100% encontró este documento útil (1 voto)
447 vistas88 páginas

Obligaciones Civiles: Sexta Edición

Este documento presenta la biografía del Magistrado Manuel Bejarano Sánchez. Señala que nació en la Ciudad de México en 1927 y se graduó de la carrera de Derecho en la UNAM. Tuvo un papel destacado en la fundación y organización del Sistema de Universidad Abierta de la Facultad de Derecho de la UNAM. Fue catedrático de Derecho Civil por más de 20 años y magistrado en materia civil y familiar en el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal por 14 años. Es autor de varios estudios

Cargado por

Luis Bistrain
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
100% encontró este documento útil (1 voto)
447 vistas88 páginas

Obligaciones Civiles: Sexta Edición

Este documento presenta la biografía del Magistrado Manuel Bejarano Sánchez. Señala que nació en la Ciudad de México en 1927 y se graduó de la carrera de Derecho en la UNAM. Tuvo un papel destacado en la fundación y organización del Sistema de Universidad Abierta de la Facultad de Derecho de la UNAM. Fue catedrático de Derecho Civil por más de 20 años y magistrado en materia civil y familiar en el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal por 14 años. Es autor de varios estudios

Cargado por

Luis Bistrain
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Manuel Bejarano Sánchez

bligaciones
civiles
UNI

Sexta edición
E X T O S J U R Í D I C O S
COLECCIÓN T

OXFORD
MAGISTRADO MANUEL BEJARANO SÁNCHEZ

Nace en la Ciudad de México


en 1927, Licenciado en De-
recho por la Universidad Na-
cional Autónoma de México
(UNAM), tuvo un destaca-
do papel en la fundación y
organización del Sistema de
Universidad Abierta de la la-
cultad de Derecho, como jefe
de División, entre 1973 y 1978, donde impulsó la
elaboración y publicación de los manuale para
la enseñanza de la disciplinas comprendidas en el
plan de estudios de la carrera, algunos de lo cuales
devinicron en libros de texto publicados por la cdí
toríal Oxford University Press México, con notable
éxito de venta por su ¢ lidad y aceptación. Tn 1961
obtuvo la cátedra por oposición en Derecho civil,
Teoría de las obligaciones, en la Facultad de Derecho
de la UNAM, que impartió durante 24 años consecuti-
vos. T'ue abogado postulante y, a partir de 1989,
magistrado en materia civil y familiar en el Tribunal
Superior de Justicia del Distrito Federal que ejerció
por 14 años hasta su jubilación por límite de edad,
en cuyo ejercicio publicó Derecho de familia, tesis discre
pantes, en testimonio de inconformidad, autonomia
y celo en el ejercicio de la jurisdicción. Es autor
de estudios como “El error vicio de la voluntad
como causa de la nulidad de los actos jurídicos”;
“Enriquecimiento sin caus a y pago de lo indebido,
tesis de oposición”; “La confusión en las obliga-
ciones solidarias”, en el libro conmemorativo del
Cincuentenario del Código Civil publicado por la UNAN,
y prepara uno sobre la responsabilidad civil por daño
mosal. Ejer en la actualidad como asesor en dere-
cho civil y familiar.
obligacionesmanuelbejarano([Link]
E— — ñ…_
UNIVERSITARIOS

Obhgacwnes

a edición
JURÍDICOS

Manuel Bejarano Sánchez


UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MEXICO
TEXTOS
COLECCIÓN

OXFORD
UNIVERSITY PRESS
OXFORD
UNIVERSITY PRESS

Oxford University Press es un deparramento de la Universidad de Oxford,


el cual promueve los objetivos de excelencia en la investigación, cl aprendizaje y la educación
de la Universidad mediante publicaciones en todo el mundo. Oxford es una marca registrada de
Oxford University Press en el Reino Unido y en algunos otros países.
Publicado en México por
Oxford University Press México, 5.A. de C.V.
Antonio Caso 142, Col. San Rafuel, Delegación Cuauhtémoc, C.P. 06470, México, D.E.
D.R. O Oxford University Press México, S.A. de CV., 2010
Se han hecho valer los derechos morales del autor
OBLIGACIONES CIVILES
Sexta edición publicada en 2010
Todos los derechos reservados. Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, o guardada en
algún sistema de recuperación, o puede ser transmitida en cualquier forma o por cualquier medio, sin la
aurorización previa, por escrito, de Oxford University Press México, $.A. de C.V., 0 como expresamente
sea permitido por la ley, por licencia o bajo los términos acordados con la organización apropiada de
derechos de reprografía. Deben enviarse las solicitudes de información acerca de reproducciones fuera
del alcance de lo mencionado anteriormente al Departamento de Derechos de Autor de
Oxford University Press México, S.A. de C.V., a la dirección mencionada arriba.
Usted no debe hacer circular esta obra en cualquier otra forma
y debe imponer esta misma condición a cualquier comprador.
Textos Juridicos Universitarios
ISBN 978-607-426-081-6
Sexta reimpresión
Se usaron tipos Utopia STD Regular (9 y 11 prs), Hiroshige STD Medium (11 pts,)
y Utopia STD Bold (12 y 15 prs),
sobre papel Bond Kromos blanco Alta Opacidad de 68 g
Se termind de imprimir en Duplicate Asesores Gráficos, S.A. de C.V.,
Callejón de San Antonio Abad núm. 66, Col. Tránsito, C.P. 06820, México, D.E.
Impreso en México
Diciembre 2012
El tiraje fue de 5 000 ejemplares
Créditos:
Autor: Manuel Bejarano Sánchez
Commissioning editor: Flor María Diaz Soto
Dirección editorial, diseño y producción: Matio Andrés Aliaga Valenzuela
Gerente editorial
del área de derecho: Lilia Guadalupe Aguilar Iriarte
Gerente de producción: Paula Sosa Jiménez
Edición: Lilia Guadalupe Aguilar Iriarte
Supervisión de producción: Daniel Martinez Osornio
Portada: Brenda Reyes Coix
Composición y diseño: Punto 5 Diseño Gráfico
Si algún tercero considera que parte del contenido de esta publicación, viola sus derechos
de propiedad intelectual, puede enviar una notificación al domicilio arriba citado,
indicando los datos personales del titularde los derechos supuestamente infringidos.
Oxford University Press México, $.A. de C.V., no se responsabiliza de los contenidos
inas Web enlazadas o referenciadas en esta publicación.
A la imborrable memoria
de mi padre, señor licenciado
Ángel M. Bejarano

A mi madre,
doña Ernestina Sánchez de Bejarano
Índice
de contenido

Prólogo a la sexta edición


Prólogo a la tercera edición xxi
Prólogo a la primera edición
Abreviaturas y siglas
Parte 1.
Fuentes y elementos de las obligaciones _

Capítulo 1. Introducción a las obligaciones _

L1 Los derechos y el derecho: derechos subjetivos


y derecho objetivo
1.2. Derechos reales y derechos personales

N
1.3. El derecho personal o de crédito

NN
1.4. Concepto

1.5. Análisis de los elementos. Primero: los sujetos


1.6. Formas de concurrir los sujetos:
obligaciones simples y complejas

1.7. Formas de determinar a los sujetos:


obligaciones con sujeto indeterminado

1.8. ¿Está en crisis el concepto clásico de obligación?


1.9. Segundo elemento: el objeto
1.10. El carácter económico del objeto
1.11. Tercer elemento: la relación jurídica
1.12. Caracterización de la relación jurídica
1.13. Conciliación de ambas teorías
1.14. La responsabilidad como una nueva obligación
< viii > Obligaciones civiles

Capítulo 2. Comparación de obligaciones


personales con obligaciones reales 21
2.1. Lasobligaciones reales 21
2.2. Características de la obligación común o derecho personal 22
2.3. Características de las obligaciones reales 23
2.4. Concepto de obligación real 24
2.5. Existencia de las obligaciones reales 25

Capítulo 3. El contrato y sus clasificaciones.


Primera fuente de obligaciones 28
3.1. Lasfuentes de las obligaciones 28
3.2. El contrato 29
3.3. Clasificación de los contratos: civiles, mercantiles,
laborales y administrativos 29
3.4. Contratos preparatorios y definitivos 33
3.5. Contratos bilaterales y unilaterales 35
3.6. Contrato unilateraly acto jurídico unilateral 36
3.7. Contratos onerososy gratuitos 37
3.8. Contratos aleatorios y conmutativos 38
3.9. Contratos consensuales, reales, formales y solemnes . 40
3.10. Contratos principales y accesorios 41
3.11. Contratos instantáneos y de tracto sucesivo 42
3.12. Contratos nominados e innominados 43

Capítulo 4. Elementos esenciales o de existencia


del acto jurídico 45
4.1. Voluntad (consentimiento) 45
4.2. Objeto posible 63
4.3. Solemnidad 72

Capítulo 5. La celebración de contratos


por medios electrónicos 74
5.1. El descubrimiento del sigloy su insólito poder de vinculación 74
Índice de contenido < ix

5.2. La necesidad de estudiar el tema en el libro de texto


5.3. La intervención de los organismos internacionales

5.4. La regulación legal en México


5.5. La contratación en materia civil. Su reglamentación embrionaria
5.6. La equivalencia funcional de la contratación por la red
5.7. Principios y reglas básicas de la formación de los contratos civiles. Su
aplicación a la contratación por la red electrónica
5.8. La exigencia de la forma del acto en la red

5.9. La forma en los contratos electrónicos. La sustitución


del papel en el contrato formal. Su seguridad

5.10. El acto formalizado en la vía electrónica puede


igualmente ser elevado a escritura pública
5.11. Seguridad de los actos electrónicos, la firma electrónica
[Link] ¿Enqué consiste la firma electrónica?
5.13. La firma electrónica fiable
5.14. La confirmación de la participación del usuario
5.15. Recepción en la legislación del concepto de firma electrónica fiable
5.16. La firma electrónica certificada
5.17. Lafirma digital
5.18. Seguridad jurídica
5.19. Régimen probatorio en el proceso civil
5.20. Momento y lugar del acuerdo. Ley aplicable. Recapitulación

5.21. Cumplimiento del contrato 101

Capítulo 6. Elementos de validez del acto jurídico 103

6.1. Forma legal 103

6.2. La ausencia de vicios de la voluntad 109

6.3. Lailicitud en el objeto y en el motivo o fin 130

6.4, La capacidad: concepto y clases 142

Capitulo 7. Interpretación de los contratos 156

7.1. Concepto 156


< x > Obligaciones civiles

7.2. Teoría de la voluntad real o interna 157


7.3. Teoría de la voluntad declarada 157
7.4. Reglas de interpretación de los contratos 158

Capitulo 8. Efectos del acto jurídico — 163

8.1. ¿Cuálesson? ¿A quién afectan? 163


8.2. Autor, parte y tercero (conceptos) 164
8.3. Causantey causahabiente 166
8.4. El principio res inter alios acta 167
8.5. Efectos de los contratos en relación
con las partes: fuerza obligatoria 168
8.6. Elacto jurídico como creador de normas 168

8.7. Elalcance de la fuerza obligatoria del contrato 169


8.8. Laintegración del contrato con la ley:
cláusulas esenciales, naturales y accidentales 169

8.9. Integración del contrato con el uso 171


8.10. Relación entre el uso y la costumbre . 171

8.11. Integración del contrato con las reglas de la buena fe 172


8.12. Ratificación del principio de la fuerza obligatoria del contrato 173
8.13. Revocación por común acuerdo . 173
8.14. Teoría de la imprevisión 174

8.15. Antecedentes: la cláusula rebus sic stantibus 174


8.16. Efectos de los contratos, en relación con terceros 176
8.17. Laoponibilidad 177
8.18. Laoponibilidad para otros terceros 178

8.19. Elefecto obligatorio y la promesa de Porte Fort 180

Capítulo 9. Declaración unilateral de voluntad.


Segunda fuente de obligaciones ___ — 183
9.1. Antecedentes 183
9.2. ¿Esla declaración unilateral una fuente general de obligaciones? 184
9.3. Casos típicos de declaración unilateral: ofertas al público 187
Índice de contenido <

9.4. Revocación de la promesa


9.5. Concurso con promesa de recompensa
9.6. Estipulación en favor de tercero

9.7. Revocación y rechazo

9.8. Efectos de la estipulación


9.9. Evolución histórica
9.10. Naturaleza jurídica
9.11. Los títulos civiles a la ordeny al portador
9.12. El problema de la pretendida derogación de los títulos civiles
por la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito 197

Capítulo 10. Enriquecimiento sin causa.


Tercera fuente de obligaciones .~ - 200
10.1. El principio 200

10.2. La acción de in rem verso 201

10.3. Justificación del principio 202

10.4. Antecedente histórico 202

10.5. Características del enriquecimiento sin causa 203

10.6. Simplificación de los requisitos 204

10.7. Enriquecimiento con causa 204

10.8. Efectos 205

10.9. Enriquecimiento de mala fe 206

10.10. El pago de lo indebido 207

10.11. Requisitos del pago de lo indebido 208

10.12. Asimilación a los requisitos del principio general


(enriquecimiento sin causa) 208

10.13. Efectos del pago indebido 209

10.14. Diversa fuente de obligación en la recepción de buena fe


y en la recepción de mala fe 210

10.15. Efectos adicionales de la recepción de buena fe 210


xii > Obligaciones civiles

Capitulo 11. Gestión de negocios.


Cuarta fuente de obligaciones
11.1. Noción
11.2. Características
11.3. Naturaleza jurídica
11.4. Gestión ilícita
11.5. Casos excepcionales de gestión por utilidad
11.6. Ratificación de la gestión por el dueño 215

Capitulo 12. Hechos ilícitos. Quinta fuente de obligaciones — 217


12.1. Antecedentes 217

12.2. Elementos del hecho ilícito 218


123. Concepto 219
12.4. La responsabilidad civil 219
12.5. Importancia de los hechos ilícitos 219
12.6. Anélisis de los elementos del hecho ilícito
(antijuricidad, culpa y daño) 221
12.7. Tipos de antijuricidad 223
12.8. Antijuricidad por violación de norma expresa
o de principio jurídico implícito 223
12.9. Antijuricidad por vía de acción o por omisión 224
12.10. Antijuricidad por quebrantamiento
de la norma civil o por ilícito penal 224
12.11. Evolución histórica de la responsabilidad civil y penal 226
12.12. Antijuricidad por transgresión de una
normajurídica general o de una disposición particular 227
12.13. Responsabilidad civil extracontractual
y responsabilidad civil contractual 228
12.14. Diferencias de grado entre la responsabilidad contractual y la
extracontractual 231
12.15. Determinación de la antijuricidad: alcance de la obligación,
las obligaciones de “resultado” y las obligaciones de “medios” 232
Índice de contenido < a

12.16. Segundo elemento del hecho ilícito civil


12.17. Laculpa
12.18. Culpa y dolo
12.19. Clasificación de la culpa
12.20. Aplicación actual de la doctrina romana de la culpa
12.21. La culpa en el derecho mexicano
12.22. Presunción de culpabilidad
12.23. Responsabilidad objetiva
12.24. Responsabilidad objetiva por riesgo creado
12.25. Tercer y último elemento del hecho ilícito civil: el daño
12.26. Concepto
12.27. Distinción entre daños y perjuicios

12.28. El daño moral


12.29. El derecho positivo mexicano

12.30. Requisitos para la indemnización del daño en general

Capítulo 13. Responsabilidad civil ___


13.1. Contenido y fuentes
13.2. Concepto
13.3. La indemnización
13.4. Formas de indemnizar 262
13.5. Clases de indemnización 262
13.6. Iniciacién de la mora
13.7. Cuantía de la indemnización 265
13.8. Daños en la integridad física de las personas

13.9. Los daños morales 266


13.10. La reparación del daño moral en la responsabilidad contractual 267
13.11. Responsabilidad por hechos propios, ajenos y obra de las cosas 268
13.12. Abuso de los derechos 276
13.13. Responsabilidad por hecho ilícito penal 282
< xiv > Obligaciones civiles

13.14. Excluyentes de responsabilidad civil 286

Parte 2.
Efecto de las obligaciones 297
Capítulo 14, Efectos comunes a todas las obligaciones __ 297
14.1. El cumplimiento de obligaciones: el pago 297

14.2. Ofrecimiento de pago en consignación 317

14.3. Ejecución forzada 321

Capítulo 15. Efectos protectores del acreedor quirografario ___ 327

15.1. Acción pauliana 327

15.2. Acción declaratoria de simulación 337

15.3. Laacción oblicua 343

15.4. El derecho de retención 347

Capítulo 16. Efectos generales de las obligaciones recíprocas 356

16.1. Teoría de los riesgos 356

16.2. Resolución por incumplimiento culpable (rescisión) 365

16.3. Laexcepción de contrato no cumplido 375

Capítulo 17. Efectos de obligaciones traslativas


a título oneroso 377

17.1. Saneamiento por evicción 377

17.2. Saneamiento por vicios ocultos 381

Parte 3.
Transmi ión de obligaciones o derechos personales 387
Capítulo 18. Cesión de derechos _ 387
18.1. Introducción 387

18.2. Cesión de derechos


18.3. Náturaleza jurídica de la cesión
18.4. Derechos que pueden ser cedidos
18.5. Derechos inalienables o incedibles
18.6. La “cesión del contrato”
18.7. Forma de la cesión de derechos
Índice de contenido < xv >

18.8. Efectos de la cesión de derechos 392


18.9. Efectos para las partes, cedente y cesionario 392
18.10. Existencia de varios cesionarios 394
18.11. Efectos para terceros 394
18.12. Efectosfrente al deudor cedido _. . 394

18.13. Efectos frente a los demás terceros 394


18.14. Cesion de derechos hereditarios 395
Capítulo 19. Subrogación por pago ___ 1 — ——.397
19.1. Clases de subrogación 399

19.2. Consagración de la subrogación legal en el Código Civil 399


19.3. Consagración de la subrogación convencional en el Código Civil 400
19.4. Diferencias entre la cesión de derecho y la subrogación 401
19.5. Efectos de la subrogación 402
19.6. Subrogación parcial 402
Capítulo 20. Cesión de deudas _* — iiian
20.1. Concepto 404
20.2. Naturaleza jurídica. La cesión de deuda y la asunción de deuda 405

20.3. Celebración de la cesión de deuda 406


20.4. Requisitos del consentimiento tácito 406

20.5. Propuesta de cesión sujeta a plazo 407


20.6. Efectos de la cesión de deudas 407
20.7. Nulidad de la cesión de deudas 409
Parte 4.
Extinción de obligaciones 441
Capítulo 21. Novación _
21.1. Introducción 411
21.2. Definición legal 413

21.3. Crítica ala definición 413


21.4. Naturalezajurídica 413

21.5. Concepto 414


xvi > Obligaciones civiles

21.6. Elementos conceptuales

21.7. Preexistencia de una obligación


21.8. Creación de una nueva obligación
21.9. Una diferencia esencial entre la obligación original
y la nueva que va a sustituirla

21.10. La intención de novar

21.11. Pago de la deuda con títulos de crédito

21.12. Efectos de la novación


21.13. Diversas especies de novación subjetiva

21.14, Novación subjetiva por cambio de acreedor

21.15. Novación subjetiva por cambio de deudor


21.16. La expromisión
21.17. Novación subjetiva por cambio de acreedor y deudor a la vez

21.18. La delegación: concepto y clases


21.19. Novación objetiva por cambio de objeto

21.20. Novación por cambio en la fuente


21.21. Novación por cambio en el vinculo

Capítulo 22. Dación en pago


22.1. Concepto legal
22.2. Requisitos
22.3. Naturaleza jurídica
22.4. La dación en pago y la compraventa
22.5. La dación en pago y la novación por cambio de objeto

Capítulo 23. Compensación


23.1. Fundamento y origen
23.2. Clases de compensación
23.3. Compensación legal
23.4. Compensación convencional o voluntaria

23.5. Compensación facultativa


23.6. Compensación judicial
Índice de contenido < xvii

23.7. Otros obstáculos a la compensación


23.8. Legitimación para convenir la compensación
23.9. Utilidad de la compensación
23.10. Efectos jurídicos

Capítulo 24. Confusión


24.1. Naturaleza jurídica
24.2, Confusión en las obligaciones solidarias

Capítulo 25. Remisión de deuda


25.1. Naturaleza jurídica
25.2. Concepto
25.3. Características en el derecho mexicano
25.4. Remisión y renuncia

25.5. Remisión y quita.


25.6. Efectos

Capítulo 26. Prescripción


26.1. Noción y naturaleza jurídica
26.2. Concepto
26.3. Elementos conceptuales
26.4. Primer presupuesto: debe transcurrir un plazo
26.5. Segundo presupuesto: la inactividad del acreedor
26.6. Tercer presupuesto: el deudor opone la excepción

Capítulo 27. Caducidad


27.1. Origen
27.2. Concepto
27.3. Examen de los elementos conceptuales
27.4. Caducidad y prescripción
27.5. Caducidad y término extintivo

Capitulo 28. Obligaciones naturales


28.1. Concepto
< ii » Obligaciones civiles

28.2. Origen 458


28.3. Naturaleza jurídica 459

28.4. Teoríaclásica 459


28.5. Teorfamoderna 459
28.6. Ideas de Rojina Villegas y Bonnecase 460
28.7. Reglamentación legal _ 461
28.8. Efectos de las obligaciones naturales 462

Parte 5.
Obligaciones complejas 465
Capitulo 29. Complicaciones que afectanla eficacia ___ 465

29.1. Eltérminooplazo . 465


29.2. Lacondición 472
29.3. Elmodo o carga 480

Capitulo 30. Complicacionesdelossujetos ___ — — 482

30.1. Simple mancomunidad 482

30.2. Solidaridad 484


30.3. Laindivisibilidad 495

Capítulo 31. Complicaciones del objeto 500


31.1. Obligaciones conjuntivas 500
31.2. Obligaciones alternativas 501

31.3. Obligaciones facultativas 506


Solución a las actividades — — 509
Bibliografía — 521
Índice onomástico 525
Índice analítico 527
Prólogo
ala sexta edición

En esta obra el estudio de los derechos personales o derechos de crédito es


abordado desde una perspectiva natural, que parte de la explicación de los
elementos conceptuales que los identifican; su nacimiento o “fuentes” de su
creación; las consecuencias jurídicas que producen (efectos de las obliga-
ciones); las formas en que pueden transmitirse; las complicaciones que les
afectan y, finalmente, las causas que pueden extinguirlos.
Ordenadas las partes en secuencia temática, explicitadas sucesivamente
y articuladas entre sí, presentan paralelismo lógico con los hechos y circuns-
tancias de la vida que nos anima y la naturaleza que nos rodea: el nacimiento,
las consecuencias de su actuar, las complicaciones que llegan a afectarlos, las
causas de su muerte.
La materia, de compleja urdimbre, perfección técnica excepcional y orga-
nización sistemática impar, ha resistido el paso de los siglos desde su creación
por obra de los geniales jurisconsultos romanos, sin evidencia de obsolescen-
cia, y constituye la columna vertebral de los negocios del derecho privado.
Se trata de una disciplina estrictamente lógica, que los estudiosos deben
comprender para aprehender. Ya que los principios que integran el sistema,
expuestos sencilla, escueta y progresivamente, pueden ser descubiertos por
los alumnos reflexivos que han percibido y avistado su entraña y finalidad.
En esta sexta edición —que llega a ver la luz gracias a la circunstancia de
una larga vida, nutrida ahora de nuevo sentido y justificación— se revisa y
mejora el contenido de la obra, y se incluye un nuevo capítulo sobre la contra-
tación electrónica, a cuya modalidad aplica la teoría del acto jurídico civil, en
prueba de la eficacia y operatividad que, para enlazar las voluntades, negociar
y obtener su cumplimiento o ejecución con plena seguridad, posee este mo-
derno medio de comunicación.
< XX > Obligaciones civiles

En el texto se proponen los problemas y se invita a los alumnos a razonar


sobre ellos. Se ofrecen las soluciones lógicas y se convoca al lector a compro-
bar su razón. La obra ha obtenido durante 30 años el favor de los maestros que
el autor agradece con emoción, y la aceptación de los alumnos que en alguna
ocasión hallaron en su lectura la explicación a sus dudas.

Diciembre de 2009
Prólogo
ala tercera edición

Podría parecer una intromisión evidente que un profesor de disciplinas rela-


tivas al derecho público presentara la obra de un destacado civilista, rotulada
precisamente Obligaciones civiles. Aún más, no faltaría algún espíritu travieso
que trajera a cuento la muy conocida actitud del más distinguido de nuestros
constitucionalistas, Emilio Rabasa, quien colocaba en una jerarquía superior
—y por supuesto, más valiosa— al derecho público respecto del derecho civil
y, en plena actitud crítica, recordara que una de las obras más importantes del
derecho civil moderno, el Código Civil de Napoleón, ha sido considerada por
historiadores y juristas como la conquista máxima, el evangelio, de la burgue-
sía que advino al poder con el triunfo de la Revolución francesa.
Pero algunas convicciones teóricas, por una parte; el conocimiento de la
obra realizada por Manuel Bejarano Sánchez, de la cual es muestra excelente
la que el lector tiene en sus manos, y las referencias incuestionables a la hon-
radez intelectual, sabiduría y brillante exposición de su cátedra en nuestra
Facultad de Derecho, de la que se hacen eco esos testigos insobornables que
han sido sus alumnos, me han impulsado a dejar testimonio en estas líneas
de mi admiración y respeto por el catedrático y por el tratadista, y señalar,
aunque en forma elemental, los muy variados y brillantes valores de su obra.
Para mí es una verdad esencial que la ciencia jurídica incide de modo más
estrecho que otras en la sociedad y esto no por ella misma sino, de una mane-
ra refleja, por su objeto, que en el derecho se encuentra en constante proceso
de elaboración y aplicación. Ni la elaboración de las proposiciones normati-
vas, ni su aplicación espontánea o técnica, son cometidos científicos; pero el
conocimiento científico tiene más oportunidades de proyectar sus resultados
en otras actividades concernientes al derecho. Es en este momento cuando el
jurista debe, necesariamente, recurrir a la sociología. El jurista debe, hoy en
< xii > Obligaciones civiles

día, utilizar una investigación sociológica, pero no de manera exclusiva en el


sentido de una sociología de la norma, sino que ha de proyectarse al estudio
del sentido y perfeccionamiento de los métodos adecuados a su objeto.
No es posible —ni deseable— concebir a la ciencia del derecho como divi-
dida, repartida en secciones, en departamentos autónomos e independientes;
existe, sin duda, una unidad indestructible, una armonía que le confiere su
objeto final: el hombre y su conducta.
El derecho civil, que tiene una secular tradición e innumerables títulos de
honor —resulta casi un lugar común decirlo— es, como tantas veces se ha re-
petido, la disciplina jurídica indispensable para el conocimiento del derecho
y el instrumento imprescindible para formar y conformar un criterio jurídico,
una mentalidad jurídica, y sirve, precisamente por ello, al conocimiento, aná-
lisis y desenvolvimiento de las otras disciplinas jurídicas. Así pues, conocer y
asimilar los temas y principios del derecho civil es necesidad esencial de una
formación jurídica.
En México —hago esta consideración desde el punto de vista de los hom-
bres de mi generación—, la enseñanza y el conocimiento del derecho civil han
sufrido un decaimiento indudable. Dominaba en ese campo la escuela de la
exégesis; con ella se nos mostraba la norma —el artículo del Código— y se
explicaba su contenido y aplicación. En lo que respecta a la doctrina, Mateos
Alarcón, de exégesis pura, y por lo que atañe al derecho extranjero, en todas las
bibliotecas encontrábamos al no menos venerable Laurent, de idéntico linaje.
El conocimiento del texto legaly el análisis, hasta el límite de las posibilidades
humanas, era todo cuanto se nos enseñaba.
Pero, me es muy grato recordarlo, apareció como catedrático el hombre
que habría de renovar el estudio y la enseñanza del derecho civil mexicano:
Manuel Borja Soriano. Este eminente maestro, en el orden científico, realizó
una obra que en el tratamiento del derecho civil mexicano se llevará con igual
grado de madurez y rigor que en los países europeos. En su cátedra y en sus
obras supo aprovechar las enseñanzas de los grandes juristas de la época y
hacer de ellas concreta aplicación, tanto más que captó admirablemente el
movimiento transformador que había surgido.
Fue entonces cuando conocimos a Planiol, Bonnecase, Enneccerus, así
como a Ferrara, Coviello y otros grandes juristas. Manuel Borja Soriano, con su
enseñanza y su capacidad de suscitar vocaciones, produjo el milagro de que el
derecho civil recobrara gran parte de la amplia dimensión que tuvo el jus civile.
Prólogo a la tercera edición < oc >

Y, debo insistir, uno de sus grandes méritos fue haber formado una gene-
ración de maestros de derecho civil, bien armados de información doctrinal,
con claros criterios generalesy con vocación por la enseñanza, que muy pron-
to fueron afirmando sus propias personalidades y estilos.
Inteligente continuador de esta muy feliz tendencia renovadora del es-
tudio y la enseñanza del derecho civil, Manuel Bejarano Sánchez, como
realización entusiasta de su vocación, ha impartido con indudable eficacia
una cátedra y, como fruto de sus estudios, ha redactado algunas obras de ver-
dadera importancia didáctica. A una de ellas, Obligaciones civiles, me he de
referir a continuación: centro vital del derecho civil y con ello de la regulación
de las conductas de relación entre los hombres, es la materia relativa a las
obligaciones civiles. Cumplimentando su tarea de profesor, Bejarano Sánchez
ha redactado —como él mismo afirma— “unlibro de texto en el que me pro-
puse desarrollar en forma elemental, sencilla y clara los temas que integran
la teoría de las obligaciones” y, como se puede comprobar con la lectura de la
obra, satisface plenamente los propósitos de su autor, salvo el calificativo de
elemental que él le atribuye en virtud de un evidente acto de modestia.
Se trata, en efecto, de un planteamiento de la teoría de las obligaciones ex-
puesto en forma sencilla y clara, que facilita la lectura de sus páginas y, lo que es
muy importante, facilita el conocimiento y la asimilación de los temas tratados
y, por tanto, de los principios, reglas y procesos lógico-jurídicos que constituyen
los cimientos de la mayor parte de las construcciones del derecho privado.
En la teoría general del derecho seacepta casi unánimemente la distinción
en el orden jurídico entre historia y sistema, que fue una aportación esencial
de la escuela histórica; Bejarano Sánchez ha hecho suya esta distinción y la ha
desarrollado en su obra.
Efectivamente, como salta a la vista del lector, en primer lugar el autor se
preocupa por la exposición científica del origen y desarrollo de las institucio-
nes, como medio adecuado para su conocimiento en el momento presente.
Y, al mismo tiempo, superando la tendencia de la vieja y abandonada escuela
de la exégesis —fiel a la línea de evolución de nuestro derecho civil—, plantea
y examina siempre los ángulos de conexión con otras, su engarce lógico y sus
puntos de unidad, método de estudio de indudable eficacia.
Pero, además, debo destacar otra cualidad, o bien otro carácter específi-
co de la obra de Bejarano Sánchez: en su exposición no se conforma con sus
análisis históricos y técnico-jurídicos de las instituciones, sino que, teniendo
< > Obligaciones civiles

en cuenta con verdadero acierto la cuestión relativa a la realización del dere-


cho, incluye en sus desarrollos el caso particulary su relación con las normas
jurídicas aplicables, mediante la propia determinación de dichas normas y su
necesaria interpretación.
En cada tema, en cada institución que examina, plantea un caso concreto
relativo al mismo y suscita el ejercicio del criterio jurídico en las dos formas se-
ñaladas: la determinación de las normas y su aplicación mediante el ejercicio
—recto y lógico— de la interpretación jurídica.
En mi opinión, estas características, matizadas con la utilización del caso
particular, confieren a su obra una magnífica virtud didáctica que en verdad
han entendido y apreciado sus alumnos en la cátedra y los lectores de este
libro, porque la actividad científica de Bejarano Sánchez ha quedado reflejada
tanto en la función de la docencia directa en el aula como en su producción
bibliográfica, por razón de su edad, aún inconclusa.
Bejarano Sánchez pertenece a la generación de civilistas que han tenido, ala
vez, la suerte y la responsabilidad de proseguir de manera inmediata la obra de
depuracióny transformación del derecho civil que inició Manuel Borja Soriano
y que ellos han continuado y perfeccionado con su tarea tesonera y creadora.
En esta obra tan importante que me honro en presentar, Manuel Bejarano
Sánchez demuestra, sin objeción posible, que tiene dotes excepcionales para rea-
lizar con brillantez el empeño de servir con dignidad y eficacia al derecho civil
mexicano, y lo garantizan la claridad de su inteligencia, su amplia y selecta infor-
mación doctrinal, su capacidad de síntesis y una elegante sencillez de exposición.
Para concluir esta un poco deshilvanada presentación de la obra de Bejarano
Sánchez, con verdadero entusiasmo me refiero no a la obra, sino al hombre, al
ser humano y al maestro y jurista. La fama pública, unánime y constante, así
como el juicio de sus émulosy de sus alumnos lo reconocen e identifican como
una persona respecto de la que, ni siquiera con fines dialécticos, se puede esta-
blecer una distinción entre el hombre y el jurista, puesto que se realiza en él la
más plena armonía entre la persona, la vocación y la profesión; hombre íntegro,
cabal y bondadoso, es exactamente lo mismo como jurista y como maestro.
Y al presentar esta obra, en mis conceptos encontrará el lector, creo yo,
explicado el porqué un profesor de disciplinas del derecho público, con con-
vicción teórica y respeto humano, opina sobre una obra de derecho privado.

DOCTOR ALFONSO NORIEGA CANTÚ


Prólogo
ala primera edición

Éste es un libro de texto en el que me propuse desarrollar en forma elemental,


sencilla y clara los temas que integran la teoría de las obligaciones, para dar
a los estudiantes de derecho una fuente de información sobre los principios
predominantes en esta materia, como un puente hacia la comprensión ulte-
rior de los grandes tratados de derecho.
Su finalidad primordial es aproximar al lego al conocimiento de los concep-
tos, reglas y procesos lógico-jurídicos que constituyen el cimiento de infinidad
de construcciones del derecho privado y del derecho público. Para ello, he
intentado expresarme con claridad, utilizando un lenguaje llano y fórmulas
breves; presento esquemáticamente los diferentes temas, procurando alcanzar
un justo equilibrio entre la exposición de las teorías y el examen del derecho
positivo. Proporciono algunos ejemplos explicativos de los aspectos de mayor
complejidad, sin abusar de este recurso, el cual corresponde al profesor de la
materia. También transcribo frases y conceptos de notables juristas nacionales
y extranjeros que son útiles para esclarecer ciertos temas. En su desarrollo se
requiere el concurso y la colaboración del alumno, cuya participación recla-
mo con frecuencia a fin de realizar actividades que lo conducirán a una mejor
comprensión de los principios, pues en mis años de profesor universitario he
comprobado que nada se aprende mejor que lo que uno descubre por sí mismo,
al punto de que la función del maestro debiera ser la de colocar al educando en
el umbral del conocimiento, para que él, por sí solo, devele y aprehenda.
Loscapítulos incluyen actividades que pretenden promoverla investigación
y la reflexión en el alumno, guiándolo en el proceso de razonamiento hasta que
poco a poco llegue a serle habitual. Sólo así podrá lograr la claridad de juicio
que conocemos como criterio jurídico, pues el derecho de las obligaciones es
una disciplina lógica —“la geometría del derecho” ha dicho Mazeaud—, la cual
no debe ser enseñada, menos que ninguna otra, por repetición de conceptos o
< i > Obligaciones civiles

fórmulas dogmáticas ni por formulación de preguntas y respuestas preconce-


bidas, sino por la comprensión y aplicación de sus principios.
Deliberadamente he omitido las remisiones a otras obras, así como las
citas a pie de página, por dar éstas un mayor volumen al libro y complicar
su lectura. Por otra parte, ésta no es una obra de consulta, ya que existen
numerosos tratados de juristas que han dedicado su vida y talento a la inves-
tigacióny que serán, sin duda, mejores guías para los estudiantes que deseen
penetrar en los secretos de esta ciencia. No puede crearse un científico de
cada estudiante, y la misión de la universidad —como dijo Ortega y Gasset—
es producir buenos profesionales y algunos académicos, puesto que para
alcanzar este nivel se requieren atributos especiales. La experiencia me ha
demostrado que los alumnos rara vez se ocupan de consultar las obras cita-
das y que los tratados complejos les dificultan la adquisición —en el breve
lapso de un semestre— de los conocimientos y las normas que habrían de
permitirles ejercer con éxito la profesión de abogado.
Portratarse de un libro de texto he utilizado, de preferencia, la terminología
tradicional. Si la materia de suyo presenta complejidades, no debe compli-
carse aún más con discrepancias semánticas que confunden al estudiante. El
lenguaje es un medio de comunicacióny el significado de las palabras es con-
vencional; cambiar la designación de un instituto, un efecto o una situación,
prescindiendo del vocablo preciso cuyo significado común se ha afirmado
después de largos años, es desperdiciar un instrumento seguro de comunica-
ción y llegar a una “torre de Babel”. El sentido jurídico usual de las palabras es
un lugar común que no me resisto a considerar en un libro de texto.
Se trata de una obra sencilla y elemental, mas esto no significa que en
ella se aborden superficialmente aspectos fundamentales de la materia, pues
contiene varios intentos de sistematización —como los de las teorías de los
hechos ilícitos y la responsabilidad civil, de la solidaridad, de las obligaciones
alternativas, de la caducidad, etc.— que representan un esfuerzo por esclare-
cer la naturaleza íntima de las instituciones, su razón lógica y sus reglas.
Abreviaturas
y siglas

art.(s) artículo, artículos LA Ley de Amparo


cc Código Civil para el Distrito núm.(s) numeral, numerales, núme-
Federal ro, números
CCF Código Civil Federal op. cit. opus citato: obra citada
col. colección D. Pp- página, páginas
comp.(s) compilador, compiladores, párr.(s) pérrafo, párrafos
compilado por S. A. sociedad anónima
cpC Código de Procedimientos S., 55. siguiente, siguientes
Civiles para el Distrito S. d. sin data: sin fecha; sin dato,
Federal de casa editora o de lugar de
D.F. Distrito Federal publicación
DO Diario Oficial de la secc.(s) sección, secciones
Federación supra atrás, arriba, antes (adverbio
ed.(s) edición; editor, editores; edi- que remite a un contenido
tado por anotado anteriormente)
et al. et alii: y otros, y colaboradores £.(s) tomo, tomos
fracc.(s) fracción, fracciones tit.(s) título, títulos
infra adelante, abajo, después UNAM Universidad Nacional
(adverbio que remite a un Autónoma de México
contenido anotado poste- vol.(s) volumen, volúámenes
riormente
Obligaciones civiles
Parte 1
Fuentes y elementos
de las obligaciones

Capítulo 1
Introducción a las obligaciones

1.1. Los derechos y el derecho: derechos subjetivos y derecho objetivo

En alguna ocasión habremos escuchado decir: tenemos derecho a la libertad,


tenemos derecho a la educación, tenemos derecho a vivir en un país sin co-
rrupción social ni impunidad. Este derecho, como facultad de alcanzar algo
o como poder de obrar y conseguir un resultado, se llama derecho subjetivo:
derecho o facultad del sujeto. Los derechos subjetivos son-numerosos. — —
Pero la voz derecho tiene otra connotación precisa que alude a las normas
jurídicas, cuya especie más importante, las leyes, son reglas de conducta que
deben ser respetadas y se imponen a todos los seres humanos (son generales)
por decisión ajena (son heterónomas), de ser necesario mediante el uso de la
fuerza (son coercibles). Éste es el derecho objetivo, el constituido por el con-
junto de las normas jurídicas.
Entre ambas nociones existe una relación íntima y necesaria: los dere-
chos subjetivos tienen por causa el derecho objetivo. De éste provienen todos
aquéllos: las normas nos conceden las facultades, Si el lector tiene derecho a
obtener un aprovechamiento del libro que está en sus manos, es porque la ley
le da esta facultad y le garantiza su ejercicio. El origen y alcance de su derecho
subjetivo proviene de las normas jurídicas (derecho objetivo).
Los derechos subjetivos mencionados al inicio provienen del derecho ob-
jetivo consagrado en los arts. 1 y 26 de la Declaración Universal de los Derechos
Humanos, suscrita por los países miembros de la Organización de las Naciones
Unidas (ONU), México entre ellos, el 10 de diciembre de 1948. Tal convenio
internacional es derecho vigente del más alto rango por disposición consti-
tucional. Y la facultad de erradicar la corrupción y la impunidad proviene del
derecho punitivo en todos sus órdenes, del sistema jurídico que nos concede
la atribución de vivir en un Estado de derecho que, hasta ahora, es ilusorio.
< 2 > Parte 1. Fuentes y elementos de las obligaciones

1.2. Derechos reales y derechos personales

Entre las clasificaciones de los derechos subjetivos que la doctrina jurídica ci-
vil ha elaborado destaca, por su importancia, la distinción entre los derechos
reales y los derechos personales.
El derecho real es la facultad o poder de aprovechar autónoma y directa-
mente una cosa (del latín res: “cosa”). El derecho de propiedad es el derecho
real por excelencia.
El derecho personal consiste en la facultad de obtener de otra persona una
conducta, que puede consistir en hacer algo, en no hacer o en dar alguna cosa.
Por ejemplo, el derecho a exigir la entrega de la cosa prestada.
Su derecho a poseer este libro, ¿es real o personal? Puede ser uno u otro,
pues todo depende del alcance de su facultad. Si usted tiene un derecho direc-
to sobre el objeto y lo ejercita por sí mismo, inmediatamente, sin dependencia
de otra persona, entonces usted tiene un derecho real: tal será el caso del due-
ño del libro o del usufructuario del mismo.
Si su facultad sobre el objeto es indirecta, pues le ha sido concedida por
otra persona que conserva el poder inmediato de aprovecharlo, usted propia-
mente no tiene poder sobre dicho objeto, sino sobre la conducta de esa otra
persona y, por tanto, usted posee un derecho personal. Tal sería el caso de
quien obtuvo prestado o alquilado el libro (por contrato de comodato o arren-
damiento).
El curso de derecho civil que iniciamos tiene por objeto el estudio de los
derechos personales o derechos de crédito, llamados también obligaciones.

1.3. El derecho personal o de crédito

En todas las definiciones del derecho personal u obligación se mencionan tres


elementos de estructura, o conceptuales, que son:

1. Los sujetos (acreedor, deudor).


2. El objeto.
3. Larelación jurídica.

En referencia a ellos es posible proporcionar diversos conceptos del dere-


cho personal u obligación:
Capítulo 1. Introducción a las obligaciones < 3 >

- Algunos lo enfocan, desde el punto de vista del acreedor, como la facultad


que tiene un sujeto (acreedor) de exigir de otro (deudor) una prestación.
> Otros lo consideran, desde la perspectiva del deudor, como la necesidad
de cumplir o de proporcionar al acreedor una prestación. Contempladas
desde este punto de vista pasivo, se denominan obligaciones, pues al
derecho del titular le corresponde un deber u obligación del deudor.
% El concepto puede partir del dato de la relación jurídica: la definición clásica
de obligación, contenida en la célebre Instituta de Justiniano, pone el acen-
to en la relación que el derecho constituye entre ambos sujetos, el vínculo
jurídico “que constriñe a la necesidad de entregar alguna cosa a otro según
el derecho de nuestra ciudad”: obligatio est iuris vinculum quo necessitate
adstringimur alicuius solvendae rei secundum nostrae civitatis iura.

El derecho personal u obligación es, efectivamente, una relación entre


personas sancionada por el derecho objetivo, que somete a una de ellas a la
necesidad de observar cierta conducta en favor de la otra, quien está autoriza-
da a exigirla. Así, la persona que tiene la facultad o el derecho de exigir se llama
acreedor y la que está en la necesidad de cumplir, la obligada, se denomina
deudor.

1.4. Concepto

El alumno está capacitado para elaborar su propia definición de derecho


personal u obligación; su elección puede poner énfasis en cualquiera de sus
elementos estructurales:

> Acertará si dice que la obligación consiste en el vínculo jurídico que enlaza
a ambos sujetos, sometiendo al deudor a la exigencia del acreedor, como
la definición romana.
2 Lo hará de igual manera si define la obligación como el derecho del acree-
dor a exigir la conducta del deudor.
= Pero acaso la definición más característica y representativa de la obliga-
ción sea la que pone el acento en la conducta del deudor, en su necesidad
jurídica de obrar, en el deber que implica: la obligación es la necesidad ju-
rídica que pesa sobre el deudor para conceder al acreedor una prestación
< 4 > — [Link] y elementos de las obligaciones

o abstención. La obligación es la necesidad jurídica que tiene la persona


llamada deudor, de conceder a otra, llamada acreedor, una prestación
de dar, de hacer o de no hacer.

ACTIVIDAD 1
Transcriba del párrafo anterior las palabras que aluden a cada uno de los ele-
mentos estructurales:
Sujeto:

Objeto:

Relación jurídica:

El vocablo necesidad es, en efecto, el que mejor caracteriza a la obligación,


pues mientras no está obligado el sujeto tiene libertad de acción, puede hacer
algo o no hacerlo. En cambio, cuando está obligado ha perdido cierto ámbito
de libertad, porque necesita actuar en determinado sentido. Y se trata, en el
caso de una necesidad creada por la norma de derecho, de la necesidad jurídi-
ca de realizar forzosamente una conducta, ya sea por acatamiento voluntario
o compulsivo, de buen grado o por la fuerza; pues así se manifiesta la coerci-
bilidad de la norma juridica.
Tenemos entonces que el concepto necesidad se opone al de libertad, y la
obligación es la necesidad jurídica del deudor de conceder determinada con-
ducta al acreedor, quien puede exigirla aun coactivamente.
Es muy exacta la definición de Felipe Sánchez Román: la obligación es “la
necesidad de derecho en que se encuentra constituida una persona respecto de
otra para el cumplimiento de una prestación que le es jurídicamente exigible”.
El estudio de los derechos personales (que son obligaciones desde la pers-
pectiva del deudor) constituye la materia de este curso.
A continuación examinaremos algunas de sus modalidades, especies
y cualidades para aproximarnos al conocimiento de su naturaleza esencial,
como se presenta en el cuadro 1.1.
Capítulo 1. Introducción a las obligaciones < 5 >

CUADRO 1.1. OBLIGACIÓN O DERECHO PERSONAL


* mancomunados
* solidarios
» prestan indivisiblemente
» pueden estar indeterminados

Ozllgac¿ón %(Ob oo —| *ga¡ — prestac¡ón económ¡ca


o derecho U * hacer * prestación no económica
personal + 10 hacer —

» procede de la norma de derecho, es constituida


elaclon
por ella (teoría. alemana)
jurídica . supone el poder coactivo (doctrina francesa)

1.5. Análisis de los elementos. Primero: los sujetos

Los sujetos son las personas aptas para ser titulares de derechos y resultar obli-
gadas. Los sujetos de las obligaciones pueden ser personas físicas o personas
morales, también llamadas personas jurídicas colectivas, como las asociaciones
y sociedades civiles, las sociedades mercantiles, las corporaciones públicas,
etc., entes reconocidos por la ley como sujetos jurídicos independientes de las
personas físicas que los constituyen. Asimismo lo son los gremios y las orga-
nizaciones laborales, los sindicatos patronales, etc., que actúan y expresan su
voluntad a través de sus representantes y son sujetos de imputación de deberes
y derechos, es deciy, titulares de derechos y pasibles de obligaciones. Poseen
personalidad jurídica propia, distinta de la de sus miembros.
Para una obligación bastan dos sujetos:

1. El que ostenta el derecho subjetivo, quien tiene la facultad y recibe el


nombre de acreedor o sujeto activo.
2. El que soporta la deuda, quien tiene el deber correlativo; está obligado y
recibe el nombre de deudor o sujeto pasivo.

En la vida cotidiana se establecen con mucha frecuencia relaciones jurí-


dicas recíprocas, lo que significa que el deudor sea al mismo tiempo acreedor
de su acreedor. Por ejemplo, las relaciones creadas por el contrato de com-
praventa hacen que el comprador (acreedor de la cosa vendida) sea a la vez
< 6 > — [Link] y elementos de las obligaciones

deudor del precio de la cosa y, paralelamente, el vendedor es deudor de ésta y


acreedor de su precio. Como la compraventa, todos los contratos que engen-
dran obligaciones recíprocas, llamados contratos bilaterales, crean esa doble e
interdependiente situación de acreedor-deudor, al generar obligaciones y de-
rechos a cargo de ambas partes.

1.6. Formas de concurrir los sujetos: obligaciones simples y complejas

La obligación, en su expresión simple, será la que se establezca entre un sujeto


activo y uno pasivo.
Sin embargo, puede complicarse y estar compuesta de varios acreedores o
varios deudores. Se dice entonces que la obligación es:

> Mancomunada: si el pago se divide.


= Solidaria: si el pago debe hacerse por entero (pues así lo exige la norma)
= Indivisible: si el pago sólo puede hacerse por entero (porque la naturaleza
de su objeto impide fraccionarlo). (Véase parte 5.)

ACTIVIDAD 2
Si Juan y Pedro deben 100 pesos a Francisco y a José:

Laobligaciónserá . si dividen la deuda y cada deudor paga 25


pesos a cada acreedor.

Laobligaciónserá . _ si cualquier deudor debe pagar a cualquier


acreedor los 100 pesos.

Si Juan y Pedro deben a Francisco y a José un caballo de carreras, la obligación


serd _ __ y cualquier deudor deberá entregar a cualquier
acreedor el todo, ya que no puede hacerlo parcialmente.
D

1.7. Formas de determinar a los sujetos: obligaciones


con sujeto indeterminado

Hay obligaciones que aparentan carecer de acreedor, e igualmente, hay


derechos personales ejercibles frente a un deudor desconocido; en tales
Capítulo 1. Introducción a las obligaciones < 7 >

obligaciones se encuentra indeterminado ya el acreedor, ya el deudor. A conti-


nuación mencionamos varios casos:

> La obligación creada por las declaraciones unilaterales de voluntad, como


la promesa de recompensa propuesta a todo sujeto que realice determina-
da conducta (encontrar a una persona, un animal extraviado o el remedio
para curar una enfermedad, proporcionar información que ayude a locali-
zar a un criminal o un automóvil robado, etc.), promesa que se ha dirigido
a un destinatario impersonal, indeterminado aún, que devendría acreedor
de la prestación si hallara al sujeto requerido o al animal perdido, o apor-
tara la información solicitada, y sólo en tal supuesto; mientras no lo haya
efectuado no será acreedor.
Cuando la obligación ha sido incorporada y documentada en un cheque
al portador; si éste entra en circulación, puede ser poseído por una per-
sona desconocida para el librador, y como titular del crédito quedaría un
acreedor indeterminado. El promitente de la recompensa o el librador del
cheque ignora en ocasiones quién es su acreedor en cierto momento, esto
es, quién se presentará con el objeto o la información solicitados para co-
brar la recompensa o quién traerá a cobro el título de crédito.
El crédito por indemnización de daños sufridos por el propietario de un
U

automóvil estacionado, que fue colisionado por otro vehículo desconoci-


do, ejemplifica la situación en que el acreedor (dueño del auto golpeado)
ignora quién es su deudor (autor del daño, quien debe indemnizarlo), y
demuestra que la relación obligatoria se establece en ocasiones aunque
alguno de los sujetos esté indeterminado.

ACTIVIDAD 3
a) Lea, transcriba e interprete los arts. 1861, 1862 y 1873 del Código Civil (CC).!
b) En los casos en que usted hace una promesa de recompensa o expide un
título al portado, ¿conoce, desde luego, quién es su acreedor?
¢) ¿Habrá obligación, no obstante ello?

1 Cuando se citen artículos sin alusión a la ley respectiva, debe entenderse que se trata del Código
Civil para el Distrito Federal o Código Civil (CC).
< 8 > Parte 1. Fuentes
y elementos de las obligaciones

1.8. ¿Está en crisis el concepto clásico de obligación?

La obligación supone necesariamente la existencia del deudor y del acreedor.


Es una liga entre ambos extremos de la relación, de ahí que forzosamen-
te deban existir los dos. Alguno de ellos podrá estar indeterminado en forma
provisional, pero deberá existir y ser determinado en su oportunidad, lo que
ocurrirá a más tardar en el momento del cumplimiento.
Sin embargo, las obligaciones creadas por las declaraciones unilaterales de
voluntad han puesto en duda la propiedad y vigencia del concepto clásico
de obligación como vínculo necesario entre acreedor y deudor, porque en
ocasiones no aparece el acreedor en ellas; ¿pueden existir obligaciones sin
acreedor? Sigamos en este punto al jurista paraguayo Luis de Gásperi:

La concepción romana de la obligatio (estar ligado en provecho de otro; de ob, es de-


cir, por, y ligare, ligar) no explica otros estados de necesidad jurídica que, aunque no
admitidos por a legislación de todos los pueblos, por no ser conformes a su tradición,
son, sin embargo, preconizados por la doctrina, como una sexta fuente creadora de
obligaciones.
La promesa de fundación, la promesa de recompensa, los títulos a la orden y al
portador, la estipulación a favor de tercero, la oferta a persona indeterminada y el
contrato de adhesión admitidos por la legislación alemana y suiza, ¿qué son sino si-
tuaciones de “necesidad jurídica” que, como bien lo ha dicho Colmo, “no encuadran
en toda su plenitud en las caracteristicas contractuales, no obstante lo cual generan
obligación a cargo del promitente?
Sila obligación es el correlato del derecho subjetivo del acreedor según la concep-
ción metafísica de los derechos subjetivos y no existiendo este acreedor, está ligado
con sujeto indeterminado que, sin embargo, puede no llegar a existir. ¿Podrá enton-
ces haber obligación sin acreedor?

» Necesaria existencia del acreedor y del deudor en la estructura


de la obligación
Es obvio que no puede existir obligación sin acreedor.
En los casos enunciados, sucede que recién emitida una promesa de recom-
pensa, cuando nadie está aún en aptitud de cumplirla, no existe acreedor alguno
y tampoco hay todavía obligación (vinculo entre partes), sino sólo un deber jurf-
dico del promitente que consiste en la necesidad de mantener su oferta.
Capítulo 1. Introducción a las obligaciones < 9 >

Ese deber [Link] en obligación desde el momento en que surge


alguien que va.a [Link] prestación solicitada, quien queda vinculado juri-
dicamente con el oferente del premio y deviene acreedor del mismo.
Enefecto, la promesa de recompensa genera al principio sóloeldeberjurídico
de sostener la propuesta a cargo del promitente; tal- deber alcanza el carácter de
obligació[Link] el momento en que otro sujeto:se aviene a realizar la prestación
solicitada en la oferta, a partir del cual ya existen un acreedor y el enlace jurídico
entre ambos, esto es, cuando se integra el vinculo de derecho que obliga al promi-
tente deudora pagar la prestación prometida en recompensa a su acreedor.

> La obligación y el deber jurídico -


Lo anterior es fácil de comprender si establecemos con nitidez la diferencia
existente entre los conceptos obligación y deber jurídico.
El deber jurídico es el género, la obligación es la especie; toda obligación
esundeber jurídico, pero hay deberes jurídicos que no son técnicamente obli-
gaciones: “la obligación aparece inserta en la categoría jurídica, técnicamente
más amplia, del deber jurídico” (Hernández Gil).
El deber jurídico es el mandato creado por la norma para conducirse con-
forme a su enunciado: “es [Link] de observar una conducta conforme a
una norma de derecho” (Gutiérrez y González).
En cambio, la obligación es una clase de deber jurídico en el que la con-
ducta necesaria, la exigida por la norma, debe ser prestada en beneficio de otro
sujeto, determinado o determinable, con el cual se está ligado jurídicamente,
es decir, obligado (de ob: por, y ligatus: ligado); representa asimismo una for-
ma de deber jurídico que establece una relación entre un sujeto que soporta el
débito y otro que puede exigir su cumplimiento: la relación acreedor-deudor.
El deber jurídico es una necesidad de obrar, determí[Link] la normá,
que exige un sacrificio de la libertad del sujeto que la soporta. Si este sacrificio
debe prestarse como un servicio en beneficio de otro sujeto que tiene dere-
cho a exigirlo, estamos en presencia de la obligación. Antonio Hernández
Gil expresa con claridad la distinción: “la obligación se diferencia del deber
general en que éste sólo expresa el directo sometimiento alas normas, mien-
tras que a través de la obligación ese sometimiento se traduce en un concreto
deber de conducta hacia otros que integra el contenido de la obligación".
Volviendo a la cuestión planteada por De Gásperi respecto a la exacti-
tud del concepto clásico de obligación como relación de derecho entre los
< 10 > — [Link] y elementos de las obligaciones

sujetos acreedor y deudor, se impone reconocer su actual validez, pues aun


las situaciones generadas por la promesa unilateral encuadran con cierta
comodidad en la conceptuación tradicional, ya que en las ofertas al públi-
co, mientras no haya un acreedor determinable con el cual se establezca
la relación jurídica, el promitente tendrá sólo un deber jurídico, que even-
tualmente alcanzará el carácter de obligación al surgir el acreedor y en el
supuesto de que éste llegue a existir por haber realizado la conducta solici-
tada en la promesa.
En tal virtud, es sustentable aún el concepto clásico de obligación como
una relación jurídica entre dos extremos, el deudor y el acreedor, uno de los
cuales puede estar provisionalmente indeterminado.
Y cuando falta definitivamente el acreedor, como ocurre en una prome-
sa de recompensa en la que es improbable realizar la conducta solicitada, no
llega a existir una obligación sino un deber jurídico, esto es, la forma de nece-
sidad jurídica que no presupone la liga interpartes, sino la sujeción al débito
de una persona, sobre quien gravita el puro respeto al mandamiento del dere-
cho, respeto que no se impone en provecho de alguien, sino en beneficio del
respeto al orden jurfdico, a sea del estado de derecho, de la comunidad.
Por tanto, recién emitida una promesa de recompensa, cuando nadie está
aún en aptitud de cumplirla, no existe acreedor alguno; en tal caso no hay to-
davía obligación (vínculo entre partes), sino sólo un deber jurídico consistente
en la necesidad de mantener la oferta. Ese deber se convierte en obligación
desde el momento en que alguien está en posibilidad y se aviene a cumplir la
prestación solicitada (véase capítulo 9).

1.9. Segundo elemento: el objeto

Así como los derechos reales tienen por objeto la cosa sobre la que son ejer-
cidos, los derechos personales tienen por objeto el servicio o la prestación a
cargo del deudor.
La cosa apropiada es el objeto del derecho real de propiedad; el hecho de
confeccionar un traje es el objeto posible de la obligación de un sastre.
Al distinguir Julien Bonnecase el derecho real del personal por razón de su
objeto, atendió a su diversa función económica, pues en tanto que el derecho
real es la regulación jurídica de la apropiación de la riqueza, el derecho perso-
nalu obligación es la regulación de la noción de servicio.
Capítulo 1. Introducción a las obligaciones < 1 >

El objeto de los derechos personales es precisamente el contenido de la


conducta de deudor, lo que éste debe dar, hacer o no hacer, la clase de servicio
que debe prestar a su acreedor.
Para localizar el objeto de la obligación debe responderse a estas cuestio-
nes: ¿a qué se obligó el deudor?, ¿a pagar una suma de dinero?, ¿a entregar
otra cosa?, ¿a realizar algún hecho? O en fin, ¿a observar una abstención?
Desde Roma, las obligaciones se clasifican por su objeto en dare (obliga-
ciones de dar), facere (obligaciones de hacer) y non facere (obligaciones de no
hacer o abstenciones).
Se ha pretendido agregar una cuarta categoría: la de obligaciones de tole-
rar, que consisten en permitir que otro haga; mas éstas quedan forzosamente
comprendidas en las obligaciones de no hacer, pues debe ser la conducta del
deudor, no la de otro, la que se examine para descubrir el objeto de su presta-
ción, y cuando éste es tolerar, el deudor no obra, se abstiene de impedir que
otro actúe y, así, su participación es un no hacer.

> El objeto de la obligación debe ser posible


El contenido de la prestación del deudor, cualquiera que éste sea, debe ser
de realización posible para constituir una obligación eficaz, existente. Las
prestaciones que no son factibles, a causa de impedimentos naturales o de
obstáculos jurídicos, no pueden constituir un vínculo de derecho que exista y
produzca efectos.
La posibilidad del objeto de la obligación es condición de su existencia y así,
por ejemplo, si se asume una prestación que tuviere por objeto entregar una cosa
que no se halle en la naturaleza, efectuar un hecho u observar una abstención im-
pedida porunaleynatural, disponer de un bien que no se encuentre en el comercio
o de bienes genéricos que no hubieren sido individualizados por su especie, can-
tidad o ambas, y por último, asumir una prestación que no sea concebible dentro
del ordenamiento jurídico siquiera, impedirán necesariamente la formación de
un vínculo de derecho y el nacimiento de la obligación (véase capítulo 4).
La posibilidad del objeto de la obligación es un requisito de existencia o
esencial y se estudiará más adelante.

> El objeto de la obligación debe ser licito


El contenido de la conducta exigida al deudor debe armonizar con el ordena-
miento jurídico. Las obligaciones no deben tener por objeto comportamientos
< 12 > — [Link] de las obligaciones

reprobados por la norma de derecho; si lo que se solicita del deudor es la rea-


lización de un hecho o el aporte de una cosa que estén prohibidos por la ley,
la obligación no debe producir sus efectos, es ilícita y por ello mismo está afec-
tada de invalidez.
La licitud del objeto es una condición de validez o eficacia de la obligación
(véase capítulo 6).

ACTIVIDAD 4

a) Explique cuál es el objeto de la obligación del vendedor en la compraventa.


b) Indique cuál es el objeto del arrendador en el arrendamiento.
¢) Comente cuál es el objeto del profesional en una prestación de servicios pro-
fesionales.

1.10. El carácter económico del objeto

¿Es necesario que el objeto de las obligaciones tenga contenido económico?


O la prestación exigida al deudor, ¿puede consistir en algo moral o espiritual?
La opinión tradicional ha sido la primera: el derecho de las obligaciones, en-
cuadrado dentro del derecho patrimonial, era inconcebible sino se le atribuía una
sustancia o interés económico; el Código Civil mexicano de 1884 disponía que el
objeto de la obligación pudiera reducirse a un valor exigible (art. 1306, fracc. 1),
disposición equivalente a la del Código Civil argentino, que de manera más clara y
definida prescribe en el art. 1169 que “la prestación, objeto de un contrato, puede
consistir en la entrega de una cosa, o en el cumplimiento de un hecho positivo o
negativo susceptible de una apreciación pecuniaria”.
En cambio, las corrientes legislativas más recientes resuelven el problema
ignorando tal exigencia, como el Código Civil vigente en nuestro país; o esta-
bleciendo en forma clara y terminante su abandono, como el Código Civil de
Japón, cuyo art. 399 dice: “El derecho de crédito puede tener por objeto prove-
chos que no se valúan en dinero”
En el fondo de la discrepancia reside una cuestión axiológica: ¿sólo los
intereses económicos ameritan contar con protección jurídica y la fuerza del
derecho?, ¿solamente pueden considerarse objetos de la obligación el dinero
0 las cosas o hechos valuables en dinero?, esto es, si el único interés digno de
alcanzarse a través de la estructura de las relaciones jurídicas es el pecuniario.
Capítulo 1. Introducción a las obligaciones < 13 >

La corriente más reciente propone que no sólo el interés económico me-


rece alcanzar su consagración y eficacia jurídica, por lo cual admite que la
obligación puede también contener una prestación o abstención moral y abri-
gar un objeto de entidad no pecuniaria, un contenido que no incremente el
patrimonio del acreedor.
La primera posición ha sido prácticamente abandonada por la doctrina:
ahora se admite de un modo racional que el motor de las acciones humanas
no sólo es el económico, pues cualquier ventaja puede ser objeto de una obli-
gación aunque no implique un incremento patrimonial; cualquier interés que
satisfaga un propósito espiritual o afectivo —moral, como suele denominar-
se— es suficiente y plausible contenido de la obligación jurídica, pues “no sólo
de pan vive el hombre’, y para infinidad de personas sensibles posee mayor
jerarquía el interés espiritual que el económico. Así, no se ve por qué motivo
no fuere deseable y posible asegurar su consecución a través de la estructura
de la obligación, provista de coercibilidad.
El reconocimiento de obligaciones que entrañan un interés moral, no
pecuniario, proveerá a esas personas del rigor inherente a la coacción para
asegurar su ejecución forzada y el pago de la reparación de los daños y per-
juicios emergentes de su desacato. Como toda obligación incumplida, deberá
resarcirse al acreedor y valorar el interés moral burlado para pagar la respon-
sabilidad civil del deudor.
También la obligación de contenido no pecuniario se convierte en responsa-
bilidad civil (una nueva obligación de indemnizar) y es factible que se traduzca,
a solicitud del acreedor frustrado —víctima del incumplimiento— en la re-
paración del daño sufrido. Esta nueva obligación, sustituta de la original que
fue incumplida, tiene necesariamente un valor en dinero (el importe fijado de
la indemnización), de donde resulta que todo objeto de la obligación, espiritual
o moral, debe ser valorado en dinero, así fuere de manera arbitraria, para satis-
facer el interés del acreedor mediante la reparación del daño. Las obligaciones
que tuvieren por objeto, por ejemplo, la consagración de una misa de difuntos,
la abstención de hacer ruido en un vecindario o la participación en una proce-
sión religiosa, al ser incumplidas podrían dar origen a responsabilidad civil y a
la necesidad de estimar en dinero tal interés para indemnizar al acreedor.
Según testimonio de Hernández Gil, Vittorio Scialoja sostiene en este pun-
to lo mismo que Roberto Ruggiero, Francesco Messineo, José Castán Tobeñas
y Diego Espín Cánovas: que debe distinguirse entre el interés del acreedor y la
< 14 > Parte 1. Fuentes y elementos de las obligaciones

prestación en sí. El interés del acreedor puede no ser de carácter patrimonial,


sino humanitario, moral, artístico, científico, etc., y formar parte de una relación
de obligación. En cambio, la prestación en sínecesariamente será susceptible de
una valoración pecuniaria, ya que de lo contrario no sería posible la ejecución
forzosa a expensas del patrimonio del deudor.
A tales ideas habría que oponer el reparo de que tanto el interés como la
prestación en sí pueden ser espirituales, pero ante la imposibilidad de obtener
de manera coactiva la ejecución en naturaleza de ellas, la reparación del daño
se prestará por equivalente y el universal sucedáneo es el dinero. La responsa-
bilidad civil (que en realidad es una nueva obligación) tiene forzosamente un
contenido económico (véanse secciones 12.4, 12.13 y capítulo 13).
La valoración económica de tal responsabilidad civil suele reservarse a
la discreción y arbitrio del juez, como sucede con la reparación de los daños
causados por la comisión de un daño moral o por el incumplimiento de los es-
ponsales: la promesa de matrimonio vertida por escrito y aceptada genera un
interés legalmente protegido que carece de valor patrimonial; su estimación en
dinero se fija conforme al juicio del tribunal y con base en factores referentes
subjetivos, como los sujetos involucrados, y objetivos, como las circunstancias
en que se comete el hecho causal. La estimación del interés quebrantado por
el desacato tiende a indemnizarlo para hacer justicia al acreedor.

ACTIVIDAD 5

Lea, transcriba e interprete el art. 143 del Código Civil, particularmente el tercer
párrafo. De acuerdo con ello, decida:
a) ¿Un prometido está comprometido a casarse?
b) ¿Puede ser forzado a casarse?
C) ¿Está obligado a pagar indemnización por no casarse?
d) ¿A cuánto asciende la indemnización por el daño moral a la reputación del
otro prometido?
e) ¿Cómo se valora ese interés?

1.11. Tercer elemento: la relación jurídica

El tercer elemento conceptual de la obligación es la relación jurídica, esto es,


el vínculo jurídico que ata al deudor con su acreedor. Se trata de una forma
Capítulo 1. Introducción a las obligaciones < 15 >

de relación humana, pues el hombre es un ser de relación —el zoon politikon


aristotélico— cuyas actividades implican un contacto permanente con otras
personas y con las cosas, que desenvuelve su vida en sociedad y se vincula con
todo aquello que lo rodea.
Algunas de esas relaciones son indiferentes para las reglas jurídicas; otras,
por el contrario, son establecidas y reguladas —o simplemente regidas— por
las normas de derecho; son relaciones que el derecho toma en cuenta para
asignarles consecuencias jurídicas: son relaciones juridicas.
En la obligación, el acreedor y el deudor están conectados por la norma
de derecho: los ata una relación jurídica que impone a este último concedera
aquél la prestación o abstención determinada que es su objeto.
Es obvio que no consiste en una atadura material, sino ideal; sin embargo,
en una época el vínculo jurídico llegó a manifestarse mediante la sujeción fi-
sica: en los orígenes del derecho romano y en el derecho germano arcaico, el
ligamento que ataba el deudor con su acreedor no era sólo imaginario o con-
ceptual, sino material: el acreedor podía atar físicamente a su deudor y aun
disponer de su vida, como ocurría en el nexum; la fuerza tan enérgica de la
relación jurídica sacrificaba la dignidad humana.
Sin incurrir en tales excesos, la relación jurídica característica de las obli-
gaciones, la relación acreedor-deudor, tiene efectos de derecho muy típicos
que imponen la sujeción de éste a la potestad de su acreedor, como son los em-
bargos, remates y desalojos en que se manifiesta la coacción y se concreta la
ejecución forzada.

> Relación jurídica en los derechos reales


Otra especie de relación jurídica es la establecida entre la persona y la cosa
en los derechos reales. Como Henri Mazeaud, Fugéne Gaudemet y Salvatore
Pugliatti, creemos que es posible la relación de derecho entre persona y cosa, ya
que negarla por simples elucubraciones técnicas es contradecir la realidad, que
a cada paso nos demuestra la existencia de normas de derecho que recono-
cen o constituyen un vínculo o sujeción de cierta cosa respecto a determinada
persona, como ocurre de manera ostensible en la posesión de un bien, el des-
cubrimiento de un tesoro, el acrecentamiento de la propiedad por la accesión,
y los derechos reales, que invariablemente consisten en el sometimiento del
bien a la persona titular, cuya esencia es una relación entre sujeto y cosa, regis-
trada y regulada por la norma de derecho, esto es, una relación jurídica.
< 16 > Parte 1. Fuentes y elementos de las obligaciones

Tales situaciones demuestran, con la elocuencia y el poder de convicción


de los hechos, esa relación constituida por la norma entre el hombre y la cosa,
que aquél tiene para su satisfacción.
Ahora bien, toda relación jurídica —cualquiera que sea— produce conse-
cuencias de derecho que se actualizan en el ámbito social de los protagonistas,
y por ello, aun las relaciones persona-cosa enunciadas repercuten o se refle-
jan hacia todas las demás personas y son oponibles a ellas, único sentido en
que puede predicarse la existencia de un supuesto “sujeto pasivo universal”.
Y si aceptamos con Marcel Planiol que en los derechos reales el sujeto pasivo
(obligado) está constituido por todas las demás personas distintas del titular
que tienen a su cargo el deber de respetar el derecho de aquél, estamos reco-
nociendo la existencia de la oponibilidad a terceros de todo derecho.
Obviamente, tal oponibilidad no sólo existe como tal en los derechos rea-
les, sino en relación con cualquier derecho: en la medida en que todo derecho
subjetivo es merecedor de respeto; y al reconocer el efecto trascendente de
aquéllos, tendremos que admitir igualmente, por idéntico principio, que los
terceros —el llamado sujeto pasivo universal— deberán respetar el ejercicio de
cualquier derecho ajeno, que de igual forma les es oponible.
Así como no debo perturbar la propiedad de Juan, tampoco debo obs-
taculizar el ejercicio del derecho de comodatario o arrendatario de Pedro.
Si el derecho real es oponible erga omnes para que todo el mundo exija su
respeto, también lo es en ese sentido el derecho personal o cualquier facul-
tad jurídica, por aplicación de un principio universal de derecho: neminem
laedere. A nadie debemos inferir daños. A nadie es legítimo dañar ignorando
su derecho. Y no otra cosa es el atropello culpable a los derechos ajenos.

1.12. Caracterización de la relación jurídica

¿Qué diferencia ala relación jurídica de otras relaciones humanas?, ¿cuál es su


signo distintivo?, ¿qué dato característico la destaca de otros vínculos?
La doctrina francesa sostiene que la cualidad privativa de la relación ju-
rídica es su coercibilidad, esto es, el efecto que ejerce sobre el deudor en las
obligaciones o sobre el aprovechamiento de la cosa en los derechos reales,
efecto que se manifiesta con vigor en la posibilidad de ejecutarlo en forma
compulsiva cuando no se ha conseguido su observancia de manera voluntaria:
si el derecho del titular del crédito o del dominio no es respetado volunta-
Capítulo 1. Introducción alas obligaciones < 17 >

riamente, su acatamiento puede alcanzarse por la fuerza. Si el deudor no se


aviene a cumplir de buen grado, será constreñido a hacerlo por su acreedor
mediante el ejercicio de su derecho de acción ante los tribunales establecidos;
y de igual modo se manifiesta la fuerza de la relación jurídica para el propie-
tario o el titular de cualquier otro derecho real, permitiéndole actuar ante
la justicia establecida a fin de proteger el aprovechamiento de sus cosas de la
perturbación ajena.
Nada extraño es que la fuerza del derecho esté al servicio y resguardo del
vínculo jurídico. Ninguna otra relación humana, ni la creada por las reglas
del trato o la convivencia social, ni la proveniente de las normas morales o re-
ligiosas, puede imponer el cumplimiento de sus mandatos compulsivamente.
Sólo la relación jurídica entraña, en opinión de la doctrina francesa, “la posibili-
dad de ejercer una acción para obtener la prestación debida o su equivalente”
Las obligaciones naturales —por ejemplo, la deuda prescrita— están des-
provistas de coercibilidad porque su titular no tiene derecho a exigir su pago
coactivamente; sin embargo, a pesar de esta limitación, conservan,como obli-
gaciones imperfectas, su naturaleza jurídica, al conceder al acreedor la facultad
deretener lo que su deudor le hubiere pagado en forma voluntaria (soluti reten-
tio), que en opinión de Ruggiero es un vestigio de coacción (véase capítulo 28).
Ese efecto jurídico, la facultad de retener el pago voluntario, es reconocido en
el art. 1894 del Código Civil, que establece: “El que ha pagado para cumplir una
deuda prescrita o para cumplir un deber moral no tiene derecho de repetir”
En oposición a lo expuesto, notables autores alemanes afirman que la
coacción es un dato ajeno a la relación jurídica obligacional. Ésta no es un
efecto de la obligación en sí, que sólo manda su cumplimiento, y la coacción
sobreviene por efecto de la resistencia del deudor a pagar, como consecuencia
no de la obligación, sino del incumplimiento de la obligación.
Partiendo deideas sostenidas originalmente por Alloys Rittervon Brinz(1874)
y después por Karl von Amira y Otto von Gierke, la doctrina alemana ha penetra-
do la naturaleza de la obligación y sostiene que la coacción no es un elemento de
ella, sino efecto de la responsabilidad gestada por el desacato de la obligación.
Los autores distinguen la obligación en sí misma, el débito (al que denomi-
nan schuld), de la responsabilidad causada por el incumplimiento de aquélla
(haftung), responsabilidad que da paso a la coacción.
En el débito, la relación jurídica se agota en el poder exigir del acreedor
y el deber de prestar del deudor (Enneccerus); es una relación que faculta al
< 18 > — Partel. Fuentes y elementos de las obligaciones

sujeto activo a exigir y alcanzar una prestación a cargo de otro sujeto (deudor),
a quien se imputa el deber de concederla. En caso de que éste se resistiera a
cumplir, podrá ser estrechado a hacerlo por su acreedor valiéndose de la fuer-
za pública y ejerciendo la compulsión judicial para forzarlo a su acatamiento;
de aquí se concluye que la coerción es resultado del incumplimiento y no dela
obligación propiamente dicha.
Ahora bien, sino esla coacción, ¿cuál es la cualidad distintiva de la relación
jurídica? Para esta teoría, lo que caracteriza a la obligación es que consiste en
una relación creada por la norma de derecho: “Decir que alguien está obliga-
do, es decir que el derecho le manda alguna cosa” (Kohler).

1.13. Conciliación de ambas teorías

Ambas doctrinas destacan con acierto, cada una por su lado, características
reales de la relación jurídica. Es notoriamente cierta la invocación de los tra-
tadistas franceses a la coacción, porque lo particular en la relación jurídica es
que el cumplimiento a su mandato es coercible, está asegurado de un modo
potencial por la coacción. Ello no equivale a decir que la relación sea la coac-
ción, sino la posibilidad eventual de constreñir al obligado al cumplimiento
por la fuerza.
El reparo de la doctrina alemana es atinado porque la coacción no aparece-
rá mientras no sobrevenga el incumplimiento de la obligación, a consecuencia
de la responsabilidad emergente del desacato. Es igualmente verdad que
la relación jurídica tiene su origen en la norma de derecho, y sustentable la
aseveración de que la obligación, o débito constituido por el vínculo jurídico
(schuld), se consuma en la facultad de exigir y el deber de cumplir; pero sin
omitir que se trata de una facultad teñida por la posibilidad de ejercer coac-
ción si no se respeta el deber, un derecho provisto de ese remedio eventual
ante cualquier posible incumplimiento.
Portanto, la relación jurídica de la obligación es un vínculo reconocido y dis-
ciplinado por el derecho objetivo, que faculta al acreedor a exigir una conducta
del deudor y asegura su cumplimiento con la posibilidad de obtener compulsi-
vamente su acatamiento.
La coacción en potencia sí es una tónica de la relación jurídica. La coacción
en acto es ya consecuencia del incumplimiento de la obligación, del hecho ilíci-
to caracterizado por él (véase sección 14.3).
Capítulo 1. Introducción a las obligaciones < 19 >

En suma, la obligación comprende la posibilidad de coaccionar para ase-


gurar su cumplimiento; su naturaleza contiene una posible afectación del
patrimonio del deudor (quien responde de sus deudas con todos sus bienes).
Pero se debe destacar que no es la agresión en sí, sino el poder de llevarla a cabo
eventualmente, lo que caracteriza a la relación jurídica, pues la responsabilidad
es ya la consecuencia del hecho ilícito del incumplimiento de la obligación, y
una nueva obligación.
Por el mismo tenor sostiene Hernández Gil:

Ahora bien, este poder de agresión y la afectación al mismo de los bienes del deudor,
si bien se presenta como una consecuencia [mediata] de la obligación, no forma parte
de la obligación misma, no ocupa un lugar en la estructura de ésta. Surge del incum-
plimiento de la obligación, y el incumplimiento, o los daños producidos con ocasión
de él, se configuran como un acto ilícito productor de la obligación de indemnizar:
Pero esta obligación de indemnizar es otra obligación y no una fase de la precedente
incumplida.. P aa i - — PSS

1.14. La responsabilidad como una nueva obligación

La disociación de los conceptos deuda y responsabilidad postulada por la doc-


trina alemana es congruente con la tesis (acogida en esta obra) que define y
caracteriza al incumplimiento de la obligación como un hecho ilícito, que es
fuente de una nueva obligación, la responsabilidad civil, la cual consiste en
la necesidad de indemnizar los daños y perjuicios causados por tal incumpli-
miento (véase sección 12.2).
Con un ejemplo sencillo será cabalmente comprendida la disquisición an-
terior. Reflexione y diga si no es así:

Obligación. La cantante Leonora Ruiseñor se obliga ante usted a dar un recital


en beneficio de la Asociación Protectora de Animales. Se establece así una re-
lación jurídica entre la diva y usted, que la obliga a prestar un hecho y a usted
le confiere el poder de exigirlo. Hasta aquí se agota el concepto de obligación
y su objeto es el hecho de cantar (obligación que, conforme a lo dicho prece-
dentemente, está matizada por el poder eventual del acreedor de alcanzar su
cumplimiento coactivo).
< 20 > — [Link] y elementos de las obligaciones

Incumplimiento, hecho ilícito, responsabilidad civil. Pero resulta que la


artista se niega a cumplir, quebranta su palabra yviola su obligación. Incurre
entonces en una omisión ilícita, comete un hecho ilícito (conducta antijurí-
dica culpable y dañosa) que la obliga y la responsabiliza a pagar a usted los
daños y perjuicios que le irrogó su desacato. Aquí nace la responsabilidad ci-
vil, una nueva obligación, cuyo objeto no es ya el hecho de cantar, sino pagar
una indemnización.

Responsabilidad civil y coacción. El incumplimiento de la cantante (hecho


ilícito y responsabilidad civil) la constituye en sujeto pasible de una ejecución
por la fuerza (coacción, compulsión judicial); si no paga los daños y perjuicios
será forzada a hacerlo con todo su patrimonio hasta por el monto de su deuda.
Sin embargo, en ocasiones, la compulsión fuerza al cumplimiento efectivo de
la obligación en naturaleza (véase sección 13.4).

Contenido diverso de obligación original y responsabilidad civil, Y así te-


nemos que, en la obligación original, la deudora debe su objeto (cantar) y paga
con él; y en la responsabilidad civil, la deudora debe una indemnización que
paga con todo su patrimonio.

AUTOEVALUACIÓN
Defina la obligación o derecho personal.
Explique cuáles son los elementos conceptuales de la obligación.
AN

Distinga entre las obligaciones mancomunadas y las solidarias.


Explique la posibilidad de existencia de obligaciones con sujeto indetermi-
nado.
Proporcione un ejemplo de obligación con sujeto indeterminado.
ÑEENDaAa

¿Está en crisis el concepto clásico de obligación?, ¿por qué?


Defina al objeto de la obligación.
Señale qué es la relación jurídica y cuáles son sus características distintivas.
Diferencie las teorfas francesa y alemana sobre la relación juridica.
Capítulo 2
Comparación de obligaciones
personales con obligaciones reales

2.1. Las obligaciones reales

La doctrina jurídica enuncia y postula la existencia de una especie de obli-


gaciones cuyas características las distinguen y permiten su clasificación
independiente en el sistema: las obligaciones reales, ya reconocidas y estudia-
das en el derecho romano con el nombre de obligaciones propter rem; esta
denominación alude específicamente a la naturaleza esencial de ellas, consis-
tente en el hecho de estar conectadas o relacionadas con la tenencia de una
cosa (reales, del vocablo latino res: cosa).
En ellas, el sujeto pasivo, el obligado, es forzosamente aquel que posee o
ejerce derechos sobre una cosa; al tener ese bien, tiene además una obligación
o gravamen que obra como carga sobre él, acompaña a la cosa adonde vaya
mientras no sea liberada, y se extingue si ella desaparece. Quien tenga la cosa
tiene la obligación.
Siusted entrega un reloj de su propiedad a un amigo necesitado para que lo
empeñe (pignore) y obtenga así un préstamo que alivie su situación, usted no
asume ninguna obligación común, pero su prenda queda gravada, “empeñada”
y si quiere rescatarla de manos del acreedor pignoraticio (quien prestó el dinero
conla garantía prendaria del reloj) deberá pagar el importe de la deuda. Este de-
ber que gravita sobre usted por ser el dueño de la cosa es una obligación real; si
decide abandonar el bien se libera de la carga, que no reposa sobre ningún otro
de los bienes de su patrimonio ni podrá hacerse efectiva sobre ellos; si vende o
dona el reloj (si transmite su derecho de propiedad sobre el mismo), el adqui-
rente de la cosa recibirá con ella la obligación real que la grava.
En este ejemplo se advierte que usted adquirió una obligación real, en tanto que
su amigo, quien solicitó un préstamo (con garantía prendaria, al pignorar el reloj de
usted) y obtuvo en mutuo una suma de dinero, asumió una obligación común.
< 22 > Parte 1. Fuentes y elementos de las obligaciones

CUADRO 2.1. DIFERENCIA ENTRE LAS OBLIGACIONES O DERECHOS


PERSONALES Y LAS OBLIGACIONES REALES

(C Obligación o Derecho personal ~»{ 1. El deudor se determina por su identidad


! 1 personal.
Y — Y 2. El deudor transmite su deuda por cesión de
Deudor ( Acreedor deudas.
3. El deudor responde con todo
su patrimonio.

(C objeto

(C Obligación real — -
. . 1. El obligado se determina porque posee una cosa.
q 2. La obligación se transfiere con la cosa a sus
“Obligado quien sucesivos poseedores.
tiene la cosa 3. El obligado responde con la cosa gravada; la deuda
se extingue con ella.

Objeto 1
—| cumplimiento ——>( Titular del derecho
del gravamen _

C Relación jurídica

¿En qué se diferencian las obligaciones comunes de las obligaciones


reales? (Cuadro 2.1.)

2.2. Características de la obligación común o derecho personal

La obligación común, o derecho personal, tiene los datos distintivos siguientes:

a) Compromete al deudor en lo personal. El deudor se determina por su


identidad personal; el obligado a la prestación puede ser José Rodríguez
o Francisco Sánchez, en cuanto a que son ellos y nadie más que ellos
quienes soportan el débito.
b) Compromete todo el patrimonio del deudor. Si éste no paga, el acreedor
podrá hacer efectiva la obligación, trabar ejecución y embargar cual-
quier bien afectable que figure en el activo patrimonial del deudor en
el momento del secuestro, porque es un principio el hecho de que el
Capítulo 2. Comparación de obligaciones personales... < 23 >

deudor debe responder de sus deudas con la totalidad de su patrimonio


(art. 2964, CC).
¢) Puede ser transmitida sólo mediante un contrato llamado cesión o asun-
ción de deudas (véase capítulo 20).

EJEMPLO
Usted adeuda 100 mil pesos a un almacén de comercio por diversas mercancías
que adquirió a crédito. El deudor es usted en lo personal y se determina por su
identidad, pues se le reconoce por su nombre y apellido. Usted, obligado, no
puede desembarazarse de la deuda, a menos que un tercero acepte reemplazar-
lo y el acreedor consienta en la sustitución de deudor. Para que pudiera trans-
mitir su deuda a otro (desligarse de ella) sería necesario efectuar una “cesión de
deuda”: un contrato que concertarían usted; su acreedor y la tercera persona
que asumiría el compromiso en su lugar. Si usted no paga, su acreedor (la per-
-sona moral vendedora) podrá coaccionarlo al pago y embargarle cualquier bien
que figure en su patrimonio al efectuarse el secuestro (salvo los que fueren in-
embargables por disposición legal).

2.3. Características de las obligaciones reales

Contrariamente a las obligaciones comunes o personales, las obligaciones


reales:

a) No ligan al deudor en cuanto a su persona o identidad personal, pues lo


que lo determina es el hecho de ser propietario o poseedor de una cosa.
El poder que ejerce sobre ella lo señala y exhibe como deudor. Son ne-
cesidades jurídicas que gravitan sobre el individuo que posee una cosa,
porque son cargas que pesan sobre ella.
b) El obligado responde de su deuda sólo con la cosa, no con todo su patri-
monio y, si renuncia a ella, se desembaraza de su deuda.
¢) Puede transmitir la deuda al transferir la cosa. La deuda sigue a la cosa; por
tanto, para dejar de ser deudor basta con enajenar la cosa o abandonarla.
< 24 > Parte 1. Fuentes y elementos de las obligaciones

EJEMPLO

Usted acepta garantizar con hipoteca sobre una casa suya una deuda de 10 mil
pesos que su hermano contrajo con alguna institución de crédito. Usted asume
obligaciones, pues necesita pagar una prestación en favor de otro (tiene necesi-
dad de pagar al banco los 10 mil pesos que éste prestó a su hermano), pero debe
pagar esa prestación porque usted es el dueño de la cosa sobre la cual gravita la
deuda: está obligado por la cosa (usted está obligado mientras sea el dueño de
la cosa hipotecada).

En el ejemplo, usted está obligado como dueño del bien gravado; mientras
sea propietario de la casa hipotecada continuará con la necesidad de pagar
la deuda garantizada con ella, mas al vender la cosa transferirá con ella su
obligación real. Si enajena la casa hipotecada, el obligado será el nuevo pro-
pietario. Además, usted no responde con todos sus bienes, sino sólo con el
bien gravado. La deuda es de su hermano, quien sí responde con todos sus
bienes embargables.

ACTIVIDAD 6
En el ejemplo dado hay dos vínculos jurídicos, dos obligaciones diversas, ¿pue-
de hallarlas? Relea el caso y responda.

2.4. Concepto de obligación real

La obligación real es la necesidad del deudor de ejecutar un acto positivo,


exclusivamente en la razóny en la medida de una cosa que posee; dichas obli-
gaciones se transmiten ipso jure a los tenedores sucesivos de la cosa sin que
en ningún caso se transformen, sea en derechos reales, sea en obligaciones
personales (Bonnecase).
Es una obligación cuya naturaleza es la de una carga o gravamen sobre
la cosa, sigue la suerte de ella y, por tanto, el deudor queda libertado con su
abandono. Por ello se le ha denominado obligación real o propter rem.
Capítulo 2. Comparación de obligaciones personales... < 25 >

2.5. Existencia de las obligaciones reales

En nuestro medio, Ernesto Gutiérrez y González niega que exista la categoría


de las obligaciones reales, por lo que examina los casos representativos de di-
chas obligaciones reconocidos por la doctrina mexicana:

1. La obligación de los copropietarios de reparar el muro medianero (art.


960, CC).
2. La obligación del usufructuario de afianzar su manejo y hacer el inventa-
rio de los bienes, tasando los muebles
y haciendo constar el estado de los
inmuebles (art. 1006, CC).
3. La obligación del propietario de finca rústica, consistente en la necesidad
de cultivarla o darla en aparcería o arrendamiento (art. 2453, CC).
4. La obligación del deudor hipotecario, quien debe abstenerse de dar en
alquiler el inmueble gravado por un plazo mayor al de la hipoteca (art.
2914, CC).

Y concluye que todos ellos son, sin excepción, o limitaciones al derecho de


propiedad o simples obligaciones comunes.
Contra lo que sostiene Gutiérrez y González, las obligaciones reales tienen
existencia evidente; los casos citados no son los únicos. El ejemplo de la hi-
poteca para asegurar una deuda ajena (impropiamente llamado fianza real)
no encuadra en ninguna de las dos categorías: no es una limitación al dere-
cho de propiedad, porque éstas provienen sólo del legislador y la hipoteca fue
constituida por la voluntad particular del obligado; ni representa tampoco una
obligación personal o común, porque el obligado lo es en razón de que es due-
ño de una cosa que fue gravada, porque la obligación (la carga) se transmitirá
a los sucesivos propietarios de la cosa afectada, y, en suma, porque es posible
eludir la obligación abandonando dicha cosa en poder del acreedor. Éstas son
las características de una obligación real.
La posibilidad legal de constituir hipoteca para asegurar una deuda ajena
se contempla en el art. 2904, que establece: “La hipoteca puede ser constitui-
da tanto por el deudor como por otro a su favor”' Este “otro” podría no aceptar
ser “deudor” es decir, no comprometer todo su patrimonio como codeudor,
sino consentir únicamente como “obligado real” esto es, obligado por la cosa
que ha sido gravada.
< 26 > Parte 1. Fuentes y elementos de las obligaciones

También se puede garantizar con prenda una deuda ajena, situación que
es el presupuesto de los arts. 2867 a 2869 del CC, que disponen:

Artículo 2867. Se puede constituir prenda para garantizar una deuda, aun sin con-
sentimiento del deudor.

Es obvio que, en tal caso, quien constituye la prenda sin la conformidad del
deudor es un tercero, pues no podría otorgarse con un bien propio del deudor
sin su consentimiento.

Artículo 2868. Nadie puede dar en prenda las cosas ajenas sin estar autorizado por
su dueño.
Artículo 2869. Si se prueba debidamente que el dueño prestó su cosa a otro con el
objeto de que éste la empeñara, valdrá la prenda como si la hubiera constituido
el mismo dueño.

Sobre todo en este último supuesto, si el dueño de la cosa ni siquiera


concurrió al acto de la pignoración, no pudo quedar obligado con todo su pa-
trimonio por la deuda garantizada mediante la prenda, sino que sólo soportó
dicha deuda con el bien que prestó para ser gravado; entonces, es inconcuso
que asumió sólo una obligación real, una necesidad de conceder la prestación
por el hecho de ser propietario de la cosa pignorada, que se transmitiría con
ella a los sucesivos propietarios y que se agotaría hasta el valor de la misma,
cuyo abandono o destrucción lo desembarazarían de la deuda.
Idéntica situación de obligación real sobreviene al adquirente de una cosa
empeñada (o, de otra manera, gravada por hipoteca), quien no es deudor en
forma alguna sino sólo un obligado por la cosa, un “obligado real”. Aunque
no haya asumido la deuda personalmente, debe pagarla o prescindir del bien
pignorado, supuesto que contiene el art. 2879, que establece: “Si el deudor
enajenare la cosa empeñada o concediere su uso o posesión, el adquirente no
podrá exigir su entrega sino pagando el importe de la obligación garantizada
con los intereses y gastos en sus respectivos casos.”
Resulta inconveniente hacer una disquisición mayor al respecto en un li-
bro de texto elemental, pero es obvio que la llamada fianza real no es la única
obligación real en la legislación mexicana, pues en los casos en que la ley grava
Capitulo 2. Comparación de obligaciones personales... € 27 >

a los poseedores de las cosas, con frecuencia les impone obligaciones reales
aunque incidentalmente el legislador no lo haya advertido, como ocurre con
algunas disposiciones fiscales en las cuales, de manera impropia, califica como
“responsabilidad objetiva” lo que no es sino una obligación real.

AUTOEVALUACIÓN
1. Defina las obligaciones reales.
. Establezca las diferencias entre las obligaciones propiamente dichas
y las
obligaciones reales.
Indique cómo se determina al deudor en las obligaciones propias o dere-
chos personales.
. ¿Cómo se determina al sujeto pasible de una obligación real?
. ¿Con qué responde de su deuda el obligado en la obligación propia?
. Diga con qué responde el sujeto que tiene una obligación real.
— Describacómo se transmitenlas obligaciones propias o derechos personales:
. Explique la transmisión de las obligaciones reales.
. Enuncie la tesis de Gutiérrez y González sobre las obligaciones reales.
. Exponga su punto de vista sobre la existencia de las obligaciones reales.
. Resuma los casos de obligaciones reales contenidos en la legislación
mexicana.
Capítulo 3
El contrato y sus clasificaciones.
Primera fuente de obligaciones

3.1. Las fuentes de las obligaciones

En el primer curso de derecho civil se estudió la teoría de los hechos jurfdicos.


Toda obligación nace de un hecho, natural o del hombre, al que la ley atribuye
el efecto de generar obligaciones y derechos. La ley y ese hecho —que recibe el
nombre de hecho juridico— son la fuente de todas las obligaciones.
En el seno de esa fuente general se puede hacer una distinción, que el
Código Civil en vigor ha consagrado al caracterizar algunas especies nota-
bles de hechos jurídicos y regularlas por separado. Éstas son las llamadas
fuentes particulares de las obligaciones, que estudiaremos en los capítulos
siguientes:

. El contrato (arts. 1792-1859, CC).


. La declaración unilateral de voluntad (arts. 1860-1881, CC).
p

. El enriquecimiento ilegítimo (arts. 1882-1895, CC).


. La gestión de negocios (arts. 1896-1909, CC).
aroe

. Los hechos ilícitos (arts. 1910-1932 y 2104-2118, CC).


. El riesgo creado (art. 1913, CC).

Algunas de las fuentes citadas son actos jurídicos (el contrato y la decla-
ración unilateral de voluntad); las otras constituyen hechos jurídicos en el
sentido de la doctrina francesa (la gestión de negocios, el enriquecimiento sin
causa, los hechosilícitos y el riesgo creado). Tal enumeración no es exhaustiva,
pues existen otras fuentes de obligaciones además de las mencionadas, como
el testamento, la sentencia, etcétera.
Capitulo 3. El contrato y sus clasificaciones. Primera... € 29 >

3.2. El contrato

El contrato es una especie de convenio. “Convenio es el acuerdo de dos o más


personas para crear, transferir, modificar o extinguir obligaciones” (art. 1792,
CC). Ahora bien, “los convenios que producen o transfieren las obligaciones y
derechos toman el nombre de contratos” (art. 1793, CC). Por exclusión, los que
modifican o extinguen derechos y obligaciones se llaman convenios en sentido
estricto, como se aprecia en el cuadro 3.1.
El contrato, como todo convenio, es un acto jurídico, una manifestación
exterior de voluntad tendente a la producción de efectos de derecho sancio-
nados por la ley. Al consistir en una doble manifestación de voluntad —la de
ambos contratantes que se ponen de acuerdo—, es un acto juridico bilateral o
plurilateral: su integración y existencia dependen forzosamente de la concer-
tación de dos o más voluntades jurídicas, lo que en derecho se conoce como
consentimiento (véase capítulo 4).
Cuando el acto jurídico se constituye sólo con una manifestación volitiva,
como ocurre en el testamento, en la promesa de recompensa o en la suscrip-
ción de un título civil al portador, es conocido como acto jurídico unilateral
(véanse secciones 3.6, 8.1, 8.2, 9.1, 9.2, 9.3 y 9.11).

CUADRO 3.1. CONVENIO Y CONTRATO

Convenio (lato sensu) Q ontrato crea o transfiere derechos y obligaciones


crea, transfiere, modifica - — -
o extingue derechos ( Convenio (stricto sensu) modifica o extingue
y obligaciones ji \ derechos y obligaciones

3.3. Clasificación de los contratos: civiles, mercantiles,


laborales y administrativos

Esta clasificación atiende a las partes que intervienen en la celebración del


contrato y al fin o propósito fundamental de su realización.

> Civiles
Los contratos civiles se conciertan entre particulares, o aun entre un particular
y el Estado cuando éste interviene en un plano de igualdad, como si fuera un
< 30 > — [Link] y elementos de las obligaciones

sujeto privado; por ejemplo, cuando el Estado toma en arrendamiento la finca


de un particular para instalar allí una escuela o una guardería; los intereses en
juego son privados, pues el bien común no está comprometido en el contrato,
que será regido por el Código Civil.

> Mercantiles
Losintereses que inducen ala celebración de los contratos mercantilestambién
son de naturaleza privada y su propósito y contenido se caracterizan como un
acto de comercio, cuya expresión se ha reducido en el texto de los arts. 4°, 75 y
76 del Código de Comercio.
¿Cuál es el criterio utilizado para distinguir el acto de comercio? ¿Cuándo
el acto es de comercio y cuándo es civil? El análisis de los preceptos legales
citados, en especial de las fracciones del art. 75, ha permitido a la doctrina
nacional su agrupación en tres órdenes, que no son sino otros tantos criterios
de identificación del acto de comercio:

a) Por los sujetos que intervienen, será acto de comercio el efectuado por
comerciantes o banqueros, a excepción de las actividades cuya natura-
leza sea estrictamente civil. Asf, se exceptúa de los actos de comercio
“la compra de artículos o mercaderías que para su uso o consumo o los
de su familia, hacen los comerciantes, ni las reventas hechas por obre-
ros, cuando ellas fueren consecuencia natural de la práctica de su oficio”,
como indica el art. 76 del Código de Comercio.
b) Por el objeto, si el deudor se obliga a alguna “cosa” mercantil, como los
buques o los títulos de crédito, o si la operación se documenta en esa
clase de títulos.
c) Por la finalidad, el acto de comercio consiste en una interposición en el
cambio de mercancías o servicios. El sujeto cuya empresa es mediadora
en el tráfico de bienes y servicios o intermediaria entre el que produce o
crea satisfactores y el que los consume, es el comerciante típico.

Jorge Barrera Graf agrega como cuarta categoría de actos de comercio la


Jorma en que se manifiestan. Tales serían “los actos constitutivos de las socie-
dades comerciales, así como la carta de crédito”.
No se nos oculta que es notoriamente asistemática la organización lógica
dirigida a asir, en la expresión de tales categorías, la esencia fntima del acto de
Capítulo 3. El contrato y sus clasificaciones. Primera... < 31 >

comercio frente al acto jurídico civil, pues éstas carecen de aspectos comunes
para asociarlas y articular con firmeza la definición certera del acto mercan-
til, aunque presten alguna utilidad para distinguirlo de las relaciones civiles.
En otras palabras: son raquíticos o inexistentes los aspectos comunes al sujeto
participante en la relación y al objeto materia de la misma —como la carta de
crédito o la constitución de una corporación— para vertebrarlos en el sistema.
Por el contrario, tales referentes son los menos relevantes para caracterizar
al acto mercantil, propósito que resulta mejor servido si se considera el interés
esencial que distingue al derecho mercantil de favorecer las actividades comer-
ciales y de ordenar en forma sistemática las situaciones y actividades, directas
o indirectas —entre éstas las instrumentales, como la expedición de títulos de
crédito—, que tienden a satisfacer las necesidades colectivas mediante la or-
ganización de la producción y el librey fluido tráfico de mercaderías y bienes,
actividades que exigen además mayor celeridad y flexibilidad regulatoria en su
disciplina. A tal fin evidente tiende la articulación dirigida a apresar su esencia
y concretar su definición; y en tal supuesto, son la mediación y el criterio fina-
lista los que identifican la noción sustancial del acto de comercio.
Ahora bien, hay contratos en los que una de las partes realiza un acto de
comercio y la otra un acto típicamente civil:

EyEMPLO

La compraventa de los zapatos que usted adquirió en la zapatería La Horma, S. A.


a) Para usted, el acto fue de naturaleza civil.
b) Parala empresa vendedora, fue un acto mercantil.
¢) Podría decirse que dicho contrato fue mixto; por cierto, ¿qué ley rige tal con-
trato mixto? Antes de la reforma al art. 1050 del Cód. Com,, en caso de litigio
se aplicaba el estatuto del demandado; en la actualidad se rige por la ley
mercantil.

ACTIVIDAD 7

Lea, transcriba e interprete el art. 1050 del Código de Comercio y proporcione un


ejemplo de contrato mixto (civil-mercantil), así como de sus posibles efectos en
caso de incumplimiento.
< 32 > — Partel. Fuentes y elementos de las obligaciones

> Laborales y administrativos


A diferencia de los civiles, los contratos laborales y administrativos correspon-
den al derecho público y, por ende, su diferencia esencial radica en que sus
disposiciones son instituidas por leyes de orden público, irrenunciables, que
fijan su contenido. En los contratos civiles este contenido deriva del acuerdo
de las partes, con autonomía para crear normas contractuales dentro de cier-
tos límites legales; esto es, existe la autorregulación de las relaciones privadas
—que dentro del marco legal tienen libertad para establecer las bases de sus
obligaciones— y la heterorregulación de las relaciones públicas, regidas por
leyes imperativas de orden público.
Mientras la libertad contractual tiene un campo de acción extenso en los
contratos de derecho privado, esto es, el poder —limitado, no obstante— de
regirse a sí mismo, el orden público marca restricciones importantes a la ac-
ción individual e impone la necesidad de ser regulado por otro (por el Estado
a través de leyes imperativas) en los vínculos de derecho público.
Y ello se aprecia con claridad en la relación laboral: el contrato de trabajo
se distingue ahora del contrato civil. Mientras correspondieron al derecho pri-
vado, las condiciones del trabajo eran establecidas libremente por las partes;
patrono y obreros acordaban sin interferencia del Estado las condiciones de
prestación de los servicios. Su autónoma voluntad común concretaba el al-
cance de las cláusulas del contrato.
En el siglo XIX, el derecho obrero se desprendió del derecho civil y pasó
a formar parte del derecho público. La relación jurídica de trabajo dejó de
ser regulada por el Código Civil y quedó sometida al nuevo ordenamiento. El
contrato de trabajo era considerado hasta entonces un arrendamiento de ser-
vicios cuyas condiciones establecían las partes interesadas; patrono y obrero
acordaban el monto del salario, la duración de la jornada, los posibles días
de descanso, etc., con la obvia preponderancia de la voluntad del primero,
parte fuerte del contrato, que sacando provecho a la ciega aplicación de las
leyes económicas —dejadas al juego de la oferta y la demanda conforme a los
postulados del liberalismo en boga—, y valido de que había mayor demanda
que oferta de trabajo, imponía a los trabajadores jornadas laborales excesivas
y agotadoras, salarios exiguos y ausencia total de prestaciones. La inicua si-
tuación debió ser corregida por el Estado al promulgar leyes protectoras que
establecen un mínimo de garantías irrenunciables en su beneficio.
Capitulo 3. El contrato y sus clasificaciones. Primera... < 33 >

Entre nosotros, la Ley Federal del Trabajo impuso un mínimo de condi-


ciones forzosas irrenunciables a la regulación de la relación laboral, como
salarios mínimos, jornadas máximas de trabajo, pago de horas extraordina-
rias, vacaciones forzosas, descanso del séptimo día, etcétera.
El contrato laboral será, pues, el que rija una relación de trabajo caracteri-
zada por el servicio constante prestado bajo la dirección de otro a cambio de
un salario.
El mismo criterio marca la diferencia entre el contrato administrativo y el
civil: en aquél, es la decisión hegemónica del Estado la que instituye el con-
tenido del acto y no la autonomía privada; como ilustra Gustavo Radbruck:
“Cuando el Estado, sin preguntarnos nada previamente, nos impone el deber
de alojamiento, se apoya en el derecho público; cuando aloja a sus funcionarios
enla vivienda que le hemos alquilado a él, se funda en el derecho privado”
El orden público priva en situaciones de crisis económica, calamidad
pública o guerra; el Estado puede imponer el forzoso alojamiento de sus fun-
cionarios dando o no una contraprestación por el hecho, y actúa por medio de
actos de gobierno administrativos.
En cambio, se conduce en el ámbito de la relación civil si toma en alquiler
una casa nuestra para aprovecharla.
Los contratos administrativos se diferencian de los civiles porque en ellos
el Estado interviene en su función de persona de derecho público, sobera-
na, en situación de supraordinación respecto del particular, con el propósito
de proveer la satisfacción de las necesidades sociales. Su objeto y finalidad
son peculiares: tienen por objeto efectuar una obra pública o prestar un ser-
vicio público, y su finalidad es satisfacer necesidades colectivas, proporcionar
beneficios sociales, etc. Tales son, por ejemplo, los contratos-concesión para
realizar obras públicas y prestar servicios públicos, que se rigen por las nor-
mas del derecho administrativo que les son aplicables, según la especie del
acto de que se trate.

3.4. Contratos preparatorios y definitivos

El contrato preparatorio, llamado también contrato preliminar o precontrato,


tiene por objeto la celebración de un contrato futuro: las partes que lo con-
ciertan se comprometen en él a celebrar otro contrato, que será el definitivo,
dentro de cierto plazo. Su contenido consiste en obligaciones de hacer, pues
< 34 > Parte 1. Fuentes y elementos de las obligaciones

por efecto del mismo no se genera otra obligación que no sea formalizar el acto
definitivo, cuyas estipulaciones se esbozan en las cláusulas del precontrato.
El contrato preparatorio no constituye, según lo expuesto, el definitivo, ni
significa forzosamente su realidad futura, pues todo contrato, como resultado
de la decisión voluntaria de las partes, producto de su libre albedrío, tendrá
realidad dentro del plazo previsto si así lo deciden los contratantes. Pero es
evidente que el contrato preparatorio obliga a celebrar el definitivo, y en caso
de que uno de los contrayentes viole su obligación y se niegue a concertarlo,
cometerá un hecho ilícito que le hará responsable de pagar los daños y perjui-
cios que irrogue a la otra parte por su incumplimiento, los cuales pueden ser
cuantificados en una cláusula penal (véase sección 13.14).

EJEMPLO

Juan y Pedro celebran un precontrato para concretar, dentro de dos meses, la


compraventa de la casa número 50 de la avenida Universidad de esta ciudad. El
precio acordado es de 500 mil pesos, pagaderos de contado, y estipulan la obli-
gación a cargo de cualquiera de ellos de pagar al otro 50 mil pesos como pena
convencional (cláusula penal) en el caso de que se niegue a celebrarlo. El acto
sólo produjo la obligación, para ambos, de contratar la compraventa dentro del
plazo previsto; solamente generó obligación de hacer, pues no es una compra-
venta, sino un contrato preparatorio o promesa de contrato. Muy distinto será si
en el acuerdo de voluntades se pacta el precio o la entrega inmediata de la casa,
pues tales obligaciones de dar son inherentes al contrato definitivo de compra-
venta, y el acto jurídico tendría entonces la naturaleza de tal y no de un contrato
preliminar.

En la práctica, las partes suelen confundir ambos actos jurídicos y de-


nominan promesa de contrato al que estipula y registra el cumplimiento de
obligaciones de dar, el cual en realidad es un contrato definitivo; el nom-
bre que le hubieren asignado las partes es intrascendente para determinar
su naturaleza, la cual proviene de las obligaciones que genera: si es el deber
de hacer el acto programado, se tratará de un contrato preliminar; si por el
contrario consigna el cumplimiento necesario de otras prestaciones, será en-
tonces uno definitivo. La jurisprudencia ha precisado que la naturaleza del
Capítulo 3. El contrato y sus clasificaciones. Primera... < 35 >

acto no depende del nombre que le hubieren asignado las partes, sino de su
contenido obligacional.

3.5. Contratos bilaterales y unilaterales

> Bilaterales
Son bilaterales o sinalagmáticos los que generan reciprocamente obligaciones
para ambos contratantes. Todos quedan obligados a conceder alguna prestación.

EJEMPLO
La compraventa, en la cual el vendedor queda obligado a entregar la cosa vendi-
da y el compradora dar el precio convenido por ella.

> Unilaterales
Los unilaterales sólo generan obligación a cargo de una de las partes y la otra
no asume compromiso alguno.

EJEMPLO

En la donación (contrato unilateral), el donante se obliga a entregar la cosa y el


donatario no queda obligado.
oec nn

Los arts. 1835 y 1836 del Código Civil los caracterizan así:

Artículo 1835. El contrato es unilateral cuando una sola de las partes se obliga hacia
la otra sin que ésta le quede obligada.
Artículo 1836. El contrato es bilateral cuando las partes se obligan recfprocamente.

Entre las prestaciones que crea el contrato bilateral a cargo de ambas


partes existe un enlace interior, que Miguel Ángel Quintanilla García llama re-
ciprocidad y que otros autores identifican como interdependencia (Mazeaud)
o causa (Capitant), la synalagma que justifica una prestación por la existencia
< 36 > Parte 1. Fuentes y elementos de las obligaciones

de la otra; tal relación explica con claridad los efectos peculiares que produce
esta especie de actos jurídicos (véase capítulo 16).
Entre ambas categorías se ha pretendido hallar una intermedia: la de
contratos que son unilaterales en el momento de su celebración (pues al cons-
tituirse sólo obligan a una de las partes) y que se convierten en sinalagmáticos
por actos posteriores (al sobrevenir un suceso que obliga a la otra). A éstos se
les ha bautizado como sinalagmáticos imperfectos.
El contrato de prenda (contrato accesorio de garantía que asegura el pago
de otra obligación principal; véase art. 2856, CC), que se constituye con la
entrega de la cosa (art. 2858, CC), sólo genera la obligación del acreedor pren-
dario de restituir la cosa pignorada. No crea obligaciones a cargo del deudor
que constituyó la prenda y por ello es un contrato unilateral. (Se habla de obli-
gaciones engendradas por el mismo contrato de prenda, no por el contrato
principal del que es accesorio aquél.) Pero si el acreedor prendario necesita
realizar algún gasto indispensable para la conservación de la cosa, entonces
surge la obligación del pignorante de pagar este gasto, convirtiéndose así el
contrato en sinalagmático o bilateral (sinalagmático imperfecto).
Esta categoría no es reconocida por el Código Civil y debe desecharse,
porque el contrato es unilateral. En el momento de celebrarse el contrato, las
obligaciones concebidas por las partes recaen sólo en una de ellas. La obli-
gación del pignorante de pagar los gastos efectuados no tiene su fuente en el
contrato, su fuente es la ley, o, en su caso, una gestión de negocios (véase capí-
tulo 11). Bien dice Gaudemet: “En realidad, no son sino contratos unilaterales,
pues tan sólo crean por sí mismos una obligación, ya que la obligación corre-
lativa nace ulteriormente de una fuente extracontractual” El interés práctico
de la clasificación reside en la existencia de ciertos efectos, los cuales sólo
son producidos por los contratos bilaterales —o por otros actos que generan
prestaciones recíprocas—, como son el problema de los riesgos, la teoría de la
rescisión (o resolución por incumplimiento culpable) y la excepción de con-
trato no cumplido (véase sección 16.3).

3.6. Contrato unilateral y acto jurídico unilateral

No es lo mismo acto jurídico unilateral que contrato unilateral. El primero ha


sido integrado por una sola voluntad, como el testamento; en cambio, el con-
Capitulo 3. El contrato y sus clasificaciones. Primera... < 37 >

trato se forma forzosamente por dos voluntades cuando menos y, por ende,
como acto juridico siempre es bilateral (o plurilateral).
La clasificación de los actos jurídicos en unilaterales y bilaterales se atiene
al número de voluntades que intervienen en su constitución: si basta una sola
voluntad, el acto es unilateral; si se necesitan varias, es bilateral o plurilateral.
Pero los contratos (actos jurídicos bilaterales por el número de sus vo-
luntades) pueden ser a su vez unilaterales o bilaterales (ya como contratos),
y aquí el criterio de la clasificación atiende al número de obligaciones que
generan: el contrato es bilateral si crea obligaciones para los dos contratantes,
y unilateral si sólo quedó obligado uno de ellos.
En suma, el acto jurídico unilateral es aquel que se integra con una sola
voluntad, y el contrato unilateral es un acto jurídico constituido con dos vo-
luntades que solamente genera obligaciones a cargo de una de las partes.

3.7. Contratos onerosos y gratuitos


El art. 1837 del Código Civil establece: “Es contrato oneroso aquel en que se
estipulan provechos y gravámenes recíprocos; y gratuito aquel en que el pro-
vecho es solamente de una de las partes.”
En el oneroso hay un sacrificio recíproco y equivalente; en el gratuito el sacri-
ficio sólo es de una de las partes, en tanto que la otra no tiene gravamen alguno,
sólo beneficios. Ello no implica necesariamente que carezca de obligación: pue-
de tenerla, pero ella no representa un sacrificio o gravamen. Por ejemplo, en
el contrato de comodato (préstamo gratuito de uso), el comodante asume la
obligación de proporcionar a otro una cosa para su aprovechamiento y el co-
modatario tiene la obligación de devolver la cosa prestada que usó de manera
gratuita; no asumió ningún sacrificio, aunque el contrato engendró obligacio-
nes para ambos. El contrato es bilateral y gratuito: en los contratos bilaterales
hay reciprocidad de obligaciones y en los onerosos hay sacrificios recíprocos.
Se advierte así que aunque la clasificación de los contratos gratuitos y
onerosos se aproxima a la de los contratos unilaterales y bilaterales (pues es
común que el bilateral sea oneroso y el unilateral gratuito), sus criterios distin-
tivos son diferentes.
Señalan los Mazeaud que la distinción entre el contrato gratuito y el oneroso
es la intención o animus de las partes contratantes. En el contrato gratuito hay
un animus liberal, altruista. El benefactor tiene el propósito de favorecer a otro
< 38 > Parte 1. Fuentes y elementos de las obligaciones

sin esperar obtener de él una contraprestación equivalente. Por ejemplo, un do-


nante regala algo sin esperar que le entreguen a cambio algo de igual valor.
Inversamente, el contrato oneroso está presidido por un animus egoísta,
en el que ambas partes contratantes celebran el acto con el propósito de ob-
tener de la otra una contraprestación de valor equivalente a la que dan. Por
ejemplo, en la compraventa el vendedor espera recibir una cantidad de dinero
igual o similar al valor de la cosa que enajena y el comprador desea adquirir
una cosa que equivalga al precio que paga por ella.
El interés de la clasificación radica en que sólo los contratos onerosos
pueden tener una naturaleza mercantil, pues la especulación comercial y el
propósito de lucro, que es consustancial al tráfico de bienes y servicios, no pue-
den conciliarse con los contratos gratuitos. Éstos, además, son intuitu personae;
la consideración del beneficiario es determinante para su celebración, y, por
último, es más sencillo obtener su ineficacia a través de la acción pauliana (véa-
se sección 15.1).

ACTIVIDAD 8
Clasifique el siguiente contrato y diga si es bilateral o unilateral; gratuito u
oneroso:
En el primer curso de derecho civil, usted aprendió lo que es la “carga” al es-
tudiar las modalidades de las obligaciones y se le ofreció un ejemplo como éste:
Ford Motor Co. acordó donar a la Universidad Nacional Autónoma de México
(UNAM) un millón de pesos, pero le impuso la obligación de colocar una pla-
ca de bronce, alusiva a la donación, en la fachada principal de su edificio. La
UNAM aceptó.

3.8. Contratos aleatorios y conmutativos

> Aleatorios
Esta clasificación constituye una subdivisión de los contratos onerosos. El
contrato es aleatorio cuando las prestaciones que las partes se conceden, o la
prestación de una de ellas, dependen, en cuanto a su existencia o monto, del
azar o de sucesos imprevisibles, de tal manera que es imposible determinar
el resultado económico del acto en el momento de celebrarse. Las partes no
conocen de antemano si les producirá ganancia o pérdida.
Capítulo 3. El contrato y sus clasificaciones. Primera... € 39 >

> Conmutativos
El contrato conmutativo es aquel cuyo resultado económico normal se cono-
ce desde el momento en que el acto se celebra y las partes pueden apreciar de
inmediato si habrá de producirles un beneficio o una pérdida.
El art. 1838 del Código Civil los define en desdichada fórmula:

El contrato oneroso es conmutativo cuando las prestaciones que se deban las partes
son ciertas desde que se celebra el contrato de tal suerte que ellas pueden apreciar
inmediatamente el beneficio o la pérdida que les cause éste. Es aleatorio cuando la
prestación debida depende de un acontecimiento incierto que hace que no sea posible
la evaluación de la ganancia o pérdida sino hasta que ese acontecimiento se realice.

Obviamente, las prestaciones que las partes se deban pueden ser ciertas,
no así su existencia, alcances o resultados, lo cual hará aleatorio el contrato.
En una apuesta de mil pesos al vencedor de un encuentro deportivo, la pres-
tación que se deberá es cierta y lo contingente o incierto es quién resultará
vencedor del certamen y de la apuesta; no es conmutativo sino aleatorio, pese
a saber desde luego cuál sería el beneficio o la pérdida.
La compraventa es un contrato conmutativo, pues desde la celebración del
acto las partes conocen con certeza la extensión de sus respectivas prestacio-
nes y la posible ganancia o pérdida que les irrogará.
Contratos aleatorios son el juego y la apuesta (arts. 2764-2773, CC), la renta
vitalicia (art. 2774, CC) y la compra de esperanza (art. 2792, CC).
Interés de la clasificación: se dice que la nulidad por lesión sólo es proce-
dente respecto de contratos conmutativos y no de aleatorios (véase capítulo 6).
Como se verá, dicha afirmación es inexacta.

ACTIVIDAD 9

Lea, transcriba e interprete los arts. 1838, 2774 y 2792 del Código Civil.
< 40 > — Partel. Fuentes y elementos de las obligaciones

3.9. Contratos consensuales, reales, formales y solemnes

» Consensuales
Hay actos para cuya celebración la ley no exige ninguna forma especial. Son
perfectos, con tal de que se exteriorice de cualquier manera la voluntad de ce-
lebrarlos; basta la voluntad, el consentimiento, de ahí que se les conozca como
actos consensuales.

EJEMPLO
Cuando usted aborda un autobús urbano, está celebrando un contrato y su vo-
luntad ha sido exteriorizada sólo con su conducta. La existencia, validez y efica-
cia del acto no dependen de que se otorgue de determinada manera o de alguna
forma especial exigida por la ley.

> Reales
Ciertos actos jurídicos se constituyen no sólo con la declaración de voluntad,
sino que a ésta debe acompañarla forzosamente la entrega de una cosa (res, en
latín), de ahí que se les denomine actos reales.

EJEMPLO

Un contrato real es el de prenda. Su constitución supone la manifestación ex-


terior de la voluntad de celebrarlo más la entrega de la cosa pignorada, que es
acto constitutivo del contrato (esa tradición puede ser real, jurídica o virtual;
arts. 2858 y 2859, CC).

> Formales
Hay actos y contratos a los que el legislador asigna una forma necesaria para
darles validez. En ellos, la voluntad debe ser exteriorizada precisamente de la
manera exigida por la ley, pues de lo contrario el acto puede ser anulado. En
los contratos formales, la falta de la forma legal no impide la existencia del acto,
pero si afecta su eficacia.
Capítulo 3. El contrato y sus clasificaciones. Primera... € 41 >

EJEMPLO
La compraventa de bienes raíces (arts. 2317 y 2320, CC).

> Solemnes
Son los actos que para existir necesitan de ciertos ritos establecidos por la ley.
La manera en que se exterioriza la voluntad es requisito constitutivo del acto;
el ropaje con que son cubiertos es parte esencial, y su falta motiva la inexisten-
cia del mismo como negocio jurídico.

EJEMPLO
El matrimonio.

ACTIVIDAD 10
a) Proporcione otro ejemplo:
* deacto formal y señale sus consecuencias, y
* deacto consensual y señale sus consecuencias.
b) Señale la diferencia que hay entre:
* unacto consensualy uno real, y
* unacto solemne y uno formal.

3.10. Contratos principales y accesorios

> Principales
El contrato principal tiene su razón de sery su explicación en sí mismo; surge
en forma independiente y no es apéndice de otro contrato, pues cumple autó-
nomamente su función juridico-econémica.
No requiere la existencia de otro contrato para subsistir.

EJEMPLO
El contrato de arrendamiento (art. 2398, CC).
< 42 > — Partel. Fuentes y elementos de las obligaciones

> Accesorios
El contrato accesorio —en principio— no tiene existencia independiente; se
explica referido a otro contrato (o acto) del cual es apéndice. Sólo se justifica
como parte complementaria de otro acto.
Tales son los contratos de fianza, prenda o hipoteca (arts. 2794, 2856 y
2893, CC); son contratos de garantía cuya celebración presupone la existen-
cia presente o futura de una deuda originada por otro acto jurídico principal
—o hecho jurídico principal— que van a asegurar.
La extinción del contrato principal acarrea la del accesorio, pero no a la
inversa.

3.11. Contratos instantáneos y de tracto sucesivo

» Instantáneos
Los contratos instantáneos se forman y deben cumplirse inmediatamente.
Se agotan en un solo acto. Su creación y extinción (por el pago) son una
sola cosa.

EJEMPLO
La compraventa de contado. Al adquirir un par de zapatos en un almacén, pago
su precio y recibo la mercancía en un mismo e inmediato acto.
Mi voluntad de comprar se expresa con el hecho de pagar el precio; la volun-
tad del vendedor se manifiesta entregando la cosa, todo en un solo acto. La vida
del contrato es efímera.

> De tracto sucesivo


Los contratos de tracto sucesivo son aquellos que se cumplen en forma escalo-
nada a través del tiempo, como el arrendamiento, la venta en abonos, la renta
vitalicia. La vida del contrato se prolonga porque las prestaciones que genera
son entregadas de manera periódica dentro de cierto lapso. Estos contratos
forzosamente están sujetos a término (véase capítulo 29).
Capítulo 3. El contrato y sus clasificaciones. Primera... < 43 >

3.12. Contratos nominados e innominados

> Nominados
Los nominados son aquellos que están instituidos en las leyes. Son contratos
reglamentados en el Código Civil u otros ordenamientos legales y sus conse-
cuencias están prefijadas en tales normas generales. Los alemanes los titulan,
con mayor propiedad, tipicos. -

> Innominados
Los contratos innominados, no instituidos en la ley, son los que las partes di-
señan originalmente para satisfacer sus intereses y necesidades particulares.
Son atipicos en la doctrina alemana.
Los primeros, dice Louis Josserand, son como un vestido de confección: ya
está hecho y uno busca el que corresponda a su talla. Los segundos son como
el vestido sobre medida; se hace a pedido para cubrir las propias y particulares
necesidades de los sujetos. -
Los contratos innominados tienen la misma fuerza legal y se rigen por las
normas del contrato nominado con el que tengan mayor semejanza (art. 1858,
CC), así como por las reglas generales de los contratos.

ACTIVIDAD 11
Lea, transcriba e interprete el art. 1858 del Código Civil. Haga lo mismo con los
arts. 1794 y 1795 y responda a las preguntas siguientes:
a) ¿Cuáles son los requisitos de existencia de un contrato innominado?
b) ¿Será posible anular un contrato innominado por incapacidad de alguna de
las partes?
c) ¿Por qué?

AUTOEVALUACIÓN
1. Enumere las fuentes particulares de las obligaciones reguladas en el
Código Civil.
2. Distinga entre convenio y contrato señalando sus semejanzas y diferencias.
3. ¿En qué se diferencia un contrato civil de uno mercantil?
44 » Parte 1. Fuentes y elementos de las obligaciones

. ¿Cuáles son los criterios apropiados para caracterizar al acto de comercio?


. ¿Qué diferencia a los contratos civiles de los laborales?
ONDAR

. ¿Qué es lo que caracteriza a los contratos administrativos?


- ¿Qué se entiende por contrato preparatorio? ¿A cuál se opone?
. ¿Cuál es el contrato bilateral?
. Proporcione un ejemplo de contrato unilateral.
. ¿Por qué es importante la clasificación de los contratos en unilaterales y
bilaterales?
. Explique cuál es el contrato nominado y cuál el innominado.
¿Qué diferencia al contrato bilateral del oneroso?
- Proporcione un ejemplo de contrato bilateral gratuito.
. ¿Cuáles son los contratos aleatoriosy cuáles los conmutativos? Proporcione
ejemplos de ambos.
15. Diferencie los contratos consensuales, reales, formales y solemnes, dan-
do un ejemplo de cada uno de ellos.
16. Explique cuáles son los contratos principales y cuáles los accesorios.
17. Dé un ejemplo de contrato instantáneo y otro de contrato de tracto sucesivo.
Capítulo 4
Elementos esenciales o de existencia
del acto jurídico

4.1. Voluntad (consentimiento)

> Formación del contrato


El contrato, caracterizado como el acuerdo de dos o más voluntades para crear
o transmitir derechos y obligaciones, se forma al cumplir o reunir ciertas con-
diciones que son presupuestos de su existencia y eficacia.
En el derecho moderno se ha establecido una distinción entre los requisi-
tos del acto juridico:

2 Los que son sustanciales a su existencia.


2 Los que son necesarios para su validez o eficacia.

Los arts. 1794 y 1795 del Código Civil los enumeran por separado con referen-
cia al contrato, que es la especie más común del acto jurídico de derecho privado.
El Código Civil francés mezcla y confunde los requisitos de existencia con
los de validez, y menciona como elementos del contrato el consentimiento, el
objeto, la capacidad de las partes y la causa licita en la obligación (art. 1108).
En el mismo sentido lo hicieron nuestras leyes civiles derogadas en 1870 y
1884, aunque esta última sustituía la causa por la forma: consentimiento, ob-
jeto, capacidad y forma legal (véase cuadro 4.1).
La diferenciación entre los elementos de existencia y los de validez es un
progreso de la técnica jurídica, que permite explicary sistematizar las diversas
consecuencias derivadas de la ausencia de alguno de ellos.

> Si falta un elemento esencial, el acto no existe como tal.


> Si está ausente un requisito de validez, el acto existe, pero puede ser inva-
lidado.
< 46 > — Partel. Fuentes y elementos de las obligaciones

CUADRO 4.1. REQUISITOS DEL CONTRATO

Manifestación voluntaria unilateral


f negocial con los elementos
. característicos del acto
- ( Oferta — —
— Recepticia a persona determinada
o indeterminada, presente o no
( Consentimiento presente
( teorías de la declaracién
P De existencia ceptación (entre >C expedición —
| < no presentes) - ( recepción
| Ea C¿nformación
|¿ . tos de adhesión

L|Requisitos — b
transferir derechos y obligaciones)
— _
(del comtrato — *C Objeto ( Físicamente _ ( Estar en
T i — | posible la naturaleza
| | Indirecto (dar, Debeser — —
| H H hacer, no hacer / — — .
| o — La ( Jurídicamente _ (slal enel
x Í — Cfa cosa que se da sible comercio

& E; C Solemnidad Ser determinado o determinable


[ C - — en cuanto a su especie
Ea validez —

> Requisitos esenciales o de existencia


El acto jurídico es la manifestación exterior de la voluntad tendente a producir
efectos de derecho sancionados por la ley.
Como todo ser, real o conceptual, para su formación precisa ciertos ele-
mentos esenciales sin los cuales no existiría:

1. La voluntad.
2. Un objeto posible hacia el cual se dirige esa voluntad; y, ocasionalmente,
3. Una manera solemne de exteriorizar esa voluntad.

Pensemos en cualquier acto jurídico —en el contrato, que todos conoce-


mos— y veremos que para lograr su existencia es necesario:
Capítulo 4. Elementos esencialeso de existencia del... < a7 >

1. Quelos contratantes emitan una declaración de voluntad para celebrar


el acto, esto es, que se pongan de acuerdo (concierto de voluntades), lo cual en
derecho se llama consentimiento.
¿Podría existir un contrato en el que faltara la voluntad de celebrarlo?
¿Merecería llamarse contrato aquel en que las partes no llegaran a ponerse
de acuerdo? Es evidente que no, y por eso el consentimiento es un elemento
necesario del contrato: sin él no existe contrato alguno.

EJEMPLO
Yo no deseo vender el automóvil de mi propiedad, pero un empleado infiel me
pasa a firma, entre otros documentos, un contrato de compraventa del vehícu-
lo, que yo suscribo sin reparar en su contenido. En tal caso no existe la voluntad
de celebrar el contrato, no hay consentimiento y el contrato es inexistente.

2. Que el contenido de sus voluntades se refiera a una conducta posible:


una prestación o abstención de factible realización, tanto en el orden natural
como en el jurídico; el objeto al que tienden las voluntades deberá ser física
y jurídicamente posible. Hay conductas imposibles de efectuar, ya porque lo
impide la ley natural, ya porque el orden jurídico lo obstaculiza. El contrato que
tiene un contenido imposible no existe como tal.

EJEMPLO
Usted, que es un vendedor muy hábil, logra convencer a un ingenuo turista de
que le compre la columna de la Independencia y una sirena viva. Ninguna de las
compraventas tendrá existencia, la primera por tener un objeto jurídicamente
imposible —un bien del dominio público, incomerciable e inalienable (art. 29,
fracc. vi, de la Ley General de Bienes Nacionales)— y la segunda por tener un
objeto físicamente imposible, pues la sirena no existe en la naturaleza.

3. Excepcionalmente, que la voluntad se exteriorice de una manera ritual,


solemne, que es indispensable para la constitución del acto. En México no
existen, en principio, los contratos solemnes y por ello el legislador no incluyó
< 48 > Parte 1. Fuentes y elementos de las obligaciones

la solemnidad entre sus requisitos de existencia. Sin embargo, sí hay actos ju-
rídicos solemnes, como el matrimonio.

EJEMPLO
El acto jurídico del matrimonio debe realizarse ante un funcionario público
llamado juez u oficial del Registro Civil, quien debe levantar un acta especial
de matrimonio en determinados libros. Si usted y su futuro consorte pretenden
contraer nupcias y acuden a manifestar su voluntad ante cualquier otra autori-
dad o persona, sin efectuar la solemnidad indicada, el acto no existe.

La ausencia de la voluntad exteriorizada, del objeto posible o de la solem-


nidad, en su caso, implica la inexistencia del acto. El acto jurídico no se forma,
no nace y, consecuentemente, no produce efectos.

ACTIVIDAD 12
El art. 1794 del Código Civil consagra los requisitos enumerados al reglamentar
el contrato (a excepción de la solemnidad).
a) Transcribalo.
b) Proporcione un ejemplo de contrato inexistente por falta de consenti-
miento.
€) Dé otro ejemplo en el que el objeto no sea posible por no existir en la natu-
raleza.
d) Y aporte un ejemplo más en el que el objeto no sea posible porque lo impide
la ley jurídica.

> Análisis de los requisitos de existencia. Primer elemento esencial


del acto jurídico: la voluntad
Es el elemento esencial, de definición, del acto jurídico. Nadie podría pre-
tender la existencia de una tutela, una adopción, un arrendamiento o una
promesa de recompensa sin la voluntad exteriorizada de las partes o del autor
de dichos actos. Cualquier acto jurídico en el que no esté presente la decisión
voluntaria de celebrarlo no se podrá formar, nunca podrá existir.
Capítulo 4. Elementos esenciales o de existencia del... € 49 >

> Importancia de la voluntad individual


Dos factores, uno filosófico y otro económico, incidieron históricamente para
atribuir al individuo y a su voluntad importancia excepcional.
Los filósofos del siglo XVIIL, promotores de las corrientes de pensamien-
to conocidas como individualismo liberal, dieron curso a un movimiento
cuyo eje nodal fue el desarrollo de la libertad personal. El hombre nace libre
y la pérdida de ese estado sólo es concebible por las restricciones que él se
impone voluntariamente: el orden social no proviene de acciones autorita-
rias, sino de la voluntad de todos los individuos, de su decisión autónoma,
Única capaz de regirlos. Cada uno ejerce su derecho de libertad sin ignorar
la libertad de los demás; de manera autónoma cede parte de su libertad para
permitir el goce general y la paz pública, y tal autolimitación lo conduce a
aceptar las leyes.
Un ejercicio de libertad individual reside en el fondo, ya- cuando ha
consentido obligarse al celebrar contratos y otros actos jurídicos que lo res-
tringen, ya cuando las limitaciones provienen de la ley, a cuyo imperio se
sujetó, también libremente, por un contrato celebrado con la sociedad (teoría
del contrato social).
En el plano económico, la doctrina del liberalismo afirmó que la fórmula
ideal para lograr el beneficio común se cifra en permitir la libre actividad del
individuo: dejar hacer, dejar pasar; tanto en el ámbito de los factores económi-
cos como en la esfera contractual, el libre juego de las voluntades individuales
es el medio de lograr la justicia y el equilibrio. El contrato autónomamente
concertado es justo por ello mismo, pues nadie habría de consentir de manera
voluntaria en su mal. En palabras de Inmanuel Kant: “Cuando una persona
decide algo respecto a otra, siempre es posible que cometa alguna injusticia,
pero toda injusticia es imposible cuando decide para sí misma”

> Autonomía de la voluntad


En tal entorno se consagró el principio de la libertad contractual, de la libertad
de las convenciones, denominado por los comentaristas franceses teoría de
la autonomía de la voluntad, que afirma el culto al individuo y a su voluntad,
fuente esencial de poder, para crear a su arbitrio contratos y obligaciones li-
bremente decididas,
El principio subsiste hasta la fecha con sucesivas y crecientes restricciones
legales dirigidas a proteger a la sociedad: La libertad de acción del individuo
< 50 > — [Link] y elementos de las obligaciones

debe ser limitada por respeto a los intereses comunes, cuyo carácter es priori-
tario. La promulgación de leyes imperativas y prohibitivas disciplina, impide
la concertación de actos o contratos perjudiciales a la comunidad, determi-
na su nulidad y, en otros casos, prorroga su vigencia sin consultar la voluntad
de las partes, o impone su necesaria celebración. El tema se desarrolla con
la habitual claridad de los hermanos Henri, Léon y Jean Mazeaud en la obra
Lecciones de derecho civil y en La decadencia del contrato, del notable autor
mexicano Néstor de Buen Lozano.
El dogma de la “autonomía de la voluntad” como ejercicio de libertad ab-
soluta en la creación de las cláusulas contractuales, se ve cada vez más acotado
y restringido por las normas básicas que aseguran la convivencia social —o
normas de orden público— e impiden a los particulares contratantes atentar
contra los intereses sociales y el interés público, por la profusión y el desmedi-
do desarrollo de los intereses privados.
Las limitaciones que la ley impone a la voluntad particular en aras de
salvaguardar el bien común son más numerosas cada día, para evitar que la
satisfacción de los intereses de algunos obstaculice el logro del bienestar de
la mayoría.
El proceso ha revelado a la postre, y con evidencia, la inexactitud de los
postulados del individualismo liberal, que al omitir toda acción restrictiva al
juego de los intereses personales, lejos de conseguir el equilibrio y beneficio
de la comunidad, produjo un grave desajuste, notable desproporción e inequi-
tativa distribución de la riqueza, por la evidente razón de que los hombres no
son iguales ni económica ni socialmente, ni en inteligencia ni en voluntad, y
al dejarlos en plena libertad de actuar no se hizo esperar el sacrificio de los
débiles, pues como en frase feliz resumiera Mario de la Cueva, “entre el fuerte
y el débil es la libertad que mata”.
En el mismo tenor, Gustav Radbruch afirma:

... la libertad de contratación es libertad ciertamente, para aquel que posee este po-
der, pero es en cambio impotencia para aquel contra quien se dirige. El propietario
puede esperar hasta que el trabajador se le dirija aceptando por fin el salario que le ha
ofrecido; puede aguardar hasta que el arrendatario se conforme con las condiciones
que quiere imponerle, hasta que el prestatario le solicite el préstamo al interés que le
señale; la otra parte, en cambio, se halla cohibida, coaccionada de hecho a aceptar las
condiciones que se le dictan.
Capítulo 4. Elementos esenciales o de existencia del... € 51 >

Debido a ello, en el derecho moderno se advierte una creciente interven-


ción del Estado para limitar el alcance de la libertad de contratar, así como
para intervenir en auxilio de los desvalidos mediante la imposición de reglas
prohibitivas e imperativas de observancia forzosa.
La autonomía de la voluntad quedó así reducida a la libertad de obligarse
mediante la celebración de actos jurídicos cuyo contenido no contradiga las nor-
mas de interés público, las buenas costumbres y los derechos de tercero, situación
que puede resumirse en la frase “lo que no está prohibido está permitido”.

> El principio de legalidad


Esta libertad de acción limitada que existe en el derecho privado no se presen-
ta en el derecho público, donde el principio de legalidad es el único aplicable:
la acción de las personas y los organismos de derecho público sólo es posible
dentro de la órbita de atribuciones o actividades expresamente autorizadas
por la ley.
Raúl Ortiz Urquidi resume esto así: “Opuestamente al anterior principio, o
sea, al de la libertad de acción, que pertenece al derecho privado, existe el de
legalidad que es de derecho público y que se enuncia diciendo que el Estado
y sus órganos, o más brevemente las autoridades, sólo pueden hacer lo que la
ley les permite.”

> Régimen del Código Civil


Nuestra ley civil, entre cuyas fuentes de inspiración figura el Código francés,
consagra la autonomía de la voluntad, pero le impone las limitaciones dicta-
das por la protección de los intereses sociales.

ACTIVIDAD 13

Transcriba los arts. 6°, 8* y 1832 del Código Civil y subraye las frases que consa-
gran la autonomía de la voluntad y las limitaciones a la misma, razonando en
cada caso en qué consisten.

> El consentimiento
Como hemos visto, la voluntad es el motor principal de la celebración del
acto. En los contratos, esa voluntad sellama consentimiento
y es un elemento
52 > — Partel. Fuentes y elementos de las obligaciones
A

complejo formado por la integración de dos voluntades que se conciertan.


Es un acuerdo de voluntades: dos quereres que se reúnen y constituyen una
voluntad común.
¿Cómo se forma el consentimiento? Requiere dos emisiones de voluntad su-
cesivas, dos declaraciones unilaterales: la oferta (o propuesta) y la aceptación.
El consentimiento (y, por ende, el contrato) no es la oferta sola ni es la
aceptación sola. Ambas se reúnen y se funden. El acuerdo de voluntades se
forma cuando una oferta vigente es aceptada lisa y llanamente.

> Importancia de su integración


Determinar el momento en que se logra el acuerdo es de sumo interés, ya que
entonces surge el consentimiento, nace el contrato y empieza a producir efec-
tos legales. Antes de su integración no hay contrato ni obligaciones (salvo la de
mantener la propuesta en los casos excepcionales en que surte efectos autó-
nomos y que se exponen más adelante).

> Exteriorización del consentimiento


La comunicación de las partes puede establecerse de manera expresa o
tácita. La expresa se manifiesta por la palabra, la escritura o con signos in-
equívocos. La tácita se exterioriza por una conducta reveladora de un interés
de negociar, que produce la inferencia de que el autor tiene intención de
contratar. El consentimiento tácito proviene no de una declaración por me-
dio del lenguaje o de un signo inequívoco, sino de una actitud o conducta
que denota claramente la voluntad.
El art. 1803 del Código Civil Federal que rige el tema fue reformado en mayo
del 2000 para admitir asimismo los “medios electrónicos, ópticos o [...] cual-
quier otra tecnología” como conducto para integrar el consentimiento expreso;
y en la misma fecha fue adicionado el art. 1834 bis del citado ordenamiento fe-
deral, para afirmar que en los contratos formalizados en tales vías modernas se
dará por cumplido el requisito de la firma de los documentos escritos con cier-
tas condiciones, e igualmente se podrán formalizar actos que requieran para su
validez la forma de escritura pública notarial (véase capítulo 5).

> El silencio
No es manifestación de voluntad, ni por ende puede inferirse del mismo
una propuesta o aceptación de contrato. “El silencio presenta un significado
Capitulo 4. Elementos esenciales o de existencia del... € 53 >

equívoco, y por mucho que se deseche el formalismo, el consentimiento nece-


sariamente ha de demostrarse” (Planiol y Ripert).
Cuando ante una propuesta sólo reaccionamos manteniendo silencio, no
puede decirse que hayamos aceptado y, por tanto, no hay contrato. Sin em-
bargo, existen situaciones en las que el acto parece integrarse por efectos del
silencio, pero en ellas no es el silencio, sino los hechos que lo acompañan, los
que demuestran la voluntad de negociar.

EJEMPLO
El contrato de mandato otorgado a un profesional que ofrece servicios al pú-
blico, se entiende aceptado por el solo hecho de no ser rechazado dentro de
los tres días siguientes (art. 2547, CC). Se entiende prorrogado un contrato
de arrendamiento cuando el arrendatario continúa en el goce, sin oposición del
arrendador (arts. 2486 y 2487, CC).
En el primer caso, la voluntad de contratar deriva de la abstención a rechazar
el mandato; en el segundo, del hecho de continuar en posesión de la cosa alqui-
lada sin oposición del propietario (tácita reconducción).

La jurisprudencia francesa ha decidido conceder efectos de aceptación


al silencio cuando la oferta se hace en interés exclusivo del destinatario. Por
ejemplo, la oferta del acreedor a su deudor de perdonarle la deuda (véase
capítulo 25): el deudor que guarda silencio, sin oponerse, está consintiendo
en el favor o la liberalidad que se le concede (Mazeaud); no obstante, en tales
casos, se trata más bien de una aceptación tácita que del silencio.
En el mismo sentido, legislaciones modernas se inclinan a conceder efectos
al silencio (arts. 151 del Código Civil alemán y 6* del Código suizo de las obli-
gaciones), considerándolo una aceptación en razón del uso o de la naturaleza
del asunto; la misma orientación sigue el Proyecto de Reformas al Código Civil
francés, cuyo art. 6°, párrafo 111, capítulo del contrato, dispone: “El silencio no
equivalea aéeptacién más que en los casos en que, por razón de las relaciones
de negocios existentes con anterioridad entre las partes o por cualquiera otra
circunstancia, la oferta implicara aceptación expresa”
< 54 » — [Link] y elementos de las obligaciones

ACTIVIDAD 14

Proporcione ejemplos de contrato:

a) En que el consentimiento se exteriorice por signos inequivocos.


b) En que el consentimiento se manifieste tácitamente.

> Elementos del consentimiento: la oferta y sus requisitos


La propuesta de contratar es una manifestación unilateral de voluntad nego-
cial que contiene los elementos esenciales característicos del acto jurídico que
se desea celebrar; se dirige a otra persona, determinada (a alguien en particu-
lar) o indeterminada (a cualquiera que desee aceptarla y reúna los requisitos
fijados), se encuentre presente (en comunicación inmediata con el oferente) o
no presente (en comunicación mediata).

> Análisis de los requisitos


2 La oferta es una declaración de voluntad unilateral. Ello no quiere decir
que deba ser por fuerza la expresión de voluntad de una sola persona, sino
la manifestación de una voluntad jurídica; porque varias personas pueden
emitir una sola y coincidente manifestación de voluntad, la cual seguirá
siendo unilateral si su sentido es el mismo; su expresión de voluntad con-
junta dirigida en el mismo sentido será una voluntad unilateral para el
derecho porque están de una misma parte, pues “parte significa, no la per-
sona, sino la dirección de la voluntad, que es única, aunque la manifiesten
varias personas, actuando conjuntamente” (De Ruggiero).

EJEMPLO
Varios copropietarios que emiten conjuntamente una oferta de venta del bien
común.

> La oferta es una voluntad negocial. Es una propuesta de celebrar un ne-


gocio jurídico, lo cual significa que se tiene el propósito de engendrar
derechos y obligaciones. Una convocatoria para ir al cine o a jugar tenis no
sería —en principio— una oferta en derecho.
Capítulo 4. Elementos esenciales o de existencia del... € 55 >

> La oferta debe contener los elementos característicos del contrato que se
pretende celebrar. No sería oferta, en el sentido jurídico de la voz, si se omi-
tiera indicar los datos necesarios para dar a conocer la especie de acto que
se propone y las condiciones en que se desea contratar.
Si alguien dice “vendo) sin mencionar qué vende; si alguien propone
“vendo un automóvil” sin indicar el precio que pretende por él; si alguien
ofrece una casa, sin expresar si la propone en préstamo gratuito (comoda-
to), oneroso (arrendamiento), a cambio de un precio (compraventa) o de
otra cosa (permuta), o como aportación a una persona moral (sociedad),
entonces no estará haciendo una oferta en términos de derecho.
Ofrecimientos como los expresados constituyen actos previos a la con-
tratación, antecedentes de la oferta, actos precontractuales. Es preciso
distinguir entre la oferta y los actos precontractuales.
La oferta siempre se dirige a otra persona que la debe recibir y complementar
para integrar un acuerdo o consentimiento; por ello se dice que es recepticia.
Esa persona puede ser alguien especialmente elegido, una persona de-
terminada; o cualquiera que llegue a conocer la propuesta, una persona
indeterminada que decida contratar y reúna los requisitos impuestos.

El destinatario de la oferta puede hallarse en comunicación inmediata con


el proponente (contrato entre presentes), sea que ambos estén en el mismo sitio
o que, encontrándose distantes, puedan conversar y discutir de inmediato las
condiciones del presunto contrato, como sucede en la contratación telefónica o
por radiotelefonía; la verificada en un enlace de televisión o la concretada por
fax. Lo mismo ocurre en la actualidad en la contratación por internet, cuando
las partes se hallan en situación de interlocución y pueden negociar desde lue-
go, sucesivamente, sus reparos u objeciones hasta ajustar su acuerdo.
También es posible que las partes contratantes establezcan entre sí una
comunicación mediata, sea por vía epistolar o telegráfica (contrato entre no
presentes). Ésta es una forma de contratación con reglas especiales que se pre-
cisarán más adelante, para complementar la formación del estudiante, pero
que resulta obsoleta ante los avances de la técnica.
En la contratación por la vía electrónica puede presentarse también la co-
municación mediata si las partes no están en posición de interlocución; esto
significaría la presencia de un acto entre no presentes, aunque sin la regulación
que fija la ley a esta figura, ya que en el caso de la internet no es congruente
< 56 > Parte 1. Fuentes y elementos de las obligaciones

aplicar el término de tres dfas sumado al del servicio del correo público que se
impone en tal modalidad para integrar el consentimiento (véase capítulo 5).

> La aceptación
Es también una declaración unilateral de voluntad en plena concordancia con
los términos de la oferta. La conformidad condicionada o sujeta a modificacio-
nes será, a lo más, una contraofertay no una aceptación propiamente dicha.
Joaquín Martínez Alfaro afirma: “El consentimiento se puede formar de un
modo instantáneo o de un modo progresivo. Es instantáneo cuando la acepta-
ción de la oferta es lisa, llana e inmediata. En cambio, será progresivo cuando
el aceptante discute la oferta imponiendo condiciones o pidiendo que se mo-
difiquen los términos de la oferta”

ACTIVIDAD 15

Lea, transcriba e interprete el art. 1810 del Código Civil. Una vez efectuado lo
anterior, resuelva el siguiente problema:
Juan propone a Pedro venderle su automóvil en 25 mil pesos, al contado.
Pedro acepta comprarlo en 12 mensualidades y Juan accede. ¿En qué momento
se formó el contrato? ¿Por qué?

> Duración o vigencia de la oferta


Dijimos que el consentimiento se forma cuando la aceptación se reúne con la
oferta que aún está vigente. La oferta tiene un periodo de vigencia; su eficacia no
es perpetua. ¿Cuánto dura su vida? Eso depende de lo siguiente:
£
Primero. Hay que ver sila oferta tiene plazo o si no se sujetó a término alguno.
Si se trata de una oferta con plazo, su vigencia se prolonga por todo el tiempo
previsto. El art. 1804 del Código Civil dispone: “Toda persona que propone a
otra la celebración de un contrato, fijándole un plazo para aceptar, queda liga-
da por su oferta hasta la expiración del plazo.”
Por ejemplo, le propongo en venta mi casa ubicada en avenida Juárez,
núm. 108, en medio millón de pesos. Le sostengo la oferta durante 15 dfas.
Quedo obligado a mantenerla por todo ese plazo y el contrato se forma en el
momento en que usted dé su aceptación dentro de dicho término.

También podría gustarte