2. En la
demanda de gas natural de las empresas de servicios públicos se detectó
que es menos elástica, -0.61. El transporte y exploración minera tienen
elasticidades cercanas a -1, mientras que la agricultura y la industria
tienen elasticidades mayores de 2 en valor absoluto. La elasticidad de
conjunto para las industrias fue de -1.54. La elasticidad precio de gas
natural para la industria individual fue también más elástica que la
demanda de combustible fósil, electricidad, petróleo y la demanda to-
tal de energı́a. Sin embargo, no existen diferencias entre la elasticidad
de la demanda entre el carbón y la de gas natural para la industria
individual (Liang, 1985).
ANÁLISIS DE LA DEMANDA Y EL EFECTOS DE LAS REFORMAS 223

Modelo teórico de demanda de gas natural

La función de demanda de gas natural se determina con el análisis de


la utilidad estándar y los componentes industriales y no industriales.
La utilidad de los consumidores está en función de la cantidad
consumida de petróleo, gas natural, carbón y un bien compuesto X:
U = U (O, G, C, X)

Si los consumidores están maximizando su función de utilidad


sujeta a una restricción presupuestal, entonces la función es:

L = U (O, G, C, X) + ⁄(I ≠ P0 O ≠ PG G ≠ PC C ≠ PX X)

maximizada con respecto al petróleo (O), gas natural (G), carbón (C),
y X, donde P es el precio e I el ingreso disponible; se obtienen las
condiciones de primer orden en un sistema de ecuaciones. La solución
permite obtener la demanda para cada tipo de combustible como una
función de su propio precio, de los precios cruzados y del ingreso. PX
se representa empı́ricamente por el ı́ndice de precios al consumidor y
es usado para deflactar el precio del petróleo, gas natural, el carbón
e ingreso. Los modelos de flujo dinámico empleados por Balestra y
Nerlove (1996), Dahl (1994), Chamberlain (1974) y Kenned (1974)
para estimar la demanda de algún tipo de energı́a se resumen en:
ln qkt = –1 + –2 ln PGt + –3 ln PGt + –4 ln PCt + –5 ln P IBRt
+ –6 ln qk(t≠1) + Ut

Esta ecuación es bastante general y apropiada para datos agre-


gados (Al-Sahlawi y Boy, 1987). Los coeficientes –2 , –3 , –4 , –5 de la
224 LÓPEZ SANDOVAL Y DOMÍNGUEZ REYNA

ecuación son las elasticidades estimadas de corto plazo mientras que


–2 /(1 ≠ –6 ), –3 /(1 ≠ –6), –4 /(1 ≠ –6 ) y –5 /(1 ≠ –6 ) son estimaciones
para las elasticidades de largo plazo.
Balestra y Nerlove (1996) proponen un modelo dinámico de la
demanda de gas natural. Se incluye la demanda en un nuevo mercado
de gas, es decir, la demanda incremental para gas (demanda debido
a la sustitución de aparatos de gas y la demanda por el incremento
neto del stock de estos aparatos). Este enfoque indica que no es muy
realista asumir que la elección del consumidor es determinada a la
manera tradicional de los modelos estáticos.
En el mercado de gas, por ejemplo, un cambio en el corto plazo
en el precio relativo del gas no induce a muchos consumidores a revisar
sus elecciones una vez hechas, por lo que el alto costo de transferencia
incluye el cambio a diferentes tipos de combustibles. Especı́ficamente,
una vez que un aparato mayor es instalado, hay poca o ninguna sus-
titución entre diferentes tipos de combustibles por lo que la demanda
para calefacción de espacios es probablemente muy inelástica, y se es-
perarı́a una elasticidad precio de la demanda de corto plazo muy baja
para los consumidores de gas.
En la etapa de planeación, por otra parte, el precio relativo de
los diferentes combustibles tiene algún efecto en el proceso de decisión
y, al menos en esta etapa, deberı́amos observar un patrón de compor-
tamiento acorde con la teorı́a tradicional de la demanda. La función
de demanda entonces debe ser considerada en un sentido ex-ante.
De acuerdo con lo anterior y retomando el modelo de Balestra
y Nerlove (1996) se asume que la nueva demanda de gas, Gú, es una
ANÁLISIS DE LA DEMANDA Y EL EFECTOS DE LAS REFORMAS 225

función del precio relativo de gas,6 P y el nuevo requerimiento total


para todo tipo de combustible, F ú.7

(1)Gú = f (P, F ú ) (1)

Asumiendo linealidad, la ecuación (1) se tiene:

Gút = –0 + –1 Pt + –2 F ú (2)

o de forma equivalente,

Gút = –0 + –1 Pt + –2 Ft ≠ (1 ≠ r)Ft≠1 + (1 ≠ rg )Gt≠1


(3)
–0 + –1 Pt + –2 Ft≠1 + (1 ≠ rg )Gt≠1

La ecuación (3) representa el mecanismo dinámico del modelo.


Los parámetros r y rg no necesitan ser conocidos a priori, por lo que
la estimación de ellos es contemplada por (3).
En las consideraciones teóricas y empı́ricas se ha encontrado que
el consumo total se puede aproximar por una ecuación de la forma:

Ft = “0 + “1 Nt + “2 It (4)

6
Dos definiciones diferentes de la variable precio se pueden considerar: i) el precio de gas
deflactado por el ı́ndice de precios al consumidor, y ii) el precio del gas deflactado por
el precio de alguno de los sustitutos y los resultados son bastante similares (aunque se
deben interpretar de manera diferente).
7
La demanda de gas es derivada de la demanda de calefacción de espacios. La demanda
total de combustible es un sucedáneo para la demanda total para la calefacción del
espacio. La ecuación (1), en términos convencionales, simplemente expresa la demanda
para un “factor de producción” como una función de su precio relativo con otros factores
y del producto.
226 LÓPEZ SANDOVAL Y DOMÍNGUEZ REYNA

donde Nt e It son la población total y el ingreso total per cápita res-


pectivamente. El efecto del precio se encontró que es insignificante.
Sustituyendo (4) en (3), obtenemos

Gt = –0 + –1 P1 + –2 Nt + –3 Nt≠1 + –4 It + –5 It≠1 + –6 Gt≠1 (5)

La ecuación (5) tiene una forma adecuada para su estimación.


El parámetro implı́cito r, sin embargo, es ahora sobre identificado, por
lo que la estimación de éste es indicado por ambas razones –3 /–2 y
–5 /–4 , siendo necesaria una restricción de maximización. Acompañada
por las definiciones

Gt = –0 + –1 Pt + –2 Ntú + –4Itú + –6 Gt≠1 , (6)

donde Ntú = Nt≠(1≠r) Nt≠1 e Itú = It≠(1≠r)It≠1 .


La ecuación (6) es ahora estimada para valores de r en el in-
tervalo admisible y el valor ası́ elegido es equivalente a maximizar la
función de verosimilitud (la cual, en este caso, es igual a maximizar la
R2 ).

Las elasticidades y su importancia en las estructuras de mercado

La elasticidad se define como el porcentaje de cambio de la cantidad


demandada atribuida a un porcentaje dado de cambio de una variable
independiente (Gujarati, 2009).
ANÁLISIS DE LA DEMANDA Y EL EFECTOS DE LAS REFORMAS 227

Las elasticidades y su importancia en las estructuras de mercado

La elasticidad precio mide la sensibilidad de la demanda ante los cam-


bios en el propio precio del bien y se define como:

eii = (ˆqi /ˆpi )(pi /qi ) = ˆlog qi /ˆlog pi

la cual mide el porcentaje de cambio en la cantidad demandada del


bien i inducida por un cambio porcentual en el precio del bien i, man-
teniendo constantes los valores de las otras variables independientes.
Los valores de la elasticidad son (Koutsoyiannis, 1979: 63): ep =
0, la demanda es perfectamente inelástica; ep = 1, la demanda tiene
elasticidad unitaria; ep = Œ, la demanda es perfectamente elástica; si
0 < ep < 1, se dice que la demanda es inelástica; y si 1 < ep < Œ, se
dice que la demanda es elástica.
Los determinantes básicos de la elasticidad precio de la deman-
da son: a) La existencia de productos sustitutos; la demanda de una
mercancı́a es más elástica si existen sustitutos cercanos; b) la natu-
raleza de la necesidad que el bien satisface. En general, los artı́culos
suntuarios son elásticos respecto al precio, en tanto que los de prime-
ra necesidad son inelásticos; c) el periodo considerado, la demanda es
más elástica en el largo plazo; d) la cantidad de usos que puede darse
a cierto bien; cuanto mayor es esta cantidad, mayor es la elasticidad
precio; e) la proporción del ingreso gastado en la mercancı́a; f) el ni-
vel de información del producto y de sus sustitutos en el mercado. La
respuesta a un cambio del precio será mayor entre mayor sea el conoci-
miento de los participantes del mercado acerca de las alternativas con
que cuentan (Pagoulatos y Sorensen, 1987).
228 LÓPEZ SANDOVAL Y DOMÍNGUEZ REYNA

Algunos resultados empı́ricos son consistentes con la hipótesis


de que la elasticidad precio de la demanda es en parte determinada
por el comportamiento competitivo de las empresas en una industria
(Pagoulatos y Sorensen, 1987). Otras variables importantes que tam-
bién influyen en la elasticidad son la concentración industrial, la etapa
de producción, la existencia de protección a la entrada de empresas
domésticas y extranjeras, y la expansión de nuevos productos en un
mercado particular.
En un estudio empı́rico, Pagoulatos y Sorensen (1987) encon-
traron que la elasticidad precio de la demanda intermedia (etapa de
producción) es menor que la elasticidad de la demanda final; y además
que la razón de concentración de las cuatro empresas principales de la
industria, tiene un efecto positivo en la elasticidad precio de la deman-
da. Este resultado sostiene que la elasticidad precio de la demanda
es mayor en los menores grados de competencia de la industria. Al
coludirse las empresas intentan restringir el nivel de producción e in-
crementan el precio hasta alcanzar la porción más elástica de la curva
de demanda de la industria.
En contraposición, Scitovsky (1951) y Ferguson (1971) mencio-
nan que la elasticidad disminuye con el nivel de concentración. A mayor
nivel de concentración menor elasticidad. La elasticidad está en función
del número de competidores reales y potenciales. El grado de protec-
ción de una industria, barreras a la entrada de empresas domésticas y
extranjeras reduce la disponibilidad de sustitutos y por tanto baja la
elasticidad precio de la demanda.
ANÁLISIS DE LA DEMANDA Y EL EFECTOS DE LAS REFORMAS 229

La elasticidad ingreso de la demanda

Se define como el cambio proporcional de la demanda qi ante un cambio


proporcional del ingreso I, ceteris paribus:

÷1 = (ˆqi /ˆI)(I/qi ) = ˆlog qi /ˆlog I

Los valores de la elasticidad ingreso han servido para clasificar


a los bienes en base al ingreso: ÷ > 1, bienes normales y de lujo;
0 < ÷ < 1, bien normal necesario; y ÷ < 0, inferior.
Los principales determinantes de la elasticidad ingreso son: a)
la naturaleza de la necesidad que satisface el bien. El porcentaje del
ingreso gastado en alimentación disminuye a medida que aumenta el
ingreso; b) el nivel inicial de ingreso de un paı́s; c) el periodo conside-
rado; las pautas de consumo se ajustan a los cambios en el ingreso con
un desfase temporal.

Estimación de la demanda y las elasticidades de gas natural en México

Con base en los modelos de demanda de gas natural planteados por Al-
Sahlawi y Boy (1987) y Balestra y Nerlove (1966), se define el modelo
logarı́tmico de demanda a nivel nacional.
El modelo de demanda nacional es:

ln (QCN T P /P OB) = –1 + –2 ln (QCN T P(≠1) /P OB(≠1) ) + –3 ln PGN


+ –4 PGLP + –5 ln PComb + –6 ln PT Elect
+ –7 ln (P IB/P OB) + –8 M A + –9 T
+ –10 D1 + Ut
230 LÓPEZ SANDOVAL Y DOMÍNGUEZ REYNA

donde QCN T P es el consumo nacional total de gas natural; PGN es el


precio real del gas natural; PGLP es el precio real del gas LP; PComb
es el precio real del combustóleo; PT Elect es el precio real de tarifa
general eléctrica; P IB es el producto interno bruto; QCN T P (≠1) es el
consumo nacional total de gas natural rezagado un periodo; P OB es la
población total de México; T es la variable de tendencia en el tiempo;
M A es la media móvil del consumo nacional total de gas natural; y D1
es la variable dummy de cambio estructural (reformas en la industria
de gas natural).
Este modelo contempla la posibilidad de estimar la función de
demanda nacional tanto en términos agregados como en términos per-
cápita y bajo funciones lineales y logarı́tmicas, dependiendo de los
datos disponibles y de los resultados econométricos.

Descripción de las variables utilizadas

A partir de los modelos teóricos propuestos y de la información es-


tadı́stica disponible se planten las siguientes variables:
QCN T P : Consumo nacional total de gas natural (en millones de
metros cúbicos anuales), que comprende una serie histórica de
1970-2018. Fuentes estadı́sticas: El Balance Nacional de Energı́a
de 1996 (primer periodo de 1970-1996) y La Prospectiva del Mer-
cado de Gas Natural 1998-2007 (segundo periodo de 1996-1999)
y Sistema de Información Energética (tercer periodo de 2000-
2018).
QCN A : Consumo nacional aparente de gas natural (en millones
de metros cúbicos anuales), de 1970-2018. Esta variable se cons-
truyó con base a tres indicadores: Producción + Importaciones
ANÁLISIS DE LA DEMANDA Y EL EFECTOS DE LAS REFORMAS 231

– Exportaciones. Estas variables son contempladas a lo largo del


periodo de estudio en diversas fuentes estadı́sticas: Anuarios Es-
tadı́sticos de PEMEX 8 y el Sistema de Información Energética.
QCN T P /P OB: Consumo nacional total per cápita de gas natural
(en millones de metros cúbicos anuales por persona) de 1970-
2018. Esta variable se construyó dividiendo QCN T P entre P OB.
QCN A /P OB: Consumo nacional aparente per cápita de gas na-
tural (en millones de metros cúbicos anuales por persona) de
1970-2018. Esta variable se construyó dividiendo QCN A : entre
P OB.
PGN : Precio del gas natural en pesos por metro cúbico ($/m3 )
de 1970-2018 y deflactado mediante el ı́ndice de precios al con-
sumidor (2013 = 100). Las fuentes estadı́sticas fueron: Anuarios
Estadı́sticos de PEMEX y El Compendio Estadı́stico del Sector
Energı́a 1980-1998 y Prospectivas del Gas Natural para el perio-
do 2000-2018.
PGLP : Precio del gas LP en pesos por kilogramo ($/Kg) de 1970-
2018, deflactado mediante el ı́ndice de precios al consumidor
(2013 = 100). Las fuentes estadı́sticas fueron: Anuarios Estadı́sti-
cos de PEMEX, Compendios Estadı́stico del Sector Energı́a 1980
-1998, Prospectivas del Gas Natural para el periodo 2000-2018 y
el Sistema de Información Energética.
PComb : Precio del combustóleo en pesos por metro cúbico ($/m3 )
de 1970-2018 y deflactado mediante el ı́ndice de precios al con-
sumidor (2013 = 100). Las fuentes estadı́sticas fueron: Anua-
rios Estadı́sticos de PEMEX, Compendios Estadı́stico del Sector

8
Los anuarios estadı́sticos de PEMEX comprenden varios años (1980-2018).
232 LÓPEZ SANDOVAL Y DOMÍNGUEZ REYNA

Energı́a 1980-1998, Prospectivas del Gas Natural para el periodo


2000-2018 y el Sistema de Información Energética.
PT elect : Tarifa general de electricidad en pesos por kilowatts hora
($/kW h) de 1970-2018, deflactado mediante el ı́ndice de precios
al consumidor (2013 = 100). Las fuentes estadı́sticas fueron: El
Compendio Estadı́stico del Sector Energı́a 1980-1998, Anuarios
Estadı́sticos de la Comisión Federal de Electricidad, estadı́sticas
de la Comisión Reguladora de Energı́a y del Sistema de Infor-
mación Energética.
P OB: Población en millones de habitantes de 1970-2018. Fuen-
te: Balance Nacional de Energı́a de 1996, estadı́sticas del Consejo
Nacional de Población (CONAPO) y del Instituto Nacional de Es-
tadı́stica y Geografı́a (INEGI).
P IB: Producto interno bruto nacional en millones de pesos (2013 =
100) de 1970-2018. Fuente: Balance Nacional de Energı́a de 1996,
Indicadores Económicos del Banco de México (varios años) y del
Instituto Nacional de Estadı́stica y Geografı́a (INEGI).
M A: Variable que representa el promedio móvil de QCN T P . Se
adicionó para eliminar la autocorrelación serial.
T : Es una variable tendencia.
D1: Variable dummy que indica las reformas estructurales de la
industria de gas natural realizadas a lo largo del periodo. D1 = 0
para los periodos 1970-1994 y D1 = 1 para los periodos 1995-
1999, 2006-2012 y 2013-2018.
ANÁLISIS DE LA DEMANDA Y EL EFECTOS DE LAS REFORMAS 233

Modelo econométrico de la demanda de gas natural y análisis de re-


sultados

Se estimó la función de demanda a nivel nacional considerando la va-


riable consumo nacional total de gas natural. Aunque se probaron di-
ferentes variables y formas funcionales, sólo se reportan la función con
las variables más consistentes y significativas.
Para estimar la demanda nacional se utilizó la variable de QCN
T P (consumo nacional total de gas natural). Sin embargo, resultando
más significativo el QCN T P en términos per cápita, es decir, (QCN
T P/P OB) consumo nacional total per cápita de gas natural bajo una
función logarı́tmica. En este tipo de funciones los coeficientes estima-
dos representan las diferentes elasticidades9 de la función de demanda
nacional.
La especificación de la ecuación del modelo resultante es la si-
guiente:
ln (QCN T P /P OB) = ≠ 3.057 ≠ 0.164 ln (QCN T P(≠1) /P OB(≠1) )
(≠1) ≠ 0.066 ln PGN (≠1) ≠ 0.067PGLP (≠5)
+ 0.027 ln PComb (≠2) ≠ 0.154 ln PT Elect (≠1)
+ 0.316 ln (P IB/P OB) + 0.001M A(≠1)
+ 0.002T ≠ 0.021D1 + Ut

En esta función, el consumo nacional total per cápita del sector


eléctrico (QCN T P (≠1) /P OB(≠1) ) fue significativo con un rezago, pero
respondió negativamente. Esto indicarı́a que el consumo de un periodo

9
Las funciones logarı́tmicas definen elasticidades constantes.
234 LÓPEZ SANDOVAL Y DOMÍNGUEZ REYNA

anterior no influye en la demanda del año en curso. El coeficiente del


precio de gas natural (PGN ), se obtuvo con el signo esperado y fue
significativo con un rezago. Esto indicarı́a que la demanda nacional
responde ante cambios del precio al año siguiente. Esto podrı́a indicar
la forma en que los consumidores crean nuevas expectativas acerca de
sus ventajas técnicas y económicas.

Estadı́sticas de la regresión
Coeficiente de correlación múltiple 0.99202952
Coeficiente de determinación R2 0.98412256
R2 ajustado 0.98045854
Error tı́pico 0.02329603
Observaciones 49.98412256

Análisis de varianza
Grados de Suma de Prom. de F Valor crı́tico
libertad cuadrados cuadrados de F
Regresión 9 1.312 0.146 268.591 0.000
Residuos 39 0.021 0.000
Total 48 1.333

El valor de este coeficiente reporta una elasticidad precio de la


demanda muy inelástica. Esta elasticidad refleja un comportamiento
de elasticidad de largo plazo (-0.065). El hecho de que la demanda sea
muy inelástica al precio (-0.065), se explica por la alta dependencia de
las importaciones de gas natural que provienen de los Estados Unidos,
ANÁLISIS DE LA DEMANDA Y EL EFECTOS DE LAS REFORMAS 235

ası́ como de los precios de referencia internacionales para su comer-


cialización10 . Aunque también indicarı́a cierto nivel de concentración
derivado por la forma en que se construyeron las zonas de distribución
y comercialización.11

Variables Coeficientes Error tı́pico Estadı́stico t Probabilidad


Intercepto -3.057 2.963 -1.032 0.309
LOGQCN T Pt≠1 -0.164 0.025 -6.501 0.000
LOGPGN -0.066 0.018 -3.576 0.000
LOGPGLP -0.067 0.032 -2.066 0.045
LOGPComb 0.0271 0.011 2.360 0.023
LOGPT Elect -0.154 0.054 -2.871 0.007
LOGP IBP erCap 0.316 0.082 3.847 0.000
MA 0.001 0.000 11.818 0.000
T 0.002 0.002 1.240 0.222
D1 -0.021 0.012 -1.778 0.083

Con relación a los sustitutos utilizados, los precios del gas LP


(PGLP ), del combustóleo (PComb ) y la tarifa general de electricidad
(PT elect ) fueron significativos. Sin embargo, sólo el coeficiente del pre-
cio del combustóleo fue positivo, lo que confirmarı́a que se trata de
un sustituto cercano del gas natural. De acuerdo con la teorı́a, entre
más grande sea el valor de la elasticidad cruzada, mayor será el grado
de sustitución. Sin embargo, en el caso del precio del combustóleo, el
coeficiente fue muy bajo (0.0271). Respecto a los coeficientes del precio

10
Es posible que tenga un ı́ndice pequeño de penetración en el mercado nacional en ciertos
sectores económicos.
11
A mayor grado de concentración la demanda de productos es más inelástica (Ferguson,
1974; Scitovsky, 1951).
236 LÓPEZ SANDOVAL Y DOMÍNGUEZ REYNA

del gas LP y de la tarifa general de electricidad se observa que resulta-


ron negativos, lo cual indica que a lo largo del periodo de análisis se
consideran complementos del gas natural. Dado que se observan coefi-
cientes muy bajos (-0.0669 y -0.1542 respectivamente) se concluye que
el grado de este complemento es muy bajo.
Además, se debe aclarar que la respuesta de la demanda no es
inmediata ante variaciones del precio de estos bienes complementarios y
sustitutos. Ası́, la demanda responde con un rezago de cinco años para
el precio del gas lp (PGLP ), con dos años de retraso para el precio del
combustóleo (PComb ) y con un año para la tarifa general de electricidad
(PT elect ).
En el caso del ingreso per cápita (P IBP ) la respuesta de la
demanda ante esta variable fue positiva. Esto reporta una elasticidad
ingreso de la demanda positiva lo que define al gas natural como un
bien normal. Es decir, que ante incrementos en el ingreso la demanda
nacional del gas natural aumenta.
La variable de tendencia (T ) mostró un signo positivo, siendo
un resultado esperado. Esto señala que la demanda nacional de gas
natural ha aumentado a lo largo del tiempo. La variable M A(1) es
decir, el proceso de promedios móviles se adicionó para eliminar la au-
tocorrelación serial. Con relación a la variable instrumental (dummy),
la variable D1 no fue significativa, pero su resultado estuvo muy cerca
del nivel de significancia aceptado (0.083 > 0.05), por lo que podrı́a
contribuir a mostrar un incremento en el intercepto de la demanda
nacional por efecto de las reformas estructurales.
ANÁLISIS DE LA DEMANDA Y EL EFECTOS DE LAS REFORMAS 237

Consideraciones finales

A mediados de los noventa, el gobierno impulsó la apertura—mediante


reformas al sector de gas natural—de ciertas actividades del sector a
la inversión privada. Se permitió la inversión en el transporte, la dis-
tribución, el almacenamiento, la importación y la comercialización de
gas natural en territorio nacional, de tal manera que Pemex pudiera
concentrar sus inversiones en la exploración y explotación del gas, acti-
vidades estratégicas de la industria que quedaron reservadas al Estado.
En noviembre de 1995 se introdujeron las reformas pertinentes a la Ley
Reglamentaria del Artı́culo 27 Constitucional en el ramo del petróleo
y se expidió el reglamento de gas natural, con el objetivo de redefinir el
ámbito de la industria petrolera y establecer los lineamientos generales
del marco regulador de la industria de gas natural, ası́ como brindar
certidumbre jurı́dica a los inversionistas interesados en incursionar en
este sector.
La Reforma de 1995 sentó las bases de un esquema regulado de
convivencia entre el sector público y el privado que tenı́a como propósi-
to impulsar de manera eficiente el aprovechamiento del gas natural.
Como resultado de este esquema propuesto, México pudo concretar in-
versiones importantes en este sector, aunque no se tuvo un efecto tan
inmediato.
Veinticinco años después, el gobierno concretó estos cambios
mediante una apertura a la inversión privada en este sector. Con ello,
la participación de terceros en la cadena de valor de gas natural se
completaba en actividades de exploración, extracción y producción de
gas natural, hasta la comercialización al usuario final, pasando por el
procesamiento, transporte, almacenamiento y distribución.
238 LÓPEZ SANDOVAL Y DOMÍNGUEZ REYNA

Por otro lado, tras un escenario de precios bajos del gas natural,
México seguirá beneficiándose del exceso de oferta que prevalece en el
mercado regional del sur de los Estados Unidos, gracias a la extracción
de yacimientos ubicados en aguas profundas y a los campos de gas
no convencional. En este sentido, se mantendrá el incremento de la
demanda de corto plazo, particularmente en los sectores industrial y
eléctrico, a pesar de la débil y frágil recuperación económica. Aunque
también, podrı́a esperarse una expansión en la demanda de gas para
el sector transporte.
Sin embargo, México seguirá siendo un importador neto de gas
natural al menos en la próxima década, situación que indica que las re-
formas al sector han impactado más en la demanda que en la oferta de
gas natural. A pesar de los esfuerzos planteados para revertir la caı́da
en la producción de gas natural se tiene que incentivar al sector priva-
do para buscar nuevas extracciones en campos aún no descubiertos, en
campos ubicados en aguas profundas, y en yacimientos de gas no con-
vencional. La demanda nacional seguirá creciendo a un ritmo mayor
que la producción interna y el diferencial seguirá siendo significativo.
Las importaciones netas de gas natural podrı́an mantenerse con una
tasa de crecimiento anual de alrededor de 18% durante los próximos
años.
Los resultados obtenidos en el modelo econométrico de demanda
de gas natural son congruentes con los acontecimientos económicos que
influyen en este mercado. La demanda nacional de gas natural responde
ante cambios en el precio con movimientos en la cantidad demandada
para el año siguiente, esto podrı́a indicar que los consumidores crean
expectativas sobre las posibles ventajas técnicas y económicas para
cambiar el consumo de este hidrocarburo en función del precio.
ANÁLISIS DE LA DEMANDA Y EL EFECTOS DE LAS REFORMAS 239

Otro resultado relevante dentro del modelo radica en el hecho de


que la demanda de gas natural resultó muy inelástica al precio, lo cual,
podrı́a explicarse por la alta dependencia de las importaciones de gas
natural que provienen de los Estados Unidos; ası́ como de los precios
de referencia ubicados en el Sur de Texas para su comercialización.
Por otra parte, no se debe omitir que existı́a una regulación rı́gida
que establecı́a un esquema de venta interna donde Pemex (hasta antes
de la reforma de 2014) fue prácticamente el único proveedor de este
bien. Es posible considerar que los efectos en el sector, derivados de la
última reforma aún no son cuantificables en el comportamiento de la
demanda de gas natural, por tal razón, se espera que este estudio sirva
de referencia para análisis en años posteriores.

Referencias

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240 LÓPEZ SANDOVAL Y DOMÍNGUEZ REYNA

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CAPÍTULO 8

Efectos del ı́ndice de letalidad por Covid-19


y el tipo de cambio en la mezcla mexicana de
petróleo de exportacion México

Ricardo J. Mendoza Rivera


José Antonio Lozano Dı́ez
Francisco Venegas Martı́nez

1. Introducción

M éxico enfrenta, actualmente, una emergencia sanitaria sin prece-


dentes por causa de la pandemia Covid-19 (FMI, 2020). El 11 de
febrero de 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce
un nuevo virus, coronavirus de tipo 2, causante del sı́ndrome respirato-
rio agudo severo (SARS-CoV-2), también conocido como Covid-19. El
11 de marzo de 2020, la OMS declara la epidemia de Covid-19 como
pandemia (OMS, 2020). Semanas después, el SARS-CoV-2 muestra sus
efectos en la Eurozona y en Estados Unidos. Para el 28 de febrero de
2020, el coronavirus arriba a México y la Secretarı́a de Salud reporta el
242 MENDOZA RIVERA, LOZANO DÍEZ Y VENEGAS MARTÍNEZ

primer caso positivo de coronavirus en la Ciudad de México. Los nive-


les sorprendentemente crecientes de transmisibilidad del SARS-CoV-2
obligaron a las autoridades sanitarias mexicanas a catalogarlo como
pandemia el 11 de marzo de 2020. Para el 23 de marzo de 2020, el go-
bierno federal inicia la jornada nacional de sana distancia y suspende
las actividades no esenciales. Para la primera semana de julio de 2020,
México alcanza un pico máximo en su tasa de letalidad (razón entre
fallecimientos e infectados confirmados) de más el 26%.
Asimismo, la pandemia ha tenido efectos negativos en el Pro-
ducto Interno Bruto (PIB) mexicano, dando lugar a una caı́da histórica
del 17.3% entre abril y junio, comparado con el trimestre anterior, lo
cual condujo a una reducción en la demanda del petróleo en México.
Aunado a esto, la guerra de precios del petróleo entre Rusia y Ara-
bia Saudita potencializó el efecto negativo generando caı́das bruscas
e inesperadas de los precios de los precios internacionales del petróleo
(Albulescu, 2020) y, por ende, en el precio de la Mezcla Mexicana de
Petróleo de Exportación (MMPE). El precio del barril de la mezcla me-
xicana de petróleo de exportación cerró el lunes 20 de abril de 2020 a
-2.37 dólares por barril; el peor nivel histórico.
La presente investigación se concentra en estudiar el efecto del
ı́ndice de letalidad por Covid-19 y el tipo de cambio en el precio de
la MMPE mediante el uso de un modelo autorregresivo con rezagos dis-
tribuidos (ARDL). La incertidumbre en la polı́tica económica de los
Estados Unidos generada por los estragos del Covid-19 y su guerra co-
mercial contra China, han desacelerando las cadenas productivas con
México, lo cual ha impactado negativamente al tipo de cambio mexi-
cano. El 6 de abril el tipo de cambio peso-dólar alcanza un máximo
histórico $25.7849. Desde principios de 2020, la correlación entre la
EFECTOS DEL ÍNDICE DE LETALIDAD POR COVID-19 Y EL TIPO DE CAMBIO 243

volatilidad del tipo de cambio y el precio de la MMPE se ha ido in-


crementando. En este trabajo se intenta dar responder ¿qué tanto la
pandemia del coronavirus ha acentuado dicha dependencia?
El trabajo se organiza como sigue: en la próxima sección se ha-
ce una breve revisión de la literatura; en la sección 3 se describe el
comportamiento de las variables relevantes; en la sección 4 se aplica la
metodologı́a econométrica (ARDL); en la sección 5 se proporcionan las
conclusiones.

Breve revisión de la literatura

A principios de marzo de 2020, Arabia Saudita inició una guerra de


precios con Rusia generando una caı́da importante en el precio del
petróleo. A principios de marzo, la OPEP llegó a un acuerdo para reducir
la producción de petróleo en 1.5 millones de barriles por dı́a; con niveles
de producción al nivel más bajo desde la guerra de Irak. El 8 de marzo
de 2020, Arabia Saudita anunció inesperadamente que aumentarı́a la
producción de petróleo crudo para venderlo en Asia, Estados Unidos
y Europa, y Rusia se manifestó en contra de reducir la producción.
Como consecuencia, el precio del energético cayó en Estados Unidos
alrededor de 34 dólares. Los precios del petróleo ya habı́an caı́do un
30% desde el comienzo del año debido a una caı́da en la demanda.
Como consecuencia de estos eventos, el precio del barril de la MMPE
tuvo su peor desplome histórico el lunes 20 de abril de 2020 alcanzando
un precio -2.37 dólares. Al mismo tiempo, debido a la pandemia Covid-
19 se presenta una reducción en la demanda de viajes por transporte
aéreo, terrestre y marı́timo, ası́ como por la disminución drástica de
la actividad industrial, lo cual, a su vez, disminuyó significativamente
244 MENDOZA RIVERA, LOZANO DÍEZ Y VENEGAS MARTÍNEZ

la demanda global de petróleo, vulnerando, por supuesto, también las


exportaciones del petróleo mexicano.
Entre las referencias recientes sobre el Covid-19 y los precios
del petróleo, se encuentran en Albulescu (2020) quien realiza las esti-
maciones a través de un modelo autorregresivo de rezagos distribuidos
(ARDL, por su acrónimo en inglés) y muestra que los casos notificados
diariamente de nuevas infecciones tienen un impacto negativo marginal
en los precios del petróleo en el largo plazo; sin embargo, cuando se
amplifica la volatilidad de los mercados financieros, el Covid-19 tam-
bién tiene una efecto indirecto sobre la dinámica reciente de los precios
del petróleo.
Apergis y Apergis (2020) investiga el efecto del Covid-19 y los
precios del petróleo en el conflicto partidista estadounidense. Utilizan-
do datos diarios sobre el Covid-19 mundial y los precios del petróleo,
datos mensuales sobre el ı́ndice de conflictos partidistas de Estados
Unidos. El hallazgo principal sugiere que tanto el Covid-19 como los
precios del petróleo mitigan la polarización polı́tica de Estados Uni-
dos. El hallazgo implica que los lı́deres polı́ticos apuntan poco a las
ganancias partidistas durante tiempos estresantes.
De la misma manera, Sharif et al. (2020) analizan las relaciones
entre el Covid-19, el impacto de la volatilidad del precio del petróleo,
el mercado de valores, el riesgo geopolı́tico y la incertidumbre de la
polı́tica económica en los Estados Unidos. Dentro de un marco de fre-
cuencias, los autores utilizan el método de coherencia de onda (un
modelo en el dominio de las frecuencias) y las pruebas de causalidad
de Granger, basadas en ondas aplicadas a datos diarios recientes de
Estados Unidos. Los autores revelan un impacto sin precedentes del
Covid-19 y los choques de precios del petróleo en los niveles de riesgo
EFECTOS DEL ÍNDICE DE LETALIDAD POR COVID-19 Y EL TIPO DE CAMBIO 245

geopolı́tico, la incertidumbre de la polı́tica económica y la volatilidad


del mercado de valores en las bandas de baja frecuencia.
Baldwin y Weder di Mauro (2020) plantean que el Covid-19 no
es el primer choque de oferta que se ha visto en el mundo. Las “crisis
del petróleo” de los setenta son los ejemplos más conocidos, pero las
que iniciaron en 2011 con las inundaciones de fábricas en Tailandia y el
terremoto en Japón. Aunque estos eventos son muy diferentes entre sı́,
una caracterı́stica única del shock de suministro de Covid-19 se refiere
a su patrón de propagación, lo cual no se observa en las caı́das extremas
e inesperadas en los precios del petróleo.
Por otro lado, la incertidumbre en la polı́tica económica de Es-
tados Unidos generada por los estragos del Covid-19 y su guerra co-
mercial contra China ha desacelerado la producción mundial, lo cual
junto a la pandemia del coronavirus contribuye a un aumento de corre-
lación entre la volatilidad del tipo de cambio y el precio del petróleo.
Respecto a la literatura sobre la relación del Covid-19 con el tipo de
cambio, se pueden también mencionar a Iqbal et al. (2020) cuyos resul-
tados sugieren la insignificancia de un aumento de temperatura para
contener o ralentizar las nuevas infecciones por Covid-19. Asimismo,
los autores encuentran que el tipo de cambio del RMB (moneda china)
y el Covid-19 mostraron una coherencia de fase en puntos especı́ficos
de frecuencia de tiempo, lo que sugiere un impacto negativo pero li-
mitado del brote de Covid-19 en Wuhan en las exportaciones chinas.
Asimismo, de acuerdo con el reporte Respuestas de las Polı́ticas de
2020 al coronavirus, la crisis de Covid-19 ha tenido efectos importan-
tes en los tipos de cambio y los flujos de capital globales. La inversión
de cartera transfronteriza se detuvo en muchos mercados emergentes,
ası́ como en algunas economı́as avanzadas en marzo de 2020; muchos
246 MENDOZA RIVERA, LOZANO DÍEZ Y VENEGAS MARTÍNEZ

paı́ses han tenido que recurrir a controles de capital. Asimismo, para


respaldar la liquidez en moneda extranjera varios mercados emergentes
han intervenido en el mercado cambiario y relajando las reglas sobre
las entradas de capital.
Por último es importante mencionar el trabajo de Cardona-
Arenas y Serna-Gómez (2020) sobre las relaciones entre el Covid-19,
el precio del petróleo y el tipo de cambio para el caso colombiano,
utilizando un modelo de Vectores Autorregresivos (VAR). Los autores
encuentran que el proceso de depreciación del peso colombiano frente
al dólar, entre febrero y marzo de 2020, es explicado por un efecto
mixto entre Covid-19 y los precios del petróleo.

Comportamiento de las variables estudiadas

Los datos para calcular el ı́ndice de fatalidad del Covid-19 provienen


de la Secretarı́a de Salud,1 el tipo de cambio publicado por Banxico2
y el precio de la mezcla mexicana de petróleo crudo de exportación
publicada por Banco de México3 (dólares por barril). El ı́ndice de leta-
lidad por Covid-19 se calcula a partir del 26 de febrero de 2020. La tasa
de letalidad (fatality ratio) al tiempo t, T Lt , es la proporción de indi-
viduos que fallecen por Covid-19 con respecto de los casos afectados
confirmados positivos al tiempo t, es decir:

1
https://cutt.ly/7mlKv5n.
2
https://cutt.ly/tmlKmMw.
3
https://cutt.ly/smlKWBm.
EFECTOS DEL ÍNDICE DE LETALIDAD POR COVID-19 Y EL TIPO DE CAMBIO 247

Mt
T Lt = ◊ 100, (1)
At
donde Mt es el número de fallecimientos por Covid-19 en el dı́a t y At
son los casos afectados confirmados por Covid-19 en el dı́a t.

Como puede observarse en la figura 1, la tasa de letalidad diaria


en México crece de manera sostenida en marzo y abril para estabilizarse
en mayo y, posteriormente, alcanza su máximo en la primera semana
de junio de 2020 y a partir de julio se estabiliza de nuevo.
248 MENDOZA RIVERA, LOZANO DÍEZ Y VENEGAS MARTÍNEZ

Según la figura 2, el precio del barril de la MMPE cayó a niveles


negativos el lunes 20 de abril de 2020, en -2.37 dólares por barril al
cierre del dı́a, su peor nivel histórico. Posteriormente, se observa una
recuperación en los siguientes tres meses a sus valores en febrero 2020.
Ası́ lo confirmó Petróleos Mexicanos (Pemex), después de que la coti-
zación del barril de los crudos WTI (West Texas Intermediate) y Brent,
las referencias en Estados Unidos y la zona del Mar del Norte, cayeran
de manera brusca haciendo que el precio del barril la MMPE tomara va-
lores negativos por primera vez en su historia. Como puede observarse
en la figura 3, el 25 y 26 de marzo el tipo de cambio alcanza máxi-
EFECTOS DEL ÍNDICE DE LETALIDAD POR COVID-19 Y EL TIPO DE CAMBIO 249

mos históricos $25.0782 y $25.1185 pesos por dólar. El peso mexicano


se aprecia en mayo de manera continua, y en junio y julio el tipo de
cambio se estabiliza en promedio en 22 pesos por dólar.

Metodologı́a econométrica ARDL

La metodologı́a econométrica empleada en esta investigación es un


modelo ARDL, el cual utiliza conjuntos de datos pequeños y de tamaño
250 MENDOZA RIVERA, LOZANO DÍEZ Y VENEGAS MARTÍNEZ

finito (Pesaran et al., 2001). Para realizar la prueba conjunta de coin-


tegración, el modelo ARDL se especifica de la siguiente manera:
p
ÿ p
ÿ
Yt = —0 + —i yt≠1 + ‡i xt≠j + „2 xt≠1 + µt , (2)
i=1 j=1

donde denota el operador de primeras diferencias, —i y ‡i representan


los coeficientes de corto plazo, „1 y „2 son los coeficientes de largo plazo
y µt es un ruido blanco.

Pruebas de raı́z unitaria

De acuerdo con la metodologı́a propuesta, en primer lugar, se tiene que


investigar si las variables seleccionadas son estacionarias o no. Para
ello, se utiliza la prueba aumentada de Dickey y Fuller (1979) para
examinar la estacionariedad de las variables. Los resultados de estas
pruebas se muestran en el cuadro 1. Como se puede observar en el
cuadro, las diferencias de las variables son estacionarias, lo permite
utilizar un modelo del tipo ARDL.
A continuación, se determina el mejor modelo ARDL con el cri-
terio Hannan-Quinn, donde el ARDL (2, 0, 1) es el mejor. En la figura 4
se muestran los 20 modelos con los resultados más factibles de 100 co-
rridas diferentes. El cuadro 2 muestra los resultados del modelo elegido
ARDL (2, 0, 0). Ahı́ se muestra que los parámetros asociados a los pre-
cios rezagados en uno y dos periodos son positivos y estadı́sticamente
significativos al 95% de confianza. Además, el parámetro asociado al
ı́ndice de letalidad es positivo y estadı́sticamente significativo al 95%
de confianza. Por el contrario, el tipo de cambio no tiene efecto sobre
el precio de la mezcla mexicana de petróleo de exportación.
EFECTOS DEL ÍNDICE DE LETALIDAD POR COVID-19 Y EL TIPO DE CAMBIO 251

Cuadro 1
Prueba de raı́z unitaria en niveles y diferencias

Variable Coeficiente Estadı́stico t Prob. Estacionariedad


FATALIDAD(-1) -0.127866 -2.054968 0.0417
I(1)
D(FATALIDAD(-1)) -0.723210 -7.601898 0.0000

MEZCLA(-1) -0.029346 -1.676153 0.0957


I(1)
D(MEZCLA(-1)) -1.172837 -14.746730 0.0000

USD(-1) -0.047386 -2.650411 0.0089


I(1)
D(USD(-1)) -0.944243 -11.69876 0.0000
Nota: se considera 90% de confianza.
Fuente: elaboración propia con Eviews 11 y datos de la Secretarı́a de Salud y Banxico.

Conclusiones

Los determinantes de los precios de la mezcla mexicana de petróleo


son explicados por dos rezagos de la propia variable. Por tanto, los
precios del pasado cercano influyen en el precio presente. Además, el
ı́ndice de letalidad tiene un efecto positivo al precio de la mezcla, es
decir, si incrementa el ı́ndice de letalidad, también aumenta el precio
de la mezcla mexicana de exportación de petróleo. Mientras que el tipo
de cambio, peso mexicano vs dólar estadounidense, no tiene un efecto
significativo sobre el precio de MMEP.
En particular, el efecto positivo de la tasa de letalidad en el
precio de la MMPE se puede explicar por optimismo futuro en los indi-
cadores manufactureros en Asia y la Eurozona y la contracción prevista
en la producción y los inventarios de crudo en Estados Unidos.
252 MENDOZA RIVERA, LOZANO DÍEZ Y VENEGAS MARTÍNEZ

Cuadro 2
Modelo ARDL (2, 0 , 0)

Variable Coeficiente Error estándar t Estadı́stico t Prob.


MEZCLA(-1) 0.750096 0.081093 9.249835 0.0000
MEZCLA(-2) 0.236436 0.083644 2.826704 0.0053
FATALIDAD 0.085954 0.037446 2.295428 0.0231
USD 0.148902 0.235674 0.631815 0.5285
C -3.833147 5.891447 -0.650629 0.5163
R-cuadrada 0.955550 Media var. independiente 26.49684
R-cuadrada ajustada 0.954364 D. E. var. dependiente 10.27281
D. E. de la regresión 2.194529 Criterio Akaike 4.441538
Suma de res. cuadra- 722.3936 Criterio Schwarz 4.539713
dos
Log verosimilitud -339.2192 Criterio Hannan-Quinn 4.481415
Estadı́stica F 806.1382 Estadı́stica Durbin-Watson 1.990167
Prob (Estadı́stica F) 0.000000
Nota: los p-values y las subsecuentes pruebas no se toman en cuenta para la selección.
Fuente: elaboración propia con Eviews 11 y datos de la Secretarı́a de Salud y Banxico.

Por lo anterior, la dinámica del comportamiento del precio de la


MMPE depende de las decisiones de la OPEP, pero también del tipo de
cambio. Sin embargo, en los últimos meses el efecto del coronavirus ha
tenido también un impacto positivo en el precio de la MMPE. Esta in-
formación es útil para hacer proyecciones de los ingresos no tributarios
por venta de crudo y definir previamente los ajustes fiscales para re-
ducir, en la medida de lo posible, déficits en el presupuesto de la nación.
EFECTOS DEL ÍNDICE DE LETALIDAD POR COVID-19 Y EL TIPO DE CAMBIO 253

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70.
CAPÍTULO 1

parte 2
Energı́a y crecimiento económico
CAPÍTULO 9

La geografı́a económica del precio de los


combustibles en México: un análisis
exploratorio espacial

Vı́ctor Hugo Torres Preciado


Leonardo Rebollar Ruelas

1. Introducción

L a polı́tica de fijación de precios de los combustibles en México,


particularmente de aquéllos con mayor demanda como la gasolina
y el diésel, ha transitado por diferentes etapas en las que predomina una
fijación de precios determinada por el sector público, hasta el esquema
actual que otorga un cierto grado de flexibilidad para que el precio
final se ajuste conforme a las fuerzas del mercado.
La flexibilidad en la determinación de los precios de las gasolina
y diésel debe considerarse como un resultado del conjunto de modifica-
ciones que formaron parte de la reforma energética aprobada a finales
de 2013 en el paı́s. En particular, debido a que esta reforma buscó
258 TORRES PRECIADO Y REBOLLAR RUELAS

introducir la participación de terceros en las diferentes etapas de la


cadena de valor, desde la exploración y extracción de petróleo y gas
natural, hasta en su refinación, elaboración de petroquı́micos, y tam-
bién en el transporte, almacenamiento y distribución de hidrocarburos
(Clavellina, 2014), fue necesario permitir que los particulares pudieran
establecer los precios conforme a sus capacidades competitivas.
Sin embargo, debido a la exogeneidad de algunos componentes
del precio final de estos combustibles, tales como los continuos ajustes
del tipo de cambio del peso mexicano con el dólar estadounidense, la
presencia de costos prácticamente fijos de transporte y logı́stica, y el
Impuesto Especial sobre Productos y Servicios (IEPS); el margen de
ganancia de los distribuidores minoristas se convierte en el principal
factor de flexibilidad que pudiera favorecer una conducta competitiva
en precios.
Al respecto, el comportamiento de los precios de la gasolina y
el diésel ha experimentado cambios notables, particularmente desde
finales de 2017, cuando los estados del paı́s completaron el proceso
de transición gradual hacia el esquema de flexibilización de precios.
De esta manera, en 2018 el precio regional promedio de los combus-
tibles aumentó significativamente con un 16% aproximadamente, en
el caso de la gasolina regular y el diésel, mientras el precio regional
de la gasolina premium aumentó 13%. Por otro lado, aunque en 2019
el precio promedio regional de ambos energéticos aumentó en menor
medida, su dispersión regional sı́ aumentó notablemente en este año.
La dispersión regional del precio de la gasolina premium, por ejemplo,
se duplicó con respecto al 2017 e inclusive algunos estados alcanzaron
precios cercanos a los 22 pesos por litro (cuadro 1). En este sentido,
aunque esta alza en los precios puede atribuirse en parte a las variacio-
LA GEOGRAFÍA ECONÓMICA DE LOS PRECIOS DE LOS COMBUSTIBLES 259

nes en los factores exógenos que los determinan, el aumento observado


en la dispersión regional de los precios de la gasolina y el diésel du-
rante 2019, en un entorno de apreciación del tipo de cambio nominal,
sugiere que los concesionarios parecen haber implementado estrategias
competitivas de diferenciación en precios que modificaron los patrones
de distribución e interacción espacial.
En particular, si bien las variaciones de algunos componentes
que determinan el precio final de la gasolina y el diésel en el paı́s se
encuentran fuera del control de los concesionarios, por su naturaleza
ejercen un efecto regional común en la fijación del precio. Los cambios
en la distribución e interacción espacial reflejan, no solamente las dife-
rencias regionales en los costos de transporte y logı́stica, sino también
la forma como los concesionarios han implementado la flexibilización
de precios para diferenciarse del resto de competidores.
En este contexto, esta investigación tiene como propósito anali-
zar los cambios en la geografı́a económica de los precios de la gasolina
y el diésel en México, para identificar si han ocurrido cambios signifi-
cativos en el patrón regional de la fijación de precios y examinar sus
implicaciones económicas. Las preguntas especı́ficas que se pretenden
responder son: ¿Existe un patrón de interacción espacial en la fija-
ción del precio de los combustibles? ¿Ha habido algún cambio en los
patrones de interacción y distribución espacial asociado al proceso de
liberalización del precio de los combustibles? ¿Cuáles son las implica-
ciones económicas de estos cambios en la geografı́a económica de los
precios de los combustibles? Estas preguntas se responden mediante la
implementación de la metodologı́a denominada Análisis Exploratorio
de Datos Espaciales (AEDE), que permite identificar los patrones de
distribución espacial y las relaciones de dependencia espacial.
260 TORRES PRECIADO Y REBOLLAR RUELAS

El documento se organiza de la siguiente manera: en la segunda


sección se aborda la revisión de algunas contribuciones que analizan
la determinación espacial de los precios; posteriormente, en la terce-
ra sección se explican los aspectos metodológicos del enfoque AEDE; y
enseguida, en la cuarta sección se analizan los resultados del análisis
exploratorio espacial de los precios de la gasolina y el diésel en México.
En la última sección se desarrollan las conclusiones.

Revisión de la literatura

Existe una amplia literatura dentro de la economı́a para buscar y dar


explicación a los mecanismos de formación, fijación y distribución es-
pacial de los precios; considerando un mercado de un único bien y
con costos de producción igual a cero, Hotelling (1929) sugiere que los
precios son fijados a nivel regional por las empresas distribuidas espa-
cialmente con el objetivo de maximizar su beneficio, para hacer esto
tendrán que establecer su precio basándose únicamente en los costos
de transporte o búsqueda de los consumidores. Por otra parte, Enke
(1951) sugiere que los precios son fijados por cada una de estas, con-
siderando el precio del consumo local, los costos de importación, y los
precios de consumo local de cada una de las regiones.
Capozza y Order (1978) consideran en los precios un sistema
de competencia monopolista, las empresas maximizan su beneficio a
través de la elongación o reducción de su radio de mercado, donde los
precios se ajustan buscando la mayor superficie posible, pero solo la
suficiente para que el costo de transporte no afecte su competencia
espacial, lo que puede afectar su propio poder de mercado. Por otra
parte, Samuelson (1952) sugiere que los niveles de comercio entre dis-
LA GEOGRAFÍA ECONÓMICA DE LOS PRECIOS DE LOS COMBUSTIBLES 261

tintas regiones tienden a ajustar sus precios en función de los costos de


transporte, los cambios en los niveles de oferta y demanda doméstica,
y su interacción con las demás regiones; cualquier cambio en alguna de
estas variables afecta los precios de equilibrio entre las regiones.
En el caso del estudio de la concentración espacial y la dispersión
de precios para los mercados de venta de gasolina al por menor, Barron
et al. (2004) al estudiar los precios y su distribución en dos condados
del estado de Arizona y de California, identificaron que los precios
de los combustibles de cada región mostraron similitudes significativas
dentro del patrón de fijación de precios. Factores como la densidad de
estaciones y el número de bombas por estación contribuyen a que los
precios tiendan a ser más bajos, mientras que factores diferenciadores
como que las estaciones ofrezcan servicios extra, por ejemplo, tiendas
de conveniencia o un taller mecánico, contribuye a que sean más altos
a través de su diferenciación en el mercado.
Clemenz y Gugler (2003) encontraron que las gasolineras se ven
incentivadas negativamente a incrementar sus márgenes de ganancias
cuando la densidad de gasolineras por kilómetro cuadrado aumenta
para el caso de Austria, ası́ mismo, los precios tienden a ser menos dis-
persos en las regiones cuya densidad de gasolineras es alta; sin embargo,
no encontraron una correlación significativa entre la concentración y
el precio. Caso similar al que presenta Meerbeeck (2003), quien señala
que los precios de las estaciones de combustible en Bélgica se ven re-
ducidos cuando las estaciones están muy concentradas en una región,
cuando se encuentran localizadas en la periferia, ası́ como cuando estas
son contiguas. Por lo que se asume que factores como la concentración
de la población y estaciones de servicio, ası́ como los servicios anexos,
modifican los patrones de fijación de precio.
262 TORRES PRECIADO Y REBOLLAR RUELAS

Desde el plano empı́rico, el análisis del comportamiento de los


precios regionales de las gasolinas y el diésel en México ha pasado
desapercibido, en particular desde su liberalización; algunos estudios
enfocan su atención en sus determinantes municipales o en sus impli-
caciones económicas, pero sin considerar la evolución de los patrones
de distribución e interacción espacial. Al respecto, Banxico (2018), en-
tre sus resultados obtenidos mediante la estimación de un modelo de
panel para los municipios del paı́s, reporta que los costos de transporte
y logı́stica son los principales determinantes de los precios para la ga-
solina regular, por encima de atributos como la densidad poblacional
y la venta por estación. En un estudio reciente, Sánchez et al. (2015)
estudian la demanda de gasolina por deciles de ingreso en México, en-
tre sus principales hallazgos se encuentra la presencia de una relación
inelástica entre el precio de la gasolina y su gasto en los diferentes de-
ciles, concluyendo que un aumento en el precio de las gasolinas tendrı́a
un efecto desigual en el consumo por deciles de este energético.
En conjunto, se puede apreciar que una mayor flexibilidad en la
determinación del precio de los combustibles en México puede derivar
en cambios en la conducta competitiva de los distribuidores minoris-
tas, asociada no solamente a factores macroeconómicos exógenos, sino
también a las condiciones regionales en que se desenvuelven. De esta
manera, si bien la infraestructura de transporte y logı́stica disponible,
ası́ como la cercanı́a a los centros de distribución mayoristas, pueden
ser relevantes en la fijación regional del precio; las decisiones de loca-
lización y la interacción espacial entre competidores, por su parte, se
convierten en aspectos que estarı́an cobrando una mayor relevancia a
medida que los concesionarios se adaptan a un mecanismo más flexible
en la fijación de los precios de la gasolina y el diésel.
LA GEOGRAFÍA ECONÓMICA DE LOS PRECIOS DE LOS COMBUSTIBLES 263

Aspectos metodológicos del análisis exploratorio1

El análisis exploratorio de datos espaciales (AEDE) implica reconocer


la posible presencia de dos aspectos que caracterizan a los datos espa-
ciales: a) la dependencia espacial y b) la heterogeneidad espacial. En
tal sentido, el AEDE se enfoca en analizar ambos aspectos de tal forma
que sea posible detectar el patrón de distribución espacial, la forma de
asociación espacial predominante y los diferentes regı́menes espaciales
(Anselin, 1993). En esta investigación se recurre al diagrama de dis-
persión de Morán, a los indicadores locales de asociación espacial (LISA
en inglés) y los mapas condicionales.
Con respecto al diagrama de dispersión de Moran, elaborado
por Anselin (1993b), tiene como base el estadı́stico I de Moran, este
estadı́stico es una medida global de asociación espacial lineal entre un
conjunto de unidades espaciales definidas en el vector y el promedio
ponderado de los valores de las unidades espaciales contiguas o rezago
espacial, Wy , donde W es una matriz de pesos espaciales. En tal sen-
tido, la forma de asociación espacial ası́ definida hace referencia a un
proceso autorregresivo espacial como el mecanismo que genera dicha
asociación. Una vez que se estandariza la matriz de pesos espacial, se
define matricialmente de la siguiente manera:

yÕW y
I= (1)
yÕy

1
El análisis exploratorio de datos espaciales (AEDE) permite conocer, mediante métodos
de estadı́stica espacial, los patrones de distribución y asociación espacial que configuran
la geografı́a económica de los precios de los combustibles.
264 TORRES PRECIADO Y REBOLLAR RUELAS

Esta expresión implica que el estadı́stico se puede obtener me-


diante una regresión de Wy respecto a y (pero no al revés), a partir de
Mı́nimos Cuadrados Ordinarios. Con base en esta observación, el autor
concluye que es posible obtener un gráfico de dispersión con la variable
Wy en el eje vertical y la variable y en el eje horizontal, que sirva para
diagnosticar la presencia de un patrón de asociación espacial autorre-
gresivo. Por su parte, su interpretación recae en el grado de ajuste de
la lı́nea de regresión; si por ejemplo el grado de ajuste es pequeño,
entonces es posible interpretar este resultado como una indicación de
inestabilidad local espacial, es decir, de la presencia de diferentes pa-
trones de asociación espacial. El diagrama se representa en el plano
cartesiano de cuatro cuadrantes, como se muestra continuación en la
figura 1.
Los cuatro cuadrantes representan diferentes patrones de aso-
ciación espacial entre la variable y y su rezago espacial Wy . Las obser-
vaciones en los cuadrantes 1 y 3 representan una asociación espacial
positiva, de tal forma que el valor de la unidad espacial i es similar al
valor de las unidades espaciales vecinas. En particular, en el cuadrante
1 se representa una asociación espacial entre valores altos, mientras que
en el cuadrante 3 se representa una asociación espacial entre valores
bajos. Por su parte, las observaciones en los cuadrantes 2 y 4 repre-
sentan una asociación espacial negativa, por ejemplo, en el cuadrante
2 la unidad espacial i tiene un valor alto y está rodeada por unidades
espaciales con valores bajos. Similarmente, en el cuadrante 4 la uni-
dad espacial i con un valor bajo está rodeada por unidades espaciales
contiguas con valores altos.
Adicionalmente, el Diagrama de Dispersión de Moran permi-
te detectar la presencia de observaciones extremas u observaciones de
LA GEOGRAFÍA ECONÓMICA DE LOS PRECIOS DE LOS COMBUSTIBLES 265

influencia. Una observación extrema es aquélla que no sigue la tenden-


cia espacial marcada por el estadı́stico I de Moran; de acuerdo con el
autor, este tipo de observación puede interpretarse como una unidad
espacial de estacionariedad local, e incluso indicar problemas de espe-
cificación de la matriz de pesos espacial. Asimismo, los datos extremos
pueden ser analizados para medir el grado de influencia que tienen en
el estadı́stico I de Moran.

Indicadores Locales de Asociación Espacial (LISA)

Estos indicadores forman parte del conjunto de medidas que recono-


cen la posibilidad de encontrar patrones de asociación espacial local e
266 TORRES PRECIADO Y REBOLLAR RUELAS

inestabilidad espacial local. De acuerdo con Anselin (1995), estos in-


dicadores tienen dos propósitos generales: 1) generalizar la idea detrás
de los Estadı́sticos G para convertirla en una clase más amplia de indi-
cadores de asociación espacial local, y 2) mediante la descomposición
de los indicadores globales de asociación espacial (como el indicador I
de Moran) en la contribución de cada observación, permitir la detec-
ción de observaciones extremas o de influencia. Este último aspecto es
precisamente lo que distingue a los indicadores LISA de los estadı́sticos
G y el Diagrama de Dispersión de Moran.
El autor menciona que los indicadores LISA facilitan la inter-
pretación de datos espaciales en dos aspectos: 1) permiten conocer la
significación estadı́stica de aglomeraciones espaciales locales o clúste-
res alrededor de una ubicación local especı́fica, y 2) permiten detec-
tar observaciones caracterizadas por espacialidad no estacionaria (hot
spots), la presencia de observaciones extremas y de observaciones de
influencia. Anselin (1995) define los indicadores LISA como cualquier in-
dicador que satisface las dos caracterı́sticas siguientes: a) Un indicador
LISA calculado para cada observación muestra el grado de significación
estadı́stica de la aglomeración espacial local de valores similares alre-
dedor de cada una de dichas observaciones, b) La suma de los valores
LISA obtenidos para cada observación es proporcional a un indicador
global de asociación espacial. De manera formal, el autor establece que
un indicador LISA para una variable yi que pertenece a una ubicación
i es un indicador Li tal que se cumple la relación:
Li = f (yi , yJi ), (2)

donde yi son los valores en la vencidad Ji de i; dicha vecindad pue-


de formalizarse mediante la matriz de pesos espacial W . El grado de
LA GEOGRAFÍA ECONÓMICA DE LOS PRECIOS DE LOS COMBUSTIBLES 267

significación de la asociación espacial medida en Li estarı́a definida


por P rob[Li > ‡i ] Æ –i , donde ‡i es un valor crı́tico y –i es un nivel
de seudosignificancia, generalmente obtenido mediante simulaciones de
Monte Carlo. Por su parte, la descomposición de un indicador global
de asociación espacial en sus valores especı́ficos LISA se establece for-
malmente mediante:
ÿ
“ , (3)
i
donde “ es un factor de escala y es un indicador global de asociación
espacial, por ejemplo, como el estadı́stico I de Moran. Por otro lado, los
indicadores LISA o el indicador local de Moran se calculan mediante
la siguiente fórmula:
ÿ
Ii = z i wij zj , (4)
j

donde zi y zj son los valores de la observación i y de sus observaciones


vecinas j ambas en términos de su desviación respecto a la media,
y la sumatoria respecto a j implica que solamente los valores de las
ubicaciones vecinas son consideradas en el cálculo. La interpretación
de los indicadores LISA recae en el signo obtenido:
Si Li > 0 entonces existe evidencia de una aglomeración espacial
local de valores similares. Esta aglomeración puede ocurrir en
dos formas: a) la ubicación i tiene un valor alto y está rodeada
por ubicaciones vecinas también con valores altos, y b) la ubica-
ción i tiene un valor bajo y está rodeada por ubicaciones vecinas
también con valores bajos.
Si Li < 0 entonces existe evidencia de una aglomeración espacial
local de valores diferentes. Similarmente, esta aglomeración pue-
de ocurrir en dos formas: a) la ubicación i tiene un valor alto y
268 TORRES PRECIADO Y REBOLLAR RUELAS

está rodeada por ubicaciones vecinas con valores bajos, y b) la


ubicación i tiene un valor bajo y está rodeada por ubicaciones
vecinas con valores altos.
En tal sentido, los indicadores LISA únicamente pueden eviden-
ciar la presencia de aglomeraciones espaciales locales positivas o nega-
tivas, pero no indican el tipo de aglomeración con base en la magnitud
del valor entre la ubicación i y su vecindad. Por tal motivo, la aplica-
ción complementaria de las distintas medidas de asociación espacial,
en particular entre el Diagrama de Dispersión de Moran y los indica-
dores LISA, en la interpretación de los patrones de distribución espacial
es altamente recomendable (Anselin, 1995; Páez y Scott, 2004).

Bases de datos

La información acerca de los precios de la gasolina premium, la gaso-


lina regular y el diésel se encuentra en frecuencia mensual desde enero
de 2017 hasta diciembre de 2019; y se obtuvo de las bases de datos de
la Comisión Reguladora de Energı́a. La única transformación que se
hizo fue su corrección por estacionalidad, cuando fue necesario. Con
respecto a la matriz de pesos espaciales, W , utilizada en el análisis
exploratorio espacial para calcular el rezago espacial correspondien-
te, se impuso una estructura espacial denominada tipo “Queen” que
por su flexibilidad facilita identificar las relaciones de dependencia es-
pacial; en particular, esta estructura permite asignar una relación de
vecindad entre un estado especı́fico con los estados colindantes cuando
comparten un punto limı́trofe.
Adicionalmente, en el cuadro 1 se presenta un conjunto de es-
tadı́sticas descriptivas para los tres tipos de precios. En este se observa
LA GEOGRAFÍA ECONÓMICA DE LOS PRECIOS DE LOS COMBUSTIBLES 269

que el precio medio de los tres tipos de combustible se incrementó entre


2017 y 2019, particularmente en 2018 cuando se experimentó el mayor
incremento anual. Los precios más elevados corresponden al año 2019,
cuando algunos estados alcanzaron precios cercanos a los 22 pesos por
litro, en el caso de la gasolina premium y el diésel. También resalta
el aumento en la desviación estándar durante 2019, con respecto a los
dos años anteriores, indicando una fuerte diferenciación regional en el
nivel de precios de los combustibles.

Cuadro 1
Estadı́sticas descriptivas para el precio de los combustibles,
2017-2019

Gasolina premium Gasolina regular Diésel


Estadı́stico
2017 2018 2019 2017 2018 2019 2017 2018 2019
Promedio 17.61 19.86 20.76 15.82 18.35 19.46 16.85 19.48 21.17
Desv. est. 0.38 0.49 0.79 0.46 0.59 0.87 0.23 0.28 0.42
Máximo 18.20 20.51 21.85 16.34 19.06 20.49 17.23 20.05 21.70
Mı́nimo 16.21 18.07 18.17 13.94 15.97 16.39 16.29 18.97 20.07
Nota: el promedio, la desviación estándar y los valores mı́nimos y máximos fueron obtenidos a partir
de la información estatal.
Fuente: elaboración propia con información de la Comisión Reguladora de Energı́a.

La distribución e interacción espacial del precios de las gaso-


linas y el diésel

Este apartado se compone de la revisión de la medida de autocorrela-


ción espacial mediante la I de Moran, donde se explica los grados de
270 TORRES PRECIADO Y REBOLLAR RUELAS

asociación espacial de los precios de los combustibles para México; en


la segunda parte se muestra un breve análisis de las zonas calientes
y frı́as del paı́s mediante un mapa que refleja el estadı́stico local I de
Moran; por último, se muestra una serie de mapas condicionales.
En las figuras 2, 3 y 4 podemos apreciar la evolución de los
precios de los combustibles para el periodo de análisis enero 2017 a
diciembre de 2019, esto como una serie de diagramas de caja y bigotes,
lo denota la distribución de los precios mes con mes a nivel nacional,
siendo la lı́nea negra dentro de la caja la media del precio de mercado
por litro de combustible. Se logra apreciar un comportamiento similar
en las 3 figuras, durante el año 2017 los precios crecieron lentamente,
sin embargo durante el año 2018 los precios empezaron a crecer, lo que
sesgó los precios, poniendo a la mayorı́a de los estados por encima de la
media nacional, mientras que durante el año 2019 los estados tendieron
a tener precios por debajo de la media nacional, pero a su vez también
aumentó la dispersión de los datos, por lo que la diferencia entre el
precio más alto y el más bajo creció; aunque para todos los casos la
mayor parte de los estados estaban concentrados dentro del primer y
segundo cuartil.
En las figuras 5, 6 y 7 se muestra el diagrama de autocorrelación
espacial de la I de Moran para el precio de mercado gasolina regular,
premium y diésel en México en el eje de las abscisas y en las ordenadas
el rezago espacial de la misma variable, ambas variables estandariza-
das. Para la gasolina regular durante los años 2017 a 2019 podemos
comprobar la existencia de autocorrelación espacial positiva, lo que
marca la existencia de dos patrones a nivel nacional de asociación es-
pacial, el primero será el de los estados del cuadrante 1, cuyos precios
son altos y estos a su vez tienen vecindad con estados que también
LA GEOGRAFÍA ECONÓMICA DE LOS PRECIOS DE LOS COMBUSTIBLES 271

tienen precios altos, y el segundo patrón de asociación espacial serı́a el


ubicado en el cuadrante 3, los estados cuyos precios son más bajos que
la media nacional y estos a su vez tienen vecindad con estados cuyos
precios son inferiores a la media nacional (figura 5).

Figura 2
Precio de la gasolina regular de enero de 2017 a diciembre de 2019

Fuente: elaboración propia con información de la Comisión Reguladora de Energı́a.

Figura 3
Precio de la gasolina premium de enero de 2017 a diciembre de 2019

Fuente: elaboración propia con información de la Comisión Reguladora de Energı́a.


272 TORRES PRECIADO Y REBOLLAR RUELAS

Figura 4
Precio del diésel de enero de 2017 a diciembre de 2019

Fuente: elaboración propia con información de la Comisión Reguladora de Energı́a.

Durante este periodo podemos ver cierta tendencia a debilitarse


la pendiente del estadı́stico de la I de Moran; en 2019 este estadı́sti-
co fue de 0.098, siendo aún significativo; por lo que con el tiempo
podrı́amos ver la presencia de múltiples patrones de asociación es-
pacial a nivel nacional. El comportamiento de asociación espacial del
cuadrante 1 corresponde a los estados pertenecientes al centro occiden-
te, occidente y los estados de Baja California y Baja California Sur;
mientras que el comportamiento de asociación espacial del cuadrante
3 corresponde a los estados del Golfo de México, Sur, ası́ como Sonora.
La tendencia del estadı́stico de la I de Moran a debilitarse, posiblemen-
te se vincule a dos factores, primero la descomposición del cuadrante
3, ya que los estados que pertenecı́an a éste inicialmente, ahora se com-
portan de una manera distinta; y segundo por la presencia de valores
atı́picos siendo estos los estados de Tamaulipas y Chihuahua.
En el caso de la gasolina premium se puede observar la presen-
cia de asociación espacial positiva a través del diagrama de dispersión
LA GEOGRAFÍA ECONÓMICA DE LOS PRECIOS DE LOS COMBUSTIBLES 273

de Moran presentado en la figura 6 para todo el periodo de análisis.


En este conjunto de gráficas podemos apreciar una tendencia similar
a la que vimos con la gasolina regular, el estadı́stico de la I de Mo-
ran tiende a debilitarse conforme pasa el tiempo, teniendo en 2019 su
valor más bajo de 0.083, aun siendo estadı́sticamente significativo. El
patrón de asociación espacial que corresponde al cuadrante 1, son los
estados pertenecientes a un clúster compuesto por las regiones del cen-
tro, occidente y parte del noreste del paı́s, mientras que los estados
que pertenecen al patrón del cuadrante 3 son los estados del Golfo de
México, el Sur y Sonora.

Figura 5
Diagrama de dispersión de I de Moran del precio de mercado promedio anual
de la gasolina regular, 2017-2019

Fuente: elaboración propia con información de la Comisión Reguladora de Energı́a.

El posible debilitamiento del coeficiente de autocorrelación es-


pacial para este caso se puede deber a un cambio en los comportamien-
tos de asociación espacial, ya que los comportamientos de los cuadran-
274 TORRES PRECIADO Y REBOLLAR RUELAS

tes 1 y 3 tienden a tomar otros patrones de asociación espacial. Asimis-


mo, los estados de Chihuahua y Tamaulipas poseen valores atı́picos,
al igual que en el caso de la gasolina regular en la gasolina premium
sus precios tienen valores extremos muy bajos con respecto al resto del
paı́s, lo que contribuye a la aparición de patrones de heterogeneidad
espacial.

Figura 6
Diagrama de dispersión de I de Moran del precio de mercado promedio anual
de la gasolina premium, 2017-2019

Fuente: elaboración propia con información de la Comisión Reguladora de Energı́a.

En el caso del comportamiento del estadı́stico de autocorrela-


ción espacial I de Moran, el combustible diésel es relativamente par-
ticular, tal como se aprecia en los diagramas de dispersión mostrados
en la figura 7. Se logra ver que para los años de 2017 y 2018 hay una
correlación fuerte y positiva, lo que describe la existencia de los dos pa-
trones de comportamiento de asociación espacial de los cuadrantes 1 y
3 antes mencionados; pero esto cambia radicalmente para el año 2019,
en el que las regiones que cuentan con el patrón de asociación espacial
LA GEOGRAFÍA ECONÓMICA DE LOS PRECIOS DE LOS COMBUSTIBLES 275

del cuadrante 1 son los estados de todo el norte del paı́s y los estados
pertenecientes a la región centro occidente, a excepción de Tamaulipas
y San Luis Potosı́. Mientras que los pertenecientes al patrón del cua-
drante 3 son todos los estados excluidos del patrón antes mencionado,
sin contemplar a Guerrero. En 2019 el estadı́stico I de Moran se vuelve
estadı́sticamente no significativo, por lo que podemos interpretarlo co-
mo la presencia de heterogeneidad espacial, esto debido posiblemente
a un cambio en el comportamiento de los mercados locales.

Figura 7
Diagrama de dispersión de I de Moran del precio de mercado promedio anual
del diésel, 2017-2019

Fuente: elaboración propia con información de la Comisión Reguladora de Energı́a.

En el estadı́stico I local de Moran para el caso de la gasolina


regular que resulta en los mapas mostrados en la figura 8, podemos
diferenciar un clúster en la región occidente, en cuyos estados el precio
es más alto que la media nacional y sus vecinos también los tienen (co-
lor rojo). Existe la presencia de un segundo patrón local de asociación
espacial, del cual sólo resulta estadı́sticamente significativo el estado
276 TORRES PRECIADO Y REBOLLAR RUELAS

de Veracruz y posteriormente Sonora. Cabe mencionar que al igual que


en el estudio de autocorrelación anterior, hay una marcada tendencia
a la aparición de distintos patrones de asociación espacial con el paso
del tiempo, lo que indica la existencia de nuevos patrones de conducta
económica en la formación de los niveles de precios.
Figura 8
Estadı́stico I de Moran para el precio de mercado promedio de la gasolina regular
(2017-2019)

Fuente: elaboración propia con información de la Comisión Reguladora de Energı́a.

Para el caso de la gasolina premium, podemos observar la pre-


sencia de los mismos patrones de asociación espacial que vimos tanto
en el estadı́stico I de Moran para el caso de la gasolina regular, como
para el propio caso de la gasolina Premium; por lo que podemos en-
LA GEOGRAFÍA ECONÓMICA DE LOS PRECIOS DE LOS COMBUSTIBLES 277

contrar que la presencia de una región caliente dentro de los estados


pertenecientes a la región occidente, el cual sigue un patrón similar al
caso de la gasolina regular. Estos estados conforman una región en el
paı́s donde los precios en promedio son más altos, posiblemente de-
bido a la presencia de sectores económicos especı́ficos, tales como el
comercio y el transporte (figura 9).
Al igual que la gasolina regular, en los tres años el estado de
Veracruz se vuelve un punto frı́o donde los niveles de precio promedio
de la gasolina premium son más bajos y sus vecinos también, lo que
puede estar asociado a un posible bajo nivel de demanda de gasolina
de este tipo. Con el paso del tiempo y para este periodo, hay debili-
tamiento de la región caliente, ya que pasó de 7 a sólo 4 estados cuyo
comportamiento es estadı́sticamente significativo.
Para el caso del diésel, el estadı́stico I local de Moran (figura 10)
muestra una evolución continua de las regiones de precios en el paı́s.
Para 2017 podemos ver un par de regiones de precios, la primera en
rojo corresponde a una región caliente, casi con una forma triangular
cuyos vértices son Sonora, Jalisco y Coahuila; la segunda región, sien-
do ésta frı́a, la conforman los estados de Hidalgo, Veracruz, Tabasco,
Chiapas, Campeche y Quintana Roo. Ante el incremento de precios en
los combustibles visto durante el año 2018, lo que abonó a la aparición
de otros patrones de asociación y comportamiento espacial.
El primero fue la región caliente que corresponde a la misma del
año 2017, sin embargo esta asociación se debilitó perdiendo miembros
con la aparición de un par de estados cuyo comportamiento es tener
precios por debajo de la media nacional, y comparte vecindad con
Colima y Chihuahua, estados de precios altos, mientras que se mantiene
la región frı́a ubicada en el Golfo de México y Sur.
278 TORRES PRECIADO Y REBOLLAR RUELAS

Figura 9
Estadı́stico I de Moran para el precio de mercado promedio de la gasolina premium
(2017-2019)

Fuente: elaboración propia con información de la Comisión Reguladora de Energı́a.

Como se habı́a visto con el estadı́stico I de Moran, para el año


2019 pudimos ver que la asociación espacial a nivel nacional ya no era
estadı́sticamente significativa, lo que se podı́a asociar con la presencia
de heterogeneidad espacial. Lo anterior se comprueba en parte en el
mapa que corresponde al año 2019, con tres comportamientos distintos
asociados al norte, centro y sur del paı́s.
Los mapas condicionales presentados para los casos de la ga-
solina regular, premium y diésel nos sirven como herramienta para
LA GEOGRAFÍA ECONÓMICA DE LOS PRECIOS DE LOS COMBUSTIBLES 279

encontrar patrones de sensibilidad de los cambios de la demanda de


estos con respecto al precio, por lo que cada uno tiene en el eje de
las ordenadas el precio, en el eje de las abscisas el volumen de ventas,
ambas como la tasa de crecimiento durante el año y en color naran-
ja se muestran los estados con precios de los combustibles más altos,
mientras que en amarillo los que tienen precios más bajos con respecto
a la media.
Figura 10
Estadı́stico I de Moran para el precio de mercado promedio del diésel (2017-2019)

Fuente: elaboración propia con información de la Comisión Reguladora de Energı́a.

Para el caso de la gasolina regular (figura 11), en el primer


cuadrante hay estados cuyos precios crecieron a un ritmo por encima
de la media nacional, al igual que su volumen de ventas. Se observa que
280 TORRES PRECIADO Y REBOLLAR RUELAS

los estados de Baja California y Baja California Sur son afectados los
más, al mantener precios y tasas de crecimiento altas en los mismos;
los estados cambian su comportamiento ante el incremento de precios
que se dio en el año 2018 y se mantienen aquellos con nivel de precio
bajo tales como Campeche, Yucatán y Guerrero. En el siguiente año,
Durango y Baja California Sur mantuvieron el comportamiento de este
cuadrante a pesar de los precios altos del combustible.
El cuadrante 2 muestra el grupo de estados donde los precios
crecieron a una tasa inferior a la media nacional, pero mantuvieron ta-
sas de crecimiento en el volumen de ventas mayores a la media nacional;
estos se caracterizan por aprovechar los bajos precios e incrementar la
demanda. Durante el año 2017 los estados del centro del paı́s incre-
mentaron su nivel de demanda a un ritmo mayor a la media nacional,
al haber incrementos precios sustanciales en 2018 tendieron a contraer
su demanda.
El cuadrante 3 se refiere a los estados cuyos precios y volumen
de ventas crecieron durante el año a una tasa menor que la media
nacional, por lo que estos estados se vuelven los más sensibles a los
incrementos de precios al tener una menor demanda. El estado de
Chihuahua, al tener precios bajos y estables por todo el periodo de
análisis mantiene niveles de demanda baja, por tanto los estados con
los que mantiene vecindad como Sonora, Coahuila, Durango y Sinaloa,
tendieron a tener tasas de crecimiento en el volumen de venta inferiores
a la media nacional, siendo estas negativas durante el año 2018 y 2019.
En el cuadrante 4 nos encontramos con los estados cuyos pre-
cios crecieron por encima de la media nacional, pero tuvieron tasas
de crecimiento del volumen de ventas inferiores a la media nacional.
Los estados al estar sometidos a incrementos de precios más agresivos,
LA GEOGRAFÍA ECONÓMICA DE LOS PRECIOS DE LOS COMBUSTIBLES 281

tienden a modificar el comportamiento de la demanda de los que se


ubican en este cuadrante; por ejemplo, Durango y Michoacán al haber
incrementados bruscamente sus precios en 2017 y pagar precios más
altos, en 2018 redujeron su demanda, al igual que Chiapas. En el 2018
parte de los estados de la región centro occidente al tener tasas altas en
el crecimiento de los precios, con tasas más bajas que la media nacional
en 2019 tendieron a incrementar su volumen de demanda por encima
de la media.

Figura 11
Mapa condicional para la gasolina regular, 2017-2019

Fuente: elaboración propia con información de la Comisión Reguladora de Energı́a.


282 TORRES PRECIADO Y REBOLLAR RUELAS

Con respecto a la gasolina premium, en el cuadrante 1 de la


figura 12 se observa que los estados del centro norte, junto con Baja
California y Baja California Sur, junto con Guerrero, tendieron a in-
crementar su demanda a un ritmo superior a la media nacional ante
el incremento en el precio superior a la media, cuya tendencia no se
mantuvo en el año 2018, ya que ante un choque en la subida de precios
que suprimieron su demanda junto con la mayorı́a de los estados del
norte del paı́s. Ante cierto grado de estabilidad de los precios en el año
2019, podemos ver la formación de un gran bloque que incrementó la
demanda por encima de la media nacional; sin embargo, los estados
cuyos precios crecieron más fueron los de Durango, Coahuila, Nuevo
León y Jalisco.
En el cuadrante 2 se aprecian diferentes regiones en las que se
presenta este comportamiento durante el año 2017, pero ante la subida
de precios del año 2018 podemos ver que las regiones que mantienen
tasas de crecimiento de la demanda por encima de la media nacional
son principalmente estados costeros del Golfo de México, pese a tener
precios más bajos con respecto al resto del paı́s, lo que los mantiene
parcialmente protegidos al alza de precios. En el año 2019, los esta-
dos del centro occidente, centro y centro norte, que incrementaron la
demanda de la gasolina premium por encima de la media nacional,
se caracterizan principalmente por tener precios más altos que la me-
dia nacional, a excepción de Tamaulipas, San Luis Potosı́, Hidalgo y
Morelos.
El tercer cuadrante muestra los estados más sensibles al in-
cremento de precios que tienen tasas inferiores de crecimiento en el
volumen de ventas que la media nacional; estados del centro del paı́s,
junto con Chihuahua, Tabasco y Yucatán, ante incrementos fuertes de
LA GEOGRAFÍA ECONÓMICA DE LOS PRECIOS DE LOS COMBUSTIBLES 283

precios en el año 2018 o a mantenerse en el mismo cuadrante o tener


precios más volátiles como el caso de Puebla, Aguascalientes, Queréta-
ro, Guanajuato y Yucatán. Durante 2019 los estados más sensibles
fueron Baja California, Chihuahua, Puebla, Tabasco y Campeche, esto
a pesar de que fueron los que pagaron un precio más bajo por cada
litro de gasolina premium.
Figura 12
Mapa condicional para la gasolina premium, 2017-2019

Fuente: elaboración propia con información de la Comisión Reguladora de Energı́a.

Para el último de los cuadrantes podemos ver que los estados


que tuvieron tasas de crecimiento de precios superiores a la media
284 TORRES PRECIADO Y REBOLLAR RUELAS

nacional, mantuvieron tasas negativas de crecimiento del volumen de


ventas por debajo de la media nacional; a excepción de los estados
de Veracruz, Morelos y Oaxaca, los cuales tendieron a incrementar su
demanda por encima de la tasa media nacional para el año 2018. En
ese mismo año, los estados de este cuadrante provienen principalmente
de una reducción de la demanda ante las altas tasas de crecimiento
de los precios que sufrieron durante el 2017 y 2018, como los casos
de Baja California, Coahuila, Zacatecas y Nayarit. En el año 2019 los
estados vinculados con el pacı́fico de México tienen precios más altos y
mantuvieron tasas de crecimiento de precios altos durante el periodo,
por tanto, no pudieron incrementar su demanda de volumen encima
de la media; mientras que los estados de Sonora, Veracruz y Yucatán
tuvieron precios bajos pero tasas altas de crecimiento de precios, por
lo que tendieron a crecer menos su demanda que la media.
Con relación al precio del diésel, en el cuadrante 1 de la figura
13 los estados del norte del paı́s tendieron a incrementar sus precios
por encima de la media nacional, sin embargo, los estados de Baja
California, Baja California Sur, Sonora, Coahuila, Tamaulipas, junto
con Nayarit, Zacatecas, San Luis Potosı́ y Campeche incrementaron su
volumen de ventas a un ritmo mayor a la media nacional, sin embargo
ante el incremento de los precios en el año 2018 sólo los estados del
noreste del paı́s mantuvieron este comportamiento, mientras que el
resto tendió a reducir su demanda. Por ultimo en el año 2019 podemos
ver que estados como Baja California y Baja California Sur tendieron
a incrementar su volumen de ventas por encima de la media nacional.
En el segundo cuadrante los estados en el centro, sur y Golfo
de México, comparten el mismo comportamiento de la demanda ante
bajas tasas de crecimiento de los precios durante el 2017, siendo los
LA GEOGRAFÍA ECONÓMICA DE LOS PRECIOS DE LOS COMBUSTIBLES 285

estados más occidentales los de mayores precios. Mientras que en el


año 2018, los estados con niveles de precios más bajos tienden a incre-
mentar su volumen de ventas a un ritmo mayor que la media nacional.
Por último, en el año 2019 ante un escenario de relativa estabilidad
de precios, se constituye un grupo que sigue este mismo patrón de
comportamiento.
Figura 13
Mapa condicional para el diésel, 2017-2019

Fuente: elaboración propia con información de la Comisión Reguladora de Energı́a.

Para el tercer cuadrante podemos ver que durante el año 2018


algunos estados del centro occidente y sur empiezan a agruparse ante el
286 TORRES PRECIADO Y REBOLLAR RUELAS

incremento de los precios, hasta formar un solo grupo desde Michoacán


hasta Sonora y Chihuahua, con excepción de los estados de Sinaloa y
Colima, junto con algunos estados del Golfo de México y Chiapas. En
el año 2019 podemos ver un grupo de estados mayoritariamente de
precios bajos cuyos periodos anteriores habı́an tenido tasas altas de
crecimiento de los precios, que al final tendieron a tasas de crecimiento
del volumen de ventas del diésel inferiores a la media nacional.
En el cuarto cuadrante el comportamiento de una elevada tasa
de crecimiento de los precios y baja tasa de volumen de ventas, está
asociado a diferentes regiones del paı́s; la más relevante podrı́a ser la
región compuesta por Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Sina-
loa y Durango, ya que estos en su mayorı́a suelen tener un crecimiento
en el volumen de ventas inferior a la media nacional para todo el pe-
riodo, lo que sugiere un comportamiento deprimido en la demanda del
diésel en el Norte del paı́s, a su vez, se adhieren los estados del centro
y centro norte del paı́s.

Conclusiones

En esta investigación se analizan los cambios en la geografı́a económica


de los precios de la gasolina y el diésel para determinar si, en un entorno
de mayor flexibilidad en el que los concesionarios pueden recurrir a
sus márgenes de ganancias para competir en precios, las estrategias
de determinación del precio de estos energéticos siguen un patrón de
distribución e interacción espacial global, o difieren regionalmente en
el paı́s. Los resultados del análisis exploratorio espacial mediante la
metodologı́a AEDE, sugieren que las estrategias de determinación de
precios de la gasolina y el diésel estarı́an transitando de una estrategia
LA GEOGRAFÍA ECONÓMICA DE LOS PRECIOS DE LOS COMBUSTIBLES 287

con un patrón de fijación de precios global, hacia una estrategia de


precios con rasgos regionales e inclusive locales.
Esta transición se observa a partir de una disminución en los
coeficientes de autocorrelación espacial global I de Moran, para los
precios de los combustibles durante los tres años estudiados. En par-
ticular para el precio del diésel, cuyo patrón de interacción espacial
global en su determinación parece haber desaparecido en el paı́s. Las
implicaciones que estos hallazgos tienen para la geografı́a económica
del precio de ambos combustibles, y el funcionamiento de las economı́as
regionales, son amplias. Mientras tanto, la presencia de un patrón de
autocorrelación global significaba que una variación en el precio de
un tipo de combustible en alguna región del paı́s tendı́a a ajustarse
similarmente en el resto de las regiones, conduciendo posiblemente a
una diferenciación de precios menos marcada, pero competitivamente
más limitada. La transición hacia una interacción más local o regio-
nal implica que los cambios de precios en una región tendrı́an efectos
de ajuste, principalmente en regiones vecinas, como resultado de un
aumento en la competencia de precios, principalmente por parte de
los concesionarios, conduciendo a un incremento en la heterogeneidad
regional en los precios de los combustibles.
Debido a que los diferentes componentes que determinan el pre-
cio final de mercado de la gasolina y el diésel son exógenos, tales co-
mo las variaciones en el tipo de cambio, los impuestos, los costos de
transporte y de logı́stica, son los concesionarios quienes ajustarı́an sus
márgenes de ganancia para inducir disminuciones en los precios que
permitan atraer más compradores. En tal sentido, si bien una mayor
interacción espacial de tipo local conducirá hacia una mayor hetero-
geneidad regional en los precios de mercado de la gasolina y el diésel
288 TORRES PRECIADO Y REBOLLAR RUELAS

en el paı́s, también es posible que algunos estados puedan beneficiar-


se de la competencia en los precios, que esperamos se consolide entre
los concesionarios. No obstante, debe reconocerse que habrá regiones
donde el precio de los combustibles será mayor debido a los costos de
transporte y logı́stica.

Referencias

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diciembre 2017, disponible en https://cutt.ly/emzQSnQ.
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Van Meerbeeck, W. (2003), Competition and market conditions on the Belgian retail
gasoline market, De Economist 151: 369-388.
CAPÍTULO 10

Convergencia estocástica en el consumo de


energı́a industrial en México
exploratorio espacial

Miguel Ángel Tinoco Zermeño


Renato Francisco González Sánchez

1. Introducción

E l estudio de los efectos del consumo de energı́a en la actividad


económica tomó fuerza desde finales de 1970 con el artı́culo de
Kraft y Kraft (1978). En dicho artı́culo, los autores aplicaron la prue-
ba de causalidad desarrollada por Sims (1972), con la cual encontraron
que la causalidad de los insumos de energı́a nominales hacia el produc-
to nacional bruto es unidireccional. A partir de los resultados, muchos
investigadores se dieron a la tarea de estudiar la relación de causali-
dad entre energı́a y producto interno bruto (PIB), de la cual derivaron
otras lı́neas de investigación como la eficiencia energética basada en la
convergencia estocástica en el consumo de energı́a.
290 TINOCO ZERMEÑO Y GONZÁLEZ SÁNCHEZ

¿Qué se entiende por convergencia estocástica? Akram et al.


(2020) explican que la noción de convergencia proviene de la teorı́a del
crecimiento neoclásico de Solow, y que trabajos posteriores exploraron
la convergencia en términos del crecimiento de la actividad económica
o productividad, entre regiones y paı́ses, o al interior de cada nación.
La convergencia estocástica se fundamenta en las series de tiempo más
que en la convergencia beta que se apoya en datos de sección cruzada,
pero que tiene algunas deficiencias. Bernard y Durlauf (1995) argumen-
tan que con los datos de sección cruzada no es posible distinguir las
dinámicas de corto plazo de los comportamientos de largo plazo de las
economı́as, ni tampoco la gran variedad de casos entre la hipótesis nula
de que ningún paı́s converge y la alternativa de que todos convergen.
El área de investigación de convergencia estocástica busca de-
terminar la estacionariedad de las series de tiempo a partir de prue-
bas de raı́ces unitarias lineales o no lineales con cortes estructurales.
La estacionariedad de una serie de tiempo tiene fuertes implicaciones
económicas (Hendry y Juselius, 2000). Por un lado, si una variable
no es estacionaria (contiene raı́z unitaria en niveles), las otras varia-
bles relacionadas heredarán la no estacionariedad y la transmitirán al
resto de la economı́a. Por ejemplo, si los precios del petróleo no son
estacionarios en México, los choques internacionales a los precios se
dispersarán al resto de los sectores económicos y afectarán a los pre-
cios y la producción. Un ejemplo adicional es en finanzas, ya que “...si
los precios accionarios siguen un proceso de caminata aleatoria, cual-
quier choque a los precios será permanente” (Narayan y Smyth, 2007:
339).
El objetivo de este capı́tulo consiste en evaluar la eficiencia del
consumo de energı́a industrial en México mediante pruebas de con-
CONVERGENCIA ESTOCÁSTICA EN EL CONSUMO DE ENERGÍA INDUSTRIAL 291

vergencia condicional estocástica para el periodo de 1965 a 2016. En


primer lugar, desglosamos el consumo en el sector industrial en 16 ra-
mas que corresponden a petroquı́mica de Pemex, siderurgia, quı́mica,
azúcar, cemento, celulosa y papel, minerı́a, vidrio, fertilizantes, cerve-
za y malta, aguas envasadas, automotriz, construcción, hule, tabaco y
otras ramas. En segundo lugar, aplicamos las pruebas de existencia de
cortes estructurales. Una vez que pudimos determinar si las series con-
tenı́an uno, dos o ningún corte estructural, aplicamos las pruebas de
raı́z unitaria LM y RALS-LM. Éstas detectan cortes estructurales endóge-
nos con cambios en tendencia y errores no normales para aumentar su
poder. En este sentido, la conclusión general de esta investigación es
que el consumo energético del sector industrial en México es ineficiente,
porque solamente pudimos determinar la estacionariedad del consumo
relativo per cápita en siete de las 16 ramas industriales: petroquı́mica
de Pemex, azúcar, minerı́a, automotriz, construcción, hule y tabaco.
La estructura del resto del documento es la siguiente. La sección
dos discute los antecedentes teóricos relacionados con la convergencia
estocástica. En la sección posterior describimos la polı́tica y reformas
energéticas implementadas en México desde los años 70, para cerrar
con la descripción de los datos. La metodologı́a econométrica se des-
cribe en la cuarta sección, y en la quinta los resultados. La última
sección presenta las conclusiones.

Antecedentes econométricos

En el estudio de la convergencia estocástica se pueden distinguir dos


grandes niveles: los estudios enfocados a varios paı́ses con panel de
datos y los estudios dedicados a paı́ses individuales. Otra caracterı́stica
292 TINOCO ZERMEÑO Y GONZÁLEZ SÁNCHEZ

sobresaliente es que los estudios se basan en una gran variedad de


enfoques econométricos. En esta sección, hacemos una revisión muy
selectiva de los principales trabajos relacionados con la convergencia
estocástica.
En los últimos años, el análisis de clubes de convergencia cons-
truido por Phillips y Sul (2007) ha sido ampliamente utilizado por
distintos investigadores. Esta metodologı́a tiene la ventaja de que uti-
liza una especificación general de modelos de factores no lineales con
variación de tiempo, y no es necesario establecer supuestos con re-
lación a la estacionariedad de las series ni la existencia de factores
comunes. De manera particular, el enfoque de Phillips y Sul selecciona
clubes de paı́ses o regiones en donde cada uno converge hacia una ten-
dencia común. En este sentido, Apergis y Payne (2020) examinan la
influencia del comportamiento convergente de las emisiones de dióxido
de carbono CO2 y sus determinantes como la intensidad energética y
el ı́ndice de carbonización en Canadá, México y Estados Unidos. Los
resultados de la investigación indican que se detecta convergencia en
las tres variables mencionadas cuya condición no fue alterada por la
introducción del hoy extinto Tratado de Libre Comercio para América
del Norte. En consecuencia, los autores sostienen que la convergencia
en América del Norte proporcionarı́a información útil para predecir
el comportamiento de las emisiones con base en información histórica
(Apergis y Payne, 2020: 8).
Apergis y Christou (2015) usan el algoritmo del club de con-
vergencia para explorar la convergencia de la productividad energética
en una muestra de 31 paı́ses durante el periodo 1972-2012. En este
estudio, los autores solamente detectan la presencia de algunos clubes
de convergencia. Herreiras et al. (2017) abordan la convergencia en el
CONVERGENCIA ESTOCÁSTICA EN EL CONSUMO DE ENERGÍA INDUSTRIAL 293

consumo de energı́a residencial (carbón, electricidad y gas lı́quido) en


China a nivel nacional y regional durante el periodo 1995-2011. De
acuerdo con sus resultados, encuentran cuatro clubes para el carbón
y dos para la electricidad y el gas lı́quido. “La existencia de clubes
indica que los programas de energı́a común podrı́an tener un impacto
limitado conforme las regiones converjan a diferentes estados estables”
(Herrerias et al., 2017: 379). Por otro lado, Ivanovski et al. (2018) ana-
lizan la convergencia en el consumo de energı́a per cápita en nuevo
sectores y siete estados y territorios de Australia a lo largo del perio-
do 1990-2016. Los autores justifican la desagregación del consumo de
energı́a, porque la convergencia a nivel agregado podrı́a enmascarar
diferencias a nivel sectorial y estatal. En la mayorı́a de los sectores,
alguna combinación de estados continentales del litoral suroriental y
oriental forman un club del consumo de energı́a; la electricidad es el
sector de convergencia total que sugiere que las polı́ticas energéticas
de ahorro implementadas en Australia han funcionado adecuadamente.
Por último, otros autores que emplean el club de convergencia son Kim
(2015), Parker y Liddle (2017a), (2017b), Yu et al. (2015) y Zhang y
Broadstrock (2016). Este conjunto de estudios se enfoca en determinar
la convergencia en los patrones de productividad energética en varios
paı́ses. En general, concluyen que no todos los paı́ses ni sectores conver-
gen en el consumo de energı́a y, afirman, “no todos los paı́ses parecen
converger hacia el mismo nivel de estado estable”.
Otros estudios emplean una gran variedad de metodologı́as de
panel. Anoruo y DiPietro (2014) estudian la convergencia estocástica
en un grupo de 22 paı́ses africanos mediante las pruebas convencionales
de raı́z unitaria para panel de primera y segunda generación, y el deno-
minado Método Secuencial de Selección de Panel (SPSM, por sus siglas
294 TINOCO ZERMEÑO Y GONZÁLEZ SÁNCHEZ

en inglés). Después de reconocer que las pruebas tradicionales carecen


de cualidades para identificar los grupos estacionarios y no estaciona-
rios de un panel de datos, el procedimiento SPSM arroja que en Angola,
Mozambique, Libia, Tanzania, Ghana, Zambia, Etiopı́a, Argelia, Se-
negal, República del Congo, Sudáfrica, Benı́n, Camerún, República
Democrática del Congo y Nigeria el consumo de energı́a per cápita es
convergente, por lo que los choques en el consumo serı́an temporales
y con reversión a la media. De igual manera, Le et al. (2017) utilizan
la metodologı́a del SPSM para estudiar 19 paı́ses pertenecientes al Foro
de Cooperación Económica de Asia Pacı́fico (APEC, por sus siglas en
inglés). En especial, los autores hallan convergencia energética en 15
paı́ses, ası́ como convergencia eléctrica en 17. Por lo anterior, vatici-
nan que “...los niveles de vida y bienestar en las economı́as de APEC
han mejorado significativamente a lo largo del tiempo. La evidencia
también implica que la integración económica y energética ayudan a
fomentar el crecimiento económico en la región”(Le et al., 2017: 40).
Por su parte, Fallahi y Voia (2015) y Fallahi (2017) se basan
en la construcción de intervalos de confianza propuesto por Romano y
Wolf (2001). En especı́fico, las series serán estacionarias cuando el lı́mi-
te superior del intervalo de confianza estimado sea menor a la unidad,
por lo que si el intervalo abarca al uno entonces su orden de integra-
ción será I(1). El primer artı́culo investiga la convergencia en un grupo
de 25 paı́ses de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económicos (OCDE) en el periodo 1960-2012, mientras que el segundo
se enfoca en una muestra de 109 paı́ses y cubre el periodo 1971-2013.
En ambos casos, los resultados favorecen más a la hipótesis de con-
vergencia en los patrones de consumo energético. Por ejemplo, algu-
nos paı́ses desarrollados estocásticamente convergentes son Australia,
CONVERGENCIA ESTOCÁSTICA EN EL CONSUMO DE ENERGÍA INDUSTRIAL 295

Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Grecia, Italia, Japón, Luxem-


burgo, Holanda, Noruega, España y Suiza. En los mencionados paı́ses
las polı́ticas gubernamentales orientadas al sector energético tendrı́an
efectos temporales sobre los patrones de consumo.
Borozan (2017) aplica varias pruebas de raı́z unitaria de pa-
nel con y sin cortes estructurales (primera y segunda generación) al
consumo de energı́a per cápita en regiones de Croacia, durante el pe-
riodo 2001-2013. Un resultado sobresaliente es que los mercados de
electricidad en Croacia no están totalmente integrados y la conver-
gencia energética no es plena. Esto quiere decir que las variables son
sensibles a los choques estructurales, lo que implica que la introduc-
ción de reformas e innovaciones en el sector energético tendrán efectos
de largo plazo. Mishra y Smyth (2014) proponen la prueba de estacio-
nariedad KPSS en panel Carrion-i-Silvestre et al. (2005), y la prueba
de raı́z unitaria LM en panel con múltiples cortes estructurales para
analizar los cinco miembros fundadores de la Asociación de Naciones
del Sudeste Asiático. Los investigadores pudieron encontrar evidencia
de convergencia con las pruebas de panel con cortes estructurales, y
argumentan que una razón que pudiera explicar la convergencia es que
esos paı́ses comparten estructuras económicas y sociales parecidas.
Con respecto a los estudios de series de tiempo por paı́s, las con-
tribuciones son más limitadas. Meng et al. (2013) utilizan las pruebas
de raı́ces unitarias denominadas LM y RALS-LM para revisar la conver-
gencia en el consumo de energı́a per cápita en 25 paı́ses de la OCDE en
el periodo de 1960 a 2010. Según la metodologı́a empleada, después de
permitir un corte estructural, los autores descubrieron que la hipótesis
nula de raı́z unitaria era rechazada en ocho paı́ses con la prueba LM y en
12 paı́ses con la prueba RALS-LM; cuando incluyeron dos cortes estruc-
296 TINOCO ZERMEÑO Y GONZÁLEZ SÁNCHEZ

turales, en nueve paı́ses se rechazó la hipótesis nula con la prueba LM y


en 17 paı́ses con la prueba RALS-LM. En este sentido, los investigadores
afirman que “...permitir los cortes estructurales hace que el logaritmo
del consumo de energı́a per cápita...sea estacionario para muchos de
los paı́ses...” (Meng et al., 2013: 544).
Estados Unidos es uno de los paı́ses cuyo sector energético es
ampliamente estudiado. Mohammadi y Ram (2017) aplican métodos
paramétricos y no paramétricos a la convergencia en el consumo de
energı́a per cápita en Estados Unidos. En el caso de la convergen-
cia estocástica, los investigadores usan las pruebas de raı́z unitaria
Kwiatkowski-Phillips-Schmidt-Shin (KPSS), Dickey-Fuller Aumentada
(ADF), Dickey-Fuller GLS, Zivot-Andrews y Clemente-Montanes-Reyes
con hasta dos cortes estructurales. Sin embargo, la conclusión gene-
ralizada es que “...existe una falta de convergencia en el consumo de
energı́a per cápita entre los estados de Estados Unidos...” (Moham-
madi and Ram 2017, 409). Payne et al. (2017) analizan el consumo
de energı́a renovable desagregado por entidad federativa de Estados
Unidos durante el periodo 1970-2013 con las pruebas LM y RALS-LM,
y con cero, uno y dos cortes estructurales. Al igual que otros estudios
que emplean la misma metodologı́a, llegan a la conclusión de que las
pruebas de raı́ces unitarias apoyan el argumento a favor de la conver-
gencia estocástica en el consumo de energı́a renovable, con excepción
de Colorado, Maine, Nuevo México y Dakota del Norte.
Lean et al. (2016) proponen la utilización de la recientemente
desarrollada prueba de raı́z unitaria GARCH que es adecuada para datos
de alta frecuencia. Para ello, toman datos mensuales del consumo de
petróleo de cinco sectores estadounidenses, como el residencial, comer-
cial, industrial, transporte y eléctrico. Después de usar una mezcla de
CONVERGENCIA ESTOCÁSTICA EN EL CONSUMO DE ENERGÍA INDUSTRIAL 297

resultados basados en las pruebas de Narayan et al. (2015) y Narayan


y Popp (2010), “... los hallazgos pintan una imagen optimista para ge-
nerar ahorros en el consumo total de petróleo a nivel sectorial” (Lean
et al., 2016: 12). Otros trabajos que abordan la convergencia estocásti-
ca en el sector energético de Estados Unidos incluyen Vasseur (2014),
Abid y Alimi (2019), Apergis y Tsuomas (2011), entre otros.
Para terminar, es preciso mencionar que la evidencia empı́rica
sobre el caso de la economı́a mexicana es limitada e indirecta, y sola-
mente está relacionada con las emisiones de dióxido de carbono. Por
ejemplo, Churchill et al. (2018) estudiaron la convergencia condicional
de las emisiones de carbono desde 1900 para una muestra de 44 paı́ses
desarrollados y subdesarrollados, con base en la metodologı́a de raı́ces
unitarias LM y RALS-LM. De acuerdo con los resultados de las pruebas
con uno y dos cortes estructurales, las emisiones de CO2 de la economı́a
mexicana han convergido a los niveles internacionales en el largo plazo,
tanto antes como después de la Segunda Guerra Mundial. Del mismo
modo, Churchill et al. (2020) indagan sobre la convergencia estocástica
en las emisiones per cápita de CO2 de 17 economı́as emergentes desde
1921 hasta 2014. Tomando en cuenta las fechas de corte estructural de
1937 y 1942, en México se confirma que las emisiones de carbón son
convergentes a nivel internacional.
En sı́ntesis, no existe un consenso en la evidencia econométrica
sobre la convergencia estocástica condicional. En gran medida, los re-
sultados dependen del grupo de paı́ses o paı́s seleccionado, el periodo
de estudio y el método empı́rico. Para esta investigación, aplicamos
las pruebas de raı́ces unitarias RALS-LM y RALS-LM después de validar
la existencia de ninguno, uno o dos cortes estructurales. Este procedi-
miento metodológico lo explicamos a continuación.
298 TINOCO ZERMEÑO Y GONZÁLEZ SÁNCHEZ

La polı́tica energética en México

En este apartado, discutimos, en términos amplios, las medidas intro-


ducidas en el sector energético y los datos que usaremos para evaluar
la eficiencia del consumo de energı́a per cápita en la economı́a mexica-
na con base en las pruebas de raı́z unitaria y datos para el periodo de
1965 a 2016.
Desde los años setenta la polı́tica energética de México estuvo
basada en la explotación del petróleo. Los ingresos por la venta de
petróleo al exterior ayudaron a financiar el gasto de gobierno, que
era el principal sustento de la amplia intervención del gobierno en las
actividades productivas y del denominado Modelo de Sustitución de
Importaciones. Como afirma Hampson (2013: 59), “para hacer frente
a los problemas del aumento del gasto público y la creciente deuda
pública, el gobierno deseaba impulsar el desarrollo del nuevo potencial
petrolero de México junto con petroquı́micos, fertilizantes y acero”.
La fuerte expansión petrolera después del descubrimiento de Cantarell
(Puyana y Romero, 2009) continuó más allá de la segunda parte de los
años setenta y la administración de López Portillo, para poder financiar
las grandes necesidades de fondos para el empuje económico.
Sheinbaum et al. (2012: 279) explican que desde los años noven-
ta el gobierno mexicano introdujo una serie de cambios que estuvieron
sustentados en cinco pilares de las sucesivas reformas energéticas. En
primer lugar, hubo cambios en los esquemas administrativos en don-
de el comando centralizado y esquema de control fue sustituido por
un único comprador para el sector eléctrico y la participación parcial
del sector privado en el sector de gas natural. Segundo, aunque en
el mundo se abogó por el uso del gas natural para disminuir los ni-
CONVERGENCIA ESTOCÁSTICA EN EL CONSUMO DE ENERGÍA INDUSTRIAL 299

veles de contaminación, en el paı́s no ayudó a diversificar la matriz


energética y el sector pasó a depender más de dicho combustible fósil.
Tercero, con respecto a la extracción de petróleo, la sobreexplotación
hizo bajar las reservas, porque la polı́tica energética privilegió más la
extracción que la exploración. En cuarto lugar, el gobierno empleó a
las dos grandes empresas del Estado (Pemex y CFE) como estabiliza-
dores macroeconómicos, debido a los grandes ingresos que le generan.
Finalmente, la polı́tica energética mexicana se ha integrado más a la
Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte, con lo
que se ha supeditado la seguridad energética nacional a la regional.
Hacia 2013 el gobierno mexicano impulsó una nueva reforma
energética a fin de “...construir un nuevo sistema energético enfoca-
do a reforzar la soveranı́a nacional, la eficiencia económica y el bien-
estar social” (Rodrı́guez-Martı́nez et al.). Se implementaron 21 leyes
secundarias y dos objetivos estratégicos de crecimiento del producto
interno bruto y la inclusión social. De igual manera, se adoptaron cua-
tro medidas de polı́tica que comprendı́an transporte, almacenamiento
y distribución; refinamiento, procesamiento y generación; producción
de petróleo; y transición energética. A pesar de las buenas intenciones,
algunos analistas consideran que todavı́a no está claro si la estrategia
implementada tendrá efectos positivos en el desempeño económico del
paı́s (Massa y Rosellón, 2020).
En este sentido, el presidente Andrés Manuel López Obrador
realizó cambios a la reforma energética relacionados con la soveranı́a
nacional, la seguridad y el desarrollo incluyente. Con respecto a los
dos primeros elementos, se quiere alcanzar la autosuficiencia energéti-
ca en el mediano plazo al tiempo de reducir las importaciones de com-
bustibles, ası́ como ofrecer combustibles y electricidad a bajo costo
300 TINOCO ZERMEÑO Y GONZÁLEZ SÁNCHEZ

(Hernández y Bonilla, 2020: 1). En especifico, el nuevo gobierno ha


propuesto la construcción de la refinerı́a de Dos Bocas en Tabasco,
rescatar a PEMEX y combatir la extracción ilegal de hidrocarburos.
En este capı́tulo analizamos el consumo de energı́a primaria y se-
cundaria final de 16 ramas industriales, como petroquı́mica de Pemex,
quı́mica, siderurgia, azúcar, cemento, celulosa y papel, minerı́a, vidrio,
fertilizantes, cerveza y malta, aguas envasadas, automotriz, construc-
ción, hule, tabaco y otras. La información tomada INEGI es de 1965 a
2016. En la figura 1 vemos la evolución de la composición porcentual
del mencionado consumo. Sin duda alguna, las ramas de siderurgia,
petroquı́mica y cemento son las principales consumidoras de energı́a,
aunque las dos primeras bajaron fuertemente el consumo en los últi-
mo años, en tanto que las ramas de cemento, construcción, tabaco y
cerveza y malta aumentaron desde la década pasada. Lo anterior se
puede complementar con la información del cuadro 1 que muestra las
estadı́sticas descriptivas. Con un total de 52 observaciones por serie, la
mayor variación se presentó en la siderurgia, petroquı́mica y cemento.
Sobre la simetrı́a de los datos, 11 ramas tienen una asimetrı́a positiva,
es decir, existe mayor probabilidad de grandes incrementos que caı́das
en el consumo de energı́a (Anoruo y DiPrietro, 2014).

Procedimiento econométrico

La metodologı́a que usamos en este capı́tulo para probar la eficiencia


del consumo de energı́a per cápita consiste, primero, en probar la exis-
tencia de cortes estructurales con las pruebas de Perron y Yabu (2009)
y Kejriwal y Perron (2010), y segundo, aplicar las pruebas de raı́ces
unitarias LM y RALS-LM que fueron desarrolladas recientemente.
CONVERGENCIA ESTOCÁSTICA EN EL CONSUMO DE ENERGÍA INDUSTRIAL 301
302 TINOCO ZERMEÑO Y GONZÁLEZ SÁNCHEZ
CONVERGENCIA ESTOCÁSTICA EN EL CONSUMO DE ENERGÍA INDUSTRIAL 303

Cuadro 1
Estadı́sticas descriptivas del consumo de energı́a

Rama industrial Obs. Prom. Desv. est. Mı́n. Máx. Asimetrı́a


1. Petroquı́mica de Pemex 52 96.22 54.60 7.83 213.63 0.52
2. Siderurgia 52 170.80 49.05 56.60 268.17 -0.48
3. Quı́mica 52 88.58 32.58 19.58 164.32 -0.21
5. Azúcar 52 88.35 27.83 37.23 136.84 -0.16
5. Cemento 52 92.35 41.35 19.19 183.56 0.12
6. Celulosa y papel 52 37.88 13.60 10.39 59.41 -0.75
7. Minerı́a 52 45.43 12.54 22.16 72.30 0.40
8. Vidrio 52 34.59 13.45 9.37 64.33 0.20
9. Fertilizantes 52 6.52 4.16 1.15 14.72 0.57
10. Cerveza y malta 52 11.18 6.18 2.75 28.11 0.48
11. Aguas envasadas 52 5.91 3.45 1.18 10.87 -0.04
12. Automotriz 52 8.72 3.46 3.09 17.39 0.73
13. Construcción 52 5.80 3.87 0.32 13.96 0.54
14. Hule 52 5.14 2.82 0.98 11.25 0.41
15. Tabaco 52 0.43 0.09 0.26 0.65 0.14
16. Otras ramas 52 344.24 218.86 106.30 776.00 0.74
Fuente: elaboración propia con información de INEGI.

Las pruebas de raı́ces unitarias LM y RALS-LM detectan cortes es-


tructurales endógenos y los cambios en tendencia basándose en errores
no normales para mejorar su poder (Payne et al., 2017: 718). Con base
en Lee et al. (2012), Meng et al. (2013), Akram et al. (2019) y Chur-
chill et al. (2020), explicamos a continuación la construcción de las dos
pruebas. El primer paso es una regresión de la primera diferencia ( yt )
del consumo de energı́a per cápita sobre ( Zt ) de un conjunto de va-
304 TINOCO ZERMEÑO Y GONZÁLEZ SÁNCHEZ

riables que incluyen una constante, una tendencia y variables binarias


que reflejan cortes estructurales con cambios en tendencia:

yt = ’ Õ Zt + et , (1)

con Zt = [1, t, D1t , D2t , DT1tú , DT2tú ]Õ , donde Ditú = 1 for t Ø TBi + 1, i =
2, y cero de lo contrario. De igual modo, DTitú = t ≠ TBi para t Ø TBi +
1, i = 1, 2, y cero de lo contrario. Payne et al. (2017) argumentan que la
estimación en primeras diferencias “...reduce el número de parámetros
de ruido debido al nivel de las variables binarias...”. Enseguida, con
el coeficiente estimado (’) ˜ construimos las series sin tendencia, S̃t =
yt ≠ Ït ≠ Zt ’,˜ donde Ï̃t = yt ≠ Zt ’. ˜ El estadı́stico LM, t„ , el cual es el
estadı́stico t para „ = 0, se estima con la regresión

yt = ’ Õ Zt + „S̃t≠1 + ut , (2)

El parámetro t„ está libre del parámetro de cambio de nivel y se asocia


con el término ⁄úi que indica el lugar del cambio de tendencia. Éste
especifica la fracción de las submuestras en cada régimen como ⁄ú1 =
TB1 /T y ⁄ú2 = (TB2 ≠ TB1 )/T . Usamos S̃tú = (1/⁄ú1 )S̃t para t Æ TB1 ,
S̃tú = (1/⁄ú2 )S̃t para TB1 < t Æ TB2 , o S̃tú = (1/(1 ≠ ⁄ú2 ))S̃t para TB2 <
t Æ T . Sustituimos S̃t≠1
ú
por S̃t≠1 y agregamos los términos aumentados
y rezagados para corregir la autocorrelación en los términos de error:
k
ÿ
yt = ’ Õ
Zt + ú
„S̃t≠1 + dj S̃t≠j + ut . (3)
j=1

El estadı́stico de la raı́z unitaria LM se denota por ·LM


ú
. Con respecto
al estadı́stico RALS-LM y para capturar la información de los errores no
normales, la ecuación (4) se puede modificar con:
CONVERGENCIA ESTOCÁSTICA EN EL CONSUMO DE ENERGÍA INDUSTRIAL 305

k
ÿ
yt = ’ Õ Zt + „S̃t≠1
ú
+ dj S̃t≠j + ŵtÕ “ + ut . (4)
j=1

En la ecuación (4), ŵt son los residuos aumentados que consideran el


segundo y tercer momento de los residuos de la ecuación (4), donde
m̂j = T ≠1 Tt=2 êjt y ŵt = [ê2t ≠ m̂2 , ê3t ≠ m̂3 ≠ 3m̂2 êt ]. Cuando exis-
q

ten errores no normales, el término ŵt incrementa la eficiencia de los


parámetros estimados y, en consecuencia, el poder de las pruebas de
raı́ces unitarias LM. El estadı́stico t correspondiente se denota por „ = 0
como ·RALS≠LM
ú
. La distribución asintótitca de la prueba Ô de2 raı́z uni-
2 ú
taria RALS-LM se expresa como ·RALS≠LM æ fl ·LM + 1 ≠ fl Z.
ú

Para cerrar esta sección, es preciso aclarar que para las pruebas
LM y RALS-LM las variables binarias del corte estructural y el número
óptimo de rezagos se determina con la prueba maxF. Establecimos el
área de recorte en 10% para que la cuadrı́cula de búsqueda estuviera
entre 0.10 y 0.90 de la muestra. La longitud de rezago óptima se selec-
cionó con un procedimiento de general a especı́fico y un rezago óptimo
de ocho.

Discusión de resultados

En el cuadro 2 aparecen los resultados de las pruebas de Perron y Yabu


(2009) y Kejriwal y Perron (2010) para las 16 ramas industriales. Según
las pruebas, encontramos que 11 de las 16 ramas contienen al menos
dos cortes estructurales; las ramas de celulosa y papel y otras ramas
contienen un corte estructural; y las ramas de cemento aguas envasadas
y hule no contienen corte alguno. Las fechas de corte identificadas
306 TINOCO ZERMEÑO Y GONZÁLEZ SÁNCHEZ

corresponden a épocas clave de la economı́a mexicana e internacionales,


como la crisis petrolera de 1973 (1972 y 1976), la crisis de la deuda
y el cambio al modelo de economı́a de mercado en los años 80 (1980,
1981, 1983, 1985 y 1986), la desaceleración de la economı́a mexicana
y la crisis del tequila de los años 90 (1992 y 1997), la crisis energética
internacional de 2000 y la recesión estadounidense y mexicana de 2001
(2000-2003).
Las pruebas de raı́ces unitarias LM y RALS-LM para el consumo
de energı́a industrial relativo per cápita se reportan en el cuadro 3, con
base en el número de cortes estructurales sugeridos por los algoritmos
de Perron y Yabu (2009) y Kejriwal y Perron (2010). En el cuadro, —1
y —2 representan los cambios estructurales. Para ambas pruebas, los
rezagos óptimos son comunes y se muestran en su columna respecti-
va. Y como se puede observar por la significancia de los estadı́sticos,
únicamente hallamos convergencia estocástica en siete de las 16 ra-
mas industriales: petroquı́mica de Pemex, azúcar, minerı́a, automotriz,
construcción, hule y tabaco. Por el contrario, el resto de las ramas es
divergente estocásticamente hablando.
Las fechas de corte estructural no coinciden con los algoritmos
iniciales, porque los procedimientos son diferentes. No obstante, de
nuevo, las podemos asociar con eventos importantes: la crisis petrolera
internacional de principios de los años 70 (1972), la crisis económica de
principios de los años 80 (1981), la desaceleración y crisis económica
de los años 90 (1991-1996), la crisis asiática de finales de los años 90
(1998), la crisis en Estados Unidos (2000-2004) y la crisis financiera
global y mexicana de finales de los años 2000 (2010).
CONVERGENCIA ESTOCÁSTICA EN EL CONSUMO DE ENERGÍA INDUSTRIAL 307

Cuadro 2
Resultados de las pruebas de corte estructural

ExpW(1 | 0) ExpW(2 | 1)
Rama industrial
Estad. Corte Estad. Corte
1. Petroquı́mica de Pemex 11.351 *** 1992 4.859 *** 1981
2. Siderurgia 12.360 *** 1999 6.162 *** 1981
3. Quı́mica 45.189 *** 2002 5.056 *** 1972
5. Azúcar 5.474 *** 2002 38.774 *** 1983
5. Cemento 2.124 – – –
6. Celulosa y papel 24.192 *** 1985 1.228 –
7. Minerı́a 6.8904 *** 2001 2.846 * 1980
8. Vidrio 4.0207 ** 1981 18.964 *** 1997
9. Fertilizantes 92.5132 *** 1999 3.280 ** 1986
10. Cerveza y malta 5.9302 *** 1985 5.630 *** 2000
11. Aguas envasadas 1.8864 – – –
12. Automotriz 3.7048 ** 1987 4.275 ** 2003
13. Construcción 8.6711 *** 1976 17.749 *** 2012
14. Hule 2.5692 – – –
15. Tabaco 9.6263 *** 1983 8.198 *** 2000
16. Otras ramas 4.343 ** 1985 – –
Fuente: elaboración propia con el software Gauss v. 21.
308 TINOCO ZERMEÑO Y GONZÁLEZ SÁNCHEZ

Cuadro 3
Resultados de las pruebas de raı́ces unitarias con cortes estructurales

T̂B LM RALS-LM
Rama industrial Rezago fl2
ú ú
T̂B1 T̂B2 ·LM ·RALS≠LM
1. Petroquı́mica de Pemex 1991 2000 7 -4.706 ** -3.976 0.95370
2. Siderurgia 1998 2003 6 -3.585 -3.844 0.85810
3. Quı́mica 2000 2004 1 -2.441 -2.012 0.94050
4. Azúcar 2001 2004 2 -3.652 * -4.824 *** 0.58945
5. Cemento – – 7 -1.258 -1.859 0.83236
6. Celulosa y papel 1993 – 7 2.064 2.003 0.98593
7. Minerı́a 2000 2010 8 -4.669 *** -6.295 *** 0.58238
8. Vidrio 1981 1996 8 1.113 1.199 0.90125
9. Fertilizantes 1998 2001 1 -2.946 -3.245 0.62879
10. Cerveza y malta 1994 2000 2 -2.496 -2.764 0.49936
11. Aguas envasadas – – 8 -2.084 -2.175 0.91144
12. Automotriz 1981 1992 7 -4.100 ** -2.968 0.72868
13. Construcción 1972 2010 6 3.628 ** 1.193 0.37779
14. Hule – – 0 -3.231 ** -2.891 * 0.84571
15. Tabaco 1998 2001 0 -4.462 ** -5.043 *** 0.75046
16. Otras ramas 1993 – 5 -0.603 -1.464 0.87222
Fuente: elaboración propia con el software Gauss v. 21.
CONVERGENCIA ESTOCÁSTICA EN EL CONSUMO DE ENERGÍA INDUSTRIAL 309

Conclusiones

El objetivo de este capı́tulo es evaluar la eficiencia del consumo de


energı́a industrial en México con base en las pruebas estructurales LM
y RALS-LM, que aumentan su poder al considerar errores no normales.
Hemos analizado el consumo de energı́a relativo per cápita de 16 ramas
industriales: petroquı́mica de Pemex, siderurgia, quı́mica, azúcar, ce-
mento, celulosa y papel, minerı́a, vidrio, fertilizantes, cerveza y malta,
aguas envasadas, automotriz, construcción, hule, tabaco y otras ramas.
Con la metodologı́a empleada, pudimos hallar que solamente en siete
ramas el consumo de energı́a es convergente en términos estocásticos.
El análisis desarrollado tiene fuertes implicaciones para la polı́ti-
ca energética de México, en particular el sector industrial. Si uno de
los objetivos de la polı́tica es mejorar la eficiencia energética y, al mis-
mo tiempo, participar en la reducción de emisiones (por ejemplo, como
parte del Acuerdo de Parı́s), las autoridades deberán emprender polı́ti-
cas alternativas que sean efectivas. Con excepción de petroquı́mica y
azúcar, el resto de las ramas altamente consumidoras de energı́a (si-
derurgia, quı́mica y otras ramas) son ineficientes, y por lo tanto se
esperarı́a que contribuyeran fuertemente a las emisiones con efecto in-
vernadero.
Derivado de lo anterior, las investigaciones futuras deberı́an exa-
minar el consumo energético de otras áreas y regiones del paı́s, como
la convergencia estocástica entre entidades federativas, otros sectores
(residencial, público, transporte, etcétera), o incluso entre sectores in-
dustriales de la región de América del Norte (México, Estados Unidos
y Canadá).
310 TINOCO ZERMEÑO Y GONZÁLEZ SÁNCHEZ

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CAPÍTULO 11

La transición energética en México


energı́a industrial en México
exploratorio espacial

Gabriela Muñoz Meléndez


Renato Francisco González Sánchez

1. Introducción

L a transición energética representa la encrucijada de dos problemas


mundiales urgentes de atender que guardan una estrecha relación
entre sı́: el desarrollo económico y el cambio climático. Encrucijada
toda vez que el modelo actual de desarrollo demanda energéticos —en
la forma de combustibles fósiles— masivos para mover sus sectores y se
convierte en amenaza al medio ambiente en la forma de contaminación,
degradación de suelo y escasez hı́drica a nivel local y cambio climático
a nivel global (Energy Transition Commission [ETC], 2016).
Empero ¿a qué se le denomina grandes cantidades de energı́a?
Si se busca una cifra se puede citar 14,035 millones de toneladas equi-
316 MUÑOZ MELÉNDEZ

valentes de petróleo (MMtep) que representa la producción mundial de


energı́a primaria al 2017, ese número tuvo un incremento del 2.2% con
relación al año anterior. Pero lo más relevante es que el 81.4% de la
producción de energı́a primaria para 2017 —pero también para 2016—
provino de combustibles fósiles con participaciones de 32% de crudo,
26.9% de carbón y sus derivados, y 22.5% de gas natural. Entre las con-
tribuciones no fósiles, la energı́a nuclear proveyó 4.9% y los renovables
13.8% (International Energy Agency [IEA], 2019).
La dominación de los combustibles fósiles en los procesos socio-
económicos actuales se debe a las ventajas que ofrecen, entre éstas se
pueden listar abundancia, bajo precio, alta densidad energética, diver-
sidad de conversión, eficiencia elevada y fácil transporte (Simil, 2017).
Dichas ventajas aunadas a la innovación tecnológica y el crecimien-
to económico han caracterizado en gran parte la ideologı́a polı́tica del
último siglo, a tal punto que ha cegado a la sociedad moderna a las
desventajas y limitaciones ligadas al uso de combustibles fósiles.
Y tal vez la mayor limitación de los combustibles fósiles es que
son finitos y este reconocimiento conduce a la teorı́a desarrollada en
torno al petróleo por M. King Hubbert en 1956, cuando mediante una
representación tipo campana invertida estimó alza, cenit y caı́da de
la producción de combustible; en Estados Unidos este modelo predijo
correctamente la producción de crudo americano (excluyendo Alaska
y Hawái) hasta 1970. Para las reservas mundiales de crudo, el cenit
de producción según Hubbert se alcanzarı́a hacia las últimas décadas
del siglo XX; ante predicciones no concretadas surgieron voces crı́ticas
indicando que el cenit no se alcanzarı́a.
Sin embargo, dado que las reservas de petróleo son finitas y que
la demanda del combustible aumenta, tarde o temprano se presentará
LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA EN MÉXICO 317

un cenit y esta situación no podrá ser evitada ni mediante un manejo


financiero ni por la intervención tecnológica (Hirsch et al., 2005). No
obstante, estimar una fecha exacta se ha dificultado debido a datos de
baja calidad, intereses polı́tico-institucionales y otros factores comple-
jos; empero entre las fechas posibles del cenit se mencionan después de
2007 (Skrebowski, 2004), alrededor de 2010 (Campbell, 2003), 2025 o
después (Davis, 2003).
Debe agregarse que al cenit de producción de crudo un esce-
nario sobradamente probable es que existirán reservas remanentes, in-
cluso vastas, y la producción continuará e irá decreciendo de manera
paulatina. Pero experiencias previas de la interrupción del suminis-
tro de petróleo tales como el embargo petrolero de la Organización de
Paı́ses Exportadores de Petróleo (OPEC) en 1973, la crisis de petróleo
iranı́ en 1979, el colapso del precio en 1986, la guerra iraquı́ en 1991, y
más recientemente el desplome en 2020 por la pandemia del COVID-19,
muestran que los precios de petróleo son un determinante del desem-
peño económico mundial, la volatilidad de los precios y el tiempo por el
que permanezcan, aunque las afectaciones económicas se diferenciarán
y serán asimétricas entre las naciones.
Si bien el riesgo de un cenit de la producción de crudo ha acapa-
rado la atención en las discusiones respecto a la teorı́a del agotamiento
de recursos, debe agregarse que hay sı́miles para el gas natural (expues-
to por Hubbert en 1962 y refinado por Reynolds en 2005) y el carbón.
Y reparar de una potencial disrupción de los energéticos de los que de-
pende la modernidad, lleva a reconocer que ésta vendrá acompañada
por impactos sociales, económicos, polı́ticos y ambientales; el eventual
agotamiento de combustibles fósiles provoca la búsqueda de alternati-
vas energéticas, sin embargo, la transición es un reto mayúsculo dado
318 MUÑOZ MELÉNDEZ

que la misma debe darse como soporte al desarrollo de una manera


irreversible, sólida, segura, asequible, sustentable e inclusiva.
Cabe aclarar que el término “transición energética” no posee
una acepción única, pero aquı́ se aceptará que es “un cambio estructu-
ral a largo plazo de los sistemas energéticos (primarios)”. A su vez, no
existen patrones definidos ni especı́ficos de la manera en que se lleva a
cabo una transición, y se nota una clara diferencia por paı́s; con todo
se identifican factores comunes tales como: contexto histórico, tamaño
de paı́s, estado de la economı́a, desarrollo tecnológico, dependencia en
importaciones. Históricamente, las transiciones energéticas han resul-
tado en una gradual descarbonización (no intencionada) de la matriz
energética primaria que en promedio ha tomado alrededor de 100 años
(Simil, 2017).
El Foro Económico Mundial creó el Índice de Transición Energé-
tica (ITE) como parte de la iniciativa de fomento a la transición energéti-
ca, un reporte que actualmente se publica cada año sobre los avances en
la materia de 115 economı́as. El ITE se compone de tres fundamentos de
los sistemas energéticos: 1) seguridad y acceso, 2) sustentabilidad am-
biental, y 3) desarrollo económico y crecimiento, los cuales se estiman
mediante 17 indicadores. Asociados a los fundamentos se encuentran
seis dimensiones habilitadoras para la transición: estructura del sistema
energético, capital e inversión, regulación y compromiso polı́tico, capi-
tal humano y participación del consumidor, infraestructura y ambiente
de innovación de negocio, instituciones y gobernanza; las dimensiones
se calculan usando 23 indicadores (World Energy Forum [WEF], 2018).
En 2020, el promedio global de la puntuación ITE fue de 55.1
(de una escala de 100). 53% de los paı́ses registraron algún grado de
retroceso, si bien durante el periodo 2015 a 2020 la transición tuvo un
LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA EN MÉXICO 319

incremento moderado. Los diez paı́ses con mejores ITE son economı́as
avanzadas, lideradas por Suecia, Suiza y Finlandia con puntajes de
74.2%, 73.4% y 72.4% respectivamente. Entre los diez punteros sólo
dos de las grandes economı́as están incluidas: el Reino Unido (ITE de
69.9%) y Francia (ITE de 68.7%). Economı́as emergentes como India
y China habı́an mejorado respecto al año anterior posicionándose en
los lugares 74 (51.5%) y 78 (50.9%) respectivamente. Estados Unidos,
Canadá, Brasil e Irán mostraban estancamiento o retroceso. Alemania
y Japón desplegaron avances moderados. México ocupaba la posición
número 50 con un ITE de 56.4%. Otro resultado revelador es que paı́ses
importadores de energı́a tenı́an un mejor desempeño que paı́ses expor-
tadores de combustibles. Sin embargo, de manera general se identificó
la necesidad de acelerar el proceso de transición energética global (WEF,
2020).

Marco teórico-conceptual

La energı́a se define como “la capacidad para realizar trabajo” (Por-


teous, 2008: 234), en este sentido la energı́a sólo puede percibirse de
manera fenomenológica, dado que únicamente es evidente a través de
sus efectos, es posible sólo a través de la materia (Beardsworth, 1999).
Ası́, conceptualizar a la materia como fuente de energı́a está a sólo un
paso, y de ahı́ a considerar a los combustibles fósiles y otras entidades
en la naturaleza como recursos es casi una obviedad. Y la concepción,
el descubrimiento y aprovechamiento está profundamente asociada a
la evolución de la Sociedad. Es más, órdenes mundiales han florecido a
través de la explotación de algún tipo especı́fico de recurso energético:
ası́, se asocia la era de vapor y carbón al imperio británico y la era
320 MUÑOZ MELÉNDEZ

del petróleo, gas y energı́a nuclear a la dominación estadounidense.


Actualmente la transición energética a energı́as alternativas liderada
particularmente por China parecerı́a retrasarse por la reciente explo-
tación de arenas bituminosas en Canadá y el gas de lutitas en Estados
Unidos (Rapkin y Tompson, 2013).
Empero, la riqueza en recursos no necesariamente se traduce
en ventajas y predominio; en paı́ses de ingresos bajos y medios con
riqueza en recursos minerales, de gas natural y de petróleo; no hay
mejoras socio-económicas, estabilización y a veces ni democracia pro-
ducto de ingresos asociados a la riqueza de recursos, esto es la llamada
maldición del petróleo o la paradoja de la abundancia. El origen de
esta maldición se ha asociado a cuatro caracterı́sticas de las ganancias
petroleras: escala, fuente, estabilidad y secretismo. La escala de recur-
sos financieros —generalmente cantidades masivas— traı́dos por los
ingresos petroleros, usualmente han sido usados por el gobierno para
acallar el disenso; la fuente distinta a impuestos no ha permitido la
rendición de cuentas a la ciudadanı́a; la inestabilidad del mercado in-
ternacional (cambio de precios, de tasas de producción y de contratos);
y el secretismo con el que se manejan las arcas gubernamentales (Ross,
2012) originan esa maldición.
Una consecuencia de la maldición del petróleo es que, si bien
sucede e impacta a nivel local, la utilidad y prosperidad se experimen-
tan en otro sitio; es entonces razonable concluir que la maldición une a
paı́ses y personas al mantenerlos separados. Si bien no es inevitable ni
irreparable, la situación conduce a una disociación que impide que se
comprenda la dimensión real de la experiencia de la energı́a generada
por los combustibles fósiles. El antı́doto parcial para tal dependencia
y enajenación es el pensamiento local y atención a lo terrestre (Vaden,
LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA EN MÉXICO 321

2005), complementado con la multiplicidad de uso de formas de energı́a


que no concentren poderı́o ni control y que necesariamente está des-
centralizada (Salimen y Vaden, 2015). Pero de una manera radical y
profunda la solución ante el dilema recae en la forma en que se concep-
tualiza a la energı́a en actualidad, en abstraer la acepción fuera de la
“energolatrı́a”, entendida como una especie de culto a la energı́a que ha
dominado la concepción occidental de producir, competir, desarrollar
y dominar (Bernardi, 2011).
Ası́, replantear de manera autosuficiente e independiente una
nueva concepción energética mediante una economı́a de trabajo, con
experiencia acumulada que permita la convivencia con el ambiente sin
el uso de combustibles fósiles (Nordlund, 2008), demanda un replan-
teamiento profundo de detalles en lo más intrincado de los sectores que
conforman la economı́a actual. Eso significa ir más allá de considerar
que la transición energética se alcanza al aumentar la penetración de
fuentes renovables en el sector eléctrico, en tanto que los campos sola-
res y eólicos descansen en infraestructura de concreto y metal, cuyos
procesos dependen de combustibles fósiles. Sin olvidar que la produc-
ción de alimentos desde la revolución verde, es posible gracias a la alta
inversión en energı́a fósil (hasta 50 veces más en promedio, compara-
da a la demanda energética previa) en la producción de fertilizantes,
pesticidas y herbicidas, siembra y cosecha, procesamiento, empaque,
distribución, preparación y almacenamiento (Pfeiffer, 2006).
Los procesos de transición energética se han estudiado en la ma-
yorı́a de los paı́ses industrializados (Jianchao et al., 2021) a través de
datos históricos (Simil, 2017), mediante el análisis de implementación
de polı́ticas energéticas regionales (Tagliapietra et al., 2019) y nacio-
nales (Álvarez Pelegry y Ortiz Martı́nez, 2016; Hong et al., 2020) y
322 MUÑOZ MELÉNDEZ

su efectividad (Horschig y Thrän, 2017; Elshurafa et al., 2019). Los


estudios se han centrado en la substitución de combustibles fósiles por
fuentes renovables en la matriz energética de generación de electricidad
(Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos [OCDE],
IEA y Agencia Internacional de las Energı́as Renovables [IRENA], 2017;
Alkin y Uperlainen, 2018) y el desempeño de las tecnologı́as para im-
plementarlas (Arvesen y Hertwitch, 2012) incluido el almacenamiento
(Kittner et al., 2017).
La evolución del proceso de transición energética global ha per-
mitido ver que a la par de medidas implementadas de arriba hacia abajo
por los gobiernos y el sector privado mediante instrumentos regulato-
rios y financieros, las acciones de abajo hacia arriba han demostrado
que la transición energética va más allá de la substitución por renova-
bles e invitan a considerar el papel de la energı́a ciudadana, ciudades
en transición, cooperativas de consumo y producción o de la generación
distribuida; elementos que podrı́an alentar otro modelo energético, uno
renovable, participativo e inclusivo (Akizu et al., 2018; Bertinat, 2016).
En el caso de los paı́ses latinoamericanos y caribeños, el estudio
de la transición energética se ha visto limitado por la ausencia de in-
formación pertinente, se reporta que existen sólo cuatro trabajos que
aportan datos históricos de consumo energético en América Latina en
el periodo 1900 a 1930 (Folchi y Rubio, 2006); estudios más recientes
señalan que la región va tarde en el proceso de transición energética
y no se esperan una descarbonización rápida (Villegas, 2019); aunque
se reconoce que el modelo de transición energética de los paı́ses in-
dustrializados no es el paradigma de la transición energética, sino una
versión que no necesariamente es replicable en la región donde es más
apropiado, debido a sus caracterı́sticas, perseguir una transición “inte-
LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA EN MÉXICO 323

gral” que contemple sus aristas ambientales, económicas, culturales y


polı́ticas (Fornillo, 2017).
En México, la transición energética ha sido investigada desde
la posibilidad, retos y oportunidad de su implementación (Vázquez,
2015; Villareal y Tornel, 2017; Vita et al., 2019), los marcos regulato-
rios apropiados (Merchand, 2015), en particular la Ley de Transición
Energética, sus implicaciones en la seguridad energética nacional (Do-
rantes et al., 2015; Oswald, 2017) y el seguimiento a las obligaciones
adquiridas en materia climática en el ámbito internacional (Ibarra,
2015), también se ha analizado el uso de instrumentos económicos pa-
ra apoyar la transición energética (León, 2016); considerando que la
misma descansarı́a en fuentes renovables (Larios, 2015; Estrada, 2013;
Morales et al., 2017) y que su uso tendrı́a impactos (Martı́nez y Gómez,
2017). De manera más reciente se ha estudiado la transición energética
bajo las acciones del actual gobierno federal (Torres, 2020; Villavicen-
cio y Millán, 2020).

Metodologı́a

Los procesos de transición energética han sido matemáticamente des-


critos como avances tecnológicos penetrando un mercado y substitu-
yendo a tecnologı́as establecidas hasta ese momento (Kucharavy y De-
Guio, 2011). Si bien el modelo, primero binario después múltiple, con-
sideró que el modelo logı́stico simple podı́a describir satisfactoriamente
el comportamiento de substitución entre fuentes primarias de energı́a;
dada la complejidad generada por fenómenos económicos, polı́ticos y
sociales asociados, el análisis logı́stico podrı́a no ser apropiado para es-
324 MUÑOZ MELÉNDEZ

timar comportamiento a largo plazo en el futuro (Devezas et al., 2007).


Con todo, el modelo logı́stico continúa siendo extensamente usado y
complementado por análisis estadı́sticos y gráficos. A continuación,
se presenta una breve explicación de los métodos usualmente utili-
zados para estimar, representar y proyectar el comportamiento de la
transición energética.
Hacia 1970, Fisher y Pry publicaron un estudio para proyectar
la substitución de tecnologı́as establecidas por avances noveles en tres
etapas, penetración, crecimiento y declive; este modelo se basa en tres
suposiciones: 1) diversas tecnologı́as en diferentes grados de avance
compiten por cubrir una necesidad, 2) Si una tecnologı́a penetra el
mercado en un dado porcentaje, aunque bajo al inicio procederá hasta
su culminación y 3) la tasa porcentual de substitución de una nueva
por una tecnologı́a anterior es proporcional a la cantidad remanente de
ésta. En general se asume que la nueva tecnologı́a se encuentra en un
menor grado de avance que la tecnologı́a asentada con la cual compite;
pero tiene un alto potencial de mejora en eficiencia y de reducción de
costo; asimismo, su modesta penetración al mercado irá acompañada
de viabilidad económica y continuará creciendo hasta que substituya
totalmente a la tecnologı́a anterior.
La substitución sigue un comportamiento exponencial en forma
de “S”, que puede ser descrita por la ecuación 1:

f
= e–t— , (1)
1≠f
donde t representa una unidad de tiempo, – y — son constantes que
describen el proceso de substitución, f es la fracción de participación
LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA EN MÉXICO 325

en el mercado de la tecnologı́a “nueva” y 1 ≠ f es la fracción de parti-


cipación en el mercado de tecnologı́a asentada.
Las constantes – y — se estiman, por ejemplo, mediante una
regresión lineal por mı́nimos cuadrados ordinarios. Por otro lado, la
fracción de substitución en balance entre tecnologı́as se da mediante
la ecuación (2), que esquemáticamente podrı́a ser representada por la
figura 1.
1
f = [1 + tan h–(t ≠ to )], (2)
2
donde t0 representa el tiempo donde la substitución está a la mitad y
– es la mitad del crecimiento fraccional anual.
En 1977 Marchetti usó el modelo de substitución bi-tecnológi-
ca de Fisher y Pry para describir y proyectar exitosamente la transición
energética entre las fuentes de energı́a primaria: madera, carbón, petróleo
y nuclear. Hacia 1979, Marchetti y Nakicenovic mostraron la aplicación
del modelo usando series de datos históricos, que se extendı́an hasta por
130 años, del uso de fuentes energéticas en más de 300 casos cubriendo
el mundo, naciones y regiones; aseverando que el modelo logı́stico des-
cribı́a y proyectaba de manera exacta transiciones energéticas y que las
perturbaciones eran reabsorbidas sin impactar la tendencia. El análi-
sis propuso el desarrollo de n ecuaciones, una por fuente de energı́a
primaria, tal como muestra la ecuación (3):
1
fi(t) = , (3)
[1 + exp≠–it ≠—i ]
donde i puede tomar valores de 1 a n y –i y —i son constantes que
describen el proceso de substitución de la tecnologı́a i.
326 MUÑOZ MELÉNDEZ

Una tecnologı́a especı́fica que penetra al mercado compite con


otras nuevas y otras ya asentadas ahı́, todas ellas pueden crecer y de-
clinar en el proceso de substitución en el mercado, la fracción de par-
ticipación de la tecnologı́a especı́fica alcanza una saturación j, donde
i ”= j que se describe mediante la ecuación (4):

fj(t)=1≠qi”=j fi(t) , (4)

donde i ”= j.
El final de esta fase de saturación marca el inicio del declive de la
tecnologı́a particular, mismo que seguirá un comportamiento logı́stico
en su caı́da, con cargas de saturación ubicadas en j + 1.
LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA EN MÉXICO 327

Para 2017 Simil revisita la publicación original de Marchetti,


señalando que el comportamiento histórico fue correctamente ajustado
para carbón en su proceso de substitución de biomasa, pero agregó que
las otras proyecciones de substitución no se cumplieron y que el análi-
sis tenı́a debilidades, por lo que serı́a incapaz de describir la dinámica
del sistema energético. Ası́, a fin de tener una idea plausible del com-
portamiento futuro de un sistema es posible a través de la preparación
de escenarios y usando métodos gráficos como lo sugerido por Grüber
(1999) y Nakicenovic et al. (2000).
Teniendo esto en consideración, se usará un modelo Fisher y Pry
para describir el comportamiento histórico de la transición energética
en México para posteriormente aplicar un sistema ternario para pro-
yectar su potencial comportamiento futuro.

Resultados y discusión

La transición energética en México a través de la historia

A fin de tener un punto de comparación con la transición energéti-


ca nacional, la figura 2 despliega la tendencia de transición energética
mundial para el periodo 1800 a 2018. Bajo el término “biocombustibles
tradicionales” se catalogan a la biomasa, la leña, el bagazo, el excre-
mento animal, etcétera. Como se nota, estos biocombustibles tradicio-
nales fueron substituidos por carbón alrededor de 1900, que siguiendo
lo proyectado por el modelo Fisher y Pry, cerca de 50 años después
fue substituido por el petróleo crudo. Después de ese periodo las ten-
dencias no siguen comportamientos proyectados. Ası́, el gas natural
328 MUÑOZ MELÉNDEZ

no llega al 50% sino a menos del 30% de predominancia en el merca-


do para substituir, aunque sea momentáneamente, al petróleo crudo.
Otro resultado interesante es que la fracción de penetración identifica-
do por Fisher y Pry como alrededor de 3%, es mayor —quizás cerca
del 10%— para nuevas fuentes energéticas instalándose en una carrera
de substitución.

Para México, las estadı́sticas sobre el consumo de fuentes pri-


marias energéticas se registran de manera frecuente a partir de 1965,
estas incluyen los siguientes combustibles: carbón, petróleo crudo, gas
LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA EN MÉXICO 329

natural, energı́a hidráulica, nuclear, solar, eólica y otras renovables,


en particular energı́a geotérmica. La tendencia histórica que han se-
guido se muestra en la figura 3, para mejor visualización se incluyen
las transiciones para las primeras cuatro fuentes energéticas, dado que
la participación de nucleoeléctrica, electricidad eólica y solar, eólica y
geotérmica es alrededor del 1%. Como se ve, México ha sido histórica-
mente un paı́s petrolero, sin embargo, el gas natural ha estado ganando
impulso en el mercado desde 2001. La electricidad hı́drica inició con
una penetración de hasta 10% antes de 1965, pero no procedió a subs-
titución alguna y por el momento sólo participa un 4% en el mercado
energético mexicano. Por su parte, la nucleoeléctrica no ha rebasado
la participación porcentual del 2% en todo el periodo analizado.
Aparte del petróleo crudo y gas natural, el carbón muestra una
participación baja de alrededor del 5% hasta 2001, pero a partir de
entonces la participación del carbón ha incrementado cerca del 10%
hasta la actualidad. Sin embargo, existen registros que datan del siglo
XIX y ubican la explotación de carbón mineral en La Rosita, Coahui-
la cuando se dieron las primeras concesiones en 1828. Hacia 1865, el
carbón mineral ya se consideraba como económicamente viable; para
1884 se reportó la primera producción comercial. El carbón se destinó
para la fundición de cobre, posteriormente para movilizar ferrocarriles,
y al final de ese siglo se usaba en las industrias metalúrgica y acerera
(Minerı́a en Lı́nea, 2019). De 1902 a 1910 se produjeron 10.08 millo-
nes de toneladas de carbón “todo uno” (salido de la mina y antes de
cualquier procesamiento). De 1911 a 1921 la producción bajó a 3.97
millones de toneladas debido a los disturbios durante la Revolución
mexicana; a partir de este periodo el carbón empieza a ser substitui-
do por el petróleo crudo. De 1921 a 1940, la producción acumulada
330 MUÑOZ MELÉNDEZ

fue de 31.99 millones de toneladas de carbón “todo uno”, proveniente


primordialmente de Coahuila (Salas y Benavides, 1976).

Por otro lado, y refiriéndose a la biomasa, si bien no se cuentan


con series de datos históricos, en los balances nacionales energéticos
(Secretarı́a de Energı́a [SENER], 2012; 2016; 2017; 2019) se reportan que
de 2012 a 2018, el promedio de biomasa usado como fuente primaria
de energı́a fue de 5.9% de participación del consumo de energı́a final.
La biomasa en México se reporta como una mezcla de leña y gabazo de
caña; mayoritariamente el primero, mismo que incluye ramas de árboles
y arbustos, residuos sólidos de la destilación y pirolisis de la madera u
otra materia vegetal; la leña se usa directamente en el sector residencial
LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA EN MÉXICO 331

para cocción de alimentos y calefacción. Por su parte, el bagazo de


caña se destina como combustible para generar energı́a eléctrica en
los propios ingenios azucareros, aunque en menor proporción se dedica
como materia prima para la fabricación de papel, tableros aglomerados
y alimento para ganado (SENER, 2012).
Recapitulando, si se supone que el comportamiento en México
es similar al mundial, se podrı́a considerar que la biomasa fue la fuente
dominante hasta la llegada del carbón mineral y fue substituida por
este hacia 1890; desde entonces el carbón mineral se convirtió en la
fuente primaria energética predominante por cerca de 50 años para ser
substituido por el petróleo crudo aproximadamente en 1940 —sin du-
da influido por la nacionalización de la industria petrolera—, fuente
energética aún dominante pero que podrı́a ser substituido por el gas
natural en la próxima década. Ni la electricidad hı́drica ni la núcleo-
eléctrica ha remontado su penetración al mercado, aunque la primera
tiene una mayor participación en el sistema eléctrico nacional, empero
no remonta el 10% de participación. Las energı́as renovables tienen una
contribución menor al 10%, a pesar de que por ejemplo la geotermia
fue introducida hace más de 45 años. La fuente de energı́a renovable
más importante por nivel de penetración hasta el momento es la eo-
loeléctrica, sin embargo, en la actualidad la biomasa con participación
de 6% es mayor que la eólica, solar y geotérmicas juntas.

La transición energética en México a futuro

La figura 4 muestra un sistema ternario para señalar divergencias en


la estructura del sistema energético nacional a largo plazo. Cada vérti-
ce del triángulo ilustra una situación hipotética donde toda la energı́a
332 MUÑOZ MELÉNDEZ

primaria es abastecida por una forma dada de energı́a; en la cima la


combinación de petróleo crudo y gas natural, a la izquierda la energı́a
primarı́a serı́a abastecida exclusivamente por carbón mineral, finalmen-
te a la derecha la generación de electricidad primaria estarı́a provista
por una mezcla de energı́a nuclear y renovables incluidas la geotérmi-
ca, hı́drica, solar y eólica. Los cı́rculos resumen por décadas, la serie
de tiempo de los datos usados para construir la figura 3.

De manera adicional, la zona en forma de flecha en gris señala el


rumbo que deberı́a tomar la transición de seguirse las metas estableci-
das en la Ley de Transición energética [LTE] (2020), que en su artı́culo
tercero transitorio mandata a la Secretarı́a de Energı́a “a fijar como
LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA EN MÉXICO 333

meta una participación mı́nima de energı́as limpias en la generación de


energı́a eléctrica del 25% para el 2018, del 30% para 2021 y del 35%
para 2024”; tales metas se señalan con “x” y se diferencian con letre-
ros correspondientes en la figura 4. A fin de lograr dichas metas, las
participaciones de petróleo crudo y gas se reducen a 75%, 70% y 65%;
respectivamente; en tanto que la participación de carbón en todos los
casos se mantiene por debajo del 5%.
Como ya se habı́a mostrado en la figura 3, la figura 4 remar-
ca que durante los últimos 50 años, el sistema energético nacional ha
estado dominado por hidrocarburos, y por mera inercia se ha redu-
cido la participación de dichos combustibles y asociados, empero, la
transición ha sido lenta. Para transitar energéticamente y entre otras
metas alcanzar una mayor participación de renovables, en la propia LTE
se plantean lı́neas de acción en tres vertientes: i) ahorro y uso eficiente
de energı́a, ii) aprovechamiento de energı́as limpias, y iii) desarrollo de
infraestructura integradora; bajo cinco categorı́as: (1) investigación, de-
sarrollo e innovación; (2) regulaciones; (3) instituciones; (4) desarrollo
de capacidades y recursos humanos, y (5) mercados y financiamiento.
Estas acciones se llevan a cabo en los sectores siguientes:
1. Transportes
2. Industria
3. Edificaciones
4. Servicios públicos municipales
5. Agroindustria
6. Electricidad
7. Doméstico
Es relevante agregar que en la LTE se consideran dos escena-
rios del potencial comportamiento del consumo final de energı́a, uno
334 MUÑOZ MELÉNDEZ

inercial resultado de continuar con la aplicación de estrategias y accio-


nes actuales denominado “Escenario base (EB)” y el otro emergente de
la intervención de medidas y polı́ticas públicas de eficiencia energéti-
ca adicionales llamado “Escenario de Transición Energética Soberana
(TES)”; ambos escenarios se construyeron utilizando la combinación de
modelos econométricos y modelos analı́ticos de simulación de coeficien-
tes técnicos. Los escenarios de la LTE se comparan en la figura 5, don-
de las disminuciones del consumo energético entre EB y TES descansa
fuertemente en la disminución del consumo final de energı́a, median-
te cambios estructurales y ahorros de energı́a a través de eficiencia y
autonomı́a energéticas. Esto es un indicativo de que no se inhibirá la
actividad económica.
LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA EN MÉXICO 335

La actualización a la estrategia de transición es sumamente re-


ciente, va tarde dado que no se cumplió con la meta 1 y se vislumbra
complicado alcanzar la meta 2 para el próximo año, cabe aclarar que
las metas de la LTE fueron establecidas en 2013. De manera adicional,
se corre el riesgo de incumplir los compromisos de mitigación adquiri-
dos ante los acuerdos de Parı́s de reducir 25% de emisiones de gases de
efecto invernadero (GEI) y de contaminantes climáticos de vida corta
(bajo un escenario Bussines as Usual) al año 2030. Este compromi-
so implica una reducción del 22% de GEI y una reducción del 51%
de carbono negro (Instituto Nacional de Ecologı́a y Cambio Climático
[INECC], 2018). Esto porque el sector energético es el que contribuye
mayoritariamente a la generación de GEIs.
No obstante y una consideración que parece tomarse a la lige-
ra, es que el cumplimiento de las metas de incorporación de fuentes
renovables está en función del estado de la red eléctrica a la que se co-
necta, y el estado actual del sistema energético es de rezago tecnológico
e infraestructura envejecida; hacia 2019 habı́a unidades de generación
convencional que superaban los 50 años de operación, esto sin mencio-
nar las diferencias regionales de sistemas aislados no conectados a la
red, tales como los dos en la Penı́nsula de Baja California. Y por cierto,
el estado envejecido no es exclusivo del sector eléctrico sino se extiende
al subsector petrolero; para 2008 se reportaba que la antigüedad de
oleoductos y poliductos en promedio iba de 24 a 28 años, con 40% de
poliductos saturados.
Ası́, parece haber una ausencia de preparación de los sistemas
energéticos para incorporar las necesidades de la transición energética,
y esto es evidenciado por la oleada de demandas que procedió al acuer-
do por el que se estableció la suspensión de plazos y términos legales en
336 MUÑOZ MELÉNDEZ

la Secretarı́a de Energı́a, como medida de prevención y combate de la


propagación del coronavirus Covid-19 el 29 de abril de 2020. Y que fue
promulgado por la intermitencia de plantas de energı́as renovables, en
particular campos eólicos y solares, misma que podrı́a traer variabili-
dad y riesgo de estabilidad a la transmisión y abastecimiento de energı́a
eléctrica en especial a hospitales. Entonces, el sistema energético tam-
bién requiere de flexibilidad para incorporación de fuentes energéticas
no convencionales para los cuales no fue diseñado.
A propósito de facilitadores de la flexibilidad de sistemas energé
ticos, a fin de permitir la incorporación de generación por fuentes in-
termitentes como la solar y eólica a la red de transmisión, se identifican
elementos como la distribución geográfica de generadores intermiten-
tes de energı́a renovable, concentración de recursos, reestructuración
de mercados energéticos a fin de renumerar la flexibilidad, instalación
de tecnologı́as de almacenamiento, refuerzo de la infraestructura que
soporta la red de transmisión y distribución, desarrollo de programas
de manejo del lado de la demanda y el fortalecimiento de las capaci-
dades cı́clicas de generadores termales (IRENA, 2018).

Conclusiones

La transición energética es un proceso lento que esencialmente ocurre a


largo plazo, las modificaciones a los sistemas energéticos tales como la
introducción de nuevas tecnologı́as energéticas, tardarán al menos una
década en tomar la aceleración correcta para alcanzar la participación
en mercado, usualmente el 30%, no el 50% inicialmente propuesto por
Fisher y Pry, que sea promisoria para la substitución de una tecno-
LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA EN MÉXICO 337

logı́a establecida. Ante la experiencia de transición energética global,


se recomienda precaución al esperar un cambio profundo en los siste-
mas energéticos actuales en los próximos 20 o 30 años. Esto no significa
que no se deban hacer esfuerzos por acelerar los procesos de transición.
La recomendación de precaución va especialmente dirigida a
la opinión pública que usualmente confunde el proceso de transición
energética como exclusiva del sector eléctrico, que si bien es parte del
sistema energético no es el único, y en términos de emisiones GEI tam-
poco es el más importante, ese lugar lo ocupa el sector transporte;
pero por mucho el sistema energético está compuesto de subsectores
cotidianos a la vida de la comunidad como es el sector agrı́cola y de
provisión de alimentos, de la construcción y el industrial. Ello debe
reconocerse para iniciar una reflexión de la profundidad que requiere
la transición energética y que incluye a la sociedad.
Pero regresando a los procesos de transición energética, se ha
demostrado ampliamente que su comportamiento histórico puede ser
reproducido satisfactoriamente por una representación matemática de
substitución logı́stica; como lo demuestran los procesos de substitución
global de fuentes primarias que transitaron de biomasa o biocombusti-
bles tradicionales a carbón mineral a petróleo crudo y gas natural; aún
están pendientes los procesos de transición de energı́a nuclear, energı́as
renovables y biocombustibles “modernos”. En contraste, la proyección
de escenarios futuros de procesos de transición de energı́a rebasa las
bondades del modelo logı́stico de substitución y requiere de aproxima-
ciones múltiples que incluyen análisis estadı́sticos, modelaciones diver-
sas y representaciones gráficas.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que el advenimiento de
nuevas tecnologı́as traerá nuevos retos y problemas de diversa ı́ndo-
338 MUÑOZ MELÉNDEZ

le. Entre los primeros de manera urgente se encuentra la demanda de


flexibilizar sistemas energéticos que no fueron diseñados para su con-
tribución. Por su lado, algunos de los problemas asociados a nuevas
tecnologı́as energéticas ya se han manifestado; se pueden listar la alte-
ración de calidad del agua, desplazamiento de comunidades y pérdidas
de biodiversidad causadas por la construcción de presas hidroeléctri-
cas; o la ruptura del tejido social, erosión de suelo y mortalidad de
aves relacionados a la instalación de campos eólicos; o la escorrentı́a
de excedentes de fertilizantes y expansión de monocultivos asociadas
a las cosechas destinadas a la producción de biocombustible.
En México, la transición energética ha mantenido similitudes a
la global. La primera substitución llevó el uso de biomasa como fuente
de energı́a primaria al carbón mineral hacia 1890; éste último combus-
tible se convirtió en la fuente energética primaria predominante por
cerca de 50 años para ser substituida por el petróleo crudo aproxi-
madamente en 1940. Dicha fuente energética continúa siendo predo-
minante en la actualidad pero parece ir perdiendo terreno ante el gas
natural, que podrı́a convertirse en la principal fuente energética en la
próxima década. En términos de electricidad, ni las fuentes nucleares,
ni hı́dricas han remontado su penetración al mercado; por su parte las
energı́as renovables tales como la solar y eólica tienen una contribución
menor al 5%, al igual que la geotermia, pese a que ésta fue introducida
hace más de 45 años.
A fin de acelerar la transición energética en México se ha emi-
tido la Ley correspondiente (LTE) en 2013, misma que ha tenido una
actualización a inicios de este año, en la cual se establecen acciones y
estrategias en todos los sectores de la economı́a. La LTE considera dos
escenarios del potencial comportamiento del consumo final de energı́a,
LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA EN MÉXICO 339

uno inercial y el otro emergente de la intervención de medidas y polı́ti-


cas públicas de eficiencia energética; las disminuciones del consumo
energético entre EB y TES que van del 30 a poco más del 40% descansa
fuertemente en la disminución del consumo final de energı́a, mediante
cambios estructurales y ahorros de energı́a, a través de eficiencia y au-
tonomı́a energética. Esto es un indicativo de que se busca no inhibir la
actividad económica y dicha aproximación es conservadora, autónoma
y a mediano plazo. En este punto las metas de transición en la LTE no
han sido alcanzadas y parece que no lo serán en el corto plazo.

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CAPÍTULO 12

La reforma energética y su influencia en la


implementación de la energı́a solar en las
PYMES con tarifa 02 en México

Elda Vannessa Aguirre Hernández


Miguel Ángel Martı́nez Garcı́a
José Carlos Trejo Garcı́a

1. Introducción

L a presente investigación nace del proyecto de tesis de Aguirre (2020).


La energı́a eléctrica es una condición necesaria para el desarrollo de
toda economı́a. En México este proceso de generación está cimentado
en el uso de combustibles fósiles como el petróleo, gas y carbón que,
al ser provenientes de fuentes naturales no renovables, plantean ser
un importante reto de abastecimiento energético a futuro. Por esto se
perfila a la diversificación de la matriz energética como una prioridad,
donde la generación y el consumo de energı́a eléctrica se base en el
aprovechamiento de los recursos renovables con los que cuenta el paı́s.
346 AGUIRRE HERNÁNDEZ, MARTÍNES GARCÍA Y TREJO GARCÍA

La Reforma Energética fue publicada en el Diario Oficial de la


Federación el 20 de diciembre de 2013, con la finalidad de promover
un modelo de transición basado en principios técnicos y económicos,
bajo la conducción y regulación del Estado. Este modelo propone una
producción de energı́a más limpia y a menor costo, el aprovechamiento
racional y sustentable de los recursos naturales, la protección al me-
dio ambiente, un aumento en la transparencia y la competitividad del
sector eléctrico, caracterizado por un consumo activo-responsable por
parte del usuario final, mediante el aprovechamiento de las energı́as
renovables limpias.
Una de las alternativas que ofrece este modelo es la generación
distribuida, aplicada por medio del manual de interconexión de cen-
trales de generación con capacidad menor a 500 kW (DOF, 2016). Su
propósito es establecer los lineamientos para la generación de energı́a
eléctrica a pequeña escala, a través de sistemas solares fotovoltaicos
instalados en puntos cercanos al área de consumo. Es dirigido objetiva-
mente a los usuarios que sufragan el costo total de la generación, trans-
misión, distribución, comercialización y control de la energı́a eléctrica
proveniente de la Comisión Federal de Electricidad, es decir, el sector
tarifario general de baja tensión no subsidiado.
Cumpliendo con lo anterior, el presente estudio se focaliza en
el sector más representativo por cantidad de usuarios: las pequeñas
y medianas empresas en México (PyMEs) o también conocidas como
usuarios de tarifa 02 en el Sistema Eléctrico Nacional (DOF, 2014).
A finales del 2017, este sistema presentó un registro aproximado de
4.1 millones de PyMEs, de las cuales 10,120 empleaban el modelo de
generación limpia a pequeña escala, mediante el aprovechamiento de
la energı́a solar. Por las razones anteriores, es de suma importancia
LA REFORMA ENERGÉTICA Y SU INFLUENCIA EN LA IMPLEMENTACIÓN 347

observar el comportamiento de los usuarios respecto a esta modalidad,


ası́ como el panorama de eficiencia una vez instalado el sistema solar
fotovoltaico.
Por lo tanto, el objetivo de esta investigación es analizar el
impacto de la implementación de la energı́a solar para usuarios Py-
MEs con tarifa 02 en el sector comercial, esto a partir de la Reforma
Energética publicada en 2013. Se expone el vı́nculo directo entre el
sector energético y el aspecto económico, atribuyendo las aplicaciones
de la energı́a solar de forma real con un análisis descriptivo respecto
a la interacción de los usuarios, referente a la efectividad de los siste-
mas solares fotovoltaicos, instalados durante el periodo de 2014 a 2017.
Adicionalmente se considera el aspecto cualitativo de otras variables y
conceptos que se vinculan en este proceso con la ayuda de una matriz
semántica conceptual. Por último, se incluyen algunas recomendacio-
nes que exhiben medidas adicionales y el reforzamiento de estas por
parte del Gobierno Federal.

Diversificación y generación de energı́a eléctrica con sistemas


solares fotovoltaicos por usuarios PyMes con tarifa 02

En la ciencia económica, el método estadı́stico descriptivo tiene un pa-


pel primordial al sustentar y confeccionar planes de desarrollo, como
en el caso de la matriz energética y su diversificación. Se considera un
facilitador en el cumplimiento de estrategias y la aplicación apropiada
de instrumentos gubernamentales, donde la observación de su compor-
tamiento se realiza con ayuda de la compilación y descripción de datos
que, consecuentemente, se exponen como un apoyo para la toma de
decisiones de dichos fenómenos.
348 AGUIRRE HERNÁNDEZ, MARTÍNES GARCÍA Y TREJO GARCÍA

La estadı́stica es una rama en la ciencia matemática aplicada


que permite interpretar información por medio de un conjunto de datos
con la singularidad esencial de la variabilidad, facilitando el estudio de
una o varias caracterı́sticas de algún sector y que pueden expresarse
numéricamente como variables aleatorias cuantitativas continuas. En
este trabajo, el sector energético mexicano está en indagación, especı́fi-
camente en la generación distribuida de energı́a eléctrica, empleando
sistemas solares fotovoltaicos (SSFVI) en los usuarios PyMEs con tarifa
02. La interpretación de esta información y la minuciosa atención al
ordenar y resumir los datos facilitó el análisis, permitiendo conocer de
manera focalizada cómo ha sido el desarrollo de la implementación de
la energı́a solar una vez puesta en marcha la Reforma Energética del
2013.
En el 2014 se presentaron los primeros 650 registros de usuarios
PyMEs con tarifa 02 en la generación distribuida (CRE, 2018), em-
pleando la energı́a solar como medio de autoabastecimiento de energı́a
eléctrica. A continuación se analiza su comportamiento anual, referen-
te a la capacidad instalada y la generación final de energı́a indicada
por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) durante los primeros
60 dı́as de su implementación a partir de 2014 (un año después de
la publicación de la Reforma Energética) hasta 2017; con la intensión
de observar el aprovechamiento de los SSFVI, según su efectividad de
generación de energı́a eléctrica. Bajo el análisis simple de eficiencia,
se propone y calcula inicialmente la eficiencia efectiva en este trabajo
como:

GT
Ef ice = , (1)
CI
LA REFORMA ENERGÉTICA Y SU INFLUENCIA EN LA IMPLEMENTACIÓN 349

donde Ef ice es la eficiencia relativa de un SSFVI, y se interpreta como la


proporción o relación cuantitativa, como resultado de los términos de
desempeño de generación de energı́a eléctrica y la entrada de radiación
solar. GT (generación total) es la producción de energı́a eléctrica por el
proceso de captación de radiación solar de los SSFVI en un periodo de
tiempo (60 dı́as, fecha de registro de corte de CFE). CI es la capacidad
instalada y representa la potencia nominal que el SSFVI generará en un
periodo de tiempo dado (60 dı́as, fecha de registro de corte de la CFE).
Adicionalmente, se considera el siguiente factor para reflejar un
escenario más adecuado por año, donde se especifica que el recurso
por horas pico (HSP ) es el aprovechamiento del recurso solar, y varı́a
dependiendo de la ubicación geográfica y la época del año (antes men-
cionado como radiación solar). El promedio de HSP es de 5.5 horas
diarias.
Por último, y como consecuencia, difı́cilmente se logra una efi-
ciencia efectiva del 100% de la capacidad de generación de energı́a de
los SSFVI; se propone y obtiene un indicador ajustado de eficiencia a
fin de facilitar el análisis. Éste es igual a:
Ef ica = 1.25 ú Ef ice , (2)
donde Ef ica es la eficiencia ajustada de un SSFVI, y se considera una
eficiencia del 80% (estimando un factor de pérdidas de tensión regu-
larmente definido en el 20%). Existen, aunque en minorı́a, SSFVI con
mayor eficiencia. Se considera el 80% como el 100%, que se observa en
las figuras con el valor de 1.
Una vez obtenida la eficiencia ajustada, la atención radica en la
evolución de registro de usuarios PyMEs con tarifa 02 (figura 1), ha-
ciendo uso de la generación distribuida en el mismo periodo de análisis.
350 AGUIRRE HERNÁNDEZ, MARTÍNES GARCÍA Y TREJO GARCÍA

Además, se incluyen acontecimientos relacionados con la polı́tica, legis-


lación y aplicación de instrumentos que permitieron, de forma general,
una mayor participación de las energı́as renovables, incluyendo parti-
cularmente el desarrollo de la energı́a solar.

A continuación, se priorizan y presentan los resultados con la


ayuda de un diagrama de Pareto, también conocido como curva cerra-
da o distribución a-b-c. Este diagrama de barras organiza y muestra
gráficamente el principio de Pareto con pocos vitales a la izquierda y
muchos triviales a la derecha, permitiendo agilizar comparaciones, es-
tablecer ordenadamente prioridades en la toma de decisiones y mostrar
LA REFORMA ENERGÉTICA Y SU INFLUENCIA EN LA IMPLEMENTACIÓN 351

tendencias en los logros o fallas en la implementación de los SSFVI a


pequeña escala. La información sobre el autoabastecimiento de energı́a
eléctrica compilada por la CFE es presentada por primera vez en 2014
con un registro inicial de 650 usuarios tarifa 02. Como se observa en
la figura 2, aproximadamente el 50% de las PyMEs que instalaron un
SSFVI mostraron un nivel de eficiencia bajo, retomando el valor óptimo
de 1 o muy cercano a él.

Bajo esta lı́nea, se mencionan algunos acontecimientos polı́ticos


legislativos relevantes que influenciaron positivamente los resultados
352 AGUIRRE HERNÁNDEZ, MARTÍNES GARCÍA Y TREJO GARCÍA

consiguientes examinados durante el periodo de análisis sobre el com-


portamiento inicial de las PyMEs con tarifa 02:
i. En el Diario Oficial de la Federación (DOF) se ordena en 2013 y
se aplica en 2014 que el servicio público de transmisión, distribu-
ción, planeación y control del Sistema Eléctrico Nacional (SEN)
se mantenga como actividad exclusiva del Estado, permitiendo
únicamente la generación de energı́a por parte del sector privado.
ii. La Ley de Industria Eléctrica (LIE) establece un régimen de li-
bre competencia para la generación y comercialización de energı́a
eléctrica por parte de empresas privadas nacionales e internacio-
nales.
iii. La Ley Orgánica de Administración Pública señala que le corres-
ponde a la Secretarı́a de Energı́a (SENER), bajo criterios de sobe-
ranı́a nacional, la coordinación y establecimiento de la polı́tica
energética del paı́s, teniendo como prioridad la seguridad, diver-
sificación energética y la protección del medio ambiente, promo-
viendo una mayor participación de las energı́as renovables.
iv. La Ley de los Órganos Reguladores Coordinados en Materia
Energética plantea las bases para el mejor funcionamiento y or-
ganización del principal órgano regulador: la Comisión Regula-
dora de Energı́a (CRE), con el propósito de promover un sector
energético eficiente y competitivo.
v. Se decretan los lineamientos y criterios de otorgamiento y adqui-
sición de los Certificados de Energı́as Limpias (CEL) emitidos por
la CRE; donde 1 CEL acredita la generación de 1 MWh de energı́a
eléctrica a partir de tecnologı́as limpias.
vi. El Programa Nacional para el Aprovechamiento Sustentable de
Energı́a 2014-2018 (PRONASE) establece estratégicamente una vi-
LA REFORMA ENERGÉTICA Y SU INFLUENCIA EN LA IMPLEMENTACIÓN 353

sión de producción de energı́a eléctrica limpia, óptima y eficien-


te, cuyo uso en actividades o procesos incluya una cultura del
ahorro, investigación y desarrollo de nuevas tecnologı́as desde su
explotación hasta su consumo final.
vii. Inicio del registro y el ordenamiento administrativo-técnico por
parte de la CFE para los usuarios denominados: generadores exen-
tos por la LIE, que hacen uso de la generación distribuida como
medio de producción de energı́a eléctrica.
En 2015 se determinó en el DOF, la Interconexión de Centra-
les Eléctricas o de Conexión de Centros de Carga, a la red general de
distribución, y se adecuaron los procedimientos de administración, ope-
ración y planeación, con lo cual se incorporaron 1,697 usuarios PyMEs
a la generación de energı́a eléctrica a pequeña escala. Prácticamente
se perciben los efectos de la normativa del año anterior en una mayor
distribución de los usuarios tarifa 02 en la figura 3, aunque se muestra
la tendencia del año anterior donde aproximadamente el 35% de las
PyMEs se encuentran en un nivel de eficiencia bajo.
Se presentan ordenamientos adicionales mejor focalizados y con-
cisos a complementar la legislación precedente. Dentro de los más re-
levantes se encuentran:
i. Se publica en el DOF la Ley de Transición Energética (LTE) con
el objetivo de promover una mayor participación de las energı́as
limpias en la industria eléctrica de forma gradual para generar
una menor cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero
(GEI), promover el aprovechamiento sustentable de la energı́a de
consumo final y mejorar los procesos de trasformación mante-
niendo la competitividad de los sectores productivos.
ii. El Programa Especial para la Transición Energética (PETE), pro-
354 AGUIRRE HERNÁNDEZ, MARTÍNES GARCÍA Y TREJO GARCÍA

veniente de la LTE, brinda la instrumentación adecuada para eje-


cutar la planeación a través de su viabilidad económica. Este
programa establece objetivos estratégicos como el aumentar la
capacidad instalada y la generación de energı́a limpia, expandir
y modernizar la infraestructura, incrementar la generación dis-
tribuida de energı́a eléctrica e impulsar el desarrollo tecnológico,
ası́ como democratizar el acceso a las energı́as limpias (SENER,
2017).
iii. El programa de Fomento de Energı́as Renovables plantea una
producción de energı́a eléctrica con recursos naturales renovables,
que busca alcanzar objetivos ambientales, económicos y sociales
como la baja o nula emisión de GEI, la reducción de tarifas, la
generación de empleos directos y la posibilidad de llevar energı́as
a comunidades remotas.
iv. Se establecen las disposiciones sobre los procedimientos y normas
por parte de la LIE que deben seguir los GE, definiendo la mecánica
bajo la cual se llevará a cabo el análisis y atención de los estudios
de interconexión de centrales a pequeña escala, a la red general
de distribución.
No obstante, en 2016 se reestructuró el instrumento de genera-
ción a pequeña escala aplicado con anterioridad. Es denominado for-
malmente como el Manual de Interconexión de Centrales de Generación
con capacidad menor a 500 kW (DOF, 2016), a efecto de precisar las
disposiciones que se aplicarán a la generación distribuida para los usua-
rios anteriores y para los 2,512 nuevos usuarios tarifa 02 registrados en
el SEN.
Dicho manual consiste en direccionar y regular el funcionamien-
to sistematizado de la tecnologı́a empleada en los SSFVI, siendo de di-
LA REFORMA ENERGÉTICA Y SU INFLUENCIA EN LA IMPLEMENTACIÓN 355

seño e instalación relativamente sencilla y con un mı́nimo de manteni-


miento. Los SSFVI captan la radiación solar, la convierten en electrici-
dad y la distribuyen automáticamente en tres pasos (AMB, 2017):
1. Los paneles solares fotovoltaicos captan y transforman la radia-
ción solar en energı́a eléctrica de corriente directa.
2. La energı́a se canaliza a través de un inversor que la transforma
en energı́a de corriente alterna lista para ser consumida.
3. La energı́a eléctrica generada es registrada por un medidor bidi-
reccional y entregada a la red de distribución de la CFE.

En el caso donde el usuario llegase a consumir electricidad de la


red general de distribución de CFE, el medidor bidireccional cumplirá
356 AGUIRRE HERNÁNDEZ, MARTÍNES GARCÍA Y TREJO GARCÍA

la misma función que un medidor convencional, registrando la entrada


de energı́a eléctrica antes de ser consumida.
El propósito principal de este instrumento es que las PyMEs
aprovechen correctamente su SSFVI, autosatisfaciendo en gran parte o
completamente sus requerimientos de energı́a eléctrica. Como se obser-
va en la figura 4, el 50% de los usuarios tarifa 02 presentan un nivel de
eficiencia óptimo, considerando en los resultados la implementación de
tecnologı́as más efectivas, aunque como se menciona con anterioridad,
son una minorı́a.
LA REFORMA ENERGÉTICA Y SU INFLUENCIA EN LA IMPLEMENTACIÓN 357

Asimismo, se mencionan diversas normativas dirigidas especı́fi-


camente a la generación de energı́a solar a pequeña escala por medio
de SSFVI y algunas disposiciones adicionales.
Con el objetivo de proveer energı́a a todos los usuarios a precios
competitivos y accesibles, se pone en marcha el Mercado Eléctrico Ma-
yorista (MEM), donde los interesados pueden comprar y vender energı́a,
potencia o CEL, entre otros. Se comercializa en tiempo real siempre y
cuando se cumplan los requisitos que marca la ley para participar en
el mercado:
i. El Centro Nacional de Control de Energı́a (CENACE) es el res-
ponsable de operar el MEM. Revisa y actualiza las disposiciones
de funcionamiento, realiza subastas para la celebración de con-
tratos, otorga permisos y forma asociaciones para la ampliación
de la infraestructura necesaria para prestar el servicio público de
transmisión y distribución de energı́a.
ii. La CRE se encarga de expedir las tarifas e identificar los sectores
tarifarios por el servicio público de transmisión y distribución de
energı́a. Emite nuevas disposiciones y especificaciones técnicas
propuestas y elaboradas por el CENACE, respecto a la medición y
aplicación de las instalaciones de SSFVI.
iii. La LTE se compromete a incrementar la participación de las
energı́as limpias a pequeña escala, gracias a la mejora del marco
legal y fiscal como oportunidad de promoción para el aprovecha-
miento de la generación distribuida mediante SSFVI.
iv. El Laboratorio Nacional de Energı́as Renovables del Departa-
mento de Energı́a en Estados Unidos, por sus siglas en inglés
NREL (The National Renewable Energy Laboratory) elabora ba-
ses de datos y mapas donde se observan los niveles de radiación
358 AGUIRRE HERNÁNDEZ, MARTÍNES GARCÍA Y TREJO GARCÍA

que recibió México durante el periodo 1998-2014, aplicando pro-


yecciones de espectrometrı́a satelital y complejos modelos ma-
temáticos.
v. La Ley de Impuesto sobre la Renta en el Artı́culo 34, apartado
XIII, establece que el 100% del gasto en el equipo para la gene-
ración de energı́a proveniente de fuentes renovables es deducible
de impuestos (DOF, 2016).
Finalmente, en 2017 y después de todos los ajustes previos rea-
lizados para beneficiar a la generación distribuida, el panorama resulta
propicio. El 58% de los 5,261 usuarios PyMEs con tarifa 02 registra-
dos, se encuentran en un nivel de eficiencia óptimo en el empleo de sus
SSFVI, como se muestra en la figura 5.
La CFE establece un registro especializado referente a la capa-
cidad y tecnologı́a solar, dando como resultado un panorama admi-
nistrativo y regulatorio conciso. Se presentaron además nuevas fuentes
de información adicionales para reforzar la implementación de energı́a
solar mediante el Manual de Interconexión de Centrales de Generación
con Capacidad menor a 500 kW:
i. Inventario Nacional de las Energı́as Limpias (INEL). Una herra-
mienta tecnológica útil para obtener datos sobre el potencial de
las energı́as renovables limpias que pueden ser aprovechadas para
generar electricidad a través de mapas interactivos, clasificándo-
las por su tipo de potencial.
ii. El Atlas de Zonas con Alto Potencial de Energı́as Limpias (AZEL)
muestra las zonas o regiones que tienen mayor potencial para la
generación de energı́a eléctrica, proporcionando información so-
bre la disponibilidad de recursos, principalmente para el desarro-
llo de proyectos a pequeña y gran escala con uso de tecnologı́as
LA REFORMA ENERGÉTICA Y SU INFLUENCIA EN LA IMPLEMENTACIÓN 359

como la solar, eólica, geotérmica y de biomasa. También dimen-


siona datos sobre proyectos de ampliación y modernización de la
red general de distribución.
Una vez considerado el aspecto cuantitativo, se examina a través
de una matriz semántica conceptual la posible relación e influencia que
comprenden diversos conceptos y variables cualitativas relevantes en
estudio.
360 AGUIRRE HERNÁNDEZ, MARTÍNES GARCÍA Y TREJO GARCÍA

Análisis semántico de la relación entre variables energéticas


en el contexto de la Reforma Energética del 2013 en México

Una problemática es una dificultad que no puede


resolverse automáticamente, sino que requiere de
una investigación conceptual o empı́rica.
Bunge (1959)

De forma general, una matriz bidimensional o de entrada doble permite


introducir de manera gráfica la información bajo estudio y ası́ indagar
similitudes, diferencias o relaciones de manera semántica. El siguiente
análisis conceptual (cuadro 1), fundamenta en una organización bási-
ca las relaciones entre las variables de la investigación: la Reforma
Energética (2013), la generación de energı́a solar mediante SSFVI y las
PyMEs que pertenecen a la tarifa 02 con diversos conceptos, fenóme-
nos e ideas que se presentaron durante 2014-2017. El propósito de la
matriz es establecer conclusiones importantes sobre el tema, conside-
rando la intersección entre filas y columnas de diversos argumentos
entre las variables; se consideran desde atributos estructurales o desde
sus relaciones generales y especı́ficas, logrando una mayor consistencia
en el análisis de la problemática de la implementación de la energı́a
solar en el sector comercial en los usuarios PyMEs en México.
En resumen, se observa la influencia que presenta la generación
de energı́a eléctrica mediante SSFVI. En relación con otros conceptos,
denota la importancia de su vinculación para obtener resultados, ası́
como para la toma de decisiones en aspectos a considerar en el ámbi-
to legislativo que promuevan una transición energética y el uso de la
energı́a solar principalmente.
Cuadro 1
Matriz semántica conceptual de fundamento de variables energéticas en el
contexto de la Reforma Energética de 2013
LA REFORMA ENERGÉTICA Y SU INFLUENCIA EN LA IMPLEMENTACIÓN
361
362

Cuadro 1
Continuación

Fuente: cálculos propios con base en datos del INEGI.


AGUIRRE HERNÁNDEZ, MARTÍNES GARCÍA Y TREJO GARCÍA
LA REFORMA ENERGÉTICA Y SU INFLUENCIA EN LA IMPLEMENTACIÓN 363

Discusión

Diversas investigaciones plantean tendencias y perspectivas del com-


portamiento en la implementación de la generación distribuida a pe-
queña escala, en cada una de ellas se externa un escenario que, con base
en los resultados obtenidos y analizados en conjunto en el apartado de
conclusiones de este trabajo, se observa un recorrido afı́n, aunque con
la diferencia de la generalidad como factor diferenciable con el presente
trabajo.
Es necesario discutir algunos aspectos de gran importancia res-
pecto a la capacidad instalada en 2014, justo cuando las energı́as reno-
vables comenzaban a tener una mayor presencia en la matriz energéti-
ca, se notó un aumento considerable durante los siguientes tres años en
la generación de energı́a eléctrica proveniente de SSFVI. Iniciando con
61 MW a 304 MW en 2017 de capacidad instalada, incluyendo todos los
sectores tarifarios. Lo relevante fue la importante participación de los
10,549 contratos de interconexión en mediana y pequeña escala que no
requieren un permiso de generación eléctrica (GIZ, 2017).
Este incremento está relacionado con la evolución de la genera-
ción de energı́a solar, que tomando en cuenta fuentes de información
como el PRODESEN (2018) y la Agencia Internacional de Energı́a (IEA,
2016), tienen un pronóstico positivo. Señalan que para el año 2030 la
generación solar podrı́a alcanzar entre 7.2 GW y los 19 GW en el mejor
escenario, considerando ampliamente la importancia de impulsar las
principales zonas de implementación de este modelo como clave para
la aplicación del manual de interconexión y de proyectos a gran escala.
364 AGUIRRE HERNÁNDEZ, MARTÍNES GARCÍA Y TREJO GARCÍA

El principal foco de atención es la zona norte del paı́s, aunque


se aclara que todo el territorio mexicano cuenta con el potencial solar
adecuado para la inversión y aplicación de estos proyectos de interco-
nexión. No obstante, la variación en que se presentan los SSFVI en este
trabajo, se explica no solo por el factor solar, sino también por el del
diseño y materiales de construcción del sistema (GIZ, 2017).
En 2017, la diferencia entre un sistema de captación de radica-
ción solar fijo y uno con seguimiento solar fue de 25.8% de eficiencia,
dado que son programables para seguir una cierta trayectoria acorde a
la hora y estación del año que permita una mayor captación de radia-
ción (Pelayo et al., 2017). Resultando beneficioso para los generadores
exentos, ya que representó un incentivo durante el periodo de estudio
al incremento de contratos de interconexión.
En suma, se establece abiertamente que el costo-beneficio de
esta tecnologı́a es aceptable por el bajo precio de las celdas solares
empleadas en el SSFVI, señalando viable su implementación. Por otra
parte, y desde un panorama teórico, Zweifel et al. (2017) considera
la perspectiva del rango óptimo de Pareto como medio de atender
y analizar de mejor manera los datos disponibles. La eficiencia logra
que los factores de producción que se utilizan como son los SSFVI y la
radiación solar, se empleen de tal manera que se alcanza un máximo
de producción posible.
El factor optimizador es necesario de incluirse, ya que se espera
que las mejoras realizadas en los proyectos de generación de energı́a
eléctrica, a través del recurso solar, tengan un impacto considerable
en eficiencia. Aunque existe una gran variedad de enfoques para la
medición de la eficiencia energética, se consideró ampliamente la idea
de Zweifel et al. (2017), donde la cantidad de energı́a producida se
LA REFORMA ENERGÉTICA Y SU INFLUENCIA EN LA IMPLEMENTACIÓN 365

puede convertir en trabajo (pero sin definir este último), en lugar del
factor termodinámico. En el presente estudio únicamente se expone la
eficiencia energética a razón de la capacidad instalada y la generación
de energı́a señalando el sector tarifario en el cual se emplearon los
SSFVI, pero no se plantea cuál es su finalidad de producción.
Es decir, la producción de energı́a útil por una entrada de energı́a
o, para efectos de este trabajo, la radiación solar. Es importante men-
cionar que se adecuó el tratamiento o manejo de los datos con el fin de
darles un sentido económico, pero principalmente buscando consolidar
el contexto teórico y práctico.

Conclusiones

El desarrollo de esta investigación permitió analizar a nivel general


la evolución de la Reforma Energética publicada en 2013. El estudio
se enfocó en analizar conceptualmente el desarrollo y aplicación de la
tecnologı́a solar fotovoltaica en los usuarios PyMEs con tarifa 02 del
sector comercial que emplearon la generación distribuida, a través del
instrumento gubernamental: Manual de Interconexión de Centrales de
Generación con capacidad menor a 500 kW.
La implementación de SSFVI mostró un relevante incremento en
2014, donde se reconocen las primeras 650 PyMEs y en 2017 con 10,120
de ellas en esta modalidad. Exteriorizando que el autoabastecimiento
ha sido atractivo por su continuidad y seguridad, recordando que los
sistemas están interconectados a la red general de distribución de CFE.
Además, se reconoce la importancia del conocimiento de los ni-
veles de radiación a nivel nacional gracias a herramientas como el INEL
y el AZEL que, simultáneamente permitieron un mejor aprovechamiento
366 AGUIRRE HERNÁNDEZ, MARTÍNES GARCÍA Y TREJO GARCÍA

del recurso solar a nivel nacional, favoreciendo la eficiencia de aplica-


ción de los SSFVI.
Siguiendo en esta lı́nea, se observa en el análisis de las figuras
“Clasificación de usuarios PyMEs con tarifa 02 por eficiencia del SSFVI
en 2014” y “Clasificación de usuarios PyMEs con tarifa 02 por eficiencia
del SSFVI en 2017” una diferencia marcada por el valor de eficiencia
óptimo, es decir, el valor de 1 o muy cercano a él.
En el 2014, cerca del 50% de las PyMEs (306) se encontraron
en un nivel bajo de eficiencia a comparación del año 2017, donde los
resultados mostraron que el 58% de estos usuarios (3,043) lograron
alcanzar el nivel de eficiencia de generación óptimo, considerando su
capacidad instalada. Es decir, que generaron una mayor cantidad de
energı́a considerando el recurso solar y la tecnologı́a de los SSFVI.
Es relevante recordar la importancia de las PyMEs dentro de la
economı́a y sus diferentes áreas de desarrollo porque pertenecen al sec-
tor tarifario no subsidiado. A razón de esto, la oportuna administración
y aplicación de leyes, programas e instrumentos como el otorgamien-
to y venta de CEL, han logrado difundir una mayor promoción de la
generación distribuida para el sector comercial a través de fuentes re-
novables más factibles de emplear, como lo es el recurso solar, que en el
largo plazo logren generar mayores beneficios por su implementación.
Por otra parte, la importancia de analizar una problemática
desde el ámbito cualitativo radicó en conocer la relación que tienen
diversos factores que están presentes en el progreso de la diversificación
de la matriz energética. Se observó en conjunto, que los actores de este
estudio han logrado cambios significativos observables en el largo plazo
principalmente, es decir, este proceso requiere de tiempo para que los
resultados sean tangibles.
LA REFORMA ENERGÉTICA Y SU INFLUENCIA EN LA IMPLEMENTACIÓN 367

Finalmente, se recomienda persistir en el fortalecimiento de las


polı́ticas públicas y que los instrumentos gubernamentales continúen
estimulando el uso de la energı́a solar fotovoltaica a pequeña escala a
través de SSFVI; por medio de una ejecución y diseño más convenientes
para impulsar la diversificación de la matriz de generación de energı́a
eléctrica, mediante la innovación en la adaptación de energı́as reno-
vables limpias para ası́ fortalecer el mercado energético interno (con
menores costos y aumento en su producción alternativa).

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CAPÍTULO 13

“Sabemos construir presas, pero no tenemos sensi-


bilidad para tratar con personas”: administración
pública, polı́tica y energı́a eléctrica en Chicoasén

Martin J. Larsson
Sergio Domı́nguez Reyna

1. Introducción

L a polı́tica energética ha sido central para el Estado mexicano por


décadas, y la última administración no ha sido una excepción. Du-
rante el presente sexenio, las discusiones públicas sobre el tema han
girado en torno a las energı́as renovables y no-renovables, y a las ven-
tajas y desventajas de la producción privada y pública de la energı́a.
Por la especificidad de estas discusiones sobre la polı́tica energética
podrı́a parecer obvio cómo delimitar el tema, y pareciera que la imple-
mentación de las polı́ticas públicas no fuera de la misma importancia
que los ideales directrices de éstas. Sin embargo, cuando nos acercamos
a “la polı́tica energética” como un término etnográfico, como es el caso
372 LARSSON

de este capı́tulo, podemos ver que esta especificidad obstruye un enten-


dimiento de la polı́tica como tal, y su relación con la energı́a eléctrica.
Lo que se pierde de vista con ello es el lugar que ocupa la polı́tica
energética en la práctica. La consecuencia de esta ceguera es muy gra-
ve: por más coherentes que puedan ser las diversas polı́ticas públicas,
esa coherencia encuentra dificultades severas por traducirse en relacio-
nes concretas. Lo que se sugiere en este capı́tulo, entonces, es que las
discusiones sobre polı́tica energética necesariamente tienen que invo-
lucrar discusiones sobre la implementación de los proyectos que tienen
por finalidad concretizar esas polı́ticas (cf. Larsson, 2018). Entender la
implementación no sólo se trata de mejorar las “habilidades blandas”,
los soft skills —las habilidades comunicativas— como suele ser enfati-
zado en la literatura sobre management y administración pública, ası́
como entre los actores en el lugar de estudio. También se tiene que
contar de “habilidades duras”, hard skills en las áreas sociales.
En este capı́tulo buscaré aportar a ese conocimiento técnico en
las áreas sociales a través del significado de la polı́tica y su relación
con la energı́a eléctrica en Chicoasén, en Chiapas, un municipio donde
se encuentra una de las represas hidroeléctricas más grandes del con-
tinente, construida durante la segunda mitad de los años 70, y donde
se inició el trabajo con una segunda presa a principios del 2015. Se
espera que la discusión pueda servir para proyectos similares en otras
partes del paı́s, a la vez que la discusión conceptual sea un aporte al
conocimiento académico sobre organización social.
Empezaré este capı́tulo con una descripción general del lugar de
las presas hidroeléctricas en Chicoasén, para luego pasar a una entre-
vista realizada a uno de los directores de la nueva presa, donde explı́ci-
tamente expresa su ignorancia en torno a temas sociales. Pasaré a una
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA, POLÍTICA Y ENERGÍA ELÉCTRICA EN CHICOASÉN 373

descripción de las discusiones centrales que ocurrı́an en el municipio en


aquel entonces, y que le hubiera ayudado al director a entender cómo
los habitantes percibı́an a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), y
la relación entre los actores involucrados en las negociaciones sobre la
nueva presa. Destaco las nociones conflictivas que existı́an en torno al
término “pueblo”, la percepción local de “la polı́tica”, y su relación con
cuestiones éticas. Para concluir, resalto la importancia de hard skills
en áreas sociales, y cómo puede ayudar a formar soft skills, retomando
los puntos centrales de la discusión conceptual de este capı́tulo, y los
aportes que hace en ese sentido.

La polı́tica energética desde Chicoasén

Quienes han pasado por las instituciones de educación básica en Méxi-


co deben saber que, en cuanto a polı́tica energética, el petróleo es la
reina del baile (Morales, 2018). Si alguien habı́a dudado de la centrali-
dad del petróleo, después de los cambios que se hicieron para mover el
paı́s hacia energı́as renovables —como la Ley de Transición Energética,
y la firma del Acuerdo de Parı́s— esa duda se disipó con la postura del
actual presidente, claramente a favor de los hidrocarburos. Ni la pan-
demia del 2020 cambió la direccionalidad del gobierno, como habı́an
esperado algunos (Ramı́rez, 2020; Chanona, 2020). Más bien, el Centro
Nacional de Control de Energı́a (CENACE) utilizó la pandemia como
un argumento para frenar las pruebas de nuevas centrales eólicas y
fotovoltaicas (CENACE, 2020: Anexo único, punto 5). De una manera
parecida, el partido encabezado por el presidente de la República, Mo-
rena, aprovechó unos apagones en Texas durante la primavera de 2021,
que también afectaron el suministro de energı́a en México, para avan-
374 LARSSON

zar su agenda hacia adelante, una agenda que conecta la producción


energética estatal a un ideal de soberanı́a nacional, donde la explota-
ción de hidrocarburos juega un papel simbólico central.
Visto desde el horizonte chiapaneco, sin embargo, tanto los hi-
drocarburos como la producción energética privada juega un papel
marginal; es la energı́a hidroeléctrica la que ocupa el lugar principal
del universo energético. En Chicoasén, donde se realizó el trabajo de
campo para este capı́tulo, eso se nota desde la entrada al municipio,
donde se encuentra una enorme estatua del ingeniero a cargo de la CFE
cuando se construyó la primera presa, acompañado por tres trabaja-
dores. Por décadas, la CFE se ha encargado de promocionar su imagen
como “empresa mundial”, y de posicionar las presas como un orgullo
nacional. A la fecha, circulan videos entre los habitantes de Chicoasén,
producidos por la paraestatal, en donde se representa la construcción
de la primera presa como un acto heroico.1
De hecho, observando la polı́tica energética desde Chicoasén,
se necesita hacer un esfuerzo para pensar que existe otra cosa que la
energı́a hidroeléctrica. Desde su construcción, la primera presa se ha
convertido en parte del paisaje, y se ha incorporado a la vida de quienes
viven dentro y fuera del rı́o. Por ejemplo, los pescadores han adaptado
sus horarios de trabajo al cierre y apertura de la presa, ya que el cierre
hace que sea más fácil observar los peces en el fondo del rı́o. La presen-
cia de la represa se hace notar también en la cabecera de Chicoasén,
donde muchas casas fueron construidas con los sueldos obtenidos en
las labores de construcción de la primera presa (casas que a su vez

1
Véase, por ejemplo, Los hombres de Chicoasén, disponible en https://cutt.ly/6ms6LDT
(accedido el 9 de junio 2020).
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA, POLÍTICA Y ENERGÍA ELÉCTRICA EN CHICOASÉN 375

fueron importantes para que algunos matrimonios se concretaran, ya


que se suponı́a que los hombres tenı́an que proporcionar una casa para
ser considerados como novios adecuados). También se pueden encon-
trar rastros de la presa en detalles en Chicoasén, como camisas viejas
de la (CFE) colgando de un clavo en la pared, como si sólo estuvieran
esperando una nueva excusa para ser utilizadas.
A primera vista podrı́a parecer que la presa era inseparable de
Chicoasén, pero cuando se iniciaron los preparativos para construir una
segunda presa, surgieron viejas historias de injusticia, preocupaciones,
pero también de viejas esperanzas de un futuro mejor. De los conflictos
que surgieron en relación a estas historias, se volvió también visible la
importancia de pensar en la polı́tica energética más allá de las discu-
siones sobre polı́ticas públicas en la esfera pública. Para llevar a cabo
una polı́tica pública, también resulta fundamental tener conocimientos
básicos sobre la percepción local del mismo concepto de “polı́tica”.

Soft skills y hard skills en la administración pública

Si, como he descrito arriba, la conexión entre los habitantes de Chi-


coasén, la CFE y la represa hidroeléctrica pareciera muy ı́ntima y co-
tidiana, para los representantes de la CFE, a cargo de la nueva presa,
esta conexión era todo menos evidente. Lo que veı́an era más bien cómo
los conflictos entre ellos y los habitantes se iban multiplicando expo-
nencialmente. Cuando tuve la oportunidad de hablar con uno de los
directores de la nueva presa, apenas me habı́a recibido cuando empezó
a comentar de todos los retos que estaban enfrentando. “Entre tú y yo”,
me dijo, como si lo que estaba a punto de decir no fuera ampliamente
conocido en la zona, “tenemos problemas con los pescadores que dicen
376 LARSSON

que hemos afectado su actividad, ya que supuestamente hemos espan-


tado a los peces con el ruido que estamos haciendo. Luego tenemos los
problemas con las personas en el área que será inundada”. Desde la
perspectiva del director, lo peor de la situación era que la gente de la
zona era muy violenta; por eso me advirtió que, si pensaba trabajar con
los lugareños, más valı́a que tuviera cuidado. Extendiendo los brazos
en un gesto de desesperación, empezó a quejarse de las expectativas
exageradas que la gente de la zona tenı́a sobre el proyecto. Comenzó a
mover sus manos hacia adelante y atrás, y con tono enfático exclamó:
“la gente piensa que la CFE tiene algún tipo de manguera con dinero,
y todos quieren que la activemos para ellos”. Como si de repente se
diera cuenta de que los problemas que acababa de señalar probable-
mente no eran responsabilidad exclusiva de los habitantes de la zona,
finalizó la oración diciendo que: “sabemos cómo construir presas, pero
no tenemos la sensibilidad para tratar con personas”.
En esta separación que hacı́a el director entre el conocimiento
técnico para construir presas, y la supuesta sensibilidad requerida para
tratar con personas, resulta difı́cil no escuchar el eco de la distinción
entre soft skills y hard skills, que se ha vuelto popular en management
studies durante los últimos años (véase, por ejemplo, Orwig, 2020: 223).
Los hard skills corresponden a conocimientos técnicos, donde la fron-
tera entre lo correcto y lo incorrecto es bastante clara, una frontera
que sigue la distinción entre verdadero y falso que busca establecer la
ciencia a través del método cientı́fico. Para adquirir este tipo de cono-
cimientos, se supone que se necesita cierto coeficiente intelectual. Los
soft skills, en cambio, tienen que ver con la habilidad de comunicarse
y de saber tratar a la gente: son cosas que se tendrı́a que aprender con
la práctica o que tendrı́an que ver con la personalidad de cada uno.
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA, POLÍTICA Y ENERGÍA ELÉCTRICA EN CHICOASÉN 377

Es un conocimiento práctico, que, por la dificultad de expresarse en


términos normativos, y por su inclinación por pensar en términos de lo
adecuado y lo no adecuado en vez de distinguir lo verdadero de lo falso,
se percibe como algo bastante misterioso. En un intento por capturar
este campo misterioso, la literatura sobre soft skills ha desarrollado un
aparato conceptual sobre las diferentes habilidades que resultan más
difı́ciles de medir que los hard skills, incluyendo por ejemplo la empatı́a,
la motivación, y el conocimiento de uno mismo (para una revisión de la
literatura sobre soft skills y hard skills (Charoensap-Kelly et al., 2016:
155-56).
Algo que suele desaparecer en esta discusión, y que se volvió
problemático en el caso concreto de la construcción de la segunda hi-
droeléctrica en Chicoasén, es que se reduce el conocimiento sobre rela-
ciones sociales a habilidades comunicativas, de la misma manera que
lo expresó el director del proyecto. En este capı́tulo quiero sugerir que
la implementación de polı́ticas públicas no se trata de algo tan senci-
llo como simplemente mejorar los soft skills, el saber “cómo tratar a la
gente”. El conocimiento técnico tiene que extenderse a cómo se llevan a
cabo y cómo se imaginan las relaciones sociales en los lugares donde se
pretenden implementar las polı́ticas públicas. En otras palabras, el co-
nocimiento técnico sobre la construcción de una presa necesariamente
tiene que acompañarse de un conocimiento técnico sobre las relaciones
sociales, sin las cuales cualquier proceso organizativo se vuelve imposi-
ble. Entender que los hard skills también se extienden al entendimiento
de las relaciones sociales es fundamental para deshacerse de una dico-
tomı́a problemática que suele acompañar a la distinción entre hard
skills y soft skills, y que se entrevé en la entrevista con el director: la
distinción entre razón y sentimiento.
378 LARSSON

“El pueblo” y el individuo

No tuve que pasar mucho tiempo en Chicoasén para entender que “lo
racional” puede ser algo sumamente relativo. Si el director ubicaba a
los habitantes de Chicoasén en una esfera irracional, los pobladores
hicieron algo muy parecido con la CFE. Desde su perspectiva, el arreglo
entre la CFE y “el pueblo” no parecı́a tener ni pies ni cabeza. Por ejem-
plo, una de las demandas de los pobladores era que la CFE bajara las
tarifas para los habitantes del municipio, lo cual les parecı́a una deman-
da razonable. Los representantes de la CFE sin embargo argumentaron
que no podı́an tomar una decisión de esa naturaleza: eso correspon-
derı́a al Senado. Algo similar sucedió con un grupo de ancianos que
habı́an trabajado en la construcción de la primera presa, pero que no
estaban recibiendo una pensión que pudiera cubrir sus necesidades, y
que decidieron que ese era el momento idóneo para exigir y renegociar
sus derechos laborales de antaño. Desde una perspectiva legal, que era
la que expresaban constantemente los representantes de la CFE, esta
exigencia no tenı́a ningún fundamento. Para el grupo de Chicoasén,
en cambio, lo que pedı́an era sencillamente algo que les correspondı́a
como parte de la deuda que tenı́a la CFE con el pueblo de Chicoasén.2
Para entender la perspectiva expresada tanto por los habitantes,
pero también por parte de la CFE, es insuficiente mejorar las capaci-

2
Aquı́ vale la pena señalar los contrastes económicos en el municipio, donde la CFE
se ha vuelto un sı́mbolo de riqueza, mientras la población sigue viviendo en po-
breza. Según los indicadores del Comité Estatal de Información Estadı́stica y Geo-
grafı́a de Chiapas (CEIEG), del 2018, el porcentaje que vive en situación de pobreza
multidimensional en el municipio asciende al 78.2%; véase https://cutt.ly/wmdqxfQ,
consultadoel9dejunio2020.
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA, POLÍTICA Y ENERGÍA ELÉCTRICA EN CHICOASÉN 379

dades comunicativas. También necesitamos un conocimiento técnico


sobre las relaciones sociales. En el caso concreto resulta central esbo-
zar primero el significado del término de “pueblo”, que ambos grupos
utilizaban constantemente.
Como Eiss (2010) ha señalado, este término es bastante compli-
cado, dado que tiene varios significados. Fue traı́do por primera vez a
América por conquistadores y sacerdotes que lo usaron para referirse
a asentamientos rurales y sus habitantes; en la penı́nsula ibérica, este
significado se habı́a establecido al menos desde el siglo XII. A través
del tiempo, el término ha adquirido una connotación de soberanı́a po-
pular que se remonta a la descolonización americana en el siglo XVIII y
principios del XIX (significado que se filtró a la constitución mexicana).
Finalmente, el término se utilizará para hacer referencia a diferentes
grupos étnicos y, desde las lecturas influenciadas por el marxismo, para
aludir a las relaciones entre el pueblo trabajador y la élite capitalista.
Esta lista se puede hacer más especı́fica. Por ejemplo, en México tam-
bién existe una distinción en la ruralidad, entre el “pueblo” ejidatario
y la élite finquera, una distinción inspirada en lecturas marxistas (Eiss,
2010: 2-4).
Lo que une a estas diferentes nociones de “pueblo” no es sólo
la categorı́a como tal, sino también su posición en una serie de dico-
tomı́as similares. Por ejemplo, en un estudio de un barrio en la Ciudad
de México, Larissa Adler (2003 [1975]) ha argumentado que la depen-
dencia del parentesco es algo particularmente importante en la clase
obrera. Quienes tienen recursos suficientes tienden a moverse fı́sica-
mente de ese tipo de relaciones, para formar otras alianzas donde el
parentesco juega un papel más marginal. Esta distinción entre clases
se conecta a una oposición muchas veces enfatizada por representantes
380 LARSSON

de la iglesia católica, donde el individuo (considerado como egoı́sta) se


opone a “la familia”.
En la ruralidad mexicana, como ya se ha señalado, una diferen-
cia parecida se expresa en la tensión entre la finca y el ejido. La finca
se ha tomado como un sı́mbolo de grandes propiedades privadas, mien-
tras el ejido ha llegado a representar un proyecto comunal; idealmente,
el ejido incluye una forma común de tenencia de la tierra, manejado
a través de asambleas, donde la igualdad y la solidaridad serı́an valo-
res centrales (para este tipo de representaciones idealizadas, véase por
ejemplo Wilson, 2009). El ejido, en breve, al igual que la clase obre-
ra y los feligreses de la iglesia católica, han llegado a corresponder al
término de pueblo. La finca, la clase alta y el Estado, en cambio, se ha
convertido en su Otro: el individuo egoı́sta.

El pueblo ı́ntimo y el pueblo-población

Si las diferentes nociones de “pueblo”, propuestas por Eiss, nos dejan


ubicar diferentes significados y conexiones entre posiciones que forman
parte de dicotomı́as —significados y dicotomı́as que también aparecen
en Chicoasén—, lo que nos enseñan los conflictos en el municipio es
la existencia de un conflicto por definir en el pueblo. Es decir, aquı́
la disputa no se encuentra en primer lugar entre el pueblo y su Otro,
ni entre diferentes pueblos, sino entre diferentes nociones del mismo
pueblo. Con ello enfatizo dos dimensiones que ocupan un lugar más
marginal en el trabajo de Eiss: la manera de hacer surgir al pueblo
como concepto, y las expectativas éticas del pueblo. Lo que quiero
proponer en ese sentido es una distinción entre lo que llamo el “pueblo
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA, POLÍTICA Y ENERGÍA ELÉCTRICA EN CHICOASÉN 381

ı́ntimo” y el “pueblo-población”, distinción que se inspira en el trabajo


de Foucault (2004) sobre el nacimiento de la población en Francia, que
resultó de la emergencia del Estado liberal moderno. Foucault argu-
mentó que las nuevas ideas liberales —que se basaban en el “principio
egoı́sta” (Wootton, 2018: cap. 1, parr. 3)— implicaron que la gente
tiene que aprender qué desear para actuar de una manera “racional”
desde una perspectiva de teorı́a económica clásica. Se basa en la idea
de que lo elemental para los seres humanos es la propia persona y sus
intereses y deseos, que constantemente se buscan satisfacer. Esta no-
ción parte de métodos estadı́sticos para medir el número de personas
que vive en un lugar determinado.
En las negociaciones en Chicoasén, esta noción era particular-
mente visible en el Plan de Desarrollo Integral para la cabecera de
Chicoasén, formulado por trabajadores de la CFE. Para llegar a esta
noción, empezaron delineando su “objeto”, dibujando los lı́mites de “la
comunidad” o “el pueblo” de Chicoasén. Lo hicieron empleando ciertos
aspectos fundamentales para crear “comunidades imaginadas” (Ander-
son, 2006 [1983]), concretamente mediante el uso de mapas, censos e
historias que conectaban a las personas con un terreno en particular.
De esta manera, el pueblo de Chicoasén se distinguı́a de las fincas y sus
propietarios que habı́an existido en el municipio antes de la reforma
agraria, retomando ası́ la idea general de una oposición entre el pueblo
y los finqueros discutida por Eiss. El pueblo de Chicoasén que surgió a
través de esta operación fue presentado como una unidad con la cual la
CFE se habı́a relacionado a través de su trabajo cercano con el gobierno
municipal, y a través de grupos en diferentes localidades que la misma
CFE habı́a formado para llevar a cabo talleres participativos. Según el
Plan de Desarrollo Integral, estos talleres constituı́an el espacio donde
382 LARSSON

ese mismo plan tomó su forma y validación, y en donde “el pueblo” se


constituyó como sujeto de su propio desarrollo.
Esta manera de presentar a la población de Chicoasén como
sujeto era central para el plan. Hacı́a referencia a una discusión de
larga data sobre las posibilidades de incluir a los “objetos” del desa-
rrollo en la planificación y ejecución de proyectos, a través de métodos
participativos. El plan fue inspirado sobre todo por el trabajo de Con-
treras (2002), quien discutió cómo la investigación Acción Participativa
podrı́a “revertir la dicotomı́a sujeto-objeto” (Contreras, 2002: 12; CFE,
s.f., p. 8). Serı́a a través de los talleres que los beneficiarios se conver-
tirı́an en los principales actores de los proyectos de desarrollo. Para que
esta conversión pudiera tomar lugar, los autores argumentaron que:

se requiere de un esfuerzo interdisciplinario de acompaña-


miento permanente que impulse y cree capacidades loca-
les organizativas y de participación. Este reforzamiento de
capacidades permitirı́a aumentar la capacidad de autoges-
tión para conseguir apoyos de capacitación, asesorı́a técni-
ca, participación de programas y proyectos adecuados al
desarrollo de su entorno y vinculados a su realidad que mi-
nimicen los procesos que generan dependencia (CFE, s.f.:
56).

En otras palabras, se suponı́a que la intervención de la CFE apo-


yarı́a un proceso de capacitación que darı́a como resultado que los inte-
grantes de los grupos formados por la CFE pudieran solicitar proyectos
gubernamentales por sı́ mismos, y no esperar a que las instituciones
gubernamentales actuaran. Lo destacable de esta propuesta en la dis-
cusión sobre el pueblo, es cómo también implicaba un entrenamiento
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA, POLÍTICA Y ENERGÍA ELÉCTRICA EN CHICOASÉN 383

de lo que se debı́a desear. Lo que se subrayaba en el Plan de Desarrollo


Integral era cómo pedir apoyos, pero para eso, habı́a primero que saber
el tipo de apoyos que se podı́an solicitar. Eso, por ende, era lo que se
tenı́a que desear. De hecho, en un momento, una de las encargadas de
los proyectos de desarrollo social de la CFE lo expresó precisamente de
esa manera, en una discusión sobre la mala calidad de la pintura en
una escuela que habı́an hecho los “beneficiarios”, con pintura donada
por la CFE. Cuando el lı́der local le dijo que podı́an volver a hacerlo si
era lo que querı́a la CFE, le contestó que “ustedes deben querer esto”,
haciendo referencia a algo que estaba plasmado en un protocolo de un
taller que tenı́an en la localidad.
Estas ideas contrastaban claramente con la idea del “pueblo
ı́ntimo”, que es mucho más común escuchar de las personas de Chi-
coasén (una idea que el conocido Foucault no explora en el texto al
cual he hecho referencia arriba, en su discusión sobre el pueblo y la
población). ¿En qué consiste este pueblo ı́ntimo, y de qué manera se
diferencia del pueblo-población? La mejor explicación fue la que dio
uno de los lı́deres del movimiento en Chicoasén en una discusión aca-
lorada con la misma representante de la CFE que estaba envuelta en la
disputa por la pintura. La representante de la CFE estaba cuestionando
la legitimidad del movimiento, porque no tenı́an muchos miembros for-
males. Según ella, los lı́deres sólo se basaban en opiniones personales:
no sabı́an realmente lo que pensaba “el pueblo”. La CFE, en contraste,
supuestamente contaba con conocimientos sólidos por haber llevado a
cabo una serie de talleres con diferentes grupos del municipio. “¿No
conozco a mi pueblo?”, exclamó el lı́der en respuesta a lo que decı́a la
representante de la CFE. “¡Si yo conozco hasta la cocina de todos los
que vivimos aquı́!”.
384 LARSSON

La diferencia principal entre el pueblo-población y el “pueblo


ı́ntimo” es que este último no se puede captar a través de talleres y
estadı́sticas que buscan representar un momento dado. Más bien es un
conjunto de relaciones que se han ido formando por años, que hacen
que cada persona del pueblo pueda ofrecer una interpretación de lo que
dice y hace otra persona del lugar en una situación especı́fica, ligando
sus palabras y actos a sus relaciones, a lo que ha hecho antes, y a
sus ideales y proyecciones hacia el futuro. Desde luego, este tipo de
conocimientos pueden ser equivocados y no todas las interpretaciones
tienen necesariamente la misma calidad; de hecho, lo mismo podemos
decir de representaciones estadı́sticas, como las que produjo la CFE. Sin
embargo, lo significativo aquı́ no es tanto la precisión del conocimiento
o de las predicciones en sı́, sino la posibilidad de interpretar lo que
dice o hace alguien en un contexto más amplio, con una profundidad
histórica que difı́cilmente aparece en un censo o un taller. Lo que define
al “pueblo ı́ntimo” es en resumen que la base del conocimiento son las
relaciones cotidianas, que se desarrollan en espacios ı́ntimos, por lo que
no necesitan talleres o mediciones para tener una buena opinión acerca
de lo que piensan y hacen los demás.
A diferencia de lo que pensaba el director de la CFE, esto no
significa que el conocimiento que se crea en la intimidad requiera de
una mayor “sensibilidad” que el conocimiento desde el concepto del
pueblo-población. La diferencia es ante todo metodológica: reside en
la cantidad de material con la que se cuenta para formular una idea,
y las formas de representar ese material. Lo que aparentemente pue-
de parecer mı́stico de ese tipo de conocimientos es que resulta difı́cil
expresarlo a través del lenguaje, usado justamente para producir un
pueblo-población (es decir, encuestas, estadı́sticas, y proyectos).
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA, POLÍTICA Y ENERGÍA ELÉCTRICA EN CHICOASÉN 385

Sin embargo, el pueblo ı́ntimo no sólo genera representaciones


del “pueblo”: también construye entendimientos de un Otro que resul-
ta igual de irracional que el “pueblo”, producido desde la perspectiva
del pueblo-población, y con problemas parecidos en cuanto al entendi-
miento de los razonamientos detrás de las conductas de ese Otro, que
muestra el modelo que separa el conocimiento técnico de la sabidurı́a
práctica. En esas representaciones del Otro, aparece una dimensión éti-
ca que también resulta importante entender para dibujar una imagen
más precisa de cómo se creaban y cómo se imaginaban las relaciones
sociales en Chicoasén.

“Todo es polı́tica”

Pocos lugares en Chicoasén expresaban la distinción entre la CFE y el


pueblo de Chicoasén de una manera tan fı́sica como la malla que habı́a
construido la paraestatal afuera de sus nuevas oficinas. Varios grupos
de Chicoasén (y de otros lugares) se juntaron afuera de esta malla para
ser recibidos por las personas encargadas de las contrataciones.
En este espacio pasé varios dı́as, esperando también que me
atendieran para la entrevista con el director, a la cual he hecho refe-
rencia arriba. Aproveché ese tiempo para hablar con otros que estaban
esperando en la sombra de árboles que habı́a en ambos lados de la
carretera. La mayorı́a de las personas con las que hablé tenı́an la espe-
ranza de trabajar como ayudantes: trabajadores que la CFE (o, siendo
más preciso, las empresas contratadas por la CFE como Omega Cons-
trucciones Industriales, Sinohydro Costa Rica, Caabsa Infraestructura
y Desarrollo y Construcciones Urbanas [Transparencia, 2005: 12-13])
utilizaba para una diversidad de tareas sin la necesidad de un entre-
386 LARSSON

namiento previo. Pero habı́a también quienes esperaban encontrar un


trabajo más calificado. Uno de ellos fue Joaquı́n, quien habı́a estudiado
ingenierı́a en Tuxtla Gutiérrez (la capital del estado, a unos 40 minu-
tos en transporte público de la cabecera de Chicoasén), y veı́a en esta
ocasión una buena posibilidad para trabajar en su lugar de origen. Pe-
ro después de varios dı́as afuera de la malla, se empezó a desesperar.
Veı́a que contrataban a gente, pero todos los mejores puestos iban a
personas del centro de paı́s: parecı́a no haber lugar para un ingeniero
de Chicoasén. Cuando por fin lo atendieron, la persona a cargo de las
contrataciones le decı́a que le faltaba experiencia en la construcción de
presas. Joaquı́n insistı́a que podı́a aprender, y que la CFE en realidad
tenı́a la obligación de enseñarle lo que le faltaba saber, pero no tuvo
ninguna respuesta favorable a esa idea. Desde la óptica de Joaquı́n, la
razón por la cual no lo hacı́an era porque “todo es polı́tica”.
En un principio pensé que el uso que hizo Joaquı́n del término
“polı́tica” se podrı́a traducir como “corrupción. . .”, en ese caso su crı́ti-
ca serı́a que la CFE no respetaba el ideal de meritocracia, al no contratar
a quien tuviera la mejor preparación. Esta interpretación en realidad
suponı́a que Joaquı́n partı́a de principios liberales, en primer lugar del
principio de igualdad ante las leyes, lo cual, a su vez, se podrı́a ligar a
la idea del bien común como el fin del gobierno. Sin embargo, su énfa-
sis en que las personas de Chicoasén deberı́an tener una preferencia en
la contratación me hizo dudar de esta primera interpretación. Cuando
supe la razón que le dieron por no contratarlo, que justamente se basa-
ba en el ideal de la meritocracia, entendı́ que tenı́a que estar hablando
de otra cosa. Si bien la traducción a “corrupción” parecı́a tener cierto
sentido, lo que se corrompı́a no podı́an ser principios liberales. ¿Qué
era entonces lo que se estaba corrompiendo?
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA, POLÍTICA Y ENERGÍA ELÉCTRICA EN CHICOASÉN 387

Durante mi trabajo de campo en la zona —no sólo en Chi-


coasén— me topé con el término “polı́tica” en varias situaciones, lo
que me permitió tener una mejor noción de su significado, y enten-
der mejor el tipo de corrupción a la cual hacı́a referencia Joaquı́n. Por
ejemplo, cuando trabajé con una de las compañı́as que ofrecı́an un tour
en el Rı́o Grijalva (donde se encuentra la presa de Chicoasén, y los ci-
mientos de la segunda presa), los lancheros se quejaron de un nuevo
jefe porque era un “polı́tico” que habı́a estado trabajando en la pre-
sidencia municipal. Cuando, según los lancheros, el nuevo jefe intentó
despedir a uno de los lancheros sin una razón legı́tima, y usó mentiras
y alianzas sucias con las autoridades en el rı́o para no pagar la liqui-
dación, me dijeron que estaba tratando de “aplicar la polı́tica”. “Todo
es polı́tica” fue también la razón que me dieron los lancheros para ex-
plicar por qué el problema de la basura en el rı́o nunca se resolvı́a;
a lo que se referı́an en ese caso era a los robos de recursos públicos
que habı́an acompañado esos intentos. Otro ejemplo que vale la pena
mencionar es el de un grupo de lı́deres de una organización con la que
trabajaba en el municipio de Mezcalapa, quienes intentaron convencer
a sus seguidores que no eran como los partidos polı́ticos, aunque uno
de ellos tenı́a un puesto en el gobierno municipal. Sugirieron que, co-
mo los miembros de la organización, él también era pobre y no era un
licenciado.3
Como podemos ver con estos ejemplos, “la polı́tica” en esta zo-
na puede referirse a la polı́tica institucional —como en el caso del jefe

3
El término “licenciado” en este contexto hace referencia a un abogado, si bien podrı́a
también aplicar a cualquier persona con un tı́tulo universitario; lo importante aquı́ es
que funcionaba como sı́mbolo de “la élite”.
388 LARSSON

de la compañı́a de los lancheros— pero el término implica una caracte-


rización que va más allá de las instituciones. Nos acercamos más a esa
caracterización cuando analizamos la expresión de que alguien quie-
re “aplicar la polı́tica” que, en el contexto especı́fico, hacı́a referencia
a una conducta reprochable, que implicaba mentiras y engaños. Re-
gresando al uso del término que hacı́a Joaquı́n, el ingeniero afuera de
las oficinas de la CFE, lo que se corrompı́a no eran ideales liberales,
algo que por lo menos hubiera dejado un espacio para la posibilidad
de una coherencia racional detrás de la decisión de no contratarlo. Si
vemos el razonamiento de Joaquı́n a la luz del entendimiento local de
“la polı́tica”, lo que se habı́a corrompido eran ciertas normas morales,
como las de no mentir y no engañar, ası́ como la norma que establece
los términos justos de una relación recı́proca entre “pueblos”. En otras
palabras, lo que criticó era la corrupción de normas morales ligadas a
la noción de pueblo-ı́ntimo.

Ética y polı́tica

Si bien podrı́amos ver la relación entre las perspectivas desde el pueblo


ı́ntimo y el pueblo-población como algo que se construye sobre un ma-
lentendido mutuo, y que descalificaba a la perspectiva opuesta como
irracional o corrupto, este malentendido agrega algo bastante intere-
sante a las discusiones contemporáneas sobre polı́tica, y por ende a la
polı́tica energética. Con ello, incrementa también la posibilidad de usar
este análisis para entender otras situaciones, en otros lugares.
En las ciencias sociales, el abordaje más común a la crı́tica a
“la polı́tica” formulada en esta parte del Rı́o Grijalva, probablemen-
te serı́a pensando como una expresión polı́tica. Esta interpretación se
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA, POLÍTICA Y ENERGÍA ELÉCTRICA EN CHICOASÉN 389

podrı́a apoyar en la conceptualización de la polı́tica formulada por au-


tores como Slater (1998), quien siguiendo el trabajo de Mouffe (1995)
y Lefort (1988) propuso una definición donde el término se entendı́a
como “el ensamblaje de prácticas, discursos e instituciones que buscan
establecer un orden particular y de organizar la vida” (Slater, 1998:
386). A esto le agregó un espacio para “lo polı́tico”, que correspon-
derı́a a “la dimensión antagónica que se encuentra inherente en toda
sociedad humana” (ibid.; traducción del autor). Desde esta perspecti-
va, el intento de ordenar las cosas de acuerdo a las ideas del pueblo
ı́ntimo difı́cilmente podrı́a escapar del concepto de polı́tica. Sin em-
bargo, siguiendo a Matea (2011), quiero sugerir que, procediendo de
esta manera, no tomamos en serio la perspectiva local, con lo que nos
arriesgamos a perder una posibilidad de repensar conceptos académi-
cos. Con ello también nos arriesgamos a perder de vista perspectivas
que nos puedan arrojar una lectura distinta de lo que analizamos.
De hecho, desde una perspectiva histórica, la omnipresencia con-
temporánea de la polı́tica (y “lo polı́tico”) es una novedad. Como re-
cuerda Götz (2015: 148), la definición clásica (es decir, artistotélica)
de “la polı́tica” se referı́a al manejo del Estado, lo cual se distinguı́a de
la “economı́a” del hogar. Lo que unı́a a estas dos esferas era la ética, y
el deseo de facilitar una vida virtuosa (eudaimonia). En el siglo XVIII
empiezan a cambiar los significados, y la relación entre, ética, polı́tica y
economı́a. Es en esos años que la economı́a deja la esfera del hogar para
ligarse a los Estados y sus búsquedas de crecimiento de sus riquezas,
y a la idea de un sistema comercial global. Al mismo tiempo, la ética
de las virtudes, que constituı́a la perspectiva predominante hasta ese
entonces, por lo menos en el continente europeo, se ve desplazada por
un consecuencialismo que aumentarı́a el “bien común”. Con ello, tam-
390 LARSSON

bién la polı́tica empieza a cambiar de significado, al ligarse justamente


con el bien común como una finalidad básica del gobierno, en vez de
dirigirse hacia la buena vida (o la vida virtuosa) de los ciudadanos,
como lo tenı́a la teorı́a clásica (Wootton, 2018).
Si el consecuencialismo se ajustaba bien al Estado moderno,
era menos útil en la esfera que anteriormente correspondı́a a “la eco-
nomı́a”, es decir, a la familia. Como han señalado Davidoff y Hall
(1987), en el siglo XVIII, la familia empezó a pensarse en términos de
una “esfera privada”, que constituı́a “el ámbito de la moralidad y de
las emociones” (Davidoff y Hall, 1987: 13, mi traducción). Esta esfera
contrastaba con la esfera pública, que serı́a “aquella de la actividad ra-
cional” (ibid., mi traducción). Una dificultad de esta división es que los
asuntos “personales” difı́cilmente se podı́an entender como algo polı́ti-
co, como también ha señalado Carol Hanish (1970). Sin embargo, al
considerar la posibilidad de resolver problemas “personales” a través de
medidas “polı́ticas” (tales como la creación de las condiciones para que
las mujeres no quedaran a cargo del cuidado infantil), el espacio para
una esfera particular autónoma de la polı́tica parecı́a desmoronarse.
Aun ası́, los habitantes de Chicoasén insistı́an en distinguir “la
polı́tica” de otras actividades. ¿Cómo lo hicieron? Como hemos visto,
“la polı́tica” hace referencia a una conducta egoı́sta, que no toma en
cuenta al “pueblo”, y que muchas veces incluye mentiras y engaños.
Como he señalado arriba, aquı́, lo que se expresaba era un asunto que
tiene más que ver con una perspectiva ética que con una crı́tica a una
corriente polı́tica; en otras palabras, no criticaban los fundamentos de
una teorı́a polı́tica, sino los puntos moralmente cuestionables de los
representantes de la CFE. Esta diferencia es significativa, y algo que
perderı́amos de vista al aceptar conceptualizaciones como la de Slater.
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA, POLÍTICA Y ENERGÍA ELÉCTRICA EN CHICOASÉN 391

De hecho, esta distinción entre polı́tica y moral es también algo


que ha ocupado un lugar importante en discusiones académicas sobre
la llamada “economı́a moral”, que supuestamente serı́a opuesta a la
economı́a polı́tica (véase sobre todo Thompson, 1971 y Scott, 1977,
pero también Wolf, 1957; Popkin, 1980; y Götz, 2015). Un problema
de esta perspectiva, como ha señalado Götz (2015), es que también la
economı́a polı́tica (liberal) se basa en ideales éticos, que buscan maxi-
mizar el bien común. Lo que Götz no logra conceptualizar, pero que
se vuelve más evidente al analizar las negociaciones sobre la nueva
presa en Chicoasén, son las particularidades de diferentes perspecti-
vas éticas. En Chicoasén, la manera de criticar a “la polı́tica” tiene
demasiadas similitudes con la crı́tica al consecuencialismo como para
no tomarse en cuenta. Esto incluye su énfasis en el egoı́smo; su recha-
zo de las representaciones estadı́sticas de la CFE; y la importancia de
velar por “el pueblo” y no por el individuo. Considerando la historia
conceptual de “la polı́tica”, tampoco resulta extraño que el término se
conecte con el consecuencialismo: la polı́tica moderna efectivamente se
liga ı́ntimamente con esta corriente ética (véase Wootton, 2018). Desde
esta perspectiva, lo opuesto de “la polı́tica” no es “la moral”, sino algo
que tiene más que ver con otras perspectivas éticas, como algo que se
asemejarı́a más a la deontologı́a o a la ética de las virtudes.
Si podemos ver cómo “la polı́tica”, desde la perspectiva del pue-
blo ı́ntimo, se conecta con una versión del consecuencialismo, vale la
pena subrayar que esta crı́tica no implica que el consecuencialismo sea
una manera de razonar que sea desconocida en Chicoasén. En reali-
dad, hay momentos en que se espera una conducta “egoı́sta” y con-
secuencialista también entre los habitantes del municipio, como es el
caso de las muestras de una masculinidad autónoma (Larsson, 2018:
392 LARSSON

187≠207). “La polı́tica” tampoco es algo desconocido entre los chi-


cuasenecos. Durante las negociaciones con la CFE, constantemente ex-
presaban una preocupación por la posibilidad de que sus lı́deres se
volvieran “polı́ticos”: que dejaran de preocupase por “el pueblo”, para
beneficiarse personalmente.
Por otro lado, la ética que se defendı́a en Chicoasén tampoco
estaba exenta de problemas; este es otro punto que tiende a desapa-
recer en la literatura sobre la economı́a moral. Basar los derechos en
la pertenencia a un pueblo implica una exclusión de otros “pueblos”.
Como he señalado, los habitantes de Chicoasén se molestaban mucho
cuando la CFE contrataba a personas de otros lados, incluso personas
de municipios vecinos, lo que llevaba a enfrentamientos violentos entre
personas de Chicoasén y de otros municipios. El caso más destacable en
este sentido fue el enfrentamiento entre habitantes de Chicoasén y del
vecino municipio de Copainalá, quienes reclamaban sus derechos a ser
contratados por vivir dentro de la zona afectada de manera indirecta
por la presa.
Al mismo tiempo, debemos tomar en cuenta que la noción de
“pueblo” tenı́a menos importancia en las relaciones entre los mismos
habitantes del municipio, que cuando se trataba de relacionarse con la
CFE, otro hecho que cuestiona la separación clara entre “el pueblo” y la
CFE. En realidad, Chicoasén no solı́a organizarse como un solo pueblo,
sino a través de diferentes lı́deres. Si el movimiento que buscaba una
renegociación de la nueva presa habı́a logrado ir más allá de esos li-
derazgos, no correspondı́a a ninguna normalidad en el municipio. Más
bien, el movimiento constituı́a un esfuerzo considerable por mantener
esa representatividad ante la CFE, lo cual no era fácil por los diferen-
tes intereses y perspectivas que se encontraban al interior del grupo.
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA, POLÍTICA Y ENERGÍA ELÉCTRICA EN CHICOASÉN 393

Sin embargo, un problema de este esfuerzo fue que no todos los lı́de-
res habı́an entrado al nuevo movimiento. Un grupo de personas que
buscaban jubilaciones, por ejemplo, no formaba parte del movimiento,
argumentando que el movimiento era sólo un trampolı́n para que los
otros lı́deres se posicionaran para las elecciones municipales. Con ello
sugerı́an que el objetivo principal de los lı́deres del movimiento no era
apoyar al pueblo, sino promocionar sus propios “intereses”, es decir,
“hacer polı́tica”.4
Aun ası́, estos problemas prácticos en realidad no constituyeron
obstáculos mayores a la distinción entre las nociones de lo que aquı́
he llamado el pueblo ı́ntimo, y el pueblo-población. Como he querido
subrayar, estas nociones no corresponden a intentos por describir las
relaciones existentes entre los actores involucrados en las negociaciones
sobre la nueva presa. Lo central de estas nociones es su carácter norma-
tivo, o ético, algo que no sólo encontramos en las maneras de imaginar
la propia posición y la conducta del Otro, sino también en la dimensión
metodológica, es decir, en la manera de constituir el pueblo discursi-
vamente. Como hemos visto con la conceptualización de “la polı́tica”
en Chicoasén, no hay ningún impedimento para mantener un discurso
coherente al señalar a alguien del pueblo por actuar como un polı́tico.
A pesar de la posibilidad de incluir a una persona en el pueblo, desde
una perspectiva como la que señala Eiss —por ejemplo, como parte
de un pueblo rural, por sus lazos de parentesco, y por conocer todas

4
Esta posición se debe relacionar con su posición marginal en el ejido. Por constituir una
minorı́a, no fueron tomados en cuenta ni por el comisario ejidal a la hora de repartir
las recompensas por parte de la CFE, según los integrantes del mismo grupo. En el
contexto chiapaneco, esta manera de organizar la redistribución de recursos no es nada
extraordinaria (cf. Larsson, 2012: 99).
394 LARSSON

las cocinas de los habitantes— existen maneras de excluir a alguien


del pueblo por la posición que ocupa. Como ha señalado Eiss, formar
parte del pueblo corresponde a una cierta posición: de obrero; de eji-
datario; de alguien pobre que no ha cursado una licenciatura, etcétera.
Más importante es justamente la cuestión ética. Si alguien no cumple
con sus obligaciones morales con el pueblo, tampoco es evidente que
sea considerado como un miembro incuestionable del “pueblo”. Lo que
vemos aquı́ es que, en realidad, los lı́mites del pueblo son bastante am-
biguos y dependen de una serie de factores que a su vez se filtran por
la percepción de otros.

Conclusiones: polı́tica energética en la práctica

Aquı́ he descrito cómo las negociaciones en torno a la nueva presa se


desarrollan en un juego complicado entre diferentes perspectivas éticas.
Sin embargo, estas perspectivas nunca se presentan como tales, y más
bien se asume que todos parten del mismo entendimiento de las cosas,
lo cual implica una dificultad por entender una perspectiva diferente
a la propia: actos que corresponden a una perspectiva ética distinta
aparecen como irracionales o corruptos. Este tipo de malentendidos
son bastante problemáticos, porque llegan a dificultar el diálogo entre
las partes involucradas en negociaciones como las que se hacı́an en
Chicoasén.
Lo que he mostrado es que el director de la nueva presa percibı́a
los conflictos en torno a la presa a través de una distinción conceptual
entre la razón y las emociones, mientras los habitantes más bien distin-
guı́an entre “la polı́tica” y ciertas normas morales. Esta diferencia entre
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA, POLÍTICA Y ENERGÍA ELÉCTRICA EN CHICOASÉN 395

el director y los habitantes se refleja también en la distinción entre las


dos maneras de conceptualizar al “pueblo”. Por un lado, el “pueblo-
población”, promovido por los representantes de la CFE, se basa en
una definición formalista del término que, además, descarta formas de
entendimientos del concepto que no se basan en estadı́sticas y “datos
duros”. El “pueblo ı́ntimo”, por el otro lado, se construye a partir de
relaciones cotidianas de parentesco y de amistad, donde las desviacio-
nes de la moralidad ligada a la noción se entienden como inmersas
en “la polı́tica”. La misma división aparece directamente relacionada
a la nueva presa, y las maneras de percibir a las partes involucradas
en su construcción. Desde la perspectiva ligada a la noción de pueblo-
población (es decir, para la CFE), el hecho jurı́dico principal para las
negociaciones era la compra-venta de los terrenos donde se planeaba
construir la nueva presa. Por ello, las partes relevantes eran la CFE (el
comprador) y los dueños formalmente reconocidos de los terrenos (el
vendedor). Desde la perspectiva ligada a la noción del pueblo ı́ntimo,
por el otro lado, los terrenos que la CFE querı́a comprar no se podı́an
separar del territorio del pueblo, por lo que la relación central tendrı́a
que ser entre la CFE y el pueblo de Chicoasén.
A pesar de esta diferencia fundamental entre las perspectivas
que he discutido aquı́, también podemos ver cómo no se podı́an utili-
zar estas diferencias para entender cualquier acto. Ası́, los habitantes
de Chicoasén también podı́an actuar de manera “egoı́sta”, pasando ası́
a la esfera de “la polı́tica”, de la misma manera que la CFE expandı́a
sus compensaciones por la nueva presa, mucho más allá de las partes
legales involucradas, reconociendo ası́ la existencia de una moralidad
defendida por los habitantes de Chicoasén. En resumen, más que una
relación bipolar entre la CFE y “el pueblo”, como solı́a ser presenta-
396 LARSSON

da por todas las partes involucradas en las negociaciones, lo que he


querido subrayar aquı́ es el trabajo que se necesita para presentar una
separación clara entre dos polos, un trabajo que se relaciona con la
dimensión normativa o ética de esa separación.
A partir de esta discusión tenemos una mejor idea acerca del
significado de la polı́tica energética en lugares como Chicoasén, que
un acercamiento que se enfocarı́a en la discusión pública sobre polı́tica
energética (es decir, en la actualidad, sobre los campos de lo público y
lo privado, de lo renovable y no-renovable). Para llegar a este punto, he
mostrado la importancia de poner atención en los conceptos etnográfi-
cos (es decir, las maneras locales de conceptualizar las cosas) para no
perder de vista aspectos centrales que corren el riesgo de desaparecer
en conceptos académicos establecidos (sin dejar de tener una distancia
crı́tica a esas mismas conceptualizaciones). Ası́, he señalado la impor-
tancia de una definición analı́tica de “la polı́tica” que sea más limitada
que las definiciones amplias, donde resulta difı́cil encontrar algo que no
pudiera conceptualizarse como tal. Sin ello, la crı́tica local de “la polı́ti-
ca” también tendrı́a que entenderse como “polı́tica”, lo cual pierde de
vista el fondo moral de esa crı́tica. Asimismo, he mostrado los lı́mites
de la llamada “economı́a moral”, donde la moral se percibe como con-
trapuesta a la polı́tica. Si bien este tipo de lectura corresponderı́a a la
crı́tica local de “la polı́tica”, una mirada crı́tica debe admitir el proyec-
to moral también detrás de esa polı́tica. El resultado del análisis es por
lo tanto una lectura que pone énfasis en diferencias éticas, más que una
diferencia entre mundos completamente diferentes, sin ambigüedades,
traslapes, y posibilidades de moverse de un lado a otro.
Como he ido señalando en el texto, este análisis agrega elemen-
tos importantes al uso académico del concepto “polı́tica”. Por un lado,
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA, POLÍTICA Y ENERGÍA ELÉCTRICA EN CHICOASÉN 397

he mostrado lo problemático que puede resultar envolver cualquier ac-


to o idea con el término politics y, por el otro, he mostrado que la
situación en Chicoasén no cabe dentro de la tradición que tı́picamente
ha enfatizado la existencia de un espacio afuera de “la polı́tica” (o,
más especı́ficamente, de la economı́a polı́tica): la tradición de la eco-
nomı́a moral. Lo que he sugerido es que la ética no es algo opuesto
de la polı́tica y podemos encontrar conflictos entre perspectivas éticas.
Una consecuencia de esta manera de plantear las cosas es que debemos
encontrar situaciones donde diferentes corrientes polı́ticas se inspiran
en perspectivas éticas en conflicto. Implı́cito aquı́ encontramos una se-
paración entre esferas de acción, donde la ética se entiende como algo
que gira en torno a lo (moralmente) correcto o incorrecto de un acto,
llevado a cabo por un individuo, mientras la polı́tica trata de cómo
debe actuar el Estado. Si bien esta separación entre polı́tica y ética no
es nueva, ha desaparecido en las discusiones contemporáneas sobre la
polı́tica y sobre la economı́a moral.
Siguiendo este análisis, algo que he querido enfatizar en este
capı́tulo es que no resulta suficiente conocer los aspectos técnicos de la
construcción de presas, refinerı́as o parques eólicos para llevar a cabo
un proyecto de esa naturaleza, ni tampoco es suficiente manejar los
argumentos económicos, polı́ticos y ambientales a favor o en contra de
una manera especı́fica de producir la energı́a, ni quién deberı́a estar
a cargo de esa producción. Al querer implementar polı́ticas públicas
en materia energética, también hay que tener hard skills en torno a
la relación con las personas involucradas en el proceso, lo cual impli-
ca conocimientos sobre prácticas e ideales de organización social. En
realidad, por más empática sea una persona —por más soft skills que
tenga en ciertas relaciones— no va a ayudar mucho si no se cuenta
398 LARSSON

con los hard skills necesarios para empezar. Dicho de otra manera, un
entendimiento de los conceptos que entran en juego en un lugar como
Chicoasén, es mucho más útil que una idea vaga sobre la importancia
de ser más sensibles.

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Wilson, J. (2009), Abstract space and the plan Puebla Panamá: A Lefebvrean critique
of regional development in Southern Mexico, Tesis, Universidad de Mánchester,
Manchester.
Wolf, E. (1957), Closed corporate peasant communities in Mesoamerica and Central
Java, Southwestern Journal of Anthropology 13(1): 1-18.
Wootton, D. (2018), Power, pleasure and profit: Insatiable appatites from Machiavelli
to Madison, Harvard University Press, Cambridge y Londres.
CAPÍTULO 14

Algunas simulaciones basadas en la función de


producción agregada para enfrentar los choques
de oferta y demanda ligados al coronavirus

Carlos Guerrero de Lizardi


Marı́a Antonieta Andrade Vallejo
Dulce Marı́a Monroy Becerril

1. Introducción

While these achievements are significant, Europe will not achieve its
sustainability vision of ‘living well within the limits of the planet’ by
continuing to promote economic growth and seeking to manage the
environmental and social impacts. The report urges European countries,
leaders and policymakers to seize the opportunity and use the next decade to
radically scale up and speed up actions to put Europe back on track to
meeting its medium and longer-term environmental policy goals and targets
to avoid irreversible change and damage.
European Environment Agency (2019: 1).
402 GUERRERO DE LIZARDI

L a teorı́a económica dispone de varias hipótesis en torno a las restric-


ciones al crecimiento. Por un lado, encontramos a la teorı́a neoclási-
ca fundada por Solow (1956, 1957) y sus desarrollos posteriores, los
cuales, al decir del premio Nobel, se asientan firmemente en sus ideas
seminales (Solow, 1987, 2005). De frente encontramos a las también
variopintas posturas keynesianas, destacadamente a la versión postkey-
nesiana de tercera generación (Moreno-Brid y Pérez, 2003; Guerrero,
2006). Paralelamente encontramos, entre otras, a la restricción ligada
a la biocapacidad, según la cual, desde mediados de los años setenta
del siglo pasado, México y el mundo genera un déficit ligado al incre-
mento de la huella ecológica (Wackernagel et al., 2019). Naturalmente,
de cada una se desprenden recomendaciones de polı́tica.
Como resultado de esta dispersión teórica, en nuestra revisión
de la literatura empı́rica hemos encontrado casi cualquier cosa. Esta
percepción nuestra es compartida por los compiladores del más reciente
Handbook of Economic Growth, quienes resumieron el estado del arte
ası́ (Durlauf et al., 2005: 558):

As illustrated in Appendix 2 of this chapter, approxima-


tely as many growth determinants have been proposed as
there are countries for which data are available. It is hard
to believe that all these determinants are central, yet the
embarrassment of riches also makes it hard to identify the
subset that truly matters.

Los propósitos de este capı́tulo son los siguientes. En primer


lugar, abordar algunos detalles del modelo de Solow (1956, 1957) que,
creemos, no han sido suficientemente apreciados por la literatura en
ALGUNAS SIMULACIONES BASADAS EN LA FUNCIÓN DE PRODUCCIÓN 403

juego y que representarı́an, paradójicamente, una postura heterodoxa


en términos de la instrumentación de polı́ticas. En segundo, realizar un
análisis econométrico inspirado en la teorı́a del crecimiento neoclási-
ca utilizando algunas series de tiempo de KLEMS. En tercer lugar, si-
guiendo paso a paso la metodologı́a utilizada por la SHCP, replicar su
estimación del PIB potencial y el ciclo económico, y contrastar ambas
variables no directamente observables con nuestros propios ejercicios.
En cuarto, presentar algunas simulaciones de la trayectoria del PIB en
volumen y de los requerimientos de capital con su porcentaje de uti-
lización, según las metas de crecimiento económico 2019-2024 y según
el escenario de crecimiento acelerado, ası́ como evaluarlas añadiendo
los pronósticos tanto de la Encuesta a Especialistas levantada por el
Banco de México como por el Fondo Monetario Internacional.
Queremos dejar claro que, si bien los acontecimientos iniciados
en 2020 y otros tantos del 2021 ya modificaron tanto las expectativas
como los escenarios para México y el mundo, también es correcto afir-
mar que un gobierno debe actualizar sus polı́ticas para enfrentarlos,
pues a su cierre será evaluado considerando las polı́ticas públicas im-
plementadas y omitidas. Al respecto, destacamos que nuestro análisis
sugiere un efecto claramente positivo, esto es, relajante, sobre las res-
tricciones al crecimiento —por el lado de la oferta, demanda interna,
balanza de pagos y ambiental— que se obtendrı́a de la implementa-
ción de polı́ticas contra-cı́clicas y pro-crecimiento digamos tradiciona-
les, y otras, siguiendo a Solow (1987), basadas en la adaptación de las
tecnologı́as y en la modificación de la ratio capital-trabajo. Decepcio-
nantemente, la 4T apenas ha utilizado unos pocos instrumentos con
resultados trágicos para millones y millones de personas. A su favor re-
cordemos que la ortodoxia fiscal-monetaria y la relativa a las polı́ticas
404 GUERRERO DE LIZARDI

microeconómicas domina los puntos de vista de muchos gobiernos, de


las calificadoras y de los organismos multilaterales.
Con el ánimo de aplicar la regla de oro de cualquier ciencia re-
lativa a la replicación (Duvendack et al., 2015), queremos comentar
que a lo largo del documento explicitamos las decisiones tomadas y al
final de éste presentamos un anexo estadı́stico con los datos de elabo-
ración propia con base en KLEMS y en el Sistema de Cuentas Nacionales.

Fundamentos teóricos

Naturalmente, el punto de partida es Solow (1956), especı́ficamente la


función de producción agregada:

Y = AK – L(1≠–) (1)

La ecuación (1) afirma que el nivel de producto potencial, me-


dido en unidades fı́sicas, está en función del cambio técnico (A), el
acervo de capital (K) y la cantidad de empleo (L). En la ecuación
(1), los coeficientes – y (1 ≠ –) representan las participaciones de los
factores de la producción en el ingreso. Solow (2005: 5 y 9) explicitó la
temporalidad analı́tica y “calendario” de su teorı́a:

Neoclassical growth theory is about the evolution of potential


output. In other words, the model takes it for granted that
aggregate output is limited on the supply side, not by shorta-
ges (or excesses) of effective demand. . . This suggests to me
that the natural habitat of growth theoretic explanations is
time-spans of 25 to perhaps 40 or 50 years. Anything much
ALGUNAS SIMULACIONES BASADAS EN LA FUNCIÓN DE PRODUCCIÓN 405

shorter is likely to mix up supply-side and demand-side ef-


fects, and anything much longer runs the risk of overlooking
some events that ought to be accounted for explicitly.

Si bien la ecuación (1) señala los determinantes del crecimiento


económico en el largo plazo, a saber, la acumulación de capital y de
trabajo, y la introducción del cambio técnico, cabe subrayar que la va-
riable clave, el llamado residuo de Solow o más recientemente producti-
vidad total de los factores (TFP), no es directamente observable. Ası́, en
el siguiente año Solow (1957) propuso paso a paso la metodologı́a para
calcularlo, o puesto con otras palabras, desarrolló la metodologı́a para
discriminar las contribuciones al crecimiento económico de cada una
de las tres variables presentes en la función de producción agregada.
Para implementarla, Solow (1957) explicitó con todo detalle ca-
da decisión tomada. Queremos destacar las siguientes:
1. “The conceptually cleanest measure of aggregate output would be
real net national product. But long NNP series are hard to come
by, so I have used GNP instead” (p. 314).
2. “The capital time series is the one that will really drive a purist
mad. . . something must be done about the fact of idle capacity. . .
Lacking any reliable year-by-year measure of the utilization of ca-
pital I have simply reduce the Goldsmith figures by the fraction of
the labor force unemployed in each year, thus assuming that labor
and capital always suffer unemployment to the same percentage”
(p. 314).
La variable del lado izquierdo de la ecuación (1) disponible en
cualquier sistema de cuentas nacionales no es el producto potencial sino
el producto realizado, y bruto, no neto, por lo que consecuentemente
406 GUERRERO DE LIZARDI

Solow (1957) requirió ajustar el acervo de capital según su grado de


utilización y tomar únicamente en cuenta a los trabajadores emplea-
dos. Subrayemos que el ejercicio empı́rico de Solow (1957) cubrió 41
años, de 1909 a 1949, y en todos y cada uno de los mismos —incluidos
por ejemplo los años de guerra— ajustó por el grado de uso, implican-
do que las economı́as de mercado funcionan aún bajo circunstancias
extremas, por debajo del pleno empleo. Otro corolario es el siguiente.
Si el ciclo económico se define como la diferencia entre el producto
potencial y el PIB observado, entonces la señal obtenida —siempre y
bajo cualquier circunstancia— registrará un signo negativo, implican-
do que las economı́as de mercado funcionan normalmente por debajo
del pleno empleo, esto es, sin utilizar ni plena ni eficientemente los
recursos productivos disponibles.
Los contenidos teóricos y empı́ricos de ambos documentos tienen
las ideas más sólidas disponibles respecto al crecimiento económico. Re-
mitimos a Solow (1997, 2001, 2005, 2007, 2008) para un incomparable
análisis, minucioso y crı́tico, de sus propias ideas seminales, ası́ como las
de otros economistas que han contribuido a las teorı́as del crecimiento
económico. Por nuestra parte sólo queremos ayudar al entendimiento
cabal de sus aportaciones desarrollando cuatro consideraciones.
Primera consideración. En algún sentido la contribución más
visible a las teorı́as del crecimiento económico de Solow (1956, 1957)
radica en una sola brillante ecuación en la que aparecen, como ya co-
mentamos, tres variables y dos parámetros. Por tanto, para identificar
el cambio técnico, el premio Nobel tuvo que suponer que detrás de las
participaciones se encontraba la regla de los productos marginales. No
hacerlo ası́ habrı́a imposibilitado la identificación de la variable A con
el cambio técnico.
ALGUNAS SIMULACIONES BASADAS EN LA FUNCIÓN DE PRODUCCIÓN 407

Segunda consideración. La etiqueta que utilizamos para clasi-


ficar a una variable como endógena o exógena no es económica sino
matemática-estadı́stica, en el contexto de una ecuación o un sistema
de ecuaciones. En el extremo encontramos dos casos, solo la variable
del lado izquierdo es declarada endógena y el resto son definidas como
exógenas (el caso más simple); o todas las variables que conforman
un sistema de información son tratadas como endógenas, lo que exige
contar con el mismo número de ecuaciones (el caso más complejo). Ası́,
en la medida que Solow propuso una única ecuación tuvo que declarar
al cambio técnico exógeno, pero recordemos, se ocupó de enlistar sus
determinantes (1957: 312):

I am using the phrase ‘technical change’ as a shorthand


expression of any kind of shift in the production function.
Thus slowdowns, speedups, improvements in the education
of the labor force, and all sorts of things will appear as
‘technical change’.

Puesto en lenguaje contable, los argumentos de su función apa-


recen de manera correcta: la cantidad de capital y de trabajo sin cam-
bios de calidad, y el cambio técnico contabiliza, precisamente, a estos
cambios.
Tercera consideración. Sobre el debate en torno a la teorı́a del
capital entre los dos Cambridge subrayamos que, como reconoció el
propio Solow en 1957 (p. 312), el problema de agregación aparece en
cualquier análisis macroeconómico, por ejemplo, la función de consumo
keynesiana y, en efecto, el salto de las unidades fı́sicas a las unidades
monetarias introdujo un problema de lógica que rebasa su enfoque
408 GUERRERO DE LIZARDI

seminal. En los términos más simples, si bien en un análisis micro-


económico perfectamente delimitado el producto marginal del capital
determina el precio del capital, cuando realizamos un análisis macro-
económico utilizando la ecuación (1) utilizamos el valor del capital
(precio por cantidad) para determinar, precisamente, el precio del capi-
tal. A propósito, Sen (1974) ya agotó hace tiempo y de manera creativa
dicha “controversia”. Baste señalar que en ese documento el narrador,
el Venerable Subhuti, a raı́z de una conversación con Buddha, renace
en el siglo XX no sólo como hombre sino como economista especializado
en la teorı́a del capital.
Cuarta consideración. Aunque no se subraya frecuentemente la
función de producción agregada implica, en el corto plazo, la constancia
de algunos coeficientes técnicos, entre otros la relación capital/trabajo,
y supone que tanto el capital como el trabajo están referenciados ini-
cialmente a una actividad económica. Sin embargo, existe algún grado
de sustituibilidad entre los factores de la producción, o dicho en térmi-
nos más generales, existe alguna flexibilidad productiva que abre, cabe
enfatizar, la puerta al ejercicio de las polı́ticas públicas ortodoxas y
heterodoxas. Al respect, Solow (1987: 2) afirmó:

I know that it occurred to me very early, as a natural-


born macroeconomist, that even if technology itself is not so
very flexible for each single good at a given time, aggrega-
te factor-intensity must be much more variable because the
economy can choose to focus on capital-intensive or labor-
intensive or land-intensive goods.
ALGUNAS SIMULACIONES BASADAS EN LA FUNCIÓN DE PRODUCCIÓN 409

Hechos estilizados

Desde la función de producción agregada propuesta por Solow (1956,


1957) la relación capital-trabajo representa un coeficiente técnico me-
dido en cantidades, y se espera que no varı́e en el corto plazo y que
salte como consecuencia de los choques de oferta, esto es, aquellos ori-
ginados por el cambio técnico. Desde la contabilidad macroeconómica
el valor observado que mejor lo expresa es la ratio entre el acervo neto
de capital y el número de puestos de trabajo, o de horas trabajadas.
Esta relación contable puede leerse como el gasto requerido para dotar
a un trabajador del capital necesario para llevar a cabo el acto de la
producción o, lo que es equivalente, el gasto requerido para generar un
puesto de trabajo.
Esta relación capital-trabajo empı́rica puede calcularse fácil-
mente utilizando la información contenida en KLEMS.1 Sin embargo,
hacerlo ası́ implicarı́a, colateralmente, suponer el uso pleno de los acti-
vos fijos. Otra manera de hacerlo, o dicho propiamente ajustarla, es a
través de dos fuentes de información disponibles: las Encuestas Indus-
trial Mensual y Mensual a la Industria Manufacturera (CMAP y EMIM),
y la Encuesta Mensual de Opinión Empresarial. Ası́, la figura 1 contie-
ne el grado de uso de la capacidad de planta según distintos ejercicios
estadı́sticos.
Entre 2003 y 2017 el porcentaje de uso de los activos fue de 80%
en promedio, con un mı́nimo de 76 y un máximo de 83%. Utilizando la
CMAP 1993 y EMIMs 2008 y 2013 ajustamos la relación capital-trabajo.

1
Guerrero (2009) realizó una contabilidad del crecimiento utilizando otra fuente de in-
formación, a saber, los Censos Económicos.
410 GUERRERO DE LIZARDI

Ası́, tenemos dos versiones de la relación capital-trabajo empı́ri-


ca, una tomando como denominador el capital registrado en KLEMS, y
otra ajustándolo según el grado de uso de los activos fijos.
Otra relación clave es la productividad del trabajo, puesto con-
tablemente, la ratio entre el valor agregado neto y el número de puestos
de trabajo que refleja el esfuerzo productivo individual de los trabaja-
dores, la disponibilidad de capital, esto es, la relación capital-trabajo
empı́rica y los vaivenes de la producción, es decir, el ciclo económico.
Las variables contenidas en las figuras 2 y 3 acusan una ten-
dencia ascendente. En el caso de la “productividad del trabajo” la
caı́da en el 2009 no refleja, evidentemente, un fenómeno técnico, sino
ALGUNAS SIMULACIONES BASADAS EN LA FUNCIÓN DE PRODUCCIÓN 411

la contracción de la economı́a ligada a la gran crisis mundial. Este he-


cho estilizado sirve para recordarnos que la productividad del trabajo
evoluciona de manera pro-cı́clica y, en esa medida, es influenciable des-
de las polı́ticas públicas. Subrayemos: este hecho estilizado reconocido
por la literatura —incluidos los tradicionales estudios de la OCDE y del
NBER— representa una de las mejores y más claras piezas de eviden-
cia empı́rica respecto a la justificación para el ejercicio de las polı́ticas
ortodoxas y heterodoxas.
412 GUERRERO DE LIZARDI

Algunas simulaciones

La función de producción agregada es no lineal. Para abordarla desde


el análisis econométrico, esto es, desde el modelo clásico de regresión
lineal (MCRL), requerimos linealizarla, calculando los logaritmos natu-
rales de las variables en juego. Ası́, nuestro instrumento de medición,
el modelo uniecuacional llamado MCRL, se corresponde con el modelo
económico-matemático propuesto en la ecuación (1).2

2
“El problema central de la medición es el diseño de reglas para que ésta sea lo más
confiable possible. . . La medición en economı́a no es un campo o investigación unificada,
ALGUNAS SIMULACIONES BASADAS EN LA FUNCIÓN DE PRODUCCIÓN 413

De la información contenida en KLEMS extrajimos, en primer


lugar, el valor agregado bruto, al cual restamos el consumo de capital
para disponer del neto (V AN ); en segundo, el acervo de capital, el cual
ajustamos según la información de las encuestas a las manufacturas
para disponer del capital en uso (KU SO); y en tercero, el número de
puestos de trabajo (L) desagregado por sectores, primario, secundario
(SEC) y terciario, o su semejante en términos de horas trabajadas.
El modelo uniecuacional contenido en (2) muestra los resultados
de la estimación de la función de producción agregada por mı́nimos
cuadrados ordinarios para el periodo 2003-2017.

log V AN = ≠1.65 + 0.49 ú log KU SO + 0.58 ú log(LSEC) (2)


(≠1.16) (8.13) (4.15)

La constante representa el llamado residuo de Solow, y recor-


demos que se trata de un logaritmo natural, por lo que si calculamos
su exponente obtenemos un número positivo en millones de pesos a
precios de 2013. Su significancia estadı́stica medida por el valor de la
t resultó nula, hecho que no nos sorprende dado el desempeño reciente
de la economı́a mexicana. Los otros dos coeficientes estimados hacen
sentido en términos de su valor y su signo, resultaron significativos
estadı́sticamente hablando, y deben interpretarse como elasticidades.
Los puestos de trabajo en los sectores primario y terciario resultaron
no significativos, esto es, sólo registró una t mayor a dos el secundario,

sino que está fragmentada en varios campos con su propia metodologı́a e historia, por
ejemplo, la econometrı́a, la teorı́a de los números ı́ndice, y las cuentas nacionales”
Boumans (2007: 3).
414 GUERRERO DE LIZARDI

curiosamente siguiendo al hecho estilizado kaldoriano. El coeficiente de


determinación ascendió a 0.98, lo que no nos sorprende ya que detrás
de la especificación propuesta tenemos una ecuación de identidad.3
En la misma dirección realizamos otro análisis de regresión sus-
tituyendo el número de puestos de trabajo por el número de horas
trabajadas. Los resultados fueron similares en todos los sentidos, el
cambio técnico resultó no significativo, y solamente el número de ho-
ras trabajadas en el sector secundario registró un valor t mayor que
dos. El valor de las elasticidades fueron 0.48 y 0.57, para el capital usa-
do y las horas trabajadas, y el coeficiente de determinación fue de 0.98.
Cabe subrayar que en todos los casos reportados en el presente docu-
mento se realizaron las pruebas estadı́sticas correspondientes, desde la
Dickey-Fuller Aumentada y la Phillips-Perrron, hasta la revisión de la
estacionariedad de los residuales, pasando por la baterı́a inspirada en
el principio de adecuación estadı́stica de David Hendry y Aris Spanos.
En todos los casos los resultados de las pruebas fueron aceptables.
El siguiente paso para realizar nuestras simulaciones fue realizar
un análisis de regresión teniendo como variable endógena el número de
puestos de trabajo en el sector segundario. Inspirados en la función de
producción agregada, sus determinantes obvios son el acervo de capital
en uso y echando mano de un sentido económico-estadı́stico, su propio
valor rezagado un periodo. Los resultados de la estimación fueron:

3
Ası́ por ejemplo, en las cinco regresiones que reportó Solow (1957: 319) los coeficientes
de determinación ascendieron a 0.99, en la medida que utilizó como variable explicada
la productividad del trabajo (observada) y como explicativa la relación capital-trabajo,
que ajustada por uso generó un problema de endogeneidad o sesgo de Haavelmo.
ALGUNAS SIMULACIONES BASADAS EN LA FUNCIÓN DE PRODUCCIÓN 415

LSEC = 4, 843, 336 + 0.08 ú KU SO + 0.34 ú LSEC(≠1) (3)


(4.34) (2.85) (2.22)

Tanto la constante como las dos variables resultaron significa-


tivas estadı́sticamente hablando, y el coeficiente de determinación as-
cendió a 0.85. En este caso los parámetros estimados deben entenderse
como propensiones marginales.
Un primer ejercicio de simulación salta a la vista. Con base en
los resultados de la estimación de la función de producción agregada
fijamos otro porcentaje en el grado de uso de los activos fijos, 90%, o
lo que es lo mismo, al máximo histórico de 83% le sumamos 7 puntos
porcentuales, para entonces simular otra trayectoria de la economı́a
mexicana durante el periodo histórico analizado (figura 4).
Entre 2003 y 2017 la tasa de crecimiento media anual del PIB
observado fue de 2.38%. Los resultados de nuestra simulación arroja-
ron una tasa de 2.86%. Queremos resaltar dos consideraciones. Si bien
fijamos un grado de uso del acervo de capital en 90%, lo que implicarı́a
un estado de “calentamiento” productivo para algunos ortodoxos, el
crecimiento del PIB en volumen obtenido fue apenas ligeramente ma-
yor, es decir, ni siquiera saltó un punto porcentual. Por otro lado, la
simulación propuesta sı́ contrasta con lo acontecido en la economı́a
mexicana en el 2009, en el sentido que su trayectoria se sostuvo as-
cendente; y también en el 2010, considerando el valor observado en el
2008. Ası́, en términos históricos y desde la teorı́a económica se abre
la pregunta sobre el papel que pudieron jugar las polı́ticas ante un
escenario adverso, especı́ficamente un choque externo negativo; justo
como el que enfrentamos en 2020 y 2021, un choque de oferta inicial
416 GUERRERO DE LIZARDI

ligado al coronavirus y cuyo efecto dominó sobre las demandas por la


no implementación de polı́ticas convencionales y otras.

La segunda simulación tiene dos partes. La primera está ligada


al escenario propuesto por los Criterios Generales de Polı́tica Económi-
ca 2019. En el documento publicado por la SHCP se establecieron como
metas de crecimiento económico para el 2019, 2020, 2021, 2022, 2023
y 2024 los siguientes valores respectivamente: 2.0, 2.6, 2.6, 2.7, 2.7, y
2.8%, implicando una tasa de crecimiento media anual de 2.57% entre
2018 y 2024. Al respecto señalemos entonces que la diferencia entre la
meta y el valor observado ya disponible en el 2020 representa el efecto
ALGUNAS SIMULACIONES BASADAS EN LA FUNCIÓN DE PRODUCCIÓN 417

económico de la pandemia, y tanto o más importante, de las polı́ticas


instrumentadas y omitidas (con información al mes de noviembre el
IGAE disminuyó 8.48%, implicando una brecha de más de once puntos
porcentuales respecto a la meta, ni más ni menos).
Con base en nuestros resultados empı́ricos utilizando a KLEMS,
nos preguntamos acerca de los requerimientos en términos del creci-
miento del acervo de capital y, derivadamente, del número de puestos
de trabajo en el sector secundario para alcanzar dichas metas. La se-
gunda parte tiene que ver con simular un crecimiento de la economı́a
de 4% en el mismo periodo. Los resultados están en la figura 5.
418 GUERRERO DE LIZARDI

Para que la economı́a evolucione según las metas propuestas por


la SHCP, el acervo de capital deberı́a crecer en media anual 3.39% en
el periodo 2018-2024. Para que la economı́a mexicana logre un creci-
miento “acelerado”, digamos de 4% a lo largo del presente sexenio, el
acervo de capital deberı́a crecer, en media anual, 5.32%. Y la pregunta
es inmediata: ¿qué tan posible es acumular los requerimientos de capi-
tal necesarios para crecer al 2.57% y al 4%? La respuesta, desde una
perspectiva histórica, aparece en la figura 6.

Históricamente hablando, el crecimiento del capital necesario


para crecer según las metas de la presente administración, y según nues-
ALGUNAS SIMULACIONES BASADAS EN LA FUNCIÓN DE PRODUCCIÓN 419

tra propuesta de crecimiento acelerado, es posible pero poco probable.


Puesto en positivo, dependerá de las polı́ticas económicas instrumenta-
das por la presente administración —de las dirigidas a la promoción de
la inversión privada y las correspondientes al propio gasto en inversión
del gobierno federal (y de los estados y municipios), de sus proyec-
tos conjuntos, de las tı́picas recomendaciones de polı́ticas anticı́clicas
y pro-crecimiento, ası́ como las de corte heterodoxo— destinadas a
modificar la relación capital-trabajo e incentivar la adaptación de las
tecnologı́as ya disponibles, fundamentadas en una cooperación mucho
más estrecha y explı́cita entre los agentes privados y públicos, teniendo
en mente los beneficios sociales.4

Ciclo económico

El artı́culo 11 inciso C del Reglamento de la Ley Federal de Presupues-


to y Responsabilidad Hacendaria establece que la tasa de crecimiento
del PIB potencial debe calcularse como el promedio aritmético de la
“tasa anual compuesta de crecimiento real del Producto Interno Bruto
observado en al menos los 10 años previos a la fecha de la estimación”,
y la “tasa anual compuesta de crecimiento real estimado del Producto

4
Entre otros ejemplos señalemos que la Fiat Chrysler produjo y distribuyó en el 2020 un
millón de caretas mensualmente (TechCrunch, 2020). Y en el mismo texto se señala:
“Other manufacturers such as GM, Ford, VW and Tesla have started to work on the
complex task of producing ventilators, another critical piece of medical equipment for
patients hospitalized with Covid-19”. La tecnologı́a para producir automóviles se adaptó
para producir bienes para enfrentar la pandemia. Asimismo, las mencionadas empresas
modificaron su relación capital-trabajo para atender el lock-down y las medidas de
distanciamiento social.
420 GUERRERO DE LIZARDI

Interno Bruto de un máximo de 5 años posteriores a la fecha de estima-


ción”.5 Adicionalmente se establece que “el nivel del Producto Interno
Bruto Potencial de cada año se calculará aplicando la tasa anual de
crecimiento a que se refiere el párrafo anterior, sobre la base de un año
en el que la economı́a haya operado a su nivel potencial”.
Ası́, por ejemplo, en los Criterios Generales de su Polı́tica Econó-
mica la SHCP tomó las siguientes decisiones para estimar el nivel y la
tasa de crecimiento del PIB potencial. Para el primer componente cal-
culó la tasa de crecimiento media anual del PIB observado en volumen
entre 2005 y 2017, y para el segundo componente simplemente propuso
una tasa de crecimiento media anual entre 2018 y 2022. El promedio
aritmético de ambas tasas, 2.3% y 2.5% respectivamente, ascendió a
2.4%, que representa la tasa de crecimiento del PIB potencial corres-
pondiente al año 2019. Para estimar su nivel consideró que la economı́a
mexicana funcionó bajo pleno empleo en el año 2003 y aplicó la tasa
de 2.4%. Finalmente, comparando el PIB estimado para 2019 y el PIB
potencial, determinó que la brecha del producto ascenderı́a en 2019 a
≠0.83%.6
En el cuadro 1 replicamos los cálculos del PIB potencial según
las instrucciones de los CGPE, esto es, utilizamos la tasa de crecimien-
to propuesta por la SHCP (2.4%) y el PIB en volumen reportado por
el INEGI; asimismo, calculamos el ciclo económico, definido como la
diferencia entre ambos niveles. La economı́a mexicana ha funcionado

5
Las leyes federales y sus reglamentos pueden encontrarse en el siguiente enlace http:
//www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/index.htm.
6
Heath (2012: 31-57) revisa algunas definiciones y ejercicios empı́ricos del ciclo económico
y la brecha de producto para México.
ALGUNAS SIMULACIONES BASADAS EN LA FUNCIÓN DE PRODUCCIÓN 421

sistemáticamente por debajo de sus capacidades productivas de acuer-


do a las encuestas y a este ejercicio de extracción del ciclo económico.
Al respecto, destaquemos entonces el papel desafortunado de las polı́ti-
cas económicas implementadas por los distintos gobiernos, en plural.
La siguiente gráfica muestra los ciclos económicos según la metodologı́a
señalada en la citada Ley, ası́ como a su reglamento y al escenario pro-
puesto en los CGPE, según nuestra la simulación ligada a un uso del
capital de 90%.
Cuadro 1
Escenario propuesto en los CGPE

Año PIB observado PIB potencial Ciclo económico


2003 13,061,719 13,061,719 0
2004 13,573,815 13,375,200 198,615
2005 13,887,073 13,696,205 190,868
2006 14,511,307 14,024,913 486,394
2007 14,843,826 14,361,511 482,315
2008 15,013,578 14,706,188 307,390
2009 14,219,998 15,059,136 -839,138
2010 14,947,795 15,420,555 -472,761
2011 15,495,334 15,790,649 -295,315
2012 16,059,724 16,169,624 -109,901
2013 16,277,187 16,557,695 -280,508
2014 16,733,655 16,955,080 -221,425
2015 17,283,856 17,362,002 -78,146
2016 17,786,911 17,778,690 8,221
2017 18,163,490 18,205,379 -41,889
2018 18,525,881 18,642,308 -116,427
Fuente: cálculos propios con base en la BIE del INEGI y los CGPE (2019).
422 GUERRERO DE LIZARDI

Antes de comentar el contenido de la figura 7, queremos subra-


yar que el PIB potencial y el ciclo económico constituyen variables no
directamente observables en la medida que, por ejemplo, a diferencia
del PIB en volumen cuya compilación se basa estrictamente en infor-
mación originada en encuestas y censos, en el caso de su estimación se
requiere, como hemos visto, la aplicación de otros métodos estadı́sticos
y la introducción de supuestos teóricos y empı́ricos clave. A propósito,
disponemos de distintas metodologı́as en la literatura teórica y en la
práctica para hacerlo. Sólo por mencionar un ejemplo, la CBO (la Con-
gressional Budget Office) de los Estados Unidos (2018: 3-4) explicita:
ALGUNAS SIMULACIONES BASADAS EN LA FUNCIÓN DE PRODUCCIÓN 423

For the most part, CBO’s estimate of potential output relies


on a standard economic framework called the Solow growth
model and on techniques based on Okun’s law, named af-
ter the economist who first introduced the concept. . . CBO’s
approach to identifying underlying productive capacity is to
focus on fundamental determinants of supply rather than
on fluctuations in aggregate demand.

Por lo anterior, los resultados que observamos en la figura 7 no


deben sorprendernos. En el ejercicio ligado a la SHCP se fijó una tasa
de crecimiento del PIB potencial utilizando el valor observado histórico
(2.3%) y una meta de apenas 0.2% superior (2.5%). Ası́ entonces las
decisiones tomadas por la SHCP consideran fuertemente las distintas
inercias —de funcionamiento y de polı́ticas aplicadas— que enfrenta la
economı́a mexicana, mientras que en nuestra simulación forzamos un
escenario alternativo. Destacadamente las dos señales se acompañan
en el tiempo.

Reflexiones finales

Existe una genuina continuidad entre Solow (1956) y Solow (1957).


El primero fundó la teorı́a moderna del crecimiento económico, y el
segundo constituyó su extensión empı́rica (1957: 312):

The new wrinkle I want to describe is an elementary way


of segregating variations in output per head due to techni-
cal change from those due to changes in the availability of
capital per head.
424 GUERRERO DE LIZARDI

A propósito, con su segundo esfuerzo Solow cumplió con los re-


quisitos modernos más exigentes propuestos por Boumans (1999: 410),
para la exposición completa de una teorı́a, a saber, “una fórmula de
medición” y su relativa “estandarización”. Baste el proyecto KLEMS a
escala mundial para justificar nuestra afirmación.
Como ya esbozamos, una rápida relectura evidencia que el mis-
mo Solow (1957) era consciente de la complejidad de sus propuestas
teóricas y metodológicas. Entre otros ejemplos el Nobel mencionó, co-
mo desafı́os teóricos, las dudas sobre el significado preciso de la “canti-
dad de capital” y del “cambio técnico”; y la necesidad de un supuesto
problemático (los factores se pagan de acuerdo con sus productos mar-
ginales). Y como desafı́os empı́ricos Solow analizó, entre otros, la débil
correspondencia entre la definición teórica y su contraparte empı́rica,
el PNB; el insalvable problema de la agregación (p. 312, “As long as
we insist on practicing macroeconomics we shall need aggregate re-
lationships”); la insuficiente calidad de los datos; y la dificultad de
aproximar una variable no observable, es decir, la capacidad ociosa del
capital y su inverosı́mil solución (p. 314, “This is undoubtedly wrong,
but probably gets closer to the truth than making no correction at
all”).
Nuestros ejercicios de simulación basados en el análisis eco-
nométrico utilizando a KLEMS confirman que la economı́a mexicana
dispone de las capacidades productivas suficientes para generar bien-
estar material a lo largo y ancho de su heterogénea sociedad. También
sugirieron un efecto positivo que se obtendrı́a de la implementación
de polı́ticas contra-cı́clicas y pro-crecimiento digamos tradicionales, y
otras, siguiendo a Solow (1987), basadas en la adaptación de las tecno-
logı́as y en la modificación de la ratio capital-trabajo. En breve, nues-
ALGUNAS SIMULACIONES BASADAS EN LA FUNCIÓN DE PRODUCCIÓN 425

tros resultados sugieren que hay mucho espacio para la implementación


de polı́ticas creativas para enfrentar los acontecimientos mundiales y
locales ligados a la pandemia, y a las propias inercias dañinas del capi-
talismo mexicano contemporáneo. Por otro lado, también hoy sabemos
que la 4T ha preferido adoptar un paquete de polı́ticas minimalista de
corte ortodoxo, por lo menos en términos fiscales. Veamos.
En los Criterios Generales (2019), publicados a finales del 2018,
la administración federal se fijó como meta de crecimiento económico
un 2.57% media anual entre 2019 y 2024. La Encuesta publicada por
el Banco de México el 3 de diciembre de 2018 registró una expectativa
de crecimiento del 2.3% y el Fondo Monetario Internacional pronosticó
un crecimiento económico para México del 2.8% el 9 de octubre de
2018. Por su parte, los Criterios Generales de Polı́tica Económica 2021
actualizaron como metas de crecimiento para 2020, 2021, 2022, 2023
y 2024 los siguientes valores, respectivamente: -8.0, 4.6 , 2.6, 2.5 y
2.5%, lo que implica una tasa de crecimiento anual promedio de 0.74%
en el mismo periodo. Cabe señalar que la modificación de las propias
metas del gobierno federal debe entenderse como su estimación del
impacto económicos de la pandemia y, lo reconozcan o no, de su propia
respuesta de polı́tica y efectividad. Similarmente, la brecha entre las
expectativas publicadas por el Banco de México y el pronóstico del FMI
por un lado, y la actualización de los Criterios 2021, deben interpretarse
en la misma dirección. En resumen, la pandemia y la respuesta de
polı́ticas costarı́a en el 2020 diez puntos del PIB en volumen, y poco
menos de dos puntos en términos de crecimiento promedio anual a lo
largo del sexenio. Unos dirán que sin las polı́ticas instrumentadas los
resultados habrı́an sido peores. Por nuestra parte recordamos que la
economı́a mexicana dispone de recursos productivos ociosos por los
426 GUERRERO DE LIZARDI

que, su puesta en marcha requiere solamente la aplicación de polı́ticas.


Dicho llanamente, la contracción económica se pudo evitar aplicando
polı́ticas macroeconómicas y microeconómicas diseñadas exprofeso.
La economı́a mexicana se desplomó en el 2020, como otras, pero
también disponemos de contraejemplos, en China especı́ficamente. Y
las perspectivas sexenales pasaron de un modesto crecimiento de 2.5% a
menos de un punto porcentual. Y repitamos, ¿los resultados económi-
cos, considerando las opciones de polı́tica, podrı́an ser distintos? La
perspectiva de Solow es un rotundo sı́. Las capacidades productivas
de una economı́a dependen de la función de producción agregada y de
los incentivos generados por las polı́ticas para adaptar las tecnologı́as
disponibles y para modificar la relación capital-trabajo. Al respecto
señalemos que el estado de las capacidades productivas de la economı́a
mexicana es similar en el presente al observado antes de la pande-
mia. Adicionalmente, recordemos que las encuestas a las manufacturas
señalan una permanente subutilización del capital. En ese sentido, la
economı́a dispone de los recursos productivos para crecer robustamen-
te. Sólo falta el estı́mulo que, podemos adelantar, no será interno sino
externo, ligado al programa de Biden recientemente anunciado. Ası́ po-
demos racionalizar la reciente promesa de crecimiento económico del
5% para el 2021 anunciada en una conferencia matutina por el presi-
dente de México.
Enfrentamos entonces un problema de demanda interna y de
restricción por el lado de la balanza de pagos. Baste recordar que, pre-
cisamente, la instrumentación de polı́ticas anticı́clicas convencionales
sirve para atacar el problema de demanda interna, y el diseño e ins-
trumentación de polı́ticas no convencionales sirven para adaptar con-
venientemente las tecnologı́as disponibles y modificar la ratio capital-
ALGUNAS SIMULACIONES BASADAS EN LA FUNCIÓN DE PRODUCCIÓN 427

trabajo, en vistas a cuidar el equilibrio de la cuenta corriente y el estado


del mercado de trabajo, y aún como colateral incidir positivamente en
la demanda interna. Pero la 4T ha evitado poner en la mesa de discu-
sión pública el tema del financiamiento del gasto público y ha temido
una depreciación del peso frente al dólar, limitando ası́ su paquete de
polı́ticas.
Finalmente, otra restricción al crecimiento debe considerarse,
a saber, la ligada a la biocapacidad planetaria y a la huella ecológi-
ca. México —como la mayorı́a de los paı́ses del mundo desde los años
setenta del siglo pasado— acumula un déficit creciente (Wackernagel
et al., 2019). Puesto con otras palabras, la trayectoria del nivel del
PIB y el crecimiento del PIB per cápita ha generado un incremento del
consumo de energı́a (Wulf, 2020). Solow (1987) nos recuerda que las
tecnologı́as pueden adaptarse en un sentido favorable, económica y so-
cialmente hablando. Claro está, se requiere un paquete de polı́ticas a
nivel microeconómico para incentivar al tejido productivo en la direc-
ción correcta y la cooperación explı́cita entre los agentes privados y
públicos, teniendo en mente los beneficios sociales. Si la 4T no ha ins-
trumentado polı́ticas convencionales, mucho menos ha mencionado el
ejercicio de otras, de corte microeconómico con énfasis en lo ambiental.
Afortunadamente existe evidencia empı́rica favorable al respecto. Bas-
te señalar que, para nuestro paı́s, con base en un análisis de series de
tiempo moderno, Valencia et al. (2020: 750) concluyeron que México
está “en condiciones de adoptar medidas de conservación de energı́a
sin afectar el crecimiento económico”. Falta entonces sólo la voluntad
polı́tica.
428 GUERRERO DE LIZARDI

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ALGUNAS SIMULACIONES BASADAS EN LA FUNCIÓN DE PRODUCCIÓN 431

Anexo estadı́stico

Cuadro 1A
Algunas variables macroeconómicas
(en millones de pesos y a precios de 2013 y puestos de trabajo)

PIB VAB VAN Acervo Empleo Empleo


de capital secundario total
2003 13,061,719 12,559,105 10,653,334 30,182,634 10,194,782 31,283,395
2004 13,573,815 13,050,687 11,074,791 30,964,385 10,651,885 32,207,707
2005 13,887,073 13,347,722 11,346,035 31,851,291 10,829,816 32,738,577
2006 14,511,307 13,931,384 11,858,641 32,919,672 11,339,357 33,828,495
2007 14,843,826 14,254,464 12,122,190 34,072,422 11,441,056 34,507,813
2008 15,013,578 14,402,757 12,174,195 35,335,225 11,749,757 35,028,593
2009 14,219,998 13,648,547 11,292,727 36,130,530 10,876,936 34,012,232
2010 14,947,795 14,352,401 11,989,240 37,019,254 10,923,788 34,530,797
2011 15,495,334 14,875,797 12,449,948 38,079,446 11,355,884 35,385,515
2012 16,059,724 15,430,993 12,883,754 39,212,622 11,595,913 36,361,019
2013 16,277,187 15,642,620 13,075,390 40,131,766 11,572,728 36,645,681
2014 16,733,655 16,060,630 13,456,727 41,072,945 11,764,756 37,043,221
2015 17,283,856 16,571,270 13,739,988 42,102,476 12,045,085 37,704,667
2016 17,786,911 17,022,745 13,994,689 43,077,791 12,170,534 38,366,506
2017 18,163,652 17,370,528 14,246,602 43,911,551 12,269,549 38,758,380
Fuente: cálculos propios con base en la BIE del INEGI y los CGPE (2019).
432 GUERRERO DE LIZARDI

Cuadro 2A
Algunos ratios y variables macroeconómicas simuladas
(en millones de pesos a precios de 2013)

En millones de pesos de 2013 En millones de pesos


por puesto de trabajo total de 2013
K total/L K usado/L V AN /L PIB al 90% Ciclo al 90%
2003 0.9648 0.7654 0.3405
2004 0.9614 0.7843 0.3439 14,381,016 -807,201
2005 0.9729 0.7994 0.3466 14,742,016 -854,943
2006 0.9731 0.8118 0.3506 15,097,553 -586,246
2007 0.9874 0.7874 0.3513 15,580,863 -737,037
2008 1.0088 0.7961 0.3476 16,087,727 -1,074,149
2009 1.0623 0.8073 0.332 16,750,408 -2,530,410
2010 1.0721 0.838 0.3472 16,594,498 -1,646,703
2011 1.0761 0.8555 0.3518 16,884,903 -1,389,569
2012 1.0784 0.8663 0.3543 17,363,167 -1,303,443
2013 1.0951 0.8725 0.3568 17,674,762 -1,397,575
2014 1.1088 0.8851 0.3633 17,917,827 -1,184,172
2015 1.1166 0.8952 0.3644 18,480,191 -1,196,335
2016 1.1228 0.9058 0.3648 19,041,527 -1,254,616
2017 1.133 0.9205 0.3676 19,382,678 -1,219,026
Fuente: cálculos propios con base en datos del INEGI.
Autores

Aguirre Hernández, Elda Vannessa, Escuela Superior de Eco-


nomı́a, Instituto Politécnico Nacional.

Anguiano Pita, Javier Emmanuel, Universidad de Guadalajara.

Bernal Ponce, L. Arturo, Escuela de Negocios, Instituto Tec-


nológico y de Estudios Superiores de Monterrey.

Domı́nguez Reyna, Sergio, Universidad Autónoma Metropolitana


Unidad Azcapotzalco.

Fonseca Ramı́rez, Alejandro, Egade, Instituto Tecnológico y de


Estudios Superiores de Monterrey.

González Sánchez, Renato Francisco, Facultad de Economı́a,


Universidad de Colima.

Guerrero de Lizardi, Carlos, Facultad de Economı́a, Universi-


dad Nacional Autónoma de México.

Guı́zar Mateos, Isaı́, Centro Universitario de Ciencias Económico


Administrativas, Universidad de Guadalajara.
434

Larsson, Martin J., Departamento de Antropologı́a, Universidad


de las Américas Puebla.

López Sandoval, Ignacio Marcelino, Universidad Autónoma


Metropolitana Unidad Azcapotzalco.

Lozano Dı́ez, José Antonio, Universidad Panamericana.

Marroquı́n Arreola, Juan, Escuela Superior de Economı́a, Insti-


tuto Politécnico Nacional.

Martı́nez Garcı́a, Miguel Ángel, Escuela Superior de Economı́a,


Instituto Politécnico Nacional.

Mendoza Rivera, Ricardo J., Escuela Superior de Economı́a, Ins-


tituto Politécnico Nacional.

Muñoz Meléndez, Gabriela, Departamento de Estudios Urbanos


y Medio Ambiente, El Colegio de la Frontera Norte.

Pérez Navarro, Ricardo, Escuela de Negocios, Instituto Tecnológi-


co y de Estudios Superiores de Monterrey.

Rebollar Ruelas Leonardo, Facultad de Economı́a, Universidad


de Colima.
435

Rı́os Bolı́var, Humberto, Escuela Superior de Economı́a, Instituto


Politécnico Nacional.

Rodrı́guez Marı́n, Mauro, Instituto Tecnológico y de Estudios Su-


periores de Monterrey.

Ruiz Porras, Antonio, Centro Universitario de Ciencias Económi-


co Administrativas, Universidad de Guadalajara.

Salazar Núñez, Héctor F., Universidad Cristóbal Colon.

Santillán Salgado, Roberto J., Egade, Instituto Tecnológico y


de Estudios Superiores de Monterrey.

Téllez Gaytán, Jesús Cuauhtémoc, Instituto Tecnológico y de


Estudios Superiores de Monterrey.

Tinoco Zermeño, Miguel Ángel, Universidad de Colima.

Torres Preciado, Vı́ctor Hugo, Universidad de Colima.

Trejo Garcı́a José Carlos, Escuela Superior de Economı́a, Insti-


tuto Politécnico Nacional.

Venegas Martı́nez, Francisco, Escuela Superior de Economı́a,


Instituto Politécnico Nacional.
Los desafı́os de la economı́a mexicana. Energı́a,
polı́tica energética y crecimiento económico, coordi-
nado por Miguel Ángel Tinoco Zermeño, Vı́ctor Hu-
go Torres Preciado y Francisco Venegas Martı́nez, fue
editado en la Dirección General de Publicaciones de
la Universidad de Colima, avenida Universidad 333,
Colima, Colima, México, www.ucol.mx. En la com-
posición tipográfica se utilizó la familia cmu Serif.
Programa Editorial: Daniel Lorenzo Peláez Carmo-
na. Gestión Administrativa: Inés Sandoval Venegas.
Diseño de portada: Lizeth Maricruz Vázquez Viera.
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