Análisis feminista de la maternidad en Serrano
Análisis feminista de la maternidad en Serrano
contemporánea
Tania Martinsson
1 Introducción……………………………………………………………………..1
1.1.1 Hipótesis………………………………………………..…………………………………...2
2 Estado de la cuestión………………………………………………………….7
3 Marco teórico…………………………………………………………………..10
4 Análisis y discusión…………………...……………..………………….…..14
5 Conclusiones…..………..…………………………………………………….21
Obras citadas…………………………………………………………………….…23
1 Introducción
La maternidad y la relación entre madre e hija son temas muy discutidos en tanto en las
humanidades como en las ciencias sociales. En el marco del feminismo, la socióloga Nancy
Chodorow (Gemzöe, 2002:104) señala que “las niñas [...] tienen así a una mujer como
primera cuidadora [...]”1, puesto que la madre constituye una figura central que desempeña
un rol determinante que se construye desde la más temprana edad de la hija. No obstante, en
el proceso de estas relaciones entre madres e hijas ocurren peripecias vitales que se hacen
evidentes en mujeres que han sido marcadas decisivamente por sus madres, de diversa
manera y madres que, a su vez, han sido marcadas por las estructuras patriarcales de la
sociedad.
A partir de lo anterior, la relaciones entre madres e hijas son distintas y, muchas veces
decisivas debido a cómo en la maternidad las madres han desempeñado su rol materno, que
influye tanto en la construcción de la identidad como en la subjetividad de las hijas. Este es
un aspecto central señalado ya en la teoría feminista de Simone de Beauvoir (2005: 371) que
la mujer “No nace mujer; se llega a serlo”. En este sentido esta aseveración instaló en el
feminismo la idea de que las mujeres tanto en sus roles de madres como de hijas, se
construyen a partir de las circunstancias socioculturales que ejercen peso en este proceso. En
efecto, uno de los puntos de partida fundamentales del feminismo, de la segunda ola, es que
“Ningún destino biológico” define a la mujer (De Beauvoir, 2005: 371).
En la escena literaria actual, se han publicado varias obras literarias contemporáneas que
abordan y cuestionan los roles adherentes a la maternidad. En este tipo de literatura se
estudian diversos aspectos de la maternidad y, en particular, lo que interesa para nuestro
estudio, muchas de estas obras se centran en la construcción de la figura materna a través de
la mirada y la experiencia de las hijas2 (Maradei, 2016). En este contexto, la escritora Marcela
Serrano en Diez mujeres (2011) también aborda el tema de la maternidad, como proponemos
en este estudio, con personajes en los roles de hijas que construyen la figura materna, desde
una perspectiva novedosa que ha sido escasamente abordada por la crítica en la obra literaria
1
Propia traducción sacada del libro Feminism (2002) de Gemzöe.
2
Por ejemplo, la escritora mexicana Carmen Boullosa en sus obras literarias Treinta años (1999), Prosa rota
(2000) y Antes (2001) explora las relaciones materno filiales, en concreto, las relaciones entre madres e hijas.
1
de la escritora. Esta la novela, trata sobre diez historias tan diversas entre sí, en la que diez
mujeres acuden a una terapia colectiva para narrar sus experiencias. Las narraciones de estos
personajes mujeres tienen en común que examinan los sucesos del pasado tratando de
detectar los hechos cruciales que han marcado las historias de sus vidas. De allí, la
problemática de la mujer es presentada en diferentes historias que cumplen los roles de
mujeres como madres e hijas, abordando diferentes temas tales como la maternidad y la
figura materna, en lo que nos concentramos en este estudio.
En esta tesina analizaremos, desde la perspectiva del feminismo, a los personajes
Francisca y Juana, quienes desde sus puntos de vista y experiencias narran la figura de la
madre y reflexionan sobre las relaciones que se establecen entre ellas, así como sobre la
manera en que estas figuras maternas constituyen un factor determinante en el destino de los
personajes en cuestión.
1.1.1 Hipótesis
Nuestra hipótesis es que en las historias que narran los personajes de Francisca y de Juana
en esta novela, estos relatos configuran la figura de la madre visiblemente oprimida por el
patriarcado desempeñando, a su vez, un rol de madre opresora que emerge en los relatos de
las experiencias, los recuerdos y las reflexiones de los personajes. La novela de Serrano
sugiere que la figura materna ejerce una gran influencia que marca de manera definitiva en
el destino de los personajes en cuestión, en la relación entre madre e hija, en la forma cómo
deberían de concebirse como mujeres, además en cómo deberían de practicar su maternidad
siguiendo o cortando los parámetros patriarcales predeterminados.
2
1.2 Método y material
Los datos cualitativos los extraemos del texto literario Diez mujeres (2011) de la escritora
Marcela Serrano y, en particular de los relatos de los dos personajes seleccionados para el
análisis. Con los datos cualitativos aplicamos el método de interpretación que nos permita
“criticar, argumentar, captar en una totalidad las diferentes partes del texto” (Arráez, Calles
& Moreno de Tovar, 2006: 180). Después de una lectura minuciosa de los capítulos elegidos
en la fuente primaria, seleccionamos un conjunto de situaciones que describen diferentes
acontecimientos significativos relacionados a la figura materna y el rol que la madre ha
desempeñado en la maternidad y, esto lo detallamos en el análisis (4). Para la interpretación
de los relatos partimos de hipótesis y deducciones y de la concepción de que la lectura es “un
diálogo con el texto que implica diferentes puntos de vista, diversas concepciones” (2006:
175), y, por lo tanto, no hay una explicación única al considerar una diversidad de
perspectivas críticas e intentar abarcar una variedad de realizaciones del fenómeno a estudiar
en el análisis del texto.
Para analizar la configuración de la figura materna de las narraciones de los dos
personajes de Diez mujeres (2011), consideramos el contexto social en que la figura de la
madre se construye. Analizaremos, en el capítulo (4), las narraciones de los personajes a
partir de diferentes teorías del feminismo, que usaremos como fuentes secundarias que
consisten en las teorías de Simone de Beauvoir (1908-1986), Elizabeth Badinter (1944) y
Adrienne Rich (1929-2012) porque estas teorías examinan el tema de la maternidad y revisan
la situación problemática de la condición de la mujer en el marco del feminismo, por tanto,
estas perspectivas serán útiles para nuestro análisis y, las presentaremos en el capítulo del
marco teórico (3).
Nuestro material de análisis es el primer capítulo de Diez mujeres (2011) titulado
“Francisca” y el capítulo tercero titulado “Juana”. En estos capítulos, los personajes
mencionados configuran la figura materna desde sus subjetividades3, y relatan
detalladamente sus historias acerca del desencanto y los efectos de la relación con sus madres
que han influenciado en ellas, puesto que en los acontecimientos que los personajes describen
exponen en primer plano sus sentimientos y experiencias de tal relación. Como ya lo hemos
3
Según Mékouar-Hertzberg (Chocarro de Luis & Sáenz, 2014: 12) la subjetividad femenina entorno a la
maternidad que se manifiesta en el discurso literario, se presenta “como forma específica de relacionarse o de
distanciarse con lo materno” puesto que no existe un modelo único o literal de la figura materna en la literatura.
3
mencionado en nuestra hipótesis, las historias de Francisca y de Juana, están marcadas por
la madre quien desarrolla un papel dominante que afecta en el rol que asumen las hijas como
mujeres y como madres. Diez mujeres (2011) está compuesto, por un capítulo introductorio
en el apartado inicial, el corpus de la novela aborda diez historias diferentes que en medio de
una terapia exponen las historias de sus vidas diez mujeres, y el apartado final consta de un
epílogo. Elegimos estos dos personajes, Francisca y Juana, porque son los únicos entre las
diez mujeres que reflexionan y narran sobre las figuras maternas, además, porque parecen
presentar ángulos distintos sobre el tema de la maternidad.
La literatura femenina empieza a existir seriamente en Chile, con iguales derechos que la masculina,
el año 1923, cuando aparece Montaña adentro, de Marta Brunet. La sorpresa de todos fue grande. Se
esperaba una novelita de una señorita muy compuesta: se halló una recia obra, audaz, sólida, hecha de
duros metales, inatacable en su brevedad; el dominio de la lengua, castiza y sabrosa, competía allí con
el conocimiento de la vida.
La primera publicación de Marta Brunet tuvo gran éxito que la mayoría de lectores, analistas
y críticos la recibieron con entusiasmo, marcando un hito dentro de la narrativa chilena, de
tal forma que Brunet se gana la fama de la primera escritora que se emerge en lo femenino,
que posteriormente, otras escritoras chilenas deciden seguir la misma línea. En los años
treinta, cuando María Luisa Bombal publica La última niebla (1934) y obtiene un importante
reconocimiento por parte del medio literario y se consagra como una de las más prestigiosas
expositoras de la novela contemporánea de Latinoamérica. Las novelas y relatos de Bombal
aportaron, en gran medida, a los estudios de género presentando grandes aportaciones
relacionadas a los temas de la problemática de la mujer y sus roles asignados dentro de la
4
Conocido con el seudónimo de Alone, Díaz Arrieta fue un escritor y crítico literario con mucha influencia
en Chile.
4
sociedad. Según Rubio (1999: 221) que la producción de Bombal tiene “una visión
vanguardista de la realidad expresada a través de innovadoras técnicas literarias” y la postura
innovadora de Bombal fue abordar “la subjetividad y su compleja relación con la realidad
exterior funciona como el núcleo estructurante que configura el modo narrativo” (1999: 223),
que revolucionó en la literatura con un razonamiento realista y concreto. Para algunos
investigadores y críticos es a “partir de la década del 40 cuando se produce lo que algunos
estudiosos han caracterizado como la eclosión de la literatura escrita por mujeres” (Cárdenas,
2008: 296). Las investigaciones arrojan que fue precisamente la década de los cuarenta, la
que marcó varios acontecimientos importantes para las mujeres en Chile, uno de ellos es el
destape y éxito de la literatura escrita por mujeres, la aceptación pública de la legalización
del derecho civil y, el surgimiento del primer movimiento feminista chileno. A los años
sesenta se suman las escritoras “Elisa Serra, Mercedes Valdivieso, Marta Blanco” (2008:
297) y muchas otras, destapando realidades ocultas sobre la mujer y los roles asignados e
impuestos en la sociedad.
No obstante, el éxito de la literatura escrita por mujeres de estas décadas empezó a ser
opacado por el golpe militar y el exilio de aquellos años en Chile. La libertad de expresión
no era bien vista en la dictadura pinochetista y afectó al ámbito público y privado, y, en
general, a las escritoras, es por eso, que la literatura de estas décadas se mantuvo en el
silencio. Con la llegada de los años ochenta “el tejido cultural lucha por recomponerse, y la
literatura vive un florecimiento” (Cárdenas, 2008: 297) con la aparición de las escritoras
exiliadas surgen las nuevas voces femeninas en la escritura.
Estas escritoras implementaron una escritura directa con diferentes voces y testimonios
ficcionalizados (Barrientos, 2009: 116) que fueron propiamente femeninos. La estrategia
más directa que emplearon fue aplicar “prácticas discursivas que resquebrajen el orden
simbólico hegemónico” (Rubio, 1999: 14). Desde este contexto de análisis, los grupos
feministas surgen para hacer los reclamos a los grupos de gran poderío por “el signo quebrado
y el cuerpo femenino” (Barrientos, 2009: 116) marginado. El cuerpo femenino ha sido el
tema más polémico y controversial para la narrativa chilena, porque desde este punto un gran
número de escritoras abordan distintos enfoques y temas desde distintas perspectivas.
El crítico Javier Edwards (Cárdenas, 2008: 297) manifiesta que, con la llegada de la
década de los ochenta, se inicia una narrativa “propiamente femenina, original, poderosa,
incisiva, diversa en sí misma”. Con el auge de la literatura femenina, surgen los primeros
movimientos feministas chilenos regentados por escritoras y, resultó que fue la crítica
5
feminista la que propone que se revisen las propuestas de los discursos hegemónicos en
relación a la historia de la literatura de Chile, junto a los estudios de perspectivas de género.
Las escritoras contemporáneas, para nombrar algunas, de la talla de Isabel Allende,
Diamela Eltit, Pía Barros y, por supuesto, Marcela Serrano, aparecieron en la década de los
años ochenta, como mujeres escritoras marcadas por el golpe de Estado y la dictadura de
Pinochet y, décadas más tarde, por la transición a la democracia. La escritora Isabel Allende,
es una de las pioneras que marca un ciclo narrativo en la literatura chilena de esta década,
quien, desde sus primeras obras muestra un panorama de la sociedad femenina, además
presenta una postura política. Las narrativas de Allende y las de sus contemporáneas trazan
una postura feminista que cuestiona “la opresión de la mujer en la opresión política de toda
América Latina” (Barrientos, 2009: 117). Con una diversidad de estrategias, la narrativa de
Diamela Eltit y Pía Barros también cuestionaban a los discursos hegemónicos siguiendo la
misma línea escritural de Allende. Barrientos (2009: 117) señala que las narrativas de las
escritoras de la generación de los ochenta de las “best seller” están influencias por las
corrientes feministas. En este contexto ubicamos a Marcela Serrano que desde sus primeros
textos exhibe un compromiso con las cuestiones femeninas, entre sus diversos temas como
las relaciones familiares desde los espacios privados, así como el cuestionamiento a los
discursos dominantes de una forma frontal, por eso, sus producciones se han convertido en
“vox-populi”.
Las estrategias de las escritoras chilenas contemporáneas han sido para presentar las
realidades opacadas del mundo femenino, criticando a los sistemas patriarcales. Evocando a
lo femenino la literatura que ofrece Marcela Serrano, genera censura.
Marcela Serrano (1951) es feminista y es una de las escritoras contemporáneas más
reconocidas de Chile, se dedicó a escribir novelas desde 1983. En 1973 se mudó a Roma
(Italia) y en el año 1977 decide volver a su país después del exilio. Serrano ha recalcado en
diversas entrevistas periodísticas que escribe para la humanidad femenina y, afirma “Yo
cuento en mis novelas la mitad de la historia de la humanidad” (Serrano en Marcos, 2011).
El tema de la situación de la mujer en la sociedad atraviesa en la literatura de Serrano
desde sus primeras obras hasta en los actuales, destacando el estilo de plasmar la
“subjetividad en la textualidad” (Rubio, 1999: 554), que incluye personajes femeninos que
desde su entorno familiar o social cuestionan diferentes aspectos de la subordinación
femenina, que condena a las mujeres a asumir un rol resignado y la causa de conflictos,
problemas y obstáculos imposibilitando descubrir sus identidades. En la perspectiva de
6
analizar y reflexionar sobre la condición femenina, Marcela Serrano ha publicado varias
novelas5.
Entre esta abundante producción, se encuentra Diez mujeres (2011) la novela que nos
ocupa como objeto de estudio. Allí la escritora ha abordado diez historias diferentes entre sí
de diez mujeres, todas ellas “traumatizadas por los mismos fantasmas: el amor, la soledad,
los abusos familiares” (Serrano en Marcos, 2011) entre otras fobias. La maternidad irrumpe
en Diez mujeres (2011) justamente en las historias de los personajes, Francisca y Juana, que
son el enfoque de nuestro estudio, quienes relatan el desarrollo de su maternidad, así como
sucesos de la relación con las madres que las han marcado e influenciado de forma diferente.
Desde el capítulo introductorio, la autora nos advierte de la presencia del patriarcado en la
novelística “Por qué una mitad de la humanidad se llevó un peso tan grande y dejó descansar
a la otra” (Serrano, 2011: 14). Así, en este estudio analizamos los relatos de maternidad de
los dos personajes de Diez mujeres (2011) en relación con las estructuras patriarcales en las
que se enmarcan en la novela.
2 Estado de la cuestión
Existe un corpus importante de estudios sobre la situación de la mujer, según el feminismo
en la obra de Marcela Serrano, de los que daremos cuenta a continuación.
Rose Marie Galindo (1999) se enfoca en dos personajes femeninos de la novela Antigua
vida mía de Marcela Serrano, a partir del enfoque feminista. En Antigua vida mía (1995) se
analiza a Josefa Ferrer y Violeta Dasinski, quienes son dos personajes centrales en la obra,
son mujeres que han sido oprimidas por el patriarcado, porque presentan diferentes
sentimientos confusos y complejos que, entre los miedos, las tristezas y los temores les
provoca inseguridades personales, además, ellas luchan por vencerlos. En esta novela se
investiga desde la perspectiva del pensamiento utópico, para encontrar un camino de
esperanza para que las mujeres de la novela se liberen de tal opresión, en una sociedad
patriarcal que aún las restringe. En ese sentido, según el estudio citado, con la ayuda del
5
Entre la novelística de Marcela Serrano destaca la primera novela Nosotras que nos queremos tanto (1991)
que ganó el Premio Sor Juana Inés de la Cruz en 1994, y en 1997 publica El albergue de las mujeres tristes. En
2004 edita Hasta siempre, mujercitas y en 2011 difunde Diez Mujeres.
7
pensamiento utópico cabe la probabilidad de que los personajes de la novela, puedan adquirir
la oportunidad de alcanzar sus identidades.
Desde el ámbito de la problemática de la mujer, Guillermo García-Corales (1999) se
interesa en indagar los problemas existenciales de las mujeres en El albergue de las mujeres
tristes (1997) de Marcela Serrano, la falta de amor y las carencias afectivas han hecho que
estas mujeres protagonistas relaten, desde su subjetividad y experiencias, los sucesos de sus
vidas. El nombre del personaje protagonista es Floreana quien se instala en un albergue y se
reúne con otras mujeres para que en medio del monólogo ficticio relaten y curen las heridas
de un mal colectivo. Al narrar sus anécdotas estas mujeres dicen que se sienten descuidadas
y olvidadas, haciendo hincapié en la falta de compromiso de sus parejas. García-Corales
(1999: 264) señala que la melancolía y la nostalgia se inicia “a partir de los obstáculos
amorosos, y, por consecuencia de la soledad y el abandono que han experimentado los
personajes” de la novela. A partir de estos obstáculos se originan los problemas y conflictos
para las mujeres, quienes cuestionan “el desamor, la falta de compromiso, el vacío existencial
y los modos determinantes de la ideología patriarcal en América Latina” (1999: 265). En esta
novela, el estudio citado describe que ciertas carencias afectan “sin distinción de niveles
sociales ni culturales. Incluso las mujeres que mayormente sufren a este respecto son las que
en tiempos modernos se han posesionado de modos de vida anteriores negados a ellas” (1999:
271).
Kim Lorentzson (2016), por su parte, estudia la subjetividad y otredad en Ada, un
personaje de Hasta siempre mujercitas escrita por Marcela Serrano publicada en el año 2004,
a la luz de las teorías feministas en El segundo sexo (1949) de Beauvoir. Ada es uno de los
cuatro personajes que se estudian aquí y presenta la problemática de la mujer entre los
términos el Otro, la inmanencia y trascendencia, que el contexto del ideal patriarcal ha
designado para ella porque el patriarcado ha considerado que la mujer es un ser inferior. De
lo que se concluye que en el personaje muestra dificultad por alcanzar su independencia y
transcendencia, no obstante, Ada lucha por encontrarlos. De modo que las teorías feministas
incitan a las mujeres a liberarse de ser el Otro y trascender para construir una identidad
propia, sin límites ni opresiones, además que las mujeres tengan la valentía de objetar la
inmanencia (Lorentzon, 2016: 10) para trascender.
Portocarrero (2010) repasa también la visión feminista en la novela Mujercitas (2016)
de Louisa May Alcott e investiga en la novela Hasta siempre mujercitas (2004) de Marcela
Serrano la problemática de la mujer en sociedades patriarcales, desde una perspectiva
8
feminista. En la novela de Serrano, que consiste en cuatro personajes que cumplen los roles
de mujeres marcadas por la dictadura chilena, esta crítica observa que estos personajes
cuestionan los sufrimientos y daños causados por el sistema dominante que las ha desplazado
a un segundo plano como mujeres en la sociedad. Portocarrero (2010: 115) argumenta,
además, que las mujeres de estas novelas son seres “responsables de su propio destino y
dueñas de sus decisiones”. Son mujeres, sujetos activos de una sociedad y del universo en
general que han desarrollado conciencia de lo valioso que es tener el valor de cortar con los
patrones de un régimen impuesto para ellas y, yendo en contra de esas estructuras sociales,
han elegido libremente cómo debería ser su destino lejos de opresiones sociales para
cualquiera de los roles femeninos, lo que da cuenta de una liberación de los sujetos
femeninos.
Gabriela Gutiérrez (2014), por su parte, analiza más específicamente, Diez mujeres
(2011) de Marcela Serrano, junto con Delirio (2004) de Laura Restrepo y plantea que estas
escritoras abordan los asuntos fervientes de la problemática de la mujer relacionados al
feminismo, en relación al trato discriminatorio y humillante que afecta la integridad de las
mujeres (Gutiérrez, 2014: 15). En estas dos obras contemporáneas se analiza la perseverancia
de las ideas utópicas, “como la vital necesidad de creer en posibilidades futuras promisorias
de mayor plenitud en el plano personal y comunitario” (2014: 01). Estas mujeres con la ayuda
de las ideas utópicas buscan transformarse como mujeres, dentro de una sociedad patriarcal.
Asimismo, en este último estudio que ubicamos en el estado de la cuestión, es el único trabajo
académico encontrado sobre la obra en cuestión de Serrano, es decir Diez mujeres (2001) e
interpretamos que, según el estudio, los personajes femeninos llevan a cabo una liberación
que les permite romper con los legados patriarcales, así como, con la herencia de las familias
conformadas a través de esos ideales. Sin embargo, como hemos expuesto en nuestra
hipótesis, observamos que esta liberación de las mujeres de sus roles y legados no es tan
obvia y transparente como lo es para la crítica anterior, sino que se representa con matices.
De ahí la importancia de llevar a cabo este estudio para dilucidar esa discrepancia.
En los artículos anteriores se abordan una serie de personajes femeninos que muestran
la problemática de la mujer, quienes han sido dañadas de manera discriminatoria a causa de
los sistemas patriarcales, de diferente manera, desde el punto de vista del feminismo. Sin
embargo, si bien estos artículos tratan la problemática de la situación de las mujeres dentro
de sistemas opresores, según el feminismo, en ellos no se aborda la mujer desde la figura
materna y su significado en las construcciones sociales de la mujer, que es la investigación
9
que pretendemos llevar a cabo en este estudio. De este modo, el estudio sobre la figura
materna en un análisis de la historia del personaje de Francisca y de Juana en Diez mujeres
(2011) desde una perspectiva feminista, constituye un aporte novedoso a estos estudios
anteriores sobre la relación entre la obra de Serrano y la cuestión de la mujer en la sociedad.
Todos los artículos presentados en el estado de la cuestión presentan un punto de partida
relevante que nos permite aumentar la comprensión sobre la figura femenina en la obra de
Serrano y, que pretendemos ampliar enfocándonos en las historias de dos personajes de Diez
mujeres (2011) que interpretaremos con la ayuda de las teorías feministas del marco teórico,
en relación a la problemática de la mujer, en el tema de la maternidad.
3 Marco teórico
En este apartado haremos una historia breve por el feminismo y, con el fin de llegar a los
objetivos de nuestro estudio y para fundamentar e interpretar el análisis, resumimos el marco
teórico adoptado en base a las diferentes teorías feministas propuestas por Simone de
Beauvoir (1908-1986), Elizabeth Badinter (1944) y Adrienne Rich (1929-2012) que nos
ayudarán a iluminar la representación de la maternidad según sus críticas, y adaptaremos
estas teorías feministas en el análisis de la novela en cuestión.
6
El existencialismo es un movimiento filosófico que empieza alrededor del siglo XIX y a partir del siglo XX
los filósofos Martin Heidegger, Albert Camus, Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir, entre otros, se ubican
en este movimiento (Sánchez, 2019: 56).
11
está determinada por factores biológicos, sino que la mujer se hace en la interacción social,
de allí la feminista sacó a la luz el lema que la mujer “No se nace mujer; se llega a serlo”. La
postura de Beauvoir sacó a la reflexión sobre el feminismo de la concepción biologista, la
situó en el plano sociocultural e histórico, situando la problemática de la condición de la
mujer en el contexto del patriarcado. Ante esto De Beauvoir (2015: 141) asevera que:
Desde el origen de la humanidad, su privilegio biológico permitió a los varones afirmarse solos como
sujetos soberanos; nunca renunciaron a este privilegio; […] el lugar de la mujer en la sociedad siempre
es el que ellos le asignen; en ninguna época impuso su propia ley.
12
materno-filial infligía una experiencia opresora para la mujer. En este sentido, la feminista
incita en El segundo sexo (2015) la reivindicación de la mujer para ejercer su maternidad
libre de imposiciones, y a partir de allí, De Beauvoir abre caminos en el feminismo para
profundizar el tema crucial entorno a la maternidad.
La discípula de Simone de Beauvoir es la filósofa feminista Elizabeth Badinter (1944).
Badinter (Salletti, 2008: 170-171) por su parte examina que el contexto social patriarcal ha
determinado, por un lado, que la única misión de la mujer era de convertirse en madre, y, por
otro lado, que el instinto maternal debería de ser un “amor espontáneo, inmutable e
incondicional que surge en toda mujer hacia sus hijos, creando en las mujeres la obligación
de ser ante todo madres”. De modo que el tema sobre el instinto maternal es sólo una leyenda
que la ideología patriarcal se ha inventado para oprimir a la mujer en su maternidad. Por otro
lado, la feminista y profesora Hélène Brion (Bock & Thane, 1996: 242) tajantemente opina
que la opresión deprimente se manifiesta en “la maternidad forzosa de las mujeres como
objetos de la sexualidad masculina”, y, por la honra de las mujeres, como feminista defiende
el derecho de ejercer la maternidad libre. Badinter (Salletti, 2008: 172) añade también que
“la maternidad es un sentimiento variable que depende de la madre, de su historia y de la
Historia”. Estas feministas defendían firmemente como vía de solución la aparición de
nuevas disposiciones para la situación de las mujeres. El análisis que ha hecho el feminismo
sobre el rol de la mujer en la maternidad, ha sido que la mujer se construye según las
circunstancias sociales y culturales.
La postura del instinto maternal se hizo más estrepitosa cuando la intelectual y feminista
Adrienne Rich (1929-2012) también analiza los asuntos relacionados a la maternidad, y se
encarga de demostrar que la maternidad es una práctica que esclaviza a las mujeres. Rich
(Saletti, 2008: 178) se enfoca en “la ambivalencia en la experiencia de la maternidad,
ambivalencia hacia el hijo o hija que generan en la mujer sentimientos encontrados y
opuestos”. Específicamente, la relación madre e hija se vuelve dramática y complicada
cuando la madre proyecta la ambigüedad de su existencia y anhela transferir sus frustraciones
a su propia hija, causando conflictos en la relación. Para el feminismo, las madres deberían
de adueñarse del poder y convertirse en fuentes de sabiduría femeninos para que la armonía
de la relación con sus hijas sea próspera y duradera.
En esta perspectiva las teorías feministas han sido fundamentales para comprender la
complejidad que otorga protagonismo al tema en relación a la maternidad, a partir de los
planteamientos feministas de Simone de Beauvoir, Elizabeth Badinter y Adrienne Rich, así
13
como otras feministas, que han elaborado una serie de estudios destapando existencias
complejas para las mujeres que eligen ser madres. Estas feministas han descrito los
sentimientos confusos que las madres experimentan en la praxis de una maternidad obligada.
Sin duda el tema de las relaciones de mujeres entre sí, ha sido proyectada por el patriarcado,
ante esto, las mujeres deben continuar luchando por recuperar el eslabón de la relación entre
madres e hijas que el patriarcado les ha quitado. En la actualidad diferentes estudios
presentan una serie de interpretaciones diferentes sobre la maternidad que precisan ser
analizadas minuciosamente, al respecto Díez (2000: 157 citado en Fernández, 2014: 34)
sostiene lo siguiente:
Nos enfrentamos a la paradoja de que, si bien la maternidad sigue siendo una metáfora organizadora
en nuestra sociedad, las respuestas de las mujeres son diversas, […] y que las distintas vivencias, desde
diferentes situaciones […] teniendo en cuenta variables de edad, situación económica y contexto
etnográfico, presentan visiones y momentos diferentes de la maternidad, y en conjunto, permiten
obtener una idea más real de lo que la maternidad representa que la que ofrecen las ideologías
dominantes.
4 Análisis y discusión
En este capítulo analizamos, el primer capítulo de la historia de la figura materna que relata
el personaje Francisca de la novela Diez mujeres (4.1), además examinamos la historia de la
figura materna que relata el personaje Juana (4.2) que coincide con el tercer capítulo en la
novela. Cada historia está enmarcada desde su propio mundo subjetivo de los personajes y,
ellas narran y reflexionan en primera persona sus historias tan distintas entre sí que, en medio
de una terapia, buscan respuestas a los acontecimientos cruciales que las ha marcado de
diferente manera.
14
Para interpretar estas historias, en el análisis aplicaremos el marco teórico (3), presentado en
el capítulo anterior, y, detallaremos minuciosamente los acontecimientos significativos que
los personajes narran, divididos en tres aspectos de la maternidad, primero en cómo la figura
de la madre ha influenciado en las relaciones madres e hijas, segundo, en la manera de
concebirse como mujeres, tercero, en la manera de verse como madres de los personajes, y,
por último, a modo de cierre discutiremos el análisis.
En este apartado, queremos poner de relieve el relato del personaje Francisca acerca de cómo
la figura materna ha influenciado en la relación madre-hija. Francisca concibe el desinterés
que la madre le ha brindado: “Ella, durante el día, andaba siempre un poco distraída. Se le
alcanzaba a notar su aburrimiento cuando yo le contaba anécdotas” (Serrano, 2011: 22). Más
aún, para captar la atención de la madre, desde niña Francisca se propuso ser la mejor hija:
“Decidí que quizás mi mamá me quería más si sobresalía en algo y me propuse ser una
estupenda alumna” (2011: 24). De las citas anteriores se hace evidente que Francisca ha
identificado a una madre ausente, indiferente y carente de afecto hacia ella. Por consiguiente,
se hace evidente el ejercicio de una maternidad ambivalente, como se encuentra en el marco
de la teoría que Adrienne Rich (Saletti, 2008: 178) explica acerca de “la ambivalencia hacia
el hijo o hija que generan en la mujer sentimientos encontrados y opuestos”. La ausencia de
la figura de la madre, no físicamente, en los diferentes momentos de la vida de Francisca
15
puede pensarse como la causa que ha generado en este personaje no desarrolle un vínculo
seguro y afectivo, y la razón por la que surgen los sentimientos encontrados entre ellas.
16
distingue una transformación para su maternidad, libre de condiciones opresoras, como lo
expresa Díez (2000: 157 citado en Fernández, 2014: 34) “[…] las respuestas de las mujeres
son diversas, […] presentan visiones y momentos diferentes de la maternidad, y en conjunto,
permiten obtener una idea más real de lo que la maternidad representa que la que ofrecen las
ideologías dominantes”. La situación que Francisca ha experimentado en la praxis de la
maternidad de la madre, le permite considerar a Francisca en lo importante que resulta ser
una madre como figura dispensable en la crianza de sus hijos. Para lo cual nos lleva a
relacionar las ideas utópicas desarrolladas por Gutiérrez (2014: 01) en relación a “la vital
necesidad de creer en posibilidades futuras promisorias de mayor plenitud en el plano
personal y comunitario”. Francisca con las ideas utópicas rompe las tradiciones patriarcales.
En este punto, destacamos la narración del personaje Juana en cómo la figura materna ha
influenciado en la relación entre madre e hija. Juana narra sobre la figura de una madre
sacrificada, así lo dice: “Abrí los ojos en mitad de la noche […] mi madre cosía un disfraz
único para mí. […] no tenía a mi lado a una madre sufriente que se sacrificaba sino a una
mujer que hace algo prolijamente por su hija” (Serrano, 2011: 82-83). A partir de la cita,
observamos que en la memoria de Francisca ha quedado estigmatizado que su madre siempre
le brindaba mucho apoyo y dedicación, premisa que se fundamenta en que “la maternidad es
un sentimiento variable en función de la madre, su contexto histórico y geográfico, la propia
Historia”, señala Badinter (Salletti, 2008: 172). La figura de la madre sacrificada y abnegada,
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que ha estado presente en los momentos significativos para su hija, eso ha ocasionado que el
amor, cariño y afecto fluyan en la relación de madre- hija.
A continuación, resaltamos otra narración de Juana respecto a la influencia de la relación
madre-hija, que refleja el traspaso de la crianza: mi madre “Me enseñó hartas cosas, gracias
a ella cocino bien, coso, tejo y arreglo enchufes” (Serrano, 2011: 78). En la cita vemos cómo
la madre ha sido una fuente de enseñanzas que han sido aprendidas, al pie de la letra, por
Juana. De modo que, se pone en entredicho las condiciones patriarcales, que tienen relación
con la reflexión de Badinter (Salletti, 2008: 170-171) en que la madre debía de portar un
instinto maternal, transformando tal instinto en un “amor espontáneo inmutable e
incondicional que surge en toda mujer hacia sus hijos […]”. El amor filial como condición
que signa el rol de la mujer se antepone entre madre e hija.
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4.2.3 Juana y su maternidad
5 Conclusiones
Iniciamos el estudio con el objetivo de analizar la figura materna de Diez mujeres (2011)
de Marcela Serrano, en la historia del personaje de Francisca detallada en el primer
capítulo, asimismo, en la historia del personaje Juana descrito en el tercer capítulo de la
novela. En este estudio, nos hemos enfocado en tres aspectos de la maternidad, a saber, si
la figura materna ha influenciado en las relaciones de madres e hijas, en el modo de verse
como mujeres y en su construcción como madres en los dos personajes.
Las historias de Francisca y de Juana de la obra Diez mujeres (2011) de Marcela Serrano,
revelan que en ellas la figura materna ha ejercido un rol influyente que ha determinado, de
distintas maneras, su vida y su rol como madres, lo que se constata nuestra hipótesis.
A esta conclusión, hemos llegado aplicando las teorías feministas, enfocándonos en el
tema de la maternidad. Según estas teorías han demostrado que la mujer “No nace mujer; se
llega a serlo” (De Beauvoir, 2015), en tanto, la maternidad de la mujer se construye según
las circunstancias sociales y culturales. En las teorías del feminismo se plantea la liberación
de la mujer de los cánones de la condición femenina tradicional para dar libertad a que sea
la mujer quien decida si ser madre, y en los casos de que lo sea que pueda desarrollar este rol
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con libertad, lejos de estereotipos sociales ya que “Ningún destino biológico, psíquico,
económico, define la imagen que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana” (2015:
371).
La escritora Marcela Serrano en Diez mujeres (2011) ha registrado la historia del mundo
subjetivo de los personajes, de Francisca y de Juana, para construir la figura materna.
Encontramos en las historias de estos personajes que hay una clara evidencia sobre la
condición y problemática de las mujeres en sociedades marcadas por la estructura del
patriarcado, y que este sistema patriarcal ha condicionado la existencia de estos personajes.
Llegamos a conclusiones similares a las propuestas del estudio de Galindo (1999),
García-Corales (1999), Portocarrero (2010), Gutiérrez (2014) y Lorentzson (2016) cuando
presentamos la problemática de la situación de los dos personajes, Francisca y Juana, de Diez
mujeres (2011), causados por sociedades opresoras según el feminismo. Sin embargo, en el
análisis de nuestro estudio, los personajes femeninos se presentan con matices como vimos
en el análisis, si bien los personajes Francisca y Juana buscan cortar o seguir con los legados
patriarcales de las historias de sus propias madres, no logran del todo desafiar ese sistema
patriarcal como individuos.
Con nuestro trabajo contribuimos al conocimiento que las historias de los personajes
entorno a la maternidad, las figuras de las madres notablemente oprimidas por el sistema de
poder patriarcal han influenciado en las relaciones entre madres e hijas, en la forma de
concebirse como mujeres y madres en los personajes, además están representadas en el
feminismo tal como lo sostienen las teorías feministas estudiadas, que tratan el tema de la
maternidad. Por tanto, no es imprevisible que Serrano con su visión feminista nos cuente
diferentes historias de mujeres para que ellas se identifiquen, y, debido a la diversidad de
historias y personajes presentados en la novela, se hace evidente que la condición femenina
es múltiple, por tanto, no existe una sola justificación para la problemática de la mujer. En la
actualidad las mujeres contemporáneas, y los movimientos feministas siguen en pie de lucha
reclamando la igualdad de derechos, que, como ya hemos visto, el tema de los roles
femeninos como es la maternidad pasa en la novela Diez Mujeres (2011) de Marcela Serrano.
Y para seguir adelante con el tema de futuras investigaciones, el tema de la maternidad
y las relaciones del entorno familiar son múltiples porque van evolucionando
constantemente, es preciso analizar diferentes relaciones del entorno familiar relacionado a
la maternidad a la luz de las teorías feministas que vienen cobrando auge, para dilucidar e
interpretar de manera más actual la problemática de la mujer contemporánea.
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Obras citadas
Fuente primaria
Fuentes secundarias
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Serrano, M. (1991). Nosotras que nos queremos tanto. Los Andes-Santiago: Planeta.
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