Tema 2 Último
Tema 2 Último
Trabajo Y Salud
Durante el desarrollo de la actividad productiva los seres humanos se encuentran ante situaciones
que pueden llegar a afectar a su salud. Eliminar o en el peor de los casos identificar y controlar
dichas situaciones de riesgo es la finalidad principal de la Prevención de Riesgos Laborales, siendo
su objetivo último la mejora de los niveles de salud de la población trabajadora.
Trabajo
Se acepta conceptualmente el trabajo, como aquella actividad productiva y social convenientemente
organizada, que a través de la combinación de una serie de recursos y de materias diferentes, como
son los propios trabajadores, las materias primas, los productos, los equipos, las máquinas, la
energía, la tecnología y la organización, permite alcanzar unos objetivos prefijados y satisfacer unas
necesidades. Desde un punto de vista económico es también una fuente de riqueza y un medio de
satisfacción de las necesidades materiales del individuo.
La tecnificación es aquel proceso mediante el cual el hombre elabora y fabrica todas aquellas
herramientas, máquinas y equipos materiales, dirigidos a la realización de una actividad específica, lo
que le debe permitir posteriormente realizar el trabajo de una forma mucho más cómoda y rentable.
La organización del trabajo es aquel proceso mediante el cual el hombre, como animal social que
es, planifica y distribuye las diferentes actividades a desarrollar, buscando generalmente obtener los
mayores beneficios económicos.
La conjunción de estos dos elementos unidos al progreso técnico y social debería comportar una
importante mejora de la calidad de vida laboral, eliminando o reduciendo muchos de los problemas o
riesgos que pudieran poner en peligro la salud de los trabajadores. Si bien esto ha sido así en gran
parte (las condiciones de vida y trabajo de un trabajador de la Edad Media eran mucho peores que
las de un trabajador actual) aún hay muchos puestos de trabajo que siguen presentando muchos de
estos riesgos que pueden poner en peligro la salud de los trabajadores, y que por tanto hay que
identificar, evaluar y controlar.
Con independencia de los distintos conceptos de salud y de que ésta va a estar condicionada por un
número muy importante de variables de tipo social, económico o cultural, los conceptos de trabajo y
salud están íntimamente relacionados.
Salud
Podemos realizar diferentes acercamientos al concepto de salud. Por ejemplo desde el punto de vista
médico sería ausencia de enfermedad, o el preservar, mantener o recuperar la salud colectiva. Desde
un punto de vista social la salud podría considerarse como un derecho de las personas.
Nosotros utilizaremos la definición que para el término salud estableció la Organización Mundial de la
Salud (O.M.S.) en 1948, siendo válida hoy día, al ir mucho más allá de un logro social o una ausencia
de enfermedad, y que según la cual:
"La salud es un estado de bienestar físico, mental y social completo y no meramente la ausencia de
daño y enfermedad".
● La orientación positiva que la O.M.S. confiere a la salud, al considerarla como algo más
que la mera ausencia de todo síntoma de enfermedad, cuando hasta entonces para definir la
salud se incorporaba en concepto de enfermedad, dándole una connotación negativa a la
definición.
● La concepción de la salud de una manera integral y multidisciplinar, al incorporar dentro de
ella no solo los meros aspectos relacionados con la salud física, sino que también
contempla simultáneamente otros aspectos, como son los psíquicos y los sociales.
Teniendo en cuenta esto y dado que la salud, como ya hemos dicho, está intensamente relacionada
con el trabajo y más concretamente con la forma en que éste se lleva a cabo, es conveniente
estudiar cuáles serían aquellas condiciones relacionadas con el trabajo que van a incidir
directamente sobre la salud de los trabajadores, es decir hay que estudiar desde una óptica global
los conceptos de Factores de Riesgo y de Condiciones de Trabajo.
1.2 Los factores de riesgo (no están, página 16) con técnicas de prevención, factor humano
y técnico, seguridad en el trabajo, higiene laboral, medicina del trabajo, ergonomía,
psicosociología laboral.
Llegados a este punto debemos ver cuáles son los factores de riesgo
principales, los cuales se pueden agrupar en dos categorías:
1. Factor Humano. Son de dos tipos:
Las condiciones personales del trabajador: edad, estado de salud, nivel de formación y
estudios, experiencia profesional, aspectos fisiológicos, etc.
Actuaciones peligrosas y prácticas inseguras: son todas aquellas acciones que se llevan a
cabo respecto a una determinada tarea y que pueden crear situaciones de riesgo para la
salud.
2. Factor técnico: se refiere a todo el conjunto de condiciones materiales que encontramos
en el trabajo o dicho de otra manera; las condiciones de trabajo.
Como establece la Ley 31/1995 de P.R.L. a través de la evaluación inicial de los riesgos
para la seguridad y salud de los trabajadores, el empresario debe planificar las actuaciones
que eliminen las consecuencias negativas que podrían tener los riesgos detectados. Para
que esto se pueda llevar a cabo son esenciales las Técnicas de prevención.
Las Técnicas de Prevención
Las técnicas de prevención son aquellas técnicas que están encaminadas a actuar
directamente sobre los riesgos antes de que se lleguen a materializar y por consiguiente
puedan producir daños para la salud de los trabajadores.
Son por lo
tanto técnicas de tipo activo.
La ley establece la obligatoriedad de actuar sobre el riesgo, las técnicas de prevención
activas actúan sobre la probabilidad y la frecuencia del riesgo y en mucha menor medida
sobre la consecuencia.
Las actuaciones preventivas en una empresa pueden ser de tipo material o
actuaciones de formación e información de los trabajadores.
La problemática principal de las actuaciones preventivas de tipo material es el enorme
campo de actuación y la extraordinaria complejidad y diversidad que las condiciones
materiales que el mundo laboral nos ofrece hoy día, por eso a veces los límites entre unas y
otras técnicas se solapan. Dichas técnicas o disciplinas
preventivas son:
• La Seguridad en el Trabajo: es aquella disciplina preventiva que estudia todos los riesgos
y condiciones materiales relacionadas con el trabajo, que podrían llegar a afectar, directa o
indirectamente, a la integridad física de los trabajadores (accidente de trabajo).
• La Higiene Industrial o Higiene Laboral: se considera como aquella disciplina preventiva
cuyo objeto fundamental es identificar, evaluar, y controlar, las concentraciones de los
diferentes contaminantes, ya fueran de carácter físico
(ruido), químico (productos químicos) o biológicos
(virus) presentes en los puestos de trabajo y que pueden llegar a producir determinadas
alteraciones en la salud de los trabajadores y en el peor de los casos enfermedades
profesionales.
Los daños derivados del trabajo se agrupan dentro de dos grandes categorías: los accidentes de
trabajo y las enfermedades profesionales, que se diferencian en la forma de producirse y en el tipo de
lesión que puede ocasionar.
"Los daños derivados del trabajo son todas aquellas enfermedades patologías o lesiones sufridas
con motivo u ocasión de trabajo"
Por ello el empresario tiene la obligación de tomar las medidas preventivas oportunas para mejorar
las condiciones de trabajo. Es necesario pues evaluar todos los riegos profesionales existentes, tanto
los que pueden provocar accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, como aquellas en las
que se den situaciones de insatisfacción, fatiga, estrés, etc.
Las diferencias fundamentales entre el accidente de trabajo con respecto a otras agresiones a la
salud y bienestar de los trabajadores como consecuencia del trabajo, son la violencia de la agresión y
la inmediatez en que se produce el daño.
El accidente de trabajo puede producir lesiones físicas leves, graves o mortales y tiene un carácter
súbito e inmediato.
La definición legal de ACCIDENTE DE TRABAJO se encuentra en el art. 115 del Texto refundido de
la Ley General de la Seguridad Social de 20/VI/1994:
"Toda lesión corporal que sufre el trabajo con ocasión o por consecuencia del trabajo que ejecute por
cuenta ajena"
2.2. Enfermedades
Profesionales I
El concepto de ENFERMEDAD PROFESIONAL, se encuentra definido en el Art. 116 del Texto
refundido de la Ley General de Seguridad Social de 20/VI/1994:
"Se entiende por enfermedad profesional aquellas contraída a consecuencia del trabajo ejecutado
por cuenta ajena, en las actividades que se especifiquen en el cuadro aprobado por las disposiciones
de apliación y desarrollo de esta ley, y que esta proceda por la acción de elementos o sustancias que
en dicho cuadro se indiquen para cada enfermedad profesional"
Desde el punto de vista legal volvemos a encontrar tres puntos de interés en la definición de
enfermedad laboral:
El requisito para que una enfermedad laboral sea considerada como tal es que se produzca como
consecuencia directa del trabajo.
2.2. Enfermedades
Profesionales II
Desde el punto de vista técnico la enfermedad profesional se puede definir como un deterioro lento
y paulatino de la salud del trabajador, producido por una exposición crónica a situaciones
adversas producidas por el ambiente en que se desarrolla el trabajo o por la forma en que este
se organiza.
Comparte con el accidente de trabajo que debe producirse un contacto entre la persona y el agente
agresor (en el caso de la enfermedad profesional se denomina contaminante ), pero la diferencia
fundamental entre los dos es la duración de ese contacto. En el caso de accidente la duración es
corta y casi instantánea, mientras que en la enfermedad profesional la duración del contacto es larga.
Se produce así un ataque constante casi a diario hacia la salud del trabajador que acaba por
desarrollar síntomas de una enfermedad.
Una intoxicación aguda por una sobreexposición ambiental producida de forma puntual no sería
considerada enfermedad profesional, sino accidente de trabajo.
2.2. Enfermedades
Profesionales III
El origen laboral de estas enfermedades es difícil de probar debido a que los efectos sobre la salud
por la exposición a una condición peligrosa aparecen al cabo de los años.
Al analizar la enfermedad laboral hay que tener en cuenta los siguientes factores:
3. Normativa De Prevención
De Riesgos Laborales I
Es numerosa la normativa aplicable en materia de prevención de riesgos laborales. Según su
valor jerárquico, clasificamos las normas del siguiente modo:
● La constitución.
● Las leyes.
● Los decretos.
● Las órdenes ministeriales.
● Las ordenanzas.
Partiendo del orden jerárquico, en la cúspide está la Constitución, nuestra norma suprema, mientras
que en el nivel inferior se encuentran las leyes, los decretos y las órdenes ministeriales.
También es necesario tener en cuenta las directivas comunitarias, que pretenden armonizar la
legislación en los países miembros de la Unión Europea (UE). Así, como consecuencia de ello, se
van incorporando a nuestra legislación nacional las leyes que emanan de estas directivas, como es el
caso de la Ley de prevención de riesgos laborales.
3. Normativa De Prevención
De Riesgos Laborales II
A continuación, veremos la normativa en materia de prevención de riesgos laborales:
«La política en materia de prevención de riesgos laborales deberá promover la integración eficaz de
la prevención de riesgos laborales en el sistema de gestión de la empresa. Igualmente, la política en
materia de seguridad y salud en el trabajo tendrá en cuenta las necesidades y dificultades
específicas de las pequeñas y medianas empresas. A tal efecto, en el procedimiento de elaboración
de las disposiciones de carácter general en materia de prevención de riesgos laborales deberá
incorporarse un informe sobre su aplicación en las pequeñas y medianas empresas que incluirá, en
su caso, las medidas particulares que para éstas se contemplen.»
«En las empresas de hasta diez trabajadores, el empresario podrá asumir personalmente las
funciones señaladas en el apartado 1, siempre que desarrolle de forma habitual su actividad en el
centro de trabajo y tenga la capacidad necesaria, en función de los riesgos a que estén expuestos los
trabajadores y la peligrosidad de las actividades, con el alcance que se determine en las
disposiciones a que se refiere el artículo 6.1 .e) de esta Ley.»
b) La evaluación de los factores de riesgo que puedan afectar a la seguridad y la salud de los
trabajadores en los términos previstos en el artículo 16 de esta Ley.
f) La vigilancia de la salud de los trabajadores en relación con los riesgos derivados del trabajo.
Si la empresa no llevara a cabo las actividades preventivas con recursos propios, la asunción de las
funciones respecto de las materias descritas en este apartado sólo podrá hacerse por un servicio de
prevención ajeno. Lo anterior se entenderá sin perjuicio de cualquiera otra atribución legal o
reglamentaria de competencia a otras entidades u organismos respecto de las materias indicadas.»
3. Normativa De Prevención
De Riesgos Laborales VI
● Reglamento de los servicios de prevención (Real decreto 39/1997): determina los
procedimientos de evaluación de riesgos para la salud de los trabajadores, las modalidades
de organización de la prevención en la empresa, el funcionamiento y control de los servicios
de prevención, y las capacidades y aptitudes que deben cumplir las personas o entidades
designadas para el desarrollo de la actividad preventiva.
● Real decreto 604/2006 por el que se modifican el Real decreto 39/1997 y el Real decreto
1627/1997: introduce importantes novedades tanto en el ámbito de las Auditorías de
prevención de riesgos laborales como en otros aspectos relacionados con el reglamento de
los servicios de prevención.
Entre dichas novedades destacan el mayor hincapié en la integración de la actividad preventiva y la
importancia de disponer de la figura de recursos preventivos en la empresa, así como la variación de
la periodicidad de las auditorías de prevención.
El artículo 14 de la citada ley, establece los derechos de los trabajadores frente a los riesgos
laborales, declarando los siguientes principios:
«Los trabajadores tienen derecho a una protección eficaz en materia de seguridad y salud en el
trabajo. Asimismo, tienen el derecho de información, consulta, participación, formación en materia
preventiva, paralización de la actividad en caso de riesgo grave e inminente y vigilancia de su estado
de salud.
El coste de las medidas relativas a la seguridad y la salud en el trabajo no deberá recaer en modo
alguno sobre los trabajadores.»
«Corresponde al trabajador velar por su propia seguridad y salud en el trabajo y por la de aquellas
otras personas a las que pueda afectar su actividad profesional.
Los trabajadores, con arreglo a su formación y siguiendo las instrucciones del empresario,
deberán:
● Usar adecuadamente, de acuerdo con su naturaleza y los riesgos previsibles, las máquinas,
aparatos, herramientas, sustancias peligrosas, equipos de transporte y, en general,
cualesquiera otros medios con los que desarrollen su actividad.
● Utilizar correctamente los medios y equipos de protección facilitados por el empresario.
● No poner fuera de funcionamiento y utilizar correctamente los dispositivos de seguridad
existentes o que se instalen en los medios relacionados con su actividad o en los lugares de
trabajo en los que ésta tenga lugar.
● Informar de inmediato a su superior jerárquico directo, y a los trabajadores designados para
realizar actividades de protección y de prevención o, en su caso, al servicio de prevención,
acerca de cualquier situación que, a su juicio, entrañe, por motivos razonables, un riesgo
para la seguridad y la salud de los trabajadores.
● Contribuir al cumplimiento de las obligaciones establecidas por la autoridad competente con
el fin de proteger la seguridad y la salud de los trabajadores en el trabajo.
● Cooperar con el empresario para que éste pueda garantizar unas condiciones de trabajo que
sean seguras y no entrañen riesgos para la seguridad y la salud de los trabajadores.»
● Lugares de trabajo.
● Máquinas y equipos de trabajo.
● Incendios.
● Electricidad.
Real Decreto 486/1997, de 14 de abril (BOE del 23), por el que se establecen las disposiciones
mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo.
Esta norma mínima no será de aplicación a (por lo que habrá que estar a su normativa
específica):
● Los medios de transporte utilizados fuera de la empresa o centro de trabajo, así como a los
lugares de trabajo situados dentro de los medios de transporte.
● Las obras de construcción temporales o móviles.
● Las industrias de extracción.
● Los buques de pesca.
● Los campos de cultivo, bosques y otros terrenos que formen parte de una empresa o centro
de trabajo agrícola o forestal pero que estén situados fuera de la zona edificada.
A estos efectos se entiende por lugar de trabajo las áreas del centro de trabajo, edificadas o no, en
las que los trabajadores deban permanecer o a las que puedan acceder en razón de su trabajo.
Obligación general
El empresario tiene la obligación general de adoptar las medidas necesarias para que la utilización
de los lugares de trabajo no origine riesgos para la seguridad y salud de los trabajadores o, si ello no
fuera posible, para que tales riesgos se reduzcan al mínimo.
En cualquier caso, los lugares de trabajo deberán cumplir las disposiciones mínimas, en cuanto a sus
condiciones constructivas, orden, limpieza y mantenimiento, señalización, instalaciones de servicio o
protección, condiciones ambientales, iluminación, servicios higiénicos y locales de descanso, y
material y locales de primeros auxilios.
Se señalan en este apartado las obligaciones específicas más significativas. En todo caso
deben consultarse los anexos del Real Decreto 486/1997.
● Diseño y características constructivas. El diseño y las características constructivas de los
lugares de trabajo deberán ofrecer seguridad frente a los riesgos de resbalones o caídas,
choques o golpes contra objetos y derrumbamientos o caídas de materiales sobre los
trabajadores.
● Dimensiones. Las dimensiones de los locales de trabajo deberán permitir que los
trabajadores realicen su trabajo sin riesgos para su seguridad y salud y en condiciones
ergonómicas aceptables. Sus dimensiones mínimas serán las siguientes:
○ 3 metros de altura desde el piso hasta el techo. No obstante, en locales comerciales,
de servicios, oficinas y despachos, la altura podrá reducirse a 2,5 metros.
○ 2 metros cuadrados de superficie libre por trabajador,
○ 10 metros cúbicos, no ocupados, por trabajador.
● Zonas con riesgo de caída y suelos. Las zonas de los lugares de trabajo en las que exista
riesgo de caída, de caída de objetos o de contacto o exposición a elementos agresivos,
deberán estar claramente señalizadas. Los suelos deberán ser fijos, estables y no
resbaladizos, sin irregularidades ni pendientes peligrosas.
● Puertas y tabiques. La anchura mínima de las puertas exteriores y de los pasillos será de
80 centímetros y 1 metro, respectivamente. Las puertas transparentes deberán tener una
señalización a la altura de la vista. Los tabiques transparentes o translúcidos y, en especial,
los tabiques acristalados situados en los locales o en las proximidades de los puestos de
trabajo y vías de circulación, deberán estar claramente señalizados y fabricados con
materiales seguros, o bien estar separados de dichos puestos y vías, para impedir que los
trabajadores puedan golpearse con los mismos o lesionarse en caso de rotura.
● Rampas, escaleras y plataformas. Los pavimentos de las rampas, escaleras y plataformas
de trabajo serán de materiales no resbaladizos o dispondrán de elementos antideslizantes.
Las rampas tendrán una pendiente máxima del 12 por 100 cuando su longitud sea menor
que 3 metros, del 10 por 100 cuando su longitud sea menor que 10 metros o del 8 por 100 en
el resto de los casos.
● Puertas de emergencias y vías de evacuación. Las puertas de emergencia deberán
abrirse hacia el exterior y no deberán estar cerradas, de forma que cualquier persona que
necesite utilizarlas en caso de urgencia pueda abrirlas fácil e inmediatamente. Estarán
prohibidas las puertas específicamente de emergencia que sean correderas o giratorias.
En caso de avería de la iluminación, las vías y salidas de evacuación que requieran iluminación
deberán estar equipadas con iluminación de seguridad de suficiente intensidad.
En los trabajos al aire libre en los que exista un alejamiento entre el centro de trabajo y el lugar de
residencia de los trabajadores, que los imposibilite para regresar cada día a la misma, dichos
trabajadores dispondrán do locales adecuados destinados a dormitorios y comedores.
Se considera que una máquina cumple con los requisitos de seguridad y salud cuando está provista
de la marca CE, otorgada por los organismos de control competentes y se ha notificado al Ministerio
de Industria, Turismo y Comercio. La separación entre máquinas será como mínimo de 0,80 m y
debe permitir que los trabajadores puedan trabajar cómodamente y sin riesgo. Los riesgos que
representan las máquinas son mecánicos (golpes, enganches, arrastres, aplastamientos, cortes, etc.)
y eléctricos, debidos al mal estafo de la maquinaria y a los ruidos que producen. Para evitar
accidentes se debe recibir una formación adecuada, mantenerlas en buen estado, asegurarse de que
funcionan los dispositivos de seguridad y tener especial atención en su manipulación.
1.1.3. Incendios I
La seguridad contra incendios contempla todo un conjunto de medidas destinadas no solo a evitar el
inicio del mismo, sino a controlar y eliminar su propagación.
Para que el fuego se inicie es necesario que coincidan en tiempo y lugar una serie de factores, a los
que denominamos factores del fuego: combustible, comburente y calor.
● COMBUSTIBLE: es toda sustancia capaz de arder. Puede ser sólida, líquida o gaseosa.
● COMBURENTE: el comburente normal es el AIRE, que contiene aproximadamente un 21%
en volumen de oxígeno.
● CALOR: es necesario que exista un foco que proporcione el calor suficiente para que el
fuego se produzca. Los focos más comunes pueden ser: cigarrillos, chispas, fuegos mal
apagados, fallos eléctricos, trabajos de soldadura, etc.
Para evitar el inicio bastará con eliminar alguno de los factores del fuego.
1.1.3. Incendios II
Clases de fuego
En lo que se refiere a las clases de fuego podemos distinguir las siguientes variedades:
Extinción de incendios
Las distintas formas de extinguir un incendio, están relacionadas con los distintos factores que
influyen en su generación. Si en un incendio intervienen el combustible, el oxígeno del aire, la
energía de activación y la reacción en cadena, si se eliminan uno o varios de los factores
conseguimos apagar o extinguir el fuego. Por tanto, las distintas formas de extinción se resumen en:
Un requisito importante que debe tener un agente extintor es que sea abundante en la naturaleza o
que sea fácil de fabricar y que tenga un coste que no sea muy elevado.
1. Agua: suele ser el agente más adecuado para fuegos de Clase A (combustibles sólidos). Es
capaz de extinguir por enfriamiento, por sofocación, por dilución y absorbe las radiaciones
térmicas. A la hora de extinguir un fuego es mucho más eficaz utilizar “agua niebla o
vaporizada” que “agua a chorro”. Entre sus inconvenientes está que se congela a menos de
0° C (con lo cual hay que añadirle aditivos para bajar la temperatura de congelación). Por
supuesto en fuegos sólidos donde haya presencia de electricidad no está recomendado su
uso. Tampoco debe usarse bajo ningún concepto en fuegos de Clase D (sodio, carburo
cálcico, etc.) puesto que reaccionan de forma violenta.
2. Espuma: es un agente muy adecuado para fuegos de Clase A y de Clase B. Extingue por
sofocación, evitando además la pirolisis y la evaporación del combustible. Existen cuatro
tipos distintos de espuma: Química, Física, de Baja expansión y de Alta expansión, cada una
de ellas recomendada para distintas situaciones.
3. Polvos químicos: debido a que existen cinco variedades distintas, dependiendo de su
función, es un agente extintor adecuado para fuegos de las Clases A, B, C, D y E. Extinguen
por sofocación e inhibición, absorben las radiaciones térmicas y no son tóxicos. Están
presentes en la mayoría de extintores que se comercializan, pueden combinarse como Polvo
ABC, Polvo ABC y E (Fosfato mono-amónico) y Polvo D (fosfato orgánico).
4. Anhíbrido carbónico: adecuado para fuegos de Clase A y B. No debe usarse jamás en fuegos
de Clase D o donde haya presencia de carbón. Actúa por sofocación y enfriamiento. Hay que
advertir que se trata de un agente tóxico, con lo cual no está recomendado usarlo en
ambientes donde haya personas.
5. Agentes gaseosos: son los denominados agentes limpios, porque no dejan rastro después de
su utilización. Se dividen en los agentes inertes (actúan por sofocación disminuyendo la
concentración del oxígeno en el aire por debajo del 12%) y los agentes activos que actúan
por inhibición, interrumpen la reacción en cadena.
1.1.3. Incendios IV
Los sistemas de extinción
Entre los sistemas de extinción que podemos encontrar en un lugar de trabajo se encuentran:
● Extintor Portátil.
● Carro extintor.
● Boca de Incendio Equipada. (B.I.E.).
● Columna hidrante.
● Columna seca.
● Sistemas de extinción automática.
● Rociadores de agua.
● Extinción por espuma.
● Extinción por polvo químico.
● Extinción gaseosa.
Extintor portátil
Es un dispositivo autónomo de uso manual que contiene un agente extintor, el más frecuente el Polvo
Polivalente ABC, que es proyectado sobre la base del fuego, por acción de la presión interna. Se
utiliza para extinguir fuegos pequeños. Cuando se comercializa un extintor este ha de ser verificado
por un Organismo de Control Autorizado. Debe someterse cada cinco años a una revisión anual y
cada cinco años a una prueba de presión hidráulica. Si se siguen estas pautas de mantenimiento
tiene una vida útil de 25 años. Su eficacia debe constar en su etiquetado, siendo la mínima exigible
21A y 113B.
1.1.3. Incendios V
En cuanto a su colocación en los lugares de trabajo deben situarse de tal forma que la distancia
máxima que se debe recorrer para utilizarlo sea de 15 m. y la altura máxima a la que se cuelgue sea
de 1,70 m. El número de extintores que se han de colocar va en función del espacio y de los
procesos utilizados en el lugar de trabajo.
En cuanto a su modo de utilización, la persona que va a usarlo deberá sostenerlo con un brazo,
mientras que con el otro quitará el precinto y la horquilla de seguridad. Después se accionará la
válvula de salida del gas y se dirigirá la salida del agente extintor hacia la base del fuego, efectuando
un movimiento de barrido lateral. En el siguiente cuadro podemos consultar cuál es el extintor idóneo
para cada tipo de fuego:
1.1.3. Incendios VI
Prevención del incendio, normas generales para evitar el inicio
Es el conjunto de medidas destinadas a completar la acción preventiva. Una buena protección viene
en función de una buena detección, extinción y alarma.
Una vez iniciado el incendio, el tiempo de actuación es fundamental. No todos los fuegos son iguales,
ni todos los agentes extintores son adecuados para todos los fuegos. El mal uso del agente extintor
frente a un determinado tipo de fuego puede aumentar el problema en lugar de reducirlo.
Los extintores se ubicarán en función del tipo de fuego. Deben estar perfectamente señalizados y
tendrán fácil acceso, no debiendo estar colocado su punto más elevado a más de 1,70 m. del suelo.
El paso de una corriente eléctrica puede provocar lesiones de gravedad muy variable en el
organismo, que abarcan desde simples quemaduras superficiales hasta la muerte instantánea.
El efecto lesivo de la corriente eléctrica viene definido por la intensidad de la corriente, la duración de
la descarga eléctrica y la resistencia del tejido a su paso.
Clasificación
Según la naturaleza los agentes agresivos se clasifican en:
● Agentes de tipo físico: son básicamente diferentes formas de energía que inciden sobre el
trabajador, pudiendo causar alteraciones en su salud cuando la dosis recibida es superior a
la tolerable. Entre las diferentes formas de energía que se incluyen en este grupo tenemos:
○ Ruido.
○ Vibraciones.
○ Radiaciones.
○ Calor y humedad.
○ Iluminación (debido a su importancia, veremos este agente más concretamente unas
líneas más abajo).
● Agentes de tipo químico. Un agente agresivo de tipo químico es toda sustancia orgánica o
inorgánica, natural o sistemática que, durante la fabricación, manejo, transporte,
almacenamiento o uso, puede incorporarse al medioambiente laboral y provocar daños en la
salud de los trabajadores.
Según su estado físico se pueden clasificar en sólidos, líquidos y gases y su efecto sobre la salud se
produce a partir de su entrada en el organismo.
● Corrosivos.
● Irritantes.
● Neumoconióticos.
● Asfixiantes.
● Anestésicos y narcóticos.
● Sensibilizantes.
● Cancerígenos, mutágenos y teratógenos.
● Sistémicos.
Para evaluar la acción de estos agentes en España existen los Límites de Exposición Profesional
para Agentes Químicos (VLA´s) editados por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el
Trabajo.
● Agentes de tipo biológico. Se consideran agentes de tipo biológico a todos aquellos seres
vivos, ya sean de origen animal o vegetal, y todas aquellas sustancias derivados de los
mismos, presentes en los ambientes de trabajo y que pueden ser susceptibles de provocar
efectos negativos sobre la salud de los trabajadores. Los contaminantes biológicos se
pueden clasificar en:
○ Organismos vivos:
■ Hongos.
■ Protozoos.
■ Artrópodos.
■ Etc.
● Derivados animales:
○ Pelos.
○ Plumas.
○ Excrementos.
○ Enzimas animales.
● Derivados vegetales:
○ Polvo vegetal.
○ Polen.
○ Madera.
○ Esporas.
○ Encimas vegetales.
○ Etc.
1.2.1. Iluminación I
La iluminación de cada lugar deberá adaptarse a las características de la actividad que se esté
realizando.
Si es posible, esta luz ha de ser natural. Deberá complementarse con iluminación artificial cuando la
primera no garantice el nivel de iluminación óptimo.
Deberá permitir que los trabajadores dispongan de condiciones de visibilidad adecuadas para poder
circular por ese lugar y desarrollar en él sus actividades sin riesgo para su seguridad y salud.
Los niveles mínimos de iluminación de los lugares de trabajo serán los estipulados en la siguiente
tabla:
Zona o parte del lugar de trabajo (*) Nivel mínimo de iluminación (lux)
(*) El nivel de iluminación de una zona en la que se ejecute una tarea se medirá a la altura
donde ésta se realice; en el caso de zonas de uso general a 85 cm. del suelo y en el de las vías
de circulación a nivel del suelo.
1.2.1. Iluminación II
Además:
Estas situaciones provocan que un número creciente de personas estén expuestas al aire tratado en
los sistemas de climatización. La relación entre los lugares de trabajo y la aparición de molestias es
algo que ya no puede ponerse en duda. El elemento principal que aparece en esta relación como
causante de los problemas citados es la calidad del aire interior.
Con el término aire interior, nos referimos a los ambientes interiores, tales como edificios de oficinas,
escuelas, hospitales, restaurantes, etc. La diferencia con los ambientes industriales, estriba en la
concentración de los compuestos presentes, ya que en los ambientes interiores estos suelen ser del
mismo orden que los existentes en el exterior.
La conexión entre el uso de estos edificios como lugar de trabajo o vivienda y la aparición, en
algunos casos, de molestias y síntomas que responden a la definición de una enfermedad es, en
muchos casos, una relación directa. Dentro de todos los factores que pueden aparecer como
potencialmente peligrosos dentro de un edificio la mayor parte de estos quedan englobados en lo que
se ha denominado “calidad del aire interior”.
"Entendemos por calidad aceptable del aire aquel que no contiene sustancias contaminantes en
cantidades tales que resulten nocivas para la salud y cuya calidad sea juzgada satisfactoriamente por
al menos e 80% de las personas expuestas a sus efectos"
Comienza en esta época a aparecer los primeros síntomas de molestias y enfermedades asociadas
con el trabajo en interiores, relacionándose desde un primer comienzo con la calidad del aire de
estos recintos.
Los efectos que una mala calidad del aire pueden producir sobre las personas, se manifiestan
mediante síntomas agudos o crónicos, entre estos síntomas destacamos:
● Irritación.
● Dolor de cabeza.
● Sequedad de piel o mucosas.
● Procesos alérgicos.
● Enfermedades infecciosas.
Estas afecciones pueden localizarse en diferentes zonas del cuerpo, siendo las más comunes:
● Ojos: irritación, escozor, lagrimeo, etc.
● Nariz: picor, mucosidad, goteo, congestión, estornudos.
● Garganta: dolor, inflamación, sequedad.
● Pulmón: opresión torácica, sensación de ahogo, tos seca.
● Cabeza: dolor, somnolencia, dificultad para la concentración, mareos.
● Cutáneos: eritema, erupciones, sequedad.
Estos efectos, aunque no en todos los casos se concreten en enfermedades, generan una
serie de procesos que provocan un aumento de los costes de personal, de producción y un
incremento de la conflictividad laboral. Estos procesos son:
● Malestar.
● Estrés.
● Absentismo.
● Pérdida de productividad.
1.3.1. Factores
psicosociales I
Estrés Laboral
Se produce cuando el individuo percibe que las demandas que se le exigen superan sus
capacidades para afrontarlas. Para valorar el nivel de estrés habría que analizar:
1.3.1. Factores
psicosociales II
Síndrome Burnout
1.3.1. Factores
psicosociales III
Violencia Psicosocial
Se ha presentado una atención especial a esta forma de violencia, que se manifiesta a través de la
repetición de un tipo de conducta que, por sí misma, puede tener poca importancia, pero que con la
reiteración y su dimensión global deviene en un atentado muy serio a la salud de las personas en los
lugares de trabajo.
Por tal, en sentido igualmente amplio, se entiende por violencia psicológica, todo conjunto de
conductas negativas (entre compañeros superiores e inferiores), palabras, actos y gestos que es
ejercida de forma sistemática y reiteradamente, con riesgo grave para la personalidad, dignidad física
o psíquica del individuo.
Acoso sexual
A groso modo, es cualquier tipo de conducta o presión de naturaleza sexual, tanto física como verbal,
que, no deseada por quien la sufre, surge de la relación de trabajo y genera un ambiente de trabajo
intimidatorio, hostil y ofensivo.
Acoso por razones discriminatorias
Es aquel acoso que recibe un empleado, tanto por parte de sus superiores como de sus inferiores o
compañeros, por razones de sexo, raza, condición sexual, etc.
En estas condiciones, la persona está motivada y satisfecha, y realiza su trabajo de forma eficaz. Es
más estas condiciones permiten desarrollar las capacidades y personalidad logrando un estado de
bienestar. Las exigencias de la tara, la organización del trabajo, las relaciones del grupo de trabajo…,
son aspectos que influyen en la consecución de las necesidades humanas, por lo tanto, el trabajo
debe diseñarse de manera que dé respuesta a estas necesidades.
Algunos de los factores psicosociales que pueden desencadenar problemas para la salud de los
trabajadores son: contenido de la tarea, monotonía, carga de trabajo, autonomía, trabajo a turnos y
nocturno, responsabilidad, responsabilidad, condiciones físicas del puesto, características de la
empresa, clima laboral, comunicación, posibilidades de promoción, etc. Todo ello se ve modulado por
variables personales como la personalidad, edad, formación, expectativas, aptitudes, etc.
Las consecuencias negativas para la salud tienen dimensiones psicológicas, físicas y conductuales,
así ocurre en los casos de estrés laboral, del mobbing (acoso psicológico), burn out (síndrome de
estar quemado), insatisfacción laboral…
Estas consecuencias no sólo suponen un problema de salud para el trabajador sino costes para la
empresa al aumentar el absentismo, disminuir el rendimiento, fallos en la calidad del servicio o
producto, aumento de accidentabilidad, deterioro de relaciones personales, etc.
1.3.2. Factores organizativos
II
Algunos principios preventivos en el diseño de los factores psicosociales recomendados por
el INSHT son:
● Determinación clara de las tareas a realizar o del rol de cada trabajador huyendo de la
ambigüedad y de la confusión.
● Evitar jornadas excesivas.
● Planificar con suficiente tiempo y antelación el trabajo a turnos y nocturno.
● Eliminación del trabajo monótono y repetitivo mediante la automatización.
● Cuidar de que las relaciones entre iguales y entre superiores y subordinados sean fluidas y
respetuosas.
● Adopción de cambios tecnológicos e introducción de nuevas tecnologías para mejorar ciertas
condiciones de trabajo.
● Cuidar la imagen de la empresa ante los trabajadores, clientes y proveedores y sociedad en
general.
● Diseñar un emplazamiento del centro de trabajo que cubra las necesidades y expectativas de
los trabajadores.
● Diseñar el centro de trabajo de forma funcional y, a ser posible, estéticamente, dotándole
además, de zonas de descanso y equipamientos sociales.
● Evitar conflictos de competencia e intereses.
● Participación de los interesados en la adopción de cambios en la organización del trabajo por
razones de salud laboral.
● Adoptar un estilo de mando democrático y participativo.
● Establecer cauces de comunicaciones ágiles y flexibles.
● En la organización del trabajo hay que tener en cuenta la personalidad de cada trabajador, y
su edad y formación.
● Adoptar las medidas convenientes para convencer a los trabajadores de que la actividad de
la empresa y sus productos encuentran buena acogida en la sociedad.
● Planificar la recogida de sugerencias y propuestas respecto al control de los factores
psicosociales.
● Potenciar el trabajo en grupo con empleados de similar cualificación y en un área
determinada.
● El empresario debe proporcionar al trabajador, individualmente considerado, la formación que
le capacite para atender todas las demandas del trabajo.
● Especialmente, procede garantizar la formación adecuada con motivo de la contratación, del
cambio de función o puesto de trabajo y cuando se produzcan nuevas máquinas y
tecnologías.
● Los factores estresantes y los psicosociológicos, se atenúan a través de unas buenas
relaciones internas y externas a la empresa.
● La adaptación a las exigencias del trabajo se hace más suave y ligera con el apoyo del
superior, de los compañeros de trabajo y de la familia.
● La comunicación fluida con los demás, sus respuestas y consejos servirán para conocer
mejor los problemas y el medio de afrontarlos.
● Un trato afectuoso y comprensivo del superior incidirá favorablemente en la reducción de las
consecuencias del estrés.
● Un apoyo de la familia, de los amigos y de los compañeros de trabajo da al trabajador más
seguridad y más capacidad de adaptación.
La Ergonomía y Psicosociología Aplicada es la técnica que tiene como objetivo el de ajustar los
requerimientos físicos y psicológicos del trabajo a las capacidades, limitaciones y necesidades de la
persona, evitando los riesgos para la salud que puede sufrir el trabajador si no se da este ajuste.
La ejecución de un trabajo cubre una doble función: por una parte, conseguir los objetivos de
producción; por otra, desarrollar el potencial del trabajador, es decir, que a partir de la
realización de la tarea, el individuo puede desarrollar sus capacidades. En estos términos
suele hablarse del trabajo como carga. Por lo que se pude dividir la carga del trabajo en:
● Carga Física.
● Carga Mental.
La fatiga es una consecuencia de la actividad excesiva y del trabajo monótono, se alivia con horarios
más cortos, periodos de descanso y tiempo suficiente para el sueño, recreo y comida. La fatiga es
sólo una de las numerosas fuerzas que pueden reducir la capacidad productora.
Los periodos de trabajo largos van asociados a un efecto de cansancio. La sensación de fatiga actúa
como un dispositivo de protección para impedir el agotamiento, pero frecuentemente no existe
relación directa con la fatiga fisiológica, que se presenta en una aptitud decreciente para efectuar un
trabajo.
Una de las formas de clasificar la fatiga es: general, sensorial, física, mental, muscular y
clínica.
Los mecanismos principales del cuerpo humano afectados por la fatiga son:
● El sistema circulatorio.
● El aparato digestivo.
● El sistema nervioso.
● El sistema muscular.
● El aparato respiratorio.
El trabajo físico continuo altera a estos mecanismos, tanto separada como colectivamente.
Las posibles causas que pueden provocar la fatiga:
● Monotonía.
● Intensidad y duración del trabajo físico y mental.
● Medio (clima, ruido, luz).
● Causas mentales (responsabilidad, preocupaciones, conflictos).
● Enfermedad y dolor.
● Nutrición.
Los síntomas que provoca la fatiga pueden dividirse en las siguientes categorías:
Una de las dificultades que se presentan al tratar la fatiga es su medición. Otro problema que se
presenta al estudiar la fatiga es el conocer el nivel de tolerancia del individuo frente a la misma.
Además existen muchas variables exteriores al trabajo que contribuyen a la fatiga del trabajador, pero
estas son en gran parte de tipo personal y se hallan fuera de la influencia directa del empresario.
La insatisfacción laboral
Los sistemas elementales de control de riesgos son la protección colectiva y la protección individual
que se desarrollarán en el siguiente punto.
La Ley de Prevención de Riesgos Laborales cita en el Art. 15 como uno de los principios de la acción
preventiva anteponer la protección colectiva a la individual. Así se elimina o minimiza la exposición
del trabajador a la situación de riesgo. Como sistemas y medidas de protección colectiva cabe citar
los siguientes:
Orden y limpieza
Muchos accidentes y daños tienen como última causa una situación de desorden y suciedad. Para
hacer el trabajo más fácil, con un ritmo más fluido y en condiciones de seguridad, conviene mantener
los puestos de trabajo en condiciones óptimas de orden y limpieza. No se trata solo de disponer de
cada elemento a utilizar en su lugar correcto, sino de prever y corregir aquellas causas que originan
un área de trabajo sucia y desordenada.
Señalización
Los riesgos o sus posibles consecuencias, afectan a todos los componentes de la empresa, tanto
humanos como materiales, además del medio ambiente en la que se ubica. Por lo tanto las
actuaciones preventivas tendrán la finalidad de proteger y mejorar la situación de cualquiera de esos
componentes, priorizando el elemento humano. Una parte de estos elementos, no tiene conducta
propia, se trata de los factores técnicos de la empresa. En cambio, las personas si tienen conducta y
racionamiento propio.
Cualquier actuación sobre el factor técnico implica, la intervención del factor humano, pues son
quienes diseñarán, desarrollaran e implantarán la actuación. De esta forma, cualquier acción
preventiva frente a los riesgos lleva implícita la actuación frente al factor humano. Cualquier intento
de modificación en la conducta del hombre debe encaminarse a través de la formación participativa.
La formación, como cualquier otra actividad en la empresa, debe ser objeto de una planificación
(programas), seguida de una realización práctica (impartición de la enseñanza) y de una evaluación
de los resultados. La planificación formativa definirá qué tipo de enseñanza, qué modelos didácticos,
que materiales y en que profundidad habrá que estudiar las necesidades de formación del colectivo
de los trabajadores a quien va dirigida.
Las necesidades de formación de este colectivo, están enfocadas sobre todo a lograr mayor
perfección y adquirir nuevas habilidades que le permitan desarrollar nuevas pautas de
comportamiento laboral más aceptables y más satisfactorias. La formación en la prevención
de riesgos es uno de los principios básicos preventivos. Algunos ejemplos de acciones
formativas en materia de seguridad y salud laboral elegidos por su importancia son:
● Correctivo: Reparar todas las averías o defectos que se presenten a partir del momento en
que se notifica la anomalía producida
● Preventivo: Verificación y sustitución de los equipos defectuosos, realizado en base a un
programa/preestablecido anteriormente, de revisiones periódicas
● Predictivo: Prever el momento en que se origina el fallo o avería, para aplicar antes la
situación correctora.
1.5.1. Protección colectiva
IV
Resguardos y dispositivos de seguridad
Para eliminar o disminuir el riesgo existente en máquinas, equipos o instalaciones y para evitar las
consecuencias en el caso de que aparezca el accidente, en numerosas ocasiones se utilizan
resguardos y dispositivos de seguridad.
El resguardo consiste en una barrera física que impide que el trabajador acceda al punto de
riesgo. Los tipos de resguardos son:
Son equipos llevados por el trabajador para protegerle de los riesgos que puedan producir daños
para su salud.
1. Un equipo de protección individual debe adecuarse a las disposiciones comunitarias sobre diseño
y construcción en materia de seguridad y de salud que lo afecten. En cualquier caso, un equipo de
protección individual deberá:
Ser adecuado a los riesgos de los que haya que protegerse, sin suponer de por sí un riesgo
adicional;
2. En caso de riesgos múltiples que exijan que se lleven simultáneamente varios equipos de
protección individual, dichos equipos deberán ser compatibles y mantener su eficacia en relación con
el riesgo o los riesgos correspondientes.
3. Las condiciones en las que un equipo de protección individual deba utilizarse, en particular por lo
que se refiere al tiempo durante el cual haya de llevarse, se determinarán en función de la gravedad
del riesgo, de la frecuencia de la exposición al riesgo y de las características del puesto de trabajo de
cada trabajador, así como de las prestaciones del equipo de protección individual.
4. Los equipos de protección individual estarán destinados, en principio, a un uso personal. Si las
circunstancias exigen la utilización de un equipo individual por varias personas, deberán tomarse
medidas apropiadas para que dicha utilización no cause ningún problema de salud o de higiene a los
diferentes usuarios.
Uno de los factores más importantes que debemos tomar en cuenta para la
selección de equipo protector de oídos es la capacidad que tiene de reducir el nivel
de decibeles al que se está expuesto.
Guantes:
● Para evitar infecciones o contaminación: por ej. los de látex, vinilo o nitrilo.
Usados por médicos.
● Guantes de protección contra aguas fuertes o sustancias químicas.
● Para protegerse de temperaturas muy elevadas (por ej. los de soldador, o
los necesarios para operar un horno).
● Para evitar el frío.
● Para protegerse de peligros mecánicos como la fricción (por ej. los de malla
de acero).
● Para evitar heridas hechas por objetos punzantes.
● Para soportar impactos, como los de un portero.
Protección para piernas
● Pantalones especiales.
● Rodilleras, usada por ciclistas y motociclistas, entre otros.
● Tobilleras.
● Protección para genitales.
Calzado de protección
● Evitar daños en el cuerpo de quien la lleva. Por ejemplo, porque se ha de trabajar con
electricidad, calor, elementos químicos, o infecciosos.
● Proteger el entorno de la polución o infección que pueda causar el trabajador. Por ejemplo,
en una cocina o una fábrica de microchips.
● Ambos tipos de protección (trabajador y entorno). Por ejemplo, para un dentista o un
cirujano.
Todo ello podría ir unido a un riesgo de daño a las instalaciones y al medio ambiente. Cuando ocurre
alguna de estas circunstancias, se dice que hay una situación de emergencia.
Para ello el empresario deberá designar al personal encargado de poner en práctica dichas medidas,
comprobando periódicamente, en su caso, su correcto funcionamiento.
Una situación de emergencia puede generar daños a las personas, instalaciones y medio ambiente.
Para evitar o minimizar dichos daños, en la empresa se debe prever y organizar adecuadamente el
modo de actuación ante las emergencias. Según sea el tamaño y actividad de la empresa, la
actuación a desarrollar será más o menos compleja.
Existe legislación que obliga a determinadas empresas, según su tamaño, tipo de actividad y
cantidad de sustancias peligrosas empleadas, a que se disponga de Autoprotección (ver
documentación al final de la unidad), es decir:
En el caso de empresas muy pequeñas o que no estén obligadas por ley a disponer de
Autoprotección, también se debería garantizar la seguridad del trabajador. Para ello, se tendría que
tener prevista una actuación mínima ante emergencias que debería ir acompañada también de un
mínimo de información y formación al trabajador.
En ambos casos siempre se debería tener en cuenta la posible colaboración de los recursos
exteriores que podrían ser: Protección Civil, Bomberos, Policía y, si existiese el Pacto de Ayuda
Mutua, empresas cercanas.
Los trabajadores deben ser informados de las pruebas a las que van a ser sometidos. La
comunicación de los resultados se realiza de forma directa al trabajador y la manera más
compresible que fuera posible. La empresa sólo recibirá un Apto o No Apto del trabajador para
desempeñar las funciones que requieren su puesto de trabajo.
Está prohibido por ley que la Vigilancia de la Salud se utilice con fines discriminatorios, debiendo
respetarse en todo caso la confidencialidad de los datos y la intimidad del trabajador.
El acceso a los datos sobre la Vigilancia de la Salud está restringido al personal médico-sanitario del
Servicio Médico que lleve a cabo esta labor o de la Inspección Sanitaria. Los trabajadores y sus
representantes tendrán acceso a datos de salud colectivos (estadísticas, estudios epidemiológicos,
incidencia enfermedades profesionales en el sector, etc.).
2. Riesgos Específicos Y Su
Prevención En El Ámbito De
La Tanatopraxia
Los trabajadores que desarrollan su actividad en los servicios funerarios pueden presentar distintos
riesgos: exposición de agentes físicos, químicos y biológicos, así como los derivados de la
manipulación de cargas y riesgos psicosociales (este tipo de riesgos ya han sido vistos con
anterioridad).
Formaldehído
Hipoclorito sódico
Riesgos físicos Operario cementerio Vibraciones
Virus
Parásitos y hongos
Bacterias
Priones
Entre estos riesgos hay que destacar la exposición a agentes biológicos, derivado de la manipulación
de los cadáveres o de sus fluidos biológicos, pues si bien la actividad no implica la intención
deliberada de manipular agentes biológicos en el trabajo, puede provocar la exposición de los
trabajadores a dichos agentes.
2.1. Físicos I
Dentro de los riesgos físicos, entre los que se encuentran también el ruido o la exposición a energía
electromagnética o radiaciones, en el sector de los servicios funerarios destacamos la exposición a
vibraciones.
Dicha exposición se produce cuando se transmite a alguna parte del cuerpo el movimiento oscilante
de una estructura, ya sea el suelo, una empuñadura o un asiento. Este movimiento puede ser
periódico, armónico, aleatorio o transitorio.
Causas de la vibración:
Las vibraciones están presentes en la mayoría de las máquinas y herramientas utilizadas por los
trabajadores: vehículos de transporte en carretera, maquinaria agrícola, maquinaria de obras
públicas, herramientas manuales, grúas horquillas, etc.
● Vibración de cuerpo total: es el resultado de someter la masa total del cuerpo a una masa
mecánica.
● Vibración segmento mano-brazo: es aquella a la que sólo está expuesta una parte del
cuerpo. Resulta del contacto de los dedos o manos con algún elemento vibrante (una
empuñadura de herramienta portátil, un objeto que se mantenga contra una superficie móvil
o un mando de una máquina).
Frecuencia de
Máquina o herramienta que la origina Efectos sobre el organismo
la vibración
Muy baja
● Efectos sobre el oído interno
Transporte: avión, automóvil, barco, ● Trastornos en el sistema
Frecuencia
tren. (movimiento de balanceo) nerviosos central
● Mareos y vómitos
1 Hz
Vehículos de transporte
● Lumbalgias, hernias,
Baja
pinzamientos discales,
Vehículos industriales (grúas horquillas)
lumbociáticas.
● Lesiones raquídeas que
Frecuencia
inciden sobre trastornos
Tractores y maquinarias agrícolas
debidos a malas posturas.
● Síntomas neurológicos,
1-20 Hz
trastornos de visión.
Maquinaria y vehículos de obras
públicas
2.1. Físicos II
Control del riesgo
● Actuación sobre los focos productores y/o activadores de la vibración, mediante la vigilancia
del estado de las máquinas (rozamiento, ataques, etc.).
● Modificación de la frecuencia de resonancia, variando la masa o rigidez del elemento
vibrante.
● Utilización de materiales aislantes (soportes de caucho, corcho, resortes no metálicos, etc.),
y/o absorbente de las vibraciones.
A continuación, veremos los aspectos más relevantes de este Reglamento en relación a la protección
de la salud y seguridad de los usuarios de las substancias químicas y sus mezclas, basándonos en la
NTP 878.
Aspectos básicos
El Reglamento CLP establece un nuevo sistema de identificación del riesgo químico,
unificándolo a nivel mundial y aproximándolo en algunos aspectos al que se viene usando a
nivel internacional en el transporte de mercancías peligrosas. Ello implica, básicamente, lo
siguiente:
El reglamento CLP también detalla el contenido de la etiqueta y las características que deben cumplir
el envase o envases, en sus múltiples posibilidades.
Las clases de peligro definen la naturaleza del peligro físico, para la salud humana o para el medio
ambiente que representan las sustancias o sus mezclas.
Peligroso
Explosivos 7ª Toxicidad aguda 4 5g
para el
medio
ambiente
acuático
Peligro
Corrosión/irritació para la
Gases 2 2d 1
n cutánea capa de
ozono
Lesiones oculares
Líquidos 3 graves/irritación 2
ocular
Inflamables
Sensibilización
Sólidos 2 2
respiratoria
Aerosoles 2 Mutagenicidad 2e
Gases 1 Carcinogenicidad 2e
Pirofóricos Líquidos 1
Sólidos 1
Calentamiento
2
espontáneo
Peróxidos orgánicos 7c
Corrosivos para metales 1
Palabras de advertencia
Las palabras de advertencia indican el nivel relativo de gravedad de los peligros para alertar al
lector de la existencia de un peligro potencial. Deben figurar en la etiqueta y son:
Estas palabras de advertencia sustituyen a las anteriores indicaciones de peligro (E, O, F, T, Xn, Xi y
C). De esta forma, ya de entrada, se indica el nivel de peligro de la sustancia o mezcla identificada.
Los pictogramas de peligro son composiciones gráficas que contienen un símbolo negro sobre un
fondo blanco, con un marco rojo lo suficientemente ancho para ser claramente visible. Tienen forma
de cuadrado apoyado en un vértice y sirven para transmitir la información específica sobre el peligro
en cuestión.
A continuación, se presentan los pictogramas que deben figurar en la etiqueta según las categorías
de peligro asociadas a cada sustancia o mezcla.
Cada pictograma deberá cubrir al menos una quinceava parte de la superficie de la etiqueta
armonizada y la superficie mínima en ningún caso será menor de 1 cm2.
Las indicaciones de peligro son frases que, asignadas a una clase o categoría de peligro, describen
la naturaleza de los peligros de una sustancia o mezcla peligrosa, incluyendo, cuando proceda, el
grado de peligro. Las indicaciones de peligro (equivalentes a las anteriores frases R), llamadas H (de
Hazard, peligro), se agrupan según peligros físicos, peligros para la salud humana y peligros para el
medio ambiente.
En el Reglamento CLP se han incluido, además, unas indicaciones de peligro “suplementarias” para
cubrir ciertos tipos de peligros no contemplados en las indicaciones provenientes del SGA. Delante
de la H correspondiente, llevan las siglas EU. También incluye unos elementos suplementarios o de
información que deben figurar en las etiquetas de determinadas mezclas así como una regla
particular para el etiquetado de productos fitosanitarios.
Finalmente, para algunas indicaciones de peligro se añaden letras al código de tres cifras.
Si las clases de peligro a indicar son varias, en la etiqueta figurarán todas las indicaciones de peligro
resultantes de la clasificación, salvo en caso de duplicación o solapamiento evidentes.
Para más información sobre las indicaciones de peligro, y sobre el reglamento en general puede
utilizar la Nota Técnica de prevención 878, “Regulación UE sobre productos químicos (III).
Reglamento CLP: aspectos básicos”.
Esta hoja o ficha contiene las instrucciones detalladas para su manejo y persigue reducir los riesgos
laborales y medioambientales. Está pensada para indicar los procedimientos ordenadamente para
trabajar con las sustancias de una manera segura.
Las fichas contienen información física del producto como, por ejemplo, su punto de fusión, punto de
ebullición, etc.; también incluyen su toxicidad, efectos a la salud, primeros auxilios, reactividad,
almacenaje, disposición, protección necesaria y, en definitiva, todos aquellos cuidados necesarios
para manejar los productos peligrosos con seguridad. El formato de estas fichas puede variar
dependiendo de su fabricante o según las legislaciones de los diferentes países.
Muchos productos incluyen obligatoriamente su ficha de seguridad en la propia etiqueta. Éstas
también incluyen, además de los riesgos a la salud, los riesgos medioambientales. Las etiquetas
contienen diversos símbolos de peligro estandarizados para su rápida identificación y frases de
riesgo y de seguridad según las convenciones locales.
2.3. Biológicos I
En las múltiples tareas que tienen lugar en los servicios funerarios, el contacto con los cadáveres
puede producirse durante el traslado de los fallecidos desde el lugar de su muerte hasta su destino
final, así como durante su almacenamiento, lavado, embalsamamiento o preparación; aunque en
principio son pocos los agentes biológicos que pueden presentar un riesgo de infección, el riesgo que
éstos representan puede ser importante.
Estas exposición puede tener lugar por contacto directo a través de la piel dañada, por salpicaduras,
principalmente a membranas mucosas, por vía parenteral (inoculación, sobre todo en operaciones de
tanatopraxia) o por vía respiratoria, y por la inhalación de bioaerosoles. Así, por ejemplo, el riesgo
biológico más importante al cual deben enfrentarse en la actualidad los embalsamadores, es la
posibilidad de contraer patologías infecciosas graves por pinchazos con aguja de sutura o con los
tubos de inyección y aspiración, así como por contacto con los fluidos biológicos.
La transmisión de infecciones por vía dérmica y mucosas se produce por el contacto directo con la
piel dañada o con objetos contaminados. Dichas infecciones son debidas principalmente a dos
bacterias: Staphylococcus aureus resistente a meticilina (MRSA) y Streptococcus pyogenes (grupo
A).
2.3. Biológicos II
Asimismo, también puede existir una exposición a microorganismos gastrointestinales, por una
transmisión a través de la vía fecal-oral por contacto directo con materia fecal u objetos
contaminados durante la manipulación de los cadáveres. Los dos microorganismos de mayor
preocupación respecto a su transmisión son Salmonella no typhi y la hepatitis A, mientras que
distintas especies de Shigella, Salmonella typhi, Helicobacter pylori y Cryptosporidium presentan un
riesgo menor.
Los agentes infecciosos cuya principal vía de entrada es la respiratoria y el contagio se produce por
la generación de bioaerosoles son Mycobacterium tuberculosis (causante de la tuberculosis) y el
virus responsable del síndrome respiratorio agudo (SARS). Otros agentes, aunque con un riesgo de
infección menor, son Neisseria meningitidis, y Haemophilus influenzae, causantes de meningitis
bacteriana y Corynebacterium diphtheriae, que provoca difteria.
Los virus patógenos más comunes a los que los trabajadores de los servicios funerarios pueden estar
expuestos por contacto con sangre u otros fluidos biológicos son, el virus de la hepatitis B (VHB), el
virus de la hepatitis C (VHC), con un riesgo más importante debido a la posibilidad de manipulación
de cadáveres con hepatitis crónica asintomática y no diagnosticada, y el virus de la inmunodeficiencia
humana (VIH).
Además, también hay que comentar la exposición a los virus de Ébola y Marburg y el virus de la
fiebre de Lassa responsables de la fiebre hemorrágica viral, que se transmiten por contacto directo
con líquidos corporales infectados como la sangre, la saliva, el sudor, la orina o los vómitos. Dichos
virus no son endémicos de Europa, únicamente de África, aunque el contagio puede llegar a
producirse en los viajes a esos países.
Finalmente, otro grupo de agentes biológicos a considerar son los priones, que pueden producir la
enfermedad de Creutzfeld-Jakob o encefalopatía espongiforme. La forma de transmisión de los
priones no es totalmente conocida, aunque se sabe que se hallan en una alta concentración en el
fluido cerebroespinal y en el tejido del sistema nervioso y que puede transmitirse entre humanos a
través de órganos y tejidos infectados así como mediante instrumentos u otros materiales infectados.
Staphylococcus aureus
MRSA
meticilina resistente
Fiebre tifoidea Salmonella typhi
Shigella dysenteryae
Otras
Cryptosporidium
Helicobacter pylori
Mycobacterium
Tuberculosis
tuberculosis.
Neisseria meningitidis
Meningitis
Haemophilus influenzae
Corynebacterium
Difteria
diphtheriae.
Síndrome de Virus de la
inmunodeficiencia Inmunodeficiéncia
adquirida Humana (VIH)
Virus de Ebola y
Marburg.
Virus de la fiebre de
Lassa
Enfermedad de Priones
Creutzfeld-Jakob o
Pinchazos, cortes o salpicaduras a
encefalopatías
membranas mucosas.
espongiformes
transmisibles
UNIDAD
DIDÁCTICA
3
UNIDAD DIDÁCTICA 3.
ELEMENTOS BÁSICOS DE
GESTIÓN DE LA
PREVENCIÓN DE RIESGOS
APLICADOS AL ÁMBITO DE
LA TANATOPRAXIA
Epígrafes
1. Organismos Públicos Relacionados Con La Seguridad Y La Salud En El Trabajo
4. Primeros auxilios
1. Organismos Públicos
Relacionados Con La
Seguridad Y La Salud En El
Trabajo
Según el artículo 40.2 de la Constitución Española:
Visto el mandato constitucional, podemos distinguir diferentes organismos con competencias
en materia preventiva, así, diferenciamos:
● Nivel Internacional.
● Unión Europea.
● Nacional.
● Autonómico.
● Otros órganos e instituciones.
También presta un Servicio de Consulta Gratuita a particulares sobre las dudas que les puedan surgir
en relación a la Seguridad en el Trabajo.
Colabora además con otros órganos administrativos asesorándolos.
En este sentido, las Comunidades Autónomas que tienen transferidas las competencias en materia
de ejecución de la legislación laboral, disponen de la potestad sancionadora, que se efectuará de
acuerdo con su regulación propia, a propuesta de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social.
Igualmente y conforme con los respectivos Estatutos Autonómicos, las funciones y servicios que
anteriormente venían desarrollando los Gabinetes Técnicos Provinciales del I.N.S.H.T. han quedado
traspasados a las Comunidades Autónomas.
Los órganos de dichas Comunidades con competencias en Prevención de Riesgos Laborales reciben
distintas denominaciones, según la Comunidad de que se trate. Desarrollan funciones como la
investigación de accidentes, la formación y el asesoramiento técnico en estas materias y constituyen,
junto con la Inspección de Trabajo, los Órganos de la Administración que mantienen una relación
más directa con los trabajadores y las empresas.
2. Gestión de la prevención
de riesgos laborales
Epígrafes
2.1. Planificación De La Prevención
Es decir, que si como resultado de una evaluación de riesgos es necesario aplicar o mejorar
los controles de riesgos, será necesario contar con un buen procedimiento para planificar la
implantación de las medidas de control que sean precisas. El método de control que se tome
deberá tener en cuenta los siguientes principios.
● Definir claramente los objetivos a alcanzar. Se establecerán las metas concretas que se
quieran conseguir en cada uno de los ámbitos de la prevención.
● Combatir los riesgos en origen, adoptando medidas preventivas o correctoras para la
eliminación o reducción y control de los riesgos.
● Adaptar el trabajo a la persona, en particular lo que respecta a la concepción de los puestos
de trabajo, así como la elección de los equipos y métodos de trabajo y producción.
● Priorizar las actuaciones en función de la gravedad de los riesgos y del número de personas
afectadas.
● Tener en cuenta la evolución de la técnica.
● Sustituir lo peligroso por lo que extrañe poco o ningún peligro.
● Adoptar las medidas que antepongan la protección colectiva a la individual.
● Dar instrucciones a los trabajadores.
● Riesgo Identificado.
● Cuantificación del mismo.
● Medida Correctora a adoptar.
● Prioridad de las medidas correctoras a adoptar.
● Periodo de tiempo o fases para adoptar las medidas.
● Recursos económicos necesarios (si lo fuesen) para adoptar las medidas.
● Recursos humanos necesarios para adoptar medidas correctoras.
● Responsable de adoptar las medidas.
● Fecha de realización.
● Supervisión de adopción de medidas correctoras. Se recomienda firma del supervisor.
2.1.2. Revisión de la
Planificación Preventiva
El plan de actuación deberá ser revisado, teniendo en cuenta lo siguiente:
● Definición de objetivos.
● Listado de actividades.
● Cronograma de ejecución
● Asignación de responsables.
● Asignación de recursos.
● Verificaciones de control.
2.2. Organización De La
Prevención En La Empresa:
Rutinas Básicas I
La gestión de la prevención dentro de una empresa, supone un conjunto de medidas que
pueden resumirse en dos grandes bloques:
Ya comentamos en módulos anteriores, cuáles son los principios generales relativos que la
ley establece para la prevención de los riesgos:
2.2. Organización De La
Prevención En La Empresa:
Rutinas Básicas II
Además también desarrollamos cuáles son los principios que deben presidir la acción
preventiva, es decir aquellas medidas que debe adoptar el empresario:
Teniendo en cuenta estos principios, a continuación vamos a desarrollar una serie de pasos a
seguir para la implantación lógica del trabajo preventivo en la empresa, lo que comúnmente
conocemos como “Rutinas Básicas de Prevención”.
1. Plan de Prevención.
2. Evaluación de Riesgos.
3. Planificación Preventiva.
4. Información y Formación.
5. Medidas de Emergencia.
6. Memoria Anual.
7. Auditorías del Sistema.
2.3. Evaluación De Riesgos
Profesionales
a directiva marco 89/391 CEE y la LPRL 31/1995 establece como obligación del empresario la
planificación de la acción preventiva en la empresa, a partir de una evaluación inicial de riesgos.
● El análisis de riesgos.
● La valoración de riesgos.
● Identificar el Peligro, entendiendo como tal toda fuente o situación con capacidad de
daño en términos de lesiones, daños a la propiedad, daños al medio ambiente, o bien una
combinación de ambos.
● Estimar el Riesgo, entendiendo como Riesgo la combinación de la frecuencia o probabilidad
y de las consecuencias que pueden derivarse de la materialización de un peligro.
No termina con ello la actuación, sino que debe actualizarse, lo que implica que cualquier cambio
significativo en un proceso o actividad de trabajo, debe de conducir a una revisión de la Evaluación, y
a establecer como obligación del empresario, la actualización de las evaluaciones cuando cambien
las condiciones de trabajo.
Si en la evaluación del riesgo resultase que el riesgo no es tolerable, hay que controlar ese riesgo de
forma inmediata, mediante la reducción del riesgo por modificaciones en el proceso, producto o
máquina, y/o la implantación de medidas adecuadas.
Al proceso conjunto de Evaluación de Riesgos y Control del mismo, se le denomina Gestión del
Riesgo.
Muchos de los peligros que se pueden presentar en un puesto de trabajo derivan de las propias
instalaciones y equipos (aparatos a presión o instalaciones eléctricas por ejemplo). Para muchos de
ellos se ha desarrollado una Legislación específica, bien nacional, autonómica o local, que regula las
características que se deben cumplir, como es el caso del Reglamento de Aparatos a Presión o el
Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión.
Dichos Reglamentos regulan una serie de características de obligado cumplimiento, tales como la
autorización para la puesta en servicio, las revisiones periódicas, las inspecciones, así como las
características que han de reunir los instaladores autorizados.
En muchas ocasiones nos encontramos que para la evaluación de riesgos, existen normas o guías
técnicas, que establecen el procedimiento de evaluación e incluso en algunos casos, los niveles de
exposición recomendados.
A modo de ejemplo, se puede citar la Norma ENV 50166 sobre la exposición a campos
electromagnéticos entre 0 y 10 kHz y entre 10 kHz y 300 Ghz, que facilita:
Algunos de estos métodos se basan en el análisis probabilístico de riesgos, y se utilizan también para
el análisis de los sistemas de seguridad en máquinas y distintos procesos industriales. Ejemplo de
estos métodos específicos son el método HAZOP, el árbol de fallos y errores, etc.
Existen riesgos, generalmente muy corrientes y variados en la vida laboral, a los que no son
aplicables dicha metodologías, y que por otra parte requieren el disponer de un método general que
pueda ser aplicado en situaciones muy dispares.
Existen varios métodos de aplicación general a la hora de evaluación de riesgos, como por ejemplo el
W.T. Fine, o el Sistema Simplificado de Evaluación, etc. A continuación exponemos el Método de
Evaluación General de Riesgos(desarrollado por el INSHT).
2.3.4. Método de evaluación
general de riesgos (Instituto
Nacional de Seguridad e
Higiene en el Trabajo) I
Este método parte de una clasificación de las actividades del trabajo, requiriendo posteriormente toda
la información que se necesaria en cada actividad. Establecidas dichas premisas, se procede a al
análisis de riesgos, identificando peligros, estimando riesgos y finalmente procediendo a valorarlos
para determinar si son o no son tolerables.
Después se deberá obtener para cada una de las actividades el máximo de información
posible, por ejemplo:
En cualquier caso este listado puede ser ampliado o modificado, dependiendo de las condiciones de
trabajo que se encuentren.
Una vez obtenida la anterior información se pasará a la identificación de los peligros. Para
llevar a cabo la identificación hay que preguntarse:
Complementariamente a estas preguntas existe un listado más o menos acordado de riesgos para
facilitar la labor de detección del riesgo. El presente cuadro está extraído de Evaluación de las
Condiciones de trabajo en la PYME (5ª edición) publicado por el INSHT, dicho listado de riesgos es el
siguiente:
RIESGO DE ENFERMEDAD
RIESGO DE ACCIDENTE
PROFESIONAL
010 Caída de personas a distinto nivel 310 Exposición a contaminantes químicos
Para cada uno de los Peligros Identificados se deberá estimar el Riesgo, determinando la severidad
del daño (consecuencias) y la Probabilidad de que ocurra el daño
En cuanto a la probabilidad de que ocurra el daño se puede graduar desde baja a alta, según
el siguiente criterio:
GRAVEDAD
Considerabl Important
Muy Baja Baja Alta Muy Alta
e e
R
O
Important
Baja Trivial Tolerable Tolerable Moderado Moderado
e
B
La anterior tabla nos permite determinar los niveles de riesgo, formando la base para decidir si se
requiere mejorar los controles existentes o implantar unos nuevos, así como determinar en el tiempo
las actuaciones.
Para tomar una decisión se deberá contar con un criterio, estableciendo el siguiente método del
INSHT:
Por último debemos indicar que la evaluación de riesgos debe ser un proceso continuo, por lo que la
adecuación de los medios de control debe de estar sujeta a revisión continua y modificarse si es
preciso. Análogamente, si cambian las condiciones de trabajo y con ello varían los peligros, habrá de
revisarse la evaluación de riesgos.
3. Documentación En El
Ámbito De La Prevención De
Riesgos Laborales:
Recogida, Elaboración Y
Archivo I
En general toda la documentación de un Sistema de Gestión de la Prevención de Riesgos Laborales
se suele agrupar en un único documento: El Plan de Prevención.
3. Documentación En El
Ámbito De La Prevención De
Riesgos Laborales:
Recogida, Elaboración Y
Archivo II
● Estructura organizativa prevista para la actividad preventiva, incluyendo:
● Responsabilidades y funciones dentro de la empresa, así como las prácticas, los
procedimientos y los procesos (por ejemplo, sistema para el flujo de información sobre
problemas, para tomar decisiones, etc.
● Recursos materiales (necesarios y asignados) para realizar la acción de prevención de
riesgos en la empresa, incluyendo el presupuesto anual específico, si este existiese.
● Descripción de la organización de la prevención en la empresa y en su caso, acreditación
de concierto con un servicio de prevención ajeno, acta de constitución del servicio de
prevención propio, designación de trabajador o asunción de la actividad por parte del
empresario (en estos dos últimos casos, se debe incluir también la acreditación de la
formación de esa persona).
● Mecanismos para implementar la consulta y/o participación de los representantes de los
trabajadores en aquellos temas y supuestos en que corresponda.
● Integración en la prevención del Comité de Seguridad y Salud. Acta de constitución,
normas de funcionamiento, y registro de las decisiones adoptadas.
● Cuando en el centro de trabajo desarrollen su tarea trabajadores de contratas y
subcontratas, se detallará cómo se dará cumplimiento a las obligaciones de coordinación
previstas legalmente.
3. Documentación En El
Ámbito De La Prevención De
Riesgos Laborales:
Recogida, Elaboración Y
Archivo III
● Evaluación de riesgos: Riesgos identificados y criterios de valoración utilizados. En su
caso, documentación de mediciones efectuadas. Actualizaciones de la evaluación de riesgos
cuando sea pertinente (introducción de nuevas sustancias, maquinaria o cambio tecnológico
u organizativo, etc.).
● Evaluación de Riesgos Laborales (en base a lo descrito anteriormente).
● Sustancias y materiales: documentación de sustancias y materiales, utilizados o generados,
referida a sus riesgos (hojas de seguridad, etc.). Mediciones de exposición, cuando sea
relevante. Medidas ya adoptadas.
● Maquinarias: manuales de uso y, en su caso, documentación sobre la adecuación al RD
1215/1997. Medidas ya adoptadas.
● Riesgos ergonómicos: método de valoración y resultados. Medidas ya adoptadas.
● Riesgos psicosociales y derivados de la organización del trabajo o la jornada o turnos de
trabajo: método de valoración y resultados. Medidas ya adoptadas.
● Riesgos derivados de las características de los lugares de trabajo. Medidas ya adoptadas.
● Riesgos para trabajadores y colectivos específicos por puesto de trabajo, si procede.
Medidas ya adoptadas.
3. Documentación En El
Ámbito De La Prevención De
Riesgos Laborales:
Recogida, Elaboración Y
Archivo IV
● Planificación de la actividad preventiva:
● Priorización y temporización de las actuaciones necesarias: relación de medidas preventivas
adoptadas y/o planificadas, recursos asignados, calendario y responsables de la
implantación y seguimiento.
● Plan de información y formación de los trabajadores en prevención de riesgos laborales.
Acreditación de las actividades.
● Medidas de emergencia a que se refiere el artículo 20 de la LPRL que se hayan adoptado, de
sus actualizaciones y de las comprobaciones de su efectividad. Memoria justificativa de los
conciertos externos y de la formación del personal con responsabilidad asignada.
● Vigilancia de la salud, realizada a los trabajadores en aplicación del artículo 22 de la
Ley de Prevención de Riesgos Laborales.
● Procedimientos varios:
● Describen las distintas actividades especificadas en el Sistema de Gestión de la PRL. En los
procedimientos ha de establecerse de manera clara y concisa los siguientes términos:
● Responsable.
● Descripción de las tareas a realizar.
● Cómo y cuándo han de llevarse a cabo.
● Objetivo que se espera.
3. Documentación En El
Ámbito De La Prevención De
Riesgos Laborales:
Recogida, Elaboración Y
Archivo V
● Otras actividades de seguimiento:
● Acreditación del seguimiento de los resultados y control de la eficacia del sistema de gestión
preventiva de acuerdo al Art. 16.1 Ley 31/1995; Art. 2.1 RD 39/1997.
● Seguimiento de las medidas de protección individual: criterios de elección, uso de EPIs,
normas de uso, mantenimiento y relación de usuarios.
● Documentación de los accidentes laborales e incidentes y de las enfermedades
profesionales, junto al análisis e interpretación epidemiológica de los resultados.
● Memoria anual del Servicio de Prevención sobre riesgos, daños o medidas de prevención,
así como cualquier informe emitido, si procede.
● Auditoría de las actividades preventivas realizadas con medios propios, si procede (Art. 29
del RSP).
● Registros:
● Partes de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, acaecidos durante los últimos
cinco años, así como la investigación realizada de los mismos.
● Escritos remitidos por trabajadores y de sus representantes.
● Libro de Visitas de la Inspección de Trabajo y archivo de correspondencia intercambiada, o
recomendaciones emitidas por la Inspección de Trabajo u otras instancias institucionales en
relación con la empresa.
● Acreditación de la consulta y participación de los representantes de los trabajadores en
aquellos supuestos en que corresponda.
● Libro de registro de contratas y subcontratas, con detalle de las Medidas previstas para la
coordinación de actividades desde el punto de vista de la prevención de riesgos laborales, de
acuerdo al Art. 42.4 del Estatuto de los Trabajadores.
4. Primeros Auxilios I
Se entiende por primeros auxilios el conjunto de actuaciones y técnicas que permiten la atención
inmediata de un accidentado, hasta que llega la asistencia médica profesional, a fin de que las
Lesiones que se han producido no empeoren.
La Ley de Prevención de Riesgos Laborales en el Capítulo III, artículo 20, marca como obligación del
empresario el análisis de las posibles situaciones de emergencia, así como la adopción de la
medidas necesarias, entre otras, en materia de primeros auxilios.
4. Primeros Auxilios II
Los puntos a considerar, tal como marca la citada ley, serían:
En caso de actuación para proporcionar a la persona accidentada los primeros auxilios, tras haber
realizado la valoración primaria y haber medido sus constantes vitales, habremos de tener en cuenta
las siguientes consideraciones:
1. Si la herida es superficial:
1. La persona que vaya a realizar la cura debe lavarse previamente las manos con agua y
jabón.
2. Lavar la herida con agua y jabón (preferiblemente) o con agua oxigenada a chorro,
procurando si la herida es sucia limpiarla de impurezas y cuerpos extraños lo mejor posible.
3. Aplicar a la herida un antiséptico y cubrirla con un apósito estéril.
6. En caso de quemaduras:
1. Enfría la zona afectada con agua fría (no cubitos ni agua helada).
2. No apliques remedios caseros sobre una quemadura.
3. No abras las ampollas.
4. No retires las ropas quemadas del cuerpo.
5. Remite a la víctima a un centro sanitario siempre que la quemadura tenga más de 2 cm. o
afecte a ojos, manos, articulaciones o cara.
1. No toques a la víctima.
2. Corta primero el suministro de corriente.
3. Avisa a los servicios de urgencias.
4. Caso de no poder cortar la corriente (baja tensión) se intentará desenganchar a la víctima
utilizando cualquier elemento no conductor a nuestro alcance.
5. Socorre a la víctima. Si es preciso, practícale una reanimación cardio-pulmonar.
6. Si la corriente es de alta tensión y no se ha podido cortar el suministro, no se intentará
desenganchar a la víctima ni siquiera mediante elementos no conductores.
UNIDAD
DIDÁCTICA
4
UNIDAD DIDÁCTICA 4.
GESTIÓN DE RESIDUOS
DERIVADOS DE LA
TANATOPRAXIA.
Epígrafes
1. Residuos Sanitarios. Definición Y Situación De Los Residuos Sanitarios
1. Residuos Sanitarios.
Definición Y Situación De
Los Residuos Sanitarios
Bajo la denominación de residuos sanitarios se recogen todos los generados en cualquier
establecimiento o servicio en el que se desarrollen actividades de atención a la salud humana. En
este sentido, el material sanitario solo debe considerarse residuo a partir del momento en el que se
desecha porque su utilidad o manejos clínicos se dan definitivamente por concluidos.
El riesgo asociado al uso o manipulación del material propio de la actividad sanitaria (empapadores,
agujas, gasas empapadas en sangre en una cura o una intervención quirúrgica, tejidos extirpados,
envases de suero terapia, pipetas de laboratorio, etc.) no tiene nada que ver con el riesgo asociado a
los residuos.
El informe Clinhos, publicado en nuestro país, introduce criterios científicos en la clasificación de los
residuos sanitarios, tomando como base los riesgos reales de transmisión de las enfermedades
infecciosas. Según este informe, solo una pequeña fracción de los residuos procedentes de centros
sanitarios son peligrosos, y, por tanto, deben gestionarse de forma diferenciada a los residuos
urbanos, mediante el empleo de métodos específicos de desinfección y/o esterilización que permitan
eliminar la peligrosidad del residuo, incorporándolo posteriormente a los asimilables a urbanos para
su gestión conjunta. Ambos aspectos, adecuada clasificación de los residuos sanitarios en función de
su peligrosidad y la desinfección/esterilización de los biopeligrosos, constituyen los elementos
vertebrados de los denominados sistemas de gestión avanzada, que comienzan a implantarse en
todas las organizaciones sanitarias.
La correcta ordenación y normalización de los residuos sanitarios permite disminuir el posible riesgo
hacia la salud y el medio ambiente derivado de una deficiente gestión intracentro, a la vez que
minimiza los costes de la gestión global de residuos sanitarios.
En los últimos años se ha hecho uso abusivo del material desechable, tanto en el empleo doméstico
como en el sanitario, y en consecuencia ha aumentado considerablemente la cantidad de residuos.
2. Clasificación De Los
Residuos Sanitarios
La clasificación de los residuos generados por los centros sanitarios se basa, fundamentalmente, en
su naturaleza y en sus riesgos asociados, así como en el ordenamiento vigente en cada comunidad
autónoma en materia de residuos.
Cualquier material sanitario tiene que considerarse residuo a partir del momento en el que se
rechaza, y por lo tanto, el riesgo asociado a su uso sanitario no tiene nada que ver con el residuo. Así
pues, un material se convierte en residuo cuando se rechaza, porque su utilidad o su manejo clínico
se consideran definitivamente acabados y sólo entonces puede empezar a hablarse de riesgo
asociado a este residuo.
El riesgo asociado a los diferentes grupos de residuos no determina sólo su clasificación, sino que
también condiciona las prácticas internas y externas de gestión que exponen más adelante.
De acuerdo con eso, los residuos generados en un centro sanitario se clasifican en dos
grandes clases:
● Los que no tienen riesgo o inespecíficos, que se incluyen en los grupos I y II.
● Los de riesgo o específicos, integrados por los grupos III y IV.
Desde el punto de vista del tipo de contaminación que presentan, los residuos generados en
un centro sanitario pueden clasificarse en dos subclases:
Hay que señalar que los centros sanitarios generan residuos sólidos y líquidos que pertenecen a
algunos de los grupos mencionados antes. En el caso del grupo II, el hecho que el residuo sea sólido
o líquido condiciona su tratamiento final, ya que está expresamente prohibido gestionar residuos
líquidos en bolsas del grupo II. Éstos pueden verterse al desagüe o bien gestionarlos como residuos
sólidos del grupo III.
Incluyen: material de curas, yesos, ropas y materiales de un solo uso contaminados con sangre,
secreciones y/o excreciones y, en general, todos aquellos no clasificados como residuos sanitarios
específicos.
Los residuos sanitarios del grupo II son gestionados internamente por los productores y la contrata de
limpieza.
Se subclasifican en:
● Residuos sanitarios o infecciosos: son aquellos con capacidad para transmitir alguna de
las enfermedades infecciosas (infección por VIH, infecciones por estafilococos resistentes,
cólera, fiebres hemorrágicas causadas por virus, brucelosis, etc.).
● Residuos anatómicos: cualquier resto anatómico humano que se pueda reconocer como
tal.
● Sangre y hemoderivados en forma líquida. Recipientes que contengan sangre o
hemoderivados, u otros líquidos biológicos. Se trata siempre de líquidos, en ningún caso de
materiales cerrados o que hayan absorbido estos líquidos.
● Agujas y material punzante o cortante. Cualquier objeto punzante o cortante utilizado en la
actividad sanitaria, independientemente de su origen. Se trata fundamentalmente de agujas,
pipetas, hojas de bisturí, portaobjetos, cubreojos, capilares y tubos de vidrio.
3. Gestión De Residuos
Sanitarios
En la reglamentación autonómica se distinguen dos partes bien diferenciadas sobre la gestión de los
residuos sanitarios, la que se realiza en el interior del centro productor que abarca la recogida,
transporte y almacenamiento de los residuos y la que se realiza en el exterior del centro productor
que regula la recogida de residuos del centro sanitario, el almacenamiento de los envases y los
contenedores en el centro de tratamiento y la eliminación de los diferentes tipos de residuos.
● Envasado y etiquetado.
● Almacenamiento interno.
● Traslado interior.
● Almacenamiento final.
● Impermeables.
● Opacos.
● Resistentes a la humedad.
● No generarán emisiones tóxicas por combustión y reducirán la contaminación en su
eliminación.
● Asepsia total en su exterior.
● Sin elementos sólidos, punzantes y cortantes en el exterior.
● Resistentes a la rotura.
● De un solo uso.
● Identificados de acuerdo con el tipo de residuo que contiene.
● Fabricados con materiales homologados.
La mayoría de la legislación existente indica que la recogida de los residuos sanitarios asimilables a
urbanos debe realizarse en bolsas y los residuos específicos en bolsas especiales (más resistentes
que las anteriores) o en contenedores rígidos, a excepción de las Comunidades Autónomas de
Extremadura, Galicia y Navarra, en las que se permite eliminar los residuos asimilables a urbanos en
bolsas o en contenedores rígidos, de acuerdo con la cantidad de residuos de uno u otro tipo. Debe
evitarse toda manipulación que pueda implicar la rotura de los envases, que han de estar
homologados y autorizados, especialmente los destinados a residuos específicos de riesgo y a
citotóxicos.
ENVASES
Recipientes rígidos o
Bolsas Bolsas
semirrígidos
● Opacas e ● Opacas e ● Opacos e impermeables
impermeables impermeables ● Resistentes a la
● Galga mínima 200-400* ● Galga mínima perforación interna y
● Volumen inferior a 200-500* externa
60-100 l* ● Volumen inferior a ● Cierre hermético
● Color verde* 60-90 l* ● *Volumen inferior a 60-90
● Resistentes a la rotura ● Color rojo* l para envases
● Identificados: “Residuos ● Resistentes a la semirrígidos
asimilables a urbanos” rotura ● Pictograma de peligro
● Pictograma de biológico
peligro biológico
* Estos datos hay que verificarlos con la normativa de cada Comunidad Autónoma.
● De plástico, de polietileno.
● De galga mínima de 200, 300 o 400 (según normativa). Se considera como galga, a la
fortaleza de la bolsa, por lo tanto cuanto mayor sea este valor más fuerte será la bolsa.
Debido a esto, es aconsejable el uso de bolsas con galgas de valor elevado para evitar su
rotura en la recogida de los residuos, el transporte y la eliminación.
● De volumen inferior a 60, 70, 90 o 100 l (según normativa). Este valor está relacionado con la
galga. Es lógico pensar que cuanto mayor sea el volumen de la bolsa, mayor resistencia y
fortaleza se requerirá para que no se rompa y por ello, mayor debería de ser la galga.
● De color verde (Madrid, La Rioja, Castilla y León, Canarias, Aragón, Galicia), excepto en el
País Vasco que han de ser de color negro, porque no se distingue entre residuos urbanos y
asimilables a urbanos incluyéndolos en el mismo grupo.
● De material reciclable (Cataluña).
● Resistente a la carga estática (Canarias).
● Con identificación externa del fabricante específica para las bolsas utilizadas en los centros
sanitarios (Cataluña) o según tipo de residuos: “Residuos sanitarios no específicos”
(Valencia).
● Con cierre hermético (Baleares, Valencia y Extremadura) y que impida la apertura accidental
(Castilla y León, Valencia, País Vasco y Galicia).
● Sin posibilidad de apertura una vez cerradas (Extremadura).
Las bolsas deben colocarse directamente en contenedores para realizar su posterior traslado hasta el
lugar de almacenamiento. Los medios de transporte han de cumplir una serie de características,
como ser exclusivos para el traslado, estar situados en las zonas de producción de los residuos,
permitir su fácil limpieza y desinfección (en algunos casos, como es el de las CCAA de Valencia,
Extremadura, Aragón y Navarra, los medios de transporte se deben desinfectar después de cada
operación), ser resistentes a la corrosión, no contener elementos cortantes y punzantes, debiendo
estar diseñados de tal manera que impidan la caída de las bolsas al suelo o sobre el trabajador,
durante el transporte, siendo aconsejable no llenarlos en toda su capacidad. Además, se deben llevar
a cabo revisiones periódicas de los mismos (ruedas, integridad del carro, etc.) sustituyendo aquellos
que estén defectuosos. Desde el punto de vista de preventivo deben elegirse medios de transporte
ergonómicos.
● De Polietileno o polipropileno.
● De galga mínima de 200, 300, 400 o 500 (según normativa). En algunos decretos se
especifica el tipo de galga en relación con el volumen. En otros casos, como en la comunidad
de La Rioja, las bolsas una vez llenas deben depositarse en recipientes rígidos.
● Volumen inferior a 60, 70, 80, 90 litros (según normativa).
● De color rojo (Madrid, País Vasco, La Rioja, Castilla y León, Aragón, Galicia), o de color
amarillo (Baleares, Canarias).
● De material reciclable (Cataluña).
● Resistente a la carga estática (Aragón).
● Estancas (Canarias).
● El llenado permitirá su cierre correcto (Canarias) mediante anudado o soldado de la parte
superior (Navarra).
● Con esta medida se minimizan los riesgos por exposición de los trabajadores que recogen y
transportan estos envases.
● Provistas de etiquetas con pictograma de riesgo biológico (Canarias, Aragón), identificación
del productor, fecha de apertura y cierre del recipiente y normativa de aplicación (Canarias).
De manera similar al caso de las bolsas de residuos asimilables a urbanos, han de colocarse en un
soporte características semejantes, que permitan su transporte al almacén final. Sin embargo, en
algunas comunidades se exigen determinadas características para estos soportes como en Baleares,
donde el contenedor debe disponer de tapa de acción no manual.
En función de cada normativa, las bolsas estarán identificadas como “residuos de riesgo” (Cataluña)
o “residuos sanitarios específicos” (Valencia) o “residuos biocontaminados” (País Vasco).
● Libre sustentación.
● Resistentes a la perforación interna, externa y a la rotura.
● Estancos y con cierre hermético. En algunas comunidades (Cataluña y Valencia) el cierre
debe ser de fácil apertura, pero, a la vez, no debe poder abrirse de forma accidental. En otros
casos, como en la Comunidad Autónoma de Extremadura, el cierre no puede tener
posibilidad de apertura una vez cerrado.
● Con identificación de peligro biológico y señalización como: “residuos de riesgo”, “residuos
biocontaminados” o “residuos infecciosos de riesgo”.
● Provistos de etiquetas con identificación del productor, fecha de apertura y cierre del
recipiente y normativa de aplicación (Canarias).
● De color amarillo (Canarias) o rojo (Aragón). En otros casos sólo indican que las bolsas y
recipientes utilizados en el mismo centro deben ser del mismo color para evitar errores en la
gestión (Navarra).
● Resistentes a la carga estática (Aragón).
● De volumen inferior a 60 l, 70 l o 90 l.
En algunas comunidades se especifican los lugares donde se encuentran estos recipientes rígidos:
salas de operaciones, servicios ginecológicos, anatomía patológica, laboratorios sexológicos y/o,
bancos de sangre.
3.2.3. Envases de residuos
cortantes y punzantes
Los residuos cortantes y punzantes se acumularán en envases rígidos para evitar el corte o
pinzamiento accidental. Estos envases además de cumplir con las características citadas
anteriormente, deben estar diseñados específicamente para este tipo de residuos. Es aconsejable
disponer de contenedores con volúmenes apropiados a la cantidad de residuos generados,
permitiendo su renovación periódica. Es decir, es mejor disponer de un contenedor pequeño y
sustituirlo cada 2 o 3 meses que tener uno más grande y cambiarlo cada año.
A pesar de lo indicado en los diferentes normativas autonómicas, debe indicarse que la opinión
predominante en el ámbito internacional (Centers for Disease Control, Ministerio de Sanidad del
Canadá, Ministerio de Medio Ambiente de Holanda, OMS, etc.), es la de que el método más
adecuado para la eliminación de sangre y sus derivados, así como de secreciones orgánicas, es el
de verterlos por el desagüe conectado a la red de saneamiento del centro sanitario. Ha de tenerse en
cuenta que las redes de alcantarillado están concebidas para recibir grandes cantidades de materias
orgánicas infecciosas.
Debe tenerse en cuenta que los residuos biológicos sanitarios líquidos representan un volumen
ínfimo en comparación con las materias orgánicas fecales que se eliminan normalmente para la red
de saneamiento. La única excepción a esta práctica la constituyen los residuos sanitarios específicos
líquidos procedentes de pacientes con infecciones no endémicas en España (por ejemplo, las fiebres
hemorrágicas víricas) y los cultivos líquidos de microbiología, que han de gestionarse y tratarse como
a residuos sanitarios específicos sólidos.
En este punto, hay que valorar que la eliminación por el desagüe de un volumen considerable de
fluidos corporales genera exposición a agentes biológicos de los trabajadores que realizan esta tarea.
Por ello, es aconsejable la eliminación de estos residuos líquidos (por ejemplo, de más de 100 ml.,
que es la cantidad fijada en algunas normativas) como si fueran residuos específicos de riesgo. Si se
opta por su eliminación por el desagüe, porque así lo permite la legislación aplicable, es importante
realizar el vertido con especial precaución, evitando al máximo posibles salpicaduras y la formación
de aerosoles, dotando a los trabajadores que los manipulan de los medios de protección individual
adecuados (guantes, mascarillas y ropa de protección), de manera que la eliminación por el desagüe
resulte una práctica segura.
Estos envases deben estar claramente identificados y/o señalizados. Por ejemplo, en algunas
comunidades autónomas, como el País Vasco, se especifica que estos recipientes han estar
claramente señalizados con los códigos de clasificación y etiquetado de la UE (cancerígeno,
mutágeno o tóxico para la reproducción). Si los residuos son específicos y citotóxicos a la vez, se
deben identificar con la señalización de ambos grupos.
● Los recipientes o envases que contengan residuos peligrosos deberán estar etiquetados de
forma clara, legible e indeleble, al menos en la lengua española oficial del Estado.
● En la etiqueta deberá figurar:
○ El código de identificación de los residuos que contiene, según el sistema de
identificación de residuos peligrosos.
○ Nombre, dirección y teléfono del titular de los residuos.
○ Fecha de envasado.
○ La naturaleza de los riesgos que presentan los residuos
● Para indicar la naturaleza de los riesgos deberán usarse en los envases los pictogramas y
dibujados en negro sobre fondo amarillo-naranja.
● Cuando se asigne a un residuo envasado más de un indicador de riesgo se tendrán en
cuenta los criterios siguientes:
○ La obligación de poner el indicador de riesgo de residuo tóxico hace que sea
facultativa la inclusión de los indicadores de riesgo de residuos nocivo y corrosivo.
○ La obligación de poner el indicador de riesgo de residuo explosivo hace que sea
facultativa la inclusión del indicador de riesgo de residuo inflamable y comburente.
● La etiqueta debe ser firmemente fijada sobre el envase, debiendo ser anuladas, si fuera
necesario, indicaciones o etiquetas anteriores de forma que no induzcan a error o
desconocimiento del origen y contenido del envase en ninguna operación posterior del
residuo. El tamaño de la etiqueta debe tener como mínimo las dimensiones de 10 x 10 cm.
3.3. Almacenamiento
Intermedio
En centros sanitarios grandes, como puede ser un hospital, o en centros que pos su actividad así lo
requieran, se puede habilitar almacenes intermedios. Éstos sirven para depositar temporalmente los
residuos sanitarios debidamente segregados hasta su transporte y depósito en el almacén final.
Es recomendable que los residuos sanitarios recogidos en las diferentes zonas del centro sean
transportados al almacén final con una periodicidad máxima de 12 horas, aunque en algunas CCAA,
este tiempo puede ser mayor.
No se debe arrastrar ningún envase por el suelo, ni deben utilizarse trampillas, ni bajantes que
puedan afectar su integridad. Los envases han de trasladarse perfectamente cerrados. Para su
transporte se deben utilizar los carros o contenedores con las características definidas anteriormente
para residuos sanitarios asimilables a urbanos.
En las distintas Comunidades Autónomas se especifican las condiciones en las que debe realizarse
el transporte interno, siendo mucho más exigentes en algunas comunidades que en otras.
PAÍS VASCO
Tipos de residuos
Citotóxico 72 horas -
CANARIAS
Promedio Kg/mes
de residuos
CANARIAS
Promedio Kg/mes
de residuos
Como norma general, se aconseja que el almacén final tenga las siguientes características:
● Será un local separado de la actividad sanitaria y de uso exclusivo para los residuos
sanitarios. Si dispone de zona refrigerada, sólo se utilizará para almacenar residuos y deberá
estar señalizada.
● Deberá estar ventilado, será espacioso, bien iluminado, señalizado y protegido de la
intemperie (cubierto), de elevadas temperaturas y de animales (insectos, roedores y
animales domésticos).
● Estará acondicionado para poder realizar la limpieza y desinfección. Se realizará la limpieza
diaria y se desinsectará y desratizará periódicamente.
● El suelo y las paredes deberán ser de materiales que permitan una fácil limpieza. Dispondrán
de puntos de agua y tomas de desagüe, sistemas de limpieza y desinfección de soportes y
lavamanos con accionamiento no manual.
● Estará situado de manera que no pueda afectar a espacios vecinos y alejado de entradas de
aire (ventanas y rejillas del sistema de ventilación).
● Se evitará la entrada de suministros por el depósito final.
● Contará con fácil acceso desde el exterior, con vías de acceso sin escalones, con pendiente
inferior al 5% y de fácil utilización por los medios de transporte.
● La entrada estará permitida sólo a personal autorizado. Deberá mantenerse cerrado.
● Los envases se almacenarán en los soportes y nunca en el suelo.
● Estará dotado de sistemas de detección y medios de extinción de incendios y dispondrá de
alumbrado de señalización y emergencia.
De todas formas han de tenerse en cuenta determinados requisitos que son específicos, según la
Comunidad Autónoma de que se trate.
3.6. Plan De Contingencias
Y Medidas De Prevención
De Riesgos
La normativa autonómica que regula la gestión de residuos sanitarios establece requisitos mínimos
exigibles tanto en la gestión interior como exterior del centro productor, con la finalidad de prevenir
los riesgos que se puedan generar en el medio ambiente (aguas, suelo y aire), así como en la salud
pública. Sin embargo, en la mayoría de las normativas se contempla la prevención de los riesgos del
personal expuestos directamente a estos residuos, como son los trabajadores del centro productor,
los transportistas y las personas encargadas de su tratamiento y eliminación.
● Todas las etapas de la gestión intracentro deben atender a criterios de minimización, asepsia,
inocuidad y correcta separación, evitando riesgos de lesiones e infecciones a los pacientes,
personal y visitantes del centro sanitario, según cumplimiento de la LPRL (País Vasco).
● En Aragón, la normativa señala que: “Es objeto del presente Decreto el establecimiento de
los requisitos mínimos exigibles en la gestión de los residuos sanitarios, a fin de prevenir los
riesgos que dicha gestión genera tanto para las personas directamente expuestas a los
mismos como para la salud pública y el medio ambiente”.
● Se evitará el encapuchado de las agujas a la hora de desprenderse de las mismas (La Rioja,
Castilla y León, Canarias, Navarra).
● En el plan de gestión de residuos sanitarios de la comunidad de Madrid deben quedar
contempladas: “Las medidas para minimizar la exposición de todos los colectivos de
trabajadores del centro sanitario a los agentes infecciosos durante la segregación, el
envasado, el traslado y el depósito de los residuos biosanitarios y los residuos citotóxicos,
incluyendo, cuando sea de aplicación, la utilización de protocolos, procedimientos, formación,
uso de ropas y equipos de protección, equipos de contención física o aislamiento y medidas
de prevención y control de aerosoles”.
● En Valencia, La Rioja, Extremadura, Castilla y León, Aragón y Galicia, corresponde al
director, gerente o máximo responsable del centro sanitario el informar al personal del centro
de los efectos perjudiciales que puedan derivarse de los residuos sanitarios y de las medidas
aplicables para evitarlos.
● En el transporte interno de los residuos se deben evitar riesgos para el personal encargado
de la recogida y transporte interior, así como el riesgo de infección a pacientes, personal y
visitantes (Castilla y León, Canarias, Navarra).
● En Galicia, la Administración de la Xunta, tiene entre uno de sus objetivos el crear y
desarrollar programas específicos de formación para el personal dedicado a la gestión
intracentro de residuos sanitarios.
● El personal encargado de la recogida y transporte en el centro sanitario debe protegerse con
los medios adecuados, según las normas de seguridad e higiene aplicables (Baleares, La
Rioja, Extremadura, Castilla y León, Canarias).
El transporte de los residuos se realizará mediante el empleo de medios que garanticen en todo
momento la estanqueidad, la seguridad y la higiene en las operaciones de carga, transporte
propiamente dicho y descarga, y con el cumplimiento, asimismo, de lo dispuesto en la
reglamentación sobre transporte en carretera.
Por su parte, los residuos incluidos en el tipo II deberán recogerse y transportarse por gestores de
residuos debidamente autorizados por el órgano de la Comunidad Autónoma con competencias en
materia de medio ambiente.
El período transcurrido desde la recogida extracentro de los residuos infecciosos, hasta su entrega
en estaciones de transferencia o instalaciones destinadas a su tratamiento de valorización o de
eliminación, no podrá exceder de 24 horas.
Los residuos sanitarios específicos de riesgo y citotóxicos deberán ser tratados y eliminados
atendiendo a criterios de inocuidad, asepsia y salubridad con el fin de garantizar la
eliminación de los gérmenes patógenos y la protección del medio ambiente. El gestor de estos
residuos debe estar autorizado para realizar el tratamiento y eliminación de estos residuos. En
general, las dos opciones que se indican en las distintas normativas autonómicas son las
siguientes:
Los residuos cortantes y punzantes deben ser desinfectados o esterilizados, eliminándose como
residuos urbanos, aunque pueden ser reutilizados ya que no existe contaminación biológica.
● Residuos citotóxicos:
○ Incineración a una temperatura que pueda garantizar su destrucción
○ Neutralización química.
En la mayoría de las CCAA se contemplan todas estas opciones, aunque siempre con alguna
excepción, como por ejemplo en Galicia y en Madrid, en las que los residuos citotóxicos sólo pueden
ser incinerados. Por el contrario, en Aragón el método de eliminación principal de estos residuos es la
neutralización química. Sin embargo en el País Vasco y Galicia la incineración sólo está permitida en
el caso de residuos contaminados por la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob y otras enfermedades
producidas por priones.
4. Obligaciones De Los
Agentes Que Intervienen En
La Gestión De Residuos
Sanitarios
Para referirnos a las obligaciones de los agentes que intervienen en la gestión de los residuos
sanitarios, debemos tener como referencia la Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos
contaminados.
4.1. Obligaciones De
Productor, Del
Transportista, Del Tratador
Epígrafes
4.1.1. Obligaciones del productor
Artículo 17. Obligaciones del productor u otro poseedor inicial relativas a la gestión de sus residuos.
2. La entrega de los residuos domésticos para su tratamiento se realizará en los términos que
establezcan las ordenanzas locales.
5. Las normas de cada flujo de residuos podrán establecer la obligación del productor u otro
poseedor de residuos de separarlos por tipos de materiales, en los términos y condiciones que
reglamentariamente se determinen, y siempre que esta obligación sea técnica, económica y
medioambientalmente factible y adecuada, para cumplir los criterios de calidad necesarios para los
sectores de reciclado correspondientes.
6. Además de las obligaciones previstas en este artículo, el productor u otro poseedor de residuos
peligrosos cumplirá los requisitos recogidos en el procedimiento reglamentariamente establecido
relativo a los residuos peligrosos.
7. El productor de residuos peligrosos podrá ser obligado a suscribir una garantía financiera que
cubra las responsabilidades a que puedan dar lugar sus actividades atendiendo a sus características,
peligrosidad y potencial de riesgo.
Quedan exentos de esta obligación los pequeños productores de residuos peligrosos definidos
reglamentariamente.
Artículo 18. Obligaciones del productor u otro poseedor inicial relativas al almacenamiento, mezcla,
envasado y etiquetado de residuos.
La duración del almacenamiento de los residuos no peligrosos en el lugar de producción será inferior
a dos años cuando se destinen a valorización y a un año cuando se destinen a eliminación. En el
caso de los residuos peligrosos, en ambos supuestos, la duración máxima será de seis meses; en
supuestos excepcionales, el órgano competente de las Comunidades Autónomas donde se lleve a
cabo dicho almacenamiento, por causas debidamente justificadas y siempre que se garantice la
protección de la salud humana y el medio ambiente, podrá modificar este plazo.
Los plazos mencionados empezarán a computar desde que se inicie el depósito de residuos en el
lugar de almacenamiento.
● No mezclar ni diluir los residuos peligrosos con otras categorías de residuos peligrosos ni con
otros residuos, sustancias o materiales.
Los aceites usados de distintas características cuando sea técnicamente factible y económicamente
viable, no se mezclarán entre ellos ni con otros residuos o sustancias, si dicha mezcla impide su
tratamiento.
Las obligaciones aplicables a las actividades de recogida y traslado de residuos peligrosos están
sometidas al régimen de control y seguimiento de origen y destino en la forma establecida en el
apartado correspondiente a los gestores. Así, el transportista intervendrá en la formalización del
documento de control y seguimiento del residuo peligroso en la parte que le corresponde en función
de las actividades de gestión que realice.
1. Las entidades o empresas que realicen una actividad de tratamiento de residuos deberán:
2. Las entidades o empresas que recogen o transportan residuos con carácter profesional deberán:
Los negociantes estarán obligados a asegurar que se lleve a cabo una operación completa de
tratamiento de los residuos que adquieran y a acreditarlo documentalmente al productor u otro
poseedor inicial de dichos residuos.
1. Mantener los residuos almacenados en las condiciones que fije su autorización. La duración
del almacenamiento de los residuos no peligrosos será inferior a dos años cuando se
destinen a valorización y a un año cuando se destinen a eliminación. En el caso de los
residuos peligrosos, en ambos supuestos, la duración máxima será de seis meses; en
supuestos excepcionales, el órgano competente de las Comunidades Autónomas donde se
lleve a cabo dicho almacenamiento, por causas debidamente justificadas y siempre que se
garantice la protección de la salud humana y el medio ambiente, podrá modificar este plazo.
Durante su almacenamiento los residuos peligrosos deberán estar envasados y etiquetados
con arreglo a las normas internacionales y comunitarias vigentes.
Los plazos mencionados empezarán a computar desde que se inicie el depósito de residuos en el
lugar de almacenamiento.
1. Constituir una fianza en el caso de residuos peligrosos y cuando así lo exijan las normas que
regulan la gestión de residuos específicos o las que regulan operaciones de gestión. Dicha
fianza tendrá por objeto responder frente a la Administración del cumplimiento de las
obligaciones que se deriven del ejercicio de la actividad y de la autorización o comunicación.
2. Suscribir un seguro o constituir una garantía financiera equivalente en el caso de entidades o
empresas que realicen operaciones de tratamiento de residuos peligrosos y cuando así lo
exijan las normas que regulan la gestión de residuos específicos o las que regulan
operaciones de gestión, para cubrir las responsabilidades que deriven de estas operaciones.
Dicha garantía deberá cubrir, en todo caso:
1. Las indemnizaciones debidas por muerte, lesiones o enfermedad de las personas.
2. Las indemnizaciones debidas por daños en las cosas.
3. Los costes de reparación y recuperación del medio ambiente alterado. Esta cuantía
se determinará con arreglo a las previsiones de la legislación sobre responsabilidad
medioambiental.
3. No mezclar residuos peligrosos con otras categorías de residuos peligrosos ni con otros
residuos, sustancias o materiales. La mezcla incluye la dilución de sustancias peligrosas.
5. Además de las obligaciones previstas en este artículo, los gestores de residuos peligrosos
cumplirán los requisitos recogidos en el procedimiento reglamentariamente establecido relativo a los
residuos peligrosos.
5. Responsabilidad Y
Titularidad De Los Residuos
Sanitarios
La titularidad originaria de los residuos sanitarios se atribuye a los productores de residuos, También
se considerará titularidad originaria la del poseedor del residuo que no justifique su adquisición.
Las cesiones sucesivas producirán transferencia de titularidad, cuando los residuos sean aceptados
para su gestión en instalación autorizada, siempre que la cesión se haya realizado conforme a lo
indicados en la legislación vigente en la materia.
● Cuando el productor o gestor de los residuos peligrosos haga su entrega a persona física o
jurídica que no esté autorizada para recibirlos.
● Cuando sean varios los responsables de deterioros ambientales o de daños o perjuicios
ocasionados a terceros y no fuese posible determinar el grado de participación de las
distintas personas físicas o jurídicas en la realización de la infracción.
En el caso de que los efectos perjudiciales se produzcan por acumulación de actividades debidas a
diferentes personas, la Administración competente podrá imputar individualmente esta
responsabilidad y sus efectos económicos. No todos los tipos de residuos pueden tratarse por igual.
UNIDAD
DIDÁCTICA
5
UNIDAD DIDÁCTICA 5.
LEGISLACIÓN Y
REGLAMENTACIÓN DE
POLICÍA MORTUORIA.
Epígrafes
1. Normativa Comunitaria
2. Normativa Estatal
4. Ordenanzas Municipales
1. Normativa Comunitaria
UNE-EN 15017:2006
La certificación del servicio funerario conforme a UNE-EN 15017 asegura la calidad del servicio
incluyendo el mayor respeto hacia el difunto y los familiares, facilita el cumplimiento de las
disposiciones legales vigentes, marca los requisitos imprescindibles para el control del servicio
prestado y se realiza conforme a un estándar que tiene en cuenta la honestidad, integridad y
esfuerzo que caracteriza la labor que realiza el sector funerario cada día.
Esta norma recoge requisitos para todas las fases del proceso, desde la asesoría y la
información hasta la recogida y el traslado del difunto o los cuidados que éste merece. Entre
otros, para:
● Personal de la funeraria.
● Cuidado del difunto y medidas higiénicas.
● Retirada/traslado y transporte.
● Instalaciones de la funeraria.
● Servicio de Asesoría.
● Disposiciones para el enterramiento/incineración.
● Gestión de Funerales.
Es importante precisar que el acuerdo, en su parte introductoria, señala que el traslado de cadáveres
no entraña un riesgo sanitario, no siquiera en el caso de que la defunción haya sido causada por una
enfermedad contagiosa, siempre que se adopten las medidas adecuadas, en particular en lo que se
refiere a la estanquidad del féretro. Si el fallecimiento hubiese sido causado por una enfermedad
contagiosa el propio cadáver irá envuelto en un sudario impregnado de una solución antiséptica.
Este acuerdo fija las condiciones máximas exigibles para la expedición de un cadáver y para su
tránsito o admisión en el territorio de una de las Partes contratantes. Según éste, todo cadáver habrá
de ir provisto, durante su traslado, de un documento especial denominado “salvoconducto mortuorio”,
expedido por la Autoridad competente del Estado de partida, que certifique que se han cumplido los
requisitos médicos, sanitarios, administrativos y legales para el traslado de cadáveres y, en su caso,
para la inhumación y exhumación, vigentes en España, que el cadáver ha sido colocado en un féretro
cuyas características vienen definidas en el propio acuerdo y que este féretro no contiene más que el
cadáver de la persona mencionada en el salvoconducto y los efectos personales que vayan a ser
inhumados con el mismo.
Del Acuerdo se desprende que sólo el Estado de partida es responsable de expedir el “salvoconducto
mortuorio” sin que el Estado de recepción pueda exigir ninguna otra autorización. Para el traslado por
vía aérea se obliga a que el féretro disponga de un dispositivo de ventilación (no se obliga a
embalsamamiento).
● Habrá de ser estanco y deberá contener en su interior una materia absorbente. Si las
autoridades competentes del Estado de partida lo estimasen necesario, el féretro deberá
estar provisto de un dispositivo depurador para equilibrar la presión interior y exterior.
● Deberá elegirse entre:
○ Un féretro exterior de madera con paredes cuyo espesor no sea inferior a 20
milímetros y un féretro interior de cinc cuidadosamente soldado o de cualquier otro
material que sea autodestructible.
○ Un féretro único con paredes de un espesor mínimo de 30 milímetros forrado con
una hoja de cic o de cualquier otro material autodestructible.
2.1. Reglamento De La
Policía Sanitaria Mortuoria
El Reglamento de Policía Sanitaria Mortuoria de 1974 establece las competencias de la Sanidad
Mortuoria, siendo de aplicación directa en aquellas comunidades Autónomas que no hayan
establecido su propio régimen legal en esta materia.
Tras más de 25 años de vigencia, el Reglamento estatal de policía sanitaria mortuoria de 1974
presenta contradicciones importantes frente a la realidad social actual, que hacen necesaria
una modificación del mismo adaptándose a los nuevos cambios o usos sociales. Los
principales motivos que justifican una modificación del PRSM de 1974 son los siguientes:
● Los riesgos sanitarios de los cadáveres actualmente son mínimos por lo tanto muchos de los
controles administrativos-sanitarios no están justificados:
○ Han desaparecido determinadas enfermedades infectocontagiosas de tipo endémico
de otros tiempos.
○ La mejorar de las vías de comunicación y de los medios de transporte disminuye los
riesgos sanitarios.
○ Existe un mayor nivel de salud de la población.
● Han desaparecido y se han consolidado nuevas prácticas funerarias que no están
completadas en el Reglamento o presentan una regulación incompleta.
○ Aumento incesante de tanatorios y velatorios.
○ Incremento de las prácticas sanitarias o estéticas sobre cadáveres (Tanatopraxia) y
de la entrada en escena de nuevos productos de conservación.
○ Aumento de las incineraciones como opción cada vez más arraigada frente a la
inhumación.
3. Reglamentación De Las
Comunidades Autónomas
Respecto a la normativa autonómica relativa a la prestación de servicios funerarios, las Comunidades
Autónomas han dictado, en su mayor parte, Decretos de Policía Sanitaria Mortuoria, regulando las
mismas materias que el RPSM. Únicamente la Comunidad Autónoma de Cataluña, haciendo uso de
la liberación del sector y en base a sus competencias, ha regulado los servicios funerarios de una
Ley.
Esta normativa autonómica, que se resume en la siguiente tabla, regula los requisitos para el acceso
y ejercicio de la actividad, si bien el grado de concreción de éstos difiere significativamente de unas a
otras Comunidades Autónomas.
3.1. Reglamentos
Autonómicos De Policía
Sanitaria Mortuoria
Decreto 95/2001 de 3 abril, por el que se aprueba el Reglamento de Policía
Sanitaria Mortuoria. (BOJA nº 50 de 3 de mayo de 2001).
Andalucía
Decreto 238/2007 de 4 de septiembre, por el que se modifica el Reglamento de
Policía Sanitaria Mortuoria, aprobado por Decreto 95/2001, de 3 de abril. (BOJA
núm. 184 de 18 de septiembre de 2007).
Aragón
Baleares
Extremadura
Galicia
Decreto 3/1999 de 7 de enero. Modifica parcialmente el Decreto 134/1998, de
23 de abril de 1998, sobre Policía Sanitaria Mortuoria (DO de Galicia, núm. 9,
de 15 de enero).
Comunidad de
Orden 07.06.1991
Murcia
Navarra Decreto Foral 297/2001 de 15 de octubre
La Rioja
4. Ordenanzas Municipales
En aplicación de la normativa estatal y autonómica, nombrada con anterioridad, algunos
Ayuntamientos han regulado mediante ordenanzas municipales las condiciones que deben reunir los
operadores de servicios funerarios para obtener la correspondiente autorización. Es en estas
ordenanzas donde se especifican y detallan requisitos de acceso y ejercicio de las empresas
funerarias.
5. Registro Oficial De
Biocidas. Productos De
Embalsamamiento (TP22)
Se considera que son biocidas todas las sustancias activas y preparados que contienen una o más
sustancias activas, presentados en la forma que son suministrados al usuario, destinados a destruir,
contrarrestar, neutralizar, impedir la acción o ejercer un control de otro tipo sobre cualquier organismo
nocivo por medios químicos o biológicos.
Clasificación
Una clasificación de los tipos de Biocidas, así como su descripción atendiendo a las
sustancias activas que los componen, se encuentran en el Anexo V del Real Decreto
1054/2002 y en función de la finalidad de éstas últimas, se presentan un total de 23 Tipos de
Productos ó Biocidas.
Tipos de biocidas
● TP14: Rodenticidas.
● TP15: Avicidas.
● TP16: Molusquicidas.
● TP17: Piscicidas.
● TP18: Insecticidas.
● TP19: Repelentes/Atrayentes
Las primeras inclusiones se produjeron en el año 2009, con lo que se han iniciado en las mismas
fechas los procedimientos de autorización de los biocidas en el REGISTRO OFICIAL DE BIOCIDAS
DE LA DIRECCIÓN GENERAL DE SALUD PÚBLICA, CALIDAD E INNOVACION.
En cumplimiento de la legislación citada, todas las empresas que a la fecha de inclusión de una
sustancia activa en el Anexo I del Real Decreto 1054/2002, estén comercializando biocidas que
contengan dicha sustancia activa, deberán presentar antes de la fecha de inclusión en cuestión, una
solicitud de autorización/registro de comercialización de acuerdo con los requisitos del citado Real
Decreto o, en su caso, una solicitud de reconocimiento mutuo de una autorización/registro emitida
por otro Estado Miembro. De lo contrario, deberán retirar del mercado su producto.
6. Otras Normativas Que
Repercuten En Este Ámbito
I
Protección en consumidores y usuarios
A nivel nacional se podrá consultar en el Instituto Nacional del Consumidor, organismo encargado de
la Administración General del Estado que, en desarrollo del artículo 51 de la Constitución y del texto
refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, ejerce las funciones de
promoción y fomento de los derechos de los consumidores.
● Directiva 98/27/CE, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 19 de mayo, relativa a las
acciones de cesación en materia de protección de los intereses de los consumidores.
● Directiva 93/13/CEE del Consejo, de 5 de abril, sobre las cláusulas abusivas en los contratos
celebrados con consumidores.
● Directiva 85/577/CEE, del Consejo, de 20 de diciembre, referente a la protección de los
consumidores en el caso de contratos negociados fuera de los establecimientos comerciales.
● Reglamento (CE) nº 861/2007, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 11 de julio de
2007, por el que se establece un proceso europeo de escasa cuantía.
● Directiva 2001/95/CE, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 3 de diciembre de 2001,
relativa a la seguridad general de los productos.
A nivel europeo están los Centros Europeos del Consumidor, que son las Agencias Delegadas de la
Comisión Europea para informar, atender y apoyar a los consumidores y usuarios europeos en sus
compras y utilización de servicios en un Estado miembro de la Unión Europea distinto del de
residencia habitual.
La norma estatal que regula este hecho es la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de
Protección de Datos de Carácter Personal, cuya finalidad es la de garantizar y proteger, en lo que
concierne al tratamiento de datos personales, las libertades públicas y los derechos fundamentales
de las personas físicas y especialmente de su honor e intimidad personal y familiar, y se extiende a
todo fichero que contenga datos de carácter personal, tanto en soporte físico como informático,
exceptuándose únicamente los de índoles estrictamente los regulados por normas especiales, como
los del Registro Civil, o relativos a defensa, fuerzas de seguridad, obligaciones fiscales, etc.
Así, están sometidos al ámbito de aplicación de la Ley especial todos los datos recibidos por
cualquier empresa o entidad de las que intervienen en la gestión y prestación de servicios funerarios,
relativos a los familiares y solicitantes de los servicios, así como en determinada forma también a los
fallecidos.
Según dicha Ley, se considera dato a cualquier información concernientes a personas físicas
identificadas o identificables, lo que comprende de modo muy amplio toda clase de circunstancias
indentificativas, no solo comúnmente consideradas, sino también la imagen o cualquier otra
referencia indirecta. Están excluidos los datos de personas jurídicas y los datos meramente
identificativos de personas físicas que presten servicios para éstas, así como los datos de
empresarios individuales cuando sean considerados como tales.
El derecho a la protección de datos, como tal derecho fundamental del individuo, desaparece por la
muerte de las personas, por lo que los tratamientos de datos de fallecidos no pueden considerarse
comprendidos dentro del ámbito de aplicación de la LOPD. No obstante, tal y como establece, con
meridiana claridad, el artículo 2.4 del RLOPD, las personas vinculadas al fallecido, por razones
familiares o análogas, podrán dirigirse a los responsables de los ficheros o tratamientos que
contengan datos de éste con la finalidad de notificar el óbito, aportando acreditación suficiente de
éste, y solicitar, cuando hubiere lugar a ello, la cancelación de los datos.
Por tanto, desde esta perspectiva, ha de tenerse en cuenta que la obligación principal consiste en
utilizar los datos que han sido facilitados por los propios interesados o sus representantes para los
fines para los que se facilitaron, y no con otro tipo de intenciones. Cualquier uso, cesión o
comunicación de dichos datos con un fin distinto al expresamente autorizado será sancionado.
Los ficheros deben estar protegidos por medidas de seguridad de distinto nivel, dependiendo de su
contenido, debiendo elaborarse un documento de seguridad que defina las medidas técnicas y
organizativas que han de seguirse por el personal con acceso al fichero.
Los interesados tienen derecho de acceso, rectificación cancelación, y oposición de sus datos
mediante un procedimiento de comunicación al responsable del fichero, que ha de ser sencillo y sin
coste excesivo para el interesado. Las empresas o profesionales que recibieron esos datos para la
realización de trabajos o servicios tienen la obligación de destruir los datos personales una vez
finalizada su cometido. No obstante, podrán conservarse durante el tiempo en que pueda exigirse
algún tipo de responsabilidad derivada de una relación u obligación jurídica, de la ejecución de su
contrato o de la aplicación de medidas contractuales solicitadas por el interesado, y siempre que los
datos no formen parte de un registro legalmente obligatorio.
UNIDAD
DIDÁCTICA
6
UNIDAD DIDÁCTICA 6.
TRAMITACIÓN
DOCUMENTAL EN EL
PROCESO DE
ACONDICIONAMIENTO,
CONSERVACIÓN O
EMBALSAMAMIENTO DEL
CADÁVER
Epígrafes
1. Servicio Funerario
2. El fallecimiento
3. Transporte funerario
1. Servicio Funerario
De forma general, se define el mercado de los servicios mortuorios como aquel que incluye el
mercado de los servicios funerarios, el mercado de servicios tanatorio, el mercado de servicios de
cremación y el mercado de Cementerios . En particular, se opta por una segmentación dentro del
mercado de servicios mortuorios que diferencia por un lado las actividades funerarias, fúnebres o
pompas fúnebres y, por otro, los servicios de inhumación.
Nosotros nos centraremos en las actividades funerarias que incluyen toda clase de servicios desde
que se produce el fallecimiento de una persona hasta el momento de su inhumación o cremación.
Dentro de este tipo de actividades cabe distinguir, a su vez, las funciones principales
(consideradas como tales conforme a la normativa en vigor), funciones de tanatorio y
actividades complementarias. Es un desglose más pormenorizado de dichas funciones se
pueden diferenciar los siguientes elementos:
● Funciones principales:
○ Información y apoyo en la tramitación administrativa preceptiva.
○ Prácticas higiénicas en el cadáver.
○ Suministro de féretros y de urnas cinerarias.
○ Colocación en el féretro y transporte desde el domicilio de la defunción hasta el
domicilio mortuorio, en vehículo de transporte funerario autorizado.
● Funciones de tanatorio:
○ Tanatopraxia, tanatoestética y prácticas sanitarias obligatorias.
○ Servicio de velatorio.
○ Depósito de cadáveres.
○ Cualquiera que requiere el uso de instalaciones específicas.
● Actividades complementarias:
○ Organización de ceremonias según usos y costumbres sociales y religiosos.
○ Alquiler de vehículos de acompañamiento.
○ Publicación de esquelas, pompa exterior, gestiones ante organizaciones religiosas,
marmolería, etc.
Se trata de un servicio con una serie de características diferenciales. En primer lugar, cabe subrayar
que se trata de un servicio de primera necesidad, dado que no es imprescindible en una situación de
deceso, bien por usos culturales, bien por regulación pública. Sin embargo, no todos los
componentes que se integran en el paquete de servicios podría calificarse como tal.
Por otra parte, dada su influencia y los vínculos existentes con la salud pública, en el pasado se
justificó que este tipo de prestaciones tuviesen carácter de bien público. En la actualidad, la liberación
e introducción de estos servicios en el mercado ha venido acompañada de una fuerte presencia de
intervención pública por la vía normativa justificada por las peculiaridades del sector. Así, por
ejemplo, se reconoce que “la prestación de servicios funerarios constituye indudablemente un
servicio público que (…) no puede estar sometido a las leyes reguladoras de la economía del
mercado, como si de un servicio comercial se tratara (…)” (STS de 19 de abril de 1999). El propio
Tribunal Supremo realizaba esta consideración afirmando la necesidad de unos servicios funerarios
mínimos y permitiendo que la libertad de empresa operase por encima de ese umbral.
De este modo, se pueden distinguir al menos dos componentes de la necesidad que cubren este tipo
de servicios. Por una parte, hacer frente a todos los trámites, usos y costumbres que se asocian a la
muerte de un ser querido y, secundariamente, aunque con un enorme en las características del
producto demandado, una cierta forma de homenaje a la persona fallecida que sería interpretable
incluso en términos de adquisición de “alivio moral” a través de un acto social.
Debemos recordad en todo momento que hablamos de un servicio con un compromiso de atención al
público de 24 horas todos los días.
1.1. Objetivo
Se pude decir que el objetivo principal de una funeraria es orientar a la familia en un momento muy
difícil de duelo, gestionando todos los trámites y servicios necesarios que abarcan desde la
disposición del cuerpo del fallecido hasta los actos y celebraciones públicos y privados de honra al
difunto.
1.2.1. La familia I
Desde el punto de vista legal las relaciones de parentesco vienen definidas en el Código Civil,
considerándose parientes por consanguinidad, a las personas que descienden de un mismo
TRONCO común, sea o no ascendientes o descendientes entre si y los hijos adoptados.
Son también parientes, por afinidad, el cónyuge y las personas ligadas a este por consanguinidad
(por ejemplo, cuñados, suegros, etc.).
En el ámbito funerario, el concepto de familiares es más amplio que el determinado por el Código
Civil.
Así comprende no sólo a los parientes en el sentido legal, sino a todas aquellas personas vinculadas
por lazos afectivos con el difunto, siendo frecuente que se ocupe del sepelio alguna persona que no
tenga parentesco alguno con él. Esta persona será la que adquiera la condición de contratante de los
servicios funerarios y la usuaria de los mismos, con todo el acervo de derechos y obligaciones que tal
calidad le confiere.
1.2.1. La familia II
Aunque la norma general es que haya siempre varios familiares que se ocupan del sepelio y se
obligan a correr con los gastos que comportan los servicios solicitados, no es extraño que nos
encontremos con dos supuestos especiales.
1. Cuando no hay ninguna persona que asuma las obligaciones derivadas de los servicios
funerarios (muy frecuente en el supuesto de los cadáveres judiciales).
2. Cuando hay más de una persona que lo hace, pero hay un acuerdo sobre las circunstancias
en que se deben producirse los servicios que han de prestarse.
En el primero de los supuestos, cuando no se trata de cadáveres amparados por beneficencia en que
el Ayuntamiento u organismo corra con los gastos, hay que determinar quién es el obligado a afrontar
las obligaciones derivadas del sepelio.
Para ello existe una única norma, que es de la prestación de alimentos entre parientes los gastos
funerarios proporcionados a la calidad de la persona y a los usos de la localidad deberán ser
satisfechos, aunque el difunto no hubiese dejado bienes por aquellos que en vida habrían tenido la
obligación de alimentarle . Estas son: el cónyuge, los ascendientes, los descendientes, prefiriendo
siempre el más próximo en parentesco y los hermanos prefiriendo siempre los a los de doble vínculo
que son hijos de padre y madre.
Existe otra figura competente que puede decidir sobre el sepelio y pagarlo siempre a cargo de
herencia, este es el albacea, persona designada por el fallecido para que se haga cargo de todo lo
que concerniente al dar cumplimiento de las disposiciones testamentarias. Sin embargo, no es
habitual la intervención del albacea, puesto que esto se conoce días después hasta que se procede a
la apertura y lectura del testamento.
Existen también pronunciamientos con un criterio parecido, aunque no es igual, ya que pueden
aparecer simultáneamente distintos parientes o terceros, señalando que a falta de orden específica
se puede acudir de orden de presencia en la sucesión del finado, de forma que sean los que tengan
derecho a sucederle, los que puedan decidir sobre el destino de los restos mortales, teniendo en
cuenta también que los gastos a pagar del sepelio serán a cargo de herencia.
En caso de que las partes no se pongan de acuerdo, será dilucidado por vía judicial.
Una vez concluya el servicio, el asesor seguirá a su disposición y la de su familia de forma indefinida
para cualquier consulta o trámite que precise realizar en un futuro.
La figura del asesor de servicios funerarios está estrechamente vinculada a la empresa de servicios
funerarios, ya que ésta tiene el deber de asesorar sobre los diferentes trámites, posibilidades y
obligaciones en relación al entierro y al tratamiento del cadáver.
Por tanto, podemos decir que el asesor de servicios funerarios tiene que orientar a los usuarios en el
proceso de trámite de seguros de vida, accidentes, impuestos pensiones, arrendamientos, herencias,
etc.
Aunque todo ello, no debe excederse de la información, puesto que el asesor de servicios funerarios
debe quedarse en ese papel. En cuanto, a procesos de seguros, herencias, existencias de
obligaciones y deberes tras el fallecimiento, son otros profesionales como pueden ser gestores o
notarios, los que se encargan en profundidad del tema.
El asesoramiento puede comenzar antes de óbito, ya que algunas personas quieren dejar todo
organizado antes de que se produzca su funeral. Pero lo normal es que comience a partir del
fallecimiento. Proporcionándole toda la ayuda e información que necesiten, para llevar una buena
gestión y organización.
El objetivo final de ambas técnicas, es permitir una buena presentación tanto a la familia, como a los
amigos del fallecido. No obstante, el concepto de tanatoestética es causa de discusión a nivel
profesional, pues hay sectores que reclaman que debería de ser el de tanatopraxia, en la que
aparece la praxis o “práctica y técnica a ejercer”. Otros, sin embargo prefieren utilizar la palabra
tanatopraxia, ya que el trabajo incluye otras técnicas más complejas, como por ejemplo el
embalsamamiento.
Forenses
Según en el artículo 1 del Real Decreto 296/1996, de 23 de febrero, los médicos forenses
constituyen un cuerpo Nacional de titulados superiores al servicio de la Administración de Justicia,
adscrito orgánicamente al Ministerio de Justicia. Dependerán de este Ministerio o de las
Comunidades Autónomas, en los términos establecidos en dicho reglamento.
En el artículo 5 de este mismo Decreto podemos encontrar las funciones que desarrollan el
médico forense. Éstas son:
1. La emisión de informes y dictámenes médico legales que les sean solicitados a través de los
Institutos de Medicina Legal por los Juzgados, Tribunales, Fiscalías, Oficinas del Registro
Civil y otros órganos de la Administración de Justicia.
2. La realización de las investigaciones en el campo de la Patología Forense y de las prácticas
tanatológicas que les sean requeridas a través de los Institutos de Medicina Legal, por los
Juzgados, Tribunales y Fiscalías, y que se deriven necesariamente de su propia función en el
marco del proceso judicial.
3. El control periódico de los lesionados y la valoración de los daños corporales que sean objeto
de actuaciones procesales, así como la asistencia o vigilancia facultativa a los detenidos que
se encuentren a disposición judicial, y cuantas otras funciones establezca la legislación
aplicable.
4. La asistencia técnica que les sea requerida a través de los Institutos de Medicina Legal, por
Juzgados, Tribunales, Fiscalías y Oficinas del Registro Civil y demás órganos de la
Administración de Justicia del ámbito territorial en el que estén destinados, en las materias
de su disciplina profesional y con sujeción a lo establecido en las leyes procesales.
5. La emisión de informes que les sean encomendados por el Director del Departamento del
Instituto de Toxicología en el que estén destinados, así como la atención a la demanda de
información toxicológica.
6. La emisión de dictamen sobre la causa de la muerte, en los supuestos establecidos en el
artículo 85 de la Ley de Registro Civil de 8 de junio de 1957, redactado conforme a la Ley
Orgánica 7/1992, de 20 de noviembre.
7. Cualesquiera otras funciones de colaboración e investigación, propias de su función, con el
Ministerio de Justicia o, en su caso, con las Comunidades Autónomas que hayan recibido los
traspasos de medios personales para el funcionamiento de la Administración de Justicia, así
como con otros órganos de las Administraciones públicas, derivadas de convenios o
acuerdos adoptados al efecto.
Marmolistas y floristas
A lo largo del servicio funerario, hay más especialistas que los ya mencionados anteriormente, es
más, pueden ser múltiples empresas las que destinan gran cantidad de servicios relacionados con el
fallecimiento. Uno de los más característicos son los marmolistas y los floristas.
Por otro lado, se denomina florista a la persona que tiene por oficio la preparación y la venta de flores
en un comercio. El florista vende tanto flores naturales como artificiales, así como plantas en maceta.
Los floristas venden sus productos para multitud de propósitos, como cumpleaños, aniversarios o
fiestas. En los episodios de muerte, también cobran protagonismo elaborando coronas mortuorias
que se utilizan en entierros y funerales.
Es importante precisar que el Acuerdo, en su parte introductoria, señala que el traslado de cadáveres
no entraña un riesgo sanitario, ni siquiera en el caso de que la defunción haya sido causada por una
enfermedad contagiosa, siempre que se adopten las medidas adecuadas, en particular en lo que se
refiere a la estanquidad del féretro. Si el fallecimiento hubiese sido causado por una enfermedad
contagiosa el propio cadáver irá envuelto en un sudario impregnado de una solución antiséptica.
Este Acuerdo fija las condiciones máximas exigibles para la expedición de un cadáver y para su
tránsito o admisión en el territorio de una de las Partes Contratantes. Según éste, todo cadáver habrá
de ir provisto, durante su traslado, de un documento especial denominado "salvoconducto mortuorio",
expedido por la Autoridad competente del Estado de partida, que certifique que se han cumplido los
requisitos médicos, sanitarios, administrativos y legales para el traslado de cadáveres y, en su caso,
para la inhumación y exhumación, vigentes en España, que el cadáver ha sido colocado en un féretro
cuyas características vienen definidas en el propio Acuerdo y que este féretro no contiene más que el
cadáver de la persona mencionada en el salvoconducto y los efectos personales que vayan a ser
inhumados con el mismo. Del Acuerdo se desprende que sólo el Estado de partida es responsable de
expedir el "salvoconducto mortuorio" sin que el Estado de recepción pueda exigir ninguna otra
autorización. Para el traslado por vía aérea se obliga a que el féretro disponga de un dispositivo de
ventilación (no se obliga a embalsamamiento).
● Habrá de ser estanco y deberá contener en su interior una materia absorbente. Si las
autoridades competentes del Estado de partida lo estimasen necesario, el féretro deberá
estar provisto de un dispositivo depurador para equilibrar la presión interior y exterior.
● Deberá elegirse entre:
● Un féretro exterior de madera con paredes cuyo espesor no sea inferior a 20 milímetros y un
féretro interior de cinc cuidadosamente soldado o de cualquier otro material que sea
autodestructible.
● Un féretro único con paredes de un espesor mínimo de 30 milímetros forrado con una hoja
de cinc o de cualquier otro material autodestructible.
1.4. Gestiones Y
Tramitaciones
El primer servicio que ofrecen las empresas funerarias es el asesoramiento y facilitación en la
realización de los trámites administrativos y legales. Es un momento difícil para la familia y facilitar
este tipo de cuestiones cobra una gran importancia, pues no se trata de trámites conocidos ni
habituales y han de realizarse en un momento difícil.
● Obtención del certificado médico de defunción. Debe estar expedido por un médico
colegiado. En caso de cremación ha de indicarse que no hay inconvenientes para ello.
● Inscripción de la defunción en el registro civil. La primera cuestión a tener en cuenta para
solicitar la inscripción de la defunción es saber cuál es el Registro Civil competente para
realizarla. Por lo general, se considera competente al Registro Civil del lugar donde haya
ocurrido el fallecimiento. Para realizar la inscripción será necesario el certificado médico de
defunción, o la orden judicial en caso de procedimiento penal de investigación por muerte
violenta.
Si hubiera indicios de muerte violenta se suspenderá la licencia hasta que lo autorice la autoridad
judicial correspondiente.
Si el fallecimiento es por causas naturales, suele bastar con que los familiares autoricen la cremación
en la funeraria. Para ello deben aportar el certificado de defunción, con la leyenda en el apartado de
observaciones especiales, que certifica que no existe impedimento legal para la cremación.
Esta autorización se expide por la autoridad sanitaria que en cada Comunidad Autónoma tiene
encomendadas especialmente estas competencias o en quien ésta encomiende dicha función. La
solicitud de autorización de traslado deberá ir acompañada de un certificado médico de defunción, en
que conste su causa, pues en la mayoría de las normas se determina que no pueden ser trasladados
los cadáveres que presenten ciertos riesgos sanitarios.
Todos estos trámites serán vistos con mayor detenimiento más adelante.
1.5. Derechos Y
Obligaciones
A continuación se analizan las principales características y tipología de las autorizaciones y requisitos
para el acceso y ejercicio a los que se enfrentan los prestadores de servicios funerarios.
Esta distinción se corrobora además en la regulación que se ha desarrollado, puesto que la mayor
parte de las autonomías no regulan una exigencia de disponibilidad de las instalaciones de tanatorio
o velatorio por parte de las empresas funerarias. En otros casos, establecen la posibilidad de que las
ordenanzas municipales exijan que se incluyan los servicios de tanatorio entre los servicios que
deben suministrar. Las empresas pueden cumplir dicha obligación de diversa forma: mediante
instalaciones en propiedad o mediante contratación con terceros. En algún caso, la información sobre
los pactos alcanzados debe estar disponible en el momento de solicitar la autorización.
A continuación se analizan las autorizaciones y sus correspondientes requisitos que se exigen para el
acceso a cada una de las actividades.
Para analizar el acceso a la actividad principal de los servicios funerarios, conviene distinguir entre
las autorizaciones en sí de los requisitos que piden para su obtención:
● En primer lugar, el prestador debe obtener una autorización del municipio en el que va a
prestar los servicios, que, en la mayoría de los casos, exige otra autorización que adopta la
forma de un informe previo preceptivo de la autoridad sanitaria autonómica. que debe ser
favorable.
● En varías normas autonómicas, se requiere también una autorización de transporte privado
otorgado por la autoridad autonómica de transporte, requisito sin el cual el prestador no
podrá acometer el servicio puesto que el transporte de cadáveres es uno de los elementos
esenciales de su cesta de servicios.
Por lo que se refiere al procedimiento de autorización, la regulación de los plazos de resolución y del
silencio administrativo es muy heterogénea.
Por lo que respecta a los requisitos para poder acceder a la actividad funeraria, la situación también
es muy dispar. En general, las normas autonómicas, y en su defecto el RPSM, establecen unos
requisitos genéricos sobre la disponibilidad de medios materiales, de personal adecuado, de
vehículos y féretros y sus características, etc. en no pocos casos ligados a la población o al índice de
mortalidad, y es en las ordenanzas municipales donde se concretan las cuantías mínimas a
satisfacer para poder acceder a la prestación del servicio funerario.
Las normas autonómicas exigen, como regla general que las empresas funerarias dispongan de este
tipo de vehículos para el transporte de cadáveres, los cuales deben cumplir las características
técnicas y sanitarias específicas inherentes al servicio que prestan.
En ocasiones, estas cantidades mínimas se concretan por tipo de vehículos, distinguiendo entre
coches fúnebres, vehículos furgón para reparto de féretros o furgones refrigerados para recogida de
fallecidos y servicios judiciales.
Se suele exigir, además, una comunicación de datos de los vehículos a la autoridad municipal
(modelo, marca, matrícula, año de matriculación, uso) y de sus modificaciones.
● Disponibilidad de féretros: los féretros deben cumplir unas normas sanitarias, relativas a
los materiales empleados en la construcción del mismo dependiendo del tipo de féretro, que
siguen, con carácter general, las especificaciones del RPSM, si bien en algunos casos se
observan ligeras alteraciones en el espesor del material de revestimiento interior.
En algunos casos, la norma municipal detalla incluso las medidas de los féretros o el color. En
normas autonómicas más recientes se encuentra referencia a que los féretros de tipo común reúnan
las características de fabricación de una norma UNE.
En algunos casos se exige también sala de exposición o almacén de féretros (una norma municipal
contempla como alternativa a la exposición de féretros la disponibilidad de un catálogo) y se obliga a
disponer de duchas y servicios sanitarios para el personal.
Incluso, dado que una de las obligaciones de la actividad principal es la prestación del servicio
durante 24 horas todos los días del año, se llega a regular la disponibilidad de un número
determinado de agentes de contratación que cubran el servicio de forma permanente.
Estos requisitos se complementan en ocasiones con la exigencia de personal uniformado y/o con
formación acreditada, entre otros.
● Disponibilidad de otros medios materiales: la exigencia de medios materiales se refiere
con carácter general a medios para desinfección y lavado de utensilios, de vehículos, ropas,
y otro material que se emplee en la prestación de los servicios y a medios de protección del
personal, como guantes, mascarillas, protección ocular y calzado de suela impermeable.
En algunas normas se señala la autorización de los precios por el Gobierno Civil de la provincia, en
línea con el RPSM, previo informe de la corporación municipal, mientras que otras señalan la libertad
de fijación de precios para servicios prestados por empresas privadas y empresas mixtas y la fijación
de precios por el Ayuntamiento para servicios prestados por éste directamente o en régimen
concesional.
● Otros requisitos:
● Con carácter general, se exige la llevanza de un registro de servicios prestados. En algunos
casos, se requiere además la comunicación de dichos datos a la autoridad autonómica.
● La obligación de prestación de servicio gratuito a personas de la beneficencia (que se
determinan por el Ayuntamiento) o a petición judicial.
La mayor parte de las ordenanzas obligan a atender a la demanda de estos servicios por cualquier
operador presente en el mercado, sin embargo en unos casos el coste lo reembolsa el Ayuntamiento
y en otros lo deben asumir las propias empresas de servicios funerarios estableciendo la norma los
criterios de distribución para estos servicios forzosos, como puede ser en proporción a la facturación
o en tumo rotatorio por antigüedad.
Por su parte, los reglamentos de policía sanitaria mortuoria de las distintas Comunidades Autónomas
regulan también los servicios de tanatorio, distinguiendo algunas Comunidades Autónomas la figura
de los velatorios y los tanatorios. La principal diferencia radica en que el tanatorio dispone, además
de las salas de velatorio, de salas de prácticas de sanidad mortuoria para tratamientos de
conservación, embalsamamiento y otras prácticas estéticas de los cadáveres (prácticas que también
se denominan de tanatopraxia y tanatoestética).
Tanto los velatorios como los tanatorios requieren autorización municipal que podrá requerir, según
los casos, informe previo del servicio territorial de sanidad, en línea con el decreto básico, y en
algunos casos se remite a la obtención de la licencia ambiental o al sometimiento al reglamento de
calidad del aire.
En algunos casos se establecen dos actuaciones previas de la autoridad sanitaria y, por tanto, dos
procedimientos de autorización, que adquieren la forma de autorización administrativo-sanitaria de
creación de la instalación y autorización administrativo-sanitaria de funcionamiento de la instalación o
de obtención de informe previo para la licencia de obras e informe previo para la autorización de
apertura de la instalación.
En alguna normativa autonómica se establece la posibilidad de que los hospitales públicos y privados
puedan disponer de tanatorio, propio o contratado.
A continuación se señalan los requisitos que se exigen a los tanatorios y a los velatorios (los
requisitos en el caso de velatorios coinciden en lo que concierne las instalaciones que se
destinan a velatorio):
● En la mayoría de los casos se exige local independiente o aislado de uso exclusivo para
servicios funerarios. En otros, se requiere local en planta baja en edificio que no sea de uso
residencial, o se permite destino de parte del edificio a oficinas administrativas. En todos se
requieren accesos separados para el público.
● Disponibilidad de sala velatorio que consistirá en dos dependencias incomunicadas entre sí.
separadas por cristalera de determinadas características. Una destinada a la estancia del
público y otra será sala de exposición de cadáveres que deberá estar provista de ventilación
independiente, debiendo alcanzar una determinada temperatura de refrigeración, que se
establece dentro de unos límites que varían de una norma a otra, y termómetro indicador.
● En algún caso, la sala exposición puede ser sustituida por túmulos de material lavable y
desinfectable, refrigerados (0,4°) que hará además funciones de cámara de conservación.
● Sala para prácticas de tanatopraxia, de dimensiones adecuadas, con paredes lisas y
revestimiento lavable, suelo impermeable, inclinación para que aguas viertan al sumidero,
con lavabo y manguera y material y equipamiento apropiado. Según la norma, se añade que
esté provista de cámara frigorífica para conservación, mesa de trabajo, botiquín, ventilación y
refrigeración, aseo y ducha para el personal, que estará integrado o en anexo.
● Algunas normas prevén también sala de tanatoestética separada de la de tanatopraxia,
mientras que otras la consideran junto con la de tanatopraxia, y en otras ni se menciona.
● También se establece en la normativa autonómica, de forma genérica, la exigencia de
personal y medios necesarios - principalmente de desinfección - y suficiente para atender los
servicios ofertados garantizando un adecuado nivel de higiene. En algunas, se dispone en
particular que sean medios homologados o personal formado. En relación con la
disponibilidad de local de aparcamiento para los coches fúnebres, en ocasiones se exige que
sea local cerrado o se fija que tenga capacidad para el número de coches del que disponga
la empresa.
● Además, se pueden dar requisitos de otro tipo de dependencias, como sala de recepción,
depósito de cadáveres, sala separada para material sanitario, aparcamiento cerrado para
coches fúnebres y zona de parking separado para usuarios.
● En el desarrollo municipal, se cuantifican mínimos tanto de salas velatorio como de dotación
de plazas de aparcamiento para el público, de dimensión del aparcamiento de coches
fúnebres, cámaras frigoríficas, etc.
Autorización Sí (no
Sí Sí Sí No
municipal trasmisible)
Informe
Autorización Informe previo Informe No (solo
previo -
sanitaria favorable previo tanatorios)
municipal
Autorización
vehículos para Sí Sí Sí Sí Sí
transporte
Sí, sin
mínimos y
En número
Vehículos 10 + 2 aux. 3 + 3 (2 aux.) 3 + 5 aux. requiere
suficiente
conductor de
la empresa
60 féretros Según
reglamento
Para cubrir
Féretros 200 Min. 100 Política
demanda
20 Sanitaria
urnas/caja Mortuoria
Suficiente con
formación
Acorde con las
acreditada.
instalaciones,
Mín. 2
En nº formado. Mín. 12 Personal
personas 11
Personal necesario y empleados. idóneo y
formadas en empleados
formado Personal para suficiente.
tanatopraxia,
trámites propio o
bajo
subcontratado.
supervisión
médica
Local/ oficina
Sí Sí Sí Sí No
en municipio
Fianza/aval - 600.000 € - - -
Seguro R.C. Sí - - - -
Comunicació
Sellado
n al
Comunicación previo del
Ayuntamiento
Comunicación previa al catálogo de
y tarifas de Aprobación y
Tarifas previa al Ayuntamiento y servicios y
svº tarifa mínima
Ayuntamiento publicación en el precios por el
subvencionad
BOCAIB Ayuntamient
o y de svº
o
integrado
Disponibilida
d de salas
velatorio con
sala de
Disponibilidad trabajo, sala
Disponibilidad en propiedad o de
de salas de en tanatopraxia,
velatorio o arrendamiento cámara para
Servicios tanatorio. de min. 5 salas min, 8
Opcionales y
de Derecho uso velatorio, sala cadáveres,
con requisitos -
velatorio/ instalaciones para prácticas aparcamiento
propios
tanatorio municipales acondicionamien para min. 4
(derecho to con cámaras vehículo por
supletorio frigoríficas de cada sala
autonómico) capacidad min. velatorio.
20 cuerpos. Servicio de
tanatorio
propio o
subcontratad
o.
Salas
Sala de
velatorio o Local
acondicionamien
tanatorio: Local acondicionado
to y sala de Local para
min. 12 salas acondicionad para vehículos
tanatopraxia. totalidad de
Otras de 30 m2. o para fúnebres en
Almacén de vehículos.
instalacione Posibilidad de vehículos zona prevista en
féretros. Almacén de
s pactos con fúnebres. Plan. Almacén
Exposición féretros para
otras Almacén de de féretros con
féretros o stock mínimo
empresas féretros capacidad mín.
catálogo. Garaje
(norma de 450 und.
vehículos
autonómica)
El Grupo II abarca aquellos de personas fallecidas por cualquier otra causa. Siguiendo esta norma
básica, las diferentes autonomías han ido incluyendo otras causas de fallecimiento en el grupo I y
algunas han diferenciado tres grupos al separar en un grupo propio a los cadáveres contaminados
por radioactividad.
Las normas para la manipulación y traslado de cadáveres de los grupos que entrañan riesgo para la
salud pública difieren de las normas que rigen para los cadáveres no peligrosos. Así por ejemplo, los
cadáveres del grupo I pueden ser inhumados inmediatamente, no pueden ser conservados o
embalsamados y algunos no pueden ser incinerados. Su traslado sigue normas más estrictas o
incluso en determinadas circunstancias no está permitido.
Salvo que se especifique lo contrario, a continuación se resume la regulación para llevar a cabo el
ejercicio relativo a cadáveres no peligrosos.
El RPSM establece que la conservación transitoria será obligatoria cuando el cadáver haya de ser
inhumado, con traslado o no, dentro del territorio nacional, pasadas las 48 horas de producirse la
defunción. No obstante, la autoridad sanitaria podrá disponer la sustitución de las medidas de
conservación por el embalsamamiento cuando se considere que el traslado va a tener una duración
hasta el enterramiento mayor de 72 horas desde la defunción.
Además el RPSM dispone que toda clase de manipulación sobre cadáveres, (conservación transitoria
o embalsamamiento) precise de autorización o intervención sanitaria y que la petición
correspondiente se haga ante la Jefatura Provincial de Sanidad, sin perjuicio de la autorización
judicial que, en su caso, pueda ser necesaria.
El principio general sobre conservación y embalsamamiento en función de las horas desde que se
produce el fallecimiento, varia también según el tipo de traslado del cadáver o de su destino. El
detalle sobre dichas obligaciones se analiza más adelante en el apartado relativo a traslado de
cadáveres.
Siguiendo la norma estatal, los Reglamentos autonómicos incorporan las circunstancias antes
mencionadas con algunos matices y suelen incluir una cláusula por la que se reserva a la autoridad
sanitaria competente la facultad de decidir expresamente para cada caso concreto, por razones
sanitarias, la obligatoriedad de realizar o no estas prácticas.
Otras circunstancias fijadas por algunas Comunidades Autónomas para obligar a la ejecución de
estas prácticas son: la exposición del cadáver en un lugar público o su inhumación en lugares
especiales. Las obligaciones por motivos de traslados se describen a continuación.
Aunque el RPSM exige autorización sanitaria para cualquier traslado, casi todos los Reglamentos
autonómicos han eliminado ese requisito para los traslados dentro de la Comunidad Autónoma. Sólo
Cantabria y la Rioja lo mantienen y en Galicia se ha sustituido por una comunicación previa.
Sin embargo, para traslados fuera de la Comunidad Autónoma, casi todas las Comunidades
mantienen el requisito de autorización sanitaria de traslado, salvo Aragón, Navarra, Galicia y el País
Vasco, en donde se ha sustituido por comunicación previa. En Canarias y Baleares se requiere
autorización si el desplazamiento es fuera de la isla.
1.5.2. La actividad de las
empresas de servicios
funerarios y profesionales
IV
Además, se prevén en varios Reglamentos y ordenanzas, así como en el propio Decreto
2263/1974 de ámbito nacional, las siguientes disposiciones en relación con el traslado de
cadáveres
Para estos supuestos se pueden encontrar además otras restricciones consistentes en que
los féretros, urnas y el acondicionamiento sanitario sea suministrado y realizado por una
entidad autorizada en el municipio de origen o que se realicen cumpliendo la normativa del
municipio de origen y, en su caso, se abone a éste la tasa que establezca.
● Por otra parte, hay que señalar también la existencia de restricciones al traslado de
cadáveres del Grupo I (muertes por causas que implican riesgo para la salud pública) fuera
del municipio de defunción o prohibición de traslados de éstos al extranjero, motivadas por
causas sanitarias.
● Algunas Comunidades Autónomas han establecido un plazo mínimo de 24 horas desde el
fallecimiento durante el cual el cadáver debe permanecer en el domicilio mortuorio, en línea
con el RPSM, de modo que no se permite el traslado del mismo a otras Comunidades
Autónomas sin que haya transcurrido ese tiempo. No obstante, a este respecto hay que
hacer las siguientes matizaciones:
● Castilla León introduce en su Reglamento esta restricción tanto para conducción ordinaria
como para traslado, es decir, no se permite trasladar los cadáveres ni fuera ni dentro de la
Comunidad Autónoma antes de las 24 horas.
● Otras Comunidades Autónomas, sin embargo, han eliminado esta restricción en lo que
respecta a desplazamientos dentro de la Comunidad Autónoma, pero siguen manteniéndola
para traslados hacia otras Comunidades Autónomas, al diferenciar ambos tipos de traslado o
entender que los traslados fuera de la Comunidad Autónoma se rigen por la norma estatal.
● En otros Reglamentos autonómicos, se especifica que no se permite el traslado antes de las
24 horas si es con medios de recubrimiento definitivos, pero sí se permite si es con medios
de recubrimiento no definitivos y dentro de la Comunidad Autónoma. En la práctica, la
restricción funciona igual que en el caso anterior.
● Finalmente, señalar que en otros Reglamentos Autonómicos no se hace ninguna mención a
la obligación de esperar 24 horas antes de realizar los traslados de cadáveres, pero sí se
establece la necesidad de respetar ese plazo antes de darle destino final (inhumación o
cremación).
● Adicionalmente a las circunstancias mencionadas en el punto anterior algunas Comunidades
Autónomas también han regulado las operaciones de conservación y embalsamamiento si se
va a producir desplazamiento a otras Comunidades Autónomas. Por ejemplo, en Galicia se
exige conservar los cadáveres que vayan a ser trasladados a otras Comunidades Autónomas
y en Asturias y Madrid a los cadáveres a los que se haya practicado autopsia y que vayan a
ser desplazados a otras Comunidades Autónomas.
● En desplazamientos al extranjero, así como para autorizar la entrada en España y traslado
de cadáveres, el RPSM exige que éstos sean conservados o embalsamados, si bien podrán
autorizarse traslados sin esos requisitos de aquellas zonas fronterizas respecto de las cuales
se establezcan acuerdos de reciprocidad. Los Reglamentos autonómicos han recogido de
una forma u otra este requisito, si bien se trata de competencia exclusiva del Estado: o bien
expresamente obligando a su embalsamamiento; o de forma genérica, se indica que el
transporte internacional se realizará conforme a la normativa estatal vigente y a los
convenios internacionales.
● En los traslados por vía aérea, el RPSM exige el embalsamamiento.
A modo de ejemplo, este cuadro recoge algunos ejemplos de cómo se ha trasladado a las
ordenanzas municipales la normativa estatal y autonómica sobre el traslado de cadáveres.
Posibilidad
No (según
traslado en No (norma No, fuera de Sí (norma
norma Sí
las primeras autonómica) la isla autonómica)
autonómica)
24 horas
2. El fallecimiento
Epígrafes
2.1. Documentación Funeraria
2.1. Documentación
Funeraria
Como ya se ha mencionado, cuando se produce un fallecimiento los servicios funerarios asesoran y
se responsabilizan del papeleo según la legislación vigente.
Normalmente los trámites administrativos de un fallecimiento son realizados por los servicios
funerarios, ya que la familia se encuentra en una situación de duelo, además de ser trámites que, en
muchos casos, nunca se ha realizado con anterioridad. A continuación veremos los diferentes
documentos que se necesitan cuando se produce una defunción y los trámites relacionados que hay
que seguir.
2.1.1. Certificado de
defunción
Cuando una persona muere, es necesario el certificado médico de defunción para proceder a la
inscripción de la muerte. Lo puede expedir el médico que ha tratado al enfermo o cualquier otro
médico que reconozca el cadáver.
Es primordial que, desde el momento en que se produce la muerte se localice el DNI o cualquier otro
documento oficial por el cual se pueda comprobar la identidad del difunto.
Este certificado médico tiene un requisito formal, únicamente debe ser extendido en el formulario que
edita exclusivamente el Consejo General de la Organización Médica Colegial, que fija su precio de
venta.
Es necesario apuntar que el certificado médico de defunción no será necesario cuando haya una
sentencia o una orden judicial que afirme la certeza de la muerte. En este caso, será el órgano
judicial que lleve las diligencias por la muerte el que ordenará la inscripción en el Registro Civil, sin
necesidad de más documentos.
Respecto a los honorarios del médico que expide el certificado, el Estatuto de la Organización
Médica Colegial establece que la expedición del certificado que normalmente es siempre gratuita.
No obstante, el médico podrá cobrar por el acto consistente en la exploración del cadáver y la
comprobación médica del hecho de la muerte y su causa.
Son denominados así porque son de exclusiva utilización por parte de los médicos, aunque, hay
algunas excepciones por las cuales algunos también pueden ser utilizados por otros profesionales
sanitarios. Y tienen la categoría de legales, porque adquieren legalidad ante las autoridades, ya sean
sanitarias, administrativas o judiciales. A este respecto hay que indicar que aunque no todos los
documentos médico-legales tienen carácter judicial, eventualmente pueden adquirirlo como
consecuencia de determinadas circunstancias.
En cambio, existen otros documentos médicos que son los denominados documentos oficiales,
entendidos como aquellos a los que las propias leyes les otorgan el carácter de públicos, y en los que
se recogen hechos, actos o estados de los pacientes atendidos por parte del médico, como ocurre
con los certificados médicos.
Para tener una visión global y práctica de los documentos médico-legales, vamos a
clasificarlos según el contexto en el que se emiten y a quien van dirigidos:
● Judiciales.
● Sanitarios
● Administrativos.
● Laborales.
A continuación vamos a ver cada uno de los documentos médico-legales que consideramos son los
de mayor utilización en la práctica habitual.
● Partes:
○ Judiciales:
■ Partes de lesiones. Como su nombre indica, es la notificación escrita que
realiza el médico a la autoridad judicial, para ponerle en conocimiento de la
existencia de unas lesiones.
○ Sanitarios:
■ Parte de Notificación de E.D.O (Sistema de Enfermedades de Declaración
Obligatoria).
■ Parte de Notificación de sospecha de reacciones adversas.
○ Laborales:
■ Parte laborales.
○ Información pública.
● Actas:
○ Acta de Nacimiento.
○ Acta de Declaración de Aborto.
○ Acta de Exhumación.
○ Acta de traslado.
○ Tanatopraxia:
● Acta de Embalsamamiento.
● Acta de Conservación Temporal.
Y por tanatoestética, el apartado no médico ni sanitario que conlleva la aplicación de diferentes tipos
de técnicas que tienen la finalidad de dar un aspecto vital y no traumático de la muerte.
● El embalsamamiento.
● La conservación temporal o transitoria.
Acta de embalsamamiento
Según el Reglamento de Policía Sanitaria no se refleja un modelo a seguir para la realización del
acta de embalsamamiento.
● Cuando el traslado del cadáver hasta su inhumación vaya a realizarse después de las 48
horas y antes de las 72 horas desde el fallecimiento.
● Cuando vaya a ser expuesto en lugares públicos.
● En caso de catástrofes o muertes colectivas.
Respecto al acta a emitir tras ser aplicada la técnica, y ante la ausencia de modelo específico, se
puede elaborar alguna que contenga los diferentes puntos que se incluyen en el ejemplo que se
ofrece más adelante.
Ejemplo posible de Acta de embalsamamiento
Ejemplo posible de Acta de conservación temporal
2.1.4. Autorización de
traslado
La autorización de traslado es necesaria para todos los transportes de cadáveres o restos que no
sean conducción o sepelio ordinario.
Esta autorización la expide la autoridad sanitaria que en cada comunidad autónoma tiene
encomendadas especialmente estas competencias. Normalmente, lo hacen los delegados
provinciales de salud o sanidad, o el/la funcionario/a en el/la que tenga delegadas estas funciones.
Es habitual que se designe un médico o personal de administración de algún hospital que se encarga
permanentemente de expedirla.
Excepcionalmente, algunas comunidades autónomas establecen que sea la empresa funeraria quien
lo tenga que solicitar; otras, por el contrario, determinan que deben ser los familiares. En este último
caso, no hay inconveniente en que la solicitud sea firmada por el familiar, pero la gestión material de
hacerla y presentarla la puede hacer la empresa funeraria en tanto representante del familiar.
Casos especiales:
● Cuando exista algún riesgo sanitario, en el certificado médico de defunción debe constar la
causa de la muerte. La mayoría de las normas determina que no puedan ser trasladados los
cadáveres que presenten ciertos riesgos sanitarios. En este caso, ordinariamente, los
cadáveres deben ser remitidos a la mayor brevedad posible al depósito del municipio para
ser inhumados inmediatamente.
○ Si, además, se pretende efectuar un traslado del cadáver que necesite autorización
sanitaria, deberá obtener otro certificado médico de defunción para acompañar la
solicitud de autorización de traslado. Por ello, desde el primer momento de la
intervención de la empresa funeraria se debe conocer con exactitud el destino final
del cadáver, de tal manera que se pueda gestionar la autorización de traslado, si
fuera necesaria, con este segundo ejemplar de certificación de defunción que se
habrá obtenido desde el principio, o bien con la autorización judicial en caso de
muerte violenta.
● Autorización de traslado internacional de cadáveres. La Dirección General de Salud Pública y
Consumo es el órgano que lo autoriza.
2.1.5. Permiso de
inhumación
Siempre que una defunción no quede perfectamente aclarada. Las competencias pasan a la
autoridad judicial encargada del asunto, habitualmente el Juzgado de Instrucción, por lo que el
Registro Civil ya no tiene competencias.
La Ley de Enjuiciamiento Criminal en los artículos 299, 326, 340, 343, 777 y 778, determina que es
la judicatura la que investiga las circunstancias concurrentes en caso de muerte violente o de causa
no determinada, para concretar si ha habido un delito o falta, además de la conservación de pruebas
y datos para posteriores actos judiciales.
Esto puede hacer que la investigación se dilate en el tiempo, por lo que bien se puede inhumar el
cadáver tras las primeras diligencias o que el juez estime oportuno que se deposite en un Instituto
Anatómico forense.
La cremación solo se realiza bajo pronunciación expresa del juez, ya que implica la total desaparición
del cuerpo, este último punto se suele evitar ya en muchas ocasiones, se pueden solicitar nuevos
reconocimientos o análisis a entidades públicas o privadas para confrontar información.
Tanto en el caso de entierro o incineración del cadáver será necesario hacerlo en un lugar de
enterramiento o crematorio debidamente autorizados.
● Entierro:
○ Certificado médico de defunción.
○ Inscripción de la defunción en el Registro Civil.
○ Licencia de enterramiento.
● Incineración: los mismos trámites que para el entierro más el documento de últimas
voluntades donde la persona interesada o un familiar de primera línea certifique el deseo de
esa persona por ser incinerada. Si los familiares desean la incineración del cadáver, deben
expresarlo claramente al médico facultativo para que así lo haga constar expresamente en el
certificado de defunción.
3. Transporte Funerario
La existencia de normas sanitarias para el transporte de cadáveres que se aplican en otros países; el
incremento del turismo y de los accidentes de tráfico; los grandes problemas urbanísticos actuales,
los numerosos movimientos migratorios de trabajadores, tanto dentro del territorio nacional como en
el extranjero; y, por último, la atracción cada vez mayor de los modernos hospitales, originan una
transferencia de mortalidad de unas localidades a otras que viene a incrementar los supuestos de
deseo de los familiares del difunto de que los restos reposen definitivamente en localidad distinta de
aquella donde se produce el fallecimiento.
Todas las circunstancias anteriormente citadas han obligado a dictar ciertas normas sanitarias,
necesitadas de sistematización por medio de Decretos, circulares y ordenes comunicadas a las
Jefaturas Provinciales de Sanidad que de algún modo agilizaran y simplificaran los trámites en los
transportes de cadáveres, tanto dentro del territorio nacional como para el extranjero, con objeto de
que las familias no encuentren agravados los problemas que tienen que afrontar en tan tristes
circunstancias, con impedimentos económicos y restricciones o formalidades onerosas.
No existe ninguna legislación que especifique las características que tiene que tener los transportes
por medios aéreos, marítimos o por ferrocarril, como transporte fúnebre. Solamente, se menciona la
necesidad de tener una autorización sanitaria de traslado para poder realizar dicho traslado. Por
tanto, en referencia al transportista, no necesita ninguna característica determinada.
El transporte funerario, solamente se menciona en el Real Decreto 1225/2006, de 27 de octubre, por
el que se modifica el Reglamento de la Ley de Ordenación de los Transportes Terrestres, aprobado
por Real Decreto 1211/1990, de 28 de septiembre, que dice así:
El transporte funerario pasa a ser conceptuado como transporte privado complementario de las
empresas de pompas fúnebres, debiendo, por tanto, ser realizado en todo caso por éstas junto con el
resto de los servicios que prestan. Se garantiza que dicho transporte pueda finalizar en cualquier
lugar del territorio nacional.
Artículo 139
1. El transporte funerario deberá ser realizado por empresas de pompas fúnebres legalmente
establecidas, teniendo la consideración de transporte privado complementario.
2. En la realización de los servicios de transporte funerario deberán respetarse las normas
vigentes de policía mortuoria, debiendo cumplir los vehículos todos aquellos requisitos
técnicos y sanitarios que, en su caso, establezcan los Ministerios de Industria, Turismo y
Comercio y de Sanidad y Consumo.
3. Todas las empresas legalmente dedicadas a la realización de transportes funerarios podrán
desarrollar esta clase de servicios en todo el territorio nacional, con independencia de su
origen o recorrido, hasta el lugar en que se realice el enterramiento o se conduzca el
cadáver.
Además, de en el Real Decreto-ley 7/1996, de 7 de junio, sobre Medidas Urgentes de carácter Fiscal
y de Fomento y Liberalización de la Actividad Económica, dice que en materia de servicios
funerarios, se liberaliza su prestación a partir de enero de 1997 y se suprime la consideración de los
servicios mortuorios como servicios esenciales reservados a las Entidades Locales.
A continuación, se modifica el artículo 22 del Real Decreto-ley 7/1996, de 7 de junio, sobre Medidas
Urgentes de carácter Fiscal y de Fomento y Liberalización de la Actividad Económica, que pasa a
tener la siguiente redacción en la Ley 24/2005, de 18 de noviembre, de reformas para el impulso a la
productividad.
Artículo 23
Sin perjuicio de lo anterior, los Ayuntamientos podrán someter a autorización la prestación de dichos
servicios. La autorización tendrá carácter reglado, debiéndose precisar normativamente, de acuerdo
con los criterios mínimos que, en su caso, fijen el Estado y las Comunidades Autónomas en
desarrollo de sus competencias, los requisitos objetivos necesarios para obtenerla y se concederá a
todo solicitante que reúna los requisitos exigidos y acredite disponer de los medios materiales
necesarios para efectuar el transporte de cadáveres. Las normas que regulen los requisitos de las
autorizaciones para la prestación de estos servicios no podrán establecer exigencias que desvirtúen
la liberalización del sector.
3.2. Traslados
Generalmente los traslados de cadáveres vienen legislados por el por el Reglamento de Policía
Sanitaria Mortuoria aprobado bajo Decreto 2263/1974 publicado en el B.O.E de 17/08/1974.
Concretamente en el apartado de Inhumaciones, traslados, exhumaciones y reinhumaciones de
cadáveres y restos
Artículo 25. Las inhumaciones en lugares especiales, es decir, las que no se verifiquen en fosas o
nichos de cementerios comunes o de Comunidades exentas, requieren el embalsamamiento del
cadáver y su depósito o colocación en féretro de las características exigidas por el artículo 40.
Artículo 27. Tendrán la condición de sepelios ordinarios los que se efectúen dentro de los términos
de los propios Municipios o en cementerios mancomunados y por medio de féretros comunes, con
los requisitos señalados en el artículo 40.
El traslado de un Municipio a otro, dentro del territorio nacional, de cadáveres sometidos a los medios
de conservación transitoria y no inhumados se efectuará en los féretros que se especifican en el
artículo 40 de este Reglamento y siempre por medio de coche fúnebre, o en furgón de ferrocarril o
barco, de las características que se determinan en el artículo 41. En caso de traslados por vía aérea,
el cadáver tendrá que ser previamente embalsamado.
Artículo 29. En todo caso de traslado de un cadáver, la Jefatura Provincial de Sanidad, cumplidos
todos los requisitos, extenderá la autorización correspondiente.
Siempre que se tenga conocimiento del traslado de un cadáver sin dicha autorización se dará cuenta
a las autoridades judiciales y sanitarias correspondientes.
Artículo 30. La exhumación de cadáveres sin embalsamar correspondientes al grupo II del artículo 8
de este Reglamento podrá autorizarse en los casos que a continuación se indican:
1. Para su inmediata reinhumación dentro del mismo cementerio, sustituyendo el féretro por
otro, cuando aquél no reúna las condiciones adecuadas a juicio del Delegado de la Jefatura
Provincial de Sanidad que intervenga.
2. Para su traslado a otro cementerio dentro del territorio nacional, podrá autorizarse solamente
previa solicitud a la Jefatura Provincial de Sanidad, la que comprobará, por un Médico
tanatólogo inscrito en el libro registro de aquella Jefatura, el estado en que se encuentra el
cadáver y tendrá en cuenta las condiciones climatológicas estacionales y los medios
empleados para atacar la fauna cadavérica. Deberá acompañar al cadáver la autorización
establecida en el artículo subsiguiente de este Reglamento. El plazo para la inhumación
subsiguiente no podrá ser superior a cuarenta y ocho horas.
3. Para su inmediata incineración cumpliendo las disposiciones vigentes.
Artículo 32. La autorización para las exhumaciones a que se refieren los dos artículos anteriores,
con o sin traslado subsiguiente, se solicitara de la Jefatura Provincial de Sanidad: acompañando a la
instancia certificado de enterramiento del cadáver cuya exhumación se pretenda.
Artículo 33. La exhumación y traslado de restos cadavéricos para su reinhumación dentro del
territorio nacional podrá efectuarse depositando aquéllos en cajas de restos.
Veamos a continuación los artículos del Decreto 2263/1974 que hacen referencia a los traslados
internaciones:
Artículo 38. Cuando un cadáver haya de ser trasladado al extranjero, se observarán las normas
siguientes.
a) Los familiares o representantes del fallecido interesarán del respectivo Consulado acreditado en
España la tramitación necesaria para obtener la autorización que permita la entrada del cadáver en el
país de destino.
Artículo 39. Las autorizaciones para la entrada y salida de España de cadáveres exhumados se
regirán por las normas correspondientes de los artículos anteriores. El traslado al extranjero de restos
cadavéricos se hará en caja de restos y las cenizas de cremación en los estuches a los que se refiere
el artículo 53
Artículo 35. Para autorizar la entrada (y por extensión, la salida) y traslado de cadáveres en España
será preceptivo que sean embalsamados o sometidos a procedimientos de conservación transitoria
que garanticen ésta hasta su inhumación. En uno y otro caso, serán colocados en féretros de
características similares a las señaladas en el artículo 40, salvo lo que establezcan los acuerdos
internacionales
Artículo 40. El féretro será de los denominados de traslado y estará compuesto por dos cajas. La
exterior de características análogas a las de los féretros común es, pero de madera fuerte y cuyas
tablas tengan, al menos, 20 mm de espesor. Además será reforzada con abrazaderas metálicas que
no distarán entre sí más de 60 cm.
Artículo 53. Las cenizas resultantes de la cremación serán colocadas en estuches de cenizas,
figurando en el exterior el nombre del difunto. El transporte del estuche de cenizas o su depósito
posterior no estarán sujetos a ninguna exigencia sanitaria.
La regulación sanitaria mortuoria en España está delegada en los Gobiernos Autonómicos
Regionales pero en los traslados internacionales se estará a lo dispuesto por el Gobierno de la
Nación que es lo que aquí arriba queda recogido.
UNIDAD
DIDÁCTICA
7
UNIDAD DIDÁCTICA 7.
RITOS Y CULTOS
FUNERARIOS RELATIVOS A
LAS NECESIDADES
MORTUORIAS
Epígrafes
1. Ritos Y Costumbres Populares Funerarias
2. Ritos Occidentales
4. Ritos Orientales
5. Ritos afro-asiáticos
6. Ritos africanos
8. Otros ritos
9. Protocolo funerario
1. Ritos Y Costumbres
Populares Funerarias
Los rituales y costumbres funerarias tienen que ver no sólo con la preparación y despedida del
cadáver, sino también con la satisfacción de los familiares y la permanencia del espíritu del fallecido
entre ellos. Éstos rituales son bastante diversos en todo el mundo y a través de todas las épocas.
Hay que tener en cuenta que la celebración de los rituales funerarios está condicionada por el tipo de
creencia religiosa y su sentido sobre la muerte. Así, podemos encontrar ritos como lo que se
practican en velatorios, los enterramientos, las incineraciones, las momificaciones, las cremaciones,
la realización de monumentos, los sacrificios, etc.
El ser humano es la única especie sobre la tierra que entierra a sus difuntos. Además, en todas las
sociedades han existido creencias sobre almas, espíritus y vida después de la muerte. Los ritos
funerarios son las prácticas relacionadas con la muerte y el duelo de una persona, específicas en
nuestra especie.
Estas prácticas implican importantes funciones psicológicas, sociológicas y simbólicas para los
miembros de una colectividad. Así, el estudio del tratamiento que se dispensa a los muertos en cada
cultura proporciona una mejor comprensión de su vida, de la muerte y de la propia naturaleza
humana, que puede agruparse según el sentido que cada comunidad le da a la muerte.
Por ejemplo, en las sociedades que creen que con el cuerpo se pierde una parte esencial de la
persona, se realizan momificaciones de los cadáveres, se inhuman los cuerpos, se llenan las tumbas
de objetos personales, alimentos y ofrendas para ayudar al alma en un viaje hacia otra vida. Este tipo
de rituales suele ser practicado por hebreos, judíos, árabes, cristianos, egipcios, etc.
Por otro lado, budistas e hindúes utilizan técnicas como la cremación, porque están convencidos de
que el alma es anterior a nuestra vida en este mundo y sobrevive, se reencarna tras la muerte.
Para los hindúes el cuerpo no tiene ninguna importancia, a diferencia del alma que debe liberarse,
pues de lo contrario no se producirá la reencarnación. Por este motivo se suelen incinerar los
cadáveres, esparciendo las cenizas en las aguas del río sagrado.
No obstante, todos estos ritos y muchos otros, serán estudiados con más profundidad a lo largo de
esta unidad didáctica.
2. Ritos Occidentales
En las sociedades occidentales modernas los rituales funerarios engloban velatorios, procesiones,
tañido de campanas, celebración de un rito religioso y lectura de un panegírico. En los funerales
militares a menudo se realizan saludos especiales con salvas en honor del fallecido. Algunas culturas
tienen establecido un periodo de reclusión para la familia, como ocurre con la tradición judía.
A continuación, vamos a ver en concreto los ritos y costumbres funerarias que tienen las siguientes
religiones occidentales: católica, protestante, ortodoxa y judía.
2.1. Católicos
La muerte es siempre dolorosa, pero para el cristiano no es el fin sino el paso a la vida eterna.
La vigilia, la liturgia funeral, el rito de despedida y el entierro son los ritos católicos que reciben los
fieles una vez fallecidos. Con ellos se expresa la fe y se encomienda el difunto a la misericordia de
Dios.
2.1.1. Funeral
Extremaunción
Si la muerte del cristiano es inminente se suele llamar a un sacerdote católico para brindar los
“santos óleos” al enfermo. Esta acción es conocida como la Extremaunción.
Luego, hay que llamar a un médico para que certifique la muerte de la persona y emita el certificado
de defunción.
En la actualidad se acostumbra llamar a la agencia funeraria o director funerario para que haga los
arreglos correspondientes para el funeral o sepelio y el posterior entierro o cremación.
Cremación
A menudo, se puede contar con un documento o testamento del fallecido que diga su voluntad de ser
enterrado o cremado. En caso contrario, la familia podrá tomar esta decisión.
Velatorio
Esta consiste en velar el cuerpo del recién fallecido y acompañar a la familia doliente. Este momento
sucede justo después de la muerte y antes del entierro. El cuerpo del difunto se encuentra en un
ataúd de madera abierto, expuesto a la vista de todos los presentes. El velorio también se puede dar
con el ataúd cerrado, si así lo desea la familia. La familia, amigos y conocidos del fallecido asisten a
esta ceremonia a expresar sus condolencias a la familia cercana. Esta ceremonia puede durar de
uno a siete días según sea la voluntad de la familia.
El protocolo católico exige que la familia directa del fallecido vista de negro durante el velorio y
entierro, pero algunos cristianos no tan tradicionales optan por vestir ropas de cualquier color oscuro
en señal de duelo. Los hombres pueden vestir traje y corbata, aunque actualmente la vestimenta
puede ser ligeramente más casual que antes, aunque siempre se recomienda como regla básica el
uso de una camisa, pantalones oscuros y zapatos de vestir.
Las flores son parte del ritual del velado o vigilia. Los asistentes no deben llevar las flores, sino
enviarlas al velatorio con una tarjeta con mensaje corto. La casa fúnebre proveerá de toda la
ornamentación del salón para este evento, como la capilla ardiente. Durante la vigilia se suele rezar
el rosario.
Después del velorio, sepelio o vigilia, se traslada el féretro en un coche fúnebre de color negro al
cementerio o crematorio, según sea el caso.
Antes del entierro, el Sacerdote o Ministro Católico procederá con la Misa de Difunto, que es la parte
más importante de todo el servicio fúnebre junto con el entierro y suele ser igual para todos los
servicios. Si la familia hubiese decidido proceder con la cremación del cuerpo, entonces la misa se
celebra en presencia de las cenizas.
El servicio fúnebre católico incluye la recepción del cuerpo, la liturgia de la palabra, la liturgia de la
Eucaristía, la última encomendación y el adiós.
La Encomendación es el último rito del servicio y se suele realizar al lado de la tumba o nicho en el
cementerio. Seguido a la encomendación está el entierro del ataúd que contiene el cuerpo del
fallecido.
Misa del séptimo Día, misa del mes y misa del año
En el séptimo día del fallecimiento se lleva a cabo la misa de difuntos, así como también al pasar 30
días del fallecimiento, a fin de rezar por el descanso eterno del fallecido. Aquellos que no pudieron
asistir al funeral tendrán la oportunidad de dar sus condolencias a la familia doliente en la misa del
séptimo día. Es una costumbre católica también mandar a realizar una misa cada año del aniversario
del fallecimiento. A esta misa de aniversario sólo asisten los familiares y amigos cercanos del
fallecido.
2.2. Protestantes
Bajo el nombre de protestantes nos encontramos a los metodistas, valdenses, bautistas, luteranos,
pentecostales, presbiterianos, evangelistas y otros. Por lo que se pueden diferencias una amplia
variedad de rituales funerarios, que generalmente se organizan de acuerdo a los deseos del difunto y
la familia.
El funeral de un protestante usualmente se lleva a cabo de una manera muy simple, ya que no se
considera un sacramento como en la religión católica u ortodoxa, por lo que no se lleva a cabo el
momento de la extremaunción o el culto a los muertos que muestran las otras religiones.
Tradicionalmente, para los funerales de los protestantes se dejan dos o tres días antes del entierro
para que la familia pueda recibir a las personas que las visitan con el propósito de ofrecer sus
condolencias y ver por última vez al difunto.
El ataúd es llevado a la iglesia protestante donde el pastor leerá un pasaje de la Biblia y hará una
reflexión recordando episodios de la vida de la persona que ha fallecido. En el acto también se
incluye una lectura de las escrituras en el concepto cristiano de la resurrección, un sermón y un
grupo de lectura. Además, en la liturgia, el canto de los himnos puede ser proporcionado por el pasto
o a petición de la familia.
Los que suelen tomar parte del rito funerario de un protestante suelen enviar flores o regalos como
expresión de su simpatía hacia el difunto. Normalmente, suele ser una ceremonia en la que asisten
los más allegados al fallecido.
Después del servicio en la Iglesia, el ataúd se acompaña al cementerio donde se realiza una oración.
No hay una forma determinada para el rito funerario (cremación o enterramiento), ya que es el difunto
o la familia quién elige, siempre dependiendo de la legislación del país de referencia.
2.3. Ortodoxos I
La visión ortodoxa de la iglesia pone énfasis en la resurrección de Jesús, de tal forma que se espera
que toda la humanidad resucite como él algún día. De tal forma que la vida y la muerte son parte de
un mismo proceso de trascendencia espiritual, en donde la vida y la muerte están unidas, como parte
de un proceso de salvación y posterior trascendencia espiritual, transcendencia que posteriormente
se ve reflejada en la resurrección de las personas, tal y como lo hizo Jesús al tercer día.
Es así que el proceso de agonía que vive la familia y la persona, el rito fúnebre y la posterior
conmemoración del fallecimiento, están completamente ligados con la resurrección como eje de la fe
católica ortodoxa.
En este contexto, una de las diferencias teológicas con la iglesia Católica Apostólica Romana, se
basa en el lugar en donde se pone la atención del rito fúnebre. Pues mientras la Iglesia Ortodoxa
pone su eje en torno a la resurrección, la visión Apostólica Romana pone énfasis “hacia los dolores
de Cristo” y cómo la persona se enfrente sola ante el tribunal de Dios.
A continuación, debido a que la religión ortodoxa se encuentra desarrollada en diferentes partes del
mundo, vamos a ver como ejemplo, los ritos funerarios ortodoxos que se llevan a cabo en Chile. No
obstante, se debe aclarar que en los pasos a seguir en las diferentes etapas del rito mortuorio, se
han experimentado los cambios que se asocian más bien a los elementos culturales, pues la religión
se mezcla con la cultura en la que se encuentra inmersa, en especial cuando hablamos de
comunidades que han migrado a otro país, debiendo incorporar la mixtura de sus raíces culturales y
religiosas, en esta caso rusas, griegas, árabes, y las tradicionales, religión y cultura del país que los
recibe, Chile.
La agonía: preparando a la persona para el siguiente paso
Las diferentes situaciones en que una persona puede llegar a esta etapa, hacen el momento de la
agonía una situación que puede requerir de mucha planificación, como también puede ser un
momento inesperado. En todos los casos se espera que el cura llegue a acompañar a la persona
para asistir en su confesión antes del fallecimiento.
En este contexto la familia acude al cura cuando la persona está por morir, sin embargo hay casos en
que las familias prefieren esperar a que la persona presente claros signos de Agonía antes de que el
cura entre, pues la dureza del momento y la entrada del cura son vistas como la evidencia clara de
que la persona está por fallecer o ha fallecido.
Una vez entra el cura a la sala donde se encuentre la persona en agonía, acompaña al moribundo en
el sacramento de su confesión y así la persona pueda comulgar antes de morir. Esta parte del rito
puede ser en el idioma que la persona estime mejor, pues lo importante en ese momento es que el
cura sea testigo de su confesión. Después se rezan salmos o se lee el evangelio al oído, pues se
considera que el sentido auditivo es el último que se pierde antes de morir.
Una vez que la persona ha fallecido se procede a preparar el cuerpo para el velatorio. De acuerdo
con las costumbres rusas, se dice que se debe lavar el cuerpo de la persona y después ser vestida
de blanco con atuendos que no han sido terminados, pues se considera que la vestimenta será
terminada en el otro mundo. No obstante, en Chile, no todas las familias llevan a cabo esta parte del
rito, pues se mezcla con las tradiciones locales, siendo más común que se vista al difunto con un
buen atuendo y se maquille el cuerpo para la presentación en el velatorio.
En los casos en donde la ceremonia es más apegada a las tradiciones rusas, después de lavar y
vestir el cuerpo, la familia deja en el centro del pecho del difunto un icono de Jesús y se cubre el
cuerpo con un manto blanco. Posterior a eso se realiza un responso en el lugar en donde la persona
falleció, pues se considera que se le debe ayudar a pasar hacia el otro mundo.
Se debe agregar que la tradición rusa permite el velatorio en la casa del difunto, como también el
cuerpo es depositado en el ataúd sin ser sellado, manteniéndose abierto durante tres días y con los
pies apuntando hacia la puerta, de tal forma que se ayuda a la persona a seguir su camino hacia el
otro mundo.
El hecho de que en la tradición original el cuerpo quede descubierto, permite que los familiares besen
el cuerpo del difunto en señal de adiós. Esta tradición en Chile no se puede llevar a cabo, pues la
reglamentación sanitaria no lo permite, debiendo ser depositado el cadáver en el ataúd sellado por
completo con vidrio, lo que implica que la familia no bese al difunto sino su urna.
Tocar el cuerpo del difunto, o en el caso de besarlo, no tiene implicancias de contaminación para la
familia, puesto que para los ortodoxos no es un tema que se trate desde la pureza del proceso
fúnebre, como sí lo es para los judíos.
2.3. Ortodoxos II
El velatorio y la ceremonia fúnebre
Una vez en la iglesia o velatorio, la ceremonia comienza con la incensación del recinto, los fieles, el
féretro, el altar y los iconos, pues se considera que el incienso produce una conexión divida con Dios.
Posterior a ello comienzan las oraciones por el difunto y sus familiares. En estas oraciones se cuenta
con el acompañamiento del coro, pues ellos responden a las oraciones del sacerdote. Se rezan
salmos y poemas de diferentes santos, ayudando al espíritu del difunto para que tenga la salvación.
Entre las oraciones que se llevan a cabo en el rito, también se encuentran reflexiones acerca de la
vida, en donde también se busca dejar enseñanzas a los fieles, pues con ello se le da un sentido
espiritual a la existencia en la tierra y se busca dejar de lado elementos terrenales que no enseñan a
los fieles a vivir con sabiduría.
Es interesante observar que casi al final del rito fúnebre, el sacerdote ora cerca del difunto como si
fuese éste quien le habla a su familia en señal de despedida. Se busca el consuelo de los dolientes
con palabras que alientan a seguir adelante y a que se ore por la salvación del fallecido.
Antes que el rito fúnebre llegue a su fin, se reza por última vez pidiendo por la absolución de los
pecados de la persona, para proseguir con la bendición del féretro. En la tradición rusa, en este
contexto se introducen en el féretro los iconos que la persona tenía en vida en su altar de oración,
además de un escrito de la absolución que se leyó anteriormente. Sin embargo como en Chile el
féretro se encuentra cerrado desde el inicio del velatorio, es posible que los elementos que se le
depositan al difunto en su féretro, sean introducidos antes del sellado del sarcófago.
Antes de concluir la ceremonia se canta por el difunto, esperando que éste, que ahora está
durmiendo, despierte el día de la resurrección en cuerpo y alma.
El entierro
Una vez que el difunto es llevado al cementerio, el féretro puede ser llevado en coche o bien, según
la tradición rusa, puede ser llevado al hombro por los familiares cercanos. El primero en la fila,
camino al lugar en donde será enterrado el difunto va el sacerdote, quien va orando o cantando
dependiendo de si la familia acompaña o no con sus oraciones, atrás de sacerdote va el féretro,
luego la familia y después el resto de los acompañantes.
Una vez que se llega al lugar de entierro, el sacerdote bendice la sepultura y se procede a una breve
ceremonia con la intención de no alargar más el dolor de la familia. Esto se trata más bien de una
cuestión práctica que se relaciona con el duelo de los familiares. Una vez terminada las oraciones, se
vuelve a bendecir con agua bendita el féretro y el lugar de sepultura.
Lo que prosigue depende más bien de las decisiones familiares, pues se permite que algún familiar
diga unas breves palabras de agradecimiento. Es en este momento en donde el rito varía de acuerdo
a las necesidades familiares, pues cuando quiera hablar una persona, será a criterio personal de
ellos y ya no corresponde al rito ortodoxo.
Una vez que termina la ceremonia fúnebre, la familia se para a la salida del cementerio uno al lado
del otro para recibir el pésame.
Una vez terminado el entierro, los dolientes regresan a la iglesia para compartir un café amargo en el
nombre del difunto. No obstante, de debe destacar que se es una tradición más bien árabe y no rusa.
Se trata de una taza de café pequeña que se bebe rápidamente por el difunto, se levanta la taza y se
dice en árabe “que descanse en Dios”. En el caso de los rusos, este mismo acto en honor al difunto
se hace con un pequeño corto de vodka.
La familia se retira de la iglesia y se dirige camino a la casa del difunto, pues ahí espera una gran
comida en su honor. Los alimentos son tradicionales de la cultura de turno, sea ésta rusa, griega o
árabe entre otras. Se trata más bien de una celebración en su honor que de un momento de tristeza.
A los 8 y a los 40 días se vuelve a hacer un responso, siendo más importante el último, pues se trata
del periodo en donde la familia debe vivir el duelo, etapa que es acompañada con el consuelo del
sacerdote cada vez que la familia lo requiera.
En este contexto se hacen preparaciones culinarias árabes con cordero, arroz y almendras; o en el
caso ruso, una tarta de queso; y los griegos una tarta de trigo que se come a los 40 días.
El rito es diferente en casos de niños, pues ellos aún no han adquirido del todo el uso de la razón. Se
usa un texto de oración que no pide por el perdón del difunto, pues se considera que los niños están
aún en estado de pureza, centrando las oraciones en el consuelo de la familia del pequeño. En este
caso, tampoco se pone una oración en boca del difunto, pues el foco está en la familia. Es importante
mencionar que con independencia de la edad que el difunto tenga, el lavado del cuerpo está
incorporado.
Posterior a los 40 días las familias procuran orar por el difunto, pero el rito fúnebre ya ha terminado,
pues después de los 40 días el difunto se encuentra en la eternidad.
2.4. Judíos
El fallecimiento en la costumbre judía va acompañado de una serie de rituales que tienen por objeto
honrar la memoria del difunto y llevar consuelo a sus deudos. El ser judío tiene un intenso amor por
la vida, pero a la vez, siente un gran respeto por la muerte.
En el funeral judío, las personas afectadas a los ritos del duelo son el padre, la madre, el hijo, la hija,
la hermana y el cónyuge. Para la religión judía, cualquiera de estos deudos se llaman Onen y están
eximidos de las obligaciones religiosas, como de recitar oraciones en la mañana y la noche o
colocarse tefilim, a fin de que pueda hacer los arreglos referentes al funeral. Luego del entierro el
enlutado se denomina “Avel”.
Según la costumbre judía, hasta este momento el cadáver debe estar tapado, ya que exhibirlo es
considerado deshonroso, y no se lo debe dejar solo. El ritual judío exige que a la cabecera se
coloque una luz o vela en recuerdo de que “el alma es la luz del Señor” (Proverbios 12:21). También
se acostumbra a cubrir los espejos y objetos de adorno para que ningún símbolo de lujo o de la
vanidad del hombre aparezca en esos momentos. No se acostumbra a colocar flores a los muertos
ya que estas son símbolos de vida.
Para la costumbre judía, asistir a un funeral y acompañar los restos mortales hasta el cementerio es
una de las mayores mitzvot del judaísmo.
En un ritual funerario judío, es de suma importancia que el entierro sea realizado lo antes posible,
preferentemente el mismo día. La postergación solo es permitida si el objetivo es honrar al fallecido;
aguardar la llegada de parientes cercanos que residan en otro lugar; por Shabat; Iom Tov o a fin de
realizarlo en la tierra de Israel.
Cuando se llega al cementerio se realiza la Tahará (baño ritual), en el caso de que el cuerpo aún no
haya sido lavado y purificado. Luego se colocan los Tajrijim (mortajas blancas) y para el hombre,
además, se coloca el Talit que usó en vida. Las mortajas señalan la igualdad absoluta que existe
entre todos los seres humanos en el momento de la muerte.
Luego de la Tahará se lleva a cabo una breve ceremonia donde se pronuncia Tziduk Hadin (la
aceptación de la Justicia del decreto Divino). En esta ocasión es costumbre que el rabino pronuncie
unas reflexiones sobre el tema de la muerte y sobre la persona fallecida.
Posteriormente, se realiza la Keriá (rasgadura de la ropa que se está usando), que es la manera
religiosa de expresar la amargura por la pérdida de un ser querido. Keriá es una expresión externa de
las emociones interiores de aquellos que están de luto y es obligatoria para el padre o madre, hijo/a,
hermano/a y los cónyuges. Por la muerte del padre o madre, se acostumbra a hacerla en el lado
izquierdo a fin de descubrir el corazón; mientras que por la muerte de los demás parientes se
acostumbra a hacerla en el lado derecho.
Culminado este acto, se recita la oración “El Male Rajamin”, en recuerdo del alma del ser querido que
se ha perdido y se dice el Kadish. Luego, el cuerpo es llevado para ser enterrado.
Al llegar los familiares y amigos al lugar escogido deben, inmediatamente, bajar el ataúd a la fosa.
Las personas que echan tierra en la sepultura deben tener cuidado de no pasarse la pala de mano en
mano, sino que deben dejarla en la tierra para que la otra persona la tome de allí. Esto simboliza la
voluntad de no transmitir desgracias a otra persona. También se acostumbra a colocar una pequeña
piedra o un puñado de tierra sobre la sepultura y despedirse del muerto antes de retirarse.
La obligación de enterrar a los muertos en la tierra tiene su origen en la Biblia “... pues polvo eres y al
polvo volverás”. (Génesis2:19). Por este motivo, la ley judía prohíbe los entierros en mausoleos y las
cremaciones.
A la salida del cementerio, en cualquier ocasión, se procede al lavado de manos ritual conocido como
Netilat Iadaim. De este modo se aleja simbólicamente la impureza creada por el contacto con la
muerte.
2.4.1. El duelo
La ley judía estipula tres periodos sucesivos de luto, que disminuyen gradualmente su intensidad:
Shivá (primeros siete días de luto); Shloshim (30 días después de la muerte) y Avelut (doce meses
hebreos desde una muerte).
La shivá comprende los siete primeros días inmediatamente después del entierro y sirve para ayudar
a las personas enlutadas a enfrentar el fallecimiento acontecido.
La forma más apropiada de observar la Shivá es que la familia esté reunida en la casa del fallecido.
Es una mitzvá organizar en la casa de los enlutados un Minián para recitar el Kadish tres veces por
día: Shajarit, Minjá, Maariv. De no ser esto posible, el enlutado debe trasladarse a un templo para
rezar y pronunciar el Kadish.
Shloshim
Después de la Shivá los enlutados ingresan en la etapa del shloshim. En este periodo, los dolientes
retornan a sus actividades normales, aunque siguen privándose de algunas cosas en señal de
respeto y dolor. No se pueden cortar el cabello, ni asistir a celebraciones de ningún tipo.
Tradicionalmente, se visita el túmulo en el día 30. Después de ese día el luto deja de ser obligatorio,
a no ser en caso de fallecimiento del padre o la madre.
Avelut
Es el tercer período de luto, observado exclusivamente por la muerte del padre o de la madre. Se
inicia a partir del shloshimy se extiende por doce meses hebreos, hasta el primer aniversario del
fallecimiento (y no del entierro). Concluidos los doce meses, está prohibido continuar con las
prácticas o abstenciones que simbolicen una continuación del luto.
3. Ritos Musulmanes O
Islámicos
Los ritos funerarios islámicos están basados en las enseñanzas del Corán y de la Sunna, tradición
del profeta Mahoma. Generalmente, el ritual consiste en el lavado del cadáver, amortajamiento,
ceremonia religiosa (oración y honras fúnebres) y entierro.
Después de pasados los primeros minutos del momento inmediatamente posterior al óbito (o sea, el
último suspiro, que es cuando el alma abandona al cuerpo), alguien de los allegados al difunto debe
subir su mandíbula y pasar la mano de arriba hacia abajo sobre sus ojos para cerrar sus párpados, y
cubrir el cadáver con una prenda o trozo de tela.
Se debe anunciar la muerte lo más rápido posible de acuerdo a las formas y circunstancias del medio
en que se viva, a través de diarios, radios, o simplemente por medio de los miembros de la
comunidad. Además, también se debe comunicar la muerte de manera oficial a las autoridades
competentes para así preservar los derechos del fallecido y de sus herederos.
Es necesario conocer si el fallecido habría comunicado sus últimos deseos a su cónyuge o a sus
hijos o a cualquier otra persona de su conocimiento, referente a su entierro o a cualquier otra
diligencia a realizar. Todo tipo de deseo factible de cumplir no estando en contra de los principios
islámicos, deberá intentar realizarse, por ejemplo, ser enterrado al lado de sus parientes, si ellos
están inhumados en el cementerio de la ciudad donde ha fallecido. Trasladar el féretro hasta otra
ciudad, va en contra de sus preceptos, por lo tanto lo aconsejable es enterrar a un musulmán en el
cementerio de la localidad donde murió. Hacer de su tumba un monumento tampoco es apropiado, ni
construir una mezquita o algo fastuoso sobre ella.
El ritual de lavado se conoce con el nombre de Al-Ghusul y sirve para eliminar los pecados del
cuerpo y que el fallecido se reúna con Alá en estado de pureza. Para llevar a cabo dicho ritual, el
cuerpo debe quedar completamente desnudo, cubriendo únicamente sus partes íntimas con un trozo
de tela.
La persona que lava el cuerpo debe pronunciar la siguiente frase: “En el nombre de Alá”. Para
realizar el Al-Ghusul, esta persona se ata un trozo de tela en su mano y limpia el cuerpo de
impurezas con agua y jabón. Cuando se ensucie la tela se tirará ese trozo y se atará otro. La
operación se repite de 3 a 5 veces normalmente en el siguiente orden: cabello; cara y barba
(hombres); parte superior, primero la derecha y luego la izquierda; parte inferior en el mismo orden
que la superior. La última vez que se realice esta acción puede aplicarse algún aceite o perfume de
agua. Si se tratara de una mujer, su pelo debe estar limpio y con tres trenzas a la espalda.
Finalmente el cuerpo se seca con una toalla limpia y se cubre con una sábana blanca. De esta forma,
se puede comenzar a envolver el cadáver (Al-Kafan).
Las sábanas que envuelven el cadáver se llaman Kafan y suelen ser tres piezas de 2,5 x 1,5 m
perfumadas con incienso. Para envolver el cadáver en estas sábanas se debe colocar el cuerpo del
fallecido sobre ellas con la mano izquierda sobre el pecho y la mano derecha sobre la izquierda
(posición de rezar o salat). Se hará una abertura en la primera sábana, por la que se introduce la
cabeza. La sábana toma forma de camisa larga, que llega hasta las rodillas. La sábana superior se
dobla sobre la parte derecha del cadáver, y después se dobla el lado izquierdo. Se hace igual con la
sábana restante. Por último, se ata con cuerdas, una sobre la cabeza, otra bajo los pies y dos
alrededor del cuerpo.
En el funeral islámico no se utiliza ataúd, sino que se entierra al difunto directamente sobre la tierra.
Generalmente, podemos encontrar dos tipos de tumbas en los cementerios musulmanes, que son:
El cuerpo debe ser enterrado con la cara mirando hacia la ciudad de la Meca, Arabia Saudí (la casa
de Alá), y además debe descansar sobre su lado derecho y pegado al muro.
Finalmente se desatan los lazos de la cabeza y los pies y sobre el cuerpo se colocan grandes piedras
o maderas para que al rellenar la tumba, la tierra no entre en contacto directo con el cuerpo. No se
acostumbra a poner lápidas o flores sobre la tumba.
En cuanto al duelo musulmán, se acostumbra a un duelo de tres días para preparar el servicio
fúnebre y recibir las condolencias del caso. En el caso de las viudas, ellas deben mantener un duelo
de cuatro meses y diez días llamado Iddah, asimismo, durante este período no podrán volver a
casarse, ni usar ropa llamativa ni suntuosa.
3.1. Chiítas
La tradición musulmana se divide en chiítas y sunitas (que veremos en el siguiente punto).
Los Chiítas (también conocidos como de la escuela Ja'firi) se separaron de los Sunitas debido al
tema del sucesor de Mahoma. Esta separación ocurrió después del asesinato del cuarto Califa en el
año 661. Los Chiítas creen que el sucesor de Mahoma tenía que haber sido Ali, su yerno, y que los
siguientes sucesores tendrían que haber sido a través de su linaje por su esposa Fátima. Los Chiítas
se dividieron en tres sectas principales: los Doce Imanes (Persia, Irak, Afganistán, Líbano, Pakistán y
Siria), los Zaydis (Yemen) y los Ismailí (India, Irán, Siria y África del Este). Lógicamente, cada grupo
tiene diferencias de doctrina.
“La teología Chiíta incluye una doctrina conocida como los cinco soportes. Estos son: la Unidad
Divina (tawhid), la profecía (nubuwwah), la resurrección del alma y del cuerpo en el Juicio (ma'ad), el
Imamate (imamah) y la justicia ('adl). Los tres primeros se encuentran en el Islam Sunita, aunque con
algunas diferencias de énfasis; sin embargo, el Imamate, es la esencia de los Chiítas. Es una
herencia de los Mutazilites o racionalistas, cuyo sistema está en muchas maneras perpetuado en la
teología Chiíta…” El Imamate, que viene de la palabra “Imam”, en las tradiciones Chiítas es el líder
político y religioso de la secta Chiíta. Esta persona posee gran poder e influencia. De acuerdo a la
doctrina Chiíta, el Imam debe ser un sucesor biológico de Ali. El Imam es también libre de pecado e
infalible en todos los temas de la doctrina Islámica e intercederá por los Musulmanes después de la
muerte.” Los Shi'i y los Sunitas difieren en algunas interpretaciones del Corán y la Hadith y aún
tienen un canon diferente del Hadith.
3.2. Sunitas
Los sunitas son seguidores de las escuelas Hanifa, Shafi’í, Aníbal o Hanibal y Malik. Estas,
constituyen un 90% de mayoría de los islámicos, y son considerados de ser una corriente principal de
tradicionalistas. Debido a que ellos se encuentran ejerciendo su fe cómodamente dentro de las
sociedades seculares han podido adaptarse a una variedad de culturas nacionales mientras siguen
tres fuentes de ley: el Corán, la Hadith y consensos Musulmanes.
Los sunitas enfatizan el poder y la soberanía de Alá y su derecho de hacer lo que él quiere con su
creación. Se enseña una estricta determinación. Su gobierno se hace a través de los Califas. El
trabajo del gobernante Musulmán es considerado como el sucesor de Mahoma. Este sucesor no es
debido a linaje hereditario.
4. Ritos Orientales
Los orientales creen en la inmortalidad del alma y como tal, respetan no sólo a sus ancianos que aún
viven, sino también a sus ancestros fallecidos. Cuando ocurre una muerte, se llevan a cabo ritos
fúnebres elaborados (taoístas, budistas, o una combinación de ambos). Por respeto, los miembros de
la familia se abstienen de comidas abundantes o celebraciones de cualquier tipo durante siete
periodos de luto, cada uno de los cuales dura siete días.
En caso del fallecimiento de uno de los padres, abuelos o bisabuelos, cualquier miembro de la familia
que tenga planes de casarse, debe hacerlo durante los primeros cien días después de la muerte, de
lo contrario debe esperar un año para casarse. Después de que el período del funeral termina, los
miembros de la familia continúan realizando ritos ceremoniales y rindiendo tributo al alma del
fallecido en el aniversario de su muerte, el Día de los Difuntos y en otros festivales importantes. Los
funerales se efectúan en la forma de cremaciones o entierros; si la persona es enterrada, después de
que hayan transcurrido unos siete años los huesos serán sacados ritualmente, limpiados y vueltos a
enterrar.
5. Ritos afro-asiáticos
Epígrafes
5.1. Budistas
5.2. Sintoístas
5.3. Taoístas
5.1. Budistas
Aunque en la creencia actual de Occidente se tiende a considerar como mejor muerte la "repentina e
indolora", en el budismo la muerte ideal es en la que la persona tiene plena conciencia de que va a
ocurrir el óbito, y a ello han de ayudar los allegados. De esta manera, transforman la muerte en algo
que forma parte de la vida cíclica y a lo que no hay que temer demasiado, pues no es un proceso
terminal sino algo natural, universal e inevitable. Por ello, los lamentos y las plañideras no están muy
bien vistos en la religión budista.
El nirvana
Para los budistas, la muerte es sólo el principio de otra vida que se irá repitiendo hasta llegar al
Nirvana. Esto ocurre cuando el sujeto ha aprendido y ha obtenido la suficiente sabiduría espiritual
como para ver la Verdad, la Realidad. El Nirvana no se puede explicar, porque es tan difícil de
comprender como difícil es de ver la verdad. Por ello, el rito funerario budista es un llamado "rito de
paso".
En el budismo tibetano, a la persona fallecida o próxima a morir se le lee el libro de los Muertos,
llamado Bar-do'i-thos-grol. La lectura es una manera de "dar claves" que servirán al difunto en el
Estado Intermedio de dos vidas (Bardo). Este proceso dura 49 días, durante los cuales es común que
se ofrezca alimentos y bebida al espíritu del fallecido por medio de ofrendas.
Los budistas prefieren ser incinerados, aunque también se practica la inhumación o el sepelio en el
agua. Otra variedad es, dejar el cuerpo en la naturaleza para que sean las mismas aves carroñeras y
la acción natural la que descomponga el cuerpo. Son las modalidades que corresponden a los Cuatro
Elementos de la naturaleza.
El funeral budista
En el funeral, se empieza por orar a Buda. Según el libro citado, al difunto se le cubre con un sudario
el rostro y no se le toca, para no interferir en el proceso. Este proceso dura unos tres días. Después
el fallecido es colocado en un ataúd para velarlo.
Hay una parte de la ceremonia en la que intervienen monjes que entonan cantos. No se les exige
participar en el cortejo fúnebre ni estar presentes en la cremación.
En algunos funerales budistas muy tradicionales, mientras se cumplen los ritos funerarios en casa de
los deudos algunos de los presentes son escogidos para hacer un honor especial al muerto: por unos
momentos, los hombres escogidos se convertirán en monjes, y las mujeres en "madres blancas". Los
hombres deberán raparse y vestirse con las ropas tradicionales y las mujeres deberán ir de blanco y
no hablar ni tocar a ningún hombre para conservar su estado puro. Ellas han de permanecer tras el
ataúd y no soltar una especie de hilo blanco que es el camino que el espíritu del difunto ha de seguir.
Pasada una semana de la cremación o inhumación se celebra una ceremonia en honor al difunto y
otra, a modo de "despedida final", una vez cumplidos los 49 días. En ocasiones también se realiza
una ceremonia funeraria anual durante los siguientes siete años y una especial cada siete años
durante 49 años.
5.2. Sintoístas
Sintoísmo: Es la antigua religión japonesa que rinde culto a los antepasados convirtiéndolos en
Kamis, pequeños dioses de la naturaleza a los que los sintoístas adoran. Un ejemplo de Kami es
Amaterasu, diosa del Sol. El sintoísmo, que combina el animismo con el culto a los antepasados, es
considerado por muchos estudiosos como la religión originaria de Japón.
Además de los santuarios, (cada santuario se dedica a un Kami divino y a él se accede a través de
un Torii, una puerta especial para los dioses), en cada hogar existe un Mitayama (casa augusta de
las almas). El Mitayama consiste en un pequeño cofre de madera blanca donde, una vez abierto, se
coloca el Tamashiro (marca de almas). El Tamashiro es una tabla de madera también blanca donde,
según la tradición sintoísta, ha de entrar el alma. En el Tamashiro están escritos los nombres de cada
antepasado, precedidos por la palabra Mikoto (personaje ilustre) con su fecha de defunción y la edad
que tenía al morir.
La muerte en el Sintoísmo
Como muchas religiones antiguas, el Sintoísmo busca la máxima proximidad entre los difuntos y los
vivos. Prueba de ello son sus cementerios: siempre ajardinados, son cercanos a las zonas habitadas.
Los vivos, en busca de protección, visitan a sus difuntos regularmente para rendirles tributo con rezos
y ofrendas, especialmente ante un viaje o cualquier gran acontecimiento.
Los ritos funerarios tienen una gran importancia para los sintoístas. Una vez colocado el cadáver en
el ataúd, que ha de ser preferentemente de madera blanca, los allegados colocan en él los objetos
que el difunto usaba en vida: un abanico, un sable, un espejo, etc. Y frente a la caja una copa con
ofrendas, agua, arroz y sal.
Para conducir el alma del difunto, o Mitama, al Tamashiro, un sacerdote sintoísta recita una plegaria
frente al Mitayama. Sus puertas deben abrirse para que el alma del difunto pueda entrar y ocupar su
puesto en el templo en miniatura y así comunicar parte de su presencia al Tamashiro.
Llegado este punto, el alma es agasajada con ofrendas de arroz, flores, licor de arroz, ramas de pino
atadas con cintas blancas, frutos y lamparillas de aceite. Así el Mitama se une en el Mitayama a la
tablilla o Tamashiro de los antepasados y ya puede ser adorado por sus descendientes: se ha
convertido en un Kami.
5.3. Taoístas
El taoísmo es la raíz de la cultura propia de China, que ha estado presente en su historia y en sus
costumbres por más de cinco mil años, siendo así una de las culturas más antiguas del mundo.
El taoísmo tiene fe en el Tao, al que considera ser el origen del Universo y el creador de todos los
seres incluyendo la humanidad.
Las personas pueden por medio de la práctica taoísta unir el Tao y la Vida para obtener una vida
feliz, sana y larga. Además se puede llegar al estado de inmortalidad y resolver así el gran
acontecimiento de la Vida y de la muerte.
El contenido del taoísmo siempre se ha ido trasmitiendo generación tras generación por parte de
maestro a discípulo. Cuando una persona reúne las condiciones de discípulo en el taoísmo, se
denomina taoísta.
El taoísmo en su contenido sobre la concepción del Universo y la concepción de la Vida, incluye una
filosofía y una praxis; ambas van siempre unidas, y se produjeron a partir de la experiencia. La
conciencia se originó desde la práctica.
La esencia del taoísmo no está en su forma sino en su contenido, ya que la forma del taoísmo ha ido
sufriendo siempre cambios en cada época y en cada lugar, pero su contenido tradicional siempre se
ha mantenido y continúa desarrollándose.
6. Ritos Africanos
A lo largo y ancho de África hay cientos de tribus que creen en la reencarnación de una forma u otra.
De entre los clanes, los zulúes poseían uno de los credos más avanzados. Dentro del cuerpo habita
un alma, y dentro de ésta, una chispa del espíritu universal divino, el Tongo.
La forma religiosa africana más arcaica es el totemismo, que prevalece, de forma pura o mistificada
en todos los pueblos de África. El totemismo ha sido el que ha generado la adoración de los
antepasados y a ésta se encuentra vinculada, desde tiempos inmemoriales la adoración de los
muertos o manismo. Los difuntos continúan viviendo en la mente de todos los pueblos africanos,
tanto como ánimas o espíritus capaces de trasladarse incorpóreamente, o como seres
sobrenaturales que conservan externamente su apariencia terrenal o asumen temporalmente el
aspecto de animales.
De esta forma, los muertos continúan siendo miembros del clan, no abandonan la comunidad:
necesitan sacrificios para prolongar su existencia en el otro mundo y renacer en sus descendientes,
pues de lo contrario deben dejar de ser. Los vivos, por su parte, necesitan de la ayuda de sus
antecesores, quienes gozan de poderes sobrenaturales.
Para el creyente, la adoración de los antepasados significa mantener los nexos entre estos dos
grupos del clan: los vivos y los muertos; romper estos lazos es amenazar con la destrucción a los
vivos y a la comunidad en general.
Los africanos, a diferencia de los hindúes y budistas, consideran la vida como algo feliz, y la
reencarnación como un buen destino.
Por ejemplo, los kapsiki (N.O. del Camerún) son montañeses que realizan fiestas de estación y
funerarias. En estas últimas, después de las lamentaciones de los más próximos, el difunto envuelto
con bandas y la cabeza peinada y con un grueso turbante, es llevado sobre los hombres de un
miembro de la casta de los herreros. La tradición admitía que “el muerto baila de esa manera sobre
los hombros del herrero como para huir en el momento de abandonar el mundo de los vivos”.
Durante ese rito, los hombres soplan sin descanso en las flautas acodadas como pipas, en tanto que
las mujeres de pie en la parte superior de los graneros, dan el ritmo golpeando sus calabazas, las
cadenas y anillos.
En África negra como en todo el mundo, es normal que a los ritos funerarios después de un tiempo
sigan los “ritos de duelo”. Estos ritos son de variada significación, de diferente realización y de
distinta duración. Sin embargo tienen algo que les es básico, común a ellos: “el duelo es un estado
de separación transitorio de los deudos del difunto en relación al resto de la comunidad. Está incluido
dentro de los ritos denominados de marginación”.
Como dato anecdótico sobre el duelo, podemos decir que en la sociedad Felup, los ritos de duelo se
prolongan de una a dos semanas, según si el difunto es un anciano o un niño, pero en ambos casos,
la ceremonia pública y colectiva se desarrolla siguiendo catorce etapas progresivas, y es
precisamente en una de estas etapas donde se realizan las danzas funerarias y colectivas alrededor
del estrado, interrumpidas por los numerosos homenajes y ofrendas al difunto.
7. Ritos Funerarios En La
Cultura Americana
Existen muchas diferencias culturales sobre cómo se desarrollan los ritos funerarios en América
(Canadá, EE.UU., México, Brasil, Argentina, etc.). Y debido a estas diferencias, nosotros vamos a ver
como ejemplo el rito funerario que se lleva a cabo en los EE.UU.
Tal vez la característica más llamativa de las prácticas funerarias en los EE.UU. es la negación de la
muerte. De hecho, se puede ver fácilmente que la palabra muerte es evitada cuidadosamente por
todos los ciudadanos. En general, la familia trata de distanciarse del proceso, por lo que todos los
detalles y arreglos del funeral son organizados por profesionales de este sector. En este sentido,
cuando los miembros de la familia empiezan a mostrar signos de envejecimiento o enfermedades
que amenazan la vida, son llevados a casas de recuperación, asilos, hospitales, donde puedan morir
lejos de la familia y amigos.
Cuando se produce la muerte, la funeraria es la encargada de trasladar el cuerpo desde el lugar del
fallecimiento, hasta el tanatorio. Allí, el cuerpo es embalsamado, vestido y maquillado para ser
colocado en el ataúd, que se sitúa en una habitación llena de flores, decorado e iluminado
adecuadamente. Una vez que todo esto se organiza, generalmente entre 2 a 3 horas, se empieza a
recibir las visitas. Este período de tiempo es cuando los miembros de la familia pasan por la funeraria
para rendirle un último homenaje y mostrar su responsabilidad social, y a participar con su presencia
en esta situación incómoda. Por otra parte, la familia aprovecha la oportunidad para mostrar su
estatus social, mostrando la mayor elegancia y lujo en estos rituales funerarios.
Una vez que ha sido enterrado, el cuidado de la tumba se deja a cargo de los profesionales
funerarios que son propietarios del cementerio y por lo tanto, responsables del mantenimiento del
lugar y todas las tumbas. La familia y amigos después del entierro se reunirán en la casa del difunto o
de la familia para celebrar un pequeño homenaje o “fiesta” en la que se sirven bebidas y canapés o
cualquier tipo de comida.
8. Otros ritos
8.1. Ritos Hindúes
El hindú se siente viajero en un camino sin término. La vida terrestre actual sólo es un paso, un
paréntesis precedido y seguido por otros. Esta religión, que aparece en la India a la llegada de los
pueblos indoeuropeos en torno al 2.500-1.500 antes de J.C., arraigó en las culturas autóctonas de
ese país. Se enriqueció con las diferentes prácticas que encontró entonces y andando en el tiempo.
Así, las principales etapas de la vida del hindú se celebran con ritos: los del nacimiento, del
matrimonio, de la muerte.
La religión hindú se ha transmitido siempre oralmente por la recitación de los antiquísimos textos, los
Vedas -veda en sánscrito quiere decir «saber»-, que constituyen su base. Esta religión, llamada
védica, comporta sacrificios y ritos que se destinan a diferentes divinidades. La visión del mundo de
los tiempos antiguos fue, después, objeto de numerosos tratados filosóficos. Los primeros de esos
tratados son los Upanishads, textos que fueron escritos, a principios de los siglos VII, VI antes de
Jesucristo, en una época de efervescencia intelectual.
En esta época, por su parte, el Gautama Buda ponía en duda el sistema de las castas. Los
Upanishads fueron los primeros en hablar de la reencarnación y de la liberación. El objetivo del hindú
sería en adelante superar la necesidad de renacer para tener un acceso definitivo a la beatitud y a la
paz.
Las «faltas» y los actos virtuosos del individuo se tienen en cuenta en su destino póstumo. La imagen
del samsara sirve de fundamento a una teología de la salvación; el hindú tiene como objetivo único
escapar a la reencarnación, librarse de ella para alcanzar el fin supremo de la existencia, la vuelta al
principio supremo, la fusión con el absoluto, la unión del atma y el brahmán.
La muerte en estas condiciones sólo es una etapa en la sucesión de vidas por las que el hindú pasa
antes de alcanzar la felicidad. Así la muerte del ser humano, en la tradición hindú, se asemeja a lo
que acontece en la naturaleza, en el tiempo y en las estaciones.
El organismo humano es análogo al cosmos. Las partes duras del cuerpo corresponden a la tierra, la
palabra al fuego, etc. El cuerpo está hecho así a imagen del gran cuerpo divino, él es su
microcosmos.
El ritmo de la vida y de la muerte del individuo se parece al gran ritmo cósmico de la manifestación
del brahmán y de su disolución en la serie de creaciones y desapariciones de universos.
Especialmente si la persona que deja la vida es alguien importante en el pueblo, su cortejo fúnebre
puede incluir una carroza tipo carro alegórico, llena de flores y cintas de colores, banda de música
con bronces y tambores, bailes, cantos y hasta fuegos artificiales.
A ojos de un occidental, tal ceremonia tiene la apariencia más bien de un carnaval, pero se trata de la
despedida de una persona, que en la tradición de India puede ser comparado con cambiarse de ropa,
ya que después de la muerte, según el hinduismo, se inicia todo un ciclo de reencarnaciones.
Si bien hay varios tipos de ritos mortuorios en India, entre los más comunes de la fe hinduista, se
realiza un baño ceremonial del cuerpo del fallecido.
Después el cuerpo se envuelve en un sudario, blanco para los hombres y rojo para las mujeres, y se
coloca en el suelo, para que supuestamente los gérmenes no se expandan sobre el colchón, al
tiempo que se enciende una pequeña llama cerca del cadáver.
El cuerpo se coloca más tarde en un ataúd o tradicionalmente también se puede ubicar en una
camilla de madera, cubierta de flores, que después del cortejo se lleva hasta una pira de madera. Los
hombres son los únicos que pueden transportar el cuerpo.
Cada pueblo, cada ciudad señala los lugares de cremación. Por lo general, se eligen cerca del agua,
río o arroyo, nunca en los templos o lugares santos.
Una vez que el cortejo del difunto llega al lugar de la cremación, el dom, miembro de la casta
encargada de encender las hogueras, ordena depositar el cuerpo del muerto en la plataforma
preparada al efecto y formada con sándalo, madera preciosa perfumada. Allí se vierte mantequilla
derretida para ayudar a cremar el cuerpo y el hijo mayor o pariente más cercano enciende la pira
funeraria.
Cuando el cuerpo queda depositado, los presentes arrojan varitas de incienso, velas, flores, etc. El
oficiante, un brahmán, retira de la pira tres trozos de madera. Y, al mismo tiempo, recita los siguientes
votos, sacados de los Upanishads: «Que el ojo vaya al sol, el aliento al viento, ve al cielo, a la tierra
conforme a las reglas, ve a las aguas si ése es tu destino, entra en las plantas con tus miembros».
Seguidamente, los miembros de la familia, que han llevado ofrendas de alimentos, dan la vuelta tres
veces al lugar de la cremación en el sentido de la prasan/a (el sentido nefasto exigido durante los
ritos funerarios y el culto ancestral), en el sentido contrario a la pradakshina (circunambulación ritual
en el sentido fasto que se practica teniendo siempre a su derecha la divinidad o el objeto a los que se
rinden culto), y, en consecuencia, teniendo a su izquierda la hoguera.
Una vez que el cuerpo se ha quemado y las cenizas enfriado, se recogen éstas, y los huesos que no
se han reducido a cenizas se lavan con agua lustral, cúrcuma o leche de coco. La familia recoge
algunos de ellos para guardarlos en la urna y el resto se tira al arroyo o al río.
El dom arroja al río las cenizas aún humeantes y a veces el cuerpo a medio calcinar. Y, a
continuación, rastrillan el suelo fangoso para recuperar las alhajas de los muertos.
En seguida de la cremación, todos se lavan y cambian su vestimenta porque el cuerpo del muerto es
considerado impuro. Después, durante diez días, la familia va a ofrecer una bola de arroz que
representa una parte del cuerpo en nombre del difunto. Una vez que el cuerpo es reconstituido, se
insufla el espíritu vital y se le presentan ofrendas de alimentos. Así, se le permite reunirse con los
ancestros y los dioses.
Un año más tarde tiene lugar la celebración de ofrendas en recuerdo. Los huesos conservados son
rociados con agua perfumada. El sraddha, que preside todos estos ritos de ofrendas, completa la
panoplia de los ritos funerarios porque transforma al difunto en «padre» -pitr-, es decir, éste se
convierte en un ancestro benévolo un mes después.
Durante varios años, en los aniversarios de la muerte del difunto, se hace venir a unos brahmanes a
los que se les ofrece comida. Y se ofrece igualmente a los miembros de la familia.
9. Protocolo Funerario
En el momento que un familiar avisa a la funeraria del fallecimiento de un ser querido, el agente
comercial se presenta en el domicilio para solicitar la póliza del seguro de deceso y el DNI del
asegurado.
El agente comercial le hará entrega a la familia de un Certificado Médico de defunción que debe
firmar el médico de cabecera. Un médico del servicio especial de urgencias sólo podrá testificar la
defunción, por lo que no está capacitado para firmar el documento oficial (Certificado Médico de
Defunción). La persona que se encarga de avisar al tanatorio para la recogida y posterior traslado es
el agente comercial.
En el caso de que la muerte suceda estando hospitalizado el fallecido, el Certificado debe ser firmado
por el médico de planta, y la familia debe encargarse de avisar a la funeraria. El agente comercial se
presenta en planta y da aviso al tanatorio para su recogida y posterior traslado.
Una vez firmado el Certificado Médico de Defunción en ambos casos, el agente comercial debe
llevarlo al Registro Civil, donde se le facilitará la licencia de Enterramiento, que es necesaria tanto
para la sepultura como para el servicio de incineración.
El cuerpo se traslada al departamento comercial del tanatorio donde se gestiona con los familiares
qué tipo de servicios se van a realizar tales como la elección de arca, coronas y flores, sala velatorio,
arreglo mortuorio, libros de firma, esquela, ceremonia, etc.
Una vez gestionados todos estos asuntos de gran importancia, se debe pasar a tramitar el servicio de
tanatoestética.
Después de esto se tumbará el cuerpo del difunto sobre la mesa de trabajo para poder examinar su
cuerpo y ver el estado general del mismo. De esta forma el profesional podrá hacerse un primer
mapa mental del trabajo que debe realizar.
Primeramente se realizará las técnicas oportunas para vencer la rigidez cadavérica en todas las
articulaciones, especialmente en brazos, mandíbulas y ojos. Después se colocará al difunto de
manera que le quede a la altura del tórax y la cabeza un poco elevada con el fin de evitar las
livideces en el rostro.
Tras aplicar una crema hidratante y llevar a cabo las labores de reconstrucción si son necesarias,
empieza el proceso del maquillaje, que tiene como fin último atenuar el aspecto blanquecino,
disimular los primeros síntomas de descomposición y dotar al cadáver del aspecto de persona
dormida. Seguidamente se peinará al difunto.
El último paso es recoger, limpiar y guardar todo el material utilizado siempre que no sea desechable,
en cuyo caso deberemos seguir la normativa específica para la gestión de residuos dentro de este
ámbito. También es importante lavar la ropa de protección que se ha utilizado.
UNIDAD
DIDÁCTICA
8
UNIDAD DIDÁCTICA 8.
DEONTOLOGÍA Y ÉTICA
PROFESIONAL RELATIVAS
A LA TANATOPRAXIA
Epígrafes
1. Ética profesional
2. Secreto profesional
1. Ética Profesional
La palabra ética proviene del griego ethikos (carácter) y se trata del estudio de la moral y del accionar
humano para promover los comportamientos deseables. Una sentencia ética supone la elaboración
de un juicio moral y una norma que señala cómo deberían actuar los integrantes de una sociedad.
Por profesión, entendemos una ocupación que se desarrolla con el fin de colaborar con el bienestar
de una sociedad. Para realizar dicha labor es necesario que el profesional (persona que ejerce la
misma), actúe con responsabilidad, siguiendo los requisitos que la ley vigente plantee para el
desarrollo de esa actividad.
La ética profesional pretende regulas las actividades que se realizan en el marco de una profesión.
En este sentido, se trata de una disciplina que está incluida dentro de la ética aplicada ya que hace
referencia a una parte específica de la realidad.
Cabe destacar que la ética, a nivel general, no es coactiva, es decir, no impone sanciones legales o
normativas. No obstante, la ética profesional puede estar, en cierta forma, en el código
deontológico que regula una actividad profesional. La deontología forma parte de lo que se conoce
como ética normativa y presenta una serie de principios y reglas de cumplimiento obligatorio.
Podría decirse, por lo tanto, que la ética profesional estudia las normas vinculantes recogidas por la
deontología profesional. La ética sugiere aquello que es deseable y condena lo que no debe hacerse,
mientras que la deontología cuenta con las herramientas administrativas para garantizar que la
profesión se ejerce de manera ética.
Si indagamos más sobre el tema, podemos decir que la ética profesional deriva de un concepto que
se conoce como ética empresarial que establece las condiciones en las que el ser humano debe
relacionarse con su entorno. Ambas formas de trabajo se encuentran interrelacionadas ya que es tan
importante ofrecer un servicio justo y realizar una labor responsable, como preservar el hábitat en el
que lo desarrollamos.
Dentro de la ética empresarial existen tres ramas que definen la relación de los diferentes
profesionales con su hábitat, estas son:
● Economicismo limitado, cuyo objetivo fundamental reside en maximizar los beneficios pero
cumpliendo con lo impuesto por la legalidad vigente, preservando el medio e intentando
satisfacer las exigencias sociales del entorno.
● Dualismo racionalista, que se basa en la búsqueda del beneficio respetando los principios
impuestos por una teoría ética racionalista, que determina qué es lo correcto.
● Realismo moderado, que entiende que el ser humano tiene la capacidad de conocer las
necesidades de su entorno y como tal es responsable de establecer una relación equitativa
con su medio.
Cuando nacemos adquirimos nuestra personalidad jurídica; a través de la cual recibimos una serie de
derechos y deberes que regirán nuestra vida a partir de entonces. Sin embargo, para desarrollar una
vida social plena es necesario adquirir una formación profesional. Es decir, un interés particular por
una determinada actividad y los estudios necesarios para desarrollar bien la misma. Pero tampoco
alcanza con este aprendizaje, es necesario saber utilizarlo; esto significa, ejercer con
responsabilidad.
La responsabilidad de una persona reside en su obligación de responder por sus propios actos. La
misma se ve condicionada por la libertad y la voluntad. En lo que respecta a la ética profesional, la
responsabilidad de un individuo lo obliga a desarrollar de forma ética y justa su trabajo, intentando
cooperar, en la medida que pueda, con el bien común.
2. Secreto Profesional
El secreto profesional obliga, en virtud de la voluntad expresa de quien lo confía, a no revelarlo a
quien lo recibe. Es la obligación de no revelar lo conocido por razón de la profesión y que de ser
revelado, su conocimiento puede causar daño o perjuicio racional al cliente o sus familiares.
En el Código Penal aparecen recogidos los aspectos legales de divulgación del secreto
profesional. Concretamente aparecen en los siguientes artículos:
1. Artículo 198
La autoridad o funcionario público que, fuera de los casos permitidos por la Ley, sin mediar causa
legal por delito, y prevaliéndose de su cargo, realizare cualquiera de las conductas de revelación de
secretos, será castigado con las penas respectivamente previstas en el los artículos anteriores, en su
mitad superior y, además, con la de inhabilitación absoluta por tiempo de seis a doce años.
2. Artículo 199
El que revelare secretos ajenos, de los que tenga conocimiento por razón de su oficio o sus
relaciones laborales, será castigado con la pena de prisión de uno a tres años y multa de seis a doce
meses. El profesional que, con incumplimiento de su obligación de sigilo o reserva, divulgue los
secretos de otra persona, será castigado con la pena de prisión de uno a cuatro años, multa de doce
a veinticuatro meses e inhabilitación especial para dicha profesión por tiempo de dos a seis años.
3. Artículo 417
La autoridad o funcionario público que revelare secretos o informaciones de los que tenga
conocimiento por razón de su oficio o cargo y que no deban ser divulgados, incurrirá en la pena de
multa de doce a dieciocho meses e inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de
uno a tres años. Si de la revelación a que se refiere el párrafo anterior resultara grave daño para la
causa pública o para terceros, la pena será de prisión de uno a tres años, e inhabilitación especial
para empleo o cargo público por tiempo de tres a cinco años. Si se tratara de secretos de un
particular, las penas serán las de prisión de dos a cuatro años, multa de doce a dieciocho meses, y
suspensión de empleo o cargo público por tiempo de uno a tres años.
La autoridad o funcionario público que revelare secretos o informaciones de los que tenga
conocimiento por razón de su oficio o cargo y que no deban ser divulgados, incurrirá en la pena de
multa de doce a dieciocho meses e inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de
uno a tres años. Si de la revelación a que se refiere el párrafo anterior resultara grave daño para la
causa pública o para terceros, la pena será de prisión de uno a tres años, e inhabilitación especial
para empleo o cargo público por tiempo de tres a cinco años. Si se tratara de secretos de un
particular, las penas serán las de prisión de dos a cuatro años, multa de doce a dieciocho meses, y
suspensión de empleo o cargo público por tiempo de uno a tres años.
3. Código De Ética
Profesional Del
Tanatopractor
Un código deontológico es un documento que recoge un conjunto más o menos amplio de criterios,
apoyados en la deontología con normas y valores que formulan y asumen quienes llevan a cabo
correctamente una actividad profesional. Los códigos deontológicos se ocupan de los aspectos éticos
del ejercicio de la profesión que regulan. Estos códigos cada vez son más frecuentes en otras
actividades.
No se debe confundir la deontología con los códigos deontológicos. La deontología tiene un carácter
más amplio, y puede incluir normas que no figuren en ningún código particular. El código
deontológico es la aplicación de la deontología a un campo concreto.
Hoy en día, se puede afirmar que los códigos deontológicos son los mecanismos de autorregulación
más conocidos que se pueden poner en marcha en el ámbito de la comunicación social, la psicología
y la medicina, entre otras profesiones; pero no son el único instrumento: libros de estilo, estatutos de
redacción, convenios, etc. todos contribuyen a que una comunidad profesional fije sus propios
límites. Incluso en algunos países esta regulación se lleva a cabo por medio de colegios
profesionales.
A pesar de ello, es importante tener en cuenta que los códigos deontológicos no siempre se cumplen,
y aunque se respeten, no queda muy claro quién esté encargado de velar por su cumplimiento ni
cuáles son las sanciones para quienes los vulneren, ni quién debe imponerlas. Para mantener el
cumplimiento del código deontológico de las distintas profesiones es habitual la creación de un
colegio profesional. Las normas dictadas en el código deontológico son previamente pactadas y
aprobadas de manera común y unánime por todos los miembros de la profesión para la que se
elaboran. Son, por tanto, pautas de conducta a seguir cuyo objetivo es realizar un determinado
trabajo de forma correcta, adecuada y eficiente.
La ética en tanatopraxia indica que las personas que trabajan en este ámbito deben seguir unas
normas básicas, como son:
1. Respeto al difunto: es la norma básica que se debe cumplir en todos los casos.
2. Respeto a la familia y al entorno del fallecido: es muy importante ser respetuosos con las
personas que componen el contorno del difunto por los sentimientos que la situación de
muerte de esa persona conlleva para ellos. Además, se debe intentar aportar la mayor ayuda
posible a estas personas.
3. Confidencialidad: es necesario que se mantengan en secreto datos de la persona fallecida
o de cualquier aspecto relacionado con ella cuando su entorno lo desee, como por ejemplo
enfermedades que hay podido sufrir, el motivo del fallecimiento, etc.
4. Cumplir las normas de higiene y seguridad sanitaria. Es imprescindible ser muy
cuidadoso con todas las sustancias o materiales empleados en este tipo de trabajo como
agujas, cuchillas, etc.
5. Integridad y respecto hacia los compañeros. Por sus características, este tipo de trabajo
requiere la disponibilidad en fiestas o turnos nocturnos, lo que puede llevar a situaciones
delicadas o tensas que hay que saber resolver de la forma adecuada para mantener la
cordialidad y el respeto entre compañeros.
6. Afán de mejora y de superación. Es importante concienciarse de que todas las personas
que pasan por nuestras manos son igual de importantes, y se merecen que demos lo mejor
de nosotros mismos.