¿Está usted durmiendo una siesta espiritual?
Texto Bíblico: Efesios 5:14 Himno Inicial: 506 Himno Final: 505
Quiero comenzar haciéndoles una pregunta…
¿Cuántos hoy amanecieron con sueño? ¿A cuántos de los que estamos hoy en el templo les gusta
dormir? ¿A cuántos les gusta dormir siesta?
En nuestra vida material disponemos de 24 horas para distribuir en tres actividades: trabajo-estudio,
descanso y sueño. Muchos no guardan las proporciones y dedican su vida mayormente a una de estas
actividades. El sueño es el tiempo que usa el organismo para su mantenimiento; pues en ese lapso, el
cerebro solo se esfuerza en mantener las funciones vitales, para dedicar todo su esmero en la limpieza,
reparación y restauración del organismo y es por eso que cuando dormimos bien, al siguiente día
estamos llenos de energía y de entusiasmo.
Cuando nuestro sueño es deficiente los ojos y todo el sentido de la vista se ven comprometidos, con una
hipersensibilidad a la luz y a otros factores. La reacción refleja se enlentece, la capacidad de
concentración disminuye notablemente, el cuerpo se siente cansado y agotado, aparecen problemas
gástricos, se cree que el apetito aumenta durante el día (aumentando la probabilidad de consumir
alimentos muy azucarados, almidones y en gran cantidad nocivos para diabéticos e hipertensos sobre
todo) ya que no existe energía suficiente. Estas consecuencias alteran el funcionamiento general de
nuestro organismo, además de aumentar el riesgo de accidentes en la vida cotidiana y ocasionar un
desequilibrio en el rendimiento.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) refiere que la falta de un buen descanso y en cantidad
adecuada repercute directamente sobre el bienestar de una persona. La OMS recomienda dormir al
menos de 6 a 7 horas por día, en las mismas horas.
Sin embargo, el sueño espiritual no trae los mismos beneficios que el sueño físico; sino más bien
peligros y el principal es la muerte espiritual.
El sueño espiritual es aquel estado en que las personas se encuentran alejadas de Dios y de su voluntad y
más bien están dedicadas a hacer las cosas del mundo, las que complacen a la carne con sus pasiones y
deseos. Es como estar caminando por una selva, sin darse cuenta de que hay un tigre que lo está
acechando y que podrá terminar con su vida. La persona se encuentra despierta, mirando, caminando;
pero no percibe el peligro que hay a su alrededor; así es el sueño espiritual.
Si usted es una persona que escasamente se acuerda de Dios en el día y eso porque no tiene nada más
que hacer, seguramente está sumida en un sueño espiritual. Si para usted es prioritario hacer otras cosas
antes que orar o leer la Biblia, sin duda alguna, anda en un sueño espiritual. Si no está teniendo una
relación cercana con Dios o si esta relación ya se cortó, entonces no está somnoliento, sino aún peor, en
estado de coma espiritual.
¿Cuál es la consecuencia del sueño espiritual?
Hay un dicho popular que dice: “Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente”. Para el caso
espiritual es: el alma que se duerme, se la lleva el enemigo. Y esto es tan cierto que la Palabra de Dios
nos hace una advertencia.
Leamos en 1 Pedro 5:8 “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león
rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”. El diablo es el enemigo espiritual de nuestras
almas y está esperando que nos durmamos espiritualmente para derrotarnos, para hacernos caer en
pecado, y así hacerse propietario de nuestras almas.
Cuando una persona está en sueño espiritual no ora, no lee la Palabra, no busca de Dios, no se
congrega, no vigila y lo más delicado es que no obedece. Es síntesis, una persona en este estado,
tampoco tiene el Espíritu Santo de Dios en su corazón, quien debe gobernar y dirigir su vida. Hay
muchos que dicen ser cristianos, pero no obedecen y tampoco leen la Biblia para no ser
confrontados. Si esto es así en los cristianos, ¿cómo será en los que aún no se han arrepentido y no han
recibido a Jesús como su Señor y Salvador?
Para estos el problema es aún mayor, pues se encuentran sumidos en la incredulidad y la indiferencia
espiritual, que los hace estar en estado de coma espiritual y solo basta que mueran físicamente para que
el enemigo reclame sus almas. Este tipo de cristianos aunque van a la iglesia y aunque leen la Biblia,
están dormidos espiritualmente a merced de lo que les quiera hacer el diablo; pues el que peca es del
diablo, porque pecar es trasladar la propiedad de nuestra alma al diablo.
Entonces ¿Por qué necesitamos despertar?
1. Veamos lo que dice el libro de Santiago 4: 14-17. Debemos despertarnos porque el tiempo es
corto y es fugaz en nuestras vidas. El tiempo pasa muy rápido.
2. Leamos Efesios 5:16. Debemos despertar porque los días son malos y cada día serán más malos.
Por lo tanto, debemos aprovechar cada día de la vida.
3. Romanos 13:11 dice que necesitamos despertar porque el regreso de Jesús está cada vez más
cerca y las señales, los tiempos así lo demuestran.
4. Hebreos 9:27 debemos despertar porque nuestra propia muerte está más cerca, porque nadie de
los que está aquí tiene la vida comprada ni sabe cuándo morirá. Por eso debemos prepararnos
mientras tengamos vida porque una vez muertos solo debemos esperar el juicio.
Nuestra hermana Elena de White escribió: “No debería permitirse que este conocimiento de la cercanía
de la venida de Cristo pierda su fuerza, y que nos volvamos descuidados y desatentos, y caigamos en el
sueño, en una insensibilidad e indiferencia a las realidades. En el sueño estamos en un mundo irreal y no
somos sensibles a lo que ocurre a nuestro alrededor. […]” (Maranatha El Señor Viene)
Y sigue diciendo “¿No hay algunos jóvenes que están despiertos? Aquellos que ven que la noche se
aproxima, y también la mañana, deberían trabajar con energía incansable para despertar a sus amigos
que duermen. ¿No pueden experimentar su peligro, orar por ellos, y mostrarles por su propia fe y
carácter que creen que Cristo vendrá pronto? […] El hecho de que disminuye rápidamente el tiempo
entre nosotros y la eternidad debería impresionarnos profundamente. Cada día que pasa es uno menos
que nos queda para completar la obra de perfeccionar el carácter. […]”
El libro Servicio Cristiano página 102 nos dice “Despertad, hermanos y hermanas, despertad. No
continuéis durmiendo. “¿Por qué estáis todo el día ociosos?” Jesús os llama diciendo: “Ve hoy a trabajar
en mi viña.” Todo el que haya recibido el Espíritu Santo lo manifestará; pues empleará todas sus
facultades en el servicio más activo. Todos los que reciben en verdad a Cristo por la fe, trabajarán.
Sienten una gran preocupación por las almas. Dios llama ahora a todo el que tenga un conocimiento de
la verdad, a todo el que sea depositario de la sagrada verdad, a levantarse e impartir la luz del cielo a los
demás”.
En el mismo libro Servicio Cristiano página 104 está escrito “La iglesia de Cristo puede compararse
adecuadamente a un ejército. La vida de cada soldado es una vida de trabajo, de durezas y de peligro.
Por todas partes hay adversarios vigilantes, dirigidos por el príncipe de la potestad de las tinieblas, que
nunca duerme y nunca abandona su puesto. Siempre que un cristiano se halle desprevenido, este
poderoso adversario realiza un ataque repentino y violento. A menos que los miembros de la iglesia
estén activos y vigilantes, serán vencidos por sus movimientos”.
El gran conflicto se está aproximando a su final. Las noticias de cada calamidad que ocurre en el mar y
en la tierra son testimonios del hecho de que el fin de todas las cosas está cerca. Las guerras y los
rumores de guerra así lo indican. […] El Señor está porvenir. Oímos los pasos de un Dios que se
aproxima. (El evangelismo, cap. 8, pp. 166, 167)
Hermanos, es hora ya de levantarnos como dice la Palabra, refiriéndose a los cristianos tibios y para los
incrédulos, ya es hora de despertar y arrepentirse. Está en juego la salvación de nuestras almas y no es
bueno seguir dormidos.
Llamado:
Dios nos hace un llamado en este momento y lo encontramos en Efesios 5:14, “Por lo cual dice:
Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo”.
A muchos cuando suena la alarma les gusta apagarla para quedarse durmiendo otros 10 minutos más.
Queridos hermanos, la alarma espiritual de nuestras vidas está sonando. ¿Puede oírla? No oprimamos
el botón de repetición para posponer la alarma espiritual. ¡Es hora de despertar! ¡Hagamos de esta
oportunidad nuestro momento de gloria, mientras trabajamos en la obra que Dios nos ha llamado a
completar!
¡Hermanos, Despertemos! ya es hora de levantarse del sueño, ya Cristo ha resplandecido en sus vidas,
ya el Señor les ha mostrado lo que es bueno y lo que pide de ustedes. No sabemos cuánto tiempo más
nos quede, pero hasta el último día debemos trabajar arduamente dedicándonos a nuestros deberes, con
la mirada puesta en el Señor que un día vendrá en Gloria, y entonces será consumada nuestra salvación,
hoy está más cerca ese día, atendamos pues nuestro llamado con diligencia, y con valor, el Señor está
con nosotros, el Señor viene.
¿Hay alguien hoy acá presente que quiera que Dios lo despierte del sueño espiritual y alumbre su
vida para están velando, orando, predicando y esperando su segunda venida? Les invito a orar.