Kindle Alexander Ruptura
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Kindle
Alexander
Ruptura
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Dedicatoria
Kindle, siempre estarás en nuestros corazones.
Perry, te echamos de menos cada día.
Papá, te quiero
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Sinopsis
Greer Lockhart se propuso salvar al mundo de sí mismo cuando
organizó su primera limpieza de playa a la edad de doce años. Ahora,
como un capitalista de riesgo de gran éxito para nuevas empresas
ecológicas, no deja que nada se interponga en sus objetivos, ya sean
personales o profesionales. Cuando una nueva aplicación de fitness
programa una carrera ciclista en todo el sitio, el lado competitivo de Greer
sale a flote. Ni siquiera cuando toda su atención se centra en el único
corredor al que no puede vencer: Biker101.
Dallas Reigns aprendió hace mucho tiempo a mantener la cabeza
baja y moverse hacia adelante. Lo da todo por un negocio que comenzó
con sus hermanos, BikeBro. Pero le preocupa que todo lo que hace no
sea suficiente si no pueden ganar tracción antes de que su barco
financiero se hunda. Un encuentro casual con un contundente
capitalista de riesgo es justo lo que necesita. Hasta que su resistencia se
pone a prueba cuando el llamativo hombre rubio muestra interés en algo
más que su compañía, desafiando todos los límites grabados en piedra
de Dallas.
Cuando la ilusión de su vida amenaza con desmoronarse bajo el
peso de su propio deseo, ¿podrá encontrar una manera de fortalecer su
voluntad de hierro, o Greer lo ayudará a escapar de las restricciones de
su pasado?
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Capítulo 1
Junio
—Creo que lo entendí —gritó Ducky sobre el volumen
desconcertante y ensordecedor de la loca versión de Denzel Curry de Bulls
on Parade1. A pesar de que Dallas Reigns solo estaba a unos metros de
su hermano menor, tenía que concentrarse en cada palabra pronunciada
para asegurarse de haber escuchado correctamente. Como no había
forma de estar seguro, y bajar la música nunca fue una opción, Dallas se
acercó al lugar donde trabajaba su hermano manipulando un software.
La cabeza de Ducky se balanceó en un movimiento controlado de
golpes de cabeza, manteniendo el ritmo del rapero enojado y los sonidos
amenazantes de la guitarra eléctrica. A Ducky le gustaba fuerte. Por lo
general, la música rap-metal sonaba en bucle en sus auriculares, pero
no hoy.
Ducky tenía una habilidad loca detrás de la pantalla de la
computadora. Dallas estaba convencido de que su hermano pequeño
nunca se había encontrado con un código que no pudiera entender o
finalmente descifrar. El galimatías que llenaba el monitor era tan rítmico
para Ducky como la música que escuchaba. Aunque creaba grandeza
manipulando el lenguaje digital, era el proceso hacia esa grandeza lo que
dejaba algo que desear. Dallas se inclinó sobre el hombro de Ducky. Se
mantuvo lo suficientemente lejos de su alcance para evitar cualquier
posible cabezazo. Ducky cantó junto con las letras ferozmente polémicas
como si sonaran fieles al significado mismo de su alma.
—¡Inténtalo! —gritó Ducky.
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https://youtu.be/ZY4ywyFXdik
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—¿Ahora? —cuestionó Dallas, gritando en el repentino silencio
cuando la canción terminó abruptamente. Ducky y él levantaron la
mirada hacia el techo ante los fuertes golpes del apartamento de arriba.
La alarma del teléfono de Dallas sonó. Si sus vecinos ya estaban en casa
y su alarma estaba sonando, significaba que solo tenía una hora antes
de que comenzara su turno en Elite Total Gym—. Envíale un mensaje de
texto a Donny.
Apresuradamente, se sentó en la bicicleta estática cableada frente
al espejo de pared igualmente circular convertido en monitor y comenzó
a pedalear. Apretó el botón de encendido del controlador de juegos que
había sido recableado y pegado con cinta adhesiva al manillar. Con cada
vuelta del pedal, sus esperanzas y sueños comenzaron a materializarse.
Su logo elaborado apresuradamente apareció en el centro del espejo. Una
sonrisa se dibujó en sus labios ante el siguiente sonido.
—Hola, Dallas, ¿te gustaría comenzar una clase en vivo o
pregrabada? —El saludo electrónico utilizó su nombre de perfil, dándole
la bienvenida a la sesión.
Dallas usó los botones del controlador del juego para aceptar la
invitación. Dado que todo esto se estaba juntando en ese momento, su
negocio no tenía clases grabadas previamente disponibles. En los
siguientes segundos, su única imagen en el espejo se convirtió en dos,
dividiendo la pantalla con otro perfil administrativo. En la cima estaba
Donny, su hermano mayor. El perfil de Dallas se desplazó al final. La
sonrisa del tamaño de Texas de Donny coincidía con la de Dallas.
—¡Esto está genial! Lo hiciste, Duck. —El pedaleo de Donny se
detuvo y su imagen comenzó a desvanecerse, lo que le obligó a girar
continuamente el pedal para mantenerse conectado.
—Es un trabajo en progreso —admitió Ducky, parándose justo al
lado de Dallas, su imagen ahora en el espejo con la de ellos.
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—Funcionará. Necesito resolver todos estos cables, pero lo estamos
logrando —agregó Donny.
—Hola. —La esposa de Donny, Cari, apareció a la vista sobre la
imagen de Donny. Los tres estaban en la misma pantalla.
La emoción de Ducky no pudo ser contenida. Saltó, dando un
puñetazo al aire.
—¡Te dije que podía hacerlo!
—Sí, lo hiciste. —Dallas presionó otro botón cuando las
estadísticas de cada miembro aparecieron en la esquina superior derecha
del espejo. La mini tabla de clasificación fue diseñada para ser una
herramienta para el instructor, enumerando la ubicación de cada
miembro una vez que comenzaban las clases.
El siguiente botón del controlador borró toda la información
estadística del espejo, dejando atrás sus imágenes en la pantalla dividida.
En teoría, el espejo podría contener hasta doscientos perfiles con
estadísticas específicas, lo que le permitía al instructor ayudar a los
miembros que podrían quedarse atrás o necesitando algo de estímulo
para ayudar a terminar la sesión. Todos los miembros tendrían la
posibilidad de establecer sus perfiles en público o privado, lo que le daba
al ciclista la opción de cuánta información quería compartir con el
mundo.
Dallas se recostó en el asiento, dejando que sus brazos colgaran a
los lados, manteniendo sus pies moviéndose en cámara lenta para
mantener a todos juntos. La improvisada lluvia de ideas de la mesa de
Acción de Gracias de alguna manera estaba llegando a buen término ante
sus ojos. Sí, tenían mucho camino por recorrer, pero aparentemente, si
una persona tenía suerte, talento y tiempo en sus manos, los sueños se
volvían realidad. Ellos estaban viviendo el suyo ahora mismo.
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—Eventualmente podríamos vender los espejos —dijo Ducky
emocionado.
—Absolutamente. Entonces podríamos vender bicicletas,
máquinas de remo, colchonetas interactivas para hacer ejercicio —agregó
Cari, diciendo todas las cosas que Dallas había tenido demasiado miedo
de decir en voz alta.
—En este momento, centrémonos en el plan original —interrumpió
Donny. Siempre tenía una forma de asegurarse de que su entusiasmo
permaneciera a raya.
Su idea original había sido un dispositivo simple que convertía
cualquier bicicleta estática en una máquina de ejercicio social. Su
nombre: BikeBro.
—¿Recibiste mi mensaje? —Donny señaló un dispositivo, del
tamaño de una pequeña caja de streaming, colocado entre las dos asas,
pegado con cinta adhesiva al centro de la barra.
—¿Es una caja de Amazon TV? —preguntó Dallas.
—Sí. Usé los componentes. Estoy conectado a través de Bluetooth
y puedo ver todo perfectamente. Pegué mi teléfono al manillar. Realiza un
seguimiento de mi frecuencia cardíaca y giro de movimientos. Ducky y yo
podemos trabajar mañana en la construcción de un prototipo para
incorporarlo todo en un solo dispositivo.
Donny era un exmilitar especialista en hardware informático que
volvió a casa para trabajar en el departamento de TI de un hospital local.
Fue donde conoció a Cari. Aunque la altura de metro ochenta y dos
Donny se elevaba sobre su metro cincuenta y dos, ella se ajustaba
perfectamente a su esposo.
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—Y puedo verte muy bien por cierto, muy claro. —Cari le dio una
sonrisa brillante.
Dallas echó un vistazo más de cerca a su configuración. Tenía el
mismo estilo de caja negra atada a su ciclo.
—Cari, has iniciado sesión a través de la red social. ¿Se abrió
correctamente? —preguntó, sin dejar de pedalear lentamente.
—Sí, es un proceso de registro tedioso mientras está en la bicicleta
—respondió Cari, empujándose hacia atrás en el asiento, reflejando la
postura de Dallas, pedaleando lo suficiente para mantenerse conectado.
—Tengo que trabajar en eso también. —Ducky se volvió hacia su
computadora, claramente terminando con la emoción del momento.
Después de sentarse detrás de los monitores duales en su escritorio,
tomó sus auriculares con cancelación de ruido, listo para ahogarlos a
todos—. Y también trabajar en la interfaz. Debemos parecer que sabemos
lo que estamos haciendo para que todos puedan encontrar inversores.
La alarma del teléfono de Dallas volvió a sonar. Mierda, tenía
cuarenta y cinco minutos para atravesar cuarenta minutos de tráfico en
hora punta.
—Me tengo que ir. Sigue trabajando y envíame un mensaje sobre
cómo te va.
—Reclútennos un instructor —gritó Cari—. Mira si Skye todavía
está interesada.
—Programé una reunión con los propietarios del gimnasio.
Necesitamos inversores —gritó Donny.
Dallas estuvo de acuerdo en que ambos eran necesarios. No tuvo
más remedio que dejar la bicicleta, despidiéndose con la mano de su
hermano y cuñada mientras las imágenes se desvanecían de la pantalla.
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Su necesidad de efectivo era un problema creciente. Ducky no
había trabajado en cuatro meses. Dallas tenía que hurgar en sus ahorros
cada mes para pagar la parte de las facturas de Ducky, mientras que su
hermano dedicaba más de las horas necesarias en hacer realidad su
sueño.
Ducky se quitó un auricular de la oreja y se volvió para mirar a
Dallas por encima del hombro.
—Estaba pensando que el espejo no tiene que ser necesariamente
un nuevo espejo/monitor nuestro. Podríamos crear una película
superpuesta que pueda adherirse o engancharse a cualquier espejo.
Conservaría el tema de BikeBro. El cliente puede usar lo que ya tiene en
casa para hacer un entrenamiento profesional.
—Suena razonable. El que sea más barato de producir —dijo
Dallas, tomando un par de botellas de agua del refrigerador y
colocándolas en su mochila—. Tengo espacio para algunas tarjetas de
crédito y un nuevo cliente que comienza en el gimnasio y que planea
entrenar cuatro días a la semana. Trabaja en la mejor opción para el
espejo y mira la caja de Donny. Mira si es realmente tan útil como parece.
—Si tenemos que ir al banco por dinero, ¿tendré que usar traje?
Sabes que no me gusta vestirme así. Esa ropa nunca me encaja.
Dallas tuvo que apretar los labios para evitar reírse a carcajadas
mientras se colgaba la mochila al hombro. No había ningún mundo en el
que pudiera poner a su hermano menor frente a un inversor financiero.
Ducky apenas era una compañía adecuada para Dallas, y eran familia.
—Cierra la puerta después de que me vaya —indicó Dallas y señaló
el techo—. Y mantén el ruido bajo. Anoche llamó para presentar una
queja.
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—Mi culpa —dijo Ducky, distraído, claramente sin importarle lo
más mínimo.
Dallas rodó los hombros, aflojando la tensión que había comenzado
a acumularse allí cada vez que hablaban de finanzas. Seguramente algo
tan simple como el dinero no se interpondría en su camino.
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Capítulo 2
Marzo, nueve meses después
—Nos rechazaron de nuevo —gruñó Donny enojado mientras
cruzaba el umbral del pequeño apartamento de Dallas. Éste lo siguió, el
peso del continuo rechazo ralentizó su paso y su estado de ánimo se
hundió. Se le escapó un suspiro reprimido. Dallas metió un dedo en el
apretado nudo de su única corbata de seda, dirigiéndose a la sala de
estar, mirando la parte posterior de la cabeza de Ducky cubierta por los
auriculares.
—No te escuchó —dijo Dallas arrastrando las palabras, mirando
hacia atrás por encima del hombro para ver a Donny abriendo la puerta
del refrigerador con más fuerza de la necesaria. Las pocas botellas de
condimentos de las bandejas laterales de la puerta chocaron entre sí. Su
hermano mayor agarró un agua de coco con la misma agresión.
—¿Qué diablos le pasa a este país? Tenemos un gran producto.
Podría poner de cabeza a la puta industria del fitness. Necesitamos
efectivo y no podemos conseguirlo porque no tenemos efectivo. Es un
proceso absurdo. —Donny solo tomó un descanso de su perorata para
tragar varios tragos de agua mientras apoyaba su trasero contra el borde
del mostrador, sus hombros cayeron en clara derrota.
Dallas estuvo de acuerdo y había estado de acuerdo con cada una
de las doce veces que habían tenido esta misma conversación después de
que les negaran un préstamo. Cada negativa incitaba a esta misma
agravación, lo que hacía cada vez más difícil mantener una actitud
positiva y seguir el rumbo.
Dallas se quitó la corbata y la arrojó distraídamente sobre la mesa
de café, dirigiéndose al viejo sofá de la tienda de segunda mano que había
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visto días mejores mucho antes de que lo consiguiera. Dios, seguro que
le vendría bien algo de dinero extra en este momento. A todos. Esta
pequeña empresa necesitaba desesperadamente despegar. Apenas
consiguió liberar el pequeño e irritante botón de su cuello antes de
dejarse caer sobre el suave cojín, mostrando su propio abatimiento en su
aterrizaje.
—Sueño americano, mi trasero —murmuró Donny en voz alta.
El apartamento de dos habitaciones de Dallas y Ducky era tan
pequeño que Donny solo tuvo que girar hacia un lado para ser visto desde
todos los ángulos de la sala de estar.
—¿Qué diablos vamos a hacer? Esto está costando más dinero del
que tenemos. Cari y yo tendremos que mudarnos aquí si seguimos como
estamos.
Finanzas. Joder, le daban dolor de cabeza a Dallas. Donny no tenía
idea de la deuda que tenía sobre su cabeza. Tenía decenas de miles de
dólares en préstamos escolares para una educación que no usó y media
docena de tarjetas de crédito al máximo. El estómago de Dallas se revolvió
mientras se inclinaba hacia adelante, apoyando los codos en las rodillas
y agachando la cabeza. Se quedó mirando la fea alfombra tejida, un
preciado hallazgo en un basurero, a sus pies. Entre su deuda, su trabajo
en el gimnasio y ser el entrenador principal de su base de novecientos
usuarios, Dallas estaba cada vez más agotado.
La plataforma social BikeBro realmente había despegado entre sus
usuarios diarios. Ducky mantuvo una enorme carga de trabajo como
único webmaster del sitio. El rumor local sobre su empresa ya había
aumentado la membresía incluso antes de que Ducky tuviera la brillante
idea de llevar todo esto a YouTube. Dallas y su segunda entrenadora,
Skye, habían comenzado a hacer videos de ciclismo para ayudar a
generar nuevas ventas y brindarles una fuente de ingresos muy necesaria
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de la publicidad de YouTube. Vendían unas quince cajas BikeBro al día.
¿Por qué ninguna de las instituciones financieras veía su valor?
Además de todo, Dallas no tenía idea de cómo diablos iban a
administrar el inventario recién llegado de mil cajas que se almacenaban
dentro de este pequeño apartamento, esperando ser enviadas. ¿Cómo
encajaría todo?
—Estamos ganando un poco de dinero con YouTube —dijo Ducky
distraídamente, sus dedos nunca dejaron los controles del juego en el
teclado—. ¿Le dijiste eso al banco?
—Aparentemente, no estamos haciendo lo suficiente para hacer
una diferencia —explicó Dallas pacientemente, viendo cómo la
frustración se acumulaba en el rostro de Donny. Su impetuoso hermano
miró la parte de atrás de la cabeza de Ducky, arqueando las cejas.
—Entonces tenemos que volvernos corporativos. —El pesimismo en
la voz de Ducky sonaba resignado. Dallas soltó un bufido silencioso,
sabiendo que su hermano pequeño se resistía al establecimiento en todos
los niveles.
Donny sacudió la cabeza airadamente, lanzando un gesto ofendido
con el brazo en dirección a Ducky en un gesto serio de qué carajo. Donny
y Ducky tenían una diferencia de edad de casi diez años entre ellos.
Donny tenía treinta y dos y Ducky veintitrés. Dallas, a los veintisiete, se
sentaba en el medio. Siempre jugaba el papel de intermediario entre sus
hermanos. Si estaba siendo sincero, eso también se estaba volviendo
agotador.
—Eso es lo que hemos estado tratando de hacer, Duck —dijo Dallas
antes de que Donny pudiera decir algo más y empeorar el día al
pelearse—.Mis tarjetas de crédito están al máximo. También las de
Donny. Estamos al final. Nos estamos quedando sin opciones. —Dallas
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se volvió hacia Donny, cambiando de rumbo en la discusión, con la
esperanza de llamar su atención—. Tal vez necesitemos vender el
concepto ahora que lo hemos comenzado.
—Este es nuestro sueño. — El tono de Donny era cortante y agudo,
sin mostrar ninguna concesión a la idea que se estaba gestando dentro
de Dallas—. No podemos vender en este momento. Mira lo que está
pasando. A la gente le gusta esta idea. Está funcionando. Papá dijo que
obtendría una segunda hipoteca.
—¿Y entonces qué? —preguntó Dallas. Habían gastado miles y
miles de dólares para llegar a este punto. Sus padres habían hecho una
amable oferta, pero no sería suficiente dinero en efectivo para flotar
durante el próximo año.
—Juego League of Legends con Chad Reeves —dijo Ducky—. Su
padre está interesado, así que le envié una caja. —Los dedos de Ducky
nunca dejaron de moverse sobre el teclado, su mirada centrada en la
muerte y la destrucción que se estaba reproduciendo en la pantalla.
Nunca apartó la mirada.
—¿De qué diablos está hablando? —ladró Donny cuando Ducky no
dio más detalles. Donny arrojó enojado el cartón de agua de coco vacío a
través de la cocina en la dirección general del bote de basura. Falló por
alrededor de medio metro. Por supuesto, Donny no fue tras él, lo que hizo
que el obsesivo de la limpieza en Dallas se volviera instantáneamente
loco. Mientras Donny se dirigía a la sala de estar, Dallas no tuvo más
remedio que levantarse y recoger la basura desechada.
Le gustaba su mierda organizada y mil cajas BikeBro iban a ser
una pesadilla organizativa...
—¡Oye! —gritó Ducky.
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Dallas todavía estaba inclinado sobre el recipiente de agua
desechado en su piso, pero volvió la cabeza para ver a Donny elevándose
sobre Ducky, intimidándolo. Los sonidos de la música saliendo de los
auriculares en la mano de Donny.
—¿De qué estás hablando, idiota? —demandó Donny, enojado.
Ducky se giró, la indignación claramente grabada en sus rasgos.
Intentó agarrar sus auriculares. Donny esquivó el movimiento, dando
varios pasos hacia atrás, levantando los auriculares en el aire fuera del
agarre de Ducky. Esos auriculares no eran inalámbricos. Cuando Donny
se lanzó hacia atrás, el teclado adjunto salió volando por el aire,
golpeando a Ducky en la parte posterior de la cabeza.
—¡Para! Estás destrozando mis cosas. ¡Dame mis auriculares! —
Ducky mantuvo la calma el tiempo suficiente para desconectar el cable
del teclado para proteger sus costosos dispositivos electrónicos de la
destrucción intencionada de Donny.
Ducky tenía que saber que Donny no cedería fácilmente. Donny
echó a correr hacia atrás en la cocina, Ducky justo detrás. No sería la
primera vez que Donny mojara el equipo de Ducky bajo un chorro de
agua en una explosión de ira fuera de control.
—Ducky, ¿quién es este tipo del que estás hablando? —intervino
Dallas, metiéndose entre los dos hermanos para evitar que Donny se
acercara al fregadero.
—Los vas a romper —gruñó Ducky e ignoró completamente a
Dallas. Hizo otro movimiento hacia el brazo de Donny, quien se movió de
un lado a otro para mantener los auriculares fuera del alcance—. No los
sostengas así. Los vas a romper y no tenemos dinero para reemplazarlos.
—Idiota, ¿a quién le enviaste la caja? —gritó Donny.
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—El tipo que solía ser dueño de Secret. Su hijo. Les conté a todos
sobre él —La frustración acalorada de Ducky aumentó cuando se
enfrentó tanto a Dallas como a Donny.
—No, joder, no lo hiciste. —El tono inflexible de Donny sonó gélido
por encima del hombro de Dallas.
Dallas tenía que desactivar la batalla mientras la comprensión se
filtraba a través de toda la bruma de ira que los rodeaba.
—¡Espera! ¿Conoces al dueño de Secret? —le preguntó a su
hermano pequeño.
Ducky lanzó sus manos al aire, rodando los ojos como si Dallas
fuera un tonto.
—¡Noo! Nunca dije que lo conocía. Conozco a su hijo… —La
bravuconería de repente dejó a Ducky que estaba en medio de la cocina,
luciendo confundido—. Estoy bastante seguro de que te hablé de él.
Ustedes nunca me escuchan.
—No, no nos dijiste nada —gritó Donny de nuevo—. ¿Sabes que
nos hemos estado golpeando la cabeza tratando de encontrar dinero, y
tienes una pista como Secret en tu bolsillo trasero?
—Vale. ¡Vale! ¡Espera! —Dallas finalmente levantó la voz. Tenían
preguntas mucho más grandes e importantes que necesitaban respuesta.
Dallas superó a Donny y Ducky. Arrancó fácilmente los auriculares de la
mano extendida de Donny antes de que su hermano los dañara más—.
¿Cuándo le enviaste una caja, Ducky? ¿Ha tenido tiempo de recibirla?
—Chad ha estado tomando nuestras clases —explicó Ducky, con
toda su atención en los auriculares mientras los sacaba con cuidado de
la mano de Dallas. Inspeccionó cada lado en busca de daños mientras se
alejaba y regresaba a la sala de estar hacia su escritorio—. Él cree que
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necesitamos más clases, pero le dije que somos una empresa emergente
y que habría más. Quiere ver el espejo...
—Oh, Dios. ¿Está tomando clases y no nos lo dijiste? ¡Hemos
hablado de esto! Podemos elegir a las personas, trabajar con ellas
directamente. ¡Maldita sea! —Las manos de Donny volaron en el aire
antes de hacer un puño, sus bíceps se hincharon. La mirada glacial de
Donny se agudizó mientras miraba la parte posterior de la cabeza de
Ducky. Afortunadamente, Donny dio varios pasos hacia atrás en lugar de
avanzar, controlándose a sí mismo para que Dallas no tuviera que
hacerlo—. Es un idiota.
—¡No lo soy, y se los dije! —Tenían que superar este punto para
desarrollar algún tipo de plan de juego funcional sobre la mejor manera
de proceder. Dallas giró los hombros para liberar algo de su irritación.
Señaló con el dedo a Donny, indicándole que se calmara, luego fue a
buscar a su hermano menor.
—Ducky, concéntrate. Ahora cuéntenos de nuevo sobre el padre de
Chad. ¿Hay alguna manera de que podamos hablar con él nosotros
mismos? —preguntó, permitiendo que un poco de esperanza suavizara
su pregunta.
Ducky tomó asiento y volvió a ponerse los auriculares en la cabeza,
ajustándolos.
—Chad me dijo que su papá se inscribirá en las clases esta noche.
Quiere ver cómo funciona.
—¡Ducky! —Donny explotó, acechando hacia ellos en modo de
ataque. La frustración y la rabia guiaron claramente sus pasos. Dallas
intervino instantáneamente. Usando fuerza bruta, puso ambas palmas
sobre el ancho pecho de Donny para evitar que avanzara hacia Ducky
mientras se dirigía directamente a la cara de su hermano.
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—Cálmate de una puta vez. Y piensa. Esto es grande —dijo Dallas.
Ducky parecía ajeno a su pelea, haciendo una demostración de volver a
armar su equipo exactamente en los lugares correctos—. ¡Es Secret!
Necesitamos que cada uno de nuestros miembros se registre esta noche.
Necesitamos hacer un concurso o algo en el sitio social, lograr que todos
los miembros estén activos y participen.
Pasaron unos segundos antes de que la comprensión se hundiera,
pero el ceño fruncido de Donny finalmente se transformó en una sonrisa.
La mente de Dallas se aceleró ante la posibilidad mientras los latidos de
su corazón tamborileaban salvajemente contra su caja torácica, enviando
adrenalina corriendo por sus venas. No era demasiado tarde. Esta podría
ser la respuesta a todos sus problemas.
—Llamaré al trabajo a decir que iré tarde y reprogramaré a mis
clientes, pero creo que Skye debería dirigir la clase esta noche. Iniciaré
sesión en mi segunda cuenta como ciclista. Puedo construir una
velocidad decente para darles a nuestros miembros algo contra lo que
competir —dijo Dallas, pensando en voz alta.
—Eres un idiota. —Donny extendió la mano alrededor de Dallas
para golpear la parte posterior de la cabeza de Ducky, soltándole los
auriculares de nuevo. El pequeño movimiento fue diseñado para darle la
última palabra. Donny siempre había sido un idiota.
Dallas le dio una mirada suplicante a Ducky, deseando que no
lanzara otro ataque.
—Yo también llamaré al trabajo para dejarles saber que llegaré
tarde y me iré a casa ahora mismo para poner todo el sitio en
funcionamiento. Habla con Skye. Dile que se ponga el nuevo equipo de
entrenamiento. Sé que es temprano, pero tal vez deberíamos debutar en
la clasificación esta noche —dijo Donny.
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—Suena genial. Esto es grande. —La sonrisa de Dallas creció
mientras la esperanza llenaba su corazón. Donny debió sentirlo también
porque atrajo a Dallas en un fuerte abrazo de oso. Ducky merecía todos
los elogios por esto. Esta noche podría ser la gran oportunidad que
estaban esperando.
***
La iluminación del techo en la oficina de Greer Lockhart en la parte
alta de Dallas, Texas, de repente se iluminó, lo que llevó su concentración
y mirada hacia el techo y luego hacia las ventanas del piso que daban a
un parche de césped seco por el invierno. El cielo gris oscuro lo tomó
desprevenido. No estaba preparado para que el anochecer ya se asentara
sobre el bullicio de su ajetreado día. Aún dudando de la hora, Greer
levantó su teléfono, verificando la hora. Las cinco y media de la tarde. ¿A
dónde se había ido el día?
Probablemente el mismo lugar al que había ido la semana. El
tiempo siempre volaba en el salvaje juego de ajedrez de su vida. Greer se
apartó de la silla de la oficina mientras tomaba el mouse para suspender
la pantalla. Agarró el pequeño control remoto al lado de su teclado y
apuntó al panel de monitores de televisión pegados a la pared frente a su
escritorio.
Ahora que el mercado de valores había cerrado, las seis pantallas
estaban enfocadas en una volea enérgica, repitiendo la volatilidad de
cualquier valor dado durante la jornada de negociación. Nunca tenía el
volumen alto, solo lo suficientemente como para ahogar cualquier otra
cosa que no fueran los números que constantemente le pasaban por la
cabeza. Para Greer, eran como una orquesta tocando la mejor sinfonía.
Le encantaba todo lo relacionado con la bolsa de valores.
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Un suave golpe en la puerta abierta apartó su mente de sus
cavilaciones internas. Echó una mirada por encima del hombro mientras
sacaba el abrigo del traje del gancho detrás de su escritorio.
—Me pediste que te recordara que son las cinco y media.
—Los días vuelan —dijo a modo de reconocimiento, no como una
forma de iniciar una conversación.
Se encogió de hombros en la chaqueta de su traje cuando su
asistente, Kailey, entró de lleno en su oficina. Era una insolente mujer
que siempre vestía elegante y estaba lista para hacerle pasar un mal rato.
Se cruzó de brazos, las uñas puntiagudas de una mano tamborileando
en su bíceps. Estaban recién lustradas del mismo color que sus zapatos.
Todos los días coordinaba el color de sus uñas para que combinara con
algo de su conjunto. El tiempo necesario para lograr eso le parecía
agotador.
Kailey también estaba casada con su mejor amigo y socio comercial
silencioso, Beau Harris. Estaban recién casados. Profunda, y un poco
enfermizamente, enamorados.
—¿Vas a apuntarte a BikeBro esta noche? —preguntó.
—Lo haré. Skye me envió un mensaje de texto pidiéndome que lo
hiciera. —Greer apenas echó un vistazo en su dirección mientras se
aseguraba de que su cuello estuviera bien colocado.
—Bien. Están todos emocionados. Están realizando su primera
competencia en todo el sitio. Están regalando grandes premios: un año
de membresía gratuita. —Kailey movió sus cejas perfectamente depiladas
como si eso fuera un gran incentivo.
Skye se había convertido en la mejor amiga de Kailey. También era
la entrenadora personal de Greer y el último “posible” interés sexual.
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Había pasado un tiempo desde que se había interesado por una mujer.
Tanto tiempo, de hecho, que pensó que había inclinado la escala de
Kinsey2 para ser un hombre gay. Skye lo atraía con su cuerpo atlético y
apretado, cabello largo y oscuro e incluso piernas más largas. Su
delineador de ojos negro y grueso, hombre, le gustaba el delineador de
ojos, había captado su atención.
Habían estado bailando uno alrededor del otro por un tiempo. Skye
afirmó tener una fuerte brújula moral. Quería conocerlo antes de llevar
las cosas al siguiente nivel. Greer no dudaba de su sinceridad, pero no
buscaba nada a largo plazo. Solo quería follar con ella. La idea de tener
que salir con alguien solo para meterse dentro de sus pantalones parecía
su propia clase de infierno tedioso, y probablemente esa era la razón por
la que prefería a los hombres en primer lugar. Ellos nunca tenían un
requisito de tres citas para tener sexo, al menos ninguno que él hubiera
conocido. Demonios, abrir la puerta principal podía ser suficiente juego
previo para los hombres de su vida.
En enero, justo después de conocer a la cautivadora Skye, Greer le
permitió convencerlo de que le diera a cada uno de sus treinta empleados
una caja BikeBro para un desafío de salud y estado físico de Año Nuevo.
Todo vino con el gasto adicional de ser miembro por un año en el sitio de
redes sociales de la empresa. Greer había gastado el dinero en efectivo,
había comprado las cajas y aún no había podido convencer a Skye sobre
su forma de pensar.
Honestamente, no le había tomado mucho más tiempo aprender
que Skye era mejor material de amistad que cualquier otra cosa. Le
gustaba verla bailar alrededor de su audaz insistencia.
2 La escala de Kinsey es una escala creada por el biólogo Alfred Kinsey en el Informe
Kinsey, que establece siete diferentes grados de comportamientos sexuales, cuando
tradicionalmente se consideraban sólo tres (heterosexual, bisexual y homosexual).
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—Dile al personal que si ganan esta noche, esas son mis ganancias
—bromeó, tomando su teléfono.
—BikeBro tiene una nueva tabla de clasificación que debutarán
esta noche —dijo mientras él caminaba hacia ella.
—Woohoo. —Fingió entusiasmo.
Sus cejas se levantaron, jugando como si él no hubiera sido
condescendiente.
—Los premios del segundo y tercer lugar son una sesión de
entrenamiento personal con Skye.
—¿Ese es el segundo y tercer premio? Ella es cara. —Greer se
detuvo frente a Kailey, extendiendo una mano para alentarla a salir por
la puerta antes que él.
—Ella acaba de aumentar su tarifa por hora. No puedo pagarla —
bromeó Kailey. Él podría haberse creído su pequeña mentira piadosa si
no hubiera sabido el extenso patrimonio neto de Beau.
Además, hacía una broma regular con la que se burlaba de él, algo
que había hecho durante años. Una broma bien interpretada y ya vieja
según la estimación de Greer.
—No lo digas —advirtió. Greer la tomó del codo para moverla a
través de la puerta y la siguió, cerrando la puerta detrás de él.
—Si obtengo un aumento... —continuó feliz como si él no le hubiera
advertido. Su sonrisa se burló mientras lo veía pasar.
—Eres la peor asistente del mundo. ¿Por qué te daría un aumento?
Siento que deberías pagarme por dejarte trabajar aquí —la interrumpió.
Había usado esas mismas palabras al menos una vez al día durante los
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Kindle Alexander Ruptura
últimos cuatro años. Si ella podía burlarse de él, él ciertamente podía
devolvérselo, multiplicado por diez.
—No es mi culpa que literalmente no tengas nada que hacer —
respondió a la defensiva.
Afortunadamente, ella no pudo ver su enorme sonrisa. Redujo la
velocidad, dejando que lo alcanzara mientras caminaba hacia la escalera
central, que conducía al primer piso de su renovada casa de estilo
victoriano de dos pisos. El mismo lugar al que ahora llamaba oficina.
—Me acordé de recordártelo en el momento justo para que no sea
el peor de todos.
—¿Y qué más hiciste hoy? —Bajaron cada paso al unísono,
acercándose a su espacio de trabajo en el centro del vestíbulo de entrada.
Su computadora portátil personal estaba en el mostrador de recepción,
bloqueando la estación de trabajo de su empresa. El año pasado, Greer
bloqueó todo acceso a los sitios de redes sociales y YouTube en las
computadoras de la empresa. El clima político actual era demasiada
controversia que distraía a su personal. La producción se había reducido
en un tercio. Todos menos Kailey parecían dispuestos a seguir sus
sencillas reglas.
—Bueno, se rumorea que Kate y Meghan han estado peleando por
las medias de Charlotte. Meghan quería que Charlotte los usara en su
boda, y Kate no creía que fueran una buena opción para su pequeña. Las
mallas son difíciles para los niños, por lo que probablemente tomó la
decisión correcta.
Greer parpadeó, procesando sus palabras. No tenía idea de quiénes
eran esas mujeres y no estaba del todo seguro de si Kailey le estaba
tomando el pelo o no.
—No tengo idea de lo que estás hablando.
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Kindle Alexander Ruptura
—La familia real, Greer. —La mano de Kailey salió volando y sus
ojos se agrandaron cuando dio el último paso hacia abajo, mirándolo con
total incredulidad—. Necesitas prestar atención al mundo. No es de
extrañar que no tengas a nadie importante en tu vida. ¿Cómo no sabes
quiénes son Kate y Meghan?
Kailey estaba loca. Cómo habían convencido a Greer para que
contratara a su hermana menor estaba más allá de sus conocimientos.
Un dolor de cabeza amenazaba con formarse. Podía sentir el ligero latido
comenzando a asentarse.
—Sabes que debería despedirte, ¿verdad? Te metes en todo. Todo
el mundo tiene que verte infringiendo todas las políticas de nuestra
empresa.
Al igual que cada vez que sugirió a Kailey que buscara un nuevo
empleo, ella se burló de él.
—Pero no lo harás. ¿A quién vas a contratar para que se siente aquí
todo el día y no haga nada porque tú mismo manejas toda tu vida? Beau
se toma demasiado en serio su condición de socio silencioso. No tengo
nada que hacer. Espera. Saldré contigo.
Greer no la esperó. Siguió dirigiéndose hacia la puerta principal,
incluso acelerando un poco el paso. Como fundador y director ejecutivo
de EnviroCapital, Greer había hecho todo lo posible para hacer que sus
propias oficinas fueran lo más ecológicas posible. Su reputación dependía
de su éxito y parecer exitoso parecía una falsa sensación de seguridad
para sus inversionistas, las personas que confiaban en él con su dinero.
Le encantaba el diseño abierto de dos pisos, que había destripado
y reconstruido en un entorno de oficina sostenible. El interior recién
decorado agregó un toque de color con todas las plantas vivas tanto por
dentro como por fuera. Los muebles modernos contrastaban con la
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Kindle Alexander Ruptura
sensación antigua del exterior victoriano. Todos los que trabajaban para
él tenían una cápsula en forma de U de trabajo colaborativo recubriendo
las paredes interiores. Maximizaron el espacio limitado al tiempo que
promovieron una nueva sinergia progresiva requerida de su personal.
Contrató a los mejores de los mejores y les dio las herramientas
necesarias para hacer de su empresa de capital riesgo una de las más
exitosas del país.
Greer entró por la puerta principal, escuchando los tacones altos
de Kailey haciendo clic en el piso pulido detrás de él. El fragante aroma
de madreselva de invierno flotaba en el aire, insinuando la última
incorporación de su paisajista a los macizos de flores que rodeaban el
edificio.
Donde brillaba su hermana era en su habilidad para charlar con
sus clientes. Tanto hombres como mujeres parecían atraídos por Kailey.
Ella servía regularmente como su compañera de cena con poca o ninguna
queja, por lo que cedió y ralentizó sus pasos, dejándola alcanzarlo.
—No te enojes.
Greer arqueó una ceja, negándose a mirar atrás.
—Si se trata de citas, no quiero hablar de eso.
—No, vi los planes para la comunidad verde en Seattle.
Aturdido, Greer se detuvo en seco. Kailey chocó con él por detrás.
Esos conceptos arquitectónicos estaban guardados de forma segura en
su servidor privado. Solo Beau y él tenían acceso. Greer dejó caer la
cabeza entre los omóplatos y cerró los ojos. Beau le había dado sus
códigos de acceso o, más probablemente, ella había ido a fisgonear y los
había encontrado por su cuenta.
—Kailey.
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Kindle Alexander Ruptura
—Kailey —ella imitó su tono de disgusto cuando se dio la vuelta
para pararse frente a él.
—¿Qué pasa con eso? —El daño ya estaba hecho. Otra cosa que
tuvo que dejar caer sobre sus hombros mientras configuraba
mentalmente un recordatorio para cambiar la contraseña del servidor.
Greer se encaminó de nuevo hacia su coche—. No es la primera vez que
invertimos en un edificio vivo. Se ha hecho muchas veces.
—Es la primera vez que se hace en Estados Unidos a esa escala —
respondió ella con inteligencia.
—No realmente… —dijo, sabiendo que era una mentira.
El proyecto era importante para Greer. Había soñado con una
comunidad así durante más años de los que podía contar. Los planes
incluían una comunidad sostenible con tiendas, centros de eventos,
escuelas y hogares. La monumental empresa tenía una posibilidad muy
real de sobrepasar enormemente el presupuesto y seguir fracasando por
completo.
—Creo que deberías tener otro par de ojos para revisar los últimos
planos arquitectónicos antes de firmarlos. No estoy segura de que se
pueda hacer con el dinero que has asignado...
Ella expresó su mayor temor. No podía decidir si quería golpearse
a sí mismo en la cara o golpear en la garganta a su hermana por su
interferencia.
—Kailey, escúchame. No te quiero en mis cuentas personales. No
debes abrir mi correo electrónico ni revisar mis cosas. Te lo he dicho una
y otra vez. —Golpeó con la mano el capó de su auto deportivo. Su mirada
se agudizó y permaneció fija en su hermana mientras luchaba contra la
frustración. Su mirada por lo general intimidaba a cualquiera que se
atreviera a molestarlo, pero no a su hermana. Ella lo ignoró por completo.
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Kindle Alexander Ruptura
—Estás perdiendo el punto, Greer. Estamos demasiado lejos para
vigilar la construcción. Si insistes en seguir adelante con este proyecto,
muévelo aquí a Dallas o viaja allí con frecuencia. Solo saldrá bien si tú y
tu actitud contundente hacen que todos rindan cuentas, todos los días.
—Ella usó su dedo índice para rodear su rostro.
¿Qué diablos sabía Kailey sobre esas cosas? De verdad, la cantidad
de tiempo que pasaba preocupándose por sus uñas decía mucho de lo
poco que se había preocupado por lo que sucedía a su alrededor. Greer
negó con la cabeza, mirándola como si estuviera mentalmente
trastornada.
—No soy un contratista general. Soy el hombre del dinero. Y debes
dejar de preocuparte por el mío. Sé lo que estoy haciendo.
Se acercó y abrió de un tirón la puerta de la única compra frívola
que había hecho en su vida, su BMW i8.
—Detente, Greer. Te he estado observando desde el momento en
que salvaste a tu primera tortuga marina de la red de plástico cuando
tenías once años. Si lo piensas, verás que lo que dije tiene sentido. —Ella
apoyó la cadera contra el costado de su auto, cruzando los brazos como
si él no estuviera a punto de tomar el volante y alejarse—. Puedes
mudarte a Seattle. Has hecho esto del capital de riesgo. Tienes un montón
de dinero. Mueves miles de millones de dólares de otras personas cada
año. Es hora de dar el siguiente paso. Ve a construir esas comunidades
sostenibles en todo Estados Unidos. Ahí es donde está tu corazón. No
aquí, haciendo esto.
Greer señaló con el dedo a la cara de Kailey, poniéndose muy serio.
—No tienes idea de lo que estás hablando, y será mejor que no te
pille repitiendo esas palabras a otra alma viviente. Lo arruinarás todo con
esos labios sueltos tuyos. Ahora aléjate de mi auto. Tengo que irme.
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Kindle Alexander Ruptura
Se dejó caer en el asiento del conductor y apretó el botón para
arrancar el motor que emitió un rugido satisfactorio.
—No sé por qué trato de ayudarte. Eres demasiado testarudo... —
Kailey estaba comenzando con su frustrante sermón, así que le cerró la
puerta en la cara y puso el vehículo en reversa. No la miró mientras salía
de su espacio de estacionamiento designado. Ella superaría el problema,
siempre lo hacía.
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Kindle Alexander Ruptura
Capítulo 3
El repentino martilleo del corazón acelerado de Dallas lo hizo
detenerse en medio del movimiento de enganchar la pierna sobre el
asiento de su bicicleta estática. ¿Y si eso era todo? ¿Y si se equivocaban?
El caos que corría desenfrenado por su cabeza lo hizo retroceder,
echándose para atrás unos metros para poner algo de distancia entre él
y la bicicleta. Su corazón amenazaba con latir directamente de su pecho.
Tenía que controlarse.
Demonios, tuvo que recuperar el aliento antes de desmayarse. De
alguna manera tenía que deshacerse del miedo a todo lo que pudiera salir
mal. Si no lo hacía, seguramente lo arruinaría todo esta noche. Fracasar
en la que podría ser la noche más importante de su vida. Esto podría
cambiar su futuro. Esta noche, podría ser el comienzo de algo grande
para todos ellos.
Dallas miró sus palmas sudorosas y temblorosas antes de apretar
los puños con fuerza.
Se obligó a respirar profundamente para calmar sus nervios.
Con un estilo dramático, dio un exagerado movimiento de hombros
para aflojar sus tensos músculos y sacudirse cualquier mal juju antes de
poner los ojos en blanco ante sus propias acciones supersticiosas. No
estaba seguro de si haría una diferencia en todo el esquema de las cosas,
pero la estupidez de alguna manera lo tranquilizó por una fracción de
segundo. La magnitud de lo mucho que deseaba que BikeBro tuviera
éxito tomó su estado constante de ansiedad de bajo nivel y lo envió por
las nubes a la estratosfera.
Dallas conocía su realidad. El pensamiento había estado dando
vueltas en los bordes de sus pensamientos toda la tarde. Estaban al final.
31
Kindle Alexander Ruptura
Si esto no funcionaba, tendrían que poner a su bebé en subasta y
venderlo al mejor postor. No tenían otra opción.
La profunda tristeza ante la idea de perder su empresa fue
superada solo por el temor de no encontrar un comprador dispuesto a
pagarles lo suficiente para cubrir su enorme deuda. No vio nada más que
una completa ruina financiera en su vida.
Quizás debería volver a enseñar y dejar que Ducky y Donny
manejaran BikeBro. Les daría más dinero en efectivo para canalizarlos
hacia su negocio. Tenía una buena lista de clientes en el gimnasio. Los
dos trabajos podrían ayudar a salvar su pequeña empresa...
—Cálmate y súbete a la bicicleta —dijo en voz alta, forzando su
cabeza hacia atrás en el momento—. Enfócate. No estás perdiendo nada.
Es el jodido Secret. Esto es lo que necesitábamos.
—¿Qué? —preguntó Donny a modo de ladrido. Dallas miró hacia
arriba para ver la imagen de su hermano en el espejo prototipo que ahora
estaba pegado a la pared de su dormitorio, uno de los cuatro espejos de
cuerpo entero que ahora estaban listos para fabricar si encontraban un
inversor.
Mierda. Se había olvidado de cómo la última actualización de
Ducky los conectaba automáticamente entre sí cada vez que se encendía
el espejo.
—Ignórame. —Dallas apartó su incertidumbre.
Donny era el enfocado y motivado, decidido en todo lo que hacía.
Ducky siempre fue un poco raro e incomprendido. Dallas tenía los pies
firmemente plantados en el suelo. Comprendía la importancia de una
vida equilibrada mientras se desvanecía en un segundo plano, pasando
desapercibido tanto como fuera posible.
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Kindle Alexander Ruptura
Anhelaba la paz, lo que de alguna manera lo puso en medio de
muchas discusiones entre las personas que amaba mientras trataba de
calmar a todos. Hacía mucho tiempo que había aprendido a no dejar que
se conocieran sus verdaderos sentimientos, porque en realidad no
importaban. Dudaba que alguien en su vida entendiera la ansiedad bajo
la que vivía todos los días.
—Concéntrate, Dallas. —El tono inflexible de Donny atravesó el
silencio—. Debes dar lo mejor de ti esta noche. No hay lugar para el
fracaso. Entra en el juego. Esto es todo. —La charla de ánimo que
pretendía su hermano fracasó con la agresión en su tono.
—Él lo sabe. —La imagen de Ducky apareció en el espejo,
dividiendo la pantalla, una imagen encima de la otra. Su hermano menor
parecía preocupado.
La imagen de Ducky salió de la pantalla, lo que provocó que Donny
alzara las manos en el aire.
—¿Por qué dejaste tu computadora? ¿Qué diablos está pasando
con ustedes dos? Tenemos cinco minutos antes de que Skye se active.
—Ignóralo, Dallas —dijo Ducky desde el pasillo. Segundos después,
Ducky apareció en la puerta de su habitación, cruzando los brazos sobre
el pecho. Parecía preocupado—. Estás en un nuevo perfil. Tu información
personal no está conectada y estás bloqueado como privado. Lo probé yo
mismo. Nadie puede ver que tienes el mismo trasfondo que tus videos de
entrenamiento, y agregué un avatar. Los nuevos emojis están listos para
lanzarse una vez finalizada la sesión. Estamos bien. Lo prometo.
—Gracias, Ducky. Has hecho un muy buen trabajo con todo —dijo
Dallas, tomando otra respiración profunda, mirando su colchón gemelo
empujado contra la pared para que la habitación pareciera más una sala
de ejercicios que un dormitorio. Trabajó para deslizarse emocionalmente
33
Kindle Alexander Ruptura
detrás de sus muros establecidos desde hace mucho tiempo para
mantenerse oculto. Volvió a la bicicleta y se subió al asiento—. Estoy
bien. Lo prometo. Prepárate.
—Vale. —Ducky asintió una vez antes de dejarlo. Su hermano solo
tenía que dar unos diez pasos para volver a estar frente a su
computadora.
La imagen de Skye partió el espejo. Pedaleó lentamente en su
bicicleta, luciendo perfecta en su equipo de entrenamiento
extremadamente limitado. Agregar a Skye a su equipo había resultado
ser una decisión muy exitosa. Tenía una habilidad natural para atraer a
la gente hacia ella. Era bonita con una personalidad divertida y una
actitud alentadora. Bajo su tutela, y con suficiente trabajo duro, los
desafíos de aptitud física de cualquier persona podían superarse. Tanto
hombres como mujeres se sentían atraídos por su dulce manera de sacar
lo mejor de las personas.
—Tres minutos —dijo con una sonrisa gigante—. Lo haremos muy
bien esta noche.
—Mantenlo cómodo, pero firme —instruyó Donny.
—Por supuesto. Ducky explicó la nueva tabla de clasificación. Solo
estoy esperando comenzar. —La brillante sonrisa de Skye se extendió y
juntó las manos con anticipación.
Dado que sus cuatro espejos fueron diseñados como espejos de
entrenamiento, Skye tenía acceso a la información de todos los ciclistas
que se inscribían. Podía ver los nombres de sus perfiles y la información
estadística. Con las actualizaciones de esta noche en el sitio social, los
participantes ahora deberían poder mostrarse al resto de la clase si así lo
deseaban.
Tenían tantos planes.
34
Kindle Alexander Ruptura
Por favor, deja que esto funcione.
—Solo sé tú mismo y lo tendrás —alentó Dallas, sus verdaderas
preocupaciones ahora completamente ocultas a los demás.
La alarma del temporizador zumbó en la marca de un minuto.
—Recuerda, mi objetivo es ser el líder de la clase. Empujar a todos
para que intenten vencerme hasta la marca de los dos minutos, luego
retrocederé. Deja que los demás ganen —explicó Dallas como si Skye no
conociera el plan.
—El nombre de tu perfil dice Biker101. Llevaré la atención hacia ti.
—Skye se estiró, extendiendo su cuerpo, empujando sus brazos en el aire
antes de bajar a su posición.
—Perfecto. Donny, eres Chaos89 —agregó Ducky—. Te quedarás
con los ciclistas de nivel moderado.
—Cuarenta y cinco segundos. Ducky, ¿estás listo? —preguntó
Skye.
—Sí. —La simple palabra hizo sonreír a Dallas.
—Entonces vamos. —Skye pedaleó con un poco más de fuerza.
Tenía diez segundos antes de que su imagen se transmitiera a todos los
ciclistas—. Tenemos esto. Y quiero un aumento.
—Serás directora de programas —dijo Donny.
—Oye, ese es mi puesto —gritó Dallas ante la distracción perfecta
para meter la cabeza en el juego.
—Entonces alcánzame —bromeó Skye, dándole un guiño.
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Kindle Alexander Ruptura
Ella entró en el vivo. La tabla de clasificación mostraba a casi
quinientos ciclistas en cola y listos para comenzar. Observó cómo el
número de participantes aumentaba por segundo.
Dallas desconectó todo lo demás y entró en la zona, siguiendo las
instrucciones de Skye.
***
—Dios mío, ¿por qué estás haciendo esto, Greer? —Kailey se quejó
a través de la llamada de Zoom que inició unos diez minutos antes de que
comenzara la clase de ciclismo. Greer no le prestó atención e ignoró tanto
el sudor que se acumulaba en su frente, goteando hasta el manubrio,
como la quemadura aguda que se apoderó de cada músculo de su cuerpo.
Cuando agregó esta caja de ejercicios interactiva a su régimen de
ejercicio diario, tenía muy poca fe en el entrenamiento que le
proporcionaría. Hombre, se había equivocado.
Habían transcurrido treinta y cinco minutos en su sesión de
entrenamiento de cuarenta y cinco y quedaban cinco minutos antes de
la fase de enfriamiento. Los músculos de Greer estaban en llamas y dolían
como nunca en su vida. Cubos de sudor empapaban su ropa y goteaban
hasta el suelo de baldosas. La esencia misma de su alma competitiva
había explotado a nuevas alturas y se negó a permitirse ocupar el
segundo lugar en esta competencia.
—Tiene esa mirada, cariño —murmuró la voz profunda de Beau.
Kailey y Beau, dos pusilánimes según Greer, ya habían tirado la
toalla. Beau duró unos buenos veinticinco minutos antes de salir.
Debiluchos.
Greer continuó ignorándolos a ambos e hizo lo que mejor sabía,
esforzarse más.
36
Kindle Alexander Ruptura
Cuatro minutos para el final.
Cerró los ojos y jadeó, tratando de llenar sus pulmones privados de
oxígeno mientras cada músculo comenzaba su propia forma de motín.
—Tiene algo que demostrar —explicó Beau.
—No se trata de presentarse ante Skye —reflexionó Kailey, por
supuesto muy fuera de lugar.
—No. Nadie provoca esa mirada. Está ansioso por la victoria —
psicoanalizó Beau. Si los ojos de Greer no estuvieran ardiendo por el
diluvio de sudor que goteaba por su frente, podría intentar poner los ojos
en blanco ante su mejor amigo y recordarle a Beau que era cirujano, no
psiquiatra.
—¿Ganar qué? —Kailey no entendía que a veces ser el número uno
en una batalla reñida era suficiente para justificar el sacrificio.
—Ganar y punto, cariño. Tres minutos, amigo. Tienes esto —lo
animó Beau.
La concentración empapada de sudor de Greer hizo que la tabla de
clasificación aumentara su puntuación, sabiendo que estaba
completamente al máximo. Su último esfuerzo fue todo lo que tuvo que
dar mientras un profundo desdén se arremolinaba en sus entrañas por
Biker101. Él siseó:
—¡Joder!
—Él es bueno. —Greer supo instintivamente que los elogios de
Kailey no iban dirigidos a él.
—Biker101 lo está matando —agregó Beau.
Sus dos animadores obtendrían una buena reprimenda una vez
que encontrara suficiente oxígeno para respirar correctamente de nuevo.
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Kindle Alexander Ruptura
Algo en lo más profundo reconoció que esto no iba a suceder para
él. El deseo de ganar no había sido suficiente. Sin duda, lo había dado
todo. Un segundo después, el nombre de Biker 101 parpadeó en la tabla
de clasificación y cayó tres posiciones. El aliento de Greer se aceleró. Sus
muslos finalmente superaron el dolor, entrando en un feliz estado de
entumecimiento cuando su nombre de perfil se movió a la posición
número uno.
El nombre de Biker 101 parpadeó de nuevo, bajando tres
posiciones más. Su rango actual, el número seis.
¡Hijo de puta! No había superado a Biker101. El cabrón lo había
dejado.
—¡No! —gritó Greer, dando un gruñido gutural, empujándose hacia
atrás en el asiento hasta quedar sentado. ¡No! El cronómetro de la clase
zumbó con fuerza, poniendo fin a la competencia.
—¡Ganaste, Greer! No lo vi venir en absoluto —animó Kailey.
—¿Verdad? —Beau estuvo de acuerdo.
—Whoa. Lo hicimos. ¡Buen trabajo a todos! —Incluso Skye sonaba
sin aliento y siempre parecía tener una energía infinita—. Vamos a
bajarlo un poco. Felicitaciones a nuestros ganadores. Ustedes me
hicieron trabajar duro esta noche.
Greer no vio nada más que su némesis, Biker 101, cayendo en las
filas hasta que llegó cerca del final.
Quienquiera que fuera Biker101, dejó la maldita carrera.
—Wild_Rider —dijo Skye, que parecía mirarlo directamente a través
del monitor—. ¡Gran trabajo! Envíeme un correo electrónico y
compensaré tu membresía.
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Kindle Alexander Ruptura
—¿Por qué Greer no dice nada? —le preguntó Kailey a Beau.
Que le robaran la satisfacción de una verdadera victoria lo
consumía. El cabrón se había rendido demasiado pronto. ¿Por qué? Esa
mierda simplemente lo cabreó.
—¿Amigo? —preguntó Beau.
Greer apartó distraídamente una mirada de la tabla de clasificación
para ver a Beau todavía sentado en su bicicleta girando lentamente los
pedales y a Kailey tendida sobre su colcha como si los diez minutos que
había pasado pedaleando fueran demasiado agotadores para algo más
que descansar.
—Esos asientos me lastiman el trasero. —Años de Greer
metiéndose con ella hicieron que Kailey supiera exactamente qué
significaba la débil mirada que le dio.
Greer tomó la pequeña toalla de mano que había colocado cerca.
La victoria profundamente insatisfactoria envió su estado de ánimo a una
enloquecedora espiral descendente. Se pasó la toalla por la cara y luego
por el cabello mojado mientras decía:
—Beau, tu esposa ha entrado en nuestro servidor privado. Vigílala
mejor por mí.
—¡Greer! No puedo creer que le dijeras —chilló Kailey, sentándose
derecha en toda su indignación—. Literalmente has tenido las mismas
tres contraseñas toda tu maldita vida.
—Alexa, cuelga mi llamada de Zoom. —La pantalla se oscureció,
terminando su sesión. Luego presionó el botón de encendido en la caja
BikeBro sujeta firmemente a su manubrio. La pantalla de su bloc de
notas montado se oscureció instantáneamente.
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Kindle Alexander Ruptura
Se quedó completamente desanimado después de un
entrenamiento agotador y comenzó a levantarse del asiento de la
bicicleta. Primero, necesitaba ganar sensibilidad en la mitad inferior de
su cuerpo y luego encontrar una manera de desahogarse un poco de su
humor reprimido. Estaba realmente enojado hasta la médula. Una
victoria no es una victoria si te la dan.
Algo en su interior rechazó instantáneamente sus planes de
reunirse con Skye esta noche. No se permitió profundizar demasiado
sobre por qué quería cancelar, principalmente porque realmente no le
importaba. Parecía que su enamoramiento con su entrenadora personal
había terminado.
Además, tenía objetivos más urgentes. Necesitaba un vaso de agua
helada. Después de eso... bueno, vio imágenes de algo relacionado con el
alcohol en su futuro cercano. Entonces probablemente necesitaba
encontrar una pareja sexual dispuesta en Scruff3 para aliviarlo de esta
repentina agresión de la estúpida clase de ciclismo. Su deslizamiento
hacia la derecha necesitaba ser fuerte y estar en forma para hacer todo
el trabajo pesado durante el sexo. No había forma de que sus muslos
participaran. Vio rebelión en su futuro.
Joder, estaba cabreado.
Greer se dirigió a su baño personal, necesitaba una ducha,
agradecido de que sus piernas lo mantuvieran erguido. Un agujero negro
insatisfactorio creció en su pecho, oscureciendo su estado de ánimo con
cada paso que daba. ¿Cómo podía estar tan frustrado después de un
entrenamiento tan duro? Porque la puta victoria no importaba cuando la
persona se giraba y corría hacia el lado contrario.
3
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Kindle Alexander Ruptura
Su teléfono traqueteó desde su estación de carga en la mesita de
noche. Redujo la velocidad y miró la pequeña pantalla. Apareció el
nombre de Skye. Dejó que sonara mientras se dirigía a la ducha.
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Kindle Alexander Ruptura
Capítulo 4
—¿Quién diablos era ese? —preguntó Dallas, pedaleando
lentamente en su bicicleta, sin aliento y empapado de sudor. Cogió su
botella de agua, resistiendo el impulso de tirársela por la cabeza.
—Es uno de nuestros clientes corporativos —gritó Ducky desde la
sala de estar, creando un eco ensordecedor de comentarios en el espejo.
Él también debió haberlo escuchado. Bajó la voz, ahora solo hablando a
través del espejo—. Mi culpa. Él es el que compró todas esas cajas en
enero para su personal. Pagó todas las cuotas de membresía por
adelantado durante todo el año. ¿Recuerdas?
—Sí, sí, lo recuerdo. Es un tipo rudo —dijo Donny, asintiendo ante
el recuerdo. Su mirada enfocada aterrizó en Dallas, dándole una mirada
crítica mientras lo observaba de arriba abajo—. Tienes que estar tan
exhausto como pareces.
—Mis piernas son de gelatina. —Dallas notó el temblor
incontrolable en los músculos de sus muslos. Pasaba horas al día
haciendo ejercicio. ¿Cómo estaba sintiendo ya este nivel de dolor?
—Wild_Rider es increíblemente competitivo. Cuando se le mete algo
en la cabeza, es una fuerza. Nada se interpone en su camino. —Skye negó
rápidamente con la cabeza, su cola de caballo rebotaba mientras sonreía
ante algún pensamiento desconocido—. Greer duplicó el ritmo del
segundo y tercer piloto. Nunca lo había visto trabajar tan duro. Actúa
como si nuestras sesiones de entrenamiento fueran brutales. Sabía que
mintió. Apuesto a que se volvió loco cuando te retiraste. Él nunca
consideraría eso una victoria.
—Bueno, no le digas quién es Biker101. Nos vendría bien su
entusiasmo —dijo Donny. El teléfono sujeto al brazo de su hermano sonó.
42
Kindle Alexander Ruptura
Hizo una pausa por un breve segundo, mirando a lo lejos—. Es Cari. Voy
a hablar con ella. Está molesta porque no pudo salir del trabajo. —Donny
no esperó una respuesta. Su sección en el espejo se oscureció,
aumentando el tamaño de las imágenes de Ducky y Skye.
—Prometo que no se lo diré. Greer ha estado presionando para
conectar. Creo que podría ser el momento. Hizo que toda la sesión fuera
mejor. También es súper guapo. Parece un muñeco Ken. —Su sonrisa se
extendió cuando miró directamente a Dallas y agregó—: Pero ver a Dallas
trabajar tan duro para mantener el puesto número uno podría haber
mejorado mi vida. —Skye podía decir lo que quisiera. Dallas sabía que
cuando se bajara de la bicicleta, lo más probable es que se cayera al
suelo. Qué entrenamiento tan inesperadamente intenso.
—Wild_Rider estuvo a punto de patearle el trasero, y Dallas pasa
horas al día haciendo ejercicio. —La voz interior motivadora de Dallas
realmente apreció los comentarios de Ducky mucho más que los de Skye.
Ducky sonaba asombrado en comparación con el tono claramente burlón
de Skye.
—¡Chad está llamando!
—¿Tan pronto? ¡De ninguna manera! —Skye saltó de su bicicleta y
le gritó al espejo—: Iré allí.
—Dallas, entra allí ahora mismo. —La voz de Donny lo sobresaltó.
Pensó que su hermano había terminado la sesión. Claramente, había
encontrado una nueva función en su equipo si podía permanecer
conectado solo a través del audio—. No le dejes esto a Ducky.
No tenía idea de lo efectivo que sería hablando de negocios con
alguien en este momento. Necesitaba un tiempo de recuperación después
de un entrenamiento tan devastador.
43
Kindle Alexander Ruptura
Realmente no importaba. Hoy había aprendido que Ducky era el
cerebro detrás de la mayoría de sus logros. Su hermano menor logró todo
su crecimiento a través de las redes sociales mientras continuaba
afinando la programación de BikeBro y editando cada uno de sus videos
de YouTube. Más importante aún, Ducky había creado su oportunidad
financiera para salvar a la empresa. No era tan inepto como Donny
siempre insinuaba.
Dallas resistió la tentación de arremeter contra Donny. Elegiría su
momento para defender a su hermano menor.
—Te llamaré cuando colguemos.
Ahora todo lo que tenía que hacer era bajarse de la bicicleta. Bajó
con cuidado un pie al suelo, animado cuando sostuvo algo de su peso
corporal.
—¡Dallas! Su padre quiere hablar contigo.
Oh, diablos, no estaba listo.
Tomó su botella de agua, echó la cabeza hacia atrás para bajar un
buen trago de agua en el interior y luego enganchó la otra pierna sobre
la bicicleta. Los pocos pasos que dio hacia la sala de estar fueron
temblorosos, pero encontró sus piernas firmes mientras repasaba los
puntos esenciales de una conversación en su cabeza.
¿Cuáles eran sus metas?
Estar en todo el país.
Conseguir patentar el espejo.
Dinero en efectivo. Necesitaban ingresos. La parte más importante
de todo esto.
44
Kindle Alexander Ruptura
Cuando dobló la esquina hacia la sala de estar, la puerta de su
apartamento se abrió de golpe. Skye vivía en su complejo, dos edificios
más allá. Los monitores duales de Ducky estaban ocupados por Dylan
Reeves y Tristan Wilder en un lado. Eran celebridades locales en el área
de DFW, reconocería sus rostros en cualquier lugar. El otro monitor
mostraba una versión más joven de Dylan, charlando tranquilamente con
Ducky.
Dallas tomó una toalla de una pila doblada de ropa limpia que
estaba sobre la encimera y se la pasó por la cara y el cabello corto y
húmedo.
—Les dije que eras el piloto principal y que estabas agotado —dijo
Ducky, mirando ansiosamente por encima del hombro a Dallas. Ducky
empujó una vieja silla de oficina, otro tesoro de un contenedor de basura
que habían encontrado el año pasado. Skye tomó una silla de la mesa de
la cocina y se acercó a ellos.
—¿Quién fue el número dos? Ustedes dos tenían una fuerte
competencia —preguntó Dylan, mirando directamente a Dallas.
—Es una cuenta corporativa con una racha competitiva salvaje —
respondió Skye por él. Ella levantó una mano y saludó a los tres
hombres—. Soy Skye. Trabajo para ellos.
—Estaba observando a los miembros activos. Incluso aquellos que
no participaron estaban absortos en verlos a ustedes dos a través de la
tabla de clasificación. Fue una gran clase —felicitó Tristan. Si su
apariencia empapada de sudor y la de Dylan era un indicador, ellos
también habían sido miembros activos de la clase.
—Soy Dylan Reeves, por cierto. Este es mi esposo, Tristan. Mi hijo
Chad está también en el feed.
—Hola —dijo Chad, levantando la barbilla a modo de saludo.
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Dallas volvió a pasarse la toalla por la cabeza mojada y echó una
pequeña cantidad de agua dentro de su boca seca, agradecido de que su
respiración hubiera vuelto a la normalidad incluso cuando su corazón
latía con entusiasmo en su pecho.
—Soy Duncan, pero todos me llaman Ducky. Este es mi hermano,
Dallas y esa es Skye. Ella es como una hermana para nosotros. Es
instructora y entrenadora personal como Dallas —explicó Ducky—.
Llamamos a nuestros instructores entrenadores. Ya saben, nos hace
diferentes de esa manera.
Las cejas de Skye se levantaron mientras miraba a Dallas, su
sorpresa clara. Ducky rara vez hablaba con la gente, y menos aún cuando
ella estaba cerca.
—Chad nos ha dicho que son una pequeña empresa emergente de
Dallas. Esa es la ciudad natal de Secret. Empecé Secret en la oficina de
mi casa en North Dallas cuando los niños eran pequeños —reflexionó
Dylan—. Mirando hacia atrás, esos fueron algunos años realmente
increíbles cuando destruí nuestros ahorros y maximicé todas las tarjetas
de crédito que pude conseguir. —Las reflexiones de Dylan acababan de
dar validez a BikeBro como negocio al describir la desesperación exacta
de su situación actual.
La esperanza prevaleció. ¿Cuánto tiempo había pasado desde que
tuvo esperanzas?
—Así es como empecé Wilder también —agregó Tristan—. Mis
padres sacaron una segunda hipoteca de su casa. Tenía quince años en
ese momento. Realmente se arriesgaron conmigo. —Wilder era el motor
de búsqueda más utilizado del mundo. Hace unos años, Wilder había
comprado Secret para convertirse en el líder en plataformas de redes
sociales. Juntos, se habían desviado hacia las tecnologías interactivas,
haciéndose un nombre en inteligencia artificial.
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Kindle Alexander Ruptura
Saber que ninguno de los dos estaría aquí hoy si no fuera por una
cuenta de ahorros y una segunda hipoteca lo impresionaba. Dallas se
sentó un poco más erguido por respeto a quien estaba sentado frente a
él en la pantalla.
—Eso es más o menos donde estamos. Ducky es responsable del
desarrollo tecnológico. Tiene un don real para eso. También monitorea el
sitio de redes sociales para asegurarse de que todos sigan las reglas.
Nuestro hermano mayor, Donny, se encarga del diseño y la producción.
Dirijo las clases con Skye. También comenzamos un canal de YouTube.
Actualmente tenemos una buena cantidad de pedidos en la lista de
espera, esperando que lleguen las cajas en cualquier momento. Nuestro
proveedor es una pequeña empresa en el oeste de Texas.
—Todo esto fue idea de Dallas —agregó Ducky con orgullo,
mirándolo—. Enseñó educación física en una escuela primaria en Grand
Prairie donde crecimos. Se convirtió en entrenador personal. Ambos lo
son. —Movió el pulgar por encima del hombro hacia Skye—. Creo que
podría haber dicho eso antes.
—Chad nos dijo que tienen algo más que la caja BikeBro. Que la
red social se puso en marcha hace unos meses y esta noche fue la
presentación de la nueva tabla de clasificación. Me gusta cómo los
participantes pueden estar en vivo y permanecer en la sombra mientras
se ejercitan. La privacidad es importante. Fue sorprendente lo personal
que se sintió la clase. Eso es difícil de hacer mientras estás solo en tu
casa con solo un monitor —dijo Dylan, poniéndose serio.
—Esa es la visión de Ducky y la habilidad de Skye. Ella puede sacar
el máximo provecho de los participantes. Ella es genial —explicó Dallas,
dejando que los elogios fueran donde tenían que ir.
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Kindle Alexander Ruptura
—Necesito algo de tiempo, pero iré a Dallas al final de la semana
por una semana completa —dijo Dylan, y Tristan lo miró como si hubiera
perdido la cabeza.
—Pensé que era un viaje corto —dijo Tristan.
—Lo era, pero las cosas cambiaron. —Dylan miró a su hijo, que
había permanecido callado durante gran parte de la llamada—. Chad va
a tener una ceremonia y una celebración. Ha pasado su prueba de golf
profesional. Estamos muy orgullosos de él.
Tristan los ignoró por completo, mirando a Dylan con una clara
mirada de qué demonios. Cualquiera que fuera el problema, no parecía
estar en la misma página que Dylan y no planeaba estar nunca allí por
el aspecto de las cosas. Las cejas de Tristan finalmente se juntaron y se
echó hacia atrás en su asiento, cruzando los brazos sobre el pecho,
alejándose de la pantalla. ¿Estaba… haciendo pucheros?
—Esa es una prueba difícil. Felicitaciones —dijo Dallas, ignorando
a Tristan como todos los demás parecían estar haciendo. Había
entrenado a varios golfistas preparándose para la brutal prueba de
habilidad. Muchos nunca obtuvieron puntajes lo suficientemente altos
como para convertirse en profesionales. El de Chad era un logro
considerable.
—Gracias. Quiero invertir en esto, papá. Pienso que es una buena
idea. Ducky me estaba diciendo que tienen un espejo interactivo. Ya
tienen un prototipo y están trabajando en algo que se pueda colocar en
un espejo existente. Eso es lo suyo. Quieren eventualmente vender
equipos, pero en este momento su enfoque está en convertir cualquier
pieza de equipo de ejercicio en un entrenador usando sus cajas. ¿Verdad,
Ducky? —Chad esperó la confirmación de Ducky. Cuando asintió, Chad
dijo las palabras que Dallas quería escuchar desesperadamente—. ¿Qué
se necesita para entrar en esto? Tengo un pequeño fondo fiduciario.
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Dylan soltó una carcajada, atrayendo todas las miradas en su
dirección.
—No tienes un fondo fiduciario.
—Bueno, pues debería. Quiero invertir en esto. ¿Qué se necesita?
—presionó Chad, mirando a Ducky, permaneciendo concentrado en la
respuesta.
Skye se rió entre dientes ante el intercambio, lo que provocó que
Dallas se uniera también, especialmente cuando la cabeza de Ducky giró
hacia Dallas, dando su mejor aspecto de un venado ante los faros.
—No respondas a eso —dijo Dylan, su rostro acercándose a la
pantalla—. Reunámonos todos y hablemos más adelante esta semana.
Haré que mi asistente se comunique para fijar una hora. Mi horario
debería ser relativamente abierto. Esta es principalmente una visita
familiar. —Dylan todavía parecía ajeno al enfurruñado Tristan, que
permanecía con los labios apretados.
—Trabajaremos según tu horario, seguro. Gracias —dijo Dallas.
—Buen trabajo esta noche. Espero poder hablar contigo pronto. —
Dylan sonrió y levantó una mano, saludando.
La emoción de Skye apenas pudo ser contenida. Dio un pequeño
rebote en su asiento. Dallas había trabajado duro para mantenerse
controlado, ser un profesional, incluso cuando la esperanza se construyó
a una velocidad récord a medida que su futuro comenzaba a brillar.
Ducky incluso rompió el personaje y extendió una mano para chocar los
cinco.
Dylan se rió entre dientes después de verlos y volvió su brillante
sonrisa hacia Tristan, quien no estaba cediendo a la emoción del
momento.
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Kindle Alexander Ruptura
—Cariño, ¿en serio? ¿Cinco días?
—Tal vez más, Tristan —dijo Dylan. Se apartó de la cámara,
mirando completamente hacia Tristan—. Sabes que Chloe está probando
su primer caso. Cate tiene su desfile. Necesito estar ahí.
—Estoy de acuerdo —dijo Tristan, como si todo lo que Dylan dijo
fuera obvio—. Pero también son mis chicos. Déjame cambiar mi horario.
Necesito estar ahí. Sabes que no duermo bien si no estás.
—Tristan, no puedes posponer el proyecto de Zurich. —Dylan le
tendió una mano a Chad—. Saben que estarías allí si pudieras.
Ducky saludó a Chad y se acercó para poner fin a la videollamada.
Ambas pantallas quedaron en blanco. Nadie se movió de su pequeño
grupo al lado del escritorio de Ducky. Fueron necesarios varios segundos
de silencio absoluto, con los tres mirándose con incredulidad, antes de
que alguien hablara.
—Di algo —dijo Ducky. Cuando no lo hicieron, malinterpretó su
silencio—. Pensé que sonaba como un asunto personal que no
deberíamos estar escuchando, así que terminé la llamada.
—No, eso fue bueno de tu parte. El resto, bueno, tengo miedo de
decir algo en voz alta. No quiero echarle mala suerte —dijo Dallas. Su
cerebro se sentía casi entumecido por la esperanza—. No podemos
celebrar todavía. No sabemos qué planean ofrecer. Necesitamos gestionar
nuestras expectativas.
—Pero, ¿y si quieren invertir? —preguntó Skye, su labio
presionando entre sus dientes ante la perspectiva.
—O tal vez quieran comprarnos, y no estamos listos para hacer eso
—respondió, jugando al abogado del diablo incluso cuando su corazón se
aferraba a la idea de Skye.
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—Tienes razón. No hagamos esto, ¡pero nuestra pequeña compañía
tuvo una gran noche! —dijo Skye, cruzando una de sus largas piernas
sobre la otra—. Y demos a conocer al mundo lo que queremos que suceda.
¿Qué es exactamente?
—Capital de verdad —comenzó Dallas, usando sus dedos como
teletipo.
—Y conexiones —dijo Ducky. Dallas levantó un segundo y tercer
dedo, cuando Ducky agregó—: Tenemos que reducir los costos de
materiales. Necesitamos ganar más dinero con cada caja, ¿verdad?
—Toda la razón. —Dallas le lanzó un puñetazo a Ducky. Realmente
había roto muchas de sus barreras internas esta noche—. Tú eres el
hombre, hermano.
Ducky sonrió, provocando que la sonrisa de Skye se ensanchara y
lanzara su propio puño. Ducky estaba felizmente complacido.
—Creo que tenemos que celebrar nuestro exitoso día y
preocuparnos por el mañana, mañana. —Ella se levantó de un salto, feliz
con su idea—. Voy a cancelar mis planes. Salgamos. Cena y baile, y
Ducky, vienes con nosotros.
—No lo sé —dijo Ducky. Dallas casi podía ver a su hermano
retirándose en su caparazón, tratando de esconderse de un mundo que
realmente no entendía. Ducky negó con fuerza con la cabeza y comenzó
a darse la vuelta, buscando sus auriculares.
—Lo sé. Saldremos al menos a cenar. —Dallas presionó el botón
para apagar la CPU de Ducky y obtuvo la indignación que esperaba.
Skye se limitó a reír y se dirigió hacia la puerta.
—Puedo empezar a dar dos clases cada noche. Creo que
necesitamos más variedad. ¿Están todos bien con eso?
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Kindle Alexander Ruptura
—Claro —dijo Dallas, estirando su cuerpo mientras se ponía de
pie—. Pienso que es una idea genial. Doy unas tres clases al día, pero son
horas diurnas. Necesitamos más clases nocturnas.
—Dame treinta minutos. Tú conducirás. Yo beberé —dijo y salió de
su apartamento, la puerta se cerró tras ella.
Dallas decidió en ese momento que sería una noche de Uber. Todos
necesitaban una copa para celebrar. Quizás Donny podía reunirse con
ellos.
—Dallas, no quiero ir. Realmente no tenemos el dinero... —
comenzó Ducky. El chirrido de la silla y el pisotón que lo siguió hicieron
que la sonrisa de Dallas creciera. Ducky siempre se retractaba de todo lo
relacionado con las salidas. Debería dejar que su hermano celebrara
como mejor le pareciera, pero no esta noche.
—Ve con nosotros a cenar y luego puedes volver a casa si quieres.
Necesitamos celebrar por ti, hermano. Tú hiciste esto. Ve a ducharte
primero. Llamaré a Donny.
Ducky todavía dudaba. Dallas tuvo que empujar a su hermano del
brazo hasta el baño compartido antes de ir por su teléfono.
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Capítulo 5
Tan mal como su cuerpo le dolía, Greer se arrepentiría seriamente
de este entrenamiento matutino. Le dolían las piernas mientras
caminaba por la habitación, pasando sus dedos por su cabello recién
secado. Los mechones rubios cortados y peinados de tal manera que
encajaron fácilmente en su lugar, algo bueno, porque sus bíceps ardían
por la fuerza que había usado para agarrar esos manubrios.
Greer examinó la ropa que había puesto sobre su colchón. Estaban
diseñados para impresionar. Los pantalones y la camisa de vestir que
eligió esta noche complementaron su tono de piel naturalmente
bronceado y fueron hechos a medida para adaptarse a su cuerpo como
un guante. No estaba del todo seguro de que el temblor de sus cuádriceps
no se vería bajo un ajuste tan ceñido.
Mientras buscaba la ropa interior dentro del cajón de la cómoda,
su teléfono volvió a sonar. Casi no responde, tal vez su silencio sería
suficiente para implicar que deberían cambiar sus planes para otro día.
Dado que en realidad le dolía meter el pie en el orificio de la pierna de la
ropa interior, y eso técnicamente era culpa de ella, tiró los calzoncillos
negros sobre la cama y fue a buscar el teléfono.
El nombre de Skye apareció en la pantalla, tal como esperaba.
Greer respondió después de un toquecito y un profundo suspiro.
—Tu BikeBro intentó matarme.
Su risa cantarina indicó que ella sabía exactamente de lo que
estaba hablando.
—Esta noche vi tu verdadero yo, señor Lockhart. Eres súper
competitivo. Hiciste que toda la clase fuera más agradable. La batalla fue
feroz y divertida. Felicitaciones por la membresía del año.
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Instantáneamente sintió la burla en su tono dulce. ¿Cómo podía
culparla?
—Dona mis ganancias a otra persona —se quejó y miró la hora. No
estaba de humor para sentarse y tener una pequeña charla esta noche.
Necesitaba alcohol, música popular que ni siquiera sabía que era popular
y tal vez un tranquilizante. Un tranquilizante para caballos que le
permitiera dormir hasta que sus músculos se recuperan por completo.
—Voy a dar marcha atrás esta noche.
—Bien, porque llamo para pedir posponerlo. Estamos teniendo una
celebración improvisada. Sé que es un aviso tardío.
Greer entrecerró los ojos y miró sin ver a través de su dormitorio.
Algo le dijo que eran más parecidos de lo que pensaba. Lo más probable
es que pasara tiempo con él por las mismas razones que él pasaba tiempo
con ella: el puro aburrimiento de la vida.
¿Podría ser ese el verdadero significado de la decisión de casarse?
Santo infierno, había pasado años contemplando por qué las personas
en su vida se casaban y divorciaban y luego volvían a casarse. Él soltó
un bufido silencioso y sin humor. El matrimonio tenía que ser una
respuesta al aburrimiento, no al amor en absoluto. Algo para darle vida
a la vida por el tiempo que durara. Humm.
—¿Estás ahí?
—Sí. Llámame luego. —Descartó sus cavilaciones y luchó contra
un bostezo. Ahora le dolía tanto el cerebro como el cuerpo.
Técnicamente, podría quedarse en casa esta noche. No era el
macho joven que pretendía ser.
¡Oh, joder no! No estaba teniendo esos pensamientos recurrentes
esta noche.
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Kindle Alexander Ruptura
Su condición de anciano de treinta años lo había agarrado
oficialmente por los huevos y exprimido hasta la mierda de su juventud.
Greer fue a la cama, recogió sus perchas de ropa y se decidió por unos
vaqueros suaves para lo que le deparara la noche. Y salir era exactamente
lo que haría una persona joven.
—Estamos bien, ¿verdad? —El tono de Skye había cambiado, más
especulativo que dulce. Algo que nunca había escuchado antes. Colgó
con cuidado su ropa en su lugar antes de alcanzar un par de vaqueros
doblados y una sudadera de la SMU4 suave y bien usada.
—Estamos bien. Debería cancelar la sesión de mañana por la
mañana. Ya me duele el cuerpo por el loco en el que me convertí en tu
clase. Nos pondremos al día más tarde esta semana —Con suerte, habría
aliviado cualquier preocupación que tuviera—. Lo hiciste muy bien esta
noche. Eres un instructora nata. Hice un gran ejercicio. Tengo que irme.
—Estuviste bastante asombroso.
—No sé nada de eso, pero me divertí. Llámame. —Greer desconectó
la llamada, arrojó su teléfono sobre el colchón y se sentó en el borde,
subiéndose con cuidado su ropa interior por sus doloridas piernas.
Nada más que la pura fuerza de voluntad lo hizo contemplar sus
cambiantes planes para la noche. Podría pasar por M Street Bar durante
un par de horas. Era casual y estaba a poca distancia de su casa. Quizás
su antiguo compañero de universidad, Mac, estuviera trabajando esta
noche. Si tenía suerte, podía convencer a Mac de que le hiciera una de
esas Mac Special Burgers que ya no estaban en el menú. Su estómago
dejó escapar un fuerte rugido de aprobación. Seguramente, había
quemado las quinientas calorías que tendría esa hamburguesa.
4
La Universidad Metodista del Sur (Southern Methodist University en inglés) es una
universidad privada ubicada en University Park, en el estado de Texas.
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Kindle Alexander Ruptura
Antes de comprometerse a usar pantalones de verdad, Greer tomó
su teléfono nuevamente y marcó a Mac.
—Hola. Sabes que es hora de cenar —dijo Mac en un apresurado
saludo después del cuarto timbre.
—Voy en camino. —La comida se convirtió en el motivador más
urgente que lo empujó hacia la puerta esta noche.
—Nos vemos entonces, amigo.
Greer colgó el teléfono. Con un poco más de energía en su dolorido
paso, de vestirse, preguntándose a qué nivel de holgazanería subiría por
tomar un Uber las dos cuadras hasta el bar en lugar de caminar.
***
Varias horas de relax más tarde, Greer apoyó la espalda contra el
borde de la barra, con los codos anclados detrás de él mientras
contemplaba los efectos de todo el alcohol que había consumido. La
música discreta seleccionada de una máquina de discos cercana tocaba
una pequeña canción alegre sobre una escopeta recortada. No, eso no
sonaba del todo bien. Quizás no estaba escuchando la letra
correctamente.
—¿Cómo estás, amigo? —preguntó Mac desde detrás de la barra.
Greer miró por encima del hombro, el movimiento de su cabeza
provocó un poco de visión doble. Su sonrisa de satisfacción fue
instantánea. La alegría fácil en su corazón no fue sorprendente. El
alcohol generalmente lo convertía en un borracho feliz, o eso le habían
dicho.
—Estoy bien. Ha sido una buena noche. Me vendría bien otro. —
Greer asintió hacia la copa de cóctel vacía que estaba en la barra a su
lado. Se dio la vuelta y miró fijamente la parrilla convertida en bar de
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deportes a última hora. Grupos de diferentes personas se reunían
alrededor de las variadas mesas de billar. Otros rondaban por los dardos.
Algunos habían pasado horas en las distintas consolas de videojuegos
que se alineaban en la pared interior—. Tienes un buen negocio aquí.
—Deberías saberlo, socio silencioso —dijo Mac con orgullo.
Inclinó la cabeza hacia Mac. Su cuerpo siguió más lentamente
mientras el taburete giraba debajo de su trasero, girando a Greer en la
dirección de Mac.
—No es silencioso si lo dices en voz alta.
Le empujó hacia adelante una copa de cóctel con un líquido
transparente. Mac llenó otro vaso con algo similar y se lo acercó a Greer
para brindar.
—Los planes de expansión están terminados. Cinco restaurantes
para fin de año. Seis más el año que viene. Dos en el área de Austin.
Gracias por conectarme con inversores. No lo hubiera creído posible.
Greer asintió y guiñó un ojo que pareció requerir una
concentración total y el uso de toda su cara para lograrlo. Levantó su
copa y se encontró con la de Mac a medio camino con un poco más de
fuerza de la que pretendía para un simple brindis.
—Solo se trata de conocer a las personas adecuadas. Eres un buen
riesgo. Todos vamos a ganar algo de dinero.
Tomó un gran trago y se detuvo. El sabor lo confundió. Después de
agitar el líquido alrededor de su boca, tragó, empujando el vaso hacia
Mac.
—¿Qué demonios? ¿Agua? ¿Esa es tu idea de un brindis de
celebración? Estoy bastante seguro de que te echaste mal de ojo con ese
movimiento tan jodido.
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Kindle Alexander Ruptura
—Ya has tenido suficiente. Estás borracho. Es cerca de la
medianoche, amigo. Mañana será un infierno. Vete a casa —dijo Mac y
levantó la mano, llamando la atención de alguien mientras asentía hacia
Greer.
—¿Es tan tarde? —Greer miró a su alrededor en busca de un reloj,
sorprendido de ver que en realidad era medianoche. Instantáneamente
se puso serio, alcanzando su teléfono. Maldita sea, había esperado
conseguir una cita en Scruff. Hombre, le vendría bien sexo enérgico esta
noche. Alguien que lo agarrara del pelo y se adueñara de su trasero. Su
pene pulsó en aprobación de la imagen mental que se conjuró en su
cabeza. Había pasado demasiado tiempo.
La mano de Mac cubrió la pantalla de su teléfono, llamando su
atención.
—Te llevaré a casa.
—Puede que no me vaya a casa. Es Scruff.
Mac apretó la mano, pero Greer soltó el teléfono, concentrándose
en el funcionamiento repentinamente complicado de la aplicación de
citas. Tuvo que admitir que la visión doble hacía las cosas un poco más
difíciles de lo que debían ser, así que cerró un ojo para ayudarse. ¡Voilá!
Como por arte de magia, todo se juntó.
—Pensé que había una chica a la que estabas persiguiendo —dijo
Mac, arrebatando fácilmente el teléfono de la mano de Greer y girándolo
para mirar la pantalla.
—No, ya no. —Greer se puso de pie, extendiendo la parte superior
del cuerpo y la mano a través de la barra, alcanzando su móvil. Mac
esquivó sin esfuerzo su intento, usando su pulgar para presionar el botón
de la barra lateral para oscurecer la pantalla.
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Kindle Alexander Ruptura
—Vete a casa, Greer. —Mac mantuvo el teléfono fuera de su
alcance—. Marisol, lleva a Greer a casa por mí.
Mac estaba siendo un idiota. Le entregó el móvil de Greer a la
empleada y mano derecha de Mac desde hace mucho tiempo. Greer
perdió de vista el teléfono mientras buscaba su billetera, hojeando el
efectivo.
—Sabes que no pagas, bastardo. Esa estipulación está en nuestro
contrato.
Sí, eso era correcto. Él hizo eso. La sonrisa de Greer partió sus
labios, recordando la brillantez de esa adición de último minuto. Aun así
puso veinte dólares en la barra.
—La propina.
—Yo fui tu camarero, culo borracho —ladró Mac y luego enrolló con
fuerza la toalla en sus manos, golpeando con ella a Greer directamente
en sus dedos cuando extendió la mano para recuperar el dinero en
efectivo. La indignación de Greer fue inmediata cuando el repentino
escozor se extendió por sus nudillos. Después de años de práctica, la
puntería de Mac tenía una precisión milimétrica.
—¡Eso dolió! No es de extrañar que haya tenido tan mal servicio
con tu culo llorón flotando tan cerca. Apenas podía comerse. —Se las
arregló para volver a meter los veinte en su billetera y sacó un billete de
un dólar, haciendo un alarde al dejarlo en la parte superior de la barra.
—Fue una maravilla que no te ahogaras por la forma en que
inhalaste esa comida. —Mac se rió.
Greer no le prestó atención. Se levantó del taburete y trató de
meterse la billetera en el bolsillo trasero. El estallido inesperado de la
toalla golpeando su trasero tuvo un impacto más agudo esta vez.
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Kindle Alexander Ruptura
Cambió su equilibrio, tratando de escapar de otro golpe. Greer le
disparó a Mac el dedo medio, al menos esperaba haberlo hecho, y se rió
con un estruendo que trajo alegría a su corazón.
Y con eso, su velada aquí terminó. Agarró su chaqueta, se la puso
y caminó hacia la puerta principal en una línea recta terriblemente
torcida. No importa cuánto lo intentó, no podía seguir sus pasos. Siguió
virando hacia la derecha a medida que avanzaba.
—Vamos, Marisol —gritó Greer, tratando de animar a Marisol a
seguirlo.
—Aquí mismo, jefe —dijo, directamente detrás de él. Estaba tan
cerca que su respiración le hizo cosquillas en la nuca.
Marisol tenía apenas dieciséis años cuando Mac la contrató vez
para ayudar con las mesas. Mac y él acababan de salir de la universidad,
nuevos graduados de la Universidad Metodista del Sur, cuando Mac
decidió abrir el bar. Greer había visto a Marisol convertirse en una joven
inteligente y consumada, pareciendo siempre indiferente a su entorno. Él
respetaba eso de ella. Un rasgo que imitaba a menudo.
—Puedo llegar solo a casa —dijo, volviéndose para abrir la puerta
con el trasero.
—Mac quiere que te lleve. Toma tu teléfono —dijo, pasando junto a
él y extendiendo el móvil mientras se alejaba. El aire fresco de marzo
ayudó a despejar la cabeza neblinosa de Greer lo suficiente como para
que mirara al otro lado de la calle hacia la tranquila oscuridad de su
vecindario. Las luces brillantes de los restaurantes y otros negocios se
alineaban en este lado de la calle.
Tenía que caminar dos cuadras. El licor había ayudado a calmar
parte del dolor muscular. Podría llegar a casa sin problema.
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Kindle Alexander Ruptura
—Lo tengo —intentó de nuevo, siguiendo a Marisol a un ritmo más
lento—. Además, ahora que tengo mi teléfono, apuesto a que puedo
encontrar a alguien que se reúna conmigo allí. Se asegurará que entre de
forma segura. —En su estado de ebriedad, Greer pensó que era la cosa
más divertida que había dicho en su vida. Tuvo que sujetar su costado,
riendo incluso cuando Marisol le señaló el lado del pasajero del nuevo
auto de Mac. Su rostro de piedra nunca se resquebrajó con todos sus
buenos chistes.
—La última vez que caminaste a casa, creo que te robaron. ¿No es
así? —Las cerraduras automáticas se soltaron mientras ella lo miraba
por encima del techo del coche.
Greer, exasperado, alzó las manos al aire. Esa era la desventaja de
haber vivido en la misma zona la mayor parte de su vida. Esas raíces bien
establecidas se aseguraban de que todas las personas en su vida nunca
le permitieran olvidar ninguna de sus transgresiones.
—Eso fue hace años. Fui tonto al tomar el atajo. He caminado a
casa cien veces desde entonces sin incidentes.
—¿Qué le pasó a Skye? Pensé que iba a hacerte sentar cabeza. —
La ceja perfectamente arqueada de Marisol se levantó cuando abrió la
puerta del lado del conductor.
Greer rodó dramáticamente los ojos y siguió su ejemplo, abriendo
la puerta del lado del pasajero.
—Ese barco ha zarpado. Siempre hemos sido mejores como amigos
que cualquier otra cosa. —Colocó ambas manos en la parte superior del
auto deportivo rojo brillante, inclinándose hacia adelante, haciendo una
pregunta sincera y honesta—. ¿Crees que me estoy haciendo viejo?
Marisol estalló con una fuerte carcajada y se dejó caer en el asiento
del conductor. Sus ojos se entrecerraron. Finalmente, le sacó una risa,
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Kindle Alexander Ruptura
pero no sabía por qué. Le tomó un segundo más bajar al auto y cerrar la
puerta detrás de él.
—Sabes, hablaba en serio.
—Todos tenemos que crecer en algún momento —dijo, presionando
el encendido. El estruendo del motor hizo vibrar el asiento—. Escuché
que eras Wild_Rider.
Sí, todo su mundo estaba demasiado conectado. Dejó caer la
cabeza hacia atrás en el reposacabezas, aspiró profundamente el olor a
cuero de coche nuevo y se giró para mirarla.
—Le di una patada en el culo.
—Como un hombre poseído —dijo ella como si eso no fuera algo
bueno. Echó su largo cabello oscuro sobre su hombro mientras lo
miraba—. Qué demonios, Greer, yo podría haber usado la membresía del
año.
—Entonces te transferiré mi premio. Ya pagué el mío. —Él asintió
como si eso resolviera todos los problemas del mundo. El nuevo coche de
Mac era muy lujoso. Los asientos eran cómodos, lo que lo arrullaba hasta
cerrar los ojos. Comenzó a girar, pero no demasiado terrible. Quizás
incluso un poco de calma para su cerebro siempre activo—. Entonces —
hizo una pausa—, ¿BikeBro es algo importante?
—Sí —respondió Marisol—. Especialmente por aquí, pero Skye dice
que están comenzando a irrumpir en Houston y Austin. Me gusta. Menos
dinero que el gimnasio. —Los sacó del lugar de estacionamiento y
condujo lentamente. Si bajaba de cierta manera por un callejón,
terminarían al principio de su calle—. Escuché que Secret se ha
interesado en ellos.
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Kindle Alexander Ruptura
—Mmm. —Noticias para él. Esa combinación de Secret/Wilder
realmente podía ayudar al sitio social de BikeBro. Dylan tenía dinero para
gastar. Tristan, por supuesto, tenía más. No recordaba haber oído ningún
susurro de BikeBro buscando inversores.
Un momento. Necesitaba respuestas a algo mucho más importante.
—¿Conoces a Biker101? —Su cabeza nunca abandonó el
reposacabezas, pero abrió los ojos y miró hacia ella de nuevo.
—No sé. Es difícil saber quién es quién porque, literalmente, nadie
usa su propio nombre —dijo, tomando la esquina hacia su calle un poco
demasiado rápido. Su estómago se revolvió cuando alcanzó el salpicadero
para mantenerse en su lugar—. Vienen con un espejo interactivo que
funciona directamente con la caja. Suena realmente genial.
—Yo tampoco he oído eso. —Greer cerró los ojos, arrullado por el
tono sensual de la voz de Marisol y el silencio dentro del auto. Lanzó un
gran bostezo que le partió la mandíbula—. Me estoy durmiendo.
—Entonces sí, te estás haciendo viejo —bromeó Marisol.
El insulto le abrió los ojos de golpe. Ella sonreía de nuevo por
segunda vez en cinco minutos. Eso tenía que ser algún tipo de récord.
Esperaba recordar mañana la trascendental ocasión.
—Tengo treinta años. Diré que estoy madurando, no envejeciendo
—explicó, indignado.
Ella se rió directamente de su escandalosa explicación, y el coche
apenas se detuvo frente a su casa antes de que él empujara la puerta y
saliera al aire fresco de la noche. Hizo una demostración de envolverse
con su chaqueta alrededor de él mientras inclinaba la cabeza hacia atrás
en el auto.
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Kindle Alexander Ruptura
—Sabes, solías gustarme. —Se apresuró a cerrar la puerta del
coche para evitar que ella diera la última palabra.
Greer empezó a rodear el capó y oyó bajar la ventanilla de Marisol.
Ella se reía a carcajadas. Le gustó el sonido. A mitad de camino de la
pasarela hacia la puerta principal, escuchó:
—Te amo, Greer.
Él le disparó al dedo medio y luego una sonrisa por encima del
hombro.
Ella se quedó hasta que él logró entrar a la casa. Dio otro bostezo
gigante. Quizás era un poco mayor. Abandonó sus planes de Scruff. De
todos modos, necesitaba estar en la oficina mañana temprano.
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Kindle Alexander Ruptura
Capítulo 6
Cinco días después
Ducky había logrado contener su emoción hasta unos pasos fuera
de la rotonda del rascacielos de Secret en Dallas.
—No puedo creer que Tristan Wilder me haya ofrecido un trabajo.
Su hermano pequeño quedó cautivado por el recorrido de los
centros de datos piso tras piso de Secret. Donny había dudado de la
sabiduría de traer a Ducky con ellos hoy. Qué error habría sido dejarlo
atrás. Su hermano hablaba enérgicamente el idioma de Dylan y Tristan
tal como Dallas había esperado.
—No nos vas a dejar —dijo Dallas. Ducky había rechazado la oferta
inesperada en el acto, pero le gustaba verlo orgulloso de sí mismo, y había
sido una gran sorpresa para todos.
—Entonces, ¿qué piensan? —preguntó Donny, el último en
atravesar la puerta giratoria. Dallas miró hacia el cielo brillante y soleado,
dejando que el calor del sol de principios de primavera bañara su piel.
Dallas no quiso agregar negatividad. Habían tenido una gran
reunión, pero el dinero que esperaban recibir nunca se materializó por
completo.
—Tener nuestro sitio social como una aplicación de Secret nos
brindará una mejor interfaz y podremos mantener todas nuestras
políticas y el enfoque de la empresa y la privacidad en su lugar. El solo
uso de sus servidores podría cambiar las cosas. Nunca podríamos
permitirnos algo así allá arriba. —Ducky señaló el edificio donde se
encontraban los centros de datos mientras se dirigían al estacionamiento
al otro lado de la calle—. Otra cosa positiva, los usuarios pueden acceder
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a sus perfiles secretos para acceder a nuestra red. Por lo tanto, menos
inicios de sesión y menos molestias para nuestros clientes. No veo
ninguna razón para no unir fuerzas. Dijeron que no nos cobrarían nada
durante tres años. Para entonces sabremos si podemos hacerlo
funcionar.
—Esperaba que quisieran invertir dinero en efectivo —dijo Donny,
ignorando por completo a Ducky. Expresó en voz alta lo que pensaba
Dallas, haciendo que el peso de su carga se sintiera un poco más que
antes. ¿Por qué nadie quería invertir dinero en ellos? BikeBro se estaba
convirtiendo en un negocio sustancial.
Dallas agarró la parte de atrás del cuello del traje de Ducky para
evitar que se bajara de la acera y se dirigiera al tráfico que se aproximaba.
Su hermano estaba demasiado emocionado para prestar atención a algo
tan trivial como los semáforos y los letreros de las calles.
—Tristan ofreció mucho dinero para comprar nuestra empresa. Eso
tiene que significar que ven valor —dijo Ducky.
Cierto. Las razones de Tristan para querer comprar en lugar de
invertir eran sólidas. Tenía los procedimientos establecidos para hacer
avanzar el producto. Los tres, y su falta de conocimiento en casi todo lo
que no fueran las clases y el sitio social, sería un obstáculo para el que
no tenía tiempo. Dallas no veía fallas en la lógica. En lo que respectaba
al negocio, tenían que superar una curva de aprendizaje empinada; lo
veía en ellos todos los días.
—¡Hola, chicos!
Los tres se volvieron al unísono para ver a Dylan trotar hacia ellos,
con la mano levantada, tratando de llamar su atención.
—Me alegro de que no se hayan alejado demasiado. Ustedes tres
me inspiran. Quiero que me den un par de días. Permítanme dirigir su
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negocio a través de los grupos de inversión con los que estoy involucrado.
Si no encuentro a nadie interesado, déjenme ver cuánto dinero puedo
conseguir. Creo que la caja es una buena forma de hacer que la gente se
ejercite en casa. Me gusta agregar el concepto de ponerse en forma a la
marca Secret. Y ese espejo suyo va a cambiar las cosas en la industria
del acondicionamiento físico.
Después de escuchar esas palabras, la pesadez en el corazón de
Dallas se levantó instantáneamente. Una tranquilidad que no había
sentido en meses lo hizo sonreír y rápidamente lo impulsó a extender su
mano para estrechar la de Dylan.
—Gracias, señor. BikeBro ha sido todo nuestro mundo desde hace
mucho tiempo.
Dylan continuó estrechando sus manos, sonriendo o tal vez
riéndose de cada uno de ellos por su entusiasmo.
—Hay algo más. Quiero que mi equipo de branding en Wilder se
apodere de su logotipo y lo perfeccione. Eché un vistazo a su canal de
YouTube y me gustaría ver si podemos hacer una lluvia de ideas juntos
para encontrar un nombre para su empresa que abarque todos sus
diferentes productos y servicios. Son más que una caja de transmisión
en bicicleta estática. Tienen el sitio social y el espejo. Están
completamente integrados y es interactivo.
—Nos tomó días llegar a un acuerdo sobre el nombre BikeBro —
dijo Ducky, sonando decepcionado—. Pero la mayoría de la gente no sabe
que somos hermanos y por eso el nombre nos queda bien. Aunque
supongo que podemos cambiarlo.
—Si no les gusta lo que se le ocurre al equipo de desarrollo, no hay
problema, y les daré instrucciones para que trabajen en estrecha
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colaboración con ustedes tres para mantener su visión. ¿Suena bien? —
añadió Dylan.
—Sí. —Ducky asintió vigorosamente. Al parecer, pasó cualquier
preocupación por el cambio de nombre. Cualquier esperanza de
domesticar los mechones largos y gruesos de Ducky se rompió cuando
los extremos saltaron hacia afuera, recuperando su aspecto caótico
habitual.
—Sí, señor —respondió Donny con su tono militar entrelazando
cada sílaba. Dallas casi podía oír cómo se juntaban sus zapatos de vestir.
—Entonces, volveré a estar en contacto. —Dylan caminó hacia
atrás hacia el edificio y agregó—: Dallas, te llamaré, ¿de acuerdo?
—Sí, está bien. —Ambos hombres asintieron. Dylan se dio la vuelta
y corrió de regreso al edificio.
Mientras los tres estaban allí mirando a Dylan alejándose, Dallas
decidió en ese mismo momento que los altibajos de ser dueño de su
propio negocio eran más estresantes que monitorear un gimnasio lleno
de estudiantes hiperactivos y obstinados.
—No voy a mentir, dejé nuestra reunión decepcionado —murmuró
Donny mientras veía a Dylan desaparecer dentro del edificio—. No
obtuvimos el efectivo que necesitábamos.
—¿Crees que puede conseguirlo? —preguntó Dallas, temeroso de
tener esperanzas, pero haciendo precisamente eso.
—No lo sé, pero esta fue la mejor reunión que hemos tenido. Su
consejo es increíble. Tengo mucho trabajo por delante —dijo Donny. Dio
media vuelta y echó a andar hacia la esquina de la calle.
—Lo más importante para mí es su preocupación por la falta de
clases. Tenemos que aumentar la carga de clases. Tal vez pueda
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conseguir a alguien que no sea Skye por las tardes. ¿Crees que agregar
dos clases adicionales al día ayudará por ahora? —Dallas giró sobre sus
pies, caminando detrás de Donny.
—Cari dijo que dará una clase por noche si se mueven sus turnos
de día. Ella debería saberlo pronto —dijo Donny distraídamente.
Cari dando una clase nocturna ayudaría.
—Realmente no necesito dormir. Puedo agregar algunas clases
nocturnas para obtener más grabaciones. De todos modos, necesitamos
más contenido para YouTube. Tal vez podamos subir dos videos a la
semana —dijo Dallas.
Ducky soltó una repentina carcajada en voz alta ante su seria
contemplación.
—Solo duermes unas cinco horas por noche.
Dallas miró por encima del hombro. El andar casual y la sonrisa
brillante de Ducky sugerían que su hermano pequeño estaba disfrutando
de su logro.
La señal cambió y salieron juntos del bordillo.
—Tengo que volver al hospital.
—Pase lo que pase, nuestro negocio tuvo un buen día —dijo Ducky.
Dallas golpeó la mano extendida de Donny, asintiendo. Ducky ya
se había desviado, dirigiéndose en dirección al auto de Dallas cuando
Donny gritó:
—Ducky, llama a papá y dile que Wilder te ofreció un trabajo.
Su padre vivía con un estricto conjunto de reglas. Donny también.
Dallas no podía contar las veces que su padre había subido a Ducky y lo
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había empujado hacia la puerta para jugar afuera, pero tenía que
recordar decirle que no mencionara la oferta de trabajo. Por mucho que
su padre quisiera que sus hijos tuvieran un trabajo de nueve a cinco,
nunca aprobaría la relación de Dylan y Tristan y lo que eso podría
significar sobre los valores de la compañía Wilder Inc. Demonios, Dallas
se sorprendió de que Donny lo hubiera manejado todo tan bien.
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Capítulo 7
Greer se sentó en su bicicleta con el control remoto en la mano,
pedaleando. Su respiración agitada volvió lentamente a la normalidad.
Esta maldita clase de ciclo se había vuelto adictiva. Extrañamente
cumplía con todos sus requisitos para un buen entrenamiento: intenso,
implacable y competitivo. ¿Quién hubiera pensado que andar en bicicleta
estática podría ser tan catártico?
Levantó el control remoto y apuntó al ícono en la parte inferior de
su monitor, cambiando del modo de clase a la red social BikeBro. Dado
que su racha competitiva obsesiva estaba enfocada en vencer a Biker101,
buscó a la persona detrás del perfil para ver si algo había cambiado.
Encontró al usuario, pero el perfil todavía estaba oculto en modo
privado. Solo algunos detalles estaban disponibles para la vista pública;
las estadísticas era una de ellas. Honestamente, a Greer le gustaba la
característica de privacidad que el sitio les daba a sus clientes. Era una
buena medida de seguridad para mantener alejados a los pervertidos.
Pero maldita sea, quería saber más sobre Biker101.
Su agravio por todo el asunto era más emocional que sensato y cien
por ciento egocéntrico. Su lado obsesivo exigía que aprendiera más sobre
el usuario. La persona detrás de Biker101 había dado vueltas dentro de
sus pensamientos durante los últimos cinco días. Al principio, había
decidido que si tenía algo que decir sobre quién era la persona detrás de
la cuenta de Biker101, quería que fueran un hombre más joven,
construido como una potencia, con muslos gruesos y musculosos.
Greer cerró los ojos, pensando en esas piernas musculosas ficticias
envolviéndose alrededor de su cintura, controlando cada uno de sus
movimientos mientras trabajaba con el trasero del chico. Biker101
definitivamente sería un pasivo versátil. También le gustaba mucho la
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idea de una mandíbula fuerte y labios gruesos y carnosos, tal vez una
ligera capa de barba.
—Augh. —Greer puso los ojos en blanco ante su fantasía
improvisada.
Burlarse de sí mismo no detuvo su nueva obsesión. La polla de
Greer se tensó al pensar en el hombre ficticio. No era la primera vez que
tenía estos pensamientos; la imagen del chico tomó forma en su cabeza.
Se le hizo la boca agua con la anticipación de lamer los músculos
definidos del estómago de 101...
Quizás se estaba volviendo adicto al sexo.
Greer soltó una carcajada y apagó la pantalla. Seguramente una
persona debía tener relaciones sexuales más de una o dos veces al mes
antes de preocuparse por eso.
Quizás ese era su verdadero problema. Su diagnóstico debería ser
un hombre de poco sexo, obsesionado con un ciclista ficticio.
Se bajó de la bicicleta, orgulloso de que sus piernas temblorosas
no se doblaran cuando se afirmó en el suelo. Podía sentir el aumento en
la fuerza central de todo su cuerpo con tantos kilómetros como había
registrado en esta bicicleta en los últimos días. Skye era una excelente
entrenadora. Mientras se dirigía al baño para ducharse, sonó el timbre
de la puerta, lo que le hizo mirar al Echo para comprobar la hora. Maldita
sea. Aparentemente, se había demorado demasiado.
En lugar de ir a la ducha que necesitaba más que nada, cambió de
rumbo y se dirigió a la puerta principal. Había conocido a Vance hacía
unos meses. Cuando el chico había enviado mensajes de texto al azar
esta noche, parecía una intervención divina. Vance era alto, delgado y
llevaba su cabello castaño claro bañado por el sol. Se parecía mucho a
un surfista desplazado, perdido y tratando de encontrar su próxima ola.
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Greer abrió la puerta principal para encontrar a Vance con una
enorme sonrisa en su rostro. Dio un paso atrás, invitando al chico a
entrar con el movimiento de su brazo.
—Se me hace tarde. Acabo de terminar un entrenamiento y
necesito ducharme. —Inclinó la cabeza hacia su habitación de invitados
justo al lado de la entrada—. Únete a mí o dame cinco minutos, tú
decides. Si esperas, toma una copa. —Greer ladeó la cabeza en la otra
dirección hacia su barra cargada justo al lado de la cocina.
El sudor aún enfriándose en su piel lo animó a dirigirse al baño en
la habitación de invitados. Cualquiera de las dos opciones que tomara
Vance estaría bien, pero un pequeño juego de ducha no sería malo. La
habitación de invitados era en realidad su sala de sexo designada,
equipada con lubricante, condones, jabones, toallas, juguetes variados,
todo lo necesario para pasar un buen rato. Dejó caer sus pantalones
cortos, pateándolos a un lado mientras se quitaba la camiseta sin
mangas empapada en sudor, arrojándola hacia su habitación más abajo
del pasillo.
—Joder, Greer. Tu trasero es perfecto. —Las roncas palabras de
Vance fueron seguidas por fuertes pasos yendo hacia él. Se pasó los
dedos por su espeso cabello, asegurándose de que no estuviera erizado
antes de mirar por encima del hombro. Vance se quitó la ropa mientras
se acercaba. El tipo jugaba exactamente como le gustaba.
Greer apenas tenía abierto el grifo de la ducha cuando unas fuertes
y callosas palmas se deslizaron alrededor de su cintura.
—Necesitamos hacer esto con más frecuencia. Eres jodidamente
caliente.
—Exactamente mis pensamientos —susurró Greer.
***
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Kindle Alexander Ruptura
Greer no tenía idea de cómo Vance lo había convencido para que
cogiera un UberPool para ir al Club Indigo. Era tarde y claramente no
había estado pensando correctamente cuando lo invitó a ir.
Por supuesto, había estado en el club de baile muchas veces a lo
largo de los años. Club Indigo era una atracción básica de la vida
nocturna del centro de Dallas. El lugar no era tan exclusivo, pero sí caro...
Con ese pensamiento, se le acababa de ocurrir que su trabajo esta
noche era cubrir los costos. Probablemente la razón por la que Vance
sugirió que lo acompañara en primer lugar. Todo tenía más sentido
ahora, excepto por el cuerpo apretado cómodamente contra su costado
dentro del asiento trasero del auto compacto lleno de gente. Si hubiera
tenido alguna idea de que UberPool significaba dividir el costo con
personas que iban en la misma dirección, seguramente lo habría
rechazado.
Lección aprendida.
Así debían de sentirse las sardinas dentro de su lata. No era de
extrañar que el pececito oliera tan mal.
Vance de alguna manera se las había arreglado para llegar al
asiento delantero del vehículo. El hijo de puta. El coche se detuvo en la
acera frente al club y Greer tiró de la manija de la puerta. La puerta no
se movió. Lo intentó de nuevo. ¿Qué demonios?
Inesperadamente, su cita abrió la puerta desde afuera.
—Veo esa mirada en tus ojos. —La risa engreída de Vance no
impidió ni un poco el creciente mal humor de Greer.
Una vez fuera de la lata y en pie, hizo un espectáculo de sacudirse
la ropa como un niño de tercer grado para deshacerse de los piojos
imaginarios que había adquirido al viajar con los otros pasajeros.
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—Podríamos haber traído mi coche.
—Deja de ser un snob —respondió Vance.
La sonrisa de Greer se deslizó a regañadientes en su lugar mientras
el auto se alejaba. El comentario de Vance estaba muy fuera de lugar.
Ahora, estaba calculando cuánto le iba a costar esta noche y cuánto
tiempo tenía que quedarse antes de poder escabullirse sin parecer un
viejo anticuado.
—¿Crees que me conoces?
—Mi trasero lo hace. —La broma funcionó para aliviar su mala
actitud. También lo hizo el pequeño movimiento que Vance le dio a su
cabello mientras se volvía con arrogancia y se dirigía hacia las puertas de
entrada.
Vance no era el único con un trasero dolorido.
Greer negó con la cabeza ante toda esa arrogancia que se
pavoneaba hacia las puertas de entrada y dejó que el ritmo sordo de la
música le levantara el ánimo. El espectacular trasero de Vance rebotó al
ritmo de la melodía electrónica de baile y, por supuesto, Greer lo siguió.
—Solo me quedaré alrededor de una hora. —Greer agarró la puerta,
dándole a Vance un pequeño empujón para que se moviera más rápido.
El volumen de la música aumentó, haciendo casi imposible escuchar.
Vance hizo twerking contra su trasero mientras Greer pagaba las
entradas.
Una vez dentro, miró a su alrededor. El club había sido remodelado,
lo que dejaba más espacio para moverse. La gente se reunía en pequeños
grupos alrededor de asientos tipo cabina, que bordeaban la longitud de
las paredes interiores. El centro del club incorporó una gran pista de
baile. Las luces parpadeaban al compás de la música, lo que permitía que
75
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hubiera suficiente luz para encontrar fácilmente una de las tres barras
grandes en cada esquina. Las mesas redondas y altas estaban esparcidas
por toda la habitación. Entendió por qué el lugar estaba tan lleno en una
noche entre semana. Tanto jóvenes como mayores parecían felices de
estar pasando el rato, mezclándose en el club. Club Indigo atraía a todo
el mundo.
—Voy a bailar. Ve a esa barra y dile a Sam que estoy incluido en tu
cuenta. —Vance señaló la barra en la esquina más cercana. Sin otra
palabra, se fue, saltando hacia la pista de baile mientras Greer sacaba
su billetera y buscaba su tarjeta de crédito.
Se abrió camino entre la multitud. Aproximadamente a la mitad del
bar, una mezcla de Daft Punk comenzó a sonar en lo alto, enviando a la
multitud a un frenesí de gritos emocionados. Por la forma en que todos
reaccionaron, no estaba seguro de que el club necesitara la pista de baile.
Todos empezaron a bailar donde estaban. Greer rebotó en los cuerpos
retorcidos, disfrutando de los toquecitos a medida que avanzaba. La
energía de la multitud corrió a través de él, hasta que se movió junto con
los demás mientras daba los últimos pasos hacia la barra.
—¿Eres Sam? —gritó Greer al distraído camarero. Lanzó una
mirada hacia arriba, pero sus manos nunca dejaron de trabajar,
cumpliendo pedidos detrás de la barra.
—Sí, ¿te conozco?
—Vance dijo que te hiciera saber que está en mi cuenta. —Greer
agitó su tarjeta de crédito en el aire. El cantinero se rió y asintió,
extendiendo la mano para tomar la tarjeta, probablemente no era la
primera vez que escuchaba esas instrucciones en lo que respectaba a
Vance.
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—¿Greer? ¿Qué estás haciendo aquí? —Skye se apretó contra su
espalda mientras se empujaba entre él y el chico a su lado. Ella era lo
suficientemente delgada y bonita como para no enojar al otro chico, ya
que se vio obligado a hacerle espacio.
—Me estoy haciendo la misma pregunta —gritó en respuesta—.
¿Qué estás haciendo tú aquí?
—¿Qué quieren beber? —preguntó Sam, ganando su atención de
nuevo.
—Grey Goose on the rocks. —Miró el dinero en efectivo en la mano
extendida de Skye—. ¿Con quién estás aquí?
—Tenemos una mesa allí —señaló ella distraídamente por encima
del hombro—. El gimnasio. Ven y únete a nosotros. Hay espacio.
Él asintió. Podría ser mejor que estar solo, buscando una pareja de
baile.
—Dile lo que quieres beber.
Skye pidió dos cócteles y una cerveza y trató de poner su dinero en
la barra. Lo empujó hacia ella y se inclinó para ser escuchado.
—Ponlos en mi cuenta.
—No tienes que hacerlo, Greer. —Su oscura mirada de ojos abiertos
mostró que estaba claramente bebiendo esta noche, ya un poco borracha.
—¿Está Kailey aquí? —preguntó.
El tempo de la música aumentó. Las paredes empezaron a golpear.
Se inclinó para bajar la oreja y escucharla mejor. Skye todavía tenía que
inclinarse, ponerse de puntillas y gritar.
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Kindle Alexander Ruptura
—No, Kailey no pudo venir. Estoy aquí con algunos de los chicos y
Stacy del gimnasio. Es el cumpleaños del propietario. ¿Qué estás
haciendo aquí?
—No estoy cien por ciento seguro. Simplemente sucedió —explicó
vagamente, sonriendo ante su mirada confusa. Llegaron sus bebidas,
atrayendo su atención hacia la barra, evitando que él tuviera que decir
nada más. Skye alcanzó dos de los vasos mientras él agarraba el suyo y
el otro, levantándolos en el aire para evitar derramarlos mientras se
abrían paso entre la multitud de juerguistas. Afortunadamente, su mesa
estaba cerca y parecía tener espacio para él.
—¡Hola a todos! Este es Greer. Lo encontré en el bar. Es miembro
del gimnasio. —Skye entregó una de sus bebidas antes de tomar la que
tenía Greer y dársela a otro chico. Afortunadamente, la canción popular
y estridente llegó a su fin mientras introducían otra que no era tan fuerte.
—Sí, hombre, te he visto por ahí. Únete a nosotros. —Uno de los
entrenadores se acercó para darle una palmada en la mano a modo de
saludo.
—Ese es Tank —dijo y luego señaló al culturista igualmente
abultado que estaba a su lado—. Jorge es el dueño.
Greer asintió en su dirección. Esos dos ocupaban un lado de la
mesa.
—Has estado viniendo al gimnasio un tiempo —dijo Jorge.
—Así es. Es un buen lugar para hacer ejercicio. —Greer asintió,
siguiendo el dedo de Skye mientras señalaba a los otros hombres y a la
mujer sentada en el reservado detrás de la mesa—. Esos son Jon, Stacy,
y en el otro extremo, está Dallas. Ha bebido demasiado.
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Kindle Alexander Ruptura
Greer levantó la barbilla a cada uno de ellos. Cuando su mirada se
posó en el último chico, el aliento se congeló en sus pulmones. ¡Santo
infierno! El pecado personificado. Dallas era guapísimo y Greer no podía
dejar de mirar. Su corazón saltó contra sus costillas. Cada fibra de su ser
se concentró en el hombre relajado que no le prestaba atención. Incluso
sentado, Greer podía ver que Dallas era alto, tal vez el más alto de todos...
y moreno, no demasiado, al estilo mediterráneo con abundante cabello
castaño y una tez agradable y suave.
El fuerte ruido de platos sacó a Greer de su lujurioso estupor
cuando lo que le rodeaba volvió a enfocarse. Se llevó la bebida a los labios
mientras se volvía hacia Jorge en un intento de mantener la compostura
y recordar sus modales.
—¡Feliz cumpleaños! —Esperaba sonar sincero cuando volvió a
mirar al apuesto hombre.
Labios carnosos y una mandíbula fuerte y cincelada. Maldita sea,
le gustaba una mandíbula bien fuerte. Hechizado, Greer observó en
cámara lenta cómo las largas pestañas oscuras de Dallas se deslizaban
hacia abajo y luego hacia arriba mientras parpadeaba. Cada parte de ese
hombre se incrustó dentro de su propia alma. Quería ser presentado de
muchas maneras.
La polla de Greer se puso rígida a pesar de que antes había estado
completamente saciado.
Dallas estaba bien construido pero no con excesiva musculatura
como Tank o Jorge. Estaba perfectamente proporcionado. Más que nada,
deseaba poder ver el color exacto de los ojos de Dallas.
El corazón de Greer no se había desacelerado. De hecho, se había
acelerado cuanto más miraba a la belleza de cabello oscuro hasta que el
maldito órgano martilleó en su pecho, su pulso se disparó mientras
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tomaba una respiración profunda, absorbiendo una reacción tan visceral
hacia otro ser humano. Todo en la apariencia de Dallas lo hacía por él.
El club y sus alrededores solo se asentaron a su alrededor cuando Skye
pasó la mano a lo largo de su antebrazo, atrayendo su atención hacia
ella.
—Es una batalla hacer que estos hombres bailen conmigo.
—¡Exacto! —gritó Stacy, dándole un codazo a Dallas en las
costillas.
El tipo se volvió hacia el grupo, mirando a Stacy y luego alrededor
como si hubiera desconectado por completo.
—¿Qué?
—No bailarás conmigo. —La acusación de Stacy hizo que Greer se
preocupara de que Dallas pudiera tener novia, pero la risa sin humor de
Dallas alivió su miedo. Él estiró sus largos brazos a lo largo de la parte
trasera de la cabina, antes de dejar salir un bostezo. Sus piernas
permanecieron cruzadas a la altura del tobillo, sin mostrar ningún deseo
de cumplir con su pedido.
—No queríamos decírtelo, pero pisas nuestros pies. —El tenor
profundo y rico de Dallas acarició el corazón rebelde de Greer, dándole
un suave apretón. Dallas asintió afirmativamente, hasta que otro rápido
golpe de ese codo lo hizo reír.
Cuando Dallas levantó la cabeza, Greer finalmente logró su deseo.
Por el más breve de los momentos, los deslumbrantes ojos verde
esmeralda de Dallas se enfocaron directamente en él. La mirada en tonos
de joyas tocó lugares que no sabía que existían. Durante uno o tal vez
dos extraordinarios segundos, la música se desvaneció y la oscuridad se
deslizó por los bordes de su visión mientras todo desaparecía, excepto el
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que tenía toda su atención. Su corazón quedó completamente atrapado
por una sola mirada.
Parpadeó una vez, luego dos, tratando de deshacerse del apretón
hipnótico con el que Dallas lo sujetaba. Su respiración se contuvo con
aprensión mientras absorbía las corrientes de alto voltaje que formaban
un arco entre ellos.
Dallas parpadeó, dándole la oportunidad que necesitaba para dar
un paso atrás, para alejarse de la avalancha de sensaciones que lo
bombardeaban. ¿Qué diablos acababa de pasar?
Stacy le dio una palmada juguetona al brazo de Dallas antes de
ponerse de pie.
—No. Ven a bailar conmigo. —Stacy gimió mientras tomaba la
bebida de Dallas de su mano y la colocaba sobre la mesa antes de estirar
la mano para tirar de él—. No puedes librarte. Vamos.
Dallas se movió con la gracia de una pantera, poderoso y elegante
cuando se puso de pie. Todo en él gritaba prohibido incluso cuando cada
deseo que Greer alguna vez tuvo se enroscaba en sus entrañas, avivando
su necesidad de reclamarlo. Impotente para hacer otra cosa que seguir
cada paso que el hermoso chico daba hacia la pista de baile.
Una vez más, la tierra se movió bajo sus pies. Sabía lo que tenía
que hacer. No estaba dispuesto a dejar pasar esta oportunidad.
—Baila conmigo —le dijo a Skye. Su mirada permaneció fija en el
cuerpo esculpido de Dallas mientras hablaba.
Greer solo miró hacia otro lado el tiempo suficiente para colocar su
vaso sobre la mesa y luego tomó el de Skye de su mano cuando ella no
se movió lo suficientemente rápido para su gusto.
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Kindle Alexander Ruptura
—¿Están bien aquí? —le preguntó a Jorge y señaló las bebidas en
el borde de la mesa, pero no esperó una respuesta, deslizando un brazo
alrededor de la cintura de Skye antes de prácticamente arrastrarla con
él. Dallas se abrió paso entre la multitud, su enorme altura era la única
forma en que Greer podía que vigilar al hermoso hombre.
Comenzó a moverse, prestando poca atención a la música o a Skye,
quien tiró de él del brazo para gritarle al oído.
—¿Qué está pasando contigo, Greer Lockhart?
—¿Cuál es la historia de Dallas? —preguntó, evitando
deliberadamente su pregunta. Pasaron uno o dos segundos cuando el
bonito rostro de Skye se contorsionó en una mueca confusa antes de
dejar de moverse (no es que hubiera bailado mucho para empezar) y lo
miró directamente a los ojos.
—¿Qué? —preguntó, confundida.
Su oración no había sido complicada, por lo que esperó a que ella
se pusiera al día.
—No vi venir esa pregunta.
Greer continuó balanceándose con la música, guiando sus palmas
hacia abajo a cada una de sus caderas, animándola a moverse con él.
—No es gay.
¿Cómo había respondido eso a su pregunta? Dio una simple
sacudida de cabeza.
—Te sigo diciendo a Kailey y a ti, todo el mundo es un poco gay.
Entonces, ¿cuál es su historia?
—No, no es gay. —Skye se mordió el labio y miró con preocupación
a Dallas. Tenía esa mirada protectora de mamá oso. Greer siguió con
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entusiasmo su línea de visión. El calor que se filtró en su piel lo dejó
atónito en silencio. Ciertamente una ocurrencia rara. Dallas era
encantador de la manera más tonta porque no sabía bailar en absoluto,
pero lo intentaba. La sonrisa genuina de Greer fue inmediata mientras
observaba moverse la tentación de cabello oscuro. Dallas no tuvo
vergüenza en su juego. Esta vez, las frías palmas de Skye aterrizaron en
sus mejillas sonrojadas, volviendo a centrar su atención en ella. Lo agarró
por la camisa, acercándolo más para que la oyera claramente.
—Es un buen tipo. Fuimos juntos a la secundaria. No está casado,
pero no es gay. Y es uno de mis amigos más queridos. Como un verdadero
mejor amigo desde segundo grado.
Levantó la ceja, animándola a decir más mientras él comenzaba a
rodar su cuerpo con el de ella.
—Tiene dos hermanos. Se graduó de la UTA. Era maestro de
educación física en la escuela primaria, pero comenzó a trabajar en el
gimnasio como entrenador personal. Trabaja de noche y le ha ido muy
bien allí.
Ahora, estaban llegando a alguna parte.
—¿Con quién está saliendo?
Las cejas de Skye se hundieron en una dura V. Tomó su silencio
como que no podía recordar la última vez que había salido. Un tipo como
Dallas sería buscado por mujeres... y hombres, para el caso. Greer
esperaba que pudiera haber algún tipo de curiosidad promiscua por parte
de Dallas por la única razón de que realmente quería que fuera así.
—Está ocupado con BikeBro. No tiene tiempo para nada más.
La sonrisa de Greer convirtió su confusión en irritación. Pero su
declaración le provocó curiosidad.
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—¿Trabaja para la empresa?
Ambas manos aterrizaron en su pecho, y comenzó a empujarlo
fuera de la pista de baile, sin importarle con quién se encontraba
mientras avanzaban
—Greer, él fundó BikeBro con sus hermanos.
Una vez que estuvieron a un lado, sus palmas capturaron sus
mejillas, esta vez con más fuerza. Ella lo atrajo hacia donde sus rostros
estaban a solo unos centímetros de distancia. Su mirada era cautelosa
mientras lo miraba directamente a los ojos.
—Escúchame. No es gay ni bisexual. Eso no va a cambiar, no
importa lo guapo que seas. Dallas tuvo una novia de mucho tiempo en la
universidad. Salieron hasta hace un par de años. Aceptó un trabajo en
Atlanta. No quería dejar a su familia. Es un buen tipo con los pies en la
tierra. Un hombre dulce que no juega tu tipo de juegos.
Greer asintió, esperando indicar que había escuchado cada una de
sus palabras de advertencia.
—Está bien, ¿cuántos años tiene?
Ella lanzó sus manos al aire.
—No escuchaste una palabra de lo que dije, ¿verdad? Es como un
hermano para mí, Greer. No es tu tipo. —Skye puso los ojos en blanco
ante su ceja arqueada. Esperó una respuesta. Ella finalmente cedió—.
Tiene veintisiete. Ayuda a quien lo necesita. Es voluntario todo el tiempo,
y cuando planee sentar cabeza, me casaré con él. Sería un gran esposo y
padre. Es un hombre realmente bueno. —Ella extendió las manos y le dio
una mirada clara de te lo dije.
Pfft, como si su respuesta respondiera cualquier cosa.
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—Entonces, ¿puedo tener algo con él antes de que ustedes dos se
casen? —Él le mostró su sonrisa más encantadora.
Ella no lo encontró gracioso en absoluto. Su dedo señaló su rostro.
—Eres un jugador, Greer. Uno guapo y divertido, pero sigues
siendo un jugador. Seducir a Dallas solo para agregar otra muesca en el
poste de la cama no está bien.
—Huh —dijo y la tomó del brazo. La conexión inmediata que había
tenido con Dallas no permitiría juegos, pero no estaba ni cerca de estar
listo para compartir lo que le acababa de pasar. En cambio, se escondió
detrás de su encantadora y juguetona sonrisa—. Acerquémonos.
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Capítulo 8
Stacy se retiró el largo cabello del cuello mientras Dallas bailaba
al ritmo de la música, balanceaba las caderas, lanzaba los brazos, riendo,
divirtiéndose y animando a Stacy a seguir moviéndose. Para alguien que
se quejaba de querer estar en la pista de baile, seguro que nunca quería
quedarse allí demasiado tiempo.
—¿Te lo estás pasando bien? —gritó ella.
—Estoy relajado y borracho —gritó en respuesta cuando comenzó
a sonar una mezcla de Get Ur Freak On5. Dallas emuló instantáneamente
los famosos movimientos de baile de Missy Elliott, al menos lo mejor que
recordaba.
El sudor le corría por un lado de la cara y luchó por determinar su
nivel exacto de embriaguez. Sospechaba que una intoxicación completa
se escondía en algún lugar entre las alas, listo para atacar después de
todas las bebidas gratis que de alguna manera había tomado.
Había olvidado lo mucho que le gustaba bailar. Su carga de trabajo
no le permitía pasar muchas noches libres. Dado que el gimnasio había
cerrado para celebrar el cumpleaños de Jorge y Tank, el subdirector,
convirtió la fiesta en una reunión obligatoria, Dallas se había visto
obligado a asistir y estaba feliz de estar allí.
—Normalmente no bebes tanto —gritó Stacy, dejando que su
cabello cayera por su espalda y levantando las manos en el aire mientras
bailaba contra él, indicándole que bajara. Inclinó la cabeza según las
instrucciones—. ¿Estás seguro de que no me estás utilizando para evitar
al cliente de Skye?
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Dallas sabía exactamente a quién se refería Stacy. Se estaba
haciendo tarde, los clientes del club se habían reducido a la mitad, y del
gimnasio solo él, Stacy, Skye y Greer seguían allí. Con una falta de
modales tan audaz, Greer lo había mirado abiertamente durante la
última hora. Dallas sospechaba que todos en el bar sabían exactamente
quién tenía toda la atención de Greer, pero eso no lo había molestado en
lo más mínimo.
—Tal vez te esté mirando a ti —bromeó al rostro de Stacy.
Ella le soltó una carcajada.
—Si me mirara así, ¡ya nos habríamos largado! Es mi tipo de
hombre sexy.
Dallas se rió entre dientes ante su audacia mientras Stacy se
alejaba arrastrando los pies, dejándolo bailar solo mientras ella se
retiraba a la mesa. Tenía razón, Greer rezumaba sexy. El tipo podía tener
a cualquiera dentro de este bar.
Según su mejor estimación, era inofensivo y ladrando al árbol
equivocado, probablemente a propósito por la cantidad de ojos que tenía
sobre él, observándolo mirarlo.
Y lo has mirado como él te ha mirado a ti.
Realmente había llegado a desagradarle el lado de su cerebro que
nunca le permitía alejarse de la verdad.
Cuestionar su propia sexualidad había sido un pequeño problema
en la historia de su vida. Su lado sincero puso los ojos en blanco ante
una forma tan genérica de describir cómo había dejado que un tipo lo
besara en su primera fiesta de chico/chica de secundaria. En ese
momento, no había cuestionado nada. Había deseado ese beso tanto
como había querido cualquier cosa en su vida. Pero el infierno que había
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Kindle Alexander Ruptura
llovido sobre él después había sido suficiente para no volver a ladrar
nunca más a ese árbol.
El ritmo de la mezcla se intensificó cuando el movimiento de la
multitud lo rodeó. Afortunadamente, alejó sus pensamientos mientras
cantaba las palabras y cambiaba sus pasos.
—Puedes bailar. —El cálido aliento que golpeó su nuca le hizo
mover la cabeza por encima del hombro. Se le puso la piel de gallina
debajo de su jersey de manga larga de punto. Incluso bajo la neblina de
tanto alcohol, su cuerpo se tensó bajo la evaluación de esos ojos
ambarinos. Greer bailaba con otro chico directamente detrás suyo.
Sí. Greer tenía esa combinación mortal de guapo como el infierno
y sexy como el pecado. Dallas podía tener un sueño o dos sobre él. Era
demasiado guapo para su propio bien. Tenía jugador escrito por todas
partes.
Dallas se mordió el labio entre los dientes y sostuvo la mirada del
otro hombre.
Podrías jugar conmigo, enseñarme un par de cosas.
Skye apareció de la nada. En cuestión de segundos, los cuatro
estaban bailando juntos. El sensual sonido de una mezcla de Blinding
Lights6 comenzó a reproducirse, lo que ralentizó al grupo, pero no perdió
nada de la vibra atractiva. Dallas se movió libremente, adelantando cada
paso recordado de su juventud. Sonrió felizmente y ejecutó un giro
parcial, observando en cámara lenta la forma en que la multitud se
balanceaba junto a él.
Dallas dio la vuelta alrededor, con un movimiento de sus caderas.
Esta vez Greer fue el único allí, cerrando la distancia con él. Su estilo
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imitó al suyo, y dejó que pasara el momento entre ellos. Se movieron
juntos, Greer anticipándose a cada golpe y empuje como si hubieran
estado bailando juntos desde siempre. Tal vez tuvo el mismo
entrenamiento de baile en la escuela secundaria que Dallas. Soltó una
carcajada y no retrocedió cuando Greer tomó su frivolidad como una
invitación, acercándose, rozándose contra su pecho.
La música cambió de nuevo. Una melodía de reggae tenía a Greer
rodeando con un fuerte brazo la cintura de Dallas, arrastrándolo contra
su cuerpo. Era audaz. Se sentía bien bailar así con él. Sus cuerpos se
apretujaron fuertemente. Disminuyeron la velocidad cuando Dallas
observó directamente a la mirada hipnótica de Greer, perdiéndose en sus
profundidades.
Greer era alto, tal vez solo dos o tres centímetros más bajo que él y
tenía una constitución fuerte y musculosa. El destello en sus ojos
adquirió un brillo desafiante cuando su agarre se apretó y sus caderas
rodaron hacia adelante. Una erección dura como una roca aterrizó contra
él. La respiración de Dallas se entrecortó cuando Greer escaneó su rostro.
El intuitivo hombre sonrió, deduciendo exactamente lo que trató de
ocultar. Qué jodidamente excitante.
Un cosquilleo se deslizó a lo largo de la piel acalorada de Dallas
mientras las fibras de su corazón tiraban de algo desconocido. La estricta
disciplina que ejercía sobre las respuestas sexuales de su cuerpo
comenzó a desmoronarse. Se tensó, su cuerpo se puso duro y caliente
por todas partes.
Greer se inclinó, la exótica especia oscura de su colonia despertó
los sentidos de Dallas. Sus párpados se cerraron mientras Greer hablaba
un poco más que un susurro en su oído.
—No te cierres. Sigue. Es muy caliente verte bailar.
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Kindle Alexander Ruptura
Las fuertes palmas del seductor hombre abrieron un ardiente
sendero por los costados de Dallas, agarrándolo por la cintura. En un
movimiento inesperado, Greer hizo que la cabeza de Dallas se tambaleara
cuando lo hizo girar y lo empujó hacia atrás contra su pecho. El cuerpo
de Dallas se ajustaba perfectamente al de Greer como si estuviera hecho
para este hombre. El pliegue de su trasero descansaba perfectamente
contra su ingle. Esos fuertes brazos se envolvieron con fuerza alrededor
de su estómago, sosteniéndolo firmemente en su lugar. No se podía negar
las intenciones de Greer con la dura polla del tipo acurrucada firmemente
en su culo.
Dallas tampoco hizo ningún movimiento para disuadir al rubio.
Quedándose así, perdidos en la sensación del momento, bailaron juntos
una vez más.
Oh, demonios, sus defensas no eran más que polvo en el segundo
que Greer empujó sus caderas hacia él. El movimiento erótico encendió
cada célula de su cuerpo, prendiéndolo en llamas desde dentro. Dallas
cerró los ojos, deseando recordar cada caída y balanceo sincronizados
que hacían. Deseó no haber bebido tanto. Pero, de nuevo, no estaría
encajado contra otro hombre en la pista de baile si no estuviera
intoxicado. La sensación del cuerpo acalorado de Greer moviéndose con
el suyo, el aroma de su colonia, la dura evidencia de la necesidad
acunando su trasero, todo venció las inhibiciones de Dallas.
Hombre, le gustaba esa colonia. También había un extraño
consuelo relajante en su abrazo. Algo onírico y surrealista que alivió las
preocupaciones de su vida aunque solo fuera por los pocos minutos de
esta canción. Dallas se relajó y dejó que Greer guiara sus movimientos.
El hombre se hizo cargo con entusiasmo, apretando su agarre,
atrayéndolo de pies a cabeza contra su cuerpo.
—Eres hermoso —ronroneó Greer contra su oído.
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Kindle Alexander Ruptura
—Gracias. Y tú eres hermoso... pero no soy gay —dijo con un poco
de insulto, inclinando la barbilla para mirar hacia atrás por encima del
hombro. La música se suavizó, la canción fue lenta, más agradable para
los oídos. El tipo que los mecía juntos pasó los dedos por debajo del
dobladillo del jersey de Dallas. Las yemas de los dedos se deslizaron por
su piel desnuda, enviando un estremecimiento involuntario sobre cada
uno de los músculos de su estómago.
—¿Estás seguro de eso? No todo debe tener una etiqueta. —Greer
arrulló tentadoramente contra su oído. La rápida bocanada de aire envió
escalofríos incontrolables por la columna vertebral de Dallas. Sus ojos se
cerraron por su propia cuenta. Se permitió sentir cada una de las
sensaciones prohibidas encendiendo su cuerpo.
Si las cosas fueran diferentes, esta podría haber sido su vida.
Pero no eran diferentes.
—Sí —logró decir Dallas finalmente y abrió los ojos, las palabras
dejando un sabor amargo en su lengua. La realidad se derrumbó a su
alrededor.
El hombre.
La música.
El grupo de personas.
Todos los ojos mirándolo bailando juntos.
El estómago de Dallas se revolvió. Joder.
Se apartó de Greer y se tambaleó hacia el baño, sujetándose la
boca, dispuesto a contener la purga. Llegó hasta el pasillo donde se formó
una fila fuera de los baños. La rancia quemadura le subió por la garganta.
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Kindle Alexander Ruptura
Mierda. No tuvo más remedio que arrancar la tapa del bote de basura y
vaciar su estómago.
***
—Iré por él —le dijo Greer al enojado gerente que se había
concentrado en Dallas, dirigiéndose directamente hacia él. Los borrachos
que vomitaban en los cubos de basura no eran un buen aspecto para su
negocio. Greer agarró un montón de servilletas, sin dejar de caminar,
tratando de llegar primero—. ¿Puedes traernos un vaso de agua y liquidar
mi cuenta?
—Seguro. Sácalo afuera. Hay una puerta a la derecha.
Greer siguió la línea del brazo del gerente hasta la salida cercana.
Asintió y se dirigió a Dallas, descansando su mano en su espalda
mientras empujaba las servilletas en su línea de visión.
—Puaj. Lo siento —dejó salir Dallas, todavía inclinado sobre el
cubo.
—No hay necesidad. Saca todo porque nos están echando. La
puerta está detrás de nosotros —explicó Greer, alejándose un metro
cuando Dallas comenzó a levantarse.
—Lo siento —repitió Dallas, limpiándose la boca con las servilletas.
El horror del momento se reflejó en su rostro cauteloso.
—Aquí tienes un poco de agua. Y aquí está tu cuenta y tarjeta.
Ustedes dos deben irse. —El gerente extendió una pequeña bandeja negra
a Greer. Dallas tomó el vaso, pero vaciló, mirando con escepticismo el
contenido del interior. Greer rápidamente agregó una propina a su
factura y firmó su nombre. Tomó su tarjeta y luego agarró el brazo de
Dallas, sacándolo por la puerta lateral marcada como Emergencia.
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El aire fresco hizo que un escalofrío recorriera la piel acalorada de
Greer. Dallas parecía ajeno al mordisco en el aire y fue hacia el banco
justo afuera de la puerta, con una farola cercana.
—Lamento todo eso —dijo Dallas nuevamente. Finalmente se puso
en pie, tomó un trago y se agitó el agua alrededor de la boca. Se inclinó
lejos de Greer, por el lado del banco, escupiendo el agua en un pequeño
parche de hierba. Greer miró a Dallas de cerca antes de tomar asiento
frente a él, manteniéndose lo más lejos posible, en caso que no hubiera
terminado.
—No tienes porqué disculparte. Esta noche he tenido la mejor en
mucho tiempo. —Lo cual era extrañamente cierto.
Dallas ladeó la cabeza y miró a Greer como si fuera el hombre más
loco del mundo. Levantó el antebrazo y se secó los labios.
—Entonces eres un tipo extraño.
Greer se echó a reír y asintió.
—Me dicen eso a menudo. —Después de un minuto más, Greer
tomó su teléfono para enviar un mensaje a Skye diciéndole que los habían
arrojado afuera. Después de dejar de escribir, levantó el teléfono para que
Dallas lo viera—. Le envié un mensaje a Skye.
—Bien. Necesito ir a casa. —Dallas comenzó a levantarse como si
planeara irse en ese momento. Greer colocó una mano firme en su
hombro, manteniéndolo sentado.
—Dijo que se irían juntos y que saldrá en unos minutos. Ha
conocido a alguien.
—Por supuesto que lo ha hecho. —El tono de Dallas hizo que Greer
cortara la mirada y se riera de la clara exasperación—. ¿Cuándo no hay
un chico arrastrándose detrás de ella?
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—Supongo que estás en lo correcto. Creo que tiene un rastro de
nosotros moviéndonos detrás de ella —dijo Greer. Dallas se reclinó en el
banco y miró el cielo nocturno. Lo que sea que vio le hizo soltar un
profundo suspiro.
Segundos después, la cabeza de Dallas giró hacia él.
—¿Pensé que te gustaban los chicos?
—Me gustan. —Greer asintió, permitiéndose observar el rostro
intrigante de Dallas mientras trataba de aclarar esa respuesta.
—¿Entonces eres bi? —preguntó, estudiando a Greer como si fuera
una especie de complicado rompecabezas.
—No me gustan las etiquetas —explicó Greer con sinceridad.
—Soy hetero —soltó Dallas como si Greer hubiera preguntado.
Luego asintió para dejar clara su declaración. Miró el vaso que tenía en
la mano y tomó otro trago de agua, esta vez tragándolo. Dallas pareció
llamarlo una victoria cuando el agua se quedó abajo y colocó el vaso a
sus pies.
—Sigues diciendo que eres heterosexual. —La mano de Greer aún
descansaba sobre el hombro de Dallas. Le dio un suave apretón antes de
pasar la palma por el hombro y el cuello de Dallas con una caricia lenta
y decidida. Pasó los dedos por las tensas crestas y ondulaciones de los
músculos que se habían impreso en Su pecho cuando bailaban—. ¿Eres
dueño de BikeBro?
La mirada seria de Dallas se transformó en algo humorístico. Su
sonrisa trajo una involuntaria a Greer, y no tenía idea de por qué.
—Si por dueño quieres decir financieramente más apretado que
nada, entonces sí, soy el dueño.
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Kindle Alexander Ruptura
Las reveladoras palabras no deberían haber tenido un tono tan
burlón. Greer bajó las cejas, repitiendo las palabras en su cabeza para
descubrir cómo había malinterpretado la explicación. Dallas dejó caer la
cabeza hacia atrás contra la pared de concreto del edificio detrás de él y
cerró los ojos, la sonrisa aún en su rostro.
Greer dejó que su mano se deslizara por el gran bíceps de Dallas.
Esta podría ser la primera vez. No recordaba haberse sentido tan atraído
por otro antes. Una posesividad lo atravesó, ciertamente inusual en él,
pero no cambió las cosas. Por mucho que le gustaran los ojos de Dallas
sobre él, esto le dio la oportunidad de estudiarlo sin parecer un
pervertido. Desde este ángulo, el cabello parecía más cobrizo que castaño,
y su rostro masculino, con sus bordes duros y su piel suave y tersa,
podría ser el más atractivo que jamás había visto.
—He estado tomando clases de BikeBro esta semana. Es un gran
ejercicio. —Quizás lo único que podría haberle quitado a Dallas de la
cabeza era Biker101. Tenía la oportunidad de averiguar quién estaba
detrás de la cuenta. Dejando a un lado la ética de aprovecharse de un
tipo borracho, realmente quería saber quién lo había vencido—. Gané el
desafío la semana pasada. Biker101 fue difícil de superar. Realmente
imposible, lo cual es difícil para mí decirlo. ¿Conoces a ese usuario?
—Él también es muy competitivo. —Una gran sonrisa se extendió
por el rostro de Dallas, pero por lo demás no movió un solo músculo ni
dijo una palabra más.
Bueno, al menos ahora sabía que Biker101 era un chico. La imagen
de Greer del ciclista ficticio se volvió un poco más sólida con el
descubrimiento.
—Dime su nombre —lo instó.
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Kindle Alexander Ruptura
Dallas abrió un ojo y lo miró durante varios segundos. Su voz era
baja, el agravio más pronunciado cuando dijo:
—No puedo decirlo.
Lo que significaba que conocía la respuesta. Greer abrió la boca,
aprovechando su ventaja.
Skye dio la vuelta a la esquina.
—Ahí están ustedes dos.
Dallas cerró el ojo.
—Sí, tu chico aquí nos hizo echar —dijo Greer, y la cabeza de Dallas
giró hacia Skye.
—Lo hice. Necesito ir a casa. Me estoy desvaneciendo rápido.
¿Lista? —preguntó Dallas.
Skye asintió en dirección a Dallas.
—No podrá llegar al frente, ¿verdad? —Tanto Dallas como Greer
sacudieron firmemente la cabeza, lo que provocó que se riera a carcajadas
ante la solemnidad en el rostro de Dallas—. Déjame conseguir un Uber.
—Skye usó su teléfono mientras Dallas intentaba levantarse, solo para
juzgar mal cada movimiento, y finalmente volver a caer en el banco.
—Te ayudaré a llevarlo a casa —dijo Greer, alcanzando a Dallas
para ayudarlo a ponerse de pie. Un juego de faros dobló la esquina del
edificio, dirigiéndose hacia ellos.
—Es la dirección opuesta a la tuya. Vive en mi complejo —explicó
Skye, levantando una mano hacia el auto como si el hecho que estuvieran
solos los tres en este lado del edificio no fuera una pista suficiente para
el conductor. Cuando el coche se detuvo y se intercambió información,
Skye tomó el otro lado de Dallas y lo acompañó al asiento trasero. Greer
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Kindle Alexander Ruptura
sostuvo la mayor parte de su peso corporal mientras el tipo se
tambaleaba. Dallas no brindó absolutamente ninguna ayuda. De
ninguna manera Skye podía manejarlo sola una vez que llegaran a su
destino.
—Necesitas mi ayuda —dijo Greer, colocando una mano sobre la
cabeza de Dallas mientras lo guiaba hacia el asiento trasero, metiéndolo
con cuidado dentro del auto—. No puedes manejarlo por tu cuenta.
Greer asomó la cabeza adentro para hablar con el conductor.
—Si viajo con ellos, ¿puede cargarlo a mi cuenta y llevarme a casa?
Vivo cerca de Baylor en las calle M.
—Seguro. No hay problema.
Greer metió a Dallas adentro y le indicó a Skye que lo siguiera al
otro lado.
—Esto se siente como demasiado —dijo ella, deslizándose en el
asiento trasero. La siguió adentro. Se sentía como demasiado, y extraño
para él también. Era la rara conexión que no podía definir, pero tampoco
parecía importar.
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Capítulo 9
¿Todos los servicios de transporte eran tan incómodos?
Greer vivía su vida como un tipo normal y cotidiano, pero estaba
seguro de que esta era la última vez que volvería a usar Uber en cualquier
lugar. El pequeño asiento trasero del automóvil compacto proporcionaba
poco confort a los tres pasajeros ni bloqueaba los ronquidos del
aparentemente grave problema de los senos nasales de Dallas. En tres
segundos, Skye empujó un par de mentas en la boca de Dallas y lo obligó
a despertar el tiempo suficiente para concentrarse en masticar. La mamá
gallina Skye, donde era la animadora de todos en la vida, aparentemente
había encontrado su fin mientras estaba sentada junto a Dallas y su
aliento a vómito.
Dallas y Skye vivían en el límite exterior de Grand Prairie, Texas.
La ciudad no era ajena a Greer. Había oído hablar del lugar muchas veces
a lo largo de su vida, principalmente debido a las numerosas advertencias
de tornados que apuntaban al camino por el corredor de la I-20. Él se
había criado en Southlake, al norte de Fort Worth. Nunca se había
aventurado mucho más al sur que el centro de Dallas.
Por las historias que había escuchado sobre la mitad sur del área
de DFW, esperaba lo peor. Todo lo que se manifestó en su excursión
nocturna fueron cielos abiertos llenos de estrellas que proyectaban
sombras sobre lo que parecían ser colinas mientras conducían por la
concurrida carretera.
—Si toma esta salida, puede dejarnos en la parte trasera del
complejo. El código es uno-cero-uno. Nuestros edificios están a la
derecha de la puerta. —Señaló al conductor hacia la rampa de salida y
hacia la vía de servicio, y le dio el número del edificio y el apartamento de
Dallas.
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Kindle Alexander Ruptura
—Vamos a llevarte a casa primero. Está oscuro aquí —sugirió
Greer.
Skye lo miró, luego por la ventana antes de negar con la cabeza.
—Vivimos cerca...
—Te conozco. Si lo llevamos a casa primero, intentarás decir que
puedes con ello y luego irás a tu lugar en la oscuridad. —Greer se inclinó
hacia adelante para hablar directamente con el conductor—. Llévela
primero a su apartamento. —Usó su tono serio cuando miró a Skye—.
Dile dónde vives.
El coche se detuvo, la mirada del conductor revoloteando hacia el
espejo retrovisor, esperando su respuesta. Pasaron uno o dos segundos
antes de que Skye finalmente se rindiera y señalara al conductor dos
edificios más allá.
Una vez allí, Greer abrió la puerta y se apartó lo suficiente para
permitirle a Skye un fácil acceso para cruzar el asiento. Llamó a la
ventanilla del lado del conductor, indicándole que la bajara. Greer se
inclinó, hablando con el conductor, pero mirando a Dallas, que yacía
tendido, con la cabeza hacia atrás contra el asiento y la boca abierta,
ajeno al mundo que lo rodeaba.
—Me aseguraré de que entre bien. Vuelvo enseguida.
Recibió un asentimiento cauteloso del conductor que miró hacia la
noche, volviendo la cabeza de un lado a otro para escanear su entorno.
El conductor parecía tan asustado por la completa oscuridad como Greer.
Cerró la puerta trasera y oyó abrirse las cerraduras. Skye parecía ajena
a las reservas del conductor o de Greer. Ya estaba caminando hacia su
apartamento.
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Kindle Alexander Ruptura
—Tengo un compañero de cuarto —dijo por encima del hombro
mientras él corría para alcanzarla—. Estaré bien.
—No están aquí con nosotros en este momento —dijo Greer y la
siguió hasta el segundo piso. Los músculos de sus muslos sobrecargados
de BikeBro resistieron, ardiendo con cada paso que daba.
—Hago esto todo el tiempo. De hecho, todos los días. —Skye saltó
felizmente hacia arriba, dando dos pasos a la vez, su alegre subida
claramente burlándose de sus músculos cansados. Ni siquiera le
importaba. Estaba más asombrado de cómo sus piernas no dolían tanto
como las de él—. No es un mal barrio. Me gusta.
—Me aseguro de que entres de forma segura. Es cosa de caballeros
—respondió con sarcasmo e intentó poner los ojos en blanco mientras se
concentraba en sus pasos—. No fui criado por neandertales.
Permanecieron en silencio a lo largo de esos escalones hasta que
Skye disminuyó la velocidad en la parte superior y lo miró reflexivamente.
Se apoderó de ella una seriedad. Su mirada escaneó la longitud de su
rostro, evaluándolo.
—Vi a Dallas bailando contigo.
En este ángulo, estaban muy cerca de la misma altura. La
oscuridad hizo poco por ocultar su preocupación. La incertidumbre en
su mirada habló de su nueva y extraña sensación de inquietud. La
crudeza de la posesividad que había desarrollado para el hombre
desmayado en el coche parecía mejor no decirla, e hizo lo que siempre
hacía: esconderse detrás de algo descarado, manteniendo sus verdaderos
sentimientos enterrados tan profundamente como fuera posible.
—Te dije que nadie es cien por ciento heterosexual.
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Kindle Alexander Ruptura
Ella asintió, riendo suavemente, probablemente para no despertar
a sus vecinos. Se dirigió a la puerta de su apartamento, manteniendo sus
pasos lentos y su voz un poco por encima de un susurro.
—Es un buen tipo, Greer. Es sorprendente lo bueno que es. Es
genial con los niños. La clase de aeróbicos de último año en el gimnasio
lo adora. Les da refugio a los animales. Ama a su familia. Son todos muy
unidos. Su dedicación a su hermano menor es probablemente la única
razón por la que Ducky funciona normalmente en el mundo real. —Skye
se detuvo en la puerta, sacó la llave del bolsillo trasero y miró a Greer
directamente a los ojos—. Es un buen hombre.
Él asintió incluso cuando le costaba conectar con los hechos de un
ser humano tan santo. Si estaba siendo honesto consigo mismo, y eso
era un hecho poco común, Dallas sonaba como el tipo de hombre que él
siempre había querido ser. Su maldita arrogancia innata y egocentrismo
no le habían permitido creer que todas esas buenas cualidades realmente
existían en una persona.
Skye empujó la llave dentro de la cerradura y giró el pomo. La
puerta se abrió un par de centímetros. Su preocupación le impidió entrar.
Él plasmó su mejor sonrisa e inclinó la cabeza solo para mantener un
poco de frivolidad entre ellos.
—Considérame advertido.
—¿Entonces vas a ir tras él? —preguntó Skye, abriendo más la
puerta.
Greer asintió lentamente, sin estar seguro de si planeaba
perseguirlo. Lo que sea que haya pasado en el club entre ellos, toda la
atracción que lo llevó hacia Dallas, lo puso inquieto e incómodo.
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Kindle Alexander Ruptura
Además, parecía de mala suerte pensar en el sexo con alguien tan
cercano a ser el próximo mesías. Greer extendió la mano hacia la puerta
y la abrió más para animar a Skye a entrar.
—Recuerda, no significa no, señor. —Su uña se le clavó en el
pecho—. Y esta noche no. Está borracho.
—Puedo ser un caballero. —Greer frunció el ceño. Ella asintió una
vez antes de cerrar la puerta. Una vez que la cerradura hizo clic en su
lugar, comenzó a bajar las escaleras. Las luces rojas de freno del Uber
iluminaron su camino.
Greer se arrastró en el asiento trasero junto a Dallas, que parecía
no haberse movido ni un centímetro desde que se había ido. Las sonrisas
siguieron apareciendo mientras dejaba escapar otro ronquido largo y
fuerte.
—Es ruidoso —dijo el conductor mientras el vehículo arrancaba.
Skye no había exagerado, el apartamento de Dallas estaba realmente solo
a dos edificios. Cuando el conductor se detuvo, ambos intentaron mirar
por las ventanas para ver los números en las puertas.
—Déjame ir a ver cuál es el suyo. —Greer saltó, corrió hasta la
primera puerta del edificio, complacido de que el lugar de Dallas fuera el
más cercano al estacionamiento. Regresó, rodeando el maletero hacia el
lado del vehículo de Dallas. Abrió la puerta con cuidado, extendiendo una
mano para evitar que cayera hacia adelante—. Está bien, grandulón.
Hora de despertar.
No pudo evitar sentir la fuerza del cuerpo de Dallas mientras su
mano recorría su pecho definido, empujándolo un par de veces. Cuando
no se despertó, Greer levantó la palma de la mano hasta la mejilla. El
suave rastrojo de barba hizo que deslizara la yema del pulgar hacia la
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Kindle Alexander Ruptura
piel suave y desnuda de la mejilla. El simple e íntimo toque envió un
hormigueo a través del cuerpo de Greer, ondeando sobre su corazón.
Sin duda, se sentía atraído por Dallas. Todo lo relacionado con
estos toques no planificados lo había afectado de la manera más
primaria. En lugar de pensar en la aceleración instantánea de los latidos
de su corazón o las rápidas bocanadas de su respiración, le dio un par
de suaves golpecitos en la mejilla. El chico apenas se movió.
—A veces ayuda sacarlos del coche. —La voz del conductor ayudó
a estabilizar el suelo repentinamente inestable bajo los pies de Greer,
recordándole que no estaban solos. Agachó la cabeza hacia el interior del
vehículo, juzgando la sinceridad de tal sugerencia—. Ten cuidado, a veces
simplemente se caen al suelo.
Buen consejo.
Con la palma abierta y un poco más de fuerza, golpeó la mejilla. La
mirada enrojecida de Dallas se encontró con la suya como si nada más
que un mosquito lo hubiera despertado.
Las cejas de Dallas se deslizaron en una V, luciendo como si
intentara resolver algo en su cabeza.
—Pensé que me iba a casa.
—Lo estás. —Greer dio un paso atrás, dejando que Dallas viera su
edificio—. Vamos. Te llevaré a tu apartamento.
—Vale. —Dallas asintió levemente y no movió otro músculo. Cerró
los ojos.
—Está bien, haremos esto de la manera difícil. —Greer tiró del
brazo de Dallas mientras sacaba una de sus piernas del vehículo.
Afortunadamente, antes de intentar levantar al enorme hombre, Dallas
se despertó de un sobresalto, saliendo torpemente del coche.
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Kindle Alexander Ruptura
—¿Dónde estamos? —Dallas inclinó la cabeza, la respuesta
naciente apareció en sus ojos. Miró a Greer y luego de nuevo al auto,
colocando una mano allí para estabilizarse—. ¿Por qué estás aquí?
—Soy el designado —respondió Greer, hipnotizado de nuevo por el
par de hermosos ojos verdes. ¿Cómo perdía continuamente la
concentración cada vez que la mirada directa de Dallas se posaba sobre
él? Esta vez no le robó el aliento como antes, sino algo más profundo,
más extraño. Para ser un hombre que controlaba todo en su vida, solo
podía describir la emoción que lo recorría como una entrega. ¿Una
entrega de qué? No tenía ni idea.
Las pestañas oscuras y espesas de Dallas se deslizaron hacia
abajo. Se quedaron allí uno o dos segundos más de lo debido. Se balanceó
sobre sus pies, y Greer lo agarró, despertándolo de nuevo.
—No soy un gran bebedor.
—Te llevaremos a tu apartamento —susurró Greer, rodeando su
cintura con un brazo y acercándolo a su lado.
Su cercanía hizo que Dallas lo mirara, una expresión extraña cruzó
su rostro. Su lengua salió disparada entre sus labios y se quedó afuera
mientras articulaba:
—¿Qué hay en mi boca?
Greer no pudo evitar la risa cuando Dallas levantó una mano,
tratando de eliminar el sabor ofensivo.
—Es una menta que te dio Skye.
Al principio, Dallas no pareció creerle hasta que un entendimiento
cambió la expresión dura de su rostro.
—Menta. Sí.
104
Kindle Alexander Ruptura
—Vamos, chico grande. —Por mucho que disfrutara de este
intercambio, Dallas se estaba volviendo pesado. Greer los guió hacia el
apartamento. El brazo alrededor de sus hombros se movió,
enganchándolo alrededor de su cuello, acercándolo a Dallas en un ángulo
mucho más incómodo.
Bajo los cielos oscuros, Greer apoyó a Dallas contra la pared
exterior de su apartamento para ayudarlo a sostenerse. La cabeza del
borracho golpeó los ladrillos donde su mirada entrecerrada se llenó de
Greer. Su mirada viajó a lo largo de su rostro, permaneciendo en sus
labios antes de elevarse hasta sus ojos. La mirada directa y descarada
permaneció fija en él.
La yema del dedo de Dallas se levantó hasta el labio inferior de
Greer, deslizándose a lo largo. Bien podría haber sido la mano de Dallas
acariciando su polla con toda la necesidad que provocó.
Algo instintivo hizo que Greer soltara su agarre y se apoyara al ras
contra el largo cuerpo de Dallas, diciendo su verdad.
—Me lo he pasado inesperadamente bien esta noche. Te daría un
beso de buenas noches, pero, bueno... —Greer hizo una mueca de dolor,
pensando en cómo terminaron su tiempo juntos en el club—. Creo que
un beso en la mejilla será suficiente esta noche.
Greer no se permitió pensar demasiado. Se inclinó hacia adelante
para presionar sus labios contra la piel justo encima de la fuerte
mandíbula de Dallas. Se quedó allí, frotando la nariz, inhalándolo,
absorbiendo las notas de una colonia cítrica y un toque ligeramente
almizclado yendo profundamente a su alma. Su mano viajó hasta el
bíceps de Dallas, memorizando la sensación del bulto mientras movía la
boca hacia arriba, para pellizcar el lóbulo de la oreja.
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Kindle Alexander Ruptura
Dallas dio el más mínimo gemido mientras giraba la cabeza, su
boca presionando contra el cuello de Greer. Oh, mierda, el cuerpo de
Greer se encendió cuando cerró los ojos, memorizando la sensación de
esos labios perfectos tocando su piel.
—Algún día estaré dentro de ti. Puedes contar con ello.
Greer se echó hacia atrás para mirar a Dallas a los ojos cuando la
puerta del apartamento se abrió y la luz inundó el pequeño porche. Un
hombre más joven salió. Greer saltó hacia atrás, sosteniendo a Dallas
contra la pared presionando una mano contra su pecho. El chico lo miró
con curiosidad, no de una manera celosa o sorprendida.
—Skye me llamó y me dijo que lo traerías a casa.
Asintió contra la decepción más intensa que podría haber sentido
en su vida. ¿Quién era este chico? Greer trató de ocultar sus reacciones
instintivas y finalmente extendió una mano, con la esperanza de ocultar
el hecho de que acababa de estar presionado de la cabeza a los pies
contra el atractivo cuerpo de Dallas. El tipo le miró la mano durante
varios segundos antes de extender la suya y tomar el apretón.
—Lo hice… Sí. Soy Greer Lockhart.
—Tú eres el tipo que compró todas esas cajas. —Greer arqueó las
cejas ante la respuesta, preguntándose cómo se enteró de tal cosa—.
Fuiste divertido de ver la otra noche. Déjame ayudarlo a entrar —Greer
se apartó automáticamente del camino. Cuando el tipo tomó a Dallas en
sus brazos, miró con indiferencia por encima del hombro—. No bebe
mucho. Soy Ducky, su hermano.
Escuchar la palabra hermano lo inundó de un inmediato
sentimiento de alivio.
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Kindle Alexander Ruptura
Mientras Ducky movía a Dallas y tomaba su peso, Greer lo vio
derretirse debajo de la mayor parte del cuerpo de Dallas. Ambos se
dirigían hacia el cemento y se acercó para ayudar a levantarlo.
—Déjame.
Juntos empujaron a Dallas contra la pared. Greer se inclinó para
cargar a Dallas sobre su hombro al estilo bombero. Mientras absorbía el
peso, soltó un suspiro rápido y gimió. Se sintió aliviado de que sus
rodillas no se doblaran bajo el peso.
—¿A dónde?
—Su habitación está por aquí. —Ducky abrió el camino a través de
un pequeño apartamento. Un escritorio y un sofá ocupaban la mayor
parte de la sala de estar. No había fotografías en las paredes, sino cientos
y cientos de cajas de cartón BikeBro apiladas ocupando cada espacio
disponible.
Greer siguió a Ducky por un pasillo hasta un dormitorio abierto
lleno de aparatos electrónicos, muchos cables de diferentes colores y
tamaños y una costosa bicicleta estática. Un colchón gemelo había sido
empujado contra la pared interior lejana y parecía una ocurrencia tardía.
La puerta abierta del armario se desbordaba con todas las cosas que el
dormitorio no podía contener.
—Dallas es un fanático del orden. Esto es difícil para él —dijo
Ducky, moviendo las mantas hacia atrás para que Greer colocara a
Dallas en la cama. Ducky ayudó. Evitaron por poco golpear la cabeza de
Dallas contra la pared. La cama no era lo suficientemente larga o ancha
para contener su altura o volumen. Ducky le quitó los zapatos—. Está
muy estresado. Necesitaba una noche fuera. Solía salir todo el tiempo.
—Probablemente se arrepienta por la mañana. —Greer dio un paso
atrás con cuidado para no interrumpir el cableado de la bicicleta
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Kindle Alexander Ruptura
estacionaria donde aparentemente la magia de BikeBro cobraba vida.
Metió los dedos en los bolsillos de sus vaqueros, viendo como Ducky
arrojaba los zapatos de Dallas hacia el armario. Siguió el camino de los
zapatos a medida que avanzaban, uno patinando más que el otro. Si
Dallas fuera de hecho un fanático de la limpieza, eso lo volvería loco por
la mañana.
—¿Es aquí donde da clases? —preguntó Greer, señalando con la
barbilla hacia el resto de la habitación.
—Sí.
Greer se volvió para mirar más de cerca la habitación. La bicicleta
ocupaba la mayor parte del espacio. El telón de fondo consistía en otra
pared apilada con más cajas de cartón, su logo frente a un espejo al otro
lado.
—Supongo que no he tomado una de sus clases —dijo Greer
distraídamente, dándose cuenta de que nunca había buscado un
instructor que no fuera Skye.
—Él da clases durante el día y trabaja en el gimnasio por la noche
—explicó Ducky, saliendo del dormitorio—. Skye trabaja cinco noches a
la semana, pero está agregando clases. Han sido mejores amigos desde...
bueno, la mayor parte de mi vida. Ella es como una hermana.
Greer apagó las luces mientras las piezas del rompecabezas de
Dallas se revelaban lentamente. Miró al hombre dormido, preguntándose
si había algún secreto que le ocultaba a su familia. Tal vez el pensamiento
estaba fuera de lugar, tal vez no era más que su propia esperanza. Una
cosa era segura, cuanto más averiguaba sobre Dallas, más fuerte crecía
la atracción.
—Consíguele un vaso de agua y un Advil. Lo necesitará por la
mañana. Dile que me pondré en contacto.
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Kindle Alexander Ruptura
Capítulo 10
Un fuerte empujón lo sacó de las garras del sueño.
—Dallas, despierta.
Algo no estaba bien. Dallas volvió la cabeza a regañadientes y se
obligó a abrir los ojos a una imagen borrosa de su hermano, Ducky, de
pie junto a él. Un dolor agudo atravesó su cráneo, nublando aún más su
visión. No tuvo más remedio que cerrar los ojos. Al mismo tiempo, el
sabor rancio en su boca lo hizo luchar por levantarse de la cama e ir a
cepillarse los dientes. La mano de Ducky agarró su bíceps, ayudándolo a
levantarlo.
—Tienes treinta minutos antes de tus clases esta mañana.
¿Quieres que publique una clase anterior?
—¿Qué hora es? —La lengua de Dallas se sentía como si hubiera
crecido diez veces su tamaño. Su garganta estaba seca y su voz se
quebraba mientras hablaba. Se dejó caer sobre su colchón. Esta vez, se
tapó los ojos con un brazo para protegerlos del brillo de la habitación. El
dolor en su cabeza se intensificaba con cada segundo que pasaba,
haciéndole olvidar la suciedad en su boca.
—Ocho y media. He intentado despertarte durante media hora. Si
crees que la clase debe ser en vivo, puedo intentar ser el entrenador si
quieres.
La imagen borrosa de Ducky, su hermano mayoritariamente
sedentario, liderando una clase de atletas bien entrenados se asentó
dentro de su cerebro el tiempo suficiente para que intentara sonreír. La
sonrisa lastimó su rostro, y detuvo esa tontería de inmediato.
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—¿Qué paso anoche? —preguntó, recordando el bar y las bebidas
gratis colocadas frente a él. ¿Por qué tomó tantas?
—No sé. Un cliente nuestro te trajo a casa. Te desmayaste. No
habría habido forma de meterte dentro sin él.
Dallas dejó que esas palabras rodaran suavemente en su cabeza.
Había estado bebiendo bebidas mezcladas y bailando, ambos
opuestos a su comportamiento normal.
Volviendo a un poco antes, recordó a Skye instándolo a relajarse y
pasar un buen rato de camino al club. Ella prometió llevarlos a casa a
salvo.
Entonces Stacy quiso bailar. Los ojos de Dallas se abrieron para
ver a Ducky todavía de pie sobre él mientras recordaba al atractivo rubio
que se había presentado con un presupuesto ilimitado para bebidas.
Greer Lockhart.
Un hombre tan sexy en la pista de baile como fuera de ella.
Una promesa tentadora en sus ojos ambarinos.
Conocía bien la mirada porque la había sentido. Cada vez que
giraba en dirección a Greer, esa mirada devastadora estaba dirigida en
su dirección.
¿Cómo diablos se movía el deseo dentro de él incluso bajo todo este
dolor?
La fuerte sujeción que mantenía sobre sus emociones dio un duro
empujón a la traición física de su inminente excitación. Había peleado la
batalla por la respuesta erótica natural de su cuerpo al mismo sexo.
Dallas había aprendido a reprimir sus impulsos, enterrarlos tan
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Kindle Alexander Ruptura
profundamente que casi podía fingir que los sentimientos ni siquiera
estaban allí.
Su ansiedad amenazaba con dispararse. Respiró hondo para, con
suerte, calmar los latidos de su corazón.
No era de extrañar que hubiera bebido tanto anoche. La atención
de Greer había sido inquebrantable y absolutamente seductora. El
cuerpo de Dallas se calentó y sintió un hormigueo por todas partes,
incluso cuando su estómago se agitó con la preocupación de lo que eso
significaba. Necesitaba detener esto antes de que fuera demasiado lejos.
Hasta ahora, había pensado que había aprendido a manejar sus
problemas de orientación sexual a la edad de catorce años. Sus padres
habían abordado sus curiosidades de frente con estudios bíblicos diarios,
un pastor aconsejándolo varias veces a la semana y estrictos
campamentos de verano para rezar y alejar lo homosexual. Las
consecuencias de sus sentimientos, considerados antinaturales, le
habían golpeado una y otra vez durante años.
¿De dónde había salido todo este deseo de chico recién
descubierto? La culpa se apoderó de él. El peso de su lucha interior era
demasiado para soportarlo.
—Augh —gimió cuando la ansiedad aumentó y su cabeza palpitó.
Se sentó en el borde de su cama, sus pies plantados firmemente en el frío
piso de madera falsa. Su estómago se revolvió, haciendo que todos los
pensamientos pesados de hace unos segundos se desvanecieran. Se
dobló, sus brazos abrazando su cintura mientras luchaba contra la bilis
que le subía a la garganta.
—Hueles horrible. Skye dijo que vomitaste en el bar. No estoy
seguro de que se te permita regresar.
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Kindle Alexander Ruptura
Dallas pensó que Ducky agregó el último pensamiento como una
opinión más que como un hecho, pero tenía razón en una cosa: sentía
que olía horrible.
—Ten esto. —La palma de Ducky apareció en su línea de visión.
Tenía Advil en una mano y una lata de Dr. Pepper real en la otra—. Greer
dijo agua, pero creo que la carbonatación y el azúcar te ayudarán más en
este momento. Luego bebe el agua.
Dallas vio la botella de agua en la caja que usaba como mesita de
noche. Desesperado, tomó la lata de refresco, abrió la tapa y se bebió el
Advil antes de tomar un gran trago de la dulce bebida gaseosa.
Tuvo un alivio momentáneo del dolor cuando su cuerpo absorbió
el refresco. Luego tomó el agua y obligó a bajar una gran parte.
—¿Quieres que cancele la clase? —preguntó Ducky.
—No. —Su negación lo sorprendió. Había estado pensando que
debería cancelar todo el día. Pero tenía que continuar como si nada de
esto hubiera sucedido. Conocía el ejercicio. Seguir adelante con sus
valores intactos lo volvería a encaminar. Esto fue un error en el tiempo,
una simple atracción que superaría, nada más—. Déjame tomar una
ducha primero.
Dallas se puso de pie lentamente, sintiéndose un poco mareado.
Obligar a moverse.
Mente sobre materia.
BikeBro.
¿Qué pasa si los inversores de Secret se conectaban hoy?
De acuerdo, volvió una pizca de motivación. Dallas se levantó de la
cama y se tambaleó hacia el baño.
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Kindle Alexander Ruptura
—¿Me puedes traer otra botella de agua y tal vez algunas galletas
o tostadas?
—No comes pan —le recordó Ducky.
—Tampoco bebo refrescos. —Dallas esperaba que esas palabras
parecieran sarcasmo, pero la preocupación en la mirada de Ducky y en
su rostro demostraba que no había dado en el blanco. Al pasar junto a
su hermano, Dallas puso una mano en el hombro de Ducky—. Estaré
bien. Fue solo una noche. No te preocupes por mí.
Sin perder el ritmo, Ducky se apartó del agarre de Dallas y corrió
hacia la cocina.
—Si no te cuido, nadie más lo hará. Incluyéndote a ti.
Probablemente las palabras más verdaderas que Ducky había
dicho alguna vez, pero no era un tema que quisiera abordar en este
momento, o nunca realmente. Dallas cerró la puerta del baño detrás de
él.
—Tostadas secas, si te parece bien. Lo haré rápido —gritó Ducky.
Un fuerte golpe en el techo lo sobresaltó, haciéndolo estremecerse.
Dallas levantó los ojos hacia el ruido sordo que venía de arriba.
—¡Lo siento! —Ducky le gritó a su vecino de arriba.
Dallas se negó a pensar más mientras abría el grifo de la ducha y
se quitaba la ropa de anoche.
***
Greer arrojó las llaves en la bandeja, tirando del nudo de su corbata
de seda. Nunca perdió un paso mientras se dirigía hacia su sala de
ejercicios. Tenía aproximadamente tres minutos para cambiarse y
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Kindle Alexander Ruptura
subirse a la bicicleta para comenzar su primera clase de spinning con
Dallas como su instructor.
No se permitió considerar cuán raramente salía de la oficina
durante el horario laboral por alguna razón personal o cómo Dallas tenía
un papel protagónico en el bucle que jugaba dentro de su hiperactiva
cabeza desde que dejó ese pequeño apartamento esta mañana temprano.
Greer se quitó rápidamente la ropa, colocando apresuradamente
cada prenda sobre una silla lateral, con la esperanza de evitar que se
arrugaran. Agarró un par de pantalones cortos de ciclista, empujando
una pierna y luego la otra a través de los agujeros mientras empujaba
sus pies cubiertos de calcetines negros en sus zapatos de ciclista antes
de montar su bicicleta.
Con una presión rápida de su dedo, presionó el botón de encendido
de BikeBro y usó los controles para seleccionar la clase actual. Segundos
después, apareció Dallas y el corazón de Greer dio un vuelco,
conectándose instantáneamente con el entrenador al otro lado de la
pantalla. Greer se sentó erguido, pedaleando despacio con los brazos
colgando sueltos a los costados, bebiendo todo lo relacionado con su
instructor.
Parecía que el cuerpo grande y poderoso de Dallas le hablaba
directamente a la polla demasiado entusiasta de Greer. Un tipo como
Dallas fácilmente podría dar tan bien como tomar. Los dedos de los pies
de Greer se curvaron ante la imagen mental de Dallas arrojándolo sobre
la cama, dominándolo con fuerza. Qué jodidamente excitante.
Perdido en la imagen mental, no saltó inmediatamente cuando
Dallas comenzó la clase. En cambio, siguió girando las ruedas, mirando
a Dallas inclinarse sobre su bicicleta y cerrar los ojos. Skye comenzó sus
clases en el piso, pero Dallas ya estaba montado y listo para comenzar.
Vio la mirada cansada en su rostro. Las finas líneas grabadas alrededor
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Kindle Alexander Ruptura
de sus ojos y la firmeza de su mandíbula y boca. Dallas debía tener
resaca, probablemente severa si de hecho no bebía. Le dio grandes elogios
por ayudar y enseñar a través del dolor.
Dallas se ganó más respeto por la forma en que se mantuvo unido
mientras daba sus instrucciones verbales. Abrió los ojos. Estaban
bordeados de rojo y llevaban el peso del mundo en sus profundidades.
Tiraron de algo desconocido dentro de Greer. Algo que nunca antes había
sentido por otro ser humano. Una necesidad inherente de borrar el dolor.
Dallas pasó del calentamiento al entrenamiento. Como si sintiera
su conexión vinculante, levantó los ojos hacia la cámara y lo miró
directamente.
—Tenemos un nuevo piloto en la clase. Wild_Rider, acelera el paso.
Únete a nosotros.
El tono profundo y rico de la voz de Dallas hizo que los labios de
Greer se curvaran en una sonrisa, y lentamente comenzó a pedalear un
poco más rápido. No sabía qué lo había empujado a casa o incluso a esta
bicicleta. Ciertamente no tenía la intención de hacer un entrenamiento
completo esta mañana. Tenía cosas que hacer, pero se inclinó, agarró el
manillar con las manos y movió las piernas. Su mirada nunca abandonó
la pantalla mientras igualaba el ritmo.
***
—¿Sabes quién es Wild_Rider, verdad? —preguntó Ducky, sus
dedos volando sobre su teclado mientras estiraba su cuello, dividiendo
su atención entre la actividad en su monitor, con un auricular desalojado
a un lado de su cabeza. Dallas, que estaba junto al fregadero de la cocina,
se obligó a beber otro vaso de agua.
—Él es el tipo que me pateó el culo la otra noche, ¿verdad? —El
cuerpo de Dallas dolía. Algo tenía que ceder antes de que intentara
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Kindle Alexander Ruptura
abordar su próxima clase. Tomó la botella de Advil y lanzó un par de
tabletas más en la palma de la mano, deseando que Ducky no se sintiera
hablador en este momento. Su trasero golpeó el mostrador mientras
lanzaba las pastillas en la parte posterior de la boca.
—También es el tipo que te trajo a casa anoche.
Dallas se detuvo en medio del movimiento de tomar un trago, las
pastillas ya se deslizaban hacia la parte posterior de su garganta. Casi se
ahoga cuando trató de tragar y hablar al mismo tiempo.
—¿Qué?
La información hizo que su cabeza palpitara mientras su pulso se
aceleraba, su sangre corría a doble velocidad por sus venas.
—Te trajo a Skye y a ti a casa. Él es quien te acompañó hasta la
puerta. Tuvo que echarte por encima del hombro porque yo no podía
llevarte...
Esos detalles eran completamente inexistentes en su memoria.
Algo en la parte de atrás de la cabeza tenía un vago recuerdo de estar
sentado en un banco fuera del club y Greer preguntando por Biker101.
¿Había dicho que era Wild_Rider?
Oh, santo infierno. ¿Cómo siguió empeorando la pesadilla?
Dallas cruzó los brazos sobre su estómago revuelto.
—Está interesado en Skye, ¿verdad? —preguntó Dallas sin
convicción, tratando de sacar a Ducky de esta extraña reacción que tenía
cada vez que surgía el tema de Greer.
—No por lo que vi —dijo Ducky con descaro, volviendo toda su
atención a su monitor. Ducky empujó sus auriculares para taparse los
oídos de nuevo. Dallas solo miró la parte posterior de la cabeza de su
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hermano, procesando ese comentario. ¿Qué había hecho Greer anoche?
Peor aún, ¿qué había visto su hermano?
—Ducky, ¿qué significa eso?
Su hermano no respondió, ya estaba perdido en su mundo
cibernético.
¿Importaba siquiera?
¿Y su empresa? ¿Cómo afectó su comportamiento de anoche a su
compañía?
Mierda. Dallas se apartó de la encimera y se dirigió a la silla de la
oficina junto a su hermano. Tomó asiento, dejando que la inclinación
natural acunara el peso de su cuerpo. Ducky le lanzó una mirada, sus
dedos recorrieron el teclado. Con un movimiento de cabeza, de alguna
manera se las arregló para quitarse uno de los auriculares de una oreja
nuevamente.
—¿Qué? Estoy jugando. —Ducky asintió hacia el juego como si
Dallas no pudiera verlo por sí mismo.
—¿Qué quisiste decir con “no por lo que vi”? —La pierna de Dallas
comenzó a rebotar, su ansiedad creció.
—No es la gran cosa. No se lo diré a papá. —Las palabras
descuidadas hicieron que el aire saliera de la habitación, robando el
oxígeno de sus pulmones. El corazón de Dallas tartamudeó y luego se
estrelló contra su caja torácica. Su boca se abrió de par en par, pero su
función cerebral cesó, lo que provocó que no se formaran palabras ante
la implicación de la participación de su padre.
—¿Qué significa eso, Ducky? —Tenía la intención de que su voz
fuera dura y contundente para llamar la atención de su hermano. En
cambio, las palabras salieron entrecortadas, débiles y necesitadas. Su
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Kindle Alexander Ruptura
mirada penetró a Ducky. Su miedo interno lo hizo recurrir a sí mismo a
medida que se formaba la comprensión. Lo que sea que Ducky vio lo hizo
levantar los dedos del teclado, lo que resultó en la muerte instantánea y
la destrucción de los personajes en la pantalla.
—El tipo estaba encima de ti anoche. Cuando miré por la ventana
para asegurarme de que eras tú, tu mano estaba en su rostro. Parecías
feliz. No sabía si debía interrumpir. —Las palabras de Ducky sonaban
honestas y no tenían vergüenza ni condena. Su hermano simplemente
parpadeó mientras le explicaba los hechos. Deseó sentirse de la misma
manera. Su cerebro se entumeció cuando su cuerpo se calentó,
absorbiendo la magnitud de su absoluta humillación. El calor enrojeció
su rostro.
El tiempo se detuvo mientras se miraban el uno al otro.
—Estaba encima de ti, susurrándote al oído. Parecía que a ti
también te gustaba. Me alegré de que estuvieras feliz. Te mereces ser
feliz…
—Para. —Las manos callosas de Dallas se extendieron para cubrir
su rostro. Las imágenes que describió Ducky inundaron su cabeza. Se
había sentido atraído por Greer.
No, no atraído. Impresionado con lo bien que se veía el tipo.
Al diablo con eso. Greer era increíblemente hermoso.
Dallas se había quedado hechizado por él.
No. No. Había trabajado duro para ser la persona que sus padres
querían que fuera.
—Maldita sea.
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—Dallas, no le diré nada a nadie, especialmente a papá o Donny.
Lo prometo —dijo Ducky, inclinándose hacia él, su mano apretando su
antebrazo.
Su padre estaría lívido y mortificado. Si alguien se enteraba... nadie
podría saberlo jamás. Dallas endureció su columna, juntó su mierda y
miró directamente a los ojos muy abiertos de Ducky.
—Lo que crees que viste fue una mierda de borracho. Ambos
estábamos borrachos. No era real.
Ducky asintió hasta que su asentimiento se transformó en un no.
—Greer no estaba borracho, pero era muy agradable. Parece el tipo
de persona que pensamos que era cuando les compró una caja a todos
sus empleados…
Dallas interrumpió a Ducky.
—Solo detente, ¿de acuerdo? —Su corazón amenazaba con salir de
su pecho.
Un sudor pegajoso le recorrió el cuerpo. La ira lo hizo saltar de la
silla, declarando lo que deseaba desesperadamente que fuera la verdad.
—No me gustan los hombres, Duncan. No iba a pasar nada. Y por
el amor de Dios, nunca le digas nada a papá, mamá o Donny. Su mierda
me causó mucho dolor innecesario. No fue justo ni correcto.
Las heridas enterradas durante mucho tiempo salieron a la
superficie. La tortura de los golpes físicos y mentales que había recibido
de la mano de su padre mientras trataba de sacar al homosexual en él
hizo que el dolor le atravesara el corazón. Recordó la sensación de estar
tan solo.
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Se negó a volver a ser ese chico asustado, pero maldita sea, era
difícil.
—Dallas, nunca diría nada. No me importa. Necesitas ser tú
mismo. Ser digno y valorado por ser quién eres, tal como me dices. —Los
juegos de Ducky fueron olvidados cuando empujó su silla hacia atrás,
lejos de Dallas, dándole espacio—. Siempre te respaldaré. ¿Lo sabes,
verdad?
Las lágrimas amenazaban con caer. La ira cegadora no le permitiría
racionalizar la verdad de Ducky. Se dio la vuelta y dejó a su hermano allí
sentado antes de decir algo hiriente. Cerró de golpe la puerta de su
habitación y dejó caer su trasero a un lado de la cama. Su cabeza cayó
entre sus manos. Estaba tan confundido y frustrado por la forma en que
estaban las cosas. ¿Qué diría su padre?
Había trabajado duro para mantener un estricto control sobre sí
mismo. ¿Cómo pudo haber bajado la guardia ahora?
***
Greer miró por el espejo retrovisor y salió de su camino de entrada,
presionando distraídamente el botón para bajar la puerta del garaje
mientras sonaba su teléfono. Redujo la velocidad al final de su camino de
entrada, accionando la palanca de cambios mientras miraba el
identificador de llamadas en su tablero. No reconoció el número local,
pero tenía ganas de vivir al límite. Respondió a ciegas a través de
Bluetooth.
—Greer Lockhart.
—Hola, soy Dylan Reeves. ¿Tienes un minuto?
Hablando de una explosión inesperada del pasado.
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—No he hablado contigo en un par de años, luego escucho tu
nombre dos veces en menos de veinticuatro horas. Por supuesto que
tengo tiempo —dijo.
—Bien. Quería cortar el juego del asistente y programar un
momento contigo en el próximo día o dos. Tengo algo que quiero que veas.
—Intrigado, Greer cambió a neutral y presionó el freno a fondo,
permaneciendo al final del camino de entrada, dejando su auto en ralentí.
Tomó su teléfono para abrir su calendario.
—Seguro. ¿De qué estamos hablando? —Greer hojeó sus pantallas,
buscando su aplicación de calendario.
—Me he encontrado con una oportunidad de inversión que quiero
presentarte. Es una empresa local llamada BikeBro. ¿Has oído hablar de
ellos?
Greer apenas consiguió abrir la aplicación cuando se olvidó por
completo de su teléfono y miró por el parabrisas delantero. Todo esto era
una gran coincidencia.
—Sí. Hace menos de quince minutos que hice ejercicio con ellos.
Conocí a uno de los dueños anoche —explicó y miró alrededor de su auto,
esperando que aparecieran los chicos de Punk'd7. Cuando no lo hicieron,
agregó—: ¿Qué estás sugiriendo?
—Bueno, no estoy cien por ciento seguro. Tú y yo necesitamos
vernos cara a cara. Estoy interesado en invertir en ellos, pero no puedo
hacer nada más por mí mismo. Wilder está explotando. Tengo
restricciones de tiempo y necesitan ayuda —dijo Dylan.
7
Ashton Kutcher inicia la tarea de elaborar bromas a las estrellas de Hollywood y otras
celebridades.
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Kindle Alexander Ruptura
—¿Sí? —preguntó Greer, todavía sin estar seguro de que no fuera
una especie de gran broma.
—Sí. Me gusta el producto. Me gusta el equipo de hermanos. Son
jóvenes, originales y enfocados. Necesitan efectivo y están sobrecargados.
Es posible que tengan que desconectarse antes de empezar de verdad.
Bueno. La explicación de Dylan demostró que, de hecho, sabía
sobre BikeBro. Los engranajes en la cabeza de Greer finalmente se
encendieron y comenzaron a girar. No estaba del todo listo para decirle a
Dylan que había visto de cerca la oficina corporativa, las instalaciones de
envío y el almacén de los hermanos, todo dentro de su diminuto
apartamento. Quería saber más de lo que Dylan había aprendido.
—¿Cómo es su producción?
—Necesitan orientación. Asesor y consultor. Ayuda con todos los
aspectos de su negocio, pero están ansiosos y abiertos a cualquier ayuda.
Tienen grandes sueños. Tristan quiere comprar el producto y podemos.
Todo parece tan personal... no lo sé. Me gustan estos jóvenes —dijo
Dylan, pensativo.
Sí, en un nivel de primera impresión, a Greer también le gustaron.
—Sabes, no hay nada personal en los negocios. —Greer levantó su
teléfono de nuevo, buscando en su agenda mientras Dylan se reía entre
dientes.
—Excepto que todo en la vida es personal.
—Bueno, estoy fascinado con el producto y pude vislumbrar su
funcionamiento. No aguantarán mucho más sin ayuda, tanto financiera
como administrativamente. ¿Dónde estás ahora? —Greer había logrado
despejar un par de horas cuando llegó espontáneamente a casa para ver
por sí mismo en qué tipo de condición se encontraba Dallas esta mañana,
122
Kindle Alexander Ruptura
y si se presentaría a su clase programada. Parecía que encontrarse con
Dylan ahora era un momento tan bueno como cualquier otro.
—De hecho, estoy de pie en el porche de tu oficina. Me gusta lo que
has hecho con el lugar. —Así que esos eran pájaros reales cantando de
fondo y no algunos emitidos por el ruido de fondo de la naturaleza.
—Estoy a unos diez minutos. Permanece allí. Tengo algunas ideas.
—Greer tiró el teléfono en el asiento del lado del pasajero y accionó el
embrague, dando marcha atrás a la calle.
—Servirá. —Dylan desconectó la llamada.
Greer entendió completamente su decisión de romper algunas de
sus firmes reglas. Cuando se trataba de negocios, generalmente le
gustaba permanecer en su carril. Su firma invertía en negocios con fines
de lucro amigables con el medio ambiente. Creía que la filantropía era la
única esperanza para hacer del mundo un lugar mejor.
Pero su verdadero interés en BikeBro no se podía llamar más que
personal. Dallas había dejado su huella anoche. Representaba algo más
profundo que la obsesión y tenía más significado.
Greer tomó la curva fuera de su vecindario, intrigado como el
infierno por la posibilidad que había caído en su regazo.
123
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Capítulo 11
Greer metió una almohada entre él y el cabecero de su cama, y se
recostó con el portátil sobre los muslos. Una tormenta del tamaño de
Texas causaba estragos en el exterior, el viento azotaba, las ramas de los
árboles raspaban salvajemente contra el lateral de su casa. El frente frío
previsto luchaba por el dominio del tiempo sobre las temperaturas
inusualmente cálidas. La tormenta se anticipaba desde hacía varias
horas. Le gustaba la sensación acogedora de estar obligado a estar en
casa bajo las sábanas con el volumen bajo de la televisión haciéndole
compañía, y una buena botella de vino blanco junto a su cama.
Se sorprendió al saber que la televisión en red todavía existía. La
dejó encendida en segundo plano mientras trabajaba en el nuevo acuerdo
de BikeBro. Dylan y él habían anotado una lista corta de posibles
inversores, entendiendo que esto debía hacerse fuera del libro normal de
negocios de Greer. Habían pasado una tarde interesante juntos, creando
una propuesta para BikeBro e hicieron llamadas preliminares a sus
posibles inversores, tachando su lista uno por uno. Juntos, habían tenido
el toque mágico: todos querían entrar.
Greer hizo que su analista completara una evaluación rápida
basada en las necesidades utilizando las notas escritas a mano de Dylan
de su reunión con los hermanos. El informe demostró ser
sorprendentemente favorable para seguir adelante, lo que ayudó a que
todo encajara un poco más rápido de lo normal. BikeBro tenía algunos
problemas con los productos y su contabilidad era un desastre, pero en
general, no necesitaban los recursos que Greer había sospechado de los
tres minutos que había estado dentro de su apartamento.
124
Kindle Alexander Ruptura
El timbre del teléfono llamó su atención. Miró hacia abajo para ver
el nombre de Skye en la barra de notificaciones. Cogió el teléfono, pasó
un dedo por la pantalla de bloqueo y leyó su mensaje.
¿Por qué quieres su número, Greer?
Los pulgares de Greer volaron sobre el pequeño teclado de su
teléfono.
Quiero saber cómo está. Estaba bastante mal anoche.
Parecía lo suficientemente razonable y veraz. Pulsó enviar, dejando
caer el teléfono sobre el colchón. No había completado dos oraciones
adicionales en el borrador del contrato cuando el teléfono vibró de nuevo.
Por supuesto, lo recogió.
Debería preguntarle antes de dar su número.
La cabeza de Greer empezó a negar ante la terrible idea. No podía
hacer que sus dedos se movieran lo suficientemente rápido para evitar
que ella le enviara un mensaje a Dallas en ese momento.
Sabes que no soy un mal tipo. No voy a molestarlo. Solo quiero
ver cómo está. Ducky parecía preocupado.
Chocó los cinco mentalmente por incluir a Ducky en la mezcla.
Los tres puntos de escritura lo mantuvieron pegado a la pequeña
pantalla hasta que no salieron palabras. Pasaron los minutos sin nada
más antes de dejarlo en su cama. Greer volvió a concentrarse en el
acuerdo. Leyó la misma oración tres veces, tratando de concentrarse en
cualquier otra cosa que no fuera el mensaje de texto pendiente de Skye.
Razonablemente, comprendió que aunque no consiguiera los
dígitos, tenía su camino en la vida de Dallas por medio de la oportunidad
de inversión. Ya había decidido vigilar él mismo todo el proyecto, a
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distancia, por supuesto. Esos tres hermanos no tenían ni idea de cómo
funcionaba realmente un negocio.
Skye no tenía que darle el número. Podía conseguirlo él mismo.
Greer hizo clic en el icono del motor de búsqueda Wilder y
rápidamente escribió BikeBro en la barra de búsqueda. Esperaba
encontrar un enlace a un sitio web. En cambio, encontró una lista de
videos. Dylan le había dicho que la empresa utilizaba YouTube como
fuente de marketing, pero no lo había pensado más. Qué error había sido.
Atraído por la imagen de portada sin camisa de Dallas inclinado
sobre su bicicleta, su rostro mostrando la tensión del ejercicio, Greer hizo
clic en su canal. Dallas dominó más de la mitad de las listas de videos.
Revisó la cantidad considerable de suscriptores y las vistas promedio de
cada video antes de hacer clic en el primero. Su marca parecía acertada.
BikeBro fue claramente la parte más destacada del video.
Cuando Dallas comenzó a hablar, Greer perdió la batalla con su
voluntad. Su mirada se fijó solo en él. Para alguien que había manejado
sus tendencias obsesivas durante la mayor parte de su vida, era una
locura lo mucho que lo deseaba. El hombre absolutamente guapo, con la
voz profunda y rica, hizo que la polla se le pusiera rígida, presionando
incómodamente contra la parte inferior de su computadora portátil.
Ante el sonido de la notificación de texto, tomó el teléfono
distraídamente, apenas capaz de apartar la vista de la pantalla para ver
que el mensaje de Skye contenía diez dígitos. Si no era el de Dallas, pronto
lo sabría. Comenzó a escribir un mensaje, pero su mirada volvió a la
pantalla de su computadora portátil. Todo en Dallas simplemente lo
hacía por él. No había duda de que era muy caliente, pero también era
un buen entrenador.
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Lo observó durante varios segundos hasta que la necesidad de
hablar con él dominó todo lo demás. Greer pausó el video y envió un
mensaje al número. Le tomó una cantidad increíble de tiempo formar una
sola oración introductoria.
Quiero saber cómo estás.
Presionó enviar y reinició el video de nuevo, viendo varios minutos
más mientras Dallas hablaba con los asistentes a la clase. Parecía tener
una cantidad infinita de energía. Su voz apenas parecía trabajosa
mientras pedaleaba. En extensión y en intervalos, explicó los beneficios
de usar BikeBro para un entrenamiento. Era condenadamente
impresionante.
El teléfono sonó, la vibración traqueteó en sus manos. Levantó el
dispositivo casualmente como si cada uno de sus pensamientos, durante
todo el día, no se hubieran centrado en este momento exacto. El mensaje
de respuesta era simple y al grano. Sospechaba que el entrenador era
muy parecido.
Creo que tienes el número equivocado.
No era el mensaje que esperaba. Ese habría sido:
Hola, Greer, ven a follarme, luego hazlo de nuevo, después
déjame devolverte el favor. Te he estado esperando. Pero al menos
era un comienzo.
Greer tecleó rápidamente en respuesta.
Si eres Dallas Reigns, entonces sí, es el número correcto. Soy
Greer Lockhart. Nos conocimos anoche. Pulsó enviar, manteniendo el
teléfono frente a él, mirando la pantalla. Su corazón hizo algo extraño
mientras esperaba. Volvió a concentrarse en el sentimiento desesperado
que parecía extenderse desenfrenado cuando dejó que su mente vagara.
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Tal vez pasó un minuto antes de que llegara la respuesta.
Claro. Debería haber recibido tu número y enviar un mensaje
antes. Ha sido un día loco. Gracias por asegurarte que llegara a
casa anoche. No fue la mejor idea emborracharse tanto. Entiendo
que eres responsable de las bebidas. Realmente no te agradecí por
eso.
Greer leyó el mensaje dos veces, complacido de que la buena
personalidad de Dallas se mantuviera. Era encantador incluso en forma
de mensaje de texto. Comenzó a escribir su propia respuesta ingeniosa
cuando llegó otro mensaje.
Me temo que anoche te di una impresión equivocada.
El surco apareció entre sus cejas mientras se obligaba a sí mismo
a renunciar a cualquier otro comentario que no fuera aclarar el último
mensaje de Dallas.
¿Qué impresión es esa?
Menos de treinta segundos después, se confirmaron las sospechas
de Greer.
Soy hetero. Aprecio la atención, pero soy cien por cien
heterosexual.
Mmm. Quizás Dallas recordaba más de lo que esperaba. Lo más
probable es que Ducky le hubiera dicho lo que había pasado anoche.
Maldita sea.
Entonces, el abogado del diablo que siempre vivió dentro del
ajetreado cerebro de Greer le recordó cuánto las palabras de Dallas
cayeron en la categoría de negar demasiado. Su pánico se calmó; estaba
de vuelta en el juego. Una sonrisa asomó a sus labios mientras escribía.
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Creo que tienes una impresión errónea sobre este mensaje.
Solo quería saber cómo seguías. Tienes que estar maltrecho hoy.
Esta vez pasaron varios minutos sin respuesta. Tantos minutos,
que comenzó a dejar el teléfono, planificando su próximo movimiento
cuando el timbre lo hizo levantar el teléfono de un tirón.
El día comenzó un poco duro, pero estoy bien. Gracias de
nuevo. Mi hermano pequeño dijo que me metiste dentro. Prometo no
volver a poner a otra alma viviente en esa posición.
La autenticidad de las palabras de Dallas pareció alterar el juego
de Greer. Pudo ver al verdadero caballero a través de los mensajes. Las
descripciones de Skye del entrenador resonaron. Percibió su verdad y
honestidad. Greer tecleó lentamente, tratando de mantener la calma
queriendo que Dallas conociera su propia realidad.
No fue un problema. Disfruté anoche, más de lo que lo he
hecho en mucho tiempo.
Un tinte de decepción obligó a Greer a colgar el teléfono. ¿Qué había
esperado? ¿Qué Dallas quisiera continuar con lo que comenzó anoche?
No necesariamente, pero tal vez algo en él había esperado que fuera así
de fácil.
Por otra parte, tal vez no quería nada fácil. La persecución era la
mejor parte, ya fuera por negocios o por placer. La mayoría de las veces,
el final nunca cumplía con las expectativas que había construido en su
cabeza de todos modos.
Un suspiro resignado se escapó.
Miró alrededor del dormitorio meticulosamente diseñado como si lo
viera por primera vez. El aspecto minimalista no requirió una gran
cantidad de detalles. Greer nunca se había sentido solo antes. Podría
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decir que incluso anhelaba el egoísmo de estar solo, solo haciendo lo que
quería hacer. Entonces, ¿qué estaba sintiendo en este momento?
No lo sabía o no podía expresarlo con palabras.
Cuando no llegó otro mensaje, lo dejó pasar por la noche. Reinició
el video que había estado viendo, mirando la lista de comentarios. Hubo
bastante interacción por parte de los espectadores. Dallas tenía mucho
interés femenino.
Revivió mentalmente el baile de pies a cabeza que habían hecho la
noche anterior, luego la sensación erótica de los dedos de Dallas
recorriendo la longitud de su labio inferior. Hombre, ese había sido un
movimiento sexy. La polla de Greer volvió a engrosarse, convirtiéndose en
una necesidad dura y palpitante, como anoche. Observó la forma de
ejercitarse de Dallas. Ya se había enganchado a sí mismo hoy, pensando
en él, pero nada más. Estaba guardando esta necesidad para cuando el
hombre finalmente cediera. Esperaba que no tomara mucho tiempo.
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Capítulo 12
—¿Es la Sra. Haven? —preguntó Dallas en voz baja por teléfono a
la mañana siguiente mientras miraba por el pasillo que conducía a la sala
de estar de su apartamento. Ducky estaba de espaldas a él, los
auriculares cubrían sus oídos con los sonidos apagados de metal duro.
Al menos un monitor parecía estar en juego durante una batalla épica de
League of Legends. El apartamento estaba casi en silencio excepto por la
música que se deslizaba de los auriculares de Ducky y el furioso golpeteo
del teclado mecánico. En serio, no tenía idea de cuándo dormía su
hermano.
—¿Puedo decirle quién llama?
—Dallas Reigns. Solíamos trabajar juntos en Florence Hill. —
Silenciosamente cerró la puerta de su dormitorio y fue al otro lado de la
habitación. No quería que Ducky escuchara esta conversación, ni
siquiera por accidente. Ducky y Donny todavía estaban en su apogeo
después de reunirse con Dylan. Su negocio había tenido muy pocos hitos
para permitir que su recién descubierta melancolía se filtrara en su buen
humor. Una vez que estos planes se consolidaron, si se concretaban, les
haría saber a sus hermanos que había encontrado otra fuente de ingresos
para contratar más entrenadores. Racionalizaría esto como su plan de
respaldo, nada más, nada menos.
—Hola, sí, te recuerdo. Espera, Dallas. Déjame ver si está dentro.
—No estaba seguro de si volver a enseñar a tiempo completo era siquiera
una opción. Tal vez podría conseguir algunos trabajos de enseñanza
sustitutos a largo plazo. Entonces podría pagar el alquiler del próximo
mes a tiempo.
Dallas desató la toalla húmeda alrededor de su cintura y la arrojó
sobre el asiento de su bicicleta, buscando en su armario. Tenía puesta
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su ropa interior y un pie dentro del agujero de sus pantalones cortos
deportivos cuando la Sra. Haven respondió.
—Dallas, ¿eres realmente tú? —preguntó la Sra. Haven, sonando
genuinamente emocionada de saber de él. Ella siempre había sido así,
realmente interesada en él y en su vida. Su saludo se sintió como un
cálido abrazo, incluso por teléfono.
—Sí, señora. ¿Cómo está? —preguntó, subiéndose los pantalones
cortos y agarrando una camiseta.
—Estoy bien. —Su burbujeante entusiasmo alivió su ansiedad
como un bálsamo curativo. Una sonrisa real se dibujó en su rostro. Ella
había sido su maestra de tercer grado y así conoció a su hijo, Bennett.
Habían sido amigos desde entonces. Grand Prairie ISD había sido su
primera y única opción de sistemas escolares para enseñar cuando se
graduó de la universidad. Todo por culpa de la Sra. Haven. Se sentía
como en casa para él—. ¿Escuchaste que Bennett va a tener su segundo
hijo?
—No. No sabía que tenía su primer hijo. ¿Cuándo sucedió eso? —
preguntó, agarrando un par de calcetines y sus tenis.
—Carver tiene casi dos años y tiene a Jon Haven envuelto alrededor
de su dedo meñique. Dallas, tengo una reunión en diez minutos. Dime
por qué llamas o déjame llamarte cuando termine.
—Te llamo porque estoy pensando en volver a enseñar. Sé que no
es la época del año, pero tal vez una posición secundaria a largo plazo, si
hay algo disponible —dijo, dejándose caer en el borde de su colchón,
colocando sus zapatos a sus pies.
—Déjame ver lo que tenemos y me pondré en contacto contigo.
Sabes que nunca quise que te fueras en primer lugar —le recordó, como
siempre hacía cuando hablaban.
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—Lo sé, pero un entrenador personal gana mucho más dinero —
respondió, como siempre lo hacía. Simplemente no era suficiente para
sustentar sus vidas y el nuevo negocio.
—Sabes, Jon se jubilará pronto. Creo que tiene un par de puestos
de entrenador disponibles. ¿Estás interesado? —Casi podía oír las ruedas
girar en su cabeza.
—Seguro, me interesaría. —El atletismo siempre había sido su
interés. Ancló su teléfono en su hombro mientras se ponía cada calcetín—
. No estoy entrenado en ningún deporte en particular, pero puedo
acondicionar muchísimo a esos niños.
—Está bien, déjame ver qué puedo encontrar. Y, Dallas, ¿sabías
que el Boys & Girls Club va a tener su cena para recaudar fondos en dos
semanas? Están buscando donaciones y Grand Prairie tiene una mesa.
Puedo conseguirte un asiento. Sabes que esas mujeres te aman allí.
Pagan un céntimo cuando te subastan.
Oh. Sí. Ajá. ¿Cómo se había permitido olvidarlo?
Aquí era donde la Sra. Haven brillaba más intensamente. Podría
conseguir que una persona hiciera cosas que normalmente no haría, todo
en nombre de ayudar a la comunidad. La única vez que lo habían
convencido de participar en una subasta, de hecho, había recaudado la
mayor cantidad de dinero de todas las personas allí: casi ochenta dólares.
Quizás era una buena idea registrarse. Obtendría una comida
gratis y algo de publicidad gratuita para BikeBro. Y era más inteligente
esta vez. No entraría a ciegas. Skye podía acompañarlo y ganar su tiempo
como lo hacían otras parejas.
—Tienes tiempo para pensar en ello. ¿Tu correo electrónico es el
mismo? —preguntó ella.
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—Sí, señora, y volveré a hacer la subasta. Es por una buena causa
—dijo, metiendo los pies dentro de los zapatos.
—¡Estupendo! Te enviaré los detalles y reservaré su asiento. Es
genial saber de ti. Te enviaré un correo electrónico esta tarde —Hubo un
pequeño golpe en la puerta de su dormitorio. Miró para ver a Skye
asomando la cabeza hacia el interior con los ojos bien cerrados.
—¿Estás aquí? —preguntó Skye.
—Lo espero con ansias. Resérveme dos asientos. Haré que Skye me
acompañe. Gracias —dijo Dallas, su atención todavía en Skye, quien
mantuvo los ojos cerrados pero parecía confundida por su respuesta.
—Adiós, Dallas. —La Sra. Haven terminó la llamada.
Arrojó su teléfono sobre la cama y luego tomó una camiseta,
tirándola por su cabeza y bajándola por su pecho.
—Si sigues abriendo mi puerta así eventualmente verás más de lo
que esperabas.
—Mis ojos estaban cerrados. —La puerta se abrió y ella entró
completamente, mirando alrededor de su habitación como si nunca la
hubiera visto antes—. Pensé que tenías una clase esta mañana.
—Ya terminé. Iba a buscar comida. ¿Quieres venir? —preguntó,
atándose los cordones.
—Estamos pensando lo mismo —bromeó, acercándose para
sentarse a su lado en la cama. Tenía las manos metidas entre los muslos
mientras cruzaba una pierna sobre la otra para ponerse cómoda. Que era
exactamente lo opuesto a su intención de que se fueran a buscar
comida—. He estado preocupada por ti. Estás apagado. Más que solo la
resaca.
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¿Cómo podía decirle lo que estaba pasando con él? No podía. Ducky
había estado caminando sobre cáscaras de huevo, tratando de
mantenerse fuera de su camino. A él tampoco le gustaba estar así.
El pasado estaba en el pasado. La miseria de aprender que el amor
incondicional era un engaño, que el amor de sus padres tenía
condiciones, se suponía que todo estaba enterrado hace mucho tiempo.
Su familia y él estaban en un gran lugar ahora.
Excepto que no dudarían en dejarlo ir sin mirar atrás si alguna vez
se enteraran de lo de anoche. Tampoco había forma de que Donny
pudiera soportar trabajar con Dallas. BikeBro estaría arruinado.
Nunca le daría la espalda a su familia. Pero sabía que se la darían
a él en un segundo.
Skye le dio un codazo en las costillas. Ella cambió su tono,
probablemente porque él no había respondido.
—Hace frío afuera. Vas a necesitar algo más que pantalones cortos
y una camiseta.
—¿Qué tan frio está? —Claro. La vida pasaba a su alrededor. Había
olvidado que un frente frío había atravesado la noche anterior. Lo había
olvidado. Dallas respiró hondo y se volvió para mirar a Skye. Lo que sea
que vio la hizo rodearlo con un brazo, apoyando la cabeza en su
antebrazo.
—Va a estar bien. BikeBro va a funcionar, lo sé. Y si eso no es lo
que te molesta, también funcionará. Eres una fuerza del bien en este
mundo. Descubrirás qué es lo correcto para ti.
Sospechaba que ella hablaba de Greer, y tuvo el mismo bálsamo
curativo mágico que la Sra. Haven. Levantó una mano, acariciándola
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juguetonamente en la cara con la palma de la misma manera que ella le
dio unas palmaditas en el muslo.
—¿Fuiste tú quien le dio mi número?
El veredicto de culpabilidad llegó a través de esos grandes ojos
marrones que se alzaron hacia él mientras ella se mordía el labio entre
los dientes. Se miraron el uno al otro durante unos largos segundos.
—No sabía si debería. Greer es un buen tipo una vez que superas
la imagen que tiene de sí mismo de ser un jugador. En realidad, no lo es.
Realmente no. Podría ser un buen portavoz de la empresa. ¿Hice algo
incorrecto?
—No sé. ¿Es gay? —preguntó, queriendo que ella dijera que no,
pero esperando que sí. Su cabeza estaba jodida.
—Es increíblemente abierto y orgulloso de no permitir etiquetas.
Tiene mucho éxito en todo lo que hace. Le dije que eres heterosexual.
Eres heterosexual, ¿verdad? —Su mirada directa no tenía animosidad ni
juicio, y Dallas asintió con un rotundo sí—. Si no es así, está bien...
—No, soy heterosexual.
Ella asintió, tal vez no con total certeza, pero ambos parecían lo
suficientemente dispuestos a dejarlo pasar.
—¿Coqueteó contigo?, porque realmente creo que es inofensivo.
Pero corre en grandes círculos. Deberías ver su auto. Quizás conozca a
alguien que te ayude a financiar BikeBro.
Dallas desenredó su agarre y se puso de pie, buscando su
chaqueta. Todo lo que dijo Skye fue perfecto, simplemente no quería ser
él quien se ocupara de Greer.
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—No puedo esperar para darle tu número a alguien sin preguntarte
antes. —Él sonrió hacia ella.
—Será mejor que no des mi número. Soy una chica. Tú eres un
hombre voluminoso y gigante. —Ella le hizo un gesto con la mano como
para señalar lo obvio.
Dallas simplemente ladeó la cabeza de tal manera como diciendo
ya veremos. Su rostro se transformó en preocupación cuando saltó de la
cama, acercándose a él en modo de pelea. Con un movimiento que había
hecho muchas veces a lo largo de los años, Dallas se llevó los dedos a los
labios y los cerró con fuerza.
—Por supuesto que no voy a dar tu número. Ve a calentar el coche.
Ella entrecerró los ojos mientras lo miraba durante varios
segundos, probablemente tratando de juzgar su sinceridad.
—¿Abrigo pesado o chaqueta? —Soltó sus labios, riéndose de su
irritación.
—Probablemente abrigo. Hace casi diez grados, pero con sol. —Lo
dejó allí como si todo se hubiera arreglado entre ellos. Ella había ayudado
y él tenía que superarlo. Nada había cambiado. Agarró su chaqueta y
comenzó a recorrer el apartamento.
—Dallas, Dylan acaba de preguntar si podemos vernos por la
mañana. Nos dio una dirección distinta a la de la oficina de Secret. Nos
quiere allí a las ocho. ¿Acepto? —preguntó Ducky.
—Cualquier hora está bien. Envíale un mensaje a Donny. —No
detuvo su impulso de salir de la casa. Estaba hambriento. No había
comido mucho desde su gran noche de fiesta. Distraídamente, miró hacia
atrás por encima del hombro mientras alcanzaba el pomo de la puerta—
. Te traeré algo de comer.
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Ducky tenía la misma mirada de preocupación que había visto en
los últimos días.
—Dylan no querría reunirse con nosotros si no hubiera encontrado
apoyo, ¿verdad?
—De cualquier manera, Dylan nos ayudó mucho. Gracias a ti. —
Dallas se volvió, cansado de la preocupación en el rostro de su hermano
pequeño—. Programé una repetición para la clase de la una en punto. La
recuperaré mañana en mi día libre del gimnasio.
—Dallas... —comenzó Ducky.
—Déjalo ir. Yo lo hice. —Dallas dejó que la puerta se cerrara de
golpe detrás de él, decidido a volver a juntar su mierda.
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Capítulo 13
—No puedo ser más claro. Estás cien por ciento equivocado —
anunció Greer, deteniendo el parloteo al otro lado del teléfono. Se detuvo
abruptamente en medio de su oficina, dejó caer la cabeza entre los
hombros, miró hacia el techo gris claro y pidió paciencia desde arriba—.
No haremos eso. La gran tecnología está completamente divorciada de la
realidad. Están sobrevalorados y han dañado la economía en general.
Sabes cómo me siento. Prefiero que recurras a las criptomonedas que a
las grandes tecnologías.
Kailey abrió la puerta de su oficina, asomando la cabeza dentro. Le
dio a Greer un respiro momentáneo de escuchar a uno de sus mayores
inversionistas, un tipo que había tenido muy poco cuando llegó por
primera vez hace cinco años. El miró por encima de su hombro. La
frustración de una estúpida llamada telefónica tan temprano en la
mañana lo hizo inmovilizarla con la mirada, deseando que se quedara
callada. Afortunadamente, lo hizo. Bueno, tanto como Kailey alguna vez
podía. Al menos susurró.
—Dylan está aquí. Los hermanos están llegando. ¿Debería ponerlos
en la sala de conferencias?
Había intentado dividir su atención entre la llamada y su hermana.
No salió bien.
—Maldita sea, Richard, deja de inundarme con un montón de
filosofías de mierda que no van a hacer que cambie de opinión, y aguanta
una puta vez. —Caminó hacia su escritorio, apretó el botón para silenciar
la llamada y se arrancó el auricular de la oreja—. Dile a Dylan que inicie
en la sala de conferencias. La presentación está lista. Muéstrale cómo
utilizar el control remoto para la presentación de diapositivas, o diablos,
pídele que les explique los términos. Serían tontos si no lo aceptaran. Iré
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tan pronto como pueda. Dejé los contratos en una carpeta en la
estantería.
Ella asintió y cerró la puerta con fuerza. Greer respiró hondo,
concentrándose en sí mismo, y se obligó a bajar la presión arterial
mientras se concentraba en el asunto que tenía entre manos.
Recuerda, tienes las cartas. El contrato es invulnerable.
Sí, Richard Tenney podía irse al infierno. Imbécil.
La junta de Tenney estaba complacida con el liderazgo y la
dirección de Greer. Lo que sea que le pasaba al hombre... ¿A quién
diablos le importaba?
La auto-lección ayudó. Greer rodó los hombros, liberando la
tensión que se había formado allí. Se volvió a colocar el auricular en la
oreja y desactivó el sonido de la llamada. No habló de inmediato. En
cambio, dio dos pasos hacia la ventana que daba al camino de entrada.
Soltó un profundo suspiro.
Esto no era tan divertido como solía ser. En algún momento del
camino había perdido el impulso. Greer sintió el cambio en el interior. No
con su activismo, que sería el más afectado, sino con la carrera de
persecución de capital. Se sentía como un traidor por siquiera pensar en
tal cosa. Apoyó la barbilla en el pecho al darse cuenta de lo mucho que
podía dañar a tantas organizaciones que contaban con él para sobrevivir.
—Puedo oírte jodidamente respirar, Lockhart.
Greer levantó la cabeza para ver a los hermanos Reigns dejando su
sedán modelo más antiguo. Todos eran inquietantemente similares pero
completamente diferentes. Ducky y, supuso, Donny eran unos
centímetros más bajos que Dallas, pero seguían siendo hombres altos.
Todos vestían trajes oscuros y tenían el mismo look con ese cabello
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castaño. Los rizos fuera de control de Ducky parecían haber sido
domesticados, o al menos hizo un intento. Donny tenía un corte de pelo
estilo militar. Dallas tuvo uno que era muy popular hoy en día.
Dallas. La tentación no había disminuido mientras miraba al
apuesto hombre. Quizás el más hermoso que había visto en su vida, al
menos para su corazón.
Su mirada se clavó en Dallas mientras tomaba sus largas y
confiadas zancadas por los escalones del porche delantero. Lo atrajo de
la misma manera que lo había hecho en el club. Se le hizo agua la boca
como si Dallas fuera un bocado delicioso hecho solo para él. Su estómago
se retorció mientras lo seguía hasta la puerta principal. Dallas estaba con
la mano en el pomo de la puerta, Greer comenzó a darse la vuelta, pero
Dallas se detuvo antes de abrir. Agachó la cabeza y soltó el pomo. Donny
parecía ajeno a lo que estaba pasando con su hermano, empujándolo
para entrar. Ducky subió los escalones y se detuvo junto a él, mirando
dentro de la oficina, pero sin avanzar.
La puerta principal se cerró, dejando a Dallas y Ducky en el porche.
Ducky asintió. Dallas extendió su puño, dándole un rápido golpe en los
nudillos. Greer no tenía idea de lo que se había intercambiado entre ellos,
pero algo en el momento hizo que su corazón se conectara.
La calidez que se filtraba lentamente regresó, atrayendo a Greer de
regreso al mundo donde solo hace unos momentos se había
desconectado. Qué cosa más extraña.
Recordó esos primeros años de comenzar su propio negocio.
Demonios, retrocedió aún más. Recordó ser un joven adolescente,
haciendo su primera cuenta de mercado en línea, fingiendo ser su padre.
Greer había estado encantado de ganar sus primeros miles de dólares en
la bolsa de valores. La emoción había aumentado varios grados cuando
entregó su tesoro para ayudar a salvar las focas.
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Se llevó una mano al corazón. Los golpes constantes produjeron
satisfacción. Le gustaba que Dallas estuviera dentro de su edificio.
Tenney silbó, uno de esos sonidos ensordecedores. El dolor
instantáneo estalló en su oído. Greer hizo una mueca, golpeando el
auricular de su oreja. La ira lo hizo querer golpear al tipo. Para cuando
se colocó el auricular en la oreja, la línea se había cortado.
Que se jodiera Tenney.
Su teléfono sonó. El nombre y el número de Tenney resonaron a
través de su auricular. Greer dejó que la llamada fuera al buzón de voz.
Tomó un par de aspirinas y luego se fue a su baño privado,
olvidándose por completo del gilipollas del teléfono. Descubrió que quería
lucir lo mejor posible antes de volver a ver a Dallas.
Dallas. El parloteo constante que corría por su cabeza se silenció.
No era algo malo.
Rápidamente se cepilló los dientes. Desafortunadamente, no
porque planeara besar a alguien. Se pasó un cepillo por el cabello y luego
revisó su rostro y nariz en busca de algo que no debería estar allí.
Rápidamente se ajustó la ropa, enderezando su ya hinchada polla dentro
de su ajustada ropa interior. Por último, añadió un toque de colonia.
Greer sonrió de lado mientras miraba sus manos temblorosas,
rápidamente apretándolas para controlar el temblor. Estaba nervioso y
emocionado. Su anticipación estaba sacando lo mejor de él.
Regresó a su oficina, tomó su chaqueta, decidió no usarla y salió.
Infundió confianza en su largo paso. El aleteo de su ajetreado personal
de la planta baja llegó hasta él mientras cruzaba el rellano, todo su
enfoque centrado en la puerta cerrada de la sala de conferencias. ¿Tenía
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Dallas alguna idea de su participación en este proyecto? Ese momento de
sorpresa sería algo para recordar.
Con un empujón de la mano hacia la puerta, entró en la sala de
conferencias. Kailey se volvió hacia él con una gran sonrisa. Frunció el
ceño, preguntándose por qué ella estaba en la habitación. Luego examinó
a los participantes. Dylan se sentaba en la cabecera de la mesa, Donny a
su derecha, Ducky y Dallas estaban a la izquierda. Todos de espaldas a
la puerta.
Ducky fue el primero de los hermanos en mirar hacia arriba y
volverse hacia él. Dio un grito ahogado y luego le dio un codazo a Dallas,
quien estaba inclinado hacia adelante, estudiando el contrato mientras
hablaba con Dylan.
—Esto parece generoso...
Con otro golpe en el codo, Ducky impidió que Dallas dijera más.
Dallas giró su cabeza hacia Ducky y luego siguió el dedo que señalaba
detrás de ellos. Desde su ángulo, tuvo que mirar con torpeza por encima
del hombro para ver a Greer mientras cerraba la puerta detrás de él.
Greer tuvo que trabajar para suavizar sus rasgos faciales cuando sus
miradas se encontraron y luego se sostuvieron. La conmoción del
momento hizo que la boca de Dallas se abriera y un tinte de rosa
enrojeciera sus mejillas. No salió ninguna palabra.
El sonrojo calentó el corazón de Greer. La conexión que
experimentó todavía estaba allí, atrayéndolo con un interés desenfrenado
hacia Dallas. Por supuesto, su polla se movió bajo la fuerza de esos
penetrantes, tal vez incluso acusadores, ojos verdes. No pudo evitar
sonreír ante la expresión de su rostro. Por nada más que por
autoconservación, Greer decidió abordar el otro lado de la habitación
antes de estrechar la mano de Dallas. A pesar de que le costó, se alejó y
extendió una mano hacia Dylan mientras rodeaba la mesa.
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—Lamento llegar tarde.
—No hay problema. Estamos avanzando en el contrato a gran
velocidad. Has hecho un buen trabajo aquí, Lockhart. Chicos, este es
Greer Lockhart, la mente maestra detrás de esta propuesta. Greer conoce
a Donny. —Dylan le indicó al único hermano que Greer no había
conocido.
Mientras se acercaba a Donny, este se puso de pie y estrechó la
mano extendida de Greer. Dylan señaló con un dedo a Dallas.
—Estos son Dallas y Duncan Reigns. Son los dueños de BikeBro.
—Él me conoce como Ducky —agregó éste mientras Greer
continuaba alrededor de ese lado de la mesa. Se esforzó por ocultar su
sonrisa y asintió.
—¿Lo conoces? —Donny le preguntó a Ducky.
—Sí. Skye y él trajeron a Dallas a casa la otra noche.
La mirada de Dylan se movió instantáneamente, primero a Dallas,
luego a Greer, donde apoyó su trasero contra el aparador en lugar de
tomar asiento.
—Pero no creo que supiéramos que él era parte de esto. ¿Verdad,
Dallas? —Ducky miró a Dallas en busca de confirmación, un pequeño
surco marcando su frente.
Dallas parecía haberse quedado mudo y desarrollado la escena del
ciervo frente a los faros. Sacudió la cabeza. Un silencio incómodo
descendió sobre todo el grupo.
Greer cruzó los brazos sobre el pecho y asintió.
—Por favor, continúen.
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Dylan le lanzó una mirada de qué carajos. Greer levantó un hombro
casualmente y se encogió de hombros.
De hecho, habían hecho un tiempo rápido cuando Dylan subió de
la segunda a la última página del contrato.
—Dallas, ¿tenías una pregunta antes de continuar?
Dallas trató de hablar y tuvo que aclararse la garganta antes de
poder continuar. Este podría ser el mejor momento de la vida de Greer.
El bueno de Dallas Reigns estaba desconcertado por su presencia.
Hetero, sí, claro.
—Entonces, ¿harán todo esto solo por el quince por ciento de la
empresa? —El tenor profundo hizo todo tipo de cosas en las entrañas de
Greer. Vio como Dallas hojeaba las páginas del contrato que habían
revisado anteriormente.
—También tendremos una parte de las ganancias como se describe
—agregó Dylan asintiendo.
—Chicos, esto es factible. Necesitamos ayuda con la fabricación y
el manejo del negocio. Digo que aceptemos esta oferta, ahora mismo —
dijo Donny con entusiasmo, levantando las manos en el aire, indicando
que era una obviedad. No había un hueso negociador en el cuerpo de
Donny.
—Por supuesto, me siento igual —dijo Dylan, coincidiendo con
Donny—. Pero todos deberían pensarlo primero. Lleven el contrato a su
abogado...
Donny negó con la cabeza, en desacuerdo con Dylan, e hizo que
Greer sonriese mientras saltaba, hablando antes de que Donny pudiera
decir algo más.
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—Proporcionaré asesoría legal independiente si no tienen un
abogado. Queremos que se sientan cómodos con la oferta. Por favor,
tómense un tiempo, nada cambiará por nuestra parte.
—¿Hay algo escondido aquí que no hayan dicho? —preguntó
Ducky. Greer agradeció la pregunta.
—No, en absoluto —respondió Dylan—. Leí línea por línea con
ustedes, explicándoles nuestros requisitos. Tienes los derechos de su
empresa, pero tenemos que sacarla de su apartamento y empezar a
construirla correctamente. Creemos que esto lo hará más exitoso —Dylan
puso ambas manos sobre el contrato—. Será mucho trabajo para
ustedes, chicos, con muchos cambios golpeándolos todos a la vez. No es
una decisión para tomar a la ligera.
—Entonces, están invirtiendo en nuestra empresa. Continuarán
creando la aplicación Secret. Tendremos una nueva oficina y almacén.
Proveedores mejores y más baratos para el hardware, y tendremos un
departamento de envío. Nos están proporcionando un asesor empresarial
para ayudar con todo el papeleo que no estamos haciendo. Tendremos
un contable y más entrenadores, con un estudio profesional adjunto a la
oficina para las sesiones de entrenamiento —dijo Dallas, resumiendo los
puntos importante.
—Sí, y mientras eso sucede, comenzaremos una campaña de
marketing y de marca por todo el país —explicó Dylan.
Los ojos de Ducky se salieron de su cabeza. Su deleite estaba claro
en la expresión.
—¿Y si fallamos, no les debemos nada a cambio?
—Correcto. Pero no fallarán —respondió Greer por Dylan, sumando
sus dos centavos mientras atraía la mirada de Dallas hacia él. El sonrojo
entrañable todavía estaba allí—. Soy dueño de esta empresa. Son locales
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para mí. Dylan me pidió que los vigilara. Esto es lo que hago para
ganarme la vida. No fallaremos.
—¿Cómo te involucraste? —preguntó Dallas, escéptico. Por el
crujido debajo de la mesa y la mueca de dolor en el rostro de Dallas, Greer
solo pudo asumir que Donny había pateado a su hermano.
—Dallas, acaba de decir que esto es lo que hace para ganarse la
vida —le explicó Donny a Greer como si su hermano fuera la persona más
tonta del mundo.
—Es una pregunta válida. Dallas… —Greer dejó que el nombre
saliera de su lengua como si mereciera estar allí—. Dylan se acercó a mí
el día después de que tú y yo nos conociéramos. Ahora que todos seremos
socios, tengo una pregunta para ustedes. —Esperó hasta que tuvo tres
pares de ojos ansiosos enfocados en él—. ¿Quién diablos es Biker101?
No me gusta perder y me pateó el trasero.
Kailey se rió, recordándole que estaba en la habitación.
—Es el peor perdedor que jamás hayan conocido. Es por eso que
deben aceptar este trato. Se niega a perder.
—Ignórenla. Es mi hermana. Su elogio es parcial. —Greer le dio la
mirada que decía que cerrara la boca—. ¿Quién es Biker101? Mi ego
necesita que me digan que es Lance Armstrong o Tom Brady.
Ducky se rió junto con Kailey, recostándose cómodamente en su
asiento, mirando entre sus hermanos.
—Si va a ser dueño de una parte de nosotros, debería saberlo.
—Ya sé la respuesta —bromeó Dylan, reclinándose en su asiento,
luciendo orgulloso de tener la ventaja.
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—¿Lo sabías y no me lo dijiste? —La ceja de Greer se arqueó con
sorpresa. Cabrón.
—Acabo de enterarme que eres Wild_Rider. No sabía que tenías esa
vena dentro de ti. —Dylan se rió entre dientes cuando Greer levantó su
dedo medio en respuesta a ese comentario. Parecía la mejor respuesta
para darle a su casi compañero.
—Dallas es Biker101 —declaró Donny con orgullo, atrayendo todas
las miradas hacia él—. Y casi le pateaste el trasero.
De todas las respuestas que le podrían haber dado, esta le robó la
voz. El némesis de Greer era su enamoramiento. El aire de la habitación
cambió al igual que todas las miradas. Dylan se rió entre dientes de
nuevo, aparentemente muy en sintonía con la reacción visceral de Greer
a la noticia.
—Entonces, eres tú —dijo Kailey feliz antes que tuviera la
oportunidad de hablar—. Sabía que había algo en ti. Cuando lanzaste la
carrera, Greer estaba muy molesto. Mi esposo y yo estábamos en Zoom
con él antes de que comenzara el concurso. No estoy seguro de haber
visto a Greer trabajar tan duro. —Como de costumbre, la actitud
descarada de Kailey hizo que incluso el rostro de piedra de Dallas
sonriera.
—Creo que tienes razón. Necesitamos llevarnos este contrato y
hablar —dijo Dallas, alcanzando su carpeta de archivos—. Tal vez
podamos aceptar la oferta de un abogado.
—Espera. —Greer levantó una mano, casi sin estar listo para dejar
ir a Biker101—. Quiero una revancha.
—Lockhart, he estado tomando sus clases avanzadas... —Dylan
comenzó como si fuera la medida a vencer. No lo era. Greer quería vencer
a Dallas o morir en el intento.
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—Yo también he tomado su clase. Es un buen entrenador, pero
quiero darle otra oportunidad —Greer señaló a Dallas—. Solo tú y yo.
Realmente he desarrollado una gran necesidad de vencerte. No puedes
retirarte esta vez.
La emoción de Donny solo fue superada por la de Ducky.
—¿Lo haríamos como un acuerdo para todo el sitio?
—No me importa. Solo quiero la revancha entre él y yo.
—No creo que sea una buena idea. —La actitud de Dallas cambió.
Perdió el borde vacilante. Entonces, era competitivo. Greer podía ver las
ruedas girando en su cabeza incluso mientras resistía el desafío. Esta
mirada estaba llena de promesas de honestidad e integridad incluso
mientras planeaba patear su trasero.
Su polla se hizo más gruesa y no trató de ocultar su atracción a
ninguno de ellos, especialmente a Dallas. Si vivía su verdad, entonces
Greer también lo haría.
—Creo que podríamos convertirlo en una campaña de donaciones.
Veo que los jugadores lo hacen todo el tiempo. Podemos convertirlo en un
evento privado. Para ver el partido, tiene que haber una donación de algo
—sugirió Ducky—. Quizás a un banco de alimentos. Si las personas no
tienen dinero en efectivo, pueden donar alimentos con una imagen en las
redes sociales. —Ducky levantó una mano para chocar los cinco,
claramente le gustaba su propia idea.
Dallas asintió, golpeando automáticamente la mano extendida de
su hermano mientras agregaba:
—Me gustaría que la donación fuera a un banco de alimentos local
o al Boys & Girls Club, si está bien. Lo convertiremos en un evento
privado con una contraseña para ingresar. ¿Puedes hacerlo, verdad?
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Ducky asintió.
—Entonces establece la revancha. Puedo hacerlo esta noche si hay
tiempo suficiente para que suceda —sugirió Greer.
—Trabajo por las tardes. —Dallas se dio la vuelta. Nunca levantó
la vista de recoger los papeles frente a él, colocándolos dentro de la
carpeta de archivos.
—¿Qué tal el sábado por la mañana? —preguntó Donny—. Nos da
dos días para planificar una estrategia y correr la voz.
—Perfecto. —Greer no le estaba dando a Dallas la oportunidad de
declinar. Se volvió hacia Kailey—. Mira si alguien en la oficina de Bill
Hainer tiene tiempo para verlos esta mañana. Envíale los contratos
ahora. Que sea rápido —Greer se empujó del aparador y rodeó la mesa
por donde había entrado. Le tendió la mano de nuevo a Donny—. Espero
con interés trabajar con ustedes. Ganaremos mucho dinero juntos.
Donny sonrió ante la idea. Cuando Greer pasó junto a Dylan, dijo:
—¿Necesitas que te lleven al aeropuerto?
—Me vendría bien.
Greer asintió y siguió adelante. Pasó por alto a Dallas para tenderle
la mano a Ducky. Realmente estaba empezando a amar a ese chico. No
pudo evitar su sonrisa bondadosa ante el sincero intento de Ducky de
vestirse para su reunión. Pero el inconformista desaliñado que llevaba
dentro no podía ser contenido, no importaba lo bien planchados que
estuvieran su traje y su corbata.
—Dylan me ha dicho que eres el pegamento de esta operación y que
no estaríamos aquí sin ti.
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Ducky sonrió mientras se ponía de pie y estrechaba ansiosamente
la mano de Greer.
—Todos somos socios igualitarios. Solo hago mi parte.
Buena respuesta. Greer le dio una palmada en el brazo.
—En algún momento, necesito saber cómo surgió tu apodo. —
Finalmente, se volvió hacia Dallas. Éste se puso de pie y le ofreció la
mano. El apretón fue firme y sólido. No debería estar considerando cómo
el peso de la mano de Dallas se sintió bien en la suya. Su mirada lo
mantuvo cautivo. El tiempo se ralentizó, su entorno se desvaneció, los
latidos de su corazón lo único que escuchó.
Deseaba a Dallas de todas las formas posibles. El guante había sido
lanzado oficialmente. Greer ganaría su carrera y se robaría a Dallas en el
proceso.
—Siempre ha sido capaz de leer a la gente. —La voz quejumbrosa
de Kailey hizo que él cortara la mirada en su dirección, pero apretó su
agarre cuando Dallas trató de apartar su mano. Greer aguantó solo uno
o dos segundos más, dejando que supiera sus intenciones.
Greer soltó el aliento que lo mantenía en su lugar y dio un paso
atrás, hablando con el grupo.
—Deben estar seguro de que todos quieren trabajar juntos de esta
manera. He tenido a mi hermana aquí desde el comienzo de
EnviroCapital. Puede que haya sido la peor decisión de mi vida. —Greer
sonrió con su sonrisa más encantadora, todo para beneficio de Dallas, y
se dio la vuelta, dirigiéndose hacia la puerta de la sala de conferencias.
Dylan se rió a carcajadas.
—Con esa nota, llévame a mi avión.
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—Gracias, Sr. Reeves —dijo Ducky mientras Dylan se levantaba.
Todos expresaron su agradecimiento cuando su hermana se hizo cargo
de los momentos finales del encuentro.
—Caballeros, tomen asiento. Tenemos café y bollos. Déjenme saber
cuándo el Sr. Hainer tenga tiempo para ustedes. Denme un minuto.
Greer los dejó allí, dirigiéndose a su oficina en busca de su teléfono
y llaves. Era ridículo lo feliz que estaba y cuánto había amado cada
momento de su encuentro.
***
—Me gusta cómo le queda la ropa a Greer —dijo Ducky desde el
asiento trasero del auto compacto de Donny. Dallas, que estaba sentado
en el asiento delantero, dejó que las palabras rebotaran en su cabeza. Le
lanzó una mirada interrogativa a Donny, quien ya le daba una mirada de
reojo de qué demonios estaba hablando Ducky—. Si a mí me quedara así,
también usaría ese tipo de ropa.
—Eres un idiota —murmuró Donny, cambiando de carril,
siguiendo las instrucciones del GPS.
—Apuesto a que gana mucho dinero. —Esta vez, Dallas giró todo
lo que le permitió el cinturón de seguridad, mirando a Ducky, cuyos
pulgares se movían furiosamente sobre la pantalla de su teléfono.
—Por supuesto que sí —dijo Donny—. Su ropa se ve así porque está
hecha para verse así, que es algo que haré cuando comencemos a ganar
dinero de verdad.
—Es un capitalista de riesgo —agregó Ducky, girando la pantalla
del teléfono hacia Dallas para mostrar una toma profesional de Greer
luciendo elegante pero sofisticado. Tenía el mismo brillo en sus ojos que
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siempre. Una especie de destello socarrón. Una burla de cómo la vida no
era más que un juego para él.
Dallas escaneó rápidamente la leyenda debajo de la foto. Por
supuesto, Greer era un capitalista de riesgo. Todo tenía mucho sentido.
Bueno, todo excepto por qué alguien como él se había rebajado al nivel
del Club Indigo y luego a ser el conductor designado que lo había llevado
a casa sano y salvo.
Se echó hacia atrás en su asiento y dejó caer el codo en el borde de
la ventana, colocando su cabeza en su mano. Había estado luchando
contra todos estos sentimientos por un capitalista de riesgo atractivo. A
Greer no le gustaban las etiquetas. Qué pensamiento más ridículo.
Alguien como él podía permitirse el lujo de no etiquetarse a sí mismo.
—Su compañía trabaja con proyectos ambientales privados —
explicó Ducky, haciendo que los pensamientos despectivos de Dallas
parecieran condescendientes y mezquinos—. Supongo que por eso sus
oficinas tenían paneles solares. Greer compró esa propiedad y la
transformó en un edificio sustentable. ¿Lo que sea que signifique eso?
—No estoy seguro. Creo que tiene que ver con todas esas plantas
en ese edificio. Pero ese BMW es un auto deportivo híbrido caro —agregó
Donny, saliendo de la carretera.
—Él es el verdadero hombre de negocios. Puede ayudarnos. Dallas,
tienes que dejarlo ganar —dijo Ducky, moviéndose hacia adelante en su
asiento para asomar la cabeza por la abertura central y mirarlo.
—Él lo sabrá y no le gustará —murmuró Dallas. Entrenaba a tipos
como Greer todo el tiempo. Su impulso por ganar tenía una comprensión
innata de lo que se necesitaba para pelear la batalla—. Él sabrá si me
retiro.
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—Dallas tiene razón —dijo Donny, tomando el giro que indicaba el
GPS—. Es mejor ser honesto. Y recuerden, muchos de esos tipos están
tan endeudados que realmente no valen lo que dicen.
—Si tú lo crees… —dijo Ducky con dudas entrelazando cada
palabra mientras se dejaba caer hacia atrás en su asiento.
—Estás callado. —Donny golpeó a Dallas en el vientre con el dorso
de la mano. Luego ejecutó una dulce maniobra, llevándolos al
estacionamiento de Hainer and Associates antes de perder el giro.
—Las cosas están a punto de cambiar. —Algo muy dentro de Dallas
sabía que los cambios no iban a ser lo que esperaban. Quizás ni siquiera
lo que querían.
—Sí, ¿tú crees? —Donny se burló y abrió la puerta de su auto—.
Es lo que queríamos. Lo hicimos. —Donny salió del auto y luego
felizmente agachó la cabeza dentro de la abertura antes de que Dallas o
Ducky pudieran salir—. Miren, Lockhart está ayudando con una revisión
independiente del contrato. Eso tiene que significar que está en alza. —
Donny se puso de pie, dando varios pasos hacia atrás. Sus brazos se
extendieron en un movimiento de rey del mundo mientras gritaba
emocionado—: Lo hicimos. Joder, lo hicimos.
—Lo hicimos —sonrió Ducky, empujando la puerta trasera, pero
deteniéndose antes de dejar el asiento trasero. Asomó la cabeza por el
asiento de Dallas. Su sonrisa le mostró que estaba tan feliz como Donny—
. Mamá estará orgullosa de nosotros.
La tensión que se enroscaba en el corazón de Dallas no se relajó,
pero pensar en la alegría de su madre ayudó. Sospechaba que ella querría
recompensarlos con una buena comida casera de pollo frito y puré de
papas. Dallas finalmente abrió la puerta y se obligó a relajarse. Estaban
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a una firma de que sus sueños se hicieran realidad. Tenía que contar
para algo.
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Capítulo 14
Greer trotó por las escaleras del centro de su oficina, sintiéndose
más ligero de lo que se había sentido en años. Incluso los zapatos de
tacón alto de Kailey haciendo clic en los escalones detrás de él no le
molestaron.
—Greer, baja la velocidad y deja de evitarme.
Le guiñó un ojo a uno de los miembros de su equipo que disfrutaba
particularmente de la relación inquebrantable entre él y su hermana y
siguió caminando mientras se dirigía a la oficina. El buen humor que le
habían entregado esta mañana en bandeja de plata había durado varias
horas. Necesitaba encontrar una manera de mantener esta nueva
actitud. Su molesta y necesitada polla parecía encajar en su verdadero
deseo a través de un hombre extraordinario, que vestía un traje como
usaba su ropa deportiva: perfectamente.
Si de alguna manera pudiera trabajar a Dallas con gracia y
precisión, entonces tal vez esos labios perfectos eventualmente estarían
envueltos alrededor de la sólida erección de sus pantalones. Dentro de
su casa, en su cama, con la ropa de Dallas colgada en su armario.
Sí, eso era apresurar las cosas, pero no lo asustó en absoluto.
Varios pasos por delante de su hermana, Greer estaba
razonablemente seguro de que la puerta no la golpearía cuando la cerró
de golpe. Aplaudió, frotándose las manos, ansioso por terminar su día.
Se paró en medio de su oficina, mirando los monitores montados en la
pared, poniéndose al día con los altibajos del mercado de valores hasta
el momento.
—No sé por qué te aguanto —dijo ella, entrando por la puerta de
su oficina.
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—Yo tampoco —respondió él, tomando el control remoto de su
escritorio. Subió el volumen un par de muescas, sin mirar a su
hermana—. ¿Qué quieres?
—Skye me lo dijo, y se supone que no debo decir nada. —La críptica
declaración ganó toda su atención. Tenía los brazos cruzados sobre su
pecho con aire de suficiencia, como si tuviera todos los secretos del
mundo. Greer la miró con los ojos entrecerrados, contemplándola. Golpeó
el suelo con el pie con impaciencia, atrayendo su mirada hacia sus
ridículamente altos zapatos de tacón. No es de extrañar que hubiera
luchado por alcanzarlo hoy.
Podría estar mintiendo, fingiendo saber más de lo que sabía solo
para obtener cualquier información que pensara que debería compartir
con ella.
—¿De qué estás hablando? —preguntó uno o dos segundos más
tarde, tratando de mostrar indiferencia, pero seguro de que su entusiasta
hermana había captado su pausa. Greer se volvió hacia los monitores,
fingiendo ignorarla por completo.
—Sospeché que era el alto. Entonces lo supe con certeza en el
momento en que entraste.
Su mirada acerada se dirigió a su hermana. Ella amenazó con
arruinar el único buen humor que había tenido en meses, tal vez más.
—Tienes que mantenerte al margen.
—Greer, dime. —Kailey pisoteó con el pie, gimiendo, renunciando
a su juego tímido—. Quiero saber. Si no me lo dices ahora, te molestaré
todo el día y la noche hasta que lo hagas.
—¿Por qué noche? —preguntó, confundido por la forma en que ella
planteaba su amenaza.
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—Tenemos la Gala Groundwork Dallas esta noche. Eres un orador.
¿Recuerdas?
—No, no lo soy —dijo, devanándose los sesos. El horario mental en
su cabeza no recordaba el evento de esta noche, pero Kailey nunca se
equivocaba con estas cosas. Greer arrojó el control remoto sobre su
escritorio y alcanzó su silla de oficina. Tenía su teclado frente a él antes
de que su trasero golpeara el asiento—. ¿Tengo un discurso preparado?
—Quiero saber sobre este tipo. Creo que es más serio de lo que
dices. Nunca olvidas estos eventos —dijo Kailey, su voz más suave
cuando llegó al frente de su escritorio.
—Kailey, no hay nada que saber. Él piensa que es heterosexual —
dijo Greer distraídamente mientras su calendario llenaba la pantalla.
—Pero tú no lo crees —conjeturó correctamente. Vio la cena
incluida en las actividades de su día. Maldita sea, la buena vibra que lo
mantenía unido recibió un ligero golpe—. Yo tampoco. —Apretó la
mandíbula y tragó saliva.
En un raro momento de honestidad entre los dos, Greer levantó la
mirada hacia su hermana.
—¿Captaste eso?
—Por supuesto que lo hice, y él tampoco quería mirarte —afirmó
con orgullo.
Estuvo de acuerdo en que todos eran signos a su favor, pero tenía
que evitar que Kailey entrara en modo casamentera. Haría que todo el
asunto fuera un desastre.
—En cualquier caso, Dallas piensa que es heterosexual, y
trabajaremos con él, así que tengo que andar con cuidado y aceptar un
no como respuesta. Sabes que es difícil para mí. —Greer revisó su cadena
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de comunicación entre oficinas para encontrar el enlace para un discurso
preparado de su departamento de relaciones públicas. Su día entero cayó
en picada. Había planeado recuperar estas últimas horas de trabajo
perdidas esta noche—. Mantén tus oídos abiertos para mí. No dejes que
los hermanos se frustren sin que yo lo sepa.
—No estoy segura de que hayas respondido una pregunta que te
hice. —El timbre de su teléfono fijo le impidió tener que decir nada más.
La llamada provenía del escritorio de Kailey, pero ella estaba parada
frente a él. Empujó para aceptar la llamada.
—Greer, los hermanos Reigns están de vuelta con el contrato
firmado. ¿Necesitas verlos o puedo aceptarlo? —preguntó Evan, su
analista principal. Bien, las cosas estaban encajando muy bien si ya
habían conocido a Evan, su analista designado de cuentas senior.
—Enviaré a Kailey para que haga copias. Asegúrate que sepan que
estás al frente de su equipo de transición y programa una cita para la
revisión inicial lo antes posible, esta tarde si están disponibles. Además,
haz que Ducky me envíe un correo electrónico con los detalles de la
revancha del sábado. —Greer lanzó el recordatorio de la competencia
para darle a Dallas algo en lo que pensar. Necesitaba todas las ventajas
que pudiera obtener. Jugar un juego mental era la única ventaja que
tenía para vencer a un súper atleta como Dallas.
—Lo haremos.
Terminó la llamada. Kailey ya había abandonado su oficina,
dejando la puerta abierta esta vez.
El deseo, o infiernos, solo necesitando una última mirada al sexy y
bien vestido entrenador consiguió lo mejor de Greer. Abandonó la
búsqueda de documentos y se dirigió a la barandilla de la pasarela, con
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vistas al vestíbulo. Los tres hermanos se paraban frente al escritorio de
Kailey y llamaron la atención de Greer.
Aunque no pudo oír una palabra dicha, por sus acciones, pudo ver
a Kailey siendo su encantadora yo normal. Tocó el brazo de Dallas y se
rió de algo que él dijo. En algún lugar en lo más profundo de Greer, un
lugar extraño que no sabía que estaba allí antes de conocer a Dallas, lo
hizo desear haber sido él quien le arrancó la sonrisa al hombre. Pondría
dinero en que el entrenador era una compañía espectacular si no
estuviera tan encerrado en sí mismo.
Greer metió las manos en los bolsillos, disfrutando del simple
placer de mirar. La amabilidad de Dallas irradiaba con cada inclinación
y asentimiento de su cabeza. Qué caballeroso. Como atraído por su
presencia, Dallas inclinó la cabeza hacia él. Sus miradas se conectaron y
se mantuvieron hasta que los tres hombres y su hermana se volvieron
hacia él.
Greer no hizo ninguna de las cosas sugestivas y coquetas que
normalmente le haría a un posible interés sexual. Dejó que la mirada
fuera suficiente.
El aire a su alrededor crujió. La habitación se quedó en silencio
hasta que el ruido se desvaneció. Su vínculo con Dallas se hizo más fuerte
con cada segundo que pasaba. No podía negar que sentía algo profundo
por este hombre. Sus palmas se pusieron sudorosas, los latidos de su
corazón latían a través de sus venas y su respiración se aceleró, lo que le
dificultó respirar.
La cordura hizo que Greer asintiera en reconocimiento en su
dirección, luego rompió la conexión mientras se alejaba del poder de esa
mirada. Podía obsesionarse, con las personas, con los proyectos... con la
vida. Se conocía a de sí mismo y tomaba medidas para controlarlo, pero
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esto era diferente. Dallas representaba un acertijo: algo que deseaba con
todas sus fuerzas pero que temía explorar demasiado profundamente.
Regresó a su oficina, echando un vistazo por encima del hombro
antes de estar completamente fuera de la vista. Dallas todavía lo miraba
fijamente. Bien, al menos él también lo sentía.
***
Sábado por la mañana, dos días
después
—Haz tu mejor esfuerzo, Dallas. Concentrado. Esto no es nada
para ti —dijo Ducky, llegando a pararse en medio de la puerta, con las
manos metidas en los bolsillos traseros de sus vaqueros.
—Qué manera de herir el ego —dijo la cara sonriente de Greer
desde el espejo BikeBro recién instalado en su casa. Donny estaba a unos
metros detrás de Greer, con una llave inglesa en la mano.
Ayer por la tarde, después de otro largo intercambio de mensajes
entre Greer y él, éste había insistido en que necesitaba su propio espejo
para estar en igualdad para su gran competencia. Donny había tomado
uno de su casa y había ido a la de Greer esta mañana para hacer la
instalación personalmente.
Por supuesto, no tenía sentido, pero dado que no había pasado más
de ocho horas sin escuchar algo de Greer, decidió que nada sobre él
parecía sensato. Entonces, le hizo caso porque ¿qué más hacía con un
nuevo socio inversor loco?
Especialmente uno que se había metido sólidamente en su cabeza,
jodiéndolo de una manera masiva. Dallas estaba completamente
exhausto y muy por encima de su cabeza.
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—No quiero que te reprimas, Reigns. —Greer estaba de pie cerca
del espejo con el equipo deportivo puesto, las manos en las caderas,
luciendo bastante perfecto y satisfecho consigo mismo.
Dallas puso los ojos en blanco ante la mirada feliz de un tipo que
podría haber tenido una carrera lucrativa como modelo masculino
internacional o atracción central de cualquier campaña publicitaria de
Nike. Cada parte de Greer era musculosa y definida, y como todo lo que
usaba, el equipo le quedaba como un guante. Greer señaló la pantalla,
manteniendo la atención de Dallas.
—Lo digo en serio. Entrégalo todo.
Ducky entró completamente en la habitación, con los brazos
cruzados sobre el pecho, su sonrisa se extendió mientras miraba a Greer.
—Eres bueno hablando basura sin siquiera levantar la voz.
—Sabía que me gustabas —dijo Greer con un guiño, riendo entre
dientes ante el comentario de Ducky. Excepto que no fue nada gracioso.
La vida de Dallas se había convertido en una pesadilla infernal desde que
conoció a este hombre que activamente estaba haciendo realidad todos
sus sueños—. ¿Cómo van las donaciones?
—Antes de entrar aquí, teníamos dos mil dólares comprometidos
con el Grand Prairie Boys & Girls Club y doscientas donaciones a una
variedad de bancos de alimentos. Cuatrocientas personas se han
conectado. Estoy impresionado —explicó Ducky.
—Yo también. Solo hemos estado promocionando durante
cuarenta y ocho horas —gritó Donny desde donde ahora estaba inclinado
sobre la bicicleta de Greer, atornillando algo en su lugar.
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—Y es sábado a media mañana. Ese suele ser nuestra hora más
lenta —agregó Ducky. Dallas vio a su introvertido hermano menor hablar
abiertamente con Greer.
Mientras hablaban, Dallas metió sus zapatos en los pedales,
intentando y sin conseguir entrar en la zona mental adecuada. Como lo
había hecho un millón de veces esta mañana, su mirada se posó
distraídamente en Greer, quien parecía estar siempre mirando en su
dirección. La sonrisa de Greer creció. El tipo hacía mucho eso, y pareció
complacido cuando vio a Dallas mirándolo. Todo el asunto era
discordante para la psique de Dallas y lo dejaba inestable. Gracias a Dios,
nadie más pareció darse cuenta.
Afortunadamente, la imagen de Skye dividió la pantalla con la de
Greer, haciendo que el foco no deseado de su atención fuera un poco más
pequeño en la pantalla. Parecía cansada, como si apenas estuviera
despierta, y se tambaleaba un poco cuando pedaleaba. Recogió su largo
cabello, atándolo en un apretado nudo desordenado en la parte de atrás
de su cabeza. Había aceptado ser su entrenadora y oficiante esta
mañana.
—Tienen el espejo de Greer funcionando. Eso es emocionante.
—Donny tiene esto controlado. No juega. —Greer dio un paso atrás
y dejó que Skye viera la bicicleta. Esta vez Dallas vio mejor la habitación
de Greer. Las ventanas del piso al techo que se alineaban en la pared
trasera daban a una piscina y un césped perfectamente cuidado. La sala
en sí estaba desprovista de algo más que unas pocas piezas de costoso
equipo de ejercicio.
—Tenemos cuatro minutos antes de comenzar. ¿Estás listo,
Donny? —preguntó Ducky.
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—Sí, Greer está conectado ahora y todo se ve bien. —Donny miró
directamente a Ducky—. También lo conecté directamente al monitor, así
que si algo no va bien, no lo perderemos.
Ducky levantó el pulgar y salió de la habitación.
—Estaré en mi escritorio, monitoreando todo.
—Me quedaré aquí para solucionar cualquier problema desde este
punto —dijo Donny.
—Ahora recuerda, Dallas, no tienes que hacer tu mejor esfuerzo...
—dijo Greer, sonriendo mientras comenzaba a girar. Skye se echó a reír
y también Donny. Dallas tampoco pudo evitar su sonrisa, especialmente
por las veces que le había dicho que lo diera todo.
—Tienes razón —dijo Dallas, la única mierda que se había
permitido hablar—. Solo tengo que vencerte.
El retroceso encontró su marca. Todos soltaron una carcajada.
—Llamo a un empate una victoria a mi favor —dijo Greer.
—Te lo daremos —agregó Donny.
El indicador de tiempo en el espejo inició la cuenta regresiva de
treinta segundos mientras Dallas, como Biker101, aumentaba su
velocidad. Ya se había acomodado en su posición, agarrando el
manubrio. Cerró los ojos, rezando por ese lugar misterioso al que solo
llegaba a través del ejercicio. Si podía llegar allí, nada más importaba.
Cuando la pantalla se puso en marcha, las pequeñas imágenes de
perfil de los espectadores empezaron a llenar el lateral del espejo. Skye
inició la cuenta regresiva.
—Diez, nueve, ocho, siete, seis...
164
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—Para cualquiera que esté escuchando. Doblaré todas las
donaciones publicadas al final de la clase —dijo Greer.
—Tres, dos... —continuó Skye.
Joder. ¿Por qué era tan buen tipo?
—Empecemos —dijo Skye.
Perdido en sus pensamientos, Dallas comenzó uno o dos segundos
tarde y totalmente fuera de lugar.
Mierda. Greer lo había hecho a propósito. Ayudar a otras personas
era muy emocionante para Dallas.
Maldita sea, concéntrate.
Joder.
Treinta minutos después, el pecho de Dallas se agitó mientras
pedaleaba con el corazón. El zumbido del metal chocando con el metal,
haciendo girar su rueda más rápido que cualquier cosa que hubiera
logrado antes, no lo ayudó a sentirse seguro en su lugar. Prestó poca
atención a cualquier otra cosa que no fuera presionarse a sí mismo, pero
de alguna manera, instintivamente sabía que esto no sería suficiente.
Dallas había pasado de estar física y mentalmente agotado, y Greer
era una fuerza de la naturaleza. Una distracción gigantesca enviada para
destruir todo lo que había trabajado duro para lograr durante toda su
vida.
—¡Tiempo! Vamos a ralentizar esto, ustedes maníacos —gritó Skye,
ahogando todos sus pensamientos y volviéndolo a enfocar en el momento.
Sin embargo, Dallas no podía dejarlo pasar. Sus pies bombearon el
último indicio de su energía—. Mira a estos guerreros todavía en batalla.
Disminuyan la velocidad, chicos. Ducky, anuncia nuestro ganador.
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Hubo vacilación en las palabras de Ducky, un asombro en los
resultados que murmuró en voz baja.
—Wild_Rider superó a Biker101 en la victoria... por menos de un
milímetro si eso es posible. Estoy sorprendido.
—Revisa los números de nuevo —dijo Skye con entusiasmo.
—¡No! —graznó Greer.
Los pulmones de Dallas se agitaron, apenas respirando lo
suficiente. No pudo lograr levantarse. En cambio, inclinó la cabeza,
mirándose al espejo, el sudor empañando su visión.
—Se... acabó —jadeó Greer.
El Greer siempre arreglado, parecía atropellado, muy parecido a lo
que sentía Dallas. Greer se cayó de la bicicleta, con una zapatilla de
ciclismo todavía sujeta al pedal. Su pierna se torció cuando golpeó el
suelo, extendiéndose sobre la dura madera, arrastrando aire a sus
pulmones. Donny corrió hacia Greer para mantener la bicicleta en
posición vertical y alejada de su principal inversor.
Con un estilo dramático que era todo Greer, se tapó los ojos con un
brazo. Su pecho subía y bajaba rápidamente con cada respiración. Dallas
siguió pedaleando, apenas, y dejó caer la cabeza sobre el manillar,
dejando que la bicicleta lo mantuviera en su lugar.
La computadora portátil colocada en el piso debajo del espejo le
mostró lo que los espectadores estaban presenciando. Un trillón de
emojis en forma de corazón se esparció por la pantalla. El total final fue
de setecientos espectadores registrados, viéndolo luchar con Greer. La
transmisión continua del chat subía por el lado derecho de la pantalla,
mostrando el entusiasmo de la comunidad. Lástima que no pudiera ver
lo que estaban diciendo.
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Kindle Alexander Ruptura
Las emociones en conflicto hicieron que Dallas cerrara los ojos y
agachara la cabeza entre los brazos. Había perdido, pero su empresa
estaba pasando por un gran momento. Y había recaudado dinero y
comida para caridad.
—¿Estás bien? —escuchó preguntar a Donny.
Debían haber terminado su transmisión en vivo. Desde la sala de
estar, escuchó a Skye y Ducky mantener una conversación estable,
interactuando con los miembros. Bien por ellos. Como Biker101, su perfil
todavía estaba oscurecido. Probablemente debería decir algo, pero decidió
que haría una declaración más tarde. Necesitaba descansar antes de
poder formar un pensamiento coherente. El sueño que siguió evadiéndolo
durante la última semana, parecía mucho más alcanzable en ese
momento.
Dallas se obligó a levantarse. Agarró su toalla y su botella de agua,
echándose un chorro largo directamente en la boca antes de abordar el
desmontaje. Afortunadamente, sus piernas lo mantuvieron erguido.
Tenía un objetivo en mente: su cama. Se quitó la camisa empapada en
sudor, la arrojó hacia la canasta de la ropa sucia y optó por mantener
sus pantalones cortos puestos, solo porque el espejo todavía estaba
conectado. Se pasó la toalla por la cabeza y luego a lo largo de la cara y
el pecho antes de lanzarse hacia su pequeño colchón.
—Deberíamos decir algo sobre la cuenta de 101 —le dijo Dallas a
Donny mientras sus ojos se cerraban a la deriva—. Y pídele a Skye que
tome mi clase esta tarde.
—Estuviste increíble. Si abandonaste, no lo sabrán —dijo Ducky.
Basado en la posición de su voz, adivinó que estaba en la puerta de su
dormitorio. Dallas se negó a mirar hacia arriba para estar seguro.
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Kindle Alexander Ruptura
—Será mejor que no haya abandonado la jodida carrera —gritó
Greer.
—Cuando esté seco, lánzame una manta encima. —Dallas se quedó
dormido segundos después.
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Kindle Alexander Ruptura
Capítulo 15
El recuento de pasos desde la parte trasera de la sala de estar hasta
la puerta principal era exactamente cuarenta y siete pasos. Greer
caminaba a lo largo de su sala de estar, seguro de que ya había alcanzado
su objetivo diario de pasos. Había abierto un camino de ida y vuelta a
través de la habitación mientras ocasionalmente agregaba una vuelta
alrededor de la cubierta de su piscina. Repitió los pasos una y otra vez.
Estaba vestido para la noche, eligiendo el estilo sobre la comodidad. No
importaba que solo fueran las cuatro de la tarde. Su lado obsesivo-
compulsivo tenía el control total en este momento, y estaba preparado
para comenzar su cita nocturna con Dallas.
Una cita de la que Dallas no sabía o en la que lo estaba molestando
a propósito. De cualquier manera, el nivel de frustración de Greer había
llegado a ocho de diez y estaba sacando lo mejor de él.
Dallas y él solo tenían un historial de mensajes de texto de unos
pocos días, pero en cada intercambio antes de este, al menos podía ver
que había leído sus mensajes. Eso fue hasta los mensajes que había
enviado tan pronto como recuperó la sensación en su cuerpo después de
su juego de esta mañana.
Esos mensajes fueron marcados como entregados, pero no leídos.
¿Qué significaba incluso entregado?
Con un movimiento del pulgar, Greer se desplazó hasta el principio,
releyendo cada mensaje enviado.
Buena revancha. Quiero que mi premio sea una cena contigo
esta noche. Entregado.
No te tomé por un mal perdedor. Por lo general, ese es mi
trabajo en cualquier puesto en el que me encuentre en segundo
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Kindle Alexander Ruptura
lugar. Cena esta noche en M Street Grill, digamos alrededor de las
seis. Mi regalo a pesar de que gané. Entregado.
Dallas, es solo una cena. Disfruté de tu compañía. Somos
socios comerciales. Cena conmigo. Entregado.
No sé si sabes esto sobre mí, pero no me gusta que me ignoren.
Es justo cobrar un premio. Soy inofensivo. Cena esta noche.
Entregado. Se había reído de eso. Dallas debería ser la última persona
del planeta en considerarse inofensiva para él.
Dallas. Entregado.
No importa cómo había estado actuando desde esa primera noche
en el club, e independientemente de la reciente revelación del nuevo
aburrimiento que se apoderaba de su vida, había una cosa que se
mantenía constante día a día: deseaba a Dallas. Eso estaba claro.
Greer pensaba en el tipo con demasiada frecuencia y necesitaba
conocerlo mejor. En su mayor parte, realmente no tenía nada que ver con
el sexo, pero sí de alguna manera pudiera llevar a Dallas al lado sexual
de las cosas, no necesariamente se alejaría. De acuerdo, ni siquiera podía
fingir esa mentira con todos los pasos que había tomado. Quería joderle
los sesos a Dallas.
Greer había abordado su enamoramiento con una determinación
del siguiente nivel. Había estado tras de Dallas como un colegial. No
estaba seguro de haber cruzado alguna vez esas líneas, incluso mientras
estaba en la escuela. No pudo evitar que sus pulgares escribieran en el
pequeño teclado, escribiendo otro mensaje.
Mira, disfruté de tu compañía. Quizás crucé una línea, y si es
así, lo siento. Creo que podríamos ser amigos, aunque no seamos
más que amistosos compañeros de trabajo. Una cena en una
parrilla cercana no debería estar fuera de discusión. Entregado.
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Kindle Alexander Ruptura
Destellos de la incomodidad de Dallas en su reunión de la otra
mañana atravesaron sus pensamientos desenfrenados. Había disfrutado
de esas miradas tímidas y vacilantes sin ninguna consideración por sus
sentimientos. Greer comenzó a caminar de nuevo. Desde el primer
intercambio, todos esos días atrás, Dallas le había dicho en numerosas
ocasiones que era heterosexual. Obviamente, quería estar con mujeres
exclusivamente.
Greer podía evocar fácilmente la sensación del trasero de Dallas
presionando contra su polla rígida mientras bailaban, y la forma en que
las yemas de su dedos le acariciaron el labio inferior. Pudo visualizar el
rubor instantáneo alrededor de su cuello cuando entró en la sala de
conferencias. Esas cosas contaban una historia diferente.
Demonios, Dylan incluso había notado la respuesta de Dallas hacia
él. Durante los cuarenta minutos que duró el viaje hasta el aeropuerto,
le había sermoneado como el infierno sobre mantener la relación
profesional.
El giro intencional que Greer ejecutó lo envió a su bar
completamente cargado para un trago de cualquier cosa para ayudar a
digerir toda esta derrota. Se sirvió una buena y abundante ración de
tequila, la echó hacia atrás y absorbió la quemadura, antes de volver a
mirar su teléfono.
Esta vez, por arte de magia, todos los mensajes estaban marcados
como leídos y los tres pequeños puntos en la parte inferior de la pantalla
marcaban su aviso del mensaje pendiente de Dallas. El corazón de Greer
dio un salto, no más allá del escozor del alcohol, pero aún aterrizó cerca
de su garganta. Estaba de vuelta en el juego.
Tan rápido como pudo, Greer trató de hacer algo gracioso y
escribió:
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Soy heterosexual.
Segundos después, le llegó un mensaje exacto de Dallas. Se rió a
carcajadas, aliviando instantáneamente la tensión y la negatividad que
lo había consumido esta tarde. Esperaba que Dallas también se riera.
M Street Bar and Grill a las 6:00. Tengo entendido que estás
familiarizado con el lugar. Está a dos millas del gimnasio. Cuando
estaba a la caza de Biker101, Marisol dijo que el propietario de
BikeBro había ido a cenar. Conozco un menú secreto que aplacará
cualquier restricción dietética. Quiero un trago de celebración por
patearte el trasero hoy. :) Mi conductor puede llevarte a casa
cuando estés listo para irte. Mantendré las manos quietas. Presionó
enviar, ignorando las pequeñas mentiras que había escrito. Volvió a leer
las palabras. Solo una mentira. No tenía conductor. Esta noche volvería
a ser el conductor designado y llevaría a Dallas a casa él mismo.
Alto ahí.
No escribas otra palabra.
Había puesto el plan en marcha y no lanzaría al mundo otro
pensamiento despectivo. Greer dejó su teléfono, ignorando cualquier otra
respuesta mientras se dirigía a su oficina. Estaría en la parrilla a tiempo.
Hasta entonces, seguramente, tenía suficientes asuntos pendientes para
mantenerlo ocupado durante la siguiente hora y media.
***
La puerta trasera del vehículo apenas se cerró cuando Dallas
escuchó las ruedas crujir sobre la grava en el estacionamiento. Debería
haberle dicho al conductor que esperara hasta tomar una decisión.
Ahora, estaba a unos metros de la entrada, mirando el letrero de neón de
M Street Bar and Grill, preguntándose por qué demonios había venido.
No debería haberlo hecho.
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Kindle Alexander Ruptura
Greer planeaba financiar y organizar el renacimiento completo de
su empresa. ¿Cómo podría no aparecer? Pero su lado siempre sensato y
razonable se burlaba de él incluso por permitirse llevar las cosas tan
lejos. Todo esto era muy personal, lo que hacía que Greer fuera más una
frustración que cualquier otra cosa. Pero también tenía que encontrar la
manera de trabajar con la fuerza de la naturaleza sentada al otro lado de
las puertas de este restaurante. Después de todo, eran socios.
Sí, claro. Debería irse. El horario comercial era de nueve a cinco,
de lunes a viernes. Ninguno de los mensajes de la mañana para ver si
estaba durmiendo u otro mensaje de texto sugiriendo una cita virtual
para almorzar para hablar de producción eran en ese horario. Greer lo
tenía confundido, jugando con su cabeza.
Dallas sacó su teléfono de los pantalones deportivos con el logo de
la compañía que había elegido usar esta noche para ayudar a representar
y llevar a casa el punto de que se trataba de una reunión de trabajo. La
puerta principal se abrió. La cabeza rubia de Greer asomó por la
abertura. El tipo tenía una forma de mantener la cabeza inclinada
mientras levantaba los ojos, lo que hacía que su mirada penetrante
alcanzara el interior del pecho de Dallas y le diera a su corazón un abrazo
muy necesario. Después que Greer lo mirara de arriba abajo, abrió la
puerta de par en par y la sostuvo con una mano mientras salía
completamente.
—Llegas tarde. Decidí que no vendrías.
—Son las seis y cinco —dijo Dallas. Al menos ese había sido el
momento en que salió del vehículo.
—Si no llego cinco minutos antes, llego tarde. —La sonrisa torcida
de Greer tiró de las comisuras de sus labios, divertido por su pequeña
broma—. ¿Qué está pasando ahí? —Greer asintió hacia el teléfono en sus
manos.
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Kindle Alexander Ruptura
—No lo sé... —comenzó a decir Dallas, solo para obtener una mueca
de incredulidad y una inclinación de cabeza por parte de Greer—. Tal vez
debería irme.
—¿Por qué? —Tenía que haber un metro y medio de espacio
separándolos. Greer dio un paso adelante, la puerta se cerró de golpe
detrás de él. Ninguno de los dos dio un paso más, pero su magnetismo,
ese fenómeno físico que siempre lo atraía hacia Greer, se tensó.
Mantenidos juntos con tanta fuerza, se sentía vinculante. Dallas
simplemente no entendía la razón de su química.
Soltó una risita nerviosa. Por supuesto, Greer tenía que saber por
qué debería irse. Había un millón de razones por las que era una idea
terrible. En lugar de expresar cualquiera de ellas, se quedó con la
diferencia más básica entre ellos y la que menos importaba.
—Estoy en joggers. Tú llevas pantalones.
Greer bajó la mirada a su ropa y luego a la de Dallas, dándole una
inspección lenta de pies a cabeza. La confusión contorsionó su rostro, en
sus expresivos ojos hubo perplejidad.
—Te ves genial. Resaltan tus muslos musculosos. Me gusta el look
ajustado. Sin calcetines. Qué audaz. —Greer movió las cejas mientras se
inclinaba hacia la puerta, la abrió y extendió una mano en un movimiento
amplio—. Espero que no te importe, pero me he jactado de mi victoria
ante todos los que están a poca distancia. No le he dicho a nadie que eres
Biker101, pero creen que estás aquí para celebrar mi gran victoria.
Cuando Dallas no dio un paso adelante fácilmente, Greer dio un
solo paso hacia él y extendió una mano hasta su codo con un movimiento
lento y deliberado.
—Si eres un comedor de carne, Mac me hace una hamburguesa
que está fuera de este mundo. Combina varios tipos de carnes molidas,
174
Kindle Alexander Ruptura
pero el bastardo no me dice cuál es la mezcla. Uno pensaría que doce
años de amistad y compartir un dormitorio durante nuestro primer año
de universidad contarían para algo.
Si Dallas cruzaba el umbral de este restaurante, su vida cambiaría
fundamentalmente para siempre. No tenía dudas sobre eso. Cauteloso
por naturaleza, nunca había sido de los que se acercaban y tocaban lo
que le ofrecían. El miedo a lo desconocido era casi insoportable. Sin
embargo, todavía dio un paso adelante con la mirada ambarina de Greer
sosteniendo la suya. Lo que vio en esa mirada le pedía confianza.
El tiempo se ralentizó. La brisa sutil refrescó su rostro acalorado.
Un solo pájaro gorjeó una dulce melodía. Los silenciosos sonidos de la
conversación fluían de aquellos que caminaban por la acera detrás de él.
Dallas era muy consciente de todo. Especialmente del hombre que lo
sujetaba libremente pero se negaba a dejarlo ir.
Oh, diablos. Cuando llegara el momento de que se arrepintiera de
esta decisión, tenía que recordar que no tenía a nadie más a quien culpar
más que a sí mismo. Con una respiración profunda y relajante, dio el
siguiente paso de buena gana.
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Capítulo 16
Después de tres horas de cena, conversaciones y juegos, en los
que Greer había perdido sistemáticamente todas las rondas,
demostrando que la victoria de hoy había sido una casualidad, podía
decir fácilmente que Dallas Reigns era un caballero de principio a fin. No
hubo sorpresa cuando pasó junto a Greer y abrió la puerta principal
antes que él pudiera pasar. Lo que más le gustó del movimiento fue que
Dallas estaba lo suficientemente cerca como para que Greer respirara el
aroma cítrico de su colonia.
Afortunadamente, el clima inusualmente cálido se mantuvo
durante la cena. En el plan siempre cambiante dictado por cada cambio
de humor de Dallas, Greer estaba agradecido de que nada inhibiera su
corto paseo hasta su casa.
—Seguro que sabes cómo lanzar un dardo —dijo Greer por encima
del hombro.
—Fue algo que mi padre nos enseñó desde que tuvimos el control
de tirar cosas. A algunos niños se les enseñaba béisbol. Nos enseñaron a
jugar a los dardos y al billar. Los tres somos bastante buenos. Durante
las vacaciones, teníamos grandes competencias. Ha habido una o dos que
terminaron en pelea. Donny tiene una gran puntería; puede hacer que
una bola de billar salga volando por el costado de tu cabeza. —Dallas se
rió entre dientes ante algún recuerdo que no parecía tan divertido, antes
de continuar—: Ya sabes, cosas familiares realmente funcionales.
Greer había comenzado a caminar por el estacionamiento hacia la
intersección. Redujo la velocidad cuando notó que la voz de Dallas se
volvió más suave, girando media vuelta para verlo todavía cerca de la
entrada principal, metiendo las manos dentro de los bolsillos de sus
joggers.
176
Kindle Alexander Ruptura
Como había pensado muchas veces durante las últimas tres horas,
Dallas era realmente fascinante. Su corazón se hundió un poco, tratando
de dar un salto hacia adelante para mantenerse conectado con el de
Dallas, donde quería estar. Había disfrutado mucho esta noche, pero
rápidamente descubrió que tenía que sostener la mirada de Dallas
mientras mantenía la suya fija en su rostro. De lo contrario, se sentía
atraído con demasiada facilidad por el material apretado que se extendía
sobre el paquete de buen tamaño en los pantalones ajustados de Dallas.
—Vine en Uber como sugeriste —explicó Dallas, arraigado en su
lugar. Su cautivadora sonrisa atravesó su extraordinario rostro. Esos ojos
divertidos brillaron con un regocijo inconmensurable. Oh, diablos, Greer
se estaba perdiendo rápidamente en el entrenador.
—Dijiste algo sobre un conductor llevándome a casa.
Greer tuvo que jugar las palabras en su cabeza y apartar la mirada
de Dallas para permitir que el pensamiento funcional regresara a su
cerebro abarrotado. Volver a casa. Claro.
—El auto está por aquí. —Greer señaló con el pulgar en dirección
a su casa al otro lado de la calle.
Ya había aprendido a darle espacio a Dallas. Si era su idea, al final
parecía mucho más fácil lidiar con él.
—Fingí un poco. Soy mi propio conductor. Por eso solo tomé una
cerveza esta noche y me comí casi toda mi hamburguesa. —Esta vez, no
detuvo su movimiento hacia adelante cuando echó un vistazo por encima
del hombro, girándose lo suficiente para que Dallas lo viera palmear su
vientre—. Si sigo comiendo así, tendré que tomar una clase extra o dos.
—¿Dónde está tu coche? Probablemente debería irme a casa,
necesito levantarme temprano —dijo Dallas, pero continuó siguiendo a
Greer, quien redujo la velocidad al llegar al semáforo, sin apresurarse a
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Kindle Alexander Ruptura
cruzar antes de que cambiara el semáforo. Apretó el botón de caminar y
se volvió hacia Dallas mientras se acercaba, ahora solo unos pocos pasos
los separaban.
—Sí, sí. Son sólo un poco más de las nueve en punto —bromeó
Greer, metiendo las manos en los bolsillos de sus pantalones, encerrando
sus puños. Resultó ser la mejor opción ya que le dolían las manos por
tocar al hombre.
—Lo sé, pero acepté un puesto de suplente de una semana. No me
he acostado antes de la medianoche en años. Debería salir temprano para
prepararme… —La luz cambió. La señal de caminar se puso verde. Greer
se bajó del bordillo solo para detenerse abruptamente. Extendió un brazo
para evitar que Dallas avanzara.
—¿Qué? —preguntó Greer, tratando de encontrarle sentido a esas
palabras.
Dallas miró a su alrededor a la calle llena de tráfico con peatones
trotando para cruzar el paso de peatones antes de que el semáforo se
pusiera rojo nuevamente.
—¿Estamos cruzando la calle?
—Sí, pero explica eso primero —dijo Greer, sin hacer ningún
movimiento para cruzar—. Pensé que trabajabas en Elite Gym por las
noches y el resto del tiempo lo pasabas en BikeBro.
—Así es, pero la semana pasada llamé a un amigo del distrito
escolar en el que solía trabajar y le pedí un trabajo de medio tiempo. Ella
me encontró algunos. Una clase de inglés de quinto grado. Es de semana
completa —dijo Dallas como si su explicación tuviera algún sentido.
—¿Qué hay de tus clases de entrenamiento? —El rebote de
pensamientos confusos que atravesaban la cabeza de Greer hacía difícil
178
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saber exactamente qué era una prioridad. Habían firmado un gran
contrato financiero hace solo unos días. Dallas era la columna vertebral
de su negocio. Mantuvo todas las facetas funcionando sin problemas y se
había comprometido a estar disponible cuando fuera necesario. Las
próximas semanas eran cruciales para el relanzamiento de la empresa.
—Lo que ganaré la próxima semana pagará el salario de un mes
para que dos instructores nuevos tomen tres clases nuevas cada día —
explicó Dallas mientras se acercaba a Greer para presionar el botón de
caminar nuevamente después de que la luz hubo cambiado—. Daremos
a nuestros miembros más clases con diferentes entrenadores, que ha sido
nuestra principal queja. Iré de la escuela al gimnasio y luego volveré a
casa, daré algunas clases nocturnas y grabaré para YouTube.
—El efectivo está llegando, Dallas. Si las cosas no están sucediendo
lo suficientemente rápido para ti, solo tenías que decírmelo —dijo Greer
con un poco de seriedad mientras mantenía su mirada de negocios en
Dallas. No podría haber estado más en contra de cualquier idea que
apartara la atención de Dallas de BikeBro en esta etapa.
—Todo está sucediendo lo suficientemente rápido ahora.
Simplemente no era así antes. Estoy sobrecargado —dijo Dallas. Greer
asumió que las finanzas de Dallas eran difíciles, ya que esta era la
segunda vez que hacía referencia a ellas. La primera fue mientras estaban
sentados en el banco del club nocturno. Comprendió el estrés del escaso
flujo de caja.
Greer tuvo que clavarse las uñas en las palmas de las manos para
evitar estirarse, queriendo consolar a un hombre que seguro que no
parecía querer nada.
—Absorberemos toda la deuda de la empresa. No vi nada que
pareciera irracional. Esto nunca funcionará si dejamos que el propietario
vaya a la ruina.
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—¿Vamos a cruzar la calle? —preguntó Dallas, señalando la nueva
flecha verde. Greer tuvo que seguir la línea del brazo de Dallas. Su mente
unidireccional se había desvanecido momentáneamente, olvidándose de
que estaban parados en una esquina de una calle muy transitada
teniendo una conversación muy personal.
Greer negó con la cabeza para desalojar su enfoque resuelto. Volvió
a bajarse de la acera y empezó a cruzar la calle.
—No hemos terminado de resolver esto. Vivo a unas dos cuadras.
—¿Realmente vives por aquí? —preguntó Dallas, dando grandes
zancadas a su lado.
—Sí, siempre me gustó esta área. Cuando me gradué de la
universidad, decidí quedarme —dijo Greer, trotando los últimos metros
mientras el semáforo cambiaba de verde a amarillo.
—¿Tú vives aquí? —Esta vez la pregunta de Dallas lo detuvo en
seco. La extraña expresión de su rostro hizo que Greer mirara alrededor
de su vecindario, tratando de entender lo que encontraba confuso.
—¿Sí, por qué? —preguntó—. Es un buen vecindario. Tranquilo.
Vecinos amistosos.
—Eres dueño de una empresa de inversiones. Google dice que eres
un capitalista de riesgo. La gente confía en ti para invertir grandes sumas
de dinero. Te vistes como de un millón de dólares. Vi ese coche que
conducías. —Dallas extendió las manos hacia el vecindario que tenían
ante ellos—. Esto es bueno pero normal. Esperaba que vivieras en un
ático o en algún lugar donde se congreguen personas adineradas.
Greer agregó encanto a la larga lista de atributos de Dallas.
Demonios, incluso si las temperaturas bajaran, no habría necesitado una
chaqueta con sus palabras calentándolo de adentro hacia afuera. Greer
180
Kindle Alexander Ruptura
agachó la cabeza para mantener oculta su enorme sonrisa y caminó
lentamente hacia su casa. Dallas se puso al día fácilmente.
—No sé si arruinar tu imagen de mí o no. —El silencio se mantuvo
entre ellos. Greer ladeó la cabeza en dirección a Dallas. Esa mirada
expectante lo hizo responder—. Todo en mi vida es ecológico y sostenible.
Mi ropa es generalmente hecha a mano y de origen local. Supongo que
eso también es cierto para la mayoría de mis artículos materiales. Mi casa
usa energía solar combinada con un sistema de energía híbrido para
reducir al mínimo las emisiones de carbono. Mi coche es híbrido. Viajar
siempre es difícil en el mundo actual. Vuelo en clase turista y voy a pie
cuando puedo.
Demasiado para la personalidad elegante que esperaba que
atrajera a Dallas. No estaba seguro de que la reducción de las emisiones
de carbono gritara sexy.
—Y tu empresa de inversiones. ¿Cómo ocurrió eso?
La innegable química que se iba construyendo entre ellos solo
agregó otra capa a la profundidad de su atracción. Le agradaba más de
lo que podía admitir que Dallas no se hubiera burlado ni reído de su
forma de ser consciente del medio ambiente. Mucha gente lo hacía.
—Mi empresa es una motivación personal y un medio para lograr
un fin —explicó Greer, sabiendo que parecía vago al hablar. Dallas
asintió, mirando a sus pies mientras caminaban. Su cita no lo empujó
verbalmente a decir más, pero el silencio bien podría haber sido una
directiva verbal para mantenerlo hablando—. Eres despiadado con esa
cosa callada que haces. Me vuelve loco. ¿Quieres la historia completa o
una versión condensada?
—¿Cuál es mejor? —La sonrisa de lado de Dallas hizo que su
corazón se acelerara. La juguetona mirada esmeralda que siguió hizo que
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Kindle Alexander Ruptura
Greer se comprometiera a hacer siempre exactamente lo que Dallas
quería a partir de este momento.
—¿La versión completa me incluye robando la identidad de mi
padre a la edad de doce años? —dijo Greer a modo de pregunta.
Dallas se rió.
—Esa. —Su sonrisa genuina fue instantánea y seductora. Toda la
atención del entrenador se centró en Greer, animándolo a continuar.
—Esta historia queda entre nosotros —dijo Greer, tomando el giro
a la derecha en su calle.
Dallas asintió en señal de juramento, mirando alrededor del
vecindario. Algo acerca de caminar por este camino con Dallas a su lado
hizo que reconociera el romance de su paseo. Las casas eran más
pequeñas y estaban juntas, pero la calle bordeada de árboles tenía una
sensación acogedora con porches y farolas que creaban el conjunto
perfecto de sombras tenues para guiar su camino. Con la primavera a la
vuelta de la esquina, pronto él y sus vecinos se esforzarían por decorar
sus patios delanteros con flores brillantes y fragantes mientras la hierba
se volvía verde y los árboles comenzaban a brotar. Realmente le
encantaba vivir aquí y apreciaba verlo desde la nueva perspectiva de
Dallas.
—Bueno, yo tenía doce años cuando mi familia se fue de vacaciones
a Hawaii y encontré Kalimo Point. ¿Has estado allí? —preguntó, girando
en la pasarela que conducía a su porche delantero. Dallas negó con la
cabeza y lo siguió—. Había tantos indicadores de que no encajaba bien
con mi familia, pero esas vacaciones sellaron mi destino con ellos. Para
su consternación, pasé todas mis vacaciones limpiando las repugnantes
playas de Kalimo. Al final de nuestra estadía, había organizado a los
lugareños y otros vacacionistas. Juntos, reunimos lo que tenían que ser
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Kindle Alexander Ruptura
toneladas y toneladas de basura. Fue algo grande, y mis padres pensaron
que había perdido la cabeza —explicó, abriendo la puerta principal
mientras hablaba.
La abrió y se adelantó a Dallas para encender la fila de
interruptores de luz contra la pared de entrada. La casa resplandeció
instantáneamente, iluminando la entrada, la sala de estar y la cocina
contiguas, hasta el patio trasero y las luces de la piscina.
—Es hermoso —dijo Dallas, impidiendo que Greer dijera más.
Greer siguió su rutina normal, arrojando las llaves y su teléfono en
la isla de granito central que separaba la cocina de la sala de estar. Dallas
fue en dirección a las paredes de vidrio que se extendían a lo largo de la
parte trasera de la casa.
—Gracias. Más pequeño es más fácil de sostener y me resulta
acogedor. Además, crecí en una de esas grandes casas en expansión.
Descubrí que es fácil perder el amor cuando no tienes que lidiar con el
otro. —Greer rodeó la isla y fue hacia el frigorífico—. ¿Quieres una
bebida? Tengo casi de todo.
Había disfrutado de su tiempo con Dallas. Estaba cómodo y era
fácil estar cerca. Habían compartido una velada encantadora juntos y él
no estaba listo para dejarlo ir.
Dallas negó con la cabeza, lo que hizo que Greer agregara
rápidamente:
—Está bien. Te llevaré a casa. Tomaste Dallas Blonde en el
restaurante. Es el favorito personal de Mac, así que los mantengo aquí.
—El diseño abierto de su casa facilitó hablar desde cualquier lugar de la
parte principal y ser escuchado—. Además, no he terminado con mi
historia. Te dije que era larga.
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—Sí, quiero escuchar sobre esa identidad robada. —Dallas regresó
a su sala de estar, justo donde Greer lo quería.
Agarró la lata de cerveza y una de agua y cerró la puerta del
frigorífico con el codo.
—Regresé a casa de mis vacaciones con un firme entendimiento de
que el calentamiento global era un problema totalmente creado por el
hombre. Entendí que cambios simples podrían revertir el daño que le
habíamos hecho a nuestro planeta. Pero también entendí la necesidad de
dinero para motivar a la gente a hacer esos cambios. Mis ojos de doce
años se abrieron a un mundo que necesitaba una conservación activa y
vi a las grandes empresas como la mejor apuesta de la tierra para
sobrevivir.
Dallas asintió hasta que dio un desconcertante movimiento de
cabeza.
—¿Espera, qué?
—Lo sé. Lo que vi tan ingenuamente a los doce años me ha llevado
casi veinte años incluso hacer mella. Sigo creyendo que las grandes
empresas son la única forma de salvar el mundo. Poseen el exceso de
capital necesario para completar los miles de proyectos que se están
ejecutando actualmente en todo el mundo para salvar nuestro planeta.
Cuando las grandes empresas implementan un cambio real, hacen que
sus socios sean responsables de los estándares que crean. Si requieren
un cambio, se filtrará hacia abajo. Cada proveedor, empleado y cliente
eventualmente seguirá su ejemplo. Lo he visto suceder.
Dallas tomó la cerveza mientras Greer le indicaba que se acercara
a su sofá.
—Veo la expresión de incredulidad en tu rostro. Entiendo que
apuntamos muchos dedos culpables a todas partes, pero para mí, todo
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Kindle Alexander Ruptura
lo que veo es lo que creó el problema y lo que se necesita para
solucionarlo. Toma asiento.
—¿No estás bebiendo? —preguntó Dallas, su dedo índice dudando
sobre la lengüeta de la lata.
—No, tengo una carga preciosa que llevar a casa —dijo y abrió la
parte superior.
—Continúa, entonces —alentó Dallas—. No había escuchado que
la limpieza ambiental pudiera ser explicada de esta manera.
Greer mantuvo la distancia, dejando a Dallas rodear la mesa de
café en un sentido y él en el otro. Lo consideró una victoria cuando Dallas
se sentó en el extremo más alejado del sofá en lugar de elegir la silla
lateral. Greer se sentó en el medio del sofá, girándose en un mejor ángulo
para ver a Dallas.
—Aquí es donde las cosas se ponen un poco peligrosas para mí.
Encontré la tarjeta de crédito de mi padre en su escritorio y eso comenzó
todo. Siempre he tenido la habilidad de entender el mercado de valores.
Amo los números y las negociaciones. A los doce, usé su tarjeta de crédito
para abrir mi primera cuenta de mercado y comencé a operar bajo su
nombre. Las cosas eran diferentes en esos tiempos, fue hace casi veinte
años. No podría suceder de esa manera hoy, pero en ese entonces, gané
diez mil dólares en mis primeros meses.
—¿Diez mil dólares a los doce años? —preguntó Dallas,
deteniéndose en medio del movimiento de levantar su bebida. Ese
asombro hizo reír a Greer. Se sentó, completamente relajado con los
secretos que había compartido.
—Sí, tenía muchas cosas en marcha hasta que mi padre tuvo
algunos problemas con los impuestos. Incluso entonces, no fue horrible.
Le di todo el dinero que gané a organizaciones sin fines de lucro en su
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nombre. —Greer se rió de nuevo, luego tomó un largo trago de agua fría.
Sus padres habían estado lívidos, y con buena causa, pero no por la razón
que la mayoría de la gente podría pensar. Su padre se había ganado la
vida con el petróleo, mientras que Greer había donado miles y miles de
dólares en su nombre a Greenpeace International. Con puntos de vista
tan conflictivos, por supuesto, ellos nunca iban a estar de acuerdo.
—¿Es una historia real? —preguntó Dallas con escepticismo antes
de tomar un sorbo.
—Absolutamente. —Greer asintió solemnemente, levantando tres
dedos en una promesa de explorador—. Mi hermana, Kailey, la conociste
en mi oficina... —Dallas asintió e inclinó la cerveza hacia atrás, tomando
un trago más largo—. Le gustas. —La cara de Dallas se volvió burlona
mientras tragaba—. ¿La conoces del gimnasio? Skye y ella se han hecho
amigas durante el último año más o menos.
—La he visto una o dos veces. Ella tiene lo mismo que Skye. Atraen
a la gente —dijo Dallas, relajándose de nuevo en los cojines.
Greer puso los ojos en blanco, pensando en todos los raritos que
Kailey había atraído a lo largo de los años con su naturaleza amable.
—¿Verdad? Tuve que hacer de hermano mayor más de una vez.
Hablemos de este puesto de profesor suplente. ¿Qué tipo de salario
necesitas para centrarte principalmente en BikeBro?
El expresivo rostro de Dallas se transformó de nuevo.
Accidentalmente lo había puesto a la defensiva. Se dio cuenta de
inmediato. Dallas apenas había tomado dos cervezas completas en la
cena, pero inclinó la lata hacia atrás, bebiendo un par de largos tragos.
El dinero debía ser realmente un problema serio. Greer no presionó por
una respuesta, todavía no, pero se levantó y fue por otra lata.
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—La mayoría de la gente no lo cree, pero Ducky hace la mayor parte
del trabajo. Donny es nuestro técnico, pero es realmente Ducky quien
hace que todo siga funcionando —dijo Dallas por encima del hombro.
—Pero eres el rostro de la empresa, y Ducky parece mejor en un
papel de apoyo. Sus ojos siempre van hacia ti para confirmar todo lo que
dice —dijo Greer, tomando la cerveza.
—Es joven y necesita confianza. Él y yo siempre hemos sido
cercanos.
—¿Cómo consiguió Ducky su sobrenombre? —preguntó Greer,
entregándole la cerveza a Dallas desde donde se había girado para mirar
por encima del respaldo del sofá. Su hermosa sonrisa sobre el hombro le
dio toda clase de emociones.
—Cuando era pequeño, le encantaba Ernie de Plaza Sésamo. No
podía dormir sin la canción de Rubber Duckie sonando por la noche.
Greer tomó asiento, apoyando un brazo en el respaldo del sofá
mientras Dallas se abría lentamente, hablando íntimamente sobre su
vida personal. Se quedaron allí, precisamente de esa manera, cada uno
dejando escapar pequeños fragmentos sobre sus vidas.
Sorprendentemente, Dallas mostró un interés genuino en aprender
cómo funcionaba la casa. Recorrieron toda la propiedad, lo que le
permitió a Greer hablar en detalle sobre todos los pequeños cambios que
había hecho para que su hogar fuera ecológico.
Su entrenador era un tipo agudo y articulado, y siempre se
inclinaba hacia la bondad. La forma en que Dallas hablaba, a partir de
las historias que contaba, trataba de ver lo mejor de las personas. Solo a
medida que avanzaba la noche, los indicios de su ansiedad comenzaron
a filtrarse. Greer interpretó esas inseguridades en el sentido de que Dallas
quería ser todo lo que pudiera para quienes significaban algo para él.
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Greer se sentó con una pierna levantada y el brazo en el respaldo
del sofá. Descansó la cabeza en su mano, mirando abiertamente mientras
Dallas se animaba mientras hablaba de su familia. Eran su fundamento.
Los amaba y respetaba a todos.
La innegable atracción entre ellos, la atracción creciente que le unía
a este hermoso hombre, no había hecho más que aumentar a medida que
avanzaba la noche. La conexión cada vez más profunda decía mucho,
porque Greer se había obsesionado con Dallas y Biker101 desde antes de
que se conocieran formalmente. Dallas marcaba todas las casillas
importantes de su hombre ideal. Honestamente, no sabía que estas
cualidades realmente existían en una persona.
Una leve punzada de comprensión hizo que Greer supiera de
alguna manera que no era una coincidencia. El destino jugó un papel.
Dallas pertenecía justo aquí con él, y tenía que encontrar alguna manera
de hacer que el entrenador se quedara en su vida hasta que pudieran
resolverlo todo, darle sentido a su destino.
—No puedo recordar, ¿me has dicho qué tipo de salario necesitas
para hacer de BikeBro tu prioridad?
—No, y no voy a hacer una fiesta de lástima contigo. Déjame ir al
baño, luego tengo que irme —dijo Dallas, poniéndose de pie.
Greer lo siguió desde el sofá y vio a Dallas alejarse, con los ojos
pegados al movimiento de las caderas del hombre. Ese natural, sexy como
el infierno pavoneo casi le arranca un gemido. Greer miró su reloj. Era
casi la una de la madrugada.
Por instinto más que por cualquier plan bien pensado, se dirigió al
baño, obligándose a detenerse en medio de su sala de estar para esperar.
Rezó para que su interior tembloroso e inseguro no se mostrara. Seguiría
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adelante con la verdad, algo que este hombre lleno de integridad sacaba
a relucir.
Dallas dobló la esquina y se detuvo a unos metros de Greer. Algo
oscuro e incierto cruzó sus facciones antes de que sus ojos se estrecharan
y comenzaran a bajar. La electricidad se cargó entre ellos, manteniendo
a Dallas allí con él. Todo lo que Greer siempre había querido en un
hombre estaba justo frente a él, incluso si estaba inseguro y quizás un
poco asustado.
—No te apartes. —Greer dio un paso adelante, deseando que Dallas
también lo hiciera. ¿Cuándo habían cambiado tan completamente las
apuestas? Su corazón martilleante se alineó con su determinación
consciente, algo que no estaba seguro de que hubiera sucedido antes.
Dejó escapar un suspiro tranquilizador, absorbiendo un equilibrio
interno natural por primera vez en su vida.
La mirada angustiada de Dallas viajó hambrienta a lo largo del
cuerpo de Greer hasta que se posó en sus labios. Las verdes y seductoras
profundidades reflejaban un inmenso deseo, junto con vergüenza y
resignación.
—Eres gay —dijo Greer, apenas por encima de un susurro.
Dallas no era un mentiroso, no importaba la docena de mensajes
de “soy hetero” que había recibido. ¿Elegiría ser uno en ese momento?
Greer esperó su respuesta.
—He intentado no serlo. —La derrota de su confesión hizo que los
hombros del apuesto ciclista se hundieran en la desesperación.
Una abrumadora necesidad de consolar a Dallas hizo que Greer
avanzara, cerrando la distancia entre ellos. No se detuvo ni cerró los ojos
mientras se ponía de puntillas y apretaba castamente los labios contra la
boca suave y cálida de Dallas.
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—Estás a salvo aquí. Lo prometo. —Esas palabras hicieron que el
gran cuerpo de Dallas se estremeciera y una pequeña bocanada llena de
gemidos escapara de sus labios carnosos. Greer sintió que la polla de
Dallas se espesaba. ¿Cómo diablos había tenido un control tan estricto
sobre los instintos naturales de su cuerpo?
Una caricia suave como un susurro se deslizó sobre la boca y la
piel de Greer, enviando un hormigueo vibrante a lo largo de su cuerpo.
—Bésame.
Esas pestañas largas que destruían el alma se cerraron y Dallas
agarró las caderas de Greer con manos fuertes. Su agarre era tan firme
que sintió la ferocidad de su batalla interna.
Dallas tiró de él contra su cuerpo. El corazón de Greer golpeó
contra su caja torácica. Extendió sus palmas sobre el amplio pecho de
Dallas, acariciando un sendero caliente sobre cada uno de esos duros
pectorales, moviéndose hacia arriba hasta que pudo deslizar sus manos
alrededor del cuello. Todo el movimiento fue diseñado para mantenerlo
cerca de él mientras le daba tiempo a su entrenador para reconciliarse
con sus pensamientos.
Greer enredó sus dedos en los mechones cortos y sedosos del
cabello de Dallas, manteniéndolo en su lugar. Pasó la lengua por la
comisura de esos labios perfectamente proporcionados. Su primer beso
genuino. La huella de este recuerdo duraría para siempre.
Decidido a hacerlo bien, incluso si lo mataba, Greer lamió y mordió
los labios carnosos, probando y provocando con promesas todos los
secretos pecaminosos por venir. Ahora... si Dallas tan solo abriera la
boca.
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La tierra se movió bajo los pies de Greer cuando esos labios
regordetes finalmente se separaron, otorgándole lo que había anhelado
desde que vio a este hombre por primera vez.
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Capítulo 17
Dallas no tenía la intención de besar a Greer. Ciertamente no
había tenido la intención de jalarlo contra su cuerpo o sentir su misma
abrumadora necesidad reflejada en él. Sin embargo, desde el segundo en
que los labios de Greer tocaron los suyos, cada pedacito de deseo que lo
había golpeado durante toda la noche, diablos, que lo había torturado
desde el momento en que conoció a este hombre, hizo que se abriera bajo
la tierna persuasión de Greer.
Sin dudarlo, Greer movió su lengua hacia adelante, tomando
posesión del alma misma de Dallas. Su corazón se derritió a pesar de
todas las razones por las que esto era una mala idea.
Solo una cosa importaba, la lengua de Greer moviéndose sobre la
suya, hurgando profundamente en su boca, ahuyentando toda la auto
condena. Dallas estaba indefenso para luchar contra el anhelo. Algo
primitivo y carnal creó un equilibrio dentro de él, todo a partir del
irresistible beso de Greer.
Todo lo que Dallas sabía era que lo deseaba más de lo que jamás
había deseado algo en su vida. Los fuertes brazos de Greer se deslizaron
alrededor de su cintura, sujetándolo con fuerza, tomando todo el control.
Su danza de lengua y dientes se volvió frenética. Saboreó la dominación,
la fuerza de la determinación de Greer guiándolo ansiosamente a través
del momento compartido.
La incómoda desesperación de esconderse de su verdadero yo se
desvaneció, dejando sus terminaciones nerviosas encendidas y un deseo
arrollador deslizándose por cada fibra de quién era como hombre. Los
fuegos artificiales estallaron detrás de sus ojos cerrados.
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Greer tenía demasiado poder sobre él. Más poder que incluso el
peso de toda la disciplina y las enseñanzas impartidas, advirtiéndole
contra este comportamiento inadecuado. Nada de eso importaba. Por
alguna razón, ayudó a justificar la decisión de tener una conexión de una
noche. Esta noche, Greer tenía el control, mañana él sabía que vendría
el arrepentimiento, y lidiaría con ello entonces.
Dallas se envolvió alrededor de Greer, inclinándose hacia el
hombre, tomando todo lo que le ofrecía mientras lo empujaba hacia atrás,
hacia el sofá de gran tamaño. La necesidad de su cuerpo guiando cada
una de sus acciones.
Había cierta familiaridad entre ellos. Se besaron como si lo
hubieran estado haciendo durante años. Greer contrarrestó cada toque
que Dallas hizo con uno propio. La parte de atrás de las rodillas de Greer
golpeó el sofá, y Dallas lo acunó mientras los bajaba, ya adicto a los
dulces besos que eran mejores que sus sueños húmedos.
Dallas se arrastró sobre Greer, sentándose a horcajadas sobre sus
firmes muslos, solo rompiendo el beso para succionar bocanadas de aire
en sus pulmones privados de oxígeno. La mirada en tonos joya de Greer
escudriñó su rostro mientras sus dedos pasaban por el cabello de Dallas,
atrayéndolo hacia adelante de nuevo. Mantuvo a Dallas en la posición
correcta, para llegar mejor a su cuello.
Sus ojos se cerraron mientras besos húmedos y deslizamientos
pecaminosamente sexys de la lengua viajaron a lo largo de su cuello,
subiendo por su mandíbula, hasta que la lengua de Greer trazó la concha
de su oreja con habilidad, enviando escalofríos por su columna vertebral.
Joder, le gustó ese movimiento. Su polla dura goteó, sin duda dejando
una mancha húmeda en sus calzoncillos. Meneó las caderas,
presionando la excitación igualmente rígida de Greer.
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En un giro que no esperaba, Greer los volteó hasta que el trasero
de Dallas aterrizó en el sofá. El tipo se abalanzó sobre él, empujando a
Dallas a su espalda. Greer jadeó. Sus labios rojos e hinchados por los
besos se movieron en una sonrisa seductora mientras seguía a Dallas,
sentándose a horcajadas sobre sus muslos para flotar sobre él, haciendo
que se retorciera bajo la intensidad de su mirada.
—Desde el primer momento en que te vi, solo te he deseado a ti —
Las palabras de Greer retumbaron en su pecho.
—No tienes que… —se las arregló para decir Dallas, pero el latido
de su corazón cortó el resto de sus palabras cuando se abrió,
entregándose libremente a Greer y esos dulces murmullos.
Greer empujó sus cálidas manos debajo del dobladillo de la camisa
de Dallas. Sus palmas trazaron un rastro tentador sobre cada uno de los
músculos definidos del estómago de Dallas, sobre su caja torácica para
rozar ligeramente cada pectoral. Greer jugueteó con los sensibles
pezones, haciendo rodar cada brote entre sus dedos. El placer estalló a
través de su cuerpo, sus pezones se tensaron con fuerza. Greer empujó
el material sobre su cabeza. Dallas se alzó, levantando los brazos para
ayudar mejor a Greer a quitar el material de su cuerpo. Luego arrojó la
prenda a un lado descuidadamente.
—Es cierto. —La apreciativa mirada de Greer escaneó el rostro de
Dallas—. Siento algo en esto, algo que necesito. Es difícil controlarme
contigo y siempre me controlo a mí mismo. —Greer apretó su regordete
labio inferior entre sus dientes mientras sus manos recorrían la longitud
de los brazos de Dallas, tocando cada caída y curva a medida que
avanzaba. Admiró abiertamente la vista de su cuerpo—. Vi el vello de tu
pecho en YouTube. Esperaba que fuera tan grueso como parecía, y no
estoy decepcionado.
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Greer se hundió sobre Dallas. Su delicioso peso lo empujó hacia
abajo de nuevo cuando la boca de Greer reclamó la suya. Esa lengua
insistente se hundió hacia adelante a través de la costura de sus labios.
El dulce sabor de Greer podría haber tocado el alma de Dallas. Cuando
el calor entre ellos se intensificó, Dallas envolvió sus brazos alrededor de
Greer, atrayéndolo con fuerza en un abrazo.
El seductor roce de la excitación cubierta de pantalones de Greer
deslizándose contra la igualmente dura polla de Dallas lo hizo gemir en
el incendiario beso. En un segundo, se estaba derritiendo en un beso, y
al siguiente, las palmas de Greer presionaban contra el pecho de Dallas,
empujándose hacia arriba, rompiendo el fuerte agarre.
No, Dallas no quería que terminara. Podía besar a este hombre para
siempre, y eso era lo que había planeado hacer mientras alcanzaba a
Greer, tratando de tirar de él hacia su abrazo. Greer evadió su agarre, su
pecho se agitaba cuando una rodilla empujó entre los muslos separados
de Dallas. Trataba de desabrocharse los botones de la camisa. Una pierna
en el sofá y la otra colgando de un lado.
Greer apartó apresuradamente los dedos de la camisa y buscó a
tientas la hebilla de su propio cinturón. Todavía hizo un tiempo récord,
soltando el cinturón, desabrochando el botón de sus pantalones y
rasgando su camisa de vestir para liberarla de la cintura. La polla de
Dallas se sacudió al ver un pezón duro y oscuro, e inmediatamente quiso
pasar la lengua por el duro capullo.
Diez segundos se sintieron más como diez minutos mientras
continuaba el sensual espectáculo. Greer era embriagador y Dallas ya
estaba borracho de él. Rodó sus caderas, conduciendo su dolorida polla
contra Greer. La frustración era evidente en el rápido ascenso y descenso
del pecho de Greer mientras luchaba por soltar los pequeños botones de
sus muñecas. Greer levantó la mirada y se fijó en Dallas.
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—Necesito sentirte piel contra piel.
Dallas se irguió lo suficiente para llegar detrás de Greer, y le quitó
la ajustada camisa de vestir parcialmente desabrochada por encima de
la cabeza. La fuerza bruta de la acción hizo volar los botones restantes
con la despreocupada prisa.
—Lo siento. —La palabra no contenía disculpas.
—Yo no. —Greer se rió entre dientes mientras ambos enredaban
sus manos en la cintura de Greer, tratando de liberar su polla. La vida
de Dallas dependía de la visión de lo que se escondía dentro de esos
pantalones. Greer llevó sus palmas a la barbilla de Dallas, inclinando su
rostro hacia arriba y en su línea de visión—. Mírame, Dallas. Esos ojos
verdes se quedan aquí. Juro que serán mi perdición.
Joder, Greer lo tenía goteando solo con sus palabras. Dallas se
levantó para encontrarse con los labios descendentes a mitad de camino.
El poder cambió. Dallas no pudo negar que se hizo cargo mientras
devoraba los labios entreabiertos de Greer. Él era impotente para detener
su frenético impulso. El beso ardió profundamente en su alma mientras
Greer comía de su boca como un hombre hambriento, ninguno parecía
listo para que terminara. Las yemas de los dedos del hombre se
deslizaron dentro de la pretina de sus pantalones deportivos.
El primer toque de la palma callosa moldeándose alrededor de la
longitud de su eje lo llevó directamente al borde. Empujó hacia el calor
de la mano del otro hombre.
El momento más perfecto de su vida fue casi más de lo que pudo
soportar. Nada se había sentido tan bien para él como la sensación que
tenía cuando estaba con Greer. Sus caderas se elevaron mientras
luchaba por frenar el beso. Grabó este momento en su memoria eterna.
No tenía idea de lo mucho que necesitaba ser libre... ser él mismo.
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Greer se elevó unos centímetros por encima de su rostro, con los
párpados medio cerrados y los labios carnosos tan rosados como el rubor
de su rostro. Estaba tan afectado como él.
—¿Esta es tu primera vez con un hombre?
Nunca había hecho algo así. Las mariposas revoloteaban inquietas
en su estómago, una mezcla de ansiedad y emoción. El mundo de Dallas
había comenzado a girar en el momento en que vio a este hombre. Greer
lo hacía sentir sexy y deseado. Estos sentimientos eran todos tan nuevos
y emocionantes.
Y lo que Dallas había deseado tanto, significaba meses de
arrepentimiento por lo que estaba a punto de hacer.
Entonces, sería mejor que lo hiciera bien, porque no podría volver
a suceder.
El instinto lo hizo empujar audazmente su mano entre sus cuerpos,
agarrando la gruesa y larga polla de Greer a través del delgado material
de sus pantalones. Añadió la presión suficiente para hacer que los ojos
ambarinos brillaran de deseo.
—¿Importa?
Greer empujó sus caderas hacia la palma de Dallas, donde ahuecó
y masajeó la dura e inflexible longitud. El giro involuntario que dio a sus
caderas lo tomó por sorpresa cuando el apuesto hombre soltó un siseo.
La frente de Greer golpeó el hombro de Dallas, besos húmedos se
arrastraron por su piel sensible. El pesado aliento de Greer vaciló.
—No me he frotado contra otro en un tiempo... D... —Las palabras
se apagaron cuando Dallas agregó presión y frotó su palma sobre el eje
rígido debajo del blando material.
Los pantalones de Greer tenían que irse.
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Dallas abrió la cremallera, metiendo la mano dentro de los
pantalones y la ropa interior. El aire caliente que los rodeaba cambió y
Greer se levantó apresuradamente de su posición.
—¿Nos detenemos? —preguntó Greer en un susurro áspero.
Alcanzó la muñeca de Dallas, su fuerte agarre lo detuvo a mitad de
la carrera y liberó su mano. Dallas miró a lo largo de sus cuerpos, con
los pulmones agitados mientras observaba al exquisito hombre que
fácilmente había derribado todas las defensas de su vida. Al menos por
esta noche, no se necesitaban más protecciones emocionales. Dallas era
ciento por ciento de Greer para tomar.
—Puedo parar si lo hacemos ahora mismo. Podemos darte tiempo
—murmuró Greer con sinceridad en sus ojos. Tan sensato y cariñoso, y
absolutamente lo último que quería Dallas.
Incapaz de decir las palabras, respondió cerrando sus labios
alrededor del disco marrón oscuro del pezón de Greer. El que se había
burlado de él antes. Dio vueltas y lamió el capullo apretado, encantado
cuando la respiración del hombre se congeló en sus pulmones con el
toque de su lengua.
—Maldita sea. —La piel de Greer se erizó en su pecho, corriendo
para cubrir sus brazos. Entonces éste perdió toda moderación,
convirtiéndose en un hombre poseído mientras empujaba los pantalones
de correr de Dallas. El aire golpeó su palpitante polla. Fue demasiado.
Ahuecó su palma alrededor de la parte posterior del cuello de Greer,
manteniéndolo en su lugar mientras chupaba con fuerza el tenso pezón.
Este mismísimo momento fue el más perfecto en la vida de Dallas.
Él no quería que terminara. Pero si algo no cambiaba, se vendría antes
de que realmente comenzaran.
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Apretó su agarre, tanto alrededor del cuello de Greer como con los
dedos que se clavaban en su muslo. Luchó una batalla perdida contra su
control.
Greer empujó contra los hombros de Dallas, instándolo a bajar.
—Mantén tus manos sobre mí, cariño. Déjame hacer esto por
nosotros.
Dallas nunca se había sentido tan atraído físicamente por nadie en
su vida. Contempló la vista que tenía delante. Sus ojos recorrieron el
cabello rubio, la firme extensión del musculoso pecho de Greer, luego
bajó la vista a la polla más perfecta que jamás había visto. Gruesa,
ruborizada por la sangre que llenaba las venas de un azul profundo que
se extendían por su longitud.
Greer pasó la lengua por el pezón de Dallas. Mientras su mano
encerraba la polla de Dallas, llevó la otra hacia abajo, amasando
hábilmente su saco. El deseo corrió a lo largo de la columna vertebral de
Dallas, empujando su orgasmo en sus bolas con una fuerza exigente. Se
arqueó hacia atrás, su cabeza cayó contra el sofá mientras Greer lo
trabajaba.
—Sí, mueve tu mano sobre mí. —Jadeó Dallas, agarrándose tan
fuerte como pudo mientras empujaba a Greer contra su pecho. Movió sus
caderas hacia arriba, empujando hacia adelante y hacia atrás, follándose
a sí mismo con ese puño. Estaba tan cerca.
—Déjame, guapo. Quiero ser quien te haga sentir bien. —Greer
respiró contra sus labios—. O podemos reducir la velocidad...
No. Dallas no estaba interesado en la lentitud. Acarició el cuello de
Greer, mordiendo y chupando la suave piel salada. Respiró hondo,
absorbiendo el delicioso aroma del otro hombre. Había pasado demasiado
tiempo desde que había sentido el toque cariñoso de otra persona. Desde
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que su polla había sentido algo más que su propio puño. Disfrutaba cada
tirón y apretón de las hábiles manos de Greer.
Dallas gruñó de frustración por la capacidad de Greer para escapar
de su agarre. Éste se apartó, una sonrisa sexy dividió esos labios bien
besados. Greer sacó un paquete de lubricante de su bolsillo, cubriendo
su palma antes de agarrar su propia polla con la mano.
Un urgente frenesí se instaló en Dallas. Esto estaba sucediendo.
Su mirada se clavó en Greer, memorizando cada momento. Dallas se
relajó contra el sofá para ver cómo se preparaba. La vista era mejor que
cualquier porno que hubiera visto. Dallas deslizó sus palmas sobre las
caderas de Greer, empujando la cintura de sus pantalones ligeramente
bajados antes de deslizarlos por su perfecto trasero. Agarró cada una de
las nalgas, enterrando los dedos en la firme carne. No había nada suave
en este hombre, tonificado de arriba a abajo. Y quería explorar cada
centímetro.
Greer lo sorprendió cuando agarró sus dos pollas en un puño y
comenzó a acariciarlas juntas. Perfección.
Dallas lo miró todo con avidez. La polla caliente de Greer
presionada contra la suya. Sacudió sus caderas hacia adelante y hacia
atrás al ritmo que habían creado. Dios, se sentía tan bien.
—Va a ser rápido —confesó. El placer acalorado que se
arremolinaba en sus bolas hizo que se apretaran cada vez más contra su
cuerpo.
—Para mí también —dijo Greer, agregando presión mientras los
follaba con el puño hasta el olvido.
La intimidad le hizo todo tipo de cosas a Dallas. Podría haber
jurado que las cuerdas de su corazón se anudaban con las de Greer,
uniéndolas tanto si Greer lo quería como si no. Dallas lo agarró por los
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antebrazos, guiando sus movimientos mientras continuaba moviendo
sus caderas.
Nada se había sentido tan perfecto antes.
—Córrete conmigo, Dallas —suspiró Greer, rozando sus labios con
los suyos.
Dallas hundió su lengua profundamente en la boca de Greer, la
necesidad de devorar a este deslumbrante hombre lo abrumaba. La
sensación de hormigueo en su columna al sentir la polla de Greer
moviéndose contra la suya era más de lo que podía procesar. Dallas
perdió la batalla, moviendo sus caderas más rápido, cerrando los ojos
con fuerza mientras disfrutaba del placer hasta que perdió el control. Su
liberación hizo corcovear sus caderas, su cuerpo se estremeció de
satisfacción cuando el calor le salpicó el estómago y el pecho,
cubriéndolos a ambos.
—Joder, Dallas... sí.
Dallas apenas logró abrir los párpados lo suficiente para ver a Greer
echar la cabeza hacia atrás. Su pecho duro y musculoso se arqueó
cuando su propio orgasmo se mezcló con el suyo para pintar su pecho.
Greer fue glorioso de ver mientras las cuerdas en sus hombros y cuello
se flexionaban tensas.
Dallas cerró los ojos, agradecido de no haberse perdido la
experiencia de ver a Greer en medio de su orgasmo. Podría morir feliz allí
mismo en el sofá. Dallas soltó una exhalación larga y lenta que,
honestamente, podría haber sido la primera verdadera de su vida.
Una sonrisa sensual apareció en los labios de Dallas mientras se
deslizaba en la saciedad de la liberación. El fascinante y astuto Greer
había logrado conseguirlo todo esta noche: la mente, el cuerpo y el alma
de Dallas.
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Era un hombre especial.
—Hicimos un lío. No te muevas —dijo Greer con voz ronca mientras
se inclinaba hacia adelante para colocar un simple beso en la unión entre
el cuello y el hombro de Dallas. El ligero toque provocó que escalofríos
recorrieran su sensible cuerpo—. Quédate aquí.
Dado que esos eran exactamente sus planes, Dallas consideró que
la solicitud de Greer era una prueba más de que estaban realmente
sincronizados.
202
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Capítulo 18
Greer tomó las toallas de mano en el baño de visitas cuando una
voz abrumadoramente fuerte dentro de su cabeza le hizo conocer sus
mayores deseos. No quería que Dallas se fuera.
La comprensión dejó más que claro que Greer necesitaba que
Dallas se quedara en esta casa, durmiera en su cama y se despertara por
la mañana a su lado. Esto era más que querer estar dentro de su culo
caliente, o Dallas en el suyo. Imaginó un desayuno relajado con los brazos
entrelazados, bebiendo mimosas mientras se alimentaban mutuamente
con fresas frescas. El romance de tal cuento de hadas hizo que su sonrisa
se iluminara mientras se pasaba una toalla por el vientre.
La posesividad con la que había estado luchando durante un
tiempo ahora se había elevado al siguiente nivel de locura. Ansiaba ser
dueño de Dallas en forma de anillos a juego y hasta que la muerte los
separe. Qué absurdo. Solo conocía a su entrenador desde hacía un par
de semanas. Incluso para él, eso se estaba moviendo demasiado rápido,
pero el pensamiento racional no parecía importar.
Humedeció la toalla, la dejó a un lado y tomó otra. Abrió el grifo de
agua caliente mientras se miraba en el espejo. Su apariencia despeinada,
con sus pantalones apenas colgando de sus caderas y su cabello
normalmente ordenado de punta, no le molestaba en lo más mínimo.
Dallas había causado esta apariencia desordenada.
Una sonrisa más amplia y feliz se extendió por su rostro. Esta
nueva satisfacción interior había sido creada por el nivel de compromiso
que estaba dispuesto a dar. Para su sorpresa, la idea de una relación no
lo había asustado en lo más mínimo. Basado en sus besos largos y lentos
y sus fuertes y poderosos abrazos, Dallas se había conectado de la misma
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manera. Greer nunca había tenido una pareja sexual que le respondiera
como lo había hecho Dallas.
Se sentía de tres metros de altura ante el regalo que le habían dado.
La sonrisa tonta no dejaría su rostro. Pasó la toalla por agua tibia
antes de limpiar su pecho y su pene flácido. Dejó correr el agua mientras
se quitaba los zapatos de vestir, los pateaba a un lado y se bajaba los
pantalones y la ropa interior por las piernas. Los arrojó descuidadamente
a un lado del lavado.
Mojó y escurrió una tercera toalla antes de regresar con Dallas. A
solo unos metros del baño, escuchó fuertes ronquidos. Recordó los del
viaje en auto a casa desde el club. No le molestaron. Al contrario, eran
parte de Dallas e hicieron sonreír a su corazón.
Cuando entró en la sala de estar, se detuvo en seco y miró alrededor
del espacio abierto. Parecía que Dallas no solo se había impreso en él,
sino también en sus pertenencias. La habitación se sentía diferente,
cálida y hogareña.
Greer fue al costado del sofá y nuevamente se perdió en la buena
apariencia de Dallas. El deseo de proteger a este hombre dormido floreció
dentro de él. Lo quería a salvo y feliz por el resto de su vida porque no
merecía nada menos. Justo cuando estaba disfrutando del tierno
momento, otro ronquido atravesó el silencio pacífico de la habitación lo
suficientemente fuerte como para despertar a Dallas.
—No te muevas —dijo Greer, arrodillándose. Pasó la toalla por el
pecho de Dallas y luego hacia el otro lado.
—Mierda, está frío. —Dallas se sacudió. Los efectos persistentes del
sueño se borraron instantáneamente cuando levantó la cabeza para
mirar las salpicaduras en su pecho. Greer se rió entre dientes y dobló la
toalla para pasarla de nuevo.
204
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—Estaba cálida antes que me quedará aquí. —Se quedaron en
silencio, pero no incómodos. Sintió la concentración de Dallas centrada
en él mientras levantaba y le limpiaba la flácida polla—. Es bastante
sorprendente ver el control que tenías sobre este tipo. He estado luchando
contra mi erección desde que nos conocimos en el Club Indigo. No hay
forma de controlar mi polla rebelde.
Dallas metió uno de sus gruesos brazos debajo de su cabeza y
continuó mirando en silencio a Greer. Su mirada verde hizo su magia y
mantuvo el caos fuera de su cabeza. Dallas lo mantuvo paralizado. Dobló
con cuidado la toallita y la colocó en el borde de la mesa de café.
—¿Estás bien? —preguntó Greer mientras apartaba un mechón de
cabello suelto de la frente de Dallas. La más leve de las sonrisas tiró de
las comisuras de los labios carnosos de Dallas mientras lanzaba una
mirada hacia la toalla sucia—. Ducky me dijo que eras un fanático de la
limpieza. ¿Quieres que la mueva?
—No quiero que nadie más lo encuentre —murmuró Dallas. Greer
se echó hacia atrás sobre ambos talones, complacido de que no intentara
cubrir su codiciosa vista. Greer levantó una mano hacia los músculos
oblicuos de Dallas, dejando que sus dedos rozaran la longitud del
músculo definido. La comodidad se mantuvo entre ellos.
—Vivo solo —dijo, preguntándose por qué Dallas pensaba de
manera diferente.
—¿Los tipos como tú no tienen amas de llaves y personal de
jardinería? ¿Quizás un chico de la piscina o dos? —preguntó Dallas.
Greer soltó una carcajada mientras se ponía de pie. Tomó la mano
de Dallas, instándolo a levantarse también. Mientras se levantaba, Greer
tomó la toallita y se dirigió al lavadero, justo al lado de la cocina.
205
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—Déjame aclararte las cosas sobre mí. Tengo un ama de llaves que
viene una vez a la semana, y eso es solo porque estoy demasiado ocupado
para hacer una limpieza profunda. Mi chico del césped también es mi
chico de la piscina. Viene los lunes y jueves porque necesito ayuda para
mantener todo el paisaje y la vegetación. En su mayor parte, no me gusta
tener gente en mi... —Greer regresó a la sala de estar y vio a Dallas
ajustarse de nuevo sus pantalones de jogging—. ¿Qué estás haciendo?
—Vistiéndome —dijo Dallas distraídamente, mirándose los
pantalones—. Puedo tomar un Uber a casa.
—No. —Lo interrumpió con más fuerza de la que pretendía,
deteniéndolo en medio del movimiento de alcanzar su jersey. Greer lo
agarró, tomó la prenda y la arrojó al sofá. Se acercó sigilosamente a
Dallas, metiendo las manos dentro de la cintura de sus pantalones. Los
empujó hacia abajo de nuevo—. Quédate. Solo hemos tenido un
precursor de lo real. Puedo llevarte a casa por la mañana.
La pesada polla de Dallas se liberó, sobresaliendo directamente
hacia él, claramente gustándole su idea.
—¿En la mañana?
Greer asintió y se acercó a Dallas. Pasó sus manos por el trasero,
agarrando cada globo carnoso.
—Quítate los zapatos. Te llevaré a casa después del desayuno.
Hago una tortilla muy buena.
—Greer... —Dallas se cubrió, el escepticismo arrugando su frente.
Pero no volvió a subirse sus pantalones ni se apartó del sugerente agarre.
—He escuchado ese tono tuyo más veces de las que puedo contar.
—Greer le guiñó un ojo juguetonamente y cambió su postura para que
su propia polla dura yaciera junto a la de Dallas, entre sus cuerpos.
206
Kindle Alexander Ruptura
Luego inició los incómodos pasos hacia su dormitorio—. Quítate la ropa
y decide si te ves a ti mismo como un activo o un pasivo. Iré de cualquier
manera. —Greer le bajó más los joggers.
Dallas arqueó una ceja pero pareció apreciar los intentos de
coerción. Finalmente cedió, deteniendo su movimiento hacia atrás
caminando con un solo zapato.
—Tengo que enviarle un mensaje a Ducky. Inventar alguna excusa
—dijo, sonando resignado cuando su zapatilla se resbaló y un brazo
fuerte rodeó la cintura de Greer. El comando posesivo en el apretado
control mantuvo todas las promesas del gran momento que estaban a
punto de tener, amplificando sus deseos en varios niveles.
Greer solo salió del agarre para recoger el zapato de Dallas.
—Envíale un mensaje de texto más tarde —sugirió Greer mientras
tomaba el otro zapato y Dallas se lo quitaba.
—¿Siempre obtienes lo que quieres? —La pregunta sonaba más
como una broma, no como una acusación, por lo que Greer le dio una
pequeña respuesta arrogante a cambio.
—Ya veremos. —Los pantalones de Dallas se juntaron a sus pies.
Joder, Greer tuvo que ignorar la dura polla que sobresalía de él para
inclinarse hacia los pantalones—. Tu cuerpo es increíble.
—También el tuyo.
Greer se volvió. Los planes que se estaban formando dentro de su
cabeza podrían ser lo único que podría haberlo arrancado del delicioso
cuerpo de Dallas. Cogió el jersey y se dirigió al lavadero.
—¿Qué estás haciendo? —preguntó Dallas, arrastrándose
lentamente detrás de él. Greer apenas había cerrado la tapa de la
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lavadora y pulsado el botón de encendido cuando Dallas entró por la
puerta del lavadero—. ¿Pusiste mis zapatos en la lavadora?
—¿Se pueden lavar? —preguntó Greer, deteniéndose
momentáneamente.
—Sí. ¿Por qué estás lavando mi ropa? Estaban limpios cuando me
los puse. —La mirada perpleja de Dallas apenas superó el cuerpo
desnudo que tenía delante. Esa mirada pasó de Greer a su teléfono y
billetera encima de la secadora.
—Estás atrapado aquí ahora. —Greer se movió hacia la línea
directa de la mirada de Dallas, dando una lectura larga y lenta de
aprobación del hermoso cuerpo desnudo. Era un espectáculo para la
vista.
El entrenador era sólido y bien definido de pies a cabeza. Cada
músculo esculpido por un arduo trabajo. La dura polla de Greer subió
otra muesca. La vista lo tenía goteando. Agarró su polla, dándole un lento
tirón desde la base hasta la punta.
—No estoy cerca de terminar contigo, y estoy tratando de no
inclinarte sobre la encimera de la cocina y tomarte allí mismo.
***
Dallas no podía apartar los ojos del loco y encantador hombre.
Retrocedió y dejó pasar a Greer. El tipo no tenía vergüenza. Greer acarició
lentamente su propia polla mientras sus ojos permanecían pegados a
Dallas, a pesar de que tenía que caminar hacia atrás para mantener la
mirada donde quería. La falta de inhibiciones lo asombró. Obviamente,
no tenía reservas con estar desnudo, en exhibición completa, dentro de
su casa.
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Toda esta noche cuestionable debería haber disparado la ansiedad
de Dallas por las nubes, sin embargo, no lo hizo, y no sabía por qué,
excepto para decir que Greer estaba tan cómodo con él. Embriagador,
convincente y adictivo como una droga. El corazón de Dallas se retorció
y se conectó mientras aflojaba algo de la tensión de su dura excitación.
Su corazón no tenía cabida en este arreglo. Era una sola noche.
Cuando despertara de este sueño y regresara a su verdadera realidad,
estaba seguro que pagaría el precio mental por lo que permitió que
sucediera.
Nadie podría saberlo jamás. Nadie lo sabría. Solo Dallas y su
conciencia.
—¿Cerveza o vino? —preguntó Greer, abriendo el refrigerador.
Cuando miró por encima del hombro, lo que sea que vio en la expresión
de Dallas hizo que su frente se arrugara—. ¿Qué ocurre?
—Nada en absoluto. —Dallas dijo toda la verdad. Su genuina
sonrisa se extendió al tiempo que el alivio surgía ante el aplazamiento del
miedo por las repercusiones de sus acciones—. Estoy desnudo. De pie en
la casa de un hombre que está inyectando dinero en efectivo en mi
empresa, guiándonos sobre cómo administrar un negocio y que me ganó
en una competencia de ciclismo esta mañana. Una que debería haber
ganado, sin duda. No es mi sábado habitual.
—Vencer a mi némesis podría haber sido la segunda mejor parte
de mi día —bromeó Greer, sacando una botella de vino fría. Cogió dos
copas de vino de un armario.
—Ah, bien. —La fuerte necesidad de explorar todas las acciones
sexuales con las que Greer seguía provocándolo finalmente pasaron a un
segundo plano. Dallas estaba al borde de la isla, quizás escondiendo un
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poco de su desnudez, y ancló una cadera allí—. Mi segunda mejor parte
del día fue la hamburguesa con queso en Mac's.
—¿Verdad que sí? —preguntó Greer mientras servía. Cogió ambas
copas y rodeó el borde de la isla, entregándole a Dallas la más llena—.
Este es un vino que hizo Mac. Es mágico en la cocina. —Greer tomó un
buen trago, asintiendo a Dallas para que tomara un sorbo—. Un hombre
que parece que nunca debería considerar cubrirse el cuerpo por ningún
motivo.
—Tienes una larga lista de buenos comentarios. —Dallas se rió
entre dientes, tomando un trago. Arqueó una ceja. Toda la charla dulce
parecía innecesaria ya que era una apuesta segura.
—Estoy diciendo la verdad. —Greer movió juguetonamente las
cejas antes de tomar otro trago, instando a Dallas nuevamente a tomar
otro—. Sabes, me tomó unos buenos treinta minutos gatear hasta mi
baño después que terminamos esta mañana. Me pateaste el trasero.
Dallas se rió y asintió. La batalla había sido épicamente intensa.
—Yo dormí seis horas. Estaba agotado.
—Lo sé. Esas seis horas me mataron, esperando que respondieras
mis mensajes. Podríamos nadar si quieres. Tengo una piscina
climatizada.
Hablar con Greer era como jugar al voleibol. Tenía que estar alerta
para mantenerse al día. Dallas volvió a levantar su copa para ocultar su
confusión. Minutos atrás, lo había estado guiando al dormitorio,
preguntándole las preferencias de posición. Ahora, estaban parados
desnudos, con los pies separados, charlando en la cocina.
¿Nadar? ¿En serio?
210
Kindle Alexander Ruptura
—¿Eso es lo que quieres hacer? —cuestionó Dallas finalmente,
esperando que la respuesta de Greer reflejara sus sentimientos. No
estaba dispuesto a dejar que sus nervios se apoderaran de él ahora.
Greer negó con la cabeza, lentamente. El brillo maligno en sus ojos
hizo que el corazón de Dallas diera un vuelco repentino en su pecho.
—No, en absoluto. Quiero follarte.
Las palabras de Greer lo golpearon. Su trasero se apretó ante el
pensamiento. Tenerlo como el primero lo puso casi mareado de emoción,
pero también estaba preocupado. Solo se había explorado a sí mismo con
los dedos. Por mucho que quisiera que lo follara, también quería follar a
Greer.
—¿Eres versátil?
—Oh, sí. —Greer apuró la copa de vino y la empujó sobre la
encimera. A juzgar por la sonrisa en su rostro y el brillo en sus ojos, le
gustó la idea.
—¿Condones? —preguntó Dallas, orgulloso de que las neuronas se
conectaran lo suficiente como para decir la palabra en voz alta.
—Por supuesto. —Greer pasó los dedos por la encimera de granito
hacia Dallas. Levantó su copa, deseando más del potente valor líquido
mientras los dedos de Greer se arrastraban hacia arriba y hacia abajo
por su antebrazo.
—Es más fuerte que el vino normal —dijo Dallas, colocando su copa
junto a la de Greer mientras el hombre tomaba su mano, entrelazando
sus dedos.
—Sí, mucho más fuerte. Ven conmigo. —Greer arrastró a Dallas
detrás de él.
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Capítulo 19
Dallas nunca sería capaz de mirar el trasero de Greer sin recordar
el hipnótico rebote de cada carnosa mejilla mientras lo conducía a su
dormitorio. Redujeron la velocidad al acercarse al dormitorio de invitados.
—Quédate aquí. Esta habitación no es para ti. —Le soltó su mano,
dejándolo parado en el pasillo, justo afuera de la puerta mientras Greer
se dirigía a la mesita de noche. Regresó con un brillo en su mirada
mientras le guiñaba un ojo. Con condones y una botella de lubricante en
una mano, volvió a tomar su mano, entrelazando sus dedos, reanudando
la conducción por el pasillo hasta su dormitorio.
—¿Debería preguntar por qué estaban ahí?
—No —dijo Greer en broma, sin explicar nada más. Durante el
recorrido por la casa, Dallas había estado en el dormitorio de Greer.
Entraron en la oscura suite principal y se dirigieron a la gran cama
tamaño king. Greer arrojó los condones y el lubricante sobre la colcha,
luego se acercó a la lámpara y la encendió.
Esa mirada fascinante aterrizó en Dallas, la sonrisa encantadora
se extendió. Greer agarró la polla de Dallas, dándole un tirón.
—No puedo esperar para hacerte correr de nuevo.
Dallas no dijo nada, las palabras se congelaron en su garganta por
el contacto. Se acercó a Greer, su polla se endureció instantáneamente
por el toque. Le enganchó un brazo alrededor de la cintura, inseguro de
lo que Greer quería hacer. Todo lo que sabía era que quería hacerle una
mamada, un acto con el que había fantaseado desde siempre. El agarre
de Greer sobre su polla se hizo más fuerte con un golpe más decidido.
Comenzó a ponerse de rodillas. Dallas lo detuvo.
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—Pero quiero saborearte tanto, D. —Esas palabras, por muy
tentadoras que fueran, no alteraron sus planes.
—Yo primero —murmuró Dallas. Con su brazo alrededor de la
cintura, guió a Greer a la cama—. Siéntate.
—Joder, eres un hombre malvado. Lleno de sorpresas —dijo Greer.
Seguro que sus fantasías lo eran. El corazón de Dallas martilleaba contra
sus costillas cuando el hombre se sentó en el borde del colchón, abriendo
los muslos, abierto a cualquier cosa que él tuviera en mente.
—¿Es así como me quieres?
Joder, sí, así era exactamente como lo quería.
Dallas tuvo que rodar los hombros y agarrar la base de su polla
que goteaba para evitar correrse en ese mismo momento. La intensidad
de su excitación se disparó a niveles casi incontrolables. La parte más
loca era que no estaba atrapado en su propia cabeza, reprendiéndose a
sí mismo por lo que estaba a punto de hacer. Estaba tan sumergido en el
momento. Tan lejos que no pudo contener su necesidad, empujando su
dolorida polla en su puño mientras se inclinaba para arrodillarse.
—Dios mío, eres hermoso —susurró mientras disfrutaba de la vista
del cuerpo de Greer. Estaba perdido de ver algo más que la gruesa polla
perfectamente cortada en el puño de Greer, sobresaliendo hacia él. La
felicidad floreció en su pecho. ¿Por qué sentía que había encontrado la
mina de oro al final del arco iris?
—No tienes que hacerlo, Dallas. —Los dedos de Greer se deslizaron
por su cabello en una caricia reconfortante contra la que se acurrucó.
—No, quiero. Solo estoy tratando de memorizar todo sobre ti —
susurró. La palma de Greer llegó a su mejilla, la yema de su pulgar
acarició amorosamente su corta barba.
213
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Los ojos ambarinos de Greer sostuvieron los suyos.
—Sea lo que sea que estés pensando, esto es entre nosotros,
necesitas saberlo, estoy totalmente dentro. Memoriza lo que debes, pero
no voy a terminar contigo esta noche, ni mucho menos.
La dulce declaración envolvió su corazón como un cálido abrazo,
dándole el coraje para envolver sus dedos alrededor de la base de la polla
de Greer, llevándose la punta a su boca. El latido del corazón de Dallas
ahogó todos los demás sonidos mientras deslizaba la ancha cabeza sobre
su boca, antes de retroceder y lamer sus labios.
Oh, joder, sí. Una pequeña ráfaga de picante pre-eyaculación
golpeó su lengua. Sus ojos se pusieron en blanco cuando la esencia de
Greer cubrió su lengua. Pasó los dedos de su mano libre contra la suave
piel del muslo y luego se trasladó al saco, acariciando su peso en su
mano. Nunca antes había explorado a otro hombre. Esta noche estaría
llena de muchas novedades. Dallas hizo rodar las bolas en su palma. El
gemido del otro hombre lo hizo sonreír. Podría hacer esto toda la noche.
Tentativamente lamió la gruesa cabeza antes de tomar a Greer
profundamente en su boca.
—Maldita sea, eso se siente bien —gimió Greer, sus dedos rasparon
el cuero cabelludo de Dallas. Dallas se retiró, dejando que el acero
aterciopelado resbalara de su boca.
—Dime si hay algo que te guste. No he hecho esto antes. —Dallas
deslizó la polla de Greer de regreso a su boca y por su garganta, deseando
ir tan profundo como pudiera. Bombeó su puño sobre el eje firme, dando
un buen tirón lento hacia arriba mientras retrocedía, deteniéndose el
tiempo suficiente para sumergir su lengua codiciosa dentro de la punta
llorosa, lamiendo las gotas saladas que se acumulaban allí. Su
recompensa fue el profundo y sensual gemido desde arriba.
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Kindle Alexander Ruptura
El orgullo floreció en el pecho de Dallas. Levantó la vista para
encontrarse con esa mirada intensa antes de deslizarlo dentro de su boca
nuevamente. Más que nada, quería que Greer supiera exactamente
cuánto lo deseaba. Toda esta maldita cosa simplemente lo excitaba
demasiado. Dallas inclinó la cabeza y luego retrocedió, usando su mano
para trabajar la longitud. Deslizó su nariz a lo largo de la polla de Greer,
inhalando el embriagador aroma de la excitación, mientras besaba y
lamía la suave piel salada. Enterró su nariz en la ingle e inhaló
profundamente. Dios, podría drogarse con el olor de este hombre.
Continuó lamiendo un rastro húmedo a lo largo de la polla de Greer,
besando la punta con reverencia antes de tocar la cabeza en forma de
hongo. Dallas miró hacia arriba en busca de aprobación. La mirada en
los ojos de Greer era todo lo que necesitaba ver para seguir adelante.
Dallas deslizó su mano hacia abajo, agarrando su propia polla
dura, dando un tirón satisfactorio mientras bajaba su boca hacia Greer
nuevamente. Movió la cabeza hacia arriba y hacia abajo, encontrando su
ritmo, llevándolo más profundamente dentro de su boca cada vez. El peso
carnoso contra su lengua y los gemidos de apreciación de Greer hicieron
que sus entrañas se tensasen y su propia necesidad estuviera lista para
estallar.
—Maldita sea, no tienes un puto reflejo nauseoso. Afloja la
mandíbula, cariño. Puedes tomar más —le instó Greer, sus dedos
acariciando tiernamente su mandíbula y su cuello. La desesperación en
su voz le hizo saber que estaba haciendo todo bien. Dallas cerró los ojos,
volvió a besar la punta húmeda de la ancha cabeza de Greer y luego relajó
la boca. Se tragó lo hasta la raíz, la punta de su nariz se mezcló con la
suave mata de pelo de Greer.
Jodidamente excitante. La garganta de Dallas se apretó alrededor
de la polla de Greer cuando este dio un ligero giro de sus caderas. Los
ojos se le llenaron de lágrimas cuando Greer se deslizó más adentro.
215
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—Jodido Dios.
Oh, sí, su mano en su polla se apretó con más fuerza, moviéndose
más rápido. Nunca había imaginado que pudiera sentirse tan asombroso.
Greer soltó el agarre de su cabello y Dallas deslizó sus labios hacia
arriba y hacia abajo por la suave longitud de acero en su mano. Su propia
mano estaba envuelta alrededor de su polla, bombeando. Incluso los
húmedos y succionadores sonidos eran excitantes. Giró sus caderas,
empujando su puño mientras Greer le follaba la boca. Persiguió el placer
con cada movimiento de sus caderas y cada movimiento de su cabeza.
Las ininteligibles palabras de Greer lo animaron desde arriba. Joder,
nunca se había imaginado algo tan sexy.
Dallas aplastó su lengua contra la polla de Greer antes de curvarse
alrededor de la punta y chuparlo dentro de su boca. Se lo tragó todo de
nuevo. El pre-semen de Greer cubrió la parte posterior de su garganta y
lengua. Sus sentidos estaban dominados por la esencia de ese hombre.
Dios, amaba esto. Dallas chupó y movió su lengua a lo largo de la longitud
mientras montaba la sensación del orgasmo construyéndose en sus
bolas. Le gustaba tanto chupar la polla de Greer que iba a correrse por el
puro placer de hacerlo.
—Maldita sea, eso es tan jodidamente bueno, Dallas. Tienes que ir
más despacio, cielo. Estoy casi allí. —La bruma de chupar la polla de
Greer lo tenía tratando de ordenar las palabras en su cabeza. El agarre
de su cabello se apretó hasta un grado doloroso. Greer tiró de él y se
deslizó hacia atrás en el colchón, moviéndose debajo de su boca—. Me
encanta que estés tan jodidamente excitado al chuparme la polla. Dios
mío, eso fue asombroso. Eres increíble, Dallas.
—¿Qué? —preguntó Dallas entrecortadamente. Casi estaba allí.
Greer también—. Córrete en mi boca.
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—Santo infierno. —Greer corrió al centro de la cama, agarrando los
condones y el lubricante—. Aquí. Ven aquí. —Greer palmeó el colchón,
su pecho palpitaba, su mirada intensa y esa tentadora sonrisa se
extendía por su rostro—. Déjame ocuparme de ti.
—Por favor, Greer, déjame que te haga acabar —suplicó Dallas, con
la polla todavía en la mano. ¿Qué le estaba haciendo ese hombre?
—No esta vez. Tengo planes para ti. —La voz de Greer era ronca y
profunda mientras empujaba hacia atrás. Su polla sobresalía frente a él,
todavía brillando por la saliva de Dallas. Éste se humedeció los labios.
Había disfrutado cada sonido y escalofrío que había sacado de Greer. No
quería detenerse. Nunca, en su imaginación más salvaje, hubiera
pensado que desearía tanto algo después de solo probarlo. A pesar de que
quería tragarse el orgasmo de Greer y saborear cada gota, su curiosidad
por lo que el hombre tenía reservado para él anuló todo lo demás.
***
—Quiero hacer esto bien, incluso si me mata —murmuró Dallas.
Joder. Joder. ¿Por qué era esa la única palabra en la que Greer
podía pensar? Su polla palpitaba mientras veía a Dallas subirse al
colchón, moviéndose mucho más lento porque no había soltado su
hinchada polla. Todos los músculos de ese cuerpo duro se flexionaron
cuando se colocó en su lugar. No recordó haber estado con alguien que
estuviera tan dispuesto a correrse con solo chuparle la polla.
Qué jodidamente excitante.
Qué extraordinario hallazgo. Cariñoso, dulce, ansioso por
complacer.
Greer miró fijamente al hombre de sus sueños, observando cada
movimiento lento de la mano de Dallas sobre esa gruesa erección, y el
217
Kindle Alexander Ruptura
momento corrió desenfrenado por su corazón. Se rindió a su deseo y se
inclinó para besar la punta húmeda de la polla goteante de Dallas antes
de girar su lengua alrededor de la cabeza sonrojada y probar la humedad
allí. El pequeño jadeo de aprobación que dio Dallas solo lo hizo desear
más. Adictivo fue la palabra que inundó su mente.
Greer quería mostrarle a este hombre lo buenos que podían ser
juntos. Afortunadamente, tenía el elemento sorpresa de su lado y
suficientes episodios de la WWE8 en su haber para aprovechar la
situación. Derribó a Dallas de espaldas y nunca perdió el ritmo.
—Mi turno. Te corres cuando yo digo que te corras —bromeó. El
desafío iluminó la intensa mirada de Dallas mientras Greer se deslizaba
entre los muslos separados de éste.
La polla de Greer ansiaba el cuerpo duro extendido ante él. Estaba
tan poseído por Dallas. Su mirada permaneció fija en el otro hombre
mientras agarraba la base de la polla de Dallas. Sin perder tiempo, bajó
la cabeza y se llevó la excitación directamente a la boca. Dallas no era el
único que podía ir profundo. Greer gimió de placer cuando la polla se
movió en su palma. Tan malditamente dulce.
Greer agarró lo sostuvo en su puño, apretando su agarre. Miró a lo
largo del gran cuerpo de Dallas.
—Recuerda, D, juntos.
Podría haber jurado que esos ojos verdes brillaron y luego las
piernas de Dallas se abrieron en invitación.
—¿Me doy la vuelta?
8
WWE es una empresa estadounidense de medios y entretenimiento, integrada
principalmente por el área de la lucha libre profesional.
218
Kindle Alexander Ruptura
Su polla se sacudió ante la curiosidad y la confianza que le devolvía
la mirada.
—No. No esta vez. —Greer tomó la botella de lubricante, vertiendo
una generosa cantidad en su palma y en la polla de Dallas. Envolvió sus
dedos alrededor del eje y acarició mientras pasaba su otra mano por el
perineo hasta que sus dedos resbaladizos encontraron el anillo apretado.
Masajeó alrededor del borde.
—Ah. Se siente bien —dijo Dallas, sus grandes ojos en Greer.
—No has sentido nada todavía. —Metió un dedo dentro de ese
estrecho agujero y lo movió lentamente dentro y fuera de su amante. El
cuerpo de Dallas se arqueó y un gemido gutural escapó cuando Greer
encontró el lugar y curvó su dedo, trabajándolo de adentro hacia afuera.
—Joder, Greer. —Apretó su mano sobre la polla de Dallas. Las
caderas de éste se levantaron. El hombre estaba tan receptivo y ansioso
por terminar.
—Quiero que tu primera vez sea buena. —Greer sonrió, agregando
más lubricante a sus dedos e insertando un segundo, haciendo tijeras en
el estrecho canal.
Reanudó la caricia lenta de la polla de Dallas. Los párpados de éste
se cerraron, sus caderas se movieron al compás de la mano mientras
empujaba un tercer dedo. El cuerpo de su amante se tensó cuando
levantó una pierna, lo que le dio a Greer un mejor ángulo. Se perdió en
las ondulaciones y flexiones del duro cuerpo de Dallas.
—Greer —gimió Dallas y echó la otra pierna hacia atrás. Esas
grandes manos agarraron la parte posterior de sus muslos. El fruncido
agujero rosa se relajó bajo su suave persuasión. Estaba tan jodidamente
atraído por Dallas que su propia polla rogó por lo que le ofrecía—. Ahora.
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—Solo un poco más. Quiero que sea bueno para ti. Te quiero loco
por esto —susurró Greer con voz ronca mientras observaba cómo sus
dedos se deslizaban dentro del estrecho agujero de Dallas. Tan hermoso.
—Solo te necesito dentro de mí. Quiero sentirte —gimió Dallas,
levantando su cuerpo, soltando los dedos de Greer. Lo alcanzó, su mano
fuerte ahuecando su cuello, atrayéndolo hacia adelante. Dallas empujó
su lengua dentro de la boca de Greer. Se estremeció ante la urgencia del
beso. Jodió su boca con la lengua, como Greer quería follarle el culo. Tan
rápido como se había abalanzado, lo soltó y se dejó caer sobre el colchón.
La mirada de Dallas permaneció paralizada en él mientras se agarraba la
parte posterior de los muslos, tirando de las piernas hacia su pecho
nuevamente—. Ahora, Greer.
¿Cómo podía resistirse a tal demanda? Greer alcanzó el condón,
haciendo un trabajo rápido para abrir el paquete, deslizando el látex a lo
largo de su longitud. Alcanzó el lubricante, cubriendo su polla y luego
dejando caer varias gotas directamente en el agujero de Dallas,
obteniendo un silbido a cambio. Estaba tan concentrado en meterse
dentro de su amante que ni siquiera pudo reunir una risa burlona
mientras se alineaba en el borde de Dallas.
Su empujón inicial encontró resistencia. Estaba tan malditamente
apretado. El cuerpo de Greer ardía de adentro hacia afuera, la
desesperación hizo que se formara una capa de sudor en su frente. Una
abrumadora necesidad de reclamar a Dallas hizo que siguiera adelante
para poner fin a la agonía. La batalla entre su cabeza y su corazón se
liberó, su corazón desaceleró, recordándole que debía hacer esto bien,
darle a Dallas lo mejor que pudiera. En este punto, su amante podría
acabar con él.
Greer contuvo su necesidad de impulsar sus caderas hacia
adelante, su mirada chocando con la de Dallas.
220
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—No quiero hacerte daño.
La necesidad reflejada le robó el aliento como si el hombre le
hubiera robado el corazón. El significado detrás de lo que estaban
haciendo se arremolinaba entre ellos. Este buen y hermoso chico lo eligió
para ser su primero. Su pecho se hinchó cuando encontró su
determinación. Quería que Dallas lo deseara. Su frente se arrugó y su
corazón martilleó. Esto significaba mucho para él.
—Voy a tomarme mi tiempo contigo.
Dallas soltó sus piernas y luego envolvió esas largas extremidades
alrededor de la cintura de Greer, obligándolo a apoyarse en su pecho. Los
fuertes brazos de Dallas lo envolvieron mientras sus poderosos talones
se clavaban en su trasero. Se echó hacia atrás tanto como le permitió,
echando la cabeza hacia atrás mientras su polla se hundía
profundamente en el estrecho y caliente canal del culo de Dallas.
—Hijo de puta —siseó Dallas. Todo su cuerpo se tensó, sus brazos
y piernas se cerraron alrededor de Greer, manteniéndolo en su lugar. El
acogedor calor se apoderó de Greer como un tornillo de banco. Nada se
había sentido tan bien en toda su vida. Se le tensó la mandíbula mientras
observaba el cuello y la cara enrojecidos de Dallas. Los ojos de su amante
estaban cerrados mientras se adaptaba a la invasión.
—Cariño, déjame ir —susurró, presionando sus labios contra el
pecho de Dallas, sintiendo los latidos de su corazón. Su intimidad hizo
que Greer se relajara en el agarre. Frotó la nariz contra el vello del pecho
de Dallas—. Se aliviará si dejas que me mueva.
Dallas exhaló antes de respirar lenta y profundamente mientras
sus brazos aflojaban su agarre en la medida más pequeña. Una sonrisa
encantadora apareció en su rostro antes de que sus párpados se abrieran
y esos ojos verdes encontraran los suyos.
221
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—Muévete.
Oh, sí. Greer echó las caderas hacia atrás solo para que las fuertes
piernas de Dallas lo ayudaran a empujar las bolas hacia adentro.
—Mierda. Te sientes tan malditamente bien. —Jadeó, absorbiendo
su reacción visceral. Sus sentimientos estaban por todos lados. ¿Cómo
era esta la mejor experiencia de su vida?
Dallas lo sorprendió, haciéndose cargo del momento. Inclinó las
caderas, lo que obligó a Greer a participar.
Greer no estaba dispuesto a detenerse. No tenía la voluntad de
decir que no. Entonces, siguió el ejemplo de su entrenador, moviendo sus
caderas hacia el cuerpo apretado. Dallas gimió mientras se movían
juntos. Una deliciosa combinación carnal de tomar y recibir. El ritmo
perfecto. Ya estaba demasiado cerca. Greer luchó contra su impulso más
primordial de golpear en todo ese calor apretado. Mostrarle exactamente
a quién pertenecía. Se armó de valor y empujó con determinación.
—Esto se siente tan bien —gimió Dallas, levantando las caderas,
instándolo a seguir. Greer cambió de posición, apoyando ambas manos
en el impresionante pecho de Dallas. Los largos dedos de éste se clavaron
en el colchón, apretando el material, retorciéndose debajo de él mientras
entraba y salía del cuerpo de su amante.
—Tan jodidamente correcto. —Greer se concentró en mantener a
raya su liberación mientras el cuerpo de Dallas envolvía el suyo,
manteniéndolos juntos. Hizo el amor con él. Este era el mejor sexo de su
vida. Felizmente, disfrutó de cada estocada.
—Oh, Dios. Justo ahí, justo ahí. Por favor… —Dallas jadeó. La
necesidad en esa voz ronca perseguiría los sueños húmedos de Greer por
el resto de la eternidad—. Estoy listo para más. Necesito más...
222
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¿Cómo podía el solo sonido de la voz del entrenador llevarlo a
desear desesperadamente cosas que nunca antes había deseado? Greer
movió las caderas, entrando y saliendo del delicioso cuerpo de Dallas.
—Yo también —logró decir Greer entre su mandíbula apretada.
Con poco control, Dallas empujó a Greer hacia su pecho caliente.
Esos fuertes brazos se enrollaron a su alrededor, acercándolo más. Greer
deslizó sus manos debajo de la espalda de Dallas y cerró sus brazos
alrededor de esos hombros, manteniéndolos juntos mientras saqueaba el
apretado trasero. Este momento con este hombre era el mejor momento
de su vida.
—Bésame —suplicó Greer mientras inclinaba la cabeza y cerraba
los ojos, perdiéndose en cada contracción y escalofrío del cuerpo de su
amante, sin querer que esto terminara nunca. Dallas juntó sus labios y
empujó su lengua hacia adelante, salvaje, exigiendo entrada. Abrió la
boca para chupar esa gloriosa lengua mientras montaba su trasero. Ese
beso venció toda su determinación. Greer de alguna manera aumentó sus
estocadas al encontrar el ritmo perfecto. Empujó una y otra vez. La
inclinación seductora de las caderas de Dallas le permitió profundizar
con cada embestida. Joder, ese canal caliente amenazó con exprimir su
liberación de su cuerpo si no los frenaba.
—¡Tan bueno! —Greer se apartó del beso con un grito ahogado.
Luchando por una apariencia de control, se aferró a los duros músculos
de Dallas para mantenerse firme. Se movían juntos a un ritmo perfecto,
sus cuerpos se movían como uno solo. La dicha erótica nunca se detuvo,
y el placer se convirtió en un acalorado frenesí.
Greer se echó hacia atrás, rompiendo su abrazo. La forma en que
Dallas se aferraba a él parecía como si nunca quisiera soltarse. El
conocimiento lo hizo empujar una mano entre sus cuerpos empapados
de sudor. Envolvió sus dedos alrededor de la palpitante polla de Dallas y
223
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lo acarició con determinación, decidido a hacer que su entrenador se
corriera tan fuerte que nunca olvidaría el momento.
—Córrete para mí, cariño. —Greer apretó los dientes, empujando
profunda y deliberadamente en el cuerpo de Dallas. Le tomó toda su
fuerza de voluntad controlar sus caderas mientras la maravilla que era
Dallas giraba sobre su cuerpo, a través de su cabeza, y remarcaba el
reclamo que tenía por este hombre en lo profundo de su corazón.
Dallas echó la cabeza hacia atrás contra la almohada, su espalda
se inclinó sobre el colchón. Su trasero se apretó contra Greer mientras
se corría con un rugido silencioso. Sus músculos temblaban con cada
embestida, y Greer estaba indefenso en su persecución, conduciéndose
desesperadamente más fuerte dentro de Dallas mientras perseguía su
propia liberación.
Sus bolas se agitaron. Su visión se volvió borrosa cuando su
corazón tronó dentro de su caja torácica. Dallas era todo lo que estaba
bien en este mundo. Había esperado tanto tiempo por esa validación. El
calor vertiginoso que lo atravesaba hizo que sus caderas flaquearan y se
precipitó ansiosamente por el borde.
Los ojos de Greer se cerraron de golpe cuando su orgasmo explotó
con una fuerza que lo mantuvo prisionero con una necesidad
desesperada de marcar su territorio. Tan correcto. Demasiado correcto.
Le habían dado un regalo y la felicidad lo abrumaba.
Greer cayó. El cuerpo de Dallas suavizando fácilmente el golpe.
Esos brazos fuertes y protectores lo rodearon, manteniéndolo tan seguro
como quería mantener a Dallas. Su príncipe había llegado y, por más
salvaje que pareciera, Greer se había enamorado perdidamente.
***
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Kindle Alexander Ruptura
Levantó la mano para apagar las luces del baño, deteniéndose en
medio del movimiento, embelesado por la vista de Dallas acostado en su
cama. El momento marcó una novedad. La escena fue surrealista cuando
grabó la vista de Dallas envuelto en su edredón en los confines de su
mente. No quería olvidar esa imagen del hombre compartiendo espacio
dentro de su dominio personal.
El frío en el aire envió un escalofrío que le recorrió la piel,
haciéndole mover los pies un poco más rápido. Mientras se dirigía a la
cama, vislumbró las cortinas ondeando bajo la brisa. Las paredes
retráctiles se abrieron de par en par a petición de su entrenador. Al igual
que Dallas durmiendo en su cama, tener las puertas abiertas mientras
dormía era otra novedad para Greer.
La mejor idea de su vida.
Las tres de la mañana.
Qué noche tan emocionante habían compartido.
Greer levantó el borde del edredón y se deslizó debajo. Dallas se
despertó instantáneamente. Su chico tímido, vacilante y heterosexual
había perdido las inhibiciones. Dallas se inclinó a su lado, levantándose
lo suficiente para invitar a Greer debajo de su cálido cuerpo. Sin dudarlo,
se deslizó hacia el lugar cálido mientras Dallas agarraba el edredón.
Luego se pegó a su cuerpo, encerrándolo cuando la ola de la manta se
posó sobre ellos. Compartieron una almohada y los dedos de Dallas
enredados en el cabello de Greer. Éste se ajustó hasta que se sintió
cómodo, sin querer que ni un centímetro del duro cuerpo de su
entrenador se moviera lejos de él. Aparentemente, era un abrazador.
¿Quién lo iba a decir?
—Si ronco, ponme boca abajo. —El dulce susurro de Dallas le hizo
cosquillas en el oído.
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Kindle Alexander Ruptura
—Quédate así y estaremos bien. ¿Estás bien? —preguntó Greer.
Pasó sus palmas a lo largo de la espalda de Dallas, hasta la curva de su
trasero, masajeando y acariciando a medida que avanzaba. Su pene
saciado mostró otro lado de esta situación. Greer solo quería estar dentro
de los brazos de este hombre por nada más que el consuelo que brindaba.
—No estoy adolorido. —Los dulces labios de Dallas presionaron
contra la mandíbula de Greer.
—Bien. No quiero que lo estés —susurró, pasando la palma de la
mano por la espalda musculosa de Dallas, aspirando el aroma de su
champú cítrico en su cabello. Le había encantado compartir la ducha con
Dallas—. Mañana, quiero que me folles. Prométemelo. —La respuesta de
Greer llegó a través de esos labios carnosos besando su oreja.
Segundos después, Dallas levantó esa hermosa cabeza, mirando a
Greer de cerca, midiendo la respuesta por sí mismo antes de preguntar.
—¿Estás cómodo?
—Más que nunca. ¿Lo estás tú? —preguntó Greer.
—Sí —respondió Dallas. Greer deseaba un rayo de luz para ver
mejor el verde en esos ojos que ahora lo miraban—. No he dormido con
nadie antes. ¿Lo estoy haciendo mal?
—No sé. Yo tampoco lo he hecho. Creo que lo estamos haciendo
bien. Se siente bien. —Greer inclinó la barbilla hacia arriba, frunciendo
los labios. Dallas obedeció, besándolo dulcemente con una suave y
prolongada presión de los labios.
—No tienes a nadie especial en tu vida, ¿verdad? —preguntó
Dallas. Podía ver la inseguridad en la inclinación de su cabeza y la firmeza
de su mandíbula. Miró directamente a Greer, sin esconder la respuesta.
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Kindle Alexander Ruptura
De inmediato, Greer comenzó a negar con la cabeza. Otra verdad
sincera brotó de sus labios. Dallas era bueno en hacer que salieran las
verdades ocultas.
—No, nunca la he tenido.
—Yo tampoco tengo a nadie especial... si quieres saber. —
Apaciguado, Dallas bajó la cabeza hacia la almohada, tan cerca que frotó
su nariz contra el cabello de Greer, respirando profundamente.
Bueno, diablos, a su corazón le encantó ese movimiento.
—Ya sabía que no lo tenías. No estarías aquí conmigo si fuera así.
No eres ese tipo de hombre. Me gustas aquí, Dallas.
Su aroma, la reverencia de su toque arrollador, su calma, le decían
a Greer por cada respiración que tomaba que quería estar allí con él. Sí,
esto estaba bien, y cerró los ojos, el sueño comenzó a filtrarse por los
bordes.
—No importa lo que suceda desde aquí, esto fue correcto para mí.
—La voz ronca y cansada de Dallas susurró las palabras más dulces que
jamás había escuchado. Todos esos sentimientos extraños y vinculantes
querían que Greer admitiera lo mal que ya había caído, pero se contuvo.
Tenían el mañana y muchos más por venir. No tenía que apresurarlos.
—Yo también. Creo que eres mi pieza que faltaba —susurró Greer.
Su mano errante bajó a la espalda baja de Dallas, la otra se enganchó
alrededor de la rodilla de este, manteniéndolo allí—. Duerme. —Greer
respiró hondo y le dio la bienvenida al sueño con los labios de Dallas
presionados contra su cabello.
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Kindle Alexander Ruptura
Capítulo 20
Con un fuerte agarre en el pomo de la puerta, y tan
silenciosamente como nunca se había movido en su vida, Greer cerró la
puerta del dormitorio lentamente detrás de él, dejando que el pestillo
encajara en su lugar. Escuchó con la oreja pegada a la puerta durante
varios segundos, sin escuchar nada más que las pesadas y uniformes
respiraciones del profundo sueño de Dallas. Anoche, o temprano esta
mañana, cuando había hablado con rapidez, diciendo cualquier cosa
para que se quedara a pasar la noche, le había prometido a su entrenador
un desayuno casero. Tenía la intención de cumplir su promesa.
Greer atravesó la casa, el día soleado se adentraba a través de cada
ventana abierta, calentando su camino, atrayendo su mirada hacia
afuera. El día era prometedor, haciendo que todo fuera un poco más
deslumbrante de lo normal. Lleno de esperanza viva, afinando todos sus
sentidos.
Si tuviera tiempo, se plantaría en el porche trasero entre las
primeras flores estacionales y la brisa fresca de primavera y meditaría.
Parecía el día perfecto para una reflexión profunda que ayudara a alejar
el caos en que se había convertido su vida y permitir que todas estas
buenas vibraciones de entrenador sexy ayudaran a sanar su alma
maltrecha. Pero eso tendría que llegar a tiempo. En este momento, sus
prioridades requerían ropa. No había cogido nada para ponerse antes de
salir del dormitorio.
El calor residual del gran cuerpo de Dallas que permaneció pegado
al suyo durante toda la noche había demostrado ser un rompecabezas.
La forma en que todavía sentía la suave piel de Dallas tocando la suya
era un testimonio de la última hora mientras permanecía allí,
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Kindle Alexander Ruptura
memorizando la forma en que sus terminaciones nerviosas se encendían
con cada roce del cuerpo dormido de Dallas contra el suyo.
No solo había compartido una cama con Dallas, sino también una
almohada. Qué fascinante mierda mental había sido. El solo pensar en
el dulce aliento de Dallas, resoplando por su rostro, hizo que el hormigueo
volviera a encenderse. Sí, lo tenía mal. Y con mal, quería decir que estaba
emocionado con la idea de conocer cada faceta de ese hombre atractivo
que todavía dormía a unos metros de distancia.
Greer fue al cuarto de lavado, encontró un par de vaqueros usados
y una camiseta blanca ligeramente arrugada y se los puso.
Primero el café. Apretó el botón de encendido de la cafetera y giró
la tapa para ver que la máquina ya estaba cargada para preparar café
recién molido. Puede que solo hubiera dormido un par de horas anoche,
pero el resto del tiempo, se había acostado felizmente despierto,
sosteniendo a Dallas mientras resistía los impulsos de su erección. Le
había prometido a Dallas el siguiente turno, y tenía la intención de
mantener su palabra, sin importar lo mucho que deseaba volver a estar
dentro de ese adictivo culo. Pero lo que más deseaba era que la fuerza
bruta de Dallas se adueñara de él, que lo jodiera, que se asegurara de
que supiera quién era el jefe entre ellos.
La sonrisa de Greer, siempre presente, adquirió un cariz siniestro.
Estar inmovilizado bajo ese hombre llegaría con el tiempo. Fingió mirar
su inexistente reloj. Le daría a Dallas tres horas antes de que volvieran
al dormitorio, comenzando la siguiente ronda de su búsqueda sexual de
toda la tarde.
Mientras tamborileaba con los dedos sobre el mostrador, cerró los
ojos, pensando en el tentativo toma y daca que habían compartido
anoche. Cuando Dallas finalmente se soltó, realmente cedió. Sus besos
eran alucinantes y su sexo liberador. Greer quería más toques honestos
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Kindle Alexander Ruptura
de Dallas. Que esos grandes ojos lo miraran con tanto asombro mientras
Greer entraba y salía de su cuerpo perfecto. Joder, le encantó ese
pensamiento. Quería esos muslos gruesos envueltos cómodamente
alrededor de sus caderas, guiando sus movimientos. Dallas era
exactamente la encarnación de su Biker101.
La repentina falta de aire y el aumento constante de los latidos de
su corazón le hicieron querer nombrar todo este diluvio de emociones.
Greer había llevado una vida egocéntrica. Nunca consideró a otra alma
viviente por encima de él. Sin embargo, de repente, no se veía a sí mismo
de una manera singular. Él ya no importaba.
¿Cuándo había sucedido eso exactamente?
Anoche.
Si era honesto, todo su enfoque se había dividido entre el atractivo
Dallas Reigns y el competitivo Biker101 por un tiempo. Ambos lo
atrajeron de una manera básica, fundamental. Cuando los dos hombres
se juntaron, Greer no había tenido ninguna posibilidad. Nada iba a
impedirle desarrollar una conexión de por vida con la belleza que dormía
a unos metros de distancia. O una amistad duradera o si pudiera
convencer a Dallas de que le devolviera su amor...
¿Era amor? Seguro que su corazón sentía que lo era. La lógica
argumentó que no.
Greer tenía una larga historia de impulsividad. Por lo general,
estaba hasta las rodillas antes de darse cuenta de lo que había hecho.
Cualquier cosa que sucediera entre ellos tenía que desarrollarse de forma
natural. Esto era demasiado importante. La vida de Dallas cambiaría si
irrumpiera en su mundo. Tenía que demostrar su fiabilidad, que era
digno de la devoción de ese hombre.
230
Kindle Alexander Ruptura
Alcanzó su taza llena y se volvió, apoyando su trasero contra el
borde de la encimera mientras se llevaba la taza a los labios. Mientras
soplaba el café caliente, miró hacia afuera, pensando en cómo habían
dormido con la puerta del patio entreabierta anoche. Nunca antes había
hecho algo así. Un movimiento diseñado para complacer a Dallas, quien
afirmó que le gustaba el sonido de la cascada de la piscina goteando justo
afuera de la puerta. El aire fresco los mantuvo acurrucados juntos,
buscando el calor del otro. Tal vez tener la puerta abierta no era la opción
más segura, pero a Dallas parecía gustarle, así que trabajaría en las
medidas de seguridad para ayudar a mantenerla abierta mientras el
clima se mantuviera.
Desinterés. Era condenadamente desconcertante. Dallas no sólo
había tocado el corazón de Greer, sino que había abierto un lado diferente
y desconocido de él. Algo raro y honesto. Un lugar que le gustaba.
Como no quería que Dallas se fuera, eso significaba desayunar y
mucha influencia por parte suya. Tomó un sorbo de su café humeante,
luego agarró el control remoto del televisor en la isla central. Con un clic
en un botón, se encendió el televisor de pared en la sala de estar.
Rápidamente presionó el botón de volumen para bajar el sonido y luego
buscó el canal de Bloomberg.
Ahora el desayuno. Fue al frigorífico y encontró los estantes más
vacíos de lo que recordaba. Ni siquiera tenía un huevo, y mucho menos
lo suficiente para hacer su supuestamente famosa tortilla desde cero. De
todos modos, habría tenido que buscar en Google la receta.
Obviamente, necesitaba comida. Él se ocuparía de eso en algún
momento hoy. Como todo lo que tenía que ver con Dallas, el plan cambió
por el momento. Fue a buscar su teléfono, abandonado en la mesa de
café anoche, y llamó a Ellen's Kitchen. Greer se sentó en su sofá,
bebiendo su taza de café mientras ordenaba la mayor parte del menú del
desayuno sin saber qué le gustaba a Dallas. Su corazón estaba lleno de
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alegría con la idea de cómo descubriría todas sus preferencias con el
tiempo.
***
El incesante traqueteo y el correspondiente zumbido de su teléfono
sacaron a Dallas del mejor sueño de su vida. No tuvo que despertar ni
abrir los ojos para saber dónde había pasado la noche. La cantidad
perfecta de firmeza versus suavidad del colchón que se ajustaba tanto a
la longitud como a la masa de su cuerpo hablaba de dinero. Cuando
pensó en tal indulgencia, Greer Lockhart le vino a la mente
instantáneamente.
Dallas abrió los ojos y notó las mantas arrugadas y el espacio vacío
a su lado. Se apoyó en un codo, escudriñando toda la habitación. Ni
rastro de Greer. El Echo digital de la mesita de noche marcaba las nueve
y media de la mañana. Habían pasado años desde que había dormido
hasta tan tarde. Dejó caer la cabeza sobre la almohada y miró al techo,
pensando en todo lo que había hecho la noche anterior. Sus mejillas se
calentaron, recordando cuánto había amado cada minuto de su tiempo
juntos.
Las pocas veces que se permitía visualizar el sexo con un hombre,
siempre se había imaginado a sí mismo estando arriba. Las formas
desenfrenadas en las que le había rogado a Greer que no dejara de
moverse dentro de él demostraron lo que su fantasía se había perdido.
¿Cómo se sentía ahora? La pregunta era difícil de responder. Desde
la seguridad de esta cama, rodeado de las cosas bonitas de Greer, no
tenía vergüenza, lo cual era extraño. Pero estaba seguro de que la
condena interna eventualmente regresaría. Dallas hizo a un lado esos
pensamientos. Se ocuparía de ellos más tarde. Nadie en su familia
necesitaba saber lo que había hecho anoche, y ahora mismo, se sentía
vivo.
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Kindle Alexander Ruptura
No lo pienses demasiado.
Dallas retiró el edredón y rodó hacia un lado de la cama. El tierno
dolor en su trasero le recordó la belleza del sexo. La noche más
asombrosa de toda su vida. Podía perderse en esos ojos ámbar que lo
miraban como si fuera el único hombre en el mundo. Si solo eso fuera
cierto. Suspiró ante el pensamiento, buscando en la habitación su ropa
recién lavada. La vio cuidadosamente doblada en una silla junto a una
mesa pequeña.
Greer había calificado el diseño de toda su casa de minimalista.
Cada artículo de la casa tenía un propósito. Nada frívolo solo para llenar
espacio. Dallas pensó que describía a Greer a la perfección. Lo que tenía
era increíblemente agradable y probablemente caro, pero sin exceso de
nada. Le gustaba eso. Le gustaba mucho ese deslumbrante hombre.
Dallas encontró su teléfono encima de su ropa justo cuando
comenzó a vibrar nuevamente. Greer había tenido cuidado con sus cosas,
un gesto dulce y cariñoso. Ese hombre prepotente y arrogante había sido
un caballero anoche.
Detén los románticos pensamientos.
Recuerda: aventura de una noche.
Una tristeza instantánea y un profundo sentimiento de pérdida
siguieron a ese pensamiento.
Eres un idiota.
Dejó caer la cabeza entre los omóplatos y resistió la tentación de
regañarse y degradarse por apegarse tan rápidamente.
Quizás Greer ni siquiera estaba en la casa. Su imaginación se
desbocó en cuestión de segundos. Quizás se había ido porque él se había
quedado demasiado tiempo. Oh, diablos. Alcanzó su teléfono cuando
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Kindle Alexander Ruptura
sonó el timbre de la puerta, robando su mirada frenética de la pequeña
pantalla a la puerta del dormitorio. Algo lo hizo moverse más rápido
ahora, renunciando al teléfono para vestirse rápidamente. Corrió
locamente hacia el baño, contento de ver el cepillo para el cabello y el de
dientes que había usado la noche anterior después de la ducha
compartida. Peinarse no ayudaría mucho a mantener su estilo de corte
de pelo en su lugar, pero se frotó los dientes rápidamente.
Su mejor curso de acción debería ser caminar a través de la casa
hasta la puerta principal. Si veía a Greer, le diría que lo había pasado
bien. Si no veía a Greer, probablemente era por una razón, y seguiría
adelante. Dallas abrió su aplicación Uber mientras salía de la habitación.
El olor de maple y tocino hizo que su estómago gruñera mientras doblaba
la esquina, dirigiéndose hacia la puerta principal. La enorme televisión
estaba encendida y varios contenedores para llevar ocupaban la mayor
parte del espacio en la isla de la cocina. Greer se apartó de los armarios
con platos y cubiertos en las manos mientras Dallas se dirigía hacia la
entrada principal.
—Estás despierto. Buenos días. —Joder, el tipo era malditamente
bonito con su brillante sonrisa y su cabello desordenado.
—¿Dormí demasiado? —preguntó Dallas. Greer dejó los platos y los
cubiertos en el mostrador, frunció el ceño mientras se dirigía a él, que
seguía caminando hacia la puerta principal—. La cama es cómoda. Han
sido unos días muy largos. Supongo que necesitaba dormir.
—¿Qué? —preguntó Greer confundido, encontrándose con él en el
cruce que conectaba el vestíbulo, la sala de estar y la cocina. No
disminuyó la velocidad ni se detuvo cuando se acercó, colocando una
mano fuerte en su brazo, balanceándose mientras se acercaba para darle
un beso.
234
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Dallas estaba confundido por lo que estaba sucediendo y no besó
a Greer de inmediato. Se miraron el uno al otro hasta que la incomodidad
puso en marcha sus modales y, vacilante, se inclinó para recibir el casto
beso.
—Me alegro que finalmente te hayas levantado. No quería
despertarte. —La mirada de Greer se alzó hacia Dallas con confusión, el
ceño fruncido—. ¿Qué estás haciendo?
—Programé un Uber —dijo, agitando su teléfono hacia Greer, que
no se había alejado—. Pensé en esperar afuera hasta que llegara.
Greer extendió la mano, moviendo los largos mechones de cabello
de Dallas de su frente, y sonrió cuando cayeron en su rostro de nuevo.
—Te llevaré a casa. Ese era nuestro trato. Cancela el viaje. Pedí el
desayuno. —Greer hizo lo que siempre hacía. Se hizo cargo de una
manera sutil, persuasiva y completa. Agarró el codo de Dallas y los
encaminó hacia la cocina.
—No tienes que… —comenzó, pero Greer lo interrumpió.
—Hablamos sobre el desayuno anoche. Es posible que haya tenido
planes más grandes de lo que permitía el inventario actual en mi
refrigerador. Llamé a Ellen’s y pedí que nos hicieran un poco de todo. No
estaba seguro de lo que te gusta —Greer solo lo soltó cuando estuvieron
en la cocina. Había siete contenedores rebosantes para llevar.
—¿Esto es solo para nosotros? —preguntó Dallas, mirando cada
selección.
—Sí.
—¿Nadie más? —Había mucha comida para dos personas.
Greer se rió y pasó una mano por su cabello.
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Kindle Alexander Ruptura
—Bueno, no estaba seguro de lo que te gustaba, pero lo sabré
pronto. Espero que tengas hambre.
El adolescente interior de Dallas cantó una alegre melodía que
llenaba todos los lugares de la gran isla de la cocina.
—Toma un plato. ¿Realmente programaste un viaje?
—Sí, debería cancelar si estás seguro. —El teléfono de Dallas fue
arrebatado de su mano. Greer se deslizó alrededor de la isla de granito
hacia el otro lado, buscó su billetera y dejó su móvil allí.
—No, yo lo haré. No me arriesgaré a que te escabullas por la puerta
principal con esa mirada de ciervo ante los faros. Iré a decírselo. Tú
sírvete un plato. Trajeron café y crema. Está detrás de ti. —Greer se
dirigió hacia la puerta principal—. No desaparezcas —advirtió.
No había que decírselo dos veces cuando se trataba de comida.
Comenzó a quitar las tapas para encontrar huevos revueltos, tocino,
jamón, panqueques, papas, dos tortillas, fruta fresca, queso y carnes en
rodajas, galletas y pan. Todo lo que una persona necesita para un gran
desayuno. Dallas tomó una botella de jugo de naranja y sacó uno de los
taburetes cuando su teléfono comenzó a vibrar nuevamente. En un
instante, finalmente se dio cuenta de la razón de la alarma. Maldita sea.
Tenía una clase en quince minutos. ¿Cómo no había recordado eso
antes?
Se levantó del último peldaño del taburete y extendió un brazo lo
que más pudo para agarrar su teléfono. Apenas sentado en su asiento,
rápidamente marcó el número de Ducky.
—¿Hola? —Ducky no estaba despierto, pero al menos respondió.
La puerta principal se cerró de golpe cuando Greer regresó a la cocina.
Su mirada estaba pegada a Dallas.
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—Oye, no voy a llegar a casa a tiempo para una clase. ¿Puedes
programar una para mí? —preguntó.
—Sí. ¿Ya saliste esta mañana? —El alivio instantáneo lo inundó.
Ducky no sabía que no llegó a casa anoche. Una excusa cayó en su regazo
sin que realmente tuviera que mentir. Una sonrisa se deslizó por sus
labios cuando su mirada se conectó con la de Greer.
—Sí, tenía algo que hacer esta mañana.
Greer asintió y cogió un plato y se lo entregó.
—Pero estaré en casa para la clase del mediodía. Derek se toma la
tarde.
—Vale. Adiós. —Ducky sonaba exhausto cuando terminó la
llamada.
—Eso no es suficiente tiempo —dijo Greer de inmediato, haciendo
una pausa con su plato en la mano—. Hicimos planes. Esos planes
requieren que estés aquí.
—¿Qué planes? —Frunció el ceño mientras pensaba en sus
conversaciones.
Greer le hizo un lindo puchero, mirándolo como si fuera un niño
olvidadizo.
—Los planes tuyos en mi trasero esta tarde. Quiero que ese chico
grande se asegure de recordarme a dónde pertenezco.
Las mejillas de Dallas se sonrojaron de calor y su sonrisa se
iluminó.
—No sé. Tengo que prepararme para trabajar mañana —dijo
Dallas, y le gustó la idea de Greer más de lo que debería.
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—Mira, te llevaré a casa, te dejaré y luego iré al supermercado —
dijo Greer mientras llenaba su plato—. Coge tu ropa y vuelve aquí.
Podemos cenar temprano. Tienes que castigarme por ser un chico malo,
tal vez dos veces. —Las cejas de Greer se movieron con la idea—. Pondré
la alarma y puedes salir de aquí por la mañana para ir a trabajar.
—Estás loco. Tengo un millón de cosas que hacer para que nuestra
empresa se prepare para la semana —dijo Dallas mientras comenzaba a
llenar su plato.
—Entonces ponme a trabajar. Puedo ser un instructor o completar
lo que necesites —dijo Greer. Dejó su plato junto al de Dallas y tomó los
cubiertos y las servilletas—. Puedo sentir que me miras como si hubiera
perdido la cabeza. No es una idea descabellada. Tengo el equipo aquí.
—Eres un hombre ocupado —dijo Dallas, esforzándose por seguir
con la idea sin reírse directamente en la cara de Greer.
—Lo soy, pero hago ejercicio todos los días. Recuerda, te pateé el
trasero. Soy una especie de estrella en BikeBro en este momento.
Puso los ojos en blanco y le arrebató el tenedor de la mano a Greer.
Dallas no pensó que el hombre se cansaría nunca de reclamar su victoria.
Cogió una porción de los huevos y dio su primer mordisco. El sabor
picante explotó en su boca.
—Ganaste porque te metiste en mi cabeza. No es una victoria justa.
Deberíamos repetirlo. —A Dallas le gustó mucho la idea y asintió. Greer
ya no tenía ese control sobre sus pensamientos. Esta vez le patearía el
trasero.
—De ninguna manera, no soy tan tonto —dijo Greer, tomando un
bocado del tocino y girando el taburete para mirar a Dallas—. No puedo
creer que te haya ganado para empezar. Dile a Ducky que me ofrecí como
voluntario para dirigir una clase. Ésa es la excusa por la que has venido
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aquí esta tarde. Parece razonable. —Encogiéndose de hombros como si
eso lo resolviera todo.
Dallas lo miró de reojo, considerando esa mala idea que podría
tener potencial para ser una velada espectacular. Les vendrían bien más
clases. Greer podría ser un entrenador especial, liderando la clase como
premio por ganar.
—Vale. Déjame hablar con Ducky y Donny.
Las cejas de Greer cayeron en una mirada de burla.
—Cediste demasiado rápido. ¿Debería confiar en eso?
—No es una mala idea. A nuestros miembros les gustará que
impartas una clase. Las mujeres especialmente.
Greer soltó una carcajada y lo golpeó en el brazo con el codo.
Actuaba como si no supiera que siempre era el hombre más guapo de
cualquier habitación.
—Esa fue una buena. Come. Lo solucionaremos. —Greer se volvió,
concentrándose en su plato de comida.
Surrealista podría ser la única forma de describir la vida de Dallas
en ese momento. Sin embargo, no se detuvo en eso. En cambio, giró la
tapa de la botella de jugo de naranja y sonrió. Tenían una facilidad entre
ellos que a él realmente le gustaba.
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Capítulo 21
Con un cambio de marcha, Greer redujo la velocidad de su auto
deportivo cuando llegaron a la puerta trasera del complejo de
apartamentos de Dallas. En un día de primicias, Greer sostuvo la mano
de Dallas durante todo el viaje. El peso y el ajuste de su palma
descansando sobre la otra, esos dedos largos ajustándose perfectamente
con los suyos, parecían prueba de su destino. Encajaban muy bien. Algo
tan simple como tomar su mano no debería haber validado un
compromiso a largo plazo, pero para Greer, lo hizo. No quería dejarlo ir.
Por otro lado, desde el momento en que habían abandonado la
soledad y la seguridad de su casa, el cuerpo de Dallas se había puesto
tenso. Con cada kilómetro que pasaba, su cuerpo se endurecía más, esos
expresivos ojos ahora estaban serios y cansados, ya que las reservas se
habían hecho patentes. La sonrisa fácil que transformaba el bello rostro
de Dallas en una cosa de pura belleza, una imagen sobre la que Greer
parecía estar preparado para escribir largos y significativos sonetos, la
alegría que había trabajado arduamente para conseguir de Dallas, no se
encontraba en ninguna parte. El tipo parlanchín y simpático se había
retraído y sólo respondía a las preguntas con una o dos palabras.
Greer no sabía cómo aliviar su carga. Seguramente se sentían como
rocas insuperables sobre los hombros de su entrenador. Entonces, llenó
las lagunas en la conversación con nada más que una charla sin sentido.
Hablaba sin cesar de nada, queriendo ofrecer consuelo sobre algo que no
entendía en absoluto.
—Confirmando el plan. Voy al mercado central. Vas a entrar a tu
clase y tomar una ducha. Volveré aquí en una hora y media para
recogerte. —Greer estacionó su auto en un espacio en el estacionamiento
trasero. Cambió a neutro y presionó el freno, levantando el volante. Su
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cuerpo se inclinó hacia Dallas, que miraba al frente por el parabrisas
delantero a los árboles que bordeaban la cerca.
—Puedo conducir hasta tu casa. —Dallas le dio un suave apretón.
Esos orbes verdes se mantuvieron enfocados hacia adelante. La
mandíbula endureciéndose frente a los ojos de Greer.
—¿Pero lo harás, es la mejor pregunta? Tu ansiedad está subiendo
como una máquina de vapor escalando una colina.
Dallas lo miró de reojo lleno de esa ansiedad, pero por lo demás no
hizo ningún esfuerzo por relajarse.
—Nadie puede saber lo que he hecho. Mi familia no aceptará esto.
Greer asumió que era algo por el estilo, pero no tenía sentido con
el glorioso elogio que Dallas usó para describir a los miembros de su
familia.
—La forma en que has hablado de ellos, lo que he visto de tus
hermanos, no me puedo imaginar...
—No lo sabes. —Dallas negó con la cabeza y se volvió
completamente hacia Greer. El desasosiego que acompañaba a cada una
de sus tres palabras hablaba de la honesta preocupación que tenía Dallas
y del dolor en el pequeño trozo de corazón que aún le quedaba libre en el
pecho. Lo único que podía hacer era intentar tranquilizarlo y meterse en
el armario con su entrenador, un lugar en el que nunca había estado
antes.
—Entonces lo mantendremos en secreto. Lo entiendo. Pero
recuerda, los chicos heterosexuales pasan el rato juntos todo el tiempo.
El hecho de que estemos juntos no significa que estemos follando.
Dallas lo miró fijamente un momento antes de hablar.
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Kindle Alexander Ruptura
—Supongo que tienes razón. —Esas palabras no salieron
convincentes ni tampoco el leve asentimiento que dio cuando alcanzó la
manija de la puerta. La mano de Greer se apretó alrededor de la de Dallas,
evitando que abandonara la protección del pequeño santuario que
compartían. No quería dejarlo ir, no así. El dulce hombre se castigaría
demasiado a sí mismo por sucumbir a sus propias necesidades.
—Las ventanas están oscurecidas. Estamos lejos de miradas
indiscretas. Bésame.
Dallas se volvió y empezó a negar con la cabeza. Había tanta
confusión reflejada en él. Greer se derritió bajo el peso de esa mirada y
no quería nada más que aliviar la carga de este hombre. Simplemente no
estaba seguro de cómo. Extendió la mano hacia Dallas, su mano libre
ahuecando el costado de su cuello, su pulgar acariciando esa fuerte
mandíbula. Todo el deseo que los había atraído y mantenido juntos cargó
el aire, las corrientes golpearon cualquier restricción a la que Greer se
aferrara.
Dallas lo sorprendió al encontrarse a mitad de camino, abriendo
la boca sin que nadie se lo pidiera. Sonrió segundos antes de hacer
contacto. Su chico lo necesitaba tanto como él. Superarían sus
obstáculos. Greer se comprometería a asegurarse de que lo hicieran.
Deslizó su lengua hacia adelante mientras sus bocas se
entrelazaban. Los labios de Dallas eran suaves y flexibles, y saboreó todo
lo que Greer necesitaba. De buena gana haría cualquier cosa para
asegurarse de que este hombre permaneciera en su vida. El beso se
calentó hasta convertirse en combustible en segundos, uniéndolos.
Transmitió toda la esperanza y el significado de los nuevos comienzos
para algo duradero; algo que nunca se dio cuenta de que quería. Citas,
matrimonio, hijos y envejecer juntos: esos momentos se reproducían
como instantáneas en la mente de Greer. Lo quería todo con Dallas y con
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entusiasmo soportaría las cargas de este hombre hasta el fin de los
tiempos.
La anticipación de hacer realidad sus sueños hizo que profundizara
el beso, atrayéndolo más cerca, pero Dallas puso una mano en su pecho,
empujando hacia atrás, liberándose. Dallas respiró hondo y
entrecortadamente. Greer se negó a dejar que se alejara demasiado y
sujetó con la mano el fuerte bíceps de Dallas para mantenerlo cerca. Cada
vez que se juntaban, las emociones desesperadas corrían desenfrenadas.
Todo era demasiado. Dallas cedió y apoyó la frente en los labios de Greer.
La mano en su pecho se cerró con fuerza en su camiseta. Ayudaba saber
que el hombre sentía el poder entre ellos y quería estar tan cerca como
él.
—Se suponía que esto iba a ser una cosa de una sola vez —susurró
Dallas, el soplo de su aliento calentando su pecho.
—Sí, claro. ¿Quién te dijo eso? —Greer sonrió, presionando sus
labios contra la frente de Dallas. Apuntó a la ligereza, decidido a alegrar
el estado de ánimo en el coche—. ¿Cómo está tu trasero? Quiero que
pienses en mí cuando estés en la bicicleta.
Dallas miró hacia arriba, permaneciendo cerca. Su sonrisa fue
instantánea. El humor finalmente borró esa expresión solemne.
—No lo digas.
—Pero ayer te pateé el trasero de dos formas diferentes. —Eso hizo
que Dallas soltara una carcajada. Greer finalmente soltó su mano y se
inclinó de nuevo para presionar un casto beso contra sus labios—. No
pienses demasiado en esto. Ve a dar tu clase y luego ven a mi casa. Puedo
ver que es mejor para ti conducir, aunque realmente quiero ser yo quien
te lleve de un lado a otro.
Dallas comenzó a alejarse.
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—Estaré allí en un par de horas.
—Me estiraré —agregó Greer para lograr un efecto travieso,
esperando que la imagen mental asegurara el apresurado regreso de
Dallas.
Su chico se rió entre dientes y alcanzó la manija de la puerta, pero
se detuvo antes de salir del auto. Su lado serio estaba de vuelta esta vez
mientras miraba por encima del hombro.
—No lo hagas. Quiero hacerlo yo. —Las sencillas palabras de Dallas
le habían dado la vuelta, haciendo que los dedos de sus pies se doblaran.
Su polla se engrosó, presionando contra su cremallera.
—Tú y yo podríamos tener algo, Dallas. Misma página. —Greer
realmente creía en sus palabras. Dallas se inclinó hacia él, quien se movió
para darle otro beso.
—Misma página, entonces. Me alegro de que fueras el primero.
Realmente disfruté nuestro tiempo juntos.
—Yo también. Ahora, ve antes de que me agache y me encargue de
eso. —Ambos miraron hacia abajo para ver la polla de Dallas a media
asta, alzando sus pantalones de correr.
Dallas se ajustó rápidamente y se rió entre dientes.
—Desde que lo dejé ir, no estoy seguro de poder recuperar el
control. —Cuadró los hombros y abrió la puerta. Cuando su chico miró
a Greer, las máscaras volvieron a estar en su lugar. Pasivo, como si a
Dallas no le importara nada en el mundo.
El hombre amable y gentil había capturado el corazón de Greer tan
completamente, cuando Dallas salió del auto, su corazón también se
aceleró.
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—Te veré en dos horas —dijo Dallas, mirando hacia atrás por la
puerta abierta.
—Sí —respondió Greer antes de que Dallas asintiera y cerrara la
puerta. Greer lo miró a través del espejo retrovisor. Una pequeña parte
de él deseaba que le hubiera devuelto la mirada, pero no lo hizo. Corrió
hacia su edificio, desapareciendo dentro de su apartamento. No había
problema. Estaban avanzando.
***
¿Fue realmente una mentira cuando le dijo a Ducky que planeaba
pasar la tarde trabajando con Greer sobre la mejor manera de dirigir una
clase? Tal vez no, pero cuando agregó que Greer no era un líder natural,
probablemente fue allí donde su mentira se solidificó.
Lo era. Dallas no era bueno mintiendo y usaba demasiadas
palabras, y lo más probable es que le dijera a su hermano pequeño la
verdad. Pero afortunadamente, Ducky no expresó la confusión tan
claramente visible en su rostro. Solo asintió y le pidió que le trajera
comida de camino a casa.
Dallas llevó su Camry modelo más viejo a lo largo de la acera frente
a la casa de Greer y, como por arte de magia, todas las preocupaciones
de toda su vida se desvanecieron, al igual que la noche anterior. Greer
tenía razón. Estaban a salvo detrás de las paredes de su casa y el deseo
más secreto de su corazón lo esperaba al otro lado.
Giró la llave, apagando el motor cuando los recuerdos lo asaltaron
de nuevo. No podía pasar un minuto sin recordar algo sobre anoche.
Sonrió, pensando en cuándo se había sentado en su bicicleta esa
mañana. El tierno dolor palpitante, recordándole la mejor experiencia
sexual de su vida con cada giro del pedal. Había amado todo, no
queriendo que terminara.
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¿Cómo era posible que algo tan satisfactorio estuviera mal?
Mientras estaba allí con Greer, el problema de ansiedad de toda su vida
se había desvanecido por completo. Su preocupación inexistente. Su
cuerpo zumbaba, recordando el alivio de sus cargas. Tal vez el constante
juego de dedos de Greer en sus abdominales tuvo algo que ver con la
sonrisa que se estaba formando en su alma demacrada.
Cuando estallara la burbuja de este fin de semana, cuando Greer
siguiera con su vida y él con la suya, tendría que aprender a equilibrar
su verdadero yo con los prejuicios de quienes eran importantes para él.
Se prometió a sí mismo que lo resolvería. Ya no podía permitir que los
lazos familiares dictaran quién quería ser como hombre. Ya nada de eso
parecía importante.
Greer Lockhart. Dallas cerró los ojos, pensando en el asombroso
hombre. Todo lo relacionado con él lo atraía. El alma cariñosa, la ternura
que mostró anoche mientras gentilmente le hacía el amor, quedó para
siempre guardada en su memoria. Le preocupaba que nunca pudiera
superarlo realmente, pero sin importar qué, siempre apreciaría cómo lo
había empujado a ser su yo auténtico.
Dallas deseaba tener la vida que sus padres siempre habían
querido para él, excepto que quería a Greer como su compañero.
Matrimonio, hijos, envejecer juntos, nietos. Qué equivocado había estado
al no visualizar nunca del todo esas cosas. Un golpe en la ventana del
lado del pasajero lo sobresaltó. Dirigió su mirada hacia la ventana, viendo
la amplia sonrisa y el hermoso rostro de Greer mirándolo.
Greer abrió la puerta y asomó la cabeza.
—¿Estás nervioso? ¿Necesito darte una charla?
Dallas se rió entre dientes y sacó las llaves antes de alcanzar la
manija de la puerta. Desde el momento en que le presentaron a Greer,
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ese hombre había tenido charlas con Dallas hasta llevarlos a su cama.
Sin embargo, no necesitaba hacerlo esta tarde. Abrió voluntariamente la
puerta y salió, presionando el llavero para cerrar las puertas, ya saben,
porque alguien en estas casas caras podría querer robar su auto de
quince años.
—Tu auto está súper limpio —dijo Greer, por encima de la parte
superior del auto—. Dudé de la verdad de tu estado de fanático de la
limpieza basado en la condición de tu habitación.
—Ja, ja. Ahora haces bromas —dijo Dallas, rodeando el maletero—
. Me gusta el orden, pero BikeBro podría estar sacando eso de mí.
—¿Ayudará mover las oficinas fuera del apartamento? —preguntó
Greer, encontrándose con él en la acera, ninguno intentado tocar al otro.
—Ducky ya ha dicho que no quiere mudar su oficina, y si lo
hacemos, planea vivir en la oficina. Según él, simplemente lo hace más
fácil. —La noticia hizo tropezar a Greer cuando empezó a subir por la
pasarela. Parecía inseguro, abrió la boca y luego la cerró cuando no
salieron palabras, Dallas se rió entre dientes—. No te preocupes, él hará
lo que crea necesario hacer.
—¿Le dijiste que quería dirigir una clase? —preguntó Greer,
aparentemente aceptando su respuesta, caminando a su lado.
—Así es. Es por eso que estoy aquí. ¿Recuerdas? Es preocupante
dejar que te hagas cargo, vas a necesitar mucha ayuda antes de salir en
vivo. Ya sabes, porque no eres un líder nato. —Dallas le guiñó un ojo,
abrió la puerta principal, la empujó y dejó que Greer pasara primero.
Apenas dentro de la puerta, Greer alcanzó la camiseta de Dallas y
tiró de él a través de la puerta.
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—Te mostraré un líder nato. —Greer cerró la puerta con un
empujón de su pie. Estaba descalzo, ¿cómo se le había escapado eso y
por qué le parecía tan sexy?
Dallas se mordió el labio cuando el agarre de Greer se apretó,
agarrando su camiseta. La ligera brisa que se deslizaba sobre su piel ya
caliente atrajo la mirada de Dallas hacia las paredes abiertas y retráctiles
a lo largo de la parte posterior de la sala de estar. Una característica de
la casa que lo había fascinado anoche. Sin embargo, apenas pudo ver la
vista porque el rostro de Greer estaba en el suyo. De todos modos, esa
era una vista mucho mejor en su opinión. Greer envolvió sus fuertes
brazos alrededor de la cintura de Dallas, levantando sus labios sonrientes
para un beso.
—He sido malo y empecé sin ti. Únete. —La sonrisa traviesa y las
palabras burlonas de Greer le hicieron todo tipo de cosas.
Definitivamente era masilla cuando la boca de Greer capturó sus labios
en un beso ardiente y adictivo. Dallas escuchó más que vio caer los
vaqueros de Greer a sus pies. Los juegos previos eran cosa del pasado.
Dallas estaba ahí con él. ¿Por qué perder un segundo del tiempo que
tenían juntos?
Lo tomó en un abrazo gentil pero fuerte, atrayendo el cuerpo
caliente de Greer contra su pecho. Una de sus manos bajó para agarrar
el trasero desnudo. Apretó el globo firme, dejando que sus dedos se
hundieran en la carne perfecta. La otra se levantó para acunar la cabeza
de Greer, inclinándolo para profundizar el beso que le destruía el alma.
Las caderas de Greer se mecieron contra las suyas. Un gemido
escapó de sus labios cuando sus pollas fueron forzadas a unirse. Estaban
apretados desde las rodillas hasta el pecho. Quizás Dallas había jugado
un papel importante en hacer que la ingle de Greer se uniera a la suya.
Joder, era un chico atractivo. La lengua de Dallas empujó hacia adelante
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y los dedos de Greer se enredaron en su cabello. La batalla por el dominio
llevó el beso de sensual a incendiario.
Dormitorio. Necesitaban el dormitorio.
Como si Greer le hubiera leído la mente, su guapo chico se apartó
del beso y le susurró al oído:
—Dormitorio. Ahora.
Esos labios carnosos y exigentes volvieron por él y se rindió.
Profundizó el beso, dando lo mejor que pudo. Su cerebro lleno de neblina
tardó unos diez segundos en conectar finalmente los puntos, luego Dallas
comenzó a guiarlos ciegamente al dormitorio, porque nunca rompería
voluntariamente un beso como este.
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Capítulo 22
Desde el primer momento en que Dallas se abrió para recibir su
beso, Greer se perdió en su hombre. La sensación de los fuertes brazos
de su entrenador envolviéndose firmemente alrededor de su cuerpo, el
aroma de la colonia de especias cítricas y la excitación masculina
arremolinándose alrededor de sus sentidos lo intoxicaron. El sabor de
este hombre lo sedujo y lo atrajo.
Todo tipo de visiones carnales explotaron en la cabeza de Greer
mientras se arrastraban por el suelo de baldosas hacia el dormitorio. El
ritmo lento era incómodo, ninguno quería dejar ir al otro. Luego, los
grandes brazos de Dallas se cerraron alrededor de la cintura de Greer
antes de doblar la rodilla y levantarlo, sosteniéndolo a unos treinta
centímetros del suelo. Su jadeo interrumpió el beso. Estaba suspendido
a centímetros del hermoso rostro de Dallas.
Oh, joder, sí. Quería ser poseído y maltratado. Un sueño totalmente
materializado por su fuerte entrenador. Greer sonrió con su sensual
sonrisa, levantando las comisuras de su boca cuando la barbilla de
Dallas se inclinó hacia arriba y su boca se abrió. Fue toda la instrucción
que necesitaba para reanudar el beso abrasador. El deseo brotó,
calentando el cuerpo de Greer.
Envolvió sus brazos alrededor de los hombros gruesos de Dallas,
luego llevó las manos por la nuca para pasar los dedos por esos mechones
sedosos. Inclinó la cabeza de su amante para un mejor ángulo. Gracias
a Dios se había tomado el tiempo de prepararse a sí mismo. Tendría que
esperar menos para tener esa polla grande y gruesa moviéndose dentro
de él.
Envolvió sus piernas alrededor de las delgadas caderas de Dallas,
uniendo sus tobillos. El hombre tenía un cuerpo tan fuerte y giró sus
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caderas, buscando más contacto. Greer desesperado e impaciente agarró
la tela de la camiseta de Dallas, arrastrando la tela hacia arriba hasta
que sus manos pudieron alcanzar el calor de la piel desnuda escondida
debajo.
No fue suficiente. Greer se apartó del beso y subió la camiseta de
Dallas por la cabeza. Los pesados y necesitados jadeos salieron a través
de sus labios húmedos e hinchados por los besos del entrenador. No
había pensado en el movimiento. Si le quitaba la camiseta, Dallas tendría
que soltarlo. No quería eso. En cambio, sacó la cabeza de Dallas del
agujero, dejó los brazos dentro de las mangas y hundió la lengua con
avidez en la boca abierta del hombre. Cómo habían pasado de reírse
afuera a follarse el uno al otro en menos de dos minutos hablaba de la
atracción abrumadora que ambos parecían compartir.
—Eres tan jodidamente duro —siseó Greer, rompiendo el beso para
pasarse su propia camiseta por la cabeza. Su espalda chocó contra algo
duro, probablemente la pared del pasillo, y sonrió mientras su camiseta
era pasada por la cabeza y le caía de los brazos.
—Lo siento. Calculé mal —murmuró Dallas, aferrándose a su
cuello, dejando un rastro húmedo hasta la oreja. La obra de arte original
de Kellus Hardin, se balanceó sobre su montura junto a ellos. Greer miró
en esa dirección, agradecido de que se quedara en la pared.
—Que me sostengas me está poniendo jodidamente caliente.
—No eres ligero —susurró Dallas, trazando el caparazón de su oreja
con la lengua. Maldita sea, hacía difícil mantener la perspectiva.
—Entonces llévanos a la cama —siseó Greer, deslizando su mano
entre sus cuerpos, metiéndose en la cintura de los vaqueros de Dallas,
buscando esa dura polla.
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Dallas empujó contra la presión de la mano de Greer rodeando el
lloroso pene. Su señor era tan receptivo, moviéndose descaradamente
mientras trataba de llevarlos al dormitorio. Dallas se apartó bruscamente
de su oreja, su rostro en la línea de visión directa de Greer.
—Eso se siente bien.
—¿Sí? —preguntó Greer, moviendo su mano hacia abajo, haciendo
que los vaqueros se tensaran alrededor de la cintura de Dallas mientras
ahuecaba sus bolas—. Creo que estás feliz de verme.
—Todavía tienes tu ropa.
—No la tenía, pero tenía miedo de que no entraras, así que me puse
ropa para ir a buscarte. —Greer movió las cejas—. Creo que siempre
tendré que perseguirte.
—Iba a entrar, solo pensaba en ti y me perdí un poco. —Las
palabras sin aliento de Dallas elevaron su deseo.
—Muy buena respuesta, Sr. Reigns. —Greer dejó caer las piernas
y Dallas lo dejó ir. Su entrenador se quitó la camiseta de los brazos
mientras pateaba los zapatos. Hizo un tiempo récord bajándose los
vaqueros por las piernas.
Toda esa carne desnuda y musculosa tenía a Greer acariciando
apreciativamente con las palmas el estómago esculpido de Dallas,
alrededor de su caja torácica. Las caderas del entrenador empujaron
hacia adelante, juntándolos hasta que se acomodaron firmemente contra
el otro.
—También tengo muchas buenas ideas. Como tú usando esos
labios con puchero sobre mí. —El tono de Dallas estaba lleno de pura
esperanza. Maldita sea, él también quería usar su boca. Greer rozó con
sus labios la garganta de Dallas, colocando un beso en la unión entre su
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cuello y hombro antes de dejar un rastro de besos y mordiscos húmedos
con la boca abierta por su pecho. Se ocupó tiernamente de cada tenso
pezón, lamiendo y chupando mientras su chico gemía de aprobación. El
cuerpo receptivo de Dallas se onduló y flexionó a medida que avanzaba.
Greer sonrió al ver los Hanes blancos y ajustados que usaba Dallas.
Su señor era un tipo de bóxer, pero no encajaban con él ni con su
personalidad... en absoluto. Greer le compraría algo un poco más sexy la
próxima semana. Lanzó una mirada juguetona a lo largo del amplio
pecho. Pasó los dedos por la cintura elástica y bajó lentamente el bóxer
tipo tienda. Cayó de rodillas mientras bajaba la ropa interior por sus
piernas. Esa hermosa polla saltó libre, y no pudo evitar probarla.
Oh, diablos. La persecución lenta y tortuosa que planeó fue
olvidada mientras se fijaba en un objetivo y alcanzaba esa perfecta
longitud sobresaliente.
—Mierda, Dallas. Me tienes atrapado. Incendiaria, sofocantemente
atrapado.
Greer dio un tirón largo y lento a la polla en su mano, pasando su
puño con fuerza desde la punta hasta la base. La polla de Dallas mostró
aprecio por esas palabras con la línea de líquido pre-seminal que se
reunió en la punta. Greer hundió la uña del pulgar en la ranura. Su señor
soltó un jadeo y su gran mano ahuecó el costado de la mejilla de Greer.
—Pruébalo. —Dallas respiró temblorosamente—. ¿Tengo tan buen
sabor como tú?
Joder.
Joder. ¿Cómo conseguía arrebatarle la ventaja? Greer se
humedeció los labios y los pasó por la punta antes de delinear con la
lengua la cabeza mojada. Giró su lengua alrededor de la punta antes de
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abrir la boca y tomar a Dallas por completo. Estaba decidido a darle a su
chico todo lo que Dallas le había dado anoche.
El agarre de Dallas en su mandíbula se apretó, la mano en su
cabello tiró, guiando a Greer de adelante hacia atrás. El gemido de arriba
lo impulsó a seguir. Greer ahuecó y acarició el saco de Dallas, tomando
las bolas en su palma. Aplastó la lengua, deslizándolo dentro y fuera de
su boca. Esta vez, aflojó la mandíbula y abrió la garganta. El gemido que
se ganó lo hizo sonreír alrededor de su entrenador. A Dallas le gustó ese
movimiento. La pre-eyaculación cubrió su lengua, el sabor único dominó
sus sentidos, volviéndolo loco por más.
—Mierda —gruñó Dallas, obligando a Greer a avanzar. Las caderas
de Dallas se impulsaron, su polla se sumergió profundamente en la
garganta de Greer. Oh, joder, esto era caliente. Los ojos de Greer se
humedecieron mientras se obligaba a calmarse.
Agarró a Dallas por el culo, hundió los dedos en los globos carnosos
y se tragó más de su chico grande. Las caderas de Dallas se movieron y
segundos después se relajaron, pero Greer mantuvo su rostro pegado con
fuerza a la ingle de Dallas.
—¿Cómo haces eso? —preguntó Dallas con asombro. Greer lo soltó,
respirando profundamente por la nariz mientras chupaba y trabajaba su
lengua en conjunto con las caderas inclinadas de Dallas. Su puño fue a
su propia polla. Ya no podía ignorar la necesidad. Se acarició a sí mismo
mientras inclinaba la cabeza, devorando la polla de su amante. Su
liberación se construyó a una velocidad vertiginosa. Los gemidos de
Dallas lo estimularon. Estaba en un curso de colisión con su orgasmo si
no frenaba su ansioso trasero.
Greer estaba seguro de que tenía cerca de un millón de orgasmos
listos en las manos de este hombre, pero le encantaba la anticipación y
quería que Dallas también experimentara la acumulación. Apretó su
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polla, negándose a sí mismo la liberación que amenazaba sus planes, y
pasó su lengua por el eje de su entrenador, sacándolo de su boca. Levantó
la mirada, feliz de haberse detenido justo a tiempo. La polla de Dallas
estaba húmeda frente a él, llamándolo hacia adelante nuevamente,
amenazando su fuerza de voluntad.
—Eres realmente hermoso, Dallas —murmuró Greer, besando
lentamente el cuerpo de su amante—. Estaba paralizado en el club. No
podía apartar la mirada. No he podido apartar la mirada desde entonces.
—Tu boca es increíble —dijo Dallas, ignorando su cumplido, pero
Greer no se había perdido el sonrojo que subía por sus mejillas. Su chico
no tenía un hueso arrogante en su cuerpo. Un destello iluminó los ojos
verdes de Dallas y una sonrisa maliciosa apareció en su rostro. Su pecho
subía y bajaba como si estuviera calmando sus nervios. Luego se inclinó
y besó a Greer dulcemente en los labios.
—Te sientes bien contra mí. —Greer se movió descaradamente
contra Dallas, envolviéndolo en sus brazos, tomando su boca en un beso
que le hizo doblar los pies. Dallas lo besó con más fuerza, profundizando
más, reflejando toda la necesidad sexual enloquecida que los atravesaba.
Exploró a fondo y por completo su boca, empujando a Greer hacia el
colchón. Sus rodillas se debilitaron cuando fue consumido de adentro
hacia afuera.
Greer envolvió su brazo alrededor del cuello de Dallas, fusionando
sus bocas, profundizando el beso. Nada podía compararse con la forma
en que lo hacía sentir. Lamió esa hábil lengua que invadía su boca,
buscando más mientras Dallas lo empujaba hacia la cama. El brazo
alrededor de su espalda instó a Greer al centro de la cama.
—Me gusta duro. —Greer dio a conocer sus deseos.
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Dallas lo obligó a bajar, cubriéndolo con su pesado cuerpo,
tomando crudamente su boca en un exigente beso. Greer cerró los ojos
con fuerza al sentir la respuesta a su solicitud. Dallas hundió los dientes
en el labio inferior de Greer y luego lo aplastó de la manera más deliciosa.
A Greer le importaba poco más que mantener la boca de Dallas en la
suya. Ansiaba el toque caliente de él, la ardiente necesidad lo
deslumbraba con cada roce de su lengua.
—Veamos si podemos darte lo que quieres —dijo Dallas con voz
ronca en su oído. Una sonrisa traviesa tiró de las comisuras de su boca.
La anticipación corrió por todas las terminaciones nerviosas del cuerpo
de Greer. No importaba lo que sucediera a partir de ese momento, porque
Dallas era su dueño, en cuerpo y alma.
Los indicios de vulnerabilidad que evocaba este hombre provocaron
una necesidad desenfrenada que corrió por la columna vertebral de Greer
y aterrizó pesadamente en sus bolas. Levantó las palmas de las manos
hacia las mejillas de Dallas, atrayéndolo hacia abajo. El amor más que la
necesidad hizo que capturara su boca con rapidez y dureza. El gran
cuerpo de Dallas lo inmovilizó. Sí, volvieron a ello. Las manos de Greer
estaban sobre él, acariciando y provocando, alentándolo a tomar su
ración del cuerpo necesitado de Greer.
Maldita sea, su hombre sabía besar.
***
El pulso de Dallas latía salvajemente. Podría besar a Greer para
siempre. Sin embargo su maldita polla tenía otros planes. Después de
una vida de negación y restricción, necesitaba experimentarlo todo. Se
apartó del beso y se obligó a ser audaz, a dar lo que Greer claramente
quería: cualquier cosa que él deseara. Mordisqueó la suave piel del largo
cuello.
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—Date la vuelta. Quiero probarte.
Greer usó esas malditas palmas para poner su rostro en su línea
de visión.
—¿Estás seguro?
—Más que seguro. Estoy bastante seguro de que es algo que haré
bastante. Siempre he querido. —Por mucho que hubiera fantaseado con
los estrechos límites de follar el culo de un chico, no se podía comparar
con la cantidad de formas en que había pensado en comerse un culo.
Dios sabía que lo había visto una o dos veces y se había corrido con tanta
fuerza que se había sentido avergonzado de salir de su habitación por
temor a que Ducky lo hubiera escuchado. Parecía la máxima indulgencia
carnal, un placer decadente. Algo en lo que podría perderse. Dar placer a
su compañero antes de entrar duro y profundo. Joder, el pensamiento
hizo que se le hiciera la boca agua tanto que su maldita polla se filtró con
anticipación.
Dallas se levantó, empujando sobre sus talones. Jadeó, salivando
por el cuerpo tendido para su vista. Greer era el hombre más hermoso
que había visto en su vida. Esa vista solo mejoró sin su ropa, lo que dijo
mucho porque se vestía para impresionar a lo grande.
—Ponte de rodillas, levanta el culo para mí. Quiero jugar contigo.
Greer le dio un guiño malicioso y una sonrisa siniestra mientras se
giraba seductoramente, con el culo en el aire, ambas rodillas firmemente
sobre el colchón. Movió su trasero en desafío. Dallas extendió la mano
mientras la hiperconciencia fluía a través de él, decidido a recordar todo
lo que había visto en el sitio porno.
Le abrió las nalgas. El tiempo se ralentizó mientras miraba el
tentador fruncimiento que lo esperaba. ¿Cómo era que Greer seguía
volviéndose cada vez más atractivo a cada segundo? Con la palma de su
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mano, instintivamente empujó contra su propia erección, tratando de
aliviar el dolor. Su cuerpo vibró de emoción ante la idea de probarlo. Se
agarró a sí mismo y se deslizó a lo largo de la grieta de Greer. Dallas
respiró hondo ante el cálido y tentador placer instantáneo que le voló la
cabeza.
—Se siente bien. Usa los dedos —le animó Greer mientras giraba
la cabeza por encima del hombro, mirándolo—. Lo quieres, ¿no?
—Sí. Pero primero te voy a comer el culo y te va a gustar. Manos
sobre el colchón. No te toques. Ese es mi trabajo.
—Demonios, sí. —El entusiasmo genuino de Greer alimentó a
Dallas. Greer gimió roncamente y bajó la cabeza, inclinando su trasero
hacia una mejor posición. Dallas deslizó sus manos sobre cada globo de
ese firme trasero, sus uñas rascando la suave piel mientras lo abría. Bajó
la cara a la vista tentadora, pasando sus labios sobre la piel sensible. Un
gemido vibró desde su pecho cuando envió una bocanada de aire sobre
la sensible piel de Greer.
Joder, Greer era tan malditamente receptivo. La confianza de
Dallas se disparó cuando presionó sus labios contra la parte superior de
la grieta y besó y abrió un camino hacia el centro, masajeando las nalgas
con las palmas y los pulgares mientras se acercaba a su destino.
—Vamos, D. Hazlo —siseó Greer, su cuerpo temblaba de
anticipación.
—No me voy a apresurar con esto. He estado esperando toda mi
maldita vida para hacer esto. Y no te toques. —Dallas no perdió ni un
segundo más. Lamió el agujero de Greer. Reprimiéndose para no enterrar
la lengua en el cuerpo de su amante.
—Santo infierno.— Greer empujó los brazos sobre el colchón,
metiendo las manos en la manta debajo de él.
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El temblor en el cuerpo de Greer instó a Dallas a volver a hacerlo.
Lamió los bordes del pliegue y mordió la piel suave que rodeaba su
entrada. Greer se volvió dócil debajo de su lengua, jadeando y alentando.
Dallas quería alargar esto, devolverle todo lo que él le había dado,
pero era muy bueno. Enterró su cara en el culo de Greer y empujó su
lengua hacia adelante, follándolo. Pellizcó, chupó y moldeó la tierna
abertura, perdido en la embriagadora intimidad del acto. Le encantaba el
sabor, la sensación de poder que ejercía y el jadeo desesperado cada vez
que forzaba a su lengua a atravesar la carne apretada y temblorosa.
Pasó sus manos arriba y abajo de los muslos de Greer, por su
trasero, caderas y por la larga espina dorsal. Los sueños no le habían
hecho justicia a esto, ni siquiera cerca. Cuando miró toda esa hermosa
carne flexionándose en la punta de sus dedos... Saber que este hombre
quería su toque envió una ráfaga a través de él que lo habría hecho caer
de rodillas si no estuviera ya allí. Usó la yema del pulgar para rodear el
músculo relajado. Lamió y masajeó suavemente para abrirlo. Dallas se
levantó, empujando hacia atrás sobre sus talones, viendo su dedo
deslizarse dentro del perfecto trasero de Greer. Una cálida tensión se
apoderó de él inmediatamente.
—Sí, cariño. Sí. —Elogió Greer. Rodar las caderas con la cara
enterrada en el colchón era un espectáculo digno de contemplar. Dallas
encontró fácilmente el mismo manojo de nervios que había hecho que sus
dedos de los pies se doblaran la noche anterior y sonrió cuando Greer
empujó hacia atrás contra él, levantando su cabeza para mirar por
encima de sus hombros, su mano alcanzando su pene—. Joder, sí, D.
—No... Todavía no, Greer. Juntos. Lo haremos juntos. —Retiró su
dedo, extendiendo a Greer mientras enterraba su rostro en su trasero
nuevamente. Era un hombre poseído. Jodió a Greer con su lengua,
agarrándole las caderas para mantener a su amante allí contra él. Un
gemido ininteligible alimentaba cada golpe de su lengua.
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Cuando su propia polla comenzó a suplicar, Dallas finalmente la
soltó, empujando hacia atrás, alcanzando la botella de lubricante. Greer
se derrumbó sobre sus muslos. El gemido de felicidad y el rápido ascenso
y descenso del pecho mientras respiraba profundamente fue toda la
confirmación que Dallas necesitaba de que lo había hecho bien. Se
apresuró a untarse los dedos y dejó la botella cerca. Arrastró su lengua
por la espalda de Greer mientras su dedo ahora resbaladizo encontraba
el agujero relajado de su amante y lo deslizaba fácilmente dentro.
Greer estiró la espalda y el cuello, alargando el torso, antes de
arquear la espalda y levantar ese trasero. Todo combinado con el gemido
más delicioso que Dallas jamás había escuchado, mientras le decía:
—¿Qué me estás haciendo?
—Espero que todo. —Dallas se rió entre dientes, moviendo los
dedos y agregando gotas de lubricante. Cada golpe resbaladizo provocaba
que un escalofrío visible recorriera el cuerpo de su amante. Qué
jodidamente excitante era verlo retorcerse bajo su simple toque.
—Fóllame, Dallas.
Dallas forzó dos dedos en Greer, curvándolos sobre su glándula y
ganándose un gemido ahogado.
Hizo tijera con los dedos, estirando y abriendo a Greer con
movimientos rápidos, haciendo todo lo que él le había hecho la noche
anterior. Quería que no hubiera dolor, solo placer. Los deseos de Greer
se convirtieron en un cántico mientras se follaba a sí mismo en la mano
de Dallas cuando agregó un tercer dedo.
—Fóllame, Dallas.
Dallas siguió moviendo los dedos mientras alcanzaba el condón.
Miró hacia abajo su polla pesada, pre-semen goteando por la punta. Casi
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tenía miedo de que explotara si se tocaba. Deseaba tanto esto. Agarró el
paquete, rasgándolo con los dientes.
—Joder, Greer, eres tan condenadamente caliente. Tu culo
codicioso agarra mis dedos...
Greer empujó hacia la mano de Dallas, moviendo sus caderas
mientras se levantaba. Luego se sentó de espaldas contra el pecho de
Dallas, moviendo sus caderas hacia los dedos que estaban en su interior.
La cabeza de Greer cayó sobre el hombro de Dallas, sus brazos se
levantaron, la mano se enredó en su cabello. Greer era el chico más sexy
de este planeta. Inclinó la cabeza de Dallas, capturando su boca. Empujó
su lengua hacia adelante en el incómodo beso, sorprendido por completo
cuando la mano de Greer alcanzó entre sus cuerpos, agarrando su
hinchada polla.
Greer se apartó del beso, entrecerró los ojos, su rostro se torció en
algo severo y autoritario.
—Condón. Ahora.
Para puntualizar la réplica, Dallas curvó los dedos directamente en
el haz de nervios que inducía el orgasmo como un recordatorio de quién
estaba a cargo exactamente.
Greer respiró hondo, ese culo se apretó alrededor de sus dedos.
Entonces jadeó mientras salía de Dallas, cayendo a cuatro patas.
—Poséeme. ¡Ahora!
Dallas se rió entre dientes, haciendo rodar el condón por su pene.
—Estoy bastante seguro de que eso es lo que he estado haciendo.
La sonrisa de Greer iluminó su rostro mientras miraba por encima
del hombro para darle un guiño seductor.
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—Seguro que tienes confianza para ser la primera vez.
La electricidad, la química y el simple deseo crujieron en el aire.
Podía sentirlo deslizándose por su piel. Dallas le dio una palmada en el
trasero a su amante. La anticipación prácticamente chisporroteó entre
ellos cuando agarró su dura polla y se ubicó en la entrada de Greer. El
momento estaba aquí. Su corazón se desaceleró hasta convertirse en un
latido constante. Dallas tomó el lubricante y rápidamente se aplicó una
buena capa. Lo que siempre había querido. Todo su enfoque se centró en
la punta de su polla, rodeando el agujero de Greer.
La abrumadora intensidad lo mantuvo en su lugar mientras Greer
retrocedía. El apretado anillo de músculos dio un pequeño indicio de
resistencia.
—Oh, Dios... —siseó Dallas. Abrumado por tantos sentimientos,
sus manos temblaron mientras se guiaba hacia adentro—. Oh, sí... —Sus
ojos se pusieron en blanco. Respiró hondo y lo contuvo mientras el canal
cálido y estrecho de Greer rodeaba su glande mientras empujaba
lentamente hacia adelante. El cuerpo de Greer se tensó, sus manos
apretaron el material del colchón de nuevo mientras gemía su nombre
repetidamente.
Luego, su chico hizo algo que Dallas nunca había creído posible, se
relajó visiblemente y se echó hacia atrás, asentándose completamente en
él. Un calor tenso lo envolvió, agarrándolo como un tornillo de banco. Era
el maldito cielo y el infierno. Tortuoso, enloquecedor y, oh, tan dulce.
Su cuerpo tembló, frunció el ceño cuando el poder de esa sensación
hizo que la oscuridad bordeara su conciencia. Tenía que respirar. Iba a
desmayarse si no tomaba aire. Estar profundamente metido en Greer lo
tenía sobrecargado. El placer se apoderó de todos sus sentidos.
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Muévete. No pudo. Cada músculo de su cuerpo se estremeció y se
tensó simultáneamente, dejándolo indefenso. Muévete.
Greer se hizo cargo, saliendo de su polla y volviendo a hundirse en
el momento más lujurioso de la vida de Dallas. Los movimientos eran
deliberados y depravados. El pensamiento trajo una sonrisa a sus labios.
—Vamos, cariño. —Los ojos de Greer estaban cargados de lujuria.
Sus labios se separaron ligeramente antes de curvarse en una sexy
mueca—. Fóllame, D.
Sexo. Greer. Duro y rápido. Claro. Su cerebro finalmente se puso
al día.
—Te sientes demasiado bien. —La voz de Dallas sonaba ronca
incluso para él. Pasó las palmas de las manos por las caderas de Greer,
acariciando la piel suave y tersa, antes de hundir las yemas de los dedos
en los músculos duros.
Greer se retorció, rodando sus caderas, encontrándose con él
movimiento a movimiento, instándolo a la acción. Dallas empujó
profundamente, las caderas oscilando hacia adelante y hacia atrás, hacia
adentro y hacia afuera, en un movimiento enloquecedor contra el cuerpo
flexible de Greer. Sus manos se movieron por su propia cuenta,
deslizándose sobre cualquier trozo de piel que pudiera encontrar. El ritmo
constante se construyó mientras inclinaba las caderas. Un calor loco
comenzó a hervir en la base de su columna vertebral, derramándose en
sus bolas.
Esto era demasiado, tan bueno. No duraría. Su orgasmo se estaba
acumulando demasiado rápido para controlarlo.
Los músculos de los costados de Greer se movieron bajo sus dedos
mientras le sostenía la cintura para hacer palanca antes de deslizar su
brazo sobre el pecho de Greer y bloquear a su amante en su lugar. En su
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imaginación más salvaje, ni siquiera se había acercado a imaginar la
sensación de su cuerpo empujando profundamente en el de Greer. Lo
sostuvo contra él, piel con piel, tanta fricción y calor. En sus sueños,
había estado arriba, pero nunca así. Greer se sentía increíblemente bien.
¿Cómo podría volver a fingir ser la persona que su padre exigía que
fuera? Ya no podía seguir viviendo la mentira. Esto era correcto, tan
jodidamente correcto.
Joder, estar con Greer… era todo.
Greer movió sus caderas, manteniendo el ritmo, construyendo las
sensaciones con él. Le ardían los muslos por el esfuerzo, pero no tenía
intención de reducir la velocidad. El aire se espesó alrededor de ellos
mientras continuaba enterrándose en el perfecto calor de Greer.
Gruñidos y jadeos llenaron el aire.
—Mierda, Dallas. Dios. Maldita sea.
—Lo sé —logró gruñir, cerrando los ojos con fuerza, sin querer que
esto terminara. Greer se retorció sobre él, levantándose y sentándose en
Dallas, el movimiento forzó sus bolas profundamente. El trasero de
Dallas descansaba sobre sus talones mientras disfrutaba del placer,
luchando por contener el orgasmo corriendo como fuego líquido por su
columna—. Jodido infierno. Greer.
Greer se arqueó cuando Dallas agarró su cintura, apretándolo aún
más contra su cuerpo. No podía tener suficiente. Cada parte de él
necesitaba cada parte de Greer. Dallas empujó más profundo, cambiando
su ritmo. Insistente y exigente. Se empujó hacia Greer con fuerza y
rapidez, guiando al hombre hacia arriba y hacia abajo sobre su polla.
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El cabello empapado de sudor caía sobre su frente mientras
trabajaba con su cuerpo contra Greer. El sonido de respiraciones pesadas
y la carne chocando con carne llenaron la habitación.
—Déjame tocarme —suplicó Greer. Su polla rebotando golpeaba
rítmicamente con cada empuje de sus caderas. Su respiración era tan
irregular y desigual como la de Dallas.
Dallas aflojó su agarre alrededor del pecho de Greer para agacharse
y acariciar la polla de sus sueños. Apretó el puño, queriendo llevar al
orgasmo a Greer. El peso y la sensación de la gruesa polla deslizándose
contra su palma se sentían casi demasiado, demasiado bien. Acero liso
cubierto de terciopelo sedoso, muy parecido al propio Greer. La mano de
Greer se posó sobre la suya, ayudando a Dallas a mantener el ritmo de
sus caderas. El movimiento fue íntimo, lo que demostraba que estaban
realmente juntos en esto.
—Voy a correrme. —Greer jadeó, balanceando sus caderas,
conduciéndose con fuerza hacia Dallas, encontrándose con él empuje por
empuje. Su brazo se extendió hacia atrás y rodeó el cuello de Dallas,
bloqueándolo allí para sujetarlo mientras continuaba cabalgando sobre
el borde.
—No puedo detener… —Dallas presionó sus dedos en la suave piel
de las caderas de Greer, sosteniendo a su amante en su lugar mientras
conducía su polla profundamente dentro del estrecho canal de Greer. Su
cuerpo se incendió, cada terminación nerviosa se disparó mientras su
liberación se agitaba ardientemente en sus bolas. No hubo forma de
detener el orgasmo que lo golpeó como un rayo. Su cuerpo tembló y se
hizo añicos con cada pulso de su propia polla, explotando en un millón
de pedazos mientras vaciaba su carga dentro del condón en el culo
perfecto de Greer. Sus músculos se agarrotaron y sus dedos de los pies
se curvaron por la fuerza del orgasmo que golpeó a través de su cuerpo.
Manchas bailaron detrás de sus ojos mientras cabalgaba la intensidad.
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—¡Sí! —Greer siseó cuando su polla se sacudió salvajemente en el
agarre de Dallas. Su trasero se apretó con fuerza, ordeñando los últimos
vestigios del clímax de Dallas. Éste jadeó, esforzándose por llevar oxígeno
a sus ardientes pulmones, entrando y saliendo mientras el borde del
olvido se deslizaba alrededor de su conciencia.
—Sabía que iba a ser bueno, pero joder —logró decir Greer. Cómo
podía formar una oración estaba más allá de Dallas. Él ni siquiera podía
respirar de forma decente.
Dallas asintió en señal de aprobación. Fue todo lo que pudo hacer
antes de abrazar a Greer mientras su corazón amenazaba con salirse de
su pecho. Dallas le besó la nuca. No quería dejarlo ir nunca. Se tambaleó
al borde de la felicidad y la inconsciencia mientras cerraba los ojos.
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Capítulo 23
El día no podría haber sido más especial. Dallas flotaba desnudo
en la piscina climatizada de Greer, perdido en la relajación del agua. La
brisa fresca le acariciaba la piel expuesta de la manera más decadente.
Apenas levantó el brazo, arrastrándolo bajo el agua para ayudarlo a
mantenerse a la deriva por la superficie. Nadar desnudo, una parte tan
normal de la vida, otra novedad que había experimentado por indicación
de Greer.
Dallas atesoraba toda la falta de reglas en la realidad de Greer. A
su chico le gustaba estar desnudo y quería a Dallas desnudo junto con
él. Greer no tenía inhibiciones hacia nada.
El agua tibia se agitó, llamando su atención sobre el enfoque de
Greer. Este parecía un maestro en nadar ociosamente con un propósito.
Su mano decidida se acercó a la de Dallas, entrelazando sus dedos,
jugando con su equilibrio suspendido. Era demasiado difícil negarle algo,
especialmente cuando se volvió y se apoyó sobre los pies. Los dedos de
su mano libre trazaron las crestas y los valles de los tensos músculos del
estómago de Dallas. Su polla se agitó, engrosándose, pero sin realmente
convertirse en una erección real con el frío agudo en el aire atrofiando su
crecimiento. Bueno, eso fue hasta que Greer agregó su lengua y boca,
siguiendo el camino de sus dedos. A su polla le gustó mucho ese
movimiento.
—¿Otra margarita? —murmuró Greer, su mirada encantadora
escaneando el rostro de Dallas.
Los seductores esfuerzos de Greer por el romance hicieron de las
últimas veinticuatro horas una cosa de cuentos de hadas. Nunca había
sido tan cuidado en su vida. No quería que terminara, pero la vida real lo
llamaba.
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—Tengo que irme pronto. Ya debería haberlo hecho —dijo, sin
hacer ningún movimiento para irse.
Greer derramó agua tibia sobre la piel expuesta de Dallas.
Permaneció cerca, sosteniéndolo, manteniéndolos juntos en un solo
lugar.
—Pasa la noche conmigo. Podemos poner la alarma y levantarnos
a las cinco. Dijiste que dormías mejor en mi cama.
Dallas vio a Greer elevarse por encima de él.
—Ya estoy eludiendo mis responsabilidades. —Solo le había
contado brevemente a Greer sobre el interrogatorio con el que Skye lo
había golpeado esta tarde cuando le envió un mensaje, pidiéndole que
tomara su clase de la noche—. Este fin de semana ha sido como unas
mini vacaciones. Tengo un mundo esperando que vuelva a
comprometerme.
Greer apretó los labios. La mirada penetrante y el ceño fruncido
mostraban su desaprobación por la respuesta, pero había algo más en la
molestia.
—El próximo fin de semana, tengo una cena política en Houston y
una limpieza de playa el domingo en Guatemala. ¿Vendrás conmigo?
Saldremos el sábado por la mañana y estaremos en casa el domingo por
la noche.
El pozo de la risa se manifestó en Dallas reaccionando como si
Greer hubiera perdido la cabeza.
—No puedo salir contigo en público de esa manera. Pensé en esto
como una aventura de una noche. Además, tengo mucho que hacer...
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Greer se echó hacia atrás, se levantó del agua y se puso de pie por
completo. Su rostro se contorsionó en un rango de emoción hasta que se
convirtió en ira, y soltó a Dallas por completo, dejándolo flotar en el agua.
—Esta no es una situación de una sola vez. No te atrevas a
trivializar lo nuestro de esa manera.
—¿Lo nuestro? —Apenas había logrado poner los pies debajo de él
cuando la frustración de Greer se convirtió en verdadera furia. Dallas no
había tenido la intención de ofender y ciertamente no de la forma en que
aparentemente lo había tomado. Greer empujó hacia atrás. Su dura
mirada llegó sin palabras, y el tipo siempre tenía un arsenal de
persuasiones listas para escupir. Luego se volvió bruscamente y se
encaminó hacia los escalones—. Greer, vuelve.
Greer lo ignoró, subió los escalones y el agua cayó en cascada por
su cuerpo desnudo. No miró atrás. Dallas observó su paso decidido. El
calor de su cuerpo se mezcló con el aire fresco de la noche, lo que provocó
que el vapor saliera de Greer en oleadas. El hombre dulce y gentil con el
que había pasado las últimas veinticuatro horas se había convertido en
un elegante animal depredador con el control total de su entorno. Era
impresionante como el infierno, como lo había sido su primera reunión.
—¿Quieres que me vaya? —preguntó Dallas, de pie en el extremo
poco profundo de la piscina. La sugerencia se sintió como un ariete para
su corazón. Hace apenas unos segundos, había comenzado esta
discusión diciendo que no podía quedarse. Ahora, era todo lo que quería
hacer.
Greer sacó una toalla de felpa de una pila sobre un calentador de
toallas y se la pasó por la cara.
—Por supuesto que no quiero que te vayas. ¿No ha quedado eso
muy claro?
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El alivio fue abrumador. Dallas soltó un suspiro que no sabía que
contenía. Mantuvo la mirada pegada al duro cuerpo al borde del otro lado
de la piscina. Greer lo ignoró mientras este se dirigía a los escalones de
la piscina. Ninguno de los dos habló mientras se secaba. Era un hombre
tan guapo; le robó el aliento como le robó la razón.
Estaban a un metro de distancia, Greer se mantuvo de espaldas,
pero tomó una segunda toalla y se la entregó. Dallas la tomó, llevándola
a su pecho, pero toda su atención permaneció en el hombre que ahora
pasaba la toalla por su cabello húmedo.
—¿Entonces dime qué crees tú que es esto? —susurró Dallas.
Greer no dudó. No hubo un momento de pausa o consideración.
—Creo que he encontrado un hombre con el que quiero pasar una
cantidad significativa de tiempo. —Finalmente se giró, envolviendo la
toalla alrededor de su cintura, pasando rápidamente a Dallas sin
tocarlo—. Veo un futuro contigo.
En todos los niveles, Dallas amó cada una de esas palabras. Greer
habló directamente a su dolorido y frágil corazón, que acababa de
comenzar a curar todos esos asperezas maltrechas. La barrera que había
construido entre él y su sexualidad hace tantos años se estaba
derrumbando bajo la bola de demolición conocida como Greer Lockhart.
Dallas nunca había esperado que viera en él el mismo valor que él veía
en Greer. Honestamente había creído que su final llegaría esta noche.
Sí, los demonios del mundo de Dallas acechaban por los bordes,
esperando robar toda esta felicidad. Por supuesto, lo que sea que
estuvieran haciendo no podía continuar, pero alivió algo de su carga
sobre ser defectuoso. Nunca ser lo suficientemente bueno para las
personas que lo rodeaban.
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—Nada ha cambiado para mí. —Greer giró aproximadamente a las
tres cuartas partes del camino hacia su dormitorio. La toalla en la mano
de Dallas colgaba inerte a su costado.
Se quedó allí, chorreando agua, con la piel de gallina brotando en
su carne húmeda por el aire frío, pero por lo demás, no sintió nada de
eso. Toda la ansiedad de toda su vida lo recorrió de nuevo.
—Definitivamente no estoy fuera. Y no estoy seguro de ser gay, sino
que me gustas mucho. —Incluso mientras decía las palabras, le sabían
amargas. Negó lo que sabía en el fondo que era la verdad. Había intentado
convencerse a sí mismo tantas veces de que no era gay. Había sentido la
culpa cada vez que tenía esos pensamientos desbocados. Dios, odiaba
estar tan jodido.
El rostro de Greer se suavizó; su pecho cayó al exhalar lentamente.
Levantó una mano, empujando su cabello perfectamente en su lugar
como si no cayera naturalmente allí.
—Si es así, ¿por qué estás convirtiendo esto en una cita prohibida?
—Nunca me podrán ver contigo. Mi familia nunca me perdonaría.
Las cejas rubias de Greer se fruncieron. Dio un par de zancadas
poderosas y decididas hacia Dallas. El depredador había vuelto. Los
labios de Greer se apretaron, mostrando que no entendía. ¿Cómo podía?
Esos eran secretos que Dallas nunca había compartido con nadie.
Si su propia sangre no lo quería, ¿cómo podía esperar que lo hiciera
alguien más?
—No estoy seguro de creer eso. Son todos muy unidos. —Greer
desafió la fachada que mantenía en su lugar.
—No. —Dallas negó con la cabeza y levantó la toalla. La vergüenza
de toda la vida que había tomado una breve pausa regresó rápidamente,
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de alguna manera más fuerte. La incriminación lo hizo tambalearse bajo
el gran peso emocional.
—Dime, Dallas. —La voz de Greer cambió a un suave aliento
cuando se acercó a medio metro. El tono prometía que todo saldría como
debería.
Dallas no quiso decirlo. Greer lo tenía todo. No se obsesionaba con
cosas como la opinión de la familia. Comenzó a rodearlo, dirigiéndose
hacia el dormitorio. Necesitaba vestirse e irse a casa. El brazo de Greer
salió disparado, bloqueando su retirada.
—Dime contra qué estoy compitiendo.
El peso del mundo descansaba pesadamente sobre el hombro de
Dallas, pateando sus pies colgando con renovada exuberancia. La
confusión lo hizo mirar a Greer. Era todo lo que había querido en su vida.
El deseo, el compromiso y la amistad estaban a su alcance.
Dallas tuvo que apartar la mirada por miedo a perderse en las
profundidades ambarinas de Greer. El corazón le latía con fuerza en el
pecho mientras escudriñaba los deslumbrantes alrededores que
representaban el éxito sin precedentes de Greer. Cosas como este
impresionante patio trasero y la magnífica casa sucedían cuando una
persona vivía según sus convicciones, no sus dudas.
Sacudió la cabeza antes de que sus pensamientos lo absorbieran.
Cualquier cosa que Greer declarara que quería llegaría a su fin. No era el
tipo de hombre que se escondía de nada.
Greer lo observó y luego lentamente moderó su expresión. Un truco
que Dallas había utilizado él mismo.
—Eventualmente tendrás que decírmelo, Dallas. Hasta entonces,
lamento haber perdido la calma.
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El brazo fuerte que lo sostenía en su lugar, se curvó y envolvió su
cintura. Greer no lo empujó hacia adelante ni se acercó. Fue un agarre
tentativo. Algo nuevo para Greer. La última semana previa a este
momento había sido difícil, tal vez para ambos. Nunca había considerado
los sentimientos de Greer, solo los suyos.
Maldita sea, no quería lastimarlo. La barbilla de Dallas golpeó su
pecho. Su verdad brotó de sus labios.
—Es más fácil para mí tomar esto día a día sin mirar hacia
adelante. Siempre deberé tener cuidado de que me vean contigo. Parece
mucho pedirle a alguien que arregle su vida para adaptarse a mi
voluntad.
Greer se acercó más a Dallas, apretándolo, ayudando a traer un
alivio positivo muy necesario.
—No siempre obtengo lo que quiero. Me comprometo más de lo que
crees. Te deseo, Dallas. Jugaré según tus reglas... Lo intentaré. Tengo un
enfoque de la vida a toda máquina, así que tendrás que recordarme
cuando te sientas incómodo. Podemos ver hacia dónde se dirige esto
mientras estamos encerrados detrás de estas paredes. Cuando estemos
fuera en el mundo, somos amigos. —Greer esperó a que Dallas lo mirara.
Éste estuvo de acuerdo, finalmente asintiendo.
—Lo lamento —susurró Dallas.
—No, yo lo lamento. Puede que no lo creas, pero he tratado de no
presionarte. Eres una gran compañía, de trato fácil y tan jodidamente
sexy —dijo Greer, quedándose a centímetros de Dallas.
—Eso es lo que pienso sobre ti. —Dallas inclinó la cabeza,
escaneando el rostro de Greer mientras pronunciaba las palabras—. Eres
encantador y es difícil alejarse de ti.
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—Entonces creo que me debes una mamada y la promesa de dormir
aquí esta noche. —Dallas tardó un segundo en poner los ojos en blanco
y rodear con un brazo los hombros de Greer, acercándolo a él.
—Me gusta ser honesto contigo —murmuró Dallas. Greer ajustó su
posición, permaneciendo en el círculo de su brazo mientras los dirigía
hacia el dormitorio.
—Bien. Simplemente sigue siéndolo.
Dallas esperaba que fuera así de fácil.
***
La vibración debajo de la almohada de Greer hizo que sus ojos
cansados y arenosos se abrieran de par en par. El insomnio infundido
por Dallas de los últimos días lo estaba alcanzando. Hace cuarenta y ocho
horas, se había involucrado en la competencia atlética más grande de su
vida. La adrenalina de su gran victoria y el premio resultante de ganarse
el deseo de su corazón habían pasado factura. Los músculos rígidos y
doloridos finalmente se habían establecido. ¿El rigor mortis solo sucedía
después de la muerte? Su cerebro era un lugar extraño.
La habitación estaba a oscuras. Demasiado temprano para que
cualquier ser humano vivo estuviera despierto. Se acostó de lado con la
calidez del ancho pecho de Dallas y los fuertes brazos envueltos
firmemente alrededor de su cuerpo. Toda la desastrosa situación de
despertarse a una hora tan impía mejoró instantáneamente con él a su
lado. Sus propios brazos estaban enredados con los de Dallas, al igual
que sus piernas. No era de extrañar. Aparentemente, incluso en las
profundidades del sueño, Greer se aferraba firmemente por temor a que
este hombre extraordinario pudiera intentar dejarlo... de nuevo.
Todo el rechazo de Dallas podría mostrarse en las grietas de la
confianza cuidadosamente construida de Greer. Comprendió
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completamente el dolor de ser rechazado por aquellos que se suponía que
lo amaban. Él había hecho un intrépido esfuerzo por proteger su corazón
durante la mayor parte de su vida.
Sí, hasta que su mirada se posó en un entrenador caliente y
borracho en un club de baile local.
Era ridículo cuán libre, si no descuidadamente, había entregado su
corazón. ¿Y si los temores de Dallas no pudieran superarse? El terror se
apoderó de él y lo despertó completamente.
No más negatividad. La inseguridad era cosa de Dallas, no suya.
Greer hizo lo que mejor sabía, hizo a un lado esos pensamientos
para no volver a considerarlos nunca más. Ya había decidido que sería o
haría lo que Dallas necesitara. Su señor estaba asustado y tenía que
andar con cuidado para aliviar su carga.
Así de simple.
Las verdades obvias comenzaron a fragmentar su plan. Ni una sola
vez en la vida había sido suficiente para hacer que alguien lo quisiera.
Ahora que había más en juego que nunca, los brazos de Greer se tensaron
instintivamente mientras la preocupación se arremolinaba en su vientre.
—¿Qué? —murmuró Dallas contra su cabello. —¿Es hora de
levantarse?
Greer se aclaró la cabeza y neutralizó su tono. Dallas era un
hombre perspicaz. Sentiría su preocupación, lo más probable es que la
interpretara como una desconexión y haría que Greer dijera sus verdades
antes de que estuviera listo.
—No, tenemos quince minutos. —Greer sonrió cuando Dallas se
apretó contra él, contento de dormir.
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Greer tenía otras ideas. Había una razón por la que había puesto
su alarma quince minutos antes en primer lugar. Se movió hasta que
estuvo pecho con pecho con Dallas. Presionó sus labios contra el hombro
desnudo de este y luego subió con la boca hasta el cuello, dejando un
rastro de tiernos besos mientras avanzaba. Su nariz rozó el cabello corto,
sedoso y oscuro que rodeaba la concha de la oreja de Dallas.
—Quería darte algo para que me recuerdes hoy. Déjame besarte.
—Mi aliento —murmuró Dallas, manteniendo la cabeza enterrada
en la almohada. Las respiraciones lentas y uniformes mostraron que no
estaba captando sus intenciones en absoluto.
—Estás arruinando el romance —bromeó en voz baja y tomó la
mandíbula de Dallas, colocándolo en un mejor ángulo—. Te cepillaste los
dientes antes de acostarte y eso no fue hace tanto tiempo. Bésame, D.
Muéstrame cuánto te importa esto.
Los ojos de Dallas se abrieron lentamente, una mirada honesta y
soñolienta se encontró con la suya y todo su mundo se detuvo. Greer se
echó hacia atrás varios centímetros, mirando a este hombre amable y
generoso. Quería ser el único hombre al que Dallas volviera a besar. Era
suyo y él era de Dallas.
Una irracional y desesperada sensación de hombre de las cavernas
hizo que quisiera reclamar a ese hombre en este momento. Exigir que
Dallas sintiera lo mismo por él. Quería década tras década. El enfoque de
mover montañas en su vida dictaba que cuarenta y ocho horas eran lo
suficientemente largas para declarar su amor. ¿Por qué esperar más?
Tenía que dejar de andar con paso ligero y demorarse para darle tiempo.
Segundos antes de que las palabras salieran de los labios de Greer,
las pasó por alto, aliviando la intensidad.
—Quiero que seas mío.
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El rostro de Dallas se suavizó cuando lo animó a ponerse de
espaldas y se acomodó encima de él. Se envolvieron alrededor uno del
otro. Pasó su boca por los labios de Dallas. Éste se abrió y Greer hundió
la lengua hacia adelante, haciendo el amor con los labios, la lengua y los
dientes con suavidad pero a fondo.
El tiempo se detuvo cuando Greer perdió todo sentido de razón.
Absorbió el entendimiento de que cada parte de él quería cada parte de
Dallas... hasta que la muerte los separe. Lo besó como si su vida
dependiera de su intimidad. Cogió a Dallas en sus brazos, abriéndose
camino entre sus muslos separados. Su polla era como una barra de
acero entre sus cuerpos. El beso se hizo más profundo, volviéndose
frenético en segundos.
Greer tuvo que soltarse del fuerte agarre de Dallas, dejando un
rastro de lamidos y mordiscos por el cuello de su entrenador antes de
que su chico pareciera entender su intención. Después de hacer girar su
lengua alrededor del pezón duro, hundió los dientes en la piel sensible
sobre la caja torácica, luego levantó la cabeza y rodeó la rígida polla con
la mano.
—No tenemos mucho tiempo. Déjame hacer esto. —Greer se echó
hacia atrás sobre sus rodillas, abriendo los muslos de Dallas mientras
las mantas se deslizaban por su cuerpo. Bombeó la gruesa longitud en
su puño, disfrutando de la sensación del deseo de Dallas deslizándose a
través de su mano, apreciando el profundo conocimiento de que podía
hacer que lo deseara tanto.
La mirada de Greer se deslizó por el cuerpo seductor de su adorable
entrenador hasta la gota de pre-eyaculación brillando en la ancha punta.
Atraído hacia allí, se obligó a sí mismo a memorizar la dulce sensación
de la polla de Dallas entrando en su boca. Tan hermoso. Sus labios
tocaron la cálida y carnosa punta, besando a Dallas allí antes de abrir la
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boca. Lenta, pero concienzudamente, llevó a Dallas a la parte posterior
de la garganta.
—¿Cómo es que siempre haces eso...? —siseó Dallas.
El asombro en su tono lo hizo reír. Luego casi gimió cuando el gusto
de su señor asaltó sus sentidos. Podría consumir a este hombre toda la
mañana si tuvieran tiempo, pero lamentablemente no era así. Pasó una
mano por el costado del muslo de Dallas, alcanzando su saco. Jugó con
la piel suave antes de rodar las bolas de su amante en su palma. Con su
otra mano, apretó el eje, usando su mano para acariciar mientras usaba
su boca y lengua para complacer a su amante.
Demonios, estaba perdido en Dallas.
El cuerpo debajo de él se tensó, los pies y las manos de Dallas se
aferraron al colchón mientras luchaba contra el movimiento de sus
caderas. Greer lamió un rastro hasta la hinchada polla de Dallas,
provocando al hombre que se retorcía debajo de él. Giró su lengua
alrededor de la punta hinchada antes de sumergirse dentro de la
hendidura, extrayendo más de la esencia de su amante de ese poderoso
cuerpo. Greer levantó la mirada hacia Dallas.
El deseo que oscurecía su fascinante mirada era todo lo que
necesitaba para querer devorar a su entrenador. Hizo una garganta
profunda a Dallas, tragando todo el largo de su garganta.
—Amo tu boca —gimió Dallas, raspando sus uñas desafiladas
contra el cuero cabelludo de Greer mientras apretaba sus manos en el
cabello de éste. Sus caderas se movieron, encontrando una cadencia que
Greer seguía con entusiasmo, moviendo la cabeza al ritmo que marcaba.
Usando su mano izquierda, masajeó y acunó las bolas de su
amante en su palma mientras apretaba suavemente el eje de Dallas con
la otra. Su puño se deslizó sugestivamente sobre el rastro húmedo que
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dejó su lengua mientras se movía dentro y fuera de la excitada polla de
su amante. Las manos de Dallas se volvieron más insistentes, lo que
obligó a Greer a bajar la cabeza. La sensación decadente de la punta
ancha empujándose por su garganta lo dejó luchando por respirar en
breves intervalos entre jadeos. A su chico parecía gustarle lo travieso, que
era exactamente como lo quería.
Los gemidos de Dallas llegaron a través de un cántico indescifrable,
que se hacía más fuerte con cada empuje de sus caderas. Oh, cómo
deseaba que pasaran el día juntos en esta cama.
Su amante se lanzó hacia adelante una última vez. La polla
palpitante se alojó tentadoramente en su garganta hasta que Dallas trató
de alejarse. Greer no iba a aceptar nada de eso. Agarró la cadera de Dallas
y lo tomó hasta la raíz, enterrando su nariz en los suaves vellos de la
ingle antes de retroceder para probar su premio. La liberación salada de
Dallas llenó su boca y garganta. Qué jodidamente excitante.
Las caderas de Dallas se bloquearon en su lugar, la mano en su
cabello sosteniendo a Greer allí. No podía respirar y eso estaba bien para
él. Si moría allí mismo, al menos sería un hombre feliz. Antes de que
pudiera cumplir con esa oferta, Dallas lo liberó. Greer se levantó,
tragando y jadeando al mismo tiempo. La mano de Dallas llegó a su pene,
la otra cubrió sus ojos mientras su pecho se agitaba. Su cuerpo largo y
duro se tensó, los músculos resaltados.
Oh, joder, estaba en tantos problemas. Greer se limpió la comisura
de la boca y trepó por el cuerpo de su amante. Pronto Dallas lo dejaría.
Sus manos empujaron bajo el cuerpo de éste, alcanzando sus hombros.
Greer se aferró con fuerza mientras se acomodaba desde la cabeza a los
pies contra ese gran cuerpo.
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Dallas lo sostuvo, girándose hacia un lado, acunando a Greer con
sus brazos y piernas. Le encantó ese movimiento. Luego Dallas se apartó
un poco al enterrar su rostro en el hueco del cuello de Greer.
—¿Cómo haces eso? —susurró Dallas.
—Me enciendes demasiado. —Greer le besó el hombro, complacido
de poder satisfacer a su chico—. Hoy, cuando te hayas ido, recuerda que
estoy aquí esperándote.
Hubo una pausa, algo que Greer no estaba seguro que le gustara.
Cuando Dallas finalmente abrió la boca para hablar, la alarma de su
teléfono lo cortó. El fuerte chirrido arruinó el momento. Dallas se volvió,
teniendo que soltar por completo a Greer para alcanzar su teléfono en la
mesita de noche. Lo dejó y se volvió hacia él, quien sonrió y levantó el
brazo.
—Duerme conmigo un poco más.
El teléfono empezó a sonar. Dallas se inclinó hacia atrás, miró la
pantalla y respondió al segundo timbre. Se recostó en el colchón,
tapándose los ojos con la mano. La pared invisible entre ellos cayó en su
lugar a una velocidad récord, manteniendo a Greer donde yacía,
completamente en silencio.
—Estoy despierto —dijo Dallas, probablemente a Ducky. Habían
acordado anoche que lo llamaría a las cinco y media de esta mañana.
Dijo estar en la casa de otro amigo, con demasiadas cervezas en su haber.
Afortunadamente, Ducky parecía ajeno a la verdad—. Gracias.
Dallas dejó caer el teléfono y se quedó allí unos segundos antes de
rodar para sentarse en el borde de la cama, alejándose de Greer.
—Estoy agotado.
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Tentativamente, Greer extendió la mano y pasó la palma por la
ancha espalda de Dallas. Una duda que no podía expresar en voz alta lo
mantuvo callado. Dallas finalmente inclinó la barbilla por encima del
hombro, mirándolo. La mirada parecía más cansada que turbada.
Dallas puso una pesada palma contra la mejilla de Greer, luego
recorrió el borde exterior de su rostro.
—Gracias por todo esto.
Greer dejó las palabras que quería decir sin pronunciar y se decidió
por una pequeña sonrisa cuando Dallas se puso de pie. Su cuerpo
desnudo en plena exhibición. Un delicioso regalo que distraería a Greer.
—¿Te importa si tomo un poco de café?
—Lo haré por ti —ofreció Greer. Este hombre sacaba a relucir su
lado cariñoso de querer hacer cosas por otro.
Dallas le dio una sonrisa y se dirigió al baño. Cualquier inseguridad
se desvaneció mientras miraba ese trasero hasta que desapareció por la
puerta de su baño.
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Kindle Alexander Ruptura
Capítulo 24
El agotamiento, junto con un salón de clases lleno de irascibles
estudiantes de quinto grado, no pudo quitar la sonrisa constante del
rostro de Dallas. Había tenido la paciencia de Job todo el día. Estaba
siendo el mejor maestro suplente. Felizmente observó al último de los
estudiantes salir del aula para almorzar antes de girar y dirigirse
directamente a la silla de la oficina del maestro. Sacó su teléfono del
bolsillo trasero antes de que su trasero golpeara el asiento rodante. Sus
pulgares volaron sobre la pequeña pantalla hasta que llegó al ícono de
mensajes de texto.
Doce mensajes nuevos. Cuatro de Greer.
Su sonrisa se ensanchó como si Greer estuviera justo frente a él.
Hombre, el tipo era de otro mundo. Un cambio que aceptaba de buen
grado. Eligió abrir el mensaje de Greer primero antes que el de Ducky o
el de Donny. ¿Qué decía eso sobre su mentalidad empresarial? No le
importaba lo más mínimo.
El mensaje de Greer comenzaba con:
Presiento que no puedes abrir mensajes mientras trabajas.
El segundo siguió unos treinta minutos después.
Espero que no te moleste. Estoy en mi oficina, pensando en ti.
Siento que debería decirte cuánto te extraño.
El tercero llegó unos cuarenta y cinco minutos después del último.
Como posible novio, me doy cuenta que soy un tipo necesitado.
¿Qué estás haciendo ahora mismo? Estoy trabajando pero todavía
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estoy muy distraído. Ojos verdes brillantes siguen robándome los
pensamientos. ¿Te dije que te extrañaba?
El cuarto y último decía:
Estaba pensando en cenar en tu casa esta noche. Podría
llevar pizza o algo, suficiente para todos. Mantendré mis manos
quietas. Ducky puede pensar que estamos trabajando en la etiqueta
de liderazgo de mi clase. ¿Alguna idea?
Otro mensaje de Greer llegó mientras miraba la pantalla, releyendo
las palabras como si la voz profunda y masculina de Greer le dijera cada
una directamente.
Sé que estás en el gimnasio hasta casi las nueve, pero hoy
hablé con Ducky. Le dije que me gustaría repasar todo antes de mi
primera clase. Tal vez debería haber esperado a tener noticias
tuyas. No soy bueno esperando.
Dallas soltó una carcajada. Segundos después, llegó otro.
Si he cruzado una línea, lo siento. Es como si estuviera
esperando mi próximo chute y tú eres mi droga.
Las burbujas de mensajes en progreso destellaron en la parte
inferior de la pantalla, y Dallas sonrió feliz mientras esperaba el siguiente.
En realidad, nunca he consumido drogas. Supongo que se
sentiría algo parecido. No te preocupes.
Se rió a carcajadas esta vez, imaginando a Greer caminando y
escribiendo, explicándole todo a una oficina silenciosa como la que tuvo
este fin de semana cuando habló en detalle sobre su hogar. Dallas dejó
volar sus pulgares, respondiendo todos los mensajes con uno de los
suyos.
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Kindle Alexander Ruptura
No creo que sea una buena idea que vengas a mi casa esta
noche. Tal vez pueda pasar después de terminar mi turno en el
gimnasio, pero no puedo quedarme mucho tiempo. Tengo una clase
a las diez esta noche.
Dallas presionó enviar y cambió la pantalla a los mensajes de
Ducky, que tenía su propio estilo de enviar mensajes de texto. Escribía
una sola oración en cada uno. Dallas había aprendido a leerlos todos
juntos para entender lo que fuera que su hermano menor quisiera decir.
Hola, hoy todo va bien por aquí.
El nuevo entrenador tuvo su primera clase.
Los números fueron buenos.
No tan bueno como si lo hubieras hecho tú, pero buenos.
Greer Lockhart quiere venir esta noche para ver cómo
hacemos las cosas y prepararnos para su clase.
No sé si es una buena idea, pero no puedes decirle que no.
¿Debería enviarle un mensaje a Donny para que venga?
La buena vibra se extendió. Dallas se reclinó en el asiento y se rió
entre dientes ante la precisa observación de Greer por parte de Ducky.
Lo único que podía cambiar era decir que era imposible decirle que no.
Dallas empezó a responder y luego decidió comprobar primero el mensaje
de Donny. Greer ya le había devuelto el suyo. Dallas lo ignoró solo para
demostrar que podía, después de pasar las últimas seis horas con él
dando vueltas en la vanguardia de su mente.
Dallas se quedó mirando el párrafo de Donny, apreciando su
mensaje en un párrafo.
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Encontraron un almacén y una oficina. Trescientos setenta y
dos metros cuadrados en la I-20. El contrato de arrendamiento es
de un año. Voy a autorizarlo. Deberías estar aquí ahora mismo. ¿Te
perdiste este fin de semana y ahora esto? ¿Qué pasa, hermano?
Tienes que poner a nuestra empresa en primer lugar. Sabes que
eres un desequilibrado y este no es momento para tus putos juegos
mentales. Es por eso que me estanqué antes de involucrarme para
empezar. Estoy enfermo y jodidamente cansado de llevar la carga.
No quieres hacer tu parte, entonces está bien. Te estoy excluyendo.
Decisión tomada.
Un inesperado puñetazo no habría hecho que sus buenos días se
tambalearan más rápido. Por supuesto, Donny era el aguafiestas del día.
La repentina chispa de intensa culpa hizo que sus cejas se juntaran. Su
sonrisa se transformó en un ceño fruncido. El peso del mundo
descansaba como una roca sobre sus hombros.
En ese momento, tomar este puesto de suplente había sido la
decisión correcta. Demonios, todavía era la decisión correcta. Necesitaba
dinero en efectivo. Había estado cubriendo sus gastos y los de Ducky
durante demasiado tiempo, pero Donny no se había equivocado sobre
que andaba desequilibrado estos días, o sobre la distancia que había
puesto entre hacerse cargo de su responsabilidad y descubrir toda esta
obsesión que sentía por Greer.
Había actuado como si no le importara nada en el mundo. Y, en
última instancia, explorar el lado prohibido de su sexualidad siempre iba
a causar una división en su vida. Greer nunca podría ser una parte
establecida y aceptada de su mundo como Cari o Skye o cualquier otra
mujer. Cuando fuera a para pasar tiempo con él, sus responsabilidades
siempre quedarían en segundo lugar y sin resolver.
Su corazón se hundió de nuevo ante el familiar vacío que
experimentaba antes de Greer. Un lugar que parecía destinado a residir.
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Arrojó el teléfono sobre el escritorio y se pasó una mano por la cara,
tratando de borrar el dolor de sus pensamientos. Había estado realmente
contento y feliz este fin de semana. Quizás el más feliz que había tenido
antes.
Dallas tomó su bolsa de almuerzo. En su prisa por salir de la casa,
se las arregló para agarrar una barra de proteína y un agua de coco. Vivía
de esas dos cosas. Sin embargo, hoy, ambos eran poco apetitosos y, en
última instancia, los dejó intactos. Dejó caer la cabeza entre las manos y
cerró los párpados. ¿Qué esperaba lograr al seguir viendo a Greer? Nunca
podrían estar fuera o a largo plazo. El audaz Greer no era el tipo de
hombre que se quedaba escondido o esperaba entre bastidores por algo.
Había sido tan ingenuo. La culminación de lo suyo con Greer llegó a unas
espectaculares treinta y seis horas, nada más.
Esa comprensión provocó que una punzada de dolor le abriera el
corazón. Demonios, su espalda golpeó el cojín del asiento. No podía
recuperar el aliento bajo tanta angustia.
¿Por qué había ido con Greer en primer lugar? En la casa de éste,
en el momento en que dobló la esquina del pasillo a la sala de estar para
ver a Greer parado allí preguntándole si era gay, cuando la honestidad
de sus secretos se le escapó de la boca, fue entonces que debió haber
caminado hacia la puerta de entrada y nunca mirar atrás.
¿Qué esperaba? ¿Que Greer se enamorara tan fuerte y rápido de él
como él se había enamorado de Greer?
Oh, mierda, iba a llorar. Se había permitido creer en los cuentos de
hadas. Un hermoso príncipe azul llegando para sacarlo de la monotonía
de su vida.
Seguro muy pronto Greer se cansaría de él.
—Reigns, ¿necesitas algo del salón?
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El pánico hizo que su mirada chocara con la Sra. Tobler, otra
maestra. Su rostro sonriente se inclinó alrededor de la puerta de su salón
de clases. La conocía desde hacía años. Todo el caos no debió reflejarse
en su rostro, porque ella no parecía asustada o preocupada. Dallas se
pasó las manos por la cara, se frotó los ojos cansados y endureció la
columna.
—No, estoy bien. Fue un fin de semana largo —dijo, dejando caer
las manos y poniéndose de pie.
Ella se rió con una risa gutural y compasiva.
—Creo que va a ser una semana mucho más larga para ti. Vi la
gran competencia. Eso fue genial. Muy motivador.
Un bostezo que le rompió la mandíbula se liberó, haciéndolos reír
a ambos.
—Iré contigo. Probablemente me vendría bien un poco de café.
—El café de aquí no es bueno. —Ella se apartó de la puerta
mientras él entraba—. Pero tienen bebidas energéticas.
—Te tomo la palabra. —El bendito entumecimiento de su vida, el
que había pasado gran parte de su adolescencia cultivando, se apoderó
de él como una manta fría e insensible. Rezó para que se quedara en su
lugar. Era la única forma de superar perder a alguien como Greer
Lockhart.
***
La pantalla oscurecida del tiempo de espera de la computadora
portátil abierta de Greer estaba intacta frente a un taburete en la isla de
su cocina. El dispositivo debía mantener todo su enfoque. Decir que
estaba atrasado en su trabajo era una subestimación sustancial. Su
constante sermón de autodisciplina interna lo hizo comprometerse a
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seguir el mismo horario de trabajo y carga que Dallas. No más días
desperdiciados, soñando despierto con su exquisito entrenador.
El ser interior de Greer se burló de su nuevo plan. Su lado obsesivo
reconocía que el lugar de Dallas en su cabeza y su corazón ocupaba un
lugar central en su vida, con suerte por el resto de su vida, pero tenía que
intentar salvar su cordura. Seguramente, con suficiente esfuerzo mental
y tiempo bajo sus cinturones, podría encontrar un equilibrio laboral
razonable. Quizás.
Por miedo a perderse algo importante, hizo algo que nunca antes
había hecho. Entregó la mayor parte de su base de clientes personales a
los analistas senior de su firma. Qué píldora más difícil de tragar. Le
gustaba estar involucrado en todo, pero no importaba cuánto lo
intentara, no podía meter la cabeza en el juego. Con los ojos abiertos o
cerrados, todo lo que podía ver eran imágenes vívidas de Dallas.
Mientras examinaba cada uno de sus recuerdos, se dio cuenta de
que había cosas que extrañaba. Como las finas líneas alrededor de los
labios sonrientes de Dallas o la inclinación de su cabeza cuando se
agachaba segundos antes de reír. Ganar al entrenador y luego
mantenerlo a su lado parecía ser todo lo que quería hacer con su vida.
De ahí las muchas velas que ardían alrededor de la sala de estar.
El caro vino espumoso enfriándose en el cubo de hielo. El lubricante y
los condones estaban al alcance tanto del sofá donde había imaginado a
Dallas inclinado como de la tumbona cerca de la piscina, un lugar al que
Dallas gravitaba naturalmente.
Con un chasquido de sus dedos, recordó las puertas retráctiles
traseras. Fue allí, empujando cada panel para abrirlo, permitiendo que el
aire fresco se filtrara a través de la sala de estar. El centelleo del tranquilo
cielo nocturno añadió otro elemento romántico al ambiente que trató de
crear.
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Kindle Alexander Ruptura
Greer miró alrededor de la habitación, satisfecho. La pizza de
pepperoni daba el aroma más prominente, más fuerte que las velas
aromáticas. Eso no podía evitarse. Había agarrado algo rápido por si
Dallas no había comido, pero no había querido perder el poco tiempo que
tenían comiendo una comida completa antes de que Dallas tuviera que
irse para llegar a su clase programada a tiempo.
Se acercó al cubo de champán y se sirvió una sola copa. Tomó un
buen trago, tratando de reunir su motivación laboral. El portátil cromado
era la única monstruosidad de la habitación. Apuró la copa de un gran
trago y se sentó en un taburete.
Abandonó la copa en el mostrador de granito antes de iniciar sesión
en el servidor propietario de EnviroCapital. Como mínimo, necesitaba
agregar una nota adicional a los cambios preliminares que quería
implementar con BikeBro. Planeaba asignar fondos adicionales para un
equipo de instructores para ayudar a equilibrar la carga de trabajo de
Dallas. Según la recopilación de datos de investigación ahora, Dallas
necesitaba seguir siendo el rostro de la empresa, porque, vaya, qué
rostro, pero las restricciones de su tiempo dificultaban el rápido
crecimiento. Y con una rápida inclinación de cabeza, admitió que quería
ayudar a liberar el tiempo de Dallas para todo lo que él había planeado
que hicieran. Quería citas, viajes y momentos estratégicos a solas.
El teléfono estaba en la isla junto a su computadora portátil,
atrayendo su mirada hacia allí. Miró la pantalla y tuvo que recordarse a
sí mismo, como lo había hecho varias veces hoy, que Dallas era un
hombre ocupado. Enviarle mensajes aún no era una prioridad. No había
tenido noticias suyas desde el mediodía. Tendría que pedirle que
respondiera con un poco más de frecuencia. Su lado necesitado, el que
Dallas sacó de él, ansiaba más comunicación.
Los ojos de Greer se movieron hacia la esquina de la pantalla de su
computadora para verificar la hora. Ocho veintitrés. El gimnasio estaba
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a tres minutos en coche de su casa. Cuatro, si atrapaba una luz en rojo.
Dallas llegaría pronto. Greer se obligó a concentrarse en la computadora
portátil.
Una hora y quince minutos más tarde, sabía la hora con toda
certeza porque había visto pasar cada minuto con dolorosa miseria, cerró
la tapa de su computadora y giró en su taburete para mirar hacia la sala
de estar. La mitad de las velas se habían apagado. Las demás, que aún
parpadeaban, comenzaron a burlarse de él cuando finalmente dejó que
la comprensión de que Dallas lo había dejado plantado se asentara en su
ámbito de pensamiento.
Metió las manos entre los muslos y dejó que el peso de la decepción
hundiera sus hombros. Con los altibajos constantes de las últimas
semanas, su corazón se estaba convirtiendo en el órgano más molesto de
su cuerpo. Esta vez dolía como nunca antes.
—¿Qué pasó para que se asustara? —Greer metió los labios entre
los dientes, mordiéndolos mientras recorría diferentes escenarios en su
cabeza.
Quizás se había movido demasiado rápido. Eso le hizo soltar una
risa sin humor que de alguna manera hizo que su corazón doliera más.
Por supuesto, había agregado demasiada presión a Dallas. Ese era su
modus operandi estándar, pero su instinto le decía que ese no era el
problema.
Cuando Dallas no le había enviado un mensaje, esa debería haber
sido la flecha de neón brillante apuntando a que algo andaba mal.
Debería haber forzado su conversación. Por supuesto que debería haberlo
hecho.
Más por instinto que por un plan real, Greer sacó su teléfono y
tomó una foto de su sala de estar. Se bajó del taburete y fue primero al
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horno. El olor a pizza demasiado horneada lo hizo apagar el calentador.
Cogió un guante de cocina y, sin ayuda de nadie, retiró la piedra para
pizza y lanzó la ennegrecida cosa quemada a la basura. Descuidadamente
arrojó el guante y la piedra hacia la estufa mientras se dirigía hacia las
puertas traseras, cerrándolas bien. Apagó cada una de las velas. Parecía
demasiado dramática tirarlas a la basura también, así que esperaría
hasta la mañana.
Su amable, considerado y generoso entrenador no había llamado.
Dallas de buena gana lo había dejado esperando. La primera vez que lo
dejaban plantado, y era una mierda.
Su corazón requería, no, exigía, que fuera y condujera la ruta desde
el gimnasio hasta el apartamento de Dallas para asegurarse que no se
hubiera quedado varado o estuviera herido de alguna manera. Su dulce
y asertivo caballero no se atrevería a dejarlo esperando sin una sola
palabra.
Su cabeza lo sabía mejor y ganó esta ronda.
Greer fue a la sala de ejercicios, encendió su BikeBro y se registró.
Con una especie de patada morbosa, activó el espejo. De pie
completamente vestido con la ropa casual que había elegido
cuidadosamente esta noche, Greer dividió la pantalla, sabiendo que
Dallas podría verlo si estaba allí. Si Ducky, Skye y Donny estaban
conectados, también lo verían.
Nadie más que Dallas importaba. Greer trató de enmascarar sus
sentimientos, ocultar la emoción de su rostro cuando la imagen de Dallas
llenó la otra mitad del espejo. Observó el más mínimo giro de los
fascinantes ojos de Dallas cuando se encontraron con su mirada. Su
calidez habitual dio el cambio más sutil, volviéndose helado y resuelto.
La mandíbula de Dallas se tensó, frunció el ceño y su entrenador miró
hacia otro lado, concentrándose en la clase.
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Greer echó un vistazo a la lista de ciclistas registrados. Dallas tenía
muchos seguidores. ¿Cómo atraía a tantos pedaleadores a las diez de la
noche? Desde una perspectiva empresarial, debería impartir clases en
grupo durante las horas de máxima audiencia.
Se obligó a apagar el BikeBro, porque en serio, qué patético era
estar allí mirando. La pantalla se oscureció y todavía permaneció
plantado en su lugar.
¿Qué pasaba a continuación?
Después de una larga y lenta exhalación, cerró los ojos,
absorbiendo el espantoso dolor. En su corazón, sabía que eran más que
algo de una sola vez. Simplemente lo eran. Conectaron y encajaron como
piezas de un complejo rompecabezas. Tenía que hacer algo, así que
levantó el teléfono que aún tenía en la mano y trató de formar las palabras
correctas para marcarlas en el tiempo hasta esta mañana.
Cariño, ¿qué pasó? Greer escribió e inmediatamente borró esas
palabras.
Dallas había sentido su sólida conexión. Greer sabía que lo había
hecho. Imágenes de ellos apenas permaneciendo sobre el agua mientras
nadaban juntos porque ninguno quería dejar ir al otro... Dallas
acurrucándose alrededor suyo, durmiendo justo encima de él con su
mano acariciando su cabello y el dulce aliento bailando sobre su rostro...
Dallas sentado en el sofá, libre de sus cargas, riéndose de cualquier
historia que le contara… Estaban sincronizados y estaban destinados a
estarlo.
Podemos resolver esto lo intentó de nuevo y luego también borró
abruptamente esas palabras. No se sentían correctas. No podía resolver
lo que no entendía. Dallas no necesitaba más culpa o vergüenza en su
vida. Tampoco quería caer en ninguna categoría que involucrara esas dos
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Kindle Alexander Ruptura
emociones. Se negaba rotundamente a ser una carga más. Pero tenía que
decir algo. La comunicación era su vida, y esta desesperación que lo
recorría buscaba una salida.
Déjalo en paz.
Déjalo ser.
Podían hablar mañana.
Decisión tomada. Greer salió de la habitación con pasos largos y
decididos. Llegó hasta la entrada de la sala de estar antes de detenerse
de nuevo. Dallas necesitaba saber cuánto lo deseaba y que, de hecho, lo
resolverían. Escribió otro mensaje después de girar la cerradura de la
puerta principal.
Te echo de menos. Greer adjuntó la foto que había tomado de su
sala de estar. La soledad que irradiaba la foto decía todo lo que quería
decir. Pulsó enviar y se dirigió a la puerta del garaje, dirigiéndose a su
coche deportivo. Dejó el teléfono en el asiento trasero y cerró la puerta
con fuerza.
Conociéndose, si no mantenía el teléfono alejado, ciertamente se
rompería y enviaría un trillón de patéticos mensajes, suplicando a Dallas
que se quedara en su vida. Después, fue a buscar su llavero. Hizo clic en
el botón del sistema de bloqueo del automóvil y escuchó el leve bocinazo,
garantizando que se había bloqueado. Nunca rompió el paso cuando fue
al patio trasero y arrojó el llavero en el macizo de flores. No sería capaz
de encontrarlo fácilmente en la oscuridad de la noche.
La histeria que dominaba cualquier otra emoción hizo que su
mandíbula apretada se estremeciera. Debía encontrar una manera de
ganarse a Dallas. Y lo haría. Su corazón no permitiría nada menos.
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Kindle Alexander Ruptura
Capítulo 25
Aparentemente, Dallas había comenzado su propia forma de
caminar para evitar salir arrastrándose de su piel. A propósito había
ignorado el mensaje de Greer anoche, pero lo estaba carcomiendo de
nuevo. No estaba listo para lidiar con ningún tipo de consecuencias. Pasó
de un lado del aula a otro, haciendo un cuadrado, consiguiendo
fácilmente diez mil pasos al día. Escuchó a los estudiantes leer en voz
alta.
Incluso él puso los ojos en blanco ante esa mentira. No estaba
escuchando, ni una sola palabra. Toda su atención permanecía fija en
tratar de mantenerse despierto después de una noche de sueño irregular
y esta irritabilidad que se había apoderado de él desde ayer por la tarde.
Ambos competían por el primer lugar de oscurecer su ya amargo humor.
Independientemente de la razón, se había negado aceptar mierdas
de nadie desde que tomó la decisión de poner fin a las cosas con Greer.
Cuando anoche apareció su imagen en su espejo BikeBro, el dolor que
vio reflejado en los ojos de Greer hizo que su estado de ánimo cayera en
picado.
Parecía que el siempre combativo Donny se llevó la peor parte de
su ira. Desafortunadamente, su antagonista hermano disfrutó de la
discusión. Desde el momento en que Dallas terminó su sesión anoche,
Donny se había enfrentado a él por desaparecer ayer. Su hermano mayor
era el tipo de hurgar en la herida abierta. Dallas no era más que una
herida fresca y sangrante, que necesitaba un poco de tiempo y cuidados
para sanar.
¿A quién estaba tratando de engañar? Nunca se recuperaría de
perder a Greer Lockhart.
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Desesperado y agitado. El miedo se volvió real. Podría salir
arrastrándose seriamente de su piel.
¿Qué diablos?
Todas las razones por las que no podía ver a Greer no eran nada
comparadas con lo mucho que quería estar con ese hombre.
Los ojos de Dallas se posaron en un estudiante que hacía ruidos
de pedos. Él les daría crédito, tuvieron un éxito de nivel maestro en darle
un infierno al maestro sustituto. Dallas había cambiado esas tornas en
los pequeños instigadores hoy, siendo implacable en su disciplina.
—El cuarto en la segunda fila, esta es tu tercera advertencia. Reúne
tus cosas, ponlas en mi escritorio y ve a la oficina del director. Explícale
por qué continúas interrumpiendo la clase. Quiero una nota de su oficina
antes de que puedas recuperar tus pertenencias.
La reprimenda no debería ser una sorpresa. Había estado haciendo
casi lo mismo durante la mayor parte del día, pero el aire en la habitación
cambió cuando las cabezas de todos los estudiantes se volvieron hacia él,
dándole una mirada de asombro con los ojos muy abiertos.
Este niño en particular soltó todos los gruñidos y gemidos mientras
se dirigía al escritorio y luego salía de la habitación. Dallas permitió que
el peso de las repercusiones por la interrupción se asentara y luego dijo:
—¿Alguien más tiene algo que decir? —Algunos negaron con la
cabeza. Otros hicieron todo lo posible por evitar el contacto visual—.
Sigan leyendo.
El ritmo monótono comenzó de nuevo.
Dallas comenzó a caminar de nuevo. Tenía que recuperar su
equilibrio interior.
295
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Cómo deseaba no haber conocido a Greer ni conocer su naturaleza
dulce y cariñosa. La amable coacción que lo llevó a abandonar sus
antiguos límites, dándole los mejores dos días de su vida.
Había encontrado una alegría y una felicidad absolutas... besos
que destrozaban el alma y la calidez gentil de Greer. La forma en que lo
hacía sentir querido y cuidado. Greer realmente lo veía.
Esta vida de pesadez en la que orbitaba estaba haciendo mella en
él. Sus valores habían cambiado. Tenía que salir de su vida aislada. Si
no con Greer, otro hombre.
Su corazón realmente esperaba que fuera Greer, pero eso dependía
de él.
Esta decisión destrozaría a su familia. Quizás mejor ahora antes
que se involucraran demasiado en la expansión de BikeBro. Tenía que
hablar con Greer.
Dallas había pasado más de la mitad de su vida guardando
secretos. Cuando Greer comenzó a hablar sobre una relación, debería
haberlo explicado todo, advertirle antes de que gastaran demasiados
dólares en BikeBro. No había ningún escenario en el que Donny pudiera
manejar su verdad. Ese pensamiento hizo que la ansiedad corriera por
sus venas. Perdería a Donny, a su padre y a su madre. Sus elecciones
harían implosión en su familia, pero Greer estaría allí para ayudarlo a
navegar las consecuencias. Al menos le había pintado ese cuadro.
Dallas tenía que hablar con Greer, cara a cara. Esos ojos tristes
que lo miraron anoche fueron su completa y total ruina. Podía amar a
Greer. Demonios, ya lo hacía.
***
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Si su vida no fuera tan mala, probablemente se felicitaría por no
haber usado su teléfono anoche y esta mañana. Greer ahora comprendía
mejor el control constante que requiere un adicto en recuperación. Su
respeto creció a pasos agigantados. Más de dieciséis horas de su exilio
autoimpuesto y necesitaba desesperadamente hablar con Dallas.
Aunque buscar el llavero le había costado unos minutos esta
mañana cuando tuvo que registrar el macizo de flores antes del trabajo.
Ahora, en las horas del mediodía, Greer se dio a sí mismo apoyo moral
para esconder el llavero. Alrededor de las tres de la mañana, sin duda, se
habría rendido y conducido hasta donde Dallas, arruinando todo al
exponer su relación ante Ducky.
El nerviosismo y el mal genio de Greer no podían ser contenidos.
Estaba de pie en el centro de su oficina, con los brazos cruzados con
fuerza sobre el pecho y la pierna rebotando, mirando los monitores de
televisión. La vibra rítmica normal de los canales comerciales de la
competencia, transmitiendo los informes del mercado de valores del día,
no lo atraía como de costumbre. Pero siguió mirando, cambiando su
mirada entre las pantallas. Se recuperaría, aprendería a mantener el
equilibrio. Siempre lo hacía.
—Greer, el señor Tenney está intentando localizarle. Ha estado
llamando a tu móvil toda la mañana. ¿Le digo que estás aquí? —preguntó
Kailey a través del altavoz del teléfono en su escritorio.
—No. Envíale a Evan.
—¿Vale? —Parecía confundida. No le importaba.
A Tenney no le había gustado la idea de que cediera su cuenta a
un analista “menor”, palabras de Tenney, no de Greer. Casi se había
rendido y había recuperado la cuenta. Pero a las cuatro en punto de esta
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mañana, con no más de unas pocas horas de sueño inquieto, decidió que
todos sus esfuerzos debían centrarse en recuperar Dallas.
Su mejor plan de ataque era a través de BikeBro. A las seis de la
mañana, había recibido información completa sobre la operación diaria
de los hermanos Reigns y los cambios que su firma de inversión tenía la
intención de hacer para que la empresa despegara.
Obsesivo, compulsivo, dominante, neurótico: cualquiera de esas
palabras podía describir la locura de su plan. BikeBro no comenzaba a
llenar las horas del día de Greer, por lo tanto, él estaba parado de brazos
cruzados en medio de su oficina en este momento. Los hermanos Reigns
llevaban a cabo una operación de forma descuidada.
Si se adentraba, comprometía el tiempo, sin duda tendría a la
empresa operando en su verdadero potencial de crecimiento. Todo lo que
tenía que hacer era esperar a recibir noticias de Ducky después del correo
electrónico que había enviado en las primeras horas de la mañana.
Miró su reloj de pulsera. Once cuarenta y cinco. ¿Cuándo
empezaba Ducky su día? Kailey interrumpió sus pensamientos cuando
volvió a sonar el teléfono.
—Ducky está en la línea dos, preguntando específicamente por ti.
¿Quieres que lo desvíe también?
Greer se dio la vuelta y dio dos largos pasos hacia su escritorio.
Cogió el auricular con el dedo índice en el botón de línea cuando Kailey
dijo:
—Si todavía estás allí, tengo una cita con el médico esta tarde.
Estaré fuera por un par de horas.
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Greer tomó nota de su tono. Su tranquila cadencia atrajo su
preocupación. Reprimió su tono duro, con el objetivo de ser amable y
gentil.
—¿Está todo bien?
—No sé. Beau me está haciendo ir. He tenido dolores de cabeza.
Cree que son alergias, pero ya sabes cómo es —dijo Kailey. Las cejas de
Greer se juntaron. Los pensamientos sobre Dallas ocuparon el segundo
lugar detrás de las posibles complicaciones de salud de Kailey. ¿Qué
estaba pensando Beau?
No pidas problemas.
—Llámame cuando hayas terminado. No lo olvides. Estaré
esperando noticias tuyas. —Greer tuvo que recordarse a sí mismo que
Beau no dejaría que nada le sucediera a su hermana. Estaba loco por
Kailey y lo había estado desde el momento en que la vio por primera vez.
A Kailey le había llevado más tiempo asimilar la idea de ellos juntos que
a Beau. Greer sonrió ante la persecución que Kailey le había dado a su
mejor amigo.
—¿Tienes tu móvil contigo? No he escuchado el molesto timbre esta
mañana. —Ella tenía razón. Toda la oficina tenía que apreciar el silencio
de su tono ensordecedor. Greer había dejado su teléfono en el auto,
sabiendo que apenas se mantenía controlado. En un momento de
absoluta debilidad, no dudaría en derrumbarse y rogarle a Dallas que le
diera otra oportunidad.
Greer soltó un profundo suspiro de resignación mientras su día se
volvía más complicado.
—No, pero lo haré. Llámame cuando hayas terminado con tu cita.
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Kindle Alexander Ruptura
No se detuvo, presionando el botón de línea para atender la llamada
de Ducky. El contenido de la enorme carpeta de archivos de BikeBro
esparcido sobre su escritorio. Ya habían trabajado mucho en la
preparación de un lanzamiento nacional. Su equipo lo impresionaba de
forma regular.
—Greer Lockhart.
—Hola, Greer, soy Ducky. —La voz de Ducky era ronca y baja.
Claramente no había estado despierto por mucho tiempo.
Greer se estiró distraídamente hacia atrás para agarrar la silla de
su oficina, necesitando sentarse antes de que sus piernas cedieran y lo
derribaran al suelo. La voz de Ducky le dio una extraña sensación de
calma y consuelo. La presión apretada alrededor de su corazón se alivió.
Todas las preguntas que realmente quería hacer pasaron por su cabeza
abarrotada.
¿Cómo está tu hermano?
¿Qué sucedió para que se alejara?
¿Por qué tiene tanto miedo de ser él mismo?
¿Todas las personas con las que sale se enamoran tan rápido de él?
Tal vez hubiera un club al que Greer podía unirse, uno lleno de
corazones rotos tras el afecto de Dallas. Al menos entonces no se sentiría
tan solo.
Por supuesto, no podía preguntar nada de eso. En cambio, se
aclaró la garganta y se apegó a su plan creado apresuradamente.
—Buenos días. Gracias por llamarme. Quería hacerte saber que me
haré cargo de su proyecto personalmente. Evan ha... ha surgido algo. —
La mentira rodó convincentemente de los labios de Greer.
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—Sí. Lo leí en tu correo electrónico. Se lo envié a Donny y Dallas.
No sé si han tenido tiempo de verlo todavía —dijo Ducky.
Greer tragó el nudo cobarde que se estaba formando en su
garganta.
—Está bien. Vi el cambio de nombre de la empresa.
—Sí, StreamTrainer se sentía bien. Todo avanza rápido. Secret es
genial. Estoy esperando a que Dallas acepte, pero creo que lo hará.
Tienen la nueva maqueta del logotipo y un nuevo sitio web listo para su
lanzamiento. Estoy esperando a Dallas. Quiero que lo vea todo. Creo que
está pasando por algo ahora mismo... —Ducky dejó de hablar
abruptamente, lo que provocó que Greer mirara la pantalla del teléfono
fijo para ver si todavía estaban conectados—. Espera. No, no quise decir
eso. Dallas es a quien quieren nuestros miembros…
—No, está bien. Entiendo —dijo Greer, impidiendo que Ducky diera
más excusas. Quería que se sintiera cómodo con él, especialmente
porque acababa de demostrar que tenía los labios sueltos—. Son muchas
cosas a la vez.
Greer puso los ojos en blanco dramáticamente. Los hermanos
Reigns no tenían forma de saber cuán completamente estaban a punto
de cambiar sus vidas.
Algo tan básico como un rediseño de marca los dejó indeciso
durante varios días, mientras que cada parte del relanzamiento operativo
de la empresa habría sido una línea disciplinaria dura para él. Suficiente
para cuestionar si debería participar en este proyecto en primer lugar.
Nunca le daría un visto bueno a ese tipo de demora.
—Te llamo por la clase de la que hablamos. Quiero programarla.
301
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—Sí, Dallas dijo que te había preparado, pero nunca dijo la fecha.
Si va bien, Donny dijo que le gustaría que fuera una clase regular, incluso
si es una vez a la semana. ¿Puedes hacerlo esta noche? ¿O incluso
mañana? Probablemente mañana sea mejor para darme más tiempo para
correr la voz.
—Mañana está bien —dijo, sin mirar su horario. Había cancelado
todo durante la semana—. ¿Cuál es el mejor momento?
—Tenemos la mayoría de los participantes conectados
inmediatamente después del trabajo. A las seis en punto más o menos.
¿Eso está bien para ti?
—Suena genial. —Greer anotó la nota en el bloc que tenía frente a
él, ya que no tenía su teléfono a mano—. También tengo algo de tiempo
libre esta tarde. Quería recorrer las nuevas instalaciones. Orientarme.
¿Están tú y tu hermano disponibles para reunirse conmigo alrededor de
la una? Sé que Dallas no está disponible, así que eso no es problema.
—Sí. Vale. —La voz de Ducky se volvió más suave, claramente
incómoda con este giro—. Llamaré a Donny.
Greer no le dio un respiro. Estaba de regreso, felizmente superando
los límites de la gente, obteniendo lo que quería. Y lo que más deseaba
era tener a estos hermanos frente a él para que tal vez derramaran
algunas migas sobre el pasado de Dallas.
—Bien. Ustedes dos pueden ponerme al día.
—Vale. —Sonrió ante el uso de Ducky de esa única palabra.
—Perfecto. Los veré luego entonces. —Greer desconectó la llamada.
Deseó poder ser una mosca en la pared cuando Dallas se enterara de
esos planes. Una pequeña sonrisa se formó ante las líneas que podría
estar cruzando.
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En las tranquilas horas de la mañana, cuando su desesperación
alcanzó su punto máximo, Greer se había prometido una semana. Si no
podía hacerlo funcionar, o convencer a Dallas de que les diera otra
oportunidad, dejaría al hombre en paz.
Quizás.
Dudoso, pero la única forma en que podía justificar tal intrusión
era con una limitación de tiempo. Tendría que reevaluar más tarde.
***
Cómo tres hermanos podían ser tan diferentes estaba más allá de
Greer. Donny no tenía paciencia con su hermano menor, a quien no
parecía importarle la opinión de Donny en lo más mínimo.
Greer había pasado dos horas con los hermanos, repasando cada
detalle de los cambios que se estaban realizando en StreamTrainer.
Ducky parecía estar haciendo su mejor intento en modo sigiloso. Con su
teléfono siempre en la mano, se quedaba atrás o se alejaba por completo
mientras trabajaba constantemente con los pulgares sobre la pequeña
pantalla. Luego, volvía a la conversación, con preguntas específicas.
Ducky era bueno en ser astuto. A Greer le tomó un tiempo entender que
lo más probable es que Ducky estuviera enviando mensajes a Dallas,
manteniéndolo actualizándolo sobre todo lo que discutían.
Después de dos horas, Greer se había ido con el entendimiento de
que cada hermano tenía un trabajo que hacer y que no pisoteaban los
dedos de los pies del otro. Las decisiones del grupo recaían en Dallas
como voto decisivo. Greer estaba seguro de que Dallas se ponía del lado
de Ducky en cada situación, dándoles a los dos la mayoría de los votos.
A Donny no le importaba. Su temperamento caliente generalmente venía
con una dentellada incluso cuando trataba de ser profesional en esta
reunión.
303
Kindle Alexander Ruptura
Mientras realizaba el recorrido, Greer solo había podido recopilar
pequeños fragmentos de información sobre la estructura de la familia
Reigns. Se enteró de que Donny se había alistado en el ejército de los
Estados Unidos el día en que cumplió los dieciocho años. Dallas, por otro
lado, se había graduado de la escuela secundaria con suficientes horas
universitarias para comenzar a dar clases apenas antes de ser un
estudiante de tercer año. Ducky no había elegido ninguno de esos
caminos. Había realizado trabajos ocasionales, principalmente en
diferentes negocios, ya que aprendió a programar por sí mismo. Un
campo por el que su padre tenía poco respeto y aparentemente dejó esos
sentimientos muy claros.
Todo lo que Greer había esperado lograr hoy se había quedado
corto. La melancolía opresiva que pendía sobre su cabeza solo se había
vuelto más omnipresente mientras estaba en compañía de las personas
que Dallas amaba.
Su sombría perspectiva hizo que diera el día por terminado un poco
más temprano y se dirigiera a casa con una botella de somníferos en el
asiento del pasajero. Su actitud de mierda ensimismada no tenía cabida
entre la gente, especialmente con aquellos que trabajaban para él.
Para sorpresa de Greer, el auto deportivo de Beau estaba
estacionado en la acera frente a su casa. No había visto a su mejor amigo,
cara a cara, en mucho tiempo. Su relación había cambiado
significativamente cuando Beau se casó con Kailey. El hospital y su
esposa mantenían al médico demasiado ocupado.
Greer estacionó su auto en el camino de entrada, mirando a Kailey
pasar por el lado del pasajero. Su cita con el médico. Maldita sea, no se
había permitido acercarse a su teléfono en todo el día. La cosa
probablemente ya estaba descargada.
304
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Qué egoísta había sido. Greer la miró de cerca, tratando de juzgar
la expresión del rostro de su hermana mientras apagaba el motor. Aparte
de sus ojos enrojecidos por el llanto, no podía leer su expresión.
Mientras Greer bajaba lentamente de su vehículo, Beau rodeó el
maletero de su coche. Su brazo se extendió y luego envolvió a Kailey,
acercándola a su lado. Lo que fuera que estaba pasando tenía que ser
reciente porque Beau todavía usaba su uniforme. Sin embargo, Kailey
vestía un par de vaqueros azules y un suéter liviano, sin maquillaje. Su
preocupación aumentó. No tenía idea de que ella tuviera ropa tan
sencilla.
—¿Que está pasando? —preguntó Greer, caminando hacia ellos
mientras se dirigían a su porche delantero.
—¿Tiene que pasar algo para venir a ver a mi hermano? —preguntó
ella, su tono juguetón no alcanzó su habitual cadencia burlona.
—Creo que sí. —Greer extendió una mano y estrechó la de Beau—
. Y tú, ni siquiera son las cinco, y no estás en el hospital. —Empujó la
llave de la casa dentro de la cerradura. Parecían querer entrar en su casa
antes de dar la noticia. Por la forma en que iba su suerte, esto no iba a
ser una buena noticia.
—Intentamos llamarte desde el consultorio del médico. Pasamos
por tu oficina, no estabas allí, así que vinimos aquí —explicó Beau.
Los tres minutos y medio que le había llevado aparcar en el camino
de entrada y caminar unos veinte pasos hasta la puerta principal fueron
un verdadero asesino.
—Como dije, ¿qué está pasando?
Kailey entró en la casa, apagó el sistema de seguridad y luego
bloqueó parcialmente la entrada. Greer se detuvo en seco cuando de
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alguna manera pareció entender lo que estaba sucediendo. Cambió su
mirada entre Kailey y su esposo. Su sonrisa estiró sus mejillas cuando
dijo:
—Estás embarazada.
La mirada de su hermana con los ojos abiertos de par en par se
abrió en una compuerta de lágrimas. Cubos de ellas rodaron por sus
mejillas, haciendo que la sonrisa de Greer vacilara. Quizás se había
equivocado. Lanzó una rápida y cautelosa mirada por encima del hombro
para ver a Beau sonreír más grande de lo que le había visto en su vida.
Kailey se llevó ambas manos a los ojos, cubriéndose el rostro.
—Ignórame. Sigo haciendo esto. Estoy embarazada de cuatro
meses y no tenía ni idea.
Beau asintió, respaldando la confesión de Kailey. Greer supuso que
estaba bien para él. Un bebé dulce llegando a su pequeño círculo íntimo.
Las lágrimas también se formaron en sus ojos. Beau puso una mano
sobre el hombro de Greer, atrayéndolo en un abrazo, uno que fácilmente
tomó. Qué gran noticia.
—Ella sigue llorando. Después de que todo estuvo dicho y hecho,
me llamaron para que fuera a buscarla. Les preocupaba que no estuviera
bien para conducir.
—Traté de llamarte primero —dijo Kailey entre lágrimas. No
demasiado triste para darle un golpe acusador al pecho de Greer
mientras los arrastraba a todos dentro de la casa—. Pero no contestaste
tu teléfono.
Kailey entró en los brazos de Greer, abrazándolo con fuerza. Beau
cerró la puerta detrás de ellos.
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— Te dije que cuando te casaras con él, tenías que empezar a
llamarle antes. ¿Qué voy a hacer contigo?
Más que nada, Greer deseaba haber podido estar allí para su
hermana hoy. Kailey se aferró a él con fuerza y él cedió todo lo que pudo.
Ambos parecían estar en el borde. Ninguno de los dos sabía demasiado
sobre la crianza y el amor. Greer cerró los ojos y le dio un beso en el pelo.
—Felicidades. Estoy muy feliz por ustedes.
***
La forma loca en que el corazón de Dallas martilleaba en su pecho
le hizo preocuparse por un ataque cardíaco. ¿Qué diablos le pasaba? El
miedo hizo que su ansiedad lo paralizara. Dallas giró hacia la calle de
Greer. Tenía exactamente doce minutos antes de que comenzara su turno
en el gimnasio. Eso le dejó unos cinco minutos completos para pedirle
perdón. Si no podía conseguir eso, al menos estaría en su presencia.
Dallas necesitaba estar cerca de Greer como necesitaba su próximo
aliento.
El sufrimiento irracional de las últimas treinta y seis horas obligó
a Dallas a dejar a un lado sus tonterías y suplicar. Por qué, no lo sabía.
Pero Greer programando la reunión de BikeBro sin él resultó ser su
perdición. Sin duda, merecía ser descartado.
Tal vez... con suerte, podía disculparse y prometer hacer lo que
fuera necesario para demostrarle que era digno de las palabras de ese
hermoso hombre sobre relación y compromiso. Todo lo demás podía caer
sin importar cómo aterrizara.
Por mucho que Greer luchara por unirlos, merecía algún tipo de
explicación de por qué se había asustado ayer. Por qué trataba a todos
en su vida con respeto, excepto al único hombre que había abierto un
lado de él que había tenido demasiado miedo de explorar.
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¿Y si era demasiado tarde? Greer pudo haber alcanzado su límite
de rechazo. Dallas difícilmente podía dejar que el pensamiento se formara
sin un inminente dolor arañándole las entrañas.
Al menos podrían avanzar profesionalmente.
¿A quién diablos estaba engañando?
El automóvil deportivo estacionado en la acera frente a la casa de
Greer llamó su atención primero. El costoso vehículo de Greer estaba
estacionado en el camino de entrada. Dallas golpeó el freno con el pie,
reduciendo la velocidad. Puede que solo hubiera tardado un segundo en
pasar por la casa de Greer, pero maldita sea, ese fue el segundo más largo
de su vida. Su mirada se posó en los dos hombres que estaban en el
porche delantero de Greer. Su corazón se aceleró. Apretó su agarre en el
volante. ¿Quién era ese chico guapo con Greer?
Su corazón se partió mientras memorizaba todo sobre el tipo con
su brazo envuelto alrededor de Greer, empujándolo dentro de la casa.
Desde este ángulo, pudo ver que los dos se adaptaban bien el uno al otro,
una bonita pareja. Greer abrazó al chico, su mano, deslizándose
sugestivamente por la espalda del otro hombre antes de que ambos
entraran a la casa.
Con el corazón roto, la mirada de Dallas se deslizó hacia la
carretera frente a él. Necesitaba escapar. ¿Cómo pudo haber pensado
alguna vez que Greer...?
Dallas negó con la cabeza. Estúpido, había sido tan estúpido. La
verdad se instaló a su alrededor. Solo el piloto automático lo hizo
presionar el freno al final de la calle, deteniéndose en la señal de alto.
Sus manos cayeron del volante, aterrizando derrotado en su regazo. El
golpe en la cabeza y el corazón tardó un momento en asentarse. Dallas
dio una exhalación lenta y temblorosa. Tenía que calmarse.
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Por supuesto, alguien como Greer tenía un arsenal de hombres
esperando entre bastidores.
Nunca habían hablado de exclusividad.
Maldita sea. No pudo evitar que se le llenaran los ojos de lágrimas.
¿Qué había esperado?
Le había creído a Greer cuando hablaba de querer algo a largo
plazo.
¿De verdad creía que alguien del calibre de Greer estaba en casa,
suspirando por él? ¿Ese Dallas, el tipo desequilibrado, con todos sus
complejos, podría capturar el corazón de un hombre tan bueno? Greer le
había hecho creer eso.
—Pedaleas en una bicicleta para ganarte la vida con una montaña
de deudas que se acumulan a diario. ¿Qué esperabas? —Decir las
palabras en voz alta no ayudó. Sus hombros se hundieron bajo el peso
de tal pérdida.
¿Tal vez había sido el protagonista de la fantasía de un hombre rico
sobre follarse a un tipo heterosexual?
El bocinazo detrás de él hizo que Dallas levantara los ojos hacia el
espejo retrovisor. El poder era conocimiento. Él afirmó su columna
vertebral. Al menos sabía la verdad y había tomado la decisión correcta
de retroceder. Dallas encendió las intermitentes.
Lecciones aprendidas. Dio la vuelta sin mirar atrás.
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Capítulo 26
Dos días después
Al amparo de la oscuridad de la madrugada, Greer hizo algo que
no había hecho en semanas. Con más velocidad de la necesaria, llevó su
auto deportivo al estacionamiento del Elite Total Gym. Eran las cinco
cuarenta y cinco de la mañana. Una figura familiar le llamó la atención
cuando sus faros iluminaron el lote oscuro. Skye saltaba por el
estacionamiento con su paso siempre alegre, su cola de caballo se
balanceaba con cada paso. Su salto de sorpresa seguido de un trote
rápido hacia adelante le hizo saber que la había pillado con la guardia
baja.
Para ser un hombre que vivía una vida solitaria, a Greer no le había
gustado estar solo esta semana. Necesitaba compañía. Alguien que le
ayudara a dar sentido a todo lo que había salido tan dolorosamente mal.
Apenas había cerrado la puerta del lado del conductor cuando ella
dijo desde dos lugares de estacionamiento de distancia:
—Estás aquí. No te esperaba. No te he visto en mucho tiempo.
—No ha pasado tanto tiempo. —Excepto que lo había sido.
Su rutina normal de ella llamándolo y él contraatacando con una
excusa endeble no salió tan fácilmente de la lengua como solía hacerlo.
Supuso que eso tenía más que ver con su estado de ánimo que con la
química perdida entre ellos. Se echó la bolsa de lona al hombro y trató de
ser casual.
—Estuve a punto de no venir. Vi tu clase. Eres un instructor nato.
No sabía que lo tenías dentro. —Greer caminó hacia ella, de pie a unos
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Kindle Alexander Ruptura
treinta centímetros de distancia. No trató de moverlos ni de incitarlos a
entrar en el edificio. Ella lo escudriñó con su mirada penetrante.
Había visto esa misma preocupación y confusión en cualquiera que
valientemente tratara de hablar con él. La mayoría de sus colegas se
mantuvieron alejados. No tenía idea de lo que estaban viendo, pero la
manera suave con la que lo trataban implicaba que no era bueno.
—Hmm —dijo, moviendo una mano hacia el edificio y asintiendo
en esa dirección para animarla a entrar al gimnasio.
Ella no captó la indirecta.
—Te ves terrible. ¿Qué ocurre?
Solo podía mantener la fachada de estoy bien durante un tiempo.
Cerró los ojos cansados, los cuales querían permanecer cerrados.
Excepto que conocía demasiado bien la loca destrucción mental que
acechaba detrás de sus profundidades cerradas. Dallas. Todo Dallas. El
extraordinario hombre ocupaba el papel protagonista de todos sus
sueños. Skye se acercó más, su mano alcanzando su brazo para darle
una suave y reconfortante caricia.
—Pareces exhausto. ¿Estás seguro de que deberías estar aquí?
—Probablemente no. —Forzó los parpados a abrirse. No era capaz
de esbozar una sonrisa, ni siquiera para aliviar la preocupación de Skye.
—¿Tiene esto que ver con Dallas?
Qué pregunta más ridícula. Joder, sí. Y solo tenía que ver con
Dallas.
Greer no quería mentir, pero no podía decir la verdad. Esconderse
era una puta mierda. Cerró los labios sin decir una sola palabra. Después
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Kindle Alexander Ruptura
de una pausa larga y dramática, finalmente agachó la cabeza y comenzó
a rodearla, dirigiéndose hacia la puerta principal del gimnasio.
—Sabes, Dallas luce como tú. Todos estamos preocupados por él
—dijo Skye detrás de él.
—¿Quiénes son todos? —Greer se detuvo en seco a unos metros de
distancia, permitiéndose esta única pregunta. Tal vez si no miraba a
Skye, no la dejaba ver lo mucho que quería que ella le explicara, entonces
no contaría como romper su juramento de guardar silencio por Dallas.
—Entonces, es él. ¿Qué pasó? —Volviendo a ser su yo enérgico,
saltó hacia adelante, rodeándolo, entrando directamente en su espacio
personal.
—Skye, no puedo hablar de eso. Lo prometí. ¿Podemos ir a hacer
ejercicio? —De nuevo trató de moverse alrededor de ella hacia el edificio,
pero ella lo interrumpió, parándose frente a él por segunda vez,
bloqueando su escape. Una de sus cejas se arqueó en desafío.
—O podríamos ir a tomar una taza de café y hablar. Parece que
necesitas un amigo. Él también lo hace. —Su amable sonrisa y su
alentador asentimiento hicieron que Greer negara con la cabeza.
—No creo que sea una buena idea.
Como si él no hubiera hablado, Skye se dirigió a su coche. La vio
irse.
—Vamos, Greer. No estás en condiciones de hacer ejercicio. Tu
cabeza no está bien. Te lastimarás.
—Pero te estoy pagando —recordó, lo que significaba que debería
estar dictando lo que era mejor para ellos en este momento. Si hacía
zancadas durante la siguiente hora, estaba bien para él.
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Ella extendió la mano descuidadamente, sin mirar atrás, dejándolo
boquiabierto. En la puerta del lado del pasajero, ella hizo un gesto más
dramático con la mano y le hizo señas para que se acercara.
—Vamos. Esto se está poniendo ridículo. Café. Estamos perdiendo
el tiempo hablando.
—Él no quiere que nadie lo sepa.
Skye asintió hacia el otro lado del vehículo mientras se llevaba un
dedo a los labios y decía:
—Shh. —La cuerda metafórica con la que las mujeres de su vida lo
guiaban se tensó, tirando de él en su dirección. Su desesperación hizo
que se aferrara a la idea de que Skye fuera una amiga íntima de Dallas.
Tal vez ella tenía alguna idea que podría ayudar a orientarlo en la
dirección correcta.
En contra de todo lo que sabía, se dirigió al coche, dándose una
lección interna para mantener la boca cerrada. Si Skye hablaba,
escucharía, pero no tenía que añadir nada más a la narrativa.
—Tengo una hora. Vayamos a Starbucks —dijo Skye mientras se
dejaba caer en el asiento del pasajero antes de que él abriera la puerta.
El control de Greer claramente había huido. Debatió esta decisión
hasta llegar a Starbucks. Ninguno habló del elefante cabalgando con ellos
hasta que hubieron atravesado la línea de autoservicio. Aparcó y apagó
el motor.
Skye se volvió hacia él, café en mano.
—Sospechaba que estaba contigo el fin de semana. Marisol dijo que
cenaron juntos el sábado por la noche.
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El círculo de los chismes. Por supuesto. ¿Cómo no lo había
considerado? Marisol, Kailey y Skye eran tan inteligentes. El ojo
observador de Marisol sin duda habría captado la atención que Greer
había puesto en Dallas. Greer señaló con la cabeza en su dirección,
afortunadamente el café tenía una tapa para evitar que terminara en su
regazo.
—No le dijiste lo que sabías, ¿verdad?
La risa musical de Skye se burló de él, y no estaba seguro de por
qué.
—¿Decirle que estás en la luna por Dallas? Esas fueron las
palabras de Marisol, y ella piensa que Dallas se siente igual.
Aparentemente, había mucho anhelo en las miradas robadas de ambos.
De nuevo, sus palabras.
Maldita sea. Tal vez no podrían lograr ser amigos y pasar un buen
rato. Greer realmente había pensado que habían sido discretos. Debería
señalar que Marisol se había equivocado con respecto a ellos, pero no
pudo encontrar esas palabras.
—No quiere que nadie lo sepa, Skye. Y ya ha roto todo contacto
conmigo. No necesito que nada más se interponga en mi camino.
—Dallas es un cabeza dura. —Ella asintió como si se compadeciera
y sopló el café antes de tomar un pequeño sorbo—. Entonces, ¿qué pasó
para que huyera?
—No sé. Dímelo tú. Lo conoces desde hace más tiempo. —Tomó un
sorbo de café. Insípido y soso, como todo lo que se llevaba a la boca estos
días. Lo descartó en el portavasos. Estaba destrozado en todos los niveles.
—Siempre ha sido muy reservado. Hasta ahora, hubiera pensado
que nada le afectaba —explicó, recostándose en su asiento.
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—¿Cómo está? —Incluso a pesar de toda esta sobrecarga de
confusión y dolor, no quería que Dallas sufriera. Su necesidad de
cuidarlo, de borrar su dolor, fue casi su ruina. Estaba listo para salir de
su piel por querer rogarle a Dallas que confiara en él lo suficiente como
para que le permitiera ayudarle.
—Igual que tú. Luce como el infierno y está más sombrío de lo
normal. Ducky se está volviendo loco porque a Dallas no parece
importarle nada.
Greer hizo una pausa, pensando en cada una de sus palabras.
Lanzó una mirada de reojo hacia Skye, juzgando su sinceridad.
—Luce cansado. He estado viendo su clase. —Esta vez, Greer
dirigió una mirada dura y sensata en su dirección, deseando la verdad—
. No te ha sorprendido nada de esto. ¿Por qué?
—Lo que se dice en este auto, permanece en este auto, ¿verdad? —
preguntó, su comportamiento se volvió serio, un lado que él no había
visto antes, incluso durante sus sesiones de entrenamiento personal.
Los segundos pasaban; su ceja inquisitiva se arqueó. Quería su
juramento antes de decir nada más. Greer asintió con un solo gesto de
confirmación.
—Aproximadamente en quinto grado, Dallas besó a uno de
nuestros amigos durante una fiesta. Resultó ser una cosa importante.
Eso causó años de cosas trascendentales.
—Pensé que había sido su primer beso... —dijo, expresando su
primer pensamiento decepcionante en voz alta.
Su risa cantarina regresó. Skye extendió una mano para empujar
su hombro.
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—No te veas tan abatido. Jugábamos a girar la botella. En ese
entonces, Dallas era extrovertido y temerario. Uno de los muchachos,
Jacob McLaney, unos años mayor que nosotros, detuvo con valentía la
botella en medio del giro y señaló con la punta hacia Dallas. Creo que
todas las chicas del círculo se sintieron decepcionadas. Dallas siempre
tuvo esa cosa un poco distante. Ninguna de las chicas podía llamar su
atención. Sin embargo, Dallas no se apartó de Jacob. Lo besó frente a
toda la fiesta. No fue un trato de boca cerrada. Usaron la lengua.
¿Qué pasó para que Dallas pasara de besar a chicos a esconder su
verdadero yo tan completamente? El estómago de Greer se revolvió ante
las posibilidades. Pobre niño.
—Entonces, ¿qué vamos a hacer para corregir esto? —preguntó
Skye, dando a entender dulcemente su voluntad de ayudar en el asunto.
—No sé. Le envío un mensaje todas las mañanas y todas las
noches. Le envié una foto un par de veces cuando mi lado ansioso saca
lo mejor de mí, pero él no responde a nada de eso. —No podía deshacerse
de la desolación en cada palabra que decía. Greer bajó la mirada a su
regazo, viendo cómo sus dedos jugueteaban entre sí, revelando su
ansiedad. Sus hombros se hundieron. Todo lo ponía nervioso e inseguro.
—Greer, eso es realmente dulce.
Ahora solo quería llorar. Dio un suspiro estremecido, entrelazando
sus dedos para detener su preocupación.
—Le pedí que me acompañara este fin de semana. Necesito
cancelar mi viaje. No estoy en condiciones de estar rodeado de gente.
El latido de su corazón le hizo echar otra mirada de reojo hacia
Skye mientras las posibles piezas de la vida de Dallas caían juntas.
—¿Qué pasó cuando besó al chico?
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Evidentemente, el recuerdo no era fácil para Skye. Tardó uno o dos
segundos más en formarse la respuesta.
—Fue de lo que todo el mundo habló durante días. Dallas estuvo
castigado durante mucho tiempo. Él cambió. Sé que lo pasó mal con
algunos de los chicos de la escuela. Luego, sus padres lo sacaron de ésta.
Creo que lo pusieron en una especie de escuela de la iglesia durante un
año. Regresó como un tipo diferente. Estaba más retraído y reservado. No
lo recuerdo yendo a las fiestas o saliendo con nosotros de nuevo.
—¿Cómo son sus padres? —preguntó.
—Su papá es súper estricto, pero todos los demás padres decían
cosas como “tiene tres hijos, por supuesto que debe tener mano firme”.
La mamá de Dallas es ama de casa. Ella siempre nos alimentó. Mis
padres van a la iglesia con ellos. Ahí es donde veía a Dallas mientras él
estaba en su año escolar cristiano. —Ella asintió, mirando fijamente,
teniendo algún recuerdo desconocido en su cabeza—. Fui la única con
quien le dejaron pasar el rato durante ese tiempo, y él nunca habló sobre
lo que estaba pasando. Pensaban que era una buena chica cristiana.
¿Puedes imaginarlo?
Los años sombríos que vivió Dallas en su juventud expusieron una
imagen en la cabeza de Greer que no quería ver. ¿Por qué había pasado
todo eso? ¿Sus padres lo sometieron a algún tipo de terapia para
homosexuales? Explicaba mucho.
—Necesito hablar con él. ¿Qué está haciendo este fin de semana?
¿Lo sabes?
—No sé. Ducky me pidió que capacitara a los nuevos instructores.
Está preocupado por Dallas. Aparte de eso, Dallas se ofrece como
voluntario para una subasta en el Boys & Girls Club el viernes por la
noche. No está en condiciones de tener una pequeña charla con nadie,
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así que acepté comprarlo a nombre de BikeBro. También planeamos
filmar para YouTube. Nos estamos quedando sin contenido pregrabado...
—Skye dejó de hablar de repente. Su rostro serio se transformó en una
sonrisa emocionada. Sus dedos aterrizaron en su brazo en una bofetada.
Sus ojos se abrieron como platos mientras hablaba en voz alta—. ¡Greer!
Lo están subastando para una cita.
Ella rebotó en el asiento ante la implicación. Greer asintió antes de
comprender lo que quería que hiciera. ¿Comprar el tiempo de Dallas?
Greer inmediatamente negó con la cabeza.
—¡No, Greer! Compra a Dallas. Eso lo obligará a tener que hablar
contigo, y es muy romántico. —Sus manos se juntaron cerca de su
corazón y su cabeza se inclinó. Su mirada de ojos saltones se perdió en
el romance de su sugerencia.
Aparte de ser algo que podría suceder en Hallmark Channel
durante las navidades, Greer vio las importantes cualidades románticas
de aparecer inesperadamente y comprar a su hombre.
—No sé. No quiere que nadie lo sepa.
—Lo está haciendo para generar visibilidad para BikeBro. Tú
también eres de BikeBro. Y si hacemos una gran donación y lo
compramos, parecerá que la empresa está apoyando organizaciones
benéficas locales. ¡Greer! Pienso que es una idea genial. —Ella le dio una
palmada en el brazo un poco más fuerte esta vez en su desenfrenada
emoción—. Tienes que hacerlo.
Si compraba a Dallas como muestra de apoyo de la empresa a la
comunidad, y que BikeBro era quien hizo la compra, tal vez podría
funcionar. Una sensación de alivio llenó su corazón y lo llevó a decir:
—¿Tomarías sus clases este fin de semana?
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Los ojos de Skye se agrandaron.
—¿Lo vas a sorprender con un viaje de una noche? Greer...
Si lo llevara a Houston, tendrían tiempo y distancia para resolver
esto. Dos cosas que ambos realmente necesitaban.
—No sé. —Greer metió los labios entre los dientes, royendo la tierna
carne. Necesitaba tiempo para pensar, pero aparecer sin previo aviso para
comprar Dallas para una cita parecía razonable. Su corazón se conectó
instantáneamente, aferrándose a la idea—. No puedes decírselo a él ni a
nadie. Y necesitaré tu ayuda. Tendré que conseguirle ropa adecuada.
Tengo reuniones el sábado. Podría darle un día de spa el sábado para
relajarse y prepararlo para la gala. Tendrás que ayudarme con las tallas.
Podría tener una bolsa empacada...
—Estoy dentro, Greer. —Skye le dio su apoyo y se reclinó en su
asiento, luciendo increíblemente complacida consigo misma—. Dallas
merece ser feliz. Te mereces ser feliz. ¿Cuál es nuestro plan? Puedo
colarme en su habitación y conseguir las tallas de ropa mientras él está
enseñando. Eso no será ningún problema...
Greer dejó que Skye hablara mientras decía una simple oración al
universo. Por favor, no dejes que esto me explote en la cara.
***
—¿Qué diablos, Dallas? —gritó Donny, abriendo la puerta cerrada
del dormitorio. La siniestra sombra de su hermano oscureció la puerta.
Dallas recién había salido de la clase que acababa de impartir. El
sudor corría cuando movió la cabeza en dirección a Donny, sorprendido
por el arrebato de su hermano. Su columna se endureció
instantáneamente ante el tono duro y crítico.
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Kindle Alexander Ruptura
¿Por qué diablos estaba en su casa a las diez cuarenta y cinco de
la noche?
Donny caminó hacia él, metiéndose en su espacio personal.
Siempre había sido un matón.
Ahora no era el momento.
La ira lamió fácilmente a lo largo de la columna vertebral de Dallas,
convirtiéndose en una defensa instantánea contra la ira de su hermano.
Se negaba a ser arrinconado otra vez. Empujó a Donny, golpeando con
fuerza a su hermano en el hombro mientras avanzaba. Sus tácticas de
intimidación ya no lo afectaban.
Las intenciones de Dallas habían sido ducharse antes de acostarse
para facilitar un poco la última mañana de su sub-asignación. Pero
Donny saltó hacia adelante, bloqueando la entrada al baño. El pecho de
su hermano se hinchó, declarando que no pasaría cerca de él sin luchar.
Estaba bien con eso.
—Son cerca de las once. Déjame en paz. Vete a casa —rugió Dallas,
inclinándose para poner su rostro a centímetros del de su hermano,
mostrando su propia marca de intimidación.
—Me encantaría estar en mi puta cama, en mi puta casa, pero tu
trasero holgazán lo está retrasando todo. ¿Por qué no respondes a
ninguno de los correos electrónicos? —gritó Donny.
Que se joda. No le respondería a su hermano sin importar lo que
pensara Donny. Se dio la vuelta, dándole la espalda mientras caminaba
por el pasillo.
—Donny… —Ducky vaciló, quitándose los auriculares. Los puso
distraídamente sobre su escritorio mientras se ponía de pie. Los débiles
sonidos de la música explicaban por qué Ducky no sabía que Donny
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Kindle Alexander Ruptura
estaba en el apartamento, y mucho menos a punto de provocar todo esto
en Dallas.
—Cállate. —El tono agresivo de Donny y la punta afilada del dedo
impidieron que Ducky dijera algo más—. Dallas ha sido un gilipollas toda
la semana después de ser un gilipollas durante varias semanas. Va a
arruinar cada maldita cosa por la que hemos estado trabajando. —Donny
agitó las manos en el aire en un espectáculo de frustración teatral
mientras Dallas le lanzaba una mirada amenazadora por encima del
hombro.
—Nada está arruinado —dijo Ducky con calma—. Greer dice que
está bien.
La mirada tranquilizadora de Ducky siguió a Dallas, quien ante la
mención del nombre de Greer de repente se sintió como un tigre
enjaulado.
Se dirigió a la cocina y luego giró hacia el centro de la sala de estar.
Los malditos muros se estaban acercando a él.
¡Maldita sea!
Perdió la batalla de la moderación.
Estaba ansioso por pelear. Apretó los puños a los costados. Se
volvió hacia Donny, quien permaneció peligrosamente cerca. Dallas tenía
centímetros de altura y fuerza sobre su hermano, que no estaba en lo
más mínimo intimidado por la amenaza de que Dallas se abalanzara
sobre él. Donny se acercó a medio metro del pecho de Dallas. Las manos
en forma de bola de su hermano se posaron en su cintura. La barbilla de
Donny se inclinó hacia arriba. Quería respuestas, y si llegaban los puños,
claramente estaba bien.
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Dios, su familia estaba tan jodida. Donny había dado un giro duro
y decidido hacia el lado agresivo de su padre.
¿Cómo es que siempre terminaban aquí?
Mientras Dallas miraba a su hermano, los rostros de su padre y su
hermano comenzaron a mezclarse en su cabeza. Los dos hombres eran
tan similares. Su padre había hecho exactamente este mismo movimiento
innumerables veces a lo largo de su vida. Lanzando un puñetazo físico o
mental para meterse en la cabeza de Dallas.
Al diablo con eso. Terminó con esta vida.
Emparejó el movimiento enojado de Donny con uno de los suyos.
Dio un paso hacia su hermano y le golpeó el pecho.
—Cálmense. Ambos, relájense. Estamos bien. —Ducky encajó su
cuerpo entre ellos, separando sus pechos. Dallas mantuvo su mirada de
muerte en los ojos preocupados de Donny.
—Cada maldita cosa está esperando tu maldita aprobación. Ni
siquiera podemos comenzar el cambio de marca o la mudanza al nuevo
edificio o hacer cambios en el maldito sitio web, porque no estás haciendo
lo que se supone que debes estar haciendo. ¿Sabes siquiera que hemos
contratado a cuatro nuevos instructores? —bramó Donny, su mano pasó
por encima del hombro de Ducky, apuntando a la cara de Dallas—. Skye
está trabajando con ellos para prepararlos porque has estado
desaparecido. ¿Qué mierda?
Lo único que salvó el dedo de Donny de romperse bajo el agarre de
Dallas fue Ducky moviéndolo hacia atrás. Por supuesto, su hermano
imbécil lo siguió, sin tener ganas de calmar las cosas.
No había forma de que nadie pudiera entender el despertar que
estaba ocurriendo dentro de Dallas. El dolor de vivir una vida no deseada,
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de sentirse miserable por algo que no podía cambiar por mucho que lo
hubiera intentado, de encontrar el amor en alguien que no estaba
destinado a ser suyo.
Dallas quería salir. Fuera de este tiovivo en el que había estado
durante años. Cada minuto de cada día durante más años de los que
podía contar, había estado haciendo todo lo posible, odiándose a sí
mismo por ser tan débil y odiando todo lo relacionado con su vida.
Ducky, su hermano amable, compasivo e incomprendido, lo
mantuvo equilibrado. Ducky se preocupaba por él tanto como Dallas se
preocupaba por su hermano menor. Donny solo se cuidaba a sí mismo
en cada maldita situación.
—Nada está esperando por mí, idiota. Ustedes dos estuvieron de
acuerdo en todo. Eso significa mayoría, como acordamos desde el puto
primer día —respondió Dallas—. Deja de intentar saltarme el culo sin
una buena razón.
—Ya no más. —Donny alzó las manos al aire como si Dallas fuera
la mierda más tonta del planeta. Los gritos subieron un nivel cuando
dijo—: Todos tenemos que firmar todo. —La frustración de Donny se
trasladó a Ducky, quien se echó hacia atrás contra el pecho de Dallas—.
Me dijiste que ibas a hablar con él. Confié en ti para que te encargaras
de esto.
—Pasado mañana —dijo Ducky a la defensiva—. Dije que hablaría
con él pasado mañana, cuando termine de enseñar.
La mirada enojada de Donny trazó un ardiente rastro de regreso a
la de Dallas.
—¿Por qué tu trasero no está aquí cuando más te necesitamos?
Este es el peor momento posible para que te vuelvas loco.
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La ira de Dallas estalló en su interior.
Habían hablado de esto mil veces.
—Porque no puedo pagar mis malditas facturas. No tendríamos un
lugar donde vivir si no hiciera algo. Necesito tomar tantas sustituciones
en la escuela como me den o no tendremos un techo sobre nuestras
cabezas. ¿Por qué no puedes meterte eso en el cerebro? —Comenzaron
los golpes en lo alto. Cada golpe de la escoba en el techo de arriba era
como clavos en una pizarra para Dallas, rechinando su último nervio. No
pudo aguantar más. Pasó junto a sus hermanos y tomó las llaves de la
encimera de la cocina. Salió por la puerta, trotando hacia su coche.
No tenía idea de adónde iba, pero no podía quedarse allí ni un
segundo más. Estaba saliéndose de su piel.
A la mierda toda su vida.
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Capítulo 27
—Al menos podrías sonreír y fingir que estás feliz de estar aquí —
susurró Skye en el oído de Dallas.
Miró a su cita de la noche, Skye, quien lo miró con ojos brillantes
y una sonrisa gigante. Skye se veía bonita con su vestido ceñido. ¿Cuánto
tiempo había pasado desde que la había visto en otra cosa que no fuera
ropa deportiva y un par de vaqueros ocasionales?
Lo que más apreciaba de Skye era su valiente intento de compensar
su mal humor. Había sido encantadora y divertida toda la noche. Siempre
lo apoyaba. Algo que significaba el mundo para él.
Dallas bajó la frente en una V dura para provocar su alegría. Sin
inmutarse, Skye usó sus dedos para levantar las comisuras de sus labios.
Él sonrió, lo que mostró exactamente el bálsamo curativo que era ella
para él.
—Te ves guapo. Estaré peleando con las damas esta noche.
—No dejes que nadie te supere —susurró, como ya lo había hecho
unas veinticinco veces esta noche.
—Tengo doscientos dólares. Ponte feo para que no superemos
nuestro presupuesto. —Ella le guiñó un ojo, dándole una mirada de
complicidad, como si él hiciera magia y pudiera convertirse en un troll.
No pudo evitar el estallido de carcajadas, que interrumpió al orador
actual en el podio.
—Estoy pensando que serán veinticinco dólares como máximo —
susurró.
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—Ya veremos. —Ella ladeó la cabeza hacia su plato de comida casi
intacto frente a él—. Come. Es gratis.
Después de la semana del infierno y de navegar por las secuelas de
un desamor no tan sutil, podría decir que parte de la sobrecarga
emocional exagerada había comenzado a asentarse en él. Sin embargo,
comer todavía no era una opción. Había perdido por completo el apetito.
Supuso que volvería a comer antes de morir de hambre. Al menos tenía
sentido para él que el modo de supervivencia de su cuerpo eventualmente
reemplazaría su corazón y su cabeza, ambos jodidos y magullados.
Dallas escuchó cuando la Sra. Haven fue anunciada y subió al
escenario. Ella dirigía la subasta. Sus nervios rápidamente se apoderaron
de él a medida que se acercaba la hora del espectáculo.
Skye se levantó de su asiento, atrayendo su atención.
—Voy corriendo al baño.
—Soy el noveno. No tardes mucho —le ordenó, resistiendo el
impulso de sujetar su muñeca y mantenerla allí con él.
—Dos minutos.
A su introvertido interior no le gustó ni un poco el ritmo de Skye.
La vio irse cuando la voz de la Sra. Haven lo atrajo hacia ella. Como
siempre, era su yo normal y divertido. Soltó una exhalación larga e
irregular. ¿Cómo se había metido en este lío?
***
—Dejé su traje con el tuyo en la bolsa de ropa. La bolsa de mano
tiene una muda de ropa para los dos, así como la ropa de playa con el
logo para la limpieza del domingo. Salen el domingo por la mañana
temprano a las seis de la mañana, así que no te entretengas. Organicé
autos para llevarlos al aeropuerto y luego a la limpieza. Está programado
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que salgas de la limpieza a las dos después de un almuerzo grupal con
los reporteros de NPR. Deberías estar en casa a eso de las cinco. Tu
automóvil debería estar esperando en el aeropuerto aquí en Dallas. Así
que sigue el itinerario —dijo Kailey a través de Bluetooth.
Greer asintió, memorizando el plan mientras miraba por el
parabrisas delantero de su auto deportivo.
—¿Te pusiste en contacto con Ducky?
—Sí. Lo mantuve vago y le dije que ibas a llevar a Dallas a una
sesión de fotos inesperada durante el fin de semana. Sonaba
extrañamente aliviado y dijo que Dallas necesitaba alejarse. Últimamente
ha estado muy estresado. Luego divagó acerca de que Dallas trabajaba
demasiado y que finalmente lo había descubierto. No lo presioné sobre
qué fue lo que descubrió.
Greer no tenía idea de lo que quería decir Ducky. Había estado tan
firmemente atrapado en la idea de que nada de esto era una buena idea
que en realidad no había considerado mucho más.
—¿Cómo sonaba? ¿Cuestionando todo o como si creyera lo que le
dijiste?
—No sé cómo suena normalmente, pero parecía estar bien —
explicó. Kailey siendo extraordinariamente paciente con Greer. Agradeció
su esfuerzo y asintió, mirando el ladrillo oscurecido del edificio. Si algo
no sucedía pronto, su enloquecimiento interno podría sacar lo mejor de
él.
Incluso esperando el mensaje de Skye, el fuerte chirrido de su
teléfono, haciéndole saber que era la hora del juego, lo sobresaltó. La luz
brillante de la pantalla iluminó el interior de su vehículo.
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—Tengo que entrar —dijo apresuradamente. Se le aceleró el
corazón cuando alargó la mano para apagar el motor. La indecisión de si
debía seguir adelante con esta idea desesperada y descabellada estaba
sacando lo mejor de él.
—Buena suerte, hermano. Déjame saber cómo va.
Mierda. No parecía poder alcanzar la manija de la puerta. ¿Qué
diablos estaba pasando con él? La frente de Greer golpeó el volante y
cerró los ojos, exigiendo que se calmara.
—¿Estás ahí? Demuestra que todavía estás conectado —dijo Kailey.
—Gracias por todo esto. Realmente moviste montañas.
—Es por eso que me mantienes cerca. Te envío el itinerario. ¡Deja
de preocuparte y ve a ser tú! Ve por tu hombre, hermano. Sé encantador.
Tienes esto.
Nada más que pura tenacidad hizo que Greer se obligara a
abandonar la seguridad de su vehículo. Caminó a lo largo del edificio del
Centro Ruthe Jackson. Su paso estaba lleno de confianza incluso bajo
toda esta preocupación y reserva. La felicidad de su vida dependía de su
capacidad para ganarse a Dallas. Nunca antes había estado tan
inestable. Afortunadamente, Skye estaba en la puerta con una sonrisa
instantánea cuando la abrió.
—No sospecha nada. Ven por aquí. —Lo hizo pasar a hurtadillas
por delante de los encargados de las entradas, y luego por una entrada
lateral. La enorme sala con poca iluminación estaba llena de invitados,
la mayoría sentados en las numerosas mesas redondas grandes. Los
camareros trabajaban discretamente para retirar los platos mientras la
subasta se llevaba a cabo en un pequeño escenario al fondo de la sala.
Skye lo llevó al frente de la habitación y le susurró al oído.
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—Él es el número nueve. Creo que la mayoría son parejas. Quédate
aquí hasta que sea el momento. Tengo que volver. Está nervioso.
—Gracias por esto. —Greer tomó su brazo y le dio un suave y
agradecido apretón. Ella había hecho todo lo posible para ayudarlo a
prepararse para este fin de semana. Él le debía todo y sin duda
compensaría esta deuda tan pronto como su corazón se calmara y
pudiera pensar correctamente de nuevo. Ella asintió, luciendo
genuinamente complacida, y lo dejó allí.
Oh, diablos, estaba nervioso. Podía sentir el calor subiendo por su
cuello. Tenía que encontrar una manera de calmarse. Se obligó a
mantener su fachada fría y serena en su lugar, metiendo las manos
dentro de los bolsillos de sus pantalones para evitar moverse.
Los siguientes quince minutos podían haber sido los más largos de
su vida.
***
Todo lo que se dijo después de que la Sra. Haven dijo el nombre de
Dallas quedó ahogado cuando se levantó y dio los pasos hacia el
escenario. La humillación rugió como un tren de carga dentro de su
cabeza. La sonrisa practicada y los pasos mesurados fueron ensayados.
Se preguntó si la audiencia podría ver la evidencia del calor subiendo por
sus mejillas. No le gustaba este tipo de cosas en absoluto. Cómo
terminaba continuamente aquí, burlándose de todos sus esfuerzos por
querer siempre ser un buen tipo. Tenía que aprender a decir que no.
La introducción de su guión ensayado perforaron los sonidos de su
corazón palpitante.
BikeBro.
Donación reciente.
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Negocio local.
Está bien, tenía esto. Tomó un respiro para calmarse y subió el
último escalón al escenario. Deseó haber recordado este sacrificio anoche
cuando Donny y él habían estado en guerra. Estar aquí esta noche tenía
que significar que no era el montón de nada que su hermano decía que
era.
Dallas se dirigió al marcador ensayado en el escenario. La luz
brillante y radiante se centró en él mientras las luces del público se
atenuaban, arrojando sombras al resto de la habitación. Esperó mientras
la Sra. Haven continuaba con su ingenioso monólogo. Ella era
excepcionalmente buena para atraer a la audiencia. Ella leyó sus
intereses, lo mantuvo ligero y agregó uno de los suyos: largas caminatas
por las playas de cemento de Epic Water Park. Por supuesto,
promocionaría una atracción local.
La oferta de diez dólares de una mujer mayor vino del otro lado de
la habitación donde había estado sentado incluso antes de que la Sra.
Haven estableciera la oferta de apertura. El entusiasmo del postor hizo
que una risa impregnase la habitación. No pudo ver quién hizo la oferta,
pero la voz de Skye sonó a continuación, llevando la oferta a veinte
dólares. Alguien en medio de la habitación gritó treinta.
Por supuesto, no podía ver a ninguno de los postores, pero
reconoció la voz de la mujer que lo había comprado la última vez. Skye
superó la oferta yendo a cuarenta dólares. El otro lado de la habitación
volvió a subir la oferta, ofreciendo cincuenta dólares. Skye aumentó su
oferta en otros diez.
Los pequeños incrementos fueron una buena señal para su
billetera. Todo esto debería terminar pronto, y tal vez no le pedirían que
regresara si no alcanzaba la marca de los cien dólares.
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—Quinientos dólares.
Dallas giró la cabeza en dirección a esa voz tan familiar. Un ariete
no podría haberlo derribado más que la fuerza de la seductora voz de
Greer. ¿Cómo estaba todavía de pie? No podía ver a Greer, pero su
corazón parecía conocer el camino. Su pecho se sacudió, haciendo un
baile feliz en su camino a través de la gran habitación. Los segundos se
sintieron como días. ¿Qué estaba haciendo Greer aquí?
—Ahora estamos hablando —exclamó la Sra. Haven con orgullo.
Dallas la miró. Tenía la mano cubriéndose la frente para protegerse los
ojos de las luces mientras trataba de ver quién había hecho la asombrosa
oferta—. Diablos, desearía que las luces estuvieran encendidas para
poder ver.
Dallas hizo un pequeño movimiento con la mano en dirección a
Skye, deseando que ella aumentara la cantidad a pesar de que Greer
había eclipsado la oferta más alta acordada en más del doble.
—Quinientos un dólar —dijo Skye, y su cabeza se regocijó durante
unos diez segundos antes de que Greer volviera a hablar.
—Mil dólares —dijo Greer desde mucho más cerca, a los felices
jadeos de la habitación.
El corazón de Dallas amenazaba con salirse de su pecho al pensar
que Greer estaba allí, haciendo una oferta por él. Las parejas casadas de
la élite de Grand Prairie no obtuvieron ese tipo de pago. Hubo un
inmediato y cordial aplauso en la sala.
—Doblaré la oferta si terminamos la licitación ahora mismo.
La Sra. Haven no dio ni a Dallas ni a Skye la oportunidad de
responder.
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—¡Vendido! —Ella golpeó un pequeño mazo sobre su podio para
afirmar su anuncio—. Dallas, creo que es la mejor oferta que vamos a
recibir. Estás vendido antes de que el comprador tenga la oportunidad de
retirarse. —Recibió una sólida ronda de risas por su emoción.
Arraigado en el lugar, su mente se aceleró, sus pensamientos se
volvieron frenéticos. ¿Qué se suponía que debía hacer con esto?
—Bájate del escenario, Dallas. Has terminado.
Ahora, un lugar en el que no había querido estar, se sentía como
su único lugar seguro en el mundo. Mecánicamente, obligó a su cuerpo
a moverse mientras su cabeza gritaba que no.
¿Cómo se había vuelto su vida tan jodida y fuera de control?
Nunca debería haberse escondido detrás del silencio. Por supuesto,
Greer era un hombre demasiado atrevido, querría una respuesta cara a
cara.
Bajó los escalones, buscando ansiosamente alguna excusa para
salir corriendo.
Cálmate.
Quizás Greer se había enterado de la pelea entre Donny y él
anoche. Durante la última semana, Greer aparentemente se había
convertido en el confidente de Donny y Ducky en camino de ser mejores
amigos para siempre. Quizás, estaba aquí para asegurarse de que su
inversión permaneciera intacta.
Cuando Dallas rodeó su mesa, Skye ya no estaba en su asiento. La
mujer que estaba sentada a su lado le entregó un papel doblado. Se
desplomó en su asiento y abrió la nota.
Dallas,
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Por favor, no te enojes cuando sepas el papel que jugué en todo esto.
Quiero que pases el mejor momento de tu vida este fin de semana,
te lo mereces. Te tengo cubierto aquí. Yo me ocuparé de lo que se presente.
He planeado estar disponible todo el fin de semana.
Te quiero mucho. Eres mi amigo más querido.
Skye
PD: Ducky ayudó sin saberlo, pero no creo que tenga idea de lo que
está pasando.
Dallas leyó la nota dos veces, ya que cierta comprensión reemplazó
toda la aprensión.
—Eso fue muy emocionante. ¿Es tu novio?
Levantó los ojos hacia la mujer que le había entregado la nota. La
implicación en las palabras de Skye no lo asustó como deberían, pero tal
vez fue porque todo su pánico se había agotado. Más aún, todo él deseaba
poder decir que sí. La imagen de cuento de hadas de su vida tenía a Greer
como su novio para siempre. El caballero que lo tenía loco y se
comprometió a una vida eterna solo con él. La tristeza de la realidad hizo
que se tragara un nudo en la garganta y sacudió la cabeza con pesar.
—Es mi nuevo socio comercial. Es un patrocinio de la empresa.
—Oh, ¿qué compañía? —preguntó ella.
¿Greer no había dicho el nombre de BikeBro mientras ofrecía tanto
dinero?
El turbulento choque de su corazón y su cabeza giró más rápido.
Dallas miró por encima del hombro, buscando a Greer. Lo encontró en la
mesa del pagador, inclinado, garabateando algo.
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¿Cómo lucía siempre tan malditamente bien?
De alguna manera, entendió instintivamente que estaba en una
encrucijada.
No tenía que ir con Greer. Esa sería la decisión segura. Había
recorrido ese camino toda su vida. Conocía cada paso de ese camino
solitario e insatisfactorio. Una ruta sin profundidades, solo el gris del
mundo pasando junto a él.
La otra dirección estaba llena de incertidumbre. No había un
camino claro, pero el encanto de la libertad le habló en un susurro de
invitación. Un camino que llevaba a una vida salpicada de colores vivos
y brillantes.
Greer no estaba destinado a ser suyo, pero el atractivo de vivir una
vida plena era demasiado difícil de resistir. Greer era su guía, nada más.
Le debería por la eternidad su gentil persuasión, quien lo llevó a
encontrar su yo más auténtico.
Los obstáculos, su desafío, todos los asuntos que había debatido
durante toda la semana finalmente adquirieron una apariencia de orden.
Podía mantener sus valores y elegir una vida llena de color.
Él podría y lo haría.
Apretó la nota en un puño, aferrándose a sus palabras. Al menos
no los perdería a todos. Skye lo apoyaba, y Ducky era más intuitivo de lo
que nadie creía. Sin embargo, nadie más, y eso estaba bien. No
necesitaba a nadie más. Dependía de sí mismo.
Una mano le apretó el hombro y le dio un apretón suave y firme.
Todos los hormigueos y corrientes de excitación asociados con el toque
de Greer estaban allí antes de que el susurro en su oído enviara un
escalofrío corriendo por su columna.
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—Tenemos que irnos.
Dallas miró hacia arriba para ver todos los ojos de su mesa sobre
él. La posibilidad de un juicio percibido automáticamente arrojando
dudas sobre su elección. Afirmó su determinación y se levantó. Ya no. No
permitiría que las opiniones de los demás oscurecieran su nueva vida.
—Disculpen —le dijo a la mesa en general.
El abrumador empoderamiento lo hizo cuadrar los hombros. Su
confianza aumentó mientras miraba a su salvador de rostro de piedra. La
tristeza, la fatiga y el cansancio acechaban en las profundidades de los
ojos en tonos de joyas de Greer. La firme expresión de su boca y
mandíbula creó una arruga de pequeñas líneas en las comisuras de sus
labios. Por lo demás, no había expresión en su sorprendente rostro.
Greer no volvió a tocarlo. Dio media vuelta y se dirigió a la salida.
Parecía que Dallas estaba destinado a seguirlo siempre.
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Capítulo 28
Mientras pasaban los kilómetros en el espejo retrovisor, Greer se
sentó detrás del volante, pensativo. Se negó a ser el primero en hablar.
Había cambiado toda su vida hasta la culminación de lanzarse en picado
y hacer su mejor interpretación de Príncipe Encantador, pero su amor no
había caído en sus brazos que lo esperaban. Oh, no, no Dallas. Se sentó
en el asiento del pasajero con la cara arrugada, mirando por la ventana
lateral con los brazos abultados cruzados con fuerza sobre el pecho.
Por Dios que Dallas sería el primero en hablar.
Ojalá.
¿Por qué no estaba luchando por ellos de la misma manera que
Greer? ¿Realmente no sentía toda esta química uniéndolos? Los mayores
temores de Greer giraban en bucle en su mente, con meticuloso detalle,
burlándose de él a medida que pasaba cada kilómetro. Quizás la amarga
verdad era lo único que se había negado a considerar, simplemente
Dallas no estaba tan interesado en él.
—¿Dónde estamos?
Muy bien, al menos había hablado. Greer volvió a sintonizar su
camino, buscando un marcador de milla interestatal. El silencio de Dallas
había durado más de lo que había pensado, al menos treinta minutos de
donde habían comenzado, y condujeron por una carretera ahora desierta,
rodeados de completa oscuridad.
Incluso con toda la inquietud por su truco para tener a Dallas, su
pene era un bastardo codicioso. La maldita cosa se había vuelto dura y
exigente en el segundo en que lo vio en la subasta. Al cabrón incluso
pareció gustarle el tono de Dallas, incluso si no tenía nada de su calidez
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normal. El deseo hizo que su polla se contrajera, presionando contra su
cremallera, buscando desesperadamente atención.
—Creo que estamos cerca de Ennis —murmuró Greer, inseguro.
—¿Ennis? —preguntó Dallas, lívido.
Bueno, eso rompió el tono desinteresado que Dallas había usado.
Greer no pudo encontrar la pregunta en la sola palabra que Dallas
pronunció, por lo que mantuvo los labios cerrados y continuó mirando
por el parabrisas delantero.
—¿Por qué no me respondes? —exigió Dallas.
—Te respondí. —Greer se dio a sí mismo puntos por mantener la
vista al frente.
—¿Por qué estás siendo así? —preguntó Dallas.
—¿Así cómo, Dallas? —Sintió que el ardor del enfoque de ojos láser
de Dallas lo atravesaba.
Greer echó un vistazo en su dirección. La indignación moralista de
Dallas sacó lo mejor de él. ¿Por qué carajo tenía que enfadarse? Se obligó
a calmarse antes de que esas palabras exactas salieran de sus labios. No
fue fácil.
—Lamento si algo no es de tu agrado. Me tienes corriendo en un
millón de direcciones diferentes, tratando de aferrarme a lo que pensé
que compartíamos. Vas a tener que ser más específico.
Dallas soltó un gruñido de disgusto y se giró, volviendo a mirar por
la ventana lateral, cruzando los brazos con más fuerza esta vez.
—¿Qué significa eso? —preguntó Greer, confundido. El silencio de
Dallas se volvió ensordecedor. Vaya, el tipo sabía cómo dar a entender un
millón de cosas diferentes sin decir una palabra—. Pasé toda la semana
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haciendo todo lo posible para llamar tu atención. Prácticamente
desapareciste. La participación en las clases ha bajado...
Las manos de Dallas se dispararon como si nada de eso importara.
—Estoy cansado de disculparme con todo el mundo porque no
puedo pagar mis malditas facturas. ¿A dónde diablos vamos, Greer?
—Houston. —La palabra fue corta y definitiva.
—¿Houston? No puedo ir a Houston —gritó Dallas.
—Seguro que puedes. No estás haciendo nada más. —Greer se
arrepintió instantáneamente de sus palabras, deseando poder
retractarse. Dallas trabajaba duro. Greer respiró hondo para
tranquilizarse y dejó las pretensiones—. Lo siento. No quise decir eso. Me
estás volviendo loco. No sé si esto sea una buena idea. Iremos a Houston
para una cena política de recaudación de fondos mañana por la noche y
luego una limpieza de playa por parte de una empresa con la que estoy
trabajando en Guatemala.
—No puedo ir a Guatemala, y antes de que me preguntes por qué,
por todas las razones que acabas de decir —explicó Dallas en cualquier
octava justo debajo de un grito.
—Lo he solucionado. Estás cubierto en casa. Y se supone que debes
pensar en todo el esfuerzo que he hecho.
El grito seguido por la pared invisible de la distancia volvió a
colocarse entre ellos. Dallas se apartó de Greer y volvió a mirar por la
ventana.
¿Qué diablos estaba pasando?
—Vas a tener que compartir conmigo lo que hice mal que hizo que
me rechazaras tan descuidadamente.
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—¿Qué yo te rechacé? —El rápido movimiento de la cabeza de
Dallas hacia él le hizo temer un traumatismo cervical—. ¿No había dejado
tu casa por más de treinta malditas horas y ya te estabas acostando con
otro chico?
La acusación fue imposible de entender. Greer se había sentido
enfermo con toda la preocupación y el dolor de ser rechazado. ¿Otro
hombre? Deseó poder pensar en otro hombre. Cada pensamiento, cada
día era de Dallas. Solo Dallas.
—¿De qué estás hablando? No he estado con nadie más que contigo
desde la primera noche que te vi en el club.
—Te vi, Greer. —La altivez de Dallas ataba cada palabra—. Conduje
hasta tu casa antes de mi turno porque no podía mantenerme alejado.
Te extrañaba. Creí tus mentiras. Cuando me detuve, estabas en los
brazos de otro tipo. Joder, te vi.
Por supuesto, no había estado con nadie y seguramente no había
tenido otro hombre en su casa.
—¿Qué día fue? —respondió Greer, devanándose los sesos por lo
que Dallas podría haber visto y malinterpretado.
—¿Porque pasó más de una vez? —Dallas puso los ojos en blanco
exageradamente y se alejó—. Estoy lidiando con muchas cosas en este
momento. Realmente jodiste mi cabeza. No está bien. ¿Por qué todos me
joden la cabeza? Intento ser un buen tipo. No juego tus juegos. ¿Me
puedes llevar a casa o dejarme en Corsicana? No puedo hacer esto
contigo. Iré a casa desde allí.
—Dallas. Me sentaba solo en casa todas las noches esperando
hasta que comenzara la clase de las diez. Me sentaba en el sofá y te veía
enseñar tu clase y luego te enviaba un solo mensaje de texto. Solo me
permití darte las buenas noches, no los millones de palabras que quería
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usar para rogarte que me prestaras atención. Aparte de ir a trabajar, eso
fue lo que hice en la semana. En serio, te estoy diciendo la verdad. No he
estado comiendo ni durmiendo. Las únicas personas que vinieron a mi
casa fueron mi hermana y su esposo, mi mejor amigo, Beau. Eso fue el
martes por la tarde. Kailey se enteró de que está embarazada y vinieron
a compartir la noticia. Te juro que esas son las únicas personas que han
estado en mi casa.
Pasaron varios momentos antes de que Dallas finalmente se
volviera y lo mirara parpadeando. La incertidumbre en su mirada tenía
que significar que quería creerle, pero el hombre cauteloso estaba
asustado. Greer redujo la velocidad del coche hasta que pudo aparcar a
un lado de la carretera.
El alivio fue asombroso al saber que Dallas había ido a su casa en
la semana. Todo lo que había hecho para unirlos había sido la decisión
correcta. Toda la tensión paralizante de un rechazo comenzó a disminuir.
Dejó escapar un suspiro estabilizador, absorbiendo otro giro en el camino
hacia su relación.
Greer había seguido adelante, recordando su extraordinario tiempo
juntos, tratando de ignorar el hecho evidente de que Dallas se había
alejado de él sin mirar atrás. Sin embargo, no lo había hecho. Había
acudido a él.
Toda la restricción que Greer había usado para permanecer
callado, se hizo añicos como una ruptura en la presa. Su verdad brotó de
sus labios.
—El martes por la tarde, después de que me hiciera cargo de la
gestión de tu cuenta, me reuní con tus hermanos. Hice ambas cosas para
estar más cerca de ti. Para mostrarte que podemos trabajar juntos
mientras somos discretos. Cuando llegué a casa, mi hermana estaba allí.
Mi familia no es tan cercana como la tuya. Ella es todo lo que tengo.
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Kailey había ido al médico esa tarde. Beau es un médico que trabaja un
millón de horas. Cuando los vi, pensé lo peor. Nunca se me ocurrió que
vinieran a darme buenas noticias. Me sentí aliviado y Beau
probablemente me abrazó, por lo general no instigo esas cosas. Puede
que le haya devuelto el abrazo. Kailey estaba ahí. Ella debe haber sido la
primera en atravesar la puerta si no la viste. Eso es todo lo que pasó.
Todo es verificable. Soy muy consciente de ti. No puedo creer que hayas
conducido por mi calle y no te sintiera allí.
Mientras Greer hablaba, Dallas se relajó visiblemente. Sin
embargo, sus palabras aún tenían un toque de escepticismo.
—Tiene sentido que no creas en la monogamia. No es que estemos
en ese punto...
Greer buscó en el bolsillo del pecho su teléfono. Rápidamente
encontró una foto de Beau.
—¿Es él?
Dallas tomó el teléfono, parpadeando y entrecerrando los ojos
mientras estos se ajustaban a la luz brillante que iluminaba su
impresionante rostro. Greer esbozó una pequeña sonrisa. No todo estaba
perdido entre ellos. Dallas había acudido a él. Greer puso el coche en
marcha y los llevó de nuevo a la carretera.
—Echa un vistazo a mi teléfono. Verás algunas fotos tuyas allí. Mira
todas mis redes sociales. Tengo Twitter, Facebook, Tinder, Scruff… —
Greer se rió entre dientes ante su pequeña broma—. Me golpeaste fuerte.
Me gustaba andar con acompañantes, pero no desde que te conocí. La
monogamia es un compromiso fácil de dar. Siento que es un hecho para
cualquiera que entable una relación contigo —dijo Greer, ganando
velocidad, mirando la carretera a través de sus espejos—. Tenemos un
largo camino por recorrer y es tarde. Lo hablaremos cuando lleguemos.
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Dallas se movió a través del teléfono durante varios minutos, solo
hojeando la galería, sin mirar ninguna de las aplicaciones o mensajes. Su
entrenador colocó el teléfono en la caja del tablero, luego se acomodó en
su asiento y apoyó la cabeza en el reposacabezas.
—Si necesita que conduzca, avísame.
—Vale. —Una tregua tentativa. De hecho, el deseo de su corazón lo
anhelaba. Podría conducir toda la noche y estar contento siempre que
Dallas se sentara a su lado.
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Capítulo 29
La extravagante opulencia del hotel agregó otra capa a las muchas
facetas de Greer Lockhart. El vestíbulo estaba en silencio, probablemente
debido a que eran un poco más de la una de la mañana. Greer fue
recibido en las puertas de entrada con los códigos de acceso y las
indicaciones a sus habitaciones; sí, había reservado dos habitaciones.
Greer eligió llevar sus maletas a pesar de que no menos de cinco
asistentes intentaron llevárselas mientras caminaban desde el automóvil
hasta el ascensor del vestíbulo. Greer cargaba con un portatrajes bien
empacado y una gran bolsa de cuero, ambos colgados de su ancho
hombro.
En esos primeros minutos, la grandeza del hotel encajó muy bien
con Greer con sus monstruosos candelabros de cristal, hermosas y
únicas obras de arte contemporáneas y pisos muy pulidos. Se veía como
en casa, a cargo y confiado.
Dallas intentó no inquietarse con su nerviosismo. Se quitó la
chaqueta del traje, con cuidado de que no se arrugara. Una vez dentro
del ascensor, su corbata de seda fue la siguiente, luego soltó el pequeño
botón en el cuello apretado.
—Skye fue mi cómplice. —Los ojos de Greer brillaron cuando se
encontró con la mirada de Dallas—. Esta noche hay un evento formal y
se llevará a cabo en la planta baja. Tengo un esmoquin para ti. Skye
ayudó a saquear tu armario en busca de las tallas correctas. Tengo un
sastre que vendrá hoy más tarde para hacer las modificaciones que
necesites.
Dallas arqueó las cejas, pero por lo demás se mantuvo callado
mientras soltaba los botones de sus muñecas. Un sastre. Hum.
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—Kailey se encargó del resto. Pidió que te empacaran una muda de
ropa aquí. —Greer palmeó la bolsa de lona—. Nuestros equipos para la
limpieza están en mi auto.
Las puertas del ascensor se abrieron de golpe. Greer movió un
brazo hacia adelante, animando a Dallas a que saliera antes que él.
Cuando Dallas salió al mismo nivel de grandeza que el vestíbulo de
la planta baja, tenía dos opciones, derecha o izquierda, pero no tenía idea
de qué camino tomar. Greer pasó junto a él, manteniendo las manos
quietas. Esa cabeza rubia asintió hacia la derecha y luego fue en esa
dirección.
No se parecía a ningún hotel en el que Dallas se hubiera alojado
antes. Las puertas de la habitación estaban muy separadas, solo tres al
final del largo pasillo. En la segunda puerta, Greer se detuvo. Ingresó el
código en su teléfono. Un zumbido liberó el pestillo de la cerradura. Greer
empujó la puerta para abrirla, sosteniéndola con el pie, y nuevamente le
indicó con la cabeza a Dallas que pasara primero.
Las luces del techo se encendieron automáticamente cuando entró
en el espacio exquisitamente decorado, del tamaño de un pequeño
apartamento. Las cortinas estaban abiertas, mostrando el paisaje
silencioso del centro de Houston por la noche. La habitación estaba muy
decorada en modernos negros, grises y cromados. Salpicaduras de
colores vibrantes salían de todas direcciones. Una cocina completa se
extendía a lo largo de una pared. La puerta del dormitorio estaba abierta.
Las luces estaban apagadas, pero vio el borde de un colchón más allá.
—No pensé esto muy bien. Toma la bolsa. Tiene todo lo que
necesitas que no proporciona el hotel. Estoy en la habitación de al lado.
—Greer se paró en la puerta de entrada y volvió a hacer lo de la cabeza,
asintiendo hacia la derecha—. Hay un asistente virtual. Es un holograma.
Ella te conseguirá lo que necesites. Esta es una propiedad de Escape.
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Creo que Tristan Wilder está detrás de gran parte de la tecnología. Quién
sabe si lo estoy recordando correctamente o no. —Greer se encogió de
hombros despreocupadamente. Incluso cansado, era, como mucho, el
hombre más guapo que Dallas había visto en su vida.
Greer sonrió cuando Dallas dio pasos lentos y mesurados hacia él.
Se detuvo a unos dos metros de distancia y metió las manos en los
bolsillos de los pantalones. Greer dejó la bolsa de cuero en el suelo entre
ellos.
—¿No compartimos una habitación?
—No. Quiero hacer esto bien. No hay sexo implícito. Me preocupaba
que pudieras salir corriendo en medio de la noche, pero aparentemente,
te seguiré adondequiera que vayas, así que te encontraré. —La ceja
juguetona de Greer se arqueó en desafío—. Eso es una advertencia
—Vale. —Dallas sonrió ante la burla. Una cosa sobre Greer,
siempre lanzaba una bola curva. Dallas no tenía idea de qué pensar de
esta última ronda de sorpresas. Todo lo que sabía era que había una
barrera invisible e impenetrable que los mantenía separados. Y esta vez
la puso Greer.
—Mañana es un día laboral para mí. Estaré atado la mayor parte
de la mañana hasta la tarde. Kailey te programó un día de spa en mi
ausencia. Puedes aceptarlo o no, pero están instruidos para que te
ayuden a prepararte para mañana por la noche.
—Está bien. —Dallas asintió, decidiendo que Greer definitivamente
dejaría la habitación.
—Está bien. —Greer sonrió, asintió, negó y se obligó a salir al
pasillo. Dallas se adelantó y agarró la puerta. Greer dio un paso más y
luego otro—. Envíame un mensaje cuando despiertes.
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—¿Greer? —preguntó Dallas con el ceño fruncido. Greer dio
decididos pasos hacia atrás hacia la última habitación del pasillo.
—No, lo estoy haciendo bien. Nos movimos demasiado rápido la
última vez —dijo, moviéndose hacia atrás hasta que se detuvo frente a la
puerta más lejana—. Todo lo que hay en la habitación está disponible
para ti. Usa lo que quieras. Llama al servicio de habitaciones si tienes
hambre. Es un menú completo.
La comida no tenía su interés. Su polla tensa estaba girando igual
de confundida por la retirada de Greer.
—Entra y cierra la puerta, cariño. Recuerda, estoy tratando de
cortejarte con mi galantería. Quiero mantenerte a salvo. Los hombres
sexys parados solos en el pasillo podrían atraer todo tipo de antiestético
libertinaje.
Dallas no hizo lo que le indicaron, demasiado hipnotizado por la
encantadora sonrisa de Greer. Este levantó una mano y desapareció
detrás de la puerta.
Entrecerró los ojos. De alguna manera, había terminado en un
universo alternativo. Pasaron los minutos. Cuando Greer no abrió la
puerta, alegando una gran broma, finalmente se retiró a su habitación,
agarró la bolsa y dejó que la puerta se cerrara a su paso.
Se quedó mirando la puerta con cerrojo que separaba sus
habitaciones.
Greer no llamó, riéndose de su divertida broma.
Está bien. Dallas supuso que esto realmente estaba sucediendo.
Se dirigió al dormitorio mientras buscaba dentro de la chaqueta de
su traje su teléfono. Las luces automáticas iluminaron su camino a
medida que avanzaba. El dormitorio imitaba el tema decorativo
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coordinado de la sala principal con salpicaduras de color por todas
partes. Especialmente en la pintura grande e intrincada colgando sobre
la cama. El arte del hotel era sorprendentemente impresionante.
Dallas colocó la bolsa y la chaqueta del traje sobre el colchón y se
sentó junto a él. Primero le envió un mensaje a Ducky, quien
extrañamente no le había enviado mensajes en toda la noche. Ducky
siempre lo mantenía actualizado, hasta el extremo. En un día lento,
enviaba cincuenta mensajes, asegurándose de que supiera todo lo que
sucedía.
Conocía a su hermano pequeño demasiado bien y fue directo al
grano.
No estoy enojado. Puedes hablar conmigo.
Tres puntos destellaron en la parte inferior de la pantalla hasta que
llegó la respuesta de Ducky.
Sigo diciendo las cosas equivocadas. Otro siguió
inmediatamente después. Apoyo todo lo que te hace feliz.
Dallas sonrió ante la honesta simplicidad de aceptación de Ducky.
Lamento mi comportamiento. Echa un vistazo a este lugar en
el que me voy a quedar. Dallas fue a la puerta y tomó una foto del
dormitorio y luego se volvió, tomando una de la sala de estar. Adjuntó
ambos al mensaje y se los envió a Ducky. Es el lugar más bonito en el
que he estado.
Es una propiedad de Escape, ¿verdad? Claro. Ducky había
estado involucrado en el asunto. Cualquier sentimiento momentáneo de
su ansiedad se desvaneció.
Creo que necesito mantener esto en silencio. Donny no lo
entendería.
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Que se joda Donny. La actitud de rabia de Ducky se hizo evidente
en ese mensaje, lo que alivió instantáneamente a Dallas. Luego, en rápida
sucesión, llegaron seis mensajes.
Se equivocó anoche.
No tienes que dar el visto bueno como él dijo.
Es por mayoría y tú y yo somos la mayoría.
Ya estuvimos de acuerdo con eso.
Me retrasé porque quería que vieras lo bien que se ve el nuevo
logo.
Tienes buen ojo para cosas así. Era mejor esperar hasta que
tuvieras la cabeza despejada.
Dallas podía escuchar la naturaleza protectora de Ducky a través
de las palabras en la pantalla.
Sonrió mientras respondía.
Hablemos mañana de todo esto. Ponme al día de lo que me
perdí cuando te levantes. Revisaré mi correo electrónico antes.
Ducky envió un emoji de pulgar hacia arriba y no dijo nada más.
La mesita de noche tenía una estación de conexión para móviles
incorporada. El lugar era genial como una mierda. Dallas enchufó su
teléfono y nuevamente se sentó en el borde de la cama, abriendo la
cremallera de la bolsa. Quienquiera que hubiera empacado este bolso
sabía lo que estaba haciendo. Había optimizado cada parte del espacio
interior. Había dos pares de zapatos, un par de vaqueros azules, unos
joggers que supuso eran suyos, una sudadera y un suéter Henley
enrollado. Había camisetas, ropa interior, calcetines y artículos de
tocador; todo, desde los productos para el cabello preferidos de Dallas
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hasta la marca de pasta de dientes que más le gustaba. Skye había estado
ocupada además de astuta.
Dallas tenía personas que lo amaban incluso cuando él no las
merecía en absoluto.
Siguió hurgando en la bolsa. Ni lubricantes ni condones.
Greer dijo la verdad sobre presionar su botón de reinicio.
Dallas tomó la pasta de dientes y el cepillo y fue al baño que
también tenía todo lo que necesitaba allí. Rápidamente se cepilló los
dientes y luego movió los mechones de cabello que habían caído sobre su
frente. Se sacó los faldones de la camisa de los pantalones y luego decidió
quitarse la camisa y la camiseta.
Con un plan que recién ahora se estaba solidificando, recordó
cuánto le gustaba a Greer su pecho desnudo. Sabía muy poco sobre el
arte de la seducción y le vendría bien toda la ayuda que pudiera
conseguir.
Dallas miró su reflejo en el espejo mientras fortalecía sus nervios.
El himno que sonaba dentro de su cabeza cantó su coro en voz alta.
Podía vivir una vida solitaria de miedo y arrepentimiento como lo había
estado haciendo, o podía ser audaz y aceptar descaradamente lo que se
le ofrecía. Su corazón estaba claro en su decisión final.
Había sacado conclusiones precipitadas. Greer le dijo la verdad
sobre Beau. Había visto las fotos de la boda de Kailey y Beau en la galería
del teléfono... Greer lucía elegante con su esmoquin mientras estaba al
lado de Beau como su padrino de boda.
Sonrió mientras su pecho se hinchaba en el espejo, orgulloso de su
audaz resolución y su creciente determinación. Dallas se quitó los
zapatos, quitándose cada calcetín con la mano.
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Con esta nueva confianza, se dirigió directamente a la puerta que
separaba sus habitaciones. Se detuvo a centímetros de distancia, dejando
escapar una exhalación lenta y estabilizadora y miró a lo largo de su
cuerpo. Se quitó el cinturón, lo arrojó sobre una silla cercana y
desabrochó el botón de sus pantalones. Metió la mano en el interior para
ajustar su ansiosa polla, destacando su necesidad a través del apretado
material.
Toda la angustia de su semana del infierno culminaba en esta
sólida puerta negra que lo alejaba de lo que más deseaba en el mundo.
Abrió los pestillos y levantó un puño. Se aflojó contra la otra palma
apoyada en la madera fría.
Tal vez su nueva actitud valiente vendría en pequeños pasos. Su
frente descansó junto a su mano y le habló a Greer.
—Abre la puerta.
***
Greer caminaba de un lado a otro. Sus niveles de agotamiento eran
un sólido nueve sobre diez.
El alivio de saber que Dallas de hecho había ido a buscarlo esta
semana, de ver que él y su amor tenían la oportunidad de un futuro, lo
había dejado completamente aliviado y agotado. Necesitaba descansar
para calmarse y empezar de nuevo mañana. Más que eso, tenía que darle
espacio a Dallas para sentirse cómodo con la idea de una relación con él.
El equilibrio era complicado. Demasiado espacio y su entrenador
podía salir disparado.
Joder. ¿En qué estaba pensando, dejando a Dallas solo así?
Imbécil.
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Dallas era la última persona a la que debería dejar con tiempo libre.
¿Cómo no había considerado el problema obvio entre ellos al reservar dos
habitaciones? Cuando estaban juntos, la vida no podía ser mejor. Era
cuando Dallas se iba que las cosas se iban a la mierda.
Su mirada acerada se clavó en la puerta que lo separaba. Caminó
a lo largo de la suite desde el dormitorio hasta la sala de estar, llamándose
a sí mismo todos los nombres del maldito libro. Recordó claramente la
confusión en la mirada de Dallas cuando lo dejó parado en la puerta de
su habitación. Greer soltó un gruñido cuando su memoria evocó
claramente la imagen de la polla impecablemente cortada de Dallas
perfilada tan tentadoramente en sus pantalones.
Su única consideración había sido el sentido de orgullo que tenía
al saber que él era el motivo de la evidente excitación de Dallas. Se había
preguntado si sabía siquiera que los pantalones de su traje revelaban
tanto.
Incluso ahora, el labio de Greer se metió entre los dientes mientras
miraba la puerta negra que separaba sus habitaciones. Joder, lo excitó
ver el deseo de Dallas por él.
Sus jodidos pensamientos estaban por todo el maldito lugar. Tenía
que concentrarse.
Había tenido a Dallas en sus manos y se había retirado.
Se alejó rápidamente de la puerta. Independientemente de su
estupidez, tenía que dejar de presionarlo. Darle espacio al chico para que
tomara sus propias decisiones. Había tomado la decisión correcta al salir
de la habitación de Dallas. La mirada de Greer se volvió hacia la puerta.
La elección correcta para un puto idiota.
La derrota era una jodida perra.
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Greer se desnudó y dejó que la mayor parte de su ropa cayera al
suelo. Debería irse a la cama.
Pero el deseo de su corazón estaba al otro lado. No podía hacer
nada más que acercarse a la puerta.
El clic de una cerradura atrajo toda su atención a los pestillos. El
tiempo se ralentizó. ¿Había sido esa su imaginación?
En poco tiempo, la curiosidad lo tuvo a centímetros de la puerta.
El tamborileo de su corazón latía casi demasiado fuerte en sus oídos, y
su respiración excitada provocó un rápido ascenso y descenso de su
pecho. Sus ojos se movían de un lado a otro mientras su mente corría
con todo tipo de escenarios esperanzadores. ¿Dallas realmente había
abierto su puerta? ¿Era una invitación?
Joder, sí, lo era. Greer extendió una mano hacia el cerrojo y se
detuvo justo antes de abrir su lado.
Pensándolo bien, retiró la mano. Se negaba a presionarlo, sin
importar cuán desesperados y erráticos fueran sus pensamientos.
Tan rápido como llegó ese pensamiento, otro avanzó,
desarrollándose con vívidos detalles. La historia de su vida y la de Dallas
creó una presentación de diapositivas pasando por su mente.
Dallas a su lado como su amante, su compañero y su mejor amigo.
Felicidad doméstica.
Matrimonio.
Niños, probablemente varios.
Viajarían, construirían un hogar lleno de amor y se amarían por el
resto de sus vidas.
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Vio su destino entrelazado. Por toda la eternidad. De verdad, eso
era todo lo que siempre había querido. Empujar a Dallas no era la
respuesta. Dallas tenía que querer esas mismas cosas.
—Abre la puerta.
Greer no podía estar seguro de si las palabras eran una
manifestación de su mayor deseo o la voz real de Dallas instruyéndolo a
hacer exactamente lo que quería.
Su corazón atronador se aceleró aún más. Podía aceptar el hecho
de que estaba impaciente y tendía a querer cosas que estaban
completamente fuera de su alcance. En los negocios, esas cualidades
siempre eran una ventaja. Pero no tanto en sus relaciones personales.
Empujó y empujó y nunca se detuvo. Un rasgo que molestó a todos en
su vida. Sin embargo, Dallas parecía quererlo tal como era.
Con los nervios vibrando de esperanza, Greer giró el cerrojo. La
puerta se abrió de golpe por sí sola. La última señal que necesitaba. La
abrió apresuradamente el resto del camino. Dallas estaba al otro lado. Y
en ese momento, su entrenador con el torso desnudo tomó aliento una
vez más, como había tomado su corazón.
Greer dio un paso decidido hacia Dallas, buscándolo, viendo todo
lo que siempre había querido de la vida y mucho más reflejado en esos
ojos seductores. Sus manos se levantaron por su propia voluntad,
ahuecando las mejillas de Dallas entre sus palmas. Lo empujó hacia
adelante. Sin dudarlo, Greer presionó su boca contra esos labios flexibles,
atrayendo a Dallas en un beso abrasador.
Lo apretó contra su pecho. El momento se volvió mucho más dulce
cuando Dallas lo rodeó con sus dos fuertes brazos, acunándolo con
fuerza contra su cuerpo duro y tentador.
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Con la última pizca de su fuerza de voluntad, Greer se apartó del
beso, alejándose unos centímetros del rostro de Dallas. Buscó cualquier
tipo de reserva.
—Te deseo así, pero también te deseo en mi vida todos los días.
Puedo esperar.
—Yo también deseo eso —susurró Dallas, la desesperación
entrelazando su tono. Su mirada fascinante reflejaba algo que Greer
nunca había visto antes. El alma de Dallas quedó al descubierto para él,
invitándolo a entrar.
Sus jadeantes bocanadas de aire se encontraron y se mezclaron
cuando las palabras de Dallas se asentaron en su corazón. Greer nunca
había escuchado mejores palabras en su vida. La lucha por tener a este
hombre valió la pena mientras dejaba que los deseos más profundos de
su corazón salieran de sus labios. Su voz era suave, segura y llena de
devoción.
—Te amo, Dallas. Es real para mí. Sé que pertenecemos juntos.
Los ojos de Dallas se agrandaron. Los segundos se sintieron como
horas mientras Greer observaba una variedad de emociones que no podía
descifrar en su rostro. El corazón de Dallas latía con fuerza contra el
pecho de Greer, latiendo frenéticamente, cada latido coincidía con el
suyo. El arrepentimiento le hizo fruncir el ceño antes de que algo parecido
a la resolución se asentara, suavizando sus rasgos. Su mirada verde
inquisitiva se fijó en Greer.
—Yo también te amo. Eres el hombre de mis sueños. Por supuesto
que te amo, pero no será fácil para nosotros.
El corazón de Greer se abrió de par en par, regocijándose con una
declaración tan dulcemente murmurada. Si había algún límite que había
logrado mantener en su lugar, se liberó, atándolo a Dallas, uniéndolos
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más estrechamente. Greer ladeó la cabeza, susurrando mientras se
inclinaba para darle un beso.
—Lo fácil es para los débiles.
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Capítulo 30
Cama. Necesitaban una cama ahora mismo.
Greer dio pequeños y medidos pasos hacia atrás mientras metía las
manos en la cinturilla de los pantalones de Dallas, empujándolos hacia
abajo mientras devoraba la boca adictiva de su amor. ¿Cómo era que
cada uno de sus besos era cada vez mejor?
Deslizó su lengua contra la de Dallas mientras agarraba los globos
carnosos de su perfecto trasero y lo conducía hacia el dormitorio. Las
caderas de Dallas se movieron, apretando su rígida excitación contra
Greer. Joder, le gustó ese movimiento sugerente. Y el dormitorio estaba
muy lejos.
Algo detuvo su movimiento. Abrió los ojos, vio el enorme sofá de
cuero e inmediatamente ajustó su plan. Podrían tomarse un minuto allí,
un pequeño descanso en sí mismo, antes de continuar la larga caminata
a través de la suite.
Los brazos de Dallas se cerraron alrededor de Greer. Su boca se
rompió por el beso cuando sus pies dejaron de tocar el piso. Greer apenas
tuvo tiempo de agarrar el respaldo del sofá y anclar un brazo alrededor
de la espalda de Dallas, sosteniendo la mayor parte de su peso corporal
mientras lo acomodaba en el sofá con un pequeño rebote. La mirada de
sorpresa de Dallas voló alrededor de la habitación, orientándose sobre lo
que acababa de suceder mientras Greer no perdía el tiempo en quitarle
los pantalones de cada pierna. Los pantalones iban en una dirección
mientras que los calzoncillos ajustados iban en otra.
—No lo vi venir —susurró Dallas con voz ronca mientras su polla
se liberaba, gruesa y dura como una piedra.
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Greer se metió el labio entre los dientes. Se le hizo la boca agua
cuando su concentración se estableció. Rápidamente se liberó y bajó la
cremallera.
—Levántate y tócate a ti mismo por mí.
Estaban tan malditamente sincronizados. Los ojos de Dallas
brillaron y sonrió, haciendo que sus hermosos rasgos fueran aún más
sexys, mientras subía al suave cuero. Su desvergonzada y personal
estrella porno hizo exactamente lo que le pidió. El puño de Dallas dio un
tirón lento y constante a esa hermosa polla y su otra mano alcanzó sus
bolas.
—¿Así?
—Sí, justo así. —Los pantalones golpearon el suelo y su rodilla
golpeó el apoyabrazos. Subió su trasero por el borde, negándose a
tomarse el tiempo para caminar hacia el frente del sofá. Los muslos
separados de Dallas invitaron a Greer a entrar. Se acurrucó allí,
asumiendo el control de la caricia de la polla. Comenzó a trepar por el
amplio pecho de Dallas. Éste se levantó, encontrándose a mitad de
camino, con la boca abierta y sus manos cerrándose alrededor del cuello
de Greer, atrayéndolo en un beso desgarrador.
Agarró sus dos pollas juntas y se enredó contra Dallas mientras
devoraba a su hombre, hundiendo su lengua profundamente. Hizo el
amor a Dallas con la boca y la mano. Las caderas de Dallas se movieron.
Su amor era tan malditamente fuerte.
Dallas inclinó la cabeza de Greer, devolviendo sus propias caricias
sensuales alucinantes con la lengua. Dios, había extrañado a este
hombre. Ansiaba su delicioso sabor y adoraba la forma en que
contrarrestaba cada uno de sus movimientos con uno propio. Su amante
perfecto.
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No lo había perdido.
Ahora, solo tenía que quedarse con él.
Dallas se soltó del beso, la mano en la espalda de Greer se movió
hacia su frente, empujando entre sus caderas hasta que la cerró
alrededor de su puño.
—Se siente bien.
La fuerte palma en el cuello de Greer lo movió como si fuera un
muñeco de trapo. Los labios calientes de Dallas se sellaron y tocaron la
tierna carne de su cuello y mandíbula. La mano del entrenador envolvió
fácilmente la de Greer, dando vueltas alrededor de sus pollas. Trabajaron
juntos, dando placer al otro. Esa lengua pecaminosa trazó el caparazón
de la oreja de Greer antes de sumergirse dentro. Greer dio un
estremecimiento de cuerpo entero, perdido en el éxtasis cuando Dallas se
rió contra su piel húmeda.
—Fóllame, D —dijo.
—Lo estoy intentando —dijo Dallas arrastrando las palabras,
susurrando entre dientes antes de girar a Greer, capturando su boca de
nuevo. Greer se abrió cuando la lengua de Dallas se encontró con la suya.
Lento y profundo, provocándolo con cada golpe.
Dallas rodeó la punta de Greer con el pulgar. Perdió de vista el beso
mientras siseaba y empujaba sus caderas contra las de Dallas al ritmo
que creaba su amante.
Los trazos fueron audaces, firmes y rápidos, y todo se volvió
demasiado. Dallas era el seductor, no Greer…
—Se siente demasiado bien. Me negué a masturbarme esta
semana. Probablemente no fue la mejor idea —siseó Greer contra la boca
de Dallas.
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—Déjate ir. Córrete por mí. Tenemos toda la noche —susurró
Dallas. Cómo manejó el giro de la muñeca con sus cuerpos fusionados,
nunca lo sabría, pero maldita sea, su respiración se volvió errática y
comenzó a jadear—. Cambié de opinión. Quiero saborearte.
Antes de que las palabras se registraran en el cerebro brumoso de
Greer, Dallas se retorció y lo empujó suavemente. Su trasero golpeó el
frío cuero, enviando un escalofrío sobre su piel caliente cuando su amado
cayó de rodillas. Sus miradas se encontraron y el tiempo se ralentizó.
Greer no pudo evitar acercarse. Sus palmas cubrieron las mejillas de su
hombre, la yema de su pulgar se deslizó por los labios hinchados por el
beso de Dallas.
—Te amo —murmuró Greer y le habría dado un beso en ese
momento, pero Dallas sonrió y deslizó sus palmas a lo largo de sus
muslos, abriendo un camino acalorado hasta su saco y polla. Dallas lo
tomó en la mano, agarrándolo con brusquedad mientras jugaba con sus
bolas, haciéndolas rodar en su palma.
Todas sus defensas se desvanecieron cuando vio a Dallas lamer
sus labios. Su cálida boca se abrió. Esa lengua pecaminosa se deslizó por
la punta, enviando un siseo a través de los dientes apretados de Greer
antes de que lo tomara profundamente dentro de su boca, tragándolo
hasta que la punta golpeó la parte posterior de la garganta.
Greer deslizó sus dedos por el cabello de Dallas, enredándolos con
los mechones más largos mientras su mirada se clavaba en la boca que
subía y bajaba sobre su polla. Santo infierno. La boca de Dallas era
asombrosa. Su amante se entregaba de forma tan desinteresada. Su
orgasmo pasó a un segundo plano mientras disfrutaba del gentil acto
amoroso que Dallas le daba con su boca. Quería que esto continuara para
siempre. Por supuesto, estar con él había sido la experiencia más íntima
de su vida, pero lo que estaban haciendo ahora era todo lo que él siempre
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había querido de la vida. Estaban haciendo el amor. Amar de verdad al
otro lo suficiente como para poner el clímax del otro antes que el suyo.
Qué pensamiento tan embriagador. Bajo los ojos entrecerrados, vio
a Dallas deslizarse un poco más por su polla en cada trago. Eso había
sido algo que emocionó a su hombre antes. Dallas era un jodidamente
natural chupando pollas. Greer apretó el agarre que tenía sobre su
cabello y levantó las caderas.
—Lo tienes. Relaja la mandíbula.
Con tanta reverencia como pudo, pasó los dedos por la mandíbula
de Dallas, deseando que tuviera lo que tanto se esforzaba en dar.
—Afloja.
La realidad lo golpeó de nuevo cuando Dallas se lo tragó hasta la
raíz. Sus bolas se retrajeron y sus caderas se estrellaron hacia adelante
mientras su mano se apretaba en el cabello de Dallas, bloqueándolo en
su lugar. Los ojos verdes acerados se alzaron hasta los de Greer, y soltó
a Dallas, dejándolo sacudir su polla.
Dallas se sentó sobre sus talones, su concentración se dividió entre
la polla goteando de Greer y tomar bocanadas de aire. La hábil lengua se
curvó alrededor de la punta de su pene y la vista y el tacto debilitaron a
Greer.
—Joder. Eso es caliente —gruñó Greer, levantando a Dallas por los
brazos—. Mi hombre.
Él selló su amor con un beso abrasador, amando el sabor de sí
mismo en la lengua de Dallas. Éste se derritió contra él, profundizando
el beso. Greer envolvió a Dallas en sus brazos. No había ninguna
posibilidad en el infierno de que pudiera vivir sin este hombre en su vida.
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Como si Dallas leyera sus pensamientos, se apartó de Greer y sus
ojos escrutadores escanearon su rostro.
—Necesito compromiso y monogamia. Quiero amar y ser amado.
Quiero todas esas cosas contigo.
A Greer le dolía el corazón por la falta de pretensión y juego en la
declaración en voz baja. También era la forma en que lo quería.
—Nunca te dejaré ir. Lucharé para mantenernos juntos.
Antes de salir de esta suite, Greer se follaría a Dallas en todas las
superficies, pero ahora mismo, los quería en el dormitorio, en la cama
con Dallas debajo de él. Greer se puso de pie, atrayéndolo. Su
determinación recibió un golpe cuando Dallas se levantó, dejando un
rastro de besos en la ingle, el estómago, el pecho, el cuello y los labios.
Le encantaba que su chico fuera más alto que él. Greer se apartó,
saliendo del agarre de Dallas y se dirigió al dormitorio.
—Vamos, grandulón —dijo con voz ronca.
—¿Hay algo mal?
—No, todo está bien. Vamos a la cama. —Todavía le tomó un
segundo. Greer no culpó a Dallas por su confusión.
Si no hubiera perdido la cabeza, estaría entrando en esa boca
caliente ahora mismo, pero no esta vez. Escuchó los pies descalzos de
Dallas pisoteando el piso de baldosas detrás de él.
Greer fue a la mesita de noche y tomó los condones y el lubricante
del cajón. Puede que no hubiera planeado quedarse en esta habitación,
pero claramente, había esperado lo inevitable y lo había arreglado en
consecuencia. Movió la bolsa, quitó la colcha de la cama y tiró los
condones y el lubricante sobre el colchón. Esbozó una sonrisa diabólica
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Kindle Alexander Ruptura
y se sentó en el borde de la cama, echándose hacia atrás mientras
acariciaba el colchón a su lado.
—Ahora mismo, aquí es donde te quiero.
No dijeron más palabras. Dallas se acercó a él. Con una rodilla en
el colchón, lo alcanzó. La lengua, los dientes y los labios se encontraron
e instantáneamente encendieron el calor de nuevo.
Greer luchó por poner a Dallas sobre su espalda, trepando sobre
su cuerpo antes de que él se soltara, moviéndose rápidamente para
revertir su posición antes de que Dallas tuviera otras ideas. Se puso a
cuatro patas y ubicó la cabeza de Dallas entre sus rodillas. Greer agarró
su propia polla, frotando la punta goteando sobre los labios carnosos de
Dallas.
—Abre para mí.
Oh, su amado de hecho se abrió. Dallas tenía un nivel de maestría
en una jodida mamada. Con un toque abrasador, rozó un rastro
acalorado hasta las bolas de Greer mientras lo metía profundamente en
la boca. Joder. Las caderas de Greer se deslizaron hacia adelante, su
visión comenzó a nublarse y los dedos de los pies se le curvaron mientras
su polla se deslizaba más profundamente en la garganta de Dallas.
Agarró la polla de Dallas, se inclinó y acomodó su rostro en el suave
vello de la ingle mientras acariciaba la gruesa longitud en su puño
mientras trataba de no concentrarse en la forma en que éste se lo tragaba
entero tan fácilmente.
Su entrenador plantó los pies en el colchón con las rodillas
dobladas. Dedos hicieron cosquillas en la parte posterior de sus muslos
antes que Dallas le diera una juguetona palmada en el trasero. Arqueó la
espalda, inclinándose lo suficiente para ver su polla desaparecer en la
talentosa boca de su amante. Greer rodó sus caderas, follándose en el
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Kindle Alexander Ruptura
cálido y acogedor calor húmedo. Dallas lo tomó todo, chupándolo con
cada empuje de las caderas.
Por la forma en que se estaba formando su orgasmo, no le quedaba
mucho tiempo. Greer recorrió lentamente su lengua a lo largo de la polla
de su amante antes de tomar a Dallas en su boca. Deslizó su mano
alrededor de sus piernas para agarrar ese musculoso trasero.
Hizo todo lo posible para igualar la succión traviesa y alucinante
de Dallas, movimiento por movimiento, mientras sus dedos buscaban el
apretado fruncimiento. Jadeaba y gemía, su corazón latía con fuerza ante
la forma perversa en que Dallas usaba su boca, garganta y lengua para
coaccionar su liberación. Dios, nunca se cansaría de tener la boca de
Dallas en su polla.
Greer se obligó a concentrarse. Sus dedos se deslizaron dentro del
agujero de Dallas, relajándolo mientras deslizaba su boca hacia arriba y
hacia abajo por la dura polla. La esencia salada de Dallas estalló en su
lengua, haciéndole saber que estaba haciendo todo bien. Su palma se
moldeó alrededor de las bolas de su amante, luchando contra su propia
necesidad mientras escuchaba a Dallas gemir, instándolo a seguir.
Su polla se liberó de la boca de Dallas. Segundos después, dedos
cálidos agarraron su trasero y lo abrieron. El aliento caliente de Dallas
sopló contra su lugar más íntimo, haciendo que su cabeza diera vueltas.
—Eres perfecto, Greer.
Los ojos de Greer se deslizaron hacia la parte posterior de su cabeza
cuando la lengua de Dallas lamió su agujero. Mierda. Oh, hombre, le
encantaba que lo chuparan ahí. Las yemas de los dedos de Dallas
trabajaron en conjunto con su lengua, la sensación era tan intensa que
Greer juró que iba a correrse en el acto. Se sentía tan malditamente bien.
Dallas agregó otro dedo y Greer gimió por la intensidad.
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La electricidad chispeó en la base de su columna vertebral y fluyó
sobre él, haciendo que su cuerpo hormigueara de la manera más
deliciosa. Definitivamente se vendría si continuaban por este camino.
Dallas siguió trabajando en él, sin cejar en el asalto oral. Las rodillas de
Greer temblaron, estaba tan jodidamente cerca.
Greer se obligó a moverse y apretó su polla hinchada con un puño,
esperando frenar su orgasmo inminente. Cogió el lubricante y los
condones.
—Nunca podré tener ventaja contigo.
—Oye, me gusta lamer tu trasero. Vuelve aquí.
Greer se atrevió a mirar a Dallas, quien parecía genuinamente
decepcionado.
También le gustaba la idea, pero tenía algo más en mente.
—Necesito estar profundamente dentro de ti, cariño. Agarra tus
piernas. —Greer se colocó entre los muslos separados de Dallas,
haciendo rodar el condón por su polla goteando antes de abrir
apresuradamente la tapa del lubricante. Vertió una generosa cantidad en
su polla y luego directamente en el agujero de Dallas. Metió un dedo,
bombeando dentro y fuera. Después de unos momentos, agregó un
segundo—. Me estás poniendo tan malditamente duro. No creo que pueda
ser tierno contigo.
—Entonces no lo seas. Quiero sentirte. Solo fóllame, Greer.
Hablaban el mismo idioma. Greer se metió el labio entre los dientes
y ubicó la cabeza de su polla contra todo ese calor antes de empujar más
allá del apretado anillo de músculos. Sus ojos nunca dejaron los de
Dallas mientras lentamente se volvían uno.
***
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Kindle Alexander Ruptura
Dallas soltó un gemido largo y fuerte y apretó un poco más la parte
posterior de los muslos. El ardor de Greer estirándolo enviaba temblores
de deseo a través de él con cada deliberado centímetro que empujaba
hacia él. Sus ojos rodaron hacia la parte posterior de su cabeza, los
tendones en su cuello y hombros se tensaron, y soltó sus piernas,
envolviéndolas alrededor del trasero de Greer, ayudando a empujar más
profundamente dentro de su cuerpo.
Greer se dejó caer hacia adelante, sus labios buscando los de
Dallas mientras sus caderas se hundían más profundamente,
encerrándolo dentro. Esto era perfecto. Encajaban muy bien. Dallas se
relajó. Sus ojos se abrieron hacia orbes de color ámbar que lo miraban
intensamente. No pudo evitar perderse en sus profundidades mientras el
cuerpo de Greer llenaba el suyo.
—Te amo, Dallas. —Greer jadeó y comenzó a mover las caderas en
pequeños y medidos empujes. Sus dedos acariciaron a Dallas mientras
sus caderas rodaban al ritmo que creaba Greer. Su hombre ancló las
rodillas en el colchón y tomó el control total.
Las palmas de Greer se movieron constantemente sobre cada uno
de los pectorales de Dallas. Insistentes yemas de los dedos jugaron con
sus pezones, enviando ondas de choque que reverberaron por todo su
cuerpo. La exploración de su amante continuó por los músculos de su
estómago, amándolo con reverencia hasta que finalmente se agachó para
agarrar su dolorida polla.
La presión del fuerte agarre de Greer fue casi excesiva mientras los
dedos de Dallas se clavaban en la ropa de cama. Su trasero se apretó
alrededor de Greer, sacando un gemido de su amante mientras entraba
y salía. Dallas no pudo evitar que su cuerpo se moviera, igualando a
Greer, tomando lo que quería.
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—Estás tan apretado. —Greer se enterró en Dallas con estocadas
fuertes, profundas y desgarradoras. El calor se acumuló en la base de su
columna y envolvió su cuerpo en calor. Este momento era tan tierno, tan
correcto. No quería que terminara.
Dallas alcanzó a Greer, atrayéndolo hacia abajo, presionando su
boca contra los labios carnosos mientras su trasero se apretaba. Greer
empujó su lengua hacia adelante, rozando y enredándose con la de
Dallas, follándole la boca como estaba follando su culo.
El placer aumentaba con cada chasquido de las caderas de Greer.
Se balancearon juntos como uno, sus cuerpos perfectamente
sincronizados mientras Greer aumentaba el ritmo de las estocadas. Se
apartó del beso y su frente cayó sobre el pecho de Dallas. Éste envolvió a
Greer en sus brazos. El ritmo frenético estuvo ligado con todo el amor y
el compromiso que compartían.
Greer empujó un brazo por debajo de la espalda de Dallas,
agarrándolo por el hombro, manteniéndolo en su lugar. Sus caderas
iniciaron un movimiento de pistón salvaje que hizo que los dedos de los
pies de Dallas se curvaran en éxtasis. Greer soltó la polla de Dallas,
deslizando un brazo debajo de una rodilla, empujando su pierna hacia
atrás y hacia el costado de su pecho.
Greer se echó hacia atrás sobre sus rodillas, cambiando de
posición, prendiendo fuego a Dallas con cada movimiento que hacía. El
placer exprimió un gemido de su garganta cuando empujó con más
fuerza, golpeando la próstata de Dallas, haciendo que las estrellas
salpicaran su visión.
—Tócate, cariño.
Todo era demasiado. Si Dallas lo hacía, se perdería en ese
momento.
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—No duraré.
—Entonces dime que me amas —exigió Greer. Su cálida palma
envolvió la polla de Dallas. La fricción del puño fue todo lo que hizo falta.
—Te... amo —jadeó, apenas pronunciando las palabras antes de
que su espalda se arqueara lejos del colchón. El orgasmo lo inundó.
Cintas de calor le salpicaron el estómago y el pecho. Dallas perdió la
cabeza. Su cuerpo se estremeció de felicidad mientras Greer seguía
empujando.
—Yo también te amo. —Greer se derrumbó, cayendo sobre su
pecho, sus caderas todavía se movían. Dallas se elevó cuando el calor
líquido llenó el condón en su trasero.
Este fue el mejor momento de su vida. Sí que amaba a Greer.
Dallas lo envolvió en sus brazos, sin querer dejarlo ir. Todo con
Greer era siempre tan perfecto y correcto.
Su respiración se hizo más lenta y pudo sentir el corazón acelerado
de Greer latiendo contra su pecho mientras sus cuerpos se asentaban en
el suave colchón. Ninguno de los dos habló mientras yacían allí en júbilo.
Podría quedarse así para siempre.
Momentos después, la oscuridad lo absorbió.
—D, ¿estás dormido?
Dallas no tenía idea de cuánto tiempo había pasado o cuánto
tiempo habían estado allí. Su fuerte agarre mantuvo a Greer contra él.
Estaba tan fuera de su elemento y no le importaba lo más mínimo. Greer
se apartó. No muy lejos, solo lo suficiente para deshacerse del condón y
pasar una toallita tibia por el pecho de Dallas. Este hotel era asombroso.
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Greer alcanzó la colcha, enviándola flotando sobre ellos mientras
se acomodaba sobre Dallas.
—Soy un bastardo necesitado. Duerme un poco, luego te necesito
en mi trasero. Me gustas allí.
Pasaron los minutos en un cómodo silencio con Dallas en la dicha
de la saciedad antes de susurrar con voz ronca:
—Gracias por venir a buscarme esta noche.
Los labios carnosos presionaron contra el hombro de Dallas
mientras el rostro Greer se metía en el hueco de su cuello.
—Gracias por amarme.
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Capítulo 31
Después de haber sido consentido y mimado toda la mañana,
Dallas estaba de un humor excepcionalmente bueno. Ahora entendía por
qué la gente siempre decía que necesitaban días de spa. El masaje había
eliminado la tensión de sus músculos y lo había hecho sentir como de un
millón de dólares.
—Nunca me había quedado tan bien la ropa —dijo Dallas,
mirándose en el espejo hasta el suelo dentro del pequeño vestidor.
Los sutiles cambios en las expresiones de Greer se estaban
volviendo más familiares. La forma en que su rostro seductor se asomó
por encima del hombro en el espejo, el ligero estrechamiento de sus ojos
mientras escaneaba la longitud de su cuerpo hizo que Dallas se olvidara
por completo de su ajustado esmoquin.
Desde que había liberado su amor, dejando que la maldita emoción
corriera desenfrenada, parecía que lo único que podía hacer era evitar
que su obsesiva devoción saliera constantemente de sus labios. El exótico
aroma picante de la colonia de Greer no le ayudó a mantener la
perspectiva.
—¿Qué acaba de suceder? —Sus miradas se encontraron en el
espejo. Greer tenía un destello decididamente escrutador—. El rubor en
tus mejillas. ¿Qué significa eso?
Dallas tuvo que apartar la mirada y hacerse a un lado.
Sorprendentemente, Greer lo dejó ir. Los pasos solo llevaron a Dallas
hasta el dormitorio, donde la maraña de las sábanas en el colchón
ligeramente torcido hablaba de las consecuencias de la minuciosa
atención de Greer esta tarde. Dallas había tenido más relaciones sexuales
369
Kindle Alexander Ruptura
en las últimas dieciocho horas que en los tres años, y cinco de esas horas
las había pasado en un spa de servicio completo.
Greer era un hombre lujurioso y sacaba ese mismo lado en él.
Especialmente con lo elegante que lucía con su esmoquin hecho a
medida. Dallas no pudo evitar la mirada que dio, observando por encima
del hombro a Greer.
—Ya llegamos tarde.
La inquietud era difícil de controlar. Buscó algo que hacer con las
manos. Vio su billetera y su teléfono, aliviado por la pequeña distracción.
Fue al tocador y guardó esos artículos dentro de los bolsillos del pecho
de su chaqueta.
Greer fue detrás él, siguiendo su mismo camino.
—Podemos quedarnos adentro. Prefiero quedarme adentro. —Sus
manos demasiado hábiles se movieron con determinación, rodeando la
cintura de Dallas—. Eres un chico guapo. Me encantan los reflejos de
color castaño rojizo que agregaron, y la ligera barba es sexy como el
infierno. No olvidaré cómo se sentía contra mis muslos mientras
chupabas mis bolas. Necesitamos una repetición.
La descripción bien podría haber sido las manos de Greer
empuñando la polla de Dallas. Cualquier restricción que hubiera tenido
se esfumó. Su polla se puso rígida en dos segundos.
—Greer, no puedo entrar así. —Dallas no tuvo que mirar hacia
abajo para saber cómo sus pantalones ajustados perfilaban su polla
demasiado entusiasta.
Afortunadamente, Greer se rió entre dientes y le dio espacio. Se
quedó a una sombra de distancia.
370
Kindle Alexander Ruptura
—Ahí es donde te equivocas. Quiero que todos sepan que yo soy la
razón. —Greer señaló la bragueta de Dallas con una sonrisa en su
rostro—. Deja de verte tan ofendido y usa tu poder mágico para enfriarte.
Esa podría ser la mejor manera de describir su atracción exagerada
por Greer. Hacía la mitad de su vida, había aprendido a controlar lo que
lo excitaba, al menos la evidencia física. Los encantos de Greer parecían
un incentivo suficiente para no volver a esconder otra erección.
—Esta cosa del silencio debe terminar. Eres increíblemente difícil
de leer. —La firme expresión de los labios de Greer hizo que Dallas se
alejara un paso gigante. El sexo sacaba palabras de su boca que nunca
tuvo la intención de decir. La expresión de Greer significaba que sabía
exactamente cómo hacerlo hablar.
—Tenemos que irnos para poder estar de regreso aquí un poco
antes —dijo razonablemente Dallas. Funcionó. Greer se volvió, mirando
alrededor de la habitación hasta que encontró su billetera.
—Está bien, tienes un buen punto. El trato de esta noche... es un
evento de trabajo. Seré diferente esta noche. Este sobrecompartir que
parezco hacer contigo no es realmente lo que soy con los demás. Comparo
esta noche con una partida de ajedrez. —Greer metió sus pocos artículos
en su chaqueta de esmoquin mientras hablaba—. Si me marcho,
espérame. Volveré por ti. Es raro que alguno de estos asistentes se sienta
cómodo hablando de negocios con sus seres queridos.
Dallas asintió, contento por el cambio de tema. Apretó el botón de
su chaqueta, retrocediendo frente al espejo con la esperanza que colgara
lo suficientemente bajo como para cubrir su omnipresente erección.
—Te pareceré frío y distante, al menos así es como lo describe
Kailey. —La pausa de Greer hizo que Dallas asintiera de nuevo—. Vamos
a jugar un juego. Necesitamos conocernos mejor. Tu color favorito,
371
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gustos, preferencias de todo. Cuando vea que empiezas a aburrirte, te
haré una pregunta. Debes responder. Si eliges no hacerlo, yo elijo el
castigo.
—¿Puedo hacerte yo una pregunta? —preguntó Dallas.
—Absolutamente.
Como si la transformación a un profesional rígido sucediera frente
a los ojos de Dallas, Greer respiró hondo, cuadró los hombros y se puso
de pie. Su comportamiento decidido lo llevó fuera del dormitorio con
pasos largos y confiados. Adoptó una vibra de agente secreto.
—Vamos, cariño —gritó Greer, de pie con una mano metida en el
bolsillo de su pantalón, sin expresión en la puerta principal abierta de la
habitación. Su postura fría y distante era algo hermoso. Greer debería
adornar la portada de GQ con una pose tan impresionante. La inquietud
instantánea hizo que el corazón de Dallas latiera un poco más rápido.
—Creo que mi plan de juego para esta noche es quedarme callado.
—Dallas no se detuvo cuando atravesó la puerta abierta.
—No demasiado. Habla de StreamTrainer libremente.
Dallas asintió. El largo y relajante masaje que había eliminado gran
parte de la tensión que llevaba en los hombros durante semanas perdió
su eficacia cuando sus músculos empezaron a tensarse de nuevo.
—¿Cuál es tu color favorito? —preguntó Greer de la nada.
—Color favorito… No lo he pensado. Supongo que azul. Busco
colores calmantes. Me gusta que mi estado de ánimo se mantenga
estable.
—Buena elección. No tengo nada de azul en mi casa y ahora veo su
punto. Necesito azules —dijo Greer. Se abrieron las puertas del ascensor.
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Dallas quería ser un caballero. No era instintivo caminar delante de
nadie. Greer finalmente rompió el molde y se rió de su estancamiento.
Extendió el brazo, evitando que las puertas del ascensor se cerraran de
nuevo—. En la línea de aprender uno del otro, me gusta abrir las puertas
para ti. No la de todos, sino la tuya. Así que, por favor, ve primero.
La solicitud vino con un guiño. Por supuesto, se rindió y entró.
—¿Cuál es tu color favorito? —preguntó Dallas.
—Solía ser varios tonos de rojo hasta que conocí a este hombre de
ojos esmeralda. Ahora soy sólidamente un tipo de verde. —Greer movió
las cejas al entrar en la caja—. Una buena respuesta, ¿verdad?
La sonrisa de Dallas dividió su rostro ante lo orgulloso que parecía
Greer con su respuesta.
—Es extraño estar en un espacio tan privado y no estar encima de
ti. —Greer estaba en el lado opuesto del ascensor con las manos en los
bolsillos—. Eres hermoso. —La mirada de aprobación se deslizó por su
cuerpo y luego se levantó para encontrarse con la suya—. Me gustan
mucho los joggers y las camisas de punto, pero esto... Maldita sea, soy
un tipo con suerte.
—Greer, detente.
Por supuesto, hizo lo contrario. Dio un paso hacia Dallas, sacando
las manos de los bolsillos. Dallas extendió una mano, como si eso fuera
a detener a Greer, pero afortunadamente las puertas se abrieron. La gala
se había extendido al vestíbulo. Hombres y mujeres elegantemente
vestidos estaban esparcidos por la habitación en pequeños grupos.
Greer le tomó la mano y susurró:
—Eres mi novio. Es una relación seria. Será una sorpresa.
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—¿Por qué? —preguntó.
—Nunca he traído a nadie más que a Kailey —susurró. Estos
indicios sobre la vida de Greer fueron como pequeñas bombas para su
corazón, borrando la pequeña cantidad de perspectiva que había logrado
mantener.
—Joder, Dallas —siseó Greer, mirándolo—. Me gusta ese rubor.
***
Exactamente dos horas después de cruzar el umbral del ascensor
del piso de abajo, Greer estaba de regreso, presionando el botón de
llamada para llevarlos a sus habitaciones. Se quedó en silencio, mirando
las luces indicadoras, esperando a que llegara el ascensor. La mano de
Dallas descansaba en la suya. Sus dedos habían estado entrelazados
durante la mayor parte de los últimos ciento veinte minutos. No se
cansaba del peso y el cómodo apretón. Su mano anhelaba el toque,
buscando a Dallas cada vez que se alejaba demasiado.
Todas sus advertencias, poniendo a Dallas sobre aviso sobre los
porqués y cómo de cómo progresaría la noche, fueron en vano. Greer
mantuvo a Dallas a su lado durante toda la gala.
Por lo general, estos eventos de recaudación de fondos políticos
eran tan efectivos para generar nuevos inversores como lo era la charla
en un campo de golf. No esta noche. Nada se comparaba con el hombre
irresistible a su lado o su profundo sentido de orgullo de que un hombre
tan bueno eligió pasar algún tiempo con él.
Tal como proyectaba Dallas, se había quedado callado, sin apenas
hablar con nadie. Cuando lo hizo, habló únicamente de StreamTrainer.
Había sido un portavoz perfecto de la empresa, generando suficiente
entusiasmo para crear un rumor de bajo nivel durante toda la noche.
374
Kindle Alexander Ruptura
Greer había respondido preguntas sobre Dallas y vio toda la
evaluación ponderada de sus compañeros. Curiosamente, nunca vio
condenación en esas miradas astutas. En cambio, Dallas resultaba
atractivo tanto para hombres como para mujeres. Él no tenía idea de su
valor, aparentemente sin darse cuenta del interés que se mostraba en su
camino.
Su pierna rebotó ante la larga espera.
La compostura algo distante de Greer se volvió más dura de
mantener cuando todo lo que quería hacer era estar a solas con Dallas.
Ni siquiera era el sexo lo que lo impulsaba esta vez. Quería terminar el
juego de conocerse mutuamente, y necesitaba comprender mejor por qué
la familia de Dallas era un problema. No podía desarrollar un plan
maestro estratégico para superar el mayor problema de Dallas hasta que
conociera sus verdaderos obstáculos.
Miró su reloj. Diez en punto. En unas pocas horas saldrían para su
rápida excursión a Guatemala. Ese era el tiempo que tenía para ganarse
todas las confesiones y explicaciones. Planeaba llenar a Dallas con
alcohol para aflojar sus labios. Si podía manejarlo, esperaba hacer el
amor en ese fantástico balcón antes de que se fueran en las primeras
horas de la mañana.
Este ascensor estaba tardando demasiado.
Finalmente, dos ascensores pitaron a la vez. Dallas dio un pequeño
paso hacia adelante, pero Greer dio un gigantesco paso lateral hacia
atrás, dejando que los demás que se reunían detrás de ellos subieran al
ascensor más cercano. Se volvió para correr hacia el siguiente al final del
pasillo. Apretó rápidamente el botón de cierre después que Dallas
entrara.
375
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Greer soltó la mano de Dallas por primera vez en la última hora y
vio cómo se cerraban las puertas mientras veía a otra pareja tratando de
llegar antes de que fuera demasiado tarde. Sintió algo de culpa por no
pausarlo, pero el deseo de estar a solas con su hombre pesaba más que
hacer lo correcto. Hizo una mueca de disculpa y se encogió de hombros
cuando las puertas se cerraron herméticamente.
Su tentador Dallas se ubicó a un lado mientras ya alcanzaba el
nudo de su corbata de seda.
—¿Hemos terminado por la noche?
Por mucho que a Greer le gustara Dallas vestido para impresionar,
también le gustaba que fuera cálido y acogedor con su atuendo informal.
El cuerpo grande y poderoso de Dallas, con todos sus músculos pesados
y definidos...
Detente, Greer. Hablen primero. La fase de luna de miel con su
nuevo amor tenía que esperar.
—¿Sobre lo de abajo? Sí.
Dallas soltó los pequeños botones en la parte superior de su camisa
de vestir y luego se sacó la corbata de seda del cuello.
—Creo que finges ser duro, pero eres realmente un tipo amable. —
La mirada acerada de Dallas lo evaluó, pero la sonrisa maliciosa y torcida
hablaba de atractivo sexual.
Oh, diablos. Su propia libido no necesitaba ayuda.
Greer negó con la cabeza, tratando de aclarar su mente de los
pícaros pensamientos.
—No vas a salir de aquí sin decirme lo que te está pasando. No me
iré hasta que lo sepa, porque, de lo contrario, saldrás corriendo —Bien.
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Greer sonaba firme y controlado. No tenían que caer automáticamente en
la cama cada vez que había una cerca.
Dallas dio un paso hacia Greer. Un paso decidido y digno de
seducción. Luego otro.
—He pensado en una pregunta propia. Cuando me tragas, ¿cuál es
mi sabor?
Greer siseó, lanzando una mano para detener a Dallas cuando dio
el siguiente paso hacia adelante.
El impacto de tal pregunta proveniente de su reservado hombre
añadió otra capa a su relación. Greer estaba en problemas con este. Su
pene se hinchó rápidamente, rígido como una tabla. Se le hizo la boca
agua, listo para confirmar si sus recuerdos eran una representación
correcta.
Apretó los dedos en la camisa de vestir de Dallas. Las palabras le
fallaron mientras luchaba contra sus instintos más básicos.
Afortunadamente, las puertas se abrieron de golpe en su piso. Mantuvo
agarrado a Dallas, empujándolo hacia atrás mientras lo seguía. Greer
llegó a la entrada oscura del pasillo que conducía a sus habitaciones
antes de que las manos fuertes de Dallas alcanzaran sus caderas,
deteniendo su movimiento hacia adelante. La fuerza de su señor se
apoderó de Greer en ese momento. Estaba apretado contra el sólido pecho
de Dallas, esos grandes bíceps encerrados alrededor de su cintura.
—Gracias por venir por mí. Perderte habría sido la mayor pérdida
de mi vida. —Las palabras llenas de devoción fueron susurradas contra
el oído de Greer. Todo su cuerpo se convirtió en una hormigueante masa
de nervios. La frente de Greer golpeó el hombro de Dallas cuando ese
dulce juramento curó las fracturas de su corazón.
377
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—Tenía miedo de que no me quisieras —confesó Greer, con los ojos
cerrados cuando Dallas apretó su agarre. La posesión se filtró en cada
poro de su cuerpo, mostrándole exactamente dónde pertenecía. Greer se
sintió amado y protegido en el abrazo.
Por primera vez en su vida, comprendió la seguridad de lo que
significaba un abrazo genuinamente amoroso tanto para su corazón
como para su alma.
—Te querré hasta el día de mi muerte. Incluso más si es posible.
Dejó a un lado la enorme polla de acero presionando contra la suya, este
momento no se trataba de sexo. Terminarían ahí. Greer se sentía
demasiado atraído sexualmente por este hombre para no hacerlo, pero
en este momento, estaban a punto de sellar su futuro juntos.
—Dime a qué nos enfrentamos —susurró Greer. Apretó los labios
contra la mandíbula de Dallas y se echó hacia atrás para mirarlo a los
ojos. La nuez de Adán de Dallas se balanceó.
—Necesito una bebida.
—Joder, yo también.
La risa ronca de Dallas puso la piel de gallina en el cuello, el pecho
y los brazos de Greer. Dallas era su dueño. El ascensor sonó detrás de él.
¿Quién sabía si iba o venía? Dallas lo soltó y se dirigieron a la habitación.
***
—Cámbiate —dijo Greer por encima del hombro, tratando de
alejarse.
Dallas envolvió un brazo alrededor del estómago de Greer, tirándolo
hacia atrás. Todavía estaban cerca de la puerta cuando se cerró detrás
de ellos, encerrándolos en la privacidad de su habitación. ¿Realmente
378
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necesitaban hablar? La mente de Dallas estaba decidida. Se ocuparía de
su familia cuando llegara el momento.
—Me lo estás poniendo demasiado duro, Dallas.
La risa de Dallas reverberó por todo su pecho.
—Sabes cómo ponerlo suave de nuevo.
La barbilla de Greer se inclinó sobre su hombro.
—Quiero que hables primero y luego me jodas en el balcón. He
estado pensando en eso toda la noche. Puedes inclinarme sobre la
enorme silla y joderme mientras me prometes que no volverás a
desaparecer.
Dallas apretó las caderas contra el trasero de Greer. Uno de esos
giros involuntarios inducidos por la lujuria. En contraste con sus
palabras, Greer se volvió en los brazos de Dallas, poniéndose de puntillas
para sellar la promesa con un beso. Sin dudarlo, Dallas se abrió,
moviendo su lengua hacia adelante. Besó a Greer como si se hubieran
besado así desde siempre.
El pestillo de la puerta hizo clic, Dallas sintió más que oyó que la
puerta se abría y luego un grito de sorpresa detrás de él.
—Perdóneme. —La voz inesperada no hizo que Dallas se apartara
automáticamente del beso. En cambio, terminó retirando lentamente los
labios mientras su mirada se fijaba en la de Greer—. Lamento
interrumpir. Traje los platos. Me dijeron que no estarían en la habitación.
—¿Pediste comida? —preguntó Dallas, a centímetros del rostro de
Greer. Casi se negó a dejarlo ir.
—Así es. No he visto este lado tuyo. —Greer dejó ir a Dallas, dando
un pequeño paso hacia atrás mientras su ceja se arqueaba con sospecha
379
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mientras hablaba—. Si hubiera sabido que tenías eso en ti, lo habría
planeado de manera diferente. —Los hombros de Greer se cuadraron con
resolución—. Ve a cambiarte. Yo me encargaré de esto.
Dallas cedió, agachó la cabeza y echó a andar, mirando hacia atrás
por encima del hombro, esperando que Greer cedería y lo siguiera. No lo
hizo.
Maldita sea.
***
Greer se desabotonó la chaqueta y se la quitó de los hombros
mientras murmuraba al asistente:
—Le pido disculpas, no pensé que estaríamos de regreso todavía.
Prosiga, por favor. Iré a cambiarme.
A pesar de que todas sus pertenencias estaban juntas en la
habitación de Dallas, Greer fue por el otro lado. No estaba acostumbrado
a ir en contra de sus impulsos. Dejar pasar la seducción de Dallas se
sintió tan mal para él como cualquier otra cosa que hubiera hecho. Greer
dobló la esquina del baño, reprendiéndose a sí mismo mientras avanzaba.
¿En qué diablos estaba pensando? Bueno, no estaba pensando. Al
menos no con la parte correcta del cuerpo.
Joder. Greer empezó a ir a Dallas. Podían hablar más tarde, pero
su reflejo en el espejo lo detuvo en seco, sobresaltado por lo que vio. Todo
lo demás fue olvidado.
Se veía igual pero de alguna manera completamente diferente.
Observó los mechones rubios y el sutil movimiento de su corte de pelo.
Sus cejas perfectamente formadas. Sus ojos almendrados. Su nariz,
ligeramente ancha para su rostro estrecho, y sus labios carnosos.
Claramente era él, pero ya no le pertenecía.
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Kindle Alexander Ruptura
Todo se sentía diferente. Era un hombre enamorado. Greer
realmente amaba a Dallas. Se mostraba en el brillo de sus ojos
ambarinos, en el brillo de su piel suave y en el movimiento natural de sus
labios. Estaba grabado en su ser.
Metió un dedo a través del nudo de su corbata de seda negra
mientras la satisfacción de su compromiso aliviaba algo de la urgencia
de Dallas saltando sobre él. Se quitó la corbata, soltó el botón del cuello
y colocó los gemelos en la encimera del lavado.
—¿Vienes a la sala de estar? Está agradable afuera. Podría mover
todo al balcón —preguntó Dallas.
—Antes de que salga, ¿estás vestido?
—Lo estoy. —La risa ronca de Dallas contaba una historia
diferente.
Greer miró hacia la esquina para ver si estaba diciendo la verdad.
El maravilloso pecho de Dallas estaba desnudo. Sus pantalones eran los
joggers que había usado hoy. Greer vio los condones y la botella de
lubricante en el puño de su amante, lo que, por supuesto, reforzó la
conexión que compartían. Sonrió y decidió hacer juego con su amado,
quitándose rápidamente la camisa de vestir.
—Vamos, Romeo.
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Capítulo 32
La fresca brisa de la noche no tenía nada de la calidez habitual de
Houston. Las estrellas centellearon arriba cuando Dallas se inclinó con
los antebrazos apoyados en la barandilla y una copa de cóctel medio llena
en la mano. El hielo tintineó contra el cristal mientras tomaba un buen
trago, sorbiendo el whisky más suave que jamás hubiera probado. Había
bebido lo suficiente esta noche que la quemazón del licor era un recuerdo
lejano.
Podría acostumbrarse a una vida tan elegante. El centro de
Houston era fascinante por la noche. Las luces de la ciudad hipnotizaban
con su brillo resplandeciente. Quizás el whisky ayudó a construir el
encanto. La mano fuerte de Greer llegó a la base de su espalda,
deslizando un camino coercitivo por su columna. Su toque tan
reconfortante y cálido como siempre. Esta noche, podría agregar
persistencia a la larga lista de buenas cualidades de Greer.
Ahora se acercó y tomó la mano de Dallas. Su cadera descansó
contra la barandilla y su cabeza se inclinó de tal manera que podía ver
mejor el rostro de Dallas.
—Deja de darle vueltas y dímelo —susurró Greer con voz ronca.
—Tienes que haberlo descubierto a estas alturas —dijo Dallas
vagamente, negándose a permitir que la preocupación destruyera el
ambiente que Greer había creado.
El gran balcón, veinte pisos en el aire, era un entorno acogedor con
un crepitante pozo de fuego falso y un instrumental suave y moderno que
tocaba tranquilamente de fondo. Las adiciones de Greer, las deliciosas
comidas del tamaño de un bocado, el alcohol, suficiente para veinte
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hombres, y las lujosas almohadas y cobertores creaban el ambiente
romántico perfecto.
Greer se llevó U palma de la mano a los labios y la besó antes de
alejarse.
Con cada minuto que pasaba en su preciosa compañía, cada fibra
de su ser se había unido a este hombre. Su espíritu se enredó con el
espíritu de Greer, esperando nunca separarse. Greer había cautivado su
alma y se negaba a volver a liberarse de él.
¿Qué más se necesitaba saber?
—Aquí —murmuró Greer. Sostuvo un trozo de pan untado con algo
agridulce encima.
Durante la última hora más o menos, lo había atiborrado con
alcohol y comida. Había funcionado. Se sentía ligero y relajado con la
barriga llena. Tomó la ofrenda apoyándose en un brazo y abriendo la
boca. La sonrisa de Greer era suficiente para que tomara el bocado y
llevara la punta de eso dedos al interior con el mordisco.
—Supongo que tus padres no lo aprueban.
Dallas masticó y tragó, tomando la mano de Greer entre las suyas,
entrelazando sus dedos.
—Eso es un eufemismo.
—Skye me contó una historia sobre cuando eran más jóvenes. Me
llevó a creer que podría haber habido alguna forma de terapia de
conversión. —Greer le estaba dando espacio. No mucho, pero tampoco se
impuso. Su preocupación era evidente en el ceño de su frente y su mirada
seria.
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—No como las historias de terror. No fui abusado físicamente en
los programas en los que me pusieron ni me llevaron a campos de trabajo
como tantos de los que he oído hablar. Ahí es donde mi madre trazó la
línea, pero aún fue suficiente para... —Dallas dejó de hablar y se llevó el
vaso a los labios, recordando los meses que había pasado dentro de la
iglesia, escuchando las malditas escrituras, algo sobre lo que no tenía
ningún control. Los versículos de la Biblia en los que eligieron enfocarse
lo condenaban por sus deseos más básicos—. La mierda mental y la
vergüenza pueden ser igual de paralizantes.
El abuso físico no provenía de fuera de la familia sino de adentro.
Su padre nunca creyó que Dallas pudiera superar sus “defectos”. Cada
vez que la vida se ponía difícil, era el saco de boxeo de su padre. Hasta el
día de hoy, el olor de la Miller Light hacía que su espalda se tensara,
preparándose para el golpe e imaginando el humillante rastro de
moretones que tendría en los días venideros. Simbolizaba la vergüenza
que representaba para su familia.
Incluso cuando se había vuelto más grande y más fuerte que su
padre, no había detenido el abuso físico. Dejó que sucediera. ¿Qué tan
jodido era eso? Tenía mucho arrepentimiento.
—La peor parte fue mi padre. Mi madre era cómplice. Mi padre creía
en la enseñanza de los golpes. Sentía que mi “defecto” era culpa suya por
ser demasiado indulgente.
—¿Defecto? —preguntó Greer.
—Sí, así es como lo llamaba. Si no lo superaba, no tendría un
hogar. Me sacaron de mi habitación y me dieron el sofá para dormir.
Hasta el día de hoy, si duermo en su casa, ahí es donde duermo. Pero si
no conseguía solucionar mi defecto, me echarían —Dallas sacudió la
cabeza con la esperanza de disipar los recuerdos. No vendría nada bueno
en revivir su pasado—. Fue hace mucho tiempo. Pensé que lo había
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superado. De vez en cuando, me fijé en algún chico atractivo, pero
finalmente decidí que era asexual.
La triste sonrisa de Greer hizo que Dallas diera una propia.
—Lo siento.
—He tenido que aceptarlo todo desde que te conocí. —Dallas
levantó su vaso y se tragó el resto del whisky aguado—. Normalmente no
soy tan errático.
—Lo sospeché. No soy cercano a mi familia. Pero mi sexualidad es
el menor de sus problemas conmigo. —Greer se mantuvo cerca, pero se
volvió, anclando su trasero contra la barandilla. Cruzó los brazos sobre
el pecho—. Entonces, ¿qué vamos a hacer?
Dallas se apartó de la barandilla y miró a Greer directamente a los
ojos.
—He estado volviéndome maníaco por eso toda la semana. A veces
audaz, a veces acobardado. Cuando pensé que tú y yo habíamos
terminado, decidí que todavía quería vivir mi vida de la mejor manera
para mí. Entonces comencé a preocuparme por StreamTrainer. Has
gastado tu tiempo y tu dinero...
Greer levantó una mano, impidiendo que dijera nada más.
—Tu empresa es una preocupación que yo manejaré. Déjamelo a
mí. ¿Qué dirían tus hermanos de nosotros?
Dallas miró en silencio a Greer, evaluándolo. ¿Cómo podía
descartar razonablemente esta verdad después de todo el tiempo y el
dinero que había gastado en su empresa?
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—Déjame adivinar para hacértelo más fácil. Ducky estará bien.
Donny es una versión más joven de tu padre. —Greer lo había resumido
rápida y concisamente.
Dallas asintió.
—Donny cree que estoy demente. Querrá salirse del negocio o que
lo vendamos o intentará echarme. Probablemente quiera echarme. Él
siente que nos vas a hacer ganar millones y millones de dólares.
Greer dio otra pequeña sonrisa y se apartó de la barandilla,
asintiendo ante su confirmación. Muy probablemente al comentario de
dinero. Su amante se paseó en círculo alrededor de los muebles del
balcón.
—Aquí está mi verdad —dijo Greer, levantando la cabeza para
asegurarse de que Dallas estaba escuchando—. Te quiero conmigo.
Necesitamos tiempo juntos para que puedas ver lo que yo veo... —Los
pies de Greer claramente pensaban por él. Nunca dejó de caminar.
Incluso cuando Dallas lo interrumpió.
—Apenas nos conocemos. Cubro mi alquiler y el de Ducky...
Greer levantó una mano, impidiéndole decir más.
—Déjame terminar. Para tu empresa, tenemos dos opciones.
Podemos comprarle a Donny su parte o podemos seguir adelante, ir a
nivel nacional y poner un poco de presión sobre los talones de sus
mayores competidores. En algún momento, les presionaremos lo
suficiente para que quieran adquirir StreamTrainer.
—¿Vender? —preguntó Dallas. Greer asintió. Su expresión astuta
y calculadora se suavizó.
—Obteniendo una ganancia sustancial —agregó Greer—. Donny no
se equivoca en eso.
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—¿Y si quisiera mantener la compañía? ¿Podríamos Ducky y yo
comprar la parte de Donny? —Dallas hizo una pausa antes de decidir que
bien podría exponerlo todo—. Donny y yo ya hemos llegado a los golpes.
No podré ocultar esta cosa entre nosotros para siempre.
—Todo lo que me importa es que estés conmigo. Lo jugaremos como
quieras. Me adaptaré y nos adaptaremos. Pero, en última instancia, este
equipo de inversores tiene las cartas en StreamTrainer. Donny causa un
problema y él está fuera.
La presión sobre el corazón de Dallas se alivió. El futuro incierto de
la compañía de sus sueños había agregado una carga pesada en una
situación ya desesperada. Mientras Ducky estuviera cubierto, nada más
importaba realmente.
Dallas fue hacia Greer, necesitando un beso y tal vez uno de sus
toques curativos expertos. Mientras se inclinaba, Greer puso una mano
en su pecho, deteniendo su descenso.
—Prométemelo, Dallas, pase lo que pase, estamos juntos. Lo
resolveremos. No más dejarme fuera.
—No eres el tipo de persona que toma decisiones apresuradas —
comenzó Dallas, pero Greer lo interrumpió.
—Puede que hayas tenido razón en eso hace un mes, pero no ahora.
Estaba hecho un desastre la semana pasada. Me has cambiado.
Sinceramente, creo que esto es amor entre nosotros. No puedo imaginar
qué más sería. El orgullo que sentía al tenerte conmigo esta noche... —
Los dedos de Greer se deslizaron sobre el pecho de Dallas cuando entró,
más cerca de él—. Dallas, he perdido mi libre albedrío. No tengo otra
opción que protegerte a ti y a nosotros.
Las dulces palabras fueron dichas con asombro. Ni una pizca de
inquietud o miedo.
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—Tienes una opción —dijo Dallas, sus entrañas se calentaron con
el tono dulce de Greer. Ya había hecho las paces con la eliminación de
Donny y sus padres de su vida, pero no estaba listo para alejarse de
StreamTrainer o Ducky. Sin embargo, nada eclipsaba su atracción por
Greer.
Dallas colocó el vaso ahora vacío sobre la mesita. Su futuro parecía
estar lleno de dolor, pero él estuvo de acuerdo. No tenía más remedio que
quedarse al lado de Greer.
—¿Qué dijo Skye sobre nosotros?
—Ella sabe sobre nosotros desde que bailamos juntos la noche que
nos conocimos en el club.
—¿En serio? —Eso lo sorprendió y se sintió instantáneamente en
conflicto. Los viejos miedos y reacciones llegaron con demasiada
facilidad.
—Pase lo que pase, tienes que ignorarlo. Skye te quiere. Ducky
también. Yo también. Trabajaremos en el resto —dijo Greer, acercándose
pecho a pecho con él. Greer tomó los brazos de Dallas y los envolvió
alrededor de su cintura hasta que participó, la despreocupada acción lo
hizo sonreír.
—No estoy seguro de que valga la pena la molestia.
—Estoy seguro de que vales la pena cualquier problema. Y me has
dado mucho. —El gesto compasivo y juguetón de Greer hizo que Dallas
se riera.
—¿Kailey es tu única familia real? —preguntó Dallas.
—Bastante. Mi familia no es tan mala. Todos somos cordiales
cuando nos vemos. Simplemente es lo que es.
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—Tengo que hacerme a la idea de perder a mi familia —dijo Dallas,
apretando su agarre.
Las palmas de Greer se movieron hacia el pecho de Dallas.
—Siempre he tenido el caos en mi cabeza. Tartamudeaba cuando
era niño porque pienso muy rápido. —Las yemas de los dedos de Greer
tocaron su sien—. Terminaste con ese caos. Todo se ralentiza a un ritmo
manejable cuando estás cerca. —Los labios de Greer presionaron contra
su oreja—. Tenemos tres horas antes de irnos. —Ahora ese tono estaba
definitivamente impregnado de lujuria, y Dallas se animó.
—Estoy duro como una piedra. Tu voz lo hace por mí. —El
momento cobró urgencia. No de lujuria desenfrenada, sino de algo más
profundo y vinculante. Dallas había dicho su verdad, Greer sabía todo lo
que había que saber y todavía lo quería cerca.
Cualquier espacio que hubiera podido mantener entre su corazón
y el de Greer se cerró. Dallas empujó los pantalones de Greer. Su
disposición a estar con este hombre para que cualquiera lo viera, hablaba
de cuánto confiaba en su palabra. Un sentimiento de liberación se
apoderó de él, solidificando su decisión. Se sentía tan condenadamente
bien ser el hombre que siempre quiso ser.
—Tu toque... —comenzó Greer, soltando el botón de sus
pantalones, antes de bajar la cremallera. Las manos de Dallas se
deslizaron hacia abajo, arrastrando la ropa interior por sus muslos hasta
que pasaron por encima de sus piernas.
Las manos de Greer estaban sobre él, reclamándolo con cada
toque. Greer lo desnudó y lo acarició mientras se alejaba. En un
movimiento audaz, Dallas se hizo cargo, arrastrando a Greer por el piso
de concreto del balcón. Los pantalones de Dallas bajaron más para
igualar los de Greer. Su amante se echó hacia atrás y agarró sus pollas
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en su puño, apretándolas. Joder si ese no se estaba convirtiendo en su
movimiento favorito y la única razón por la que Dallas permitió un
espacio entre ellos mientras pateaba sus pantalones deportivos y
ahuecaba el cuello de Greer, atrayéndolo para darle un beso.
Estaban a unos metros de los muebles del patio. Dallas había
planeado sentarse en el sofá exterior, pero solo llegó hasta el sillón
cuando los brazos de su amante rodearon su cuello, aferrándose a él para
mantener el equilibrio. Le gustó tanto el movimiento que usó todas sus
fuerzas para guiar a Greer allí mismo en la tumbona. Los siguió, sus
cuerpos encajando perfectamente en los cojines de gran tamaño.
Greer saqueó la boca de Dallas mientras sus uñas romas abrían
un camino por su espalda para agarrar su trasero. Las caderas de Greer
avanzaron, frotándose contra su polla.
Nada en el mundo importaba tanto como este hombre debajo de él.
Nada. Greer le había dado todo. Estaba siendo consumido.
Bajó la mano poco a poco, sus dedos rozando cada uno de los
músculos del estómago de Greer hasta que sus dedos encontraron lo que
buscaba, y agarró su dura e hinchada polla. Greer se apartó del beso con
un siseo, y Dallas vio los ojos de su amante cerrarse y su rostro marcado
en deseo mientras empujaba de nuevo sus caderas hacia adelante,
chocando contra la mano cerrada de Dallas.
—Joder, no puedo tener suficiente de ti —jadeó Greer—. Eres todo
en lo que pienso. Dentro de mí, Dallas.
La dulce declaración hizo que Dallas se levantara, liberándose del
fuerte agarre de Greer para alcanzar el lubricante y los condones que
había dejado en la pequeña mesa cercana. Regresó, esta vez con más
control. Se inclinó, agarró la polla de Greer en su mano y acercó sus
labios a los suyos. Greer no perdió tiempo en encontrarse con los labios
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expectantes de Dallas. Su lengua seguía el ritmo de su mano, acariciando
a un ritmo frenético. El cuerpo caliente de Greer se estremeció de
necesidad. A Dallas le encantaba tener el control, guiarlo hacia donde
quería. Se apartó de nuevo del beso, la boca de Greer persiguiendo la
suya.
Dallas mantuvo la fricción de su puño deslizándose sobre la polla
de Greer.
—Sobre manos y rodillas —exigió.
—Cambié de opinión. Estoy cerca. Puedes masturbarme.
Dallas desaceleró sus golpes, su sonrisa tirando de las comisuras
de su boca.
—Sabes cómo funciona esto. Nos corremos juntos.
Emociones contradictorias cruzaron el expresivo rostro de Greer.
Dallas pudo ver la lucha. La mano de Greer voló hacia su pene,
encerrando la mano de Dallas allí, trabajando para mantener la fricción.
A Dallas le encantaba ver al disciplinado Greer esforzándose por
controlarse.
—Déjame darte lo que realmente quieres. Date la vuelta.
Un cambio se apoderó de Greer. Era casi una fuerza tangible.
Cuando se volvió, la tumbona resultó ser el ángulo perfecto para todo lo
que tenía en mente. Se tomó su tiempo, admirando la vista frente a él. El
trasero de Greer en exhibición en el aire fresco de la noche, su expresivo
rostro lleno de anticipación mientras miraba hacia atrás por encima del
hombro.
—Fóllame, Dallas.
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La necesidad que recorría el cuerpo de Dallas hizo que su corazón
acelerado corriera más rápido mientras se arrodillaba y se colocaba
detrás de Greer. Rápidamente abrió el paquete y pasó el condón sobre su
pene. Agarró el lubricante y se echó una generosa porción en los dedos.
Mantuvo la botella cerrada, colocándola sobre la mesa de metal al lado
de la tumbona. Greer dio un siseo impaciente y movió su trasero. Esa era
la forma sutil de su amante de decirle que se apresurara. Se rió y golpeó
el trasero desnudo de Greer.
—La paciencia es una virtud.
—No soy virtuoso.
—Podemos discutir eso más tarde. Ahora mismo, te quiero
suplicando. —Dallas colocó una mano en la espalda de Greer y llevó la
otra al agujero, rodeando el anillo apretado, provocando a su hombre
mientras masajeaba la espalda musculosa de Greer. Deslizó su mano
hacia arriba y lo agarró del hombro mientras rompía la estrecha abertura
de su trasero.
Dallas aumentó su presión sobre el hombro de Greer, forzando el
pecho de su amante contra el cojín mientras trabajaba para abrirlo.
Curvó su dedo, encontrando fácilmente la glándula. El cuerpo de Greer
se arqueó tan bellamente mientras empujaba sus brazos, persiguiendo el
placer.
—Joder. Dallas.
Se rió entre dientes y agregó un segundo dedo, abriendo a Greer
como una tijera, apuntando a la glándula cada dos golpes. Greer hundió
los dedos en el cojín de felpa, follándose contra la mano de Dallas. La
visión de sus dedos desapareciendo en el cuerpo de Greer lo hipnotizó, y
lo empujó por los hombros, instándolo a bajar de nuevo para tener una
mejor vista de su trasero estirándose alrededor de sus dedos.
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Maldita sea, estaba tan perdido por este tipo. Las caderas de Greer
respondían con cada empujón de los dedos de Dallas. Greer jadeó y
aplastó su trasero, forzando los dedos de Dallas más profundamente.
—Dallas, tómame.
Dallas sintió que los había torturado a ambos lo suficiente. Retiró
sus dedos para posicionar su polla. Greer no le dio la oportunidad de
relajarse dentro de su apretado culo antes de empujarse hacia atrás,
sumergiendo la hinchada polla de Dallas en una presión candente. El
delicioso calor lo apretó tan bien que forzó un fuerte gemido a través de
sus labios.
Todo pensamiento desapareció cuando su cuerpo instintivamente
empujó sus caderas hacia adelante. El canal caliente de Greer lo tomó
todo. Impotente para ralentizar sus caderas, todo lo que pudo hacer fue
ceder al impulso de reclamarlo, poseerlo, mientras se sumergía más
profundamente en el cuerpo de su amante. Greer le pertenecía al igual
que él le pertenecía a Greer.
Maldita sea, era bueno. Los ojos de Dallas casi rodaron hacia la
parte posterior de su cabeza mientras empujaba a Greer hacia atrás
contra su pecho. Greer se aferró al sillón para mantener el equilibrio.
Dallas mantuvo sus cuerpos fusionados mientras se hundía en Greer una
y otra vez. Mantuvo los empujes exigentes, sus muslos ardían por la
posición. Pero no le importó, sus caderas se movieron con fuerza hacia
Greer.
La invasión era demasiado buena. No quería que terminara. El
calor lo inundó. El sudor estalló por todo su cuerpo mientras continuaba
empujando sus caderas hacia Greer. Era tan perfecto.
El cuerpo de Greer se estremeció contra el suyo mientras
disfrutaban juntos del placer.
393
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—Mi amante perfecto.
Dallas sonrió ante las palabras de Greer y besó la piel acalorada en
la unión de su cuello y hombro.
—No has visto nada todavía.
Dallas dejó caer sus dedos sobre las caderas de Greer y lo guió
hacia abajo mientras empujaba hacia arriba.
***
Los ojos de Greer se cerraron lentamente mientras Dallas
empujaba hacia él, absorbiendo la reacción visceral de su cuerpo
estirándose para tomar todo lo que su hombre tenía para ofrecer. Su
cuerpo se calentó y se tensó de la manera más decadente. Era tan
jodidamente propiedad de Dallas.
El brazo de éste se envolvió alrededor su cintura. Su otra mano
trazó una ligera caricia hasta el saco y apretó, enviando un escalofrío
corriendo por la columna vertebral de Greer. Curvó los dedos en el cojín
mientras el placer sacudía su cuerpo. Tan consumido por las
sensaciones, tuvo que introducir conscientemente oxígeno en sus
pulmones.
—Muévete, cariño. —La voz de Dallas era cruda y necesitada,
exactamente lo que quería escuchar. Se levantó, la resbaladiza polla casi
se deslizó de su canal hasta que su hombre embistió hacia arriba,
empujándolo contra el respaldo de la tumbona. Oh, maldita sea, eso se
sintió bien. El ardor del alucinante estiramiento le dio un intenso placer.
—Joder, hazlo de nuevo —jadeó, bajando la cabeza mientras su
cuerpo se tambaleaba hacia abajo solo para avanzar de nuevo, más fuerte
y más rápido esta vez. Los gruñidos detrás suyo hicieron que su polla
goteara. Greer se agachó, apretando un puño alrededor de su polla,
394
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luchando contra el extraordinario orgasmo que se construía a la
velocidad del rayo mientras rebotaba por las poderosas embestidas en un
ritmo decadente creado por Dallas.
Los gruñidos y los jadeos frenéticos ahogaron los sonidos
nocturnos habituales, lo que se sumó a la acalorada excitación. La gruesa
polla de Dallas encontró su próstata con cada golpe de esas increíbles
caderas.
Su trasero ardía. Sus pulmones se congelaron. Su cerebro
zumbaba.
—Joder, Dallas. Joder.
—¿Cómo…? —Dallas arrastró las palabras.
¿Ser maltratado como si no pesara nada? Demonios, sí, le gustaba.
Se agarró a la silla, sus muslos se tensaron mientras trabajaba para
mantener el ritmo de Dallas. Greer inclinó las caderas, haciendo coincidir
sus movimientos, perdiéndose en el sentimiento de su amante llenándolo
tan profundamente.
Giró las caderas, lo que obligó a Dallas a empujar más fuerte
mientras chocaba contra su pecho. Extendió la mano salvajemente detrás
de él, agarrándolo como si su amante pudiera ayudarlo a anclarse. Se las
arregló para sostener la cabeza de Dallas mientras esa gruesa polla se
movía tan tentadoramente dentro de él. Con los dedos aferrados con
fuerza a los sedosos mechones, se aferró por su vida.
Incluso si quisiera, no duraría mucho más, no con la forma en que
Dallas golpeaba su próstata con cada empujón hacia adelante. Confió en
que lo sostendría mientras usaba una mano libre para agarrar su polla,
esperando poder aguantar solo uno o dos minutos más. Era demasiado
y no suficiente al mismo tiempo, y se sentía jodidamente increíble.
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—Joder, te sientes bien. Acaríciate —instruyó Dallas. No
necesitaba hacer más que soltar el puño. Su orgasmo corrió a través de
su cuerpo a la velocidad del rayo, inundándolo de placer mientras Dallas
empujaba. Sus uñas rasparon el cuero cabelludo de Dallas mientras su
mano se cerraba involuntariamente cuando su señor se inclinó hacia
adelante, apenas tocando la polla de Greer.
Las caderas de Dallas flaquearon, su ritmo se volvió errático.
—Me voy a correr... —jadeó Greer sin aliento. Cerró los ojos de
golpe y sus músculos se bloquearon de placer mientras su orgasmo
avanzaba. Greer estaba tan jodido de todas las formas correctas. Dallas
apenas logró mantenerlos erguidos mientras se corrían. Su neblina de
saciedad le impedía ser útil mientras se hundía contra su amante,
perdido en su perfección, y cerraba los ojos.
396
Kindle Alexander Ruptura
Capítulo 33
Su vuelo temprano a Guatemala no les había ofrecido mucho
tiempo para dormir, y antes de que Dallas se diera cuenta, estaban en la
playa, participando en la iniciativa de limpieza.
Greer era una fuerza de la naturaleza, y a Dallas le fascinaba verlo
vivir y trabajar según sus convicciones. Puso un listón muy alto y exigía
que el mundo que lo rodeaba hiciera lo mismo. Y claramente no
necesitaba dormir mucho. Dallas estaba exhausto por una dura mañana
de trabajo manual, después de una larga noche llena de... trabajo
manual, por así decirlo, Greer prosperó en el entorno de trabajo acelerado
que creó.
Para ser un hombre tan refinado, no tenía miedo de ensuciarse las
manos. Trabajó tan duro como cualquier otra persona en el equipo de
limpieza de la playa. Además, motivó a los voluntarios, sin perder tiempo
en reunir a las tropas. Los medios de comunicación mundiales habían
sido invitados y le prestaron toda su atención a Greer. Dallas entendía
por qué. Greer era encantador, fotogénico y se expresaba muy bien.
Llamaba la atención como un faro para comentar entusiastas elogios
sobre la empresa que organizaba el evento, C.A.R.E.9 Comunidad. Acción.
Recursos. Medio ambiente: una de las primeras empresas que Greer
financió. Hoy marcaban 182 millones de kilos de basura recolectadas de
las playas de todo el mundo.
A través de la acción, Dallas vio lo que Greer trataba de mostrar al
mundo. El esfuerzo más pequeño tenía efectos significativos sobre el
cambio climático.
9
Community. Action. Resources. Environment.
397
Kindle Alexander Ruptura
Greer era una mezcla de hombres. Se relacionaba cómodamente
con la élite y los ricos del mundo. También trabajaba codo a codo con el
hombre común, creando las mismas conexiones personales entre ambos
grupos. Acarreó basura, trabajó en el equipo de reciclaje y ofreció una
mano para todo el trabajo pesado.
El amor que florecía dentro de Dallas se hacía más fuerte a cada
segundo, casi consumiéndolo y abrumándolo. Greer era un buen
hombre. No se parecía en nada al don juan que Dallas había pensado que
era. Daba esperanza a muchas empresas emergentes, como la suya,
ayudando a hacer realidad los sueños.
Habían pasado el día recogiendo basura en la playa, pero Dallas
había recogido mucha más información. Había visto resplandecer audaz
y brillantemente el verdadero hombre del que se había enamorado.
—¿Qué opinas? —preguntó Greer, dejándose caer en el asiento del
avión junto a él.
—Han pasado muchas cosas. ¿Qué específicamente?
Greer se inclinó hacia Dallas con una sonrisa gigante, frunciendo
los labios para un beso.
—El avión —dijo Greer, y lo besó de nuevo antes de volver a
sentarse en su asiento.
Un tipo llamado Ryan, que era el propietario de C.A.R.E., se sentó
frente a ellos.
Los fragmentos que Dallas había escuchado sobre el pequeño e
íntimo avión privado no tenían mucho sentido. Era nuevo en el mundo
de tratar de salvar el planeta.
—Ryan, ¿te he presentado a mi novio? —preguntó Greer mientras
el avión aceleraba por la pista.
398
Kindle Alexander Ruptura
Ryan se rió entre dientes, sonriéndole a Dallas.
—Varias veces.
—Solo asegurándome —bromeó Greer, entrelazando sus dedos—.
Este avión ha sido un proyecto durante mucho tiempo. Utiliza
combustible sintético. Emite cero carbono. Es un prototipo. No es el vuelo
inaugural. Me perdí ese, pero aún es muy nuevo.
—Estoy tomando un paseo —explicó Ryan, y como si fuera una
señal, el avión se elevó en el aire—. Y viendo el modelo que va a cambiar
la industria de la aviación.
Dallas solo había volado dos veces en su vida y nada tan pequeño
o íntimo. Había ocho asientos, dos agrupaciones de cuatro. Había otros
dos pasajeros en los asientos directamente detrás de ellos.
Con un apretón de su mano, Greer atrajo la atención hacia él.
—Tengo que ocuparme de algunos asuntos. ¿Estás bien aquí?
—Sí. —Él asintió. Con suerte, incluso podría dormir un poco.
—Ryan, ¿conoces a mi novio? —dijo Greer descaradamente,
desabrochando su cinturón de seguridad—. Me ha tenido en una carrera.
Como terapeuta, podrías aconsejarle sobre la importancia de quedarse
conmigo.
—Eso podría ser sobrepasar mi capacidad de influencia—dijo Ryan
en tono de broma.
Greer soltó una carcajada mientras usaba el apoyabrazos para
inclinarse hacia él, recuperando toda su atención... nuevamente.
—¿Estás seguro de que estás bien?
399
Kindle Alexander Ruptura
—Para. Haz lo que necesites hacer. —El brillo en los ojos de Greer
debería haber sido la primera pista de que se avecinaba algo escandaloso.
—¿Club de la Milla de Altura10? —susurró Greer, moviendo las
cejas con entusiasmo ante la absurda idea.
—Por supuesto que no —respondió Dallas.
Greer se mantuvo cerca pero se volvió hacia Ryan.
—El sonrojo me atrapa cada vez.
—Vete —dijo Dallas, golpeando su brazo del apoyabrazos.
—Lo tomaré como un tal vez. —Greer le guiñó un ojo, una sonrisa
sensual se deslizó sobre sus labios. Besó a Dallas antes de volverse al
asiento detrás de ellos.
—Es una fuerza de la naturaleza —dijo Ryan en voz baja, con una
sonrisa tan grande como la de Greer.
—Tengo esa frase reproduciéndose en un bucle dentro de mi
cabeza. —Dallas se golpeó la sien.
—Apuesto que sí. —Ryan asintió con compasión—. ¿Cómo se
conocieron? Está invirtiendo en tu empresa, ¿verdad? —Ryan cruzó una
pierna sobre la otra—. Greer me envió una de tus cajas. No he empezado
todavía, pero planeo hacerlo.
—¿Lo hizo? —preguntó Dallas, sorprendido.
—Sí, la semana pasada. —Ryan sonrió. La confusión de Dallas
debió reflejarse en su rostro—. Supongo que se los ha enviado a mucha,
mucha gente. Es genial creando expectación. Estaba al borde de la
bancarrota cuando lo conocí. Quería una empresa medioambiental que
10
El Mile High Club es un club no oficial en el que todos sus integrantes han mantenido,
al menos en una ocasión, relaciones sexuales mientras estaban a bordo de un avión.
400
Kindle Alexander Ruptura
funcionara con fines de lucro. Vendía collares reciclados. Comenzó bien,
pero la expansión fue difícil. Greer me encontró y cambió todo. Me dio el
efectivo, pero también orientación. Fui lo suficientemente sabio como
para seguir sus sugerencias.
—Creo que sentimos lo mismo —dijo Dallas sobre él y sus
hermanos, omitiendo la horrible semana pasada.
Ryan lo miró de cerca. El silencio se mantuvo durante largos
momentos.
—Entonces, ¿por qué me pidió que volara a casa contigo? —Ryan
bajó la voz y miró a Dallas directamente a los ojos—. Normalmente puedo
decirlo, pero no estoy seguro contigo.
La mirada de Ryan se deslizó sobre el rostro de Dallas hasta que se
posó en su pecho. Escaneó los brazos de Dallas y luego las piernas
desnudas.
—¿Qué es lo que sueles saber? —preguntó con la misma
tranquilidad, sin estar seguro de por qué no se sentía engañado por
Greer. Ryan le agradaba. Habían trabajado juntos la mayor parte de la
mañana. Una vez que sudaron juntos en una playa en América del Sur11,
tenían un nuevo tipo de vínculo.
—Terapia de conversión. —La voz de Ryan bajó a casi un susurro,
apenas podía ser escuchado. Se inclinó hacia adelante en su asiento, su
tono un poco más que un susurro—. Pasé dos veranos en un campo de
terapia de conversión cuando tenía quince años y luego de nuevo a los
dieciséis. Una vez que salí del control de mi padre, pasé años en terapia
para superar la vergüenza. Intenté suicidarme dos veces antes de
canalizar mi energía hacia la educación. Soy psicólogo clínico.
Nota de la trad: ¿? Si la autora se refiere a Guatemala, bueno… eso no es América del
11
Sur, por el amor de Dios.
401
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—¿Cuántos años tienes? —Quizás Dallas había malinterpretado a
Ryan. Parecía joven y profesional sin indicios del equipaje que algo así
podría causar.
—Tengo treinta. Me dediqué a mi trabajo de educación y
conservación. Llené mis vacíos con una enorme carga de trabajo.
Dallas asintió, comprendiendo. Si hubiera tenido acceso al dinero,
probablemente habría continuado con su educación. En cambio, había
convertido sus energías en hacer ejercicio. Una increíble cantidad de
tiempo en ejercicio. Había sospechado que era para mantener su plato
lleno. Demasiado lleno para considerar mucho más.
—He tenido una pequeña dosis de... —Dallas bajó la voz a poco
más que un susurro—. Terapia de conversión a través del abuso físico de
mi padre y un tiempo significativo en la iglesia. El suficiente para que me
costara mucho saber quién soy en realidad. Estar con Greer es muy
nuevo para mí. Vine con muchos problemas. Él realmente tuvo que
presionar por esta relación.
La expresión seria de Ryan se volvió divertida mientras se
acomodaba en su asiento.
—Le oí decirle a alguien que te compró en una subasta, así que
estabas obligado a estar aquí con él.
Dallas se rió entre dientes, asintiendo.
—Hay verdad en sus palabras.
Ryan mantuvo su sonrisa mientras lo estudiaba.
—No voy a entrometerme. Mi puerta siempre está abierta para ti.
Aconsejo a pacientes de terapia de conversión. Desde un enfoque de
curación del daño.
402
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Dallas asintió, sin tener una idea real de lo que eso significaba.
—Mi único consejo para ti es que te des un descanso. Lo que te han
hecho tomará tiempo de superar. Tendrás muchos altibajos. Sé paciente
contigo mismo. Si Greer y tú son de hecho una pareja, apóyate en él. Es
ostentoso y llamativo, pero en el fondo, no hay mejor hombre. Dice que
te ama.
—Eso es lo que dice —dijo Dallas, una pequeña cantidad de
ansiedad se agitó alrededor de su corazón. ¿Realmente podría superar
todo y ser suficiente para mantener a un hombre como Greer?
—Te prometo que vivir una vida sincera supondrá una mejor vida
para ti y Greer.
Dallas asintió de nuevo y respiró hondo. Rezó para que fuera cierto.
Apreciaba la disposición de Ryan para ayudar, pero evitarlo parecía la
mejor opción para manejar su vida en este momento.
Fijó sus metas. Le había dado su compromiso a Greer. No quería
que eso cambiara.
La ansiedad dentro de él aumentó. Evasión. Ese lado oscuro de su
vida se manejaría cuando llegara el momento.
Dallas volvió la cabeza, mirando por la pequeña ventana, viendo
las nubes llenar el cielo.
***
Greer se sentó en su cama, de espaldas a la cabecera, con las
piernas debajo de las mantas. La televisión montada estaba encendida,
el volumen bajado a casi silencio. Habían acordado ver un programa de
Netflix y los créditos empezaron a rodar. Dallas había durado unos diez
minutos antes de quedarse profundamente dormido. Sus fuertes
ronquidos habían hecho reír a Greer. Luego rápidamente ubicó a su amor
403
Kindle Alexander Ruptura
sobre su estómago, donde Dallas había gravitado lentamente hacia el
lado de Greer, acurrucado allí contra él.
Su computadora portátil estaba abierta sobre sus muslos. Greer
pasó la última hora y media agregando notas e instrucciones a varias de
sus cuentas de EnviroCapital. El fin de semana había sido un éxito en
muchos niveles diferentes.
La alarma de su computadora portátil sonó. Apareció una
notificación en la pantalla. La hora preestablecida de Dallas para volver
a casa. Sin embargo, no la suya. Miró la cabeza de color castaño que
estaba pegada a su cadera. Greer dejó que sus dedos se deslizaran a
través de los gruesos hilos. Dallas no movió un músculo, por lo que
susurró muy bajo:
—Cariño, la alarma se disparó.
Greer solo consiguió un gruñido cuando Dallas se movió para
ponerse de lado. Su espalda estaba en ángulo contra las piernas de Greer
con una almohada pegada a su pecho. Los ronquidos eran un poco más
fuertes en esa posición.
Dios mío, lo tenía mal. Estaba tan condenadamente enamorado.
Greer extendió la mano para cerrar la tapa de la computadora
portátil y sacó una almohada de detrás de su espalda, empujándola entre
él y Dallas. Mientras estaba de pie, se perdió en la belleza en su cama.
Su corazón se llenó del romance de su gran amor. La abrumadora
necesidad de cuidarlo lo hizo tirar de las mantas cómodamente alrededor
de su chico. No era razonable lo mucho que le gustaba tenerlo en su
cama, en su habitación, en su casa.
Con la computadora portátil y el teléfono en la mano, salió de la
habitación y cerró la puerta silenciosamente detrás de él. Uno de sus
recuerdos favoritos del fin de semana, uno que se quedaría con él por el
404
Kindle Alexander Ruptura
resto de su vida, fue el susurro soñoliento de Dallas confesando cómo él
había hecho que su vida se llenara de color. Nunca había escuchado el
amor descrito de esa manera. Después de reflexionar, estuvo de acuerdo
en que Dallas era el color de su vida, vívido y vibrante.
Greer descartó la computadora portátil y el móvil en la isla y cerró
las puertas retráctiles, preguntándose si Dallas pediría que se
mantuvieran abiertas durante el calor del verano. Quizás en esos futuros
meses de verano, podían pasar ese tiempo en el área de Seattle.
Había conseguido los fondos para el proyecto del estado de
Washington este fin de semana. Era un gran logro. Quizás el más grande
de su vida. Demostró que sus inversores creían en él. No podría estar
más feliz.
Tendría que viajar de ida y vuelta. Pronto, planeaba mostrarle a
Dallas los planos arquitectónicos. Quería a alguien con quien compartir
la emoción. Dallas había estado genial a su lado hoy. Los niños que se
ofrecieron como voluntarios para la limpieza se sintieron atraídos por él.
Dallas también se había acercado a ellos. Los guió, teniendo un interés
genuino en su parte de la limpieza.
Dallas sería un padre excelente. Pequeños niños de pelo castaño,
tanto hijos como hijas. Una gran familia. Greer puso los ojos en blanco
ante la belleza del cuadro que pintó dentro de su loca cabeza.
Mañana, regresaría la rutina. Comenzaba su futuro. Se concentró
en su teléfono y buscó el número de Ducky. En toda su apresurada
planificación de la semana pasada, Kailey había dicho que Dallas estaría
en casa esta noche. Greer no se atrevió a despertarlo para que se fuera.
Greer presionó la llamada y se llevó el teléfono a la oreja. Al cuarto
timbre, Ducky respondió.
—Hola, Greer. ¿Qué pasa?
405
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Se decidió por la verdad, al menos con Ducky.
—Dallas está durmiendo. Tuvimos un fin de semana largo.
Preferiría no despertarlo. No quería que te preocuparas.
Directo, claro... vago. ¿Por qué de repente sintió que estaba
contando los secretos de Dallas?
—Genial. Firmó todo el sábado por la mañana. El sitio web se puso
en marcha y ahora estamos conectados a Secret. Las ventas ya se han
duplicado. Díselo a Dallas de mi parte. Tenemos que enviarlos mañana.
—Esas son buenas noticias. Se lo diré por la mañana. Debería estar
en casa temprano —dijo Greer.
—Genial.
Greer sonrió ante la única palabra. Su señal de que era hora de
finalizar la llamada.
—Buenas noches.
—Sí. —El teléfono se cortó. Greer bajó el suyo, riendo. Qué tipo
más interesante.
Escuchó pasos en el suelo detrás de él segundos antes de que dos
fuertes brazos le rodearan la cintura.
—Eres tan despreocupado, caminando desnudo. —El pecho de
Dallas se presionó al ras contra su espalda cuando Greer deslizó una
mano sobre su brazo hasta que sus dedos se unieron—. Me gustas en la
cama conmigo.
Dallas presionó sus labios contra el hombro de Greer, enviando un
escalofrío a todo su cuerpo.
406
Kindle Alexander Ruptura
—Quería llamar a Ducky y hacerle saber que estarías en casa por
la mañana. En nuestra planificación la semana pasada, le dijimos que
estarías en casa esta noche.
—Ven a la cama. Necesitas dormir —dijo Dallas contra su oído,
dejándolo ir hasta que estuvieron tomados de la mano, el cuerpo desnudo
de Dallas en exhibición mientras tiraba de Greer hacia el dormitorio—.
No te cuidas adecuadamente. Debes dormir bien.
Greer sonrió, viendo el rebote del trasero de Dallas en su natural
paso. Dios, su chico se contoneaba.
407
Kindle Alexander Ruptura
Capítulo 34
—¿Dónde está? —preguntó Kailey, balanceándose en el taburete
hasta que miró hacia a la puerta principal. Greer miró el Echo para
comprobar la hora. Casi las siete y media. El día no había sido fácil. Su
ansiedad cuidadosamente escondida finalmente se había apoderado de
él.
Le envió un mensaje a Dallas hace aproximadamente una hora y
media, indicando muy claramente que si no regresaba allí de manera
oportuna, se vería obligado a ir a Grand Prairie a buscarlo. Había tratado
de decirlo de tal manera que pareciera ingenioso y divertido. ¿Quién sabía
si había logrado un tono juguetón? Se habían separado hacía doce horas.
Cualquier cosa podría haber cambiado en el ínterin.
—Él estará aquí —dijo Greer, tratando de sonar convincente
mientras volteaba los filetes en la sartén y sazonaba el otro lado.
Confía en mí. Esas fueron las palabras de Dallas en su último
intercambio de mensajes. Necesitaba creer en él. Exigir una sesión de
Facetime todo el día parecía acosador. Sin embargo, había querido eso,
incluso si no podía averiguar cómo vender la idea a Dallas.
—Beau está en camino —dijo Kailey. Él miró hacia arriba para ver
su teléfono en sus manos, su cuerpo todavía inclinado hacia la puerta—
. Él también quiere conocer a Dallas.
—Pareces lista para saltar, Kailey. Ni siquiera sabe que estás aquí.
No mires a la puerta de esa manera —dijo Greer, lavándose las manos y
luego alcanzando la bandeja llena de comida. Con pasos mesurados, con
la esperanza de aplacar su preocupación, se dirigió hacia la parrilla del
patio cuando se abrió la puerta principal. Giró la cabeza en esa dirección,
el aire abandonó sus pulmones en un suspiro de alivio al verlo.
408
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El hermoso rostro de Dallas apareció por la rendija de la puerta
que abrió. Miró a su alrededor hasta que su mirada se posó en Kailey,
donde se congeló.
—¿Esta nota es para mí? —Dallas dio un paso lateral hasta el final,
sosteniendo la nota que Greer había escrito apresuradamente. En la que
le decía que entrara y se encontrara con ellos en el patio.
Los hombros de Greer se relajaron ahora que Dallas había llegado.
Lo invadió tanto alivio que se dio la vuelta, dirigiéndose hacia su amante.
—Tenía miedo de que llamaras en lugar de entrar directamente. —
Esa información hizo que Dallas cerrara la puerta. Greer se encontró con
su chico en el vestíbulo. Solo ahora se permitiría admitir que dudaba
mucho que Dallas regresara. Con todo con lo que tenía que lidiar, se
sintió como un paso monumental en la dirección correcta. Greer se
levantó para robarle un beso rápido—. Me alegra no tener que ir a
buscarte.
—El ejército que dijiste que desplegarías para encontrarme me
puso nervioso. —Las bromas de Dallas hablaban mucho sobre el espacio
mental de su amante. Dallas se inclinó para besarlo, con una sonrisa.
Dado que su amenaza de una persecución militar había tenido tanto
éxito, tendría que mantener esa táctica lista para usar.
—¿Cómo fue tu tarde? —preguntó. La mano de Dallas descansaba
sobre su cadera, manteniéndolo cerca.
—Ocupada. Nos mudamos a las nuevas oficinas y no nos perdimos
una clase programada ni un envío. Ahora tenemos doce clases al día. Y
Skye da las gracias por su oficina.
—¿Le di una oficina? —Greer no recordaba ese detalle.
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—No, es un armario. Ella lo reclamó. —Dallas asintió hacia la
bandeja que aún estaba en la mano de Greer—. ¿Para qué es todo eso?
—Kailey y Beau quisieron pasar a conocerte. Espero que no te
moleste. Kailey es un dolor en el trasero que no entiende cómo el nuevo
amor requiere tiempo privado para adaptarse. —Greer se irguió de nuevo
para darle un beso, sonriendo ampliamente ante su broma, pero la voz
molesta de Kailey atrajo la atención de Dallas hacia ella, lo que dejó a
Greer esperando.
—Estoy aquí, tonto.
Greer tuvo que inclinar la cabeza hacia su hermana que se había
puesto de pie, sus zapatos haciendo clic en sus pisos pulidos mientras
se acercaba.
—Y desde que esperé todo el fin de semana para tener noticias de
este tipo. —Pellizcó a Greer en las costillas con sus uñas puntiagudas,
haciéndolo sufrir un espasmo y alejarse mientras mantenía la bandeja de
comida en posición vertical. Kailey ocupó el lugar de Greer frente a
Dallas—. Tenía que venir a verte por mí misma.
Por supuesto, a Kailey no le importaban cosas como el espacio
personal. Envolvió sus brazos alrededor de Dallas, abrazándolo con
fuerza hasta que él alcanzó su cintura, devolviéndole el abrazo. Su
mirada chocó con la de Greer.
—Eres tan guapo, Dallas. Puedo ver por qué mi hermano está loco
por ti.
Oh, Señor. No quería dar una impresión equivocada, por lo que
puso los ojos en blanco.
—Vamos. Se le subirán los humos —dijo Greer. Afortunadamente,
Kailey dejó ir a Dallas, pero ella se quedó en su cara.
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—Marisol cree que tienes poder sobre mi hermano. Vas a tener que
enseñarme tu habilidad.
Greer evitó poner los ojos en blanco esta vez y los dejó allí de pie,
dirigiéndose a la parrilla. Por supuesto, ella lo avergonzaría, pero también
sabía que nunca podría mantenerla alejada de Dallas. Entonces,
necesitaba sacarlo todo esta noche.
—No la escuches, Dallas. El embarazo está afectando su cerebro.
—Silencio, hermano.
Greer echó un rápido vistazo por encima del hombro para ver a
Kailey levantando un mechón de cabello caído de la frente de Dallas. Con
amor lo volvió a colocar en su lugar, feliz de estar allí con él. Su amado
tenía una expresión increíblemente incómoda de “ayúdame” o “no te
vayas”. Estaba a punto de aprender lo que significaba tener una hermana
en su vida.
—Vamos, ustedes dos. Tengo patatas asadas, verduras y estos
bistecs. Trae la botella de vino.
Su caballero extendió un brazo, instando a Kailey a que fuera
primero. Su respuesta fue envolver su brazo alrededor del extendido de
Dallas, haciendo que Greer se riera a carcajadas.
—Es difícil librarse de ella.
Kailey dio un shh perfectamente ejecutado, sin desanimarse en lo
más mínimo.
—Soy amiga de Skye, lo que convierte a Dallas en mi amigo.
Simplemente no lo sabe todavía.
—No la dejaré entrar a la casa la próxima vez —gritó Greer, saliendo
al patio.
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—No te preocupes, Dallas. —Murmuró Kailey lo suficientemente
alto como para que Greer lo oyera—. Tengo todas las llaves. Puedo entrar
aquí en cualquier momento.
***
No se podía sentir nada más que cómodo con Kailey y Beau, y vaya,
lo había intentado. Ambos se parecían mucho a Greer, de alto nivel tanto
en educación como en pedigrí, pero de alguna manera, hicieron que
Dallas se sintiera relajado.
Beau había llegado unos veinte minutos después que él. Era igual
a Greer en todos los sentidos. Razonablemente, Dallas entendió que no
había atracción entre ellos. Lo entendía. Eran tan malditamente fluidos
juntos que era difícil no especular sobre su pasado.
Greer, Beau y Mac habían compartido un pequeño dormitorio en la
SMU12. Habían seguido en contacto, habían sido los padrinos del otro,
bueno, para Mac y Beau, y eran todo lo que Dallas hubiera deseado tener
en un mejor amigo masculino. Ya no estaba celoso de su vínculo, solo
envidiaba la conexión.
Kailey, por otro lado, había estado pegada al lado de Dallas durante
la noche. Mientras Beau instruía a Greer sobre la forma correcta de
limpiar una parrilla, algo que el maestro de la parrilla Greer resentía,
Kailey tenía los ojos puestos en Dallas. Sintió que le abrían un agujero.
—¿Por qué sigues mirándome? —bromeó, finalmente mirándola.
—Nada en realidad. Greer no me dijo nada sobre ti. No tenía idea
de lo lejos que habían llegado las cosas entre ustedes dos. Una vez que
lo descubrí, Skye comenzó a derramar el té. Me alegro de que mi hermano
tenga un hombre tan bueno. Se merece un hombre genuino y amable.
12
Universidad Metodista del Sur
412
Kindle Alexander Ruptura
Dallas levantó su bebida y tuvo que obligarse a no reaccionar. La
conversación de Ryan ayer en el avión había resonado en él. Se fue a casa
con otra perspectiva. Ducky ya estaba en ello, trabajando duro,
gestionando de manera experta la mudanza a sus nuevas oficinas. Dallas
no perdió ni un segundo antes de saltar a ayudar.
Los nuevos miembros del personal eran eficientes. Todo salió tan
malditamente bien. Skye tampoco se había reprimido este fin de semana.
Tenía entrenadores programados las 24 horas del día durante todo el
mes. También estableció su calendario de filmación de YouTube. Su
nuevo estudio era grande. Greer había asignado fondos para organizar
clases en persona, dando al usuario un mayor sentido de comunidad en
su entrenamiento.
—Es una fuerza de la naturaleza —dijo Dallas sobre Greer—.
Puede mover montañas. Hoy me sentí como un equipaje. Ha hecho
mucho por nuestra empresa.
—No eres equipaje, al menos según Skye. —La risa cantarina de
Kailey también lo hizo sonreír—. Ella dijo que ustedes dos hicieron un
pacto cuando eran más jóvenes de que si no estaban casados a los treinta
y cinco, se casarían entre sí.
Había olvidado su juramento de infancia. Treinta y cinco le había
parecido tan lejos. Qué lindo recuerdo.
—Lo hicimos. En la primaria, creo. Greer me dijo que estás
embarazada.
Los ojos de Kailey brillaron cuando su mano fue a su vientre.
—Lo estoy. Estoy nerviosa. Greer y yo no venimos de un hogar
cariñoso precisamente. No fuimos criados con mucha atención. Es por
eso que me aferro tanto a Greer. Es la única familia real que tengo. Es el
único que ha estado dispuesto a salir y trabajar con las manos. Mi abuelo
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Kindle Alexander Ruptura
tuvo un gran éxito en la industria petrolera. La mayor parte de nuestra
familia vive de eso. Greer se salió de la norma. Lo mucho que le importa
el mundo es exactamente lo mucho que no le importa a nuestra familia.
—Es difícil de creer por la forma en que lo vi trabajar este fin de
semana. No se detiene por nada —dijo Dallas, echando un vistazo a Greer
todavía discutiendo con Beau.
—Eso es un eufemismo enorme. Greer nunca se detiene. Supongo
que ha ganado más dinero en su corta vida que el que han ganado mis
padres en toda la suya. Pero Greer regala parte su dinero. Siente que es
por eso que lo han puesto en este planeta. Mis padres no lo respetan en
absoluto —dijo, bajando la voz hasta casi un susurro.
—¿Regala? —preguntó Dallas en el mismo tono bajo—. Pensé que
su compañía de inversiones financiaba negocios ambientales con fines de
lucro.
Kailey asintió y se acercó a Dallas para ser mejor escuchada.
—Eso es correcto, pero él dona y financia muchas organizaciones
benéficas. No piensa en el dinero como la gente normal. Para él es un
juego. Es como un Robin Hood moderno. Él no lo ve de esa manera, pero
yo sí.
A pequeña escala, Dallas había presenciado y conectado con la
generosidad de Greer, cuánto se preocupaba por la gente. Mantuvo su
mirada fija en él, viéndolo estallar en carcajadas por algo que Beau dijo.
—Me ha mencionado algo sobre la discordia con tus padres.
Su risa dijo que sus palabras eran un eufemismo.
—Greer es el mejor hombre que conozco. Mis padres no valoran la
bondad. Mi hermano nunca lo dijo en voz alta, pero siento que en cierto
modo lo traumatizaron. La manera en que solía tener citas. La forma en
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que llena sus expectativas, por lo que no tiene tiempo para reflexionar.
No estoy segura de que crea que es digno de ser amado.
Dallas no pudo evitar su involuntario estallido de risa. Greer era
todo lo bueno y lo correcto en el mundo. Todos tenían que amar a ese
hombre como él.
—No, escucha —pidió ella, y su mano fue a su antebrazo—. No
sabía cómo dar o aceptar amor. Escuché que conociste a Ryan ayer. He
gastado mucho tiempo y dinero con él para entenderme a mí misma. Una
vez que comprendí las cosas, dirigí mi atención a Greer para entenderlo.
Decidí que no se ve a sí mismo como un compañero valioso y adecuado
para nadie. Llegué a esa conclusión sin la ayuda de Greer. Él no la
aceptaría. Entonces, solo pude adivinar. —Su pequeño encogimiento de
hombros hizo que Dallas volviera a sonreír, pensando en lo que dijo
Kailey.
Era difícil creer que Greer no se considerara digno de amor. Pero él
probablemente podría decir lo mismo. La opresión en su pecho creció
cuando se dio cuenta de que podrían ser más similares que diferentes.
Qué pensamiento tan increíble.
—¿Cuántos años se llevan?
—Él es cuatro años mayor. Soy la más joven. Hay un hermano
entre Greer y yo. Cuando estaba en la secundaria, me escapaba de casa
y me quedaba con Greer en su dormitorio estudiantil. Mis padres ni
siquiera lo supieron. Me mudé al apartamento de Greer en su segundo
año. Nuevamente, mis padres no lo supieron. Greer siempre ha sido mío,
pero no te preocupes, he decidido compartirlo contigo. —Su codo lo
golpeó en el brazo por su broma—. ¿Te ha hablado del proyecto del estado
de Washington?
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—Trozos y pedazos —murmuró. Kailey tenía ahora toda su
atención. Apreciaba estas pequeñas ideas sobre la vida de Greer.
—Haz que te lo cuente. Su rostro se ilumina de la misma manera
cuando te mira.
—¿Por qué te ves así? ¿Qué dijiste? —preguntó Greer
acusadoramente. Dallas ni siquiera lo había escuchado acercarse, y
mucho menos que había rodeado la mesa hacia su lado. Los ojos de su
amado se entrecerraron burlonamente hacia Kailey mientras extendía
una mano hacia el hombro de Dallas. Él quiso algo mejor y levantó la
cara, frunciendo los labios para un beso. La idea de que Greer no se
sintiera digno de cosas buenas resonó en su interior. No le gustó nada.
—Le dije que nunca te había visto tan feliz —dijo ella alegremente.
—Dios mío, estás jugando mi juego. —La mano de Greer le dio un
suave apretón al hombro de Dallas—. No la escuches. A los chicos les
gusta la persecución, como la que tú le diste a Beau.
Beau, que había seguido a Greer, señaló con la cabeza hacia la
puerta principal.
—Es cierto, lo hacemos. Y son casi las once. Tengo que estar en el
hospital en seis horas.
Kailey se levantó, sonriendo sugestivamente.
—Creo que necesitan tiempo a solas de todos modos.
—Probablemente —estuvo de acuerdo Beau.
—Jesús —dijo Greer—. Cierra la boca.
Dallas trató de levantarse, pero tuvo que esquivar las manos
voladoras de Greer. Se había tomado en serio las palabras de Kailey.
Greer trabajaba tan duro para asegurarse de que él se sintiera amado
416
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que Dallas necesitaba devolver eso. Envolvió un brazo alrededor de la
cintura de Greer, emocionado cuando no hubo vacilación mientras se
relajaba en el agarre. A partir de ese día, prometió mostrarle a Greer
exactamente lo amado que era.
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Capítulo 35
Dos semanas después
—Qué experiencia tan increíble. Ya nos vemos mucho más
profesionales —le dijo Dallas a Ducky mientras se bajaba de la bicicleta
que habían colocado en el centro del escenario. Las luces se encendieron
automáticamente y el camarógrafo, amigo de Ducky durante muchos
años, asintió antes de salir del estudio sin decir una palabra más. La
mayor parte de su nuevo personal procedía del mundo de Ducky.
Ninguno de sus nuevos empleados perdía el tiempo charlando. Eran
introvertidos, hacían su trabajo y seguían adelante.
—Las ventas son una locura. Tuvimos que contratar trabajadores
temporales para llenar los envíos del fin de semana. El inventario actual
no nos detendrá la semana que viene. —Ducky estaba al borde del
escenario, a unos metros de la puerta con los brazos cruzados sobre el
pecho. Estaban solos en el estudio, lo que hacía que su hermano se
sintiera más cómodo para hablar libremente. Habían tenido una reunión
de liderazgo programada esta mañana, pero Dallas tuvo que tomar una
clase de un entrenador que llegaría tarde.
—¿Qué tiene que decir Donny sobre eso?
—¿Todavía no te habla? Qué idiota.
De alguna manera, incluso entre las respiraciones dificultosas de
Dallas, se las arregló para reírse directamente del disgusto de Ducky.
Agarró una toalla y se la pasó por la cara. Debido a que el aire
acondicionado estaba a una temperatura de quince grados dentro de esta
habitación, su sudor se redujo a la mitad.
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Kindle Alexander Ruptura
—No lo golpees. No ha sido una dificultad. —Dallas golpeó a Ducky
en el codo e hizo un gesto con la cabeza para que salieran del estudio.
—Está en Maryland ahora. Me preguntaba si te lo dijo. Está de gira
por la empresa que Greer encontró para la producción de hardware. Creo
que es una formalidad. Ayer les pedimos cinco mil cajas. Otras diez mil
el próximo trimestre. Greer trabaja en tantos números que me asustan
un poco.
Dallas sonrió porque estaba de acuerdo. Las cantidades de los
pedidos parecían demasiado optimistas, pero el efectivo de todas esas
ventas correspondientes realmente cambiaría el rumbo de su empresa.
—Acordamos que Skye agregara una clase matutina de
entrenamiento personal y una clase de cardio al programa seis días a la
semana. También descartamos la idea de agregarlos a YouTube. ¿Qué
opinas? —Se movieron alrededor de un pintor que actualmente trabajaba
en su nuevo logotipo de StreamTrainer que se agregaría a la pared del
pasillo.
—¿Quién está haciendo las clases de cardio? —preguntó Dallas.
—Ella lo hará. Espera que tomes una o dos a la semana. Se ofreció
a reducir su tiempo en Elite Gym y nos envió una propuesta para un
aumento de salario. Creo que Greer está detrás de esto, pero te deja
decidir ya que ella trabaja bajo tus órdenes. —Ducky miró en su
dirección, arqueando una ceja, mientras Dallas pensaba en su respuesta.
Para él, eso era una obviedad. Deseaba poder permitirse el lujo de que
Skye trabajara a tiempo completo.
—¿Qué pasa con el personal técnico? ¿Cuántos has añadido? —
preguntó. Aunque el negocio había comenzado a crecer, su deuda no
había disminuido en lo más mínimo. El efectivo seguía siendo un gran
obstáculo.
419
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—Tenemos una persona de servicio al cliente que se sentará al
frente como recepcionista y dos chicos que tengo para ayudar a
monitorear el sitio social a tiempo parcial. Secret también nos recomendó
una persona, pero tenemos que pagar su salario. Todavía estoy
trabajando para monitorearlo también, pero ahora estaremos cubiertos
veinticuatro siete. Es extraño tener un horario exacto. Me tomará un
minuto acostumbrarme.
—Apuesto que sí. —Qué subestimación. Ducky no había vivido a
esa hora del día desde que empezaron a trabajar juntos—. Tenemos dos
personas filmando, ¿verdad?
—Sí. Vamos a empezar a hacer la cosa de la pantalla dividida,
obteniendo ángulos diferentes en lugar de una toma única desde una
cámara fija. Eso agregará otro costo. —Los brazos de Ducky todavía
estaban cruzados con fuerza sobre su pecho mientras caminaban—. Uno
de los chicos me ayudará a editar los videos para el sitio web y YouTube.
No está cobrando más por eso. Y fue a Full Sail así que sabe lo que está
haciendo. Es curioso que Greer tenga una oficina aquí. Se ha interesado
mucho.
—Sí —dijo Dallas mientras doblaban la esquina hacia el área que
albergaba un grupo de oficinas individuales. Se dirigió hacia la que
compartía con Ducky. Hace unos doce días, Greer había comenzado a
presentarse en su oficina corporativa con regularidad. Repasaba la
contabilidad, observando cada centavo gastado. Supervisaba su
crecimiento personalmente. Su enfoque hacia los negocios parecía como
si moviera piezas de ajedrez en un tablero. Su señor tenía absolutamente
el toque de Midas.
En poco tiempo, Greer había maximizado sus crecientes cuentas
bancarias. También se las había arreglado para que Dallas dejara su
trabajo en Elite Gym. Anoche había sido su último turno.
420
Kindle Alexander Ruptura
Donny no tenía idea de lo que estaba pasando, excepto que Greer
tenía poco tiempo para él. Había expresado su frustración por la aparente
amistad de Greer con Ducky y por darle a Dallas un salario lo
suficientemente alto como para dejar su segundo trabajo. Por supuesto,
Donny no había compartido nada de eso con Dallas, solo con Ducky. Su
hermano mayor podía guardar rencor casi tan bien como su padre.
—Haré una fiesta de pizza en mi casa esta noche. Llama a Skye,
haz que se reúna con nosotros allí —dijo Greer, entrando por la puerta
de su oficina y la de Ducky. Se veía apuesto, y su sonrisa encantadora
siempre sacaba una de Dallas.
—¿Cuál es la razón? —preguntó Ducky, simplemente girando en
dirección a Greer, con los brazos todavía cruzados sobre el pecho. Dallas
podía escuchar la sonrisa en su voz. Quizás más que cualquier otra cosa
que Greer había hecho, su amistad con Ducky era la más entrañable para
Dallas.
—Estás mirando muy posiblemente al mejor vendedor del planeta.
—Greer tocó su propia bocina mientras arrojaba un bloc con notas
escritas a mano tituladas factura de venta sobre el escritorio de Dallas.
Dallas examinó la página hasta llegar al final donde el total de cajas
vendidas estaba encerrado en un círculo con tinta negra. Mil seiscientas
cajas. ¿En serio?
—Y mil seiscientas suscripciones mensuales. Todo a Belo. Y eso no
es todo. —Greer pasó la página que mostraba otra factura de venta
escrita a mano—. Dylan ordenó setecientas cajas, pagando el precio
completo.
—¿Está pagando el precio completo? —preguntó Ducky,
preocupado—. ¿No deberíamos simplemente dárselos?
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—Absolutamente, no —declaró Greer como si esa fuera la idea más
loca de la historia—. Yo tuve que pagar. Él tiene que pagar. —Greer
entregó su teoría con un guiño dirigido a ambos.
Ducky parecía de acuerdo dado que sonrió. Su puño salió hacia
Dallas, y éste obedeció con un golpecito en los nudillos.
—¿Pensamos en negocios corporativos de esta manera? —preguntó
Ducky.
—No estoy seguro de que lo hiciéramos.
Greer se sentó en el borde del escritorio entre ellos.
—Es la forma de hacer crecer StreamTrainer a lo grande. Esto es
lo que he estado pensando. Dallas necesita pasar al puesto de vendedor
corporativo...
¿Qué? No pudo haber escuchado correctamente. No sabía cómo
vender nada. Con una objeción inmediata subiendo a sus labios, Greer
levantó una mano para interrumpirlo.
—Escúchame. Te abriré la puerta, te haré las presentaciones y te
enseñaré a cerrar el trato.
—Entonces, ¿por qué no lo haces tú? —respondió Dallas.
Los labios de Greer se apretaron como si estuviera hablando con
un tonto.
—Porque soy un hombre ocupado. Solo estoy aquí temporalmente.
Ustedes me han dado un descanso de mi realidad, pero tengo una parte
justa del trabajo sin hacer. —Greer dejó su posición en el escritorio,
levantando la tableta hacia Ducky—. ¿Puedes llamar a Donny y ver
cuándo pueden entregar estos dos envíos? Los pedidos de este tamaño
serán más fáciles de enviar directamente desde el distribuidor. Luego
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llama a los contactos al final de las páginas. Necesitamos que ambas
empresas se facturen lo antes posible. Tanto para las cajas como para la
membresía del año.
—Esto es genial —dijo Ducky, sus ojos se agrandaron—. No hay
descuentos y todas las cuotas de membresía por adelantado. Esto pondrá
fin a nuestros problemas de efectivo.
Greer se acercó para golpear burlonamente a Dallas debajo de la
barbilla, instándolo a cerrar la boca abierta.
—Yo también pensé que era genial. Entonces, pizza, natación y
margaritas en mi casa esta noche. Invita a Skye. Deberíamos ofrecerle un
trabajo a tiempo completo para que se haga cargo del departamento de
formación. Tenemos mucho que celebrar.
—Estoy de acuerdo. Eso me suena genial —dijo Ducky
distraídamente, tomando la silla detrás de su escritorio—. Gente como
Dallas. Puedo ver que sería un buen vendedor.
Greer aplaudió, frotándose las manos, claramente muy orgulloso
de sí mismo. Los ojos de Dallas se entrecerraron.
¿Había aceptado ser vendedor?
No tenía idea de cómo venderle nada a nadie.
¿Qué acababa de pasar?
***
Greer caminó hacia Dallas, su paso largo y confiado mientras
deslizaba su sonrisa más sexy en su lugar. Los sonidos de Ain’t No Rest
For The Wicked13 comenzaron a reproducirse en el sonido envolvente. Su
13
https://youtu.be/HKtsdZs9LJo
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hermoso chico se sentó en la isla central, tomando un largo trago de su
copa de cóctel, mirando el progreso de Greer.
Sabía que Dallas lo amaba, pero maldita sea, el hombre lo
mantenía en vilo. Todas las noches, cuando Dallas llegaba a casa,
jugaban al gato y al ratón. Dallas expresaba su preocupación de agotar
su bienvenida al estar allí todas las noches, y Greer trabajaba para
aprender el arte del romance. Quizás Dallas no entendía completamente
a dónde pertenecía, pero Greer sí.
Esta noche, las velas brillaban y los muebles de la sala habían sido
apartados. Greer había planeado bailar esa noche. Por supuesto, Skye y
Ducky no vinieron a cenar. Greer le había presentado a Skye a Evan hacía
cinco días. Los dos estaban actualmente en su cuarta cita,
completamente cautivados el uno por el otro. Ducky tenía un torneo de
League of Legends que no quería perderse.
—Sabía que no vendrían esta noche. —Greer se detuvo frente a
Dallas, alcanzó el vaso medio lleno de Grey Goose y se lo llevó a los labios.
—Te ves muy guapo —murmuró Dallas. Greer se tragó el
abundante sorbo y se acercó mientras le devolvía el vaso—. Tu ropa
siempre te queda muy bien. Lo recuerdo desde la primera noche que nos
conocimos. —La sonrisa en el rostro de Dallas hizo que su corazón latiera
un poco más rápido.
—Esa fue la noche en que me enamoré de ti —admitió Greer.
La noche quedaría grabada en su memoria desde ahora hasta la
eternidad. Dallas le ofreció otro trago sin que se lo pidiera, incluso cuando
un mínimo rubor le cubrió las mejillas. Su nuez de Adán dio una pequeña
sacudida. A su señor le gustaron sus palabras; era tan malditamente
entrañable. Greer tomó el vaso y se ubicó entre los muslos separados de
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Dallas, enjaulando al entrenador contra el mostrador. Cogió la botella de
vodka y vertió una buena porción en el vaso.
—¿No tienes nada que decir al respecto?
—Yo también te amo.
Greer se echó a reír, poniendo el vaso compartido en los labios de
Dallas.
—¿No fue la noche en que te enamoraste de mí también?
El teléfono de Greer se volvió loco, atrayendo su atención hacia sus
pantalones. Generalmente, trataba de silenciar la cosa antes de comenzar
sus preciosas horas a solas con Dallas. Silenció su teléfono y lo arrojó
distraídamente sobre el mostrador al lado de la botella.
—Redes sociales.
—¿Qué redes sociales tienes? —El fuerte brazo de Dallas llegó a la
cintura de Greer, manteniéndolo cómodo allí—. ¿Somos amigos o
seguidores?
—Twitter, Instagram, Tinder, Scruff. Pensé que ya tuvimos esta
discusión —dijo Greer en broma, tratando de mostrarse descarado.
Dallas no le encontró gracia a su broma. Sus ojos se entrecerraron hasta
que una peculiaridad levantó un lado de sus labios carnosos.
—Así es. Necesito unirme a Tinder. —Las palabras transformaron
la sonrisa de Greer automáticamente en un ceño fruncido. ¿Con qué
rapidez y eficacia su hombre le había dado la vuelta al tema?
—No, no lo haces. Y eliminaré el mío. —La idea de Dallas en Tinder
y viendo lo que podría estar perdiéndose hizo que Greer le devolviera el
vaso mientras tomaba su teléfono nuevamente. Trabajando rápidamente,
eliminó ambas aplicaciones con Dallas mirando—. Ahora ven a bailar
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conmigo para que pueda olvidar la imagen mental de tu posible conexión
con Tinder.
Greer guardó su teléfono mientras Dallas dejaba el vaso, riendo.
Tomó las manos de éste, arrastrándolo a sus pies y los pocos pasos hacia
el centro de la sala de estar. Se movió contra el cuerpo duro de Dallas y
su polla endurecida, envolviéndose alrededor de su hombre.
—Dime en qué estás pensando acerca de esta idea de la posición
sobre ventas. Nunca he vendido nada en mi vida —dijo Dallas.
—Contigo como asesor de ventas nacional podemos viajar juntos.
—Greer ignoró la melodía ágil que sonaba y presionó su mejilla contra la
de Dallas mientras comenzaba a balancearse—. No te preocupes. Te vi en
Houston. Eres natural. Lo resolverás. No mentía cuando dije que las
ventas nacionales son de donde vendrá su verdadero crecimiento. Las
cuentas corporativas son una obviedad. Promoverán la salud física con
su personal a un costo muy bajo para ellos.
Dallas se echó hacia atrás para mirarlo a los ojos como si esa idea
nunca se le hubiera ocurrido.
—Esa no es una mala idea. Podemos tener concursos corporativos
exclusivos cada trimestre. Quizás un torneo anual con premios. ¿Las
empresas donarían premios para entregárselos a los ganadores?
—¿Ves? Vendedor perfecto —dijo Greer, guiñando un ojo a Dallas—
. Lo resolverás todo.
—¿Por qué siento que hay más en esto? —Esos ojos verdes
especulativos se entrecerraron y Dallas se resistió a los esfuerzos de
Greer por acercarlo de nuevo.
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—Es difícil para ti dejar pasar las cosas, ¿no es así? —¿Cómo podía
explicar todo este cambio dentro de él cuando no entendía realmente lo
que estaba sucediendo en primer lugar?
Greer tenía que dejar de eludir sus responsabilidades. Empezaba
todas las mañanas en EnviroCapital. Trabajaba en estrecha colaboración
con sus analistas, requiriendo informes diarios sobre todas sus cuentas,
pero podía decir que su corazón ya no estaba en eso. A primera hora de
la tarde, se dirigía a las oficinas de StreamTrainer solo para estar con
Dallas unas horas más durante el día.
Greer buscaba una nueva vida. Algo diferente. EnviroCapital
podría manejarse con Evan como socio- gerente. Greer amaba su
compañía, pero la empresa del estado de Washington había comenzado.
Fuera de Dallas, ese proyecto realmente despertaba su interés. Con cada
excavación de la pala, quería estar allí para observar personalmente.
—Comenzaron la construcción del proyecto del estado de
Washington —murmuró.
Los ojos de Dallas se iluminaron de emoción. Cualquier intento que
Greer hubiera hecho para comenzar su baile terminó. Ni siquiera se sintió
frustrado cuando Dallas salió completamente de su agarre.
—¿Has empezado? —preguntó con entusiasmo.
—Lo he hecho y me encanta. —Cualquier emoción que Greer había
logrado reprimir explotó a través de él. Dio un paso atrás, frotándose la
cara con las palmas de las manos, su sonrisa amplia—. Siento una
emoción que no había tenido por el trabajo en mucho, mucho tiempo. Si
mi equipo puede hacer esto bien, podría cambiar las reglas del juego.
—Muéstrame los planos —alentó Dallas.
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—Se supone que debo estar cortejándote. Déjame. —Greer apretó
los puños y se dirigió a Dallas. Perspectiva. No habían hecho nada más
que palear un poco de tierra para una sesión de fotos hoy. Tenían tiempo
para repasar todos los planes. No tenía por qué ser ahora.
Dallas mantuvo la distancia, y no era fácil por la forma en que
Greer trató de llevarlo de regreso a su agarre.
—Greer. Dime qué tienes en mente antes de que esto vaya más allá
y estemos en el dormitorio.
—¿Te estás quejando? —preguntó Greer, arqueando una ceja.
—Ni siquiera un poquito. —Dallas apretó a Greer contra su pecho—
. No tienes que seguir haciendo todo esto.
La atención de Greer se dividió entre las palmas de su hombre que
recorrían un rastro tentador por su espalda y sus palabras causando que
una bocanada de aire golpeara su piel caliente.
—Te escojo a ti. Nada cambiará eso. —Dallas volvió a inclinar la
cabeza hacia atrás, tratando de mirar a Greer a los ojos—. Es un
juramento fácil de hacer. Siento que deberías haber estado allí para la
inauguración, no aquí cuidándome. Ve a Washington, concéntrate en
EnviroCapital. Estaré aquí esperando por ti.
—¿Prometes que estarás aquí? En esta casa, lejos de todo ese caos
de tu familia —preguntó Greer, moviéndose cara a cara con Dallas.
—Si es lo que quieres. —La voz de Dallas era ronca cuando hizo su
promesa—. Ahora, enséñame los planos. Estoy interesado.
—Espera. —Greer colocó ambas palmas en las mejillas de Dallas
mientras comenzaba a alejarse—. Gracias por leerme con tanta claridad.
—Inclinó la cabeza de Dallas en busca del beso más sincero de su vida.
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Capítulo 36
Noviembre, ocho meses después
Con los brazos cruzados, Dallas se apoyó contra la pared a la
entrada del estudio, viendo la clase inaugural de cardio con una sala llena
de participantes activos. Skye dirigía la clase; un equipo de filmación
seguía cada uno de sus movimientos. Ella era tan natural frente a la
cámara. Una motivadora y líder increíble. Hoy, estaba extra enérgica.
Probablemente debido al voto de la compañía que la convirtió en una
socia de pleno derecho de StreamTrainer. Un puesto que se merecía
desde el principio.
La decisión no había llegado sin problemas. Dallas y Ducky habían
reforzado la votación, dejando a Donny indignado ante la idea de dividir
las ganancias en cuatro partes.
Por supuesto, la oferta conllevaba un riesgo inherente. Su negocio
estaba creciendo a un ritmo astronómico, casi inconcebible. La mayoría
de los días se sentían como una cuerda floja para equilibrar el inventario,
los envíos y el seguimiento de los cien mil usuarios diarios. La única parte
de StreamTrainer que funcionaba como una máquina bien engrasada
eran las clases. Esas siempre eran de primer nivel, y Skye necesitaba
todo el crédito por ello.
Dallas apenas tenía un minuto extra para una bicicleta estática en
estos días, y esas pocas veces ocurrieron durante las largas y solitarias
tardes cuando Greer estaba en el estado de Washington. Greer pasaba
allí tres días a la semana; le encantaba ese proyecto. De vez en cuando,
Dallas encontraba tiempo para acompañarlo, pero la posición de ventas
nacional se había convertido en un pequeño departamento de cinco
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vendedores y dos asistentes. Estaban creciendo más rápido de lo que
cualquiera de ellos creía posible.
—Deberías ceder parte de tus acciones a Skye —le siseó Donny al
oído—. Tú eres el que nunca está aquí.
Los hombros de Dallas se tensaron. Esperaba que no se hubiera
dado cuenta. Ignoró a su hermano y no movió un músculo para dejarlo
pasar. Donny y él nunca habían superado realmente su fea pelea después
de firmar el contrato de inversión hace tantos meses. Cada vez que
miraba a Donny, veía juicio y agresión, recordando la forma jodida en que
lo trató mientras estaba en el punto más bajo de su vida adulta. Dallas
parecía no poder dejarlo pasar. Apenas había visto a sus padres desde
entonces.
Una guerra se gestaba debajo de la superficie entre ellos. Dallas lo
sintió en sus huesos. Hasta que llegara a un punto crítico, no pediría
prestado el problema.
Ahora no apartó los ojos de Skye mientras hablaba.
—Vendimos veintitrés mil cajas el mes pasado. Estoy haciendo mi
parte.
Donny soltó una carcajada sin humor.
—Sí, con mucha ayuda. Cari debería haber sido socia antes que
Skye. Ella es familia.
Dallas no dijo nada cuando la clase llegó a su fin. Adoraba a Cari.
Ella era una hermana para él y, a veces, podía calmar la rabia de Donny.
Pero ella no había sido mucho más que una instructora ocasional en los
primeros días. Su hermano había mantenido a Cari a distancia a
propósito. Su arrogancia exigía que él fuera el rey que ganara el pan de
su castillo.
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—Estás cambiando, hermano. La ropa. El coche. Nunca estás.
Ducky también lo ve. Esto no terminará bien si sigues tratando de vivir
la buena vida desde la parte trasera de esta empresa.
Dallas estaba seguro de que su cuello se sonrojó bajo su pose
indiferente. Su mandíbula se cerró y se crispó mientras repetía el insulto
habitual de Donny.
—Porque soy un demente, ¿verdad?
—Siempre lo has sido. —Donny soltó su insulto y se alejó. Dallas
escuchó el paso mesurado de su retirada. Le había dado el malévolo golpe
y no necesitaba decir una palabra más. Estaba seguro que había
planeado su ataque, queriendo lastimarlo después de perder el voto
contra Skye.
La ira lamió a lo largo de su columna, suplicándole que confrontara
a Donny. Hacer que el idiota se comiera esas palabras a manera de puño
en su odiosa boca.
El secreto de hacer malabarismos con su vida pesaba sobre sus
hombros. Muchos días, la mayoría, Dallas mantuvo la cabeza gacha y los
labios sellados, haciendo lo que debía.
La pretensión de su relación con Greer era casi inexistente. Lo
mantenían profesional cuando Greer iba a la oficina. Fuera de eso, eran
una pareja devota. No importaba cuánto lo intentara Greer, no podía
mantener las manos quietas y Dallas no quería que lo hiciera. La vida
que compartían era maravillosa. Eran tan funcionales y cariñosos.
Greer era su mejor amigo. Y no quería que eso cambiara.
—¿Qué te parece? —Perdido en sus pensamientos, Dallas centró
su atención en Skye, parada frente a él con una sonrisa radiante—. No
dejes que te afecte.
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—No lo hago. Tú tampoco —dijo, empujándose de la pared.
—Hoy no, seguro. —Ella arrojó un largo chorro de agua de su
botella a su boca—. El otro estudio está casi listo. ¿Lo has visto?
—Han pasado unos días —dijo, señalando con la cabeza hacia el
nuevo estudio de filmación, en la dirección opuesta a donde se había ido
Donny—. ¿Me muestras?
—Vamos. —Los estudios estaban uno al lado del otro. Caminaron
entre los participantes de la clase mientras recogían sus pertenencias. Le
encantaba que estuvieran al punto de tener clases completas y sonreía a
muchos cuando pasaban.
El segundo estudio fue diseñado para filmaciones profesionales: allí
se grabarían videos de YouTube, el sitio web y los comerciales. Era más
pequeño que el estudio original, pero elegante y completamente nuevo.
Su logo iluminaba el telón de fondo del escenario con iluminación
profesional en ángulo en todas las direcciones correctas.
—Puede que tenga que volver a filmar clases —dijo él mientras
subía los escalones del escenario.
—Sabes que eres el instructor más solicitado hasta el día de hoy.
Te pondría en el horario en cualquier momento —dijo ella, siguiéndolo.
Todos los felices sentimientos de éxito hormiguearon a lo largo de
su piel. Su orgullo por lo que habían logrado hinchó su pecho. Hace
menos de dos años, le había planteado distraídamente la idea a Ducky
durante una cena navideña con sus padres. Donny había insertado su
contribución. Un sueño expresado sin pensarlo, y aquí estaban...
—Lo hicimos.
—Lo hiciste —dijo ella, golpeándolo en el brazo, dirigiéndose hacia
la bicicleta estática.
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—Tú también —respondió, metiendo las manos dentro de los
bolsillos de sus pantalones—. Empezaste cuando más te necesitábamos.
Te aseguraste de que tuviéramos clases incluso cuando yo no podía
pagarte o manejar la carga yo mismo.
—La mejor decisión que he tomado. —Su cara bonita le sonrió
mientras le acariciaba el vientre—. ¿Estás haciendo suficiente ejercicio?
Pareces tener una vida bastante cómoda. —La risa que ella soltó hizo que
él también se riera.
Ahora que era un hombre enamorado, en una vida que amaba,
Greer y él solo hacían ejercicio tres días a la semana. Lo que hacían muy
bien era comer y beber juntos. A Greer le encantaba compartir con él todo
tipo de comidas y vinos nuevos. Su cuerpo no estaba tan duro como solía.
—Está bien, tomaré una clase o dos cuando esté en la ciudad.
Finalmente parece que estamos nivelando los pedidos. Al menos hasta el
mes que viene. Sigo escuchando sobre la fiebre de enero.
Skye estaba de pie con los pies separados, los brazos cruzados
sobre el pecho, la mirada calculadora.
—Haz una clase de YouTube para mí. Será un gran asunto que
hayas vuelto. Escuché que tendremos un veinte por ciento de descuento
para el fin de semana del Black Friday. Haz un cameo ese fin de semana
también. Impulsará esas ventas, estoy segura.
—Eres como un perro con un hueso —bromeó, agitando una mano
en el aire—. Creo que me das demasiado crédito.
—No lo creo —declaró ella, siguiéndolo con un claro quejido en la
voz—. Ducky y yo te extrañamos. Llevé una pizza a su casa hace un par
de noches. De hecho, comió conmigo. Sigue hablando de querer usar su
ropa como lo hacen Greer y tú.
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Greer había gastado una cantidad significativa de dinero en su
ropa. Su uniforme habitual de joggers se había convertido en pantalón y
traje. Todo encajaba a la perfección. Cómodo como una segunda piel.
Había visto a Ducky darle el mismo ojo que Greer, escaneando su ropa
cuando entró en la habitación. Se había preguntado qué habría pensado.
—Tengo algunas noticias que no he compartido —dijo ella.
—¿Qué es eso? —preguntó, viendo crecer su entusiasmo.
—Evan y yo vamos a conseguir un perro. —Parecía muy orgullosa
de sí misma.
Dallas se guardó sus pensamientos despectivos para sí mismo
mientras recordaba todas las plantas muertas que había tenido. Además,
uno o cuatro peces de colores que tuvieron que tirar.
—¿Un perro?
—Un pequeño Boston. Alguien que Evan conoce los está vendiendo.
Debería tener la edad suficiente para tenerlo cuando yo me mude con él.
—Eso fue un largo camino para llegar al punto real. La sonrisa de Dallas
fue inmediata. La tomó en sus brazos, dándole un gran abrazo. Uno que
ella devolvió.
—Felicidades —dijo contra su cabello y luego rápidamente dejó caer
los brazos, queriendo que ella se alejara—. Estás sudado. Sudor de chica.
Ew.
Ella no lo dejó ir. Sus brazos se envolvieron con más fuerza
alrededor de él.
—Me has hecho muy feliz, Dallas. No tenías que hacer lo que hiciste
hoy. Gracias.
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—Un tipo inteligente me dijo una vez: “Ve con tu abogado. Pon a
funcionar lo útil”. —Después de un segundo más, la hizo soltar su agarre
para mirarla directamente a los ojos—. Hay un riesgo involucrado, Skye.
Evan conocerá a alguien con quien hablar.
—¿Estás seguro de que no quieres darme un gran salario y dejarlo
así? —preguntó ella. Después de lo emocionada que estaba cuando le
ofrecieron un puesto de socia, sabía que realmente no quería eso.
—Somos una empresa familiar. Eres familia. Deja de intentar salir
de eso. —La arropó contra su costado y ella fácilmente le rodeó la cintura
con un brazo. Caminaron uno al lado del otro durante varios pasos antes
de que ella lo golpeara en la cadera. Él miró su rostro vuelto hacia arriba.
Parecía feliz y contenta. Todas las cosas que siempre había querido para
ella.
***
Al bajar de su vehículo, Greer escuchó la puerta del garaje cerrarse
mientras reprimía un bostezo. Su lugar de estacionamiento se había
movido varios centímetros hacia la izquierda para dejar espacio para el
nuevo Tesla de Dallas.
Cada parte de la vida de Greer había cambiado. La mitad del
espacio del garaje, la mitad del espacio del guardarropas, la mitad del
espacio de los estantes del baño. Dallas había convertido su casa en un
hogar. Un paraíso amoroso, feliz y lleno de sexo.
Desde que abordó su vuelo esta tarde, había pensado en poco más
que en su hombre y su cama. Esperaba convencer a Dallas de tomar una
siesta rápida antes de la cena. Entonces tal vez podrían comer un bocado
rápido antes de una ronda abundante de sexo y antes de una noche de
sueño mucho más larga.
435
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El ritmo que había mantenido estaba sacando lo mejor de él.
Necesitaba algo de tiempo libre, unas vacaciones. Un viaje a algún lugar
relajante. Una playa con Dallas a su lado vistiendo uno de esos diminutos
speedos.
Su sonrisa se iluminó mientras una fantasía se desarrollaba en su
cabeza. Una playa nudista. Toda la arena y el océano azul y Dallas
desnudo en exhibición.
Greer alcanzó el pomo de la puerta, solo entonces vio la nota
adhesiva amarilla pegada a la puerta. Las simples palabras “En el
refrigerador” garabateadas con la eficiente caligrafía de Dallas.
La fatiga se desvaneció. Acunó la nota como si fuera una
declaración de amor. Dallas era particularmente bueno en eso. Después
de todo este tiempo, el romance entre ellos solo había crecido. La emoción
de saber que su amor se había preparado para su llegada a casa borró
las preocupaciones de su mundo.
Giró el pomo para abrir la puerta, sintiendo el amor dentro de la
casa. Hizo lo que se le ordenó. Fue al refrigerador para ver su IPA favorita
con otra nota adhesiva pegada a un abrebotellas que simplemente decía:
“Sala de ejercicios”.
Greer tomó la cerveza, quitó la tapa y tomó un largo trago. Dio en
el clavo y empezó a caminar por el pasillo hacia su sala de ejercicios. La
puerta estaba cerrada con dos notas adhesivas pegadas a la puerta.
“Shhh. Filmando” y “Dormitorio”. Quitó ambas, apilándolas encima de
los demás.
Con cuidado, acercó la oreja a la puerta y oyó el rápido giro de la
rueda de la bicicleta. El tenor profundo y entrecortado de Dallas
resoplaba por el entrenamiento. Greer sonrió. Su chico estaba sin aliento.
436
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Ambos pasaban apenas tres horas a la semana haciendo ejercicio y esas
horas siempre estaban juntos.
Por mucho que quisiera asomar la cabeza dentro de la habitación
para ver el cuerpo duro de Dallas haciendo ejercicio, volvió a seguir las
instrucciones hasta el dormitorio, donde encontró un par de vaqueros
doblados y su amada sudadera de la SMU en la cama. Calcetines y
zapatos para caminar. Encima de la sudadera había otra nota. “Cena en
Mac’s. Nos espera. El vestidor”.
Se volvió para ver un libro allí con una nota que simplemente decía
“Página 241”.
Greer hojeó las páginas para ver otra nota adhesiva. La palabra Yo
estaba resaltada con una flecha rojo brillante. Dallas escribió “Página
363” al lado de la flecha. Giró las hojas hasta ver la palabra Te con otra
flecha roja apuntando a esa palabra con más instrucciones garabateadas
en la nota. “Página 497”. Siguió esa instrucción para ver otra nota
adhesiva con una flecha apuntando la palabra Extrañé. La letra de
Dallas ponía: “Bienvenido a casa”.
Todo el esfuerzo realizado cuando un simple “Hola” habría hecho
que los dedos de los pies de Greer se encresparan. Quitó las notas
adhesivas para guardarlas en su lugar secreto donde escondía todas las
notas especiales de Dallas.
Se desnudó mientras se dirigía al armario. Sacó una vieja caja de
zapatos del rincón más alejado, sorprendido cuando levantó la tapa y vio
una caja de chocolates Dude Sweet encima de sus tesoros secretos.
Dallas debió haber encontrado su escondite. Había otra nota adhesiva
con su escritura encima de los chocolates.
No te enojes. No estaba fisgoneando, estaba limpiando debido al
estrés. Mi caja especial es la caja Nike de nuestra oficina. <3
437
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No era difícil imaginar a Dallas abrazándolo, susurrándole esas
palabras al oído. Así hablaba su señor del amor. Su respiración
susurrada enviaría ondas de escalofríos desde su oído hasta su columna,
hormigueando cada terminación nerviosa de su cuerpo. Su vida estaba
completa. Le resultó difícil contener su alegría. Greer sacó los chocolates,
le encantaban los dulces, y se sentía bien saber que Dallas se había
esforzado por comprarlos.
Greer pegó las notas una encima de la otra dentro de la caja y luego
se vistió rápidamente. En el baño, Dallas entró y se sorprendió al verlo.
—Estás en casa. No te escuché entrar.
Se paró frente al espejo, tratando de empujar su espeso cabello
rubio hacia atrás en su lugar mientras miraba a Dallas en el espejo.
—Quería interrumpirte, pero obtuve el Shh. —Su cabello fue
olvidado cuando se dio la vuelta y se encontró con Dallas en medio de la
habitación—. Gracias por mis notas y mis chocolates y mi cerveza fría.
—Te prometo que no estaba fisgoneando. Limpio y organizo cuando
estoy ansioso y eso es difícil aquí porque todo ya está muy ordenado. —
Dallas lo besó y se apartó, sacándose la camiseta sudada por la cabeza
como si esa gota de información no requiriera explicación—. Dame diez
minutos y estaré listo.
Greer agarró la muñeca de Dallas antes de que pudiera alejarse
demasiado y lo atrajo hacia él.
—¿Por qué estabas ansioso?
—Nada. —Dallas negó con la cabeza y luego puso los ojos en
blanco. La mirada le decía a Greer más que las palabras de que su señor
se estaba burlando de sí mismo dentro de su propia cabeza—. Estaba
aquí solo y enloqueciendo por el pago del coche.
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Greer no pudo evitar la risa. Dallas era la persona más ahorrativa
que había conocido. Habían pasado horas en una videollamada con
Dallas preocupándose por el costo del Tesla de gama media.
Greer soltó la mano de Dallas y le dio una palmada en el trasero.
—Ve a vestirte.
—Debería pagar más de mis gastos de subsistencia —comenzó
Dallas de nuevo por enésima vez. Su chico nunca dejaba ir las cosas. Se
preocupaba a sí mismo y a Greer hasta la muerte.
—No vamos a tener esta conversación de nuevo. Ve a vestirte. Estoy
hambriento. —Greer dejó a Dallas solo en el baño y se dirigió hacia su
cama. Una siesta de diez minutos no era exactamente lo que quería, pero
tendría que bastar.
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Capítulo 37
Dos horas más tarde, la parrilla de Mac estaba encendida. Por
mucho que extrañara su tiempo a solas con Greer, Dallas se sintió
relajado y cómodo. El bar se sentía como estar en casa y no podía
encontrar el deseo de irse. Greer los había trasladado de su lugar
habitual al final de la barra a una de las mesas del pub en la sala de
juegos.
El plan había sido jugar una ronda de dardos y escuchar algunas
melodías clásicas en la nueva máquina de discos de Mac, pero ninguno
de ellos parecía demasiado interesado en comenzar un juego. En cambio,
se quedaron plantados en sus asientos, escuchando algunas canciones
de la vieja escuela que habían seleccionado e hicieron que Marisol
caminara a lo largo de la gran sala para seguir sirviéndoles.
—¿Te ha contado sobre la vez que lo robaron caminando a casa? —
preguntó Marisol, colocando una nueva bebida frente a Dallas.
—¿Qué? —preguntó. Su mirada frenética chocó con la irritada de
Greer cuando ella puso una servilleta limpia frente a él antes de colocar
allí su nueva bebida.
—Mis amigos apestan cuando se trata de cubrirme la espalda. —
La frustración de Greer resonó en su tono cuando miró a Marisol.
—Entonces, ¿sucedió en serio? —Dallas alentó.
Greer puso los ojos en blanco y se hundió en su asiento mientras
se llevaba el vaso a los labios.
—Tenemos que mudarnos. Otro fuerte empujón a favor de mudarse
a Seattle.
440
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Lo único que podría haber redirigido los pensamientos de Dallas de
algo tan preocupante como ser robado era saber que Greer había
considerado mudarse.
—¿Mudarnos? No hemos hablado de mudarnos a Seattle.
—Es un plan que se está formulando en este momento, y no me
robaron... necesariamente —comenzó Greer, pero Marisol lo interrumpió
con una risa aguda, una que Dallas solo había escuchado una vez antes.
Esa también estaba dirigida a Greer.
—Totalmente robado —afirmó con un solo asentimiento,
confirmando su punto.
—Robado —asintió Mac, deslizándose en el taburete vacío entre
ellos.
—Lo que sucedió fue que tomé el callejón camino a casa porque me
ahorra como una cuadra del camino. Fue culpa mía por ser perezoso.
Todo lo que obtuvieron fue como veinte dólares —explicó Greer,
encogiéndose de hombros como si no fuera nada y tomó otro trago.
—No olvides el gancho derecho —agregó Marisol, sosteniendo la
bandeja con sus vasos descartados. Hizo un círculo en su ojo mirando a
Dallas, indicando dónde Greer recibió el golpe—. Su ojo estuvo
amoratado durante semanas.
—Greer... —comenzó Dallas. Habían caminado hacia y desde
muchos de los restaurantes de esta calle un centenar de veces, porque
Greer insistió en que era seguro.
—Ahora, espera, Dallas. —Greer levantó una mano, impidiéndole
decir nada más—. Durante ese mismo tiempo, varias personas fueron
asaltadas. Mac contrató a un oficial encubierto fuera de servicio que está
ahí en este momento, estoy seguro. Entonces, no fui solo yo y el problema
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está resuelto. Marisol nunca debería haberlo mencionado —dijo Greer,
moviendo la cabeza hacia ella, dándole una mirada de castigo mientras
Mac estallaba con una carcajada.
—Está diciendo la verdad. No hemos tenido otro problema —agregó
Marisol, antes de alejarse de la mesa—. Probablemente debería haber
contratado al oficial antes de que hubiera un problema, ¿verdad, Mac?
—Es mejor mantener la atención en Greer —dijo Mac, perdiendo la
sonrisa, provocando la risa de cualquiera en el rango de audición—.
¿Cómo está esa pequeña niña? —Mac cambió de tema de manera efectiva
y completa.
Greer nunca perdía la oportunidad de presumir del miembro más
nuevo de la familia, Olivia, la bebé recién nacida de Kailey. Ahora sacó
su teléfono, moviendo rápidamente la pantalla para mostrar su última
imagen. Kailey fue dulce al incluir a Dallas en enviar la foto del día. Todos
los días, Kailey y Olivia se vestían con atuendos a juego. Greer y él
siempre tenían una presentación de diapositivas de lo lindas que se veían
las dos juntas. Olivia tenía tres meses y ya era una fashionista en
formación.
—Kailey siente que Olivia es una mini ella, pero estoy bastante
seguro de que veo mucho de mí en esa niña —explicó Greer, entregando
su teléfono a Mac, quien comenzó a desplazarse por sus fotos.
—¿Lo crees? —preguntó Mac, dubitativo.
Greer le arrebató el móvil como si fuera demasiado tonto para mirar
sus fotos.
—Nadie necesita tu energía negativa. —Se perdió a sí mismo de
nuevo, mirando a Olivia y luego levantó su mirada enamorada y
ligeramente ebria hacia Dallas—. Ella se parece a mí, ¿verdad?
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—Absolutamente —asintió Dallas, ocultando su sonrisa al
terminar su bebida. Greer asintió ante su afirmación y volvió a mirar el
teléfono. Dallas comenzó a negar con la cabeza a Mac. Beau marcó a su
bebé. Ella era la viva imagen de su padre—. Deberíamos irnos. Tengo que
trabajar mañana.
—Código para “estoy a punto de tener suerte” —dijo Greer y levantó
una mano sobre la mesa para chocar los cinco. Dallas lo dejó colgado
mientras se levantaba de la silla.
—Me alegro de que estés en casa, Greer. Dallas siempre parece un
poco perdido cuando estás fuera de la ciudad —dijo Marisol, volviendo a
la mesa. Se tomaba su trabajo en serio, lista para tomar el vaso vacío de
Dallas.
—Me gusta cuando revelamos los secretos de Greer y no los míos
—dijo Dallas a la mirada repentinamente seria de Greer. Éste no
respondió con uno de sus comentarios sarcásticos. Su expresión se volvió
pensativa y concentrada. Su mirada permaneció pegada a Dallas
mientras sacaba su billetera.
—Enfermo de amor —agregó Mac, riendo y golpeando a Dallas en
su brazo—. ¿Dallas te dijo que tomó el dinero de ese tipo en los dardos la
semana pasada? Tenía todo el lugar viéndolos jugar. Es un estafador
nato.
La mirada seria se volvió dura e hizo que las cejas de Greer cayeran
en una dura V. Esos ojos ámbar se convirtieron en rayos láser cuando
dijo sus burlonas palabras.
—¿Has estado traicionándome?
—Gané veinte dólares. —Dallas asintió con orgullo y movió la ceja—
. Decidí que tenía una forma legítima de seguir pagando mi automóvil si
las cosas van mal con StreamTrainer.
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—Bueno, entonces eso lo cambia todo. Papi tiene mucho dinero. —
Greer se inclinó a través de la barra, entregándole la propina a Marisol
mientras se ponía de pie.
—Todos estarán seguros al llegar a casa —dijo Mac, empujándose
de su taburete.
Mientras Dallas se dirigía hacia la puerta principal, la mano de
Greer se envolvió en la suya. Lo hicieron como a un metro antes de que
Greer envolviera sus dedos alrededor de los de Dallas, dándole un firme
apretón.
—Un tipo, ¿eh?
Dallas lanzó una rápida mirada en dirección a Greer. Incluso
entonces, tomó un segundo decidir si estaba realmente celoso. Luego,
unos segundos más para superar lo absurdo de tal pensamiento. Por
supuesto que Greer no estaba celoso. ¿De qué tenía que sentir envidia?
Ese era el trabajo de Dallas en su relación.
—Heterosexual, arrogante, un idiota. Me recordó a Donny. No pude
evitarlo.
Greer abrió la puerta, instando a Dallas a que saliera delante de él.
—Viajo demasiado si te sientes solo y juegas con otros chicos.
Dallas se dio la vuelta y dio un par de pasos hacia atrás hasta que
se detuvo en medio del estacionamiento.
—¿En serio? No podría decirlo. —Qué pensamiento más ridículo.
Greer estaba jugando con él. Dallas se volvió y se dirigió hacia el semáforo
para cruzar la calle—. Vamos. La luz está en verde.
Se puso a trotar y cruzó la calle antes de que el semáforo cambiara
a rojo. El miró por encima de su hombro. Greer no estaba allí. Se volvió
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rápidamente en la otra dirección, sólo para hacer un giro de ciento
ochenta grados y ver a Greer todavía al otro lado de la calle. Ambas manos
de Greer se levantaron en un gesto de qué demonios mientras se miraban
el uno al otro.
—¿Qué ocurre? —gritó Dallas.
—No lo sé, Dallas. —El tono y la postura decían que Greer de hecho
sabía qué lo tenía molesto y se negó a ceder un solo centímetro.
***
¿Qué estaba pasando?
Quizás estaba consumido por el monstruo de ojos verdes. Dallas
era un hombre hermoso. Por supuesto, otros hombres prestarían mucha
atención a su chico.
Greer se cruzó de brazos con frustración y empujó hacia atrás un
solo pie, dando golpecitos con el otro. Miró a Dallas, quien le devolvió la
mirada. Sus cejas cayeron en una línea dura cuando su molestia consigo
mismo floreció. Los puños de Greer se fueron a las caderas por la
frustración.
Dallas había salido completamente del armario ahora.
Ah, eso era.
No estaba celoso, sino inseguro y preocupado. No le gustaba que
Dallas se sintiera solo y buscara algo para ocupar su tiempo. Greer
debería estar allí con él.
—¿Estás seguro de nosotros? —gritó Greer.
—¿Qué? —Dallas preguntó de tal manera que realmente podría
haber querido decir es la pregunta más tonta que una persona podía
hacer—. Greer, jugué a los dardos con un idiota.
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—¿Te estoy atando prematuramente? —Hacer la pregunta en voz
alta causó un dolor insoportable atravesando su corazón, lo que le hizo
perder su actitud descarada. Le costaba respirar y se llevó una mano al
corazón, frotándose distraídamente el dolor en el pecho.
—¿Prematuramente a qué? —preguntó Dallas, o esquivando la
pregunta, o respondiendo con otro punto realmente bueno. Dallas no se
dirigía en la misma dirección que Greer.
La luz cambió y Greer se bajó de la acera al mismo tiempo que
Dallas, yendo por él.
—Simplemente jugaba a los dardos con un tipo que no paraba de
burlarse de mí porque Marisol le dijo que podía jugar.
—No es eso —dijo Greer, encontrándose con Dallas a mitad de
camino y teniendo la previsión de llevar esta conversación al otro lado de
la calle. Giró a Dallas, lo tomó del brazo y corrió a través del
temporizador—. No has tenido tiempo de encontrarte a ti mismo.
¿Deberíamos darte más tiempo?
—Greer, fueron dardos —dijo Dallas, enfureciéndose. Arrancó su
brazo del agarre de Greer y se alejó varios metros en la dirección opuesta
a su casa—. Esto es ridículo.
—No, escúchame. Nos comprometimos rápido, quizás demasiado
rápido. —En una vida dedicada a complacer a este hombre, el peso de la
implicación de perder a Dallas hizo que los hombros de Greer se
hundieran, y un suspiro pesado y lastimero se escapó. Cerró los ojos. El
insoportable dolor de sus pensamientos era demasiado para absorberlo.
—¿Estás diciendo que es demasiado rápido para ti? —preguntó
Dallas. Su voz suave y herida hizo que Greer dejara atrás sus propias
tonterías. Dallas estaba dolido y confundido. Su expresivo rostro mostró
que no tenía idea de lo que estaba sucediendo. Greer inhaló
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profundamente y dejó que la exhalación liberara todo el repentino ataque
de negatividad y duda, lo que lo tranquilizó de inmediato.
—Por supuesto que no. Me casaría contigo hoy si me dejaras. Esto
también es nuevo para mí. Simplemente no quiero que te sientas
resentido conmigo más tarde porque sentiste que te presioné demasiado
rápido —El metro que los separaba era lo máximo que Greer había
permitido entre ellos. ¿Qué estaba haciendo? Se dirigió a Dallas,
extendiendo la mano para tomar sus manos entre las suyas—. Confío en
ti. No sé lo que acaba de pasar...
—Greer, detente —dijo Dallas, torciendo sus manos hasta que
entrelazó sus dedos—. No hay nadie más a quien quiera. Yo también me
casaría contigo hoy...
—Entonces cásate conmigo. —La fresca brisa de noviembre y el
sonido del tráfico que pasaba a pocos metros de distancia se
desvanecieron mientras miraba al amor de su vida. Su mundo giraba en
torno a este hombre. Dallas le dio a Greer la fuerza de la paz y el impulso
del propósito personal. La ruptura del caos que siempre había corrido
desenfrenada por su cabeza se había asentado en un recuerdo lejano. No
quería vivir un solo día sin Dallas en su vida.
—Greer. —Dallas llevó sus nudillos a sus labios y le dio un beso—
. El tipo me recordó a Donny. Nunca te pones celoso por ningún...
—Dallas. —La calma con la que Greer había crecido lo miró
directamente a los ojos. El crecimiento actual de su empresa y los
proyectos que desarrolló personalmente se beneficiaron enormemente de
la forma en que Dallas había centrado a Greer. Dallas no podía tener una
comprensión real de lo que hizo posible en su vida—. Digo esto con toda
certeza. Estoy listo para comenzar nuestro futuro. Estoy tan locamente
enamorado de ti. Cásate conmigo.
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Sintió que se estaba produciendo un distanciamiento, no físico sino
emocional. Dallas dio un paso hacia él y apretó sus manos con más
fuerza. Palabras tontas se deslizaron de los labios carnosos de Dallas.
—Greer, eres un buen tipo. No llevamos ni un año de habernos
conocido.
Greer tomó mejor control de su momento. Hablaba en serio. Este
había sido su curso desde el principio.
—Estamos cerca de un año y hemos estado juntos todos los días
durante meses y meses. En años homosexuales eso es como cincuenta
años. Cásate conmigo.
La confusión nubló el rostro de Dallas. Greer tuvo que recordarse
a sí mismo que la incertidumbre no significaba rechazo. Se acercó,
llenándolo de determinación.
—Quiero pasar mi vida contigo. Quiero que lo que tenemos dure
todos los días por el resto de nuestras vidas.
Dallas soltó sus manos, levantando una amorosa palma hacia las
mejillas de Greer. La yema de su pulgar dejó un rastro chisporroteante
sobre el labio inferior.
—Ya estamos haciendo eso.
Su dulce chico le estaba dando una salida, una que no quería en
absoluto.
—Quiero que estés legalmente obligado a estar conmigo. Sé que te
tomarás tu voto en serio. Yo también lo haré. Te amo. Di que sí.
La mirada verde de Dallas pasó de perpleja a tierna. Sus labios
carnosos se relajaron en una sonrisa. Todas las señales reveladoras de
su amor sobre ceder.
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—Sabes que te seguiré a donde sea que me lleves. Supongo que eso
también significa hacia el pasillo.
—Te amo. —Greer capturó la boca de Dallas con la suya. Éste la
abrió para él, y Greer no vaciló, su lengua buscó la de Dallas, sellando
su destino. El beso estaba destinado a ser ligero, pero Dallas envolvió
una mano alrededor del bíceps de Greer, atrayéndolo cómodamente
contra su cuerpo. El otro brazo anclado alrededor de su cintura,
exactamente donde Greer quería estar.
Un largo y fuerte bocinazo de un vehículo que pasaba hizo que
Greer se apartara del dulce beso. Un tipo se colgó de la ventana mientras
gritaba:
—¡Consíganse una habitación!
Greer volvió su mirada acalorada hacia el coche.
—¡Él acaba de decir que sí! —gritó como si los ocupantes del coche
a toda velocidad pudieran oírlo.
La mano de Dallas llegó a la mandíbula de Greer, dándole la
espalda.
—Vamos a casa. Entonces pregúntame de nuevo allí para que no
debamos tener nuestro momento especial aquí en la calle.
—Yo puedo hacer eso. —Greer se deslizó bajo el brazo de Dallas,
dejando que su calidez lo guiara durante todo el camino a casa.
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Capítulo 38
Cálidos labios presionaron contra la sien de Dallas, sacándolo de
un sueño profundo. Siempre dormía mejor cuando Greer estaba en casa.
Tal vez porque su amado tenía un toque suave cuando lo volvía boca
abajo cuando hacía demasiado ruido. Él sonrió y comenzó a rodar sobre
su estómago solo para descubrir que ya estaba allí. Abrió los ojos para
ver a Greer sentado en el borde de la cama.
—Es hora de despertar, guapo.
Dallas cerró los párpados y se puso de espaldas, tapándose los ojos
con el brazo. ¿Por qué estaban encendidas las luces del techo?
—Los horribles sonidos que vienen de ti...
Un bostezo de mandíbula gigante hizo que fuera difícil decir:
—Ja. Estoy despierto. ¿Qué hora es?
—Siete y cuarto.
Los ojos de Dallas se abrieron de golpe y volvió la cabeza para ver
el sol asomándose por debajo de las cortinas. El brazo cubierto de tela de
punto de manga larga de Greer rodeó la cintura de Dallas y dio un golpe
en la cadera para empujarlo más lejos.
El estado natural de belleza de Greer se vio reflejado en el look
casual que realmente no se sentía relajado. El jersey de punto tono ámbar
hacía juego con el color de sus ojos. Su cabello tenía las ondas perfectas
y su brazo colgaba con las pulseras de correa de cuero que Dallas le había
comprado en uno de sus viajes nocturnos a la limpieza de la playa. A
pesar de lo guapo que era su chico, estaban al comienzo de una semana
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laboral. El uniforme de trabajo de Greer siempre era un traje a medida y
una corbata de seda.
—¿Por qué estás vestido de esa manera?
—Me he tomado algunas libertades —comenzó Greer, moviendo las
cejas. Su señor excediéndose sucedía con tanta regularidad que Dallas
era completamente insensible a la probable invasión a su vida y asintió
para que Greer continuara—. Le envié un correo electrónico a tu asistente
para reprogramar tu día. Conseguí que obtuviéramos una licencia de
matrimonio. —Greer ladeó la cabeza, luciendo orgulloso de sí mismo—.
No es por alardear, pero moví los hilos. Podemos casarnos hoy si quieres.
Eres afortunado.
La sonrisa sexy de Greer y el movimiento de las cejas sacaron una
sonrisa de Dallas. La emoción vibró a través de él y su corazón comenzó
a latir con fuerza.
—Soy afortunado. ¿Hablas en serio?
Le dio a Dallas esa mirada que decía que no estaba bromeando.
—Tengo los anillos. ¿Ya los encontraste?
—¿Tienes anillos de boda? —preguntó Dallas. Cualquier sueño se
desvaneció. Se sentó, empujándose contra la cabecera y frotándose los
ojos. Su confuso cerebro lidiaba con todas estas bombas infundidas de
amor que Greer lanzaba.
Había dicho en serio cada palabra cuando dijo que quería pasar el
resto de su vida con Greer. Claramente, Greer también.
—Sí. Soy raro, lo sé. Los compré en mayo porque los quería tener
a mano cuando llegara el momento. Sabes que siempre supe que eras el
indicado —explicó Greer como si fuera la cosa más normal del mundo—.
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Son bandas sencillas. Puedes tomarte tu tiempo para elegir algo que se
adapte más a tus necesidades.
—Siempre tan atento. —Dallas le dio un suave apretón al muslo de
Greer.
Esperaba haber escondido la sorpresa por la rapidez con que Greer
había puesto sus planes en acción. Anoche solo habían hablado de
casarse sin mencionar que hoy era el día de su boda. Debería haber
sabido que una vez que tuviera algo en la cabeza, no habría forma de
contenerse.
—¿Deberíamos invitar a nuestras familias?
Quizás por primera vez, Greer no tenía una respuesta preparada.
Su hombre parpadeó durante varios segundos. Abrió la boca, la volvió a
cerrar y parpadeó de nuevo. Un brillo travieso atravesó su mirada
mientras sonreía.
—¿Realmente nos agrada alguien lo suficiente como para quererlo
allí?
Greer tenía razón, pero la obligación y la responsabilidad siempre
incidían en el razonamiento de Dallas.
—Creo que debería decírselo a mi familia. El matrimonio es un gran
asunto. No deberíamos empezar nuestras vidas juntos con mentiras y
secretos.
—Cariño, estás siendo deprimente. ¿Te sientes bien? —Greer llevó
su mano a la frente de Dallas, probando para ver si podía tener fiebre—.
Si has cambiado de opinión...
—No, no lo he hecho. —Dallas se echó a reír, alejándose del toque
burlón de Greer. Salió de la cama por el otro lado—. Pensé mucho en esto
anoche. Al menos debería decírselo a mi familia, incluso invitarlos. Me
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preguntaba si celebraríamos una pequeña ceremonia aquí. Invitar a
nuestras familias. Si no vienen, es su problema.
—Vale. Entonces, ¿algo pequeño aquí este fin de semana? —
preguntó Greer, que en realidad no necesitaba una respuesta. Estaba en
modo pensamiento. Mientras Dallas se dirigía hacia el baño, Greer lo
siguió sin darle ninguno de sus manoseos o palmaditas normales de la
mañana. Realmente debía estar atrapado en sus pensamientos—.
Aceptaré el cambio de día si no tengo que invitar a mi familia. Solo Kailey
porque nadie quiere a mis padres aquí. Y si todavía podemos tener sexo
de luna de miel esta noche.
—Creo que siempre tenemos sexo de luna de miel. No tienes que
preocuparte por eso —dijo Dallas, alcanzando el grifo de la ducha.
—Buena respuesta. —Greer se mantuvo cerca, pero lo
suficientemente lejos para evitar que el agua le salpicara—. No sé qué tan
cómodo me siento contigo cerca de tu familia. Eso me parece muy extraño
e inseguro.
—Soy más fuerte ahora —dijo Dallas, entrando en el agua tibia—.
Pueden subir a bordo o no, pero se acercan las vacaciones. Quiero pasar
ese tiempo contigo. Si estamos a punto de casarnos, no puedo seguir
llevando una doble vida. Eso no es justo para ti. ¿Y qué pasará cuando
tengamos hijos?
Greer estudió las baldosas a los pies de Dallas sin poder ocultar su
preocupación hasta que mencionó a los niños. Su mirada se alzó con una
sonrisa radiante.
—Está bien. Estoy de acuerdo con tus términos.
Dallas se rió entre dientes por la forma en que Greer pensaba en
todo. Siempre estaban negociando. Alcanzó el champú, escuchando a
Greer pensar y hablar, estableciendo su nuevo plan.
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—Licencia de matrimonio hoy. Le diré a Kailey que será una boda
rápida al mediodía aquí este fin de semana. Y me prometerás que no te
hundirás emocionalmente si tus padres se niegan a venir.
—¿Porque estoy mal de la cabeza? —bromeó Dallas a medias, antes
de agachar la cabeza en el agua para enjuagar el jabón.
Cuando salió de debajo del rocío, Greer estaba más cerca y en su
línea de visión.
—No vayas allí, ni siquiera bromeando. Quiero enterrar a tu
hermano por la forma en que te trata. —Los labios carnosos de Greer se
presionaron en una línea recta, mostrando su sincero agravio—. Vístete
e iremos a conseguir nuestra licencia de matrimonio. Esperaré en la sala
de estar porque realmente quiero ocuparme de eso. —Greer señaló su
polla regordeta, la reacción natural de su cuerpo al tenerlo a tres metros.
Dallas agachó la cabeza, llevando un poco de agua a su boca para
lanzar el chorro hacia Greer, quien anticipó el movimiento y rápidamente
se apartó de su camino.
—Saldré en unos minutos.
***
—Escuché a Dallas. Les haré saber sobre Ducky. También he
arreglado para que entreguen dos botonieres y dos ramos grandes en
pedestales. Si el clima se mantiene, lo haremos junto a la piscina porque
a Dallas le encanta esa parte de la casa. Quería tener un telón de fondo
de algún lugar bonito para las fotos. Tengo que volver a llamar al fotógrafo
y llegaré temprano para guiar a todos. Beau prometió llegar a tiempo con
Olivia. Ya veremos.
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—Gracias por todo lo que estás haciendo. —Greer apreció la
seriedad con la que Kailey se aseguró de que tuvieran un día especial y
sencillo como lo había pedido Dallas.
—Gracias, Kailey —gritó Dallas. Su señor no había escuchado una
palabra de lo que ella planeaba, pero su aprecio provenía de toda una
vida de gratitud. Greer estaba trabajando duro para ser el mismo hombre.
—Ustedes dos tendrán un buen día. Los quiero. —Kailey
desconectó la llamada cuando Dallas se acercó a él.
Greer puso el teléfono en la isla y giró el taburete mientras Dallas
se deslizaba entre sus muslos separados, haciéndole saber su destino.
—Tienes setenta y dos horas para cambiar de opinión.
La mirada entrañable de Dallas hizo que el pecho de Greer diera
un pequeño giro. Su hombre. ¿Cómo pudo tener tanta suerte?
—No hay posibilidad de que cambie de opinión —respondió Dallas
con un toque de desafío, como si siquiera lo hubiera. Greer se levantó del
taburete. Dallas se inclinó. Sus labios se encontraron. Aunque Greer
quería que este beso los llevara al dormitorio, Dallas lo mantuvo breve y
se alejó.
—Necesitamos mover los muebles. ¿Has comprobado el clima?
¿Podemos celebrar la boda fuera el sábado por la mañana? —Dallas sacó
su propio teléfono del bolsillo, probablemente comprobando el clima él
mismo mientras se alejaba y comenzaba a salir. El trasero de Greer
golpeó el taburete de la barra de nuevo, viendo a Dallas irse. Vaya, le
encantaba ese rebote de culo.
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Capítulo 39
El tráfico desde el centro de Dallas hasta Grand Prairie, Texas, era
inusualmente ligero para esta hora de la mañana. Dallas esperaba que
fuera una especie de presagio de cómo esto podría funcionar para él. ¿A
quién estaba tratando de engañar? De ninguna manera sus padres iban
a estar otra cosa que cabreados.
Nervioso, agarró el volante de su viejo Camry un poco más fuerte
de lo necesario mientras se obligaba a respirar con mesura para evitar
hiperventilar. Tomó la curva hacia la calle de sus padres y soltó una
exhalación constante mientras se acercaba a la acera frente a su casa.
Aún no les había contado sobre su nuevo auto. Pensarían que era
llamativo e innecesario, un desperdicio de dinero. Buscar dos
aprobaciones en un día podría presionar su suerte. Dallas bajó la visera,
miró su cabello en el pequeño espejo y se miró a los ojos.
Estaba nervioso.
¿Qué esperaba que sucediera?
Tal vez ese debería haber sido su mantra durante el viaje para
poder controlar cualquier buen karma que pudiera haber ganado a lo
largo de su vida.
Honestamente, no sabía lo que quería. No era el mismo hombre que
solía ser. La idea de ponerse a sí mismo en último lugar y vivir según las
reglas de los demás ya no era una opción.
Esas eran líneas duras para él. Sin compromiso.
Su confianza aumentó, pero, sinceramente, no era tan inestable
para empezar. Ya no buscaba la aprobación de sus padres.
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Especialmente la de su padre. Quería ser visto como su propio hombre.
Uno que vive su propia vida, sin pedir nada a nadie.
También quería ser respetuoso y ser respetado a cambio.
El pitido de su teléfono llamó su atención hacia la consola. Con un
movimiento de la mano, subió la visera y luego cogió el teléfono. Greer
había enviado un mensaje.
Te mando todos mis buenos pensamientos. Llámame cuando
hayas terminado.
Dallas presionó llamar en lugar de enviar un mensaje de respuesta
y alcanzó la manija de la puerta, abriendo la puerta del auto.
—Hola. —Greer sonaba agradable pero inseguro, lo que hizo
sonreír a Dallas.
—Antes de sacudir el mundo de mis padres, ¿estás seguro de que
no tienes planes de dejarme en el altar? —preguntó Dallas burlonamente,
poniendo un pie en el pavimento mientras tomaba el aire limpio y fresco
de la mañana y miraba el cielo casi sin nubes. Qué hermoso día. Eso
tenía que significar algo.
—No en tu vida. No estoy seguro de poder estar más seguro. Tú
eres el indicado para mí —dijo Greer arrastrando las palabras de esa
manera divertida que tenía.
—Mmm. —La mirada de Dallas atravesó la ventana de la pequeña
casa. La oposición a su completa felicidad se asentó como una densa
nube sobre el hogar de su infancia.
La inseguridad volvió en oleadas.
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—Vamos a ver. No, no nos apresuramos. Por supuesto, te amo. Sí,
eres el hombre perfecto para mí. ¿Di en el blanco con alguna de las dudas
que estás teniendo de repente?
—Tal vez —dijo Dallas, poniéndose de pie. Greer lo hacía más
fuerte.
—Deberías haberme dejado ir contigo. O mejor, haber enviado a
nuestros padres un correo electrónico conjunto el domingo por la
mañana. —Greer se rió entre dientes—. Podríamos haber hecho un
mensaje grupal para que todos pudieran conocerse.
—No solo les diré que nos vamos a casar. Esta es mi salida oficial.
Necesito hacerlo en persona. —Dallas dio pasos lentos alrededor del capó
del coche hasta el bordillo de la acera.
—No hay reglas que digan que debes hacer esto cara a cara. Sube
a tu coche, vuelve a casa y lo haremos juntos a la manera de los cobardes.
Dallas levantó un pie hacia la acera con una sonrisa en la comisura
de sus labios cuando la puerta principal de sus padres se abrió de golpe.
—¡Andy! ¡No hagas esto!
La mirada de Dallas se movió bruscamente hacia su enojado padre
que avanzaba con un periódico en la mano. Su padre parecía cansado,
pero ese era la tercera emoción que llevaba en la cara. Sin embargo, la
ira fue una sorpresa.
—¿Qué diablos es esto? —gritó su padre.
Dallas bajó el teléfono y se detuvo en seco. Podía sentir una calma
enfermiza descendiendo sobre él. Sus mecanismos de defensa normales
lo protegían de su padre iracundo acechando hacia él.
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—Dallas, sólo vete —gritó su madre, sosteniendo su bata cerrada
mientras corría detrás de su padre—. Danos tiempo, cariño.
—¿Tiempo para qué? —preguntó Dallas, negándose a dar el
pequeño paso hacia atrás mientras su padre cargaba contra él.
—Maldita sea, lo sabía.
Dallas se preparó para recibir una bofetada o un puñetazo cuando
su padre le arrojó el periódico. No era el pequeño bulto que pensó Dallas
cuando empezó a agacharse. En cambio, fue una página la que revoloteó
en su rostro. La atrapó con la mano libre, pero nunca apartó los ojos de
su padre.
—Me has convertido en un maldito hazmerreír. —La mano de su
padre salió volando, evitando a Dallas por unos centímetros mientras
lanzaba una mirada amenazante por encima del hombro a su madre—.
Te dije que necesitaba algo más estricto. No estamos preparados para
esto. No estoy preparado para esto.
Su padre acechaba a treinta centímetros de su pecho, gritando su
ira en el rostro de Dallas. Estaba seguro de que todo el vecindario tenía
que estar en sus ventanas delanteras para ver qué estaba causando todo
este alboroto.
—No sé de qué estás hablando, papá.
Su madre finalmente había llegado a su lado, arrancando el
periódico de su mano. Ella le dio la vuelta y se lo puso en la cara, pero él
había aprendido años atrás a no apartar la mirada de su padre. Los
golpes inesperados dolían más.
—Por favor, entremos. Andy, no hagas esto aquí. Es nuestro hijo.
—Quiero verlo negarlo. —El dedo de su padre le señaló la cara—.
Maldito seas.
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—Lo avergonzarás. —Su madre rompió a llorar.
—No me importa. Me ha jodidamente avergonzado delante de toda
la maldita ciudad. —Sólo entonces Dallas se aventuró rápidamente a
echar un vistazo al periódico. El titular decía: “Gracias Grand Prairie por
un año para recordar”. El anuncio había sido colocado por Boys & Girls
Club.
El fuerte latido de su corazón ahogaba todo lo que se decía. Había
una foto de él con Greer. Éste estaba inclinado sobre su hombro,
susurrándole al oído. La leyenda decía: “Lo más destacado de marzo, la
oferta más alta: Greer Lockhart superó la oferta de la habitación para
una cita con el favorito del público, Dallas Reigns”. Ni siquiera se había
dado cuenta de que alguien les había tomado una foto. La noche en que
Greer ofertó por él parecía tan lejana ahora.
Se le revolvió el estómago, se le agarrotaron los pulmones y se negó
a tomar oxígeno. Se quedó mareado e inseguro. ¿Cómo no había
considerado que algo así podía suceder?
Afortunadamente, una sensación de alivio lo calmó al pensar en
una vida con Greer. Sus pulmones se relajaron, lo que le permitió tomar
una respiración muy necesaria antes de desmayarse. Un paso hacia
abajo, y luego otro. Ya no tenía que temer cómo sus padres tomarían su
salida del armario. Habían hecho exactamente lo que esperaba.
La boca de su padre se movía, su madre se interponía entre ellos y
no le importaba en lo más mínimo. Su base de fuerza era inquebrantable.
Greer había sido quien le había dado una base tan sólida. Habló en voz
alta, atrayendo la atención tanto de su madre como de su padre.
—Supongo que esto hace que decir el motivo por el que estoy aquí
sea un poco más fácil. Me casaré el sábado por la mañana. Me gustaría
que asistieran. Es un pequeño servicio en casa de Greer...
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—¿Tú qué? —exclamó su padre, avanzando hacia él. Dallas no tuvo
más remedio que retroceder varios pasos y dirigirse hacia la puerta del
coche. Conocía esa mirada en los ojos de su viejo, los puños volarían
pronto. Dallas se negó a rebajarse a pelear con su él. Demonios, esto ya
era demasiado para un jueves por la mañana.
—Esperaba tener una conversación razonable. —Dallas alcanzó la
puerta del auto y la abrió como una barrera entre él y su padre—.
Encontré el amor de mi vida. Yo lo amo y él me ama. Nos casaremos el
sábado por la mañana. Queremos hijos y una familia. Si pueden ver más
allá de todo su odio, entonces nos gustaría que estuvieran allí. Si no, esa
es su elección.
A este paso, si su padre no se calmaba, le daría un infarto allí
mismo en la calle. Su rostro estaba tan rojo como nunca lo había visto.
Era hora de irse. Dallas se dejó caer en el asiento del lado del conductor
y cerró la puerta.
Tiró su teléfono en el cubículo y encendió el motor. Su madre
estaba en la acera llorando abiertamente. Esa podría haber sido la parte
más dura. Dallas colocó la palanca de cambios en reversa, luego el auto
emitió un crujido terrible y comenzó a balancearse. El puño pesado de su
padre se estrelló contra el techo.
Gracias a Dios, no había conducido a su nuevo bebé. En cuestión
de segundos, pisó el acelerador y salió disparado hacia atrás calle abajo.
Su mirada se mantuvo enfocada en el espejo retrovisor hasta que pudo
regresar a un camino de entrada. Rápidamente cambió de marcha y salió
del vecindario de la misma manera que había entrado.
Solo miró hacia atrás una vez. Su furioso padre estaba teniendo un
ataque completo en la calle, pisando fuerte el periódico. Su madre se
había alejado y se dirigía hacia el interior de la casa.
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Un silbido ensordecedor hizo que Dallas mirara el teléfono en su
cubículo. Lo recogió y tomó la curva hacia la carretera principal.
Oh, diablos. Greer todavía estaba al teléfono. Tenía que haberlo
oído todo.
—Dallas, háblame.
Maldita sea. Rápidamente se llevó el teléfono a la oreja.
—Hola. Lamento que hayas tenido que escuchar todo eso.
—¿Estás bien? —preguntó Greer en su tono duro.
—Sí. —Extrañamente, lo estaba. De alguna manera sintió en medio
de todo eso que todo iba a estar bien. Todos sus nuevos escudos habían
caído fácilmente en su lugar, protegiéndolo de un odio tan intenso. Había
tanta adrenalina fluyendo por sus venas que se sentía casi invencible. El
pavor y el peso opresivo que había soportado durante la mayor parte de
su vida se habían desvanecido.
Quizás debería detener el auto.
No. Realmente estaba bien.
—Dallas, ¿estás ahí?
—Sí. Estaba evaluando la verdad de mi sí, estoy realmente bien. Sin
embargo, mi suerte no es particularmente buena o tal vez lo sea, no lo
sé. —Dallas estaba divagando, así que solo cerró la boca con fuerza para
evitar hacer una descarga verbal sobre Greer.
—¿Qué pasó? —El tono suave de Greer significaba que Dallas
sonaba más maníaco de lo que pensaba.
Dejó escapar un suspiro y giró en la siguiente calle lateral,
deteniendo su coche. Apretó el freno y apoyó la frente en el volante.
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Kindle Alexander Ruptura
—Cuando llegué allí, mi padre debió haberme visto detenerme.
Mientras hablaba contigo, salió disparado por la puerta. Estaba enojado
y mi mamá lo siguió. Ella estaba molesta. Llevaba el periódico local en la
mano. Supongo que el Boys & Girls Club hizo un agradecimiento especial
por el gran año y...
—Oh, no —dijo Greer al instante.
—Sí. —El momento no podría haber sido mejor. Su mirada se elevó
por la ventana, haciendo un balance de su entorno. Vio la parte trasera
de su edificio de apartamentos. Había olvidado este camino de regreso y
comenzó a ir por la calle residencial—. Fuiste el mejor postor. Destacaron
tu donación con la foto de ti susurrándome al oído.
—Tu padre recibió el periódico esta mañana y explotó. Lo entiendo.
Lo manejaste muy bien, Dallas.
—No sé si lo hice. No hice nada para tratar de aliviar el problema.
Estoy seguro de que agregué un insulto al invitarlos a la boda, pero no
me importa. —Dallas acercó su auto a la caja de seguridad y escribió su
código privado. La puerta se abrió, dejándolo entrar—. Debo advertir a
Ducky y Skye, pero su auto no está aquí y Ducky ha estado viajando con
ella a la oficina. Me pasaré por allí.
—¿Dónde estás? —preguntó Greer.
—Recogí mi auto viejo. No les he hablado del nuevo. Pensarían que
es demasiado dinero —trató de explicar, estacionando el auto en el
estacionamiento. Había conservado este coche con la esperanza de que
Ducky quisiera aprender a conducir.
—Es tu dinero. —Dallas casi articuló la respuesta de Greer,
sabiendo lo que diría.
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—Lo sé. —El borde se había desvanecido y Dallas se encontró
sonriendo mientras dejaba el auto para cambiarse al Tesla—. Déjame
pasar por la oficina y luego volveré a casa. Donny se enterará pronto, y
no necesitamos un colapso allí.
—Si quieres que vaya a buscarte, dímelo. Debería haber ido contigo
—dijo Greer, con culpa en su tono.
Dallas soltó una carcajada.
—Definitivamente, no deberías haber venido.
***
Después de meses en declive, el ritmo de Greer rugió con fuerza.
Maldita sea esta emoción exagerada recorriendo cada fibra de su
ser. Seguramente para Dios, este nivel de manía se aliviaría con el tiempo.
Quizás una vez que tuvieran años bajo sus cinturones, podría manejar a
la familia abusiva de Dallas. Pero no hoy.
En este momento, quería matar a esos hijos de puta por su
continuo abuso.
Greer miró su reloj de pulsera, haciendo un seguimiento del
tiempo. Estaba ansioso como el infierno.
El fuerte golpe en la puerta de entrada hizo que mirara hacia allí,
sorprendido de ver que había estado caminando en forma en U de su
casa. Maldita sea, era una pena que no tuviera visión de rayos X para
poder ver a través de las paredes entre él y la entrada principal.
La tintorería. Claro. Lo había olvidado.
Greer agarró sus ropas de boda y se dirigió hacia la puerta principal
cuando los fuertes golpes comenzaron en serio.
464
Kindle Alexander Ruptura
—Un momento —gritó, su voz tan dura como sus pensamientos.
Cuando alcanzó el pomo de la puerta, la voz enojada de Donny
resonó en la entrada.
—Sé que estás ahí. Abre la maldita puerta.
La mano de Greer se cerró en puños, se detuvo incluso cuando su
ceja se arqueó ante la sólida madera que lo separaba de Donny. Nunca
retrocedía ante nada. Esas lecciones las había ganado con esfuerzo hace
mucho tiempo, pero esta era la familia de Dallas.
¿Qué querría su hombre que hiciera? Probablemente no darle al
tipo un gancho de derecha en lugar de un saludo. Todo se ralentizó al
exhalar mientras se obligaba a calmarse. No fue fácil, y no estaba seguro
de haber tenido éxito cuando enderezó la espalda y abrió la puerta,
tirando los trajes a un lado.
—¿Dónde está? —demandó Donny. Su pecho subía y bajaba, y
estaba de pie en posición de lucha con las manos en puños, un periódico
en uno de ellos.
Oh, diablos. Greer solo pudo negar con la cabeza y dijo lo primero
que le vino a la mente.
—Necesitas calmarte, joder. Una vez que tu hermano y yo estemos
casados, no voy a permitir que sigas lastimándolo de esta manera.
—¿Qué diablos vas a hacer? —lanzó Donny, burlonamente. Una
risa lívida entrelazaba cada palabra—. ¿Dónde está mi hermano?
—No está aquí... —comenzó Greer, pero Donny lo interrumpió.
—¡Gilipolleces! —Donny escudriñó la casa detrás de Greer como si
estuviera mintiendo—. Ahora entiendo lo que está pasando. ¿Mi hermano
tuvo que chuparte la polla para que trabajaras con nosotros? —Avanzó
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Kindle Alexander Ruptura
mientras hablaba, y Greer clavó los talones, decidido a que no lo pasara—
. ¿Es por eso que se escaqueó sin hacer nada para ayudar a dirigir
nuestra empresa?— Donny clavó su dedo en el pecho de Greer—. ¿La
compañía mía y de Duncan?
—Donny, esta es tu última oportunidad... —Ni siquiera el hecho de
que lo robaran al costado de la carretera había cabreado así a Greer. Y
eso fue antes de que el jodido Donny lo interrumpiera a mitad de la frase
de nuevo.
—No voy a tener un hermano maricón. No va a pasar. —Las
palabras ofensivas hicieron retroceder a Greer, y Donny se aprovechó,
empujándolo hacia la casa. Gritó como si Dallas fuera a esconderse y
acobardarse ante este idiota—. Él conocía el trato. Donde se trazaban las
líneas. Y no le importa una mierda. Entonces, ¿por qué yo debería
hacerlo? ¡Dallas! Trae tu trasero aquí, maricón.
La moderación de Greer alcanzó su punto máximo.
—Donny, sal de mi casa...
Donny se giró hacia Greer y se dirigió hacia él.
—Sabes que Dallas es un maldito caso perdido, ¿verdad? Así es
como siempre ha sido. No puede mantener un maldito pensamiento claro.
Él arruinará todo lo que tienes como lo arruinó todo en mi vida. Quiero
salir del negocio. En primer lugar, nunca debería haberme involucrado
con él financieramente. Lo sabía jodidamente mejor.
—Dallas es gay, Donny, y ha sido la pelea más dura de su vida. He
pasado parte de cada día con él durante el último año. Conozco a Dallas
como me conozco a mí mismo. Tu hermano es un buen hombre. Quizás
el mejor que conozco. No es un caso perdido o como sea que lo sigas
llamando. La forma en que tu familia lo ha tratado le ha causado un daño
incalculable...
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—No sabes de qué carajo estás hablando. Yo estuve ahí. Lo único
que hicieron mis padres fue tratar de ayudarlo.
Y el hijo de puta lo interrumpió de nuevo.
No pudo hacer más que reír con un sonido siniestro en el rostro de
Donny. Greer se acercó más, terminando con esta conversación.
—¿Ayudar? ¿Llamas a eso ayudar?
—¿Qué pasa? —preguntó Ducky en voz baja desde la puerta
principal. Greer se arriesgó a mirar por encima del hombro para ver a
Skye parada detrás de Ducky, quien se había detenido en medio de la
puerta.
—Sabías sobre esto, ¿no es así? —acusó Donny a Ducky. Su
hermano menor no retrocedió. Mantuvo la calma, metiendo las manos
dentro de los bolsillos delanteros de los vaqueros.
—¿Sobre el matrimonio de Dallas y Greer? Sí. ¿Por qué estás aquí?
La mirada enojada de Donny chocó con la de Greer.
—¿Casarse? ¿Te vas a casar con Dallas? —Sus manos volaron en
el aire como si todo esto no valiera ni un segundo más de su tiempo—.
Quiero salir. Estoy tan fuera de esto. Empezaré mi propia maldita
empresa. —El dedo de Donny salió disparado, apuntando a la cara de
Greer—. Si intentas pagarme menos, cerraré todo este maldito trato y
podremos resolverlo en la corte. Esto es una mierda y es jodidamente
asqueroso. —A través de la dramatización, se volvió agresivo, mirando a
Ducky, quien dio un gran paso hacia un lado, dejando que Skye entrara
por la puerta—. Apuesto a que tú también eres un maldito maricón.
—Soy bi —dijo Ducky mientras se apoyaba en la pequeña mesa de
la entrada. Claramente, cómodo consigo mismo y con esta situación.
Como Dallas no estaba allí, Skye se acercó a Ducky tal como lo haría
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Dallas, pero Ducky no lo necesitaba. Era el joven sólido que Greer había
llegado a conocer—. La forma en que todos ustedes trataron a Dallas
aseguró que nunca le contara a nadie sobre mi sexualidad. No estuvo
bien lo que le hiciste. Lo jodió durante mucho tiempo porque solo quería
la aceptación de todos ustedes. Eso no está bien. Él no hace nada malo.
La vena palpitante en la frente de Donny podría haber estallado en
realidad por la forma en que retrocedió, indignado. Greer estaba listo
para encender un fósforo para este tipo. Hacerle saber al cabrón
exactamente quién dirigía este programa y las disposiciones que Greer
había agregado al contrato para esta misma posibilidad. Donny podía
salirse fácilmente, y lo haría.
Que se jodiera por intentar intimidarlo con su violencia y
amenazas.
—¿Qué pasa? —preguntó Dallas. Skye se apresuró a hacerse a un
lado, dejándolo entrar, pero no llegó muy lejos.
—Vete a la mierda. ¿Recuerdas que hiciste esto? —Donny comenzó
a irse pero flexionó sus músculos hacia Ducky en una demostración de
fuerza. Ducky sacudió levemente la cabeza y visualmente se encogió. Los
instintos de Dallas se apoderaron de él. Extendió un brazo, protegiendo
a Ducky. Al mismo tiempo, alcanzó a Donny, quien automáticamente se
echó hacia atrás para lanzar un puñetazo.
La sangre de Greer hirvió, pero antes de que pudiera reaccionar,
Dallas bloqueó el puño entrante y ejecutó una maniobra que hizo que el
luchador interior de Greer cantara de alegría. En tres segundos, Dallas,
que superaba a Donny tanto en tamaño como en volumen, lo inmovilizó
en una especie de sujeción física. Un movimiento que había visto antes
utilizado en niños con la intención de autolesionarse.
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Donny no sabía qué lo golpeó e instantáneamente se asustó,
luchando por ser liberado.
Dallas mantuvo su agarre fácilmente y empujó a su hermano hacia
la puerta. Cuando lo soltó, envió a Donny tambaleándose hacia atrás.
Sorprendentemente, Dallas no se incendió de inmediato bajo tal odio
dirigido hacia él.
Su hombre protector mantuvo su gran cuerpo entre Donny y los
tres. Donny parecía dispuesto a saltar. Pasaron varios segundos tensos
en los que Greer se preguntó si no habría una pelea en toda regla en su
patio delantero.
—Es por eso que hiciste esto —dijo Donny. Saliva y veneno salieron
volando de su horrible boca—. Pusiste a Skye para sacarme a mí.
Jódanse. Todos van a pagar. —Donny golpeó el aire, su mirada enojada
aterrizando en Greer—. Tendrás noticias de mi abogado.
—Innecesario. Ve a mi oficina en dos horas —gritó Greer,
acercándose a Dallas.
—Greer —advirtió Dallas en voz baja, sin apartar la vista de la
amenaza.
—Que se jodan todos. Lockhart, lo lamentarás, puedes apostarlo.
Estás jodido. —Donny lanzó su último insulto y se dio la vuelta,
acechando a través del patio hacia su camioneta.
El estruendo del motor resonó en las casas, seguido rápidamente
por el chirriar de los neumáticos en el pavimento. Ni siquiera se molestó
en mirar en la dirección de toda la conmoción. Donny no era de su
incumbencia.
—¿Están todos bien? —preguntó Greer, tomando a Dallas del
antebrazo y guiándolo dentro de la casa—. ¿Estás bien, Ducky?
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—¿Viste que Donny se orinó un poco sobre sí mismo? Apuesto a
que odia haber hecho eso —dijo Ducky a modo de respuesta. Algunas
miradas de complicidad se intercambiaron entre los dos hermanos antes
de que Dallas extendiera una mano y atrajera a Ducky en un fuerte
abrazo.
—Mi mamá llamó por la foto en el periódico —comenzó Skye,
acercándose a los hermanos. De pie a centímetros de distancia, parecía
profundamente preocupada. Dallas extendió una mano y la incluyó en
su abrazo—. Intentamos llamarte, pero se iba a buzón, así que vinimos.
La mano de Greer fue al hombro de Ducky, dándole un suave
apretón y una palmada. Ducky había defendido a Dallas a lo grande,
incluso forzando su propia salida.
—¿Estás bien?
—Sí —dijo Ducky, saliendo del agarre de Dallas y Skye—. ¿Tú estás
bien? —preguntó a Dallas.
—Sí, supongo —respondió Dallas honestamente, reemplazando a
Ducky por Greer, tomándolo en sus brazos para un estrecho abrazo que
conectaba el alma. Greer debería estar ofreciendo este consuelo, pero en
cambio, se centró en liberar el miedo de que Dallas retrocediera y lo
alejara—. Lo siento. Nunca se me ocurrió que vendría aquí.
—No lo hagas —susurró Greer en el oído de Dallas. Se obligó a salir
de su agarre. La ira creciendo por lo que Dallas había sufrido esta
mañana por el simple hecho de amarlo—. ¿Estamos bien sacando a
Donny del equipo? —Greer sabía que debería darle un minuto a esta
decisión, pero Donny era un destructor en ciernes. Esperar incluso dos
horas podría hacer volar a StreamTrainer. Donny necesitaba que le
recordaran su acuerdo de no divulgación y que le dieran sus opciones de
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pago lo antes posible—. ¿Puedes encargarte del departamento de Donny
cuando se vaya, Ducky?
—Sí —dijo Ducky como si fuera una obviedad—. Contratamos a un
consultor hace unos meses porque crecimos a partir de la base de
conocimientos de Donny. —Ducky hizo su movimiento característico y
cruzó los brazos sobre el pecho—. Es una empresa que Tristan utilizó
para desarrollar su hardware WilderBooks.
—Espera un segundo —dijo Skye, interrumpiéndolos—. ¿Sabes
que tu hermano salió del armario?
—¿Qué? —preguntó Dallas, toda su atención y preocupación
aterrizaron en Ducky.
—Sí. —Ducky volvió su atención a Dallas con una gran sonrisa en
su rostro—. Parecía el momento adecuado. No puedo dejar que sigas
pasando por esto solo.
—Hermano. —Dallas se acercó, atrayendo a Ducky hacia él
nuevamente en un abrazo, aplastando a su hermano menor contra su
pecho con los brazos todavía cruzados.
—Nunca me lo dijiste.
Por mucho que Greer quisiera estar en este momento, llamó la
atención de Dallas y señaló la puerta con la cabeza.
—Necesito ir a la oficina. Permanezcan todos juntos hasta que
pueda arreglar las cosas. Te llamaré cuando pueda.
Dallas soltó a Ducky, su mirada preocupada escaneando la
longitud del cuerpo de Greer.
—¿Qué planeas hacer?
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—Lo que necesito. —Greer recogió sus llaves y se dirigió al garaje.
Luchó por hacer a un lado toda la emoción. Aparentemente, Dallas
anulaba su capacidad de razonar.
Tenía que pensar.
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Capítulo 40
La fuerza de las uñas recortadas de Greer clavándose en sus
palmas tenía que estar extrayendo sangre. Casi tres horas desde el
estallido de Donny dentro de su casa y nada había calmado su
frustración o el odio de Donny. Ni siquiera la bella esposa de Donny, a
quien Greer nunca había conocido antes, pudo aplastar la boca
insultante y viciosa de su marido. Vaya, era difícil de soportar a alguien
que hacía que la propia familia de Greer pareciera cariñosa. Sin embargo,
Donny hacía eso con creces.
—Tienes que estar bromeando. Mi estimación baja del valor de
StreamTrainer es de unos veinticinco millones de dólares —dijo Donny
con arrogancia. Por supuesto, no tenía nada para respaldar ese número,
excepto una hoja de papel escrita apresuradamente con lo que parecía
un rasguño garabateado en la parte superior. Donny había ido tan lejos
como para reírse de la generosa oferta detallada por el abogado de Greer
en una carpeta sin abrir frente a él.
Aún más asombroso, Donny parecía imperturbable por las
repercusiones legales de su contrato blindado. En caso de desacuerdo
familiar, el bloque mayoritario gobernaba. Si la familia no podía llegar a
un acuerdo, entonces Greer eran quien tomaba las decisiones. La cabeza
dura de Donny se negaba a ver que no tenía opciones reales.
—Esta oferta para comprar StreamTrainer —dijo su abogado,
extendiendo la mano por la mesa de la sala de conferencias para buscar
la carpeta y abriéndola en la segunda página—, se hizo hace dos días y
excede el valor actual de la empresa en casi el doble.
La mirada acerada de Greer se mantuvo fija en Donny cuando dijo:
—Tu parte es una oferta más que generosa que se anulará si te vas.
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La siniestra mueca de Donny hizo que Greer entrecerrara los ojos.
Que se jodiera este tipo. Podrían pasar los próximos años en la corte
discutiendo por lo que a él le importaba.
Greer se apartó de la mesa y miró a Evan, que se había ofrecido
como voluntario para estar en la reunión en busca de apoyo moral, y
luego a su abogado.
—Es un tonto. Si se marcha, retira la oferta. Lo veremos en la corte.
De cualquier manera, su permanencia en StreamTrainer llegó a su fin, a
partir de ayer.
Dio grandes pasos hacia las puertas de la sala de conferencias,
negándose a perder un minuto más de su día o su vida lidiando con ese
estúpido y arrogante hijo de puta. Empujó la puerta para ver a Kailey
parada a unos metros de distancia, hablando por su teléfono. Su mirada
se elevó para encontrarse con la de él. Se quedó en silencio hasta que la
puerta se cerró detrás de Greer.
—Es Dallas —dijo en voz baja. Extendió la mano y le dio el teléfono.
Lo tomó, sin detener nunca su largo paso hacia su oficina personal. Por
supuesto, Kailey lo siguió.
—Cariño, espera. —Una vez dentro de su oficina, se volvió con el
pomo en la mano y cerró la puerta una vez que Kailey entró—. ¿Por qué
estás en el trabajo? Te pago para que estés de baja por maternidad. Olivia
te necesita con ella.
—Ella está en buenas manos. Quería estar aquí si me necesitas —
dijo en voz baja, haciendo a un lado la preocupación de Greer con un
despreocupado gesto de su mano—. ¿Aceptó la oferta?
—Todavía no. —Se llevó un dedo a los labios para silenciarla. Nadie
más que la gente de la sala de conferencias y Kailey conocían los términos
de su oferta. Ni siquiera Dallas. Especialmente no él. Greer había reunido
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todos los dólares disponibles que tenía, los había agrupado y le había
escrito a Donny un cheque por la quinta parte del valor del negocio.
—Greer. —La voz preocupada de Dallas lo atrajo a la
conversación—. ¿Qué le ofreciste?
Greer había iniciado y puesto en práctica algunas reglas estrictas
en lo que a ellos se refería. Acordaron nunca mentirse el uno al otro. Tan
ingenuo como sonaba, quería que su relación se basara en la verdad, sin
importar las circunstancias. Ahora, parecía la idea más tonta del planeta.
¿Por qué alguna vez había expresado ese compromiso y Dallas
devolviendo el juramento? Amor estúpido y tonto.
—Estás demasiado callado —murmuró Dallas.
—Cariño —comenzó Greer con un suspiro—, no estoy seguro de
habértelo dicho, pero recibí una oferta de Bike World hace unos días.
Kailey puso los ojos en blanco y fue a buscar la silla de su oficina.
Ella creía que omitir hechos era lo mismo que mentir. Greer no tenía sus
mismas creencias. Afortunadamente.
—¿Oferta para qué? ¿StreamTrainer?
—Sí. Biker World ofreció quince millones de dólares... —empezó a
explicar Greer.
—¿Qué? —exclamó Dallas lo suficientemente fuerte como para que
Kailey lo oyera. Ella levantó la vista después de tocarse una de sus uñas,
arqueando las cejas hacia él—. ¿Ofrecieron quince millones para comprar
esta empresa? ¿Lo tomaste?
—Por supuesto que no. —Greer sonrió ante la emoción de Dallas
mientras se dirigía hacia la ventana—,se están construyendo un nombre.
La industria está observando. Habrá un número mágico cuando
comencemos a prestar atención a las ofertas entrantes...
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—Digo quince millones de dólares. Dios mío —dijo Dallas,
estupefacto. Su señor era un bálsamo curativo que eliminaba los últimos
rastros de su ansiedad. Cerró los ojos y se volvió bromeando.
—Digo doscientos millones de dólares. —La sonrisa de Greer creció
ante el silencio de Dallas. Hombre, era un tipo afortunado—. ¿Sigues ahí,
cariño?
—¿Se quedó mudo? —preguntó Kailey.
—Ajá. —Greer miró por encima del hombro, le guiñó un ojo y
asintió.
—Ya me lo imaginaba. —La risa cantarina de Kailey también hizo
reír a Greer—. Se acostumbrará a que arrojes números de esa manera.
—No sé si estás bromeando o si has perdido la cabeza —dijo
finalmente Dallas.
Se volvió hacia Kailey, sonriendo como el gato de Cheshire mientras
su trasero golpeaba el cristal de la ventana. Dallas sonaba bien, e incluso
bajo toda la presión, se sentían sólidos. Esto también podría ser como
tener una de sus charlas al azar durante el día.
—¿Me seguirías amando si me vuelvo loco? —preguntó Greer en
broma.
—Greer. ¿Cuánto le ofreciste a Donny? ¿Podemos pagarlo? —
preguntó Dallas, su tono se volvió firme.
—Eventualmente. StreamTrainer podrá devolverme el dinero. Y si
no, también está bien. Es parte del riesgo —explicó Greer. Así lo veía él
también.
—Dime la cifra —respondió Dallas.
—No quiero —respondió Greer jocosamente.
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—Iré hasta allí.
—No. —Empujó su trasero contra la ventana como si eso solo
tuviera el poder de detener a Dallas—. Tú crees que no vales nada, Donny
cree que él lo vale todo. Mantente alejado, Dallas. Lo digo en serio. O
acepta mi oferta o promulgaremos la disposición que establecí en el
contrato que establece que pagaremos su salario hasta fines del próximo
año y lo daremos por terminado. De cualquier manera, ustedes están
protegidos. Esta nueva oferta tiene un pago escalonado con un acuerdo
de confidencialidad a largo plazo más sólido. Es generoso.
Después de un momento de completo silencio por parte de Dallas,
Greer miró el teléfono para ver si todavía estaban conectados. Lo estaban,
así que esperó.
—Greer, nuestros equilibrios individuales están mal en nuestra
relación. Das más...
—Amor, siento eso sobre ti todos los días. Eres un chico demasiado
bueno para alguien como yo. Permíteme sentir que estoy equilibrando las
contribuciones. —Greer se volvió hacia la ventana. Esta vez vio que el
electricista comenzaba a instalar las luces navideñas en la propiedad
antes de las vacaciones de Acción de Gracias. Tenían cosas más
importantes que discutir que el dinero—. ¿Cómo te va con todo esto? No
me quedé el tiempo suficiente para saberlo.
—Estaba bien hasta que empezaste a hablar de dinero. ¿Doscientos
millones de dólares? Esperaba ganar consistentemente cien mil dólares
al año.
Greer sonrió de nuevo y bajó la voz, bromeando cuando dijo:
—Guau. Papi gana mucho dinero. Voy a vivir como un rey.
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Funcionó. Dallas soltó una carcajada cuando los tacones altos de
Kailey resonaron en el suelo y se dirigió hacia la puerta.
—Esto está tomando un giro inesperado en algo que no voy a poder
borrar de mi cerebro.
El golpe en la puerta hizo que Kailey se detuviera en seco y Greer
se girara para mirar en esa dirección.
—Responde, Kailey. Te volveré a llamar, Dallas.
—No en tu vida. —La voz de Dallas se endureció.
Greer no podía obligarse a colgar, por mucho que deseara poder
hacerlo. Quería que siempre lo viera como un hombre que podía mover
montañas. No uno que fallara por completo en proteger su amor cuando
más importaba.
Evan estaba en la puerta. Donny y Cari esperaban a varios metros
de distancia en lo alto de la escalera.
—Necesitamos tu firma y hacer copias. ¿Puedes manejar eso por
mí, Kailey? —preguntó Evan, sonando serio y severo. La enorme sonrisa
y el pulgar hacia arriba que escondió en medio de su pecho, donde Donny
no podía ver, le dijeron todo lo que quería saber.
Kailey se apresuró a tomar el papeleo y se dirigió a su escritorio.
Tenía un bolígrafo en la mano y se lo tendía a Greer.
—¿Estuvo de acuerdo con los términos del nuevo acuerdo de
confidencialidad? —preguntó Greer, con suerte lo suficientemente alto
para que Donny lo escuchara.
—Sí. Y todos los pagos cesarán si se incumplen los términos.
Greer garabateó sus iniciales y su nombre donde Kailey señaló.
Susurró solo para sus oídos:
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—Trabaja a la velocidad del rayo.
—Entendido —ella asintió, recogiendo los papeles y dirigiéndose a
la puerta.
—Evan, ¿te quedarás con ella? —preguntó Greer. Quién sabía
cuándo podría estallar la bomba de relojería.
—Por supuesto. —Cuando la puerta de la oficina se cerró, Greer
soltó un suspiro reprimido cuando su trasero golpeó el borde de su
escritorio.
Su alivio era enorme. La oscura nube de preocupación que se había
cernido sobre él durante meses y meses por la familia de Dallas se había
esfumado hasta convertirse en nada. Habían capeado la tormenta juntos
y habían salido al otro lado. Instintivamente se llevó el teléfono a la oreja.
—¿Escuchaste todo?
—Suficiente para saber que Donny aceptó el trato —dijo Dallas—.
Ducky está conmigo ahora. Prometemos devolverte cada centavo.
—Sé que lo harás. Eso no me preocupa. Escucha, Ducky tiene
mucho que lidiar con tu familia. Convéncele para que se quede con
nosotros las próximas semanas. Nos ocuparemos de todo juntos.
—Se lo diré, pero no creo que lo haga. Tiene un torneo de juegos
este fin de semana y hasta la semana que viene. Escuché que ha
reservado una suite en las propiedades de Escape para su equipo. Se
tomará unos días libres. Ya han configurado el lugar con su equipo
informático. El nombre del equipo es Team StreamTrainer Extreme.
Nuestra boda está influyendo con su tiempo de juego. Se nos ha indicado
que seamos eficientes con la ceremonia. —Dallas se rió entre dientes
mientras decía esa última línea. También podía escuchar a Ducky
hablando y riendo. La mirada de Greer bajó al suelo, su sonrisa creció
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junto con las bromas de los hermanos. Amaba a su nueva familia—. Trae
su nueva computadora portátil de juegos. Ha cambiado mucho en el
tiempo que estuve preocupado por ti.
—Ustedes dos parecen estar bien —murmuró Greer.
—Me preocupa lo que acabas de hacer, pero el resto se siente
saludable y liberador. Ducky está de acuerdo. Skye está dirigiendo una
clase, pero creo que estará bien con ello.
Greer se apartó del escritorio. Tenía trabajo que hacer.
—Si Donny te molesta a ti o a Ducky, perderá los pagos. Asegúrate
de hacerme saber si lo hace. Te amo. Ponte en contacto conmigo en un
momento.
—Gracias —dijo Dallas con su voz más sincera.
—No fue nada que no harías por mí. —Greer tomó asiento en su
escritorio, dejando que eso fuera suficiente.
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Capítulo 41
Los suaves sonidos de una melodía de baile lento comenzaron a
sonar, sacando a Dallas de su profunda concentración. Leyó recetas en
su teléfono y escribió una lista de ingredientes en papel para una cena
casera de Acción de Gracias.
Todavía tenían un par de semanas antes de la gran fiesta. Quién
sabía si Greer y él tenían las agallas para cocinar una comida tan
abundante, pero planificar parecía ayudar a su energía nerviosa, y le
encantaba el pavo y el aderezo con salsa de arándanos, así que supuso
que iban a intentarlo.
—Greer, ¿sabías que el empaque exterior de la mantequilla está
marcado con líneas para indicar los tamaños de cucharadas individuales
y también está marcado con tazas? Las medidas están ya listas —gritó
Dallas, asombrado por una idea tan simple e ingeniosa—. ¿Me pregunto
qué más está empaquetado así?
La proximidad de Greer lo sobresaltó cuando una fuerte palma se
deslizó por su brazo para levantar su mano, dándole un fuerte tirón para
sacarlo del taburete.
—Ya lo sabía. Ven a bailar conmigo. Mañana es el día de nuestra
boda. Necesitamos una despedida de soltero.
Dallas se dejó coaccionar al centro de la sala de estar y a los brazos
de Greer.
—¿Cuánto tiempo dura esto?
—¿Qué? —Greer se estrelló contra su cuerpo y murmuró contra su
oído.
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—Todo este romance. Eres realmente bueno en eso.
Los labios carnosos de Greer presionaron contra la mandíbula de
Dallas, justo debajo de su oreja.
—Solo soy bueno en eso porque eres tú. ¿Estás bien? Pareces
estarlo, pero has pasado por muchas cosas en los últimos dos días.
Sus cuerpos encajaban perfectamente juntos como si estuvieran
hechos de esa manera. Los brazos de Dallas se cerraron alrededor de
Greer mientras se balanceaban con los sensuales sonidos. No estaba
seguro de qué pensar de su familia. No había tenido noticias de sus
padres ni de Donny. Ducky tampoco. Esperar a que sucediera algo
apestaba, pero también se negaba a pedir prestado los problemas.
Además, Greer hacía difícil pensar más allá de este momento con
el tentador aroma de su colonia y su duro pecho frotándose contra el
suyo. Esos labios perfectos dejaron un rastro de besos hasta su oreja.
—Hablemos de la luna de miel.
Los párpados de Dallas se cerraron. Su cabeza se inclinó hacia los
besos de Greer.
—Sé que el dinero es escaso en este momento. Nunca me dejas
pagar por nada. Debería pagar la luna de miel... —Sus cuerpos se
quedaron quietos. El pecho de Greer retumbó antes de que la risa
abandonara sus labios. La risa se convirtió en algo de cuerpo entero
cuando se echó hacia atrás, con su brillante sonrisa en su lugar.
—No estoy tan arruinado. Todo lo que hice fue juntar el efectivo
que podía tener en mis manos en un espacio de dos horas. ¿Dónde
debemos ir?
Dallas arqueó una ceja, tratando de decidir si se estaba riendo de
o con él. Por su propia paz, se decidió por lo último.
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—¿Cuándo podemos ir? —preguntó, tomando a Greer por las
caderas y tirando de él hacia el abrazo.
—¿Quizás durante las vacaciones de Navidad? Enero será ocupado
para ti —dijo Greer, deslizando sus brazos alrededor del cuello de Dallas,
permaneciendo cara a cara esta vez—. Suiza es impresionante durante
las vacaciones. Quizás Noruega o El Bosque bávaro en Alemania. Sus
mercados navideños son un espectáculo para la vista. Por supuesto,
podríamos ir a Nueva York. —Las cejas de Greer se movieron con
intriga—. O podría llevarte a Seattle. Ha pasado mucho tiempo desde que
estuviste ahí conmigo. Ha cambiado mucho.
Dallas puso los ojos en blanco. Por supuesto, quería ir al estado de
Washington en cualquier oportunidad que tuviera. Cada semana,
intentaba convencerlo para que lo acompañara.
—Negociemos. El veintiséis, iremos a Seattle durante la semana,
pero deberíamos estar aquí el día de Navidad. Puede que Ducky no tenga
un lugar adónde ir y no quiero dejarlo todavía.
Greer asintió antes de que Dallas terminara el pensamiento.
—Acordado. ¿Te dijo que vendrá temprano mañana por la mañana
para que yo pueda ayudarlo a vestirse?
—No entiendes lo importante que es eso. Su torneo League of
Legends es una competencia anual para la que él y su equipo se preparan
durante todo el año. Nunca se me ocurrió que nuestros horarios
estuvieran en conflicto. —Honestamente, a Dallas le sorprendió que
Ducky no hubiera intentado librarse de asistir a la boda. Así de
importante era este torneo para su hermano.
El teléfono de Greer sonó, vibrando contra el muslo de Dallas.
Inmediatamente negó con la cabeza.
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—Quería silenciar el timbre. Estamos en modo boda. Ignóralo.
—¿Y si se trata de algo sobre mañana? —preguntó Dallas. Esta vez
él fue la razón por la que dejaron de moverse.
—No me importa —dijo Greer con valentía. Pero al final, le importó
tal como Dallas sabía que lo haría, y finalmente cedió, sacando el teléfono
de su bolsillo. Miró hacia arriba mientras aceptaba la llamada,
acercándoselo a la oreja—. Es Skye. ¿Hola?
La mandíbula de Greer se apretó y sus ojos se pusieron serios,
mirando a Dallas.
—Tu mamá está con la mamá de Skye, de camino. Deberían estar
aquí en cualquier momento.
Dallas tomó el teléfono y dio un paso atrás cuando todo el color
desapareció del rostro de Greer. Ni ahora ni aquí.
—Skye, detenlas. No es el momento para la negatividad. Nos
casaremos mañana. No quiero que todo esto se cierna sobre nosotros —
dijo Dallas, su actitud de tomar el mando reforzó su determinación. Su
familia agregaba demasiado equipaje, y Greer tenía que cargar con la peor
parte de su abuso. ¿Cuándo demasiado era exactamente demasiado? Ya
era una carga para Greer—. Dile que me reuniré con ella la semana que
viene.
—Dallas, estarán allí pronto. Yo estaba en una clase. Creo que
Ducky les dio la dirección. Habló con ella. Dejó a tu papá y se está
quedando con mi mamá. Quiere disculparse. Quieren ir a la boda por la
mañana. —Skye parecía insegura.
Su madre dejando a su padre. ¿Qué?
Eso lo dejó completamente perplejo.
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—¿Quiénes?
—Mi mamá y tu mamá.
—Alguien está aquí —dijo Greer, dirigiéndose a las ventanas que
daban al patio delantero.
Ducky no debería haber asumido esto por sí mismo. Los hombros
de Dallas se tensaron hasta convertirse en granito al darse cuenta de que
se trataba del otro puto zapato. Joder. Se dirigió hacia la puerta principal.
—Tengo que irme, Skye. —Dallas terminó la llamada y extendió su
mano hacia Greer, entregándole el teléfono—. Déjame ir a hablar con
ellas.
—No, Dallas. —Greer extendió la mano para tomar el teléfono y
luego agarró su camisa, atrayéndolo más—. Déjales entrar.
Sus aterrorizados pensamientos se aceleraban mientras negaba
con la cabeza.
—No, es demasiado. Nos he hecho pasar por demasiado. —Apretó
con más fuerza el puño que aferraba a Dallas.
—Respira, Dallas. Está bien. Cálmate. Al menos les importa lo
suficiente como para venir. ¿Dónde están mis padres?
Dallas respiró profundamente y tomó la muñeca de Greer, soltando
sus dedos.
—No es lo mismo. ¿Por qué estarían tus padres aquí? No les dijiste
sobre nosotros. —Tuvo que luchar contra el pánico que se apoderaba de
su razonamiento. Dallas abrió la puerta de un tirón, preparado para
manejar esto antes de que pudiera comenzar. Su madre parada allí con
los ojos muy abiertos y enrojecidos lo dejó sin palabras. Sus lágrimas se
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formaron instantáneamente, derramándose por sus mejillas. La madre
de Skye estaba directamente detrás de ella. Miraba suplicante a Dallas.
Su madre dejó escapar un suspiro estremecido y comenzó a negar
con la cabeza antes de sacar un pañuelo de papel del bolso que colgaba
de su brazo.
—Me dije a mí misma que no haría esto. Dallas, lo siento. Lo siento
mucho por todo.
—Mamá. —Todo a su alrededor se desvaneció mientras miraba a
su afligida madre. Su corazón se rompió. A lo largo de su vida, había visto
demasiadas lágrimas en sus ojos.
—No, hijo, lo siento por todo... —dijo mientras él la alcanzaba, sin
tener idea de por qué, excepto que no quería que llorara.
—Dallas. Invítala a entrar —dijo Greer, poniéndolo en acción.
Extendió el brazo, rodeándolo por la espalda y se apartó del
camino, animándola a entrar.
—Entra, mamá.
Apenas estaba adentro cuando su mirada se encontró con la de
Greer. La Sra. Wells, la madre de Skye, le dio unas palmaditas en el brazo
y siguió a su madre al interior.
—Este es Greer, mamá.
Él estaba de pie con las manos en los bolsillos de sus pantalones,
luciendo tan guapo como siempre. Greer examinó su rostro antes de
mirar a su madre y asentir.
—Esta es mi mamá, Vicki. Y la Sra. Wells, la mamá de Skye.
***
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La desesperación se desprendía de Vicki Reigns en oleadas. Por
mucho que Greer la había juzgado mal, quería aliviar el genuino dolor
que sus propias acciones habían causado.
—Entre, señora Reigns. Tome asiento.
—Yo soy Sheila —le dijo la madre de Skye a Greer mientras cerraba
la puerta detrás de ella.
—No quiero entrometerme —comenzó Vicki, retorciéndose las
manos. Las lágrimas se derramaron por sus mejillas mientras hablaba—
. Te vas a casar mañana. No quería esperar para decirte cuánto lo siento.
Lo que permití que te sucediera me rompe el corazón. Siempre has sido
mi mundo, siempre. Lamento no haber sido nunca lo suficientemente
fuerte como para detener a tu padre.
Greer trató de leer la expresión de Dallas mientras ella mantenía
toda su atención. La confusión, tal vez la reserva, pareció contener su
lengua.
—Te vi enfrentarte a él y reuní mi fuerza de ti. Lo dejé esta mañana.
He tenido suficiente. Donny se parece mucho a tu padre. Duncan es como
yo. Pero tú... eres inteligente y razonable. Nunca mereciste lo que te hizo.
Traté de ayudar a hacerlo mejor, más fácil...
—Está bien, mamá. —Dallas detuvo sus palabras y atrajo a su
madre a sus brazos. Ella estiró la mano alrededor de la espalda de Dallas,
abrazándolo con fuerza mientras cerraba los ojos. Greer se metió las
manos más profundamente en los bolsillos, apretando los puños para
evitar extender la mano y ofrecer consuelo tanto a Dallas como a su
madre. Tenía tantas ganas de hacer precisamente eso.
El rostro de Dallas se alejó de Greer cuando colocó una mejilla
contra su cabello y apretó su agarre. Su pecho se estremeció,
probablemente desgarrándose. Dallas era un tipo demasiado bueno para
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no responder al evidente dolor de su madre. Los ojos de Vicki se abrieron;
miró a Greer durante varios segundos.
—Eres muy guapo. —Sus brazos se apretaron alrededor de Dallas,
dándole un abrazo más fuerte. El amor de la vida de Greer levantó la
cabeza. Como se sospechaba, las lágrimas brillaron en esos hermosos
ojos verdes cuando su mirada se encontró con la suya. Sus brazos se
aflojaron, pero ella se aferró con fuerza.
—Gracias. Amo a su hijo con todo mi corazón —dijo, tratando de
esbozar una sonrisa tranquilizadora.
Sus palabras parecieron ser el catalizador para que ella dejara ir a
Dallas y mirara a su hijo, levantando la palma de la mano para acariciar
su mejilla. Un camino que la mano de Greer había recorrido muchas
veces.
—Eso es lo que quiero para Dallas. Se merece un gran amor y una
buena vida. Siempre supe que solo se casaría una vez.
—Mamá... —comenzó Dallas. Sus mejillas se sonrojaron cuando
miró a Greer y negó con la cabeza. Vicki se limitó a sonreír y sacó
pañuelos de papel de su bolso y se secó los ojos.
—¿La invitación todavía está abierta para mí mañana? —preguntó,
poniendo el fajo de nuevo en su bolso. Parecía ser su bolsa de trucos.
Luego sacó una botella de agua.
La pausa en la respuesta de Dallas hizo que Greer cambiara la
dirección de su asentimiento de aprobación.
—Para mí es importante que mañana sea especial. Sabes que te
quiero aquí, pero no puedo permitir todo el drama que sigue a mi familia.
Qué cosa tan sana y directa de decir. El corazón de Greer se hinchó.
El camino de Dallas no había sido fácil. Había temido que los hubiera
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empujado demasiado rápido y con demasiada fuerza. Estaba tan
orgulloso e impresionado.
—Estoy de tu lado. Nunca dejaré que tu padre o Donny te lastimen
a ti o a Duncan de nuevo.
La indecisión de Dallas se convirtió en impotencia mientras se
encogía de hombros y buscaba la mirada de Greer. La pregunta estaba
clara, pero él se encogió de hombros y le dejó la respuesta.
—Entiendo si no me quieres aquí, pero todavía voy a empezar a
trabajar para mostrarte que hablo en serio. Quiero estar en tu nueva vida
y quiero conocer a Greer.
—Dallas. —Greer se encontró suplicando en nombre de esta mujer.
—Te quiero aquí, mamá. Pero he trabajado duro para recuperarme.
Y he hecho pasar a Greer por un infierno para traernos a este punto.
Greer solo pudo negar con la cabeza ante la ridiculez de la idea de
hacerle pasar por el infierno. Le había dado el mundo. Dallas lo tomó por
quien era, nadie nunca lo había aceptado de la forma en que él lo había
hecho.
—Digo que es bienvenida. —Greer extendió una mano hacia la
mujer que estaba junto a la puerta, casi sin que la notaran—. Señora
Wells, por supuesto que también está invitada. Skye es una parte
importante de nuestra vida.
—Me encantaría venir. —Cuando ella sonrió, vio a Skye. Todo este
grupo de personas era real y genuino, y todo lo que siempre había
anhelado del mundo. El corazón de Greer estaba tan lleno, y su palma
descansaba distraídamente contra su pecho. La Sra. Reigns tomó a
Dallas en sus brazos nuevamente, poniéndose de puntillas. Ella le
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susurró algo al oído y Dallas asintió, con la mirada fija en el suelo.
Cuando se levantó, volvía a tener lágrimas en los ojos.
—Yo también te amo, mamá. Siempre lo he hecho.
La Sra. Reigns asintió. Miró tímidamente a Greer con sus amables
ojos. Los ojos de Dallas. Cuando ella lo alcanzó, no tuvo más remedio que
ser atraído por un fuerte y amoroso abrazo.
—Ducky me dice que Dallas es muy feliz contigo. Gracias.
—Me alegra oír eso. Solo quiero hacerlo feliz. —Todas las lágrimas
comenzaron de nuevo, incluidas las suyas y las de Sheila—. Por favor,
entren. No dejaré que Dallas pase la noche lejos de mí. Es una larga
historia que me hace parecer controlador, así que dejémoslo ahí.
Dallas se rió entre dientes.
La tensión que se arremolinaba a su alrededor se alivió y se
dirigieron a la sala de estar.
—¿Quieren algo de beber o han cenado?
—No hemos comido. —La Sra. Reigns negó con la cabeza, parecía
gustarle la oferta de pasar más tiempo con ellos. Miró por encima del
hombro a la madre de Skye que todavía estaba en la entrada,
esperanzada y ansiosa—. ¿Podemos quedarnos un poco más, Sheila?
La mujer finalmente se apartó de la puerta y los siguió al interior.
—Sí. Me gustaría.
—¿Quieres sacarlas a comer? —preguntó Dallas, su amor y
esperanza vibrando en cada palabra pronunciada.
—Vamos Mac’s. Siempre hacen espacio —dijo, metiendo la mano
en el bolsillo trasero de sus pantalones para ver si su billetera estaba allí.
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Miró a la Sra. Wells mientras hablaba—. Tendrás que conducir. Somos
una familia de coches de dos plazas.
—Mi coche es lo suficientemente grande como para contenernos a
todos. Skye llamó y ahora está hablando por teléfono, escuchando todo.
—Sheila levantó su teléfono celular en su mano—. Tenía la sensación de
que esto iba a funcionar y dice que tienen una mesa lista para nosotros
en Mac's, como dijiste. Ella dice que Kailey casi está allí y Beau está en
camino. Evan está con ellos.
Por supuesto, estaban allí esperando. Greer asintió. Su familia era
un desastre cariñoso y molesto. Se acercó para animar a su chico a salir
primero. Dallas inesperadamente levantó su mano, tomando la de Greer.
Su chico no trató de ocultar su vínculo, lo que hizo que su corazón se
llenara de orgullo.
—¿Estás bien?
—Estoy bien —respondió Greer con sinceridad. Y lo estaba. Muy
bien.
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Epílogo
El cielo azul brillante y la suave brisa tenían poco interés para
Dallas hoy. Se paró cerca de la cascada de agua. Uno de sus lugares
favoritos en el patio trasero. Pero esta mañana estaba fascinado por algo
mucho más interesante: la profundidad de la mirada brillante de Greer.
Dallas no pudo evitar la autorreflexión que había estado haciendo.
Durante el último año, su vida había cambiado fundamentalmente. Vivía
con su verdadero yo liderando el camino. A veces, le sorprendía lo
afortunado que era, y hoy era uno de esos días. Estaba en su altar
matrimonial, rodeado de familiares y amigos. Las personas que más
significaban para él. No había perdido a todos como temía.
Su madre, que había llorado bastante, y Ducky estaban allí para
presenciar su intercambio de votos. Por supuesto, su padre no había
aparecido, ni tampoco su hermano, Donny o Cari. No es que hubiera
esperado que celebraran su gran día y el de Greer. Ambos habían dejado
claras sus opiniones y decisiones. Dolía saber que lo despreciaban por
quién era, pero estaba trabajando en eso con la ayuda de Greer.
La lección más importante que había aprendido este año era la que
le tocaba como un bucle en la parte posterior de la cabeza. No servía de
nada pensar en cosas que no podía cambiar. Esa era su elección y
dudaba que alguna vez se dieran cuenta.
A pesar de su odio, Dallas había encontrado el amor y su corazón
estaba desbordado.
El breve intercambio de votos quedó grabado en su corazón y
memoria, para nunca olvidarlo.
En lo bueno y lo malo, en la salud y la enfermedad.
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Le confió esas cosas a Greer fácilmente, quien le devolvió su amor
con una emoción tan cruda en cada una de sus palabras que las lágrimas
asomaron a sus ojos.
Nunca olvidaría el amor que compartieron hoy y apretó su agarre
en las manos de Greer. Le iba a llevar tiempo acostumbrarse a su anillo
de bodas. Greer lo había sorprendido con una banda de diamantes, algo
único y hermoso, aunque quizás un poco exagerado. Por supuesto, le
quedaba como si estuviera hecho especialmente para él. Como el hombre
que se lo puso en el dedo.
—Sé que este es el momento que ambos estaban esperando. Es un
honor para mí declararlos casados de por vida. Pueden sellar sus votos
con un beso.
Las lágrimas llenaron los ojos de Greer mientras avanzaba,
tomando las mejillas de Dallas entre sus palmas.
—No llores —susurró Dallas, acercándose.
El momento pudo haber sido demasiado. Dallas pudo haberse
derrumbado junto con Greer, excepto que el fuerte gemido de Kailey hizo
estallar la burbuja infundida de amor y aumentado en volumen. Había
llorado durante la mayor parte de la ceremonia, llegando al punto de
sollozar cuando dijeron que sí.
Dallas la miró, preocupado. Beau la sostuvo en sus brazos y se
encogió de hombros. Cuando miró hacia atrás, Greer también se había
vuelto. Su mirada, sin embargo, no era de preocupación, sino más bien
una de silencio dirigida a su hermana.
—Sigan —le ordenó con un hipo—. Lo siento. Hormonas post
embarazo. Estoy feliz por ti. Deja de mirarme. Bésalo. —Agitó su mano
con un pañuelo en su dirección.
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Dallas no pudo evitar reírse del drama. Kailey se había convertido
en la hermana pequeña que siempre había querido. Aunque podría
haberlo hecho sin las llorosas interrupciones, ya que estaba ansioso por
comenzar su vida con el hombre de pie frente a él.
Había encontrado a su familia. Sólida y verdadera.
Dallas tomó la barbilla de Greer.
—La escuchaste. Bésame.
—Te amaré siempre. —Los labios de Greer presionaron contra los
suyos y luego se retiraron—. Y por siempre. —Greer lo besó de nuevo—.
Y para siempre.
Dallas sonrió. Su corazón se llenó de felicidad.
—Te amaré el mismo tiempo.
Fin
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Staff
Soñadora
Dahi
Revisión y Diseño
Lelu
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Serie Chicos Malos
01 – Doble salto
El prometedor héroe futbolístico, Colt Michaels,
realiza un pase Ave María una noche en el vestuario
de la universidad que resulta en los cinco días más
calientes y sexys de su joven vida. Sin embargo, las
interferencias después de la jugada le hacen esconder
su pasado y enterrar su futuro en el fondo de una
botella. Aunque Colt parece tenerlo todo, las
apariencias engañan, especialmente cuando está
atrapado tan lejos en un armario del que no puede ver
la salida. Después de diez años de vivir su esperado
estilo de vida acelerado, se compromete con su
manipuladora novia supermodelo rusa, y decide que
es hora de hac er una nueva jugada.
Jace Montgomery construyó en solitario el mayor
gimnasio de animadores del mundo, impulsado por la necesidad de olvidar un
encuentro que cambió su vida con un guapo mariscal de campo hace una
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hábil empresario le valió el respeto en el mundo a veces catastrófico de las
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02 – Revelación completa
El Ayudante del Alguacil de los Estados Unidos,
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subiendo de rango, en camino a su sueño de ser un
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planea relajarse y ayudar en la granja de su familia. Mitch es la última
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Kindle Alexander Ruptura
distracción que necesita Cody, pero la tatuada tentación que entra al bar y le
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A medida que el caso de Mitch atrae la atención de todo el país, ¿cómo
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03 – Dominio completo
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Kreed pasó la mayor parte de su vida trabajando en
operaciones encubiertas y evitando las relaciones.
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cuando finalmente se encuentra cara a cara con el
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Empeñado en cerrar el caso en curso para su viejo
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Fin de la serie
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Kindle Alexander Ruptura
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Tristan Wilder, millonario hecho a sí mismo y CEO
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propietario de la corporación interesado en adquirir su empresa. Por primera
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498
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Pintado en mi corazón
El artista Kellus Hardin dejó que el amor y la lealtad
nublaran sus decisiones en el pasado, un error que
definitivamente no volverá a cometer. Ahora,
perdido y solo, está recogiendo los pedazos
destrozados de su corazón roto mientras enfrenta
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los grilletes del compromiso. Ha visto suficientes
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mejores escuelas de medicina del país está a su
alcance hasta que las noticias desde casa lo
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hermanos adolescentes y tratando de mantener la
cabeza de todos fuera del agua, emocional y
financieramente.
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499
Kindle Alexander Ruptura
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Serie Chicos Buenos 03 – Dominio completo
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Pintado en mi corazón
Reservas
Ruptura
500
Kindle Alexander Ruptura
Sobre las autoras
Por lo general, intento divertirme. El humor es una parte
importante de mi vida. Me encanta reír y parece ser lo que hago en la
mayoría de las situaciones, independientemente de la situación, pero las
bromas pueden ser un asunto complicado. No quiero ofender a nadie y el
humor tiende a ofender. Entonces, en cambio, voy a contarte sobre
Kindle.
Trágicamente perdí a mi hija de dieciséis años por un conductor
ebrio. Ella acababa de estar en casa, era temprano en la noche y escuché
el accidente. Nunca olvidaré ese momento. Las sirenas fueron inmediatas
y algo dentro de mí solo lo sabía. Salí de mi casa, manejé directamente al
accidente con nada más que instinto. Tenía que estar allí cuando mi
pequeña niña murió. Extrañamente, considero que es un verdadero
regalo de arriba. Ella no tenía que estar sola.
Esa vez en mi vida fue terrible. Es todo lo que imaginas pero
alrededor de mil millones de veces peor. Amo a esa niña. Me encantó ser
su madre y me encantaba verla crecer en esta persona increíblemente
hermosa, tanto por dentro como por fuera. Ella fue un gran regalo para
mí. Que me la arrancaran de repente me rompió.
Su nombre era Kindle. Honestamente, era su nombre y murió unas
semanas antes de que Amazon anunciara su nuevo ereader. ¡No tenía
idea de que el Kindle saldría y finalmente habría conseguido su nombre
en algo! Intenta encontrar una regla con el nombre Kindle en ella... Nunca
sucedió.
En el transcurso de ese evento paralizante tuve la suerte de conocer
a mi compañera de escritura. Nunca hubiera pasado esos días oscuros
sin su apoyo y guía inquebrantables. No hubo un momento en que ella
no estuviera allí para mí. Por primera vez utilicé la mano ofrecida. Sé sin
ninguna duda que no estaría aquí hoy sin ella. Se requiere una persona
especial para estar al lado de alguien en un momento como ese. La amare
por siempre. Podría hablar sin parar sobre ambas, pero no lo haré y ahora
tú sabes un poco más sobre nosotras.
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