Sociedad Civil
Sociedad Civil
Número 23
Diciembre 2018
Patricio Gómez Abad, José Luis Sergio Sosa González y Manuel Medel Sánchez (2018):
“Sociedad civil en México: evolución y posicionamiento durante el periodo del año 2000 al 2018”,
Revista TECSISTECATL (diciembre 2018).
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RESUMEN
El presente artículo analiza la relación entre la sociedad civil y el gobierno mexicano durante el
período del año 2000 al 2018 a partir de la primera alternancia política en el gobierno federal. Se
busca identificar si se rompe o no la inercia histórica de otorgar poca o nula importancia a la
sociedad civil, sus organizaciones y la ciudadanía en general. Se destaca la resistencia de los
gobiernos de alternancia para aceptar a la sociedad civil como el nuevo actor fundamental del
proceso de democratización y de los asuntos públicos. Se describe la relación de los gobiernos
panistas (2000-2012) con la sociedad civil y sus organizaciones. Se hace referencia al gobierno
priísta (2012-2018) sobre la falta de comunicación y sensibilidad para coordinarse e interactuar con
una sociedad abierta que se manifiesta cada vez con mayor dinamismo y efectividad,
reposicionándose en el contexto político, social y económico actual.
ABSTRACT
This article analyzes the separation between civil society and the Mexican government during the
period from 2000 to 2018 starting from the historical inertia of giving little or no importance to civil
society, its organizations and citizens in general by the various governments of alternation.
Likewise, the government's resistance to civil society stands out as the new fundamental actor to
1
Profesor-investigador de la Facultad de Administración de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla; Domicilio
institucional: Avenida San Claudio s/n, Edificio ADM1, Ciudad Universitaria, Jardines de San Manuel, Puebla, Puebla,
México. CP: 72592. Correo Electrónico: patgoab@[Link], Teléfono: +52 2223741070.
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Profesor-investigador de la Facultad de Administración de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla; Domicilio
institucional: Avenida San Claudio s/n, Edificio ADM1, Ciudad Universitaria, Jardines de San Manuel, Puebla, Puebla,
México. CP: 72592. Correo Electrónico: [Link]@[Link], Teléfono: +52 2222783384.
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Profesor-investigador de la Facultad de Administración de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla; Domicilio
institucional: Avenida San Claudio s/n, Edificio ADM1, Ciudad Universitaria, Jardines de San Manuel, Puebla, Puebla,
México. CP: 72592. Correo Electrónico: medel_1953@[Link] , Teléfono: +52 2226650093.
the process of democratization and public affairs. It describes the relationship that has been
generated with civil society and the organizations by the PAN governments (2000-2012) and by the
following federal administration to alternating. Reference is made to the Priísta government (2012-
2018) about the lack of communication and sensitivity to coordinate and interact with an open
society that manifests itself with increasing dynamism and effectiveness, repositioning itself in the
current political, social and economic context.
Key words: civil society, civil society organization, political and social democratization, open
society, communities
INTRODUCCIÓN
En el siglo XXI, sobre todo para el caso de México, se ha señalado la necesidad de impulsar el
cambio del paradigma que establece que la conducción del desarrollo económico y social
corresponde en esencia al gobierno. Bajo ese paradigma, las decisiones fundamentales sobre los
diversos ámbitos de interés público, son tomadas por los partidos políticos y gobiernos en turno en
un marco de complicidades, corrupción e impunidad, así como falta de transparencia y rendición de
cuentas que satisfagan a la sociedad civil. A partir de estas características de actuación, en el
ámbito académico, se ha especulado que históricamente los gobiernos en México históricamente
han obstaculizado el desarrollo y posicionamiento de la sociedad civil y sus organizaciones,
particularmente aquellas que se dedican a la asistencia pública o social, al activismo político, así
como algunos medios de comunicación con cierto nivel de independencia y que han señalado las
deficiencias de las estructuras gubernamentales, además de instituciones de educación superior
que son cooptadas o controladas por la vía presupuestal, entre otras.
MATERIAL Y MÉTODOS
En virtud de lo anterior los métodos deductivo e inductivo nos permiten interpretar y explicar los
diversos postulados de la bibliografía revisada así como de las demás fuentes de información. Por
2
lo tanto el análisis y la síntesis son indispensables para la estructuración de las propuestas, juicios
y conclusiones que se integran en el presente trabajo.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Una vez aclarado lo anterior, veamos que ha pasado con la sociedad civil y sus organizaciones a
partir del 2000 hasta los primeros cuatro años de la Administración Federal 2012-2018.
A principios del Siglo XXI con la llegada de Vicente Fox a la Presidencia de la República en el
2000, se genera en México por primera vez una alternancia en el poder de un partido distinto al
P.R.I., que como ya se mencionó después de 71 años del denominado partido de Estado o más
bien como comentó en 1990 Mario Vargas Llosa (escritor peruano) en un estudio de Televisa
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donde se desarrollaba el debate El siglo XX: La experiencia de la libertad, haciendo mención de la
tradición latinoamericana de las dictaduras dijo: “Yo no creo que se pueda exonerar a México de
esa tradición de dictaduras latinoamericanas. Creo que México encaja en esa tradición con un
matiz que es más bien el de un agravante. México es la dictadura perfecta. La dictadura perfecta
no es el comunismo; no es la URSS; no es Fidel Castro. La dictadura perfecta es México, es la
dictadura camuflada porque tiene todas las características de la dictadura: la permanencia, no de
un hombre, pero si de un partido, y de un partido que es inamovible”. “Tan es dictadura la
mexicana, que todas las dictaduras latinoamericanas desde que yo tengo uso de razón han tratado
de crear algo equivalente al PRI” (El País, 1990). Esta dictadura camuflada (el presidencialismo
mexicano) es la que permitió mantener “engañada y controlada” por tanto tiempo a la sociedad
mexicana.
Vargas Llosa también reconoció que era evidente el avance del proceso de democratización en el
País en esas fechas; lo que coincide con el activismo político de la sociedad y sus organizaciones
que se generó en mayor medida a partir de la década de los 90’s. El activismo político de la
sociedad y sus organizaciones se constituyó como el punto fundamental para lograr la alternancia,
lo que influenció de manera determinante al candidato del P.A.N. para que incluyera en su
estrategia de campaña alternativas de participación de las organizaciones de la sociedad civil para
que incidieran en el proceso de instrumentación de las políticas públicas del nuevo gobierno. Una
vez que se declaró Presidente Electo a Vicente Fox, se toma la decisión de invitar a las
organizaciones de la sociedad civil a elaborar conjuntamente la agenda relacionada con el
fortalecimiento institucional de las organizaciones sociales y establecer las acciones necesarias en
cada uno de los campos donde tienen incidencia las mismas (Aguilar 2012, 143). En este sentido
para fortalecer la actuación de las organizaciones se propusieron tres líneas centrales (Aguilar
2012, 119, 120)
a) Apoyo del Ejecutivo para la aprobación de la Ley Federal de Fomento a las Actividades
Realizadas por las Organizaciones de la Sociedad Civil.
b) Establecimiento de mecanismos formales para la relación de la sociedad civil y el gobierno.
c) Aumento del monto de recursos económicos para apoyar los proyectos de las
organizaciones de la sociedad civil.
En las mesas de trabajo se propuso la creación de una oficina presidencial de enlace con la
sociedad civil que debería cumplir con los siguientes objetivos (Aguilar 2012, 146):
Por lo que respecta a la Ley de Fomento a las Actividades Realizadas por Organizaciones de la
Sociedad Civil comentada anteriormente, fue aprobada en enero de 2004 (Aguilar 2012, 184) y
publicada en el Diario Oficial de la Federación el 9 de febrero del mismo año (Somuano, 2010, 204)
después de un largo proceso de promoción que encabezaron varias organizaciones (Centro
Mexicano para la Filantropía-Cemefi, Convergencia de Organismos Civiles, Foro de Apoyo Mutuo
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(FAM) y Fundación “Miguel Alemán”). Es relevante también destacar que se crea un Consejo
Técnico Consultivo integrado por 18 consejeros ligados directamente con organizaciones sociales
y cuatro representantes del gobierno provenientes de las Secretarías de Hacienda y Crédito
Público, Relaciones Exteriores, Desarrollo Social y Gobernación, con el fin de impulsar el
cumplimiento de la mencionada Ley (Aguilar 2012, 120).
En congruencia con lo anterior se determina que el Instituto Nacional de Desarrollo Social (Indesol)
se encargaría de integrar el registro y padrón de las organizaciones de la sociedad civil, lo que les
permite ser reconocidas legalmente por el gobierno y por lo tanto tener acceso a los fondos
públicos destinados para apoyar a las mismas organizaciones (Aguilar 2012, pp. 120, 121).
Evidentemente se generó una reacción positiva de la sociedad civil a la apertura planteada por
Vicente Fox en relación al fortalecimiento de la participación social a través de las organizaciones
de la sociedad civil; sin embargo la convocatoria del gobierno se centraba principalmente en
aquellas organizaciones que ya venían realizando acciones en favor de grupos y personas con
vulnerabilidad social, ya que no era en el sentido amplio en cuanto a la intervención en todos los
asuntos que son del interés público, donde invariablemente la sociedad se ha convertido como el
actor principal desde finales del siglo pasado y lógicamente con mayor fuerza en el siglo XXI.
Es relevante comentar que el financiamiento público de las organizaciones sociales es una práctica
establecida formalmente en los países desarrollados particularmente de la Unión Europea;
resaltando la intervención de Alemania, Francia, Bélgica, Irlanda y Países Bajos donde el gobierno
proporciona frecuentemente recursos que representan un promedio que oscila entre el 60% y
cerca del 80% de los ingresos totales que utilizan las organizaciones de la sociedad civil (Cemefi,
2007, 16), además de los donativos y aportaciones de las personas físicas y morales que apoyan
al sector no lucrativo. De acuerdo a lo argumentado, es decepcionante la posición que juega
México si lo comparamos con países desarrollados e inclusive de los que integran la Región
Latinoamericana.
A continuación se muestra datos estadísticos que coinciden con los primeros años de la
administración foxista, pero que no tienen gran diferencia con la realidad actual en cuanto al apoyo
que otorga el gobierno federal a las organizaciones de la sociedad civil a través del denominado
Programa de Coinversión Social.
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Tabla1.
FUENTES DE RECURSOS DEL SECTOR NO LUCRATIVO (%)
MÉXICO 9 6 85
BRASIL 15 11 74
ARGENTINA 20 7 73
COLOMBIA 15 15 70
PERÚ 19 13 68
AUSTRALIA 31 6 63
FINLANDIA 36 6 58
ESTADOS UNIDOS 30 13 57
ESLOVAQUIA 22 23 55
HUNGRÍA 27 18 55
JAPÓN 45 3 52
ESPAÑA 32 19 49
REPÚBLICA CHECA 39 14 47
IRLANDA 77 7 16
BÉLGICA 77 5 18
ALEMANIA 64 4 32
HOLANDA 59 3 38
FRANCIA 58 7 35
AUSTRIA 50 6 44
REINO UNIDO 47 9 44
RUMANIA 45 27 28
TOTAL 40 11 49
FUENTE: Cemefi, 2007, p. 16
Sin duda es decepcionante el papel y la última posición que tiene México en el comparativo
mostrado inclusive con los países de la misma Región de América Latina. Esto evidentemente
fundamenta el argumento de que para el gobierno mexicano no es importante la intervención de
las organizaciones de la sociedad civil, ya no digamos en todos los asuntos de interés público sino
de manera particular en cuanto a su participación en la política social para grupos vulnerables y
específicamente en materia de pobreza, que es hacia donde se les ha canalizado en la
Administración Federal.
Lo anterior nos muestra el gran atraso que se tiene en México con relación al avance y
posicionamiento de las organizaciones de la sociedad civil; ya que hasta los primeros años del
siglo XXI (octubre de 2005) el Instituto de Desarrollo Social (Indesol) identifica un padrón de 2733
organizaciones (Aguilar 2012, 121). Sin embargo se debe reconocer el avance aunque muy
limitado que se generó en la administración de Vicente Fox, ya que se instrumentaron sistemas de
financiamiento para el apoyo de las organizaciones; en este sentido se establecieron comités
dictaminadores en el Indesol, en el Instituto Mexicano de la Juventud, en el Instituto Mexicano de
las Mujeres y en Conaculta (Aguilar 2012, 121), con la finalidad de evaluar los proyectos que
presentaban las organizaciones que querían tener acceso a los recursos públicos en el marco del
denominado Programa de Coinversión Social. Entre las fuentes de financiamiento las instituciones
que canalizaron la mayor parte de los recursos fueron Banobras, Pemex y la Lotería Nacional
(Aguilar 2012, 121).
6
Ya que el Programa de Coinversión Social se constituyó como el instrumento principal y
prácticamente único para establecer la relación entre sociedad civil y gobierno en México, conviene
identificar cuál es el antecedente histórico y fundamento de dicho programa, sobre todo porque se
le otorgó una importante relevancia en la administración de Vicente Fox (2000-2006). En este
sentido su origen, con nombre distinto, se remonta a la administración de Carlos Salinas de Gortari
(1988-1994).
Específicamente el origen del programa se remonta a 1988 cuando se creó el Programa Nacional
de Solidaridad (PRONASOL), cuya característica fundamental fue la de incorporar el concepto de
concertación social que permitiera impulsar una relación de apoyo entre el gobierno y las
organizaciones de la sociedad civil, que se concretó prácticamente hasta el final del sexenio 1988-
1994. En dicho programa se incorporaban algunos principios como la promoción de la
organización, la corresponsabilidad entre sociedad y gobierno y la horizontalidad y transparencia
de cara a la comunidad. De manera específica la instrumentación del Programa Nacional de
Solidaridad se empezó a ejecutar en 1993 como un fondo de inversión social, que en esencia
canalizaba apoyo público tomando como base las solicitudes que presentaban grupos de población
pobre que se organizaban en los denominados Comités de Solidaridad. (Verduzco, Leal y Tapia,
2009, 44, 45). Los Comités de Solidaridad se constituyeron como la figura esencial del gobierno
encabezado por Carlos Salinas de Gortari para promover la organización social y por lo tanto
otorgar capacidad a los beneficiarios para acceder a mejores condiciones de vida, según se
establecía en el PRONASOL y que además era producto también de la influencia que ejercían
organismos internacionales, entre los que destacan la ONU, el Banco Mundial y el Banco
Interamericano de Desarrollo. Es importante comentar que en 1993 los comités de referencia
ascendían a 150 mil a nivel nacional (Verduzco, Leal y Tapia, 2009, 45, 46).
En 1992 se creó la Secretaría de Desarrollo Social del Gobierno Federal (SEDESOL) (Verduzco,
Leal y Tapia, 2009, 45) que se encargó directamente a partir de entonces de operar el
PRONASOL, creando en 1993 en el marco de dicho programa el Fondo de Coinversión Social; por
lo que los proyectos y acciones que se impulsaban eran generados por la SEDESOL sin que se
involucrara a las demás dependencias de la Administración Pública Federal (Verduzco, Leal y
Tapia, 2009, 47). Esto evidentemente es la justificación y el antecedente de la estructura y
funcionamiento del Programa de Coinversión Social que está vigente hasta la fecha, que se
constituyó como la forma de relación más importante de apoyo entre la sociedad civil y el gobierno
mexicano.
Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000) mantuvo en los dos primeros años de su
administración al PRONASOL, dando un giro sustancial en la forma de administrar la política social
en materia de pobreza. En 1997 el PRONASOL se transformó en el Programa de Educación, Salud
y Alimentación (PROGRESA) que estableció un esquema de transferencias directas a individuos
(focalización) que estaban incorporados en un padrón de beneficiarios. De manera concreta, la
política social de la administración dio prioridad en el marco del combate a la pobreza a la entrega
directa de apoyos a los beneficiarios, sin considerar como un asunto relevante a los procesos de
organización social para tal efecto (Verduzco, Leal y Tapia, 2009, 48), generando una figura
distinta en la forma de relación e intervención de las organizaciones de la sociedad civil que se
interesaban en participar en el Fondo de Coinversión Social (Verduzco, Leal y Tapia, 2009, 48). En
1999 se estableció como obligatorio que los programas sociales que operaban con subsidios
tuvieran sus reglas de operación, donde se determinó que las organizaciones de la sociedad civil
que participaran en el Fondo de Coinversión Social tenían que estar legalmente constituidas,
además de que el Instituto Nacional de Solidaridad (INSOL) se encargaría de emitir las
convocatorias públicas para la presentación de proyectos (Verduzco, Leal y Tapia, 2009, p. 49).
A partir del año 2000 el Fondo de Coinversión Social se transformó en Programa de Coinversión
Social, que sigue siendo la denominación actual y se determinó que se instrumentara un sistema
de información para las organizaciones de la sociedad civil (Verduzco, Leal y Tapia, 2009, 49);
acciones que coincidieron con el inicio de la administración federal de Vicente Fox (2000-2006). En
el segundo semestre de 2001 el Instituto Nacional de Solidaridad se transforma en lo que hasta la
7
fecha es el Instituto Nacional de Desarrollo Social (INDESOL) (Verduzco, Leal y Tapia, 2009, p.
50), quedando a cargo de este instituto el registro federal de organizaciones de la sociedad civil, a
través de una clave única de inscripción (CLUNI) (Verduzco, Leal y Tapia, 2009, 51).
1. Actos de terrorismo.
2. Contrabando de bienes y servicios diversos.
3. Ejecuciones de funcionarios públicos.
4. Extorsión.
5. Falsificación de dinero/bonos/valores.
6. Falsificación de documentos.
7. Fraudes de tarjetas de crédito.
8. Homicidios calificados.
9. Infiltración patrimonial.
10. Lavado patrimonial (dinero y otros tipos de patrimonio).
11. Lenocinio.
12. Lesiones.
13. Piratería de productos diversos.
14. Pornografía.
15. Robo de vehículos.
16. Secuestro.
17. Tráfico de armas.
18. Tráfico de cigarros.
19. Tráfico de estupefacientes.
20. Tráfico de indocumentados.
21. Tráfico de material radioactivo.
22. Tráfico de personas.
23. Trata de personas.
Mediante la revisión de expedientes judiciales quedó demostrado que los grupos criminales que
operan en México incurren en todos estos tipos de delitos, con excepción del tráfico de material
radioactivo (Buscaglia 2013, 27). Evidentemente en este problema que se constituye como uno de
los principales que impactan negativamente a la población la intervención de la sociedad civil es
fundamental debido a la complejidad que implica garantizar la seguridad a la sociedad. Buscaglia
argumenta que las acciones del gobierno en esta materia están orientadas hacia la seguridad
nacional cuyo eje gira en torno a la protección de las instituciones del Estado en cuanto al control
territorial, a su relación con la población civil y al enfrentamiento de las amenazas posibles hacia su
constitución y supervivencia (amenazas que llegan tanto del interior como del exterior); por lo que
la seguridad nacional no considera al individuo y a su entorno inmediato como el centro de la
8
seguridad (Buscaglia 2013, 16). En contraposición a la orientación que aplica el gobierno en
materia de seguridad, se tiene a la seguridad humana cuya prioridad es la seguridad del individuo y
su comunidad. En este sentido la seguridad humana se divide en siete categorías principales que
impactan en la calidad de vida de los individuos y las comunidades (Buscaglia 2013, 16):
1. Seguridad económica.
2. Seguridad alimentaria.
3. Seguridad en materia de salud.
4. Seguridad ambiental.
5. Seguridad personal.
6. Seguridad de la comunidad.
7. Seguridad política.
En virtud del ámbito tan amplio y complejo que implica la actuación de la seguridad humana las
acciones de prevención y fortalecimiento temprano son fundamentales, y sin duda en este marco el
actor estratégico es la sociedad civil porque histórica y específicamente en los últimos años y
actualmente su intervención es sustancial y de gran impacto en los siete rubros mencionados,
independientemente de que el gobierno no establece una coordinación y que no considere como
un eje estratégico en materia de seguridad la intervención de la sociedad civil.
III. Retorno del PRI al gobierno federal: Periodo de 2012-2016. ¿Retroceso o avance en
el régimen de gobierno? – Actuación de una sociedad abierta ante un gobierno
cerrado
Los eventos que se han generado durante la administración de Enrique Peña Nieto en el marco de
la corrupción y creciente impunidad, donde se ha visto involucrado directamente la familia
presidencial y secretarios de estado (Luis Videgaray Caso y Miguel Ángel Osorio Chong)
posicionados como los más cercanos al Presidente de la República, así como gobernadores y
exgobernadores de entidades federativas (Fidel Herrera y Javier Duarte de Veracruz, Humberto
Moreira y Rubén Moreira de Coahuila, Fausto Vallejo de Michoacán, Cesar Duarte de Chihuahua,
Rodrigo Medina de Nuevo León, Guillermo Padrés de Sonora, Andrés Granier de Tabasco, Juan
Sabines de Chiapas y otros más relacionados con varios partidos que involucra a gubernaturas y
presidencias municipales), Carlos Romero Deschamps dirigente del Sindicato de PEMEX (STPRM)
entre otros muchos. En relación a la delincuencia al finalizar la administración de Felipe Calderón
se contabilizaron 83,000 asesinatos relacionados con el crimen organizado y solo en los primeros 6
meses de Enrique Peña Nieto la cifra fue de 13,775 (Buscaglia 2013, i). En el mismo sentido si
revisamos las publicaciones del semanario Zeta se identifican que en el sexenio de Felipe
Calderón se registraron 83,191 asesinatos, mientras que en 32 meses de la gestión de Enrique
Peña Nieto la cifra es de 57, 410 homicidios dolosos, por lo que si se mantiene el promedio
mensual de 1,794 asesinatos, al final de la administración 2012-2018 serán alrededor de 130,000
asesinatos (ZETA 2015); a julio de 2016 el mismo semanario registra (con cifras del INEGI) 78 mil
109 ejecutados, asunto que no se mencionó en el cuarto informe del gobierno federal. Las muertes
dolosas en lo que va de la administración de Enrique Peña Nieto son incalculables, no es posible
9
determinar cuál es la cifra exacta, los más de 78 mil homicidios documentados son quizá solo una
parte de la cara de muerte y crimen que el gobierno pretende no reconocer (ZETA 2016). No solo
en materia de delincuencia organizada la situación se ha complicado con Enrique Peña Nieto, sino
que además existe una cantidad importante de casos de intervención y presión de la sociedad
debido a la falta de eficiencia y eficacia del gobierno en turno, por ejemplo demandas en materia
de violación de los derechos humanos; falta de transparencia y rendición de cuentas de los
políticos y funcionarios al frente de las dependencias y entidades; exigencia en materia de
seguridad para la población; de avanzar en la lucha electoral que beneficie directamente a la
ciudadanía y en general la gran cantidad de demandas en las materias económica y social que
permanentemente platea la sociedad mexicana.
En virtud de la situación por la que ha atravesado y que sigue existiendo en nuestro país, la
sociedad mexicana se ha venido fortaleciendo y podemos decir que desde que inició la actual
administración priista se encuentra actuante una sociedad mucho más demandante y abierta que
ha planteado retos que superan con mucho la capacidad de respuesta (o de voluntad política) del
gobierno federal que encabeza Enrique Peña Nieto, y que en la realidad práctica se ha comportado
como un gobierno cerrado y no abierto como es el argumento del discurso oficial.
Cuando se habla de gobierno abierto en mucho de los casos se da a entender que existe una
voluntad política directamente relacionada con quienes toman las decisiones públicas en la
estructura gubernamental, y pareciera que la sociedad no tiene nada que ver; por el contrario,
refiriéndonos a los países en vías de desarrollo como es el caso mexicano, y se puede asegurar
que en la Región Latinoamericana; las iniciativas (por cierto muy limitadas) que se han impulsado
del denominado gobierno abierto, tiene que ver invariablemente con la exigencia y presión de la
sociedad.
Ricardo Uvalle comenta que la sociedad contemporánea se organiza y funciona sobre esquemas
de competencia intensa, que exige por parte del gobierno una regulación con calidad institucional
(eficiencia y eficacia institucional) y pericia en la dirección. En este marco la actuación del gobierno
con relación a la gobernabilidad debe garantizar resultados eficaces para la vida comunitaria
(Lerner, Uvalle y Moreno, 2012, 35). En las sociedades abiertas donde se genera invariablemente
un sistema de competencia y apertura con una multiplicidad de actores, el ejercicio del poder
tiende hacia la democracia (Lerner, Uvalle y Moreno, 2012, 36), lo que significa necesariamente el
involucramiento de los actores sociales en la toma de decisiones. La intervención de
organizaciones de la sociedad civil, de las comunidades y ciudadanos en general en el espacio de
10
lo público y hacer valer sus derechos y demandas, nos muestra que la tarea de gobernar es
impensable sin la participación social (Lerner, Uvalle y Moreno, 2012, 38).
En el marco de lo que implica la sociedad abierta, y de acuerdo a los eventos que hemos vivido,
tanto en la toma de decisiones como en las acciones que ha ejecutado el gobierno federal que
encabeza Enrique Peña Nieto, es posible argumentar que la población en México está viviendo en
un escenario de sociedad abierta con gobierno cerrado. Evidentemente la actuación de este
gobierno, como gobierno cerrado, se refleja en la poca o nula importancia que da a sus relaciones
de coordinación con las organizaciones de la sociedad civil, las comunidades y los ciudadanos;
además de la manipulación, maquillaje y ocultamiento de la información de los asuntos que tiene
bajo su responsabilidad, cuyas respuestas no son satisfactorias ni creíbles para la sociedad; lo que
ha generado nuevas organizaciones y fortalecido las ya existentes, todas orientadas en la
exigencia de la transparencia, rendición de cuentas y de actuación ética por parte de las
estructuras gubernamentales y políticas en general.
En las Reglas de Operación para el ejercicio 2015 del Programa de Coinversión Social, el
INDESOL acotó el tipo de población beneficiaria sólo a “grupos en situación de vulnerabilidad y
exclusión social”. Esta delimitación de la población está directamente relacionada con la población
que el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) en 2013
incluyó en el contexto nacional como parte del “Índice de Rezago Social”; por lo que el INDESOL
determinó que el Programa de Coinversión Social debe apoyar los esfuerzos para que superen su
condición de extremadamente pobres los 7.5 millones de personas que a nivel nacional presentan
un índice de rezago social (IRS) alto y muy alto (Auditoría Superior de la Federación, 2013, 9, 10).
En relación al ajuste de las Reglas de Operación 2015, los resultados se podrán evaluar hasta
2016, y por lo tanto determinar en qué medida las organizaciones de la sociedad civil pudieron
aportar a la denominada Cruzada Nacional contra el Hambre y últimamente al Programa
PROSPERA, que se constituyen como la estrategia de primer orden que encabeza la
Administración Federal 2012-2018 en materia de extrema pobreza.
Es indispensable aclarar que las organizaciones de la sociedad civil que presentan proyectos para
ser financiados por el Programa de Coinversión Social tienen serias limitaciones. En el mismo
Informe del Resultado de la Fiscalización Superior de la Cuenta Pública 2013, la Auditoría Superior
de la Federación identifica lo que Verduzco, Leal y Tapia señalan con respecto a las relaciones de
colaboración entre sociedad civil y gobierno: “la colaboración depende de una serie de factores;
como la apertura que tiene el gobierno hacia las organizaciones de la sociedad civil, la trayectoria y
configuración de las mismas organizaciones de la sociedad civil, las condiciones sociales del país,
la estructura de los gobiernos federal y local, y el grado en que el Estado asume sus
responsabilidades sociales, entre otras” (Verduzco, Leal y Tapia, 2009, 9). Evidentemente varias
11
de estas limitantes y otras que no se mencionan (como la corrupción y discrecionalidad en la
asignación de los recursos públicos) tienen que ver con las limitaciones y obstáculos a los que se
enfrentan las organizaciones de la sociedad civil.
Veamos algunos datos que presenta en su informe de fiscalización 2013 la Auditoría Superior de la
Federación (Auditoría Superior de la Federación, 2013, 5)
Retomando los datos anteriores, los 1,350 proyectos apoyados representan en valor relativo el
22.8% del total de proyectos que presentaron las OSC (5,896) y el 24.4% del total que si
cumplieron con la etapa de criterios y requisitos de participación (5,524). Al respecto se puede
pensar que las OSCs son poco efectivas para cumplir con los criterios, requisitos, normas y
procedimientos en general que establece el INDESOL, o quizá estos criterios, requisitos, normas y
procedimientos se definen de tal forma que se garantice que la mayoría de los proyectos no pasen;
además de que en última instancia las limitaciones presupuestales (recortes al presupuesto
autorizado, periodos de ministración muy tardías, etc.) se siguen aplicando durante la realización y
el ejercicio de los proyectos que encabezan las OSCs.
Por lo que respecta al presupuesto que se autoriza y se ministra es muy limitado, en 2013 el
gobierno federal a través del INDESOL ejerció un total de 287,654,600.00 para el total de los 1350
proyectos con financiamiento, quedando distribuido por rango de asignación de recursos de la
siguiente manera (Auditoría Superior de la Federación, 2013, 6).
Según datos del informe de fiscalización, en 2013 los proyectos apoyados por el Programa de
Coinversión Social beneficiaron a 402,562 personas (Auditoría Superior de la Federación, 2013, 9).
Si la distribución de recursos se determina como un promedio, tomando como base los 1350
proyectos, le tocaría a cada proyecto 213,077.48 pesos, que en la realidad son recursos muy
limitados para el desarrollo social.
Tabla 2.
RANGO DE ASIGNACIÓN DE RECURSOS
No. DE PROY. DE A
1350
12
Conviene hacer referencia que los recursos autorizados y ministrados por proyecto no se ajustan
de ninguna manera al monto original solicitado por cada una de las OSCs, sino que las limitaciones
administrativas, financieras y de otra naturaleza que impone la autoridad gubernamental obligan a
las OSCs a hacer recortes sobre la marcha a los objetivos y alcances propuestos originalmente
para los proyectos.
Otro dato importante que se debe comentar, es que en 2013 estaban inscritas en el Registro
Federal de OSCs que controla el INDESOL la cantidad de 24,501 organizaciones, de las cuales
solo tuvieron acceso a recursos públicos 1,178 OSCs que representó el 4.8% con relación al total
(Auditoría Superior de la Federación, 2013, 9). Esta situación también representa una limitante que
es responsabilidad del Gobierno Federal, ya que para tener acceso a recursos públicos el primer
requisito que se debe cumplir es precisamente que estén inscritas en el Registro Federal.
En enero de 2014 el Sistema de Información del Registro Federal de las OSCs (SIRFOSC)
identifica que existen 24,847 organizaciones de la sociedad civil, distribuidas de la manera
siguiente (Sedesol-Indesol, 2014, 8):
Tabla 3.
[Link] Información del Registro Federal de las OSC
TIPO DE OSC CANTIDAD
24847
Fuente: Sedesol-Indesol, 2014, 8
1. Al cierre del mes de enero de 2014 el Registro Federal se incrementó en 346 nuevas
organizaciones comparativamente con la cifra del cierre de 2013.
2. Se publicaron 21 convocatorias (Programa de Coinversión Social, 2014, Cuarto Informe
Trimestral, 184).
3. Las OSC presentaron 4,709 proyectos, de los cuales pasaron el proceso de validación
4.303 (Programa de Coinversión Social, 2014, Tercer Informe Trimestral, 183), de los
cuales 2,521 proyectos resultaron elegibles, pero en el mismo sentido que el ejercicio
anterior (2013) solo se apoyaron con recursos 1,500 proyectos (Programa de Coinversión
Social, 2014, Cuarto Informe Trimestral, 201), que representan solo el 31.85%
comparativamente con el total de proyectos presentados por las organizaciones de la
sociedad civil.
4. El presupuesto modificado fue de 329,813,440.00 pesos y el ejercicio real ascendió a la
cantidad de 329,607,372.00 pesos (Programa de Coinversión Social, 2014, Cuarto Informe
Trimestral, p. 204).
En relación al ejercicio 2015, el tercer informe trimestral de 2015 del Programa de Coinversión
Social contiene los siguientes datos (SEDESOL 2015):
1. Publicaron 21 convocatorias.
2. Se recibieron 4,275 proyectos.
3. Validación de 4,026 proyectos.
4. Se apoyaron 1,451 proyectos.
5. Presupuesto modificado: $343,017,384.00
6. Personas beneficiadas: 388,396
13
Es importante comentar que el procedimiento de revisión y validación que aplica el INDESOL
históricamente ha permitido eliminar a las dos terceras partes del total de proyectos que presentan
PRESUPUESTO EJERCIDO, ENTREGADO O DIRIGIDO A LOS BENEFICIARIOS
DISTRIBUCIÓN POR CAPÍTULO Y CONCEPTO DE GASTO
Periodo: Enero-Sept. 2016 Cifras preliminares Fecha de corte: 30 Sept. 2016
Capítulo y concepto de gasto [Link] [Link] [Link] [Link] [Link]
las organizaciones de la sociedad civil; el ejercicio 2015 no es la excepción, ya que los 1,451
proyectos apoyados solo representan el 33.94% con relación al total de proyectos recibidos (4,275)
y el 36% con respeto a los que pasaron la primera etapa de revisión que se les denomina
validados (4,026). Es conveniente mencionar que el total de OSCs registradas en CLUNI 2015
asciende a la cantidad de 32,002 (SEDESOL-INDESOL 2015, p. 21), por lo que comparativamente
con 2014 se genera un incremento de 7,155 OSCs que representa el 28.79%, pero no tiene nada
que ver en cuanto a representatividad con relación al número total de organizaciones que se
apoyan anualmente con recursos públicos y que generalmente es un poco superior a las mil OSCs
porque en su mayoría lo normal es relacionar un proyecto por organización. En este marco es
importante comentar que el número de OSCs apoyadas con recursos públicos es muy bajo si lo
comparamos con el total de organizaciones registradas en el CLUNI, a pesar de que este es el
primer requisito que se debe cumplir para tal efecto.
Con respecto al ejercicio de 2016 el tercer informe trimestral del Programa de Coinversión Social
identifica los datos siguientes:
Durante los tres primeros trimestres el presupuesto y ejercicio del gasto se registra de la manera
que se puede apreciar en la tabla 4 (Sedesol 2016, 228):
Como se ha comentado, la única relación formal de coordinación que tiene el Gobierno Federal
con las organizaciones de la sociedad civil se genera a través del Programa de Coinversión Social
cuyo impulso de relevancia se dio a partir de la llegada de Vicente Fox del PAN debido al activismo
político que jugaron varias organizaciones de la sociedad. Sin embargo como ya se hizo notar los
dos periodos sexenales siguientes de Felipe Calderón H. (2006-2012) y Enrique Peña Nieto (2012-
2018) no le otorgaron la importancia que ha exigido el proceso de democratización y por lo tanto el
reconocimiento por parte del gobierno en relación a la importancia fundamental y estratégica que
tienen las organizaciones de la sociedad civil en cuanto a su derecho de incidencia en los asuntos
públicos.
Tabla 4.
14
INDESOL: COMPARATIVO DE PROYECTOS PRESENTADOS Y APOYADOS CON RECURSOS PÚBLICOS 2013 A 2016
Total proyectos presentados por OSCs 5,896 4,709 -20.13 4,275 -9.22 3,646 -14.71
Total proyectos apoyados con recursos 1,350 1,500 11.11 1,451 -3.27 1,135 -21.78
Presupuesto aprobado 287,654,600.00 329,813,440.00 14.66 343,017,384.00 4.00 251,990,254.00 -26.54
Es conveniente mencionar que la información que generan las distintas instancias es muy irregular;
por ejemplo la Auditoría Superior de la Federación realizó una auditoría en 2013 al Programa de
Coinversión Social y emite un informe de resultados de la fiscalización de ese año, sin embargo no
se detectan esos mismos informes para los siguientes años (2014, 2015 y 2016). En el informe de
resultados de 2013 que emitió la Auditoría Superior de la Federación se identifica que los 1,350
proyectos financiados con recursos públicos fueron presentados y ejercidos por 1,178 OSCs, esto
implica que en cada año hay organizaciones que participan con más de un proyecto.
Se debe aclarar que la finalidad del presente trabajo se centra principalmente en mostrar la ínfima
importancia que otorga el gobierno federal a su relación e interacción formal con las
organizaciones de la sociedad civil del ámbito no lucrativo y que por supuesto se constituyen como
los actores principales de mayor incidencia para impulsar el proceso de democratización e
intervenir en los asuntos públicos; evidentemente sin restar la importancia decisiva que tienen los
medios masivos de comunicación, las organizaciones lucrativas empresariales y sobre todo las
instituciones de educación superior, entre otras, para constituirse también como actores
fundamentales en la democratización del país y su incidencia en la toma de decisiones de los
asuntos que son del interés público.
CONCLUSIONES
El análisis estadístico de los datos que se presentan del Programa de Coinversión Social, nos
permite deducir que la relación de coordinación entre el gobierno federal y la sociedad civil es
sumamente limitada. Más bien el avance y posicionamiento actual de la sociedad en México en
cuanto a su intervención en los asuntos de interés público, así como la exigencia que la misma
tiene en materia de transparencia y rendición de cuentas hacia el gobierno y la clase política en
general, se debe precisamente a que la sociedad es más abierta y demandante que en los
periodos de gobiernos anteriores, lo cual no fue identificado por la administración de Enrique Peña
Nieto porque inició y sigue aplicando hasta la fecha los mismos vicios (desbordada corrupción e
impunidad, manipulación de la información, violación flagrante de los derechos humanos,
incremento sin precedentes de la delincuencia organizada, etc.) y esquemas de actuación que
caracterizaron a los 71 años que gobernó sin interrupción el PRI. Este es uno de los aspectos que
tienen un peso fundamental para explicar porque Peña Nieto se ha constituido históricamente con
la evaluación social más baja de todos los sexenios anteriores.
Recordemos algunos aspectos comentados anteriormente con relación a lo que plantea Ricardo
Uvalle Berrones donde nos dice que en una sociedad abierta, refiriéndose a la Región
Latinoamericana y específicamente a México, es indispensable analizar y replantear el tema de la
gobernabilidad y de la gestión pública, ya q ue la acción de gobernar exige invariablemente
concretar resultados satisfactorios para la sociedad (Lerner, Uvalle y Moreno, 2012, 35) que
evidentemente ella misma evalúa.
En una sociedad abierta se hace patente en la práctica lo que conciben Cohen y Arato como
sociedad civil: “el lugar de la legitimidad democrática y de los derechos, compuesta de una esfera
15
privada y también de las esferas pública y social políticamente relevantes en donde los individuos
deliberan, se asocian y razonan sobre asuntos de interés público, lo que genera una influencia en
la sociedad política y en la toma de decisiones” (Cohen y Arato 2000, 636). Reafirmando que la
sociedad civil es el lugar de la legitimidad democrática y de los derechos, varias organizaciones de
la sociedad civil han trabajado desde hace muchos años la promoción del desarrollo en México
introduciendo el enfoque de derechos humanos, es decir se trabaja con una perspectiva de
derecho al desarrollo, donde no solo se hace frente a los impactos negativos del modelo
económico cuya característica ha sido profundizar la desigualdad, sino que lo cuestionan de raíz y
se plantean propuestas para el rediseño de las políticas públicas (Isunza y Olvera 2010, 108, 109).
Reiteramos con esto la importancia fundamental y estratégica que tienen la sociedad civil en todos
los asuntos públicos, y por lo tanto la urgencia de fortalecer su actuación donde invariablemente
juegan un papel relevante las instituciones de educación superior conjuntamente con otras
organizaciones especialistas de la misma sociedad. El interés del fortalecimiento de la sociedad
civil, de sus organizaciones y de sus comunidades se genera por los mismos actores de la
sociedad.
En la relación sociedad y gobierno en México, se constata que existe una situación de desventaja
legal, administrativa, económica y social que tienen las organizaciones de la sociedad civil no
lucrativa, las comunidades y la ciudadanía en general; por lo que las instituciones de educación
superior tienen el compromiso social y la responsabilidad de fortalecer ese objeto de conocimiento
en el ámbito de las ciencias administrativas, económicas y sociales.
Coincido con lo que planteó Luz Flaviana Castañeda Morales de la Universidad Nacional
Autónoma de México, en relación a un trabajo que presentó en el XVIII Congreso Internacional de
Contaduría, Administración e Informática, que denominó “Una mirada a las organizaciones de la
sociedad civil en México. Pertinencia de su estudio desde la Administración”. En este trabajo
argumenta que es tarea de la administración contribuir al estudio y consolidación de las
organizaciones, ya que a nivel nacional las organizaciones de la sociedad civil han sido un tema
insuficientemente tratado por la administración. Con esta situación es evidente que la sociedad civil
se constituye en un terreno fértil para fortalecer su desarrollo administrativo, económico y social
(Castañeda, 2013).
En virtud de lo comentado y como parte actuante de una institución de educación superior, nos
parece pertinente, indispensable y urgente plantear como un objeto de conocimiento fundamental y
de alta prioridad para la academia el diseño de un plan de estudios que aborde como primera
instancia a nivel de licenciatura a la Sociedad Civil, sus Organizaciones y el Desarrollo
Comunitario, porque se constituye como un enorme campo de oportunidades para el trabajo y
desarrollo académico (docencia, investigación y extensión) así como para el ejercicio profesional y
laboral. Evidentemente debemos ir más allá en el desarrollo académico de este objeto de
conocimiento que nos permita diseñar y establecer especialidades y posgrados (maestría y
doctorado) que formen profesionales y expertos que actúen dentro y en general fortalezcan la
actuación de las organizaciones de la sociedad civil principalmente las no lucrativas y de las
comunidades que se encuentran con altos niveles de marginalidad en nuestro país.
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