UNIVERSIDAD ESPECIALIZADA DE LAS AMÉRICAS
Facultad de Biociencias y Salud Pública
Escuela de: Educación para la Salud
Trabajo de graduación presentado para optar por el título de: Licenciada en
Educación para la salud.
Modalidad:
Tesis
Importancia de la alimentación saludable en el grupo de hipertensos y diabéticos
del Centro de Salud de La Espigadilla, Distrito de los Santos
Presentado por:
Luz Milagros Mendoza Gálvez
8-912-714
Tutora: Mónica Solís
Los Santos, 2023
Dedicatoria
Agradecimiento
Tabla de Contenido
CAPÍTULO 1: ASPECTOS GENERALES DE LA
INVESTIGACIÓN
1.1. Planteamiento del problema
La composición exacta de una alimentación saludable, equilibrada y variada
depende de las necesidades de cada persona, su edad, sexo, hábitos de vida,
actividad física, contexto cultural, alimentos disponibles localmente y los hábitos
alimentarios (OMS O. , Alimentación sana, 2016).
No obstante, es importante garantizar que al individuo o a la población se le
suministren la cantidad de nutrientes y energía necesarios para el desarrollo y
funcionamiento del organismo. Igualmente, se resalta la importancia de generar
estrategias en pro de una alimentación saludable, constituyéndose como factor
protector para el desarrollo de enfermedades no transmisibles - ENT y
contribuyendo así a mejorar la calidad de vida de la población.
La malnutrición es un obstáculo para alcanzar el desarrollo personal, con
consecuencias en toda la sociedad. Se ha demostrado que una alimentación poco
saludable es uno de los principales factores para la generación de enfermedades
crónicas no transmisibles - ECNT. Es conveniente recordar que las ECNT se
caracterizan por su larga duración, su progresividad y evolución lenta, pudiendo
requerir tratamiento y control por un número extenso e indeterminado de años.
Dentro de las enfermedades crónicas no transmisibles, se incluyen las
enfermedades cardiovasculares, enfermedades respiratorias crónicas, varios tipos
de cáncer y diabetes (BID, 2011).
Estas representan una importante carga tanto en términos de mortalidad como de
morbilidad y sus altos costos en salud. Los entornos alimentarios han cambiado a
un ritmo acelerado, en las últimas décadas la globalización ha determinado la
disponibilidad y acceso de alimentos en el mundo. En la actualidad, América
Latina y el Caribe es una región eminentemente urbana, que ha traído múltiples
consecuencias en los hábitos alimentarios.
Asimismo, las Industrias procesadoras de alimentos y los supermercados han
adquirido un papel preponderante en la forma en que se producen, venden,
publicitan y etiquetan los productos alimentarios. Estos factores, combinados con
el aumento del consumo de productos fuera del hogar y en puestos callejeros
informales los cuales suelen presentar falencias en la calidad e inocuidad de los
alimentos muestran la importancia de entender y mejorar los entornos alimentarios
con el objetivo que estos provean dietas saludables, con alimentos producidos de
manera sostenible y para todos (FAO O. U., 2019).
El consumo de una alimentación con alto contenido en grasas saturadas, azúcares
libres y sal/sodio, acompañada de una baja ingesta de frutas, verduras, granos,
cereales integrales y legumbres y un estilo de vida sedentario son factores clave
en el aumento de la prevalencia de las ENT.
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud - OMS, llevar una dieta sana a
lo largo de la vida ayuda a prevenir la malnutrición en todas sus formas, así como
distintas enfermedades no transmisibles y diferentes afecciones. Sin embargo, el
aumento de la producción de alimentos procesados, la rápida urbanización y el
cambio en los estilos de vida han dado lugar a un cambio en los hábitos
alimentarios de la población (OMS O., Alimentación sana, 2016).
Durante las últimas décadas Panamá ha ido evolucionando, y con él, el
comportamiento humano. La industrialización, el desarrollo económico, la
urbanización han tenido repercusiones negativas en la salud de la población,
sobre todo en los países en vía de desarrollo.
Cada vez es más frecuente hallarse con casos donde se lleva dietas poco
nutritivas, realizan menos actividad física y consumen más tabaco, por ejemplo.
Estos hábitos, repercuten directamente en la salud de la población, facilitando el
desarrollo de enfermedades crónicas que están directamente relacionadas con la
malnutrición.
Llevar una nutrición saludable es de gran importancia para prevenir los factores de
riesgo asociados a la dieta y las enfermedades no transmisibles. Muchos
alimentos que encontramos hoy en las tiendas, son productos fabricados con un
alto contenido de grasas (especialmente grasas saturadas), bajos en
carbohidratos, esto sumado al hecho de que cada vez se lleva una vida más
sedentaria, afectan directamente la salud de las personas.
Y es precisamente debido a estos cambios en los hábitos de vida, que las
enfermedades crónicas como: la obesidad, la diabetes, las enfermedades
cardiovasculares, los accidentes cardiovasculares y la hipertensión son cada vez
más frecuentes en la población mundial.
Una alimentación saludable es aquella que debe incluir alimentos variados y en
cantidades suficientes que permitan obtener los nutrientes necesarios para crecer,
desarrollarse y realizar todas las actividades diarias y minimizar el riesgo de
enfermedades.
Es importante tener una alimentación sana para evitar todas las formas de
malnutrición, incluyendo la desnutrición hasta el otro extremo que es la obesidad y
todas aquellas enfermedades que provienen de la obesidad, como: hipertensión
arterial, diabetes y enfermedades cardiovasculares.
En la consulta externa del Centro de Salud de La Espigadilla, el departamento de
Registros Médicos expresan que van en aumento, los pacientes hipertensos y
diabéticos.
El beneficio principal para una buena alimentación es de tener una mejor calidad
de vida y evitar una enfermedad cardiovascular.
La diabetes y la hipertensión, también conocida como presión arterial alta, son dos
afecciones crónicas que, cuando se presentan juntas, pueden aumentar el riesgo
de complicaciones graves, como enfermedades cardíacas y accidentes
cerebrovasculares, entre otras.
Ambas condiciones están estrechamente relacionadas con la dieta y el estilo de
vida, lo que significa que las elecciones alimentarias pueden desempeñar un papel
crucial en su prevención o en su control.
Junto con la obesidad y la dislipemia, de la que ya hemos hablado anteriormente
en Soluciones para la Diabetes, la diabetes y la hipertensión suponen los
principales riesgos de padecer una enfermedad cardiovascular.
1.1.1. Problema de investigación
¿Es necesaria una buena alimentación en los pacientes diabéticos e hipertensos?
Mientras que la edad, el sexo y la vulnerabilidad genética son elementos no
modificables, gran parte de los factores pueden ser contrarrestados. Tales riesgos
incluyen por ejemplo, factores conductuales (alimentación, inactividad física,
consumo de tabaco y de alcohol) y factores biológicos (diabetes, hipertensión y
sobrepeso).
Cada vez tenemos más evidencia científica sobre la influencia de la nutrición tanto
positiva como negativa, en la salud de las personas. Los ajustes alimenticios
pueden determinar que una persona desarrolle o no, ciertas enfermedades como
múltiples tipos de cáncer, o las mencionadas previamente.
Un plan de comidas lo guía acerca de cuándo, qué y cuánto comer para conseguir
la nutrición necesaria y al mismo tiempo mantener los niveles de azúcar en la
sangre dentro de su margen objetivo. Un buen plan de comidas tendrá en cuenta
sus metas, gustos y estilo de vida, como también los medicamentos que esté
tomando.
Los carbohidratos de los alimentos que come hacen subir los niveles de azúcar en
la sangre. La rapidez con que suban el azúcar en la sangre dependerá de lo que
coma y con qué lo acompañe. Por ejemplo, tomar jugo de fruta hace subir el nivel
de azúcar en la sangre más rápido que comer frutas enteras. Comer carbohidratos
con alimentos que tienen proteína, grasas o fibra hace que el azúcar en la sangre
suba más lentamente.
Para evitar tener niveles altos o bajos de azúcar en la sangre, deberá planificar
comer con regularidad y comer comidas balanceadas. Comer aproximadamente la
misma cantidad de carbohidratos en cada comida puede ser útil. Contar
carbohidratos y usar el método del plato son dos herramientas comunes que
también pueden hacer que la planificación de las comidas sea más fácil.
Un aspecto a destacar en la dieta para personas diabéticas es la necesidad de
establecer horarios regulares en las comidas, distribuirlas en al menos cinco
ingestas al día (desayuno, media mañana, comida, merienda y cena) y no saltarse
ninguna de ellas.
Es necesario que restrinjas los azúcares simples, reemplaces el azúcar por
edulcorante y evites los dulces. Te recomendamos que consumas al menos cinco
piezas de frutas y verduras al día. Además es importante comer pescado tres
veces por semana, y que al menos una de las raciones sea de pescado azul rico
en ácidos grasos omega 3 (sardina, caballa, atún, bonito, pez espada, salmón,
arenque, bonito del norte, boquerones, jurel, etc.).
También nos indicas que tienes hipertensión. Si presentas sobrepeso u obesidad,
una medida importante para reducir las cifras de presión arterial consistiría en
rebajar algunos kilos. Se ha demostrado que una pérdida de peso modesta, del
10% del peso corporal, ayuda a disminuir la tensión, el colesterol y los triglicéridos,
y por tanto, disminuye el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular.
Con respecto a la alimentación, en caso de hipertensión se recomienda seguir una
dieta baja en sodio. La forma más fácil de reducir la sal en la dieta es no añadirla a
los alimentos. Ten en cuenta que los alimentos frescos suelen tener un bajo
contenido en sal, mientras que los productos preelaborados o precocinados suelen
tener un porcentaje mayor.
Algunos de los alimentos más ricos en sal son los cubitos de caldo, las sopas
comerciales, el bacalao salado, el tocino de cerdo, el caviar, las pizzas, el beicon,
el queso azul y el manchego, el ketchup, el jamón serrano y cocido, las aceitunas,
las patatas fritas comerciales, los frutos secos, los embutidos, los enlatados. Ten
siempre presente que debes leer bien el etiquetado de los productos. Compáralos
y elige siempre los que tengan un contenido más bajo de sal.
¿Qué tipo de alimentación resulta necesaria para estos pacientes con hipertensión
y diabetes que se atienden en el Centro de Salud de la Espigadilla?
Como hemos comentado anteriormente, tanto la diabetes como la hipertensión
arterial tienen en común la importancia de la alimentación para mejorar o ayudar a
controlar estas complicaciones, por lo que una dieta sana, equilibrada, y
supervisada por un profesional médico que la adapte a nuestra situación.
El control de los carbohidratos es fundamental. Los carbohidratos se
descomponen en azúcares en tu cuerpo, lo que afecta tus niveles de glucosa en
sangre. Opta por carbohidratos complejos, como granos enteros, legumbres y
verduras, en lugar de carbohidratos refinados. Aprende la diferencia entre hidratos
de absorción rápida y lenta para poder planificar cuándo es mejor consumir un tipo
u otro.
La hipertensión a menudo está relacionada con el consumo excesivo de sal.
Reduce la cantidad de sal en tu dieta y evita los alimentos procesados que suelen
contener altos niveles de sodio. Usa hierbas y especias para dar sabor a tus
comidas en lugar de la sal.
Las proteínas magras, como el pollo, el pavo, el pescado (muy recomendables los
pescados ricos en ácidos grasos Omega-3) y el tofu, son buenas opciones para
mantener una dieta equilibrada. Estas proteínas ayudan a mantener la saciedad y
evitan el aumento repentino de la glucosa en sangre, además de ser de alta
calidad biológica.
Las grasas saludables, como las que se encuentran en el aceite de oliva,
aguacates y nueces, son importantes en tu dieta. Estas grasas pueden ayudar a
reducir la inflamación y mejorar la salud cardiovascular.
Los alimentos ricos en fibra mejorar nuestra salud intestinal y cardiovascular, y
disminuyen los niveles de colesterol y glucosa.
Mantener el control de las porciones es esencial. Evita el exceso de comida y
utiliza platos más pequeños para ayudar a regular la cantidad de alimentos que
consumes. Esto puede ayudar a controlar tanto los niveles de azúcar en sangre
como la presión arterial.
La cafeína o la teína, así como otras bebidas estimulantes o algunos alimentos
como el cacao, pueden incrementar la presión arterial. Conviene controlar su
consumo o limitarlo.
Tanto para la diabetes, como comentamos en este post sobre el alcohol y la
diabetes, como para tu presión arterial. No existe cantidad diaria recomendada
para el alcohol, independientemente del tipo que sea, y en personas con diabetes
e hipertensión, es menos recomendable.
La alimentación desempeña un papel crucial en el manejo de la diabetes y la
hipertensión. Sin embargo, cada persona es única y puede requerir un enfoque
personalizado.
Trabaja en colaboración con un profesional de la salud, como un dietista o
un endocrinólogo, para desarrollar un plan de alimentación adaptado a tus
necesidades específicas.
Realiza un control regular de tus niveles de glucosa en sangre y presión
arterial para asegurarte de que tus esfuerzos estén dando resultados
positivos.
No te desanimes si cometes errores ocasionalmente. Mantener una
alimentación saludable es un proceso constante y a veces puede ser un
desafío.
Fomenta un estilo de vida activo que incluya actividad física regular. Esto
puede ayudar a controlar tanto la diabetes como la hipertensión. Recuerda
que el sedentarismo es un peligro para tu salud.
En resumen, la alimentación en personas con diabetes e hipertensión es
un componente esencial para su tratamiento, e incluso como medida de
prevención. Con la orientación adecuada y un compromiso con un estilo de vida
saludable, es posible mantener estas condiciones bajo control y llevar una vida
plena y activa.
Recuerda que es conveniente trabajar con profesionales médicos que puedan
ayudarte a mejorar tanto tus objetivos de control de la diabetes, como unos niveles
de presión arterial adecuados para mantenerte saludable.
1.2. Justificación
La alimentación saludable es un método de prevención para la diabetes también
ayuda las personas que ya padecen esta enfermedad.
Como método de prevención educar a un grupo de población sobre la
alimentación saludable nos ayudaría a prevenirla, no obstante, la personas que ya
padecen diabetes o alguna enfermedad subyacente pueden beneficiarse al
adquirir hábitos alimenticios saludables.
No solo la diabetes afecta la salud si no que es una carga financiera de quien la
padece. Por tal motivo se creó este anteproyecto para lograr concientizar a las
personas que la alimentación saludable ayuda a disminuir los riesgos de padecer
diabetes y también ayuda a controlar a quien ya la padece.
Este tema se toma como medida de prevención para el grupo de hipertensos del
Centro de Salud de La Espigadilla, Distrito de Los Santos, el cual buscara
contribuir con la salud pública y brindándole un enfoque exhaustivo sobre las
variables así poder llevar una información valiosa para la prevención de la
diabetes y la promoción de la alimentación saludable y así lograr la mejora del
bienestar físico de las personas.
Por ende, se llevará a cabo en la realización de este estudio la recolección de
datos demográficos, conocimientos de la enfermedad y el estilo de vida saludable
que lleven los participantes, esto incluirá los conocimientos en la alimentación
alimenticios, los hábitos alimenticios que lleven, y si tienen actividad física.
El estilo de vida actual, el estrés y las prisas juegan en contra de la alimentación
saludable. Cada vez las personas recurren más a los platos preparados y
precocinados con el objetivo de ahorrar tiempo. En Estados Unidos, el país de las
prisas y el “fast-food” la tasa de obesidad ha llegado a unos niveles en los que
nunca antes se había situado. Casi el 40 por ciento de los adultos
estadounidenses y el 20 por ciento de los jóvenes padecen obesidad.
La obesidad es la pandemia del [Link]. Por esto, es tan importante cuidar la
alimentación en en todas las etapas de la vida y, en especial, en la infancia. Esta
es una etapa muy importante con respecto a la alimentación ya que es el
momento en el que el niño va a adquirir los hábitos alimentarios que seguirá a lo
largo de su vida.
En esta etapa los niños suelen optar por alimentos deficitarios en nutrientes y
perjudiciales para la salud como son la bollería y los dulces y dejando a un lado
alimentos saludables como las verduras y las frutas que han de ser grupos de
alimentos indispensables en su alimentación.
La Universidad de Ohio (EEUU) llevó a cabo el pasado año un estudio muy
interesante publicado en el International Journal of Obesity en el que afirma que
es beneficioso establecer rutinas en los niños desde muy pequeños para impedir
que en el futuro padezcan enfermedades relacionadas con el peso. El equipo de
investigadores responsables del estudio concluyen como rutinas fundamentales
para evitar el sobrepeso en los más pequeños: dormir suficientes horas, comer en
familia y tener limitado el tiempo que ven la televisión.
Es beneficioso establecer rutinas en los niños desde muy pequeños para impedir
que en el futuro padezcan enfermedades relacionadas con el peso.
Los datos que arrojan los estudios sobre los niveles de sobrepeso y obesidad no
son muy esperanzadores y dan idea del gran problema y lo importante que es
poner medios para revertir la situación.
El estudio ALADINO 2015 en escolares de 6 a 9 años señalaba una prevalencia
de sobrepeso de 23.2 por ciento (22.4% en niños y 23.9% en niñas) y la
prevalencia de obesidad fue del 18.1 por ciento (20.4 en niños y el 15.8% en
niñas), utilizando los estándares de crecimiento de la OMS.
La comida chatarra puede generar problemas de memoria y aprendizaje: Una
mala alimentación puede generar reacciones químicas que llevan a la inflamación
del hipocampo. Esto está asociado a la memoria como concluyó un estudio del
Americal Journal of Clinical Nu-trition (2011) en el que personas obtuvieron peores
resultados en pruebas cognitivas que valoraban la atención, la velocidad y el
humor tras someterse a una dieta basada en comida basura.
Provoca fatiga, debilidad y genera adicción: Este tipo de alimentos carecen de nu-
trientes esenciales como vitaminas o minerales que el cuerpo necesita para
mante-nerse saludable.
Aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes y
cáncer: Su contenido en grasas saturadas y grasas trans afectan directamente a
los niveles de triglicéridos y colesterol produciendo placas y lesiones en los vasos
sanguíneos. Ade-más, este tipo de alimentación favorece procesos inflamatorios
crónicos que pueden devenir en la presencia de otras enfermedades como la
diabetes o el cáncer.
Aumenta el riesgo de padecer depresión: Las personas que consumen comida
rápida tienen más de un 50% de riesgo de padecer depresión con respecto a las
personas que comen de manera saludable.
Estas son las siete claves que da a Asociación Americana del Corazón (AHA) para
llevar un estilo de vida saludable:
No fumar.
Mantener un peso saludable, con un IMC inferior a 25.
Hacer actividad física, al menos moderada, durante 2 horas y media a la
semana.
Mantener una dieta sana, con poca sal, poco azúcar, mucha fruta y verdura,
mucha fibra y mucho pescado.
Tensión arterial por debajo de 120 mmHg la sistólica (máxima) y por debajo
de 80 mmHg la diastólica (mínima).
Colesterol total en sangre por debajo de 200 mg/dl
Glucosa en sangre por debajo de 100 mg/dl en ayunas.
A estos puntos podríamos añadir la importancia de una correcta hidratación beber
entre 1,5 y 2 L de agua al día; el descanso y vivir una vida alejada del estrés.
Se estima que las personas que consiguen cumplir seis de estos siete
pasos reducen en un 76 por ciento la mortalidad cardiovascular respecto a los que
sólo cumplen uno o ninguno. Sin embargo, la mayoría de la población cumple a lo
sumo tres.
Las personas que consiguen cumplir seis de estos siete pasos reducen en un 76
por ciento la mortalidad cardiovascular respecto a los que sólo cumplen uno o
ninguno.
En este aspecto es primordial la prevención: crear en la sociedad la conciencia de
que es fundamental llevar una vida sana con el objetivo de que ni siquiera emerjan
los perfiles de riesgo. Conseguir, finalmente, que lo normalmente aceptable sea lo
sano.
El modelo de atención en Panamá ofrece programas de salud para prevención de
riesgos y daños dirigidos a la atención de problemas de salud de la población
(MINSA, 2016). Estos programas se implementan en instalaciones del Ministerio
de Salud (MINSA) y en la Caja del Seguro Social (CSS); y las poblaciones
objetivos son variadas y destacan: los recién nacidos, menores de cinco años de
edad, puérperas y mujeres embarazadas.
La Caja del Seguro Social (CSS), ofrece atención a adultos mayores e incluye la
atención domiciliar a pacientes encamados. Adicionalmente, el MINSA ejecuta
desde el año 2003 un programa de servicios y atención a poblaciones de áreas
geográficas de difícil acceso que entrega paquetes de atención integral de
servicios de salud, mediante giras itinerantes de salud.
Sus actividades comprenden servicios dirigidos a individuos, familias y grupos
organizados de la comunidad y están enmarcadas en las tres (3) modalidades de
atención establecidas por el MINSA (promoción, prevención y atención). La cartera
priorizada de prestaciones (CPP), está conformada por un total 15 actividades que
contienen intervenciones básicas, enfocadas en el objetivo de garantizar un buen
estado de salud en las comunidades (MINSA, 2010).
La promoción de la salud trabaja para propiciar autonomía en el enfoque individual
o familiar. Se brinda información, habilidades y herramientas para adoptar
comportamientos, actitudes y relaciones interpersonales adecuadas. La promoción
de la salud implica motivar la autonomía para elegir los modos de vivir más
saludables con respecto a la dieta, la actividad física, uso de sustancias nocivas
para la salud como el tabaco y el alcohol, entre otros.
De ahí la necesidad de conocer el estado de salud de los individuos y sus familias,
y desarrollar enfoques individual, familiar y colectivo dirigidos a la construcción de
estilos de vida más saludables. La responsabilidad de las acciones recae
principalmente en profesionales encargados de la prestación de servicios de salud
a nivel de programas de salud con el apoyo de otros profesionales del equipo de
salud.
En este contexto, en la promoción de la salud debe articularse otros conocimientos
y campos del conocimiento, como la vigilancia de la salud, ciencias sociales,
psiquiatría, psicología, para identificar situaciones de vulnerabilidad y para
responder a las necesidades sociales y salud de esta población vinculada. El
ámbito de acción de promoción de la salud parte desde individuos en grupos
vulnerables a las acciones más integrales a la superación de las condiciones de
vulnerabilidad social.
Las acciones de grupos se enfocan más a patologías y factores de riesgo usando
intervenciones actividades grupales, talleres de potencia física, actividades
educativas en las escuelas, etc. Para ello debemos identificar prácticas basadas
en la evidencia y adaptarlos a la población objetivo.
El Educador para la salud debe identificar poblaciones en riesgo y su tipo de
vulnerabilidad para propiciar el contacto con la institución de salud, con visitas
domiciliarias, donde sea necesario. También se puede gestionar la colaboración
intersectorial con aliados estratégicos (por ejemplo como municipios, escuelas,
iglesia, clubes, el deporte, las instituciones estatales, organizaciones religiosas y
no gubernamentales) y así reunir recursos destinados a mitigar las condiciones de
vulnerabilidad y desarrollar estrategias.
Por último, es fundamental el seguimiento y monitoreo de los servicios de salud y
las familias y el involucramiento de agentes comunitarios de salud para seguir el
proceso para superar las situaciones de vulnerabilidad; el papel de la estrategia
salud de la familia da respuesta al campo de la salud, para la movilización de
alianzas y articulaciones intersectoriales.
De esa manera articulamos mejor las intervenciones locales y se pueden emitir
propuestas acerca de políticas sociales, municipales y estatales. El Ministerio de
Salud (MINSA) debe involucrarse plenamente para facilitar la participación social;
de esta forma puede proporcionar mayor autonomía y fortalecimiento del papel de
los grupos poblacionales, en situación de vulnerabilidad en la superación de su
condición.
1.3. Hipótesis
H0: La Promoción de la Alimentación Saludable sirve como medida de
Prevención de la Diabetes en el grupo de hipertensos del centro de Salud de La
Espigadilla, Distrito de Los Santos.
Hi: La Promoción de la Alimentación Saludable no sirve como medida de
Prevención de la Diabetes en el grupo de hipertensos del centro de Salud de La
Espigadilla, Distrito de Los Santos.
La alimentación saludable es aquella que satisface las necesidades de energía y
nutrientes en todas las etapas de la vida considerando su estado fisiológico y
velocidad de crecimiento; promueve el suministro de nutrientes de la madre al feto,
la práctica de la lactancia materna e incluye alimentos ricos en nutrientes en la
alimentación complementaria y se caracteriza por ser una alimentación completa,
equilibrada, suficiente, adecuada, diversificada e inocua que previene la aparición
de enfermedades asociadas con una ingesta deficiente o excesiva de energía y
nutrientes (MSPS M. , Resolución 3803, 2016).
Uno de los componentes fundamentales de la alimentación saludable es la
densidad de nutrientes, ya que debe enfocarse en cubrir las calorías requeridas
por los individuos a partir de alimentos ricos en nutrientes, especialmente de
nutrientes beneficiosos como los carotenos, el ácido fólico, fibra, ácidos grasos
esenciales, entre otros. De igual forma, un régimen alimentario saludable debe
tener en cuenta el contenido de nutrientes “no beneficiosos” para el ser humano,
tales como los ácidos grasos trans, ácidos grasos saturados, sodio, colesterol y
azúcares, a fin de moderar su consumo (MSPS,FAO, 2012).
La alimentación saludable entendida como un “modelo de dieta variada”, debe
partir de la ingesta de porciones adecuadas de alimentos en relación con los
requerimientos determinados por la edad, el género y la actividad física, que
además sean ricos en fibra, vitaminas, minerales, fitoquímicos y proteínas tales
como hortalizas, verduras, frutas, cereales integrales y de grano entero,
leguminosas verdes y secas, carnes magras y productos lácteos bajos en grasa.
En consecuencia, la alimentación saludable debe ser: Completa: debe contener
todos los grupos de alimentos que al ser combinados aportan los nutrientes
necesarios. Equilibrada: debe incluir cantidades adecuadas de alimentos sin
excederse o incurrir en deficiencias. Suficiente: cubre las necesidades del
organismo para su adecuado funcionamiento.
Adecuada: se ajusta a las necesidades de los individuos, a su contexto y las
condiciones de inocuidad requeridas. Diversificada: debe variar los alimentos de
cada grupo, incluyendo diferentes tipos de frutas, verduras, cereales, raíces,
tubérculos, leguminosas, carnes, huevos, etc. Inocua es aquella que es libre de
contaminantes, sustancias tóxicas y otros factores que van en detrimento del
estado de salud de quien la consume. Sostenible: no agota los recursos naturales.
La promoción de la alimentación saludable, se define como un marco de acción
que contribuye a garantizar el derecho a la alimentación, mediante la formulación,
implementación y evaluación de políticas/planes/programas/estrategias, el
desarrollo de capacidades, la movilización social, la creación de entornos
saludables y el desarrollo de acciones sectoriales e intersectoriales/transectoriales
y comunitarias en alimentación saludable, dirigidas a la reducción de inequidades
y a la afectación positiva de los determinantes sociales en salud, con el fin de
aumentar el acceso y disponibilidad a una alimentación sana y contribuir con el
bienestar de toda la población en los entornos donde se desarrollan las personas.
Bajo este marco, la promoción de la alimentación saludable no debe ser entendida
únicamente como procesos de información, educación y comunicación, sino
también la definición de políticas/planes/programas/estrategias que permitan
mejorar los entornos en donde se mueven las personas, adicionalmente, para el
abordaje de los determinantes sociales en salud, estas acciones no solo deben
incluir al sector salud, sino debe fomentarse procesos e intervenciones intra y
transectoriales.
Ahora bien, es importante reconocer que una de las intervenciones en salud
pública es la información en salud, la cual es una acción estratégica que pretende
generar un clima cultural apropiado para la promoción de salud y calidad de vida y
aportar a la construcción de otras formas de comprender y cuidar la salud.
Se expresa fundamentalmente en la difusión a través de medios masivos de
comunicación nacionales, departamentales, distritales, locales, comunitarios e
institucionales, de mensajes relacionados con las prioridades territoriales,
validados técnica y culturalmente (MSPS M., Resolución 3280. Promoción y
Mantenimiento de la Salud, 2018b).
De otra parte, la educación para la salud, es el proceso pedagógico (dialógico e
intencionado) de construcción de conocimiento y aprendizaje que, mediante el
diálogo de saberes, pretende construir o fortalecer el potencial de las personas,
familias, comunidades y organizaciones para promover el cuidado de la salud,
gestionar el riesgo en salud y transformar positivamente los entornos en los que se
desenvuelven sus vidas.
Este proceso se manifiesta en la implementación de acciones educativas,
diseñadas pedagógicamente, que generan la oportunidad para que las personas
mejoren sus conocimientos en relación con la salud, desarrollen habilidades
personales para el cuidado de la salud (propia, de los otros y del territorio) y
reflexionen sobre las acciones colectivas a implementar para aportar a la
transformación de condiciones de vida que tienen efectos adversos sobre la salud.
1.4. Objetivos
1.4.1. Objetivo General:
Abordar la diabetes y la hipertensión desde el punto de vista de prevención
y su manejo, dándole importancia a la alimentación saludable como
componente esencial de lucha al grupo de hipertensos del centro de salud
de la Espigadilla, distrito de Los Santos.
1.4.2. Objetivos Específico
Educar sobre la importancia de la alimentación saludable y sus beneficios
para la salud.
Proporcionar herramientas educativas que faciliten el conocimiento de la
importancia de la alimentación saludable para el manejo de la diabetes
Colaborar con la institución del centro de salud para difundir información
entre la alimentación saludable y la diabetes.
Capítulo II
2.1. La Diabetes e hipertensión; enfermedades crónicas.
La hipertensión es una de las enfermedades crónicas más frecuentes,
especialmente en los ancianos: hasta el 88% de los mayores de 75 años tiene
valores de presión arterial elevada.
Esta condición aumenta significativamente el riesgo de eventos cardiovasculares,
así como de daño en otros órganos diferentes del corazón, como los riñones.
Por eso, es tan importante mantener la tensión arterial bajo control y, para ello, la
alimentación va a ser un gran aliado.
Antes de ofrecerte las pautas de una adecuada alimentación para la hipertensión,
queremos remarcar la importancia de medir regularmente tu presión arterial para
prevenir complicaciones graves de salud. No subestimes la importancia de estos
chequeos: tu salud depende de ello. Los tensiómetros de brazo y muñeca son
adecuados para medir regularmente la tensión en casa. Éstos dispositivos son
precisos y sencillos de utilizar. A continuación, te presentamos algunas de las
mejores opciones disponibles en el mercado.
Todos los buenos hábitos de salud, entre los que se incluye la alimentación,
actúan de forma conjunta para fortalecer al organismo y luchar contra los valores
alterados de tensión arterial, colesterol, azúcar en sangre y el resto de indicadores
de potenciales riesgos para la salud.
Los ancianos, sobre todo si padecen degeneración nerviosa, van perdiendo el
gusto con el tiempo y, por tanto, tienden a tomar alimentos muy salados y de
sabores más fuertes.
Para contrarrestar esto, pero ofreciéndoles a la vez platos que les resulten
apetecibles, podemos recurrir a las especias y las hierbas, ya que
estas proporcionarán aroma a los platos, potenciarán los sabores y, lo mejor de
todo, ¡son saludables!
2.2. Alimentación Saludable
Puedes empezar por especias y hierbas ya conocidas: pimienta, clavo, canela,
pimentón, laurel, ajo y cebolla en polvo, romero… Y, poco a poco, ir incorporando
nuevos sabores.
Debemos tener en cuenta a los lácteos, ya que hay relación entre una correcta
ingesta de calcio y una tensión arterial adecuada, por lo que recomendamos
tomar dos raciones de lácteos al día, una cantidad que será más que suficiente
para cubrir las necesidades de la mayoría de ancianos
Esperamos que estos consejos de alimentación te hayan resultado útiles para
planificar la alimentación de tu ser querido dependiente con la tensión alta.
Cuéntanos en comentarios cuáles son tus trucos para cuidar a una persona
hipertensa, y así ayudarás al resto de cuidadores de nuestra Comunidad.
Y si quieres controlar la presión arterial, es necesario contar en casa con un
tensiómetro de elevada precisión, que sea fácil de usar y con fiabilidad
contrastada.
Una forma importante de controlar la prediabetes y la diabetes tipo 2 es siguiendo
una dieta sana y equilibrada. Ser consciente del consumo de carbohidratos,
preparar comidas más pequeñas con regularidad y elegir opciones saludables y
ricas en nutrientes puede ayudar a una persona a controlar los riesgos que los
expertos en salud asocian a la diabetes.
Llevar una dieta equilibrada puede tener un efecto considerable en el control de
la diabetes tipo 2, o en prevenir que la prediabetes se convierta en diabetes tipo 2.
Hacer una lista de alimentos saludables del supermercado es una estrategia que
puede ayudar a las personas con diabetes a mantener el rumbo.
La elección de alimentos sanos y satisfactorios que cumplan las necesidades
nutricionales individuales puede ayudar a las personas con diabetes tipo 2 a
controlar su afección.
La Asociación de Diabetes de Estados Unidos (ADA, por sus siglas en inglés)
aconseja leer siempre la etiqueta de información nutricional de un producto. Es la
mejor manera de saber cuántos carbohidratos y cuántas calorías contienen los
alimentos.
La información en los envases de los alimentos puede ser confusa. La mayoría de
los alimentos necesitan una etiqueta de información nutricional, pero muchas
personas tienen dificultades para leerla o saber qué buscar.
Los siguientes son algunos consejos útiles para comprender mejor las etiquetas y
los mensajes en los empaques:
Lee la etiqueta de información nutricional. El que se indique que un alimento es
más bajo en grasa o reducido en azúcar no significa que realmente lo sea. Es
importante buscar y leer la etiqueta de información nutricional del empaque para
entender lo que contiene el alimento.
Busca información nutricional específica. La información puede ser confusa para
muchas personas. La información más importante que deben buscar las personas
con diabetes es el total de carbohidratos por porción y el tamaño de la porción.
Cuenta los carbohidratos. La fibra dietética es una forma de carbohidrato, y puede
aparecer bajo el listado de carbohidratos totales. El cuerpo no digiere la fibra
dietética, por lo que la persona puede restarla del total de carbohidratos de los
alimentos. Esta es una forma más precisa de contar los carbohidratos.
Lee la lista de ingredientes. La lista de ingredientes va del contenido total más alto
al más bajo. Si el azúcar está en la parte superior, es el ingrediente principal.
Busca fuentes de azúcar ocultas. El azúcar puede esconderse en los alimentos
bajo muchos nombres diferentes, como jarabe de maíz, fructosa y dextrosa.
Conocer las múltiples identidades del azúcar puede ayudar al consumidor a tomar
decisiones más seguras.
Limita o evita los edulcorantes artificiales. Investigaciones anteriores sugieren que
los edulcorantes artificiales pueden tener un impacto negativo en la salud, y
pueden fomentar los antojos de dulces. Sin embargo, no todos los científicos están
de acuerdo. Algunos edulcorantes artificiales populares son el aspartame, la
sucralosa y el neotamo.
Hay varios factores que pueden afectar el control de la diabetes. Una persona
puede manejar muchos de ellos, incluyendo:
qué come, cuánto y con qué frecuencia
su consumo de carbohidratos
la frecuencia con la que controla su nivel de azúcar en la sangre
la cantidad de actividad física que realiza
la exactitud y consistencia de la dosificación de los medicamentos que usa
duración y calidad del sueño
Incluso pequeños cambios en una de estas áreas pueden afectar el control del
azúcar en la sangre.
Cuando una persona es más cuidadosa con la comida, mide las porciones de
comida cada día, incorpora la actividad física diaria, tiene un sueño reparador y
toma la medicación según las indicaciones, puede mejorar sus niveles de azúcar
en la sangre de forma significativa.
Un buen control de la glucosa conlleva un menor riesgo de complicaciones,
como enfermedades cardíacas, coronarias, renales y daño nervioso.
También es importante que las personas controlen lo que comen y aumenten la
actividad física cuando puedan hacerlo. Esto puede ayudar a una persona a
alcanzar o mantener un peso corporal moderado.
La diabetes puede ir acompañada de otras afecciones, como enfermedades
renales y cardiovasculares.
En algunos casos, las necesidades dietéticas para estas diferentes afecciones
cambian muy poco. En otros casos, la persona puede necesitar seguir su dieta
con mucho más cuidado. Hacer esto puede ayudar a abordar algunos de sus
síntomas.
Puede ponerse en contacto con su médico o un dietista para que le orienten sobre
su alimentación.
La siguiente es una lista de ejemplos de alimentos que se deben comer o evitar
con algunas enfermedades coexistentes:
Diabetes e hipertensión
Las personas con presión arterial alta, o hipertensión, y diabetes pueden seguir un
plan dietético similar al de quienes solo tienen diabetes.
Sin embargo, las personas con hipertensión también deben reducir el consumo de
sodio y cafeína.
La persona con diabetes e hipertensión debe:
elegir alimentos con bajo contenido en sodio
evitar o limitar el café y las bebidas con cafeína
evitar o limitar los alimentos con alto contenido en grasas saturadas y trans
Diabetes y enfermedad celíaca
Las personas con enfermedad celíaca deben evitar los productos que contengan
trigo, cebada y centeno, ya que su organismo no puede procesar el gluten
presente en estos productos.
Las personas que padecen tanto enfermedad celíaca como diabetes tipo 2 deben
revisar las etiquetas de los empaques de los alimentos para asegurarse de que los
que compran no contienen gluten.
Diabetes y obesidad
Las personas con obesidad y diabetes deben seguir las mismas normas
alimentarias que las personas que solo tienen diabetes.
Por ejemplo, es una buena idea:
evitar o limitar los alimentos ricos en carbohidratos y grasas saturadas y trans
controlar el tamaño de las porciones, especialmente en el caso de los alimentos
que contienen carbohidratos, grasas o ambos
limitar el consumo de sal para evitar complicaciones derivadas de la hipertensión
arterial
La mejor opción es seguir una dieta equilibrada que incluya frutas, vegetales,
proteínas magras y carbohidratos ricos en fibra.
El dietista o el médico puede ayudar a crear un plan de alimentación que se
adapte a las necesidades y al estilo de vida de cada persona.