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Monólogos y Escena de Casting

Este documento presenta dos monólogos y una escena para una audición de casting para la obra "El último beso". El primer monólogo es para un personaje transexual de 35-45 años llamado Laura. El segundo monólogo es para un personaje parapléjico de 25-30 años llamado Dimas. La escena es entre los personajes de Laura y Erika, una mujer polaca de 45-50 años, que tienen lugar en una sala de espera de hospital.

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Monólogos y Escena de Casting

Este documento presenta dos monólogos y una escena para una audición de casting para la obra "El último beso". El primer monólogo es para un personaje transexual de 35-45 años llamado Laura. El segundo monólogo es para un personaje parapléjico de 25-30 años llamado Dimas. La escena es entre los personajes de Laura y Erika, una mujer polaca de 45-50 años, que tienen lugar en una sala de espera de hospital.

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TEXTOS CASTING “EL ÚLTIMO BESO”.

.-Prueba 1. (Monologo. Elegir uno) .

-Prueba 2. Sólo para los personajes de LAURA y ERIKA. (Escena para


trabajar en pareja sin importar el sexo, adaptenlo de ser necesario)

LAURA MONÓLOGO
Actor cercano a los 35/45 años. Personaje transexual.

Laura ¿Sabía usted que la música tiene un su propio lenguaje? Una vez lo conoces las palabras dejan de tener
importancia, incluso sentido... La música es fácil de oír pero difícil de escuchar. Como las personas: oír a la gente es fácil,
todos oímos, ¿pero cuántos escuchan?... Es precioso saber que realmente te están escuchando... Xandro tiene esa
capacidad, escuchar. ¿Has escuchado alguna vez un copo de nieve caer?... Ninguno tiene el mismo sonido, ninguno, cada
uno es único... Eso es lo maravilloso, cada copo de nieve es único e irrepetible, como cada segundo, cada día... Xandro ha
tenido y ha vivido junto a mi la vida que él soñó... ¿No le parece maravilloso poder hacer realidad su sueño? Eso es
mucho más difícil que escuchar... Y él, a su manera lo intentó. Xandro soñó una vida y la vivió conmigo. Y yo, pude vivir
con él mi sueño, podría morir hoy mismo... Tanta felicidad, ¿es realmente posible?, ¿es realmente buena?... Cada segundo
de nuestro tiempo compartido ha tenido su propia nota, hemos creado nuestra propia partitura, nuestra música... No puedo
llorar, eso me volvería mezquina.

DIMAS MONÓLOGO
Actor cercano a los 25/30 años. Personaje parapléjico con movilidad reducida en los brazos.

Dimas Tengo en el móvil un mensaje que nunca he borrado, me agarro a el como quien se agarra a la vida aún sabiendo
que ya no puede hacer nada. -“Has estado espléndido. Hasta siempre. Te quiero”-. Tiene casi dos años. Aquel viernes hice
la lectura de mi tesis, soy psicólogo. No sé si lo sabrán pero a este tipo de lecturas puede venir público ajeno. Hacía tres
meses que lo habíamos dejado. Hay un tipo de personas, como yo, que no son capaces de recobrar la confianza en quienes
la perdieron. Quizás es porque soy Piscis, no lo sé. Víctor ha sido la persona más maravillosa que jamás he conocido... no
sé si lo sabrán pero cuando alguien lleno de pasión entra en tu vida como un terremoto y te hace temblar... tienes un
problema, un serio problema. En aquel momento pensé que los extremos no son buenos, ahora ya no lo sé. Estaba
aterrorizado, cuando tiemblas te planteas cosas que nunca creíste que te podrías plantear. Vivir juntos... Todo. Yo se lo
dije, se lo dije: -“No soporto el engaño”-. Y me engaño. Se acostó con un chico, dijo que sólo una vez, ahora tendré que
creerle, está muerto. ¿Cómo puede ser que si me amaba tanto hiciese eso? No lo he entendido nunca, y creo que jamás lo
podré entender, esa es mi desgracia.

Durante un tiempo él desapareció, hasta que un día se presento en mi casa con un regalo, un regalo y un anillo. Yo no le
abrí. Durante tres meses me sentí como “Julia Roberts” en “Pretty Woman”... ¿Alguna vez os mandado rosas todos los
días? ¿Os han grabado canciones que parecen haber sido compuestas para vosotras? A mi durante tres meses sí... Le
llegué a perdonar, y eso es mucho para el carácter que tengo. Pero no podía recuperar la confianza, era imposible... Lo
intenté, pero no podía... Tal vez con más tiempo... Pero el tiempo se escapa... La ponencia de mi tesis era importante, no le
invité... Deseaba hacerlo, deseaba estar con él a todas horas... Sin embargo él vino, él siempre hacia lo que le daba la
gana... Yo me alegré, pero me hice el duro. Al acabar él vino y me dio un beso, su último beso, en la mejilla... Sé que
había llorado... -“Ya hablamos”-, dije... -”Claro”-, él sonrío forzadamente, se giró y se perdió en la multitud, debí haberme
dado cuenta, una vez me dio la espalda no me volvió a mirar, yo tampoco le dije nada, incluso fingí que ya no le miraba...
El resto de gente me engulló en alabanzas y besos... Esa noche recibí su mensaje. -“Ya le llamaré el lunes, o el domingo”-,
pensé... Al día siguiente me llamó su madre... Lo más terrible que te puede pasar es que alguien se mate por ti y más
pudiendo haberlo evitado... Ahora pienso que igual él no quería morir. Igual se le fue la mano... Seguro que lo que quería
era llamar la atención... como siempre... Pero ya no lo sabré, está muerto... (...) Hay gente que aparece en tu vida un
momento, otras una estación, y hay quien aparece para toda la vida... Si tienes la suerte de que alguien así aparezca debes
de sentirte agradecido, muy agradecido. Un mes después de su muerte yo me tiré por la ventana con tan mala suerte que
en lugar de matarme me quedé así... Mi único consuelo es pensar que Víctor sólo apareció por una estación. Pero sé que
me engaño.
ERIKA MONÓLOGO
Actriz cercana a los 45/50 años. Personaje de nacionalidad polaca, fuerte acento polaco.

Erika De niña me gustaba ir a la estación de autobuses a jugar. Me sentaba en un banco de los andenes y pensaba que la
vida era así; pensaba que vivir era como estar en una estación donde los autobuses circulan de un lado a otro, yendo y
viniendo, acercando o alejando a personas, permitiendo a la gente conocer sitios diferentes y vivir aventuras. Fantaseaba
en subirme a un autobús y fugarme... Como soy polaca no me conformaba con cualquier autobús, siempre esperaba los
mejores, los que creía que me llevarían a los sitios mas bellos... Seguramente me equivoque al coger el autobús en el que
viajaba Xandro. ¿Sabía que Xandro y yo nos conocimos en un autobús?... Pues sí. Yo iba a la facultad y me senté a su
lado en el bus, al quitarme el abrigo se me cayó el billetero, imagínese ... El caso es que él lo recogió y me lo dio...
“Muchas gracias” dije... “No pasa nada”, dijo él, “me invitas a un café y en paz...” Y así nos conocimos. ¡Menudo
asco de vida! Tanto tiempo esperando y soñando para acabar subiéndome a un autobús equivocado...

ESCENA
(Sólo para los personajes de Laura y Erika).

Atardece en una pequeña sala de espera para familiares de pacientes en la UCI


donde huele a lejía. En una de las sillas, Erika, de nacionalidad polaca y 45/50
años aproximadamente, come patatas fritas mientras reza.
Entra Laura, 35/40 años.

Laura observa a Erika desde la puerta de la sala vestida con unas extrañas alas
de hada... Al cabo de un rato Laura se quita el pañuelo y las gafas de sol que le
cubren el rostro y atraviesa el espacio en dirección a Erika como si se deslizase
volando.

Laura Supongo que usted debe ser Erika. Erika (Con un fuerte acento polaco). Sí.
Laura Me llamo Laura.
Erika ¿Es usted la psicóloga?

Laura No.

Erika Estoy esperando a que “vinga”* un psicólogo... pero se retrasa, tendría que estar ya
aquí... ¿No será usted un ángel?
*(Erika puede, y debe, trabarse en algunas de sus intervenciones. Aunque ella
domine el castellano perfectamente, a veces confunde los géneros y algunas
palabras.)

Laura Tampoco, soy Laura. Me llamo Laura. Erika Como lleva esas alas...

Laura ...
Erika ¿Nos conocemos?
Laura Yo a usted la conozco de oídas. Laura, soy Laura. Erika ¿Es usted amiga de “mi”
Xandro?
Laura Más o menos, Xandro es alumno “mío”.

Pausa.
Erika Ya...

Laura Soy su profesora de saxo.

Erika Claro... La profesora de saxo... ¡Puta!

Laura Gracias.

Erika Es usted muy joven para ser profesora, joven y guapa.

Laura Otra vez gracias.

Erika No la imaginaba así. (Ríe). En realidad no sabía que estuviésemos en carnaval.

Laura ...
Erika ¿Por qué está usted aquí?

Laura Por lo mismo que usted... Te he reconocido enseguida. Cuando te he visto sentada,
pero luego te has levantado y lo he tenido clarísimo... Qué bonito... el prendedor... ya me
había dicho que coleccionabas gatos.

Erika ¿Cómo se ha enterado?

Laura Esta mañana fui a la inmobiliaria y Rosa me lo contó.

Erika ¿Rosa?

Laura La secretaria de Xandro, se llama Rosa, ¿no?

Erika Claro... Rosa y su marido se han ido de aquí hace diez minutos, prefería estar sola
para cuando...

Laura ¿Qué?
Erika No sabía yo que usted mantuviera tanta relación con Xandro como para

saber el nombre de su secretaria. Laura Pues ya lo sabe.


(...)

Erika (Come patatas fritas). Me alegro que haya venido... Aquí estoy muy sola, las
personas que trabajan aquí no me caen demasiado bien, éste lugar es espantoso... me
recuerda a las clínicas abortistas de los setenta...

Laura ¿Por qué dice eso? Erika Por nada.


Laura ¿Cómo está Xandro?

Erika Como ayer, como antes de ayer ... como hace dos semanas. Laura ...
Erika Dos semanas hablándole, hablándole y hablándole... ¿Usted cree que me escucha?

Laura Me gustaría creer que sí.

Erika Cuando el marido de Rosa vio el estado en el que se encontraba Xandro me dijo de
traerlo a éste hospital... el marido de Rosa es médico, él ha hablado con sus colegas y lo ha
arreglado todo.

Laura ...

Erika Dicen que en éste hospital, si tienes contactos, se pueden hacer cosas, cosas que no
se pueden hacer en otros hospitales... ¿No será usted policía secreta, verdad?

Laura ...
Erika Bueno, lo digo por el disfraz. Nunca, nunca se sabe.
Laura ¿Qué es lo que hacen en éste hospital que en otros no hacen? Erika Cosas ilegales.
Laura ¿Qué cosas?

Erika ¿Por qué mantener con vida a una persona cuando en realidad está muerto?... (...)
Hay un doctor con pelo blanco que me ha dicho que nunca despertará, dice que está en
coma irreversible... El doctor también dice que es inútil que le hable pues tras el golpe tiene
los tímpanos reventados y ha perdido

un quince por cien de masa encefálica... Justo la parte que se corresponde con los sentidos...

Laura (...) Vaya.


Erika A eso se le llama... Eun... eus.. Laura Es casi mejor que no diga la palabra. Erika
Perdone, voy a devolver.
Laura ¿Quiere una bolsa?
Erika ¡No! (...) Quiero que se vaya.

Laura Vine hace dos horas y el doctor me dijo... en realidad no me dijo nada, pero fueron
sus ojos... Volví a mi casa y me puse este vestido, me lo regalo Xandro hace dos años , me
lo trajo de Venecia... Decía, dice, que con el parezco un hada...

Erika Márchese.
Laura No...
Erika He dicho que se marche... Laura Y yo le digo que no... Erika Usted no es nadie...
Laura Me llamo Laura.

Erika se tapa los oídos.

Laura ¡¡Soy Laura!!

Erika grita.
Laura ¡¡¡Y me voy a quedar con él hasta el último momento!!! Erika Es usted un
monstruo, ¡es usted es antinatural!
Pausa.

LauraPrefiero lo de joven y guapa... (...) ¿Quiere que le ponga las alas mientras
esperamos?

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