Una Fiel Iglesia
Una Fe Antigua MISIÓN EVANGÉLICA
Una Visión Práctica
Práctica del Evangelio JESÚS AMO Y SEÑOR
¿Quién soy yo?
INTRODUCCIÓN
En las lecciones pasadas estudiamos acerca de Dios: quién es y qué hace para que
el hombre pueda tener comunión con Él. Dios es el Creador, el Padre celestial, es
amoroso y bueno; el único Redentor y Juez justo. Por lo que es Dios y lo que ha hecho,
usted y yo podemos considerar la pregunta "¿Quién soy yo?"
Como ser humano, usted debe reconocer y estimar la dignidad de su personalidad.
Dios mismo lo hizo y le dio el soplo de vida. El espíritu que hay en usted vino
directamente de Dios, quien es el "Padre de los espíritus" (Hebreos 12:9) "Porque
formidables, maravillosas son tus obras" (Salmo 139:14) Su alma vale más que todo el
mundo (Mateo 16:26)
Sin embargo, el pecado es una enfermedad horrible y espantosa. El pecado no
perdonado destruye nuestra relación personal con Dios y nos deja en un estado de
depravación total. Sin Cristo todos están perdidos y aun las personas más "morales"
son tan malas como el peor criminal ante el Dios justo (Romanos 3:9-20)
No obstante, hay perdón por medio de Jesucristo nuestro Salvador. No hay pecado
tan negro que El no pueda perdonar. No hay crimen tan horrendo que su sacrificio no
pueda quitar. Mas, como Él es Dios justo, no ignora nuestros pecados pasados sino que
fueron pagados por el sacrificio de Cristo, quien jamás cometió pecado. Jesucristo no
ofreció una excusa para que Dios nos perdonara; en Él somos justificados y
perdonados. Su deuda quedó pagada en la sala de justicia de Dios.
Una vez pagada la deuda de su pecado, el hombre queda redimido y vuelve a ocupar
su posición como un hijo de Dios. Como su hijo, el cristiano tiene todos los privilegios
de un miembro de la familia celestial y viene a ser heredero de la casa Dios.
Ya siendo su hijo, Dios le concede su Espíritu para que viva una vida que testifique
de la verdad de Jesús de Nazaret. Su testimonio no es algo forzado, sino que
simplemente deja que su vida diaria se dé a conocer en el mundo, confirmando que lo
que el Señor dijo es verdad.
En las Siguientes lecciones estudiaremos los tópicos siguientes que analizan el tema,
"¿Quién soy yo?"
1. Soy una imagen de Dios por creación
2. Estoy totalmente perdido en el pecado
3. He sido justificado y perdonado
4. Soy un hijo de Dios mediante la redención
5. Soy un testigo de Dios por llamamiento
META DEL DISCÍPULO
No importa cuál sea suposición en la vida, como ser humano usted posee igual valor que
cualquier otro individuo. Usted vale más que este mundo con todas sus riquezas. La meta de
esta semana es llegar a entender quién es usted y cuáles son sus privilegios obtenidos por el
sacrificio de Cristo.
Dr. E. Samuel Soto. Apóstol Lic. Samuel Soto. Pastor 1
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Soy Una Imagen De Dios
Por Creación
LEA E INVESTIGUE (Génesis 1; Salmo 8)
Después de que Dios creó los cielos, la tierra, las plantas y los animales, procedió a
realizar su obra maestra conforme a su imagen y semejanza. Cuando el hombre fue
formado de la tierra y puesto en pie, había algo en él que lo separaba del resto de la
creación. Como dijo el salmista, "Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo
coronaste de gloria y de honra" (Salmo 8:5)
Al describir la creación del hombre, el autor escribió: "Entonces dijo Dios: Hagamos
al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces
del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que
se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo
creó; varón y hembra los creó" (Génesis 1:26,27)
En Génesis 5:1,2 el autor escribió otra vez: "Este es el libro de las generaciones de
Adán. El día en que creó Dios al hombre, a semejanza de Dios lo hizo. Varón y hembra
los creó; y los bendijo, y llamó el nombre de ellos Adán, el día en que fueron creados”.
(La imagen de Dios le fue dada al hombre)
La imagen de Dios se extendió a cada parte de la personalidad del hombre. Aunque
no se puede decir del todo que el hombre es la imagen física de Dios dado a que Él no
tiene limitaciones físicas, el cuerpo del hombre fue hecho compatible con la imagen de
Dios. Así como Dios es triuno: Padre, Hijo y Espíritu Santo, el hombre también tiene
una naturaleza triuna: espíritu, alma y cuerpo, (1ª Tesalonicenses 5:23) (Llamada
también TRICOTOMIA DEL HOMBRE)
La imagen de Dios en el hombre es de carácter espiritual. El hombre no sólo es
capaz de distinguir entre el espíritu del bien y los malos espíritus, sino que puede
también ser bueno o malo en espíritu, como él lo determine. El hombre no es como la
bestia que se guía sólo por los instintos. El hombre posee un espíritu moral que lo
habilita para juzgar si algo es inherentemente bueno o malo. (Esta característica
también es llamada “Libre Albedrío del hombre”.
El hombre es hecho a la imagen de Dios mentalmente. Aun cuando el ser humano
no es omnisciente (que lo sabe todo), es capaz de pensar de la misma manera en que
piensa Dios. No sólo puede distinguir entre el pasado, presente y futuro, sino que
también puede determinar la calidad de un objeto material (como un edificio), o de algo
abstracto (como una mentira) Debido a esta capacidad mental, él puede determinar si
una casa vale lo que el vendedor pide y al mismo tiempo si el vendedor le está diciendo
la verdad acerca de dicha casa.
Por cuanto tiene emociones como Dios, puede sentir las sensaciones abstractas tales
como el amor, el gozo y la paz; o por el contrario, el odio, la tristeza o la turbación. Su
amor puede resultar de recibir un regalo de alguien o puede ascender al plano de
Dr. E. Samuel Soto. Apóstol Lic. Samuel Soto. Pastor 2
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compartir con otro, o ir hasta el nivel más alto de disfrutar el placer de darse a sí
mismo a otros.
La imagen de Dios en el hombre es también una imagen social; por lo tanto tiene la
capacidad de comunicarse. Al hombre no le gusta estar solo sino que disfruta el
compañerismo de otros seres humanos. De hecho, si dejamos a un recién nacido
completamente solo y le suplimos solamente sus necesidades físicas esenciales, su
crecimiento natural será afectado. Si un adulto queda aislado por mucho tiempo puede
enloquecer.
Las capacidades naturales del hombre. Por otro lado, el hombre ha desarrollado
exitosamente lenguajes, la escritura, lectura y otras invenciones técnicas como la radio,
la televisión y la computadora, mejorando su interacción social.
Todas estas capacidades naturales son buenas y los seres humanos deben
desarrollarlas hasta donde les sea posible. En la siguiente lección veremos cómo el
pecado tuvo un efecto mortal sobre la imagen de Dios en el hombre y, por lo tanto,
tiene que remediarse para que éste tenga una vida fructífera y satisfactoria. No
obstante, debemos recordar que aun en su condición pecaminosa el hombre posee
mucho de la imagen de Dios.
Aun en su condición más vil, el hombre es muy superior a la vida animal y vegetal.
Sentimos compasión por una persona física o mentalmente impedida. Incluso en un
estado de ceguera, sordera, mudez o retraso mental, el ser humano está tan por
encima de la mejor de las bestias que sería penoso hacer alguna comparación. Dios
reconoció su imagen en el hombre poniéndolo por encima del resto de la creación. Por
esto el salmista dijo: "Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste
debajo de sus pies: ovejas y bueyes, todo ello, y asimismo las bestias del campo, las
aves de los cielos y los peces del mar; todo cuanto pasa por los senderos del mar"
(Salmo 8:6-8)
REFLEXIONE Y MEDITE
Lea Isaías 65:17-25 y considere cuan maravilloso será cuando el reino de Dios esté
en su plenitud en esta tierra.
REACCIONE Y RESPONDA
Trate de comunicarse lo mejor que pueda con su mascota o algún otro animal.
Luego sostenga una conversación con un niño de dos años. Escriba en un papel
cómo se sentía mientras procuraba comunicarse con cada uno de ellos.
REGOCÍJESE Y ADORE
Doxología: A Dios el Padre celestial, la hijo nuestro redentor, al eternal
Consolador, unidos todos alabad. Adore a Dios por habernos creado de manera
que le podamos adorar y servir. Cante la doxología varias veces.
Dr. E. Samuel Soto. Apóstol Lic. Samuel Soto. Pastor 3
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ESTOY TOTALMENTE PERDIDO
EN EL PECADO
LEA E INVESTIGUE (Romanos 1:18-3:20)
Es muy importante hacer una distinción entre la personalidad de cada individuo y el
pecado que plaga a cada uno. Si no hacemos esta distinción, nuestro amor hacia los
demás será menoscabado. El mandato de Dios es que amemos a nuestro prójimo como
nos amamos a nosotros mismos (Lucas 10:27) (Recuerde que el hombre es pecador)
Sin embargo, una vez establecida la diferencia entre el pecado y la persona, lo
horrendo del pecado nos dolerá tanto que nos hará aborrecerlo más. Cuando Pablo
escribió a los Romanos sobre el evangelio reconoció que su primer deber era mostrar
que el hombre sin Cristo está totalmente perdido en el pecado. Solamente por medio de
la fe en Cristo hay salvación para el ser humano.
El primer punto en el argumento de Pablo es recordarnos de la maldad que abunda
en el mundo pagano. Aun sin el evangelio los paganos tienen la ley de la naturaleza y la
conciencia para guiarlos. Pero a causa del pecado violan estas leyes y por lo tanto cada
civilización ha experimentado la decadencia causa de la, depravación total del hombre,
la que le hace violar las leyes de la conciencia.
En vista de que la humanidad sigue en pecado, Dios eventualmente la "entrega" a
sus propias concupiscencias, a sus deseos pecaminosos y a una "mente reprobada"
(Romanos 1:28) que la hace pensar que nada es malo en sí mismo.
Esta decadencia de las sociedades humanas se puede confirmar una y otra vez en la
historia de las civilizaciones. El hombre deja a Dios para servir a los ídolos, adora y
sirve a las criaturas, busca los deleites del cuerpo en pasiones desordenadas, se
enciende en sus deseos carnales y se llena de todo tipo de maldad.
Sin embargo, aunque esta decadencia se vuelve algo característico en todas las
sociedades que dejan a Dios, Pablo reconoció que siempre habría aquellos que
retendrían su frente externo de moralidad. El segundo paso de su argumento es probar
que cuando un hombre es capaz de juzgar a otro, se declara culpable.
Un niño que nunca haya mentido no es capaz de juzgar a un mentiroso. El niño no
entiende lo que es mentir hasta que ha dicho una mentira. Por lo tanto, el juez que
condena a un homicida tiene que conocer dentro de sí mismo esas intenciones asesinas.
De otra manera nunca podría condenar a otra persona. El juez también es culpable de
pecado.
El tercer paso en el argumento de Pablo está en contra de aquellos religiosos que
creen poder desarrollar una conducta perfecta sin contar con el poder de Jesucristo. Así
que Pablo preguntó a los que ponen su fe en las prácticas religiosas (a los judíos en
particular): "¿Somos nosotros mejores que ellos?" Es una pregunta retórica y se
apresura a contestarla: "En ninguna manera; pues ya hemos acusados a judíos y a
gentiles, que todos están bajo pecado" (Romanos 3:9)
Dr. E. Samuel Soto. Apóstol Lic. Samuel Soto. Pastor 4
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Pablo no puso su confianza en su propio razonamiento para desenmascarar incluso
el pecado de los judíos (ni el de ningún adherente de otra religión) En vez de eso
prefirió apelar al Antiguo Testamento.
Citando de los Salmos y del profeta Isaías, Pablo mostró que hasta el mejor hombre
poniendo todo empeño en hacer el bien, jamás podrá alcanzar la justicia de Dios. "No
hay justo, ni aun uno...no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno...ya que por
las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él" (Romanos 3:10-
20)
En el Antiguo Testamento, la lepra era una enfermedad miserable. Carcomía el
cuerpo hasta el grado de que se caía una mano o un pie y se deshacía hasta la cuenca
de un ojo o desaparecía una oreja. El leproso era lanzado del campamento y tenía que
cubrirse la cara y gritar: “Inmundo!, ¡Inmundo!" (Levítico 13:45,46)
Sin Cristo estoy completamente perdido en mis pecados. Mi alma está siendo
carcomida por el pecado así como la lepra carcome los órganos vitales que infecta en el
cuerpo. El efecto del pecado en el hombre. El pecado carcome los ojos espirituales
hasta que el hombre no puede ver las cosas espirituales. El pecado carcome los oídos
espirituales hasta que el hombre no puede oír la voz de Dios. El pecado carcome la
lengua espiritual hasta que el hombre no puede hablar con su Creador. El pecado
carcome las manos y los pies espirituales hasta que el hombre no puede levantar sus
manos en alabanza ni andar en los caminos de santidad.
Cuando el pecador entra a la congregación de los justos, hay un clamor silencioso
que procede de su alma: "¡Inmundo! ¡Inmundo!"
Este no es sólo el estado del criminal, la prostituta, el asesino o el terrorista. Esta es
la condición horrible de toda persona que no ha buscado a Cristo para el perdón de sus
pecados.
REFLEXIONE Y MEDITE
Lea Levítico 13 y 14. Medite en la condición del alma cuando se encuentra como un
hombre leproso y luego piense en la dicha que se siente cuando desaparece la
enfermedad.
REACCIONE Y RESPONDA
Haga una lista de las formas en que una enfermedad puede afectar al cuerpo
humano. Luego haga otra lista de maneras similares en que el pecado puede dañar al
alma.
REGOCÍJESE Y ADORE
Tome la lista que hizo de los impedimentos que puede causar el pecado y póngala
delante del Señor en oración. Regocíjese en que Él le ha perdonado todos sus
pecados.
Dr. E. Samuel Soto. Apóstol Lic. Samuel Soto. Pastor 5
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HE SIDO JUSTIFICADO Y
PERDONADO
LEA E INVESTIGUE (Salmo 51; Filemón)
En la lección anterior mencionamos brevemente a Filemón en relación con Dios como
nuestro Redentor, pero aquí le daremos otra mirada en cuanto a la justificación y el
perdón. Es una ilustración clara de cómo Dios obra en nuestra vida.
En algún momento de sus viajes misioneros, Pablo había ministrado a Filemón de
una manera especial. Es muy probable que haya sido él quien le diera el mensaje de
salvación porque en el versículo 19 dice: "Por no decirte que aun tú mismo te me debes
también." Es muy probable que en este mismo tiempo Pablo también haya conocido a
Onésimo, uno de los esclavos de la casa de Filemón.
Ya al final de su ministerio, cuando se encontraba en Roma, Pablo volvió a
encontrarse con Onésimo y le ministró. Este había robado dinero de su amo Filemón y
huido a la ciudad imperial. Ahora que Onésimo estaba en libertad (por lo menos
físicamente) y el apóstol en cadenas, no cabe duda de que fue impactado por el
mensaje del evangelio que antes había rechazado.
Después de haber ministrado a Onésimo, Pablo lo convenció de que debía regresar a
Filemón para pedirle perdón y rectificar lo que había robado. Pero, había un gran
dilema: como esclavo fugitivo, Onésimo no tenía con qué devolver a su amo el tiempo
que le había "robado" en el trabajo ni el dinero que se llevó al escapar. Por eso Pablo
envió esta carta con Onésimo cuando regresó a su Señor.
Esto es un ejemplo de lo que pasa cuando un pecador se encuentra cara a cara con
Jesús de Nazaret. El Señor nos ministra el gozo de la libertad aun desde la cruz. Nos
convence de que aunque hayamos "escapado", todavía somos esclavos de los pecados
de nuestro pasado.
El único camino a la felicidad es volvernos a Dios nuestro Amo y pedirle perdón. No
obstante, nosotros también encaramos el mismo dilema de Onésimo. No tenemos los
recursos para pagar lo que hemos robado. Necesitamos a un amigo personal para que
abogue por nosotros.
En la carta Pablo admite que Onésimo había sido inútil (versículo 11), había causado
daños (versículo 18), y tenía una cuenta que no podía pagar (versículo 18) Por esta
razón Pablo intercedió en favor del esclavo "por amor" (versículo 9)
"Te ruego por mi hijo Onésimo, a quien engendré en mis prisiones", dice Pablo en el
versículo 10 al informar a su dueño del cambio que le había sucedido. Pablo amaba al
esclavo como a su propio hijo.
"Así que, si me tienes por compañero, recíbele como a mí mismo", continuó Pablo.
"Y si en algo te dañó, o te debe, ponlo a mi cuenta. Yo Pablo lo escribo de mi mano, yo
lo pagaré; por no decirte que aun tú mismo te me debes también" (versículos 17-19)
Dr. E. Samuel Soto. Apóstol Lic. Samuel Soto. Pastor 6
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'Es así como Jesús intercede por nosotros. Por medio del Espíritu Santo intercede
por nosotros con gemidos indecibles (Romanos 8:28), y escribe una carta personal de
perdón sobre nuestro corazón (Hebreos 10:15-18) Pero en vez de mandarnos al Padre
con palabras escritas en pergamino, nos acompaña, como la Palabra viva, a la
presencia del Amo divino para interceder por nosotros (Romanos 8:34)
¡Qué consuelo debe haber sentido Onésimo, un esclavo inútil y fugitivo, al saber que
cuando llegara a la puerta de su amo Filemón le podría entregar la carta de Pablo,
quien ofrecía pagar todas sus deudas e intercedía por él! Cuando Filemón leyera estas
palabras de su buen amigo el apóstol Pablo, no podría negarse a aceptar a Onésimo con
brazos abiertos, tal como hubiera aceptado a Pablo si llegara en persona.
¡Pero cuánto más consuelo sentiremos si somos acompañados por el Espíritu del Hijo
a la presencia de nuestro Amo celestial!
"Padre, te ruego por este mi hijo, a quien engendré por mi muerte en la cruz. En un
tiempo te fue inútil, pero ahora nos es útil a ti y a mí. Quizás se haya apartado de ti
por un tiempo para que le recibas para siempre, no sólo como un siervo sino más que
un siervo, un hermano amado. Recíbele como a mí mismo. Si en algo te dañó, o te
debe, ponlo a mi cuenta."
Es por medio de esta intercesión personal del Hijo de Dios que nosotros, como
esclavos fugitivos, debemos volver a nuestro Amo celestial. Cuando comparecemos
ante su presencia simplemente nos inclinamos y le presentamos la "carta", la Palabra
viva, quien ya está allí, sentado a su diestra.
Cuando el Padre nos abraza con su amor, nos perdona y nos justifica, aceptando el
precio que ya ha sido pagado en el Calvario para saldar nuestra cuenta. "Justificados,
pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo"
(Romanos 5:1)
REFLEXIONE Y MEDITE
Lea otra vez toda la historia de Onésimo y Filemón. Colóquese en el lugar del esclavo
y ponga a Jesús en el lugar de Pablo y a Dios Padre en el lugar de Filemón.
REACCIONE Y RESPONDA
Escriba una carta a alguien que se encuentre esclavizado por algún pecado (alcohol,
drogas, prostitución, etcétera), confesando que usted una vez se encontraba
esclavizado por el pecado. Entonces comparta con él o ella su propio testimonio de
salvación y justificación.
REGOCÍJESE Y ADORE
Antes de su conversión, John Newton el traficante de esclavos. Lea las palabras de su
famoso himno "Como podré pagar tanto favor”. Y regocíjese por la liberación que Dios
le ha dado a usted.
Dr. E. Samuel Soto. Apóstol Lic. Samuel Soto. Pastor 7
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SOY HIJO DE DIOS MEDIANTE
LA REDENCIÓN
LEA E INVESTIGUE (El libro de Rut)
En la lección pasada estudiamos la justificación y la redención al considerar a Dios
como el único Redentor de la humanidad. Ahora estudiaremos la redención a la luz de
nuestra propia experiencia, mediante la cual llegamos a formar parte de la familia de
Dios como sus hijos. En el Antiguo Testamento, la historia de Rut la moabita nos
presenta un cuadro hermoso de la redención. En un estudio tan breve como éste sólo
podemos tocar los puntos sobresalientes. Primeramente, fijémonos en la condición de
Rut en el momento de su redención:
1. Era una extranjera despreciada, una moabita. Moab era el hijo que le nació a Lot
como producto de la borrachera y acto de incesto con su hija mayor, cuando
huyó de Sodoma (Génesis 19:31-38) La ley prohibía que los moabitas formaran
parte de la congregación de Israel (Deuteronomio 23:3)
2. Aquel era el tiempo en que "gobernaban los jueces" (Rut 1:1) Estos tiempos se
describen en el último versículo del libro de Jueces. "En estos días no había rey
en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía" (Jueces 21:25)
3. Era un tiempo de hambre (Levíticos 1:1) y endeudamiento que hicieron que
Noemí dijera: "Yo me fui mi llena, pero Jehová me ha vuelto con las manos
vacías" (Rut 1:21)
4. Era un tiempo de soledad. El esposo de Noemí y sus dos hijos habían muerto, lo
cual la obligó a decir: "Jehová ha dado testimonio contra mí, y el Todopoderoso
me ha afligido" (Rut 1:21)
5. Era un tiempo de extrema amargura, que hizo que Noemí (que quiere decir
"afable") dijera: "No me llaméis Noemí, sino llamadme Mará (amarga); porque
en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso" (Rut 1:20)
De la misma manera hoy, el pecador se encuentra como extranjero en medio de la
congregación de los justos de, los justos, un "moabita" hijo de una relación espiritual
ilícita, huyendo del mego de "Sodoma" pero incapaz de resistir los impulsos
pecaminosos de este mundo.
Además, no hay "rey" que gobierne el corazón, sino cada uno hace lo que bien le
parece. Es un tiempo de hambre y endeudamiento espiritual, un tiempo de soledad en
el cual aún el cónyuge y los hijos están apartados; es un tiempo de amargura excesiva
en el cual se oye vez tras vez: "No me llaméis Noemí (afable), sino llamadme Mará
(amarga)"
Sin embargo, tuvieron lugar dos eventos de redención en el corazón de Rut, la
moabita, los cuales permitieron que llegara a ser una hija de Israel y que Mateo la
incluyera en su genealogía de Cristo: "Booz engendró de Rut a Obed, y Obed a Isaí,
Isaí engendró al rey David" (Mateo 1:5,6)
Dr. E. Samuel Soto. Apóstol Lic. Samuel Soto. Pastor 8
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El primer acto de redención fue la manifestación de amor verdadero en su corazón.
Sus palabras poéticas se cantan hasta el día de hoy, tres mil años después. "No me
ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque dondequiera que tú fueres, iré yo, y
dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde
tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada" (Rut 1:16,17)
El segundo evento de redención fue la relación matrimonial establecida entre ella y
Booz quien la redimió. Booz llamó a los ancianos de la ciudad a la puerta como testigos
e hizo un voto, como era la costumbre del día: "Y que también tomo por mi mujer a Rut
la moabita, mujer de Mahlión, para restaurar el nombre del difunto sobre su heredad,
para que el nombre del muerto no se borre de entre sus hermanos y de la puerta de su
lugar. Vosotros sois testigos hoy" (Rut 4:10)
Así que hoy el "moabita alejado" puede experimentar dos eventos de redención que
lo pueden incorporar en la familia celestial como un hijo de Israel.
El primer evento de redención es el del amor: un amor que nos constriñe a
extendernos a nuestro prójimo con el mismo afecto que Dios nos ha dado. En medio de
este mundo egocéntrico, lleno de actos ilícitos, hambre, tristeza y amargura, el
cristiano se extiende para dar de comer al hambriento, consolar al triste y animar al
amargado.
El segundo evento de la redención es tener una relación personal con Jesucristo. Es
como una relación matrimonial con el mismo Redentor (Efesios 5:21-33) Ahora
podemos gozar de la plena comunión de la congregación de Israel y somos herederos
de la familia de la fe. Nuestra herencia ya no es la de un extranjero despreciado,
nacido de una relación ilícita con este mundo, huyendo de la ira de Sodoma. Estamos
descansando en los brazos de nuestro Redentor amado, quien suple todas nuestras
necesidades y testifica delante de una multitud que somos sus amados, hijos del reino
por la redención.
REFLEXIONE Y MEDITE
Lea nuevamente la historia de Rut (sólo son unas cuatro páginas) Colóquese en el
lugar de Rut. Piense en las formas en que puede gozarse como un "miembro de
Israel", como un hijo de Dios.
REACCIONE Y RESPONDA
Lea el periódico de hoy; vea si puede encontrar a una persona que parezca estar
amargada. Llámela por teléfono o escríbale una carta contándole cómo puede llegar a
ser un hijo de Dios por medio de la redención.
REGOCÍJESE Y ADORE
Dedique tiempo a la oración, dándole gracias a Dios por algunos conocidos que han
sido redimidos, por quienes usted oraba antes que vinieran al Señor. Regocíjese y
adore a Dios por haber provisto la redención.
Dr. E. Samuel Soto. Apóstol Lic. Samuel Soto. Pastor 9
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SOY TESTIGO DE DIOS POR
LLAMAMIENTO
LEA E INVESTIGUE (Hechos 1:8; 6:8-7:60)
La palabra griega marturoi, que se traduce por "testigo" en Hechos 1:8, es un término
legal, usado en las cortes de aquel entonces. Se refería a una persona que se colocaba
ante el juez para dar testimonio en pro o en contra del acusado.
Debido a que muchos de los testigos (marturoi) de Cristo murieron a causa de su
testimonio del Señor, los que así murieron fueron llamados "mártires". Por esto se dice
que Esteban fue un mártir del Señor (Hechos 22:20)
El sermón de Esteban es una de las apologías más grandes del evangelio que jamás
haya sido expuesta. Sin embargo, no fue por lo grande de su oratoria que Esteban llegó
a ser el primer mártir de la iglesia. Mientras se enfrentaba al concilio, toda su vida fue
puesta como un testimonio de la vida de Jesucristo de Nazaret.
No fue la persona de Esteban la que fue sometida a juicio sino la de Jesucristo.
Esteban sólo fue un « testigo: "Pues le hemos oído decir que este Jesús de Nazaret
destruirá este lugar, y cambiará las costumbres que nos dio Moisés" (Hechos 6:14)
La vida, de Esteban: fue descrita como "varón lleno de fe y del Espíritu Santo"
(Hechos 6:5), quien "hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo" (versículo 8)
Estos escépticos e incrédulos "no podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que
hablaba (versículo 10), y cuando los del concilio lo miraron, "vieron su rostro como el
rostro de un ángel" (versículo 15)
Después de presentar un resumen de las obras de Dios hacia el pueblo de Israel en
el pasado, Esteban habló directamente a los que estuvieron presentes para juzgar a su
Señor. Cuando los del concilio oyeron las palabras de condenación, "se enfurecían en
sus corazones, y crujían los dientes contra él" (versículo 54) Pero Esteban, "puestos los
ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios"
(versículo 55) Cuando Esteban les contó lo que veía, dieron grandes voces, se taparon
los oídos y arremetieron a una contra él, lo arrastraron fuera de la ciudad, colocaron
sus vestidos a los pies de Saulo de Tarso y lo apedrearon (versículos 56-59)
Aun mientras las piedras se amontonaban en su derredor y mataban su cuerpo
mortal, Esteban, "puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta
este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió" (versículo 60)
Para eso nos llamó el Señor. Jesús dijo: "Pero recibiréis poder, cuando haya venido
sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en
Samaria, y hasta lo último de la tierra" (Hechos 1:8)
Es verdad que los testigos son llamados casi siempre para testificar a favor o en
contra del acusado. Sin embargo, la fuerza más importante del testimonio no son las
palabras que uno habla sino su mera presencia física.
Dr. E. Samuel Soto. Apóstol Lic. Samuel Soto. Pastor 10
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Si un médico fuera acusado de alguna falta profesional, su mejor defensa sería una
serie de testigos que comparecieran ante el jurado para explicar que en cierta ocasión
estuvieron enfermos, ciegos, sordos, o cojos, pero cuando este doctor los trató, fueron
sanos.
"Mírenme, —diría uno- ya no estoy ciego. Ya puedo ver. Este hombre es un buen
oftalmólogo. La recuperación de la vista de ese individuo sería el mejor testimonio.
El gran Médico está en juicio ante este mundo. Como testigos legales nos
presentamos, no tanto con nuestras palabras sino con nuestra propia Vida; con nuestro
ser entero. Los testimonios podrían ser los siguientes: "Yo era esclavo del pecado."
"Yo fui un alcohólico." "Yo estuve en las drogas." "Yo fui una persona pervertida." "Yo
fui una prostituta." "Yo era un envidioso." La lista es interminable.
Observen mi vida ahora, podríamos decirles a los del mundo. Estoy libre. He sido
libertado del alcohol y de las drogas. Amo la verdad. Jesús de Nazaret es el gran
Médico que me ha curado de la enfermedad del pecado.
La pregunta no es si queremos ser testigos de Cristo. Somos testigos. Estamos
delante del juez como testigos. El mundo es el jurado. Se está juzgando a Jesús en la
vida de los creyentes.
La pregunta que tenemos que hacernos cada día es: "¿Qué clase de testimonio está
dando mi vida? ¿De veras refleja la obra del Médico divino?"
REFLEXIONE Y MEDITE
Lea sobre los dos testigos de Apocalipsis 11:3-12. ¿Cree usted que el mundo se está
acercando al momento en que una escena como esa podría tener lugar?
REACCIONE Y RESPONDA
Si le es posible visite una corte mientras se lleva a cabo un juicio. Si no puede
hacerlo, lea un libro o vea algún juicio por televisión. Observe cómo dan testimonio
los testigos y analice si usted es un verdadero testigo de Jesucristo.
REGOCÍJESE Y ADORE
Casi todos recordamos muy bien el momento en que recibimos la santificación o el
bautismo con el Espíritu Santo. Haga memoria de una de estas experiencias de su
vida y lea las palabras del himno titulado "Nadie como tú".
COMPROMISO DEL DISCÍPULO
Tendré fe de que Dios me ha hecho su hijo y tomo la determinación de vivir por su gracia
para que mi vida sea un testimonio eficaz de que Jesús de Nazaret es el Hijo de Dios.
Dr. E. Samuel Soto. Apóstol Lic. Samuel Soto. Pastor 11