ESCUELA SECUNDARIA SOLEDAD ANAYA SOLÓRZANO.
Alumna: Zoé Romina Romero Galicia.
Grado 1°
Grupo "E"
Turno: Matutino.
Materia: Biología
Maestro: Héctor Virueta
ADICCIONES
¿Qué es una adicción?
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) es una enfermedad física y
psicoemocional que crea una dependencia o necesidad hacia una sustancia,
actividad o relación. Se caracteriza por un conjunto de signos y síntomas, en los
que se involucran factores biológicos, genéticos, psicológicos y sociales. Es una
enfermedad progresiva y fatal, caracterizada por episodios continuos de
descontrol, distorsiones del pensamiento y negación ante la enfermedad. Para
poder hablar de dependencia física y psicológica las personas presentan tres o
más de los siguientes criterios en un período de 12 meses:
a. Fuerte deseo o necesidad de consumir la sustancia (adicción).
b. Dificultades para controlar dicho consumo.
c. Síndrome de abstinencia al interrumpir o reducir el consumo.
d. Tolerancia.
e. Abandono progresivo de intereses ajenos al consumo de la sustancia.
(Inversión cada de tiempo en actividades relacionadas con la obtención de la
sustancia).
f. Persistencia en el uso de la sustancia a pesar de percibir de forma clara sus
efectos perjudiciales.
¿A que llamamos drogas?
Según la OMS, definen como droga a “toda sustancia que introducida en el
organismo vivo puede modificar una o varias de sus funciones alterando los
pensamientos, emociones, percepciones y conductas en una dirección que pueda
hacer deseable repetir la experiencia, pudiendo provocar mecanismos de
tolerancia y dependencia”. Tanto el alcohol como el tabaco son drogas legales.
Ambas, son las causantes de la mayor cantidad de muertes evitables en la
actualidad. La diferencia principal del tabaco y el alcohol con las demás drogas
sociales como la marihuana y la cocaína, se presenta en la facilidad de su
adquisición.
Niveles de adicción:
1. Experimentación: es el caso donde la persona, guiada por la curiosidad, se
ánima a probar una droga, pudiendo posteriormente continuar el consumo o
interrumpirlo
2. Uso: el compromiso con la droga es bajo. Se consume los fines de semana y en
oportunidades casuales. No existe deterioro laboral, social o familiar. No presenta
episodios de intoxicación. El consumidor sólo busca un cambio de sensaciones.
Sin embargo toda droga genera dependencia física o psíquica progresivamente y
es fácil caer en el abuso.
3. Abuso: el uso se hace regular durante casi todas las semanas y hay episodios
de intoxicación. Ejemplo: en alcohol una intoxicación es cuando ya se presenta
una resaca, lagunas mentales. La droga va dirigiendo progresivamente la vida, se
presenta deterioro académico, laboral, social y familiar. El estado de ánimo es
cambiante (una vida normal y una vida adictiva y desconocida la mayor parte de
veces por la familia).
4. Adicción: relación de amigos y familiar se rompe, dificultades académicas y
laborales. La búsqueda de la droga se realiza de forma compulsiva. Es difícil la
abstinencia. Hay compromiso orgánico. Hay conductas de riesgo como:
promiscuidad sexual, uso de drogas intravenosas o combinación de varias drogas,
el estado de ánimo depende de la etapa consumidor/abstinencia, accidentes
automovilístico.
ALCOHOL
Este depresor del sistema nervioso central, es la droga legal de más alto consumo
y cuenta con un mayor número de adictos, debido a que las bebidas que lo
contienen gozan de gran aceptación social y su consumo se encuentra muy
arraigado en nuestra cultura. El alcohol etílico que contienen las bebidas, se
produce durante la fermentación de los azúcares por las levaduras, es el que
provoca la embriaguez. ¿Qué se entiende por consumo de alcohol? Se puede
describir el consumo de alcohol en términos de gramos de alcohol consumidos o
de bebidas estándar. En Latinoamérica, no todos los países poseen una definición
de bebida estándar; en Estados Unidos y Canadá una bebida estándar contiene
entre 13 y 14 gramos de alcohol. A nivel científico, los informes sobre cantidad de
alcohol consumido deben estar expresados en gramos de alcohol absoluto, para
facilitar las comparaciones entre un país y otro. El término bebida estándar es
utilizado para simplificar la medición del consumo de alcohol. A pesar de que esto
puede ser inexacto, su nivel de precisión es suficientemente bueno para
recomendarlo como método para calcular el consumo de alcohol en distintos
ámbitos, como por ejemplo, en salas de urgencias y accidentes, en centros de
atención primaria y en pacientes internados. La Organización Mundial de la Salud
propuso los siguientes valores para las bebidas estándar:
330 ml de cerveza al 5%.
140 ml de vino al 12%.
90 ml de vinos fortificados (por ejemplo jerez) al 18%.
70 ml de licor o aperitivo al 25%.
40 ml de bebidas con contenido alcohólico proveniente de la destilación de
cereales, frutas, frutos secos y otras materias primas principalmente agrícolas
(ginebra, vodka, brandy ron, whisky y tequila) al 40%. Por su gravedad específica,
un mililitro de alcohol contiene 0.785g de alcohol puro; por lo tanto, la definición de
la OMS con respecto a las bebidas estándar es de aproximadamente 13 g de
alcohol. Es importante cuando se habla de consumo de alcohol conocer los
siguientes términos:
Consumo de riesgo: se define como un nivel o patrón de consumo que conlleva
riesgo para la salud, si el hábito persiste. No existe un acuerdo en cuanto a cuál es
el nivel de consumo de alcohol que implica un consumo de riesgo pero, cualquier
nivel de consumo de alcohol implica riesgos. La OMS lo define como consumo
regular diario de 20 a 40g de alcohol en mujeres y de 40 a 60g diarios en
hombres. Consumo perjudicial: el consumo perjudicial se refiere a un patrón de
consumo que afecta a las personas tanto en su salud física (por ejemplo: cirrosis
hepática) como en su salud mental (depresión como resultante del consumo).
Basada en datos epidemiológicos en lo que respecta a los daños causados por el
alcohol, la OMS lo define como consumo regular promedio de más de 40g de
alcohol diarios en mujeres y de más de 60g diarios en hombres. Intoxicación:
según la OMS esta puede ser definida como un estado más o menos breve de
discapacidad funcional psicológica y motriz inducida por la presencia de alcohol en
el cuerpo, aún con un nivel bajo de consumo. Intoxicación no es sinónimo de
consumo excesivo ocasional. Consumo excesivo ocasional: es cuando un adulto
consume al menos 60g de alcohol en una sola sesión, que puede ser
particularmente perjudicial para la salud. Dependencia del alcohol: conjunto de
fenómenos conductuales, cognitivos y fisiológicos en los cuales el uso del alcohol
se transforma en prioritario para el individuo, por encima de otras actividades y
obligaciones que en algún momento tuvieron mayor valor para él. Una
característica central que se presenta es el deseo, poderoso y difícil de controlar,
de consumir alcohol. El volver a beber después de un período de abstinencia está
a menudo asociado con una rápida reaparición de las características del
síndrome. En resumen es una enfermedad que incluye
: Necesidad fuerte o urgencia por beber (deseo).
No poder parar de beber una vez que se ha comenzado (pérdida del control).
Síntomas como malestar estomacal, temblores, sudoración y ansiedad, tras
dejar de beber (dependencia física).
La necesidad de beber mayor cantidad de alcohol para “emborracharse”
(tolerancia). Consecuencias para la salud El consumo de alcohol es una de las
causas más importantes en lo que respecta a enfermedad y muerte prematura en
toda Latinoamérica. Es más significativo que el tabaquismo (a excepción de
Estados Unidos y Canadá) y la hipertensión arterial, la hipercolesterolemia y la
obesidad. Causa diversos tipos de lesiones, trastornos mentales y de la conducta,
problemas gastrointestinales, cáncer, enfermedades cardiovasculares, trastornos
inmunológicos, enfermedades óseas, trastornos reproductivos y daños congénitos.
El alcohol incrementa el riesgo de estas enfermedades y lesiones de forma dosis
dependiente, sin que existan evidencias que sugieran un efecto umbral. Cuanto
mayor es el consumo, mayores son los riesgos. Ingerir grandes cantidades de
alcohol en una sola ocasión aumenta el riesgo de arritmias cardíacas y de muerte
súbita de origen coronario. Además el consumo de alcohol incrementa el riesgo de
provocar una amplia variedad de problemas sociales de una manera dosis
dependiente. Para el bebedor, cuanto mayor sea la cantidad de alcohol
consumido, mayor es el riesgo. Los daños causados por el consumo de alcohol a
terceras personas abarcan desde molestias sociales menores, como permanecer
despierto durante la noche, hasta consecuencias más severas como, deterioro de
las relaciones matrimoniales, abuso de menores, violencia, delitos e incluso
homicidios. En general, cuanto más grave resulte el delito o la lesión, tanto más
probable que el consumo de alcohol haya sido el causante. La probabilidad de
ocasionar daño a terceros es una razón poderosa para intervenir en los casos en
que se advierta consumo de alcohol tanto perjudicial como de riesgo.
TABACO
Es la forma más común de abuso de drogas. Se considera dentro de la
clasificación de los estimulantes; su principio activo es la nicotina, que tiene una
gran variedad de efectos complejos e impredecibles sobre el organismo, es la
responsable de la adicción al tabaco. Además de la nicotina, el humo del cigarrillo
contiene alquitrán, que provoca cáncer de pulmón y de otros órganos. En el humo
de tabaco se han identificado más de 4,000 sustancias tóxicas entre las que se
encuentran monóxido de carbono, amonio, plutonio, etc. Aproximadamente 50 de
estas sustancias, como el benceno, el níquel y el polonio, tienen potencial de
desarrollar cáncer. ¿Cuáles son las consecuencias físicas del consumo reiterado?
La exposición continua al tabaco está asociada con las siguientes enfermedades:
Cáncer de pulmón, boca, faringe, esófago, estómago, páncreas, cérvico-uterino,
renal y/o vesícula.
Sistema respiratorio, puede ocasionar bronquitis crónica, asma y enfisema
pulmonar.
Cardiacas: puede producir deficiencia coronaria (disminución del riego
sanguíneo al corazón, lo que provoca un infarto).
Problemas cerebro-vasculares: derrames cerebrales, aneurisma (deformación o
incluso rotura de las paredes vasculares) y problemas circulatorios e hipertensión
(presión arterial alta).
Embolias y accidentes cardio y cerebro-vasculares, sobre todo en mujeres que
fuman y toman anticonceptivos.
Resequedad de la piel, arrugas prematuras y pérdida de piezas dentales.
Molestias vinculadas con la menstruación que se relacionan con menopausia
temprana, algunos casos de esterilidad o concepción retardada.
Disfunción eréctil (impotencia sexual); el consumo de tabaco es una de sus
causas más frecuentes. El humo de tabaco de segunda mano mata Se considera
humo ajeno o de segunda mano, el que llena restaurantes, oficinas y otros
espacios cerrados, cuando la gente quema productos de tabaco como cigarrillos y
pipas de agua. No hay un nivel seguro de exposición al humo de tabaco de
segunda mano. Todo el mundo debería poder respirar aire sin humo. Las leyes
contra el humo protegen la salud de los no fumadores, son bien acogidas, no
perjudican a los negocios y animan a los fumadores a dejar el tabaco.
Apenas un 11% de la población mundial está protegida por leyes nacionales
amplias contra el humo de tabaco de segunda mano.
El número de personas protegidas del humo de tabaco de segunda mano, se ha
duplicado hasta alcanzar los 739 millones en 2010, frente a 354 millones en 2008.
Casi la mitad de los niños respiran normalmente aire contaminado por humo de
tabaco.
Más del 40% de los niños tienen al menos un progenitor que fuma.
El humo de tabaco de segunda mano causa más de 600 000 muertes
prematuras cada año.
En 2004 los niños representan el 28% de las muertes atribuibles al humo de
segunda mano.
El humo del tabaco contiene más de 4000 productos químicos, de los cuales se
sabe que al menos 250 son nocivos y más de 50 causan cáncer. En los adultos,
el humo ajeno causa graves trastornos cardiovasculares y respiratorios, en
particular coronariopatías y cáncer de pulmón. Entre los lactantes causa muerte
súbita, y en las mujeres embarazadas, niños con bajo peso de nacimiento.
OTRAS ADICCIONES Y MÁS
¿Qué adicciones son las más comunes?
En las adicciones se conoce que las personas pierden el control del consumo,
existiendo muchas veces un deterioro de la calidad de vida por las consecuencias
negativas de la conducta adictiva. Pero este consumo excesivo, perjudicial y
dependiente se manifiesta en diferentes áreas, algunas de ellas son reconocidas
como objeto de estudio por la American Psychiatric Association, proponiendo por
ejemplo el juego patológico y el trastorno de juego por Internet. Ambas patologías
presentan síntomas muy parecidos a los de una adicción a una sustancia:
tolerancia, abstinencia y ansiedad excesiva por jugar.
Listado de tipos de adicciones
¿Qué tipos de adicciones hay? Los tipos de adicciones y dependencias son los
siguientes:
1. Adicción a sustancias
La adicción por consumo de sustancias es una de las más reconocidas ya que
esta es una de las que públicamente puede generar mayores y frecuentes daños
evidentes. Por los síntomas fisiológicos debido a la intoxicación (nistagmo,
alteración motora, taquicardia, inyección conjuntival, insomnio, alucinaciones o
ilusiones e hiperactividad del sistema nervioso autónomo) los efectos de esta
adicción desarrollan problemas graves e inmediatos posterior al inicio de su
consumo por lo que es muy difícil de encubrir.
Los efectos de la intoxicación ya sea crónica o no, son muy difíciles de ocultar o
inhibir de igual forma sus consecuencias: violencia, accidentes, enfermedades
físicas, problemas familiares y sociales, bajo rendimiento laboral, indiscreciones
sociales y el incumplimiento de obligaciones. Aunque algunas de ellas pueden
estar ocultas bajo expectativas médicas esperadas, como el abuso de consumo de
opioides recetados. En el siguiente artículo encontrarás más información sobre las
drogas y sus efectos según la OMS.
2. Adicción a personas
La adicción a personas generalmente se conoce como codependencia, es
decir, necesita o es dependiente de otra persona para sentirse segura y serena.
En este tipo de adicción los estados emocionales dependen de la otra persona (si
ella se siente bien, yo también), hay una constante y excesiva necesidad de tener
cerca y bajo el control al otro ser, cada vez necesita compartir más tiempo con el
otro, invierte gran parte del tiempo pensando o buscando la forma de estar con la
otra persona. Estas no deben confundirse específicamente con las relaciones
amorosas de pareja, estas codependencias también pueden estar dirigidas a
familiares y amigos.
3. Adicción a las redes sociales
La adicción a las redes sociales es una de las adicciones que recientemente se
comenzó a reflejar y conocer mejor en donde las personas pasan la mayor parte
del día navegando en una o varias redes sociales. En estas pueden estar viendo
distintas publicaciones, comentando, escribiéndose con otras personas, cargando
fotografías, viendo vídeos pero todo esto con una ansiedad intensa que no está
presente en el uso habitual de estos espacios. Las personas adictas a las redes
sociales sienten la necesidad de estar conectados la mayor parte del tiempo del
día, invirtiendo largos períodos en estar navegando y en conseguir acceso a
internet o algún dispositivo en donde puedan navegar, presentan incumplimiento
de sus responsabilidades por invertir el tiempo en sus redes sociales, presentan
sintomatología ansiosa cuando no pueden acceder a las plataformas y comienzan
a necesitar más tiempo del que inicialmente usaban para navegar.
4. Juego patológico
Otro de los tipos de adicciones es el juego patológico, que se caracteriza por la
necesidad de apostar cantidades de dinero cada vez mayores para conseguir el
placer deseado. La conducta patológica se exacerba en momentos de
desasosiego (depresión o ansiedad). No es menos frecuente que los demás
enlistados en este artículo. Pero, aunque es uno de los más comunes, por su
misma sintomatología la persona con esta adicción suele ocultar y negar el
problema.
5. Adicción a juegos por Internet
La adicción a juegos por Internet es la tercera adicción más frecuente después del
juego patológico y los trastornos por consumo de sustancias que se manifiestan
en el Manual Diagnostico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM 5 (2013)
como una patología, aunque el trastorno de juego por Internet aún sigue como una
afección que requiere más estudio presenta síntomas equivalentes a una adicción.
Esta adicción se caracteriza por un uso persistente y recurrente de Internet para
participar en juegos, que con frecuencia son con otros jugadores en línea y que
provocan un deterioro o malestar clínicamente significativo. En esta adicción
aparecen síntomas de abstinencia al quitarse los juegos por Internet (por ejemplo
irritabilidad, ansiedad o tristeza, pero no hay signos físicos de abstinencia).
También se presenta tolerancia (como una necesidad de dedicar cada vez más
tiempo a participar en estos juegos).
La persona adicta expresa intentos infructuosos de controlar la participación en
juegos por Internet y una pérdida del interés por aficiones que tenía antes. Se
continúa con el uso excesivo de los juegos a pesar de saber los problemas
psicosociales asociados que puedan surgir o exacerbarse por la participación en
estos.
Generalmente se usan los juegos por Internet para evadir o aliviar un afecto
negativo (por ejemplo sentimientos de culpa, ansiedad, tristeza, indefensión).
Consecuencias de las adicciones
Una de las consecuencias más importantes dentro de las adicciones y
dependencias son los trastornos mentales inducidos por
sustancias/medicamentos que son síndromes graves y generalmente temporales,
aunque pueden llegar a ser persistentes y se desarrollan como consecuencia del
abuso de sustancias o medicamentos. Algunos de los trastornos mentales que
pueden aparecer como consecuencia del abuso pueden ser los siguientes y deben
ser evaluados con mucho cuidado en el diagnóstico diferencial por el profesional
clínico:
Trastornos psicótico inducido por sustancias/medicamentos.
Trastorno bipolar inducido por sustancias/medicamentos.
Trastorno depresivo inducido por una sustancia/medicamento.
Trastorno de ansiedad inducido por sustancias/medicamentos.
Trastorno obsesivo-compulsivo inducido por sustancias/medicamentos.
Trastorno del sueño inducido por sustancias/medicamentos.
Disfunción sexual inducida por sustancias/medicamentos.
Algún trastorno neurocognitivo por consumo de sustancias/medicamentos.
¿Cómo afectan las adicciones?
El deterioro por las adicciones de cualquier tipo antes mencionados pueden tener
graves consecuencias, como por ejemplo:
Deterioro en el rendimiento laboral o académico
Indiscreciones sociales
Problemas interpersonales
Incumplimiento de las responsabilidades
Accidentes de tráfico
Peleas por el comportamiento desinhibido
Violaciones
Conductas de alto riesgo (por ejemplo tener relaciones sexuales sin protección)
Conducción temeraria
Sobredosis de la medicación o de la sustancia
Poner en riesgo o perder relaciones importantes con la familia o amigos
Pueden involucrarse en robos o prostitución con el objetivo de adquirir las
sustancias
Deterioros neurocognitivos
Enfermedades físicas
Aumento del riesgo de infección por VIH o alguna otra afección de transmisión
sexual con las inyecciones intravenosas usadas y con las relaciones sexuales sin
protección
Estas son a grandes rasgos las consecuencias más comunes, sin embargo, el
patrón de consecuencias variará con la adicción en particular.
Tipos de terapias psicológicas para adicciones
A continuación se explican dos tipos de tipos de terapias psicológicas para
adicciones:
Psicoanálisis: terapia de intervención a las adicciones
En el psicoanálisis se observa el conflicto psíquico, la historia, las dificultades
internas y la simbolización del sujeto. La conciencia de la enfermedad no implica
reconocerse como una persona adicta, sino en explorar y articular en el lenguaje
las dificultades internas que han llevado a la persona a consumir o exponerse a
determinadas actividades de una manera compulsiva. El interés del psicoanálisis
es que la persona se reconozca como un sujeto o como una persona que es más
que un adicto; se busca que la persona no se defina por el objeto inerte que
consume, sino por el significado que tiene en su historia y sus palabras.
En este enfoque psicoanalítico no se tiene como objetivo que la persona
abandone el consumo, sino que logre reconocer sus conflictos internos.
. El abuso del consumo es un síntoma para el psicoanálisis, que remitirá mediante
comprensión analítica. El síntoma aquí es el deseo de consumir y es aquí en
donde se debe formar un conocimiento de la persona que lo sufre ofreciendo
preguntas que lo ayuden a su entendimiento:
¿Qué le impulsa a querer consumir?
¿Qué estados de ánimo, emociones, situaciones estimulan su deseo por
consumir?
Las dificultades de estas personas se manifiestan al no tener la capacidad de
articular en lenguaje las dificultades internas que lo llevaron al consumo obsesivo.
Presentan dificultades para ser conscientes o darse cuenta de lo que están
sintiendo, así como para reflexionar sobre su mundo interno.
El desarrollo de la estructura y funciones del cerebro están condicionados por la
interacción que tienen lugar entre los genes y la experiencia, cada experiencia de
crianza afecta de forma directa al modo en que se activan los genes. Se debe
tener en cuenta que lo que el cerebro del niño necesita son interacciones
recíprocas con su red primaria de apoyo y no una masiva estimulación sensorial.
Terapia conductual para adicciones
En la terapia conductual se proponen tres tipos de técnicas de intervención
derivados de diferentes modelos de aprendizaje:
Las técnicas de exposición a pistas derivadas del condicionamiento clásico
Los programas de entrenamiento en habilidades o prevención de recaídas
basados en los principios del aprendizaje social
Los programas de manejo de contingencias derivados de los principios
del condicionamiento operante
Estos tres abordajes no deben entenderse como estrategias excluyentes o
independientes sino como técnicas complementarias que deben integrarse dentro
de los programas de tratamiento disponibles.
.
MÁS SOBRE EL TRATAMIENTO
El tratamiento de una adicción se divide en 4 fases:
Desintoxicación: La desintoxicación no siempre es necesaria. La conveniencia o
no de realizarla debe ser evaluada por un médico especialista en función de las
dosis consumidas y el estado de salud de la persona. Puede hacerse
ambulatoriamente, en el propio domicilio de la persona y bajo supervisión de un
familiar responsable y del médico que pauta la medicación, o mediante ingreso en
una unidad hospitalaria. En esta fase el tratamiento es exclusivamente
farmacológico.
Deshabituación: fase de re-educación, que puede ser ambulatoria o residencial, en
que la persona adquiere conciencia de dependencia del alcohol u otras drogas,
analiza la función que tenía el consumo en su vida y se prepara para mantener la
abstinencia adquiriendo los conocimientos necesarios sobre la drogodependencia
y las técnicas de entrenamiento adecuadas. Se identifican las situaciones, los
hábitos y las conductas de alto riesgo de recaída y se sustituyen por otras que
faciliten la abstinencia. Se entrena a la persona en la resolución de problemas,
manejo de la ansiedad, control de la impulsividad y estrategias en la prevención de
recaídas. Se establecen las barreras y mecanismos de control necesarios para
mantener la abstinencia: control del dinero, interdictores del alcohol, analíticas,
etc.
Rehabilitación: modificación de los comportamientos que se han visto afectados
durante el proceso de la drogodependencia, tanto en el ámbito individual como en
el familiar y social. Consolidación y puesta en práctica de las estrategias
aprendidas durante la fase de deshabituación. Se empiezan a reducir barreras
para verificar que se mantiene la abstinencia.
Reinserción: fase final del tratamiento en la que se prepara a la persona para
su reintegración como miembro activo y participativo en todos los ámbitos de la
vida comunitaria: laboral, social, familiar, etc. Se verifica que las estrategias están
consolidadas y que el riesgo de recaída es bajo.