La expansión urbana
Las mejoras técnicas en la agricultura y la roturación de nuevas tierras facilitaron un aumento de la
producción de alimentos, lo que condujo a un incremento de la población.
Aunque la sociedad medieval era sobre todo rural, a partir del siglo XI resurgió la vida urbana, que había
perdido su importancia al final del Imperio romano. A partir de entonces, las ciudades se extendieron por
Europa. En París, los reyes instalaron su corte, convirtiéndola en la capital de su reino.
Al contrario que las ciudades romanas, los núcleos medievales casi no disponían de alcantarillado. El
centro de la vida diaria era la plaza, donde se ubicaba el mercado.
También se construyeron conventos urbanos de frailes o monjas, a diferencia de los monasterios, que
solían estar en el campo. En algunas ciudades se fundaron universidades, que sustituyeron a los
monasterios como principales focos del saber.
Ciudad y burguesía
muchas veces. Los nuevos núcleos urbanos surgen al abrigo de una fortaleza, que quedaba rodeada de
barrios o arrabales, llamados burgos. Sus habitantes eran burgueses y se dedicaban, sobre todo, al
comercio y la artesanía. Con el tiempo, los burgos fueron creciendo y se construyeron murallas para
abordarlos. En ellas surgió un nuevo grupo social, la burguesía. Los burgueses eran libres, a diferencia de
la mayor parte de los campesinos, que estaban ligados a la tierra. La creciente actividad comercial
enriqueció a muchos de estos burgueses, haciéndoles ganar poder. En las ciudades había también
población de bajo nivel económico: sirvientes, obreros, artesanos pobres, mendigos y siervos fugitivos que
acudían a la ciudad huyendo de sus amos. En muchas poblaciones había grupos de judíos, que habitaban
en barrios propios, llamados juderías o guetos.
Los gremios de artesanos
La artesanía, o fabricación manual de objetos, tuvo un gran desarrollo en las ciudades europeas de este
período. Los artesanos de una misma profesión se asociaban en gremios, que ejercían el monopolio de su
oficio y fijaban el precio de los productos. Estos empezaban como aprendices, a veces desde niños, a
cambio de manutención y alojamiento. Cuando conocían el oficio, pasaban a ser oficiales, cobrando un
salario. Aún hoy pervive su recuerdo en el nombre de calles que aluden al oficio que allí se ejercía:
bordadores, carpinteros, cuchilleros, etc. El trabajo se desarrollaba en talleres, donde también vivían los
artesanos.
lo
El comercio
El comercio era una función importante de la ciudad. Muchos burgos surgen por los privilegios
dados por un señor a los mercaderes que venían a las ferias, mercados que se celebraban en días
concretos.
• Los campesinos acudían allí para vender sus excedentes, lograr dinero para pagar a sus
señores y adquirir aquellos productos que no podían fabricar.
Los nobles, además de los bienes de primera necesidad, demandaban artículos exóticos de Oriente y
objetos de lujo.
La Moneda
En los primeros siglos de la Edad Media, la moneda fue sustituida por el trueque. Pero
desde el siglo XI, el uso de la moneda se reactivó con el de- sarrollo urbano. También
los nobles, que antes obligaban a los siervos a prestaciones personales , sustituyeron
este modelo por el cobro de dinero en metálico.
La Banca
Europa era un mosaico de reinos y ciudades independientes, cada una con sus propias monedas. Para facilitar
el comercio, surgie- ron los cambistas, que acudían a las ferias para tasar y cambiar monedas. Si alguno se
arruinaba porque perdía a sus clientes o no podía pagar sus deudas, su banco se rompía en público. Este es el
origen de la expresión [Link] Iglesia condenaba esta práctica, por lo que en muchos lugares quedó en
manos de los judíosEscaneado con CamScanner
El fortalecimiento de las monarquías
• Los burgueses de las ciudades, ricos y poderosos, comenzaron a apoyar a los reyes para que estos les
defendiesen de los señores feudales.
• La prosperidad económica permitió a los monarcas recaudar impuestos y pagar ejércitos y funcionarios, por lo
que ya no era tan necesario el apoyo de la nobleza.
Las luchas entre el papa y el emperador
Durante siglos, el ideal político de la cristiandad consistía en la unión de todos los cristianos bajo un solo
soberano supremo.
Ambos reclamaban para sí ciertos privilegios
• El emperador pretendía poder confirmar o deponer al papa y a los obispos del imperio..
• El Sacro Imperio Romano Germánico se extendía por Alemania y el norte de Italia. El emperador era elegido
por los nobles y obispos de sus dominios.
• Los Estados de la Iglesia abarcaban todo el centro de Italia. Este territorio estaba bajo el dominio del papa, a
cuya muerte. se reunía un cónclave de cardenales para elegir a su sucesor. La disputa entre ambas
instituciones es conocida como la Querella de las Investiduras, que terminó por debilitar a las dos.
La catástrofe demográfica y los conflictos sociales
Entre 1150 y 1300, la población creció de 50 a 73 millones. Pero el equilibrio entre población y
recursos era muy precario y las malas cosechas de principios del siglo XIV desencadenaron la
crisis, al no haber suficiente grano, lo llevó a grandes hambrunas. Esto coincidió con una etapa de
graves tensiones políticas. La desnutrición debilitaba a la población y favorecía las epidemias, que
afectaban más a la población, donde las condiciones higiénicas eran peores que en el campo. La
peste negra, fue la mayor epidemia que se extendió por Europa entre 1347 y 1350, produciendo
millones de muertes. Se calcula que uno de cada tres europeos murió por esta enfermedad.
Los señores intentaron mantener ingresos aumentando los impuestos: surgieron entonces violentas
revueltas campesinas en todo el continente.
En las ciudades convivían ricos y pobres, lo que hacía más evidente las diferencias. Se vivía en un
clima de inseguridad y violencia, donde los conflictos aran el pan de cada dia.
El arte de las ciudades
El arte románico fue sustituido por un nuevo estilo, el Gótico, que se desarrolló entre
los siglos XIII y XV. Se construían como símbolo de prosperidad de las ciudades. Eran
una demostración de la riqueza de la burguesía, pero también del importante papel que
la Iglesia seguía desempeñando en Europa. Eso explica que sea frecuente que en un
mismo edificio coincidan estilos arquitectónicos o artísticos diferentes, y también que
algunas catedrales hayan llegado inacabadas hasta nuestros días.
La catedral gótica
La combinación de estos
elementos consiguió que
los edificios ya no tuviesen
el aspecto de pesadez que
tenían los del Románico.
La planta más común de
una catedral gótica es la
de tres naves una central y
dos laterales), que en el
exterior se reflejan en una
fachada de triple portada.
Norte y el Báltico.