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Lupus Patologia

El lupus eritematoso sistémico (LES) es una enfermedad autoinmune compleja que afecta principalmente a mujeres jóvenes. El sistema inmunitario ataca los propios tejidos del cuerpo, causando inflamación y daño a órganos como la piel, riñones, corazón y cerebro. La piel está compuesta de tres capas principales - la epidermis, dermis e hipodermis - cada una con subcapas. La epidermis contiene queratinocitos y otros tipos de células. El daño al ri
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Lupus Patologia

El lupus eritematoso sistémico (LES) es una enfermedad autoinmune compleja que afecta principalmente a mujeres jóvenes. El sistema inmunitario ataca los propios tejidos del cuerpo, causando inflamación y daño a órganos como la piel, riñones, corazón y cerebro. La piel está compuesta de tres capas principales - la epidermis, dermis e hipodermis - cada una con subcapas. La epidermis contiene queratinocitos y otros tipos de células. El daño al ri
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LUPUS

El lupus eritematoso sistémico (LES) es una enfermedad autoinmune compleja,


caracterizada por la múltiple presencia de autoanticuerpos, algunos de ellos claramente
relacionados con manifestaciones típicas de la enfermedad. El LES puede aparecer a
cualquier edad, pero afecta fundamentalmente a mujeres jóvenes en edad fértil
El lupus ocurre cuando el sistema inmunitario, que normalmente ayuda a proteger al cuerpo
contra infecciones y enfermedades, ataca sus propios tejidos. Este ataque causa inflamación
y, en algunos casos, daño permanente de los tejidos. Esto puede dañar muchas partes del
cuerpo, incluyendo las articulaciones, piel, riñones, corazón, pulmones, vasos sanguíneos y
el cerebro.
ANATOMIA-HISTOLOGIA DE LOS ORGANOS QUE DAÑA EL LUPUS
PIEL
la piel es el órgano más grande del cuerpo humano, cubriéndolo desde la cabeza hasta los
dedos de los pies. Este órgano constituye aproximadamente del 8 al 20% de la masa corporal
y tiene un área total de 1,6 a 1,8 m2 en los adultos. Está compuesto de tres capas principales:
la epidermis, la dermis y la hipodermis, las cuales contienen diversas subcapas.
Existen tres capas de piel, de superficial a profundo, estas son la epidermis, la dermis y la
hipodermis. Cada capa se subdivide en propias subcapas.

LA EPIDERMIS es la capa más superior de la piel. Yendo de su profundidad a la superficie,


está constituida de cinco subcapas: Estrato basal (Capa basal/ estrato germinativo), Estrato
espinoso (Capa espinocítica), Estrato granuloso, Estrato lúcido, Estrato córneo.

Estrato basal
El estrato basal actúa como la región de células madre de la epidermis. Está constituido por
una mezcla de epitelio simple cúbico y un epitelio cilíndrico o columnar, el cual se encuentra
sobre una membrana basal. Cuando lo comparamos al citoplasma, los núcleos de estas
células son grandes, eucromáticos y contienen un evidente nucléolo que otorga la
marca basofilia a esta capa de células.

Estrato espinoso
La mayoría de las células que ascienden desde el estrato basal para luego estar en el estrato
espinoso, son células postmitóticas las cuales están destinadas a convertirse en queratinocitos
maduros. Sin embargo, existen pocas células madre en la región basal del estrato espinoso,
las cuales contribuyen a la progenie ascendente que repone las células que se desprenden en
la capa superficial. En esta región hay aproximadamente entre 4 y 6 capas de células cúbicas
o levemente aplanadas quienes se estrechan en el punto de unión con las células adyacentes a
través de desmosomas.

La evidente apariencia espinosa de las células en este estrato es debido al proceso que lleva el
tejido mientras está siendo preparado histológicamente. Las células se alejan unas de las
otras, pero mantienen puntos de unión entre sí. El citoplasma contiene una disposición
concéntrica de filamento de queratina que rodea al núcleo y conforman uniones con los
desmosomas. Asimismo, en el citoplasma de estas células podemos encontrar melanosomas.
Es habitual encontrar células de Langerhans y linfocitos en el estrato espinoso, pero estos son
los únicos no queratinocitos que podremos observar histológicamente en este estrato (en
condiciones normales).

Estrato granuloso
Durante la migración ascendente desde el estrato espinoso, las células del estrato granuloso
adoptan la forma de un polígono plano y conforman de dos a tres capas de células con núcleo
picnótico. Debemos recordar que la picnosis es una característica clave de la apoptosis (y de
la necrosis) en donde el núcleo se condensa. Posteriormente se produce la cariorrexis
(desintegración del núcleo).

Los gránulos de queratohialina se observan como estructuras basófilas densas en el


citoplasma. El queratinocito también contiene cuerpos de Odland (o corpúsculos de Odland),
los cuales son orgánulos (u organelos) secretores que además se pueden encontrar en los
neumocitos tipo II. Estos liberan glicofosfolípidos (hidrofóbicos) en el compartimento
intracelular ya que se fusionan con la membrana plasmática del queratinocito. Esta acción
favorece la permeabilidad selectiva de la piel, convirtiéndola en una estructura relativamente
impermeable. A medida de que los orgánulos celulares se descomponen, los tonofilamentos
de queratina interactúan con los gránulos de queratohialina para producir queratina. Por lo
general, esta queratina suele ser queratina blanda o flexible de la piel (a diferencia de la
queratina dura que encontramos en el cabello y las uñas).

Estrato lúcido
El estrato lúcido es una capa de la epidermis que solo podremos estudiar al ver cortes
histológicos de piel glabra (piel de las palmas de las manos y plantas de los pies). Se define
como una capa translúcida de células que se encuentra sobre el estrato granuloso y por debajo
del estrato córneo. Las células están llenas de filamentos de queratina y no contienen núcleos
ni orgánulos.

Estrato córneo
Por último, el estrato córneo es la capa más superficial de la piel. Está específicamente
diseñada para poder resistir diferentes lesiones o agresiones repetitivas, con el fin de
proporcionar protección a las estructuras más profundas. Este estrato está constituido por 15 a
20 capas de células muertas, que no poseen un núcleo, están llenas de filamentos de queratina
blanda y reciben el nombre de escamas (ya que tienen una apariencia aplanada). Cabe
destacar que debido a la constante descamación de estas células, su disposición es
sobrepuesta, especialmente en los extremos de la célula donde hay un enclavamiento de las
células adyacentes. Esto significa que a medida de que las células se descaman en la
superficie, son reemplazadas por nuevas células que emergen del estrato basal. Las láminas
de glicolípidos que se desprenden de los cuerpos de Odland en el estrato granuloso, llenan los
espacios intercelulares que se encuentran en el estrato córneo.

La membrana basal , sirve como un punto de límite entre la epidermis y la dermis, es decir, la
unión dermo epidérmica (UDE). Las células del estrato basal están ancladas a las células
adyacentes a través de desmosomas y a la membrana basal a través de hemidesmosomas. A
medida que estas células, con una alta capacidad mitótica, se replican, ascienden por las
capas o estratos de la dermis llevando consigo filamentos intermedios de queratina. Solo las
células de Merkel se encuentran unidas a los queratinocitos adyacentes a través de
desmosomas que se encuentran en este estrato. Las células de Langerhans y los melanocitos
no tienen estas conexiones.

la epidermis está formada por varios tipos de células. Las células que contienen queratina
reciben el nombre de queratinocitos. Son células epiteliales escamosas estratificadas ubicadas
en la superficie de la piel que se desprenden a diario. Son la progenie de las células del estrato
basal.

En la epidermis también podemos encontrar no queratinocitos maduros incluyendo a los


melanocitos (derivados de la cresta neural embrionaria), los linfocitos y las células de
Langerhans, las cuales tienen origen de las células dendríticas de la médula ósea. Como ya lo
hemos mencionado, los melanocitos sintetizan y almacenan melanina, factor que no solo
participa en el color de la piel y el pelo, sino que también provee protección contra la
radiación ultravioleta. Estos melanocitos se muestran como células claras en la capa basal con
núcleos grandes, redondos y eucromáticos. Es posible que un solo melanocito proporcione
melanina a unos 30 queratinocitos debido a su disposición dendrítica.

Las células de Langerhans funcionan como células presentadoras de antígenos. Se encuentran


distribuidas a lo largo de todo el estrato espinoso y basal excepto donde se encuentran
las glándulas sudoríparas. Estas células pueden ser fácilmente identificadas por la presencia
de los gránulos de Birbeck los cuales tienen una forma de barra o de raqueta de tenis.
Asimismo, se pueden identificar debido a su citoplasma eucromático y su complejo de Golgi.

En la epidermis también podemos encontrar mecanorreceptores los cuales facilitan la


percepción sensitiva. Las células de Merkel son claras, ovoides y pueden presentarse solas o
en grupos ubicados en el estrato basal. En la base de estas células se
encuentran terminaciones nerviosas libres con forma de discos. Las células de Merkel pueden
actuar como mecanorreceptores sensitivos y actualmente se está estudiando la posibilidad de
que estas células tengan un rol importante como receptores sensitivos neuroendocrinos.

LA DERMIS. Esta región de la piel tiene una notable disposición irregular, estando
constituida principalmente por tejido conectivo. Se encuentra debajo de la membrana basal
del estrato basal. En adultos, aproximadamente el 85% de las fibras de colágeno que
proporcionan resistencia a la piel son de colágeno tipo I, mientras que el resto son colágeno
tipo III. Además de la presencia de colágeno, la dermis también se caracteriza por estar
constituida en parte por fibras elásticas que facilitan la flexibilidad, volviendo a su estado
natural después de algún movimiento. Por lo general, el colágeno tipo IV se ubica en la unión
dermo epidérmica (UDE), donde envuelven a las células de Schwann, así como al endotelio
vascular. Las fibras de colágeno tipo V, VI y VII contribuyen muy poco en la estructura de la
dermis.
La dermis también contiene dos tipos generales de células. Podemos encontrar células
permanentes, que conforman parte de otras fijaciones de la dermis, o los que se conocen
como los anexos de la piel (músculos erectores del pelo, vasos sanguíneos y nervios)
y células migratorias (linfocitos y otros leucocitos) que juegan un papel inmunitario
importante.

capa papilar
Existen dos capas bien definidas en la dermis. La más superficial de las dos es la capa
papilar. Esta se caracteriza por contener papilas dérmicas, las cuales son proyecciones
irregulares elevadas que se entrecruzan con las crestas epidérmicas de la epidermis. En la
porción apical, las papilas son romas y pueden separarse en cúspides. Son menos abundantes
y mucho más pequeñas en la piel que tiene una tensión mecánica mínima, en comparación
con las zonas de la piel más gruesa (como por ejemplo, las palmas de las manos y las plantas
de los pies), donde tienen la tendencia de formar líneas paralelas curvas.

El colágeno tipo III, por lo general, se encuentra en toda esta capa (especialmente en las
regiones alrededor de los vasos sanguíneos) de la dermis. Los queratinocitos de la capa basal
se unen a la matriz fibrosa de la capa papilar a través de conexiones con
los hemidesmosomas. Luego, estos hemidesmosomas se unen a las fibras de colágeno de tipo
VII mediante filamentos que se encuentran en la membrana basal. El colágeno de tipo VII se
encuentra en la profundidad de la dermis (en la capa papilar), por lo tanto, proporciona
estabilidad. En general, la capa papilar no solo otorga soporte mecánico a la epidermis, sino
que también proporciona un medio de sustento metabólico.

Capa reticular
Debajo de la capa papilar de la dermis encontramos la capa reticular. No hay un límite claro
entre ambas capas pero se puede observar que a diferencia de la capa papilar, esta contiene
principalmente fibras gruesas de tipo I con un número variable de fibras elásticas. También,
podemos ver una importante interacción entre las fibras de tipo I y las fibras de tipo III en
ambas capas, incluso llegando a formarse una malla resistente, aunque un poco maleable.

HIPODERMIS: Por último, la dermis se encuentra sobre una capa de tejido conectivo
laxo conocida como la hipodermis. Se trata de una fascia superficial de tejido adiposo la cual
reduce la fricción entre la dermis y la capa muscular ubicada debajo de la hipodermis. Este
tejido adiposo juega un rol de suma importancia en cuanto a los mecanismos de
termorregulación, así como la capacidad de dispersar la fuerza que se genera cuando hay un
golpe directo.

Existe una significativa variación geográfica en cuanto a la cantidad y distribución del tejido
adiposo en esta capa de la piel ya que las personas que viven en climas más fríos por lo
general, tienden a tener una mayor cantidad de grasa que las personas que viven en climas
más cálidos. Sin embargo, la cantidad de grasa subcutánea que está presente en un individuo
es un indicador de las reservas lipídicas de una persona y por ende, está directamente
relacionada al consumo de lípidos en la dieta. En esta capa se origina un pequeño fascículo de
músculos lisos que reciben el nombre de músculos erectores del pelo que funcionan para
conectar la porción profunda del folículo piloso con la dermis ubicada más superficial. La
contracción de estos músculos, causada por el frío o miedo extremo, provoca la erección del
pelo y la tan conocida “piel de gallina”.
RIÑONES

Los riñones son órganos retroperitoneales pareados del sistema urinario. Su función es filtrar
la sangre y producir orina. Cada riñón consta de una corteza, médula y cálices. Las nefronas
son la principal unidad funcional del riñón, a cargo de remover el desperdicio metabólico y
exceso de agua de la sangre. En este artículo estudiaremos la microanatomía de la nefrona y
aprenderemos cómo funciona en relación a sus características histológicas.

El riñón es un órgano con forma de frijol, que presenta una cara lateral convexa, una cara
medial cóncava y dos polos, uno superior y otro inferior. La cara medial corresponde
al hilio del riñón, que es lugar de paso de los vasos renales y el uréter. Una cápsula de tejido
conectivo (cápsula renal) y una cápsula adiposa protegen y amortiguan al riñón. La cápsula
renal contiene una capa de células contráctiles llamadas miofibroblastos, que hacen que esta
pueda adaptarse a los cambios constantes de presión dentro del riñón. La glándula suprarrenal
(adrenal) se ubica en el polo superior del riñón, separado de éste por la cápsula adiposa.
Ambos, el riñón y la glándula suprarrenal están cubiertos por una capa de fascia renal.

El parénquima renal consta de dos capas; una corteza externa y una médula interna. Estas
presentan alrededor de un millón de nefronas productoras de orina. La orina es recolectada
dentro de un sistema de cálices renales, que son una serie de cámaras distintivas dentro del
riñón. Los cálices aumentan gradualmente de tamaño, comenzando con los cálices menores,
que se abren en los cálices mayores, más grandes, que luego vacían su contenido en la pelvis
renal. Desde la pelvis renal, la orina pasa hacia el uréter. La porción del riñón que contiene
los cálices, la pelvis renal, el uréter y los vasos renales es llamada seno renal.

La corteza renal es la capa más externa del tejido renal. Es más oscura que la médula renal
subyacente porque recibe más del 90% de la irrigación del riñón. La corteza tiene una
apariencia granulada,ya que contiene principalmente partes ovoides y enrolladas de las
nefronas (corpúsculos renales y túbulos contorneados).

La médula renal tiene la apariencia de rayas, ya que contiene las estructuras de nefrona
verticales (túbulos, conductos colectores). Consta de pirámides renales (medulares) separadas
por proyecciones de la corteza renal (columnas renales). Los vértices de las pirámides se
dirigen hacia la pelvis renal y se abren en los cálices mayores por medio de láminas
perforadas en sus superficies (área cribosa). Cada pirámide renal, rodeada por tejido cortical,
forma un lóbulo renal. Los lóbulos renales se subdividen en lobulillos. Cada lobulillo está
formado por un grupo de nefronas que desembocan en un conducto colector. Estas
estructuras pueden ser observadas en un corte coronal del riñón.

La nefrona es la unidad funcional del riñón. Produce orina concentrada al realizar el


ultrafiltrado de la sangre. Una nefrona consiste en dos porciones principales: un corpúsculo
renal y su sistema de túbulos renales asociado.

Los corpúsculos renales se ubican en la corteza renal, mientras que sus sistemas tubulares se
extienden dentro de la médula. Dependiendo de su distribución y morfología, existen dos
tipos principales de nefronas en el riñón; cortical y yuxtamedular. Las nefronas
corticales tienen sus corpúsculos cercanos a la cápsula renal. Sus túbulos son muy cortos y se
extienden solamente en la médula superior. Los corpúsculos de las nefronas
yuxtamedulares se localizan cerca del borde corticomedular. Sus sistemas tubulares son
mucho más largos, extendiéndose profundamente en la médula.

Cada nefrona está rodeada por una red de capilares. Ramas de las arterias renales
interlobulillares entran a la nefrona como arteriola aferente, forman un aglomerado capilar
(glomérulo) que sale de la nefrona como arteriola eferente. La red capilar entonces continúa
para rodear las nefronas del sistema tubular renal como capilares peritubulares, formando las
arteriolas rectas alrededor del asa de Henle. ¿Sabías que estos capilares peritubulares secretan
eritropoyetina (EPO)? Una hormona que regula la producción de glóbulos rojos.

El corpúsculo renal es el aparato de filtración de la nefrona. Cada corpúsculo consta de dos


elementos principales; el glomérulo y la cápsula glomerular (de Bowman).
El glomérulo consiste en una red de capilares formados por ramas de la arteria
renal (arteriolas aferentes y eferentes).

La cápsula glomerular rodea al glomérulo. Esta consta de dos capas (hojas parietal y
visceral), que limitan una cavidad llamada espacio capsular glomerular (de Bowman/ espacio
urinario). La hoja visceral está formada por células especiales denominadas podocitos. Los
podocitos cubren las paredes de los capilares glomerulares, se interdigitan entre sí y forman
ranuras estrechas entre sus proyecciones. La hoja parietal está formada por epitelio escamoso
simple y se continúa con los túbulos de las nefronas. Las arteriolas aferentes y eferentes
entran al corpúsculo renal por el polo vascular, mientras que el lugar donde la cápsula
glomerular se estrecha y continúa como el segmento proximal grueso de la nefrona es
denominado polo urinario.

CORAZON

El corazón es un órgano vital que se encarga de bombear la sangre a través de todo el cuerpo.
La sangre es un líquido que no solo transporta nutrientes y oxígeno por el cuerpo, sino que
también recolecta productos de desecho, y los regresa hacia el hígado y los riñones para ser
procesados y excretados.

El corazón es capaz de lograr su autonomía debido a sus características histológicas. Este


órgano está compuesto por tejido especializado cuya conductividad puede generar un
potencial de acción independiente del sistema nervioso.

El corazón está formado por los atrios y ventrículos izquierdo y derecho. Los atrios son
superiores a los ventrículos y menos musculares. Los atrios derecho e izquierdo sirven como
receptáculos para la sangre proveniente del cuerpo y los pulmones, respectivamente. Por su
parte, los ventrículos derecho e izquierdo eyectan la sangre desde el corazón hacia los
pulmones y el cuerpo, respectivamente. Como resultado de esta organización, el lado derecho
del corazón contiene sangre pobre en oxígeno, mientras que el lado izquierdo contiene sangre
rica en oxígeno. En condiciones normales, la sangre de los lados izquierdo y derecho del
corazón no se mezclan. Esta separación está lograda por el septo interatrial y el septo
interventricular, los cuales son continuos entre sí y recorren más o menos a lo largo de la
línea media del corazón.

Capas del corazón

El epicardio es la capa más externa del corazón. Es en realidad la lámina visceral del
pericardio seroso, que se adhiere al miocardio. Histológicamente, está formada por células
mesoteliales, las mismas del pericardio parietal.

Debajo de las células mesoteliales hay una capa de tejido adiposo y conectivo que une el
epicardio al miocardio y protege al corazón. En el epicardio se encuentran los nervios y
vasos sanguíneos que inervan y vascularizan al corazón. En las raíces de los grandes vasos,
el epicardio se refleja y continúa como el pericardio parietal, formando un saco pericárdico
cerrado. Este saco está lleno de líquido pericárdico seroso para evitar la fricción durante las
contracciones cardíacas.

El miocardio es el principal componente funcional del corazón y la capa más gruesa de las
tres que lo conforman. Es la capa muscular que permite la ejecución de las contracciones
cardíacas. Histológicamente, el miocardio está compuesto por células musculares
cardíacas (cardiomiocitos). Estas tienen un único núcleo en el centro de la célula, lo que las
diferencia de las células musculares esqueléticas que tienen múltiples núcleos dispersos en
la periferia de la célula.

Las células cardíacas musculares son ricas en depósitos de glicógeno y mitocondrias. Esto
tiene un gran significado funcional, ya que el miocardio se contrae constantemente y
necesita una gran cantidad de energía todo el tiempo. Las células musculares cardiacas
también contienen gránulos de lipofuscina de color amarillo pardo. Estos no tienen ningún
significado funcional en particular, pero son interesantes debido a que son marcadores de
envejecimiento celular. Entre más antigua es la célula, presenta más lipofuscina.

Las células musculares cardíacas se comunican a través de puentes intercelulares especiales


llamados discos intercalares. Estos discos constan de tres componentes: las uniones
adherentes (fascia adherens), los desmosomas (maculae adherentes) y las uniones gap
(uniones comunicantes). Estos tres componentes conforman una unidad mecánica de
cardiomiocitos y una vía directa para la propagación de potenciales de acción. Gracias a
esto, el miocardio es visto como un sincitio (conjunto de células unidas a través de sus
membranas), más que un grupo de células independientes.

A pesar de que la estructura del miocardio es la misma en los atrios y los ventrículos, esta
es más gruesa en los ventrículos. Esto se debe a la mayor presión hidrostática que deben
superar los ventrículos al bombear la sangre hacia los vasos sistémicos.
El endocardio es la capa más interna del corazón. Esta recubre las superficies internas de las
cámaras cardíacas, incluyendo las valvas cardíacas. El endocardio tiene dos capas. La capa
interna recubre las cámaras del corazón y está formada por células endoteliales. Sobre este, se
encuentra la segunda capa, un tejido conectivo subendocárdico que es contínuo al tejido
conectivo del miocardio. Los ramos del sistema de conducción del corazón se encuentran
inmersos dentro de la capa subendocárdica.

FUNCIONAMIENTO NORMAL DEL SISTEMA INMUNITARIO

Inmunidad innata o inespecífica: Constituye la respuesta inmunitaria que se produce de


forma inmediata una vez el organismo detecta la presencia de un agente extraño.
Concretamente, los elementos que componen este tipo de inmunidad contienen receptores
de reconocimiento de patrones (RRP) cuya finalidad es reconocer patrones moleculares
asociados con patógenos que se expresan en diferentes microorganismos y son
fundamentales para su supervivencia o patogenicidad (ejemplos de ellos son el
lipopolisacárido de la superficie de bacterias gram – y el peptidoglucano de la pared de las
bacterias) y patrones moleculares asociados al daño (DAMP) liberados por células
necróticas y tumorales. Dichos RRP son integrados, es decir, se transmiten en la
codificación genética provocando una respuesta similar entre individuos de la misma
especie.
Inmunidad adquirida o específica: La respuesta inmunitaria adquirida comienza entre 4 y 5
días tras el inicio de la respuesta innata y está mediada por receptores de linfocitos B y T
(BCR Y TCR, respectivamente) cuya misión es el reconocimiento específico de epítopos
antigénicos, es decir, partes de Ag’s que, en el caso de los linfocitos B abarcan proteínas,
hidratos de carbono, lípidos y ácidos nucleicos mientras que en el caso de los linfocitos T
se reducen a exclusivamente proteínas. Dichos antígenos se caracterizan por presentar
inmunogenicidad (capacidad de generar Ac’s específicos y/o linfocitos T) y reactividad
(capacidad para reaccionar con dichos Ac’s y/o linfocitos T), de modo que cuando no
presentan inmunogenicidad se denominan Ag’s parciales o haptenos (normalmente son
péptidos, nucleótidos y algunas hormonas). Tras el reconocimiento, aumenta la 12
proliferación y diferenciación de los linfocitos capacitados para hacer frente al agente
extraño en cuestión, generando memoria inmunitaria que intensifique y acelere la respuesta
defensiva ante una nueva exposición al agente causante. Este tipo de inmunidad se
caracteriza por una gran variabilidad interindividual pues los BCR Y TCR se generan al
azar y ante la exposición a los agentes patógenos (1, 2, 5). Pero los Ag’s no sólo se
presentan asociados a microorganismos, también se hallan formando parte de nuestras
células como los Ag’s de los eritrocitos(A, B, 0, D), los cuales dan lugar a los grupos
sanguíneos y a la determinación del factor Rh, y los antígenos leucocitarios humanos
(HLA) o de histocompatibilidad, presentes en todas las células del organismo, similares
entre individuos de la misma familia pero específicos de cada individuo, necesarios para
que los linfocitos T reconozcan y se activen ante posibles Ag’s extraños. Se puede
diferenciar entre HLA de clase I, que son los hallados en las células nucleadas y los
trombocitos o plaquetas, y HLA de clase II, presentes en la membrana de los linfocitos B y
los macrófagos. La presencia de estos Ag’s naturales del organismo es lo que condiciona la
posibilidad de realizar una transfusión sanguínea o un trasplante de órganos entre
individuos genéticamente diferentes sin que exista rechazo por parte del receptor

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