Universidad Nacional Autónoma De Honduras En El Valle De Sula
Asignatura: Teoría Constitucional
Tarea: Investigación sobre Derecho Constitucional
Catedrático: Abogado Mario García
Sección: 10:00
San Pedro Sula, 22 de febrero del 2021
Introducción
Rama del ordenamiento jurídico que se ocupa de regular los órganos del Estado;
el procedimiento a través del cual se manifiesta el poder o la voluntad del Estado, así como
el reconocimiento y garantía de los derechos públicos subjetivos de los ciudadanos. Se
denomina Derecho constitucional porque el texto normativo que sustenta
esta disciplina científica y en el que se halla sistematizado este Derecho es la Constitución.
Conjunto de reglas jurídicas concernientes a las “instituciones en virtud de las cuales se
trasmite o se ejerce la autoridad en el Estado” (M. PRÉLOT).
El calificativo constitucional proviene de que las reglas fundamentales de
este derecho están contenidas en el documento especial que se llama Constitución.
El estudio del Derecho Político que se interpreta y analiza se sustenta sobre la base de dos
grandes momentos, uno descriptivo, de otro prescriptivo. El primero se preocupa de
describir el proceso político, en cambio, el segundo, le proporciona su visión jurídica a
través de las normas contenidas en la Constitución, emanadas del Estado y ejercidas por el
Gobierno. Así, el Derecho Político nos proporciona la característica de sintetizar muy bien
el mundo del ser del fenómeno político en su parte descriptiva, con el mundo del deber ser
de la norma en su parte prescriptiva. De esta manera el Derecho Constitucional nacerá a
propósito de la génesis dialéctica del Derecho Político, pero antes, ¿cómo surge el Derecho
político?:
a) El Derecho Constitucional Clásico, constituye la tesis; es este momento en donde el
conocimiento se reduce al estudio dogmático de la norma establecida en el texto. Se analiza
el texto, pero no se pregunta si dicho texto tiene una aplicación en el proceso político real,
esto es, su interpretación sólo es de carácter semántico ubicándolo sólo en el contexto de la
constitución escrita al cual pertenece, por lo que sólo se presenta en un estudio
deontológico de la norma.
b) La Ciencia Política Moderna y su carácter empírico constituye la antítesis del Derecho
Constitucional Clásico; como Ciencia descriptiva no le interesa el estudio dogmático de la
norma sino, más bien, el análisis y la descripción de los fenómenos políticos, sólo a través
de juicios de existencias más no valóricos, ya que la Ciencia Política Moderna se presenta
en un plano ontológico del estudio del fenómeno del poder.
c) El Derecho político constituye la síntesis, en cuanto es en él en donde se debe hacer la
operación de conservar lo conservable y desechar lo desechable. Conserva del Derecho
Constitucional Clásico el texto del precepto normativo y no lo niega, pero sí niega su
formalismo y su dogmatismo. Asimismo, de la Ciencia política toma el fenómeno político
centrado en el poder en cuanto objeto a regular, desechando la imposibilidad que el poder
no pueda ser regulado, materia correspondiente a la norma contenida en la Ciencia llamada
a regular a la actividad o proceso político, esto es, al Derecho político.
Así de esta manera el Derecho político se nos presentará primeramente como aquel
conjunto o sistema de normas llamadas a regular la actividad o proceso político, y en
cuanto Ciencia, como aquel conocimiento metódico y sistemático que versa sobre aquel
conjunto o sistema de normas llamadas a regular la actividad o proceso político.
Derecho constitucional en el sistema del Derecho político
La Política es la actividad humana destinada a ordenar jurídicamente la vida social humana. De
ella deriva el gobierno de los hombres en la comunidad organizada y consiste en acciones
ejecutadas con intención de influir, obtener, conservar, crear, extinguir o modificar el Poder, la
organización o el ordenamiento de la comunidad. Como toda acción voluntaria del hombre, la
actividad política proyecta, cristaliza en hechos una conducta, un determinado comportamiento.
Pero esa conducta o comportamiento no tiene sentido individual El acto político es una
exterioridad de sentido, un acto de la vida social. La realidad política es realidad humana. Es
vida y modo de vivir, de crear estructuras, de perfeccionar la convivencia dentro de la
comunidad humana. De ahí que el hombre sea, en su propia realidad, un ser político.
Como el Derecho Político debe ser interpretado a la luz de las instituciones democráticas,
entonces ¿cuál es el punto de interpretación para el Derecho Constitucional? Pretendiendo ser
coherente con la presentación proponemos que sus instituciones deben ser interpretadas
preocupándose particularmente de garantizar el ejercicio de los derechos individuales.
a) Un derecho sin garantía más parece una declaración de principios. Nos preocupamos de
hacer listas de derechos y luego nos preocupamos de cómo garantizarlos, de ahí la destacable
posición inglesa de preocuparse más de sus derechos adjetivos que de sus derechos sustantivos.
Pareciera ser en realidad que nuestros verdaderos derechos sustantivos son efectivamente
nuestros derechos adjetivos, luego, el Derecho Constitucional debe presentar una particular
preocupación en torno al análisis de sus mecanismos de protección.
b) Su interpretación trasunta la normativa de un país. Se nos presenta de manera internacional,
adicionándole el fenómeno de la globalización del respeto de los derechos humanos con los
respectivos tribunales internacionales y los tratados internacionales en materia de derechos
humanos.
c) La verdad que interpretar al Derecho Constitucional teniendo a la vista que debe
interpretarse a la luz de las garantías del ejercicio de los derechos individuales, no es sino una
interpretación particularizada de la misma democracia, por cuanto sus valores son
precisamente, la libertad, la igualdad y la dignidad de la persona, elementos indispensables para
ejercer plenamente los derechos de las personas.
Si proponemos interpretar al Derecho Constitucional a la luz de las garantías del ejercicio de
los derechos individuales, y en última instancia de la Democracia en forma particularizada, es
porque reconocemos que tenemos sentimientos democráticos, ya que la democracia es antes
que todo un sentimiento, y por ello nos reconocemos genuinos intérpretes de dicha disciplina.
Siendo el Derecho político el fundamento teórico del Derecho Constitucional, las normas
integrantes del Derecho político también lo son del Derecho Constitucional, así el Derecho
Constitucional poseerá normas jurídicas y normas políticas. Las jurídicas presentadas en la
propia constitución y en los tratados internacionales de rango constitucional como son los de
materias de derechos humanos, las últimas, en cambio, se apreciarán a la luz de las prácticas
constitucionales.
El Derecho Constitucional tiene como principal norma jurídica a la propia Constitución, de esta
manera su aspecto prescriptivo se centra en la propia carta fundamental, Finalmente, si el
derecho, es una norma o conjunto de normas, y luego, el Derecho se nos presenta con
posterioridad como una Ciencia, ya que primero aparece el objeto de estudio de la Ciencia, y
luego la Ciencia llamada a estudiar dicho objeto de estudio, entonces: i) Primeramente: el
derecho constitucional se nos presenta como aquel conjunto de normas, mayoritariamente
justiciables, que tienen por objeto organizar al Estado, determinar las atribuciones del gobierno
y preferentemente garantizar el ejercicio de los derechos individuales. ii) Luego: El Derecho
Constitucional se nos presenta como aquel conocimiento, método y sistemático que versa sobre
aquel conjunto de normas, mayoritariamente justiciables, que tienen por objeto organizar al
Estado, determinar las atribuciones del gobierno y garantizar preferentemente el ejercicio de los
derechos individuales.
Que la Constitución es el punto de intersección entre la política y el derecho es una de esas
verdades palmarias que no admiten racional contradicción, como hubieran dicho nuestros
constribuyentes. Todas las Constituciones dignas de tal nombre, esto es, todas las
Constituciones que tienen por objeto la articulación del Estado, han sido sin excepción el punto
de llegada de un proceso político y el punto de partida de un ordenamiento jurídico. En esto
consiste su especificidad y de ahí es de donde arranca la singularidad del Derecho
Constitucional como disciplina dentro del ámbito de la ciencia jurídica. Ahora bien, si las
Constituciones han sido siempre eso, no lo han sido siempre de la misma manera, pudiendo
distinguirse con bastante claridad, en lo que a la experiencia continental europea se refiere, dos
fases o etapas en la conexión entre la política y el derecho en el propio texto constitucional,
cuya línea divisoria es justamente el tema que tenemos entre manos: las garantías
constitucionales.
Conceptos de constitucionalismo (Su origen, surgimiento, auge, crisis,
su contenido social)
El estudio del Derecho, y particularmente una de sus ramas más importantes, el Derecho
Constitucional, debe ir, por razones de oportunidad y comprensión, precedido al menos de
una breve referencia histórica que facilite deslindar los momentos más importantes por los
que han atravesado sus postulados e instituciones.
La cuestión de la aparición formal del Derecho Constitucional ha sido arduamente debatida
por sectores de la doctrina. Una cierta inclinación parece dominante y se corresponde con la
idea de surgimiento de esta rama a partir de las revoluciones liberales, tanto en
Norteamérica como en Europa continental, al momento en que se asestaba un golpe mortal
al absolutismo feudal y se daba paso a una moderna concepción de Estado Constitucional.
De esta manera, un conjunto notable de autores marca el hito de la aparición del Derecho
Constitucional durante aquellos trascendentales procesos, adjudicando así este mérito a la
pujante burguesía.
Con independencia de esta tendencia generalizada, otras manifestaciones relacionadas con
el surgimiento del Derecho Constitucional o al menos algunas de sus instituciones
centrales, se remontan incluso a épocas antiguas, por lo que a estos efectos parece factible
establecer una periodización que incluiría los siguientes momentos o etapas:
Una etapa primigenia, que trata uno de los conceptos básicos del Derecho Constitucional: la
Constitución. Esta se remonta a las antiguas sociedades esclavistas de Grecia y Roma. De
aquí se derivan algunos términos, que, si bien pueden no coincidir en su espíritu con los
postulados modernos, sí sirven como un antecedente de la labor "constitucional", entre
ellos:
• El término Politeia como aproximación más antigua a la expresión "constitución".
• La organización de las ciudades-Estado griegas, especialmente en lo relativo a la
democracia ateniense donde Aristóteles habla de 282 "constituciones", y en
sus Constituciones griegas logra reunir un número de 158.
• En Roma, durante el Imperio, se desarrolla el término "constitución" bajo la
denominación técnica de los actos imperiales, incluyendo dentro del Derecho Público, una
disciplina cuyo único fin sería el estudio del orden jurídico en tanto este afectaba
directamente al Estado.
De esta primera etapa debe concluirse, además, que aquel concepto de
"constitucionalismo", cuyo objeto se concentraba en el estudio de aquellas "constituciones",
no puede equipararse, con toda lógica, a las formulaciones modernas. Pero sí debe
atenderse al hecho de que aun cuando no expresara el carácter superior de aquellas normas,
sí abordaba cuestiones que todavía constituyen una permanente preocupación para la teoría
política, respecto a las formas de gobierno, ya fuesen aquellas monárquicas,
aristocráticas o democráticas.
Una segunda etapa correspondería al tránsito de la sociedad esclavista hacia una nueva
formación económico-social: el feudalismo. Algunas de las manifestaciones más notorias
fueron:
• La concepción de "constitución" tomada del Imperio Romano por la Iglesia y traducida al
orden feudal como "pacto o acuerdo" entre la clase en el poder y sus súbditos.
• La aparición de un nuevo significado de "constitucionalismo", al relacionarlo con ciertas
prácticas y disposiciones administrativas del reino.
• El inicio de una doble tradición a partir de la obra de GLANVILL y BRACTON en los
siglos XII y XIII: la tradición constitucional y la absolutista.
A partir de este momento, y con una agudización en los siglos XV y XVI, se produce una
etapa crítica para el "constitucionalismo". Sin embargo, aún subsistían debates que
pretendían lograr la supervivencia de algunos principios constitucionales. Estos momentos,
entre otros, fueron:
• Las manifestaciones contra el régimen absolutista para afianzar el principio de que
determinadas normas públicas no podían ser cambiadas a su libre voluntad, con
la pretensión por esta causa de dotar a Francia de una "constitución" que preservase aquel
principio (DE TERRE ROUGE, 1418).
• Los primeros pronunciamientos en cuanto a la existencia de determinados "frenos" al
poder supremo.
Los siglos XVII y XVIII fueron esenciales en la formación de un sólido constitucionalismo,
sobre todo a partir de una serie de acontecimientos que se produjeron desde los mismos
inicios del siglo XVII y que desembocan en el triunfo del movimiento liberal, que armado
de la Teoría del Derecho Natural, el Contrato Social y la Razón Universal, destronó a la
monarquía absolutista, hechos dentro de los que deben destacarse:
• El auge del pensamiento y los estudios constitucionales en Inglaterra.
• La absorción francesa del concepto de "leyes fundamentales" y la posterior irrupción del
iusnaturalismo racionalista en este plano.
• La materialización de los principios constitucionales en el plano jurídico y académico
europeo.
El triunfo de las revoluciones liberales burguesas en Estados Unidos y Francia.
Este último acontecimiento marca el mencionado hito para el Derecho Constitucional, dado
que, con la Declaración de Independencia de las Trece Colonias de 4 de julio de 1776,
la Constitución Federal de 1787, y las primeras enmiendas de derechos de 1791, en Estados
Unidos, y las Constituciones de 1791 y 1793 en Francia, se abre una nueva etapa en el
desarrollo del pensamiento y la práctica constitucionalistas, sobre todo por el significado
que tuvo el triunfo del movimiento revolucionario permeado de sus ideas liberales sobre el
absolutismo feudal, que cedería espacio a las modernas concepciones de equilibrio de
poderes, soberanía nacional, derechos del "hombre y el ciudadano", supremacía política de
las nuevas constituciones y su carácter escrito, como si se estuviesen elevando
definitivamente los sagrados principios de libertad, igualdad y justicia.
Sin embargo, a pesar de que se inauguraba una nueva era para el constitucionalismo no
podía hablarse aún del Derecho Constitucional como rama del Derecho propiamente dicha,
sino hasta finales del siglo XVIII, en que se inicia un período más en su desarrollo.
Esta etapa, a diferencia de la otras, está caracterizada por el legítimo disfrute del derecho de
ver nacer esta disciplina, precisamente con la creación de las primeras cátedras que se
dedicaron a estudiar directa y profundamente el Derecho Constitucional, y entre las que se
encuentran:
• Cátedra de Ferrara, creada por el Real Decreto de 31 de marzo de 1797, consagrada al
estudio del Diritto Constituzionale Cispadano e Giuspublico Universale, y a la que se debe,
junto con la sabia conducción del profesor COMPAGNONI DI LUZZO, la publicación de
las primeras obras de Derecho Constitucional.
• Cátedra de la Universidad de Padua, en Italia, seguidora del magisterio de DI LUZZO.
• Cátedras de Pavia y de Bolonia, fundadas en noviembre de 1797 y abril de 1798,
respectivamente; recibieron la influencia de las ideas revolucionarias francesas, pero
tuvieron que cerrar sus puertas frente a la invasión napoleónica a Italia dos años después.
• "Cátedra de Constitución", creada en los Reales Estudios de San Isidro, en 1814, en
España, seguida por otra abierta en la Universidad de Granada.
• Cátedra de la Universidad de la Sorbona, en Francia, creada el 22 de agosto de 1834, por
iniciativa de GUIZOT, y encargada al eximio jurista italiano ROSSI, quien, tras el golpe de
Estado de Fortoul, en 1851, cede sus aulas al estudio del Droit Public, cátedra donde se
enseñaba Derecho Administrativo y Constitucional, no siendo hasta 1878, con la III
República Francesa, que se retoma la denominación de Derecho Constitucional que sigue
hasta nuestros días.
• Cátedra de Ateneo, España. Aquí los catedráticos CORTES, ALCALÁ GALIANO y
PACHECO impartieron trascendentales lecciones de Derecho Político.
• Cátedra de Turin, creada en esta ciudad italiana hacia 1848 y confiada primero a
ALFIERI y luego a AMADEO MELEGARI, cuya influencia fue sumamente importante en
el desarrollo de las modernas concepciones constitucionalistas.
Además de este proceso creador de las primeras cátedras dedicadas al estudio del Derecho
Constitucional como disciplina, debe apuntarse que a finales del siglo XIX se produce un
"florecimiento" de esta rama que se va elevando ya como "fórmula definitiva de la
convivencia política" y como una de "las grandes y definitivas invenciones de la
humanidad, efectiva y radicalmente vinculada al progreso y a la prosperidad de los
pueblos". No ha de resultar extraño, entonces, que "todo Estado que pretendiese civilizarse
debía implantar el régimen constitucional", tampoco sería absurda la idea de atribuirle al
Derecho Constitucional un sistema propio con argumentos de disciplina autónoma e
independiente, regulador en esencia de las relaciones Estado-individuo desde la perspectiva
de la organización del aparato estatal y de gobierno, sus limitaciones y la posición del
individuos en el tracto de sus relaciones, así como el reconocimiento de sus derechos
fundamentales como freno al ejercicio del poder.
Ante este "florecimiento" se impone el estudio, no obstante, de un hecho subsecuente,
caracterizado en gran medida por el reforzamiento de la idea del Estado liberal, propiciado
esencialmente por:
• El influjo de las doctrinas económicas liberales en la esfera de las potestades estatales, y
la búsqueda por parte del Derecho Constitucional del modo de garantizar la separación
ideal entre el "Estado" y la "Sociedad", presupuestos del liberalismo.
Mas, la concepción liberal sufriría una pronta quiebra, atendiendo a la falta de idoneidad de
algunos de los principios que desde la óptica constitucional constituyeron su
fundamentación, abriendo paso entonces a una nueva etapa donde crisis y reformulaciones
se convierten en el complemento del desarrollo de esta disciplina y la aplicabilidad y la
funcionalidad de sus institutos, motivada entre otros aspectos por:
• La crisis del modelo liberal.
• El ascenso de los postulados del Estado de Derecho en sus distintas manifestaciones,
como garante de una efectiva organización constitucional conforme a los compromisos de
igualdad y seguridad en el orden de las relaciones sociales y como legitimación
democrática del poder del Estado.
• Aparición de una nueva formación económico-social: el socialismo, con una orientación
diferente respecto al fundamento constitucional del Estado y el papel emergente de la
democracia surgida al calor de la Revolución Socialista.
• La instauración de Estados "totalitarios".
• La consolidación del bloque socialista esteuropeo, a partir de finalizada la Segunda
Guerra Mundial, el reforzamiento de las instituciones democráticas y el papel organizador
del Derecho Constitucional.
• El Estado de Bienestar Social como nueva formulación del Estado burgués.
Después de la década de 1970 aparece un nuevo ciclo, donde el Derecho Constitucional se
halla entre constantes contrapunteos. Por un lado, el declive de las formulaciones e
instituciones burguesas competidoras en algunos aspectos con las posiciones socialistas; un
momentáneo realce del constitucionalismo socialista, y finalmente, el derrumbe de sus
esenciales postulados en la mayor parte de los Estados europeos que formaron aquel
inmenso bloque, situaciones que pueden resumirse en tres grandes expresiones, que
incluyen las últimas tendencias en los marcos del Derecho Constitucional:
• Crisis del Estado de Bienestar Social y aparición de las nuevas tendencias liberales bajo
las doctrinas del neoliberalismo.
• Derrumbe del campo socialista en Europa del Este y quiebra de algunas de las
formulaciones del Derecho Constitucional y del sistema de las "democracias socialistas",
asociadas a aquellos países.
• Aparición de nuevas estructuras que rompen con la idea de un Estado-nación, proponen la
desaparición de las fronteras nacionales y propugnan la creación de Estados
supranacionales, a partir del surgimiento y consolidación de grandes bloques económicos
como la Unión Europea.
A partir de entonces emerge un período que alcanza hasta nuestros días, y en el cual el
Derecho Constitucional intenta conservar a toda costa su validez, tanto desde el punto de
vista teórico como práctico, y esencialmente alrededor de su eficacia, no sólo como
disciplina desde la perspectiva metodológica, sino como ciencia ordenadora, como columna
vertebral de la organización político-jurídica y social del Estado, instrumentando el
ejercicio de las instituciones adecuadas para la realización de sus funciones en armonía y
equilibrio con los intereses ciudadanos y reservándole a estos últimos todo cuanto requieran
para hacer de esta relación un marco de respeto y de derechos y obligaciones recíprocos.
De alguna manera, en esta parte previa se ha intentado periodizar momentos fundamentales
en el tránsito del Derecho Constitucional desde sus formas primigenias y casi inobservables
hasta instantes cruciales en su desarrollo, incluyendo los actuales, amén de las
contrariedades propias de todo proceso histórico, porque como señala Howard Mcilwain:
"la historia constitucional consiste, de ordinario, en el relato de continuas oscilaciones".
Es bueno precisar, no obstante, que estos momentos destacados en esta periodización
podrían, a priori, resumirse en tres grandes etapas:
• Primera etapa: que incluye desde las primitivas formulaciones de algunas instituciones del
Derecho Constitucional en las antiguas sociedades esclavistas hasta el triunfo de las
revoluciones liberales que sentaron las bases para un posterior y completo desarrollo de
esta disciplina.
• Segunda etapa: que coincide con el surgimiento del Derecho Constitucional como
disciplina independiente y autónoma con la creación de las primeras cátedras dedicadas a
su estudio hasta la decadencia de los presupuestos del Estado liberal.
• Tercera etapa: desde la consolidación del nuevo constitucionalismo socialista, la
implantación del Estado de Bienestar hasta su crisis, el posterior derrumbe del campo
esteuropeo, el auge del neoliberalismo y la formación de los Estados su-pranacionales.
Conclusiones
El Derecho Constitucional ha transitado por un complejo proceso de formación hasta
convertirse en una disciplina autónoma, proceso que se remonta a períodos antiguos
donde se trataban de alguna manera sus instituciones básicas, aun sin el carácter que
modernamente se les atribuye, y que se establece formalmente como fruto del
liberalismo y se consolida a partir del siglo XX, hasta la aparición de un momento de
crisis que se hace más visible con los fenómenos ya tratados que irrumpen en el
escenario mundial a partir de la década de 1990.
A su vez, grandes retos y desafíos tienen esta rama de Derecho para el presente siglo, a
la luz de importantes fenómenos políticos y sociales puestos en la escena mundial y la
tendencia existente de considerar inoperantes e ineficaces sus postulados, situación que
comienza a revertirse con la gran muestra de avance y recate de los presupuestos
constitucionales que se están dando, fundamentalmente en nuestra área geográfica.
Aspectos todos que nos mueven a reflexionar y a reafirmar la confianza en la utilidad
del Derecho para conservar el orden y la seguridad ya no sólo a escala nacional, sino
del mundo en general.