Presentación del altar
Muy buenos días a todos los presentes, a continuación, una servidora Hannia
Belén González Pérez me haré cargo de presentar y dar una pequeña reseña
sobre el altar de muertos elaborado por parte del telebachillerato “arroyo de la
palma”.
El Día de Muertos es una de las festividades mexicanas más queridas y valoradas
en el mundo, siendo considerada, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Se celebra a inicios de noviembre y se cree que las almas regresan del más allá
para visitar a sus seres queridos y disfrutar lo que en vida fueron sus platillos y
objetos favoritos, ofrendados en el Altar. Así, un día al año, vivos y muertos
pueden disfrutar juntos de esta fiesta tan especial para convivir con la familia que
ya no está, y así consolarnos y confortarlos por la pérdida.
El Altar se conforma de la siguiente manera:
Se coloca en un espacio libre, sobre una mesa o repisa cuyos niveles representan
las capas de la existencia, el altar que vamos a presentar a continuación, es de
siete niveles, que simbolizan los pasos necesarios para llegar al cielo y así poder
descansar en paz. Este es considerado como el altar tradicional por excelencia.
Cada uno de los escalones se forra en tela negra y blanca y tienen un significado
distinto.
En el primer escalón va colocada la imagen de un santo del cual se sea
devoto.
El segundo se destina a las ánimas del purgatorio; es útil porque por medio
de él el alma del difunto obtiene el permiso para salir de ese lugar en caso
de encontrarse ahí.
En el tercer escalón se coloca la sal, que simboliza la purificación del
espíritu para los niños del purgatorio.
En el cuarto, el personaje principal es otro elemento central de la festividad
del Día de Muertos: el pan, que se ofrece como alimento a las ánimas que
por ahí transitan.
En el quinto se coloca el alimento y las frutas preferidas del difunto.
En el sexto escalón se ponen las fotografías de las personas ya fallecidas y
a las cuales se recuerda por medio del altar.
Por último, en el séptimo escalón se coloca una cruz formada por semillas o
frutas, como el tejocote y la lima.
En su elaboración se deben considerar ciertos elementos básicos. Entre los
elementos más representativos del altar se hallan los siguientes:
Imagen del difunto. Dicha imagen honra la parte más alta del altar.
La cruz. Símbolo introducido por los evangelizadores españoles con el fin
de incorporar el catecismo a una tradición tan arraigada entre los indígenas
como la veneración de los muertos. La cruz va en la parte superior del altar,
a un lado de la imagen del difunto, y puede ser de sal o de ceniza.
Copal e incienso. Elemento prehispánico que limpia y purifica las energías
de un lugar y las de quien lo utiliza; el incienso santifica el ambiente.
Arco. El arco se coloca en la cúspide del altar y simboliza la entrada al
mundo de los muertos. Se le adorna con limonarias y flor de cempasúchil.
Papel picado. Es considerado como una representación de la alegría festiva
del Día de Muertos y del viento.
Velas, veladoras y cirios. Se consideran como una luz que guía en este
mundo. Pueden ser colocados según los puntos cardinales, o se extienden
a modo de sendero para llegar al altar.
Agua. Refleja la pureza del alma, además, sirve para que el espíritu mitigue
su sed después del viaje desde el mundo de los muertos. También se
puede colocar junto a ella un jabón, una toalla y un espejo para el aseo de
los muertos
Flores. Son el ornato usual en los altares y en el sepulcro. La flor de
cempasúchil es la flor que, por su aroma, sirve de guía a los espíritus en
este mundo.
Calaveras. Son distribuidas en todo el altar y pueden ser de azúcar, barro o
yeso, con adornos de colores; se le considera una alusión a la muerte y
recuerdan que esta siempre se encuentra presente.
Comida. El alimento tradicional o el que era del agrado de los fallecidos se
pone para que el alma visitada lo disfrute.
Pan. Representación de la eucaristía, y fue agregado por los
evangelizadores españoles. Puede ser en forma de muertito de Pátzcuaro o
de domo redondo, adornado con formas de huesos en alusión a la cruz,
espolvoreado con azúcar y hecho con anís.
Bebidas alcohólicas. Son bebidas del gusto del difunto denominados “trago”
Generalmente son “caballitos” de tequila, pulque o mezcal.
Objetos personales. Se colocan igualmente artículos pertenecientes en vida
a los difuntos, con la finalidad de que el espíritu pueda recordar los
momentos de su vida.
Con esto finalizaría la participación en la presentación del altar a cargo del
telebachillerato “arroyo de la palma”, esperamos haya sido de su agrado y
valoramos enormemente la atención prestada, muchas gracias.