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Pragmatica

El documento introduce los conceptos básicos de la pragmática. La pragmática estudia el uso del lenguaje en situaciones comunicativas concretas, tomando en cuenta factores como el emisor, destinatario, intención y contexto. La pragmática explica cómo se puede entender el significado implícito de un enunciado basado en estos factores aunque no coincida con el significado literal de las palabras.

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Temas abordados

  • estrategias comunicativas,
  • destinatario,
  • evaluación del mensaje,
  • referencia,
  • deixis,
  • teoría semántica,
  • interpretación,
  • teoría de la comunicación,
  • teoría de la implicatura,
  • situación comunicativa
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Pragmatica

El documento introduce los conceptos básicos de la pragmática. La pragmática estudia el uso del lenguaje en situaciones comunicativas concretas, tomando en cuenta factores como el emisor, destinatario, intención y contexto. La pragmática explica cómo se puede entender el significado implícito de un enunciado basado en estos factores aunque no coincida con el significado literal de las palabras.

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  • teoría de la comunicación,
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  • situación comunicativa

INTRODUCCION A LA PRAGMATICA

La sintaxis atiende sólo a las relaciones existentes entre los signos, prescindiendo de toda
alusión a los usuarios o a los significados.

La semántica hace abstracción de los usuarios y se centra en la relación entre los


signos y los objetos a los que aquéllos representan;

La pragmática toma el lenguaje tal y como se manifiesta, es decir, inmerso en una


situación comunicativa concreta;

Segun C. Morris, quien introdujo el termino «pragmática» la define como

«La ciencia de los signos en relacion con los interpretes».

En muchas ocasiones hay una distancia considerable entre lo que se dice y lo que
realmente se quiere decir; a pesar de ello, la comprensión no está necesariamente en
peligro: ambos hechos sugieren que, si concebimos la comunicación humana como un
mero proceso de codificación y descodificación, estamos dando de ella una visión
parcial e inexacta, y que la explicación debe completarse con algún conjunto de
estrategias y principios generales que sirvan de puente para salvar dicha distancia.

¿Qué es la pragmática?

Hay una cierta unanimidad en lo que se refiere al objetivo central de la teoría: se entiende
por pragmática el estudio de los principios que regulan el uso del lenguaje en la
comunicación, es decir, las condiciones que determinan el empleo de enunciados
concretos emitidos por hablantes concretos en situaciones comunicativas
concretas, y su interpretación por parte de los destinatarios.

La pragmática es, por tanto, una disciplina que toma en consideración los factores
extralingüísticos que determinan el uso del lenguaje, precisamente todos aquellos
factores a los que no puede hacer referencia un estudio puramente gramatical:
nociones como las de emisor, destinatario, intención comunicativa, contexto verbal,
situación o conocimiento del mundo van a resultar de capital importancia.

Tres problemas de pragmática

2.1. El problema del significado no convencional

Generalmente solemos dar por sentado que las lenguas naturales funcionan como
códigos, es decir, como sistemas que emparejan signos y mensajes de una manera
constante: la lengua establece una relación convencional y arbitraria entre
representaciones fonológicas '(significantes) y representaciones semánticas
(significados).

Estas dos ideas -la de que las lenguas son códigos, y la de que comunicarse consiste
en codificar y descodificar información-, que gozan de extraordinaria popularidad
y difusión, pueden resultar útiles en algunos momentos y para algunos propósitos
concretos, pero dibujan sólo un esquema muy simplificado de la comunicación. La
realidad se encarga pronto de demostrar que las cosas no son tan sencillas.
Observemos el siguiente texto: ·
1) Cuando un diplomático dice sí, quiere decir 'quizá'; cuando dice quizá, quiere
decir 'no'; y cuando dice no, no es un diplomático.

Cuando una dama dice no, quiere decir 'quizá'; cuando dice quizá, quiere decir
'sí'; y cuando dice sí, no es una dama. VOLTAIRE

El texto representa un ataque frontal a la consideración de la lengua como código,


ya que afirma que las palabras pueden tener un valor diferente al que les asigna el
sistema. Pero, ¿podemos transgredir impunemente las reglas?

Antes de dar respuesta a esta cuestión, comparemos el texto anterior con el


siguiente:

2) -Aquí tienes una gloria.

-No sé qué quiere usted decir con una gloria -dijo Alicia.

-Por supuesto que no lo sabes a menos que yo te lo diga. He querido decir


'Aquí tienes un argumento bien apabullante' (muy fuerte).

-¡Pero gloria no significa 'argumento bien apabullante'!

-Cuando yo uso una palabra, esa palabra significa exactamente lo que yo


decido que signifique... ni más ni menos.
La cuestión es si uno puede hacer que las palabras signifiquen cosas tan diferentes.
-La cuestión es, simplemente, quién manda aquí. LEWIS CARROLL

Podría decirse que ambos casos tienen en común el presentar usos «no convencionales»
de algunas palabras: en (1), quizá significa 'no' en una ocasión y 'sí' en la otra; y en (2),
gloria se emplea con el significado de 'argumento bien apabullante. Sin embargo, es
fácil darse cuenta de que existe un claro contraste entre los dos textos. El segundo
resulta inaceptable y absurdo, y no reproduce una· posibilidad existente en la «vida
real»: todos sabemos que una persona no puede, por mucho que mande, cambiar
arbitrariamente y a su antojo el significado de las palabras, de modo qu,e nos
identificamos inmediatamente con la protesta de Alícia.: La afirmación de Voltaire, en
camb_io, refleja una situación muy frecuente en nuestros intercambios comunicativos.

Pero, entonces, ¿cómo es posible que lo que decimos y lo que queremos decir no
coincidan en algunos casos?, ¿De qué depende?
Ni los diplomáticos ni las damas deben hablar abiertamente, de modo que, cuando
transmiten su intención, lo hacen de un modo indirecto que les libere de la
responsabilidad del uso literal.

De hecho, contamos siempre con la posibilidad de que haya una cierta separación
entre lo que se dice (entre los significados literales de las palabras que se pronuncian)
y lo que se quiere decir (la intención comunicativa subyacente): por eso hablamos
con absoluta naturalidad de leer entre líneas, de la diferencia entre el espíritu y la
letra de un texto; o decimos cosas como cuando dije aquello, lo que quería decir en
realidad era...

Hemos desarrollado complejos mecanismos de inferencia que entran en


funcionamiento automáticamente para hacemos recuperar lo que nuestros
interlocutores quisieron decir a partir de lo que realmente dijeron.

Estamos usando constantemente estrategias que nos conducen a contextualizarlo todo


de la mejor manera posible para que encaje y tenga sentido.

Al comentar los textos anteriores hemos venido utilizando informalmente términos


como los de interlocutores, contexto, situación, conocimiento del mundo y del
interlocutor, intención comunicativa, inferencia:. Todos ellos representan conceptos
que resultarán claves dentro de esta perspectiva de análisis

2.3. Referencia y deixis

Desde el punto de vista de la comunicación, comprender una frase no consiste


simplemente en recuperar significados, sino también en identificar referentes.' No basta
con entender las palabras; hay que saber a qué objetos, hechos o situaciones se refieren.
Si alguien me dice:

8) _ Si no cierras la puerta, Kiko se escapará.

-'Imaginemos que encontramos un papel en el suelo con el texto siguiente:

9) «Te espero mañana donde siempre»

Fuera de todo contexto o situación, nos veremos obligados a admitir que no sabemos
a qué se refiere el mensaje, ni cuáles pueden ser sus implicaciones.

Y es que, para poderlo dotar de todo su contenido, nos falta información, al menos,
sobre los siguientes aspectos:

r) ¿quién es el yo que promete esperar?

n) ¿a quién va dirigido el mensaje?

m) ¿cuándo es mañana? '

r) y ¿dónde es donde siempre?


Justamente, todos los elementos que faltan dependen directamente del contexto, de
la situación comunicativa: si he encontrado el papel en la calle, lo más sensato es
suponer que ese te que aparece no se refiere a mí; pero si lo he encontrado · sobre la
mesa de mi despacho, lo mejor que puedo hacer es empezar a pensar quién me lo
envía. Si he estado ausente durante una semana, probablemente me será difícil saber
exactamente cuál era el día de la cita; pero si he salido hace diez minutos, y al regresar
encuentro que han lanzado ese mensaje por debajo de la puerta, estoy obligada a
creer que la cita será al día siguiente...

Todas las lenguas tienen formas especiales para codificar diferentes tipos de elementos
de dicha situación: los deícticos Entre ellos se ecuentran no sólo los pronombres
personales de primera y segunda personas en todas sus formas, los demostrativos, los
posesivos, y muchos adverbios de lugar y de tiempo.

Una vez más, nos encontramos con· que una parte importante de la interpretación de un
gran número de enunciados depende decisivamente de los factores extralingüísticos
que configuran el acto comunicativo: conocer la identidad del emisor o del
destinatario y conocer las circunstancias de lugar y tiempo de emisión se ha
convertido en un requisito imprescindible para conseguir una interpretación plena.
3. La necesidad de la pragmática
La distancia que existe a veces entre lo que literalmente se dice y lo que realmente se
quiere decir, la adecuación de las secuencias gramaticales al contexto y a la situación, o
la asignación correcta de referente como paso previo para la comprensión total de los
enunciados, son tres tipos de fenómenos que escapan a una caracterización precisa en
términos estríctamente gramaticales.

- Una teoría general del lenguaje debera dar respuesta adecuada -al menos- a las
siguientes preguntas:

1) ¿Cómo es posible que lo que decimos y lo que queremos decir puedan no


coincidir? .
n) ¿Cómo es posible que, a pesar de todo, nos sigamos entendiendo?
m) ¿Qué parte de lo que entendemos depende del significado de las palabras que
usamos?
IV) ¿Qué parte depende de otra cosa?
v) ¿De qué otra cosa?
CONCEPTOS BÁSICOS DE PRAGMÁTICA
1. Los componentes «materiales»

l. l. El emisor

Con el nombre de emisor se designa a la persona que produce intencionalmente


una expresión lingüística en un momento dado, ya sea oralmente o por escrito.

No se refiere a un mero codificador o un transmisor mecánico de información, sino a


un sujeto real, con sus conocimientos, creencias y actitudes, capaz de establecer toda
una red de diferentes relaciones con su entorno.

La palabra emisor añade algunas precisiones importantes desde el punto de vista


pragmático el termíno hablante, sin duda más habitual e n la gramática. Un
hablante es un sujeto que posee el conocimiento de una determinada lengua,
independientemente de que en un momento dado actualice o no ese conocimiento.
Cuando una persona ha aprendido a hablar español, se dice de ella que es
hablante de español, y se considera que lo es también en los momentos en que está
callada. Un emisor, en cambio, es el hablante que está haciendo uso de la palabra
en un determinado momento, y lo es sólo cuando emite su mensaje. Mientras que
la condición de hablante es de carácter abstracto, y usualmente no se pierde
nunca, la de emisor es mucho mas concreta y está en función de una situación y
un tiempo precisos. Con emisor no nos referimos a una categoría absoluta, sino a
una posición determinada por las circunstancias._

1.2. El destinatario

Con el nombre de destinatario se designa a la persona (o personas) a la(s) que el


emisor dirige su enunciado y con la(s) que normalmente suele intercambiar su
papel en la comunicación de tipo dialogante.

El término destinatario aporta también algunas precisiones a otras denominaciones


semejantes.. Frente a receptor, la palabra destinatario sólo 'se refiere a sujetos, y no a
simples 'mecánísmos de descodifícación. Por otra parte, destinatario se opone .·a
oyente. En el mismo sentido en que emisor contrasta con hablante: un oyente es
todo aquel que tiene la capacidad abstracta de comprender un determinado código
lingüístico; el destinatario es la persona a la que se ha dirigido un mensaje. En el
caso de hablante y oyente, al tratarse de dos nociones teóricas que se conciben como
la cara y la cruz de una misma realidad, puede usarse la combinación hablanteoyente
para hacer referencia al sujeto que posee el conocimiento de una lengua.

La intencionalidad se convierte también en una nota distintiva. No puede considerarse


destinatario a un receptor cualquiera, o a un oyente ocasional: alguien que capta por
casualidad una conversación no es su destinatario. El destinatario es siempre el
receptor elegido por el [Link] no sólo eso: además, .el mensaje está construido
específicamente para él.
.Incluso el escritor, que ni conoce ni tiene físicamente presentes a sus posibles
receptores, prefigura una imagen ideal del tipo de personas a quienes le gustaría que
estuviera dirigida su obra, y se construye un modelo de destinatario.

Como veremos más adelante -puesto que hemos dicho que el mensaje está
específicamente construido pensando en el destinatario-, una de las tareas del
emisor consistirá en analizar y evaluar adecuadamente las circunstancias que
concurren en su interlocutor para poder «calcular» con éxito su intervención.

1.3. El enunciado

El tercer elemento material que hay que tener en cuenta es el enunciado, la expresión
lingüística que produce el emisor.. Desde el punto de vista físico, un enunciado no es más
que una modificación del entorno, sea el entorno auditivo (como en la comunicación
oral), sea el entorno visual (como en la escrita). Frente a otros términos más generales
como mensaje, que pueden designar cualquier tipo de información transmitida por
cualquier tipo de código, el término enunciado se usa específicamente para hacer
referencia a un mensaje construido según un código lingüístico.

- En cuanto a sus límites, éstos están fijados por la propia dinámica del discurso:
cada una de las intervenciones de un emisor es un enunciado; dicho de otro. modo, su
extensión es paralela a la de la condición de emisor. El enunciado está, por tanto,
enmarcado entre dos pausas, y delimitado por el posible cambio de emisor. Según esta
caracterización, pueden ser enunciados tanto una simple interjección como un libro
entero, tanto un sintagma nominal como un párrafo.

Algunos autores han querido establecer un paralelismo entre oración y enunciado, y


han sugerido que un enunciado es la realización concreta de una oración. Esta visión
-aunque es claramente inadecuada- tiene, al menos, la ventaja de diferenciar con
claridad entre oración (unidad abstracta, estructural, definida según criterios
formales, y perteneciente al sistema de la gramática) y enunciado (actualización de
una oración, unidad del discurso, emitida por un hablante concreto en una situación
concreta). Se establece, de nuevo, una distinción entre un concepto gramatical
(oración) y otro pragmático (enunciado).·

Oración- entidad abstracta, teórica, no realizada. Se define dentro de una teoría


gramatical, con arreglo a criterios de naturaleza gramatical
- unidad de la gramática
- su contenido semántico depende de su estructura, no de sus usos posibles ·
- se evalúa en términos formales: es correcta o incorrecta
Enunciado- secuencia lingüística concreta, realizada por un emisor en una
situación comunicativa se define dentro de una teoría pragmática, de acuerdo con
criterios discursivos
- unidad del discurso.
- su interpretación depende de su contenido semántico y de sus condiciones de
emisión. Se evalúa según criterios pragmáticos.
1.4. El entorno (o situación espaciotemporal)

El cuarto elemento que configura materialmente el acto counicativo es el entorno, que


en muchos lugares aparece designado como contexto o situación espaciotemporal. Es el
soporte físico, el «decorado» en el que se realiza la enunciación. La situación
espaciotemporal es un factor determinante:

2. Los componentes relacionales

2.1. La información pragmática

Por información pragmática entenderemos el conjunto de conocimientos,


creencias, supuestos, opiniones y sentimientos de un individuo en un momento
cualquiera de la interacción verbal. Emisor y destinatario, en cuanto sujetos, poseen
una serie de experiencias anteriores relativas al mundo, a los demás, a lo que les rodea
.Hay una interiorización de la realidad objetiva. Pero no se trata sólo de conocimientos;
la información pragmática comprende todo lo que constituye nuestro universo mental,
desde lo más objetivo a las manías más personales. De hecho, .los interlocutores suelen
compartir enormes parcelas de información, que comprenden los conocimientos
científicos, las opiniones estereotipadas o la visión del mundo que impone la
pertenencia a una determinada cultura.

La idea de que los interlocutores comparten una parcela de información pragmática,


conocida como hipótesis del conocimiento mutuo, no se ha visto .libre de criticas. Sperber
y Wilson (1986a, 1.3), por ejemplo, sostienen que es prácticamente imposible delimitar
con precisión esa parcela y, sobre todo, saber exactamente qué se comparte y qué se sabe
que se comparte. Para ellos, uno nunca puede estar plenamente seguro de lo que sabe el
otro, y viceversa, de modo que el éxito de la conversación no puede venir garantizado por
la existencia de ese conocimiento compartido.

Como hemos dicho antes lo único que hace el emisor es avanzar una hipótesis sobre el
otro y sobre su información pragmática; es decir, él mismo sabe que no puede confiar en
tener plenas garantías de estar en lo cierto (no es preciso tener una certeza del 100 %
sobre lo que se comparte), pero trata de aproximarse lo más posible.

2.2. La intención

La comunicación humana tiene como finalidad fundamental el alcanzar ciertos objetivos


en relación con otras personas: hablamos con una determinada intención.

En el término intención, en cambio, son interesantes las ideas etimológicas de dirección,


de tendencia, de esfuerzo por conseguir algo, que ponen de manifiesto la orientación
hacia la consecución de un determinado fin.

La intención funciona como un principio regulador de la conducta en el sentido de que


conduce al hablante a utilizar los medios que considere más idóneos para alcanzar sus
fines. Es interesante la distinción que sugiere Parret (1980) entre intención y acción
intencional: mientras que la primera puede ser simplemente privada, interior, y no
llegar a manifestarse externamente, la acción intencional siempre se manifiesta, y debe
entenderse como la puesta en práctica efectiva de una intención.
El reconocimiento por parte del destinatario de la intención de su interlocutor
constituye, como han puesto de manifiesto la mayoría de las teorias pragmáticas, un
paso ineludible (obligatorio) en la correcta interpretación de los enunciados. No basta,
pues, con comprender los significados de las formas utilizadas: es necesario también
tratar de descubrir la intención concreta con que fueron elegidas.

2.3. La distancia social

El tercer tipo de relación que tomaremos en cuenta es la que existe entre los
interlocutores por el mero hecho de pertenecer a una sociedad (es decir, a una
organización humana con una estructura social). Esta relación recibe genéricamente el
nombre de distancia social. Su papel en la comunicación es fundamental, ya que -;--
Como dijimos- el emisor construye su enunciado a la medida del destinatario. Uno de
los factores que debe tener en cuenta, por tanto, es el grado de relación social entre
ambos_. De este modo, la distancia social impone una serie de selecciones que
determinan la forma del enunciado.

3. Significado e interpretación

El significado (o contenido semántico) es la información codificada en la expresión


lingüística. Se trata, por tanto de u_n significado determinado por las reglas internas
del propio sistema lingüístico. La interpretacián, en cambio, pone ya en juego los
mecanismos pragmáticos.

La tarea del destinatario consiste, pues, en intentar reconstruir en cada caso la


intención comunicativa del emisor de acuerdo con los datos que le proporciona su
información pragmática. Para ello, evalúa el contexto verbal y no verbal del
intercambio comunicativo, buscando la información suplementaria que necesite para
poder inferir un mensaje adecuado al propósito común de la comunicación.

4. Semántica y pragmática

Podemos decir que la pragmática se ocupará del estudio de los principios que regulan el
uso del lenguaje en la comunicación, entendido como el estudio de todos aquellos
aspectos del significado que, por depender de factores situacionales, quedan fuera del
ámbito de la teoría semántica (es decir, de los significados convencionales).
El desarollo de la pragmatica

2. Los enunciados realizativos.

2.1. La distinción entre oración y enunciado

Una oración es un tipo de estructura gramatical, abstracta, no realizada. Un


enunciado, en cambio, es la realización concreta de una oración emitida por un
hablante concreto en unas circunstancias determinadas.

Con respecto a las oraciones, puede decirse que son elípticas, o compuestas, o
aliterativas o agramaticales. [ ... ]. Un enunciado se hace, y el hacerlo es un evento
histórico: la emisión, por parte de un determinado hablante o escritor, de
determinadas palabras (una oración) a una audiencia, con referencia a una situación,
evento, (…) [Austin, 1970,120-121].

Una oración, en cuanto unidad gramatical, sólo se puede evaluar en términos


estrictamente formales (por el orden en que aparecen sus elementos, por su buena
o mala formación, por la complejidad de su estructura, etc.), y no en términos de
verdad o falsedad. Sí pueden utilizarse, en cambio, los conceptos de verdadero o
falso al hablar de enunciados (al menos, de aquellos que pretenden reflejar un
hecho).

GRICE Y EL PRINCIPIO DE COOPERACIÓN

Grice se centra precisamente en el estudio de los principios que regulan la interpretación


de los enunciados.

2.1. El principio de cooperación y las máximas

Nuestros intercambios comunicativos no consisten normalmente en una sucesión de


observaciones inconexas, y no seria racional si lo fueran. Por el contrario, son
característicamente -al menos, en cierta medida- esfuerzos de cooperación; y cada
participante reconoce en ellos, de algún modo, un propósito o conjunto de propósitos
comunes o, al menos, una dirección aceptada por todos. [ ... ]. En cada situación, algunos de
los posibles «movimientos» conversacionales serían rechazados por inapropiados
conversacíonalmente. Podríamos, entonces, formular un principio general, que es el que
se supone que observan los participantes: Haga que su contribucián a la conversación sea,
en cada momento, la requerida por el propósito o la dirección del intercambio comunicativo en
el que está usted involucrado.

Este principio se desarrolla en otras normas de menor rango, a las que Grice, siguiendo a
Kant, da el nombre de categorías de cantidad, cualidad, relación y modalidad. Cada una de
ellas, a su vez, se subdivide en máximas más específicas. Vamos a resumirlas brevemente
(de acuerdo con Grice, 1975, 4547):

1) Cantidad: se relaciona obviamente con la cantidad de información que debe


darse. Comprende las siguientes máximas:
1) que su contribución sea todo lo informativa que requiera el propósito del
diálogo; pero
2) que su contribución no sea más informativa de lo necesario.
Este principio se desarrolla en otras normas de menor rango,
Cualidad: esta categoria comprende una supermáxima:
«Intente que su contribución sea verdadera». Además, se especifica de la siguiente
manera:
1) no diga algo que crea falso;
2) no diga algo de lo que no tenga pruebas suficientes.
Relación: contiene una única máxima: «Diga cosas relevantes».

Efectivamente, se espera de los participantes en la conversación que sus


intervenciones se relacionen con aquello de lo que se está hablando.
Modalidad: se relaciona con el modo de decir las cosas, más que con el tipo de cosas
que hay que decir. Comprende una supermáxima «Sea claro».
Y se complementa con estas otras:
1) evite la oscuridad de expresión;

2) evite la ambigüedad;

3) sea breve (no sea innecesariamente prolijo);

4) sea ordenado.

2.2. Tipos de contenidos implícitos

Una distinción fundamental en la teoría de Grice es la que establece entre lo que se dice
y lo que se comunica. Lo que se dice corresponde básicamente al contenido
proposicional del enunciado, tal y como se entiende desde el punto de vista lógico, Y es
evaluable en una lógica de tipo veritativo-condicional. Lo que se comunica es toda la
información que se transmite con el enunciado, pero que es diferente de su contenido
proposicional. Se trata, por tanto, de un contenido implícito, y recibe el nombre de
implicatura.

3. Las implicaturas conversacionales

La implicatura se convierte, así, en el camino necesario para «reconstruir» el auténtico


contenido que se ha tratado de comunicar (y restaurar, a veces, la vigencia de las
máximas).

3.2. Implicaturas y máximas

Como ejemplo de las situaciones en que la implicatura lleva a suponer que se viola una
máxima para no violar otra de mayor rango, suelen proponerse como casos prototípicos
aquellos en que el emisor da menos información de la requerida -infringiendo, así, la
máxima de cantidad- con tal de no transgredir las máximas de cualidad:
2) A: -¿A qué hora es la película?

B: -A media tarde

La respuesta de B no es suficientemente informativa, porque no proporciona todos los


datos solicitados por A. Ante esta respuesta, A tiene que pensar una de estas dos cosas: o
bien que B no desea cooperar; o bien que B desea cooperar, pero no puede hacerlo de
la manera requerida por A, ya que carece de información detallada. En este último
caso, se ha producido un conflicto entre dos máximas, .la de cantidad y la de cualidad,
que suele resolverse a favor de la última. De hecho, es normal conceder cierta
supremacía a la de cualidad, ya que suele partirse de la base de que la veracidad del
enunciado constituye un requisito previo e imprescindible para que el mecanismo de
inferencias pueda funcionar correctamente.

En tercer lugar, dijimos que había implicaturas basadas en el incumplimiento abierto de


alguna máxima. Como ejemplo de la transgresión patente de la primera máxima de
cantidad (Que su contribución sea todo lo iniormativa que requiera el propósito del
diálogo), Grice propone un ejemplo que hoy es ya clásico:

3) A un profesor le piden un informe sobre uno de sus discípulos que ha solicitado


un trabajo relacionado con la filosofía; en su carta, el profesor no menciona en
absoluto esta disciplina, sino que da otro tipo de información.

El profesor ha incumplido claramente la primera máxima de cantidad -y yo diría


que también la de relación (Diga cosas relevantes); y, sin embargo, ha escrito
respondiendo, lo cual elimina la posibilidad de pensar que no quiere colaborar. Hay
que concluir, entonces, que si no escribe nada sobre las dotes como filósofo del
candidato es, tal vez, porque no tiene nada bueno que decir. Y esto es, precisamente,
lo que puede estar implicando conversacionalmente su carta. En cuanto a la violación
de la segunda máxima de cantidad (Que su contribución no sea más informativa de lo
necesario), hay que comenzar señalando que la propia existencia de la máxima es
motivo de controversia: de hecho, dar más información no parece, de entrada, una razón
suficiente para pensar que se está transgrediendo el principio de cooperación. Grice es
consciente de los problemas que puede plantear el proponer una máxima de esta clase;
pero, como apunta él mismo, una «sobreinformación» puede producir la confusión
entre los interlocutores, que seguirán la tendencia «natural» de interpretar el
enunciado como si estuviera dando toda la información necesaria, y sólo la
información necesaria.

- Los mejores ejemplos de violación flagrante de la segunda máxima de cualidad


(No diga algo de lo que no tenga pruebas suficientes) suelen ser los de las
insinuaciones:

4) Los Peláez están gastando mucho dinero últimamente: ya se sabe, el dinero que
se gana fácilmente, se gasta fácilmente ...
Uno expresa algo que no sabe a ciencia cierta simplemente para ver cuál es la reacción
de su interlocutor o para inducirle a pensar, por ejemplo, que los negocios de los
Peláez no son del todo limpios, que el suyo es dinero «negro», etc.
Ya hemos visto algunos ejemplos de la violación abierta de la máxima de relación
(Diga cosas relevantes). Un caso extremo es aquel en el que un brusco cambio de tema
trata de desviar la conversación hacia otro tema que se considera menos «peligroso»;
o aquel otro en que el emisor trata de advertir a su interlocutor de la presencia de
otra persona que no debe escuchar la conversación que estaban manteniendo ...

La supermáxima de modalidad (Sea claro) puede englobar varios tipos de


transgresiones. Entre ellos hay que contar la excesiva prolijidad. El enunciado de (5) es
un ejemplo clásico. Si, como crítica a un recital, alguien escribe:

5) La soprano emitió una serie de sonidos que reproducían cercanamente las notas
de la partitura del Aria de las joyas
La perífrasis empleada para describir el resultado de la actuación lleva a pensar que lo que
hizo la intérprete no podía llamarse cantar en el sentido más genuino del término.

3.3. Implicaturas

De este modo, la noción de implicatura permite cubrir la'¡distancia que separa lo que se
dice y lo que efectivamente se i comunica (es decir, explicar un tipo de significado del
que la/ semántica no puede dar cuenta).

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