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Comunidad Hereditaria en Derecho Sucesorio

Este documento describe la comunidad hereditaria, que ocurre cuando dos o más herederos reciben una herencia. Explica que la comunidad comienza cuando se abre la sucesión con la muerte del causante y termina con la división de la herencia. También cubre temas como la composición de la masa hereditaria, la administración de la comunidad, la división de créditos y deudas, y el ejercicio de derechos por un coheredero.
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Comunidad Hereditaria en Derecho Sucesorio

Este documento describe la comunidad hereditaria, que ocurre cuando dos o más herederos reciben una herencia. Explica que la comunidad comienza cuando se abre la sucesión con la muerte del causante y termina con la división de la herencia. También cubre temas como la composición de la masa hereditaria, la administración de la comunidad, la división de créditos y deudas, y el ejercicio de derechos por un coheredero.
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DOCENTE: Dra.

TANIA REVILLA CLAURE 26/09/2023


DERECHO DE SUCESIONES
TEMA 15
COMUNIDAD HEREDITARIA

Nuestro Código que en materia de división de la herencia sigue en gran parte también la
sistemática del código italiano, no dedica reglas especiales a la comunidad hereditaria. El Código
boliviano, presupone la comunidad hereditaria y directamente ingresa a regular las normas
correspondientes a la división de la herencia, que indudablemente constituye el medio por
excelencia de dar fin a la indivisión.

Existe comunidad hereditaria cuando concurren dos o más herederos a recibir una herencia,
aunque algunos sean llamados mediante testamento y otros por la ley y aun cuando las cuotas
de unos y otros difieran. Por su pluralidad, los sucesores reciben el nombre de coherederos y
ejercitan una cotitularidad sobre la masa hereditaria. La comunidad hereditaria no es sino el
estado de indivisión en que permanece el caudal de la herencia; comienza en el momento de la
apertura de la sucesión y se prolonga hasta que se procede a la división. Se caracteriza pues,
por ser temporaria. El art. 1233-I del Código, concordando con el art. 167-I señala: “(Facultad de
pedir la división) I. Todo coheredero puede pedir siempre la división de la herencia”.

En realidad, los casos de pluralidad de herederos son mucho más frecuentes que los de
herederos únicos, por eso se explica la minuciosidad de normas que en esta materia ofrecen las
legislaciones modernas.

La comunidad puede ser de diversas clases: forzosa, si acaso no admite la división;


convencional cuando deriva de la voluntad de quienes la constituyen; incidental si se origina
por un hecho extraño a la voluntad de los que la forman; ordinaria cuando es posible dividirla,
singular si recae sobre derechos determinados; o universal si se trata de un patrimonio como
en el caso del patrimonio que se transmite por sucesión mortis causa.

La comunidad hereditaria es pues universal.

I. PRECEDENTES HISTÓRICOS.
1. DERECHO ROMANO

Es importante conocer los antecedentes históricos relativos a la comunidad hereditaria en el


derecho romano, porque conociéndola así sea ligeramente, podremos apreciar su innegable
influencia en el derecho sucesorio regulado por nuestro código.

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En el derecho romano, la concurrencia de varios herederos daba lugar a una comunidad de
bienes cuya partición se determinaba por la respectiva cuota hereditaria.

Un dato importante que debemos recordar sus refiere a los créditos y deudas, a los cuales no
alcanzaba la comunidad porque se dividían ipso jure entre todos los herederos, de acuerdo a las
reglas de la XII tablas. Así pues, las obligaciones activas y pasivas quedaban divididas entre los
coherederos que podían cobrar o pagar en proporción a la cuota hereditaria que le correspondía.

Los herederos podían poner fin a la comunidad hereditaria en cualquier momento, si así lo pedían
uno o más coherederos. La partición podía hacerse de común acuerdo o judicialmente, mediante
la acción denominada actio familiae erciscundae. Esta acción mixta y de buena fe fue introducida
por la ley deseen viral y tenía la finalidad de dividir la herencia y regular las relaciones de crédito
surgidas durante el estado de comunidad. Por otro lado, permitía al juez imponer recíprocas
estipulaciones a todos los coherederos de suerte que cada uno de ellos respondía de la evicción
de las cosas que se le asignaba.

2. DERECHO GERMÁNICO

A diferencia del derecho romano, en el antiguo derecho germánico, cuando existía pluralidad de
herederos se formaba una comunidad, comunidad hereditaria que comprendía tanto el activo
como el pasivo del difunto y otorgaba a los herederos derechos indeterminados sobre la totalidad
pero no derechos concretos sobre las cosas singulares. El coheredero no tenía derecho
independiente sobre la parte ideal de cada objeto que le permitiera disponer individualmente;
únicamente en la llamada mano común, es decir la totalidad, el conjunto de los coherederos
gozaba de la facultad de disponer sobre cualquier objeto singular.

Así pues, si en el derecho romano correspondía a cada heredero una cuota parte sobre cada
objeto del herencia de la que podía disponer con libertad sin la intervención de consentimiento
de los demás, en el derecho germánico por el contrario, la masa hereditaria pertenecía a todos
los coherederos y solamente la totalidad de ellos podía disponer del patrimonio.

II. EL COMIENZO Y EL FIN DE LA COMUNIDAD HEREDITARIA

La sucesión se abre con la muerte real o presunta de una persona, según prevé el artículo 1000.
Por otro lado, la herencia se adquiere por el solo ministerio de la ley desde el momento de dicha
apertura. En consecuencia la comunidad hereditaria comienza en el preciso instante del
fallecimiento del de Cook, porque es en ese momento patrimonio se ha transmitido a todos los
coherederos.

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La comunidad hereditaria se prolonga durante todo el tiempo que subsiste el estado de indivisión
de los bienes y concluye con la división del herencia. Claro está que ello supone la previa
aceptación de la herencia en algunas de las formas señaladas por el código, porque si solamente
la acepta uno de los coherederos o, simplemente ninguno, no existiría dicha comunidad.

III. COMPOSICIÓN DE LA MASA HEREDITARIA.

La masa hereditaria está conformada por los bienes que pertenecían al de cujus y que a su
fallecimiento se transmiten a sus herederos. Quedan dentro de ella todos los derechos de orden
patrimonial transmisibles que no se extinguen con la muerte y no ingresan los derechos
patrimoniales y transmisibles, a los que ya nos hemos referido.

Componen también la masa hereditaria los frutos y productos producidos después del
fallecimiento del de cujus hasta el momento de la división, lo que no da lugar a un aumento de
su cuantía. Inversamente, la pérdida o destrucción total o parcial de las cosas que componen la
masa, implica su disminución cuando se producen por caso fortuito o fuerza mayor.

Del mismo modo, la masa hereditaria puede sufrir modificaciones sin alterar su cuantía en virtud
de la subrogación real, o sea, cuando algunos bienes ingresan en lugar de otros como por
ejemplo, en caso de ventas de alguna cosa que permite el ingreso del precio en lugar del bien
hereditario que se ha vendido.

IV. ADMINISTRACIÓN DE LA COMUNIDAD HEREDITARIA

Como nuestro código regula expresamente la comunidad hereditaria, tampoco cuenta con
normas dedicadas a su administración mientras ella vigente. Quizás la explicación se encuentre
en el carácter temporario que la distingue. Pero cabe preguntarse:¿como se la conduce durante
todo el lapso que se prolonga la indivisión?, El testador puede nombrar un administrador o mejor
un albacea; en cuyo caso serán éstos quienes ejerciten las funciones correspondientes. Pero si
acaso el causante no lo ha hecho, los coherederos de común acuerdo o por lo menos con el
asentimiento de la mayoría absoluta pueden designar a uno de ellos o a un tercero; todo esto en
ejercicio de las reglas previstas en los artículos 164 y siguientes del código civil respecto a la
copropiedad común u ordinaria.

En el supuesto de no existir el acuerdo necesario entre los coherederos para definir la


administración de la masa hereditaria indivisa, tendrán que acudir ante la autoridad judicial para
que decida, aplicando para ello las reglas de los artículos 164 o 1221 del código civil.

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V. MANDATO TÁCITO Y GESTIÓN DE NEGOCIOS

Pero también puede ocurrir que la administración no haya sido conferida expresamente a
ninguno de los coherederos, y uno de ellos, sin haber recibido poder o mandato para el efecto
ejecute los actos administrativos que la comunidad hereditaria requiere. En tal hipótesis habrá
una gestión de negocios o una forma de mandato tácito si acaso fue de conocimiento y tolerancia
de los demás coherederos.

VI. FRECUENCIA DEL MANDATO TÁCITO A UN COHEREDERO.

Los casos de administración por mandato tácito son mucho más frecuentes de los que se puede
imaginar. Generalmente, los coherederos, con asentimiento verbal o sin él permiten que uno de
los coherederos se haga cargo de la gestión administrativa, por ejemplo, cuando uno de los
progenitores ha fallecido y concurren como sus herederos el cónyuge sobreviviente con sus hijos
y estos permiten que aquél administre la masa hereditaria. En estos casos cabe reconocer la
existencia de un mandato tácito de los coherederos.

VII. CRÉDITOS Y DEUDAS

. No entran a formar parte de la masa hereditaria los créditos y las deudas transmitidos por el de
cujus porque tales relaciones obligatorias se dividen de pleno derecho entre todos los
coherederos en proporción a la cuota que corresponde a cada uno de ellos.

La división de los créditos y las deudas se basa en las reglas contenidas en los artículos 1265 y
436 del código civil. El primero dispone: “(división de deudas), Todos los herederos contribuyen
a sus respectivas cuotas”. Y a su vez, el artículo 436 ordena: “(división entre herederos) la
obligación se divide entre los herederos de uno de los deudores o de uno de los acreedores
solidarios en proporción a sus cuotas respectivas”.

Según escribe Guillermo Borda: la indivisión tienen lugar allí donde la naturaleza del bien hace
imposible una división inmediata, tal como ocurre con las cosas muebles e inmuebles que
requieren necesariamente la valuación, la mensura e incluso, quizás, su venta. En cambio,
tratándose de cantidades de dinero, no se precisa sino una simple operación aritmética para
conocer el monto que corresponde a cada heredero. Nada justifica en este caso la comunidad.

VIII. EJERCICIO DE DERECHOS POR UN COHEREDERO

Sucede frecuentemente que una o más cosas es usada u ocupada únicamente por un
coheredero, cuando en realidad, el uso y goce de los bienes de la herencia corresponde a todos
los coherederos por igual. Se trata de la especial situación no prevista expresamente en nuestro
código, en que algunos coherederos se vean impedidos de usar o gozar de la cosa, lo que
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aprovecha a uno o dos que obtienen la utilidad que ésta les brinda. Ejemplo: un inmueble de la
comunidad hereditaria es ocupado exclusivamente por uno de los coherederos. En este caso los
demás tienen perfecto derecho a exigir una compensación, si asi ven conveniente. Se trataría de
un canon de alquiler naturalmente dinero.

IX. DERECHOS DE LOS COHEREDEROS RESPECTO DE SUS CUOTAS

Respecto de sus cuotas o porciones hereditarias, cada uno de los coherederos tiene un derecho
que nos sufre limitación. Así, entonces el coheredero puede enajenar su cuota, puede también
hipotecarla, pero en este caso la hipoteca establecida sobre su cuota como producirá efectos
respecto de los bienes o de la porción de bienes que les sean asignados en la división.
Obviamente puede también intentar las acciones concernientes a la defensa de la cuota que le
corresponde.

X. CESACIÓN DE LA COMUNIDAD HEREDITARIA.

La comunidad hereditaria se caracteriza por ser temporal; se extingue principalmente mediante


la división. Sin embargo, también puede desaparecer sin que sea posible la división; esto puede
suceder por las siguientes razones:

a) Por no haber quedado bienes, como cuando se ha agotado toda la herencia por haber pagado
las deudas con los bienes que la conformaban.
b) Cuando uno solo de los herederos llega a ser titular de la herencia sea por haber comprado
todos los bienes, por herencia, por denuncia de los demás coherederos, etc.
c) Por constituir los coherederos una sociedad aportando sus cuotas hereditarias para dar lugar
a una persona jurídica que automáticamente, vierte a esta el titular de cada uno de los bienes
de la comunidad hereditaria.
d) Por la destrucción de los bienes que la conforman. Naturalmente, la destrucción debe ser total,
porque si únicamente es parcial la comunidad subsistirá respecto de las cosas subsistentes.
e) No hay verdadera partición en el caso de que los herederos se adjudiquen pro indiviso los
bienes hereditarios remanentes, pues la comunidad hereditaria se convierte en condominio
convencional.

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