Diplomado
Conflicto, Memoria
y Paz
Una aproximación pedagógica al
informe de la Comisión de la Verdad
HACIA LA PAZ
TERRITORIAL
❑ En Colombia, el conflicto armado interno produjo la transformación violenta
de territorios, a través del desplazamiento forzado y el despojo, entre otras
múltiples formas de violencia.
❑ Esas transformaciones profundizaron el modelo de ordenamiento territorial
elitista –que tiene origen en la Colonia– y el proceso de formación del Estado
nacional, que ha tenido como base la concentración de la tierra como fuente
de riqueza y poder político.
❑ Esa reconfiguración violenta de los territorios llevada a cabo en el contexto
del conflicto armado se concreta en transformaciones en la estructura de
propiedad y uso de la tierra, en cambios en las relaciones políticas,
económicas y sociales de los territorios y en modificaciones en las
representaciones culturales de los pobladores sobre el espacio, que a la vez
implican transformaciones en su identidad.
❑ Esta acumulación de tierra y el carácter rentista inherente al cuasi
monopolio de la tierra frena el desarrollo productivo, no genera
empleo formal suficiente y desplaza al campesinado de los suelos
productivos, excluyéndolos de los circuitos de producción de riqueza
y bienestar
❑ La Constitución de 1991 reconoció los territorios colectivos étnicos de
comunidades negras y resguardos indígenas. En la misma dirección –
producto de las luchas campesinas– se dieron logros en el
reconocimiento de las zonas de reserva campesina, creadas por la
Ley 160 de 1994, permitiendo al campesinado lograr establecer de
forma oficial sus proyectos comunitarios de desarrollo sostenible.
❑ Sin embargo, la guerra ha hecho inalcanzable el goce y disfrute total
y efectivo de los derechos reconocidos para las comunidades étnicas,
y ha impedido la protección y desarrollo de la economía y proyecto
político del campesinado.
❑ Ante esto, se hizo presente el fenómeno del desplazamiento forzado de
una buena parte del campesinado y de los pueblos étnicos, expulsados por
terror durante décadas de conflicto. Así, hubo un paso de la colonización
rural a procesos de colonización de ciudades populares, ciudades
receptoras, ciudades refugio.
❑ La identidad territorial se desplaza al mismo tiempo que se desplazan las
personas y comunidades, y el despojo de tierra conlleva en realidad
múltiples despojos y rupturas en las vidas campesinas y étnicas.
❑ Frente a todas estas realidades, la Comisión hace un llamado a
democratizar y hacer realmente participativa la toma de decisiones
sobre los territorios históricamente excluidos
.
Contexto histórico: desigualdad, diseños institucionales y violencia
❑ La reconfiguración territorial causada por el conflicto armado ahondó
las condiciones de desigualdad y exclusión de larga duración
preexistentes, relacionadas con el modelo de integración territorial del
Estado que se fue consolidando desde la Colonia, y que luego, a pesar de
las disputas internas entre las élites políticas, se mantuvo unidad
❑ Las Conquista y colonización españolas significaron un sofisticado
sistema de despojo de territorios indígenas y de expoliación de
recursos, principalmente metales preciosos y productos agrícolas
❑ De esta manera, las redes regionales y locales de poder político y
económico dominaban el conjunto de la vida local y garantizaban sus
privilegios sobre la propiedad de la tierra y su acumulación,
protegidos por la coerción y la impunidad.
❑
❑ La articulación entre el poder político y la gran propiedad agraria
produjo y sigue produciendo frenos a la democratización regional y
local y profundas desigualdades agrarias.
❑ La Violencia también se caracterizó por las ventas forzadas de
tierras, robos de cultivos, robos de animales y un patrón de aumento
de intensidad de los desplazamientos y las muertes en épocas de
cosecha de café
❑ Tras las devastadoras afectaciones que dejó la Violencia en el campo
colombiano, las luchas por tierra y democracia vieron un resurgir con
el inicio del pacto bipardistidista que dio origen al Frente Nacional.
❑ En el marco de intentos y frenos a una nueva reforma agraria y de
profundos cambios políticos y económicos que se daban en el país, el
campesinado vivió un auge de su capacidad organizativa y de
movilización, de grandes avances en sus luchas por tierra,
democracia y vida digna.
A MANERA DE ILUSTRACIÓN BÁSICA
❖ Durante más de cuatro décadas el campo ha sido escenario de
violencia, pobreza y reformas fallidas o inconclusas.
❖ El 94 por ciento del territorio del país es rural y el 32 por ciento de la
población vive allí.
❖ Hay múltiples conflictos relacionados con el uso y la tenencia de la
tierra, y una deuda social enorme con la población campesina.
❖ La reforma pendiente tendrá que cambiar la injusta y desigual
estructural que se muestra aquí y que ha generado por décadas la
movilización campesina y étnica
¿La tierra para el que la trabaja?
❑ La concentración de la tierra y la desigualdad han crecido en la última década
en el campo.
❑ El índice Gini rural, que mide la desigualdad, pasó de 0,74 a 0,88.
❑ La mayor concentración de la tierra está en Córdoba y Caquetá, según el Cede,
de la Universidad de los Andes.
❑ La mayor desigualdad está en Antioquia y Valle.
❑ La mayor concentración de la propiedad está en las zonas ganaderas y en las
que se explotan recursos naturales.
❑ La mayor concentración de la tierra está asociada a mayor persistencia de los
mismos grupos políticos, es decir, donde el sistema democrático está capturado
por grupos de interés.
❑ Actualmente el 77% de la tierra está en manos de 13% de propietarios, pero el 3,6% de
estos tiene el 30% de la tierra.
❑ Se calcula que 6,6 millones de hectáreas fueron despojadas por la violencia en las últimas
dos décadas, esto es el 15% de la superficie agropecuaria del país.
❑ Un 18% de los propietarios de tierra no tienen formalizado sus títulos. Además, la
informalidad entre los pequeños productores supera el 40%.
❑ En los últimos 50 años se han titulado 23 millones de hectáreas, el 92% de ellas baldíos o
títulos colectivos. Por reforma agraria, apenas se ha titulado el 5,6% de ellas.
❑ El 80% de los pequeños campesinos tiene menos de una Unidad Agrícola Familiar (UA F),
es decir que son microfundistas.
❑ El 68% de los predios registrados en catastro se clasifican en pequeña propiedad, pero
esta sólo cubre el 3,6% de la superficie productiva.
❑ A pesar de la falta de acceso a la tierra, el 70% de los alimentos que se producen en el
país vienen de pequeños campesinos.
❑ A Colombia le sobra mucha ganadería: de 39,2 millones de hectáreas que hoy se usan
en esa actividad, solo 21 millones son aptas para ella. En contraste, de las 21,5
millones de hectáreas de tierra con capacidad agrícola, solo se usan 4,9 millones. No
obstante, una hectárea de agricultura genera 12,5 más valor que una de ganadería.
❑ Los cultivos forestales ocupan 7,4 millones de hectáreas, pero el potencial de
Colombia se calcula en 24 millones.
❑ 5,8 millones de hectáreas (más de lo que hay sembrado en comida) han sido
otorgadas dentro de los 9.000 títulos mineros vigentes y hay 20.000 nuevas
solicitudes.
❑ Se calcula que 2,5% de la tierra apta para agricultura está sembrada de
biocombustibles como caña y palma.
❑ De las 34 millones de hectáreas que se han titulado a las comunidades indígenas y
afrodescendientes apenas 3 millones son aptas para la agricultura. El resto es selva y
bosque protegido.
❑ El 44,7% del área del país está protegida y el 11% son parques naturales.
❑ Cada año se deforestan 290.000 hectáreas, que casi siempre pasan a la actividad
ganadera.
Pobres entre los pobres
❑ Más que pobreza, en el campo colombiano hay indigencia. Mientras en las
ciudades los pobres son el 30% y los indigentes el 7%; en el campo los pobres son
el 65% y los indigentes el 33%. Este es el resultado de décadas de abandono y
olvido.
❑ 60% del empleo rural es informal.
❑ 83% de la población rural está en el régimen subsidiado de salud.
❑ El 55% de los campesinos pobres nunca ha recibido asistencia técnica.
❑ El 11% no tiene vivienda y el 16% tiene vivienda en mal estado.
❑ El 85% de la población carece de alcantarillado. 60% no tiene agua potable
❑ El crecimiento del PIB rural en la última década fue de 2,8%
❑ El ingreso promedio de un campesino era en 2009 de, 220.000 pesos, mientras
en la ciudad el ingreso promedio alcanzaba está 668.000 pesos.
❑ El analfabetismo es del 18,5%.
❑ Si las mujeres tuvieran acceso a la tierra, aumentaría la explotación agrícola
hasta un 30% y en el mundo se reduciría el hambre en un 12%.
❑ El gran intento de reforma agraria durante el gobierno de Carlos Lleras (1968-
1974) logró apenas otorgar 123.000 títulos frente a 935.000 familias que habían
sido consideradas como potenciales beneficiarios.
❑ En los años setenta los grandes predios aumentaron en un59%.
❑ En 1972, cuando el Pacto de Chicoral acabó con la reforma agraria de Lleras,
apenas se había redistribuido un 1,5% de tierras de grandes predios.
❑
❑ En La Violencia de los años 50 se perdieron 383.000 hectáreas.
La violencia, las políticas de desarrollo sesgadas y excluyentes, y las fracasadas reformas
agrarias son el coctel molotov que tiene al campo colombiano en el olvido
¡¡¡¡La tierra para el que la trabaja!!!!
Frente Nacional y la guerra (contra)insurgente
❑ El Frente Nacional fue un acuerdo entre los dos partidos tradicionales, liberal y
conservador, para derrocar la dictadura, consolidar la pacificación del país después
de la Violencia y promover el desarrollo.
❑ La propuesta de desarrollo implicaba la aceptación de la necesidad de reformas sociales
como condición para democratizar y pacificar el país. Los arquitectos del Frente
Nacional estaban convencidos de que la violencia y el comunismo encontraban
escenarios propicios en la desigualdad, la pobreza y la ausencia de Estado.
❑ Ante esto, la fragmentación partidista y el consecuente inmovilismo que generó la
creciente autonomía de sus líderes locales y regionales y su capacidad para construir
alianzas con las facciones del liderazgo nacional de los partidos fueron los principales
problemas que evitaron que el Frente Nacional avanzara en su propuesta de
desarrollo, como condición para mantener y consolidar la paz.
❑ Eso explica por qué Colombia no pudo promover una reforma agraria seria, aunque existía la
voluntad política de un sector significativo de las élites bipartidistas y se tenía el respaldo de
los Estados Unidos
❑ En la historia entonces se dio paso a «un proceso social en el que el sectarismo político encubrió
la expulsión del campesinado y la concentración de la tierra», e impuso «la colonización y la
expansión de la frontera agrícola» en cerca del 87,5 % de su implementación.
❑ El freno de las propuestas redistributivas, y la priorización de programas de colonización que
no garantizaban en acompañamiento estatal y la provisión de bienes y servicios para hacer
sostenible la economía campesina dio lugar, por un lado, a la continuación de la concentración
latifundista, que luego el paramilitarismo y el narcotráfico profundizarían de manera más
violenta y más rápida; y por otro, a la profundización de las desigualdades territoriales, la
continuación de los conflictos agrarios y resistencias de los colonos a los mecanismos
clientelistas de los partidos tradicionales.
❑ La limitada implementación de las reformas sociales del Frente Nacional produjo una
rápida pérdida de credibilidad y apoyo al régimen político, que se expresó en los constantes
estallidos de movilización social, el episodio de las elecciones de 1970 y la creación y
consolidación de las guerrillas.
❑ En esta lógica se inscribe la acción violenta del Estado contra movilizaciones y
organizaciones sociales que, independientemente de sus cercanías con las insurgencias,
expresaban conflictos sociales y políticos reales, resultado del modelo de integración del
territorio y desarrollo del país.
Efectos de la apertura económica en la reconfiguración territorial
❑ La liberalización de la economía que acompañó la democratización lograda con la
constitución de 1991 produjo efectos y dinámicas económicas que contribuyeron a la
transformación e hibridación de la guerra a partir de los años noventa y a la
reconfiguración de los territorios, especialmente aquellos ubicados en las periferias del país.
❑ Colombia pasó de ser un país eminentemente productor de café en la década de los setenta
a convertirse en productor de minerales y de coca en la década de los noventa. La
caficultura pasó de representar el 50 % de las exportaciones del país en 1985 al 21 % en
1998 y el 8 % en el 2000.
❑ El mantenimiento de un estricto compromiso con la apertura económica, las privatizaciones
y la reforma del Estado, sin considerar las desigualdades territoriales existentes para los
años noventa, profundizaron las disparidades socioeconómicas entre los territorios y los
distintos grupos sociales al interior del país.
❑ La crisis del sector agrícola durante los noventa, profundizada por medidas asociadas al
modelo de globalización, excluyó a una base social campesina que, al quedar por fuera de
los mercados de alimentos y productos agrícolas, buscó alternativas en el cultivo de la
coca, marihuana y amapola, actividad que ya estaba presente en los territorios y en las que
encontraron protección y asociación con los actores de la guerra.
❑ La guerra se arraigó en una sociedad históricamente desigual y excluyente, pero en
términos económicos y sociales el modelo neoliberal, implementado a partir de 1990 y en
coexistencia con el conflicto armado, fue funcional a los gobiernos pro-élite.
❑ Surgieron entonces nuevas olas de movilizaciones campesinas, ahora ya cada vez menos
motivadas por las tomas de tierras y más enfocadas en el acceso a bienes públicos y en
la defensa de los derechos humanos, fueron la antesala de numerosas victimizaciones.
❑ Emergieron nuevos discursos reivindicativos de la identidad cultural campesina,
identificándose como un valor que debía ser protegido, reivindicando su reconocimiento
jurídico y político. Sobre la titulación de tierras ya no tendría agencia solamente la
tierra, sino también las organizaciones campesinas.
La contra- reforma agraria violenta
❑ En el proceso de contrarreforma agraria no solo actuaron las leyes y los planes de
desarrollo rural lanzados por diferentes gobiernos, sino también la violencia. Los recursos
del narcotráfico se articularon a la larga historia de provisión privada de la seguridad y la
coerción contra el movimiento campesino
❑ La seguridad privada o paramilitarismo fue una figura que iba y venía en su regulación por
parte del Estado. Pese a que fue de las mayores armas de represión y violencia directa
contra el campesinado, el control estatal fue precario. El paramilitarismo fue una
herramienta clave para despojar y promover el abandono de tierras y bienes.
❑ El despojo además de perpetrarse por vías violentas, lo hizo a través del uso de figuras
jurídicas e institucionales que facilitaron la transferencia de propiedad a los
despojadores, con complicidad de autoridades agrarias, notarios y registradores
❑ El despojo territorial no solo ha implicado la usurpación de bienes materiales, sino
también la enajenación de aspectos íntimos y simbólicos para las comunidades y
poblaciones rurales que han tenido un vínculo con sus territorios
❑ Ante el despojo y desplazamiento, comunidades campesinas impulsaron las también
estigmatizadas Zonas de Reserva Campesina como estrategia que buscaba la protección de
sus territorios de la acumulación de tierras.
❑ La contrarreforma agraria obstruyó los esfuerzos de redistribución de las tierras que
algunos gobiernos propusieron, por la vía de pactos políticos entre las élites.
.
La descentralización y la disputa por el poder local
❑ La descentralización fue entendida como una reforma político- institucional que
obedecía al propósito de modernizar el Estado y asegurar una mayor eficiencia y
eficacia en la prestación de servicios públicos, así como una mayor participación de
la ciudadanía en los asuntos municipales.
❑ El impacto de las reformas obedeció a las condiciones de los territorios en las que se
implementaron, y trasladó la disputa por el conflicto armado a la lucha por el control
de la gestión local.
❑ En municipios integrados, en los que se había logrado consolidar una tecnocracia,
desarrollo y opinión, como las grandes ciudades, la reforma aumentó la eficiencia,
legitimidad y capacidades de los municipios. Pero en unidades territoriales más
débiles y ubicadas en la periferia de la modernización política, o en territorios de
acelerado desarrollo económico, de las economías extractivas y del narcotráfico, la
gestión local se convirtió en botín apetecible de los barones electorales y de los
actores armados
❑ Los pactos electorales entre comandantes paramilitares y políticos regionales y el
control que alcanzaron las guerrillas sobre la gestión pública en territorios bajo su
control reconfiguraron el poder regional y local.
❑ La imposición de órdenes territoriales a través de la violencia limitó la participación
de fuerzas políticas de oposición, cubrió con miedo y desconfianza las relaciones
políticas y sociales y consolidó el poder de sectores de la sociedad, en detrimento de la
inclusión y la democracia.
¿y la tierra para qué?
❑ La Comisión evidenció que detrás del despojo de tierra en Colombia ha habido intereses
militares, económicos y político-electorales interrelacionados. Estos aprovechamientos, que en
la práctica se cruzaron permanentemente, produjeron marcadas reconfiguraciones físicas,
demográficas y simbólicas en los territorios.
❑ La Comisión ha podido documentar múltiples casos de aprovechamiento económico de las
tierras despojadas en el campo y las ciudades, en los que las tierras despojadas se usan para
la instalación y expansión de megaproyectos industriales, agroindustriales, energéticos,
extractivos y turísticos.
❑ El desplazamiento y el despojo asociados a esos proyectos han implicado no solamente la
reconfiguración de la propiedad y el uso de la tierra, sino también sustanciales cambios en la
actividad económica de la población rural, pues capas enteras de esta pasan a ser mano de obra
en las ciudades o en los proyectos económicos instalados en tierras que otrora fueron suyas.
❑ La persistencia de dinámicas de desigualdad y de segregación socioespacial ha convertido a las
ciudades y zonas receptoras en territorios susceptibles del reciclaje de violencias
❑ La evidente diferencia entre la rentabilidad de la agricultura tradicional y la del cultivo de coca
hizo que rápidamente esta fuese una opción que tomaron muchas poblaciones para mejorar sus
ingresos.
❑ El fenómeno del narcotráfico incluso ha transformado el diseño de las ciudades. Algunas
investigaciones, por ejemplo, han señalado el influjo de los gustos estéticos de los
narcotraficantes en algunos edificios de Medellín.
❑ Estas situaciones impactaron negativamente la confianza ciudadana, las formas de relacionamiento
social y las prácticas culturales de las personas, con mayor capacidad de devastación
sociocultural en la población campesina y las comunidades étnicas. Es decir, la violencia
también afectó y reconfiguró el sentido histórico de lo territorial y las relaciones de la gente
con su entorno ambiental, cultural, intercultural, social, político y económico.
Conclusiones
❑ Las disputas por el territorio entre múltiples actores, la imposición de órdenes
locales por parte de guerrillas, paramilitares y mafias, la penetración de economías
legales e ilegales y la contrarreforma agraria (violenta y no violenta), entre otros
fenómenos intrínsecos al conflicto armado interno, han reconfigurado total o
parcialmente diversos territorios rurales y urbanos en el país física, demográfica y
simbólicamente.
❑ La acumulación de violencias estructurales sumadas al conflicto armado ha
profundizado la concentración de la tierra y del poder, ha producido la reconversión
de la vocación agrícola y el uso de tierra y la resignificación de lugares
❑ El país no solo ha sido, sino que sigue siendo incapaz de cerrar la brecha de la
desigualdad poblacional y territorial.
Según el informe, «…la desigualdad en Colombia se extiende más allá de los
aspectos materiales de los medios de vida. Los colombianos con menos educación,
la población rural y los desempleados o pobres tienen muchas menos
probabilidades de considerarse felices»
❑ El desarrollo territorial para la paz implica un cambio en las políticas públicas
relacionadas con los problemas de la tierra. Deben crearse y fortalecerse los instrumentos
e instituciones para hacer una gestión eficaz de los recursos del territorio, de tal manera
que la tierra cumpla con su función social y ambiental.
❑ El ordenamiento territorial tiene el reto de contribuir a la reconstrucción del tejido
económico y social, actuando sobre factores estructurantes dirigidos a movilizar las
capacidades endógenas contando con el apoyo nacional, de manera que se logre
recuperar plenamente la gobernabilidad y se creen capacidades de autodesarrollo.
❑ El proceso de ordenamiento territorial debe también retomar la discusión sobre la
descentralización y la autonomía territorial, con miras a que se dé efectivamente un
debate en torno a la equidad territorial y al bienestar local y regional.
La paz en Colombia solo es posible
si es territorial
Gracias