“AÑO DEL FORTALECIMIENTO DE LA
SOBERANÍA NACIONAL”
EMBARAZO ECTÓPICO EN TROMPA
DE FALOPIO
Curso
Ética, Deontología y Bioética
Sección
494
Docente
Mag. Diego Enrique Guevara Reyes
Alumna
Elizabeth Mondragón Hoyos
Rioja, San Martín
20/10/22
EMBARAZO ECTÓPICO EN TROMPA DE FALOPIO
Se trata del embarazo en donde la implantación se produce fuera de la cavidad uterina.
La trompa de Falopio es el sitio más común de implantación ectópica, aunque se puede
detectar en ovario, cavidad abdominal, cervix (menos frecuente) e intersticial o cornual.
Su diagnóstico y atención oportunidad es importante pues es una importante causa de
muerte materna del primer trimestre del embarazo.
Su etiología en la mayoría de los casos es incierta y existen múltiples teorías al respecto.
Con respecto a factores de riesgo se cuenta con mayor certeza, y a continuación se
nombran algunos de consenso:
1. Historia de embrazo ectópico
2. Patología tubaria
3. Infecciones genitales previas
4. Infertilidad
5. Múltiples compañeros sexuales
6. Cirugía previa abdomino pélvica
7. Fumadora
8. Inicio temprano de relaciones sexuales (<18 años)
CLASIFICACIÓN:
Uterino:
Cervical
En cuerno rudimentario.
Extrauterino:
Abdominal
Ovárico
Tubárico
El embarazo tubario representa el 95% de todos los embarazos ectópicos (el 50% en la
ampollo, 24% en istmo, 12% en fimbrias, 8% en cuerno uterino, 3% en ligamento tubo
ovárico y 3% en toda la trompa).
CAUSAS:
Algunas circunstancias pueden favorecer la aparición de embarazos ectópicos, como es
el caso de las enfermedades de transmisión sexual, como gonorrea, infección por
clamidias y otras, malformaciones tubáricas congénitas o secundarias a apendicitis,
endometriosis, cirugía pélvica previa y exposición a dietilestilbestrol.
La relación de embarazos extrauterinos/intrauterinos se incrementa en mujeres que
toman anticonceptivos orales combinados y píldoras de progestágeno solo, en
comparación con los grupos de control de las mujeres embarazadas que no utilizan
contracepción por vía oral.
Los dispositivos intrauterinos incrementan de manera muy significativa el riesgo de que,
en caso de producirse un embarazo, este sea ectópico.
En el caso de mujeres que conciben tras haberse sometido a una ligadura de trompas, o
a cirugía para revertirla, también el riesgo de que se produzca un embarazo ectópico es
mayor.
Embarazos producidos tras tratamientos de fertilidad o fecundación in vitro tienen un
riesgo superior al normal de ser ectópicos.
TRATAMIENTO:
Aunque casi la mitad de los embarazos ectópicos se resuelven espontáneamente, en el
resto de los casos es necesaria una intervención para evitar las graves consecuencias
para la madre que pueden derivarse del estallido tubárico. Analizamos seguidamente los
cuatro métodos que pueden ser utilizados, dos quirúrgicos (salpingectomía y
salpingostomía), uno farmacológico (metotrexato) y un cuarto método denominado
“seguimiento expectante” o “expectativa armada”.
ES ACEPTABLE O NO ACEPTABLE PARA LA ÉTICA : Para que una
acción humana se considere moralmente lícita, esta debe respetar hacer el bien
atendiendo a tres parámetros:
Objetivo
Fin
Circunstancias.
Valoración ética de las acciones terapéuticas en caso de embarazo ectópico
Consideraciones previas
Puede objetarse que, en el caso de la salpingectomía, el precio de procurar la muerte del
embrión para tratar el embarazo ectópico es una intervención agresiva sobre la madre
que extirparía total o parcialmente la trompa de Falopio.
¿Sería justo exigir pagar este precio cuando hay procedimientos que consiguen evitar
este daño en el órgano materno, siendo que la vida del embrión es en todo caso
claramente inviable? ¿No supondría este proceder un actuar maleficente respecto a dos
vidas humanas, pudiendo limitarlo a una de ellas? ¿No iría entonces contra el sentido
común?
Con el fin de facilitar el planteamiento y resolución de este dilema, pasamos a
formular una valoración ética de cada uno de estos métodos de intervención.
SALPINGECTOMÍA
OBJETO: Acción terapéutica sobre la madre consistente en extirpar la
trompa de Falopio, causa de riesgo de muerte para ella. La causa es la previsible
rotura de la trompa que aloja el embarazo ectópico. Que el embrión esté vivo o
muerto es una circunstancia que no adjetiva la acción: a) si el embrión está
muerto, la salpingectomía es una extirpación de algo; b) si el embrión vive, la
salpingectomía es una extirpación de algo con la consiguiente eliminación –
indirecta– de una vida humana embrionaria. No se extirpa a alguien, sino algo.
FIN: Preservar la vida y la salud de la madre.
CIRCUNSTANCIAS: Estado actual de salud de la madre y del embrión. La
circunstancia más relevante es el grado de inmediatez del peligro de muerte de la
madre.
El riesgo tiene que ser grave e inminente para justificar la opción por una vida a
costa de la otra, pues ambas como tales vidas humanas tienen un mismo valor y un
mismo derecho a ser preservadas y cuidadas, por lo que ambas tienen que estar a un
mismo nivel de riesgo vital para poder actuar en beneficio de una y no de la otra. La
circunstancia de que una de ellas goce de mayor viabilidad que la otra no debe
representar un criterio de preferencia, puesto que se trata de vidas humanas, no de
órganos: toda vida humana en estado terminal merece respeto y cuidado, ya se trate de
vida adulta o embrionaria.
En este caso, la muerte del embrión no es el efecto directamente procurado con la
intervención –extirpar la trompa antes de que se produzca su estallido– sino podría
considerarse un doble efecto inevitable y no deseado. La intervención está directamente
dirigida a extirpar la trompa, no el embrión.
En esta situación, la intención se dirige hacia el efecto bueno (extirpar un tejido
que puede comprometer la vida de la madre), mientras que el efecto malo solo se tolera
(muerte del embrión ectópico). Es importante notar que aquí no se está eligiendo actuar
sobre la y no directamente sobre el embrión.
Otro elemento importante es que la muerte del embrión no es el medio que hace posible
la cura. Se recurriría al mismo procedimiento curativo si lo que estuviera dentro de la
trompa de Falopio fuese un tumor y no un embrión. Lo que cura a la madre es la
extirpación de la trompa, no la muerte subsecuente del embrión.
Cuando se dan todos estos elementos, la salpingectomía no es un aborto directo.
Es una acción de doble efecto conocido y previsto, pero no querido. No es posible
preservar la vida del embrión, puesto que no es factible su implantación en el útero o su
cultivo in vitro. Moverlo a un sitio seguro sería lícito, pero no es técnicamente viable a
día de hoy.
SALPINGOSTOMÍA
OBJETO: acción terapéutica sobre la madre consistente en extirpar la causa de
riesgo de rotura de la trompa, es decir, el embrión, que puede comprometer la
vida de la madre. La causa es la presencia ectópica del embrión. A diferencia de
lo que sucede con la salpingectomía, que el embrión esté vivo o muerto no es
una circunstancia que adjetiva la acción, sino que modifica el acto
sustancialmente, determinando dos actos distintos y por tanto dos objetos
distintos: a) si el embrión está muerto, la salpingostomía es una extirpación de
algo (el embrión muerto); b) si el embrión está vivo, la salpingostomía es la
eliminación directa de una vida humana embrionaria.
FIN: Preservar la vida y la salud de la madre.
CIRCUNSTANCIAS: Dado que esta técnica se practica cuando el diagnóstico
de embarazo ectópico es temprano, en el momento de la intervención la
afectación de la trompa es menor. Esto supone una diferencia de grado en cuanto
al riesgo para la salud de la madre y el embrión, por cuanto que el embrión corre
grave e inminente riesgo de muerte, mientras que en la madre hay un riesgo
grave, pero no inminente, puesto que esto último vendría determinado por una
alta afectación de la trompa. La circunstancia más relevante aquí es que el
peligro de muerte para la madre no es inminente. Ello hace injustificable desde
el punto de vista ético la opción por la vida de la madre a costa de la vida del
hijo. Desde el punto de vista de la eficacia de la acción terapéutica, la acción
conveniente sería intervenir cuanto antes, ya que la otra vida no es viable. Pero
la dignidad de toda vida humana revela la insuficiencia del criterio de la eficacia,
tan valioso por otra parte.
Considerando todos estos elementos de la acción, la salpingostomía practicada sobre un
embrión vivo constituye un aborto directo. Aunque no se desee eliminar la vida
embrionaria, no se puede considerar una acción de doble efecto porque existe la opción
de esperar a que el riesgo no sea ya solo grave, sino también inminente, lo que llevaría
irremediablemente a actuar. Este argumento resulta incomprensible para una
consideración que busque la máxima eficacia con la consiguiente minimización de los
riesgos que hay que asumir; lo difícil es dar espacio de reconocimiento a una vida
desahuciada que además está poniendo gravemente en peligro a otra. Pero el
reconocimiento de la igual dignidad de toda vida humana se muestra no tanto en las
declaraciones cuanto en las acciones que responden sin excepción a tal dignidad.
Algo que dificulta la comprensión de la ilicitud de esta acción es la confusión
entre deseo e intención. El deseo queda en el plano del afecto sin pasar a la acción; la
intención es lo que determina la acción y, como tal, puede secundar al deseo o
contravenirlo. En el caso de la salpingostomía, no puede decirse que no haya intención
de procurar un aborto, pues ese es el objeto de la acción, aunque ello vaya contra el
deseo de quien lo realiza.
SEGUIMIENTO EXPECTANTE
Esta solución, si bien evita intervenir de cualquier forma antes de la rotura de la
trompa para evitar causar la muerte del embrión directa o indirectamente, conlleva,
salvo en el caso de gestantes asintomáticas y con hCG en descenso, someter a la madre
a un nivel de riesgo elevado, que resulta difícil de justificar teniendo la alternativa de
practicar la salpingectomía, que resultar éticamente aceptable por las razones expuestas
anteriormente.
ADMINISTRACIÓN DE METOTREXATO
EL METOTREXATO PUEDE ACTUAR:
a) Afectando en un alto porcentaje al trofoectodermo extraembrionario, precursor
de la placenta. En este caso habría que determinar:
Si el trofoblasto forma parte de la unidad biológica del embrión, de
manera que su afectación supone la afectación directa del embrión. En
este caso la administración de metotrexato sería ilícita, por actuar
directamente sobre la vida del embrión, y no sobre el entorno materno
que lo alberga y lo hace inviable. Hay que recordar que la inviabilidad
del embrión no justifica su eliminación directa, aunque la finalidad sea
curar a la madre;
Si el trofoblasto no forma parte de la unidad biológica del embrión, sino
que puede considerarse un órgano relacional con la madre, que luego
desaparece. Al fin y al cabo, la placenta que se desarrollará a partir del
trofoblasto no es el embrión, sino una condición para la conservación y
desarrollo del embrión. Ahora bien, hay que considerar que esta
condición es de necesidad vital, de modo que afectarla supone por sí
mismo afectar a la vida embrionaria.
La administración de metotrexato sería ilícita por su acción destructiva
sobre las condiciones de vida del embrión mientras se preservan las
condiciones de salud de su madre, que mantendría su trompa intacta.
La vida de la madre no correría un riesgo inminente, y para evitar el
peligro, se actuaría preventivamente, procurándose la muerte del
embrión, actuando directamente sobre un órgano que le procura el
sustento vital, destruyéndolo. A diferencia de la salpingectomía, en la
que se extrae el órgano afectado, aquí se actúa directamente sobre un
órgano vital del embrión, lo que procurará su muerte.
b) Afectando en menor porcentaje, puede que mínimo, a la masa granulosa interna
que dará lugar al feto. Esta afectación, por mínima que sea, supondría un daño
irreversible de la vida embrionaria, que provocaría graves alteraciones en su
desarrollo o su muerte. Se estaría aquí también actuando solo sobre el embrión
para preservar de un modo inmediato un órgano materno, y de modo mediato la
vida de la madre.
En ambos casos, la acción sería moralmente ilícita por la ausencia de peligro grave
inminente para la vida de la madre. Es decir, una vez más, se estaría utilizando un
medio todavía desproporcionado para preservar la salud de la madre: la vida del hijo por
la salud del órgano.
EN CONCLUSIÓN
¿ES ACEPTABLE O NO ACEPTABLE PARA ETICA?
El embarazo ectópico supone, en muchos casos, una situación de conflicto vital para la
madre y su hijo. En otros se resuelve por sí mismo, haciendo innecesaria cualquier
intervención.
Por lo que todas las intervenciones directamente dirigidas a provocar la muerte del
embrión, aunque se pretenda justificar con el fin de proteger a la madre, son rechazables
éticamente, salvo en el caso de existencia de riesgo vital inminente para la madre y
ausencia de otras alternativas terapéuticas.
Un fin lícito, en este caso curar a la madre, no justifica un medio ilícito, provocar
directamente la muerte de su hijo.