Dificultades a las que se enfrenta el traductor jurídico
La traducción legal es un proceso complejo que requiere habilidades especiales,
conocimiento y experiencia por parte del traductor. Es un acto de comunicación
entre los que producen el texto y quienes lo reciben, mientras que el traductor es el
mediador. El lenguaje legal está lleno de jerga y términos técnicos que son
difíciles de entender incluso para los hablantes nativos. Una de las razones por
las que el traductor jurídico se enfrenta a varios desafíos al momento de traducir
un texto legal del inglés al español o del español al inglés, se debe a que este está
lleno de formalidades y convencionalismo. La terminología jurídica es difícil de
entender y es muy diferente al lenguaje ordinario, por tal razón, el traductor jurídico
debe tener un alto nivel de competencia cultural, lingüística y jurídica para poder
asegurar que su traducción trasmita el significado del texto original con precisión y
claridad. Un error, por más pequeño que sea, ocasionará graves consecuencias
legales. Es vital para el traductor jurídico conocer el contexto cultural de la ley ya
que las leyes suelen estar influenciadas por la cultura del país en el que se
implementan.
El traductor jurídico no solo traduce de un lenguaje a otro, pero de un lenguaje
jurídico a otro. Es por eso que la traducción legal es a menudo mucho más
compleja que cualquier otro tipo de traducción técnica debido a la naturaleza de la
terminología especializada. A diferencia de la terminología técnica o científica,
cada país tiene su propia terminología legal basada en su sistema legal particular,
que es muy diferente a la terminología legal de otro país. Por consiguiente, mucha
de la terminología en el lenguaje fuente no tiene equivalencia en el lenguaje de
salida. Los traductores jurídicos deben estar familiarizados con los sistemas
legales de origen y destino para evitar errores de traducción.
Por otra parte, las convenciones de escritura del lenguaje jurídico son muy
diferentes, por ejemplo, las oraciones tienen una estructura peculiar, hay una
ausencia casi total de puntuación lo que provoca importantes dificultades para el
traductor. También, otro punto que dificulta la traducción es que los textos legales
son ambiguos, impersonales y muy generalizados. Adicionalmente, el lenguaje
legal tiene arcaísmos y expresiones extremadamente formales, latinismos y
préstamos lo cual hace que la traducción sea un proceso que lleve a la
investigación por parte del traductor. Los traductores jurídicos deben poder
identificar estos términos y encontrar traducciones precisas y actualizadas.
Finalmente, el traductor jurídico debe tener un amplio conocimiento de esta
terminología y de las diferentes formas de expresar los conceptos jurídicos en
los dos idiomas y tener en claro que su rol es realizar una traducción que
preserve su significado, su efecto legal e intención y no resolver problemas
legales.