INTRODUCCION
EL Trastorno del Aspecto Autista (TEA)
Trastornos del Desarrollo Neurológico
Los trastornos del neurodesarrollo son trastornos con base neurológica que
pueden afectar la adquisición, retención o aplicación de habilidades específicas
o conjuntos de información. Consisten en alteraciones en la atención, la
memoria, la percepción, el lenguaje, la resolución de problemas o la interacción
social. Estos trastornos pueden ser leves y fácilmente abordables con
intervenciones conductuales y educativas o más graves, de modo que los niños
afectados requieran un apoyo educativo particular.
Los trastornos del neurodesarrollo comprenden:
1. Trastorno de déficit de atención/hiperactividad
2. Trastornos del espectro autista
3. Dificultades del aprendizaje, como la dislexia y las deficiencias en otras
áreas académicas
4. Discapacidad intelectual
5. Síndrome de Rett
Los trastornos del neurodesarrollo son trastornos con base neurológica que
pueden afectar la adquisición, retención o aplicación de habilidades específicas
o conjuntos de información. Consisten en alteraciones en la atención, la
memoria, la percepción, el lenguaje, la resolución de problemas o la interacción
social.
Según el DSM-V, los principales trastornos del neurodesarrollo son:
TEA (Trastorno del Espectro Autista)
Discapacidad intelectual, diferentes niveles de gravedad
Trastornos de la comunicación
TDAH (Trastorno por Déficit de atención e hiperactividad)
Trastorno específico de aprendizaje
Trastornos motores
Trastornos de Tics
Otros trastornos del desarrollo neurológico
TRASTORNO ESPECTRO AUTISTA
El trastorno del espectro autista (TEA) es un trastorno del desarrollo, que dura
toda la vida. Hay una triada de alteraciones que tienen todos los niños con
TEA: dificultades en las relaciones con otros, dificultades para comunicarse y
comportamientos atípicos.
Las personas con TEA con frecuencia tienen problemas con la comunicación y
la interacción sociales, y conductas o intereses restrictivos o repetitivos. Las
personas con TEA también podrían tener maneras distintas de aprender,
moverse o prestar atención. Es importante señalar que algunas personas sin
TEA también podrían tener algunos de estos síntomas. Sin embargo, en las
personas con TEA, estas características pueden dificultar mucho la vida.
Las destrezas de comunicación e interacción sociales pueden ser un desafío
para las personas con TEA.
Algunos ejemplos de características de la comunicación social y de la
interacción social relacionadas con los TEA son:
Evitar mirar a los ojos a otra persona o no mantener el contacto visual.
No responder cuando lo llaman por su nombre, hacia los 9 meses de edad.
No mostrar expresiones faciales como de felicidad, tristeza, enojo y
sorpresa, hacia los 9 meses de edad.
¿Se diagnostican igual las niñas que los niños con TEA?
La respuesta es que NO.
Se dice que el TEA es más frecuente en los niños que en las niñas, pero en los
últimos años se ha visto que es porque no se diagnostican las niñas.
Cuanto más grave es (TEA con discapacidad intelectual) será más fácil
diagnosticar en ambos sexos.
Pero cuando son casos más leves (TEA con inteligencia normal o elevada)
pasan más desapercibidas y cuesta más diagnosticarlas.
Las diferencias de las niñas TEA
1. A nivel del lenguaje:
● Tienen mejor lenguaje que los niños. A veces es rico y sofisticado. Con un
tono de voz infantil y alto.
● Son más expresivas que los niños. Usan más gestos faciales y del resto del
cuerpo. Pueden sonreír. Tienen más contacto visual.
● Pueden presentar mutismo selectivo (dejar de hablar en ciertas situaciones o
con determinadas personas).
● Repiten más preguntas o palabras que pronuncian ellas mismas o que
acaban de oír.
2. A nivel de la socialización:
● Las niñas tienen mayores habilidades sociales, hacen un “camuflaje de sus
dificultades”. Lo hacen imitando a los chicos de su edad, de forma mecánica,
no espontánea. Llevan una “mascara social” para tratar de encajar en el grupo.
● Aunque tienen interés por relacionarse, no saben cómo hacerlo. Les cuesta
interpretar las intenciones, expresiones y bromas de los demás: muchas veces
son irónicas.
● Se relacionan mejor con adultos o con niños más pequeños.
● Son niñas solitarias, tímidas, no suelen tener amigas. Buscan lugares
tranquilos y aislados. Se sienten más felices en casa, es su lugar de confort.
● Pueden ser víctimas de acoso escolar, de grooming (ciberacoso y abuso
sexual online) y de violencia en las relaciones de amistad y amorosas.
3. A nivel del juego:
● Su juego parece normal. Desarrollan algo de juego simbólico (comidas,
muñecas), pero se centran más en organizar el juego, en preparar la escena,
en ordenar. Alinean sus juguetes. Es un juego obsesivo.
● Juego solitario. Utilizan sus propias manos para representar figuras. Pueden
tener amigos imaginarios, hasta en la adolescencia. Cuando juegan con otros
niños son muy dominantes. Les gusta pintar y las manualidades.
● Los intereses son parecidos a las demás niñas. Los niños sin embargo
suelen tener intereses más peculiares (electrónica, trenes, dinosaurios,
desmontar aparatos, ciencia, astronomía). Juegan con juguetes de niñas más
pequeñas que su edad.
Autismo Leve O Autismo De Grado 1
El autismo leve o autismo de grado 1 és la presentación de los síntomas del
autismo en menor afectación, en la parte más leve del espectro del autismo.
El DSM-5 también hace referencia a tres grados de severidad del Trastorno del
Espectro Autista (TEA), basados en, primero, los síntomas que tienen que ver
con la comunicación social y, segundo, los comportamientos restringidos y
repetitivos.
Nivel 1: necesita ayuda.
Nivel 2: necesita ayuda notable.
Nivel 3: necesita ayuda muy notable.
Autismo leve:
La persona necesita ayuda moderada para navegar adecuadamente en
situaciones sociales, detectar e interpretar correctamente las señales del
lenguaje no verbal, así como adquirir nuevas habilidades y conocimientos que
no estén dentro de sus áreas de interés inmediato.
¿Cómo es un niño con autismo moderado?
Dificultad para utilizar y comprender comportamientos de comunicación no
verbal como gestos, contacto visual, expresiones faciales y posturas. Falta de
empatía o compartir emociones (empatizar). Falta de amistades o compañeros
apropiados para su edad. Falta de juegos de simulación o juegos simbólicos.
La clasificación del autismo severo relacionada con TEA, se caracteriza por
déficits profundos, considerados serios con respecto a las habilidades de
comunicación social, tanto orales o no, comúnmente, con poca o ninguna
oralidad, además de la dificultad para comprender emociones y expresiones
faciales.
Diagnóstico:
Diagnosticar los TEA puede ser difícil debido a que no existe una prueba
médica, como un análisis de sangre, para diagnosticarlos. Para dar un
diagnóstico, los médicos evalúan la conducta del niño y su desarrollo. Los TEA,
a veces, pueden detectarse a los 18 meses de edad o antes. Hacia los dos
años, el diagnóstico de un profesional con experiencia se puede considerar
confiable.1 Sin embargo, muchos niños no reciben un diagnóstico definitivo
hasta que tienen más edad. Algunas personas no reciben un diagnóstico hasta
que son adolescentes o adultas. Este retraso significa que hay personas con
TEA que podrían no recibir la ayuda temprana que necesitan.
Tratamiento:
Los tratamientos actuales para los TEA buscan reducir los síntomas que
interfieren con el funcionamiento diario y la calidad de vida. Los TEA afectan a
cada persona de distinta manera y esto significa que las personas con TEA
tienen fortalezas y desafíos únicos, y distintas necesidades de tratamiento.2
Por lo general, múltiples profesionales participan en los planes de tratamiento y
estos se adaptan a cada persona.
Factores de riesgo
No existe una única causa de los TEA. Se han identificado muchos factores
que podrían aumentar las probabilidades de que un niño tenga un TEA, como
factores ambientales, biológicos y genéticos.
Aunque sabemos poco sobre las causas específicas, la evidencia disponible
indica que lo siguiente podría poner a los niños en mayor riesgo de presentar
un TEA:
Tener un hermano o hermana con TEA.
Tener ciertas afecciones genéticas o cromosómicas, como síndrome del
cromosoma X frágil o esclerosis tuberosa.
Haber tenido complicaciones al nacer.
Haber nacido de padres mayores.
La última versión de la clasificación internacional de trastornos mentales más
importantes, el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders-V (DSM-
V), reconoce estos progresos e incluye el Autismo dentro de los trastornos del
neurodesarrollo, alejándose de la antigua conceptualización de Trastorno
Generalizado del Desarrollo (TGD). En cambio, la otra clasificación
internacional de los trastornos mentales, el International Statistical
Classification of Diseases and Related Health Problems-10 (ICE- 10), mantiene
la antigua clasificación.
Los trastornos del neurodesarrollo son un grupo de trastornos que tienen su
origen en el periodo de gestación. Se caracterizan por deficiencias en el
desarrollo que producen limitaciones en áreas específicas o limitaciones
globales a nivel personal, social, académico, laboral.
se presentan los criterios diagnósticos del Trastorno del Espectro Autista (TEA)
según el DSM-V (APA, 2013).
A. Deficiencias persistentes en la comunicación y en la interacción social en
diversos contextos, manifestados por lo siguiente, actualmente o por los
antecedentes.
A.1 Deficiencias en la reciprocidad socioemocional, por ejemplo:
Acercamiento social anormal.
Fracaso en la conversación normal en ambos sentidos.
Disminución en intereses, emociones o afectos compartidos.
Fracaso en iniciar o responder a interacciones sociales.
A.2 Deficiencias en las conductas comunicativas no verbales utilizadas en la
interacción social, por ejemplo:
Comunicación verbal y no verbal poco integrada.
Anormalidad en el contacto visual y del lenguaje corporal.
Deficiencias en la comprensión y el uso de gestos.
Falta total de expresión facial y de comunicación no verbal.
A.3 Déficits en el desarrollo, mantenimiento y comprensión de relaciones, por
ejemplo:
Dificultad para ajustar el comportamiento a diversos contextos sociales.
Dificultades para compartir el juego imaginativo o para hacer amigos.
Ausencia de interés por las otras personas.
B. Patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o
actividades que se manifiestan en dos o más de los siguientes puntos,
actualmente o por los antecedentes (los ejemplos son ilustrativos, pero no
exhaustivos).
B.1 Movimientos, uso de objetos o habla estereotipada o repetitiva; por
ejemplo:
Estereotipias motrices simples.
Alineación de juguetes.
Cambio de lugar de los objetos.
Ecolalia.
Frases idiosincráticas.
B.2 Insistencia en la monotonía, excesiva inflexibilidad a rutinas, o patrones
ritualizados de comportamiento verbal y no verbal, por ejemplo:
Elevada angustia ante pequeños cambios.
Dificultades con las transiciones.
Patrones de pensamiento rígidos.
Rituales de saludo.
Necesidad de seguir siempre la misma ruta o de comer los mismos
alimentos cada día.
B.3 Intereses muy restrictivos y fijos que son anormales en cuanto a su
intensidad y focos de interés se refiere, por ejemplo:
Fuerte vínculo o elevada preocupación hacia objetos inusuales.
Intereses excesivamente circunscritos y perseverantes.
C. Los síntomas del autismo tienen que manifestarse en el periodo de
desarrollo temprano. No obstante, pueden no revelarse totalmente hasta que
las demandas sociales sobrepasen sus limitadas capacidades. Estos síntomas
pueden encontrarse enmascarados por estrategias aprendidas en fases
posteriores de la vida.
D. Los síntomas causan deterioro clínico significativo en el área social, laboral
o en otras importantes para el funcionamiento habitual.
E. Las alteraciones no se explican mejor por una discapacidad intelectual o por
un retraso global del desarrollo.
La Discapacidad Intelectual (DI) y el TEA se encuentran frecuentemente
unidas. Para poder realizar un diagnóstico del TEA y de DI con comodidad, la
comunicación social debe situarse por debajo de lo esperado a nivel general
del desarrollo.
Las personas anteriormente diagnosticadas, según el DSM-IV, de Trastorno
Autista, Asperger o trastorno generalizado del desarrollo no especificado,
actualmente se les aplicará el diagnóstico del TEA.
Asimismo, las personas con deficiencias notables de la comunicación social,
pero que no reúnen criterios para el diagnóstico del TEA, tienen que ser
evaluadas para diagnosticar un nuevo trastorno que ha definido el DSM-V
denominado “trastorno de la comunicación (pragmático) social”. La diferencia
principal con un TEA es que en el trastorno de la comunicación social no se
cumple el criterio diagnóstico B, por lo que no se observan patrones restrictivos
y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades.
Si analizamos el contenido de estos criterios diagnósticos, observamos que,
independientemente de los dos síntomas fundamentales, se incluye un criterio
referente al inicio sintomatológico (C), de manera que sólo puede
diagnosticarse el Trastorno del Espectro Autista si los criterios A y B se
manifiestan durante la primera infancia. El motivo de la inclusión de este criterio
temporal es el de poder diferenciar entre el TEA que, por definición, aparece
muy precozmente, del trastorno des integrativo de la infancia, que se manifiesta
después de un periodo de aparente normalidad no inferior a los 2 años de
edad.
Estrategias Para El Autismo En El Aula
Cada estudiante con autismo es único, por lo tanto, cada estudiante tendrá
necesidades únicas en el aula. Sin embargo, hay muchas estrategias y
principios básicos de instrucción eficaz que pueden aplicarse a los alumnos con
autismo dentro del aula. Muchas de estas estrategias proporcionan estructura y
enseñan una variedad de habilidades a través de las áreas de contenido del
entorno natural y tradicional del aula. Entre ellas se encuentran:
Estrategias para el éxito
Formas en que el autismo influye en el aprendizaje
Estrategias para la configuración del aula de autismo
Actividades sensoriales para el autismo en el aula
Solicitar más información
El Autismo En El Aula: Estrategias Para El Éxito
Cuadernos de tareas
Una rutina
Entorno del aula
Comunicación
Los estudiantes con autismo pueden prosperar en el aula con algunas
estrategias para el éxito. Una de ellas es el cuaderno de tareas. Un cuaderno
de tareas es una manera fácil de tener una visión para que los estudiantes
sean capaces de saber y entender lo que se espera de ellos y lo que viene a
continuación en la clase.
Una rutina es una gran estrategia para el éxito del autismo en el aula. Las
rutinas son necesarias para todos los estudiantes, pero especialmente para los
que tienen autismo. Una rutina permite la consistencia y que el estudiante sepa
lo que viene después. Los cambios son inevitables en la escuela de vez en
cuando, con profesores sustitutos, simulacros de incendio. El cambio puede ser
difícil y una barrera en el aula para los estudiantes con autismo, por lo que
mantener las cosas iguales la mayor parte del tiempo conducirá al éxito en el
entorno del aula.
Una de las principales estrategias para la configuración del aula para alumnos
con autismo es etiquetar los materiales y los espacios. Organizar el aula de una
manera determinada puede aumentar la capacidad de un alumno con autismo
para tener éxito en el entorno del aula. Podemos ayudar a los alumnos a
entender las expectativas y, en general, a dar sentido a todo su entorno. Los
investigadores han definido el apoyo ambiental como aspectos del entorno,
distintos de las interacciones con las personas, que afectan al aprendizaje que
se produce.
Ejemplos De Apoyo Al Medio Ambiente
Etiquetas
Configuración de los límites
Horarios visuales
Herramientas educativas basadas en el comportamiento
Señales de finalización de la actividad
Tablas de selección
Los alumnos con autismo pueden agobiarse fácilmente o sobre estimularse.
Tenga un área designada para calmarse. Cuando se dan estos casos, es más
fácil para todos si hay un área designada para que el estudiante vaya a ayudar
a su autorregulación. El espacio debe ser tranquilo e incluir artículos que
puedan utilizar para ayudar a calmarse y reenfocarse.
Todas estas estrategias de apoyo ambiental son una forma sencilla pero eficaz
de ayudar a un alumno a responder adecuadamente en sus actividades
cotidianas a lo largo de su jornada escolar. El apoyo ambiental puede utilizarse
eficazmente en todos los entornos y ambientes para ayudar a las personas con
TEA. Además, se ha demostrado que el apoyo ambiental aumenta la
independencia del alumno y ayuda a estimular el lenguaje.
¿Qué observamos en la escuela?
Educación Infantil:
• No sigue la dinámica del aula. Le cuesta seguir las rutinas. No imita la
secuencia motora de las canciones.
• Falta de atención, interés o curiosidad sobre lo que otros hacen o dicen.
• Prefiere el juego solitario.
• En el patio deambula, corre sin sentido o realiza actividades inusuales.
• No suele relacionarse con los compañeros o se relaciona de forma
inadecuada.
• Ausencia, reducción o uso atípico del contacto visual y de expresiones fáciles.
Educación Primaria:
Es desorganizado con los materiales y con las tareas. Falla en la
planificación y en la organización.
Dificultades de atención, ensimismamiento e intereses restrictivos que
absorben su atención, y falta de interés a otras cuestiones.
No respeta las normas ni tópicos de la conversación.
Uso atípico del contacto visual y de expresiones fáciles.
Conductas inadecuadas de aproximación al grupo. Rechazo a los otros,
pasividad o contacto inapropiado lo que puede hacerles parecer agresivos o
perturbadores.
Pruebas para evaluar el estado general:
Grado de desarrollo: Guía Portage, Escala de desarrollo McCarth
Inteligencia WISC‐R, Test dominós, Raven, K‐BIT
Problemas neurológicos: Entrevista con los padres, examen por
neuroimagen, batería neuropsicológica.
Nivel interacción: social Entrevista con los padres.
Pruebas para evaluar características autistas:
Pruebas de screening: CHAT, SCQ.
Pruebas de evaluación: Extensa, ADI‐R, CARS, ADOS, ACACIA, IDEA.
Pruebas de lenguaje
Desarrollo de lenguaje: Escala MacArthur(CDI) Guía Portage
Fonología: Prueba fonológica Bosch Prueba fonológica Acosta
Vocabulario: Peabody Test de Boston
Baterías de lenguaje: BLOC, BLOC‐S, ITPA,AREL, PLON‐R, TSA, Sadek‐
Khalil.
Lecto escritura: TALE‐2000
La evaluación generalmente incluye:
Cuestionario: Los padres responden preguntas sobre el desarrollo y el
comportamiento del niño.
Observación: El profesional de la salud observa cómo juega e interactúa el
niño con los demás.
Pruebas: Al niño se le pide que haga ciertas tareas para evaluar su
capacidad de pensar y tomar decisiones.
Algunos problemas físicos causan síntomas parecidos al autismo. Por este
motivo, la evaluación también puede incluir:
Análisis de sangre: Busca detectar envenenamiento con plomo y otros
problemas médicos.
Pruebas de audición: La dificultad para oír puede interferir con las
habilidades del lenguaje y la interacción social.
Pruebas genéticas: Estos análisis buscan trastornos hereditarios, como el
síndrome del cromosoma X frágil, que causa discapacidades intelectuales y
síntomas parecidos a los de un TEA. Afecta más a menudo a los varones.
Tiene algún riesgo la evaluación
La evaluación de trastornos del espectro autista no implica ningún riesgo.
Si los resultados detectan signos de un TEA, el profesional de la salud puede
recomendar que el niño vea a especialistas para hacerle más pruebas o recibir
tratamiento. Algunos de estos especialistas son:
Pediatra especialista en el desarrollo: Médico que se especializa en el
tratamiento de niños con necesidades especiales.
Neuropsicólogo: Médico que se especializa en comprender la relación entre
el cerebro y el comportamiento.
Psicólogo infantil: Profesional de la salud que se especializa en el
tratamiento de problemas de salud mental, sociales y del desarrollo en
niños.
Si a su niño se le diagnostica un TEA, es importante que reciba tratamiento lo
antes posible. El tratamiento temprano puede ayudar a aprovechar al máximo
los puntos fuertes y las habilidades del niño. Se ha demostrado que el
tratamiento mejora las habilidades de comportamiento, de comunicación y
sociales.
El tratamiento de un TEA consiste en servicios y apoyos de una variedad de
profesionales y recursos. Si a su niño se le diagnostica un TEA, hable con su
profesional de la salud para crear una estrategia de tratamiento.
Los trastornos del espectro autista no tienen una sola causa. La investigación
sugiere que son causados por una combinación de factores, como trastornos
genéticos, infecciones, medicamentos tomados durante el embarazo o que uno
o ambos progenitores hayan sido padres a una mayor edad 35 años o más en
el caso de la madre, o 40 años o más para el padre.
Diagnosticar los trastornos del espectro autista TEA puede ser difícil porque no
existe una prueba médica, como un análisis de sangre, para diagnosticarlos.
Para dar un diagnóstico, los médicos evalúan el desarrollo del niño y su
conducta.
El monitoreo del desarrollo es el proceso activo y continuo de observar el
crecimiento de un niño y de fomentar las conversaciones entre los padres y los
proveedores acerca de las destrezas y capacidades del niño. El monitoreo del
desarrollo implica observar la manera en que el niño crece y si está alcanzando
los indicadores del desarrollo típicos, o las destrezas que la mayoría de los
niños alcanzan a cierta edad, al jugar, aprender, hablar, comportarse y
moverse.
Las pruebas del desarrollo son más formales que el monitoreo del desarrollo.
Son parte habitual de algunas visitas médicas de rutina de los niños, incluso si
no hay una preocupación conocida.
La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP, por sus siglas en inglés)
recomienda hacerles pruebas del desarrollo y de conducta a todos los niños
durante los chequeos médicos de rutina a estas edades:
9 meses
18 meses
30 meses
Además, la AAP recomienda que a todos los niños se les hagan pruebas
específicamente para detectar TEA durante las visitas médicas de rutina a
estas edades:
18 meses
24 meses
Los cuestionarios de las pruebas del desarrollo y las listas de verificación se
basan en investigaciones que comparan a su hijo con otros niños de la misma
edad. Las preguntas podrían ser acerca de las destrezas de lenguaje, de
movimiento y de pensamiento, así como de conductas y emociones.
Una prueba breve que utiliza una herramienta de detección no provee un
diagnóstico, pero puede indicar si el niño está bien encaminado en cuanto a su
desarrollo o si un especialista debería examinarlo más detenidamente. Si la
herramienta de detección identifica un área de preocupación, podría ser
necesario hacer una evaluación del desarrollo formal. Esta evaluación formal
es un análisis más profundo del desarrollo del niño y generalmente la realiza un
especialista capacitado, como un pediatra especializado en desarrollo, un
sicólogo infantil, un patólogo del habla y del lenguaje, un terapeuta ocupacional
u otro especialista. Puede que el especialista observe al niño, le haga una
prueba estructurada, les haga preguntas a los padres o cuidadores, o les pida
que llenen cuestionarios. Los resultados de esta evaluación formal destacan las
fortalezas del niño y los desafíos que enfrenta, y pueden decir si el niño cumple
con los criterios para un diagnóstico relacionado con el desarrollo.
En la actualidad, el diagnóstico de los TEA incluye varias afecciones que antes
solían diagnosticarse por separado: trastorno autístico, trastorno generalizado
del desarrollo no especificado de otra manera (PDD-NOS, por sus siglas en
inglés) y síndrome de Asperger. El médico u otro proveedor de atención médica
puede ayudarlo a entender y a enfrentar el proceso de diagnóstico.
Los resultados de una evaluación del desarrollo formal también pueden decir si
el niño necesita servicios de intervención temprana. En algunos casos, el
especialista podría recomendar consejería y pruebas genéticas para el niño.
El diagnóstico de TEA se realiza mediante el uso de toda la información
recopilada por el historial, la observación y las pruebas. Consulte ¿Cómo se
diagnostica el autismo?
Si tiene inquietudes sobre el comportamiento o el desarrollo de su hijo, hable
con su pediatra.
Si bien un diagnóstico de TEA se basa en toda la información recopilada, como
el historial del niño, las observaciones y las pruebas, no es necesario
completarlas al mismo tiempo. Es valioso recibir un diagnóstico y continuar
agregando información a un plan de apoyo y servicios.
A veces, un TEA se puede detectar a los 18 meses de edad o antes. Hacia los
2 años, el diagnóstico que haga un profesional con experiencia se puede
considerar confiable . Sin embargo, muchos niños no reciben un diagnóstico
definitivo hasta que tienen más edad. Algunas personas no reciben un
diagnóstico hasta que son adolescentes o adultas. Este retraso significa que
hay personas con TEA que podrían no recibir la ayuda temprana que
necesitan.
Conclusiones
Bibliografía
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