“Flujo de la información genética”
Nuestro cuerpo, y el de los demás seres vivos, puede sintetizar una gran diversidad de
proteínas. Las instrucciones necesarias para que se puedan formar están a cargo de dos
moléculas que almacenan y trasmiten la información genética: el ADN y el ARN.
El médico suizo Johann Miescher (1844 - 1895) encontró, en el año 1869, una sustancia con
fósforo y nitrógeno dentro del núcleo de los glóbulos blancos del pus de las heridas de los
soldados a los que asistía. Dada su ubicación llamó a la sustancia nucleína. También se dio
cuenta de que en realidad se trataba de dos sustancias. Ambas ácidas, pero que diferían en el
azúcar que las formaba. A la constituida por el azúcar ribosa la llamó ácido ribonucleico (ARN) y
a la constituida por el azúcar desoxirribosa, ácido desoxirribonucleico (ADN). Años después, en
1889, Miescher aisló ADN en esperma de salmón. Observó que la cantidad de moléculas de
ADN en el núcleo de esta célula sexual era justo la mitad que en el resto de las células. En 1919
el bioquímico Phoebus Levene (1869- 1940) identificó que los nucleótidos (unidad estructural
del ADN y ARN) están formados por una base nitrogenada (4 distintas), un azúcar y un grupo
fosfato. También comprobó que la “nucleína” se encontraba en todas las células de los
animales, pero aún desconocía su función...
La función del ADN comenzó a dilucidarse hacia 1928, a partir de una serie de experimentos
por parte del genetista británico Frederick Griffith (1879 - 1941). En 1940 el químico austríaco
Erwin Chargaff (1905- 2002) logró la caracterización química de la molécula al realizar
experimentos que le sirvieron para establecer las proporciones de las bases nitrogenadas en el
ADN. El gran paso para el conocimiento del ADN lo dieron los científicos James Watson y
Francis Crick cuando publicaron un artículo en la revista Nature (en abril de 1953) sobre como
era su estructura. En el mismo número de la revista también aparecía un artículo sobre la
estructura del ADN de Maurice Wilkins y sus colaboradores.
Leer el siguiente texto y realizar las consignas propuestas.
ADN, doble hélice, Nobel y controversia
Hacia el año 1952, en el King's College de Londres, la química y cristalógrafa inglesa Rosalind
Franklin (1920 – 1958) trabajaba en el grupo de Sir John Randall intentando visualizar la
estructura del ADN. La institución tenía restricciones muy estrictas con las mujeres, las cuales
no podían ingresar al bar ni a ningún otro sitio de recreación. Ella trabajaba durante la noche
cuando había muy poca gente en el College por miedo a las filtraciones... Así fue como tomó la
llamada Fotografía 51, la imagen de una molécula de ADN (proveniente de las células del timo
de un ternero suizo) obtenida mediante difracción de rayos X.
Rosalind guardó celosamente esta imagen en el cajón de su escritorio sin compartirla siquiera
con su compañero de investigación, el físico neocelandés Maurice Wilkins (1916- 2004) con
quien se sabe, no tenía una muy buena relación. Cuando Rosalind se trasladó a Birkbeck
College, Randall le pidió que dejase sus trabajos con el fin de asegurar que todos los datos se
conserven en su Universidad. Así fue como la fotografía 51 llegó a las manos de Wilkins. En
enero de 1953 el biólogo estadounidense James Watson (nacido en 1928) visitó el King's
College y fue allí donde, a espaldas de Rosalind, Wilkins le mostró la foto que se convertiría en
la prueba decisiva que llevó a la confirmación de la estructura de doble hélice del ADN.
Watson trabajaba junto al físico, biólogo molecular y neurocientífico británico Francis Crick
(1916 – 2004). Ambos realizaron un modelo de estaño a gran escala basado en la foto de
Rosalind. Para el común de la gente la fotografía 51 no podría ser más que una mancha
borrosa, pero para mentes entradas como las de Watson y Crick claramente era la pista que
estaban esperando. En febrero de 1953 su modelo estaba terminado y la estructura de la
doble hélice era publicada en la revista Nature. Rosalind nunca se enteró de su aporte y giró su
investigación hacia los virus (como el del tabaco) Falleció en abril de 1958 a los 37 años por una
bronconeumonía y cáncer de ovario, quizás producto de sus exposiciones a la radiación. En
1962 Watson, Crick y Wilkins recibieron el premio Nobel en Fisiología o Medicina "por sus
descubrimientos concernientes a la estructura molecular de los ácidos nucleicos J. Watson y F.
Crick y su importancia para la transferencia de información en la materia viva". Si bien este
premio no se otorga post-mortem, ellos evitaron mencionarla en su discurso...
1- El premio Nobel no puede ser compartido por más de tres personas, ¿qué pensás que
hubiese dictaminado el comité de estos premios si Rosalind hubiera estado viva para
ese acontecimiento?
2- En su libro “La doble hélice” Watson critica duramente el aspecto y temperamento de su
colega. ¿Cómo crees que fue tomado en su momento y cómo se vería ahora?
3- Busca información sobre otras científicas que hayan vivido, en algún aspecto,
situaciones semejantes a la de Rosalind Franklin.
Respuestas:
1- Sinceramente, creo que el comité hubiera decidido no incluirla en el premio. Esto se debe a
la imagen que les tenían preconcebidas a todas las mujeres, además, quizá hubieran usado en
su contra el hecho de que ella no presentase su proyecto ante ellos.
2- En ese momento, creo yo, se tomó con suma naturaleza, ya que creían que las mujeres no
se debían involucrar en la ciencia. Gracias a esto, tendrían más razones para aborrecer a la
mujer y ponerla en una mala posición.
En cambio, hoy en día, se defendería a Rosalind y se denunciaría a Watson, ya que en la
actualidad se valoriza el trabajo de ambos géneros. En esta parte de la historia, el equivocado
sería Watson y no Rosalind.
3- Algunos ejemplos que coinciden con la historia de Rosalind son: Lise Meitner, quien
descubrió la ruptura de un átomo pesado en otros menos pesados y más estables, pero el que
se llevó todos los reconocimientos y premios fue, sin embargo, su colega Otto Hahn. También
está Nettie Stevens, genetista del siglo XX, quien exhibió que son dos tipos de cromosomas, el
X y el Y, los que determinan el sexo de un ser vivo, pero que no tuvo reconocimiento alguno ya
que su colega, Edmund [Link], publico el descubrimiento al mismo tiempo que ella y el
obtuvo todo el reconocimiento. Tiempo después, se descubrió que ambas mujeres habían
tenido el mérito de dichas investigaciones, pero esto fue demasiado tarde y ambas ya habían
fallecido.