ACCIONES DE MEJORA EN LA PRESTACIÓN DE SERVICIOS DE SALUD EN EL SISTEMA
PENITENCIARIO
APRENDIZ: LILIANA JUDITH LOZANO CABRERA
TRABAJO PRESENTADO COMO REQUISITO AL ÁREA DE SALUD PENITENCIARIA
TUTORA: LILIANA MARIA GALLEGO TABORDA
REPÚBLICA DE COLOMBIA
SERVICIO NACIONAL DE APRENDIZAJE SENA
PITALITO HUILA
2023
ENSAYO
Título: “Acciones de mejora en la prestación de servicios de salud en el sistema penitenciario”
Las personas privadas de la libertad, aun en medio de diferentes restricciones, tienen derechos como
lo son la vida digna en conexidad con el derecho a la salud, una de las responsabilidades del estado,
en aras de garantizarle a esta población la atención médica
oportuna e integral, desde el mismo momento en el que dicha población está en custodia de las
instituciones penitenciarias y carcelarias. por tanto, el estado deberá ante cualquier enfermedad o
trastorno que padezca cualquier integrante de esta población, garantizar su bienestar y tratamiento.
Sumado a lo anterior existe una demandante situación de salud de las personas privadas de la libertad,
por la falta de continuidad en los tratamientos, la mala calidad en la atención, pertinencia médica, la
falta de detección temprana de la enfermedad y el hacinamiento, que pasan a ser factores que agudizan
las malas condiciones de salud de esta población, y crean un escenario demandante de servicios
profesionales, demostrando en contexto que a nivel nacional e internacional los centro carcelarios son
un sistema que no garantizan sus acciones administrativas ante los prestadores de servicios de salud
y los derechos de esta población.
El problema identificado desde la perspectiva de una mirada global que motivó la siguiente revisión
narrativa, consiste el planteamiento, de la existencia de frecuentes negaciones de los servicios o
traslados, las demoras en la atención médica, las interrupciones en los tratamientos, la falta de
identificación temprana de la enfermedad, la no entrega o entrega parcial de medicamentos, el
hacinamiento junto con las malas condiciones de higiene, generándose una violación de los derechos
de esta población que se encuentra incapaz de realizar acciones que permitan solucionar su
problemática en materia de la salud con el fin de preservar su vida.
Por consiguiente, el objetivo del presente trabajo fue realizar una revisión de literatura sobre la
prestación de servicios de salud de las personas privadas de la libertad, con el fin de identificar
estrategias de intervención ejecutadas por las instituciones penitenciarias, en relación a la atención
médica, intervenciones en salud mental y beneficios de servicios oportunos.
Si bien, optimar los índices de accesibilidad, oportunidad y de calidad de la atención en salud para la
población privada de la libertad en Colombia compone un desafío, el cual no es extraño a la actual
crisis del Sistema General de Seguridad Social en Salud, la dominante cifra de reclusos y la actual
problemática en materia de la atención al derecho a la salud en las penitenciarías, entrevén la
despectiva insuficiencia de envolver en la agenda del Gobierno Nacional la exploración del presente
modelo sanitario en cárceles y la marcha de políticas públicas que se irradien en un sólido y eficiente
modelo de atención en salud, el cual debe estar asentado primariamente en los siguientes aspectos:
• El derecho a la salud se debe certificar a toda la población reclusa del país, uniendo a las personas a
cargo de los entes territoriales y de las Unidades de Reacción Inmediata de la Fiscalía General de la
Nación, quienes incumben ser apreciados como usuarios y beneficiarios del Sistema de Seguridad
Social en Salud, y en resultado tienen derecho a disfrutar en equivalentes circunstancias, juicios, reglas
y estándares de calidad que se esgrimen en los servicios de salud del resto de población, con una
orientación característica frente a la especial situación de reclusión.
• Se debe constituir un tipo de atención en salud complexo, en donde el compromiso final sobre
la garantía del derecho a la salud de la población privada de la libertad, este arraigada en cabeza del
Sistema General de Seguridad Social en Salud, a través de la rectoría del Ministerio de Salud, en
aptitud de órgano técnico representante de las políticas públicas en materia de salud, y el Ministerio del
Interior y de Justicia, a través del Sistema Nacional Penitenciario y Carcelario y de la USPEC, entidades
que en el caso de brindar y facilitar servicios de salud deben hacerlo en la circunstancia de prestador
de salud con Objeto Social diferente, en todo caso ser fiadores de los concluyentes en salud,
favorecedores de los traslados de los presos a las citas médicas y de la seguridad de los mismos.
.
• El modelo de atención sanitario en las cárceles debe ser sistémico, asentada en el
fortalecimiento de la prevención y promoción, así como en el cuidado primario como puerta de entrada
al sistema, comenzando con la transformación de un análisis situacional en salud, con enfoque
diferencial, para emplear eventos especiales para las patologías más mostradas, así como para las
poblaciones con mayor fragilidad en las cárceles, como son, los niños menores de tres años hijos de
las reclusas, la población LGTBI, los discapacitados, los enfermos psiquiátricos, las personas con
enfermedades infectocontagiosas, crónicas y terminales.
• La atención en salud para la población reclusa debe recrearse de los propios estándares técnicos
y de calidad asentados en certeza científica usados para el resto de la población, en derivación, se
debe acoger el Sistema Obligatorio de Garantía de la Calidad en Salud adaptable a las corporaciones,
los servicios y las tecnologías en salud, durante todo el proceso de atención en salud, encerrando la
atención interna (intramural) y externa (extramural).
• Debe razonarse a la población privada de la libertad, como beneficiarios seguros del Sistema
General de Seguridad Social en salud, de tal modo que se avale la intervención dentro de la edificación
del modelo de atención en salud, así como el camino a los servicios y tecnologías de manera completa
en las fases de promoción, la prevención, la atenuación, la atención de la enfermedad y rehabilitación
de sus conclusiones, tal y como lo estipula la Ley 1751 de 2015.
• En los centros de reclusión con más población se debe responder por la presencia de
especializaciones con más solicitudes como por ejemplo sicología, psiquiatría, medicina interna, y de
esta forma restar la conducción a servicios externos, esto en conformidad con lo estipulado en el
artículo 22.1 de las Reglas Mínimas para el Tratamiento de los reclusos.
• Se debe proteger por el uso de las nuevas tecnologías de la información TIC y la comunicación
como la telemedicina, como un instrumento muy ventajoso para el camino a los servicios de salud sin
que actúe desplazamiento lo que avalará también la oportunidad en la atención y la seguridad de los
penados, subyugando costos.
Con la escritura de este texto nosotros como estudiantes pretendemos proponer algunas ideas de
mejora para la prestación de servicios de salud de acuerdo al análisis de información del sistema
penitenciario y carcelario, además que al conocer la normatividad en salud penitenciaria, entendemos
que el privado de la libertad no pierde su derecho a la salud y es su deber propender por mejorar sus
cuidados al interior de los establecimientos penitenciarios y carcelarios, a fin de contribuir a un retorno
en mejores condiciones, psicológicas y físicas a la sociedad y a su núcleo familiar.
Por lo anterior es importante que en los penales exista un servicio de salud permanente con médicos y
enfermeras dentro de los mismos para que se dé un seguimiento adecuado de la salud de cada preso
como lo señala la sentencia (T-257 de 2000), acerca de la deficiencia en atención médica, numerosos
trámites administrativos y dificultades para acceder al estudio o trabajo. Hay que señalar que las
cárceles como instituciones públicas juegan un gran papel en detectar las necesidades sociales y de
salubridad de los internos, de acuerdo a esto proponemos que se haga la limpieza general de la cárcel,
los pasillos y las celdas de los internos para evitar la proliferación de infecciones, y un buen comedor
con comidas balanceadas para garantizarles una buena nutrición, de acuerdo a lo estipulado en la
sentencia (T-690 de 2010), que habla de los derechos a la alimentación, agua, vestuario, utensilios de
higiene, celda, condiciones de higiene, salubridad, seguridad, servicios sanitarios, asistencia médica y
descanso nocturno, entre otros.
La ley indica que el Estado ejerce una serie de acciones correctoras sobre el infractor, posibilitando la
modificación de su conducta delictiva, de esta manera se debe propender en el mismo interno su
compromiso con la salubridad y la higiene desarrollando campañas de desparasitación e higiene
personal con el apoyo de marcas comerciales reconocidas.
Por otra parte, el tratamiento penitenciario representa la aplicación a cada caso particular, de las
acciones pertinentes para neutralizar los factores que inciden en la conducta delictiva, a efecto de
obtener la readaptación social del interno, por esta razón a los internos con enfermedades graves se
puede disponer de celdas especiales para su atención, tal es el caso de pacientes con sida, cáncer,
tuberculosis.
Ante este marco y dada la necesidad por instaurar estrategias sanitarias que coadyuven en el
dimensionamiento de la prisión como un entorno saludable, es importante capacitar a los guardias en
la prestación de los primeros auxilios y acciones básicas de la enfermería para que su labor valla más
allá de prestar seguridad.
Para garantizar la salubridad de los internos en las cárceles es importante que se construyan celdas
con las garantías técnicas y que sea utilizada por un número de presos, para que no se dé la
sobrepoblación y el hacinamiento, como lo indica la sentencia (T-153 de 1998) de la Corte
Constitucional a cerca de las condiciones de sobrepoblación, tales como el trabajo, la educación, la
alimentación, la salud, la familia, la recreación, etc.
Por último, sería importante construir cárceles en donde se le garantizara el cupo a los presos ya que
en muchas cárceles en Colombia ya no hay espacios para garantizarles a dichas personas unos
mejores programas de atención, resocialización y acompañamiento de la población privada de la
libertad; y la articulación con actores estratégicos del orden territorial y del sector privado como lo
establece el (CONPES 3828 del 2015) acerca de política penitenciaria y carcelaria en Colombia.
Referentes Bibliográficos
Consejo Nacional De Política Económica Y Social República De Colombia Departamento
Nacional De Planeación. Documento CONPES 3828 del 19 de mayo de 2015. Política
penitenciaria y arelaría
Colombiahttp://www.politihahriminal.gov.ho/Portals/0/dohumento/CONPES%20Pol
%C3%ADtiha% 20penitenhiaria%20y%20harhelaria%202015 .pdf
USPEC. Manual técnico para la prestación del servicio de salud a la población privada de la
libertad INPEC(2016)