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Filosofía Medieval y Conocimiento

El documento presenta un resumen de dos clases de filosofía medieval que tratarán los temas del problema de los universales y la gnoseología. En la primera clase se analizará la visión aristotélica del problema de los universales y las posturas del nominalismo y el realismo moderado. La segunda clase abordará las teorías de Platón sobre el conocimiento, así como las condiciones, límites y posibilidades del conocimiento humano según distintas corrientes filosóficas como el escepticismo, relativismo, agnosticismo y dogmatismo

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Filosofía Medieval y Conocimiento

El documento presenta un resumen de dos clases de filosofía medieval que tratarán los temas del problema de los universales y la gnoseología. En la primera clase se analizará la visión aristotélica del problema de los universales y las posturas del nominalismo y el realismo moderado. La segunda clase abordará las teorías de Platón sobre el conocimiento, así como las condiciones, límites y posibilidades del conocimiento humano según distintas corrientes filosóficas como el escepticismo, relativismo, agnosticismo y dogmatismo

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Proyecto de continuidad pedagógica

Profesor: Alejandro Grippi


Materia: Filosofía (6°A y 6° B)

Clase: 05/08/21 y 12/08/21

Filosofía medieval: el problema de los universales.


En la filosofía medieval se heredó una visión Aristotélica del problema de los
universales (lo abstracto) el cual existe, pero no separado de lo particular (lo concreto) lo
que también se conoció como realismo moderado. Sin embargo, durante el período
escolástico, la resolución de este problema volvió a la palestra con el nominalismo, que
planteaba que los universales simplemente no existían.
Etapas.
Patrística: corresponde a la etapa primaria en la que articuló la filosofía con el dogma
religioso cristiano. Uno de los más destacados representantes de esta etapa fue San Agustín,
quien desarrolló una corriente que hoy en día se conoce como neoplatonismo y que puede
resumirse como la reinterpretación de la obra de Platón bajo la óptica cristiana.
Escolástica: se intenta explicar la revelación cristiana a través de la razón. Santo Tomás de
Aquino fue el representante más destacado de esta etapa, en donde se intentó coordinar
razón y fe, que en cualquier caso siempre suponía una clara subordinación de la razón a la
fe.
A la Edad Media se la conoce- injustamente- como un tiempo de oscurantismo, como un
periodo oscuro e infértil en la historia de las ideas. Lo que sí es evidente, al menos en los
desarrollos del pensamiento occidental, es que la omnipresencia del cristianismo determina
en gran medida los temas, las preocupaciones y, hasta cierto punto, los límites
especulativos de los pensadores, pues se ven obligados a adaptar sus argumentos a la letra
de las sagradas escrituras.
El tema central de la filosofía en este periodo es la teología, que es, básicamente, el
estudio de dios. Uno de los problemas que preocupa a los medievales es cómo pude ser que
siendo dios omnipotente (todopoderoso) y omnisciente (todo lo conoce) permita y, de algún
modo, avale el mal humano.

La gnoseología y el problema del conocimiento

Conocer es una especie de cacería. El hombre se lanza a investigar porque es necesario


para su supervivencia, pero también lo hace por el gusto de ejercitar sus facultades o de
alcanzar una verdad. Además de un desafío y un placer, conocer es una inquietud, una
necesidad poderosa que abarca muchos aspectos de la vida humana. El hombre necesita del
conocimiento como un instrumento para manejarse en el mundo: si nos conocemos a
nosotros mismos, podemos modificar nuestras conductas; si se conocen las leyes de la
naturaleza, es posible actuar en ella con mayor eficacia, evitar que destruya las obras de los
hombres y procurarse alimentos y abrigos. Pero no siempre el fin del conocimiento es
servir de instrumento. Cuando se comete un delito, por ejemplo, no suele ser suficiente
saber quién fue. También es fundamental saber por qué y cómo para poder determinar las
responsabilidades de manera justa.
¿Qué es conocer?
Platón.
Habitualmente, entendemos el conocer en un sentido “técnico” como tener alguna
habilidad particular, por ejemplo, hablar algún idioma o manipular alguna máquina
compleja. Para Platón ese no es el conocimiento que él intenta descubrir. El otro sentido
que Platón rechaza es el de “percepción”, esto es, la equivalencia entre percibir
(principalmente ver) y conocer. (Atentos con esto, ya que es la base del conocimiento
empírico que van a defender filósofos como David Hume y es la contraposición al
conocimiento racional de Platón y luego de René Descartes. Ellos- los racionalistas-
decían que existían ideas innatas que el hombre traía consigo y que no nos podíamos
fiar siempre de los sentidos)
Las razones más importantes por las cuales conocer no puede ser definido como “haber
visto”, se basan en que la percepción es variable y relativa: variable, porque los objetos de
la percepción cambian con el tiempo; relativa, porque depende del estado de nuestros
sentidos. Nunca podemos estar seguros de que nuestra percepción no sufra alteraciones.
El conocimiento se expresa en oraciones o proposiciones que contienen afirmaciones
sobre algún hecho de la realidad. En consecuencia, hay conocimiento cuando se cumplen
estas tres condiciones:
1- La condición de creencia
2- La condición de verdad
3- La condición de justificación
Para decir que un sujeto conoce algún aspecto del mundo, este debe afirmar algo sobre
el mundo y sostenerlo (así se entiende que cree lo que afirma), la afirmación debe ser
verdadera y el sujeto debe tener una justificación para afirmarla (es decir, su aseveración
debe estar justificada de alguna manera más o menos rigurosa, ya que se trate de la
experiencia cotidiana del sujeto o de un proceso de investigación científica). Si faltara
alguno de estos tres aspectos, no podríamos sostener que las afirmaciones representan
conocimientos. Por ejemplo, si dijésemos que “El sol gira alrededor de la tierra”, no
podríamos considerar que conozcamos el movimiento de los astros, dado que la
proposición que sostenemos es falsa. Por otro lado, si no creyéramos que “La tierra gira
alrededor del sol”, por más que la proposición fuera verdadera y estuviera justificada por la
astronomía moderna, tampoco sería posible considerar que nosotros conocemos tal cosa.
Por último, si estuviéramos convencidos de su verdad, pero no pudiéramos justificarla, eso
tampoco sería considerado conocimiento. Cada una de estas condiciones es necesaria pero
no suficiente para que haya conocimiento; para eso, deben converger las tres.
Todo conocimiento es sobre algo: las plantas, los planetas, las células, las sociedades,
los números, etcétera. Por eso, el conocimiento puede pensarse también como una relación.
Esto significa que al conocer se establece un vínculo entre el sujeto que conoce (el que
afirma algo que cree verdadero porque tiene una justificación para ello) y un objeto sobre el
que se hacen las afirmaciones. Sujeto y objeto son conceptos ligados en uno al otro
mediante la relación de conocimiento.

Conocimiento y creencia

Es necesario distinguir la mera creencia del conocimiento: que alguien esté dispuesto a
sostener una afirmación, no implica por sí solo ni que la misma sea verdadera, ni que
conozca aquello de lo que habla; de modo semejante, que alguien no crea lo que dice
alguna proposición, no implica por sí solo que la misma sea falsa. La creencia, la sola
afirmación de una proposición sobre el mundo, es un aspecto subjetivo o personal y no
debe confundirse con la verdad, que es una condición del conocimiento.

¿Cuál es la posibilidad de conocer y cuál es límite del conocimiento humano?

Escépticos

Ellos han tomado una posición extrema, pues argumentan que NO es posible conocer,
que no es posible para un sujeto aprehender al objeto.

Relativistas

Afirman que nuestro conocimiento es relativo ¿relativo a qué? A una circunstancia


histórica, social o cultural, a los principios particulares de un momento histórico o de una
sociedad particular. En consecuencia, todo relativista se opone a la convicción de que es
posible el conocimiento absoluto. Para él, el conocimiento es posible pero con
restricciones. Una posición que suele confundirse con esta es la subjetivista, que también
sostiene que el conocimiento es relativo, pero en este caso, que es relativo a un sujeto
particular e individual. En verdad, el subjetivismo extrema el relativismo a la esfera
particular de un sujeto. Esto tiene sus riesgos, porque si lo que cada uno conoce depende de
uno y es verdadero para cada uno ¿cómo podremos tener un criterio real de verdad? Todo
aquello que yo tenga por evidente será una verdad para mí, subjetiva.

Agnósticos

Como su nombre lo indica (a, prefijo de negación; gnosis, es decir “conocimiento”)


consideran que NO es posible llegar a un conocimiento absoluto. Íntimamente relacionado
con el escepticismo, la diferencia entre ellos es que el agnóstico argumenta que, como
nuestro conocimiento es siempre conocimiento de lo particular y cercano, nuestras
limitaciones humanas nunca nos permitirán tener conocimiento de los infinitos hechos del
mundo. Muchas veces reciben el nombre de agnósticos quienes niegan la posibilidad de
conocer a dios- que, en este caso, sería lo absoluto- o cualquier instancia trascendente al
hombre. A diferencia de un ateo, para quien dios no existe, el agnóstico no llega tan lejos y
solo afirma que los hombres no pueden conocerlo; por lo tanto, no pueden decir si existe o
no. Prefieren no emitir juicio sino tiene prueba racionales en que apoyarse.

Dogmáticos

En el extremo opuesto al escepticismo, los dogmáticos ni siquiera cuestionan la


posibilidad de conocer o no, o las limitaciones que tenemos los hombres en el
conocimiento. Un dogmático (dogma, es decir doctrina, pensamiento dado y fijo) muestra
una posición acrítica, es decir, considera que no es necesario analizar la cuestión.

El criticismo

Sin llegar a adoptar una posición escéptica, los críticos o criticistas piden una actitud
analítica y cautelosa frente a los fenómenos. Ni descreer de la verdad ni ser totalmente
ingenuos frente a lo que se les presenta como contenido del conocimiento. El conocimiento
verdadero es posible si se está atento y se toma una actitud crítica frente a lo que la realidad
ofrece.

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