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El viaje del viejito y su familia

El resumen del cuento en 3 oraciones o menos es: El viejito visita a su hijo en la montaña y pasa por varias aventuras en el camino, donde encuentra personas y animales que lo ayudan o no a conseguir agua. Al final, llega a la cabaña de su hijo justo a tiempo para salvar a su nieto Juanito de ahogarse en el río.

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El viaje del viejito y su familia

El resumen del cuento en 3 oraciones o menos es: El viejito visita a su hijo en la montaña y pasa por varias aventuras en el camino, donde encuentra personas y animales que lo ayudan o no a conseguir agua. Al final, llega a la cabaña de su hijo justo a tiempo para salvar a su nieto Juanito de ahogarse en el río.

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EL CUENTO DEL VIEJECITO Cuento No.

Había una vez un viejito que tenía dos hijos, uno vivía en la montaña y el otro lo acompañaba en la
ciudad. Un día se sintió con ganas de visitar a su hijo en la montaña. Sin pensar más, tomó su
sombrero, un vasito que siempre llevaba cuando salía a caminar y su bastón. Salió de su casa y se
puso en camino para ver a su hijo.
Cuando iba subiendo el cerro, el viejito – que tenía un piececito chueco, porque estaba enfermo de
reumas- empezó a sentirse cansado y al caminar hacía:

JJJJJ JJJJJ JJJJJ JJJJJ JJJJJ

Pero, con la ilusión de ver a su hijo seguía caminando-


Cuando llegó a la cumbre de la montaña, se encontró en un bosque muy hermoso, sintió sed y
deseo de tomar agua, pero no había agua por ningún lado. En eso, vio venir a una mujer, con un
cántaro de agua en la cabeza.
-Esta señora me dará el agua que necesito- pensó el viejito.
Sacando el vasito de su cintura esperó que la señora pasara. Cuando la señora pasó se acercó y le
dijo: -Buena mujer, regáleme usted un poquito de agua- La mujer, haciendo una cara muy fea,
sacó la lengua y le hizo:
LLLLL LLLLL LLLLL LLLLL LLLLL

Y se fue. El viejito quedó muy triste y pensó:


-Diosito la tiene que castigar, porque el agua no se le niega a nadie…
El viejito siguió caminando con la esperanza de encontrar en algún lugar un poquito de agua.
Mientras tanto, la mujer llegó a su casa y al llegar a la casa su esposo le dijo,
-Mujer ¿Dónde has estado? Sin duda alguna comadreando en el pozo, ya que fuiste por el agua.
La señora le quiso contestar, pero ya no pudo, porque su lengua se le había hecho taquito y lo
único que podía decir era:
LLLLL LLLLL LLLLL LLLLL LLLLL

Eso era todo lo que podía hacer. No cabe duda, Dios la había castigado.
El viejito, que seguía caminando por la montaña, de repente escuchó por el camino: ¡POM!,
¡POM!, ¡POM! S e imaginó de inmediato que era un leñador cortando leña y pensó:
-Los leñadores siempre llevan agua o pozolito, así es que yo me voy a buscar al leñador.
Fue y ciertamente lo encontró. Cuando llegó le dijo:
-Señor, señor, por amor de Dios, regáleme un poquito de agua.
El leñador volteó. El viejito se dio cuenta que tenía una narizota bien grande. Si, era un leñador con
una narizota bien coloradota y fea. El viejito le repitió:
- Señor por favor, regáleme un poquito de agua… El leñador narizón le contestó:

NNNNN NNNNN NNNNN NNNNN NNNNN

Señalando un lugar atrás de un árbol caído. El viejito le insistió y le dijo nuevamente:


- Señor leñador, regáleme un poquito de agua.
El leñador narizón, señalando con la nariz, le volvió a hacer…
NNNNN NNNNN NNNNN NNNNN NNNNN

El viejito no comprendía que era lo que el leñador le estaba diciendo. En realidad el leñador estaba
tratando de decir que atrás de aquel árbol estaba el agua, por eso le señalaba el árbol con la nariz.
El viejito no entendía y entonces pensó:
-Para que voy a molestar a este señor. Mejor me voy a seguir mi camino, tal vez más adelante
encuentre agua.
Así se fue caminando. De repente oyó un sonido muy familiar que se oía…

MMMMM MMMMM MMMMM MMMMM MMMMM

¿Qué creen que era?... ¡Una vaca! El viejito pensó:


- cuando una vaca muge así es porque está llamando a uno de sus becerritos y si está llamando a
uno de sus becerritos, es porque tiene leche y si tiene leche, estoy salvado, porque le voy a pedir
un poquito. Entonces empezó a caminar más rápido, hasta que encontró a la vaca, que tenía unas
chichotas, llenas de leche. Se acercó a la vaca y sobándole el lomito le dijo:
- Vaquita bonita, vaquita chula, regálame un poquito de leche y la vaca lo quedó mirando y le
hizo…

MMMMM MMMMM MMMMM MMMMM MMMMM

El viejito pensó… Creo que la vaquita dice que si… Y sacando el vasito de su cinturón se acercó a
la vaca. Le agarró las chichotas a la vaca, y empezó a ordeñar: Iz, Iz, iz, y cuando estuvo el vaso
lleno, le sopló la espuma y glu, glu, glu, ahí se la tomó. Como la leche estaba tan rica, el viejito
pensó:
-No, en mi estómago todavía hay un huequito. Entonces se acercó nuevamente a la vaca y le dijo:
-Regálame otro poquito de tu leche… Y la vaca toda enojada, que le hace:

MMMMM MMMMM MMMMM MMMMM MMMMM

El viejito nuevamente volvió a pensar: La vaca dice si… Volvió a ordeñar a la vaca, y otra vez,
glu, glu, glu, ¡ah! Que sabrosa y se tomó otra vez la leche.
Resulta que el viejito para agradecer a la vaca la llevó donde había hierba tierna y fresca para que
comiera.
Despidiéndose de la vaquita, siguió su camino. En eso se dio cuenta que el sol estaba casi
ocultándose en la montaña, ya había bajado mucho e iba a entrar la noche. Se apuró mucho, pero
en eso, escuchó u sonido muy especial que hacia…
SSSSS UUUUU SSSSS UUUUU
¡Hay no! ¿Qué es eso? SSSSS, hacen las culebras cuando van a morder a alguien. UUUUU hacen
los búhos cuando cantan en la noche, pero… SSSSSS, UUUUU, SSSSSS, UUUUU, eso nunca lo
había oído, yo lo tengo que ver…
Como el viejito era muy curioso fue abriendo, abriendo, el monte y se fue metiendo, metiendo.
De repente se encontró en un claro, en una especie de campo muy hermoso y en medio de ese
campo había un árbol muy solitario que se mecía con el viento.
El viejito miró que en una de las ramas bajas del árbol, estaba parado un búho que subía y bajaba
con la rama. Abajo, enrollada en el suelo, estaba una culebra que se levantaba y hacía.
SSSSS SSSSS SSSSS SSSSS SSSSS
Cuando iba a morder al búho. Pero el búho se subía a las ramas del árbol, se volteaba y le hacía a
la culebra.
UUUUU UUUUU UUUUU UUUUU UUUUU

Y así se la pasaban. El búho volvía a bajar de las ramas del árbol, la culebra se levantaba para
morder al búho y le hacía.
SSSSS SSSSS SSSSS SSSSS SSSSS
El búho volvía a subir en las ramitas del árbol y le hacía a la culebra.

UUUUU UUUUU UUUUU UUUUU UUUUU

El viejito se dio cuenta que la víbora estaba bien enojada y pensó.


-¡Ah! Esta culebrota si se da cuenta que estoy aquí, en lugar de morder al búho, me va a morder a
mí, mejor me voy regresando. El viejito empezó a retirarse y se empezó a alejar poco a poco, para
que la culebra no lo viera. Así regresó al camino. A medida que se alejaba, trataba de ir más rápido
porque el sol estaba ocultándose entre las montañas y ya iba a entrar la noche. Siguió caminando
rapidito, rapidito, lo más que podía, porque el viejecito tenía reuma y no podía caminar muy aprisa.
Resulta que el viejecito de repente observó una casita. Era la casita de su hijo. A lo lejos se dio
cuenta que dentro de la casita había una lucecita. En eso, cuando estaba mirando la casita y se
acercaba más a ella se dio cuenta que cerraron la puerta y pensó.
-¡Jesús! Ya van a cenar, porque en la montaña cuando se mete el sol cenan y se acuestan a
dormir, porque ahí no hay luz eléctrica, ahí se alumbra con velas, ocote o quinqué.
Resulta que el viejito se apuró mucho, mucho, llegó a la casa, pero como ya estaba cerrada,
empujó fuerte la puerta para que se abriera. El hijo del viejito, que estaba comiendo una semilla se
calabaza dorada y que en ese momento se metía una semillita en la boca, al escuchar el empujón
de la puerta, se asustó e hizo…
AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA

Señalando con su dedo la parte profunda de su boca.


El viejito se dio cuenta de lo que pasaba y se metió corriendo a la casa. Le metió el dedo en la
boca a su hijo y le sacó la semilla que su hijo tenía trabada. El pobre hijo empezó a respirar
profundamente y luego fue a abrazar a su papá y le dijo:
-Papá, que gusto de verte, pero que susto me pegaste papá. Mira ya es muy tarde y ya no
pensamos que pudiera venir alguien a esta hora.
Y así estuvieron platicando, entró más la noche y en eso llamaron al niño chiquito y le dijeron:
-Juanito, ven a conocer a tu abuelito.
El viejito se sintió muy contento de saber que tenía un nietecito que ya estaba grande.
Entonces todos se abrazaron muy contentos, cenaron y se pusieron de acuerdo que al otrodía, de
mañana, se iban a pasear al rio, llevarían comida, para estar platicando y gozando juntos.
Al otro día, muy de mañana, prepararon la comida y se fueron al río, pero el chiquito, Juanito, se
adelantó porque quería cazar una ranita que vivía ahí, en medio del río, en una piedra. En cuanto
llego la vio que estaba ahí, grandota tomando el sol.
En eso Juanito saltó a la piedra, con tan mala suerte, que en lugar de caer en la piedra, sobre la
rana, resbaló y cayó de cabeza al río. Sin embargo, resulta que Juanito no sabía nadar, por lo que
se empezó a ahogar y cada vez que sacaba la cabecita del agua hacia.

OOOOO OOOOO OOOOO OOOOO OOOOO


El viejecito y su hijo escucharon el sonido de la boca de Juanito y luego, luego pensaron:
- Juanito cayó al río. Corrieron como pudieron y se dieron cuenta que solo la cabecita sacaba del
río. Corrieron y a jalones del pelo, como pudieron lo sacaron. Juanito quedó con el pelo parado del
susto y del jalón que le habían dado.
Pensaron que no era conveniente quedarse a comer ahí, pues Juanito quedó todo mojado,
chorreando agua. Era tanta agua que Juanito tenia encima que cuando metió su mano dentro de la
bolsa de su pantalón, hasta ajolotitos sacó. Entonces se regresaron a su casa y al estar en su
casa, el viejito dijo:
-¡Miren ese árbol! Tan bonito que hay aquí en el patio de la casa. Mejor aquí vamos a comer, y así
fue. Cuando estuvo seco y cambiado Juanito, tendieron la comida y todos se sentaron a platicar y a
comer y…
COLORIN, COLORADO, ESTE CUENTO SE HA ACABADO.
EL RANCHERO DON JOSE Cuento No. 2

Había una vez un señor que se llamaba José. El señor José tenía un terreno en el que sembraba
maíz, frijol y verduras. Un día don José le dijo a su hijo:
-“Mañana iré a la ciudad a comprar las semillas para sembrar y tú te llevarás el tractor y quiebras el
tablón que está cerca del río.
Al otro día, don José montó muy temprano su caballo y se fue a la ciudad. A la entrada de la ciudad
dejó su caballo y entró caminando. Don José tenía por costumbre caminar a media calle y como
era sordito no escuchaba que atrás de él iban varios carros pitándole para que se hiciera a un lado
y los dejara pasar, pero don José iba muy tranquilo mirando hacia las tiendas. Hasta que de pronto
una señora se le acercó y le dijo:
-“Súbase a la banqueta don José”. Y don José, poniéndose la mano en el oído le contestó.

-¿EEEEEEEEh?

-“que se suba a la banqueta”

- ¿eeeeeeeeeeh?,

¿Qué si quiero café con paleta?, “¡hay que señora tan loca!”, ¿Cómo que tomar café con paleta?
- No don José, que suba usted a la banqueta.
-“¡Otra vez que si quiero café con paleta!”
Y así se estuvieron hasta que la señora molesta le pego un jalón en el brazo y lo voltea la señora y
le señala los carros que están detrás de él, y don José dando un salto llegó hasta la banqueta
sintiendo que el corazón le hacia pom – pom del susto, lo que aprovecharon los carros para pasar,
pero una vez que pasaron don José se bajó nuevamente de la banqueta para seguir viendo lo que
había en las tiendas.
Después de mucho caminar, don José llego al parque, sintió sed y pensó: ahora sí que venga la
señora a ofrecerme café con paleta. En eso vio que en los tablones del parque había algunos tubos
de agua y dejando en una banca del parque su camisola, el morral y una cajita que llevaba, se
metió al tablón para tomar agua, pero al abrir la llave del tubo este solo hizo:

FFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF

Porque tenía agua. Don José pensó que tal vez otros tubos tendrían agua y se fue a probarlos, lo
que aprovecharon unos “boleros” que estaban en el parque para ver que llevaba
don José en la cajita. Los boleros, al mover la cajita escucharon que adentro de ésta había un
sonidito que hacía:
iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

Y quisieron saber que lo producía y pensaron en abrir la cajita y así lo hicieron, pero al abrir la
cajita salió corriendo una rata blanca. Los boleritos trataron de agarrarla, pero en ese momento
estaba pasando una señorita y la rata se le subió al vestido y pegaba de gritos:
-¡ay, ay, ay, quítenme la rata! ¡Quítenme la rata por favor!, ¡ ay, ay, ay, ay, que se me sube la rata!
Y la señorita se golpeaba y se golpeaba, hasta que al fin logró quitarse la rata, pero la condenada
rata se metió en la falda de una viejecita que pasaba en ese momento. La pobre viejecita se
golpeaba con su bastón tratando de darle a la rata y gritaba:
-¡ay, ay, ay, quítenme la rata! ¡Quítenme la rata por favor!, ¡ ay, ay, ay, ay, que se me sube la rata,
ayúdenme, ayúdenme!
Los niños ayudaron y lograron quitársela y la metieron lo más rápido.
EL CUENTO DEL COMPADRE CARBONERO Cuento No. 3

Había una vez una mamá que tenía dos hijos, Javier, el mayor que asistía a la primaria y
Pedrito, pequeño que se quedaba en su casa. La mamá constantemente mandaba a Javier
a recoger varitas para el fuego, cortar repollo, acarrear un poco de agua para la comida y
tras cosas que luego se necesitaban en la casa. Pero Javier tomaba la morraleta y salía a
donde esta Pedrito jugando y le decía:

- “Pedrito, dice mi mamá que vayas a traer agua”.


Pedrito salía corriendo por el agua. Cuando regresaba Pedrito, Javier le quitaba la moraleja
y tranquilamente entraba a su casa y le decía a su mamá…
-“Ya vine mamacita, “aquí está el agua”.
Luego salía a jugar. Así era en todo los mandados, todos los días temprano la mamá
ordenaba a Javier que se levantara, se bañara, luego fueran a barrer y regar las plantas.
Javier se levantaba e iba a despertar a Pedrito y le ordenaba lo mismo y el tranquilamente
se volvía a acostar.
Cuando Pedrito terminaba, llegaba a bañarse. Entonces se levantaba Javier, se mojaba el
cabello y le decía a su mamá:
-“Ya termine mamacita” Y la mamá le creía.
Un día, una amiga de la mamá vino a visitarla y a decirles que no estaba bien que estuviera
mandando a Pedrito por lo mandados de la casa, porque era muy pequeño. La mamá le
explicó que al que mandaba era a Javier, por lo que la amiga le pidió a la mamá que
mandara a Javier a un mandado y lo observara. Así lo hizo la mamá y luego fue a la
ventana para ver lo que hacía Javier. E n efecto vio como Javier le daba la morraleta a
Pedrito y él se quedaba jugando.
La mamá llamó a Pedrito y le preguntó quién hacia los mandados. Pedrito le contó todo a la
mamá. Ella pensó que Javier merecía un castigo ejemplar.
El día sábado que llego el compadre carbonero a entregar el carbón; la mamá le contó lo
que pasaba y le pidió que se llevara a Javier. Al niño le gustó porque ni tenía nada que
hacer y se la iba a pasar jugando y paseando. Entro a la casa para sacar su pelota, pero la
mamá no permitió que se la llevara.
El niño y el compadre salieron de la casa camino a la montaña, donde vivía el compadre
carbonero. Cuando pasaron por una escuela, los estudiantes estaban jugando basquetbol y
el niño escucho que cuando golpeaban la pelota con las manos sonaba

PPPPP PPPPP PPPPP PPPPP PPPPP

Por lo que se sintió muy triste al recordar su pelota y no tenerla. Cuando iban subiendo al
cerro, escuchó el ruido de la pelota muy cerca de él, pero luego le llegó un olor muy feo…
era el compadre carbonero que había hecho de las suyas, y en todo el camino, a cada rato,
escuchaba:

PPPPP PPPPP PPPPP PPPPP PPPPP

Y luego sentía el mal olor.


Al final llegaron a la casa y se sentaron a comer. La comida era una tacita con frijoles,
tortillas, unas cebollas y una jícara de pozol. El niño no lo quiso comer; salió a jugar, pero al
rato sintió que el estómago le dolía de hambre. Fue a la casita comió lo que le habían
servido.
Cuando llegó la noche, al niño le dieron un petate y una cobija toda llena de carbón y le
dijeron que se acostara cerca del fuego para que no sintiera frío. Al niño le hacía falta su
chamarra limpia y el cafecito caliente, y principalmente, las caricias de su mamá.
El niño se puso a llorar y se quedó dormido. Al otro día muy temprano lo levantaron y le
dieron un vaso de pozol caliente, una tacita de frijoles y dos tortillas para que se
desayunara. Luego le dieron una hacha y un machete, salieron al monte a cortar árboles
para quemarlos y convertirlos en carbón, durante todo el camino estuvo escuchando el…

PPPPP PPPPP PPPPP PPPPP PPPPP

Del compadre y de sus hijos; lo peor es que como también habían comido frijoles, cebolla y
pozol iba haciendo lo mismo.
PPPPP PPPPP PPPPP PPPPP PPPPP

A cada rato. Cuando regresaron en la tarde, sus manos estaban todas lastimadas por el
machete. Para que se le quitara el dolor le pusieron cebo caliente para que al otro día
pudiera trabajar.
Así pasaron quince días. El sábado muy temprano cargaron carbón y se fueron a venderlo.
Cuando le llevaron el carbón a la comadre, se pusieron a platicar un ratito, la mamá le dijo
al compadre:
-¡Que grandes están sus hijos y que trabajadores!
N se dio cuenta que uno de los niños era su hijo, porque tenía toda su carita negra de
carbón.
Javier, al darse cuenta que su mamá no lo reconocía, empezó a llorar en silencio y donde
se le resbalaban las lágrimas, se le fue limpiando su carita, así en hilito. La mamá al verlo lo
reconoció, pero no dijo nada. Entonces el niño abrazó a su mamá y se hinco a pedirle
perdón,
y le dijo:
-“Nunca más volveré a mandar a mi hermanito por los mandados, me levantaré temprano a
barrer y regar las macetas, me bañaré todos los días, iré temprano a la escuela, haré todas
las tareas pero por favor ya no me mandes con el compadre”
La mamá aceptó y ordenó que se fuera a bañar. El niño corrió al baño y al rato regresó con
la carita blanca, con la ropita limpia y oliendo sabroso.
La mamá agradeció al compadre el favor que le había hecho y delante de Javier le dijo que
si volvía a portarse igual, se lo iba a regalar, pero para siempre, por lo que Javier juró que
nunca volvería a portarse mal.

COLORIN, COLORADO, ESTE CUENTO SE HA ACABADO.


EL CUENTO DE LAS ARAÑITAS Cuento No. 4

En una ocasión me encontraba trabajando en una comunidad indígena y en la nochecita me acosté


a dormir. De inmediato comencé a escuchar un sonido muy especial que hacia:

TTTTTTTTTT TTTTTTTTTTTTTTT

Ese sonidito se acercaba cada vez más a mi cama. En las colonias rurales no hay luz; busqué mis
cerillos y al encender uno cesó el sonidito; se apagó el cerillo y volvía a escuchar el sonidito…
TTTTT TTTTTTTTTTTTTTTTTTTT
Cada vez más cerca. Entonces recordé que tenía en una maleta una lámpara y me fui a buscarla,
saqué la lámpara y alumbré debajo de la cama, de la mesa y… nada. Más tranquila me acosté y
me cobijé bien. Ya me estaba entrando el sueño, cuando nuevamente escuché y todavía más
cerca de mi cama el sonidito…

TTTTTTTTTTTTTTTTTTTTTTTTT

Entonces prendí mi lámpara y cual va siendo, no susto sino risa, que cerca de mi cara estaba la
arañita prendida en un hilo. Entonces recordé que cuando era pequeña mis papás me habían
platicado que las arañas en el día duermen y en la noche trabajan, porque durante la noche tejen
sus telas que durante el día les servirán para cazar mosquitos y comérselos; además, que al sacar
babitas de su boca hacen ese sonidito.
Entonces, a propósito apagué la lámpara para escuchar nuevamente el sonidito y así fue, luego se
escuchó.
TTTTTTTTTTTTTTTTTTTTTTTTT

Prendí nuevamente la luz y tomando la arañita por su hilo, la metí en una cajita de cerillos y la puse
en una silla, apagué la luz y me acosté. Oí el sonidito más fuerte porque dentro de la caja suena
más fuerte, pero como ya sabía lo que era me puse a dormir tranquilamente. Al otro día temprano
recordé lo de la arañita y me fui a verla en su cajita. Al abrirla me encontré con una arañita bien
pequeña, pero lo que más me llamo la atención fue ver que en su abdomen tenía unas manchitas
blancas, dispuestas en una forma especial; resaltaba en lo negro de la arañita las manchitas
blancas.
(Vean niños que esta es la arañita que yo encontré en la montaña, se las traigo a enseñar, vean
como se ven claros los puntitos blancos en su abdomen. La vamos a dibujar, pero recuerden que
vamos a poner cinco manchitas blancas acostadas y cinco manchitas blancas abajo. Cuando
termine vamos a sacar plastilina y vamos a modelar el distintivo de la arañita, que es precisamente
sus manchitas blancas)

COLORIN, COLORADO, ESTE CUENTO SE HA ACABADO.


BETO EL CACHETON Cuento No. 5

En una ocasión Beto, un niño muy travieso y juguetón, pero un tanto egoísta, celebró su
cumpleaños e invitó a sus compañeros para que fueran a su fiesta, pero no se crean que
con el fin de partir el pastel o de quebrar la piñata, no, lo que Beto quería era que le llevaran
regalos.
Pero sucedió que en su salón había muchos niños pobres y no le llevaron los regalos que él
hubiera deseado. Más tarde, llegó el padrino de Beto a su casa y le dijo:
-Beto mira, para que les des a tus compañeros, te traje estas bolsas de dulces, además de
tu regalo.
Beto repartió los dulces, per se guardó los más sabrosos. Cuando terminó la fiesta, Beto le
dijo a su mamá que se iba a acostar, porque tenía mucho sueño, pero la realidad es que se
quería comer la bolsa de dulces que se había guardado debajo de la cama. Así se encerró
en su recamara, se acostó en su camita y comenzó cronch, cronch, cronch, a comerse los
dulces. Pero los dulces no se mastican, solo se chupan, pero no, Beto tenía que masticar
todos los dulces cronch, cronch, cronch… hasta que se terminó las bolsas. Como estaba
cansado de tanto jugar, no se lavó los dientes y así se durmió.
Al otro día, cuando su mamá lo fue a despertar para que se fuera a la escuela. Beto tenía el
lado izquierdo de la carita inflamado, hasta el ojito estaba cerrado de tan inflamad y además
parecía que tenía dos bolitas. Beto no quería ir a la escuela, por lo que su mamá le dijo:
-Ya ves (señalando las bolsas de dulces vacía), si no hubieras sido tan egoísta y hubieras
repartido los dulces con tus amiguitos, nada de esto pasaría; en fin, te voy a llevar al
dentista.
Beto les tenía horror a los dentistas, pero ni modo ahora tendría que ir.
Fueron al doctor, y el doctor le dijo que Beto tenía la cara muy inflamada 8 señalándole el
cachete de Beto) y que así no se podía curar una muela, hasta que bajara la inflamación.
Así que Beto, como castigo, se tenía que aguantar los dolores de la muela. Además el
doctor le dijo que tenía que pasarse así cuando menos una semana, por lo que, aún con la
carita inflamada, tenía que asistir a clases.
Cuando Beto llego a la escuela, sus compañeros se burlaron de él, gritándole:
-¡Vean al cachetón egoísta, por no darnos dulces! ¡Vean a ese niño, que cachetón y que
fe!...
Beto quería llorar, per pensó que tenía que aguantar, porque ese era un justo castigo por
noquerer compartir sus dulces. Al paso de los días, empezó a bajar la inflamación, pero de
todos modos Beto se quedó con el apodo del “cachetón”
Eso sí, para Beto fue una experiencia, porque después, cuando tenía algo, lo repartía con
todos nunca volvió a ser egoísta.

COLORIN, COLORADO, ESTE CUENTO SE HA ACABADO.


(Este cuento debe ser utilizado para reforzar los valores en los niños y cuestionarlo si era
correcta su actitud, así como también si hicieron bien o mal sus compañeros al burlarse de
él y que los niños manifiesten que aprendieron a través del cuento)
EL CUENTO DE LAS HERMANAS HUERFANITAS Cuento No. 6

Había una vez un matrimonio que tenía cinco hijas y vivían en un ranchito en el que tenían
un huerto, un jardín y una hortaliza. Todos los días se levantaban muy temprano para
recoger flores y legumbres, luego los lavaban, las componían en canastas y lo mismo
hacían con las frutas de la huerta. Cuando todo estaba listo, salían a la carretera para
esperar el autobús que los llevaría al mercado de la ciudad para vender las legumbres y a
la vez, comprar lo que le hacía falta en la casa, el papá limpiaba, quebraba y resembraba
los tablones que quedaban vacíos en el huerto.
Un día se fueron a la ciudad, el autobús en el que iban volcó y fallecieron los dos papás y
las niñitas quedaron huerfanitas. La mayor se llamaba “a” se hizo cargo de la casa. Un día
pidió a las otras grandes, la “e” y la “i” que le ayudaran a hacer los quehaceres, pero se
negaron.
Es más, desde ese día se levantaban tarde, querían que todo les sirvieran y no ayudaban
para nada en la casa.
Un día las hermanitas buenas “a”, “o”, “u”, fueron a pasear al campo y cuando estaban
comiendo, llegaron la “e” y la “i” y le pegaron a la niña “a”. Pero no se dieron cuenta de
que de un autobús estaban bajando unas señoritas y un señor, que al darse cuenta de lo
que pasaba con las niñitas, fueron a quitarles a la niñita “a” y regañaron a las malas.
El señor que era director de la escuela, les ofreció que todos los días les mandaría a una de
las alumnas para que les ayudara en los quehaceres de la casa. Un día las muchachas
presentaron un examen y no pudieron ir a limpiar los tablones, por lo que mandaron una
gallinita que vivía en el colegio, para que les ayudara.
Cuando la gallinita llegó, se puso arrancar la hierba con las patas y con el pico; cuando
asomaba un gusanito cantaba:
-co, co, co, co, miren que gusanito tan gordo me encontré, que banquete me voy a dar… y,
¡adentro!, se lo comía. En el transcurso de la mañana fueron muchos los gusanitos que se
comió. Cuando terminó su trabajo se despidió de las hermanitas para regresar al colegio,
pero las hermanitas quisieron acompañar a la gallinita hasta el bosque. Cuando estaban en
el bosque,
la gallinita canto con la niña “a”:
ca, ca, ca, ca, ca
2ª. PARTE

Llegaron las vacaciones y las alumnas se fueron a su casa y las niñas se quedaron solitas
haciendo quehaceres. Un día cuando la niña “a” regresó del mercado, encontró a sus
hermanitas con una canastita de comida y le pidieron que por ser domingo las llevara a
pasear al campo, todas estuvieron de acuerdo y se fueron.
Al estar en el bosque se pusieron a jugar a las escondidas y como la que siempre tenía que
buscar era la “a” y no encontraba a sus hermanas, sacó el mantel, lo tendió junto a la
canastita y se puso a comer. En tanto, la niña “u”, se escondió en mata de mora, pero
escuchó que hacía un ruido muy raro, se acercó a ver, encontró un pajarito carpintero que
estaba preso en las espinas y estaba lleno de sangre. La niña pensó que estaba herido,
con cuidado lo destrabó y lo llevo para que lo curara su hermanita. El pájaro les dijo que no
estaba herido, sino que tenia jugo de las moras que se había comido; le pusieron agua en
las patitas, salió lo rojo y se dieron cuenta que no tenía nada malo.
La niña “u” le pidió al pajarito que cantara con ellas un ratito. El pajarito aceptó muy
gustoso, cantó primero con la “a”:
ga, ga, ga, ga, ga
Luego se coloco la “o” y cantaron:
go, go, go, go, go
En seguida, se colocó la “u” y cantaron:
gu, gu, gu, gu, gu

En ese momento llegaron las hermanitas malas y tomaron al pajarito de las alas. El pajarito
carpintero les picoteó las manos.
Cuando se acercó la niña “e”, sonaba:
ge, ge, ge, ge, ge

Cada vez que picaba a la niña. En eso se acercó la niña “i” y entonces el pajarito la picoteó
también y sonaba:
gi, gi, gi, gi, gi
La niña “u” se acerco para defender al pajarito, las niñas malas le dieron de palos y la
atraparon…
El pajarito les dijo que cantaría suavecito si la soltaban a la niña “u” pero eso sí, que no se
acercaran a él. Entonces las niñas malas le dijeron que iban a poner a la niña “u” en
medio,pero con un candado, para que no hablara. Entonces se colocó el pajarito, luego la
“u” con su candado y luego la niña “e” entonces el pajarito cantó:

gue, gue, gue, gue, gue

Después se colocó la niña “i” y cantó:

gui, gui, gui, gui, gui

Así estaban cantando cuando se acercó una viejecita pidiéndoles que por favor le ayudaran
a llevar a su casa una canastita que estaba muy pesada. Las niñas malas le dijeron:
-Fuera vieja apestosa, sáquese de aquí- empujándola.

La niña “u” se ofreció a llevarla, mientras tanto, las malosas se quedaron cantando con el
pajarito. La niña “u” estaba cansada de tanto caminar porque la canastita que llevaba la
viejita pesaba mucho, además, ayudaba a la viejecita cargando con el otro brazo. Cuando
habían caminado todavía más, la “u” divisó una chocita a lo lejos, pensó que ya había
llegado y así fue. La viejita abrió la puerta e invitó a pasar a la niña, quien le pidió que le
regalara un vasito de agua. La viejecita se metió y la niña dejando su canasto en el suelo se
empezó a sobar sus bracitos para quitarles lo entumecido que estaban.

En eso, se dio cuenta que estaba en un gran salón lleno de luces y espejos, el suelo era
brillante, en medio había una fuente con luces de colores… En eso alguien se acercó y la
niñita vio que se trataba de una muchacha muy hermosa, vestida de blanco. La “u” le
preguntó por la viejecita y la muchacha le respondió que ahí no vivía nadie más que ella; la
niña le dijo:
-Yo acabo de traerla aquí, esta es su canastita
La muchacha le dijo que era ella, que se había convertido muchas veces en viejecita para
estar cerca de ellas y poder cuidarlas, por eso se había dado cuenta de cómo se portaban
sus hermanas malas y que las iba a castigar; entonces, tomando su canastita sacó dos
bolitas para que se las pusiera en la cabeza para que, aunque tuviera candado, pudiera
hablar. Le dijo que regresara de inmediato a donde estaban sus demás hermanas y cuando
no se dieran cuenta se las pusiera para hablar.
La niña le dijo que si sus hermanas le veían las bolitas se las iban a quitar. La muchacha le
dijo que ella era el hada madrina de las niñas buenas, que solo las niñas buenas podían ver
las bolitas, por eso no tuviera cuidado pues sus hermanitas no las verían, porque eran
malas.
La muchacha pidió a la “u” que cerrara sus ojitos y con su varita mágica la transportaría a
donde estaban sus hermanas.
Así fue y cuando la niña abrió los ojitos se encontró atrás de sus hermanas y de inmediato
la jalaron para que se acercara al pajarito, porque ya tenían todas las manos picoteadas.
La niña “u” se juntó con el pajarito y luego se colocó la “i” y cantaron:
gui, gui, gui, gui, gui
Luego, se colocó la “e” y cantaron:
gue, gue, gue, gue, gue,

Cuando estaban distraídas las hermanas malas, la niña “u” sacó de su delantal las bolitas
que le regaló la muchacha y se las colocó en la cabecita y cuando cantaron se oía:

güi, güi, güi, güi, güi

La niña “i” se quedó viendo la boca de la niña “u”, y se dio cuenta que tenía candado.
Entonces, ¿cómo era que hablaba? Lo mismo sucedió con la niña “e”. por eso, empezaron
a pensar que se estaban volviendo locas, pero la “e” quiso insistir.
-No, yo lo tengo que ver…
Se colocó de nuevo y la niña “u” se quitó los puntitos, se acercó la “e” y empezó a cantar:
gue, gue, gue, gue, gue
Se separó y se acercó a la “i” y le dijo:
-Ya vez como no habla, fíjate bien en su boca…
Se volvió a acercar pero en eso la “u” ya se había puesto los puntitos en la cabecita.
Entonces resultó que al volver a cantar dijeron:
La “e” se quedó mirando la boca de la “u” y si tenía candado… ¡ay como era eso!
-¿Será que nos estamos volviendo locas? ¿Dios mío, nos estaremos volviendo locas?
Se acercaron otra vez, pero la niña ya se había quitado los puntitos y se oyó:

gui, gui, gui, gui, gui


Se vuelve a regresar y le dice:
-Ya ves… no está cantando el búho, no está cantando la “u”…
Se vuelven a acercar, pero la “u” ya se había puesto las bolitas y entonces se oyó:

güi, güi, güi, güi, güi

Las dos niñas malosas se quedaron mirando y le tuvieron miedo a la “u” y salieron
corriendo hasta llegar a su casa.
¡Qué sorpresa! Vieron sentada a una viejecita. La viejecita les dijo:
-No soy ninguna viejecita, sino el hada madrina de las niñas buenas y las voy a castigar por
portarse mal con sus hermanitas. Las niñas preguntaron a la viejecita sobre la forma en que
se había dado cuenta de cómo se portaban. La viejita contestó que se había convertido en
flor, en nube o mariposa, que siempre había estado cerca y sabía muy bien cómo se habían
portado.
Entonces se quitó la varita mágica y convertida en bastón les dio una paliza de las buenas,
hasta que hincadas le pidieron perdón y ofrecieron que nunca más iban a portarse mal, que
iban a hacer todos los quehaceres de la casa. Entonces el hada madrina colgó el bastoncito
en un clavo que estaba en la pared de la casa y dejó ordenado que cuantas veces se
portaran mal las niñas, el bastón se bajara y les diera una tunda bien buena, hasta que
cumplieran lo que las hermanitas mayores les pidieran…

Una vez que el hada madrina dejó todo arreglado, se convirtió en mariposa y salió
volando…

COLORIN, COLORADO, ESTE CUENTO SE HA ACABADO.

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