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Carta Pública: Rechazo a Nueva Constitución

El documento expresa preocupación por el proceso constituyente en Chile y anuncia que votará en contra de la propuesta constitucional. Señala que el texto no logra unir a Chile y constitucionaliza políticas que deberían definirse democráticamente. Llama a rechazar el texto para luego avanzar hacia una reforma al sistema político que permita mayor gobernabilidad.

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Carta Pública: Rechazo a Nueva Constitución

El documento expresa preocupación por el proceso constituyente en Chile y anuncia que votará en contra de la propuesta constitucional. Señala que el texto no logra unir a Chile y constitucionaliza políticas que deberían definirse democráticamente. Llama a rechazar el texto para luego avanzar hacia una reforma al sistema político que permita mayor gobernabilidad.

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Carta Pública

Una vez más votaremos en un plebiscito constitucional. Es el tercer proceso constituyente en


siete años, el segundo con un órgano especialmente electo para este propósito, y con un diseño
institucional que busca evitar los problemas del proceso anterior.

Quienes firmamos esta carta estamos convencidos que Chile necesita un nuevo pacto social, que
permita que la política entregue respuestas a la ciudadanía y convoque a las grandes mayorías.
Hemos estado involucrados en los procesos anteriores y el que termina no ha sido la excepción.
Intentamos contribuir desde distintos espacios a la construcción de acuerdos.

Con frustración constatamos que, nuevamente, el resultado es un texto que nos divide. Esta
propuesta constitucional no es “una que nos una”.

Sus redactores incurrieron en el mismo error de la Convención pasada, al constitucionalizar


políticas que debieran quedar en manos del ejercicio democrático ordinario. La Constitución no
debe fijar en piedra las políticas públicas porque ello inhibe el debate y rigidiza una sociedad en
constante evolución.

Los firmantes somos socialistas democráticos, socialdemócratas, progresistas y liberales que


hemos trabajado por el avance de la democracia y las libertades individuales durante toda nuestra
vida. Nos parece que el texto propuesto es ideológicamente conservador, valora escasamente la
autonomía personal y abre la puerta a retrocesos en materias como derechos reproductivos de
la mujer, normas contra la discriminación y sistema educacional.

El Estado juega un rol insustituible corrigiendo las fallas de mercado, ineficiencias y


desigualdades propias de la economía capitalista moderna. Los firmantes nunca hemos
defendido posiciones que intenten estatizarlo todo, cerrar mercados, fijar precios, ni nada por el
estilo, pero sí creemos que sin políticas públicas bien diseñadas resulta imposible generar
progreso en condiciones de equidad y sustentabilidad. A nuestro juicio, bajo el camuflaje de una
declaración abstracta que consagra un “estado social y democrático de derecho”, en la práctica
la propuesta constitucional limita significativamente la posibilidad de implementar el tipo de
políticas públicas que Chile necesita. La propuesta también queda en deuda con nuestras
necesidades en materia de descentralización y equidad territorial, la adecuada coordinación entre
el gobierno y el Congreso, un nuevo trato con los pueblos originarios, y un enfoque que asuma
la gravedad de la crisis ambiental. Aún más grave, las modificaciones al sistema político–electoral,
esenciales para mejorar nuestra alicaída gobernanza, son más cosméticas que reales. Además, por
cierto, de los problemas de derecho administrativo-regulatorio que dejan “sin dientes” a normas
que van desde la persecución del delito hasta el control de la corrupción.

Ayer las izquierdas y hoy las derechas han sido incapaces de resistir la tentación de construir un
texto partisano utilizando sus mayorías circunstanciales. Lamentamos la utilización cortoplacista
de ambos procesos constitucionales. Chile merece un pacto social de largo plazo, no propuestas
que sean la consecuencia de impulsos refundacionales de las mayorías de ayer o de los cálculos
electorales de las mayorías de hoy.
El encargo era distinto: se trataba de pensar en todo Chile, en su convivencia, su desarrollo y su
gobernanza. Eso es lo que está en juego el 17 de diciembre, no una evaluación del actual gobierno
o el apoyo a ciertas fuerzas políticas. Cualquiera sea el resultado, ese día la “cuestión
constitucional” quedará abierta porque no habrá grandes consensos ni grandes mayorías. Pase
lo que pase, nos enfrentamos a un nuevo fracaso constitucional.

Por todo lo anterior, quienes firmamos esta carta votaremos En Contra en el plebiscito del 17 de
diciembre.

Chile tiene un serio problema de gobernanza. Llamamos a todos los sectores políticos a que, en
caso de que se rechace el texto, avancemos hacia la urgente reforma del sistema político. El
trabajo de la Comisión Experta es un buen punto de partida para reducir la fragmentación,
fortalecer el sistema de partidos y generar incentivos para alcanzar acuerdos.

Ningún texto o ninguna regla, por perfecta que parezca, funciona bien en un ecosistema político
donde reina la desconfianza, el cortoplacismo y la lógica tribal. La Comisión Experta demostró
que se podía trabajar con un espíritu colaborativo, de modo que ningún sector quede humillado.
Rechazar dos veces las propuestas constitucionales significa castigar la lógica adversarial que
busca humillar en lugar de sumar. Significa pensar la herramienta constitucional como punto de
encuentro, donde no sea sienta “cómoda” solo la izquierda o la derecha, sino todos los chilenos
y chilenas.

Chile puede y merece mucho más. Debemos terminar con el bloqueo recíproco y las revanchas
insaciables que terminan decepcionando a la ciudadanía. A partir del 18 de diciembre, nos
necesitamos todos para sacar adelante a nuestro país.

Antonio Bascuñán
Cristóbal Bellolio
Felipe Harboe
Oscar Landerretche
Javiera Parada
Andrés Velasco

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