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Bleichmar

El documento trata sobre los supuestos teóricos del psicoanálisis para abordar cuestiones del aprendizaje. La autora plantea que el psicoanálisis surge originalmente de la medicina y luego se desprende para estudiar el funcionamiento psíquico normal. También explica conceptos como el inconsciente, el pensamiento representacional y la relación entre el cachorro humano y el semejante.

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El documento trata sobre los supuestos teóricos del psicoanálisis para abordar cuestiones del aprendizaje. La autora plantea que el psicoanálisis surge originalmente de la medicina y luego se desprende para estudiar el funcionamiento psíquico normal. También explica conceptos como el inconsciente, el pensamiento representacional y la relación entre el cachorro humano y el semejante.

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“Supuestos Teóricos Psicoanalíticos para abordar las cuestiones teóricas

del Aprendizaje”- Silvia Bleichmar.

S.B. trata de expresar algunas ideas respecto a los supuestos o teorías de base con las cuales el Psicoanálisis
podría pensar cuestiones del Aprendizaje, tanto en su evolución normal como en sus aspectos patológicos.

Tomando en cuenta para ello, junto con su colega Castorina, una “Mirada Interdisciplinar”. Considerando que
no es una confluencia de verdades generales o una sumatoria de diversas posturas teóricas, si no la puesta en
juego de diferentes paradigmas que conllevan a la resolución de problemas concretos y al abordaje complejo
e intersectado de diversas posturas teóricas que plantean propuesta para la solución de problemas comunes.

Por otro lado plantea que: “El psicoanálisis es ciencia en crisis” en el sentido filosófico del término, no ha
logrado normalizar los paradigmas; no ha logrado tomar acuerdos de base en el conjunto de la comunidad
científica. Es decir, que las distintas escuelas no han logrado “unificar” una lectura, estableciendo
pseudodiálogos (falsos, no válido) frente a problemas centrales no resueltos, a partir de considerar a la obra
madre de S. Freud como multifacética y contradictoria, y también por la impronta positivista que les ha hecho
pensar que la contradicción es un error de juicio del observador.

En la búsqueda por recuperar una “Teoría de lo Originario” en Freud, esto es una teoría de lo originario en
psicoanálisis, una teoría de la constitución del aparato psíquico 🡪 implica en primer lugar pensar que el
Inconsciente no flota en el vacío, es decir el Incc es un instancia psíquica del aparato psíquico que está en
relación de contradicción, de conflicto y de alianza con otra instancia, que es el preconsciente-consciente, en
ellas se ponen en juego cuestiones generales del conocimiento.

 El psicoanálisis (modelo que toma la autora para desarrollar sus ideas) no surge inicialmente del campo de la
psicología, sino que surge originalmente del campo de la medicina, y pone su eje en el estudio de los procesos
patológicos o trastornos de la patología psíquica. Posteriormente se desprende de la medicina cuando intenta
dar cuenta del “fenómeno del funcionamiento psíquico normal”. Tendiente a ser una parte más general de la
psicología. Por ello se considera al Psicoanálisis como una rama particular de la psicología, entendida como
ciencia que estudia “los procesos de la psique humana” 🡪 Trata de explicar lo patológico, a partir de dar
cuenta del funcionamiento normal del psiquismo a través de un eje muy preciso: que es la forma en que el
Incc entra en la estructuración psíquica.

Desde este modelo psicoanalítico se plantea que “el cachorro humano” no se constituye como sujeto si no en
el marco de relaciones de cultura; no se trata de la cultura en general, si no de relaciones singulares, dadas en
el interior de vínculos con el prójimo, con el semejante, son relaciones de amor-odio, de sexualización y de
instalación de representaciones de base. El portador de la cultura, que puede ser la madre o el sustituto
materno, establecen entre este semejante y la cría humana, una verdadera asimetría (o desigualdad).

El Cachorro humano nace en un estado de indefensión, que los psicoanalistas llaman “prematuración”. Es
denominado así porque el niño es lanzado prematuramente a un mundo sexual y simbólico, en el cual está
prematurado por el Otro, antes que tenga estructura simbólica para poder responder a lo que el Otro
demanda de él.Esta situación de Asimetría entre la cría humana y el semejante, da origen a dos cuestiones
🡪Que tiene que ver con el Parasitaje en la relación madre-hijo y que tiene una doble dirección:

 Parasitaje Biológico: desde el punto de vista bilógico, es el niño quien parasita a la madre, para alimentarse,
para recibir sus cuidados; porque la cría humana en su estado de indefensión necesita satisfacer sus
necesidades básicas para sobrevivir, y sin el cuidado del Otro, no sobrevive.

 Parasitaje Simbólico: desde el punto de vista simbólico y sexual, es la madre la que parasita al niño, en la
medida en que es desde la madre que se instalan los primeros sistemas de representaciones de base, y es ella
quien establece un vínculo asimétrico en el cual este parasitaje va a definir las primeras improntas y primeras
estructuraciones.

Se constituye en este vínculo con el semejante, con el Otro, un enigma fundamental: ¿Qué quiere de mí?
(pregunta que rige durante toda una vida) enigma que abre la curiosidad intelectual, que se inaugura cuando
se pregunta acerca de las diversas “diferencias”, entre otras, la diferencia anatómica de los sexos. (Pregunta
que da inicio a una posible ruptura de la relación madre-hijo, permitiendo al niño ser capaz de pensar por sí
mismo).

A partir de esto, va arrojando una serie de hipótesis a desarrollar: “El pensamiento como pensamiento
representacional” 🡪 Permite la constitución de la imagen mental de un objeto que está ausente en lo real, es
decir que, la representación se constituye siempre en ausencia del objeto.

El pensamiento representacional, no es algo dado desde el inicio o que surge esporádicamente, sino que es el
efecto de una complejización creciente del aparato psíquico, tendientes a encontrar vías de salida y de ligazón
a una cantidad de energía que ingresa a este psiquismo precoz y que lo somete permanentemente a un
esfuerzo de trabajo.

 El Inconsciente, lo representacional y el aparato psíquico mismo, son productos secundarios no existentes


desde los orígenes de la vida, y de los cuales lo inconsciente 🡪 constituye una de las partes, un topos, un lugar
que viene a instalarse en el sujeto psíquico. 🡪 No está definido ni bilógica ni instintivamente, si no como
efecto de una separación intrapsíquica entre sistemas. 🡪 Una segunda estructura que, en el mejor de los
casos se constituye como reprimido, brindando un fondo de representaciones de energía libidinal.

Por lo tanto, el Inconsciente no surge espontáneamente por la evolución psíquica, sino que es la intromisión
(injerencia) del semejante humano y las características de esta intromisión parasitante en el marco de la
cultura lo que va a definir que esto se constituya o no.

“El Incc es algo que viene a instalarse en el sujeto psíquico, no está desde los comienzos de la vida y es
necesario diferenciar que la cuestión del conocimiento No es un problema del Inconsciente”.

Para el psicoanálisis, la problemática del conocimiento (ubicado-emplazado del lado del Yo) se constituirá a
dos vías:

 Hay una cara del Yo que mira intrapsiquicamente hacia el Inconsciente.

 Hay una cara del Yo que mira hacia el real externo, en relaciones de complejidad y de compromiso.
El proceso de conocimiento es la resultante de un juego complejo de relaciones en el interior del aparato
psíquico, y de este aparato con la realidad, por dos vías: - Por un lado, lo que ingresa a este aparato, que entra
como no organizado, y por otro lo que este aparato organiza, relaciona, recompone y vuelve sobre la realidad
exterior.

En el sujeto humano (en la cría humana), hay relaciones de inmediatez con el objeto y otras veces no pero
esto no quiere decir que se descarten. Estas relaciones de inmediatez no garantizan una relación sujeto-
objeto inicial a nivel psíquico, sino una relación de un sujeto biológico (hambre) con un objeto de la necesidad
(alimento).

Es por intermediación del semejante que se constituye una vivencia de satisfacción (momento que recibe el
alimento), la cual da origen a una representación de un orden distinto. 🡪Esta es la paradoja de la
prematuración primaria: la madre o el que cumple la función materna, el otro humano con inconsciente, con
estructura psíquica ya constituida, quien realiza los cuidados del cachorro es quien va a establecer en la
relación con el niño al que está alimentando, una transmisión bajo soportes materiales que no es solo
alimentación, sino también soportes materiales libidinales, amorosos, de distinto orden, de inscripciones que
no surgen espontáneamente.

-Él bebe cuando se ve sometido a esta indefensión primaria, cuando está a merced del semejante, invaden al
psiquismo cantidades de energía, y lo están obligando a un trabajo de ligazón y evacuación. Estas
representaciones de lo ya vivenciado sirven para ligar esta energía. Por ello:

 El pensamiento, para el psicoanálisis, tiene en principio un carácter alucinatorio, es decir que en el momento
en que grandes cantidades exteriores invaden al psiquismo, se producirá una conversión de estas que
ingresan, y tenderán a ligarse en representaciones ya existentes, que son endopsíquicas. A partir de esto se
constituirán modos de representación que luego quedan ligados en el inconsciente, destinados a cerrarse
sobre sí mismos.

 Para que puedan abrirse nuevamente estos circuitos. Es decir para pasar de este “pensamiento alucinatorio”,
a un pensamiento que permita el reconocimiento de un objeto externo, y a la apropiación de este objeto. 🡪
Es necesario que se establezca una relación entre lo que ya está inscripto como huellas de memoria y el
objeto a reconocer. Este objeto, no puede ser ni tan conocido o idéntico al inscripto, ni totalmente distinto y
no pierda el interés para conocerlo. (si el sujeto se pasara la vida reconociendo lo idéntico no habría
crecimiento del aparato ni posibilidad del conocimiento).

En los orígenes del pensamiento, se trata de un juego entre lo ya inscripto y lo que hay que descubrir, en el
cual el sujeto siempre intenta reencontrar algo de lo ya conocido, y se producen apropiaciones por extensión.

 Estos objetos a reencontrar no son estrictamente objetos de la necesidad bilógica, es decir que lo que le daría
el carácter diferencial a las distintas inscripciones de un objeto a reencontrar es, que va acompañado de
múltiples huellas, de signos de percepción, lo que acompaña a las experiencias de satisfacción, que no se
reducen a lo autoconservatorio, a lo biológico. Ej.: Chupete---> objeto de satisfacción--->reencuentro con una
huella placentera.
Siempre la relación entre Sujeto-objeto será mediada por algo Terciario, Real o Imaginario, y en realidad
intermediario entre la realidad y lo imaginario.

En conclusión, el Inconsciente no es el lugar donde el conocimiento se establezca ni se constituya, si no que


este se maneja por una ley que podemos denominar “de identidad de percepción”, que tiende al reencuentro
de lo idéntico (reencuentra la huella de un objeto interior, pero no puede establecer la discriminación entre lo
que él tiene en la cabeza y lo que encuentra en la realidad). Por otra parte, el Incc no tiene Temporalidad, no
se rige por la lógica de la contradicción, ni posee la negación (algo que puede ser y no ser al mismo tiempo).

En cambio, en el proceso de conocimiento para que se acceda a la lógica dialéctica hay que pasar por la lógica
formal. (Algo es o no es) esto es patrimonio del Yo o del Preconsciente.

Este Yo debe ser concebido desde el psicoanálisis, como representación de sí mismo que posibilita la
autodenominación. Es a partir de la existencia del Yo que el sujeto se ubica imaginariamente en algún lugar y
logra constituir representaciones de una totalidad (que es la representación de una superficie del cuerpo
proyectada en imagen).

A partir de la instalación de un lugar en donde el sujeto se reconozca como idéntico a sí mismo y como
posicionado en el mundo 🡪 de ese modo pueden construirse: la espacialidad, las relaciones de diferenciación
entre el cuerpo propio y el del semejante (Dif. de la madre como otro y del Incc como displancetero para el
yo), la constitución del espacio y sus coordenadas. Teniendo en cuenta:

 ¿Qué es el Espacio? Desde el punto de vista psicoanalítico 🡪 Es aquello que separa al Otro de mí, para luego
ser aquello que me separa a mí del Otro.

El Espacio se constituye en un primer momento como invertido, desde el Otro hacia mí y luego desde el niño
hacia el objeto, y a partir del descentramiento del semejante se constituye por una apropiación del sí-mismo
en algún lugar.

 ¿Qué es Temporalidad? 🡪 Este concepto está ligado a la posibilidad de constituir la presencia-ausencia de un


objeto que es en principio un objeto libidinal, o sea un objeto atravesado por emociones.

En su inicio, no se establece antes de que se haya constituido en espejo tanto la existencia del objeto amado
como independiente del sí mismo, de uno mismo. (Antes de preguntarse por la sucesión de los días el niño se
pregunta por la ausencia-presencia de la madre).

-Para la autora el trabajo que realiza el psicoanálisis está basado en “paradigmas indiciáticos”, es decir que va
armando relaciones entre pequeños indicios. Como así también el niño vive constantemente bajo esta
modalidad, y teoriza acerca de las causas y de las relaciones que le permiten establecer algún orden de
sentido al conjunto de enigmas del mundo, los cuales tienen ejes vitales básicos: ¿Qué quiere mi madre de
mí?

Precisamente, el proceso de conocimiento se establece (como un proceso de alejamiento de estos objetos de


base) como “un proceso de teorización”, cada vez menos autónomo desde el punto de vista vital, pero no
pierde las posibilidades de teorizar y autoteorizarse, estableciendo permanentemente teorías acerca de sí
mismo, de su propia existencia, no solo de un modo general, sino a partir de una singularidad histórica , que
se recupera en ese movimiento de búsqueda de la verdad; en el momento en que re-analizamos (en el
consultorio), retomamos y ampliamos generando condiciones para una verdadera re-hisotrización.

Algunas premisas o ideas principales:

 Un proceso de conocimiento o de aprendizaje se instituye a partir de la existencia de un sujeto cognoscente 🡪


para el psicoanálisis, no está dado de entrada, sino que, para que pueda constituirse es necesario que haya un
aparato psíquico funcionando, en donde el Inconsciente haya encontrado un estatuto definido (cuando se ha
establecido la represión) y se haya separado del Yo. Si este Incc (producto de relaciones asimétricas y
primarias) no logra encontrar un estatuto de reprimido, el niño queda librado a invasiones constantes y
sometido a un “proceso primario”, lo que no permite la constitución de procesos de conocimiento.

 La constitución de este aparato son el efecto de relaciones primarias con el semejante, que dotan al aparato
de una energía específica, de un conjunto de huellas de memoria (reprimidas)

 La constitución del Yo (represión originaria) 🡪 Da origen a la temporalidad, a la negación y a la instalación de


las personas, modos y tiempos verbales, etc.

 En el Inconsciente no están estructuradas ni temporalizadas la lógica de la negación ni la espacialidad.

 El tiempo y el espacio no se constituyen de un modo lineal, si no a posteriori 🡪son modos de reensamblaje,


de recomposición de estructuras psíquicas. (nuevos modos de estructuración).

Cuando el aprendizaje es un problema

Aportes psicoanalíticos para la comprensión de la problemática cognitiva- Silvia


Bleichmar

Silvia B. para comenzar a desarrollar este capítulo parte de una cuestión que es la siguiente: ¿es el
pensamiento algo que constituye el patrimonio del sujeto desde el punto de vista biológico, es decir desde su
nacimiento mismo, o es el efecto de las improntas de cultura que atraviesa el sujeto en los tiempos de su
estructuración? Para decirlo de una manera más simple: ¿se nace o no se nace con representaciones?

Como respuesta a esto podemos decir que el inconsciente y en consecuencia el pensamiento no surge como
correlato de la adaptación, sino que surgen como formaciones en el interior del proceso de constitución del
sujeto como elementos de profunda desadaptación. Es decir, la cuestión del pensamiento desde el punto de
vista del psicoanálisis, así como la cuestión de la sexualidad, surge rompiendo las nociones psicológicas
asentadas de que el pensamiento es adaptación.

Castoriadis ha planteado la cuestión de la imaginación radical de un modo absolutamente novedoso. Ello


consiste en que el ser humano estalla de una manera fenomenal, la relación directa entre el sujeto y el objeto
y que la relación con el objeto está atravesada entonces por algo del orden de la subjetividad; no hay
posibilidad de constitución de una objetividad humana que no se vea atravesada por la subjetividad, en tanto
imaginación radical.

Podríamos decir entonces que no hay adecuación originaria sujeto-objeto, que no hay relación inmediata al
objeto en el sujeto de cultura, esto es el ser humano, ya que la relación al objeto se ve atravesada desde los
comienzos mismos por algo que produce un estallido en su interior, y lo que se introduce es la mediación
fundamental dada por el otro ser humano que parasita con sus sistemas representacionales y sexuales el
quiebre de la inmediatez que da surgimiento a la simbolización y a la inteligencia.

Es esta introducción del otro como “inter” dando origen al inconsciente, lo que hace que la adaptación
humana tenga características absolutamente diferentes de la de otras especies y que no se constituya la
objetividad sino mediante un largo rodeo por los caminos de la fantasía y de la desadaptación.

El inconsciente no existe desde los comienzos de la vida, sino que es el efecto de una fundación en dos planos.

Por un lado, en tanto inscripciones que el semejante instaura no sabiendo lo que está haciendo (parasitismo
simbólico de la madre respecto al hijo, para invertir la cuestión del parasitismo: si el hijo parasita
biológicamente a la madre, la madre lo parasita simbólicamente). Parasitismo simbólico del semejante por un
lado entonces, y estatuto posterior de este parasitismo constituido por lo que en psicoanálisis llamamos
tópicamente el inconsciente, es decir, respecto de una represión que lo sepultará en los fondos del psiquismo,
y que planteará al mismo tiempo con este concepto de fondo, como lo hace Laplanche, que estos fondos son
los recursos últimos del aparato.

Silvia B. planta dos cuestiones: por un lado, que en los comienzos de la vida psíquica el Otro, el semejante,
hace circular algo que no se reduce a lo puramente autoconservativo, algo que tiene que ver con la
sexualidad, en tanto representaciones ligadas al placer, que no logran una evacuación, en la medida en que no
son inevacuables porque no se satisfacen con los objetos de la necesidad que el semejante ofrece. El hecho de
que se le de la leche a un bebe significa que el hambre puede ser saciado, pero en el momento de darla la
leche, el Otro humano propiciará mediante una serie de actos de exceso, un plus de excitación que no se
encontrará derivaciones que obligará al aparato a un trabajo de religación, de organización, de
metabolización.

Freud denomina “fenómenos de la alucinación primitiva”, plantearía que los orígenes del pensamiento están
vinculados a una modalidad que es alucinatoria, no relacionada al objeto.

Con respecto a lo anterior, el gran problema del ser humano es como abandona la alucinación primitiva para
encontrar los carriles que le permitan en la realidad no morir, situación que se pueden reconocer como
situaciones extremas, en los cuadros alucinatorios, con anorexias severas.

La autora habla de los cuadros psicóticos en los cuales el sujeto está alucinando, y al mismo tiempo ha
perdido las posibilidades de mantener contacto con los objetos autoconservativos que lo mantendrían con
vida.
Orígenes del pensamiento entonces, constituidos, como diría Lacan, en un aparato que lucha contra el
apremio de la vida. Que se constituye por relación al Otro, pero que al mismo tiempo está totalmente en su
modo de funcionar desligado originariamente de las necesidades de la vida biológica.

La acción específica del psiquismo no es la realización del acto consumatorio autoconservativo, sino que en los
orígenes es algo que está ligado a la cuestión del placer. Pero esto no necesariamente tiene carácter general,
si de un universal constituyente. La autora con esto se refiere a que todo niño que naciera en condiciones de
ser sexualizado por un semejante, atravesado por el inconsciente y constituido como sujeto de cultura,
llegaría inexorablemente a constituir esta modalidad.

Esta profunda desadaptación originaria a nivel neurológico es la que impone una profunda desadaptación de
otro orden en el ser humano, que quedará reducida afortunadamente a una instancia de sí mismo cuando el
inconsistente se constituya por represión.

¿Por qué las madres necesitan guardar los chocolates para que los niños no se los coman? Esto quiere decir
que alfo se produjo profundamente subvertido, en la relación con lo alimenticio, que da cuenta de algo
desadaptado, que no encontrará un canal de derivación más que a partir de otras vías, las vías de la
constitución de un yo que toma su cargo la autoconservacion.

La autora brinda este ejemplo para incluir de lado del yo una lógica que tiene que ver con la lógica de la
autopreservación. ¿Que implica entonces esto para los procesos de pensamiento?: por un lado que el
inconsciente se maneja indiciariamente. No puede construir totalidades. Lo que se inscribe de las primeras
relaciones con el objeto no es el objeto cognitivo, el objeto como tal; son signos de este objeto, rasgos de este
objeto que quedan como marcas psíquicas. Un bebe que alucina con el pecho no es que está tomando el
pecho como objeto de la realidad, son signos de la percepción, de las sensaciones, del olor, del tacto,
texturas, improntas sensoriales recompuestas, metabolizadas de lo real. Que son las que reaparecerán
siempre bajo formas muy particulares, en fenómenos que se mantienen toda la vida, el enamoramiento es
uno de ellos.

La representación para el ser humano, no es un calco de lo que está en el exterior. Se trata de una
presentación para el ser vivo. Pero la información como tal no brota del objeto en su realidad material, para
que en este espacio haya información, se debe hacer una selección de estímulos atravesada por una
constelación significante. Por ejemplo de todos los estímulos que rodean al bebé, algunos son salientes,
pregnantes ligados a espacios psíquicos que se van constituyendo.

El gran problema en la cuestión de la inteligencia es el siguiente: por un lado está el inconsciente, que no se
rige por la lógica aristotélica, que no tiene la negación, que no tiene la temporalidad, que no tiene la
significación como tal. Y por otro lado está la instancia segunda que es el yo, o que es el preconsciente, regido
por la lógica aristotélica, en el cual se instaura la negación. La temporalidad, en el cual se constituyen
categorías de sentido que toma a su cargo no solo lo autoconservativo de la vida, sino que es capaz en la
medida en que hay una lógica de la negación, de producir interrogantes. S.B plantea esto porque el
interrogante es algo que se tiene que constituir a partir de que haya un sujeto; lo real en sí mismo no
interroga a nadie.
Castoriadis plantea: a partir de la lógica identitaria yo recorto un conjunto que se convierte en significativo
para mí, y a partir de ese conjunto que separo, clasifico, ordeno, me permito armar un interrogante, una
problemática cognitiva. Esto quiere decir que no es pensable la problemática del interrogante ni la
problemática del conocimiento sino a partir de que el inconsciente ocupó su lugar como reprimido, que está
constituido el preconsciente o el Yo.´

Con lo cual se llega a una paradoja: por un lado la ciencia no es un problema del inconsciente, pero por otra
parte, sin inconsciente no podría haber ciencia en sentido estricto, dado que el hombre reducido a la
inmediatez de lo real no podría estructurar interrogantes sobre lo real.

Silvia B. nos dice que el inconsciente se caracteriza por la repetición, y que si hay un sistema abierto es a nivel
de la totalidad del aparato. De manera que el inconsciente no puede más que reencontrar aquello que tiene
inscripto, por eso la alucinación se juega cuando ha caído la represión, cuando el inconsciente no ha sido
obturado por el yo. Por eso el carácter alucinatorio del sueño. De manera que es a este sistema segundo, que
es el yo o el preconsciente al que le compete la inhibición de lo inconsciente en tanto inconsciente
alucinatorio. Lo inconsciente es realista en cuanto a su realidad, y además en cuanto a que no puede dudar si
algo existe o no existe.

La duda sobre la existencia, no solo sobre uno mismo sino sobre el objeto, es una alta sofisticación de lo
humano en tanto implica por un lado una definición del ser y por el otro una definición del atributo. Esto es
impensable para el inconsciente: los atributos son el ser es y por otra parte cada atributo es una forma de ser.

En el inconsciente no hay totalidad. La lógica del inconsciente es la lógica de moverse por formas no
agregadas, no ordenadas gestálticamente. No hay sujeto ni percepción de la identidad del ser del lado del
inconsciente, esto se juega del lado del yo.

Esto plantea entonces que la famosa pulsión epistemofílica, la curiosidad, la indagación, la ciencia, son
patrimonio del sujeto en tanto el sujeto está atravesado por enigmas que activan permanentemente el
inconsciente. Es decir que no es pensable el preconsciente o el yo sino en relación a este inconsciente al cual
sofoca y el cual permite constantemente pequeños pasajes de representaciones que hacen que el objeto real
tenga sentido para mí.

Silvia B. plantea por un lado, que el inconsciente como tal, como producto de cultura, como lo
específicamente humano altamente sofisticado, como aquello que está ligado a la sexualidad en términos no
genitales (no con finalidad reproductiva), definido por identidades de percepción, es decir por el reencuentro
permanente con indicios de lo real que reinvisten, reactivan huellas, en contraposición con el yo o con el
preconsciente como una lógica en la cual se juegan las categorías aristotélicas, en su relación, son condición
de pensamiento lógico tal como lo conocemos. Porque si un sujeto solo tuviera el pensamiento lógico,
cuestión que podríamos compartir con los animales (por ejemplo cuando mi perro ve que a cierta hora abro la
heladera y él tiene hambre, mueve la cola; pero en otro momento abro la heladera y no me da bolilla), ahí hay
todo una construcción lógica, pero esta construcción lógica tiene una característica totalmente diferente, y es
que no está marcada por el interrogante “me dará o no me dará”, es una lógica de la certeza, en tanto la
lógica aristotélica es la lógica de la duda, del tercero excluido, de la contradicción.
Respecto a lo anterior, la autora plantea una preocupación por la diferencia entre trastorno y síntoma, si un
trastorno del pensamiento de la inteligencia es un déficit estructural o una inhibición; respecto a esto Silvia
abre un problema que radicaría en lo siguiente: las fallas de base para el aprendizaje, tales como la no
constitución de la lógica identitaria o de la lógica aristotélica, con las categorías de la clasificación, de la
temporalidad, la negación, no son inhibiciones: son problemas que remiten a lo no constituido del yo, y que
tienen que ser resueltos para que aparezca, por un lado la posibilidad de organización de esta lógica y por otra
parte, la organización de un ser que pueda preguntarse por si mismo y por el universo, un lugar donde
instalarse el sujeto.

Entonces los trastornos graves de la constitución psíquica que producen trastornos del pensamiento y de la
inteligencia son problemas de la estructura del sujeto que deben ser abordados como tales.

Silvia B. nos dice que tenemos que construir una teoría de la subjetividad en la cual la problemática del
conocimiento entre en su especificidad. El psicoanálisis no puede responder desde la lógica combinatoria, no
tiene la menor posibilidad, no entra en su campo. El psicoanálisis se preocupa por las premisas de base del
funcionamiento psíquico, con lo cual nuestro aporte puede ser ese. Dejando de lado todo imperialismo del
conocimiento del objeto, en este caso los trastornos del aprendizaje, lo que puede decir el psicoanálisis es que
para que haya pulsión epistemofílica, para que haya interés, para que haya interpelación de la realidad, tiene
que estar constituido el sujeto de alguna manera.

Segundo problema: para que esta interpelación tenga algún sentido, para que evoque algo, tiene que estar el
inconsciente funcionando. La lógica humana, tal como la conocemos, es consecuencia de la existencia de los
dos sistemas.

En tercer lugar, ni las categorías de tiempo y espacio son apriorísticas desde la posición del psicoanálisis ni el
resto de las categorías lógicas. Que haya una perspectiva innatista del espacio no quiere decir que esta
perspectiva no estalle a partir de la inclusión de lo inconsciente. Con esto la autora quiere decir lo siguiente:
“pienso que la posibilidad de categorías innatas temporo-espaciales, como las platearía cierto estructuralismo
actual, no es que sean incorrectas; en mi opinión tienen un estallido a partir de que la percepción humana
hace ingresar la cuestión de la relación libidinal al semejante. Por esto yo insisto que a partir de que han
producido las primeras experiencias de base en la primera infancia, el espacio es aquello que me separa de mi
madre y el tiempo es aquello que media en el encuentro con el otro o con el objeto anhelado”.

Que los niños autistas se golpeen menos que los niños neuróticos, que los niños salvajes se lastimen menos
que los neuróticos es notable, porque el espacio entra dentro de una categoría distinta para el ser humano, a
partir de que se constituye una coordenada de referencia del yo. El espacio es lo que nos une en este
momento, y también lo que nos separa, es la distancia que entre yo y los seres queridos que están lejanos.

Estas categorías temporo-espaciales están dadas porque se ha constituido en mi algo que hace a mi presencia
significante en el mundo.

Para concluir la autora plantea: “los prerrequisitos estructurales del cerebro son entonces, en mi opinión,
insuficientes para hacer sobrevivir al ser humano”. Estos prerrequisitos estructurales del cerebro solo son
soportes para la fabricación del sujeto humano tal como lo conocemos en el interior de los vínculos libidinales
con el otro.

Si se trata entonces de pensar la problemática de la inteligencia a partir del psicoanálisis, lo que abre la
potencialidad de la inteligencia en el niño es, por un lado, el hecho de que el otro inscribe elementos que no
tienen resolución a nivel de la inmediatez de biología, o que no tienen resolución a nivel de la inmediatez de la
naturaleza. Pero por otra parte, que el ser humano se constituya en relaciones sociales que inscriben del lado
del yo la autopreservacion de la vida.

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