República Bolivariana de Venezuela
Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria
Universidad Nacional Experimental “Simón Rodríguez”
PNF en Medicina Veterinaria – Salud Pública
Extensión Lamas - Aula móvil Santa Cruz
LEPTOSPIROSIS
Facilitadora: Participantes:
Profa. Zulay Quiroz Díaz Dolybell
Marielys Méndez
Ovalles Carlos
Rodríguez Bárbara
Trayecto III – Tramo II
Noviembre, 2023
INTRODUCCIÓN
La leptospirosis, una enfermedad infecciosa emergente transmitida por bacterias del
género Leptospira, ha ganado atención mundial debido a su prevalencia creciente y su impacto
significativo en la salud pública. Esta zoonosis, predominantemente asociada con animales
domésticos y silvestres, encuentra su nicho en la intersección entre la actividad humana y el
mundo animal. Desde su identificación inicial a fines del siglo XIX, la leptospirosis ha
evolucionado como un desafío persistente, con brotes recurrentes que subrayan la necesidad de
comprender su biología, epidemiología y las complejidades de su transmisión.
Este informe se sumerge en los aspectos fundamentales de la leptospirosis, desde su
etiología hasta su impacto global. Exploraremos las vías de transmisión, los factores de riesgo y
las manifestaciones clínicas, destacando la importancia de la vigilancia epidemiológica y las
medidas de prevención. A medida que la interconexión entre los ecosistemas y las comunidades
humanas se intensifica, comprender la leptospirosis se convierte en un paso crucial para abordar
sus ramificaciones en la salud pública y avanzar hacia estrategias eficaces de control y
prevención.
LEPTOSPIROSIS
La leptospirosis es una zoonosis bacteriana de distribución mundial que afecta
diversas especies de animales salvajes y domésticos. El hombre se infecta ocasionalmente y sufre
de una enfermedad sistémica, febril y aguda, causada por espiroquetas del género Leptospira
especie interrogans. Suelen transmitirse al hombre a través del agua, los alimentos o el terreno
húmedo, contaminados por orina de animales infectados. Presentan una composición antigénica
compleja, y se clasifican en serogrupos y serotipos. Leptospira interrogans es la única especie
patógena, su hábitat natural es el riñón de los animales enfermos o portadores. Las cepas de vida
libre que habitan en el suelo o las aguas marinas constituyen la especie Leptospira biflexa,
saprofita para el hombre y los animales.
La leptospira es una espiroqueta, se caracteriza por tener una forma de elipse flexible, de
una longitud de 6 a 20 nanómetros y un diámetro de 0.1 nanómetros. Uno de los dos extremos
tiene una forma típica de gancho. Es muy difícil de observar con el microscopio óptico debido a
su pequeño diámetro y a la dificultad de colorear estos microorganismos, por ello es preciso un
microscopio de campo oscuro o de contraste de fases.
Son microorganismos aerobios y quimiorganotrofos, es decir que utilizan fuentes de
carbono y energía, largas cadenas de ácidos grasos o largas cadenas de alcoholes grasos y no
emplean hidratos de carbono ni aminoácidos como fuente de energía.
ETIMOLOGÍA
La palabra leptospira procede de dos voces griegas: lepto- estrecho o delgado; espira-
espiral.
HÁBITAT
La resistencia en el medio ambiente externo es escasa, a no ser que se encuentre
en un medio acuoso semialcalino o neutro, son muy sensibles a la desecación, a los ácidos, al
fenol, a los detergentes y a los desinfectantes.
Puede sobrevivir en los estanques, ríos, aguas superficiales, fango y suelos
húmedos cuando las temperaturas ambientales son elevadas. La leptospira patógena puede
resistir en túbulos renales o en el aparato genital de los animales portadores. Se puede transmitir
en forma indirecta cuando las condiciones ambientales resultan favorables, pero principalmente
se transmite por contacto directo.
Leptospira spp se encuentra comúnmente en el ambiente y su supervivencia
depende de factores que la beneficien: los pisos y camas húmedos en combinación con un pH
alcalino favorecen la supervivencia del microorganismo. Incluso hay reportes de yeguas
preñadas que abortaron en la época de inundaciones, específicamente cuando éstas estaban
expuestas al agua de la inundación o a otra fuente de agua contaminada.
MODO DE TRANSMISIÓN
La exposición tiene lugar por contacto de las mucosas o de la piel con agua
contaminada por orina procedente de animales infectados, con fómites o con forraje; otras
fuentes de leptospira son la leche procedente de vacas que padecen infección aguda y las
excreciones genitales de los bovinos y cerdos de ambos sexos.
En la transmisión de la enfermedad a los caballos, también parece influir de
manera importante el contacto que tengan con otro tipo de ganado; la orina de animales
infectados es la vía principal de contagio, ya que el microorganismo se elimina durante varios
meses después de una infección través de este fluido, aún cuando haya recuperación del animal.
Cuando la Leptospira spp está presente en fetos abortados, es común encontrar
otro tipo de microorganismos, bacterias u hongos, que pueden provocar lesiones tan marcadas
como las causadas por la misma Leptospira spp llegando a pensar que son la causa primaria de
aborto; sin embargo, en estos casos, la causa primaria de aborto es la leptospirosis, y la
placentitis micótica o bacteriana contribuyen de manera secundaria al aborto.
PATOGENIA
No se conoce con exactitud el mecanismo de la acción patógena, pero se ha
demostrado la producción del lipopolisacárido tóxico en los cultivos. En las interacciones con
células in vitro, se ha comprobado la existencia de hemolisinas y la capacidad de adherencia de
ciertas cepas y de diversos serotipos a los fibroblastos de ratón; esta propiedad es superior
cuando se trata de cepas virulentas. También se ha demostrado in vitro que las leptospiras tienen
capacidad de penetración intracelular en células endoteliales humanas; aunque tal propiedad
invasora no ha podido demostrarse in vivo, explicaría la vasculitis hemorrágica petequial
observada en las formas graves de leptospirosis humana.
Los anticuerpos en la leptospirosis son detectables con técnicas de aglutinación, al
final de la primera semana de enfermedad, y alcanzan niveles máximos en la tercera y cuarta
semanas. Luego declinan gradualmente, pero siguen siendo titulables durante meses o años. La
gran movilidad y la finura de la Leptospira facilitan la invasión del sistema nervioso central
(meningitidis aséptica) y del ojo, produciendo cuadros de conjuntivitis, uveítis, iridociditis y la
demostración del parásito en el líquido cefalorraquídeo o en el humor acuoso del ojo.
SIGNOS Y SÍNTOMAS EN ANIMALES
Puede variar significativamente según la especie, la edad del animal y la cepa específica
de Leptospira involucrada. La enfermedad puede afectar a una amplia variedad de mamíferos,
incluidos perros, ganado, cerdos, caballos y animales silvestres. Síntomas comunes que se
observan en diferentes especies:
Perros:
Los perros son particularmente susceptibles a la leptospirosis. Los síntomas
pueden incluir fiebre, letargo, pérdida de apetito y pérdida de peso.
Puede haber vómitos y diarrea.
Se observa frecuentemente ictericia (coloración amarillenta de las membranas
mucosas y la piel), indicativa de problemas hepáticos.
Problemas renales, como aumento de la sed y la micción, también son
comunes.
En casos graves, los perros pueden experimentar insuficiencia renal aguda.
Ganado:
En bovinos, la leptospirosis puede causar abortos, partos prematuros y
problemas reproductivos.
Otros signos incluyen fiebre, pérdida de peso y reducción de la producción de
leche.
La infección también puede llevar a la mastitis, inflamación de las glándulas
mamarias.
Cerdos:
Los cerdos pueden mostrar síntomas como fiebre, letargo, pérdida de apetito y
trastornos reproductivos, como abortos.
La leptospirosis porcina puede tener un impacto significativo en la producción
porcina.
Caballos:
En equinos, los síntomas pueden incluir fiebre, letargo y pérdida de apetito.
También se pueden observar signos de problemas renales, como orina oscura.
La leptospirosis en caballos a menudo se asocia con la forma severa conocida
como "ikterohaemorrhagiae", que puede causar hemorragias.
Animales silvestres:
La leptospirosis puede afectar a animales silvestres, como roedores, mapaches
y zorros.
En muchos casos, los animales silvestres pueden ser portadores asintomáticos,
pero aún pueden excretar la bacteria en su orina, contribuyendo así a la
propagación de la enfermedad.
SIGNOS Y SÍNTOMAS EN HUMANOS
El período de incubación varía entre 2 y 20 días (generalmente, de 7 a 13).
La leptospirosis es característicamente bifásica, aunque algunos pacientes solo
tienen una enfermedad monofásica fulminante.
La fase septicémica comienza de manera abrupta, con cefaleas, dolores
musculares intensos, escalofríos, fiebre, tos, faringitis, dolor de tórax y, en algunos pacientes,
hemoptisis. Aparece un exudado conjuntival en el tercer o cuarto día. Son infrecuentes la
esplenomegalia y la hepatomegalia. Esta fase dura 4 a 9 días, con escalofríos y fiebre recurrentes,
fiebre que a menudo supera los 39° C. Luego, la temperatura baja.
La segunda fase, o fase de inmunidad, se presenta entre los días 6 y 12 de la
enfermedad y se correlaciona con la aparición de anticuerpos en el suero. La fiebre y los
síntomas iniciales disminuyen y puede aparecer una meningitis. Rara vez aparecen iridociclitis,
neuritis del óptico y neuropatías periféricas. El compromiso pulmonar puede ser grave con
hemorragia pulmonar. Esta fase suele durar de 4 a 30 días.
Si se contagia durante el embarazo, la leptospirosis puede causan abortos, incluso
durante el período de convalecencia.
El síndrome de Weil (leptospirosis ictérica) es una forma más grave, con ictericia
y en general azoemia, anemia, alteración de la consciencia y fiebre continúa. La aparición es
similar a la de los cuadros menos graves. Sin embargo, se desarrollan luego manifestaciones
hemorrágicas que se deben a la lesión de los capilares e incluyen epistaxis, hemoptisis,
petequias, púrpura y equimosis y, en raras ocasiones, progresan a hemorragias subaracnoideas,
suprarrenales o digestivas. Puede haber trombocitopenia. Entre los días 3 y 6, aparecen signos de
disfunción hepatocelular y renal. Las anomalías renales incluyen proteinuria, piuria, hematuria y
azoemia. El daño hepatocelular es mínimo, y la curación es completa.
La mortalidad es nula en pacientes no ictéricos. Con la ictericia, la tasa de
letalidad es de 5 a 10% (hasta 40% en los casos graves); es mayor en los pacientes > 60 años.
DIAGNÓSTICO DE LABORATORIO
Técnicas de detección de anticuerpos contra Leptospira spp.
Prueba de aglutinación microscópica (MAT).
Prueba de Aglutinación Microscópica con Antígeno Muerto (MSAT).
Fijación del complemento (FC).
ELISA (Enzyme-linked Immunosorbent assay)
Aglutinación macroscópica.
Aglutinación en micro cápsula.
Hemoaglutinación indirecta (HA).
Técnicas de detección de antígenos de Leptospira spp
Observación en microscopio de campo oscuro
Dot - ELISA La prueba Dot Enzyme - linked immunosorbent assay (Dot-
ELISA)
TRATAMIENTO EN HUMANOS
La terapia antibiótica es más eficaz cuando se inicia tempranamente. En la enfermedad
grave, se recomienda uno de los siguientes fármacos:
Penicilina G IV cada 6 horas durante 7 días
Ampicilina IV cada 6 horas durante 7 días
Ceftriaxona IV cada 24 horas durante 7 días
En casos graves, también es importante el tratamiento de los síntomas, con la
administración de líquidos y electrolitos y a veces terapia de reemplazo renal y/o transfusión de
sangre.
En casos menos graves, uno de los siguientes puede administrarse:
Doxiciclina por vía oral cada 12 horas durante 5 a 7 días
Ampicilina por vía oral cada 6 horas durante 5 a 7 días
Amoxicilina por vía oral cada 6 horas durante 5 a 7 días
No es necesario el aislamiento de los pacientes, pero su orina debe manipularse y
eliminarse con cuidado.
TRATAMIENTO EN ANIMALES
Doxiciclina:
La doxiciclina es un antibiótico de tetraciclina efectivo contra las leptospiras.
Se administra por vía oral y es bien tolerado por muchos animales.
La duración del tratamiento con doxiciclina suele ser de al menos 2 semanas.
Puede ser utilizado en perros, ganado, cerdos y otros animales.
Penicilina:
La penicilina es otro antibiótico efectivo contra las leptospiras.
Se puede administrar por vía intramuscular o intravenosa, dependiendo de la
especie y la gravedad de la infección.
Al igual que con la doxiciclina, el tratamiento suele ser de al menos 2 semanas.
Hidratación:
La leptospirosis puede causar daño renal, por lo que la hidratación es crucial.
Se pueden administrar fluidos intravenosos para mantener la hidratación y apoyar
la función renal.
Monitoreo Renal:
Es importante realizar análisis de sangre y orina para evaluar la función renal.
Los niveles de creatinina y urea en sangre, así como la concentración de orina, son
indicadores clave.
Control de Síntomas:
Medicamentos pueden ser administrados para controlar síntomas específicos
como vómitos, diarrea o ictericia.
Antieméticos y protectores gástricos pueden ser utilizados según sea necesario.
Cuidados Hepáticos:
En casos de ictericia severa, se pueden administrar medicamentos para mejorar la
función hepática.
El hígado debe ser monitoreado de cerca a través de pruebas de función hepática.
Aislamiento:
En el caso de animales enfermos, especialmente en entornos con múltiples
animales, puede ser necesario el aislamiento para evitar la propagación de la bacteria.
Seguimiento:
Después del tratamiento inicial, es esencial realizar un seguimiento cercano.
Las pruebas serológicas pueden repetirse para evaluar la eficacia del tratamiento.
Prevención de Complicaciones:
La prevención de complicaciones, como la insuficiencia renal aguda, es crucial.
La detección temprana y el tratamiento agresivo son fundamentales para evitar
daños a largo plazo.
PREVENCIÓN
El primer paso en el control es identificar la fuente de infección e interrumpir su
transmisión. Fuentes de infección incluyen animales clínicamente infectados, fetos abortados,
placentas, animales portadores, animales silvestres, perros y gatos, y fuentes ambientales como
suministros de agua.
La educación acerca de la leptospirosis es un método efectivo para reducir su incidencia y
sus efectos. La detección y eliminación de animales portadores presentan algunas dificultades.
Por razones prácticas, animales serológicamente sospechosos y reactores positivos deben ser
considerados portadores y deben ser tratados o eliminados.
La exposición es un riesgo inevitable en grupos ocupacionales que tienen contacto con
las posibles fuentes de infección tales como plantaciones de arroz, corte de caña, labores en la
selva, trabajos en desagües, crianzas de bovinos y cerdos, ordeño, camales de bovinos y cerdos.
La higiene ocupacional depende de minimizar los riesgos, empleando medidas para
reducir el contacto directo o indirecto con animales o materiales que podrían estar infectados.
CONCLUSIÓN
La leptospirosis se manifiesta como un desafío que trasciende las barreras entre los reinos
animal y humano. Su capacidad para adaptarse y persistir en entornos diversos, combinada con la
creciente movilidad global y las modificaciones en los paisajes ecológicos, subraya la urgencia
de abordar esta enfermedad rápidamente. A medida que la incidencia de la leptospirosis continúa
en aumento, la colaboración entre la medicina veterinaria, la salud humana y la investigación
ambiental emerge como una necesidad apremiante.
La identificación temprana de factores de riesgo, la implementación de estrategias de
prevención y la conciencia pública son esenciales para mitigar la propagación de esta
enfermedad. Además, la mejora de la infraestructura sanitaria, especialmente en regiones
propensas a brotes, es necesaria para garantizar la detección temprana y el tratamiento oportuno.
En última instancia, enfrentar la leptospirosis no solo requiere respuestas médicas, sino
también esfuerzos concertados para promover la coexistencia armoniosa entre humanos y
animales. Al comprender la dinámica única de esta enfermedad, podemos avanzar hacia un
futuro en el que la leptospirosis ya no sea una amenaza silenciosa, sino un desafío superado
mediante la colaboración global y el compromiso continuo con la salud pública.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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20problema,humanos%20sirven%20como%20hu%C3%A9spedes%20accidentales.