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Efesios 2

Este documento discute la autenticidad de la Carta a los Efesios como escrito de Pablo. Examina las evidencias externas e internas. Externamente, los primeros Padres de la Iglesia aceptaron la autoría de Pablo, aunque los críticos modernos la cuestionaron. Internamente, el estilo y teología son consistentes con las cartas reconocidas de Pablo. Además, ofrece contexto histórico sobre Éfeso y el culto a Artemisa que dominaba la ciudad cuando Pablo escribió la carta.
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Efesios 2

Este documento discute la autenticidad de la Carta a los Efesios como escrito de Pablo. Examina las evidencias externas e internas. Externamente, los primeros Padres de la Iglesia aceptaron la autoría de Pablo, aunque los críticos modernos la cuestionaron. Internamente, el estilo y teología son consistentes con las cartas reconocidas de Pablo. Además, ofrece contexto histórico sobre Éfeso y el culto a Artemisa que dominaba la ciudad cuando Pablo escribió la carta.
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AUTOR

La autenticidad de la carta a los Efesios es sin duda una de las cuestiones críticas más
controvertidas del paulinismo.

En el presente trabajo estamos obligados a considerarla, sobre todo porque prima la


objetividad histórica y teológica a la hora de responder a los grandes interrogantes implícitos
en Efesios 1 (y en toda la carta). Preguntar por la tradición e inquirir en las características
textuales internas nos ayudarán a definir nuestro propósito.

1.1 Evidencias externas En cuanto a la autenticidad de la carta, hay que constatar que el
testimonio patrístico nunca cuestionó su paternidad paulina. No fue hasta la edad moderna
cuando se inició un serio cuestionamiento en su contra, sobre todo a partir de los
presupuestos de Baur y la “escuela de Tubinga”, crítica que influyó considerablemente en la
investigación posterior.

Goodspeed, por ejemplo, afirmaba que Onésimo (discípulo de Pablo) fue quien escribió Efesios
para presentar a manera de introducción el olvidado corpus paulino.

Esta teoría, sin embargo, ha sido amplia y perfectamente refutada.

En cualquier caso, la negación sobre la autenticidad paulina de Efesios comenzó en Inglaterra


(E. Evanson, 1792), consolidándose posteriormente en los estudiosos alemanes de Pablo
(Tubinga).

Después, cuando esta postura crítica histórica regresó a Inglaterra (fines del siglo XIX), se
encontró con un serio adversario a causa de la excelente labor científica y académica de
eruditos como Lightfoot, Westcott y Hort, 65 y también Ellicot, Abott, Robinson, etc., quines
supieron defender contundentemente la autenticidad paulina, desacreditando los
presupuestos de los estudiosos liberales precedentes.

Desde el siglo XX hasta nuestros días la discusión sobre la autenticidad de Efesios sigue abierta.

Algunos piensan que, “una estimación honesta de la situación podría ser la siguiente: hoy día
en torno al ochenta por ciento de la crítica mantiene que Pablo no escribió Efesios.”

Sin embargo, ésta o cualquiera otra valoración no deberían estar determinadas por una mera
estadística cuantitativa, desestimando por un lado, el consenso patrístico que fue
clamorosamente favorable y, por otro lado, la influencia de los críticos alemanes que
condicionó los estudios paulinos contemporáneos. Por tanto, hay verdaderos motivos
históricos (externos) para pensar que Efesios es un escrito auténticamente paulino.

1.2 Evidencias internas La fuerte discusión sobre la paternidad de Efesios estriba


principalmente en su significación interna: literaria y teológica.

Acerca del aspecto literario, el texto griego menciona explícitamente el nombre de dos veces
(1:1; 3:1; cf. 4:1), y en ambas ocasiones se apela a su carácter apostólico y misionero.
TRASFONDO HISTÓRICO

Éfeso, la cuarta ciudad del imperio romano, era la sede del culto a la diosa Artemisa, conocida
entre los romanos como Diana. De todas las deidades asiáticas, ninguna tenía más devotos que
Artemisa. Ya en los días de Pablo, Éfeso había perdido su hegemonía como centro comercial
debido a que su puerto dejo de ser navegable. De ahí que la supervivencia económica de la
ciudad pasara a girar en torno al culto a Artemisa. Muchos habitantes de la ciudad se
enriquecieron debido al comercio que tenía que ver con Artemisa entre los turistas y lo
peregrinos. Los plateros se ganaban la vida vendiendo imágenes de esa diosa y de su templo.
Los mesoneros obtenían exorbitantes ganancias del incesante flujo de adoradores que
recorrían grandes distancias para visitar el templo de Artemisa, que era una de las siete
maravillas del mundo. La tesorería del templo llego a hacer las veces de banco, y a muchos,
incluso a reyes, les prestaba enormes sumas de dinero. Y como Artemisa era la patrona del
sexo, en el burdel de dos pisos de la Vía Marmórea las prostitutas se vendían sin que nadie las
juzgara por eso. Aunque Artemisa era la atracción principal, también se conjuraba y
documentaba toda clase de magia y de hechicerías. Con el tiempo tal documentación llegó a
conocerse como Efesia grammata. Fue dentro de ese marco histórico que Dios envío a Pablo a
vivir en Éfeso y llamo para sí mismo una iglesia, una luz que iluminara las tinieblas ocultistas de
aquella ciudad. Este breve vistazo al marco histórico y cultural de la Epístola a los Efesios le
ayudara a entender las razones de Pablo para escribir esta carta a la iglesia de Éfeso. Su
mensajees tan necesario hoy como lo era en los años 60 a 62 d.C., cuando Pablo la escribió
desde su prisión en Roma.

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