El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) es una Institución del gobierno federal, autónoma y
tripartita (Estado, Patrones y Trabajadores), dedicada a brindar servicios de salud y seguridad
social a la población que cuente con afiliación al propio instituto, llamada entonces asegurado y
derechohabiente. El afiliado al seguro obtiene un número de afiliación o NSS.
En tiempos coloniales, Vasco de Quiroga en territorio tarasco, al observar la desorganización y
pobreza generada por el colonialismo español, formuló un plan de seguridad social para indígenas
en 1531.
Posteriormente, existieron algunos planes de seguridad social propiciados por el emperador
Maximiliano de Habsburgo (1864-1867), los cuales no progresaron. Pero en 1841 comienzan a
tomar relevancia los temas de Salubridad en el país debido a las influencias europeas de ese
tiempo, dando lugar al Consejo de Salubridad, que tenía entre sus tareas fomentar los hábitos de
higiene, vigilar los establecimientos públicos, entre otros, que aunque no todos vieron la luz, si
dieron paso al interés de políticas de Asistencia Social.
En el periodo del Porfiriato a fines del siglo XIX, se creó la Dirección de Beneficencia Pública,
además de fomentarse la creación de fundaciones públicas de carácter privado. Así es como,
previo a la Revolución, la asistencia médica comenzaba a privatizarse, teniendo en cuenta que las
condiciones de la mayoría de los mexicanos impedían el acceso a estas instituciones. En este
ambiente revolucionario, acontecieron algunos hechos que fueron especialmente relevantes a
inicios del siglo XX ya que cimentaron las bases de la Seguridad Social.
Creció el proceso de industrialización nacional, y con ello la clase obrera que requería un sistema
de seguridad social, sobre todo en el Estado de México, en la Ciudad de México, Monterrey,
Puebla y Guadalajara. En este tiempo el Gobernador del Estado de México José Vicente Villada
(1904) proclamó una Ley de Accidentes de Trabajo. Posteriormente en 1906, el General Bernardo
Reyes gobernador de Nuevo León, proclama también una Ley sobre Accidentes de Trabajo.
La atención a la seguridad social toma importancia en la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos de 1917, donde en su Fracc. XXIX, del art. 123, establece la necesidad de la
apertura de las Cajas de Seguros Populares para proteger invalidez, cesación involuntaria del
trabajo, entre otros.
En 1925 se propuso la creación de un Instituto Nacional de Seguros Sociales. En agosto de 1931 el
presidente Pascual Ortiz Rubio promulgó la Ley Federal del Trabajo y seguido a ello, en enero de
1932, el H. Congreso de la Unión otorgó facultades para que en un plazo de 7 meses se expidiera
la Ley del Seguro Social, sin embargo el proyecto no se resolvió.
En 1935, el general Lázaro Cárdenas encomendó un proyecto de seguro social mediante el cual se
otorgaría la prestación del servicio a un Instituto de Seguros Sociales. El principal autor de esta
iniciativa fue el abogado Ignacio García Téllez. El proyecto se refería a la creación de un Instituto
de Seguros Sociales, con aportación tripartita: Estado, trabajadores asegurados y patrones.
El proyecto fue aprobado en el Consejo de Ministros y enviado a la Cámara de Diputados en
diciembre de 1938. Sin embargo, los diputados consideraron entonces que era conveniente
elaborar un documento más completo y fundamentado en estudios actuariales. Además, el
momento social del país derivado de la fuerte crisis provocada por la expropiación petrolera,
exigía promover, antes que nada, la unidad nacional.
Pero el proyecto no fue aprobado hasta en 1942; las condiciones del país eran distintas y sobre
todo propicias para crear el Seguro Social; además, el presidente Manuel Ávila Camacho mostraba
interés particular en las cuestiones laborales. El Congreso aprobó la iniciativa y finalmente se
publicó en el Diario Oficial de la Federación el 19 de enero de 1943 la Ley del Seguro Social. Fue así
que el 19 de enero de 1943, el Instituto Mexicano del Seguro Social inició sus actividades.
En 1944 el presidente Ávila Camacho nombra al secretario del trabajo —y autor de las propuestas
de creación del IMSS—, Ignacio García Téllez, como director del Instituto, quien rompe las
resistencias obreras y empresariales, para iniciar pronto la prestación de los servicios.
Las primeras oficinas del Instituto se ubicaron en avenida 16 de Septiembre número 10 en la
Ciudad de México, ahí el nuevo director empezó a armar su equipo de trabajo y aún no imaginaba
la tarea tan complicada que debía llevar a cabo, porque la nueva Institución era un organismo
descentralizado, con personalidad jurídica propia y tripartita, es decir, sostenido económicamente
por el Estado, los patrones y los empleados.
En el Seguro Social la vocación de servicio tiene nombre y apellidos: Julieta Rico Sierra. Es la
primera de las más de 100 mil enfermeras y enfermeros que actualmente tiene el IMSS. En dos
años el IMSS consiguió extenderse a Puebla, Monterrey y Guadalajara. La construcción de
Unidades Médicas realizada había sido fue portentosa. Según datos preliminares, de 1959 a 1964,
se habían construido 269 unidades, de esas 180 se habían destinado a consulta externa; 61 a
función mixta de consulta externa y hospitalización y 28 a hospitalización.
Era la década de los cincuenta, un periodo fructífero para el país que vivía el desarrollo
estabilizador, la economía se caracterizaba por un alto crecimiento de la producción, había tasas
bajas de inflación y estabilidad en el tipo de cambio, situación que beneficiaba al Instituto
Mexicano del Seguro Social, que atravesaba por años de progreso y crecimiento, atrás había
quedado su complejo inicio de operaciones, las dificultades políticas y las angustias financieras.
Los mexicanos estábamos cambiando en la manera de vivir y convivir, y en 1958, cuando llegó a la
presidencia de la República el licenciado Adolfo López Mateos, designó a don Benito Coquet
Lagunes como director general del Instituto Mexicano del Seguro Social.
El origen del Centro Médico Nacional Siglo XXI, proviene de 1960, cuando el director general del
IMSS, don Benito Coquet, se enteró de la venta del Centro Médico del Distrito Federal por parte
de la Secretaría de Salubridad y Asistencia, entonces sopesó la situación, vislumbró ventajas,
desventajas, amenazas, oportunidades y fortalezas, al terminar su análisis se reunió con el H.
Consejo Técnico, exponiendo las ventajas que tendría comprarlo.
Posterior al sismo de 1985, el número de hospitales se redujo de nueve a cuatro, a consecuencia
de estudios demográficos y epidemiológicos. Los hospitales del Centro Médico Nacional Siglo XXI
serían: Pediatría, Cardiología, Oncología y Especialidades Médicas, con 846 camas en total y el
Banco Central de Sangre, la superficie construida fue de más de 222 mil metros cuadrados, en
dichos edificios se unió la tradición con la vanguardia.