Manacled by Senlinyu
Manacled by Senlinyu
Rating: Mature
Archive Warning: Rape/Non-Con
Category: F/M
Fandom: Harry Potter - J. K. Rowling
Relationship: Hermione Granger/Draco Malfoy
Character: Hermione Granger, Draco Malfoy, Dolores Umbridge, Tom Riddle |
Voldemort, Astoria Greengrass, Graham Montague, Severus Snape
Additional Tags: Post-War, Harry Potter Dies, Alternate Universe - Voldemort Wins,
Forced Pregnancy, Imprisonment
Language: Español
Stats: Published: 2021-03-07 Completed: 2022-11-07 Words: 380,587
Chapters: 77/77
Summary
Harry Potter está muerto. Después de la guerra, para fortalecer el poder del mundo mágico,
Voldemort realiza un esfuerzo de repoblación. Hermione Granger tiene un secreto de la
Orden, perdido pero oculto en su mente, así que es esclavizada por el Gran Juez hasta que
su mente se quiebre.
Notes
Advertencia: Este trabajo es oscuro. Violación y sexo sin consentimiento son importantes y
se mencionan mucho en la trama. También hay muertes de personajes, trauma psicológico,
descripciones de violencia de campo de batalla, gore médico y referencias a torutra. Se
aconseja discreción del lector.
Los personajes en esta historia no son míos: ellos le pertenecen a JK Rowling, quien yo no
soy. La inspiración inicial para esta trama ocurrió viendo el primer capítulo de El Cuento
de la Criada ( The Handmaid's Tale). En homenaje, hay algunos elementos que se
mantienen a lo largo de la historia. El título Gran Juez (High Reeve) fue extraído del uso de
Lady_of_Clunn’s en su historia Uncoffined.
Esta historia diverge de “canon” siguiendo la conclusión de Harry Potter y la Orden del
Fénix.
Trabajo alpha/beta por jamethiel y pidanka. El resto de los errores son mi propio trabajo.
Durante un tiempo, pensó en que si solo dejaba que sus ojos se ajustaran, eventualmente un tenue
contorno se volvería visible.
No había rayos de luz de luna tan profundo en los calabozos. No había antorchas en los pasillos
afuera de la celda. Solo oscuridad y más oscuridad, hasta un punto en el que se preguntaba si se
había vuelto ciega.
Había explorado cada pulgada de la celda con la punta de sus dedos. La puerta, sellada con magia,
no tenía cerradura que forzar, ni siquiera si tuviera algo aparte de un popote y un orinal. Ella olía
en el aire, en esperanza de que le pudiera indicar algo; la estación, el lejano aroma de comida o
pociones. El aire era viciado, húmedo, frío. Sin vida.
Esperaba que si checaba con cautela suficiente, encontraría una losa suelta-piedra en la pared;
algún compartimento secreto escondiendo un clavo, o una cuchara, o siquiera un poco de cuerda.
Aparentemente la celda nunca había tenido captivo a un prisionero audaz. Ningún rasguño para
marcar el tiempo. Ninguna piedra suelta. Nada.
Solo oscuridad.
Ni siquiera podía hablar en voz alta para terminar el silencio sin fin. Había sido el regalo de
despedida de Umbridge después de que la arrastraron a la celda y checar su esposas por última vez.
Empujando la barbilla de Hermione hacia arriba con su varita para que sus ojos pudieran
encontrarse, ella dijo “Lo entenderás pronto.”
¿Había sido olvidada? Nunca nadie venía. Sin tortura. Sin interrogaciones. Solo oscura, silenciosa
soledad.
Comidas aparecían. Aleatorizadas para que ni siquiera pudiera seguir la noción del tiempo.
La ayudaba a apagar su mente. Contar. Empujarse a nuevos límites físicos. Cuando sus brazos y
piernas se convertían en gelatina, se tiraba en una esquina y caía en un sueño profundo.
Era la única manera de que la guerra dejara de repetirse frente a sus ojos.
Aveces se preguntaba si estaba muerta. Tal vez era el infierno. Oscuridad y soledad y nada más
que sus peores recuerdos colgando en sus ojos para siempre.
Cuando finalmente hubo un ruido, se sentía ensordecedor. El chillido en la distancia de una puerta
abandonada hace mucho tiempo sonó mientras la puerta se abría. Luego luz. Cegadora, cegadora
luz.
“Sigue viva,” escuchó a Umbridge decir, sonando asombrada. “Levántenla, hay que ver si sigue
lúcida.”
Fuerte manos tomaron Hermione de la esquina y trataron de alejar sus manos de sus ojos. Incluso
con sus párpados cerrados lo más fuerte posible, el dolor de la repentina luz se sentía como
cuchillos dirigiéndose a sus córneas. Movió sus manos hacia sus ojos nuevamente, soltando sus
brazos del agarre de su captor.
“Oh, por el bien de Merlín,” dijo Umbridge en una fuerte, impaciente voz. “Dominado por una
sangre sucia sin varita. Petrificus Totalus. ”
Después de una eternidad, el dolor paró, sin embargo no lo hizo. La maldición había sido
terminada, pero la agonía seguía dentro, como si sus nervios habían sido desollados.
Hermione podía sentir su cerebro buscando su salida; para poder escapar de la agonía suspendida.
Solo romperse. Pero no podía.
Estaba siendo levitada, pero el mundo seguía siendo una borrosa imagen de sonido y agonía.
Demasiado sonido. Se sentía como si vibraciones recorrieran su piel. Debió haber sido encarcelada
en un ala con barrera porque repentinamente el aire explotó con ruido y luz.
Trató solo en enfocarse en el sonido de los pasos. Derecho por diez pasos. Una vuelta a la derecha.
Treinta pasos. Una vuelta a la izquierda. Quince pasos. Alto. Unos de los guardias quien las estaba
levitando tocó una puerta.
La puerta se abrió.
“Inmovilización y cruciatus,” respondió una nueva voz. Hermione pensó reconocerla, pero su
mente estaba en demasiada agonía para saber quién era.
Un silbido de irritación. “Apenas tenemos suficiente con lo que es. ¿Acaso Umbridge está
intentando arruinarlos? Amarrenla. Si no, se lastimara cuando le quite los hechizos.”
Hermione sintió correas de cuero en sus muñecas y tobillos, y algo fue forzado entre sus dientes.
Hubo un golpecito en su sien.
“Yoo-hoo. Pequeña bruja, si tu mente ya está hecha papilla. Esto va a doler– demasiado. Pero,”
continuó alegremente, “te sentirás mejor después. ¡Finite Incantatem! ”
El mundo de Hermione explotó. Era como ser golpeada por el cruciatus una y otra vez. Finalmente
móvil, su cuerpo retrocedió, y ella gritó y se destrozó. La correas sosteniendola apenas lograron
que evitara que su espalda se torciera, y contorsionaba, y sacudía, y lloraba en agonía. Parecía una
eternidad antes de que pudiera dejar de golpear. Mucho después de que su voz se había rendido.
Sus músculos se contraían violentamente, y su pecho se llenaba de sollozos.
“Bueno. Se pueden ir ahora,” dijo el curandero mientras pinchaba a Hermione de nuevo con su
varita. “Pero diganle a Umbridge que si alguien más llega así, la reportaré por sabotaje.”
Hermione puso un ojo entreabierto y vio a los guardias irse. Su visión era borrosa. Todo era
horriblemente brilloso, pero podía hacer formas vagas y la luz dolía menos. O más bien, otras
cosas dolían más que sus ojos.
El curandero se volteó a verla. Era un hombre alto. Ella no lo reconocía. Entrecerró los ojos,
tratando de verlo claramente.
“Ah bien, estás siguiendo movimiento.” Volteó su muñeca para ver el número de prisionero de sus
esposas. “Número 273…”
“Sangre sucia, obviamente. Estudiante de Hogwarts. Ah, muy buenas notas. Hmmm. Maldición
desconocida en el abdomen en el quinto año. No es muy buena señal. Bueno, tendremos que ver
con que trabajaremos.”
Realizó un diagnóstico complejo sobre el hechizo en ella. Ella vio su firma flotando sobre su
cabeza y varios orbes de color acomodándose junto a su cuerpo.
“¿Qué–,” ella raspó alrededor de la mordaza todavía entre sus dientes, “–qué estás mirando?”
“¿Hmm? Ah, una variedad de cosas; tu salud física, mayormente. Estás en muy buena condición.
¿Dónde te tenían? Aunque nada de eso importa si no puedo descifrar esta maldición que llevas.”
Él trabajó en silencio por varios minutos más antes de reír. Con un complicado movimiento de su
varita y una encantación que Hermione no conocía, vió un rayo oscuro de flamas púrpuras dirigirse
directo a su estómago. De pronto, sus intestinos empezaron a burbujear, y sintió algo vivo entre sus
órganos. Algo arrastrándose dentro de ella.
Antes de que pudiera gritar, el curandero lanzó un rojo hechizo a ella. La retorsiones pararon, se
sintió como si algo se hubiera disuelto dentro de ella.
“Un hechizo mal hecho,” explicó el curandero. “Alguien quería que fueras comida viva, pero por
suerte, la maldición estaba incompleta. La arreglé y luego la cancelé. De nada.”
Hermione no dijo nada. Dudaba que lo que sea que fuera esto era para su beneficio.
“Bueno. Estás limpia. Elegible también. Creo que podremos sacar un poco de uso de ti. Aunque la
maldición cruciatus probablemente requiera un poco de terapia antes de que te recuperes de eso. Lo
pondré en una nota.
Con un movimiento de su varita, las correas en sus muñecas y tobillos fueron liberados. Hermione
se sentó lentamente. Sus músculos aún tenían espasmos involuntariamente.
Él pasó a su escritorio.
Todo era extrañamente luminoso. Ella entrecerraba los ojos. Tan brilloso que apenas podía ver a
través de la luz para ver las formas a su alrededor.
Moviendo su mano temblorosa, se quitó la mordaza de entre sus dientes. Ellos empezaron a charlar
inmediatamente. Se dio cuenta de que tenía mucho frío. Demasiado frío.
Los guardias acercándose a ella, tomaron su brazo para guiarla. Se deslizó de la mesa y trató de
pararse.
Ella se tambaleó.
“Señooooor…”
Las palabras salieron arrastradas, todos los objetos luminosos en la habitación parecían estirarse y
distorsionarse antes sus ojos como si hubiera sido arrojada a una pecera. El curandero se volteó a
ella con curiosidad.
“Creeeeeo qqqque vvvvoy aaaa entttttrar en sshhhh–” Las palabras parecían no poder salir de sus
dientes temblorosos. Lo intentó de nuevo “shhhh– shhhhh– shhhhhhooooooock…”
Oscuridad empezó a aparecer desde la esquina de su visión. Todos los objetos luminosos se
desvanecieron hasta que solo podía ver la cara de preocupación nadando ante ella. Sus ojos se
pusieron en blanco y cayó.
Nadie la atrapó.
Lo último que Hermione recordó fue que pensó que él podía ser Marcus Flint.
Recuperando la conciencia se sintió como ahogarse en avena. Hermione no estaba segura de por
qué esa fue la primera comparación que se le vino a la mente. Peleó para traerse de nuevo a la
superficie, moviéndose entre voces distorsionadas, tratando de verles sentido.
“¡Dieciséis meses en confinamiento solitario con privación de luz y sonido! Por todos los motivos
debería de estar completamente loca, si no muerta. ¡Ni siquiera hay registros en ella! ¡Es como si la
hubieran arrojado a un pozo sin fondo! Miren este archivo. ¡Prisionero 187 en la cama de a lado!
¿Ves cuántas páginas hay aquí? ¡Chequeos! ¡Reportes de sangre! ¡Sesiones de salud mental!
¡Pociones preescritas! Incluso tengo fotos de como se veía antes de que la mutilaran. Esta aquí–
¡Nada! ¡Fue registrada como asignada a esta prisión, y luego se desvaneció! ¡Nadie la ha visto! ¡No
hay ni siquiera un reporte de su comida! ¡Por dieciséis meses! ¡Explíquenme cómo pasó esto!”
La voz sonriente de Umbridge comenzó a sonar, “Hay demasiados prisioneros aquí. Es muy poco
sorprendente si uno o dos lograran caer entre una grieta igual que la señorita Granger.”
¿Qué? ¡No! Yo nunca– Es el Señor Oscuro quien decide sus destinos. Yo soy una simple
sirviente.”
“¿De verdad crees que nuestro Señor se olvidaría de una prisionera como Hermione Granger?
¿Crees que será compasivo si se entera de lo que hiciste?”
“¡No quería que fuera tanto tiempo! Se suponía que solo era una situación temporal. No la
conoces. No sabes de lo que es capaz. Tenía que asegurarme de que no escapara o lograra
contactar. El castillo aún seguía siendo asegurado. Luego– Luego en ese momento todas las
preparaciones ya habían sido hechas- Ella– ella se me fue de la mente. ¡Nunca desafiaría a nuestro
señor!”
“El éxito del trabajo que nuestro señor ha asignado descansa sobre tu cabeza y la mía. Si descubre
por lo menos una pista de lo que has hecho para hacerlo menos, se lo reportaré inmediatamente.
Así, Granger está ahora bajo mi jurisdicción. No puedes acercarte a ella sin mi permiso. Si algo le
llega a pasar, asumiré que tú eres la responsable.”
“Entonces sugiero que cuides tu prisión con cautela. El Señor Oscuro la mencionó específicamente
en sus planes. Te lanzaré ante él hoy si es es lo que me cuesta tener éxito. He trabajado más tiempo
y más duro para estar en donde estoy que tú, Guardiana. No dejaré que nadie se meta en mi
camino. Ve a procesar al resto. El Señor Oscuro espera un reporte sobre los números de
elegibilidad para esta noche, y ya he gastado la mitad de mi día arreglando tu error.”
Un par de pasos se desvanecieron. Los de Umbridge, era Hermione pensaba y esperaba. Ella
entreabrió un ojo, tratando de ver sus alrededores subrepticiamente.
“Estás despierta.”
No lo suficientemente subrepticia. Abrió sus ojos completamente y vió a la línea borrosa de una
sanadora parada frente a ella. La sanadora se acercó para estudiar a Hermione, y Hermione podía
distinguirla un poco contra el brillo. Una mujer vieja, con bata notando señoridad médica.
Se quedó callada, esperando que la sanadora fuera alguien quien seguía hablando cuando la gente
falla en responder. Ella estaba decepcionada.
“Tengo que preguntar, ya que parece que nadie más sabe. ¿Cómo es que sigues viva? ¿Cómo
lograste mantenerte cuerda?”
“Yo… n-no– lo sé…” Hermione respondió después de esperar varios momentos. Su voz sonaba.
Su voz sonaba más profunda y temblorosa de lo que recordaba. Sus cuerdas vocales se sentían
atrofiadas. Era difícil marcar el ritmo de las palabras; las consonantes se arrastraban juntas y luego
pausaban como si requerían esfuerzo para sacarlas. “Hice– aritmancia mental… yo… recitaba
pociones. Hice lo que pude… para evitar... caer.”
“Yo– no lo… sé. Comida aparecía. Nunca a la misma hora. Pensé que- era intencional.”
“La irregularidad… pensé que–" su garganta se sentía exhausta mientras seguía hablando– “era
parte de… privación sensorial. Para mantenerme… sin saber… cuánto tiempo– ha pasado.”
“Ah. Sí. Eso hubiera sido creativo. ¿Y tu condición física? Nunca fuiste removida de ese cuarto.
Aún así tienes mejores músculos que la mitad de mis sanadores. ¿Cómo es eso posible?”
“Lo que fuera. Saltar. Lagartijas. Abdominales. Lo que sea-que me aburriera.. Así no soñaba.”
Más anotaciones.
Hermione se quedó con leve aliento. Las otras preguntas habían sido fáciles. Esa– esa estaba muy
cerca a algo real.
“Sueños de antes.”
“¿De antes?”
“ Antes de que viniera aquí .” La voz de Hermione era silenciosa. Furiosa. Cerró sus ojos; la luz le
estaba dando una migraña severa.
“Por supuesto.” Más anotaciones. Ese sonido hacía que los músculos de Hermione se torcieran en
reacción. “Estarás en la enfermería hasta que los efectos secundarios de tus sesiones de tortura
hayan sido completamente curados. También traeré a un especialista para averiguar qué le pasó a
tu cerebro.”
La sanadora la miró fijamente antes de mover su varita por encima de la cabeza de Hermione.
“Te mantuvieron en aislamiento con privación sensorial durante dieciséis meses. El hecho de que
sigas lúcida es un milagro. Los efectos de una experiencia así pueden ser difícilmente evadidos,
especialmente en las circunstancias previas a tu llegada. ¿Imagino que estudiaste sanación durante
la guerra?"
"Si," dijo Hermione viendo hacia abajo a la manta blanca en su regazo. Estaba raído y olía muy
fuerte a antiséptico, quería vomitar por el asalto olfativo.
"Entonces sabes cómo un normal, saludable y mágico cerebro se ve. Éste es el tuyo."
Una simple manipulación de la varita dibujó la mágicamente proyectada imagen del cerebro de
Hermione a la vista.
"¿Qué?"
"En cierto punto durante tu insolación, tu magia empezó a tratar de protegerte. Como no podías
expresar ninguna magia externamente, se internalizó Intentaste con todas tus fuerzas evitar, como
dijiste, resbalar. Sin embargo, la mente está difícilmente equipada para soportar algo así. Como
resultado, se fragmentó de alguna forma. Normalmente una fuga es general, pero estos parecen casi
quirúrgicamente precisos. Aunque la sanación mental no es mi especialidad."
"Algo así. En realidad nunca he visto algo como esto antes. Esto puede ser una nueva enfermedad
mágica."
"No. Simplemente aislaste partes de tu mente. Creo que tu magia trataba de protegerlas de ataques
mentales, pero por extensión te impidió acceder a ellas."
"¿Qué– no recuerdo?"
"Bueno, no estamos completamente seguros. Tú tendrás que ser la que descubra lo que olvidaste.
¿Cuáles son los nombres de tus padres?"
Hermione pausó por un momento, tratando de calcular si la pregunta estaba basada en buscar un
diagnóstico o potencialmente extraer información. La sangre se le escapó de la cara.
"No lo sé," ella dijo, de repente sintiendo como si no pudiera respirar. "Recuerdo tener padres.
Eran Muggles. Pero no puedo recordar nada sobre ellos."
"¿Sabes algo?"
"Parece que no. Intentemos con otra pregunta. ¿Te acuerdas a qué escuela ibas? ¿Quiénes eran tus
mejores amigos ahí?
"Hogwarts. Harry y Ron," Dijo Hermione mirando hacia abajo mientras su garganta se cerraba. Sus
dedos se torcían incontrolablemente.
"Bien."
"¿Recuerdas al director?"
"Dumbledore."
"Murió," Dijo Hermione cerrando sus ojos. Aunque los detalles fueran borrosos, estaba segura.
"No. Recuerdo que– fue reinstalado como director después de que fuera confirmado que Ya-Sabes-
Quien había regresado."
"Era una sanadora. En la sala del hospital. Mucha gente que no pude salvar–Yo recuerdo perder.
Algo–algo no funcionó. Harry murió. Ellos–ellos lo colgaron desde la Torre de Astronomía y lo
vimos pudrirse. Ellos–ellos colgaron a Ron y a su familia a su lado. Y a Tonks y Luoin. Ellos los
torturaron hasta la muerte. Luego me pusieron en aquella celda y me dejaron ahí."
Hermione temblaba mientras hablaba. La cama del hospital se movió e hizo un rechinido enojado.
"Esto es muy inusual e interesante. Nunca he escuchado de un estado de fuga como este. Estoy
ansiosa por escuchar lo que piensa el especialista."
"Me alegra ser tan interesante". Dijo Hermione, su labio se curvó cuando abrió los ojos para mirar
a la sanadora.
"Tranquila, querida. No soy del todo insensible. Míralo desde una perspectiva médica. Si hubiera
algo de tu pasado que fuera lógico para tu mente proteger, sería lo que seguía de la guerra–por lo
que claramente estás traumatizada. En lugar de eso, ¿qué decidió tu mente proteger? Las
identidades de tus padres, y la estrategia de guerra de la Orden. Tu magia no eligió proteger tu
psique decidió proteger a todos los demás. Eso es muy interesante."
No dijo nada más. Después de unos minutos de anotaciones, la sanadora la vio de nuevo.
"A menos de que el especialista se oponga, te quedarás en la enfermería durante una semana de
recuperación antes de que podamos procesarte. Eso te dará tiempo de aclimatarse a la luz y al
sonido de nuevo y someterte a terapia que necesitarás para tu recuperación de tortura y esa
concusión que tuviste durante tu chequeo."
"Espero que decir esto sea innecesario, pero supongo que dada tu Casa e historia lo tengo que decir.
Estás en una encrucijada, señorita Granger. Lo que pasará después es inevitable, pero tienes una
elección en qué tan desagradable lo fuerzas."
¿Con ese consejo de despedida? ¿Amenaza? ¿Advertencia? Hermione no estaba del todo segura.
La sanadora desapareció detrás de la cortina de división.
Levantó una muñeca frente a su cara para inspeccionarla. Se le habían encajado inmediatamente
antes de que la encarcelaran en su celda, y nunca tuvo la oportunidad de ver cómo se veían en
realidad.
En la luz, parecían simplemente ser brazaletes alrededor de cada muñeca. Brillaban como un
centavo nuevo. Estaban bañados en cobre, como ella adivinó.
En la oscuridad de su celda, pasó una incontable cantidad de tiempo tratando de averiguar lo que
eran exactamente. La simple respuesta era que repriman su magia. Cómo exactamente lo hacían, y
cómo podría quitarselas mientras estaba a ciegas y muda había tomado mucho pensamiento.
Cuando finalmente se admitió a sí misma que era imposible quitarlas, empezó a averiguar cómo
trabajaban.
Ella odiaba y admiraba a quien fuera que las había hecho. Estaba segura que por la forma en la que
el cobre conducía su magia tenía núcleo corazón de dragón en cada una de ellas, posiblemente
extraídas de su propia varita.
En su celda durante todos sus intentos de ejercer magia sin varita, la magia se deslizó por sus
brazos hacia sus manos para ser lanzada y luego simplemente– disolverse cuando alcanzaba las
esposas. Confirmando ella misma que en realidad estaban bañadas en cobre, entendió
inmediatamente como funcionaban.
El cobre succionaba la magia en sí mismo. Ella recordó a Binns enseñando en Historia de la Magia
sobre usar materiales además de madera para las caritas. Cobre había sido una de las obvias
opciones debido a su conductividad de magia natural. Desafortunadamente es demasiado
conductiva. Chupaba cualquier destello de magia que detectaba, no importaba si era a propósito o
no. Hechizos explotaban de las caritas de cobre antes de que el mago terminara de nombrar el
hechizo. Apenas podían tocar las varitas sin que explotaran. Dos laboratorios de varitas explotaran
y la pérdida de cuatro dedos del pie convencieron a los fabricantes de varitas de intentar usar otra
cosa que no fuera cobre.
El núcleo de las varitas, Hermione estaba segura, era acero. El cobre junto con el corazón de
dragón quitaban su magia y la depositaban en el núcleo de acero donde era efectivamente
neutralizado.
Esposas de acero eran bastante comunes en las prisiones mágicas. Amortiguaban la magia lo
suficiente para evitar que los prisioneros lanzaran algo poderoso. Siempre ha sido imposible
neutralizar completamente la magia de una bruja o mago con acero. Ellos siempre podían empujar
un poco de magia a través de él o lo dejarían crecer hasta que una ola de magia accidental explotara
sobre ellos. El cobre resolvía eso. Con su fuerte conductividad, especialmente ayudado con el
núcleo mágico absorbía casi toda la magia de construyéndose dentro de Hermione.
Subiendo la mirada desde sus esposas, vio una cabeza mirando entre la cortina que dividía.
Entrecerró los ojos y miró fijamente. Era Hannah Abbott.
Su ojo derecho estaba mirando fijamente a Mione, pero su ojo izquierdo se había ido. Había un
negro, enorme agujero en su cara como si lo hubieran arrancado.
No conocía ningún maleficio que sacaba los ojos de tal manera. Había demasiadas maldiciones,
pero ninguna con tan grotescos resultados.
"Umbridge– ella lo sacó con la punta de su varita cuando-cuando intenté escapar. Ella hizo que los
sanadores lo dejaran así. Para producir efecto." Hannah volteó un poco la cabeza para ocultar aún
más su rostro.
"Aunque se metió en problemas por eso." Hannah bajó su cabeza así que ahora estaba viendo al
suelo. Su voz sonaba como si estuviera de alguna manera muerta. "Ahora corta dedos
normalmente. Si eres irrespetuoso. Si tratas de escapar. Si la miras mal. Parvati y Angelina, apenas
les quedan dedos."
"Deja tu Gryffindor morir, Hermione. No intentes ser valiente. No intentes ser inteligente. Solo
mantén tu cabeza abajo. La gente ha intentado escapar durante meses. Cualquiera que sea atrapado
queda mutilado. Cualquiera-que sale– nos tomó muchos intentos antes de que nos fuéramos
cuenta– las esposas que tenemos-," Hannah levantó su propia muñeca revestida de cobre, "tienen
un rastreador en ellas, si pasas de las fronteras, mandan al Gran Juez y cuelgan el cuerpo en el
Gran Salón para que lo tengamos que ver caer."
Hermione sintió como si hubiera sido golpeada violentamente en el pecho. Sus dedos se
contrajeron contra la tela de la manta que la cubría. Apenas podía respirar. "¿Quién?"
"Ginny. Ella fue el primer cuerpo que trajeron de vuelta. Todos pensamos que en realidad habías
escapado. Porque desapareciste. No pensamos que solo te habían puesto en otro lugar…"
La voz de Hannah se apagó y miró a Hermione. "Ni siquiera sabes por qué te trajeron de vuelta, ¿o
sí?"
Los guardias hablan demasiado. Después de la guerra, todos pensamos que el "Señor Oscuro
empezaría a esclavizar a todos los Muggles. Pero– resultó que sus rangos estaban más exhaustados
de lo que nos dábamos cuenta. Aparentemente ser inmortal lo hace paciente. Decidió que repopular
los rangos de magos sangre pura sería lo primero que haría. Él personalmente unió a los sangre
pura. Los hizo casarse con órdenes de empezar a reproducirse.
Las cejas de Hermione se fruncieron con sorpresa. ¿Un esfuerzo de repoblación? La guerra se
había prolongado con un gran número de víctimas dado el tamaño de la población mágica, pero
Hermione no pensó que Voldemort se daría cuenta, mucho menos que le importara. Matrimonios
arreglados no eran exactamente raros entre sangres puras– pero ser mandatorios parecían ser
extremos. Ella se preguntaba cómo se sentían sus seguidores.
"Había apenas bebés. Los rangos de fertilidad de sangres puras han bajado durante años. Hubo
algunos embarazos que causaron revuelo en todos. La mayoría terminaron antes de tiempo. O
fueron abortados accidentalmente. Bueno,"– La voz de Hannah se volvió amarga– "aparentemente
ver la extinción del mundo mágico europeo ha hecho que el Señor Oscuro abriera su mente en la
parte de la puridad de la sangre. Ha decidido empezar un programa de cría con todos los
prisioneros mestizos y los que hayan nacido como muggles he tiene en mano. Solo nosotras
mujeres, ya que es un peor destino que un hombre nacido muggle toque a una mujer sangre pura.
Todas estamos hechas para producir bebés hasta que nuestros úteros se agoten."
"Esa es la razón por la que finalmente te dejaron salir," dijo Hannah, gesticulando impotentemente.
"Están usando archivos médicos y escolares para decidir quién de nosotras es elegible. La sanadora
dijo que estabas hablando– ella es la cabeza de todo esto. Aparentemente se especializa en genética
mágica. Somos sus ratas de laboratorio. Están checando la fertilidad de todas."
Hannah ahora estaba llorando. Hermione la observó fijamente, sintiéndose débil con shock. No
podía ser verdad. Todo era terriblemente distópico. Era alguna pesadilla que estaba soñando dentro
de su celda.
“Tenemos que salir de aquí,” dijo en una voz tan firme como podía.
“No podemos. ¿Acaso no me oíste antes? A menos que te cortes la manos, nunca te podrás ir con
esas esposas. Ellos ni siquiera hacen registros aquí. Angelina perdió su dedo índice para averiguar
eso. El Señor Oscuro lo guarda personalmente. Por eso cuando alguien escapa, siempre va el Gran
Juez tras ellos.”
Hannah volteó rápidamente a los lados, moviendo su cabeza para conseguir una pequeña mejora en
la vista pasando las cortinas de privacidad.
Hannah miró hacia arriba. “No lo sé. Nadie lo ha visto sin su máscara. Todos hablan de él. Es la
mano derecha del Señor Oscuro. Voldemort no sale mucho, así que el Gran Juez aparece en su
lugar. Hicieron ejecuciones públicas hace pocas semanas– más de veinte personas. Mató a cada
uno de ellos con la Maldición Asesina. No tomó descansos. Solo fue siguiendo la línea. Nadie ha
visto al señor Oscuro emitir tantas tan seguido.”
“Eso– no podría ser posible,” dijo Hermione, negando dudosamente con la cabeza
Hannah se acercó a Hermione y bajó la voz. “Lo sé. Pero he visto los cuerpos después de atrapar a
los que escapan. Siempre los atrapa. McGonagall, Moody, Neville, Dean, Seamus, Profesora
Sprout, Madam Pomfrey, Flitwick, Oliver Wood; esos son a los que conocerías. Han habido más.
Muchos más. Miembros de la Orden fueron los que más trataron de escapar. Todos han regresado
como cuerpos. Siempre es la Maldición Asesina.”
Hannah dudó y miró fijamente a Hermione. “No hagas algo estúpido, Hermione. No te estoy
diciendo todo esto para que intentes escapar. Te estoy tratando de advertir. Es el infierno. Tienes
que estar preparada para eso--porque si no lo estás– vas a salir caminando y quedar mutilada, y no
significará nada.”
Hannah parecía que iba a decir algo más, pero pasos sonaron más allá de las cortinas. Una
expresión de terror recorrió su rostro, y la cortina divisora cayó mientras se hacía hacia atrás.
La cortina del otro lado de Hermione se abrió de golpe, y la sanadora de antes reapareció, se veía
agobiada.
“El Señor Oscuro quiere ver tu examinación por sí mismo'', dijo la sanadora, estirándose y tomando
el brazo de Hermione fuertemente.
Hermione trató de soltarse instintivamente. Ella sacó su brazo del agarre de la sanadora y se dejó
caer del otro lado de la cama para crear distancia.
“Oh, tu pequeña estúpida bruja.” La sanadora suspiró e hizo un gesto a alguien que estaba fuera de
la visión de Hermione. "Aturdanla y traiganla".
Dos guardias aparecieron detrás de la cortina y dispararon dos aturdidores sucesivos a Hermione.
Esquivó el primero, pero el segundo tocó su hombro. Ella cayó como una piedra.
Cuando despertó, estaba atada a una mesa en un oscuro pasillo. Sus brazos y piernas estaban
reprimidos, todavía temblando por la tortura. Más lazos ataban su cabeza y barbilla, poniendo su
cabeza en lugar. Había un pequeño mago parado a lado de ella. El mismo Voldemort estaba parado
en el otro lado.
El pequeño mago estaba hablando en un delgada, temblorosa voz señalando la proyección del
cerebro de Hermione.
“No– no se parece a nada que haya visto a-antes. Normalmente la pérdida de m-m-memoria
mágica ocurre g-g-generalmente a través del cerebro cuando uno lo genera por s-s-si mismo. Una
p-persona ni siquiera puede decir su nombre. Pero este está d-dirigido. Como hechizos de
desmemorización. Una fuga disociativa, o en este caso m-muchos de ellos. Casi como la auto-
desmemorización. Su magia ha escondido recuerdos específicos dentro de lo que sólo puedo
describir como casi una c-c-calcificación de capas mágicas. Probablemente nunca hubiera pasado
sin las específicas cir-circunstancias de su encarcelamiento. Esto t-t-tomó tiempo. Su cerebro ha
ido reforzando lentamente una línea de d-defensa a lo largo de los meses. Casi como una almeja
que hace una perla, los ha estado enterrando lentamente bajo capa tras capa. Se puede decir que
algunos han estado más protegidos que otros en función de la intensidad con que brillan.”
Los ojos de Voldemort se entrecerraron. “¿Podrían estos recuerdos ser recuperados con
legeremancia?”
El pequeño mago parecía aún más nervioso. En su labio superior se habían acumulado tenues gotas
de sudor.
“Es– es poco probable. Esto es como una pared de oclumancia individual de fuerza excepcional
alrededor de cada recuerdo específico. Es– es p-posible si el Maestro Legeremens es lo
suficientemente p-p-poderoso.”
“Me gusta pensar que lo soy,” dijo Voldemort, viendo hacia los ojos de Hermione. Ella los cerró
con fuerza inmediatamente, pero era demasiado tarde.
Ella pensó– que tal vez había conocido a la oclumancia antes. Con su magia básicamente
arrebatada, no tenía ninguna habilidad para poder levantar un muro en su mente. Voldemort se
disparó como una flecha, enterrándose profundamente a través de sus recuerdos y pasando
lentamente a través de ellos. Era como si su mente estaba siendo aplastada dentro de la de él.
Su niñez. Hogwarts. Él no estaba preocupado por los recuerdos bloqueados de sus padres. Después
del quinto año, cuando todo se volvió borroso, su interés creció. Examinó sus recuerdos de la
sanación. Todos esos cuerpos. Todas esas lesiones. Demasiada gente. Mientras más se acercaba a
el final de la guerra, había más recuerdos bloqueados. Trató de sumergirse en ellos. Trató de
apuñalar su camino a través de la magia con pura fuerza. Ninguno de ellos cedería ante sus
violentos e insistentes ataques.
La estaba rompiendo. La fuerza era increíblemente dolorosa, y de alguna forma el dolor continuó
incrementando hasta el punto en el que se sentía imposible que no estuviera muriendo de él.
Hermione se retorcía mientras buscaba escapar– para escapar de la invasión. Gritos la rodeaban y
solo siguió, y siguió, y siguió.
Finalmente Voldemort salió de su mente. Furioso. Lentamente se dio cuenta de que los gritos eran
de ella. Para ese entonces, habían sido reducidos a pequeños lamentos de dolor más allá de las
cuerdas vocales destrozadas. Sollozos guturales que seguían ahogándose mientras su pecho seguía
sufriendo espasmos de dolor, y luchaba por respirar.
No me gusta que me guarden secretos. Con Potter muerto no debería de haber nada oculto. ¿Qué
escondes?” dijo Voldemort. Sus dedos huesudos tomaron su cara y la volteó para que viera sus
ojos.
“Yo– no– lo sé–,” dijo. Su voz era ronca y rota, y débilmente trató de soltar su mandíbula de su
agarre.
“¡Llamen a Severus! Y al Guardián. Será castigada por esto,” dijo Voldemort. Sondeó brutalmente
la mente de Hermione hasta que ella quedó inerte y apenas consciente sobre la mesa.
“Mi Lord, mi Lord,” dijo ella, dejándose caer al piso, gateando hacia él.
Umbridge gritó. Ella gritó, y gritó, y se torció en el suelo. Hermione casi se sintió mal por ella
“¿Tú creíste, Guardián, que siguiendo la letra, pero no el espíritu de mis órdenes te salvarían?”
“Sabía de tu desagrado por la sangre sucia, pero esperaba que tu obediencia hacia mí sería
suficiente motivación para retenerte. Tal vez necesitas un recordatorio permanente.”
“Mi Lord–"
“¿Cuál es ese castigo que tanto le gusta repartir entre sus cargos? Nudillos, ¿no es así? Dime,
Guardián, ¿cuántos dedos tendrías si te quitara un dedo por cada mes que trataste de volver loca a
la Sangre Sucia?”
“Nooooooo.” La voz de Umbridge se elevó en un chillido. Ella todavía estaba temblando y con
espasmos en el suelo
“Quizás debería ser indulgente,” dijo Voldemort, caminando lentamente hacia ella mientras
lloriqueaba y se arrastraba a sus pies. “Tu trabajo ha sido mayormente bueno. En vez de dieciséis,
lo haré a la mitad. Ocho nudillos como recordatorio de que dije que quería a la Sangre Sucia de
Potter completamente intacta.”
Dos Mortifagos se acercaron y arrastraron a Umbridge fuera de la habitación mientras ella rogaba
y lloraba disculpas.
"Severus, mi leal sirviente," dijo Voldemort volteando hacia el Maestro de Pociones. "Me
encuentro con un acertijo en mis manos."
"Mi Lord," dijo Snape cruzando las manos respetuosamente frente a él y bajando la mirada.
"Supongo que recuerdas a la Sangre Sucia." Voldemort volteó de nuevo hacia Hermione,
mirándola fijamente y pasando un dedo esquelético a lo largo de su boca sin labios.
"Por su puesto. Fue una alumna increíblemente difícil de enseñar." Snape caminó hacia Hermione,
quién todavía seguía atada a la mesa.
"Asies, y una muy buena amiga de Harry Potter, el chico que murió," dijo Voldemort, acariciando
su varita ligeramente. "También era parte de la Orden si bien recuerdo gracias a tus demasiados
años como mi espía. Cuando Potter murió, ella fue capturada, y yo ordené que la encerraran pero
que la dejaran intacta dado el caso de que la necesitará. Desafortunadamente, La Guardián
consideró oportuno repartir su propio castigo por delitos pasados. Durante todo este tiempo
encarceló a la Sangre Sucia bajo privación sensorial."
La mano de Voldemort se recargaba en el hombro de Snape. "De acuerdo a los sanadores mentales,
la experiencia de la Sangre Sucia habilitada para cerrar sus recuerdos. Escondiendolos de ella y de
mí. La identidad de sus padres-que no es ninguna consecuencia. Más vital, demasiados recuerdos
de la guerra, particularmente cerca del final. Esta pérdida de memoria ocurrió después de que
Potter murió después del fin de la guerra. ¿Qué es lo que podría estar escondiendo?" Había
amenaza en la voz baja y sinuosa de Voldemort. Pausó por un momento y luego volteó hacia
Hermione. "Tal vez como alguien quien la conocía durante ese tiempo, tendrías una idea de lo que
falta ".
Él no se molestó con antiguos recuerdos. Fue directamente a la guerra y barrió los recuerdos
rápidamente pero a fondo. Parecía tener diferentes categorías como objetivo. Sanación.
Elaboración de pociones. Juntas de la Orden. Investigaciones.
Conversaciones con Harry y Ron. Peleas. La batalla final. Cuando Snape se atravesaba con un
recuerdo bloqueado, parecía pausar y considerar sus alrededores antes de intentar abrirlo.
Su invasión fue dramáticamente menos traumática que la de Voldemort pero Hermione todavía
estaba llorando y temblando cuando finalmente se retiró lentamente. Sus manos se apretaron
espasmódicamente en donde estaban atadas.
"Fascinante," dijo Snape, mirando hacia Hermione con una expresión conflictiva
“¿Algún indicador?” La mano de Voldemort apretó el hombro de Snape, y su tono era sospechoso.
Snape se dio la vuelta y bajó su mirada. “Para ser honesto, Mi Lord, la Sangre Sucia y yo tuvimos
muy poco contacto durante los últimos años de la guerra. Las juntas de la Orden a las que asistí
están todas ahí. Lo poco que sabía sobre ella es que estaba alejada de pelear, actuando como
sanadora y maestra de pociones. Esos recuerdos siguen ahí. Estoy tan perdido como lo que ella está
ocultando.”
“Si la orden tenía secretos aún, los quiero saber,” dijo Voldemort, sus rojos ojos entrecerrandose.
“Por supuesto,” dijo Snape su tono sedoso y recatado. “Desafortunadamente, la mayor parte de los
más informados de la Orden están muertos. Si no fue en la batalla final, fue de tortura o de intentos
de escape. Además de la señorita Granger, no hay nadie más vivo llevando esa información.”
Voldemort miró fijamente a Hermione. Sus ojos rojos estaban llenos de furia y calculaban mientras
pasaba su dedo lentamente por su boca. Luego volteó hacia el sanador mental.
“¿Hay alguna manera de recuperar estos recuerdos?” dijo Voldemort, su varita colgando de la
punta de sus dedos con una amenaza casual
“Bueno, e-eso es muy difícil de s-s-saber.” El sanador palideció. “Es p-p-posible. Ahora que las
circunstancias que lo provocaron fueron r-removidas. Con el t-tiempo, puede que r-regresen.”
“¿Y qué hay de tortura? He roto hechizos de obliviación con tortura en el pasado.”
El sanador parecía verde. “Eso p-p-podría funcionar. P-p-pero– no se sabría cuáles desbloquearía.
Usted p-p-podría solo obtener unos p-pocos a-antes de que se volviera loca.”
“¿Te opones?” Voldemort usando la punta de su varita para forzar la vista de Snape hacia arriba.
Movió la cabeza de Snape hasta que sus ojos se encontraron.
“Nunca. Sus deseos son órdenes.” La expresión serena de Snape se onduló bajo el escrutinio.
“Aún así tienes objeciones,” dijo Voldemort, bajando su varita y volteandose para ver a Hermione.
“Partiré mañana para Rumanía,” dijo Snape, “para investigar los rumores sobre la insubordinación
sobre la que oímos. El viaje, como habrá notado cuando me lo asignó, será una tarea delicada,
compleja y rigurosa aún sin la adición de una prisionera que requiere completo monitoreo. Yo– soy
reacio a decepcionarlo en cualquiera de estos asuntos.” Puso su mano en su pecho e hizo una
reverencia nuevamente.
Voldemort pausó y parecía estar considerando, reposaba sus manos en la mesa a lado de Hermione
y se inclinaba para estudiarla. Mientras estaba parado ahí, un movimiento del otro de Hermione
cautivó su atención. La sanadora a cargo del programa de reproducción de Voldemort se había
acercado y estaba susurrando una pregunta al sanador mental.
“M-Mi Lord,” dijo el sanador mental caminando dudosamente cerca, “La sanadora Stroud trajo a
mi atención un p-punto que le p-p-podría interesar.”
“Embarazo mágico, Mi Lord,” dijo la sanadora Stroud con una orgullosa sonrisa. “Hay algunos
casos en archivos en los cuales indican que estos embarazos tienen la habilidad de cerrar fugas
má[Link] magia de un niño es compatible pero lo suficientemente diferente a la de su madre
como para tener un efecto corrosivo sobre la magia acumulada. No es nada concluyente, dada la
rareza. Sin embargo, es posible. La señorita Granger tiene una habilidad mágica excepcional– usted
mismo lo notó y la quería incluída en el esfuerzo de repoblación. Si la deja en el programa, hay una
probabilidad de que el embarazo desbloquee sus recuerdos. Pero—" dudó un poco.
“¿Qué?” Voldemort volteó a ver a la sanadora Stroud, lo que la hizo palidecer y estremecerse.
“Usted sería incapaz de inspeccionar su mente durante el embarazo.” dijo la sanadora Stroud
hablando rápidamente. “Magias invasivas tales como la legeremancia cargan un gran riesgo de
aborto no deseado. Es a veces tan traumático que puede resultar en infertilidad mágica. Tendría
que esperar, aún si supiera que los recuerdos estuvieran volviendo, hasta que el bebé naciera. A
menos que el padre, quien compartiría una especie de firma mágica con el niño, sería quien hiciera
la legeremancia.”
Voldemort miró fijamente a Hermione mientras pensaba, sus dedos se deslizaron sobre su pecho
como si estuviera aliviando una herida.
“Severus.”
“Mi Lord.”
“Así es, Mi Lord,” dijo Snape. “Su habilidad es muy parecida a la mía. Lo hizo entrenar con
mucho cuidado.”
“Entonces manden a la Sangre Sucia con el Gran Juez. Deja que la reproduzca y la controle.
Stoud afirmó con la cabeza. “La puedo mandar en dos semanas. Quiero asegurar su condición y
entrenarla.
“Dos semanas. Hasta que esté embarazada, quiero que la traigan cada mes para que pueda
examinar su mente personalmente.”
“Si, Mi Lord.”
"Llévensela de vuelta a Hogwarts entonces.” Voldemort los despidió con un gesto de su mano.
El cuerpo de Hermione todavía estaba sufriendo un leve espasmo cuando las ataduras en ella
fueron desatadas. Ella pensaba que tenía que hacer—algo. Escupir. O negarse. O– implorar.
Lo que sea menos estar ahí mientras Voldemort casualmente la mandaba a reproducirse.
Su cuerpo se reusaba a cooperar. No podía hacer nada mientras sus manos eran tomadas de la mesa
y fue levitada a través del pasillo.
Capítulo 3
Chapter Notes
La cama que ocupaba Hannah estaba vacía cuando Hermione regresó al ala del hospital en
Hogwarts.
La Sanadora Stroud vertió una poción por la garganta de Hermione tan pronto como fue acostada
en la cama. El dolor en la mente de Hermione bajó un poco. Parpadeó, y los danzantes puntos
negros en su vsión filamente emperzaron a desaparecer.
Hermione sintió náuseas. Su interior se agitaba y se encogía como si tuviera veneno dentro que su
cuerpo no pudiera expulsar. Aún seguía temblando. Quería voltearse y acomodarse como una
pelota, pero no tenía la suficiente fuerza para lograrlo.
“Cuídenla con sus vidas. Si alguien intenta tocarla o si quiera tocarla, tendrán que requerir mi
permiso,” escuchó a la sanadora Stroud decir.
Hermione se volteó y apenas podía ver las siluetas de dos altos hombres detrás de Stroud. Sus ojos
estaban mirando fijamente a Hermione.
Stroud lanzó varias protecciones de monitor sobre Hermione que se elevaron, brillando alrededor
de su cuerpo. Después de que inspeccionó las proyecciones durantes unos minutos, Stroud se
volteó y empezó a caminar, sus batas de sanadora ondeando detrás de ella.
Hermione veía al techo, tratando de absorber todo lo que le había pasado en ese día.
Resignación y desesperación se habían entrelazado con su alma desde el momento en que vio morir
a Harry.
Después de ver morir a gente a quien amaba en agonía, sabía que su turno para sufrir la estaba
esperando.
A Hermione nunca le había dado miedo la muerte. Su miedo estaba en la forma en la que moriría.
Había observado las peores formas para poder irse.
La muerte de Harry había sido un asesinato compasivo en comparación con la tortura a la que
habían sido sometidos los Weasley, Remus y Tonks.
Lucius Malfoy estaba de pie a pocos metros de donde estaba enjaulada Hermione cuando miró a
Ron y gruñó "¡Esto es por mi esposa!"
Luego lanzó una maldición que convirtió la sangre de Ron gradualmente en plomo fundido.
Hermione observó como la maldición corría lentamente por el cuerpo de Ron, destruyéndolo desde
adentro hacia afuera. Ella estaba indefensa, no podía hacer nada-- no podía hacer nada para
ayudarlo.
Arthur Weasley había quedado permanentemente confundido por una maldición durante la guerra.
No entendía la razón por la cual estaba en dolor o estaba muriendo.
Dejaron a Molly hasta el final. Así podría ver a sus hijos morir.
Remus duró horas más que los demás. Su licantropía lo siguió curando hasta que se quedó allí
colgado, sin responder. Finalmente alguien disparó la maldición asesina por aburrimiento.
Las imágenes de las muertes se habían reproducido tantas veces en la mente de Hermione que
pensaba que eventualmente el dolor se iría.
Nunca lo hizo
La culpa del sobreviviente, pensó, ese era el término muggle para eso. Una miserable descripción.
No capturaba ni una sola fracción de amplitud de agonía en su alma.
Para Hermione, reproducirse con un Mortifago era un destino el cual nunca se le había ocurrido.
Ser violada–el riesgo había sido considerado. Esto se sentía como violación en cámara lenta. Sin
embargo, la situación era mucho más compleja que eso. Lo que sea que tuviera en su mente, era
más importante. Más importante que cualquier otra cosa No podía dejar que cayeran en manos de
Voldemort.
No tenía miedo de que su cadáver se pudriera en el Gran Comedor. Ese destino no era nada
comparado a renunciar a lo que estaba protegiendo. O comparado a ser violada y llevar al hijo en
su vientre y que fuera separado de ella en el momento en el que naciera.
Escapar, se dio cuenta, que era un lujo el cual no se podía dar. Lo importante sería morir
rápidamente. Antes de que pudieran detenerla y evitar nuevos intentos.
Los días pasaron lentamente. Ninguno de los prisioneros que eran traídos al hospital se atrevía a
hablar con Hermione con los guardias siempre a los costados de su cama.
Sanadores llegaban varias veces en el día para valorarla y tratarla. Se llevaban frascos de sangre y
un poco de cabello para analizarlos. Un terapeuta llegó para tratar a Hermione por la tortura. Por
los temblores.
Finalmente, la mayoría de los espasmos intermitentes cesaron. Los dedos de Hermione todavía
tendían a moverse espasmódicamente ante sonidos inesperados.
Ella recordaba una vida llena de ruido en el pasado; en clases, comidas, en el ala del hospital
después de las batallas. Ahora cualquier sonido inesperado la tomaba desprevenida. El golpe en
una puerta o un estrépito de botas, el sonido de las olas de ellas–ellas se sentían como sensaciones
físicas en su carne.
Ella temblaría.
El nervioso sanador mental venía frecuentemente con la sanadora Stroud para examinar el cerebro
de Hermione y su condición psicológica. Había preocupaciones sobre su estabilidad general.
Nombraban una simulación de hechizos en su cerebro para observar cómo reaccionaría ante
público, espacios cerrados, contacto físico, Gore. Si iba a explotar mentalmente, ellos querían que
pasara en el ala del hospital.
En el quinto día, la dejaron salir del ala del hospital. Los guardias la llevaron directamente al Gran
Salón.
Habían hileras e hileras de sillas acomodadas viendo hacia el frente del salón. Las sillas estaban
llenas con mujeres vestidas en monótonos vestidos grises.
Umbridge estaba de pie en la plataforma en el frente, hablando con alegría sacarina. Estaba vestida
de un tono rosa tenue con un gran colgante colgando de su cuello. Una de sus manos estaba muy
vendada.
"Han sido elegidas para ayudar a construir el futuro que nuestro Señor Oscuro ha imaginado.
Ustedes han sido otorgadas con el privilegio de traerlo a la realidad." dijo, y sonrió. "Ustedes son
los pocas que se encuentran dignas de ello".
Umbridge sonaba mecánica, mirando a las chicas con ojos brillantes llenos de odio. La falsa sonrisa
plasmada en su cara. Sus ojos seguían parpadeando hacia un rincón de la habitación.
Hermione volteó ligeramente y vio a dos Mortífagos parados sin máscaras; Corban Yaxley y
Thorfinn Rowley. Estaban mirando a Umbridge con expresiones de aburrida diversión.
"El Señor Oscuro ordenó que ustedes fueran entrenadas para cumplir sus deberes sin fallar. Este es
un gran honor que se les ha sido otorgado; no quieren defraudarlo. Ustedes son importantes para el
Señor Oscuro. Por eso, deben estar protegidas tanto de los demás como de ustedes mismas ".
Algunas de las mujeres sentadas se encogieron o trataron de alejarse, pero la mayoría de ellas
apenas se movieron cuando los guardias comenzaron a hechizarlas. Los cuerpos se desplomaron en
las sillas o cayeron al suelo.
Hermione estaba de pie hacia la parte de atrás. Observó a las mujeres caer. Reconoció a un puñado
de ellas; Hannah Abbott, Parvati Patil, Angelina Johnson, Katie Bell, Cho Chang y Romilda Vane.
Hermione pensó que algunas de las otras mujeres podían ser más grandes y jóvenes de los años en
Hogwarts. Había unas pocas mujeres más grandes también, aunque ninguna parecía pasar de los
treinta. Había alrededor de cien de ellas.
Umbridge vio a Hermione en la parte de atrás. "Aturdanla también." dijo Umbridge, mirando con
veneno a Hermione.
Ellos dudaron.
"Rennervate."
Hermione se sentó aturdida. Había sido movida, y se encontró acostada a lado del rastro de las
mujeres.
Ellas estaban acostadas en hileras. Algunas seguían inconscientes, y los guardias iban caminando
despertandolas. Otras estaban sentadas, mirando a las esposas alrededor de sus muñecas. Hermione
miró a las suyas. Los brazaletes mágicos se veían diferentes; un poco más anchas, y ahora sin
ningún broche. Un círculo perfecto de cobre alrededor de cada muñeca.
Lo que más preocupaba a Hermione era el objeto frío debajo del metal que podía sentir
presionando ligeramente contra sus muñecas internas. Las esposas estaban bien ajustadas y no
podía mirar debajo para discernir qué era. Estaba claro–la razón por la que las habían aturdido era
para remover y reemplazar las esposas. Probablemente con algo peor de lo que ya eran.
El reloj en la pared indicaba que horas habían pasado desde que el aturdimiento había empezado.
Cualquiera que haya sido el proceso, había llevado tiempo.
"Acérquense," Umbridge dijo con voz persuasiva, llamándolas desde al lado de la mesa. "Vamos,
vengan a ver."
Nadie se movió.
Umbridge parecía decepcionada. Ella claramente esperaba que alguien fuera lo suficientemente
ingenua para apresurarse cerca de la mesa y tratar de armarse.
"Tú ahí. Vean acá." Umbridge señaló a una mujer en la multitud. Hermione pensó que la mujer
podría ser del año de Hermione. Mafalda, ella pensó, de Slytherin.
Mafalda se acercó lentamente, pero cuando su mano estaba a unos pocos centímetros de un
cuchillo, ella se lo arrebató abruptamente con un grito.
Todas las mujeres avanzaron a regañadientes. Hermione se acercó con creciente temor, su mente
especulando. Debe de haber una especie de hechizo de barrera añadido a las armaduras; algo que
las prevenía de acercarse a ciertos objetos.
Extendió su mano desde una distancia considerable y se acercó lentamente. Cuando sus dedos
estaban a diez centímetros de una daga en la mesa, una sensación de quemarse empezó a rodearlas.
Ella apartó su mano con amargura. Sus opciones si necesitaba recurrir al suicidio de repente se
vieron dramáticamente limitadas. Ella observó los diferentes objetos: pernos de ballesta, cuchillos,
espadas, hachas, cuchillos de cocina, abridores de cartas, incluso largos clavos de acero. El hechizo
para crear la barrera de castigo parecía haber sido completo. Ella catalogó cada artículo
cuidadosamente.
Eso no podía ser todo lo que las nuevas esposas hacían. Poner un hechizo de barrera era mágica
simple. Había algo más complejo en el nuevo set.
"Estos nuevos brazaletes las mantendrán a salvo y aseguran que los hogares a los que serán
enviadas tomarán buen cuidado de ustedes. El jefe de familia llevará un amuleto que le permitirá
encontrarlas siempre y saber si alguna vez están en peligro. Dada"– Umbridge sonrió dulcemente,–
"la común peligrosa y volátil naturaleza entre Muggles, evitarán que cometan actos de violencia
contra nadie, incluídas ustedes mismas. Las ayudarán a obedecer inquebrantablemente al Señor
Oscuro en esta generosa oportunidad que les ha dado ".
"Después de todo, estos son importantes magos a los que servirán. No queremos ningún error o
accidente les sea inconveniente."
Hechizos de monitor eran comúnmente usados en salas de psiquiatría en los hospitales para alertar
a los sanadores cuando era probable que se fueran a lastimar a sí mismos o actuar. Trataba el ritmo
cardíaco hormonas, viendo picos y surgimientos. Había unas complejas que estaban atrapadas en
la conciencia. En realidad, no era leer mentes pero daba una impresión sobre el estado y las
inclinaciones del usuario.
Tratar de cometer suicidio o esplcapar sin ningún tipo de arma, atrapada dentro de una especie de
hechizo de compulsión, sin ninguna indicación mental o aumento de la frecuencia cardíaca, sería
casi imposible.
Umbridge sostendría lo que parecía una pequeña linterna y daría una instrucción. Cuando terminó
de hablar, la linterna brilló ligeramente y las esposas se calentaron a medida que la magia se
hundía.
Insertando compulsiones en sus mentes. Fue hecho gradualmente. Parecía que cada instrucción
necesitaba tiempo para echar raíces en sus psiques. Para moldear su comportamiento.
Serás callada.
Obedecerás.
No lastimarás a nadie.
Harás lo que sea para quedar embarazada rápidamente y reproducir niños sanos.
Mientras los días pasaban, Hermione podía ver los efectos de las instrucciones en otras mujeres.
Cada vez eran más y más calladas. Durante los primeros días, habían susurros silenciosos en la
noche. Para el tercer día, los cuartos estaban mayormente callados, aparte de los sollozos ahogados.
Hermione estaba ligeramente separada de las demás. Siempre había un guardia vigilándola.
Umbridge se mantenía lejos de Hermione, aunque sus ojos destellaban hacia Hermione en triunfo
cada vez que se imponía una nueva compulsión.
Cualquiera que fuera la magia oscura que se estaba utilizando para habilitar el hechizo de
compulsión, era delicada. Con cada nueva instrucción, los sanadores entraban y ejecutaban
diagnósticos sobre las mujeres.
Un día, una de las chicas rompió bruscamente y se puso de pie gritando. Ella agarró su silla y la
levantó en el aire antes de estrellarla contra la mujer que estaba a su lado. Para cuando los guardias
habían aturdido a la mujer que gritaba y se la llevaron, el hombro de la mujer estaba destrozado.
Parecía haber más instrucciones planeadas, pero después de ese evento, la Sanadora Stroud decidió
que lo que estaba programado era más que suficiente.
Si no podía escapar, su mejor esperanza era morir gracias a la varita del Gran Juez.
Él era, por lo que Hermione había sido capaz de colectar, muy fácil de asesinar. Si pudiera
provocar que actuara sin pensar, podría matarla antes de detenerse.
Si lo lograba, Voldemort podía matar al Gran Juez. Haciendo del mundo un mejor lugar.
Tendría que ser rápida al respecto. Astuta. Si era tan buen legeremens como Snape decía, entonces
el Gran Juez encontraría la intención en su mente.
Alguien tan lleno de odio era probablemente mucho más rápido con sus emociones que con su
razón. Ella podía usar eso a su ventaja y poner una soga alrededor de ambos cuellos.
Probablemente ambas.
Ella, junto con las demás mujeres, desabotonó su monótono vestido gris y se quitó su ropa interior.
Se quedaron de pie, temblando en la habitación. Quedaban setenta y dos de ellas. Veinte habían
sido removidas por la Sanadora Stroud por preocupación de que enloquecerían al igual que la chica
que gritaba.
Todas estaban de pie desnudas sin nada más que los brazaletes de cobre en sus muñecas,
doblándose para esconder sus cuerpos de evaluaciones lascivas de los guardias.
"Vístanse en estos."
Con el movimiento de su varita, Umbridge desplegó una gran pila de ropa. Vestidos y túnicas de
color escarlata brillante. Roja como la sangre.
No ropa interior.
Hermione era lo suficientemente delgada que apenas podía extrañar usar un bra pero el no usar
ropa interior era profundamente sentido. como un nervio crudo.
"Y estos, para el frío del invierno," dijo Umbridge, sonriendo mientras desplegaba otra pila de
ropa. Medias de lana hasta los muslos.
Entonces Umbridge añadió un montón de gorros blancos y zapatos escarlata de suela plana.
El gorro fue hasta el final. Sus alas bloqueaban su visión periférica casi completamente.
Distorsionaba su oído.
Ella solo podía ver directamente hacia adelante. Si quería ver algo a su derecha o izquierda, tendría
que voltear su cabeza completamente.
Ellas apenas podían ver, apenas podían escuchar, no podían resistirse, no podían rehusarse, no
podían escapar.
Su bienestar dependería por completo de hacerse querer por quienquiera que las poseyera.
"Si se van de casa, están requeridas a usar estos gorros. No son para ser miradas." Umbridge
comandó. "Este es el fin de mi entrenamiento hacia ustedes. No puedo esperar para ver a los niños
que traerán."
Los ojos de Umbridge estaban enquistados en la cara de Hermione, el odio en ellos era tan denso
que Hermione casi podía sentirlo vidriar su piel. Umbridge sonrió con una sonrisa fría y gentil y
luego se giró y se fue.
Alguien rozó el brazo de Hermione. Alguien tan cerca que ni siquiera se giró y no pudo ver quién
era con las alas oscurecidas en el camino.
"Lo siento," la voz de Angelina susurró. La voz de Angelina se rompió, como si estuviera
reprimiendo un sollozo. "Estabas en lo correcto. Debimos de haberte escuchado."
Hermione abrió la boca para preguntarle a Angelina a que se refería. Antes de que pudiera sacar la
pregunta, una duda mano se acercó a su brazo. Se encontró arrastrada a una pequeña habitación.
La sanadora Stroud estaba sentada en un largo escritorio apilado con papeleo. Tenía un archivo
abierto que parecía tener un calendario. Los cuadrados estaban llenos de espacios para marcar los
días.
Hermione se dio cuenta de que estaba a mediados de Noviembre del 2004. No se había dado cuenta
de la fecha hasta ese momento.
"Senorita Granger," la Sanadora Stroud dijo mientras miraba hacia arriba, "Estoy muy contenta de
haber podido mantenerte en el programa".
"Yo sé que no escogiste esto, pero dado el lado que escogiste durante la guerra, seguramente estás
complacida de que se reconozcan tus habilidades mágicas." Stroud estudió a Hermione, sus ojos
burlando y su expresión extrañamente cálida. "Ya no habrán Sagrados Veintiocho después de esto.
Las futuras generaciones simplemente serán mágicas. Estoy segura de que puedes ver la ventaja de
esto."
Hermione se quedó allí, maravillándose internamente por la lógica retorcida que la mujer ante ella
empleó para aclarar su conciencia.
Tardó varios segundos en darse cuenta de que una respuesta estaba en orden. A juzgar por la
expresión de Stroud, esperada.
"¿Me estás mandando a ser violada y quieres que vea la ventaja en esto?" ella finalmente dijo,
arqueando las cejas hacia arriba.
"Yo no soy responsable de todas las decisiones aparte de seguridad. Te puede sorprender escuchar
esto, pero estoy invertida en tu salud y felicidad."
Hermione miró hacia abajo y estudió el calendario de cabeza, tratando de leer los números y
adivinar la fecha exacta. El brillante papel blanco hizo su visión borrosa e hizo que sus ojos
dolieran.
La Sanadora Stroud volteó los ojos y suspiró. "Claramente no hay forma de razonar contigo. Aún
eres muy emocional sobre todo. Tal vez algún día, una bruja con tu inteligencia podrá apreciar lo
que estoy intentando hacer."
Hermione no dijo nada. Entrecerró los ojos y trató de leer el calendario de nuevo. Sus dedos
temblaron.
La Sanadora Stroud puso un archivo encima de las fechas y se levantó. Hermione miró hacia
arriba.
"El Señor Oscuro está ansioso por que estés debajo de la supervisión de alguien capaz de
monitorear tus recuerdos. Pedí una extensión, para ver cómo tu entrenamiento te afecta, pero
llegarás a la ventana de tu fertilidad en unos días, y el Señor Oscuro te quiere embarazada lo más
pronto posible. Te ayudaría a prepararte físicamente, pero parece que no quieres mi ayuda. El Gran
Juez es casado. Estoy segura de que sabrá que hacer y no le importará entrenarte para satisfacerlo."
La sanadora Stroud le dedicó una sonrisa fría y tenue y Hermione se estremeció. Su estómago se
retorció dolorosamente.
Dejó caer la barbilla y trató de respirar. Solo necesitaba un momento para prepararse. Para
prepararse para lo que estaba a punto de afrontar y lo que estaba a punto de hacer.
"Extiende tu mano," la Sanadora Stroud dijo mientras caminaba alrededor del escritorio
acercándose a Hermione. El corazón de Hermione estaba latiendo dolorosamente en su pecho
mientras mordía su labio y trataba de tragarse el miedo que se alzaba en ella como una marea.
Serás obediente.
La mano de Hermione comenzó a alzarse sola. Una moneda cayó en la palma de su mano.
Instantáneamente sintió un tirón detrás de su ombligo mientras se iba.
Hermione reapareció en un vestíbulo oscuro.. Era una inmaculada, vacía habitación. En el centro
de la habitación había una mesa circular lacada en negro. Había un largo bouquet con flores
blancas en la mesa.
Se volteó lentamente. No quería perderse de ningún detalle, pero las estúpidas alas del gorro
actuaban como cegadores. Solo podía ver directamente hacia adelante.
Una grande escalera a la derecha. Fríos pasillos que guiaban a la oscuridad y más allá de la casa.
Era una mansión, y una enorme en base a la altura de las escaleras.
El último recuerdo que tenía sobre él era durante su quinto año, cuando él estaba en el escuadrón
inquisitorial. Se elevaba sobre ella, y su rostro había perdido todo rastro de juventud. Había una
peligrosa, refinada brutalidad en la que él se quedaba de pie.
La letalidad en él era palpable.. Mientras la miraba, ella se sintió segura, él se podía acercar y
desgarrar su garganta mientras la veía a los ojos. Luego dar un paso atrás, solo preocupándose de
que ella no manchase sus zapatos de sangre.
El número de sus amigos que había asesinado: Ginny, McGonagall, Moody, Neville, Dean,
Seamus, Profesora Sprout, Madam Pomfrey, Flitwick, Oliver Wood… la lista podría seguir y
seguir. Aparte de los que habían sido torturados hasta la muerte después de la batalla final- todas
las personas que ella conocía que habían muerto después de la muerte habían sido asesinadas por el
Gran Juez.
La mujeres le habían susurrado durante sus primeras noches. Contándole sobre el mundo de terror
que se había perdido mientra estaba encerrada debajo de Hogwarts.
Antes de que pudiera reaccionar- o siquiera procesar la realización, sus ojos se encontraron con los
de ella, y él abruptamente se abrió camino en su mente.
Su invasión mental era como una espada, yendo directamente a sus recuerdos. Cortó a través de la
frágil barrera que ella trató de erigir con los jirones de magia interna que pudo convocar. Taladró
su camino a los recuerdos bloqueados.
No iba a parar de tratar de romperla. Se sentía casi peor que la maldición cruciatus. Duró más de lo
que pudo la maldición de tortura sin volver loco al receptor.
Cuando finalmente paró, ella se encontraba acostada en el piso. Malfoy estaba de pie sobre ella,
mirándola mientras ella se estremecía por el trauma de su intrusión.
“Así que, en realidad has olvidado todo,” dijo mientras la evaluaba. “¿Qué es lo que crees que estás
escondiendo en ese cerebro tuyo? Perdiste la guerra.”
No podía responder.
No tenía respuesta.
“Bueno,” dijo, acomodando ligeramente su túnica. “El Señor Oscuro fue lo suficientemente amable
para mandarte conmigo. Si llegas a recuperar tus recuerdos, yo seré el primero en saber.”
Él le sonrió por un momento antes de que su rostro se volviera frío e indiferente. Luego pisó sobre
su cuerpo y salió de la habitación.
Hermione se puso de pie arrastrándose, temblando por la angustia mental y la rabia impotente que
sentía.
Lo odiaba.
Simplemente había sido un matón adoctrinado, un síntoma de una enfermedad de la que otros eran
responsables. Ahora-- lo odiaba. Por lo que se había convertido. Por lo que había hecho.
La poseía.
Estaba atrapada debajo de su talón, y tenía la intención de aplastarla hasta que tuviera lo que
quería.
Apretó la mandíbula mientras se obligaba a pensar más allá de su repentina rabia. Su plan seguía
siendo el mismo. Tenía que encontrar una forma de escapar o engañarlo para que la matara.
Él no era lo que ella esperaba. Esperaba que el Gran Juez fuera alguien controlado por sus
emociones, y aunque el Mafloy que conoció durante la escuela lo era, ahora parecía alguien frío
como el hielo.
Que, por supuesto, debió de haberse dado cuenta. Legeremancia, oclumancia; la clave para ellas
era el control. La capacidad de compartimentarse a uno mismo detrás de sus paredes.
Se necesitaría astucia para hacer que él se rompiera lo suficiente como para cometer un error como
matarla. Lo que sea que ella haría, no podría lograrlo inmediatamente. No podía apresurarse. No
podía ser descuidada. Tendría que quedarse ahí, esperar, y asegurar lo que le vendría hasta que
encontrara una salida.
El pensamiento la tenía temblando. Sentía como su garganta se cerraba mientras tragaba y trataba
de pensar.
El sonido de unos talones llamaron su atención. Una pequeña rubia entró a la habitación. Ella y
Hermione se miraron fijamente durantes varios momentos.
“Así que, tú eres eso,” dijo la bruja, elevando su nariz con un olfateo. “Quítate ese estúpido
sombrero y ven conmigo. Tenemos que revisar las instrucciones todos juntos antes de que te lleve a
donde te tenemos que guardar.”
La rubia se volteó con su talón y empezó a caminar fuera de la habitación. Hermione la siguió
lentamente. La bruja se le hacía familiar. Una Greengrass, Hermione Pensó. No Daphne, pero tal
vez la hermana menor.
Llegaron a un salón. Malfoy ya estaba allí, reclinado en una silla de aspecto delgado y luciendo
aburrido.
“Entonces,” dijo la bruja quien Hermione asumió que era la esposa de Malfoy mientras se sentaba
en la otra silla. “La Sanadora Stroud mandó un paquete de instrucciones. ¿Quién sabía que los
Sangre Sucia venían con instrucciones? Que conveniente, ¿no lo es?
“Solo leelo, Astoria,” dijo Malfoy, mirando brevemente hacia la bruja con una mueca de desprecio.
"Veamos. No maldecir o torturar o abusar físicamente. Tiene que ser alimentada. Podemos hacerla
trabajar, pero no más de seis horas al día. Y tiene que pasar por lo menos una hora al día fuera."
"Es como tener crup, ¿no? ¿Quién lo diría? Ah sí. Que agradable. Recibiremos una lechuza cada
mes durante los cinco días en los que eres requerido– actuar, Draco. La Sanadora Stroud incluyó
una nota personal aquí, mencionando que ya que gracias al interés específico del Señor Oscuro en
la familia Malfoy y la Sangre Sucia, ella vendrá en persona cada mes para revisar si eres exitoso."
Astoria parecía tan histérica que Hermione se sorprendió de que no hubiera comenzado a gritar y
romper una silla.
"Escucha esto. ¡Estoy permitida a observar! Sabes, para asegurarme de que todo esté clínicamente
correcto entre tú y la Sangre Sucia."
Astoria se veía increíblemente pálida. Sus ojos azules casi se veían trastornados. Sus manos
estaban temblando, y arrugó los papeles en sus manos y los golpeó sobre la mesa de té.
"No lo haré," dijo ella, su voz afilada y vibrante. "Si te opones, puedes arrastrarme en frente del
Señor Oscuro mismo antes de que me hagas Avada. ¡Yo no observaré!"
"Haz lo que quieras, ¡sólo cállate!" dijo Malfoy, su tono era vicioso mientras se levantó y caminó
fuera de la habitación.
Astoria se sentó temblando en su silla durante varios minutos antes de que le hablara a Hermione.
"Mi madre engendró crup. Pequeñas cosas bonitas," dijo Astoria. "Que divertido de observar que
ahora se hará con magos."
Hermione no dijo nada. Solo se quedó de pie a lado de la pared tratando de no moverse. Intentando
que sus dedos no espasmearan. Estoy pretendiendo ser un árbol, ella pensó hacia ella misma.
"Te enseñaré tu cuarto. Puedes hacer lo que quieras, pero no quiero verte. Entiendo que esos
brazaletes tuyos te cuidan de cualquier problema."
Fueron hacia abajo por un largo pasillo y luego por una estrecha, parcialmente sellada puerta que
daba hacia escalera serpenteante de sirvientes. Después de descender tres pisos, entraron a un largo,
gran salón de la casa. Estaban en un ala diferente. Todas las ventanas estaban cubiertas de espesas
cortinas. Era frío; los muebles todos cubiertos con sábanas de polvo blanco.
"Este ala está desocupado," dijo Astoria como si no fuera obvio. "Tenemos más sirvientes de los
que necesitamos. Quédate aquí y fuera de la vista a menos de que seas llamada. Los retratos te
echarán un ojo."
Astoria empujó una puerta para abrirla. Hermione entró. Era una gran habitación. En el centro
había una cama con dosel y una sola silla con respaldo de orejas cerca de la ventana. Un gran
armario colgando de la pared. Sin libros
"Si necesitas algo, llama a un elfo doméstico." dijo Astoria antes de cerrar la puerta. Hermione
escuchó a sus pasos desvanecerse.
Estar ahora sin supervisión sin estar en una celda se sentía disorientante. El cambio repentino era
al mismo tiempo emocionante y aterrador, como si hubiera saltado repentinamente de un
acantilado.
Tiró su sombrero en el piso y luego camino hacia una ventana. El frío, ventoso campo seguía
hasta donde ella podía ver. Mientras lo asimilaba, consideró la situación.
Astoria no parecía particularmente temerle a Malfoy, así que presumiblemente él no era tan
irascible como para ser violento con ella. Ella parecía en gran parte resentida e indiferente hacia él.
No parecía ser un esposo atento por ningún tramo de la imaginación. Su consideración por Astoria
parecía ir en la línea de encontrarla como una plaga que estaba obligado a soportar.
Lo que sea que Astoria sintiera sobre su esposo o matrimonio, la presencia de Hermione como
sustituta claramente dolía. Parecía determinada a ignorar la existencia tanto como pudiera.
Hermione no tenía ninguna objeción. Mientras hubiera menos jugadores por los cuales
preocuparse, mejor. Si tenía que preocuparse por defenderse o apaciguar a Astoria, sería un desafío
adicional. Si Astoria fuera atenta a su esposo, eso haría que escapar o encontrar una manera en la
cuál manipular a Malfoy mucho más desafiante. Si Astoria estaba primeramente preocupada en
pretender que Hermione no existía, era el escenario más fácil. Hermione se quedaría fuera de la
vista, en las sombras, lo más que pudiera. Hasta que hubiera una oportunidad para actuar.
La clave sería estudiar a Malfoy. Descubrir qué era lo que lo guiaba. Cuáles eran sus vidrios. Lo
que ella podría explotar en él.
Él no parecía particularmente interesado en Hermione aparte de averiguar qué era lo que estaba
escondiendo en sus recuerdos perdidos. Si ese era el caso, era un alivio. Tal vez él también
decidiría dejarla sola. Ella estaba segura de que si él lo deseaba, se le podrían ocurrir infinidad de
formas de torturarla sin poner en riesgo su fertilidad.
¿Qué era lo que le había pasado durante la guerra para hacerlo tan despiadado?
El odio que se necesitaba para lanzar una maldición asesina era tremendo. Para infligir una meta de
muerte instantánea fuera de ti. Muchos magos y brujas oscuros solo podían hacerlo
ocasionalmente. Esa era la razón por la cual habían muchas otras maldiciones para asesinar.
Sadismo forzado en eso, pero la verdad es que ninguna otra maldición era irreversible e imparable
como lo era la Maldición Asesina. El poder necesario para utilizar algo tan definitivo era– bueno,
realmente no había nada con lo que compararlo.
La habilidad de Voldemort para lanzarla repetidamente era parte de la razón por la que causaba
tanto terror.
La reputación del Gran Juez por usar la maldición era ya casi igual de legendaria. Eso lo llevaba al
mayor rango de Mortífagos.
Y era Malfoy.
Ella tendría que moverse cuidadosamente. La casualidad con la que los Malfoys habían tratado su
llegada indicaba total seguridad. Dejándola en el vestíbulo. Enseñándole la casa. Poniéndola en un
ala inocupada. Hermione estaba segura de que no habían formas fáciles de escapar. Hasta que
pudiera quitarse las esposas, Malfoy siempre sería capaz de encontrarla, y ella sería incapaz de
enfrentarlo a él o alguien más.
Ella suspiró, y su aliento hizo un pequeño círculo de condensación en el frío vidrio del cristal de la
ventana.
Levantando un dedo hacia el cristal, dibujo la runa de thurisaz: para defensa, introspección y
enfoque. A su lado dibujó su reversión, su merkstave: para peligro, indefenso, malicia, odio y
rencor.
Ninguna de las mujeres había escuchado ningún susurro sobre la Resistencia aún existiendo.
Además de Hermione, todos los miembros de la Orden que habían sobrevivido a la batalla final se
sabía que estaban muertos. Sus cuerpos colgando para asegurar que no había lugar para secretas
esperanzas. La Resistencia se había derrumbado con la muerte de Harry.
Voldemort parecía haber tenido cuidado de asegurarse de que la Orden del Fénix no tuviera una
chispa con la que resucitar. A medida que la guerra se prolongaba a lo largo de los años, se había
vuelto más cauteloso y menos seguro de su infalibilidad que durante los años de Hermione en
Hogwarts.
Eso era problemático. Si había elevado a Malfoy hasta Gran Juez, significaba que también Malfoy
era problemático. No era alguien inclinado a cometer errores en juicio.
Tal vez aún había una Resistencia en alguna parte. Las mujeres en Hogwarts solo sabían lo que los
guardias les habían dicho. Aún podría haber unas facciones trabajando en contra de Voldemort. Si
Hermione escapaba, tal vez podría encontrarlos y eventualmente darles cualquier secreto que
estaba guardando.
Dado que estaba en la casa de High Reeve, tal vez si fuera inteligente podría obtener información
útil.
Rota.
Si de verdad pensaban que ella estaba en realidad rota, eventualmente se volverían descuidados a
su alrededor.
Hermione exploró la habitación en la que la había puesto. Había poco en ella que el ojo no veía
inmediatamente.
El guardarropa estaba lleno de los mismos vestidos de color rojo escarlata y las túnicas que
actualmente estaba usando. Estaban en diferentes pesos, presumiblemente para clima de verano e
invierno. Los cajones tenían más sombreros y medias. Más zapatos rojos.
Hermione sacó un par del cajón y los observó. Las suelas eran delgadas, y eran de fábrica; se
agotarían rápidamente. Si quería escapar, tendría que robar nueva ropa y zapatos.
El retrato en la habitación era de una joven bruja. Bonita y rubia. Sin duda una de los ancestros de
Malfoy. Tenía los mismos rasgos afilados y expresión desdeñosa. La bruja no podría haber sido
más que una simple graduada de Hogwarts cuando fue pintada. Observó indiferentemente a
Hermione, sentada casualmente en una silla con largo respaldo, un libro a su lado.
Eventualmente Hermione se volteó y observó la habitación. Había una puerta diseñada para
camuflarse con la pared en la habitación. Caminó hacia ella y la abrió.
Un baño, primeramente ocupado por una gran bañera. No regadera. Nada más que los más
esenciales objetos fueron provistos: jabón, toallas, un cepillo de dientes, un pequeño vaso para
agua.
Hermione caminó y se lavó las manos. Cuando las retiró, fingió golpear accidentalmente la taza
del mostrador. Golpeó el piso con un fuerte, agudo sonido pero falló en romperse o incluso
agrietarse.
Lo recogió y lo enjuagó antes de volver a colocarlo. Cuando se volvió, descubrió que también
había un retrato en el baño. La misma joven bruja estaba estudiando a Hermione con una mirada de
complicidad.
Hermione fingió
Después de una hora, no quedaba nada que posiblemente inspeccionar en su habitación. No era que
Hermione esperaba encontrar algo o meterse en muchos problemas con la supervisión penetrante
del retrato en la pared. Aparentemente la bruja había sido ordenada a observar a Hermione como
un halcón.
El sentimiento de terror y libertad que experimentó por simplemente caminar hacia otro cuarto por
su cuenta era asombroso. Cuando cerró la puerta detrás de ella, se inclinó contra la pared y trató de
dar un respiro.
Sus dedos se movieron alrededor del pomo de la puerta mientras miraba a su alrededor y trataba de
recomponerse.
Tragó nerviosamente. Ella asumió que algunos efectos de su largo encarcelamiento continuarían a
perseguirla. En realidad, experimentarlo era más que inquietante. Era horroroso.
Sus intentos para respirar y calmarse estaban fallando. Su pecho se movía en pequeñas y rápidas
inhalaciones.
Ella mordió su labio. Su mente– siempre había sido capaz de confiar en su mente. Incluso sus
recuerdos bloqueados se sentían como un mecanismo de defensa. Encontrándose en pánico e
hiperventilando porque había entrado en un pasillo por su propia voluntad–
Cerró sus ojos con fuerza y trató de respirar de forma pareja. Trató de soltar su mano de de la
perilla la cual estaba agarrando desesperadamente, como si se fuera a ahogar si la soltaba.
Su habilidad para razonar consigo misma y decirse que estaba bien era persuasión insuficiente para
su mente y cuerpo.
Trató de obligarse a dar un paso lejos de la puerta, pero sus piernas se rehusaban a cooperar.
Era un pasillo. Solo un pasillo, se dijo a sí misma. Tenía permitido estar ahí. No habían comandos
deteniéndola–
Después de estar ahí durante varios minutos, tratando y fallando de obligarse a moverse, Ella
sollozó abruptamente y se acurrucó más cerca de la puerta.
No podía recordar la última vez que había llorado. Hace mucho tiempo en su celda.
Mientras estaba ahí temblando e hiperventilando en el pasillo de esa ala vacía de la mansión, ella
lloraba. Por todos los que estaban muertos ahora. Por todos a los que Malfoy había matado. Por
todas las mujeres en Hogwarts que habían sido enviadas a un mundo de horror. De rabia por las
esposas que le rodeaban las muñecas, y las esposas que encontró, de alguna manera las había
encerrado en su propia mente.
Estaba determinada para hacerse vencer el pánico. La mañana siguiente, abrió la puerta
completamente, se agachó en la cama y se obligó a mirar el pasillo hasta que su corazón dejó de
latir dolorosamente en su pecho por la mera visión.
Ella perdería cualquier oportunidad de escapar si ni siquiera podía caminar fuera de su habitación
sin tener un colapso mental.
Se había manifestado cuando estaba sola. No estaba segura de si era porque la compulsión de las
esposas por ser obediente la había distraído previamente o si se trataba de una forma insidiosa de
trauma mental; que el estar encarcelada durante tanto tiempo la había dañado hasta el punto en el
cual ser controlada por otros era la única forma en la sabía funcionar.
Ella esperaba que solo fueran las esposas, pero temía que fuera lo último. El encarcelamiento había
devorado su psique de maneras que temía darse cuenta por completo.
Cuando la cena apareció esa tarde, se obligó a comerla mientras estaba sentada en la puerta abierta.
Sus manos temblaban tanto que derramó la mitad de la comida de su tenedor. Cuando terminó de
comer, el temblor en ellos se había aliviado lo suficiente como para poder beber agua sin
derramarla por su frente.
Miró fijamente hacia el pasillo. Se quedó mirando todos los muebles envueltos y los numerosos
retratos de aristócratas pálidos y de rostro frío.
¿Cómo había logrado escalar tan alto en los rangos de Voldemort a tan corta edad?
Él– había estado involucrado en la muerte de Dumbledore al principio del sexto año. Las
circunstancias nunca habían estado del todo claras. Recordó haber sido abruptamente despertada
por los gritos en el castillo después de que pasara. Minerva McGonagall y el resto de los profesores
estaban pálidos y conmocionados mientras trataban frenéticamente de descubrir lo que había
sucedido. Malfoy desapareció en el caos.
Era el primer y último gran evento de la guerra que Hermione asociaba específicamente con
Malfoy. Después de eso desapareció dentro de los rangos de Voldemort. Otro Mortífago sin cara.
Su madre había muerto varios años después de la guerra. Hermione recordó haber escuchado sobre
la muerte de Narcissa Malfoy en la Mansión Lestrange. Había ocurrido durante una misión de
rescate. Harry y Ron habían sido atrapados por Snatchers. Cuando la Orden fue a rescatarlos, un
Mortifago perdió control de la maldición de fuego demoníaca y quemó la mansión con Narcissa y
Bellatrix dentro.
La muerte de Narcissa llevó a Lucius Malfoy hacia la locura. Se había deslizado fácilmente dentro
de los zapatos de locura de Bellatrix. Había culpado a Ron y a Harry por la muerte de Narcissa y se
juró a sí mismo a vengarla cazando a los Weasley. El daño cerebral de Arthur Weasley y la casi
muerte de George durante la guerra habían sido causadas por Lucius. Se convirtió en un cañón
suelto dentro de los rangos de Voldemort. Había sido demasiado útil y mortal para que su
insubordinación lo matara, pero constantemente bailaba en la línea.
Se le había ocurrido a Hermione que Lucius podría ser el Gran Juez, dado lo vicioso, lleno de odio
y fácil de asesinar era. Y como no lo era, Hermione se presentó si aún seguía con vida. Tal vez
después de la guerra cruzó la línea y fue asesinado. Hermione espera así. La forma en la que
Lucius se había tenido mientras Ron moría gritando en agonía– Hermione nunca olvidaría ese
recuerdo.
Pero Malfoy…
Ella no pensó que él sería tratado particularmente importante o considerado un significante
Mortífago durante las juntas de la Orden que ella recordaba. Lo que sea que había hecho para
escalar su camino hacia la punta había ocurrido después de la guerra. Tal vez había estado
involucrado en lo que sea que causó que los planes de la Orden se desplomaran.
Ya que había sido una sanadora, Hermione no había estado ahí para la batalla completa. Algo en
su estrategia había ido mal. Habían más Mortífago de los que la Orden había anticipado.
Voldemort había llamado la maldición asesina y Harry había caído. Luego había mandado a
Lucius para confirmar si Harry estaba muerto.
Así que Voldemort lanzó otra maldición asesina, y otra, y otra, y otra. Después de lanzar media
docena de maldiciones asesinas, Voldemort mismo fue a revisar que Harry estuviera muerto. Como
precaución, le drenó la sangre a Harry hacia el aire y lo colgó en la torre de astronomía.
Todos observaron mientras Voldemort maldecía al cuerpo de Harry con una maldición de necrosis
de acción rápida y todo su cuerpo se pudrió ante sus ojos.
Los ojos verdes en blanco de Harry- Hermione los veía cada vez que cerraba los suyos. La
expresión de su rostro; la comprensión de que había fallado se había escrito en él en la muerte.
Sus mejores amigos habían muerto ante sus ojos. Por algún giro extra cruel del destino, no se le
había permitido seguirlos.
Ella cuadró los hombros y se obligó a caminar hacia el pasillo. Ella se había enfrentado a todo tipo
de horror. No iba a ser derrotada por su propia psique fracturada y un pasillo.
Un paso
Dos.
Tres.
Cuatro.
Su respiración se hizo más débil y apretó los puños hasta que pudo sentir sus uñas hundiéndose en
la piel.
Cinco
Seis.
Siete.
Se congeló y miró hacia abajo. Una de sus manos estaba goteando dejando un camino de sangre en
el piso.
Luego siguió por el pasillo. Contó el sonido de las gotas en lugar de los pasos hasta que llegó al
final.
No tenía ninguna destinación en mente, así que se volteó y comenzó a caminar de vuelta, tratando
de abrir las perillas en las puertas en su camino. Algunas estaban cerradas. Otras no. Echó un
vistazo hacia más habitaciones vacías, llenas de muebles cubiertos. Ella regresaría y las exploraría
cuidadosamente después. Tal vez algo que encontraría ahí podría ser de utilidad
Ella estaba temblando mientras volvía a entrar a su habitación. Se sentía drenada, inmediatamente
se acostó en su cama.
Ginny-- cerca del final de la guerra, con el pelo cortado por encima de sus hombros y una cruel
larga cicatriz en un lado de su cara. Estaba acurrucada junto a una cama y miró bruscamente a
Hermione como si estuviera asustada.
“Ginny,” Hermione se escuchó a sí misma hablar. “Ginny, ¿qué pasa? ¿Qué pasó?
Cuando Hermione despertó a la mañana siguiente, sabía que seguramente debió de haber estado
soñando. ¿Sobre qué estaba soñando? No podía recordarlo. Algo-- algo triste. Se apretó los ojos
con la palma de las manos y trató de recordarlo.
No podía obligarse a acercarse a la puerta ese día. Se acercó a la ventana y observó a los jardines
llenos de niebla que yacían afuera. Había un laberinto en un lado. Trazó el camino fuera con sus
ojos.
Ella estudió todas las tierras del estado que podía ver. Tratando de tomar nota de lo que sea que le
podría ser útil. ¿A dónde iría si se fuera a esconder? ¿Si estuviera tratando de escapar?
Tener un sentido del tiempo una vez más fue vagamente inquietante. El constante tic-tac del reloj
llamaba constantemente su atención. Un sonido rechinante continuo. Si se permitía escucharlo
durante mucho tiempo, sus dedos comenzaban a tener espasmos con cada clic de los engranajes.
Notó que su mente tenía una tendencia para deambular y perderse a sí misma. Se interrumpía a sí
misma por algún pensamiento extraño y se daba cuenta de que habían pasado horas.
Se obligaría a salir de nuevo. Ella no había visto a Malfoy desde que había llegado. Tenía la
intención de observarlo. Estudiarlo. Armarse con un cierto entendimiento de él.
Todos esos planes habían desaparecido durante los últimos dos días.
Se levantó y caminó lentamente hacia la puerta. Cuando estaba colocando sus dedos alrededor de
la perilla, hubo un pop repentino detrás de ella.
"Debes prepararte para esta noche, dice la señora" dijo el elfo, desviando sus ojos y luego
desapareció.
Hermione sintió como si su corazón estuviera en su garganta. Sus manos comenzaron a temblar.
Sin duda, si lo hacía, Malfoy aparecería y la obligaría a hacerlo. Quién sabía qué más podría
hacerle si ella lo provocaba. Las compulsiones en su mente se agitaron …
Obediente.
No resistir.
Su cerebro empezó automáticamente a catalogar las cosas que había sido instruida.
Caminó hacia el baño y abrió el grifo del baño. El agua hirviendo se derramó y ella observó a la
tina llenándose lentamente.
Se preguntó si de alguna manera podía ahogarse antes de que Malfoy pudiera llegar ahí. Como
Lord de la mansión, él probablemente podría aparecer en cualquier lugar. Ella tembló cuando el
pensamiento de él tuviera que sacarla, desnuda, fuera del agua con su pelo.
Se quitó sus túnicas y se hundió en el agua, silbando pero disfrutando del dolor. Ella difícilmente
sentía algo estos días Aparentemente las esposas no la restringían del calor.
Después de que se había lavado, se secó con una lujosa toalla de baño de gran tamaño. Luego se
puso un nuevo fresco set de túnicas. El largo, escarlata, abotonado vestido, y luego la abierta
escarlata túnica. Luego se puso las medias. Ella las odiaba demasiado. Si no estuviera helando
dentro de la mansión, nunca las habría usado. Aparte del horrible color rojo, casi podía fingir que
las túnicas eran solo ropa, pero la horrible falta de ropa interior la dejaba constantemente expuesta.
Ella solo conseguiría ropa interior si estuviera sangrando o embarazada. De no ser así, tenía que
quedarse– accesible.
Cuando terminó de vestirse, se quedó de pie en el centro de la habitación, sin saber que hacer. No
estaba segura sobre a dónde se suponía que tenía que ir. Qué era lo que se suponía que tenía que
hacer.
"Bien, estás lista. Temía que tenía que mandar a Draco para sacarte de aquí," Astoria dijo mientras
miraba de arriba abajo a Hermione con una expresión crítica. "Te enseñaré a dónde tienes que ir
esta noche. Después de esto, tengo que estar en otro lugar. Espero que te prepares y vayas ahí todas
las noches designadas sin problemas. Estaba pensando... realmente no necesitas todas las partes
del cuerpo que tienes solo para poder reproducir. Entonces, si está pensando en causar problemas,
téngalo en cuenta."
Un escalofrío recorrió la espalda de Hermione y asintió.
"Puta."
"Entra y espera. Draco entrará cuando lo desee, pero tú tienes que estar ahí a las ocho en punto."
Las manos de Hermione estaban temblando cuando agarró la perilla de la puerta y trató de abrirla.
Al principio no quería dar vuelta, y tuvo que tomar varios respiros para calmarse y hacer que sus
manos dejaran de temblar lo suficiente y poder tomar la perilla y darle la vuelta.
Se sentía estéril.
Había asumido que su habitación estaba vacía y fría por indiferencia, pero quizás era simplemente
la forma en que Malfoy era. Había una cama grande, un armario altísimo, un escritorio y una silla.
Hermione probablemente había imaginado que Malfoy tenía una habitación más lujosa. Todo
verde y plateado con sábanas caras y almohadas cubiertas con demasiadas borlas.
Era funcional. Eso era en realidad todo lo que podía decir sobre ella. Por eso Malfoy era tan frío.
Se apartó de la cama y se acercó a la silla junto al escritorio. Sentándose, miró hacia los contenidos
de la superficie del escritorio. Pergamino y plumas en blanco. Levantó su mano dudosamente cerca
de las plumas, preguntándose si era capaz de tocarlas.
Mientras sus dedos se acercaban, sintió una leve sensación de quemarse y retiró su mano.
Estaba acostumbrada a una espera sin fin. ¿Qué era una hora en comparación con dieciséis meses
con privación sensorial? Su estómago se sentía tan retorcido que pensó que podría estar enferma.
De repente, la puerta hizo clic. Se levantó y volteó a ver a qué hora había entrado Malfoy. Su mano
estaba en su garganta, aflojando su cuello. Él claramente no esperaba encontrarla ahí. Se detuvo
abruptamente y la miró fijamente, en realidad pareció palidecer un poco antes de presionar sus
labios en una fina línea.
Se forzó a encontrar su mirada, recordando que solo tenía que durar un poco más– solo hasta que
pudiera formular un plan.
No estaba segura sobre lo que se suponía que tenía que hacer. ¿Esperaba que ella se acostara en su
cama?
Pasó junto a ella hacia el armario y, después de poner la mano contra la puerta por un momento, la
abrió.
Quizás Malfoy no era del todo un monje. El armario tenía casi una habitación entera dentro. La
puerta tenía una barra llena, y Malfoy tomó una botella de whisky de fuego de un estante y sacó el
corcho con los dientes. Escupiendo el corcho al piso, levantó la botella a sus labios y la miró
fijamente.
Después de un minuto, sacó su varita y con un rápido movimiento conjuró una mesa en medio del
suelo. Hermione la miró fijamente, completamente perdida. Se volteó hacia Malfoy.
Hermione pensó que no se podía sentir más repugnada por él, pero aparentemente sí podía. Se
mordió el interior del labio hasta que sintió que la piel se desmoronaba y la sangre le corría por la
lengua mientras sentía que sus pies comenzaban a obedecer automáticamente.
La madera se enterraba en los huesos de su cadera. Apoyó las manos en los bordes y los agarró
hasta que sus nudillos crujieron por la fuerza. Peleó para no temblar. Todo su cuerpo se sentía al
borde de la intensidad de su vulnerabilidad. Sus oídos comenzaron a detectar cualquier sonido.
Hubo una pausa. Después escuchó a Malfoy acercarse lentamente.
Se detuvo directamente detrás de ella y hubo otro silencio. Podía sentir sus ojos sobre ella.
El aire cambió.
“¿Aún eres virgen, Sangre Sucia? ¿Eso es algo que siquiera recuerdas?”
Dio un paso más cerca. “Estoy seguro de que Potter o Weasley estuvieron ahí en algún punto.”
Ella podía sentir la burla en su tono.
Su mano se posó brevemente en la parte baja de su espalda mientras le subía la falda hasta la
cintura. Ella sintió el frío aire de la habitación chocar contra su piel. Estaba temblando tan fuerte
que la mesa estaba rechinando.
“Bueno, supongo que lo sabremos pronto,” él dijo y luego demandó, “Separa más tus pies.”
Se obligó a cambiar.
Murmuró en voz baja y sintió algo cálido y líquido dentro de ella. Un hechizo de lubricación. Se
sobresaltó tan abruptamente que las patas de la mesa chillaron mientras se arrastraban por el suelo
de madera.
“No podemos tener ningún tipo de daño o infección dada tu– utilidad,” explicó en un tono burlón.
Ella escuchó el click de su cinturón y luego, sin advertencia, la empaló consigo mismo
Trató de contener el sollozo que subió por su garganta, pero la abrupta invasión la tomó
desprevenida. Cuando ella lloró, él se congeló, solo durante un momento, antes de que empezara a
moverse de nuevo. Además de dónde se unían, él no la tocaba. Su mano derecha estaba agarrada
de la mesa cerca de donde estaba la cabeza de Hermione volteada. Ella podía ver un anillo negro en
su mano, brillando débilmente.
Cuando él se vino, su movimiento se volvió disparejo y más fuerte, y de repente se quedó quieto
con un siseo.
Él se quedó ahí solo durante un segundo antes de alejarse de ella y caminar de vuelta al bar.
Hermione se congeló.
"No puedo." Trató de no llorar mientras lo decía, pero su voz se quebraba. "No puedo moverme
durante diez minutos después."
Gruñó de rabia. La mesa debajo de ella desapareció repentinamente, y ella cayó en el suelo,
golpeando su frente fuertemente contra el piso.
"¡SALTE!"
La habitación se estremeció.
Empujándose hacia arriba, ella huyó. Tropezando aturdidamente por el pasillo. Tratando de
recordar el camino de regreso.
Su pecho estaba temblando mientras trataba de no hiperventilar. No podía ver claramente. Alzó la
mano para encontrar que su frente se había partido donde la golpeó. Sangre estaba cayendo hasta
sus ojos.
Se quedó de pie en la parte superior de las escaleras. Tratando de recordar el camino de vuelta.
Sangre estaba llenando sus ojos. Ella podía sentir el fluido saliendo de entre en medio de sus
piernas y bajando hacia sus muslos. Estaba temblando. Tratando de recordar dónde estaba su
habitación.
Si se quedaba ahí– Astoria la encontraría y le sacaría sus ojos, o le cortaría sus dedos, o le sacaría
sus dientes.
Estaba respirando de forma rápida y breve mientras trataba de no sollozar en voz alta.
Ella no podía entender– había sobrevivido la guerra. Había observado a sus amigos morir ante sus
ojos. Se había mantenido cuerda, sola en una celda durante más de un año. Pero– ser forzada a ser
cómplice en su propia violación. No lo podía soportar. No mientras sabía que lo volvería a hacer al
día siguiente. Y el siguiente. Y el que seguía de ese.
Ella se acercó y miró hacia abajo a la mesa en el vestíbulo. Solo un poco más cerca–
La arrastró por las escaleras y por la casa mientras ella lloraba. Él prácticamente pateó la puerta de
su habitación mientras la arrastraba hacia ella y la aventaba a la cama.
"¿De verdad crees que no sé cuándo tratas de suicidarte, Sangre Sucia?" Él finalmente le preguntó
después de que ella terminó de llorar.
"Solo déjame," ella dijo. Su voz parecía de madera, su pecho seguía temblando. "Estoy segura de
que te darán una nueva Sangre Sucia para embarazarla. Tú también me odias, Malfoy. ¿En serio
quieres que sea la madre de tus hijos? ¿Quieres ver mi cara en ellos? Estoy segura de que puedes
crear una excelente excusa para matarme."
Él se acercó más, su expresión amenazante. "Tampoco hay que olvidarnos sobre esos recuerdos
tuyos. El hecho de que hayas considerado de valor el ocultarlos incluso después de perder la guerra
es causa de preocupación. Hasta que sepa la causa, tú no morirás. Sin embargo, cuánta libertad
tienes en esta casa– y cuántas veces tengo que supervisarte para asegurarte– tus pequeñas
contemplaciones suicidas decidirán eso ".
Hermione se sentó ahí congelada. De alguna manera había asumido que Malfoy sería su fin. Que la
obligaría a dejarle a un niño, y luego ella sería desechada. No se le había ocurrido que ella estaba
destinada para ir de una familia mágica a otra hasta que su cuerpo dejara de funcionar.
Malfoy observó su habitación y luego regresó su mirada hacia Hermione. Su expresión estaba
tensa, y sus ojos acerados.
"Bueno," dijo, suspirando, "No tenía la intención de hacerlo inmediatamente después de cogerte
por primera vez– pero ya estoy aquí y no tengo más planes para la tarde. Realmente no hay un
momento como el presente. Hay que ver qué está pasando exactamente en esa pequeña mente de
Sangre Sucia tuya. ¿Cuántas otras ideas tienes?"
Antes de que ella pudiera encogerse, él usó la punta de su varita para forzar su barbilla hacia arriba,
y sus fríos ojos grises se hundieron en su conciencia.
Él ni siquiera se molestó con sus recuerdos bloqueados. Fue directamente a después de la guerra,
su encarcelamiento y avanzó desde ahí.
Hermione no peleó. Si trataba de empujarlo fuera, solo le dolería más, y aún así él forzaría su
camino dentro. Ella colapsó en su cama mientras el peso de su mente se hundía en la de ella.
El pasó rápidamente a través de todos los largos, silenciosos, aislados meses y luego se movió
lentamente cuando estaba siendo sacada de su celda, torturada, petrificada, y luego ser torturada
nuevamente por no ser pinchada cuando ya había sido movilizada. Él tomó nota de su conversación
con Hannah y la descripción del sanador mental sobre la condición de Hermione. Observó las
técnicas que Voldemort y Snape habían usado para intentar entrar a sus recuerdos bloqueados. Él
estaba particularmente interesado en su maquinación para suicidarse o escapar. Podía sentir su
diversión condescendiente por quién había teorizado que podría ser el Gran Juez; como ella se
había preguntado si podía aprovecharse de él y matarlo.
Hermione no pudo encontrar la manera de apartar los pensamientos de él u ocultarlos. Cada vez
que ella era capaz de juntar más de un hilo de magia, sentía las esposas de cobre introducirse y
arrebatarle su magia.
Él puso atención cuidadosa a las esposas. Las compulsiones que habían sido puestas. La mujer que
gritaba y se quebró y casi golpeaba a alguien hasta la muerte. A la llegada de Hermione a la
mansión y su reacción al verlo. A sus teorías respecto a él y a Astoria. Luego su cuidadosa
exploración a su habitación y los ataques de pánico cuando trataba de caminar en el pasillo.
Tardaron horas.
Estudió minuciosamente cada detalle. Todos los giros, todas las dudas, preguntas y teorías en su
mente. Finalmente, cuando él llegó a su recuerdo sobre Astoria barriendo el dormitorio para
recuperarla esa noche, se retiró. Al parecer, no le interesaba la idea de presenciar la perspectiva de
ella al ser violada por él.
Hermione sintió como si su cráneo hubiera sido aplastado. Ella apenas se estremeció cuando él se
quedó mirándola.
“ Tantos esquemas," dijo mientras acomodaba y movía su cabeza hacia atrás, evaluándola con ojos
fríos y burlones. "Por otra parte, me sentiría decepcionado si no estuvieras planeando al menos un
complot para intentar matarme y escapar. No puedo esperar a ver qué se te ocurre a continuación."
Se acercó hacia la cama hasta que su cruel rostro estaba a tan solo un respiro lejos del de ella. "¿De
verdad crees que puedes engañarme para matarte?"
"Siéntete libre de intentarlo," Dijo con una sonrisa, "tan pronto puedas pasar por esa puerta por ti
misma."
"Quédate fuera de mi habitación. No quiero encontrarte ahí nuevamente. Vendré a hacerlo aquí."
Él se burló de ella. "Haré que manden la mesa, así sabrás cuando esperarme."
Hermione no se movió.
Ni siquiera cuando las manecillas del reloj sonaron implacablemente una y otra vez, indicando que
eran las tres después de medianoche.
No cuando se dio cuenta de la sensación de costras en sus muslos, la débil sensación cruda de entre
sus piernas, el desconocido dolor en su abdomen bajo.
Hace mucho tiempo… había una chica que peleaba. Quién creía que los libros y la inteligencia y la
amistad y valentía podían vencer todas las cosas.
Pero ahora–
Ahora– Draco Malfoy había hecho polvo a esa chica en una sola tarde.
Él había violado física y mentalmente hasta la muerte, el último hilo de esa chica.
Hermione se acostó y miró fijamente hacia arriba a el dosel de su cama.
No le había dado mucha importancia a sus planes. Ella sabía que las posibilidades eran
increíblemente pequeñas. Ahora– la burla de Malfoy había sellado la sensación de derrota que ella
sentía.
Ella no se movió.
Cuando llegó la mañana, ella no se despertó. Fue a última hora de la tarde cuando finalmente se
arrastró fuera de la cama y se bañó.
Malfoy apenas la había tocado, pero ella talló cada centímetro de su cuerpo en un intento de
eliminar cualquier rastro de él.
En el proceso, descubrió una delgada cicatriz en su caja torácica la cual no podía recordar hacerse,
así como débiles grupos de cicatrices que rodeaban su muñeca izquierda y la parte superior de su
pecho.
Ella inspeccionó todas con cuidado pero se quedó en blanco sobre cómo o cuándo las había
recibido. No pensó que había sido lastimada demasiado durante la batalla final. No había
participado en incursiones o escaramuzas durante varios años antes del final de la guerra.
Mientras examinaba sus muñecas nuevamente, ella repasó en su mente todas las maldiciones que
conocía que podrían causar tales cicatrices. Era una larga lista, Voldemort había creado una
división en su ejército específicamente hecha para crear nuevas maldiciones. Hermione no podía
recordar una batalla que no había tenido múltiples bajas simplemente porque no pudo identificar
todas las nuevas maldiciones lo suficientemente rápido como para contrarrestarlas.
El agua se enfrió a su alrededor, pero no se levantó hasta que comenzó a temblar. Cuando fue de
vuelta a su habitación, encontró que su almuerzo ya estaba ahí para ella. Ella lo comió con
indiferencia.
Caminó hacia la puerta y se quedó de pie temblando frente a ella durante varios minutos antes de
voltearse.
Ella observó al frío, nebuloso paisaje de Wiltshire fuera de su ventana. Presionando su frente
contra el cristal, se dio cuenta del fuerte, frío dolor se hundía en su piel. Ella deseó que se hubiera
hundido lo suficientemente rápido para entumecerla rápidamente.
No había nada más que hacer. No libros que leer. Nada que ocupar su mente más que todos esos
hechizos, y problemas de aritmancia, y recetas de Pociones las cuales ya se había realizado a sí
misma miles de veces.
Ella no se había dado cuenta del reconfortante olvido que venía de no ver y apenas oír en una nada
intemporal. Estar en el mundo real nuevamente era una sensación de desesperación más aguda que
incluso su eventual aceptación de su celda. Dándose cuenta de lo reducida que se había vuelto. Lo
indefensa que era lata pelear sus circunstancias. Descubrir que ningún libro que había estudiado ni
ningún hechizo que había aprendido ofrecía alguna solución a sus circunstancias …
Se había bañado solo unas horas antes, así que solo miró la mesa fijamente. Confortándose.
Considerando.
Tan humillante y devastador como era. Al menos no tenía que ver a Malfoy cuando lo hacía. No
tenía que tocarlo.
Un minuto antes de las ocho en punto, ella caminó y se acostó en la mesa. Separó sus pies y volteó
su cabeza para que pudiera ver el reloj.
Las manos de Hermione comenzaron a temblar, pero se rehusó a moverse. No podía verlo.
Cerró sus ojos con fuerza y empezó a recitar hechizos sanadores: los más largos, más complejos
que se sabía. Ensayando en movimiento de la varita en su mente.
Su falda se levantó, ella sintió como el temblor en sus manos empezó a recorrer el resto de su
cuerpo.
Cuando él empezó a moverse, ella puso su mente en algo– algo nuevo. Algo en lo cual no había
pensado hasta la muerte.
Malfoy se vino abruptamente mientras ella trataba de recordar el verso siguiente. Él se retiró con
fuerza.
Hermione no se movió.
Hermione trató de recordar el tercer verso del poema, pero flotaba más allá del alcance de su
memoria.
Ella pensó– recordaba una silla reclinable y un libro de poesía. Brazos reconfortantes alrededor de
una pequeña Hermione, y las manos de una mujer dándole vuelta a una página. Una voz la cual ya
no podía recordar…
Su madre–
Ella pensó que tal vez pudo haber sido su madre quien le había enseñado el poema.
Esa chica se había id. (That girl was gone) por _knar.m_
Capítulo 7
Chapter Notes
Los tres días siguientes pasaron de la misma manera. La mesa aparecía a las siete treinta cada
tarde. Hermione caminaba hacia ella y se acostaba en ella unos minutos antes de las ocho en punto.
Malfoy entraba– actuaba– y luego se iba sin una sola palabra.
Hermione se recitaba poesía a ella misma y trataba de llevar su mente lo más lejos que podía. Lo
que fuera para no pensar sobre lo que le estaba pasando a su cuerpo.
Ella no estaba ahí. Ella estaba acostada en una mesa porque estaba cansada. Pasó los dedos por la
sutil veta de la madera. Tal vez estaba hecha de roble. O de nogal.
Tan pronto como era permitida dejar la mesa, trepaba su cama y rezaba para que el sueño llegara.
No estaba permitida lavarse hasta el día siguiente, y ella no quería sentir el fluído entre sus piernas.
Ella trataba de no pensar en ello. No mientras ocurría. Tampoco después. Tampoco en la mañana
siguiente. Ella solo– trataba de ni siquiera pensar en eso.
Ella trató de arrinconarlo en el fondo de su mente. Llevar su mente tan lejos de su cuerpo como
podía y quedarse ahí.
Cuando ella despertó en la mañana después del quinto día, ella quería llorar, estaba tan aliviada de
que había terminado-- al menos temporalmente. La muerta sensación de horror que residía en su
estómago se alivió levemente.
Se levantó y se bañó. Tallando cada centímetro de su cuerpo de una forma ritualística. Luego se
paró con resolución ante la puerta del dormitorio.
Ella iba a salir. Iba a salir de su habitación y explorar por lo menos… cuatro. Cuatro de las otra
habitaciones en el pasillo.
Ella estaba determinada. Iba a examinar cada centímetro, y ver si podía encontrar alguna potencial
arma con la cual poder matar a Malfoy.
Había visualizado su muerte en una multitud de formas creativas durante los últimos días. Se llevó
a cabo con el ferviente deseo de ver la luz desvanecerse de sus ojos. Ella daría lo que fuera para
clavar una cuchilla en su frío corazón.
Además de Voldemort y Antonin Dolohov, no había la muerte de nadie más que Hermione ahora
deseaba tan fervientemente.
Dolohov había sido el desarrollador líder en la división de maldiciones de Voldemort. Las más
horribles maldiciones que habían sido creadas durante el curso de la guerra eran gracias a él.
Hermione se preguntaba si aún seguía vivo, aún inventando nuevos métodos con los cuales podía
matar a personas en lenta agonía.
Ahora, Dolohov y Malfoy estaban casi en un empate. Hermione no estaba segura sobre a quién
quería más muerto. Probablemente aún Dolohov, ella supuso. Incluso si el recuento de cadáveres
fuera igual, al menos Malfoy no era tan sádico.
Ella abrió la puerta y caminó fuera. No pausó para cerrarla detrás de ella. No se dio el tiempo para
permitirse congelarse. Se apresuró por el pasillo hacia la siguiente habitación.
Cuando cerró la puerta, recargó su cabeza en contra del marco de la puerta y se forzó a sí misma a
respirar. Respiraciones lentas y profundas. Aire corría hasta el fondo de sus pulmones y luego
contó hasta el número ocho.
Sus hombros estaban temblando, sus dedos tenían espasmos. Se volteó para examinar la
habitación. Era casi idéntica a la suya pero esta tenía dos sillas y un pequeño sillón.
Se dio la vuelta, asimilando todos los detalles generales. Mientras lo hacía, casi maldecía cuando
su vista se encontró con una pintura en la pared. Era un bodegón holandés. Una mesa con flores y
fruta. A lado de la mesa estaba la bruja del retrato de la habitación de Hermione. Estaba
observando a Hermione con una expresión levemente desafiante.
Hermione quería lanzarle algo a la pintura, pero cerró su mano en un puño y se forzó a no
reaccionar. Caminó lentamente alrededor de la habitación. Echando un vistazo al armario. Debajo
de la cama. Dentro del baño.
Ella se deslizó detrás de las pesadas cortinas de invierno y miró hacia otra sección del laberinto de
setos.
Era casi igual. El retrato la seguía y la seguía observando mientras estaba sentada en un picnic de
estilo impresionista a lado de un río. Mordisqueando delicadamente queso mientras estudiaba a
Hermione.
La tercera habitación era la más acogedora. No era que tuviera siquiera algo remotamente útil, pero
el baño tenía una regadera. El corazón de Hermione saltó ligeramente. Ella estaba muriendo por
bañarse.
Lavar su cabello en una tina era solo una de las innumerables cosas que ella odiaba sobre su vida.
Cuando despertó en la enfermería de Hogwarts después de desmayarse, su cabello y su cuerpo
tenían que ser limpiados para quitar los meses de mugre. Ella no podía recordar la última vez que
lavó su cabello correctamente.
Ella fue a la siguiente habitación. Ella siguió adelante. Sus ataques de pánico parecían ligeramente
bajo control cuando se enfocaba solo en cambiar de una habitación a otra. Haciéndose contar
lentamente hasta el cuatro con cada inhalación y exhalación.
Se abrió paso a través de todas las habitaciones abiertas en el pasillo. Lo más cercano a útil que
encontró en una de ellas fue un póquer de chimenea– el cual no podía tocar.
Regresó a su habitación y se sentó en la silla cerca de la ventana.
Él era lo más cercano a una llave que ella tenía. Mientras él se quedaba como un misterio, ella no
tendría forma de predecir de qué manera era él y no tuvo cuidado.
Él parecía meticuloso. Todo era irrompible. Un retrato en cada habitación y baño. Pero nadie era
perfecto. Todos tienen una debilidad, y ella encontraría la de Malfoy y la usaría para acabarlo.
Ella siseó débilmente entre dientes y se acurrucó en una forma de bola. Solo la idea de estar cerca
de Malfoy la hacía sentir como si una aguja se deslizara por su columna vertebral y terminara en su
espalda baja.
Ella lo haría.
Ella lo haría.
Solo– no aún.
Necesitaba unos días más para orientarse. Para separarse de los últimos cinco días por los cuales
había pasado.
Malfoy no le dio tiempo para separarse u orientarse. Entró a su habitación cuando ella estaba
terminando de comer su almuerzo al siguiente día, y ella estaba tan aterrorizada que casi gritó.
Él solo se quedó de pie, observándola durante varios segundos, mientras ella se agarraba al
respaldo de su silla y trataba de no encogerse.
¿Por qué estaba él ahí? ¿Qué era lo que quería? ¿Acaso iba a violarla nuevamente?
Sus fríos y pálidos ojos se deslizaron sobre ella como si estuviera tomando nota de cada detalle
sobre ella. Algo parpadeó en ellos cuando notó que sus manos temblaban. Se desvaneció
rápidamente en una frialdad atenta e inquebrantable.
¿Acaso se suponía que no debía entrar a otras habitaciones? Nadie le había dicho que no podía. Él
le había dicho que tenía permitido salir de su habitación. Ella se dio cuenta cuando su estómago se
hizo un nudo– probablemente había sido un truco. Para darle una oportunidad de castigarla.
Sintió como si hubiera algo alojado en su garganta mientras trataba de tragarse su terror y adivinar
qué haría.
"Se supone que tienes que salir por lo menos una hora cada día" dijo en aclaración, sus labios se
torcieron levemente. "Viendo como apenas sales de tu habitación, ese set de instrucciones aparente
han sido ignoradas por ti. No dejaré que tu inestabilidad mental interfiera con mi habilidad para
obedecer a mi Maestro."
¿Tienes un abrigo?"
Hermione negó débilmente con la cabeza. Hizo una mueca y puso los ojos en blanco.
"Me imagino que dejar que te congeles calificaría como negligencia y tortura," dijo con un suspiro.
Sacó su varita y con un movimiento, conjuró un pesado, profundo y rojo abrigo el cual le arrojó a
ella.
Lo siguió automáticamente mientras la guiaba por las escaleras principales del ala y fuera a una
gran terraza de mármol.
Hermione jadeó cuando salió y sintió la brisa helada en su rostro. Mordió su labio y trató de
mantener el equilibrio mientras se paró en la puerta.
Él se volvió bruscamente.
"Yo– no he estado fuera desde el día en el que Harry murió," dijo con una voz que se quebraba
débilmente. "Olvidé– cómo se siente el viento."
"Una hora. Ve," él dijo, conjurando una silla y sacando un periódico de la nada.
Los ojos de Hermione inmediatamente se fijaron en los titulares que podía distinguir. Estaba tan
hambrienta de información que llamó su atención más agudamente que la repentina sensación de
estar al aire libre.
Sintió algo moverse dentro de ella, y ella presionó sus labios juntos y miró hacia otro lado. Malfoy
notó su mirada.
"¿Quieres ver?" preguntó con un lento acento que hizo que su piel se erizara. Escuchó el chasquido
del papel desplegándose y miró hacia arriba para encontrar una foto de ella, inconsciente en una
cama de hospital, en la portada de The Daily Prophet.
"La Sangre Sucia de Potter está entre los primeros sustitutos elegidos por el Señor Oscuro para
aumentar la población mágica'', era el resumen incluido debajo del titular.
"Mira, yo también estoy incluido." Su boca se torció en una sonrisa delgada y maliciosa y sus ojos
brillaron cuando señaló una imagen de sí mismo más abajo en la columna. "En caso de que alguien
en el mundo quiera saber quien te está cogiendo y dónde estás."
Hermione sintió que iba a vomitar en la maceta de abeto azul junto a la puerta.
"Yo pensé que era una muy obvia trampa," añadió Malfoy con un suspiro apartando la mirada de
ella y reclinándose en su silla. Abrió el papel con una expresión de aburrimiento. "Pero luego, tu
Resistencia nunca fue conocida por su inteligencia. Algo más sutil probablemente los eludiría,
ellos se sentirían moralmente obligados para venir y salvarte de la forma en que a Potter siempre le
gustó."
Oh Dios…
El mundo entero sabía de qué Voldemort la había vuelto la esclava sexual de Malfoy para el
programa de repoblación. Estaba siendo usada como carnada.
"Si te pierdes en el laberinto, mandaré a mis sabuesos para arrastrarte fuera." La fuerte voz de
Malfoy parecía seguirla.
Ella corrió.
No había corrido en años, pero se había quedado bastante en forma dentro de su celda. Todos los
saltos y lagartijas. Todo lo hacía para apagar su mente.
Corrió por el camino hasta que se abrió a un carril. Aceleró por él. Los altos setos a su alrededor se
sentían sofocantes.
Sus manos se lanzaron hacia arriba, y desabrochó la capa que Malfoy le había dado. Ella sintió que
el viento se la arrancaba.
Prefería congelarse.
Corrió y corrió hasta que los setos terminaron y el camino siguió hacia un gran campo. Ella siguió
caminando. Porque si se detenía, ella pensaría. Si pensaba, lloraría. No podía llorar. No hasta que
encontrara una manera de escapar y evitar que cualquier miembro sobreviviente la intentara salvar.
Oh dios.
Oh dios...
Sus pulmones se sentían como si estuvieran prendidos en fuego. La punzante y ardiente necesidad
de oxígeno era aguda cuando su pecho se agitaba. Todo su cuerpo estaba resbaladizo por el sudor
que rápidamente se volvió terriblemente frío en su piel. Había un apuñalante dolor en su costado.
Sus zapatos estaban casi hechos pedazos. Su falda empapada de lodo.
El estado de Malfoy parecía no tener fin. Grises colinas de pasto muerto por el invierno y grupos
oscuros de árboles sin hojas en la distancia, todo contra un cielo gris.
Se sentía como si todo el color hubiera sido drenado del mundo. Excepto ella. Ella estaba en rojo
escarlata. Fuerte contra el monocromo.
Cuando su pecho finalmente dejó de temblar, gradualmente se dio cuenta de lo fría que se estaba
volviendo. Había un ala afilada que atravesaba la endeble ropa que llevaba. Sus manos se estaban
volviendo completamente blancas. Podía sentir que sus mejillas y la punta de su nariz como
lentamente comenzaban a doler. Había una sensación helada en los dedos de sus pies que
comenzaba a irradiar por sus piernas mientras el agua empapaba sus zapatos y sus medias.
Volteó en la dirección en la que había llegado. Los setos parecían diminutos en la distancia.
Presionó sus frías manos contra sus ojos durante varios minutos. Tratando de pensar.
Nada.
Su situación era exactamente la misma a cómo había sido la noche anterior. La única diferencia
era que su conocimiento de ello se había ampliado ligeramente. Las opciones eran igual de
limitadas; lo que estaba en juego simplemente se había incrementado aún más.
Ella dudaba de que Malfoy realmente mandaría sabuesos tras ella. Ser mutilada por una jauría de
perros de caza podría interferir con sus habilidades reproductivas.
Se preguntó ociosamente si las esposas le permitirían luchar contra los animales atacantes. Si ella
estuviera verdaderamente desesperada para morir, tal vez podría lanzarse al camino de una criatura
mortal. Alguien tan vil como Malfoy podría tener algo como una manticora escondida en su
estado. O tal vez, habían trampas para los posibles rescatadores, ella podía caer en una de ellas.
Sus dientes comenzaron a temblar mientras caminaba por el camino hacia el laberinto de setos.
Estaba demasiado cansada para tratar de volver a correr y tratar de calentarse a sí misma.
Se preguntó ociosamente cómo se sentía Malfoy al ser asociado públicamente con ella. La Sangre
Sucia a quien tanto odiaba cuando estaban en la escuela, ahora tenía la intención de ser la madre
de sus hijos. Todo el mundo lo sabría.
Era tan obedientemente obediente a lo que fuera que su Maestro quisiera, él probablemente lo
racionalizaba de alguna manera. Ella se burló de sí misma.
La cantidad de formas en que Hermione podía odiarlo era casi alucinante. Cada vez que lo veía, era
como si encontrara un aspecto completamente nuevo que solo se agregaba al número de razones
por las cuales se merecía una lenta y cruel muerte.
Las afiladas piedras de la grava eventualmente cortaron a través de sus zapatos. Sus pies
empezaron a sangrar mientras llegaba a los setos. Se quitó los inútiles zapatos y los arrojó al tejo
donde atraparon. El lodoso rojo destacaba.
Cuando finalmente regresó a la mansión y caminó por los alrededores, encontró que Malfoy seguía
ahí, leyendo un libro. Su periódico puesto a un lado.
Se detuvo. Dudando. Ella no quería interactuar con él, pero tenía un frío agonizante. No sabía
cómo entrar nuevamente.
Su movimiento o color llamó la atención de Malfoy. Él volteó hacia arriba y miró fijamente,
luciendo levemente horrorizado mientras observaba su aspecto desaliñado. Luego arqueó una ceja
y sonrió.
"Parece que te tomas tu estatus con mucha seriedad. Sangre roja y sucia." Se rió levemente antes de
que su expresión se endureciera. "No debiste de haber perdido tu capa. Aún tienes," observó su
reloj, "diez minutos antes de poder estar dentro."
Hermione se encogió de dolor y dio la vuelta al costado de la mansión. Encontró un lugar que
estaba algo alejado del viento y se acurrucó contra el edificio en una bola apretada. Intentando
conservar el calor de su cuerpo.
Hermione nunca había tratado hipotermia real durante la guerra. Solo la variedad que traían los
dementores.
Hipotermia no era algo por lo que los magos sufrían. Hechizos calentadores eran demasiado
fáciles, la mayoría de los primeros años podían realizarlos. La ropa mágica normalmente traía los
hechizos incluidos.
Ella probablemente debería decirle a Malfoy que su temperatura corporal se estaba volviendo
peligrosamente baja.
Pero– si ella esperaba… probablemente moriría de eso.
Se apretó más contra el costado de la mansión y cerró los ojos. Respirando superficialmente.
Algo incómodamente caliente golpeó todo su cuerpo. Sorprendida, Hermione gritó. Se dio cuenta
después de un momento que él había conjurado un hechizo calentador en ella. El dramático
contraste de temperatura había sido físicamente doloroso cuando la magia del hechizo chocó
contra su piel.
Maldito bastardo. La había calentado solo lo suficiente para contrarrestar la hipotermia pero no lo
suficiente para aliviar el frío que sentía.
Se acurrucó contra la mansión y trató de adivinar cuándo habían pasado diez minutos. Le dolían
hasta los huesos de los pies y las manos por el frío.
Ella estaba sintiéndose muy culpable sobre su capa y dónde había quedado. Aparentemente,
todavía le quedaba un poco de impetuosidad de Gryffindor. Solo un poco para permitirse hacer
cosas demasiado estúpidas ocasionalmente. Ahora que su ira y horror habían cesado levemente, era
más hábil de apreciar su idiotez impulsiva aún más.
Tratar de pegarle a Malfoy negándose a recibir la atención que tenía el mandato de brindarle no
lastimaba a nadie más que a ella misma. Era como rehusarse a comer. Debilitarse para demostrarle
que todavía podía ser obstinada era exactamente lo contrario de lo que debería estar haciendo.
Malfoy no iba a volverse descuidado si pensaba que ella todavía tenía pelea.
Un minuto después, el sonido de la grava crujiendo llamó su atención. Volteó su mirada para
encontrar a Malfoy acercándose una vez más.
"Magia. El hechizo Accio es bastante útil para los que aún pueden usarlo," él dijo con una cruel
sonrisa. "¿Te vas a levantar o tengo que arrastrarte? Tengo más que hacer que monitorearte. Aún
hay muchos Muggles con vida ahí fuera. También hay varios elfos domésticos que no he pateado
últimamente."
Él le sonrió levemente.
Hermione mordió su lengua. Levantando la capa se puso de pie y se envolvió con ella. Él se volteó
con su talón y regresó a la veranda. Se detuvo por la puerta y esperó a que ella lo alcanzara.
Cuando ella lo alcanzó, se dio cuenta de que él se había vuelto ligeramente más pálido y estaba
observando al suelo detrás de Hermione. Ella volteó y vio que había dejado huellas de sangre en el
mármol blanco. Se volvió levemente contemplativo mientras los estudiaba.
"¿Sorprendido porque nuestra sangre luce igual?" preguntó con voz suave.
Él se rió.
"Toda la sangre luce igual. Mis sabuesos sangran del mismo color. Igual que mis elfos domésticos.
La pregunta de superioridad es respondida con poder. Dado que yo soy el amo de los sabuesos, los
elfos y de ti, creo que la respuesta a esa pregunta es bastante clara."
"Y aún así soy yo la que se supone que tiene que darte herederos," dijo Hermione, mirándolo a los
ojos con su propia expresión fría.
"Eso es gracias al defecto de Astoria, no mío," él dijo, su labio se curvó levemente. Sacó su varita y
eliminó la sangre del mármol. Luego suspiró y volteó los ojos.
"Supongo que no puedo dejarte arruinar las alfombras, lastima que sería fabuloso dejarte
sangrando."
Dirigió su varita a sus pies y los azotó antes de lanzar una serie de hechizos curativos descuidados.
Luego eliminó el lodo que hacía pastel a la capa.
"Supongo que tu cerebro aún funciona lo suficiente como para que puedas encontrar tu propio
camino hacia tu habitación. Si no, puedes dormir en el suelo en algún lado." Se desapareció sin un
sonido.
Hermione se quedó de pie a lado de la puerta durante varios segundos. Se estaba congelando,
pero–
Se acercó y agarró la copia de El Profeta que había quedado tirada en el suelo. Deslizándose por la
puerta, se movió lo suficiente hacia los pasillos para alejarse del frío penetrante antes de abrirlo
apresuradamente y comenzar a devorar toda la información que contenía.
“La Sangre Sucia de Potter está entre las primeras subrogadas elegidas por el Señor Oscuro para
aumentar la población mágica.”
La primera fase de los esfuerzos de repoblación Británica han empezado. Mestizas y Sangres
Sucias elegibles han sido asignados a muchas de las familias mágicas más eminentes de Gran
Bretaña con la esperanza de mejorar la población mágica. Las asignaciones han sido aprobadas
por el mismo Señor Oscuro en consultación de la Sanadora Lydia Stroud, quien ha basado su
carrera en especializarse en genética y fertilidad mágica.
La más notable entre los sustitutos es la Sangre Sucia Hermione Granger, último miembro
superviviente del grupo terrorista conocida como La Orden del Fénix. La bruja ha tenido una
reputación desde una corta edad por sus asociaciones románticas con famosos magos. Esto fue
particularmente notable en 1994 con no uno, sino dos de los competidores del Torneo de los Tres
Magos, Harry Potter y Viktor Krum. Ahora se ha abierto camino a la cama con el más poderoso
mago hasta ahora.
Draco Malfoy, más conocido por su asesinato del brujo Albus Dumbledore a la corta edad de
dieciséis años, ha sido durante mucho tiempo un estimado Mortífago. El Profeta ha confirmado
por diferentes fuentes que Granger fue entregada a Malfoy solo desde hace una semana atrás.
Desde que Lucius Malfoy abdicó su título de Lord a su hijo luego de la muerte de Narcissa Malfoy
en 2001, la línea familiar no ha tenido un heredero sucesor.
Si los resultados de los esfuerzos de diversificación son tan exitosos como se anticipó, la Sanadora
Stroud espera que dichos esfuerzos comiencen a implementarse en la Europa mágica dentro de un
año..."
Así que Malfoy era quien había asesinado a Dumbledore. Otro nombre agregado a la lista sobre
quienes habían sido asesinados por el Gran Juez.
No había ninguna otra mención sobre las otras mujeres en el programa. Los ojos de Hermione se
apresuraron a leer las otras columnas, absorbiendo toda la información posible.
La siguiente columna listaba las ejecuciones de Gran Bretaña que habían sido hechas por el Gran
Juez. Había una imagen. Varios hombres y mujeres de aspecto miserable de rodillas sobre una
plataforma. Detrás de ellos, en túnicas negras y una máscara adornada, estaba el Gran Juez. En la
imagen, el movió su varita y con un movimiento casual, mataba a la persona siguiente. Apenas le
dio una mirada al cuerpo que caía antes de lanzar una segunda maldición sobre la siguiente
persona. El bucle de la imagen duró solo unos segundos, pero Malfoy mató a tres personas en la
plataforma antes de que comenzara de nuevo.
Saber que era Malfoy hacía obvio que era Malfoy. La elegante y casual postura. El indolente
lanzamiento. La mortal frialdad que parecía irradiar de él.
Sin embargo, ni el artículo sobre los esfuerzos de repoblación ni la columna hablando sobre las
ejecuciones hacían alguna referencia al hecho de que Malfoy era el Gran Juez. Como si el título y
el portador fueran [Link] anonimato era sorprendente. El periódico ni siquiera ofrecía
ninguna especulación sobre la identidad del Gran Juez. Era como si no estuviera permitido
imprimir algo como eso.
No estaría bien permitirle a Malfoy la oportunidad de reunir a sus propios seguidores, acumular
poder personal y luego tratar de derrocar a su Maestro. Forzar a Malfoy para mantener su identidad
anónima detrás de su título-- solo permitiendo ser conocido por Mortífagos y otros sirvientes en los
cuales podían confiar-- era probablemente con la intención de controlar a Malfoy.
También convirtió a Malfoy en la trampa perfecta para los luchadores de la Resistencia. Si alguien
intentaba salvar a Hermione, asumirían que simplemente estaban atacando a un Mortífago de
segunda generación [Link] tendrían idea de que estaban entrando a la garra del Gran Juez, el
sirviente más infame de Voldemort
Hermione ojeó el resto del periódico. Europa del Norte aún no estaba bajo el control de los
Mortífagos. Voldemort se movía agresivamente para poner a los países escandinavos a su lado. Al
parecer, los vampiros, y otras criaturas oscuras que habían sido traídas a Gran Bretaña durante la
guerra se habían trasladado al norte de Europa durante los últimos meses.
No hubo mención sobre la insurrección en Rumania. Ninguna mención sobre miembros conocidos
de la Resistencia que aún pelearan.
Pius Thicknesse aún era el Ministro de Magia. Un Torneo de los Tres Magos estaba siendo
planeado para el siguiente año. Varias páginas estaban dedicadas a juegos de Quidditch.
Aparentemente, la diversión de los deportes mantuvo su atractivo incluso bajo un régimen
distópico.
Astoria Malfoy era bastante social. Ella atendía cada evento, compraba mesas a las caridades y
donaba generosamente a los monumentos conmemorativos de la posguerra. Malfoy estaba en gran
parte ausente de las páginas de sociedad, sólo ocasionalmente se unía a su esposa.
Hermione leyó cada palabra, incluyendo los anuncios. Buscando cualquier pista. Cualquier
trasfondo. Lo que sea que no fuera hablado pero implícito.
Si tales cosas estaban incluídas en las noticias, Hermione era demasiado ignorante sobre temas
actuales para detectarlas.
Finalmente volvió a doblar el periódico cuidadosamente con sus dedos rígidos y lo regresó al lugar
donde había sido abandonado en la veranda.
Masajeó sus manos congeladas mientras se abría paso apresuradamente a través de la mansión.
Ella no estaba, sorprendentemente, teniendo un ataque de pánico mientras paseaba por sí sola. Tal
vez era solo porque estaba tan distraída por el frío. Cruzó sus dedos y esperó.
La ruta de vuelta a su cuarto era simple. El momento en el que regresó, se apresuró hacia el baño y
encendió el agua fría. Dejó que corriera por sus manos entumecidas hasta que sintió que
gradualmente se filtró de nuevo en ellas y el agua dejó de sentirse caliente. Luego abrió los grifos
de la bañera y se dio un baño caliente.
Se hundió en el agua con un suspiro, disfrutando del alivio del dolor por frío en todo su cuerpo
[Link] frotó los pies y los tobillos hasta que desaparecieron los últimos restos de suciedad.
Después de estar en una celda durante tanto tiempo, ella nunca iba a dar por seguro el estar limpia.
No sabía si alguna vez superaría la nueva emoción de hundirse hasta el cuello en una gran cantidad
de agua. Era el único punto culminante de su existencia en la actualidad.
Lo mismo no podía ser dicho para la comida. La cual, aunque claramente era cara en sus
ingredientes, tenía la intención de ser simplemente nutricional. Ella no sabía mucho sobre dietas
para antes del embarazo, pero no sabía porque solo estaba permitida comer verduras sin sabor, sin
sal y sobrecocidas, pan de centeno con mantequilla sin sal, carne hervida y huevos escalfados
(también sin sal.) Ella mataría por una bolsa de frituras.
Su "subrogación" bajo la atenta mirada de Malfoy estaba siendo utilizada como cebo.
El lenguaje burlón y seductor del artículo de la portada era enfurecedor. Un tono precisamente
equilibrado, que busca deshumanizar simultáneamente a Hermione para evitar la lástima del
público en general mientras se esfuerza por avivar la indignación entre los simpatizantes.
Hermione se preguntaba qué tipo de medidas de seguridad habían sido puestas para arrancar a los
que serían rescatadores. ¿Habían otros Mortífagos en la Mansión Malfoy? ¿O se suponía que el
Gran Juez era lo suficientemente capaz como para manejar personalmente a todos los interesados?
Si fuera lo anterior, Hermione tendría que vigilar y tratar de descubrirlos. Serían una complejidad
adicional para su escape– a menos que de alguna manera pudiera evocar su simpatía. O tal vez
engañar a uno de ellos para matarla si llegaba a ese punto. Un plan muy ambicioso y dudoso, dado
que Malfoy probablemente encontraría la idea en su mente mucho antes de que tuviera la
oportunidad de ponerla en práctica.
Si solo era Malfoy, bueno, eso sería una horrible indicación de la confianza que Voldemort tenía en
las habilidades de Malfoy.
Había sucedido menos de un mes después del sexto año. Las protecciones se habían disparado en
los pasillos cuando se utilizó una maldición asesina. El castillo había sido llenado de Polvo de
Oscuridad Instantánea Peruana, causando una estampida entre los estudiantes. Cuando la oscuridad
finalmente desapareció, había docenas de estudiantes lastimados y llenos de pánico y el cuerpo de
Dumbledore. Había sido pisoteado en el caos.
Estudiantes de primer año de Hufflepuff y Slytherin habían apenas entrado al castillo de una clase
de Herbología. Ellos habían sido los únicos quienes habían visto algo. Las declaraciones eran
contradictorias.
Dumbledore había fallecido. Había otro estudiante más grande en el pasillo. Tal vez dos. Hombres.
Un Ravenclaw. Un Slytherin. Un Gryffindor. Un Hufflepuff. Cormac McLaggen. Adrian Pucey.
Colin Creevey. Ernie Macmillan. Draco Malfoy. Zacharias Smith. Anthony Goldstein.
Los estudiantes de primer año no reconocían a estudiantes de grados más altos con tan solo tres
semanas de escuela. El consenso general fue que había sido alguien rubio.
Ellos escucharon una maldición. Luego oscuridad. Unos pocos dijeron que pasó en reversa: las
Oscuridad y luego la maldición. Todos estaban gritando y corriendo. Nadie podía ver nada. Todas
las protecciones habían estado chillando.
La autopsia confirmó que la causa de muerte había sido una Maldición Asesina a la espalda.
Ninguna otra magia reciente fue detectada.
Todos los estudiantes mayores nombrados por los primeros años fueron entrevistados y liberados
de sospechas. Todos menos Draco Malfoy. Él no estaba presente. El castillo y los terrenos habían
sido revisados. Él se había ido.
La Orden asumió que había sido un intento para redimir a la Familia Malfoy después del fracaso y
encarcelamiento de Lucius después de la batalla en el Departamento de Misterios.
Hermione no podía recordar que alguna vez se hubiera confirmado que Malfoy había matado a
Dumbledore. Después de que los Mortífagos tomaron el control del Ministerio de Magia seis
meses después, había sido difícil obtener buena información. El Profeta se convirtió
inmediatamente en una auténtica máquina de propaganda.
Cuando trataba de ordenar sus recuerdos mágicamente, era como gatear a través de alquitrán. Casi
fútil. Si utilizaba más de lo mínimo de magia para intentarlo, las esposas se activaban y absorbían
todo.
La sensación más clara que tenía de dónde se encontraban los recuerdos perdidos era de los
diversos esfuerzos de Voldemort, Snape y Malfoy por penetrar en ellos.
El dolor, el shock, el trauma habían hecho los detalles borrosos. Parecía que había pocos recuerdos
perdidos esparcidos a lo largo de la guerra, pero la mayoría se concentraron en el último año, hasta
su encarcelamiento.
Las lagunas en su conocimiento rasgaron algo dentro de Hermione. Estaba desesperada por saber
qué era lo que le faltaba, pero estaba aterrada de recuperar la información. La hacía sentir como si
estuviera caminando por un campo de minas. No tenía idea de cuáles podrían ser los pasos en
falso.
Tratar de aceptar la pérdida de información-- de comprender-- era como una sensación de veneno
amargo dentro de ella.
Era como si ella y Malfoy estuvieran jugando ajedrez, pero sólo él podía ver el tablero.
Tan pronto como lo obtuviera, también lo harían sus enemigos. Su ignorancia era simultáneamente
un escudo y un arma. Le estaba comprando más tiempo para escapar, pero podían llegar a ella en
cualquier momento.
Por alguna razón, ella estaba casi segura de que traería su fin junto con ello.
Las puntas de sus dedos estaban arrugadas por el agua cuando finalmente salió de la bañera. Ella se
sentía drenada. Trepó a su cama y abrazó a una almohada.
Su mente seguía y seguía, llena de preguntas para las cuales no tenía una respuesta.
El corazón de Hermione dio un vuelco, pero se puso la capa y lo siguió dócilmente. Solamente
caminar detrás de él hacía su corazón saltar. Ella se preguntaba si él podía sentirlo por lo que tenía
para monitorearla.
Cuando llegaron a la veranda, Malfoy inmediatamente conjuro una silla y se sentó. abriendo un
periódico. La primera plana era sobre un nuevo monumento en honor a Voldemort. Había sido
presentado en el Callejón Diagon. Hermione estaba de pie en la puerta, preguntadose a donde ir.
Volteó a ver a Malfoy y comenzó a abrir su boca para hacer una pregunta, pero fue como si su
cuerpo se la hubiera tragado antes de que pudiera forzar las palabras fuera.
Silencio.
Ella observó el laberinto de setos. Supuso que solo podía ir y pasear sin destino alguno.
Fue como si todo el oxígeno y sonido que existían hubieran sido abruptamente succionados, y
simplemente había un vacío de vasto infinito ante ella.
No había aire.
Ella sentía como si se estuviera sofocando. Su corazón comenzó a latir con fuerza. Latiendo rápido
y más rápido. Lo podía escuchar.
Se sentía como...
Nada.
Ella se congeló. Trató de moverse pero solo tembló y no pudo. Se mordió su labio. Tratando de
respirar. Tratando de forzarse a dar un paso más.
Ella peleó para respirar. Inhalando una serie de respiraciones bruscas y entrecortadas mientras
luchaba por pensar.
Ella estaba bien ayer. Estaba tan aterrada y enojada. Había corrido varios kilómetros. Pero ahora–
No podía–
Ella no recordaba que el mundo fuera tan amplio antes. El cielo estaba tan… alto. Los caminos
solo seguían y seguían. Ella no sabía dónde terminaban.
Sus manos comenzaron a temblar y a tener espasmos mientras pensaba en ello. Ella iba a estar
enferma
Miró hacia sus pies y sintió lágrimas punzando en las esquinas de sus ojos. Pánico se estaba
apoderando de ella como la marea. Su corazón seguía latiendo cada vez más rápido. Se sentía
como si un pájaro estuviera aleteando dentro de su pecho, golpeandose hasta la muerte mientras
intentaba escapar.
Hermione presionó sus manos contra su boca para evitar que siguiera hiperventilando.
Un fuerte sonido cautivó abruptamente su atención, y volteó para encontrar a Malfoy apretando su
periódico con tanta fuerza que sus nudillos estaban blancos. Sus manos estaban temblando
ligeramente.
Solo pudo avanzar unos pasos antes de que sus pies se rehusaran a llevarla más lejos.
Tenía miedo de estar cerca de Malfoy, pero ni siquiera él superó el terror que se apoderó de ella
mientras trataba de caminar hacia adelante. Sus pulmones se sentían como si todo el aire hubiera
sido presionado fuera de ellos. Abrió su boca y trató de inhalar. El aire no quería pasar.
El terror se estaba hundiendo en ella como si una criatura hubiera enterrado sus garras en su
espalda. Arrastrandolas por su columna. Rasgándola abierta. Exponiendo todos los músculos,
nervios y huesos al frío aire de invierno, y ella estaba muriendo.
Ella no podía dejar de temblar. No podía dejar de entrar en pánico. No podía ir–
Estaba tan abierto. Un vacío. Nada. Nada. Para siempre. Estaba sola en él.
Nadie vendría.
Nadie vendría.
Ella no podía–
La realidad la golpeó como una inundación. Observó y miró de regreso. Malfoy tenía la cara
pálida, y sus ojos brillaban mientras la observaba.
“Estás obligada a estar fuera. No es necesario que te vayas. No tienes que tener un colapso mental
que se vea afectado en tus recuerdos.”
Su cara se retorció débilmente mientras la seguía observando. Moviendo su varita, conjuró otra
silla.
Hermione respiró profundamente y dejó que sus pies la cargaran. Tratando de no pensar en la
oleada de alivio que se apoderó de ella. Se sentó y miró hacia abajo a sus manos mientras trataba
de recuperar el control en su respiración.
Ella estaba en una silla. Estaba en una silla al lado de Malfoy. No estaba en un vacío. No había un
vacío. Había mármol debajo de sus pies. No tenía que ir a ningún lado. Estaba en una silla.
Dentro y fuera.
Cuando el temblar de su pecho se calmó, trató de forzar a sus dedos a dejar de tener espasmos. No
lo harían, así que se sentó en ellos.
Lo estaba.
Mentalmente, algo dentro de ella se había fracturado durante su encarcelamiento, y no sabía cómo
repararlo. Ella no podía razonar su camino a través de eso. Se la comía desde adentro.
Ella miró hacia su regazo. Lágrimas salieron de sus ojos, bajando por sus mejillas, y todo el
camino hasta sus labios antes de caer. El fuerte corte del viento los hizo sentir como hielo en su
piel. Se las quitó de la cara y se envolvió con la capa con más fuerza. Levantando el gorro.
La capa casi la asfixiaba con el calor que le proporcionaba,, pero Hermione aún podía sentir el frío
con horror mientras se sentaba en silencio sobre la veranda. Tratando de pensar.
Ella había estado bien. Ayer. Había estado bien. ¿Por qué? ¿Por qué no la había molestado en ese
entonces?
Algún tipo de agorafobia. Eso debía de ser. De alguna manera, en la celda sin luz ni sonido ni
tiempo, ella había confiado en la seguridad de las paredes. El estar contenida se había convertido
en la única constante en su vida. Entonces ahora, cada vez que estaba libre del urgente horror de su
situación actual; cuando tenía tiempo de pensar…
Estar afuera era mil veces peor que el pasillo en la parte de arriba.
Tal vez solo no había estado preparada. Tal vez ahora que sabía, sería hábil de sobrepasar el
pánico. Si se proponía metas manejables: Bajar los escalones. Caminar por la grava. Caminar por
el laberinto.
Su estómago se retorció. Su línea de tiempo para escapar era cada vez más larga. No había tenido
tiempo para investigar opciones para escapar. Mientras más se tardara–
Probablemente ya estaba embarazada. Si no lo estaba, cada mes adicional que se ordenaba sobre
esa mesa aumentaba las probabilidades de que lo hiciera.
Quería llorar.
Ella miró a Malfoy quién estaba estudiando los resultados de Quidditch ávidamente.
¿Qué información útil se suponía que tenía que aprender sobre él? Todo lo que hacía era leer y
luego salir a asesinar gente.
Una rabia gélida pareció apoderarse de él. Ella podía casi ver Magia Oscura irradiando de su
cuerpo.
¿A quién odiaba tanto? ¿Era él como Lucius, culpando a la Orden por la muerte de Narcissa?
¿Acaso eran todas esas Maldiciones Asesinas por venganza? ¿Era eso lo que impulsaba su
ascenso?
Todo sobre él había cambiado. No parecía haber ni un solo rastro del niño el cual ella había
conocido hace muchos años atrás.
Él había crecido, más alto y más ancho. La altivez de sus días escolares se había desvanecido,
reemplazado por una palpable sensación de poder. Seguridad mortal.
Su rostro había perdido todo rastro de juventud. Era cruelmente lindo. Sus afilados rasgos
aristocráticos en una expresión dura e inquebrantable. Sus ojos grises eran como cuchillos. Su pelo
seguía igual de pálido, rubio blanco, peinado hacia un lado descuidadamente.
Él se veía, cada centímetro de él, como un indolente Lord inglés. Excepto por la casi inhumana
frialdad. Si la cuchilla de un asesino se convirtiera en una persona, tomaría la forma de Draco
Malfoy.
Ella lo miró fijamente. Acogiéndolo.
Mientras lo estaba estudiando, cerró el periódico con nitidez y la miró. Ella se encontró con sus
ojos durante un momento antes de mirar hacia otro lado.
"Yo– yo creo que se llama agorafobia," dijo tomando varias respiraciones profundas. "Algo sobre–
sobre espacios abiertos me hace entrar en pánico."
"¿Por qué?"
"No lo sé. No es como que sea racional," dijo con amargura mientras inspeccionaba las costuras de
su capa. La costura del uniforme era algo ordenado para mirar. Algo predecible. Algo que tenía
sentido. Algo diferente a su mente irracional.
"Tienes una teoría, estoy seguro," él dijo con un tono desafiante. Era como si la estuviera retando a
rehusarse a decirle, así él podría forzar su camino hacia sus pensamientos y arrastrar la respuesta
fuera por sí mismo.
Ella se sentía tentada a mentir, pero no tendría punto. Sin duda, él volvería a estar en su mente antes
de escapar. Si no le decía ahora, aún lo sabría para mañana. O al día siguiente. O cuando fuera que
decidiera investigar sus pensamientos nuevamente.
"Probablemente es por estar en esa celda por tanto tiempo," ella dijo después de un minuto. "No
había nada– Era como un vacío. Todos estaban muertos. Nadie iba a ir por mí. Yo solo estaba ahí,
y ni siquiera sabía cuánto tiempo había pasado. Las paredes– eran lo único real. Yo creo– que
empecé a confiar en ellas. Entonces ahora– cuando trato de caminar a algún lado, y no– no sé a
dónde me lleva… no lo sé. No puedo– se siente como–," ella luchó por explicar el terror. "Es
como– si fuera abandonada nuevamente. Que todos están muertos, y yo estoy sola– Y no soporto
cuando mi mundo se siente pequeño– pero cuando recuerdo lo grande que es– no puedo. No
puedo."
Ella se trabó, y su voz se apagó. No sabía cómo describirlo. Palabras fallaban en capturar toda la
complejidad irracional. Ella miró hacia otro lado, perdida.
"Debo admitir, cuando me enteré que eres tú a quien iba a recibir, estaba esperando con ansias ser
quien finalmente te rompería." dijo y se acercó a ella con una fuerte sonrisa. "Pero dudo que no sea
posible sobrepasar lo que te has hecho a ti misma. Es bastante decepcionante."
"Estoy segura de que aún lo intentaras," dijo mirándolo a los ojos. Ella sabía que su desesperación
estaba escrita en su rostro, pero no tenía punto el tratar de esconderla.
"Se sentía como si se estuviera sofocando" (She felt like she were soffocating her
heart)
Capítulo 9
Chapter Notes
Malfoy no le habló en lo que restaba de la hora. Él sacó un libro de su capa y se acomodó a leerlo,
aparentemente sin importarle el doloroso frío.
Hermione cerró sus ojos por varios minutos e intentó forzar a su corazón a no latir con tanta fuerza
por solo mirar al cielo.
Malfoy aparecía diariamente, inmediatamente después del almuerzo, y la guiaba hasta la veranda.
Una vez ahí, él normalmente la ignoraba, leyendo El Profeta o algún libro. Hermione daba vueltas
por la veranda, tratando de encontrar el valor para dar un paseo. Podía bajar las escaleras de
mármol, pero se congelaba al llegar a la grava.
A diferencia del pasillo, ella no parecía poder superarlo. Era una línea que ella era incapaz de
cruzar. Las partes racionales de su cerebro se detenían tartamudeando.
Así que se sentaba en los escalones, juntaba la grava en sus manos y separaba las piedras, una por
una, tan lejos como pudiera. O las acomodaba para crear imágenes o runas.
Malfoy nunca le hablaba, y por eso ella no podía hablarle a él. No era que ella quisiera, pero la
indignidad de que ella requiriera permiso para hacerlo la molestaba de todos modos.
El hecho de que los Malfoy no necesitaban sirvientes aparentemente significaba que no esperaban
que hiciera algo además de existir. No le proveían nada con lo que ella se pudiera ocupar. No
libros, ni papel, ni siquiera un pedazo de hilo. Ella estaba casi igual de aburrida en la mansión que
lo estaba en su celda en Hogwarts. A excepción de que estaba obsesivamente monitoreada por un
portrato y sabía que había una mansión fuera de su habitación esperando ser explorada si tan solo
Hermione tuviera la fuerza para hacerlo.
Hermione había explorado todas las habitaciones a lo largo de su pasillo repetidamente. Ella había
estudiado el laberinto de setos a través de su ventana hasta que estaba casi segura de que podía
encontrar la salida.
Ella estaba intentando encontrar el valor para bajar las escaleras y explorar otros pisos. Había
pasado por el primer piso casi nueve veces con Malfoy. Aún así no se podía armar de valor para
hacerlo por su cuenta.
Después de ocho días, Malfoy no apareció después del almuerzo. En su lugar, la Sanadora Stroud
pasó por la puerta de la habitación de Hermione.
Hermione se quedó en silencio y observó a la mujer conjurar una mesa para examinación en medio
de la habitación.
Todos a los que Hermione odiaba parecían forzarla a estar en mesas. Voldemort. Malfoy. Stroud.
Hermione se acercó antes de que se sintiera obligada a hacerlo y se sentara en el borde.
Hermione abrió la boca automáticamente, la Sanadora Stroud levantó una poción y puso una gota
en la boca de Hermione. Cuando volvió a tapar el frasco, Hermione echó un vistazo al contenido y
se puso rígida. Veritaserum.
Ella supuso que era una forma de hacer las citas médicas eficaces– prevenir que los pacientes
mintieran. Hermione no podía entender el punto. Las esposas ya la hacían obediente; la Sanadora
Stroud solo podía ordenarle a decir la verdad.
"Simplifica las cosas," dijo Stroud, moviendo su varita. "Si el Gran Juez te hubiera ordenado a
mentir sobre algo con lo cual tuvieras un problema. De esta forma, tu honestidad no sería tu culpa."
"Hmm. Aún no estás embarazada. Aunque supongo que era mucho que esperar a que pasara tan
pronto."
Hermione casi se derrumba de alivio. Luego recordó que significaba que Malfoy vendría a tomarla
en una mesa por otros cinco días, y su alivio se desvaneció.
"Mírame, señorita Granger," comandó la Sanadora Stroud, "¿Alguien te ha lastimado desde que
llegaste aquí?"
Hermione miró fijamente a la mujer mientras su boca respondía con voluntad propia.
"Si."
“No.”
"Muy bien. Eso es un alivio. Ha habido– problemas, con algunas de las demás."
"Ah, si. Ya tenemos todo bajo control. Algunos hombres solo necesitan ser recordados que los
regalos del Señor Oscuro pueden ser arrebatados si no son tratados con el debido cuidado." dijo la
Sanadora Stroud. No había rastro de simpatía o culpa en su expresión mientras seguía moviendo su
varita sobre Hermione.
Hermione quería acercarse y romper el cuello de la mujer. Sus manos tuvieron espasmos mientras
trataba de contener el pensamiento.
La Sanadora Stroud no estaba consciente de la poca contenida rabia de Hermione. Lanzó un
hechizo de diagnóstico al abdomen bajo de Hermione.
"No hay desgarros. Eso es un alivio. Eso hubiera sido problemático. Hubiera venido antes a checar,
pero estaba bastante ocupada. Supervisar todas las ubicaciones fue más tedioso de lo que
imaginaba."
La Sanadora Stroud parecía esperar que Hermione fuera comprensiva. Hermione miró fijamente al
reloj y no contestó.
"Tu condición física parece haber decaído. ¿Estás yendo fuera a hacer ejercicio diariamente?" La
Sanadora Stroud preguntó con una expresión irritada.
Hermione se puso rígida; su pecho se apretó mientras trataba de respirar y responder a la pregunta
con indiferencia.
"Yo– no puedo."
Hermione mordió su labio y dudó. "Me dan ataques de pánico– Tan solo el salir de esta habitación
es difícil. El Gran Juez me lleva a la veranda durante una hora, pero yo– yo no puedo– no puedo…
yo no– es tan– tan–"
Hermione comenzó a jadear mientras trataba de describirlo. Incluso con la ayuda de veritaserum, le
costaba poner el miedo en palabras. Luchó por manejar la ola de ira y desesperación que sentía por
tener un obstáculo tan irracional que no podía superar por sí misma.
Presionó sus labios, pero se torcieron fuertemente. Ella podía sentir la presión en sus mejillas y sus
ojos mientras luchaba por no llorar sobre eso.
"Yo solo sangraba," dijo Hermione. "La celda se quedaba limpia, pero no se me proporcionaba
nada."
Stroud negó con la cabeza ligeramente en desaprobación. Como si tuviera cierta superioridad moral
sobre Umbridge en el tratamiento de Hermione.
"¿Algo más que crees que debería saber?" La Sanadora Stroud le preguntó a Hermione.
"Pienso que eres malvada e inhumana," Hermione respondió inmediatamente.
Ella ni siquiera tuvo tiempo antes de darse cuenta de las palabras que habían salido de su boca; el
veritaserum sólo las sacó.
Bueno, supongo que me dejé abierta para eso. ¿Algo más sobre tu salud que crees que debería
saber?"
"Bien entonces." La Sanadora Stroud miró las notas una última vez. "Oh. Casi lo olvido. Remueve
tus medias."
Hermione se las quitó con obediencia. La Sanadora Stroud miró las piernas de Hermione durante
un momento y luego movió su varita. Una fuerte sensación de quemarse llegó a ella durante varios
segundos.
Hermione siseó débilmente. Sorprendida. Cuando el calor se desvaneció miró hacia sus piernas y
se dio cuenta de que estaban rojas e irritadas.
"Un hechizo para remover pelo permanentemente. Muchos de los hombres se han quejado. Uno de
ellos trató de proveer una poción de baño, pero la pequeña bruja rencorosa hundió su cabeza y salió
completamente pelona."
"La irritación debería irse en un día o dos. Hablaré con el Gran Juez sobre tu condición."
Malfoy llegó media hora más tarde, pareciendo más enojado de lo normal.
Hermione se puso su capa y lo siguió. Cuando llegaron a la veranda, él volteó a verla con una
mueca.
"Te enviaría con un elfo doméstico, pero Stroud está preocupada que tu lesión cerebral
autoinfligida pueda causarte una convulsión si se agota demasiado." Él parecía lo suficientemente
furioso para romper algo. "Ahora estoy obligado a caminar contigo."
Observó el estado durante un momento antes de agregar, "Eres peor que un perro."
"Ven," dijo en una fría voz. Sus ojos parecían parpadear, y sus labios estaban fuertemente
presionados mientras la miraba.
Hermione miró a él, incrédula. El infierno se congelaría antes de que la presencia de Draco Malfoy
evitara que tuviera un ataque de pánico
Hermione respiró profundamente mientras bajaba los escalones cautelosamente y luego, después
de un momento de duda, bajó a la grava. Dio cuatro pasos a través de ella y caminó hacia él.
Quería llorar con rabia cuando se dio cuenta que no se congeló en el camino.
Probablemente era por sus esposas, se dio cuenta mientras caminaba. Él le había ordenado a ir así
que lo hizo. Las esposas la obligaban a ser obediente mientras era violada. Sin embargo las
compulsiones funcionaban, ellas eran aparentemente capaces de suprimir sus ataques de pánico de
la misma forma en la que eran capaces de suprimir su sesión de pelear contra Malfoy y luego
asesinarlo de una forma dolorosa y lenta.
Él caminó fuera del laberinto hasta que lo pasaron completamente y luego la guió por los senderos
entre los rosales invernales.
Hermione se preguntaba si había algo bueno sobre el estado Malfoy que no se sintiera frío. Los
caminos de grava no tenían ni una piedra fuera de lugar. Los rosales habían sido podados
meticulosamente para el invierno. Los setos cortan el cielo en paredes rectas y precisas.
A Hermione nunca le habían importado los jardines formales ingleses pero los de la Mansión
Malfoy probablemente eran los más horrorosos que jamás había visto. Setos, grava blanca, árboles
sin hojas y arbustos podados a una pulgada de sus vidas.
Ella se imaginó que probablemente era menos horrible en la primavera y el verano, pero en su
forma actual había visto aparcamientos con mayor atractivo estético.
Después de asaltar los caminos durante una hora, Malfoy guió el camino de vuelta. Mientras
estaban más cerca, Hermione creyó ver un movimiento en la cortina del piso de arriba.
Malfoy caminó hasta la habitación de Hermione, pero en vez de irse cuando ya estaba ahí, él se
quedó, observándola.
Hermione se apartó y jugueteó con el broche de su capa. Tal vez si lo ignoraba él se iría.
Ella lo miró, sorprendida, y él sonrió de forma malévola mientras caminaba hacia ella.
Hermione no se movió. Solo lo miró, sintiéndose estupefacta de horror. Sacó su varita y después de
dar movimiento brusco y no verbal, Hermione sintió su magia tomar control sobre ella y arrastrarla
de reversa hasta que chocó con su cama y se derrumbó hacia atrás sobre ella.
Malfoy se acercó tranquilamente, luciendo aburrido. Había un leve destello en sus ojos.
Él la miró y luego, presionando sus piernas entre las de ella, se inclinó sobre ella.
Hermione deseaba hundirse en la mesa y ahogarse ahí. Deseaba poder gritar. Deseaba tan solo
poder tener un poco de magia para poder pelear con él.
Ella apoyó la barbilla contra su hombro y trató de alejarse de él tanto como pudo.
La mano derecha de Malfoy se presionó en el colchón por la cabeza de Hermione, y ella sintió la
punta de su varita debajo de su barbilla.
Su barbilla se desató por sí misma mientras se volteaba a mirarlo a los ojos. Estaban a tan solo
centímetros de los de ella. Sus pupilas estaban contraídas, y el gris de sus irises se parecían a una
tormenta.
Él se condujo en su mente.
Incluso su legeremancia era fría. Como ser hundida en un lago congelado. Se sentía como un dolor
agudo y claro.
A diferencia de ocasiones pasadas, su mente estaba despejada por el trauma o el shock. La
experiencia fue mucho más vivida gracias a eso. Él se disparó a través de sus recuerdos, atendiendo
a todos los grupos de los que estaban bloqueados. Trató de abrirse camino en uno hasta que un
lamento se escapó de los labios de Hermione.
Él se movía rápidamente. Cómo si estuviera verificando que ninguno de sus recuerdos fueran ya
accesibles. Después de revisarlos, él se movió al presente.
Él parecía sorprendido por su odio creciente. Por qué tan desesperada estaba por querer asesinarlo.
La observó explotar las otras habitaciones, correr a través del estado y estar sentada en los
escalones de la veranda. En cómo había leído El Profeta. Su ataque de pánico.
Él examinó sus esfuerzos repetidos para recordar los detalles sobre la muerte de Dumbledore y
cómo no podía recordar algo sobre el brazo del hechicero. El detalle despertó su interés. Trató de
encontrar la información, pero donde fuera que Hermione había guardado los detalles en su mente,
él no lo sabía.
Ella pudo sentir su irritación cuando él finalmente se movió a su cita con Stroud y su caminata a
través del estado y cuánto a ella le disgustaban los jardines. Cuando él finalmente llegó al horror
que ella sintió después de que él le ordenara ir a la cama, él finalmente salió de su mente.
"Ten la seguridad, Sangre Sucia, no tengo ningún particular deseo de tocarte. Encuentro tu mera
existencia dentro de mi mansión ofensiva."
"El sentimiento es decididamente mutuo," dijo Hermione en una voz seca. No fue una respuesta
particularmente buena; le palpitaba la cabeza. Se sentía como si Malfoy hubiera insertado su mente
entera en la de ella, y la había lastimado internamente
Malfoy se acomodó y miró abajo hacia ella como si estuviera esperando a que dijera algo. Ella lo
volteó a ver.
Él sonrió y se recargó en una columna de la cama, cruzando sus brazos e inclinando la cabeza
hacia un lado.
"¿De alguna manera lo olvidaste también? ¿Hay algo útil que recuerdes? ¿O tú solo usualmente
olvidas todo lo que no has conseguido de un libro de texto?" Él miró hacia sus uñas durante un
momento y luego las pulió contra su túnica de una manera aburrida. "Supongo que eso fue lo único
para que alguna vez has sido buena. Ni siquiera peleaste durante la guerra, ¿o si? Yo ciertamente
nunca te ví. Ni siquiera estabas ahí fuera con Potter y Weasley. Tú solo te escondiste. Pasabas todo
tu tiempo en el ala del hospital. Agitando tu varita inútilmente, salvando a personas que terminaron
estando mejor muertas."
Con sus palabras, Hermione sintió la sangre de su cabeza ser drenada tan abruptamente que la
habitación nadaba ante sus ojos. Peleó por aire como si hubiera sido golpeada por una bludger.
Todas las veces las cuales había salvado a Ron, Charlie, George y Fred, Tonks, Remus, Ginny,
Hannah, Angelina, Katie...
Salvado del fin de la guerra. Salvado de ser torturados hasta la muerte. Salvados para no ser
esclavizados y violados.
Se tapó la boca con las manos y apretó los dedos con fuerza contra los labios hasta que sintió el
contorno de sus dientes. Todo su cuerpo se estremeció en la cama y trató de no sollozar. Un
gemido ahogado se desgarró a través de sus dedos. Había una sensación de pinchazo en sus ojos el
momento antes de que el rostro de Malfoy se volviera borroso por las lágrimas. Ella se volteó y se
hizo bola.
"Ya que tienes tanta curiosidad para saber. El Señor Oscuro pidió personalmente que yo matara a
Albus Dumbledore en algún punto de sexto año. Así que un viernes en la mañana, cuando el idiota
torpe pasó a mi lado en los pasillos, le lancé la Maldición Asesina a la espalda. Había parado a
platicar con algunos de primer año sobre caramelos de limón o algún otro tema igualmente
estúpido. Muy descuidado para dejarse abierto así. Pero así son los Gryffindors para ti. Ellos nunca
esperaban que alguien simplemente los asesinara a plena luz del día. Estoy bastante seguro que
incluso él sabía que yo iba a tratar de matarlo, pero aún así me puso la espalda. Tal vez creía que
no tenía el valor." Resopló levemente con desdén antes de suspirar. "Ese es el único inconveniente
de usar la maldición asesina en la espalda de alguien; se pierden esa fracción de segundo de
realización antes de morir."
Hermione se mordió el labio mientras escuchaba la lenta recitación de Malfoy. Ella había
esperado, si alguna vez hacía la pregunta, que él sería horrible y engreído al respecto. Aún así
estaba en shock de escucharlo.
"Supongo que tu Maestro estaba bastante satisfecho contigo." ella dijo sin mirarlo.
"Lo estaba, especialmente después de que me presenté la varita del viejo tonto. Tomó la cena
conmigo y mi madre esa noche, aquí en esta misma mansión. Fui declarado protegido."
Su tono parecía vagamente vacío. Hermione lo miró por encima del hombro. Él no la estaba
mirando. Los ojos de Malfoy estaban bloqueados en la ventana, y se veía casi nostálgico y
pensativo. Cómo si su mente estuviera en otro lugar.
"¿Algún otro detalle que quieras que te dé?" Arqueó una ceja mientras hacía la pregunta. Su
expresión era casi mecánica.
"No," dijo ella apartando los ojos de su rostro. "eso era todo lo que quería saber."
"Bueno," se acomodó sus túnicas y se volteó para salir, "El mundo externo me espera. Intenta no
tener ataques de pánico en mi ausencia, Sangre Sucia."
Hermione y el Gran Juez (Hermione and the High Reeve) por Nikita Jobson
(and)
dejarte ir
al
(at)
mismo tiempo.
Nayyirah Weheed
Harry Potter estaba sentado en una azotea, fumando cigarros, mirando hacia la distancia.
Hermione salió desde una ventana para unirse a él.
“Una guerra," dijo en voz baja, extendiendo la mano y volteando el rostro de Harry hacia ella.
Tenía un corte en la cabeza. Su piel pálida estaba ligeramente roja gracias a la sangre que se
había lavado. Su expresión era triste, cansada y enojada.
"¿Quién cambió? ¿Fuiste tú o yo?" él preguntó mientras ella pasaba sus dedos por su pelo y lo
empujaba hacia un lado para que pudiera cerrar la herida.
"¿Por qué? ¿Crees que no seré capaz de hacerlo? él dijo. “¿Estás tratando de prepararte para
que fracase?"
"Yo pienso que tú puedes hacerlo. Pero– la profecía, es como lanzar una moneda. Después de que
Dumbledore murió–," ella vaciló levemente.
"La muerte es solo un hechizo lejos de todos nosotros," ella dijo después de un momento. "No
puedo solo sentarme, esperando llegar a probabilidades cincuenta y cincuenta y asumir que sabré
la respuesta. No cuando hay tanta gente dependiendo de nosotros. Lo que tú tienes, la manera en
la que amas a la gente, es pura, es poderosa. Pero– ¿cuántas veces ya has matado a Tom? Cuando
eras bebé, por tu mamá. En primer y segundo año. Pero él sigue aquí. Aún sigue peleando contra
ti. No quiero asumir que lo que sea es suficiente."
"No crees que el Bien tan solo puede ganar," dijo Harry. El reproche en su voz era pesado.
"Todos los que han ganado han dicho que eran los buenos, pero ellos fueron quien escribieron la
historia. No he visto nada que indique que en realidad fue la superioridad moral lo que marcó la
diferencia." ella dijo mientras murmuraba hechizos para reparar las fracturas.
Hermione negó con la cabeza minuciosamente y la expresión de Harry se volvió amarga. Él miró
hacia el cielo. Hermione conjuró un hechizo de barrera sobre su mano y luego comenzó a esparcir
una pasta para moretones sobre el estómago y las costillas de Harry con pequeños movimientos
circulares.
“Tú solías ser diferente,” dijo Harry, “Tú solías buscar los derechos de los demás más que yo.
¿Qué le pasó a P.E.D.D.O? Esa chica nunca habría dicho que la magia oscura valía la pena.
¿Qué pasó?”
“Esa chica murió en una sala de hospital tratando de salvar a Colin Creevey.”
“Yo siempre estuve dispuesta a hacer lo que fuera que se necesitara, Harry. Todas estas aventuras
nuestras en la escuela. Una vez que estaba dentro, estaba dentro. Tal vez nunca notaste que tan
lejos podría llegar por ti.”
Cuando Hermione despertó, recordó el sueño.
Lo reprodujo una y otra vez. Era un recuerdo. Lo cual la preocupaba de alguna manera, pero no
parecía haber nada en él que pareciera particularmente importante. Trató de recordar el año en el
que había pasado.
Harry estaba fumando. Un hábito que tomó después de tres años de que la guerra empezara.
Hermione no reconocía la azotea, pero eso no significaba nada. Había docenas de casas seguras
que Hermione raramente visitaba.
Tener un nuevo recuerdo de Harry, incluso uno que no era particularmente feliz, se sentía como un
regalo inesperado. Lo extrañaba con tanta fuerza que algunas veces era difícil respirar.
Se acostó en la cama y le dio vueltas y vueltas en su mente. Tomando notas de cualquier detalle. La
luz en los ojos de Harry. La nerviosa e intensa forma en la que inhalaba el cigarro y exhalaba
fuertemente. El cansancio en su rostro. La forma en que su cabello se erizaba en las puntas.
Ella deseó poder abrazarlo. O tomar su mano. O encontrar sus ojos y decirle lo importante que era
para ella.
Decirle lo mucho que lo necesitaba. Que él era su mejor amigo. Que ella lo seguiría hasta el fin del
mundo. Que ella nunca, nunca se recuperaría si lo perdiera.
Ella deseó poder regresar en el tiempo y encontrar una forma de arreglar lo que había ido mal. Lo
que fuera que haya sido. Que ella pudiera ir atrás y decirle a Harry que no fuera a Hogwarts el día
final de la batalla.
Su argumento en el recuerdo era familiar. Hermione había querido que la Orden usara, bueno, no
necesariamente las Artes Oscuras, sino magia que era ambiguamente gris. A medida que la guerra
se prolongaba, se había vuelto más agresiva al respecto y había tensado sus relaciones con más
personas que solo Harry.
Ella trataba de no darle vueltas a la pregunta sobre si ellos pudieron haber ganado la guerra si la
Resistencia hubiera estado dispuesta a usar Magia Oscura.
Se apretó los ojos con las manos y trató de alejar la pregunta. Cualquiera que fuera la respuesta,
hubiera sido tan doloroso alcanzarla como inútil.
Oh Harry…
¿Le había dicho que lo amaba el día que había muerto? ¿Había hablado siquiera con él?
Después de unos minutos, se forzó a sí misma a levantarse. Quedarse en cama todo el día no iba a
lograr nada.
Ella se paró por la ventana. Había nevado. Todo el mundo exterior estaba cubierto. El alivio visual
de todo el gris lúgubre fue casi alentador.
Junto con el desayuno de esa mañana, había llegado un frasco de– algo. Hermione no reconocía la
poción. Ella la miró y olfateó, pero no estaba segura sobre lo que era. La dejó a un lado. No había
sido ordenada a tomarla, y hasta que no lo fuera, no tenía ninguna intención de ingerir ninguna
poción desconocida.
Se dirigió a las escaleras y se paró, mirándolas. Ya era hora. Ella iba a bajar las escaleras por sí
misma. El hecho de que aún no lo había hecho era patético. Eran sólo unas escaleras. Sólo unas
escaleras que dirigían a un pasillo por el cual ya había caminado una docena de veces con Malfoy.
Lo odiaba.
Presionó sus labios y respiró profundamente. Luego presionó su mano en la pared y dio un paso
lentamente.
Ella iba a escapar, se dijo a sí misma.
Antes de que quedara embarazada, ella iba a escapar de la Mansión Malfoy. Algún día regresaría y
asesinaría a Malfoy.
Ella iba a ser libre. Libre. Algún lugar con rayos de luz y magia y gente que no la lastimaría.
Se enfocó en ese pensamiento hasta que ya no habían más escalones que bajar.
Ella miró alrededor. Su mano aún estaba presionada contra la pared. Podía sentir la tenue textura
del papel pintado. Tocar las paredes parecía ayudarla a mantener su ritmo cardíaco de alguna
manera estable.
Ella fue a una habitación de té, a un salón, a un guardarropa y una habitación de arte.
Explorándolas todos a fondo. El retrato acechaba a Hermione todo el tiempo.
Incluso los cordones de las cortinas estaban escritos como inamovibles. Abrió aparadores, armarios
y armarios para ropa blanca y no había nada dentro de ellos que fuera útil. Nada que pudiera usarse
como arma. No para escapar.
Si iba a encontrar algo con algún potencial, tenía que explorar las alas ocupadas de la mansión. Era
fácil para Malfoy asegurarse de que un ala vacía no tuviera nada que Hermione pudiera utilizar.
Ese orden sería más fácil de mantener en otras partes de la casa.
Astoria le había parecido a Hermione un poco frívola. Dado lo devota que era a ignorar la
existencia de Hermione, probablemente no se molestaría en emplear la misma sobreabundancia de
precaución que Malfoy.
Hermione regresó lentamente a su habitación y miró a través del paisaje prístino debajo de ella. Se
sentía exhaustada por su “excursión” abajo. Cómo si hubiera corrido un maratón.
Incluso si ella lograba superar su agorafobia, ese apenas era el principio. No importaban las
mentiras que se susurraba a sí misma. La verdad es que estaba completamente perdida en como
lograr algo más.
Ella había estado considerando y experimentando con sus habilidades durante los últimos días.
Desde que Malfoy pudo anular su agorafobia. Ella empezó a analizar cómo funcionaban las
compulsiones más cuidadosamente.
Ella había estado desconcertada en como podían ser tan poderosas. Ella estudió varios artefactos
oscuros durante la guerra. Las esposas no eran nada parecido a algo que había visto antes.
Empezó sus experimentos tratando de desobedecer las compulsiones de silencio tratando de gritar.
El concepto era menos restrictivo que la obediencia. Ella estaba permitida a hacer ruido y hablar
cuando le hablaban. Parecía lo más fácil de superar. Había pensado que si luchaba lo suficiente
podría abrirse paso por pura fuerza de voluntad, en la misma forma en la que individuos de fuerte
mentalidad podían desatarse del Imperio eventualmente.
Ella estaba bastante segura de que calificaba por lo menos como alguien de alguna manera
mentalmente fuerte.
Cuando abrió su boca para gritar, ella solo se– detuvo. No importaba que tan fuerte intentara forzar
el sonido fuera. Luchó hasta que las esposas comenzaron a sentirse calientes.
Eventualmente colapsó en el suelo, drenada hasta el punto que luchó para quedarse consciente.
Mientras estaba ahí tirada, viendo como la habitación ante sus ojos giraba, comenzó a darse cuenta
de la razón por la cual las esposas eran tan poderosas. Estaban usando su magia. La gente mágica
no tenía más capacidad para contener la magia dentro de ellos de la que podían apagar sus
glándulas suprarrenales. Cualquier esfuerzo que ella hiciera para superar a las esposas, las esposas
usaban la misma fuerza para reprimirla.
Ella no pudo ni gritar con frustración cuando se dio cuenta de ello. Tenía tanta furia dentro de ella
que sentía como si pudiera explotar en llamas.
Quería romper algo. Quería usar magia y hacer que algo explotara. Quería hacer algo que doliera.
Quería golpear un espejo de la misma forma en la que lo hacían en las películas. Para ver el cristal
romperse y fracturarse hasta que se viera de la misma forma en la que ella se sentía. Quería que sus
nudillos se partieran y sangraran y sentir el dolor en sus huesos metacarpianos, hacia sus palmas y
hasta sus muñecas… Estaba desesperada para poder sentir algo que no fuera la agonía emocional
en la que se estaba hundiendo.
Pero no podía.
La compulsión iba más allá de no poder gritar o hablar a menos de que le hablaran. Ella no podía
hacer demasiado ruido porque había sido ordenada a ser callada. No podía azotar una puerta o
pisar muy fuerte. Cualquier método que se le ocurriera para hacer ruido; cuando trataba de hacerlo,
se detenía.
Fue entonces cuando empezó a darse cuenta de que ella también era la que controlaba las
compulsiones. Ella estaba ordenada a ser callada. Fue su conciencia de hacer ruido lo que activó
las esposas. Cualquier cosa que consideraba ruidosa, resistente, desobediente, no podía hacerlo.
Esa era la razón por la cual la Sanadora Stroud estaba tan preocupada por asegurar la estabilidad
mental de las mujeres. Si perdían la cabeza, las compulsiones no podrían controlarlas. Por eso la
mujer que gritaba había sido capaz de atacar a alguien.
Las esposas eran tan ilimitadas en sus restricciones como la creatividad de Hermione.
Hermione trató de enfocarse en algo más mientras trataba de golpear el piso fuertemente o azotar la
puerta. Recitar aritmancia mental. Recitar mentalmente la receta de Filtro de Paz. Las esposas aún
se activaban.
No es que pudiera dejar de pensar incluso mientras metía los pies debajo del armario y comenzó a
hacer abdominales hasta que sus músculos abdominales se sintieran como si hubieran sido
inyectados con ácido. Al menos era una forma de redirigir su ira.
Umbridge ni siquiera se había molestado en poner una compulsión en contra de que pudieran
escapar. Así era que tan seguras estaban ella y la Sanadora Stroud sobre que las mujeres no
podrían quitarse las esposas. Ese detalle era el único vacío legal que Hermione tenía que explotar
en ese momento. Ella podía hacer cosas con la intención de escapar.
Ella había revisado cuidadosamente todo lo que sabía sobre las esposas. Hannah no había
mencionado que nadie se los hubiera quitado nunca a pesar de la laxitud o la camaradería que se
había desarrollado con los chismes de los guardias. Las esposas tenían un rastro, pero en lugar de
que alguien se las quitara, Angelina había intentado robar el rastro.
Un gran número de personas habían sido capaces de escapar de Hogwarts. Todas las personas a las
que Malfoy había asesinado. Nadie había escapado del todo exitosamente porque nadie había sido
capaz de quitarse las esposas.
¿Qué era lo que Hannah había dicho? A menos que Hermione se cortara las manos, nunca sería
capaz de escapar.
Dos Mortífagos habían llegado a Hogwarts el día en el que las nuevas habían sido puestas. Yaxley
y Rowle. Habían sido llamados cuando los guardias comenzaron a aturdir a todas las mujeres, y se
habían ido cuando ellas habían sido renovadas.
Solo los Mortífagos portadores de la Marca Tenebrosa eran capaces de remover las esposas.
Ella tenía dos opciones. Tenía que encontrar una forma en la que Malfoy la matara o la ayudara a
escapar. No habían opciones que lo excluyeran. No importaba si la mansión tenía un set completo
de equipaje para acampar, una canasta de Trasladores, y un arma que de alguna manera pudiera
tocar, todo sería inútil si no podía quitarse las esposas.
Ella gruñó en voz baja para sí misma en frustración y se dio la vuelta y comenzó a hacer lagartijas
hasta que ya no podía levantarse del suelo.
Como si fuera una señal, la puerta se abrió y Malfoy entró. Ella volteó su cabeza para verlo, aún
muy cansada para tratar de levantarse del suelo.
Hermione giró sus ojos y se forzó a levantarse. Sintió como si todo su cuerpo estuviera hecho de
gelatina.
“Me doy cuenta que, siendo una Gryffindor, hay ciertas cosas obvias que de alguna manera
siempre fallarás en comprender. Supongo que realmente no debería de estar sorprendido que de
alguna manera ignoraste la instrucción implícita de que tenías que tomar esto,” él dijo, su boca se
curvó en un leve desconcierto.
“Te lo diré si te tomas hasta la última gota como una buena chica,” él dijo, mostrándole una
malévola sonrisa.
Hermione lo observaba mientras sus pies involuntarios la llevaron a través de la habitación hacia
él. No pararon hasta que estaba a tan solo centímetros de él, así que sus túnicas rozaron con las de
él.
Su barbilla se levantó por sí misma hasta que estaba viendo a los ojos de Malfoy. Él seguía
sonriendo..
“Seguramente te das cuenta de que no voy a matarte,” él dijo. Sus ojos bailaban con cruel
diversión. “Después de todo, si lo hiciera, imagino que te sentirías obligada a venir corriendo.”
Hermione frunció el ceño. Sí, lo sabía, pero el veneno era solo una de las innumerables cosas con
las que podía dosificarla.. El corazón de Hermione estaba latiendo fuertemente en su pecho, y le
hacía rugir los oídos.
“Abre tu boca,” él demandó, destapando el vial y luego procediendo a ponerlo boca abajo en su
boca abierta. “Tómate todo.”
Hermione cerró la boca y se lo tragó. La poción sabía amarga, con un leve efecto de hormigueo en
su lengua y garganta mientras se deslizaba hacia su estómago. Ella lo sintió pausar ahí por un
momento antes de que se dispersara a todo su sistema.
Se sentía como si un huevo se hubiera roto en la parte trasera de su mente. Algo frío rezumaba
sobre su conciencia hasta que su mente se sintió completamente envuelta en su interior. Como si
algo le hubiera sacado el cerebro y lo hubiera puesto dentro de un tanque de hielo. Su cuerpo
estaba ahí, pero su mente– no. Era como verse en tercera persona.
Ella debería de haber estado entrando en pánico. Era como si su conciencia hubiera sido separada
de su sistema endocrino. No había aumento de adrenalina o norepinefrina. Nada de miedo.
Estaba consciente de que lo odiaba. Esta era una información que parecía de suma importancia, y
aún así no podía sentirlo. El odio era más una construcción que una emoción.
“¿Cómo te sientes, Sangre Sucia?” él preguntó después de un momento. Sus fríos ojos estaban
tomando cada detalle, estudiando su cara, ojos y postura mientras ella estaba parada frente a él. Sus
manos habían dejado de tener espasmos; se dio cuenta cuando vio hacia abajo y las miró. Era como
si él la estuviera catalogando. Hermione sintió su piel cosquillear cuando se dio cuenta, un débil
escalofrío recorrió su espalda, pero no podía sentir la correspondiente oleada de miedo. Solo la
conciencia.
Se dio cuenta de que la poción bloqueaba todo. No estaba triste. O enojada. O avergonzada. Su
pesar se había ido. Su ira.
Ella inclinó la cabeza hacia un lado. Él era fácil de ver ahora que ella ya no se sentía asustada o
abrumada por el odio que tenía hacia él. Ella aún tenía la conciencia de que él era peligroso, pero
su cuerpo no tenía ninguna reacción física. Ningún nudo en su estómago. Sin frecuencia cardíaca
triplicada. Él podía ser una estatua.
“Los efectos son temporales. Se desvanecerán después de doce horas. Y eventualmente te volverás
inmune. Debería de funcionar el tiempo suficiente para que te puedas aclimatar a la mansión y al
estado.”
“Estas siendo diferente conmigo ahora. Eres menos grosero. ¿Por qué haces esto por mí?” ella dijo.
Frunció sus cejas en confusión. Aparentemente aún era capaz de sentirse confundida.
Él arqueó una ceja y se inclinó hacia delante tan cerca que su aliento le atravesó la mejilla.
“No estoy haciendo esto para ti, Sangre Sucia,” él dijo suavemente en su oído. “Lo estoy haciendo
para mí. Tú ni siquiera reaccionarías.”
Él se enderezó.
"¿Lo ves? Nada. No hay pulso elevado. El corazón no late fuertemente. Podría traer un boggart o
acostarte en una mesa y tú ni siquiera parpadearías. No es muy divertido.”
Hermione asintió con la cabeza pensante. Si fuera a suicidarse sería más fácil de hacer mientras
estuviera bajo los efectos de la poción. Malfoy podría no ser capaz de detectar algo hasta que fuera
demasiado tarde.
Ella fue por su capa y lo siguió hasta afuera. Él pausó en la veranda y la vió bajar los escalones por
sí misma. La nieve había sido despejada del camino de grava pero podía sentir el frío ya
mordiéndole los dedos de los pies a través de sus zapatos. Ese día era horriblemente frío.
Dudó por un momento, tratando de decidir a dónde ir. Luego caminó hacia el laberinto de setos. En
sus caminatas con Malfoy él nunca había entrado. Tenía bastante curiosidad por saber si podría
encontrar el camino.
Era gigante. Los setos se elevaban sobre ella. La hizo recordar el laberinto de setos del Torneo de
los Tres Magos. Ella dudaba que el laberinto de Malfoy intentara comerla o contenía alguna
criatura oscura. Caminó a través del camino serpenteante, retorcido y sinuoso y pensó en la poción
que Malfoy la había forzado a tomar.
Había tenido el pensamiento pasajero de que él se estaba tomando la dosis para ser un bastardo tan
frío y malvado, pero lo eliminó después de pensarlo por un momento. La Maldición Asesina era
una magia que se basaba en emoción. Imposible de usar con desprendimiento.
Aunque, Malfoy parecía terriblemente capaz de alguna forma romper las reglas alrededor de esa
maldición.
Dejando a un lado a Malfoy y el misterio de su pozo sin fondo de odio, ella podía usar la poción.
Podía progresar mucho más en la búsqueda de escapar bajo la influencia de la poción de lo que
había podido hacer en el último mes. Demasiado que parecía sospechosamente descuidado de parte
de Malfoy.
Malfoy no era descuidado. No importaba que tanto odiaba monitorearla. Él no sería descuidado.
Debía haber algún tipo de seguridad que lo hiciera lo suficientemente seguro como para dosificarla
con algo tan poderoso. Probablemente no tomaría el riesgo de ser así, incluso si encontraba el
monitorearla un tipo de tortura.
¿Cómo podía estar seguro de que ella no haría nada cuando era poco probable que su frecuencia
cardíaca y su pulso le avisaran?
Casi se había arrojado por un balcón y él acababa de detenerla. Sabía exactamente cuándo tenía
que aparecer ...
Él lo tuvo que haber sentido a través de las esposas. Pero cómo había sabido cuando ir cuando
nunca se molestó en aparecer durante sus ataques de pánico. Un hechizo de monitor, incluso uno
especializado., no podía diferenciar eso precisamente.
A menos que...
Tan pronto como el pensamiento se le ocurrió se sintió segura de que estaba en lo correcto. Cómo,
no estaba segura. Pero estaba dispuesta a apostar en ello.
Que irritante. Ella debería estar furiosa pero no podía lograrlo. Ella debería ser tragada por la
desesperación. Pero la agravación intelectual fue todo lo que pudo reunir.
Él nunca pasó por alto sus pensamientos. Ella lo había notado. Recordó como Snape solía hacerlo
con estudiantes. Sumergirse por los ojos y observar lo que estaba en primer plano. Cuando hacía
contacto visual con Malfoy él nunca hacía eso.
Hermione se volteó. Salió del laberinto de setos y regresó a la veranda donde Malfoy parecía
sumergido en un libro de alquimia.
Él cerró el libro de golpe y volteó a verla mientras ella estaba de pie mirándolo. Con las manos en
las caderas.
Él pareció darse cuenta de que no podía decir nada y solo sonrió levemente y la miró.
Él sonrió ampliamente.
“Y solo tardaste un mes en darte cuenta,” él dijo en un tono de burla. “Aunque dado por hecho, has
estado bastante ocupada llorando y deprimida y teniendo miedo de los pasillos y el cielo.”
Lo bueno de no tener emociones era que la maldad de Malfoy simplemente se sentía como
pequeñas gotas cayendo a un estanque. Un pequeño y rápido chapoteo en su impermeabilidad
mental y luego quietud e indiferencia nuevamente.
“¿Cómo es eso posible?” ella preguntó levantando una ceja. Había desafiado varias leyes
fundamentales de la magia.
“Quédate tranquila, Sangre Sucia, no estoy leyendo todos tus pensamientos. Si tuviera que
someterme al constante flujo de tu conciencia probablemente me haría Avada a mí mismo. Solo te
registras cuando estás haciendo algo-- interesante. Y me evita tener que aparecer solo porque estás
tratando de bajar una escalera por ti misma.”
Hermione no drogada se habría sonrojado enojada por su burla. Pero la Hermione del presente solo
parpadeó y consideró la información.
Así que no era algo constante. Eso era bueno de saber. Pero cuando algo se registraba lo suficiente,
de alguna manera era capaz de ahondar y leer sus pensamientos más importantes. Ese– era un
problema.
Ella lo estudió. Ella tendría que robar lo que fuera con lo que la estaba monitoreando. Umbridge lo
había descrito como un hechizo cargado por la cabeza del hogar. Hermione no estaba segura de lo
que podía ser. Los encantos mágicos eran normalmente algo metálico para canalizar la conexión
mágica. Y necesitaban ser usados; collares o brazaletes o anillos eran lo más común.
Malfoy no parecía usar ningún tipo de joyería, ni siquiera un anillo de bodas. La única pieza visible
era el anillo negro en su mano derecha.
“No es un objeto. No es esto,”él dijo, y levantó su mano para enseñarle el anillo que ella estaba
ojeando. Se quitó el anillo del dedo y se lo lanzó. Ella lo atrapó reflexivamente y lo estudió.
Era algún tipo de metal negro. No parecía tener ningún tipo de firma mágica fuerte como lo haría
algo conectado a las esposas. Pero tal vez lo estaba. Él podría estar mintiendo. Tal vez estaba
intentando distraerla.
“No te lo tragues.”
Ella levantó la vista bruscamente y él arqueó una ceja con complicidad. él sonrió y extendió su
mano. Ella lo dejó caer de mala gana en su palma y él lo deslizó de nuevo en su dedo.
“Como ya dije, no es un objeto. No puedes robarlo. No el que está en ti. Ellos usaron magia de
sangre para hacer tus esposas.
“¿Estoy en tu cabeza?” ella preguntó, su boca se abrió ligeramente cuando la realización la golpeó.
Cuando ella estuvo en Hogwarts, habían tomado frascos de su sangre y de su cabello. Ella había
asumido que era para exámenes de genética. No se le había ocurrido que serían usados para hacer
rituales de magia con sangre.
Eso significaba que ella estaba, por su alma, atada a la conciencia de Malfoy. Él podía sentirla en la
parte trasera de su mente. Era como pabellones de sangre en propiedades y castillos, creando una
conexión subconsciente con el Lord que lo poseía. Los pabellones de sangre permitían al dueño
detectar cuando alguien había entrado o trataba de alterar con cualquier cosa. Hermione existía en
la mente de Malfoy de alguna manera similar.
“Eres la Sangre Sucia de Potter. Medidas de seguridad adicionales fueron consideradas necesarias.
Así que, déjanos establecer cómo funcionan las cosas: yo siempre sabré lo que estás haciendo y
siempre seré capaz de encontrarte. A menos que logres quitarte esas esposas.” Él las miró y sonrió
levemente. “Me encantaría verte lograr algo así.”
Él se rió.
“Tal vez puedes empezar por seducirme,” le aconsejó en tono de burla, reclinándose en su silla y
mirándola de arriba abajo. “Roba mi corazón con tu ingenio y tus encantos.”
“Bien. Tal vez mañana,” ella dijo, su mente ya se agitándose. “Bueno, esto ha sido demasiado
iluminador,” ella dijo. “No molestaré más tu lectura.”
Ella se retorció y se retorció a través del laberinto de setos mientras pensaba. Sus opciones se
cerraron aún más. Malfoy claramente no esperaba que escapara. Ni siquiera se veía preocupado por
ello. No lo culpaba. Ella tampoco esperaba poder escapar.
Ya había sido una esperanza tonta. Ahora se sentía como una completa idiotez. Suspiró
ligeramente y vio su respiración desvanecerse como una nube en el frío aire.
Cuando los efectos de la poción pasaran ella iba a estar severamente deprimida.
Ella exploró el laberinto completamente. Sus pies estaban entumecidos por el frío y empapados
cuando salió nuevamente. Cojeó un poco de regreso a la veranda. Malfoy no dijo nada y ella
caminó a lado de él hacia la mansión y hasta su habitación por si misma.
Por mucho que no tuviera emociones, era agradable sentirse como una persona funcional
nuevamente. Sin dolor. Sin miedo. Sin depresión o desesperación. No tenía que preocuparse porque
su cuerpo la traicionaría con un ataque de pánico.
No era como que Malfoy lo fuera a permitir. La Sanadora Stroud había mencionado que las
pociones para la ansiedad podrían interferir con el embarazo, así que probablemente solo iba a ser
dosificada durante un corto periodo de tiempo.
Hermione deseó saber más sobre embarazos mágicos. Ha sido un aspecto en gran parte pasado por
alto de su formación como sanadora. Si le daban pergamino y una pluma podría escribir un ensayo
de 70 centímetros sobre pociones de ansiedad y cómo interactuaban con magia sanadora y
maldiciones oscuras. Pero los embarazos estaban excluidos de la sanación casual. Casi nadie tenía
bebés durante la guerra y si los tenían, paraban de pelear e iban a una partera
Se preguntaba cómo estaba hecha la poción. Estaba casi segura de que contenía slime punzante de
billywig, valeriana y sopóforo. Tal vez moco de cerebro de perezoso. Pensó en el sabor y el
hormigueo al tomarlo Tal vez era una reacción del slime combinado con jarabe de Hellebore.
Era bueno tener algo nuevo en qué pensar. Su cerebro se ha sentido como si se hubiera raspado en
carne viva desde la [Link] hambrienta de algo nuevo que darle vueltas a su mente,
estaba lleno del pasado. Revisándolo una y otra vez. Preguntándose qué había ido mal.
Su pasado era como una piedra de molino. Siempre arrastrándola hacia abajo. Arrastrándola
inexorablemente hacia atrás mientras se preguntaba una y otra vez qué había salido mal.
¿Había sabido? ¿Había sabido por qué la Orden perdió la guerra? ¿Sabido y escondido
información? ¿Elegido torturarse a sí misma al esconderlo?
¿Por qué? Como Malfoy lo dijo, ella había perdido la guerra. ¿Qué se molestaría en ocultar incluso
después de la guerra? ¿Sabiendo que todos los que le importaban serían encarcelados o
asesinados?
Como la muerte de Dumbledore, los detalles que rodearon el final de la guerra se sentían borrosos.
Ella no podía recordar por qué habían ido a Hogwarts. No podía recordar haber sido capturada.
Ella recordaba a Harry morir. Y cuando estuvo en una jaula viendo a los Weasleys ser torturados.
Hermione exploró el ala completa de la mansión desde arriba hasta abajo antes del anochecer. Los
áticos, cada clóset, y escaleras de sirvientes y túneles. Ella no miró por las habitaciones, pero
esperaba que, si se familiarizaba con ellas, pudiera regresar sin entrar en pánico o tener un ataque
de nervios incluso sin la poción.
Se preguntaba cuántos elfos domésticos tenían los Malfoy. No había ni una sola telaraña en los
rincones más oscuros del ático.
La mañana siguiente despertó y sintió como si una roca hubiera sido puesta en su pecho.
Inmovilizada en su cama y abrumada por el latigazo de la desesperación que no había podido
experimentar el día anterior. Luchó por respirar.
El descanso de doce horas hizo que el dolor emocional la lastimara más. No se había dado cuenta
de qué tan profundos eran los cortes de su pesar y soledad dentro de ella hasta que estuvo
brevemente liberada del dolor de ellos.
Cuando el peso cayó sobre ella una vez más, sintió como si la estuvieran reduciendo a polvo.
Sentía casi como hasta el último rincón de su cuerpo se derrumbaba y se rompía. Disolviéndose en
éter. Casi no había nada en ella que no estuviera en dolor.
Se levantó de la cama y se sintió violentamente enferma en el suelo antes de que pudiera salir
corriendo al baño.
Ella se desplomó, temblando. Su cuerpo se sentía como plomo. Apenas podía mover sus hombros.
Ella quería un baño. Tenía demasiado calor y demasiado frío.
Quería un abrazo.
Sentirse enferma y débil la hacía sentir como una niña otra vez. Desesperada para que su madre
estuviera con ella y apoyara su mano en su frente. Para dar confort.
No podía recordar a su mamá pero aún así la extrañaba. Ella recordaba estar en una cama y tener
dedos fríos en su cara, cepillando un mechón de cabello y luego descansando en su mejilla.
Cuando la ola de náusea finalmente pasó ella salió de la habitación y después de varios vasos de
agua, se puso en un baño caliente.
Era como tener resaca mientras estaba enferma de gripa. Quizás era cómo se sentía la abstinencia.
Por lo que podía recordar, Hermione nunca había experimentado una adicción a las drogas.
Por su puesto que Malfoy no le advertiría que se sentiría muerta después de que los efectos de la
poción se acabaran. Lo insultó fuertemente en su mente y esperó a que él lo sintiera.
Quería ahogarse.
Aún se sentía con fiebre. Le quitó las sábanas a su cama y se enredó con ellas, presionando su
mejilla contra la ventana.
Se sintió enferma todo el día y aparentemente Malfoy lo había anticipado porque no se presentó en
su habitación esperadola para salir. La tarde siguiente llegó sin decir ni una sola palabra a pesar de
las miradas en forma de cuchillas que le había mandado y la guió a la veranda. Ella descubrió que
la poción la había aclimatado de algún modo. Fue capaz de salir de la veranda sin tener ataques de
pánico completamente. Se congeló y tuvo que pelear para no hiperventilar, pero el miedo no se la
tragó. Pasar por la grava y por el laberinto de setos fue lo más duro. Pero una vez que estuvo entre
los tejos imponentes, acariciando la pared con sus dedos y concentrándose en navegar la ruta, logró
respirar de cierta forma pareja.
Cuando regresó a la veranda Malfoy ya se había ido. Aparentemente satisfecho de que ya no estaba
obligado a monitorearla o caminar con ella.
La poción apareció la mañana siguiente. Hermione pasó varias horas debatiendo con sí misma
sobre si tomarla nuevamente o no. La mera idea de pasar otro día pasando por la abstinencia le
provocó náuseas. Al final, apretó los dientes y se la bebió.
Paseó por la mansión como si fuera una sombra y exploró el ala principal. Estaba constantemente
en alerta por el sonido de los zapatos de Astoria. No se había encontrado con la bruja desde que
había llevado a Hermione a la habitación de Malfoy. Pero Hermione ocasionalmente había
vislumbrado a alguien mirando desde las ventanas cuando Malfoy la había llevado afuera. Ella no
estaba interesada en probar si las amenazas de Astoria habían sido sinceras.
Exploró la mayor parte del ala ese día. Había tantas habitaciones cerradas que se dio cuenta que
Malfoy probablemente había bloqueado la mansión con su sangre. Enjaulada por su misma sangre.
Luego tres días después la poción no apareció junto con el desayuno. Hermione sospechó el por
qué y apenas pudo comer. Caminó locamente en su habitación y luego fue y se sentó bajo el chorro
de la ducha al final del pasillo durante una hora mientras trataba de dejar de temblar.
Fue al baño y se dio una ducha. Cuando regresó estaba viendo hacia el centro de la habitación.
Estaba aterrada de que Malfoy pudiera escoger variar la experiencia. Estaba aferrada a la esperanza
de que la mesa apareciera y él no haría nada nuevo
Quería golpearse. ¿En qué clase de mundo de horror era una mujer feliz que iba a ser violada de
una manera familiar?
Malfoy entró y salió durante cinco días sin dirigirle la palabra. Precisamente en la misma manera
en la que había pasado el mes anterior.
Cada tarde Hermione agarraba la mesa y se imaginaba preparando una poción para la ansiedad.
Tenía tanto tiempo libre para reflexionar sobre las cosas que había empezado a intentar adivinar
cómo hacer ingeniería inversa.
Trató de hacerlo tan posible para ella como pudiera. Tratando de recordar las esencias y
sensaciones. Era exigente con los detalles. Obsesiva.
Muy muy lejos del balanceo. De la mordida de madera en sus huesos de la cadera. De la sensación
deslizante dentro de ella la cual rehusaba a su mente atender.
Ella no estaba ahí.
Sacó un caldero de peltre del estante usando un taburete. Con un movimiento de su varita conjuró
una flama. Esperó hasta que el metal alcanzara una temperatura media antes de agregar el slime de
aguijón de billywig. Sostenía el vial en su mano derecha y lo inclinaba. El fuerte olor le daría
cosquillas en la nariz.
El peltre y el calor harían que las propiedades levitantes del slime de aguijón se evaporaran
después de hervir durante un minuto. Pondría el vapor en un frasco y lo usaría como analgésico en
lesiones localizadas. Removería el cerebro de perezoso de un frasco y usando un largo y filoso
cuchillo lo cortaría hasta que las piezas fueran transparentes. El cerebro en su mano sería delicado
y esponjoso. Su toque sería muy ligero y la hoja del cuchillo afilada como una navaja. Después de
un minuto reduciría la temperatura del slime a una lumbre baja y pondría las piezas del cerebro en
la superficie, dejando dos minutos para que el slime de aguijón y el cerebro del perezoso se
fusionaran, lentamente volviéndose de un color azul acero con una consistencia viscosa.
Mientras tanto, prepararía el sopóforo. Usaría veinte. Aplastandolos debajo de su daga de plata
antes de extraer el jugo. Sintiendo presión en el nudillo de su pulgar mientras empujaba. Se
imaginó la sensación del frijol cediendo bajo su daga. Una vez que el jugo había sido añadido, ella
revolvería la poción con sentido a las manecillas del reloj doce veces con una varilla para revolver
de plata y luego ocho veces en contra de las manecillas del reloj con una varilla de ceniza. Luego
la poción se cubriría y dejaría reposar en una baja temperatura durante setenta y tres horas. El largo
reposo era necesario para anular las propiedades somnolientas del jugo de sopóforo. La poción se
volvería de un color verde claro. En la hora número setenta y cuatro ella agregaría tentáculos de
murtlap picados una cáscara de huevo de esquila machacada, valeriana y ceniza en polvo. Lo
pondría a hervir rápidamente durante treinta segundos y luego usaría un hechizo para enfriar y
reducir la temperatura justo por encima del punto de congelación. La poción se volvería de un color
azul como el de la medianoche con una consistencia acuosa. Entonces echaría gotas de jarabe de
eléboro sobre la superficie. Una gota para diez rotaciones de agitación lentas en el sentido de las
agujas del reloj y luego en el sentido contrario. Su brazo se cansaría ligeramente. Treinta gotas en
total hasta que la poción se espesara y se pegara a la varilla de cenizas. Revolverlo tres veces con
una varilla de plata y dejarlo hervir a fuego lento durante cinco minutos antes de retirarlo del fuego
y dejar que bajara a temperatura ambiente sin magia. Se volvería de un color gris oscuro y en
consistencia de jarabe. Daría veinticinco dosis.
La preparaba en su mente cada noche. Ajustando cantidades y técnicas. Revisando el orden de los
ingredientes agregados. Para la quinta noche estaba casi segura que ya había logrado descifrar la
receta completa.
En el sexto día se forzó a salir sola por miedo de que de otra forma Malfoy se presentaría y le
ordenaría a hacerlo.
Conquistar su agorafobia, había decidido que esa iba a ser su primera prioridad. Cualquier plan que
involucrara a Malfoy podía esperar hasta que pudiera salir constantemente.
Hermione exploró el ala principal de la mansión. Los retratos aparentemente tenían estrictamente
prohibido hablar con ella. La miraban con ojos penetrantes, pero nunca pronunciaron una palabra.
Exploró el laberinto hasta que pudo caminar a través de él con los ojos cerrados. No podía lograr ir
a otro lugar fuera a menos que se quedara a los lados de la mansión.
Los espacios abiertos aún eran muy difíciles. Ni siquiera podía despegarse de la pared cuando
caminaba por los pasillos más grandes. Y apenas podía poner un pie dentro del salón de baile en el
ala principal de la casa.
Después de diez días la Sanadora Stroud llegó a ver nuevamente si Hermione estaba embarazada.
Hermione no lo estaba. Hermione se había estado ejercitando agresivamente en su habitación para
canalizar su rabia. La Sanadora Stroud estaba complacida de ver la mejora en la condición física de
Hermione
Al día siguiente cuando Hermione entró a su habitación temblando por su caminata encontró a
Malfoy ahí, esperándola con el atuendo completo de Mortífago.
Hermione lo miró fijamente, fijándose en lo que estaba usando. Su cara era una máscara sin
expresión mientras se acercaba a ella.
“¿Se te olvidó?” él preguntó, sus ojos plateados brillaban. “Dos meses. Sin embarazo. El Señor
Oscuro está ansioso por verte.”
La tomó del brazo antes de que pudiera hacerse para atrás y apareció.
No estaba ahí, estaba haciendo una poción (She was not there, she was brewing a
potion) por _knar.m_.
Capítulo 12
Chapter Notes
El pasillo que habitaba Voldemort era húmedo y cálido como la jaula de un reptil. Algún lugar
bajo tierra. Las paredes que podía ver en la oscuridad eran solo rocas, ninguna ventana.
Hermione estaba sudando frío y Malfoy la arrastró hacia adelante mientras ella luchaba por
escapar. No era una opción consciente. Cada célula en su cuerpo le gritaba que se fuera.
La mano de Malfoy en ella era como un vicio. No podía liberarse. Apenas parecía darse cuenta de
que ella se retorcía bajo su agarre.
“Mi Lord,” dijo con un tono de respeto mientras hacía una reverencia. “He traído a la Sangre
Sucia. Como lo ordenó.”
Sus palabras fueron puntuadas por la respiración entrecortada y aterrorizada de Hermione mientras
trataba de sofocar su pánico. Un peso aplastante se apoderó repentinamente de su espalda y la
obligó a postrarse sobre el húmedo suelo de piedra. Ella apenas podía respirar bajo la presión y
luchó por conseguir oxígeno que pasara por su garganta mientras su barbilla estaba pegada en el
piso duro. El sonido traqueteó en sus oídos.
“Ah, si,” Voldemort murmuró en un susurro cariñoso. “Stroud mencionó que aún no estaba
gestando.”
Hermione movió sus ojos llenos de pánico hacia arriba para así poder ver dónde estaba pegada al
piso. Voldemort estaba recargado en un trono de piedra observándola indolentemente.
El peso aplastando a Hermione en el piso fue liberado y dos asistentes la levantaron del suelo y la
arrastraron subiendo los escalones del estrado, forzándola a arrodillarse a los pies de Voldemort.
Hermione no se había dado cuenta de cuánto su conmoción por haber sido removida de la celda lo
había embotado todo. No recordaba que doliera tanto. O tal vez Voldemort se estaba sintiendo
vengativo debido a su falta de embarazo.
Ella no supo cuánto tiempo duró. Para siempre. Sintió que debió de haber muerto varias veces en el
camino.
Voldemort trató de romper la magia alrededor de sus recuerdos bloqueados y cuando finalmente se
rindió procedió a devastar todos sus recuerdos recientes. Su llegada a la mansión Malfoy, la
primera vez que Malfoy la violó en su habitación. Y la segunda vez, y la tercera, y la cuarta, y la
quinta, y la sexta. La hizo revivir las diez como si tuviera curiosidad en ver cómo Malfoy lo hacía.
Sus ataques de pánico. Sus conversaciones con Malfoy. Sus limitadas interacciones con Astoria.
Sus preguntas y sospechas y esquemas. Estudió minuciosamente los meses con excesiva crueldad y
curiosidad.
Él arrasó su mente hasta que quedó flácida. Sus músculos estaban demasiado desgastados para
siquiera temblar.
Finalmente salió y las manos agarrando a Hermione la dejaron caer al suelo, teniendo espasmos.
“Tú conociste a la Sangre Sucia en la escuela,” Hermione escuchó a Voldemort decir después de
un minuto.
“Así es, Mi Lord,” Malfoy dijo con un leve tono de irrisión. “Una de las favoritas de Potter.”
“Ella sueña con tu muerte bastante desesperadamente. Incluso más de lo que sueña sobre la mía,”
Voldemort dijo con asombro.
“Una señal de que tiene un sentido de lo que es posible,” dijo Malfoy arrastrando las palabras.
“Por supuesto, Mi Lord. Usted sabe que tengo éxito en todo lo que me pide.”
“Así es,” dijo Voldemort. “Ha pasado mucho tiempo desde que me causarte alguna decepción.”
“Estás consciente de que es peligrosa,” dijo Voldemort y Hermione sintió magia arrastrarla hacia
arriba y estaba colgando suspendida mientras él la miraba, su rostro se torció con disgusto. “Ella
solo está esperando encontrar una debilidad que utilizar.”
“La ha tenido cuidadosamente enjaulada. Usted sabe que no me fallaré.” dijo Malfoy
respetuosamente.
“La quiero embarazada,” Voldemort dijo con un fuerte siseo. Luego, agregó. “Me preocupa que el
linaje Malfoy esté sin un heredero.”
“Por supuesto, Mi Lord, Astoria y yo hemos tenido cuidado en seguir todas las instrucciones de la
Sanadora Stroud,” dijo Malfoy.
“Muy bien,” dijo Voldemort, hundiéndose más en su trono y torció la esquina de su boca
nuevamente. “Regresala a la mansión entonces.”
Malfoy hizo una reverencia y tomó a Hermione por su brazo desde donde estaba colgando. La
magia que la detenía la soltó y cayó en contra de Malfoy. El hizo una nueva en obvio disgusto y
siguió arrastrándola fuera del pasillo y del empalagoso y opresivo nido de magia oscura.
Cuando iban a la mitad de algún pasillo, Malfoy la presionó contra la pared y la dejó ir. Se deslizó
hasta la mitad y levantó sus manos temblorosas para secarse las lágrimas que formaban costras en
sus mejillas. Apenas podía ver a través del segador dolor en su mente.
“Toma esto,” él demandó, acomodando un frasco de una poción para alivio de dolor en su mano.
“De otra forma te desmayarás cuando te aparezca y se añadirá considerablemente y tu tiempo de
recuperación.”
“¿Te pasó eso alguna vez?” ella se encontró preguntando cuando el dolor comenzó a calmarse así
podía hablar de nuevo y su rostro nadó lentamente hasta enfocarse.
Malfoy la miró por un momento. “Más de una vez,“ él dijo. “Mi entrenamiento fue riguroso.”
Ella asintió.
“¿Fue después de quinto año?” ella preguntó viendo hacia arriba para verlo. El dolor pareció haber
desvanecido cuando se enfocó en la pregunta.
“¿Tu tía?”
Ambos se miraban fijamente el uno al otro. Él se sentía como la única cosa que ella podía ver.
“No fue la única cosa que aprendiste ese verano,” ella notó. Sus ojos se abrieron incrementalmente.
“¿Necesitas una confesión para algo? ¿Debería decirte todo lo que he hecho?” preguntó con un
acento cauteloso. Se acercó de modo que él se elevaba sobre ella.
Se obligó a no encogerse ni acobardarse más de lo que ya estaba hundida. Ella vio directamente
hacia sus ojos. Una pregunta rosó sus labios y sintió como si fuera vital que la preguntara.
La miró como si estuviera considerando algo. Entonces sus ojos se volvieron pedernales y dio un
paso atrás.
“¿Por qué quisiera hablar contigo sobre algo, Sangre Sucia?” él dijo fríamente, tomándola por el
brazo y la arrastró por el pasillo hasta el punto de aparición.
El cerebro de Hermione aún se sentía aplastado y dañado. Cuando Malfoy la apareció de vuelta en
su habitación la sensación de ser aplastada en su cabeza la hizo llorar, fuera del colapso, vomitó
tan pronto como apareció.
Se quedó rígido, mirándola y desterró el desorden del suelo mientras ella trataba de luchar contra
las interminables oleadas de náuseas.
“Ve a la cama. Tienes dos días para recuperarte antes de que espere que vuelvas a caminar,” él dijo
antes de voltear para irse. Ella lo habría mirado con furia si hubiera podido interrumpir el
compulsivo y seco jadeo de su cuerpo.
No estaba segura cuando dos días habían pasado. Había dormido como un tronco y no sabía si
habían pasado horas o días cuando finalmente despertó sin una migraña.
“Como un regalo de navidad para mí, he decidido terminar el ritual semanal de cambiar todos tus
zapatos. Debería llegar mañana. Por favor no lo interpretes como una señal de mi afección,” él dijo
y se rió por un momento. Luego su rostro se volvió frío mientras se acercaba. “Han pasado tres días
y no has salido de tu habitación. Espero que no me causes inconveniencias.”
Hermione se sentía demasiado enferma como para sentir miedo hacia Malfoy.
“No tengo forma de saber qué fecha es,” ella dijo en voz baja. “Tal vez si me dieras un calendario
podría ser un regalo adicional para ti.”
Él la observó.
Hermione lo miró y sintió lágrimas no deseadas en las esquinas de sus ojos. Su boca se torció
mientras peleaba por no llorar.
“No puedo hablar a menos que me hablen,” ella dijo con rigidez.
Malfoy se congeló y estuvo callado durante un sorprendentemente largo periodo de tiempo. Una
expresión indescifrable recorría su cara antes de que parpadeara y se riera ligeramente.
“Y aquí yo pensando que era una cosa de los derechos de los elfos,” él dijo con una sonrisa. Sus
ojos aún se veían ligeramente congelados. “Mandaré un elfo más tarde y ver si puedes hablar si eso
habla primero.”
Cuando Hermione terminó de comer de mala gana un elfo apareció para llevarse los platos.
“El amo quiere saber si tú está necesitando algo,” dijo, evitando su mirada.
“Un calendario que indique la fecha, si es posible. Y– un libro, sobre lo que sea.”
“Puedo estar consiguiendo el calendario. Pero la Señora estaba diciendo que la Sangre sucia no es
manchar ningún libro de Malfoy y los había hechizado para que estuvieran quemando tu sangre
sucia.”
Hermione se volteó mientras su pecho se apretaba. Mordió su labio para que así no temblara. Por
supuesto que Malfoy o Astoria harían algo rencoroso como restringirle específicamente la lectura.
“No importa entonces,” dijo en una voz baja.
“Eso– sería agradable,” dijo Hermione reacia a permitirse sentirse esperanzada al respecto.
Hermione torció su boca. Casi le preguntaba al elfo que la llamara Hermione. No había tenido a
nadie que la llamara Hermione desde– desde–
Pero no estaba segura si quería saber si el elfo tenía instrucciones específicas de llamarla Sangre
Sucia. Seguramente así era. Era más fácil no permitirse preguntar.
El calendario había aparecido en la pared y una copia de El Profeta estaba en su cama en la tarde
cuando había regresado, temblando por su caminata.
La copia del periódico corroboraba la fecha. Tenía miedo de acercarse y tocarlo, parte de ella
esperando que la quemara.
Leyendo.
Lo había extrañado. La última vez que leyó El Profeta había estado demasiado apurada.
Era mayormente basura. Propaganda ligeramente enmascarada. Las noticias políticas eran casi
ininteligibles en medio de todo el giro. Hermione nunca encontró Quidditch interesante, pero leyó
con avidez los resúmenes del juego, ya que parecían ser lo único sobre lo que se informaba con
precisión. Las páginas hablaban y hablaban sobre Astoria. Su nombre aparecía en cada una de las
piezas de sociedad.
Hermione leyó el periódico hacia adelante y hacia atrás. Buscó por algún patrón. O códigos. Solo
por si acaso.
La mañana siguiente encontró un par de botas en su ropero de entre sus zapatos. El “regalo” de
Malfoy. Ella había estado usando las suelas de sus endebles pantuflas cada pocos días y caminar en
la nieve tenía los dedos de los pies casi congelados en varias ocasiones.
Las botas eran de piel de dragón. Cuando se las puso se dio cuenta que le quedaban a la perfección.
Se dio cuenta que los hechizos incluidos en ellas mantenían sus pies a una temperatura perfecta.
Podía caminar cientos de kilómetros y nunca le saldría una ampolla.
Tal vez Malfoy ni siquiera sabía cómo comprar zapatos normales. Él solo había asumido que todas
las botas eran de piel de dragón con control de temperatura y encantos de amortiguación.
Encontrar a Malfoy tan considerado era desconcertante. Ella observó las botas durante varios
minutos más.
Ella descartó la noción. Si Astoria tuviera un perro faldero seguramente tendría un collar lleno de
joyas.
Ella era solo una mascota sustituta bien calzada y cubierta para que él la follara.
Él estaba probablemente preocupado de que si ella se congelaba tendría que interactuar con ella
nuevamente.
Y, dado que supuestamente tenía la intención de tener tres hijos antes de dejar el estado, se
esperaba que viviera en la Mansión Malfoy durante al menos cuatro años. Posiblemente cinco o
seis.
Teniendo en cuenta lo espartana que parecía ser la Mansión Malfoy, Malfoy aparentemente se
adhirió a una estricta filosofía de “cómpralo una vez, cómpralo de por vida.” El hecho de que tuvo
que haberle comprado veinte pares de zapatos en dos meses probablemente era algo que
encontraba moralmente ofensivo.
Si le hubiera dado las botas antes probablemente tendría esperanzas de usarlas para escapar. Pero
mientras vio abajo hacia sus pies ella no sintió ni el más mínimo atisbo de optimismo.
Aunque sería bueno que no le dolieran los pies durante horas al día.
Las cosas por las que se daba cuenta que estaba agradecida eran verdaderamente aterradoras.
El elfo doméstico apareció nuevamente para llevarse sus platos y le preguntó si quería algo.
“¿Se me permite quedarme con los periódicos después de leerlos?” Hermione preguntó
cautelosamente.
La pregunta aparentemente era una de las cuales el elfo no estaba preparado para responder.
Arrastró los pies y pareció estar considerando.
“Topsy lo cree. Solo desaparecerá después.” dijo el elfo después de varios minutos. “¿Por qué la
Sangre Sucia los quiere?”
“No hay nada que hacer. Tener papel para usar sería lindo. Supongo que no me podrás dar una
bola de cuerda o hilo.
“Topsy tiene que mantener esta habitación limpia. Pero la Sangre Sucia puede quedarse con el
papel hasta que el otro venga,” dijo el elfo.
Hermione leyó el periódico doce veces antes de cortarlo en cuadrados limpios. Había pasado la
noche anterior repasando una lista sobre cosas que podría tener permitidas tener. Asumió que ni
podía tener agujas para tejer. Ser restringida de hilo había sido una suposición, aunque que Malfoy
se preocupara en que ella se colgara sin que el retrato la viera era cuestionable.
Tal vez fuera. Tendría que observar los árboles en el estado más cuidadosamente… Ella hizo a un
lado esos esquemas para guardarlos para una fecha posterior.
No estaba pensando en nada más que cuidadosamente cortar El Profeta tan firmemente como sus
dedos con espasmos se lo permitían
Cuando había hecho varios cuadrados perfectos se puso a doblarlos. Ella empezó con grullas de
origami.
No podía recordar exactamente en dónde había aprendido a hacerlas. La habilidad se sentía como
memoria muscular, creando los dobleces en un orden específico que no recordaba memorizar.
Alguien con dedos ágiles y precisos. En una mesa de cocina guiandola por los pasos.
“Si haces mil grullas en un año, tendrás un deseo,” dijo una voz masculina.
“No, consigues buena suerte y felicidad,” llegó la voz de una mujer desde la habitación de al lado.
“Es lo mismo.”
“No realmente. Un deseo asume que una persona sabe lo que es lo mejor para ella. Buena suerte y
felicidad se lo deja al Destino y te lleva al lugar correcto. Yo preferiría ser premiada con buena
suerte y felicidad que con solo un deseo,”
“Tal vez lo estoy haciendo para mejorar su pensamiento crítico… Bien, mis más sinceras disculpas
sobre que tan horriblemente estará educada ahora. Aceptaré completamente la responsabilidad
cuando le cause ser alguien externa a la sociedad civil y recorra la tierra como nómada. En el
futuro, me aseguraré primero de hacer referencia a la biblioteca a todo lo que diga.”
“El problema de casarte con alguien que nunca te aburre es que ni siquiera dejan a un hombre
enseñarle a su hija su pasatiempo favorito en paz. Mira, te enseñaré como hacer teselaciones de
origami. Tu madre no sabe nada sobre ellos. Acabo de leer un ensayo sobre un astrofísico que
propone usar la técnica de almacenar grandes membranas en satélites.”
Hermione hizo grullas de origami hasta que las puntas de sus dedos se sentían débiles. Las
acomodó en el piso para que estuvieran de pie, con alas extendidas.
El papel de periódico no tenía la fuerza suficiente para el origami pero era algo que poder hacer.
Hermione no había tenido nada que hacer en tanto tiempo.
Era demasiado malo que la mitología Japonesa no fuera magia de verdad. Haría mil grullas si eso
fuera lo que le daría un poco de buena suerte.
Juntó todas las grullas y las aplastó todas. Dejándolas en una pila para que los elfos la
desaparecieran.
Ella se preguntó cómo eran sus padres. Qué tipo de empleos tenían.
Esperó que su incapacidad de recordar significaba que estaban a salvo en algún lado. Que los había
protegido antes de que empezara la guerra.
Cinco días después Hermione estaba sentada a lado de la ventana doblando los que eran, por su
cuenta, sus doscientas treinta y seis grullas de papel cuando la puerta se abrió y un hombre joven
miró a través de ella. Sus ojos recorrieron la habitación y cuando vio a Hermione él entró a la
habitación y rápidamente cerró la puerta detrás de él.
Parecía apurado.
Estaba construido con cabello oscuro y un rostro angular. Estaba usando unas túnicas de gala de un
color azul oscuro. Tenía una barba densa en la cara.
Ni siquiera se le había ocurrido que un extraño solo podría entrar a su habitación algún día.
“No te acuerdas de mí,” él dijo en un tono de sorpresa. Parecía haber un poco de ofensa en sus
palabras.
Él seguía caminando por la habitación. Estaba ya a la mitad de ella y las manos de Hermione
comenzaron a tener espasmos mientras trataba de pensar en qué hacer. Si ella se escapaba, ella
tendría que salir del alcance del oído o si no él solo podía ordenarle que parara. Tal vez si tapaba
sus oídos… pero él podría simplemente aturdirla.
No podía–
Solo estaba a unos metros lejos de ella y su expresión estaba creciendo triunfando.
De repente hubo un fuerte crujido y Malfoy apareció a su lado de la nada. Hermione lo miró y se
escondió detrás de él, lejos del extraño que se acercaba.
La intensa y triunfante expresión del rostro del joven se convirtió en una de indiferencia al ver a
Malfoy. La inestabilidad de su postura desapareció mientras se enderezaba y miraba alrededor de la
habitación de Hermione.
“¿Perdiste tu camino, Montague?” Malfoy preguntó fríamente mientras se ponía un poco delante de
Hermione.
Los ojos de Hermione se movieron a las paredes. ¿Habían? Nunca lo había notado. Era difícil de
notar ese tipo de escudos sin una varita o con un poco de magia que presionar en ellas.
“El Señor Oscuro me la encargó con instrucciones específicas para su cuidado. Siempre es útil
saber cuándo alguien está traspasando.” Respondió Malfoy. Su tono era hielo puro.
“No lo tiene,” Dijo Malfoy, alejándose de Hermione después de darle la mirada más superficial. “Y
si solo tenías curiosidad, pudiste haberme preguntado. Casi es medianoche. Tal vez deberíamos
regresar a la fiesta. Estoy seguro de que Astoria nos estará esperando.”
Malfoy caminó fuera de la habitación y esperó a que Montague lo siguiera. Montague parecía
tomarse su tiempo intencionalmente.
Montague.
¿Graham Montague?
Había estado en la Brigada Inquisitorial. Y había sido capitán del equipo de Quidditch. Fred y
George lo habían metido en el Armario Evanescente durante el quinto año.
Mientras estaba pensando. Hermione puso a un lado la pieza de papel que sus dedos con espasmos
habían roto.
Los Malfoy estaban ofreciendo una fiesta de Año Nuevo en la mansión. Ella hubiera tenido idea si
Montague y Malfoy no hubieran aparecido.
Estaba de pie y fue hacia la puerta, dudando. Quería ver a la gente con sus propios ojos, pero el
mismo pensamiento la aterraba.
Si alguien la viera le podrían hacer lo que quisieran a menos que Malfoy apareciera y los detuviera.
Su agudo e instintivo alivio por su llegada antes la inquietó en más formas de las que quería pensar.
Se paró junto a la puerta durante varios minutos antes de abrirla dudosamente. Caminó lentamente
por el pasillo y entró en uno de los pasajes de los sirvientes que no tenían uso, abriéndose paso
hacia el ala principal de la casa.
Gradually the sound of a string quartet began to reach her ears accompanied by the buzz of
conversations. She stopped and listened.
El sonido de un cuarteto de cuerda comenzó a llegar a sus oídos acompañado por murmullos de
conversaciones. Se detuvo y escuchó.
Música.
Pausó y se recargó en la pared para absorberla. Cerrando sus ojos y respirando al tempo de las
cuerdas.
Después de quince minutos se recordó a sí misma y continuó su camino. Abrió una puerta y se
asomó a un pasillo oscuro para ver si estaba despejado. Estaba a punto de salir cuando escuchó una
tela crujir y la risilla de una mujer, Hermione se hizo ligeramente hacia atrás y vio a Astoria dar la
vuelta en una esquina tomando la muñeca de alguien. La muñeca de un hombre que claramente no
pertenecía a la de Malfoy.
Hermione no podía ver claramente en la oscuridad, pero la constitución del hombre estaba mal.
Más ancho y más bajón. Y no lo suficientemente pálido o rubio.
Astoria se apoyó contra la pared y el hombre se acercó a ella hasta que Hermione no pudo ver a la
bruja rubia en absoluto. Los ojos de Hermione se agrandaron mientras la risilla se tornó en jadeos
entrecortados.
Luego dos piernas blancas se volvieron visibles mientras estaban envueltas en las caderas del
hombre y los sonidos cambiaron de jadeos a gemidos.
Hermione se encontró extrañamente fascinada hasta que se le ocurrió una idea horrible–
Dio un paso atrás bruscamente y huyó silenciosamente por las escaleras. Tomó otra ruta hacia el
salón de baile.
Se había vuelto bastante buena navegando la mayor parte de la mansión. Mientras no se apurara y
usaba las paredes como piedra de toque podía ir a casi cualquier lado.
En el tercer piso había una pequeña escalera estrecha y tortuosa que conducía a un hueco en el
balcón que estaba sobre el salón de baile. Hermione asumió que la fiesta estaba localizada en el
salón de baile.
Esperaba ir a un lugar donde pudiera escuchar las conversaciones pero el amorío de Astoria en el
pasillo había interferido. El acto en sí no era sorprendente pero la indiscreción parecía excesiva.
Engañar a su esposo en un pasillo lleno de retratos familiares. Incluso si era un matrimonio abierto
la franqueza parecía descortés.
Hermione se deslizó hacia la alcoba, se arrodilló y miró por encima de la barandilla, hacia la fiesta.
El salón de baile estaba lleno con gente toda ataviada con sus ropas más lujosas. La habitación era
resplandeciente con sus decoraciones. Brillando. Los candelabros estaban iluminados con luces de
colores y en el centro de la sala se había construido una torre de belle coupes de champaña de al
menos dos metros de altura; champaña estaba fluyendo hacia abajo en una mágica fuente sin fin.
Era una fiesta dedicada a las páginas de sociedad. Habían varios fotógrafos tomando imágenes para
el periódico del día siguiente.
Hermione vio a Pius Thicknesse y a varias figuras importantes más del Ministerio. Había docenas
de Mortífagos a quienes Hermione reconocía.
Umbridge estaba sonriendo y tocando el brazo de Malfoy mientras él mantenía un rostro de piedra.
Sus ojos seguían recorriendo subrepticiamente su pecho de una manera que parecía ser una mezcla
de curiosidad y malestar.
Antes de que Hermione pudiera tomar más notas en la interacción, una figura escarlata atrapó su
atención. Ella miró y luego lo miró dos veces. Había una subrogada en la fiesta.
Hermione miró a través de la habitación y se dio cuenta que habían nueve de ellas ahí.
Ella miró asombrada. No podía reconocer a ninguna de ellas; todas usaban sus sombreros y
seguían a los magos como si fueran sus sombras. Sus cabezas miraban hacia el piso y sus hombros
se inclinaban hacia adelante sumisamente.
Algunos de los magos a los que acompañaban eran Mortífagos. Hermione reconoció a Amycus
Carrow, Mulciber y Avery. Los otros magos eran más jóvenes. Pensó que uno podía ser Adrian
Pucey y otro Marcus Flint
Las subrogadas. Hermione se dio cuenta mientras observaba, eran usadas como símbolos de
estatus. Desfilaban para mostrar la importancia de un linaje
Las mujeres no se acercaban la una a la otra. Era de suponer que les habían ordenado que no
deambularan. Pero como dos de ellas se cruzaron Hermione notó que sus manos rozaron por un
instante. Para transmitir un mensaje o simplemente por consolación, Hermione no podía decir por
la distancia.
Hermione asumió que las otras subrogadas eran mantenidas enclaustradas en casas tal como ella
estaba. Claramente era una asunción equivocada.
Era Hermione quién era un caso excepcional. Miembro de la Orden. Recuerdos escondidos.
Esposas unidas por sangre. Entregada al Gran Juez. Llevada con Voldemort.
Era posible que las otras mujeres incluso tenían permitido salir por su cuenta. De hecho, dado que
eran rastreables, no había necesariamente una razón por la que no pudieran.
Tal vez incluso Hermione tenía técnicamente permitido hacer tal cosa. Aunque de alguna manera lo
dudaba. Si no tenía permitido visitas parecía dudoso que Malfoy la dejaría salir del estado.
“¡Un minuto para la medianoche!” una bruja con una voz sonora usada gritó alegremente,
interrumpiendo los pensamientos de Hermione. “¡Prepárense para sus besos de Año Nuevo!”
Astoria se deslizó de vuelta a la habitación. Sus túnicas estaban acomodadas y su expresión era
inocente pero había una leve sensación de desaliento acerca de su persona que le parecía obvia a
Hermione. Su labial estaba ligeramente corrido que no parecía estar con las líneas de sus labios. No
una mancha abierta, pero lo suficiente para que la forma de su boca se suavizara descuidadamente.
Su expresión era engreída.
Hermione vio a Astoria caminar hasta donde estaba Malfoy. La expresión de Astoria se transformó
en afecto mientras se acercaba, pero había una chispa de algo más en sus ojos.
Malfoy la observó cuidadosamente pero su expresión ni siquiera cambió. Hermione no podía ver el
rostro de Astoria desde el ángulo en el que estaba.
“¡Diez! ¡Nueve! ¡Ocho! ¡Siete!” la habitación comenzó a gritar la cuenta regresiva para el Año
Nuevo.
Mientras la cuenta iba bajando Malfoy se inclinó, su expresión aún en blanco, y pasó su pulgar por
la boca de Astoria.
En el cero se inclinó hacia adelante y presionó sus labios en los de Astoria. Una cámara sacó un
flash. La habitación explotó con fuegos artificiales mágicos y celebraciones y choques de cristales
mientras la gente brindaba.
Los labios de Malfoy seguían presionados contra los de Astoria pero mientras besaba a su esposa
levantó sus ojos viendo sobre la cabeza de Astoria. Sus ojos fríos y grises inmediatamente se
fijaron en el rostro de Hermione.
Su estómago dio un vuelco. Su corazón comenzó a latir fuertemente hasta que pudo escucharlo en
sus oídos. Ella se estremeció. Sintió que debía salir de vista pero se encontró atrapada, como si
estuviera encerrada en un lugar con plata fría.
Él siguió observándola hasta que Astoria rompió el beso y se volteó. Luego bajó los ojos y una
sonrisa falsa y aristocrática se curvó en sus labios mientras miraba alrededor de la habitación,
aplaudiendo sin entusiasmo durante varios segundos antes de tomar una copa de champán de una
bandeja flotante.
Hermione se recostó y presionó sus manos en su pecho y esperaba que su corazón dejara de latir
tan fuerte.
La fiesta duró horas. Hermione observó las interacciones sociales cuidadosamente. Buscando
señales de tensión y alianzas. Tratando de identificar el orden social que existía con el fin de
entender lo que El Profeta dejaba fuera.
Vio a Graham Montague mezclándose y lo miró durante algún tiempo, tratando de discernir si
había algo familiar en él. Él le parecía completamente extraño.
Malfoy no se mezclaba. Se quedaba de pie y dejaba que otra gente se mezclara con él. A Hermione
se le hizo cada vez más evidente qué personas sabían que él era el Gran Juez y cuáles no lo sabían.
Había una cierta reverencia y delicadeza en cómo los jóvenes Mortífagos se acercaban a él.
Antiguos Mortífagos como Mulciber, Nott Sr. y Yaxley lo trataban con una mezcla de deferencia y
resentimiento.
Mientras otros ahí tal vez no sabían por qué Malfoy era tratado tan cuidadosamente por los
Mortífagos, el respeto era contagioso. La habitación se orientaba alrededor de Malfoy en una
manera que era desconcertante.
Malfoy hacía su parte como un rey benevolente. La frialdad y la sensación de peligro para su
persona eran innegables, pero lo superpuso bajo cortesía aristocrática. La expresión dura e
inflexible que tenía alrededor de Hermione estaba ausente. Él se veía indulgente. Sonreía y
participaba en lo que parecían ser interminables corrientes de conversaciones triviales con
cualquiera que se acercara. Pero para Hermione, incapaz de descifrar sus palabras y simplemente
observarlo, siempre parecía frío y aburrido.
Eran casi las cuatro de la mañana cuando los últimos invitados se fueron.
Ella dudó por varios segundos antes de caminar por la esquina y se acercó a él, encogiéndose de
hombros.
“Fue más interesante que solo leer sobre ello.” ella dijo.
Él resopló.
“Palabras que nunca esperé escuchar de ti,” él dijo. Luego la observó, sus ojos se entrecerraron.
“¿Por qué Montague está interesado en ti?” preguntó, arqueando una ceja.
Estaba sorprendida de lo que estaba preguntando. Él tenía, ella se había dado cuenta, un horario
para examinar sus recuerdos. Aparentemente cada diez días. Se saltó la última sesión y se la dejó a
Voldemort, pero ella esperaba que se presentara en algún momento al día siguiente. Si quería solo
pudo haber esperado.
“¿En serio? Que intrigante,” dijo en un tono meditabundo. “Estás llena de sorpresas.”
“¿Le dices eso a cada chica?” ella dijo en un tono sarcástico y dulce.
La mañana siguiente el periódico tenía una imagen de Malfoy y Astoria en la portada. Capturaba el
momento en el que Malfoy se inclinó hacia adelante y pasó su pulgar por los labios de Astoria
antes de acercarse para besarla, fuegos artificiales y serpentinas explotando detrás de ellos.
En la página siguiente había una imagen del Gran Juez matando a varias personas en Francia. Una
chica se veía vagamente familiar. Hermione pensó que tal vez visitó Hogwarts en el Torneo de los
Tres Magos.
Hermione no se había dado cuenta que Malfoy había dejado el país antes en la semana.
Hermione dobló la imagen de Malfoy y Astoria en un mosaico en espiga y se divirtió haciendo que
Malfoy y Astoria se separaran y luego se aplastaran entre sí.
Rompió la imagen del Gran Juez en pequeñas tiras y la tejió en una pila. En otra vida, ella pensó,
tal vez disfrutaría crear cortezas de tarta complejas de celosía.
Ella se estaba poniendo ridículamente en forma, que eres un sentimiento satisfactorio pero no tenía
punto. En realidad no importaba que tan fuerte podría dar un puñetazo si no era capaz de llevar su
puño hasta la cara de Malfoy. No tenía mucho sentido la resistencia cuando casi tenía un ataque de
pánico cada vez que apartaba la mano de los setos de tejos o intentaba moverse a una velocidad
que no era glacial.
Malfoy apareció tarde en su habitación para revisar sus recuerdos. No pareció encontrar algo de
peculiar interés en su pasado reciente. Ni siquiera reaccionó cuando se encontró con su recuerdo de
Astoria cogiendo con alguien en el pasillo. Los retratos probablemente ya le habían informado.
Cuando terminó de revisar sus recuerdos se acomodó.
Esa noche Hermione formuló un cuidadoso plan para el día siguiente en su mente. Si en realidad
era su última dosis de la poción entonces había un número de cosas que quería intentar antes de
que los efectos se terminaran.
La mañana siguiente no pausó para leer el periódico. Se tomó la poción antes de que pudiera dudar
o temerle a la abstinencia que sufriría más tarde
Su primer destino fue el Ala Sur de la mansión. La única parte de la casa que aún no exploraba.
Había empezado en los pisos de hasta arriba y así fue bajando. Eran en los que era menos probable
que se encontrara con alguien así que se movía más rápido.
Al llegar al primer piso sintió que el aire adquiría una frialdad y una retorcimiento que podía
detectar incluso a través de los efectos amortiguadores de la poción. Se le erizó el pelo de la nuca y
su cuerpo empezó a sudar frío.
Magia Oscura.
Los instintos de Hermione le estaban insistiendo fuertemente a que se volteara y se fuera. Pero
fueron sofocados bajo la poción.
Su curiosidad no lo fue.
Descendió los últimos escalones y caminó en dirección del sentimiento. Había una puerta
entreabierta. Ella se asomó. Era un gran salón. Completamente vacío. Ni siquiera un palo de
mueble. Sin cortinas. Sin retratos en las paredes. Incluso el papel tapiz parecía haber sido
completamente pelado.
La mente de Hermione comenzó a catalogar automáticamente los rituales oscuros que conocía que
sabían que creaban una presencia tan duradera de magia retorcida.
A medida que se acercaba, descubrió que la jaula estaba empotrada en las piedras del suelo.
Literalmente inamovible a menos que se arrancaran los cimientos de la mansión, e incluso eso
podría no ser suficiente.
El solo hecho de estar cerca de la jaula le hizo sentir un sabor fuerte en la boca, como el sabor
cobrizo de la sangre.
Era un par de centímetros más baja que ella. Probablemente exactamente 150 centímetros de alto y
noventa centímetros de largo. Lo suficientemente alto como para que un prisionero se agache o se
acurruque.
Un ruido la sobresaltó. Se volteó para encontrar a Malfoy en la puerta observándola con irritación
y bordeado de rabia.
“Por supuesto que te faltaría el sentido común de no entrar aquí,” él dijo en una firme voz mientras
caminaba hacia ella.
Hermione se volteó hacia Malfoy con calma. Incluso sin la poción dudó que se sentiría
particularmente preocupada. Lo miró mientras él se acercaba. Ella había llegado a la conclusión
que generalmente hablando él no tenía permitido ni dispuesto a hacerle daño.
Incluso si no estuviera desesperado por entrar a sus recuerdos, Stroud probablemente le había
explicado exactamente por qué no sería aconsejable quebrarla psicológicamente.
Él la observó. Su rostro estaba ligeramente pálido, y sus ojos estaban oscuros y cubiertos de la
rabia que apenas se mantenía bajo control. Podía sentirla girando alrededor de los bordes de él.
Se le ocurrió que si intentaba que él la matara probablemente sería el momento perfecto. Estaba
rodeado por la magia oscura corrosiva y adictiva de la habitación. Podía sentir cómo se filtraba
dentro de ella mientras se quedaba mirándolo. Una persona podría drogarse en un entorno como
ese.
Los labios de Malfoy se apretaron en una línea dura y pudo ver su mandíbula apretarse. Había tanto
bajo su frío interminable. Una rabia dormida se agitaba, ondulando justo debajo de la superficie.
El salón tenía un gran efecto sobre él. Una pequeña provocación y ella probablemente lo podría
hacer explotar. Se preguntó cómo hacerlo.
Luego él se burló.
“Tú eres la única a quien tengo enjaulada, Sangre Sucia,” él dijo. Su expresión nuevamente se
volvió indiferente abruptamente, la rabia pareció haberse bajado. “¿No lo has notado?”
Hermione miró alrededor, parte de ella esperaba que Lucius Malfoy apareciera desde algún lado
con una expresión maniática recordando a su ex cuñada.
“Por suerte para ti,” Malfoy continuó, “ha estado en el extranjero desde el final de la guerra. Me
gusta esperar que no te torturará ni te maldecirá horriblemente si te cruzas en tu camino, pero si
fuera un hombre que alista tengo que admitir que las probabilidades no están a tu favor. Así que
recomiendo que no hagas visitas regulares aquí. ¿Quieres un tour completo antes de irnos? ¿Solo
para asegurarte que no hay nada convenientemente puesto por ahí para que me mates?
Él gestionó hacia la puerta del salón y Hermione caminó fuera. Él la siguió de cerca y luego cerró
la puerta fuertemente. Hermione sintió un pulso de magia cuando se cerró con un clic; el
sentimiento de oscuridad se desvaneció del aire a su alrededor. La puerta estaba fuertemente
protegida. Hermione se dio cuenta que probablemente era una de las innumerables habitaciones
que no eran para que pudiera entrar. Se preguntó si las otras habitaciones ocultadas fueron
dragadas de manera similar en magia retorcida.
“Astoria no dijo que hubiera ningún lugar al que no debería ir. Asumí que tenía permitido explorar
toda la mansión,” ella dijo.
“Estoy seguro que ella estaría encantada si encontraras un final desafortunado. La indignidad de tu
sola existencia puesta a un lado, también podría significar mi desaparición. Luego ella se volvería
una viuda rica y libre para conducir todos sus amoríos de mal gusto incluso más públicamente de
lo que ya lo hace,” Malfoy dijo en un tono indiferente.
Hermione lo miró.
“¿Y no te importa?”
“Me ordenaron casarme con ella así que lo hice. Nunca me ordenaron que me importara,” él dijo.
Malfoy se detuvo en seco en el pasillo y lentamente se volteó hacia ella, arqueando una ceja. La
examinó durante varios segundos y Hermione se detuvo y le devolvió la mirada.
“¿Estás tratando de provocarme o influir en mi lealtad, Sangre Sucia? Que terriblemente audaz de
tu parte.
Hermione estudió su rostro durante varios momentos antes de arquear su ceja. “Ya habías pensado
sobre eso. Si no, estarías ofendido ahora mismo,” ella dijo.
Él continuó estudiando su rostro durante varios instantes antes de que una pequeña sonrisa se
construyera en sus labios. “Sabes, casi pareces un Gryffindor otra vez.”
El momento se alargó. Siguieron mirándose el uno al otro. Los ojos de Hermione se entrecerraron
mientras lo evaluaba.
Parecía imposible que tan sólo tuviera veinticuatro años. Nadie tan joven debería tener tanta rabia
fríamente contenida detrás de sus ojos. Hermione había visto muchos rostros envejecidos por la
guerra pero la expresión de Malfoy era única. Estaba tan precisamente contenida, pero sus ojos
eran como una tormenta; parecían contener el poder del mar.
¿Cuánta gente había asesinado? Gente que conocía, gente que no conocía; nada de eso parecía
desconcertarlo. Su rostro de alguna manera no estaba marcado por la preocupación; joven e
indolente. Aún así ella podía ver la guerra en sus ojos, como si el gris en ellos fueran fantasmas.
Ginny. Él había matado a Ginny. Colgó su cuerpo frente a todos sus amigos y lo dejó pudrirse.
Y Minerva. Poppy Pomfrey, que le había enseñado a Hermione a sanar por primera vez. Neville, el
primer amigo de Hermione en el mundo mágico. Moody.
Malfoy había asesinado a todos los que restaban después de la guerra. Había eliminado a la Orden
del Fénix.
Incluso bajo los efectos de la poción, el odio y la rabia que sentía hacia él era inescapable. Ella no
solo lo odiaba emocionalmente. La furia por todo lo que había destruido era una estructura en su
mente. Él merecía sufrir profundamente por todo lo que había hecho. Ella no necesitaba sentir
emociones para creer en ello.
Ella no podía entender todo lo que él obtuvo por hacer todo eso. Él tenía dinero, pero eso no
parecía tener nada que ver con eso. Él tenía poder, pero estaba obligado a mantenerse en el
anonimato. Él no tenía pasatiempos aparentes además de asesinar gente con eficacia y leer. Ni
siquiera parecía disfrutar particularmente de matar gente.
Ella abrió la boca para pinchar, pero se contuvo. Tuvo que andar con cautela. Quería pensar más en
eso.
Hubo un fuerte sonido de tacones y Astoria apareció en la esquina de la nada. Cuando vio a
Hermione y a Malfoy sus ojos se entrecerraron y sus labios se fruncieron.
“Solo damos un tour por la mansión,” Malfoy arrastró las palabras, el rostro de Astoria palideció
levemente. “La puerta del salón del ala sur estaba abierta.”
“Tal vez los elfos domésticos la dejaron abierta,” Astoria dijo con rigidez.
“Por supuesto,” él dijo con una sonrisa. “Sin duda fueron los elfos.”
“Pensé que tenías trabajo hoy,” dijo Astoria, cambiando el tema abruptamente. “Dijiste que tu día
estaba bastante ocupado cuando te pregunté si podias pasar por el recaudador de fondos esta tarde
y aún así aquí estás ‘dando un tour por la mansión.’”
Hermione vaciló levemente mientras se paraba entre Malfoy y Astoria. Había algo intensamente
inestable sobre la esposa de Malfoy y Hermione no estaba dispuesta a llamar su atención-- o ira.
Sin embargo, no había manera en la que Hermione pudiera alejarse de la tensa conversación sin ser
tan obvia.
Se quedó congelada, observando la escena cuidadosamente mientras trataba de ser discreta. Las
palabras se sentían atadas con implicación y desagrado mutuo. Astoria estaba hirviendo con un
resentimiento apenas velado, sus dientes brillaban levemente mientras miraba a su esposo.
“El Señor Oscuro ha sido bastante específico con que la Sangre Sucia tenga precedencia sobre todo
lo demás,” Malfoy dijo con una fría expresión.
“Las instrucciones del Señor Oscuro son lo importante,” dijo Malfoy, empezando a lucir aburrido.
Ni siquiera estaba viendo a su esposa, de hecho Hermione se dio cuenta, estaba viendo por encima
de la cabeza de Astoria y observando un espejo en la pared que lo reflejaba a él y a Hermione. “Si
él me pidiera que cultivara gusanos, lo haría con la misma devoción.”
“No he notado que ninguna de las otras yeguas de cría necesite tanta devoción. Ni siquiera dejas
que nadie se le acerque. Es como si la estuvieras acaparando,” Astoria replicó bruscamente.
Malfoy se rió entre dientes, un brillo cruel entró en sus ojos cuando se posaron en el rostro de
Astoria. Un destello de incertidumbre parpadeó en los ojos de Astoria como si hubiera sido
atrapada con la guardia baja por la plena atención que estaba recibiendo de la nada por parte de su
esposo.
“Según mi parecer tú no querías ni poner tu vista en ella, Astoria. ¿Qué pasa?” dijo Malfoy, su tono
era bajo-- casi engatusando-- pero tenía un borde helado. “¿Preferirías que la paseara conmigo?
¿Que la lleve a la ópera? ¿Tal vez pudiera unirse a nosotros a la portada de El Profeta el siguiente
año nuevo? El mundo entero ya sabe que es mía. ¿Querías que te lo reiterara?”
“No me importa lo que hagas con ella,” Atoria gruñó, luego se volteó en su talón y se fue furiosa.
La inestabilidad en el aire se evaporó con el sonido de los zapatos que se alejaban. Malfoy observó
a Astoria con una expresión de molestia. Se volvió para dirigir su ceño hacia Hermione.
“Mi existencia la irrita,” ella respondió indiferentemente. “Si te ‘importa’ podrías arreglarlo
fácilmente.
Él se rió y la miró.
“Esa poción realmente te hace un número,” él dijo. La miró con tanta atención que se sintió como
si la estuviera memorizando.
Ella encontró su mirada con calma. Deseó poder sentirse calmada sin la necesidad de sentirse
congelada. Habían tantas cosas sobre él que quería desvelar y explorar; si tan solo pudiera reinar
en su psique y controlarse.
“Siento que puedo respirar,” ella dijo. “Como si me estuviera ahogando durante tanto tiempo que
olvidé cómo se sentía el oxígeno.”
Ella lo miró.
“Pareces sorprendentemente preocupado sobre mi pensamiento en tal cosa,” ella dijo con frialdad.
Malfoy hizo una pausa y la miró de nuevo por un momento antes de que una lenta sonrisa felina
adornara sus labios.
“¿Qué era nuevamente? ¿Explorar el Ala Sur, tratar de encontrar las cocinas, buscar un cobertizo
de jardín o establos, encontrar a Malfoy y encontrar una debilidad que explotar? ¿Ya estamos en
eso? Eres bastante eficiente.”
Hermione lo observó. Quería estar enojada pero la poción tuvo tal reacción cuidadosamente
sofocada.
“Estaba tratando de dormir, pero estabas pensando bastante fuerte,” él dijo en un tono blando,
quitando un hilo no existente de sus túnicas y observando su vestíbulo como si fuera un diseñador
de interiores.
“Bueno, diviértete,” él dijo después de un momento. “Los establos están después de los jardines de
rosas en el sur de la mansión. Y el cobertizo del jardín está al otro lado del laberinto de setos.
Tengo entendido que no puedes tocar las tijeras de podar ni las horquillas. Podrás ser capaz de
intentar estrangularme con una brida, pero de alguna manera dudo que pudieras decidirte a hacerlo.
Él sonrió ciendo hacia sus muñecas antes de voltearse y bajar las escaleras sin una palabra más.
Hermione se quedó de pie viéndolo desaparecer por el pasillo y luego miró a su alrededor,
reflexionando sobre él mientras calculaba su próximo movimiento.
Él había leído sus pensamientos la noche anterior. Ella ni siquiera estaba sorprendida, pero hacía
que todo lo que ella hiciera se sintiera terriblemente inútil. Él ni siquiera tendría que esperar para
practicar legeremancia en ella; él podría simplemente recoger sus planes del frente de su mente.
Fue de vuelta a su habitación y se puso su capa y se cambió a sus botas. Mientras salía de la
mansión a la veranda comenzó a contar de dos en dos.
Draco Malfoy era un enigma. Había tantas contradicciones arremolinándose bajo su fría fachada.
¿Cuáles eran sus ambiciones?
Él parecía estar acumulando poder sin tener específicamente un propósito para ello.
Él sabía que estaba encadenado por órdenes que no podía desobedecer. Casarse con Astoria,
arruinar su linaje con mestizos, mantener a Hermione bajo supervisión constante.
Seguía las órdenes de Voldemort con devoción a pesar de no tener gusto aparente por ellas.
¿Qué conseguía de ello? ¿Qué era lo que lo guiaba? Su poder y estatus no parecían tener sentido.
No parecía obtener nada de ello que no obtuviera como un Mortífago de medio rango.
Por supuesto que Hermione podría no ver algo. Él pasaba días fuera en los cuales ella no tenía idea
de lo que él hacía. Podían haber innumerables cosas que él estuviera haciendo de las cuales ella no
tenía conocimiento.
Había algo que ella estaba pasando por alto. Un detalle que sentía que sabía de forma
subconsciente pero que no podía colocar. Algo… algo. Como un rompecabezas que ella estaba
armando, construido de la información contradictoria que había estado acumulando en su mente.
Sintió que algo en el fondo de su mente se rompía y una página de un cuaderno gastado lleno de su
letra nadaba ante sus ojos.
“La fanfarria está en la luz pero la ejecución está en la oscuridad, el propósito es siempre engañar.
La intención es revelada para desviar la atención del adversario, luego se cambia para ganar el
final por lo inesperado. Pero la intuición es sabia, cautelosa y espera detrás de su [Link]
siempre lo opuesto de lo que se tenía que sentir y reconocer el propósito real de truco, permite que
pase cada primer indicio, espera un segundo, e incluso un tercero. La simulación de la verdad ahora
sube más alto al pasar por alto el engaño e intenta, a través de la verdad misma,
[Link]ó la jugada con el fin de cambiar el truco y hace que la razón parezca fantasma
fundando el mayor fraude en el mayor candor. Pero la cautela está en el reloj viendo claramente lo
que se pretende, cubriendo la oscuridad que estaba vestida de luz y reconociendo ese diseño más
ingenioso que parece más ingenuo. De esta manera, la astucia de Python se compara con la
simplicidad de los rayos penetrantes de Apolo.”
Hermione pausó preguntandose de dónde habían llegado las palabras. No era un libro el cual podía
recordar. Había memorizado las palabras. Tan pronto las vió en el recuerdo, recordó memorizarlas.
Luego comenzó a contar de tres en tres mientras seguía su camino por el laberinto de setos en la
dirección que Malfoy había dicho que estaba la cabaña de jardín.
El día pasó sin sentido, lleno de estar contando. No había nada útil que pudiera encontrar durante
su exploración final del estado Malfoy.
Descubrió que Malfoy tenía un establo de caballos alados; Descubrió que Malfoy tenía un establo
de caballos alados; enormes Abraxanios, Granianos y Aethoneneos. Todos los cuales la miraban a
través de las puertas del establo con barrotes y pisoteaban sus cascos cuando ella se acercaba.
Un delicado Graniano fue el único que no dio un paso atrás cuando Hermione se acercó. Agitó sus
alas ahumadas y metió la nariz a través de los barrotes, relinchando y lanzando la cabeza hacia
Hermione.
Hermione acarició suavemente su aterciopelado hocico y sintió el calor de su aliento jadeante
contra su palma. Si la mente de Hermione no estuviera reprimida probablemente hubiera llorado al
darse cuenta que un caballo fue la primera cosa cálida y gentil que había tocado en años.
Se quedó de pie durante varios minutos acariciando la frente del caballo y rascándole levemente la
barbilla mientras éste acariciaba su túnica con la esperanza de encontrar una manzana o una
zanahoria. Cuando se dio cuenta que Hermione no tenía nada que ofrecer, sacó su cabeza estrecha
hacia atrás a través de las barras y la ignoró.
Hermione siguió los caminos y encontró la entrada de la mansión Malfoy. Las grandes puertas de
hierro forjado estaban cerradas y no se abrían para ella. Hermione no estaba segura sobre qué es lo
que hubiera hecho si se hubieran abierto.
Solo un mausoleo estaba cuidadosamente limpio de nieve. A cada lado de la puerta había narcisos
encantados, floreciendo. Hermione estudió las palabras grabadas en el mármol.
Narcissa Black Malfoy. Amada esposa y madre. Astra inclinant, sed non obligat.
Una gran lápida para Bellatrix Lestrange estaba cerca. El escudo de la familia Black adornando el
mármol. Toujours Pur.
Hermione dejó el cementerio y continuó explorando el estado. Se sentía sin fin. Aislado. Montañas
nevadas ininterrumpidas que se extendían hasta donde alcanzaba la vista, de un blanco cegador
bajo el cielo azul claro. Cuando cayó la noche, Hermione siguió deambulando, observando las
constelaciones hasta que sintió los efectos de la poción empezar a desvanecer.
Se sintió tan enferma la mañana siguiente que pensó que estaba muriendo. Vomitó a un lado de la
cama y se tomó horas para que pudiera arrastrarse hasta el baño. No sabía si se podía volver
inmune a la poción pero no pensó que era posible seguir sobreviviendo para averiguarlo. Incluso si
Malfoy la enviaba dudó si sería capaz de consumir otra dosis nuevamente.
Estuvo enferma durante dos días, presionada contra la ventana mientras se estremecía y sudaba la
poción de su sistema. Reflexionando sobre Malfoy y el salón en el ala sur una y otra vez cuando no
estaba demasiado febril como para siquiera pensar con coherencia. Durante la segunda noche soñó
con Ginny.
Ginny estaba acurrucada junto a una cama y sollozaba en silencio. Se volteó bruscamente cuando
Hermione entró en la habitación. La expresión de Ginny al voltear y ver a Hermione era de
angustia, su pecho estaba temblando fuertemente y respiraciones irregulares estaban siendo
jadeadas rápidamente a través de su boca abierta. Incluso su pelo rojo estaba húmedo por las
lágrimas.
Mientras Hermione se acercaba a Hermione su pelo se hizo hacia atrás y expuso una larga y cruel
cicatriz en el costado de su rostro, desde su frente hasta su mandíbula.
“No lo sé — ” Ginny forzó las palabras fuera y luego comenzó a llorar con más fuerza.
Hermione se arrodilló a lado de su amiga y la abrazó.
Ginny se interrumpió mientras luchaba por respirar. Sonidos de hipo ahogado emergieron de lo
profundo de su garganta mientras luchaba contra sus espasmos pulmonares.
“Está bien. Respira. Necesitas respirar. Dime qué está mal y te ayudaré,” Hermione prometió
mientras pasaba sus manos por los hombres de Ginny. “Sólo respira. En una cuenta de cuatro.
Aguanta. Y luego por la nariz con una cuenta de seis. Nos quedaremos en eso. Respiraré contigo.
¿Está bien? Vamos, respira conmigo. Te tengo.
Ginny siguió llorando por varios minutos más antes de que su respiración se calmara y lentamente
comenzó a copiar la de Hermione.
“¿Quieres decirme qué es lo que pasa o prefieres que le hable a alguien más?” Hermione
preguntó cuando estaba segura que Ginny ya no iba a seguir hiperventilando.
Ginny lloraba muy rara vez. Cuando Percy murió ella lloró durante días pero mientras la guerra
seguía sus lágrimas se secaron junto con las de los demás. Ginny apenas lloró cuando Arthur fue
maldecido o cuando George casi murió.
Hermione repitió el recuerdo una y otra vez en su mente, tratando de asegurarse de encontrarle un
sentido.
No podía recordar la cicatriz en el rostro de Ginny. Parecía que tenía meses de antigüedad en el
recuerdo pero Hermione no podía recordar cuando Ginny lo había obtenido. Parecía que alguien
había tallado toscamente una sección del rostro de Ginny con un cuchillo.
Como si la estuvieras acaparando (Like you are hoarding her) por Dralamy
Capítulo 15
La mesa apareció en el centro de la habitación y se sintió resignada por la vista. Había comenzado
a sentirse inevitable.
Inevitable.
Hermione se dio cuenta con una sensación de caída de que se estaba acostumbrando a su jaula.
Malfoy iba a violarla en una mesa y el pensamiento se había convertido en algo natural para ella.
Incluso la palabra violar comenzó a sentirse inexacta.
Menos.
Si su situación dejaba de irritarla, sería menos probable que se arriesgara a un intento de fuga.
Menos probable que provocara a Malfoy.
Entender la ciencia no hacia la realización mejor. La hacía peor. Sabía hacia donde iba su mente.
Observó la mesa y se sintió perdida en qué hacer sobre ella. No era como si fuera capaz de pelear
contra él. No podía resistirse más de lo que ya se había resistido.
Él no estaba haciendo nada que doliera. Si ella ponía atención– dejó de alejar su mente–
probablemente lo haría peor que mejor.
Tenía que escapar. Eso era todo lo que había al respecto. Tenía que escapar. Encontrar una manera.
tendría que haber una manera. Ninguna jaula era perfecta. Nadie era perfecto. Tenía que haber algo
sobre Malfoy que explotar. Solo tendría que explorar lo que era.
Siguió repitiéndose la solución mientras caminaba por la habitación y se acostaba en la mesa. Pies
separados.
No pienses en ello, se dijo a sí misma. Cosas peores ocurrirían si se dejaba pensar en ello.
“Voy a escapar,” se prometió a sí misma. “Me iré a un lugar donde la gente es amable y cálida y yo
soy libre.”
Cerró sus ojos con fuerza y pronunció la promesa para sí misma una y otra vez hasta que escuchó
el clic de la puerta.
Malfoy fue durante cinco días. En el sexto día llegó e inspeccionó sus recuerdos sin una sola
palabra. Parecía preocupado.
Reported sobre los esfuerzos de la guerra estaban siendo ahora escritas en columnas más pequeñas.
La fascinación del público con las subrogadas estaba comenzando a opacar las páginas de la
sociedad. Estaban apareciendo en público más frecuentemente; trotando, llevadas a la ópera;
tratadas como si fueran mascotas exóticas. Imágenes de sus figuras con gorros aparecían junto con
chismes agresivos; ¿Fue hinchazón o simplemente el ajuste de sus túnicas? Fuentes sin nombre
decían cosas sugestivas como 'hay un chance que los Flint estén agregando un nombre al tapiz de
la familia a finales de año.'
La Sanadora Stroud fue reservada con los reporteros, lo que solo sirvió como combustible para más
especulaciones.
Los ataques de pánico de Hermione ya casi parecían una cosa del pasado. Había medido sus límites
y trataba de no sobrepasarlos. Cuando se mantenía enfocada y ocupada estudiando registrarlos y
explorando la mansión y los jardines era capaz de mantenerse en calma; cuando trataba de no
pensar sobre la guerra y como todos estaban muertos.
Gradualmente se volvió tan buena en mantenerse ocupada que momentáneamente olvidaba que
estaba olvidando. Ella inhaló y experimentó un momento en el que no se sintió rota, afligida o
desesperada.
La culpa que la golpeaba después era tan fría y ácida como el agua de mar.
Había explorado la mansión desde arriba hasta abajo. Encontró un juego de ajedrez mágico , jugó
partidas contra sí misma. Construyó torres de cartas con paquetes de cartas que descubrió en un
cajón. Visitó a los caballos.
Trató de encontrar a Malfoy pero nunca lo lograba. No sabía si tan siquiera estaba en la mansión.
Él podría estar fuera o solo detrás de una puerta que ella no podía abrir. A veces se sentía como si
la estuviera ignorando.
No tenía idea de cómo posiblemente pudiera escapar.
Hermione comenzó a ver a Astoria con regularidad creciente. El familiar chasquido de tacones en
la distancia y Hermione se volvió experta en desaparecer rápidamente detrás de una cortina o en un
pasillo de servicio.
Los pasajes de servicio estaban llenos de mirillas hábilmente ocultas. Hermione sospechaba que,
dada la utilización de los elfos domésticos, los pequeños y retorcidos túneles eran primeramente
usados para espionaje. La mansión estaba llena de ellos; habían unos obvios y otros bastante bien
escondidos. Hermione los encontró todos. Cada vez que las dimensiones de una habitación
parecían vagamente fuera de lugar, Hermione se ponía a trabajar, presionando ligeramente las
paredes y presionando cada nudo en la madera y torciendo cada candelabro de pared y cada clavo
hasta que sentía algo dar. Algunas puertas aparecían mágicamente mientras otras estaban
hábilmente construidas usando palancas y muebles rotantes.
Astoria rara vez estaba sola cuando Hermione la veía. Estaba acompañada por el mismo hombre
oscuro y de hombros anchos que Hermione había visto durante Año Nuevo. Pronto se hizo
evidente que Astoria o su amante tenían algún tipo de objeción a las camas. La primera vez que
Hermione los encontró, Astoria estaba casi desnuda presionada contra una ventana del salón.
Hermione hizo lo mejor que pudo para evitarlos. No le agradaba particularmente la idea de que
Malfoy usara sus recuerdos para ver cómo su esposa era follada desde todos los ángulos. Hermione
consideró la idea de mirar solo para fastidiarlo, pero luego la descartó; a Malfoy no parecía
importarle lo que Astoria hiciera, así que probablemente no tendría efecto en él. Solo sería
extremadamente incómodo pero Hermione.
Whenever Hermione stumbled across Astoria mid-coitus she would quickly avert her eyes and slip
away.
Durante un tiempo apenas y lograba ver destellos del par amoroso mientras huían, pero
eventualmente Hermione encontró a ambos completamente vestidos. Hermione había estado
deambulando por el piso más alto del Ala Norte cuando los vio paseando por el camino de grava
que corría a lo largo del laberinto de setos. Astoria estaba hablando animadamente, y mientras ella
hablaba el hombre a su lado volteó y miró el Ala Norte. Mientras Hermione observaba, finalmente
vio su rostro.
Graham Montague.
Hermione miró hacia abajo en estado de shock mientras sus ojos escaneaban cuidadosamente las
ventanas inferiores del Ala Norte. Cuando él echó la cabeza hacia atrás, Hermione dio un paso
hacia atrás y se perdió de vista.
Graham Montague era el amante de Astoria. Montague, que acababa de "encontrarse" con
Hermione durante una fiesta de Año Nuevo. Quién había esperado a Hermione reconocerlo
inmediatamente.
Él estaba teniendo un amorío con Astoria. Visitaba la mansión casi diariamente. Estaba viendo
hacia las ventanas donde estaba la habitación con una expresión de determinación intensa.
Slytherin. Antiguo miembro del Escuadrón Inquisitorial. Severamente herido por Fred y George.
En algún punto de la guerra Hermione lo había conocido y olvidado. Él tenía un amorío con
Astoria. Parecía estar buscando a Hermione.
Hermione revisó todo lo que podía recordar de esa noche. Había estado tan enfocada en observar a
Malfoy y a las subrogadas que no había conectado que Astoria y Montague estaban desaparecidos
al mismo tiempo. Cuando lo había visto más tarde en la noche, él se había estado mezclando, pero
parecía más familiarizado con Marcus Flint y Adrian Pucey.
A pesar de su recuerdo incierto sobre la guerra, Hermione estaba segura segura que Flint y Pucey
habían sido, lo último que recordaba, Mortífagos de nivel medio y sin marca.
Conseguir una Marca Tenebrosa era considerado una distinción significante: una admisión al
círculo íntimo más selecto de Voldemort. Mientras él control de Voldemort había crecido
notablemente, él había marcado a menos y menos seguidores.
Entonces estaba la conclusión lógica que Montague también era un Mortifago. Con marca o sin
marca no lo sabía.
Pero eso no explicaba por qué tendría algún interés o conocimiento de Hermione
A menos que...
Podría el–
¿Podría Montague ser un espía para la Resistencia? ¿Podría aún serlo? ¿Podría ser eso lo que había
tratado de comunicarle antes de irse con Malfoy?
Hermione pesó el riesgo de tratar de acercarse a él. Él estaba raramente solo. Astoria nunca parecía
alejarse de él más de unos metros.
En algunas ocasiones cuando Hermione sí lo encontraba solo dudaba. Él se sentía tan desconocido.
Seguramente, si él era alguien en quien confiaba, ella lo sentiría instintivamente.
Hermione decidió esperar su momento y seguir mirando. Mejor sospechas sin confirmar que algo
concreto que Malfoy pudiera sacar de ella.
La Sanadora Stroud llegó y descubrió que Hermione, una vez más, no estaba embarazada. Su
expresión mientras revisaba el resultado del diagnóstico parecía irritada. Hermione observó
determinadamente el reloj.
“¿Por qué tus niveles de sodio están tan bajos?” La Sanadora Stroud preguntó después de hacerle
varias pruebas a Hermione.
“¿No lo hacen?” La Sanadora Stroud dijo en tono de sorpresa. “¿Qué te están dando de comer?”
Hermione se encogió de hombros. “Cosas hervidas. Vegetales, carne y huevos. Y pan de centeno.”
“¿Por qué?”
“Asumí que era lo que estaban instruidos a darme. No es como que tenga la libertad de cuestionar
cualquier cosa,” Hermione dijo fríamente.
“Se supone que tienes que tener una dieta balanceada. Eso incluye sal.” La Sanadora Stroud dijo
con un tono de molestia. Se acercó y golpeó la esposa en la muñeca de Hermione con la punta de
su varita.
“¿Llamaste?” él dijo.
“Si. ¿Hay una razón por la cual ella no ha estado recibiendo sal?” dijo la Sanadora Stroud.
“Ella dice que toda su comida es hervida y no tiene sal. Está comenzando a afectar sus niveles de
sodio,” dijo la Sanadora Stroud, sus ojos se entrecerraron mientras observaba a Malfoy.
“Los elfos fueron ordenados a darle comidas. Asumí que estaba comiendo lo mismo que Astoria y
yo,” él dijo. Luego presionó su mandíbula y sus ojos se entrecerraron. “Astoria es responsable por
aprobar el menú. Averiguaré qué es lo que pasó.”
“Por favor. El Señor Oscuro se está volviendo más impaciente por la falta de progreso. No
queremos que nada interfiera.”
“Por supuesto,” Malfoy dijo fríamente, encontrando la mirada de la Sanadora Stroud. “Ahora, si no
hace falta nada más, debo regresar a mi trabajo.”
“Por supuesto, Gran Juez, no lo mantendré aquí,” dijo la Sanadora Stroud antes de observarlo una
última vez antes de voltear a ver a Hermione.
Esa noche Hermione recibió una comida completa con platillos de guarniciones y una ensalada
fresca, condimentos y, lo más importante para ella, un salero.
No se había dado cuenta de lo mucho que extrañaba la sal hasta que por fin la tenía nuevamente.
En retrospectiva no era exactamente una sorpresa darse cuenta que Astoria era quien había
decidido ordenarle a los elfos domésticos mantener a Hermione en algún tipo de— ¿comida de
prisión? ¿Tarifa de campesino? Hermione no estaba segura de cuál era la intención de ello. La
mujer era— extraña. Su indignación sobre Hermione parecía manifestarla en cualquier forma
extraña en la que pensaba que podía salirse con la suya.
Y lo había hecho durante tres meses; aproximadamente doscientas setenta comidas. Hermione no
quería comer nunca más un vegetal hervido.
Malfoy entró a la habitación de Hermione cuando ella estaba apunto de terminar de comer, y
caminó hacia ella para examinar la comida en su plato.
“Aparentemente estoy obligado a asegurar todo personalmente,” él dijo con un suspiro después de
que la comida aparentemente había cumplido sus expectativas. “Podrías haberlo mencionado.”
“Si comenzara a quejarme, la comida no sería lo primero que mencionaría,” respondió Hermione,
apuñalando un tomate con saña con su tenedor.
Él caminó hacia la ventana y observó el estado mientras esperaba a que terminara de comer. Ella
tomó su tiempo intencionalmente, y mentalmente recitó todas las repetitivas e irritantes canciones
que había aprendido en la escuela primaria.
Al terminar volteó a verlo. Ella podía ver su perfil y notó como sus ojos se volvían ligeramente
desenfocados. Espero que tengas la muerte más lenta y horrible que alguien pueda tener, Malfoy,
ella inmediatamente gruñó en su cabeza. Después de un momento él parpadeó y la miró sin
expresión. Ella encontró su mirada sin disculpas.
Hermione se acercó con resignación y se sentó en el borde antes de mirarlo, sin pestañear cuando
sus fríos ojos plateados se hundieron en su conciencia.
“Montague obtuvo una Marca Tenebrosa después de la batalla final,” él dijo, mirándola de arriba
hacia abajo. “Fue, me dijeron, en reconocimiento de servicios excepcionales que él ofreció.”
“¿Tú ofreciste servicios excepcionales también?” ella preguntó mirando a Malfoy. No tenía idea si
le estaba mintiendo sobre Montague; si es que se molestaba en hacerlo.
“Más excepcionales que los de Montague,” él dijo. Luego su sonrisa se desvaneció. Él seguía
observándola, estudiando su rostro cuidadosamente y luego moviendo sus ojos al resto de ella.
Se dio cuenta tardíamente de que estaba acostada en decúbito supino en una cama frente a él. Sintió
que le picaba la piel. Ella se sentó rápidamente.
Él la observó durante otro momento antes de voltear a ver a la pared detrás de ella.
“Si tienes una esperanza involucrando a Montague deberías dejarlas morir,” él dijo fríamente.
Luego se volteó y se fue.
“Si,” dijo Ginny, pareciendo ligeramente incómoda. “Em. Quería— preguntarte sobre algo.”
Hermione esperó.
“Bueno. La cosa es, quiero tener cuidado. He usado el hechizo. Pero—hay algo con los Prewetts,
no son como otras familias mágicas. Ellas solo quedan embarazadas de alguna manera. Ron y yo
fuimos accidentes después de que llegaron los gemelos. Así que—me estaba preguntando si
podrías hacerme una poción anticonceptiva. Si tienes tiempo. Yo siempre fui mala en pociones. Si
no puedes—está bien. Puedo preguntarle a Padma. Sé que estás terriblemente ocupada. Yo solo—
no quería que pensaras que no quería preguntarte.”
“Por supuesto. Iba a preparar hoy de todas formas. Será algo fácil de incluir. ¿Tienes alguna
preferencia sobre el sabor? Las más efectivas no saben muy bien.”
“Bueno, ya tengo algunos viales de una variedad. Te los puedo dar ahorita, si quieres.”
Hermione podía ver a Ginny repasar una lista de posibles hombres en la vida de Hermione.
“Dios—¡No!” ella dijo. “¡Soy una sanadora! Tengo muchas cosas a la mano. ¡No puede ser! Qué
—por qué siquiera—”
“Él es la única persona con la que pareces hablar durante mucho tiempo. Además de Fred, quién
está con Angelina. Siempre terminas peleando con todos los demás. Y no de la manera caliente,
molesta y angustiosa del sexo posterior.”
“Eso no significa que esté cogiendo con él,” Hermione dijo bajo su aliento, sintiendo como si su
cabeza fuera a estallar en llamas. “Él es un colega. Lo consulto sobre pociones.”
“No hablas con nadie estos días,” dijo Ginny. “Siempre solías estar con Ron y Harry. Pero
incluso antes de que te volvieras una sanadora, parecías cada vez más sola. Yo pensé— tal vez
tenías a alguien. Claro, Snape sería una extraña opción por muchas razones—Pero es una guerra.
Es demasiado para que alguien la pase solo.”
“Follar de forma catártica es cosa de Ron. No la mía,” Hermione dijo firmemente. “Además, no
es como que esté peleando.”
Ginny la miró pensativamente por un momento antes de decir, “Yo creo que estar en el hospital es
peor que estar en el campo de batalla.”
Hermione alejó la mirada. Algunas veces se había preguntado si era verdad, pero no era una
pregunta que le pudiera hacer a alguien.
Ginny continuó, “Pienso en ello cada que estoy aquí. En el campo de batalla—todo tiene
demasiado enfoque. Incluso cuando alguien es lesionado. Los apareces y luego regresas. A veces
ganas. A veces pierdes. Te golpean algunas veces. Tú golpeas de vuelta. Y tienes días de
recuperación si es grave, o si tu compañero de duelo muere. Pero en el hospital, cada batalla
parece una pérdida. Siempre termino más traumada cada vez que estoy aquí que cuando estoy
peleando.”
“Y nunca te tomas tiempo libre,” dijo Ginny. “Estás de guardia para cada escaramuza. Ellos
nunca pueden perdonarte, ni siquiera para dejarte llorar. Yo sé, por Harry y Ron, que sigues
insistiendo con lo de las artes oscuras cuando vas a las juntas de la Orden. No estoy de acuerdo—
pero lo entiendo. Me doy cuenta que ves la guerra desde una perspectiva diferente del resto de
nosotros. Probablemente la peor. Así que—solo estoy diciendo, si tuvieras a alguien, me alegraría
mucho por ti. Incluso si fuera Snape.
Ginny y Harry habían estado juntos y Hermione no podía recordarlo. No había ningún rastro en su
recolección. Lo había olvidado completamente.
¿Intencionalmente?
¿Eso era lo que Hermione había estado escondiendo?
Ginny seguía viva cuando Hermione fue encarcelada. Ginny no había estado en la batalla final. No
había sido torturada con el resto de los Weasleys.
Hermione había pensado que Ginny seguía con vida hasta que hana le dijo lo del Gran Juez.
Si Voldemort hubiera sabido de la significancia única que tenía Harry por Ginny su muerte hubiera
sido horrible. Mucho peor que lo que le pasó a los Weasleys.
Hermione hubiera hecho lo que fuera para proteger a Ginny; robado sus propios recuerdos para
tratar de salvarla.
Para Harry.
Para Ginny.
Ginny había sido una amiga constante durante la guerra. No cercana, pero siempre constante en su
amistad con Hermione incluso cuando se habían desarrollado cismas en muchas de las otras
relaciones de Hermione. Ginny, Luna y Hermione habían compartido habitación en Grimmauld
Place hasta que Luna murió.
¿Fue realmente tan inútil? ¿Había bloqueado su pasado para proteger a Ginny sin saber que Ginny
ya había muerto? Hermione había sido entregada a Malfoy, y arrastrada frente a Voldemort, y todo
era para proteger a alguien que ya había muerto.
Y Snape.
Hermione había tratado con todas sus fuerzas en no dejarse pensar sobre Snape.
Él la había entrenado para ser una Maestra de Pociones. Habrá usado horas incontables de su
tiempo personal para hacerlo.
Poco después de que Dumbledore había sido asesinado, ella había descendido a los calabozos a la
puerta de Snape y preguntó con voz firme. “Si hay una batalla, ¿qué pociones debería de saber
hacer? ¿Que probablemente no sería capaz de comprar en cualquier lado?” En vez de gruñir y
cerrar la puerta en su cara él la invitó a pasar a su oficina.
Hasta que Hogwarts fue cerrada ella había pasado cada tarde hasta tarde en la noche en su oficina,
preparando una poción complicada y exigente tras otra. Cuando Hogwarts fue abandonada él
continuó enseñandole en Grimmauld Place.
Empujó montones de sus propios textos de pociones anotados personales en sus brazos para leer y
trazó mapas de dónde buscar sus propios ingredientes cuando hubiera pocas fuentes para comprar.
A mitad de la noche y temprano en la madrugada la llevaba con él por toda Inglaterra. Él
aparecería de locación a locación para enseñarle cómo encontrar plantas y cultivarlas para que la
potencia se quedara alta. Le enseñó cómo construir lazos y atrapar y asesinar humanamente a los
animales y criaturas mágicas necesitadas para ingredientes de las pociones.
Él ni siquiera dijo nada cuando ella lloró cuando mató a su primer Murtlap.
Charlie Weasley llegó a odiarla por ponerse del lado de Snape por encima de casi cualquier otra
persona. Ella defendía los métodos de Snape y todo lo que hacía como Mortífago como necesario.
Lo protegió cuando Harry y Ron lo querían remover de la Orden.
Ella lo consideraba como más que un colega o un mentor. Él había sido alguien en quien confiaba
implícitamente.
Todo había sido una artimaña. Una estratagema inteligente. Sin Dumbledore para atestiguar por él,
él se había cultivado un nuevo campeón para sí mismo. Envuelta entre sus dedos al ser generoso
con su conocimiento. Había comprado su lealtad con una maestría para pociones.
Luego, una vez victorioso, la desecharía. Él había tenido la oportunidad de salvarla de ser incluida
en el programa de repoblación y rechazó. Había ido a Rumania y la dejó para ser criada.
Era una traición agria y profundamente personal que apenas podía ponerse a pensar sobre ello.
Era mediados de febrero cuando Dolores Umbridge fue asesinada durante el intento de asesinato
del Ministerio de Magia.
Una estatua de Voldemort estaba siendo revelada en la prisión de Hogwarts para conmemorar la
Batalla Final. La Guardián Umbridge estaba de pie en un estrado a lado del Ministro Thicknesse
cuando Thicknesse dio un discurso a los guardias de la prisión, reporteros y a un puñado de
oficiales del Ministerio en turno. Cuando comenzó el corte de la cinta, una flecha de ballesta
emergió del Bosque Prohibido, pasando por los escudos de la prisión, erró por poco al Ministro y
se enterró en el centro del pecho de la Guardián Umbridge.
El atentado contra la vida del popular Ministro de Magia durante tres mandatos envió ondas de
choque a través de la comunidad mágica británica. Los terroristas de la Resistencia habían sido
catalogados como eliminados. Hacerlos reaparecer de una manera tan espectacular trajo el caos e
hizo que los Mortífagos, vestidos con toda la indumentaria, salieran con fuerza.
Las visitas de Montague a la mansión cesaron abruptamente. Astoria deambulaba por la mansión
pareciendo pálida y paranoica. Hermione la escuchaba preguntarle a Malfoy con voz aguda sobre
exactamente qué tipos de escudos habían en el estado Malfoy.
Malfoy, cuando Hermione capturaba destellos de él, estaba constantemente vestido en algo que
parecía ser una combinación de vestimenta de combate y de caza. Él regularmente regresaba a la
mansión cubierto de lodo y luciendo pálido con rabia.
Ella leía la cobertura de las noticias obsesivamente. Los papeles hablaban fuertemente sobre cómo
era un intento de asesinato fallido, pero Hermione consideraba la muerte de Umbridge más
apropiada que el objetivo intendido. Thicknesse era un poco más como una marioneta. Los
pecados de Umbridge eran de ella misma.
Pero la satisfacción de retribución era insignificante comparada con el alivio de descubrir que la
Resistencia aún seguía viva. Hermione pasó media hora llorando de pura alegría. Se encontró
inesperadamente esperanzada por primera vez en mucho, mucho tiempo.
Cuando la Sanadora Stroud llegó a ver a Hermione, su irritación sobre que Hermione aún no estaba
embarazada se volvió claramente visible. Lanzó una serie de hechizos sobre Hermione y los
estudió pensativamente.
“Bueno, tus niveles de sodio parecen haber mejorado,” la Sanadora Stroud dijo después de varios
minutos de silencio.
Hermione miró al reloj y no dijo nada.
La Sanadora Stroud rebuscó en un maletín médico y sacó una gran jarra de una poción de color
púrpura.
Hermione se lo llevó automáticamente a los labios incluso cuando dijo, “¿Qué es?”
La Sanadora Stroud esperó y no respondió hasta que Hermione se había tomado la jarra entera.
“Poción de fertilidad. No debería de ser necesario, pero ya no tengo más ideas. Me temo que no
vas a disfrutar los efectos secundarios y va a incrementar tu probabilidad de partos múltiples.”
Hermione sintió la sangre de su cara drenarse y sintió como si fuera a caerse de la mesa. La jarra
se resbaló de su mano y se rompió. La Sanadora Stroud desterró los fragmentos de vidrio.
“Espera hinchazón y sensibilidad de los senos, dolores de cabeza, cambios de ánimo e hinchazón
en tu abdomen bajo. También puede que te cause sensibilidad al calor y cause que tu ansiedad re-
emerja,” dijo la Sanadora Stroud mientras agregaba notas al archivo de Hermione. “Le avisaré al
Gran Juez.”
Hermione tragó y mordió su labio de abajo mientras miraba al reloj del otro lado de la habitación.
Malfoy no apareció ese día para inspeccionar sus recuerdos. Hermione no estaba sorprendida; ya lo
había anticipado.
Cuando Malfoy llegó al día siguiente parecía cansado y enojado. No dijo una palabra mientras
tomaba su brazo y la apareció en los túneles que guiaban al Pasillo de Voldemort.
El pasillo era aún más cálido y apestaba a carne podrida. Hermione comenzó a sentir náuseas tan
pronto como tomó aliento. Malfoy parecía inmune mientras la empujaba hacia adelante y se
arrodilló, arrastrándola a las rocas que estaban a su lado. El suelo estaba húmedo y pegajoso,
brillando débilmente.
La habitación era casi completamente negra, sólo unos pocos apliques distantes proporcionaban
alguna iluminación. No habían más asistentes o Mortífagos presentes que Hermione pudiera ver.
Hubo un largo y lento suspiro sibilante desde el estrado oscurecido y los ojos escarlata de
Voldemort aparecieron de repente.
Malfoy jaló a Hermione hacia arriba por los escalones antes de ponerla en sus rodillas. Hermione
observó en repulsión.
El trono en el que Voldemort había estado una vez sentado se había ido. Estaba en su lugar
reclinado en un enorme nido de pitones las cuales estaban todas retorcidas en la vaga forma de una
silla. Estaban entrelazadas debajo de él, ondulando perezosamente
Voldemort inclinó la cabeza hacia un lado y pasó sus dedos como arañas suavemente sobre su
pecho mientras estudiaba a Hermione pensativamente.
“Aún no essstá embarazada,” Voldemort dijo en tono amenazante.
“Desafortunadamente no, Mi Lord,” dijo Malfoy, su voz era apologética. “Sin embargo, como
podrá ver, los sanadores mentales estaban en lo correcto con que el mismo tiempo es suficiente
para comenzar a recuperar sus recuerdos.”
Voldemort suspiró irritadamente y una pitón había emergido de la masa en movimiento de bobinas
y descansaba en su regazo. Voldemort acarició perezosamente a la serpiente y se hundió aún más
contra las bobinas deslizantes debajo de él.
La rodilla de Malfoy se alojó entre los omóplatos de Hermione y sus manos envolvieron su
mandíbula, sosteniendo su cabeza en su lugar. Hermione se congeló cuando los ojos escarlatas de
Voldemort apuñalaron los suyos y su camino hacia su mente.
Hermione podía sentir las manos envueltas alrededor de su garganta y mandíbula mientras
temblaba de dolor. Se sentía como si la legeremancia de Voldemort fuera una cuchilla rasgando su
mente. Gritó entre dientes.
Era más lenta. En vez de agonía caliente y cegadora era un dolor gradual y más insidioso. Del tipo
que se hundía en los huesos y los recovecos de la mente y se quedaba.
Voldemort rompió sus recuerdos pedazo por pedazo lentamente; como un gato, divirtiéndose con
su presa. Ella no sabía que tal cosa era posible. Pedazos y pedazos de cosas que consideraba
insignificantes, las destruía solo para sentirla reaccionar. Su recuerdo de hacer origami con sus
padres mientras debatían sobre el misticismo oriental, su descubrimiento del graniano en los
establos. Los rompió en pequeños pedazos como si fueran papel.
Los sintió irse… trató de aferrarse a ellos mientras se desvanecían, pero se escaparon hasta que la
agonía en su mente la hizo olvidar a lo que era que estaba intentando aferrarse.
Estaba fascinado por sus recuerdos de Ginny. Cuando salió de la mente de Hermione, ella colapsó
contra Malfoy y no podía ver nada más que los ojos rojos enojados de Voldemort. ¿Podía ver? ¿O
sus ojos simplemente se habían quemado en su mente?
Su cerebro dolía demasiado que casi esperaba sentirlo gotear fuera de sus orejas. A través de la
neblina de dolor que no se desvanecía, podía sentir su pulso palpitar locamente contra la presión de
los dedos de Malfoy.
“Es una lastima que no trajiste a la chica weasley de vuelta con vida.” Hermione finalmente
escuchó a Voldemort decir.
“Lo siento, Mi Lord. No tenía idea de su valor. Cómo puede recordar, estaba casi muerta cuando la
encontré.”
Hermione se movió levemente y gimió, tratando de despertarse del dolor para escuchar con
atención.
“Eso explica el ataque de la Sangre Sucia en Sussex,” dijo Voldemort en un tono amenazante.
“Una misión suicida para liberar a un amigo muriendo. La Orden siempre fue sorprendentemente
predecible.”
"Por supuesto." El desdén en la voz de Malfoy era evidente.
Hubo un largo silencio. El agarre de Malfoy en su mandíbula disminuyó y Hermione sintió como
se deslizó hasta el suelo. Mientras estaba ahí, una fría y musculosa serpiente comenzó a enroscarse
lentamente alrededor de su pierna.
“Estoy muy decepcionado de tu falta de progreso en encontrar a los responsables por el ataque,
Gran Juez,” dijo Voldemort. Había un susurro de furia entrelazando sus palabras.
Apenas podía descifrar algo en el oscuro pasillo. Su incapacidad de ver la dejó ligeramente en
sintonía con los sonidos del pasillo; silbidos y el suave estremecimiento de escamas que se
deslizaban constantemente a su lado en la oscuridad.
“No le fallaré. Si fue la orden, los encontraré,” dijo Malfoy. Su voz era calmada y determinada.
Mortal.
Hermione sintió sus labios temblar y lágrimas generarse en sus ojos. Sintió sus manos temblar
mientras rabia recorría su dolor. No había nada que ella pudiera hacer. Malfoy podía seguir y
asesinar a alguien en medio de su habitación si quisiera y Hermione solo sería capaz de estar de pie
y observar. Te odio, Malfoy. Te odio. Te odio.
“Fue la Orden. ¿Quién más pudo haber sabido? Ese tonto Slughorn le debió haber dicho a
Dumbledore. Potter debió haber sabido; por eso forzó su entrada a Hogwarts. Alguien fue pasado
por alto durante la purga. Alguien insignificante para la Orden. No uno de sus soldados ignorantes.
Estoy seguro que la Sangre Sucia sabe quien es.”
Mientras Voldemort hablaba el sentido de magia oscura hacía la habitación más pesada, como si el
mismo aire se hubiera convertido en sólido, masa ponderada cayendo sin piedad sobre Hermione.
Podía sentir sus costillas doblarse bajo la presión y quebrándose cruelmente en las piedras. Estaba
buscando por un aliento mientras trataba de respirar por pulmones que no podían estirarse.
"Quizás, Mi Lord, sería juicioso recordar a Severus," dijo Malfoy. Sus palabras sonaban forzadas.
Hermione no era la única siendo aplastada hasta la muerte.
“No…” dijo Voldemort en una fría voz. “Rumania es crucial. Habrían preguntas si llamáramos a
Severus por un atentado hacia Thicknesse. Severus se quedará en su lugar. ¿Has averiguado como
el pendante llegó hasta su posesión?
La presión bajó levemente y Hermione buscó aire y ávidamente jaló aire hasta sus pulmones. La
pitón se enroscó más arriba en su pierna. Podía sentir las escamas en su piel desnuda arriba de sus
medias. Un jadeo de repulsión salió de su garganta y trató de escapar con más fuerza Una
serpiente se cerró alrededor de su otro tobillo.
“He investigado en silencio. Hay fotos del Ministerio del 95 en las cuales parece haberlo estado
usando. Ella afirmó que era una reliquia de Selwyn. Cómo llegó a poseerlo nadie lo sabe, aunque
una ex secretaria mencionó que la Guardián había hecho un hábito de relevar a los vendedores
ambulantes sin licencia de sus posesiones.”
“Así que no sabes nada. No sólo cómo la Orden logró destruirlo desde una distancia imposible. No
cómo lograron identificarlo. Ni siquiera cómo ella lo obtuvo. ¿Hay algo que sepas?” Voldemort
gruñó. Luego se calmó por un momento antes de decir en un tono más calmado y amenazador, “Me
has decepcionado, Gran Juez. Espero que no hayas olvidado lo que pasó la última vez que me
decepcionaste. ¡Crucio!”
Hermione sintió a Malfoy caer repentinamente. No se había caído boca abajo, sino que se había
derrumbado sobre ella. Ella podía sentir su cuerpo temblar rígidamente de la tortura cuando un
profundo y gutural gemido fue arrancado de la parte posterior de su garganta.
Voldemort no mantuvo la maldición durante demasiado tiempo. En poco más de un minuto paró,
los estremecimientos contra ella cesaron y Hermione escuchó a Malfoy jadear cerca de su oído
mientras se recuperaba.
“No le fallaré, Mi Lord. He hecho que un goblin examine la punta de caza y los restos del
guardapelo,” dijo Malfoy con un leve temblor en su voz mientras comenzaba a pararse de nuevo.
“La punta de caza era de plata forjada por duendes, infundida con una combinación de veneno de
cola de mantícora y veneno de basilisco. El veneno de la manticora permitió que el rayo atravesara
las barreras—el veneno de basilisco destruir el guardapelo.”
Hermione sintió el susurro de una lengua deslizarse por su muslo interior desnudo y sollozó en
silencio.
“Un joven basilisco es lo suficientemente fácil para cualquier mago con un sapo y talento para
cegar hechizos lo obtenga con paciencia. La fuente para veneno de maticora es más cuestionable
dado qué tan cuidadosamente han sido regulados los ingredientes desde que dejó el control del
Ministerio. McNair insistió que él fuera responsable por la investigación de ello, lo cual fue
inusualmente generoso de su parte. Interrogué de forma privada a uno de sus asistentes. Parece que
ha habido discrepancias continuas en los libros de registro con respecto a las cantidades de algunas
de sus criaturas importadas. El mercado negro ha sido bastante rentable durante los últimos años.”
“Envía por él,” dijo Voldemort, la furia en su tono era abierta. “El ataque hubiera sido imposible de
no ser por su descuido. Algunosss de mis sirvientes parecen crecer hambrientos.”
“Como usted diga, Mi Lord,” dijo Malfoy y Hermione lo sintió levantarla del suelo.
Las pitones alrededor de sus piernas apretaron su agarre y la jalaron nuevamente hacia abajo.
Voldemort siseó fuertemente y lentamente la soltaron con un sonido silbante de disentería.
Mientras Malfoy liberaba a Hermione de las serpientes, el rostro de Voldemort se hundió en su
visión.
Varias de las serpientes se habían enroscado a su alrededor. Estaba medio cubierto por las pitones y
la miraba con atención.
“Esa Sangre Sucia está trazada con oscuridad. Las serpientes pueden sentirlo. Ella es bastante
fecunda,” dijo Voldemort, limpiando su boca sin labios mientras la estudiaba.
Hermione lo observó de vuelta antes de que su visión cambiara de enfoque. Ella podía sentir los
ligeros temblores de la tortura en el agarre de Malfoy.
“La Sanadora Stroud la dosificó ayer con alguna poción,” dijo Malfoy. “Respecto a la oscuridad—
bueno, el rastro de destrucción reportado en Sussex ya indicaba que ella no se adhería a las
políticas de la Orden sobre la Magia Oscura.”
Voldemort asintió con un siseo.
“Obsérvala cuidadosamente. Ahora que la Orden se está moviendo nuevamente es segura que
regresarán por ella,” dijo Voldemort.
“Usted sabe que moriría antes de perder mi control sobre ella,” Malfoy dijo en una voz grave y
Hermione sintió el agarre en su brazo apretarse.
“Quiero su cuerpo, Gran Juez. Quién sea que lo haya hecho. Este último miembro de la Orden.
Quiero su cabeza agregada a mi colección.”
Hermione se estremeció y trató de liberar su brazo. Voldemort vio y ella podía sentir su crueldad y
malicia en su mirada mientras sus ojos se deslizaban sobre ella. Él abrió su boca y deslizó su lengua
fuera como si estuviera saboreando el aire. Sus gamas eran blancas y no tenía dientes como una
serpiente y su lengua brillaba en la tenue luz. Cuando cerró su boca se inclinó hacia adelante y
siseó ligeramente.
Su rostro estaba a centímetros del de Hermione. Ella podía sentir el susurro del aire fantasma sobre
su rostro. No estaba segura si él estaba a punto de lamerla o hacerle legeremancia nuevamente. Sus
ojos color sangre la estudiaron por un momento antes de que se volviera a hundir en su nido de
pitones.
“Una vez que la Sangre Sucia haya entregado todos sus secretos, también la quiero muerta. Sabe
demasiado para seguir en el programa de Stroud. Aunque… si queda embarazada, te permitiré
esperar hasta que tengas tu heredero.”
“Como usted diga, Mi Lord,” dijo Malfoy sin dudar. Luego arrastró a Hermione fuera del pasillo.
Una vez que estaban en los pasajes, Malfoy la dosificó con una poción para aliviar dolor.
Hermione resopló hacia ella misma antes de tragarla.
Ella trató de aclarar su mente, luchando por ver. Sentía como si el aire en el Pasillo la hubiera
envenenado. Se deslizó débilmente hacia el suelo. Su cerebro aún seguía en agonía incluso con la
poción. Aún así se encontraba llena de preguntas.
“Después de que Potter murió.” La voz de Malfoy emergió de la oscuridad. “Unas horas después
de la batalla final. Fuiste capturada después de nivelar casi la mitad de ella para entrar. Fue un
ataque inesperado. Solo leí los reportes en el daño después de que me fuiste asignada. Es una
lástima que nadie se molestó en interrogarte antes. La exceso de confianza de victoria, supongo.”
Hermione miró hacia la dirección de su voz. Apenas podía distinguir su cabello de color claro antes
de que su visión se fuera nuevamente. Inclinó su cabeza nuevamente en la pared para acomodarse.
Ella arqueó una ceja, tratando de entender. “¿Pero Ginny salió? ¿Logré sacarla?”
“Lo hiciste.”
“Pero ella estaba muriendo—cuando tú—cuando la mataste. ¿Por qué?” ella preguntó, su voz era
pequeña y débil.
Hubo un silencio antes de que Malfoy hablara.
Se movió hacia un lado y vomitó. Oh dios, Ginny… Malfoy la esperó a que dejara de arquear antes
de arrastrarla hacia arriba del suelo y apareció de vuelta a su habitación en su mansión.
El ruido que hizo del dolor por la aparición fue animal. Ella colapsó en contra de Malfoy y
descubrió que estaba cubierta en lo que parecía ser restos brillosos y podridos. Ella solo pudo verlo
durante un momento antes de que su visión se volviera borrosa nuevamente. Ahogó un llanto y
trató de limpiar sus manos en sus igualmente enlodadas túnicas.
Hermione quería quedarse consciente. De esa forma podría llorar y tratar de procesar lo que había
aprendido, pero su mente se sentía desvanecida. Cómo si no pudiera alcanzar...
Jaló su ropa hasta que los botones se cayeron y luego los dejó en el piso. Se quitó las medias con
sus dedos del pie y trató de tallar fuera la sensación de las serpientes en su piel.
Pasaron dos días antes de que pudiera ver con confianza. El dolor en su cabeza la prevenía de
mantener cualquier comida dentro. La habitación nadaba cuando trataba de levantarse o sentarse.
Cuando Malfoy entró el tercer día ella se forzó a sentarse y a mirarlo fijamente.
Malfoy esperó. Ella unió los hilos de información; todas las inconsistencias que había recolectado
en su mente en el pasar de los meses. Finalmente los había juntado en algo cohesivo.
“La guerra se ha estabilizado,” ella dijo. “Aunque oficialmente aún sigue en partes de la Europa
mágica, ya no está siendo tratada como significante o consecuencial. De hecho, basado en la
cobertura, sospecho que pronto va a haber una armisticia anunciada. En los últimos dos años,
además de conquistar Bretaña, casi no ha habido progreso desde que Harry murió.”
“De hecho, casi nada ha pasado desde que Harry murió. La campaña entera de Voldemort se
estancó una vez que venció a Harry. Porque…” ella dudó sólo ligeramente, “había algo
conectándolos. Estaban unidos de alguna manera, probablemente de cuando trató de matar a Harry
cuando era un bebé. Por eso fue que él y Harry a veces terminaban en los sueños del otro y, estoy
segura que recuerdas como Harry podía hablar Pársel. Por eso cuando Voldemort usó la Maldición
Asesina—para matar a Harry en Hogwarts—no funcionó al principio—”
La voz de Hermione se quebró y pasó saliva fuertemente y se forzó a continuar. Había un nuevo
dolor lentamente comenzando a nacer en la parte trasera de su mente. Ella lo ignoró.
“Por eso tuvo que volver a lanzar la maldición a Harry. Por la unión. Pero—no solo era con Harry.
La forma en la que es inmortal… Profesor Quirrell, el diario que tenía tu padre… de alguna manera
tu Maestro encontró una manera de unir su fuente de vida a objetos inanimados. Y la orden sabía
de ello. Por eso sabe que el ataque de este mes fue la Orden y no un nuevo grupo de la Resistencia.
Porque el intento de asesinato no fue un intento. Thicknesse no era el objetivo. Umbridge tampoco
lo era. El pendiente que a veces usaba. El guardapelo. Lo vi cuando nos estaba entrenando. Era de
él. Una de sus uniones. Quienquiera que sea, el último miembro de la Orden, descubrió lo que era
y la mató para destruirlo.”
Los ojos de Malfoy se entrecerraron ligeramente. Hermione movió su cabeza hacia un lado
mientras se estudiaban el uno al otro.
“No la he preguntado aún,” Hermione dijo con calma, tratando de ignorar el dolor en la parte de su
cabeza que estaba creciendo como si una pala hubiera estado enterrada en la base de su cráneo.
“El esfuerzo de repoblación,” ella dijo, tratando de respirar por el dolor, “es una cobertura. Es una
artimaña. A Voldemort no le interesa la población mágica. Es una pieza de distracción para
mantener al público preocupado. No está esperando esclavizar a los muggles porque esté
preocupado por la demografía mágica. Lo está haciendo para comprarse tiempo; está entreteniendo
a las masas haciendo espectáculos públicos de las familias de sangre pura. Primero con los
casamientos y los abortos, y ahora, con las subrogadas. No detuvo la guerra porque quiere, lo hizo
porque tiene que.”
Dolor se disparó por ka cabeza de Hermione y la habitación ante ella se volvió una horrible sombra
de color rojo como si sangre estuviera cayendo y llenando su visión. Lloró en agonía y comenzó a
caer hacia adelante. Se forzó a mirar hacia Malfoy. Él se estaba acercando a ella.
Hermione estaba en el tercer piso de Grimmauld Place. El pasillo estaba callado y encendido con
una tenue luz; era tarde en la noche o temprano en la mañana. Mientras pasaba por una de las
habitaciones más pequeñas notó un destello de cabello rojo inclinarse hacia una mesa de mapas.
Ella pausó y tocó ligeramente en la puerta.
“Hola Mione,” Ron dijo distraídamente mientras movía piezas a través de los mapas y luego se
rascó su cabeza distraídamente con la punta de su varita. Su expresión era tensa.
“Seguro.” Él guardó su varita en su bolsillo trasero y la miró. “Solo estaba revisando lo que ha
pasado desde que me fui. Muchas redadas cuando estábamos fuera; debes haber estado ocupada.”
“Kingsley está usando los horrocruxes para mantener a Harry lejos del campo de batalla,” él dijo.
“No sirve de nada arriesgarlo en una escaramuza cuando lo necesitamos para el golpe final. Sí. Lo
entiendo. Eso no significa que me guste. Y algunas de éstas—7,” él sacó algunos pergaminos y los
miró. “Son misiones suicidas. No me había dado cuenta de lo seguro que Kingsley ha estado
jugando gracias a Harry. Ver lo que hará cuando nos vayamos por algunas semanas—”
Se interrumpió mientras miraba con enojo los informes. "¿Cuáles fueron exactamente las tasas de
víctimas mientras estábamos fuera?"
“No necesito que me digas. Puedo ver aquí los números. Maldita sea—malditamente increíble. Si
Kingsley estuviera aquí lo golpearía.”
“Ron, no podemos seguir tratando de jugar a lo seguro,” Hermione dijo, su estómago se hacía un
nudo mientras pensaba en cuántos ojos había cerrado durante las últimas semanas y la nueva casa
de seguridad del hospicio que había ayudado a Bill escudar. “No creo que te estés dando cuenta
cuán agotados están nuestros recursos. ¿Cuántos años más crees que la bóveda de Harry pueda
alimentar al ejército? La sala del hospital funciona con humos. Europa está cada vez más bajo el
control de Tom. La única opción que tenemos es tomar riesgos. Y no podemos arriesgar a Harry.”
Ron estaba callado. Hermione podía ver los músculos de su mandíbula trabajando mientras él
seguía apretándola y soltandola.
“Necesitamos encontrar los horrocruxes,” él finalmente dijo. Hermione dejó escapar un suspiro
bajo y profundo que había estado conteniendo ansiosamente y asintió.
“Así es,” ella dijo. “Tom y Harry son los alfileres. Ideológicamente los Mortífagos son muy
diversos. Es el poder de Tom que mantiene al ejército cohesionado. Si podemos matarlo,
permanentemente, debería haber suficientes luchas internas para dar la Resistencia a la ventaja.”
“Supongo que una ventaja para los delirios de inmortalidad de Tom: no se está molestando en tener
un sucesor,” Ron dijo inexpresivamente mientras miraba otro informe de misión. Hermione podía
ver su firma al final de la hoja, verificando a los lesionados, calculando las pérdidas en orden,
números impersonales. “Aunque no dudo que los Malfoys crean que son los primeros ahora que
Bellatrix está muerta. Malditos psicópatas.”
“Necesitas convencer a Harry que los horrocruxes son la primera prioridad,” ella dijo, observando
a Ron intensamente. “Especialmente ahora, después de Ginny. Estoy preocupada porque sólo
quiere ignorarlos.”
“Ron, espero que lo que dije en la reunión ayer en la noche no haya hecho sentir que fue tu culpa.
Tú salvaste a Ginny. No creí que hubiera sido apropiado guardar la información pero no quería
lastimarte al revelarla.”
“Lo siento—”
“No. No quiero hablar sobre eso,” él dijo en una voz temblorosa que no rompía ningún argumento.
Los ojos de Hermione recorrieron su rostro. reconociendo la tensión alrededor de sus ojos, el
escarlata inclinaba sus orejas mientras su rostro se ponía tan pálido que sus pecas destacaban como
gotas de sangre a través de su cara.
Si insistía él explotaría.
“Bueno. Te dejaré para que puedas revisarlo,” ella dijo mientras volteaba para irse.
Hermione volvió a ganar conciencia y aturdidamente encontró a alguien inclinado sobre ella,
inclinando su cabeza hacia atrás. El lado derecho de su cara y cuerpo estaba rígido. No podía
mover sus dedos y su lengua le dolía como si hubiera sido mordida repetidamente.
Ella se apartó de las manos sobre ella y la persona, un hombre, dejó de tocarla. Él dio un paso
hacia atrás, observándola cuidadosamente. Ella lo observó en confusión. Él era pálido y rubio y su
rostro, el cual parecía expresivo la primera vez que ella abrió los ojos, estaba cuidadosamente en
blanco.
Él miró hacia su varita. “¿Puedes hablar? Estuviste gritando durante varios minutos.”
Hermione luchó por pasar saliva. Su garganta se sentía cruda, como si varios minutos hubiera sido
una gran subestimación. Trató de abrir su boca y se dio cuenta que los músculos del lado derecho
de su mandíbula estaban tan apretados que apenas podía mover sus dientes.
Ella se sentía exhaustada. Sentía como si hubiera sido electrocutada; sus músculos y tendones se
sentían como si hubieran sido jalados hasta que estuvieran a punto de romperse. Cuando trató de
respirar hubo un leve sonido de jadeo que emergió desde el fondo de su garganta.
Trató de recordar lo que había pasado. Ella trató de sentarse, pero su cuerpo no cooperaba. Estalló
en llanto.
“¿Quién eres?” ella dijo entre dientes cuando finalmente dejó de llorar. Observó al hombre que
estaba de pie frente a ella.
Una miríada de emociones repentinamente cruzó su rostro. Él abrió su boca, luego la cerró
firmemente y dudó.
“Estoy a cargo de tu cuidado,” él finalmente dijo, una vez más con su expresión en blanco. Sacó
una pequeña botella aparentemente de la nada. “Deberías tomar esto. Probablemente serás capaz de
recordar lo que pasó la siguiente vez que despiertes.”
Hermione dudó y luego asintió con la cabeza en aquiescencia. Él deslizó una mano bajo su cuello y
la base de su cráneo y la ayudó a inclinar su rígido cuerpo hacia arriba para que así pudiera
tragarla. Tan pronto como la tragó, su cansancio se apoderó de ella por completo y sintió que se
iba a la deriva.
Había estado hablando con Malfoy sobre Voldemort, sobre horrocruxes—ella de repente recordó la
palabra. Ella finalmente había hecho su pregunta; la cuál duramente había sido una pregunta por
qué estaba casi segura que estaba en lo correcto. Voldemort estaba muriendo.
Luego todo en su mente se sintió como si hubiera explotado, la habitación se volvió roja, y ella
había colapsado.
Cuando despertó la primera vez ella estaba prácticamente inmóvil y ni siquiera recordaba quién era
él. La había dosificado con una Poción de Sueño sin Sueños
Ella pensó en el intercambio. ‘A cargo de su cuidado’ era una forma muy generosa de él para
describirse a sí mismo. Ella se rió.
Movió los hombros e intentó abrir la boca. Su mandíbula le dolía pero podía mover los dientes
completamente. Se sentó con cautela y se examinó a sí misma.
Ictus no era su especialidad de sanación, pero Arthur Weasley había sufrido de ellos levemente
después de ser maldecido por Lucius Malfoy. Lo había investigado. El tratamiento era similar a
tratar a alguien de el cruciatus, un tratamiento con el cual era bastante familiar.
No era exclusivamente sanación con varita pero terapia mágica-física; usar hechizos y luego
masajear los nudos y tensión fuera con las manos. Alguien la había tocado. Al menos le habían
masajeado toda la noche el lado derecho de su cuerpo para aliviar la tensión y la rigidez de forma
profunda. Considerando que se sentía casi normal, sospechaba que había sido tratada en ambos
lados desde su mandíbula hasta los dedos de los pies.
Era sanación. Sólo sanación. Ella había dañado a cientos y cientos de personas. Trataba lesiones de
cada parte del cuerpo. Una lesión era una lesión. Sanar era sanar. Era bastante removida de
cualquier sentido de sensualidad o sexualidad. Clínico. Cuerpos raramente registrados como algo
más que sanar.
Aún así… El sentimiento de que alguien la hubiera estado tocando mientras estaba inconsciente en
la casa de Malfoy la hacía sentir enferma.
Miró hacia el calendario en la pared y descubrió que dos días habían pasado desde su conversación
con Malfoy.
Ella se movió y siseó, mirando hacia abajo. Sus pechos estaban adoloridos y—engrandecidos. Ella
miró con horror abyecto durante varios segundos antes de recordar que era un efecto secundario de
la poción de fertilidad que Stroud le había dado. Ella hizo una mueca y salió de la cama.
Malfoy había usado hechizos limpiadores después de traerla del Pasillo de Voldemort, pero en
realidad no se había lavado nada. Juntó toallas y ropa y caminó por el pasillo hacia la regadera en
la otra habitación.
Una larga ducha aliviaba cualquier dolor restante en su cuerpo. Inclinó su cabeza hacia atrás debajo
del spray y pensó en el recuerdo de Ron el cual había abierto sin intención. Horrocruxes. Y tasas
de bajas. Y Ginny.
Ron. Se veía tan demacrado. Tan aplastado por la guerra. Su cabello tenía brillos de gris aunque él
no podía tener más de veintidós. Había olvidado esos detalles. Había olvidado cómo la guerra se lo
había comido; cómo el estrés se había manifestado en él físicamente.
Él había planeado misiones con Moody y Kingsley. Había usado su talento para estrategia y
ajedrez mágico y aprendió cómo aplicarlo en la guerra. Había estado tan orgulloso la primera vez
que Kingsley había aprobado una de sus estrategias.
Le había tomado tiempo a Harry y a Fin y a ED aceptar que la guerra sería larga. Ellos tenían el
pensamiento de que las comunidades mágicas se levantarían para ayudar a la Orden. Que haber
presenciado la derrota de Voldemort durante la primera guerra mágica imbuiría al Mundo Mágico
de confianza en el poder de la Luz.
Pero Voldemort había aprendido de la primera guerra. Era más astuto, cauteloso y astuto de lo que
había sido la primera vez, especialmente después de los traspiés de la batalla en el Departamento
de Misterios. Había limitado su reinado de terror a hijos de Muggles, mestizos y traidores de
sangre. Se apoderó del Ministerio temprano e hizo que la Orden del Fénix fuera etiquetada como
organización terrorista. Mandó a matar a Dumbledore en la propia escuela del Director por un niño
de dieciséis años.
Cualquier confianza que el Mundo Mágico pudiera haber tenido en el poder de la Luz fue
rápidamente sofocada. Hijos de Muggles y mestizos eran un fragmento de la población mágica.
Era más fácil para la comunidad mágica establecida simplemente optar por mantener la cabeza baja
y dejar la Orden de luchar sola contra Voldemort.
Incluso si tenías dinero, ir a Callejón Diagon y entrar a una cámara de Gringotts era difícil. Una
identificación del Ministerio se convirtió en requerimiento para comprar lo que fuera, comida o
suministros de pociones; y comprar largas cantidades causaba sospecha. Una persona podría ser
enviada al hospital después de una batalla pero cualquier herida enviada a Daño de Hechizos era
necesaria para que San Mungo contactara al DSM; miembros lesionados de la Resistencia fueron
acusado de terrorismo, puestos bajo arresto mientras convalecían y desaparecían en una de las
prisiones de Voldemort al ser liberados de San Mungo.
La Resistencia no estaba preparada por lo decisivas que serían las salidas iniciales de Voldemort.
No habían escondido a suficientes personas y muchas de las que intentaron proteger no habían
podido esconderse con el suficiente cuidado. Siempre había gente que se despedía que pensaba que
podían salirse con la suya antes de irse, algún pequeño indicio de que la tortura de los Mortífagos
demostró ser capaz de sacar de los vecinos.
El orgullo que Ron experimentó cuando sus estrategias fueron usadas rápidamente se desvaneció
cuando descubrió que era casi imposible idear una escaramuza sin víctimas. Las personas no eran
piezas reusables en un tablero de ajedrez, cuando eran sacrificadas morían. Terriblemente. E
incluso si hacías todo lo posible estratégicamente para protegerlas, ellos no siempre hacían lo
instruido o predecido. E incluso si lo hacían, el enemigo no.
Ron tendía a tomar cada muerte y lesión como su responsabilidad personal. El brillo del heroísmo
y la envidia que solía tener por Harry se desvanecieron. Se puso serio rápidamente y la
comprensión de la guerra lo unió a él y a Harry aún más estrechamente; reparando cualquier
fractura que sus pasados celos habían creado a lo largo de los años. Se habían vuelto unidos en
culpa, determinación e idealismo. Más cercanos que hermanos
Hermione suspiró y dejó caer su cabeza, sintiendo el agua deslizarse por sus mejillas. Sus labios se
torcieron y temblaron mientras pensaba en Hogwarts.
Harry, Ron y Hermione: el trío inseparable… hasta la muerte de Dumbledore, cuando Hermione
escogió pociones y sanación en vez de magia defensiva con Harry y Ron y el resto de ED.
Sus días eran gastados estudiando sanación bajo Poppy Pomfrey. Sus noches eran gastadas
estudiando pociones con Snape. Sus amistades se fueron hacia un lado. Incluso sus calificaciones
bajaron.
Tenía poco tiempo para dedicarlo a practicar hechizos de defensa. Todos estaban estudiando magia
defensiva. Nadie más parecía preocuparse por lesiones o en cómo contrarrestar maldiciones. O ser
hábil de hacer pociones necesitadas para sanar lesiones.
Pero luego fueron terroristas. Los hospitales no eran neutrales para terroristas.
Cuando Voldemort tomó abruptamente el control del Ministerio, el primer acto que firmó el
Ministro Thicknesse fue la Ley de Registro de nacidos de Muggles. Fue un movimiento
cuidadosamente cronometrado y estratégico. Los aurores nacidos Muggles y los mestizos en el
DSM y Sanadores de San Mungo fueron arrestados y les quitaron sus caritas antes de que pudieran
volar a la Orden.
La guerra estuvo concentrada en Bretaña en ese punto. Después de que el Ministerio Británico de
Magia fue tomado, se incautaron Hospitales Mágicos Europeos que simpatizaban con la
Resistencia, se acercaron en secreto y ofrecieron capacitación especializada en curación de magia
oscura y maldiciones. Hermione había sido la única persona con conocimiento básico de sanación
para calificar que la Orden podía salvar.
Era difícilmente una pregunta. La Orden necesitaba un sanador de víctimas, si no podían reclutar
uno tenían que crear uno; Hermione tenía la aptitud. Apenas tuvo tiempo para despedirse antes de
que Kingsley la había sacado de contrabando de Gran Bretaña. No sabía cuándo iba a regresar.
Ella entrenó obsesivamente durante casi dos años. Estaba casi al final de su entrenamiento cuando
la casa segura del hospital de la Orden se vio comprometida a raíz de una escaramuza. Un
Mortífago había tomado control de Ernie MacMillan cuando estaba apareciendo ahí. Una vez que
el Mortífago entró a los escudos protectores, se fue inmediatamente y trajo a más Mortífagos.
Aparte del hechizo Fidelius el hospital no estaba muy bien protegido. No había planes de
evacuación. No escudos. Fue un baño de sangre hasta que la Orden logró juntarse y mandar una
respuesta. La Orden perdió los dos sanadores que había reclutado, sus Sanadores practicantes,
Horace Slughorn y casi cada luchador herido convaleciente allí.
Voldemort había dejado a Antonin Dolohov armar una división de desarrollo de maldiciones;
maldiciones nuevas y nortes eran usadas en batallas que requerían hechizos analíticos avanzados
para contrarrestar. La especialidad de Hermione. También necesitaban reemplazar a su maestro de
pociones y Hermione calificaba para eso también.
Dentro de tres días, Kingsley llegó personalmente al hospital mágico de Austria donde ella había
estado estudiando y la trajo de vuelta a Inglaterra.
En su ausencia, Harry y Ron se habían reforjado a ellos mismos en un dúo. A su regreso, el trío
intentó reanudar la amistad pero los dos años los habían enviado en direcciones separadas.
Hermione no había sido capaz de compartir la creencia idealista de que la Luz, por su cualidad
inherente de bondad, eventualmente volteara la marea de la guerra. En sus ojos la marea de la
guerra parecía estar constantemente girando más y más en contra de la Orden.
Desde el momento en el que regresó a Inglaterra ella vivió en el nuevo ala del hospital que había
sido puesta en el segundo piso de Grimmauld Place. Ella pasaba sus días y noches viendo a gente
morir; observándolos darse cuenta que iban a morir. Tratando de salvarlos. Se sentaba a su lado y
les explicaba gentilmente como pudiera que ellos nunca podrían volver a hablar, a comer, a ver, a
caminar, nunca poder volverse a mover. Que nunca podrían tener hijos. Que sus pareja, esposa o
padres o hijos habían muerto mientras estaban inconscientes.
Ella vivía cada día en las secuelas de las batallas; respiraba en devastación hasta que se estaba
ahogando en ella.
No tenía permitido pelear. No tenía permitido estar en el campo de batalla. Tenía demasiado valor
como sanadora y maestra de pociones. La orden no podía arriesgar a perderla.
Permaneció interminablemente tras las batallas sobre las que no tenía influencia.
Así que usó lo que tenía, su voz y su posición como miembro de la Orden. Uso su asiento en las
juntas para instar a la orden a ampliar el entrenamiento más allá de la magia defensiva. No estaba
abogando por tortura o Imperdonables; ella solo quería a los luchadores de la Resistencia para que
se les otorgue un permiso explícito en lugar de simplemente tácito para matar a los Mortífagos en
defensa propia
No había pensado que podría ser una posición particularmente tensa o complicada para aguantar
tres años en una guerra.
Lo era.
Harry fue inflexible: ellos no usarían magia negra; ellos no matarían gente. La mayoría de la Orden
había caído en línea con la visión de Harry.
Hermione había sido el extraño franco. Había erosionado constantemente la mayor parte de su
amistad.
No era exactamente sorprendente que Ginny había concluido que Snape era la única persona con
la que Hermione podía haber estado en una relación. Ginny había estado en lo correcto. Hermione
había estado casi completamente sola.
Si hubiera hecho algo diferente, ¿podría haber cambiado el resultado de la guerra? ¿Si se hubiera
dedicado a la defensa? ¿Si no hubiera seguido la sanación o las pociones? ¿Si no se hubiera ido
durante dos años?
Pasó saliva fuertemente y presionó sus labios a una delgada línea mientras salía de la regadera y se
ponía una toalla.
Ella odiaba su reflexión. Odiaba verla. Trataba de mover sus ojos cada vez que encontraba un
espejo. Apenas reconocía a la persona que veía en el cristal.
En sus recuerdos, ella había estado demacrada por el estrés y la desnutrición. Pálida por quedarse
adentro sanando y haciendo pociones. Su piel había sido pálida. Su cabello ingobernable siempre
estaba cuidadosamente restringido en trenzas firmes que mantenía en la parte trasera de su cabeza.
Huesuda y de extremidades delgadas. Sus ojos, largos y oscuros, pero con fuego en ellos.
Ahora…
Su rostro ya no estaba demacrado. Con la nutrición adecuada se había llenado que sus mejillas ya
no estaban ahuecadas. Caminatas diarias regulares significaba que su color fue mejorado con un
ligero rubor natural en él. Sin un cepillo o algunas ligas solo podía cepillarse con los dedos y
dejárselo suelto. Caía, en una masa desenfrenada de ondas y rizos, más allá de sus codos. Sus
rodillas y codos y huesos de la cadera y costillas ya no sobresalían. Había construido masa
muscular haciendo ejercicio.
Se veía saludable. Incluso linda. Normal. Cómo una Hermione de una vida diferente.
La chispa que ella consideraba más intrínseca a quién era se había apagado.
La poción de fertilidad afectó cómo le quedaban sus túnicas. Los botones sobre su busto se tiraron
y pudo ver sus pezones a través de la tela. Giró los hombros hacia adentro para tratar de ocultarlo y
se echó el pelo sobre los hombros.
Cuando regresó a su habitación encontró un desayuno pesto para ella. Picó a una ensalada de
pepino y observó a la ventana. La nieve se había derretido. El estado estaba lleno de un gris sin fin.
Incluso el cielo era gris.
Aún seguía viendo a la ventana cuando la puerta sonó m Volteó la mirada y vio que Malfoy había
entrado. Estaba usando su ropa 'de caza'. Estaban limpias, así que supuso que estaba apunto de irse
en vez de estar regresando.
Ella lo observó. Sin las túnicas era notablemente alto y ágil. El atuendo era todo negro pero sus
antebrazos, pecho y piernas tenían un equipo de protección plateado metálico sujeto a ellos.
Armadura de piel de Ironbelly ucraniana, Hermione concluyó después de estudiarla por un
momento; para protección de armas y hechizos, a menos que tuviera un pasatiempo de domar
dragones del cuál ella no sabía. Él tenía un par de guantes en una mano.
Se preguntó si él había usado esa vestimenta el día en el que mató a Ginny, Minerva McGonagall,
Alastor Moody, Neville, Dean, Seamus, Profesor Sprout, Madam Pomfrey, Profesor Flitwick y
Oliver Wood. Él probablemente siempre lo traía puesto debajo de sus túnicas de Mortífago.
La piel de Ironbelly era muy resistente a la magia y casi impenetrable a los ataques físicos. En un
duelo, a menos que el atacante pudiera lanzar un ataque a la cabeza o usara una maldición asesina,
Malfoy sería difícil de vencer. Alguien con esposas bloqueando su magia no tendría ninguna
oportunidad contra él.
Pero luego, ¿desde cuándo les había importado a los Slytherin pelear justo?
“Para mi profunda consternación,” ella dijo apartando la mirada él. Él se acercó lentamente.
“Le informé a Stroud sobre lo que pasó. Aparentemente no se molestó en verificar que la poción de
fertilidad interactuaría negativamente con una sesión de legeremancia,” él dijo con un gruñido
leve.
“Dudo que la combinación sea algo estudiado regularmente por maestros de pociones,” Hermione
dijo fríamente.
Hubo una pausa y Malfoy sacó un periódico del aire y se lo dio a Hermione. Ella se lo quitó de los
dedos con una expresión curiosa.
“Claramente has puesto tu lectura en algo de buen uso,” él dijo mientras ella lo desdoblaba.
“¿Sobre esto?” ella dijo, ampliando sus ojos inocentemente e indicando el artículo.
“No.”
“Soy una sanadora,” ella dijo, luego miró hacia sus muñecas. “O lo era, al menos, me especializaba
en magia oscura. Conozco los signos de corrosión mágica. Demasiado de ciertos tipos de magia
oscura y se convierte en veneno en el cuerpo. El cuerpo y la magia tratan de asimilarla. Una vez
que hay magia oscura a nivel celular, no hay vuelta atrás. La magia se come al cuerpo desde
adentro. ”
Ella puso el periódico a un lado. “La magia por supuesto, es aún demasiado potente. Él aún es de
los magos más poderosos en el mundo. Pero físicamente se está deteriorando. Incluso toda la
sangre de unicornio que ha estado bebiendo y duchando no puede controlar suficientemente los
síntomas. Tumbarse en letargo bajo un nido de serpientes solo retrasa lo inevitable. Incluso si es
inmortal, pronto será un poco más que una sombra. Se desvanecerá en éter. Con Harry muerto, no
tiene forma de renacer a sí mismo. Si todos sus horrocruxes han sido destruidos—él solo—dejará
de existir.”
Él asintió lentamente
Ella asintió.
“Durante el ictus,” ella dijo, recargándose en su silla. “La Orden los estaba cazando. Ron y Harry
estaban asignados a ello.”
“Ron estaba molesto por las tasas de víctimas. Nosotros estábamos muriendo de hambre. Dudo que
sea algo que aún no sepas,” ella dijo en voz baja.
Ella lo miró fijamente, esperando a que se moviera inmediatamente para invadir su mente. Para
verificar. Él solo la observó.
Ella movió su mirada. Después de un minuto miró nuevamente hacia arriba, dudando.
“Kingsley Shacklebolt…” ella dijo. “Hannah no lo mencionó. Todos dicen que soy todo lo que
queda de la Orden, pero no recuerdo—”
“Él murió unos meses antes de la batalla final,” Malfoy dijo, apartando la mirada de ella. Su
mandíbula se rodó ligeramente
Hermione lo había sabido—pero aún sintió un dolor agudo en su pecho cuando escuchó la
confirmación.
Ella frunció el ceño mientras lo doblaba a la mitad, y luego paró, sintiéndose perdida.
Había hecho más de mil de ellas. Grandes y pequeñas. Día tras día. Tenía distintos recuerdos sobre
cómo hacerlas.
Ya no podía recordar cómo hacerlas. Siguió intentando, cada mañana después de leer el periódico,
pero de alguna manera ya no podía descifrar cómo seguir haciéndolas.
No podía recordar el orden de los dobleces. ¿Era un doblez en diagonal primero? ¿Tal vez tenía
que doblarlo a la mitad y luego también? Ella trató de las dos formas.
No tenía ninguna de sus grullas anteriormente dobladas y para observarlas y así poder revertir el
proceso de ingeniería. Los elfos las habían desaparecido todas al final del día.
Probablemente se había perdido durante su ictus. Tal vez hubo daño cerebral.
No importaba.
Ella ni siquiera sabía por qué las hacía. No podía recordar cuándo había aprendido. Tal vez en en la
escuela primaria...
El estado era lúgubre y embarrado. El invierno estaba dando sus últimos suspiros antes de la
primavera. Las ventanas ocasionalmente estaban cubiertas de escarcha en la mañana, pero los días
se calentaban y llovía en sábanas durante días a la vez.
La lluvia solo estaba cayendo levemente así que Hermione siguió su camino.
Había llegado al punto en el cual podía atravesar la mayoría de los jardines rodeando la mansión;
siempre y cuando no estuviera tan abierto. Aún no podía manejar los espacios abiertos.
Cuando de vez en cuando trataba de forzarse más allá de los setos y hacia las colinas abiertas y
onduladas, sentía como si alguien la estuviera diseccionando; cortando sus nervios fuera de su
cuerpo y poniéndolos fuera en el frío y en el viento. Su mente simplemente se doblaría sobre sí
misma y la dejaría sola en un estado de terror absoluto.
En los días en los que no estaba diluviando Hermionne pasaba la mayoría de su tiempo paseándose
en el estado. Regresaría adentro kke a de lodo y no tenía más opción que hacer un camino con él
dentro y por los pasillos. Hogares mágicos no tenían tradición de mantener tapetes en la puerta o
raspadores de botas cuando un rápido fregotego podría eliminar la mayor parte del lodo. Hermione
murmuraba internamente disculpas a los elfos domésticos todos los días.
Saber que el programa de cría era todo un engaño no cambiaba nada. Saber que Voldemort estaba
muriendo, que tenía sus horrocruxes, no cambiaba nada.
No para ella.
Malfoy aún estaba pasando todo su tiempo tratando de cazar a quien fuera que había destruido el
guardapelo. Cuando iba a inspeccionar sus recuerdos él se había visto visiblemente abatido. Él solo
exploraba su mente brevemente, como si tuviera miedo de dañarla y causarle otro ictus.
Hermione comenzó a sospechar que Voldemort le hacía crucio regularmente; cada vez que Malfoy
informaba que todavía no había atrapado al culpable.
Él no estaba, cuando ella se dio cuenta, regresando a la mansión pareciendo pálido con furia; estaba
pálido por el shock físico causado por la tortura. De hecho, él parecía como si estuviera siendo
torturado diariamente. Los síntomas se notaban más cada vez que lo veía. Parecía visiblemente
erosionado; como si estuviera al borde de una avería.
El cruciatus le hacía eso a una persona. Cuando se usaba demasiado frecuentemente, incluso si no
volviera loco a una persona, sus efectos se volverían a largo plazo.
Sus manos tenían espasmos de la misma manera en las que Hermione a veces los tenía . Se
preguntaba si tenía terapia para la tortura. Si es que tenía tiempo para ella.
Ella trataba de no notar los síntomas; la palidez, los ocasionales espasmos en sus dedos, la
dilatación de sus pupilas. Se recordaba a sí misma que él estaba tratando de cazar al último
miembro de la Orden; cada vez que regresaba torturado era un signo que había fallado y la Orden
había sobrevivido.
Pero le molestaba, como una sanadora. El deterioro, no podía evitar notarlo y reconocerlo
inexplicablemente en su conciencia.
Ella lo ignoró.
Voldemort estaba muriendo. Voldemort estaba muriendo y Malfoy lo sabía y él había respondido
al escalar rangos, y eliminado la Orden. Ella se había preguntado por qué él era tan servilmente
obediente incluso en la cara de tenerla como la madre de sus futuros hijos, ahora sabía por qué. Por
supuesto que haría lo que fuera para permanecer en las buenas gracias de Voldemort.
Ron estaba en lo correcto. Malfoy probablemente se veía a sí mismo como el sucesor. ¿Cómo
podría no hacerlo? El Gran Juez. 'La Mano de la Muerte' del Señor Oscuro. Cuando Voldemort
finalmente se desvaneciera, ¿quién se atrevería a disputar que Malfoy era el siguiente en la lista?
No había otro Mortífago que pudiera compararse.
Malfoy claramente tenía la intención de convertirse en el siguiente Señor Oscuro y a menos que
Voldemort lo matara antes de eso, Hermione lo esperaba completamente.
Ella se preguntaba qué tipo de Señor Oscuro sería él. ¿Qué era lo que quería de ello? Hermione aún
no lo sabía. Tal vez nunca lo sabría. Ella siempre se preguntaba y nunca lo comprendía.
Él merece morir, ella pensó. Él merecía que me hicieran crucio. El mundo sería un mejor lugar si
Draco Malfoy fuera asesinado o se volviera loco.
Pero la idea de él con los ojos en blanco en Janus Thickey la molestaba de alguna manera.
Observar pasivamente el precio que la tortura regular le estaba cobrando la hizo sentir
extrañamente culpable.
Ella no podía hacer nada al respecto, ella se recordó fríamente a sí misma mientras caminaba por el
laberinto, incluso si quisiera ayudarlo. Lo cual no era así. Él era un Mortífago. No era como si
alguien lo hubiera obligado a convertirse en un Mortífago o asesinar a Dumbledore o ser quien
asesinó a toda la Orden del Fénix completa y un gran porcentaje de la Resistencia como un entero.
Él merecía cada parte de sufrimiento que iba de su mano con su servitud. Incluso más.
Si ella no podía matarlo, la ironía de ser Voldemort quien lentamente hacia la acción era tanto
apropiado como satisfactorio para contemplar.
Principalmente.
Hermione suspiró y dejó de caminar, presionando las palmas de sus manos contra sus ojos.
Tratando de aclarar su mente y parar de pensar.
Parecía que había logrado retener un poco de corazón sangrante, incluso para monstruos
depravados. Siempre trató de odiar la simple idea de tortura. Le molestó estar presente en la de
Umbridge. Aparentemente ni siquiera podía disfrutar la de Malfoy.
A medida que se acercaba, sus pechos se hincharon varias tallas de copa más grandes y, sin un
sostén que los sostuviera, colgaban y dolían y estaban muy sensibles. Su abdomen bajo se
hinchaba en una forma en la que la hacía ver que en realidad estaba en las primeras etapas de un
embarazo. Era horripilante. Hermione se encontró repentinamente vívida, visceralmente
confrontada por la idea del embarazo de una manera que había logrado ignorar y evitar hasta
entonces.
Ella lloró. Su ropa no le quedaba. No podía hacer ejercicio, era demasiado incómodo. Se sentía
demasiado cansada y al borde. Ella solo se acurrucaba en su habitación y trataba de ignorar todas
las cosas que su cuerpo estaba haciendo.
Cuando apareció la mesa, le resultó algo doloroso inclinarse sobre ella y sentir su peso
presionando su pecho. Tragó saliva fuertemente. Su cuerpo entero se sentía hipersensible,
particularmente en lugares en los cuales no le gustaba pensar. Cuando escuché a la puerta abrirse
se concentró solo en el dolor, apretando sus pechos con más fuerza de lo necesario y obligándose a
no prestar atención a nada más.
Después de los cinco días, cuando Malfoy apareció a inspeccionar sus recuerdos, parecía un poco
menos nervioso. No tan mortalmente pálido. Torturado menos recientemente. Temía que eso
significara que había logrado algunos avances en su investigación.
Él examinó sus recuerdos cuidadosamente. Más a fondo que la vez pasada, pero aún sin molestar ni
uno solo de los recuerdos bloqueados. Sí observó su conversación con Ron repetidamente como si
estuviera buscando detalles. Cuando se encontró con su renuente preocupación por sus síntomas de
tortura, se retiró de su mente.
“¿Te preocupas sobre mí, Sangre Sucia?” dijo con una mueca de desprecio. “Tengo que admitir
que nunca pensé ver el día.”
“No lo tomes como un cumplido,” Hermione dijo con rigidez. “Me sentí mal por Umbridge cuando
él la torturó también pero bailaría feliz sobre su tumba.”
La sonrisa de Hermione se desvaneció. “Algunas personas merecen morir,” ella dijo fríamente. “Y
las otras que no—las mataste de todas formas.”
Él puso los ojos en blanco como si ella simplemente hubiera criticado sus modales.
“¿Te dices eso para calmar tu conciencia?” Ella se burló de él mientras se sentaba en la cama.
“¿Cuándo los colgaste y los dejaste descomponerse? ¿Pensaste que estabas siendo noble?
Él le sonrió levemente y arqueó una ceja. “Tu Resistencia era bastante ilimitada en su esperanza
incluso después de que Potter murió frente a ellos. Eran del tipo que nunca creerían los informes de
muerte basados en los rumores de los Mortífagos. ¿Cuántos luchadores más crees que hubieran
intentado escapar si no hubieran visto los cuerpos pudrirse con sus propios ojos? ¿Seguramente no
crees en alentar optimismo suicida?
“Alguien aún sigue ahí fuera,” ella dijo. “Alguien a quién aún no has atrapado.”
“Aún no. Pero casi puedo asegurarlo.” él dijo con una cruel sonrisa. “Mucho antes de que el Señor
Oscuro se desvanezca, tu último miembro de la Orden estará muerto y tú preciosa resistencia ni
siquiera sabrá que existió.”
“Claro que lo sé,” él dijo, su expresión se volvió tan dura que podía haber sido tallado de mármol.
“Ésta es una historia con solo un final. Si tú Orden quería una diferente debió de haber tomado
decisiones diferentes. Tal vez unas duras, realistas. Debieron haber dejado ir sus nociones de
cuentos de hadas de que podían de alguna manera ganar una guerra sin ensuciarse las manos. Eran
idiotas, casi cada uno de ellos.” Él se burló de ella. “¿Sabes lo fácil que es matar a alguien cuando
sabes que lo único que ellos están intentando hacer es aturdirte? Muy. Tan fácil que lo podría hacer
dormido en este punto.”
Hermione lo observó, viendo la forma en la que su boca se torcía con burla y la furia en sus ojos
mientras hablaba.
“¿A quién odias tanto?” ella preguntó. Ella aún no podía comprenderlo. Parecía desafiar los límites
de la magia.
“Mucha, mucha gente,” dijo con un insolente encogimiento de hombros. Luego sonrió. “La
mayoría de ellos ya están muertos.”
Después de casi un mes, Montague comenzó a visitar la mansión una vez más. Hermione no se
molestó en espiarlo. Había concluido que probablemente no era parte de la Resistencia ni de la
Orden. Si existiera la posibilidad de ello, seguramente Voldemort habría enviado a Malfoy tras él.
Cuando regresó de su paseo un día, se encontró con media docena de elfos domésticos en la
veranda del ala norte colocando una gran mesa y colocando grandes cantidades de flores por todas
partes. Uno de ellos inmediatamente se desvaneció con un estallido agudo y un momento después
Topsy apareció y se acercó a Hermione.
“La Señora va a tener una fiesta Ostara esta noche. La Sangre Sucia tiene que permanecer fuera de
vista,” dijo Topsy.
Hermione parpadeó y miró alrededor de la veranda que parecía más como si estuviera siendo
preparada para un banquete de bodas que como una celebración del equinoccio de primavera.
“Está bien,” dijo Hermione, se fue y encontró una entrada diferente a la mansión. Observó las
preparaciones desde las ventanas de arriba y concluyó que el equinoccio era una simple excusa
para que Astoria pudiera dar una fiesta. No había nada sobre rituales o tradiciones aparentes aparte
de la abundancia de flores.
Cuando la tarde cayó la veranda estaba encantadora, resplandecientes con luces de colores
marcando los enormes ramos de narcisos y tulipanes. Astoria debió tenerlas enviadas desde algún
otro lugar, teorizó Hermione, la propiedad Malfoy todavía estaba fría y apenas insinuaba la
primavera.
Hermione observó a los invitados llegar, Mortífagos, cada uno de ellos. Estaban rígidos y formales
el uno con el otro hasta que los tragos comenzaron a fluir generosamente.
Cuando todos estaban sentados y la comida ya estaba en marcha, Hermione se apartó de la ventana
desde la que había estado mirando y agarró su capa. Se deslizó por un pasillo silencioso y salió a
los laberintos. Si pudiera encontrar una buena posición sería capaz de escuchar a escondidas.
Quizás alguien dejaría caer información útil sobre la Orden o la Resistencia. O las otras
subrogadas.
El Profeta siempre estaba lleno de especulaciones pero era difícil saber lo que pudiera ser verdad.
Ella siguió los caminos sinuosos del laberinto de setos. Sus pasos eran silenciosos. Le habían dicho
que no podía salir.
Tratar de escuchar a escondidas lo que claramente se estaba convirtiendo en una cena de borrachos
fue un alivio. Hermione se sentía—con vida. En lugar de sentirse como una criatura mecánica
muerta que pasaba día tras día, doblando origami, haciendo ejercicio y esperando a que apareciera
una mesa en el medio de la habitación para que la follaran clínicamente.
La veranda estaba del otro lado del laberinto de ella. Ella podía escuchar las voces claramente.
“Apenas tiene dedos,” dijo una voz. “No puedes enseñar algo así. Me asusta hasta la mierda. Al
principio, apenas pude levantarme para llevarla, pero ahora que está en el lío tiene el par de
aldabas más increíble. Definitivamente compensa la falta de dedos.”
Hermione se congeló. Estaban hablando sobre las otras mujeres. Posiblemente Parvati o Angelina.
Ambas habían perdido la mayoría de sus dedos.
“Al menos la tuya tiene los dos ojos,” dijo otra voz. “El mío es un horror para mirar. La tomo
desde atrás o le pongo algo encima de su cara para que no pueda observar ese maldito hoyo en su
rostro. Tiene un parche que lo cubre ahora, pero aún así…”
Hannah Abbott.
“No son para que las vean,” la fuerte voz de Astoria intervino.
“Deberían de ver cómo tengo entrenada a la mía,” otra voz apareció. “Todo lo que tengo que hacer
es chasquear los dedos y ella se agacha. Su quim está tan suelto que prefiero tomarla por el culo a
menos que sea uno de los días obligatorios. Debió de haber sido una puta cuando estábamos en
Hogwarts, pero sabe cómo chupar un pito. La tengo bajo la mesa cada mañana mientras como mi
desayuno.”
Hermione sintió como si alguien la hubiera apuñalado. El horror que sintió fue físicamente
doloroso.
“¿Tienes a la Sangre Sucia, no es así Malfoy? Vi ese artículo en El Profeta sobre ello.”
“No,” Malfoy dijo, su voz estaba cortada. “El Señor Oscuro la quería intacta.”
“Maldito afortunado,” murmuró alguien.
“Ha de ser divertido, mirando fijamente su pequeña cara de sabelotodo mientras te incrustas en
ella. ¿Llora? Siempre me imaginé que lloraría. Tenía tantas fantasías en la escuela de inmovilizarla
en un escritorio e incrustarme en ella sollozaba.”
A Hermione se le puso la piel de gallina y se envolvió con la capa con más fuerza.
“Nunca presté demasiada atención,” Malfoy contestó con un tono de aburrimiento. “Lo que el
Señor Oscuro ordene yo haré, pero no hay mucho en ella para mantener mi interés.”
Malfoy estaba siendo enviado a Rumania. Eso era una noticia. Habían ejecuciones programadas
ahí y Voldemor las quería hechas con una ceremonia. Una demostración de fuerza en algún caso
de que otros países europeos interpretaran el intento de asesinato de Thicknesse como una señal de
debilidad. El Gran Juez las haría él mismo.
Hermione se preguntó si esa era la razón por la que Voldemort había dejado de torturar a Malfoy.
Él tendría que estar en su mejor condición para enseñar su talento para matar en Rumania.
Hubo un murmullo de celos por la asignación de Malfoy. Los labios de Hermione se torcieron.
¿Qué tipo de repugnantes criaturas se ponían celosas porque alguien más tenía la tarea de matar
gente?
“Esa sería la tradición,” dijo Malfoy, arrastrando las palabras tan abiertamente que Hermione
prácticamente podía ver el giro de ojos que seguramente lo acompañaba.
Ella no estaba segura de qué era más desconcertante, la casualidad de Malfoy o el entusiasmo de
los otros Mortífagos.
La conversación siguió, sin ofrecer nada útil. Luego hubo un sonido de sillas moviéndose , gente
levantándose y Astoria estaba hablando tonterías sobre las flores en el invernadero.
Hermione se desvaneció por los laberintos de vuelta a la otra entrada de la mansión. Ella no quería
que se tropezara con algún Mortífago si es que alguno de ellos decidía explorar el laberinto.
Immobulus.
“¿Quién diría que desaparecer para ir al baño me traería tanta suerte?” Parecía maravillado cuando
se acercó a ella. “Con las protecciones que Malfoy puso en tu ala de la mansión temía nunca volver
a acercarme a ti. ¿Ya te embarazó?”
Le lanzó un hechizo de detección de embarazo y sonrió cuando salió negativo.
“Nunca pensé que conseguir que Astoria organizara una fiesta de equinoccio sería lo que
finalmente funcionara,” él dijo con una risa ligera. Él estaba estudiando su rostro, su expresión era
triunfante, de la misma forma en la que había estado en Año Nuevo. Él le quitó el seguro a su capa
y se la quitó de sus hombros. “Mierda. No tenías éstas la última vez.”
Sus pechos de alguna manera aún seguían hinchados por la poción de fertilidad. Él tomó su pecho
derecho y lo apretó con fuerza mientras se acercaba, así sus cuerpos estaban casi presionados uno
al otro. Él hundió su nariz en el pelo de Hermione, inhalando. Él olía al crudo olor del vino. Estaba
borracho.
“Se suponía que tú ibas a ser mía, sabes,” él dijo, haciéndose hacia atrás ligeramente para volver a
verla. “Yo fui quién te atrapó cuando atacaste a Sussex. Cuando te vi bajo un cielo lleno de
dementores en llamas—quería follarte ahí mismo en ese campo.” Su agarre en su pecho se apretó
mientras hablaba, sus dedos enterrándose en su piel. Si Hermione hubiera podido moverse todo lo
que podría hacer sería jadear del dolor. “Así fue como conseguí mi Marca, tú sabes, atrapandote.
Mi servicio excepcional para el Señor Oscuro. Cuando te vi en Sussex, te reconocí de la cueva.
Recuerdas como te dije que preguntaría poder tenerte. Yo fui quién le recordó al Señor Oscuro
sobre el programa de crianza. Él dijo que serías mía. Pero luego cambió de opinión y te entregó a
Malfoy.”
Montague siseó y retorció su pecho con fuerza en su mano. “Maldito Malfoy obtiene todo. Pero te
debo demasiado dolor por apuñalarme con esos cuchillos envenenados. No voy a dejar que se meta
en mi camino. He estado fantaseando con esto durante demasiado tiempo. Incluso compré un
pensadero, solo para que pudiera verte arrodillarte frente a mí y desabotonar mis pantalones tantas
veces como quisiera.”
Hermione estaría temblando si pudiera moverse. Ella no sabía sobre qué estaba hablando
Montague, pero sí reconocía el sonido de crueldad y venganza obsesiva en su tono. Él le sonrió y
puso la punta de su varita contra su frente.
“No queremos que malfoy venga a interrumpir nuestra diversión, ¿o sí? Confundo.”
La mente de Hermione se volvió borrosa cuando el maleficio inmovilizador fue eliminado y ella
colapsó en sus brazos que la esperaban.
Capítulo 19
Había algo—
Algo no está bien sobre esto, Hermione pensó mientras estaba siendo empinada hacia el laberinto y
su vestido se estaba desgarrando abierto.
Frío.
A ella no le gustaba.
Trató de empujar pero sus manos estaban puestas fuertemente a un lado y luego sintió dientes en su
pecho un momento antes de que ellos mordieran.
Fuerte.
Ella no pensaba—
Esto no se suponía—
Dedos seguían enterrándose en ella y dientes seguían mordiendo sus hombros y pechos.
Ella solo—
Un secreto.
De Malfoy.
Pero—ella no quería.
Malfoy levantó al hombre por su garganta y lo levantó por la pared hasta que pudieran verse a los
ojos.
“¿Cómo te atreves? ¿Creíste que te saldrías con la tuya sobre esto, Montague?”
“No parecía importarte tenerla, Malfoy,” Montague dijo con un tono áspero. “Asumí que no te
molestaría compartir, viendo que dejaste a Astoria salir a jugar. Se suponía que la Sangre Sucia iba
a ser mía. Cortaste en la fila. Yo fui quien la atrapó. Ella era mía.”
“Ella nunca será tuya.” Malfoy se burló mientras hacía un violento movimiento de apuñalar y
cortar a través de la camisa de Montague hasta su estómago.
Sin dudarlo, ni bajar a Montague de donde lo sostenía, Malfoy metió la mano dentro de la cavidad
abdominal de Montague y comenzó a sacar órganos y enrollarlos alrededor de su puño.
Malfoy sacó un puñado de intentamos lo suficientemente lejos para que brillara bajo la luz de la
luna.
“Si te vuelvo a ver, te estrangularé con estos,” Malfoy dijo en una voz mortalmente calmada.
Soltó los intestinos la para que colgaran desde el frente de Montague para que se vieran como
cadenas. Malfoy sacudió la sangre y otros fluidos de su mano mientras observaba a Montague
caerse, gimiendo y llorando y tratando de poner sus intestinos dentro de su estómago nuevamente.
Hermione se sentó plácidamente en la grava y lo miró con los ojos muy abiertos.
Ella pensó que tenía que decir algo. Pero—ella no estaba segura si recordaba lo que era.
Algo sobre Malfoy—ella pensó. Eso era lo que tenía que decirle al hombre. Montague.
Él la miró fijamente, con la mandíbula cerrada y los puños cerrados durante varios segundos antes
de que pareciera tragar algo.
Probó varios contra-encantamientos con ella antes de que de repente uno hiciera clic y luego, como
agua helada, la realidad se derrumbó contra Hermione.
Un sollozo ahogado salió de su garganta y se envolvió con los brazos. Sus túnicas estaban rasgadas
y podía sentir las marcas de las mordidas por todo su cuerpo. No podía dejar de temblar.
“Vamos a limpiarte.”
Malfoy se volteó y observó la ventana mientras ella trataba de limpiar la grava y tierra pegándose a
la sangre de todas las mordidas sobre ella. Algunas de ellas eran tan profundas que eran grandes
medias lunas en lugar de marcas de dientes. Ella podía sentir la sangre cayendo por su torso en
chorros. Sus manos temblaban tanto que ella seguía tirando el trapo en su regazo.
Escuchó un siseo de irritación y la mano de Malfoy de repente le arrebató la tela. Ella se encogió
hacia atrás.
“No te voy a lastimar,” él dijo con una voz tensa mientras se sentaba a su lado en la cama. El se
acercó lentamente y la tomó por los hombros, volteandola hacia él para evaluar el daño.
Sus labios estaban presionados en una firme línea mientras las observaba. Algunas estaban tan
profundas que tomó varios hechizos repararlas. Su expresión era clínica y atenta mientras
trabajaba, Hermione lo observaba, aún inhábil de controlar sus temblores.
Él apenas la había tocado hasta ese momento. Aparte del contacto mínimo cuando trataba de
embarazarla, las únicas veces en las que la había tocado era cuando la detuvo de saltar el balcón o
cuando la aparecía.
“No,” Hermione dijo en una voz baja, jalando sus túnicas rasgadas y abrazándose a sí misma.
Él volteó a verla durante un momento como si estuviera verificando si estaba diciendo la verdad o
no. Luego desapareció la cubeta de sangre y agua y se levantó.
“Te mandaré una poción Calmante y una Poción de Sueño sin Sueños para la siguiente semana,” él
dijo, “estoy seguro que escuchaste, estaré lejos durante los siguientes días. Tú—deberías de
quedarte en tu habitación hasta que regrese.”
Hermione no dijo nada. Solo cerró sus túnicas y miró hacia el piso. Ella podía ver los zapatos de
Malfoy mientras él estaba de pie a su lado. Luego él se volteó y salió de la habitación, cerrando la
puerta detrás de él.
Hermione siguió congelada durante varios minutos más. Luego se levantó y fue hacia el baño.
Dejó sus túnicas y su vestido caer mientras observaba el agua llenar la tina.
Dejó la ropa en el suelo y esperó que los elfos domésticos la quemaran en vez de repararla y
enviarla de regreso.
El agua se volvió roja por toda la sangre residual en ella y la drenó y la rellenó, tallando su piel
hasta que se sintiera cruda
Ella aún podía sentir los dientes de Montague hundiéndose en ella. La piel que Malfoy había
curado aún era nueva y demasiado sensitiva. Luchó contra la tentación de arañarla.
Se sentó en la tina y lloró hasta que el agua se volvió fría y ella comenzó a temblar.
Saliendo de la tina y amarrando una toalla contra ella caminó de forma vacilante hacia su cama.
Dos frascos de pociones estaban en la esquina de su mesa de noche. Tomó la poción de Sueño sin
Sueños y trepó a la cama.
No quería moverse. No quería pensar. Solo quería otra dosis de poción de Sueño sin Sueños. Por
más que lo intentaba, ya no podía dormir. Se tomó la poción Calmante y sintió el nudo de horror
en su estómago desvanecer ligeramente mientras se acostaba en la cama.
Su mente nunca se callaría. Siempre habían realizaciones, culpa, y quejas; algo con lo cual
obsesionarse y preocuparse.
Pero claramente ese no era el caso. Era obvio que en retrospectiva las subrogadas nunca habían
tenido la intención de ser de esa forma. La Sanadora Stroud podría considerar el programa de
crianza de genética mágica ser solo para ciencia legítima, pero esencialmente y más
fundamentalmente, era una distracción. Hacía un espectáculo hacia los Mortífagos pero también
era un soborno. Las subrogadas eran esclavas sexuales.
Hermione se dio cuenta con una amarga punzada de que había estado tan absorta en su propia
situación que no había considerado lo peor que podría ser para las demás.
Siempre tuvo la intención de ser de esa forma. No bra. No calzones. La forma en la que los botones
en sus vestidos saltaban con el menor movimiento.
Accesibles.
Los Mortífagos estaban ordenados a violarlas en sus días fértiles, pero las instrucciones no hacían
referencia a el periodo fértil siendo la limitación
Tal vez era simplemente porque Voldemort no la quería demasiado dañada hasta que sus recuerdos
fueran recuperados. Tal vez no tenía permitido lastimarla, o violarla en la forma en la que él
quisiera.
¿Era posible que Gran Juez fuera la figura menos cruelmente inhumana en el gobierno de
Voldemort?
Eso tampoco parecía acertado. No después de lo que había visto hacerle a Montague. Verlo estar de
pie fríamente mientras sacaba los órganos de Montague con solo sus manos fue--aterrador.
La practicidad.
La facilidad.
Malfoy tenía suficiente crueldad en él. Brillando justo debajo de la superficie, esperando salir.
Un pensamiento extraño, pero el más plausible que se le ocurrió. Él odiaba tocarla; lo evitaba tanto
como era posible.
Era lo mismo que su realización sobre Voldemort estaba muriendo. Darse cuenta que era peor para
las otras mujeres tampoco hacía una diferencia. No había nada que Hermione pudiera hacer.
Incluso si por algún milagro encontraba una forma de escapar, que era en sí mismo una
imposibilidad absoluta, no podía parar para salvar a nadie más. Tenía que correr. Tenía que correr
y correr. Lo mejor que podía hacer sería encontrar a quien quiera que fuera el último miembro
restante de la orden y ver si tendría una manera de salvar a todos los demás. Pero si hubiera una
forma de hacer tal cosa, seguramente la Orden ya lo estaría haciendo. Seguramente la Orden no
habría dejado a las subrogadas por tanto tiempo si hubiera una forma de salvarlas.
Hermione no podía pensar en nadie más que en ella misma. Si tuviera la información, Voldemort y
Malfoy parecían creer que ella podría la cosa más vital, que lo único que podría hacer sería
guardarlos para nunca poder recuperarlos.
Parecía un verdadero milagro que aún no estaba embarazada. Estaba segura que después de la
poción de fertilidad estaría embarazada.
Sus posibilidades de escape ya se sentían infinitamente pequeñas. Una vez que estuviera
embarazada prácticamente serían inexistentes y solo se volverían más pequeñas cada día que
pasara.
No podía ni siquiera caminar a través de un campo o por un camino abierto. Un escape con los
obstáculos adicionales y desafíos en evolución que un embarazo presentaría sería imposible.
Una vez que diera a luz, Malfoy le arrebataría al niño de sus brazos (asumiendo que la dejaría
cargarlo), luego llevaría a Hermione con Voldemort y la mataría y sería devorada por las viles
pitones de Voldemort y su bebé se quedaría solo en la horrible casa de Malfoy para ser criado por
él y su horrible esposa...
El pecho de Hermione se agitó y antes de que pudiera detenerse comenzó a sollozar tan
violentamente que se atragantó.
No había forma de escapar. Cada idea que se le ocurría, ninguna resultaría. Ella era como un
insecto, pegada a un tablero.
Ni siquiera estaba segura de si podía dejarla ir, incluso si él quisiera. Había algo en la forma en que
ocasionalmente miraba las esposas que hacía que Hermione dudara de que pudiera quitárselas.
No había salida.
Y nunca escaparía.
Estaba mirando hacia la ventana cuando la puerta de su habitación explotó abruptamente, Astoria
entró, su varita en una mano y el periódico en la otra.
Hermione se levantó rápidamente, y Astoria se detuvo. Se miraron una a la otra por un minuto.
Astoria no se había acercado a Hermione desde la noche en la que la había guiado hasta la
habitación de Malfoy. Los dedos de Hermione se movieron nerviosamente. Astoria debió de haber
estado ahí por Montague.
Hermione cruzó la habitación de mala gana hasta que estaba a sólo treinta centímetros de Astoria.
Su corazón estaba latiendo fuertemente y tenía un fuerte sentimiento de que la conversación que
estaba a punto de tener iba a terminar mal.
Astoria era pálida. Frágil. Iba impecablemente vestida y arreglada, pero había una sensación de
desmoronamiento en ella. Los aretes que estaba usando estaban temblando ligeramente y sus ojos
se entrecerraron mientras observaba a Hermione.
“Sé que husmeas. ¿Has visto esta historia?” dijo Astoria, levantando el periódico para que
Hermione pudiera ver la imagen de la primera plana.
Hermione había estado demasiado deprimida para siquiera ver a El Profeta desde el equinoccio. Su
mirada cayó para estudiar la foto y sus ojos se agrandaron.
En la portada de El Profeta había una imagen de Malfoy destripando a Graham Montague con
calma en el medio de la sala de espera de San Mungo.
Hermione solo pudo observar durante un momento antes de que Astoria se lo arrebatara de sus
manos y doblar el periódico a la mitad.
“Tengo que admitir,” Astoria dijo con una voz de calma que no era natural. “Cuando escuché las
noticias por primera vez sobre Draco había matado públicamente a Graham, pensé 'finalmente lo
notó.'”
“Traté de ser la esposa perfecta cuando fui elegida,” dijo Astoria. “La esposa de Draco Malfoy. No
había nada con qué compararlo. El general más poderoso en el ejército del Señor Oscuro. Todas las
demás chicas estaban tan celosas. Por supuesto que fue arreglado, pero pensé que eventualmente se
daría cuenta que yo era para él. Que era una buena esposa. Hice de todo. Me uní a cada junta, cada
caridad. Era la esposa perfecta. Era perfecta. Pero a él nunca le importó.”
Astoria se encogió de hombros y gesticuló descuidadamente con la mano de su varita. Sus uñas
estaban pintadas de plata y atrapadas por la luz.
“La gente no lo sabe, pero él ni siquiera vivía aquí. Nos casamos y él—él me dejó aquí en esta
casa. Ni siquiera me dio un tour de la mansión. En el día de nuestra boda me trajo aquí y me dejó
en el vestíbulo; no se molestó en consumarlo hasta que se suponía que iba a ser fértil. Y luego—
una vez que los sanadores determinaron que era estéril—Draco no venía acá en absoluto. Él sólo—
desapareció. Nunca sabía dónde estaba. No podía contactarlo. Pensé que podía llamar su atención
si lo ponía celoso pero a él nunca le importó lo que yo hacía. Eventualmente—acepté que así era
como él era.”
“Pero luego llegaste tú,” la voz de Astoria tembló de resentimiento. “Y luego él se mudó aquí y
puso de cabeza el estado para poner escudos y asegurarse de que estaba seguro. Te llevó en
caminatas y te dio un tour por la mansión.”
Hermione comenzó a abrir su boca para señalar que le habían ordenado a Malfoy hacer todas esas
cosas.
“Y luego Graham comenzó a ponerme atención,” Astoria dijo, su voz temblaba como si estuviera
tratando de no llorar. “Él era tan empático y me hacía compañía en todos los eventos en los que
Draco nunca se presentaba. Él quería ver todo lo que yo hacía y notaba las cosas que había hecho
para impresionar a Draco. Él quería que le enseñara la mansión para ver cómo la había decorado.
Él tuvo la idea de tener la fiesta de Año Nuevo aquí en la mansión. Y cenas. E incluso la fiesta de
equinoccio en la veranda del Ala Norte. Era muy específico sobre estar en el Ala Norte.”
“Cuando escuché que Draco había asesinado a Graham pensé 'Draco finalmente se dio cuenta, solo
estaba ocupado antes.' Pero luego,” Astoria se crispó, “me cruzó por la mente—Graham se acercó a
mí la semana después de que El Profeta publicara ese vil artículo sobre ti viviendo aquí. Tenía
tantas ganas de venir a esta propiedad en lugar de ir a un hotel o su casa de campo. Fue bastante
insistente. Quería ver el estado, la mansión. Todas las habitaciones, incluso si tuviéramos que
romper escudos para poder entrar. Luego cruzó por mientras cómo Graham siempre tenía la
tendencia de desaparecer; durante Año Nuevo, y en las cenas, y la fiesta de jardín. Él siempre
estaba… desapareciendo.”
Astoria se quedó callada durante varios minutos. Hermione se encogió, incapaz de hablar; incapaz
de aclarar. No sabía si habría una diferencia si pudiera.
“Era por ti,” por fin dijo Astoria. “Graham vino aquí por ti. Draco lo mató por ti. ¡Graham solo me
estaba usando! ¡Me estaba usando para llegar a ti!”
Astoria dejó caer el periódico. Las páginas esparcidas por el suelo de mader, mostrando a Malfoy
asesinando a Graham Montague fríamente en un bucle continuo en blanco y negro.
“¿Por qué les importas?” Astoria demandó, caminando hacia Hermione y presionando fuertemente
su varita en la garganta de Hermione. “¿Qué es tan especial sobre ti que hizo a Malfoy mudarse, en
esta casa que claramente odia? ¿Que Graham pasó tanto tiempo usandome para llegar a ti? ¿Por
qué a todos les importa una Sangre Sucia? ¿Por qué todos creen que eres importante?”
“¡No quiero escuchar tus explicaciones!” Astoria gruñó. “Te lo advertí. Te dije que no me causaras
problemas.”
Astoria apuntó abruptamente su varita hacia el rostro de Hermione hacia sus ojos. El pecho de
Hermione se contrajo y apartó la cara.
“Sabes,” Astoria dijo en un tono tembloroso y melodioso, agarrando a Hermione por la barbilla.
“Marcus dice que apenas puede ver a su subrogadas por el hoyo en su cara la hace un horror. Tal
vez Draco pasaría menos tiempo obsesionado contigo si tuvieras uno.”
Hermione pudo sentir que comenzaba a temblar cuando sus ojos se abrieron.
“Cállate,” Astoria dijo con frialdad mientras acercaba el rostro de Hermione. Astoria presionó la
punta de su varita contra la esquina exterior del ojo izquierdo de Hermione; cavando la punta de
nuevo en la cavidad del ojo. Ella se burló de la cara de Hermione. “Espero estar aquí cuando Draco
te vea. Incluso si me mata, la satisfacción valdrá la pena.”
Hermione trató de apartar la cara y Astoria retiró su varita momentáneamente para inmovilizar a
Hermione con un hechizo rápido, congelando a Hermione en su lugar antes de apuñalar su varita
con brusquedad en un costado de ella.
El dolor en el ojo de Hermione estaba incrementando, podía sentir que su globo ocular estaba a
punto de ser sacado de su cuenca. Todo su cuerpo estaba temblando y no podía moverse.
De repente hubo un crujido en la distancia tan abrupto que la mansión tembló. Astoria se sacudió
de sorpresa pero no se detuvo.
Hermione permaneció congelada en su lugar con los ojos abiertos, sollozando histéricamente e
inmovilizada donde Astoria la había dejado.
Lanzó un hechizo de diagnóstico sobre ella. Después de un minuto, él pasó saliva y respiró
profundamente varias veces como si estuviera tratando de tranquilizarse a sí mismo.
“La mitad de su ojo está fuera de su cavidad y tienes un pinchazo profundo en el blanco,” él dijo al
fin. “¿Cuáles son los hechizos para arreglarlo?”
Hermione lo miró aturdida. Llorando. Su rostro estaba retorcido cuando se estrechó contra su mano
y sintió que sus lágrimas se acumulaban en sus dedos. Ella podía verlo a través de un ojo, pero solo
había una mancha oscura en su lado izquierdo.
Ella sabía que debía saber la respuesta a su pregunta pero no podía recordar. Ella solo podía sentir
el lugar donde la varita de Astoria había pinchado su ojo.
No podía ver…
“Necesito que te calmes para que puedas decirme cómo arreglarlo,” dijo Malfoy. La orden fue
pesada en su tono.
Hermione ahogó un sollozo y trató de respirar. Ella quería cerrar sus ojos pero no podía, porque
Astoria había tratado de sacarle uno.
Ella jadeó irregularmente varias veces tratando de recomponerse. Luego se obligó a mirar hacia el
diagnóstico aún visible en la varita de Malfoy.
Ella era una sanadora. Alguien tenía un ojo lesionado. Tenía que trabajar eficientemente si quería
mantener su vista.
“Para una esclerótica perforada,” Dijo con voz temblorosa, echando su mente hacia atrás tratando
de recordar mientras analizaba la lectura. Malfoy le había realizado un diagnóstico detallado y
podía ver que el daño era extenso. “Sclera Sanentur. Tienes que decirlo rítmicamente, casi
cantando. Y trazar la punta de tu varita si de la perforación.”
Malfoy repitió la inflexión y el ritmo y ella asintió brevemente. Procedió a realizarlo en su ojo.
Ella gimió en voz baja cuando sintió que la punción comenzaba a repararse.
“Y luego—para un—un ojo izquierdo luxado,” ella dijo en una voz que parecía más calmada de lo
que se sentía. “Es oculus sinister retreho. Y el movimiento de la varita—”
Con cautela, medio ciega, se acercó a la mano izquierda de Malfoy y, cuando él no se apartó de
ella, cerró los dedos sobre los de él y demostró el delicado movimiento en espiral.
Hermione sintió que su ojo volvía a su lugar en la cabeza. La sombra oscura era ligeramente más
brillante pero aún era como mirar a través de una ventana fuertemente nublada.
“¿C-cuánto puedes ver?” él preguntó mientras levantaba su rostro para verla nuevamente, sus
dedos presionandose ligeramente su mandíbula.
Ella lo miró y se tapó el ojo derecho con la mano. Su rostro estaba a solo unos centímetros del de
ella.
“Eres rubio. Creo—puedo ver que eres rubio y si lo intento puedo ver tus ojos y boca un poco—”
Su voz se cortó en un gemido y se atragantó cuando comenzó a llorar de nuevo. Su mano se deslizó
lejos de su ojo derecho y se la tapó la boca mientras luchaba por no sollozar.
“Díctamo,” ella dijo. “Esencia de Díctamo, puede ser capaz de reparar el resto del daño. Pero es
raro. Puede ser difícil de obtener—a tiempo.
“¡Topsy!”
Las manos de Malfoy se quedaron en su rostro hasta que dejó de sollozar y lentamente las alejó.
“Espera aquí. Ahora tengo que lidiar con Astoria” dijo Malfoy.
Hermione asintió y limpió su cara, dándose cuenta que estaba llorando sangre. Vio como Malfoy
se acercaba, levitaba a su esposa del suelo y la dejaba caer en la silla antes de realizar un hechizo
de diagnóstico en ella. El desequilibrio en la visión de Hermione hizo que fuera difícil de ver
cuando trató de ver la lectura al otro lado de la habitación. Pensó que Astoria tenía varias costillas
fracturadas y una concusión.
Malfoy curó las fracturas con práctica facilidad y luego miró a Astoria durante varios minutos
antes de finalmente reanimarla.
Capítulo 20
Chapter Notes
“Draco, ¿cómo estás aquí?” Astoria jadeó tan pronto como recuperó el conocimiento. Se acercó y
se tocó el costado con cautela mientras se echaba hacia atrás en la silla.
Hermione observó. Aparición transcontinental era—casi imposible. Se requería saltar tantas veces
que una persona agotaba su magia y tenía que detenerse, o una cantidad tan tremenda de
concentración que era prácticamente imposible sobrevivir. La mayoría de personas que saltaban
más de algunos países se separaban hasta la muerte. Si Malfoy había aparecido tan lejos, él debería
de estar casi muerto por agotamiento mágico.
En ese caso, no había duda de por qué la mansión había temblado. El poder y concentración para
realizar con éxito tal salto explotaría como una onda de choque de un boom sónico. Probablemente
había una habitación en la mansión que se había reducido a astillas.
“¿Subestimando a tu esposo, Tori?” dijo en un tono fríamente asesino. “No es muy marital de tu
parte.”
“Oh, ¿estás aquí por mí?” La voz de Astoria era viciosa. “No. No lo estás. Estás aquí por esa
Sangre Sucia. Me maldeciste. Me lanzaste hacia una pared. Asesinaste a Graham Montague, todo
por esa Sangre Sucia.”
“Si, lo hice,” dijo Malfoy. “Hice todas esas cosas porque es el último miembro de la Orden del
Fénix, y eso significa que ella, a diferencia de ti, es importante; infinitamente más importante que
tú. Considerablemente más importante que Montague. ¿Sabías que el Señor Oscuro la ha traído
ante él regularmente para inspeccionar sus recuerdos? Los ojos son bastante útiles cuando se
performa legeremancia.”
Astoria se congeló y Malfoy continuó hablando en su fría y mortal voz, “He tratado de ser paciente
contigo, Astoria. He estado dispuesto a pasar por alto tu comportamiento indecente y tus pequeñas
interferencias, pero recuerda que, además de ser algo decorativo, eres inútil para mí. Si vuelves a
acercarte a ella una sola vez, o hablarle, o usar tu estatus como la señora de esta mansión para
romper alguno de mis escudos, te mataré. Y lo haré lentamente; tal vez en una tarde o dos. No es
una amenaza. Es una promesa. Sal. De. Mi. Vista.”
Malfoy se quedó respirando profundamente durante varios segundos antes de voltear hacia
Hermione.
Él se acercó lentamente, luego se arrodilló y movió su cabeza hacia arriba para ver sus ojos
nuevamente.
“Las pupilas son de diferentes tamaños,” él dijo después de un momento. “Despues de que aplique
la Esencia de Díctamo, mandaré a un especialista para ver si hay algo más que hacer.”
“No necesitas mis ojos para performar legeremancia,” ella dijo en una voz ligera. “Solo es más
fácil de esa forma. No importa si estoy ciega de un lado.”
Sintió que los dedos de su rostro se estremecían levemente y la mandíbula de Malfoy se apretó.
Ella le devolvió la mirada. Se veía demacrado, pero tal vez solo lo parecía por la forma en que su
visión se volvió borrosa
El sonrió, cansado. “La habilidad fue un cumplido del Señor Oscuro. Aunque—no creo que tuviera
idea en el momento. Tenía la intención de ser un castigo.”
Hermione frunció el ceño. No tenía idea sobre qué tipo de castigo podría tener el efecto secundario
de habilitar aparición transcontinental. Algún tipo de Magia Oscura.
“No fue una maldición, fue un ritual, y no uno que me gusta discutir,” él dijo, callandola
abruptamente.
“¿Cómo sabías que sabría los hechizos?” ella dijo cuando él seguía observándola.
“Eras una sanadora.” Él se encogió de hombros. “Si te apareciera a San Mungo, asumí que la
presión hubiera aplastado tu ojo. El tiempo era esencial.”
“¿Dónde aprendiste a sanar?” ella preguntó, recordando en los hechizos y diagnósticos que él
había sabido inmediatamente.
“Fui General durante años, recogí cosas en el camino. Era una habilidad obvia que desarrollar.”
“No para todos.” Hermione había tratado en varias ocasiones de enseñarle a varios miembros de la
Orden hechizos aparte de los básicos para sanar emergencias pero la mayoría eran reacios a
aprender más que episkey.
“Si. Bueno, yo estaba en el lado ganador, obviamente tomamos decisiones estratégicas mejores,”
él dijo en una fría voz mientras retiraba sus manos.
“Era un hechizo inusual para diagnosticar el que sabías,” Hermione dijo, ignorando su comentario.
Hermione miró a su regazo por un minuto, luego volteó a verlo nuevamente. Había un dolor de
cabeza comenzando a desarrollarse en sus sienes por su visión sin balance.
“Tú—tienes un talento natural para sanar. En otra vida, pudiste haber sido un sanador,” ella dijo.
“Una de las mas grandes ironías de la vida,” él dijo apartando su mirada de ella. Ella pensó que la
orilla de su boca se torció ligeramente, pero tal vez era un truco de su visión.
“Supongo que lo es.” Hermione volteó a ver a sus manos nuevamente. Las puntas de sus dedos
estaban manchadas con sangre. Al igual que las de él.
Hubo un crujido, Topsy apareció con un pequeño frasco de Esencia de Díctamo el cual le dio a
Malfoy.
“Repara la puerta,” Malfoy le ordenó al elfo, apenas volteandolo a ver mientras volteó a ver a
Hermione.
“Debería de—debería acostarme, para que no corra,” ella dijo. Su equilibrio se perdió y sus manos
y brazos temblaron y no soportaron su peso. Se hundió nuevamente en el suelo y mordió su labio
en frustración; tal vez solo se acostaría en el suelo.
“No te voy a dejar acostarte en el suelo,” dijo Malfoy en una fría voz mientras la llevaba por la
habitación y la puso en su cama. “Acuéstate aquí.”
Palpó detrás de sí misma y se deslizó sobre la cama. Empujó la almohada a un lado y se acostó.
Malfoy se inclinó sobre ella, con el frasco en la mano. Su rostro salía y entraba en enfoque cada
vez que parpadeaba. Sombra. Luz. Sombra. Luz.
Hermione dudó. La Esencia de Díctamo era cara. Cuando era sanadora tenía que racionarla; pesar
cuidadosamente el beneficio en contra del costo.
“Una gota cada dos horas por los siguientes días es lo ideal. Pero, una dosis de tres gotas lo hará,”
ella finalmente dijo.
“Probablemente seré capaz de ver algunas contornos y detectar algunos colores a pocos metros de
distancia,” ella dijo.
Malfoy se acercó y usó su mano derecha para abrir su ojo derecho ligeramente mientras echaba una
gota de Esencia en su ojo. Ardía. Hermione inmediatamente cerró sus ojos para evitar parpadear.
Escuchó sus pasos desvanecerse y levantó su mano para mantener su ojo derecho cerrado para
poder verlo irse.
Tropezó levemente cuando estuvo cerca de la puerta, como si estuviera inestable sobre sus pies.
“Las punciones de la esclerótica son bastante difíciles,” el sanador dijo con una voz sibilante
mientras conjuraba una silla al lado de la cama y miraba hacia Malfoy. “No mucho siempre hay
mucho que se pueda hacer. Hechizos de sanación básicos no son suficientes para preservar la vista.
Tendremos que ver con lo que vamos a trabajar. ¿Ella fue quien le dijo qué hechizos usar?”
Hermione miró las cintas de colores que flotaban sobre su cabeza y no sabía cómo leerlas. El
sanador estuvo callado durante varios minutos mientras manipulaba el diagnóstico.
“Este—es muy buen trabajo de reparación,” el sanador dijo en un tono de sorpresa después de darle
a la cinta un pinchazo final con la punta de su varita y enviando pequeñas chispas de luz en ella.
Los listones temblaron y se torcieron en respuesta.
“¿Qué hechizo lo hiciste usar?” el sanador preguntó, finalmente mirando al rostro de Hermione.
Sus cejas saltaron. “Probablemente hubieras perdido tu vista si hubieras usado hechizos más
comunes. ¿Dónde aprendiste este tipo de sanación?” Él preguntó con una voz sorprendida.
“Austria, Francia, Albania, y Dinamarca,” Hermione dijo, su voz apagada. “Me movía alrededor.
Mi especialidad era sanar las artes oscuras y lesiones casuales.”
“Lástima que los terroristas lo destruyeron durante la guerra,” dijo el sanador. “Pero luego,” él
observó la ropa y las muñecas de Hermione y su labio se curvó. “Supongo que eras una de ellos.”
Había sido una de las tácticas favoritas de Voldemort; atacar lugares que debieron de haber sido
neutrales y culpar a los terroristas de la Resistencia por ello. Había ayudado al público a unirse con
Voldemort, y llevar a la Resistencia al fondo.
Hermione recordó cuando habían hecho explotar al hospital de Albania. Casi no hubieron
sobrevivientes; todos los sanadores que le habían a Hermione habían muerto en la escena.
El especialista continuó estudiando el diagnóstico que se leía sobre Hermione durante varios
minutos más antes de hacerlo desaparecer con un movimiento de su varita. Lanzó algunos hechizos
que Hermione sintió hundirse y se sintió extrañamente fría en la parte frontal de su cerebro. Luego
el sanador se acercó y agregó una gota de Esencia de Díctamo en su ojo.
“Creo que realmente te recuperarás completamente. Mantén las luces bajas y aplica Esencia de
Díctamo cada dos horas durante el día y una gota extra cuando vayas a dormirte durante las dos
semanas siguientes. Haz eso, y creo que puede terminar siendo poco o ningún deterioro a largo
plazo en tu visión.”
Hermione lo observó con un ojo tuerto mientras se ponía de pie y se volvía hacia Malfoy,
enderezando su túnica pomposamente.
“Tengo que decir, esa es una sanadora excepcional que tienes. Cuando me contaste lo que pasó
estaba esperando que terminara con el ojo casi completamente ciego. Hechizos Sanentur son
bastante oscuros y muy específicos para las lesiones. Es notable que tuvo la presencia de ánimo
para distinguir que sería apropiado para reparar ese tipo de pinchazo en particular.”
“Bastante afortunado,” Malfoy dijo, su tono era blando. “¿Hay algo más que recomiende? Estoy
bajo órdenes estrictas de mantenerla en buena condición. No quiero que nada pase en alto.”
“Bueno—tal vez una compresa fría. La Esencia de Díctamo funciona mejor en los ojos cuando está
a una temperatura fresca. Y—ah—em. Comida nutritiva. Caldos de pollo y similares. Para ayudar
al cuerpo a sanar. Ella probablemente sabe.”
“Bastante excepcional,” él dijo nuevamente con voz asombrada. “Lástima. Tanto desperdicio de
talento.”
“Y usted, señor. Muy notable que pudiera realizar los hechizos tan bien. Colaboración muy
impresionante. Usted pudo haber sido un sanador también.”
“Así me siguen diciendo,” dijo Malfoy con una sonrisa insincera. “¿Cree que San Mungo aún me
acepte después de que maté a alguien en su sala de espera?”
“Si no hay nada más, lo veré afuera,” Malfoy lo interrumpió y salió de la habitación.
Hermione pasó la mayoría de los días siguientes en la cama. Un elfo doméstico aparecía cada dos
horas con un frasco de Esencia de Díctamo, la observaba aplicarse una hora en su ojo y luego
desaparecía nuevamente
Después de cuatro días, su visión a un brazo de distancia se había recuperado casi completamente,
pero más allá de ese radio, las cosas se convertían borrosas y dolía tratar de enfocar.
Malfoy no volvió a aparecer pero Hermione pensó escuchar sus pasos en el pasillo.
“Escuché que tuviste un mes bastante desafortunado,” dijo Stroud, conjurado una mesa médica y
esperando que Hermione se acercara.
Hermione no dijo nada mientras se acercaba y se sentó en la orilla de la mesa. Stroud sacó un
frasco de veritaserum y Hermione abrió su boca y aceptó la gota en su lengua.
Stroud suspiró y escribió algo en el archivo de Hermione antes de lanzar un hechizo de detección
de embarazo.
Hermione ya sabía cuál era el resultado del hechizo. Observó atentamente el reloj en la pared. Su
visión desbalanceada significaba que no podía ver bien los números o incluso las manecillas a
menos que cerrara su ojo izquierdo.
Hubo un largo silencio. Tan largo que Hermione finalmente volteó y encontró que la Sanadora
Stroud había lanzado un hechizo de diagnóstico más detallado en el sistema reproductivo de
Hermione.
Hermione no pudo distinguir todas las lecturas con claridad, pero reconoció lo suficiente como
para saber que no había nada inusual en ellas. Ella miró el rostro de la Sanadora Stroud.
Era borrosa pero Hermione aún podía descifrar la familiar irritación y tensión alrededor de la boca
de la mujer mientras manipulaba el diagnóstico con su varita.
Hermione no se encogió de hombros o parpadeó. La Sanadora Stroud continuó, “Eres una de las
únicas que aún no está embarazada. Y en los casos de las otras, es porque los—señores tienen
problemas por su cuenta.”
Hubo una pausa. La Sanadora Stroud parecía estar esperando una defensa.
“Tal vez el Gran Juez también tiene problemas,” Hermione finalmente dijo.
“No los tiene. Lo examiné yo misma, varias veces ya. Él es perfectamente viril y fértil. Incluso
excepcional.”
Hermione luchó contra dejar que su boca se moviera con diversión ante la idea de que Malfoy
fuera examinado por Stroud. Debe amar eso, pensó para sí misma.
“¿Cómo te toma? ¿Te quedas acostada después como se te ordenó? ¿Te lavas después?”
Hermione sintió que sus mejillas se ruborizaban cuando se vio obligada a responder las preguntas.
“Hay un reloj en la pared. Siempre espero el tiempo permitido antes de moverme. Sigo todas las
instrucciones para lavarme. El retrato puede corroborarlo.”
Hermione miró fijamente el reloj borroso hasta que su cabeza comenzó a palpitar.
Hermione sintió sus mejillas y sus orejas calentarse. “Si. Él es muy—clínico sobre eso.”
“Bueno—” la Sanadora Stroud dijo finalmente. Luego se inclinó y golpeó con su varita dos veces
una de las esposas en las muñecas de Hermione. Hubo una oleada de calor inmediato.
Un minuto después, hubo un golpe seco en la puerta y Malfoy entró, luciendo tan frío como nunca
lo había visto Hermione. Apenas podía distinguir su rostro mientras caminaba hacia Healer Stroud.
Ella cerró su ojo izquierdo para tratar de ver con más claridad.
“Llamaste,” él dijo.
“Así es. Está comenzando a volverse anómalo. No he podido encontrar nada para explicarlo.”
“El Señor Oscuro tal vez tendrá una razón para preocuparse si sigue sin dar fritos. Como saben, su
deseo es de naturaleza dual.”
“Así es. Soy consciente.” Dijo Malfoy, un borde peligroso entrando en su voz.
Malfoy inclinó su cabeza. “Lo que sea en servicio del Señor Oscuro.”
“Bien.”
“Y tenía en una posición reclinada,” dijo Stroud, levantando su barbilla, “con menos
desprendimiento.”
Una mueca se curvó en los labios de Malfoy, pero antes de que dijera algo, Stroud agregó, “los
embarazos mágicos son más complejos que solo el proceso biológico de fertilización. Puede
requerir una conexión. De otra forma, podríamos estar usando métodos muggles para este esfuerzo
de repoblación con mucha más conveniencia para todos.”
“¿De verdad? ¿Todos los demás criadores gestantes tienen atributos de sus condiciones a la
conexión que tienen con los señores?” Malfoy arrastró las palabras.
“Ella es excepcional en su magia, al igual que usted,” dijo Stroud, su expresión cerrada. “De
acuerdo a algunas teorías, tal poder causa a la chispa de la vida a requerir más—persuasión. A
menos que haya otra explicación que pueda ofrecer.”
Ella le dio a Malfoy una larga mirada que él le devolvió sin pestañear.
Hermione estaba segura, Stroud sí sospechaba que Malfoy estaba haciendo algo para interferir.
“Bien.”
“Excelente,” dijo Stroud, su boca se extendía a una pequeña sonrisa. “Después de todo, el Señor
Oscuro está bastante ansioso por acceder a esos recuerdos. Si los esfuerzos de concepción
continúan fallando, tal vez nos veremos obligados a considerar a otros 'señores.'”
“Estaba bajo la impresión de que usar el embarazo mágico para desbloquear los recuerdos se
necesita que el padre sea un maestro legeremens o podría resultar en un aborto no deseado,”
Malfoy dijo en un tono ligeramente cortante.
La Sanadora Stroud continuó y había una cualidad burlona en su voz. “No le he mencionado la
opción al Señor Oscuro. Aún. Pero sé que tan ansioso está por progreso. Sería una decepción para
mí el tener que recomendar esto. Como científica, tengo que admitir que soy particularmente
curiosa en ver al primogénito de dos individuos únicamente poderosos. Pero… mi primera lealtad
es hacia el Señor Oscuro, así que si después de seis meses este par en particular sigue sin dar fritos
no tendré más opción que ofrecer una solución alternativa.”
“Por supuesto,” dijo Malfoy, su tono era calmado pero tenía un borde en él que Hermione
reconocía como furia fría. “¿Había algo más?”
“Nada más, Gran Juez. Gracias por su tiempo,” dijo la Sanadora Stroud.
Malfoy giró sobre sus talones y desapareció por la puerta.
Sal. De. Mi. Vista. (Get. Out. Of. My. Sight.) por _knar.m_
Capítulo 21
Chapter Notes
La boca de Hermione se sentía seca y luchó por tragar; había un sabor amargo en su boca. Trató de
respirar parejamente pero se dio cuenta que su garganta estaba cerrada, y no podía hacer nada más
que sentarse rígidamente y trazar de no pensar en ser entregada a Lucius Malfoy.
Lucius Malfoy quién estaba loco; mucho más loco que Bellatrix Lestrange lo había sido. Quién
siempre rompía las reglas y cruzaba las lindas y de alguna manera siempre usaba su lengua de plata
para salvar su pellejo. Quién pudo haber asesinado a Arthur Weasley, pero en su lugar decidió
maldecirlo en una forma en la que robó la mente del patriarca Weasley y dejar su cuerpo intacto
para que su familia lo cuidara y lo llorara; una sombra infantil e indefensa de un padre maravilloso
y generoso. Quién maldijo a George con una horrible variación de la maldición necrosis que había
forzado a Hermione a cortarle su pierna desde la cadera mientras seguía consciente para poder
salvarlo. Quién mató a Ron frente a los ojos de Hermione, riéndose todo el tiempo.
Hermione pensó que podía desmayarse o solo explotar y comenzar a gritar. Su cabeza estaba
punzando y la habitación estaba dando vueltas ligeramente.
Comenzó a temblar.
“Tengo esperanzas de no llegar a eso,” dijo la Sanadora Stroud en una voz blanca.
“¿Y si es así?”
“Bueno, podemos tenerlo supervisado, si hay mucha preocupación en que Lucius quiera
sobrepasarse a sí mismo. Es desafortunado, no puedo volver a dosificarte con la poción de
fertilidad este mes. tendré unas pociones enviada que puedan al menos calmar las cosas y
posiblemente aumentar tus probabilidades de éxito.”
Hermione se quedó callada y no volvió a hablar. Se sentía tan enferma con estrés que se preguntó si
podía estar envenenandose a sí misma.
Malfoy llegó en la tarde y ella lo observó con indiferencia. Su expresión era fuerte; mandíbula
apretada y fría, ojos de piedra, pero también cansado. Probablemente había vuelto a cazar al último
miembro de la orden. O tal vez estaba preocupado en que su padre la iba a matar prematuramente.
Ella lo estudió, tratando de adivinar por su expresión por qué rayos habría hecho lo que sea con tal
de no dejarla embarazada. Hermione no podía pensar en una explicación para ello. No dejaba de
darle vueltas en la cabeza, pero no se le ocurría nada que pareciera plausible.
Podía ser porque encontraba la idea de que ella sería la madre biológica de sus hijos tan objetable,
pero Hermione dudaba que ese era el problema. Por un lado, aparte de usar Sangre Sucia como si
fuera su nombre de pila, a él no parecía importarle tanto la puridad de la sangre. No trataba la
victoria de Voldemort como si fuera un testamento a la superioridad de la sangre ni trataba al
encarcelamiento de Hermione como si fuera por su sucia sangre. Cuando le hablaba sobre la
guerra, él se refería a los bandos siendo divididos por la primera idea de idealismo vs. realismo.
Él siempre tenía una respuesta suave y una excusa convincente para su comportamiento
Ella no quería quedar embarazada, pero ahora sabiendo a qué medidas podrían llegar la Sanadora
Stroud y Voldemort para poder asegurarlo...
Todavía se sentía absolutamente asqueada ante la idea de que Malfoy la 'llevara' a una cama 'con
menos indiferencia;' de quedar embarazada; de no quedar embarazada y ser entregada a Lucius...
No buenas opciones; solo peores y peores hasta que pensó que finalmente iba a tener un colapso
mental.
No podía dejar de pensar en ello, y cada vez que revisaba las opciones nuevamente se sentía como
si fuera a estar violentamente enferma.
No tenía idea cuándo había sido la última vez que se había reído. Años atrás, más probable. Pero la
pregunta era graciosa. Hilarante incluso.
Todo en su vida era un horror total y absoluto, y de alguna manera la primera preocupación de
Malfoy era su vista. Él la mantenía encarcelada en su casa, la violaba en comando, y él estaba
preocupado por su visión.
Ella no podía parar de reír. Siguió y siguió y se volvió cada vez más histérica sonando y luego ella
no se reía, en realidad estaba llorando. Estaba llorando y llorando y llorando, mientras estaba en la
orilla de su cama, y Malfoy solo se quedó de pie todo el tiempo; observándola, sin una sola
expresión.
Le tomó veinte minutos poder finalmente parar de llorar. Luego solo se sentó ahí, con hipo y con
sus manos contra sus ojos mientras trataba de respirar. Se sentía como si estuviera vacía por dentro;
como si hubiera llorado todo fuera de ella y lo único que restaba era un cascarón.
Finalmente se quedó callada pero había un ocasional hipo en su respiración mientras observaba al
suelo y deseaba solo poder morir.
“Tan cerca a bien como alguna vez estaré,” ella dijo. Observó a las manos de Malfoy y se dio
cuenta que sus dedos tenían ligeros espasmos. Ella volteó a verlo.
Él sonrió y deslizó su varita por su manga derecha. “Claramente no has estado siguiendo las
noticias últimamente. El público, por su vasta inteligencia colectiva, ha concluido de alguna
manera que yo soy el Gran Juez, incluso sin la confirmación de El Profeta.”
Él se encogió de hombros. “Puede haber estado relacionado, pero sospecho que tuvo más que ver
con mi aparición en Rumania coincidiendo con la visita del Gran Juez. La prensa en algunos de
otros países europeos es considerablemente menos controlada que la de Gran Bretaña. Una vez que
el periódico comienza a decirlo, no toma mucho en esparcirse. Ahora soy públicamente conocido
como el protegido del Señor de las Tinieblas. El previo anonimato era para mí protección, por
supuesto.”
“Otra gente ha muerto,” él dijo, con ojos fríos, “yo fui meramente castigado.”
“¿Así que entonces solo fueron dos minutos del cruciatus?” Hermione dijo.
“Cinco.”
Hermione se sintió pálida con horror mientras volteaba a verlo. Él sonrió ligeramente.
“No te preocupes por mi cuenta, mi pequeña consciente sanadora. Eso fue hace días. La vida
sigue.”
“¿Por qué asesinaste a Montague?” ella preguntó. Había estado en cama durante días, y
preguntándose sobre ello. Si iba a matar a Montague, ¿por qué no hacerlo inmediatamente? ¿Por
qué no públicamente?
Malfoy sonrió. “Me estaba preguntando cuándo finalmente harías esa pregunta. Había pensado que
era obvio. He blatantly El interfirió descaradamente y puso en peligro mi tarea intencionalmente, a
pesar de hablarle repetidamente advertido que no podías ser molestada de ni una sola forma. Lo
hubiera hecho de manera más formal, pero con mi viaje estaba desafortunadamente corto de
tiempo.”
“¿Así que lo mataste en medio de San Mungo?” ella dijo, observándolo dudosamente.
“Bueno, iba a matarlo en su habitación del hospital, pero trató de correr. Yo improvisé.” La
expresión de Malfoy era indiferente. “Ahora si has terminado de molestarme con preguntas, creo
que tenemos una lesión de legeremancia en nuestro itinerario.”
Él no fue a través de sus ojos. Hermione no estaba segura si había un tipo de literatura sobre
sanación acerca de usar legeremancia después de una lesión en los ojos, pero Malfoy
aparentemente había decidido no tomar el riesgo y solo entrar por su cráneo.
Dolió un poco más de lo que usualmente dolía, pero una vez que él abrió su camino, el dolor se
calmó de cierta manera. Hermione deseó que hubiera alguna forma de desasociarse mientras él
paseaba por su mente, pero la legeremancia arrastraba a la víctima por su mente junto con el
legeremens. A dónde fuera que Malfoy fuera dentro de su mente, Hermione iba con él.
Ella no tenía recuerdos nuevos desbloqueados, solo repeticiones más frescas de los viejos;
especialmente de Ginny llorando. Se sentía como si lo soñaba cada noche. Siempre el mismo
recuerdo. Siempre paraba en el mismo punto.
Él parecía casi dudar antes de entrar a sus recuerdos más recientes. Sobre Montague. Sobre Astoria.
Sobre las preguntas de Stroud antes y después de la llegada de Malfoy.
Para el momento en el que salió de la conciencia de Hermione, ella se sentía como si hubiera
colapsado dentro de ella. Revivir todo era lo suficientemente traumático para hacer que su
mandíbula se apretara hasta que sentía que sus dientes podrían romperse para evitar que colapsara
internamente.
Malfoy suspiró, el sonido apenas audible, pero no dijo ni una sola palabra. Se quedó durante un
momento más antes de que ella lo escuchó irse.
El día después de la visita de Stroud ella salió de su habitación por primera vez desde el
equinoccio. Se mantuvo en el Ala Norte, deambulando sin algún destino. Callada. Caminando de
habitación a habitación. De ventana a ventana.
Mientras su ojo continuaba recuperándose, apenas podía ver lo suficientemente claro para descubrir
que la primavera finalmente había comenzado a presentarse sobre el estado. La fría, gris Campiña
inglesa estaba comenzando a enseñar los leves brillos de verde fresco, mostrándose desde las
puntas de las ramas de los árboles y deslizándose cautelosamente del suelo oscuro.
Excepto—el lugar dentro de Hermione donde la esperanza una vez había vivido ahora se sentía
como un hoyo. Cómo si alguien se hubiera acercado y hubiera cortado algo dentro del centro de su
ser. Donde la esperanza había una vez florecido ahora había nada más que algo doloroso y
putrefacto.
Se sentía sorprendente darse cuenta y encontrar que aún había cosas hermosas y sin tocar en el
mundo. Contrario.
De algún modo había pensado que la fea frialdad de su vida indicaba que la fea frialdad y cruel
belleza eran las únicas cosas restantes a su alcance o vista.
Mientras miraba hacia afuera a la finca mientras comenzaba a adornarse con nueva vida, algo
dentro de Hermione se marchitó.
Si tenía un hijo…sería hermoso. Sin manchas. Pálido y suave y rosa. Con ojos confiados que solo
sabrían esperar bondad. Con manos que se acercarían a quien fuera que se acercaran a ellas. Un
bebé sería hermoso. Puro como la primavera. Dulce como el verano.
Hermione se apartó de la ventana frente a la que estaba parada y se apresuró hacia las habitaciones
interiores del ala norte. Habitaciones sin ventanas. No quería pensar en la primavera, o en la vida,
o en niños, o belleza, o el bien.
No quería pensar en cosas hermosas que habían sido, pero ahora estaban destruidas. O en la
belleza que aún quedaba. Echó el horror a un alivio más severo hasta que hizo que fuera
físicamente doloroso pensar—respirar—vivir.
Sin tan solo una persona pudiera morir solo deseándolo con suficiente fuerza.
No podía comer. Apenas podía pasar un poco de agua. Cuando un set de cinco pociones llegó con
una nota de la Sanadora Stroud, ella los puso en un cajón del baño.
El miedo se enroscó más fuerte alrededor de su corazón, día tras día; sabiendo que su siguiente
periodo fértil estaba cada vez más y más cerca.
Hubo una pausa, y Malfoy se veía más incómodo de lo que ella nunca lo había visto.
“Pensé que si mandaba una nota antes de tiempo podría hacerlo peor,” dijo Malfoy, observándola
cuidadosamente.
“Te bañas cada mañana. No requiero que estés excesivamente lavada.” Su voz era tan filosa como
el filo de un cuchillo.
El retrato aparentemente todavía lo mantenía informado de todo lo que ella hacía.
Hermione se quedó de pie observándolo. Se sentía como la primera noche en la que había estado
en la habitación de Malfoy; tratando de no temblar, preguntándose si solo tenía que caminar y
acostarse en su cama.
“Toma esto,” él dijo, sacando un frasco de algo de sus túnicas y sosteniéndolo ante ella.
Ella lo aceptó, y viendo la consistencia y color antes de remover el corcho. Una poción calmante.
Él la observó tragarla.
Ella sintió a la poción hacer efecto mientras su mandíbula y hombros se soltaban, y la tensión de
torsión en la base de su cráneo se relajó de alguna manera. El nudo en su estómago se había
apretado cada vez más y más durante los últimos días que finalmente se aflojó ligeramente.
Mientras Hermione estaba tomando la Poción Calmante, Malfoy metió la mano en su bata de
nuevo y sacó una segunda poción. Ella se sorprendió de verlo tomarla él mismo.
No parecía ser un segundo frasco de la Poción Calmante. En todo caso, Malfoy parecía más tenso y
enojado después de tomarlo.
¿Una poción de libido? Ni siquiera se le había ocurrido a Hermione que él estaba tomando algo.
¿Siempre lo había hecho? Además de la primera noche, ella nunca lo miraba en esas noches.
Incluso entonces, podría haber tomado algo cuando ella estaba de espaldas a él.
¿Por qué necesitaría una? Stroud lo había descrito como perfectamente viril. Excepcional.
“¿Yo—? ¿Yo me—? ¿Debería estar en el centro o en la orilla de la cama?” Hermione se forzó a
preguntar.
Él la miró fijamente.
“En el centro,” finalmente dijo con voz entrecortada. “Dado que estoy ordenado a estar menos
desapegado.”
Su cama.
Su cama.
¿Donde estaba a punto de—de ser? ¿Sería violación si lo prefería a él en vez de a su padre?
Se sentó en la orilla y luego se deslizó hacia el centro aproximado de la cama antes de forzarse a
acostarse. Malfoy se acercó un momento después.
Se había quitado las partes exteriores de su túnica, solo vestía camisa y pantalones.
Ella se puso tensa tan pronto como él se acercaba, tratando de no apretar sus dientes mientras sentía
a su mandíbula cerrarse. Ella luchó por no hiperventilar mientras él se acercaba a ella y ella lo
observó con ojos abiertos y horrorizados.
Ella se forzó a cerrar sus ojos, y trató de enfocarse en regular su respiración mientras sentía la cama
cambiar. Ella podía olerlo; el olor penetrante del suelo del bosque la golpeó de repente mientras
trataba de no hiperventilar.
Hubo una pausa, y luego lo sintió deslizar sus túnicas hacia un lado y moverse entre sus piernas.
Ella sollozó entre dientes y se estremeció. Su cuerpo estaba tan tenso que estaba temblando. Podía
sentir sus uñas cortar la piel de sus mamás mientras las cerraba más y más apretadas.
“No voy a lastimarte.” Malfoy respiró las palabras cerca de su oído izquierdo.
Ella dio un pequeño asentimiento de reconocimiento. Mejor que Lucius. Dios—ni siquiera podía
pensar en eso. Ella se sacudió y contuvo otro sollozo. Tratando de relajarse marginalmente.
“Solo—respira,” él dijo.
Ella lo escuchó murmurar un hechizo de lubricación un momento antes de deslizarse dentro de ella.
Ella trató de enfocarse en respirar. Obligarse a pensar en la sensación de que su caja torácica se
expandía y contraía. O sus uñas en sus palmas.
Podía sentir la respiración de Malfoy en su rostro. Ella olía aceite de madera de cedro en su
vestimenta. El peso de su cuerpo presionado en el de ella. La longitud de él dentro de ella.
No quería sentir nada de eso. No podía no sentirlo. Él estaba en todas partes. Rodeándola. La
sensación de él dentro de ella y su peso en ella era ineludiblemente real. No podía despegarse en la
misma forma en la que lo hacían en la mesa.
Ella no tenía la intención, pero se dio cuenta que habían lágrimas deslizándose por las orillas de sus
ojos mientras trataba de no sollozar debajo de él.
Hermione abrió los ojos y trató de calmar su respiración. Mientras yacía en la cama, se dio cuenta
del sonido de arcadas que emergían del baño.
Mientras estaba ahí, escuchó el inodoro tirar, y luego el sonido de agua corriendo del grifo durante
varios minutos.
Fue extraño. Era una persona fría, indiferente y asesina que podía destripar a la gente casualmente,
pero la violación cruzaba una línea.
Tal vez algo me había pasado a alguien que conocía. Alguien que me importaba. Tal vez estaba
relacionado con sus habilidades con la Maldición Asesina.
Él volvió a salir del baño. Su expresión tensa parecía desvanecida como si no pudiera mantenerla
del todo. Estaba pálido y agotado, y mirándose más traumado que nunca.
Nunca se había quedado después del hecho antes. Él siempre se iba antes de que ella pudiera verlo.
Tal vez siempre se veía de esa manera después.
Él parecía—preocupado por ella. No era que en realidad había preguntado, pero la estaba
estudiando cuidadosamente a través de la habitación.
¿Por qué se estaba disculpando con Malfoy? Era como si las palabras se hubieran escapado por su
propia voluntad. Él la miró con sorpresa. Ella trató de clarificar.
“Por llorar. Tú fuiste—” No tenía idea de cómo describirlo. ¿No el peor violador?
“Todo—solo—Me recordó a Montague,” ella finalmente dijo, mirando hacia otro lado.
“Ojalá sea mejor mañana” él dijo en una fuerte voz. Luego convocó su túnica y salió de la
habitación sin decir una palabra más.
Hermiine se quedó ahí, observando las manecillas del reloj moviéndose lentamente a través de su
rostro. Cuando diez minutos habían pasado ella aún no se movía. Tal vez si esperaba más tiempo,
un embarazo tardaría, y entonces no tendría que quedarse allí y soportar ser—
No estaba segura de cuál era el término correcto para lo que Malfoy le había hecho.
Mientras el concepto general y la situación estaban categorizados como violación, ella no sentía
que el término general capturaba completamente lo que había pasadom No era sexo o follar o
coger, o faje o incluso "hablar". Copular, lo que posiblemente era el término adecuado para antes,
sobre la mesa. Pero ahora—se sentía demasiado real y conectado y miserable para ambos como
para usar tal término clínico.
Con mucho gusto iría sin ser tocada por un hombre mientras viviera. No quería pensar sobre
Malfoy llegando al día siguiente y repetir todo.
La idea de que la vida se acelerara en su interior la enfermó de horror. La idea de que no—
Solo cierra tus ojos (Just shut your eyes) por Dralamy
Capítulo 22
Chapter Notes
La mañana siguiente, Hermione se arrastró desde su cama hasta el baño por el pasillo con una
regadera. El agua caliente golpeando e irradiando a su alrededor era lo más cercano a confort físico
al cuál tenía acceso.
Cerró sus ojos y se quedó ahí, eventualmente deslizándose hasta el suelo y abrazando sus rodillas
mientras cerraba sus ojos y trataba de no pensar en la noche previa.
Se enfocó en su ducha.
Uno de los aspectos más subestimados sobre la magia era el suplemento sin fin de agua caliente.
La temperatura nunca vacilaba ni se agotaba. Solo caía en ella. Si se quedaba ahí el día entero el
agua seguiría cayendo caliente
Cuando finalmente se obligó a cerrar los grifos y salir, se quedó de pie en medio del baño con
vapor, tratando de buscar las ganas para secarse y vestirse.
Nunca se había sentido tan desmotivada. Existir se sentía como una demanda injusta.
Hermione daría lo que fuera por un libro—lo que fuera para leer menos las noticias. Estabas harta
de las noticias.
Tal vez iría a una caminata. No había estado fuera desde el equinoccio. No sabía si alguna vez
sería capaz de estar cerca de los laberintos de nuevo, pero tal vez sería capaz de caminar por los
caminos. Podría investigar los brotes de los árboles. Contar narcisos. Algo.
Salió del baño y caminó por el pasillo helado enredada en una toalla. Cuando estaba de vuelta en
su habitación fue a su clóset para sacar un set fresco de túnicas.
Las cicatrices restantes de Montague se habían desvanecido completamente. Había un punto dentro
de su pecho derecho que aún se sentía cicatrizado en el tejido.
Hermione pasó sus dedos sobre ello, pensando. Había sido tan profundo, probablemente debió de
haber requerido un hechizo sanatorio más específico. El área se sentía congelada.
Había sido lo suficientemente profundo como para que el tejido dañado no fuera solo dérmico. Los
hechizos curativos típicos fueron diseñados para la reparación de la piel y los músculos.
Probablemente había un hechizo curativo para tejido de la mama, pero Hermione no podía
recordarlo. Cerró sus ojos, y trató de pensar hacia atrás y ver si podía recordar aprenderlo.
Podía recordar un gran libro de hechizos de sanación. Ella lo llevaba consigo durante varios años.
Encogido en sus bolsillos, siempre a la mano. Manchado con sangre y pociones que se derramaban
en las hojas cuando ella estaba tan ocupada para hechizarlos a tiempo. Con orejas de perro en las
secciones más importantes. Tantas páginas con orejas de perros. Cubiertas con sus notas a los
márgenes.
Había sido la primera cosa que ella había comprado después de que Dumbledore murió. Recordó a
la gran lechuza entrando al Gran Salón de Hogwarts y dejándolo caer para ella.
Todos los demás habían pensado en volver a empezar ED. Comprar libros sobre magia defensiva.
Pero Hermione se había decidido en la sanación. Había sido el inicio del cisma, el espacio que
crecía lentamente entre ella y todos los demás de su edad en la Resistencia.
Mientras ellos aprendían hechizos de escudos y aturdidores, ella fue con Madam Pomfrey y pidió
ser su aprendiz.
Ella pasaba la mayoría parte de sus días con Madam Pomfrey, memorizando cada hechizo de
sanación y encantamientos de diagnóstico avanzados que la matrona de la escuela podría enseñar.
Aprendiendo qué tipo de signos y símbolos le podría ayudar a buscar.
El trabajo de hechizo curativo era altamente preciso—sutil. Requería la habilidad de filtrar las
distracciones y concentrarse, canalizar magia con extrema delicadeza matiz. Determinar el hechizo
correcto, perfeccionar la inflexión, y luego canalizar las intenciones de uno con precisión.
Los sanadores no usaban bisturíes físicos, pero mágicamente hablando, la exactitud mental y el
trabajo con la varita era comparable.
Hermione había memorizado diagrama tras diagrama de la anatomía humana. Perforando todos los
detalles que necesitaba para entrenar sus ojos para captar en un diagnóstico; piezas de
rompecabezas de información que tenían que ser acomodadas para poder identificar lo que estaba
mal.
Luego en la tarde iba a los calabozos para estudiar pociones con Snape.
Todos estaban tan justamente enojados y optimistas después de la muerte de Dumbledore. Había
un fuego de certeza que los impulsaba que Hermione no pudiera encender dentro de sí misma ni
siquiera al principio. Mientras más aprendía, más parecía decaer su confianza con respecto al
resultado de la guerra. Nadie más parecía apreciar qué tan difícil era mantener gente viva.
Cuando ella fallaba en compartir su optimismo los ofendía. Ella era la amiga de Harry, ¿por qué no
creería en él? ¿Por qué estaba tan determinada a hacer que todos se sintieran asustados? ¿Pensaba
que ella era más inteligente que ellos? Ya ni siquiera podía crear un patronus. Tal vez si pasaba
menos tiempo practicando sus hechizos de defensa ella dejaría de ser tan morbosa.
No era que no estaban tomando la guerra en serio, pero que su perspectiva estaba reducida. Era
Luz vs Oscuridad, Bien vs Mal. La luz siempre ganaba. Mira las historias de los libros de historia.
Sí, algunas personas morirían, pero sería por la causa; una muerte digna. No temían morir por eso.
Finalmente, Hermione dejó de hablar y se retiró con sus libros. No tenía punto en notar que los
libros de historia habían sido escritos por los ganadores. O que hubo muchas guerras en el mundo
muggle donde las vidas eran sólo otra forma de munición; donde las batallas no significaban nada,
o producir más de una nueva lista de víctimas; una nueva línea de tumbas.
Tal vez todos necesitaban creer en tales cosas, pero Hermione no podía. Ella necesitaba prepararse.
Se enterró a ella misma en la sanación, en pociones, en libros hasta que el Ministerio de Magia
cayó y la Guerra oficialmente inició.
Luego ella había sido apurada para comenzar a estudiar en Francia. Luego Albania, cuando
Francia se puso demasiado peligrosa. Luego Dinamarca. Luego—¿Austria? No.
¿Hubo otro lugar, antes de irse a Austria? Se sentía como si hubiera un hoyo. Una mancha.
Hermione empujó al espacio en blanco en su memoria. En algún lado, en algún otro lado había ido
a estudiar. ¿Dónde podría haber sido? ¿Por qué lo había olvidado? Obligó a su mente a enfocarse
en la mancha y fue solo penumbra. Una tenue luz dorada que emitía de una lámpara, polvo, el olor
a papel viejo, seco y verde, y la fina cadena de un collar en sus manos.
Nada más. Empujó más fuerte, pero el recuerdo nuevamente se desvaneció en el fondo de su
mente. No podía recordar nada más.
Suspiró para sí misma mientras sus dedos se alejaban del tejido anudado.
A veces ni siquiera estaba segura si sabía quién había sido durante la guerra. Se recordaba a sí
misma como una sanadora. Solo una sanadora y una maestra de pociones.
En algún punto se había separado de esa persona, y no sabía cómo o cuándo había pasado.
¿Cuándo se había convertido en alguien que Voldemort describiera como peligrosa? Una persona
que niveló media prisión. ¿Quien quemó dementores, y apuñaló a Graham Montague con cuchillos
envenenados?
Hermione no tenía idea de dónde esa versión de ella pudo haber venido. Le costaba creer que esa
persona había existido.
De alguna manera esa persona misteriosa había sido tragada en la oscuridad debajo de Hogwarts.
Sin los relatos de segunda mano de Voldemort, Malfoy y Montague, ella nunca hubiera sabido que
esa persona había existido. Casi pensaría que era una especie de engaño si no tuviera tantas
cicatrices que no podía explicar.
Volteó a ver a su muñeca izquierda, pasó las puntas de sus dedos sobre las esparcidas cicatrices
plateadas que moteaban su esternón y clavículas, y luego trazó sobre la cicatriz larga y delgada
entre su séptima y octava costillas.
La Sanadora Stroud había dicho que las fugas en su mente no eran una disociación o múltiples
personalidades, pero Hermione sentía que así debía de ser. Hermione, como sabía que era, nunca
habría arrasado la mitad de una prisión y habría matado a un sinnúmero de personas para poder
entrar. Ni siquiera por Ginny. Hermione no habría tratado a todos los demás como daños
colaterales en un intento de rescate. No sabía cómo llenar el cielo con dementores en llamas.
Nunca había llevado cuchillos envenenados, mucho menos había aprendido a cómo apunalar a
alguien con ellos.
Era como si el mundo exterior se hubiera transformado a sí mismo mientras Hermione se había
quedado en su habitación oscurecida. La naturaleza había dejado caer su mortaja y dejó de reflejar
la frialdad y la tristeza de la vida de Hermione. El mundo la había dejado atrás. Había regresado a
la vida, pero Hermione aún estaba atrapada en una jaula, fría y mortal.
Era horas más temprano de lo que Malfoy había ido antes. Hermione no estaba segura cuál era la
posible razón para el cambio. Cada pizca de imprevisibilidad adicional solo lo empeoraba. Ella se
quedó helada de terror.
Ella fue al baño y se baño. Mientras se secaba con manos temblorosas, recordó las pociones que la
Sanadora Stroud había enviado. Había estado tan nerviosa la noche anterior, que las había
olvidado.
Después de vestirse, fue y sacó uno de los frascos del cajón del baño. No era una Poción Calmante;
el color y la consistencia eran desconocidos. Lo olió. El olor era picante en sus fosas nasales,
ligeramente cítrico y picante. Puso una gota en la punta de su dedo y la probó. Era cálida y
ligeramente dulce en la lengua.
La tomó, y estaba caliente deslizándose por su garganta. Mientras llegaba a su estómago, el calor
pareció florecer en todo su cuerpo.
Su piel hormigueó y se volvió casi dolorosamente sensible. Hermione se congeló, jadeó con horror
y se inclinó hacia adelante, observándose con los ojos completamente abiertos hacia el espejo. Sus
mejillas estaban rojas y sus ojos se estaban dilatando mientras estudiaba su reflexión. Presionó sus
manos sobre su boca y tropezó hacia atrás.
Hermione quería estallar en llanto mientras trataba de calmarse y alejar los efectos de la poción que
actualmente quemaban a través de ella.
Las manos de Hermione estaban temblando mientras trataba de pensar en una solución. Alguna
forma de neutralizarlo. Cogió la taza que estaba junto al fregadero y bebió de un trago un vaso tras
otro de agua con la esperanza de eliminarlo de su sistema. No funcionó. El calor en su cuerpo
pareció estar bajando, comenzando a irradiar en su abdomen bajo.
Salió de su habitación. No podía entender por qué Stroud haría eso.
Castigar a Malfoy por cualquier interferencia que había hecho en el programa de cría era una cosa,
pero engañar a Hermione a dosificarse con una poción de lujuria era un un nivel completamente
nuevo de insensibilidad.
Hermione trepó vacilante a su cama, se acostó y cerró sus ojos. Si solo se quedaba quieta y se
enfocaba tal vez estaría bien.
Abrió sus ojos y encontró a Malfoy de pie ahí, frío y tenso mientras se desabrochaba la túnica
exterior y se las quitaba de los hombros. Él la estaba estudiando a través de la habitación, colocó la
ropa sobre el borde de la cama y la miró fijamente.
Era posible que una Poción Calmante pudiera ayudar. Hermione calculó, podría aliviar la reacción
física con la que ardía su cuerpo. Asintió fuertemente y se sentó.
Mientras tomaba el frasco de su mano, sus dedos rozaron y mordió su lengua tratando de evitar
jadear.
La Poción Calmante tenía un efecto de empeoramiento. En vez de calmar los síntomas hizo que su
cuerpo se relajara más ante ellos. Ella tiró el frasco en la cama mientras trataba de regresarlo.
Ella cubrió su boca con sus manos y estalló en llanto. Malfoy la observó por un momento.
“La Sanadora Stroud mandó un set de pociones el cual dijo que mejoraría las cosas,” ella dijo,
untando las lágrimas y mirando con determinación las sábanas de la cama. “Ayer me olvidé de
ello, pero lo tomé esta noche, antes de que llegaras. Pensé que sería para la ansiedad. Para eso
parecía cuando probé una gota. No es como que pueda hacer análisis de hechizos. Así que la tomé,
pero—” ella se atragantó ligeramente. “Era un afrodisiaco.”
Hubo un silencio.
“Eres una idiota,” Malfoy finalmente dijo. “¿Solo tragas algo sin hacer preguntas?”
Hermione se estremeció.
“La última vez que te pregunté si podías identificar una poción que me fue enviada, tú la forzaste
por mi garganta por puro despecho. ¿Se suponía que tenía que asumir que sería diferente esta vez?”
Malfoy estaba callado. La rabia emitiendo de él casi se podía tocar. Como olas de calor alrededor
de una flama, el aire casi pareció distorsionarse alrededor de los bordes de su cuerpo mientras él
estaba ahí, mirándola.
El calor en su cuerpo era bastante distrayente, y su cuerpo entero se sentía bastante cálido y
sensitivo. Se sentía vacía por dentro. Quería ser tocada. Nadie la había tocado en tanto tiempo...
Respiró profundamente, temblando. “¿No puedes esperar y hacerlo más tarde esta noches? Estoy
segura de que se acabará en algunas horas.”
“No puedo. Aparentemente me requieren en Francia esta noche. Por eso vine temprano, no
regresaré a la mansión hasta mañana,” dijo Malfoy.
Cerró sus ojos y trató de enfocarse en contar de reversa desde el mil restando el número sustraído
cada vez.
Menos uno.
Menos dos.
Menos cuatro.
Menos ocho.
Menos dieciséis.
Los dedos de Malfoy cerca de su centro destrozaron abruptamente su concentración, y dejó escapar
un gemido ahogado mientras sus ojos se abrían de golpe.
Ella lo miró. Ella nunca lo había visto como alguien sexual antes. A pesar de cinco meses de que la
hiciera doblarse en una mesa, el aspecto sexual de él nunca se había sentido registrado. Él era frío y
peligroso. Hermoso, pero solo en lo estético, como una estatua de mármol. No algo de sangre
caliente. No de algo que quisiera cualquier tipo de contacto físico de su parte.
Ella nunca, nunca había querido ser tocada por él de ninguna forma.
Ahora quería sentir sus labios contra los de ella. Sentir sus manos en ella. El peso de él que había
estado tan desesperada de escapar la noche anterior—quería sentirlo; tenerlo abalanzado sobre ella.
Presionandose en ella.
El ardor de la excitación en su núcleo era abrumador. Nunca había sentido la necesidad de tener
algo dentro de ella, pero mientras estaba ahí acostada, se sentía lista para gritar si no la tocaba.
No había pensado en que la segunda noche podría ser peor que la primera, pero era mil veces peor.
Se forzó a cerrar sus ojos nuevamente para así parar de estudiar su rostro; de parar en todos los
detalles de él los cuales nunca se había molestado en notar antes. Su cabello y pómulos afilados, la
intensidad de sus ojos, sus labios delgados y dientes blancos y parejos, las líneas precisas de su
mandíbula, y su garganta pálida desvaneciendose en el collar negro de su camisa..
“Sólo muévete,” ella dijo, y casi lloró con el esfuerzo que le tomaba para no moverse ella misma.
Enterró su rostro en sus manos y trató de apartar su mente mientras jadeaba contra sus palmas y se
sentía arruinada.
Estaba temblando
Todo en lo que podía pensar era en qué tanto quería que se moviera. Fuerte y rápido.
Los gemidos seguían formándose en su garganta y no podía sofocarlos. Se mantuvo tan rígida que
todo su cuerpo se estremeció mientras trataba de no permitir ningún tipo de reacción.
La espiral del deseo se estaba cerrando cada vez más dentro de ella. Ella se mordió los labios. Ella
no se rendiría.
Ella solo necesitaba aguantar. Él se vendría pronto y se acabaría. Entonces ella podría dejar que la
poción se quemara sola de su sistema. Sus embestidas eran cada vez más largas y duras, de la
forma en que lo hacían cuando llegaba al final. Aceleró un poco y ella se mordió la lengua con
fuerza mientras trataba de sujetarse.
Y luego—
Todo su cuerpo se estremeció a su alrededor. Podía sentir que se apretaba y se agarrotaba cuando él
empujaba dentro de ella unas cuantas veces más, y luego él se estremeció con un gemido torturado.
Después de un momento él se alejó, y ella apenas abrió sus ojos a tiempo para verlo tomar sus
túnicas de la cama y luego aparecer directamente fuera de la habitación. Pudo alcanzar a ver su
rostro antes de que se desvaneciera; él se veía gris, como si estuviera a punto de desmayarse.
Se quedó acostada en la cama y lloró mientras su cabeza lentamente se aclaraba. La realidad, agria
como el veneno, lentamente comenzó a sangrar sobre ella mientras absorbía lo que había pasado.
Ella acababa de tener el primer orgasmo del que tenía algún recuerdo.
No sabía si había sido una virgen antes de haber sido enviada a Malfoy. Si no lo hubiera sido, la
pérdida de ello hubiera sido uno de los muchos detalles que se había desvanecido de su mente.
Parecía como una cosa extraña para proteger. Así que lo más probable es que no haya tenido
relaciones sexuales durante la guerra.
Hermione se sintió extraña. Nada le había dado indicios de que tales cosas fueran algo con lo que
su cuerpo estuviera familiarizado.
La poción de lujuria había alterado las cosas. Permanentemente, temía. Despertó su cuerpo a un
nuevo aspecto de estas invasiones físicas que anteriormente habían permanecido inactivas.
Cuando finalmente pasó el tiempo, se levantó y fue al baño. Tomó cada frasco restante de las
pociones y las tiró en el lavabo antes de tirar los frascos en la basura.
Cuando miró hacia arriba, el retrato estaba allí, mirándola en el espejo. Siempre observando.
Siempre callada.
Hermione se sentía fría, como si fuera a entrar en shock. Ella se acurrucó en una bola apretada,
abrazando sus rodillas y tratando de respirar.
Ella no podía seguir aguantando. Ni siquiera sabía por qué seguía aguantando. Por qué no se había
dejado llevar mientras estaba encerrada en Hogwarts.
Hundió su cara en sus manos. Podía sentir sus fluidos y los de Malfoy en sus muslos.
Hermione estaba de pie en la cocina de La Hilandera. Ella volteó lentamente, mirando a través de
las superficies cubiertas con libretas, ingredientes preparados y pociones burbujeantes.
Hermione pausó mientras notó una poción brillando en una esquina. Se acercó y observó el vapor
en espiral levantarse de la superficie. Ella lo olió subrepticiamente. El aroma especiado y terroso
de musgo de roble, matices ahumados de cedro, el aroma magullado de hojas oxidantes y
pergamino—no. Ella lo olió nuevamente. Papiro.
“Esta es una gran variedad de pociones de amor que estás haciendo,” ella dijo, observando a
dónde estaba Severus de pie sobre un caldero hirviendo
“Un nuevo proyecto para el Señor Oscuro. Ha desarrollado un nuevo interés en tratar de usarlo
como arma,” dijo Severus, burlándose del líquido turbio y lúcido sobre el que estaba trabajando.
Severus se encogió de hombros con una leve sonrisa. “Soy escéptico y desmotivado, así que lo más
probable es que no. Creo que fue más una noción pasajera que cualquier cosa en la que tenga un
interés sincero. Estoy elaborando un informe completo para presentarlo en caso de que pregunte
al respecto. Y lo hago en mi casa en lugar de en el laboratorio para asegurarme de que nadie
ofrezca ideas innovadoras.”
“Algo de excepcional poder que no requiere doble dosis. Creo que se ve a sí mismo usandola para
interrogaciones.”
“Así es. Afortunadamente, o tal vez desafortunadamente, él tiene otros asuntos que considera más
importantes que Sussex en cuáles enfocarse.”
Hermione despertó, aún acostada en el frío piso del baño. Continuó a estar acostada ahí; si había
algo positivo en su depresión era que le facilitaba el sueño. Era como si su cuerpo se hubiese
rendido. La rabia que había pasado meses cultivando se había desvanecido y se quedó cansada y
apática, como si su cuerpo pesaba demasiado como para siquiera cargarlo por el suelo.
Se levantó del suelo, fue hacia su habitación, y se subió a las mantas de su cama; enterrándose en
ellos y abrazándolas a su alrededor.
Incluso su cerebro se sentía cansado y apático. Cómo si sólo pensar fuera demasiado para ella.
Volteó a ver al reloj. Eran casi las nueve de la tarde. Había una bandeja con su cena al lado de la
silla, pero Hermione no tenía apetito.
Se preguntaba por qué Malfoy estaba en Francia; probablemente para matar a más gente.
¿Aún estaría enmascarado, o lo haría abiertamente? Se preguntaba cómo se veía cuando lanzaba la
maldición asesina. La mayoría de las personas se arrugaban en una mueca repugnante cuando
lanzaban la maldición asesina. Incluso Voldemort. Pero el odio y furia de Malfoy eran tan fríos.
Tal vez se veían de la misma forma en la que se había visto cuando estaba matando a Montague.
Si Malfoy se moviera para apoderarse del poder de Voldemort, necesitaba ser conocido. Conocido
y temido. Ser revelado tal vez había sido un riesgo calculado; contando con la necesidad de
Voldemort de una figura pública que le perdonara la vida. Si las cosas en Rumanía fueran tan
inestables como se suponía, Voldemort no podía matar a Malfoy ahora—incluso si él quisiera.
Dejaría un vacío de poder, desestabilizaría el ejército completo de Mortífagos, y le daría una
oportunidad a Europa de liberarse.
No habían otras figuras en el ejército de Voldemort que fueran vagamente comparables. Voldemort
tenía figuras gubernamentales locales, pero Malfoy era la única muleta visible de Voldemort a
nivel continental.
El General más poderoso en el ejército de Voldemort fue lo que Astoria había dicho. Un General
por años; eso fue lo que dijo Malfoy sobre él mismo.
Hermione hizo una pausa desconcertada. ¿Malfoy había sido General durante la guerra?
Habían tantas cosas sobre Malfoy que se sentían incomprensibles. Su poder. El punto de su
ambición. Su irónico talento para la sanación. Su habilidad para aparecer.
Probablemente era a lo que Voldemort se había referido cuando había hablado de Malfoy que lo
había decepcionado profundamente. Hermione se preguntaba qué diablos podría ser. Los rituales
de magia oscura generalmente eran físicamente corrosivos y erosionaban la mente. Malfoy parecía
sospechosamente, incluso antinaturalmente, intacto.
Con la cantidad de Magia Oscura a la que estaba expuesto, para su propio uso y para el de
Voldemort, debería de estar envenenado por ella. A menos que pasara todo su tiempo sometiéndose
a rituales de purificación, su salud relativa parecía imposible.
Hermione había estado enferma tan solo al entrar al Salón de Voldemort, mientras Malfoy parecía
completamente indiferente a ello, y seguramente iba ahí varias veces en la semana. Las personas
no solo se volvían indiferentes hacia la Magia Oscura. Era como una droga venenosa. Adictiva.
Efectuada.
Mortal.
Magos Oscuros tenían la tendencia de usar más y más, y tipos más fuertes y más fuertes de artes
oscuras hasta que se erosionaban a sí mismos de la misma forma en la que Voldemort estaba, o se
volvían locos al igual que Lucius y Bellatrix.
Hermione siguió dando vueltas a la pregunta hasta que finalmente se rindió. Tenía muy poca
información para habilitar cualquier conjetura.
No podía descifrar cómo ella encajaba. Cualquiera que fuera el plan de Malfoy, parecía que de
alguna forma ella tendría que estar incluida. Malfoy estaba demasiado dedicado a su cuidado y
mantenimiento para que fuera de otra manera. Hermione había pensado que era simplemente
porque estaba haciendo lo que le ordenaban, pero estaba comenzando a sospechar que su atención
iba más allá de eso. Él parecía invertido en ella personalmente y emocionalmente. La forma en la
que la observaba; la intensidad indivisa era casi innegable. Ella tenía valor para él o para sus
planes.
Él odiaba violarla; no parecía disfrutarlo de ninguna forma y no trataba de. Lo hacía sentir
enfermo. Entonces, ¿por qué no la querría embarazada tan pronto como fuera posible?
A menos que tuviera que ver con sus recuerdos. La idea de que un embarazo desbloquearia los
recuerdos era teóricamente la mejor. Pero si Malfoy sospechaba que había algo en su mente que no
quería desbloquear… eso posiblemente podría explicarlo.
Pero incluso sin un embarazo, los recuerdos estaban comenzando a resurgir lentamente.
Si estuviera embarazada, le daría nueve meses de acceso exclusivo hacia ellos. Tanto tiempo como
no estuviera embarazada, recuerdos arbitrarios podrían emerger para que Voldemort los encontrara.
¿Por qué Malfoy los seguiría forzando a través de cinco días de trauma mensual?
El único elemento adicional en el cual podía pensar era que Malfoy sabía que ella preferiría morir
antes de quedar embarazada.
Estuvo ansiosa todo el día; en el borde e inquieta hasta que comenzó a temer que estaba
comenzando a quitarse la piel. Apenas miró a El Profeta antes de comenzar a romperlo en piezas y
a doblarlo en todas las formas en las que podía pensar. No podía hacer grullas, pero podía hacer
aviones y todo tipo de figuras geométricas. Puso toda su energía nerviosa en hacer figuras hasta
que las puntas de sus dedos se sentían crudas.
Comenzó a caminar por el Ala Norte, pasando sus dedos ligeramente por las paredes mientras
avanzaba.
Cuando llegó la tarde, Hermione tomó un baño sin ninguna instrucción. Topsy no apareció, pero la
cena lo hizo. Hermione la ignoró. Eran casi las nueve cuando el elfo doméstico apareció en la
habitación.
Cuando Malfoy apareció en la puerta se observaron el uno al otro a través de la habitación durante
varios minutos.
Él caminó a través de la habitación y sacó un frasco de una Poción Calmante el cual le entregó a
Hermione sin una palabra. Tragó los contenidos, y luego se lo regresó.
Mientras él estaba tomando su propia poción, Hermione se deslizó hacia atrás en el colchón y se
acostó, mirando con determinación el dosel sobre su cama.
No se inmutó cuando sintió que la cama se movía. No hizo ningún sonido cuando lo sintió mover
sus túnicas hacia un lado y exponerla. Cuando lo sintió moverse entre sus piernas, mordió sus
labios mientras continuó a observar al dosel. Cuando él murmuró el hechizo de lubricación ella
cerró sus manos en puños.
Cuando él entró en ella, ella jadeó ligeramente y volteó su rostro hacia la pared en desesperación,
retorciéndose de angustia interna.
Cuando la violación era clínica era soportable. Cuando la violación era drogada era soportable.
Pero cuando era solo ella, su propia mente y fisiología, era lo peor de todo. Torcía y tomaba algo
dentro de ella.
Estoy siendo violada y mi cuerpo lo está disfrutando, ella pensó agriamente y quería enrollarse
fuera.
Pensó que iba a vomitar.
Ella observó a la pared y trató de no hacer otro sonido. Cuando él se vino, inmediatamente se
quitó, le bajó sus túnicas a Hermione, tomó las suyas y apareció.
Ella no quiso voltear para ver su rostro antes de que se desvaneciera. Sólo cerró sus piernas y se
quedó ahí acostada. Podía sentir sus lágrimas dejar fríos rastros a lo largo de sus mejillas.
Hubo un ligero sentimiento de calma después del quinto día. Hermione solo se sentía fría.
Tomó un set fresco de túnicas de su guardarropa y caminó por el pasillo hacia el baño con la
regadera. Luego ella se acurrucó en una bola apretada, se sentó en el suelo de la regadera y se
quedó ahí bajo el agua.
No había punto en negarlo. Las cosas habían cambiado. Nada se sentía igual. Ya no más.
La poción era un factor significante pero Hermione no podía negar la matriz de otros elementos.
Malfoy no era el monstruo que ella inicialmente lo había percibido. Después de aprender lo que le
estaba pasando a las otras subrogadas; después de lo que Montague había tratado de hacerle;
después de Astoria; después de volverse aterrada de qué crueldad Lucius Malfoy idearía si su
gestación subrogada fuera transferida. La persona que percibía como Malfoy había cambiado.
Aunque insistía que su protección en ella era completamente de interés propio—porque había sido
ordenado a hacerlo—ella estaba casi segura que él estaba excediendo con creces lo que exigía la
obligación.
La influencia de las esposas también contribuían a ello. Siempre habían tenido la intención de
cultivar cumplimiento y dependencia. Para remover sus habilidad de resistirse.
Si las formas en las que la lastimaba fueran más voluntarias y menos obligatorias, sería más fácil
verlo por quién era.
E incluso así, la mente era cruelmente adaptada. La voluntad subconsciente de sobrevivir fue
escrita en los humanos más profundamente que casi cualquier otra cosa. La sobrevivencia no
requería a Hermione a estar intacta. A ser decente. A ser ella misma. La sobrevivencia arrancaría
cualquier parte de ella que hiciera más difícil soportarlo.
Aliviaría la angustia mental. Aférrarse a cada destello de bondad. Haría que la vida dejara de doler.
Si ella no fuera cuidadosa, robaría cada parte de ella hasta que estuviera tan rota por dentro que ella
aceptaría su jaula.
Ella no hablaría con él. No se dejaría hacerle preguntas. Si él preguntaba algo, Emma contestaría lo
más brevemente posible. Dejaría de comprometerse con él, dejaría de intentar comprenderlo.
Probablemente no sería capaz de controlar lo que su cuerpo hacía, pero podía controlar su mente.
Lo que fuera que él necesitaba de ella, tendría que forzarlo fuera de ella.
Dejó caer la cabeza sobre sus rodillas cuando una sensación de desolación se apoderó de ella.
Estaba tan cansada de estar sola. Presionó sus labios mientras trataba de no llorar.
Incluso su memoria era un abismo solitario. Casi todos los años de la guerra había estado sola.
Estudiar sola en Hogwarts. Luego estudiar en Europa, luego no había tenido tiempo para nada más
que relaciones profesionales. Luego cuando regresó prácticamente vivió en el ala del hospital.
Nunca había tenido tiempo para amistades. Cuando tenía algún tiempo libre, Harry y Ron estaban
fuera en misiones. Cuando estaban de regreso, era generalmente después de la guerra, cuando las
habilidades de Hermione habían sido necesitadas de mayor urgencia. Tenía tan pocos recuerdos
con cualquiera de los dos donde las circunstancias habían sido no profesionales.
Luego, después de la batalla Final. El encarcelamiento de Hermione bajo Hogwarts había sido
como una caída sin fin. Sola. Sola. Sola. Hasta que la memoria de Hermione se había canibalizado
a sí misma.
Cuando Hermione había sido arrastrada fuera y había sido forzada a formar parte del programa de
cría ella se había vuelto reducida a su función. Para la Sanadora Stroud ella era una matriz. Para
Voldemort ella era una fuente potencial de inteligencia de guerra
Él la trataba como una persona. Contestaba la mayoría de sus preguntas, y la veía como si en
realidad la estaba viendo. Él le hablaba. La trataba como si en realidad le importara. Cuando él la
lastimaba siempre parecía forzado y reacio.
No había trabajo en el que enterrarse en la mansión Malfoy. No había un vacío sin fin en el que
perderse. Solo era Hermione, sentándose y preguntándose y doblando papel; atrapada en una casa
fría.
Malfoy era el único pedazo de calor o vida o de contacto humano que ella tenía. Tanto si lo hubiera
querido como si no, Hermione se estaba aferrando a él en su desesperado aislamiento.
No podía.
Él había matado a todos. Había asesinado o ejecutado a todos. A voluntad o no, él la estaba
violando. Ella solo era un peón para él.
Ella no iba a traicionar los recuerdos de sus amigos de una manera tan horrible. No iba a
traicionarse a sí misma.
Si iba a morir en la Mansión Malfoy lo haría al aferrarse a los pedazos de ella que quedaban. Como
la misma muerte, Malfoy le había arrebatado todo, y él estaba esperando para quitarle más.
Podría mantenerse lejos de Malfoy. Ella podría negarse a participar a menos que él la forzara y
coaccionar.
Lo haría. Lo haría.
Pasó el resto del día resolviéndose ella misma. Preparándose a sí misma. Malfoy tenía otra sesión
de legeremancia. Siempre llegaba después de su ventana fértil.
Ella no respondería.
Hermione trató de no estar ansiosa. Trató de no seguir volteando a ver al reloj. Ella ignoró la
sensación de opresión en su pecho mientras seguía esperando que él apareciera.
Él probablemente lo estaba haciendo a propósito, ella seguía recordandose. Tal vez él había estado
leyendo su mente cuando ella había estado pensando anteriormente. Él probablemente la estaba
torturando intencionalmente.
Ella siguió esperando a que él eventualmente aparecería hasta que fueron después de las once,
cuando Hermione estaba usualmente dormida. Finalmente se fue a la cama.
No podia dormir.
Solo se quedó ahí Acosta, preguntándose por qué no había ido. Tal vez estaba viajando de nuevo.
El periódico no había dicho nada sobre eso pero tal vez aún lo hacía. Tal vez estaba fuera con
Astoria en algún evento. Hermione no pensó que recordaba que hubiera algo mencionado en las
páginas de sociedad. Tal vez solo habían ido a cenar. ¿Él y Astoria iban a cenar juntos?
Hermione se quedó en la cama preguntándose hasta que el reloj en la pared indicaba que eran casi
las dos de la mañana.
Fue hacia la puerta y salió de su habitación, deambulando por los pasillos alumbrados con luz de
luna en el Ala Norte. El retrato la seguía como un espectro pálido.
Los dedos de Hermione tocaban las paredes mientras caminaba. Nunca tenía ataques de pánico
dentro de la mansión, pero la sensación de la pared debajo de sus dedos era estabilizante.
La luz de la luna proyectaba sombras largas y nítidas sobre los pisos y las paredes.
¿Qué pasaría si ya estaba embarazada? El pensamiento la hizo sentir fría. ¿Qué pasaría si ya estaba
embarazada y Malfoy muriera? ¿Voldemort esperaría a que diera a luz y luego me sacaría sus
recuerdos él mismo? ¿O haría que Stroud abortara el bebé para que Hermione fuera transferida? Si
ella lo llevara a término entonces, ¿qué le pasaría al bebé? ¿Voldemort le daría el bebé a Astoria?
Había pasado meses deseando que Malfoy muriera pero ahora el pensamiento la llenaba de horror.
¿Y si estaba muerto?
Hermione continuó respirando más y más rápido. Sus manos y brazos comenzaron a pinchar como
si hubiera agujas rozando su piel. Su pecho se sentía comprimido y como si estuviera siendo
aplastada. No podía lograr calmarse.
De repente hubo un cambio en la oscuridad. Hermione se congeló, ahogó un grito ahogado y miró
a su alrededor.
Malfoy salió de la oscuridad. Ella estaba segura que él no había estado ahí el momento anterior.
La luz de la luna capturaba su cabello pálido y su piel, y él se veía aterrador y angelical al mismo
tiempo.
La tensión en él parecía aliviada ligeramente por la expresión dura y fría a la que estaba tan
acostumbrada. Parecía menos al borde de una crisis nerviosa.
Él se acercó a ella. Sus ojos viajaron por ella lentamente mientras la evaluaba.
“Granger.”
Su nombre salió de sus labios como un ronroneo. Ella sintió que un escalofrío de incertidumbre la
recorría. Él nunca la llamaba por su apellido, ni una sola vez desde que llegó. Siempre era Sangre
Sucia.
Sus pasos permanecían firmes y su voz no se entrecortaba, pero—ella estaba segura de ello.
Ella no se movió.
Él se acercó más, hasta que ella se hizo hacia atrás, pero él seguía acercándose. Hasta que ella
estaba atrapada contra la pared, y él estaba a sólo centímetros de ella.
Ella lo observó. Incluso borracho, su expresión era una máscara. Ella no estaba segura sobre cuál
era su siguiente intención. Él deslizó su pulgar suavemente a lo largo de su cuello y ella sintió un
hormigueo en la piel.
Él suspiró nuevamente. “Si hubiera sabido cuánto dolor me causaras, nunca te hubiera tomado.”
Él solo se quedó ahí, agarrando su garganta. ella podía sentir su pulso revoloteando contra su
mano. Ella no estaba segura sobre lo que significaba; si tenía que pedir disculpas.
“Pero,” él dijo después de un minuto, “a este punto, supongo que merezco quemarme. Me
pregunto, si tú te quemarás también.”
Su rostro estaba de repente cerca del de ella, podía sentir el aire de sus palabras rozando su piel.
Era un beso de castigo. El momento en el que sus labios se tocaron, él aplastó su cuerpo contra el
suyo. Su mano en su garganta se deslizó hacia atrás y hasta la nuca, enredando sus dedos en su
cabello mientras hacía el beso más profundo. Su otra mano se acercó y acunó su mejilla en la
palma de su mano por un momento antes de que se deslizara por su cuerpo.
Él inclinó su cabeza hacia arriba mientras seguía besándola. Su lengua empujó en su boca antes de
retirarse mientras mordía sus labios. Lo suficientemente fuerte para doler, pero no para sangrar.
Luego, cuando ella estaba buscando por aire, él apartó la boca y comenzó a besar su garganta.
Hermione estaba congelada por el shock. Dócil y aturdida en sus posesivas manos.
El estaba tirando de su ropa. Ella podía sentir su túnica exterior deslizarse al suelo, y los botones
superiores de su vestido abiertos mientras el frío de la mansión la golpeaba. Él le arrancó los
botones mientras la exponía y exploraba su piel desnuda.
Él se apretó contra ella mientras le bajaba el vestido por los hombros, desnudándola hasta la
cintura.
El frío mordió su piel, y ella sintió sus pezones endurecerse en el frío mientras las manos de
Malfoy se lanzaron hacia arriba para palmear sus pechos y burlarse de ella. Su mano estaba en la
coyuntura de su cuello y su hombro, y él estaba besando y pellizcando su camino a lo largo de él
cuando de repente llegó a un lugar y ella—gimió.
Ambos se congelaron.
Malfoy se apartó.
Él se quedó de pie, observándola. Ella estaba acorralada contra la pared, medio desnuda, y—
despierta.
Los ojos de Malfoy estaban abiertos, como si apenas se hubiera dado cuenta de sus acciones. Se
quedó ahí pareciendo en shock por varios minutos antes de que la máscara regresara a su lugar. Su
rostro se volvió fuerte y él sonrió con maldad.
Hermione se quedó ahí, en shock. Se sentía congelada, mientras un frío sentido de devastación se
apoderaba de ella.
Ella era—había sido... receptiva. Hacia Malfoy.
Su alianza no había sido forzada por las esposas. Ni siquiera se le había ocurrido empujarlo. No se
le había ocurrido querer hacerlo.
Él la había besado y ella—lo había dejado. No se había sentido repulsiva. Había hecho sentir feliz
algo solo y doliente dentro de ella. Ser tocada. Alguien con manos cálidas acariciándola. Era un
anhelo atravesado a través de la fibra misma de ella.
Al ser atrapada en la mansión, ella se estaba aferrando a cualquier resto de bondad que pudiera
encontrar.
Malfoy no era amable; él simplemente no era cruel. Él no era tan horrible como podría ser. Él
poseía la pizca más pobre de decencia.
Un sollozo ahogado salió de ella, y ella agarró sus túnicas alrededor de ella y regresó a su
habitación.
Abriendo las puertas de su guardarropa, ella sacó un nuevo set de túnicas y se abotonó tan rápido
como podía. Luego se abrazó a ella misma para una sensación adicional de seguridad. De
decencia.
No iba a dejar sus instintos de sobrevivencia psicológicos dejarla engañar a dejarse caer por un
monstruo;. a hacerla querer la atención de la persona responsable por iniciar la guerra; a ser
receptiva hacia el hombre que había asesinado a sus amigos.
No podía dejar que su mente racionalizara caer por su violador simplemente porque no era el
monstruo que podía ser.
No lo haría.
No lo haría.
Podía soportar ser traicionada por su cuerpo. No se dejaría ser traicionada por su mente.
Preferiría romperla.
Presionó su mano contra la fría ventana y observó en desesperación a través del estado alumbrado
por la luna.
Luego hizo su cabeza hacia atrás, y la golpeó contra el cristal tan fuerte como podía.
Y otra vez.
Había sangre cayendo hacia sus ojos, pero ella siguió golpeando.
Otra vez.
Y otra vez.
Un brazo se cerró entre su cintura, y una mano juntó sus dos muñecas mientras estaba siendo
arrastrada lejos del cristal.
Ella peleó. Tratando de liberar sus manos. Enterrando sus pies en el piso de madera para empujar
de regreso.
Sollozos.
Estaba tan cansada de estar adolorida y sola. Quería terminar. Si seguía existiendo en esa casa iba a
tratar de encontrar consuelo. Lo que fuera menos estar fría y sola para siempre y por siempre.
Quería ser tocada. Quería sentirse a salvo, incluso si simplemente era una ilusión. Lo quería—
Pero no podía.
“No te lastimes. Granger, esa es una orden. No te lastimes.” Malfoy gruñó la orden mientras la
arrastraba lejos de la ventana.
“Para.”
Ella sintió las esposas alrededor de sus muñecas calentarse mientras él las invocaba, y ella peleó
contra la magia.
“¡No—!” Sollozó al sentir que la magia crecía hasta que casi ahogaba su mente y su cuerpo se
debilitaba.
Se dejó caer contra Malfoy. Él soltó sus muñecas y puso su brazo contra sus hombros con fuerza,
como si esperaba que repentinamente de alguna forma se lanzaría hacia la ventana nuevamente.
Ella se quedó ahí, temblando y sollozando calladamente en sus brazos. Había sangre cayendo por
su rostro y tonteando desde sus labios y barbilla hacia el suelo.
“Así que—” él dijo en una voz tensa después de unos. minutos. “Veo que has encontrado una
forma para evitar las esposas.”
Mientras quedaba colgada contra él se dio cuenta inactivamente que lo había hecho.
Las compulsiones existían en su mente. La orden era que no sé lastimara, pero no especificaba
ninguna diferencia entre dolor físico o psicólogo. Así que—en un estado de suficiente agonía
mental—había sido capaz de sobrepasarlo. Ella estaba en dolor de cualquier manera; ella no podía
dejar que su mente siguiera lastimandola. La compulsión había sido anulada.
Su interpretación de las compulsiones siempre había sido lo que la había limitado. La orden a ser
callada; ella lo había interpretado como si Malfoy no le permitiera hablar sin permiso porque ella
había asumido que que él sería vengativo como eso. Así que no había sido capaz de hablar. Si lo
hubiera interpretado como algo más simple, como no hablar fuerte, ella pudo haber hablado; a
menos que Malfoy hubiera clarificado y especificado más la compulsión.
Cuando ella no estaba pensando en el hecho que estaba desobedeciendo, cuando estaba actuando
de acuerdo a sus instintos o hablando sin pensar, siempre había sido capaz de evitar las
compulsiones. Simplemente no lo había notado.
“Supongo que lo hice,” ella dijo con voz baja, volviendo a ganar su equilibrio.
Las manos de Malfoy se deslizaron lejos de la. Algo dentro de Hermione se torció al perder el
contacto.
“¿Por qué?” Malfoy preguntó en una voz grave. “¿Por qué la repentina necesidad de ir tan lejos?”
Ella lo observó. Solo estaban a centímetros separados. Sus ojos de hierro y grises la estaban
estudiando cuidadosamente. Él había tomado una poción de sobriedad desde que la besó; ella podía
olerlo en su respiración.
“¿Por qué no?” ella dijo en una voz ligera. “Las opciones siempre habían sido escapar o morir.”
“Pero ésta es la primera vez que tenías la suficiente intención para hacerlo. ¿Por qué hoy en vez de
ayer, o el día que me fui a Francia?”
Así que él se había dado cuenta que ella se había vuelto involuntariamente responsiva. La boca de
Hermione se torció y ella volteó su mirada, presionando su mejilla contra su hombro.
No le hables. Él no es tu amigo.
“No requiero que hables para obtener la respuesta,” él dijo después de varios minutos. “Aunque
creo que lo preferirías. Después de todo, tenemos una sesión pendiente de legeremancia.”
Hermione cerró su boca con fuerza, pero sus ojos se fueron hacia su cama. Ella no quería acostarse
en una cama frente a él de nuevo. Si invadía su mente para conseguir la respuesta vería que tan
patéticamente y desesperadamente se sentía. Que tan significante se había vuelto para ella.
Si ella contestaba la pregunta, ella tendría algún control sobre la narrativa.
Ella abrió su boca varias veces mientras trataba de pensar por dónde comenzar. Se sentía tan fría
que su piel le dolía. Se abrazó a ella misma, rozando sus brazos lentamente.
“Creo que estoy comenzando a desarrollar Síndrome de Estocolmo,” ella finalmente dijo en voz
baja. “Es una condición psicológica Muggle. Un instinto de sobrevivencia o un mecanismo de
afrontamiento, supongo que se podría decir.”
Ella se quedó callada y volteó a ver a Malfoy. Él no tenía expresión alguna, aparentemente
esperando a que se explicara más. Ella se volteó.
Él suspiró con irritación. “Así que, haremos esto de la manera difícil. Muy bien. Legeremancia,
entonces.”
Hermione se puso tiesa y movió sus hombros en defensa. “Es algo que ocasionalmente ocurre
cuando un rehén puede comentar a sentirse unido hacia su captor—debido a su dependencia.” Ella
forzó las palabras fuera, su voz estaba temblando. No miró a Malfoy.
Se forzó a continuar.
“No sé mucho sobre eso. No tuve mucho tiempo para estudiar psicología. Pero, creo que estoy
comenzando a racionalizar tu comportamiento; para justificar lo que haces. La falta de crueldad se
convierte en amabilidad. Es—es un mecanismo de sobrevivencia, así que opera a través de
reacciones subconscientes, adaptación. Para poder hacer una conexión emocional auténtica, puede
que desarrolle sentimientos hacia ti…” Su voz se rompió y se apagó por un momento.
“Honestamente, preferiría ser violada por tu padre a tener sentimientos hacia ti,” ella finalmente
dijo, observando la sangre en el piso.
Hubo un silencio rotundo, y vio que las manos de Malfoy se cerraban lentamente en puños a su
lado.
“Bueno,” él dijo después de varios segundos, “con suerte estás embarazada ahora y no necesitarás
atención de ninguno de nosotros. Solo te quedarás sola.”
Él comenzó a voltearse para irse. Sin pensarlo, la mano de Hermione se estiró y agarró las túnicas
de Malfoy. Sollozó en voz baja incluso mientras agarraba la tela con más fuerza, bajando la cabeza
y apoyándola contra su pecho. Olía a musgo y cedro, y ella se estremeció y se hundió contra él. Las
manos de Malfoy se levantaron y descansaban sobre sus hombros hasta que ella podía sentir
lentamente el calor hundiéndose en ella, sus pulgares ligeramente pasando por sus hombros hasta
que dejó de temblar.
Entonces sus manos se detuvieron y la empujó violentamente. Hermione tambaleó hacia atrás y
casi se cayó en su cama mientras él se alejaba de ella. Sus ojos estaban fríos, y había algo
desconocido en su expresión que ella no pudo ubicar.
Él la miró fijamente por un momento, su mandíbula se crispó, luego respiró hondo y soltó una risa
suave y amarga.
“No te importa sobrevivir. Los Gryffindor siempre tienen ansias de morir.” Sus labios se curvaron
en una mueca cuando dijo 'Gryffindor.' “después de todo, has estado fantaseando con un gran
asesinato-suicidio para nosotros dos durante meses. No, la cosa que te está comiendo no es
sobrevivir; es el aislamiento. Pobre pequeña sanadora, sin nadie a quien cuidar. Nadie que te
necesite. O que te quiera.”
“No soportas estar sola. No sabes cómo funcionar. Tú necesitas a alguien a quien amar; harás lo
que sea por la gente que te deja amarlas. Eso es lo que la guerra fue para ti, ¿no es así? Tú querías
pelear, pero fuiste lo suficientemente inteligente para saber que otro duelista temerario de diecisiete
años no sería suficiente para terminar la guerra—no de la forma en la que un sanador lo haría. No
me imagino que alguno de tus amigos haya apreciado eso alguna vez, ¿lo hicieron? Que la elección
fue un sacrificio para ti.”
“Potter y el resto de tus amigos eran demasiado estúpidos e idealistas para apreciar esas elecciones
que hiciste. Toda una carga, ser alguien de los pocos inteligentes para entender qué era lo necesario
para ganar; una de los únicos dispuesto a realmente pagar el precio que la victoria demanda. Nunca
apreciaron nada de eso. Los dejaste enviarte lejos. Luego, cuando regresaste, los dejas trabajarte
hasta la muerte. No hay mucho valor o gloria para los sanadores—no como a los luchadores.
Incluso Ginny se dio cuenta de eso. Cuando Creevey murió, le dieron días a Potter para procesarlo
solo porque lo vio. Tú fuiste quien trató de salvar al niño, ¿y qué fue lo que obtuviste? ¿Cuatro
horas y te esperaban de nuevo?”
“Así—así no—fue—como—pasó.” Las manos de Hermione estaban cerradas en puños tan fuerte
que los huesos dolían.
“Así–fue exactamente como pasó. Puedes engañarte a ti misma, pero he pasado tantas horas dentro
de tus recuerdos que probablemente los conozco más que a los míos. Habrías hecho lo que fuera
por tus amigos; habrías tomado todas las decisiones difíciles y pagado el precio sin quejas; te
prostituirías por el esfuerzo de la guerra. Pero dime, porque soy simplemente curioso, ¿qué hizo
Potter para que tú lo merecieras?”
Hermione se volteó y respiró temblorosamente. “Nunca tuve amigos—mientras crecía. Era muy
rara, demasiado libresca. Los quería más que a nada, pero nadie nunca quería ser mi amigo.
Cuando me enteré de Hogwarts, yo pensé—pensé que todo sería diferente, que ser una bruja había
sido la razón por la que nunca había encajado. Pero—cuando llegué—aún era rara y libresca y
nadie quería nada que ver conmigo. Harry—Harry fue la primera persona que me dejó ser su
amiga. Habría hecho lo que fuera por él.” Ella dio un sollozo ahogado y se lo tragó. “Además—no
es como que hubiera algún chance para mí sin él.”
“Eso es lo más patético que he escuchado en mi vida,” Malfoy finalmente dijo, acomodando sus
túnicas. “Entonces, ¿qué? ¿Soy tu Potter de reemplazo?” Se burló. “Si alguien solo te habla, ¿no
puedes evitarlo más que aferrarse a ellos? Las prostitutas de Callejón Knockturn cuestan más que
tú.”
La mandíbula de Hermione tembló, pero Malfoy no había terminado. “Hay que ser claros, Sangre
Sucia. No te quiero. Nunca te quise. no soy tu amigo. No hay nada que me diera más felicidad que
estar terminado contigo.”
“Aunque…” dijo Malfoy después de una pausa. “No puedo negar que me has mejorado
últimamente. Debo de mandarle a Stroud mi agradecimiento.”
Entonces ella resopló. “¿De verdad? ¿Por eso me besaste? ¿Por la poción?”
Él se encogió de hombros y la observó en burla, con ojos fríos. “¿Qué puedo decir? Violar no es
realmente lo 'mío'. Sin embargo, tu creciente apego es fascinante y divertido de experimentar.
Nunca imaginé que serías del tipo de fantasear con que mi cuidado obligatorio de ti indicaba algún
tipo de apego. No puedo comenzar a adivinar qué tan asombrado estará el Señor Oscuro de ser
testigo de esto en unos días. La Sangre Sucia de Potter, enamorándose de su Mortífago violador.
No creí que fuera posible que hubiera un punto más bajo para ti al parecer más patética, pero
aparentemente con los Sangre Sucia siempre hay un punto más bajo.”
Él volteó para irse pero luego pausó. “Regresaré más tarde para lidiar con tus recuerdos. Por favor
no asumas que estoy muerto porque ocasionalmente tengo un mejor uso de mi tiempo que vadear
por tu pequeña y trágica vida.”
Cuando él regresó al siguiente día, Hermione apenas se había movido. Él la miró fijamente durante
varios minutos. Ella no miró hacia arriba ni lo reconoció.
Hermione se levantó sin una palabra y se sentó en la orilla de su cama. Miró hacia el suelo. Él no
necesitaba sus ojos.
Hubo un momento de pausa antes de que forzará su camino hacia la mente de Hermione.
Él pasó la mayoría de su tiempo examinando su recuerdo de Snape. Apenas y revisó sus recuerdos
recientes. Cuando llegó al presente, salió y se fue sin una palabra.
Nada frío.
Se acostó en la cama y articuló disculpas hacia sus amigos por haberles fallado.
Cuando Stroud llegó seis días después, Hermione cruzó la habitación sin una sola palabra y se
sentó en la orilla de la mesa de examinación; abriendo su boca mecánicamente para el veritaserum.
“Te ves bastante gris,” dijo Stroud, su boca torciendose ligeramente mientras estudiaba a
Hermione. “¿Cómo fueron los efectos de la concepción este mes?”
“No lo sé. ¿No es por eso que estás aquí?” Hermione dijo en un tono amargo, mirando hacia su
regazo y torciendo la fábrica de sus túnicas entre sus dedos.
Stroud soltó una risa fría. “Inteligente.”
Hubo una pausa mientras Stroud lanzaba el hechizo de diagnóstico. Luego una pausa más larga.
No.
Se sentía como si hermione hubiera sido forzada abruptamente debajo del agua helada; no aire, y
presión, como si estuviera siendo aplastada en todos lados. Podía escuchar el palpitar de su
corazón subir hasta que el sonido de su corazón era casi todo lo que podía escuchar.
No podía respirar.
Stroud estaba hablando cada vez más y más fuerte. Las palabras eran redondeadas e indescifrables.
Hermione inhaló y trató de conseguir oxígeno, pero su garganta se sentía comprimida—como si
estuviera siendo estrangulada.
Su corazón estaba latiendo tan fuerte que había una aguda sensación de apuñalamiento en su
pecho.
Stroud estaba de pie frente a ella, mirando fijamente a el rostro de Hermione. Stroud seguía
diciendo algo, una y otra vez. El movimiento de los labios de Stroud era el mismo cada vez
mientras la sanadora se acercaba, gestionando. Hermione no podía descifrar las palabras. La
expresuin se volvía cada vez más impaciente mientras ella seguía repitiendo lo que decía. El sonido
se distorsionó en un rugido indescifrable.
Hermione no podía respirar; sus pulmones quemaban mientras trataba de hacerlo. Los bordes de la
cara de la sanadora estaban borrosos, como si sangraran en el aire circundante.
Todo se estaba volviendo cada vez más y más borroso. Había una sensación de agujas clavándose
en los brazos y manos de Hermione.
De repente Malfoy estaba frente a ella; sus manos en los hombros de Hermione.
“Cálmate.”
“Respira.”
No. No. No estés embarazada. Entregala a Lucius, déjalo violarla y torturarla hasta la muerte.
Cada vez que tomaba aire, sentía como si le estuvieran arrastrando un cuchillo dentro del esófago.
“Oh dios—No…” Ella sollozó las palabras una y otra vez mientras temblaba.
“Respira. Sigue respirando,” dijo Malfoy. Su expresión era fría. Apretó la mandíbula mientras la
miraba fijamente y la observaba mientras intentaba respirar.
Pasaron varios minutos hasta que dejó de simplemente arrastrar inhalaciones tartamudeantes, y
gradualmente comenzó a inhalar y exhalar alternativamente. El agarre de Malfoy lentamente se
soltó y lentamente volteó a observar a la Sanadora Stroud. Su expresión era furiosa.
“Tú sabes que ella es propensa a ataques de pánico. No soltarle información” él dijo en una voz
furiosa, aún sosteniendo a Hermione firmemente por los hombros mientras ella seguía llorando.
“Pensé que el pánico solo era causado por los espacios abiertos.” Stroud cruzó sus brazos sobre su
pecho y levantó su barbilla. “Dado que can aterrada está sobre tu padre, pensé que estaría aliviada.”
“Tal vez trata de pensar más,” Malfoy dijo de forma helada. “Estoy comenzando a sospechar que
estás traumandola intencionalmente. La amenazaste con mi padre y la dosificaste con un
afrodisíaco sin advertencia. ¿Estás tratando de causarle un colapso mental?”
La Sanadora Stroud resopló mientras hacía un diagnóstico sobre Hermione. “No estoy haciendo
nada que arriesgue a comprometer sus recuerdos; no hay necesidad de que se preocupe. He estado
bastante ansiosa por su recuperación desde que me di cuenta de que ella era la responsable de
Sussex.” Stroud observó a Hermione fríamente. “Soy curiosa sobre cómo una bruja que nunca se
graduó de Hogwarts, y sin ningún entrenamiento formal, construyó una bomba capaz de matar a
todos mis colegas sin ninguna ayuda.”
Hubo una larga pausa intercalada por los sollozos entrecortados de Hermione mientras Malfoy
miraba a Stroud.
“Ella fue una terrorists de la Resistencia entrenada a través de Europa para volverse una sanadora;
especializada en deconstruir maldiciones de Sussex; sin mencionar que que tenía una maestría en
Pociones. Si podía desarmar y neutralizar una maldición, también podía usarla. Si hubieras sido tan
curiosa, pudiste haberme preguntado,” él dijo en una fría voz. “Torturarla psicológicamente no te
dará respuestas, ya que particularmente no tiene memoria de ello. Tú programa no es una
oportunidad para cobrar venganza. Parece que has olvidado que yo no permito que los tontos la
manipulen con ella.”
“Yo no estaba—”
“Lo estabas. El Señor Oscuro la puso bajo mi cuidado. Estás conciente sobre qué tan precaria es.
He realizado un gasto y esfuerzo considerables para mantener su medio ambiente. Dado que Señor
Oscuro no puso objeciones cuando ejecuté a uno de sus marcados seguidores por interferencia, ¿de
verdad crees que se molestaría sobre ti?”
“Es una farsa.” Malfoy gruñó mientras lo decía. “La razón por la cuál no moriste junto con tus
'colegas' en en Sussex fue porque tu propuesta falló para calificar como lo suficientemente
científico para calificar para un laboratorio ahí. ¿Dónde están tus controles? ¿O tus estadísticas y
tus datos históricos? El espectáculo que estás tan dispuesta a ofrecer a las páginas de la sociedad
está financiado y dotado de personal para continuar fácilmente sin ti.” Los ojos de Malfoy brillaron
ferozmente mientras hablaba. “Esta es la única advertencia que ofreceré. Ya no tienes permitido
estar sola con ella. La cita de hoy ha terminado. Si tienes nuevas instrucciones sobre su cuidado,
me las darás a mí. ¡Topsy!”
El elfo doméstico apareció con un grieta. Malfoy no quitó sus ojos de Stroud.
“Escolta a Stroud al salón. Bajaré cuando termine con la situación aquí.”
Stroud resopló, pero aún seguía pálida y sus manos temblaban mientras juntaba sus archivos.
Mientras la puerta se cerraba, Malfoy se volteó para observar a Hermione. ella había dejado de
llorar y estaba tratando de respirar continuamente.
“Ven,” él dijo mientras la guíaba por la habitación hacia su cama, estudiandola cuidadosamente
antes de que alcanzar a sus túnicas y sacar un frasco de Pócima de Sueño sin Sueños.
“Considerando los eventos recientes, temo que no confío dejarte conciente y sola. Toma esto.”
Hermione extendió una mano y aceptó el frasco, pero luego lo miró con vacilación. Su respiración
seguía cortándose.
“Está bien.”
Él encontró sus ojos. “Estaba preocupado si algo como esto pasaría si alguna vez quedaras
embarazada. lo verifiqué.”
Hermione presionó sus labios y tragó fuertemente mientras su pecho seguía temblando. Destapó el
frasco con dificultad y se lo llevó a los labios. Tan pronto como tragó los contenidos, se ahogó y
estalló en lágrimas nuevamente. El frasco se deslizó de sus manos y cayó en el suelo, quebrandose.
“Oh dios…” Sollozó en sus manos cuando la poción golpeó su sistema y se apoderó de su mente
como un maremoto negro. Ella se hundió en la cama. “Oh dios…oh dios… por favor.”
Ella cerró sus párpados mientras continuó llorando. Ella apenas se había dado cuenta que sus
piernas habían sido levantadas hacia el colchón. La oscuridad se la tragaba.
Cuando Hermione abrió sus ojos, era tarde en la tarde. Al voltear su cabeza, encontró a Malfoy de
pie enfrente del retrato en la pared, hablándole en voz baja.
La bruja en la pintura inmediatamente se dio cuenta del movimiento de Hermione y gestionó sobre
su hombro. Él dejó de hablar y se volteó en su talón para observarla.
Ella cerró sus ojos, se acurrucó en una bola defensiva y trató de no empezar a llorar de nuevo.
Podía escuchar el sonido de los zapatos de Malfoy mientras él cruzaba la habitación y se acercaba
a la cama.
Hubo un largo silencio y Hermione podía sentir su mirada en ella. Ella apoyó la barbilla contra su
hombro y le pidió que se alejara.
“No tienes permitido lastimarte, o hacer algo para causar un aborto o un aborto espontáneo.”
No era una oración, era una orden. Ella podía sentir el ligero calor alrededor de sus muñecas.
“Estoy seguro de que tratarás de racionalizarlo como protector en un intento de evitar las
compulsiones, pero no lo es. No tienes permitido hacer nada que termine con tu embarazo.”
Podía sentir el pinchazo de las lágrimas en el rabillo del ojo y sollozaba débilmente.
“Topsy, te monitorerará todo el tiempo ahora, para asegurar que no experimentes ninguna
desgracia como tropezar por las escaleras, o masticar un manantial de tejo. Ha cuidado de brujas
embarazadas antes, así que es muy consciente sobre lo que puedes y lo que no puedes comer o
beber. Tiene mi permiso para inmediatamente restringirte si intentas algo.”
Hermione no dijo nada. Malfoy permaneció de pie junto a su cama durante varios minutos antes de
suspirar levemente. Ella escuchó sus pasos alejándose y el click de la puerta.
Ella se quedó en su cama, y alternó entre llorar y dormir; se hizo bola, poniendo su brazos
alrededor de su estómago protectoramente.
“Lo siento. Lo siento. Lo siento mucho,” ella susurró una y otra vez “Haría lo que fuera para
salvarte de este mundo.”
“No puedes quedarte acostada llorando durante nueve meses,” él dijo. “Necesitas comer. Deberías
salir.”
Hermione lo ignoró y esperó a que se fuera. A menos que tuviera la intención de forzarla fuera de
la cama ella no tenía intención de moverse. Hubo un largo silencio. Ella podía sentir sus ojos en
ella.
“Tengo algo para ti,” él finalmente dijo.
Ella sintió algo pesado presionando en la colcha y abrió un ojo. Había un gran libro a su lado. La
Guía para Cuidado Efectivo en Embarazos Mágicos y Partos.
“No puedo tocar tus libros,” ella dijo, su boca retorciéndose mientras hablaba y su voz temblando
ligeramente. “Astoria los protegió de los Sangre Sucia.”
Después de que se fuera, Hermione abrió sus ojos de nuevo y tentativamente se acercó al libro,
presionando un dedo ligeramente en la portada. No hubo una sensación de quemarse mientras ella
entró en contacto con él.
Al día siguiente Hermione se forzó a salir de la cama y caminó hacia la ventana. El libro era
completamente nuevo; el lomo de cuero crujió levemente cuando levantó la cubierta, y las páginas
olían levemente a aceite de máquina y tinta. Tenía seis centímetros de grosor y estaba impreso en
papel scritta. Comenzó con la tabla de contenido y leyó directamente durante horas.
Era un libro médico más que una guía para el embarazo para una bruja laica. Fue amable de
Malfoy al darse cuenta de que ella preferiría eso.
Estaba inmersa en un capítulo sobre la regulación endocrina que influye en la invasión adecuada
del trofoblasto cuando Malfoy volvió a entrar en su habitación.
Ella se aferró a los bordes de su libro de manera reactiva mientras él la miraba con expresión
contemplativa.
Hermione dudó y tragó saliva. “El día que fuiste a Francia. Salí.”
Hermione miró hacia abajo, sin pestañear, a la página frente a ella hasta que las palabras se
volvieron borrosas. Malfoy suspiró.
“Levántate,” él ordenó.
Ella se levantó, presionando su libro fuertemente contra su pecho. Él suspiró nuevamente.
“No puedes traer eso, pesa casi dos kilos y medio. No voy a dejar que lo arrastres por el estado.
Déjalo aquí.”
Hermione lo sostuvo con más fuerza. Levantó la mano derecha y se agarró las sienes como si le
doliera la cabeza.
“Nadie lo va a robar o tomar su lo dejas aquí. Si lo hacen, te compraré otro. Déjalo.” Las palabras
finales eran una orden.
Hermione lo dejó a regañadientes sobre su cama y luego fue a buscar sus botas del armario.
Mientras se estaba preparando, Malfoy estaba observando por la ventana, estudiando el horizonte.
Luego se volteó bruscamente y la miró brevemente antes de caminar hacia la puerta.
La condujo a través de los jardines de rosas y luego a lo largo de uno de los carriles bordeados de
árboles frutales en flor. El estado era encantador durante la primavera. Hermione no podía negarlo,
pero la belleza se sentía agria y venenosa mientras la observaba.
Él se detuvo y volteó hacia ella; su expresión era cerrada, sus ojos cautelosos.
“Malfoy,” ella dijo otra vez. Su mandíbula temblaba y ella tomó el poste de la cama. “Nunca
pediré nada de ti—”
La boca de Malfoy se torció y su mirada se volvió dura. Sintió que algo dentro de ella se rompía de
desesperación, pero se obligó a continuar.
“Puedes hacerme lo que quieras. Nunca pediré piedad de tu parte. Pero—por favor, por favor no
lastimes al bebé. Incluso—si tienes un heredero diferente aún es—es mitad tuyo. No—no—no—”
Su pecho comenzó a tartamudear mientras luchaba por respirar y no empezar a llorar. Ella se
estremeció.
“No dejes que Astoria lo lastime…”ella dijo en una voz rota. “Por favor—por favor—”
Su voz se cortó mientras comenzó a hiperventilar. Se aferró al poste de la cama mientras trataba de
respirar.
Ella se alejó de él, liberando un hombro. “No—no hagas promesas que no quieres decir.”
Su expresión parpadeó y la agarró por el hombro de nuevo, pasando sus manos por sus brazos.
“Tienes mi palabra. Nadie lastimará a tu bebé. Astoria nunca lo tocará.”
Hermione se mordió el labio mientras lo miraba y luchaba por dejar de respirar demasiado. Sus
pulmones seguían teniendo espasmos sin su control. Todo su cuerpo se congeló mientras ellas
seguía arrastrando respiraciones jadeantes agudas y luego soltándolas inmediatamente.
Ella se inclinó en las manos de Malfoy por un momento, descansando su cabeza contra su pecho
mientras trataba de respirar lentamente; luego se congeló y se alejó de él, recargándose en la pared
“No— te asombres conmigo,” ella dijo, su voz estaba temblando. “No quiero tus promesas o
atención para poder 'mantener' mi 'medio ambiente'” Ella sollozó ligeramente en voz baja.
“Después de todo—dejaste muy en claro que tan patética sería—para interpretar tu cuidado
mandatorio por algo—”
Envolvió sus brazos alrededor de sí misma y se deslizó hasta el suelo, temblando y presionando su
boca cerrada mientras todo su cuerpo temblaba.
Malfoy la miró inmóvil durante varios minutos, mientras ella se apretaba la boca con las manos y
trataba de calmar su respiración. La mano de Malfoy tembló levemente antes de cerrarla en un
puño, asintió bruscamente, y se fue.
La presencia de Topsy creció constante, aunque el elfo era raramente visible. Cuando Hermione
tan solo se sentaba en su cama, el elfo inmediatamente se materializaba y preguntaba si quería
algo.
Durante esas tres semanas, Hermione desarrolló náuseas matutinas. Llegaba temprano y con una
venganza. Hermione apenas podía soportar oler tantas comidas, mucho menos probarlas o
posiblemente tragarlas.
Afortunadamente, los olores de afuera no le molestaban. Cuando ella no estaba releyendo su guía
de embarazo, tomaba largas caminatas alrededor de la mansión. Se hacía caminar al lado del
laberinto, recordandose una y otra vez que Montague estaba muerto.
Ella comenzó a tener dolores de cabeza. Era un dolor punzante que comenzó como una vaga
sensación en la parte posterior de su cráneo, pero parecía crecer ligeramente peor cada día.
Topsy puso cortinas oscuras y pesadas que dejaban fuera la mayoría de luz de la habitación.
Cada vez comía menos y menos. Cuando no comió ni se levantó de la cama durante dos días,
finalmente apareció Malfoy.
Ella lo escuchó entrar pero no movió su ojo de sus brazos para reconocerlo.
“Necesitas comer,” él dijo.
“¿De verdad?” ella dijo en un tono débil pero sarcástico. “No tenía idea. El libro de texto médico
nunca mencionó que la nutrición era necesaria durante el embarazo.”
“Es un embarazo mágico,” ella dijo agriamente. “Incluso los Muggles sudden de náuseas
matutinas, es peor para los magos, incluso para los Sangre Sucia.”
“Papas fritas de una cuchara grasienta,” ella dijo graciosamente, “o tal vez una bolsa de frituras.”
Ella resopló ligeramente, e hizo que su cabeza palpitara tan dolorosamente que era como si alguien
hubiera clavado una varilla de metal a través de la base de su cráneo y en el centro de su cerebro.
Sollozó levemente. El dolor creciente y sin fin era como tener su cerebro lentamente aplastado y
hecho polvo.
“Incluso si pudiera pensar en algo que sonara comestible, dudo que lograra mantenerlo dentro,”
ella dijo con voz tensa.
Ella casi podía escucharlo tratando de pensar en algo más que decir. Se dio la vuelta y acunó la
cabeza entre sus brazos.
“Brujas han tenido hijos durante miles de años. La probabilidad estadística indica que no es
probable que muera de ello,” ella le dijo.
Hermione no dijo nada más. Malfoy no se fue. Él estaba de pie a lado de su cama cuando ella cayó
dormida por el doloroso agotamiento.
La Sanadora Stroud llegó unos días después. Malfoy se asomaba detrás de ella como una sombra
omnipotente.
Stroud suspiró levemente bajo su aliento y caminó hacia donde Hermione estaba acostada.
Stroud apenas miró a Hermione mientras lanzaba un hechizo de diagnóstico complejo sobre el
estómago de Hermione. Apareció una pequeña esfera de luz amarilla pálida, casi cegadora;
pulsando tan rápido que casi estaba revoloteando. Parecía como una snitch dorada pero estaba
minimizada, un poco más grande que un guisante.
Hermione se congeló y lo observó. La luz le dio náuseas por el dolor, pero no podía despegar su
mirada. Iluminaba casi toda la habitación.
Los ojos de Hermione se lanzaron hacia Malfoy; parecía más bien como si alguien le hubiera
golpeado en la cabeza con un bat para una bludger. Su rostro estaba pálido y parecía medio
aturdido.
“El aleteo es el latido del corazón. El tamaño corresponde al crecimiento del feto. Y el brillo indica
los niveles de magia; los cuales son excepcionales, tal y como había predecido.” Las últimas
palabras de la Sanadora Stroud eran presumidas.“Aunque el embarazo será más traumático para
ella. Niños poderosos normalmente lo son.”
Stroud pasó varios minutos lanzando varios hechizos en la orbe de luz y en Hermione; finalmente
lanzó uno en la cabeza de Hermione. Hermione miró hacia arriba. Las luces brillantes esparcidas
por su cerebro parecían todas iguales, excepto que había un leve tinte dorado en la luz.
“No lo he hecho,” él dijo. “Ya sufrió de un ictus por tener hecha legeremancia en ella cuando sus
niveles de hormonas estaban elevados. Esperaré hasta que sus náuseas matutinas y sus migrañas
pasen. La legeremancia es invasiva y traumática, sin importar la familiaridad de la firma mágica.”
La Sanadora Stroud asintió. “Es probable que las migrañas son primordialmente debido a las
fugas. Dolores de cabeza durante el embarazo no son poco comunes, pero los niveles de dolor que
el diagnóstico indica que están excediendo se considerarían normales.”
“Prescribir pociones para aliviar dolor durante el embarazo no es recomendable. Puede resultar en
abnormalidades fetales o abortos espontáneos en las etapas tempranas del embarazo,” dijo Stroud.
“Podría usar alivio del dolor Muggle, si está tan preocupado, pero usualmente enfermedades
inducidas mágicamente requieren tratamiento mágico.”
Malfoy miró a Stroud con escepticismo. Stroud alzó la barbilla. “Si no me cree, es bienvenido a
conseguir una segunda opinión o traer una partera para corroborarlo. El sanador mental le informó
que el proceso de corrosión probablemente sería insoportable. No es como si alguien hubiera
creado alguna vez fugas mágicas individuales alrededor de cientos de sus recuerdos antes. La
corrosión mágica es tan dolorosa como suena. El nivel de magia de su heredero probablemente
acelere el proceso, pero no tenemos idea de qué tanto tiempo durará. Es posible que una vez que
sus niveles hormonales se vuelvan a equilibrar, la gravedad del dolor se alivie un poco. Pero es
igualmente probable que el proceso de corrosión permanezca así durante el embarazo. Pero es
imposible de predecir. En realidad no hay nada más que se pueda hacer. Hay pociones seguras para
mantenerla hidratada y para que no muera de hambre que se pueden administrar si puede
reprimirlas. Sin embargo, a menos que pierda una cantidad peligrosa de peso o comience a gritar de
dolor, interferir podría arriesgarla o al embarazo y haría un poco más que extender el proceso.”
Ella cerró sus ojos, y traté de no pensar en lo miserable que se sentía y de que podría permanecer
así durante otras treinta y cuatro semanas. Su cabeza dolía demasiado para siquiera pensar. Trató
de obligarse a dormir. El diminuto orbe de luz resplandeciente apareció revoloteando en el ojo de
su mente y se acurrucó más protectoramente alrededor de su estómago.
Sintió que la cama se movía y dedos fríos tocaron su mejilla, le cepillaron el cabello hacia atrás y
luego se apoyaron en su frente. Mordió su labio y luchó por no llorar.
Trató de fingir que era alguien más. Es Harry. Es Ron. Es tu mamá, se decía a ella misma; no sé
forzó a alejarse del tacto.
Después de otra semana, comenzó a preguntarse si iba a morir por el embarazo. A pesar de la
ciencia avanzada de la curación obstétrica, la intervención mágica en el embarazo es
extremadamente limitada. Los embarazos Mágicos tendían a neutralizar o reaccionar
extremadamente mal a las influencias mágicas externas.
Hermione podía mantenerse ligeramente hidratada, Topsy la dosificaba con pociones de hidrata y
nutrición varias veces al día, pero hermione rara vez podía mantenerlos abajo durante los pocos
segundos necesarios para que su sistema los absorbiera.
Malfoy iba; seguido, ella pensó. Trajo a varios sanadores mentales que simplemente tartamudeaban
nerviosamente a su alrededor y no ofrecían ningún consejo útil. Trajo parteras y curanderos
obstétricos que arrullaron los niveles de magia de su heredero y le recetaron pociones de peor sabor
para que Hermione las vomitara.
Ella sospechaba que Malfoy iba algunas veces cuando ella estaba dormida, porque su nariz
hipersensible a menudo detectaba su olor en la habitación. Cuando él iba cuando ella estaba
despierta, ella apenas era más receptiva.
Él se sentaba en la orilla de su cama y acomodaba su cabello, y algunas veces tomaba sus muñecas
y ponía sus manos en las de él. L primera vez que lo hizo ella pensó que estaba jugando con sus
dedos, pero gradualmente se fue cuenta que estaba masajeando su mano; golpeando con la punta de
su varita en varios puntos de presión, enviando suaves vibraciones a los músculos. Luego se
doblaba y masajeaba sus dedos y palma ligeramente.
Estaba haciendo lo que hacían los sanadores para tratar los temblores del cruciatus, ella se dio
cuenta. Probablemente había memorizado la técnica debido a lo seguido que necesitaba el
tratamiento.
Se decía a sí misma que era solo porque podría hacer que su cabeza le doliera más si se movía.
Mientras el mes de mayo se acercaba, el dolor de su cabeza crecía más y más. Se volvió más
delgada hasta que las esposas podían deslizarse hasta la mitad de sus antebrazos. Topsy se puso
inquieta y comenzó a mirar a Hermione a los ojos mientras le rogaba suavemente a Hermione que
tratara de tragar más pociones o tomar un poco de té de menta o jengibre.
Malfoy comenzó a salir. Tenía que salir a ‘cazar’ y hacer otro deberes en los cuales Hermione
trataba de no pensar., pero él estaba seguido en su habitación. No le hablaba. Apenas encontraba
sus ojos, pero acomodaba su cabello, y tomaba sus manos y jugueteaba con las esposas alrededor
de sus muñecas. Aveces cuando ella abría sus ojos lo encontraba mirando a su estómago, pero
nunca trataba de tocarlo.
Tenía casi nueve semanas de embarazo cuando de repente se despertó presa del pánico.
No podía recordarlo—
Era importante.
Se forzó fuera de la cama. El dolor de estar de pie la dejó jadeando. Se agarró su cabeza. Se forzó a
levantarse.
Tenía que—
Sus piernas temblaron por la atrofia de los músculos. Se obligó a caminar y a notener pánico
¿Qué era?
“No,” Hermione dijo en una voz temblorosa mientras destrozaba su mente y trataba de pensar. Oh
dios, ¿qué era? Su corazón comenzó a acelerarse mientras luchaba por recordar. Por pensar a través
del dolor punzante.
Habían puntos negros bailando en su visión, creciendo cada vez más y más. El dolor en su cabeza
siguió creciendo.
Su voz se quebró en un chillido agudo mientras la presión en su cabeza se puso tan intensa que
pensó que iba a desmayarse. Su visión se puso borrosa. Parpadeó, tratando de ver, y cuando su vista
se aclaró, encontró que Malfoy tenía un cuchillo en su mano. Ella lo volteó a ver, sorprendida. La
expresión de Malfoy era fría y atenta mientras se lanzaba hacia ella.
Alastor Moody estaba de pie frente a ella. Con la cara sombría y cansado. “Una oportunidad ha
surgido. Una que podría cambiar la marea de la guerra.”
Antes de que Hermione pudiera decir algo, Moody se había ido y ella se estaba cayendo.
Estaba en medio de un campo de batalla. Todos estaban cayendo al suelo, sofocándose. Harry.
Ron. Mortífagos. Todos estaban muriendo a su alrededor y ella estaba gritando.
“¿Cuántas veces crees que puedo apuñalar antes de que la luz se vaya de tus ojos?”
“No te quería.”
“Pareces complacida al haberte prostituido con éxito. ¿Feliz de que tienes tu pieza de ajedrez en
su lugar?”
Harry estaba de pie frente a ella, pálido y furioso, su rostro cubierto de sangre seca, “Si eso es lo
poco que crees en nosotros, entonces no eres alguien cuya ayuda necesito.”
Ella estaba sentada a lado de Tonks, quien estaba observando a Hermione cautelosamente, sus
ojos tenían sospecha. “¿Cuánta gente mataste hoy, Hermione? ¿Diez? ¿Quince? ¿Siquiera lo
sabes?”
Minerva McGonagall, con una taza de té, su voz temblorosa. “No eres pecadora, este no es el
destino que merezcas. Y aún así, parece que estás determinada para intentar condenarte a ti
misma si eso significa ganar.”
Su propia voz, “Si mi alma es el precio para protegerlos—de protegerte. Ese—ese no es un precio.
Eso es una ganga.”
Severus la observó fríamente, “ Si logras tener éxito, tienes las mismas posibilidades de salvar la
orden como destruirla.
Hermione estaba llorando, “Lo siento. Lamento haberte hecho esto.”
Finalmente, Malfoy estaba de pie sobre ella, su cara blanca, sus ojos brillando con rabia, “Te lo
he advertido. Si algo te pasa, yo personalmente eliminaré a la Orden completa. Esa no es una
amenaza. Es una promesa. Considera tu supervivencia como una necesidad para la supervivencia
de la Resistencia como la de Potter. Si tú mueres, yo personalmente asesinaré a cada uno de
ellos.”
Fue como caer mientras el pasado se liberaba, surgiendo a través de su mente y tragándola.
A veces se preguntaba si era la única consciente sobre que estaban perdiendo la guerra.
Mientras ponía las nuevas botellas en una repisa, se guardó unas cuantas en el bolsillo y se
apresuró a entrar en la habitación de al lado donde Madame Pomfrey estaba bulliciosa. El ala del
hospital ocupando el segundo piso de Grimmauld Place estaba inquietantemente silencioso.
Lee Jordan estaba acostado en una cama. Había materia cerebral aún rezumando de sus oídos, gota
a gota. Hermione había descubierto una forma de cancelar la maldición, pero el contra-encanto
estaba actuando lentamente. Solo podía esperar que el caer de las gotas parara durante la siguiente
hora. Era dudoso que su función mental se recuperara. El daño cerebral era severo e irreparable. No
estaba segura de su alcance exacto. Tendría que esperar hasta que él despertara.
Si es que despertaba.
Lo más probable es que suponiendo que no tuviera muerte cerebral completa para cuando cesara el
goteo, la Orden tendría que hacer una carrera para dejarlo en San Mungo cuando pudieran perdonar
a alguien.
George Weasley estaba sentado en una cama junto a su amigo. Estaba pálido por dolor y
desesperación. Había sido golpeado en el muslo derecho con una maldición de necrosis de acción
rápida. Para cuando pudo superar el dolor y pudo haber aparecido, la podredumbre se había
extendido hasta la cadera. No había contraataque para la necrosis. Hermione apenas había logrado
evitar sus órganos vitales ya que había tenido que cortársela. Ni siquiera había tenido un segundo
libre para detenerse y noquearlo. Sus manos aún estaban temblando, sin importar cuántos pociones
calmantes y pociones para el dolor le administrara Hermione.
Katie Bella estaba acostada en una cama en una esquina lejos. Durmiendo. Ojalá la liberaran
pronto. Algún Mortífago desagradablemente creativo había conjurado un puercoespín dentro de su
pecho. Las púas habían destrozado y destrozado los pulmones y el estómago de la niña y solo
milagrosamente no detuvieron su corazón. Casi se había ahogado con sangre antes de que
Hermione y Madam Pomfrey habían logrado desvanecer a la criatura y estabilizar a Katie. Katie
había estado ahí durante tres semanas. Aunque en su mayor parte se había recuperado, todo su
torso todavía estaba cubierto de una multitud de pequeñas cicatrices redondas. Su respiración
emitía un leve traqueteo cuando se movía.
Hermione se acercó y vertió una poción anti veneno en la garganta de Seamus Finnegan. Él había
caído en un pozo de víboras y fue mordido treinta y seis veces antes de que se las arreglara para
aparecer. Era solo por la inmunidad de los magos a lesiones de criaturas no mágicas que había
logrado regresar antes de haber muerto.
Había otra docena de cuerpos en el ala del hospital, pero Hermione no sabía los nombres de esos
luchadores de la Resistencia, y ellos estaban demasiado lastimados para decirle.
De pie en la habitación mirando por encima de los cuerpos heridos y silenciosos, Hermione se
sintió perdida.
Ella acababa de llegar de otra reunión en la que había instado a la orden a comenzar a usar
maldiciones más efectivas al pelear. Había sido rechazada. Una vez más.
Había una extraña especie de optimismo entre muchos de los miembros de la Orden de que de
alguna manera podrían ganar la Guerra sin utilizar las artes oscuras. La mayoría de los guerrilleros
de la Resistencia todavía dejaban de aturdir o petrificar cuando estaban acorralados, como si los
Mortífagos no podían cancelar esas maldiciones en unos segundos y luego aparecer en la siguiente
escaramuza para matar o mutilar horriblemente a alguien.
Habían unos pocos que habían comenzado a usar hechizos más viciosos. La mayoría de los cuales
habían recibido una maldición que casi los mató. Era un secreto muy poco guardado entre los
rangos de la Resistencia; todo el mundo hizo la vista gorda, pretendiendo que no era el caso.
Cada vez que Hermione aparecía en una junta de alto nivel de la orden, exponía el caso de por qué
todos los luchadores necesitaban aprender magia más eficaz para batirse en duelo. Cada vez que se
encontraba recibiendo miradas de incredulidad.
Aparentemente estar en el lado de “la luz” requería que peleaban completamente en contra de
probabilidades apiladas. Sin importar que sus enemigos querían matarlos a todos, y luego asesinar
y esclavizar a todos los Muggles en Europa. Aparentemente aún no era suficiente razón para matar
a Mortífagos en defensa propia.
La respuesta que obtenía cada vez era la misma. Era una sanadora, ¿no sabía cómo usar artes
oscuras eventualmente corrompían a una persona? Si los miembros de la Orden y la Resistencia
tomaron la decisión personal de usar ese tipo de hechizos, fue su decisión. La Orden nunca lo
requeriría de nadie. Nunca se la enseñaría a nadie
Además, alguien siempre le recordaría a Hermione, que apenas sabía lo que era estar fuera en el
campo de batalla enfrentando la elección sobre terminar la vida de alguien más o no. Ella siempre
estaba en Grimmauld Place actuando como una sanadora, Maestra de Pociones, y como
investigadora para la Orden. Ahí era donde la necesitaban. Necesitaba dejar a la gente
especializada en combate ser quienes tomarían las decisiones sobre las estrategias de la guerra.
Mientras estaba de pie a lado de Lee Jordan, hirviendo, escuchó un chirrido de madera en el suelo
y se volteó para encontrar a Ojo Loco Moody entrando a la habitación. Él la observó directamente.
Armándose de valor, se volteó para seguirlo por el pasillo. Esperaba no ser regañada una vez más
por tener la audacia de cuestionar la estrategia de guerra de la Orden. No imaginaba que Ojo Loco
Moody lo haría; él era uno de los pocos miembros de la Orden que no discrepaba.
Moody la guió hacia una habitación, y una vez que estaban dentro de ella se volteó y lanzó una
serie de complejos y poderosos hechizos de privacidad.
Una vez que terminó de mirar alrededor de la habitación cuidadosamente. Su ojo mágico estaba
girando mientras escudriñaba cada rincón. Después de un minuto volteó a ver a Hermione.
Parecía extrañamente tenso, incluso para un hombre que ladraba "Vigilancia constante," más
seguido de lo que decía otra cosa.
Él parecía incómodo.
“Lo sé,” Hermione dijo con voz principal. “A veces siento que soy la única persona que está
consciente sobre eso.”
“Algunas personas—solo pueden ser llenados de optimismo,” Moody dijo lentamente. “Pero—nos
estamos quedando sin optimismo.”
Hermione solo seguía observándolo. No necesitaba que él le dijera eso. Ella sabía.
Ella era la que tenía que sujetar a las personas mientras morían en agonía por maldiciones que no
podía revertir. Quien luego tenía que entrar en una sala de interrogatorio y enumerar a los muertos
y heridos,detallando qué tan largo se esperaba que fuera la recuperación y si esas personas podrían
regresar a pelear cuando estuviera completa.
“Una oportunidad se ha presentado,” dijo Moody en una voz baja. Él estaba estudiando el rostro de
Hermione cuidadosamente. “Una que podría cambiar la marea de la guerra.”
Hermione no tenía ninguna reserva de esperanza dentro de ella para alegrarse con esas palabras.
Basada en el contexto en el que Moody le estaba hablando, sospechaba que el precio de ello era lo
suficientemente empinado como para ser cuestionable.
“Oh?”
Hermione asintió. Había notado que durante los últimos meses. Algunos miembros de la Orden lo
habían tomado como una oportunidad para comenzar a cuestionar la lealtad de Snape una vez más.
“Tenemos una oportunidad de traer un nuevo espía. Alguien con un alto rango en el ejército de
Voldemort está dispuesto a cambiar para nosotros.”
Hermione miró a Moody con escepticismo. “¿Alguien con un alto rango quiere cambiar ahora?”
“Condicionalmente,” clarificó Moody. “El chico Malfoy. Dice que se volverá espía para vengar a
su madre. con la aseguración de perdón total y—” dudó. “Y te quiere a ti. Ahora y después de la
guerra.”
Hermione se quedó atónita. Si Moody simplemente la hubiera maldecido, no podría haber estado
más asombrada.
“Severus piensa que la oferta es legítima. Dice que Malfoy tenía algún tipo de fascinación contigo
en la escuela. No hay nada que indique que la oferta fue hecha bajo órdenes.”
El sexto año apenas había empezado cuando él empezó la guerra al asesinar a Dumbledore y luego
huyó. Ella escucharía sobre él ocasionalmente cuando Severus daba actualizaciones sobre la
estructura militar de Voldemort. Malfoy había estado subiendo de rangos constantemente a lo largo
de los años.
¿Por qué Malfoy cambiaría? La culpa de la guerra podría haber sido legítimamente puesta sobre
sus hombros. No había ninguna razón plausible para un cambio tan tardío en la alianza.
Tal vez el poder de Voldemort no era tan seguro como lo habían pensado. Tal vez los rangos
estaban comenzando a romperse. Parecía muy bueno para ser verdad.
No recordaba que su rivalidad escolar fuera algo digno de mencionar en cartas. Él siempre le había
puesto atención a molestar a Harry que a ella. Ella siempre había sido más una nota a pie de
página; un insulto adicional porque ella nació de muggles. Nunca había sido en realidad el
verdadero objetivo de su crueldad.
Ella se quedó ahí de pie, pensando hasta que Moody habló de nuevo
“No hay mucho que yo no haría por la inteligencia que él pudiera ofrecer. Pero tienes que acceder.
Él quiere que estés dispuesta.”
Se tragó su rechazo. Sus manos se cerraron en puños hasta que pudo sentir los contornos de sus
huesos metacarpianos debajo de la piel.
“Lo haré,” ella dijo, no dejando que su voz vacilara. “Siempre que no haga nada que interfiera con
mi capacidad para ayudar a la Orden. Lo haré.”
“Deberías de pensarlo más. Puedes tener unos días. Si haces esto—no puedes decirle a nadie. No
hasta después de la guerra. No a Potter, o a Weasley, o a nadie más. Kingsley, Severus, Minerva y
yo seremos los únicos miembros de la Orden que sabemos esto.”
Hermione lo miró fijamente. Había una sensación en su pecho como si algo dentro de ella se
estuviera marchitando y muriendo, pero no se permitió atenderlo.
“No necesito más tiempo para pensar,” ella dijo rápidamente. “Me doy cuenta de lo que se me
pregunta. Mientras más pronto obtengamos la información, mejor. No voy a demorar eso para
tener tiempo de reflexionar o temer una decisión que ya tomé.”
Quitando las barreras de la puerta, Moody salió; dejando a Hermione sola para absorber lo que
había consentido.
Se sentía como si moody hubiera dejado la carga de la guerra sobre sus hombros.
Pero también—esperanza—tal vez. En la medida en que era posible sentirse esperanzada después
de esencialmente aceptar venderse a un Mortífago como su premio de guerra.
De alguna forma, hasta que Dumbledore murió e incluso un poco después, ella pensó que la guerra
iba a ser simple y corta. Harry había escapado a la muerte tantas veces en la escuela. Él, Ron y ella
habían vencido tantas probabilidades imposibles.
Así que, había pensado que ser inteligente, ser buena—esa amistad, y valentía, y el poder del Amor
eran lo suficiente para ganar la guerra.
Pero no lo eran.
Ser inteligente no era suficiente. La bondad en ella se estaba haciendo polvo debajo de el peso de
todas esa vidas perdidas o arruinadas sin nada que mostrar todavía. La valentía no ganaba la guerra
cuando tu enemigo tenía una multitud de métodos para removerte permanentemente de la guerra, y
tú estabas tratando de ganarles con una maldición de petrificación. El Amor aún no había vencido
al Odio de Voldemort.
Cada día que la guerra se prolongaba parecía hacer que las probabilidades se redujeran un poco
más.
Harry se estaba rompiendo bajo la presión y culpa. estaba tan delgado y agotado que ella tenía
miedo que él se rompiera cualquier día.
Siguió retirándose, más y más en sí mismo. La muerte de Dumbledore tan poco después de la
pérdida de Sirius parecía haberlo derribado de una manera que nunca se recuperó por completo.
Cada muerte y lesión entre sus amigos parecían empujarlo un poco más hacia un precipicio del que
no estaba segura de que pudiera regresar.
Harry se aferraba a la esperanza de que de alguna manera la guerra terminara de tal manera que la
vida pudiera ser normal después. Era esa creencia imposible que lo seguía llevando hacia adelante.
Él era quien insistía más rotundamente que la Orden y la Resistencia nunca usan magia oscura. Si
lo hacían, él peleaba, no habría vuelta atrás. Estarían manchados por el resto de sus vidas. No
mejores que los Mortífagos.
Así que Hermione fue forzada a ver a la Orden y a la mayoría de la Resistencia ponerse del lado de
Harry. Y luego ver a sus amigos morir en su ala del hospital. Estaban confiando en Harry. Si se
desesperaba, se rompería por completo y se rendiría.
Lo que la Orden desesperadamente era una ventaja. Un poco de información. Saber antes de que
ocurriera una redada. Dónde estaban las vulnerabilidades. Lo que fuera.
Él había sido personalmente entrenado por su tía Bellatrix antes de que muriera a lado de su madre.
Él había escalado alto.
Para vengar a su madre. Por perdón. Por ella, ahora y después de la guerra. ¿Cuál era el verdadero
motivo? ¿Era alguno de ellos? ¿O había otro ángulo que estaba jugando?
Su madre había estado muerta durante más de un año, en un extraño accidente junto a Bellatrix
Lestrange cuando un Mortífago intentó evitar que Harry y Ron escapasen de la Mansión Lestrange.
No era realmente culpa de ninguno de los dos bandos que ella hubiera muerto. Si su muerte hubiera
terminado con la lealtad de Malfoy, habría sucedido entonces. No un año después. No después de
usar el vacío que su tía dejó para subir a una posición más alta de poder.
Sin embargo—querer un perdón parecía raro. A menos que hubiera probabilidades increíbles de las
cuales ella no estaba consciente, la probabilidad de que la Orden pudiera ganar parecía, en el mejor
de los casos, escasa.
Así que, ¿por ella? Tal vez la odiaba más de lo que ella sabía. O codiciado—
Jugar espía por un poco, tener una oportunidad para ponerla de rodillas. sabiendo que se
arrodillaría hacia él si sabía que significaba salvar a Harry. Salvar a la Orden. Y luego—una vez
que tuviera lo que quería—él regresaría. La pondría a un lado y vería a todos morir.
Su garganta se contrajo, y sintió como si se fuera a enfermar. Forzó lejos su horror e ignoró la
sensación desgarradora y retorcida en la boca de su estómago.
Salió de la habitación, sintiéndose congelada, y regresó al ala del hospital. La habitación aún
seguía en silencio.
“Poppy, ¿me necesitas ahorita? ¿O hay problema si voy afuera?” ella preguntó silenciosamente.
“Por supuesto, querida. Deberías ir a descansar. Has estado de pie desde hace ya doce horas,”
Pomfrey le dijo gentilmente. “Si pasa algo, te llamaré.”
Hermione movió el brazalete en su muñeca. Llevaba un amuleto proteico que la orden usaba para
convocarla a las casas seguras donde se necesitaba con más urgencia.
Dejó el ala del hospital y subió a su habitación. No tenía nunca intención de descansar. Fue y se
cambió a ropa fresca, y luego salió a los escalones frontales y apareció lejos.
Buscó por las secciones. Escogiendo libros; de la sección de filosofía, de la sección de psicología,
de la sección de relaciones, y la sección de historia hasta que tenía un brazo lleno.
La empleada que llamó al montón arqueó una ceja mientras escaneaba los títulos. Varias historias
y biografías de concubinas y mujeres espías; una gruesa guía para sexo; El Arte de la Guerra por
Sun Tzu; El arte de la sabiduría mundana de Baltasar Gracian; El príncipe de Maquiavelo.
Influencia: ciencia y práctica de Robert Cialdini; un libro sobre lenguaje corporal. Era cierto que
era una selección extraña
“Algunos de ellos también serán útiles para uso personal, creo.” La empleada le dio un guiño
descarado mientras guardaba los libros en una bolsa.
“Bueno, los estoy comprando,” ella bromeó, pero las palabras sabían a arena en su boca.
“Si vuelves a venir aquí tendrás que decirme cómo este ensayo va con tu tutor. Y si alguno de estos
termina siendo útiles para actividades extracurriculares.”
Hermione asintió embarazosamente mientras pagaba y llevaba la bolsa fuera de la tienda. El rostro
de McGonagall había aparecido ante sus ojos ante las palabras de la chica. Minerva también sabía.
Pero Moody había sido el elegido para hablar con Hermione. Ella se preguntó por qué.
Se sintió un poco enferma al mirar la selección de libros que ahora poseía. Quería una taza de té.
Bueno, en realidad quería hundirse en un hoyo y morir ahí, pero el té era su segunda opción.
Encontró una tienda cercana y sacó el libro cuyo título menos la inquietaba mientras esperaba.
“Trabaja hacia tus metas—tanto indirectamente como directamente. La vida es una lucha contra la
malicia humana, en la que la sabiduría se enfrenta a la estrategia del diseño. Este último nunca
hace lo que se le indica; de hecho, pretende engañar. La fanfarria está en la luz pero la ejecución
está en la oscuridad, el propósito es siempre engañar. La intención es revelada para distraer la
atención del adversario, luego se cambia para ganar el final por lo inesperado. Pero la intuición es
sabia, cautelosa y espera detrás de su armadura. Sintiendo siempre lo contrario de lo que era sentir
y reconociendo a la vez el verdadero propósito del truco, permite que pase cada primer indicio, se
queda esperando por un segundo, e incluso un tercero. La simulación de la verdad ahora sube más
alto al pasar por alto el engaño e intenta, a través de la verdad misma, falsificarse. cambió la
jugada para poder cambiar el truco y hace que la razón parezca fantasma fundando el mayor fraude
en el mayor candor. Pero la cautela está en la guardia viendo claramente lo que se pretende,
cubriendo la oscuridad que estaba revestida de luz y reconociendo ese diseño más ingenioso que
parece más simple. De esta manera, la voluntad de Python se compara con la simplicidad de los
rayos penetrantes de Apolo.”
Hermione se mordió el labio mientras se servía una taza de té y contemplaba a Malfoy de nuevo.
Su mano viajó hasta su garganta y nerviosamente jugó con la cadena de su collar, retorciéndolo en
bucles alrededor de sus dedos.
Luego rebuscó en su bolso y usó su varita subrepticiamente para transfigurar su pluma y pergamino
en un bolígrafo y un pequeño cuaderno. El cuaderno estaba lleno de notas para cuándo su taza de
té estaba vacía.
Mientras guardaba los libros en su bolsa extendida, consideró la situación en la que se encontraba
No podía adentrarse en ello con cualquier suposición. Si lo hacía, probablemente pasaría algo por
alto.
Después de casi seis años como un Mortífago, Malfoy probablemente era un manipulador muy
hábil.
Los informes de Severus sobre lo que sucedía en el círculo íntimo de Voldemort indicaban que se
trataba de un entorno político despiadado. Voldemort era un maestro cruel, y despiadado en sus
castigos. Los Mortífagos tenían poca lealtad uno al otro. Estaban ansiosos por eliminar a los que
estaban delante de ellos si les ayudaba a asegurar sus propios lugares o acceder a un mayor poder y
protección para ellos mismos.
La oferta de Malfoy fácilmente pudiera ser una estratagema para subir más alto. Para convertirse en
un doble agente para Voldemort de la misma forma en la que Snape actuaba para la orden. Para
alimentarlos con información falsa en un punto crucial que podría conducir a su caída.
Sin embargo, Severus estaba apoyando la idea, aparentemente con la opinión de que la oferta de
Malfoy era legítima. Ella tendría que hablar con él. Quería saber exactamente qué era lo que había
notado para creerlo.
Ron y Lavender no estaban exactamente en una relación per se. Ron tenía alrededor de cinco chicas
que recorría en un ciclo en función de la disponibilidad después de misiones y escaramuzas. La
Guerra lo había vuelto más enojado y tenso. Estaba constantemente al límite mientras elaboraba
estrategias para incursiones y escaramuzas. Su talento para el ajedrez mágico lo había trasladado a
un talento de estrategia de guerra. Tendía a tomar cada muerte como su responsabilidad personal.
Si no se estaba cogiendo a alguien, tendía a ataques explosivos de rabia.
Neville Longbottom y Susan Bones fumaban tanto boomslang en el ático que apestaban a él
incluso después de haberles aplicado un hechizo para desterrar y refrescar el humo.
Charlie tenía una petaca que Hermione sospechaba que tenía un hechizo de expansión indetectable
dado que su veneno del día nunca parecía agotarse.
Hermione vaciló en el pasillo, mirando fijamente a Lavender por un momento antes de acercarse y
golpear suavemente la puerta del dormitorio.
“Eso fue hace mucho. Pero sí, después de que Harry y yo fuimos atrapados por esos carroñeros. Lo
golpeé en la cara con un hechizo punzante para que no lo reconocieran de inmediato. Nos llevaron
con Bellatrix, y su hermana estaba ahí también. Mandaron a Malfoy para identificar a Harry antes
de llamar a Voldemort. Pero, antes de que él llegara, Luna había recibido noticias de la orden y
ella, Moody, Tonks y Charlie se presentaron en ese Dragon y se estrellaron contra la ventana.”
Él pasó sus dedos por su pelo y Hermione notó con una punzada que tenía rayos grises en él.
“De todas formas, fue una locura después de eso. Hechizos estaban volando y Crabbe, creo, trató
de detenernos con una maldición de fuego maligno y perdió control de ello. Siempre fue un idiota.
Quemó todo el lugar en minutos. Probablemente hubiéramos sido asesinados de no ser por el
dragón de Charlie. Pero—no pudimos atrapar a Luna. Estaba muy lejos… una de las quimeras de
fuego se la tragó.” Mientras hablaba, la expresión de Ron se volvió más lejana y angustiada.
“¿Y así también fue como Bellatrix y Narcissa murieron?” Hermione preguntó casualmente.
“Si. Probablemente pudieron haber aparecido fuera de la mansión si se hubieran dado cuenta a
tiempo. Pero Crabbe estaba justo detrás de ellas cuando lo lanzó. Las golpeó primero, lo cual es
probablemente por qué perdió el control. Probablemente se asustó lo jodido que estaría por matar a
Bellatrix.”
“El fuego maligno no es una broma, Hermione,” Ron la estaba observando con seriedad. “Sé que
siempre dices que quieres que la Orden comience a usar hechizos más peligrosos, pero solo porque
no sea magia oscura no significa que sea menos serio. Si vas a intentar presionar para usar fuego
maligno en un campo de batalla, voy a ser el primero en cerrarte.”
Hermione apretó los labios y apretó la manija de la puerta hasta que tembló levemente. Ella aflojó
su agarre rápidamente.
“No soy idiota, Ronald. Solo necesito huevos de ashwinder para hacer pociones y estoy tratando de
decidir cuál será el mejor hechizo de fuego.” Era una mentira ridícula, pero habían pasado años
desde que Ron había hecho una poción.
“Bueno, tengo más investigación que hacer entonces,” ella dijo, y salió de la habitación.
Cuando abrió la puerta de su propia habitación, Harry y Ginny se separaron de un salto, luciendo
culpables.
“No,” dijo Harry rápidamente. “Solo estaba preguntándole a Gin por más detalles sobre esa misión
en la que ella y Dean regresaron.”
Él salió de la habitación rápidamente.
Ginny se sonrojó.
Harry y Ginny habían estado bailando juntos durante años. su interés era obvio, pero Harry se
rehusaba a estar en una relación. Decía que era muy peligroso. Que pintaría una cruz en la espalda
de Ginny.
Pero Ginny no había estado con nadie durante más de un año. Cómo un hoyo negro, su
disponibilidad parecía arrastrar a Harry hacia ella. No parecía poder mantenerse lejos de ella, pero
tampoco se atrevía a reconocer su interés.
Hermione y Harry se habían—separado. Su insistencia en el uso de la magia oscura fue vista como
una falta de confianza en él y en Dumbledore. Posiblemente incluso una traición, aunque ni Harry
ni Ron en realidad usarían esa palabra. Cada vez que decía algo sobre el tema del uso de las artes
oscuras, él apenas le hablaba durante días.
Ella alejó el pensamiento. No podía pensar en eso. Ya tenía mucho para considerar.
Marzo 2002
Hermione examinó minuciosamente los libros que había comprado durante cada minuto libre que
tenía. Ella los transfiguró para que se parecieran a textos de aritmancia, runas antiguas y sanación,
y nadie ni siquiera parpadeó para encontrarla abriéndose paso a través de ellos mientras preparaba
pociones, durante los momentos tranquilos en la sala del hospital o durante las comidas.
No sabía si alguna de la información en realidad sería útil, pero estaba completamente perdida
sobre de qué otra forma se podía preparar. Los libros eran el único recurso que tenía. Así que leía,
se irritaba y se preocupaba, y se encontró a sí misma criticando a la gente a la defensiva.
“Lo siento, Fred,” dijo, haciendo una mueca cuando pasó a visitar a George. Él había tratado de
alegrar el estado de ánimo recomendándole que proporcionara una rutina de enfermera traviesa
mientras cuidaba a su hermano. Hermione, repentinamente encontrando el tema delicado, explotó y
casi lo abofeteó.
No importaba la casa segura, siempre había un poco de personas despiertas a cualquier hora;
jugando cartas, fumando, y haciendo cualquier otra cosa para pasar las largas horas de la noche.
Harry casi siempre estaba entre los insomnes. Parecía existir en una cantidad de sueño
imposiblemente insuficiente. Ya ni siquiera estaba seguro si las pesadillas eran de Voldemort OS
su propio estrés y culpa. Cuando comenzaba a caminar hacia las paredes y se paraba y miraba
fijamente al espacio, Hermione lo arrastraba hasta el ala del hospital y lo dosificaba con poción de
Sueño sin Sueños.
Hermione tenía sus propias pesadilla, la mayoría de Harry y Ron muriendo mientras ella trataba y
fallaba de salvarlos.
Todas las personas con las que no había sido lo suficientemente rápida; no había sido lo
suficientemente inteligente; no había sido lo suficientemente hábil para salvarlos.
Colin había sido la primera persona que murió bajo el cuidado de Hermione. Fue poco después de
que Hermione tomó control del Ministerio, antes de que la Orden había sido forzada a abandonar a
Hogwarts. Madam Pomfrey había salido a comprar pociones cuando Colin llegó. Harry había
estado ahí, haciéndole compañía a Hermione durante lo que había sido una tarde callada.
Colin había sido golpeado por una maldición desolladora. No había contraataque para eso.
La maldición lo forzaba a quedarse consciente. Stupefy. Sueño sin sueños. Incluso Filtro de
Muertos en Vida. Nada de eso funcionaba. La maldición lo cortaba a su paso y lo mantenía
consciente. Hermione trató todo en lo que podía pensar para revertirlo. Para alentarlo. Para
detenerlo. La piel seguía cortándose. Colin seguía gritando. Si ella restauraba la piel en algún lado,
se volvía a cortar. Si no reemplazaba la piel, la maldición iba más profundo. Hacia los músculos y
al tejido.
Colin Creevey murió rodeado de una pila de capas delgadas como una oblea de su carne y una
piscina de sangre mientras Hermione sollozaba y trataba de hacer todo en lo que pedía pensar para
salvarlo.
Ella no fumaba, no tomaba, no se metía en peleas, no tenía sexo casual. Solo trabajaba más y más
fuerte. No tenía tiempo para llorar o lamentarse. Siempre había un nuevo cuerpo traído a ella y no
tenía tiempo para dudar de sí misma.
Él dio una sonrisa tensa. “Está bien, Mione, tienes derecho a tenerlos como el resto de nosotros.
Honestamente, no puedo entender como sigues haciendo esto por mi vida.”
No era un sentimiento nacido de una opinión inflada. Simplemente era un hecho. En ese punto de
la guerra, Hermione estaba más especializada en sanar magia oscura y maldiciones que nadie más
en el resto de Gran Bretaña.
Cuando Voldemort tomó control del Ministerio de Magia, la Orden había sido forzada a parar de ir
a San Mungo. Cualquier miembro de la Resistencia envíado al hospital era inmediatamente
arrestado por cargos de terrorismo a y desaparecía en prisiones de Voldemort.
La toma del Ministerio había sido cuidadosamente planeada. La primera ley declarada fue el Acto
de Regristracion de los nacidos Muggles. Voldemort entendía el rol vital que la sanación tenía en
la guerra así que San Mungo fue el primer lugar purgado bajo la nueva ley. Todos los sanadores
nacidos Muggles y mestizos fueron rápidamente arrestados y les quitaron sus varitas antes de que
pudieran ir con la Orden.
Poppy Pomfrey de repente se convirtió en uno de los Sanadores con más experiencia de la
Resistencia. Hermione había sido su aprendiz y había estado bajo su cuidado y había estudiado sin
parar desde la muerte de Dumbledore. Cuando los Sanadores Europeos que eran empáticos con la
Resistencia se acercaron en secreto y ofrecieron entrenamiento, Hermione había sido la única
persona con conocimiento suficiente sobre sanación para calificar que la Orden podía gastar.
Ella había dejado a todos atrás. Se despidió y viajó en secreto a través de Europa de hospital a
hospital para aprender tanta sanación avanzada como pudiera. Regresó después de casi dos años
cuando su hospital fue dañado durante una batalla y los sanadores que habían conseguido habían
sido asesinados junto con Horace Slughorn. Severus había entrenado a Hermione en pociones hasta
que ella se fue y ella continuó sus estudios que se relacionaban con la sanación durante su
entrenamiento a través de Europa. Cuando regresó, Hermione estaba ya completamente entrenada
como una Sanadora de emergencia y como pocionista médica. Su especialidad era deconstruir
maldiciones para así poder desarrollar hechizos contrarrestantes.
La mayoría de los luchadores preferían pasar su tiempo libre perforando más magia defensiva en
lugar de creer que necesitarían saber algo más que primeros auxilios mágicos básicos. El obstinado
optimismo que revelaba hacía que Hermione temblara de frustración cuando se permitía pensar en
ello.
La Orden simplemente no tenía suficiente gente para utilizar bien muchos de ellos. Los fracasos en
el liderazgo se filtraron y afectaron a toda la Resistencia.
No habían estado preparados para la guerra, la muerte de Dumbledore efectivamente les había
cortado las piernas y habían estado luchando por sobrevivir desde entonces.
Ahora estaba tratando de parecer un tipo de salvador retorcido, dispuesto a cerrar la herida que
había abierto.
Hermione lo odiaba. Más de lo que odiaba a alguien excepto por Voldemort. Antonin Dolohov, la
cabeza del desarrollo de maldiciones estaba cerca a un tercero.
Malfoy había empezado la guerra, causó todo el dolor y ahora ella estaba requerida a tragar su odio
y a estar—
—dispuesta.
No sabía cómo dejar de odiar a Malfoy. Ella no creía que era una actriz suficientemente buena para
ser capaz de pretender que había dejado de hacerlo. El pensamiento de estar en la misma
habitación que él sin tratar de maldecirlo—de castigarlo por todo por lo que era responsable—no
estaba segura si tenía el auto control.
Hermione apretó los dientes y presionó su frente contra el cristal de una ventana mientras trataba
de pensar, tratando de forzarse a respirar y no romper algo o comenzar a llorar.
Ella no podía derrumbarse. Ella necesitaba compartimentar. Necesitaba forzar todo su odio hacia
Malfoy en una caja y guardas en algún lugar donde no sangrara ni manchara todas sus
interacciones con él. No pensaría claramente si constantemente lo estaba viendo con rabia.
Utilizar su espionaje era más importante que la satisfacción a corto plazo de odiarlo.
Lo necesitaban.
Aún así otra parte de ella lo quería hacer sufrir. Ella no podía evitar que una vez que tuvieran lo
que necesitaban de él, podría hacer que pagara.
Pero—si ganaban la guerra en ese punto, la victoria se la deberían a él. Hermione había aceptado el
precio de ello. Por mucho que lo odiaba, si los salvaba a todos, sabía que se sentiría obligada a
defender su fin.
Después de un momento, extendió la mano con la yema del dedo y dibujó la runa thurisaz; la
fuerza de destrucción y defensa, dificultad, introspección y concentración. A su lado, dibujó su
reversión. Su merkstave: para peligro, traición, maldad, malicia, odio, tormenta y despecho.
Ella.
Malfoy.
“¿Dónde?”
Hermione asintió, encontrándose con el ojo de Moody. Había una parte amarga de ella que quería
que él recordara el momento. Para llevar en su memoria cómo era ella—antes.
Él pareció dudar a fea de que su expresión se volviera dura. “Necesitas mantener su interés tanto
tiempo como puedas.”
La boca de Hermione se torció pero asintió.
“Me di cuenta de eso,” ella dijo, pasando la punta de su dedo en la orilla de su libro hasta que sintió
las páginas nítidas a punto de cortarla. “No estoy segura si pueda, pero haré lo mejor que pueda.
¿Hay alguna posibilidad de que pueda hablar con Severus antes del viernes? Le tengo unas
preguntas.”
Viernes.
A dos días.
No había comido desde su primera conversación con Moody. No podía hacerlo. Cada vez que
trataba de tomar una mordida, su garganta se cerraba. Había estado viviendo de té.
Se deslizó por sus propios recuerdos y pensamientos, clasificándolos y organizándolos. Ella reforzó
las paredes alrededor de importantes reuniones de la Orden. Los horrocruxes. Luego empujado
lejos todos los recuerdos sobre los que no quería pensar.
Los empujó al fondo de su mente y trató de aplastarlos para que no pudiera escuchar los gritos
moribundos de los que estaban llenos.
Filtró su odio hacia Malfoy y lo guardó con cuidado en un rincón donde no pudiera distraerla ni
abrumarla.
Practicar oclumencia era lo más cercano a paz mental que podía encontrar.
Era parte de lo que la hacía una sanadora con talento. Ella podría cerrar su simpatía y empatía y
simplemente concentrarse en el proceso y procedimiento de curación.
Algún día, cuando la guerra terminara, quizás Hermione Podría hacer un estudio sobre el número
de oclumens naturales en el campo de la curación.
Sospechaba que la mayoría de los sanadores tenían al menos un poco de propensión subconsciente
hacia eso. La oclumencia no se enseñaba muy a menudo, la mayoría de las personas no se daban
cuenta cuando la usaban. Hermione no lo hizo.
Durante mucho tiempo, solo había pensado que era fría. Mientras los años de la guerra pasaban, su
tendencia creciente a apagar sus emociones y simplemente ser racional era fuerte en contraste al
impulso emocional de Ron y Harry.
Ella no era insensible—ella sentía cosas. Pero las emociones eran suplementarias. No decidían
cosas para ella.
Había empezado después de la muerte de Colin. No podía ser como Harry. Esa muerte se convirtió
en un momento definitivo para cada uno de ellos.
Después de observar a Hermione trazar de salvar a Colin, Harry se convenció por completo de la
maldad pura de la magia oscura. Se sintió impulsado por lo que sentía que era correcto; como creía
que las cosas que se suponían que tenían que ser.
Para Hermione, lo opuesto había ocurrido. Se dio cuenta de la ventaja imposible que los
Mortífagos tenían sobre la Orden. Fue su despertar para el precio del fracaso. Se convenció de que
casi cualquier medio podría estar justificado para detener a Voldemort. El costo de optar por
adscribirse a una moral idílica y perder fue demasiado elevado. Era simplemente la conclusión
lógica. Mientras más durará la guerra, más gente buena e inocente sufrirían y morirían.
La magia oscura había sido responsable de robarle a sus padres, Sirius, Dumbledore, Colin…
Todos le habían sido arrebatados por las artes oscuras. Que la solución de Hermione fuera pelear
como con igual era impensable para Harry.
Harry era determinado; no iban a ser asesinos. La Orden no iba a ser así. El amor había vencido a
la maldición asesina antes. Podría vencer a Voldemort.
Los miembros cínicos y pragmáticos de la Orden fueron casi gritados por todos los demás. Incluso
mientras la guerra se volvía peor, la convicción se afianzó más firmemente con cada nueva vida
perdida.
Los creyentes en la Luz no podían abandonar su posición porque los forzaría a admitir que todas
las muertes habían sido para nada. Que le habían pedido a la gente morir por un ideal que
finalmente falló.
En lugar de enfrentar una verdad tan amarga, se convencieron cada vez más de que los sacrificios y
las pérdidas de alguna manera se estaban volviendo tan tremendos que tenían que valer la pena.
Que el equilibrio de la balanza entre el bien y el mal pronto se inclinaría a favor de ellos, porque—
simplemente debía.
Hacía que Hermione saliera de las juntas de la Orden lista para llorar con frustración. Incluso
recurrió a escribir una presentación que explicara la falacia de los costos hundidos, la escalada
irracional del compromiso y la teoría de la autojustificación. Cuando trató de explicar psicología
muggle fue dejado de lado, y cuando trató de empujarlo, ella fue tratada como su fuera algún tipo
de monstruo cobarde; tratando de usar psicología para legitimar asesinato.
Una vez pasó trece horas en la enfermería reconstruyendo minuciosamente los pulmones del
profesor Flitwick. Cuando fue llamada para una junta de la Orden inmediatamente después fue
exhausta, y abordó el tema de la magia oscura con renovada furia. Un Ron igualmente enojado y
exhausto le había informado con enojo que estaba siendo una perra y ni siquiera parecía entender
el sentido de la Orden.
Varios miembros de la Orden asintieron. Harry no lo había hecho, pero se rehusó a verla, le había
dado una palmada en el hombro a Ron mientras se iba de la junta.
Ella lloró después de eso.
La siguiente vez que él estuvo en una junta de la Orden le había dado un libro de oclumencia. No
había tenido tiempo de entrenarla, pero Hermione no había necesitado entrenamiento. La simple
lectura de los conceptos le permitió internalizar la técnica.
Severus le había dicho que lo había sospechado. Ella era una oclumens natural. Era parte del por
qué era talentosa en la sanación y en las pociones. Tenía la capacidad de compartimentar
completamente cuando lo necesitaba.
Después de cinco años de guerra, Hermione sintió como si toda su vida se hubiera convertido
gradualmente en varias pequeñas cajas. Su relación eternamente tensa con Ron y Harry fue
cuidadosamente enterrada en una esquina donde no pudiera sentirla. La mayoría de sus relaciones
se sentían puestas a un lado. En el centro de sí misma, en el enorme espacio que su amistad con
Harry y Ron había ocupado durante mucho tiempo, ahora había una caverna que se mantuvo
diligentemente ocupada con el trabajo.
Después de unos minutos, abrió sus ojos y continuó leyendo. Solo tenía dos días para prepararse.
Ella consideraba a cualquiera sin padres como si estuviera bajo su cargo. Con los padres de
Hermione olvidados y ocultos en Australia, significaba que Minerva consideraba a Hermione bajo
su paraguas igual.
“¿De verdad creíste que no lo haría?” Hermione preguntó, su voz firme cuando terminó de servir el
té.
“No,” Minerva dijo con rigidez. “Mis esperanzas y creencias han sido cosas separadas desde hace
algún tiempo. Por eso dije que era inconcebible.”
Hubo un silencio mientras cada mujer se estudiaba una a la otra. La tensión entre ellas vibraba;
como el sollozo de un arco de violín tirado descuidadamente a través de las cuerdas. Agudo.
Doliente. Sentido profundamente.
Después de un minuto, Minerva habló nuevamente.
“Tú fuiste una de los mejores estudiantes a los que tuve el privilegio de enseñar. Tu implacabilidad
en Hogwarts siempre fue algo que admiré—”
Minerva pausó.
“¿Pero—?” Presionó Hermione, preparándose para la dura crítica que esperaba al otro lado del
cumplido.
“Pero—” Minerva volvió a poner su taza de té en su platillo con un clic seco, “la forma en la que
has cargado esa tendencia hacia la guerra me ha preocupado. A veces me pregunto dónde está la
línea para ti. Si es que tienes una.”
Una vez—tal reprensión hubiera hecho que Hermione se sonrojara y se reconsiderara a sí misma.
Ahora ni siquiera parapadeaba.
“Tiempos desesperados llaman a medidas desesperadas,” ella dijo. “Para enfermedades extremas,
métodos de cura extremos, en cuanto a la restricción, son los más adecuados.”
“¿Y qué hay de 'primero sin daño'? ¿O crees que el juramento no aplica cuando el daño es hacia ti
misma?”
“Hipócrates nunca lo dijo.” Hermione tomó un sorbo de té con más despreocupación de la que
sentía. “Primum non nocere. Fue acuñado en el siglo diecisiete. El latín lo delata. Además—no
estoy haciendo estoy como una sanadora.”
“Que Moody te esté pidiendo esto lo hace tan depravado como la mente que lo concibió.” El
acento escocés de Minerva se hizo evidente por la emoción que transmitía su voz. “Había pensado
que habrían límites. ¿Cuándo se vuelve demasiado elevado el precio de ganar? Esta es una guerra
que ya tiene el peso de la sangre de niños. ¿Ahora también los estamos vendiendo?
Hermione suspiró. “Ya no soy una niña, Minerva. Esta es una decisión que estoy tomando. Nadie
me está forzando.”
“Cualquiera que te conoce sabría que aceptarías. Draco Malfoy sabía sin ninguna duda de lo que
dirías cuando la pregunta te fuera hecha.¿De verdad crees que para alguien con tu naturaleza sería
una pregunta con opciones?”
“No más que convertirme en sanadora o cualquier otra cosa que haya hecho en ese entonces.”
Hermione de repente se sentía drenada. “Tomar decisiones difíciles—alguien tiene que hacerlo.
Alguien tiene que sufrir. Yo estoy dispuesta a hacerlo. Puedo soportarlo. ¿Por qué tratar de
forzarlo en alguien que no?”
“Eres tan parecida a Alastor,” Minerva dijo en un tono agrio. Parecía haber lágrimas en las
comisuras de sus ojos. “Cuando él me dijo, yo le dije que no. Dije, nunca. Hay líneas que no
pueden cruzarse porque una vez que preguntamos esas cosas, no somos mejores. Y luego me dijo
que no me lo decía para consultar. La decisión ya había sido tomada por él mismo y por Kingsley.
Simplemente me lo estaba diciendo para que alguien que se preocupara por ti estuviera al tanto—
en caso de lo que Draco Malfoy te haga—”
“Él mató a Albus,” Minerva dijo después de un momento, las palabras temblaron con emoción.
“Él apenas tenía dieciséis en ese entonces. Mató a uno de los magos más grandes de nuestro tiempo
a sangre fría en un pasillo lleno de estudiantes de primer año. Incluso Tom Riddle estaba más cerca
a los diecisiete cuando comenzó a asesinar, y comenzó con una chica de la escuela, en un baño
secreto. ¿Qué clase de persona crees que Draco Malfoy es ahora? Seis años después.”
“Él es nuestro mejor chance para voltear esta guerra. Necesitamos esto, Minerva. Ves a los
huérfanos, pero yo veo los cuerpos. No podemos permitir tirar a la basura estas oportunidades
ahora. No voy a rechazar algo que pueda darle a la Orden ni siquiera una fracción de una mejor
oportunidad de ganar. Ninguna persona importa más que toda la guerra.”
“Lo haría.”
“James Potter dolía decir que la guerra es un infierno. Solía estar de acuerdo con él. Pero ahora—
pienso que estaba equivocado. La guerra es peor que el infierno. No eres ninguna pecadora; este no
es el destino que te mereces. Y aún así, parece que estás determinada a condenarte a ti misma si
eso significa ganar.”
“La Guerra es Guerra. El Infierno es Infierno. Y de los dos, la guerra es mucho peor.” Hermione
citó y luego sonrió con tristeza. “Mi padre solía decir eso. Venía de un show de televisión muggle.”
Hermione dudó por un momento antes de agregar. “Estás bien. Estoy dispuesta a hacer lo que sea
para ganar esta guerra. No sé si estoy haciendo lo que correcto. Estoy segura que muchas personas
dirán que no. Sé que no habrá vuelta atrás de esto—no para Harry ni para Ron, incluso si nos
compra una victoria al final. Pero—salvarlos vale la pena para mí. Siempre he estado preparada
para pagar el precio por las distancias que estoy dispuesta a correr. Nunca he sido ciega hacia las
consecuencias.”
Minerva no respondió. Ella tomó un sorbo de su té, y miró fijamente a Hermione como si esperara
nunca volverla a ver.
Moody envió un mensaje de que Severus estaría en La Hilandera a última hora de la tarde del
viernes. Hermione se alistó, esperó que fuera una conversación más fácil que la que tuvo con
Minerva.
Ella y Severus habían entablado una especie de amistad durante la guerra. Había sido iniciado por
Hermione cuando apareció en su puerta después de la muerte de Dumbledore, preguntándole si
podía entrenarla en hacer pociones. A lo largo de los años, a medida que las relaciones de
Hermione con otros miembros de la Orden se volvieron tensas, llegaron a disfrutar de la amargura
mutua de la compañía del otro.
Cuando Hermione llegó a la casa de Severus, encontró la puerta entreabierta para ella, y Severus
preparando pociones en la cocina. La sala llena de vapor era un asalto sensorial. El hacer pociones
le había dado a Hermione el hábito de identificar olores compulsivamente. El aire estaba denso con
los aromas combinados de hierbas y tinturas guisadas. Casi podía oler en el aire milenrama aguda y
dulce, el olor a humedad de las flores de diente de león secas, el amargor mineral de las raíces
molidas. El sabor de la magia se difundía a través de los aromas y se adhería a su piel y cabello.
“¿Algo nuevo?” preguntó después de verlo acurrucarse sobre el caldero durante varios minutos.
La poción eructó una nube de vapor amarillento y Severus dio un paso atrás para evitarlo con un
leve siseo de irritación.
“Así es. Dolohov se ha superado a sí mismo esta vez. Fácil de lanzar y altamente eficaz.
Contrarrestarlo es simple pero el daño es inmediato. Comenzarán a usarla en el campo pronto.”
“¿Qué tipo?”
Hermione presionó sus labios, y respiró hondo. Tenía que hacer mucha investigación para poder
prepararse. Los hechizos ácidos rara vez habían aparecido durante las batallas en el pasado, pero
los efectos eran muy devastadores y difíciles de sanar.
Severus añadió cuatro gotas de rocío de luna y luego se volvió para mirarla.
“Tienes veinte minutos,” él dijo, barriendo delante de ella hacia la sala de estar. Se demoró un
momento más para estudiar la poción hirviendo lentamente antes de voltearse para seguirlo.
“Escuché que te estás sacrificando por la causa,” dijo arrastrando las palabras desde un sillón antes
de que ella se sentara.
“Moody dijo que pensabas que era una oferta legítima,” ella dijo uniformemente.
Él no ofreció té.
“¿Por qué?” ella preguntó. No había punto en ser tímida. Quería después directas. Después de
tantos años de guerra, se había dado cuenta de que Severus contestaba preguntas cortas mejor que
ninguna otra.
Hermione esperó.
“Por supuesto, técnicamente le sirve al Señor de las Tinieblas,” él dijo, haciendo un gesto de
desdén con la mano, “Pero por necesidad, no por lealtad. Su motivación es personal en naturaleza.
Cualquiera que sea el motivo, él ha decidido que la Orden puede ayudarlo a lograrlo mejor De lo
que el Señor Oscuro puede.”
Severus pausó y luego agregó, “Él no será leal hacia la Orden pero será un espía excelente ya que
es un Mortífago.”
“En este punto no creo que la Orden tenga otra opción. ¿Tú sí?”
“Y—creo que calculó mal algo cuando hizo su oferta,” Severus agregó.
“¿Cómo?”
“Preguntar por ti. Creo que fue un error de su parte,” Severus dijo mirándola especulativamente.
“Como le mencioné a Moody, observé que Draco tenía algún tipo de fascinación contigo en la
escuela. No lo malinterpretes; no estoy diciendo que haya sido algo con significado, mucho menos
serio. Sin embargo, eras alguien quién él notaba. Tal vez puedas usar ese hecho para tu ventaja. No
creo que se dé cuenta de eso.”
“Si solo quisiera un cuerpo para follar o poseer, podía conseguir prácticamente cualquiera que
quisiera con poco esfuerzo. Apenas eres Helena de Troya, e incluso si lo fueras, no te ha visto en
casi seis años. Y ciertamente no lo eras en ese entonces. Dudo que siquiera sepa cómo te ves
actualmente. En la lista de rencores que probablemente guarda ahora, dudo que tú rivalidad
académica aún califique,” Snape replicó. “Tú no eres el motivo de su cambio de alianza.”
Las palabras de Severus sumergieron a Hermione en un estado de alivio y desesperación
simultáneo. No quería la atención de Draco Malfoy—pero la necesitaba. De repente se sintió
tentada a llorar por la pura imposibilidad de la misión que tenía.
“Por lo tanto,” continuó Snape, “su decisión al agregarte en sus demandas es una abertura. Si
decides tomarla. Tú—podrías hacerlo leal.”
“Al mantener su interés,” dijo Snape, poniendo los ojos en blanco como si ella fuera densa. “Eres
una bruja lo suficientemente inteligente. Sé interesante para él. Encuentra el camino hacia su mente
para que comience a querer lo que no puede simplemente exigirte. Seguramente no vas a
mantenerlo con tus artimañas femeninas.”
“Los hombres como Draco Malfoy son ambiciosos, lo que hace que se aburran rápidamente de
cualquier cosa que les sea fácil de obtener. Sexo promabkemente es una de las cosas más fáciles
que él pueda conseguir; incluso sexo contigo—dados los términos que puso. Tendrás que ser más
que eso, y tendrás que hacer que lo vea.”
Hermione asintió ligeramente con la seguridad que no sentía cuando Snape agregó, “él tendrá una
ventaja considerable de poder sobre ti. Sin embargo, el hecho de que mantengas su atención
significa que aún puedes tener una mano que valga la pena jugar. Después de casi seis años,
cuando tú o la oportunidad de demandar lo que fuera, tú fuiste lo que se le ocurrió pedir. Tendrás
que utilizar ese conocimiento con cuidado si deseas igualar las cosas o hacerlo leal.”
“Lo hará.”
“¿Estás tratando de pescar cumplidos, Señorita Granger?” Severus dijo fríamente. “En este punto
de la guerra, creo que casi todo vale la pena intentar. Es muy poco probable que tenga alguna
posibilidad de tener éxito. Has aceptado venderte a cambio de información a un mago
increíblemente peligroso que ha obtenido la mayor parte de su poder gracias a su propia y
considerable inteligencia. Un mago que sus motivos actuales son un misterio; incluso para aquellos
que lo conocen de toda su vida. Es excepcionalmente aislado y voluble, incluso para los estándares
de un Mortífago. No llegó a donde está por ser golpeado fácilmente o por tener debilidades
predecibles.”
Hubo una larga pausa. Parecía que Snape no tenía más información que ofrecer.
Se estaba vendiendo a sí misma en una apuesta con múltiples puntos de fracaso. Probablemente
sería inútil.
Ella dudó, una pregunta elevándose en sus labios la cuál tenía casi miedo de preguntar.
“No lo he conocido muy bien desde tu quinto año. Sin embargo, aunque fuera un matón, nunca lo
consideré ser sádico.”
Hermione asintió bruscamente, sintiéndose mareada cuando se dio la vuelta para irse.
“Te deseo suerte, Señorita Granger. Eres una mejor amiga de la que Harry Potter alguna vez
merecerá.”
“No solo estoy haciendo esto por Harry,” ella dijo. Severus resopló y ella lo miró a la defensiva.
“Hay todo un mundo ahí fuera que ni siquiera sabe que están confiando en nosotros. Además, si
perdemos, ¿qué posible oportunidad crees que tendré?”
Él asintió ligeramente estando de acuerdo. Ella salió de la Hilandera sin otra palabra.
Estaba delgada y se veía cansada. Su piel estaba pálida por la falta de luz solar. Sus rasgos eran
más nítidos que en la escuela; un poco más delicados. Sus pómulos salientes la hacían lucir más
elegante. Sus ojos—bueno, ella siempre pensó que eran su mejor atributo—largos y oscuros, pero
con fuego suficiente que no la hacían parecer demasiado ingenua. Su cabello seguía siendo su cruz
para soportar. Todavía tupido, pero era lo suficientemente largo hoy en día como para que el peso
lo mantuviera un poco bajo. Lo mantenía trenzado y inmovilizado hacia atrás para mantenerlo
fuera de su cara cuando hacía pociones o estaba sanando.
Se quitó la ropa y se metió en la ducha. El agua caliente cayendo por su piel se sentía como
seguridad. No quería dejarla, pero después de frotarse de la cabeza a los pies, se obligó a cerrar el
grifo y salir.
Se lanzó un hechizo de afeitado rápido en las piernas y debajo de los brazos y se secó con una
toalla.
Tendría que esperar que el interés subconsciente de Malfoy estuviera principalmente en su mente
porque ciertamente no era Helena de Troya. El estrés se había comido sus curvas. Era huesuda y de
miembros delgados. No era particularmente defectuosa en ninguna parte, pero generalmente
carecía de suavidad en los lugares donde a los hombres normalmente les gusta sostener.
En lo que respecta al atractivo sexual general, seguramente era mediana. Simplemente no era una
cualidad en la cual nunca había pensado o no había tenido tiempo de cultivar en ella misma.
Reflexionando sobre cómo se encontraba sexualmente—simplemente no parecía tener una
importancia apremiante.
No se le había ocurrido que la guerra iba a requerir que se ofreciera a ella misma—¿como amante?
¿Prostituta? ¿Premio de guerra?—a un Mortífago.
No se molestó en preocuparse por su ropa interior o ropa mientras se vestía. No tenía sentido tratar
de fingir tener artimañas o atributos que ella no tenía. Sin duda lo haría mal. Intentar adoptar un
ángulo adicional podría hacer que ella excediera sus limitaciones y revelara su mano.
Mientras se preparaba para irse, se miró en el espejo y tocó la cadena alrededor de su cuello,
dudando antes de sacarla de bajo su blusa y observó al amuleto que colgaba de ella. El colgante de
Aset. Un trono diminuto descansaba sobre una piedra escarlata profunda, un disco solar, encajado
entre dos cuernos. Se le había dado a Hermione cuando estudió sanación brevemente en Egipto,
antes de regresar a Europa para estudiar en Austria.
La ubicación que Malfoy había proveído era en el pueblo de Whitecroft. Moody la apareció ahí, y
después de observar cuidadosamente durante un minuto con su ojo mágico, se desvaneció con otro
crujido.
Se sentía visceralmente abandonada que su piel le dolía, Hermione caminó por el camino de grava
de la dirección, observando alrededor de un estacionamiento vacío.
Después de observar nerviosamente, tragó saliva fuertemente y se quedó sin más opción que
esperar.
Había un tocón a un lado del camino. Se sentó. Después de otro minuto, sacó un libro,
manteniendo sus oídos alertas a cualquier sonido.
Había leído seis páginas cuando un sonido a su izquierda la hizo voltear rápidamente. La luz de
una puerta flotante en el estacionamiento vacío apareció de repente, y con ella una choza en ruinas
comenzó a sangrar a la vista.
Guardó el libro en su bolsa y caminó hacia adelante; el pulso de su garganta incrementaba con cada
paso que daba.
Había crecido más alto y más ancho. La altivez de sus días escolares se había desvanecido,
reemplazada por una fría sensación de poder. Seguridad mortal.
Incluso después de que ella ascendiera los escalones, él se inclinaba sobre ella. Él era casi igual de
alto que Ron, pero él se sentía más alto. La altura de Ron siempre se contradecía por su
voluminosidad y torpeza. Malfoy poseía cada centímetro de su estatura, como si fuera un
testamento adicional a su superioridad mientras bajaba su nariz hacia ella.
Su rostro había perdido cualquier rastro de juventud. Era cruelmente hermoso. Sus afilados rasgos
aristocráticos se plasmaron en una expresión dura e inflexible. Sus ojos eran como cuchillos. Su
cabello seguía igual de pálido, rubio blanco, peinado a un lado descuidadamente.
Se apoyó con indiferencia contra el marco de la puerta. Solo dejó espacio suficiente para que ella
pudiera entrar, tan largo que rozó ligeramente con sus túnicas. Captó un fuerte olor a cedro en la
tela mientras ella pasaba.
Acercarse a él era como caminar hacia un lobo un dragón. Su cuerpo entero se sentía al borde
mientras se acercaba. Ella luchó con un miedo que se sentía como si estuvieran cortando su camino
hacia su espalda.
Tales clichés, y aún así lo capturaban de una forma. Si era complicado o conflictivo, él no lo
mostraba; él sólo parecía cruel, duro, y hermoso.
“Malfoy, entiendo que quieres ayudar a la Orden,” ella dijo después de entrar a la cabaña y él
cerró la puerta detrás de ella. Ella peleó contra el impulso a de saltar o voltear fuertemente cuando
escuchó el clic.
Ella estaba sola en una casa con Draco Malfoy, a quien había aceptado venderse en un intercambio
por información.
La Poción Calmante que había tomado inmediatamente después de irse con Moody estaba lejos de
ser suficiente calma para el terror nauseante arrastrándose dentro de ella. Lo sentía en todas partes;
en su espalda, en su estómago, sus manos, y cerrándose alrededor de su garganta como si de verdad
la estuviera estrangulando.
El edificio parecía estar formado de una habitación larga y vacía. Apenas habían muebles visibles.
Dos sillas. Una mesa. Nada más.
No cama.
“¿Entiendes los términos?” él dijo fríamente cuando ella lo volteó a ver nuevamente.
“Ahora y después de la Guerra.” Sus ojos brillaron con una mezcla de crueldad y satisfacción
mientra lo decía.
“Sí. Soy tuya desde ahora. Moody dice que hará de Bonder si requieres un Juramento
Inquebrantable,” ella dijo, tratando de mantener cualquier amargura en su tono.
“Eso no será necesario. Confiaré en que esa nobleza Gryffindor que tienes si lo juras ahora.”
“Lo juro. Soy tuya. Tienes mi palabra,” ella dijo sin nada de tiempo para dudarse a sí misma.
Ella deseó poder sentirse triunfante de que él se estaba yendo. Pero—si ganaban la Guerra en este
punto sería gracias a él. Se lo debería. Todos lo harían.
“Hasta que ganemos, no puedes hacer nada para interferir con mi habilidad para contribuir a la
Orden,” ella le recordó firmemente.
“Ah sí. Tengo que asegurarme de mantenerte con vida hasta que esto acabe. Él sonrió mientras la
volteaba a ver.
Sus ojos brillaron mientrasponía una mano frente a su corazón. “Lo juro,” él dijo en un tono de
burla, “no interferiré con tus contribuciones hacia la Orden.”
Luego hizo tsk con la boca. “No puede ser, tienes sospechas sobre mí, ¿no es así? Preocupada de
que todo esto es solo una táctica de mi parte para obtener una parte de ti antes de que la guerra
termine y tú mueras,” él especuló. “No te preocupes. Como muestra de mi sinceridad, no te tocaré
—aún. Después de todo, he esperado todo este tiempo para conseguirte como mi premio, puedo
restrenarme un rato más.”
“Mientras tanto, te dejaré correr de vuelta con tu preciosa Orden con mi información, y me
sostendré con tu encantadora compañía.”
Si Malfoy estaba tratando de poner nerviosa a Hermione, estaba haciendo un excelente trabajo.
Como si la idea de aceptar cualquier cosa horrible que quisiera hacerle a ella no fuera lo
suficientemente mala, tener que seguir temiéndolo casi se sentía peor.
Ella apretó los dientes y se obligó a respirar. Deslizó una mano detrás de su espalda y la cerró en
un puño fuertemente, luego se forzó a abrir sus dedos lentamente. Preparándose a sí misma.
Aclarando su mente. Esto era mejor, ella razonó. Mientras él se tardara más en actuar, ella tendría
más tiempo para asegurar su lealtad; para encontrar una forma de tenerlo a sus pies antes de que se
aburriera de ella.
“No tienes idea de cuanta felicidad me provoca escuchar que digas eso,” él dijo con falso júbilo.
“Pero sabes…” dijo Malfoy pareciendo contemplativo de repente. “Quizás, deberías de darme algo
—“
Hermione observó.
“—para calentar mi frío corazón,” dijo mirando lascivamente. “Un recuerdo para mantenerme
motivado.”
“¿Qué quieres? Ella preguntó en una voz rígida. Comenzó a calcular mentalmente las opciones
probables. Tal vez la haría desnudarse. O chuparlo—nunca lo había hecho antes, seguramente sería
terrible. O venirse en su cara. O tal vez quería que se quedara ahí de pie y dejarla maldecirla. O
simplemente darle un revés en la cara en retribución por el tercer año.
“¿Quisieras besarme o solo que me quede aquí de pie y deje que me maldigas?” preguntó en el
tono más recatado que pudo.
Malfoy dio una risa ladrando. “Por dios, Granger. Estás desesperada.”
“Tan verdadero,” él dijo asintiendo. “Bueno, hoy estoy fuera de duelos. Hay que ver si esa boca
tuya es capaz de hacer algo más que hablar.”
Hermione pensó que podría vomitar, y la repulsión debió mostrarse en su rostro. Malfoy sonrió con
crueldad.
Él le sonrió, y no se movió. Sólo se quedó ahí, esperando a que ella se acercara a él.
El cuerpo entero de Hermione se sentía drenado con horror frío con el pensamiento de acercarse y
tocarlo. De tenerlo a él tocándola con esas manos frías, pálidas y asesinas de él.
Estar de pie cerca de él sin tener su varita apuntando a su corazón se sentía tan vulnerable como
exponer su garganta a un lobo.
Sorprenderlo. Bueno, eso era una abertura, una oportunidad la cual ella tenía que capitalizar. Ella
lo analizó rápidamente.
Él la estaba incitando. La conversación entera parecía ser intencionalmente tratar de hacer que se
enojara con él. Para verla retorcerse bajo el poder que tenía sobre ella. Este beso probablemente
tenía la intención de sellar su animosidad.
Él esperaba que ella fuera resistente y orgullosa, incapaz de suprimir su odio; para poder engañarla
para que alimentara su propio castigo y mantenerla distraída con sus emociones.
Nunca había estado tan cerca de él antes. Para alguien tan "entusiasta" para ella, él no lo parecía.
Sus irises estaban contraídas. Sus ojos mayormente grises. Él parecía—sorprendido.
La espiral de miedo en su columna se sintió como una aguja clavada en su espalda. Su corazón
estaba latiendo tan fuerte que se sentía como si se estaba magullando contra sus costillas.
Deslizó sus brazos alrededor del cuello de Malfoy y lo jaló hacia abajo hacia ella. Él sonrió y lo
permitió.
Cuando sus labios estaban casi tocándose, ella pausó, medio esperando encontrar un cuchillo
enterrado hasta la empuñadura en su estómago.
Se imaginó cómo lo haría con alguien a quien le tenía afecto. Deslizando sus manos hacia su
cabello mientras hacía el beso más profundo. Ella jugueteó con sus labios con la lengua y murmuró
levemente contra su boca. Él sabía a ginebra.
Claramente no era lo que él había esperado. Aparentemente las sorpresas no eran realmente lo
suyo. Se quedó inmóvil en visible asombro en el momento en que sus labios se encontraron
suavemente, y después de un momento se separó de ella.
“No. La mayoría de mi trabajo es fuera de redadas,” ella admitió, no permitiéndose detallar lo que
hacía. Ella tenía que obtener información, no entregarla.
“¿Sabes oclumancia?”
“Si. Moody me entrenó,” mintió. “No he tenido mucha práctica, pero él dijo que era bastante buena
en eso.”
“Bueno, ese es un alivio. Sería un problema si alguna vez te recogieran y encontraran los detalles
de este arreglo en tu mente,” él dijo con la expresión más seria que ella había visto hasta el
momento en su rostro.
Luego se burló. “Espero que no te moleste si checo por mí mismo qué tan buena eres.”
Esa fue toda la advertencia que dio antes de entrar abruptamente en su mente.
Los escudos de Hermione ya estaban puestos, y la fuerza con la que los empujó fue suficiente para
hacer que su cabeza resonara como si hubiera golpeado un gong en su interior. Siguió empujando
con fuerza contra sus paredes, una y otra vez, hasta que ella jadeó de dolor mientras lo mantenía
fuera. Luego él pausó y ella casi se tambaleó.
“Eres sorprendente buena en ello,” él dijo, pareciendo como si de verdad estuviera sorprendido.
El cumplido la atrapó fuera de guardia. Abruptamente, él entró nuevamente a su mente. La carta de
respiro había sido una multa. No estaba lo suficientemente preparada para un nuevo ataque. él
encontró un punto débil, y rasgó a través de él con la velocidad de una flecha.
Ella trató de empujarlo nuevamente hacia afuera, pero él rápidamente se metió tan profundo en sus
recuerdos que ella no podía. Apenas podía alentarlo.
Luego abruptamente, sin siquiera pausar para buscar algo en su mente, se salió inmediatamente.
Casi se cayó pero se atrapó a ella misma, presionando su frente mientras jadeaba por el dolor.
“Es un truco común,” él dijo casualmente, sin parecer que el asalto en su mente hubiera requerido
algún esfuerzo de su parte. “Después de un ataque intenso, cuando un oclumens cree que está listo,
se relajan ligeramente. Es la oportunidad intensa para entrar.”
Hermione aún seguía buscando aire y no podía contestar, así que él continuó. “Si alguna vez estás
bajo una interrogación por un legeremens verdaderamente talentoso, nunca los mantendrás fuera
con la pura fuerza de tus paredes mentales. Si fueras una miembro menor de la Resistencia,
probablemente te matarían en vez de hacer el esfuerzo de entrar. Pero eres una miembro de la
Orden. Si alguna vez pusieran sus manos sobre ti, probablemente te traerías ante mí, o a Severus, o
incluso al mismo Señor Oscuro. Me temo que tendrás que trabajar más en tus habilidades de
oclumancia.”
“¿Cómo?” Su voz sonaba rasposa. No sabía que era posible que un ataque mental fuera tan
poderoso. No hay duda del por qué Harry había odiado sus sesiones con Snape. Su mente estaba en
agonía.
“¿Qué?
“Pon un poco de esfuerzo, pero eventualmente pretende renunciar. Una vez que están dentro, dales
recuerdos falsos o distraelos al guiarlos hacia algo de menor importancia. Nunca mantendrás al
Señor Oscuro fuera de tu mente, pero si él cree que eres débil, asumirá su victoria. Tendrás que
entregar algo de suficiente valor para que parezca legítimo. Sin embargo, es una forma de mantener
las cosas que importan más escondidas.”
El cerebro de Hermione se agitó mientras lo consideraba. Por supuesto, tenía que haber más que
muros mentales. No había forma de que Severus hubiera engañado al Señor Oscuro durante tantos
años simplemente negándose a permitirle acceder a su mente.
“Pasa tiempo pensando en ello. Si estoy buscando información sobre Potter o Weasley o la Orden,
¿a qué puedes renunciar que parecerá el mayor secreto que tienes? La legeremancia es como
prender en fuego la casa de alguien. Las mentes huyen instintivamente para proteger lo que es más
importante ocultar. Tú tienes que entrenarte para hacer lo opuesto. Apresúrate hacia lo que no
importa. Practica recordar esos recuerdos en tu mente como si los estuvieras escondiendo. Intentaré
de nuevo la siguiente semana.”
Ella observó a la palma de su mano. Era—bueno, parecía un anillo de bodas, si es que los anillos
de boda fueran negros.
Ella observó a Malfoy sorprendida.
“Tu encanto proteico de quinto año me inspiró.” Él sonrió, y levantó su mano derecha señalando
un anillo de ónix igual en ella. “Quemará brevemente si necesito que nos veamos. Doble vez si es
urgente. Te recomiendo venir rápido si te quema doble vez. Si quieres llamarme, los escudos de
aquí me harán saber cuando llegues. Pero de otra forma nos tenemos que mantener en nuestro
horario. ¿Hay una hora en la que puedas salir sin llamar la atención?”
Hermione deslizó su anillo en su dedo índice de su mano izquierda. Era un anillo simple,
ligeramente geométrico. No era brillante y tampoco llamaba la atención. Ella sospechaba que tenía
un encantamiento desilusionador en él.
“Salgo temprano por la mañana los martes por ingredientes para pociones. Podría agregar media
hora extra sin que nadie lo notara. ¿Siete y media funcionaría?
Él asintió.
“Si no puedo venir por alguna razón, regresa a la misma hora en la tarde,” él le dijo a ella.
Él estaba tratando de determinar qué era lo que ella hacía para la Orden. Bueno, ella no estaba
interesada en voluntariar la información.
Ella lo tomó de sus manos y lo desenrolló parcialmente, observando varios mapas y planos de
construcciones.
“Tu servicio será uno de los secretos con mayor protección de la Orden. Serás inútil una vez que te
descubran. No lo arriesgaremos.”
“Bien,” él dijo en una fría voz. “Te veré el martes entonces. Practica tu oclumancia.”
Abril 2002
La siguiente vez que llegó a la cabaña, apenas había entrado por la puerta antes de que Malfoy
apareciera abruptamente, casi encima de ella.
Hermione apenas tuvo tiempo para pensar o reaccionar. Sus ojos se abrieron en sorpresa mientras
lo hacían, los ojos de Malfoy encontraron los de ellas y él abruptamente invadió su mente.
Ella estaba demasiado sorprendida, sus muros de oclumancia se habían caído. La distracción
horripilante de su cuerpo presionado contra el de ella hacía difícil el poder concentrarse sólo en la
sensación de su mente abriendo paso a través de su conciencia.
Él revisó a través de sus recuerdos recientes; preparando una poción de invisibilidad para el anillo
que él le había dado, llevando a Lee Jordan y dejarlo en San Mungo. Él encontró un recuerdo de su
junta previa.
Ella podía sentirlo experimentarlo, incluso cuando estaba tan enfocada en sus labios alejándose de
los de ella y comenzando a besar su mandíbula mientras sus manos se deslizaban bajo su cuerpo.
Él comenzó a moverse hacia el recuerdo de su conversación con Snape. No. Ela no quería que él
viera esa. Aunque tenía confianza en que él sabría lo que ella estaba tratando de hacer, ella no
quería que tuviera la confirmación de ello.
“¿Alguna vez has visto algo así de patético?” dijo Malfoy. “¡Y se supone que es nuestro maestro!”
Harry y Ron se movieron hacia él, enojados, pero Hermione fue la más rápida—¡SMACK!
Ella abofeteó a Malfoy en la cara con toda la fuerza que pudo conseguir. Su mano se sentía
inflamada por la fuerza, y la piel pálida de Malfoy inmediatamente se volvió escarlata donde ella lo
había golpeado. Él se tambaleó, la observaba con una mezcla de dolor y sorpresa.
Hermione lo observó, esperando que estuviera furioso de que ella lo había engañado con ese
recuerdo. Luego después de un momento se dio cuenta de que estaba riendo.
Hermione estaba acorralada contra la pared, tratando de recuperarse de su ataque mental y físico
combinado. Una migraña estaba creciendo lentamente dentro de ella.
“¿Esa es la forma en la que normalmente enseñas oclumancia?” ella dijo después de un momento.
“Solo contigo,” él dijo con una ligera sonrisa. “No puedo dejar que dudes de mi sinceridad, ¿o si?
Necesitaba algo para atraparte con la guardia abajo. Así que—” él se encogió de hombros “Dos
gnomos, un rodillazo. Estoy seguro de que no esperas que guarde mis manos para mí.”
“Hmm. No. Me gustas así. Ser sucia y estar embarrada en ropa enlodada te queda. E intento
saborearte. No necesitas usarlas—aún”
Hermione sintió un escalofrío recorrerla, de miedo, pero también por la tensión entre ellos, una
tensión de animosidad y cálculo llenó el aire.
Él se acercó a ella y tomó su mano izquierda, levantándola mientras deslizaba su pulgar a través del
anillo que reapareció en su varita cuando él volteó a verlo.
“La poción está basada en principios Mágicos similares a los de Fidelius,” ella dijo, deslizando su
mano libre. “Solo es visible si sabes cómo buscarlo. De otra forma es indetectable. Solo tú y yo
podemos verlo.”
“¿Tuya?”
Cada vez que él se acercaba, ella sentía una renovada conciencia de lo peligroso que era. La magia
oscura salía de él en olas; se aferraba a su ropa y cabello y casi irradiaba de su piel. Era como si
usara un abrigo de oscuridad y rabia que él simplemente estaba manteniendo cerca alrededor de
ella.
Había demasiada oscuridad. Todas las muertes sobre las que él era responsable.
Él entró a su mente nuevamente. Ella lo dejó fuera de sus muros durante un minuto mientras
organizaba su mente y recuerdos. Luego pretendió que los muros se habían rendido.
No estaba segura si en realidad era buena en ello, o si él solo estaba teniendo la decencia de
restringirse a sí mismo de hurgar en todos sus recuerdos. Él le permitió fuertes atentados al
distraerlo para tener éxito. Después de que ella tuviera éxito una docena de veces, él se salió.
Hermione sentía como si su cabeza fuera a abrirse completamente; como si el dolor fuera una
forma de presión que amenazaba con romper su cráneo. El dolor era agonizante. Sus ojos se
estaban llenando de lágrimas, y ella mordió su labio para evitar llorar.
“Toma esto,” él ordenó, deslizando un frasco para aliviar dolor en su mano. “De otra forma podrías
desmayarte cuando trates de aparecer. No lo recomendaría.”
“¿Eso te pasó?” ella preguntó cuando el dolor comenzó a bajar para que ella pudiera hablar
nuevamente y su visión ya no estaba llena de puntos oscuros
Ella asintió. Aún parecía difícil de creer que aún era el mismo matón de la escuela que había
conocido.
Frialdad y dureza estaban construidos alrededor de él como los muros de un castillo. Toda esa
rabia apenas reprimida.
El niño que recibía cajas de dulces y había comprado un lugar en el equipo de quidditch, quien
había llorado y se había quejado sobre un brazo rasguñado, se había ido. Todo lo suave e indolente
y mimado sobre él fue tallado fuera por la guerra. Él no había comprado su camino a través de los
rangos de Voldemort con galeones. Él había pagado con sangre.
Todo era demasiado duro y exacto. Su sonrisa burlona y lasciva, y los caprichos de su cortesía se
sentían como un acto. Como una máscara que estaba usando para ocultar lo frío que era.
Si ella quería tener éxito, necesitaba poder pasar su máscara, su frialdad y su rabia. Él podría tener
la intención de usarla solo como una forma de alivio del estrés vengativo o divertido, pero aún
estaba determinado a convertirse en más.
Ella necesitaba mantener su confianza hasta que pudiera entender su motivación—hasta que
encontrara una vulnerabilidad sobre la cual ella se pudiera deslizar.
Había algo sobre él. En sus ojos. Algo que parecía fuego escondido en lo profundo. Ella necesitaba
encontrar una forma de llegar a él y luego convertirlo en algo que pudiera utilizar.
Él esperaba que ella lo odiara y tratara de manipularlo con bondad y simpatía. Ella tendría que ser
astuta sobre ello. Más astuta que él.
“¿Tu tía?”
“No fue la única cosa que aprendiste ese verano,” ella dijo.
“¿Necesitas una confesión sobre algo, Granger? ¿Debería decirte todo lo que he hecho?” Él se
acercó así que él se elevaba sobre ella, y gruñó en su rostro.
Ella se forzó a no encogerse o hacerse hacia atrás. Ella observó sus ojos.
“¿Tú quieres?”
Él estaba solo. Ella lo sospechaba ya, pero ahora se sentía segura. Madre muerta, padre demente.
Estaba en un rango alto de Voldemort y estaban notoriamente llenos de puñaladas en la espalda. Si
él tuviera arrepentimientos, nunca le había dicho a nadie.
Ella no lo presionó. Si el pensaba que ella estaba presionandolo, él se cerraría como una almeja.
Ella no necesitaba saber. Solo necesitaba que él se diera cuenta que si quisiera decirle a alguien—
Eso la haría emocionalmente de valor para él. Sería un gancho. Una abertura.
La haría interesante.
Él observó sus ojos, ojos plateados. “Cuando fui entrenado, ella tenía a alguien hacerme crucio
mientras ella trataba de entrar a mi [Link] es probablemente lo que te pasará si alguna vez te
atrapan.”
Él no le dio tiempo para reaccionar a la información antes de que abriera su camino hacia adentro.
Cuando él se detuvo, no esperó a que ella recuperara su aliento antes de soltar un nuevo pergamino
a su lado y desvanecer.
Esa semana Hermione fue de vuelta a Waterstones. Compró libros sobre los efectos psicológicos de
la soledad. Libros sobre huérfanos. Búsquedas sobre la información de niños soldados.
Ella no dudó mientras subrayaba secciones en sus vulnerabilidades; las formas en las que eran
propensos a ser aprovechados y manipulados.
El martes siguiente, él no comenzó al forzar sus atenciones hacia ella. Se había propuesto a
provocarla de otras formas.
No se restringió de ninguna forma cuando invadió su mente por otra ronda de entrenamiento de
oclumancia. Se metió en la parte de atrás y luego deambulaba por los recuerdos que encontraba.
Obligándola a revivir algunas de las muertes en las que ella había hecho todo lo posible por no
pensar. Luego, por bastante accidente, él se encontró con el recuerdo inmediatamente siguiendo de
su conversación con Snape. Ella se encogió de hombros cuando él se acercó, y él inmediatamente
saltó.
Él se quedó en el recuerdo mucho más tiempo de lo que había durado y luego salió completamente
de su mente.
“Bueno,” él dijo, pareciendo como si fuera a comenzar a reírse. “Esa ciertamente es una forma de
distraer a un legeremens.”
Ella lo observó. Estuvo tentada de patearlo en la ingle y luego tratar de sacarle los dientes.
Él se rió ligeramente bajo su aliento. “Eres bastante escuálida. Si me hubieras enviado el recuerdo
de antemano, podría haber pedido a alguien más,” él dijo mientras daba un paso hacia atrás para
verla en persona.
“Una pena para ambos entonces,” ella dijo, su boca torciéndose mientras cruzaba sus brazos
defensivamente.
Hermione asintió con resignación. Había asumido que se daría cuenta eventualmente. Cuando
había inventado la mentira, no había esperado que él pasara tanto tiempo pinchando alrededor de
su cabeza.
“¿Autodidacta, entonces?”
Él la estaba observando con una expresión la cual ella no podía descifrar. Como si la estuviera
reevaluando. El darse cuenta parecía estar haciendo que él reevaluara algo sobre ella.
Él sonrió.
“Tú también eres uno,” ella dijo con terror creciente. Ella estaba tratando de esquivar las defensas
de alguien que también podía cerrar y aislar sus emociones y deseos.
“Si…” él dijo lentamente. “Sería un descuido hacerlo solo a medias. Serás capaz de aprender más
rápido de lo que había esperado.”
El movimiento le recordó sobre un animal observando su presa. Lento, sútil, gradual y luego de
repente—demasiado cerca.
Ella observó a su rostro para que no se enfocara en la fisicalidad de Malfoy, en qué tan fácil podría
romperla con sus puras manos.
Sus dedos se acercaron y tocaron su barbilla ligeramente, moviendo su cabeza hacia atrás para que
su garganta se sintiera desnuda.
“Estás tan lleno de sorpresas,” él dijo, su mirada viajando por su rostro antes de enfocarse en sus
ojos.
“¿Le dices eso a cada chica?” ella dijo sarcásticamente en un tono dulce.
Ella no se molestó con los muros exteriores mientras él se hundía en su conciencia. Era el proceso
de tenerlas violadas eso hacía que le doliera más la cabeza. Ya se sentía razonablemente segura de
su capacidad para fingir que se rompían fácilmente.
Él no hizo la invasión dolorosa. Lo cual le sorprendió. Ella había asumido que la legeremancia era
igual de dolorosa. En su lugar, se sentía como si su mente fuera un pensador en el cual él
simplemente se estaba dejando caer. La conciencia de Hermione y de Malfoy se fusionaron.
Sin el dolor del ataque de legeremancia, Hermione fue capaz de ser más matizada e intencional en
su estrategia. Revolvió sus recuerdos con falso descuido, atrayendo su atención y luego deslizando
algunos hacia los rincones más lejanos de su mente.
Era—como aprender a bailar. O tal vez aprender artes marciales. Todo el movimiento fue hecho
lentamente. Sin fuerza.
Él le dio tiempo para aprender la técnica. Sentir lo que era hacerlo de forma propia. Ir sobre las
formas. Perforando una y otra vez hasta que pudiera hacerlo instintivamente, sin necesidad de
pensar.
“Oh,” ella dijo en voz baja, aún mentalmente preocupada por la técnica la cual había tratado de
tener bien.
“No en realidad. Hay más vampiros que van a llegar este mes desde Rumania. Aún no hay detalles
específicos.”
“Un libro.”
Él se rió.
“Se llama Secretos de el Arte más Oscuro. He tratado de todo para encontrarlo. Pero los recursos
de la Orden son limitados.”
Él parecía sorprendido.
“¿Qué tan importante es este libro?” él preguntó con sus ojos entrecerrados.
“No lo sé. Puede que no sea nada. O puede ser muy importante. Pero— no arruines tu cobertura por
él.”
“Como si lo fuera a hacer,” él murmuró antes de voltear a verla con fuerza. “Deberías de irte. Estoy
seguro de que Potter estará buscándote.”
Cuando regresó a Grimmauld Place, estaba pensativa mientras ponía los ingredientes en botellas y
los preparaba.
Él era mucho menos cruel de lo que ella había anticipado. Ella seguía esperando que su malicia
cortara repentinamente su fachada. Pero no era menos malicioso de lo que pensaba, o quería algo
más complejo y matizado de sus interacciones con él. Y se sentía casi segura de que él no tenía
ninguna inclinación particular para lastimarla.
Severus había estado en lo correcto. Malfoy ya estaba probando ser un excelente espía. Toda la
información que le había dado a Moody había sido de alta calidad y útil. La Orden había saqueado
una prisión y había sacado a más de cincuenta personas con éxito.
No podía entender qué era lo que posiblemente él pudiera conseguir de espiar. Con su lugar en el
el ejército de Voldemort, seguramente cosecharía grandes recompensas con la desaparición de la
Orden.
Hermione puso una bandeja llena de Díctamo y lanzó un hechizo para calentar desde la punta de su
varita. Masajeando sus sienes ligeramente con su otra mano mientras observaba a las hojas secarse.
Malfoy no estaba interesado en ella; no físicamente. Al menos no más de lo que un hombre tendía
a estar interesado en una mujer random. Ella estudió la fisiología de la atracción sexual y él no
mostraba casi ninguno de los signos, incluso después de pasar varios minutos mirando fijamente a
su reflexión desnuda.
¿Así que sobre qué era todo eso? ¿Por qué besar y agarrar? Si era todo para provocarla y hacerla
enojar, la pregunta por qué aún seguía.
¿Por qué quería provocarla? ¿Qué impulsaba las diversas tácticas que estaba empleando?
Inicialmente, él había esperado que ella estuviera llena de odio hacia él que no podría retenerlo.
Luego, cuando él la había besado agresivamente para romper sus escudos de oclumancia, él
parecía pensar que podía usarlo para dejarla demasiado consumida por las emociones para pensar
con claridad. La forma en que la había evaluado en el espejo también tenía la clara intención de
herir.
Pero cuando se dio cuenta de que era una oclumens, aparentemente había decidido cambiar de
tácticas de nuevo. Finalmente se había dado cuenta por qué no podía provocarla fácilmente, y se
había adaptado una vez más.
Hermione puso todas las hojas secas de díctamo dentro de una maja grande, y comenzó a molerlas
hasta convertirlas en polvo.
“¿Si?”
“Tenía una nueva receta para ti, creo. Se la dio a Poppy. Para sanar una nueva maldición que ayudó
a crear.”
La expresión de Charlie estaba llena de ira. La mayoría de los miembros de la Orden culpaban a
Severus por cada maldición desarrollada en la división de maldiciones de Voldemort. Habían
pensado que si Severus de verdad estuviera de lado de la Orden, encontraría una forma de sabotear
todo.
“Sabes que si él no estuviera aquí, perderíamos docenas de más personas antes de que pudiéramos
descifrar los contra hechizos. Su información es vital para darme más tiempo para prepararme.”
“Sí, ¿y cuánta de nuestra gente crees que ha matado para conseguir esa información? Esa es nuestra
gente la que están usando para experimentar y puedan hacer los hechizos. Está asesinando gente,
pero está bien ‘porque nos está mandando inteligencia para los contra hechizos’. ¿De verdad
funciona de esa forma?”
“Es un espía, Charlie. Esas son el tipo de cosas que tienen que hacer para mantener su disfraz. Si lo
arruinara solo para salvar un grupo de prisioneros o tratara de sabotear el lugar, Voldemort solo
crearía uno nuevo y perderíamos la inteligencia. La pérdida nunca valdría la pena a largo plazo.”
“Eso dices,” dijo Charlie, sus labios delgados y sus ojos duros, se volteó y se fue caminando.
Hermione aplanó el díctamo durante varios minutos más antes de ponerlo en una jarra.
Severus debió de haber creado una poción para sanar la maldición ácida. Ella había esperado que
fuera diferente a la que había estado trabajando cuando pasó por la Hilandera.
No tenía veneno de acromántula. Se requería una identificación emitida por el ministerio para
comprar a los boticarios. Tendría que encontrar una fuente del mercado negro; probablemente
costaría cientos de galeones. La Orden estaba baja en recursos.
Los Goblins habían tomado una posición neutra en la guerra, pero mientras Gringotts se quedaba
abierto para la Orden, entrar al banco por dinero sin ser arrestado era un desafío. Sin mencionar
que haber nacido como Muggle era una ofensa de encarcelamiento.
La mayoría de los miembros de la Resistencia eran desempleados, ya fuera por sangre o por
asociación.
Era afortunado que Harry tuviera una bóveda grande, porque probablemente se hubieran muerto de
hambre de no ser por ello.
Si la poción requería veneno de acromántula—bueno, ojalá Severus fuera capaz de darle algunas
gotas. Si no, dudaba que la Orden presupuestaría para que ella comprara cualquiera a menos que la
maldición se usara constantemente.
El rescate en la prisión había tenido éxito, pero muchos de los prisioneros tenían lesiones de tortura
o estaban desnutridos. Hubo una pelea de fuego durante el escape, y algunas maldiciones brutales
habían sido usadas.
Aquellos con lesiones menores habían sido enviados a otras casas seguras, pero Grimmauld Place
se quedaba con las lesiones más complejas y difíciles para que Hermione y Poppy pudieran
[Link] estaba sobre la cama de Rolanda Hooch. Una pequeña incisión en la tráquea de
Hooch seguía apareciendo y creciendo lentamente a pesar de todos sus esfuerzos por curarla. Quien
estaba de servicio en la sala del hospital tenía que mantener un temporizador de dos minutos
funcionando en un ciclo constante para monitorearlo.
“Oh, Hermione, estás de vuelta,” Poppy dijo en una voz triste. “Severus vino y la observó. Él dijo
que no es una de las nuevas de Voldemort. Así que—seguramente es una maldición mal lanzada.”
Hermione suspiró aliviada antes de que una fuerte ola de culpa la golpeara. Si era una maldición
mal lanzada, era poco probable que volvieran a encontrarla. Pero también significaba que serían
incapaces de curar a Rolanda. Hermione había tratado sin éxito deconstruir la lesión con hechizo
de análisis, tratando de desentrañarla. La estructura estaba tan destrozada e inconsistente que era
imposible de neutralizar.
“¿Cuánto tiempo más crees que los hechizos para sanar funcionen?” Pomfrey preguntó en silencio,
observando con tristeza a su colega de mucho tiempo.
Hermione mentalmente calculó el tiempo que había pasado desde que Madam Hooch había sido
traída. Era una pieza oscura de conocimiento pero eventualmente los hechizos sanadores dejaban
de funcionar después de ser usados en una gran frecuencia. Incluso la magia no podía forzar a un
cuerpo a repararse a sí mismo lejos de un cierto punto.
“Si seguimos sanando cada dos minutos, los hechizos probablemente seguirán funcionando por
veinte horas más,” Hermione le dijo gentilmente.
Poppy asintió y acomodó las sábanas gentilmente alrededor del cuerpo de Rolanda.
“Severus dejó una nueva receta para ti,” le dijo a Hermione. “Dijo que deberías de tener un frasco
listo.”
No podía cometer ningún error. Deslizó el frasco en su bolsillo y desenrolló la receta para ver qué
era lo que necesitaba hacer.
Tenía todos los ingredientes. Excepto Descurainia sophia, la cual tenía que conseguir bajo la luna
llena. Calculó el siguiente ciclo lunar. Tenía que esperar una semana antes de tener todo lo que
necesitaba para hacer un lote.
Si la maldición era tan seria como Severus lo había indicado, tenía que esperar a que no hubieran
escaramuzas antes de la luna llena. Lo que probablemente era una idea delirante.
Al final de la receta, Severus había incluido el contra hechizo para la maldición ácida en su
escritura puntiaguda. Ella lo revisó. Era simple, como él lo había dicho.
Hermione copió el contra hechizo en una fresca hoja de pergamino. Una lesión involucrando ácido
necesitaría ser contrarrestado inmediatamente. Esperar varios segundos para llamar a un sanador o
aparecer podría agregar días a la recuperación. El contra hechizo era lo suficientemente simple;
todos los miembros de la resistencia podrían aprenderlo.
Ella anotó una breve nota de explicación, y con un movimiento de su varita dobló la nota en un
avión de papel y lo mandó volando a través de la casa para encontrar a Harry.
Hermione miró hacia arriba y se dio cuenta de que Poppy estaba gris de dolor.
“Quiero escribirle a Filius, Pomona, y Minerva. Probablemente quieran venir a despedirse,” dijo
Poppy, sus hombros cayendo. “Las notas que he hecho están todas en el libro de registro, y apenas
sellé la incisión. Así que puedes empezar la cuenta de los dos minutos ahora.”
Hermione observó a Poppy pomfrey mientras caminaba con pasos lentos y pesados fuera del ala
del hospital.
Hermione caminó y observó el cuaderno de registros. No habían sorpresas en él. Ella caminó
calladamente de cama a cama, Todos aún seguían dormidos, y estaban dosificados con Filtro de
Muertos en Vida. Era un método de mantenerlos con vida mientras preparaba ciertas pociones de
elaboración lenta para curarlos. Hizo un diagnóstico de precaución en cada cuerpo y repasó una
lista de control mental de las pociones que necesitaba atender. Necesitaba mandar las primeras
dosis de la poción matalobos a todos los Licántropos en la Orden.
Era un día callado en el ala del hospital. Además de lanzar repetitivamente el hechizo sanatorio en
Madame Hooch, la mayoría de las demás lesiones simplemente requerían supervisión cuidadosa y
tiempo.
Hermione se sentó y especuló sobre cómo podría ser Malfoy durante su siguiente junta.
El hecho de que era un oclumens natural era—problemático, para decirlo en los términos más
suaves.
Significaba que su control era profundo. Tratar de encontrar su camino y hacerlo leal sería casi
imposible si era capaz de aventar y contener cualquier efecto que ella tuviera sobre él.
Si quería tener alguna oportunidad de tener éxito, tendría que ser lenta e insidiosa. Para poder
hundirse tan profundo en su Psique que él no pudiera arrastrarla o filtrarla fuera. Encontrar una
manera hasta su corazón. El único lugar que ninguna cantidad de oclumancia podía bloquear o
secuestrar.
Ella nunca se había sentido cruel antes. Fría. Sin sentimientos. La habían llamado así y creía que
podían ser ciertas. Pero cruel era una línea que ella siempre había considerado encima de. Pero, lo
que estaba contemplando era posiblemente una de las cosas más crueles sobre las que podía
concebir.
Ella estaba en su derecho de asegurarse de que él pagara el precio completo por sus demandas. Si
no la quería, no debería haber preguntado.
Niño con una caja de dulces (Boy With a Box of Sweets) _knar.m_
Flashback 5
Chapter Notes
Abril 2002
El martes siguiente, Malfoy se comportó muy parecido a como se había comportado la semana
pasada.
Él le enseñó oclumancia, la dejó practicar las formas y técnicas. Él no hizo que doliera. Apenas le
dirigió la palabra. Solo la tocó una vez, para mover su cabeza hacia atrás para que pudieran hacer
contacto visual. Y luego—cuando estaba en su mente—ella aún podía sentir su mano descansando
en su cuello, su pulgar contra su garganta.
Él no necesitaba tocarla. Ella lo sabía. Él podía performar legeremancia desde metros lejos de ella.
No hizo palanca. No metió la cabeza en recuerdos en los que ella abiertamente no quería que él
entrara. Simplemente la dejó usar su presencia como una especie de muñeco de práctica para
aprender maniobras mentales evasivas.
“No lo hacía.” Sus dientes se enseñaron levemente mientras lo decía. “Lo leí en un libro. La
Mansión Malfoy tiene una gran librería. No funcionaría con la mayoría de las personas, solo con
otro oclumante natural. Incluso si alguien pueda potencialmente aprender oclumancia o
legeremancia hasta algún punto, siempre es dolorosa, o tan sútil que apenas pueden sentirlo cuando
pasa.”
Él la miró y agregó con una sonrisa. “Podrías decir que estoy experimentado contigo.”
“¿El libro también requería contacto físico?” ella dijo en una voz dulce, señalando su mano con los
ojos.
Su mano se tensó ligeramente, lo suficiente para cambiar de descansar a sostener. Sus ojos se
oscurecieron mientras su irises se expandían.
Era un beso frío. Sus labios presionados contra los de ella no querían o eran apasionados.
De que podía.
Que estaba siendo restringido. Que, si él quisiera, él podía demandar lo que fuera que deseara de
ella y ella ya había aceptado a dárselo.
Hermione no respondió el beso. Solo dejó que sus fríos labios encontraran los de ella hasta que él
se alejara de nuevo.
“¿Tienes alguna información esta semana?” ella preguntó mientras su manos se deslizaba lejos de
ella y él daba un paso hacia atrás.
Un excelente espía.
Él se encogió de hombros.
“No, de verdad. Esto salvará vidas. Ni siquiera se me ocurrió preguntar por eso. Lo que hiciste—ni
siquiera sé cómo agradecerte lo suficiente.”
“Como sea. Era una pieza obvia de información para proveer. Las tasas de mortalidad en tu
Resistencia se están volviendo notables.
Hermione sintió toda la sangre de su rostro drenarse, y él la miró fijamente. “¿Cuánto tiempo más
crees que puedan seguir luchando?”
La garganta de Hermione se cerró. “Cuanto tiempo deba de durar, o hasta que no quede nadie. No
hay plan B, Malfoy. Para nosotros no existe rendirnos.”
Luego pausó como si estuviera abruptamente recordando algo. “¿Hay una casa segura que
involucra a muchos niños por Caithness?”
Su rostro se volvió duro. “Se ha notado. Es probable que alguien sea enviado para investigar al
final de la semana. No dejes que encuentren nada.”
Hermione asintió fuertemente. “Tengo que irme,” ella dijo, apresurandose hacia la puerta.
Ella convocó un patronus corpóreo a través de pura fuerza de voluntad. Se habían convertido en un
problema para ella desde que le quitó la memoria a sus padres. Le había tomado varios años
recuperar la habilidad, y nunca recuperaron la luminiscencia plateada que tenían durante su quinto
año.
“Encuentra a Minerva McGonagall,” ella dijo. “Dile que se prepare para evacuar.”
Mientras su nutria se alejaba corriendo, lanzó otra. La criatura lustrosa y translúcida se paró sobre
sus patas traseras y la miró fijamente.
“Ve a buscar a Kingsley Schacklebolt. Dile que necesitamos una nueva casa para Caithness.”
El proceso de evacuar niños era demasiado lento y arduo. Todos ellos eran incapaces de aparecer
ellos mismos, lo que significaba que todos los miembros de la Resistencia que estaban disponibles
y eran fáciles de contactar, tenían que ser movilizados para llevarlos por escobas, repetidas
apariciones de lado a lado, o en los lomos de los thestrals. Crear trasladores consumían demasiado
tiempo. Ninguna de las casas seguras podían arriesgar a tener una conexión flu.
La ubicación remota había sido una decisión estratégica. La esperanza era que Voldemort pasara
desapercibido a pesar de la presencia de muchos niños extraños en un pueblo tan pequeño. En
retrospectiva, era pura suerte que habían tenido éxito durante tanto tiempo. Había pocas opciones
para tratar de realojar a tantos niños en tal rango de edades.
No tenían casa segura de repuesto para tantos. Los niños tenían que ser divididos a través de
docenas de casas seguras. Transportarlos en pequeños grupos a otras partes del Reino Unido y
luego reubicarlos, expandir habitaciones y transfigurar nuevas camas.
Hermione hizo tres viajes. Después de regresar del último, se recargó contra una pared con
agotamiento. Había aparecido a varios niños pequeños hasta Irlanda del Norte. Ellos habían
vomitado, y gritado, y llorado con cada aparición progresiva. Ella había sido forzada a parar y
consolarlos hasta que aguantaran lo suficiente para que ella pudiera aparecer con seguridad de
nuevo sin desgarrar a nadie.
Hermione asintió, “Moody's le dirá a cualquiera que le pregunte que se enteró mientras interrogaba
a un carroñeros.”
“Eres una chica buena; espero que eso nunca se haya dudado por nadie. ¿Estás—bien?”
“Él no me ha hecho nada.” Fue todo el consuelo que Hermione pudo dar.
Algo se desenrolló en la expresión de Minerva. Ella asintió bruscamente y luego se alejó para
ayudar a derribar las barreras y encoger los muebles.
Hermione vio la hora. Había luna llena esa noche y ella necesitaba Descurainia sophia.
Ella se levantó y caminó fuera de la casa hasta que llegó al borde de las barreras contra las
apariciones. Luego comenzó una serie de saltos de vuelta a Londres.
Ella se detuvo en un gran campo en el cual a menudo comenzaba a buscar ingredientes cerca del
Bosque de Dean. Sosteniendo su varita fuera, lanzó un hechizo para señalar y lo siguió en busca de
la planta de malezas.
La luz brillante de la luna arrojaba sombras nítidas al mar de hierba. Los árboles agrupados más
cercanos se levantaron como una cortina negra contra el brillante cielo nocturno. MIentras
Hermione se deslizó por una pequeña pendiente, una ráfaga de viento se movió a través del campo,
agitando la hierba de modo que susurró suavemente. Cuando el sonido deslizante y cambiante se
desvaneció, un aullido bajo emergió de los árboles a favor del viento de Hermione.
Ella se congeló.
Un hombre lobo.
Ella nunca había estado cerca de hombres lobos en el área antes. Había estado tan cansada y
distraída que ni siquiera había pensado en tomar precauciones.
Y otro aullido.
Casi había aparecido lejos pero pausó, dudando. Necesitaba Descurainia sophia. Si no la conseguía
esa noche, no sería capaz de conseguir nada hasta el siguiente mes. Tenía que hacer la poción.
Severus no ofrecería consejos o se tomaría el tiempo de inventar pociones a menos que fueran
urgentes.
Sacó el cuchillo plateado de su bolsillo y comenzó a cortar secciones de Descurainia sophia tan
rápido como pudo sin afectar la potencia. No había suficiente.
Volvió a lanzar el hechizo localizador y corrió en la dirección que su varita le indicaba. Mientras lo
hacía, miró hacia arriba para ver la sombra alargada y aguda de un hombre lobo que bajaba
tranquilamente por la pendiente hacia ella.
Ella patinó y casi se cayó cuando llegó a un lugar con varios Descurainia sophia y los cortó en
segundos.
El hombre lobo estaba a menos de cuatro metros de ella y agachándose en una estocada cuando
finalmente giró sobre sus talones y se apareció al lugar más cercano en el que podía pensar.
Hermione reapareció en los escalones de la cabaña inconcebible de Malfoy. Mientras buscaba aire,
se deslizó hacia el escalón más alto y se sentó jadeando mientras trataba de recuperar su aliento.
Se recargó contra la puerta y cerró sus ojos mientras su corazón seguía latiendo con fuerza
violentamente.
Estaba terriblemente fuera de forma. No podía creer qué tan rápido se había cansado de correr. Su
esófago quemaba, y había un dolor fuerte y apuñalante a través de sus pulmones cada vez que ella
inhalaba.
Aparte de caminar por el campo en busca de ingredientes para pociones, Hermione no participó en
ninguna actividad físicamente extenuante. Después de que la había sacado de las peleas, no había
tenido tiempo para ejercitarse o practicar o siquiera preocuparse sobre su apariencia física.
Merlín, era inútil. Si alguna vez se encontraba de nuevo en el campo, probablemente sería cortada
en segundos.
Su respiración se había calmado, pero ella se quedó en el lugar por otro minuto mientras trataba de
que su ritmo cardíaco se alentara.
Su cabeza golpeó contra la madera y estrellas brillaban ante sus ojos mientras descubría que
Malfoy la estaba mirando fijamente, furioso.
“¿Qué estoy haciendo aquí?” Él gruñó. “Activaste los escudos. Asumí que me necesitabas para
algo.”
“Oh,” dijo Hermione, calor cubriendo sus mejillas. “No me había dado cuenta que el monitor de
los escudos se extendía más lejos de la habitación. No quería molestarte.”
“Necesitaba Descurainia sophia cosechada bajo la luna llena,” ella dijo, dándose cuenta que aún
estaba jadeando ligeramente. “Y había hombres lobo. No podía esperar hasta el siguiente mes. Así
que tuve que correr y tratar de conseguirla mientras seguía. Pero yo ya no tengo muy buena
condición. Me dejó sin aliento Este era el lugar más cercano al que podía aparecer. Así que estaba
tratando de recuperar mi aliento.”
Ella señaló sobre su hombro. “Hay un campo cerca de aquí, en el Bosque de Dean. Es uno de los
lugares a los que usualmente voy a buscar ingredientes para pociones.”
“Usualmente—”
“No… dijiste que estabas consiguiendo ingredientes para pociones. Asumí que a lo que te referías
era que tenías un proveedor.” Su expresión se estaba volviendo dura y sus ojos acusadores como si
ella le hubiera mentido.
Hermione lo observó con incredulidad. “Soy una terrorista. Cuesta una pequeña fortuna comprar
ingredientes para pociones del mercado negro. No voy a gastar mi presupuesto cuando puedo
tenerlo gratis y con mejor calidad al hacer el trabajo yo misma.”
“¿Así que estás paseando por el campo de la mágica Gran Bretaña, por la noche, para recolectar
ingredientes para pociones? ¿Sola?”
“Obviamente,” dijo Hermione, inhalando. “Por eso nos vemos los martes por la mañana después de
que termino.”
“No puedes,” Él anunció en un tono de finalidad. “Te detendrás. Te quedarás dentro de cualquier
triste y pequeña casa segura en la que te quedas para sanar, y no saldrás a buscar ingredientes de
nuevo.”
Su expresión se endureció, un brillo de depredador apareciendo en sus ojos. “Sí puedo, en realidad.
¿Lo has olvidado? Yo soy tu dueño. Si te digo que te sientes en esta habitación y que mires a la
pared hasta la semana siguiente, tú diste tu palabra de que lo harías.”
Hermione sintió que la rabia la recorría. “No, no lo haría. Porque tú diste tu palabra a que no
interferirías con mi trabajo con la Orden. Buscar ingredientes es parte de mi trabajo. No es
negociable. Si quieres controlar todo lo que hago, entonces tendrás que esperar hasta que gane. Tú
también diste tu palabra.”
Malfoy estaba de pie, observándola, sus ojos estaban calculando. Luego él abruptamente cambió el
tema. “¿Así que escapaste de los hombres lobo?”
Ella se sonrojó.
“No. Me refiero a que—ellos no estaban tan cerca hasta el final. Solo corrí tal vez noventa metros
a lo mucho.”
“Yo—yo en realidad no hago trabajo de campo además de buscar ingredientes. No hay mucha
necesidad de trabajar en mi resistencia, ella dijo, levantándose a la defensiva.
La boca de Malfoy se abrió de repente; la cerró de golpe y dejó caer una mano sobre sus ojos
durante varios segundos como si tratara de recomponerse. Luego alejó su mano y la observó.
“¿Cuándo exactamente fue la última vez que alguien te entrenó? Asumo que practicas duelos
básicos, dado que eres tan importante que ya no te dejarán pelear. Seguramente, desde que te
dejaron salir, sola, a mitad de la noche; tu defensa debe ser insuperable.”
Hermione bajó los ojos y jugueteó con la correa de su bolso. “Estoy muy ocupada. Parte de la
razón por la que me sacaron de combate fue porque hay muchas otras cosas más para las que me
necesitan.”
Ella observó a través de la habitación. El estúpido lugar ni si quiera tenía nada para que ella
pudiera pretender que estaba observando. Ella se enfocó en un nudo en la madera del suelo.
Dejó caer la cara en su mano y se quedó en silencio, como si ni siquiera pudiera soportar mirarla.
“Te voy a entrenar,” Malfoy dijo abruptamente, acomodando sus túnicas y volteando a verla.
“Te voy a entrenar,” él dijo lentamente. “Ya que aparentemente intentar que te detengas no es una
opción. No perderé mi tiempo tratando con un nuevo contacto en la Orden porque no eres lo
suficientemente inteligente como para permanecer en condiciones de lucha. Dada la forma en la
que ellos pelean, Estoy seguro de que cualquier otra persona que tenga sería una mierda con la
oclumancia y es probable que eventualmente sea atrapado en una escaramuza.”
“En verdad no es necesario. No pelearé. Rara vez hay problemas cuando estoy buscando
ingredientes. No necesitas preocuparte sobre qué te molestará perder tu preciado premio de
guerra.”
“¿De verdad?” dijo, su voz aireada mientras caminaba hacia ella. “¿No quieres? Porque pronto
terminarás de aprender oclumancia. Creo que preferirías ocupar tu tiempo con la práctica de duelo
en lugar de algunas de las otras actividades en las que podría exigirte que participes.”
Ella dudaba que él tuviera alguna intención de seguir adelante con su amenaza apenas velada dado
que no había mostrado ninguna inclinación particular. Si quisiera enseñarle a pelear, no había daño
en ello. Ella ciertamente lo preferiría. Necesitaba seguir pasando tiempo con él. Ella no sería capaz
de tener éxito en su misión si no estaban pasando tiempo el uno con el otro.
“Te ves tan amarga,” su expresión era feroz por la burla. “Pensarías que solo te exigí que me
follaras en lugar de no hacerlo. ¿Decepcionada?”
“Cada noche.”
“Disfruto del profesionalismo,” él dijo suavemente, mirando al techo como si estuviera recitando
un mantra. “Líneas claras. No drama. No estoy obligado a pretender que me importa.”
Él gruñó en la última palabra, como si el cuidado fuera el concepto más ofensivo conocido por el
hombre.
Hubo un silencio. Hermione quería decirle que él era vil, pero estaba segura de que él ya lo sabía.
Ella se sentía cansada y la hacía sentir querer ser cruel.
“¿Les hablas y lloras, les dices sobre qué tan triste y solitaria es tu vida? ¿O solo las doblas sin una
palabra?” ella preguntó, su voz cantarina con la burla.
“¿Quieres que te enseñe?” Su voz era fuerte y fría como una astilla de hielo.
El casi encuentro de Hermione con los hombres lobo hizo que la adrenalina todavía la atravesara.
Ella estaba acostumbrada al gran estrés del ala del hospital, pero siempre era la vida de alguien
más. Se sentía exaltada por la emoción de su contacto cercano con la muerte. De repente entendió a
Harry. Sentía que podía hacer lo que fuera.
“No lo harás.”
Sus ojos se volvieron crueles, pero antes de que él pudiera contestar ella continuó. “Sería
demasiado real para ti. Haciéndolo con alguien que conoces. Alguien a quién verías de nuevo.
Arruinaría esas líneas claras.”
Ella lo observó.
“Supongo que sí,” ella dijo fríamente, pero su corazón estaba comenzando a latir con fuerza al
darse cuenta de lo que había hecho.
Él se acercó, sus ojos duros, hasta que su rostro estaba a centímetros de el de ella.
“Desnúdate.”
Hermione no vaciló y él tampoco, así que se acercó lentamente hasta que ella retrocedió
arrastrando los pies. Él se cernió sobre ella. Sus ojos brillaron.
“Te está matando, ¿no es así?” Preguntándote. Esperabas que te hiciera esto desde el principio. Así
que esperar—tratar de adivinar cuándo se me pueda ocurrir—eso te molesta más que el
pensamiento de en realidad tener que follarme.”
“Ni siquiera me quieres. ¿Por qué me incluiste en tus demandas? ¿Cuál es el punto?” ella preguntó.
Su voz estaba enojada y confundida.
No debería doler escucharlo decirlo, pero de alguna manera lo hacía. Especialmente con con la
burla vengativa en su expresión mientras la miraba fijamente.
“Sin embargo, poseerte nunca se va a volver algo viejo. ‘Ahora y después de la guerra.’ No puedo
esperar a ver qué tan amarga te puedo hacer con esas palabras. Así que, desnúdate.” Su voz se
agravó. “¿O quieres que yo lo haga por ti?”
Las manos de Hermione fueron hacia el cuello de su camisa y la tomó defensivamente, Ella estaba
aterrada y enfurecida hasta el punto en el que ella pensaba que iba a empezar a llorar. Él sí la
poseía. Ella había estado de acuerdo con ello. Su mandíbula temblaba y sus manos comenzaron a
temblar.
“El poder te llega, ¿no es así?” Su voz temblaba de rabia cuando se obligó a desabrochar el botón
superior de su camisa. “Lastimar a alguien que no puede—o no—peleará de vuelta. Usando lo que
a la gente le importa para torturarlas y enjaularlas, y forzarlas a hacer cosas. Eres igual que
Voldemort.”
La furia helada que apareció en su expresión era tambaleante. Sus ojos se volvieron negros, sus
labios se curvaron en un gruñido, y él seguía volviéndose cada vez más y más pálido mientras la
miraba fijamente.
“¡Salte!” él estalló.
Ella lo miró fijamente, sin moverse. Como un animal petrificado por miedo.
Él gruñó de rabia. De repente, la puerta de la cabaña se abrió de golpe con tanta violencia que las
bisagras se partieron y cayó al suelo.
“¡SALTE!” él rugió.
Hermione no necesitaba más invitación. Ella se apresuró hacia la puerta y apareció el segundo en
el que sintió que estaba libre de los escudos.
Cuando pasó por la puerta de Grimmauld Place, colapsó en el suelo del vestíbulo, temblando con
terror.
Estúpida. Estúpida. Estúpida. Se reprendió a sí misma, tratando de obligarse a respirar. Ella sentía
que estaba teniendo un ataque de pánico.
Después de todas las innumerables veces que había regañado a Harry, advirtiéndole sobre las
consecuencias de su estúpida búsqueda de emociones; ella podría haberle ganado.
Ella presionó su mano sobre su corazón palpitante y dejó a su cabeza caer sobre la curva de su
codo. Ella lloró calladamente.
Él tenía razón, ella no podía soportar el pavor. La anticipación constante. Agotándose a sí misma
preguntándose qué era lo que quería. Qué era lo que él tenía intencionado hacerle. Constantemente
queriendo que el otro zapato cayera. La estaba comiendo viva.
Se mordió el labio mientras se recargaba contra la puerta. Trató de no estallar en lágrimas mientras
su ráfaga de norepinefrina perdía su control sobre ella, y ella se encontraba fuertemente en el suelo.
Estaba inundada de horror y desesperación.
Abrió su camino hacia su clóset de suplementos para pociones, almacenó su descurainia sophia y
pasó varios minutos tratando de organizar sus pensamientos y forzando a sus manos dejar de
temblar.
La puerta estaba entreabierta. Lo cual era extraño, porque ella y Ginny eran generalmente
fastidiosas sobre mantener su puerta cerrada y con llave. Grimmauld Place no era extensamente
accesible para la Resistencia, pero aveces había individuos meticulosos con poco respeto hacia la
privacidad o posesiones personales.
Ginny y Harry estaban medio desnudos y, si no lo estaban haciendo ya, parecían estar a segundos
de follar.
La sala de abajo estaba ocupada por todos los insomnes. No quedaban muchos lugares para dormir.
Ella estaba tan cansada. Su ataque de llanto la dejó sintiéndose internamente vacía.
Se arrastró hasta un asiento junto a la ventana y trató de quedarse dormida, pero su mente no se
tranquilizó. Ella siguió repitiendo su conversación con Malfoy. Preocupada por la poción que
necesitaba preparar. Reviviendo el momento en el que toda la rabia salió de Malfoy y le rugió.
No la había lastimado.
Había tenido cada oportunidad y más que suficiente furia, pero él se había restringido y la había
despedido en su lugar.
Un Mortífago asesino con algún tipo de código moral. Un oxímoron si alguna vez hubo uno.
Después de dar vueltas en el asiento de la ventana durante media hora, se sentó con un suspiro. No
quería intentar hacer la poción de Severus hasta que hubiera descansado. Trepó y fue al piso más
alto de la casa. Había una habitación de práctica ahí.
Hizo su camino hacia la mitad de la habitación y, sacando su varita, comenzó a hacer algunas de
las poses de duelo.
La sanación era sútil. Casi siempre requería restringirse. Trabajo de cerca con atención hacia
detalles diminutos.
Intentar batirse en duelo de nuevo fue un cambio tan radical en la técnica que había sido horrible.
Ron y Harry dedicaron bastante tiempo a tratar de ayudarla a ponerse al día, pero antes de que
pudiera hacerlo, Kingsley aconsejó sacarla por completo del combate. Nadie hizo ni un murmullo
de desacuerdo.
Hermione entendía la razón, pero años después, la decisión aún dolía. Sentía que había fallado de
alguna forma y estaba siendo desviada—lejos de todos los demás.
El ED original se había convertido en una unidad de combate muy unida de la cual no era
miembro.
Hermione se mordió el labio y lanzó un protego tan poderosamente como pudo. El escudo floreció
frente a ella.
Suspiró aliviada mientras retiraba el hechizo. Al menos todavía podía manejar eso.
Lanzó una serie de maldiciones a los muñecos al otro lado de la habitación. La mitad de ellos
golpeados en sus objetivos. Ninguno de ellos precisamente.
Ella se sonrojó y volvió a intentarlo. De alguna manera era peor la segunda vez.
Hermione se reprendió a sí misma. Estaba de pie con rigidez. No en un campo de batalla. No
mientras tenía algún hechizo dirigido hacia ella.
Era mierda.
En el improbable caso de que Malfoy la entrenara, la haría pedazos por lo inepta que se había
vuelto.
No era una falta de proficiencia cuando se trataba de magia de combate. Simplemente era terrible
en el aspecto actual de combate.
Ella siguió hasta que estaba tan cansada que sus manos estaban temblando del agotamiento. Luego
se tiró en una de las colchonetas de entrenamiento y se quedó dormida.
Hermione entrecerró los ojos a la mañana siguiente y encontró a Ron de pie junto a ella, escoltado
por Ginny, Neville, Dean, Seamus , Lavender, Parvati, Padma, Fred y Angelina.
“Mi cama fue ocupada en la reubicación aleatoria,” ella mintió, mirando a Ginny. “Vine aquí para
dormir.”
“Oh,” dijo Ron. “Bueno, vamos a estar practicando una formación de ataque antes de que Neville y
Seamus tengan que salir a esa misión de reconocimiento. Así que—necesitamos la habitación.”
“Por supuesto. Supongo. Si tienes tiempo de ello. Solo—mantén un escudo arriba. Muchas
maldiciones serán lanzadas.”
Hermione se quedó en una esquina y observó a Ron mostrar la estrategia. No podía seguir todos
los términos que usaban. No era terminología de combate tradicional, más bien una especie de
taquigrafía que había evolucionado entre los luchadores a lo largo del tiempo. Su propio idioma.
Mientras caminaban por la habitación, lanzó un escudo alrededor de ella misma. Ron activó un
escudo de la habitación con un hechizo, y luego todos comenzaron a lanzar una serie de
maldiciones hacia las paredes.
Los hechizos rebotaban de un lado a otro a través de la habitación. Rápido la habitación estaba
llena de magia voladora.
Hermione observaba a los miembros de ED mientras comenzaban a correr a través de la formación
de ataque. Todos sus hechizos eran precisos. Sus escudos poderosos. Ninguno de ellos fue cortado
por los hechizos voladores. Era instintivo para ellos. Sabían cuando sus escudos necesitaban ser
renovados. Sabían como todos los demás peleaban; quien los cubriría. Peleaban de cerca y
lanzaban no verbalmente.
Sus habilidades de combate eran vastamente superiores a las de ella. Le tomaría un milagro para
ponerse al día.
Ella los observó correr a través de la formación doble vez antes de voltearse y salir de la
habitación de práctica.
Ella fue hacia su clóset de suplementos para pociones, juntó los ingredientes y se preparó para
comenzar a fabricar.
Ella se preguntó si Malfoy estaba ahí. Ella rezó que así fuera.
No tenía idea de cómo arreglar las cosas si él se rehusaba a aparecer. Ella solo podía esperar que lo
que fuera que le estaba causando que fuera un espía fuera suficiente motivación para que sus
acciones no lo disuadieran.
Si él estuviera ahí—ella esperó que él solo la castigara y lo dejara ir, en vez de forzarla a
continuamente temerle.
Vacío.
Después de esperar durante un minuto, caminó hacia la silla cerca de la mesa. Su estómago estaba
retorciéndose a sí mismo en terror, y ella trató de distraerse a sí misma al recitar fórmulas de
Aritmancia mientras se sentaba ahí.
Ella solo necesitaba dejar de pensar sobre lo que podría pasar después.
De repente hubo un fuerte crujido y ella se levantó y se volteó rápidamente mientras Malfoy
aparecía. Él estaba de pie mirándola fijamente, su expresión era indescifrable.
Hermione no dijo nada. Ella solo lo observó. Ella estaba aliviada de que no estaba temblando.
Se forzó a ella misma a encontrar su mirada. Esa sensación como una aguja de terror comenzó a
pasar por su espalda. De repente se sentía fría. Ella podía sentir el cabello en la parte de atrás de su
cuello ponerse en punta mientras ella se preparaba.
Ella respiró profundamente. Ella lo necesitaba. Claramente aún estaba furioso con ella pero ella
necesitaba arreglarlo. Costara lo que costara.
“Lo siento,” ella dijo desesperadamente. “Perdí mi cabeza y crucé una línea. Lo siento. Lo que sea
que tenga que hacer para arreglarlo —haré lo que quieras. Sólo déjame arreglar esto.”
Chapter End Notes
Abril 2002
Draco la miró fuertemente, algo que ella no podía leer a través de su expresión brillante.
“Está bien,” él dijo en una voz dura. “Cuando dije que te quería dispuesta, eso significaba que
tenías permitido decir no. Aunque tal vez trata de decirlo en vez de provocarme a propósito.”
Presionó su mano en un puño y la presionó contra su frente como si tuviera un dolor de cabeza.
¿A qué se refería?
¿Era posible que fuera una finta, para poder atraparla con la guardia baja?
Si ella tenía permitido decir cosas, él ciertamente no se había molestado en comunicarle eso a ella.
De hecho, él había fuertemente implicado lo opuesto. Aunque—él no había hecho mucho más que
solo provocarla.
Así que—
Algo que le había dicho esa noche había accidentalmente tocado un nervio. Profundamente.
Ese poder lo sacó. Lastimar a alguien que no podía—o que no—pelearía de vuelta. Usar lo que le
importaba a las personas para torturarlas y enjaularlas y forzarlas a hacer cosas. Que era igual que
Voldemort…
Probablemente era eso. Probablemente se consideraba mejor que su Maestro. Tal vez él pensaba
que si ayudaba a la Orden eliminar a Voldemort dejaría un vacío de poder que él podría llenar.
¿En verdad era eso? ¿Estaba jugando a ambos lados el uno contra el otro, pensando que podría
tomar el poder después?
Tal vez tenía objeciones al reino de terror de Voldemort; los ataques usados para culpar a la Orden
y toda la tortura y experimentos. Malfoy probablemente imaginaba que gobernaría en un modal
gentil donde las mujeres estaban aparentemente "dispuestas" y las ejecuciones eran ceremoniales.
Aún así—parecía que había estado mucho más que ofendido. Su furia—la rabia que cargaba era
seguramente mayor que el puro ego o ambición.
Su expresión cautelosa pareció molestarlo. Siseó levemente y sus dientes brillaron.
“Basta decir, no voy a lastimarte,” él estableció. “Así que deja de verme como si esperas que te
lance una maldición en la espalda.”
Las palabras hicieron que Hermione se encogiera de hombros. Si no estuviera tan desesperada para
asegurar que él siguiera estudiando para ellos, ella hubiera gruñido y preguntado por qué no había
hecho tal tolerancia hacia Dumbledore. Él pareció ver la réplica en su expresión y su mandíbula se
contrajo.
Ella mordió su lengua y observó incómoda a través de la cabaña. “Sí quiero terminar de aprender
oclumancia.”
“Está bien.”
Su tono era entrecortado y parecía haber encajado en su ira. Su rostro se suavizó en esa máscara
fría e indolente una vez más. Pero sus ojos plateados continuaban estudiándola. Ella casi podía
sentir su mirada contra su piel.
Él se sentía simultáneamente igual, aún así diferente. Como si él estuviera yendo por las mismas
mociones, pero más conscientemente de lo que lo había hecho en el pasado. Había un elemento
sútil de exceso de precisión.
Él movió la cabeza de Hermione hacia atrás con la punta de sus dedos. Cuando ella miró hacia
arriba hacia lo profundo de sus ojos, ella podía ver una amargura que pensó que no había estado ahí
antes.
Fue lo mismo durante las siguientes dos semanas. Más oclumancia y un Malfoy más reservado. La
conversación seguía rígida, aunque la inteligencia que él proveía para seguir generosamente y
seguía seguro.
Su dibujo psicológico de él se había estancado. Cada semana, ella agregaba más preguntas sin
respuestas. La lista de motivos potenciales rankeadas desde lo magnánimo a lo monstruoso
Ella podía decir que ella estaba casi lista con su entrenamiento de oclumancia. Las invasiones de
Malfoy hacia su mente estaban volviéndose agonizantemente dolorosas y agresivas mientras él
probaba sus habilidades.
Ella estaba tentada a preguntar si él aún tenía la intención de entrenarla para duelos, pero tenía
miedo de presentar el tema.
Cuando ella llegaba a la cabaña caminó lentamente, tratando de presentar una nueva forma de
romper con la molestia. Tenía que haber algo para poder llegar hacia él. Algunas debilidades que
pudiera encontrar para entrar.
Malfoy apareció frente a ella con un crujido abrupto, y pareció hacer una mueca de dolor mientras
se enderezaba.
Hermione había visto esa expresión sutil con la suficiente frecuencia como para identificarla de
inmediato, sin importar cuán cuidadosamente ocultara. Sin siquiera detenerse a pensar, sacó su
varita y le lanzó un rápido diagnóstico.
Antes de que pudiera voltear a ver los resultados, Malfoy se inclinó hacia adelante, tiró su varita
lejos, y la presionó contra la pared.
Claro. Probablemente no estaba acostumbrado a dejar que las personas lanzaran magia en su
dirección.
Los ojos de Hermione cayeron en los colores y detalles rodeando su varita, tendidos en el suelo a
algunos metros, leyendo las partes más obvias.
“Tienes varias costillas fracturadas, una concusión, y moretones internos. Me tomará diez minutos
arreglarlo. Y—” ella le dio una mirada mordaz, “aparecer dolerá incluso más la siguiente vez. Si
dejas las fracturas y lo sigues haciendo, tus costillas probablemente se rompan completamente.
Podrías pinchar un pulmón. Si hay fragmentos, las costillas tendrían que ser removidas y tienen
que volver a crecer.”
Él la miró fijamente durante varios segundos antes de poner sus ojos en blanco. “Bien.”
“Pensé que esa era mi línea,” él finalmente dijo mientras se movía y rígidamente desabotonaba su
túnica, dejándola en una alberca de cúmulo sin ningún cuidado en el suelo. “Si tanto me querías,
solo necesitabas preguntar.”
Todos tenían métodos para soportar el dolor. Harry se ponía muy callado, mientras que Ron se
convertía en lo que Fred y George habían llamado “como una perra.” Seamus y Charlie decían
groserías en un volumen y fuerza que tenían que ser silenciados.
Hermione puso los ojos en blanco. “Si. Nada me da las fuerzas de seguir como ver un abdomen
lleno de moretones morados y verdes.”
Su hombro había sido dislocado, pero él probablemente lo había puesto de vuelta en su lugar. Su
lado completo derecho estaba cubierto de moretones. Era notable que su brazo no estaba
destrozado.
“Así que, ¿qué? ¿Peleaste con el hombre lobo alpha?” ella preguntó escépticamente mientras
comenzaba a reparar sus costillas.
“Bueno, él tenía estrictamente prohibido morder o rasguñar, y yo no tenía permitido matarlo. Pero
—cuando tienes bestias con una jerarquía de manada y tú tratas de ganarles sin golpearlos para que
se sometan primero, solo estás esperando una insurrección,” Malfoy explicó como si esas cosas
fueran conocimiento general.
“¿Todo esto es por ganar o por perder?” ella preguntó mientras reparaba la fractura en la otra
costilla.
Él la fulminó con la mirada. “Ganar, obviamente. No hubiera aparecido a ningún lado si hubiera
perdido. Maldito animal ni siquiera pensó en usar su varita. Se vuelven bestias una vez que
comienzan a correr en manadas.”
Él puso los ojos en blanco mientras lo decía y luego agregó, “Ahora soy aparentemente el alpha de
una manada de hombres lobo. Se agrega a mi encanto natural, creo.”
Malfoy resopló. “Es bienvenido a intentarlo. Me tomará menos de un minuto derribarlo una vez
que tenga permitido matarlo.” Él se burló.
Hermione no respondió. Con un hechizo no verbal, convocó su bolsa y sacó el kit de emergencia
que siempre llevaba con ella.
“Siéntate y toma esto,” ella instruyó mientras le entregaba una poción. “Se ocupará de la concusión
que tienes.”
Mientras él la estaba tomando, ella frotó sus manos para calentarlas y luego hundió sus dedos en
una pequeña jarra de pomada.
Ella lo miró pensativa por un momento antes de poner suavemente su mano sobre su hombro
desnudo.
Ella movió sus dedos ligeramente sobre su hombro, esparciendo la pomada y dejando que él se
acostumbrara al contacto. Los músculos en su hombro se encogieron y dolían ligeramente. Le
recordaba a Hermione acariciar a un caballo asustadizo.
De todos los contextos en los que había imaginado a Malfoy eventualmente medio desnudo en su
presencia, curarlo sorprendentemente no era uno de ellos. Pero—ella podría usar esto para arreglar
cosas y continuar trabajando en su estrategia inicial.
Él estaba seguramente solo. Él parecía estar inquieto por el contacto físico que no fuera ni violento
o sexual.
Ella supuso que no era sorprendente. ¿Quién estaba que era amable con él? Según su relato, su
brutal entrenamiento con Bellatrix no había sido impedido por nadie, ni siquiera por su madre. El
pensamiento la hizo temblar ligeramente.
Hacerle crucio a un niño de dieciséis años para enseñarle oclumancia y luego dejarlo desmayarse
por eso.
Ella podía usar ese vacío. Esa soledad. La necesidad de confort estaba escrita en el psique humano.
Podía ser que Malfoy ni siquiera estuviera lo suficientemente consciente de la ausencia para
ponerse a la defensiva. Si ella despertaba esa necesidad—
El contacto físico no sexual era algo con lo que ella estaba cómoda. Tocar cuerpos. Ser calmante y
reconfortante. Era, se dio cuenta, una ventaja inesperada que tenía sobre Malfoy. A él le gustaban
las líneas claras. Ella las difuminaría y luego se deslizaría por los huecos.
Ella se inclinó hacia adelante, sólo ligeramente, para que su boca estuviera cerca de su oído. Su piel
olía ligeramente a sal, junto con un sutiles matices mordaces de musgo de roble y el intenso aroma
verde del papiro.
Luego comenzó a amasar el músculo para forzar la pasta curativa profundamente en el tejido y
restaurar los tendones estirados. Si no lograba asimilarlo por completo, el daño podría volverse
permanente y Malfoy podría volverse propenso a dislocarse el hombro.
La respuesta pareció atrapar a Malfoy con la guardia ligeramente baja. Él se calmó y apretó la
mandíbula mientras ella continuaba. En un minuto ella terminó, pero continuó masajeando su
hombro. Gentilmente. En una forma eso era—estrictamente hablando—no necesariamente
médicamente.
Después de un minuto extra, ella pausó con sus manos descansando ligeramente en su hombro.
Él suspiró y se acostó en el suelo. Ella le metió la capa detrás de la cabeza y se dio la vuelta para
quedar sentada a su lado.
Ella se ocupó de su equipo de curación, y sacó un gran frasco de suero. Después de un rápido
hechizo para limpiar la pomada de sus manos, ella vertió un líquido viscoso en la palma de su
mano. Lo esparció a lo largo de su brazo, costado y pecho en mociones circulares. Ella tomó nota
de dónde se desvanecía más rápido y agregó una capa adicional de suero.
Con su mano libre lanzó un nuevo hechizo de diagnóstico. Él también tenía una contusión en el
riñón. Ella suspiró ligeramente.
“Tienes un riñón magullado. No tengo la poción para eso conmigo, así que tendrás que ver a un
sanador para ello. No es severo, pero dolerá por algunos días si no te haces cargo.”
Los moretones en su pecho se estaban desvaneciendo lentamente bajo sus dedos. Mientras lo
hacían, las mociones circulares que estaba dibujando se volvieron gradualmente más lentas
mientras lo observaba.
Debía tener una propensión genética hacia la grasa corporal baja porque todos los músculos de su
torso y brazos se destacaban con una definición cruda. Todo su cuerpo era duro y angular, sin
ninguna pista de suavidad. No era un fisicoculturista, pero él estaba—en forma.
La mayoría de los hombres tenían al menos una capa de grasa cubriendo su carne antes de
encontrarse con el músculo. A pesar de lo fuerte que eran los chicos Weasley, su definición
muscular era generalmente de alguna forma ligera bajo su piel. Harry tenía una propensidad eterna
hacia ser delgado, a pesar de su condición física.
No era sorprendente, ella supuso. Lucius Malfoy estaba bien construido y lejos de ser corpulento,
mientras que Narcissa había sido tan delgada como un listón.
“¿Miras lascivamente a tus pacientes, o yo soy especial?” Malfoy abruptamente arrastró las
palabras.
“No lo estaba haciendo,” ella dijo defensivamente. “Solo me estaba preguntando acerca de tu
proporción de grasa corporal.”
Él se sentó y rotó su hombro mientras estudiaba su trabajo de reparación en sus costillas. Luego se
puso su camisa de vuelta, y la abotonó rápidamente.
Hermione volteó la mirada y comenzó a empacar su kit de curación.
“Así que—¿cómo vence una persona a un hombre lobo sin matarlo?” ella preguntó.
“Un Bombarda Maxima con la punta de la varita contra el ojo parece hacer el truco,” Malfoy dijo
casualmente mientras levantaba su capa y se ponía de pie. “Pero necesitas dejarlos acercarse. Lo
cual obviamente no fue completamente como lo planeado.”
“¿Explotaste su ojo?”
“Hubiera matado a un mago, pero los hombres lobo nunca saben cuándo morir.”
“Algunas nuevas maldiciones no letales que tu Orden podría dignarse usar sin impugnar sus
preciadas conciencias. Detalles de una nueva prisión en Cornwall. También, el Señor Oscuro está
considerando convertir su nombre en un tabú. Es posible que desees advertir a todos sus luchadores
imprudentes contra tirarlo como una demostración de su coraje de Gryffindor.
Él desvaneció.
Hermione miró alrededor de la cabaña por un momento antes de deslizar el pergamino en su bolso.
Había sanado a muchas personas, pero de alguna forma sanarlo se sentía diferente.
Durante unos minutos él no se había sentido como un Mortífago. Él simplemente había sido una
persona que estaba en dolor.
Una persona.
No como una persona lesionada. No como alguien que se contrajera por costillas fracturadas. No
como alguien desacostumbrado al contacto físico que se encogían reflexivamente. No como
alguien—atractivo.
La interacción había parecido sellar la incomodidad; para salvar el espacio que se había formado.
Pero también había eliminado la "otredad" que ella había podido aplicarle; como su enemigo, el
asesino de Albus Dumbledore. La perspectiva que le había habilitado poder pensar sin encogerse
sobre potencialmente manipularlo hasta su tumba.
Ella no se iba a permitir hacer eso. Eso despertó a la Hermione de Hogwarts, la niña de catorce
años que había tejido sombreros y había comenzado una Plataforma Élfica de Defensa de los
Derechos Obreros. Esa adolescente recta estaría horrorizada por cómo su yo futuro racionalizaba la
necesidad estratégica de deshumanizar intelectualmente a Draco Malfoy.
Las manos de Hermione temblaron ligeramente mientras ella guardaba el pensamiento al fondo de
su mente.
Y—él había llegado con ella tan pronto como ella había llegado. A pesar de sus lesiones. Él había
ido.
Harry y Ginny “no” estaban juntos. Ginny había buscado a Hermione varias semanas antes para
asegurarle ese detalle. Simplemente había sido una aventura. En el calor del momento.
Aparentemente había mucho calor, dado que Hermione casi había entrado con ellos una docena de
veces desde entonces.
Hermione, junto con todos los demás en Grimmauld, estaba fingiendo ignorancia sobre la
dramática mejora en el estado de ánimo de Harry. Pasaba a través de la casa como un ciervo feliz.
Hermione sacó la libreta de debajo de su cama y murmuró los contra hechizos para las medidas de
seguridad que le había puesto.
Pasó las páginas cuidadosamente. Observando todo lo que había escrito, tomando nota de cómo sus
opiniones y teorías habían evolucionado y dispersado. Mordisqueó la punta de su pluma mientras
subrayaba un comentario que había hecho semanas antes.
Solo. Aislado.
Estaba volviéndose más convencida de que era un pilar central en él. Madre muerta. Padre loco.
Amigos ambiciosos todos devotos a su propia preservación.
Lo que fuera que estaba llevando a Malfoy a alejarse de Voldemort y arrojar a su grupo con la
Orden probablemente era un secreto para todos.
No había lugar para honestidad y amistad mientras servía bajo la regla de un megalómano que era
el legeremens más poderoso en el mundo mágico.
Hermione estaba casi segura de que nadie en el lado de Voldemort sabía que Malfoy era un espía.
Posiblemente él no podía arriesgarlo.
Hermione podría ser un depósito seguro para sus secretos. Si lograba que confiara en ella. Si su
oclumancia fuera lo suficientemente buena, él sería capaz de racionarlo para él mismo. Ella
volvería sus fuerzas en debilidades las cuales se podría enfocar.
Asomó la cabeza debajo de la cama en busca de un libro de psicología al que quisiera hacer
referencia. Mientras miraba a los libros apilados, ella se congeló—
La diferencia era ligera, pero ella estaba segura. Alguien había estado revisando bajo su cama. Ella
lanzó un hechizo de detección que regresó en blanco.
Volvió a mirar a su libreta. Lanzó una serie de hechizos analíticos en ella, buscando alguna
manipulación. No habían signos.
Kreacher.
El maldito elfo raramente hacía más que enfurruñar e insultar a las personas, pero ocasionalmente
hacía una media limpieza.
La habitación sí pareció ser desempolvada. La cama de Ginny que normalmente no estaba hecha se
había acomodado de alguna forma.
Hermione se relajó ligeramente, pero lanzó algunos hechizos extra en sus libros y un escudo que le
notificaría si alguien alguna vez molestaba los libros de nuevo. También le agregó un hechizo de
auto-destrucción a la libreta si es que alguna vez era tocada por alguien.
Hermione miró a su reloj. Lo estaba. Sus encuentros con Malfoy regularmente se excedían la media
hora establecida. Era la primera vez que había llegado antes de las 8:30. Normalmente Hermione
tenía que apresurarse a acomodar los ingredientes de pociones antes de su turno de 9:30 en el ala
del hospital.
“Si,” dijo Ginny, pareciendo ligeramente incómoda. “Um. Quería—preguntarte sobre algo.”
Hermione esperó.
Ginny acomodó ligeramente su cabello. Ella lo mantenía corto justo a lo largo de su barbilla desde
que una cola de caballo larga había sido tomada durante una batalla, y casi había sido asesinada
por una Arpía.
“Si. Bueno. La cosa es, quiero tener cuidado. He usado el hechizo. Pero—hay algo sobre los
Prewett; no son como otras familias mágicas. Solo quedan embarazadas de alguna manera. Ron y
yo fuimos accidentes después de que llegaron los gemelos. Así que—me estaba preguntando si me
podrías hacer una poción anticonceptiva. Si tienes el tiempo. Siempre fui una basura en pociones.
Si no puedes—está bien. Le puedo preguntar a Padma. Sé que estás terriblemente ocupada. Yo solo
—no quería que pensaras que no te quería preguntar.”
“Por supuesto. Haré pociones esta noche de todas formas. Será una cosa fácil de incluir. ¿Tienes
una preferencia sobre el sabor? Las más efectivas no saben muy bien.”
“Bueno, ya tengo algunos frascos de una variedad. Te los puedo dar, si quieres.”
Hermione podía ver a Ginny repasando una lista de posibles hombres en la vida de Hermione.
“Dios—¡No!” ella dijo, farfullando y agitando las manos como si estuviera tratando de protegerse
de algo. “¡Soy una sanadora! Tengo muchas cosas a la mano. ¡Dios lo prohíba! Qué—por qué
siquiera—”
“Él sólo es la única persona con la que siempre parece que hablas durante mucho tiempo. Además
de Fred, que está con Angelina. Sólo terminas peleando con todos los demás. Y no en la forma
caliente, molesta y ansiosa de sexo después.”
“Eso no significa que estoy follando con él,” Hermione murmuró, siento como si su rostro fuera a
estallar en llamas. “Él es un colega. Hablo con él sobre pociones.”
“Sólo pareces sola,” dijo Ginny, mirando a Hermione durante un largo rato.
“Ya no hablas con nadie,” dijo Ginny. “Siempre solías estar con Ron y Harry. Pero incluso antes de
que te fueras para convertirte en sanadora, parecías cada vez más y más sola. Yo pensé—tal vez
tenías a alguien. Claro, Snape hubiera sido una extraña opción por muchas razones—pero, es una
guerra. Es demasiado para que alguien la pase sola.”
“El follar catártico es cosa de Ron. No mía,” Hermione dijo rígidamente. “Además, no es como si
estuviera peleando.”
Ginny la miró pensativamente por un momento, antes de decir, “creo que estar en el hospital es
peor que en el campo de batalla.”
Hermione alejó la mirada. A Veces se preguntaba si en realidad era así, pero nunca había sido una
pregunta que pudiera preguntarle a alguien.
Ginny continuó, “lo pienso cada vez que estoy aquí. En el campo—todo es tan enfocado. Incluso
cuando alguien se lesiona. Solo los apareces y regresas. Ganas algunas. Pierdes otras. Algunas
veces te golpean. Golpeas de vuelta. Tienes días para recuperarte si es malo, o si tu compañero de
duelo muere. Pero en el hospital, cada batalla parece que pierdes. Siempre termino más traumada
después de estar aquí que cuando estoy peleando.
“Probablemente deberías dejar de hablar ahora si aún quieres esa poción anticonceptiva,”
Hermione le dijo mientras la miraba ferozmente.
Los frascos estaban puestos en la repisa más alta en una caja pequeña. Hermione sacó una docena y
las puso en una pequeña bolsa para Ginny.
“Una por día. Es mejor si las tomas a la misma hora cada día. Haré otra ronda esta semana y te
daré suplemento para un mes.”
“Gracias, Hermione.”
Había mentido. Anticonceptiva no era una poción que tenía a la mano. Había sido un suplemento
personal el cual había estado tomando como una precaución desde el día después de que Moody se
le había acercado sobre Malfoy.
La semana siguiente Malfoy estaba en la cabaña cuando Hermione llegó. Cuando abrió la puerta,
él la observó con una expresión de leve irritación.
“Está bien.”
Ella comenzó a abrir su boca para preguntarle si tenía la intención de entrenarla en duelos, pero
luego cerró la boca nuevamente y esperó. Algo en su estado de ánimos la desconcertaba
ligeramente.
“Comenzaremos con duelo básico para que pueda ver que tan mala eres en ello,” él anunció.
“Ninguna para ti. Haz lo que quieras,” él dijo. “Me restringiré a las maldiciones de picadura.
Quiero ver cuanto puedes durar.”
Hermione se sonrojó.
Ella lo miró, puso su bolso en el suelo cerca de la puerta y le puso un escudo protector a su
alrededor, Luego se volteó para verlo cara a cara.
“Está bien.”
“No,” él admitió. “Mi pelo de unicornio no soportaba las Artes Oscuras muy bien así que tuve que
cambiarla. Aún madera de Espino, pero menos flexible, con una fibra de corazón de dragón.
También es unos centímetros más larga.”
Hermione puso la información lejos para futuros análisis. Ella pensó que había un libro sobre teoría
de varitas en Grimmauld Place en la librería Black.
Hermione había estado tratando de practicar combate cuando encontraba el tiempo de colarse en la
habitación de práctica. Le lanzó una maldición no verbal y él la detuvo fácilmente con un escudo
mientras le lanzaba una serie de maldiciones picantes.
Ella lanzó su propio escudo rápidamente y se quedó en su lugar con un hechizo fianto duri.
Malfoy lanzó un arroyo sin fin de maldiciones y sin cuidado evitó cualquier hechizo que ella le
mandaba sin siquiera moverse.
A pesar del poco impacto del hechizo que él estaba usando, la velocidad con la que lanzaba
maldiciones estaba gastando el escudo de Hermione.
Antes de que pudiera volver a lanzar su escudo, él le lanzó una baja maldición a sus pies. Ella gritó
ligeramente al ser golpeada en el tobillo.
Fue rápidamente cuesta abajo desde ahí. Ella saltó hacia atrás sin pensarlo, y se dejó abrir. Él
inmediatamente la golpeó con cinco maldiciones adicionales.
“Así no es como funciona, Granger,” él arrastró las palabras mientras seguía lanzando maldiciones
no verbales hacia ella. “En el campo de batalla ganas o pierdes. O sales corriendo.”
Hermione físicamente esquivó sus hechizos y finalmente logró volver a lanzar su hechizo. Ella
estaba parada cautelosamente en un solo pie. A su lado, donde la había golpeado repetidamente, se
estaba hinchando e inflamando.
Ella enojada ligeramente le lanzó una maldición ligeramente a él. No nada mortal pero más serio
que una maldición punzante.
“Oh, guárdatelo,” ella gruñó mientras lanzaba una serie de hechizos no verbales en su dirección.
“No puede ser, Granger, tu tino es horrible,” le dijo mientras todavía la ametrallaba con hechizos
punzantes. “Ni siquiera me estoy moviendo y no logras golpearme.”
“Estoy consciente.”
“¡Cállate!”
“Golpeé un nervio, ¿no es así?” él dijo secamente. Sus ojos grises estaban brillando y ella se dio
cuenta de que la estaba castigando por algo. Lo que fuera que lo estuviera irritando cuando ella
llegó, él se estaba desquitando con ella por eso.
Él ni siquiera estaba tratando. Él ya sabía que era una basura. Él solo lo estaba haciendo para su
propio entretenimiento.
Ella lanzó sus maldiciones lejos y volvió a lanzar su escudo. Ya se estaba cansando de la
combinación de esquivar y de lanzar.
Tomó su varita con más fuerza y continuó hasta que él golpeó su mano de varita con tantas
maldiciones que ya no podía seguir agarrandola.
Su varita cayó al suelo. En vez de tratar de esquivar, ella se quedó ahí mientras él la golpeaba en el
torso y sus piernas con docenas más de maldiciones.
“He querido maldecirte durante años,” él dijo con un brillo de satisfacción en sus ojos.
“Ya te dije que podías,” dijo con voz de madera mientras comenzaba a catalogar mentalmente
todas las partes de su cuerpo en las que había sido golpeada.
“No. Eso es mi culpa,” ella dijo silenciosamente, levantando su mano y encogiéndose ligeramente
mientras trataba de mover sus dedos.
El hechizo punzante no era permanente en su daño, pero tampoco podía ser invertido
mágicamente. Con la cantidad y concentración que Malfoy había usado, le tomaría más de un día
para que todo el dolor de las ronchas se desvaneciera. Ella estaba segura de que él había escogido
esa maldición por eso.
“Para que conste,” ella dijo, tratando de evitar que su voz temblara. “Esto califica como
interferencia con mi trabajo. Así tal vez trata de usar una maldición reversible, o trata de
mantenerla siempre en otro lugar.”
“Así que—” ella preguntó después de un minuto. “¿Puedo saber por qué?”
Ella presionó sus labios, y tragó saliva fuertemente. Una sensación de dolor se esparció a través de
su nariz y mejillas y ella la parpadeó lejos.
“No.”
“Está bien. Bueno, me iré yendo entonces,” ella dijo, arrodillados rígidamente para levantar su
varita con su mano izquierda. Luego ella caminó y puso su bolso en su hombro, encogiéndose
ligeramente cuando el listón cayó en varias de las ronchas.
Ella se quedó de pie fuera de la cabaña, sintiéndose perdida. No por la crueldad de Malfoy, pero
sobre lo que se suponía que tenía que hacer. No podía ir a Grimmauld Place para que alguien
notara que había sido maldecida. No tendría explicación para ello.
Con un suspiro, quitó su bolso de su hombro y comenzó a sacar sacos y botellas. Ella tendría que
tirar todos los materiales de pociones por los que había preguntado. Requerían almacenamiento
cuidadoso para mantener su eficacia mágica. No sería capaz de hacer los hechizos necesarios con
su mano con la que sostenía su varita en su condición actual.
Ella tristemente tiró los tentáculos de murtlap en el suelo. Tendría que atrapar y a matr a otro. Y las
alas de hada. Luego tiró el resto hasta que no tenía nada más que un bulto de ortigas.
Con una mueca, los agarró y los apretó contra ambos tobillos y en ambas manos y muñecas.
Luego, acarició ligeramente su rostro con el bulto también. Dejó caer las ortigas al suelo y observó
cómo la multitud de pequeñas ronchas le formaban ampollas en la piel y oscurecían todos los
maleficios que su ropa no ocultaba.
“¿Hermione? ¿Qué te pasó?” Angelina le preguntó con los ojos abiertos mientras pasaba por la
puerta.
Hermione se encogió de hombros ligeramente, “mis manos están peor. Tengo que decirle a
Pomfrey. No estoy segura de cuánta ayuda voy a ser hoy en el hospital.”
Por las maldiciones de Malfoy, Hermione se encontraba inesperadamente con un día libre. No era
como que pudiera hacer mucho para disfrutarlo sin ser capaz de usar sus manos. Ni siquiera podía
doblar sus dedos lo suficiente para tomar una página de un libro y pasarla.
No podía recordar la última vez en la que había tenido un tiempo libre. Cada vez que podía alejarse
de la sanación, solía usarlo para hacer más pociones de las más complejas, o volver a llenar sus
ingredientes de pociones.
Ella se sentó y miró fuera de la ventana en el ático, observando a los muggles que pasaban.
Se preguntaba si tal vez ser maldecida por él podría ser un buen signo. Eso significa que estaba
llegando a él, así que él se estaba retractando defensivamente. Sanarlo la semana pasada había sido
un cambio en su interacción; él probablemente veía maldecirla como una forma de ponerla de
vuelta en su lugar.
El entrenamiento de oclumancia había dolido mucho más, pero había sido constructivo. El dolor
había tenido un punto. Había pociones para lidiar con las migrañas.
Era una forma basura de evaluar sus habilidades de lucha, porque una vez que la había golpeado
con las maldiciones, ella no sería capaz de empezar de nuevo durante otra semana más. Si el quería
evaluar su puntería o su duración, podría haberla inmovilizado, petrificado o aturdido
repetidamente.
No había usado ninguna maldición seria o permanente, probablemente porque rasgaba ese código
moral por el cual estaba tan preocupado. Su ‘línea ética’. No le gustaba pensar sobre él mismo
como alguien sádico o vengativo. Probablemente se decía a sí mismo que le estaba dando una
oportunidad de deporte. Que ella merecía cada vez que fue golpeada porque ella debió de haber
evitado los hechizos.
En la gran escala de dolor y crueldad, las maldiciones punzantes apenas estaban registradas. Pero
emocionalmente, encontraba que la experiencia la había devastado más de lo que estaba preparada
para admitir.
La semana siguiente, Hermione se despertó aún más temprano para ir en busca de ingredientes de
pociones. Tomó frascos y charolas, y preparó completamente los ingredientes de las pociones antes
de guardarlo en su bolso. No podía darse el lujo de tirar su suplemento semanal de nuevo.
Cuando apareció de vuelta en la cabaña, tomó varias respiraciones profundas, tratando de armarse
de valor antes de abrir la puerta. Había concluido que había una buena y decente posibilidad de que
Malfoy repetiría el mismo método de combate.
El brillo cruel y de satisfacción en sus ojos la semana anterior cuando había escondido su varita la
hizo esperarlo.
Puso su bolso en una esquina y le puso protección. Luego se quedó de pie esperando. Sus dedos
seguían golpeando su pierna nerviosamente. Casi se sentía débil.
Ella odiaba esperar. Odiaba que la dejaran temer las cosas. Su mente siempre comenzaba a correr
con escenarios salvajes de lo que podría pasar. Usualmente su imaginación era peor que la realidad.
No estaba segura si se suponía si tenía que seguir esperando. Él había dicho que solo esperaría
cinco minutos para ella, pero nunca dijo nada sobre cuánto tiempo ella se suponía que tenía que
esperarlo. Ella no pensaba que él iba a abandonar a la Orden solo porque finalmente la había
maldecido.
Ella no iba a sólo quedarse ahí sentada a esperar a que él se desquitara con ella de nuevo.
Ella se volteó abruptamente y le quitó las protecciones a su bolso y la colgó sobre su hombro. Ella
estaba saliendo por la puerta cuando él apareció en la habitación con un crujido.
Ella se detuvo y miró fijamente. La mera vista de él le daba una sensación de hundimiento. Sintió
como si tuviera algo alojado en la garganta y apenas podía tragar.
Ella asintió y regresó de vuelta a la cabaña, cerrando la puerta. Hubo una pausa.
“¿Lo mismo esta semana?” ella preguntó silenciosamente, ella dijo alejando la mirada de él.
Él suspiró y pasó sus dedos por su cabello. Era el mayor gesto de incomodidad que ella había visto
por su parte.
“Yo—crucé la línea,” él dijo, lo cual no era una disculpa. “No te volveré a hacer eso.”
“Está bien,” ella estuvo de acuerdo automáticamente, no creyéndole para nada. Ella estaba segura
de que si se les daba suficiente tiempo, él encontraría una nueva acción vengativa que pudiera
racionalizar.
Él la miró fijamente durante varios segundos. Hermione sospechaba que ella aún tenía una ligera
expresión lesionada en su rostro. Por alguna razón, sin importar cuanta oclumancia ella usar, aún
no era capaz de eliminarla completamente.
Él abrió su boca como si quisiera decir algo más, pero luego se tragó las palabras.
“¿Qué?” ella preguntó agriamente. Armándose de valor para lo que fuera que iba a hacer después
era la peor parte.
“Yo—dije que no te iba a lastimar,” él dijo en una voz baja. “Y luego lo hice. Lo siento.”
Sus ojos brillaron con irritación. Ah, claramente había ofendido su código moral de nuevo.
“Si.” Ella se encogió de hombros y encontró su mirada. “Porque si la Orden pierde esta guerra, voy
a morir. Y Harry, y Ron, y Ginny, y todos a los que conozco. Así que—ser lastimada por ti no
importa en realidad.”
“Si vas a hacerlo de nuevo, sólo hazlo. No lo hagas una farsa al tenerme intentando evitarlo,” ella
dijo rígidamente. “Sólo acéptalo.”
La boca de Malfoy se torció ligeramente. Su furia de repente rosó un poco más cerca de la
superficie. Hermione se armó de valor.
Él de repente se calmó.
“Está bien.”
Él sacó su varita y conjuró un maniquí de práctica. Con la punta de su varita marcó una X en el
centro y lo lanzó a través de la habitación.
“Usa los hechizos que quieras. Sólo haz diez. Quiero ver tu tasa de precisión,” él le instruyó.
Ella puso su bolso abajo y luego se puso en posición a su lado, sintiéndose profundamente
consciente de su proximidad.
Ella apuntó a la X y lanzó un hechizo, una maldición petrificante, varias maldiciones punzantes y
un hechizo inmovilizador. Lo golpeó ocho de diez veces pero solo cuatro fueron directamente a la
X.
Ella se detuvo y se armó de valor para el criticismo mordaz de Malfoy. Él estaba callado, lo que se
sentía mucho peor.
“Eso pensé,” él dijo y asintió pensativamente. “Tu técnica de hechizos está bien pero eres tan
precisa que le prestas atención innecesaria a controlar la punta de tu varita y luego te olvidas en
enfocarte a donde estás apuntando. Las maldiciones no requieren control motor tan preciso; la
mayoría de ellas no tienen movimientos de varita complicados. Tu exceso de atención te está
haciendo un flaco favor en combate.”
“Oh…”
“Por el lado positivo, eso es bastante fácil de arreglar. Es mucho más difícil entrenar a un lanzador
débil. Trata con una maldición con un movimiento de varita complicado y recuerda de controlar la
punta de tu varita mientras estás terminando.”
Hermione buscó en su mente una maldición con un movimiento complicado. Malfoy estaba en lo
correcto, la mayoría de las maldiciones son simples. Apuñalar, acuchillar, rara vez había más en
ellas que eso. No se había dado cuenta qué tan opuesto era a la técnica al detalle que la sanación
usaba.
Un hechizo se le ocurrió.
Tomando una respiración profunda, ella sacó el movimiento y se aseguró de que la punta de su
varita estuviera sobre la X cuando las últimas palabras del encantamiento se deslizaron por sus
labios.
Malfoy rió entre dientes. “Por Merlín, Granger, ¿tu Orden aprueba las maldiciones que conoces?”
“No,” Hermione dijo en una voz agria. No había punto en mentir. Los Mortífagos posiblemente no
podían ignorar que la Resistencia usaba casi exclusivamente hechizos no letales.
“Me imagino que no. Dime, Granger, ¿estás dispuesta a matar a alguien?” Malfoy la estaba
observando intensamente mientras preguntaba.
Ella volteó a verlo, encontrando sus ojos. Él solo estaba a centímetros lejos de ella. Su expresión le
recordaba el momento antes de que lo había besado. Con intención. Sorprendido.
“No quiero ser cruel. Pero—si es entre ellos o yo, o para proteger a alguien que me importa, lo
haría.”
Él siguió observándola durante otro momento, antes de sonreír ligeramente. La fría mortalidad de
sus ojos brilló, y Hermione de repente se dio cuenta de que tan cerca estaban.
“Imagino que lo haría,” él dijo silenciosamente, luego se volteó para ver al objetivo nuevamente.
“Diez hechizos más. Veamos si tu puntería mejora ahora que entiendes por qué estás fallando.”
Hermione lanzó otra serie de maldiciones simples a través de la habitación y golpeó al maniquí de
práctica cada vez, seis veces directamente sobre la X.
Ella siguió lanzando pero se distrajo cuando él se movió detrás de ella, y ella ya no podía verlo.
Hermione se armó de valor y trató de seguir lanzando, pero los nervios de no ser capaz de verlo
cuando aún podía sentir que él estaba cerca la ponían al borde. Los hechizos se ampliaron.
“¿Qué es eso?” él dijo, moviendo su cabeza hacia un lado y mirando sarcástico, “¿una pose de
esgrima?”
“Al estar en combate en un combate de batalla, particularmente uno sin escudos de aparición, en
realidad no hay mucho avance. Puedes estar donde malditamente quieras tanto tiempo mientras te
dé una vista clara de todos los demás. Lo importante es ser capaz de moverte rápido. Un ataque
puede llegar de cualquier dirección—a menos que tengas a un compañero de combate quien te esté
cubriendo. Tienes que estar listo para moverte.”
“Quédate con hechizos no letales por ahora,” él dijo, “Rebotarán directamente de regreso a donde
fueron lanzados.”
Hermione lanzó más lentamente mientras trataba de mantenerse en las bolas en sus pies y moverse
más lejos rápidamente tan pronto como los hechizos salían de su varita. Ella quedó bastante absorta
en eso y medio se le olvidó que Malfoy estaba caminando en círculos detrás de ella, observando su
técnica.
“Merlín, Granger, estás demasiado tensa,” Malfoy murmuró directamente detrás de ella. Ella se
congeló y saltó tan violentamente que se movió de vuelta al camino de un stupefy que estaba
volando de vuelta a través de la habitación.
Rennervate.
Ella despertó para encontrar a Malfoy arrodillado a su lado con una expresión de simultánea
sorpresa y agravación.
Ella se sentó, agitando la cabeza para aclararlo. Ella no tenía moretones—lo que implicaba que no
había caído al suelo. Malfoy posiblemente la había atrapado. El pensamiento de Malfoy
sosteniéndola mientras ella estaba inconsciente era aterrador. Ella se preguntó cuánto tiempo había
pasado.
Cuando su paso logró aumentar de glacial a perezoso, Malfoy decidió que era suficiente progreso
para el día.
“Lo he hecho,” ella dijo en voz baja. “Era incluso peor hace algunas semanas. Si lo crees.”
“Ahora hay mucho más en la lucha que solo la técnica de duelo. Particularmente si nos
concentramos primeramente en mantenerte con vida mientras vas a pasear en el campo. Eres más
propensa a encontrarte con una Arpía u hombres lobo en lugar de un grupo de Mortífagos.”
“No, no la hay,” él dijo rápidamente, “Como la población de criaturas oscuras sigue creciendo aquí
en Inglaterra gracias a la guerra, hay escudos de anti-aparición siendo puestos en enormes franjas
del campo. Si está en algún lugar donde es probable que encuentres ingredientes mágicos, es
probable que las arpías, los vampiros o alguien más quiera vivir ahí. Hay una muy buena
probabilidad de que estés paseando algún día y descubras que no puedas aparecer lejos.”
“Algunos de ellos. No estoy a cargo de ello, y dado que nadie más deambula regularmente solo por
bosques peligrosos antes del amanecer, la mayoría de las personas no lo considera como
información relevante. Así que ten cuidado. Estoy asumiendo que no vas a detenerte.”
“No puedo.”
“Se me ocurrirá algún tipo de régimen de ejercicios que no te quitará mucho de tu valioso tiempo y
no llamará la atención.”
Con un movimiento de su varita, un largo libro cubierto de piel negra apareció. Se lo entregó a ella.
Ella lo aceptó tentativamente.
Estaba eufórica de que Malfoy lo hubiera encontrado. Había sido el único libro conocido sobre
horrocruxes del cual había tenido alguna referencia. Slughorn había dicho que Hogwarts solía
tener una copia, pero él solo había admitido tales detalles después de que la escuela había sido
cerrada y tomada por Voldemort.
Escondiendo todos los ingredientes de sus pociones preparadas en su armario, se apresuró hacia la
librería de Grimmauld Place para comenzar a leer.
Hermione había estado lejos entrenando como sanadora cuando la revelación de que Voldemort
tenía horrocruxes había sido hecha. Horace Slughorn admitió que Tom Ryddle lo había
cuestionado sobre el tema, y Severus había revelado que Dumbledore había sido mortalmente
lesionado por un anillo de la Casa Gaunt.
Gradualmente la Orden concluyó que Voldemort había creado de alguna forma más de un
horrocrux, aunque cómo los había hecho era un misterio porque nadie sabía cómo los objetos
oscuros funcionaban.
Era, estaban casi seguros, que esa razón por la que Voldemort había sido capaz de revivirse
después de tratar de matar a Harry cuando era bebé. El diario de Tom Ryddle que casi había
matado a Ginny había sido uno. El Anillo Gaunt.
Pero no estaban seguros si habían más que eso, o qué eran los objetos, o dónde podían
encontrarlos.
Habían creado una línea del tiempo de la vida de Voldemort después de su graduación de
Hogwarts, tratando de adivinar si habían otros puntos en los que Voldemort hubiera podido crear
más.
Ella leyó a través de la sección de los horrocruxes que el nuevo libro tenía. Detallaba exactamente
cómo crearlo. Un asesinato era requerido para desgarrar el alma, y luego una decantación para
remover la pieza de el alma y unirla a otro objeto. No había mención en crear más de uno.
Hermione se preguntaba si los contenedores del alma tenían que ser inanimados o si podían ser
potencialmente contenedores vivos, considerando el extraño lazo que Voldemort tenía con su
serpiente Nagini.
Mejor que Voldemort. Engreído sobre sus morales. Cree en elegir. Racionaliza la crueldad. No
cree que sea vengativo.
Agregó una nota, “considera su palabra de alguna manera obligatoria. Trata de compensar cuando
cree que ha roto sus reglas.”
El libro sobre los horrocruxes probablemente había sido su forma de tratar de comprar su perdón.
Ella se preguntó si él lo había tenido durante un tiempo o solo se había tomado la molestia de
intentar de obtenerlo porque se sentía culpable de haberla maldecido tantas veces.
Ella agregó, “piensa que el perdón puede ser comprado.” Esa era una pieza muy útil de
información.
Luego cerró la libreta y la puso de vuelta bajo su cama, poniendo nuevamente los escudos.
Se acostó en su cama y observó el techo. Se sentía agotada. Solo había tenido algunas horas de
sueño antes de levantarse a las cuatro de la mañana para ir a recoger ingredientes de pociones.
Ya se le había acabado la poción de Severus para la maldición ácida. Ya no tenía más veneno de
acromántula para hacer más.
La maldición era horrible y tenía recuperación lenta. El daño que implicaba era inmediato y difícil
de revertir. La poción que Severus había inventado era un analgésico que ayudaba a neutralizar el
ácido y detenerlo de continuar a corroer el cuerpo una vez que la maldición era cancelada.
Severus había estado en lo correcto sobre lo fácil que era usada. Un escudo fuerte podía detenerla,
pero se había vuelto la lesión más frecuente con la que trataban en el hospital. No importaba dónde
había sido golpeado el cuerpo, el recuperamiento era lento.
Hermione había preparado todos los demás ungüentos analgésicos y alcalinizantes que se le
ocurrían, pero su eficacia palidecía en comparación con la poción que contenía el veneno de
acromántula.
Se estaba volviendo tan desesperada que estaba considerando tratar de cazar una acromantula. Ella
sabía que Voldemort tenía su servicio junto con el resto de los demás seres oscuros.
Quizás Malfoy sería capaz de conseguir un poco, si aún sentía que le debía un poco, probablemente
estaría de acuerdo con eso.
La siguiente semana su puntería había mejorado considerablemente. Ella había estado practicando
con el hechizo de protección hacia los maniquís de práctica en Grimmauld Place y se había vuelto
más hábil para moverse mientras lanzaba. Malfoy parecía vagamente satisfecho.
Él criticó más su forma, y acechaba alrededor de ella escudriñando su técnica de una manera que
encontraba inquietante. Cuando había terminado, él le entregó un pergamino de cosas que tenía
que hacer para ponerse en forma. Lagartijas y saltos y abdominales y algo llamado un burpee lo
cual Hermione vagamente recordaba que su prima le había enseñado. Había media docena de cosas
más que también estaban incluidas.
“Tu puntería ha mejorado lo suficiente; Es más importante aumentar tu resistencia en algún lugar
razonable. Cuando tengas tiempo, haz repeticiones de estos,” él dijo, gestionando al pergamino.
Hermione hizo una leve mueca pero la metió en su bolso sin decir una palabra.
“El Señor Oscuro saldrá del país la siguiente semana en secreto. Lo que significa que la respuesta
de la actividad de la Orden será de alguna forma retrasada. Si la Orden ha estado esperando por
una abertura, puede que sea la grieta que han estado buscando. No sugeriría que tomaran el
Ministerio de nuevo, pero si la Orden fuera a tomar múltiples prisiones simultáneamente, la
respuesta sería—menos cohesiva.”
“Le diré a Moody,” ella dijo. Luego lo miró fijamente y comenzó a abrir su boca.
Mayo 2002
Las noticias sobre la ausencia de Voldemort era la oportunidad que Moody y Kingsley habían
estado esperando.
Habían estado compartiendo lentamente los planos, las rotaciones de la prisión y otra información
que Malfoy le había estado proporcionando a la Orden. Elaborando planes. Esperando golpear.
Estaban listos.
Charlie, Harry y Ron habían estado pidiendo un ataque de este tipo durante meses.
Había sido el ataque coordinado más grande que la Resistencia había hecho. Casi cada luchador
que tenían había sido traído. Habían localizado a varias de las prisiones más largas y protegidas,
así como la división de desarrollo de maldiciones.
Hermione estaba tan estresada de estar conduciendo eso, casi tuvo un colapso nervioso.
Abastecimiento del hospital. Haciendo montones de todas las pociones de sanación cruciales.
Tratando de estar preparada para lo que sea.
Había una duda aterradora, muy en el fondo, que probablemente ella había enviado a la Resistencia
a su fin. Que posiblemente era una trampa elaborada desde hace mucho tiempo, puesta por
Voldemort y Malfoy.
Ella siguió repitiendo la duda momentánea de Malfoy, preguntandose si había sido un signo de
traición o no.
Todos los demás se habían ido y Hermione, Poppy y un puñado de otros sanadores esperaron
nerviosamente en Grimmauld Place. Esperando escuchar lo que fuera.
Hermione casi hizo un agujero en el piso del vestíbulo con el paso hasta que los cuerpos
comenzaron a entrar.
Su ropa y sus manos estaban bañadas en sangre, la casa entera se convirtió en un hospital para
poder acomodar a todos.
Apenas lo creyó cuando fue informada horas después de que había sido un éxito espectacular.
La Orden liberó a varios cientos de prisioneros y redujo las cárceles y la división de maldición a
escombros mientras huían.
Con el consejo de Severus, la Orden allanó los laboratorios de la división maldición y trajo una
gran cantidad de ingredientes de pociones raras e increíblemente valiosos que Hermione no había
podido conseguir durante años; incluyendo una jarra entera de veneno de Acromántula. Hermione
casi lloró cuando Padma Patil se lo entregó.
La condición de los sobrevivientes que habían sido traídos de la división de maldiciones era
horrible. Estaban tan horriblemente torturados y maldecidos que la mayoría estaban locos. Sus
cuerpos destruidos y devastados no parecían tener reparación. No había recuperación para la
mayoría de ellos, ella solo podía calmar su dolor y esperar que murieran rápidamente.
La animosidad hacia Severus entre los miembros más jóvenes de la Orden y la Resistencia
conscientes de su papel en la división de maldiciones se disparó de manera explosiva. Moody tuvo
que excluir a Severus de las juntas de la Orden para poder mantener la paz.
Para los luchadores sin lesiones, el ataque coordinado fue logrado en menos de un día. Pero para
Hermione y para todos los demás con siquiera una pizca de entrenamiento de sanación, solo era el
principio.
Movieron las lesiones básicas fuera de Grimmauld Place tan rápido como era posible, para liberar
camas para las maldiciones complejas y lesiones que requerían el cuidado especializado de
Hermione.
Pasaron semanas antes de que Hermione pudiera tomarse un tiempo para poder buscar ingredientes
o relacionarse con alguien. Malfoy la había, durante ese tiempo, llamado urgentemente dos veces
para entregarle notas que había dejado, advirtiendo sobre los inminentes contra hechizos.
Voldemort había estado furioso por el golpe y devolvió el golpe a la Resistencia con fuerza. El
Valle de Godric fue quemado hasta los cimientos, la sección mágica y la sección muggle.
Voldemort ató y colgó los huesos de Lily y James Potter de una horca para que la Orden los
encontrara cuando llegara.
Voldemort esparció ataques feroces por la Inglaterra muggle; inundando a Hermione con una
avalancha de muggles malditos que tuvo que estabilizar antes de que la Orden les borrara la
memoria y los entregara para que se recuperaran en hospitales muggles.
Hermione tuvo un turno de veinticuatro horas en el hospital con cuatro horas para dormir hasta que
su magia se agotara hacia el final de la tercera semana.
Poppy la había arrastrado fuera del ala del hospital y le dijo a Moody que si no quería que
Hermione muriera o que su magia se agotara permanentemente, entonces él y Kingsley tendrían
que encontrar sanadores que la suplieran.
Hermione sospechaba que Kingsley había tomado a varios sanadores de San Mungo que estaban
como rehenes para los dos días mientras ella se estaba recuperando. Poppy se rehusó a encontrar su
mirada o a contestar la pregunta cuando Hermione preguntó quién la había suplido.
Hermione se había quedado sin la mayoría de los ingredientes de las pociones recolectadas
localmente. En la exuberancia de finales de junio, pudo reabastecer la mayoría de sus suministros
rápidamente antes de ir a reunirse con Malfoy. Apenas había tenido tiempo de pensar en él durante
las últimas semanas.
Él apareció en el momento en el que ella pasó por la puerta. Mientras lo hacía, su expresión se
torció y se tambaleó ligeramente.
Ellos se miraron el uno al otro.
“La Resistencia no tiene a ningún otro sanador con mi especialidad,” ella dijo con una voz cansada.
“Tú también te ves bastante mal,” ella dijo, observandolo cuidadosamente. Era una subestimación
extrema.
Él volteó hacia abajo para verse a sí mismo. Su rostro estaba tenso y demacrado, como si hubiera
perdido una cantidad dramática de peso. Sus rasgos estaban retorcidos y agudos. Su piel era gris y
parecía papel. Parecía como si no hubiera dormido desde la última vez que Hermione lo había
visto.
“Podrás haber notado que el Señor Oscuro estaba bastante molesto por los ataques,” él dijo en una
voz blanda.
Hermione sintió que se palidecía, y su pecho le dolía como si hubiera sido golpeada. Ni siquiera
había pensado—había tenido la información y había corrido con ella. Se había preocupado sobre la
posibilidad de su traición, pero no había pausado para pensar sobre la legitimidad significaba que
Malfoy podría pagar al habérsela entregado.
“Vete a la mierda, Granger,” Malfoy dijo, haciendo una mueca. Sus dedos espasmeron ligeramente
mientras se alejaba de ella.
El diagnóstico indicaba que le había lanzando crucio extensivamente. Probablemente justo hasta el
límite, dado que aún estaba mostrando los después de los efectos semanas después. O tal vez había
pasado repetidamente.
Había algo más en el diagnóstico. Lanzó un hechizo de diagnóstico más oscuro para tratar de
identificar lo que era.
“¿Qué—le pasó a tu espalda?” ella demandó, resultando difícil mantener su voz firme mientras
trataba de leer la información que su hechizo estaba revelando. Era una combinación borrosa de
Magia Oscura y veneno; no estaba segura de cómo interpretarlo.
“La maldición cruciatus es un excelente castigo para el fracaso,” él dijo en un tono ligero, “pero
usarlo demás arriesga comprometer la mente. A veces un recordatorio diferente y permanente es
considerado adicionalmente necesario.”
“Quítate la playera,” Hermione demandó. Necesitaba ver lo que se había hecho no sería capaz de
leer los resultados del diagnóstico. El daño indicaba que era una combinación de una lesión
extensiva, nada parecido a lo que se había encontrado antes.
“Déjalo, Granger,” él dijo en una voz firme. “Tu Orden acaba de obtener lo que quería.” Él resopló
ligeramente. “Solo espero que hubiera valido la pena y tu grupo no solo haya sacado a un montón
de lisiados inútiles.”
“No pretendas que te importa,” él dijo fríamente. “¿De verdad vas a actuar sorprendida? ¿Esperas
que te crea que de alguna manera no anticipaste esto? Después de todo, ¿no estabas esperando que
muriera una vez que tuvieras todo lo que pudieras obtener de mí?
La amargura en su voz era tan aria que Hermione casi podía saborearla. Se retorcía a través de la
habitación y Hermione podía sentir su resentimiento. Su soledad.
Él había estado en dolor durante semanas por la oportunidad que les había dado. Con su rango en
el ejército de Voldemort, la culpa seguramente había caído en él incluso si él no había sido un
sospechoso de hacerlo.
Ella ni siquiera había pausado para darse cuenta. No le había agradecido. Él solo—se había
deslizado fuera de su mente. No se le había ocurrido qué tan extensivamente él podría pagar por
ello.
“Lo siento,” ella dijo, acercándose a él, sintiendo ligero horror y culpa. “Me atrapé demasiado en el
trabajo—no estaba pensando.”
Ella lentamente desabotonó sus túnicas y camisa y luego, caminó detrás de él, tan ligeramente
como podía, quitó la ropa de sus hombros.
Ella jadeó.
Habían docenas de runas talladas en cada uno de sus hombros. Profundas. Directamente hacia
abajo. Cortadas hasta los huesos.
La Magia Oscura colgando de ellas era repugnantemente palpable. Solo estar cerca de ellas hacía
que el cuerpo de Hermione comenzara a sudar frío.
Hermione había leído sobre hechiceros que usaban rituales rúnicos oscuros para atar a sus
sirvientes. La brutal ceremonia se había vuelto ilegal desde hace más de mil años.
Malfoy había estado consciente mientras la sangre y magia era invocada en su piel; mientras cada
línea era cortada en él.
Los cortes de cada runa aún estaban frescos, como si no pudieran sanar, incluso aunque claramente
tuvieran semanas. Le recordaba sobre lesiones de lobos. La Magia Oscura se había vuelto
visiblemente septicémica.
Ella levantó su mano pero se restringió a tocarlo. “¿Qué fue lo que hizo? Draco, ¿cómo te hizo
esto?”
“Cuchilla forjada por Goblins, fusionada con el veneno de Nagini. Me dijeron que puede que sanen
eventualmente,” él dijo en una voz de madera. “No hay nada que puedas hacer. Ahora que has
satisfizo tu curiosidad, deberíamos regresar a lo nuestro.”
Él trató de voltear su cabeza pero Hermione dio un paso a su alrededor, lanzando varios hechizos de
diagnóstico oscuros diferentes e inspeccionándolos. Su magia estaba estable de nuevo, aunque la
privación del sueño hacía que su cabeza se sintiera ligera y vacía.
Habían zarcillos negros debajo de su piel ppr la mezcla del veneno y la Magia Oscura. Ella podía
ver el veneno en sus venas, a la mitad de su espalda, en sus hombros y alrededor de sus costillas
como una enredadera venenosa. Arrastrándose en él y hundiéndose en el centro de su magia.
“Lo siento mucho. Yo—no puedo sanar esto. Pero creo que puedo contenerlo. Por favor déjame
intentarlo.”
Malfoy la miró por encima del hombro, pero no intentó alejarse de ella de nuevo.
Hermione lanzó un hechizo complejo y luego, tan gentil como pudo, trazó la punta de su varita
lentamente por uno de los zarcillos largos y negros. Comenzando en su costilla más baja, ella
gradualmente forzó el veneno de vuelta a las incisiones y luego extrajo el diminuto hilo de la runa
desde la que se había extendido. Mientras sacaba el veneno y lo contenía en un frasco vacío, tuvo
que cortar la conexión entre el hilo y el tejido con un tirón brusco.
Malfoy casi cayó en sus rodillas mientras gritaba. Casi era una escofina gutural e insonora, de
alguien íntimamente familiarizado con la tortura.
“¿Qué estás haciendo?” él medio gruñó y medio gimió. “¿De alguna manera esto no es ya una
cantidad suficiente de dolor para ti?”
Hermione puso una mano en su brazo, tratando de mantenerlo firme. “Lo siento. No estoy tratando
de lastimarte. Tengo que sacar todo el exceso de Magia Oscura. Es veneno. Si dejas que se asiente,
tu cuerpo y tu magia tratarán de asimilarlo. Y—cuando tienes magia oscura a un nivel celular como
ese—no hay vuelta atrás. Sólo comienza a comerte desde adentro. La magia como esa es por qué tu
Señor Oscuro se ve de la forma en la que se ve. Y—con la cantidad de runas—tendrás algunos
años como mucho. Ya sea tu cuerpo o tu mente, la Magia Oscura requiere un precio.”
“Estoy consciente de cómo funciona la Magia Oscura,” él siseó, sus manos estaban cerradas en un
puño y él estaba temblando ligeramente.
Draco bajó la cabeza ligeramente y resopló levemente como si se estuviera riendo. Hermione lo
estudió por un momento. Él no dijo nada más.
Sacó dos hilos más. En el tercero Draco colapsó en sus rodillas. Estaba mortalmente pálido y su
piel se sentía pálida y fría al tocarla.
Ella puso una mano tan gentilmente como pudo en la parte de adelante de su hombro. Ella podía
sentir el arco de su clavícula bajo sus dedos, y ver el latido loco y dolorido de su pulso debajo de
su mandíbula.
“¿Quieres que te aturda?” ella preguntó en voz baja. “Puedo hacerlo más rápido de esa manera. No
cambiará la eficacia. Pero tienes que confiar en mí.”
“Adelante,” él dijo después de un minuto. “Ya eres más que capaz de hacer que me maten cada vez
que tengas ganas.”
“Stupefy,” ella dijo suavemente y lo atrapó mientras su peso muerto caía sobre ella. Con un
hechizo alivianador practicado, lo bajó suavemente al suelo y apoyó su cabeza en su capa.
Hermione trabajó rápidamente. Había hecho ya el trabajo de hechizos una vez antes de haber
entrenado en un hospital en Albania. Había sido una sola runa autoinfligida en un aspirante a mago
oscuro que no había entendido la Magia Oscura que estaba tratando de invocar hasta que el
envenenamiento casi lo matara.
Debió de haberse dado cuenta. Debió de haber llegado antes para checarlo. Tenía miedo de que
fuera demasiado tarde. Las runas se habían asentado. Profundamente.
Sacó toda la magia oscura hasta que tenía ocho frascos llenos de la mezcla de la maldición y
veneno. Tendría que incinerarlos en fuego mágico.
Ella colocó cuidadosamente un encantamiento de contención alrededor de todas las runas en cada
hombro. Era un hechizo que Severus le había enseñado; él lo había usado para contener la
maldición en la mano de Dumbledore. Dado que la maldición estaba en la espalda de Malfoy, ella
no estaba segura si tendría algún efecto, pero lo intentó de todas formas.
No era un juramento rúnico típico. Voldemort, en su vanidad, no había usado un voto tradicional
de lealtad y honestidad. Más bien parecía hecho a la medida de la falla específica. Las runas harían
que Malfoy no vacilara, a que fuera astuto, infalible, despiadado e inflexible; impulsado al éxito.
Hermione no estaba segura qué tan efectivos eran juramentos de sangre rúnicos; pero sospechaba
que el exceso de seguridad de Voldemort en la Magia Oscura había salvado la vida de Malfoy. Si
Malfoy se hubiera visto obligado a tener un juramento de lealtad y honestidad grabado en sus
huesos, probablemente se hubiera visto obligado a admitir su traición. En su lugar, Voldemort
había accidentalmente usado magia antigua para estimular el impulso de Malfoy por hacer lo que
quisiera.
El exceso de crueldad era horripilante. No era como una lesión de campo de batalla; rápidamente
hecha, pero lenta para recuperarse. El ritual seguramente había tomado horas de Draco estando
atado y estando consciente para ello. La precisión y uniformidad de los cortes. La firme invocación
de las Artes Oscuras. El tiempo tomado para limpiar la sangre antes de hacer la siguiente incisión.
Manejar la punta de la cuchilla hasta los huesos era innecesario; había sido sólamente por el dolor
adicional. Era un juramento de la piel; no había nada que requería ser escrito en sus huesos.
También le habían hecho crucio, ya fuera antes o después de que el ritual hubiera sido realizado,
posiblemente en ambos puntos.
Sacó sus tentáculos de murtlap y los aplastó junto con diez gotas de Esencia de Díctamo en una
pomada la cual gentilmente presionó en los cortes de las runas. No podía sanar las incisiones pero
podía calmar el dolor y reducir la potencia del veneno para que pudieran recuperarse más rápido.
Luego lanzó un escudo protector en la espalda de Malfoy para sellar todo sin vendaje.
Ella pasó sus dedos ligeramente sobre sus brazos, sintiendo los nudos rígidos en sus músculos por
el cruciatus. Parecía que al menos había ido a un poco de terapia para eso.
Voldemort claramente no quería dañar a Malfoy hasta el punto de arruinarlo completamente, pero
él no había tenido remordimiento de conciencia sobre torturar a Malfoy todo el camino hasta el
límite.
Malfoy era un arma para Voldemort. La decisión de tallar runas en él hacía a Draco más mortal.
Afilaron su filo, pero también lo convirtieron en una herramienta a corto plazo.
El uso pesado de Magia Oscura estaba erosionando el curso de muchos años. Había una razón por
la que los magos oscuros no tenían la tendencia de llegar a los cien años. Se volvían loco, o se
deterioraban físicamente. Con la cantidad que la Magia Oscura había estado emanando de las
runas antes de que Hermione las tratara, Malfoy tendría suerte de vivir una década; posiblemente
solo algunos meses antes de que su mente comenzara a correrse. Ya tendía a llegar empapado de
Magia Oscura.
La mano de Hermione llegó hasta su propio cuello, y torció la cadena de su collar entre sus dedos
mientras lo miraba fijamente.
Jaló su mano derecha hacia la de ella. Sus dedos largos hacían ver los suyos como los de un enano.
Estaban los familiares callos por volar y combatir en la palma de su mano y sus dedos.
Ella masajeó ligeramente su mano. Los dedos tuvieron espasmos ligeros al tocarlos, incluso si él
debía de haber estado insensato. Ella golpeó con la punta de su varita sobre su mano en los varios
puntos de presión, mandando ligeras vibraciones hacia los músculos cercanos para ayudar a liberar
la tensión.
Cuando sus dedos se abrieron, ella comenzó a doblarlos, frotarlos y masajearlos hasta que pudieron
abrirse y cerrarse por completo sin contraerse espasmódicamente. Espasmos como esos podrían ser
la vida o muerte en un duelo, interferir con el movimiento de la varita o la puntería de una persona.
Mientras ella trabajaba movió su cabeza hacia un lado y estudió su rostro. Inconsciente, sus
características relajadas de la expresión dura y cerrada que normalmente usaba. Se veía triste.
Ella se sentía tan triste que dolía. También se sentía como una idiota. Debió de haberse dado
cuenta. Él pudo haber sido asesinado.
A diferencia de ella, él debió de haber sabido que sería castigado por el ataque que él había
habilitado. Su dudar—
El pudo haberse preparado. Pudo haber sido una trampa. Él sabía exactamente sobre qué prisiones
tenían información.
¿Cómo había dicho su consejo?
Él les había dado su primera victoria masiva en años. Él se las había entregado, y luego pagó por
ello. Era su respuesta la que fue retrasada y menos cohesiva.
Lo que fuera que había pensado que podía obtener al ayudar a la Orden, claramente lo quería más
que nada.
Ella se movió hacia el otro lado de su cuerpo y lanzó un hechizo rennervate gradual en él. Eso
reduciría el aturdimiento y la probabilidad de que le doliera la cabeza cuando recuperara el
conocimiento.
Mientras él estaba despertando, ella comenzó a golpear su varita a través de su otra mano y luego
la masageaba. El instante en el que él se volvió consciente, ella pudo sentir la tensión irradiar a
través de su cuerpo. Él se congeló instantáneamente.
Había sido, sospechaba, un tremendo acto de fe para él dejarla aturdirlo. Confiar en alguien no era
natural para él. Ella siguió persuadiendo a sus dedos para que se complacieran mientras él giraba la
cabeza. Ella podía sentir sus ojos en ella pero siguió trabajando y no miró hacia arriba.
“No hay necesidad,” él dijo después de algunos minutos. “Tengo una sesión con un sanador más
tarde hoy .”
“Si es el mismo que no le ha hecho nada a tu espalda, recomendaría que se lo dieran como alimento
a un calamar gigante,” ella dijo firmemente.
“¿Qué hiciste?”
“Después de que saqué el exceso de magia y veneno, puse un encantamiento de contención sobre
las runas. No puedo revertirlas, pero ojalá pueda mantener la Magia Oscura contenida en las runas
en vez de que se hunda en tu alma. Las llené de murtlap y dittany para que ayudara a calmar el
dolor. Estoy asumiendo que ya tomaste pociones para aliviar el dolor.” Él asintió levemente.
Hermione pasó sus dedos arriba y abajo de su mano con cuidado, sintiendo los callos familiares de
la varita a lo largo de sus dedos, buscando cualquier rastro de temblores y murmurando hechizos
en voz baja mientras se inclinaba y los masajeaba. “Ojalá sane las incisiones un poco más rápido.
No hay nada que pueda hacer respecto a las cicatrices, o el ritual maldito que contienen. Lo
lamento—debí de haber regresado antes. Si lo hubiera hecho—tal vez hubiera removido los huesos
y hacerlos volver a crecer antes de que se hubiera asentado. Ahora, incluso si los reemplazo y te
corto, el juramento resurgirá…”
“No importa,” él dijo, apartando su mano de ella abruptamente y levantándose. Tendría que ser
agonizante moverse pero él no hizo ni un solo sonido. Pero él estaba más pálido y tambaleaba
ligeramente una vez que estaba de pie. “Como mencionaste, estabas bastante ocupada. No parece
que hayas estado en la orilla del mar tomando el sol y evitando a voluntad a tu Mortífago de
mascota. Sanarme nunca había sido la intención de tu trabajo.”
Aparentemente se estaba sintiendo un poco mejor, dado que su sarcasmo había resurgido.
“Debí de haber venido,” ella repitió. “Necesita ser monitoreado. Y la pomada, debería de
cambiarse diariamente para un mejor efecto—”
“Que desafortunado.”
“Puedo venir,” ella dijo. “Sólo tomará algunos minutos. Si puedes tomarte el tiempo en la mañana
o en la tarde. Vendré.”
Él la miró fijamente.
“Haré tiempo.”
Él parecía estar considerando algo durante varios minutos. “Bien. Ocho en punto en la tarde.
Vendré si te apareces. Si no puedes, no importa.”
“Estaré aquí.”
Ella le ayudó a deslizar su camisa por sobre sus hombros y la abotonó. Ella pausó a medio camino.
“Si hubiera sabido que un poco de sanación te volvería tan familiar conmigo, nunca te dejaría
hacerlo.”
“¿No quieres que te llame Draco? Es que parece extraño que aún nos dirijamos por apellidos
durante tanto tiempo. Asumiendo que ninguno de nosotros muera en la guerra y no te cansas de mí,
estoy asumiendo que estaremos juntos durante un largo rato.”
Típico.
Ella sospechaba que los apellidos eran solo otra forma para mantener la distancia. Por eso se le
había ocurrido que tal vez debería comenzar a referirse a él como Draco.
Comportamiento afectado por la distancia subconsciente. Si quería acercarse a él, ella tendría que
moverse primero y no podía dejar que sus propias actitudes subconscientes la contuviera.
“Hogwarts se está volviendo una prisión. Ya tiene suficientes protecciones; reemplazará las
prisiones perdidas. Actualmente la están purgando de cualquier magia que se considere poco
cooperativa.”
Algo dentro de Hermione se retorció con las noticias. Cuando Hogwarts había sido abandonada,
ellos habían tratado de tomar lo que podían, pero los elfos domésticos y retratos habían estado
atados a la escuela; los dejaron atrás. Su boca se torció levemente.
“Sin duda. La elección fue hecha porque el Señor Oscuro tiene la esperanza de que las noticias
enfurecerán a Potter. Y—tiene la intención de ser un insulto final hacia Dumbledore.”
Los ojos de Hermione viajaron hasta su rostro y luego rápidamente los alejó mientras decía el
nombre del Director. Ella forzó a que su expresión no cambiara.
“Me aseguraré de que Harry esté preparado para ello y no haga nada tonto.”
Él asintió levemente.
“Te veré mañana entonces,” ella dijo y volteó a verlo nuevamente. “Ten cuidado—Draco, Lo
siento mucho.”
La comisura de su boca se torció ligeramente por un momento, luego presionó su boca en una firme
línea y su expresión se tensó; armándose de valor a sí mismo antes de aparecer.
Junio 2002
Cuando llegó a la cabaña, se quedó de pie incómoda, preguntándose si Draco aparecería. Ella
sospechaba que él no estaba esperando que ella lo lograra.
Ella miró fijamente. En el pasado, él siempre había estado completamente vestido; camisa, túnicas
y una capa para una buena medida. Mientras ella lo había desnudado hasta la cintura dos veces, en
ambas ocasiones habían sido mayormente profesionales y lo había vestido inmediatamente
después.
Él solo estaba usando pantalones y una camisa de botones. Todo de negro. La falta de capas
enfatizaba qué tan alto y ágil él era. Él parecía una pantera; negro, frío y predatorio.
Prácticamente hablando, era lógico y eficiente. Pocas capas para remover. Menos peso
presionando contra su espalda lesionada. Aún así se sentía extrañamente íntimo.
Conjuró una silla sin su varita, y la movió hacia atrás mientras comenzaba a desabotonar su camisa.
Él siseó y jadeó bajo su aliento mientras movía sus hombros hacia abajo para quitársela.
“¿Está doliendo un poco menos?” ella dijo, dudando ligeramente mientras recargaba una mano en
su brazo. Su piel aún estaba antinaturalmente fría. Tocarlo enviaba un escalofrío de miedo bajo su
espalda mientras él se encogía ligeramente y sus músculos temblaban bajo sus dedos.
“¡Mierda, Granger!” él gruñó, sus nudillos blancos de dónde estaba agarrando la silla.
“Está hecho ahora,” ella dijo después de otro momento. “Lo siento. Tenía que. La gente mágica
puede ser inmune a la mayoría de las infecciones, pero no se sabe para qué se usó ese cuchillo. O
exactamente qué propiedades tienen el veneno de Nagini; puede neutralizar tu inmunidad natural.”
“Un poco de advertencia para la próxima vez, por favor,” él dijo, su voz temblando ligeramente.
“Lo siento. La mayoría de las personas prefieren no saber. Armarse de valor para ello puede
hacerlo peor.”
Recargó una mano dudosamente sobre el brazo de Draco. “Esto—esto va a doler de nuevo.
¿Quieres—que te aturda?”
Él volteó a verla, y estudió su rostro. Algo en sus ojos brilló por un momento, y su expresión se
endureció.
Hermione se encogió de hombros y bajó la mirada. “Déjame intentarlo,” ella dijo silenciosamente.
Draco la miró fijamente por otro minuto antes de resoplar ligeramente y sacudió la cabeza con
incredulidad mientras miraba hacia otro lado.
“Bien. Un intento más,” dijo con voz resignada antes de recargar su cabeza en el respaldo de la
silla.
Solo le tomó unos minutos remover todos los rastros de magia oscura. Luego lanzó varios hechizos
de diagnóstico, tratando de romper las capas del ritual y tratando de encontrar algo que pudiera
deconstruir y anularlo.
Él tenía que saber. Ella estaba casi segura que él sabía que las runas iban a matarlo eventualmente.
Una sentencia gradual de muerte por ayudar a la Orden. Lo que fuera que quería al ayudarlos no
podía ser una ambición de largo plazo. Con el precio que había pagado, ella dudaba que él tenía
planeado usurpar a Voldemort. Si lo hacía, sería un reinado corto.
La Orden lo necesitaba. La primera guerra mágica había durado once años. Cuando le dijo a
Moody lo que le habían hecho a Draco y dijo que se había ofrecido a sanarlo él le dijo que hiciera
lo que pudiera.
Si Hermione no podía encontrar una forma de parar la erosión, tendrían extrema suerte si Draco
durara demasiado. Si lo hacía, apenas sería confiable en ese punto.
Hermione se estiró y pasó una punta de su dedo por la cadena alrededor de su cuello durante varios
minutos antes de jalar el amuleto por debajo de su blusa.
Ella observó al disco solar. Luego desabrochó la cadena y deslizó el amuleto. Ella presionó la
punta de su varita contra él e invertió la serie de hechizos protectores y escudos que cargaba antes
de ponerlo en el suelo. Pisoteó con fuerza el amuleto y sintió que se rompía bajo su talón. Cuando
removió su pie, una piedra pequeña y blanca yacía entre el cristal rojo aplastado y el metal
retorcido.
Ella no la tocó. Con un movimiento de su varita levitó la piedra para que volara por los aires. Ella
podía sentir la magia emanar de ella. Hacía que el aire vibrara. Se acercó e inclinó a Draco de
nuevo en sus brazos, tratando de no poner presión en sus runas.
Luego hizo que la piedra flotara y la bajó al lado izquierdo de su pecho, contra su piel desnuda.
Comenzó a brillar cada vez más y más fuerte, hasta que tenía que entrecerrar los ojos. Luego
observó como la luz lentamente se hundía en su piel y se desvanecía.
Hermione miró fijamente, preguntándose si algo más pasaría; si habría algunos efectos notables
inmediatos. No había una abundancia de información para saber si el proceso había funcionado.
Lanzó un diagnóstico y lo inspeccionó, Draco estab deprivado de sueño y viviendo en una alta
dosis de aliviantes de dolor de calidad; tenía daño muscular por el cruciatus, y las runas aún eran
una intangible, concentración destrozada de heridas y veneno y maldición ritual. El hechizo de
diagnóstico no indicaba nada más. Lo que era normal—ella pensó—que así era como tenía que
funcionar.
Después de un minuto, cuando nada más ocurrió, ella cuidadosamente inclinó a Draco hacia
adelante en la silla nuevamente.
Volvió a aplicar la pomada que había hecho, presionando tan ligeramente como podía antes de
reemplazar el hechizo contenedor y todos los hechizos protectores.
Luego deslizó los restos del amuleto en su bolsillo y le hizo rennervate a Draco.
Él levantó su cabeza fuertemente y se puso de pie. Hermione gentilmente puso su camisa en sus
hombros. Él la observó mientras ella abotonaba su camisa y luego acomodaba la tela antes de
voltear a verlo. Él tenía una expresión cansada en su rostro mientras la observaba.
Ella impulsivamente se estiró y tocó su mejilla. Ella sintió su mandíbula tensarse ligeramente bajo
su mano mientras estudiaba su expresión. Ella pensó que su piel se sentía un poco menos fría.
Sus ojos brillaron, y la comisura de su boca tuvo un espasmo, pero no quitó su mano.
“Me tengo que ir,” ella dijo, “te veré mañana en la noche.”
La noche siguiente, no había veneno o magia oscura sangrando fuera de las runas. Hermione no
dijo nada mientras de forma callada removía la pomada, limpió las incisiones, reemplazó la
pomada y luego cuidadosamente volvió a lanzar los hechizos.
Draco estaba más callado cada noche. Él se tensaba y jadeaba ligeramente de dolor mientras
Hermione limpiaba las heridas, pero él raramente decía algo a menos que Hermione le hiciera
alguna pregunta.
“¿No va a ser sospechoso—que alguien te esté sanando?” ella abruptamente preguntó después de
varios días.
Draco se congeló por un momento y luego se rió ligeramente. “¿Apenas se te ocurrió eso?”
Él sacudió su cabeza. “No hay órdenes que me impidan tratarlos. Si de alguna forma lo logras,
duramente será la primera vez que he tenido éxito en algo contra probabilidades improbables.” Sus
labios se torcieron levemente. “Así que por todos los medios, continúa pinchandolas con tu varita.”
Ella descubrió, para su ligera ofensa, qué tan raro alguien notaba sus idas y venidas. Ni siquiera
tenía que ofrecer ninguna excusa al salir de Grimmauld Place cada noche.
Harry, Ron y Ginny se habían ido a investigar una pista sobre los horrocruxes. Hermione se había
dado cuenta que varios artefactos de los fundadores de Hogwarts se habían perdido durante la vida
de Voldemort, así que la Orden asignó a Harry para que los cazara. Hermione sospechaba que
Kingsley y Moody tenían poca esperanza en que Harry encontraría algo; ella pensó que solo era
una forma de mantener a Harry de insistir a que peleara en cada escaramuza.
Con la inteligencia que Draco proveía, Moody y Kingsley habían comenzado a aprobar ataques
más riesgosos y ambiciosos. Las decisiones eran en parte por las oportunidades que Draco había
proporcionado a la Orden, pero principalmente porque la situación era lo suficientemente terrible
para ya fuera comenzar a tomar riesgos con largas probabilidades o admitiendo que no podían
ganar la guerra.
A pesar del éxito del ataque de la Orden, también los había retrasado severamente.
Tenían cientos de nuevos luchadores para alimentar y albergar, y al mismo tiempo, sus recursos en
Europa se estaban agotando a medida que el control de Voldemort se hacía más fuerte. La
Resistencia Francesa le había pasado menos desvanecerse. Habían recibido la palabra de que
Hagrid y Olympe Maxime habían sido capturados y ejecutados cortamente después del ataque de
la prisión. Toda la Europa Oriental estaba firmemente bajo el control de los Mortífagos, mientras
que los países de Europa del Norte estaban tan ocupados con mantener a raya a las fuerzas
invasoras de Voldemort que tenían poco apoyo que pudieran ofrecer.
La Orden se estaba quedando sin dinero. Se estaba quedando sin recursos. Tratar de alimentar a un
ejército con cámaras personales y donaciones secretas. Era difícil que los luchadores de la
Resistencia pudieran mantener trabajos en el mundo muggle.
Hermione casi había vaciado su propia cuenta de banco al pagar personalmente por ingredientes de
pociones mientras la Orden fue forzada repetidamente a recortar su presupuesto incluso cuando la
necesidad de pociones sanadoras incrementaban rápidamente.
Aún no estaban muriendo de hambre. Pero Hermione comenzaba a sospechar sobre cómo Kingsley
estaba logrando tal cosa.
Aveces dudaba que vencer a Voldemort siquiera sería suficiente. Si él moría, con el control que los
Mortífagos tenían actualmente, había una gran probabilidad de que alguien solo llegara y lo
reemplazara.
Ella aún necesitaba ver de verdad la demostración de sus habilidades, pero basado en todo lo que la
Orden sabía de él, él era considerado uno de los candidatos probables a tomar control en el evento
de la derrota de Voldemort.
Moody y Kingsley estaban casi seguros de que era el verdadero motivo de Draco al espiar para la
Orden.
De acuerdo a Severus, la Marca Tenebrosa tenía varios elementos en ella. Le permitía a Voldemort
invocar a sus seguidores hacia él, donde sea que estuvieran. También le permitía localizar a sus
seguidores; ellos no podían correr. Y finalmente, la Marca Tenebrosa prevenía a los portadores de
atacar a su maestro. Incluso si Malfoy pensaba que tenía la habilidad de matar a Voldemort, no
podía ejercer magia contra él, no letalmente. Draco necesitaría a alguien más para que lanzara el
golpe mortal.
Hermione aveces pensaba que convertirse en el siguiente Señor Oscuro era de verdad el verdadero
motivo de Draco, pero—después de las runas, ella cuestionaba esa conclusión. Había algo más
enojado y más amargado en él que la ambición. La mortalidad y fría furia se sentía más como
desesperación que orgullo.
Cuando ella le dijo a Moody que Draco no había demandado un Juramento Inquebrantable de ella,
el brillo en el ojo de Moody la hizo sentir que él tenía la intención de usarla para matar a Draco en
cierto punto.
Ella no podía soportar estar detrás de él noche tras noche, tratando de sanar las runas talladas en él
y pensar en matarlo cuando dejara de ser útil. Tal frialdad excedía incluso su capacidad para la
estrategia.
Sus dedos temblaron ligeramente mientras ella volvía a lanzar los hechizos protectores sobre los
cortes. Había intentado usar las vendas pero el veneno había reaccionado.
“Bueno. He terminado,” ella dijo silenciosamente mientras ponía su camisa sobre sus ojos
ligeramente.
Cuando ella se fue, ella no apareció inmediatamente de vuelta en Grimmauld Place. En su lugar,
caminó por el camino y hacia Whitecroft.
Se repitió a sí misma la lista una y otra vez. Pero su convicción y resolución sonaban vacías.
Encontró un arroyo, y vio al agua moviéndose brillando bajo la luz de la luna mientras trataba de
forzarse a despegarse. Guardó sus manos en sus bolsillos, y luego siseó y sacó su mano derecha.
Encontró que su dedo índice estaba sangrando ligeramente. Una pieza de su amuleto había cortado
su piel. Se había olvidado de ello.
Sacó el resto de los fragmentos de su bolsillo y los arrojó al arroyo, antes de curar el rasguño.
Pero luego pensaría en su acusación: que ella sabía lo que le pasaría. Que ella solo estaba
pretendiendo importarle que él estaba herido. Que ella estaba probablemente esperando que él
muriera una vez que ya no fuera útil. La amargura y resignación en su tono la perseguía.
El pensamiento hizo que algo dentro de Hermione se desgarrara de alguna forma, como si
estuviera mutilando sus órganos internos.
¿Qué era lo que quería? El misterio a su alrededor arrastraba su mente hacia él. Obsesionandose
sobre cada detalle. Tratando de comprender qué motivaba todas las inconsistencias de su
comportamiento.
El tira y afloja que ejercía sobre su relación se sentía como una marea. Su arrogancia y soledad. A
él no le gustaba ella, a pesar de la “fascinación” que lo había impulsado a exigirla. Él a veces
parecía desear no tener nada que ver con ella.
Pero él estaba demasiado aislado. Él no podía lograr empujarla completamente cuando ella le dio
oportunidades para rendirse.
Era lo que Severus había dicho. Ella había sido un cálculo mal hecho de su parte. Incluso aunque él
parecía sospechar de su manipulación, su atracción era inevitable y aparentemente irresistible.
Ella sabía que él la estaba usando. Usando a la Orden. Ella sabía que él era manipulador, cruel,
peligroso, y responsable por las muertes de personas incontables. Pero mientras ella trataba de
descifrarlo, él se volvía cada vez más trágico y aterradoramente humano.
Ella presionó sus manos sobre sus ojos y respiró profundamente mientras trataba de alejar su
simpatía.
Ella sentía que si pudiera saber cuál era su verdadero motivo, ella sería capaz de agravar la
simpatía, arrancarlo de dondequiera que había comenzado a crecer dentro de ella.
Ella no se sentía culpable al manipularlo pero no estaba segura de tener la determinación de poder
eventualmente matarlo.
A veces se sentía como si la estuvieran llevando hasta el Infierno y observando mientras ella
pasaba las puertas. Se preguntaba qué tan satisfechos estaban de tener una herramienta que sufriría
en cualquier forma que ellos lo necesitaran.
Moody era su comerciante. Él se encargaba de ella. Cualquier rastro de duda que hubiera tenido
cuando le preguntó por primera vez que se entregara a Malfoy, se había ido lejos. Ella era útil. Un
peón excelente para la Orden. La llave para la pieza que querían en realidad.
Malfoy.
Si Harry y Voldemort eran los Reyes en cada lado del tablero, entonces Malfoy era la Reina de
Voldemort. Ganarlo valía la pena sacrificar casi todas las demás piezas en el tablero. Él no tenía
restricciones y era mortal Crucial.
Pero en un nivel personal, dolía tan profundamente que apenas podía respirar.
Se odiaba a sí misma.
Ellos tomarían, y tomarían, y ella se quedaría sin nada más que cenizas cuando la guerra terminara.
Pero ellos no estaban tomando en realidad. Ella se estaba ofreciendo. No era como si requirieran
algo de ella que no estaba dispuesta a entregar.
Para Harry y Ron, se recordó a sí misma. Valdría la pena.
Pero algo dentro de ella se sentía como si la guerra la estuviera corroyendo. Ella estaba
torciendose. Reacomodándose a sí misma en una criatura que se sentía como todo lo que odiaba.
La oscuridad llega hasta tu alma, eso era lo que Harry siempre decía.
No importa lo irredimible que pensaba que era Draco por matar a Dumbledore. Si ella vendía a
Draco en algún punto del futuro, ella se imaginaba que estaría en un nivel mucho más abajo del
Infierno de lo que él estaría.
Ella se deslizó por la orilla del arroyo, juntó varias piedras y comenzó a apilarlas.
Su madre había viajado demasiado antes de casarse, y le había dicho a Hermione cómo en Corea la
gente apilaba las piedras, cada una representando deseos y plegarias.
Las madres harían torres altas con plegarias para sus hijos.
Hermione había construido torres en su jardín cuando era niña, haciendo muchas plegarias por
amigos. Plegarias de corazón que quedaban sin responder durante años hasta que llegó a Hogwarts.
Déjenlos vivir, ella rezó. Déjalos sobrevivir a esta guerra. No me dejen perderlos.
Luego puso una piedra para Ginny. Fred. George. Charlie. Bill. Molly y Arthur.
Agregó piedras para Remus y Tonks, Neville, Poppy, Severus y Minerva y los huérfanos de
Caithness. Tenía miedo de ser muy egoísta si incluía a todos en la Orden y en la Resistencia. La
torre era de cierta forma inestable.
Ella miró a la piedra final en sus manos, trazando sus dedos a través de ella ligeramente. Era fría
pero la mordida rápidamente desvanecía mientras seguía dudando, volteandola una y otra vez en
sus manos. Extendiéndolas, luego haciéndolas hacia atrás y sosteniéndola durante más tiempo.
Si hay alguna forma, no me hagan responsable por la muerte de Draco, ella rezó.
La torre tembló pero no se cayó. Suspiró fuertemente por el alivio y casi lloró.
Lavó sus manos en el arroyo y luego observó la torre que había construido.
Pero ella había entregado casi todo para la guerra, y ya tenía que ser suficiente. La superstición se
sentía como todo lo que le quedaba.
Lanzó un hechizo para repeler a los muggles lejos de las piedras y apareció.
Ella siguió sanando a Draco, noche tras noche. El veneno combinado con la magia de las runas
hacían a la lesión una de las más crueles con las que ella se había encontrado. Sin importar lo que
hiciera, se quedaba fresca. Él debería de estar en un hospital o descansando en cama, no
apareciendo y espiando y haciendo lo que fuera que Voldemort lo tenía haciendo.
Ella revisó viejos libros de texto de curación, y se quedaba despierta en la noche preparando
pociones que esperaba que ayudaran a sanar o al menos calmar un poco más el dolor, pero nada de
lo que intentaba funcionaba. El veneno de Nagini era esencialmente un agente neutralizante contra
cualquier tipo de curación, Mágica o no mágica.
Debería de haberse quitado eventualmente. Cuando Arthur había sido mordido por Nagini en el
ministerio, el veneno se había desvanecido después de unos días de poción de reposición de
sangre. Pero la magia rúnica interactuaba con el veneno, y mantenía al veneno asilado en las
incisiones. Hermione no podía simplemente desvanecerlo del sistema de Draco.
Llenar los cortes de Escencia de Díctamo y Murtlap y mantener la infección acorralada era todo lo
que Hermione podía hacer hasta que el veneno se desvaneciera por sí mismo.
“Ten cuidado cuando busques ingredientes,” él dijo abruptamente mientras ella le estaba quitando
la camisa.
Ella pausó.
“Lo he tenido. Mando hechizos de detección cada vez que aparezco en cualquier lado para
asegurarme de que no haya escudos anti-aparición cerca. Y toda mi ropa tiene escudos.”
“El Señor Oscuro quiere aplastar a la Orden en este año. Se está volviendo confiado sobre su
control en el resto de Europa. Él está concentrando sus tropas y trayendo nuevos recursos.”
“En otras noticias,” él agregó, “Me han entregado una mantícora. No tengo la menor idea de lo que
esperan que haga con ella.”
La forma casual en la que lo había anunciado hacía parecer que le habían entregado un spaniel no
deseado y no una de las criaturas oscuras más mortales, semi-sensibles en el mundo mágico.
“¿Te dieron una mantícora?” ella repitió. Tenía que forzar las palabras fuera, su pecho se sentía
como si estuviera siendo aplastado.
“Me han dicho que solo está media crecida. McNair me informó que fue llevada a mi mansión,” él
dijo con una expresión agravada mientras cerraba su camisa.
“¿Tienes permitido matarla?” ella dijo, observando su piel pálida desvanecerse debajo de la tela
negra.
Hermione dudó, y luego se acercó para terminar de abotonar su camisa y acomodar el cuello.
Estaban parados tan cerca que sus cuerpos estaban casi tocándose. Ella podía oler el cedro en su
ropa, y ella cautelosamente reposó una mano en su pecho sobre su corazón, sintiendo su latido bajo
sus dedos. Ella mordió su labio por un momento antes de voltear a verlo. Su boca se torció
ligeramente en ligera sorpresa mientras volteaba a verla, sus ojos se oscurecieron mientras ella lo
miraba fijamente.
“He leído que cuchillos forjados por goblins o puntas de flechas fusionados con veneno de
mantícora podrían cortar hechizos de protección,” ella dijo lentamente. “Ropa empapada de la
sangre podría ser impermeable a casi toda la magia. Como ropa de escudo, pero la magia nunca se
acabaría.”
Los ojos de Draco se entrecerraron “¿Y qué?” él preguntó, observándola cuidadosamente. “¿Crees
que mataría mi regalo del Señor Oscuro y luego lo usaría para hacer objetos encantados para la
Orden?”
“No,” ella dijo, deslizando su mano lejos y mirando hacia abajo. “Incluso si quisieras, no sería
capaz de proveer ninguna explicación de cómo los obtuve. Y la mayoría de los miembros no los
usarían de todas formas. Las mantícoras son criaturas oscuras después de todo.” Su tono era
amargo en las últimas palabras. Inhaló fuertemente. “La mayoría de los luchadores en la
Resistencia serían asesinados si se encuentran con una mantícora en el campo de batalla.
Probablemente solo hay cien que sabrían cómo y son capaces de, matar a una. Así que—si pudieras
inventar una excusa para desecharla antes de que tu maestro decida soltarla, sería preferible.”
Él quitó su mano rápidamente de su contacto, y por un momento ella se armó de valor para su
irritación. Pero luego él tomó su barbilla e inclinó su cabeza hacia atrás hasta que sus ojos se
encontraran. Él estudió su expresión por un momento mientras ella lo observaba.
Él se inclinó hacia ella hasta que ella pensó que la iba a besar. “Siempre eres tan pragmática.” Ella
sintió las palabras rozar contra sus labios.
Luego él soltó su barbilla abruptamente y se alejó de ella. Los ojos de Malfoy estaban brillando
mientras notaba su confusión.
“No mueras, Granger. Puede que te extrañe,” Draco dijo, sonriendo, antes de desvanecerse con un
crujido.
Julio 2002
Hermione se sentía paranoica el martes siguiente cuando estaba en búsqueda de ingredientes, pero
el viaje pasó de nuevo sin ningún accidente. Esa mañana, cuando llegó a la cabaña, Draco ya estaba
ahí esperando.
“Así que, combate,” él dijo, girando su varita en su mano derecha mientras ella caminaba por la
puerta.
Ella lo había curado considerablemente más de su castigo que después de su pelea con un hombre
lobo. Si él consideraba que ella se había extralimitado recientemente en la forma en que lo había
estado tocando—si el espacio entre ellos de verdad se había reducido—ella se había recordado a sí
misma que eventualmente él podría hacer algo horriblemente cruel para agrandarlo nuevamente.
“Bien,” ella dijo. Ella dejó caer su bolsa por la puerta y la protegió.
La expresión de Malfoy era fría y calculando mientras la observaba desde a través de la habitación.
“Quiero ver si ya esquivas y evades mejor, pero no quiero hacerte rennervate cada minuto—”
“Solo no golpees mis manos,” ella lo interrumpió, “no puedo trabajar—si golpeas mis manos de
nuevo.”
Ella miró hacia abajo y encontró una larga gota de agua esparcida en la parte de atrás de su mano.
“Me doy cuenta de que me consideras un monstruo total,” él dijo, “pero sí hago un hábito general
de mantener mi palabra. Asumo que el agua no te va a ofender.”
Hermione aún estaba observando su mano sorprendida. Finalmente ella lo miró y se sonrojó.
“Bien.” Su expresión era rígida. “Así que—lo que más me interesa es ver cómo te mueves. Sin
embargo, trata de hacer que una maldición caiga en mí, si es que puedes.”
Entró en una postura de duelo muy poco comprometida, y esperó a que ella hiciera lo mismo.
Ella dijo, y luego inclinó levemente la cabeza en una reverencia antes de enviarle una maldición de
pierna de gelatina hacia él. Él la bloqueó con un simple movimiento de su varita.
Él lanzó una docena de gotas de agua en su dirección y ella las bloqueó fácilmente con un escudo
no verbal.
“¿Por qué estás tan preocupado por cómo me muevo cuando tu nunca lo haces?” ella preguntó
mientras mandaba varios bloqueadores de pierna y maldiciones de pierna de gelatina hacia sus
pies.
“No estoy combatiendo,” él dijo, lanzándole una ligera sonrisa mientras bloqueaba sus hechizos y
la golpeó con varias gotas de agua. “Tu escudo no es comprensivo. Deja de mantener y evitar, o
asegurate de que sea de curp completo.”
Ella se sonrojó y esquivó físicamente las siguientes veinte gotas de agua mientras disparaba varios
hechizos leves en su dirección.
“Ni siquiera estás tratando de golpearme,” él dijo, frunciendo el ceño. “Sí te das cuenta de que
básicamente hago combate para vivir. Peleo hombre lobo, tu Orden, Mortífagos… especialmente
últimamente, todos en los rangos del Señor Tenebroso piensan que mi lesión es una invitación
abierta para robar mi lugar.”
“¿Qué?” ella dijo con un jadeo de horror. Si fuera Harry o Ron lo estaría golpeando en la cabeza.
“¡Enfócate!” él ladró, antes de poner su mano en su ceja aparentando desesperación pero aún
bloqueando la maldición en la pierna que ella lanzó. “Eres irremediable. Merlín. Por eso es por lo
que están perdiendo.”
“Soy una sanadora,” ella explotó defensivamente. “Si querías que tratara de maldecirte mejor,
deberías de haber hablado de qué tanto disfrutabas matar kneazles bebés.”
“Cada noche antes de ir a dormir,” dijo inexpresivo mientras llenaba el aire con gotas de agua. El
suelo estaba llenándose de charcos.
¿De verdad estás diciendo que has estado combatiendo?” Hermione demandó. Ella trató de dejar
de maldecirlo y simplemente estaba observandolo indignada mientras ella tiraba a un lado toda el
agua que él estaba enviando hacia ella.
“¡Estás lesionado! Asumí que había algunos principios básicos de la decencia humana incluso
entre los Mortífagos.” Ella estaba agitada.
“Bueno, estarías mal. A pesar de sus orígenes Muggle, el Señor Oscuro es un fuerte creyente en
promover la supervivencia del mejor. De ahí su aspiración de subyugar a todos los muggles. Si mi
—castigo—me deja vulnerable al derrocamiento, entonces aparentemente lo merezco.”
“Así que—¿qué? ¿Ellos pueden atacarte cuando quieren hacerlo?” Ella preguntó enojada,
Continuando para protegerse de la tormenta que él estaba dirigiendo hacia ella. El suelo entero
estaba cubierto de agua.
“Por supuesto que no,” él dijo, sus labios torciéndose condescendientemente, “pelear
constantemente debilita la cohesión militar. Hay un tiempo designado cada semana ante el Señor
Oscuro, en el que en cierto punto los desafíos son permitidos. Y generalmente hay restricciones en
matar, o hacer algo que dañe permanentemente nuestra—utilidad.”
“Eso es vil.”
“El hombre civilizado es un salvaje con más experiencia y más sabio,” dijo Draco.
“Oh, ya sabes. Conócete a ti mismo. Conoced a tu enemigo. Y ganarás cien batallas sin perder,” él
dijo con una ligera sonrisa. “Nosotros los Mortífagos salvajes sí sabemos cómo leer. A el Señor
Oscuro no le importa lo que haga mientras le entrego victorias.”
“En verdad no vas a siquiera tratar de maldecirme, ¿o sí?” él preguntó con irritación, mientras
eliminaba la alberca de agua en la que ambos estaban de pie.
“He pasado demasiado tiempo tratando de sanarte. No quiero hacer que te caigas,” ella admitió con
disgusto.
“Maldita idiota,” él dijo mirándla. “¿Esperas que los Mortífagos extiendan la misma cortesía hacia
ti? Si estás lesionada en el suelo, maldecirte adicionalmente sería divertido.”
“Creo que está generalmente entendido que sería un Mortífago bastante inútil,” ella estalló.
“Puedo ser pragmática. Cuando se llega a la línea, yo no evito. Pero—no puedo tratar de lesionarte
ahora.”
“Tú—” ella empezó, “tú has salvado a cientos de personas ahora. Hay una probabilidad de que
nadie sepa nunca. Y tú fuiste castigado por ello. Así que—no voy a tratar de lesionarte. No cuando
ya estás lesionado.”
Ella se quedó de pie ahí incómoda. Él suspiró y la observó. Había una fría calculación en su
expresión mientras la observaba. Después un largo silencio.
“¿Sabías que,” Draco dijo en un tono aireado después de un minuto, “yo estuve ahí cuando la
familia Creevey fue arrastrada fuera de esconderse?”
Hermione no pudo haber estado más aturdida si él solo llegaba y le ataba las manos. Ella lo miró
fijamente mientras él continuaba.
“Dos magos nacidos muggles de la misma familia. Toda una anomalía. Eran considerados de gran
prioridad. El Señor Tenebroso quería sus muertes espectaculares.”
“Tú—” Hermione se ahogó. Las palabras murieron en su garganta, tragadas por el horror creciente.
“Debiste haber escuchado cómo gritaron los Muggles. La Querida Tía Bella le tenía bastante
afecto al cruciatus. ¿Recuerdas cómo hizo que los Longbottom se volvieran locos? Ella consideró a
los Creevey su mejor ejecución. Los niños trataron de correr. Muy buenos corredores. Lo
suficientemente inteligentes para saber que no podían salvar a sus padres.”
Hermione sintió como si hubiera sido golpeada. Repetidamente. Ella trató de respirar, pero sus
pulmones no funcionaban. Su garganta se sentía como si se estuviera cerrando.
Draco continuó con una voz despiadada. “Por supuesto que tu Orden llegó eventualmente, pero fue
bastante tarde. El padre se mordió su lengua y se ahogó con la sangre. Bella le cortó la matriz a la
madre, solo en el caso de que la madre siguiera lo suficientemente cuerda para entender por lo que
estaba siendo castigada. Mientras estaban esparciendo sus órganos por el lugar, yo fui mandado
perseguir a los niños. Ponerlos en el campo a kilómetros de otra granja fue todo un descuido para
dos magos que no podían aparecer. Después el más pequeño cayó en un hoyo y se rompió la
pierna. Comenzó a arrastrarse por el pasto. Un objetivo fácil para la maldición asesina. La segunda
persona a la que golpeé en la espalda con ella.”
La muñeca de Hermione se movió hacia adelante sin pensarlo mientras le lanzaba una maldición a
él. Rozó la mejilla de Malfoy. Él no se movió mientras la sangre salía del corte fino de la navaja y
bajaba por su rostro. Él se acercó a ella.
“Sabes…” él dijo suavemente, “la maldición asesina. Toma algo en ti. No es algo que cualquiera
puede estar lanzando. No repetidamente. Colin pudo haber seguido corriendo. Si lo hubiera hecho,
probablemente seguiría vivo el día de hoy. Pero se detuvo. Por su hermano muerto se detuvo,
corrió de vuelta, trató de arrastrar el cuerpo junto con él.”
“¿Tú—” Hermione dijo, sintiendo como si fuera a morir por el horror creciendo recientemente
dentro de ella. “¿Tú—”
Hermione sintió que si abría su boca nuevamente, podría vomitar. Su varita estaba temblando en
sus dedos, y se sintió dividida entre el deseo de gritar y sollozar. Ella nunca se había sentido capaz
de hacerle crucio a alguien, pero mientras Malfoy se acercaba a ella, sus fríos ojos brillando, ella
estaba segura que lo sentiría.
“No,” él dijo suavemente y Hermione lo miró ligeramente. “Ese fue Dolohov. Él la acababa de
inventar. Él fue específicamente con la esperanza de probarla ese día. Pero es difícil de lanzar. Es
inútil a larga distancia. Tienes que estar a 30 centímetros de distancia del objetivo. Si tan solo
Colin hubiera corrido—él no hubiera sido golpeado con ella.”
Hermione movió sus manos hacia su boca y se tiró al suelo con un sollozo ahogado.
Malfoy se arrodilló, forzó su barbilla hacia arriba y miró fríamente sus ojos.
“Así es como se ve el sentimiento Gryffindor. Todas esas ideas nobles de no dejar a nadie atrás, ni
siquiera a los muertos; de no usar las Artes Oscuras; de no golpear a nadie porque ya están en el
suelo; de intentar atribuir heroísmo a la gente—cuando sientes en creer en algo de ello, recuerdo
cómo y por qué murió Colin frente a ti. No tienes idea de cuántos miembros de tu Resistencia que
pelean he matado porque creían la mentira de que el bien tiene una ventaja en la guerra.”
“Si no quieres aprender a pelear ahora, vas a morir. El hecho de que aún no has sido asesinada
mientras has estado fuera en búsqueda de ingredientes ha sido por la pura benevolencia del
Destino. Estoy seguro de que eres bastante pragmática para seguir confiando en tal cosa. Si tienen
cualquier tipo de sentido, espero algo de verdadera resolución de ti la semana que viene.”
Por una combinación de consideración hacia Hermione y Harr, el tema era asiduamente evitado.
Cualquier cosa que lo mencionara, aunque fuera vagamente, se trataba con la máxima delicadeza.
Después de que pasó, Hermione había escondido el recuerdo en el fondo de su mente y lo había
cubierto como a una herida. Malfoy lo había encontrado mientras le enseñaba oclumancia.
Tenerlo arrastrando y usando el trauma para reprenderla fue un golpe tan asombroso que sintió
como si estuviera sufriendo un shock físico por eso.
Habían muy pocas cosas que aún se sentían sagradas para Hermione.
No su cuerpo.
No su alma.
Pero la muerte de Colin—siempre había sido una agonía tan privada. La había alejado de sus
amigos. La había llevado a través de europa y de vuelta. La había llevado todo el camino hasta la
cabaña donde estaba ahora. Todo el camino hacia Malfoy, que lo había usado para menospreciar
las últimas partes de sí misma que aún quedaban.
Ella presionó las palmas de sus manos en sus ojos hasta que dolían. Tratando de volver a centrarse
a ella misma.
Llegó tarde a su turno del hospital cuando finalmente logró levantarse del suelo y se dirigió a
Grimmauld Place.
Se sentía como si estuviera flotando a lo largo del día. Extrañamente desprendida. Como si hubiera
cristal entre su mente y el resto del mundo.
Hermione pasó por las mociones de sanar y después una larga tarde de preparar pociones.
La Orden necesitaba una larga dosis de Filtro de Muertos en Vida. Era su método para lidiar con
los prisioneros. No los mataban y tampoco tenían ni las prisiones ni las personas suficientes para
ser usadas como guardias. Así que los Mortífagos eran mantenidos en un lugar imposible de trazar
en animación suspendida. Bill Weasley y su esposa Fleur estaban a cargo de ellos, usando sus
habilidades como ex Rompemaldiciones para tejer elaborados encantamientos y muros con el fin
de dar cabida al considerable número de prisioneros que la Orden había acumulado a lo largo de
los años.
Mientras estaba sentada esperando dos minutos y medio para que la poción se asentara, miró a su
reloj. Casi eran las ocho en punto.
Ella suspiró y hundió su rostro en sus manos. Ella no quería volver a ver a Malfoy. Si lo hacía,
probablemente lo golpearía en su cruel rostro.
Su varita sonó para indicar que el tiempo había pasado, y echó el último pedazo de raíz de
Valeriana.
Ella levantó su frasco de sabia y lo esparció en sus manos. Ya casi se le había acabado la Esencia
de Díctamo. Ella había usado la mayoría para tratar las runas de Malfoy. Ella trató de no calcular
en cuántas lesiones más pudo haber tratado si no lo hubiera estado usando en Draco; trataba de no
cuantificar su valor en contra de las vidas de otros. A cuantos había salvado, cuántos había
asesinado, cuántas vidas valía o no su inteligencia.
Él había matado a Dumbledore. El número de muertes por las que era responsable, ya que ese
único acto era suficiente para condenarlo. Nunca reequilibraría la balanza, sin importar a cuántas
personas salvara.
Draco Malfoy era exactamente la misma persona que había sido la noche anterior. La única
diferencia era que su conocimiento de él creció ligeramente.
¿Por qué enojarse tanto y ser tan monstruoso porque ella no quería lastimarlo cuando él ya estaba
gravemente herido? El era tan irrazonablemente enojado y amargo. Se sentía como si hubiera
quebrado el frágil paso entre ellos.
Pero provocarla con la muerte de Colin era bajo, incluso para sus estándares de él.
Ella resopló. Si así lo era, probablemente era sólo porque él no quería arriesgar a tener a un no
oclumens como su contacto.
Antes de que ella pudiera pensar más, ella deslizó la sabia en su bolsillo y después se dirigió hacia
la cabaña. Ella estaba cuatro minutos temprano.
Ella se sentó en una silla y sacó una foto de su bolsillo. Era de ella, Ron y Harry en el Gran Salón,
todos a la mitad de su comida, mirando hacia arriba, ligeramente molestos por ser fotografiados.
Colin la había tomado.
Ella siempre la miraba cuando se sentía deprimida.
Ella la puso de vuelta en su bolsillo y después se recargó en la mesa y hundió su cabeza en sus
brazos.
Quizás se dosificaría con poción de Sueño sin Sueño cuando regresara. Ella podía sentir las
pesadillas en la parte de atrás de su mente. Solo esperando una oportunidad para abrirse camino
hasta la superficie de su conciencia.
Ella ya había tomado la poción ocho veces ese mes. Aún seguía teniendo pesadillas por todas las
víctimas de la división de desarrollo de maldiciones que fueron llevadas a ella.
No había nada que pudo haber hecho. Casi cada uno de ellos había muerto. Aquellos que no, los
había sacrificado; para ahorrarles la agonía sin fin que habían sido atrapados mágicamente.
Si tomaba la Poción de Sueño sin Sueños, estaría rompiendo las reglas que ella le había puesto a
todos los demás. Salvo lesión, nadie estaba permitido tener más de ocho frascos en un mes.
No era que nadie lo iba a saber. Hermione era quien estaba a cargo de regular las pociones. La
resistencia estaba demasiado descubierta para permitirse la redundancia de tener un supervisor
sobre ella. Incluso si trataban de hacerlo, a menos que la persona tuviera una Maestría en pociones,
había poca probabilidad de que pudieran detener a Hermione de hacer astutamente lo que le plazca.
Pero era una pendiente resbaladiza abusar de las reglas. Nueve veces al mes. Sería tan fácil
racionar diez después de eso. Después once.
Severus le había advertido. La cantidad de formas en la que un Maestro de Pociones podía abusar
de sus habilidades eran infinitas.
Quizás cuando llegara a casa iría a algún lugar a drogarse con Neville, o ver si Charlie compartiría
su suministro de firewhiskey.
Pero en realidad no quería drogarse. Y no tenía permitido estarlo, incluso si quisiera. Siempre
estaba en turno en caso de una emergencia.
Ella podría emborracharse. Ella siempre tenía una una poción de sobriedad cuidadosamente
almacenada en sus tiendas. Pero apenas se llevaba con Charlie cuando estaba sobria.
Casi cada interacción con Malfoy se sentía como un golpe emocional, y ella tendría que alejarse de
ellos y actuar como si nunca hubieran pasado.
Hubo un ligero crujido de aparición. Ella miró hacia arriba para encontrar que Malfoy había
llegado. Mirándose frío e indolente como siempre.
Él desabotonó su camisa y se sentó en una silla. Ella no dijo ni una sola palabra mientras quitaba la
tela de sus hombros y comenzaba a trabajar.
“Voy a usar el hechizo limpiador ahora,” ella dijo en una voz mecánica. Ella contó hasta tres y
después lo lanzó.
Luego volvió a aplicar rápidamente el ungüento. El díctamo había hecho progreso al neutralizar el
veneno. Los cortes parecían casi listos para comenzar a sanar. Ella probablemente sería capaz de
cerrarlos durante la siguiente semana. El proceso llevaría varias horas para hacerlo correctamente y
asegurar que el tejido de las cicatrices no estuviera tenso o no se jalaría cuando él moviera sus
hombros.
“Si tienes tiempo en los siguientes cuatro a siete días, puedo cerrar las incisiones. Probablemente
tomará tres horas. Después de ocho de la noche y antes de las cinco de la mañana son los mejores
tiempos para mí. Tengo turnos en el hospital y otras cosas importantes durante el día.”
Él no dijo nada.
Ella volvió a lanzar los hechizos protectivos y dejó caer su camisa sobre sus hombros. Después ella
se volteó y salió de la cabaña sin una sola palabra.
La tarde del verano era fresca. Ella tembló ligeramente mientras caminaba por el camino. Ella lo
había decidido. Iba a ponerse bien y realmente destrozada.
Ella se detuvo fuera de un bar y dudó. Ella era una borracha habladora. Ella no podía ir a un bar
muggle y comenzar a llorar por todos los que habían muerto. Incluso si lograba decir que era una
doctora en un ala de casualidades, era una mentirosa terriblemente conversacional.
Ella continuó hasta que encontró un mercado y se compró una botella de oporto. A sus padres
siempre les gustaba tomar oporto por las tardes cuando estaban de vacaciones.
Ella la llevó hasta el muelle donde estaba su plegaria, y después observó sorprendida. Había cañas
creciendo a lo largo de las orillas que no recordaba haber estado allí antes, y el área se sentía un
poco más cálida. Mágica. Ella lanzó varios hechizos más repelentes de muggles y un hechizo de
privacidad sobre el área y luego abrió la botella y comenzó a beber.
Ella recordó a alguien diciéndole que una persona podía emborracharse más rápido usando un
popote. Ella no sabía si era verdad, pero conjuró uno largo y comenzó a sorber. Ella calculó que
tenía varias horas antes de que alguien se le ocurriera buscarla. Más que el tiempo suficiente para
emborracharse, llorar bajo un puente, y después ponerse sobria antes de regresar.
Estaba acurrucada en una bola entre los juncos y sollozaba en poco tiempo.
Ella odiaba a Malfoy. Cómo se atrevía él a demandarla, y aislarla, y hablarle sobre la familia
Creevey. Ella esperaba que ella fuera quien lo matara.
Ella se puso de pie y tomó la última piedra de su torre, y la aventó de vuelta al arroyo.
Ella lo hizo sin cuidado. La torre entera tembló ligeramente y después cayó en el agua. Ella jadeó
con horror y trató de volver a construirla.
El apilamiento de rocas requería manos más finas y firmes de las que poseía actualmente. Después
de varios intentos se rindió, se sentó en el medio del arroyo y comenzó a llorar y a temblar.
No se había sentido tan patética en tanto tiempo y ni siquiera le importaba. Ella debió de haber
comprado dos botellas de oporto.
Julio 2002
Hermione volteó hacia arriba y encontró a Malfoy mirándola desde el camino. Ella estaba
demasiado cansada y enojada para siquiera sentirse avergonzada por ser encontrada borracha y
llorando en un arroyo.
“Lárgate, Malfoy,” ella dijo, golpeando el agua con su mano para que se disparara en su dirección.
“No, idiota, estoy sentada en un arroyo completamente sobria,” ella dijo poniendo los ojos en
blanco. “Vete. No quiero hablar contigo. No quiero ver tu asquerosa cara. Si pudiera borrar tu
existencia de mi mente sin arriesgar a la Orden, lo haría en un santiamén.”
“Maldita sea,” él dijo, mirándola con la misma expresión de irritación que él había tenido cuando
le contó sobre la manticora que no quería de la cual ahora era dueño.
“De hecho sí puedo,” ella dijo. “Aparte de ti, no hay nadie más a quien ver. Ya le puse protección
al área. Nadie de los muggles vendrá cerca ni podrá verme. He planeado mi colapso emocional
cuidadosamente y lo estás arruinando. Así que—lárgate.”
Su cabeza se sentía demasiado pesada, y la dejó caer en sus rodillas. Se estaba volviendo
demasiado frío en el arroyo, pero ella estaba determinada a no moverse hasta que Malfoy se fuera.
Hubo un ruido sordo, y luego un fuerte agarre se cerró de repente alrededor de su brazo, y se
encontró siendo arrastrada fuera del agua.
“¡Déjame!”
Ella golpeó a Malfoy en el brazo y lo pateó en las espinillas mientras trataba de liberarse.
“Déjame. Tú y Voldemort han arruinado mi vida. ¿No se me permite siquiera sentirme triste de vez
en cuando por eso?”
“Granger, ¡idiota!”
“¿Por qué estamos aquí?” ella demandó, su voz estaba temblando mientras se alejó y trató de
levantarse. “Odio este lugar. Una de las familias más ricas de toda Europa, y me haces venir a
verte en esta miserable casa. Como si no estuviera ya lo suficientemente consciente del desdén que
todos ustedes tienen hacia nosotros los Sangre Sucia. Dios, ¿por qué no solo compraste un
prostíbulo o una mina de sal y me hiciste visitarte ahí?”
“Te dije que había un tabú y tú usaste el nombre del Señor Tenebroso,” Malfoy gruñó. “Por eso es
que no puedes ir a emborracharte en un maldito arroyo sin importar cuantos hechizos repelentes de
muggles lances.”
“El sentimiento es decididamente mutuo,” él dijo, mirándola con una expresión de desdén.
“Te odio demasiado,” ella dijo. “Ya estaba completamente sola—y después tú me demandaste y lo
hiciste mucho peor. Por lo menos antes—cuando a alguien le importaba lo suficiente para
preguntarme cómo estaba podía decir la verdad. Pero ahora—ni siquiera puedo hacer eso. Y ahora
—incluso si ganamos no tendré nada por lo que esperar. Todos los demás serán libres y yo seguiré
siendo propiedad tuya. Sólo estaré sola para siempre—”
“Harry y Ron nunca me van a perdonar,” ella dijo, y su cuerpo entero se congeló con la fuerza de
sus sollozos. “Incluso si esto gana la guerra—ellos nunca me perdonarán.”
“Realmente no tengo claro por qué esperas que me importe.” Malfoy la miró con una expresión
indiferente.
Ella lo miró. “Me trajiste aquí sabiendo que estaba borracha. Si no querías escuchar sobre ello,
pudiste haberme dejado sola en la manera que repetidamente te pedía que lo hicieras. No veo por
qué no solo te fuiste a la mierda.”
“Exingir e insultarme todo en un dí[Link] ser que finalmente llegué a ti. Me preguntaba qué
era lo que tomaría para que te rindieras con tus dulces caricias y me dijeras cómo te sentías en
realidad.” Su expresión era burlona.
“¡Cállate!” ella gruñó antes de dejar caer su cabeza en sus rodillas y abrazarse a sí misma.
“Pero en serio—apenas estamos rascando la superficie, ¿no es así? Tal vez debí de haber
escuchado a todos a los que he matado,” él dijo, caminando lentamente hacia ella con una sonrisa
maliciosa. “Fueron varios muggles al principio, prácticas antes de que fuera de vuelta a la escuela.
La Tía Bella dijo que era necesario acostumbrarse a matar antes de hacerlo con alguien que de
verdad conocía. Después Dumbledore. Y más muggles. ¿Sabías que incluso fui asignado a
encontrar a tus padres? Los debiste de haber escondido tú misma porque no hubo ni un solo rastro
que se pudiera encontrar. Ningún detalle suelto o despedidas secretas como muchas de esas otras
familias de nacidos Muggles. Aunque, esa ignorancia no salvó a tus vecinos. Bella estaba
destrozada por lo minuciosa que fuiste.”
“Después los Creevey. Y después los Finch-Fletchley. Y mi tía Andrómeda y su esposo Ted. Eso
fue algo bastante personal para Bella, tener a un nacido Muggle casarse con la familia Black fue
una mancha grande. Se quedó como uno de sus más sinceros remordimientos el nunca poder haber
matado a Nymphadora, especialmente después de que se corrió la voz de que se había casado con
un hombre lobo. Luego después de eso—bueno, los muertos tienden a sangrar juntos después de un
tiempo pero creo que eso era más para los Muggles…”
“Sabes, Malfoy,” ella dijo silenciosamente después de un minuto, “pasas demasiado tiempo
asegurándote de que yo tengo un exceso de buenas razones para odiarte. Es extraño.”
“No es como funcionan los humanos,” ella dijo. “Nuestros cerebros están cableados para
racionalizar las cosas, para que nuestra culpa no nos coma. Ponemos excusas. Culpamos.
Encontramos una explicación para nosotros que nos ayude a dormir. A la gente no le gusta pensar
de uno mismo como un villano. Están matando para protegerse a ellos mismos, o a sus familias, o a
su dinero, o su forma de vida. Incluso tu Maestro, él no cree que él es el villano. Él solo cree que es
mejor que todos los demás. Él cree que debe gobernar sobre todo. Cuando mata y tortura a
Muggles—está bien porque no son realmente personas. Cuando talló runas en tu espalda durante
horas—estaba bien, te lo merecías porque le fallaste. En su mente él no es un villano, es un dios.
Pero tú—tú sí crees que eres un villano. Tú piensas que mereces ser odiado.” Ella movió su cabeza
hacia el costado mientras lo estudiaba. “Constantemente me pregunto por qué es así?”
El rostro de Malfoy se volvió cada vez más frío y cerrado mientras ella estaba hablando.
“Te ahorraré el esfuerzo,” ella dijo, y su boca se curvó hacia arriba en una esquina. “Te odio. No
requiero que hagas nada más para convencerme. Te odio. Más que a nadie más aparte de tu
Maestro. Te odio. Te considero en parte responsable de todas las personas que han muerto hasta
ahora en esta guerra y de todas las personas que morirán. No necesitas convencerme que eres un
monstruo, ya lo sé. Sanarte cuando estás lesionado no es por mi corazón sangrante. Y no maldecirte
cuando estás severamente lesionado no es sentimiento. Es simplemente el último pedazo de
decencia que me queda. Todo el resto de bien ya ha sido destrozado por ti. Así que—a pesar de lo
que causes en mi cara, no te dejaré tenerlo. Ahora—vete a la mierda.”
Dios mío, se sintió bien finalmente haber sacado eso de su pecho. Probablemente se arrepentiría de
haberlo dicho todo más tarde, pero en ese momento solo sintió alivio.
Después de varios minutos de silencio estaba claro que él no se iba a ir. Ella se rindió en tratar de
alejarlo. Ella estaba abrumada por su deseo para hablar. Se sentó en el suelo.
“¿Cómo eres cuando estás borracho?” ella dijo, volteando su cabeza para verlo. Él estaba de pie a
su lado mirándola donde estaba sentada por sus pies.
Ella resopló. “Por supuesto. El cielo no permita que seas algo interesante.”
“Yo no te imaginé como una borracha quejumbrosa.” Él arqueó una ceja y conjuró una silla, la
cual la puso al lado de ella. Se le ocurrió que él probablemente no podía recargarse en nada. Ella se
preguntó cuánto le debió de haber dolido sacarla del arroyo y después aparecer cuando se estaba
quejando y tratando de pelear con él.
“No siempre lo he sido,” ella dijo silenciosamente. “Habladora, siempre. Pero el alcohol me vuelve
emocional. Yo solía ser una borracha feliz. Yo era solo—ridícula. Fui a una fiesta donde el ponche
tenía alcohol y yo me emborraché demasiado. Harry tuvo que silenciarme mientras él y Ron
estaban arrastrándome por los pasillos. Estaba riendo incontrolablemente. Carcajadas solo—
rebotando por las paredes. Filch casi nos atrapó.”
“Mi cumpleaños. Cumplí diecisiete. Fue—fue el día antes de que mataras a Dumbledore.” Su
mandíbula tembló ligeramente, y ella miró a sus dedos mientras trazaba un nudo en el suelo. “Se
supone que debí haber estado en el pasillo al siguiente día. Deber de prefecto, para ayudar a los de
primer año. Pero tenía demasiada resaca. Dormí tarde, Constantemente me he preguntado—si
hubiera hecho una diferencia…”
“Siempre he llorado desde entonces. Siempre. No es que me emborrache seguido. Tiendo a decir
cosas que hacen enojar a la gente.”
“Digo más cosas que hacen enojar a la gente,” ella corrigió. “De todas formas—hoy era
emborracharme o drogarme abusando pociones.”
“¿Y el arroyo?”
“No tengo otro lugar al que ir. No puedo ir a un bar. O emborracharme a lado de nadie en la
Orden. No es como que Moody sea un hombro donde llorar.”
“¿Potter y Weasley?”
“Como no saben sobre ti—¿cómo podría explicar algo?” Ella no iba a mencionar que ambos se
habían ido sin ella en busca de horrocruxes.
“No puedo creer que no pudiste haberme dejado sola,” ella dijo. “¿Por qué estabas ahí?”
“Tenía la sensación de que ibas a hacer algo estúpido. Llámalo un sexto sentido.”
Ella puso los ojos en blanco. “No veo por qué te importaría. Tu secreto moriría conmigo. Estoy
segura de que encontrarías una forma de conseguir lo que sea que quieras sin mí.”
“Estoy seguro de que Moody mandaría a alguien para reemplazarte lo cual sería más irritante,” él
dijo con una mueca ligera. “Piensa en ello como un favor adicional hacia tu Orden. Estoy
manteniendo a su sanadora y Maestra de Pociones con vida.”
“¿Ahora qué?” Malfoy dijo mientras sus sollozos disminuían. Él sonaba aburrido, pero cuando ella
lo miró, él apartó la mirada. Él la había estado observando.
“Voy a soñar sobre Colin esta noche,” ella dijo tristemente, dejando caer su cabeza en sus rodillas.
“Estabas delirando cuando dijiste que podrías matar a quien fuera. Ni siquiera puedes soportar que
mueran a mano de alguien más,” él dijo, sacudiendo la cabeza con desdén.
“No creo que haya algo particularmente horrible sobre morir. Sé que es la guerra. La gente
muere,” ella dijo. “Lo que me importa es la forma. No tienes idea, Malfoy, lo que es tener a alguien
morir mientras estás haciendo todo en tu poder para salvarlo. Él murió lentamente, gritando todo el
tiempo, y yo estaba tratando de salvarlo. Eso es lo que me persigue. Todas esas muertes en mi
mente… esas son el tipo que son. Por eso me persiguen. Estaban en mis manos—yo estaba
tratando de salvarlos—y fallé—”
“¿Por qué Colin importa demasiado? No eran cercanos. ¿Por qué es que esa muerte es la única que
aún queda de importancia para ti? Has visto peores muertes desde entonces.”
Ella dudó. Ella nunca había hablado sobre eso con nadie. No en verdad. No durante años.
“Su muerte fue el principio del fin de todo,” ella dijo, mirando hacia abajo y notando un hilo
enganchado en su camisa. Tiró impulsivamente de él y observó cómo la tela de punto se apretaba y
se amontonaba hasta que el hilo se rompió de repente y apareció un agujero. Ella lo reparó con un
movimiento de su varita. “Él fue la primera persona que murió completamente bajo mi cuidado.
Harry vio cuando ocurrió. Y después de eso—me di cuenta de lo que la Orden estaba haciendo no
era suficiente. Que la defensa no era suficiente. Y comencé a decirlo. Pero Harry no estaba de
acuerdo. Para él—morir es la peor cosa. Es irse. Así que, de alguna forma matar es malvado.
Defensa propia. Matar por piedad. Cualquier tipo. Ese—desacuerdo—nos mandó a diferentes
direcciones de la guerra. Nada fue igual después de eso. Por eso terminé siendo sanadora mientras
todos los demás fueron enviados al campo de batalla.”
“Una persona usando las Artes Oscuras en el campo de batalla no es lo suficiente para hacer una
diferencia. Y si hubiera sido insubordinada y hubiera intentado reclutar personas en mi
pensamiento—probablemente hubiera separado a la Orden.”
“Rápido. Hay hechizos para detener corazones. Maldiciones que sofocan. Maldiciones que cortan
la garganta. Haría cosas rápidas como esas. Probablemente incluso usaría la maldición asesina si lo
tuviera en mí—pero Harry nunca lo perdonaría.”
“Es—hay una profecía. Harry cree que la profecía es la respuesta.” ella dijo vagamente. Ella no
estaba segura si el Poder del Amor era una verdadera estrategia de la Orden, pero Malfoy
realmente no tenía que saber los detalles.”
“Fantástico. Todos estamos poniendo nuestras vidas en manos del niño que no matará y una
profecía. Estamos condenados.”
“Primero en Francia,” ella dijo, “pero la guerra cruzó el canal rápidamente y era más seguro para
mí si me transfería en vez de ser encontrada ahí. Así que fui a Albania; su Departamento de Magia
Vieja tenía los mejores fundamentos para sanar Magia Oscura. Estuve ahí por un rato. Ahí fue
donde aprendí el tratamiento que usé en tus runas. Tienes suerte—probablemente soy una de los
últimos sanadores que quedan que conocen el tratamiento desde que el hospital fue destruido.
Después Dinamarca, para análisis de hechizos y deconstrucción. Después de eso fui a Egipto; su
hospital era el más especializado en ruptura de maldición, pero la situación era—inestable, así que
fui transferida a Austria en unas semanas. Estuve en Austria hasta que la Orden me trajo de
regreso.”
“Mucha gente pensó que habías muerto o huiste,” Malfoy dijo, estudiándola con ojos cubiertos.
“Hasta que el Señor Oscuro quería saber por qué la Resistencia estaba sobreviviendo después de
que su hospital fuera arrasado, y Severus mencionó que la pequeña amiga Sangre Sucia de Potter
había sido llamada de su viaje en el extranjero, curandera y maestra de pociones para arrancar.
Causó un ligero revuelo entre los rangos superiores.”
Ella lo miró fijamente. Así que él había sabido lo que era ella cuando hizo sus demandas. Ella se
preguntó si eso había jugado algún papel en su decisión.
“No vas a ir a emborracharte a otro lugar, ¿o sí?” él preguntó, mirándola con sospecha.
Él parecía ligeramente aliviado. “No te astilles,” él arrastró las palabras después de que ella pasara
por la puerta.
Hermione no lo hizo. Cuando regresó Grimmauld Place y fue hacia su cabinete de pociones y se
tomó una poción de sobriedad. El dolor de cabeza y las náuseas rápidamente cayeron sobre ella
con toda la sutileza de un mazo.
Confiar en que Draco Malfoy ni siquiera le permitirá emborracharse en paz. Maldito bastardo.
Ella había esperado que la sobriedad la llenara de horror, pero se sintió sorprendentemente
impenitente por finalmente arremeter contra él. Ciertamente no pareció haberlo sorprendido o
molestarlo. Él lo había estado esperando.
Ella se sentía completamente perdida sobre cómo interpretar o procesar todo lo que había ocurrido.
Buscó a tientas en el armario un frasco de alivio para el dolor de cabeza y lo bebió, tratando de
concentrarse.
Eso era una realización importante. Posiblemente la más importante que había tenido hasta ahora
sobre él. La inconsistencia que estaba en su corazón.
Ella regresó su mente, repitiendo todo lo que él había dicho ese día. Ahora que había sacado toda
su furia hacia él, su mente se sentía de repente completamente clara.
“Después el más pequeño cayó en hoyo y se rompió la pierna. Él comenzó a arrastrarse por el
pasto. Un objetivo bastante fácil para la maldición asesina. La segunda persona a la que golpeé en
la espalda con ella. Sabes… la maldición asesina. Toma algo fuera de ti. No es solo algo que
puedas estar lanzando. No repetidamente. Colin pudo haber seguido corriendo. Si lo hubiera hecho,
probablemente seguiría vivo el día de hoy. Pero se detuvo. Por su hermano muerto se detuvo,
corrió de vuelta, y trató de arrastrar el cuerpo junto con él.”
Hermione se congeló.
Él pudo haber matado a Dennis Creevey de innumerables formas más crueles y lentas que la
maldición asesina. Con una pierna rota, Dennis no corría riesgo de fuga. Habría sido el señuelo
perfecto para hacer retroceder a Colin. Pero—en lugar de simplemente pararse sobre el herido
Dennis y atrapar a los dos chicos—Draco lo mató, humanamente. Posiblemente con la esperanza
de que un hermano muerto alejaría a Colin y salvara su vida.
Hermione se sintió lista para caerse ante la doble comprensión que la golpeó.
Pero, posiblemente de mayor importancia para Hermione, Malfoy no consideraba ese detalle como
redentor.
Él había estado seguro de que ella se volvería completamente llena de odio hacia él una vez que
supiera que él había estado involucrado de cualquier manera. La admisión involuntaria de que
había estado tratando de dejar escapar a los chicos no era una forma de intentar excusarse. Ella
sospechaba que él ni siquiera lo registraba como tal.
Malfoy se consideraba a él mismo como un villano por lo que había hecho. Lo que implicaba que
él no había querido hacerlo. Lo que implicaba que su deseo de ayudar a la Orden pudiera ser
sincera y no meramente un medio para algún otro fin.
Hermione tamborileó pensativamente con los dedos sobre el escritorio, reevaluando una vez más
todo lo que creía saber de Draco Malfoy.
Flashback 12
Agosto 2002
“Encuentra la “palanca” de cada persona, su punto débil. El arte de mover la voluntad de las
personas involucra más habilidad que determinación. Debes saber como entrar en otra persona…
Primero haz crecer su carácter y después toca su punto débil.”
Hermione se quedó despierta la mitad de la noche reanalizando a Draco. Ella rayó su libreta
completa y comenzó una nueva.
Se sentía como si estuviera rebosante de nuevas teorías sobre él. No estaba segura si alguna de
ellas estuvieran basadas en la realidad o meramente llegaban a ella por su deprivación de sueño,
pero ella se sentía como si hubiera golpeado algo. Como si estuviera abriendo una bóveda muggle
y finalmente escuchara el primer golpe en su lugar. Una cálida sensación de elación la hizo sonreír
mientras preparaba pociones ese día.
Esto podría funcionar. Ella podría ganar. Ella podía traerlo hasta sus pies. Sellar su lealtad.
No se había dado cuenta de cuánto la había convencido la creencia de que él era simplemente un
monstruo con un código moral de que nunca podría tener éxito. Ella había tenido la certeza de que
eventualmente él se voltearía y la mataría junto con todos los demás; se había atrincherado. A
pesar de su gran dependencia de la oclumancia, la convicción se había desangrado en cómo
pensaba y lo trataba como un todo.
A pesar del juego que ellos jugaban. Él la había besado y le enseñó oclumancia. Él le había dicho
que ella podía decir que no. Y ella lo sanó y siguió sus instrucciones sobre el combate y el
ejercicio. Debajo del aprendizaje y las sutilezas parciales, siempre se sintió como si fueran dos
víboras esperando que la otra finalmente atacara.
Él no era un monstruo. No completamente. Él estaba tratando de arreglar algo. Había cierto tipo de
compensaciones que él estaba tratando de hacer. No por matar a Dumbledore o a alguien más, pero
por algo.
Él sabía que había caído. En algún lugar del camino algo había pasado que él estaba dispuesto a
sufrir, incluso morir por ello. Algo que estaba tratando de arreglar. Él no era un espía por
ambición. Él no solo estaba jugando con la Orden y los Mortífagos en contra del otro para poder
llegar a la cima. Él estaba tratando de arreglar algo.
No la guerra. No los asesinatos. Pero había algo que estaba tratando de arreglar.
Su evaluación inicial había sido correcta. Draco Malfoy no era completamente de hielo. Debajo de
la muerte, furia y oscuridad había más de él. Ella podía usarlo.
Hermione dudaba que él le dijera qué era lo que lo mantenía. Él claramente estaba determinado a
no revelarlo. Jugar un huego de desvíos hasta que su cabeza girara. Pero ella podía ser paciente.
Ahora que había descifrado que espiar era algún tipo de penitencia por—algo. Si ella se rehusaba a
odiarlo ahora; si ella seguía siendo amable y reconfortante e interesante y astuta hacia él. Ella
podría encontrar un camino dentro.
Ella podía ganar.
Mientras la tarde pasaba y ella se preparaba para ir a arreglar su espalda, ella se tomó un momento
para prepararse.
Había algo entre ellos que—que le costaba permitirse pensar demasiado. Una tensión entre ellos
que probablemente ella había destruido con su arrebato.
Hermione cerró sus ojos y pasó por sus recuerdos; aventando sus sentimientos más fuertes y
dejándolos a un lado.
Reprimiendo su júbilo, su burbujeante sentido de confianza interior; sofocándolos hasta que estuvo
lúcida. Centrada.
Cuando Malfoy apareció, ella lo miró por un momento antes de bajar su mirada, mordiendo su
labio y jugando torpemente inquieta con sus cutículas.
“Lo siento…” ella murmuró. “Tenías razón. Fui descuidada anoche. No volverá a pasar.”
Ella miró hacia arriba para ver si Malfoy estaba siquiera remotamente convencido de su disculpa.
“Bien,” él dijo, mirando a través de la habitación. “No soy tu cuidador. No estoy interesado en
tener que monitorearte para poder mantenerte con vida.”
Él la miró por un momento y después apartó la mirada, conjurando una silla de através de la
habitación, sentándose y apoyando sus hombros en el respaldo mientras desabotonaba su camisa.
Hermione la removió de sus hombros y revisó las runas.
Ella puso sus dedos ligeramente en su hombro mientras se acercaba para poder ver mejor. Malfoy
no se encogió cuando ella lo tocó. Aunque sí se tensó, ligeramente.
“¿Tienes tiempo en el que quieras que cierre las incisiones?” ella preguntó con voz baja mientras
usaba sus dedos y varita para desvanecer la pomada e inspeccionaba los bordes de los cortes.
Aún se veían insoportablemente dolorosos. No estaba segura de cómo era que Malfoy estaba
siquiera funcionando, mucho menos apareciendo, mucho menos combatiendo. Cada vez que veía
las heridas la hacían temblar.
Él no dijo nada.
Ella sintió a Malfoy tensarse bajo su mano y vio sus nudillos ponerse ligeramente blancos. Ella
contó hasta tres y lo lanzó.
El cuerpo entero de Malfoy tembló ligeramente.
“Lo siento,” ella dijo. “Si hubiera otra forma de que reparara esto más rápido o al menos calmar el
dolor, lo haría.”
“¿El lunes funcionaría?” ella preguntó, moviendo las puntas de sus dedos a través de sus hombros
desnudos tratando de soltar la tensión que irradiaba a través de él. “Puedo saltarme la cena si
necesitas que venga más temprano.”
“Está bien.”
Ella volvió a lanzar los hechizos protectores. Después ella volvió a estudiar las runas, pasando sus
dedos cerca de ellas. Ella apenas podía sentir la magia en ellas. Ya se había sentado; convertido en
una parte de él.
“¿Sabías que cuando él las estaba cortando qué runas estaba escogiendo?” ella preguntó.
“Fue mi penitencia. Ya tuve que denigrarme. Si yo las elegía era capaz de asegurar que él no iba a
insertar nada problemático. Por eso es que hay tantas. No quería dejar ningún espacio para
promesas adicionales. Él tenía que estar convencido de mi remordimiento,” él dijo mientras se
levantaba. Sus ojos le recordaron a Hermione una tormenta.
“Aunque,” él dijo, su labio se curvó levemente, la furia en sus ojos volviéndose obvia, “Él falló en
mencionar que tardarían demasiado en sanar después del hecho. En retrospectiva, debí de haber
anticipado que sería castigo adicional.”
“Cuando las cierre,, tomará un rato para asegurar que el tejido de la cicatriz no restrinja tu
movimiento. Tendrás que estar despierto para decirme. Querrás—traer algo para beber.”
“Es solo una sugerencia. Traeré algo solo en caso de que cambies de opinión. Pero imagino que el
alcohol que puedo comprar es más barato de lo que podrás apreciar.”
Él resopló.
Hermione, por su parte, se dio cuenta de que se había vuelto más cómoda con él. Con la mancha de
Magia Oscura ya no colgando de él, su miedo instintivo había desvanecido. Ella ya no dudaba
tanto al tocarlo, no experimentaba ningún cosquilleo de pavor en su columna vertebral. Ya no se
tensaba, preparándose para que él pudiera arremeter.
Él se sentía familiar.
El sábado, un hechizo tranquilizador finalmente se pegó a las incisiones cuando lo lanzó y Draco se
estremeció significativamente menos cuando lanzó el hechizo limpiador.
“El veneno finalmente se fue,” ella le dijo con alivio. Ella conjuró su bolso y lo revisó buscando
una poción analgesica que ella había desarrollado. Ella sacó algunos trapos y, después de aplicar
un hechizo de barrera en su mano para que no se entumecieron, vertió el analgesico hasta que el
trapo estuviera empapado.
“Esto se sentirá frío y picará durante un momento, pero después entumecerá las incisiones,” ella
dijo. “Voy a comenzar en la parte de arriba de tu hombro izquierdo.”
Ella puso sus dedos justamente encima de la primera runa por un segundo antes de que pusiera el
trapo gentilmente sobre su hombro y lo presionara contras las incisiones debajo. Él tembló.
Ella puso un temporizador para el hombro izquierdo y se volteó para atender el derecho.
“Ya no deberían de doler ahora pero aún son heridas abiertas en tu espalda,” ella dijo. “No hagas
nada estúpido como meterte en una pelea con un hombre lobo solo porque ya no sientes un dolor
agonizante.”
“¿Tú cancelarás mi pelea con mi hombre lobo el jueves?” preguntó con voz sarcástica.
“Recomiendo que le des por lo menos tres días de descanso al tejido de cicatrices antes de ponerte
a pelear con hombres lobo.”
El rió ligeramente.
La conversación se detuvo después de eso, pero la tarde terminó en una nota sorprendentemente
cordial.
Hermione estaba de un humor algo alegre cuando se apareció de regreso a Grimmauld Place.
Mientras aparecía en los escalones, su brazalete se volvió rojo caliente de repente.
Ella abrió la puerta y lo encontró en caos. Había sangre esparcida en el suelo.
Hermione subió las escaleras tan rápido como podía, evitando la sangre tirada en el suelo.
Harry, Ron y todos los demás Weasley residentes estaban ahí. Pomfrey y Padma estaban
abalanzándose sobre la cama donde Ginny estaba acostada.
“¿Qué pasó?” ella demandó, tirando su bolso y corriendo hacia Ginny. Ella estaba inconsciente y
tenía un corte largo e irregular a lo largo de su cara. Sangre estaba saliendo de él.
“Maldición de necrosis la golpeó en la mejilla,” dijo Pomfrey entre hechizos. “La cortaron tan
rápido como pudieron, pero nunca tuvimos a alguien que regresara después de ser golpeados en la
cabeza.”
“¡Padma! ¡Poción de reposición de sangre!” Hermione gritó mientras lanzaba sus propios hechizos.
Daño cerebral no era una de las especialidades de Hermione. Normalmente cuando las maldiciones
llegaban al cerebro estaban lejos de ser sanadas.
Lanzó los hechizos de exploración cerebral más complejos que conocía y los estudió.
“No llegó a su cerebro,” ella suspiró con alivio. Después volvió a lanzar otro diagnóstico sobre la
cabeza de Ginny. Los cortes apresurados y desiguales dificultaron la lectura de otros detalles. Ella
no podía ver ningún indicador obvio de la necrosis restante, pero Hermione no confiaba en que el
Destino fuera amable. Le arrebató su varita a Pomfrey sin siquiera preguntar, murmuró un hechizo
y comenzó a usar la segunda varita con la punta ahondada en las capas de diagnóstico, buscando
cualquier rastro restante de putrefacción debajo del tejido dañado que estaba leyendo por todo el
proceso de eliminación.
Hay...
“Hay necrosis en sus huesos cigomáticos y frontales. Tengo que removerlos ahora,” dijo
Hermione. “¡Todos sálganse!”
Hubo protestas que ignoró mientras lanzaba más hechizos para detener la sangre, tratando de ver
exactamente dónde la maldición todavía estaba devorando a Ginny.
“Dale un gota de Filtro de Muertos en Vida,” le ordenó a Padma quien acababa de vertir una
poción de reposición de sangre por la garganta de Ginny. “Alentará el recuperamiento pero no
podemos arriesgar que se mueva.”
Hermione apretó los dientes y oró mientras invocaba pociones del gabinete y comenzaba a lanzar
una serie de intrincados hechizos y protecciones sobre la cabeza de Ginny. Muchos de los cuales
nunca había usado antes o solo una vez.
Tratar de mover cualquier sección del cráneo era horrendamente riesgoso en cualquier situación,
pero incluso peor cuando se trataba de lograr rápidamente. Iba a exponer los senos nasales, Ginny
perdería su cavidad del ojo entera, y parte de su lóbulo frontal quedaría expuesto hasta que los
huesos crecieran de vuelta.
Mirando a los puntos negros en el cráneo expuesto de Ginny que ahora estaban creciendo antes sus
ojos, Hermione lanzó un hechizo removedor de pelo y después expansión una poción espesa y
morada muy cuidadosamente por las orillas del corte y después a través de la cabeza y rostro de
Ginny. Cuando estaba cuidadosamente esparcida y extendida uniformemente, Hermione lanzó un
hechizo de asiento. La poción se volvió dura como un caparazón. Un exoesqueleto.
Hermione tomó un respiro para calmarse y eliminó cada sección del cráneo de Ginny.
La poción de exoesqueleto sostenía externamente las áreas que ya no tenían estructura ósea
sosteniendolas. Hermione volvió a lanzar el diagnóstico y checó repetidamente y exhaustivamente.
La necrosis se había ido. Los huesos habían sido removidos antes de que la maldición llegara al
cerebro de Ginny.
Hermione colapsó ligeramente y se sintió tentada a sollozar con alivio. Había estado tan cerca.
Demasiado cerca. Más cerca de lo que le diría a nadie.
Ella estabilizó sus manos y administró Crecehuesos. Añadió varios hechizos de monitorización y
varios hechizos de protección más alrededor del cerebro expuesto de Ginny. Después puso un
temporizador.
Con la interferencia del Filtro de Muertos en Vida el rebrote de huesos tomaría diez horas. Ella no
podría comenzar a reparar el corte hasta que los huesos terminaran de rebrotar completamente el
tejido reparado no tendría nada sobre qué formarse. Ginny llevaría una cicatriz de aspecto cruel
durante el resto de su vida, pero ella viviría. Quien fuera que haya cortado la necrosis lo había
hecho lo suficientemente rápido para salvarla.
Hermione tomó la mano de Ginny en la suya y la agarró gentilmente. Ella estaba cubierta de
sangre. Hermione lanzó hechizos limpiadores a través del cuerpo de Ginny y la cambió a batas de
hospital con unos pocos movimientos de su varita. Después Hermione lanzó hechizos de
diagnóstico sobre el resto de Ginny para asegurar que ella no estaba lesionada en ningún otro lado.
Tenía un rasguño en la pantorrilla y moretones en un brazo. Hermione los arregló en unos minutos.
“Lo siento,” ella dijo, entregando a Poppy su varita de regreso. Tomar la varita de una persona sin
su permiso era terriblemente ofensivo.
“Ya había hecho cuatro diagnósticos antes de que llegaras y ninguno de ellos mostraba la necrosis
aún en los huesos. Nunca antes había visto un diagnóstico diseccionado de forma composicional.
Me alegro de que no hayas perdido el tiempo pidiendo permiso.”
“Leí sobre él en un libro de teoría de sanación. Los diagnósticos para el cerebro son difíciles. Hay
demasiada actividad que la magia recoge. Son difíciles para que incluso los especialistas los lean
rápido. Solo fue suerte que haya funcionado.”
Hermione suspiró y quería sentarse. Ahora que la crisis había pasado, ella era capaz de sentir su
corazón latiendo fuertemente y a sus manos temblando.
“Debería dejar que todos sepan que ella está bien,” ella dijo temblorosamente.
Harry y Ron y casi todos en Grimmauld Place estaban esperando fuera de las puertas del ala del
hospital.
“Ella está bien,” dijo Hermione mientras abría la puerta. “Ella estará bien.”
Ron talló sus ojos y Hermione vio sangre en sus manos y encima de toda su ropa. Ella se acercó a
él y lanzó un hechizo sútil diagnóstico mientras lo hacía. Él no estaba lesionado. Toda la sangre
era de Ginny.
Él asintió y sus pálidos ojos azules se inundaron brevemente con lágrimas. Su cuerpo entero estaba
temblando como si estuviera apunto de entrar en shock.
“Tú la salvaste, Ron,” ella dijo, tirando de él en un abrazo. “Tú le compraste tiempo suficiente para
traerla de regreso. Si no lo hubieras hecho, probablemente hubiera sido demasiado tarde, o ella
pudo haber perdido su ojo. Tendrá una cicatriz, pero va a estar bien.”
“Oh por Merlín,” Ron colapsó ligeramente en los brazos de Hermione. “Lucius se presentó.
Aparecimos pero cuando aterrizamos nos dimos cuenta de que Ginny había sido golpeada. Cuando
la ví—”
Él arrastró su mano por sus ojos y una mancha de sangre estaba en su piel pálida. Sus manos
estaban temblando incontrolablemente.
“Todo en lo que podía pensar fue cuando Papá regresó. Y después George. Y ahora Gin—y yo—
ella me miró y yo sabía que tenía que intentarlo. Fue—fue peor que nada—”
Ron sollozó y hundió su cabeza en el hombro de Hermione. Ella puso sus brazos alrededor de él
con fuerza.
“Solo seguía tratando de decirme que iba a s-salvarla,” él murmuró en su hombro. “Mamá—le
prometí a mamá que la mantendría a salvo—le dije que nunca dejaría que nada le pasara a Gin.”
“Sí la salvaste,” Hermione le dijo en el oído. “Hiciste exactamente lo que necesitabas hacer.”
“Voy a matar a los Malfoy,” él murmuró en su oído. “Lucius y Malfoy, los voy a matar a los dos.
No me importa si tengo que esperar hasta después de la guerra para hacerlo. Esa familia merece
morir.”
Hermione no dejó que los círculos que frotaba en los hombros de Ron flaquearan. Ella
simplemente lo abrazó con más fuerza.
El juramento de matar a los Malfoy era un refrán común creciente entre los Weasley; la primordial
excepción de su firme oposición a matar. Había comenzado después de la muerte de Dumbledore,
pero creció más frecuentemente después de que Bill regresara de una misión arrastrando a su padre
llorando con él. Lucius Malfoy había hecho un punto de identificarse a sí mismo inmediatamente
después de maldecir a Arthur con algún hechizo oscuro que había resultado en darle a Arthur la
capacidad mental de un niño pequeño.
Hermione había revisado cada manual de sanación y libro oscuro sobre maldiciones sobre los
cuales podía tener sus manos encima pero nunca lograba descubrir cuál era la maldición o cuál
usar para revertir o disminuir los efectos.
En algunas formas, Hermione pensaba con culpa, era peor que si Arthur hubiera muerto. Lo que
probablemente era la intención de Lucius. Arthur Weasley se había ido, excepto que no. Su
persona amistosa, curiosa y cariñosa se mantuvo atrapada en el cuerpo de un hombre de edad
media y la mente de un niño. Él necesitaba ser observado constantemente. Solo le importaría a
unas pocas personas, y era propenso a tener explosiones de magia accidental y convulsiones
menores cuando estaba molesto. Su pérdida efectiva fue un doble revés asombroso para la Orden.
Molly tuvo que dar un paso atrás casi completamente para poder cuidar a su esposo a tiempo
completo. Lo había llevado a una de las casas seguras de hospicio. Cuando George fue capaz de
salir del ala del hospital de Grimmauld Place, él se unió a su madre para ayudarla a cuidar a su
padre.
Cuando su temblor finalmente se calmó, ella se apartó un poco para hacer la pregunta que tenía en
la mente.
“Ron, ¿puedes decirme qué usaste para remover la necrosis? ¿Fue un hechizo o un cuchillo?
“Seguro,” dijo Ron, de alguna forma confundido. Miró a su alrededor luciendo todavía un poco
aturdido. “Creo que está abajo. Neville tiene nuestras cosas.”
Hermione dio un paso hacia atrás y asomó la cabeza en la sala del hospital.
“Poppy, ¿puedes revisar si Harry o Ron tienen lesiones? ¿Y administrar Filtro de Muertos en Vida?
Doble para Ron. Necesito checar algo.”
Hermione fue hacia abajo. Neville y Hannah Abbott estaban trapeando el suelo con magia.
Hermione caminó y comenzó a revisarla cuidadosamente. El contenido había sido arrojado al azar.
Había sangre secándose sobre todo. Metida en un bolsillo exterior, vio el mango de un cuchillo.
Ella lo sacó cuidadosamente. Estaba forjado por goblins, como lo había sospechado.
Ella lo llevó hasta la cocina y lo lavó para quitarle la sangre. Después sacó un pedazo crudo de
pollo del contenedor de estasis y pasó la cuchilla entera del cuchillo ligeramente a través de la
carne. El borde mágicamente afilado se cortó sin esfuerzo. Después Hermione puso el cuchillo a un
lado cuidadosamente y miró el pollo.
Un minuto pasó. Después dos. Hermione se preguntó si se había equivocado. Después, una
pequeña mancha de oscuridad apareció en el pollo. Hermione lo miró fijamente y observó cómo se
volvía lentamente cada vez más grande.
Hermione lanzó un hechizo de estasis, pero no tuvo ningún efecto en la podredumbre que se
extendía constantemente por la carne.
Ella lanzó un hechizo de barrera en la hoja del cuchillo, y varios hechizos protectores. Después lo
envolvió en varias toallas y puso un hechizo repelente en todo. Después lo puso en un cajón que
cerró con llave, le puso varias trampas con varias maldiciones aturdidoras y una alarma.
Él sonrió levemente. Una sonrisa de hospital. Un rictus. La tenue, pálida tensión en el rostro que
los donantes hacían con la intención de parecer alentadoras o incondicionales, pero que siempre se
veía fracturada.
Cuando Ginny despertara ella traería la misma expresión mientras le aseguraba a todos que estaba
bien; que no le importaba la cicatriz; que de verdad estaba bien.
Hermione sonrió tristemente hacia Harry y conjuró una silla para unirse a él.
“La Orden decidió cuál sería la mejor unidad, ella no estaba ahí por ustedes dos,” dijo Hermione.
“El resentimiento de Lucius no tiene nada que ver con que si tú y Ginny están juntos.”
“Voy a tener que decirles que ya no nos pongan juntos,” dijo Harry, levantando la vista de la mano
de Ginny para mirar a lo lejos.
Su expresión estaba aturdida y sus brillantes ojos esmeralda no parecían ver la sala del hospital.
Hermione reconoció la expresión. Él estaba de vuelta en la misión, reviviendola una y otra vez,
para reprenderse a sí mismo por lo que había salido mal.
“Todo fue mi culpa,” él dijo. Su voz era pequeña, temblando ligeramente. “Debía haber puesto las
protecciones antes. La misión era demasiado fácil. Sin objetivo. Era como un viaje con ella y Ron.
Como si estuviéramos acampando por diversión. Bajé mi guardia.”
Hermione no dijo nada. Era una confesión. Estaba tan aturdido y afligido que tenía cosas que tenía
que decir. Solo necesitaba verbalizarlo. Él no le podía decir a Ron. Se sentía demasiado culpable
para dirigirlo a Ginny a su lado.
Hermione había escuchado demasiadas confesiones de aquellos en vigilia junto a la cama en la sala
del hospital. A veces se sentía como un cura.
“¡Puede haber ayudado a salvar a Ginny!” Harry estalló, repentinamente furioso. “¿Qué si hubiera
muerto? ¿Y yo solo me hubiera quedado ahí parado? La mujer a la que amo—la hermana de mi
mejor amigo. Solo me quedé ahí y observé cómo su cara se pudría.”
“¿Qué si moría? ¿ se volvía como Arthur? ¿Porque yo fui descuidado y no puse las protecciones?”
La voz de Harry estaba temblando y sus manos estaban cerradas en puños. Hermione podía sentir
la magia emanando alrededor de él mientras su culpa y emociones seguían creciendo.
Hermione conjuró una jarra de Poción Calmante y transfiguró un trozo de apósito de algodón en
una taza que ella llenó. Ella lo sostuvo y esperó un momento en cual se lo entregó a Harry. Si se lo
entregaba antes, sería lanzado a la pared.
“No puede volver a pasar,” dijo Harry firmemente. “No voy a arriesgarlo.”
Hermione no dijo nada, y después de un minuto Harry se desplomó contra ella. Ella deslizó la taza
de la Poción Calmante en su mano. Después descansó su cabeza encima de la de él.
Harry asintió, y Hermione se dio un momento para solo estar con él. Su mejor amigo.
El niño que la había salvado del troll. Para quien había hecho una poción de multijugos. Con quien
había viajado en el tiempo para poder salvar a su padrino. El amigo a quien le había enseñado en
hechizo accio. Con quien había creado el ejército de Dumbledore.
Él había seguido como un Héroe, pero de alguna manera el camino de Hermione se había dividido
del de él.
“Ginny está enamorada de ti, sabes,” ella dijo. “No la empujes. No le hagas eso. No te hagas eso.
Los dos ya están en peligro por esta guerra. No deberías renunciar a la felicidad que tienes. No
dejes que Tom te quite eso.”
Harry no dijo nada, pero él se tomó la Poción Calmante mientras seguía mirando a Ginny.
“¿Puede oírme?” Él preguntó después de varios minutos, su voz triste y con esperanza.
“No, lo siento. La puse en estasis hasta que sus huesos crezcan de nuevo y pueda arreglar la herida.
Sería peligroso para ella que se mueva cuando su cerebro está expuesto. Estará despierta mañana.”
Se sentaron juntos en silencio durante varios minutos hasta que un bulldog plateado llegó corriendo
a la sala del hospital.
“Potter, Granger, informe de la misión en cinco minutos,” gruñó la voz de Moody antes de que el
patronus se desvaneciera.
“Supongo que te veré ahí,” él dijo, apretando de Ginny una última vez.
Hermione lo observó caminar y después volteó hacia Ginny. Lanzó algunos diagnósticos para
confirmar que todo estaba estable y volviendo a crecer de la forma en la que se suponía. Después
fue hacia abajo y tomó el cuchillo fuera del cajón antes de ir a el comedor donde se tomaban las
juntas de la Orden.
Remus y Tonks ya estaban ahí, y le sonrieron a Hermione cuando entró a la habitación y encontró
su asiento. Bill entró unos minutos después. Él y Fleur alternaban la asistencia a juntas para que
uno de ellos siempre estuviera monitoreando la prisión. Charlie siguió, aún viéndose tan pálido
como lo había estado cuando Hermione había anunciado que Ginny estaría bien. Neville entró
después, seguido de Amelia Bones. Después Ron y Harry. Kingsley Shacklebolt y Alastor Moody
entraron detrás de ellos.
Era menos de un cierto de la Orden actual. Solo un puñado de miembros estaban informados sobre
los horrocruxes. La Orden había aprendido a través de la experiencia dura, el peligro de dejar que
muchos sepan demasiado cuando su oponente era un legilimens consumado. Molly y Minerva
raramente atendían cualquier reunión, aunque técnicamente todavía estaban en un nivel de
inteligencia lo suficientemente alto como para recibir toda la información. Severus solo atendía
reuniones de alto nivel programadas con advertencias más avanzadas.
“Harry, Ron. Queremos un reporte completo sobre tu cacería de horrocruxes,” Kingsley dijo sin
ningún preámbulo.
“No hay nada que reportar,” dijo Harry firmemente. “Fuimos hasta Albania y no pudimos
encontrar nada. No vimos a nadie o tuvimos ningún problema hasta que Lucius se presentó.”
“¿Cómo los encontró Lucius?” Moody preguntó, su ojo girando entre Harry y Ron ligeramente.
“No lo sé,” dijo Harry,”apenas habíamos empezado a armar el campamento. Las protecciones aún
no estaban puestas, pero habíamos estado ahí menos de quince minutos.”
“¿Dónde estaban?”
“Algún lugar entre Francia o Bélgica, creo. Algún bosque. Estábamos planeando en aparecer el
resto del viaje mañana.”
Hermione respiró profundamente y se aseguró a ella misma. Había una probabilidad de que ella
solo estaba siendo pesimista, pero dado su récord en las juntas de la Orden, ella no se estaba
sintiendo particularmente con esperanzas de la reacción acerca de lo que estaba a punto de
anunciar.
Agosto 2002
“La misión no fue exactamente inútil. Creo que he descubierto cómo podemos destruir los
horrocruxes, asumiendo que podemos encontrarlos. He estado estudiando cómo las armas forjadas
por goblins pueden absorber lo que sea que las haga más poderosas. No estaba segura cómo
funcionaba la absorción exactamente; si involucraba un hechizo o no. Pero cuando estaba sanando
a Ginny, noté que los puntos donde la necrosis aún se estaba esparciendo tenía ligeras mellas en el
hueso. Me dio una idea, así que después, fui y encontré el cuchillo que fue usado para remover la
maldición.”
“Este cuchillo forjado por goblins ahora tiene la maldición de necrosis en su hoja. Lo confirmé en
la cocina y puedo demostrarlo si alguien necesita verlo. Cuando la maldición fue cortada de Ginny,
la cuchilla debió haber tocado la necrosis en algún punto y absorbió la magia. Así que cuando tocó
los huesos del cráneo de Ginny, se esparció a nuevas ubicaciones.”
Ron palideció y se veía listo para estar enfermo. Hermione lo miró con una mirada apologética.
“Ginny va a estar bien. Y nadie pudo haber sabido que eso pasaría. Un cuchillo forjado por
Goblins fue una opción lógica porque cortaría mejor que un cuchillo no mágico,” ella le dijo
firmemente.
“Pero me dio una idea,” ella continuó, “sobre cómo podríamos ser capaces de destruir los
horrocruxes. Sabemos que son peligrosos y difíciles de destruir porque incluso Dumbledore se
maldijo de manera terminal destruyendo uno. Harry destruyó el diario con el colmillo de un
basilisco, pero no podemos tener acceso a ellos a menos que podamos entrar a Hogwarts y bajar a
la Cámara de los Secretos. Pero tenemos la espada de Gryffindor, y creo que podría ser capaz de
destruir los horrocruxes si la usáramos.”
“Está forjada por goblins,” ella señaló, “y Harry la usó para matar al basilisco. Así que, eso
significa que debería de estar fusionada con el veneno del basilisco.”
“Podría ser verdad,” Remus dijo lentamente, frotándose la barbilla pensativamente. “Lo que dijiste
sobre los materiales forjados por goblins es ciertamente preciso.”
“Creo que Minerva la tiene,” dijo Neville. “Creo que la ví cuando estaba ayudando con el jardín en
Caithness.”
“Le preguntaremos a Severus sobre el veneno,” dijo Moody. “Él sabrá si alguien lo sabe.”
Los rostros de Harry y Charlie se amargaron visiblemente por la mención de Snape.
“Puedo encontrarme con él.” Hermione ofreció. “De todas formas necesito discutir unos detalles
sobre pociones y maldiciones.”
“Está bien. Reportate después. No nos juntaremos hasta la siguiente semana,” Moody dijo
asintiendo.
“Deberíamos de hacer algo con ese cuchillo,” dijo Remus. “No será seguro, alguien podrá
tomarlo.”
“Tiene algunas protecciones en él, pero no estoy segura en qué tan bien se adhieran.”
“Yo me encargaré de eso,” dijo Moody, invocándolo hacia él mismo. “Le enviaré la palabra a
Severus.”
Cuando Hermione regresó al ala del hospital después de una tarde cena, Harry estaba sentado al
lado de Ginny nuevamente. Todas las luces bailando alrededor del cuerpo de Ginny eran normales,
tonos tranquilizadores, pero Hermione pausó para hacer un diagnóstico para asegurarse de que todo
siguiera bien.
“No debiste haber hecho eso,” dijo Harry, mientras ella seguía concentrada en el diagnóstico.
“¿A qué te refieres?” ella preguntó, pausando a medio hechizo para mirarlo. Su respiración se
atascó levemente en su pecho y su agarre en su varita se apretó.
“Usar la lesión de Ginny de esa forma.” La voz de Harry era dura y firme. “Lo hiciste sonar que de
alguna manera era bueno que se hubiera herido.”
“No quería que fuera así,” ella dijo. “Sabes que odio cuando alguien sale herido.”
“Debiste haber esperado. Pudiste haberlo mencionado en la siguiente junta cuando Ron no se
estuviera sintiendo tan terrible. ¿Siquiera lo consolaste porque te importa, o solo porque querías
saber dónde estaba el cuchillo?”
Las manos de Hermione cayeron a sus costados y sus ojos se entrecerraron con irritación hacia
Harry floreció con ofensa.
“Quería asegurarme de que no se hubiera cortado a él mismo con él. Quería asegurarme de que
nadie más lo encontrara y se lastimara con él,” ella dijo con una voz de acero.
“Pero eso es en lo que estabas pensando. Cuando Ginny estaba lastimada y tú la estabas sanando, lo
que tú estabas pensando era ‘Oh mira, mellas en su cráneo. Me pregunto si esta información será
útil para destruir horrocruxes.’ Tu compañera de cuarto estaba acostada ahí mientras la curabas, y
eso era en lo que estabas pensando. Uno de tus mejores amigos estaba llorando en tus brazos
porque tuvo que cortarle la cara a su hermana pequeña, y todo en lo que estabas pensando era ese
puto cuchillo.”
Hermione apretó su mano izquierda en un puño tan fuerte que podía sentir sus uñas mordiéndose la
palma y la forma de sus huesos metacarpianos bajo las yemas de sus dedos.
“Soy capaz de pensar múltiples cosas a la vez, Harry.” Su tono era frío. “¿O quisieras que la
misión hubiera sido completamente inútil? ¿Que Ginny se hubiera lesionado y no significara
nada?”
“No lo trates así, Hermione. No trates a la gente como si no fueran nada más que una ecuación
para ti.”
Hermione se encogió ligeramente. Ella no podía entender el razonamiento emocional que Harry
estaba teniendo. Era agotadora tratando de descubrir de dónde venía. Consumía recursos mentales
que no podía permitirse darle.
“O todo esto pasa por una razón o no,” ella dijo con furia fría. “Puedes tenerlo de ambas formas. Si
todo esto se supone que debe de tener significado entonces no puedes ofenderte cuando lo señalo y
me acuses de ser cruel.”
Harry palideció levemente y pasó una mano por su cabello frustradamente. Él la miró fijamente
con sus ojos brillando antes de voltearse, sus labios se curvaron ligeramente.
“La forma en la que tratas a la gente… a veces, siento que ya no te conozco,” él dijo.
“Quizás no,” ella dijo en un tono recortado, mirando a su varita, terminando el diagnóstico de
Ginny.
“Debiste haber esperado, no debiste de haber hablado sobre el cuchillo esta noche. No es como
que tengamos un horrocrux. Pudiste haber esperado,” él dijo como si fuera la conclusión fnal de su
conversación.
“La guerra no nos va a esperar para que nos lamentemos, lamento que no estés de acuerdo con mi
decisión. No quería lastimar a nadie.”
Sus manos estaban temblando ligeramente. Su estómago se sentía como si hubiera sido torcido
viciosamente. Ella lamentó haber comido.
Respiró hondo varias veces por la nariz y presionó las palmas de las manos con fuerza contra la
pared mientras trataba de refrescarse.
Después de otro minuto ella se acomodó y miró su reloj para checar la hora. Los huesos de Ginny
aún le faltaban horas para que volvieran a crecer.
Hermione reflexionó sobre el procedimiento. Debió de haber hecho que Padma la viera
interpretarla.
Después de que Malfoy la demandara, Moody y Kingsley habían decidido sacar a uno de de los
sanadores de campos y entrenarlo para que ayudaran con los turnos del hospital. Padma fue la
mejor sanadora de campo que pudieron encontrar y tenía buena mano en pociones; ella fue elegida
para ser aprendiz de tanto Hermione como de Poppy.
Cuando Kingsley le había informado a Hermione que Padma estaba siendo asignada al hospital, él
lo enmarcó como ayuda para Hermione porque estaba demasiado delgada. Pero Hermione había
sido demasiado delgada durante años. Ella sabía por qué habían reasignado a Padma. Ellos
necesitaban la redundancia porque la función de Hermione como sanadora se había vuelto
secundaria con su estatus como posesión de Malfoy.
Ahora, con todos los prisioneros que la Orden había liberado recientemente, podrían darse el lujo
de renunciar a algunos luchadores más para especializarse en curación. Poppy estaba a cargo de
entrenar a cincuenta nuevos sanadores de campo. Padma estaba lentamente tomando los turnos
asignados de Hermione y todas las pociones básicas con el objetivo de que Hermione solo
estuviera de guardia en caso de emergencias y hacer pociones avanzadas; liberándola para su
investigación y trabajo con Malfoy.
Cuando Hermione le había informado a Moody sobre la intención de Malfoy para entrenarla,
Moody le recordó que tenía que hacer todo lo que Malfoy requería.
No era como si no estuviera de acuerdo. Solo era—difícil algunas veces. En el fondo, ella quería
que Moody aún se viera en conflicto; que mostrara remordimiento sobre hacia dónde la estaba
guiando.
Ella quería que a alguien le importara. Que objetara por ella. Para que no se sintiera como una
prostituta mientras lo hacía.
No era racional en realidad. Estratégicamente ella sabía que Moody estaba en lo correcto. Incluso si
él no le ordenara que hiciera todo lo que Draco quisiera, ella aún tenía la intención.
Pero a veces ella aún deseaba que alguien tratara de decir no por ella. Para que Hermione pudiera
reasegurar que la sensación enferma y desgarradora dentro de ella era razonable. Que en verdad
era tan horrible como se sentía ser vendida a un Mortífago a cambio de información. Porque,
mientras Malfoy no estaba abusando de Hermione en general o estaba obligándola a tener sexo con
él, si lo estuviera, Moody le seguiría dando las mismas instrucciones.
Después de todo, todos habían esperado que Draco la violara en el momento en el que la
mandaron.
De alguna forma Hermione no había estado preparada para cuán devastadoramente solitario sería
procesar todo sola. Cómo su misión solitaria se la comería lentamente por dentro. Como un
sumidero dentro de su pecho.
Por supuesto, ella podría ir con Minerva. A Minerva le importaría. Ella objetaría en nombre de
Hermione. Pero sería egoísta por parte de Hermione acudir a ella en busca de consuelo. Solo haría
que su ex directora se entristeciera más. Hermione no iba a detenerse. Ella no iba a ser disuadida.
Incluso si por algún milagro Moody y Kingsley lo hicieran.
Ella solo quería dejar de sentirse sola. Tener a alguien que le dijera que lo que estaba haciendo
tenía un objetivo. Que estaba bien que doliera.
Era tonto. Emocional. Querer que otra gente fuera emocionalmente torturada en su nombre. Ella
trató de aplastarlo. Pero siguió creciendo en ella.
Ella siempre había sido demasiado desesperada por afirmación verbal. Tener a alguien que le dijera
que ella era astuta, para asegurarse de su valor con calificaciones y elogios.
Ella mordió su labio. Nadie la elogiaría jamás por lo que estaba haciendo.
La guerra entre el Bien y el Mal se ganaba por la negativa del Bien a comprometerse. No al usar
Magia Oscura. No al vender a una sanadora a un Mortífago por información.
Moody y Kingsley siguieron el juego al permitir que la política de la Resistencia contra el Arte
Oscuro permaneciera en su lugar de acuerdo con los deseos de los Weasley y Harry. El rostro
público de la Resistencia aún era el Bien y la Luz.
Hermione se preguntaba solo cuántas cosas Moody y Kingsley habían hecho sin que la Orden se
enterara. Cosas en las que Hermione también había sido cómplice. Por ejemplo, cómo Kingsley
interceptó a algunos de los secuestradores y mortífagos a los que ocasionalmente se llamaba a
Hermione para que los curara antes de ser interrogados. Cómo Bill y Fleur mantenían a los
prisioneros de la Orden. Cómo a veces eran interrogados los prisioneros. De donde venían los
suplementos.
Habían demasiados detalles de logística que el resto de la Orden parecía nunca preguntar. En gran
parte, nunca preguntaban de dónde venía toda la nueva información. Cóme, después de tantos
meses y años de intel decreciente, de repente tenían mucha mejor información sobre las prisiones
de los Mortífagos, ataques inminentes en la Gran Bretaña Muggle, y ataques en contra de la Orden.
Cómo habían sabido que tenían que evacuar Caithness o que Voldemort iba a viajar.
Lo único que no podían ignorar era Severus como un espía; incluso después de cinco años, ellos
aún lo odiaban. Había un argumento recurrente presentado por Charlie o Ron o Harry para que
Severus se saliera.
Hermione suspiró y fue a buscar a Padma. Incluso si pudiera dormir, iba a ser una larga noche.
A última hora de la mañana siguiente, colocó los encantamientos finales en los hechizos de
curación que usó para reparar la cara de Ginny y luego le administró un frasco de poción
herbovitalizante.
La habitación en el ala del hospital estaba actualmente vacía. Hermione había sacado a todos
después de las furiosas objeciones de Harry y Ron.
El cuerpo de Ginny se quedó quieto por un momento y luego se agitó gradualmente. Abrió un ojo y
miró a su alrededor con sueño.
Después de otro momento ella levantó su cabeza y miró a su alrededor. Su mano inmediatamente se
movió para tocar su cuero cabelludo calvo y después se movió hacia su rostro. Ella sintió la gran
cicatriz que ahora estaba ahí.
“Lucius Malfoy te golpeó con una maldición de necrosis en tu mejilla,” Hermione dijo tan
gentilmente como pudo. “Ron te salvó al cortarla antes de que llegara a tu cerebro.”
Los dedos de Ginny pasaron por lo largo de la cicatriz. Empezaba cerca de su línea de pelo. El
borde superior de la herida comenzaba en la parte superior de la frente y llegaba hasta la
mandíbula. Era larga y cruel al mirarla, y provocó que ciertas manchas en su cara se dividieran y
fruncieran ligeramente.
Ginny se sentó lentamente y puso sus manos en su regazo. Mirándolas mientras las apretó en puños
y luego las abrió. Estuvo callada por un minuto.
Hermione tenía un espejo listo para Ginny, pero pausó antes de entregárselo.
El labio inferior de Ginny tembló, y presionó su boca en una línea. Ella sostuvo su mano fuera del
espejo.
“¿Quieres que me vaya mientras ves? ¿O que me quede contigo?” Hermione preguntó.
Hermione le entregó el espejo y no dijo nada mientras Ginny respiraba profundamente y después
lo volteó para revisar su cara.
Ginny observó, volviéndose pálida, volteando su cabeza lentamente para tomar la complejidad de
ello. Sus dedos rozaron lentamente, trazando sobre ello, como si no pudiera creer que fuera su
rostro lo que estaba viendo reflejado.
Después de unos segundos, Ginny presionó sus labios juntos y movió su cabeza mientras sus ojos
se llenaban de lágrimas. Ella miró durante un momento más, pasando sus dedos por la cicatriz antes
de empujar el espejo.
Después Ginny respiró profundamente por su nariz como si estuviera tratando de no llorar. Sus
labios se torcieron ligeramente mientras seguía presionandolos más fuerte mientras se movía en la
cama
Ginny siguió respirando fuerte y rápidamente por la nariz. Su cabeza se alzó bruscamente con cada
uno.
“Oh por Merlín, ¡soy tan superficial!” ella dijo con un ligero sollozo. “Estoy viva pero estoy
llorando porque tengo una cicatriz.”
Hermione sintió a su propia mandíbula temblar mientras ponía una mano en el hombro de Ginny.
“Las cicatrices son difíciles…” dijo Hermione, y su voz se desvaneció mientras se endurecía en su
garganta. “Todo lo que cambia cómo nos vemos es difícil. Puedes estar triste por ello. Tienes
permitido molestarte. No necesitas fingir que está bien.”
“Lo sé,” dijo Ginny con una voz grave. “Solo quiero estar. Quiero estar bien con ello. No quiero
que me importe. O verlo como un cambio en mí. Pero—siento que una parte de mí ha muerto.
Como si de alguna forma estuviera arruinada. Y eso se siente tan superficial y egoísta. George
perdió toda su pierna y yo estoy llorando porque tengo un corte en la cara.”
Las lágrimas brotaron de los ojos de Ginny y ella se las limpió con la parte posterior de sus manos.
Hermione esperó durante varios minutos y cuando la respiración y temblores de Ginny finalmente
comenzaron a disminuir ligeramente, ella se estiró y tomó la mano de Ginny.
“Harry y Ron están esperando afuera,” dijo Hermione. “Pero puedes tomarte tanto tiempo como
quieras antes de ver a alguien.”
Ginny se sacudió.
Hermione asintió.
“Harry ha estado contigo todo el tiempo. Lo obligué a irse. Pensé—que tal vez quisieras algún
tiempo.”
Ginny asintió.
“Aún eres de las chicas más lindas que conozco,” Hermione le dijo.
Ginny resopló. “Cállate. Dirías eso incluso si Ron hubiera cortado mi nariz.”
Hermione puso los ojos en blanco. “No lo haría. El enrojecimiento se desvanecerá. Si me dejas
tratarla regularmente. Y usar unas pociones. Se volverá más elástica así no la sentirás. Y se
desvanecerá demasiado. Pero si quieres, puedo ayudarte a esconderla.”
“Está bien. Siempre quise ser impresionante cuando era pequeña. ¿Puedes imaginarte que tan
aterradora me veré ahora en el campo de batalla? Toda calva y con esa cosa loca en mi cara,”
Ginny bromeó débilmente. La sonrisa congelada de hospital se formó en su rostro por un momento.
Entonces el humor forzado se desvaneció de su expresión y se veía casi como una niña.
Incluso cuando sus hijos estaban lesionados, Molly raramente podía ir a verlos.
“No. Solo se sentirá horrible,” dijo Ginny, negando con la cabeza. “La iré a ver cuando se haya
desvanecido un poco. ¿Tienes una poción para volver a crecer el cabello?”
“Lo siento. No a la mano. Hice que Padma comenzara a preparar un [Link]á lista en la
siguiente hora.”
“Bueno, ese es un alivio. Al menos no tendré que quedarme calva y fea para siempre.”
Hermione negó con la cabeza y abrazó a Ginny nuevamente. Ginny siempre tendía a decir terribles
chistes sobre ella cuando estaba en el hospital.
Cuando Hermione se fue, Ginny estaba completamente acomodada en las atenciones de Harry y
sus hermanos y bajo la atenta mirada de Poppy y Padma.
Moody envió un mensaje de que Severus estaría en casa a las dos en punto, así que Hermione se
apareció allí unos minutos antes y luego se acercó a la Hilandera con cuidado. Cómo un lugar
podía ser tan lúgubre incluso en verano nunca dejó de desconcertar a Hermione. Era como si la
personalidad de Severus fuera contagiosa.
La puerta estaba cerrada. Hermione golpeó la puerta silenciosamente y después esperó. Como ya
no era profesor, incluso la cortesía más básica de Severus se había desvanecido por completo.
Ocasionalmente dejaba a los miembros de la Orden esperando en su puerta durante una hora. Fred
y George habían intentado una vez entrar y regresaron a Grimmauld Place luciendo furúnculos en
todo el cuerpo.
Había leído dos capítulos de su libro de psicología antes de que la puerta se abriera abruptamente.
Ella se puso de pie rápidamente y siguió las túnicas onduladas que ya estaban desapareciendo por
la esquina hacia la sala de estar.
Severus ya estaba sentado en uno de sus dolorosamente incómodos sillones cuando llegó
Hermione. Ella se sentó en el borde de otra silla y lo miró.
“Una daga forjada por goblins con la infusión de veneno de basilisco. ¿Sería suficiente para
destruir un horrocrux?” ella preguntó, de manera similar, optar por omitir las cortesías básicas de la
charla trivial.
Severus parpadeó, sus ojos color ónix siempre inescrutables. Ella casi podía ver los muros de
oclumancia detrás de ellos.
Hermione asintió.
“Creo que lo haría,” él dijo lentamente, juntando sus dedos y mirando pensativo. “Aunque no
estaremos seguros a menos que encontremos un horrocrux.”
Hermione asintió con un ligero suspiro. Los labios de Severus se curvaron ligeramente y resopló
levemente.
“En tiempos como estos… me pregunto cuánto manipuló Albus los eventos en el paso de los
años,” él dijo.
Hermione lo miró con sorpresa. “¿Crees que el segundo año fue intencional?”
Él la despidió con un movimiento de muñeca.
“Con Albus, es imposible de saber. Pero es misteriosamente conveniente que tengamos tal arma
dentro de nuestro alcance,” dijo Severus, después su expresión se volvió dura. “Él siempre estuvo
bastante seguro sobre sus habilidades en la manipulación. Quizás si hubiera sido menos opaco, no
estaríamos perdiendo la guerra.”
Severus la miró.
“Estás consciente de su lesión por el anillo era terminal. Había estado preparando pociones para
mantener la maldición en la orilla, pero la muerte era inevitable desde el momento en el que lo
puso en su mano. Él planeó su fin para el fin del sexto año. Él incluso pidió que yo lo matara, en
vez de dejarlo a los estragos finales de la maldición. Él también sospechó antes de que el ciclo
comenzara que Draco había sido asignado a matarlo también.”
“Albus estaba tan confiado que tenía todo a la mano que no tomó las precauciones suficientes,”
Severus continuó, “no puedo imaginar que se habría olvidado de mencionar los horrocruxes
después de haber sido maldecido por uno. Probablemente tenía la intención de informar a Potter a
través de una serie de vagas pistas. Sabía mucho más sobre los primeros años del Señor Oscuro que
nadie, pero nunca se dignó confiar esas cosas a los demás.”
La expresión de Severus se volvió amarga y lejana mientras se quedaba callado.“¿Él sabía que
Draco iba a matarlo?” Hermione preguntó, derribada por la revelación.
“Sabía. Sospechaba,” Severeus dijo asintiendo ligeramente. “Era difícil de diferenciar cuando se
trataba de Albus, pero sí, lo estaba anticipando. Desafortunadamente para todos sus planes, Draco
actuó más rápida y decisivamente de lo que Albus había anticipado. Tú creerías que un magi tan
viejo hubiera sido más meticuloso, pero claramente no. Su exceso de seguridad fue en detrimento
de todos los que le sobrevivieron.”
“Por supuesto. Yo tuve la maravillosa tarea de ordeñar a Nagini por el veneno. Alastor mencionó
que lo habías estado curando. Estaba sorprendido al escucharlo.”
“No era como si él pudiera esconder la lesión. ¿Te diste cuenta de lo severa que es? Tom tenía la
intención de envenenar su magia con ello. Para cuando me enteré—” Hermione se quedó callada
por un momento. “Desearía que me hubieras informado, así hubiera podido empezar antes.”
“Sí,” ella dijo. “Parecía algo lógico qué hacer. Tenías razón, él está aislado. Casi saltó de su piel la
primera vez que puse mis manos sobre él para curarlo.
“Si tú hubieras sido entrenada por Bellatrix Lestrange durante años, tú probablemente también te
encogerías cuando te tocaran,” Severus dijo fríamente.
Hermione pausó para considerar. “¿Qué sabes sobre su entrenamiento? Él dijo cosas que—yo no
entiendo. La crueldad usada parece excesiva. Incluso por los estándares de los Mortífagos.”
La boca de Severus se curvó. “Él fue inicialmente reclutado como castigo hacia el fracaso de
Lucius. Consecuentemente, creo que el Señor Tenebroso le dio a Bella bastante libertad para elegir
los métodos de entrenamiento. Ella sospechaba de mi lealtad, así que fue un proceso el cual fue
consultado conmigo. Sé que a pesar de la brutalidad, Draco era determinado. Lo tomó y siguió
regresando, incluso cuando ya no era necesario. Él estaba determinado a subir de rango. Él fue la
persona más joven en recibir la Marca. Ser el nivel más bajo no le sienta bien a los Malfoy.”
“¿Había alguien particularmente cercano a él en el pasado? ¿Alguien que haya muerto? ¿Alguien
que le importaba? Su motivo—se siente como expiación por algo, a veces.”
Severus juntó los dedos y los presionó contra sus labios pensativamente.
“No que yo haya observado. Al menos no entre sus compañeros,” él dijo después de un minuto.
Hermione suspiró.
“Narcissa se volvió solitaria después del arresto de Lucius. Rara vez la veía, y cuando apareció
estaba bastante retraída. Si alguna vez tuvo objeciones, nunca la escuché hacerlas.”
“Ella parecía adorar de vuelta en Hogwarts,” dijo Hermione, moviendo su cabeza hacia el costado
mientras trataba de recordar detalles sobre Narcissa Malfoy. “Pero solo era por Correo de
Lechuzas. No parece que ella interviniera en su nombre durante su entrenamiento.”
“El encarcelamiento de Lucius pareció haber tenido un profundo efecto en ella. Muy parecido a la
forma en la que su muerte lo afectó a él.”
“Así que Draco quedó a un lado de ambos,” ella concluyó, sintiendo lástima por él. Ella reprimió
la lástima y cambió de tema. “Lucius casi mató a Ginny anoche. Aún no sabemos cómo los
siguió.”
“Le enviaré un libro a Moody. No creo que los Weasley sean receptivos a ningún ritual protector
recomendado por mí—o por ti, por ese asunto.”
La boca de Hermione se apretó y miró hacia otro lado, sintiéndose herida por la justa evaluación.
Su defensa de la magia oscura y su defensa de Severus le había costado mucha credibilidad entre
sus amigos.
“Finalmente neutralicé el veneno en las runas. Voy a cerrar las incisiones mañana en la noche.
¿Tienes alguna sugerencia?”
Severus resopló. “Estoy seguro de que tu tratamiento planeado será el mejor que él puede esperar.”
Hermione pausó y miró de vuelta a Severus. Sus ojos estaban entrecerrados. Casi sospechosos. Los
labios de Hermione se crisparon para moverse antes de sentirse lista para hablar, y los apretó por
un momento mientras ordenaba sus pensamientos. Se puso un rizo suelto detrás de la oreja.
“Él está solo. Y enojado sobre algo. Creo que quiere ser mejor de lo que es. Tenías razón en que
hay algo en mí que lo atrae. Él trata de no hacerlo, pero no parece evitarlo cada vez que tiene la
oportunidad.”
“No lo hago,” ella dijo, jugando con el dobladillo de su blusa. “Me doy cuenta de que aún no tiene
significado. No es ningún tipo de apalancamiento. Pero tengo esperanzas de que si tengo cuidado,
eventualmente podré ser capaz de usarlo. Emocionalmente—él es vulnerable. No hay nadie en
quien pueda confiar. No creo que tenga a alguien que siquiera le importe un poco. Creo que
conmigo, no será capaz de detenerse a sí mismo de sentir como si me necesitara. Él mencionó que
es por las runas, cuando quiere las cosas ahora—es difícil de disuadir. Creo—que puedo ser capaz
de usar eso eventualmente.”
La boca de Severus se torció, la sospecha se desvaneció de sus ojos pero su expresión se tensó. “En
ese caso, si logras tener éxito, tienes las mismas probabilidades de destruir la Orden como de
salvarla. Espero que ya te hayas dado cuenta de lo peligroso que es. Si reemplazaste cualquiera que
sea su ambición actual de esa manera—”
Severus pausó por un momento. “Si el Señor Tenebroso no pudo desatarlo, no aconsejaría que te
engañaras pensando que puedes dominarlo.”
Hermione se sacudió levemente y miró fijamente a la fría chimenea, tensándose hasta que sus
piernas temblaron mientras luchaba por no romperse. La ira la atravesó como una explosión.
“Me dijiste que lo hiciera leal. Tú fuiste quien recomendó que explotara su interés,” ella dijo en un
tono fijo. “Ahora me estás llamando delusional y me acusas de poner a la Orden en riesgo.”
“Dije que mantuvieras su interés. Tú estás tratando que dependa de ti,” dijo Severus, su tono de
repente frío. “La diferencia es profunda. En algunos aspectos, los Malfoy son más parecidos a un
dragón que a un mago. Ellos no comparten. Son obsesivos con lo que consideran suyo. ¿Sabes qué
era lo que Lucius necesitaba? Narcissa, si tienes éxito en lo que estás intentando, él nunca te dejará
ir. Y no estará contento en ser secundario a nadie o nada en tu respecto.”
El corazón de Hermione se estremeció levemente. Ella podía sentir el frío terror deslizarse hacia
abajo desde la nuca y sangrar a través de sus músculos trapecios. Ella cuadró los hombros y miró a
Severus a los ojos. Ella respiró hondo.
“Él ya es mi dueño,” ella dijo con una voz amarga. “‘Ahora y después de la guerra.’ Esos fueron
los términos. Salvo su muerte, ¿cuándo exactamente se pretendió que me dejara ir? Necesitamos la
inteligencia. No puedo mantenerlo con esfuerzo a medias. Fue todo para mí desde el momento en
que todos acordaron venderme a él. ¿De verdad creíste que iba a regresar de ello?”
Sus hombros temblaron levemente. “No sé cómo mantener su interés sin conectar con él. Es la
única vulnerabilidad que tiene. Si crees que eso es demasiado riesgo deberías de hablar con Moody
porque yo—no—veo—otra—forma.”
Su voz estaba temblando y se quebró repetidamente mientras forzó las últimas palabras. Ella
respiró fuertemente entre dientes mientras trataba de calmarse.
“Él es un oclumens natural. Y uno mucho mejor que yo. No hay opción a medias en las cartas,”
ella agregó.
“Ahora comprendes mi dificultad,” ella dijo, mirando hacia el suelo. “No hay una opción de hacer
algo y después echarme para atrás. Si crees que estoy tomando la decisión incorrecta deberías de
decirle a Moody ahora.”
Él no dijo nada.
Mientras salía de la Hilandera, ella se sentía mareada e inestable. Estaba demasiado caliente y
cerrada. Ella necesitaba espacio para respirar. Ella cerró sus ojos y apareció al arroyo de
Whitecroft.
Saltó por la orilla y se sentó en una gran roca entre los tupidos juncos, se quitó los zapatos y
hundió los dedos de los pies en el agua fría. La aguda sensación del agua se sintió como claridad.
Ella no sabía por qué seguía terminando ahí. Suponía que era el único lugar donde sentía que era el
único lugar donde sentía que no estaba ocultando nada.
Ella miró fijamente al agua, repitiendo la advertencia de Severus. Ella se sentía perdida. Toda su
esperanza de los principios de la semana se sentía como si hubiera muerto en algún lugar dentro de
ella y comenzara a decaer. Ella presionó sus manos contra sus ojos y trató de respirar normalmente.
Ella no podía vacilar ahora. Si Severus tenía alguna alternativa u objeción, él podía hablarlas con
Moody. Ella no podía cambiar sus tácticas ahora que finalmente había encontrado una que
funcionaba.
Ella estaba enojada con Severus por acusarla de poner en riesgo la Orden, con Moody y Kingsley,
por decidir que se volviera una prostituta, sabiendo que sentiría que no tendría opción; con Harry y
con los Weasley, por rehusarse a usar Magia Oscura y traer a la guerra al punto donde Hermione
sentía que ya no se podía rehusar; con sus padres, por ser indefensos y necesitar que ella los
protegiera y renunciara a ellos; e incluso con Minerva, por estar tan angustiada por Hermione que
Hermione sintió que tenía que proteger a Minerva del propio dolor de Hermione.
Hermione siempre había pensado que podía hacer lo que fuera por sus amigos. Lo que fuera para
protegerlos.
De alguna manera, todas las cosas que había hecho la habían dejado completamente sola hasta que
sintió como si se estuviera muriendo de un corazón roto.
Pero nunca parecía detenerse. Solo seguía creciendo y cuando alguien rompió la fachada de la
forma en la que Harry y Severus lo habían hecho...
Ella ya no sabía cómo repararse a sí misma, y nadie más parecía estar inclinado para siquiera notar
que se estaba rompiendo.
Ella se permitió llorar durante cinco minutos más antes de usar su oclumancia para meter las
emociones distrayéndola en un rincón de su mente. El llanto la hizo sentir mareada y le dolieron las
sienes. Sacó una poción analgésica de su bolso y se la bebió.
El sol de la tarde se había filtrado en la piedra y se sentía tibio bajo sus manos. El olor del agua del
arroyo, el lodo, y el olor verde y mordaz de las cañas llenaba el aire. Después de varios minutos,
ella cerró sus ojos e inclinó la cabeza hacia atrás para empaparse de los rayos. Ella no podía
recordar cuándo había sido la última vez que había sentido los cálidos rayos de sol en su rostro. La
luz del sol siempre era fría, a pesar de su belleza.
Después de unos minutos, ella se despertó. Sacó los pies del agua eliminó las gotas antes de
regresar a Grimmauld Place.
Flashback 14
Agosto 2002
Esa noche, ella y Malfoy estaban sometidos. Él no se inmutó cuando ella lanzó el hechizo
limpiador y se quedó en silencio mientras ella aplicaba el analgésico y luego el ungüento.
Hermione lo miró sorprendida. Ella trató de adivinar por qué estaba preguntando. ¿Lucius quería
una confirmación?
Él no se había puesto su playera nuevamente, y estaba parado tan cerca de ella que casi podía
sentir el calor de su cuerpo mientras la miraba. Sus ojos eran como una tormenta, y cuando ella se
quedó callada, su expresión brilló levemente.
Hermione parpadeó. “Lo hizo. Aunque no por una falta de esfuerzo por parte de tu padre,” ella dijo
con un tono amargo.
“Espero que no me consideres responsable por las acciones de mi padre. Seguramente he cometido
bastantes pecados por mi parte,” él dijo en una voz tensa mientras rápidamente abotonaba su
camisa.
“Sólo no sé por qué estás preguntando,” ella dijo. Se sentía demasiado drenada para siquiera tener
la conversación.
“Te puede sorprender, Granger, pero no tengo ningún deseo en particular en ver a tus amigos
muertos.”
Hermione no dijo nada. No tenía idea de qué tipo de respuesta hacer hacia ese comentario.
“Mi padre—” él comenzó y después dudó; su rostro se volvió una oscura máscara. “Olvídalo.”
Hermione se desplomó internamente. Necesitaba tener esta conversación con él. Ella extendió la
mano y agarró su muñeca. Él se quedó quieto y miró hacia ella, su expresión se cerró.
“Lo siento. La pregunta me tomó desprevenida. No te culpo por lo que hace tu padre. Es solo—”
su voz se quebró levemente y su agarre en su muñeca se apretó. “Sé que nunca sentiste nada más
que desprecio por los Weasley—pero lo que les está haciendo es horrible.”
“Lo siento,” él dijo. “Dudo que me creas, pero yo no—no hay ninguna forma de razonar con su
venganza.”
“¿No estás de acuerdo con él?” Hermione preguntó, estudiando su rostro cautelosamente.
Él uso su otra mano para tomar la de ella y soltar su muñeca. “Si los culpara por la muerte de mi
madre, no hubiera preguntado por la chica Weasley.”
“Gracias por preguntar,” ella dijo, mirando a través de la habitación incómodamente. “Ha de ser
difícil para ti. Sé que admirabas a tu padre.”
Draco se notaba bastante incómodo con la dirección en la que se había ido la conversación.
“Claro. Bueno—hasta luego, Granger,” él dijo y apareció sin una palabra más.
Hermione se quedó ahí durante unos minutos más, repitiendo la conversación antes de irse de
vuelta a Grimmauld Place.
Cuando llegó ahí, encontró su habitación ocupada por Harry y Ginny. Se movió nerviosamente en
el pasillo y luego comenzó a subir hacia los pisos más altos de la casa. Al pasar por una de las
habitaciones más pequeñas, vio un mechón de cabello rojo inclinado sobre una mesa de mapas.
Hizo una pausa y llamó suavemente a la puerta.
“Hola, Mione,” dijo Ron distraídamente mientras movía las piezas a través de los mapas y después
rascaba su cabeza con la punta de su varita. Su expresión era tensa.
“Claro.” Él guardó su varita en su bolsillo trasero y la miró. “Solo estaba revisando lo que ha
pasado desde que me fui. Muchas redadas mientras estábamos fuera, debiste haber estado
ocupada.”
“Kingsley está usando los horrocruxes para mantener a Harry fuera del campo,” él dijo.
“No sirve de nada arriesgarlo en una escaramuza cuando lo necesitamos para el golpe final. Si. Lo
entiendo. Eso no significa que me guste. Y algunos de estos—” él sacó unos pergaminos y los
miró. “Son casi misiones suicidas. No me había dado cuenta de qué tan seguro había estado
jugando Kingsley por Harry. Viendo lo que hará cuando nos vayamos por unas semanas—”
Él dejó de hablar mientras miraba con enojo los reportes. “¿Cuáles fueron exactamente las tasas de
víctimas mientras estábamos fuera?”
“No necesito que me digas. Puedo ver los números aquí. Maldita sea, malditamente increíble. Si
Kingsley estuviera aquí, lo golpearía.”
“Ron, ya no podemos seguir jugándola seguro,” dijo Hermione, se le hizo un nudo en el estómago
al pensar en todas las personas cuyos ojos había cerrado durante las últimas semanas, la nueva casa
de seguridad del hospicio en la que había ayudado a Bill. “No creo que te des cuenta de lo
agotados que están nuestros recursos. ¿Cuántos años crees que la bóveda de Harry pueda alimentar
al ejército? La sala del hospital funciona con humo. Europa está bajo el control de Tom. La única
opción que tenemos es tomar riesgos. Y no podemos arriesgar a Harry.”
Ron estaba callado. Hermione podía ver los músculos de su mandíbula trabajar mientras apretaba y
soltaba.
“Necesitamos encontrar los horrocruxes,” él finalmente dijo. Hermione dejó salir un respiro que
había estado guardando nerviosamente y asintió.
“Así es,” ella dijo. “Tom y Harry son los alfileres. Ideológicamente, los mortífagos son demasiado
diversos. Es el poder de Tom que mantiene al ejército cohesivo. Si podemos matarlo,
permanentemente, debería haber suficientes luchas internas para darle a la Resistencia la ventaja.”
“Supongo que esa es una ventaja de las ilusiones de Tom sobre la inmortalidad, él no se está
molestando en crear un sucesor,” Ron dijo mientras revisaba otro reporte de misión. Hermione
podía ver su firma al final, verificando a los lesionados, calculando las pérdidas en orden, números
impersonales. “Aunque no dudo que los Malfoy pensarán que son los siguientes en la línea ahora
que Bellatrix está muerta. Malditos psicópatas.”
“Necesitas convencer a Harry que los horrocruxes son su mayor prioridad,” ella dijo, mirando
fijamente a Ron. “Especialmente ahora, después de Ginny. Estoy preocupada de que quiera solo
ignorarlos.”
“Ron, espero que lo que dije anoche en la junta no te haya hecho sentir como si hubiera sido tu
culpa. Salvaste a Ginny. No creí que fuera apropiado retener la información pero no tenía la
intención de lastimarte al mencionarlo.”
“Lo siento—”
“No. No quiero hablar sobre eso,” él dijo con una voz temblorosa que terminó con la discusión.”
Los ojos de Hermione recorrieron su rostro, reconociendo la tensión en sus ojos, el escarlata
inclinaba sus orejas mientras su rostro se ponía tan pálido que sus pecas sobresalían como gotas de
sangre en su rostro.
“Claro. Bueno, te dejaré con tu revisión,” ella dijo volteando para irse.
El número de temas que evitaba con Harry y Ron para no pelear con ellos lentamente había creado
un abismo.
Tratar de enfocarse. Quedarse en misión. Todos los problemas personales y discusiones que
guardaba para otro día. Asumiendo que la guerra terminara y tendrían una oportunidad de lidiar
con todo sin tener que comprometer su enfoque y sin arriesgar la vida de alguien.
La idea de que alguna vez pudieran volver atrás y arreglarlo se sentía imposible.
Hermione se sentía casi segura de que había pasado esa línea que nunca le permitiría regresar.
Hacia ellos, la magnitud de la traición agravaría las cosas permanentemente.
Ella se encontraba en la habitación de práctica. Se acercó, metió los pies debajo de un armario que
se usaba para guardar el equipo y comenzó a hacer abdominales hasta que sus músculos se
sintieran como si hubieran sido inyectados con ácido.
Había descubierto que el régimen de ejercicio de Draco era una excelente manera de canalizar su
estrés, frustración y dolor. Ella no tenía la intención de decirle, pero deseaba haber comenzado a
hacer ejercicio años antes. Los síntomas físicos del estrés no podían ser reprimidos con
oclumancia. Canalizarlo todo en ejercicio fue un medio excelente para quemarlo.
Después de hacer tantas repeticiones de abdominales, que apenas podía levantarse del suelo, ella
rodó y comenzó a hacer lagartijas. Era una basura haciéndolas. Ella estaba determinada a trabajar
hasta que pudiera hacer tantas tan seguido como Draco le había instruido.
Estaba resbaladiza por el sudor y se sentía como si hubiera sido golpeada por una gelatina de jalea
de cuerpo entero cuando terminó todas las diversas repeticiones. Ella solo estaba haciendo un
cuarto de la cantidad, pero finalmente había logrado hacer todos los ejercicios diferentes.
Cuando despertó a la mañana siguiente, su cuerpo entero estaba protestando. Cada parte de su
cabeza dolía. Bajó corriendo las escaleras hasta un baño y se dio una larga ducha antes de que
nadie más se levantara.
Esa noche hizo una revisión mental de lo que necesitaba para el procedimiento de Draco. Compró
una botella barata de tequila en caso de que él decidiera que quería algo. Ella dudaba que él alguna
vez hubiera probado el alcohol muggle, y había decidido que merecía sufrir si optaba por ignorar
su consejo sobre traer el suyo.
Mientras estaba empacando diferentes pociones, sintió que alguien traspasaba las barreras de su
armario de pociones y se volteó para encontrar a Harry parado torpemente detrás de ella.
“Hermione,” él dijo, solo encontrando sus ojos por un momento antes de bajar su mirada.
“¿Sí?” ella dijo cuidadosamente, guardando unos frascos más en los bolsillos de su bolso.
“¿Ginny te mandó?” Dijo ella con un tono débil en su voz. Incluso antes de que Ginny y Harry
comenzaran a follar, Ginny había hecho su labor forzar a Hermione y a Harry tratar de arreglarse
después de que pelearan.
“Si,” él dijo incómodamente, guardando sus manos en sus bolsillos. La mandíbula de Hermione se
tensó.
“Bueno, puedes decirle que hablamos. Está bien. Sin resentimientos. Estoy segura de que estás
cansado y cuidas de tu mejor amiga,” dijo Hermione con un tono desdeñoso, mirando nuevamente
a su reloj.
Harry no dijo nada, y Hermione comenzó a caminar a un lado de él para irse. Él tomó su brazo.
“Hermione,” él dijo firmemente. “Lo siento. Y no solo porque Gin me mandó. Crucé una línea.
Estaba enojado por lo molesto que estaba Ron, y lo saqué contigo. Cuestioné cómo trataste a Ginny
y a Ron, incluso cuando sé que tu mayor prioridad siempre son tus pacientes. Siento eso.”
Era una disculpa por insultarla y dudar de ella como Sanadora. No era una disculpa hacia ella.
Hermione sintió algo dentro de ella desvanecerse. Como si estuviera cargando una flama en su
corazón y se había desvanecido abruptamente y la dejó en oscuridad.
Las palabras eran—segundos pensamientos. Algo para decir porque lo había dicho antes. Porque
era algo que se suponía que tenía que decirle.
Ella lo miró fijamente. Algo se mostró en su rostro porque Harry dio un paso hacia adelante
abruptamente y la abrazó fuertemente.
Ella trató de componerse. No tenía ni el tiempo ni la capacidad para emociones en ese momento.
Ella cerró las manos en un puño y se congeló por un momento mientras lo abrazaba de vuelta,
antes de forzar sus muros mentales en su lugar. No había lugar para Harry dentro de ellos.
“Solo estoy cansada. Estuvo bien de tu parte cuidar de Ron. Tenías razón, no estaba pensando en él
cuando lo mencioné.” Ella se empujó fuera de los hombros de Harry. “Eres un buen amigo para
él.”
“El mejor,” ella dijo con una voz firme. “Siempre mi mejor amigo.”
El rostro de Harry se volvió relajado.
“Ginny dice que quiere mostrar su rostro en un bar Muggle, así que algunos de nosotros vamos a
salir esta noche. Pomfrey dice que no tienes ningún turno esta noche. ¿Quieres venir?”
“No puedo,” ella dijo. “Le prometí a una de las casas de hospicio que iría hoy a checar el
inventario. Ya voy tarde.”
“Diviértete.”
Ella asintió y lo miró alejarse. Cuando él se había ido, ella cerró la puerta de su clóset de pociones
y se quedó de pie por un minuto tratando de calmar todo.
Inhaló y exhaló varias veces por su nariz y después pateó la base de la mesa hasta que el dolor en
los dedos de su pie se volvió intenso.
No podía llorar. Tenía que hacer un procedimiento complejo de curación. No había espacio en su
cabeza para emociones. No tenía tiempo para llorar sobre Harry.
Ella presionó sus labios en una firme línea y trató de volver a concentrarse.
Ella estaba cuatro minutos tarde cuando llegó a la cabaña. Draco apareció un minuto después.
Él la miró fijamente.
“Alguien quería hablar. No tenía ninguna excusa para irme,” ella dijo mientras conjuraba una
pequeña mesa y comenzó a sacar suplementos de su bolso.
Ella acomodó todo en el orden que lo necesitaría y después conjuró una de las sillas.
“Será más fácil para ti probar la destreza en una silla que en una mesa médica,” ella dijo. “Deberías
quitarte la camisa completamente.”
“Hay dos formas de sanar incisiones tan profundas como las tuyas,” ella dijo, mirándolo. “Sin
dolor, pero las cicatrices de los músculos pueden resultar en limitaciones a largo plazo para la
movilidad de sus hombros. O dolorosamente, para poder asegurar que las cicatrices no se junten en
formas que interfieran con tu destreza. Asumí que escogerías la última.”
“Puedo usar hechizos para calmar el dolor en las incisiones que no estoy sanando, pero no puedo
usar ninguna poción que reduzca tus sensaciones o no serás capaz de decirme si el tejido de cicatriz
se está formando correctamente. Esto va a doler.”
Hermione sacó el tequila y lo puso en la mesa. “El alcohol ayuda. Asumiendo que no te
emborraches totalmente, ayudará a que el dolor sea soportable sin que reduzca la sensación en tus
hombros hasta un grado que interfiera con la curación. Este es un alcohol Muggle llamado tequila.
Fue demasiado barato. No tengo un gran presupuesto para alcohol.”
Ella sacó un Filtro de Paz. “Una doble dosis de Filtro de Paz también ayuda. Estar tenso no
ayudará.”
“¿Listo?” ella dijo. No se había sentido tan nerviosa por un procedimiento de sanación en un largo
rato.
Ella cuidadosamente creció una sección de tejido cicatricial y luego lo hizo rotar completamente,
extender y estirar su hombro. Tiró. Ella lanzó un hechizo para relajar el tejido pero aún así tiró.
Ella tenía que cortar parte de él y regenerarlo.
Sangre estaba saliendo de las otras runas mientras en movimiento las agitaba continuamente.
Había puesto el tejido cicatricial de cuatro runas antes de que Draco finalmente cayera y sin una
varita conjurara una botella de whisky de fuego antiguo.
Ella no dijo nada, pausando mientras él removía el corcho con sus dientes y luego lo tragaba
durante varios segundos. Después él lo puso firmemente a lado de la botella de tequila y volvió a
recargar su cabeza en el respaldo de la silla.
“Lo siento,” ella dijo incómodamente, poniendo su mano ligeramente en su hombro mientras
comenzaba a trabajar nuevamente.
“Ahórratelo, Granger,” él gruñó. Su rostro estaba pálido, y estaba apretando en respaldo de la silla
hasta que sus nudillos se volvieron blancos.
Para cuando ella había comenzado a trabajar en su hombro, él se estaba volviendo ligeramente
‘feliz’ y estaba entrando a las primeras etapas de la borrachera.
“Maldita sea,” él se quejó en voz baja. “Siempre supe que eras una completa perra. No tienes que
mostrarme.”
Hermione presionó sus labios firmemente, dividida entre la ofensa, la diversión y la simpatía.
Él se rió.
“Aparentemente.”
Él no volvió a hablar excepto para responder las preguntas sobre el tejido cicatricial hasta que ella
terminó. Ella limpió toda la sangre de su espalda.
Ella aplicó varios analgésicos y una capa final de una poción cremosa para ayudar al nuevo tejido a
asentarse propiamente. Las cicatrices estaban fuertemente rojas.
Ella miró su reloj. Eran más de la medianoche. Había tomado más de lo que había pensado.
Malfoy suspiró con alivio y tomó lo que quedaba de whisky de fuego antes de poner la segunda
botella vacía en la mesa a lado de la primera.
Estuvo rígido por varios segundos como si estuviera recuperando. Después movió su cabeza hacia
el costado y miró el tequila.
Él casi no mostraba signos de borrachera. Sus palabras no se corrían y sus manos se quedaban
firmes. Hermione nunca había visto a nadie tomar tanto alcohol y quedarse tan externamente
inafectado.
“No lo bebas. Fue demasiado barato. Acabas de tomar alcohol antiguo con un valor de cientos de
galeones. No lo termines con eso.”
“¿Dicho?”
“Ni siquiera sabes lo que compraste.” Su boca aún estaba torcida como si no pudiera quitarse el
sabor de la boca.
“Solo fui por lo barato con mayor contenido de alcohol,” ella dijo.
“No debería de estar sorprendido. Tu idea de emborracharte es tomar en un puerto y pretender que
eres un troll debajo de un puente,” él dijo, riendo ligeramente.
Hermione hizo una expresión agria mientras terminaba de empacar sus suplementos para sanar.
Rebuscó en su bolso y maldijo por dentro. Había olvidado traer una poción de sobriedad. Ella la
tenía en su lista mental, pero se le olvidó cuando Harry apareció.
“Bueno, estoy lista. ¿Estás seguro para aparecer?” ella preguntó mirándolo cuidadosamente. Ella
no pensaba que él posiblemente lo estuviera.
Él parecía estar considerando la pregunta durante varios segundos. Moviendo su cabeza hacia los
lados y arqueando una ceja.
Ella suspiró con alivio. No tenía idea de lo que haría si él tratara de insistir en que estaba sobrio.
Ella se preguntó si sería capaz de aturdirlo si él no se lo permitiera.
“Bueno. Entonces, ¿quieres que conjure una cama para ti? Soy bastante buena en ellas.” ella
preguntó.
“¿Ansiosa por irte?” él dijo, poniéndose de pie y penetrándola con la mirada. Él no parecía
borracho en lo absoluto. “¿Tienes a alguien esperándote?”
La pregunta la tomó desprevenida. Ella parpadeó y pensó en todos los demás en el bar sin ella.
“Yo tampoco,” él anunció. Después con un movimiento no verbal y sin varita de su mano, otra
botella de Reservado de Ogden apareció. “Bebamos.”
Él tenía que estar ridículamente borracho. Con la cantidad de whisky de fuego que había bebido, él
debería de estar insensato.
“No creo que eso sea muy buena idea,” ella dijo, deslizándose hacia la puerta.
“Vamos, Granger,” dijo en tono engatusador y caminó hacia adelante, acercándose a ella, con
botella en mano. Él aún seguía sin camisa. “La solitaria sanadora de la Orden. Trata de beber en
otro lugar que no sea un arroyo.”
Hermione golpeó contra la pared mientras se alejaba de él. Él se inclinó sobre ella y ella inclinó la
cabeza hacia atrás para mantener el contacto visual. Él le sonrió.
“Deberías sentirte privilegiada. Raramente tomo. con alguien. Nunca me emborracho a lado de
nadie. Es una idea terrible. Oclumancia de mala calidad. Reflejos más lentos. Terrible idea.”
“Tú lo dijiste,” Hermione señaló, deslizando su espalda por detrás de su espalda y tratando de
encontrar la perilla de la puerta.
“¿En verdad…?” él parpadeó. “¿Lo ves? De alguna forma—cuando se trata sobre ti—” él suspiró y
apoyó su frente en la parte de arriba de la cabeza de Hermione. Ella se quedó congelada con
asombro.
“Inspiras a terribles decisiones. Algo sobre ti. No lo puedo entender.” Él movió la cabeza y se
inclinó hacia atrás sólo lo suficiente para mirarla. “¿Qué te hace tan especial?”
Hermione encontró la perilla de la puerta y la giró, tratando de abrir la puerta. No se movía. ella
miró hacia abajo y encontró la punta del zapato de Draco entroncada en ella.
“Vamos, Granger. ¿Dónde está tu coraje de Gryffindor?” él dijo, su voz grave, proveniente del
fondo de su garganta que sonaba profunda. “Toma un trago conmigo. Incluso te llamaré
Hermione.”
Le dieron escalofríos al escuchar su nombre saliendo de sus labios. La manera cortante y directa en
la que solía hablar había desaparecido. Era terriblemente juguetón. Como un kneazle con un gnomo
en sus garras.
Ella intentó con la puerta nuevamente. Él parecía estar acercándose. Apenas había espacio entre
ellos. Ella podía sentir el calor de su pecho desnudo en su rostro. Sus ojos estaban entrecerrados
pero brillaban mientras la miraba.
El ritmo cardíaco de Hermione comenzó a crecer continuamente. Ella estaba a punto de pedirle que
la dejara ir. De decirle que la estaba espantando.
Si ella estaba esperando una entrada, este era el momento. La oportunidad nunca se repetiría.
Incluso si él admitiera que era un error. Que era un riesgo.
Quedarse era un riesgo para ella, una esquina de su mente susurró. Ella negó ligeramente y lo
ignoró.
“No tengo miedo,” ella dijo, extendiendo su mandíbula y alejando su mano de la perilla.
“De verdad,” ella dijo dando un paso minúsculo hacia él. Apenas había espacio para moverse.
Ella tomó la botella de Ogden de su mano y la observó. Era una etiqueta de reserva de ochenta
años. Le quitó el corcho y la olfateó.
Ella no tenía mucho aguante, pero dudaba que podría pretender tomar. Draco lo notaría.
Y ella necesitaba el coraje. No tenía idea de lo que un Draco Malfoy con bajas inhibiciones podría
hacer. El pensamiento la hizo sentir fría con horror.
Agosto 2002
Ella movió la botella hacia Draco, y él se la arrebató de su mano y también tomó un trago. Sus
ojos estaban fijados en ella hasta que bajó la botella. Después miró alrededor de la habitación vacía
en la que estaban. Sacando su varita de una funda atada a su brazo derecho, la movió y conjuró un
sofá de dos plazas.
Hermione lo miró.
“No puedo estar moviéndome entre un sofá cada vez que pasemos la botella,” él dijo. Después
agregó con un tono burlón, “puedo conjurar una cabina de confesión si requieres una barrera.”
“O podrías haber conjurado algunas sillas,” ella dijo, mirándolo con una mirada puntiaguda. Ella se
sentó en el pequeño sillón y esperó a que él hiciera lo mismo.
Él se reclinó, descansando su mano en el respaldo del sofá detrás del hombro de Hermione y se
acercó a ella, deslizando la botella en su mano.
“Tu turno. Tienes mucho qué ponerte al día,” él dijo en una voz baja antes de sentarse a su lado. Él
estaba más cerca de lo que necesitaba estar.
Hermione tomó otro sorbo, y él la observó. Cuando trató de dárselo de vuelta, él se negó e indicó
que ella continuara.
“Lo lamentarás cuando esté llorando contigo,” ella dijo, sospechando una vez más de lo borracho
que estaba. Ella ya podía sentirla golpeándola. Había jugado con la cena y eso había sido horas
antes. Una cálida y entorpecedora sensación estaba creciendo en ella.
“No lloraste demasiado,” él dijo, inclinándose hacia atrás con cautela. Después, descubriendo que
no dolía, se hundió en el respaldo del sofá con un fuerte suspiro. “No tenía idea de lo mucho que
extrañaba recargarme en algo.”
“Ten cuidado durante los siguientes días,” Hermione dijo entre tragos. “Si eres descuidado
mientras se asientan, la piel puede desgarrarse y tendré que volver a hacer partes. Si quieres—
puedo seguir viniendo. Si las sigo tratando unos días más, no serás capaz de sentirlas. Por lo menos
—el aspecto físico de ellas.”
Hermione no contestó la pregunta y tomó otro trago de whisky de fuego. Lágrimas de repente
aparecieron en las orillas de sus ojos.
“Todos mis amigos salieron a beber esta noche. Me invitaron, pero no pude ir,” ella dijo
abruptamente.
Hermione resopló.
“Claro. Solo te dejaría con laceraciones en la espalda un día más para poder ir a beber. No es como
si pudiera beber con ellos de todas formas. Seguramente me pelearía con Harry y Ron.”
Ella estalló en llanto , lloró durante varios minutos. Mientras estaba llorando, Draco le arrebató la
botella de sus dedos y comenzó a drenarla. Cuando los sollozos finalmente se calmaron, él se rió.
“Sabes,” él dijo, “si alguna vez quisiera interrogarte, me saltaría la torture y la legeremancia y solo
haría que bebieras una botella de whisky de fuego.”
“Oh dios, tienes razón,” ella dijo resoplando y secándose los ojos.
La comisura de sus labios se curvó en una pequeña sonrisa. “Pensé que habías dicho que si bebía
contigo me llamarías Hermione.”
“Hermione,” él dijo. Ella lo miró. Sus ojos estaban encapuchados; él la estaba observando con
atención.
“¿Si?”
Él no dijo nada; solo continuó observándola hasta que comenzó a sonrojarse. Se distraía
mirándolo cuando no tenía puesta la camisa. Sus ojos seguían bajando, después constantemente y
luego se detendría a sí misma y miraría hacia arriba y descubriría que él todavía la estaba mirando.
“Creí que habías dicho que te enojabas más cuando te emborrachabas,” ella finalmente dijo
nerviosa.
“Normalmente lo soy,” él dijo. “La última vez que me emborraché, me encerré y destrocé la
habitación.”
“No pareces estar borracho,” ella dijo. Ella estaba comenzando a sentirse demasiado borracha. Su
cabeza se sentía pesada, y tenía el gran deseo de reír y llorar al mismo tiempo mientras se enrollaba
en el sofá.
“Lo he notado. Y me regañas” ella dijo severamente. Ella sintió a su rostro hacer una expresión
más exagerada de la cual tenía intención.
Él se rió ligeramente. “Mi tensión no interfiere con mi combate. Apuesto a que incluso ahora te
vencería en un duelo.”
“Probablemente lo harías,” Hermione dijo con un suspiro. “Aunque he estado haciendo ejercicio.
Pensé que lo odiaría, pero en realidad es agradable.”
“Deberías ponerte una camisa,” ella finalmente dijo, su voz saltando. “Debes tener frío.”
De repente, su mano estaba en la de él, y él la había presionado contra su pecho. Ella jadeó
ligeramente con sorpresa y sintió su ritmo cardiaco incrementar rápidamente.
“¿Me siento frío?” él preguntó en una voz baja. Él se levantó y de repente estaban demasiado,
demasiado cerca. Tan cerca que Hermione podía sentir su respiración contra su cuello. Sintió
escalofríos por su espalda.
“N-no,” ella susurró, mirando a sus dedos a través de su pecho- Ella había pasado horas tocándolo
mientras trataba sus runas, pero estar frente a frente hacía que el contacto físico de repente intímo.
Ella podía sentir la ligera sensación de su latir bajo su dedo índice. Sin pensarlo, ella acarició su
piel ligeramente.
Él inhaló fuertemente, y ella sintió el temblor de ello bajo su mano. Su mano aún estaba sobre la
de ella, pero él ya no la estaba poniendo en su lugar. Ella pasó su pulgar a través de su pectoral y
sintió su escalofrío debajo de sus dedos.
Hermione sentía como si apenas estuviera respirando; que si fuera a inhalar o exhalar demasiado
fuerte, algo en el aire explotaría.
El momento—la tensión entre ellos—se sentía como las alas de una mariposa. Delicada.
Impresionantemente frágil.
Ella lo miró. Su rostro estaba a centímetros del de ella. Los ojos de Malfoy oscuros mientras
estudiaba su rostro.
Ella casi no se dejaba notarlo. Pero de alguna manera, borracha y sintiendo el latir de su corazón
bajo sus dedos, ella lo notó. La frialdad de su persona se había desvanecido; su piel era cálida, y su
respiración contra la de ella era cálida, y él era hermoso al mirarlo.
“Tengo que admitir,” él dijo en voz baja como si fuera una confesión, “si alguien me hubiera dicho
que te convertirías en alguien tan encantador, nunca me hubiera acercado a ti. Estaba bastante
ciego cuando te vi por primera vez.”
“Eres como una rosa en un cementerio,” él dijo, sus labios se curvaron en una agria sonrisa. “Me
pregunto en lo que pudiste haberte convertido sin la guerra.”
“No me sorprende,” él dijo, voz calmada. Su mano se estiró y tomó un rizo que se había soldado
de sus trenzas. “¿Tu cabello sigue igual?”
Hermione lo observó por un momento, y después lágrimas se formaron en sus ojos. Los ojos de
Malfoy se abrieron.
“Lo siento,” ella dijo, moviendo su mano hacia arriba para eliminar las lágrimas. Ella se sentía fría.
Ella nunca lo había visto tan expresivo antes. Todo se había sentido como una máscara hasta ese
entonces. Con los más breves destellos de algo real apareciendo de vez en cuando.
Mientras se sentaban ahí, ella casi pensó que estaba viendo al verdadero él.
Y él se veía—
Triste.
Solo.
“Lo sé. No me molesta. Solo no quiero ser la razón esta noche,” él dijo, apartando la mirada de ella
y alejando su mano de su cabello.
Ella tomó otro trago de whisky de fuego y después le ofreció. Había ya menos de un cuarto de la
botella.
Hermione reconoció el cambio. Era como cuando ella lloraba. Algo le había ocurrido a él. Lo
había golpeado. El alcohol había debilitado los muros de su oclumancia y no podía detenerse a sí
mismo de sentirlo.
Sin pensarlo, ella se estiró y tomó la mano más cercana a ella. Su mano izquierda.
Él la miró. Ella volteó sus manos y pasó sus pulgares por la palma. Aplanando. Ella aún podía
sentir los ligeros tremores del cruciatus en ella.
“Tu pistolera está en tu brazo derecho, pero siempre usaste tu mano derecha cuando combatiste
conmigo,” ella dijo. “Y tienes la misma cantidad de callos por la varita en ambas manos. Lo noté el
primer día que trabajé en las runas.”
“Inteligente,” él dijo.
Ella sacó su varita y murmuró los hechizos mientras pasaba la punta a través de su mano. Tratando
de eliminar los residuos de los tremores.
“No tienes que seguir sanandome, Granger,” él dijo después de un momento. Ella sintió como se
enrojecía bajo su mirada.
“Hermione,” ella dijo, recordandole nuevamente. “Te veías triste. No sabía si querrías un abrazo
mío. Así que pensé en esto. Pensé que sanarte, por lo menos, sería algo que quisieras.”
Él estaba callado, y ella continuó masajeando su mano. Pasando sus dedos por y en contra de los de
él. Tenía dedos largos y afilados.
“¿Y si quisiera otra cosa?” él dijo. Su voz estaba callada pero había una gran cualidad en la
pregunta.
Las manos de Hermione se congelaron, y ella volteó a mirarlo. Se sentía como si el oxígeno de la
habitación se hubiera desvanecido repentinamente. Su corazón se triplicó y su pecho de repente se
sentía vacío.
“¿Qué quieres?” ella preguntó cautelosamente. Ella estudió su rostro. Sus ojos eran oscuros, pero
su expresión era relajada. Curiosa. Su cabello había caído en su frente, suavizando sus
características angulares. Él se veía joven.
Ella lentamente se acercó y removió los pasadores. Las trenzas cayeron y ella les quitó las ligas y
comenzó a pasar sus dedos lentamente por ellas para deshacerlas. Cuando llegó a la base de su
cabeza, pasó sus dedos nuevamente y dejó caer sus manos en su regazo.
“Ahí. Mi melena.”
Él la miró fijamente durante varios segundos en silencio. “No había notado que fuera tan largo.”
“El peso lo hace más manejable,” ella dijo, mirando alrededor; no estaba segura de a dónde mirar.
Ella juntó los pasadores en sus manos y los guardó en el bolsillo del pantalón. La punta de un largo
rizo le rozó la muñeca y se sobresaltó un poco.
“Es más suave de lo que esperaba,” él dijo. Sus ojos estaban fascinados. Ella nunca había tenido a
alguien con interés en su cabello. La interacción entera estaba más lejos de su zona de confort, y
ella no tenía idea de lo que se suponía que tenía que decir o hacer.
Ella lo miró y notó que los ojos de Malfoy se habían vuelto de alguna manera aturdidos. Él estaba
bastante, bastante borracho.
De repente su rostro estaba incluso más cerca. A solo centímetros del de ella. Su mano se deslizó
hasta su cuello y se entrelazó en los rizos de la base de su cráneo. Era tan—
Vulnerable.
Íntimo.
Sensual.
Ella podía sentir el peso de su vida cayendo sobre ella; aplastandola hasta que apenas pudiera
respirar por ello. Hasta que apenas pudiera respirar por la soledad.
Pero también podía sentir la mano de Draco en su cabello. Él era más gentil de lo que ella había
pensado que pudiera ser. Cálido al tacto. Hermoso. Tan cerca que podía sentirlo respirar.
Él estaba preguntando.
Si ella no hubiera hablado con Harry esa tarde. Si no hubiera estado tan borracha. Si no estuviera
tan sola. Si la revelación de la tarde no hubiera sido que Draco en realidad era agradable cuando
estaba borracho, ella probablemente hubiera hecho algo diferente.
Pero no lo hizo.
Ella lo besó.
Un beso real.
Tan pronto como su boca tocó la de él, Draco tomó el control. Como si le hubiera brotado algo
suelto. Su mano en su cabello se apretó, y la acercó hacia él, poniéndola en su regazo.
Ella puso sus manos encima de sus hombros mientras él profundizaba el beso. Él utilizó su agarre
en su cabello para mover su cuello hacia atrás y deslizó su otra mano por su garganta. Él deslizó
sus dedos por la piel de Hermione; a través de su clavícula y hombros y el hundimiento de su
garganta como si estuviera tomando medida de ella.
Ella pasó su mano por su mandíbula y luego su cabello. Mientras su palma le rozaba el pómulo,
apretó la cara contra él por un momento.
Él trazó a lo largo de su cuerpo y ella se inclinó hacia el contacto como un gato. No se había dado
cuenta de cuánto deseaba que la tocaran.
Él deslizó una mano por el borde de su blusa, acariciando la piel de su abdomen antes de deslizarla
lentamente debajo de su ropa y poner su mano a través de su pequeña espalda. Sosteniéndola en
contra de su estómago para que así ella tuviera que arquearse hacia atrás para seguir besándolo.
Los besos no tenían prisa. Eran curiosos. Él utilizó su agarre en su cabello para controlar el paso
mientras la besaba lentamente. Rozando ligeramente su boca contra la de ella para que ella se
estremeciera antes de que él la mordiera suavemente. Después la punta de su lengua tocó su labio
inferior. Ella jadeó, y cuando su boca se abrió, él profundizó el beso, deslizando su lengua contra la
de ella.
Ella pasó sus manos a través de sus hombros, sintiéndolo. Duro y pálido como mármol, pero
cálido. Él era tan cálido al tocarlo. Ella entrelazó sus dedos en su cabello y lo jaló levemente,
arqueandose contra él mientras él masajeaba su espalda y ella temblaba. Una tensión estaba
comenzando a formarse dentro de ella.
Ella nunca—
Una voz en el fondo de su mente cruelmente le recordó que no se suponía que ella quisiera nada de
eso. Ella se sacudió levemente como si el pensamiento la hubiera golpeado físicamente.
Draco usó su agarre en su cabello para mover su cabeza hacia atrás y exponer su cuello. Dejando
sus labios y besando su mandíbula y la base de su garganta hasta que ella gimió y se aferró a él.
Ella lo quería.
Ella tomó su rostro en sus manos y guió su boca hacia sus labios nuevamente. Aplastando sus
labios contra los de él con fiereza, lo rodeó con sus brazos. Tratando de sentirlo todo.
Sus pechos estaban presionados con el del otro, y ella no estaba segura si estaba sintiendo su latido
o el de él. Quizás tenían el mismo ritmo.
Estaba tan cansada de ser reducida a sus funciones. Sanadora. Investigadora de las Artes Oscuras.
Maestra de Pociones. Enlace. Herramienta. Prostituta.
Las manos de Draco subieron, palmeando sus pechos a través de su sostén. Él pasó su pulgar
ligeramente encima de la parte de arriba de ellos para que ella temblara y se arqueara.
Ella podía sentirlo respirar mientras él se alejaba de sus labios y comenzaba a trazar besos en su
mandíbula, rasgando sus dientes ligeramente contra el hueso curvo.
Él deslizó una mano debajo de su sostén y pasó su pulgar por su pezón. Ella lo sintió como un
guijarro bajo su toque y se encontró sufriendo por él. Ella se mordió el labio y frunció el ceño
suavemente mientras lo hacía de nuevo. Ella se aferraba a sus hombros.
Él movió su sostén hacia arriba y apretó su pecho desnudo. Su boca estaba caliente en la coyuntura
de su cuello y hombro, y lo sintió chupar ligeramente su piel.
La mano de Hermione se deslizó sobre su hombro, sintiendo la leve sensación de sus cicatrices.
Ella las acarició levemente. Pasó sus dedos de su otra mano por su pecho, sintiendo todas las
subidas y bajadas de sus músculos. Memorizando cómo se sentía. Él se presionó a sí mismo contra
su mano.
Él gimió contra su cuello. Placer, no dolor. La vibración del sonido inundó su pecho, más caliente
que la quemadura del whisky de fuego.
Ella jadeó mientras él continuaba acariciando sus pechos y besando y chupando a lo largo de su
hombro.
Ella no sabía que pudiera sentir tantas cosas al mismo tiempo. Que todas las sensaciones se
arremolinaron y se fusionaron en su cuerpo, convirtiéndose en algo que se sentía más grande que
ella.
Ella no sabía que sus manos y su aliento, sus labios y su lengua, su duro cuerpo contra el de ella, la
brisa de su cabello contra su piel la afectaría emocionalmente.
No tenía idea de que escucharlo y sentirlo reaccionar a su toque y su cuerpo podría afectarla más
que nada.
Ella no había sabido que podía afectarlo. No había esperado que a él le hubiera gustado
físicamente. Él nunca había parecido inclinado.
Flaca. Así la había llamado después de verla desnuda, que hubiera deseado haber preguntado por
otra persona.
Ella se estremeció.
Ella podría ser cualquiera. Él solo estaba solo, él quería que alguien lo tocara.
Se le formó un nudo en la garganta y no pudo tragarlo. Sus manos se quedaron quietas y luchó por
respirar sin llorar.
Uno de ellos estaba en una bandeja (One of them was on a platter) por _knar.m_
Como una rosa en un cementerio (Like a rose in a graveyard) por fleureia
Flashback 16
Agosto 2002
Hermione presionó sus labios juntos mientras observaba a Draco, respirando agitadamente.
“Estoy demasiado borracha. No puedo aparecer,” ella dijo. “Te dije, lloro. No puedo evitarlo. No
sé como aguantarlo todo cuando estoy borracha.”
Ella puso su manos sobre su boca y luchó por no estallar en llanto. Las lágrimas salieron de sus
ojos y se deslizaron sobre sus dedos.
Draco suspiró.
“¿Ahora por qué estás llorando?” él preguntó cuando ella seguía ahogando las lágrimas.
“Porque estoy sola y te estoy besando y tú en realidad no crees que soy atractiva,” ella admitió con
lágrimas.
Draco la miró por un momento y después movió su cabeza hacia atrás y miró al cielo durante un
minuto entero.
“¿Por qué crees que te estaba besando?” él finalmente preguntó con una voz firme.
“¿Por qué me estabas besando?” él preguntó, apartando la mirada del techo para mirarla a ella.
Hermione estudió un nudo en una tabla del piso y torció un rizo en sus manos.
“Porque me tratas como si fuera yo. Mis amigos me tratan como a un colega,” ella dijo en un tono
amargo, “Harry y yo nos peleamos, y después él se disculpó por insultarme profesionalmente.
Como si eso fuera la parte que me lastimó. De alguna forma—tú haces que recuerde que debajo de
todo en lo que me he convertido en esta guerra, la persona que era antes aún existe.”
Ella mordió su labio y trató de no volver a llorar. Tomó la botella del suelo donde había sido
abandonada en algún momento y tragó más del whisky de fuego restante. Quedaba menos de dos
centímetros, y tenía la persistente esperanza de que si lo terminaba todo, la llevaría a un punto de
embriaguez más allá de los sentimientos.
Malfoy apartó la mirada de ella, y luego se echó hacia atrás y se tapó los ojos con el brazo. Cuando
ella había terminado la botella de Ogden, ella volteó a verlo. Su brazo había caído; estaba dormido.
Ella lo miró fijamente durante un largo rato, estudiando sus características en formas en las que ella
no se lo había permitido en el pasado. Después, gradualmente, notó que sus párpados se estaban
cerrando. Ella debería—ella no podía pensar del todo, pero debería hacer algo. ¿Levantarse? ¿O
quizás conjurar un catre en algún lado? Su vista se oscureció. Se quedó dormida aún mirándolo.
No sabía quién de ellos se había movido, pero cuando se movieron a la mañana siguiente, estaban
medio entrelazados entre sí. De alguna forma ninguno de ellos se había caído del pequeño sofá. Se
habían desplomado y se habían abrazado el uno al otro. Si la cabeza de Hermione no se hubiera
sentido a punto de romperse, habría intentado retirarse rápidamente, pero en cambio se quedó
atrapada debajo de Draco en un estado de horror aturdido.
Su expresión mostró un horror similar y casi pánico cuando pasó de estar dormido a despertarse
abruptamente. Trató de sacar su brazo de debajo de ella, y se tambalearon precariamente en el
borde del sofá.
“Si me haces caer de este sofá, voy a vomitar en ti,” Hermione le dijo inmediatamente. Se quedó
quieto y se miraron el uno al otro.
“Dame un minuto,” Hermione dijo, volviéndose de un color escarlata y cerrando sus ojos mientras
trataba de pensar en una solución. Ella estaba decididamente ignorando a Draco que yacía encima
de ella. Draco, quien no traía playera. El aire en la habitación era frío, pero su piel era cálida, y su
respiración chocando contra su mejilla era caliente. Todo su cuerpo estaba duro y apretado
cómodamente contra ella; su brazo debajo de su espalda haciendo que ella se arqueara hacia él.
Había algo distinto y creciente presionado en su muslo cerca de su cadera y después de un
momento de desconcierto, sintió que se movía levemente—¡oh dios!
Ella no estaba pensando en ello. No había notado nada. Solo estaba pensando en su resaca y en
cómo desenredarse de Draco sin que ninguno de ellos vomitara en la otra persona.
Draco estaba encima de ella con todo su peso, pero su brazo más cercano a la orilla del sofá estaba
envuelto alrededor de la cintura de Hermione, hasta arriba de su codo. Cuando él trató de moverlo
por debajo de ella, su peso combinado arriesgaba desestabilizarlos hasta el punto de derribarlos a
ambos del sofá.
Si él pudiera mover las piernas del sofá primero, entonces podría arrodillarse en el suelo y
liberarse fácilmente. Pero el proceso, sospechaba Hermione, resultaría en una gran fricción al nivel
de la cintura.
La irritación se encendió dentro de su pecho junto con su vergüenza por su situación actual.
“No me culpes. Yo quería irme a casa anoche. Tú fuiste quien bloqueó la puerta y demandó que
tomara contigo,” Hermione dijo en un tono agudo.
“Estaba borracho. Por tu sugerencia como una supuesta profesional médica, debo agregar.” Su
expresión era desdeñosa.
“Me disculpo por recomendar una fuente de alivio de dolor mientras te sanaba,” dijo Hermione,
observandolo. “Si mi ayuda es una gran inconveniencia para ti, siempre puedes ir a otro lugar.”
“Si, creo que eso ya está bien establecido para ahora,” ella dijo, presionando sus labios en una
firme mientras levantaba su bolso y abría la puerta.
“Si tienes alguna información útil, deja un pergamino. Lo recogeré después,” ella dijo, saliendo y
apareciendo antes de que él pudiera decir algo en respuesta.
En el momento en el que apareció de vuelta en la calle del Número 13 de Grimmauld Place, ella
procedió a caminar y vomitar en un arbusto. Después desvaneció la suciedad y limpió su boca,
buscó en su bolso y sacó un frasco de poción de alivio de resaca que había recordado empacar para
Draco la noche anterior.
Ella tragó la poción y su boca se torció ligeramente mientras se quedaba en la calle vacía y trataba
de no llorar mientras revisaba la noche anterior desde una perspectiva de sobriedad.
Ella nunca había besado a nadie más que a Viktor Krum durante su cuarto año.
Mientras estaba de pie en la calle vacía, torciendo el listón de su bolso, temía que había
comprometido su misión. Draco se había entregado a sí mismo a ella. Él había preguntado por su
compañía, y él había querido besarla. Ella lo había arruinado al estar borracha y siendo vulnerable
e insegura.
Ella no estaba segura si tener sexo con él sería el movimiento correcto, pero ella no había
descarrilado su sesión de besuqueo con ningún cálculo o estrategia de su parte. Ella se había
resistido y él lo había visto.
A voluntad. Él había sido específico en eso. En el momento en el que ella dudó, él la había
empujado hacia atrás más allá de sus muros.
Ella ni siquiera había estado pensando en su misión. Él había tocado su cabello y le había dicho
que era encantadora. Él había parecido triste para ella, y eso la había hecho querer besarlo.
Si el alcohol no la hubiera vuelto tan insegura, probablemente hubiera tenido sexo con él. Ella no
había sabido que ser tocada por alguien pudiera ser así de significante. Que escucharlo gemir y
reaccionar a su toque afectaría algo tan profundo dentro de ella.
Teoreticamente ella entendía el sexo y las relaciones romanticas. Pero hablando prácticamente y
personalmente, se encontró tan más allá de su profundidad que sintió como si la hubieran arrojado
a un abismo marino profundo.
Nunca había habido ni tiempo ni oportunidad para ningún tipo de relación. No cuando había estado
entrenando en el extranjero. No cuando regresó. La mayoría de gente de su edad ni siquiera tenían
la oportunidad de llegar a ella cuando estaba trabajando en investigaciones o pociones, y las visitas
estaban cuidadosamente reguladas en el hospital. Para cuando la mayoría de los pacientes se habían
recuperado lo suficiente para reconocerla, eran transferidos fuera de su hospital a una sala de
convalecientes o a una casa de hospicio.
Ella observaba a Ron y su ciclo de parejas y asumió que el sexo no era personal. Solo algo
reconfortante y físico. Que era tan fácil estar con alguien y después alejarse y que no importara si
seguían a encontrar a alguien más al siguiente día.
Ella había pensado que si el paso alguna vez fuera dado con Malfoy, ella podría ser capaz de ser
indiferente. Que no tendría que ser personal si tan solo fuera simplemente lo suficiente racional.
Acostarse y pensar en Inglaterra. Mujeres habían hecho eso durante cientos de años.
Besar a Draco y ser tocada por él se había sentido como la cosa más personal que le había pasado a
ella. Había despertado un anhelo en algún lugar profundo de ella; mientras estaba sola en la calle,
se encontró deseando volver a experimentarlo.
Se había sentido sagrado. No había sido algo estratégico o impersonal. Había sido ella extendiendo
la mano y besando a alguien que estaba interesado en ella. Quien se había sentido afín en la
soledad. Alguien quien entendía el mundo oscuro en el cual ella había descendido. Quien no estaba
enojada con ella por querer ganar la guerra a cualquier costo.
Ella quería que significara tanto para él como a ella. El conocimiento de que probablemente no,
fracturó algo dentro de ella. Él probablemente era como Ron. Probablemente solo era algo físico.
El hecho de que no era—no podía—ser así para ella se sentía cruelmente injusto. El hecho de que
ella aún lo deseaba era lo que peor se sentía.
Ella se sentía vacía. Se sentía física y emocionalmente traicionada por ella misma.
No quería volver a estar cerca de Draco. Sentía que verlo dolería cada vez.
Pero aún así quería que la tocara. Que entrelazara sus dedos en su cabello, deslizara sus manos a lo
largo de su cuerpo, y sentirlo jadear contra sus labios mientras lo besaba de vuelta.
Nunca antes había querido algo así, y no sabía cómo ignorarlo ahora que existía. No sabía cómo
hacer que se detuviera. No era un anhelo en su mente que pudiera ocluir.
Pero no importaba. No importaba si no quería volverlo a ver. No importaba cómo se sentía. Nunca
había importado cómo se sentía. Las instrucciones seguían igual; mantén su interés, vuelvelo leal.
“¡Maldita sea, Hermione!” dijo Ron cuando ella entró por la puerta.
“Parece que perdiste una pelea con un kneazle,” Ron dijo con un tono burlón.
Hermione asintió.
“Había olvidado que era así,” Ron agregó después de mirarla por otro minuto. “Es lindo, la forma
en la que lo traes trenzado ahora.”
“Si. Es mejor cuando lo tengo atrás,” ella dijo. “Ahora apenas y sé que hacer cuando está así.”
Ella no quería hablar con nadie. No quería hablar especialmente sobre su cabello.
Se apresuró a subir las escaleras hasta un baño y se dio una ducha. Ella se frotó violentamente,
tratando de lavar cualquier recuerdo físico de las manos de Draco. El agua estaba hirviendo y no se
atrevió a cerrarla. Cuando terminó de lavarse, continuó parada allí mientras pasaban los minutos;
perdiendo el tiempo que no tenía.
No estaba llorando, se decía a ella misma. Solo era la brisa del baño. Solo era agua en su rostro
Apenas se secó el cabello con una toalla antes de trenzarlo rápidamente en dos trenzas francesas
tensas que enroscó en la nuca. Limpio. No se veía ni un rizo suelto.
Hermione se quedó quieta por un momento antes de voltear y dibujar una runa en en un cofre muy
anodino tirado en el suelo. Se abrió inmediatamente, y ella sacó una pequeña bolsa de cuero.
Levantó la solapa y realizó un rápido inventario visual.
“Estoy lista,” ella dijo, tratando de sofocar los rápidos latidos de su corazón y la fría sensación de
nudo en su estómago.
Kingsley la guió a través de Grimmauld Place y después aparecieron a partir de la puerta principal.
Aparecieron en la entrada de una cueva angosta. Kingsley se acercó y tocó una gran roca junto a la
entrada de la cueva.
El piso a los pies de Hermione giró y una escalera descendiendo hacia el suelo apareció. Ella la
miró durante un momento, presionando sus labios antes de comenzar a bajar.
“‘Ermione, ¡he atgapado a otgo!” ella anunció triunfante. “‘Él no está magcado pego cgeo que es
impogtante pogque está siendo muy difícil.”
Gabrielle había sido una recluta reciente a la Resistencia de Gran Bretaña. Una de los pocos
miembros de la Resistencia Francesa que había escapado a otras partes de Europa cuando
Voldemort finalmente tomó control de Francia. Todos los amigos y compañeros de clase de
Gabrielle habían muerto. Había llegado sedienta de venganza.
Los reclutas de Kingsley estaban esparcidos en Europa juntando inteligencia. La mayoría eran
agentes libres. Kingsley les dejó instrucciones vagas y un gran margen de maniobra con respecto a
los medios que debían utilizar para extraer la información. Mientras que la información fuera
buena él no hacía ningún movimiento para entrometerse o cuestionar sus métodos.
Se suponía que debían traer de vuelta a sus objetivos para que fueran encarcelados. Se llamaba a
Hermione para curarlos antes de que se pusieran en animación suspendida.
Gabrielle era excepcionalmente talentosa al reunir información. Usaba su encanto veela y atrapaba
a sus objetivos en algún lugar donde pudiera interrogarlos como quisiera. También tendía a traer
mucha más información que prisioneros.
Hermione sospechaba que mataba a la mayoría de sus objetivos cuando terminaba con ellos. Había
un frío triunfo en los ojos de la francesa que hablaba del dolor tanto dado como recibido. La
hermosa y joven mujer siempre usaba mangas largas y se cubría cuidadosamente desde el cuello
para abajo.
Cuando Gabrielle sí llevaba a alguien de vuelta, significaba que no había sido capaz de quebrarlos.
En cuyo caso, se resignaba a dejarlos a los métodos tradicionales de interrogatorio de Kingsley y
Moody: legeremancia, veritaserum y presión psicológica.
Cuando Kingsley llevaba a Hermione a la playa, ella nunca estaba segura de lo que le estaba
esperando.
Abrió la puerta y encontró a un hombre joven atado a una silla. Pequeños charcos de sangre
estaban en el suelo debajo de él.
Nada grave. Nada que pudiera matarlo. Demasiadas pequeñas lesiones en áreas con una larga
cantidad de nervios. Estaban concentradas en sus manos y—Hermione tragó saliva—genitales.
El trabajo de Hermione era curarlo antes de que Kingsley lo interrogara. No era tanto una cortesía
como un tornillo adicional para enroscar mientras el prisionero se preocupaba por lo que estaba por
venir.
De vez en cuando, el miedo era suficiente para que se quebraran mientras ella trabajaba y
comenzaban a ofrecer su información a Hermione.
La primera vez que trajeron a Hermione y descubrió que la Orden permitía tácitamente la tortura,
se enfureció. Había una diferencia, una profunda diferencia, entre usar las Artes Oscuras en
defensa propia y torturar a alguien. Aceptar curar a esos prisioneros significaba que lo estaba
permitiendo.
Kingsley no se inmutó ante su conciencia. No había nadie más con autorización dentro de la Orden
que tuviera las habilidades para hacerlo. Si Hermione no los curaba, los prisioneros quedarían en
cualquier condición en la que se encontraran cuando él los dosificaba con Filtro de Muertos en
Vida, dejándolos mutilados en animación suspendida.
Ella había tratado repetidamente de disuadir a Kingsley de darle a sus reclutas tanta libertad. Ella
ofreció preparar más veritaserum. Él la miró fijamente y respondió que los miembros de
reconocimiento no querían veritaserum, querían venganza. Al reclutarlos, él simplemente los
estaba calmando tan eficientemente como podía. La Orden necesitaba espías que estuvieran de
acuerdo con hacer lo que fuera que se necesitara; no podían mandar gente que se arrepintiera en un
momento crucial.
Pero ella se sentía como un monstruo cada vez que era llamada para sanar a alguien atrapado por el
equipo de exploración, preguntándose si estaba permitiendo a las futuras víctimas cooperando.
Incluso si eran Mortífagos, quererlos muertos en el campo de batalla era diferente a dejarlos ser
torturados.
Ella se arrodilló a un lado de él y después puso su mano ligeramente debajo de su mano izquierda y
la levantó a la luz.
Con un rápido hechizo, hizo un aerosol con una poción analgésica y guió la niebla alrededor de los
dedos y el pulgar. Se habían clavado agujas debajo de los lechos ungueales en repetidas ocasiones.
Cuando la piel había absorbido la poción, ella tomó ligeramente la mano entre las suyas y
comenzó a realizar los hechizos para reparar el daño tisular.
Ella miró hacia arriba. Parecía vagamente familiar. Sólidamente construido. Cabello oscuro con
barba incipiente. Tenía los brazos y las manos peludos.
“Definitivamente creciste,” él le dijo con burla. “Nunca hubiera creído que una cabeza rizada como
tú hubiera terminado mirándose así.”
Hermione lo ignoró.
“Granger, ¿no es así? Tendré que decirle a todos que te ví. Creímos que estabas muerta.”
Se inclinó hacia adelante hasta que su rostro estaba inquietantemente cerca del de Hermione.
“Voy a decirte un secreto, Sangre Sucia,” él murmuró. “Vas a perder esta guerra. Y cuando lo
hagas, voy a matar a la perra rubia ahí fuera tan lento que me lo va a rogar.”
Hermione continuó ignorándolo mientras cerraba las finas laceraciones que habían sido cortadas en
sus palmas.
Ella terminó con su primera mano y después comenzó con la segunda. Temía la idea de terminar,
pero al final ya no le quedaba trabajo por hacer en sus manos y ya no podía evitarlo.
“Necesito que te recargues en la silla si quieres que cure lo que le pasó a tus genitales,” ella se
forzó a decir firmemente.
Su cuerpo entero se sentía frío. Su estómago se torció tan dolorosamente que se preguntó si alguna
vez sería capaz de volver a comer.
Se reclinó en la silla en la que estaba inmovilizado y abrió las rodillas. Su expresión era burlona,
como si él fuera el que estaba en el poder.
Se suponía que tenía que dejarlos conscientes cuando los sanaba. Era parte de la psicología que
Kingsley usaba.
Movió su varita para realizar un hechizo desabotonador, después se acercó y abrió sus pantalones.
Gabrielle había utilizado algún tipo de hoja fina para grabar palabras en el eje de su pene.
Hermione no podía leer el francés a través de las incisiones irregulares y la sangre. Tuvo un breve
momento de gratitud porque no eran runas.
Estaba determinada a no tocarlo lo cual hizo que el trabajo de la varita fuera más elaborado.
Desvaneció la sangre y lanzó un ligero hechizo limpiador.
El hombre joven gimió de dolor por primera vez. Luego extrajo la esencia de murtlap de un frasco
y lo aplicó mágicamente. Era menos preciso y gentil, pero Hermione se negó a preocuparse.
Él la miró mientras ella metía la mano en su bolso, sacaba una poción para aliviar la resaca y se la
ofrecía.
“¿Arreglándome para la segunda ronda?” él adivinó. “Y yo aquí pensando que todos ustedes tenían
corazones sangrantes con una política de no matar.”
Le había mentido a Malfoy la primera vez que estuvo borracha; no le quedaba ni una pizca de
decencia. La guerra los había destrozado.
La única cosa que le quedaba era su determinación de salvar a Ron y a Harry. De ganar la guerra.
Ella treparía por cuerpos torturados, se vendería a ella misma, y rompería el corazón de Draco
Malfoy si era requerido lograrlo.
Cuando sus amigos estén seguros, ella se quedaría de pie silenciosamente a lado de Kingsley y
Moody, y se tragaría su condena sin un solo murmuro.
Flashback 17
Agosto 2002
Hermione se sentó en una roca en la playa mientras esperaba a que Kingsley la llamara para
administrar el Filtro de Muertos en Vida. Mientras estaba sentada, siguió revisando la noche
anterior una y otra vez, buscando algo que no pudo haber visto.
Tras una revisión más detallada de la noche, había concluido que Draco se sentía atraído por ella en
algún nivel. Después de todo, él la había llamado encantadora, comparado con una rosa en un
cementerio, y afirmó que había sido sorprendido. Ella resopló ligeramente y se preguntó si él
hubiera admitido tal cosa si no hubiera estado en su tercera botella de whisky de fuego.
Carecía de intimidad en su vida. Ya sea que ella cumpliera o no con sus estándares generales de
atractivo físico, él era emocionalmente vulnerable a ella.
Ella también determinó que era probablemente lo mejor que no hubieran tenido sexo.
Su actual interés era como una llama encendida; demasiado combustible y la sofocaría. Ahora que
parecía innegable que ella tenía su atención, tendría que moverse con cautela. La clave estaría en
cultivarlo cuidadosamente hasta convertirlo en algo incontrolable para él; algo que no podía evitar
desear más que cualquier otra cosa.
Tomaría tiempo.
Draco era paciente. Estaba dispuesto a mentir, manipular, asesinar y trepar tan lejos como fuera
necesario para conseguir lo que quería. La venganza—expiación, o lo que fuera que su alianza con
la Orden estaba basado—algo que estaba dispuesto a esperar para obtener; él sufriría y se
sacrificaría tanto como tardara.
Tratar de dirigir su ambición y su naturaleza insidiosamente obsesiva hacia ella era un riesgo
aterrador. Como ha dicho Severus, era tan probable que ella destruyera la Orden como a salvarla.
Ella podía sentir como entraba en pánico al pensarlo. Su pecho se apretó, y se sentía como si la
brisa del océano estuviera robando su aliento. Dejó caer su cabeza entre sus rodillas y se forzó a
inhalar lentamente.
Ella podía hacerlo. Ella podía hacerlo porque tenía que hacerlo. Porque no había otra forma de
ganar la guerra.
Tan solo la noción de ser capaz de controlarlo se había sentido delusional y teorética hasta ese
entonces.
La idea de que podía comprar la guerra con su—intimidad emocional había parecido
fundamentalmente absurda hasta que se sintió sumergida en la profunda corriente subterránea de la
atención desenfrenada de Malfoy.
Él era tan controlado, incluso borracho. Incluso cuando la había besado. Él no se había apresurado
o había estado demasiado ansioso. Su pasión no había sido explosiva. Era un fuego ardiente; del
tipo que crecía en secreto, como un fuego de tierra en lo profundo de la tierra, extendiéndose y
esperando antes de levantarse, destruyendo el mundo de arriba. Ella sospechaba que él ardía por las
cosas más profundamente de lo que él mismo sabía.
Ella expuso su campaña cuidadosamente en su mente.
Él sería más cuidadoso la siguiente vez que la viera. Él probablemente trataría de forzarla lejos y
recrearía la distancia. Quizás eso funcionaría para la ventaja de Hermione.
Después de todo, no había mayor tentación que el fruto prohibido. Mientras más pensaba en ella;
en ser cuidadoso a su alrededor, en sobre cómo no debería tenerla, más lo consumiría. Él la querría
más.
Ella usaría eso también. Si la tensión era real en ambos lados, sería más difícil para él resistirse. De
todas formas ella no sabía cómo fingirlo. No tenía experiencia. La sensación de nostalgia que
sentía se incluiría en su repertorio.
Ella prostituiría su alma para ganar la guerra. Usar sus sentimientos como moneda sería incluso
más fácil.
Debería de...
El sonido agudo de las rocas crujiendo llamó su atención. Se volteó y encontró a Bill acercándose.
Hermione lo observó. La guerra había envejecido al más grande de los hermanos Weasley. El
alegre y fresco Rompemaldiciones se había convertido en un hombre de aspecto duro y pensativo.
Bill había sido quien estaba en misión con Arthur cuando Arthur había sido maldecido. La culpa
había sofocado algo en él. Él era frío, confiable y mecánico en su trabajo, y su trabajo era todo lo
que hacía. A veces Hermione consultaba con él sobre investigación de maldiciones. Nunca había
charla; ni chistes, o comentarios despreocupados. Incluso Severus era más platicador.
Hermione se levantó y lo siguió. Mientras caminaban por la arena, Bill abruptamente se detuvo y la
miró.
Hermione esperó.
Hermione no dijo nada. Ella no tenía idea de lo que podía decir sobre la chica.
“Intercepta mensajes que Tom envía a otras partes de Europa,” Hermione dijo cuidadosamente.
“Creo que se los está cogiendo,” Bill dijo abruptamente. Todo su rostro parecía tallado en piedra.
“Creo que coge con ellos y luego cuando están dormidos los ata y los tortura.”
“No lo sé,” Hermione finalmente dijo después de una larga pausa. “Solo curo a los objetivos que
son traídos. No se me informa sobre los métodos.”
Él se quedó callado por un momento antes de voltear para continuar. Hermione lo siguió de vuelta a
la escalera en la playa.
El prisionero aún estaba bajo una gran influencia de veritaserum cuando ella entró a la habitación.
Estaba desplomado en la silla con la cabeza inclinada hacia un lado.
“Nosotros vamos a ganar—vamos a ganar. Ustedes van a morir. Todos ustedes van a morir…” él
estaba murmurando bajo su aliento.
Hermione examinó el diagnóstico y encontró que Kingsley había administrado algún tipo de
alucinógeno junto con la poción de verdad. Miró fijamente el escritorio donde Kingsley estaba
escribiendo notas.
“La reacción química de esas pociones pueden causar manía permanente y comportamiento
obsesivo,” ella dijo con reprensión. “Debiste haberlo consultado conmigo.”
“Lo consulté con otro Maestro de Pociones,” él dijo tranquilamente. “La interrogación no es tu
especialidad. Este sabía oclumancia. Necesitaba medidas adicionales.”
Hermione mordió su lengua y volteó hacia el prisionero. Su cerebro mostraba signos de extrema
inflamación. Ella maldijo bajo su aliento y rebuscó en su bolso en busca de algo que pudiera
neutralizar los efectos. Era una reacción inusual; sin su clóset de suministro completo de pociones
tenía opciones limitadas para evitarlo.
Una tintura de baba de aguijón de billywig destilada combinada con una gota de jarabe de eléboro
tendría un efecto refrescante en el cerebro, concluyó. Los amalgamó rápidamente en un vial y
luego inclinó la cabeza del prisionero hacia atrás para administrarlo.
Sus ojos estaban puestos en blanco, y cuando ella puso el frasco en sus labios, él cerró
inmediatamente los ojos y la boca.
Él abrió un ojo para verla por un momento antes de abrir los dos. Ella observó mientras sus pupilas
se dilataban repentinamente, y su mirada se posó en ella intensamente.
“Necesitas tomar esto o arriesgarías tener daño cerebral,” dijo Hermione, imperturbada.
Abrió los labios y bebió la tintura y luego siseó y sacudió levemente la cabeza. Hermione
reformuló un diagnóstico y observó cómo la inflamación se desvanecía rápidamente.
Ella volvió a mirarlo a la cara y vio que sus pupilas se habían contraído en pequeños puntos en el
centro de su iris. Su mirada todavía estaba fija en Hermione de una manera que rápidamente se
volvió desconcertante.
“Frío… mi cerebro se siente frío. Mi cerebro está frío, pero al tenerte como vista me calienta todo
lo demás,” él dijo en un tono vago.
De repente se lanzó hacia adelante, y sus dientes se cerraron en el aire cuando Hermione dio un
paso atrás rápidamente. Él rió.
“¿Qué te crees que eres? ¿Un hombre lobo?” ella dijo firmemente. La pregunta era retórica; las
lecturas de los diagnósticos mostrarían licantropía.
Él se rió disimuladamente. Su expresión todavía estaba aturdida por el veritaserum, pero sus ojos
permanecieron fijos en Hermione.
“No soy un hombre lobo. Pero voy a recordarte,” él dijo. “Cuando pierdas esta guerra, voy a
recordarte. Voy a matar a esa perra rubia, pero creo que le preguntaré al Señor Tenebroso si puedo
tenerte. Él quizás quiera mantenerte con vida. Yo te mantendré con vida.”
Sus ojos recorrieron a Hermione y ella se estremeció. Estaba empezando a arrepentirse de haber
curado la inflamación del cerebro. Algo en la forma rápida en que había contrarrestado los
alucinógenos parecía haber bloqueado la tendencia obsesiva que le preocupaba directamente sobre
sí misma.
Hermione observó, finalmente reconociendo al prisionero. Él había estado algunos años arriba de
ella en Hogwarts. Graham Montague.
“Tenemos todo lo que necesitamos de él,” dijo Kingsley, juntando varios rollos de pergamino.
“Puedes ponerlo debajo.”
Hermione asintió y aturdió a Montague. Sus ojos aún estaban enfocados en ella mientras su cabeza
caía hacia atrás.
Cuando terminó de prepararlo para la estasis, se consoló pensando que incluso si la Orden perdía
la guerra, era poco probable que la cueva fuera descubierta. Ella nunca lo volvería a ver.
Cuando el Filtro de Muertos en Vida fue administrado. Hermione le entregó Montague a Bill y se
dirigió de vuelta a Grimmauld Place.
Draco no había dejado ningún rollo de información cuando Hermione regresó a la cabaña esa tarde.
Se quedó ahí durante varios minutos, preguntandose si aparecería para que le checara las
cicatrices.
No estaba segura de lo que significaba. Era posible que no hubiera habido ninguna inteligencia
nueva, pero no podía calmar el miedo de que era retribución por la mañana. Trató de no dejar que
la estresara y se aseguró a sí misma que si él tuviera algo urgente, él lo hubiera mencionado antes.
Ya no necesitar curar a Draco cada noche hizo que su progreso se sintiera estancado. Se encontraba
pensando en él a menudo. No estratégicamente. Se preguntaba cómo estaba, si las cicatrices lo
irritaban.
Siguió reevaluando y volviendo a analizar su sesión de besuqueo y sus secuelas hasta que sintió
como si estuviera un poco loca.
Se había rendido en usar su habitación para dormir. Harry y Ginny la usaban regularmente durante
la noche entera. Harry dormía cuando estaba con Ginny. Él en realidad podía dormir
tranquilamente. El efecto era dramático. Su estado de ánimo se había estabilizado en forma que no
lo había hecho en años pasados, y Hermione raramente lo encontraba sentado en la habitación en la
noche. El estrés que lo ha estado erosionando durante años pareció aliviarse por primera vez desde
la muerte de Dumbledore.
Hermione empezó a dormir en cualquier cama vacía que pudiera encontrar o en las salas de
entrenamiento. Siguió ejercitándose y construyendo su resistencia obedientemente.
El martes siguiente estaba tan estresada que tomó una Poción Calmante antes de que apareciera a
la cabaña. No tenía idea de lo que Draco podría hacer.
Cuando llegó a la cabaña, ella rebotó sobre las puntas de sus pies mientras esperaba. Entonces se
dio cuenta de que había un pergamino sobre la mesa.
Ella lo miró por un momento antes de levantarlo y desenrollarlo. Ataques para la semana
proveniente. Contra hechizos.
—no era que ella esperaba que le dejara una nota personal.
Ella se preocupaba por eso. El silencio intencional entre ellos la carcomía. Siguió revisando lo que
había sucedido, cuestionando sus conclusiones y sacando otras nuevas. Quizás lo había arruinado
todo. O tal vez la estaba evitando porque tenía miedo de cómo ella lo tentaba.
La peor parte era que lo extrañaba. Odiaba admitirlo hacia ella misma, pero se sentía forzada a
tomarlo en cuenta. Tratar su lesión se había convertido en un aspecto de su día a día. Interactuar
con él se había convertido en un aspecto significante en su vida. Tener que terminarlo tan
abruptamente hizo que sintiera bastante la ausencia. No tenía a tanta gente que veía regularmente.
Era inteligente de parte de Draco, por su puesto. Si ella estuviera en sus zapatos, probablemente
sería lo que haría. Pero no resolvía el problema de lo que se suponía que Hermione tenía que hacer
al respecto.
Siguió buscando ingredientes y visitando la cabaña con una esperanza cada vez más menguante.
Como él le había advertido, franjas cada vez más grandes de la campiña de Inglaterra tenían
barreras anti-apariciones caídas sobre ellas. Durante semanas, Hermione trató de evitar las áreas y
buscar ingredientes en otro lugar, pero eventualmente las franjas se tragaron las áreas en las que
tenía que buscar. Trató de encontrar nuevos lugares, pero no podía obtener cantidades suficientes
de ciertos ingredientes cruciales.
Cuando su díctamo se terminó, ella se rindió y fue hacia un bosque protegido. Ella lanzó todos los
hechizos de detección que conocía y se mantuvo alerta.
Estaba recolectando su tercer y gran lecho de díctamo cuando el bosque se volvió anormalmente
silencioso. Inmediatamente guardó su suministro y se volteó bruscamente, lanzando nuevos
hechizos de detección en todas direcciones. Nada.
Confió en sus instintos. Estaba a unos treinta metros del borde de la zona anti-apariciones. Se
dirigió hacia él con calma, tratando de no traicionar su preocupación. Tenía su cuchillo de plata en
una mano y su varita en la otra mientras hacía su camino cuidadosamente por el helecho.
Ellos esperaron a que estuviera lo suficientemente cerca al fin de la franja para que sintiera
esperanza.
Dientes afilados como navajas se hundieron de repente en la parte posterior de su pierna derecha.
Ella gritó levemente y se dio la vuelta para encontrar que un gytrash había emergido de la
oscuridad y le había cortado la pantorrilla.
“¡Lumos!” ella dijo rápidamente. El perro fantasmal rápidamente le soltó la pierna y volvió a
hundirse en la oscuridad del bosque. Hermione no se detuvo para revisar la herida. Levantó su
varita y buscó más criaturas. Los gytrash tendían a correr en manadas.
Mientras giraba con cautela, algo cayó abruptamente sobre ella desde un árbol en lo alto. Apenas
tuvo tiempo de mirar hacia arriba y ver la piel pálida y los colmillos alargados de un vampiro antes
de que la derribara. El vampiro cerró la mano alrededor de la muñeca de su varita y la inmovilizó
contra el suelo mientras hundía los colmillos en su hombro.
Hermione ni siquiera pensó. Ella arremetió y enterró la hoja de su cuchillo de cosecha de plata en
la sien del vampiro, liberándose. Se puso de pie de un salto y pasó corriendo junto a las barreras
anti-apariciones.
Un auto pasó y Hermione se escondió incómodamente bajo el puente hasta que pasó. Ella tenía las
cosas que necesitaba para sanarse a ella misma, pero no le apetecía mucho hacerlo en la oscuridad
debajo de un puente.
Ella checó la hora. Era más de una hora antes de lo que se suponía que debía presentarse para
recoger las misivas de Draco. Ella suspiró. Conociéndolo, probablemente lo había dejado la noche
anterior de todos modos.
Lanzó un hechizo desilusionante sobre sí misma y luego presionó con fuerza contra su hombro
para frenar el sangrado mientras cojeaba hacia la choza.
Como lo había adivinado, el pergamino ya estaba en la mesa cuando abrió la puerta. Puso los ojos
en blanco y lo guardó en su bolso con su mano menos manchada de sangre.
Hermione se sentó fuertemente en una silla y lanzó un diagnóstico. Había sangrado demasiado.
Comenzaría a sentirse mareada si no lo reprimía rápidamente. Sacó un vendaje de su equipo de
emergencia y usó un hechizo para envolverlo firmemente alrededor de su pantorrilla. Sanaría el
Gytrash después de arreglar su hombro.
Arqueó el cuello y trató de ver los cortes. El movimiento torció la herida; siseó y conjuró un
espejo. El vampiro le había mordido la unión del cuello y el hombro. Cuando se soltó, los
colmillos habían cortado laceraciones largas y profundas hasta la clavícula, sin apenas perder la
vena yugular y la arteria carótida.
Hermione cortó su blusa y lanzó un hechizo limpiador. Usando el espejo y trabajando torpemente
al revés, aplastó y golpeó hojas frescas de díctamo en sus dedos y luego las metió en los cortes. El
díctamo mo era muy efectivo fresco, especialmente entero, pero no tenía un mortero a la mano.
Mordía varias hojas mientras trabajaba.
Sosteniendo firmemente su camiseta abrochada contra los cortes con una mano, se puso a trabajar
mezclando una infusión que podría funcionar como un coagulante. No podía preparar una poción,
pero tenía esencia de milenrama y murtlap. Los combinó con algunos movimientos de varita
practicados y se la tragó rápidamente. Después de un minuto, la hemorragia en su hombro
comenzó a disminuir.
Estaba cubierta de sangre, y había un charco de tamaño decente de ella acumulado en el piso
debajo de ella. Lo ignoró. Limpiaría la cabaña cuando terminara.
Usó el espejo para comenzar a arrancar las hojas de los cortes, luego volvió a lanzar un hechizo
limpiador en el área y reevaluó la herida. La ventaja de las mordeduras de vampiros era que se
curaban fácilmente sin dejar cicatrices.
Comenzó cerca de las clavículas donde la laceración era más superficial y comenzó a murmurar el
hechizo para unir la piel nuevamente.
Había llegado a la mitad de su hombro cuando Draco se apareció abruptamente en la habitación.
Hermione rió. Se había acercado mucho más a la muerte de lo que lo había hecho en mucho tiempo
y estaba un poco débil por la pérdida de sangre y que le hicieran una pregunta así mientras
chorreaba sangre en el piso de su edificio en ruinas era extrañamente hilarante para ella.
“Lo he tenido,” dijo Hermione, su diversión desapareciendo repentinamente. Él fue quien le había
dicho que le enseñaría a defenderse y luego se negó a poner los ojos en ella una vez que ella
terminó de curarlo. “Pero como sabes, hay salas anti-apariciones en toda Inglaterra. Me quedé sin
díctamo. Es un suministro fundamental para nosotros. Lancé hechizos de detección y traté de irme
tan pronto como sentí algo. Pero como tú mismo notaste, fue la benevolencia del Destino que estoy
viva en este momento.” Su voz se volvió amarga, "Mi suerte se iba a acabar".
“¿Por qué no comprarlo como una persona normal?” él preguntó como si ella fuera tonta.
“Porque,” dijo Hermione, su voz tensa con un tono agudo y ligeramente burlón, “soy una terrorista
conocida. Quizás lo has olvidado. Y—” le dió hipo “—ya no—tengo más—dinero.”
“Estaba buscando comida en Hampshire. El bosque se quedó en silencio, así que lancé hechizos de
detección, pero no apareció nada. Aunque decidí irme de todos modos. Estaba casi fuera cuando
me mordió un Gytrash, luego, cuando lo estaba expulsando, un vampiro me atacó. Lo maté y
aparecí. No sé por qué vine a Whitecroft. No quise hacerlo. Pero perdí demasiada sangre para
volver a aparecer y no lo hice, utilicé toda mi Esencia de Díctamo. Y sin las hojas de Díctamo
tampoco puedo hacer una poción de reposición de sangre. Así que tuve que venir aquí para
arreglarlo manualmente.”
La voz de Hermione estaba temblando mientras terminaba de hablar, y estaba al borde de lágrimas.
Mientras relataba lo que había pasado, abruptamente comenzó a dejar de ser raído y comenzó a ser
traumático, horrible y demasiado cerca.
Comenzó a hiperventilar al pensar en lo cerca que había estado de morir sola en un bosque. Nadie
habría sabido siquiera dónde buscarla, y para el momento en el que lo pensaran, ya estaría muerta.
Cerró la boca con fuerza e hipo varias veces mientras trataba de respirar de manera uniforme.
Quería llorar, pero se rehusaba a permitírselo. Ya había llorado frente a Malfoy varias veces. No
quería que él pensara que ella era alguien que lloraba todo el tiempo.
Ella estaba tan enojada que él estaba ahí. De todas las veces que había decidido aparecerse, había
tenido que ser esa vez. Ella deseaba que hubiera deseado aparecer en otro lugar.
“No estoy muriendo. La Orden no está en crisis. Así que puedes irte. Limpiaré antes de que me
vaya, ni siquiera sabrás que estuve aquí,” ella dijo.
No era la cosa estratégico que decir, pero ella no quería verlo. Él la había besado y llamado una
perra. La dejó pasar semanas curándolo y solo le agradeció cuando estaba borracho y luego le dijo
que tenía la intención de ir a otro curandero en cuanto volviera a estar sobrio.
Él la interrumpió.
Él había hecho que ella lo extrañara como una idiota cuando él probablemente él habia ido y
follado a tantas prostitutas con grandes pechos y curvas como su corazón lo deseara.
Ella lo odiaba. Y no quería que la viera cuando estaba cubierta de sangre, histérica y traumada.
¿Por qué no podía dejarla sola cuando ella quería que lo hiciera?
Después de un minuto ella volteó a sanar su hombro frente al espejo nuevamente. Él seguía parado
y observándola.
En pocos minutos se cerraron los cortes y solo quedaron cicatrices débiles. Se desvanecerían una
vez que tuviera un poco de tintura de díctamo para aplicar.
Conjuró a la otra silla, levantó el pie y comenzó a desenredar su pierna. Luego se cortó los jeans
por la rodilla y los dejó caer junto a los restos de su camisa en el charco de sangre.
Revisó la mordida de Gytrash. Era difícil ver todos los pinchazos en la parte posterior de su
pantorrilla. Movió sus caderas para tener una mejor vista. Dos cortes largos y varios pinchazos.
Lanzó un hechizo limpiador sobre el área y eliminó la sangre. Ninguno de ellos era bastante
profundo. No creía que fuera a dejar alguna cicatriz.
La habitación parecía estar rotando lentamente. Se recargó y cerró sus ojos por un minuto. Después
los volvió a abrir y lanzó un nuevo diagnóstico sobre ella. Había perdido un poco más de medio
litro de sangre, lo que debería haber estado en un rango aceptable de pérdida, pero tenía un peso lo
suficientemente bajo como para superar el 15% de su volumen de sangre.
Parpadeó al ver el diagnóstico varios segundos y conjuró un vaso de agua. Sus labios estaban
temblando ligeramente.
Rebuscó en su bolso tratando de ver si tenía algo de comida y encontró una barra de muesli que no
recordaba. Ella tragó el agua y se puso a comer, ignorando obstinadamente la continua presencia de
Draco. Él todavía estaba parado y mirándola.
Cuando terminó su tercer vaso de agua y cada migaja de muesli, ella lo volteó a ver con irritación.
“Voy a estar aquí por un rato antes de ser capaz de aparecer,” ella dijo mientras lo miraba.
Ella lo miró fijamente por un momento y luego hizo un gesto hacia el suelo.
“Pérdida de sangre. Tuve que caminar hasta aquí desde el puente. Probablemente hay un rastro.
Como lo mencioné, se me había acabado el díctamo, así que no tengo una poción que reponga
sangre a la mano en mi equipo de emergencia. Así que tendré que esperar hasta que me sienta lo
suficientemente estable para aparecer. Si me levanto ahora, probablemente me desmaye.”
Draco parecía palidecer de rabia. Su mandíbula seguía apretándose y soltándose como lo hacía
Ron cuando estaba a punto de explotar. Siguió mirándola como si estuviera resentido por su mera
existencia.
Claramente se las había arreglado para superar por completo cualquier interés pasajero que hubiera
tenido en ella. Ella había estado suspirando, y aparentemente él había pasado las últimas seis
semanas recordando que la odiaba, que siempre la había odiado y que su existencia Sangre Sucia
en el mundo era una ofensa para él.
Tendría que admitir ante Moody que se había equivocado y arruinado su tarea.
Su labio tembló, y ella alejó la mirada y comenzó a limpiar la sangre del suelo con facilidad. Las
manchas no se quitaban de su blusa así que la desvaneció en vez de tratar de repararla.
Ella volteó y descubrió que Malfoy había desaparecido sin un solo ruido. Su boca se torció. No
sabía que él pudiera aparecer silenciosamente.
Se sintió aliviada y devastada al mismo tiempo de que él se hubiera ido. Sacudió la cabeza
bruscamente y solo se permitió sollozar una vez, muy suavemente, antes de volverse a limpiar el
piso.
Mientras ella hurgaba en su bolso en busca de algo para transfigurarlo en una camisa, él reapareció
abruptamente.
"Poción para reponer sangre", dijo con voz fría mientras le entregaba un frasco.
“Gracias,” ella dijo. Transfiguró una pieza de tela en una blusa blanca y, después de ponerla
alrededor de su hombro, brazo y torso, la puso sobre su cabeza. Después juntó todos sus objetos de
vuelta en su kit y se puso de pie para irse.
Septiembre 2002
Cuando Hermione regresó a la cabaña la semana siguiente, no había ningún pergamino en la mesa.
Tampoco había ni mesa ni sillas. Los pocos muebles que habían estado ahí antes se habían ido.
Siguió observando, esperando que apareciera un pergamino. Miró el resto de la habitación. Quizás
había pasado algo por alto.
Quizás solo estaba ocupado. Quizás lo mencionaría en la tarde, ella pensó nerviosamente.
Quizás se había lesionado o lo habían asesinado. Ni siquiera se le había ocurrido hasta ese
entonces; él podría morir y ella ni siquiera lo sabría. Él solo desaparecería y ella nunca lo volvería a
ver.
Seguramente él no terminaría su acuerdo con la Orden solo porque ella había sangrado en sus
muebles de segunda mano. Había tenido la espalda tallada en cintas para ser un espía. Dejar un
rastro de sangre en su casa segura, no podría posiblemente ser su límite.
Se dio la vuelta una última vez y luego se dirigió hacia la puerta. Volvería por la noche. Si no
había nada para la semana siguiente, se dejaría llevar por el pánico. No iba a dejarse llevar por el
pánico todavía. Podría haber otra explicación.
Estaba a medio camino de la puerta cuando escuchó un pop. Se volteó y encontró a Malfoy de pie
en el centro de la habitación.
Ella lo miró con los ojos muy abiertos e insegura. La miró de arriba abajo, como si esperara que
volviera a resultar herida.
Hermione no dijo nada. Se sintió dividida entre el deseo de reír o llorar. La comisura de sus labios
tembló, y ella trató de tragar un gran nudo en su garganta. Su mano tembló ligeramente mientras
luchaba por retener todas las cosas furiosas que quería decir.
He estado aquí cada semana. Tú fuiste quien dejó de venir. Yo ni siquiera quería beber esa noche.
Tú hiciste que me quedara y después me castigaste por ello. ¿Por qué te importa? ¿Por qué estás
aquí? ¿Por qué estás espiando para nosotros? ¿Por qué no puedes tener sentido para que deje de
preguntarme si puedes ser redimible o no? Yo estuve aquí. Yo estuve aquí y tú fuiste quien nunca
regresó.
Le había dado terribles advertencias, le había ordenado que hiciera ejercicio, que practicara
combate y que tuviera cuidado. Él la había vuelto paranoica y estresada cada vez que salía en busca
de ingredientes para pociones hasta que apenas pudiera respirar cuando estaba fuera; hasta que
apenas pudiera comer la noche anterior porque la comida sabía a cenizas, y su estómago se volvía
un gran nudo tan fuerte de ansiedad que no la podía forzar hacia abajo.
Él había hecho que ella se diera cuenta de lo mucho que no quería morir.
Él le había dicho que la entrenaría, la ridiculizó por no ser lo suficientemente despiadada y luego—
la abandonó.
Él no abandonó a la Orden.
Lo cual hubiera estado bien. Hubiera estado bien con ella. Siempre se había suponido que era
sobre la Orden. Pero había dolido. Cada semana en la que él no se había presentado se había
sentido como ser abandonada nuevamente.
Su pecho tartamudeaba y le dolían los pómulos por el esfuerzo que le costaba no llorar.
Ella no hizo nada; no dijo nada. Solo lo miró fijamente con los ojos bien abiertos y siguió tragando
hasta que dejó de sentir que iba a estallar en llanto.
“Está bien,” ella dijo. “¿Hoy? ¿O solo es un aviso para la siguiente semana?”
Ella no tenía otros compromisos. Tenía tiempo. Con Padma lentamente tomando cada vez más y
más del trabajo de Hermione, Hermione rara vez tenía otros compromisos. A menos que Kingsley
la necesitara, o hubiera una lesión más seria, ella estaba casi completamente a la disposición de
Malfoy.
Ella era una Sanadora de las Artes Oscuras. Tenía una Maestría en Pociones. Ella había dejado
atrás y finalmente renunció a todos sus amigos para convertirse en esas cosas; para convertirse en
un activo en el esfuerzo de guerra.
Pero la contribución que la Orden más necesitaba de ella era que se moldeara a sí misma en una
mujer fatal capaz de manipular emocionalmente a Draco Malfoy para que dependiera de ella; para
intentar aprovechar su falta de intimidad hasta que ella lo poseyera.
A veces la volvía tan furiosa que pensaba que podría morir de ello.
Todo era la culpa de Malfoy. Él la había pedido. Él le había hecho eso a ambos, pero ella era quien
actualmente estaba pagando por ello.
Había momentos en los que lo resentía demasiado, que sentía como si su corazón latiría hasta
volverse polvo en su pecho.
"Tenía el brazo de mi varita inmovilizado, así que lo apuñalé en la sien con mi cuchillo de plata
para cosechar", dijo encogiéndose de hombros, tratando de no mirarlo.
Dolía—verlo.
Él asintió, sus ojos nunca apartándose de ella. “¿Normalmente tienes un cuchillo contigo?”
“Deberías usarlo. Mantienes tu varita en una funda en tu brazo, ¿no es así?” Bajó la mirada y
recorrió su cuerpo de arriba abajo como si la estuviera catalogando.
“Bueno, a veces,” ella dijo, cruzando los brazos frente a su pecho, incómoda debajo de la atención.
“Casi mide treinta centímetros. Mis antebrazos no son tan largos. Usarla restringe el movimiento
de mis brazos. Ya sea que pierda la movilidad de mi muñeca o no pueda doblar mi codo.”
Sacó su varita del bolsillo de su chamarra y la puso a un lado de su antebrazo para demostrar.
“Si tengo una chamarra la guardo en un bolsillo interno. Si no, entonces la guardo en mi bolso o en
un bolsillo.”
“Eso no es lo suficientemente rápido. Si te atacan no serás capaz de sacarla a tiempo. Por lo menos
deberías de tener un cuchillo. ¿Tu ropa ahora está protegida, no es así?”
“Lo está,” Hermione dijo inmediatamente. “Todo lo que uso cuando estoy recolectando tiene
hechizos protectivos en ellos.”
George y otros en las casas de seguridad del hospicio que todavía tenían las manos lo
suficientemente firmes como para hacer hechizos pasaban la mayor parte del tiempo tejiendo
hechizos de escudo en la ropa de repuesto para los guerreros de la Resistencia.
“Las capas se mezclan más en el mundo mágico. Una chamarra en una mujer tiende a señalar que
es nacida Muggle,” ella dijo.
“Muy bien, entonces,” él dijo, moviendo su carita de su mano, pero después cambiándola a su
mano derecha. “Veamos si mejoraste desde la vez pasada.”
Hermione puso su bolso en el suelo y le puso escudos antes de ponerse en pose de combate.
Había mejorado dramáticamente desde la última vez que habían practicado cuando él estaba
lesionado. Ella había ejercitado hasta el punto en el que su estamina estaba decente, y Moody y
Kingsley la habían ejercitado varias veces.
Él en realidad se había movido para evitar varias de las maldiciones y ella bloqueó la mayoría del
agua que él le lanzaba. Finalmente él se detuvo.
“No quiero morir,” ella dijo encogiéndose de hombros. Su voz sólo estaba ligeramente amarga.
“Bien,” él dijo asintiendo. Él guardó su varita y buscó algo entre sus túnicas. Sacó un pergamino y
después un gran frasco que Hermione inmediatamente reconoció que estaba lleno de Esencia de
Díctamo.
Ella jadeó y extendió las manos sin pensar. La esencia de Díctamo requería cantidades tan grandes
de hojas de Díctamo que era raro que tuviera algo de eso. Habían recibido un suministro cuando la
Orden había asaltado la división maldiciones, pero ella había usado la mayor parte para curar
prisioneros. Lo que quedaba lo había usado para neutralizar el veneno en sus runas.
Ella no había sido capaz de comprar o producir más producto después de eso. Una sola gota
requería un celemín de hojas. Ella usualmente convertía su Díctamo en polvo o tinturas en su lugar
“No vayas a Hampshire de nuevo,” él dijo. “Hay cientos de vampiros ahí. Tuviste suerte de haber
sobrevivido.”
“¿Esto va a exponerte?” ella preguntó, pasando sus manos sobre el vaso con nostalgia. “Esto es una
cantidad sospechosa. Un individuo no podría usar tanto en toda su vida.”
Él sonrió con desdén. “Soy un general en los ejércitos del Señor Oscuro, puedo pedir lo que quiera.
Aquellos que lo cuestionan tienden a perder la lengua.”
“Estoy bromeando, Granger. Nunca le he cortado la lengua a nadie. Basta decir que no voy a hacer
nada que ponga en peligro mi tapadera solo por tu culpa.” Se burló de ella mientras empujaba el
rollo de información en sus manos.
Malfoy era callado y hosco cuando la entrenaba. Él ignoraba sus preguntas y solo hablaba para
regañarla enojado cuando ella hacía algo mal.
Ella casi hubiera pensado que él la odiaba, excepto que cada vez que ella entraba por la puerta él
aparecía instantaneamente y parecía como si se estuviera armando de valor para encontrarla
lesionada; sus ojos pasaban de su cabeza hasta sus pies como si se estuviera asegurando a sí
mismo.
Varias semanas después, Draco sacó una capa protegida. Ella la miró cuidadosamente.
“Toda mi ropa ya está protegida.” Sostuvo su capa frente a sí misma y descubrió que tenía el
tamaño perfecto para su altura.
“No. Es sorprendentemente difícil crear una buena excusa para matarlas. Pero parece que la mía es
extremadamente letárgica, McNair no puede entender por qué,” él dijo con una sonrisa.
Él asintió. “No les va bien en climas fríos. Quizás llegue a un final desafortunado este invierno. Si
tengo suerte, madurará lo suficiente como para producir veneno antes de sucumbir al frío.”
“Espero que no la estés torturando,” dijo Hermione mirándolo. “Es sensible. E incluso si no lo
fuera, cada ser viviente debería ser tratado humanamente.”
“No la estoy torturando. Aunque describirla como sensible solo porque puede hablar es muy
generoso,” dijo Draco con una leve mueca de desprecio. “Todo lo que hace es canturrear sobre
cómo quiere comerme vivo.”
Ella volteó a verlo y él miró determinadamente la ventana. “¿Están—” ella dudó. “¿El tejido
cicatricial quedó bien? Yo—tú—tú nunca viniste—cuando vine a revisarlas.”
“Están bien,” él dijo con una voz rígida. “Físicamente, apenas puedo sentirla. No tenía necesidad
de más atención.”
Su mandíbula se estaba apretando. Hermione lo miró por un momento antes de mover su mirada
nuevamente en la capa.
“Bueno, eso es bueno,” ella dijo. “Yo—nunca había hecho un procedimiento así antes. Estaba
preocupada—”
Hermione lo miró con los ojos muy abiertos. Él apretó las manos en puños mientras la miraba.
“Sólo aléjate, Granger,” él dijo con una voz firme. Sacó un pergamino de sus túnicas y lo dejó caer
al suelo antes de desvanecerse.
Hermione tomó el pergamino pensativa, tocándose la barbilla después de guardar todo en su bolso.
“No contrademandan mi propio comportamiento, pero es como si nuevos elementos hubieran sido
escritos. Es más fácil ser despiadado. De alguna manera es más difícil disuadir de los impulsos. No
era como que tuviera mucho distrayendome antes, pero ahora, todo lo demás se siente incluso con
menos consecuencias.”
Ella tenía el juramento rúnico memorizado, había pasado tantas tardes mirándolo. Sin vacilar,
astuto, infalible, despiadado e inflexible; impulsado al éxito...
Él la quería.
Ella estaba casi segura de eso. Él estaba actualmente siendo manejado por su determinación a
alejarla y su deseo de tenerla.
Por eso era que había estado tan furioso de que ella estuviera lesionada.
No podía disuadirse hasta el punto de no importarle si ella moría, pero estaba decidido a no ceder a
quererla y comprometerse a sí mismo. Los Malfoy eran posesivos como dragones, había dicho
Severus.
Él sabía lo que ella estaba haciendo; por lo que había sido envíada a hacer. Ella podía verlo en la
forma resentida en la que la miraba. Había furia viciosa en sus ojos que no solía estar ahí antes.
Pero se había visto acorralado al darse cuenta de que probablemente ella moriría si él no la
entrenaba. El ataque del vampiro había tenido muy buena suerte. Si hubiera intentado escenificarlo,
no podría haber salido mejor.
Si ella lo mantenía cerca de ella, solo era cuestión de tiempo antes de que él finalmente se
deslizara; él la querría demasiado como para seguir restringiendo. Las runas lo asegurarían.
Hermione suspiró.
Cuando eso pasara ella sería su dueña.
A menos que él estuviera tan desesperado para liberarse de su obsesión que la mataría.
En algunos momentos, cuando sintió sus ojos fijos en ella mientras se batían en duelo, se sintió
como un lanzamiento de moneda entre los dos. Como si estuviera sopesando constantemente las
opciones.
Por más segura que se había vuelto en su atención, no estaba lo suficientemente segura como para
decir si sobreviviría. Había tanto sobre Draco Malfoy que ella no sabía ni entendía. Cuando ella lo
miraba, sólo podía preguntarse si él era el tipo de persona que destruía las cosas que amaba.
Lo que fuera que él quisiera—su motivo para espiar—él ya había matado a incontables personas
tratando de obtenerlo. Si él pensaba que ella estaba en el camino… ella seguiría.
Ella necesitaba priorizar el entrenamiento de Padma durante cualquier tiempo libre que tuviera.
Padma tenía una aptitud decente para la sanación, se mantenía calmada bajo presión y tenía una
buena memoria para memorizar todos los hechizos y variaciones. Ella sí tenía un problema con la
precisión que se necesitaba en ciertos trabajos de sanación con varita, y tendía a confiar en la
memorización de memoria en lugar de abrazar la creatividad necesaria para inventar contra-
maldiciones. Pero Hermione esperaba que, con la ayuda de Poppy, Padma sería capaz de
reemplazar a Hermione completamente.
Hermione había comenzado a llevar a Padma en busca de ingredientes con ella. Alguien más
necesitaba saber cómo conseguir los ingredientes locales; con el invierno acercándose necesitaban
llenarse. Pero Hermione tenía cuidado de no dejar que Draco supiera que tenía una compañera de
búsqueda. Si él se enteraba, probablemente dejaría de entrenarla.
Ella buscaba ingredientes con Padma los jueves por la mañana. Los martes seguía yendo sola, pero
con más cautela.
Hermione necesitaba tener todo en su lugar antes de intentar avanzar más con Draco.
Observó cómo el agua se deslizaba por debajo del puente y se preguntó si se estaba estancando.
Las últimas semanas se había estado encontrando a sí misma pensando en morir tanto como
pensaba en Draco.
Después de sentir a los colmillos del vampiro hundirse en su hombro, se enfrentó abruptamente al
hecho de que en el nivel primario tenía una determinación absoluta de no morir. No se había dado
cuenta de lo abrumador que era el viaje.
Racionalmente siempre había visto morir como algo que podría enfrentar. Por una buena razón,
ella moriría con gusto.
Pero en el instante en el que sintió las manos horrorosas pegándola al suelo y dientes hundiéndose
en su carne, el instinto de pelear para liberarse y matar lo que fuera que se pusiera en el camino se
había tragado su mente. Ella no se había dado cuenta de cómo su instinto de supervivencia
reemplazaría todo.
Pero si llegaba al punto de ella y Draco, ella probablemente moriría. Él la podría matar tan
fácilmente. Otro cadáver para su recuento de cadáveres. Probablemente sangraría junto con el resto
de sus muertos después de un tiempo.
Ella sonrió amargamente hacia ella misma mientras pensaba en el contraste entre ellos.
El recuento de cadáveres de Hermione era una representación de sus fracasos. Todos los que no
había salvado.
El recuento de cadáveres de Draco era una ilustración de su éxito. Todo lo que él era y por qué era
de valor para Voldemort y para la Orden.
Su relación—fuera lo que fuera y a donde quiera que se dirigiera—se sentía como una forma cruel
de ironía. Era como si fueran lo opuesto uno del otro.
Generalmente ella solo hablaba con Moody, pero Alastor estaba en Irlanda entrenando a nuevos
reclutas con Remus y Tonks.
Kingsley estaba en la habitación de guerra, observando el mapa en la pared. Hermione sabía que él
estaba consciente de su presencia, pero no le puso atención inmediatamente.
“Kingsley,” dijo Hermione mientras cerraba la puerta cuidadosamente, “¿podría tener una
palabra?”
Se giró con un giro brusco, su túnica revoloteando a su alrededor y lanzó varias barreras de
privacidad en la habitación antes de hablar.
Hermione lo observó por un momento. Desde que Draco la había demandado, Kingsley había
dejado de usar su primer nombre. Ella lo había notado. Él se refería a Harry y Ron y a la mayoría
de los miembros de la Orden por sus primeros nombres, pero él siempre usaba su apellido para
dirigirse a ella. Para impersonalizarla para él mismo, había concluido.
“Creo que Severus ha hablado contigo y con Moody, acerca de sus preocupaciones respecto a
Malfoy,” ella dijo.
Hermione asintió. “La forma en la que están yendo las cosas… estoy comenzando a sospechar que
hay por lo menos una probabilidad de que Malfoy pueda matarme.”
Kingsley la miró directamente y se enderezó la túnica. "¿Estás pidiendo que te saquemos,
Granger?"
Hermione miró hacia otro lado y miró fijamente una pintura de naturaleza muerta en la pared. “No.
Necesitamos la información. Probablemente ya estaríamos muertos de no ser por Malfoy. Yo solo
—quiero saber qué debería priorizar mientras estoy entrenando a Padma para reemplazarme. Ella
no tiene dos años como yo los tuve, y aún hay demasiada curación básica que debe aprender antes
de que pueda enseñarle curación avanzada de las Artes Oscuras. Y hay pociones y búsqueda de
ingredientes. Sólo no estoy segura—no está tan impulsada como yo lo estaba. Sé que quiere
quedarse en el campo con Parvati. Así que necesito saber lo que tú y Moody clasifican como altas
prioridades.”
“Hablaré con Alastor y le echaré un vistazo a los reportes del hospital. Quizás haga una lista de las
áreas en las que no tenemos redundancia. Tendré una respuesta la semana siguiente.”
“Él me quiere. Es obsesivo y me quiere. Pero sabe lo que estoy haciendo. Lo puedo decir, por la
forma en que me mira, que lo sabe. Aún no sé cuáles son sus objetivos a largo plazo. Él nunca dice
nada que lo delate. Si lo sigo acercando, y resulta que interfiero con su ambición original,
probablemente termine matándome. Pero, si no me mata—de acuerdo a Severus los Malfoy
tienden a ser obsesivos y posesivos. No creo que abandone a la Orden en ese punto. La voluntad
parece fundamental y él sabe que la mía depende de la supervivencia de la Orden.”
“Si se está volviendo obsesivo contigo—es más de lo que había esperado,” él dijo, mirando a la
mesa, descansando sus dedos en la orilla y golpeándola ligeramente pensativamente.
Hermione sintió como si debió de haber sentido algún tipo de reacción a sus palabras; ofensa o
satisfacción o—algo. Pero no sentía nada. Era como si su corazón se estuviera compactando
lentamente dentro de su pecho, volviéndose cada día más duro y pequeño.
“Yo no—” ella comenzó y después pausó y presionó sus labios. Giró la cabeza ligeramente cuando
sintió que la tensión en su cuello comenzaba a irradiarse por sus hombros. “No le estoy mintiendo,
Kingsley. No estoy siendo insincera. La conexión emocional entre nosotros es real.”
Los dedos de Kingsley se detuvieron y la estudió con los ojos ligeramente entrecerrados. “Espero
que no te estés comprometiendo con él, Granger. La Orden depende de que permanezcas en la
misión.”
Hermione asintió rígidamente. “Mi lealtad siempre será primero hacia la Orden.”
La expresión de Kingsley no se calmó. “Harry—sabes que solo puedo mantenerlo lejos de las
peores peleas si sé cuáles van a ser.”
Hermione se encogió. “Lo sé. Estoy haciendo todo lo que puedo, Kingsley. Estoy haciendo lo que
mejor, mejor puedo. No estoy—nunca haría nada que arriesgaría a Harry.”
Hermione miró fijamente su espalda por varios momentos antes de volverse y descansar su mano
en el pomo de la puerta; mientras lo agarraba, se rió en voz baja.
“¿Algo más que quieras decir, Granger?” La voz de Kingsley tenía un ligero tono.
“Sólo me estaba dando cuenta,” ella dijo en voz baja. “Si tengo éxito—me usarás para controlar a
Malfoy de la misma forma en la que eres capaz de usar a Harry para controlarme. Casi—casi hace
que me sienta mal por él.
Kingsley estuvo callado por un momento. “Bueno, él se lo merece considerablemente más que tú.”
Flashback 19
Chapter Notes
Octubre 2002
La siguiente vez que Hermione llegó a la cabaña, Draco apareció visiblemente molesto y cargando
un gramófono.
“Quédate segura, Granger, si tuviera una mejor solución la hubiera usado.” Él conjuró una mesa y
puso el gramófono en ella. Movió su varita y la música comenzó a sonar.
“¿Esto—” Hermione se ahogó ligeramente y lo miró incrédula. “¿Estás esperando a que bailemos?”
“Vals.” Él se volteó para observarla. “Te mueves como un pingüino cuando combates.”
“He pasado considerablemente más tiempo observándote combatir más de lo que tú, y créeme, lo
haces.” Sus labios se curvaron burlonamente. “Eres lenta e incómoda y la única razón por la que no
te golpeo más es porque no estoy apuntando intencionalmente.”
“¿Así que crees que la solución es bailando vals?” ella dijo rígidamente.
“Así es. La tía Bella es una de las mejores bailarinas con las que tuve la desfortuna de ser pareja.
Combatía con igual fluidez. Sé que puedes bailar. Solo necesitamos mover el movimiento en
combate.”
Hermione pensó en ello por un momento, y después asintió mientras ponía su bolso a un lado.
“Está bien.”
Draco caminó hacia ella con la expresión de alguien que preferiría ser golpeado en la cara en vez
de hacer lo que estaba a punto de hacer.
Él levantó su mano izquierda para que ella la tomara. Luego apretó la mandíbula rígidamente y
deslizó su mano derecha debajo de su brazo, colocándola debajo de su omóplato antes de acercarla
más hasta que sólo hubiera unos pocos centímetros entre ellos. Hermione sentía como si apenas
respiraba.
Ella lo miró a la cara mientras descansaba su mano izquierda en la parte superior de su brazo cerca
de su hombro.
Se quedaron en posición, sin moverse, solo mirándose el uno al otro. Ella podía ver la tensión en
su mandíbula y en la dura línea de su boca cuando casi, pero no del todo, se burlaba de ella. Ella
también podía ver sus ojos, mientras los encontraba con los de ella, podía ver a sus irises dilatarse
hasta que él abruptamente levantó su barbilla y miró a través de la habitación.
Sintió sus dedos estremecerse contra su espalda antes de que él los detuviera.
“Así que.” Su voz era dura mientras miraba lejos. “El baile que mejor representa la velocidad y la
fluidez que quiero que desarrolles es el Vals Vienés. Es un paso extremadamente fácil de aprender,
si la mujer responde y es capaz de seguir el ejemplo de otra persona. Dado que ninguna de esas
cosas son cualidades que nadie nunca te aplicaría, me he resignado a que va a tomar una cantidad
considerable de tiempo antes de que logres hacer con tal apariencia de gracia.”
Él le sonrió condescendientemente.
“Lo haré lo mejor que pueda,” ella dijo, acercándose levemente y “casi” pisando su pie.
“Entonces por favor no me pises.” Él dijo con disgusto. “Preferiría no ir a un sanador porque tu
torpeza termine fracturandome un hueso.”
Él se burló de ella de nuevo y de repente comenzó a moverse. Hermione trató de seguirlo pero sus
rodillas chocaron. Ella gritó y él maldijo.
“Da alguna advertencia antes de empezar a moverte,” ella dijo con una voz rígida mientras su
rodilla derecha pulsaba.
“Trata de seguir mi ritmo,” él dijo rápidamente. “Esto es para combate. Nadie te va a dar ‘alguna
advertencia’ antes de que te maldijeron. Debes de tener el instinto de sólo moverte.”
“Bien.”
“Comenzaremos de nuevo.”
Hermione no tenía que pretender ser torpe cuando bailaba con Draco. La velocidad con la que
esperaba que ella bailara casi podía romperle el cuello. Él no era paciente. De hecho, parecía estar
determinado a hacerlo tan desagradable como él pudiera; probablemente para motivarla.
Sus pies estaban pulsando, y ella estaba demasiado segura que las botas de piel de dragón de Draco
estaban reforzadas con acero en los dedos porque accidentalmente la pateó en la espinilla y ella
pensó que pudo haber fracturado algo.
“Eres el peor instructor de baile del planeta,” gruñó y se subió los pantalones de un tirón para
encontrar un moretón púrpura que ya florecía en su espinilla.
“¿Cómo podré vivir?” él dijo, sin siquiera mirarla. “Mi ambición secreta está destruida.”
“¿Estás tratando de romperme la pierna? ¿Por qué estás usando botas de combate?” ella dijo con un
tono furioso.
Malfoy la volteó a ver y logró ver su pierna. Su expresión vaciló por una fracción de segundo antes
de recuperar su máscara de indiferencia. “No esperaba que fueras así de torpe,” él dijo.
“Eres un completo bastardo,” dijo Hermione mientras llamaba a su bolso y buscaba su equipo de
sanación.
“Y aún así tu preciosa Orden ya estaría muerta de no ser por mí.” Draco la miró con desprecio.
“Para ahora soy tan salvador como San Potter lo será, y yo soy tu dueño, así que tienes muy poco
espacio para quejarte.”
Hermione sintió cómo palidecía mientras sentía furia pasar por su pecho. Ella lo odiaba. Lo odiaba.
Lo odiaba y aún lo quería, y eso hacía que lo odiara incluso más.
Pero probablemente lo odiaba más porque tenía razón sobre la Orden. La guerra en Gran Bretaña
estaba en un punto muerto en la actualidad, después de años de pérdidas lentas de su lado. La
Orden seguía estando, comparativamente hablando, muy en desventaja, pero Voldemort había
tenido cada vez menos victorias desde que Malfoy había comenzado a espiar. La ayuda de Draco
había equilibrado la balanza de la guerra, y él lo sabía.
Era la forma más tenue de supervivencia posible porque no tenían idea de si algún día podría
dejarlo ir.
“Estoy tratando,” ella dijo con una voz temblorosa mientras esparcía una pomada para el moretón
en su piel. “Si me hubieras dado alguna advertencia, hubiera comprado un libro y hubiera
practicado los pasos antes de que viniera. No es como si no lo estuviera intentando
intencionalmente. No los sé. Podrías tratar de comunicarte un poco más.”
La miró durante varios momentos antes de apartar la mirada. “Bien, ahora lo sabes. Así que
practica.”
Hermione se quedó atrás. Se quitó los zapatos para poder buscar fracturas en sus dedos y quejarse
de lo increíblemente gilipollas que era Draco. Ella suspiró y hundió su cabeza en sus manos.
La peor parte era que ella en verdad no lo culpaba. Si alguien le estuviera haciendo a Hermione lo
mismo que le estaba haciendo a Draco, y aparentemente teniendo éxito, sería difícil presionar para
no resentir y querría lastimarlos también. Era algo viciosamente cruel para hacerle a alguien.
Especialmente a él.
Todo lo que había aprendido sobre él la hacía sentir más culpable al respecto.
Se tragó su culpa. Draco Malfoy era un arma de doble filo, tan preparado para acabar con la Orden
como para ayudarla. A menos que lo liberara, él era una amenaza.
No era como que ella lo estuviera disfrutando. Seguramente él también debería saberlo.
Ella no estaba mintiendo. No estaba siendo insincera. Por eso era que estaba funcionando. Hacer
que él supiera su motivo no negaba la conexión genuina que de alguna manera habían forjado. Por
eso era que era tan horrible. Era real, pero lo estaba convirtiendo en un arma.
Salió de la cabaña y apareció a una tienda de libros para encontrar un libro que explicaba cómo
bailar el vals Vienés.
La semana siguiente Draco estaba igualmente de malhumorado, pero tuvo la cortesía de usar
diferentes zapatos. Cuando Hermione llegó, se sentó en frente de él y prosiguió a transfigurar sus
tenis en un par de tacones bajos.
“¿También planeas usar tacones cuando estés en combate?” él preguntó, arqueando una ceja
mientras la miraba. Sus labios se curvaron de forma condescendiente.
“El libro decía que se supone que tengo que estar de puntillas. Es más fácil acostumbrarme al paso
y la fluidez si mis pies ya están en la posición correcta. Me cambiaré de vuelta a tenis nuevamente
una vez que creas que tenga una apariencia de gracia,” ella dijo, levantando su barbilla.
“Necesitas mejores zapatos. Esas cosas Muggles que usas son inútiles,” él dijo con desprecio.
Draco Rico Gilipollas Malfoy probablemente ni siquiera sabía cuánto costaba un par de botas de
piel de dragón.
“Si no te importa, si empiezas más lento y después vas acelerando, creo que seré capaz de seguir
mejor,” ella dijo.
Él ni siquiera la miró mientras extendía su mano y ella entró en ellas y en posición. Ella estaba lista
cuando él dio un paso hacia adelante sin una advertencia. Ella echó el pie derecho hacia atrás e
hizo un paso corto y rápido mientras se dejaba girar sobre un pie y él luego dio un paso largo hacia
atrás y ella lo siguió con el pie izquierdo.
Era, como él había dicho, técnicamente un paso extremadamente fácil. La dificultad era la
velocidad y confiar en la dirección de Draco; forzándola a relajarse lo suficiente para seguirlo
instintivamente en vez de reactivamente.
Seguirlo no era difícil en teoría; claramente le habían enseñado a bailar. Tenía un porte y un marco
excelentes y se movía con la fluidez de un gato. Desafortunadamente, él también era un gilipollas
que estaba intencionalmente tratando de hacer que bailar con él fuera tan desagradable como fuera
posible, mientras ella se estaba tratando de adaptar a un nuevo paso que requería que rotaran en
círculos en la dirección de las manecillas del reloj y moviéndose en contra de las manecillas del
reloj alrededor de la habitación.
Le pisó los dedos de los pies ocho veces en veinte minutos, y Hermione pensó que varias de las
veces habían sido intencionales.
“¡Maldita sea, Draco!” Hermione lo golpeó fuertemente en la espinilla después de que aplastara su
pie derecho de una manera bastante dolorosa. “Pasaríamos considerablemente menos veces si tan
solo me dieras la oportunidad de acostumbrarme al paso. Tomará más tiempo si me rompes el
pie.”
“¿Hay algo que sepas hacer en vez de quejarte?” él dijo con desprecio mientras ella se agachaba
para observar la lesión.
“No lo sé. ¿Lo hay?” ella dijo fríamente, poniéndose de pie y cuadrando sus hombros. Ella
encontró sus ojos mientras levantaba sus brazos en posición de vals antes de que él pudiera hacerlo.
“A menos que haya una razón por la que no puedas, quizás podríamos tratar de bailar Vals Vienés
normalmente,” ella dijo en un tono uniforme pero ligeramente punzante. “Después de todo, esto fue
tu idea. Cuanto antes domine la fluidez, antes podremos volver a maldecirnos mutuamente.
Él se movía más lentamente. Hermione en realidad no era una bailarina horrible, solo
extremadamente fuera de práctica y en los brazos de alguien físicamente distrayente y
personalmente malévolo.
Después de una hora ella era capaz de seguirlo a toda velocidad sin que ninguno de ellos lesionara
al otro.
Finalmente él se detuvo.
"Suficientemente bueno. Empieza a pensar en cómo usar la fluidez al batirse en duelo,” él dijo,
apartándose el pelo de la cara y frotándose la frente.
“Claro. Solo bailaré alrededor en habitaciones de práctica, estoy segura de que nadie notará,”
Hermione dijo mordazmente entre jadeos. Ella estaba sudando y podía sentir su blusa pegándose a
su espalda entre sus hombros. Cabellos estaban pegados contra su cuello.
Malfoy se veía tan fresco como un pepino. Él probablemente tenía encantamientos reguladores de
temperatura en toda su ropa. Aunque aún parecía estar sudando ligeramete.
Hermione tiró de su camisa para que dejara de pegarse a su torso y lanzó un hechizo refrescante
antes de conjurar una taza y un poco de agua.
“Es tu vida,” él dijo con frialdad, después sacó un pergamino. “El Señor Tenebroso se está
volviendo frustrado con todos los rescates. Tiene a Sussex trabajando en algo para prevenirlo. No
tengo tanto acceso para ese edificio, pero la Orden debería de estar comenzando a prepararse para
la eventualidad de que no serán capaces de salvar a gente por más tiempo.”
“No sabía que Dolohov tenía tantos talentos,” ella finalmente dijo.
“No los tiene,” dijo Draco conjurando su propio vaso de agua. “Ahora que la mayoría de Europa
está a la mano, el Señor Tenebroso es capaz de traer un buen número de científicos ambiciosos con
pocas líneas éticas. Sabes que Sussex se está expandiendo a más de desarrollo de maldiciones. Es
increíble el avance mágico-científico que se puede lograr cuando los científicos pueden hacer lo
que quieran con sus sujetos de prueba.”
Hermione sintió como si algo dentro de ella hubiera colapsado y dejado un vacío. “Ya veo…
supongo que eso no es ni siquiera un poco sorprendente. Cosas similares pasaron durante la
Segunda Guerra Mundial muggle.”
Draco asintió y parecía cansado. Más que cansado; era como si su alma estuviera brillando a través
de sus ojos plateados, y él casi era transparente por dentro.
Sus ojos brillaron como diamantes. “Como ya lo había mencionado antes, puedo leer. ¿Por qué no
lo habría estudiado? Obviamente es el libro de jugadas de donde el Señor Oscuro saca todo. La
propaganda corre paralela. Las mismas tácticas. Él aprendió sobre los errores de Hitler; no está
gastando ningún recurso en Rusia, y está teniendo cuidado de evitar provocar directamente a
MACUSA durante el mayor tiempo posible. Aunque, no sé qué es lo que piensan hacer si él trata
de eliminar el Estatuto Internacional de Secreto.”
Hermione asintió. “Hemos tratado de pedir ayuda, pero aparentemente genocidio no es una razón
suficiente para intervenir. Otros países necesitan resolver sus propios problemas, sabes; MACUSA
no es los aurores del mundo. Ni siquiera aceptarán refugiados. No sin al menos unos años para
examinarlos. Incluso a los niños. Aparentemente es demasiado riesgo traer el Extremismo de
Europa hasta su suelo, y no tenemos ningún registro legal de la mayoría de los más jóvenes…”
Su voz se desvió. Ella volteó a verlo seriamente. “¿Crees que podemos ganar, Draco?”
Quería escuchar la respuesta de él más de lo que quería escucharla de cualquier otra persona. Ron,
Harry, Fred, incluso Kingsley o Moody… todos mentirían, o preferirían tomar una vista optimista
de las cosas. Pero Draco Malfoy no mentiría al respecto. Por alguna razón se sentía segura de ello.
Él le diría lo que en verdad pensaba que era posible.
“Vivo entre idealistas, pero todo lo que veo son más y más cadáveres. Quiero escucharlo de alguien
que en verdad sabe cómo es ahí fuera y no cree que el optimismo mejora de alguna manera las
probabilidades.”
“Sabes muy bien que creo que tu Orden es en gran parte estúpida. Su expresión era amarga.
“Aunque he notado que Shacklebolt y Moody en verdad toman la opción estratégica cuando
pueden salirse con la suya.”
Le dio a Hermione una mirada mordaz, que ella le devolvió sin pestañear.
“No veo cómo ganarán con la continua política en contra de usar las Artes Oscuras. Pero entonces,
Potter es un idiota que sigue con vida. Él tiene el talento más innatural para la sobrevivencia que
jamás haya visto; poder también, si él en verdad estuviera dispuesto a usarlo. Si todo llega a un
duelo entre el Señor Oscuro y Potter, le daría a la Orden una probabilidad en cuatro, en la base de
la continua e improbable suerte de Potter. Pero si la guerra es sobre más que eso—” se frotó la
frente. “las probabilidades son considerablemente más largas. Para ponerlo levemente.”
Él arqueó una ceja, y su expresión se volvió reservada y burlona. “¿No crees que vales la pena?”
“Ah sí, tu rosa en un cementerio.” Ella alejó la mirada, resoplando ligeramente, y acomodó su ropa.
“¿Te pusiste esas runas por mí?”
“No importa.”
Hermione comenzó a abrir su boca. Ella quería discutir, señalar que sí importaba; que si dejaba de
ser enigmático, ella no se vería obligada a manipularlo. Pero ella no podía decir eso, y él ya lo
sabía. Cualquiera que fuera su motivo, él no confiaba en la Orden para usarlo en su contra.
“Supongo que no.” Ella suspiró y se sentó para poder transfigurar sus zapatos.
Ella estaba preparada para irse pero volteó a ver a Draco cuando ella estaba en la puerta. Él estaba
recargado contra la pared, sus ojos se apartaron de ella cuando ella se volteó.
Él aún se estaba recargando contra la pared cuando ella cerró la puerta detrás de ella.
Sus martes llegaron a estar compuestos por la extraña combinación de baile y duelo. Draco la
ejercitaba con determinación hasta que ella pudo esquivar y moverse con fluidez de la manera que
él quería. Él tenía razón; bailar y batirse en duelo involucraba un tipo similar de habilidad reactiva
y Hermione lo aprendió rápidamente.
La puso un poco nerviosa cuando se dio cuenta de que sus movimientos y técnicas de hecho se
estaban volviendo una reminiscencia de los de Bellatrix.
Ella casi hubiera pensado que se estaba volviendo decente, pero Malfoy nunca usaba su mano
izquierda. Ella se preguntaba cómo combatía él cuando en verdad lo intentaba.
Él a veces llegaba con lesiones notables pero fríamente se rehusaba a dejar que ella las sanara.
La cantidad de tiempo que pasaban juntos crecía cada vez más y más. La práctica de duelo
desarrolló descansos cada media hora para refrescarse y rehidratarse. Hermione trataba de hablar
con él, pero él casi siempre la ignoraba, y cuando sí contestaba sus preguntas, parecía estar
mintiendo.
De vez en cuando, a Hermione la llamaban abruptamente después de una escaramuza, pero los
Mortífagos no eran propensos a los ataques matutinos.
Para diciembre ella sentía como si el aire entre ellos vibraba cuando estaban juntos. Enojado.
Resentido. Desesperado.
Había algo desconcertante desarrollándose de él; como si estuviera erosionando ligeramente del
estrés. Ella no estaba segura si simplemente era el estrés de la guerra o si ella estaba contribuyendo
a ello.
Un día él llegó luciendo pálido, con sangre derramándose de su mano izquierda. Él casi le había
arrancado la cabeza a mordidas la última vez que trató de curarlo, así que Hermione trató de
ignorarlo. Cuando falló en dejar de sangrar después de media hora, giró alrededor de él mientras
esquivaba una maldición y le lanzó un diagnóstico hacia él. Ella lo miró durante menos de un
segundo.
“¡Idiota!” Se vio obligada a retirarse por el suelo y lanzarse en un salto mortal para evitar la rápida
y furiosa sucesión de aturdidores que él envió tras ella. “No puedes ignorar las mordidas de un
vampiro.”
Ella disparó media docena de maleficios a sus pies y mientras él los evitaba, levantó su varita y
logró atraparlo en la frente con un aturdidor.
Él cayó y ella miró fijamente sorprendida, medio esperando que se sentara de repente. Ella estaba
sorprendida de que en verdad había logrado golpearlo. Entonces se le ocurrió que el éxito
probablemente tenía más que ver con la pérdida de sangre de él que con sus talentos de duelo.
Rápidamente le echó otro diagnóstico.
Él tenía una pérdida desconcertante de sangre. Había sido mordido en algún lugar sobre su brazo,
tenía sangrado interno y una lesión abierta a su costado.
Ella conjuró una cama y lo levitó hacia ella. Ella solo dudó por un momento antes de que se sentara
en la orilla a un lado de él. Incluso inconsciente, Draco se veía tenso. Ella se estiró tentativamente
y tocó su mejilla. Después masó la punta de su dedo entre sus ojos, tratando de desvanecer el estrés
de su expresión.
Ella lanzó un hechizo para desabotonar sus túnicas y su camisa y después, con un hechizo de
levitación parcial practicado, lo levantó de modo que él se inclinara contra ella y le quitó toda la
ropa de los hombros y los brazos. Su cabeza cayó en su hombro y ella no pudo evitarlo más que
notar las cicatrices de las runas. Se habían convertido en cicatrices plateadas a lo largo de sus
hombros. Ella pasó sus dedos por ellas y sintió la magia; fría e implacable. Talladas en su ser. La
magia temblaba ligeramente bajo su toque.
Ella lo acomodó de nuevo en la cama y lo miró. Le habían mordido el bíceps, dos pinchazos
profundos que se curaron fácilmente. El problema más serio era su torso, que estaba moteado con
profundos hematomas que Hermione sospechaba que eran de un hechizo Confringo a corta
distancia, posiblemente de una escaramuza con la Orden que había ocurrido la noche anterior.
Tenía una herida en el costado que parecía tener varios días, pero había comenzado a sangrar de
nuevo debido a la mordedura del vampiro.
Ella conjuró su bolso y sacó su equipo. Ella vertió varias pociones en su garganta y luego se
dispuso a reparar la herida en su costado.
Él era un idiota, y ella se sintió fría con preocupación al darse cuenta que él no se estaba
atendiendo sus lesiones. En el pasado, él había estado en una excelente condición física cuando ella
lo había curado.
Él tenía numerosas cicatrices en sus brazos y torso que no habían estado ahí antes. Ella podía
saberlo al estudiarlo y que él solo las había ignorado y dejar que sanaran solas en vez de ir con un
sanador.
Quizás había despedido a su sanador anterior después de no haber ofrecido alivianamiento para las
runas. Incluso si la magia era oscura, ningún sanador calificado pudo haber sido tan ignorante
como pretender que no habían más opciones a menos que hubiera sido deliberadamente negligente.
Él había dicho que tenía un nuevo sanador. Cuando ella se ofrecía a sanarlo él insistía que él tenía a
alguien que se ocuparía de ello.
Quizás lo estaba haciendo para castigarse a él mismo. Si ella lo estaba haciendo vacilar de su—
expiación, o lo que fuera que fuera. Hermione mordió su labio. Quizás él estaba descuidando
intencionalmente su bienestar físico para poder concentrarse. O—posiblemente, él estaba tratando
de probar su límites.
Ella sacó una pomada para moretones y la esparció a través de su torso y después murmuró
hechizos sobre sus cicatrices para ayudarlas a sanar y desvanecerse de alguna manera.
Ella lanzó otro diagnóstico y lo estudió cuidadosamente para asegurarse de que no había pasado
por alto ninguna lesión.
Una vez que estaba segura de que ya no había nada más que atender ella tomó su mano, entrelazó
sus dedos con los de él y presionó la parte de atrás de su mano contra su mejilla. Esperando a que
su piel comenzara a calentarse mientras la poción de reposición de sangre tomaba efecto.
Ella le apartó el pelo de la cara y lo miró fijamente, trazando sus rasgos con los ojos y viendo
cómo el color volvía lentamente.
Cuando él estaba indudablemente caliente, ella retiró las manos, lanzó un encantamiento de
limpieza en su ropa y lo volvió a vestir. Su túnica tenía un toque de Magia Oscura, como si se
hubiera tejido en la tela.
Vaciló sobre si debería quedarse donde estaba o cruzar la habitación antes de volver a ponerlo
consciente
Ella se quedó.
Ella apenas había terminado de decir el hechizo antes de que él se levantara, la tomara por el
cuello, y la empujara contra el colchón antes de que ella pudiera siquiera gritar por sorpresa. Su
mano se quedó en su cuello, y ella podía sentir a varios de sus pasadores enterrándose en su cráneo
mientras él la mantenía inmóvil. Los ojos de Malfoy estaban desorientados, pero su expresión era
furiosa. Sus rostros estaban a pocos centímetros de distancia.
Ella vio su expresión ondular cuando la reconoció y se dio cuenta de que estaba a punto de
estrangularla. Su agarre se aflojó de inmediato.
“¿Qué mierda, Granger?” Él miró alrededor de ellos y se notaba más confundido al darse cuenta
que estaban juntos en la cama.
Ella lo miró fijamente, su corazón latía fuertemente. Ni siquiera se le había ocurrido que él pudiera
atacarla de esa manera. “Estabas lastimado.”
Ella lo interrumpió. “Es posible que de alguna manera no lo sepas, a pesar del hecho que te he
dicho específicamente, pero el veneno de un vampiro es un anticoagulante. Tuviste algún daño
interno menor por la escaramuza de anoche. Te estaba desangrando hasta la muerte por dentro y
por fuera.”
“Lo habría tenido cuidado a su debido tiempo,” él dijo, pero sus ojos no encontraron los de ella;
estaban más abajo, en su cuello. Las manos de Malfoy se extendieron y ella sintió a su pulgar
deslizarse a lo largo de su garganta.
Ella se estremeció levemente y sintió un hormigueo en la piel cuando sus dedos recorrieron su
cuello. “¿De verdad? ¿Y quién exactamente iba a sanarte? Porque debo decir, basado en las nuevas
cicatrices llenando tu cuerpo, creo que el nuevo sanador que sigues mencionando es un fraude.”
“Solo tu camisa. No te veas tan sorprendido, soy una sanadora, Draco. No es como si fuera la
primera vez que te he visto sin camisa.”
Sus ojos brillaron de rabia. “No me sanes sin mi permiso.” Su voz era un gruñido bajo.
Su furia era manifiesta, pero la intimidación de la misma se arruinó por el hecho de que
simultáneamente estaba girando su cabeza suavemente, verificando si la había lastimado en
absoluto.
Hermione sintió la comisura de sus labios arquearse ligeramente mientras los observaba. Él estaba
inclinado sobre ella, sus dedos presionando su mandíbula mientras él seguía moviendo su cabeza
de lado a lado y pasando sus pulgares ligeramente a través de su piel.
El corazón de ella estaba latiendo más fuerte que cuando él la había empujado abruptamente.
“Trata de no estar muriendo en mi presencia y yo no sentiré que tenga que hacerlo. No quiero que
me entrenes cuando estés lesionado. Ya lo sabes.” Su mano subió y se cerró alrededor de su
muñeca para calmarlo. Sus ojos se movieron rápidamente hacia arriba y se encontraron con los
suyos, y ella lo estudió con seriedad. “Consigue un sanador, Draco. Uno bueno. Ponlo en retenedor
y llámalo cuando te lesiones. Por favor. Por favor consigue un sanador.”
Él simplemente la miró fijamente, y ella sintió como si su corazón se detuviera por la intensidad.
Su pulso latía bajo sus dedos y vio cómo sus pupilas se expandían lentamente, tragando el iris
plateado. El calor de su piel sangraba dentro de ella y podía sentir su aliento contra su rostro.
Su rostro se acercó infinitesimalmente. Su corazón latía con tanta fuerza que se preguntó si él
podría oírlo. Se quedó sin aliento y sus dedos se apretaron alrededor de su muñeca. Todo estaba
caliente y estaban tan cerca. Él estaba tan cerca.
Él hundió su rostro, hasta que sus labios casi estaban tocándose. Después él rió.
Él retiró su mano de la de ella y se sentó. Su expresión era fría como el hielo y se burló de ella.
Él inclinó la cabeza hacia atrás y se rió amargamente. “Sabes, me sorprende que alguien como tú
haya logrado mantener una amistad con Potter y Weasley durante tanto tiempo.”
Hermione lo observó y su boca tembló. Ella presionó sus labios con fuerza. Él sonrió y ladeó la
cabeza ligeramente. “¿Qué? ¿Creíste que me estaba refiriendo a tu sangre?”
Ella bajó los ojos. Sí, ella iría con eso. No vendría nada bueno admitir que tenía razón; su crueldad
esencialmente había terminado con su amistad con Harry y Ron.
Ella se asentó y se estiró hacia atrás para ajustar los pasadores sosteniendo sus trenzas. “Tú fuiste
la primera persona que me llamó Sangre Sucia.”
Draco negó con la cabeza con ligera incredulidad. “Seguramente por lo menos sabes que esta
guerra no es sobre la pureza de la sangre.”
Sé que no lo es.” Ella levantó la barbilla. “Pero la mayor parte del Mundo Mágico no parece
haberlo notado.”
Él se inclinó contra la cabecera de la cama y la miró. “La guerra requiere extremos fáciles.
Alteridad. Cuando digo que mi nombre es Malfoy, yo inmediatamente me contextualizo entre la
historia. El apellido Malfoy tiene casi mil años de historia rastreable en Inglaterra. La gente sabe
quiénes son mis padres, mis abuelos, y mis bisabuelos. Tenemos libros de historia enteros y
pasillos de retratos sensibles para cargar y mantener el legado. Pero tú—la historia de tu familia es
tan enturbiada como un arroyo. Nadie sabe quienes son tus padres, o qué tipo de enfermedades
genéticas puedas cargar contigo o cuál puede o no ser tu potencial mágico.”
Inclinó la cabeza hacia un lado y la recorrió con la mirada de la cabeza a los pies como si estuviera
evaluando un caballo.
“Es fácil tener sospecha sobre la gente sobre la cual no sabes nada. Cuando algo es preocupante es
fácil de odiar. Nacidos de muggles con ropa extraña, y electricidad, y rumores sobre tus armas
extrañas. Tus padres son la razón por la cual el Mundo Mágico ha sido forzado a vivir en la
sombra de la secrecidad durante cientos de años. Sin embargo en el momento en el que un Muggle
muestra una ligera muestra de habilidad mágica, se nos espera recibirlos a nuestro mundo para que
puedan violar nuestras tradiciones y robar nuestros trabajos.”
Hermione resopló y se giró para que estuvieran más cerca el uno del otro una vez más. Los ojos de
Draco se abrieron por un momento antes de sofocar su sorpresa. Hermione cerró el espacio entre
ellos y lo miró fijamente.
“¿Por eso era que me odiabas en la escuela, Draco, porque iba a robar tu trabajo?”
Diciembre 2002
“Robaste mi rango de la clase, lo cual era peor. Me habían enseñado en casa, preparado toda mi
vida para Hogwarts. Mi padre tenía mi vida planeada para mí; primero en mi clase, prefecto,
capitán de Quidditch, Premio Anual, internado en el Ministerio de Magia, y eventualmente
miembro del Wizengamot y después Ministro de Magias. La carrera de ministerio que perdió
gracias a su participación en la primera Guerra Mágica; se suponía que yo haría todo eso. Pero
entonces, en el primer año de escuela una niña Sangre Sucia inferior logró exceder mis
calificaciones en cada clase.”
Los ojos de Draco brillaron, y su tono casi era ligero, como si la estuviera retando a encogerse.
“Tengo que admitirlo, en verdad esperaba que murieras durante el segundo año cuando se abrió la
Cámara de los Secretos. Sí me gané mi lugar en el equipo de Quidditch de Slytherin antes de que
mi padre comprará escobas para el equipo, pero gracias a tu pequeño comentario la escuela entera
asumió que mi padre había comprado mi lugar.” Mientras hablaba, él deslizaba su pulgar por su
mandíbula y después a su garganta, y después la empujaba para forzar su cabeza hacia atrás.
Él estaba tratando de forzarla a encogerse. Hermione seguía encontrando sus ojos. se estaban
oscureciendo.
Él siguió hablando.
“Era fácil creer que los Muggles y sus engendros eran responsables por los problemas en el mundo.
Ciertamente se sentía de esa forma para mí en mi vida. Entre el mestizo Potter, cuya vida era un
torrente interminable de estupidez y favoritismo, y tú, y luego los Weasley empobrecidos siendo el
ejemplo A por lo que les sucede a los traidores de sangre. No había ninguna razón para no creer
que el mundo Mágico pudiera ser un mejor lugar sin ti y sin tu calaña.”
Ella podía sentir lentamente calor irradiando de su cuerpo extendiéndose hacia afuera de su mano,
pero también entre sus hombros, a través de su piel y desplegándose en algún lugar de la parte
inferior de su abdomen. Ella se estremeció levemente mientras seguía mirándolo a los ojos.
Su boca se torció. “Mi odio hacia ti palidecia en comparación con mi rivalidad con Potter. Tú eras
irritante. A pesar de tus calificaciones al menos eras fea, socialmente rechazada y obviamente
insegura.” Sus labios se curvaron en una ligera sonrisa. “Apalearme académicamente no hubiera
importado si no hubieras sido amiga de Potter. Él te arrastró hacia el reflector y te necesitaba lo
suficiente que no podía negarlo. Si Potter no hubiera importado, tú tampoco lo hubieras hecho.”
Pero no importaba, porque eso era lo que suponía que tenía que hacer.
Él se acercó incluso más. El corazón de Hermione estaba latiendo tan fuerte que dolía.
Es un acto, se dijo a ella misma. Cuando estaba borracho, no la lastimó. Estaba tratando de
espantarla.
Su aliento era cálido en su rostro, y su voz era tan baja que casi estaba susurrando. El timbre le
atravesó los nervios.
“Al Señor Tenebroso en realidad no le importa la pureza de la sangre, o sus seguidores, o que la
magia sea poderosa. Ustedes los nacidos de muggles solo son lo suficientemente comunes para
parecer una amenaza. Le da una excusa al Señor Oscuro de acumular poder e incentiva a los seres
oscuros a unirse a su causa. De esa manera hizo que la mayor parte de Europa del Este se aliara.
Rumania fue primero, y el resto cayeron en fila. Hay miles de criaturas oscuras desesperadas por
ver el Estatuto de Secredad caer y la prohibición de varitas terminada. La mayoría de las Familias
de Sangre Pura están descontentas por la forma en la que los magos son envíados a las sombras
para la comodidad de los Muggles. Hay suficiente resentimiento—si no es para reclutarlos para la
causa—es para animarlos a ignorar lo que está pasando.”
Draco sonrió levemente mientras se acercaba incluso más. “El Señor Tenebroso quiere poder. No
tiene preferencia sobre a quién aplasta para obtenerlo. Muggles y nacidos de Muggles—” ella casi
podía sentir sus labios contra los de ella, “—tú… solo fuiste fácil.”
Hermione apenas podía respirar. Su cuerpo entero estaba tenso; en el precipicio de algo que se
sentía como miedo. Su corazón estaba latiendo rápidamente. Todo a su alrededor estaba borroso.
Quería salir corriendo; se sentía asustada y vulnerable. Ella entendía la anatomía y fisiología
humana, pero su cuerpo estaba haciendo cosas con las que no estaba familiarizada. Se suponía que
su fisiología no debería de ser confusa. Necesitaba espacio para averiguarlo.
Pero—ella no quería irse; nunca había sentido algo así antes. El contacto físico que era
reconfortante, eso lo entendía. Pero esto no era reconfortante. La mano de Draco alrededor de su
cuello no era reconfortante. Era aterrador—y emocionante.
“Un medio para un fin,” ella se forzó a decir. “Solo somos un medio para un fin.”
Ella lo estudió. Sus ojos eran negros, y los huecos de sus mejillas estaban levemente enrojecidos.
Deslizó el pulgar lentamente a lo largo de la curva de su mandíbula. Ella se humedeció los labios.
Su mano se detuvo. La miró durante varios segundos. Entonces sus ojos brillaron y sonrió.
"Bueno, ciertamente no eres una amenaza para mi trabajo ahora, ¿verdad?" Mientras lo decía, su
mano libre se deslizó firmemente entre sus piernas.
Sus ojos eran fríos y estaban fijados sobre los de ella. Sus dedos se retorcieron y presionaron
conscientemente en el vértice de sus muslos. Se sintió como si la hubiera electrocutado. La
sensación se disparó a través de sus nervios.
Ella jadeó.
Mientras lo hacía, todo se derrumbó sobre ella con una sensación de frío horror.
Las manos de Draco se alejaron inmediatamente de ella y él observó con una expresión indiferente
mientras ella se alejaba cada vez más hasta que estaba en la otra orilla de la cama.
Ella estaba temblando ligeramente. Ella aún podía sentirlo tocándola; deslizando sus manos entre
sus piernas mientras la miraba a los ojos y le recordaba que él la había convertido en su propiedad.
No porque la quería. Simplemente porque podía. Porque le había divertido hacerlo cuando hizo su
oferta. Porque él tenía poder, y ella era un peón.
Ahora podía verla intentar prostituirse con él, y cualquier otra cosa que pudiera concebir, con la
esperanza de convertirse en una posesión de la que al menos no estaría dispuesto a separarse. No
tenía que degradarla más. Podía sentarse y ver cómo se lo hacía ella misma.
Sus manos siguieron temblando sin importar qué tanto trataba de no moverlas. Mordió su labio
inferior e inhaló fuertemente.
Era casi gracioso haber preguntado eso en ese entonces. Aunque—ese siempre había sido el
propósito de la pregunta. Ya se había acostumbrado.
De repente dolió de nuevo, y el momento fue casi divertido de una manera repugnante. Ella no
estaba segura si el humor podría ser categorizado como ironía o humor negro. Solo sabía que era
algo amargo, algo doloroso en qué pensar. Pero de alguna manera era cruelmente divertido.
Draco sonrió y sacó un rollo de pergamino. Había llevado su punto a casa; como si la hubiera
apuñalado y luego roto la empuñadura para que se quedara. Que no reiteró el insulto demostró que
lo sabía.
Cuando regresó a Grimmauld Place, fue y tomó una Poción Calmante. Se quedó de pie en su clóset
de suplementos esperando a que sus manos dejaran de temblar.
Cuando sus manos estaban quietas nuevamente, observó la pequeña habitación con nostalgia. Ella
acomodó una pequeña canasta llena de lo que parecían ser libros de bolsillo de cuero. Los regalos
de Navidad que había planeado ese año eran bastante tristes. Había hecho equipos de emergencia
para curar. De nuevo. Ella los hacía cada año. Lo básico, todos llenos y encogidos para poder ser
cargados con facilidad.
Hermione no tenía dinero para comprar libros para sus amigos los cuales nunca leerían, ni el
tiempo para tejer gorros o bufandas para ellos. Así que les daba pociones y esperaba que los usaran
en vez de aparecer de vuelta con lesiones de remedio fácil. Las mujeres lo hacían; pedían poder
rellenarlo. Neville, Fred, Dean Thomas y Michael Corner también usaban los suyos
ocasionalmente.
Pero Hermione no creía que Harry y Ron hubieran abierto el suyo por lo menos una vez. Cada vez
que les daba nuevos kits, ellos devolvían tímidamente los viejos intactos. Ellos siempre ignoraban
las lesiones o aparecían de vuelta llenos de pánico por ellas. En ese aspecto, Ginny había sido una
excelente compañera para Harry y Ron; los dos tendían a regresar en mejor condición cuando
Ginny iba en misiones con ellos.
Hermione tragó saliva, sacó los frascos de los estantes y comenzó a armar un kit adicional.
Nunca importaba.
“Tengo un regalo de Navidad para ti,” ella dijo después de un minuto. “Bueno, en verdad no lo es.
Pero supongo que contextualmente lo es.”
Draco arqueó una ceja y ella suspiró ligeramente mientras él se lo quitaba de sus manos; como si
aceptar fuera un favor para ella.
“Si no vas a ir con un sanador, por lo menos deberías de llevar esto contigo.” Ella estaba hablando
rápido, tratando de decirlo todo antes de que él la interrumpiera y se lo aventara a la cara. “Si me
dejas enseñarte algunos hechizos, serás capaz de sanar la mayoría de las lesiones básicas por ti
mismo.”
Él abrió la caja y observó sus contenidos. “Te das cuenta que puedo comprar la mayoría de esto.”
La boca de Hermione tembló. Ella no esperaba que él fuera agradecido; se había preparado para
que él ni siquiera lo aceptara.
“Entonces puedes rellenar fácilmente lo que uses.” Hermione se forzó a acercarse y pasó su dedo,
señalando a los distintos frascos.
“Todos están marcados. Hay una poción para concusiones; cualquier tipo de golpe en la cabeza y
debes utilizar un diagnóstico para comprobarlo. Esencia de Murtlap para pequeños cortes en la piel
o pequeños moretones. La crema de moretones es para hematomas más profundos y serios. La
Esencia de Díctamo es una carta de triunfo para la mayoría de las lesiones. A menos que sea una
lesión maldecida, el Díctamo puede ayudar con las lesiones externas más severas, mordeduras de
hombre lobo, desparticiones. A menos que sea una lesión en los ojos o cerebro, en ese caso
necesitarás llamar a un especialista. Ni siquiera pienses en aparecer o en cualquier otro tipo de
transporte de desplazamiento si te lesionas los ojos o tienes algún tipo de herida que pinche el
cráneo. La presión ocasionaría daño irreversible. Este antiveneno contrarrestará las mordeduras o
picaduras venenosas, a menos que sea una bestia de clase XXXX o superior. El antídoto de aquí
contrarrestará las propiedades anticoagulantes de una mordida de vampiro.
Hermione no mencionó que había extendido el equipo de Draco mucho más allá de los básicos que
le daba a todos los demás. En el caso de sus amigos podía contar en que regresarían si tenían
alguna lesión. Esa no era una asunción que haría con Draco. Si él ya no iba a confiar en los
sanadores, al menos lo equiparía lo suficiente para poder lidiar con más lesiones por sí mismo.
“Sé cómo hacer un hechizo de diagnóstico, Granger.” Su expresión era ligeramente ofendida.
“Probablemente no el que te quiero enseñar. Es un poco inusual. Más oscuro. Mejor para lesiones
de guerra. Los básicos son hechizos de hogar, para diagnosticar fiebres o infecciones y lesiones
diarias. La mayoría de libros médicos enseñan un diagnóstico general con la asunción de que el
sanador pueda reducir su enfoque progresivamente. Pero si estás usando un diagnóstico,
probablemente va a ser después de una escaramuza o un combate. Así que puedes enfocarte en
detectar maldiciones y lesiones físicas, no hay necesidad de buscar viruela de dragón o checar si
hay alguna transfiguración parcial.
“¿Ves? El hechizo es simple. Lo que es complejo es leerlo, pero solo nos enfocaremos en lo básico.
Los colores y posiciones son indicativos. No estoy maldecida ni lesionada así que la lectura es
bastante aburrida. La forma en la que muevo mi varita puede traer varias áreas a una lectura
enfocada. Todo es un cielo azul saludable. Si comienza a tornarse turquesa, eso indica un nivel
peligroso de pérdida de sangre, o caída en la temperatura del cuerpo. Si es azul real, eso es fiebre.
Se lee de la cabeza hacia abajo. Mientras más claro el color, menos grave es la lesión. Si es negro,
incluso el más ligero rasgo de negro, probablemente sea una herida mortal. El rojo indica una
lesión externa. El morado es para lesiones internas. Si hay morado en tu cabeza, eso indica una
concusión; si es en tu torso eso significa que deberías tomar la poción para daño interno. Verde
lima indicaría una maldición menor pero viridiano significa maldición; llegar a hechizar daño o
llama a tu sanador. El amarillo es para veneno. Los huesos fracturados se verán en un naranja
pálido, los que estén rotos o fuera de lugar serán más de un color como calabaza. Si es una
fractura, deberías sanarlo tú solo. Es un hechizo fácil, te lo enseño.”
Malfoy cooperaba a regañadientes e incluso parecía un poco intrigado a veces. Hermione resolvió
con determinación tanto entrenamiento como pensó que podría salirse con la suya y consiguió que
él demostrara que podía hacerlo todo él mismo.
Tenía un don para eso. Ella había pensado que probablemente lo tendría. Un oclumante natural con
un enfoque afilado tallado en él; la precisión le vendría naturalmente.
Ella sospechaba que él sabía un poco de la teoría de curación. Casi le preguntó por qué, pero su
cooperación se sentía altamente condicional. Sofocó su curiosidad y siguió recitando consejos para
curarse.
“De todas formas, esos son los básicos,” ella dijo al fin.
Él miró su reloj. “Te das cuenta de que has estado hablando por casi dos horas seguidas.”
Hubo una pausa, y Hermione se dió cuenta que se había movido tan cerca de Draco que sus
hombros estaban rozando. Ella podía oler el aroma de musgo de roble que se aferraba a su piel.
Ella volteó a verlo y sus ojos se encontraron.
Por un momento todo entre ellos dejó de ser tan tenso y resentido; como si la guerra se hubiera
desvanecido por un momento, y solo estaban ellos. Ella casi le sonrió. Porque él podía ser amable
con ella cuando quería serlo, y ella estaba demasiado cansada ese día.
Entonces Draco presionó sus labios en una firme línea, y ella vió como se apretaba su mandíbula.
Sus ojos brillaron y ella los observó afilarse; como la mirada de un pájaro de presa, comenzaron a
volverse crueles.
Ella dió un paso hacia atrás y bajó la mirada. “Feliz Navidad, Draco.”
Él rodó la mandíbula. Hermione se sintió fría y casi vacía por dentro mientras se preparaba.
Él sacó algo que estaba enrollado en hule y se lo ofreció. Ella lo aceptó y desenrolló la tela
lentamente para revelar su contenido. Dentro había un juego de hermosas y mortales dagas,
enfundadas en delicadas fundas de malla.
“Deberían de ser lo suficientemente pequeñas para tener una atada alrededor de tu antebrazo. Las
fundas son de seda de acromántula empapada en sangre de mantícora; cambiarán de tamaño para
usted y no restringirán su movimiento en absoluto. Deberías usar la otra en tu pantorrilla.” Él se
notaba visiblemente incómodo mientras decía la información. Sus ojos estaban evitando a
Hermione, pero seguían regresando la mirada mientras ella estudiaba las dagas.
“Murió. Trágicamente.” La comisura de sus labios se arqueó ligeramente hacia arriba. “Las
inclemencias del tiempo, sospecho. Archivé todo el papeleo y ayer entregué el cadáver a McNair.”
“Pero no antes de que tomaras un poco de veneno,” Hermione dijo, sacando una de las dagas de la
funda y observar al filo afilado, capaz de cortar a través de casi todo. La cuchilla se deslizaría por
un hechizo de protección o muros protectivos como si nada estuviera ahí.
“No mucho, o hubiera sido sospechoso. Pero lo suficiente para un puñado de armas y un frasco
extra para un día lluvioso.”
Hermione comenzó a llevar los números mentalmente en el regalo de Draco. Dos cuchillos de plata
forjada por Goblins; por lo menos cien galeones cada uno. Veneno de Mantícora; otros ciento y
tantos ahí. Fundas de seda de acromántula; otros cientos de galeones.
El regalo de Navidad de Draco para ella valía una pequeña fortuna. Ella ni siquiera estaba segura si
él lo sabía o no.
Hermione era obsesiva sobre su presupuesto y sus recursos. Tenía que serlo. Cortaba cada esquina
y guardaba cada gota de poción y Knut que podía. Había un rincón de su mente que intentaba sin
cesar pensar en nuevas formas de ahorrar o concebir recursos sin explotar.
Le asombraba, la forma casual en la que Draco podía entregarle una capa escudada y encantada o
un set de cuchillos que colectivamente valían más que su presupuesto anual de hospital y pociones
para toda la Resistencia.
Ella los vendería. Por lo menos uno, posiblemente ambos. En el mercado negro probablemente
podría obtener una ganancia decente, lo suficiente para comprar más veneno de acromántula o
Esencia de Díctamo, o para rellenar algunos suministros de los otros hospitales. O quizás sería
mejor entregárselos a Moody o Kingsley; obtendrían un buen uso de cuchillos como esos. Podría
usar las dagas para negociar un aumento presupuestario permanente.
“Gracias,” ella dijo, enfundiendo la hoja que sostenía y metiendo todo en su bolso.
Las manos de Hermione se quedaron quietas y sus ojos se lanzaron con culpabilidad hacia el rostro
de Draco. Sus ojos estaban fijos en los de ella, y la plata en ellos brillaba.
“Esperaré que los uses cada vez que busques ingredientes. Yo los buscaré.”
Su expresión se suavizó ligeramente. “Bueno, esto ha sido maravilloso. Ni siquiera puedo recordar
cuántas veces he deseado poder pasar la Nochebuena recibiendo un sermón sobre cómo leer un
encantamiento diagnóstico.” Él sonrió con poca sinceridad. Hermione no dijo nada. Hubo una
pausa y luego agregó: “De acuerdo a tu solicitud, aquí hay una advertencia. Voy a empezar a
enseñarte combate cuerpo a cuerpo a partir de la semana que viene.”
Después metió la mano en su túnica y sacó un rollo de pergamino. “Mi última entrega para
Moody.” Mientras ella lo aceptaba, él le sonrió. “Tengo que decir, terminaste costándome bastante,
Granger.”
Hermione estaba sentada silenciosamente en el ala del hospital y lentamente reconstruía el tejido y
los tendones en la rodilla de Angelina. “Muy bien, necesito que la dobles, y veas si el tejido se
formó correctamente. Volver a crecer huesos para lesiones como esta no siempre sale
correctamente.”
Angelina mordió su labio. Su piel estaba gris del dolor, pero movió su rodilla como se le fue
requerido.
“Ugggghh.” Ella jadeó ligeramente y se detuvo. “Por dentro. Duele por dentro—como si estuviera
rechinando.”
“Ya ví el problema. Voy a aturdirte. No necesitas estar despierta para esta parte.”
Angelina levantó su pierna y la dobló ligeramente. “Eso está mejor. Punza un poco.” Su color se
veía mucho más saludable.
“Tendrás que permanecer fuera de ella por lo menos durante un mes, pero creo que podrás caminar
sobre ella. Dolerá, especialmente en los días fríos. Puede que cojees un poco. Siempre lo sentirás.
Pero aún puedes luchar, si quieres.”
Hermione asintió, no estaba sorprendida. Comenzó a aplicar una poción en la piel nueva de
Angelina. Mientras Hermione trabajaba, se dió cuenta de la mirada intensa de Angelina hacia ella.
Hermione volteó a verla y encontró su mirada. “¿Qué?”
Angelina movió la cabeza, aún estudiando a Hermione. “A veces trato de recordarte antes de la
guerra, y ya no puedo ver más a esa persona.”
La mandíbula de Hermione se tensó. Ella trató de restringir su abogacía por las Artes Oscuras en
las juntas de la Orden, pero su posición se había vuelto conocida en mayor parte de la Resistencia
con el paso del tiempo. Los miembros de el ED regularmente se encargaban de evangelizar a
Hermione sobre el poder del Bien y el mal de las Artes Oscuras.
Por la expresión del rostro de Angelina se dio cuenta de que estaba a punto de ser sometida a un
nuevo sermón.
“No lo sé. Ruidosa, positiva. Bastante abrasiva, para ser honesta. Cuando organizaste el ED, eras
un poco despiadada, pero había una especie de rectitud honesta en ello. Ahora, cuando no estás en
modo sanador, pareces despiadada. Estás tan callada la mayor parte del tiempo, pero hay esta rabia
a tu alrededor que a veces siento. Como si la guerra te hubiera convertido en otra persona. Siento
que lo dejaste.”
La comisura de la boca de Hermione se crispó y sintió que sus ojos se estrechaban. “La guerra es
un crisol. ¿Crees que alguno de nosotros saldrá al otro lado igual que como estábamos?”
Angelina volteó a ver a su rodilla y se encogió de hombros. “Cargaré cicatrices por dentro y por
fuera, pero en el fondo, siempre voy a ser la misma persona.” Angelina volvió a ver a Hermione.
“Pero no sé si eres igual y yo solo nunca lo ví, o si en realidad has cambiado tanto. Siento que te
dejaste ir.”
Angelina se movió y se notaba incómoda. “Supongo que estoy preocupada por ti. Fred dijo, cuando
fue la última vez que fue a visitar a George, que parecía que algo te había pasado. Como si los
últimos pedazos de la vieja tú solo—desaparecieron un día. Y te he estado observando
últimamente, todo lo que veo es esto—ni siquiera sé lo que es. A veces creo que es furia. Otras
veces desesperación. Pero es como si estuvieras perdida en ella.”
La boca de Hermione se sentía seca y tragaba saliva repetidamente, ganando tiempo volviendo a
tapar los viales. Agarró el vaso con tanta fuerza que las manos le temblaban levemente.
Antes de que pudiera decir algo más, Hermione se encontró abruptamente empujada hacia adelante
con un mechón de pelo en la boca mientras Angelina la abrazaba con fuerza.
“Oh, Hermione. No te dejes comenzar a pensar de esa manera. Tienes que ser capaz de visualizar
la victoria. Siéntela. Pelea por ella. Vete a ti misma al otro lado de la guerra. Si dejas ir a esa
esperanza, vas a terminar en algún lugar oscuro. La Luz siempre le gana a la Oscuridad. Pero
tienes que creerlo.”
Hermione sintió algo dentro de ella endurecerse. Se alejó de Angelina, negando con la cabeza, su
boca curvándose. “Eso no es suficiente para ganar una guerra. No voy a apostar en esta guerra con
mi capacidad o con la de alguien más de creer en la victoria.”
“Aún quieres que usemos las Artes Oscuras, ¿no es así?” Angelina miró fijamente a Hermione con
la expresión de un padre decepcionado.
Angelina dejó caer los hombros ligeramente. “Si nos perdemos a nosotros mismo para ganar, ¿en
verdad es ganar? ¿Si nos envenenamos a nosotros mismos para obtenerlo y nos convertimos en los
monstruos con los que estamos peleando?”
Hermione apretó la mandíbula mientras peleaba por no sacudir a Angelina. “¿Exactamente qué
crees que pase si perdemos?”
Hermione de repente entendió por qué Draco odiaba tanto a los Gryffindor de forma tan intensa.
No pudo evitar resoplar.
“¿De verdad crees que solo moriremos? Angelina, no van a cerrar Sussex cuando ganen la guerra.
Somos ganado. Tú no viste a los prisioneros que trajeron de la anterior división de maldiciones.
Ellos estaban—” la voz de Hermione se detuvo. “Se estaban disolviendo, pudriendo, desollados y
seguían con vida, habían cosas retorciéndose dentro de ellos—” su voz se quebró. “Los que aún
podían hablar me suplicaban que los matara.”
Hermione siseó entre dientes. La sofocante sensación de frustración aumentó cuando se vio
obligada a enfrentar, una vez más, el perpetuo optimismo de los guerrilleros de la Resistencia. El
estrés y la desesperación dentro de ella se sentían tóxicos, como el ácido erosionándola lentamente
a nivel celular. “Si perdemos—nos juntarán a todos y usarán a los guerreros de la Resistencia como
ratas de laboratorio o lo que quieran hasta que nos acabemos. La guerra no está supuesta para
terminar con la Resistencia. Se supone que los Mortífagos tendrán que conquistar la Europa
Muggle después. Esa es la visión. El trato. Todas las Criaturas Oscuras se aliaron con Tom porque
él les prometió eso. No sé si está lo suficientemente loco para creer que pueda hacerlo, pero ese es
su enfoque. Y por lo menos pretenderá hacerlo.”
Hermione sintió que podría comenzar a hiperventilar con solo pensarlo. Su pecho tartamudeaba y
se sacudía y seguía respirando brevemente y rápidamente.
Hermione se congeló y parpadeó lentamente mientras miraba a Angelina incrédula. Casi se rió pero
después notó con horror que Angelina estaba completamente seria. “Estamos—¿qué?”
Hermione sintió como si la hubieran golpeado con fuerza en la cabeza; como si estuviera
levemente conmocionada y eso explicara el mundo surrealista en el que se encontraba
abruptamente. Miró sin decir palabra a Angelina, quien le dio a Hermione una sonrisa alentadora.
“No estás ahí fuera, así que probablemente no lo veas. Sé que las cosas estuvieron oscuras por un
tiempo, pero siempre está más oscuro antes del amanecer, y estoy bastante segura de que ahora
estamos en el amanecer.”
Hermione tragó saliva mientras luchaba contra la tentación de gritar. Podía escuchar la sangre
latiendo en sus oídos y una migraña que se manifestaba rápidamente.
No estaban ganando.
“Sí…” Hermione se escuchó decir a ella misma. “Yo—supongo que tienes razón. No estoy allá
afuera, así que no lo veo. No—me había dado cuenta de que estábamos—ganando.”
Angelina asintió y abrazó a Hermione nuevamente. “El problema es que estás demasiado aislada.
Pomfrey sale y pasa su tiempo con los profesores de Hogwarts, y Padma tiene a Parvati para
mantenerla cuerda. Pero tú raramente sales de esta casa excepto cuando sales por ingredientes para
pociones. Sé que Harry y Ron no están aquí tanto, pero tienes otros amigos. Necesitas amigos.
Cuando todo se siente perdido—eso es lo que te va a cargar y ayudará a aguantar. El resto de
nosotros, hablamos sobre esto. Sé que eres bastante inteligente, Hermione, pero cuando se trata de
cosas como el Bien y el Mal, no puedes esperar obtener las respuestas de un libro. Es algo que
tienes que sentir. Como volar—bueno, me doy cuenta de que ese es un mal ejemplo para usar
contigo—pero, tienes que ser capaz de creer que te atrapará. Todo es parte del viaje, caer hasta el
fondo para que puedas subir. El Bien toma sacrificios. Espero, una vez que termine la guerra, que
seas capaz de ver eso. Así es como funciona la Luz y la Oscuridad.”
“Por supuesto.” Dijo Hermione con voz apagada, evitando los ojos de Angelina. “Supongo que me
he perdido demasiado en mi propio mundo.”
“Está bien. No necesitas sentirte mal al respecto. Le puede pasar a cualquiera. Yo estuve en un
lugar bastante oscuro después de que George y Katie se lesionaran. Es un lugar fácil al cual ir
durante una guerra. Pero después Harry tuvo una charla con todos en el ED. Habló sobre cómo
Dumbledore venció a Grindelwald. Y habló sobre la Orden durante la Primera Guerra Mundial
Mágica, sobre qué tan malas eran las cosas. Todos pensaban que Tom iba a ganar en ese entonces;
el Ministerio estaba usando Imperdonables, pero la Orden se mantuvo. Había muerte y traición,
pero el Amor y la Luz siempre brilló más fuerte en esos momentos. Por eso es que siempre ganan.
Tenemos que confiar en ellos. Después de que Harry dijera todo eso, creo que incluso fue en el
mismo mes, tuvimos nuestra primera redada de prisión con éxito.”
Hermione se puso de pie bruscamente. Se sentía como si no pudiera respirar. Necesitaba aire. Frío.
Necesitaba un trago calmante. “Necesito algo de mi armario de suministros. Regresaré en unos
minutos.”
Tropezó por el pasillo y empujó la puerta para cerrarla detrás de ella mientras descorchaba
temblorosamente un frasco y bebía una dosis de Poción Calmante. Cuando la poción hizo efecto,
Hermione soltó un grito ahogado y rompió a llorar.
Se quedó ahí sollozando durante varios minutos antes de recargarse en la encimera. Enterró su
rostro en sus brazos y trató de llegar a un acuerdo con la conversación que acababa de tener.
No se había dado cuenta—ni siquiera se le había ocurrido como el cambio en la guerra se vería
ante los ojos de la Resistencia. Por su puesto. Por supuesto, para ellos nada había cambiado. Todos
pensaban que, al mantener sus convicciones sobre el Bien y el Mal, la guerra simplemente había
pasado de la inevitabilidad inherente.
Ellos no tenían idea de que los Mortífagos estaban siendo torturados por información, o que
Hermione se había vendido a ella misma a Draco para poder ganar la mayoría de ella.
Hermione, sin saberlo, había probado sus mitos y en el proceso se convirtió en Cassandra dando
advertencias desatendidas a las puertas de Troya.
Hermione soltó un jadeo y trató de respirar lentamente por la nariz mientras luchaba por pensar.
Padma era—aceptable para hacer pociones y curar. Kingsley había revisado todas las notas de
Hermione y de alguna manera reclutó a un curandero de respaldo. Se preguntó cuánto tiempo había
estado reteniendo esa pieza.
Había compilado todas sus notas sobre las contra-maldiciones que había desarrollado a lo largo de
los años y las instrucciones que explicaban las técnicas de análisis de maldiciones.
Moody parecía cada vez más frustrado por la falta de progreso que informaba semana tras semana.
Había habido un cambio en su comportamiento reciente y en el de Kingsley cuando les informó
sobre Draco, un nuevo escepticismo, como si no estuviera cumpliendo con las expectativas.
La información de Draco aún era excelente, pero él había puesto los términos desde el principio.
Era un balance de poder en el cual no querían confiar y querían cambiar.
Lo querían encadenado.
Navidad 2002
Los Weasley pasaban su Navidad en El Refugio. Cuando Padma llegó a tomar el turno del
hospital, Hermione se cambió de ropa y apareció para unirse a ellos.
Se quedó parada fuera en la nieve durante varios minutos mientras trataba de prepararse. La
conversación con Angelina la había dejado fuera de control, y se sentía como si buscara una
sensación de control.
Miró fijamente a la puerta principal y ensayó menatalmente el día. La Navidad sería silenciosa;
muy lejos de las vacaciones pasadas. Cada año todos estaban cada vez más y más callados y
borrachos. El año anterior, Arthur se había abrumado por el número de personas e hizo un
berrinche hasta que Molly se vió forzada a irse con él.
Hermione podía pasar por las mociones. Sonreir. Cantar villancicos. Checar en Arthur y George.
Respiró profundamente y abrió la puerta.
Todos voltearon y descendieron sobre ella. Todos estaban sorprendentemente de buen humor,
alegres y animados. Le pusieron una jarra de wassail en las manos antes de cruzar la habitación.
Bill estaba sentado en una esquina, callado entre el ruido. Fleur estaba sentada en el brazo de su
silla, pasando sus dedos por el cabello de Bill.
Harry y Ginny estaban aplastados en un sofá individual, susurrándose el uno al otro. Harry y Ron
habían regresado de otra caza de horrores unos días antes.
“Hermione querida, que felicidad que hayas venido. Esto es para ti,” Molly presionó un regalo,
envuelto en papel de pañuelo, en las manos de Hermione.
Hermione se sentó en una otomana y la abrió. Un suéter verde con una H en el medio.
“¡Mamá! ¿Por qué estás poniendo a Hermione en verde Slytherin?” dijo Ron acercándose.
Molly lo golpeó, trayendo una expresión de ofensa. “¡Ronald! Es verde esmeralda y es un color
encantador para su color de piel. Me recordó a los ojos de Harry.”
“Se ve como verde Slytherin para mí.” Ron hizo una mueca mientras Hermione lo ponía sobre su
cabeza. “Agh. Me da pesadillas de tan solo verlo.”
La relación de Hermione y Molly era algo tensa. Cuando Arthur fue maldecido por primera vez,
había muchas esperanzas de que Hermione y Bill pudieran, en colaboración, revertirlo o romperlo.
Molly había sido efusiva en su apreciación de todos los esfuerzos de Hermione. Sin embargo, a
medida que pasaba el tiempo y la esperanza disminuía, Molly se alejó. No era culpa, per se. Era
simplemente doloroso. Hermione representaba una profunda esperanza que había fallado.
Hermione sabía por relatos de segunda mano que Molly tenía vehementes objeciones a su defensa
de las Artes Oscuras, pero no era una conversación que hubieran tenido juntas.
Hermione no estaba segura de si Molly había elegido el color en función del tono de piel o si era
una forma de reproche. Realmente no valía la pena pensar en ello. Estaba tan cansada de discutir
inútilmente sobre eso.
El Señor Weasley estaba sentado en el piso en una esquina, revisando un libro con solapa.
Hermione lo miró con atención y lanzó un hechizo de diagnóstico en su cerebro. Arthur Weasley
como un adulto aún seguía enjaulado en algún lugar. La maldición que Lucius había usado no
había vuelto loco a Arthur no había borrado su memoria. La magia había suspendido la mente de
Arthur en un punto específico de su niñez. El resto de Arthur aún seguía dentro, esperando a salir;
Hermione podía verlo en el diagnóstico. Pero no sabía cómo romper la magia sin causar daño
cerebral real y severo.
Las partes perdidas del cerebro de Arthur se estaban deteriorando lentamente. Su actividad cerebral
se reducía gradualmente a medida que las conexiones neuronales en desuso se extinguían.
“Arthur,” Hermione se arrodilló a un lado de él. “Tengo un regalo de Navidad para ti.”
Él levantó la mirada de su libro con esperanza. Cada vez que sus ojos se encontraban ella sentía una
punzada en el pecho y un deseo abrumador de ofrecer disculpas que él no podía entender.
Perdóname. Perdóname por no poder sacarte. Perdóname por no poder arreglar esto.
“No iba a comprar regalos para nadie este año, pero ví esto en una tienda y supe que debía
comprarlo para ti.” Hermione metió la mano en su bolsillo y sacó el regalo. “Se llama patito de
hule. Puede flotar en el agua. Puedes tenerlo en tus baños. O ponerlo en el lavabo.”
“¡Bill! Bill, haz esto.” Su voz era adulta, pero sus palabras y el tono insistente eran igual al de un
niño. Movió el pato sobre su cabeza. “¡En el lavabo!”
Bill adoptó la falsa expresión de alegría que siempre tenía cuando estaba con su padre y se inclinó
hacia adelante. “¿Qué tienes ahí?”
Arthur se lo llevó y empujó el juguete en la cara de Bill hasta que casi le pincha el ojo. Hermione
hizo una mueca.
“Muy bien, ¿quieres ver como flota?” Bill se puso de pie. Arthur se volteó y prosiguió a
apresurarse por el pasillo hacia el baño. “¡Sin correr, Arthur!”
Hermione se dirigió hacia el exterior de la casa y encontró a Fred y George afuera en los jardines.
George estaba intentando pararse de manos con las muletas. Cuando Hermione abrió la puerta,
perdió el equilibrio y cayó de bruces en un montón de nieve.
“¡George!” Hermione fue y lo sacó, sacudiéndole la nieve golpeándolo. “Si vas a hacer cosas como
esta, al menos mantente sobrio.”
“Perdón, Mamá.” George dijo burlonamente mientras dejaba que ella lo pusiera de pie y se
preocupara por él mientras Fred levantaba las muletas.
“Feliz Navidad, Herms. Una linda chica merece un beso navideño. Fred se lo prometió a Angelina,
así que yo saqué la pajilla corta y tenía que besar a la mujer que salvó mi vida.” Él puso una mano
sobre su pecho y sonrió hermosamente.
Hermione negó con la cabeza. “Eres horrible. ¿Qué si ese hubiera sido mi primer beso?”
George puso una expresión de elaborada desesperación. “¿No lo fue? ¿Has estado besando a otros
pacientes tuyos antes que a mí?”
Hermione sintió las puntas de sus orejas calentarse y apartó la mirada. “En realidad mi primer beso
fue con Viktor.”
“Has roto mi corazón.” George se tambaleó hacia atrás de manera exagerada con sus muletas. "Es
porque no soy lo suficientemente hosco, ¿no? O tal vez solo te gustan los buscadores.”
Hermione negó con la cabeza y trató de no pensar en Buscadores o en mala educación. “Voy a
regresar adentro. Si vas a arriesgar tu cuello después de todo lo que he hecho curándote, al menos
hazlo cuando no estoy mirando.”
Ella fue de vuelta hacia adentro y se sentó en el sofá de la esquina, observando las festividades con
un sentido de desconcierto.
Charlie estaba molestando a Harry y a Ginny, él movió la cabeza hacia atrás y rió. Hermione no
podía recordar la última vez que había escuchado a Charlie reír. O a Ron o a Harry.
Todos estaban felices. Más felices de lo que los había visto en años.
La alegría que rebosaba dentro de la cabaña era más que alegría navideña y alcohol. La casa estaba
a reventar, casi vibrando con una sensación de esperanza.
No era solo la Resistencia. Los miembros de la Orden también creían que estaban camino a ganar
la guerra.
La Orden ya nunca cambiaría sus tácticas; nunca estarían de acuerdo en usar las Artes Oscuras.
Ella había hecho eso.
Si Draco alguna vez los traicionara, o lograba la expiación que buscaba y terminaba su servicio, la
Resistencia comenzaría a caer libremente y no habría nada para atraparlos.
Harry llegó y se dejó caer en el sofá junto a ella. Ellos observaron la habitación. Ginny estaba con
Arthur. Ron, Fred y George parecían estar a la mitad de algún tipo de broma. Molly se movía de un
lado a otro, preparando comida y Charlie la estaba ayudando.
“Esto—es todo lo que siempre quise,” Harry dijo después de un minuto. “Esto es lo que hace que
siga adelante. Todos los días.”
Hermione observó cómo Molly pausó para darle un beso a Arthur en la frente y admirar su pato.
Hermione jugó con la manga de su suéter y no quiso voltear a verlo. “Era más fácil en solo trabajar
que en pensar en ello. Sabía el riesgo cuando decidí esconderlos.”
“Está bien. He llegado a términos con el hecho de que proteger a gente pueda significar perderlos.”
Antes de que Hermione pudiera decir algo, Molly se acercó, sosteniendo una cámara y arrastrando
a Ron con ella. “Tomemos una foto de ustedes tres. Hermione, muévete un poco, querida, para que
Ron pueda sentarse a tu lado. Muy bien. Abrazados el uno al otro. Harry, trata de alisar tu cabello.
Oh no importa. Sonrían…”
Hermione no pudo sonreír del todo. Las comisuras de su boca se curvaron levemente cuando los
pesados brazos de Ron y Harry se envolvieron alrededor de sus hombros. Hubo un destello
cegador.
“Eso será encantador. No hemos tomado ni una foto de ustedes tres juntos en años.” Molly se fue
para tomar una foto de Bill y Fleur.
Ron resopló mientras veía a su madre posar a Fleur y luego tiró de uno de los rizos de Hermione
que se había soltado de sus trenzas. “Un cabello fuera de lugar; supongo que, después de todo, no
eres una Slytherin.”
Ella y Ron miraron el cabello enmarañado de Harry. Parecía como si lo hubieran electrocutado y
trató de ocultarlo con pomada. La mitad parecía haber sido peinado en algún momento, pero el
resto se asomaba y señalaba en varias direcciones.
Ron hizo un sonido de arqueada. “Se besaron.” Él resopló. “Esa es mi hermanita. Tan solo pensar
en ustedes dos hace que quiera sacarme los ojos.”
“Confía en mí, yo he querido hacerlo,” Hermione murmuró. “Te lo juro, ninguno de los dos saben
privacidad básica o hechizos de sello.”
“Ronald,” Molly dijo a través de la habitación. “¡Quiero tomar una foto con todos los hermanos!
Ven para acá. Ponte de pie junto a Ginny.”
Hermione y Harry observaron a Ron moverse y posar para la foto familiar. Hermione sintió como
si su pecho estuviera siendo aplastado.
Harry miró a Hermione y ella notó que su expresión cambiaba ligeramente antes de hablar.
“Cuando esto acabe, espero que las cosas vuelvan a ser como lo solían ser.”
Él la miró fijamente, y sus ojos eran jóvenes y viejos al mismo tiempo. Una vida entera de
recuerdos eran evocados por esos ojos. El corazón de Hermione se atascó en su garganta mientras
lo miraba.
Ella comenzó a abrir su boca para decir que ella también lo deseaba. Porque así era. Ella haría lo
que fuera para de alguna manera volver a emerger del otro lado de la guerra y aún tener algo.
Pero antes de que ella pudiera decirlo, Harry tomó su mano y la apretó. “Tú eres mi familia. Y yo
siempre seré la tuya. Sé que hemos peleado mucho últimamente. Pero sé que todo lo que siempre
has querido hacer es porque estabas tratando de protegernos. Solo no puedo soportar el
pensamiento de ver lo que la Magia Oscura te haría. No sé cómo pelear esta guerra sin ti, y Ron, y
la familia Weasley estando ahí para mí al otro lado de ella. Deseo haberte podido decir esto antes,
pero quiero arreglar las cosas entre nosotros ahora. Tú siempre me has cuidado mejor que nadie.
Quiero que lo sepas.”
Harry, no tienes idea de todo lo que estaría dispuesta a hacer por ti.
“Aún no hemos ganado, Harry,” ella dijo con una voz firme
“Lo sé. Sé que aún nos falta un largo camino por recorrer, pero no quiero esperar para decir esto.”
Harry respiró profundamente. “No me he fijado en ti, y lo siento. He estado tan preocupado por
todos los que van al campo, nunca me puse a pensar en cómo era para ti. Ginny y yo estábamos
hablando, y ella mencionó lo horrible que era en tu ala del hospital; que lo que tú ves es lo peor de
cada batalla, una y otra vez, y en verdad lo siento mucho, nunca me dí cuenta—cuando Ron y yo
peleábamos en el pasado, él siempre tenía su familia y yo siempre te tuve a ti, pero con esta pelea
por las Artes Oscuras, él y yo siempre estamos tan enfocados en la Resistencia que no pensamos
en ti. Los tres siempre fuimos más fuertes juntos. Quiero que volvamos a ser de esa manera. ¿Qué
dices?”
Su amigo. Su mejor amigo. Su primer amigo. Ella haría lo que fuera por él. Lo que fuera para
protegerlo.
Lo que sea.
Ya tomaste tu decisión. Si tratas de tener esto, solo lo lastimarás más cuando se entere de lo que
has hecho. Solo te lastimarás más si te dejas creer que es real.
Ella tragó saliva y lentamente alejó su mano. Era como chocar en cámara lenta. Saberlo y hacerlo
de todas formas.
“No creo que aún sepa cómo ser tu amiga, Harry.” Su voz era baja y firme.
Harry la miró fijamente, con los ojos muy abiertos y aturdido. “¿Qué quieres decir?”
Hermione miró abajo hacia sus manos. Una sensación fría y creciente se esparció en ella. “No—no
hemos sido amigos en años, Harry,” dijo ella con total naturalidad. “¿Cuándo exactamente fue la
última vez que me trataste como tu amiga? ¿Cuándo has entrado al hospital cuando no era para
visitar a alguien más?”
“Yo—“
“Yo—no lo hice. Hermione, admito que pude haberlo hecho mejor pero no es como si Ron y yo
estuviéramos pasando un buen rato sin ti.”
“Por—su puesto.” Hermione no podía respirar. Ella seguía hablando con la voz cruel y despiadada
que había aprendido de Draco. “No has tenido tiempo. Obviamente los miembros del ED toman
precedencia; por el bien de la cohesión de la unidad. Si no hubieras estado tan ocupado, estoy
segura de que todo hubiera sido diferente. Habrías podido ofrecer algún tipo de reconocimiento a lo
largo de los años. Pero ya que no tenías tiempo, no tenías más opción más que darle una palmada
en el hombro a Ron después de que me llamara una perra en frente de la Orden entera. Después de
todo, él es tu compañero de combate.” Su tono era ácido.
“Estabas diciendo que deberíamos usar la Maldición Asesina.” La voz de Harry era amarga e
incrédula.
Hubo un silencio de asombro. Toda la habitación se había quedado en silencio. Harry se quedó sin
palabras durante un minuto completo. “¿Todavía?”
“Soy alguien realista, Harry. Quiero que esta guerra termine. No quiero que la Orden piense que
ganó y vuelvan a empezar todo desde el principio en catorce años, de la forma que pasó la vez
pasada.” Su tono era duro. Cansado.
Su corazón le dolía, su pecho también. Se sentía como si algo se estuviera quemando dentro de su
cavidad abdominal. Si Harry siguiera sosteniendo su mano, él sentiría que ella estaba temblando.
“¿Tienes alguna idea de lo que la Magia Oscura le hace a una persona?” La voz de Harry estaba
furiosa.
Hermione mantuvo su expresión fría. “Por supuesto que lo sé; soy una sanadora. Es parte de mi
especialidad. Y te lo estoy diciendo, vale la pena el costo. No te estoy diciendo que hagas Rituales
Oscuros o bebas sangre de unicornio, solo estoy diciendo que mates a la gente que trata de matarte.
¿De verdad crees que de alguna manera solo puedas ponerlo en una prisión? ¿En verdad crees que
puedes vencerlo con un Expeliarmus? ¿Estás dispuesto a apostar tu vida en ello? ¿La de Ron? ¿La
de Ginny? ¿La Resistencia entera? Vale la pena matarlo y a sus seguidores. ¿De alguna manera no
los odias lo suficiente todavía para lograr eso?”
“No lo creo. Porque nunca valdrá la pena,” Harry estalló. “No ganaremos de esa manera. No puedo
pelear de esa forma. Cuando peleo estoy pensando en la gente a la que amo. Cómo los estoy
protegiendo y cómo quiero volverlos a ver. ¿Cuál es el punto de todo eso, si ganar solo significa
verte a ti y a todos los demás morir en su lugar? Cada batalla es una prueba. No ceder ante el odio
es una decisión. La lección de la primera guerra es que el Amor triunfa cuando la gente cree en él.
Tenemos que escoger entre lo que es fácil y lo que es correcto. Si nos equivocamos nunca lo
venceremos.
“¿Me estás acusando de querer las opciones más fáciles?” Hermione estaba legítimamente
aturdida.
“Quieres usar las Artes Oscuras porque serían más ‘efectivas’. Sí, diría que claramente es la opción
de lo fácil en vez de lo correcto.” Harry estaba pálido, sus manos puestas en puños hasta que sus
nudillos se veían blancos. “La pelea entre el Bien y el Mal es una prueba. No solo la has
reprobado, Hermione, estás tratando de llevar a toda la Resistencia contigo. Pensé que era porque
pasabas tanto tiempo con Snape. Pero ahora me doy cuenta, eres tú. Tú en realidad lo crees.”
Hermione ya no tenía que pretender estar furiosa o amarga. Ella resopló en el rostro de Harry. “Por
supuesto que creo en eso. Piensa en Colin, Harry. Piensa en como Colin murió frente a ti y después
multiplícalo. Multiplícalo para incluir las muertes de cada batalla y redada en los últimos TRES
AÑOS. Eso—” ella gesticuló bruscamente a su alrededor, “—ha sido mi vida desde el momento en
el que regresé de entrenar. Así es como están muriendo tus amigos.”
“No necesitas decírmelo, Hermione.” La voz de Harry estaba temblando, y él se acercó hacia ella,
sus dientes mostrándose. “Ellos eran mis amigos. Yo los entrené. Peleé con ellos. Los cargué de
vuelta. Moriría por ellos. Hubiera hecho casi lo que fuera para salvarlos. Pero cuando se trata de
Magia Clara y Oscura, importa. Nunca vale la pena ceder ante las Artes Oscuras, no importa lo que
creas que obtendrás de ella. La Orden se va a quedar en la Luz.”
Algo dentro de Hermione estalló. “No eres la Luz si dejas que la gente se sacrifique para poder
mantener tus manos y alma limpia.” Ella dijo con desprecio.
“¿Cómo te atreves?” él finalmente dijo con una voz que vibraba con furia. “¿Cómo te atreves,
maldita sea? Yo nunca he—yo nunca—le pediría a alguien morir por mí. Todo lo que siempre
quise fue que la gente dejara de morir por mí. Yo no quiero ser el Elegido. Yo no quiero esta puta
guerra. Todo lo que siempre quise fue una familia. Las personas en esta habitación son todo lo que
tengo. Mis padres están muertos. Se sacrificaron creyendo en el Amor sobre el Odio, ¿y tú estás
diciendo eso? ¿Que estaban equivocados? ¿Que si hubieran sido tan inteligentes como tú aún los
tendría? Mi padrino está muerto. Al menos tus padres están vivos en algún lado. Yo ni siquiera
tengo eso de consolación. Moriría para ganar esta guerra con una sonrisa en mi cara. Pelearé tanto
tiempo dure. Pero no dejaré que la gente envenene sus almas. No les diré que vayan ahí. No les
pondré ese tipo de ejemplo para la resistencia.”
Él miró a Hermione y ella podía sentir las olas de furia irradiando de él. Eso le recordaba, de una
forma horrible, a Draco.
“Ron estaba en lo correcto,” Harry agregó después de un momento. La furia en su tono se había ido
de repente, él sonaba más cercano a devastado. “Eres una perra. En verdad no entiendes el punto de
la Orden.”
“Proteger el Mundo Mágico y el Muggle de Tom Riddle y sus Mortífagos,” Hermione dijo
silenciosamente. “Ese es el propósito de la Orden del Fénix.”
Ella se levantó y miró abajo hacia Harry; memorizándolo con sus ojos por un momento antes de
que apartara la mirada. “Pero supongo que tienes razón, soy una perra. No creo que sirva de algo
negarlo en este punto.” Ella soltó una ligera carcajada. “Parece ser la única cosa que todos me
dicen constantemente. Espero que tengas razón sobre la guerra, Harry. En verdad espero que lo que
estás haciendo sea suficiente.”
Ella caminó por el jardín y hacia las montañas. Ella siguió caminando. Su corazón estaba latiendo
tan fuerte que dolía. La sangre latiendo en sus oídos era tan fuerte que apenas podía escuchar el
viento; aunque sentía el frío cortando sus mejillas.
Finalmente se detuvo y miró alrededor al interminable blanco que la rodeaba. Era una hermosa
Navidad. Hermione no podía recordar la última vez que había nevado el día de Navidad.
Sus manos se sentían entumecidas por el frío. Ella quería quedarse ahí. Quedarse ahí y congelarse.
No podría sentirse peor de lo que ya se sentía.
Ella no quería pensar en que tan mal se sentía en ese momento. Cuánto le dolía la cabeza. Y su
corazón. Se sentía como un abismo en su pecho. Como si alguien le hubiera cortado el esternón y
le hubiera arrancado el hueso con un retractor, como lo hacían los muggles con la cirugía cardíaca.
Estaba desgarrada y simplemente—dolía. Agonía fría como el invierno en su interior.
Hermione volteó.
“Hermione…” Ginny caminó con dificultad por la nieve hacia ella. “¿Qué pasa? ¿Qué estás
haciendo?”
“Hiciste eso a propósito—pude verlo—para que Harry se enojara y te dejara ir. ¿Por qué? Él y Ron
son todo lo que tienes. Ellos pueden olvidar eso la mitad del tiempo, pero yo lo sé. ¿Qué estás
haciendo? ¿A qué le tienes miedo? Incluso antes de que Harry fuera contigo. Estabas sentada en el
sofá con una mirada que parecía que estabas atendiendo a nuestros funerales. ¿Qué pasa?”
“Ya no puedo seguir haciendo esto, Ginny. No puedo fingir que las cosas estarán bien. Si ganamos
mañana en la mañana, no voy a cambiar de parecer al decir que pudimos haber hecho mejor. Las
Artes Oscuras podrían acortar la guerra y salvar guerreros de la Resistencia. Si Harry espera que
esté de pie junto a él sonriendo cuando esto termine, él debería tener esa ilusión destrozada ahora.”
Ginny miró fijamente a Hermione. Sus pestañas tenían cristales de hielo atrapados en ellas,
brillando a la luz. Su cabello estaba siendo arrastrado hacia atrás por el viento, dejando al
descubierto la cicatriz que recorría su rostro; los meses la habían desvanecido un poco, pero el frío
la hacía parecer más cruda contra su piel pálida. La desfiguración hizo que la belleza de Ginny
fuera más sorprendente. El contraste de elementos la hizo sorprendente. Un tipo trágico de
hipnotización.
“Tú—tú no esperas estar con nosotros,” Ginny dijo lentamente, sus ojos estaban abiertos y sobrios.
“Después de la guerra.”
“Me he entregado a esta guerra, Ginny. Cuando acabe—no habrá nada más de mí.”Ginny negó con
la cabeza y se acercó a Hermione. “No digas eso—Hermione—”
“Ginny, si me ofrecen otro discurso vacío de coraje, podría explotar.” La voz de Hermione era
plana. Ella inhaló fuertemente, después exhaló y observó a la condensación desvanecerse en el
cielo. “Yo no—no tengo la energía para fingir para todos ustedes. Estoy demasiado cansada.”
Ella se sentía congelada el siguiente día mientras trabajaba. No quería hablar con nadie. Sentía
como si su corazón se hubiera roto. Podía ocluir los aspectos mentales, pero ella no se había dado
cuenta de cuánto podría doler físicamente.
Hermione se volteó a mirar a Moody con una expresión cautelosa. “¿Por qué?”
Hermione sintió una leve sensación de hundimiento en el estómago. “¿A qué hora?”
“A las siete.”
“Muy bien, estaré ahí entonces.” Ella volteó hacia su caldera. Ella no quería voltear a ver a Moody
mientras permanecía de pie evaluándola durante varios segundos antes de voltearse para irse.
Flashback 22
Diciembre 2002
Hermione dio la vuelta a la habitación lentamente y se detuvo sorprendida cuando notó un caldero
brillando en la esquina. Ella dio un paso y vió al humo en espiral levantándose de la superficie.
Ella lo olfateó subrepticiamente—picante, aroma terroso de musgo de roble, matices ahumados de
cedro y pergamino—no. Lo olió nuevamente. Papiro.
Se sentía como recibir un diagnóstico que esperaba pero aún esperaba que fuera incorrecto. Su
estómago cayó fuertemente. Se alejó abruptamente y observó los calderos a su alrededor. Había
una sensación dolorosa dentro de su pecho que trató de ignorar.
“Esta es una gran variedad de pociones de amor que estás preparando,” ella dijo, mirando hacia
donde Severus estaba agachado sobre un caldero hirviendo.
“Un nuevo proyecto para el Señor Tenebroso. Ha desarrollado un repentino interés al tratar de
usarlo como arma,” dijo Severus, acercándose al líquido turbio y luminescente sobre el que estaba
trabajando.
Severus se encogió de hombros con una leve sonrisa. “Ando escéptico y desmotivado, así que
probablemente no. Creo que fue más una idea pasajera que cualquier otra cosa en la que tenga un
interés sincero. Estoy redactando un informe completo para presentarlo en caso de que pregunte al
respecto. Y lo hago en mi casa en lugar de en el laboratorio para asegurarme de que nadie ofrezca
ideas innovadoras.”
“Algo de poder excepcional que no requiere doble dosis. Creo que él piensa usarla en él en
interrogaciones.”
“Así es. Afortunadamente, o quizás desafortunadamente, él tiene otros asuntos que él ve como más
urgentes en los cuales se debe enfocar Sussex.”
Hermione se quedó quieta, viendo a Severus aplastar los huevos de Ashwinder durante varios
minutos en silencio.
“Draco dice que Sussex está tratando de desarrollar una forma para prevenir más rescates.”
Hermione arqueó una ceja. “Un espía excelente. ¿No fue eso lo que dijiste?”
“Eso parecería,” Severus murmuró, volteandose de vuelta hacia su mortero y maja. “¿Ya sabes por
qué está espiando?”
Hermione bajó la mirada hacia sus zapatos. “No,” ella admitió. “Él dice cosas que parecen verdad,
pero no puedo descifrar el motivo detrás de ellas.”
Hubo una pausa, llena del sonido de un líquido hirviente y una piedra.
“¿Sabes que está subiendo de rango?” Dijo Severus, volteando hacia su caldero y vertiendo los
cascarones de ashwinder en polvo en el líquido en una figura de ocho sobre la superficie.
Hermione estuvo callada durante varios segundos. “No había escuchado eso.”
“Se lo mencioné a Kingsley hace algunas semanas. Subiendo más alto. Consolidando poder. No
pretendo saber todo lo que hacen juntos durante sus—reuniones semanales… pero a veces me
pregunto si siquiera recuerdas que cuando no está contigo, él pasa su tiempo matando gente.”
Hermione se congeló y negó su cabeza con fuerza. “Eso no—Draco no—tú mismo dijiste que pel
no es un sádico.”
Severus la miró por el rabillo del ojo. “¿Creíste que no ser alguien sádico significaba que él nunca
había torturado a alguien hasta la muerte?” Su expresión era de desprecio. “Estoy seguro de que
leíste sus runas. ¿Qué tipo de cosas crees que hace sin piedad y sin fallar?”
Hermione se puso rígida hasta que su cuerpo se estremeció y su mandíbula se contrajo. “Tú
también matas gente y nunca he cuestionado tu lealtad por eso, Severus.”
Él resopló ligeramente y sus labios se curvaron. “Solo tengo una lealtad; al propósito de la Orden.
Los horrores que estoy obligado a cometer, los cometo por necesidad. ¿Tú crees que disfruto sentir
a mi alma desgarrarse lentamente y envenenarme? ¿Todo esto mientras ser ridiculizado y dudado
por aquellos que nunca estarían dispuestos a hacer un sacrificio similar?” Él negó con la cabeza
levemente. “Sin embargo, eso es irrelevante. Gibbon no era una necesidad. Él no era importante.
No era poderoso. No había nada estratégico o de interés de la Orden para matarlo. Ciertamente
nada para dejarlo sin extremidades mientras se mantenía con vida en el proceso.”
Hermione seguía negando la cabeza con firmeza. “Pudo haber sido alguien más. No sabes si fue
Draco.”
Severus se congeló y volteó lentamente para ver a Hermione. “Fue Draco. Sé que fue Draco. La
razón por la que sé es porque cuando estaba analizando el trabajo de hechizo me encontré con la
firma de un encantamiento interesante. Uno que yo inventé personalmente. Un encantamiento de
contención que solo le he enseñado a una persona. A ti. Tú lo estabas usando para tratar sus runas,
¿no es así?”
Toda la habitación se tambaleó ante la visión de Hermione, y se agarró al borde de la mesa para
evitar caerse.
Severus la miró con expresión amenazadora. “He sido un espía durante casi tanto tiempo como el
que has estado viva, Señorita Granger. Ahora deja de defenderlo y escucha.”
Severus presionó sus labios mientras la estudiaba. “Se ha vuelto pícaro. Si alguna vez fue leal,
ciertamente no lo es ahora. Lo que sea que esté en el proceso de hacer, no es solamente para
ayudar a la Orden. Él es uno de los Generales más poderosos en el ejército ahora. únicamente
responde ante el Señor Oscuro. Tiene su propia red de informantes en todo el ejército, y ha
utilizado esa información para hacer que la Orden dependa en gran medida de él; probablemente
para evitar que lo traicionemos.”
Hermione sintió como si no pudiera respirar. Las puntas de sus dedos estaban cosquilleando
ligeramente. Ella asintió temblorosamente.
“Creo saber por qué mató a Gibbon,” Severus añadió después de un momento. “Él lo cubrió e hizo
parecer el proceso como una tortura, pero una vez que noté el encantamiento, había varias pistas
que hacían que lo que estaba intentando hacer fuera obvio. Draco está tratando una forma de
remover su Marca Tenebrosa sin morir por ello.”
“¿Morir?”
“Si la marca fuera posible quitarla o quitarla cortándole el brazo, Igor Karkaroff estaría vivo hoy.
Han habido algunos que trataron de correr o convertirse en renegados durante las dos guerras y
descubrieron por detrimento lo que pasa. La Marca es una conexión entre el Señor Tenebroso y sus
sirvientes; dañarla resulta en una lesión maldita. La persona se desangra hasta la muerte, sin parar.
No hay hechizos o pociones para prevenirlo. Aún así parece que Draco está determinado a
encontrar una manera, si es que puede.”
Un detalle horroroso le llegó a Hermione. “Él era zurdo. Pero ahora es ambidiestro.”
Severus arqueó una ceja pensativamente. “Eso sería la cosa lógica por hacer, para un hombre con
la intención de cortar su propio brazo eventualmente. ¿Sabes cuánto tiempo ha estado así?”
“Durante el tiempo que he ido con él. Raramente lo he visto usar su mano izquierda.” Había una
sensación quemante en la boca de su estómago.
Severus se notaba pensativo. “Así que entonces ha estado planeando esto durante años.”
Hermione estaba tambaleándose; tratando de reevaluar todo lo que pensaba que sabía. Draco estaba
jugando un juego largo. Ella era simplemente una onda en él, o una herramienta. Ella ni siquiera lo
sabía.
Severus la miró fijamente, su expresión más tensa de lo que Hermione jamás había visto. “Sería
bastante mortal para todos los involucrados si alguna vez se quitaran las esposas de su
servidumbre.”
Hermione asintió. Sin la Marca Tenebrosa restringiendo a Draco, ya no sería necesario para él
apaciguar a la Orden y mantener su tapadera. Si estaba compitiendo por el poder, sacar su marca
era el siguiente paso.
Especialmente desde que Hermione había admitido que Harry no tenía la intención de matar a
Voldemort.
Severus suspiró levemente y de repente parecía viejo mientras miraba a Hermione. “Tengo que
admitir, esperaba que el ataque de Junio fuera el principio del fin para él. Con el castigo al que
está sometido, asumí que él estaría en tiempo prestado.” Él la miró cuidadosamente. “Eso no lo era,
supongo, debe ser atribuido a tu cuidado excepcional.”
Hubo una pausa. Por un momento sintió como si el mundo se hubiera congelado a su alrededor,
luego se hizo añicos.
“Tú sabías que él tomaría la caída por el ataque en Junio,” Hermione dijo lentamente, mirando a
Severus fijamente con los ojos completamente abiertos. “Tú, Kingsley y Moody. Por eso
estuvieron dispuestos a hacer el ataque tan elaborado y utilizar tanta inteligencia. No estaban
preocupados por exponerlo. Ustedes esperaban que fuera asesinado por ello.”
“¿Por qué—por qué no me dijiste?” ella dijo finalmente. Su voz temblaba ligeramente con furia.
“No pensamos que deberías saber.” Severus se encogió de hombros. Hermione se sentía tan furiosa
que pensó que podría incinerar la habitación a su alrededor. “Esperábamos que te dieras cuenta
eventualmente. Cuando se volvió claro que no te habías dado cuenta—que habías formado algún
tipo de lazo, o te sentías obligada a él—concluímos que sería recomendable que lo curaras, dado
que querías hacerlo. Pensamos que fue lo menos que pudimos haber hecho, después de lo que se te
había pedido.”
“Esperaban que fallara. Que él ya tendría mucho tiempo ido para el momento en el que llegué ahí.”
Severus sacó un frasco de alas de hada de una repisa. Hermione no podía respirar. Cada sonido
parecía repentinamente cien veces más ruidoso. Las burbujas de las pociones. Su propio silencio,
jadeos horrorizados. Ella podía escuchar el latido de su corazón creciente.
“Puedes imaginar nuestras sorpresa al encontrar que en su lugar él es incluso más peligroso que
antes. Nuestro espía de lealtad dudosa. Así que dime, ¿qué le hiciste a Draco Malfoy?”
“¿Por eso es que me mandó Moody? ¿Para que pudieras preguntarme eso?” ella preguntó
finalmente.
Hubo un silencio ensordecedor cuando Severus se congeló en medio del movimiento sobre su
caldero.
“No lo hiciste,” él dijo, su voz casi vibraba con incredulidad. “¿Sabes el valor? Si lo hubieras
vendido, pudiste haber alimentado a la Resistencia durante una década. Lo más cercano a una
Piedra Filosofal y tú la usaste en Draco Malfoy?”
Hermione no parpadeó. “Tomé una decisión calculada. No pude haberla puesta en el mercado
negro. ¿Te imaginas si Tom pusiera sus manos en una? En menos de cuatro meses, Draco salvó a
cientos de personas. Cientos. Y a cientos más, al menos se salvó de una muerte horrible. Él salvó a
Caithness, y no había nada estratégico en ello. Él no es un monstruo.” Su voz se volvió amarga.
“Tú ayudaste a envenenarlo, y ni siquiera me diste una oportunidad de tratar de salvarlo. Los
rescates no fueron suficientes. No era suficiente para darnos una victoria. Estábamos muriendo por
centímetros hasta que él llegó.”
La furia de Severus se sentía casi explosiva. Sus facciones cetrinas palidecieron aún más y sus ojos
brillaban. “Te tomó por una tonta, y más hábilmente de lo que hubiera creído posible. Un orfanato
y un puñado de runas en su espalda y tú ya estabas convencida que el Corazón de Isis valía la pena
entregarle. Eres más estúpida que Harry Potter.” Él le dijo con desprecio.
“¿Crees que te informará antes de que lo haga? Él es mortal. No es leal a nadie y tú le has dado el
poder para que pueda convertirse en un mago Oscuro capaz de reducir al Señor Tenebroso en
oscuridad.”
“Hay más en él,” dijo Hermione levantando la barbilla cuando se encontró con los ojos de Severus.
“No es como que él supiera que la tenía cuando él me lo pidió. O planeó su castigo. Tú debiste
haberlo visto, Severus; él sabía que iba a morir por ellas. Estaba resignado a ello.”
“¿Estás segura? ¿Nunca se te ocurrió que él pudo haberte estado manipulando todo este tiempo?
Después de todo, ¿qué es lo que él está obteniendo de ti? No estás durmiendo con él. Él te está
enseñando a combatir; te enseño oclumancia. ¿Qué beneficio le estás dando?”
Hermione palideció ligeramente, pero permaneció obstinada. “Está solo. No tiene a nadie. Soy la
cosa más cercana a incomodidad que tiene. Yo no soy quien sigue extendiendo nuestras sesiones
de práctica. Él sabe que me estoy convirtiendo en una vulnerabilidad para él, y aún así no puede
evitarlo. Así es como funcionan las runas.”
“Te has quedado sin tiempo,” dijo Severus, su expresión desdeñosa. “Tienes hasta el fin del
siguiente mes para demostrar que tienes algún tipo de control sobre él. Si no puedes, le entregarás
los recuerdos más incriminatorios que tienes sobre él a Kingsley.”
“No pueden exponerlo.” Su voz estaba temblando. “Lo necesitamos. La Resistencia cree que
estamos ganando y es gracias a él. Harry cree que estamos ganando. Si perdemos la inteligencia, la
Orden no será capaz de recuperarse.”
Severus no se inmutó. “Afortunadamente para la Resistencia, Draco se ha vuelto una pieza bastante
crucial entre el ejército del Señor Tenebroso. Su muerte desestabilizará las cosas drásticamente.”
“¿Por qué? ¿Porque es tu—? ¿Qué dirías que eres para él?”
Hermione tragó saliva amargamente y se rehusó a contestar la pregunta. “Él será torturado hasta la
muerte de la forma más horrible posible, y lo sabes. Las víctimas de la división de maldiciones
tendrían suerte en comparación con lo que le harán a Draco. Tú—no puedes—”
Severus volteó y la miró fría y fijamente. “¿Te estás rehusando a las órdenes, Señorita Granger?
¿Escogiendo a Draco Malfoy sobre el Sr. Potter y la Orden?”
Hermione se congeló y pareció que el tiempo se detuvo mientras luchaba por respirar. Ella estaba
colapsando hacia adentro. No quedaba nada dentro de ella.
Severus se volteó. “Si él no hubiera tenido demasiada confianza, él pudo haberse protegido de un
Juramento de tu parte. El ego siempre es la caída de un Mago Oscuro.” Se burló levemente
mientras removía la poción.
“Estás equivocado. No fue un descuido basado en el ego. Él es conocido. Ha sabido todo este
tiempo que mis recuerdos podrían hacer que lo maten. Sabía que la Orden le tendió una trampa en
junio, aunque yo era demasiado ingenua para hacerlo. Hay algo más en esto, y nosotros no
podemos verlo,” ella dijo, apretando sus manos en puños hasta que sintió a sus uñas cortando sus
palmas.
Severus volteó a verla, parecía triste. “Estás comprometida por él. Tu opinión en el tema ya no es
confiable.”
Hermione se quejó. “¡No lo está! Moody dijo que debería hacer lo que pudiera para curar a Draco.
Seguí mis órdenes y lo sané.” Ella inhaló profundamente. “Draco quiere que me mantenga con
vida. Mi vida es, por cualquier razón, importante para él. Cualquier otra cosa que esté haciendo, mi
bienestar se ha convertido en una obsesión para él y él lo reciente. Está furioso al respecto la
mayoría del tiempo porque está interfiriendo con cualquier plan inicial que tenía, pero no puede
evitarlo. Sabe que está llegando a un punto de inflexión. Puedo hacerlo. Solo dame más tiempo.
Por favor—”
Severus no estaba conmovido. “Se te ha dado tiempo. Tienes hasta el fin del siguiente mes.”
Hermione sentía como si estuviera muriendo. Sus pulmones estaban encogiendo, atrofiándose
dentro de ella. “Estás poniendo su muerte en mis hombros, Severus.”
“Tú hiciste este lecho tú misma. Yo hice todo lo que pude para darte una salida hace seis meses,”
dijo Severus apartando la mirada de ella.
Severus pausó y añadió en una voz más gentil. “Si y cuando Kingsley y Moody expongan a Draco,
te daremos una hora para que le puedas advertir; una oportunidad para una salida más humana, si
es que deseas ofrecerle una.”
Hermione cerró sus manos en puños y observó a Severus. “Si crees que eso cuenta como
consolación, no me conoces muy bien.” Su voz estaba temblando.
Un sollozo subió a su garganta, ahogándola mientras trataba de forzarlo. Respiró hondo y se volvió
para huir de La Hilandera.
Ella reapareció en Whitecroft. Ella siempre terminaba ahí. Se quedó de pie en el camino y miró
dudosamente hacia el camino hacia la cabaña que lentamente comenzaba a aparecer.
Ella fue y miró la puerta. Era jueves. No había razón para que estuviera ahí en un jueves. Sería
sospechoso e ilógico. Draco probablemente estaría furioso si ella activara sus escudos en un jueves
sin ninguna razón.
La miró de arriba abajo con cuidado, y ella lo miró fijamente. Se había sentido como si hubiera
estado muriendo de hambre hasta que lo vio.
Ella parpadeó.
“Yo—” ella falló por una excusa. “La escaramuza en Nochebuena. Estaba—preocupada.”
“No pude salir. Perdimos muchos guerreros,” ella dijo. “Tuve que quedarme en el hospital.”
“Así que viniste en tu primera oportunidad.” Él la estaba observando con una expresión dudosa.
Hermione asintió levemente y caminó hacia él. Ella lo miró, estudiándolo, tratando de encontrar
una señal de algo en él. Lo que fuera. Ella solo quería saber lo que era. “¿Estás bien, Draco?”
“Nada…” Sus ojos bajaron hasta sus manos. Él la había tocado con esas manos. Había pasado sus
dedos por su cabello y a través de su piel. Él había envuelto su mano alrededor de su garganta y la
había excitado.
Él era ambidiestro, porque había tenido la intención durante años de cortar su propio brazo para así
poder convertirse en un agente libre. Alguien que no necesitaría a la Orden pelear con Voldemort
por él.
Él dio un paso más cerca, y ella lo volteó a ver inmediatamente. Sus ojos eran fríos. Ella comenzó a
alejarse, pero ella tomó su muñeca derecha con su mano izquierda y la jaló firmemente hacia él y
después la llevó hasta la pared donde estaba atrapada contra él.
“¿Desde cuándo te has preocupado por mí?” él dijo como burla. Sus ojos eran firmes y y brillaban
como plata.
“Porque tengo miedo de que algún día yo vendré y tú no—” su voz se quebró ligeramente, y ella
giró su muñeca capturada lo suficiente como para envolver sus dedos alrededor de su muñeca.
Sus ojos brillaron. Su mano seguía envuelta alrededor de su muñeca, y su rostro estaba a
centímetros del de ella.
Él la estudió por un momento, y su expresión vaciló; algo indescifrable en ella mientras lo miraba.
Se quedó sin aliento. Ella lo miró fijamente y agarró su túnica con la otra mano mientras trataba de
respirar. Ella dejó caer la cabeza y la apoyó contra su pecho. Olía a musgo de roble y cedro.
Sintió que su mano derecha se posaba sobre su hombro, y el calor se hundió lentamente en sus
huesos mientras su pulgar recorría suavemente su clavícula. Ella siguió agarrando su otra muñeca.
“No—mueras, Draco.”
“Nada. Yo solo—pasé demasiado tiempo haciendo tu kit de sanación. Sería demasiado ingrato de
tu parte si mueres ahora. Así que—no lo hagas.”
Él rió de una manera vacía, y su agarre en su hombro se apretó. Después ella sintió su frente caer
contra la suya por un pequeño momento antes de alejarse.
“Solo porque tú lo pediste,” él dijo. El filo del sarcasmo parecía débil. Sonaba casi amargado.
Quería—
Draco no era inocente, pero no merecía el castigo que Voldemort le pondría por su traición. Aliviar
su conciencia y sacrificarlo sería una forma insignificante de reparación.
Ella sería una heroína entonces, se dio cuenta amargamente. Se exoneraría del mundo y se
condenaría a sí misma en privado. Ella nunca se perdonaría a ella misma. Sería imperdonable. La
culpa la comería viva.
“¿Qué pasa, Granger?” Draco preguntó nuevamente cuando ella había estado callada durante un
minuto.
“Nada. Solo fue una Navidad inesperadamente mala,” ella dijo con una voz firme.
“Activa las barreras para emergencias,” él dijo. “No porque estás preocupada o tienes un mal día.
Arriesgarás mi cubierta, y me veré forzado a tratar de adivinar si vale la pena el riesgo o responder
inmediatamente.”
Hermione se sintió pálida. Si Kingsley y Moody deciden exponer a Draco, te daremos una hora
para advertirle.
“Lo siento. No volveré a llamarte a menos que sea urgente,” dijo Hermione. Él parecía escéptico.
“Lo juro,” ella dijo de forma forzada. “Si alguna vez las vuelvo a activar, será legítimo.”
Hermione se quedó en la cabaña, mirando hacia el lugar del cual había desaparecido.
Preguntándose qué hacer.
Flashback 23
Chapter Notes
Diciembre 2002
La siguiente vez que Hermione llegó a la cabaña, Draco apareció solo usando pantalones y una
playera. Ella se detuvo y lo miró con sorpresa.
Él arqueó una ceja y miró hacia abajo hacia sí mismo. “No tenía ganas de tenerte enredada en mis
túnicas,” él dijo arrastrando las palabras sugestivamente.
Él la miró por un momento con los ojos entrecerrados antes de gestionar que se acercara.
“Dado que no estás entrenando necesariamente para escaramuzas, necesitamos expandir tus
habilidades de combate,” él comenzó a decir. “Los vampiros o arpías no tendrán varitas, pero
tienen experiencia cuando se trata de atacar a algún mago. Van por ataques de cerca que son más
difíciles al resistirse. La mayoría de los magos estudian defensa contra ellos asumiendo distancia,
pero una arpía inteligente te tendrá en brazos tan rápido como sea posible. Saben que los hechizos
de combate son difíciles de hacer si estás en un rango cercano. Los hombres lobo podrán tener
varitas, pero la mayoría de los que andan en manadas prefieren el combate físico. Tú eres—
pequeña.” Hermione resopló y Draco la miró levemente. “Vas a estar en desventaja en cualquier
pelea. Necesitas defenderte creativamente.”
Los ojos de Draco brillaron, él se cernió sobre ella. “Ahora, supón que soy un vampiro. Tendré
como objetivo el costado de tu cuello. No tienes un compañero de combate para cubrirte. Mientras
estás peleando con un gytrash, yo me acerco.” Él se acercó hasta que sus cuerpos se estaban
tocando. “¿Qué harías ahora?”
Hermione movió su varita hacia arriba, pero Draco estaba demasiado cerca como para que ella
pudiera hacer el movimiento para la mayoría de hechizos defensivos. Antes de que se pudiera
alejar y lanzar, la mano de Draco salió y detuvo su muñeca fuertemente. La varita de Hermione
voló de sus dedos y cayó al suelo. Ella volteó para lanzarse hacia ella, pero la mano de Draco se
apretó en su muñeca, y él la jaló de vuelta.
“Sin varita también. Tu movimiento, Granger.” Él comenzó a acercarse hacia su cuello como si
tuviera la intención de morderlo.
Su mano izquierda se disparó para empujarlo lejos, pero su otra mano se cerró alrededor de su
muñeca izquierda. Trató de soltar sus brazos, pero su agarre era implacable.
“Un consejo,” Draco dijo conversacionalmente mientras ella seguía tratando de liberarse. “No
dejes tus muñecas abiertas. Una vez que te tengo por las muñecas, tengo una ventaja considerable;
para mí es mucho más fácil mantener este agarre que para ti escapar. Lo mismo va para tus pies.
Ten cuidado al patear sobre encima de la rodilla. Si te toman por el tobillo, estarás en el piso en
segundos. Pisotear o golpear con la rodilla es mucho mejor que patear. Pisotear utiliza tu peso. Pisa
fuerte y ve por los pies, los tobillos o el costado de las rodillas. Deshabilitar a tu oponente es la
clave. Una rodilla en la ingle funciona en todo: magos, vampiros, hombres lobo—incluso las arpías
lo odian.”
Hermione trató de golpear a Draco con la rodilla, pero él utilizó el agarre en sus muñecas para
alejarla y pisarla fácilmente.
“Ves, una vez que tus brazos están atrapados, tus opciones son limitadas, y las mías son casi sin fin
dependiendo de lo que quiera hacerte después.”
Su sermón se estaba volviendo molesto. Hermione le pisoteó el pie y le dio una patada en la
espinilla. Él siseó débilmente.
“Mejor. Pero si fuera un vampiro ya estarías drenada para este momento. Claramente careces de
aptitud para pelear sucio.”
“Pelea con inteligencia,” él dijo fríamente. “Ser tortuosa. Cuando tu oponente sea más fuerte que
tú, es crucial usarlo en su contra. Nunca serás más fuerte que un hombre lobo, pero se pierden en el
deseo de sangre y atacan de forma predecible. Si usas ese conocimiento, probablemente serás capaz
de sobrevivirlo. También,” él la miró fijamente, “saca tus golpes; esta es una pelea de práctica.”
Hermione se irritó cada vez más con él, lo que él notó y le parecía divertido.
“Soy una arpía,” él anunció con una sonrisa antes de atacarla por la veinteava vez. Hermione le
lanzó una serie de aturdidores mientras trataba de alejarse de su alcance, pero él los esquivaba
rápidamente y se acercaba. Ella trató de agacharse para escapar, pero él la tomó por el tobillo. Ella
se dio la vuelta y trató de hechizarlo, pero él le arrebató la varita de la mano y la arrojó a una
esquina, y luego procedió a sentarse en sus caderas. “Probablemente debería de cortarte y abrirte y
comenzar a comer tus órganos en ese punto,” él dijo casualmente, deslizando una mano por su
estómago. “Eres peor en esto de lo que eras bailando, y eras una bailarina horrible.”
“Nunca he hecho este tipo de pelea antes,” dijo Hermione amotinada mientras trataba de liberarse.
“¿Tienes idea de cuántos tipos de combates mano a mano hay? Revisé docenas de libros, pero no
tenía idea de qué tipo de pelea tenía que aprender.” Ella lo miró y añadió, “podría apuñalar con uno
de mis cuchillos ahora.”
Hermione lo estudió con desconcierto. "¿Por qué estás de tan buen humor hoy?"
Meses de soportar su fría rabia, y de repente se estaba alegre y conversador sin razón aparente.
Él la miró por un momento y después sonrió. “Joie de vivre, supongo. O quizás solo estoy
inesperadamente afectuoso por estar sentado sobre ti.”
Él se levantó y le ofreció una mano. Ella parpadeó en sorpresa y la aceptó. Después lo estudió.
Un mes. Ella tenía un mes. Un mes para tratar de encontrar una forma de controlarlo.
“Después de todo, ¿qué es exactamente lo que está obteniendo al tenerte? No estás durmiendo con
él. Él te está enseñando a combatir, te enseñó oclumancia. ¿Qué beneficio le estás proveyendo?”
Hermione sentía como si fuera a tener un ataque de pánico. Ella miró a Draco fijamente con
desesperación.
“No tengas miedo de usar tus codos,” él dijo. “Cuando te defiendes de los ataques a corta
distancia, los puñetazos no tendrán mucha fuerza. Los codos son duros e ideales para ataques
cercanos. Mejor que algo tan ineficaz como abofetear.”
Draco resopló ligeramente. “Si estás atacando a alguien de trece años, adelante, dale una
cachetada.”
Se abalanzó sobre ella. En lugar de intentar huir, se movió hacia él y luego se hizo a un lado en el
último minuto. Él giró y se volvió hacia atrás, pero ella ya lo había golpeado con un hechizo
punzante y le había agarrado el tobillo con un bloqueador de piernas. Estaba demasiado cerca para
más hechizos. Ella trató de alejarse de un salto, pero él la agarró del brazo, tiró su varita y la
arrastró al suelo con él.
Hermione pateó, rasguñó y gruñó mientras trataba de liberarse, pero él pesaba por lo menos veinte
kilos más que ella. Ella trató de torcerse para liberarse, pero en un minuto ya estaba completamente
inmovilizada debajo de él.
“Si fuera un hombre lobo, ya te hubiera arrancado el cuello,” él dijo con voz baja. Su boca estaba
cerca de la base de su cuello, y Hermione se dio cuenta de repente de que la longitud de su cuerpo
estaba presionada contra el de ella. Su aliento rozaba la piel sensible en la unión de su cuello y
hombro. Sus piernas estaban entre las de ella, y mientras ella seguía tratando de liberarse, seguía
moviendo sus caderas contra las de él.
De repente se apartó de ella y se puso de pie con la mirada furiosa. Su mandíbula se rodó
levemente y sus ojos estaban negros.
"Si alguna vez estás peleando con un hombre lobo, no recomendaría hacerlo de esa manera", dijo
con voz tensa mientras sacaba su varita y se quitaba el maleficio del bloqueo de la pierna en su
tobillo.
“Usa tu cabeza para romper su nariz, y cuando suelte tus muñecas. sácale los ojos,” él dijo
rígidamente. “Ve por las rodillas, la ingle, ojos, tobillos. Como ya lo he mencionado antes, estás
tratando de deshabilitar a tu asaltante.”
Para el momento en el que Hermione había aparecido, ella estaba cubierta de moretones. Draco la
había tirado una y otra vez mientras la sermoneaba sobre los métodos preferidos de ataque en
arpías, hombres lobo y vampiros.
Ella se escondió en el baño cuando regresó a Grimmauld Place, y frotó Esencia de Murtlap en todo
su cuerpo. Estudió defensa personal. Revisó todas sus notas sobre Draco.
No sabía qué hacer. No sabía cómo controlarlo. No sabía cómo probar que podía hacerlo.
No sabía lo que él quería. A ella. De alguna manera—por alguna razón—él la quería. Pero ella
interfería en cualquier otra cosa que él quería.
Se acurrucó en una bola apretada y sintió como si fuera a morir por la sensación de desesperación
que sentía.
Cada semana sucesiva cuando Draco la entrenaba, ella se distraía. Hacía los movimientos, pero no
se comprometía, y Draco se dio cuenta.
“¿Tiene sentido entrenarte si ni siquiera estás poniendo atención?” él preguntó, su expresión era
irritada.
La boca de Hermione se torció, y las orillas de sus ojos dolían. Ella apartó la mirada de él. “Es solo
que ya no le veo sentido.”
Él la miró fijamente durante varios segundos, se veía levemente horrorizado. “Creí que no querías
morir,” él finalmente dijo.
“Si soy atacada por una manada de hombres lobo, dudo que sobreviva. Si lo hago, estaría en tantas
piezas que dudo que siquiera importaría,” ella dijo silenciosamente.
Él se movió hacia atrás y la miró como si estuviera reevaluando algo. “¿Qué ocurre?”
“Estoy cansada,” ella dijo, mirando hacia el suelo. “Estoy cansada de esta guerra. Estoy cansado
de tratar de salvar a la gente y verla morir de todas formas, o salvarlos y verlos morir después. Me
siento como Sísifo, atrapada en un ciclo por eternidad. No sé cómo salir, y tampoco sé cómo
seguir.”
Draco se quedó callado por un momento. “¿Qué pasó con hacer todo para Potter y Weasley?” Su
tono era ligeramente desdeñoso.
La expresión de Draco se tensó. “Supongo que incluso los mártires tienen límites.”
Miró a Draco, estudiando su expresión reservada, parecida a una máscara y la forma en que la
miraba.
Ríndete. Ríndete. Ella le pedía. Ella podía verlo en sus ojos, él estaba tan cerca.
Pero él se rehusaba a cruzar la línea. A concederlo. Cada vez que intentaba llamarlo a través de él,
su malicia afloraba.
Quizás si Hermione fuera más obstinada, podría encontrar una manera de superar el dolor, pero él
parecía saber siempre dónde cortar para lastimarla más.
Sus dedos se curvaron y casi se acercó a él antes de retroceder. Respiró hondo y se obligó a
reprimir su desesperación y concentrarse en la situación que tenía entre manos.
Ella recogió su varita del suelo y se puso en posición. Él la observó pensativamente por un
momento antes de abalanzarse hacia ella repentinamente.
Ella se hizo a un lado y lo empujó a su lado, pero él se contuvo y se giró hacia atrás. Su mano
agarró su muñeca y la obligó a soltar su varita. Ella empujó su codo en sus costillas, se liberó y se
lanzó a por su varita.
Ella agarró su varita mientras se ponía de pie de un salto y logró golpearlo varias veces antes de
que él se acercara de nuevo. La agarró del brazo y volvió a arrancarle la varita de la mano. Ella
intentó enganchar su pie detrás de su tobillo, pero él se echó hacia atrás y lo esquivó mientras le
torcía el brazo detrás de ella. Lo soltó con una estocada rápida y sintió un destello de triunfo antes
de darse cuenta de que él la dejaría ir. Usando la fuerza de su escape, la giró, la agarró por el
tobillo con su propio pie y la tiró al suelo.
Siseando levemente con frustración, se quedó quieta mientras él se arrodillaba sobre ella.
“De nuevo.”
Hermione se estaba cansando, pero aún lograba durar más tiempo. Ella lo derribó dos veces, pero
no pudo sobrevivir a él. Mientras trataba de inmovilizarla, ella giró hacia un lado usando su
impulso y rodaron por el suelo.
Su rostro estaba a menos de dos centímetros del de ella, y él la estaba observando. Sus manos
estaban envueltas alrededor de sus muñecas sobre la cabeza de Hermione.
Era 21 de enero. La siguiente semana sería la última vez, tendría que entregarle sus recuerdos a
Kingsley.
Draco, quien se preocupaba por ella más que nadie. Quien usaba el tiempo que posiblemente no
tenía tratando de entrenarla y mantenerla con vida. Porque él solo quería que viviera.
Desde que él le había dicho que podía decir que no, él en realidad nunca le había pedido nada.
Mientras él la observaba, su expresión era cerrada, pero sus ojos eran intensos; como si la
estuviera memorizando. Entonces su expresión cambió, un destello de amargura familiar.
Y ella lo supo.
Él estaba esperando a que ella lo traicionara. Sabía que ella lo haría. Que siempre escogería a la
Orden primero.
Él lo había anticipado desde el principio, antes de que la posibilidad se le hubiera ocurrido a ella. Y
él la había entrenado de todas formas.
Ella no podía entenderlo. ¿Cuál era el punto de todo eso si él esperaba ser asesinado por la Orden?
¿Por ella?
Ella lo miró fijamente. No necesitaba un libro que le dijera qué era la expresión en su rostro. Ella
podía sentirlo, era un calor en su abdomen, una sensación de agarre en el pecho y un zumbido en
las venas. La intensidad con la que la estudiaba. Sus dedos estaban envueltos alrededor de sus
muñecas, y su pulgar se deslizó subconscientemente a través de su brazo mientras la observaba.
Él se acercó. Ella mantuvo la respiración. Después la expresión de Draco se endureció. Él alejó sus
manos y comenzó a levantarse.
Las manos de Hermione se estiraron, y tomó su camisa, lo jaló y presionó sus labios contra los
suyos.
No era un beso lento y dulce. No era un beso causado por alcohol o inseguridad.
Era llevado por furia, desesperación y deseo tan caliente que amenazaba con quemarla hasta el
olvido.
Draco se congeló cuando sus labios tocaron los suyos, y ella pensó que él quizás la empujaría. Ella
sintió su mano en su hombro y se armó de valor mientras profundizaba el beso y apretaba su agarre
en su ropa.
Él vaciló
Fue como si algo se rompiera dentro de él. Como una presa estallando, y de repente Hermione se
estaba ahogando en él.
La tensión, la espera. Meses de espera a que él hiciera algún movimiento en ella. Después de que le
dijeran que era por eso que la enviaron, un homenaje de doncella por sus servicios.
Pero había sido una artimaña de su parte. Tocarla, besarla, "quererla". Una finta para ocultar sus
verdaderas intenciones y motivos. Exigirla había sido la misma forma de desvío que él le había
enseñado a usar en oclumancia.
Una mentira—
Ella se había cambiado a sí misma en su estimación. Manipuló su camino para ocupar el mismo
lugar que él había fingido que ella ocupaba.
Ella deslizó sus dedos por los hombros de Draco. Una de las manos de Draco tomó su cabello,
tirando las trenzas, mientras su otra mano viajaba hacia abajo y abría su blusa, quitando su sostén
del camino. Palmeó sus pechos con la fuerza suficiente para hacerla sisear contra su boca.
Ella lo besó profundamente mientras sus dedos se deslizaban por su cabello junto con los tendones
de su cuello. Ella pasó sus uñas a través de sus hombros.
A pesar de lo frío que él actuaba, su nombre era apto; él era un dragón. Él mantenía muros de hielo
alrededor de sí mismo, pero había fuego en su corazón.
Arrebataron la ropa uno del otro. Su camisa perdió varios botones mientras ella la destrozaba
abierta y después mordió en su hombro. Sintiéndolo, marcándolo. Su cuerpo era familiar para ella.
Ella ya había memorizado su contorno.
Él pasó sus manos a través de su cuerpo, a través de las curvas de las cuales se había reído y
llamado flacas. Él besó sus pechos y enredó sus dedos en sus trenzas, jalando su cabello hasta que
ella se quejaba y movía su cabeza hacia atrás.
Fue rápido. Violento. No era romance entre ellos, sino la colisión de dos fuerzas opuestas.
Él separó sus piernas y se hundió en ella con solo un fuerte empuje. Después él pausó y la besó
antes de comenzar a moverse.
Ella sabía que podía hacerlo, si no se hacía lentamente. Pero el dolor aún la atrapó desprevenida.
La repentinidad de ello.
Ella estaba contenta de que doliera. Se estaba prostituyendo para la guerra. Ella había seducido a
Draco después de que él hiciera abundantemente claro que esa era una línea que no quería cruzada.
Ella lo había manipulado porque quería algo de él.
Era mucho más grande que su cuerpo prácticamente la envolvía. Sus manos estaban enredadas en
su cabello con tanta fuerza que apenas podía mover la cabeza cuando la miraba a los ojos y se
movía dentro de ella.
La mandíbula de Draco estaba tensa. Su expresión ocultaba la forma en que casi siempre lo era.
Esa línea dura y plana de su boca.
Pero sus ojos… la intensidad en ellos mientras la miraba era aguda. En esa expresión, ella podía
decir—
Él era suyo.
Se forzó a sí misma a no mostrar señales de incomodidad. Ella movió sus caderas para encontrar
las de él y apretó a su alrededor mientras ella arrastraba sus uñas por su espalda. Ella bloqueó sus
pies debajo de sus caderas para empujarlo más adentro.
Él siseó y dejó caer la cabeza contra su hombro mientras empujaba profundamente dentro de ella.
El ángulo de su movimiento, la intensidad entre ellos no era solo de él—ella gimió y jadeó cerca
de su oído.
Su paso vaciló levemente y levantó la cabeza. Él deslizó sus manos fuera de su cabello, tomó sus
manos y entrelazó sus dedos. Él la besó. Besos desgarradores que hicieron que le doliera el pecho
cuando se los devolvió.
Él cambió su ritmo. Más lento. El ángulo era diferente, la manera en la que sus pelvis se
encontraban mientras él se empujaba hacia ella, y Hermione se dio cuenta con alarma de que le
estaba quitando el sentido de control. Arrastrándola hacia arriba hacia el fuego, no sabía cómo
escapar o cómo frenar.
Draco la estaba besando. Caliente. Amoratado. Casi besos de castigo, mientras él tomaba sus
manos y seguía empujándose hacia ella. El dolor se había convertido en un latido más débil en
medio del fuego de la sensación que se abría paso a través de sus nervios.
Varias más, fuertes y profundas caricias, luego las caderas de Draco se sacudieron, y soltó un
profundo gemido y dejó caer su cabeza junto a la de ella. Su aliento se arrastró por su piel mientras
jadeaba cerca de su oído y besaba su hombro.
Hermione seguía acostada debajo de él. De repente se dio cuenta de la madera áspera mordiendo su
piel. Que la habitación estaba fría.
La única cosa en la que podía pensar era de qué tan aliviada estaba de no haberse venido.
Draco se quedó presionada contra ella y aún dentro de ella durante varios segundos y después se
tensó y alejó abruptamente. Su expresión era extraña, y ni siquiera se atrevió a mirarla mientras
levantaba su ropa del suelo. Se puso sus pantalones.
Hermione se sentó lentamente, observándolo cuidadosamente. Él se estaba volviendo cada vez más
y más pálido mientras se vestía. Su expresión era incrédula y horrorizada al mismo tiempo.
Se tapó la boca con la mano y la miró a los ojos. Fuera lo que fuese lo que le estaba ocurriendo,
parecía estar provocándole un ataque de pánico.
Tragó visiblemente, cerró los ojos y se puso la camisa. Luego abrió los ojos. Parecía haberse
calmado. Respiró hondo y se volteó hacia ella. Su expresión estaba tensa.
“Si,” ella dijo. “Cuando diste tus términos por primera vez, asumí que así era como me querías.”
Malfoy parecía que estaba a punto de vomitar. Su mandíbula se tensó mientras solo seguía
mirándola fijamente.
Hermione juntó sus rodillas para esconderlo y acercó sus piernas a su cuerpo. “En realidad no
quería que lo fueras.”
No podía entender cómo se sumaba. Por qué ceder y follarla era de alguna manera un golpe
decisivo.
Tal vez fue. Después de besarla cuando ambos estaban borrachos, había trazado una línea clara.
Uno que había sido frenéticamente asiduo en mantener.
Si hubiera esperado que ella lo matara al final, puede que la idea de cruzarlo le resultara
insoportable.
Pero no explicaba todo lo demás que había hecho. Si esperaba que ella lo vendiera, ¿por qué
escalar? ¿Por qué intentar eliminar la Marca Oscura?
Tenía que estar relacionado con las runas. Si lo habían desgarrado, y claramente lo habían
desgarrado, entonces podría haber inclinado la balanza. Quizás ya no podía cambiar el curso.
Estaba establecido. Obsesivo. Posesivo. Ella lo tenía; posiblemente para siempre,si ella era lo
suficientemente astuta para usarlo.
Había algo irónico sobre seducir a alguien con la esperanza de que de alguna manera salvaría su
vida. Su boca se arqueó ligeramente.
Había obtenido lo que quería. Se lamentaría por el costo más tarde, cuando tuviera espacio para
ello. Ella cerró de golpe sus paredes de oclumancia en su lugar. No iba a pensar en nada más que
en la situación inmediata.
Ella lo tenía. Por cualquier razón, ella lo tenía. Ahora tenía que encontrar una manera de sacarle
ventaja.
Él notó su expresión.
“Pareces complacida,” él dijo con una voz amarga, sus labios curvándose, “de haberte prostituido.
¿Feliz por saber que tienes tu pieza de ajedrez en su lugar?”
Ella no se encogió ante el insulto. Cerró sus manos lentamente en puños y después se forzó a
abrirlos. “Ese era mi trabajo,” ella dijo silenciosamente. No tenía ningún punto tratar de negarlo.
“Debiste haber sabido que esa era mi misión.”
“Por supuesto,” él dijo con un tono vacío, alejando la mirada de ella. Sus brazos colgaban flácidos
y como si de repente no supiera qué hacer consigo mismo. “Yo solo—nunca creí que en verdad
tendrías éxito. Yo no te quería—cuando te demandé—yo en realidad no te quería.”
“Lo sé.” Ella apartó la mirada. “Me di cuenta de que todo al principio era un acto.” Su piel le dolía
por el frío. La cabaña nunca había sido calentada, pero nunca se había dado cuenta de qué tan fría
era hasta ese entonces.
Él rió de forma ahogada bajo su aliento mientras volteaba a verla nuevamente. “Por supuesto.”
Hubo una pausa. Hermione comenzó a ponerse su ropa. Draco apartó la mirada.
“No iba a traicionar a tu Orden,” él finalmente dijo con una voz muerta. “Nunca iba a hacerlo. Ya
estaban perdiendo cuando llegué, y probablemente aún lo hagan ahora. Pero—a mí en realidad
nunca me importó. No me cambié por eso. Quería avenger a mi madre. Estaba perfectamente
dispuesto a morir en el proceso.” Él miró hacia el suelo. “Desafortunadamente, para el momento en
el que tuve una oportunidad para ofrecer mis servicios, ella había estado muerta durante demasiado
tiempo. No era una explicación ‘plausible’.”
Draco la miró, y su expresión se volvió viciosa y desdeñosa. Sus ojos estaban brillando. “Ya que
no había una razón plausible, tenía que inventar algo que aparentemente querría de la Orden. Así
que—un perdón. Pero sabía que eso difícilmente podría ser creíble. Sabía que necesitaría un
contacto; escoger a una mujer y actuar como si tuviera algún tipo de interés parecía una solución
pragmática. Una manera de actuar en la narrativa de un Mortífago.” Él sonrió levemente. “Pero la
mayoría de las brujas en la Resistencia implicaban demasiado riesgo; impetuoso y en el campo con
tanta frecuencia que había una buena posibilidad de que los atraparan en una escaramuza, y a mí
me descubrieran o me pasara por los contactos constantemente.”
Él tragó saliva y su boca se torció. “Entonces me acordé de ti. Durante años pensé que habías
muerto, pero Snape reportó que eras la sanadora de la Orden. Cuando te me ocurriste, pensé que
había encontrado la solución perfecta. Te quedabas en casas seguras; no había tanto riesgo de que
te atraparan o fueras asesinada, y eras lo suficientemente pragmática que te unirías si pensabas que
estabas pensando a tus amigos. Parecía la solución perfecta. Cuando dije que mis términos eran tú
y un perdón, inmediatamente se lo creyeron. Aparente la línea ‘ahora y después de la guerra’ fue lo
suficientemente absurda para que ustedes lo encontraran creíble.”
Él se burló. “Como si hubiera traicionado al Señor Tenebroso por una oportunidad para tenerte,” él
dijo, poniendo los ojos en blanco. “Sabía que te enviarían con instrucciones para tratar de hacer
que me enamorara de ti, para asegurar mis servicios y asegurarme de que no me cansaría de ti ni
cambiaría de opinión. Pero—me dí cuenta, habías sido una perra en la escuela, y me odiabas tanto
por matar a Dumbledore, estaba seguro de que no lo lograrías. Honestamente pensé que sería
divertido tratar de intentarlo.”
“Pero lo hiciste—me superaste en maniobras,” dijo. “O tal vez estaba demasiado cansado y
afligido como para seguir alejándote. Poco importa. Ganaste.”
Hermione lo estudió con escepticismo mientras se ponía el resto de la ropa. Ella no estaba segura
de qué ángulo estaba tratando de jugar con esta—¿concesión? ¿Confesión?
La parte sobre ella era lo suficientemente creíble. Encajaba con todo sobre lo que había anotado
sobre él. Pero dudaba de su afirmación de que su madre fuera su verdadero ímpetu. Había
considerado la posibilidad innumerables veces y la había descartado.
“¿De verdad? ¿Cambiaste de bando porque tu madre murió?” Ella resopló ruidosamente con
incredulidad mientras se ponía de pie. “Su muerte difícilmente fue culpa de tu maestro. ¿Y qué?
¿Antes de eso escalaste sus rangos por accidente? En realidad no lo notaste durante cinco años y
después oh—golly, ¿qué? El aniversario de su muerte pasó, y te pusiste tan melancólico que no
pudiste evitar comunicarte con nosotros?”
Ella lo estaba provocando. Estaba segura de que lo cabrearía. Tal vez—si ella lo incitaba lo
suficiente, él diría la verdad por una vez.
Sus ojos se abrieron inmediatamente, y se volvió pálido con furia. “Jódete, Granger.”
“Eres un Mortífago,” ella dijo fríamente, cruzando sus brazos mientras lo observaba. “¿Esperas que
olvide lo que has hecho? ¿Que me imagine que alcanzaste un rango tan alto debido a esa
encantadora personalidad tuya? Mataste a Dumbledore. Asesinaste a mis amigos. Torturas a gente
hasta la muerte. ¿Y qué? ¿Tú crees que suplicando por tu madre cambia eso? No se trata de tener
una fecha de vencimiento para el duelo. Si esperas que creamos que le echas la culpa a tu maestro,
quizás no deberías haber pasado un año más apoyándolo antes de decidirte a venir a nuestro lado.
Después de que comenzaste esta guerra. Después de haber escogido en convertirte en Mortífago.”
Él la miró fijamente, su rostro se torció por furia mientras se estiraba y rompía la manga cubriendo
su brazo izquierdo. Exponiendo el tatuaje negro y espantozo de ahí.
“¿Siquiera sabes por qué tengo esto? él preguntó, sus dientes mostrándose mientras la miraba con
desprecio. “¿Alguna vez te detuviste a pensar por qué?”
Él se puso de pie y caminó a través de la habitación hacia ella. “Después de que tú y mis amigos
mandaran a mi padre a Azkabán, el Señor Tenebroso fue a mi casa.” Los ojos de Hermione se
abrieron mientras él continuaba. “Ni siquiera había llegado de la escuela. Cuando llegué, él estaba
esperándome. Tenía a mi madre en una jaula, en nuestro salón. La había estado torturando durante
casi dos semanas.”
Su respiración era irregular y desigual. “¿Tú crees que es una elección cuando el Señor Tenebroso
te dice que tomes su marca? Tú te vendiste para salvar a la gente que te importa. Bueno, yo
también. ¿Esperabas que fallara intencionalmente como Mortífago cuando yo ni siquiera era quien
sufriría por ello? Matar a Dumbledore y subir los rangos era la única manera de sacarla.”
Su mandíbula estaba temblando mientras la miraba con desprecio. “Después de que ella muriera,
estaba siendo observado. El Señor Tenebroso no es un tonto, él sabía que vacilaría después de
perderla. Tuve que volver a ganarme su confianza antes de arriesgarme a hacer algo. No soy uno de
tus amigos. Quería que mi traición importara, él no podría esperarla. Si me hubiera puesto en
contacto con la Orden el próximo fin de semana, ¿de verdad crees que habría habido alguna duda
sobre quién era el espía? Me tomó tiempo acercarme lo suficiente para saber realmente algo
importante.”
Él se dio la vuelta y su voz se volvió ronca. “Ella—ella nunca se recuperó. Los temblores—nunca
pararon, no demasiado después de tanto cruciatus. Ni siquiera sé qué más le hizo—antes de que
llegara—” su voz se rompió. Se apartó el pelo de la cara y parecía estar luchando por respirar.
“Todo el verano—no pude… no podía decirle más que lo sentía.”
Draco se volteó y se recargó contra una pared como si estuviera a punto de caer. “Él la mantuvo en
la jaula durante meses, ella seguía ahí cuando regresé a la escuela. Después de que maté a
Dumbledore, la dejó salir. Pero entonces se quedó y vivió en la mansión con nosotros. Ella apenas
podía soportarlo. Se desmoronaba con cualquier sonido y solo se quedaba en el suelo con ataques
de pánico.”
Él estaba respirando tan rápido que sus manos estaban temblando, y él siguió hablando, las
palabras solo se derramaban de él. “Mi madre—ella—ella nunca fue muy fuerte. Casi murió
cuando estuvo embarazada de mí y nunca se recuperó. Ella—siempre estuvo frágil después de eso.
Mi padre siempre dijo que teníamos que cuidarla. Él me hizo jurar, una y otra vez mientras crecía,
que siempre cuidaría de ella. Cuando el Señor Tenebroso por fin salió de la mansión—yo traté de
alejarla; llevarla a donde él nunca más podría encontrarla o lastimarla de nuevo. Pero ella no se iría
—no iría a ningún lado sin mí.”
Él presionó sus palmas contra sus ojos. “Estaba tratando de cuidarla. Estaba tratando de mantenerla
a salvo. Estaba tratando de encontrar una manera de escapar—y entonces—fue quemada hasta la
muerte en la Mansión Lestrange—”
Él siempre había sido ferozmente protectivo con su madre, incluso en la escuela. Cuando alguien
insultaba a su padre él podría enojarse, pero la más ligera insinuación hacia su madre lo volvía
vicioso.
“Lo siento mucho, Draco,” ella dijo, sintiéndose mareada por el shock.
“No quiero tu falsa simpatía, Granger,” él dijo, pero su voz estaba temblando.
Él probablemente nunca le había dicho a nadie lo que había pasado. Severus no lo sabía. Sus
amigos no pudieron haberlo sabido. Él lo había estado cargando durante años, tratando de
redimirse de la mejor manera en la que podía. Entonces Hermione había llegado y lo manipuló
lenta e implacablemente para que se preocupara por otra persona—para que le importara ella.
“No estoy mintiendo,” ella dijo. “Lo siento. En verdad siento mucho lo que le pasó. Y—siento
mucho haberte hecho esto.” Ella se acercó a él.
Ella puso una mano vacilante en su brazo, medio esperando que él la arrojara a través de la
habitación con rabia. Pero después de un momento de vacilación, él dejó caer la cabeza sobre su
hombro.
Ella lo tomó en sus brazos; se puso rígido por un momento y luego la agarró por los hombros y
sollozó. Ella nunca esperó verlo llorar.
Hermione no sabía qué hacer. Ella pasó sus dedos por su cabello y por su nuca mientras él repetía
las palabras una y otra vez.
“No puedo—no puedo volver a hacer esto—” él jadeó. “No me puede importar alguien de nuevo.
No puedo—no puedo soportarlo.”
Hermione apoyó una mano en su mejilla y sintió sus lágrimas deslizarse por su piel y por su
muñeca.
“Lo siento. Lo siento. Lo siento demasiado, Draco.” Ella dijo las palabras una y otra vez. Ella se
estaba disculpando por todo.
Por primera vez, Draco era completamente humano con ella. Se había deslizado a través de sus
paredes y había quitado sus capas defensivas de malicia y crueldad, hasta que llegó al centro de él,
y allí descubrió que tenía el corazón roto.
Marzo 2003
Cuando ella despertó en la mañana, se dio cuenta de que en verdad estaba en un hotel con Draco.
Fue tan sorprendente que pensó que quizás seguía alucinando.
Ella miró alrededor de la habitación, tratando de asimilar las cosas. Ella no estaba soñando; ella en
verdad estaba en una suite de hotel Muggle con Draco. Una suite que él aparentemente ocupaba
mientras usaba una sudadera de Oxford.
Si ella aún estuviera haciendo un bosquejo psicológico de él, la revelación hubiera requerido que
ella volviera a empezar una nueva libreta. ¿Por qué estaba él ahí? ¿Era algo que él hacía
regularmente? ¿Por qué diablos estaría pasando la noche en el mundo Muggle?
Él estaba dormido, envuelto posesivamente alrededor de ella como si estuviera evitando que fuera
robada. Su cuerpo era tan cálido contra el de ella que casi era mordaz.
Mientras ella lo miraba con asombro, los eventos completos de la noche anterior regresaron a ella.
Ella se estremeció.
Él era como un dragón. La manera celosa en la que atesoraba las cosas que le importaban—no
había moderación en ella. Él era posesivo y mortal. Él la sostenía en sus brazos como si fuera suya.
La tentación de ceder a ella, de dejar que él la tuviera y lo amara por ello—la aterrorizaba.
Su necesidad de amar a las personas y su deseo desesperado de que la amaran de regreso—lo había
encerrado. Accedió a su lugar a la frialdad de la lógica, realismo y decisiones estratégicas para el
bien de la guerra. Ella lo había enterrado en un hoyo el cual no podría sentir. No lo extrañaría.
Pero Draco lo había arrastrado desde el pozo en el que lo había escondido, lo descubrió y se puso a
tratar de abrir el candado. Ella casi podía sentir sus dedos girando el dial, escuchando el sonido de
cada seguro. Esperando una entrada.
Ella trató de salir de la cama antes de que él despertara, pero sus ojos se abrieron inmediatamente
en el momento en el que ella se movió. Su agarre en ella se apretó, y él la jaló hacia él por un
momento antes de que su expresión vacilara y la dejara ir.
Ella se quedó quieta y lo miró.
Ahora ella sabía cuánto se estaba restringiendo. A pesar de las alturas a las que se había elevado
dentro del ejército de Voldemort, se estaba conteniendo. Eliminando un escuadrón entero de
Mortífagos apenas había requerido esfuerzo. Él había llegado y mató a casi cien personas en unos
minutos.
Ella estudió su rostro, él la observó de vuelta. Su expresión estaba cerrada. Lo que fuera que
estuviera sintiendo estaba cuidadosamente camuflajeado. Pero sus ojos—
Ella no podía decirle que eso no era a lo que se refería. Él no solo era alguien. Él era—para ella él
era—
Debió haberse mostrado en su rostro porque mientras la estudiaba, sus ojos de repente brillaron con
algo que parecía triunfo. Antes de que ella pudiera alejarse o retirarse, él la acercó a él y sus labios
descendieron en los de ella.
En el momento en el que su boca estaba contra la de ella, todos sus miedos, culpa y resolución se
perdieron en ella.
Todo lo que podía pensar era en como quería estar ahí, y ser tocada por él. Él era como fuego. No
estaba al acecho, ya se había abierto camino a fuego.
Él había visto las grietas en sus defensas, de la misma manera despiadada en la que había entrado
por sus muros de oclumancia, él estaba abriendo su camino hacia su corazón.
La arrastró debajo de él. Quemándola con sus labios mientras sus manos vagaban por su cuerpo.
Ella se aferró a él y le devolvió el beso con fiereza.
No era un consuelo.
Estaba reclamando.
Su boca estaba caliente contra sus manos, junto con su mandíbula, su garganta y sobre sus
hombros. Ella enredó sus dedos en su cabello y lo sostuvo como si estuviera tratando de no llorar
por qué tan desesperadamente lo quería y qué tan agradecida estaba de que él no la iba a forzar a
preguntar.
Sus manos posesivas pasaron por todo su cuerpo, acercándola cada vez más y más hasta que ella
estaba presionada contra él. Luego se alineó y se hundió dentro de ella con un fuerte empujón.
Mientras se movía dentro de ella, él memorizó su cuerpo bajo sus manos y la besó hasta que ella
estaba jadeando por aliento. Él se movió profundamente dentro de ella.
Él era exacto. Determinado demostrar lo que eran para ella. Asegurar que ella no podía negar lo
que la hacía sentir.
Él la hizo deshacerse debajo de sus manos, debajo de su cuerpo, dos veces antes de que la dejara ir.
Cuando entró en ella, su control se escapó dejando su expresión abierta por un momento. No había
ningún corazón roto en su rostro ahora, era posesión—
—y triunfo.
“Eres mía. Te juraste a mí,” él le dijo a su oído, mientras él se deslizaba fuera de ella y la arrastraba
firmemente contra él. “Ahora. Y después de la guerra. Lo prometiste. Voy a cuidar de ti. No voy a
dejar que nadie te lastime. No tienes que estar sola. Porque eres mía.”
Pero se había perdido a ella misma ahí. Ella estaba atrapada en el peligroso abrazo de Draco
Malfoy, y se sentía como su hogar.
Ella durmió en sus brazos, casi muerta para el mundo. Ella no podía recordar cuándo fue la última
vez que había dormido por más de cuatro horas seguidas sin una Poción de Sueño sin Sueños. Se
despertó brevemente ante la sensación de su mano deslizándose por su hombro. Ella miró hacia
arriba y lo encontró estudiándola. Ella se arqueó con su toque y presionó un beso contra su corazón
antes de volver a quedarse dormida.
Cuando despertó la siguiente vez, casi era la tarde. Draco estaba sentado a su lado, jugando con sus
dedos.
Ella puso los ojos en blanco. “¿Cómo estás en el mundo Muggle? ¿Y cómo eres capaz de pasar un
día entero en la cama conmigo? ¿No eres un general?”
Él enredó una mano en su cabello y presionó su boca contra la de él, rodándose encima de ella y
besándola durante varios minutos antes de alejar su cabeza y observarla. “Usualmente estoy en el
mundo Muggle cuando no estoy trabajando. A menos que use polijugos, no hay—lo que soy, y lo
que he hecho—” él alejó la mirada, “—todos saben quien soy. Así que—cuando no estoy de
servicio, vengo al mundo Muggle. Nadie me conoce. Si alguien requiere mi presencia, el mismo
Señor Tenebroso me puede conjurar o puede enviar a alguien a la Mansión. Sé si alguien trata de
entrar.”
“¿No vives en tu mansión?” ella preguntó. Su mano se deslizó posesivamente por su cuello, y ella
sintió su pulgar pasar por su clavícula.
“No. No a menos que se me requiera que sea el anfitrión de algo. Yo—” él retiró su mano y se
sentó abruptamente. “—es—es—” su cabeza cayó por un segundo y él inhaló profundamente.
“Todo está manchando ahí. Cada vez que estoy ahí, escucho a mi madre—gritando. Es como si la
casa estuviera embrujada. La jaula en la que estuvo; fue construida en el suelo del salón usando
magia de las líneas ley del estado. No la puedo quitar.”
La amargura en su tono le recordaba a Hermione qué tan privado era su duelo. Qué tan
cuidadosamente lo había llevado. Completamente solo. Año tras año.
“Lo siento mucho,” ella dijo, poniendo su mano en su mejilla y tomando mechones de su cabello
en las puntas de sus dedos. Él dejó caer a su cabeza contra su palma y cerró sus ojos por un
momento.”
“De todos modos,” —su voz era tensa e incómoda— “levantaría preguntas si fuera visto viviendo
en otro lado. De alguna manera, terminé viviendo en el mundo Muggle.” Él soltó una risa
ligeramente incrédula. “Deambulé tratando de averiguar cómo funciona todo aquí. El conserje es
útil; no importa qué tan idiotas sean las preguntas que haga o qué tan bizarra sea el pedido, ellos
encuentran una manera de hacerlo. Y nunca hacen preguntas, sin importar cuánto sangre en sus
toallas.”
“Ah. ¿Qué día es del mes?” él dijo meditabundo. “Última semana de marzo—este es el Savoy.”
Hermione se echó un poco hacia atrás para mirarlo. “¿Tienes varios hoteles en los que te alojas?”
“Demasiada actividad mágica eventualmente podría llamar la atención, incluso con todas las
barreras. Así que hago un ciclo entre unos pocos con una ecuación de aleatorización aritmántica. El
personal está ligeramente Confundido; nada detectable, solo lo suficiente si alguien les preguntara
mi descripción física, todos ofrecerían algo diferente.” Él encogió los hombros.
Hermione parpadeó y trató de no pensar en qué tanto dinero Draco estaba gastando al tener
múltiples suites de hotel constantemente a su disposición. Gilipollas rico.
“Así que vives en suites elegantes de hoteles Muggles cuando no estás siendo un General en la
Guerra Mágica,” ella dijo, sacudiendo la cabeza con incredulidad.
“Sabías que he estudiado historia Muggle; ¿dónde creías que lo hice? Soy bastante bueno al
encajar.” Su tono goteaba con aristocrática presunción mientras lo decía, y Hermione dudaba que
hubiera algún lugar en el mundo en el que pudiera describirse como un integrante.
Él apartó la mirada de ella nuevamente, torciendo su brazo izquierdo para esconder la Marca
Oscura. “Parecía sensible hacer las cosas temporalmente, y era algo que podía hacer cuando tenía
tiempo libre.”
Hermione estaba callada. Por supuesto, él había pasado casi un año esperando el día en el que ella
lo vendería. Temporal. Sin compromisos. Era sensible.
Apoyó la cabeza en su hombro y lo rodeó con los brazos. Podía sentir las cicatrices de sus runas
bajo sus dedos.
“¿Cuándo—cuándo te diste cuenta de que no sabía que se suponía que debías morir en junio?”
Él rió levemente. “Cuando lo dijiste. Creí que cuando señalé que debiste haber anticipado mi
castigo que te darías cuenta de que Moody y Shacklebolt me habían tendido una trampa. Pero no lo
hiciste. Entonces asumí que al día siguiente se te había explicado. Pero aparentemente no. Así que
concluí que Moody y Shacklebolt habían decidido que mi supervivencia era útil en ese entonces.
Estaba claro, basado en cómo te comportabas, no te habrían informado de ese detalle hasta que
decidieron hacer el movimiento. Lo cual hacía que te volvieras sorprendente y agonizante estar a tu
lado. A veces solo quería decirte, pero—supongo que disfrutaba la manera en la que querías
salvarme.”
Hermione presionó sus labios y dejó descansar su frente contra la de él. “A veces sí me
preguntaba, al principio, si ese era el plan. Pero asumí que estaba a años de distancia. Traté de no
pensar en eso. Y eventualmente se me olvidó. Después de que te curé de las runas y tú dejaste de ir
—dejé de pensar en eso entonces. Estaba tan preocupada al preguntarme si alguna vez te volvería a
ver.”
“Cuando llegué el jueves después de Navidad—apenas me había enterado. Que ese había sido el
plan.”
Él volteó su cabeza lentamente y la miró. “Ya que estamos hablando, he querido preguntar, ¿qué
me hiciste?”
Granger, tuve esas runas durante un mes antes de que pusieras tu varita en ellas. Fui con varios
sanadores para aliviar el dolor. Aparte de la oscuridad general de tratar la magia rúnica, cualquier
cosa que hicieras violaba las leyes fundamentales de la magia. Así que—tengo mis dudas, pero
apreciaría si me lo dijeras.”
Hermione se quedó callada por un minuto, pasando sus dedos por las cicatrices, su otra mano aún
entrelazada con la de él.
“En Egipto, Isis es la diosa de la curación,” ella finalmente dijo con una voz baja. “Algunos dicen
que ella tiene el poder sobre el mismo Destino. En la mitología Egipcia, cuando muere una
persona, el corazón se pesa y solo aquellos que son virtuosos son permitidos en el más allá. Se dice
que Isis le regaló a los sanadores Egipcios una valija con piedras capaces de purificar el corazón.
Las piedras se llaman el Corazón de Isis. De acuerdo a los mitos, alguien que fue corroído de
corazón por la oscuridad se le podía entregar una oportunidad de redención si sus acciones habían
nacido de buena intención.” Ella tragó saliva. “Lo que las piedras hacen es absorber la Magia
Oscura; purifican su veneno.”
Hermione estudió las sábanas de la cama. “El Director del hospital me confió una. Estaba
destinada a Harry. Él pensó que si Harry derrotaba a Ya Sabes Quién, él la necesitaría. Que Harry
merecería ser purificado para tener una oportunidad en la vida que quiere después. Pero Harry
nunca—nunca usará Magia Oscura. Para él, la oposición a su uso se basa en una forma de
principio. No es porque tenga miedo de morir o ser lesionado por ella. Él no la usa porque no
quiere que nadie más la use. Las runas—te estaban envenenando. Tú sabías que te estaban
envenenando. Llegué tan tarde que ni siquiera pude alentarla. Tú salvaste a cientos de personas y te
necesitábamos. Así que usé la piedra para sanarte. Ahí fue—cuando la Orden se enteró de lo que
había hecho—por—por eso fue que fui considerada comprometida.”
Ella se alejó abruptamente, jalando sus rodillas hasta su pecho y jalando la sábana firmemente a su
alrededor.
Comprometida. No fidedigna.
Si Moody y Kingsley supieran dónde estaba a su propia voluntad—que ella había ido con él—
¿haría alguna diferencia? ¿O siempre había operado bajo la asumpción de que ella terminaría ahí?
Ella miró hacia abajo hacia todas las cicatrices en su muñeca. Aún estaban frescas y tenían color
rosa; si ella las trataba se desvanecerían más.
Hermione lo miró. Él permaneció inexpresivo mientras la estudiaba. Volvió a bajar los ojos a las
manos.
“No está muy bien entendido. En algunos aspectos son alquímicamente similares a la Piedra
Filosofal. Pero—el hospital Egipcio no publica el hecho de que las piedras siquiera son reales. No
permiten investigación. No hay mucha información verificada.”
“¿Cómo funciona?”
Las cejas de Draco se arquearon firmemente hacia arriba. “¿Pusiste una piedra en mi corazón—
cuando estaba inconsciente?”
“Una piedra mágica,” dijo Hermione, levantando su barbilla, “para salvarte de ser envenenado
hasta la muerte.”
“Pusiste una piedra dentro de mi corazón sin pedir permiso.” Él la observó, sus ojos plateados
abiertos con sorpresa. “¿Siquiera se puede remover?”
Hermione se sonrojó. “No—en realidad. No podría decirte, aún no sabía si estabas planeando en
convertirte en el siguiente Señor Tenebroso en ese momento. No podría preguntarte si querías
volverte inmune a la Magia Oscura.”
Él resopló y se hundió contra las almohadas. “No soy inmune a ella. Hubiera notado si el cruciatus
hubiera dejado de funcionar.”
“No inmune a ser maldecido. Eres inmune a los efectos de usarla. Las runas aún te afectan de la
manera en la que se intendía. Solo no pueden envenenarte. Eres inmune a la corrosión y a la
contaminación. Es como—un ritual constante de purificación puesto dentro de tu magia.”
Él asintió lentamente, su expresión estaba cerrada. “Es como—ser cortado abierto y no sangrar. Tú
sabes mejor que yo qué pasa cuando la Magia Oscura se canaliza. Se vuelve simultáneamente más
fácil y más difícil usar las Artes Oscuras. No hay la desgarradora sensación de que estoy sacando
algo más poderoso. Incluso la sensación de rebanar se embota. Sospecho que—eventualmente—no
la sentiré para nada.” Él apartó la mirada.
“Lo siento,” dijo Hermione, alejando su mano y apartando la mirada. Ella presionó sus dedos
contra su esternón. Ella sintió como si hubiera un peso frío dentro de su pecho, como la sensación
de tocar un cadáver. Había una sensación fresca y visceral de contaminación dentro de ella. Pero se
sentía—apropiada. Había ciertas cosas que se suponía que debían doler. Que necesitaban costar
algo.
Ella miró a Draco; él estaba mirando a través de la ventana, su expresión cerrada. El silencio era
pesado. Ella seguía esperando a que él la mirara de vuelta. Él no lo hizo.
Hermione tragó saliva y apartó la mirada. Su piel se sentía fría y ella se preguntaba si había una
señal de que debía irse.
“Siento no haber preguntado,” ella finalmente dijo, moviéndose hacia la orilla de la cama. Su ropa
estaba—en algún lugar.
“Por dios, Granger, tus amigos te han jodido completamente. No estoy enojado contigo.” Él la jaló
de vuelta a través de la cama. Su expresión era dura mientras la arrastraba de vuelta hacia él. “E
incluso si lo estuviera, lo superaría. Pero—no me dijiste lo que habías hecho. Pensé que estaba
muriendo. Luego pensé que me estaba volviendo loco. No se me ocurrió hasta diciembre que me
habías sanado permanentemente. No era algo que había anticipado. Aún estoy tratando de
asimilarlo. ¿De verdad caminas por la vida esperando que todos los que salvas te castiguen por
ello?”
Hermione se estremeció. “Es más fácil anticiparlo que ser atrapada por sorpresa.”
Hermione soltó una risa defensiva tensa y se apartó de él con una brusca sacudida. “¿Por qué no?
Lo haces mejor que nadie.”
Su boca se torció mientras ella lo observaba. “Después de todos, la primera vez que te sané,
regresaste la siguiente semana y me maldeciste una y otra vez hasta que parecía que había sido
azotada. Cuando no quise maldecirte cuando estabas lesionado, me lanzaste la muerte de Colin
Creevey a la cara. Después de que me besaste cuando estabas borracho, te fuiste y no te ví durante
casi dos meses. Después de que te curé en diciembre, me tomaste por la garganta y me miraste
fijamente a los ojos mientras me recordabas que me habías vuelto una prostituta—solo porque
podías. Después—” su voz se quebró, y su cabeza bajó mientras se alejaba de él “—después de que
fui y le dije a la Orden que no soportabas verme por haberte jurado a mí era peor que ser un
Mortífago. Eso fue hace cuatro días. ¿Por qué no debería asumir que finalmente no decidirás
castigarme por esto también? Siempre lo haces.”
Ella se sentó en la orilla de la cama con su espalda hacia él y sollozó levemente. “No soy ciega
hacia los fracasos de mis amigos. Pero no tienes espacio para afirmar que tu trato hacia mí ha sido
superior de alguna manera. Tú—todos ustedes son iguales.”
Hermione soltó una risa baja y triste. “Sí, también todos se disculpan en algún punto. Harry—
Harry estaba demasiado apologético ayer después de que fui de vuelta a la casa de hospicio. Hasta
que recordó que usé Magia Oscura; después estaba enojado porque no había salvado a Ron de
alguna otra manera. Estoy segura de que él se disculpará de nuevo la siguiente semana.”
“Nunca te esperé—a nadie como tú,” Draco dijo después de un minuto. “Sabía lo que estabas
haciendo, pero me miraste a los ojos y lo hiciste de todas formas. Cuando sentía que funcionaría,
hacía lo que fuera para detenerte. Desde el momento en el que entraste a mi casa segura, esperaba
que tú fueras la que eventualmente me vendiera; esperaba que tú lo supieras. Pero en su lugar
actuabas como si yo fuera redimible. Actuaste como si fuera a ser mi dueño por el resto de tu vida,
y estabas decidido a vivir con eso si salvabas tu Orden. No me di cuenta de que no te lo dirían.
Hermione mordió su labio. “Creo que ellos no debieron haber pensado que haría mi parte lo
suficientemente bien—si sabía.”
Ella tragó saliva, su boca se torcía mientras trataba de controlar la abrumadora sensación de dolor y
traición que sentía hacia todos los que más había hecho por proteger.
“Pensé que habría un punto en el que si era lo suficientemente cruel, te tendrías. Asumí que
tendrías un límite. Pensé que una vez que lo encontrara, tú—tú dejarías de cegarme
emocionalmente.” Él suspiró levemente. “Pasé bastante tiempo asumiendo que tú serías quien me
mataría al final. No quería el dolor adicional de preocuparte que tuviste. Estaba tratando de
lastimarte. Pero lo siento.”
“Somos un par jodido,” ella dijo, la esquina de su boca levantándose. “No puedo creer que terminó
así. Yo quería matarte la primera vez que te ví. Asumí que me violarías o por lo menos me
forzarías a tener sexo contigo y te entretenerías al lastimarme, y después algún día, podría matarte.
Esperaba hacerlo. Pero siempre se sentía como si estuvieras mostrándome una máscara; alguien
que pensabas que sería fácil de odiar para mí. Al principio pensaba que éramos lo opuesto uno del
otro. Ahora—” ella miró hacia pel y extendió su mano, “—creo que somos mayormente iguales.”
Los ojos de Draco estaban oscuros mientras entrelazaba sus dedos con los de ella y la jalaba
lentamente hacia él; hasta que ella estaba en sus brazos, sus cuerpos se presionaron con el del otro.
Él la besó. Él la besó, y ella lo besó.
Él alejó su cabeza y le besó la frente, deslizando sus manos por su hombros y rozando su cuello de
una manera que se había vuelto familiar. Él la besó entre los ojos. “Tú eres una mejor persona que
yo.”
Ella levantó su mano para tomar su mandíbula en su palma. Ella sentía como si no pudiera
posiblemente tocarlo lo suficiente.
“Nunca tuve que ir tan lejos. Como tú lo dijiste, aún tengo el espacio para ser ingenua. Incluso
aunque sabía algo de lo que estaba pasando, no se me ocurrió qué tan lejos iría la Orden. Sabía que
Kingsley era manipulativo, que usa los impulsos de las personas para obtener lo que quiere. Pero—
yo no soy una estratega; no sé cómo pensar de la gente a largo plazo. Incluso cuando lo intento,”
—ella descansó una mano sobre el hombro de Draco— “no sé cómo mantenerme desprendida de
ello.”
Él volteó su cabeza hacia la suya. “Tú mantienes a la gente con vida. Tú los ves y tratas de
mantener a todos con vida. Eso es considerablemente más difícil que calcular todas las maneras en
las que puedes usarlos o matarlos. Imagino que te cuesta más también.”
La esquina de su boca se curvó con tristeza, y ella miró hacia abajo. Draco descansó su frente
contra la de ella, y ella cerró sus ojos. Se sentía como si sus almas se estuvieran tocando.
Ella volteó su cabeza hasta que su nariz rozó con la de ella, y ella levantó su barbilla para que sus
labios se encontraran.
Ella se alejó de mala gana. “Tengo que irme. Estoy segura de que la Orden está esperando una
explicación.”
Sus dedos tuvieron un espasmo y su agarre se apretó. “Toma un baño. Te pediré algo. ¿Alguna
preferencia?”
“Draco,” ella tomó su muñeca y firmemente quitó su mano de ella. “No puedes hacer que me
quede aquí. Tengo que irme.”
Su expresión brilló brevemente. Solo lo suficiente para revelar un destello de posesividad y algo
voraz y desesperado que ella no podía descifrar. Después todo se desvaneció mientras él alejaba
sus manos y la dejaba levantarse.
Hermione se estiró y tocó su rostro, moviendo su cabeza hacia atrás. Ella presionó un beso en su
frente.
“Tomaré tu palabra con ese baño.” Ella jaló una sábana de la cama y la envolvió alrededor de ella
mientras recogía su ropa del suelo. Ella podía sentir la mirada de Draco mientras cruzaba por la
habitación.
El baño tenía una enorme bañera con patas que Hermione observó con nostalgia antes de entrar en
la regadera. El inconfundible olor de sexo colgaba a su alrededor, y ella aún tenía trazos de sangre
sobre ella del día anterior. No toda era de ella. Ella podía sentirla en su cabello mientras comenzó
a lavarlo.
Ella se talló a sí misma rápidamente de pies a cabeza antes de salir y secarse. Ella se miró al
espejo. El baño estaba brillante, casi crudamente iluminado. Diseñado para que las mujeres que
usan maquillaje meticulosamente y pudieran ser capaces de inspeccionar cada uno de sus poros.
Hermione se miró en el espejo, agarrando la toalla a su alrededor.
La pobre iluminación de Grimmauld Place era mucho más amable con ella. Ella apenas reconoció
a la persona en la reflexión.
Mientras se estaba observando, Draco llegó y se quedó de pie por la puerta. Él se puso pantalones.
Los hoyos en las mejillas de Draco se sonrojaron y sus ojos cayeron al suelo. “Deberías comer
más.”
Ella se encogió de hombros. “Es estrés. No es como que no me alimenten. Comeré de nuevo
cuando pueda volver a dormir.” Ella volteó a verlo con un ojo crítico. “Tú tampoco estás
mostrando exactamente un cuerpo sano.”
Él miró hacia abajo hacia él mismo y después de nuevo a ella, arqueando una ceja. “¿Quién crees
que causa mi estrés? Es una pesadilla preocuparse por ti.”
Ella alejó la mirada, su garganta cerrándose levemente mientras ella comenzó a revisar su ropa.
“Yo—en realidad tengo una pareja para buscar ingredientes ahora.”
Él encontró sus ojos fríamente. “Presto atención a todos los reportes respecto a los sanadores de la
Orden. Eres notablemente invisible, pero Patil es una cara familiar en la Resistencia. Amigable. Y
bastante habladora. Pequeños detalles aquí y allá. Tienen sentido.” Él no mostraba ni una
expresión. “Soy un legeremens. Normalmente soy quien saca esa información.”
Él sonrió levemente y movió su cabeza hacia un lado. “¿Cuándo empezó eso, a mediados de
octubre? También aún ibas sola, para mantener tu secreto. Quería que vivieras. Después de que
muriera, quería que siguieras con vida. Pude simplemente haber demandado que tuvieras un
compañero. No hubiera sido no razonable, dados mis términos. Pero Shacklebolt o Moody no
cumplirán mis términos una vez que me haya ido.” Su tono se volvió vicioso. “Como tú misma lo
dijiste; si te vendieron una vez, ¿qué los detendría de hacerlo otra vez? Quién sabe; quizás la
segunda vez lo hubieran anunciado.”
Hubo una sensación desgarradora en el estómago de Hermione y ella apartó la mirada. “Ellos no—
ellos no son monstruos. Ellos tienen muy pocas opciones. Tienen que trabajar con lo que tienen.
Ellos son los que mantienen a la Resistencia con vida. Son sus elecciones calculadas las que nos
han llevado así de lejos. No pueden darme prioridad sobre todos los demás. No quiero que lo
hagan.”
“Bueno, a mí sí.” Hermione no vaciló. Ella encontró sus ojos mientras lo dijo. “Me importan todos
ellos. Siempre me importarán.”
“Ellos ni siquiera saben quién eres.” Su tono era venenoso. “Eres una figura sin rostro en su juego.
Ellos aman a sus enfermeras, a los sanadores de hospicio, a Pomfrey, a Patil. Los que se ciernen
una vez que están fuera de peligro. Ellos ni siquiera saben que tú fuiste quien los ha salvado una y
otra vez. O todo lo demás que has hecho.”
Hermione se encogió de hombros y se puso su ropa. Ella no estaba acostumbrada a estar desnuda,
no a lado de nadie. Una vez que su blusa y sus pantalones estaban puestos, ella comenzó a trenzar
su cabello con facilidad practicada.
Draco seguía de pie en el marco de la puerta. Ella casi podía sentir el resentimiento irradiando de
él mientras la observaba prepararse para irse.
“No hice nada de lo que he hecho porque esperaba ser vista heroicamente.” Ella resopló. “Yo no
requiero laureles. Cuando esta guerra termine—” ella alejó la mirada mientras tomaba nuevas
secciones de cabello y los acomodaba en trenzas, “—si la Orden gana…” Ella pasó saliva. “Si
ganamos, hay una gran probabilidad de que eventualmente Kingsley, Moody y yo podríamos ser
condenados por crímenes de guerra.”
Ella encontró los ojos de Draco en la reflexión del espejo. “Nunca seré un héroe. Sabía eso cuando
decidí entrenar como sanadora. Esa nunca ha sido la razón para ninguna de mis decisiones.”
La esquina de su boca se arqueó. “Es más que eso. Harry es mi mejor amigo, pero la guerra es
mayor que Harry o que nadie más.”
“Yo quiero—” ella comenzó y después pausó e inhaló brevemente. “Quiero a la siguiente bruja
nacida muggle con estrellas en los ojos que venga a un mundo que le dé la bienvenida. Un mundo
en el cual tenga que estar constantemente volviéndose a ganar su derecho de estar ahí y no sea
tratada como si existir sea robar algo de alguien más. Donde ella pueda crecer y graduarse. Obtener
cualquier trabajo que quiera, que se case y tenga hijos, y que se vuelva vieja a lado de alguien. Yo
no tuve—” su voz se quebró brevemente. “Yo—no tendré nada de esas cosas. Quiero hacer el
mundo en el que yo quería vivir.”
Febrero 2003
Una de las mayores casas de hospicio se había visto afectada. Era hogar de varias figuras
significantes de la Resistencia, miembros del ED y de la Orden. Aún no estaban seguros sobre lo
que había pasado. Un patronus de Alicia Spinnet se había aparecido en Grimmauld Place a mitad
de la noche. Para el momento en el que la Orden pudo movilizar una respuesta, lo que fuera que
había pasado ya habían terminado mayormente.
No había sido un ataque de Mortífagos. Fueron mayormente arpías y hombres lobo. La casa se
había llenado de ellos. De acuerdo a Ginny, literalmente habían arpías arrastrándose, más de cien.
A muchos de los sobrevivientes que habían sido llevados al hospital les faltaban muchos órganos
internos para que fueran curados.
Alicia Spinner, Dedalus Diggle, Septima Vector y alrededor de treinta personas más habían
muerto.
Había destrozado abruptamente los altos espíritus que habían estado manteniendo a flote a la
Resistencia. En el proceso de tratar de recuperar sobrevivientes, Kingsley y varios miembros más
de la Orden y la Resistencia usaron Magia Oscura para poder forzar su camino hacia la casa.
Había resultado en una discusión explosiva y Kingsley después de eso. La casa entera estaba de
punta.
La semana siguiente, cuando Hermione regresó a la cabaña sola, entró incierta sobre lo que podría
pasar después. La habitación estaba vacía. Se quedó de pie esperando nerviosamente.
Se quedaron mirándose mutuamente durante varios minutos. Él pasó sus ojos sobre ella,
catalogando su apariencia de una forma en la que era habitual en ese punto.
“Hoy traje cuchillos de práctica,” dijo Draco como si las dos semanas pasadas no hubieran pasado.
“Oh.”
Él los sacó de su túnica. Uno de los cuchillos era pequeño, del mismo tamaño que los del par que
le había dado en Navidad. El segundo era más largo.
“Los cuchillos se están volviendo comunes en el campo. Las arpías normalmente los llevan. Los
Mortífagos están comenzando a ir con la moda. Son un buen apoyo si pierdes tu varita.”
Hermione examinó el cuchillo, pasando su dedo por el borde que parecía afilado como una navaja
pero que se sentía más como el mango de un cuchillo.
“Estoy consciente,” Hermione dijo rígidamente. Ella trataba lesiones de cuchillo con una creciente
regularidad durante el último año. Tan lejos como iban las lesiones no mágicas, los cuchillos eran
las peores. Órganos internos mutilados, pérdida de sangre severa, pulmones perforados,
hemorragias. Como maldiciones de corte severas, pero siempre más rasgadas y difíciles de cerrar.
“Imagino que lo estás.” Él no había encontrado sus ojos. Ni una sola vez. Desde el momento en el
que hizo el Juramento, sus ojos se alejaron de los de ella. “Comenzaremos con desviar ataques .
Luego te enseñaré cómo atacar con el tuyo. Usa maldiciones no verbales para tratar de detenerme.
Tu meta es hacerme caer antes de que haga contacto o esquivar si llego al rango.”
Él caminó hacia ella. “Para poder evitar un ataque de cuchillos, debes usar el peso y monumentum
de tu oponente en contra de ellos. Si está atacando, esquiva y trata de desarmarlo.”
Él demostró varias técnicas en cámara lenta; mostrándole a Hermione cómo tomar su muñeca,
guiarla de forma segura lejos de su cuerpo y después tratar de torcer el cuchillo para liberarlo.
“¿Dónde aprendiste todo esto?” ella preguntó después de que él le demostrara un décimo método
sobre cómo desarmar a alguien el cual involucraba romper su brazo.
Sus manos se quedaron quietas. “Bellatriz. Entrené con ella durante más de cuatro años. Le tenía
cariño a los cuchillos.”
Él se alejó de ella y su expresión era tensa. “Lo sabía. Ella siempre fue leal al Señor Tenebroso,
pero le importaba su hermana lo suficiente como para querer verme tener éxito, en vez de fallar
como se esperaba.”
Draco tragó saliva. “No.” Él alejó la mirada. “Mi padre—él—él era demasiado protector sobre mi
madre. Si lo hubiera sabido—”
Draco se quedó callado por un momento. “La Oclumancia no es un talento que él tenga. No en el
nivel en el que lo hubiera necesitado. Hubiera sido vengativo, y eso nos hubiera maldecido a
todos.”
“Bueno, supongo que pude haberle dicho en ese entonces.” La esquina de sus labios se torció.
“Pero pensé que podría hacer más para vengarla si hubiera tenido más tiempo. No me di cuenta de
cómo tomaría las noticias.” Él sonrió de forma amarga mientras miraba a sus años. “Estoy seguro
de que la Orden desea que lo hubiera hecho.”
Hermione parpadeó mientras trataba de imaginar en qué estado podría estar la Orden con Arthur,
Molly y George todavía luchando; pero sin Draco, sin rescates, sin inteligencia sobre qué batallas
podrían ganar, sin advertencias antes de ser atacados. Giró el cuchillo en sus manos.
“Los Weasley son mi familia, pero probablemente hubiéramos perdido para este momento—tú no
eras crucial en el ejército en ese entonces. Tu muerte y la de tu padre no hubieran sido suficiente
para afectar el resultado de la guerra. Probablemente estarían muertos.”
“Deberíamos continuar entrenando,” él dijo con una fría voz. “Dado que ahora has visto de primera
mano la devastación causada por las arpías.”
Hermione tragó saliva. “Aún no sabemos cómo entraron. No tenemos ni una idea. ¿Sabes algo al
respecto?”
“Las arpías no están en mi jurisdicción. No escuché hasta después, o hubiera tratado de dar alguna
advertencia.” Él vaciló. “Es posible que alguien en Sussex esté tratando de encontrar una manera de
evitar el Encantamiento Fidelio usando Magia de Criaturas Oscuras. Si sospechaban de alguna
ubicación de casa de hospicio, puede haber sido un experimento desafortunadamente exitoso. Hay
cientos de programas en Sussex; las ramas no colaboran seguido. No tengo contactos en todas
ellas. Deberían volver a escudar sus casas de hospicio y mover las que puedan.”
“Eso hacemos.”
“Bien,” él dijo mientras giraba el cuchillo entre sus dedos. “Sigamos entrenando.”
“Muy bien, veamos qué puedes lograr con un verdadero ataque,” él dijo después de una hora de
práctica lenta. Él se alejó de ella.
Hizo girar el cuchillo en su mano derecha de la misma manera que hizo girar su varita mientras
cruzaba la habitación y se colocaba en posición. Su expresión era fría e intensa mientras la miraba.
Hermione lo esquivó y lanzó maldiciones leves mientras elevaba su ataque inicial. Él era rápido y
despiadado. Él giró a su alrededor y acercó el cuchillo hacia su garganta antes de que ella pudiera
registrar que tenía que dejar de maldecirlo y tratar de esquivar.
Ambos se quedaron quietos. Sus ojos se encontraron por un momento, era como si el tiempo se
hubiera detenido. Su rostro solo estaba a centímetros del de ella, y Hermione se olvidó de cómo
respirar.
“De nuevo. La sincronización lo es todo. Aún no estás dispuesta a moverte.” Su tono era casi
vicioso. Él se paseó a través de la habitación y la atacó nuevamente.
“Muy bien. Eso es suficiente por hoy,” él dijo, caminando para alejarse de ella. Él se acercó a su
túnica y sacó un pergamino.
Hermione mordió su labio, caminó hacia su bolso y sacó un sobre. Ella lo tomó nerviosamente en
sus manos mientras volteaba para verlo.
“Moody dijo que te diera esto,” ella dijo, mirando hacia el piso. Parecía haber sido cuidadosamente
tallado.
“Por supuesto, mis órdenes para la semana.” Su boca se torció brevemente mientras se lo
arrebataba de las manos.
“Ya vete a casa, Granger. Tengo trabajo que hacer.” Su tono era frío. Él se volteó y abrió el sobre.
Hermione se quedó ahí por otro minuto, estudiando su espalda. Él no la miró de vuelta. Él
desapareció sin un solo sonido.
La semana siguiente, él aún no la miraba a los ojos. Él apenas le hablaba. Él la entrenaba por
exactamente dos horas a la semana, le entregaba sus reportes de inteligencia, tomaba sus órdenes
de Moody y se iba.
Pero estaba vivo; ella podía verlo y saber que estaba con vida.
Sin embargo, estar con vida no parecía ser algo que le importara. Él solo se veía cansado. La furia
a su alrededor se sentía sofocada. Él parecía estar existiendo por mera obligación.
Después de tres semanas, ella lo tomó por la muñeca mientras él aceptaba el sobre en su mano.
“Draco, por favor—mírame,” ella dijo, su voz suplicante.
Él soltó su mano y la miró. Su rostro y ojos eran fríos. “¿Todo esto no es suficiente para ti,
Granger? ¿Hay algo más que quieres?”
Él se burló. “Quizás algún día cuando tenga el tiempo pueda hacerte una lista sobre todas las cosas
que una disculpa no arregla.”
Él se había ido.
Ella quería deshacerse de sus libros, sus diarios, todo relacionado con Draco. Se sentía vengativo y
cruel al tener una libreta con viñetas ordenadas.
~ Hombros y cuello
~ Pómulos
~ Las muñecas son de fácil contacto - encuentra contexto para levantar mangas
~ Utiliza blusas de botones con algunos botones sueltos, o de cuellos en v. Tomar prestada la blusa
azul de Ginny.
Todos los libros de fisiología. Los libros sobre trauma emocional. O desórdenes de apego. Sobre
lenguaje corporal y señales físicas involuntarias. Ella quería quemarlo todo.
Ella fue hacia arriba su cuarto compartido con Ginny. Harry estaba actualmente en una misión en
Escocia. La Orden estaba tratando de encontrar una manera de entrar a Hogwarts. Era el único
lugar del cual estaban casi seguros en el que se podía encontrar un horrocrux, pero el castillo era
impenetrable- Los Mortífagos eran minuciosos cuando la prisión se puso.
Hogsmeade casi había sido arrasado en los primeros años de la guerra. No había túnel de Casa de
los gritos o túnel a través de la joroba en Gunhilda de Gorsemoor. La Orden seguía tratando de
encontrar una manera de pasar los escudos sin éxito. Era la tercera misión de Harry ahí. Harry,
Ron, Terry Boot y Zacharias Smith habían sido enviados.
Ella lanzó los hechizos para desbloquear los hechizos en su habitación y la abrió. Mientras ella
entraba, escuchó un rápido jadeo.
Ginny estaba acurrucada junto a su cama jadeando silenciosamente. Ella volteó rápidamente
cuando Hermione entró a la habitación. La expresión de Ginny mientras volteaba y miraba a
Hermione era ansiosa; su pecho estaba temblando fuertemente mientras jadeaba rápidamente por
sus boca abierta. Incluso su cabello rojo estaba mojado por lágrimas.
“No lo sé—” Ginny forzó las palabras fuera y comenzó a llorar más fuerte.
Ginny se interrumpió mientras luchaba por respirar. Unos sonidos de hipo ahogado emergieron de
lo profundo de su garganta mientras luchaba contra sus espasmos pulmonares.
“Está bien. [Link] respirar. Dime qué pasa y te ayudo,” Hermione prometió mientras
pasaba sus manos arriba y abajo por los hombros de Ginny. “Solo respira. En una cuenta de cuatro.
Espera. Luego sacalo por tu nariz hasta la cuenta de seis. Nos quedaremos con eso. Yo respiraré
contigo. ¿Está bien? Vamos, respira conmigo. Te tengo.”
Ginny solo lloró más fuerte.
“Está bien,” Hermione seguía diciendo mientras comenzaba a respirar profundamente como
demostración hacia Ginny. Ella tenía a Ginny en sus brazos fuertemente para que pudiera sentir al
pecho de Hermione expandirse y contraerse lentamente como una señal subconsciente.
Ginny siguió llorando durante varios minutos más antes de que sus jadeos se alentaron y su
respiración comenzó a copiar lentamente la de Hermione.
“¿Quieres decirme lo que pasa, o prefieres que vaya por alguien más?” Hermione preguntó cuando
estaba segura de que Ginny ya no estaba hiperventilando.
“No—no puedes—” Ginny tomó la blusa de Hermione fuertemente para detenerla. “¡Oh dios! Yo
no—”
“¿Ginny, qué pasa?” Hermione se estaba volviendo fría con temor. ¿Qué posiblemente pudo haber
pasado para hacer llorar tanto a Ginny?
Ginny se quedó callada durante varios segundos. Después inhaló profundamente y lo mantuvo por
un momento. “Estoy embarazada.”
Hermione se alejó y miró a Ginny con horror. Ella sintió como si la hubieran golpeado
violentamente en el pecho.
Si Hermione estaba embarazada—tendría que abortar. Ella no podía estar embarazada durante una
guerra. No valía la pena el riesgo. Un embarazo causaría que su magia se desestabilizara. Ella
regularmente usaba ciertos hechizos en contra de maldiciones que estaban en los tonos más oscuros
de gris. Era acumulativo, y la exposición podría resultar en anormalidades fetales. Ya pudo haberlo
hecho—si es que estaba embarazada. Ahora que Padma ya la había reemplazado en su mayoría,
desarrollar contra hechizos era una de las cosas más vitales que Hermione hacía en el hospital.
Si Draco se enteraba de que ella lo había seducido cuando era fértil, él probablemente creería que
lo había hecho a propósito. Él—él—
Las puntas de los dedos de Hermione comenzaron a hacer cosquillas como si hubieran agujas
molestándolos.
Hermione casi colapsó con alivio. No había nada malo con sus pociones anticonceptivas.
Hermione alejó la línea del pensamiento, y puso rápidamente sus escudos de oclumancia,
forzándose a enfocarse en Ginny. Ella abrazó a Ginny de una manera tranquilizadora y presionó un
beso en su cabello.
“Está bien. Solo me tomará unos días conseguir los ingredientes para hacer un abortivo.”
Las manos de Hermione sobre los hombros de Ginny se apretaron mientras la observaba. Ella
inhaló rápidamente. “Quieres quedártelo.”
Ginny asintió, sollozando levemente. “Tengo que—sobre lo único que habla Harry es tener una
familia. Cómo después de la guerra vamos a tener hijos. Niños llamados, James, Sirius o Colin, o
niñas llamadas Lily y Luna. Eso—eso es—todo lo que sueña. Si tengo un aborto— rompería su
corazón. Él diría que está bien, pero estaría devastado. Para él significaría que no creí que él
ganaría. Y yo no puedo ocultar eso como un secreto durante toda mi vida. Saber que tendría él
corazón si él lo supiera y solo pretendería.”
Hermione asintió lenta y levemente y alejó la mirada. “Muy bien.” Tragó saliva. “Probablemente
puedas quedarte aquí hasta que Harry regrese de su misión actual Y después podemos moverte a
alguna de las casas seguras de hospicio. Vas a querer estar con tu mamá, ¿no es así?”
Ginny negó con la cabeza firmemente, removiendo las lágrimas de su rostro. “No. Necesito
ocultarlo. Nadie puede saber. Ni mamá, ni Harry, nadie.”
Ginny miró hacia abajo y su pecho tembló. Harry—a Harry no le está yendo muy bien ahora.
Todos se han estado emocionando porque estamos llegando a un fin, que estamos en el juicio final.
Y él está feliz—él cree que podría ser real pero—también lo está rompiendo. Todo está
apoyándose en él pero—él no sabe cómo ganar. Cómo se supone que debe de funcionar. Él tiene
miedo de que si alguien se da cuenta de ello, la Resistencia completa podría colapsar. Ha
comenzado a tener pesadillas de nuevo. Incluso conmigo. No creo que sepa cómo funcionar sin
Ron. Nosotros somos todo lo que lo está manteniendo a flote. Si se entera que estoy embarazada—
tengo miedo de que ese estrés termine rompiéndolo completamente. No es como que necesite más
motivación para terminar todo esto. Creer que tiene a un niño dependiendo de él—probablemente
haría todo peor.”
Hermione tragó fuertemente, tratando de medir si habría algún valor en tratar de disuadir a Ginny.
Ella estudió el rostro de Ginny. La obstinada línea fija de su boca y mandíbula y el fuego decidido
en sus ojos.
“No lo sé. Tal vez podría pretender que me enfermé con algo y esconderme en una de las casas de
hospicio.”
Hermione arqueó sus cejas dudosamente, pero después de un momento ella mvió su cabeza
pensativamente hacia un lado. “Creo que podría hacer eso. Pero—Ginny, vas a tener que estar
aislada. Podrían ser meses. ¿Qué pasa si tienes al bebé y la guerra sigue? ¿También se lo vas a
ocultar a Harry en ese entonces?”
Ginny negó con la cabeza. “No. Si la guerra dura demasiado, le diré todo. Pero si estoy
embarazada, Harry solo se preocupará. Estar embarazada no es lo mismo que tener un bebé de
verdad. Si me haces parecer enferma con algo contagioso pero curable, él estará molesto pero
estará bien. Él confía en ti. Si le dices que tomará algunos meses sanar pero estaré bien, él te
creerá- Él sabe que no le mientes, incluso cuando quiere que lo hagas.”
Los ojos de Hermione cayeron, y ella torció el dobladillo de su blusa con sus dedos. Ginny tomó su
mano.
Hermione asintió lentamente. Su cuerpo entero se sentía de plomo. “Te voy a ayudar. Voy a
necesitar algunos días para averiguar cómo hacer esto.”
“Gracias, Hermione.” A Ginny se le acumularon las lágrimas nuevamente. “Dios, fui tan
cuidadosa. Nunca quise que pasara esto.”
Hermione la abrazó rígidamente y dejó que Ginny llorara en su hombro durante varios minutos
más. Ella trazó círculos de forma despistada en la espalda de Ginny mientras hacía una lista
mental. “Averiguaremos algo. Sé que no estabas tratando de embarazarte.”
Ginny asintió contra el cuello de Hermione. “Gracias. Lo digo en serio, Hermione. Eres la única
persona a la que puedo confiarle esto.” Ella se sentó y frotó su rostro. “Dios, estas hormonas y todo
apesta. Ni siquiera sé cuándo lloré así. Creo que solo voy a tener que esconderme aquí. Pasé por la
cocina antes y casi vomité en el pasillo.”
Hermione asintió mientras catalogaba mentalmente las enfermedades de largo plazo. “Está bien.
Necesito hacer una investigación.” Ella se puso de pie. “Sólo quédate aquí. Hazme saber si
necesitas algo.”
Hermione salió de la habitación, caminó por el pasillo hasta llegar al baño. Ella cerró la puerta
cuidadosamente detrás de ella y mirando hacia su estómago, lanzó un encantamiento de detección
de embarazo. Sus manos estaban temblando ligeramente.
Negativo.
Ella se quedó ahí durante otro minuto hasta que sus manos dejaron de temblar, después se apresuró
fuera del baño hacia la librería.
Hermione pasó casi dos días seguidos preparando pociones experimentales y practicando hechizos
de glamour y tratando de asegurarse de que cada detalle fuera perfecto. Ella recolectó un puñado de
pociones y fue hacia el baño. Ella se tomó un pequeño frasco y vió cómo la poción hacía efecto.
Tomó algunos minutos. Después una sensación similar a una leve forma de multijugos cosquilleo a
través de su piel y se observó a sí misma cambiar. Su piel estalló en grupos apretados de pústulas
púrpuras de aspecto doloroso en todo su cuerpo. Hizo una mueca y se examinó a sí misma desde
todos los ángulos. Fue una transformación horriblemente convincente. Presionó y pinchó varias de
las pústulas y no sintió nada. El glamour suspendido era indoloro.
Ella tomó el antídoto y sintió a su piel cosquillear nuevamente mientras observaba a su piel
aclararse.
Ginny estaba sentada en su cama, ojeando una [Link] se sentó y Ginny levantó la
mirada, sus ojos estaban abiertos y curiosos.
Hermione jugueteó con la bolsa en sus manos. “He desarrollado una poción que imita los síntomas
externos de la enfermedad de spattergroit.”
Hermione puso los ojos en blanco. “Es la mejor opción que se me pudo ocurrir que cumple con
todos tus requerimientos. Es contagiosa; es conocida por tomar hasta un año para recuperarse, así
que puedes quedarte escondida por tanto tiempo sea necesario. Se ve convincente; si no te ves
terriblemente enferma, la gente puede estar escéptica. Especialmente desde que tus hermanos
fueron quienes inventaron los Surtidos Saltaclases. Nadie va a creer que estás fingiendo esto. Y
posiblemente más importante, no es letal. Harry no va a tener que preocuparse porque
probablemente mueras de esto. Ya que no es una transformación física completa—solo es un
glamour externo—fui capaz de hacer la poción con sangre de dragón, lo que significa que cada
dosis durará semanas. No tendrás que dosificarte constantemente para mantenerla.”
Ginny asintió.
Ginny inmediatamente abrió su boca para objetivar, pero Hermione levantó su mano para
silenciarla.
Hermione sacó un libro con un capítulo marcado el cual le entregó a Ginny. “Los primeros
síntomas de Spattergroit son picazón y garganta seca. Todos con los que interactúes serán puestos
en cuarentena por algunos días. Así que evita a Poppy y a Padma,” la boca de Hermione se torció
ligeramente, “si hay alguien que creas que necesite descansar algunos días, deberías verlos.”
Hermione se puso de pie. “Necesito ir a hablar con Kingsley. Voy a darte una dosis antes de que
vayas a dormir. Para que así ‘despiertes’ con eso.”
Kingsley y Hermione coordinaban detalles tanto como fuera posible. Una vez que el diagnóstico
fue dado, Hermione y un puñado de otros ocupantes de Grimmauld Place también fueron puestos
en una cuarentena de tres días de precaución en otra habitación.
Padma fue envíada en búsqueda de ingredientes y llevó a Parvati con ella. Las chicas cayeron en
una trampa de arpías. Ellas pelearon su camino fuera, pero Parvati terminó con laceraciones en su
espalda y el pie derecho de Padma casi fue mordido completamente. Hermione consultó con Poppy
a través de los escudos de cuarenta, pero no había nada que se pudiera hacer para restaurar el pie
de Padma.
Una vez que todos estaban puestos bajo cuarentena temporal habían sido aclarados, Kingsley puso
a Hermione a cargo de monitorear la condición de Ginny. Ella visitaba a Ginny cada cuatro días. El
resto del tiempo, Ginny tenía que mantenerse en aislamiento. Nadie podía entrar a su habitación.
Dobby se hizo responsable de cuidar de Ginny día a día y de entregarle sus comidas.
Cuando Molly Weasley se recuperó de su indignación hacia Kingsley por no permitirle ver a su
hija, fue efusiva en su agradecimiento a Hermione por lo meticulosamente que Hermione había
planeado el cuidado de Ginny.
Investigar la partería a escondidas se incluyó en la interminable lista de cosas que Hermione hacía
en secreto cuando no estaba en la sala del hospital cubriendo a Padma.
La Resistencia estaba demasiado ocupada para que la noticia de la enfermedad de Ginny causara
ondas por mucho tiempo. Una vez que el pánico inicial de que la enfermedad pudiera propagarse se
calmó, las cosas volvieron a una tenue sensación de normalidad. Hermione solo tuvo que temer las
reacciones de Ron y Harry cuando regresaran de Escocia.
Su vida entera se sentía tensa sin un sentimiento de alivio. Ella se sentía desgastada; estirada hasta
que casi era transparente.
Ella se preocupaba cada día por Draco, pero verlo solo era un diferente tipo de agonía. Él se veía
demacrado y en el borde. Él apenas la miraba; apenas le hablaba. Él la entrenaba. Él entregaba su
información. Él aceptaba sus órdenes de Moody. Él se iba.
Cuando ella trataba de hablar con él, él solo se volvía más frío.
Después de varias semanas más, él pausó y la miró nuevamente en vez de solo irse. “Dile a Moody
que te alimente. Pareces un cadáver.”
Cuando regresó a Grimmauld Place, Angelina levantó la vista de una partida de Ajedrez Mágico
con Katie, con expresión sobria. “Harry, Ron y Terry han vuelto. La Orden está informando ahora.
Nadie les ha hablado de Ginny aún.#
“El castillo tiene demasiados escudos que incluso son difíciles de encontrar,” Harry estaba diciendo
con una voz baja y de mala gana cuando Hermione abrió la puerta. Él estaba esparcido en su silla.
Sus ojos tenían unas sombras muy oscuras por debajo que parecían moretones. “Pasamos por las
ruinas de Hogsmeade tratando de encontrar algunos de los viejos túneles. Tratamos de excavar el
túnel de Honeydukes, pero colapsó. Así que tuvimos la idea de acercarnos por el Lago Negro. Pero
cuando entramos, inferi comenzaron a salir y—ahí fue cuando Zacharias…”
“No fue culpa de Harry. El lago fue mi idea,” Ron dijo tan pronto como la voz de Harry se
desvaneció. “Cuando él trató de ir por Zacharias, yo lo detuve.”
Ron tenía una expresión levemente aturdida, como si estuviera en estado de shock. Harry se negó a
mirar a Ron.
“Esa fue la decisión correcta, Ron. Los inferi en el agua son casi imposibles de pelear ya que no
pueden quemarse,” dijo Remus, recargando una mano sobre el hombro de Ron.
“Esa no es razón suficiente para dejar que Zacharias se ahogara,” Harry dijo con una voz amarga,
su expresión estaba torcida con frustración. Él sostenía una pluma maltratada y constantemente
arrancaba las púas de cada lado mientras la giraba una y otra vez entre sus dedos. “Pudimos haber
hecho algo si Ron no hubiera desperdiciado el tiempo restringiéndome y dejar que Terry fuera
solo.”
“Mantenerte con vida es el trabajo de Ron, Harry,” dijo Kingsley. “Esas son sus órdenes: si es
beligerante al respecto, lo reasignaré y me haré cargo de su protección personalmente. ¿Tiene
objeciones a su compañero, Harry?”
“Salimos después de perder a Zacharias,# Ron dijo con un tono apagado, su cuerpo entero parecía
blando. “La mayor parte de la misión la pasamos revisando y luego viendo túneles.”
Kingsley asintió lentamente. “Llegar a Hogwarts es vital para llevar a esta guerra a un fin. Tendrán
algunos días para recuperarse, y entonces enviaremos a un equipo más grande.”
“Quisiera ser voluntario para la siguiente misión,” dijo Remus, dando unos pasos hacia adelante.
“No habrá luna llena. Estoy familiarizado con el Bosque Prohibido; tengo algunas ideas que
pueden valer la pena explorar.”
“Muy bien. Harry, Ron, Remus, y Tonks de la Orden. Moody y yo revisaremos las listas y
elegiremos a otros dos equipos.”
Harry asintió y miró distraídamente hacia el suelo. “Muy bien. ¿Algo más?”
Hermione se encogió por dentro. Harry miró fijamente a Kingsley. “¿Qué pasa?”
“¿Está bien? Necesito verla,” Harry se puso de pie saltando, sus ojos abiertos y con pánico.
“La han puesto en cuarentena,” Kingsley dijo antes de que Harry pudiera correr hacia el hospital.
“Spattergroit no es letal, pero es altamente contagioso; un brote pudo haver tenido un efecto
devastador en la Orden. No se le tiene permitido hasta que se mejore.
Harry tragó y tomó con fuerza el respaldo de su silla. “¿Bien? ¿Cuánto tiempo tarda? ¿Un par de
semanas?”
La habitación se volvió para mirar a Hermione junto a la puerta. La expresión de Harry se volvió
cautelosa cuando la miró a los ojos.
“Spattergroit puede ser una enfermedad a largo plazo. Normalmente toma meses, pero puede durar
hasta un año antes de que los elementos contagiosos finalmente se desvanezcan. Es imposible decir
cuánto tiempo estará en cuarentena,” dijo Hermione en voz baja.
“¿Meses? ¿Un año?” Harry parecía listo para caer de espaldas. “Tú, no puedes aislarla por tanto
tiempo. Eso es una tortura. Debe haber una forma de visitarla. Algún tipo de pociones. O
hechizos.”
“Granger, como nuestra profesional médica más calificada, es la única autorizada a visitarla para
monitorear su condición. Dobby entrega sus comidas, ya que los elfos domésticos son inmunes a
las enfermedades y no se sabe que las transmiten. Puede enviar cartas y mensajes con ellos. Son los
únicos permitidos en la habitación. Si intenta ponerse en contacto con Ginny, potencialmente
pondrá en peligro todo el esfuerzo de guerra. Harry, solo diré esto una vez. Si intenta violar la
cuarentena, la trasladarán a un lugar no revelado hasta que se recupere. Si tiene preguntas, llévalas
a Granger. Reunión terminada.”
Todos los demás salieron. Después de unos minutos, Hermione estaba sola y de pie con Harry.
“Ella—ella estará bien, ¿no es así?” Harry dijo una vez que la habitación estuvo vacía. “¿Tiene
dolor?”
“Con el tiempo estará bien,” dijo Hermione, moviendo nerviosamente sus manos detrás de su
espalda. “Ella no tiene ningún dolor. Está tomando pociones reconstituyentes y pasa mucho tiempo
durmiendo. La recuperación de Spattergroit depende en gran medida de una buena salud, estoy
haciendo todo lo posible para asegurarme de que esté cómoda y feliz.”
“Okay.! Harry asintió repetidamente. “Eso— eso es bueno. ¿Sabes cómo lo consiguió?”
Hermione negó con la cabeza. “Es fúngico. Nadie más lo ha contagiado. Puede que haya sido
simplemente mala suerte.”
Harry asintió y se acercó, su expresión se hizo más seria. “¿Puedo verla? ¿Sólo una vez? Solo por
un minuto. Solo quiero asegurarme de que ella sepa que la amo ".
La comisura de la boca de Hermione se crispó cuando negó con la cabeza. “Lo siento, Harry, está
en cuarentena. No hay "solo por un minuto". Nadie puede entrar.”
Los ojos de Harry se agrandaron. “Seré cuidadoso. Todo lo que tenga que hacer, seguiré todas tus
instrucciones. Sólo una vez.” Su voz era suplicante y cómplice.
Hermione le sonrió con tristeza mientras doblaba sus manos en puños apretados detrás de su
espalda. “Lo siento, Harry. No puedo romper las reglas. Ni siquiera para ti.”
Flashback 26
Chapter Notes
Marzo 2003
El embarazo de Ginny fue tan suave como se pudo haber esperado. Ella estaba drenada físicamente
por el peaje que tomaba de su Magia, pero a pesar de dormir la mayor parte del día y rehusarse a la
comida que Hermione había enviado, los síntomas de su embarazo eran relativamente menores.
Después de escuchar la casi muerte de Narcissa Malfoy durante el embarazo, Hermione estaba
paranoica sobre qué tipo de embarazo mágico podría ser. Pero Ginny parecía controlar el embarazo
fácilmente.
“Es una cosa de Prewett; embarazada fácilmente, embarazos fáciles,” dijo Ginny cuando Hermione
preguntó.
“Eso es suertudo, odiaría dejarte sola como ahora si estuvieras tan enferma como los libros dicen
que se puede poner una bruja al embarazarse,” dijo Hermione, estudiando el luminoso y amarillo
orbe flotando sobre el estómago de Ginny. “El bebé tiene una buena firma mágica; parece
saludable. Pero no tengo mucha práctica con este tipo de hechizos.”
Hermione pasó a una página diferente en la Guía para Cuidado del Embarazo Mágico y
Nacimiento Efectiva y practicó un encantamiento para revistar placenta previa.
“¿Has escuchado algo sobre Harry y Ron?” Ginny preguntó después de unos minutos de Hermione
manipulando hechizos de diagnóstico.
Hermione asintió y canceló todos los diagnósticos colgando alrededor de Ginny. “Están otra vez en
Hogwarts. No han enviado ningún mensaje.”
“Harry envía su ciervo en la noche. Creo que debe hacerlo cuando está en vigilancia. Llegó a mi
habitación anoche,” Ginny presionó sus labios y parecía estar al borde de lágrimas.
“Me siento tan mal mintiéndole,” dijo Ginny, jalando las puntas de su cabello. “Y que también te
estoy haciendo mentir. Lo siento. Debí haber sido más cuidadosa.”
“Está bien. No tienes que preocuparte por mí.” Hermione se encogió de hombros con cansancio
mientras encogía el libro y lo metía en una bolsa.
Ginny se inclinó hacia adelante y tomó la muñeca izquierda de Hermione. “Bueno, no tienes
mucho que hacer aquí. Y creo que necesitas a alguien que se preocupe por ti. Estás tan delgada.”
Ginny pasó el pulgar por el cúbito de Hermione como para demostrar cómo sobresalían los huesos.
Hermione tiró de su muñeca para liberarla y se bajó las mangas. “Parece que ni siquiera duermes.
Parece que estás hecha de papel. ¿No tienes a alguien?”
Hermione alejó la mirada. “Bueno, George se ha ofrecido,” ella dijo con una sonrisa torcida. “Pero
no creo que en realidad lo dijera en serio.”
Ginny la pinchó. “Sé seria. No puedes sobrevivir esta guerra sola. Nadie puede soportarlo.
Sobrevivimos juntos.” Ginny miró a Hermione cuidadosamente. “Digo, tal vez estabas bien antes.
Pero—tú—tú ya no pareces estar sobrellevándolo. Desde Navidad, no creo que te haya visto
dormir. ¿No tienes a nadie?”
Hermione arrugó la nariz con disgusto. “Creo que ya he mencionado que follar catártico no es lo
mío.” Ella se burló mientras negaba con la cabeza. “Agregar un compañero de sexo difícilmente va
a mejorar mis habilidades de afrontamiento.”
Ginny puso los ojos en blanco y negó con la cabeza. “No estoy diciendo que consigas un
compañero para follar. Ni siquiera tienes a alguien con quien hablar o quien te dé un abrazo
después de un mal día. Cuando alguien trata de acercarse a ti, tú los alejas, de la forma en la que lo
hiciste con Harry en Navidad. No entiendo por qué no dejas que nadie comparta la carga. Conozco
esa mirada en tus ojos; es la misma que Harry tiene cuando la guerra lo está aplastando. Pero Harry
sabe que tiene a Ron sin importar lo que pase, y a mí, a ti, a la familia, al ED, a Remus y Tonks, a
la Orden, e incluso a sus estúpidas peleas Muggle cuando se vuelve demasiado pesado. Él tiene
todo eso para caer o cuando necesita bajar por un pequeño tiempo. Tú también necesitas hacer
eso.”
Hermione miró hacia sus uñas y jugueteó con las cutículas por un minuto. “¿Qué carga tengo que
alguien estuviera dispuesto a compartir conmigo?” Su voz era amarga.
Ella volteó y miró por la ventana durante un minuto antes de mirar nuevamente a sus manos. “Es
peor, Ginny, el pensar que alguien está para ti y después enterarse que no están ahí cuando más lo
necesitas. No puedo—no puedo tomar ese riesgo. No sería capaz de soportarlo.”
Ginny resopló de forma frustrada y tocó una de las pústulas con glamour en la muñeca. “Harry y
Ron se enojan contigo porque les importas. No puedes asumir que la gente te va a defraudar y
después nunca darle una oportunidad a nadie. ¿Qué si están ahí y tú nunca confiaste en ellos lo
suficiente para darte cuenta?”
Hermione torció su varita entre sus manos. “¿Qué si no lo están? ¿Cuando en verdad necesite que
lo estén?”
Hermione cerró sus ojos por un momento antes de volverlos a abrir. “Esta manera se ha convertido
en un hábito para mí, Ginny. No sé cómo hacerlo diferente.”
“¿Por qué no puedes hablar conmigo? ¿Ves? Hemos sido amigas por años. Hemos sido compañeras
de cuarto durante casi cuatro años. Pero nunca ni siquiera has considerado que yo sea alguien con
quien puedas hablar. Incluso antes de que me volviera un miembro de la Orden, Harry y yo aún
éramos capaces de hablar de cosas. Él podía decirme lo suficiente. Tú puedes hablar conmigo.
Puedes confiar en mí. No juzgaré. Estoy confiando en ti. Estoy aquí para ti. Si necesitas a alguien,
puedes hablar conmigo sobre lo que sea.”
Hermione miró a Hermione de manera culposa. “Ginny… yo—no es cuestión de que no confíe en
ti. Yo—solo—yo no—”
La expresión de Ginny cayó. “Olvídalo. No estoy tratando de obligarte. Solo quería que supieras
que tienes a alguien con quien hablar. Si alguna vez quisieras. Incluso si no esté de acuerdo
contigo, no voy a dejar de ser tu amiga.”
“Gracias, Ginny,” dijo Hermione apartando la mirada. “En verdad lo aprecio. Si pudiera—yo
hablaría si pudiera. Pero ni siquiera sé por dónde comenzar. Y—” ella miró a su reloj, “tengo que
irme. El turno de Padma va a empezar pronto, y aún estoy ayudando a que lo sobrepase.”
“Tan bien como se puede esperar. Aún se está adaptando al prostético; se vuelve doloroso y ella se
cansa fácilmente—el trabajo de encantamientos no es tan bueno como podría ser. Flitwick y yo aún
estamos tratando de reparar el balance.
Hermione recolectó sus libros y pociones y los echó todos en una bolsa antes de salir de la
habitación de Ginny; haciendo un espectáculo de cómo removía todo tipo de escudos protectores
de su cuerpo y aplicando encantamientos de limpieza antes de ir a cambiar su ropa.
En su camino hacia el hospital, ella se detuvo y se recargó contra la pared durante unos minutos.
Ella presionó sus palmas contra el tapiz tratando de detener a sus manos temblorosas.
Ella no había sido capaz de dormir seguido durante más de una hora o dos desde Navidad. Ella
tomaba una poción de Sueño sin Sueños una vez a la semana en la noche de los lunes, para que sus
manos no temblaran durante su entrenamiento con Draco.
Todos los demás se reunían en la sala de estar en las noches en las que no podían dormir, pero
Hermione se sentía incapaz de soportar estar ahí. Ella estancaba las conversaciones; la gente
trataba de subirle el ánimo y de incluirla. Ella estaba demasiado cansada como para fingir.
La mayoría de las noches, cuando la casa estaba callada, ella se sentaba sola en la cocina de
Grimmauld Place, tratando de encontrar algo que hacer para llenar el frío de las horas vacías hasta
el amanecer.
Hermione estaba en las escaleras con Padma, ayudándola a practicar subir las escaleras sin un
bastón, cuando la puerta de Grimmauld Place se abrió de repente.
“¡No! ¡Suéltenme! ¡Suéltenme!” Harry estaba gritando y tratando de soltarse de los brazos de
Remus mientras Remus lo arrastraba por la puerta. “Mierda. ¡DÉJENME IR! ¡¡No podemos
dejarlos!!”
“¡Alguien atúrdalo!” Remus gritó mientras mantenía a Harry en el suelo evitando que se pudiera
liberar.
“Dios, no. Mierda. ¡Dejaron a Ron! ¡SUÉLTENME! ¡¡¡NO PUEDEN HACER QUE LO DEJE
AHÍ!!!”
Hermione sacó su varita y golpeó a Harry en el costado de la cabeza con un aturdidor. Harry se
desplomó inerte.
“¡No lo despierten a menos que esté atado!” Remus dijo de repente, volteandose, saliendo
rápidamente por la puerta y apareciendo antes de que alguien pudiera hacer preguntas.
Hermione dejó a Padma en las escaleras y se apresuró hacia el inerte cuerpo de Harry. Ella lanzó
un diagnóstico, revisándolo cuidadosamente. Él estaba cubierto de tierra, tenía una concusión y
varias costillas fracturadas; varias uñas se habían rasgado y él estaba cargando lesiones de
maldiciones.
“Alguien mándele un patronus a Kingsley y a Moody,” Hermione dijo con una firme voz mientras
contrarrestaba las maldiciones. Ella levitó a Harry del suelo y lo llevó hacia el hospital.
No tomó demasiado en reparar las lesiones de Harry. Después ella vertió varias pociones
fortalecedoras por su garganta.
Ella se cernió sobre él, limpiándole la cara y observando cómo el color volvía lentamente a sus
rasgos. Ella le apartó el pelo áspero de la cara y le pasó la punta de un dedo por la cicatriz.
“Oh Harry, Harry, Harry,” ella murmuró bajo su aliento y presionó su frente contra la de él. “Por
favor, Remus, trae a Ron de vuelta.”
Ella se quedó junto a Harry hasta que Neville apareció, acompañado por Charlie quien estaba
cargando a una Tonks inconsciente. Padma llegó detrás de ellos. El brazo de varita de Neville
estaba roto en múltiples ángulos horripilantes.
“¿Qué sucedió?” Hermione preguntó mientras Padma levitaba a Tonks en una cama.
“Mierda si lo sé,” dijo Neville. Él estaba tan pálido que su piel casi era translúcida. Hermione hizo
un diagnóstico; él había sido golpeado en el brazo con la maldición ácida y también mostraba
rasgos de que le hubieran hecho crucio. “Ellos debieron haber esperado que eventualmente
podríamos usar los túneles. Activamos una alarma o algo. De repente había más de una docena de
Mortífagos ahí. Había muros anti apariciones; ni siquiera pensamos en checar al cavar. Los
detuvimos y Remus hizo un agujero en el techo del túnel y sacó a Harry primero. Nosotros
tratamos de seguir. Ron fue golpeado con algo. Anthony y yo estábamos tratando de sacarlo pero
ellos golpearon mi brazo de varita con la maldición ácida. Anthony la contrarrestó, usó leviosa y
me sacó del túnel. Idiota, bajó su guardia. Ví como la maldición asesina lo golpeó. No sé cómo
salió Tonks. Nadie más—salió. Cuando Remus regresó, él solo nos hizo aparecer.”
“¿Así que—Ron está vivo?” La voz de Hermione tembló mientras removía los huesos de su brazo.
Neville estaba tan aturdido que ni siquiera reaccionó.
“No lo sé—”
“Le escribimos a mamá,” dijo Charlie con una voz de madera. “Para averiguar qué dice el reloj.”
Hermione fue personalmente y se quedó de pie mirándolo fijamente junto a Molly Weasley, quien
había hecho vigilia ahí. Hermione se sentía medio asustada de que si volteaba probablemente se
movería a “Perdido” junto a la de Percy.
“Molly, hay una reunión en una hora, sobre qué hacer. Yo—puedo quedarme con Arthur, si quieres
ir,” Hermione finalmente dijo, apoyando una mano ligeramente en el hombro de la Señora
Weasley.
Molly no alejó la mirada del reloj. Ella negó con la cabeza. “No. Tengo que quedarme aquí,
querida. Los chicos estarán ahí. Yo tengo que quedarme aquí.”
Hermione alejó su mano. “Te haré un poco de té antes de irme.”
“No vamos a tratar de lograr ninguna misión suicida al tratar de entrar a Hogwarts,” Kingsley dijo
tan pronto como la interrogación fue completada. Él estaba absolutamente calmado a pesar de la
tensión vibrando por el aire. “Entrar en la escuela ya era una misión de máxima prioridad y lo
sigue siendo. Dada nuestra incapacidad para acceder a la escuela, no podemos planificar de
inmediato un rescate para encontrar un solo prisionero dentro del castillo. Hasta que tengamos
mejor información, un intento de rescate está descartado.”
Charlie golpeó la mesa enojado, y la junta descendió a gritos durante varios minutos.
“No podemos dejarlo ahí. Es un miembro de la Orden. Probablemente lo están torturando. ¿Qué si
Lucius Malfoy pone sus manos en él?” El pecho de Harry estaba temblando con pánico y furia a
pesar del Filtro de Paz y los sedativos que Hermione le había dado antes de que aprobara su
reanimación.
“No hay nada que pueda hacerse hasta que tengamos mejor inteligencia,” dijo Kingsley sin ser
conmovido. Él siempre estaba rigurosamente calmado durante las juntas. Sus ojos viajaron a través
de la habitación antes de detenerse en Harry. “Mientras tú te recuperas, Moody ya está dirigiendo
una nueva misión en Hogwarts. Estamos completamente conscientes de la urgencia de la situación,
Harry.”
“No necesito recuperarme,” Harry espetó, sus dientes se mostraban. “Necesito que me ayudes a
traer a Ron de vuelta. Tiene que haber algo que podamos hacer. Tenemos prisioneros, podríamos
hacer un intercambio.
Kingsley inhaló profundamente y negó con la cabeza. “Si la orden intentara abrir un canal de
negociación, le alertaríamos el valor de su prisionero. Estás en duelo; hasta que se te asigne un
nuevo compañero, se te prohibe ir a más misiones.”
“Mantengan un ojo en Harry,” dijo Kingsley. “Remus, Fred, Charlie, no lo pierdan de vista.”
Ella se detuvo y se dio la vuelta. Kingsley lanzó un hechizo de privacidad a su alrededor. Ella puso
sus manos en puños detrás de su espalda.”
“Necesitas hablar con Malfoy. Quiero saber todo sobre Hogwarts, de inmediato.”
“Tan pronto como puedas, espera ahí hasta que hables con él. Dile que es crítico. Deja en claro que
esto es una prioridad principal para la Orden.”
Ella asintió y comenzó a voltearse antes de detenerse. “¿Debería decirle por qué? ¿Que estamos
tratando de traer a Ron de vuelta?”
Kingsley asintió lentamente mientras la observaba. Su expresión estaba cerrada pero su mirada
mientras la estudiaba era meticulosa. Ella normalmente se preguntaba qué conclusiones estaba
ideando.
“Sí. Si tiene una oportunidad de traer a Ron de vuelta, eso sería preferible a las pérdidas que
sufriremos en Hogwarts. Dudo que ellos sean lo suficientemente tontos para matarlo; las tendencias
de Harry son bastante conocidas. Hasta que tengamos a Ron de vuelta, Harry es inútil. No hay
soluciones que no sean un riesgo para la Orden. Perder a Ron sería fácilmente una pérdida crítica
para nosotros.”
La boca de Hermione se torció con la implicación no tácita. Valía la pena sacrificar a Draco para
recuperar a Ron. Por supuesto. Por eso fue que se le concedió permiso desde un principio. Ella
sabía que ese cálculo era correcto. Porque la guerra era más grande que nadie.
Pero—pero—
Ella tragó saliva. “Muy bien. Le diré,” ella dijo con una voz muerta.
Después de un momento, ella agregó “Te das cuenta de que Harry va a tratar de realizar un rescate
por su parte.”
La esquina de la boca de Kingsley se torció. “Por eso fue que asigné a Remus, Fred y Charlie. Si
me pusiera en su detalle, él trataría de ir solo. Es menos probable que los deje a ellos atrás. Tengo
esperanzas de que Remus pueda hacerlo razonar antes de que haga algo estúpido. A menos que lo
pongamos en estasis en algún lado donde los Weasley no tengan acceso, no creo que haya alguna
manera de detenerlo.
Ella observó a Kingsley calcular la pregunta. Se había dado cuenta de unos años después de la
guerra que Kingsley Shacklebolt había sido un Slytherin.
“Aún no. Si no podemos recuperar a Ron en una semana, lo usaremos,” Kingsley dijo finalmente.
“No quiero ninguna información llegar a ellos. Si tenemos suerte, se ocuparán tratando de reunir su
propia inteligencia hasta que Moody y yo podamos encontrar una solución.”
“Muy bien.”
La habitación en la cabaña era fría. Ella envolvió sus brazos firmemente a su alrededor mientras
esperaba a que Draco apareciera.
La expresión de Draco brilló. “¿Es Ron? Solo había escuchado que era un Weasley.”
La expresión de Draco se volvió fría. “Atacar Hogwarts sería un suicidio. El lugar es una
fortaleza.”
“Necesitamos recuperarlo,” Hermione dijo sin vacilar. “No es negociable. Me dijeron que te dijera
que es crítico.” Los ojos de Draco brillaron levemente. “Ron es crucial para la Orden. Kingsley
quiere todo lo que puedas proveer sobre la prisión de Hogwarts.”
“Gracias,” dijo Hermione, tratando de encontrar sus ojos por un momento. ¿Qué pasaría si él
moría? ¿Qué si esta era la última vez que lo iba a ver?”
“Gracias, Draco.”
Él siseó con irritación. Su mandíbula se tensó. “Preferiría que dejaras de llamarme así.”
La expresión de Draco se volvió viciosa. “¿De verdad? ¿Tenemos el tiempo para discutir esto
ahora?”
Hermione tragó saliva fuertemente pero no pudo detenerse a sí misma. “¿Hay algún punto en el
que me volverás a hablar? ¿Siquiera volverás a mirarme alguna vez?” Su voz era suplicante.
Draco levantó la mirada firmemente, y un cruel brillo entró a sus ojos mientras se enfocaban
directamente en Hermione. Fue como un puñetazo en el estómago que de repente volviera a centrar
su atención en ella.
“¿Quieres que te mire, Granger?” dijo Draco, su tono era ligero—casi engatusado—pero tenía un
borde helado con él. Caminó hacia adelante y se acercó a ella. “Bien. Estoy mirando. Es
encantador, debo decir, ver toda la culpa en tus ojos.”
Él se burló de ella.
“Sabes, solía pensar que las circunstancias de mis servidumbre hacia el Señor Tenebroso era una
esclavitud tan cruel como alguien podría cocevirlo. Pero lo admito, se palidece de alguna manera
junto a ti.”
“Supongo que nadie se da cuenta de que tan ligero es un par de esposas hasta que tiene dos,” él
dijo, estudiando su expresión mientras su tono se volvía meditabundo. “Al menos antes podía usar
como consolación que no era mi culpa; que aceptarlo era simplemente lo mejor que podía hacer
para mantener a mi madre a salvo. Es diferente cuando no tengo a nadie a quien culpar más que a
mí.”
Él se estiró y las puntas de sus dedos pasaron ligeramente sobre su mejilla. Hermione cerró sus ojos
e inhaló fuertemente. Él estaba tan cerca que ella podía oler el musgo de roble y la juncia del
papiro que se aferraba a su piel.
“Para el momento en el que me dí cuenta que había calculado mal, tú ya habías forzado tu entrada.
Tú eras tan obvia, y solo lo hacía peor. El hecho de que me dejabas hacerte lo que fuera si
significaba salvar a los mismos amigos que dejaron que te vendieras; que nada que yo hiciera te
ahuyentara. Al menos cuando yo me vendí y tomé la marca, mi madre se postró a ella misma y
suplicó que ella fuera la que la tomara en mi lugar. Supongo, en algunos aspectos, tengo más suerte
que tú.”
“Luego, después de que casi murieras en Hampshire, pensé, por lo menos puedo mantenerla con
vida. Ella merece tener a alguien a quien le importe lo suficiente para mantenerla con vida. Pensé
que eventualmente te rendirías. Pero por supuesto, tú harías lo que fuera para salvar a la gente por
la que te sientes responsable. Por supuesto que convertirías a tu propia culpa en un arma para poder
usar la mía.” Él rió de una manera profunda y amarga. “Estoy seguro de que hay algo poético en
todo esto, pero ahora todo lo que siento es un nuevo par de esposas.”
“Así que perdóname si no me gusta mirarte, Todavía me estoy ajustando a todas las formas en que
las nuevas se irritan.”
Hermione se hundió en el piso y puso su cabeza en sus rodillas mientras luchaba por respirar.
Ella regresó silenciosamente a Grimmauld Place y encontró que su armario de pociones había sido
saqueado. Ella revisó el inventarió y encontró que varias dosis de poción multijugos y dos frascos
enteros de veritaserum habían sido robados. No se habían tocado ninguno de los compartimentos
ocultos.
Padma fingió ignorancia cuando Hermione le preguntó al respecto. “Estaba en otro piso. Para
cuando bajé las escaleras, quien lo hizo ya se había ido,” Padma dijo encogiéndose de hombros.
“No puedo imaginar para qué alguien necesita ochenta dosis de veritaserum,” Hermione dijo en un
tono firme. “Deberás volver a calcular el racionamiento hasta que finalice el próximo lote el mes
que viene. Quizás la próxima vez que olvides activar las alarmas cuando se rompan las barreras,
asegúrate de que los ladrones comprendan cómo funciona la dosis de veritaserum.”
Hermione se dispuso a volver a colocar las protecciones en el armario y luego fue a ver a los
ocupantes en la sala del hospital.
Tener turnos regulares en el hospital mientras Padma se recuperaba fue un alivio. Algo que hacer.
Algo en lo que concentrarse. Algo que estaba bien; eso no se sumaba a la intrincada red de engaños
por la que pasaba la mayor parte del tiempo estrangulada.
Era lo único que hizo Hermione que no la hizo querer mutilarse en penitencia después.
No es que importara si estaba arrepentida o no. No es que a nadie le importara.
Cuando se sentaba sola en la cocina por la noche, podía hacer lo que quisiera.
Una línea la primera vez. Había visto cómo la sangre brotaba y se convertía lentamente en una gota
que se deslizaba por su piel hacia la mesa.
Ella movía su varita y la sangre se desvanecía. Otro movimiento y el corte también se había ido.
La noche siguiente habían más. La horas pasaban, noche tras fría noche mientras ella cortaba y
cortaba. Tantas laceraciones como una navaja de afeitar como quisiera. Ella podría curarlos a todas
sin ni siquiera una cicatriz.
Ella era buena en eso. Arreglar heridas eternas. Era un talento excepcional suyo. Era algo que hacer
en la noche.
Cuando salió de una visita con Ginny, encontró a Harry parado afuera de la puerta.
Él parecía tener fiebre. Su piel era pálida, pero sus ojos estaban brillando con fuerza.
“¿Ella está bien?” él preguntó antes de que Hermione pudiera terminar de cerrar la puerta.
“Ella está bien. Aún no hay ningún cambio,” dijo Hermione antes de que la expresión de Harry
pudiera volverse de esperanza. Ella removió todos los escudos protectores y lanzó hechizos
limpiadores en ella rápidamente.
“Le dije. Le dije que le haría saber tan pronto como lo recuperáramos.” Ella puso su mano sobre el
brazo de Harry. “Vamos a recuperarlo, Harry.”
“Lo sé, sé que lo haremos,” dijo Harry, después miró firmemente a su alrededor como si
sospechara que alguien los estuviera escuchando. “¿Puedes—puedes venir conmigo?”
Harry se encogió de hombros con un falso descuido. “Solo necesito a un sanador, y tú eres la
mejor.”
La cabeza de Harry se levantó y él la miró fijamente, horrorizado. “¿Qué? No. ¿Por qué pensarías
eso?”
Hermione jadeó levemente por el alivio y cerró sus ojos brevemente. “Alguien irrumpió en mi
armario de pociones y robó casi todo nuestro suministro de veritaserum para el mes. No sé qué
otras cosas podrías estar haciendo.”
Harry la miró y puso sus manos en sus bolsillos. “Simplemente fuimos y conseguimos algunos
carroñeros. Ninguno de ellos conoce la oclusión. Veritaserum funciona.”
“Te diré una vez que lleguemos ahí,” Harry le tomó la muñeca y puso su capa de invisibilidad
sobre sus cabezas. Él los sacó de Grimmauld Place y apareció.
Ellos reaparecieron en un lote vacío. Harry se estiró y tomó algo invisible que flotaba en el aire. Se
escuchó el chirrido de una puerta vieja y Harry dio un paso adelante, todavía sosteniendo a
Hermione por la muñeca. Mientras ella lo seguía, una pequeña cabaña comenzó a aparecer,
rodeada por un largo jardín y un estanque sobre el cual Harry y ella estaban a lado.
“Era la casa de los Toks,” dijo Harry. “Remus y Tonks le volvieron a poner escudos para que
Remus pudiera tener un lugar seguro para transformarse.”
Hermione observó incrédula. “¿Tonks regresa a la casa donde sus padres fueron asesinados?”
Harry miró hacia el edificio y sus ojos crecieron con anhelo. “Es la casa de su infancia. Ella se casó
en la sala de estar. Ella dice que tenía que regresar. Es todo lo que le queda de sus padres. Si la casa
de mis padres en el Valle de Godric siguiera de pie, también iría ahí.”
Él se quedó de pie mirando fijamente a la cabaña por un minuto antes de moverse. “Vamos.”
Harry abrió el camino a lo largo de un sinuoso camino de grava hasta la puerta principal. La
entrada se abría a la sala de estar con un comedor más allá. Charlie, Fred, Remus y Tonks estaban
todos de pie alrededor de una mesa. Miraron hacia arriba cuando Harry entró. Hermione lo siguió a
la habitación.
“¿Hermione?” Fred dijo con un tono incrédulo. “Pensé que ibas a conseguir a un sanador de
campo.”
“No saben lo suficiente,” Harry dijo rotundamente mientras caminaba hacia la mesa. Hermione se
quedó atrás. “Han pasado tres días; no sabemos qué tipo de lesiones pueda tener. Hermione puede
curar lo que sea.”
“¿Y la última vez que estuvo en una misión fue cuándo?” dijo Charlie, arqueando una ceja
mientras la observaba.
“No podemos llevarla,” dijo Fred cruzándose de brazos. “La Orden la necesita. No se puede
reemplazarla como sanadora, y no tiene experiencia en el campo.”
“Lo que la Orden necesita es dejar de perder gente, o no habrá nadie para que ella pueda curar.”
Harry dijo con un tono furioso.
“Padma. Padma es buena con la sanación, y ella está acostumbrada a estar en el campo.” Dijo
Remus, estudiando a Harry en vez de a Hermione.
Harry negó con la cabeza. “Padma solo tiene un pie. Ella probablemente esté lista para misiones
con un prostético en unos meses, pero no está lista ahora. Pomfrey está en sus sesentas y se marea
en las escaleras. Necesito a alguien que pueda moverse rápido. Hermione no necesita estar
acostumbrada a pelear
“¿Qué están planeando? Los cinco de ustedes no pueden posiblemente entrar a Hogwarts para un
rescate,” dijo Hermione, agarrando su varita.
“Ron no está en Hogwarts,” dijo Harry con total naturalidad, mostrando un rollo de pergamino.
“Salimos y atrapamos a unos carroñeros. Lo que dicen es que lo movieron más cerca de Londres
para una interrogación. Hay una prisión más pequeña en Cambridge.”
“Obtenemos mucha información de los carroñeros. La mayoría de los planos de la prisiones que
usamos para nuestros rescates vienen de los carroñeros, sabes,” Harry dijo asintiendo, mirando
hacia abajo en el contorno aproximado de un edificio.
Hermione se estremeció y sintió frío. Moody había atribuido la mayor parte de la inteligencia de
Draco a los planos de la prisión como si fueran de carroñeros. Se acercó y miró el plano durante un
minuto antes de volver a mirar hacia arriba.
“Harry—esto podría ser una trampa,” ella dijo tan gentilmente como podía.
“Sí. Cualquiera de nuestra inteligencia podría ser una trampa. Pero ha sido bastante buena hasta
ahora. No voy a dudar si el tiempo podría significar tener a Ron de vuelta. Tenemos que ir hoy.
Mañana es la luna llena,” Harry dijo con una voz firme.
“Es tan bueno como otra cosa que hemos obtenido,” dijo Remus lanzándole una pequeña sonrisa.
“La Orden necesita a Ron de vuelta. Los Mortífagos probablemente esperan que nos retrasemos y
después usarán una fuerza más grande; si llegamos antes de que nos esperen, habrán menos
muertes.”
Hermione se quedó de pie, vacilando. Si exponía a Draco frente a todos en la habitación, no había
garantía de que eso siquiera los detendría. Solo destrozaría a la Orden.
“¿Vendrás, Hermione, a ayudarme a traer a Ron de vuelta?” Harry se volteó y la estaba estudiando
seriamente.
“No sé qué es lo que han podido hacerle después de tantos días,” Harry la interrumpió, su voz era
grave. Tenía un temblor subyacente en ella. “Él podría estar—bastante, bastante herido. Por eso
necesito que tú vengas. Eres la mejor. Eres la mejor sanadora. Si él está demasiado herido,
probablemente no seremos capaces de poderlo sacar sin ti. Pero yo voy a ir—tengo que ir a
sacarlo.”
“Hasta que tengamos a Ron de vuelta, Harry es inútil. No hay soluciones que no sean un riesgo
para la Orden. Perder a Ron fácilmente sería una pérdida crítica para nosotros.”
Harry suspiró con alivio y le hizo una mueca. “Bien. Ven a ver el plan.”
El plan no era lo mejor de la Orden. La estrategia siempre había sido la fortaleza de Ron y todos
podían sentir su ausencia y la necesidad por él mientras todos miraban al plano ante ellos.
El trabajo de Hermione era quedarse cabeza abajo y dejar que todos los demás lidiaran con algún
guardia y peleas. Se suponía que ella debía curar a Ron tan rápido como fuera posible una vez que
lo encontraran en caso de que tuvieran que luchar por su camino fuera. Si había una pelea de fuego,
ella tenía que sacar a Ron. Una vez que lo tuviera listo, todos los demás se retirarían.
Hermione miró hacia el plano. Era una trampa. El diseño era demasiado obvio, demasiado
detallado para que un carroñero lo supiera. Se mordió el labio mientras consideraba qué hacer.
“Muy bien. Todos pónganse listos. Nos iremos en quince minutos.” Dijo Harry.
Harry volteó a mirarla fijamente, sus ojos verdes se entrecerraron. “¿Estás tratando de esconderte
para contactar a Kingsley para que pueda detenernos?”
“¿Lo prometes?”
“Lo prometo, solo iré a recoger mi equipo a Grimmauld Place y me iré. No le diré a nadie de la
Orden o la Resistencia.”
Harry asintió lentamente. “Bien. Ve rápido. Si no regresas en quince minutos tendremos que irnos
sin ti.”
Ella esperó durante diez minutos. Ella se sentía fría por el horror.
Si ella enviaba un patronus, no tendría nada más que decir más que Harry estaba entrando a una
trampa en algún lugar cerca de Cambridge. No era suficiente información para que Kingsley
pudiera actuar a tiempo.
Si Draco sabía algo, él podría decirle algo concreto, ella probablemente podría ser capaz de usarlo
para disuadir a Harry.
Finalmente ella tragó fuertemente. Draco no iba a llegar. Habían pasado casi diez minutos.
Ella conjuró un pedazo de papel y escribió una nota para él con los detalles relevantes. Ubicación.
Estrategia. Sus sospechas. Así que si él llegaba, él por lo menos sabría por qué lo había llamado.
Usó un hechizo pegajoso para colocarlo en el centro del piso donde era imposible fallar y se
dirigió a Grimmauld Place.
Ella se apresuró por las escaleras hacia su armario y sacó su equipo de sanación. Era casi idéntico
al que le había dado a Draco pero con algunas pociones más especializadas, vendajes y férulas.
Ella lo encogió y lo guardó en su bolsillo, después levantando una madera del suelo y sacó sus
cuchillos; atando uno a su brazo izquierdo debajo de su blusa y después el otro a su pantorrilla
debajo de su pantalón. Ella comenzó a estirarse por su capa pero se detuvo. Demasiado obvio.
Podría generar preguntas.
Harry y todos los demás estaban de pie frente a la casa de campo de los Tonks cuando ella
apareció.
Hermione negó con la cabeza. “No. Solo tenía que asegurarme de que tenía todo. Normalmente no
curo fuera del hospital.”
Tonks asintió. “Muy bien. Agárrate. Voy a aparecer a todos ya que yo hice la exploración.”
Hermione tomó el brazo de Tonks, y él grupo se desvaneció con una sensación aplastante y
reapareció en el bosque. Una casa larga y abandonada estaba en un claro cercano.
“Hay una barrera anti-apariciones en la mitad del campo. Una vez que tengas a Ron, Hermione,
sácalo de las barreras y llévalo de regreso a la cabaña. De esa manera podemos asegurarnos de que
no sea etiquetado o rastreado antes de ir a una de las casas seguras,” dijo Harry en voz baja.
“Está bien,” dijo Hermione, asintiendo con la cabeza mientras miraba el edificio. Su corazón latía
tan fuerte que dolía. Jugueteó con su varita y palpó a través de su camisa para asegurarse de que su
cuchillo todavía estaba allí.
Harry, Remus, Fred y Charlie comenzaron a construir un intrincado hechizo de detección mientras
Hermione y Tonks vigilaban.
Lanzaron la red de magia de sus varitas, y lentamente se alejó del bosque, apenas visible a menos
que estuviera siendo buscada. Flotó a través del campo hacia la casa, brillando levemente en
diferentes puntos para indicar las distintas barreras. A medida que avanzaba gradualmente por el
edificio, hubo pequeños destellos de luz roja…
“Más de diez en el sótano,” dijo Charlie. “Apuesto que ahí es donde tienen a Ron.”
“Vamos rápido,” dijo Harry. Su varita estaba dentro de su puño, y sus ojos estaban brillando
mientras observaba al edificio. Él estaba rebotando sobre las puntas de sus pies. “Con las barreras
de detección ahí, tenemos diez minutos máximo antes de que los refuerzos aparezcan. Hermione,
todo lo que tienes que hacer es sacar a Ron.”
Flashback 27
Chapter Notes
Marzo 2003
Era la única cosa en la que Hermione podía pensar cuando Harry desvaneció bajo su capa de
invisibilidad para partir por el campo hacia la casa.
Ellos observaron a la puerta abrirse, y hubo silenciosos destellos de trabajo de hechizos antes de
que la cabeza de Harry apareciera, y les hizo señas para que siguieran adelante.
Hermione observó las ondas de Fred y Charlie moverse silenciosamente por las escaleras mientras
Harry señalaba hacia una puerta que conducía al sótano.
Ella podía sentir a Tonks detrás de ellas mientras descendían las estrechas escaleras y escuchaban
hechizos ahogados y cuerpos cayéndose mientras Harry y Remus llegaban abajo. Ellos habían
estado en la casa durante menos de un minuto.
Ellos trabajaron en el pasillo del sótano, forzando las puertas para que abrieran. El silencio se
sentía mortal… se rompía solo por el más leve movimiento de sus pies. Su corazón estaba latiendo
en sus oídos, más fuerte que el sonido de Harry entrando a habitación tras habitación.
Estaban a medio pasillo cuando la puerta del lejos final se abrió. Docenas de hechizos salieron
disparados. Hermione se movió para esquivar cruciatus viajando por el pasillo. Varias maldiciones
rebotaron en las paredes; el aire estaba lleno de magia.
Todo era simultáneamente más lento y más rápido. Hermione se enfocó en mantener su escudo y
moverse tan rápidamente como fuera posible. Mientras se alejaba de una maldición ácida que la
habría atrapado en la cara, el verde mortal de una maldición asesina corrió hacia ella.
Ella se arrojó al suelo, se puso de pie al otro lado del pasillo y procedió a ametrallar los aturdidores
en la habitación al final del pasillo.
“Finite Incantatem.” Hermione movió su varita sobre el rostro de Ron mientras sacaba su equipo
curativo.
“¡Harry, maldito idiota!” Ron explotó tan pronto como ya no estaba silenciado. “¡Sal de aquí! ¿Por
qué carajos trajiste a Hermione?”
Demasiado fácil. Había sido demasiado fácil. Las palabras se repetían en la mente de Hermione
mientras comenzaba a curar a Ron. Ella trabajó tan rápido como podía; no todo, solo lo suficiente,
lo suficiente para poder sacarlo de la casa y que pudiera pelear si fuera necesario.
“Con una maldita harpa.” Ron trató de empujar a Hermione y ponerse de pie. “Tenemos que salir
de aquí.”
“Tómate esto,” Hermione lo obligó a tomar una poción para contrarrestar el daño de sus órganos
internos por su garganta, seguida de una reconstituyente y luego una poción fortalecedora.
“Necesitamos irnos ahora,” Ron dijo mientras Hermione aplicaba pomada para moretones en su
rostro para reducir la hinchazón para que él pudiera ver.
“Déjame reparar tu mano de varita,” ella dijo, empujando hacia atrás el grillete que todavía rodeaba
su muñeca para que goteara Esencia de Díctamo en la profunda laceración que cortaba hasta el
hueso. Reparó las fracturas lo más rápido que pudo.
Mientras ella estaba haciendo los hechizos, el anillo en su mano de repente comenzó a quemar.
Ella jadeó de manera ahogada mientras seguía trabajando. La sensación apenas se había
desvanecido cuando comenzó a quemar nuevamente.
“Ya es suficiente,” Ron alejó su mano de Hermione contrayéndose de dolor. “Tenemos que salir.
¿Me trajeron una varita?”
Harry sacó una, y Ron la agarró sin fuerzas y se puso de pie. Se levantó hasta la mitad y luego se
hundió de nuevo en el suelo.
Hermione jaló su brazo. “Estás conmigo,” ella dijo. “Mi trabajo es sacarte de aquí.”
“Maldita idiota, ¿por qué carajos dejaste que Harry te arrastrara a esto?” Ron se hundió contra ella
y ella lo ayudó a cruzar el pasillo.
“Tú mantienes a Harry con vida,” Hermione dijo silenciosamente, “y tú eres mi mejor amigo. Por
supuesto que vine.”
Ella lo llevó por las escaleras mientras su anillo quemaba de nuevo. Y de nuevo. Y de nuevo.
Fred y Charlie estaban al final de las escaleras, esperándolos.
“Nueve minutos, tenemos que irnos.” La voz de Charlie prácticamente estaba vibrando por la
tensión.
Charlie, Harry y Fred salieron primero, seguidos de Hermione y Ron, con Remus y Tonks
cubriendo la parte trasera.
“Las barreras terminan en veinte metros, solo tenemos que llegar al centro del campo,” ella le dijo
a Ron. Su voz estaba temblando pero trató de sonar segura.
Ellos estaban a siete metros lejos de la casa cuando el aire se rompió con sonidos crujientes. El
campo fuera de la barrera anti-apariciones se había llenado de Mortífagos.
Si ella trataba de voltearse y correr con Ron, serían derribados. El borde más cercano de las
barreras anti-apariciones era a través de los Mortífagos.
La poción fortalecedora había hecho efecto para Ron, y ya no se apoyaba demasiado en Hermione.
La varita de repuesto que le habían traído todavía estaba ligeramente caída en su mano.
“Quédate aquí, Hermione,” él dijo mientras se acomodaba y se movía a su lugar junto a Harry.
La Orden no tenía nada más que luchadores excelentes. La velocidad y precisión con la que todos
peleaban eran extraordinarias. Considerando las altas probabilidades, era increíble que no todos
murieron inmediatamente. La disparidad en la potencia de fuego era tremenda.
Tonks y Fred eran los únicos que estaban usando hechizos verdaderamente peligrosos mientras
peleaban.
La ‘estrategia’ para el escape se había disuelto rápidamente. Ron no estaba nada cerca de
Hermione.
Los Mortífagos que los estaban atacando no parecían particularmente talentosos; había una notable
falta de finura y coordinación en su ataque. Sin embargo, la diferencia de números era asombrosa.
Había más de diez Mortífagos para cada uno de ellos.
Ella intentó algunos más, pero otros Mortífagos tuvieron el sentido de mantener sus escudos
puestos.
Ella deslizó encantamientos de corte bajo hacia sus pies. Muchos de los escudos de los Mortífagos
no eran completos.
Habían más gritos mientras más Mortífagos caían, sus tendones de Aquiles habían sido cortados,
tirando su varitas mientras caían.
Hermione siguió el hechizo cortante con hechizos más letales para asegurarse de que todos se
quedaran abajo.
El hechizo protector de Hermione estaba comenzando a desgastarse por el número de hechizos que
lo habían golpeado. Se zambulló y giró rápidamente hacia un lado mientras evitaba una maldición
asesina. Lo sintió arder en el aire cerca de su mejilla cuando casi la rozó. Volvió a armar su escudo
mientras luchaba por moverse hacia el límite de las barreras anti-apariciones.
Ella buscó a Harry y a Ron y a los demás, pero los Moertífagos estaban demasiado cerca.
Hermione se volvió bruscamente para evitar una maldición desconocida. Mientras lo hacía, algo le
golpeó la muñeca izquierda. El dolor fue punzante.
Tropezó hacia atrás, miró hacia abajo y descubrió que la habían golpeado donde su camisa
blindada se había subido a su muñeca. Pústulas profundas y crueles brotaban de su brazo. La
maldición ácida. Si estallaban, escupían su ácido y se esparcían.
Era tan agonizante que era difícil decir el contra hechizo. Ella estuvo forzada a detenerse y
moverse o caer para evitar nuevas maldiciones.
En el tercer intento, ella logró que el contrahechizo se mantuviera. Las pústulas disminuyeron, pero
el dolor aún era indescriptible.
Ella cayó hacia atrás, jadeando temblorosamente, tratando de encontrar un lugar con más defensa.
No pudo evitar calcular su lesión, como un ticker corriendo en el fondo de su mente. No era letal
pero era severa. Tendría una cicatriz, pero no tenía el riesgo de perder su mano. Los lugares donde
el ácido se había comido los huesos de su muñeca nunca se recuperarían hasta que los removiera y
los volviera a crecer. Ella debería de tener cuidado para no caer sobre ella; los huesos estaban
llenos de hoyos y altamente frágiles.
Lanzó un poderoso confringo para hacer retroceder a los mortífagos que se acercaban a ella.
¿Dónde estaban los demás?
Remus y Tonks estaban peleando espalda contra espalda. Sosteniendo la suya pero a casi diez
metros de distancia, inmovilizados contra la pared de la casa.
Harry era el más cercano a ella, luchando furiosamente contra docenas de Mortífagos. Sus lentes
parecían estar rotos, y parecía que una maldición cortante lo había golpeado en la frente. Había
sangre cayendo por la mitad de su cara.
Hermione apartó los ojos cuando el destello de un cuchillo captó el rabillo del ojo.
Simple.
Mortal.
Con el movimiento más pequeño, lanzó hacia arriba. Un pequeño hilo escarlata floreció debajo de
la mandíbula del Mortífago antes de que su cabeza cayera. La sangre brotó por el rostro de
Hermione.
Estaba en sus ojos, y ella podía saborearla mientras escuchaba el cuchillo caer al suelo.
Harry, Fred y Charlie todos lanzaron aturdidores, pero solo rebotaron en el Mortífago. Hombre
lobo.
Ron estaba gritando con agonía mientras trataba de liberarse. El hombre lobo levantó su cabeza,
rasgando el hombro de Ron.
La luna llena estaba a solo un día de distancia. El trabajo de hechizos requerido para derribar a un
hombre lobo en ese punto sería considerable. Por lo menos siete aturdidores más.
La maldición negra salió de su varita. Era como una nube de humo que viajó a través del campo y
explotó alrededor del Mortífago. El hombre lobo se congeló por un momento y después colapsó y
se volvió polvo. Ron cayó al suelo.
Cuando el mundo volvió a aparecer, notó que algo se movía hacia ella. Ella se volvió y saltó hacia
atrás.
Hermione jadeó, tratando de inhalar miró hacia abajo. Había un cuchillo clavado hasta la
empuñadura en el lado derecho de su pecho. Si se hubiera vuelto una fracción de segundo después,
podría haber entrado en su corazón, pero—mientras lo estudiaba con sorpresa—ella pensó que
probablemente había errado algo inmediatamente vital.
Su varita se había deslizado de sus dedos, y sus manos se lanzaron hacia abajo para acercarse a los
del Mortífago que todavía lo sostenía. Deteniendolo antes de que él pudiera tratar de torcerlo o
sacarlo y apuñalarla nuevamente.
Ella sintió los huesos en su mano izquierda quebrarse mientras tomaba sus manos en las de ella con
fuerza y—sin permitir detenerse a pensar cuánto podría doler moverse con un cuchillo aún dentro
de ella—llevó su rodilla viciosamente entre las piernas de él.
¿Dónde había caído su varita? Había sangre en sus ojos. Ella sacudió la cabeza, tratando de aclarar
su visión.
Ella miró hacia abajo a su pecho nuevamente. Su pulmón derecho estaba perforado, y ella
sospechaba que su hígado había sido mellado. Desde el ángulo en el que lo estaba viendo, era
difícil saberlo.
Ella vió su varita. Ella trató de estirarse para agarrarla sin doblar su torso. Mientras sus dedos se
acercaban al mango, ella sintió a alguien hundir sus dedos en su cabello trenzado y arrastrarla
sobre sus pies hasta que quede colgando en el aire, con los dedos de los pies apenas tocando el
suelo.
“Te recuerdo, Sangre Sucia,” Rabastan Lestrange se rió mientras se quitaba su máscara de
Mortífago. Sus ojos viajaron hacia abajo y él notó el cuchillo aún hundido en su pecho. “Mira eso.
Alguien ya empezó contigo.”
Ella trató de maldecirlo, pero él empujó su varita. Ella la escuchó caer al suelo.
“¿Cuántas veces crees que pueda apuñalarte antes de que la luz se vaya de tus ojos?” él preguntó
antes de que sacara el cuchillo de su pecho.
Hermione soltó un grito ahogado mientras trataba de detenerlo. El lado derecho de su cuerpo de
repente estaba resbaladizo con la sangre deslizándose por su torso. Rabastan arrastró la cuchilla
por su pecho hasta que presionó sobre su corazón.
Hermione trató de soltar su cabeza mientras intentaba sacar su cuchillo sin llamar su atención.
Él presionó la punta y golpeó el hueso. Movió la hoja hasta que encontró un espacio entre sus
costillas. Los ojos de Hermione se agrandaron mientras lo miraba.
“¿Aquí? ¿O debería empezar más abajo?” Su voz era burlona. Él no estaba preocupado por la pelea
sucediendo a su alrededor.
Hermione no sabía si debía estirarse por su cuchillo o hacer que se detuviera al apuñalarla en el
corazón.
¿Siquiera había un punto en tomar una decisión? Ella podía sentirse a sí misma desangrarse hasta
la muerte.
Mientras la punta del cuchillo comenzaba a cortar su piel, Rabastan se quedó quieto. Su agarre en
el cabello de Hermione se aflojó, y su expresión se volvió floja mientras se caía muerto a sus pies.
Hermione colapsó con él y se detuvo con una mano.
Detrás de Rabastan, un poco más allá del punto de anti-apariciones, un Mortífago enmascarado
estaba de pie solo en el campo.
Varios Mortífagos casi se congelaron y voltearon con sorpresa cuando Rabastan cayó.
Hermione solo observó. Ella sospechaba que su pulmón perforado estaba colapsando. Ella
presionó su mano contra la herida para evitar que tuviera hemorragia y para prevenir que el aire se
filtrara en la cavidad de su pecho.
Observó sin comprender cómo el Mortífago que acababa de aparecer comenzaba a cruzar el
campo.
Era Draco.
Ella nunca lo había visto pelear, no en realidad. Pero el estilo aún era familiar.
La influencia del entrenamiento de Bellatrix Lestrange había sido obvia. La fluidez del
movimiento. La estela de cuerpos que dejaba detrás de él mientras caminaba por el campo. El
estilo impredecible de Bellatrix había sido definido por su sadismo—su demencia.
Él no mostraba ninguna duda mientras cortaba a través de los Mortífagos llenos de pánico a su
alrededor. Las formas en las que podía concebir la rapidez para matar gente eran aterradoras. Era
completamente un juego de números. Mínimo esfuerzo, alta devolución.
Era imposible que él hubiera peleado con completo potencial antes. Si un Mortífago alguna vez
hubiera peleado de esa manera antes, todos sabrían acerca de ello.
Él lanzó un hechizo al suelo que convertía el radio rodeándolo en líquido. Quince Mortífagos
inmediatamente se desvanecieron debajo de la superficie. Gritando. Él lo canceló, y los dejó atrás
para ser sofocados por la tierra a su alrededor.
Él lanzó maldición tras maldición, la mayoría de ellas eran no verbales. Los Mortífagos cayeron
continuamente.
Conjuró una bandada de docenas de colibríes plateados. Varios Mortífagos vacilaron, visiblemente
confundidos. Draco movió su varita hacia adelante, y los pequeños pájaros volaron por el aire
como una lluvia de balas, enterrándose en las gargantas y el pecho de cualquiera que estuviera
cerca sin un poderoso escudo. Llamó a los pájaros, chorreando sangre, y los disparó de nuevo.
Él estaba a unos metros de distancia de Hermione.
Él se estiró y la tomó por su muñeca izquierda. Ella gritó de manera baja mientras sentía a sus
huesos dañados fracturarse dentro de su agarre. Él sacó algo de su túnica. Manteniéndolo alto sobre
su cabeza, lo activó.
Era como si el aire y sonido del área se hubiera ido repentinamente. Mortalmente silencioso.
Todos a su alrededor cayeron, jadeando y llevando sus manos a sus gargantas.
Hermione estaba gritando por dolor y pánico. Ella sintió a su muñeca romperse mientras trataba de
liberarse. Los Mortífagos estaban jadeando por aire mientras se sofocaba.
“¡Harry! Harry ¡Ron! Para. ¡Para! ¡No puedes matar a todos! ¡Draco, detente!” ella estaba gritando.
Sus rostros estaban volviendo azules.
“¡Draco, detente!” Renovó sus esfuerzos por liberarse y sintió que los huesos de su mano se
destrozaban. “¡Para!”
Moverse era agonizante. Su muñeca izquierda se sentía como si le hubieran hecho crucio. Sangre
estaba cayendo por su costado.
Se volvía cada vez más y más difícil de respirar mientras Draco la arrastraba por el campo.
Ella necesitaba sellar la perforación. Tan pronto como pudiera encontrar a alguien—alguien que
pudiera realizar los hechizos para que evitara que se desangrara. Quien pudiera remover el aire de
la cavidad de su pecho.
Si pudiera.
Ella se tambaleó. Su cabeza se estaba volviendo ligera, y era difícil pensar claro. Ella trató de
respirar pero se sentía como si no pudiera.
Draco dejó a todos justo afuera de las barreras de anti-apariciones. Ella se movió hacia sus cuerpos.
Ella no sabía cuál hechizo de resucitación había usado Draco. Antes de que ella pudiera dar un
paso, el agarre de Draco se apretó y él apareció junto con ella.
Él inmediatamente la soltó y se quitó su máscara y sus guantes. Ella cayó contra la pared.
Arrodillandose en el suelo, él usó la punta de su varita para dibujar una serie de runas en el suelo.
Las runas brillaron por un momento, una puerta apareció. Abriéndola rápidamente, él se estiró y
sacó lo que parecían ser suplementos de curación que parecían valer lo que un hospital entero.
“¿Puedes durar lo suficiente para que te consiga un sanador?” él preguntó, su voz estaba
temblando.
Se levantó de la pared y dio un pequeño gesto hacia su lado derecho con la muñeca rota.
“Mi hígado. Es—de donde está saliendo la sangre. Creo. Hay aire en la cavidad de mi pecho. Está
colapsando contra mi hombro.”
Ella tomó una poción de reposición de sangre antes de que lo hiciera realizar un diagnóstico, para
que ella pudiera confirmar las lesiones de dónde había pensado.
Él tenía todas las pociones necesarias para ayudar a estabilizarla y evitar que estuviera en shock.
Tenía la mano firme. Él le cortó la ropa y realizó los hechizos para detener el sangrado y reparar
los vasos sanguíneos y los conductos biliares en su hígado cuando comenzó a sanar, siguiendo sus
instrucciones cuidadosamente. Luego le entregó otro frasco de poción reabastecedora de sangre.
El hechizo para extraer el aire colapsando su pulmón fue complicado. Tuvo problemas para
mostrarle el movimiento de la varita. Sus manos todavía temblaban a pesar del alivio del dolor que
había tomado.
“Es más sutil que eso,” ella trató de explicar. “Solo el más leve temblor lateral de la punta, o tirarás
con demasiada fuerza y dañarás el tejido.”
Haciendo una mueca, ella puso ambas manos alrededor de la de él y lentamente movió su mano
izquierda en el movimiento necesario mientras decía el encantamiento al compás de cada
movimiento.
“Y luego después de reparar el tejido del pulmón es—es solo un hechizo regular de sanación para
arreglar el músculo diafragmático y cerrar la incisión,” ella indicó cuando finalmente pudo respirar
de nuevo.
Ella se dejó caer para recuperarse mientras él le limpiaba la sangre. Tenía costras en la cara, en las
pestañas.
“¿Qué estabas haciendo ahí?” él preguntó con una voz baja y temblorosa mientras ella volteaba y
transfiguraba un pedazo de tela en una blusa y comenzó a ponerla sobre su cabeza.
“Harry me pidió ir,” ella dijo encogiéndose de hombros ligeramente. “Te lo dije, necesitamos a
Ron.”
“No tienes experiencia en combate,” él dijo. Él estaba pálido y sus manos estaban temblando
ligeramente mientras la ayudaba a poner la blusa sobre su cabeza. “¿Por qué te están volviendo a
sacar sin siquiera darte un compañero?”
Hermione no lo miró. Ella tragó saliva y deslizó su mano por la manga. “Ellos necesitaban a un
sanador. Nuestra otra sanadora perdió su pie buscando ingredientes. Fui elegida porque podía
caminar más rápido.
Él inhaló firmemente.
“Tú sabías que era una trampa,” él dijo. “Lo sabías. Pero fuiste de todas formas. La emboscada de
prisión de Rabastan. Nadie en realidad pensó que la Orden sería lo suficientemente idiota para
creerse eso. Era un simulacro de entrenamiento para los novatos.”
“¿Y?”
El hombro de Hermione tuvo un espasmo. “Ros es crítico. Harry—necesita a Ron. Si algo le pasa a
Ron, lo rompería. Él necesita a Ron para querer ganar.”
“¿Qué hay de ti? ¿Potter no te necesita?” dijo Draco. Sus ojos brillaban con furia.
Hermione apartó la mirada. “No como necesita a Ron. Yo—no soy así para él.
“Los Weasley—” ella comenzó, y después dió un suspiro corto. “Ellos son su familia. Ellos son
todo lo que él quiere. Para ganar, él tiene que ser capaz de verse con ellos después. Eso—es lo que
lo mueve. Si lo pierde—él dejará de pensar que lo obtendrá—no seguirá. Él no será capaz de
hacerlo.”
“No,” ella dijo apartando la mirada. “Él estaría de duelo, estaría enojado. Pero yo—yo no soy
emocionalmente vital. Nunca fui muy buena en—” sus labios tuvieron un espasmo, “—Ron
conecta con Harry emocionalmente. Harry se guía por sus emociones.”
“Así que—¿qué? ¿Potter te arrastra a una pelea en la cual no tienes experiencia tratando de
sobrevivir porque eres lo suficientemente reemplazable?”
“Ron va primero. Harry siempre cuidará de él primero. Él no piensa claramente cuando la gente
que ve como familia está en peligro. Él no se da cuenta de que está poniendo en riesgo a otros,”
ella dijo levantando su barbilla. “Él siempre ha sido así.”
Draco la miró fijamente. “¿Entonces quién cuida de ti, Granger, si Potter no lo hace?”
Ella parpadeó.
“No necesito que nadie cuide de mí,” ella dijo rígidamente, pero su voz tembló. “No fue un
accidente, Draco. Yo decidí reducir el valor de mi muerte.”
Ella no había pensado que Draco pudiera verse más enojado de lo que ya lo hacía, pero
repentinamente se veía listo para explotar.
“Cuando creo que no puedo odiar más a Potter, él encuentra alguna manera de demostrarme lo
contrario,” él dijo sacando varias pociones más y entregándoselas a ella.
Ella trató de quitar los corchos con una mano pero no pudo lograrlo. Ella estaba bastante segura de
que si tenía que mover su muñeca izquierda de nuevo, se desmayaría.
“Tú—la rompiste.”
“Ya estaba lesionada,” ella dijo para clarificar, “me golpearon con una maldición ácida. Para el
momento en el que logré contrarrestarla, los huesos ya estaban casi deshechos. Tú solo la
agarraste.”
Él se estiró entre su túnica y sacó el kit que ella le había dado para Navidad. Él sacó el analgésico
de su ranura, empapó un paño y lo envolvió alrededor de su muñeca y mano.
“¿Necesitas que remueva los huesos?” él preguntó después de un momento mientras la observaba
acunar su muñeca en su pecho.
Ella volteó a verlo. “¿Podrías? Yo—iba hacerlo yo sola, cuando tuviera la oportunidad.”
Remover huesos con precisión, especialmente fragmentos, era un proceso doloroso. A menos que
quisiera volver a crecer su brazo completo, iba a ser una prueba lenta en la que sería difícil
permanecer concentrado y firme en todo momento. Ella había planeado lidiar con eso después de
volver a ver a Ron.
“N-no. Debería quedarme despierta, a menos que ya sepas todos los nombres de los huesos de la
mano y muñeca.
“No,” él dijo alejando la mirada, su boca estaba presionada en una firme línea.
Desenvolviendo su mano nuevamente, ella realizó un hechizo diagnóstico sobre ella y revisó el
daño. Además de los hoyos profundos que el ácido había hecho en su carne, habían cuatro huesos
que habían sido aplastados y otros seis con niveles variados de corrosión, incluyendo su cubito.
Ella tendría que quitarle el hueso a la mitad de su antebrazo.
Ella miró su antebrazo fijamente durante varios minutos antes de inhalar profundamente y alejar la
mirada.
El dolor agudo y punzante cuando el hueso en la mano de Hermione desapareció abruptamente casi
la hizo gritar. Dejó caer la cabeza contra el hombro de Draco y se estremeció.
El dolor sin la oleada de adrenalina de la batalla era más difícil de manejar.
“Después el ganchoso. Os hamatum.” Ella tembló contra su hombro, tratando de armarse de valor.
Ella estaba llorando contra su túnica para el momento en el que él había removido todos los
fragmentos de huesos. La mitad de su antebrazo y la mayor parte de su palma estaban en gran parte
deshuesadas y estaban encharcadas en su regazo.
Draco sacó una botella de crecehuesos. Ella lo amordazó y luego hizo una mueca cuando la
sensación punzante, como una aguja, de los huesos que volvían a crecer envolvió su brazo.
Él vertió Escencia de Díctamo a través de su brazo completo para reparar los hoyos de tejido
corroído. Ella estuvo tentada a gritarle.
“¡No!” Ella trató de arrebatarle el frasco. “Es un desperdicio. Puedo sanarlos con hechizos cuando
los huesos vuelvan a crecer.”
Él la miró. “Cállate.”
Ella se quedó en silencio mientras él mojaba su brazo por segunda vez y luego rebuscó en más
materiales de sus suministros y ensambló un cabestrillo mágico con sorprendente eficiencia.
“¿Por qué tienes todo esto?” ella preguntó, echándole un vistazo a todos los suministros mientras él
ataba el cabestrillo alrededor de su mano y por encima de su hombro, para que los hombros
pudieran crecer derechos.”
“Lo obtuve para ti,” él dijo. Ella lo miró con sorpresa. “Después de Hampshire, estaba preocupado
de que te aparecieras lesionada de nuevo. Pensé que si tenía todo lo que pudieras ocupar a la mano,
me preocuparía menos.”
Él corazón de Hermione dentro de su pecho dolía mientras él le ayudaba a poner el listón del
cabestrillo sobre su cabeza.
Él arqueó una ceja. “No sabía qué tipo de cosas eran cruciales para la curación de víctimas en ese
momento. Lo investigué. Después tuve una larga lección sobre curar lesiones comunes de batalla
como regalo de Navidad el año pasado. Me ayudó a completarlo con todo lo que me había faltado.”
Hermione se sonrojó.
“Podrías convertirte en un sanador,” ella le dijo. “Tienes un talento natural para ello.”
La esquina de su boca se torció levemente. “Eso es una de las cosas más irónicas que alguien jamás
me haya dicho,” él dijo.
La conversación se detuvo.
“Tengo que regresar. Ron está lesionado. Y Harry también,” ella dijo con una voz suave mientras
se movía para levantarse.
Draco se puso de pie, sus ojos se volvían fríos. “Nunca vuelvas a ir a una misión.”
Hermione se quedó quieta y su boca se torció mientras apartaba la mirada de él. “Estás haciendo
esto por tu madre, Draco.”
“Ella está muerta,” él dijo. “Tú no lo estás. Mi lealtad era hacia aquellos menos responsables por
su sufrimiento. Sin embargo, si la Orden ha decidido que eres una muerte que se puede costear y te
envía a ser mutilada como forraje de batalla, no seré noble. No tengo ningún reparo en exigir una
doble venganza. Haré pagar a Potter si hace que te maten.”
Hermione se congeló.
Ella no había tomado en cuenta este riesgo. Ella sabía que la lealtad de Draco no estaba basada en
ideologías; era puramente un sentido de lealtad personal. Él odiaba a Harry, él solo odiaba a
Voldemort más. La confesión emocional y descuidada de Hermione acababa de darle motivos para
vacilar. Él era posesivo. Ella era suya. Harry la había puesto en peligro.
Ella debió haber sentido pánico. Ella debió haber sido fría. Ella debió haberle recordado sobre su
Juramento. Recordarle que ella siempre escogería primero a la Orden hasta que ganaran. Si él la
quería, él tendría que esperar.
Ella lo miró fijamente, y sus hombros temblaron. Ella estaba tan cansada. La vida había sido fría
durante demasiado tiempo.
Luego, lentamente cerró la mano en un puño y la deslizó detrás de su espalda. “No—no hagas esto,
Draco.” Su voz se quebró.
“Tú no eres reemplazable,” él dijo con una voz baja y desesperada. “No puedes empujar y alejar a
todos para que se sientan cómodos al usarte y dejarte morir.”
La mano de Hermione estaba temblando, y su garganta se sentía como si hubiera una piedra
alojada dentro. Ella bajó la cabeza e inhaló profundamente.
“Esto es una guerra. No es una especie de autocondena trágica ser prescindible. Es una
responsabilidad estratégica no serlo. Pensé que te habrías dado cuenta de que era mi caso. Un
sanador no va a ganar la guerra; por eso es que estaba disponible como intercambio. Incluso tengo
un reemplazo en el hospital ahora—por ti. Tuve que entrenarla.” Ella rió de manera amarga. “Tú
me hiciste esto. Tú me hiciste tan reemplazable como lo soy.” Ella ahogó un sollozo. “Y tú
tampoco me querías.”
“No eres reemplazable,” él dijo. Sus manos estaban temblando mientras la agarraba. “No estás
requerida a hacer tu propia muerte conveniente. Tienes permitido ser importante para la gente. La
razón por la que tomé ese maldito Juramento fue para mantenerte con vida. Para mantenerte a
salvo.”
Ella trató de alejarse de él, pero él no la dejaba ir. Ella se retorció, tratando de soltarse. Ella tenía
que irse, porque él seguía mirándola con desesperación escrita a lo largo de su rostro, y la estaba
rompiendo por dentro.
Ella sollozó y—antes de que tuviera tiempo para pensar—torció los dedos de su mano derecha en
su túnica, lo acercó a ella y lo besó.
Chapter End Notes
Marzo 2003
Draco acunó su rostro entre sus manos mientras le devolvía el beso, acercándola con cuidado sin
lastimar su brazo izquierdo. Ella estaba medio llorando mientras lo besaba.
Ella pasó sus dedos por su cuello y jaló la curva de su mandíbula para acercarlo. Tratando de
memorizar cada detalle de él; el olor al bosque y a rollos de papiro, su pulso bajo la punta de sus
dedos, sus labios presionados contra los de ella, su sabor.
Ella se había ganado esto. Ella presionó su mejilla contra su mano mientras sus labios acariciaban
los suyos.
Él no trató de detenerla, pero se estiró hacia ella antes de detenerse. Él la miró fijamente e inhaló
profundamente entre dientes.
“Regresa. Regresa conmigo—si alguna vez necesitas algo,” él finalmente preguntó, regresando su
mano.
Hermione lo miró fijamente y quería decir que lo haría. Se forzó a sí misma a tragarse las palabras.
Ella tocó rápidamente la puerta. Se abrió. Fred estaba en la puerta, observándola sospechosamente.
“Wendell y Mónica Wilkins, viven en Australia,” ella contestó mirándolo a los ojos firmemente.
Se desplomó aliviado y la arrastró a sus brazos. Ella fue aplastada contra su pecho cuando la
empujó hacia adentro.
“Buen Merlín, creímos que te habíamos perdido. No estabas ahí cuando despertamos.”
“Yo—estaba sangrando. No podía esperar. Tenía que encontrar a alguien que pudiera arreglarlo,”
ella dijo de una manera vaga como explicación.
“Esa es nuestra mejor suposición,” dijo Fred, tomándose las pociones con una mueca.
“Jodidamente afortunado. No puedo creer cuántos de ellos había allá. Ron ha estado mordiendo a
Harry sin parar desde que llegamos.”
Él la miró durante un largo rato. “Esa fue tu maldición la que lo salvó, ¿no es así?”
Ella asintió levemente. “Así de cerca a una luna llena, no habían demasiadas opciones.”
“Bueno. No escucharás ninguna queja de mi parte. Después de lo que le pasó a George, yo digo
que matemos a los bastardos. Harry está un poco angustiado por ella. Pero él fue un verdadero
idiota al preguntarte que entraras a algo así en tu primera vez de vuelta al campo. Estoy contento
de que no te mataron; no me importa lo que costó para que lo lograras.” Él puso una mano sobre su
hombro.
Ella asintió. “He estado abogando por maldiciones letales durante años. Si alguien estuvo
sorprendido de que las usara, no han estado poniendo atención.”
“Ron está ahí. Estoy hecho polvo.” Fred abrió una puerta.
Ron estaba sentado en una cama. Su hombro había sido mal vendado. Cómo demasiados miembros
de la Orden podían haber estado peleando durante tantos años sin saber hacer sanación de
emergencia básica aún le molestaba a Hermione.
“¡Mione! Estás viva.” Ron trató de salir de la cama y se veía al borde de lágrimas mientras la veía.
“Lo siento,” ella dijo mientras se apresuraba y lo ponía de vuelta firmemente en la cama antes de
remover las vendas con un movimiento de su varita. “Debí haber llegado antes.”
Harry tomó su hombro, la jaló y la abrazó durante un minuto. “Lo siento demasiado. Yo creí que te
habían atrapado. Busqué por los cuerpos, y no estabas ahí. Lo siento mucho, mucho. Nunca creí
que habrían demasiados.”
Hermione se alejó. “Tengo que tratar a Ron, Harry.” Su voz era apretada mientras se liberaba.
Alguien, presumiblemente Remus, parecía haber arrojado un recipiente completo de plata en polvo
y Díctamo sobre la herida.
“¿A dónde fuiste?” Harry preguntó. “Buscamos en todas partes por ti.”
“Me lastimé,” ella dijo, tratando de mantener su voz baja. Ella limpió la sangre, polvo seco y
hierbas para revisar la extensión de la lesión. “Me estaba desangrando y necesitaba a alguien con
experiencia médica.”
Ella le entregó a Ron un frasco de poción para aliviar el dolor. En el momento en el que la tragó,
ella realizó un hechizo limpiador en el área. Él dió un jadeo agónico.
Las bocas eran horriblemente sucias, especialmente una perteneciente a un hombre lobo con
impulsos caníbales.
“Un tercer partido con quien Moody me puso en contacto,” ella dijo sin levantar la mirada.
“Bastardos,” Ron murmuró, contrayéndose de dolor mientras Hermione aplastó Poción Matalobos
en una cataplasma y la esparció hasta los desgarres más profundos en su hombro. “Cualquiera que
se mantenga neutro en esta guerra es un cobarde. ¿Ellos qué creen que pasará si perdemos? Yo no
confiaría en ellos.”
“No todos están hechos para pelear, Ron,” ella dijo silenciosamente, sintiéndose obligada a
defender al sanador ficticio.
“Lo sé. Le he estado recordando a Harry.” Ron le echó una mirada a Harry la cual Harry devolvió
obstinadamente.
“Todos salimos, ¿no es así?” Harry respondió, sentándose en una silla a lado de la cama.
“Probablemente no lo hubiéramos hecho si Hermione no te hubiera arreglado antes de salir.”
“La Orden necesita más a Hermione como una sanadora que lo que tú la necesitas para tu idea de
rescate suicida,” Ron dijo entre dientes. “Moody y Kingsley dirán lo mismo tan pronto como se
enteren de lo que hiciste.”
Hermione removió la Poción Matalobos y usó la punta de su varita para quitar el veneno que había
sido removido. Después ella aplicó otra capa gruesa de plata en polvo y díctamo a través de la
herida y se puso a envolverla.
Su brazo estaba temblando por agotamiento mientras trataba de envolver la gasa firmemente con
una mano.
Después de fallar en su quinto intento, dio un paso atrás y rebuscó en busca de una corriente fuerte
que luchó por desabrochar con una mano. Finalmente, sacó el corcho con los dientes, lo escupió
sobre la mesa y bebió la poción.
“Harry…” ella dijo en voz baja. “Necesito que me eches una mano. No puedo lograr vestir a Ron
con solo una. Necesito que mantengas la tensión mientras lo envuelvo para mantener el díctamo en
su lugar.
“Solo una maldición.” Ella se encogió de hombros. “Tuve que remover los huesos. Están
volviendo a crecer ahora.”
“Está bien. No era una amenaza de vida,” ella dijo. “Solo toma un tiempo volver a tener todo en su
lugar. Ahora, mantén esto aquí mientras envuelvo. Y después, cuando le dé la vuelta, necesito que
lo detengas aquí también. No queremos demasiada tensión, solo la suficiente para mantenerlo
cubierto y todo en su lugar.”
Cuando el hombro de Ron estaba propiamente vendado. Hermione comenzó a trabajar en todas las
lesiones restantes de su encarcelamiento. Ella no podía descifrar cómo quitar la cadena de su
muñeca derecha, así que trabajó alrededor de ella. Cuando terminó, puso su mano ligeramente
sobre su brazo.”
Él estaba pálido, sus pecas resaltaban fuertemente. “Lo sé, Remus me dijo.”
Él asintió firmemente.
“Remus pudo haberlo mencionado; necesitaremos que te aísles mañana en la noche. Hasta que
sepamos qué tan gravemente va a afectarte durante la luna llena. Esto—esto va a cambiarte. Vas a
tener que ser cuidadoso. Cuando estés enojado, no necesariamente te darás cuenta de qué tan fuerte
y agresivo serás propenso hasta que hagas algo realmente peligroso. Tú—tú podrías asesinar a
alguien accidentalmente.”
“Bueno, quizás debiste haberlo sacado como lo habíamos planeado.” Harry cruzó los brazos y
levantó la barbilla.
Hermione se estremeció, y la habitación nadó levemente cuando sintió que la sangre se le escapaba
de la cabeza.
“¡Harry, cállate!” Ron se volvió escarlata por la furia. “¡Fue tu maldito plan estúpido! Hermione no
debió haber estado ahí. ¿Cómo carajos se suponía que tenía que haberme sacado?”
Harry estaba preparándose para una pelea. Hermione pudo verlo en su rostro. Siempre estaba
enojado después de que alguien resultaba herido. Y ahora, con Ginny fuera, no tenía a nadie para
consolarlo o distraerlo.
Estaba arremetiendo con culpa. Porque nunca había sabido cómo lidiar con lo que sentía.
Sangrando hasta morir por el dolor de todo lo que no podía evitar sentir.
“Sí, ví tu idea para protegerlo. ¿Qué fue esa maldición que usaste?” Harry preguntó.
Ella encontró sus ojos. “La encontré investigando. Es uno de los pocos hechizos que puede matar a
un hombre lobo lo suficientemente rápido para detenerlos, además de una Imperdonable.”
“Era Oscura,” dijo Harry, sus ojos verdes brillaron. “Probablemente uno de los hechizos más
oscuros que he visto.”
“Pensé que Ron valía la pena.” Si ella hubiera tenido la magia para usar, ella hubiera maldecido a
Harry a través de la habitación.”
“¿De verdad? ¿Estabas dispuesto a apostar la vida de Ron eso? ¿Después de todo el riesgo para
salvarlo?” Su voz estaba temblando con furia. “Conocía las consecuencias. Las acepté. La usé.”
“¿Así que qué? ¿De repente eres una experta en el campo de batalla? ¿Desgarrar tu alma en vez de
creer que podemos ganar con la magia de la Luz?” El dolor y miedo en los ojos de Harry eran
visibles a través de su enojo. “Se mete en tu alma, Hermione. Magia Oscura. La oscuridad se
quedará en ti después de la guerra. Nunca se va. Está dentro de ti. En tu magia.”
Él la tomó de los hombros, y ella podía sentir sus manos temblando. Él parecía estar listo para
llorar.
“No me importa.” Hermione se liberó de Harry y empujó su mandíbula hacia arriba. “Quiero
ganar. No me importa cómo se termina viendo mi alma.” Después ella resopló. “Estabas más que
dispuesto a arriesgar mi vida; no veo cómo es que mi alma es de alguna manera más importante.”
Harry dió un paso firme hacia atrás y estaba callado mientras la miraba fijamente.
“Bueno,” él finalmente dijo, “sí eso es lo poco que crees en nosotros, entonces no eres alguien cuya
ayuda necesito. Créeme, no volveré a preguntar nunca.” Él se volteó y salió de la habitación.
Ron observó a Hermione mientras ella se recargaba contra la pared. Su expresión era triste y
resignada.
“No entiendo por qué haces esto,” él dijo después de un momento. “¿Aún crees que solo
ganaremos si usamos las Artes Oscuras?”
El brazo de Hermione palpitaba por el crecimiento de los huesos y estaba luchando contra las
lágrimas.
“No somos el lado tratando de matar a todos. Considerando el número de personas a las que
estamos protegiendo, hay muy pocos aspectos que no consideraría que valdrían la pena,” ella dijo,
parpadeando tan rápido para que sus ojos dejaran de arder.
“Tú sabes que Harry no puede,” Ron dijo seriamente. “Si él piensa que va tener que volverse
Oscuro para ganar, destrozará todo por lo que está luchando. Él quiere ser normal después de esto.
Él no tendrá eso si se vuelve Oscuro.”
“Lo sé. Solo quiero que deje de ponerse en el camino de todos los demás.”
Ron la observó silenciosamente durante varios minutos. “Tú crees que todos los demás deberían
de. Yo, tú, el resto del ED y la Orden.”
“Estoy en el hospital, Ron,” ella dijo, demasiado cansada para gestionar o incluso moverse
mientras hablaba. “Ganas una batalla o la pierdes, todo lo que veo es el precio. A veces parece que
tú y Harr no se dan cuenta de que tan pocas vidas podemos permitirnos perder. Esta guerra es más
grande que Harry y su familia regresando a lo normal después. ¿Qué crees que le pasará a la
Resistencia si perdemos? ¿Qué hay del mundo muggle? Harry no tiene a nadie en el mundo
muggle a quien le importe. Tú ni siquiera conoces a nadie de ahí. Pero mis padres están ahí fuera.
Mis compañeros de la primaria. Mis abuelos y primos. Si mi alma es el precio para protegerlos—
de protegerlos a ustedes, eso—eso no es un precio. Es una ganga.”
Ella se enderezó, sintiendo como si estuviera apunto de caer.
“Tengo que ir a checar a todos los demás,” ella dijo, saliendo de la habitación.
Mayormente eran heridas simples. Cuando peleaban con Mortífagos, las heridas tendían a ser o
letales o menores.
Charlie casi solo tenía moretones y lo habían rozado con una maldición que hacía que no dejara de
sangrar. Él había tomado dos Pociones Repocisionadoras de Sangre esperando a que ella llegara.
Fred tenía una contusión y hemorragia interna que Hermione reparó en poco tiempo.
La muñeca de Tonks estaba gravemente esguinzada. Le tomó unos minutos a Hermione realizar el
hechizo y aplicar una poción.
“Que bueno que sigas aquí,” dijo Tonks, mirando a Hermione con una expresión seria. El cabello
de Tonks estaba oscuro y lacio; habían algunas canas en él.
Hermione sonrió débilmente mientras masajeaba la poción en la piel de Tonks para reducir la
hinchazón.
Hermione se quedó quieta por un momento breve antes de que continuara masajeando la muñeca
de Tonks.
“No te hagas la tonta conmigo; eso no era sobre lo que estaba hablando. Recuerdo como solías
pelear,” dijo Tonks, mirando a Hermione. “Ahora eres completamente diferente. Fuiste mortal. Y a
pesar de tu inexperiencia en el campo en realidad, era obvio que sabes mucho más de lo que
posiblemente deberías. Alguien peligroso te entrenó.”
“¿A cuánta gente mataste hoy, Hermione? ¿Diez? ¿Quince? ¿Siquiera lo sabes?”
La mandíbula de Hermione comenzó a temblar, y ella juntó sus dientes para detenerla.
“¿Has matado a alguien antes? No lo has hecho. Lo recordaría. Hoy fue la primera vez, y ni
siquiera has tenido tiempo para pensar en eso, ¿no es así?”
Hermione se estremeció.
“¿En qué te has metido?” Tonks le preguntó, estirándose y poniendo una mano sobre la de
Hermione.
“Se suponía que solo iba a ser por precaución. No esperaba usarlo tan de repente,” Hermione
finalmente logró decir.
“¿Quién? ¿A quién conoces que sea así de mortal? Moody me entrenó, así que sé que no es su
estilo. O el de Amelia Bones. O el de Shacklebolt.”
“No tengo el permiso para compartir la información. Moody está consciente. Puedes verificarlo
con él.”
Tonks parpadeó y observó a Hermione durante varios segundos.
“Esa maldición, para salvar a Ron. Había escuchado de ella—fuiste profundo hacia las Artes
Oscuras con eso. Asegúrate de que no estés sola; a quien sea que tengas para ir, probablemente
deberías de enviarle un mensaje.”
“¿Remus está bien?” Hermione preguntó. Ella aún no lo había examinado a él o a Harry, pero ella
sabía que Tonks revisaría a Remus tan pronto como regresaran.
“Sip. Lo revisé cuidadosamente. Tú sabes qué tan rápido él puede sanar de casi lo que sea. Él fue a
reportarle a Kingsley que recuperamos a Ron.
“Hermione,” Tonks la atrapó mientras ella se tambaleaba. “¿Qué te pasó?”“No es nada. Estoy bien.
Solo no estoy acostumbrada a estar en el campo. No estoy tan
“Desapareciste cuando el resto de nosotros estábamos inconscientes,” los ojos de Tonks estaban
entrecerrados y después se abrieron. “¿Tú lanzaste la maldición que mató a todos?”
“No,” Hermione se sentó rápidamente, negando con la cabeza. “No sé lo que fue eso.”
“¿Pero sabes cómo pasó, no es así? Tu maestro—fue por ti.” Tonks se notaba repentinamente
tensa. “¿Qué tan lesionada estás? ¿A quién tienes en tus bolsillos con ese tipo de poder?”
“¿Desde cuándo eres tan clasificada?” dijo Tonks, sus ojos abiertos con asombro.
“Sabes que tampoco puedo decirte eso,” dijo Hermione, alejando su brazo.
“Bien,” dijo Tonks. “Entonces dime qué tanto estás lesionada. Asumo que eso no es clasificado.”
“¡Mierda! Eso no significa que deberías estar de pie. Tú sabes mejor que yo que solo porque las
lesiones muggles pueden ser arregladas no significa que no te dañan mucho físicamente. Deberías
estar en una cama, y nosotros deberíamos estar yendo contigo,” Tonks siseó.
“Si le dijera a alguien, levantaría preguntas que no puedo contestar,” Hermione dijo firmemente.
“Estará bien. Solo necesito dormir demasiado una vez que termine. Solo necesito ver a Harry.
Después descansaré.”
“Bueno,” Tonks se hizo hacia atrás y la dejó ir, pero sus ojos aún sospechaban y se veían
preocupados.
Tan pronto como Hermione salió de la habitación, ella se recargó contra la pared. Ella trató de
juntar cualquier reserva que tuviera antes de ir a encontrar a Harry.”
Él estaba en el techo, observando el estanque debajo mientras fumaba. Había docenas de colillas
de cigarro esparcidas a su alrededor.
Ella escaló por fuera de la ventana incómodamente con solo un brazo para ayudarla. Ella casi
perdió su balance, pero se mantuvo determinadamente. Si ella se caía del techo en su actual
condición, podría morir. Ella se acomodó e hizo su camino hacia Harry, tratando de no mirar hacia
abajo.
“Una guerra," dijo en voz baja, extendiendo la mano y volteando el rostro de Harry hacia ella.
Tenía un corte en la cabeza. Su piel pálida estaba ligeramente roja gracias a la sangre que se había
lavado. Su expresión era triste, cansada y enojada.
"¿Quién cambió? ¿Fuiste tú o yo?" él preguntó mientras ella pasaba sus dedos por su pelo y lo
empujaba hacia un lado para que pudiera cerrar la herida.
"¿Por qué? ¿Crees que no seré capaz de hacerlo? él dijo. “¿Estás tratando de prepararte para que
fracase?"
"Yo pienso que tú puedes hacerlo. Pero– la profecía, es como lanzar una moneda. Después de que
Dumbledore murió–," ella vaciló levemente.
"La muerte es solo un hechizo lejos de todos nosotros," ella dijo después de un momento. "No
puedo solo sentarme, esperando llegar a las probabilidades cincuenta y cincuenta y asumir que
sabré la respuesta. No cuando hay tanta gente dependiendo de nosotros. Lo que tú tienes, la manera
en la que amas a la gente, es pura, es poderosa. Pero– ¿cuántas veces ya has matado a Tom?
Cuando eras bebé, por tu mamá. En primer y segundo año. Pero él sigue aquí. Aún sigue peleando
contra ti. No quiero asumir que lo que sea es suficiente."
"No crees que el Bien tan solo puede ganar," dijo Harry. El reproche en su voz era pesado.
"Todos los que han ganado han dicho que eran los buenos, pero ellos fueron quien escribieron la
historia. No he visto nada que indique que en realidad fue la superioridad moral lo que marcó la
diferencia." ella dijo mientras murmuraba hechizos para reparar las fracturas.
Hermione negó con la cabeza minuciosamente y la expresión de Harry se volvió amarga. Él miró
hacia el cielo. Hermione conjuró un hechizo de barrera sobre su mano y luego comenzó a esparcir
una pasta para moretones sobre el estómago y las costillas de Harry con pequeños movimientos
circulares.
“Tú solías ser diferente,” dijo Harry, “Tú solías buscar los derechos de los demás más que yo.
¿Qué le pasó a P.E.D.D.O? Esa chica nunca habría dicho que la magia oscura valía la pena. ¿Qué
pasó?”
“Esa chica murió en una sala de hospital tratando de salvar a Colin Creevey.”
“Yo siempre estuve dispuesta a hacer lo que fuera que se necesitara, Harry. Todas estas aventuras
nuestras en la escuela. Una vez que estaba dentro, estaba dentro. Tal vez nunca notaste que tan
lejos podría llegar por ti.”
“No para mí.” Dijo Harry, negando con la cabeza. “No puedes decirte a ti misma que estás
haciendo esto por mí. Yo nunca pediría esto de ti.”
“Lo sé,” ella dijo apartando la mirada. “Esto no es para ti. Es para todos los demás. Tú tienes que
hacer lo que necesitas para ganar. Yo también.”
“Te estás alejando a ti misma,” Harry dijo con una firme voz mientras se acomodaba. “Quizás
piensas que yo no lo veo, pero no es así. Solo no entiendo por qué. Eras como mi hermana. Pero
ahora—es como si cada vez hay una grieta en nuestra amistad, tú vas y le pones una cuña en ella.
No lo entiendo—¿por qué estás haciendo eso?”
Él sonaba al borde de las lágrimas. Sus ojos estaban tan dolidos y enojados mientras la observaba.
Ella se sintió vacilar.
Si ella lo admitía ahora, quizás arreglaría las cosas. Tal vez aún había una oportunidad. El espacio
que Ginny había llenado y cubierto—él se estaba dando cuenta, sintiendo que tan lejos Hermione
se había movido.
Su primer amigo. Su mejor amigo. Él se estaba acercando a ella. Si ella se acercaba de vuelta—
Ella lo observó tristemente. “Esas grietas siempre estuvieron ahí, Harry. La persona que soy, ella
siempre estuvo ahí. La guerra solo está haciendo que la veas.”
Hermione se quedó sentada durante varios minutos, tratando de juntar la energía para escalar a
través del techo.
Ella encontró una silla y se sentó en ella, tan cansada que incluso el dolor punzante de su brazo no
podía detenerla del sueño.
Cuando se despertó repentinamente horas después, ella se sentía helada. Estaba congelándose,
hasta el punto en el que sus dientes estaban temblando. Había sido temprano en la tarde cuando ella
se había quedado dormida, pero la casa se había vuelto oscura y callada.
Ella tembló por el frío, tomó su varita, y realizó un hechizo calentador en ella. No le proporcionó
ningún alivio de la frialdad que sentía.
Su mano estaba temblando mientras realizaba un diagnóstico en ella misma. Debió haber pasado
por alto una maldición.
No había nada.
La sensación fría y dolorosa se sentía como si se estuviera esparciendo. Creciendo por su cuerpo
hacia su esternón y a través de su pecho hasta que respirar se sentía doloroso.
Fue aterrador y espantoso, pero también hubo una especie de atracción hacia la rendición. Dolor
por alivio. Como sentarse en la cocina, cortando líneas hasta que duele más que todo lo demás.
Eran los efectos del después de la Magia Oscura que ella había usado. Tendencias autodestructivas.
Alucinaciones.
Tonks había estado en lo correcto. Ella debería estar con alguien. Alguien que pudiera ayudarla a
mantenerse.
Ella se tambaleó bajo las escaleras. Era la mitad de la noche. Ella hizo su camino hacia la
habitación en la que Charlie había estado. Apenas se llevaban bien, pero él la dejó tomar su mano.
Ella estaba tan fría. Él podía hablarle a ella y mantenerla enfocada—
Vacía.
Ella continuó.
Ron estaba dormido. Gimiendo de dolor. Ella vertió una Poción de Sueño sin Sueños en su
garganta. Mientras ella lo observaba asentarse, ella sacó una poción para ayudar a resetear los
ligamentos y tendones en su mano y se la tomó.
Harry estaba dormido en la silla junto a Ron. Harry no había dormido desde la captura de Ron.
Remus tenía la luna llena la noche siguiente; Tonks estaría con él.
La frialdad tragandola era tan dolorosa que dolía incluso respirar. Ella vaciló casi se dejó hundirse
en ella.
Ella caminó hacia la puerta y sus dedos tomaron la perilla, entonces se congeló. Las luces se
habían ido.
Por su puesto—él no estaría ahí. Era solo un punto de encuentro. Él no vivía ahí. Habían pasado
horas desde que ella se había ido. Él probablemente estaba dormido. En algún lugar con una cama.
Si ella pudiera aparecer de nuevo—siempre había alguien despierto en Grimmauld Place. Ella
tomó su varita y cerró sus ojos.
Se sintió como si algo hubiera tomado control de su cabeza. Sus rodillas se doblaron. Todo se
desvaneció.
Cuando el mundo había nadado lentamente hacia su enfoque, ella se dió cuenta de que estaba
acostada en su espalda. Ella miró hacia el cielo. Las estrellas brillaban a lo lejos, opacadas por la
luna. Frías.
Su piel estaba hormigueando. Doliendo. Como si algo estuviera dentro de ella. En su magia. Ella
quería cortarlo y sacarlo. Si tan solo pudiera encontrar el lugar. Ella lo sacaría con uno de sus
cuchillos—para que se detuviera—para que dejara de moverse dentro de ella.
¿Granger—qué te hiciste?”
Ella se volvió consciente de que estaba siendo levantada del suelo. Manos calientes envolviendo su
cuerpo, alejando el frío. Ella tenía demasiado frío. Se hundió en el calor.
Ella estaba delirante, porque Draco estaba ahí, vestido con ropa Muggle. Ella nunca lo había visto
en nada más que túnicas negras.
Ella se presionó a ella misma contra él, y él se sentía como un horno, alejando el frío que se movía
y creciente dentro de ella.
“Maté a personas hoy,” ella dijo, hundiendo su rostro en su playera. Incluso vestido como un
muggle, él extrañamente seguía oliendo igual. “Nunca había matado a alguien antes. Pero ni
siquiera mantuve la cuenta de a cuántas personas maté hoy.”
“Tonks dijo—la magia oscura que usé hoy, debería estar sola. Pero—no había nadie con quien
podía ir. Todos los demás ya tienen a alguien—alguien con quien ir después—”
“Pero tú no.”
Ella asintió.
“Carbonicé a un hombre lobo. Estaba mordiendo a Ron. El día antes de la luna llena, los
aturdidores tomarían demasiado tiempo.”
Ella estaba teniendo la primera alucinación de su vida. Probablemente estaba muriendo. Draco
estaba tan caliente como un horno y estaba usando una sudadera gris que decía Oxford y—¿jeans?
Casi era chistoso lo ridículo que era. Ella quería reírse mientras lo tomaba.
Ella sintió el pop de la aparición, y, mirando aturdidamente alrededor, se encontró a ella misma en
una lujosa suite de un hotel Muggle.
Ella estaba sorprendida. Por supuesto, alucinar como una regla no tenía ningún sentido. Pero esto
solo era bizarro. Ella miró a Draco.
“¿Crees que esto es lo que quiere mi subconsciente?” ella preguntó. “¿Estar contigo en el mundo
Muggle?”
“¿Qué quieres?”
“No quiero estar siempre sola,” ella se atragantó. “Quiero amar a alguien sin sentir que si lo saben,
los terminará lastimando. Harry fue mi primer amigo. Siempre quise amigos—pero siempre era
demasiado rara, demasiado libresca y demasiado torpe. Siempre estaba sola. Nadie quería ser mi
verdadero amigo. Harry fue la primera persona que me dejó ser su amiga. Pensé que siempre
seríamos amigos. Pero ahora—tengo que alejarlo para protegerlo. Y a Ron. Y a mis—mis padres.
Y ahora—no hay nadie. Tengo que amar a todos desde la distancia. Y estoy tan sola—” ella
sollozó en su mano.
Su boca se torció. “Les borré la memoria después de que mataras a Dumbledore. Todos sus
recuerdos sobre mí. Los borré todos para que nunca existiera. Los envié lejos. Pensé, si la guerra
era corta, sería capaz de recuperarlos. Pero no puedes revertir un obliviate después de cinco años.”
El calor del cuerpo de Draco se sentía como si se estuviera hundiendo hasta su centro. Una de sus
manos estaba en su cuello, y ella se recargó contra ella.
Ella quería creerle, pero su mente no se quedaba callada para ceder. Nunca estaba callada. Siempre
habían realizaciones, culpa y consecuencias que ella no podía ignorar—que ella no podía saber.
Incluso delirante, habían cosas demasiado peligrosas para ceder.
Ella trató de empujarlo, pero era como tratar de empujar a una pared.
“¿Por qué?¿Por ti?” ella dijo de manera amarga. “No puedo—no puedo dejar que me importes. Si
dejo que me importes, no seré capaz de usarte. Y tú eres la única esperanza que tengo de mantener
a todos con vida. Así que no puedo.”
“Yo—ella comenzó.”
Ella se tragó sus objeciones. Sus manos capturaron su rostro mientras su boca se presionaba contra
la de ella. Ella se aferró a él y lo besó de vuelta.
“Solo descansa,” él dijo mientras se sentaba en la orilla de la cama. “No iré a ningún lado. Haz lo
que quieras para quedarte en tierra.”
Hermione se recargó contra su pecho y apretó su mano, acercando su brazo hacia su pecho y
bajando la cabeza. Ella descansó su mejilla contra la parte de atrás de su mano. Ella se enfocó en
respirar. En el calor contra el frío. En la sensación de sus dedos entrelazados con los de ella. En la
barbilla de Draco descansando sobre su cabeza.
Sus ojos se cerraron y se enfocaron en él. Ella podía escuchar el latido de su corazón.
Ella presionó sus labios contra sus dedos y sintió como su agarre se apretaba.
Él la miró de vuelta y no se movió cuando ella dejó ir su mano para poder estirarse y tocar su
rostro. Ella se acercó y rozó sus labios contra su mejilla. Ella presionó sus labios en su frente.
Entonces, después de una pausa, ella lo besó en los labios.
Ella no sabía si alguna vez volvería a tener una oportunidad con él. Si esto era todo lo que obtenía.
Ella lo besó lentamente. Ella envolvió su brazo alrededor de su cuello y lo acercó a ella, hasta que
sus brazos se deslizaron alrededor de ella, y sus labios comenzaron a moverse contra los de ellas.
Las manos de él se deslizaron detrás de su cabeza y retiró los pasadores de sus trenzas. Él la ayudó
a quitarse el yeso. Ella estudió los huesos que acababan de crecer y todas las cicatrices a través de
su muñeca. Él pasó sus dedos por su cabello hasta que ella tembló y lo miró.
Sus besos eran lentos. No eran agitados o apresurados o culpables. Solo estaban desesperados,
porque de alguna manera él siempre la volvía desesperada.
Él lo besó de la manera en la que ella quería. De la manera en la que ella se había permitido
secretamente desear que podía.
Él acunó su rostro en sus manos. Ella sollozó levemente contra sus labios.
“Esto—así es como quería que fuera,” ella admitió. “Contigo. Quería que fuera así contigo.”
Él se quedó quieto, y ella sintió sus lágrimas caer por sus dedos. “Lo siento. Lamento que no fuera
así,” él dijo, acercándola, sus pulgares rozando sus pómulos.
¿Él siempre había sido así de cálido? Ella a veces se preguntaba qué tanto sobre sus recuerdos de
besarlo aquella noche después de que lo había sanado había sido real. O si había estado tan
borracha que había inventado partes para reemplazar los momentos en los que todo se sentía
demasiado vacío o sin dulzura.
Como una estrella, él brillaba y era frío a lo lejos, pero cuando el espacio se acercaba, su calor era
infinito.
Él la besó profundamente mientras sus manos se deslizaban a lo largo de su cuerpo. Sus dedos
pasaron por su columna vertebral, y por sus hombros, rozando su piel. Él le quitó su blusa y la besó
por sus clavículas. Sus manos se sentían como su hogar mientras deslizaba sus dedos en su cabello,
acercó su rostro y presionó sus labios contra la base del cuello de Hermione.
Ella jaló su playera hasta que él se la quitó. Entonces volvió a llevar su boca de vuelta a la de ella y
lo besó nuevamente. Sus dedos siguieron la curva de su mandíbula, los tendones de su cuello, y por
sus hombros. Él estaba más delgado, y él tenía demasiadas cicatrices nuevas que casi se sentía no
familiar.
Él besó cada centímetro de ella. Él le quitó su bra y deslizó sus palmas por sus pechos. Él besó
abajo hacia su esternón hasta que su cabeza cayó hacia atrás y ella estaba jadeando. El calor de su
toque se sentía como si se hubiera encendido dentro de ella. Ella se encontró a ella misma
atrapando fuego hasta que le dolió.
La miró sin vacilar, como si memorizara cada reacción para que siempre lo supiera.
No era demasiado rápido o demasiado para que ella estuviera lista. Él fue tan lento como ella
quería que lo hiciera.
Cuando él se empujó lentamente dentro de ella, sus ojos estaban fijados en su rostro. “¿Esto es
bueno para ti?”
Ella jadeó levemente y asintió. Porque lo era. Sin dolor. Solo era bueno.
“Estoy es bueno,” ella dijo, agarrándolo de los hombros. Ella podía sentir las cicatrices de sus
runas bajo sus dedos.
Los antebrazos de Draco estaban alrededor de la cabeza de Hermione como si fueran un marco, y
sus dedos estaban enredados en su cabello. Cuando él comenzó a moverse, él presionó su frente
contra la de ella.
Cuando él la besó, se sentía como el principio de algo que podría ser eterno.
Al principio, fue tan gradual que casi se le olvidó que había más que ello. Pudo haberse quedado
como eso, y hubiera sido suficiente. La medida y la calidez, y la sensación de su piel contra la de
ella. Ella respiró contra su hombro; él olía a musgo de roble con matices de cedro y juncos de
papiro. Debajo de eso estaba el olor y el sabor a su sudor.
Su asociación con las camas era como último recurso; donde todo estaba frío y vacío, y esperaba
que cualquier pesadilla que viniera no fuera tan terrible que lamentaría haberse acostado en
absoluto.
No había ningún frío ahí. El mundo entero había dejado de existir más lejos de Draco y su cuerpo
presionado y dentro de ella. Él sabía cómo deslizar sus manos a lo largo de su piel para que ella
estuviera jadeando, besarla para que ella enrollara sus piernas firmemente alrededor de su cintura, y
moverse dentro de ella tan lento que al principio ni siquiera notara la tensión enrollándose dentro
de ella.
Pero por supuesto que había más, y Draco estaba buscándolo. Toda su atención meticulosa cuando
su respiración se atoraba, y qué ángulo la hacía moverse en respuesta. Observar sus ojos, entrelazar
sus dedos con los della y notar cuando su agarre se apretaba.
Pero cuando ella deslizó su mano entre sus piernas, ella se estremeció. Ella no estaba segura si
podría hacer esa parte.
Era demasiado—
Ella soltó un sollozo ahogado y volteó la cabeza. Él se quedó quieto, retiró la mano y acunó su
rostro, besándola.
“Yo solo—no sé cómo hacer nada de esto. La manera en la que los libros explican solo no es lo
mismo,” ella dijo, bajando su barbilla y hablando rápidamente. “Y la última vez, cuando me
tocaste ahí—nadie nunca lo había hecho antes y cuando lo hiciste tú dijiste—” su voz se quebró.
“Yo siempre—pienso en eso ahora. Que yo soy—que yo soy—que yo—”
“Lo siento,” él dijo, y su mano entrelazada con la de ella se apretó. “Lo siento. Lo siento
demasiado. He arruinado esto demasiado para ti. Déjame darte esto. Déjame enseñarte cómo se
supone que tiene que ser.”
Él hundió su rostro para que su boca estuviera cerca de la oreja de Hermione. “Cierra tus ojos.” Su
aliento susurró contra su piel.
Hermione cerró los ojos, y él la besó.
Sin ser capaz de ver, todo se sentía más enfocado en la sensación. La manera en la que su cuerpo
estaba presionado contra el de ella. Su olor. Incluso el movimiento del aire.
Cuando ella sintió que sus labios rozaban contra el punto del pulso en su cuello, ella gimió. Su
mano acunó su pecho y arrastró su pulgar hasta su pezón mientras comenzaba a moverse
nuevamente dentro de ella. Él era lento pero implacable, hasta que ella estaba jadeando y
arqueando sus caderas para encontrar las de él.
Él la besó mientras deslizaba su mano entre sus cuerpos nuevamente. Su lengua se deslizó contra la
de ella mientras él profundizaba el beso, y sus dedos encontraban el nudo sensible de nervios entre
sus piernas. Ella jadeó de manera entrecortada contra sus labios mientras ella sentía a su cuerpo
entero tensarse debajo y alrededor de él.
Era como si la estuvieran apretando en algún lugar del interior. Ella podía sentir a su corazón
latiendo con fuerza en su pecho. Su respiración se volvía cada vez más y más corta, y sus músculos
se volvían más tensos. Había fuego dentro de sus nervios. Cada vez que Draco se movía dentro de
ella, o rozaba sus labios contra su piel, o molestaba ligeramente su centro, ella sentía como si él
estuviera trinqueteando una tensión dentro de ella, nudo por nudo, hasta que ella estaba en el borde
de quebrarse debajo de él
Pero no podía—
Ella se quedó suspendida en el mismo borde. “No puedo—” ella finalmente dijo.
“Hermione,” los labios de Draco rozaron contra su mejilla. “Puedes tener esto. Tienes permitido
sentir cosas buenas. No estés sola. Ten esto—ten esto conmigo.”
Él le levantó la pierna con el brazo; se profundizó y cambió el ángulo, atrayendo la tensión dentro
de ella más arriba, y aplastó sus cuerpos juntos y la besó.
Sus ojos se abrieron de repente. Ella lo miró a los ojos mientras todo su mundo se hacía añicos de
repente en fragmentos de plata.
“Oh dios—” ella sollozó las palabras. Sus uñas se hundieron en su espalda. “Oh—oh—oh dios…”
Sus insondables ojos grises la miraron y observaron como ella se arqueaba y su expresión se
contraía cuando se deshacía debajo de él.
Cuando empezó a jadear y a tratar de recuperar el aliento, su velocidad aumentó. Luego, cuando
llegó, su máscara se deslizó. Cuando la miró a los ojos, por un momento antes de hundir la cara en
su hombro, ella vio la angustia en él cuando la miró.
Se apartó de ella y los cubrió con la colcha. La besó en la sien. Ella se volvió para mirarlo y se
acercó más hasta que estuvo presionada contra su pecho.
Podía sentir lo agotada que estaba, sentir el borde de frío que se había plantado en su magia donde
la había abierto. Se estremeció y se acercó más a Draco. Ella lo miró. Él la estaba mirando,
inexpresivo.
Ella se estiró y pasó un dedo a lo largo de su pómulo. “Creo que casi te he memorizado.
Especialmente tus ojos.”
La esquina de su boca se torció, y él pasó sus dedos sobre las cicatrices en su muñeca izquierda.
“También memoricé los tuyos.” Él suspiró. “Debí haberlo sabido—el momento en el que miré a
tus ojos, debía haber sabido que nunca ganaría en contra de ti.”
Ella sonrió levemente y cerró sus ojos. Ella presionó su rostro contra su pecho y sintió el latido de
su corazón. “Siempre pensé que mis ojos eran mi mejor característica.”
"Yo también estoy solo, Granger" ("I'm alone too, Granger.") por ceresartsy.
Draco en una sudadera de Oxford (Draco in an Oxford Hoodie) por chestercompany.
Draco encontrando a Hermione (Draco finding Hermione) por keeferonies-art.
Draco con sudadera de Oxford (Oxford Hoodie Draco) por keerthi_draws.
Draco con sudadera de Oxford (Oxford Hoodie Draco) por fleureia.
Flashback 29
Chapter Notes
Marzo 2003
Cuando ella despertó en la mañana, se dio cuenta de que en verdad estaba en un hotel con Draco.
Fue tan sorprendente que pensó que quizás seguía alucinando.
Ella miró alrededor de la habitación, tratando de asimilar las cosas. Ella no estaba soñando; ella en
verdad estaba en una suite de hotel Muggle con Draco. Una suite que él aparentemente ocupaba
mientras usaba una sudadera de Oxford.
Si ella aún estuviera haciendo un bosquejo psicológico de él, la revelación hubiera requerido que
ella volviera a empezar una nueva libreta. ¿Por qué estaba él ahí? ¿Era algo que él hacía
regularmente? ¿Por qué diablos estaría pasando la noche en el mundo Muggle?
Él estaba dormido, envuelto posesivamente alrededor de ella como si estuviera evitando que fuera
robada. Su cuerpo era tan cálido contra el de ella que casi era mordaz.
Mientras ella lo miraba con asombro, los eventos completos de la noche anterior regresaron a ella.
Ella se estremeció.
Él era como un dragón. La manera celosa en la que atesoraba las cosas que le importaban—no
había moderación en ella. Él era posesivo y mortal. Él la sostenía en sus brazos como si fuera suya.
La tentación de ceder a ella, de dejar que él la tuviera y lo amara por ello—la aterrorizaba.
Su necesidad de amar a las personas y su deseo desesperado de que la amaran de regreso—lo había
encerrado. Accedió a su lugar a la frialdad de la lógica, realismo y decisiones estratégicas para el
bien de la guerra. Ella lo había enterrado en un hoyo el cual no podría sentir. No lo extrañaría.
Pero Draco lo había arrastrado desde el pozo en el que lo había escondido, lo descubrió y se puso a
tratar de abrir el candado. Ella casi podía sentir sus dedos girando el dial, escuchando el sonido de
cada seguro. Esperando una entrada.
Ella trató de salir de la cama antes de que él despertara, pero sus ojos se abrieron inmediatamente
en el momento en el que ella se movió. Su agarre en ella se apretó, y él la jaló hacia él por un
momento antes de que su expresión vacilara y la dejara ir.
Ella se quedó quieta y lo miró.
Ahora ella sabía cuánto se estaba restringiendo. A pesar de las alturas a las que se había elevado
dentro del ejército de Voldemort, se estaba conteniendo. Eliminando un escuadrón entero de
Mortífagos apenas había requerido esfuerzo. Él había llegado y mató a casi cien personas en unos
minutos.
Ella estudió su rostro, él la observó de vuelta. Su expresión estaba cerrada. Lo que fuera que
estuviera sintiendo estaba cuidadosamente camuflajeado. Pero sus ojos—
Ella no podía decirle que eso no era a lo que se refería. Él no solo era alguien. Él era—para ella él
era—
Debió haberse mostrado en su rostro porque mientras la estudiaba, sus ojos de repente brillaron con
algo que parecía triunfo. Antes de que ella pudiera alejarse o retirarse, él la acercó a él y sus labios
descendieron en los de ella.
En el momento en el que su boca estaba contra la de ella, todos sus miedos, culpa y resolución se
perdieron en ella.
Todo lo que podía pensar era en como quería estar ahí, y ser tocada por él. Él era como fuego. No
estaba al acecho, ya se había abierto camino a fuego.
Él había visto las grietas en sus defensas, de la misma manera despiadada en la que había entrado
por sus muros de oclumancia, él estaba abriendo su camino hacia su corazón.
La arrastró debajo de él. Quemándola con sus labios mientras sus manos vagaban por su cuerpo.
Ella se aferró a él y le devolvió el beso con fiereza.
No era un consuelo.
Estaba reclamando.
Su boca estaba caliente contra sus manos, junto con su mandíbula, su garganta y sobre sus
hombros. Ella enredó sus dedos en su cabello y lo sostuvo como si estuviera tratando de no llorar
por qué tan desesperadamente lo quería y qué tan agradecida estaba de que él no la iba a forzar a
preguntar.
Sus manos posesivas pasaron por todo su cuerpo, acercándola cada vez más y más hasta que ella
estaba presionada contra él. Luego se alineó y se hundió dentro de ella con un fuerte empujón.
Mientras se movía dentro de ella, él memorizó su cuerpo bajo sus manos y la besó hasta que ella
estaba jadeando por aliento. Él se movió profundamente dentro de ella.
Él era exacto. Determinado demostrar lo que eran para ella. Asegurar que ella no podía negar lo
que la hacía sentir.
Él la hizo deshacerse debajo de sus manos, debajo de su cuerpo, dos veces antes de que la dejara ir.
Cuando entró en ella, su control se escapó dejando su expresión abierta por un momento. No había
ningún corazón roto en su rostro ahora, era posesión—
—y triunfo.
“Eres mía. Te juraste a mí,” él le dijo a su oído, mientras él se deslizaba fuera de ella y la arrastraba
firmemente contra él. “Ahora. Y después de la guerra. Lo prometiste. Voy a cuidar de ti. No voy a
dejar que nadie te lastime. No tienes que estar sola. Porque eres mía.”
Pero se había perdido a ella misma ahí. Ella estaba atrapada en el peligroso abrazo de Draco
Malfoy, y se sentía como su hogar.
Ella durmió en sus brazos, casi muerta para el mundo. Ella no podía recordar cuándo fue la última
vez que había dormido por más de cuatro horas seguidas sin una Poción de Sueño sin Sueños. Se
despertó brevemente ante la sensación de su mano deslizándose por su hombro. Ella miró hacia
arriba y lo encontró estudiándola. Ella se arqueó con su toque y presionó un beso contra su corazón
antes de volver a quedarse dormida.
Cuando despertó la siguiente vez, casi era la tarde. Draco estaba sentado a su lado, jugando con sus
dedos.
Ella puso los ojos en blanco. “¿Cómo estás en el mundo Muggle? ¿Y cómo eres capaz de pasar un
día entero en la cama conmigo? ¿No eres un general?”
Él enredó una mano en su cabello y presionó su boca contra la de él, rodándose encima de ella y
besándola durante varios minutos antes de alejar su cabeza y observarla. “Usualmente estoy en el
mundo Muggle cuando no estoy trabajando. A menos que use polijugos, no hay—lo que soy, y lo
que he hecho—” él alejó la mirada, “—todos saben quien soy. Así que—cuando no estoy de
servicio, vengo al mundo Muggle. Nadie me conoce. Si alguien requiere mi presencia, el mismo
Señor Tenebroso me puede conjurar o puede enviar a alguien a la Mansión. Sé si alguien trata de
entrar.”
“¿No vives en tu mansión?” ella preguntó. Su mano se deslizó posesivamente por su cuello, y ella
sintió su pulgar pasar por su clavícula.
“No. No a menos que se me requiera que sea el anfitrión de algo. Yo—” él retiró su mano y se
sentó abruptamente. “—es—es—” su cabeza cayó por un segundo y él inhaló profundamente.
“Todo está manchando ahí. Cada vez que estoy ahí, escucho a mi madre—gritando. Es como si la
casa estuviera embrujada. La jaula en la que estuvo; fue construida en el suelo del salón usando
magia de las líneas ley del estado. No la puedo quitar.”
La amargura en su tono le recordaba a Hermione qué tan privado era su duelo. Qué tan
cuidadosamente lo había llevado. Completamente solo. Año tras año.
“Lo siento mucho,” ella dijo, poniendo su mano en su mejilla y tomando mechones de su cabello
en las puntas de sus dedos. Él dejó caer a su cabeza contra su palma y cerró sus ojos por un
momento.”
“De todos modos,” —su voz era tensa e incómoda— “levantaría preguntas si fuera visto viviendo
en otro lado. De alguna manera, terminé viviendo en el mundo Muggle.” Él soltó una risa
ligeramente incrédula. “Deambulé tratando de averiguar cómo funciona todo aquí. El conserje es
útil; no importa qué tan idiotas sean las preguntas que haga o qué tan bizarra sea el pedido, ellos
encuentran una manera de hacerlo. Y nunca hacen preguntas, sin importar cuánto sangre en sus
toallas.”
“Ah. ¿Qué día es del mes?” él dijo meditabundo. “Última semana de marzo—este es el Savoy.”
Hermione se echó un poco hacia atrás para mirarlo. “¿Tienes varios hoteles en los que te alojas?”
“Demasiada actividad mágica eventualmente podría llamar la atención, incluso con todas las
barreras. Así que hago un ciclo entre unos pocos con una ecuación de aleatorización aritmántica. El
personal está ligeramente Confundido; nada detectable, solo lo suficiente si alguien les preguntara
mi descripción física, todos ofrecerían algo diferente.” Él encogió los hombros.
Hermione parpadeó y trató de no pensar en qué tanto dinero Draco estaba gastando al tener
múltiples suites de hotel constantemente a su disposición. Gilipollas rico.
“Así que vives en suites elegantes de hoteles Muggles cuando no estás siendo un General en la
Guerra Mágica,” ella dijo, sacudiendo la cabeza con incredulidad.
“Sabías que he estudiado historia Muggle; ¿dónde creías que lo hice? Soy bastante bueno al
encajar.” Su tono goteaba con aristocrática presunción mientras lo decía, y Hermione dudaba que
hubiera algún lugar en el mundo en el que pudiera describirse como un integrante.
Él apartó la mirada de ella nuevamente, torciendo su brazo izquierdo para esconder la Marca
Oscura. “Parecía sensible hacer las cosas temporalmente, y era algo que podía hacer cuando tenía
tiempo libre.”
Hermione estaba callada. Por supuesto, él había pasado casi un año esperando el día en el que ella
lo vendería. Temporal. Sin compromisos. Era sensible.
Apoyó la cabeza en su hombro y lo rodeó con los brazos. Podía sentir las cicatrices de sus runas
bajo sus dedos.
“¿Cuándo—cuándo te diste cuenta de que no sabía que se suponía que debías morir en junio?”
Él rió levemente. “Cuando lo dijiste. Creí que cuando señalé que debiste haber anticipado mi
castigo que te darías cuenta de que Moody y Shacklebolt me habían tendido una trampa. Pero no lo
hiciste. Entonces asumí que al día siguiente se te había explicado. Pero aparentemente no. Así que
concluí que Moody y Shacklebolt habían decidido que mi supervivencia era útil en ese entonces.
Estaba claro, basado en cómo te comportabas, no te habrían informado de ese detalle hasta que
decidieron hacer el movimiento. Lo cual hacía que te volvieras sorprendente y agonizante estar a tu
lado. A veces solo quería decirte, pero—supongo que disfrutaba la manera en la que querías
salvarme.”
Hermione presionó sus labios y dejó descansar su frente contra la de él. “A veces sí me
preguntaba, al principio, si ese era el plan. Pero asumí que estaba a años de distancia. Traté de no
pensar en eso. Y eventualmente se me olvidó. Después de que te curé de las runas y tú dejaste de ir
—dejé de pensar en eso entonces. Estaba tan preocupada al preguntarme si alguna vez te volvería a
ver.”
“Cuando llegué el jueves después de Navidad—apenas me había enterado. Que ese había sido el
plan.”
Él volteó su cabeza lentamente y la miró. “Ya que estamos hablando, he querido preguntar, ¿qué
me hiciste?”
Granger, tuve esas runas durante un mes antes de que pusieras tu varita en ellas. Fui con varios
sanadores para aliviar el dolor. Aparte de la oscuridad general de tratar la magia rúnica, cualquier
cosa que hicieras violaba las leyes fundamentales de la magia. Así que—tengo mis dudas, pero
apreciaría si me lo dijeras.”
Hermione se quedó callada por un minuto, pasando sus dedos por las cicatrices, su otra mano aún
entrelazada con la de él.
“En Egipto, Isis es la diosa de la curación,” ella finalmente dijo con una voz baja. “Algunos dicen
que ella tiene el poder sobre el mismo Destino. En la mitología Egipcia, cuando muere una
persona, el corazón se pesa y solo aquellos que son virtuosos son permitidos en el más allá. Se dice
que Isis le regaló a los sanadores Egipcios una valija con piedras capaces de purificar el corazón.
Las piedras se llaman el Corazón de Isis. De acuerdo a los mitos, alguien que fue corroído de
corazón por la oscuridad se le podía entregar una oportunidad de redención si sus acciones habían
nacido de buena intención.” Ella tragó saliva. “Lo que las piedras hacen es absorber la Magia
Oscura; purifican su veneno.”
Hermione estudió las sábanas de la cama. “El Director del hospital me confió una. Estaba
destinada a Harry. Él pensó que si Harry derrotaba a Ya Sabes Quién, él la necesitaría. Que Harry
merecería ser purificado para tener una oportunidad en la vida que quiere después. Pero Harry
nunca—nunca usará Magia Oscura. Para él, la oposición a su uso se basa en una forma de
principio. No es porque tenga miedo de morir o ser lesionado por ella. Él no la usa porque no
quiere que nadie más la use. Las runas—te estaban envenenando. Tú sabías que te estaban
envenenando. Llegué tan tarde que ni siquiera pude alentarla. Tú salvaste a cientos de personas y te
necesitábamos. Así que usé la piedra para sanarte. Ahí fue—cuando la Orden se enteró de lo que
había hecho—por—por eso fue que fui considerada comprometida.”
Ella se alejó abruptamente, jalando sus rodillas hasta su pecho y jalando la sábana firmemente a su
alrededor.
Comprometida. No fidedigna.
Si Moody y Kingsley supieran dónde estaba a su propia voluntad—que ella había ido con él—
¿haría alguna diferencia? ¿O siempre había operado bajo la asumpción de que ella terminaría ahí?
Ella miró hacia abajo hacia todas las cicatrices en su muñeca. Aún estaban frescas y tenían color
rosa; si ella las trataba se desvanecerían más.
Hermione lo miró. Él permaneció inexpresivo mientras la estudiaba. Volvió a bajar los ojos a las
manos.
“No está muy bien entendido. En algunos aspectos son alquímicamente similares a la Piedra
Filosofal. Pero—el hospital Egipcio no publica el hecho de que las piedras siquiera son reales. No
permiten investigación. No hay mucha información verificada.”
“¿Cómo funciona?”
Las cejas de Draco se arquearon firmemente hacia arriba. “¿Pusiste una piedra en mi corazón—
cuando estaba inconsciente?”
“Una piedra mágica,” dijo Hermione, levantando su barbilla, “para salvarte de ser envenenado
hasta la muerte.”
“Pusiste una piedra dentro de mi corazón sin pedir permiso.” Él la observó, sus ojos plateados
abiertos con sorpresa. “¿Siquiera se puede remover?”
Hermione se sonrojó. “No—en realidad. No podría decirte, aún no sabía si estabas planeando en
convertirte en el siguiente Señor Tenebroso en ese momento. No podría preguntarte si querías
volverte inmune a la Magia Oscura.”
Él resopló y se hundió contra las almohadas. “No soy inmune a ella. Hubiera notado si el cruciatus
hubiera dejado de funcionar.”
“No inmune a ser maldecido. Eres inmune a los efectos de usarla. Las runas aún te afectan de la
manera en la que se intendía. Solo no pueden envenenarte. Eres inmune a la corrosión y a la
contaminación. Es como—un ritual constante de purificación puesto dentro de tu magia.”
Él asintió lentamente, su expresión estaba cerrada. “Es como—ser cortado abierto y no sangrar. Tú
sabes mejor que yo qué pasa cuando la Magia Oscura se canaliza. Se vuelve simultáneamente más
fácil y más difícil usar las Artes Oscuras. No hay la desgarradora sensación de que estoy sacando
algo más poderoso. Incluso la sensación de rebanar se embota. Sospecho que—eventualmente—no
la sentiré para nada.” Él apartó la mirada.
“Lo siento,” dijo Hermione, alejando su mano y apartando la mirada. Ella presionó sus dedos
contra su esternón. Ella sintió como si hubiera un peso frío dentro de su pecho, como la sensación
de tocar un cadáver. Había una sensación fresca y visceral de contaminación dentro de ella. Pero se
sentía—apropiada. Había ciertas cosas que se suponía que debían doler. Que necesitaban costar
algo.
Ella miró a Draco; él estaba mirando a través de la ventana, su expresión cerrada. El silencio era
pesado. Ella seguía esperando a que él la mirara de vuelta. Él no lo hizo.
Hermione tragó saliva y apartó la mirada. Su piel se sentía fría y ella se preguntaba si había una
señal de que debía irse.
“Siento no haber preguntado,” ella finalmente dijo, moviéndose hacia la orilla de la cama. Su ropa
estaba—en algún lugar.
“Por dios, Granger, tus amigos te han jodido completamente. No estoy enojado contigo.” Él la jaló
de vuelta a través de la cama. Su expresión era dura mientras la arrastraba de vuelta hacia él. “E
incluso si lo estuviera, lo superaría. Pero—no me dijiste lo que habías hecho. Pensé que estaba
muriendo. Luego pensé que me estaba volviendo loco. No se me ocurrió hasta diciembre que me
habías sanado permanentemente. No era algo que había anticipado. Aún estoy tratando de
asimilarlo. ¿De verdad caminas por la vida esperando que todos los que salvas te castiguen por
ello?”
Hermione se estremeció. “Es más fácil anticiparlo que ser atrapada por sorpresa.”
Hermione soltó una risa defensiva tensa y se apartó de él con una brusca sacudida. “¿Por qué no?
Lo haces mejor que nadie.”
Su boca se torció mientras ella lo observaba. “Después de todos, la primera vez que te sané,
regresaste la siguiente semana y me maldeciste una y otra vez hasta que parecía que había sido
azotada. Cuando no quise maldecirte cuando estabas lesionado, me lanzaste la muerte de Colin
Creevey a la cara. Después de que me besaste cuando estabas borracho, te fuiste y no te ví durante
casi dos meses. Después de que te curé en diciembre, me tomaste por la garganta y me miraste
fijamente a los ojos mientras me recordabas que me habías vuelto una prostituta—solo porque
podías. Después—” su voz se quebró, y su cabeza bajó mientras se alejaba de él “—después de que
fui y le dije a la Orden que no soportabas verme por haberte jurado a mí era peor que ser un
Mortífago. Eso fue hace cuatro días. ¿Por qué no debería asumir que finalmente no decidirás
castigarme por esto también? Siempre lo haces.”
Ella se sentó en la orilla de la cama con su espalda hacia él y sollozó levemente. “No soy ciega
hacia los fracasos de mis amigos. Pero no tienes espacio para afirmar que tu trato hacia mí ha sido
superior de alguna manera. Tú—todos ustedes son iguales.”
Hermione soltó una risa baja y triste. “Sí, también todos se disculpan en algún punto. Harry—
Harry estaba demasiado apologético ayer después de que fui de vuelta a la casa de hospicio. Hasta
que recordó que usé Magia Oscura; después estaba enojado porque no había salvado a Ron de
alguna otra manera. Estoy segura de que él se disculpará de nuevo la siguiente semana.”
“Nunca te esperé—a nadie como tú,” Draco dijo después de un minuto. “Sabía lo que estabas
haciendo, pero me miraste a los ojos y lo hiciste de todas formas. Cuando sentía que funcionaría,
hacía lo que fuera para detenerte. Desde el momento en el que entraste a mi casa segura, esperaba
que tú fueras la que eventualmente me vendiera; esperaba que tú lo supieras. Pero en su lugar
actuabas como si yo fuera redimible. Actuaste como si fuera a ser mi dueño por el resto de tu vida,
y estabas decidido a vivir con eso si salvabas tu Orden. No me di cuenta de que no te lo dirían.
Hermione mordió su labio. “Creo que ellos no debieron haber pensado que haría mi parte lo
suficientemente bien—si sabía.”
Ella tragó saliva, su boca se torcía mientras trataba de controlar la abrumadora sensación de dolor y
traición que sentía hacia todos los que más había hecho por proteger.
“Pensé que habría un punto en el que si era lo suficientemente cruel, te tendrías. Asumí que
tendrías un límite. Pensé que una vez que lo encontrara, tú—tú dejarías de cegarme
emocionalmente.” Él suspiró levemente. “Pasé bastante tiempo asumiendo que tú serías quien me
mataría al final. No quería el dolor adicional de preocuparte que tuviste. Estaba tratando de
lastimarte. Pero lo siento.”
“Somos un par jodido,” ella dijo, la esquina de su boca levantándose. “No puedo creer que terminó
así. Yo quería matarte la primera vez que te ví. Asumí que me violarías o por lo menos me
forzarías a tener sexo contigo y te entretenerías al lastimarme, y después algún día, podría matarte.
Esperaba hacerlo. Pero siempre se sentía como si estuvieras mostrándome una máscara; alguien
que pensabas que sería fácil de odiar para mí. Al principio pensaba que éramos lo opuesto uno del
otro. Ahora—” ella miró hacia pel y extendió su mano, “—creo que somos mayormente iguales.”
Los ojos de Draco estaban oscuros mientras entrelazaba sus dedos con los de ella y la jalaba
lentamente hacia él; hasta que ella estaba en sus brazos, sus cuerpos se presionaron con el del otro.
Él la besó. Él la besó, y ella lo besó.
Él alejó su cabeza y le besó la frente, deslizando sus manos por su hombros y rozando su cuello de
una manera que se había vuelto familiar. Él la besó entre los ojos. “Tú eres una mejor persona que
yo.”
Ella levantó su mano para tomar su mandíbula en su palma. Ella sentía como si no pudiera
posiblemente tocarlo lo suficiente.
“Nunca tuve que ir tan lejos. Como tú lo dijiste, aún tengo el espacio para ser ingenua. Incluso
aunque sabía algo de lo que estaba pasando, no se me ocurrió qué tan lejos iría la Orden. Sabía que
Kingsley era manipulativo, que usa los impulsos de las personas para obtener lo que quiere. Pero—
yo no soy una estratega; no sé cómo pensar de la gente a largo plazo. Incluso cuando lo intento,”
—ella descansó una mano sobre el hombro de Draco— “no sé cómo mantenerme desprendida de
ello.”
Él volteó su cabeza hacia la suya. “Tú mantienes a la gente con vida. Tú los ves y tratas de
mantener a todos con vida. Eso es considerablemente más difícil que calcular todas las maneras en
las que puedes usarlos o matarlos. Imagino que te cuesta más también.”
La esquina de su boca se curvó con tristeza, y ella miró hacia abajo. Draco descansó su frente
contra la de ella, y ella cerró sus ojos. Se sentía como si sus almas se estuvieran tocando.
Ella volteó su cabeza hasta que su nariz rozó con la de ella, y ella levantó su barbilla para que sus
labios se encontraran.
Ella se alejó de mala gana. “Tengo que irme. Estoy segura de que la Orden está esperando una
explicación.”
Sus dedos tuvieron un espasmo y su agarre se apretó. “Toma un baño. Te pediré algo. ¿Alguna
preferencia?”
“Draco,” ella tomó su muñeca y firmemente quitó su mano de ella. “No puedes hacer que me
quede aquí. Tengo que irme.”
Su expresión brilló brevemente. Solo lo suficiente para revelar un destello de posesividad y algo
voraz y desesperado que ella no podía descifrar. Después todo se desvaneció mientras él alejaba
sus manos y la dejaba levantarse.
Hermione se estiró y tocó su rostro, moviendo su cabeza hacia atrás. Ella presionó un beso en su
frente.
“Tomaré tu palabra con ese baño.” Ella jaló una sábana de la cama y la envolvió alrededor de ella
mientras recogía su ropa del suelo. Ella podía sentir la mirada de Draco mientras cruzaba por la
habitación.
El baño tenía una enorme bañera con patas que Hermione observó con nostalgia antes de entrar en
la regadera. El inconfundible olor de sexo colgaba a su alrededor, y ella aún tenía trazos de sangre
sobre ella del día anterior. No toda era de ella. Ella podía sentirla en su cabello mientras comenzó
a lavarlo.
Ella se talló a sí misma rápidamente de pies a cabeza antes de salir y secarse. Ella se miró al
espejo. El baño estaba brillante, casi crudamente iluminado. Diseñado para que las mujeres que
usan maquillaje meticulosamente y pudieran ser capaces de inspeccionar cada uno de sus poros.
Hermione se miró en el espejo, agarrando la toalla a su alrededor.
La pobre iluminación de Grimmauld Place era mucho más amable con ella. Ella apenas reconoció
a la persona en la reflexión.
Mientras se estaba observando, Draco llegó y se quedó de pie por la puerta. Él se puso pantalones.
Los hoyos en las mejillas de Draco se sonrojaron y sus ojos cayeron al suelo. “Deberías comer
más.”
Ella se encogió de hombros. “Es estrés. No es como que no me alimenten. Comeré de nuevo
cuando pueda volver a dormir.” Ella volteó a verlo con un ojo crítico. “Tú tampoco estás
mostrando exactamente un cuerpo sano.”
Él miró hacia abajo hacia él mismo y después de nuevo a ella, arqueando una ceja. “¿Quién crees
que causa mi estrés? Es una pesadilla preocuparse por ti.”
Ella alejó la mirada, su garganta cerrándose levemente mientras ella comenzó a revisar su ropa.
“Yo—en realidad tengo una pareja para buscar ingredientes ahora.”
Él encontró sus ojos fríamente. “Presto atención a todos los reportes respecto a los sanadores de la
Orden. Eres notablemente invisible, pero Patil es una cara familiar en la Resistencia. Amigable. Y
bastante habladora. Pequeños detalles aquí y allá. Tienen sentido.” Él no mostraba ni una
expresión. “Soy un legeremens. Normalmente soy quien saca esa información.”
Él sonrió levemente y movió su cabeza hacia un lado. “¿Cuándo empezó eso, a mediados de
octubre? También aún ibas sola, para mantener tu secreto. Quería que vivieras. Después de que
muriera, quería que siguieras con vida. Pude simplemente haber demandado que tuvieras un
compañero. No hubiera sido no razonable, dados mis términos. Pero Shacklebolt o Moody no
cumplirán mis términos una vez que me haya ido.” Su tono se volvió vicioso. “Como tú misma lo
dijiste; si te vendieron una vez, ¿qué los detendría de hacerlo otra vez? Quién sabe; quizás la
segunda vez lo hubieran anunciado.”
Hubo una sensación desgarradora en el estómago de Hermione y ella apartó la mirada. “Ellos no—
ellos no son monstruos. Ellos tienen muy pocas opciones. Tienen que trabajar con lo que tienen.
Ellos son los que mantienen a la Resistencia con vida. Son sus elecciones calculadas las que nos
han llevado así de lejos. No pueden darme prioridad sobre todos los demás. No quiero que lo
hagan.”
“Bueno, a mí sí.” Hermione no vaciló. Ella encontró sus ojos mientras lo dijo. “Me importan todos
ellos. Siempre me importarán.”
“Ellos ni siquiera saben quién eres.” Su tono era venenoso. “Eres una figura sin rostro en su juego.
Ellos aman a sus enfermeras, a los sanadores de hospicio, a Pomfrey, a Patil. Los que se ciernen
una vez que están fuera de peligro. Ellos ni siquiera saben que tú fuiste quien los ha salvado una y
otra vez. O todo lo demás que has hecho.”
Hermione se encogió de hombros y se puso su ropa. Ella no estaba acostumbrada a estar desnuda,
no a lado de nadie. Una vez que su blusa y sus pantalones estaban puestos, ella comenzó a trenzar
su cabello con facilidad practicada.
Draco seguía de pie en el marco de la puerta. Ella casi podía sentir el resentimiento irradiando de
él mientras la observaba prepararse para irse.
“No hice nada de lo que he hecho porque esperaba ser vista heroicamente.” Ella resopló. “Yo no
requiero laureles. Cuando esta guerra termine—” ella alejó la mirada mientras tomaba nuevas
secciones de cabello y los acomodaba en trenzas, “—si la Orden gana…” Ella pasó saliva. “Si
ganamos, hay una gran probabilidad de que eventualmente Kingsley, Moody y yo podríamos ser
condenados por crímenes de guerra.”
Ella encontró los ojos de Draco en la reflexión del espejo. “Nunca seré un héroe. Sabía eso cuando
decidí entrenar como sanadora. Esa nunca ha sido la razón para ninguna de mis decisiones.”
La esquina de su boca se arqueó. “Es más que eso. Harry es mi mejor amigo, pero la guerra es
mayor que Harry o que nadie más.”
“Yo quiero—” ella comenzó y después pausó e inhaló brevemente. “Quiero a la siguiente bruja
nacida muggle con estrellas en los ojos que venga a un mundo que le dé la bienvenida. Un mundo
en el cual tenga que estar constantemente volviéndose a ganar su derecho de estar ahí y no sea
tratada como si existir sea robar algo de alguien más. Donde ella pueda crecer y graduarse. Obtener
cualquier trabajo que quiera, que se case y tenga hijos, y que se vuelva vieja a lado de alguien. Yo
no tuve—” su voz se quebró brevemente. “Yo—no tendré nada de esas cosas. Quiero hacer el
mundo en el que yo quería vivir.”
Marzo 2003
“¡Viva la heroína conquistadora!” Angelina gritó mientras Hermione se apresuraba para pasar a
través de la sala de estar. Hermione pausó incómodamente mientras Angelina se levantaba saltando
de su asiento, y Angelina, Katie, Parvati, Susa, Neville, Dean y Seamus se juntaban a su alrededor,
dándole una palmada a Hermione en el hombro con admiración.
“Casi le di una cachetada a Fred cuando me enteré que se fue sin mí.”
“Moody y Kingsley están furiosos,” dijo Neville, mirándola seriamente. “Kingsley pasó diez
minutos gritándole a Remus cuando vino a reportar sobre la misión.”
Hermione asintió, encogiéndose por dentro. “Tengo que ir a reportarme. ¿Dónde está?”
“Habitación de guerra.”
Hermione asintió. “Bueno. Gracias a todos. Fue—” ella buscó algo positivo que pudiera decir,
“bastante emocionante estar en el campo nuevamente. Solo estoy contenta de que trajimos a Ron
de vuelta.”
Kingsley estaba de pie frente a una mesa cubierta de pergaminos. Hermione se detuvo en la puerta
y esperó a que él levantara la mirada.
“¿Por fin tendré una versión de los eventos que no incluya a una trampa mortal en la cual todos
menos las víctimas con el propósito murieron de alguna manera?” Kingsley levantó la mirada, y
Hermione podía ver la furia en su expresión. Él levantó su mano y realizó un hechizo de privacidad
sobre la habitación.
Hermione dió un paso hacia adentro y cerró la puerta detrás de ella, recargándose contra el marco.
“No pude enviar un mensaje. No sabía la ubicación o nada más en concreto. Harry no me dijo por
qué me estaba sacando de Grimmauld Place hasta que estábamos en la casa de los Tonks. Creo que
sospechaba que yo podría advertirte. Solo se me dieron quince minutos para conseguir mi equipo
de sanación. Tú no estabas. Moody tampoco. No había nadie más a quién advertirle más que a
alguien que también querría ir.”
“La información que Harry tenía había venido de Carroñeros. Traté de advertirle que era una
trampa, pero él iba a ir. Consideré revelar a Malfoy, pero no pensé que los detendría. Pensé que si
podía contactar a Dra-Malfoy, él podría ser capaz de ofrecer nueva información que yo pudiera
llevarle a Harry y a Remus. Pensé que si eran informes contradictorios, podría salvar tiempo. Pero
Malfoy no llegó cuando yo estaba ahí. Le dejé una nota con toda la información que tenía.”
“¿Y luego?”
“Nos superaban en número. No creo que muchos de los Mortífagos tuvieran experiencia en el
combate. Draco dijo que la mayoría eran aprendices. Pero había un hombre lobo, y los números era
absurdos.”
Hermione miró hacia abajo y suspiró levemente antes de levantar la mirada nuevamente. “Rabastan
Lestrange está muerto. La trampa fue su idea. Malfoy apareció unos minutos después de que Ron
fuera mutilado.
“Él mató por lo menos a un tercio de ellos en combate. Después él—él tenía un tipo de maldición
aspiradora contenida en un artefacto. Él caminó a través del campo y la activó una vez que tenía un
agarre sobre mí. La maldición no afectaba al que la realizaba, y la protección se extendió hacia mí
a través del contacto. Él sofocó a todos, revivió y le hizo obliviate a Harry y a los demás, y después
los dejó fuera de las barreras. Él no me dejó quedarme para checar a nadie.”
“¿A ti qué te pasó?” Kingsley la estaba estudiando cuidadosamente; sus ojos aterrizaron en su
muñeca con cicatrices.
Hermione bajó su manga. “Nada que no pudiera ser sanado. Usé la maldición Carbonescere para
matar al hombre lobo. Cuando estaba lidiando con las reacciones iniciales en mi magia, alguien me
apuñaló.” Ella apartó la mirada y presionó sus labios por un momento. “Harry no esperaba que
fuera una trampa, así que no se me asignó ninguna pareja. Creo que pensó que Ron estaría
conmigo, pero—bueno, Ron es el compañero de Harry. Tan pronto como los Mortífagos
aparecieron, todos se pusieron con sus compañeros por default, así que yo estaba peleando sola.”
Dolor cortó su tono mientras lo decía, y ella miró hacia sus pies. “Lo cual creo que fue lo mejor. De
todas formas Draco nunca me entrenó para pelear con un compañero.”
Aún había sangre en sus zapatos. Ella inhaló profundamente. “Draco—Malfoy dijo que le dijera a
Moody que su ayuda es condicional sobre mi sobrevivencia.”
“Ya estoy consciente de eso.” La voz de Kingsley era firme. “Nunca volverás a ir a otra misión; no
me importa si alguien te pide que vayas a salvar a Harry. No buscarás ingredientes. No saldrás de
las casas de hospicio a menos que sea para hacer tu enlace. Tu trabajo, Granger, es mantenerte con
vida y mantener a Malfoy en línea.”
Hermione respiró hondo y sintió una rabia rebelde que le quemaba el pecho. Ella lo miró durante
varios segundos antes de forzar sus paredes de oclumancia en su lugar y tragar todo lo que quería
escupirle.
Ella giró la mandíbula y apartó la mirada. “Tonks está haciendo preguntas sobre mi desaparición y
entrenamiento. Le dije que hablara con Moody.”
“Estamos lidiando con una situación más grande. Él fue etiquetado. Hay un rastro en su muñeca
derecha que no podemos remover.”
La piel de Hermione le picó, y hubo una sensación de caída en su estómago. “¿La cadena? Es la
cadena en él, ¿no es así? Traté de removerla cuando lo estaba curando. ¿Eso—tú crees que eso es lo
que Sussex ha estado desarrollando?”
“Parece probable. Eso explica porque lo tenían ahí en vez de llevar a Harry aun edificio vacío. Es
afortunado que supiéramos que había una probabilidad de ello, y Remus al menos tuvo el sentido
común de no traer a Ron a Grimmauld Place. Alastor está monitoreando la situación. Parece que
los Mortífagos saben la ubicación aproximada de la casa de los Tonks por ello. Hasta que podamos
quitarle el rastro, tendremos que estar comprometiendo nuestras casas de hospicio. Si de alguna
manera están usando seres oscuros para pasar por Fidelius, estamos con tiempo prestado.”
Hermione tragó fuertemente. “¿Has contactado a Severus? ¿Quién ha hecho análisis en la cadena?
Yo no—ayer. Debí haberlo hecho. Fue descuidado de mi parte. Puedo regresar.”
Kingsley negó con la cabeza firmemente. “No irás cerca de esa casa de nuevo. Severus está de
turno en los laboratorios. Estará aquí en una hora para una reunión de la Orden.”
Kingsley miró de vuelta a la mesa. “No. Puedes darle un reporte completo a Alastor después.”
Hermione se volteó para irse. Estaba a mitad de la puerta cuando Kingsley habló.
“Granger.”
“¿Estás bien?”
“Me alegro de escuchar eso. Nunca hubiera perdonado a Harry si hacía que te mataran para salvar
a Ron.”
La expresión de Kingsley cambió. “No me refiero a eso. Cuando Remus reportó que habían
pensado que habías sido capturada—” Kingsley inhaló profundamente y alejó la mirada de ella.
“Yo habría llorado tu muerte; más de lo que hubiera llorado por la de alguien más en la Orden.”
Kingsley le sonrió tristemente. “Te digo Granger para recordarme a mí mismo que soy responsable
por más gente que simplemente por las que me agradan.” Él suspiró y miró abajo hacia la mesa por
un momento antes de levantar la mirada y observarla. “Hubiera sido un privilegio ser tu amigo en
otra vida, Hermione Granger.”
Hermione lo estudió por varios segundos. “Quizás—en otra vida pudimos haber sido amigos. Pero
—no creo que alguna vez te perdone en esta.”
Kingsley asintió lentamente y apartó la mirada de ella. “En caso de que la oportunidad no llegue
para decirlo después, lo lamento—por todo lo que he pedido de ti.”
Hermione se quedó callada por varios segundos antes de suspirar levemente. “Si no hubieras
preguntado, yo me hubiera ofrecido.” Ella se encogió de hombros. “Tú nunca me obligaste. Yo soy
culpable por mis decisiones.”
Severus llevó un reporte sobre la cadena unas horas después. Era un nuevo prototipo. Requería una
Marca Tenebrosa para ser removida. Habían diseños más complejos desarrollándose.
“Bueno, eso no es—podría ser peor,” Charlie dijo después de un minuto. “Snape la puede quitar
entonces. O alguno de nuestros prisioneros. Unos de ellos tienen la Marca, ¿no es así?”
“Puedo remover la de Ron Weasley, pero cuando lo haga, Sussex lo sabrá, y la siguiente cadena
que hagan podrá requerir un mecanismo más elaborado.” Severus le dijo con desprecio
desdeñosamente a Charlie.
“Le quitaremos el rastro a Ron.” Dijo Kingsley, descansando sus dedos en la orilla de la mesa y
golpeteando pensativamente. “Sin embargo, hasta que tengamos mejor información sobre las
cadenas, no habrán más rescates. No podemos permitirnos perder más casas seguras.”
�